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A ) LOS ACTOS DE COMPRENSION
DEL TEXTO

Los modelos del texto sólo circuilscriben en todo momento un polo de la situación de la comunicación. Por tanto, repertorio y estrategias solamente disponen al texto +uyo potencial proyectan y preestructuran, pero que necesita de la actualización por medio del lcctor- para que pueda ser recibido. La estructura del tcxto y la estructura del acto, consecuentemente, constituyen los coniplementos de la sitiiación de comunicacidn, que se realiza en la medida en que el texto aparece en el lector como correlato de la conciencia. Esta transferencia del texto a la conciencia del lector, frecuentemente es atendida como si éste se viera exclusivamente suministrado por el texto. Cierto que el texto inicia su transferencia; pero ésta sólo es capaz de lograrse, si por su medio se reclaman aptitudes de la conciencia - d e captación conio de reelaboracldii-. Mientras el texto se refiere a esras realiddes dadas a las quc sin duda tambikn pertenece el repertorio social de conducta de sus posibles lectores- es capaz de producir los actos que conduzcan a su interpretación. Si el texto se completa en la constitución de sentido que debe ser culminada por el Icctor, entonces funcion:~primariamente como indicador de lo que hay que realizar y que por tanto todavía no puede ser lo producido. Hay que subrayar, pues, este hecho, porque una serie de teorías actuales acerca del texto, muchas vcces transmiten la impresión como si un testo se *<fabulara» en cierto modo desde sí mismo frente a la conciencia de sus lectores. E,sto no es correcto, no sólo con respecto a las teorías acerca del texto que se orientan en el jmbito lingüístico, sino

tampoco con respecto a las de procedencia marxista, como se ha mostrado recientemente en el término de «presupuesto de recepción» acuñado por los especialistas de la República Democrática Alemana'. Ciertamente el texto es un presupuesto estructurado para sus lectores; sin embargo, cómo debe pensarse «la recepción* de este «presupuesto». (Es algo más que sólo una forma directa de «internalización» por medio del lector? Teorías de tal índole acerca del texto sugieren siempre In SO& pecha de _. que .-la - co.m~~.io.&.- SQLQ.. f-la reptesentage como ---. una via uni~reccligal.,.ent.cc ..Jexta. y&?~*: Por esta r a w p a r E E necesario ~~ . lograr .~ .. describir la lectura como un p r o c e m ~ d e Io~?T~CtOO~a~g~ de ian carácter te, dinámico, entre text0.y 1.ector. aúe570s--signos del texto o, en caso dado, sus estructuras adquieren su finalidad en cuanto que son capaces de producir actos en cuyo desarrollo tiene lugar una traducibilidad del texto en la conciencia del lector. Con ello se expresa a la vez que estos actos, producidos por el texto, se sustraen a una conducción omnímoda que sería efectuada por el texto. Esta brecha, ciertamente, fundamenta en primer lugar la creatividad de ...- la recepcián. Tal interpretación se puede apoyar mediante una relativamente temprana corroboración en la literatura. Lniiri:nce Sterne notaba ya en Trirtrom Shondy (11, 11): c... ningún autor que comprenda los límites precisos del decoro pretendería pensarlo todo: el respeto más profundo que se puede rendir al entendimiento del lector es repartir este asunto amistosamente con él y dejarle algo que imaginar por su parten '. Autor y lector, pues, participan en sí el juego de la fantasía, que ciertamente no se iniciaría si el texto pretendiera ser algo más que sólo regla de juego. Pues la lectura se convierte sólo en placer allí donde nuestra productividad entra en juego, lo que quiere decir: Allí donde el texto ofrece una posibilidad de activar nuestras capacidades. Sin duda que existen límites de tolerancia de esta cnpacidad, que son transgredidos cuando se nos expresa todo muy claramente o cuando lo dicho amenaza a diluirse difusamente; de forma que el aburrimiento y el cansancio ilustran los puntos límites que por lo general indican nuestra retirada de la pnrticipación.

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V. Manfred NAULIANN, p.c., Ge~rllschriri-Lirrr~rtif.fcsen. Liferslurrc. zeptioti in rheoretircher Sichr, Iierlin y Wcirnar, 1973, png. 35. 2 Laurrnce STERNE,Trirrrntn Sbnndy 11, 11 (Everymsn's Library). Liin.
1

Si todavía Sterne había coloquiado con su lector acerca de la participación que se le adjudicnba en el suceso narrado, dos siglas más tarde para Sartre -al que ciertamente no se le puede conceder ninguna afinidad interna con los humoristas del sila productividad exigida al lector se convíerte en glos XVIIIun «pacto,>': «El acto creador en la producción de iina obra es sólo un momento incompleto, abstracto: si sólo existiera el autor podría escribir como le placiera -la obra nunca nacería como objeto, el autor debería dejar la o desesperarse. Pero el acontecimiento de escribir influye como correlativo dialéctico el acontecimiento de la lectura, Y ainbos actos relacionados exigen dos seres humanos que actúen diversamente. El empeño aunado de autor y lector permite que nazca el obieto conrrrro P im.. . - - .---~ " ginario que es la obra del espíritii. El arte'existe sólo para los otros y mediante éstos»

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Hay que preguntarse en qué medida posee este hecho una estructura intersubjetiva accesible a ser descrita. Pues, por una partc, cl texto rs sólo una partitura y, por la otra, las diferentes capacidades individuales dcl lector son las que instrumentan la obra. Une fenomcnología de la lectura debe consiguientemen. te explicar los actos de comprensión mediante los que el texto queda traducido en la conciencia del lector. Nosotros no estamos nunca en condiciones de asumir un texto en un solo instante, totalmente en oposición a la percepción del objeto, que quiz; no ha captado enteramente su objeto en el acto de acceder a 61, pero que en tal acto lo tiene y 3 ante sí como un todo. Ya en este respecto, un texto se diferencia de los objetos de la percepcivn, aun cuando al igual que éstos tiene que ser comprendido. Mientras el objeto de la percepción se presenta como un todo ante la mirada, un texto sólo puede abrirse como «objeto» cn la fase final de la lectura. Mientras al objeto de la percepción sicmpre lo tenemos enfrente, en el texto nosotros nos encontrsmos inmersos en él. De todo csto se sigue que sirve de base\ a la releción entre texto y lector iin modo de comprensiin, di- 1 Icrentc al proceso de la percepción. En vez de una relación su-

' kan-Paul s . 4 ~ ~ W<~J ~ 8 . IJ Lileralur?, HnmLuigo;
' : Ibirl., págs. 27 y s.

1958, psg. 33,

jeto-olijeto, el lector como punto de perspectiva se mucvc U través de su ámbito de objetos. Como punto de visión móvil en el interior de lo que hay que interpretar, condiciona la peculiaridad de la comprensión de los objetos estéticos de los textos de ficción. Este hecho general, todavía se complica, porque los textos de ficción no se agotan en la denotadón de objetos dados empíricamente. Ciertamente tales textos -como ha mostrado la discusión acerca del repertorio- seleccionan del mundo de los objetos empíricos; sin embargo, sólo la despragmatización que tiene lugar allí indica que ya no se trata de la descripción de los objetos, sino de la transformación de lo descrito. La denotación presupone una referencia para poder aclarar en que! cene tido tiene lugar la descripción. Pero la despragmarización de los textos de ficción rompe estos marcos de referencia a fin de descubrir cn lo descrito algo quc era imposible de ver cuando regia la ~eferencia.Al lector se le impide de este modo una importante posibilidad de distancia que siempre se da, cuando un texto lo que predominantemente hace es denotar. En lugar de comparar si el texto describe el objeto pretendido correcta O falsamente, adecuada o inadecuadamente, etc., el lector debe constituir frecuentemente el «objeto» en contra del mundo habitual del objeto que invoca el texto. D e ello se infiere teiihién, ciertamente, una relación entre texto y lector; sin embargo, en vez de la relación habitual sujeto-objeto, que sirve de base al acto de comprensi6n en la percepción, un texto que prescinde de la capacidad referencial, permanece trascendentemente frente al cambiante punto de visión. Estar inmerso y a la vez sobrepasado por aquello en donde se está, es-lo caracteriza la relación entre texto y 1ector.punque el lector es un punto que se desplaza incesantemente en el texto, éste sólo Se le hace actual en fases; es característico de estas fases que ciertamente en ellas esté presente el carácter de objeto del texto, pero que a la vez aparezca como inadecuado. 'Pues el carhcter d e objeto siempre es algo más que lo que el :lector es capa& de actualizar de él en el tramo correspondiente del momento de la lectura. Consecuentemente, el carácter-de objeto del texto no es idéntico con ninguna de las formas de manifestación en el flujo constante de la l a t u r a que discurre' en el tiempo, puesto que su totalidad sólo se adquiere mediante síntesis. Por su nirdio cl texto sc traduce en la conciencia del

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lector, así que cl carácter de objetividad del texto comienza a construirse como un correlato de la coticiencia por medio de la secuencia de las síntesis. Estas síntesis ciertiimente no se producen según determinados segmentos de la lectura, más bien esta actividad sintética se encuentra viva en todos los instantes que recorre el punto de visión móvil. Por tanto, en lo que sigue, reducimos primeramente el proceso de la lectura a un instante paradigmático, a fin de poder entender el carácter de actividad sintética de ese momento. Si en un primer paso limitamos el análisis a la perspectiva de la frase que se lee, entonces este hecho se puede sostener con los logros, empíricamente obtenidos, de la psicolingüística. Lo que allí se llama cdogitud de campo audiovisual,>S describe el espacio del texto que siempre somos capaces de abarcar con la vista en los momentos correspondientes de la lectura y desde allí podenlos divisar anticipadamente el siguiente. Be ello se infiere «. .. que la decodificación procede por trozos más bien que por unidades de palabras y... que estos trozos se corresponden con las unidades sintdcticas de la irasen '. Las unidades sintácticas de las frases marcan a la vez 13 dimensión de percepción mínima que permanece todavía en el texto, aun cuando estas unidades ya no son exclusivamente identificables como objetos de la pcrcepción. En relación a las operaciones de los textos de ficción siempre hay que considerar que no se realizan en la denotación de los objetos empíricamente dados. En consecuencia existe el máximo interés en cuál sea el correlato de la frase. Pues el mundo presentado de los textos de ficción se construye a partir de estos correlatos intcncionales de la frase. «Las frases se vinculan muttiamcntc de distinta manera en unidades de sentido del grado más alto, que muestran una estructura muy diversa, y así se originan estas totalidades, como, por ejemplo, una narración, una novela, un diálogo, un d ~ a m a una , teoría científica. Por otra parte, no sólo se constituyen los hechos que corresponden a las
V. 1 . M. SCHLESINGE~, Senience Sfrucrure ond fhe Reading Process, La Hayn, 1968, pdgs. 27 y SS. La amplia mincidencia entre ucye-voice spanu con el espacio de la memoria momentánea lo ha mostrado Frank SMITH, remrricndo a los hallazgos psicolingüfsticos, Underslanding Reading. A Psycholinguistic Analysir of Reodiiig on Leorning to lieod, Nueva York, 1971, págs. 196-200. AUí se exprexan referencias importantes acerca de la relación de la «ve-voice spanu con respecto o la aidentification of mcaning,,. SCHLESINGER, pág. 42; v. ulteriormente Ronald 'UA~DHAUG, Redding. A 1-inguistic Perrpective, Nuevo York, 1969, pág. 54.

frases singulares, sino t;iiiibiEn sistemas completos de hechos dc muy diversos tipos, coino situaciones objetivas, complicados procesos entre las cosas, conflictos y coincidencias entre ellas, etc. En último termino, juntamente con ello, un cierto mundo, así o de otra manera, origina determinadas partes sustanciales y las transformaciones que se realizan en ellas -todo esto como un puro correlato intencional de un contexto de la frase. Si este contexto finalmente constituye una obra literaria, entonces denomina como el *<mundopresentado)) en la obra a toda la realidad de los correlatos iritencionales de la frase que están interrelacionadosn '. ¿Cómo hay que pensar las relaciones de estos correlatos, sobre todo aquellas que no poseen aquel grado de determinación que corresponde a las expresiones y afirmaciones de las respectivas frases aisladas? Cuando lngarden habla de correlatos intencionales de la frase, en determinado sentido, yo se cualifica de este modo a las expresiones, afirmaciones e informaciones, puesto que cada frase, aquello que q u i e r e decir)), sólo es capaz de alcanzarlo en caso de que apunte hacia algo. Y ya que esto es así para todas las fra-s de los textos de ficción, sus correlatos se irradian permanentemente entre sí, con lo que se indica la realización semdntica queello3 apuntaban. Esta realización no tiene lugar en el texto, sino,en el lector, que debe «activar» el concierto de los correlatos preestructurados en Ia secuencia de la frase. Las mismas frases en cuanto expresión y afirmación son siempre indicaciones sobre lo que sigue, que es esbozado a través del correspondiente contenido concreto de aquéllas. Inician un proceso en el que el objeto del texto puede configurarse como correlato de In conciencia. Ilusserl ha notado a propósito de la descripción de la conciencia interior del tiempo: «Todo proceso originalmente constituido es animado por protenciones que constituyen y captan a lo que viene, en cuanto tal, como vacío; lo conducen a la realizaciónn8. Esta anotación destaca un momento dialéctico que también juega un papel central en el proceso de la lectura. El haz sernántico dr dirección de cada frase siempre implica una expectativa que apunta a lo que viene. Husserl denomina a tales expectativas protenciones. Porque esta estructura es propia de todos los co. rrelatos de la frase en los textos de ficción, su conjunción ten7 Roma" INGARDBN. Vom Erkennen der lifervrirchen Kimsfwerkr, Tübingen, 1968, pág. 29. 8 Edmund Hussca~,Zur Pbiinomenologie der innerc>~Zeifbeiurisrfrei>ir (Obras completas lo), La Haya, 1966, pág. 52.

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- % . Ésta es una estructura decisiva en referencia al flujo constante de la lectura. se encuentra también en una determinada perspectiva. Así comienzan a destacarse las perspectivas del texto y unas de otras. F . . Los instantes de la lectura empiezan a diferenciarse unos de otros porque este punto de visión móvil canibiti súbitamente entre las perspectivas. lo que sólo es posible por medio de las modificaciones retencionales de los muchos instantes articulados en la lectura por medio de la deniarcación. (le los pcrsonajcs. pues aquí el punto de vista y el acceso suministran ante todo las condiciones de orientación a las que debe ser llevado el objeto del texto. Si el punto de visión del lector en una determinada fase de la lectura se sitúa en la perspectiva de Becky Sharp -cuando escribe una carta a su amiga Amalia para decirle que espera todo de su nueva tarea en la casa de campo de la familia Crawley. 1972. Pero con todo esto. de la acción.". que titula Ai-cadian S i n ~ p l i city el capítulo en el que se escribe esta carta 'l. detengimonos este instante de la lectura con la ayuda de . es un presupuesto imprescindible para llegar a una demarcación recíproca de las perspectivas del texto. Pues s610 así queda marcada la diferencia del cambio de perspectiva. Por tanto. también el punto de visión móvil. Es invocada mediante una señal del autor. en cada instmte de la lectura. en la sccuencia de frases del texto de la novela apenas se podrá diferenciar con signos explícitos entre las distintas perspectivas del narrador. el espacio del lector puede establecerse a través de l a múltiple combinación de las perspectivas del texto. en este instante. 'O a cabo mediante la demarcación. de rnonera que en alguna página del Ulysses. en los instaiites de la lectura.. GR. con cnda frase.entonces se hace presente la perspectiva del narrador como trasfondo. al menos fragmentadamente. Mofiuafion. Pero ésta presupone que cl instante pasado de la anterior situación de del punto de visión móvil permanece presente retencionalmente. . Bixlútrung in die I'sycrycologie 1 . que alcanzan hasta los extremos practicados por Joyce. MANN.ida de la pura duración. Munich. págs. se ilumina una nueva perspectiva. Derna y StUttgard. Si no fuese éste el caso. El concepto utilizado aquí de perspectiva implica que desde'un determinad? punto de visia se pretende un hecho. en el concepto de perspectiva aquí utilizado juega menos un papel la mirada óptica que el acceso a un hecho que es pretendido desde un determinado punto. C. la pasada situ. Pero así. E1 ingenuo deseo de Becky de hacer todo 1' Tanro los pormenores como el presupucsro de la argumentación. De manera esquemática se puede describir esta particularidad como sigue: La articulaciGn de los instantes de la lectura se lleva ptccisa de esta hinción. que siempre se producen allí donde la visión móvil cambia la perspectiva. tiene efecto una modificación de ambas perspectivas del texto referidas entre sí mediante la diferenciaeióii. 19712. Consecuentemente el hiato en la secuencia de frases. Para una caractetizacibn más . Xomnrunika~ionr)orn~~n des Ronianr von Dunyari bis Beckerr (UTB 163). sino que se origina a través de la demarcación de los instantes pasados. nsí como de la ficción del lector. Este rayo ilum i n a d o ~ Iiace presentes las opiniones que ha desarrollado el narrador acerca de la ambición social. Puesto que el punto de visión cambiante no se sitúa exclusivamente en ninguna perspectiva del texto. entonces la lecturs se agotaría en In corriente inarticu1. De aquí se origina la particularidad de los momentos orticulados de la lectura. en Der inrpiizirp Lerer. La proclamación de la perspectiva del narrador condiciona la diferenciación. pág. rechazado por Ingarden. Porque las frases del texto siempre están situadas en las perspectivas que ellas trazan. Por su medio se establece primeramente el punto de visión del lector del texto. pem mis todavía acerca de la agilidad m n la que la little Becky puppet es capaz de moverse en su actuación social en el alambre del equilibrista. 118. . Pero si se articiila el punto de visión móvil precisamente a través del cambio de perspectiva. Así esta estructura se convierte en presupuesto de la transferencia del texto e n la concieiicia del lector.un ejemplo tomado de V a n i t y Fuir de Thackeray. Después pretende una forma de acceso a este hecho ! ' Ambas características tienen un signiiicado central para un testo que no denota. de manera que el punto de visión móvil se articula siempre como diferenciación de estas perspectivas. Para ilustrar este proceso. v. esto quiere decir que. las frases o la secuencia de frases tienen una correspondiente situación diferente en las pers~ectivasmencionadas. Pero como el nuevo instante no se da en el puro aislamiento. Estas combinaciones deben desarrollar las aptitudes de perspectiva del texto. 179 y ss. la presencia retencional de los pretéritos se transforma en una modificación permanente del ahora correspondiente.:ción de perspectiva permanece presente retencionalmente.

propia de la sociedad del siglo xix. El horizonte d e vacío que surge así permite esperar una individualización de aquella forma de oportunismo que el autor quería inculcar como signo de la sociedad. con lo que cl ahora presente se transforma en una modificaciijn de lo que fue en cl pasado. a la que en el momento citado escribe Becky. se produce otra variante del oportunismo que cuando se consideraba la noble sociedad en la que ahora comienza a moverse Becky. Pues retención y protención condicionan que la formulación lingüística del texto sea operativa en cada instante articulado de la lectura. E l renovado cambio del punto de visión comienza a diferenciar de nuevo la forma. surge una configuración del sentido. quiere decir: la expectativa aquí surgida. que en el caso concreto hace aparecer al personaje como oportunista y al comentario del narrador como individualiado. en cuanto instrucción para la combinación d e las perspectivas del texto. más o menos perceptible. la realización haría esperar algo de la sociedad. esta modificacióii comienza a preesiructurar la protención. si ésta se sitúa en el trasfondo para hacerse. continuando a través d e las modificaciones retencionales y de las irradiaciones de orientación que surgen allí y que poseen carácter protencional. en el flujo constante de la lectura. sin que por ello se estuviera motivado por cl supuesto desinterés de la moral. d e manera quc la diferenciacióii entre ellas sc haga condición de su modificación. En vez de orientarnos hacia la victoria o la derrota del oportunisino. también significa que. El cambio de visión señalado al lector opera una demarcación de las perspectivas del texto cntre sí. de cada instante de la lectura llega al recuerdo un rayo que despierta. demarcadas permanentemente unas de otrns. esto quiere decir que las perspectivas . contorno d e una nueva forma.sc muestra entonces como la individualización que en ese instante experimenta la perspectiva del narrador frente al trasfondo d e las pcrspectivas de los personajes. con el fin d e activar las perspectivas del trxto en cuanto tales mediante la opcreción retencional dc hacer presente. Por otra parte esta modificación repercutc sobre la expectativa. hasta llegar al horizonte de vacío de la expectativa. La expectativa así generada es siempre plural en su irradiación. esperamos mucho más las características específicas d e este comportamiento. 165 y en qué . pág. por su parte. algo del destino del oportunismo en esta sociedad. evidencia SMITH. primeramente se proyecta como alternativa dc los logros futuros o de los fracasos del oportunismo de Becky. D e ello se preocupa ya la orientación de la perspectiva de los personajes. Pues la presencia retencional de la situación pretérita de la perspectiva del punto de visión no sólo significa que el instante presente es modificado. en gradual n~atización. E l horizonte ofrece a lo que se encuentra en el primer plano u n contorno correspondiente determinado. las perspectivas de los personajes están tan individualizadas que esta expectativa global en el mejor de los casos se. Así.lo neccsario para complacer a los nuevos señorcs se pierde en cuanto la expresión que ella pretendía de amabilidad y se ttansforma en expresión J c un oportunisiiio Iiabitunl. Mientras que la perspectiva del narrador referida extingue lo explícitamente expresado por las perspecrivas de los personajes. Pero quizá en el instante aducido. manejando los hallazgos psicolingüísricos medida deben descubrirse y estabiliiarse en la propia lectura las diferencias a demarcaciones. permanecen en cierto modo siempre presentes pasado y futuro. Llevado al ejemplo citado. Si en cada instante articulado de la lectura se llega a un cambio d e perspectivas. y ello desde el horizonte de vacío del recurso palidecido. Pues ésta sólo garantizaba el éxito apetecido si se actuaba moralmente. Así comienza también a adquirir caracteres espaciales el tramo temporal de la lectura. E n u n caso. que consecuentemente permanece condicionado por ella. en lo que se refiere a la posibilidad de realizarse. por medio de sus operaciones sintéticas. po la metáfora general del narrador acerca d e Becky como de una marioneta e n la cuerda comienza a individualizarse en una forma característica d e oportunismo. sino que la presencia retencional permite la vuelta atrás d e la mirada. en el otro. Pues considerando a la ingenua y triste Amelia. De esta forma.. este ejemplo muestra ya que el flujo d e la vida no se verifica en una dirección dc único sentido. que se organizan a través d e sus horizontes recíprocos ' l . desarrolla el texto en la conciencia del lector como una red de relaciones. De esta forma. Al mismo tiem.d e manera que el punto d e vista móvil.del texto. pues el contorno es la condición previa decisiva de la forma. irreversible. están indisolublemente vinculadas. Tenemos la ilusión SS. Poder manipular' la moral -y con ello el código central de comportamiento de la socicdad burguesa del siglo xix. Con ello se aclara el esquema del punto de visión móvil. en cuanto horizonte. hace presente como marco del que esperamos sil matizado cumplimiento.

pues lo evocado y su inserción no se sitúan separadamente en el punto de vista del lector.Répertoire (rraducido por 1 1 . recogido en el recuerdo. de la que ha escrito Butor: «Si el lector se coloca en el lugar del protagonista. mediante la que se hacen presentes o t n s formas de ironía como contexto de inscripción. la configuración de sentido. Munich. Este hecho es de gran importancia para la creación del objeto estético en el proceso de la lectura. Con ello se hace asible un punto esquemático. a la vez. La invocación recíproca de las perspectivas del texto por lo general no acontece en una estricta sucesión temporal. en un acto productivo. en primer lugar. Se hace presente en una relación de horizontes. Si un rayo animador se refleja sobre un hecho determinado. así el deseo central de Becky de resultar a todos agradable no se puede situar en el horizonte de la mera 11 Midicl pig. . debe también situarse en su instante. como algo que ha sido comprendido. y esto significa que si mediante el rayo evocador la perspectiva del narrador y la perspectiva de los personajes aparecen como horizontes recíprocos. no puede saber lo que aquél no sabe y le deben parecer las cosas como le parecen a aquel» ". 1 1 I i i . sino que surgirá siempre en un entorno. ya no es independiente de su medio. Este esquema general del punto de visión móvil necesita todavía de una complementación a fin de marcar el espacio en el que la estructura del texto se transforma en una actividad constitutiva individual y diferenciada. que así experimenta una individualización creciente. Si el rayo animador pone en movimiento la actividad de la conciencia mediante la que el contexto del recuerdo aparece siempre en una relación de horizontes. en relacióti a éste. entonces lo evocado aparece siempre como inscrito. este acto no es reducible a ninguno de sus dos componentes. Ahora se hace posible que en lo suscitado se hagan visi'iles aspectos que no estaban presentes ante la mirado. sino que con frecuencia lo hacen con los momentos de otras perspectivas del texto sumergidos en el pasado. se sitúa por lo menos bajo el punto de vista de su razonabilidad. entonces se dispone obligadamente como un espectro de observación diferenciado con respecto a la perspectiva evocadora. entonces lo previamente leído debería desaparecer progresivamente de la visión. más bien esta relación se produce a partir de la concieiicia retencional del lector.dc una profundidad espacial escalonada y se nos transmite la impresión de como si durante la lectura nos moviésemos en un mundo. se ofrece de forma que pueda ser percibido desde un punto fuera de sí mismo. Pues la señal no invoca que haya que inscribir lo que ha sido suscitado. La señal del texto Arcadian Siinplicity es una explícita señal de ironía y evoca el talante irónico de la perspectiva del narrador. Si del contexto del recuerdo se destaca algo determinado. las señales de las perspectivas del texto no siempre proclaman lo inmediatamente pasado. 98. entonces lo que ha sido intencionalmente evocado no queda aislado. BUTOR. sino como una unidad sintética. el esquema del punto de visión móvil experimenta una importante diferenciación. tiene lugar una apercepción. 1965. por lo que de la conciencia retcncional del lector se de. que se deduce de allí. el punto en el que el alcance dc la señal del texto tcica su 1ímite. Así. Ante el trasfondo de sus variantes. Esto se puede ilustrar acudiendo otra vez al ejemplo aducido de Thackeray. Así. Con ello se descrihe. El rayo que suscita solamente tienc validez con respecto a lo invocado en el sedimento del recuerdo. que estaba inscrito. y esto quiere decir que tenemos ahí una perspectiva del yo. a la vez. pues incesantemente se haría más inactual. Ésta ya no es capaz de determinar suficientemente la sefial misma. Micntras este acto sitúa lo evocado en el horizonte de su observabilidad. Pero si la perspectivn evocada aparece ya como una configuración de sentido y no como un elemento aislado. En consecuencia. Pero debido a quc lo suscitado. con el instante animador de aquella perspectiva del texto. señal del texto y actividad de la conciencia del lector. pues Becky escribe una carta. en el que se funden. La seíial del texto Arcadian Simplicity expresa las perspectivas del narrador precisamente cuando el lector más o menos se halla en la perspectiva del personaje. entonces vincula. De ello se deduce que la animación efectuada por la señal del texto hace aparecer lo suscitado en el horizonte de su posible observabilidad. en la que precisamente descansa el punto de visión móvil. la «simplicidad arcádica* parece ser comparativamente una forma dulcificada. Schcffel). rivn 13 oniplitud y. Si se comportase así. mediante la que lo evocado siempre suele hacerse presente. modo de la iriscripción. cuando se sedimentaba el contenido del recuerdo.

entonces su capacidad de recuerdo. las superficies de proyección de ambas perspectivas del texto se proveen mutuamente de un determinado relieve. el impulso al lector para efectuar las síntesis. Tal red de relaciones no puede realizarse totalmente. constituye. Este presente se determina como estructuración del texto. dimensión que -aunque tácitamente. pero permanecen intersubjetivamente comprensibles en cuanto que han surgido de la optimación pretendida de esta red de relaciones. pero sin embargo ofrece la buse para las distintas decisiones selectivas que se toman en la lectura y que --como lo muestra la multiplicidad de interpretaciones. a la vez que aumenta la complejidad de la expectativa. interés. Así. La dialéctica de los horizontes se convierte en impulso de las actividades de síntesis que debe efectuar el lector. Pero la relación de horizontes que surge de ello actúa sobre la individualización de la perspectiv:i evocada y consecuentemente producirá diferentes matizaciones en los diversos lectores. Si la inscripción de lo evocado intencionalmente juega un papel decisivo en la configuración del sentido de una perspectiva evocada. que se estabilizan como horizontes recíprocos y se relacionan constantemente entre sí. que se despliega en los liorizontes internos del recuerdo y la expectativa. De ello se ocupan las perspectivas del texto diferenciadas. Con ello se ha diferenciado de nuevo la relación de horizontes. sino en uno tal que presente las intenciones de Beclcy con la valoración suplenientaria de la ironía adecuada o inadecuada. estas apercepciones brotan de la fusión del elemento evocado con su medio.. En primer término. Ciertamente permanece como hecho más importante que el punto de visión móvil permita al lector desplegar el texto en la multiplicidad relaciona1 de sus perspectivas. el punto fantal de los contenidos subjetivamente distintos. entonces esta estructura intersubjetiva es siempre a la vez la condición de su realiznción subjetiva. es la estructura intersubjetiva la que permite un entendimiento sobre sus respectivas realizaciones subjetivas. La ironía invocada de la perspectiva del narrador se transforma en una exigencia de valorar aquello que desea el personaje. y tal gradación de las relaciones de los puntos de vista. la cual sirve por su parte como horizonte de lo evocado. Aquí se encuentra. a partir de las cuales comienzan R desarrollarse en el texto determinados objetos de representación. Los a) C O R R C L ~ T O SDEL PUNTO DE VISIÓN MÓVIL La co~istituciótid e la coitsisfencia con~obase del carácter de l o aco!ifecido y de ln i?~iplicación El punto de visión móvil designa el modo por el que el lector se hace presente en el texto. constituida en la evocación retencional. pues.. es prerrogativs del preceptor. el decidir qué diferencias han de ser significntivns -qué . en lo que se refiere a esta individualización de la perspectiva evocada.posee un alto grado de individualidad semántica. el punto de visión móvil es capaz de desarrollar una red de relaciones que en los instantes articulados de la lectura es siempre potencialmente capaz de mantener dispuesta la totalidad del texto. Con ello. según se producen en el acto de la lectura. Pues dependerá de muchos factores subjetivos del lector individual en qué medida las relaciones de sus perspectivas trazadas en el texto ~ u e d a nser mantenidas por medio de la conciencia retencional. por su parte. propios de la estructura intersubjetiva de los actos de comprensión de los textos de ficción. que se diferencian recíprocamente en el cambio del punto de visión. Así se produce una red de posibilidades de relaciones. cuya especificidad consiste en que no son datos aislados de las distintas perspectivas del texto los que se asocian entre sí. señalada en el punto de visión móvil. sin embargo. con lo que cier~amentela inadecuada' ofrece una dimensión a los planes de Becky. Yero.ironización. 3. sino más bien en cuanto determinadas configuraciones de sentido en el instante articulado de la lectura. no una característica de los estímulos. ante el horizonte de la perspectiva del narrador. sino que las perspectivas suscitadoras y evocadas convergen en las relaciones de los puntos de vista de las observaciones recíprocas. por otra parte. Si las perspectivas proclamadas del texto se hacen ptesentes menos en sus elementos. Pero con respecto a ellos hay que decir: «. las apercepciones quedan condicionadas por este espacio. atención y competencia es la condiciíin en la que debe hacerse presente el espacio de las relaciones de inserción. este deseo la contempla desde los criterios de adecuación. El movimiento dialéctico que así se origina efectúa una modificación constante del recuerdo. mientras que.ya no son intersubjetivamente idénticas. ciertamente muy variable en su dimensión.

~oi>a[ [ap sapni~idesepou!uilaiap ap up!seui!uc E[ ap ou EX oiad 'oninur ugse[al eun ap e i c ~ ias anb oiuens ua 'u?pe[anoso?ne ouros oixai Iap souZ!s so1 ap u?!se[nsu!A q as~!q!issap aqap 'oiuei 106 oixai 1ap sou8!s so1 ap «u?!se[ -aliosoine» e[ ' s a 1 0 ~~ o d opegnse oidasuos un ap u?pez!pin u[ u03 aslauaiqo eppod se~nZ!j sale1 ap eur!uju u?!qrnjap e? ~~?!sua~duiori a[q!sod eun uei![?q!sod sernZg ap sauop~dn18ese1 010s 'a!enZua[ [ap sa~e[ns!i~ed sou8!s so1 ap epenqiuos u?pes!j -!iuap! e[ ouios alinss!p ou elnisa[ e[ 'aiuauraiuansasuos 'A selq -eled se[ ua eisag!ueui as ou opesg!uZ!s [a anb eia!nb ouio3 se~qe~ed seiaui se1 L' asI!is!sal siduia!s apand OPB~?J..ioiss[ Iap sapnlpde se[ e !u oixai [ap sou8!s so[ E ! u aiuauieqsnpxa ipnpal apand as ou 'oluei ~ o d 'anb L ~ o i s a [h oixai aliua uopselaiu! e[ >p eiInsa1 anb oisnpo~dun owos clissnui as aiuais!suos u?!seis~drsi 9 oiuens ua eanB!J e? .rnisa[ e [ ap [w!uas pep!A!ise eun eisag!u as jsv 'op!iuss ap uppni!isuos cun s p laisylcs [a aasod anb aius~eA!nbs un us ueuna 2s ri~Ln[ju! as aiuauicnintu snb o i x ~ i lap s e ~ i r i ~ d s i asq d o!)>~iu oÁns ~ o d 'soiua!uiudii~Yu ..qs!~q . . .u?!sua~duios e1 ap aseq e[ ua ai -1a!~uos as lqe ap a 8 ~ n s anb sodwZ so[ ap pep!A!ise e[ samoiua 'uo!sse~aiu! ap selnisnlisa ua oixai [a ~ Z a ~ ~ d s[!AS>W ap u?!sp ap oiund [a opuen3 x... c ~ n i s a e1 ~ ap osaso~d[s ua lean[ auap anb 'e!suais!suos e[ ap upni!isuos e[ ap exsse oZ[e i e s a ~ d -xa ap zades sa ugse1epe eLns 'euia~qo~d un euapua as -sau -a8eui! se[ ap u?!seiap!suos el E opcpe[seil eq o8an[ h soixai SO[ ap o!aueui ns ua asouosal aiuauie~auipd q?iquio3 anbopezoqsa !nhc osaso~d [a u 3 . .OA!~N -8w 'os!iuyuas IaA!u Iap 'epun~oldclnisnlisa e[ ap a i ~ e d eun sa opes!j!uB?s [a ! ... - -qaufq~&..1~811[ laui -!~d ua uos s!saiuys 'oiusi 106 «sspua[eqnba se[ ap oius!tu!s qqeisa [a ua -e!suau!i~ad ap sopaips ap qA1as ap usq so8sei ..op!iuasap sapep!un uos ou anb o ~ a d 'sapepiun sale1 ap asaeioisras o ~ n d un ouros e!nnnssp einJsaI e[ ap osasaid [a h s~lopcindurosso[ ap oI!isa 1c selqer -ed h selia[ elnisa[ e[ ua S O ~ B ! 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quieri desarrolla cstc coiiccpio eii coneriáii con I Iusserl dc \Vahrncliiiiuiigsii~~c~~~s. 1972. que posee el carácter de una figura consistente. La equivalencin de signos tiene lugar en el instante en que nos damos cuent. CI dc . y así. Tom loner 1. Con ello. Pittsl>urgh. 7. sus implicaciones. Vive en Pariidise I-Iall y «muy justamente podía ser considerado como un hombre favorecido por la natiiraleza y por la fortuna* m. así como los actos de identificación del lector. cn cl que queremos detenernos una vez más. Blifil encuentra a Allworthy y así se hace presente la perspectiva de presentación retencionalmente mantenida. En otro capítulo. originan una tensión.. se dan una serie de signos determinados que ponen en funcinnaniiento un determinado juego de relaciones. El noema perceptual puede todavía ser aproblemático para la dimensión expresada hasta aquí en el ejemplo de Fielding. Allworthy se fía dc las apariencias porque la perfección no puede en absoluto V. 175 y SS. y con ello a una figura de ambos complejos de signos. se realiza la necesidad de la diferenciación denotada por el narrador. que identifica la relación de los signos lingüísticos a fin <le concretar el contexto referencia1 no manifestado lingüísticamente. 104 y 107 y s. Percibir a uno como hip6crite y al otro en su ingenuidad quiere decir que se ha constituido una equivalencia a partir de tres segmentos distintos d e las perspectivas de presentación (dos segmentos de la perspectiva dc los personajes y uno de la perspectiva del narrador). que ya fue aducido otra vez en otro contexto Iq. En el Tom Jones de Fielding. se habla de que el doctor actúa como un santo. convertirse en una unidad. Discernir si esto era auténtico o falso no es de mi incunibencia. que es dirigida en cuanto es resultado de la identificación de las relaciones de signos. así. entonces hay que preguntarse si esta pdgs. A. a fin de poder introducirse gradualmente en la familia y qiiizás obtener sus bienes. Cuando los diferentes complejos de signos. y en el caso de ~lllworthy. cohesionado con sus contextos referenciales. el nnema perceptual". 7. Pero e n el caso presente es de tal tipo que por su medio se representa lo que los signos lingüísticos no dicen o que rcpresenta lo pretendido como contrario a lo dicho. Londres.Este hecho y las consecuencias qiie resultan de allí se pueden explicitar mis o menos en el siguicnte ejemplo. Sin embargo. Con ello se quiere decir lo siguiente: Porque con cada signo lingüístico se ofrece a la conciencia algo mis que sólo este signo. imaginarse que puramente se haga una representaciún simple. éste debe. en este punto del texto. Tbe I i d d o/ Ctiocioi. Pero no existe esta figura en el aislamiento. perfección. Pero a la vez el narrador coloca una determinada señal de atención. la coherencia buscada de la figura podría reivindicar e n un alto grado una validez intersubjeriva. 1. Por ranto. Ahora. Barcelona. las signos lingüísticos sólo a través d e la coherencia de la figura obtienen su sentido determinado. pág. el texto comienza a existir en la conciencia como figura. puesto que no poseo indicios que me hagan dist i n ~ u i rlo real de lo falso» * ".se ajusta mediante las modificaciones respectivas a las que están sometidas las posiciones singulares en razón de la equivalencia pedida. Pero la unidad de los poemas perceptuales se origina a través de los actos de comprensión del lector. Los signos en el caso de Blifil denotan la apariencia de la profunda religiosidad. Se llega a una correlación de signos lingüísticos mediante el lector. Aran GURWITSCI-i. Blifil se da el porte de religiosidad para inipresionar a Allworthy. Alworthy/Blifil. 10. Eruguera.r~ierr. 2 (Evcryrnan's Library). sino que surge como una proyección del lector. Henry FIELDING. mente falsa de lo que es un ideal. 1962. V. que sin dificultades es subsumible en una equivalencia. a la vez. " Tomado de la traducción castellana. que se refiere a la diferencia necesaria entre la verdadera y falsa apariencia. 19642. Dos segmentos de las pcrspcctivas de presentación de los personajes se convierten en horizontes recíprocos -ante todo mediante la explícita señal del narrador-. Los signos denotan en primer lugar que BliIil se entrega a la apariencia de la religiosidad profunda y quc Allworthy es un hombre perfecto.. lL Ibid. En CI noema perceptual se constituyen en unidad los signos lingüísticos. De esta forma. p4g. el doctor Blifil es introducido en el círculo de la familia Allworthy y sc dice de él: «Además de este dudoso mérito. su relación recíproca. y éste -como en el caso presente. No está explícitamente presente en el texto. En la figura se suprimen las tensiones que se derivan de los diversos coinplejos d e signos. 20. Allworthy es presentado como el «liomo pcrfectus~. los signos del narrador denotan una cierta necesidad de criterios de diferenciación en el uso. p 6 g s .i dc la hipocrcsía de Blifil y de la ingenuidad de Allworthy. la coherencia de la figura se podría describir con un concepto de Gurwitsch. el doctor estaba en posesión de otro: su aparente gran religiosidad. capítulo 1 1 .

por los que la figura de primer g a d o puede ser asumida en una coherencia de segundo nivel. sin que con ello se hubieran ya agotado todas: 1. Fielding hace colisionar la capacidad de juicio con la perfección. Sin embargo. más aún. Pero esto significa que en la latente apertura de las figuras creadas hay dispuestas decisiones de selección. sino a la vez algo más. ciertamente ya muestra rastros de preferencia subjetiva en este acto de la comprensión intersubjetiva de la constitución de la consistencia. no en último lugar. es cierto. Con ello. en la que las posiciones de All\vorthy y Blifil fueran presentadas como equivalentes a ingenuidad e hipocresía. con lo que en el primer tipo debe dominar una intensa comunidad intersubjetiva. en la que Allworthy es representado como e1 ingenuo y Blifil como el hipócrita. permite reconocer que en ella están dispuestas distintas posibilidades. una muchacha dc servicio irreprochable. que se forma despu&s. engañado por un tartufo. por su parte ya ha sido definitivamente cerrada. por el contrario. entonces ello significaría: Allworthy es engañado por un tartufo. no se han agotado las posibilidades de diversas selecciones. a la vista de esta superioridad temporal frente al hombre perfecto. no deberíamos tambiCn q r cionarnos de lo que él posee y a nosotros nos falta. pues la agudeza en enjuiciar sin la raíz moral es inútil. en primer lugar. Las poaibilidades mencionadas ilustran en qué dirección diferente puede cerrarse la apertuni de la figura del primer nivel. entonces hay que preguntarse si nosotros. porque nosotros percibimos lo que él no es capaz de ver. y por el descubrimiento paradójico.figura. para lo que. Pero este más no cs arbitrario. El noema perceptual. El tercer paradigma. aunque apuntan a cosas muy diversas. por otra parte.6) Si el lector se da cuenta de que Blifil es un tartufo. 3:) Si rios sentimos en el momento superiores al hombre perfecto. a fin de subrayar la necesidad de la experiencia. de que claramente algo parece faltarle a la perfección. la otra. Las citadas posibilidades se muestran como paradigmas de selección con diferentes orientaciones. realiza la intención didáctica. Son reconocible~dos modalidades diferenciales entre sí: la una se muestra en la figura de Allworthy. El segundo paradigma sería la realización de la significancia temática. Ciertamente. a la vista de la apariencia presumible de culpa. Todas son legitimas. había condenado a Jenny Jones. hecho manifiesto en la figura. mediante el contexto referencia1 que aquello conlleva. a fin de qiie reduzca sólo a este caso la diferencia que él lia encontrado. antes. el ejemplo es desarrollado en cuanto que se puede deducir de él una consecuencia general para la constitución de la consistencia en la lectura. Dado el caso en que se tuviera la figura realmente cerrada. Por tanto. La capacidad de enjuiciamiento claramente hay que lograrla ahora por medio de la negatividad de la experiencia. como juez de paz. mantenida rerencionalmente. con la coherencia efectuada de la figura -que Allworthy ha sido engañado por un tartufeno sólo se prctende esto. Pero con esta configuración de sentido. en los otros. con grandes resultados en lo que se refiere a la integración. Sin embargo. Se ofrecerían las siguientes posibilidades. ¿por qué no le sucede lo mismo a Allworthy. o incluso por medio de la naturaleza. Así se enfoca de nuevo una falsa decisión de Allworthy. Consecuentemente. no es fácil darse por satisfecho. por lo general. Sabemos. supuesto que es perfecto? Ergo le falta a la perfección un atributo decisivo: la capacidad de enjuiciar. finalmente. porque sólo conduciría a la astucia que muestra Blifil. El lector debe ser conducido a la visión de sí mismo en el espeio de las figuras. y no es una capacidad que se hubiera dado ya mediante el favor de la fortuna. que figuras incompletas producen un sistema de tensión que rrclnma una coherencia de la figura. que nos indica lo difícil que es encontrar una piedra de toque que permita diferencinr fidedigiiamente lo verdadero de lo falso. 2 : ) ¿Por qué sc debe mostrar precisamente el fallo en la capacidad enjuiciaciva del hombre perfecto? La inirersión paradójica parece destacar la importancia de la capacidad de cnjukiar -una figura dc sentido que cl narrador apoya con sus observaciones-. La apertura. un cierto margen en relación a las posibilidades elegidas. El primer paradigma se dejaría describir como la realización del tema: la capacidad de eniuiciamiento es un hecho central de la naturaleza humana. en los paradigmas de selección presentados. se fundan en un esquema de constitución de la con- . con vistas a su posible cierre. Hacer al lector que atienda al problema de los criterios de diferenciación sólidos. además. ambos tipos de la configuración de la Gestalt están estrechamente vinculados entre sí. es determinante la señal del narrador. se origina un cierto margen a causa de la manera como puede ser cerrada la latente apertura de la figura producida. significaría sustraer a la perspectiva del narrador su intención generalizadora. y se plantea la pregunta de apor qué» y «con qué razones)).

la figura que representa un momento de la acción no está todavía totalmente cerrada. en la medida en que se considera la good conti~iuation como modo de conexión. mediante los que igualmente fueron transformadas la denotada perfección de All\vorthy exactamente como la denotada apariencia de la profunda religiosidad de Blifil en la equivalencia de la figura. en razón de la figura de sentido resultante. en la constitución de la figura del nivel de la acción domina un alto grado de inequivocidad intersubjetiva. 29. a la vista del abanico de posibilidades existente. por sus visiones condicionadas por la época y socialmente -dicho brevemente. por su historia experiencial. sin embargo. para el lector todo está todavía por hacer y. que -así parece. %. sabe que siempre avanza en su lectura. Cicrtamente. i I ! GOMBKICH. illusion takes over» ". 278. La constitución iiiisma de la consistencia no es iin hcLl SA~TRC. mientras que en el nivel del sentido se producen decisioncs selectivas. Así pues. . Es cierto que las expectativas incorporan una condición previa y central de la creación de una ilusión. Una figura -así lo sabemos. Pero el nivel de acción no es un fin en sí mismo. s~~~boiirch For~irei e i ~ (stw 107). Sin embargo.no cambia nada en el hecho de que las figuras dcl nivel dc la acción tienen dispuesto un abanico de posibilidades de significado.se cierra en la medida en que se elimina la tensión entre los signos que hay que agrupar. se comprende así exactamente que uno cler~i optimizadón de este hecho previo es dependiente de lo com. En este sentido. Sólo se deja cerrar si lo que ella significa como el contenido de sentido de esta constelación de acción es representable mediante otra figura. La equivalencia de los signos tiene lugar mediante la. 165 y 169.sistencia. De esto se infiere un punto de apoyo para una importante cualidad de la figura. v. pág. ya está todo hecho. pig. mientras aquél lee y crea. por tanto. consecuentemente. difumina otras cosas. sino por el valor ejemplar de tal acción. modificación recíproca que se orienta en la medida en que se cumplen las expectativas anticipadas. La figura -Allworthy es engañado por un tartuf* procede de las midificaciones retencionales de los sig110s lingüísticos. narrada por su acción. Gombrich tiene razón cuando piensa: ~Whenever consistent readiiig suggest itself .i acción de un texto en la conciencia de su recepción se veriIica como constitución de la figura.el texto de ficción utiliza para construir sus correlatos de conciencia. la misma producción del nivel de 1. y . se pierda en el sujeto concreto la determinación de la decisión encontrada. In obra le aparece inagotable e impenetrable como una cosa. en cuanto que. pues por su medio siempre se significa algo -colegible en el sencillo hecho de que una historia no es. que sólo puede ser obtenida por medio de decisiones selectivas. Por tanto.i acción deja tras sí exige -para ser suprimida.ir Soziolosip de. al estilo de las computadoras. Por tanto. la tensión que la figura del nivel de I. Consecuentemente. que estructuralmente se da previamente a toda realización condicionada subjetivamen- ' te. sino porque una figura sólo se deja cerrar si es elegido una posibilidad y no lo son todas a un tiempo. no se realizan mediante una pulsacióii de los signos lingüístico~dados. la obra sólo existe precisamente en el nivel de sus capacidades. nos dirige a lo determinado y. en los que la figura del nivel de acción se desplegaba en la concreta pluralidad de sentido de lo que por su medio significa. pígs. así como las sc~ucnciasde acciones derivadas. que no pueden ser consideradas subjetivas aun cuando estuvieren caracterizadas por la arbitrariedad. rsrnbi6n Pierrc Bounuieu.. permanece intersubjetivamente accesible. sino como constitución de la figura. Sartre tiene tazón cunndo juzga: <As{. que corresponde a la subjetividad que reclama. 1974. se transforma ante nuestros ojos en objetividades impenetrableslo compararía gustosamente con aquella aintuicióri racional)) que Kant ha reserviido a ln razón divina» ''. E n este punto se origino +amo lo hn mostrado el e j e m p l e un abanico de posibilidades. que podría siempre crear más profundamente. Esto también es así en la secuencia de la figura que se constituye. Este hecho de producir -independiente de la cualidad.. por sus contenidos de conciencia. petencia del lector. La decisión selectiva singular posee el carácter de una «objetividad impenetrablen. que siempre sólo pueden ser realizadas selectivamente. aun cuando. El ejemplo ha permitido ver muy claramente que la relación de los personajes entre sí. Que éstas se vean influidas por las aptitudes individuales del lector.el grado de iiiequivocidad de una figura de sentido cerrado. Cómo sea posible pensar el «crear siempre mis profundamente» y las «impenetrables objetividades» que surgen de ello permitían conocer los paradigmas de selección del ejemplo presentado. dicho brevemente: lo que se puede designar en el sentido aristotélico corno la fábula del texto. Frankfurt. La figura del primcr tipo rep:esenta constelaciones de figuras y contextos de acción.

y ello mediante la articulación del sentido que se hace visible o se manifiesta en el mundo sensible» *. cuyo significado procede del mundo sensible y de nada mis. Pues el texto de ficción.i y enjuiciarla cuando pienso según la novela tradicional» n. que poseen un moinento ilusorio en cuanto que In totalidad respectivamente todo si es un producto de la mostrada por su medio -sobre clccisióii dc 1:i sclccciJi1. mediante la que algo puede ser constituido y que cn el mundo empírico de los objetos ciertamente no ha sido dado. O S en las de Ulysses: o mcjor.i algo caractcrístico del tcxto.. 206. mediante el significado adquirido en eUa. pág. Pero para este proceso de constitución deben reclamarse los mismos presupuestos que los que en general son válidos para los actos de comprensión: la constitución de la consistencia.iio ~>i. Boehni). Wuhrhemut:g (rridii- . 202. con lo que ciertamente da a conocer que reacciona ante los hábitos ejercitados de la cuando la realidad ahora es liberada de la estructura de ilusión del recuerdo.. «La emisión en directo queda determinada en su discurrir por las expectativas específicas Y las exigencias de su público. Ibid.. Memmert). se ofrece un presupuesto decisivo para la comprensión del texto: <El lector está interesado en lograr la necesaria información con el mínimo esfuerzo . Berlin. de manera que nuestra atención se ve dirigida hacia sus causas. sin embargo. por tanto. aun cuando posea unos hilos continuados de acción. La figura del recuerdo hace desaparecer la heteronomía de la vida. se ofrece al lector como una oferta de estructuración. 1973. Dar offene Frunkfurt. todos estamos más inclinados a pensar en IPY . Pues -así se podría proseguir el arg u m e n t e sólo en el recuerdo domina la necesaria medida de libertad que permite contextualizar la multiplicidad desordenada de la vida experimenrada en la figura de sentido de un contexto concertado. sino más bien a m o el paradigma de la estructura del recuerdo. sino ya la configuración de una representación de sentido. Ésta tiene lugar como consecuencia permanente de las figuras que hay que cerrar.. en primer término está abierto. Umberto Eco. el descubriiniento de una forma de comprender devenida histórica. p k . Eco ha explicitado en la reacción de los espectadores de televisióti ante las emisiones en directo en qué medida estas porciones de ilusión son decisivas para nuestros actos de comse trata de «un tipo de narración que por muy prensión. * Maurice lbid. el autor se empeña en aumentar el número de los sistcrnas codificados y la MERLEAU-PONTY. sobre todo cuand o se nos muestra tan ineludible la resistencia del texto a la conformación de la ilusión. la novela moderna presenta también la realidad como contingente y carente de significado. quizú porque sólo así pueden mantenerse los significados de la vida experimentada. constantemente se desvía a la mera anotación de lo inesencial~ Consecuentemente. siempre utiliza como material de partida la cruda secuencia de los sucesos naturales. tegorías de Los tres ~ ~ ~ O S ~ I I P I P Ique . y la parte de ilusión se corresponde con el grado en que está cerrado. Consecuentemente. 41. Phrn~menulogie des cid0 por R. ~ l q u i conexionado y consecuente que pueda parecer.. Si. I I sin embargo. Así. p j g . ya no sc dejarían concebir inás como la reproducción engañosa de una realidad dada. aquí. sólo puedo recordar la vid. Las novelas del género favorecedor de la ilusión. 203. debe ser representado de manera que tampoco se pueda hacer desaperecer la necesidad de la ilusión en relación a la constitución de la consistencia -garantizada ante todo por el hecho de concebir-. Sin embargo. C I . " Kunsrtucrk ltriducido por G. páx. la constitución de la figura discurre en oposición a la apertura del texto.. 1966.csciii. piensa este acontece en categorías de la novela tradicional y sólo reconoce la vida como real en cuanto que aparece sustraída a sus azares y elegida y unificada en una acción . en el momento de la ilusión de la constitución de la figura. Es sólo natural que 12 vida se parezca más al Ulysses que a Los tres mosqueteros. por su parte. Imita aquella clase de experiencia que resalta por la coincidencia entre sentido y mundo sensible.cho de la ilusión. porque la realidad sólo es realidad en cuanto puede ser representada mediante el significado. Por tanto. pero la constitución de la consistencia se realiza en la sucesión de agrupaciones de figuras. Pues caracteriza a «la ilusión el que ésta se hace pasar por verdadera percepción. en las emisiones en directo -muy semejantemente a lo que acaece en la casualidad pretendida del cine m o d e r n e se llega a una «frustración de los instintos 'novelescos' del espectador» '. la narración. como sistenia de signos no-denotadores. y esto significa que no se agota en la relación de los datos empíricos previamente cncontrables. Así. de un público al que si se le pide una información sobre lo que sucede. según esto.

Die Sirakiur liiéroriicher T p x t e cid0 por Rolf-Dietrich Keil). De la misma manera que los signos pretenden una relación rcproducto del lector la equivalencia que brota de la modificación retencional dc los misiiios. así como en las decisiones selectivas del lector que tienen lugar en él. la constitución de la consistencia durante la lectura destaca también aquellos momentos que se sustraen a la integración en la figura correspondientemente constituida ( t o die t o thorrght. la multipliiidad relaciona1 no seleccionada permanece en el trasfondo. tiene un alto grado de claridacl.de las perspectivas expositivas del texto unificadas en los abanicos de proyecciones obliga necesariamente a decisiones de selección en lo referente a determinadas relaciones. 1972. la forma accesoria. en la interpretacidn de la acción --como mostrabn el ejemplo de Fielding. es la del lector» ". «morir al pensamiento»). Ya la dialéctica de los horizontes del punto de visión móvil había hecho conocer que la pluralidad de relaciones -abierta en la lec~ura. De ello se infiere una determinada figura de sentido. p i g . sino que nace a partir de la modificación retencional de los signos condensados en la equivalencia. La tendencia a complicar los signos es una tendencia del autor. y tsta. la estructura negro-blanco. por tanto. 18 - . mediante las que se puede actuar en el proceso de constitución de la figura.complejidad dc su cstructura. sino que inevitablemente han de permanecer un rato produciendo tras sí una estela de asociaciones tal vez totalmente ajenas a ellas»". " Wait:. Si la figura surge de la relación presente entre los signos. siempre tienen dispuesto algo más que 10 que nos es accesible por el momento. desbordan nuestras propias experiencias y. Ninguno cs iniaginable sin el otro. n ~ T Appreci~tioni.203 - 204 - . P e ~ ocomo sólo las figuras cerradas poseen la necesaria J. rica en contrastes. Walter Pater ha notado en relación a la experiencia que se presenta en la lectura: «Pues para e1 lector serio las palabras son también serias. Por tanto. 1920. Con ello se marcaban a la vez dos niveles del tcxto: el de la acción o el de la constelación de personajes y el del cardcter sensible de la acción y del juego de los personajes. Munich. y esto quiere decir que la equixilencia de los signos rcprcscntables en la figura sc puede cerrar sin dificultad mediante la elevada coincidencia intersubjetiva. Pero porque ésta se realiza mediante un proceso selectivo. M. entoiices cl lector se siente inclinado a reducirlos :i lo que a él le parece mínimo 'suficiente. Así. por su parte. págs. Consecuentemente. 418 v " concisión. La precedente discusión ha mostrado que las relaciones de signos identificados en principio se pueden representar en dos tipos distintos de figuras. La necesidad de realizar mediante las decisiones selectivas sólo determinadas relaciones a partir de la red de relaciones desarrollada por nosotros mismos ulteriormentc sc ve motivada porque en la lectura pcnsamos las ideas de otro que --cualquiera que sean en d e t a l l e en cuanto ideas de otro representan en primer término una rxperiencia extraha. Esta orienta- (UTB 103) (rradusr. el color o la referencia rara vez se conforman con morir al pensamiento en el mismo momento. ~ ~ . LOTMAN. Las experiencias extrafias. a fin de asegurar correspondientemente la transferencia del texto a la conciencia del lector. aun cuando estrechamente vinculados entre sí: los de n@cesidad selectiva minimalizada y los de elevada necesidad selectiva. y la palabra ornamental. ~roducidamediante la figura. Se lleva a cabo mediante la actividad agrupadora dcl lector. en relación a la equivalencia de los signos lingüísticos. por cuyo medio sc identifican las rclacioncs de signos del tcxto y son representadas como figuras. en rnzdn de su naturaleza. la disposición del texto debe permitir conocer las modalidades. por regla general.se llega a decisiones de selecci6n de determinadas posibilidades. b) El carúcter de acontecin:ici:to conro correlato d e la coi:ciencia del texto La constitución de la consistencia es fundamento absolutamente imprescindible para los actos de comprensión. La configuración de la imagen del nivel de la acción. en la que los signos lingüísticos efectúan la necesaria afección del lector en relación a su realización. Londres. Esta estructura fundamental de los actos de comprensión es reclamada de una manera determinada por los textos de ficción. esto quiere decir que la relación misma no se manifiesta lingüísticamcnte. Pues el sentido solo posee sentido en relación a la facticidad organizada en la acción. Con ello se imrca cl punto en el que la estrutcura del texto se transforma en una estructura del acto. la figura. ncccsita de la interpretación para que se pueda concebir lo que se dice por su medio. las decisiones selectivas se orientan primeramente a aquel ómbito parcial de la experiencia cijeiia que todavía parece ser fariiiliar.

Gombrich. 32 Stanley CAVELL. animada por ei propio lector. en sentido estricto. por tanto. Provoca operaciones de equilibrio -aunque sólo sea porque una figura perturbada por el factor extraño de las alien associations (aasociaciones ajenas») no es inmediatamente rechazada. de haber vivido otra vida» ". mediante las posibilidades que excluyen. mediante las posibilidades que excluyen pero quc a la vez participan. pág. 128. y.. en cuanto que mediante este sentirnos asidos dejamos detrás lo que somos: «. y esto significa que se ha cambiado la orientación de la decisi6n selectiva. 1972. en la que nos encontramos asidos. y esto quiere decir que nos encontramos asidos por lo que producimos. Jr. Si las figuras están sujetas a la modificación. Las estrategias de los textos de ficción. participar en un acontecimiento no supone el conocimiento de nuestra participación en él» ''. entonces cl texto adquicre una intención didáctica o indoctrinadora. que se apoyan en las figuras de sentido estabilizadas y que son capaces de irritarlas en cuanto que se mantienen indefinidas y. Así se produce una dialéctica. veía la cualidad decisiva de In prosa narrativa. Miller. el momento de ilusión consistía en que las figuras encarnaban las totalidades a las que la multiplicidad de relaciones de los coinplejos de signos había sido reducida. han relativizado de tal manera las figuras de sentido consdtuidas que comienza a variar nuestra actitud. D e su virtualidad nacen entonces aquellas alien arrociatioirs (aasociaciones ajenas))). este hect10 de ser asido jamás es completo. pero que permanecen virtuales. La cita cxscta dice: «The sucess o f a work of art . tenemos frecuentemente la impresión de haber vivido otra vida. sólo son conjuntamente evocadas mediante las decisiones selectivas tomadas. constituida por tal elección. msy be nieasured by rhe drcgree to vhich it produces a ccrtsin illusion. aunque podamos ser conscientes a nivel intelectual del hecho de que cualquier experiencia dada podría ser una ilusión. En principio. En este hecho de ser asidos se valoriza otra cualidad de la ilusión. tivos con respecto al papel del lector. 93. pero a la vez excluida. 5. mediante las relaciones de signos que han sido identificadas como su significado.id e niiraculous ciilargenient oí cspcricnce.. los ncontecimientos y los procesos hubieran cambiado su sentido. . Desde aquí se pueden también juzgar las estrategias del texLO. Ilusión significa entonces nuestra participación en la proyección. en cierto modo. observarnos teniendo una ilusi6n)p3. entonces su encerramiento tiende siempre a poder ser abierto. . la latente perturbación de este hecho poduce una tensión que hace oscilar al lector entre hallarse totalmente asido y el distanciamiento latente. consenientemente. las decisiones selectivas producen a la vez en la lectura un excedente de posibilidades.. puesto que la produciinos. sin que en un primer momento sean de interés. Por el contrario. Si esto sucede. Theory o/ Ficrion. Pues el hecho de ser asido repercute en la figura que producimos.por tanto. ed. llega a coiiclusiones semejantes: «. se nos aparecen «con otra luz». por lo general.~La cilircslon procede del año 1883. James E. dejari intactas determinadas posibilidades. Allí. ~ . Ellas corporifican aquel ámbito de la experiencia ajena que en el acto de la lectura adquiere su contorno. aun cuando tales posibilidades. pig. así la equivalencia de los signos representada en la figura no establece ya más la orientaci6n de la intención. De esta forma se originan efectos rctroac. de constitucióii de la ilusión y ruptura de la misma. y esto significa que en tales actos también se encuentran presentes las posibilidades que han sido virtualizadas. en esta «ilusión. Mediante la constitucldn de la figura participamos en el texto. distinta a aquella que teniamos ante 1 s vista en la constitución de la consistencia. Esta participación en el texto es un2 ilusión. están establecidas de modo que la constitución de la figura que tiene lugar en la lectura produzca a la vez su latente permrbación. 1971. entonces en principio puede verse fucrtcmente difuminada la pluralidad de posibilidades. no podemos. 3 G o u s n ~ c pág. Así pues. Si la constitución de la figura materializa una decisión selectiva. mediante experimentos psicológicos figurativos. Pero a la vista de la irritaciiin de las figur:is.. hasta el punto de que la figura podía. I i " . Lincoln.. Por tanto. Nueva York. thst illusion rnakcs it appear to us tor tlie time rhat wc Iiavc lived annrlicr lije -1liar \ve Iisvc Ii. en la lectura frecuentemente cobramos la impresión de como si las características. pueden lograr una reorientacidn de los actos de comprensión. porque las alien arrociations de las posibilidades que entonces sólo habían sido presentadas.ción influir5 la figura dc sentido constituida y. y esta repercusión es absolutamente necesaria para que Ilenry J A ~ I B .. en lo que concierne a la constitución de la figurs. toda figura de sentido se encuentra siempre ensombrecida por las posibilidades que la decisión ha despertado pero no ha elegido. Tbe World Vipwed.. Henry James. Así. estar cerrada. Las estrategias del texto pueden también estar establecidas de modo que en cada caso fortalezcan la intención de los alien arrociatioiir. durante la lectura..

car cuando se destacan más claramente las posibilidades alternativas de la constitución <le la consistencia. constituye determinadas expectativas. e n cuyo transcurso la figura particular es tanto unidad actual como momento transitorio. A primera vista. 1965. Así. es capaz de producir un correlato d e la conciencia.. La frustracióii bloquea o detiene la actividad. «Además. que a su vez repercutcn sobre el encerramiento de las figuras de sentido. los elementos sor- prendentes se ven e n conexión con lo que ya ha pasndo. Ritchie atendiendo al juego de expectativas d e los textos. ya a su comienzo. En consecuencia. 230 y s. ni mucho menos en las frustraciones que hemos vivido en el proceso de la constitucióii de la figura. finalmente. las transforma en su discurrir. y este modo de reacción sólo hace esto plausible porque somos capaces de experimentar el texto como un acontecimiento real. la perturbación y la encrucijada de las figuras que hemos construido en la lectura. que nace d e la irritación de la constitución de la consistencia. dicha afirmación parece negar que nuestro placer proviene en gran medida d e la sorpresa ante la frustración d e nuestras expectativns. Al mismo tiempo. Elireo Vivas y Murray Krieger. . más bien se nos hace presente mediante nuestras reacciones. Esto quiere decir que en la lectura reaccionamos sobre lo que nosotros mismos hemos producido. producida por las estrategias del texto. No lo captamos como un objeto dado ni tampoco como un hecho objetivo que queda determinado por medio de juicios predicativos. Esta tendencia se puede intensifi. la distinción puede hacerse e n términos de los efectos que las dos clases de experiencias tienen sobre nosotros. el goce d e estos valores a entonces extremadamente intenso. Por otra parte. El sentido de la obra gana también con ello el carácter d e acontecimiento y porque nosotros lo producimos como correlato d e la conciencia del texto experimentamos sil sentido como realidad conio condiciún C) El hecho d e eriar i?~lplicodo de la experiencia Acontecer como correlato de la conciencia del texto es algo que surge de un proceso de constitución d e las figuras. se d e b e d difcen Benbav R I T ~ I I*Thc I ~ . con toda la corriente d e la experiencia. Cómo se realizan estas operaciones de equilibrio lo ha descrito B. y toda experiencia estética tiende a exhibir un juego continuo entre las operaciones dcductivas e inciuctivas» Y. Estos <<conflictos~. E n el acontecimiento se encuentran vinculadas unas con otras las corrientes opuestas d e constitución de las figuras que se hallan guiadas por el texto. circunstancialmente las cumple en un momento teinporal. ed. Ésta nace del movimiento ñ través del cual el lector oscila en una y otra dirección.. Nueva York. La figura articula así un hecho realizable que se efectúa en la conciencia del lector. Somersmente. sólo se pueden amortiguar si ocasionan una tercera dimensión en la que queden subsumidos. Así se sigue que el sentido del texto no se encuentra ni en las expectativas. E1 carácter de acontecimiento es un correlato central de la conciencia del texto. págs. Es necesaria una nueva orientación d e la misma para escapar del callejón sin salida. Cada texto. la sorpresa únicamente causa un cese temporal de la fase exploratoria de la experiencia y el recurso a In contemplación intensa y al escrutinio. :ibandonamos el objeto frustrante y retornamos a la actividad ciega e impulsiva.puedan repercutir a su vez las alieii associarionr. E n esta segunda fase. cuando desde hacía tiempo ya no creíamos en su realización y cuando aquéllas ya habían desaparecido d e nuestra atención. el texto de ficción reclaina de una manera que lo caracteriza la constitución de la consistencia necesaria.. en un mundo. Por último. mediante las posibilidades excluidas en la selección. por lo que expetimcnta cl tcxto como un acontecimiento. Formal Structurc af the Aesthctic Objcctu. Así. parece que debe haber siempre un cierto g a d o d e novedad y sorpresa en todos estos valores si se da una especificación progresiva d e la dirección del acto total . decir simplemente que 'se satisfacen nuestras expectativas' es incurrir en otra seria ambigüedad. 'I'he Proi>!enir o/ Aerlhelirr. Presupuesto de ello lo configura la perturbación latente de las figuras producidas.producidos permaneiitemente en la lectura. ni en las sorpresas o decepciones. entre ser asido y la sutocontemplación. 6stas representan más bien rcacciones que tienen efecto a través de la irrupción. mediante el cual el texto se convierte para el lector en un acontecimiento y con ello. Mientras el texto d e ficción reclama de la manera descrita el proceso de constitución de la figura que subyace a todos los actos de comprensión. La solución a la paradoja rndica en encontrar una base para la distinción entre 'sorpresa' y 'frustración'. el acontecimiento adquiere su característica apertura en la manifestación de las posibiiidades excluidas por las decisiones selectivas.

- 60Z - .e!suedaiss!p eun a s n p o ~ du?!suaiduos e1 e ~ e dep!8pta e!sua~s!suos e1 oses opol ua 'as~ei~oduros olsa opol spand anb c~aueur ia!nb[ens a a .red !oalue~d sou as u?!sn[os oAns nur8!ua un ouros sew oixai 13 ua uasaqo sou as sapepar@!qure seisag!ueur se? .snue!p!ios 4 . p 'r1ani.1~~ -cap as ola& .ep!8ala op!s laqeq ou ap u?ze1 ua 'ep -!n[sxa pep!~!q!sod eun anb seur o81e sa olsg .u?l! epcap! op!s eq e!suap -!su!os eisa anb i!sap souepod $z!nO ¿pep!luap! aiuarede eisa ap opuo$sell le asnpuos sou as anb eson!nl>au! uel eiaunur ap S !' a ~ i u aueiedas as 'pep![euo!se[ai opexpu! ns aiue!pau 'aiuau -ei~ap 'anb soiuaurala soisa sourez!ue810 our?3? . ua 'LDZ .OIZ IWU>S!JO a f l p m ~ .>oru OUT03 u?!3enursu! e i s ~ e3g!n!p roinr 1 3 'or!deq~sqreq3 ..!se op!puaiua ueq 01 'u?!suairi ay sou8!p 'asAol ap saloisa[ ap a!ias eun souau 01 i o d 'aiuame.y ~ yripu3 loa13 uo rAurr3 '«Apoqo~ au!n!a a q .~!ppu!os Jaseq !n3!5'?1oi!ui aiuaurniels sa eu!~eqe! e[ ap Es![!$ es![?qur!s e? .ie![nsad eza[elnieu ap sa eis? okcqura u!s 'e!suai -s!suos ua ep!paui aiua!s!jns el n!uoJ! n[ ua qiqnssap rapod vals as opuens une ola& 'eyuoi! e1 ua a u a s a ~ daiuauialua~ednnln'&$ E[ e u?!sa!qo eun es!f!ua!s e A ugisans eisa ap pep!iep aiua!s!$ap 87 ¿uroo~gap oind la o sasgn ap eu!~eqe! q ? ¿!núe eziuo~! as aiuaws!do~d anb o[ sa ? n o ? .a!sadsa eurs!ur e1 ap oa@ ap e~.u??se[nur~o$e-[ ap o!~e~luos 01 epual -a~d ope~nur~o oixai j [a anb ~asouosai!u~ad ou ~eurlouu?!suai -u! ns 'jsv .J a n b ~ o dep!inss!p sa ~ n 'es!leua[qoid b pep!~!q!sod eun ua elnarf 81 upuaiodsap ep!Sins !se e!suedaiss!p e? .pei -Ins!HP eisa!$!mur ns u?!quici ou!s 'e!suais!suos U[ ap uo!seinil -!]u03 ap osaso~dIa arqos oA!lseoiial olsa$a ns 011s ou ies!$!u8!s souaianb o[Ia u03 A 'pepafl!qurn ouros seil!ieurai[e sapep!I!q -!sed sa[ei soueu4!sap alen8ua1 Iap euc!p!ios u?!sez![!ln e1 CJ .uo~! e1 ua ap ic8nl u 3 'asAo1 ap o ~ d -mala [a uos iclisnI! u?!qurel apand as oisx .le.aiuaureua[d asieSa1dsap ap zedes sa o~odursieis? L o & ~ q uU a!S .uap! uapand as Ions e1 aiuc!paur s~iiB!$ q E!UO.op -eInuJo$ op!s ejqeq ou anb o%[e ipap a~a!nb ope[nurio$ oixai la 'soses sol ap io[aw 1a u 3 .u?!sn~4alu! ap [an!u un ap pep!sasau e[ !nba ais!xa ~ i u a ~ l e n a 'ugsn~! ! e1 ap u?!ssnli -=p e1 A up!3e~n8!juos e[ sepe~aalu! ueisa anb e[ ua 'ojua!ur -!saluo~c Iap u?!suau!p e1 ua aurnsqns as szin8!$ se1 ap ~ s o ~ d p -91 ug!seipi! e[ 01110s !se san& 'op!sad~oiua o!iq![!nba [a aluam -esuaiu! sow oiuel aua!lqo 'souS!ur soiiosou sourpnpold anb seiaileq se[ aiue 'anb e~os[ndur! ej8iaua ouros ueuopun3 s e ~ n a g Se1 ap u?!snl!isu<u ap osasoid Ia ua seppnpo~dsapepana!qurn Se1 ' o ~ e l i u o s [a .I! e1 'sand 'epas '. e[ ap pei -~ns!$!p e[ ~ e ~ i s oapand m as anb [a ua 'oixai ~ a p [eniund oluaur -82s .un e 019s l!pnse eied oisx (sas!ln ap eu!~eqo! e1 e apnle uroo~gap oind o ~ ~ e 8 ![a s anb [a ua 'asXo1 ap 'sassXln [a ua ales -ed [anbn 'o1dua!a lod 'einisniisa as our?3? :oI[!suas aluauEA -!in~al o[dura!a un uos .8yd '0961 'i!o'iaa '?ora[/-.eiciias ! S ouros uroo~aap 01-8~s la u02 i !p!s -u103 aseq a1 as 'aiuauraluaiede 'X <up?uroq [euo!sclar o d ~ o > [ ~ p o!ioi~ada~ lap oiuaurala opeu!ur~aiap un esonu! as 'asr(ol+ e ~ a ~ -ou el ua 'eu!pqe! e[ u03 'seina!$ se[ ap up!sni!isuor.QIIP!A!PU! u ~ s m u 131 ~ j ap t?h!le!Sosn pnp!s![d!llnm e[ ua e p p n p o ~ dn!mais!suos e[ ~ni[esaseq as !se X 'e!suasa ns ua e ~ p n b ee esolse~i u i o o ~ aap oind oi~oiJ!s [a e!8o[oi!ur elsa U 0 3 .y.n!i\qo u?!sriu!quros 'ei e[ op!ualsos eq as ou a n b ~ o de!suansaq uos aiuaurella!s -nSg "30 aiuepau souars ap u?!se[ai e[ a[qniuasa~da~ Jaseq ap oslndur ua aiia!iluos as es~ipwalqo~á p~p![!q!sod e[ 'o!le11~0~ Ia 106 .soua!s ap u?!scIai e1 ap e!sualeil?nba el ap e~opeil!iour ezianf aiua!s?fns cl ella ua EIIP.e!sua!suos e[ ap o i n [ a ~ ~ o oiuens s ua op!3aiuose o[ syur le!sual .e!~ua!s!jnsu! ns ai -[esa1 as anb aseq iep!ni!isuos nina!~el alqos u p p e q ~ n i ~ aouros d ainxadal 019s ou san& .0 0 ~ ~103 -cp!puaiua sa pepa@!quie e[ ! S .1es!~!u8!s aqap ou 'oa~equra u!s 'oisx .u)uor! s e1 ap e!s -ucdaJJs!p e[ J p n s q n s elpod as aiuauraiua~ednanb so[ aiue!pau 'SOU~!S ap u?!seIaJ c[ ap epuaS1a~uos E[ cqeiliasqo as sasaA seun apuop o q y j 01 ua eia le.seins!j SE[ap u?!ssn1lsuos ullsanu ap oisnpo~douo3 eiuasard as pcpan8 -!que e1 opuens aiue!uia~do aiuaurie[n?l~nd asnrl as eiss .soua!s sol ap u?!se[a~ e[ ~esg!l .sassA~n» ~ 'NNVYTTCJ P J B C ~ ! ~ - I I o p o u o~ia!s ua anb d 'e!sciue3 el ap lcnp?tdpu! osan! [a ua e!p -en! anb 'epez!leura1qoid ejuoq nun ap opuo$seli [a uos e11o.nluoi! eisandns cun ap olpaur iod ope~evaslas apand u?!qurei aiuaures!sa~d anbune 'e!uoi! e1 ap esnes e «u?!s -n1nurio3* el E aeiisns as anb o91n u?!qurei apuaiaid . ses!i?uoq sauo!sn[e se[ ap esoidzs -a1 u?!sez!uoq el lez![o!laieur ejsaied 019s seJiua!ur op!uai yqeq ou anb ep!paui eun ua aiuaureiia!s X 'epez!ieura1qo~d e i n a ~ e[ zaA C J ~ Oa~alodeoiuaurou aisa ua 'o3luquia u ~ .saiua!sgnsu! s~inS!j scisa i!nl!lsuos op!iuasu!s un e!~as anb .sern8!$ se1 ap u?!>ni!isuos e[ ap osaso~d[a ua pep!~!ise -sanu ap opeu!8!ro auaqeq asaied anb ou!s 'sos!ls!nau![ sou8!s sopeu!ur1aiap e aiuaureA!snpxa lpnpa1 e A apand e[ as ON .in~seapand as apasns jnbe anb q 'soslndur! so[ ap u?!ses!j -!sualu! a s a ~ ! i n s ~ a daqap a ~ 0 ~ 9 asieiun8a~d 3 anb sasuoiua Xeq 'sema!$'se~ ap sauo!sni!isuos seslanp se1 ap os~ndur! ap oluaur .

se hace frase en cuanto negaeión de lo dicho. a la vista del deficiente éxito integrador. la historia interpuesta funciona como inversión especular de la acción principal. que se aleja también permanentemente de las orientaciones del lector. que. que o abierta o lateralmente discute los juicios y valoraciones del implied author («autor implícito») H. estos procesos en la lectura de los textos modernos son mucho más frecuentes que en la literatura antigua. de manera que la acción integradora exigida se debe legi- timar ante aquellas problematizaciones que hemos producido. a fin de poder originar la configuración del sentido. Desde el Lord Jirn (1900) de Conrad nos hemos familiarizado con la disgregación de las perspectivas del texto. Hacernos presentes a un acontecimiento significa que en tal presencia nos sucede también algo a nosotros. " V. las previstas configurnciones de figuras de nuevo se ponen en movimiento. Cuando un texto de ficción traslada al pasado los puntos de vista que nos dominan. En el siglo xrx se escinde del narrador la figura de un unrealible narrafor («narrador no fidedigno»). y mediante el que el texto se convierte para nosotros en presencia. pá- . con ello se lleva a cabo la creación de las figuras como la rectificación recíproca de las líneas de acción. Por tanto. Tile Retoric ginas 211 y 339 p SS. mediante el que el cardcter de acontecimiento experimenta su complementación necesaria. también constantemente vislumbramos la nccesidad de hablar acerca del texto leído -menos para distanciarnos. " Wilhrlin SCIIAPP. como condición de la explosión de las figuras. Cuanto mis se nos hace presente el texto tanto más se convierte en pasado lo que somos -en todo caso mientras dura la lectura. que en amplios tramos es el intento discursivo de recoger estas implicaciones. suscitadas por el texto. no alcanzan enteramente sus propósitos porque en el proceso de la constitución de la consistencia destacamos posibilidades ocultas que experimentamos como competidoras de aquellas que estaban manifiestas. Desde Ckrvantes a Fielding. Que la discrepancia. resaltando lo que estaba oculto. Nuestras anticipaciones. todo esto hace que e1 acto de comprensión discurra como una reacción en cadena. BOOTH. Mientras estamos implicados en el texto. En estos casos 13 constitucióii de la consistencia necesaria para la comprensión se utiliza con el fin de permitir también discrepancias al lector. Beclcett proyecta una estructura de frases. Tener que crear figuras para poder identificar las relaciones de los signos y trastocarlas también de nuevo. SS. Chicago. Ponen en cuestión la acción integradora de las figuras obtenidas. 1953. con el propósito de hacer así de la motivación de estas rectificaciones un permanente proceso. se ofrece a sí mismo como experiencia. Hamburgo. no nos podemos desentender de él.hace que se trastoqiie pcrrnanentemente su constitución de las figuras. pues lo que ahora sucede o puede suceder no crl pusiblc cuiindo las perspectivas que nos orientan también coiiíiguriib. Pues fiin:i 143. 19634. Suceden varias cosas a la vez. Estar implicado es cl modo por el que nos situamos en presencia del texto. Si la implicación efectúa nuestro estar presentes en el texto. En tales implicaciones se funda esencialmente un momento decisivo de la lectura. la figura problematizada queda mantenida como trasfondo. pá- o} Fictioit. en el que las discrepancias en el proceso de constitución de la consistencia son programadas de antemano. Así. No en últiino tériiiiiio radica aquí una necesidad latente de la crítica literaria.iii iiucsiro prcsentc. por su parte. Sin duda. Pero esto significo que nosotros estamos implicados en lo que hemos creado. Tales procesos de inversión efectúan en el proceso de la lectura una problematización de las figuras creadas por las discrepancias que producimos. no sabemos primeramente lo que nos sucede con rol participación. Finalmente. y no en último término por el hecho de que tengamos que apagar frecuentemente otra vez las expectativas suscitadas por el texto. con lo que también las expectativas cumplidas ciertamente adquieren un trasfondo totalmente diverso. entonces ello es un correlato de la conciencia. existe presencia» n. Pero como la supresión de la discrepancia logra su propósito o partir de la posibilidad puesta en cuestión. en la que lo dicho por una es negado por la siguiente. que hace saltar rotas las figuras. que al desmentir su convergencia reducen la confianza en sus orientaciones respectivas. Iti Grrciiichten verrtrickt. no representa exclusivamente un fenómeno moderno lo atestigua un proceso permanentemente observable en la literatura narrativa. que mucho más para captar con esta distancia en dónde estábamos implicados-. Wayney C .211 - . Debido a que este proceso se desarrolla en nuestra potenciu irnoginativa. Las experiencias ciertamente no se logran mediante el puro reconocimiento de lo conocido. «En la medida en que hay implicación.

porque nuestro presente en el texto no se produce como un nuevo reconocimiento de aquello de lo que disponemos. en cuanto que el hecho de estar implicado desplaza al pasado nuestras orientaciones con respecto a las representaciones intelectuales. I . Nueva Yark (Capricorn Books). Arf or Experience. SHAW. Esta relación de la interacción tiene absolutamente vnlor para la estructura de la adquisición de experiencias. Ciertamente. B. Eliseo VIVAS. 146.ar de forma a la nueva experiencia. así como para las repercusiones que se dcrivan de esta interacción. La nueva experiencia adquiere validez en la reestructuración de los nieveles de la experiencia sedimentada. una reestructuración de aquello de lo que disponemos. éstas sirven menos para confirmar aquello que ya conocemos. que querían ver en la demora de la un criterio central cualitativo de la experiencia estética. en doble perspectiva. entonces la forma de la nueva experiencia se manifiesta en las reestructuraciones selectivas de niveles de la experiencia sedimentada.. perspectivas y valores producidos por este proceso realizan la fusión con la nueva experiencia que había sido desplazada al Si la experiencia sedimentada crea la condición de la forma. y así suspende a la vez su validez para el nuevo presente. inclusivo y pleno . Dewey intenta destacar el momento estético de esta estructura mediante dos argumentos distintos: «La característica distintiva de la experiencia estética es la conversión de la 'resistencia y las tensiones. recibe una vida y un alma nueva al tener que enfrentarse a una nueva s i t u a c i ó n ~ ~ Este . pigs. que son en sí mismas tentaciones a la dispersión. describe así la experiencia. A brief siatement of such definition \vould resd as follows: An uerfhetic experience ir on evperietice o/ ropf otteiifion whjch inuolver fhe infronririue upprehenrion o/ un objecf'r init. 56 y ss. G. Pero ahora la adquisición de la experiencia no es un proceso aditivo. existen en !os textos de ficción evidencias momentáncas. 1964. Cuanto más frecuentemente aparecen tales momentos en la lectura tanto más claramente se aleja en el pasado la intcracción entre el presente del texto y el nuestro. estética: «Groundcd on this asrumption the aesthetic experience can be clefined. Mayor Borbrru. El otro argumento de Dewey afirma 4' Ibiti. Sin embargo. El nuevo presente es desconocido sólo mientras la experiencia que en la lectura se ha convertido en pasado permanece lo que era cuando todavía configuraba nuestras orientaciones. por otra parte. Un objeto es peculiar y predominantemente estético. de las escitaciones. and the only difficulty it prcsents is ilie rathcr easy rnsk o l distinguishiiig acrihctic atrention ftoni rhni iiivol\-cd in othcr rnodcs o l expcrience. ulteriormeav pág.. Ésta ya no puede permanecer la misma. Crenfion ulid Dircovery. Chicago. sin que por ello mismo ya se hicieran captables las crialidades estéticas. en el sentido de la formulación de Shaw. de manera que en la falsificación latente de lo que disponemos se constituye el inicio de toda experiencia. v.. Esto se atestigua también en los giros lingüísticos corrientes: así. en relncldn a Ii estructura de la experiencia: primeramente en relación a la In. ''. Pero lo que verdaderamente sucede en esta reestructuración. pdg. * ME~LEAW-PONTY. Pero esto significa: mediante la experiencia del texto sucede algo con nuestra experiencia. no se hablaría de nada más» Más bien las experiencias sólo se originan en la superación de lo sabido o en el proceso de mirarlo. sino el efecto recíproco de la reestructuración de niveles y de la donación de forma. esto no quierc decir que desaparezca con ello aquella experiencia relegada al pasado. 316. pdg. 388. sin cmbargo. decimos que nos hemos enriquecido con una experiencia cuando hemos perdido una ilusión. Por el contrario: en cuanto pasado es siempre mi experiencia. Londres. teracción misma. sino más bien. en un momento hacia un todo cerrado. sólo puede experimentarse si las sensaciones. B. 1958n. pág.ionenr rncu>ringr orrd uulrier iii their frill prerenfotionol inmediucy». más bien muestra que lo sabido sólo es lo momentáneo. No es la identificación de dos experiencias diferentes lo que se muestra como base del acto de recepción. 1 advantages of such a definition are manifold. orientaciones. Shaw ha formulado estc h e d ~ o :Yo11 have l e a r ~ r t s o m e t h i n g («has aprendido algo») La lectura muestra la estructura de la experiencia. G. cuando los factores que determinan todo lo yue puede ser llamado una experiencia se elevan por encima del umbral de percepción y se hacen manifiestos por su propio valor»41. y transmite el placer característico de la percepción estética. «La unión de lo nuevo y lo viejo no es una simple composición de fuerzas. 272. Un argumento coincide con las visiones de los formalistas rusos. más o menos. 1955. 39 John DEWEY. que por su parte es capaz de dot.. mediante esta reestructuración.<si se hablara sólo de expericncias con las que se coincide. sino una re-creación en la que la impulsión presente toma forma y solidez mientras que el material viejo 'almacenado' es literalmente revivido. que ciertamente aparece ahora en una intención con el presente del texto todavía desconocido. proceso descrito '. por Dewey es instructivo.

sino una respuesta productiva ante la diferencia experimentada. otorga un particular estadio intermedio: se ve dónde se está. consecuentemente. pues ambas cosas son trascendidas por la experiencia estética. Un código dominante es tan poco capaz de proporcionar este control como tampoco lo son las experiencias sedimentadas en el lector. Pues sólo la observación controlada de aquello que el texto produce en mí crea la posibilidad de constituir la referencia para lo reelaborado mismo en el proceso d e reelaboración. no es tanto la nueva experiencia que se ha constituido. hay que preguntarse por qué medios queda controlada. así. Por tanto. sino que debe ser remitida a los actos en que el propio lector proporciona la forma. Si nparecc 1 2 1 estructura de la adquisición general de la cxperiencia en el contexto de acción pragmática. Su totalidad. Puesto que por lo general esta rcacción desborda las orientaciones vilidas para el lector. Iwr lo menos sea capaz de verse. El elp---mento trascendental de la experiencia estética gana en este punto su relevancia práctica. mediante la interacción. en los que se dona la forma. Porque estos actos. y así la relación de participación y distancia que se produce por la discrepancia en el proceso de la constitución dc las figuras resulta ineludible para el carácter comunicativo de la experiencia estética. la experiencia estética cobra un moiiicnto trnsccnclciiial. en oposición al código. Esto es importante para la comprensión del texto de ficción porque aquí la comunicación entre texto y lector ya no está reglnda mdlatire la vigencia del código dominante. s e sitúe en una distancia latente con respeeto a su propia participación en el texto. como suspensión de la orientación previa dada. como más bien la percepción de la imagen de esta totalidad. La respuesta a los hechos descritos por Dewey puede adquirir también otro giro. pues posee igualmente un innegable significado práctico. . que se manifiesta en el efecto recíproco entre reestructuración de niveles y donación de la forma. superan o relegan las referencias estabilizadas. sobre todo si esto se efectúa como reestructuración de niveles de la experiencia sedimentada y. Poder pcrcibirse a sí mismo en el proceso d e participación constituye un momento central de l n experiencia estética. En una palabra: la cxperiencia estCtica hace también consciente de la adquisición de experiencias. la constitución de la experiencia está acompañada de la comprensión permanente de las relaciones que se dan entre las condiciones. Por qu6 sea así lo responde Dewey con la referencia al carácter del arte libre de finalidades. de manera que sea capaz de observarse en una actividad conducida por factores extraíios. Así. municación ya no se fundamenta más en el repertorio de señales del código. entonces esto quiere decir que la captación de tal texto no cs un proceso pasivo de rcccpciún. Hacen que el lector mismo pueda cerciorarse de las insuficiencias de las figuras que ha creado y. entonces la estructura estética de la experiencia apunta a la transparencia de estos procesos. Si en la lectura de un texto de ficciún se origina una interacción entre su presente en mí y mi experiencia desplazada al pasado. no se debería hacer equivnler tan exclusivamente la experiencia estética con el carácter de finalidades del arte. entonces la posibilidad de control d e In co.que la cxpericncia estctica dependc de la experiencia de que el proceso de la conjunción de factores puede ser tematizado. por ello. adquieren su propia relevancia las discrepancias producidas por el lector cn el proceso de constitución de las figuras. Pero si el código hn cenado de ser regulativo. En este punto.

345. por tanto. Estas síntesis son ciertamente d e naturnlcza propia. por lo q u e la expectativa y el recuerdo se muestran en el proceso d e la lectura como superficics de proyección. como síntesis pasivas. puesto que también durante la lectura nos encontramos sumidos en esta actividad sintética. Gilbert lcyle. el carácter d e imagen d e las síntesis pasivas armoniza con una experiencia de la lectura. E1 cambio del punto d e vista entre las perspectivas d e prcscntación despliegan el texto en la conciencia como el abanico de la protención y de la retención. sin que por ello sea ya uiia predicación de lo que se muestra en la imagen. Jean STARODINSXI. «La imagen -escribe Dufrenne-. «Hablando con precisijn. La proyección que tiene lugar aquí no discurre en una sola dirección. Síntesis pasivas son. igualmente permanece conducida por los signos que se {{proyectan en su interior». en este caso deben primeramente ser constituidas antes de poder ser objeto de la observación. que procede d e él. sino que se mostraba en una imagen: ala figura en la alfombran. ofrece 2 (traducido por Eckhart ducido por Edward S. sin darse cuenio <le que no lo esrií viendo?». Coiey). Sin embargo. a fin de diferenciarlas de aquellas que tienen efecto mediante juicios y predicaciones. síntesis pre-predicativas. . que en sí misma es un metaxu O término medio entre la presencia bruta en la que el objeto se experimenta y el pensamiento en el que éste se hace idea. Evansron. sin que esta secuencia de imágenes -incluso allí donde se funden en un panorama completo. que frecuentemente se ve acompañada por una corriente de imágenes. realizada e n las síntesis pasivas. se ve ascender aquí una realidnd compleja. en razón del análisis. las ha descrito como sigue: A la pregunta: n i c ó m o puede una persona imaginarse que ve algo. h j o condiciones ajenas-. hay que designarlas. Thr Phenonienology of Aexthrlic Experience (tia- - 217 - . Hay que preguntarse en qué medida las síntesis pasivas poseen un dererminado modo. adquieren su contorrc. e n la que el sentido de la novela no era entendido ni como un mensaje ni como un significado determinado.se conviertan para nosotros mismos en objetividad. en la que desaparece la diferencia entre sujeto y objeto» '. pág. Psscunnaly~et ~ n dLiccrillur Rohloff). a no ser que se las eleve más allá de este umbral. qrie se producen debajo del umbral d e nuestros procesos de conciencia. 78. La imagen es el modo central de las síntesis pasivas. Puesto que su constitución es tan independiente de la actitud observadord. Pero esta realidad es compleja no sólo porque 10s signos del texto se realizan únicamente en 13s proyecciones de un sujeto -prnyccciones ciertamente que. Frankfurr. 1973. L a s condiciones constitutivas de estas imágenes. por consiguiente. No se manifiestan ni en el lenguaje del texto ni tampoco son puros fantasmas d e la capacidad imaginativa del lector. más o menos clara. p3g. El texto mismo no es ni expectativa ni recuerdo. La pura experiencia del objeto es' superada en la imagen. tampoco 8on objetivas. La participación del lector y la participación de los signos en esta proyección se muestran como difícilinente separable una de otra. apoyándose en una terminología propia de Husserl. por su parte. en su análisis de la capacidad imaginativa.B) LAS SfNTESIS PASIVAS DEL PROCESO DE LA LECTURA Los actos d e comprensión del punto de vista móvil organizan la transfereneia del texto a la conciencia. 1973. D e esta manera la imigeii muestra algo que no es idéntico ni a la realidad dada del objeto empírico ni al significado de un objeto representado.218 - Mikel DUTRENNC. discutida al comienzo. Además. 1 sino también porque estns síntesis discurren bajo el umbral dc lo que se hace consciente y. cuya indagación es presupuesto de la descripción de la interpretación de lo leído. de manera que la dialéctica de la atiticipación y el acoplamiento retroactivo se convierten en impulso para construir una síntesis. Tal característica d e la imagen nos hace pensar en la narración de Henry James. Así como es una proyección del lector. mediante la que puedan ser identificadas las relaciones de las signos y pueda ser representada su equivalencia. permite al objeto aparecer para estar presente coino representado*'.

que se hace prescnte mediante la actividad de la imagen. Conservemos por ahora lo siguiente: La imagen es la categoría central de la representación. ~llbfd. que no existe. Reinbek. cimiento de cómo será el ISelvcllyn o. salvo en las especulaciones de nuestro espíritu. Se refiere a lo no-dado o a lo ausente. Las expectativas que se ven colmadas en el reconocimiento del Helvellyn por observeción directa no lo son ciertamente cuando uno se lo imagina. Así. Sitponc una utilización. del cono. cn este trabajo se desarrolla esta diferencia para expllcar I. pensar cómo debería ser. 1964. en cuanto que pueden ser percibidas. pero imaginárselo es algo así como un ensayo de alcanzar ia satisfacción de dichas expectativas. por tanto. por tanto. para el que la memoria sólo es recipiente.. que la agrupación experimental del saber dado hace presente algo en la imagen que por el momento no se me da como objeto. 82. una operación más sofisticada que la de ver de Iiecho cl 1Iclvcllyii. ciitre otras. 1968. producción de los objetos imaginarios en el arre.ialogirche Psychologie Schoneberg). Como tal lo comprendc Ryle. la reacción inmediata de que uno se había imaginado el personaje de otra iier Einbildi<agrkraft (tr. sino que la combinación no-dada de los datos ofrecidos debe lograr manifestarse por medio de la imagen. la imaginación implica echar en falta lo que a uno le vendría dado si estuviese viendo la montaña» Gilbcrt Ryle no ha sido citado aquí sin intención. V. aáz. phgiii. lmpüca ciertamente el pensamiento de tener una visión del Helvellyn. Jean-P~ul SARTRE. Pues así dispongo de una percepción óptica. el tener sensaciones visuales.i1 objeto. pues. aPor último. pis. y esto no quiere decir que haya que representar el saber como tal. n:is 244 ' Gilbert RYLC. la imagen se adhiere a la percepción al constituir el objeto.iducido por 61. La contemplación d e imágenes propia de la capacidad imaginativa no es sólo consecuencia de que los objetos se imprinian en nuestra nscnsación*.is 199 y SS. Lcjos de implicar el tencr sensaciones débiles. De esto se sigue que percep- '. 350. sino prccisamente el intento de representarse lo que como tal jamás puede ser visto. 1971. que se sitúa ante el transfondo de mi recuerdo. las imágenes serían sólo a ghost in ihe machiires. y esto es.Hnrmondsworth. son cosas. Hasta Bergson eran consideradas «como un contenido. no como un momento vivo de la actividad espiritual» 4. DUFRENNT. íbnstanza. que así también purifica de sospechas la discusión siguiente acerca de la imagen. no es una visión óptica en el sentido propio. ción y representación diferencian dos distintos accesos al mundo.i distinci6ri apuntada por SAI~TICC. sino una forma de abrirse la conciencia . Cualquiera que sea la forma como se Iia producido esta impresión en cada caso particular. ssim. y 281. DUI Imaginrirr. 1975). como describe Ryle aquel fenómeno. o sensaciones fantasmas. ~eak-Par11 SAICTRE. Tht! concept o f .be v 255. Permite también representar innovaciones que surgen del rechazo del saber presupuesto o de lo inhabitual de las combinaciones de signos. La peculiaridad de las imágenes de le representación se puede captar particularmente allí donde se observa la filmación de una novela leída. prefigurándolo en sus mismas raíces como una función de su coiiocimiento implícitos '. Die Traiinendcnr der Ego (traducido Reinbek. en la lectura de los textos de ficción siempre debemos configurar representaciones. por tanto. en un sentido. porque previamente a la percepción siempre es dado un objeto.ija <le Manfred S ~ ~ i i i quc h vn más alld <le 1. acerca de las imágenes de mis representaciones. que por su medio logra manifestarse6. Las imAgencs. págipor Alesa Wapnerl. el carácter de imagen de la representación se realiza haciendo utilizable un saber ofrecido o solicitado en el lector. K u ~ ~ s t i ~ ~ ~ ! i ~ t i ~ ~ uon ~~od Gene~lilO~e~~ rründlichkeit in biideitder Kioirr a ~ i dLilerotur (Escrito de habilitación. No es una pieza del equipo mental de la conciencia.la siguiente respucsta: «Ver el 1Iclvcllyn [nombre de un monte que utiliza Ryle para cjemplificacibn de su hecho] en la imaginación no conlleva lo que ver el I-Ielvcllyn y una fotografías del Helvellyn conlleva. 6 - 220 - . siste en que se refiere a lo no-dado o ausente. porque las «visiones esquematizadas» del texto sólo ofrecen un saber acerca de mediante qué presupuestos debe producirse el objeto imaginario. a<leni. Así. Phinonie. mientras que la condición constiwtiva de l n representación con. Pues sus expresiones encarnan una revisibn notable del concepto de imagcm en 10 que se refiere a la tradición empirista. Ryle dice.is cl trab. Para los empiristas la imagen encarna siempre únicamente la manera como se imprimen los objetos del mundo exterior en la cera de nuestro cspíritu. la visión de las imágenes presupone la ausencia fáctica de aquello que aparece en las imágenes. La impresión espontánea que se produce en la filmación del Tonr Jones de Fielding contiene una cierta decepción sobre la relativa pobreza del personaje en comparación a aquella imagen que nos hemos hecho de él en la lectura. El carácter propio de estas irnigenes consistc en que en cllas se muestran perspectivas que no se hubieran producido cn la percepción inmediata del objeto. como solía decir Hume.

iod 'sa «le!sr. e1 aiuolnp oiua!ur!Aoui aiuairruirad U a 'oiusi 1od 'eriuanJua as sauol w o ap ~ uaZr.4 'le~aua8 sa 'exaueur 'oa~ Á o~zouo 0.~dla opoi anbrod 'orr!ur~?i our!i~? ua ou !ni!~!~dxa u?!> -es!pard eun 1eSn1 auay sosed sns ap oun9u!u ua anb oiuonJ ua e~!sed s!saiu!s cun o u r o ~ allnJs!p anb 'u?rsoiuasarda~ el ap so~!i -?iu!s s o i ~ csol a8!xa UI)UIOJ e oqiu?p!-ou 01 r e ~ a ~ .4~11aq1!3 .oia!qo un oisandnsa~d sa al anb e[ e <.4 a1.ed uyos!~» m r n a u ! ~.oA!iJeo1iar o i q a un ap pnir!ii ua eurrojsue~i as oiuaurour asa eiseq soureluai anb aol?q Iap ua8ew! e1 anb 01 10d 'u~!Jelua~a.3 ap o salnze so!o ap 'o!eq o o i ~ e ss sauol t u o ~ S ! ap oJ1aJe sauopeiuasa~da~ ap us5eur! !u e O ~ O J J ~ ~ U 0. .aldar o1issnri ap o?!~ds~ap e\ z!e1 ns u?!qurei o1iuan>ua lnbv .~ sou seliua!ur ola6 .o!paur olisanu ~ o d ais!xa o p s 'u?!~eiuasa~ds~ ns aiuernp 'opa sand :opciuasa~da~ 01 ap e!~uasa~d el ua sour -eni!s sou zaA el e '021~sowoiuasa~da.oiua!uipa~qodwa OUOJ CL ou!s ' u » ! ~ d a ~o ~w po~ aiua!s as siib c1 uo!~ou!iu. .ZZZ -O!JEJ!J!pouI c ep!iauros yisa eiaJej sun aiue!paur s~qeiuasarda~ eqJaq u?!s!~ epoi sand 'u?!s!~ epeu!urraiap eun e elre!!] anb Á-9 ou sauol u r o ~ ap ua2cuq e[ anb aJnpap as oisa a a ~ue~!~!pour o uei!ur![ 'uauodradns a[ as anb s e ~ i o sc1lanbo UOJ u?pe!~ose e1 aiue!paui o p s opc~!~!uZ!s ns ara!nbpe sauol LUOJ ap u?!s!~ e p o ~ Á 'sealo e se!JualajaJ a~dura!s usua!iuoJ as seiaJej ssiua!puod -salloJ se] u 3 .erniJal e1'ap soiuaurow saiua!puodsa1~0~ so[ ua sepep s e i a ~ e j se1 anb syur o21c a.eperna!~uo~ uqipeiuasardai epe3 s a y -sur soAanu aiue!paur emimnsaar s e i a x j ap e!JuanJas e1 anb ua uiss!j!ueur as oisa Á 'erni~al.rnS!~el UOJ e~!iu?p! 'oiuei .!se sauol w o e~ soureiuasa~daisou E ~ A O Ue1 ap exnisal e1 aluelnp ! S 'i!q!srad Á Jeiuasardar a1iua epuaraj!p e[ epoi aÁni!isuo3 oir epepoi oislqo lap epuasne el 'aiuauramansasuo3 .op!uaiar oia!qo un e 'e130 u 1 !opep aiuarue!~ald oialqo un e ara!jal as eun anbrod !S s ~ i u auepualaj!p as 019s ou u q ~ e i u a s a r d aap ~ uaaeur! a u?pdsxad ap ua8eui1 ~ss~e~!]ru8!s aqap o p u r ns rod snb 01 e soweiua!io sou 'sauo!seiuasa~dar se1 ap s?heri e Á 'ua!q syur iseuosnad se1 sp u?!~d!~~sap Braur OLUOJ sousa1 ou 1oiauaS 01 rod anb 'c1aAou o1 sp sa!euosrsd sol ap ipeIIoiap aiuaureA!ie[al u?pdp>sap eun a x q o sou as apuop !I[E ')se u?!quiei sa ois3 ..op!~npo~d souraq anb ollanbo ap epuasa~d e1 ua sorrieisa so~iosou aiib oraueur ap .i el .sopexj!u2!s ap ~ o p e i ~ oo du r o ~ou!s 'oiafqo o w o ~ asrelisotu sqap ou a!euosrad la o!paur ns lod anb orissntu e ~ r i d ?e!~nuad ns ua!q syur !ela~oue1 ap a!euouad Ia a[q!s!A a i u a w l e ~ o d r oiamq ~ uapuaiald ou seis? san6 .u?peu!uilaisp ap ope18 ioLeur un uaasod 'sauo!~si -uasardar se1 e u?p!sodo ua 'soia!qo so? .rdwa!s sa u?!~eiuasa~dare1 ua eu!apo as anb a!euosrad Iap uaaeui! e1 ' o i u ~ i red . l .4 ! ! S .ur! e 7 .u?!~eiuasardar e1 ap se!dord sapep!ienn~ad se1 e ai!wai . s o ~ ~ a d sns s e ap srsaiu!s el ouros a!euosrad )e aiuasa~daldura!s souraxq u-q s y 'a!suosrad lap oi~adse0110 n oun IC!!J souiviuaiu! oir sauo!xiuas -arda1 se1 UOJ sand .c!~u.o~!i!pe osaso~doiuenJ ua ampoid as ou orad ap uaZeur! aun u2 JodnlYe sowsqsp snb soiasej uop sou as 019s so~iosoue '-pap!~~ioi o u o s u?!seni!s EPVJ ua aicra~a~d arduia!~ a x q as a!suosrad la spuop 'aup 1c u~>!s!sode~iuo~ ua.a!euos -1ad [ap uaZour! lo!atu e1 OUIOJ e ~ n ~ e1 ~s ~p ae d y d ? u?!~da~rad e1 ~auodnse eaznpuoJ atu u?!sa~dur! eisa anb u!s 'csnpp elaueur ap aiuawe!do~d uepix 'eh!xa1jar u?peJsp!suoJ ap u?peiii!s o 1 ua 'eroqe 'rauol u01 ap sen!ieiuasa~dar sauaayw! s!ur ohanu ap oso~u!e!~ua!radxa eisa ap e i s ! ~e1 e !S .lda~ elisanu e u~pcu!meiuo~ oisa rwodio~u! B ~0pea!l90 sourah sou Á js a1iua uouo!s!~o~ seia~cjse1 !epe~ad -su! eiJnpuoJ eun erisanur aol?q [a anb a~dura!s s!>uap!Aa 1oÁeui e[ UOJ e p d e as oisx .u?peiuss -alda1 ap sauañyw! seiss ap e~!id? epnuad e1 oq!~rad saJuoiua 'oraau oIlaqe.e~Saiu! anb Áeq anb sa !S 'u?!~ -oiuasa~dareun u03 soureuo!mea1 zaA ns e anb el aiue u p e i u a s -aldar eun e s o ~ o r dsa1c1n~~i1ed s e i a q se1 ap u?!~e!mse ehanu cpc~ '1o9n1 ns u 3 .saiuaraJ!p seiaJej seisa aiue!p -sur aÁni!$suo~ as anb u?!~eiuasa~daie1 clod [e!laicur [a sris!u -!urns 019s eis3 .4 ~ anb opunui un .saiueu!urop uaJnr1 as sspualajar se1 aiua!n8!s el ua anb oisand 'saiuaiel sau .ella elod aiuasa~dÁoisa ori 01( anb seliuarur sur e ~ e daiuasa~dyisa e!je18oio~ eun ua pop -!lea.opcp cisa ou 'u?!~daxad el ap r?!suaraJ!p e ' ~ e iowos anb o!reu!Deur! oialqo ap uaaeui! eun sour!~npo~d u?!Jeiuasardal e1 aiue!paur :se!JuanJasuoJ sop uampap as oisa opoi ap 'o!d!~upd u 3 'u?pJafe o u r o ~ roiJa1 la ua asxpunj!p e ezua!uioJ a!euosrad Iap ua2eur! e1 saJuoiua anb so1 aiumpaui 'soi~adse sohanu r. u ? ! ~ ~ n p o r dap a ~ ca1ei e1 ap oueuinq aiua2e lap u?!~!i -edesap (e[)" ' c ~ a ~ o =un u ap u?!soui[!~ e1 ~ ~ 1 d u r a i u [eo '~ upciuas .u?!dasrad el ua oiaiqo la ep sou as opuenJ e i s ! ~ e1 e risa opow u~2u!u ap anb o81e «a&» as oia!qo u11 ap u?!~eiuasa1da~e[ ua anb opei!~eqp1c a!esed 1s ua opeiou eq e.pep!iuap! x -ou ap u?!seni!s eun ua 019s c1n8!j eisa erisanur epeIs!e e i a ~ e ~ epe~ 'o!re~iuo~ la rod !a!euos~ad p p o.e3!id9 u p p i a s ~ a deun assod a u ! ~la anb ua ais!s -u03 ua8eur! ap sod!i soqwe aliua e!JuaraJ!p e 7 .iaisp uiss sa '031equra u!S .l!~uos cl 313 ptsquln p p o!iqsp id ez!Icar as osam.

no está en la realidad.. la imagen manifiestn algo. U C I I L C I I I C L Ise ~ C cualifica coti ello sólo aquellos procesos de irrealizacih que acontecen a la lectura. «Toda imagen definida en la mente . En ellas lo no dicho.está impregnada y teñida de aguas libres que fluyen s su alrcdcdor. Éste frecuentemente posee el carácter de sobriedad y se puede percibir cori particular claridad allí donde nos La cautivado un texto. la irrcalidiid cairsada por el texto 110s perniitc que. Por tanto. pág. se hace representable. con imagen de represenración y sujeto lector. Pero esto no quiere decir que la relación de los complejos de signos hecha presente en la iinagen de representación se origine por la arbitrariedad del sujeto -por muy subjetivamente que hayan podido ser coloreados sus contenidos-. no estoy presente (sin que esto se deba a falta alguna de mi subjetividad) es un mundo que pertenece al pasadon '. Este aislamiento teniporal con respecto a nuestro niundo real. Tbe World Vieiued. '1 V.. Todo puede ser experimentado sensiblemente. que parece que Ioiiiciit:i 13 I ~ I C L . en contraposición a la imprecisión de la imagen de la representación. próximas y remotas. Como quiera que sea la cualidad de este despertar. lo que ciertamente también ole indica lo que significa producir en la representación una iinagen de objetividad no-dada y situarse así en su presencia como si fuera una posesión. Si. La significación. La circunstancia paradójica de que el enriquecimiento a través del cine sea sentido como un empobrecimiento de la imagen de la representación.inrn~. no como enriqlicciiniento.. pág. hace irreal al lector -por lo menos mientras dura la lectura-. Si uno está en una representación. D e todo esto se crea un contexto inseparable.pero para el que. esti en cse halo o penumbra que la rodea y la escolta -o más bien que se funde con ella y se vuelve hueso de sus huesos y carne de su carne-. el valor de la imagen. La imagen de la cámara no sólo reproduce un objeto de la percepción. a 1s vez. Nueva Yark. también me excluye de aquel mundo que veo y en cuya constitución yo mismo no participo. 135 toda frescura. Por tinto. por su parte. 1971. ciertamente no significa que regresemos en cierto modo con nuevas directrices. aunque pretendido por el texto. por el contrario. ron una introducción de Ashlcy Montagn. pág. sino como empol)rcciniiento. 1963. por medio de las representaciones que ocasiona. mediante la i m a gen. MQs bien esto es uii epifenómeno en que se manifiesta la decepción por hacer sido excluido.c o m o dice Williams James. E s cierto que ln imagen queda como imagen de la misma cosa de la que lo era antes. '. también percibimos l n precisión óptica de la imagen de la percepción. La filmación de la novela suprime la actividad compositora de la lectura. Encontrarse en la presencia de una representación siempre significa. Va con ellas el sentido de sus relaciones. Por tanto. se deduce de la naturaleza de estas imágenes. relaciones y asociaciones. Si un texto de ficción. ello sólo es coherente si al final de este proceso tiene lugar un «despertar». 206.Dm I. más bien quiere decir que el sujeto. Lo que. H Y IU ~~ ~C~ C. despertamos a una realidad a la quc provisionalmente hemos sido sustraídos en r a d n d e I:i irrealidad de la constitución dc las representaciiines efectuadas por el texto. despii6s dcl retorno. - 224 -- - 223 --- . lo que aparece es el contexto referencia1 de los complejos de signos. 23 9 Thid. pdgs. Si 10s objetos de representación que constituimos en la lectura se caracterizan porque hacen presente l o ausente o lo no-dado. se encuentra afectado por el contexto presentado en la imagen. por tanto. sin embargo. pero esto la convierte en imagen de esa cosa recibida de forma nueva y entendida de "~lanlry CAVELI. que nos encontramos en la presencia de lo representado. Prychology. por tanto. gen muestra cn qué medida se hacen presentes. sus relacioiies sólo logran sus objetivos mediante estas imágenes de representación. N o ~ v aYork. sin que por ello tenga que hacerme presente el acontecimiento. la sensación de Iieherse representado :11 héroe de la novela <le otra forme coiistituye en menor medida la razón de la decepción. el inundo propio se nos mucs10 William JAMES. 157 y S S .iiagiiriire. vivir una cierta irrealización ". Por muy precisados que éstos puedan estar gracias a su ordenamiento. aclara el cine es que <la exterioridad de la cámara a su mundo y mi ausencia de él»'. Este caricter propiamente transitorio de 1s imu. Más bicn. pues una representación es una irrealidad en cuanto quc por su medio me ocupo de algo que me sustrae al dato de mi realidad. rarnbién S. así esto implica. rtl. el cco moribundo de sus orígenes y los albores del sentido de su destino. con frecuencia se habla de reacciones de huida.

" V. ed. 38.tre como una rcalidad observable. en este proceso se originan las imágenes que manifiestan algo que todavía no se había dado. 'I ducci6n . porque su imagen suprimía su ausencia momentánea. E n el comportamiento del inundo de la vida. más bien su forma de iiianifestarse es un plus con respecto a aquel snber existente que desemperia tainbién un papel en relación a su producción. esta escisión ciertamente se acentúa tanto más agudamente en el despertar a nuestro mundo de vida.no está dado y. que ciertamente se sitúa «en Ludwil: WLTTC~~NSTEIN. y que consecuentcmentc tiene que ser aplicado en la actividad representadora.existía realmente. naturalments. si se atiende al saber presente. secciún 2. Esta acentuación nos proporciona la posibilidad de situarnos cn una posicióii con respecto a nuesiro mundo y de percibir como uri objeto d e obscrvación aqurllo a lo que estamos ineludiblemente vinculados. la configuración de sentido producida por el lector se convierte en una experiencia. De todo ello se infiere que e n el lenguaje del testo. en relación a la literatura. pues la configuración de la representación en los textos dc ficción se realiza por medio de determinados hechos previos que. E n este sentido. 236 y r . posee una par~icularidnd quc lo distingue dc aquellos objetos cuya pura ausencia es registriida en la imagen. sin embargo. 237 y SS. más bien hace sustraerse al control. Aquí no se hace presente un objcto ausente. el monte dc Gales. y así describía otro modo del objeto existente. Por tanto. Por su medio. pei-o no por otro concepto existente. 7 ' r d c l u l l .~I. 2. N o es la auscricis In que co~istituyeel impulso para su producción. La imagen es la forma de manifestación del objeto imaginario. sólo se dan aspectos que implican dos clases de realidades: 1. entonces tenemos en el texto una secuencia de tales aesquemas». una situación objetiva a modo d e experimento>> 12. V. 19155. N o existe ninguna duda de que los mencionados esquemas del texto se manifiestan como si se refirieran a un hecho. Si caracterizamos el repertorio y las estrategias como situaciones de hecho. ciiii i~ntiinirii. E n el ejeiiiplo d e Gilbert Ryle de la imagen de la representación cobraba evidencia que el objeto -Helvellyn. el texto de ficción se sirve de una estructura de comprensión por cuyo medio se deben expresar las afirmaciones adecuadas sobre hechos. 11. . ~Lni(ico-l'hilnroj~I~!c~~~. 69. y que no deben hacerse presentes en la imagen d e la representación. Con ello sc dice a la vez que la imagen de la representación de un objeto existente. sino más bicn se producc uno quc no tiene semejanza. la imagen d e la representación sirve extraordinariamcnte para hacer presente el objeto ausente pero.031. producido. 1>5g. sin embargo.oiidrr>. esta irrealización es la condiciíiii de que en la imagen puede mostrársele como realidad lo no-dicho por la relación de los signos. aDer Gebrouch der Ncjiliian in iikriunilcn T c s i r n n . pig. hlunirh. Este planteamiento argumenrarivo lo debo agradecer al articulo de Karlhcinz STIERLE. linrold X'cinrich. imprescindible en toda observación y en toda percepción. se realizan las síntesis pasivas en el transcurso de la lectura de un texto d e ficción." La necesaria constitución d e un punto de visión del lector. que ciertamente -en oposición a lo formolaciíin de IVittgensteiii. por tanto.. e n cierto modo. ST~EXLC.226 - . que en lo dado de los esquemas sdlv posee sus aspecros. El punto de partida de la configuración d e la representación sc puede entender como sig~ie. mcjor. págs. que luego puede reclamar la verdad si a ésta le corresponde un hecho 13. sólo poseen una función conductora. son in~portantes las fases d c su procluc." La necesaria constitución de un horizonte de sentido. ción. El sigiiificado de tal proceso se encuentra cn que en la configuración de las representaciones se elimina la escisión sujeto-objeto. ile L i ~ r t r a n d liussi:~. págs. aun cuando ausente. 1975. aun cuando el texto reclama esta estructura de manera que hay que conseguir la afirm~cióiidel hecho correspondiente. sin embargo. rbiri. cuya forma d e manifestarse depende. E n las fases d e la configuración de la representación. sólo debe ser dcscubierto. si tenemos en cuciita una reflexión de Wittgenstein: «En la frase -piensa éste. en I'orition der NegoriuiUr (Poerik und I%ernieneuiikVI). Éste. Si en la imagen de la representación tiene lugar una irrealización del lector. cuya función se basa en que tienen que constituir un hecho para e1 que ellos sólo son situaciones objetivas1'. existente. a través de las secuencias de sus esquemas. que se prcsenta como un plus.srcri6ii 4. Peto al objeto imaginario de los textos de ficción le falta la cualidad dc la existencia presente empíricamente. Pero caracteriza la comunicación de los textos de ficción el hecho de que no se ordena ningún hecho existente a una situación d e hecho o a una secuencia d e situaciones de hecho. puede ser controlada por el conocimiento dcl objeto: mientras que aquel objcto. del snber que se tiene acerca d e este objeto.se resume.

El texto. Ante estas solicitudes. prosigue Ficlding en el punto culminnnte d e la crisis: «Habr&s oído. piieq un ncjcinpli~eii quc el autor propoiic explícitainente a sus lectores que representen algo. P e m (cóino puede producirse algo que parece estar ya dado niediante los signos del lenguaje? Es uiia verdad evideiile que cada signo es sólo signo de algo y que. por otra parte.i luz. debe crearse en la representación. permanece el sentido. el fundamento de su existencia lo tiene en otra cosa. y esto significa que se halla fuera del texto. allí donde el lenguaje se nos resbala y se resbala a sí mismo. que sii sentido todavía no es idéntico a los -~ aspectos formulados. Arf Experierrcr. el casto José finalmente retrocede asustado. en tazón de esta propiedad que inatcan los aspectos. a travfs de la permanente calificaci6n de loa aspectos dados en el texto. aunque no en los detalles. con música susve o en silencio. Este sentido posee una cualidad peculiar: debe ser producido. Ricoeur ha descrito así este hecho: «. lo que pretendían ya no puede ser lo mismo. En loseph Andrews. tanto aquí como allí el lenguaje adquiere validez coino una capncidad que desvela.el lado de acá de toda visión* 15. Nueva York (Capricorn Books). Esto supone que la constitución del sentido del texto que se realiza e n la configuración de la representación presenta un acto creativo para e[ que ciertamente valen aquellas condiciones que Dewey. el esquema del texto está decidido en cuanto que ya no posee más que la libertad de elegir el punto d e observación que existe en principio en la conducta perceptiva del mundo de 151 vido. cuya configuración de la representación discurre a través de los esquemas oírecidos. por consiguiente. Y habrás visto las caras de los espectadores del paraíso cuando. cuyo sentido se manifiesta en sus representaciones. Por el contrario. Si se entiende la relación mostrar-ocultar. mudo. 1973. el observador debe crear su propia experiencia. puede ser destacado como horizonte de sentido del texto. La totalidad se realiza en la medida en que el lector adopta la actitud quc se le ha prescrito. h a d e haber una ordenación de los elementos del todo. 86 y s. cómo la sorpresa hizo hablar a uno de los hijos de Creso a pesar d e ser. . lierrtierieurik uird Sfrriktirrnlirnirir (traducido par Jahann u Rüische). según el modo de los psicoanalistas o de los fenomenólogos de la religión (y creo que hoy hay que abordar conjuntamente ambas posibilidades). ha descrito d e esta forma: «Pues para percibir. una dama de la nobleza. hnbris oído también. al proceso de organización que el creador de la obra experimentó conscientemente. p:igs. Bridgewater y Mr. en cuanto secuencia d e sus esquemns.oh lector!.que comienzan a abrirse a otra cosa. es recomendable desarrollar la observación en un ejemplo del que se puedan tornar rasgos paradigmáticos del carácter de la represcntaci6n. se hiice él mismo. No son las mismas e n uii sentido literal. Esto no es ningún probleina para el uso denotstivo de los signos. d e Fieldiiig. rido a lo que el texto dice.a toda clase de caricias. entonces esta característica de manifestarse en aspectos condiciona el punto de vista del lector. guarda silencio ante lo que dice» ! ' Este sileiicio «desvelador» puede sólo cobrar exis~cncia en la representación. en el texto de ficción se desborda esta finalidad de los signos lingüístico~. MERIEAU-PONTY. llega a sí. igual e n la forma. A fin de proporcionar una cierta medida de plasticidad al proceso de configuración d e la representación. porque se realiza como decir. ascienden Mr. sin embargo. Sin un acto d e recreación el objeto no es percibido como objeto artístico» ". Y su creación debe incluir relaciones comparables a aquellas que el productor original experimentó. de mauna totalidad que constituye el punto ~ l c nera que el hecho pretendido por los esquemas. y esto por medio de los aspectos del texto. se encuentra aquella escena e n la que Lady Booby. refe. desde esa perspectiva. por el escotillón. . 1 6 P a u l Ricoeun. E n vez d e describir el espanto de «Putifnr». Por parte del perceptor. consecventernente. pág 117. hablar a los poetas de la 'estatua d e la sorpresa'. Williams Mills o algún otro actor d e faiirasmal apariencia. con la faz lívida a 1 ' John DEWEY. Elijanios. en rel:ición a los textos de ficcirin. manifiesta y trae a l.. porque produce algo que en el lenguaje ya no s e manifiesta. sino que es sólo capaz de configursria cit la rcpresentación. Munich. pig. y no es uii fantasma del lector. o de lo contrario has oído pocas cosas. 195812. así encuentra su propio elemento. anima a su sirviente -al que ya había logrado moverle a sentarse en la cama. quc coiistari de la secuencia de esquemas. Si el horizonte de sentido se matiza en los tisl~cctos iiiaiiiícslados lirigüisticaniciicc cii el texto.. porque los aspectos del texto formulan situaciones de hecho con el propósito de sil calificación y. aunque est5 esiructuriido por los sigiios lingiiísticos del texto. 54. permite conocer que éstos siempre son sólo aspectos d e visión del lector. entonces. en otro contexto de la percepción del arte. Esto quiere decir. sin embargo. invocando su virtud. ya al comienzo d e la novela. Por tanto. como por parte del artista.

Las normas sociales. pág. 8 (Everyrnan's Library). Esto implica que el saber invocado ofrecido por los esquemas es declarado inválido en el momento en que se le rnues-. sin embargo. Alia uara. Pero con ello el texto. porque el marco referencia1 prestipuesto decide acerca de la evocacidn de lo recordado. La mad~laciónnegariva de los esquemls dcl repertorio del texto hace desaparecer en el pasado la invacuble provisión de saber y movilizar la atención del lecror ante la validez negada. a fin de destacar. podría pintar una sorpresa como la de Lady Booby cuando aquellas íiltimas palabras salieron d e los labios de Joseph. esta amplitud se despliega todavía en mayor proporción. Así. este proceso sólo se convierte en posibilidad estética porque todos los esquemas en una determinada manera adquieren modalidades propias. Lo"dres. a partir de este trasfondo. E1 esquema. con cuya ayuda pueda representarse la sorpresa. por cuyo medio d e k representarse el hecho pretendido. para servirse. en la que con intensidad diferente puede fluir el saber sedimentado del lector. el esquema proporcio. Con ello los esquemas condicionan la actitud del punto de visión del lector. mulaciones. Pues ahora le aparecen al lector las asociaciones de sil acopio de saber en la situación d e ser suprimidas. alusiones de la época y literarias. que aquí es considerado como una primera orientación de las representaciones. Peru esto no debe ser una desventaja. e n la percepción.Tu pureza! d i j o la señora.. Incluso. pero a la vez se sirve de sus propias condiciones. que se refieren ofrece ' Tomado de la rraducción castrlluna de José Luis López Muñoz. a pesar de ''.causa de los polvos y una camisa ensangreritada hecha girones. se ofrece como forma cóncaba. 40. cuando se menciona a Fidias. Por tanto. Ésta es t a m b i h una razón fundamental por la que los esquenias del irpcrtorio clcl texto. Esta movilización del lector es sobre todo válida para la constitución de las representaciones ocasionada por los textos d e ficción. y sea lo que fuere lo que el lector pueda representarse concretamente y en particular. Pues en este caso tiene valor la misma observación que nos participa Joseph Albers a propósito de sus cursos d e pintura. N o creo que puedn soportarlo'> * E1 espacio que deja vacío la exposición de la escena es la representación de la sorpresa. 1948. que a la vez clarifica la función decisiva del repertorio del texto en relación a la configuración de las represeutaciones. tra de nuevo al lector. Grundlegung einer Drd&ik des Schetis (traducido por Gui Bonsiepr). Para ello se le proporcionan esquemas que en el pasaje citado son formulados como secuencias de los aspectos. no debe preocuparnos que muchos lectores. pero nadie. aparecen negados. pag. En el pasaje mencionado de Fielding aparecen en la forma de su insuficiencia. la dirección del sentido que se presenta bajo la modalidad de los esquemas =. etc. pero a la vez insuficientemente calificado. se muestran nhora como esquemas. sin embargo.de ellos en una determinada manera. queda controlada. A la vez. ~ 3 . ni siquiera en el inimitable lápiz de mi amigo Hogartz. 1. Fielding. suscitado por los esquemas. los contenidos de las representaciones son conducidos por el esquema del texto. Colonin. Estos esquemas tienen primeramente la función de ofrecer al lector un determinado saber. Andreuis. pág. pero también con matizaciones diferentes. renuncia a presentar la sorpresa de Lady Bobby. La participación de la subjetividad. ayuda a la historia de la experiencia individual de sus lectores. mediante sus esquemas. Tal hecho sólo re efectúa cuando los esquemas operan alga en nosotras. verosímilmente se representen cosas muy diferentcs acerca d e su arte. a través de la penuria de sus for. los cuales dan su contorno a la dimensión del recuerdo evocado o del acopio de saber suscitado. Sin embargo. n i Fidias ni Praxiteles si volvieran a la vida. Esto significa que la elección del punto de visión en un determinado sentido está decidida. segmentados o con validez cuestionada. En su lugar ofrece esquemas. reponiéndose después de un silencio de dos minutos-. se ofrece así la posibilidad de movilizar las sedimentaciones subjetivas del saber existente en muy distintos lecrores. suprimidos. la inayoría de las veces. 25. antes de que puedan convertirse en análogos de la configuración de represenracioi~es. que el lector debe «imaginarse» por sí mismo. '. - 230 - - . f Henry F I E ~ I N G Jostph . l9 J o ~ ALBEXS. f Interaction of Color. Prnxiteles u Hogarth. el saber caducado en su validez funciona como un análogo. 1970. cuando hacía describir a sus alumnos el rojo en la etiqueta de las botellas de Coca-Cola y escuchaba tantos matices del rojo como alumnos había en su curso 19. ' Aquí Iiny que corrcgir rariihiCn l a opinióii dc Ingardcn de que el texto esquemas con cuya utilización dcbc percibirse el abjeio intencional. todas las fluctuaciones. Esta adquisición d e modalidades permite entonces conocer el rol importante que es atribuido al saber muy individualizado. el objeto idéntico no se «reproduce» de idéntica manera en los sujetos que lo perciben. La conciencia retencional fija en tales momentos el saber invocado. na una forma a la representación del autor. E n la constitución de las representaciones. en el lugar citado.

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. el propio lector está dispuesto a deshacer el esquema de la configuración de las representaciones que se le propone. bajo el presagio d e que el lector se representaría la pasión de una aristócrata de manera distinta la de una sirvienta. se había encontrado frente a la ebullición amorosa de Slipslop. La asociación de tales escenas sucede en el texto mediante una constatación. como si hubiera representación del tema. es un impulso para difci. una sirvienta en la casa de Lady Booby. con lo que los aspectos adquieren su significado t o ~ a l . faguara. en ln transición entre ellas. Consecuentemente. pág. D e esta manera se estabilb~a la significatividad del tema a través del contexto. . al lector sólo se le ofrecen un par Jc esquemas. como si se manifestaran e n una reá s presentación primero el tema y luego su significatividad.cn. motiva la representación d e la secuencia. Estos esqueinas deben suscitar representaciones elementales. igualmente el hecho d e cerciorarse d e los idénticos apetito#. ' Tnrnndo de \. 93. porque una representación. Al esquema se le inscribe la norma central de esta estructura social: los seres humanos s e diferencian fundamentalmente mediante su rango social. por su parte. l J n casrdlana de José Luis Lópcr Muñoz. mal interpretar esta descomposición de la representación en estos elementos. por tanto. tema y significatividiid se muestran siempre containinndos.acerla desfondarse al resaltar la homogeneidad de los apetitos humanos. la comunidad de la naturaleza humana que aquella diferencia oculta. Esto se niucstra yii cii la rcleción inclusiva que hace nacer. Joseph. a través de la representación. y como en el caso de la señora. con lo que se muestra el «efecto de bola de nieve» de la configuración de las representaciones. E n la asociación explícita de ambas escenas.lector. La cscena coi1 Lady Booby aparece. esta naturaleza humana -que no se puede agotar en los apetitos animales-. esta totalidad debe constituirse. que el lector juicioso se moleste en observar lo que tanto nos hemos esforzado en describir: las diferencias d e la pasión amorosa en la mente refinada d e Lady Booby y en la naturrileza más basta y áspcra d r Mrs. u Ii vista de esta característica iirgativa. Al15. pero que condiciona la estructura d e estos aspectos. como por lo demás todas las síntesis " . . por consiguiente. ciar. y ésta sólo puede sostenerse si el lector percibe menos la diferencia social. en la representación. así. que se convierte en condición de las representaciones de la secuencia. Aquí. por cuyo medio se estabiliza la significatividad del tema: de descubrir en la clara percepción de las pretensiones sociales la condición d e la naturaleza humana.DING. Un par de páginas antes de la escena entre Lady Booby y su sirviente. Pero esta afirmación de validez vigente se efectúa con el fin de 1. hasta que finalmente cayó sobre él. para que se «iinaginc» el ntnque no-narrado. se halla vinculada al pasaje citado por medio de la señal explícita del narrador. Tema. Si la supresión de las diferencias sociales sime a la intención estratégica de llamar la atención del lector sobre la coiidición de la naturaleza humana. Con ello se da otra vez una «referencia vacía». pero a la vei esta estsbilización produce un nuevo problema que solicita una positivización de aquella detcrmiiiación primeramente negativa de la naturaleza humana. también de la significatividad y. puesto que logran su sentido pleno sólo mediante el reconocimiento de su referencia. Pues sólo así se puede proveer d e la garantía necesaria a la finura de juicio ganada en la percepción clara de lo desfigurado. por tanto. Ante todo. La señal explícita del tcxto asigna al lector la capacidad de enjuiciat (judicious reader). Slipslop* * =. sin embargo. el texto citado de Lady Boody.Esta «preliistoriaa. como dice Sartre. FIEI. por lo que por el momento tiene significado subordinado. la estructura social de la sociedad del siglo xviii se convierte en el esquema de representación. como consecuencia de 13 cual la pasión amorosa actúa diversamente en cada estamento social. finalmente. El narrador postula una diferencia. Consecuentemente. Habíamos p r t i d o d e la reflexión de quc el texto escrito se muestra como una serie de aspectos que implican una totalidad. vág. M bien. si cn la exposición del ejemplo se sigue en todas sus particularidades la interpretación dada. por rl conttsrio. que se debe representar lo que le han proyectado previamente. el texto logra el necesario contexto en la conciencia del . los aspectos lo son para el lector. el narrador significa a sus lectores: «Esperamos. «a sus elementos. no está formulada. que. que le e s conocida. significatividad e interpretación los hemos reconocido como los elementos centrales de la configuración de las representaciones. «Jamis s e podrá realmente reducir una representación. No se debe. en nuestro ejemplo d c Fielding. cuando se dice de Slipslop que acechaba a Joseph como una tigresa hambrienta. lo q u e a su vez necesita de una interpretación y. lo importante es la estructura que se manifiesta en la configuración de la representación. que. de ln interpretación. sin embargo.

por el contrario. gura en relación a la representación. cuya faz inversa la representa aquella de la referencia. según formula Husserl.irios sólo obtienen su sentido si. A. una ley general.psíquicas. que ganan su identidad porque se destacan unos de otros.. todo ello implica que aquí no sólo se trata de un objeto imaginario en relación a la representatividad de una escena. su autosuficiencia toca un límite y se explicita que la diferencia de 10s objetos imaginarios es sólo una cara del hecho. Un tema sc configura en relación a la representación. Así aparecen siempre los objetos particulares. pigs. tales diferencias se acentúan. En el «nuevo sentido). págs. son otra cosa y algo más que la suma de sus elementos. producidos por la secuencia de las representaciones. 93 y s 284 y s. en cuanto un transcurrir. 1966.La Haya. pág. consecuentemente. a la clarificación de las diferencias entre los objetos imaginarios. Pero mientras esto sucede. tan pronto tienen carácter imaginativo coino significativo. a este rcspccto el capítulo l6 SARTRE. el esquema del contexto. que penetra a la totalidad» *'. cstnba de tal manera dispuesto que era el lector mismo quien debía desvalorizarlo. sino que hay que configurar uno tal. mediante la simple extensión del eje temporal. se realiza lo que se calla en lo que se dice. a partir del espacio vacío del tema. - 236 - - 235 - . marcados como insuficiei-ites. Así. <ES. lo expresado debe ser modulado de tal manera quc lo callado se haga representable. Aparece aquí el único caso en el que ista produce un verdadero nuevo momento de la representación. el silencio nace de lo expresado. n Edmvnd HUSSERL. Así. cuya organización horizontal2s llega así a su función total. 2 . cl acto negativopZ6. cuya presencia la sitúa el nuevo. Pues para la reprcseritación cs «constitutivo . contrastes y hechuras opuestas entre los objetos producidos en el proceso de la lectura. el momento temporal» n. que se origina porque el tema no es fin en sí mismo. 11. más allá de su correspondiente «enterramiento». que así siempre incrementa al objeto imaginario con algo que todavía no tenía: se llega así. que sea ciertamente significante con respecto a la intención de la novela. ante todo en el eje temporal. SU relación se convierte en necesidad. esto es. lo que es contrapuesto y heterogéneo. sino signo de lo que todavía no se ha dado en él. Mientras el eje teniporal hace surgir la diferencia de los objetos iinaginarios. sólo son constitutivos de la representación. la representación produce un objeto imaginario en el que logra manifestarse lo que el texto formulado calla. Ésta. En el pasaje citado de Lady Booby. Por el contrario. La modalidad central del texto de ficción es la negatividad latente del repertorio.se sigue una serie continuada de representaciones. 11. el eje temporal sólo posibilita que podamos hacer presentes diferencias. oposiciones. configurándose un contexto de representacionci en la conciencia del lector. ante el trasfondo de un objeto pasado. de las quc cada una reproduce el contenido de las anteriores. sin que esta svinculáción» garantice ya una armonización de lo heterogéneo. comienzan de nuevo [Obras completas SARTUE. Dos I»to~inirrr.. sino que sc manifiesta en el objeto imaginario de la escena descrita. la negaiividad marcada en el texto se ve acentuada mediante una negatividad quc supletoriamente debe realizar el lector. y esto no sólo en la continuidad de su transcurso. en este eje temporal todo discurre conjuntamente. 163. Estos actos de representación de carácter politético se encuentran esencialmente condicionados en su secuencia por medio de la dimensión teinporal de la lectura. De esta forma In fantasía se muestra de manera propia como productiva. no se puede realizar en un único instantc o de alguna manera en un par de páginas del texto. l i V. sino que evidencia que los objetos imogin. de modo que se inscribe como «referencia vacía» y con ello motiva una serie de representaciones. producidos por las representaciones. imaginarios. En estos actos de represen- tación que tienen carácter politético. pero de manera que siempre fije en la nueva el momento del pasado. en el sentido más amplio. Más aún. produce un eje temporal que se constituye porque los objetos imaginarios. pues. gracias a la atención a la que obliga el saber problematizado del repertorio. que a cada representación dada -por su propia naturaleza. Dds ImdginJre. se reunifican en una sucesión. Esto se muestra no últimamente en el carácter propiamente híbrido que poseen nuestras representaciones en el acto de la lectura. que el autor había asociado explícitamcnte al pasaje citado. La lectura. Consecuentemente. La significatividad del tema se confi. por su parte. dc la representación se funden tema y significatividad.El ejemplo de Fielding permite conocer dos posibilidades diferentes de estas niodalidades negativas. Lo que cuenta aquí cs el nuevo sentido. por tanto. Sin embargo. Tema y significatividad. pdg. Zur Phünomenologie der inneren ZeirbewurrIreins X). eran los csquemas dcl repertorio los que debían funcionar como análogos de la representación.

con el fin de evidenciar las condiciones para la cons~itucióii dcl priiiiei. que apenas podrá ser repetible en un mismo texto. porque a cada nuevo objeto se adhieren los anteriores en razón de la modificación retencional. el momento temporal de la fantasía manifiesta el sentido que puede ser interpretado. según dijo una vez Husserl. sino en su síntesis. sino en todo su trayecto. a fin de poder repercutir. si quiere ser sentido. por su parte. Este hecho desempeña un papel no irrelevante en la ciencia literaria. y esto quiere decir que el sentido realizado de la primera lectura no se coloca junto al sentido de la segunda. y de ello ni siquiera se necesita hacei responsable a la cambiante situación subjetiva.ien el eje teinporal. sino que en su densidad se integra Iúid. el propio sentido posee un carácter temporal. horizonte dc sentido. no está sujeto a ninguna referencia. condiciona su individualización: Pues sólo el espacio temporal posibilita la distinción y la relación de los objetos de represen~aci6ii por iiiedio de su coi~vcrgcnci. poseerá un alto grado de individualidad. sólo mediante el cual puede manifestarse. que adquiriría de una determinada manera la continuidad del decurso. Nunca será idéntica a la primera lectura. Por tanto. más aún en la continuidad del decurso de los objetos de representación. cuya peculiaridad consiste. El momento temporal adquirido suplementariamente por la fantasía de los objetos de la representación no posee el carácter de una referencia. cuando en la segunda lectura se tematiza el proceso del testo desde la perspectiva del horizonte de sentido ganado. y esto quiere decir que los espacios temporales no poseen una determinación inapelable. puesto que el lector le ha proporcionado una modalidad que regula su desarrollo. 66. Si ello constituye lo único nuevo que el lector aporta al texto en cada lectura. pág.a abrirse hacia algo. surge una determinada interpretación de aquello que comienza a configurarse en este proceso como lo idéntico. producida en el propio texto. porque el carácter artístico se hizo activo cuando yo constituía aquel sentido determinado. mientras que cada objeto pasado se hace presente en la modificación del que le sigue. aun cuando ciertamente ésta también juegue un papel. es «fuente originaria de la individualidad» ". basta sólo pensar en la experiencia que se deduce en la lectura rcnovada del mismo texto. adquirido a partir de los objetos de representación. El sentido debe poseer siempre densa concisión. Y condicionada por el punto de vista móvil. De este modo. resulta también difícil destacar las fases particulares de este decurso y designarlas como el sentido del texto. debe convertirse en uno pasado. Puesto que en la primera lectura ir realiza un determinado modo temporal de sentido. El espacio temporal. En este proceso se da otra implicación. de esta forma. este modo de decurso no se agota en que ahora se me haga plausible la forina originaria. que quizás antes sólo encarnaba iin momento marginal. La constitución del sentido coincide con la interpretación del sentido. Si conozco el texto. Sin embargo. el momento temporal adquirido en los objetos de representación gana su dimensión plena. Éste actúa como un saber adquirido. Puesto que el sentirlo siempre se halla vinculado a un modo temporal. por medio de este eje temporal. entonces el saber influirá la manera de vincularse. Éste. más bien. no opera su dispersión en el recuerdo ql:e se difumina ni en la expectativa arbitraria. El cje temporal articula el sentido como síntesis de sus fases de decurso y permite conocer que el sentido es una exigencia de realización. en que la articulación temporal del texto. este horizonte de sentido se refleja en la segunda lectura. entonces este espacio temporal. el eje temporal hace surgir el horizonte de sentido de los objetos imaginarios. Así he constituido un nuevo horizonte de sentido del texto.. cstc modo. que se infiere de la dimensión temporal del sentido. - 238 - - 237 - . Como prueba de ello. Si la fantasía del lector añade un momento temporal a los objetos de las representaciones y las provee así del ciirácter de decurso. presente y futuro. sólo se articula en el eje temporal de la Icctura mediante la diferenciación de los objetos de la representación. Influirá en la coiistitucicin. esta plausibilidad se convierte en presupuesto para que se me abra el particular carácter artístico del texto. de la deficiente rcferenciabilidad de estos espicios temporales brota la individualidad de los correspondientes sentidos realizados. en cada momento particular de su realización. Curiosanientr. sino que por su medio adquieren también su estabilidad individual. a fin de indicar su relación. De ello se infiere un efecto relaciona1 acumulativo. Así no sólo mantienen su relación. Así. sin embargo. en pasado. E1 espacio temporal regulariza el modo como estas unidades se diferencian en su gradación o cómo se relacionan y cómo repercuten recíprocamente. porque el sentido no se cncuentra en un punto aislado de esta continuidad. Así. De esta forma. dado que cste carjcter de identidad no es separable de las fases de la continuidad del decurso. respectivamente escalonados. a través del cual se mira al texto idéntico. Así.

en contra de lo sugerido por la norma de interpretación.. se diferencian de las síntesis predicativas en que no son un juicio. De aquí se infiere: aunque esta estructura sea siempre válida. «Cuando se ha interpretado un sentido. p6g. La presentación esquemática del proceso de constitución ha mostrado. sólo se hace de nuevo capaz de la discusión intersubjetiva si se descubren los códigos y los hábitos que han guiado la interpretación del sentido. Pero esto no sólo implica que el sentido del texto de ficción sólo puede adquirirse en el sujeto y de que no existe independiente de esta rclacióii.. es comprensible en el deseo de querer penetrar el significado del sentido. cuya teoría será más bien una de carácter sociológico. Con ello se muestra el momento temporal como catalizador de las síntesis pasivas mediante las que se abre a la conciencia el horizonte de sentido del texto. Pero el uso lingüístico de las síntesis pasivas sería uiia contradicción. la acción operativa del sentido en la existenciasU. con el fin de constituir los objetos de representación -por medio del eje temporal. sólo era adecuada en cuanto que en el arte se veía representada la verdad del todo. criticada al comienzo. pluralidad quc desplegamos cn posibilidades de ser representada. Ciertamente. sin embargo. así decía nuestra reflexión de partida. las disposiciones subjetivas juegan un papel en la realización correspondiente de la estructura intersubjetiva. cuyo significado intentamos ocli rarnos. . criticada al comienzo. frente al trasfondo de esta estructura. esto es. U Ricou~n. que se empeña en orientarse según el arte clásico. Ricoeur formulaba. que discurriera bajo el umbral de la conciencia en cuanto mecánica organizada. iinplica tainbibn que nos constiluimos en una determinada manera en el proceso mismo de constitución del sctitido. 194. Por el contrario. ciertamente. En este proceso. una atribución del significado. el otro el de la recepción. en conexión con las reflexiones de Frege y Husserl: «. si sólo describiera la aceptación o una actividad compositora. del significado indica que en la constitución del sentido algo ha sucedido con nosotros.. ~>uvsto quc también de parte del lector se esperab~ sólo una aciia G. Las síntesis pasivas.de nuevo. traduce el sentido a un sistema de referencias y lo interpreta en relación a los datos conocidos. en qué medida participamos en el emontajeo de la pluralidad del texto. configurada según el ideal clásico de arte. el producto de la realización correspondiente no es repctiblc cn cuanto idcntica. que es temporalmente independiente. Esta experiencia. Sin embargo. Ofrecemos nuestra actividad sintética a una redidad extraña. Esta cuestión. «Ue'orr Sinn und Beleutungu. según el código sociocultural o según las valoraciones individuales de los hábitos. De esta forma. pág. por inevitable. 28. todavía no se tiene con seguridad un significado» ". las síntesis pasivas proceden del eje temporal dc la lectura. Así. y de que los objetos pasados se inscriban en los presentes. Un hecho es el de la teoría del efecto del texto. . cuyo sentido producimos para llegar a través de esta producción a una situacióii que no habría sido lograda por nosotros mismos. la pluralidad es penetrada por nosotros y nosotros lo somos a la vez por ella. ante todo. el uso del Iciiguajf de las síntesis pasivas encuentra su cobertura adecuada. en todo caso. Sentido y significado no son lo mismo. permanecen accesibles las realizaciones subjetivas de la intersubjetividad. y el grado del 'significado'. que representa el momento de la asunción del sentido por el lector. y con eUo la asunción de sentido que tiene lugar en la existencia. La cuestión tenaz. De ello se infiere que la estructura intersubjetiva de la constitución del sentido puede tener innumerables significados. Pero.en un horizonte de sentido. hay que diferenciar dos grados de comprensión: el grado del 'sentido' . cl espacio temporal constituye siempre la condición de que los objetos de la representación se ordenen en relación a una gradación del trasfondo. siempre que al punto sc hacia la pregunta por el significado. FREUE. y con ello propiamente sólo se pensaba cn el sentido. Esta irrcpetibilidad de carácter estructural del sentido idéntico condiciona ahora por su parte la repetibilidad de la innovación del texto idéntico. la diferencia de sentido y significado permite conocer que la norma de interpretación. valorizaciones que comienzan a interpretar el significado del sentido. quedaba reducida en una dimeiisión decisiva.240 - . La deficiente determinación de los espacios temporales es a la vez presupuesto de que toda realización se convierta en un proceso de determinación. en Zeirschrif! fiir Philorophie rrrid phil~ropbirche Kririk 100 (19821. por tanto. En contraposición al juicio. Pues el significado del sentido sólo se abre mediante la relación del sentido con una referencia determinada.

-.>nsasuo3 uos 0 8 1 ~ .E!> -uais!xa ns ua roisal 1a rod op!iuas ~ a u?!sunse p el sa OPC~!~!U~!S 'esn~sa[e[ ua asl!ni!isuos aqap anb oixai lap soi3adse sol ua s p -e~![dur! e!sua~aja~ ap pep![eioi e1 sa op!iuas 13.oia[ns la ua s!insradar rapod n ~ s dou!s 'sours!w 1s ap u?ze1 ua sa ou oisa 'oia[ns ~ a p uei!sas .081s asaliio~sa1 ours!ur 1oim1 le osaso~daisa ua anbsod olps op!iuas a4qnbp.oixas lap soisadse so1 ua aiuaur -emnur sepeuojar sauoperado sop uos ~ o i s a loia!ns ~ s p up!sni -ysuos el X opyuas lap uppni!isuos t q '~oia!nsla alqos ~ ! i n s ~ a d a s epand opeIIorresap op!iuas a p aiuozpoq la anb e1ed Teal loisal la 1od oppajar las aqap anb roi3al lap u g s ! ~ap oiund un ai -ua~~en8 ou!s ! 'opguas ap aiuozpoq un ue>!ldur! 019s ou 'aiuaurai -uansasuos 'oixaj lap s o j s a d s e s o ~.roisa[ la anb aslep!AIo aqap ou o8lequra ri!s 'op!iuas 1..u9!sua]ard esa as~ez!lca~ eqap Icns el aiuwpaur c!?aie~isa e1 axn8!~uos as ua!q s y X 'oqlqnd aisa ua l!nvu! e1ed opesuad op!iuas la souaur al(ni!isuos as o4reqwa u!s ' ~ o i ~ a ~ la p eisI.rod eqeui!1!8a[ as ou olaua8 OAanu oiuons ua anb ' r r r ~ xol8!s ~ a p EIaAou e1 'o[dua[a ~ o d 'erisanur 01 J O I S ~ I~ a p u?!s!~ ap oiund [a 1espa1d 'c!~e~ai!~ s!xe~d eurs!ur el ua 'eura~qo~d un amos op!iuas op!s cq pep!suaiu! ?iib u 0 3 .u?!se[duraiuos ap pnj @ ! S 1 'anb X es!j?od a!sadsa eun8u!u .sopeiuaui -!radxa X sopescrad uos anb [a uos '~e!suasa op!uaiuos qdord ns e 7 .ieisg!ueui ap u!f 'pcp!10!1d uos ep a1 as anb e1nistuisa a1 lez!luar aqap anb ~ o i s a llap u?!~ed!s!ised e1 ap!d oixai ~ a p oppuas p p u?!>ni!i -su03 !S 'ic <~aiuauraiueisuos a~a!~as as aiib e1 e X e~nilns el ap opliuas la rod eisandnsa~dsa anb 'lea1 X ~ e .ra>aiuo3c apand '~e!sua!l -adxa e!~ois!q ns ap op!e~isns sa roisal [a !S 019s sand 'epeu!ur!~a aiuauileioi las epand ou eis? opuens une 'salq!sod saloisal sol ap le!~uapadxa epo~s!q el rod opeu!ur~aiap las apand ou ~ o i s a ~~ ap U ? ! S ! A ap oiund la anb apua!iua a s ..4 ap oiund alsa e opua!puai une 'ml> las ou e -o>![qpd aisa ua ueqcu .31 Iap u?!s!A ap olund la 'aiuawaiu..sope~iuos -u2 «sopes!f!u8!s>* so1 a i u a u n s o ~ d ~ sue~a!inss!p a~ as anb lsrnleu aiuaueinlosqe 'op!iuas le ope~ed!nba op!s eq a~dura!s soi!qyq S O 1 A s08!pps sol 1od ope!n4 opesg!u8!s la a n b ~ o daiuaurleiuaur -EpUnJ op!s eq olsa 'up!sn]uos eiuei o p p n p o ~ d oq oixai Iap opes!~ [a ~ o d u p s a n s e1 sasuoiua apsap ! S . 1 ou OpIiuas pp u?!sni!isiiO~ el sand 'loisa[ [ap up!s!~ ap 03 -und la ~!snposiu! 'erauew epeu!uiaiap eun ap 'iued up!s!sod eisa ua l!nIJU! aqap oixai 13 'Oixai [ap op'q aisa e epi!s as a~dma!s .< .b ~ ¡ ! ¡ 4 ' e ~ e l i x apepr1ea1 eun X e~aueurepeu!ur ap eurs!ur up!siii!isuos el ua op!ni!isuos Los o -1aiap euii ua anb ua ais!suos anb epuapadxa eun ap e~!ielado u?!ssc e[ 'sand 'aiuaweiun!uos uaz!iue~e8opes!j!u%!s X op!iua~.soia!ns aliua X csoia!ns.op!snpo~da~ o%!p?s [ap ed!s!i~ed ou e X roisal la opuens :eis!~e!sos Buos la eiseq sessale~eu~es sezard se1 apsap <os!lqpd ue18 [e ep!8p!p e~nie~ai!g e1 ua elisanur as owo+ e!ioied!s!iu~ u?!s!r. .1ez S l l '8Fd '8961 ' V ~ 6H 1 '(XI SE1 zbz .a u q q syur :roisa~ [e oisai Iap leralel!un c!sua8!xa iii 1 . .p o p anb sauo!seiua!~o se1 ap E J P Q I S ! ~ u?!ssn~isuosal e1 aiuelp -a= zar.. ..~naos!x eqeu!do un8as 'u~!suasdwos ap sope18 uaq!lssap soqury . eied e asauairad soia!ns ap u?!se~a~ pep!~!ia!qo eun 'pep!~!ia!qo uaua!L 'si2 'o11a e1ed sopensape X o y -?isa ~aseldns e1ed sopeu!w~aiap ouros !sepemape se!sueisun~r!> se1 o!eq 'oun epes lod X so11a ~ o saIqez!I!in d soiuaurn1isu! owos 'sol~aered s a ~ ~ i oiueiis p ua 'uasal~o sal as Isaleuouad soia!ns oiuens ua soialns sol e ua8!~!p as ' a i ~ e de ~ i o ~ o d 'anb X oa!ia! -qns l-e~qo Iap ueiorq anb 'so~!ia!qns clauew epeu!urlaiap ua uos sa1mniIns soialqo so1 ' s q a e uaia!fal as anb soia!ns so1 ap eslase sauolisans urs 'uos anb o[ 1s ua uos sapsp![eal se1 reriua!HnIu ~0~3x OL31fls 7 Taa N ~ I ~ ~ L I L Svy N O .~ [ d u mseiqo) a!3'olor/~c(r<i ~ ~ J ~ ~ O ~ O U J ~ U O U punuim ~ ~ ~ ~ '~awsn~ .r e1 a p sauo!sciardraiu! se1 'sauo!s!~oursos se1 'se~!iep!n!ua seur~ouse1 'oped!qiue olnslp [a aiue!paur aslenisaja apand ou u?!s!~ ap oiund aisa ap uppez![ -eso1 el 'o!d!supd ux . J O I S ~ I ~ a p U?!S!A ap oiund lap u?!sni!isuos el ua es!j!ra~ as anb uppoia~d~aiu! ap osaso~d ns ap e~!isads~ad e1 ernd 'o!paur ns ~ o d 'u?!qwei ou!s 'oixai la ered o~!ini!isuos sa 019s ou op!luas [a anb esg!uS!s oisa X !oixai [a ~ o aiuaweiun! d -uos op!saIqeisa ras aqap 'e~aueweun81~ ap '10i3. a ~ i o OA!A aslaseq apand olor sasuoiua 'os!l?is!q os![q?d opau!ui~ajap un ap scpep sauo!s!A se1 1od ope1n8!fuos sa ~ o i s a l 1ap up!sp ap oiund la !S .au r s a ~ s s n i ~ n soia[qo» s ojuens ua soixai sor 'oiuei ~ o d '!S .ard cun a p s?he~iE a~a!nbpo as ais? ap US)!S!A ap oiund la apuop 1 1 1 " 'roisa~la *red u~>!sua1dmos ap sapeilnqj!p ñoq 'oiuei 106 'euiroj eisa ua oixai up8u1u s p e ! rapua~dwosap zcdes sa ou es!~?is!q pep!Ienp!A!pu! eXns 'saroi3a~saIq!sod sol ap SI!A!IFIO[EAsauo!seiuasa~da~se[ X psp![ca.opesg[u8!~ x op!iuas' aliua epualapp e1 as1auaiueur sjqap 'oiuei 106 . r n ~ pep!~cuos~ad d el e u?pelar ua ' a i u a u r e ~ ~ i s ~ a X l ~a ois ~ed ua ' o ~ a d!aiue~ado eui~oj ni ap X elni[nI e[ ap ours!ur opjiuas le u?!saIaI ua 'ai~edua ljnbe JEZUCAE aqap ei\!ia!qo u?!>e8!isaAu! e1 'oiuci I & 'X .

y sin embargo el yo que pronuncio no es yo mismoa ". la ficción del lector se refiere a determinadas expectativas históricas y hechos dados del público buscado. Murpby.. y con ello se invocan las expectativas del lector cultivado.como una categoría especial del acceso posible a la experiencia ajena. Si. Poulet acerca de la lectura.. en la prosa narrativa. Así. por medio de un diiilogo con su público. de los personajes y de la acción. que en sus primeras novelas inserta todavía ficciones rudimentarias de lectores. por lo general esto se hace con la intención de actuar sobre las disposiciones marcadas en la tensión con las restantes perspectivas expositivas.i lectura encarna. que ahora deben ser «echadas a perder». el posible reconocimiento de lo que le orienta es pensado. '. s a . yo pronuncio mentalmente un yo. con lo que a la vez se suprimiría la autoalienación temporal en Georges Pou~Er. Los libros. sólo una reflexión provisional. . por lo general. se dice en Murphy: «El párrafo anterior está cuidadosamente calculado para desviar al lector cultivado» ". es sólo una estrategia de prescntación. Así. puesto que el texto no puede simplemente reproducirlos. Desde esta época conocemos la ficción del lector del texto. La ficción del lector. Así desaparece la escisión sujeto-objeto. esta ficción del lector se refiere menos al lector pretendido que mucho más a aquellas disposiciones en el público supuesto de la lectura sobre el que hay que influir. que. para ello el lector debe ser situado en un punto perspectivista. E n esta «fusión» propia se encuentra también el motivo central de por qué la relación al mundo de los textos se ha interpretado'mal como identificación. por lo general. un sujeto ajeno a mi . opina. sin rmbargo. puede ser «internalizada» por el lector en el proceso de la lectura. pero en la lectura el lector se convierte en sujeto de estas ideas. Pues sobre Cstoi ea sobre los que hay que actuar en última instancia. Cuando leo. de la comprensión de que en la lectura pensamos los pensamientos de otro. heme aquí pensando un pensamiento que de forma manifiesta pertenece a otro mundo mental que está siendo pensado en m í como si yo no existiera. No sólo le doy la existencia sino la conciencia de la existencia). este pensamiento que me es ajeno y sin embargo está en mí. Para captar la estructura subyacente al punto de visión del lector. dado que el lector ofrece su conciencia a las ideas del autor: «Tal es la condición característica de un trabajo que yo llamo a la existencia al poner mi conciencia a su disposición. el correspondiente lector debe ser conducido a una relación con las orientaciones que le determinan. Esto es así hasta Beckett. saca esta conclusión: «Todo lo que yo pienso es parte de mi mundo mental. mediante cuyo creciente extraíiamiento en el texto debe crearse una posibilidad de comunicación. reproduce determinadas aptitudes del público de la época. " Ssrnuel RCCICTT. Pues lo que querría abrir el texto. la conciencia cogstituiría el punto de convergencia en el que coincidirían el autor y el lector. se extiende mis allá del horizonte que le es válido. debe'también tener en mi. es establecido mediante las modalidades negativas de las orientaciones que lo dominan. y que es desarrollado en la lectura. Para Poulet esta inteligencia constituye. ciertamente. son dignas de atención las observaciones desarrolladas por G. Nueva York. su supresión hace aparecer a la lectura -así puede concluirse. si es que el sentido debe constituirse como condición del texto y no como condición de los hábitos del lector. En este aspecto. que es reforzada con las perspectivas del narrador. pág. Ciertamente. sin embargo. De ello se infiere que las disposiciones del público. wmo la presencia de una fatalidad. a fin de abrirle los ojos a algo qiie hasta ahora no consideraba posible en la novela. por tanto. 118 . 59. debía asegurar su validez. A través de la problematización latente de las visiones invocadas en la ficción del lector. 56. La noción es ya inconcebible y más lo parece todavía si reflexiono que. indica la presencia potencial del autor. 31 Ibid.por tanto. ~ P h e n a m e n o l u ~ of y R e a d i n g ~ . constan de ideas que otro ha pensado. no en último término. pág. cuya presencia. de validez para todo conocimiento. Poulet. Y sin embargo. sólo obtienen su plena existencia con el lector. Por su medio se atribuye al lector una posición que. quedan encajadas en el juego de la interacción que está inscrito en las perspectivas expositivas del texto. dado que todo pensamiento ha de tener un sujeto que lo piense. permite conocer que al lector se le atribuye un papel al que debe adaptarse.. por tanto. Pues no podemos olvidar que la ficción de 1. e n Neru Literary I l i r / o r g 1 (1969). la ficción del lector solamente indica cuáles eran las aptitudes favorecidas del público. sólo una pcrspcctiva dc preseiitnciSn. Así. En todo caso. invocadas en la ficción del lector. p9g. pero también para la percepción. pues el sujeto extrafio que piensa en el lector con ideas que le son ajenas. por tanto. con el fin de orientar el espacio perspectivista del lector. aun cuando importante.

La aceptación de esta estructura de contrapunto hay que inferirla del hecho de que nuestras orientaciones no desaparecen totalmente cuando pensamos las ideas de otro. icué descubre entonces la obra como pura conciencia? Según Poulet. Esta consecuencia es también exttaída. por el contrario. Pues éstas. y no puede haber sido así pretendido por Poulet. se da comunicación. entonces sólo se ha desplazado el peso de los niveles. Y Jean-Paul Snnrn~. Ahora el texto y el lector ya no se sitúan como objeto y sujeto contrapuestos. El tema particular Ilarnburgo. ahora la conciencia. Cuando. y esto significa que la relación que organiza entre sus temas y nuestro horizonte de experiencias gana una diferente expresión. Pero esto serfa pensar de manera muy meelnica. que nos enseñoree. sin embargo configuran el trasfondo de los pensamientos del autor que ahora nos dominan. que. únicamente por nuestro medio. S610 resta pensar la conciencia así hipostasiada según el modelo de la homología estructural. Por mucho que estas orienciones puedan también replegarse hacia el pasado. Pero todo texto que leemos produce otro corte dentro de la estructura contrapunteada de nuestra persona. para Poulet. E n cuanlo autorrepresentación de la conciencia. las ideas de otro. ''. Ott) Si se abandona la interpretación sustancialista de la conciencia postulada por Poulet. A. así como de las aptitudes individuales del lector-. cuando su conciencia piensa las ideas del autor. Dor Ibrd. la conciencia sólo gana su contenido en este proceso descubridor. nunca se rompe totalmente. una obra literaria se vuelve (a expensas del lector cuya vida deja en suspenso) una especie de ser humano. depende de dos condiciones: la historia de la vida del autor debe quedar oscurecida en la obra. Pues sólo somos capaces de convertir en tema. esta «escisión» acaece en el mismo lector. para Poulet. igual que las aptitudes individuales del lector en el acto de la lectura. Sin cmbargo. Si la lectura elimina la escisión sujeto-objeto. que piensa lo que él no es. y esto implica «que para la conciencia no existe ningún ser fueni de esta obligación estricta de ser el conocimiento inmediatamente d e s c u b ~ i d o r » ~ Si . se convierten en condición de una nueva «demarcación de límites». ¿Cómo hay que pensar esta conciencia hipostasiada que vuelve a sí misma en la obra literaria? El esquema hegeliano parece adecuado. sólo podría descubrirse a sí misma porque las aptitudes individuales del lector no pueden descubrirla. Pues sólo entonces las ideas del autor pueden encontrar so sujeto en el lector. a pesar de tensiones cambiantes. se sitúan en primer plano los pensamientos de otro y su actualización.no se situaba en el horizonte de su historia experiencial.conciencia está vacía. entonces a la vez se obtiene así una «ocupación» del lector mediante las ideas del autor. 1%2. están oscurecidas. no de esta forma. por Poulet cuando entiende la obra como autorepresentación o como la materialización de la conciencia: «Y de este modo. Pues la conciencia es la conciencia de algo. contemplar la concicncia como una dimensión absoluta significa cosificarla. entonces temporalmente sale fuera de sus aptitudes individuales. pues se ocupa de algo que hasta ahora -por lo menos. cuya relación mutua. sobre todo. entonces pueden mantcncrse determinados puntos de vista de la discusión que aquél presentaba y que. por su parte. . porque éstas permanecen constantemente referidas a las orientaciones de nuestra persona. así únicamente se reavivaría el ideal de la estética clásica coi1 objeto moderno: en lugar de la belleza. en la lectura se originan siempre dos niveles. puesto que ello garantiza la traduc- cidn continuada del autor en la obra y la traduccidn inveria da la obra en el lector. la homología es menos un principio explicativo que rn8s bien la manifestación de una necesidad de explicación. no debiera dudar en remnocer que en tanto en cuanto está animada por esta inhalación vital inspirada por el acto de lectura. Si piensa las ideas de otro. Consecuentemente. sin embargo. constitutiva de la percepción y el conocimiento. De ello se infiere que la misma obra debe ser pensada como conciencia. hay que desarrollar de otra manera. el lector solamente podtía contemplar la obra. de hecho. Esto tiene como consecuencia que en la lectura tenga efecto una escisión artificiosa de nuestra persona. cuando convertimos en tema algo que no somos. En este proceso. Seiii rord dar Nichtr (traducido par K . porque sólo así se da un motivo suficiente de la relación entre autor y lector --una relaci5n quc primcrnmente sólo se dctcrmiiia rnediantc la negación de la historia vivida por el autor. 29. en cuanto pura. y que es una mente consciente de sí que se constituye en mí como el sujeto de sus propios objetos» En este punto comienzan ciertamente las dificultades. pág. Pero. las cuales virtualmente se hallan presentes.la que cl lcctor se coloca durante la iectura. sin embargo. ciertamente.

Modifica la espontaneidad. 1909. \ v a h ~ l s i i rroid ~ ~ Gesellrrhu/. Fraiikfurt. Theors o1 Firfion. Mientras piensa ideas ajenas. aparece a la lui ha tupd. He understands the affcctive qualiry revealed by the work bwause he is that quality. ptiesto que en la lectura uno se e n otra persona ". Michacl Fochurr.~~ Y el futuro Permanece irrepresentable. 388. el decidirse valorando y queriendo. i ~ ~ 1972. 361.. l o ha formulado Stanley Cave11 de forma paradigmática en relación al King Lear d e Shakespeare. pág. originada la lccturj. pág.icci6n de ~ . Thus the sp~tatqr's alienntion is simply the ciilmination of the process of attentlon . a continuación» ". adquiere el cardaer de Para quien se halla e n él. This does not mean that he should add to the objecr o comrnentaq consisting of images 01 representarians which ~ i 1evenrually 1 lead him away from oesthetic exper'ence. a causa d e la demarcación d e sus hábitos. " . 1966.lector. Jnmes E . periencial. ~ dad en cuanto condici6n. ante una cuestión semejante destaca: ~ T h e spectntor alsa alienates himself in the aesthetic object. Pienso en ella como una experiencia d e u n continuo presente. &ta falta no puede Ya cerrarse mediante la reactivación de los hábitos que entre tanto se han desvanecido en el pasado. debe ser reganado el contexto que ha sido roto en el sujeto. s i la escisión contrapunteada de nuestra persona. D e esta forma surge la impre. entonces en este hecho tiene lugar una demarcación que el sujeto hace de sí mismo. ni tampoco anticipamos lo que va a derivarse de lo que h a ocurrido. Recuérdese que en 10s primeros días d e la novela del siglo xvir su lectura se sentís como una forma d e desvarío. y no viene. [entes modalidades espontáneas» ". ción del sujeto. entonces 10s actos d e interpretación de la experiencia ajena no pueden permanecer totalmente sin repercusión en la Persona. g the spectator finds himself. ~ ~ " V. nado que el tema del texto sólo es concebible mediante su relación a nuestro horizonte d e experiencia que permanece como virtual y que es invocado en configuraciones varias. as if to sacrifice himself for the nake of its advent and ns U this were a d u t ~ which he fUlfi11. . y esto quiere decir que así. L~ por tanto.i coiiio trasfondo I:is orientaciones vigentes. todo en dife. XII. 378 y " V. diante las que se intenta vincular de nuevo la experiencia desconocida de la presencia en el texto con el propio caudal ex. provoca también una tensión que se plasma en la afee. temente moduladas son tomas de posición del sujeto. Por su medio. " Edmund HUSSERL. La Haya. 555. La demarcación no sólo opera que e l sujeto se haga presente al texto. es Y a antigua y múltiplemente acreditada. Hay que olvidarae de si Para corresponder a lo exigido. (rr2d. &a experien. just as the srtist is his work*. Henv James describra la misma transformación que acoiitecía en la lectura como la experiencia admirable d e llevar temporalmente una vida distinta ". the silcnt plenitudc of the work 10 bemme expliclt 01 exrracting ony representnrions from this trcasiire trove. como Si todo lo que hay d e significativo estuviese teniendo lugar en este instante. pág. La modalidad de la espontaneidad mo. A' . He contribute something 10 the aesthetic object. ~ i ~ h Kiipprnl. sión d e que se vive una transformación en la lectura. <La 'afección' es. 322. «La percepción o actitud exigida para seguir este drama es tal que requiere una atención continua a lo que ocurre en cada aquí Y ahora.by which hc diswers that thc wor~d of the aesthetic obiect into which he 1s plunged js also hjr world. Dos siglos después.r porriuen Synrhedt (obras comple. f~~ is at homc in this world. Estas espoiitaneidades djferen. sino ~610d secciones determinadas. titular d e la espontaneidad liberada del sujeto.out forcinp. 1969.247 . Pág. Este hacerse presente signifka demarcarse del tiempo.FR~NNE. psgs. no invoca los marcos d e orientación. D~ qué clase sea este presente. ~ . valores espontáneos y espontáneas conductas prácticas del YO. ~ ~ he must ~ be hhimseli ~ fully~by gathering . el pasado queda sin influencia sranlcy CLYELL. Esto n o quiere decir que cualquier cosa sea posible (aunque lo es) sino que no sabemos qué viene. como formula ~ ~cvitali. stiu. M U I ~ u e Mean what we Sog. sitú. ed.. Un presente que no apela a todas nuesttas orientaciones y aptitudes. 37 mido sus determinaciones temporales. que por su parte no carece totalmente de contornos. el sujeto debe hacerse presente al texto y así dejar tras sí lo que le determina. Nueva York. dejar irse al pasado Y que el futuro se tome su tiempo. Pues existen «espontaneidades de ánimo Y de la voluntad. más bien moviliza espontaneidad del sujeto. me. La demarcación del sujeto con respecto a sí mismo que se efectúa en la escisión contrapunteada configura el presupuesto analítico d e esta impresión. D. vilizada depende d e la naturaleza del texto al que nos hacemos presentes. [bid. de tal manera que nosotros n o permitimos que el pasado dcterminc cl significado de lo que ahora está ociirriendo (podría haber ocurrido otra cosa). mientras cada cosa que ocurre pasa una págiiia del tiempo. . M ~ I I J~ ~. Anolyreii zi. Sus exigencias son tan rigurosas corno las de cualquier ejercicio espiritual. Pero porque el texto dispone de la peculiaridad par.248 - .de unidad'» ". porque en cada texto s e constituye de minera distinta el ámbito pretendido de nuestras orientaciones. 93. ~ ~ himself ~ iin this ~ way. . Henry J~MES. En esre contexto Husserl destaca tanibién la estrecha vinculación enrre espantnneidail y riceptivi<lad. himself together as a whirl.

. pág. En este sentido. Cambridp. significa tambiGn o1 Ari. 197. Parece acercarse más a la verdad .ictos de interpretación tienen éxito en la medida cn i(ui por su medio se formula algo en nosotros.» Pues significan. D. *Podríamos decir que el yo. que no se efectúa como un proceso unidimensional de las meras proyecciones guiadas por los hábitos. el texto constituye una correspondiente determinación del sujeto que lee. La movilización de la espontaneidad efectuada e n la demarcación del sujeto con respecto si mismo no sólo recibe su mo<lalidad del texto. Nueve York.R. pig. pág. en Aerrbefics in thc Modern Worid. Con ello se asocia una idea descrita por W. " W. por tanto. 360. formulamos nuestra espontaneidad no en relación a las orientaciones que tienen validez para nosotros.La Haya. Harold Osborne. '' 1Isrlns SACI~S.. ~a teoría psicoanalítica del arte ha mostrado este hecho mucha claridad. Desde el psicoanálisis sabemos que existe un gran ámbito en el sujeto que se articula en una multiplicidad de símbolos y que. ib L~ lectura no es una terapia que tuviera que traer de nuevo desprendidos de la conciencia y excomulgados. que aquéllos no controlan. y descubrir así 10 que hasta ahora parecía sustraerse a nuestra conciencia. se desarrolla conti. segíin de Ricoeur. siiio quc bajo ]as condiciones del texto se transforma cn tina reaiidad de la conciencia. SfiiJicr ir. permite conocer en qué poca medida es el sujeto un hecho dado a sí mismo. . además implica que en esta formulación d e lo no formulado. Estos límites en el sujeto hacen plausible la implicación de la referencia de Freud: yo debe hacerse donde estaba el ello. v.. impenetrable a la claridad cotidiana de la conciencia: «Por este proceso se le abre un mundo interior que es y siempre ha sido el SUYO propio. el proceso es el mismo . do. . Ya Husserl había modificado inteneionadamente el cogito cartesiano en cuanto la autopercepción del yo en la conciencia de su pensar. más bien que suponer que satisfacen e] deseo por me.. por su pattc. ni siquiera. no sólo que mostramos el horizonte de sentido que está implícito en los aspectos del texto. 7 una esfera que hasta ahora estaba siistraída a la conciencia. dio de algún mecanismo de experiencia vicaria* ". i b e Creative ~ilCOl~rC~r>~ir. en cuyo transcurso se hacen los hábitos marginales. cobra forma la espontaneidad que el texto moviliza en nosotros. Fceling arid Form A Theory o / Art. . y así puede introducirse una espontaneidad. LANGF. . cuyas ideas convertimos en la lectura en un tema para nosotros. «Lo que era origen. 1942. también Susanne K. siempre se encuentra a la vez la posibilidad de formularnos. permanece enteramente cerrado a la conciencia. que Freud aen lugar de la conciencia la el hacerre-conscie~~te~.. de manera que destacó las discrepancias que sc producían entre los grados de certeza del y los grados d e incertidumbre de la conciencia4'.247 - que estos . 397. describirse de forma más plausible como expresión de anhelos O definiciGn de deseos. Porque esta formulación de la espontaneidad suscitada sólo sucede bajo las condiciones d e otro. la ]iteiatura ofrece la posibilidad d e formularnos a nosotros mismos por medio de la formulaci8n de l o no formulado. Pues las ideas de o t m sólo pueden formularse en nuestra conciencia si. págs. Ricoeun. ibe 1>rycboarrBlgrir " D. punto. ~ d IIus ~s ~ n ~ Cmrsrior. nuamente por medio de sus decisiones primeras y es correspondientemente un polo de la multiplicidad d e las decisiones polo de un sistema habitual irradiador de potencias actualizables e n relación a la adopción de actitudes positivas y negativas» O . pues éstas no habrían ayudado a la realidad de esta espontaneidad La constitución del sentido realizada en la lectura implica. hsí. la fenomenologia d e la lectura desemboca en la moderna temática subjetiva. Si4 Y 61 y SS. -- 250 - 1 .ircbe ~. se convierte en tarea o fin. HARDING. 112. 313 y s. Harding acerca del carácter de la lectura: *Lo que a veces recibe el nombre de satisfacción imaginaria en novelas y obras de teatro puede. Así se describe el efecto mutuo entre la constitución de sentido Y la realidad d e la conciencia.~condición mínima de Descartes de que existe aquello que se percibe e n el 45 tas V. por ello. sino como movimiento dialéctico. ~ dhIediroiio?ie~i (Obras comple1).cn aquell. en lo que se refiere a las formulaciones del texto en la conciencia. nPsycoIogical Processes in the Reading of Fictian». aun cuando sólo lo fuere para la propia pero si la certeza del suieio yn no se fundnmcnta exclusivaiiiente en su conciencia. 1 1 1. 1968. no sólo significa que debemos interpretarlo. en el que no puede entrar sin la ayuda y el estímulo procedente de esta obra en particular» ' l . 1 . en cuanto yo.e/Mass. 1953. Sin los embargo. Analyren. Hanns Sachs pensaba en relación a este aspecto de la obra de arte. acentuado en la lectura. Los niveles culturales en los que funciona pueden variar ampliamente. ed. pensaren el acto de la lectura lo extraño que todavía no hemos experimenta. págs. pág.. decir que las ficciones contribuyen a definir los valores del lector y del espectador y tal vez a e s t h u I a r sus deseos. Londres.. L973'. HWSSERL..

cnte». Este hecho no dejará intacta a la propia conciencia presente. pues la asunción tiene lugar en la medida en que 12 misma conciencia empieza a aceptar otra forma.espejo dc su conciencia. . cuyo puesto marginal en la lectura sólo sirve para asumir en la conciencia la espontaneidad formulada y suscitada baio otras condiciones que las propias. Pues esta espontaneidad dcl sujeto se manifiesta ante el trasfondo de la conciencia presente. cntonccs la lectura de la literatura de ficción como movilizacíón de la espontaneidad adquiere una función n o carente de importancia en el «hacerse-consc.

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