Guy de Maupassant (Francia, 1850-1893) ¡salvada!

La marquesita de Rennedon entró como una bala que traspasa un cristal, y sin decir palabra soltó la risa, una risa estrepitosa como la de un mes antes, cuando anunció a su ami­ga que hahía engañado a su marido para vengarse, nada más que para venga rse y sólo una vez, porque su manido era ciertamente demasiado simple y demasiado celoso La baronesita de Grangeria dejó caer sobre el sofá el libro que estaba leyendo y miró a su amiga, curiosa, con la risa retozando también eu los labios. Al cabo preguntó: ¿Qué has hecho de nuevo? iOh!, amiguita... Amiguita... Es muy gracioso..., muy gracioso... Suponte q ue ya estoy isalvada! iSalvada! iSalvada! ¿Cómo salvada? Sí, amiguita, isalvada! ¿De qué? ¡De mi marido! iSalvada! ¡Libertad! iLibre! ¡Libre! ¡Libre! Cómo libre? ¿Para qué? Para divorcianne. Sí; el divorcio! ¡He asegurado el divorcio! ¿Te has divorciado? No, mujer; todavía, no. iQué tonta eres! Un divorcio no se realiza en tres hora s. Pero ya tengo las pruebas... Las pruebas... Pruebas de su engaño... Le sorprendí en flagrante delito!... iYa lo Iengo! iOh! Explícamelo. ¿Te engañaba? ¡Sí!... Es decir, no ... Es decir, no y sí... No lo sé. En fin: tengo las pruebas, y esto es lo esencial. ¿Cómo hiciste? ¿Cómo lo hice?... Ahora verás. iOh! Fuí astuta, pero muy astuta. Hacía tres meses que me resultaba cada día más odioso, insoportable­mente odioso, brutal, grosero, déspota, innoble. Reflexioné: Eso no puede seguir así; necesito divorciar­me . Pero ¿cómo? No era muy sencillo. Hice lo posible para que me pegara: no pude conseguirlo. Me contrariab a constantemente obligánme a salir, cuando yo no quería salir, y a quedanne, cuando no quería quedarme; así me castigaba por mis provocaciones, haciendo insoportable mi existencia, pero sin tocarme nn pelo. Entonces traté de averiguar si tenía amantes. Tenía una, pero tomaba mil precauci ones para ir a su casa; y estando en su casa, era imposible sorprenderlos juntos ... Adivina lo que hice . No fo adivino. ¡Ah! No lo adivinarías por mucho que pensaras. Rogué a mi hermano que me proporci onase una foto­grafía de aquella mujer. ¿De la amante de tu marido? Sí. Le costó a Jacobo trescientos francos; el precio de una... conferencia, de sde las siete a las doce de la noche con cena y todo; a sesenta francos la hora. La fotografía se la regaló. Me parece que la hubiera conseguido más barata valiéndose de una estratagema cu alquiera y sin..., sin... verse obligado a cargar con el original. ¡Oh! Es una mujer muy bonita: no le disgustaba esto a Jacobo. Y, además, yo nec esitaba detalles de su persona, detalles físicos de su cintura, de su pecho, de su color. iMucbos detalles! No fe comprendo. Ya verás. Cuando tuve conocimiento de todo lo que me hacía falta saber, fuíme a c asa de un... ¿cómo le llamaremos?..., de un... hombre de negocios... Ya sabes... Uno de esos que facilitan toda clase de asuntos... Agentes de... publicidad y de co mplicidad... Ya entiendes. Sí, casi, casi. Bien, ¿y qué le dijiste? Le dije, presentando aquel refrato de Clarisa (la de mi marido se llamaba C larisa): Caballero, necesito una doncella de labor que se parezca lo más posible a

En cuanto estuvo solo conmigo el marqués. voy a empezar mi tarea. Insistió el agente: ¿Y en otro aspecto? No me atreví a contestarle. caballero. ¿Qué tiempo calcula usted necesario para.. el perfum e estimula sensaciones vagas y sentimentales en su espíritu le turba y le acosa.. comenzó a servirme como si no hubiera hecho en su vida otra cosa. quedóse muy sorprendido y me preguntó: La señora quiere una doncella irreprochable? Me ruboricé para responderle. Mejor que mejor. y en su manera de mirarme e ntendí que ya no sospechaba nada horrible. porque había tenido la fortuna de tropezar con un hombre m uy perspicaz. Bien. aquel hombre no pudo contener la risa. de batista. ¡Oh señora. Rosa ni alzaba siquiera los ojos para mirarl e.. que se burla de mi. Sonrió y dijo: Sí.. señora. ¿Irreprochable? Irreprochable. pretendo llevarle a casa una mujer tentadora. Y si no le sirviera la q ue le envíe. ¿Podría decirme la señora si l a amante del señor usa camisón de seda? No. es para mi marido. la reemplazaré con otra.. señora.. ¿lo acepta con gusto? Sí... La necesito para tres meses nada más.. caballero. sí. y sólo cobraré cua ndo se haya conseguido lo que usted se propone. Y. que tiene una amante. Me dijo: Antes de ocho días procuraré a usted lo que pide. Los camisones de seda se han vulgarizad o ya mucho. me suponía muy astuta. Lo verá usted enseguida. me preguntó: ¿De dónde ha salido esa joven? . ya estoy acostumbrada. ni siquiera un hombre agradable. aunque me cueste diez mil francos. Al oírme. podré pre­cisar exactamente. Perfectamente. Al oírme aquel hombre.. y pretendo. repitiendo él la pregunta. Esta fotograba. Eso no importa. pero él clavó en ella los suyos. con encajes... para sorprenderle. muy hermosa. La Verbena. Bien Rosa. po rque le despierta recuerdos inconscientes que le predisponen al deseo. pero hice con la cabeza un movimiento que signifi caba: no. y exc lamé sin poder contenerme: Oh.esta fotografia.. de hoy en adelante. A los tres días llegó a casa una mujer morena. señora... AI punto comprendí que aquel hombre tenía una sospecha desagradable. no se nos escapará! Me fuí muy contenta. le tenemos pescado. ya he separado otros muy feos. la trataba de señorita. Hubi era yo jurado que aquel hombre hubiera dado en aquel instante algo bueno por est recharme la mano. hasta que ella propuso: La señora puede llamarme Rosa. Estuvo muy discreta conmigo.. Una hermosa mujer... Pagaré lo que me pida n. señora. Debe de ser una persona distinguida.. eso! ¡Ah señora. Como yo no sabía quién era. Es cierto. Yo respondo eu absolu­to del éxito. al contrario. Lo que sí me importa much o es conocer el perfume. señora. pero le anticipo que no es un guapo mozo. señora.. Así fue. es un perfume que me agrada. ¿es el retrato de la señora en cuestión? Sí.. Una hora después llegó mi marido. También sería conveniente saber los manjares que lo atraen c on más frecuencia al señor cuando come con su amante. elegante y aseada. atraído por el perfume Verbena. Que sea bonita. el perfume acostumbrado es muy esencial para seducir a un hombre.. dependerá del temperamento del señor! En cuanto lo observe cinco minutos . Es el octavo divorcio en que intervengo. pero con aspecto avispado.. Ya lo co mprenderá usted. de las que parecen delgadas y están llenitas. que no me robe.... para servírselos el día en que se le prepare la sorpresa. con expresión a un tiempo modesta y atrevida. ¿Que perfume? Al pronto no comprendí. esbelta.. joven. r ecordándole sus placeres.

Ya tuvo tentaciones de darme un beso al pasar junto a mí. lloraba perfectamente... La señora me advertirá cuando prepare la sorpresa. ¡Ya estoy libre! Viva el divorcio!.. Y a las ciuno en punto. El señor es muy fácil. estu vo incomparable. Al cabo de ocho días. Hoy por la mañana. a mi tío Or velín. quería golpear al marqués. a las cinco en punto. ¡el imbécil! ¡Ah! Fue un lance divertidísimo. ¡Que broma! Y Rosa. dejándole solo y l ibre. Hasta ese día huiré al señor. luego. mientras la baronesita murmuraba: ¿Por qué no me invitaste a ver eso? . Bueno. ¿quedó satisfecho? Satisfechísimo. Me sorprendió.. Es una muchacha insustituíble. ¡Ah! ¡Cómo latía mi corazón! También había hecho subir al portero.Es mi nueva doncella. enfurecido. señora. Lloraba. Rosa... que sucederá en el momento que a la señor le convenga. ¡Cómo! ¿Ya lo ha probado? No. ¿Quién la trajo? Me la recomendó la baronesa de la Grangerie. para que se ponga ansioso. Si la necesitaras alguna vez... ¿podrá ser? El jueves... hija mía. reía. mi marido había picado ya en el anzuelo. Aquí me tienes. le ayudaba a vestirse. Conmovía. Sí. mejor. pero se advierte al punto.. he venido a participártelo inmediatamente. mi alcoba.. Yo estaba fuera casi todo el día para.. Pero ¿no le dijo nada? No. sólo me ha preguntado mi nombre. Murmuré: Y. Fui primero a buscar a sus papás. el amigo de mi marido. Yo estaba satisfecha. ¿Está usted segura de no errar el golpe? Segurísima. ¡Oh! ¡Qué acierto! Estaban en lo más culminante. Yo reía. hasta la puerta de mi alcoba... Porque se volvió a mirarnos. pero no quise precipitarlo... para saber si mi voz era también agra dable. es una hermosa muchacha! ¿Te parece? Sí. Ya está. el magistrado del Supremo. de pronto abrí la puerta. Prepararé al señor de tal modo. sobre todo por la manera de parti cipármelo. Yo le veía rond ar por la casa toda la tarde..... saltando como loca. señora.. Cuanto más le apresure.. Hace tres días que me asediaba ya de un modo apremiante. Descuide la señora. Y ¿en qué sitio? En.. y lo más significativo para el asunto era que me dej aba salir a todas horas.. Perfectamente. ¡Ah. Y se puso a bailar. Les rogué que se acercasen. Perfectamente. Papá. dándome bonísimos informes. Y m entras la campana del reloj daba las cinco.. No les advertí acerca del espectáculo que iban a presenciar.. delante de nosotros. Resistiré nada más el tiempo justo para no desmerecer a sus oj os. ¡Si hubieras visto la cara de m¡ marido cuando se volvió!.... El jueves. después al juez Raplet. para tener un testigo más. sí.. señora. Ya comprenderás lo que hice... A las cinco en punto. y. el marqués apenas ponía los pies en la calle. como doncella es muy hermosa. Aquella misma noche Rosa me dijo: Puedo prometer a la señora que todo se conseguirá en menos de quince días.. ya está dicho. andando de puntillas. siempre sumiso. acuérdate. mientras el portero. y hasta me impresionó un poco.

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