Cierra los ojos, respira hondo y sonríe

A lo mejor solo no quiero entender, quizá las cosas son ya bastante obvias pero no quiero verlas, seguro que el mundo ya conspiro para dejar las cosas claras conmigo pero yo no lo escuche; me parece que me estoy quedando en la comodidad de lo que conozco y no me está gustando que las situaciones que vivo me lleven a arriesgar un poco mas; tengo algo de miedo porque mi vista esta nublada y no puedo ver mas allá de lo que está cerca; me parece más aun que estoy ideando cosas que no sucederán o que no volverán a pasar, estoy haciendo algo malo porque me estoy engañando y estoy prefiriendo vivir en la mentira de algo que no soy y alguien que jamás volverá, no tengo derecho a crearme ilusiones tontas, no tengo ganas de seguir ideando historias que siempre llevan como subtitulo la esperanza, no soy alguien que adore escribir y mucho menos narrar; creo que solo quería luchar y en medio de la búsqueda de un arma, encontré letras y palabras que algunas veces sirven pero esta vez no. La única verdad es que escribo porque tengo miedo; me aterra no saber algunas cosas sobre el futuro; me siento y es cómodo dejarlo salir, el miedo abarca todo el espacio libre que queda en el aire y te presiona las manos sobre la hojas, se escribe casi por inercia, la mente nunca se cansa porque esta inyectada de pánico, no siente, no piensa, no calcula; lo único que hace es dejar escapar le presión que tiene el alma; aturde los oídos para que no escuches más que los susurros del terror que te dicta las frases que debes poner. Ojala fuera cierto que un escrito es capaz de hacer cambiar al mundo, yo hoy no lo siento así, yo soy solo un prisionero de las letras que no expresan lo que soy pero si el miedo que siento, ya no quiero seguir con esto, no más. Cerrar los ojos, respirar hondo y sonreír, son las tres cosas que durante el día más hago, gracias a esos tres pasos he logrado que la paz llegue a mí, ya no soy tan efusivo ni brusco, maquillo mejor mis actitudes y sobre todo manejo mejor mis sentimientos; gracias a los tres benditos pasos he aprendido a sonreír sin límites, nunca dejarme llevar por el mal momento, aprender a escuchar, no hablar de mas, aprender a controlar lo difícil y a superar lo complicado, pero sobre todo aprendí a no dejarme vencer. Aunque debo ser sincero y decir que jamás use estos tres para decir adiós, alguna vez lo intente pero nunca funciono, decir adiós es algo más complicado que solo sonreír, el corazón siente un apretujón especial que luego llega a la garganta y se desparrama por los ojos, no se puede evitar; decir adiós es el suspenso del aire que se vuelve más denso y complica la respiración; decir adiós es tener la certeza de que te despides tal vez para siempre y eso da miedo. Esta vez no tengo opción estoy haciendo las dos cosas que más miedo me dan, escribir y decir adiós; quisiera postergarlo un poco pero eso sería mentirme más y eso también causa dolor; en un escrito debo dejar de ser niño y tener miedo a todo para poder pasar a ser hombre y enfrentar las cosas más directamente; espero sinceramente que una vez publicado esto, el cerrar los ojos, respirar y sonreír me ayude porque lo voy a necesitar. Gracias.

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