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¿A VECES NOSOTROS CREEMOS VIVIR EN UN POZO?

La rana, en el pozo insignificante, se quedó atolondrada y sintió algo de vergüenza Zhuang Zi La rana en el pozo es uno de los relatos que pertenece al libro Fábulas chinas, compendio que reúne los textos más representativos de la literatura clásica china. En términos generales, las fábulas son historias que mediante la animación de personajes, usualmente animales, se pretende dejar una enseñanza o moraleja. La moraleja de este texto es la siguiente: Las personas suelen creer que el lugar, su forma de ser, profesión y sueños que han logrado hasta ahora son lo mejor de su vida y de la de cualquier otra persona, pero esto no es más que una mentira que con el tiempo o el conocimiento de algo más se darán cuenta de lo patético y miserable que puede ser su circunstancia. Indudablemente este relato apunta a destacar ese tema. Los elementos que intervienen en la historia son: la rana, la tortuga, el pozo y el mar. La primera relación que existe es entre la rana y el pozo que el narrador caracteriza con la frase: “poco profundo”. Desde el inicio del relato el narrador nos orienta asumir la pequeñez del pozo. No obstante, la rana en cuanto inicia su conversación con la tortuga comienza a vanagloriarse de lo feliz que es. Incluso, nos invita adoptar la idea que el pequeño lugar donde vive es una suerte de paraíso secreto del que solo ella disfruta. Posteriormente, en vista de lo fantástico referido por la rana, la tortuga decide probar qué de cierto hay en sus palabras. En ese instante, sucede que “su pie derecho se había enganchado en algo”. Induce a asumir que había alcanzado la profundidad del pozo con tan solo colocar una de sus patas. En ese instante, la tortuga humilde, longeva y, por tanto, sabia comienza a contarle a la rana sobre el océano, ese inmenso e inconmensurable lugar del cual disfruta. Al terminar el relato la rana comprendió que todo lo que ella vivía no era más que una triste situación de conformismo. En ese sentido, es que nosotros, los lectores o personas comunes vivimos en una sociedad caracterizada por el consumismo, las ideas fáciles, la vida llena de vacíos, etc. Son diversas las cosas, distracciones, diversiones que a diario disfrutamos. Y estas no son más que hendiduras de ladrillos que nos permiten cobijarnos un tanto para olvidarnos de nosotros mismos. Por momentos, solo por algunos instantes, solemos sacar la cabeza y chapotear, pero nuevamente volvemos a lo mismo, mientras seguimos ignorando todo un océano infinito en virtudes y belleza. Finalmente, la enseñanza de esta fábula apunta de dejar patente en nosotros la idea de no conformarnos y ser como la tortuga: sabia, conocedora de un sinnúmero de misterios; en otras palabras, vivir más allá de lo que conocemos y aspiramos a alcanzar.

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