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ACTUALIDAD JURÍDICA

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ACTUALIDAD DOCTRINARIA
Œ
~
Robert del Águila Vela
(**)
SUMARIO: Ì. Ìntroducción. ÌÌ. La prescripción extintiva. ÌÌÌ. La ac-
ción. ÌV. El tratamiento legislativo de la prescripción de acciones
en el ordenamiento laboral peruano. V. Conclusión.
I. INTRODUCCIÓN
La seguridad ha sido, desde el inicio de
la historia, una de las preocupaciones prin-
cipales de las personas en cada aspecto de
sus relaciones humanas. La búsqueda de
certidumbre dio origen a las primeras regu-
laciones de aplicación imperativa, que se
plasmaron inicialmente en mandatos con-
suetudinarios y luego en sistemas normati-
vos escriturarios, naciendo de esta forma el
Derecho. En consonancia con ello la segu-
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LA PRESCRIPCIÓN EXTINTIVA Y SU
APLICACIÓN EN EL ÁMBITO LABORAL
(*)
ridad jurídica se constituyó de modo natural
en uno de los fines del Derecho (conjunta-
mente con la justicia y el bien común), mate-
rializandose en la expedición de normas que
garantizan la obtención y/o conservación de
un determinado que interesa al
orden público.
Una de las manifestaciones de la segu-
ridad jurídica es la liberación de obligacio-
nes sin verificación real del cumplimiento bajo
determinadas circunstancias previstas en la
(*) A mi hijo Alonsito, hermosa prolongación de mi vida, y a mi esposa Rossana, invalorable compañera.
(**) Miembro del estudio 'Del Águila & Riega Calle. AbogadosŒ. Director de Información del Centro de Investiga-
ción de Sistemas de Administración de Justicia - CISAJ. Consultor en Derecho Laboral y Derecho Procesal.
Correo electrónico: rlawper©hotmail.com
DEL AGUILA VELA, Robert. La prescripción extintiva y su aplicación en el ámbito laboral.
En: Actualidad Jurídica Tomo 111. Lima: Febrero 2003, Gaceta Jurídica, págs. 19-40.
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ley: si bien la regla general es la protección
del acreedor frente al incumplimiento del
deudor, excepcionalmente este se vera libe-
rado de la obligación a su cargo sin haber
tenido que ejecutar la prestación que le era
exigible, si es que se materializan aquellas
circunstancias contempladas en la normati-
vidad. Tal situación ocurrira cuando se pro-
duzca cualquiera de las siguientes figuras:
la prescripción de acciones o la caducidad
de derechos
(1)
. En ambas, la ausencia de in-
teres del acreedor Štraducida en una pasivi-
dad absoluta con respecto a la protección y
cobro de su credito durante un cierto tiem-
poŠ generara en el deudor el derecho a opo-
nerse al pago que le fuere exigido despues
del período que la legislación establece,
dado que un patrimonio no puede estar per-
manentemente afectado a un credito Šsin po-
sibilidades de disposiciónŠ cuando el propio
acreedor no esta interesado en el cobro del
mismo, de lo contrario se llegaría a una si-
tuación de inmovilidad del patrimonio que
impediría el flujo de transacciones y el de-
sarrollo de la economía haciendo inviable el
uso social de la propiedad.
Si bien no existe discrepancia doctrina-
ria en lo referente a la aplicación de estas
dos figuras a cualquiera de las ramas del
Derecho, no ocurre lo mismo cuando se tra-
ta de derechos derivados de la relación la-
boral, y por lo mismo de obligaciones gene-
ralmente de naturaleza económica a cargo
del empleador. El caracter irrenunciable de
los derechos laborales podría revelarse in-
compatible con la extinción de acciones y
derechos por el simple transcurso del tiem-
po, debido a que puede sostenerse Šno sin
algo de razónŠ que permitir la extinción de
la obligación por dicha causa significaría
dotar de efectos jurídicos a una inacción que
puede ser entendida como una renuncia ta-
cita, contraviniendose así el orden público;
ello ha generado el debate Šaún no conclui-
doŠ respecto a la conveniencia o no de la
aplicación irrestricta de la seguridad jurídica
en materia laboral y de su limitación a as-
pectos que no colisionen con la protección
del trabajador, que es el fin supremo del De-
recho del Trabajo.
Nuestro ordenamiento laboral infracons-
titucional ha tomado partido por la seguri-
dad jurídica. Sin entrar a discutir la conve-
niencia o no de dicha opción, en el presente
trabajo realizamos un analisis detallado de
la prescripción como supuesto de inexigibi-
lidad de obligaciones (dejando el estudio de
la caducidad para un posterior trabajo) y del
tratamiento que nuestro ordenamiento jurí-
dico dispensa a la extinción de las acciones
derivadas de una relación laboral, pasando
previamente por el apunte de las nociones
de prescripción y acción. Como quiera que
se encuentra en discusión el anteproyecto
de la Ley General de Trabajo elaborado por
una comisión de expertos, necesariamente
nos vemos impelidos a efectuar un analisis
del contenido de dicho proyecto en su arti-
culado relativo a la prescripción. Finalmen-
te, nuestro estudio termina con un esquema
aplicativo de la normatividad peruana sobre
la materia, que tiene como objetivo aclarar
el confuso panorama producido en el area
laboral a raíz de la aplicación supletoria del
Código Civil y de la sucesión continua de
regulaciones que modificaron los plazos de
prescripción y la modalidad de cómputo de
los mismos en la última decada (siendo la
mas reciente la Ley Nº 27321, publicada el
22/07/2000) y que hacen complicada la ta-
rea de los operadores jurídicos cuando se
trata de invocar (o solucionar casos en los
que se ha invocado) la prescripción de de-
terminado derecho laboral.
II. LA PRESCRIPCIÓN
EXTINTIVA
En materia jurídica el vocablo "prescrip-
ciónŒ es polisemico. Alude en primer lugar a
mandato, orden, precepto o directiva (así,
se dice: "El Código Civil prescribe en su ar-
tículo 1201...Œ); en segundo lugar alude a una
forma de adquisición del derecho real de pro-
piedad, lo que doctrinariamente se conoce
como usucapión o "prescripción adquisitivaŒ,
cuya fuente es la romana (veanse
al respecto los artículos 950-953 del Códi-
go Civil); en último termino, alude a la ex-
tinción de la acción dirigida a exigir el cum-
(1) La seguridad jurídica se manifiesta, además de la prescripción extintiva y de la caducidad, en la cosa juzgada, la
publicidad registral, la irretroactividad de las leyes, la inexcusabilidad por ignorancia de la ley y la prescripción
adquisitiva de dominio.
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plimiento de una determinada obligación, lo
que se conoce como "prescripción extinti-
vaŒ, cuya fuente es la
romana o (veanse
artículos 1989-2002 del Código Civil)
(2)
. Es
este tercer significado el que nos interesa
para efectos de nuestra investigación, por
lo que las líneas que siguen profundizan en
el mismo.
1. La prescripción en el régimen
común
1.1. Noción histórica y naturaIeza de Ia
prescripción extintiva
No existe un criterio unanime en los or-
denamientos jurídicos respecto a la noción
y naturaleza de la prescripción extintiva. Esta
falta de uniformidad responde a la propia
evolución histórica de la noción de prescrip-
ción, que ha dado como resultado la existen-
cia de tres concepciones teóricas distintas.
En los albores del Derecho romano-ger-
manico la doctrina confundía las caracterís-
ticas de la romana (la hoy denomi-
nada prescripción adquisitiva) con las de la
prescripción extintiva, lo cual llevó a algu-
nos autores a manifestar su disconformidad
con el tratamiento de la prescripción de ac-
ciones en los sistemas normativos
(3)
. En con-
sonancia con ello el napoleónico Šla
mas importante codificación del siglo XÌX,
cuyos principios inspiraron en el Derecho
Comparado a gran número de codificacio-
nes posterioresŠ reguló en un mismo artícu-
lo (el 2219) la usucapión y la prescripción
extintiva bajo la unitaria figura de la pres-
cripción, la cual Ša tenor del citado articula-
doŠ consistía en "un modo de adquirir o de
liberarse por transcurrir un espacio de tiem-
po, en las condiciones determinadas por la
leyŒ. Esta regulación unitaria dio pie a que
un sector importante de la doctrina france-
sa, encabezada por JOSSERAND, interpre-
tara que la prescripción extintiva tenía como
efecto la extinción de la obligación (con lo
cual no habría diferencia entre prescripción
y caducidad, salvo el plazo); sin embargo,
otro sector (POTHÌER, BAUDRY-LACANTÌ-
NERÌE, GUÌLLOUARD, y los hermanos
MAZEAUD, entre los mas importantes) fue
de la opinión que lo que se extinguía era la
acción dirigida a proteger el derecho y no el
derecho en sí mismo. Es decir, ante un mis-
mo texto legal, la doctrina francesa generó
dos interpretaciones excluyentes (la extin-
ción de la obligación y la extinción solo de la
acción), siendo la segunda la que obtuvo
mayor receptividad. Esta primera concepción
sera denominada por nosotros en este tra-
bajo como Sistema Doctrinario Frances.
Los pandectistas germanicos, de valio-
sa labor en la elaboración del Código Civil
aleman (conocido universalmente como
BGB), hurgaron en las fuentes romanistas
y concluyeron que la y la
tenían funciones distintas:
la primera era una forma de adquirir la pro-
piedad y la segunda un medio de defensa
(2) La Real Academia Española define a la prescripción extintiva como el 'modo de extinguirse un derechoŒ (REAL
ACADEMIA ESPAÑOLA. 'Diccionario de la Lengua EspañolaŒ. Tomo 8. Espasa. Madrid, 2001. Pág. 1239). En
otro apartado, al definir el vocablo 'prescribirŒ, señala que se trata de un modo de extinguir 'un derecho o acción
de cualquier claseŒ (loc. cit.). En consecuencia, la definición semántica oficial de la prescripción extintiva en
nuestro idioma es que se trata de un modo de extinguir acciones y derechos, lo cual la dotaría de los mismos
efectos que posee la caducidad. Sin embargo, la naturaleza jurídica de la prescripción extintiva no depende de una
particular definición semántica sino de la regulación que cada Estado adopte sobre aquélla. Así, en algunos pocos
Estados la prescripción extinguirá los derechos subjetivos (como es el caso de Italia), en tanto que en la gran
mayoría de sistemas normativos extinguirá solo las acciones dejando subsistentes los derechos (como es el caso
de Perú). Debe entenderse, entonces, que la definición adoptada por la Real Academia Española no es aplicable
a todos los ordenamientos jurídicos, mucho menos al nuestro que expresamente señala que la prescripción extin-
gue solo la acción (artículo 1989 del Código Civil).
(3) RUBIO CORREA cita como un claro ejemplo a SAVIGNY, quien menciona: 'Un cierto número de casos aislados
que no podrían reunirse bajo una misma denominaciónŒ, y que al producir la extinción del derecho por el no
ejercicio del mismo durante un cierto período 'ha inducido a los jurisconsultos modernos a identificarlos con la
prescripción, encontrando así una aplicación importante, pero falsa y engañosa, la abstracción... de una praescriptio
extintivaŒ (RUBIO CORREA, Marcial. 'Prescripción y caducidad. La extinción de acciones y derechos en el
Código CivilŒ. En: Biblioteca ¨Para Leer el Código CivilŒ. Vol. VII. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad
Católica del Perú. Lima, 1989. Pág. 17).
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(excepción) que el deudor deducía contra el
acreedor que intentaba ejecutar su credito a
traves de la despues de transcurrido
un cierto período; es decir, ambas figuras solo
compartían el transcurso del tiempo como
elemento común, pero diferían en lo esen-
cial: la primera estaba relacionada con la ad-
quisición de un derecho real y la segunda
estaba relacionada con la extinción de la exi-
gibilidad de un derecho subjetivo. Por lo tan-
to, siendo diferentes no podían ser regula-
das unitariamente. Esta conclusión fue reco-
gida en el texto del BGB, cuerpo normativo
en el que se reguló por separado la usuca-
pión y la prescripción (es decir, la prescrip-
ción adquisitiva y la prescripción extintiva), se
introdujo el concepto de pretensión (creado por
WÌNDSCHEÌD para introducir el concepto de
la romana en el Derecho civil aleman,
conforme lo señala LARENZ
(4)
y se precisó que
lo que se extinguía era dicha pretensión mas
no así el derecho. Esta segunda concepción
sera denominada por nosotros en este tra-
bajo como Sistema Legislativo Aleman.
Finalmente, el tercer cuerpo normativo
de gran influencia en la codificación moder-
na, como es el Código Civil italiano de 1942,
tomó partido por la extinción del derecho Šy
por lo tanto la liberación absoluta de la obli-
gaciónŠ siguiendo la opinión del tratadista
COVÌELLO, quien consideraba que la extin-
ción de la acción equivalía en realidad a la
extinción del derecho subjetivo
(5)
. Esta ter-
cera concepción sera denominada por no-
sotros en este trabajo como Sistema Legis-
lativo Ìtaliano.
En consecuencia, los sistemas norma-
tivos han adoptado tres posturas en cuanto
a la noción de prescripción extintiva: para la
primera esta consiste en la extinción de la
acción y la subsistencia del derecho (Siste-
ma Doctrinario Frances), para la segunda
consiste en la extinción de la pretensión y la
subsistencia del derecho (Sistema Legisla-
tivo Aleman) y para la tercera se trataría de
la extinción conjunta de la acción y del dere-
cho (Sistema Legislativo Ìtaliano). De ellas,
la legislación comparada ha adoptado en
gran medida la concepción del Sistema Doc-
trinario Frances, es decir la extinción de la
acción dejando subsistente el derecho. Sin
embargo, debemos dejar sentado que la di-
ferencia entre el Sistema Doctrinario Fran-
ces y el Sistema Legislativo Aleman es solo
de terminología, pues los efectos practicos
son los mismos: subsistencia del derecho
subjetivo y extinción de la coercibilidad de
dicho derecho.
En cuanto a la naturaleza de la pres-
cripción extintiva, si observamos las tres
posturas teóricas notaremos que en dos de
ellas dicha naturaleza es de corte procesal
(toda vez que en el Sistema Doctrinario Fran-
ces y en el Sistema Legislativo Aleman los
efectos de la prescripción estarían vincula-
dos solo a la validez de la movilización del
aparato estatal para la protección del credito,
sin afectar la esfera de la propia obligación)
en tanto que en la tercera se trataría de una
naturaleza sustantiva (debido a que en el Sis-
tema Legislativo Ìtaliano los efectos de la pres-
cripción se producen en la propia obligación).
1.2. Noción de Ia prescripción extinti-
va en eI ordenamiento y doctrina
peruanos
Nuestro ordenamiento ha seguido los
vaivenes de la evolución histórica de la pres-
cripción extintiva. Siguiendo el modelo del
napoleónico, el Código Civil de 1852
se ocupó conjuntamente de la prescripción
adquisitiva y la extintiva en su libro segun-
do, sección tercera, título primero, lo que fue
considerado un defecto de tecnica legislati-
va por LEON BARANDÌARÁN, quien señaló
que "como la prescripción adquisitiva y la
liberatoria son diferentes, en cuanto actúan
en campos de acción distintos, la primera
siendo constitutiva de derecho real, la se-
gunda siendo extintiva de un derecho de
obligación, no teniendo de común sino el
transcurso de tiempo en cuanto les da ori-
gen Šotras similitudes en el regimen de una
y otra son circunstancialesŠ, resultaba un
defecto de tecnica del antiguo Código [de
1852] referirse conjuntamente a una y otra
prescripciónŒ
(6)
.
(4) LARENZ, Karl. 'Derecho CivilŒ. Parte general. EDERSA. Madrid, 1978. Pág. 315.
(5) COVIELLO, Nicolás. 'Doctrina general del Derecho CivilŒ. UTEHA. México, 1949. Pág. 507.
(6) LEÓN BARANDIARÁN, José. 'Tratado de Derecho CivilŒ. Tomo VIII. Gaceta Jurídica Editores. Lima, 1997.
Pág. 80.
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Mas la distinción realizada por la doc-
trina francesa y la codificación alemana (res-
pecto a la subsistencia del derecho subjeti-
vo frente a la perdida de coercibilidad del
mismo) repercutieron en todo el sistema ro-
mano-germanico, siendo receptado por
nuestros legisladores primero en nuestro
derogado Código Civil de 1936 y posterior-
mente en el vigente Código Civil de 1984.
Específicamente, ambas codificaciones op-
taron por el modelo establecido por el Siste-
ma Doctrinario Frances, señalando expre-
samente que lo que se extinguía con la pres-
cripción era la acción.
Al respecto, VÌDAL RAMÌREZ, ponente
del articulado del Código Civil de 1984 rela-
tivo a la prescripción extintiva, señala que
esta constituye "un medio o modo por el cual,
en ciertas condiciones, el transcurso del
tiempo modifica sustancialmente una rela-
ción jurídicaŒ
(7)
. Esta modificación a que alu-
de el citado autor es la liberación del obliga-
do, conforme lo precisa LEON BARANDÌA-
RÁN, para quien "el decurso del tiempo pue-
de tener un efecto decisivo en cuanto a la
situación recíproca del titular de un derecho
frente al sujeto pasivo del mismo, dentro de
la órbita de la prescripción liberatoria. El re-
sultado que sobreviene es uno que modifica
la situación entre los dos sujetos, en cuanto
el segundo resulta liberadoŒ
(8)
. Para RUBÌO
CORREA se trata de una institución jurídica
"según la cual el transcurso de un determi-
nado lapso extingue la acción que el sujeto
tiene, para exigir un derecho ante los tribu-
nales. Consustancial a la prescripción ex-
tintiva es la despreocupación del sujeto para
exigir su derecho durante el lapso mencio-
nadoŒ
(9)
; acto seguido el mismo autor preci-
sa que aun cuando la prescripción compar-
te con la caducidad dos aspectos fundamen-
tales (la producción de efectos por el trans-
curso del tiempo y la producción de extin-
ción para el Derecho) existen notorias dife-
rencias entre ambas, siendo la mas impor-
tante Ša nuestro juicioŠ el que la prescrip-
ción extingue solo la acción dejando subsis-
tente el derecho, en tanto la caducidad ex-
tingue simultaneamente ambas
(10)
.
Estas definiciones efectuadas por nues-
tros mas autorizados especialistas en el
tema, que se hacen eco de la postura teóri-
ca predominante, permiten que podamos re-
conocer las siguientes características Šque
denominaremos primariasŠ para la prescrip-
ción extintiva: (i) el transcurso del tiempo
como acto jurígeno, (ii) la ausencia de acti-
vidad alguna por parte del acreedor dirigida
a proteger o ejecutar su credito, (iii) la extin-
ción de la acción, y (iv) la subsistencia del
derecho. Junto a estas existe un segundo
grupo de características no contenidas en
las definiciones consignadas pero sí esta-
blecidas en la ley Ša las que denominare-
mos secundarias y que tambien abordare-
mosŠ: (i) posibilidad de suspensión o inte-
rrupción, (ii) naturaleza procesal (utilización
como medio de defensa), (iii) irrenunciabili-
dad del derecho a prescribir, y (iv) renuncia-
bilidad de la prescripción ya ganada.
1.3. Noción y naturaIeza de Ia prescrip-
ción extintiva a efectos deI presen-
te trabajo
Nosotros, en el estado actual de la cues-
tión y para efectos de nuestro trabajo, defi-
nimos a la prescripción extintiva como una
institución jurídica de naturaleza procesal
que solo puede ser aplicada como medio de
defensa frente al ejercicio de la acción, y que
por la inacción del acreedor durante un de-
terminado período de tiempo establecido en
la ley extingue la protección jurisdiccional
del derecho subjetivo en juego sin afectar
la existencia misma de dicho derecho, fa-
cultando al deudor a oponerse al cumpli-
miento de su obligación.
Obviamente, en nuestra definición per-
sonal nos permitimos discrepar de la opinión
vertida por LEON BARANDÌARÁN y por RU-
BÌO CORREA respecto a que la prescripción
extintiva convierte al derecho subjetivo en una
obligación natural al extinguir la acción
(11)
,
(7) VIDAL RAMÍREZ, Fernando. 'Prescripción extintiva y caducidadŒ. Gaceta Jurídica S.A. Lima, 1996. Págs. 63 y 64.
(8) LEÓN BARANDIARÁN, José. Op. cit. Pág. 80.
(9) RUBIO CORREA, Marcial. Op. cit. Pág. 19.
(10) Ibíd.
(11) Para LEÓN BARANDIARÁN, 'si la prescripción solo otorga al deudor un medio defensivo para oponerse a la
exigencia del acreedor, pero no es una causa destructiva del derecho mismo de éste, la obligación prescrita queda
en la condición de una naturalŒ (LEÓN BARANDIARÁN, 'Tratado de Derecho CivilŒ. Tomo II. WG Editores.
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en cuyo caso sí se estaría produciendo un
efecto en la esfera del derecho subjetivo do-
tando a la prescripción extintiva de una na-
turaleza sustantiva. Y nuestra discrepancia
se sustenta en que si el solo transcurso del
tiempo mutara el derecho subjetivo en una
obligación natural, esta no constituiría ma-
teria justiciable y en consecuencia no podría
ser amparado en vía de acción por el órga-
no jurisdiccional (lo cual sí ocurre en caso
de que el obligado no interponga la corres-
pondiente excepción de prescripción duran-
te el proceso judicial)
(12)
.
1.4. Características primarias de Ia
prescripción extintiva
Cuatro son las características primarias
de la prescripción extintiva, las mismas que
han sido recogidas en los artículos 1989 y
ss. de nuestro Código Civil.
(i) El transcurso del tiempo como acto ju-
rígeno. En la prescripción extintiva el
tiempo es un factor jurígeno
(13)
en tanto
su solo transcurso tiene efectos en la
esfera jurídica de las partes involucra-
das. En este caso el sistema normativo
otorga al transcurso del tiempo la ca-
pacidad de extinguir la acción (en reali-
dad la protección jurisdiccional de un
derecho subjetivo) bajo ciertas condicio-
nes. Es decir, el primer requisito para
que opere la prescripción es el trans-
curso del tiempo prefijado en la ley.
En nuestro ordenamiento común el ar-
tículo 2001 de nuestro Código Civil pre-
cisa el tiempo que debe transcurrir para
que opere la prescripción extintiva, es-
tableciendo plazos distintos según la na-
turaleza del derecho en juego y por lo
tanto de la correspondiente acción (así,
la acción personal y la real prescriben a
los diez años, la acción revocatoria a
los dos años, etc.). La medición del tiem-
po precisa ademas del establecimiento
de puntos de partida y termino, en tal
sentido nuestra codificación señala que
el decurso prescriptorio se computa a
partir del día en que puede ejercitarse
la acción (artículo 1993) y que la pres-
cripción se produce vencido el último día
del plazo (artículo 2002); lo primero sig-
nifica que el decurso se computara a
partir de la exigibilidad del derecho, lo
segundo requiere de una lectura con-
cordada del artículo 2002 con el inciso
5 del artículo 183 de nuestra codifica-
ción, lo cual nos lleva a advertir que si
el último día del plazo prescriptorio re-
cae en día inhabil la prescripción se
producira el primer día habil siguiente.
Finalmente, el transcurso del tiempo
puede no ser continuo, pues a diferen-
cia de la caducidad, el decurso pres-
criptorio puede suspenderse e inte-
rrumpirse dejando sin efecto temporal
o definitivamente el lapso ya transcurri-
do; tal característica ha sido recogida
por la codificación peruana en sus artí-
culos 1994-1998, que regulan las cau-
sales para que dichos cortes se produz-
can, conjuntamente con los mecanis-
mos para la reanudación o reinicio del
decurso prescriptorio.
(ii) La ausencia de actividad alguna por par-
te del acreedor dirigida a proteger o eje-
cutar su credito. Conjuntamente con el
transcurso del tiempo, la prescripción
exige como requisito que el acreedor no
haya efectuado ninguna actividad des-
tinada a proteger o ejecutar su credito,
incurriendo en una pasividad que es
sancionada por el Derecho en interes
del orden público. En tal sentido, cual-
quier acto dirigido a ejercitar los dere-
chos propios del acreedor significara la
Lima, 1991. Pág. 85). En la misma línea RUBIO CORREA señala que el efecto directo de la prescripción es 'la
generación de obligaciones naturales, es decir, de derechos subjetivos desprovistos de acción, pero que aún con-
servan un mínimo respaldo 'pasivoŽ del EstadoŒ (RUBIO CORREA. Op. cit. Pág. 27).
(12) Un supuesto de obligación natural es el de la deuda emanada de juego o apuesta no autorizados. El artículo 1943
del Código Civil expresamente señala que tales actividades 'no otorgan acción para reclamar por su resultadoŒ.
(13) El término jurígeno es empleado por LEÓN BARANDIARÁN para designar la cualidad que tiene determinado
hecho para generar efectos jurídicos (LEÓN BARANDIARAN. 'Tratado de Derecho CivilŒ. Tomo II. Op. cit.
Pág. 23). Por su parte VIDAL RAMÍREZ prefiere el clásico término 'hecho jurídicoŒ utilizado primigeniamente
por SAVIGNY (VIDAL RAMÌREZ, Fernando. 'Prescripción extintiva y caducidadŒ. Gaceta Jurídica S.A. Lima,
1996. Págs. 9-15).
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interrupción del decurso prescriptorio y
no se producira la prescripción por au-
sencia de uno de sus requisitos. En
nuestra codificación se reconocen como
actividades que implican interes del
acreedor en la protección o ejecución
de su credito la intimación en mora (se
entiende extrajudicial), la oposición ju-
dicial de la compensación y la citación
con la demanda (que conlleva una inti-
mación en mora judicial si es que no se
produjo antes la intimación extraproce-
so), de conformidad con el artículo 1996
del Código Civil. Evidentemente que
esta pasividad o ausencia de interes en
el cobro no debe ser imputable a facto-
res o sujetos externos al titular del de-
recho, pues si tal fuere el caso existi-
rían circunstancias que impedirían al
citado titular perseguir su credito; en tal
sentido, es correcto que el decurso pres-
criptorio se suspenda cuando la inacción
obedece a hechos que no dependen de
la voluntad del acreedor y que se encuen-
tran previstos en la legislación, criterio
que ha sido recogido en el artículo 1994
de nuestro Código Civil.
(iii) La extinción de la acción. Si las dos ca-
racterísticas anteriores constituían re-
quisitos para que opere la prescripción,
la extinción de la acción constituye una
consecuencia de la misma. Tomado li-
teralmente, esto implicaría que el acree-
dor perjudicado con la prescripción no
podría validamente movilizar el aparato
coercitivo del Estado para ejecutar su
credito, pues el poder de acudir a los
órganos jurisdiccionales (accionar) se
habría extinguido. Sin embargo, dicha
lectura es incorrecta, debido a que la
prescripción opera solo como medio de
defensa procesal, como excepción (al
igual que la roma-
na) luego de haberse ejercitado preci-
samente una acción. No existe, pues,
impedimento alguno para que un acree-
dor cuya acción "se extinguióŒ interpon-
ga la correspondiente demanda a efec-
tos de procurarse el pago de la obliga-
ción y eventualmente obtenga la satis-
facción de su credito. Sobre esto volve-
remos mas adelante, al estudiar la ac-
ción con mayor detalle, por lo que nos
remitimos al rubro pertinente.
(iv) La subsistencia del derecho. Una se-
gunda consecuencia es la subsistencia
del derecho. Ya se ha mencionado que
en el ordenamiento italiano lo que se
extingue con la prescripción es la pro-
pia obligación, con lo cual los efectos
de aquella serían los mismos que los
de la caducidad, pero en el sistema pe-
ruano se ha optado por la clarificación
conceptual aportada por la doctrina fran-
cesa y el pandectismo aleman, estable-
ciendose que el derecho subjetivo sub-
siste aun cuando la protección jurisdic-
cional haya quedado extinguida.
Así las cosas, parece un contrasentido
que se posibilite la supervivencia del dere-
cho sin la garantía de la fuerza del poder es-
tatal. Sin embargo, ello no es así puesto que
si el Derecho reconoce las denominadas obli-
gaciones naturales, que tienen una cierta pro-
tección Šaunque limitadaŠ de parte del orde-
namiento jurídico, nada obsta para que exis-
tan otros derechos con un nivel de protec-
ción restringida similar a aquellas. Quizas por
ello LEON BARANDÌARÁN y RUBÌO CO-
RREA asimilaron en sus esquemas teóricos
las obligaciones prescritas a las obligaciones
naturales, al señalar el primero que "la obli-
gación prescrita queda en la condición de una
naturalŒ
(14)
y al establecer el segundo que "en
el Derecho Civil peruano la existencia de obli-
gaciones naturales esta reconocida en los dos
casos en que pueda ocurrir: bien cuando nun-
ca hubo acción para reclamar el derecho por-
que las normas no la reconocen (caso del
juego y apuesta no autorizados); bien cuan-
do hubo acción en algún momento, pero ella
ya no existe porque prescribió extintivamen-
te por el transcurso del tiempoŒ
(15)
. Mas di-
rectamente, RUBÌO CORREA llega a consi-
derar que el efecto directo de la prescripción
es "la generación de obligaciones naturales,
es decir, de derechos subjetivos desprovis-
tos de acción, pero que aún conservan un
mínimo respaldo 'pasivoŽ del EstadoŒ
(16)
.
(14) LEÓN BARANDIARÁN, José. Op. cit. Pág. 85.
(15) RUBIO CORREA, Marcial. Op. cit. Págs. 27-28.
(16) Ibíd. Pág. 27.
26
GACETA JURÍDICA
ACTUALIDAD DOCTRINARIA
Dicha tesis para demostrar que deter-
minado derecho puede subsistir sin una ac-
ción destinada a su exigibilidad, pero se sus-
tenta en un equívoco sustancial: considerar
que una obligación prescrita es una obliga-
ción natural. De ser el caso, la ejecución de
una obligación prescrita no podría ser ma-
teria de demanda ante el órgano jurisdiccio-
nal, toda vez que la característica fundamen-
tal de la obligación natural es que la ley no
le otorga acción para su reclamación. Si con-
sideramos que un acreedor con credito pres-
crito puede accionar validamente en procu-
ra de su cobro y eventualmente obtener
amparo jurisdiccional si es que el deudor no
alegó la prescripción de su obligación, cae-
mos en la cuenta de que una obligación pres-
crita se diferencia de una obligación natural
precisamente en que la primera sí constitu-
ye materia justiciable. Por todo lo anterior,
un derecho subjetivo sin acción por efectos
de la prescripción sigue siendo, pues, un
derecho jurídicamente exigible, pudiendo ser
materia de demanda, objeto de compensa-
ción y pago voluntario. Lo que ocurre, sim-
plemente, es que la exigibilidad de este tipo
de derechos es menor a la de aquellos que
poseen acción vigente.
1.5. Características secundarias de Ia
prescripción extintiva
Son igualmente cuatro las característi-
cas secundarias de la prescripción extinti-
va. A diferencia de las primeras (que se pre-
sentaran siempre, sea cual fuere el area del
Derecho que las regule), este grupo de ca-
racterísticas puede sufrir variaciones en fun-
ción de los principios propios de cada area
jurídica. Por ejemplo: si en el Derecho Civil
peruano el decurso prescriptorio se interrum-
pe recien con la notificación de la demanda,
en el Derecho Laboral tal interrupción se
produce con la interposición de la misma.
(i) Posibilidad de suspensión o interrup-
ción. A diferencia de la caducidad la
prescripción extintiva es susceptible de
suspensión o interrupción. La primera
situación tiene como efecto que, una vez
desaparecida la causal de suspensión,
el cómputo del plazo de prescripción
continúe a partir del termino ya alcan-
zado antes de que se produjera el he-
cho suspensivo; mientras que la segun-
da situación tiene como consecuencia
que se compute nuevamente el decur-
so prescriptorio dejando sin efecto el
que había venido transcurriendo. Nues-
tro Código Civil regula las causales de
suspensión en su artículo 1994 y las de
interrupción en su artículo 1996.
Las causales de suspensión se fundan
en la incapacidad de las personas o en
las relaciones entre ellas, y han sido ex-
tensamente comentadas por dos de
nuestros mas prestigiados especialistas
VÌDAL RAMÌREZ
(17)
y RUBÌO CO-
RREA
(18)
; para un estudio de las mis-
mas nos remitimos a sus obras, maxi-
me si el primero de ellos fue el ponente
de la parte del Código relativa a pres-
cripción y caducidad.
Las causales de interrupción se fundan
en la actividad del acreedor o del deu-
dor
(19)
; sobre sus efectos nuestra codifi-
cación incurre en un defecto de regula-
ción que podría llevar a interpretacio-
nes equivocadas: el artículo 1998 del
Código señala que tratandose de las
causales de interrupción previstas en los
incisos 3 y 4 del artículo 1996 (notifica-
ción de la demanda y oposición judicial
de la compensación) "la prescripción co-
mienza a correr nuevamente desde la
fecha en que la resolución que pone fin
al proceso queda ejecutoriadaŒ; esta dis-
posición podría hacernos concluir que
para las otras dos causales de interrup-
ción (intimación en mora y reconoci-
miento de la obligación) no se compu-
tara un nuevo decurso prescriptorio, con
lo que se llegaría a una situación de
(17) VIDAL RAMÍREZ, Fernando. Op. cit. Págs. 105-114.
(18) RUBIO CORREA, Marcial. Op. cit. Págs. 47-54.
(19) VIDAL RAMÍREZ señala que 'como la prescripción opera como consecuencia de la inacción del titular del
derecho si éste ejercita la acción correspondiente, o si el sujeto de la contraparte de la relación jurídica da cumpli-
miento a su obligación, queda sin efecto el decurso prescriptorio y solo podrá reiniciarse a partir de la desapari-
ción de la causa interruptiva y sin que pueda computarse el tiempo anteriormente transcurrido como ocurre en la
suspensiónŒ (VIDAL RAMÍREZ. Op. cit. Pág. 116).
ACTUALIDAD JURÍDICA
27
ACTUALIDAD DOCTRINARIA
interrupción permanente. En relación a
tal vacío normativo VÌDAL RAMÌREZ,
ponente del articulado referente a la
prescripción, sostiene que el reinicio del
decurso prescriptorio Šuna vez interrum-
pido este por efecto de una intimación
o del reconocimiento de la obligaciónŠ
se encuentra implícito en el citado ar-
tículo 1998
(20)
, con lo cual postula taci-
tamente una interpretación extensiva de
dicho dispositivo. Nos permitimos dis-
crepar de dicha opinión, pues el tenor
del artículo 1998 del Código revela que
su aplicación se circunscribe expresa-
mente a los límites de los incisos 3 y 4
del artículo 1996 del mismo cuerpo de
leyes; quizas sea mas factible, y nos
aventuramos a hacerlo, sostener que el
artículo 1998 tiene como objetivo (
) precisar el momento a partir del
cual se computa el nuevo decurso pres-
criptorio cuando la interrupción se ha
producido a consecuencia de un proce-
so judicial, y que no se trata de una nor-
ma que excluya la reanudación para las
otras dos causales. Como dato mera-
mente anecdótico dejamos sentado que
el anteproyecto de la reforma del Códi-
go contemplaba un artículo que rezaba
"la interrupción torna ineficaz el tiempo
transcurrido y da inicio a un nuevo pe-
ríodo prescriptorioŒ
(21)
, que no fue aco-
gido en la redacción final de nuestra nor-
ma sustantiva y que hubiera servido
para no dejar dudas respecto a que en
todas las situaciones de interrupción se
computa un nuevo plazo.
(ii) Naturaleza procesal (utilización como
mecanismo de defensa). La praescrip
constituyó en la antigua
Roma un mecanismo de neutralización
de la es decir, su naturaleza era
Šcomo lo sigue siendo hoyŠ procesal;
dicho instituto no eliminaba la acción,
solo la contrarrestaba. En nuestro sis-
tema, aun cuando algunos autores con-
sideran que nada obsta para que el deu-
dor obtenga la declaración de prescrip-
ción accionando con tal fin
(22)
, es evi-
dente que nuestra legislación dota a la
prescripción extintiva de un caracter
eminentemente defensivo. Así se dedu-
ce no solo del artículo 1992 del Código
Civil Šque prohíbe la declaración de ofi-
cio de la prescripción, por parte del juez,
si no ha sido alegado por el deudorŠ sino
ademas de la regulación contenida en
el Código Procesal Civil en materia de
excepciones (artículos 446 inciso 12 y
artículo 451 inciso 5), norma que seña-
la como una de las excepciones taxati-
vas que se permite deducir al deman-
dado el de la prescripción extintiva y que
su amparo tiene como efecto anular lo
actuado y dar por concluido el proceso.
(iii) Ìrrenunciabilidad del derecho a prescri-
bir. La prescripción extintiva se origina
en la necesidad de seguridad jurídica
que interesa al orden público. Por lo
mismo el derecho a prescribir se torna
irrenunciable. Nuestro Código Civil ha
regulado tal prohibición de renuncia en
su artículo 1990, y al respecto RUBÌO
CORREA hace una interesante alega-
ción sobre esta imperatividad normati-
va al señalar que "como la prescripción
tiende a estabilizar las relaciones y si-
tuaciones jurídicas en la sociedad, por
conveniencia global de la vida social en
general, entonces se establece que el
derecho a prescribir es irrenunciable, y
que resulta nulo todo pacto destinado a
impedir los efectos de la prescripción
(...) que una acción prescriba no co-
rresponde al interes individual del be-
neficiario, sino al interes público encar-
nado en la normalización de las rela-
ciones jurídicas de la sociedadŒ
(23)
. Sin
(20) VIDAL RAMÍREZ, Fernando. Op. cit. Pág. 117.
(21) PUCP. 'Proyectos y anteproyectos de la Reforma del Código CivilŒ. Tomo II. Fondo Editorial de la Pontificia
Universidad Católica del Perú. Lima, 1980. Pág. 693.
(22) VIDAL RAMÍREZ, en su condición de ponente del articulado referente a la prescripción, consideró conveniente
eliminar la disposición del artículo 1153 del Código de 1936 (que señalaba que la prescripción operaba como
excepción) a efectos de que no quedaran dudas de la posibilidad de obtener la declaración de liberación a través
de una acción entablada por el deudor. Asimismo, menciona que entre los autores nacionales partidarios de dicha
postura teórica se encuentran León Barandiarán, Jorge E. Castañeda y Augusto Ferrero (VIDAL RAMÍREZ: Op.
cit. Pág. 92).
(23) RUBIO CORREA, Marcial. Op. cit. Pág. 32.
28
GACETA JURÍDICA
ACTUALIDAD DOCTRINARIA
embargo, señala que el deudor puede
lograr que se produzca el efecto de una
renuncia al derecho a prescribir reco-
nociendo y honrando la obligación an-
tes de que venza el decurso prescripto-
rio, es decir interrumpiendolo
(24)
; opinión
con la que discrepamos en vista de que
la materialización de la prestación por
parte del deudor durante el plazo de exi-
gibilidad jurídica absoluta de la misma
no puede significar renuncia alguna,
sino simplemente el cumplimiento de
una obligación que le era exigible. La
irrenunciabilidad del derecho a prescri-
bir tiene su línea de acción en la activi-
dad del acreedor (no pudiendo pactar-
se que la inacción de este no tenga
como efecto la extinción de la acción);
mientras que la actividad del propio deu-
dor es consecuencia de la existencia de
un credito en contra suya.
(iv) Renunciabilidad de la prescripción ya
ganada. Si bien no es posible renunciar
a ser favorecidos con la prescripción,
sí es posible renunciar al beneficio libe-
rador que dicha prescripción acarrea.
Ello se encuentra en consonancia con
la subsistencia del derecho. Se susten-
ta ademas en el hecho de que el inte-
res público ya ha sido satisfecho con el
transcurso del plazo requerido para la
liberación del deudor, y a que en tanto
existe aún una mínima protección jurí-
dica del credito subsistente, su cumpli-
miento no vulnera la seguridad jurídica.
La doctrina ha sido unanime en señalar
que procede la acción revocatoria cuan-
do un deudor liberado de la obligación
a su cargo renuncia a dicha liberación y
efectúa el pago; en tal supuesto los
acreedores de este deudor podrían opo-
ner la prescripción ya ganada para pro-
teger el credito que ellos tienen a su
vez
(25)
. Tal situación en realidad acarrea
una concurrencia de acreedores, en los
que algunos tienen creditos con acción
vigente y otros solo tienen una obliga-
ción prescrita a su favor; pero prescrita
o no, no cabe duda de que el titular del
derecho es un acreedor valido, por lo
que el cobro de su credito una vez ex-
tinguida la acción es igualmente eficaz
y equitativo; ello significa que la renun-
cia a la prescripción ya ganada no pue-
de ser considerada fraudatoria y no
debe perjudicar al titular del derecho con
acción prescrita.
2. La prescripción extintiva
laboral
Aplicando lo anterior al area laboral,
podemos señalar que los derechos labora-
les prescriben en el plazo que la ley de la
materia señale, por lo que transcurrido di-
cho plazo el titular del derecho solo podra
obtener el cumplimiento del mismo si el deu-
dor renuncia a dicha prescripción y efectúa
el pago o si se produce una situación de
acreencias mutuas que permitan oponer una
compensación de creditos.
Sin embargo, el tema no esta exento
de debate: el Derecho del Trabajo posee
como principio especial el denominado "irre-
nunciabilidad de derechosŒ, que establece
que un trabajador no puede desprenderse
validamente de aquellos derechos que le son
otorgados por las normas laborales con ca-
racter de necesarios o mínimos. El funda-
mento de dicho principio es la constatación
de la situación de subordinación que el tra-
bajador mantiene respecto al empleador,
presumiendose que todo acto de renuncia
tiene su causa en presiones del patrono
aceptadas por necesidad. Consideramos
que esta argumentación, si bien muchas
veces es verificable en la realidad, encuen-
tra su límite en la propia duración de la rela-
ción laboral, pues una vez extinguida esta
no podría hablarse de situaciones de coac-
ción que deban ser aceptadas para conser-
var un empleo, toda vez que precisamente
el empleo ya no existiría. En tal sentido, pre-
ferimos sustentar el caracter irrenunciable
de los derechos laborales en el orden públi-
co, principio que informa y da contenido a
todo el sistema jurídico.
(24) Ibíd. Pág. 34.
(25) Así, tenemos a LEÓN BARANDIARÁN ('Tratado de Derecho CivilŒ. Tomo VIII. Gaceta Jurídica Editores.
Lima, 1997. Págs. 90-92), RUBIO CORREA (Op. cit. Págs. 36-41) y VIDAL RAMÍREZ (Op. cit. Págs. 88-91).
ACTUALIDAD JURÍDICA
29
ACTUALIDAD DOCTRINARIA
Es preciso señalar que no todo dere-
cho laboral es irrenunciable: la doctrina ita-
liana señala que existen derechos disponi-
bles (emanados de leyes derogables) y de-
rechos indispensables (originados en leyes
inderogables); por su parte la doctrina es-
pañola acuñó los terminos "derecho nece-
sario absolutoΠ(indisponible en cualquier
sentido), "derecho necesario relativoΠ(indis-
ponible hacia abajo pero disponible hacia
arriba) y "derecho dispositivoΠ(disponible en
cualquier sentido)
(26)
. La irrenunciabilidad de
un derecho laboral, pues, estara en función
de su caracter de necesariedad (absoluta o
relativa). Por otra parte, la irrenunciabilidad
no es patrimonio exclusivo del Derecho del
Trabajo, nuestra codificación civil establece
la irrenunciabilidad de varios derechos (en-
tre otros el derecho a prescribir y el derecho
a pedir alimentos), sustentando dicha prohi-
bición en que la renuncia a tales derechos
atenta contra el orden público.
Si ello es así, si existen derechos labo-
rales considerados irrenunciables, la posi-
bilidad de que tales derechos queden des-
protegidos por la producción de la prescrip-
ción extintiva equivaldría a un contrasenti-
do, pues por una parte el ordenamiento im-
pide que el acreedor pueda por sí mismo
disponer del derecho pero otorga al trans-
curso del tiempo la capacidad de anular la
coercitividad del mismo. Esta observación
ha llevado a un sector de la doctrina (PLA
RODRÌGUEZ y SARTHOU, entre otros) a
postular la imprescriptibilidad de los dere-
chos laborales, toda vez que el no ejercicio
de la acción durante un lapso de tiempo de-
terminado implicaría una renuncia tacita que
el ordenamiento no debería amparar, pues
de lo contrario se estaría avalando indirec-
tamente aquello que no sería valido de otro
modo
(27)
. Esta opinión no es privativa del De-
recho del Trabajo sino una derivación de la
doctrina tradicional civilista que, ocupando-
se de la prescripción civil, postuló como fun-
damento de aquella la existencia presunta
de una renuncia a ejercitar la acción mate-
rializada en la inacción del acreedor
(28)
; si
bien tal opinión doctrinaria ha sido supera-
da en el campo civil (entendiendose hoy que
la prescripción es un efecto jurídico del trans-
curso del tiempo), su importancia se man-
tiene latente en el campo laboral: la inac-
ción no solo constituye una renuncia a ejer-
citar la acción sino que la prescripción cons-
tituiría una renuncia al derecho mismo.
A nuestro juicio, la prescripción extinti-
va no vulnera la irrenunciabilidad de dere-
chos laborales, dado que sus efectos se pro-
ducen solo en vía de defensa. Si el deudor
de la obligación laboral deduce la excepción
de prescripción es porque el trabajador
acreedor ha accionado contra el en procura
del cobro de su credito, y si este lo ha hecho
implica que no ha renunciado a su derecho.
Pese al debate, la prescripción de las
acciones derivadas de una relación laboral
constituye un lugar común en el Derecho
Comparado. Nuestra legislación no es la
excepción, pues regula expresamente la
extinción de la acción si se produce una si-
tuación de inacción del titular de un derecho
que tenga origen en una relación de trabajo,
tomando partido por la validez de la pres-
cripción de derechos laborales; sin embar-
go, esta regulación es parcial, por lo que las
omisiones en que incurre la normatividad
laboral al regular la institución obligan a
nuestros tribunales a aplicar supletoriamen-
te las normas de nuestra codificación civil,
aunque con las restricciones propias de la
naturaleza tuitiva del Derecho Laboral con-
forme analizaremos mas adelante.
(26) Para una profundización del tema sugerimos la lectura del texto 'El principio de la irrenunciabilidad de los
derechos laboralesŒ de DE LA VILLA GIL (recogido en NEVES MUJICA, Javier. 'Derecho LaboralŒ. Materiales
de Enseñanza. Pontificia Universidad Católica del Perú. Facultad de Derecho. Lima, 1998. Págs. 223-236).
(27) SARTHOU, citado por RASO DELGUE, señala que 'si no es posible renunciar expresamente a las normas del
derecho del trabajo no puede ser válida la renuncia tácita que, en esencia, es la prescripción en tanto inacción
mantenida por el plazo que establece la leyŒ. RASO DELGUE, Juan. 'La prescripción de las acciones laboralesŒ.
En: FERRO DELGADO, Víctor y GARCÍA GRANARA, Fernando. 'Derecho Individual del TrabajoŒ. Materia-
les de enseñanza. Pontificia Universidad Católica del Perú. Facultad de Derecho. Lima, 1993. Págs. 183-184.
(28) Al respecto, señala VIDAL RAMÍREZ que 'la doctrina tradicional solía exponer un fundamento de carácter
subjetivo y otro de carácter objetivo. Por el fundamento subjetivo, se explicaba la prescripción mediante una
presunción legis de renuncia del titular del derecho a ejercitar la acción y, por el objetivo, en la necesidad de dotar
de seguridad a las relaciones jurídicasŒ (VIDAL RAMÍREZ. Op. cit. Pág. 82).
30
GACETA JURÍDICA
ACTUALIDAD DOCTRINARIA
Finalmente, como quiera que la pres-
cripción extintiva es una institución jurídica
originaria del Derecho Civil, su recepción y
regulación en el ordenamiento laboral se
revelan sumamente deficientes por desco-
nocimiento de sus alcances. Un claro ejem-
plo lo constituye el conjunto de disposicio-
nes sobre dicha materia contenidas en el
anteproyecto de la Ley General de Trabajo,
actualmente en discusión, que fue elabo-
rado por una comisión de expertos confor-
mada por seis prestigiosos laboralistas, de
indudable autoridad y solvencia en el area
de su desempeño profesional pero de un
comprensible desconocimiento de la natu-
raleza, características y límites del institu-
to civil de la prescripción que se han visto
precisados a receptar.
III. LA ACCIÓN
En un anterior trabajo señalabamos la
incongruencia de afirmar que la prescripción
extingue la acción y simultaneamente per-
mitir que el acreedor pueda validamente
accionar en busca de la satisfacción de su
credito, toda vez que para que surta efectos
la prescripción el deudor debe deducir la
excepción pertinente. Y es que Šateniendo-
nos a significados estrictosŠ si la acción se
ha extinguido, entonces el acreedor no de-
bería poder accionar, por lo que al igual que
lo preceptuado para el caso de la caduci-
dad, el juzgador debería desestimar de pla-
no la demanda interpuesta. Nos pregunta-
bamos asimismo que ocurre con la acción
ante el vencimiento del decurso prescripto-
rio. ¿Se extingue automaticamente? ¿si es
así, la no deducción de la excepción de pres-
cripción la restituye y es por ello que el juz-
gador debe amparar la pretensión? ¿o es
que para que opere la extinción de la acción
es preciso que el órgano jurisdiccional así lo
establezca previa deducción de la corres-
pondiente excepción de prescripción? En
otras palabras, ¿la resolución que ampara
la prescripción es declarativa o constitutiva
de la extinción de la acción?
(29)
. Pese al cues-
tionamiento de los procesalistas, dicho pro-
blema teórico no ha sido abordado a pro-
fundidad por la doctrina civilista, la misma
que se ha limitado a señalar que la prescrip-
ción tiene como consecuencia la subsisten-
cia del derecho pero la extinción de la ac-
ción destinada a su exigibilidad, sin reparar
en que dicha inexigibilidad jurisdiccional es
negada precisamente por el ejercicio de la
acción que puede culminar validamente con
una sentencia favorable. Solo LARENZ (y
en la doctrina nacional VÌDAL) señalan tími-
damente que la acción en realidad no se ex-
tingue, debido a que el acreedor siempre ten-
dra derecho a solicitar la tutela jurisdiccio-
nal
(30)
, y que la prescripción es solo el fun-
damento de una excepción dirigida a neu-
tralizar la acción. Es por ello que en este
acapite nos interesa sobremanera delimitar
el contenido de la acción y los efectos practi-
cos que sobre el credito acarrea su extinción.
1. El derecho a tutela jurisdic-
cional y la acción extinguible
El procesalista uruguayo COUTURE
señala que "la acción es (...) el poder jurídi-
co que tiene todo sujeto de derecho, de acu-
dir a los órganos jurisdiccionales para recla-
marles la satisfacción de una pretensiónŒ
(31)
;
dicho poder se materializa en la demanda,
pues "el derecho a demandar (...) es, justa-
mente la acción. Denominamos acción a
este poder jurídico, y el derecho de deman-
dar no es sino el ejercicio concreto del dere-
cho de acudir a la jurisdicción, ya que el pro-
ceso civil se halla regido por la maxima
. La acción civil se hace
efectiva mediante una demanda en sentido
formal, y esta no es sino el ejercicio de aque-
llaŒ
(32)
. A este mismo autor se debe la distin-
ción entre acción, pretensión
(33)
y derecho,
(29) DEL ÁGUILA VELA, Robert. 'Prescripción de derechos laborales: esquema aplicativo de las normas reguladorasŒ.
En: Gaceta Jurídica. Tomo 75-B. Gaceta Jurídica S.A. Lima, 2000. Págs. 89-96.
(30) LARENZ, Karl. Op. cit. Pág. 328; VIDAL RAMÍREZ, Fernando. Op. cit. Pág. 80.
(31) COUTURE, Eduardo J. 'Fundamentos del Derecho Procesal CivilŒ. Ediciones Depalma. Buenos Aires, 1981.
Pág. 57.
(32) COUTURE, Eduardo J. Op. cit. Págs. 73-74.
(33) Previamente la noción de pretensión había sido generado por WINSCHEID para introducir el concepto de la actio
romana en el Derecho Civil alemán (LARENZ, Karl. 'Derecho CivilŒ. Parte general. EDERSA. Madrid, 1978.
Pág. 315). Sin embargo, COUTURE delimitó las nociones de acción, pretensión y derecho.
ACTUALIDAD JURÍDICA
31
ACTUALIDAD DOCTRINARIA
que es recogido en nuestra doctrina por
RUBÌO CORREA, quien señala que la pre-
tensión es "lo que el actor busca obtener de
la administración de justicia, al margen de
que efectivamente tenga derecho o no a ello.
Así, no solo son distintos acción (poder) y
pretensión (hecho de reclamar o afirmar que
se tiene derecho); tambien son distintos pre-
tensión y derecho (siendo este último aque-
lla situación en la que el actor tiene, definiti-
vamente, derecho a que se le satisfaga su
pretensión)Œ
(34)
.
De lo anterior se deduce que se puede
acudir a un órgano jurisdiccional (accionar)
con el objetivo de que se ampare una pre-
tensión determinada (que se me pague una
suma "xΠque considero se me adeuda) aun
cuando no se tenga derecho (ya se me pagó
todo lo que se me debía). Una primera
aproximación a tal distinción permite concluir
que la acción es independiente del derecho,
y que inclusive puede subsistir sin el (es
decir, puedo demandar sin tener derecho),
pero tambien podemos concluir que se hace
equivaler la acción a la facultad de acudir a
un órgano jurisdiccional para solicitar algo
(con o sin derecho), por lo que los derechos
de acción y de tutela jurisdiccional son uno
mismo (como parece indicar el artículo 2 de
nuestro Código Procesal Civil). Y si ello es
así, siempre una persona tendra la facultad
de interponer cualquier tipo de demanda, aun
cuando la pretensión sea el cumplimiento de
una obligación prescrita, con lo cual en rea-
lidad la acción no se extingue.
¿Que es pues, lo que queda extinguido
por la prescripción? No parece ser la pre-
tensión, como postula el Sistema Legislati-
vo Aleman, pues esta se encuentra ligada
al derecho subjetivo, y si se dice que el de-
recho queda subsistente entonces es obvio
que la pretensión materia de la demanda es
absolutamente valida. Tampoco es el dere-
cho, como postula el Sistema Legislativo Ìta-
liano, pues por la propia definición de la pres-
cripción aquel no es afectado por el trans-
curso del tiempo. A nuestro juicio, debe en-
tenderse que la acción en tanto poder de
movilizar el aparato coercitivo del Estado en
defensa de un credito posee un doble signi-
ficado: a) es el derecho inalienable a solici-
tar la tutela jurisdiccional (en cuyo ejercicio
se interpone la demanda), y b) es el dere-
cho a obtener el amparo del aparato coerci-
tivo estatal (lo cual ocurrira solo cuando se
trate de un derecho exigible jurisdiccional-
mente en tanto no existan situaciones que
neutralicen la pretensión). El primero tiene
que ver con una facultad o poder inaliena-
ble; el segundo tiene que ver con las cuali-
dades y condiciones del derecho subjetivo.
Creemos, en dicha línea de pensamiento
que lo que la prescripción extingue es ese
segundo significado: puedo demandar sin
impedimentos, pero al no tratarse de un de-
recho exigible jurisdiccionalmente el deudor
estara facultado a enervar los efectos de la
acción mediante la correspondiente excep-
ción de prescripción.
2. Materialización de la extin-
ción de la acción
En este orden de cosas, creemos que
la resolución judicial que ampara una excep-
ción de prescripción tiene una eminente na-
turaleza declarativa, dado que la extinción
de la acción (en el segundo significado que
hemos precisado) se produce por el solo
transcurso del tiempo. Ello se desprende del
analisis de la normatividad civil, pues al po-
sibilitarse la renuncia a una prescripción ya
ganada (honrando la deuda ya sea en la vía
judicial o extrajudicial) se esta afirmando in-
directamente que no se requiere mas que el
vencimiento del termino fijado en la ley para
ganar tal prescripción. En tal sentido, si el
deudor no ha deducido la correspondiente
excepción se ha producido en realidad una
renuncia a beneficiarse con la prescripción,
con lo cual se torna nuevamente exigible ju-
risdiccionalmente la obligación demandada.
IV. EL TRATAMIENTO LEGISLA-
TIVO DE LA PRESCRIPCIÓN
DE ACCIONES EN EL ORDE-
NAMIENTO LABORAL PE-
RUANO
En la última decada se produjo una su-
cesión continua de regulaciones respecto al
termino prescriptorio de las acciones deri-
(34) RUBIO CORREA, Marcial. Op. cit. Pág. 87.
32
GACETA JURÍDICA
ACTUALIDAD DOCTRINARIA
vadas de una relación laboral, lo cual ha lle-
vado a la aplicación ultractiva de una o mas
de ellas dentro de una misma relación jurí-
dica. Asimismo, se encuentra en tramite un
proceso de reforma laboral dirigido a contar
con una codificación del trabajo. Fruto de di-
cho esfuerzo se halla en discusión el ante-
proyecto de la Ley General de Trabajo, que
contiene entre sus disposiciones algunas
relacionadas a la prescripción extintiva.
1. Plazo y cómputo de la pres-
cripción laboral
La Constitución de 1979 establecía en
su artículo 49 que la acción de cobro de las
remuneraciones y beneficios sociales de los
trabajadores prescribía a los quince años.
La norma no establecía fecha de inicio del
cómputo, pero en vista de que el Código Ci-
vil de 1936 Šentonces vigenteŠ establecía
que la prescripción de derechos laborales
para ciertos casos de vínculo subordinado
se computaba a partir del cese de la rela-
ción jurídica, la jurisprudencia se inclinó por
la interpretación que señalaba que los 15
años debían computarse a partir del cese
del trabajador. Este criterio no fue variado
con la expedición del Código Civil de 1984,
pese a que este señala que la prescripción
empieza a correr a partir de la exigibilidad
del derecho.
La entrada en vigencia de la Constitu-
ción de 1993 (01/01/94) produjo cambios en
materia de prescripción laboral, dado que su
articulado no contiene ninguna disposición
sobre la misma. Esta situación obligó a nues-
tra jurisprudencia a aplicar supletoriamente
el artículo 2001 inciso 1 del Código Civil,
que establece en 10 años el plazo de pres-
cripción para las acciones personales, com-
putandose dicho termino a partir de la exi-
gibilidad del derecho (artículo 1993). Ésta
es, asimismo, la postura de RUBÌO CO-
RREA, quien señala que "la verdadera nor-
ma general para las acciones emergentes
del Derecho Civil, sería la contenida en el
inciso 1 del artículo 2001, con un plazo de
prescripción de diez años. Toda acción que
no pueda ser incluida en los casos especí-
ficos, tendra que ser referida a dicha nor-
ma generalŒ
(35)
.
Posteriormente se dictó la Ley Nº 26513
(27/07/95), que modificando al Decreto Le-
gislativo Nº 728 (Ley de Fomento del Em-
pleo) estableció un nuevo plazo prescripto-
rio: tres años a partir de la exigibilidad del
derecho. Dicha modificatoria fue recogida en
el TUO de la Ley de Fomento del Empleo
(primero en el D.S. Nº 005-95-TR, y final-
mente en el D.S. Nº 003-97-TR). Para regu-
lar la sucesión normativa, el vigente Regla-
mento de la Ley de Fomento del Empleo
(D.S. Nº 001-96-TR) estableció en su prime-
ra disposición complementaria la aplicación
del artículo 2122 del Código Civil, el mismo
que señala que la prescripción iniciada an-
tes de la vigencia de la ley se rige por la
legislación anterior, pero que si transcurre
el nuevo período de prescripción conforme
a la nueva ley, esta surtira sus efectos aun
cuando la legislación anterior concediera un
plazo mayor
(36)
. A nuestro juicio tal disposi-
ción (la que ordena la aplicación del plazo
menor) infringe el principio de irretroactivi-
dad de las leyes, que por lo demas en nues-
tro ordenamiento se halla constitucionaliza-
do, pues a su amparo se permite que bajo
ciertas circunstancias situaciones jurídicas
preexistentes a la expedición de la nueva
norma prescriptoria sean reguladas por esta
si el plazo previsto en la norma originaria es
mayor. Debemos reconocer, sin embargo,
que tal disposición no ha sido materia de con-
troversia en la doctrina nacional.
El 22/12/98 se promulgó la Ley Nº 27022,
que estableció como plazo de prescripción
dos años computados a partir del día siguien-
te al cese del trabajador. Adicionalmente,
derogó expresamente el dispositivo sobre
prescripción contenido en el TUO de la Ley
(35) RUBIO CORREA, Marcial. Op. cit. Pág. 87.
(36) NEVES MUJICA señala para la sucesión normativa una regla más clara que la propia redacción del artículo 2122
del Código Civil: 'Si al entrar en vigencia la nueva norma, el saldo del plazo prescriptorio establecido por la
antigua (computado desde que el derecho es exigible) es mayor al nuevo plazo (computado desde la fecha en que
entra en vigencia la nueva norma), se aplica la nueva norma; pero si dicho saldo es menor, se aplica la antigua
normaŒ (NEVES MUJICA, Javier. 'La prescripción laboralŒ. En: Asesoría Laboral. Nº 91. Lima, julio de 1998.
Págs. 10-11).
ACTUALIDAD JURÍDICA
33
ACTUALIDAD DOCTRINARIA
de Fomento del Empleo, con lo que tacita-
mente derogó tambien la primera disposi-
ción de su reglamento que disponía la apli-
cación del artículo 2122 del Código Civil.
Finalmente, estableció que la prescripción
iniciada antes de su vigencia se encuentra
regida por la legislación anterior. Esto signi-
fica que a partir del 22/12/98 quedó sin efecto
la aplicación del plazo prescriptorio menor
en caso de sucesión normativa.
Finalmente, el 22/07/2000 se publicó la
vigente Ley Nº 27321, que amplía el termi-
no prescriptorio a cuatro años contados des-
de la extinción de la relación laboral, dero-
ga expresamente a la Ley Nº 27022 y se-
ñala que la prescripción iniciada antes de
su vigencia se encuentra regida por la le-
gislación anterior.
Es decir, de acuerdo a la sucesión nor-
mativa, los plazos prescriptorios serían como
sigue:
Ÿ 15 años desde el cese del trabajador
(creditos hasta el 31/12/93)
Ÿ 10 años desde la exigibilidad del dere-
cho (creditos desde el 01/01/94 hasta
el 28/07/95)
Ÿ 3 años desde la exigibilidad del dere-
cho (creditos desde el 29/07/95 hasta
el 23/12/98)
Ÿ 2 años desde el cese del trabajador
(creditos desde el 24/12/98 hasta el
22/07/2000)
Ÿ 4 años desde el cese del trabajador (cre-
ditos desde el 23/07/2000)
Pero, como se observa, para los credi-
tos originados hasta el 23/12/98 se aplica el
artículo 2122 del Código Civil en virtud de la
primera disposición complementaria del Re-
glamento de la Ley de Fomento del Em-
pleo. Por lo tanto, para aquellos creditos se
aplicara siempre el menor plazo en la suce-
sión de terminos prescriptorios. Ello nos
obliga a desbrozar el panorama de aplica-
ción de las normas concluyendo en el si-
guiente esquema:
a) Los creditos anteriores al 01/01/94 es-
tarían inicialmente incursos en el su-
puesto de prescripción establecido en
la Constitución de 1979, por lo que la
prescripción debía ocurrir en principio
el 31/12/2008. Sin embargo, dicho ter-
mino no se aplicara debido a que existe
uno menor producto de las posteriores
normas expedidas en cuyo caso debe-
mos averiguar cual es dicho lapso. Para
ello, observamos que el 01/01/94 Šcon
la entrada en vigencia de la Constitu-
ción de 1993Š empezó a aplicarse el
Código Civil en materia prescriptiva, es-
tableciendose el termino de 10 años a
partir de dicha fecha, que vencera el 01/
01/2004. Como el nuevo plazo es me-
nor, entonces la prescripción se regiría
por la nueva norma (Código Civil). Mas,
el 29/07/95 entró en vigencia la Ley Nº
26513 que estableció un termino pres-
criptorio de 3 años a partir de la exigibi-
lidad del derecho, con lo cual se enten-
dera que tal plazo venció el 29/07/98,
lapso menor que el aplicable bajo el
imperio de la codificación civil; por lo
tanto, para este caso el plazo prescrip-
torio aplicable es el señalado en la Ley
Nº 26513.
b) Los creditos anteriores al 29/07/95 ten-
drían en principio 10 años para ejerci-
tar la acción (al amparo del Código Ci-
vil de 1984), por lo que la prescripción
debería ocurrir a mas tardar el 28/07/
2005. Pero dicho plazo se vera dismi-
nuido en virtud de la entrada en vigen-
cia de la Ley Nº 26513, pues como esta
señaló un termino prescriptorio de 3
años desde la exigibilidad del derecho,
que para el caso que nos ocupa venció
el 29/07/98, al hacer la comparación re-
paramos en que el nuevo plazo es me-
nor, por lo que sera el aplicable.
c) Los creditos exigibles anteriores al
24/12/98 se rigen por el plazo prescrip-
torio de tres años establecido en la Ley
Nº 26513, por lo que la extinción de la
acción se habría producido en principio
el 23/12/2001. Sin embargo ello ocurrió
solo para los trabajadores que mantu-
vieron vigente su vínculo laboral hasta
despues del 23/12/99. Para aquellos tra-
bajadores que fueron cesados entre el
24/12/98 y el 23/12/99 les sería aplica-
ble el plazo de dos años desde la fecha
de cese previsto en la Ley Nº 27022, por
tratarse de un plazo menor. Esta situa-
ción se explica por cuanto la Ley Nº 27022
34
GACETA JURÍDICA
ACTUALIDAD DOCTRINARIA
establecía expresamente que los cre-
ditos anteriores a su vigencia se regían
por la ley anterior, y siendo que la ley
anterior disponía la aplicación del plazo
menor en caso de sucesión normativa,
entonces para los trabajadores cesados
hasta el 23/12/99 sus creditos genera-
dos antes de la vigencia de la Ley Nº
27022 se regirían tambien por esta.
d) Los creditos generados entre el 24/12/98
y el 22/07/2000 se rigen por el plazo
prescriptorio de dos años contados a
partir del cese, en aplicación de la Ley
Nº 27022. No solo porque no existe nor-
ma posterior que establezca un plazo
menor, sino porque ademas la norma
que disponía la aplicación del artículo
2122 del Código Civil quedó derogada.
e) Los creditos generados a partir del 23/
07/2000 se rigen por el período de cua-
tro años computados desde el cese, en
aplicación de la Ley Nº 27321. No solo
porque no existe norma posterior que
establezca un plazo menor, sino porque
ademas la norma que disponía la apli-
cación del artículo 2122 del Código Ci-
vil quedó derogada.
Sin embargo, debe anotarse que tales
terminos no son fijos, sino que se establecen
a partir de un supuesto de transcurso ideal
del tiempo, sin causales de suspensión o
interrupción. Es decir, que si el decurso pres-
criptorio se suspende o interrumpe, los plazos
se moveran en función del caso específico.
2. Regulación procesal
El Código Procesal Civil establece que
el emplazado con una demanda puede pro-
poner en vía de excepción la prescripción
extintiva (artículo 446 inciso 12), lo cual como
se observa responde a la naturaleza de la
romana. Sin embar-
go, a diferencia del derogado Código de Pro-
cedimientos Civiles, dicho mecanismo de
defensa no puede ser opuesto en cualquier
estado de la causa, sino tan solo en la etapa
postulatoria. La Ley Procesal del Trabajo
(Ley Nº 26636) no establece las excepcio-
nes proponibles ni el plazo para deducirlas,
razón por la que aplicamos supletoriamente
el Código adjetivo mencionado; sin embar-
go, se desprende de su tenor que la oportu-
nidad para oponer cualquier tipo de excep-
ción es la contestación de la demanda, pues
el artículo 63 de la LPT establece que una
vez contestada la demanda el juez la notifi-
cara y concedera al accionante un plazo de
tres días para la absolución de las excep-
ciones. Esto nos lleva a concluir que si el
demandado no ha opuesto la correspondien-
te excepción de prescripción, no podra ha-
cerlo mas adelante, produciendose con ello
un supuesto de renuncia tacita a la prescrip-
ción ganada. Sobre esto, queremos incidir
en que si bien el derecho a prescribir es irre-
nunciable, no ocurre lo mismo con la pres-
cripción ya ganada, debido a que al subsis-
tir el derecho puede validamente operar el
cumplimiento de la obligación.
3. Supuestos de interrupción de
la prescripción extintiva laboral
El Código Civil, aplicable supletoriamen-
te a las relaciones laborales, señala en su
artículo 1996 cuatro causales de interrup-
ción de la prescripción. La jurisprudencia
se ha pronunciado por la inaplicación de
dos de ellas (intimación en mora y citación
con la demanda) por los motivos que indi-
camos a continuación. Las causales de in-
terrupción son:
(i) El reconocimiento de la obligación, que
puede ser expresa o tacita. En este su-
puesto, ocurre que el deudor emite una
manifestación de voluntad o esta se in-
fiere de su conducta, durante el trans-
curso del plazo prescriptorio, pues si ello
ocurriese una vez vencido el termino en
realidad se trataría de una renuncia a
la prescripción ganada. Esta causal de
interrupción es plenamente aplicable a
los derechos laborales.
(ii) La intimación para constituir en mora al
deudor, que se realiza por la vía extra-
judicial (carta notarial, facsímil, carta
certificada, etc.). Nuestra jurisprudencia
ha establecido que esta causal no es
de aplicación en materia laboral dentro
de nuestra legislación, debido a la exis-
tencia de la Ley Nº 25920, la misma que
establece la mora automatica para las
obligaciones económicas del emplea-
dor, no siendo por ello necesaria la inti-
mación en mora para el cómputo de in-
tereses. Sin embargo, esta interpreta-
ción es ajena al instituto de la prescrip-
ción, debido a que la intimación en mora
ACTUALIDAD JURÍDICA
35
ACTUALIDAD DOCTRINARIA
regulada en el artículo 1996 del Código
Civil lo esta en calidad de hecho inte-
rruptor de la prescripción (es decir como
mecanismo procesal) y no en calidad
de hecho generador de intereses mo-
ratorios. Esta postura llevada al extre-
mo trae implícitos dos problemas total-
mente contrarios: en un extremo podría
significar la interrupción permanente del
decurso prescriptorio bajo el argumen-
to de que el deudor ya se encuentra en
mora (haciendo por tanto inaplicable la
prescripción), y en el otro extremo signi-
ficaría impedir al trabajador que interrum-
pa el decurso prescriptorio intimando al
deudor a traves de una comunicación
(con lo que la prescripción se produci-
ría aun cuando haya habido intimación).
Por ello, nosotros somos de la opinión
que el trabajador debe y puede intimar
en mora al empleador para que opere
la interrupción del decurso prescrip-
torio, independientemente del cómputo
automatico de intereses aplicado a las
obligaciones laborales.
(iii) Citación con la demanda o por otro acto
con el que se notifique al deudor, aun
cuando se haya acudido a un juez o
autoridad incompetente. La demanda
posee un doble efecto: sirve para inti-
mar en mora judicialmente al deudor (si
no se hizo extrajudicialmente) y para
exigir el respaldo del aparato coercitivo
del Estado en el cobro del credito. Mas
es preciso advertir que en nuestro regi-
men común la interrupción de la pres-
cripción no se produce por el hecho de
la interposición de la demanda, sino por
su notificación al emplazado, pese a que
la acción puede ejercitarse hasta el últi-
mo día del plazo. Esta causal no es
aplicada por nuestros tribunales debi-
do a que es incompatible con el carac-
ter protector del Derecho del Trabajo:
al no tener control el trabajador sobre
los plazos de emplazamiento (que de-
penden directamente de la actuación del
juzgador, el mismo que muy escasas
veces cumple con los terminos proce-
sales según lo revela nuestra realidad)
sería absolutamente injusto que su cre-
dito se vea perjudicado en el supuesto
de que el traslado de la demanda se
produzca con posterioridad al venci-
miento del decurso prescriptorio pese
a que la acción se ejercitó en el plazo
pertinente. Al respecto TOYAMA se
muestra contrario a esta interpretación
de nuestros tribunales
(37)
que ha dado
origen a un acuerdo de Pleno Jurispru-
dencial
(38)
; sin embargo, nosotros com-
partimos el criterio de nuestras Cortes
y creemos que existen argumentos a
favor del mismo: primero, la supletorie-
dad del Código Civil es practicable solo
en lo que no colisione con la naturaleza
de cada area específica del Derecho;
segundo, la extinción de la acción ope-
ra al vencimiento del decurso prescrip-
torio, por lo que su ejercicio antes de
dicho vencimiento es valido y no puede
encontrarse supeditado a la notificación
de la demanda si no existe norma ex-
presa que así lo indique; tercero, por lo
menos en materia comercial encontra-
mos un antecedente normativo de esta
postura, pues el artículo 955 del Códi-
go de Comercio establece que la inte-
rrupción de la prescripción opera con la
sola interposición de la demanda.
(iv) oponer judicialmente la compensación,
en cuyo caso ante un credito del em-
pleador exigido en vía de acción puede
oponerse la compensación del credito
que a su vez se tiene contra este. Si
bien es poco frecuente que el trabaja-
dor tenga obligaciones económicas
frente al empleador, que puedan ser
(37) Véase al respecto su interesante comentario crítico 'La aplicación supletoria de las reglas del Derecho Civil y la
prescripción de los derechos laboralesŒ. TOYAMA MIYAGUSUKU, Jorge. 'La aplicación supletoria de las re-
glas del Derecho Civil y la prescripción de los derechos laboralesŒ. En: Diálogo con la Jurisprudencia. Nº 11.
Gaceta Jurídica. Lima, 1999. Págs. 25-36.
(38) El Pleno Jurisprudencial Laboral del año 1999, llevado a cabo en la ciudad de Trujillo, adoptó como su acuerdo
Nº 05-99 que 'el plazo de prescripción de las acciones por derechos derivados de la relación laboral se interrumpe
con la presentación de la demanda ante el órgano jurisdiccionalŒ, considerando entre otras cosas que 'el plazo de
prescripción se cumple el último día de su vencimiento, por lo que hasta esa oportunidad es posible el ejercicio de
la acciónŒ.
36
GACETA JURÍDICA
ACTUALIDAD DOCTRINARIA
compensadas con las que este tenga
frente a aquel, y debido ademas a que
los beneficios laborales son intangibles
y no pueden ser renunciados, parece-
ría en principio que esta causal sería
de escasa aplicación en materia labo-
ral. Sin embargo, los artículos 47-49 del
TUO de la Ley de Compensación por
Tiempo de Servicios (D.S. Nº 001-97-
TR) regulan la compensación de sumas
adeudadas por los trabajadores a sus
empleadores, con lo que por lo menos
en materia de CTS se produciría la fi-
gura de la compensación; por otra par-
te, pueden existir adeudos del trabaja-
dor hacia su empleador nacidos de ac-
tos jurídicos extralaborales (por ejem-
plo un mutuo). Es decir, que si el em-
pleador acciona en busca del cobro de
su credito, el trabajador puede valida-
mente oponer la correspondiente com-
pensación judicial. Nótese que este tipo
de compensación interruptor del decur-
so prescriptorio es el que se produce
durante la vigencia del derecho a ac-
cionar por parte del trabajador, pues una
vez que la acción se ha extinguido la
compensación que se oponga no podra
interrumpir plazo alguno aunque sí sera
amparada por sustentarse en un dere-
cho subsistente. Precisamente sobre la
compensación de creditos versa el
acuerdo Nº 06-99 del Pleno Jurispru-
dencial Laboral 1999, el mismo que des-
carta que el empleador pueda hacerse
cobro de la reparación civil ordenada en
un proceso penal entablado contra el
trabajador, con cargo a la CTS, pues
para efectos de la indemnización por
daños y perjuicios existe regulación ex-
presa estableciendo la vía ordinaria la-
boral y el plazo de caducidad de treinta
días desde el despido del trabajador que
infligió el daño, por lo que es pertinente
concluir que la reparación civil no es un
credito compensable.
4. Derechos derivados de la re-
lación laboral que son mate-
ria de prescripción
La Ley Nº 27321, publicada el 22/07/2000,
señala que se extinguen por prescripción las
acciones por derechos derivados de la rela-
ción laboral. Por lo mismo, es necesario de-
limitar cuales son estos derechos.
En principio, la norma es amplia dado
que no establece que su universo de aplica-
ción son los derechos laborales, antes bien
señala que se trata de derechos derivados
de la relación laboral, lo que podría llevar a
considerar que dentro de tal universo puede
incluirse el derecho del empleador a exigir
indemnización por los daños y perjuicios
ocasionados por el trabajador durante el
desempeño de sus labores. Nosotros cree-
mos que ello no es así, debido a que la ac-
ción por daños y perjuicios esta sujeta a pla-
zo de caducidad (30 días desde el cese del
trabajador y sujeto al requisito previo del
despido por falta grave, según el artículo 51
del TUO de la Ley de Compensación por
Tiempo de Servicios, D.S. Nº 001-97-TR).
Ìgualmente, no es prescriptible la indemni-
zación por despido, dado que se encuentra
sujeta tambien a plazo de caducidad (30 días
desde la producción del despido arbitrario,
según el artículo 36 de la Ley de Productivi-
dad y Competitividad Laboral, D.S. Nº 003-
97-TR). Por otra parte, ante la irrefrenable
sucesión normativa surgió una interpretación
referente a que los depósitos semestrales
de CTS omitidos realizar por el empleador
antes de la vigencia de la Ley Nº 27022 (de-
rogada por la vigente Ley Nº 27321) prescri-
birían a los tres años desde la fecha en que
deberían haber sido depositados, en aplica-
ción de la Ley Nº 26513; esta interpretación
no se ajusta a ley, toda vez que la CTS es
un beneficio social que se paga al trabaja-
dor a su cese (artículo 44 del TUO de la Ley
de CTS, D.S. Nº 001-97-TR), salvo el caso
de los retiros autorizados, por lo que el pla-
zo prescriptorio de dicho beneficio siem-
pre se computara a partir de la extinción del
vínculo laboral.
En tal sentido, los derechos derivados
de la relación laboral que pueden ser mate-
ria de prescripción son los siguientes: remu-
neración, asignación familiar, gratificaciones,
CTS, remuneraciones vacacionales, partici-
pación en utilidades y cualquier otro dere-
cho de contenido económico originado en la
relación laboral y derivado de ley, pacto co-
lectivo, acuerdo particular o costumbre.
ACTUALIDAD JURÍDICA
37
ACTUALIDAD DOCTRINARIA
5. Tratamiento de la prescrip-
ción en el Anteproyecto de la
Ley General de Trabajo
El anteproyecto de la Ley General de
Trabajo contiene tres disposiciones relacio-
nadas con el marco aplicativo de la pres-
cripción extintiva: el artículo 387 (que fija el
plazo y la forma de cómputo), el artículo 388
(que regula un supuesto de suspensión del
plazo), y la Primera Disposición Transitoria
(que regula la aplicación de las normas su-
cesivas). Adicionalmente, al regular la parti-
cipación en utilidades incorpora una cuarta
disposición (el artículo 210) relativo a los
efectos de la prescripción en dicha obliga-
ción legal. A continuación analizamos cada
una de ellas:
5.1. PIazo y forma de cómputo
El artículo 387 del anteproyecto señala
que "la prescripción de la acción de cobro
de las remuneraciones, beneficios sociales
y otros creditos laborales de los trabajado-
res tiene un plazo de un año y se inicia al
extinguirse la relación laboralŒ.
Esta disposición mantiene el criterio de
iniciar el cómputo del decurso prescriptorio
a partir del cese del trabajador, que fue adop-
tado expresamente en las dos últimas normas
sobre la materia (la derogada Ley Nº 27022
y la vigente Ley Nº 27321). El sustento de
dicha opción estriba en que durante la vi-
gencia de la relación laboral es improbable
que el trabajador accione en procura del co-
bro de su credito por temor a perder su em-
pleo. Aplicar, pues, el criterio civilista de la
exigibilidad del credito como punto de par-
tida del decurso prescriptorio conllevaría a
desproteger a casi la generalidad de la
masa laboral.
Sin embargo, esta virtud de la disposi-
ción se ve contrapesada por el estableci-
miento incomprensible de un período ínfimo
para el ejercicio de la acción: un año. Con
ello, la opción asumida por el anteproyecto
hace que la prescripción laboral se constitu-
ya en la practica en una caducidad de dere-
chos, dada la brevedad del termino. Precisa-
mente una de las diferencias entre la caduci-
dad y la prescripción es que la primera tiene
una vocación de acortamiento de plazos en
tanto que el lapso de la segunda es relativa-
mente amplio, diferencia que no ha sido con-
siderada por la comisión de expertos
(39)
.
Esta disposición representa un retroce-
so en comparación a las leyes precedentes,
dado que la Ley Nº 27022 había establecido
un período de dos años desde el cese y la
Ley Nº 27321 fija actualmente un termino de
cuatro años a partir de la extinción del víncu-
lo. Asimismo, inexplicablemente el período
propuesto para la prescripción de las obli-
gaciones laborales es mucho mas corto que
el período regulado en la codificación civil
para las obligaciones derivadas de presta-
ciones de servicios no laborales; de tal modo
que aun cuando el Derecho del Trabajo tie-
ne una naturaleza tuitiva respecto a los de-
rechos de los trabajadores, esta disposición
permite que la codificación civil se constitu-
ya en mucho mas tuitiva en relación a los
derechos de los locadores, lo que llevaría al
absurdo de que a los trabajadores les sea
mas beneficioso ser considerados como in-
dependientes. No otra cosa puede acotarse
al observar que el artículo 2001 inciso 3 del
Código Civil establece que prescribe "a los
tres años, la acción para el pago de remu-
neraciones por servicios prestados como
consecuencia de vínculo no laboralŒ.
Asimismo, la brevedad del termino pres-
criptorio resulta problematica por lo menos
en un caso: la participación en utilidades. De
conformidad con el artículo 208 del Antepro-
yecto "la participación de los trabajadores
debe ser pagada dentro de los treinta (30)
días naturales siguientes al vencimiento del
plazo establecido legalmente para la presen-
tación de la declaración jurada anual del
impuesto a la rentaŒ. Si tomamos en cuenta
que las normas tributarias permiten la pre-
sentación de la declaración jurada anual del
(39) RUBIO CORREA señala claramente que 'la reducción significativa de los plazos (›) constituye una vocación
de caducidad. Nos amparamos en que la prescripción, al poder ser suspendida o interrumpida, es permisiva para
con el titular de la acción, cosa que no ocurre con la caducidad sino por excepción›Œ. Concluye categóricamente
acotando que 'una reducción de plazo es claro indicio de que el legislador prefiere la caducidad a la prescripción,
aunque no lo diga expresamenteŒ (RUBIO CORREA. Op. cit. Pág. 94).
38
GACETA JURÍDICA
ACTUALIDAD DOCTRINARIA
impuesto a la renta a mas tardar el último
día del mes de marzo del año siguiente al
ejercicio declarado, resulta evidente que la
participación en utilidades debe ser distribui-
da como maximo el 30 de abril del año si-
guiente al ejercicio declarado. Supongamos
que un trabajador ingresa a laborar el 1 de
enero y cesa el 29 de abril, en aplicación del
artículo 387 del anteproyecto su credito por
utilidades prescribiría el 29 de abril del si-
guiente año, exactamente un día antes de
que le fuera exigible legalmente a su ex em-
pleador el pago de dichas utilidades, por lo
que no tendría derecho a su pago. La dispo-
sición, pues, resulta discriminatoria para quie-
nes cesen antes del 30 de abril de cada año.
En consecuencia, estando el antepro-
yecto en pleno proceso de discusión, debe-
ría considerarse la posibilidad de efectuar
una regulación verdadera de la prescripción
extintiva estableciendo un plazo razonable
para el ejercicio de la acción en función a su
naturaleza (quizas tres años, para equipa-
rarla al termino establecido en el Código Ci-
vil para las retribuciones de los locadores).
5.2. CausaIes de suspensión deI decur-
so prescriptorio
El artículo 388 del anteproyecto esta-
blece que "la prescripción se suspende, ade-
mas de las causales previstas en el Código
Civil, por el emplazamiento al obligado por
vía notarial, siempre que la respectiva de-
manda sea interpuesta dentro de los treinta
(30) días siguientesŒ.
La doctrina se encuentra de acuerdo en
que las causas de suspensión se encuen-
tran relacionadas a condiciones ajenas a la
voluntad del acreedor vinculadas a las si-
tuaciones personales de las partes o a las
relaciones entabladas entre ambos, circuns-
tancias que hacen imposible el ejercicio de
la acción
(40)
. En cambio, las causas de inte-
rrupción estan vinculadas a la propia activi-
dad del acreedor (para proteger o ejecutar
su credito) o del deudor (para reconocer o
cumplir su obligación)
(41)
. En consecuencia,
si existen una o mas circunstancias involun-
tarias que no permiten al acreedor ejecutar
su credito, es justo que se suspenda el de-
curso prescriptorio durante la vigencia de
tales circunstancias y se continúe con el
mismo una vez hayan desaparecido aque-
llas. Ìgualmente, si el acreedor o el deudor
realizan actividades destinadas al reconoci-
miento o a la exigibilidad de la obligación,
es justo que el decurso prescriptorio se in-
terrumpa dejando sin efecto el plazo hasta
ese momento transcurrido, computandose
uno nuevo.
Pese a la disquisición elaborada por la
doctrina, el anteproyecto confunde las cau-
sales de interrupción con las de suspensión.
El dispositivo mencionado regula la intima-
ción extrajudicial que efectúa normalmente
un acreedor a su deudor para el pago de lo
debido. El supuesto normativo consiste,
pues, en una actividad del acreedor que se
practica en un único momento; en conse-
cuencia se trata de una causal de interrup-
ción del decurso prescriptorio, que debe
dejar sin efecto el plazo ya transcurrido. Sin
embargo, el anteproyecto considera equivo-
cadamente a dicha intimación como una
causal de suspensión, como si la intimación
fuese una circunstancia perdurable tempo-
ralmente y ajena a la voluntad del acreedor.
Como colofón, el anteproyecto agrava el
equívoco al disponer que los efectos de la
intimación queden supeditados al ejercicio
de la acción en un lapso de 30 días poste-
riores al hecho, lo cual desnaturaliza aún
mas la presunta naturaleza suspensiva de
la causal regulada.
En suma, sería mucho mejor que el
anteproyecto se refiriera a la intimación como
una causal de interrupción del decurso pres-
criptorio, sin supeditarla a condición algu-
na, lo cual corregiría el equivocado criterio
(40) LEÓN BARANDIARÁN, referente inevitable en la doctrina nacional, precisa que 'las causas de suspensión son
establecidas por la ley en consideración a las personas que son los sujetos pasivos de la obligación, o a las
relaciones que median entre aquéllas y las poseedoras del derecho... La prescripción solo deja de correr con
referencia a las personas que indica la ley y por las consideraciones que determinan tal suspensiónŒ (LEÓN
BARANDIARÁN. 'Tratado de Derecho CivilŒ. Tomo II. 1991. Pág. 100).
(41) VIDAL RAMÍREZ esclarece el tema al señalar que el sustento de la prescripción es la inacción del titular del
derecho, por lo que si éste ejercita la acción correspondiente, o si el deudor da cumplimiento a su obligación, se
interrumpe y queda sin efecto el decurso prescriptorio (VIDAL RAMÍREZ. Op. cit. Pág. 116).
ACTUALIDAD JURÍDICA
39
ACTUALIDAD DOCTRINARIA
jurisprudencial de considerar inecesaria la
intimación en materia laboral por la existen-
cia de norma imperativa que establece la
mora automatica del deudor.
5.3. ApIicación de normas sucesivas
La primera disposición transitoria del
anteproyecto dispone que "la prescripción
iniciada antes de la vigencia de esta ley se
rige por las leyes anteriores. Empero si des-
de que entra en vigencia transcurre el tiem-
po requerido en ella para la prescripción, esta
surte su efecto, aunque por dichas leyes se
necesitare un lapso mayorŒ.
Esta disposición, presente originalmen-
te en el artículo 2122 del Código Civil, fue
introducida al ordenamiento laboral por el
Reglamento de la Ley de Fomento del Em-
pleo (Decreto Supremo Nº 001-96-TR) y fue
derogada tacitamente por la Ley Nº 27022.
Líneas arriba hemos dejado sentada nues-
tra opinión respecto a que aun cuando tal
opción legislativa no ha sido materia de con-
troversia en la codificación civil (quizas por-
que los plazos prescriptorios allí estableci-
dos son razonables y no han sido objeto de
modificaciones posteriores, lo cual genera
un regimen estable), su aplicación infringe
el principio de irretroactividad de las leyes,
dado que dispone que Šbajo ciertas circuns-
tanciasŠ situaciones jurídicas preexistentes
a la expedición de la nueva norma prescrip-
toria sean reguladas por esta si el plazo
previsto en la norma originaria es mayor.
Adicionalmente, no cabe duda de que una
disposición de tal caracter no es compatible
con la naturaleza tuitiva del Derecho Laboral.
No es pertinente, por ello, que una Ley
General de Trabajo establezca una disposi-
ción peyorativa como la que analizamos,
que por lo demas fue excluida del ordena-
miento laboral en 1998 a traves de la Ley
Nº 27022, por lo que no cuenta con un pre-
cedente inmediato.
5.4. Efecto de Ia prescripción en Ia par-
ticipación en utiIidades
El artículo 210 del anteproyecto esta-
blece que "al vencer el plazo de prescrip-
ción, la participación no cobrada por algún
trabajador se agrega al monto a distribuir del
ejercicio en que venció dicho plazoŒ.
Esta disposición ha sido tomada de la
actual regulación sobre participación en uti-
lidades (Decreto Legislativo Nº 892). Tal vez
este sea el único caso en que la consecuen-
cia de la prescripción no sea la liberación
del deudor, sino tan solo el cambio de bene-
ficiario, y constituye una innovación de la ins-
titución debido al caracter protector del De-
recho Laboral.
Aun cuando ello rompe con el esque-
ma clasico de la prescripción, no podemos
sino manifestar nuestro beneplacito por la
introducción de fórmulas innovadoras apli-
cables a las figuras jurídicas receptadas de
otras areas del Derecho, en función a la na-
turaleza y los principios del Derecho del Tra-
bajo. Sin embargo, creemos que la fórmula
actual desvirtúa la institución de la prescrip-
ción extintiva, por lo que puede mejorarse a
efectos de ajustarla a su espíritu. Sabemos
que la prescripción extingue la acción pero
deja subsistente el derecho, y que en con-
secuencia el trabajador puede validamente
pretender la ejecución de la obligación por-
que su credito se encuentra vigente; mas,
bajo la regulación propuesta (que es ade-
mas la actual), dicha posibilidad se encon-
traría vedada debido a que si el trabajador
acciona despues de transcurrido el decurso
prescriptorio no podría obtener amparo, toda
vez que su credito ha pasado a formar parte
de la masa distribuible del ejercicio en que
se produjo la prescripción. Es decir, los efec-
tos practicos de la prescripción extintiva en
materia de utilidades son actualmente los
mismos de la caducidad: extinguen ineludi-
blemente el derecho del trabajador. Esta si-
tuación puede resolverse si se dispone que
la adición de las utilidades prescritas a la
masa distribuible del ejercicio quede sin
efecto si el titular del derecho acciona en
procura de su ejecución antes de la distri-
bución de dicha masa. O en todo caso, si
se señala expresamente que se trata de un
plazo de caducidad.
En consecuencia, sería conveniente
que el Anteproyecto mejorase la fórmula
actualmente existente sobre la materia y
considerase reemplazar su artículo 210 por
uno de los siguientes planteamientos:
Artículo 210.- Participación no cobra-
da. "Al vencer el plazo de prescripción,
la participación no cobrada por algún
40
GACETA JURÍDICA
ACTUALIDAD DOCTRINARIA
trabajador se agrega al monto a distri-
buir del ejercicio en que venció dicho
plazo. Dicha adición queda sin efecto si
el trabajador acciona para el cobro de
la participación antes de la distribución
de las utilidades del ejercicio señaladoŒ.
Artículo 210.- Participación no cobrada.
"El derecho al cobro de la participación
caduca en un plazo similar al estableci-
do para la prescripción extintiva. Venci-
do dicho termino, la participación no co-
brada por algún trabajador se agrega al
monto a distribuir del ejercicio en que
venció el plazoŒ.
V. CONCLUSIÓN
La prescripción extintiva de acciones tie-
ne como base la seguridad jurídica y como
efecto la liberación del deudor debido a la
inexigibilidad judicial de la obligación a su
cargo. En materia laboral se discute acerca
de si es pertinente o no establecer la pres-
cripción de acciones debido a que la inac-
ción del trabajador implicaría una renuncia
tacita a sus derechos; sin embargo, nuestra
legislación ha tomado partido por la seguri-
dad jurídica, sancionando al trabajador que
no acciona por el cumplimiento de sus dere-
chos con la extinción de la acción. Hasta
hace poco el plazo se computaba a partir de
la exigibilidad del derecho, pero la realidad
revela que durante la vigencia de la relación
laboral es poco probable que el trabajador
entable una demanda contra su empleador
debido a la inexistencia de estabilidad labo-
ral y a la desigual posición contractual que
ostenta frente a este; ello llevó a que nues-
tros legisladores rectifiquen los criterios de
cómputo estableciendo primero mediante la
Ley Nº 27022 y luego mediante la Ley Nº
27321, que la prescripción corre a partir del
cese del trabajador, solución mucho mejor
que la anterior. Sin embargo, ambas normas,
al no ser retroactivas, no lograron evitar la
prescripción de numerosos derechos labo-
rales generados antes de la expedición de
la Ley Nº 26513, pues debido a la aplicación
supletoria del artículo 2122 del Código Civil,
el 28/07/98 se extinguieron las acciones des-
tinadas al cobro de las mismas. Sin embar-
go, al subsistir el derecho (y por ende la obli-
gación), puede el trabajador ver satisfecha
su pretensión si el empleador demandado
renuncia a la prescripción que lo favorece.
Por otro lado el desconocimiento de los al-
cances de la prescripción extintiva y de su
aplicación al ambito material queda al des-
cubierto en la escasa utilización de esta ins-
titución procesal como mecanismo de de-
fensa por parte de los operadores jurídicos
y en la poco feliz regulación planteada en el
Anteproyecto de la Ley General de Trabajo.
Si a ello aunamos la incomprensión del pro-
blema de la extinción o no de la acción, por
parte de la doctrina civilista, caeremos en
cuenta de que queda mucho por descubrir
en cuanto al tema. El presente trabajo, pues,
procura ser un aporte para la comprensión
de la materia y para una mejora de su trata-
miento legislativo.
ROBERT DEL AGUILA VELA

Nacido en 1970 en la ciudad de J uanjui, región San
Martín (Perú) es Abogado titulado por la Pontificia
Universidad Católica del Perú; Especialista Internacional
en Derecho Laboral y Seguridad Social por la
Universidad Autónoma de Nuevo León (México), la
Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú) y
CEDDAL; y egresado del postgrado en Diploma
Internacional de Argumentación J urídica por la
Universidad de Alicante (España) y la Pontifica
Universidad Católica del Perú.
Se ha desempeñado como funcionario del Ministerio de Trabajo (Inspector de Trabajo
y personal de la Oficina de Asesoría J urídica) en la década de 1990. Ha sido socio y
Gerente de Asuntos J urídicos de la consultora Corporación Vega Carreazo &
Asociados en el período 1997 a 2001, Responsable del área laboral de Gaceta
J urídica desde 1998 al 2001, J efe del área laboral y previsional del estudio J NEGRON
Asesores & Consultores entre el 2001 y el 2008, y asesor técnico del Congreso de la
República en los despachos de los congresistas Cayo Galindo Sandoval y María
Sumire de Conde (del 2008 al 2011).
Actualmente es asociado del estudio jurídico J NEGRON Asesores & Consultores
(especializado en asuntos constitucionales, laborales y previsionales) y dirige el portal
electrónico LaboraPeru.com en donde se difunden y analizan los derechos laborales y
la seguridad social en el Perú.
Desde 1998 Robert del Aguila Vela es autor de diversos artículos doctrinarios y libros
de consulta, no sólo en temas laborales sino también administrativos, penales,
constitucionales, procesales y electorales. Como parte de sus labores de difusión de
los derechos laborales habitualmente realiza conferencias en diplomados, seminarios
y cursos, dirigidos a magistrados, abogados y estudiantes de Derecho.

Sitios web Correos Redes sociales

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