LA ASCENSIÓN DEL POETA HECTOR BELLO Alonso Camacaro

La historia verdadera de un poeta es su poesía. Ella es eterna; pero el artista es finito. El poeta es un ángel caído lleno de debilidades y epifanías. Su vida está llena de leyendas y de anécdotas. Ningún poeta es santo. No lo fue Baudelaire, ni Rimbaud, ni Neruda. Pero su poesía es santa y algún día se vuelve eterna, porque la poesía es el dialogo infinito con la humanidad. Héctor Bello ha ascendido y trascendido para encontrarse con Francisco de Miranda en un mar de libros Como todo poeta tuvo una vida llena de desgarramientos y de encuentros gloriosos con la felicidad. Su vida fue tatuada por el fuego de las exigencias del teatro y la poesía. Héctor fue del grupo de poetas que con su aliento avivaron la Escuela de Arte Dramático de Maracay, renovando la fe perdida en una sociedad indiferente. Los poetas solo tienen una manera de hablar que es su poesía, Héctor apagaba incendios con la lectura mística de Ramos Sucre; convocaba ángeles y demonios para exorcizar alguna impertinencia. Quienes le conocimos estamos aquí, cerca de el, desde la admiración, desde el reconocimiento de su gran y eterna Alteratura. Héctor era docto, sin duda, por su amplia cultura y sus limpias expresiones, siempre llenas de connotaciones múltiples e informaciones sublimes que proyectaban su amor por el mundo. Poeta por su corazón siempre ancho y sutil, por la diferenciada densidad de sus imágenes, por la sensibilísima manera de proponer, descubrir, lograr e introducir una palabra en color, sabor y sonido. Héctor Bello, libro en mano discurría entre las horas, descifrando el cúmulo cotidiano de sensaciones que nos rodean, cambiando perspectivas habituales para atisbar en nuestras realidades cotidianas, cualidades desconocidas, de pronto reveladas, y encontraba las palabras adecuadas para hacerlas vivir, sensiblemente, en alguna rima de página perdida. De su voz fulgurante salía una alquimia de trastrocamientos necesarios, que nos legaba esencias intuidas, imperativas y necesarias. Su visión de Maracay nos presentaba una ciudad llena de porosidades y transparencias que el diagramaba con espontaneidad sobre la tramoya. Héctor transcurría, diríamos, reconociendo grados sutiles de diferenciación en la entonación y métrica de la vida. Honor al poeta Héctor Bello que ha ascendido.

William Osuna y el poeta Héctor Bello (QEPD). . durante una presentación literaria.LA ASCENSIÓN DEL POETA HECTOR BELLO Alonso Camacaro Alonso Camacaro. Rosana Pasquier.