Metodología científica

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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Metodología científica
Autores:
José María Infante Bonfiglio
Ubaldo Ortiz Méndez
PREEDICIÓN
MÉXICO, 2004
COMPAÑíA EDITORIAL CONTINENTAL
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Renacimiento 180, Col. San Juan
Tlihuaca, Azcapotzalco,
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Diseño de portada: José Luis Martínez Mendoza
Título de la obra:
Metodologta cientifica
Derechos reservados:
© 2004, José María Infante Bonfiglio
Ubaldo Ortiz Méndez
Universidad Autónoma de Nuevo León
© 2004, GRUPO PATRIACULTURAL, S.A. DE C.v.
bajo el sello de la Compañía Editorial Continental
Renacimiento 180, Colonia San"JuanTlihuaca,
Delegación Azcapotzalco, Código Postal 02400, México, D.F.
Miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial
Registro núm. 43
ISBN 970-24-0606-4
Queda prohibida la reproducción o transmisión total o parcial del
contenido de la presente obra en cualesquiera formas, sean
electrónicas o mecánicas, sin el cconsentimiento previo y por
escrito del editor.
Impreso en México
Printed in México
Preedición: 2004
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Contenido
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Presentación VII
Prefacio IX
Unidad 1 Introducción histórica al quehacer de la ciencia
Temas de la Unidad 1
1. Introducción 3
JI. Origenes de la Ciencia ........................4
IlI. La ciencia entre los griegos ....................10
IV. Periodo medieval .23
V. La ciencia moderna 34
VI. Concepción actual de la ciencia 140
Actividades de aprendizaje 145
Referencias bibliograjicas 148
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Presentación
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La Universidad Autónoma de Nuevo León ha impulsado los trabajos de
uno de los programas más ambiciosos de su VISIÓN UANL 2006, con el
análisis, diseño y aplicación del Programa de Estudios Generales para
ta formacion Integral de los Estudios de Licenciatura.
Este Programa buscafundamentalmente ampliar la cultura de losjove-
nes estudiantes, estrechando el vinculo de laformación científica y téc-
nica con las ciencias sociales y las humanidades, y reconociemdo los
ámbitos social y humanistíco en laformación científica y técnica.
Rige aquí la idea de una cultura universitaria compartida por diferen-
tes carreras y profesiones. Laformacion de esta cultura universitaria se
constituye en un elemento esencial de la responsabílídad profesional
que debe materializarse en cada estudiante.
Lo anterior se plantea en un marco que considera los limites de espa-
cio, tiempo y recursos de nuestra Universidad, lo que nos obliga a pen-
sar en los conocimientos que pueden incidir efectivamente en las
necesidades académicas, sociales y culturales del estudiante.
El trabajo del Programa de Estudios Generales se ha desarrollado con
gran rigor académico, iniciando con este libro laparte práctica de la ac-
tividad educativa concebida en diferentes sentidos; laformacion de los
docentes que impartirán los cursos, la selección de los contenidos acor-
des a los objetivos para laformacion de los estudiantes y la elaboración
en cada caso de un texto específicamente diseñado para los fines de la
educación integral.
Para el Programa de Estudios Generales este volumen representa una
primera aproximación al salón de clase. Organiza y describe contenidos
y actividades para los alumnos y los docentes que permitirán estable-
cer un proceso educativo conforme a sus necesidades. Dado que toda
propuesta educativa debe buscar desarrollarse. la evaluación que hagan
maestros y alumnos permitirá un enriquecimiento continuo, tanto de
los cursos como de los propios libros de texto.
Es para la Universidad Autónoma de Nuevo León un placer presentar el
libro Metodología científica, no dudando que representa laposibilidad
de satisfacer las necesidades e intereses sentidos de los alumnos, acadé-
micos y autoridades de las distintas dependencias.
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Prefacio
li
El libro que tienen ustedes aquí en sus manos es un edición preliminar de aquelio
que será el texto compieto adecuado a las necesidades del curso Metodología cien-
tifica que se ubica en el contexto dei Programa de Estudios Generaies para ia Forma-
ción Integral de los estudiantes de Licenciatura de ia Universidad Autónoma de
Nuevo León. Este curso. raí como se expresa en su objetivo general. busca que los
estudiantes comprendan el proceso de producción científica como un proceso social
integrado a la sociedad en su conjunto.
La ciencia ha sido y es una actividad que ha acompañado ia experiencia humana
desde sus inicios, si entendemos a la ciencia como aquella porción de la esa experten-
cia dedicada a interpretar el accionar del mundo para operar en él y producir ciertos
efectos dirigidos a mejorar ia vida de ios seres humanos. erradicando ios riesgos aso-
ciados a las diversas fuentes de error e incertidumbre. La reflexión sobre esa misma
actividad. la toma de conciencia sobre las operaciones involucradas y la posibilidad de
intervenir de manera concierne sobre ellas, como en casi todos los aspectos de la
vida. arribó después. Ytodavia en la actualidad los procesos que nos lievan a compren-
der el funcionamiento real del mundo están sometidos a distorsiones que nos impi-
den o dificultan una acción eficaz. Estas distorsiones no se dan por igual en todos los
ámbitos o disciplinas y el origen de elias tampoco se ubica en una fuente única: ya sea
que la realidad se resiste a ser entendida y dominada. ya sea que los seres humanos
nos resistimos a elaborar modelos adecuados para interpretar los fenómenos del mun-
do real (resistencias que a su vez tienen varias génesis). todavía eso que liamamos
ciencia presenta aspectos incompletos o incoherentes. Sin embargo, aún con estas
deficiencias. la ciencia es. de todas las actividades humanas. la que ha posibilitado el
mayor y más eficaz de los dominios para organizar el presente y planear el futuro.
Entender cómo se construye la ciencia. cómo acompaña a otros aspectos de la
vida. de la producción material y espiritual. se hace entonces imprescindible para
cualquier persona que pase una parte de su vida por la universidad. máxime si te-
nemos en cuenta que en las modernas sociedades la universidad es el ámbito don-
de principalmente se preserva e incrementa el acervo clentífico. Sin embargo. la
formación de las ideas claves de la ciencia ha sido desigual y es en las sociedades
de mayor nivel de desarrolio donde se han generado los mayores aportes. Es impor-
tante, entonces, tratar de comprender la dinámica socioeconómica que ha permiti-
do esa situación diferencial. así como los procesos culturales e ideológicos
involucrados. Pero también es necesario entender cómo opera la ciencia en su diná-
mica interna: de qué manera los propios procesos científicos se generan y organí-
zan para asegurar su validez.
El curso está organizado en cuatro unidades: una introducción histórica a los
procesos de la ciencia, un análisis de los procedimientos y mecanismos de la activi-
dad cientifica. una discusión sobre las teorias de la metodología y una reflexión so-
bre las consecuencias de la actividad científica en los otros ámbitos de la sociedad
(esta edición previa sólo contempla la primera de estas unidades y en la próxima
edición se incorporarán las otras).
Se hace necesario recalcar que, en ningún caso (ni aún cuando este texto se
complete) el objetivo del curso es la formación de un investigador con pleno domi-
nio de las técnicas de investigación. Esto es imposible para un curso que pretende
ser de formación general para todos los egresados de la universidad en todos sus
campos. A lo que se aspira es a proporcionar a los alumnos las herramientas inicia-
les que le permitan comprender qué es la ciencia. cuáles sus herramientas. sus lo-
gros y fracasos y su papel en la dinámica social.
José Maria Infante Bonfiglío
Ubaldo Ortiz Méndez
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Unidad 1
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
Objetivo
Interpretar la tarea de indagación científica como connatural a la especie humana
en su desarrollo histórico, poniendo interés en el que los principales objetivos de
esta tarea son la domesticación de las fuerzas de la naturaleza y la mejoría de los
niveles materiales de la vida.
Temas de la unidad 1
1. Introducción
11. Origenes de la Ciencia
III. La ciencia entre los griegos
Iv. Periodo medieval
V La ciencia moderna
VI. Concepción actual de la ciencia
Referencias bibliográficas
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__________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia
l. INTRODUCCIÓN
Hablar de la historia de la ciencia es una tarea dificil, como lo es hablar de historia
en general. El problema inicial es cómo periodizar, ya que cualquier periodización
es un esquema que se impone al flujo de los acontecimientos y, por tanto, supone
una idea o concepción previa de esa historia que se está describiendo, lo cual sólo
es posible después que los acontecimientos hayan transcurrido y se puedan inter-
pretar en función de algún esquema. Aun cuando no todo el mundo coincide en las
esquemarízacíones al respecto, hay ciertas reconstrucciones que son insoslayables:
no puede evitarse la mención a la civilización helénica, incluso cuando las evalua-
ciones sobre su exacta contribución al desarrollo cientffico puedan diferir en más
de un sentido. Por otra parte, la exacta diferencia entre ciencia y otras formas de
conocimiento no siempre fue clara: mucha de la alquimia sirvió de fundamento pa-
ra la quimica de los siglos XVII y XVIII; muchos avances de la óptica tuvieron su fuen-
te en las prácticas cotidianas en el XVI y el XVII y el uso de las tecnologías populares
de la época aplicadas a las necesidades de la guerra; mucho del desarrollo de la me-
dicina se basó en prácticas mágicas e interpretaciones erróneas de los procesos fi-
siológicos, más unidos a los deseos de los seres humanos y metáforas de la vida
que a una observación acuciosa y sistemática de los organismos vivientes.
Un segundo problema es el registro histórico de los acontecimientos significa-
tivos; en el caso de la historia de la ciencia y del método, muchos de los elernen-
toS fueron ideas para las cuales no hubo registro adecuado o no se conservan sus
datos en la actualidad. En este punto, nuestra perspectiva se centra en la idea de
conocimiento público como sinónimo de ciencia y de sus virtudes: la ciencia es vá-
Iida porque circula públicamente y está sometida al escrutinio de todo el mundo
que quiera opinar o establecer sentencias sobre ello. Por ello, han habido autores y
pensadores que no son incluidos o tratados en éste y otros trabajos debido a la po-
ca influencia que tuvieron sobre sus contemporáneos y sobre las generaciones si-
guientes; un modelo paradigmático es Leonardo da Vinci, del cual hablaremos en
su momento. La publicidad de los argumentos y acciones es fundamentai, además,
para permitir ia réplica y la corrección; todo ello hace de la actividad científica una
actividad diferente de la religión o la adivinación, con todas las consecuencias que
ello tiene para cada caso.
Un tercer elemento es que hay diferencias notables entre hacer ciencia y refle-
xionar sobre cómo se hace ésta. La metodología como reflexión o explicación S O ~
bre las acciones que un cíentífíco debe ejecutar es, en sí misma, una cosa
relativamente reciente. La mayoria de los cientificos de la historia de la humanidad
reflexionaron muy poco sobre cómo hacer ciencia: simplemente decían "esto es así
o se hace así por talo cual motivo o fundamento", a veces sin incluir una descrip-
ción de cómo habían pensado para llegar a la conclusión o acción enunciada. Ello
es asi porque los seres humanos desarrollamos en conjunto una conciencia práctí-
ca, diferente de la conciencia personal vulgar, por la cual somos capaces de hacer
ciertas cosas, pero no podemos construir unas representaciones conscientes de ello
y, mucho menos, expresar por medio del lenguaje las operaciones que hemos rea-
lizado. El lenguaje mismo es un buen ejemplo de esto: si hablamos con un analfa-
beta -es decir, alguien que no sabe leer y no ha ido a la escuela-, podemos
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Metodología científica
sostener una conversación entendible en términos comunes y veremos que, salvo
ciertos casos de verbos irregulares de uso más o menos culto. sus construcciones
son similares a las nuestras. Sin embargo. si le preguntamos cuál es el sujeto y cuál
el predicado o cómo se conjuga determinado verbo de los que usó en su discurso,
no tendrá la menor idea de lo que le estamos preguntando. Eso es la conciencia
práctica: la capacidad de hacer algo más o menos adecuado a cierto contexto o rea-
lidad sin que podamos explicarlo, asi como el analfabeto no puede explicar cuáles
son las reglas adecuadas de la sintaxis.
Por todo ello. el tratamiento de la ciencia en su desarrollo histórico -tal como
proponemos aqui- tiene como finalidad ayudar a comprender la construcción de
la ciencia y del pensamiento cíentifico como experiencia humana, alejada de la in-
fluencia de dioses y demonios.
11. ORÍGENES DE LA CIENCIA
¿Cuándo comienza la ciencia? Sin duda, la respuesta se vincula necesariamente con
la idea que se tiene sobre la misma ciencia, lo cual nos coloca de inicio en un círculo
vicioso: si para definir la ciencia, que es el punto final de esta sección, se requiere la
comprensión de la actividad científica tal como se ha desarrollado a través de la his-
toria humana, corremos el riesgo. como decíamos en el punto anterior, de aceptar
una definición previa de ella, con el consiguiente peligro de no encontrar lo que bus-
cábamos; pero lo inverso tiene sentido: no se puede buscar algo sin tener una idea
de lo que se busca, porque de lo contrario nunca encontraremos nada.
Desde una perspectiva general, la actividad cíenuñca consiste en observar, ana-
lizar, relacionar e interpretar los fenómenos de la realidad para alcanzar algún ob-
jetivo relacionado con una necesidad socialmente determinada. Sin duda, la
observación de las estrellas y del movimiento aparente del Sol (fenómeno que apa-
rece en todas las culturas a través de sus mitos) al vincularlos con la aparición de
fuentes alimenticias, permitió crear fa agricultura hace ya más de doce mil años.
Esa agricultura era una ciencia aplicada, cualquiera que sea la interpretación que
sus propios usuarios hicieran de ella. Había elementos mágicos (la creencia en
que seres sobrenaturales, "dioses", intervenían en el proceso); pero se trataba de
modificar parte de la realidad para alcanzar el objetivo: solucionar la necesidad
básica de alimentación para una gran cantidad de gente. prescindiendo de las
contingencias azarosas de la naturaleza, reduciendo el riesgo y la incertidumbre.
Había mucho de conciencia práctica en esa operación, mezclada con elementos
mágicos o fantasías.
Quizá podríamos ejemplificar con la agricultura la primera actividad humana
en que se comprometieron todos los elementos que se requieren para hablar de
una actividad cientifica. La agricultura exigió, en primer lugar, cierta forma de cla-
sificación de las plantas; conjuntamente, determinado conocimiento del ciclo vital
de las mismas o al menos de la planta que se reproduciría; correspondientemente,
un acompasamiento entre el ciclo vital de esa planta y el ciclo general de la natu-
raleza. 10 cual implicaba cierta idea de la astronomía y cierta reconstrucción de los
movimientos cíclicos del Sol y las estrellas.
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
El problema de los objetivos de la actividad científica es central: algunas ver-
siones sobre la actividad científica ponen énfasis en la "búsqueda de la verdad" o
en la idea de que la actividad científica es connatural a la especie humana. Sin du-
da, es necesario contar con el dispositivo orgánico que sólo los seres humanos po-
seemos (en especial un lenguaje) para poder hacer ciencia; pero eso no es el
motor de la ciencia. Tampoco la búsqueda de la verdad; dado que la ciencia es una
construcción abierta y cambiante históricamente, sostener la idea de verdad nos
lleva a inevitables contradicciones lógicas. Lo que siempre ha estado presente en
la actividad científica es el dominio de la realidad circundante en pro de un bene-
ficio para el grupo humano que adoptaba las prácticas en cuestión, en especial a
fin de ahorrar alguna de las formas de consumo de energía (tiempo, esfuerzo físi-
co, ahorro de dinero o capital -que no es sino esfuerzo humano acumulado-, et-
cétera).
La actividad científica comienza con la observación meticulosa y el registro C O ~
rrespondiente de los cambios en la naturaleza de los fenómenos o de los objetos
que se están observando. Los cambios pueden notarse en el crecimiento de las
plantas, en sus formas externas o aparentes, en los ciclos del "cielo" con sus se-
quias e inundaciones y demás. Algunos de esos cambios parecen regulares y en-
tendibles; otros, por el contrario, irrumpen de manera azarosa e imprevista. En
algunas ocasiones se llegó a pensar que la naturaleza procede de manera capricho-
sa y voluble, imposible de ser entendida por los seres humanos, y cuyo conocimiento
estaba reservado a sus creadores: losdioses.
En otros casos, como la fuente de algunos de esos cambios permanecía desco-
nocida, la ignorancia llevó a inventar todo tipo de fantasmas y a atribuirles una ac-
ción. El mundo de los seres humanos se pobló de seres surgidos de la imaginación,
pero con un enorme poder para marcar el destino humano. Estos seres imagina-
rios, que para algunos adquieren categorías sobrenaturales, poseen en exceso algu-
na cualidad o propiedad humana supravalorada (poder, conocimiento, previsión,
inteligencia, salud, riqueza y demás); son capaces de actuar sobre el mundo de ma-
nera directa o a distancia, ya que pueden dominar las fuerzas de la naturaleza -
en principio rebeldes o indóciles- y cambiar la suerte de los humanos. Éstos
recurren a diferentes formas de conjuro para obtener el favor de aquéllos; tales for-
mas pueden ser concretas, como el sacrificio u ofrenda de animales, o simbólicas,
como las diferentes formas de ruegos o invocaciones.
Aveces el fenómeno de la contigüidad metonímica, al establecer las relaciones
concretas entre fenómenos, llevó a correlacionar de manera espuria los hechos y a
encontrar (o aceptar) relaciones inadecuadas. Quizá la "danza de las lluvias" en al-
gunas sociedades tuvo ese origen: si al estar bailando cierta danza apareció la llu-
via, la imaginación humana vinculó esos acontecimientos en relación causal, de tal
manera que cada vez que se quería conseguir agua se repetía la danza en cuestión
(con resultados aleatorios, pero que los seres humanos no evaluamos debidamen-
te). El hecho de que en cierta sociedad el vínculo se estableciera entre una danza y
la lluvia, mientras que en otra el elemento fuese determinado vestido y en otras
más una conducta en particular u otra acción cualquiera. dará origen a la enorme
variedad de la cultura humana.
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Metodología científica
En otras ocasiones, las relaciones se interpretaron de manera metafórica y las
consecuencias fueron similares, aunque la causalidad se pueda entender de modo
semejante. El hecho que cierto grupo humano haya atribuido la condición de dei-
dad' a una rana, a la cual se invoca para obtener lluvia, puede ser el resultado de
una compleja red de vinculaciones simbólicas, donde las metáforas se organizan
dando sentido a algo que es incomprensible en otra dimensión analítica.
No existe, en el origen, una clara distinción entre que hoy llamamos religión y
ciencia. La actividad humana enfocada a estas tareas no era definida y la misma
persona solia dedicarse indistintamente a ambas. Esto planteó el primer obstáculo
institucional para el desarrollo de la ciencia como actividad en el seno de una so-
ciedad: quién podía tener la verdad y quién podia decidir sobre ello.
Como en otras actividades humanas, el núcleo del problema solía estar en el
ejercicio del poder y el conocimiento ha sido siempre una fuente de poder. Desde
el comienzo de la vida humana, conocer permitia, en cierta medida, anticipar el fu-
turo y ello daba un poder especial a quien podía hacerlo.
Un acontecimiento importante en la historia de la humanidad es el establecimien-
to de asentamientos estables. Estos asentamientos, cuando comenzaron a diversificar
las funciones de sus habitantes y permitieron y obligaron al desarrollo de una divi-
sión más especifica del trabajo, liberaron a algunos de sus miembros de la pesada
carga de ganarse la subsistencia cotidiana mediante el trabajo directo.
La división del trabajo material obligará a la especialización de algunas perso-
nas en ciertas tareas y aparecerán los problemas de formación correspondientes.
Ciertas actividades artesanales podian desarrollarse sin el dominio de habilidades
como la escritura; pero la organización social requería el registro de determinadas
actividades y ello implicaba alguna forma de control y de archivo.
Todo el desarrollo posterior de la ciencia nos presenta una serie de interrogan-
tes en cuanto a su proceso y a las perspectivas de análisis de ese proceso; seriar o
establecer etapas es un problema en si mismo, ya que las etapas deben responder
a un principio estructurador y ése debe estar explícito. Hay autores que fijan el na-
cimiento de la ciencia en las obras de Galileo o Newton, partiendo de una visión "ex-
perimentalisra" de la ciencia. Por otro lado, la historia de cualquiera de las ciencias
puede mostrar etapas diferentes y sucesiones no coincidentes con otra. El criterio
de Piaget relativo al pasaje de ias estructuras concretas a las formales, es válido pa-
ra un universo restringido, el de ciertas ramas de la astronomía y la mecánica; pero
no sirve para la biología, por ejemplo, dado que ésta todavia se encuentra en la eta-
pa de estructuras concretas. Las ciencias no se han constituido de una vez y para
siempre, ya que cada una tiene procesos que se expresan en un desarrollo desigual.
Para quienes las matemáticas son la expresión más acabada de la ciencia, és-
ta habria comenzado en Babilonia hace más de cuatro mil años (Collette, 1985; Rít-
ter, 1989). La civilización babilónica se desarrolló a partir de diversos pueblos que
ocuparon la región conocida como Mesopotamia (actual Irak), desde hace más de
siete mil años. Allí, desde hace unos cinco mil años empezaron a usarse ciertos
simbolos estilizados para representar las cosas y las palabras; se trataba de la es-
critura cuneiforme, donde mediante un estilete se hacía una marca en una tablilla
de arcilla, cuyas dimensiones variaban entre unos doce y unos 450 cm-, que luego
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
eran cocidas, lo que permitió que se conservaran por mucho tiempo, a diferencia de
materiales como el cuero o los papiros, que se deterioran con más facilidad, por lo
cual se ha perdido la mayoría para siempre. La escritura y la matemática nacen al
mismo tiempo y podría decirse que la una no puede existir sin la otra (Ritter, I989b).
Los problemas son de diverso tipo, lo cual indica las diferentes realidades a que
se referían. El símbolo r representaba la unidad y se repite hasta nueve veces pa-
ra representar el número nueve. El símbolo ( se usaba para representar el núme-
ro diez; luego, el sistema se hacía sexagesimal donde la posición se convertía en el
elemento clave para la comprensión del número o cifra. Algunos autores creen que
esto era simple; veamos un ejemplo: para representar el número 7424, debía ha-
cerse más o menos así:
2 X 60' + 3 X 60 + 44
lo cual se representaba más o menos de esta forma:
fT HT Hmr
Algunos autores sostienen que era relativamente fácil interpretar estos signos
en función de su posición y deducir de allí, más o menos en forma automática, el
tipo de operación en juego. De otra manera, las operaciones estaban indicadas por
la posición que los números ocupaban en el espacio bidimensional, de suerte que
entender que se trataba de una suma o de una resta dependía de interpretar ade-
cuadamente la posición. Era un problema de percepción visual. Ahora bien, ¿por
qué complicarse dejando esto librado a un juicio de tnterpretacíón si es tan fácil
usar los signos + y -7 Es obvio que la respuesta se debe a que los signos no esta-
ban inventados; pero esto nos conduce al punto central sobre el que queremos in-
vitar a reflexionar: si en la actualidad los signos nos parecen de naturaleza
elemental, porque nos permiten establecer de manera sencilia y clara la operación
a efectuar, ¿por qué no se le ocurrió a ningún científico babilonio inventar tal cosa,
máxime si ello redundaba en la eliminación de los complicados procesos mentales
que debían efectuarse para dominar las operaciones? Para que la ciencia se desa-
rrolle no se trata sólo de poseer un grupo de científicos muy inteligentes o sabios,
sino también de otras cosas: capacidad para ver problemas y desafíos donde otros
no los ven; innovaciones creativas aceptadas por la comunidad; exigencias de un
medio que requiere la solución de cierto problema para poder avanzar.
La ciencia es un proceso de construcción colectiva, y si fuera el caso que algún
sabio babilonio se hubiese percatado de la originalidad de organizar los cálculos de
esa manera, éstos tendría que pasar por el tamiz de la aceptación social de la in-
novación; sólo después que la comunidad científica acepta el valor de un nuevo ele-
mento o proceso, éste se incorpora al conocimiento.
En el código de Hammurabi se especifican cinco tipos de expertos (Ritter,
1989):
1. Los "observadores de pájaros" (dagiHssure), que eran los especialistas en pre-
decir el futuro a partir del comportamiento de las aves.
2. Los "médicos" y "exorcistas" (asü y wasipü) , que acudían en forma conjunta
o separada a las llamadas de familiares en casos de enfermedad o muerte.
Metodología científica
3. Los adivinos.
4. Los "escribas" (tupsarnj) , que eran personas instruidas, con capacidad para
leer, hacer cálculos y escribir.
5. Los astrólogos.
El código de Hammurabi debe verse como un protointento de clasificar el com-
portamiento humano individual y colectivo. Al igual que todos los códigos que vinie-
ron después, es una mezcla de sistemas clasificatorios con deseos de realización; se
trata. entre otras cosas, de una mezcla de conciencia práctica con ideología, donde los
valores explícitos o implícitos asumidos no siempre son representativos de necesida-
des reales, sino de imposiciones por parte de ciertos sectores de la sociedad. Pero son
una forma primitiva de entender el comportamiento de los seres humanos y por eso
los mencionamos.
Los babilonios creían que los dioses transmitian sus intenciones a través de nu-
merosos indicadores: las marcas de nacimiento sobre la piel, las formas que adqui-
ría el humo en ceremonias sagradas, la conformación de los órganos de los
animales sacrificados (costumbre que aún se observa en algunas tribus africanas).
La rarea fundamental de los adivinos consistía en predecir el futuro en asuntos mi-
litares. Aunque mal tratada y peor resuelta, aparece ya aqui una noción fundamen-
tal en todo pensamiento cientifico: la naturaleza no procede por azar; hay cierto
orden, cierto método. En otras palabras, hay determinismos que se imponen a los
seres humanos. Aun cuando muchos de esos determinismos se atribuyeron a seres
sobrenaturales o infranaturales (dioses y demonios forman parte del universo hu-
mano), la sola idea de que los acontecimientos suelen estar encadenados es ya un
principio de método. La ciencia, en última instancia, es, entre otros puntos, una for-
ma de simplificación ordenada de la aparición aparentemente caótica de los fenó-
menos. Esta idea de un orden que puede ser previsto o predicho ha sido la base de
la construcción científica de Occidente, aun cuando en el siglo xx la noción haya si-
do cuestionada.
Además, debe verse cómo los conocimientos provenían de los dioses; en cier-
to sentido, no se tenia todavia la idea de que el conocimiento fuese algo que los
seres humanos construimos a partir de nuestra experiencia. El orden de la natu-
raleza estaba establecido por otras voluntades, la tarea humana era descifrarlo y
entonces utilizarlo en algún aspecto de la vida cotidiana.
En el niño pequeño, como lo ha demostrado Ptaget, la noción de causa no es
natural sino el resultado de una compleja construcción de relaciones con lo real.
Piaget divide las etapas del desarrollo intelectual en tres grandes periodos o siste-
mas, cada uno de los cuales presenta a su vez ciertas subdivisiones. Lo importante
es que los periodos son progresivos y no superables por cierta maduración o por el
simple paso del tiempo.
La noción de causa es introducida en el tercer periodo, el de las operaciones,
también llamado operativo, el cual tiene dos grandes subdivisiones: operaciones
concretas y operaciones formales. En el periodo de las operaciones concretas
- q ~ e se extiende aproximadamente entre los seis y ocho años hasta los 12 o 14-
el menor elabora la noción de causa a partir de sus experiencias con la realidad,
pero será necesario llegar al periodo de las operaciones formales para entender el
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__________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia
sistema de covariaciones o dependencias funcionaies [como en ia función y =!(x) ]
(Piaget y García, 1973).
También debemos extraer de los babilonios otra lección: la autoridad real esta-
bleció patrones o medidas oficiales de longitud, peso y volumen (Dampier, 1986:34).
La ciencia aparece así asociada con el poder politico, en el sentido de organización
del Estado. El asunto de la ciencia debe ser un asunto oficial en toda sociedad; en
otras palabras, la ciencia es una cuestión de Estado y su regulación, expansión o uti-
lización no puede dejarse al libre juego de las fuerzas sociales o de otro tipo.
En Egipto, los avances más importantes se dieron en el campo de la medicina
(Oampier, 1986). Se han descifrado papiros que constituyen tratados completos so-
bre los diferentes aspectos de la medicina. El primer médico egipcio reconocido se
llamó l-am-hotep o Imhotep (que significa "el que viene en paz"). Más tarde se le
divinizó y se pensó que era quien otorgaba la protección a la práctica médica. Al-
gunos papiros hablan de intervenciones quirúrgicas y existen tallas conservadas del
año -2500 que muestran la práctica de la cirugía entre los médicos egipcios. Algu-
nos manuscritos antiguos se refieren a Imhotep como consejero de Zoser, Éste fue
el faraón bajo cuyo mandato se construyó la pirámide escalonada, cuyo diseño
también se atribuye a aquél (Asírnov, 1973).
Los egipcios -al igual que los aztecas- tenían un calendario mucho más ra-
cional que el que usamos ahora, y dividian el año en 36 semanas de diez días ca-
da una. El inicio del año se hacia coincidir con la aparición del Sol junto a la estrella
Sotkis (Sirio, de los griegos).
Según ciertos indicios, los hindúes poseian ya en el siglo -mel sistema de nume-
ración que llamamos equivocadamente arábigo y que se ímpondría en Occidente
hacia el comienzo de la Era Moderna.
Pero, salvo las matemáticas, no parece que en la india se hubiesen desarrolla-
do otras ciencias o formas de conocimiento. ¿Será porque la religión hindú, al su-
brayar la fugacidad y la vanidad de la existencia personal, no favoreció el
pensamiento sobre el modo de operar de las cosas materiales de la vida cotidiana
y fomentó la reflexión matemática, que trata sobre entes ideales?
¿El pensamiento religioso puede impedir el progreso del pensamiento cíentí-
fico? Sin duda, y sin necesidad de recurrir a la represión o a las prohibiciones. Las
prohibiciones explicitas deben aparecer cuando el comportamiento colectivo es-
capa al control expreso de los poderosos; mientras en el comportamiento colec-
tivo, para algo que no se desea o se desconoce, la prohibición es innecesaria; es
en el momento en que aparece argo deseable o deseado pero inconveniente
cuando el poder se ve en la obligación de prohibir. El dominio de la religión en la
mayoría de los casos se basa en esta condición.
La ciencia ha debido enfrentar, desde el principio, ia dualidad del pensamien-
to religioso: por un lado, el uso que la religión hace del conocimiento como forma
de poder y control, apropiándoselo y controlándolo y, por otra parte, la oposición
directa de las organizaciones religiosas al desarrollo de la ciencia.
En las tres tradiciones previas al mundo griego que han tenido influencia direc-
ta en la construcción de la llamada civilización occidental -judíos, egipcios y
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Metodología científica _
persas (babiloniosj->, la religión siempre constituyó un obstáculo: el mito biblico
habla del árbol de la ciencia del bien y dei malo del árbol del conocimiento como
el deseo original que condujo a la perdición de la humanidad.
El primer obstáculo epistemológico es la renuncia consciente y explicita a co-
nocer: entre nosotros suele haber gente así. personas que cuando se les presenta
un conocimiento diferente a sus creencias y que posee al mismo tiempo determi-
nado grado de razonamiento o complejidad mayor, se niegan a incorporarlo o in-
teriorizarlo. Esta actitud, aun cuando pueda responder al principio de ahorro de
energía, ha sido exaltada en algunas tradiciones culturales y ha provocado y provo-
ca innumerables conflictos.
111. LA CIENCIA ENTRE LOS GRIEGOS
Parecería inevitable que un análisis del desarrollo de la ciencia en la cultura occi-
dental comenzara con una ubicación precisa del pensamiento griego y los aportes
que la civilización griega hizo en el comienzo de un pensar científíco. TIlles, Pitágo-
ras, Platón, Euclides, Arquímedes, pero en especial Aristóteles, aparecen normal-
mente asociados a los comienzos del pensamiento científico en Grecia.
El pensamiento griego constituyó una gran realización humana; esto es, desa-
rrollar una observación continua y sistemática de la realidad y aplicar una serie
construida de principios lógicos para su interpretación. Una de las cuestiones más
interesantes para reflexionar es la posible respuesta a la pregunta sobre qué hizo
que el pensamiento griego fuera tan fértil y productivo. Sin duda, fueron cuestio-
nes sociales, económicas, cuiturales y políticas asociadas las que provocaron tal ex-
pansión.
El mar Egeo se convirtió en un verdadero cruce de caminos, en primer lugar
comercial, pero también, asociado con ello, de ideas, modos de vida y modos de
hacer -objeto de dominio sobre otros grupos y pueblos-e- y esta confrontación
de ideas, quehaceres y bienes sentó las bases para una perspectiva de la compren-
sión del mundo.
Había como trasfondo toda una forma particular de interpretación de ios fe-
nómenos mundanos y su organización: el mundo estaba compuesto por cuatro
elementos (tierra, aire, agua y fuego) y todas ias cosas eran una forma pura o una
combinación variable de esos componentes básicos (esta idea persistió aún en al-
gunas teorias psicológicas que se mantuvieron hasta inicios del siglo xx). Por otro
lado, la concepción griega del mundo se apoyaba en la noción de un universo ce-
rrado y ordenado. Lo que hoy conocemos como espacio sideral era una esfera o
campana donde las estrellas se asentaban de manera fija y sólo había unos pocos
cuerpos móviles, entre ellos el Sol, la Luna y algunas estrellas. El resto, la Tierra
incluída, estaban inmóviles. No es que ios griegos no pensaran que la Tierra podía
girar; sólo que ello no se adecuaba al resto de su mundo perceptual; en realidad,
es muy dificil aceptar la idea del movimiento terrestre sin tener una clara defini-
ción de la noción de gravedad. No puede explicarse cómo los que están en posi-
ción "invertida" no se caen al espacio cuando la Tierra gira.
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
Los griegos estaban convencidos de que la Tierra era muy grande. Atendiendo
a Norwood Russell Hanson (1978), se puede decir que Aristóteles había calculado la
circunferencia terrestre en alrededor de 400 000 estadios, Arquímedes en 300 000
YEratóstenes en 252 000, que equivale a 39 690 kilómetros. Así, tomando la equi-
valencia dada por Plinio 11 de 157.5 metros, tenemos un valor casi igual al calcula-
do en la actualidad. Hanson dice que si seguimos el razonamiento hasta sus últimas
consecuencias (por una especie de reducción al absurdo, un método muy caro a los
matemáticos), deberíamos llegar a la conclusión de que estamos girando a más de
1600 kilómetros por hora, aquí donde estamos sentados, lo cual parece absurdo,
no sólo para los griegos, que no conocian más velocidad que la de sus caballos, si-
no hasta para nosotros. La mayoría de los cientificos griegos, por tanto, debía lle-
gar a la conclusión inevitable de una Tierra en estado de reposo; quienes sugirieron
la alternativa del movimiento giratorio, como Filolao, Hicetas, Ecfanto y Heráclides,
no pudieron aportar "hechos" para sostener sus hipótesis. No sólo serán las limita-
ciones de la realidad física las que acoten a la ciencia griega; también las condicio-
nes sociales y políticas de su mundo impusieron una forma de pensar y de ver las
circunstancias. Si no fuese por las luchas sociales y politicas internas, por las cua-
les la familia de Heráclito fue despojada de su patrimonio y degradada social y eco-
nómicamente, obligándolo a un "exilio interior" y a repensar los procesos del
mundo, ¿habría concebido su idea de los cambios como naturales y a pensarlos co-
mo el único hecho cierto del que podemos partir? Al mismo tiempo, los cíentífícos
griegos viajaron por otras regiones y captaron muchas de las cosas que luego am-
pliadas, transformadas, recreadas, serán sus aportes a la comprensión y el manejo
del mundo. Cuando los "nacionalismos" aparecen, como cuando los atenienses
procesan a Anaxágoras por impiedad, son un obstáculo y no un modo de promo-
ver el progreso cíentífico. '
El primero de los sabios griegos de los que se conservan algunos registros es
Tales. nacido en Mileto, una ciudad marginal del mundo griego de la época punto
de contacto con las culturas orientales. Nació alrededor del -640, probablemente
de madre fenicia. Sea por influencia materna o porque viajó por Egipto, se supone
que asimiló los conceptos orientales en los que se basó para proponer nuevas cons-
trucciones teóricas para interpretar el mundo. Parece que entre sus éxitos se cuen-
ta el haber predicho un eclipse, ocurrido el 28 de mayo de -585, lo que le dio fama
y prestigio. Debido a que los babilonios, por lo que sabemos, eran capaces de pre-
decir eclipses con exactitud desde por lo menos doscientos años antes, se supone
que Tales aprendió de ellos tal habilidad de manera directa o indirecta. Esto nos en-
frenta a un dilema metodológico que se mantiene hasta el presente: ¿hasta qué
punto una innovación científica cualquiera se basa en conocimientos anteriores o
se puede crear ex nihilo? Tales parece haber sido el primero en razonar de manera
matemática, exponiendo argumentos complejos por los cuales se llega desde cier-
tos puntos de partida admitidos hasta conclusiones que aparecen como inevitables,
dando lugar a las construcciones que hoy conocemos como matemáticas deductí-
vas; o sea, un modelo metodológico especifico que aún hoy se utiliza. Al mismo tiem-
po, sienta las bases de una ciencia especulativa que confía más en sus razonamientos
intrínsecos que en su modulación de la realidad y en la transformación de esta últi-
ma a partir del conocimiento. Asimismo, al considerar las lineas geométricas
Metodología científica _
como de grosor nulo y representar las figuras como elementos Imaginarios, creó
una especie de mundo paralelo que serviría para pensar las condiciones de existen-
cia del mundo real, manteniendo la noción central de la existencia de un mundo
natural racionalista, quizá porque este mundo racional podía controlarse y separar-
se del real, demasiado influido por los dioses. Es posible que también por influen-
cia babilónica Tales haya imaginado una cosmogonía poblada de dioses, pero con
el agua como fundamento y principio material universal (Ramnoux 1972); una de
las pocas frases conservadas que se le atribuyen dice que "todo está lleno de dio-
ses", Es que el mundo cotidiano de la naturaleza, en especial el de la producción de
alimentos, no podía separarse de las contingencias azarosas que los seres humanos
solemos atribuir a los dioses, por incapacidad de encontrar en aquellas una expli-
cación racional.
Pitágoras es, para algunos, el primero de los científicos griegos -aun cuando
no tengamos evidencia de su existencia real y que, de haber vivido, lo hizo entre
los años -582 o -572 Y-497 o -482-. Nacido en Samas, se estableció en Croto-
na hacia -530, y luego pasó a Metaponto, donde murió. Fundó en Crotona (que en-
tonces pertenecía a la Magna Grecia) una escuela que era más parecida a una
asociación religiosa que a un centro de discusión y transmisión del auténtico saber.
Maestros y discípulos vivían juntos y practicaban rituales comunes. Dado que sus
ideas eran de corte arístocratízante, el poder político resolvió disolver la escuela,
destruyó los edificios donde vivían y los obligó a dispersarse (Collette, 1985).
Las teorias pitagóricas, recuperadas a través del testimonio de la tradición oral
de sus discípulos y seguidores, hablan de un mundo integrado, donde todo está ín-
timamente relacionado: artes, ciencias, concepciones filosóficas (téngase en cuen-
ta que esta clasificación es actual, ya que durante mucho tiempo las diversas
formas de conocimiento o de apropiación de la realidad no estaban diferenciadas
ni mucho menos clasificadas).
En esencia, Pitágoras fue un fundador religioso, alguien que pensó más en ter-
minas místicos que en las cosas terrenales. Se dice que hizo milagros, predicó la
metempsicosis -y por consiguiente la inmortalidad del alma- y exhortó a llevar
una vida ascética (Rey, 1961).
El fundamento de la cosmovisíón pitagórica es el número -los números ente-
ros- base de las cualidades del universo. La divisa pitagórica "todo es número" no
deja dudas sobre el valor que sus discipulos otorgaban a las matemáticas (Collette,
1985). La estructura de la matemática pitagórica se asocia con el orden del univer-
so, pero también con todo tipo de armonía, por ejemplo, la musical. Hay en los pi-
tagóricos un intento por encontrar pautas nurnérícas como estructuras subyacentes
a las cualidades tangibles de la materia, cualquiera que sea la forma en que se pre-
sente. Los números adquieren también características antropomórficas; son sustan-
cias vivas, con características especiales similares a las de los seres humanos: son
amistosos, abundantes, deficientes. Los pares de números amistosos, además, de-
sempeñan una importante función en la magia, la brujería y el cálculo del futuro,
como en los horóscopos.
Esta idea de los números asociados a acontecimientos particulares de la vida co-
tidiana persiste hasta nuestros días en muchos sectores populares, donde podemos
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.....

Introducción histórica al quehacer de la ciencia
constatar, por ejemplo, que los aviones no llevan línea trece de asientos: ltodo un
prodigio científíco-recnclógico que se hace depender de los fantasmas para su co-
rrecta operaciónl Esta especie de obsesión por encontrar una relación entre el uni-
verso numérico y el mundo real llevó a Pitágoras y a los pitagóricos a buscar un
orden en los números que fuese apropiado para interpretar el orden subyacente del
universo. Las llamadas ternas pitagóricas, una fórmula para hallar dos números
cuadrados cuya suma sea un cuadrado, eran una operación de poco valor práctico,
pero que servia para incentivar la capacidad de raciocinio y es una muestra del ti-
po de ejercicios mentales que los griegos efectuaban, lo cual ampliaba su capaci-
dad de pensar, no sólo sobre los números sino también sobre el mundo.
De todas maneras, los griegos también sufrieron por no disponer de una nota-
ción apropiada para señalar con claridad el tipo de operaciones que se debía reali-
zar. Así como los babilonios carecían de notación para las operaciones elementales,
los griegos no disponían de una notación para el álgebra y se vieron obligados a in-
ventar procesos geométricos ingeniosos para encontrar ciertas soluciones en el
campo del álgebra (Collette, 1985).
Para Carl Sagan (1980), el pueblo jónico tenía una larga tradición de experi-
mentación -esto es, de trabajo con las manos-, lo cual era el fundamento meto-
dológico de su construcción e interpretación del mundo. El llamado teorema de
Pitágoras fue desarrollado probablemente en Babilonia, pero se le atribuye a él por
una referencia de Euclides: en la proposición 47 del libro 1de Euclides puede leer-
se que la proposición "En un triángulo rectángulo, el cuadrado de la hipotenusa es
igual a la suma de los cuadrados de los otros dos lados" parece haber sido demos-
trada por los pitagóricos (Collette, 1985).
Platón fue un aristócrata ateniense cuyo nombre original parece haber sido
Aristocles, a quien sus compañeros motejaron como "ancho de espaldas", "Pla-
tón". Nació en Atenas hacia el año -427, donde también falleció en -347. Tuvo
una vida marcada por las luchas políticas, que lo llevaron a constantes migracio-
nes y los consiguientes cambios de residencia. Discípulo de Sócrates entre -407 y
el año de la condena de éste, y temeroso de sufrir la misma suerte de su maestro,
se refugia en Megara. De alli parte a Italia, donde hace contacto con los pitagóri-
cos y donde parece haber comprado uno de los libros secretos de Pítágoras. En el
-388 marcha a Sicilia con la idea de conseguir que Dionisia 1"El Antiguo" adopte
sus ideas filosóficas y políticas. Esta tarea -que en infinidad de oportunidades la
historia humana ha demostrado que es un tanto vana- terminó como debía ser-
Io de un modo un tanto inevitable: Platón fue obligado al destierro. Pero las cosas
no fueron tranquilas: capturado como esclavo en el camino de regreso, quizá por
órdenes del propio Dionisia 1, fue vendido más tarde y rescatado por una persona
que se apiadó de él, comprándolo y otorgándole luego la libertad. Llegó a Atenas
en el -387 y allí fundó su Academia, que para algunos es la primera gran escuela
de la Antigüedad (Ramnoux, 1972). Sin embargo, la historia se repetiría: muerto
Dionisia 1 en el -367, su hijo, Dionisia 11, llama a Platón; se producen desavenen-
cias de nuevo y éste regresa a Atenas. No obstante, en el -361 Dionisia 11 lo invita
otra vez y vuelve a producirse un conflicto. ahora con consecuencias más graves,
porque Platón es detenido y arraigado y sólo consigue liberarse por intermedio de
Metodología científica
un tal Arqultas; logra regresar a su Academia donde comienza a redactar algunas
obras que quedan inconclusas, entre ellas un tratado sobre [as leyes.
Quizá el aporte más importante que podriamos destacar de la obra de Platón
sea su presentación científica: sus textos están escritos a manera de diálogos, don-
de se ubica a Sócrates como partidario o depositario del saber y a uno o dos con-
trincantes representantes de posiciones diferentes u opuestas.
Este método, lIamado dialéctico -y diferente del que muchos siglos más tar-
de se denominará de manera similar- supone la construcción del conocimiento a
partir de la presentación de posiciones encontradas que contribuyen a la clarifica-
ción de lo que a menudo se ha lIamado la "verdad". Es a partir de refutar y negar
un conocimiento previo que se puede conseguir una nueva síntesis que aclare las
posícíones u objetivos y es una concepción metodológica que supone, a su vez, un
aporte para ella. Esta forma de presentación de las ideas científicas será repetida
por numerosos pensadores, entre ellos Galileo. lo cual provocará enormes dificul-
tades a su autor, como ya veremos.
En [os diálogos, Platón se esfuerza por desarrollar los argumentos mostrando
sus posibles consecuencias y descartando lo que parece inválido o insostenible; la
versión matemática de este método es lo que los matemáticos han desarrollado
con el nombre de reductio absurdum, tal como ya lo dijimos.
Probablemente sea de interés detenerse un momento en el diálogo conocido
como La República, donde expone lo que se conoce popularmente como el mito de
la caverna. En él, Platón propone un diálogo entre Sócrates y sus amigos que ha si-
do tomado como una tearia del conocimiento o epistemología y que todavia hoy
vale la pena analizar y discutir (véase el recuadro).
- Ahora represéntate el estado de la naturaleza humana, con relación a [a ciencia y a la
ignorancia, según el cuadro que te voy a trazar. Imagina un antro subterráneo, que tenga
en toda su longitud una abertura que dé libre paso a la luz, y en esta caverna hombres en-
cadenados desde la infancia, de suerte que no puedan mudar de lugar ni volver la cabeza
a causa de las cadenas que les sujetan las piernas y el cuello, pudiendo ver solamente los
objetos que tienen enfrente. Detrás de ellos. a cierta distancia y a cierta altura. supóngase
un fuego cuyo resplandor los alumbra, y un camino escarpado entre este fuego y los cau-
tivos. Supón a lo largo de este camino un muro, semejante a los tabiques que los charlata-
nes ponen entre ellos y los espectadores, para ocultarles la combinación y los resortes
secretos de las maravillas que hacen.
- Ya me represento todo eso.
- Figúrate personas que pasan a lo largo del muro llevando objetos de toda clase, figuras
de hombres, de animales, de madera o de piedra, de suerte que todo esto aparezca sobre
el muro. Entre los portadores de todas estas cosas, unos se detienen a conversar y otros
pasan sin decir nada.
- ¡Extraños prisioneros y cuadro singular!
- Se parecen, sin embargo. a nosotros punte por punto. Por [o pronto. ¿creesque puedan
ver otra cosa de sí mismos y de los que están a su lado, que las sombras que van a produ-
cirse enfrente de ellos en el fondo de la caverna?
- No.
--_...... _- ~ +-------....-
- - - - ~ - - - - - ..
~ - - - . . . . . _..,---
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
- ¿Ni cómo habían de poder ver si desde su nacimiento están precisados a tener
la cabeza mmovnj-c- 1I
- Sin duda.
- y respecto de los objetos que pasfl detrás de ellos. GPueden ver otra cosa que la sorn-
bra de los mismos? I
-No.
- Si pudieran conversar unos con otros, ¿no convendrían en dar a las sombras que ven
los nombres de las cosas mismas? l'
Sin duda.
- y si en el fondo de su prisión hubiera un eco que repitiese las palabras de los transeún-
tes, ¿no se imaginarían oír hablar a rás sombras mismas que pasan delante de sus ojos?
-Sí.
- En fin, no creerían que pudiera otra realidad que estas mismas sombras.
- Es cierto.
- Mira ahora lo que naturalmente debe suceder a estos hombres. si se les libra de las ca-
denas y se les cura de su error. Que se desligue a uno de estos cautivos. que se le fuerce
de repente a levantarse, volver la cabeza. a marchar y mirar del lado de la luz; hará [Odas
estas cosas con un trabajo Increíble: la luz le ofenderá a los ojos. y el alucinamiento que
habrá de causarle le impedirá diStingwr los objetos cuyas sombras veía antes. ¿Qué crees
que respondería si se le dijese que hasta entonces sólo había visto fantasmas y que aho-
ra tenía delante de su vista objetos más reales y más aproximados a la verdad? Si en se-
guida se le muestran las cosas a que se vayan presentando y a fuerza de
preguntas se le obliga a decir lo que stn. ¿no se le pondrá en el mayor conflicto y no es-
tará él mismo persuadido de que [o que vela antes era más real que lo que ahora se le
muestra? 11
- Asi es.
- y si se le obligase a mirar al fuego, ¿no sentiría molestia en los ojos? ¿No volvería la
vista para mirar a las sombras, en las gue se fija sin esfuerzo? ¿No creería hallar en éstas
más distinción y claridad que en todoIo que ahora se le muestra?
-- Seguramente
- Si después se le saca de la caverna yse le lleva por el sendero áspero y escarpado has-
ta encontrar la claridad del sol, ¿qué supltcío sería para él verse arrastrado de esta mane-
ra? ¡Cómo se enfurecería! Y cuando ll'egara a la luz del sol. deslumbrados sus ojos con
tanta claridad, ¿podría ver ninguno de-estos numerosos objetos que llamamos seres rea-
les?
- Al pronto no podría.
- Necesitaría indudablemente algún tI,mpo para acostumbrarse a ello. Lo que distingui-
rla mas fácilmente sería primero. sombras: después, las imágenes de los hombres y de-
más objetos pintados sobre la superficie de las aguas; y por último, los objetos mismos.
Luego. dirigiría sus miradas al cielo, alicual podría mirar mas fácilmente durante 'la no-
che a la luz de la luna y de las estrellas que en pleno día a la luz del sol.
- Sin duda.
- y al fin podría no sólo ver la irnagerj.del sol en las aguas y dondequiera que se refle-
ja. sino fijarse en él y contemplarlo allí donde verdaderamente se encuentra.
-Sí.
- Después de esto, comenzando a radínar, llegaría a concluir que el sol es el que crea
las estacíones y los años, el que gobierna todo el mundo visible y el que es, en cierta ma-
nera, la causa de todo lo que se veía en-ia caverna.
- Es evidente que llegaría como por a hacer todas estas reflexiones.
tiro'.': ""

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-_._...,..-
Metodología científica
- Si en aquel acto recordaba su primera estancia, la idea que allí se tiene de la sabiduría
y sus compañeros de esclavitud, ¿no se regocijaría de su mudanza y no se compadecería
de la desgracia de aquéllos?
- Seguramente.
- ¿Crees que envidiaría aún los honores, las alabanzas y las recompensas que allí se da-
ban al que mas pronto observaba las sombras a su paso, al que con más seguridad recor-
daba el orden en que marchaban yendo unas delante y detrás de otras o jumas. y que en
este concepto era el más hábil para adivinar su aparición; o que tendría envidia a los que
eran en esta prisión más poderosos y más honrados? ¿No preferiría como Aquiles en Ho-
mero pasar la vida al servicio de un pobre labrador y sufrirlo todo antes de recobrar su pri-
mer estado y sus primeras ilusiones?
- No dudo que estarfa dispuesto a sufrir cuando se quisiera antes de vivir deesa suerte.
- Fija tu atención en lo que voy a decirte. Si este hombre volviera de nuevo a su prisión
para ocupar su antiguo puesro en este tránsito repentino de la plena luz a la oscuridad, ¿no
se encontraría como ciego?
-Sí.
- Y si cuando no distingue aún nada, y antes de que sus ojos hayan recobrado su aptitud,
lo que no podría suceder sin pasar mucho tiempo, tuviese precisión de discutir con los
otros prisioneros sobre estas sombras, ¿no dana lugar a que éstos se rieran, diciendo que
por haber salido de la caverna había perdido la vista, y no añadirían (sic), además, que se-
ria de parte de ellos una locura el querer abandonar el lugar en que estaban, y que si al-
guno intentara sacarlos de allí y llevarlos al exterior sería preciso cogerle y matarle?
- Sin duda.
- y bien, mi querido Glaucón. ésta es precisamente la imagen de la condición humana.
El antro subterráneo es este mundo visible; el fuego que le ilumina es la luz del sol; este
cautivo, que sube a la región superior y que la contempla, es el alma que Se eleva hasta la
esfera inteligible. He aquí. por lo menos, 10 que yo pienso. ya que quieres saberlo. Sabe
Dios si es conforme con la verdad. En cuanto a mí, lo que me parece en el asumo es lo
que voy a decirte. En los últimos limites del mundo inteligible está la idea del bien, que se
percibe con dificultad: pero una vez percibida no se puede menos de sacar la consecuen-
cia de que ella es la causa primera de todo lo que hay de bello y de bueno en el universo;
que, en este mundo visible, ella es la que produce la luz y el astro de que ésta procede dl-
rectamente; que en el mundo invisible engendra la verdad y la inteligencia; y en fin, que
ha de tener fijos los ojos en esta idea el que quiera conducirse sabiamente en la Vida pú-
blica y en la vida privada. (Platón. 1941:205-208).
Puede verse que, a pesar de las interpretaciones a posteriori que lo ubican en
una posición definida, en realidad Platón -por boca de Sócrates- oscila en conce-
der una naturaleza única al proceso del conocimiento y se muestra ambiguo con re-
lación a adoptar una visión realista, no sólo por sus consecuencias epistemológicas
sino por su condición moral; liga el conocimiento a las condiciones generales de ví-
da y no le da un valor absoluto. Lo que debe rescatarse aquí es un dilema que ya ha-
bía entrevisto Platón y que aún no hemos podido resolver de manera definitiva.
Aristóteles fue una figura central en el desarrollo de toda la ciencia de Occiden-
te, ya que su infiuencia llegó a abarcar airededor de veinte siglos. Nació en Estagí-
ra, una ciudad de la antigua Macedonia griega, donde su padre era medico de la
corte, en el -384, y murió en el -322 en Calcis, en la actual isla Evvia. Fue un gran

Introducción histórica al quehacer de la ciencia
conocedor y sistematizador de todo el conocimiento de su época. Salvo medicina y
matemáticas, puede encontrarse casi de todo en Aristóteles: astronomía. ciencias
naturales, ética, física, lingüística, socio logia, lógica. política. psicología; además. re-
flexionó en la forma de construir el conocimiento. A los diecisiete años se trasladó
a Atenas para realizar estudios en la Academia de Platón. la que abandonó a la
muerte de éste. Viajó por distintas partes del mundo griego y estudió biología e his-
toria natural. En el -342 fue requerido en Macedonia. porque Filipo 11 quería que se
encargara de la educación de su hijo Alejandro. En el -336 Alejandro sucede a Fili-
po 11 y entonces Aristóteles se traslada nuevamente a Atenas donde funda su escue-
la. denominada Liceo, por estar cerca del templo de Apolo Likaíos. A la muerte de
Alejandro. en el -323. Aristóteles se retira al pueblo natal de su madre. Calcís.
Para algunos autores. la principal contribución de Aristóteles se dio en el campo
de la biología (Asimov, 1973). dadas sus características de observador meticuloso. lo
que lo llevó a clasificar al delfín entre los animales terrestres por sus característícas
similares con los mamíferos. Su clasificación, ordenada de acuerdo con determinada
jerarquía, lo llevó a intuir una especie de evolución; lamentablemente. los prejuicios
de los cientificos que prosiguieron sus estudios en este campo los llevaron a ignorar
estos aportes y permanecieron en la oscuridad casi hasta el siglo xx.
En los n-atados de lógica -conocidos como Organum- (Aristóteles. 1982). re-
flexiona sobre las caracteristicas de la ciencia y del método científico y sistematiza
sus formas elementales. de manera que todavia hoyes posible referirse a Aristóte-
les como punto de partida para todas las posiciones posteriores sobre el método. Es-
tos tratados constan de seis libros. precedidos siempre por una introducción escrita
por Porfirio (232 o 233·304). con el título de Isagoge.
En los libros denominados Primeros Analíticos y Segundos Analíticos. Aristóteles
desarrolla una teoría de sistematización de los silogismos: ésta es para Aristóteles una
forma general de relacionar tres términos donde un término medio actúa como pí-
vote en el sistema. Los términos pueden atribuirse (O distribuirse) de manera uníver-
sal, particular o negarse. con lo cual se forma una serie de combinaciones posibles.
Aristóteles las clasifica por medio de las letras A. E. I e O; así. según sea la combí-
nación de los argumentos o sentencias. podremos encontrar un silogismo de tres A.
que llamó Bárbara. o formado por una E. una A y una E. que denominó Celarent, o
uno formado por una A y dos l. conocido como oaru, o por una E. una l y una O.
que se denomina Ferio. y así sucesivamente. Los nombres no son más que un recur-
so mnemotécnico sin otro significado. Aristóteles creía que estos cuatro silogismos
debían ser el punto de partida de todo el sistema. como axiomas.
En otro de los libros del Organum. Tópicos. el estagirita se refiere a la dialéctica
como método de construcción del conocimiento. Establece las condiciones con que
debe interrogarse a un posible adversario. usando argumentos de tipo inductivo o de
tipo silogístico según sea necesario y según las condiciones en que se establezca la dis-
cusión. Ei texto es una reflexión que va mas allá de lo metodológico. para incursionar
en el raciocinio humano. los prejuicios y los elementos lingüísticos en el proceso del
pensamiento.
Puesto que nuestro propósito consiste en
indagar cuál es entre todas las asociaciones
politicas la qUe deberan preferir los ñom-
bres dueños de escoger una a su gusto,
habremos de estudiar, a la vez. la organiza-
ción de los EStados que pasan por ser los
que tienen mejores leyes y las constitucio-
nes imaginadas por los filósofos.
limitándonos a las más notables. Por este
medio descubriremos lo que cada una de
ellas puede encerrar de bueno Y de aplica-
ble. y al mismo tiempo demostraremos que
si intentamos formar una combinación polí-
tica diferente de todas ellas. nos ha movido
a ello, no un vano deseo de lucir nuestro in-
genio, sino la necesidad de poner en claro
los defectos mismos de todas las constitu-
ciones existentes (Aristóteles, 1941:43).
Metodología científica
Pero será el texro de los Segundos Analíticos donde desarrollará roda una reo-
ría de la ciencia y su metodología. Al respecto, fue sin duda el primero en propo-
ner una reflexión sistemática sobre el método científico. La primera afirmación es
ya por sí misma conflictiva: "Todo conocírniento racional, ya sea enseñado, ya sea
adquirido, se deriva siempre de nociones anteriores" (Aristóteles, 1982: 155).
¿Creía Aristóteles en una continuidad permanente del proceso de construcción del
conocimiento? ¿Habia diferencias con el conocimiento no racional y cuáles eran?
¿Cuál es la diferencia entre adquirir conocímientos por via de la enseñanza y otras
vías autónomas? ¿Cómo debe interpretarse la idea de "derivar": por similitud, por
causa u origen, por implicación? ¿Las nociones son ideas vagas o pueden ser precí-
sas? Más tarde expone sus ideas con respecro a los conceptos de tesis, axioma, hí-
pótesís y definición, casi totalmente similares a como los usamos todavía, y analiza
las formas en que los silogismos pueden funcionar como demostraciones válidas.
Aristóteles tenia claro que la ciencia podía trabajar con concepros imaginarios que
no tenian existencia real -como los triángulos-; pero que las conclusiones a que
se llegaba tenían valor para los triángulos concretos, aun cuando los dos planos tu-
viesen naturaleza diferente. Las consecuencias de esto todavía provocan discusio-
nes, como es el caso de la controvertida propuesta de Karl Popper sobre el mundo
3 (Popper, 1997).
En su obra conocida como Politica (Aristóteles, 1941), propone un método pa-
ra las ciencias sociales que tiene vigencia todavía: el método comparativo. Dice:
No hay organización humana perfecta, pero po-
demos tratar de conseguir una que se acerque al
ideal si usamos la metodología adecuada, que parte
de la comparación inteligente entre la organización
que existe en la realidad, la forma en que se concibe
idealmente y los resultados obtenidos.
Aristóteles también enseñó que el mundo estaba
compuesro por cuatro sustancias o elementos, dísun-
gutbles por una gran variedad de formas o presenta-
ciones externas o sensibles, pero rodas reducibles
también a cuatro cualidades primarias: fria/cálido y
húmedo/seco, de manera que la combinación de es-
tas cuatro cualidades producía los elementos; así, la
combinación de cálido y seco daba el fuego, la com-
binación de cálido y húmedo daba el aire, la combi-
nación de fria y húmedo, el agua, y la combinación
de frío y seco, la tierra. Aun cuando Aristóteles no sa-
có todas las conclusiones posibles de este pensamiento, es interesante analizar có-
mo la combinación de propiedades o atributos produce materia concreta y,
también, cómo se trata de niveles de generalización no correspondientes con la ex-
periencia vulgar (Cromble, .1 974a).
Euclides ha tenido una influencia inversamente proporcional en el pensamiento
científico a lo que sabemos de su vida. Se desconocen fechas de nacimiento y muer-
te, y sólo puede decirse que floreció alrededor del año -300. Ptolomeo, uno de los
generales de Alejandro, se habia apoderado de Egipto, instaló la capital del nuevo
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
reino en Alejandría y parece haberse fijado como objetivo convertir a Alejandría en
la capital intelectual del mundo. Creó alli una universidad donde se Impulsó un nue-
vo espirltu crentíñco que atrajo a numerosos pensadores, entre ellos Euclides. Da-
do que Ptolomeo reinó entre los años -306 y -283, podemos fijar una fecha
aproximada de la vida de Euclides. Una de las pocas anécdotas que se conservan
es que Ptolomeo asistió a algunas de las clases y, quizá un tanto ansioso por llegar
rápidamente a resultados concretos (los reyes nunca han tenido mucho tiempo pa-
ra estudiar), le sugirió a Euclides la posibilidad de explicar los teoremas de mane-
ra más reducida, con lo que obtuvo por respuesta la desde entonces famosa
expresión "no hay vía regia para el conocimiento" (que quizá podriamos traducir hoy
como "no hay autopistas para llegar a la ciencia").
Si bien no tenemos datos de su vida, si se ha conservado parte de su obra, las
lecciones de geometrla y matemáticas que impartía y que se conocen con el nom-
bre de Elementos (Hutchins, 1952). El texto ha tenido una Influencia prolongada en
el mundo occidental, dado que todavía hoyes el modo básico como se enseñan los
principios elementales de la geornetna en las escuelas. Aun cuando hacia fines del
siglo XVllI aparecieron geometrías no euclidianas, la estructura básica de la cons-
trucción geométrica permanecerá euclidiana hasta nuestros días.
En los Elementos hay una estructura expositiva que se mantiene en toda la obra
y que ha recibido por parte de muchas personas el nombre de método deductivo:
un conjunto de definiciones seguido por postulados, nociones comunes y proposi-
ciones. Estas últimas son los teoremas o cosas que se deben demostrar a partir de
las primeras, siguiendo una cadena lógica que muestra una coherencia lineal sin
contradicciones. En realidad, las definiciones agrupan las expresiones que en Aris-
tóteles recibían dos designaciones: axiomas y definiciones. Las proposiciones son
el resultado inevitable de todos los argumentos anteriores y sólo podría llegarse a
otras conclusiones si se cambiaran o alteraran los puntos de partida iniciales. Si to-
mamos, por ejemplo, ia quinta definición del libro I que dice "una superficie es lo
que sólo tiene extensión y ancho" y la alteramos expresando que una superficie tie-
ne ancho, extensión y profundidad, podremos llegar a demostrar otras proposicio-
nes no coincidentes. Durante mucho tiempo se ha pretendido que esas
definiciones son "verdades" evidentes por si mismas, imposibles de negar o refu-
tar; pero ello, por supuesto, puede ser puesto en tela de juicio: de hecho, la adopción
de esta perspectiva diferente puede dar lugar a las geometrías no euclidianas. Me-
todológicamente, Euclides recurre en muchas ocasiones a un subterfugio intere-
sante -anticipado por Platón y Aristóteles, aunque en un sentido un tanto
diferente- de especial importancia en el campo de las matemáticas y la geome-
tria: la reducción al absurdo.
La idea es que si para determinado teorema "t' puede postularse un "no t" por
el cual se llega a conclusiones contradictorias, debe aceptarse la verdad de "t" Más
allá de su validez metodológica, el recurso tiene que ver con la imaginación y la po-
sibilidad de los seres humanos de pensar en mundos diferentes en la realidad o en
la fantasía.
Aristarcoes otro de los científicos griegos de quienes no conocemos casi na-
da de su vida, salvo que vivió aproximadamente entre los años -320 y -250 Y
'it
Metodología científica
falleció en Alejandría. Parece que hacia el -260 señaló que los movimientos de to-
dos los cuerpos celestes podían interpretarse de manera más sencilla y no contra-
dictoria si se suponía que todos giraban alrededor del Sol. Trabajó en el cálculo de
las distancias entre la Tierra. la Luna y el Sol, tomando como referencia el momen-
to en que la Luna está iluminada a la mitad y forma con los otros dos cuerpos un
triángulo rectángulo. Dado que las técnicas para calcular los ángulos eran muy defi-
cientes, aunque el método seguido era correcto, las conclusiones eran inexactas: cal-
culo el tamaño de la Tierracomo unas siete veces mayor al Sol. Pero con esos datos
llegó a una conclusión de sentido común que, sin embargo, no fue tomada en cuen-
ta: si el Sol era menor que la Tierra, debía pensarse que el menor debía girar alre-
dedor del mayor y no al revés, como se sostuvo durante tanto tiempo después.
El continuador de los trabajos y estudios de Aristarco es Arquímedes. De he-
cho, lo poco que conocemos sobre aquél proviene de los comentarios de éste. Ar-
químedes era un aristócrata, individuo de fortuna considerable, emparentado con
Herón 11, el rey de Siracusa, su ciudad de nacimiento y muerte, entre los años -287
y -212. En el intermedio, Arquímedes estudió en Alejandría, donde adquirió la idea
de hacer ciencia con fines prácticos, dedicada a la transformación del mundo y no
a su contemplación. Sin embargo, las anécdotas que se cuentan sobre su vida -y
son muchas- no siempre coinciden con esta imagen. Una de ellas, que explica su
muerte, dice que Arquimedes estaba dibujando sobre la arena figuras geométricas
sobre las cuales elucubraba cuando se acercaron los soldados romanos con órde-
nes del cónsul Marcelo de conducirlo vivo hasta su presencia. Cuando los soldados
llegaron al lugar donde se encontraba, Arquímedes parece haber hecho un gesto
como de apartamiento, de que no lo interrumpieran en sus meditaciones. Esto fue
interpretado por un soldado como un rechazo (en ninguna parte del mundo y de la
historia los soldados parecen muy sutiles a la hora de diferenciar los actos huma-
nos), quien acto seguido sacó su espada y lo degolló (Di Trocchio, 1995).
Pero ésta no es la única de las anécdotas que se cuentan sobre él: quizá la más
conocida es la que lo liga con la expresión eureka, Se Cree que Herén 11 le pidió que
determinara si una corona era de oro puro, como sostenía el joyero que se la había
proporcionado, o contenia otros materiales. Preocupado por encontrar una solu-
ción a este problema. Arquímedes se metió a la bañera y observó que el agua se
desbordaba. Pensó que esto se debía a la proporción de su cuerpo que estaba in-
merso y, razonando analógicamente, concluyó que podria conocer el volumen de
la corona si la sumergía y marcaba el nivel de la subida del agua. Asi lo hizo y lue-
go la comparó con el volumen del mismo peso de oro. Si la corona era de oro, los
volúmenes serían similares; si contenía otro material (la plata es más pesada que el
oro) el volumen de la corona seria mayor (Asirnov, 1973). La anécdota dice que
ante insíght brincó y salió corriendo desnudo por las calles de Siracusa gritando
Eureka ("lo encontré"). Esta experiencia se resumió en lo que conocemos como el
principio de Arquimedes: "todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un
empuje hacia arriba igual al peso dei fluido que desaloja".
La obra matemática de Arquímedes es notable y Sus cálculos y propuestas son
tan complejos como los que puede haber en un curso de cálculo actual. Hizo cálcu-
los precisos sobre los conos, cilindros, esferas y parábolas (Dijksterhuis. 1987). Pa-
ra algunos autores, Arquímedes fue el fundador de la matemática moderna, la que
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."""
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
nace con él y permanece por alrededor de dos mil años, hasta Descartes (Bell,
1949). Las obras de Arquímedes comprenden trece libros o temas principales: l. dos
libros sobre la esfera y el cilindro; 2. La medida del circulo; 3. Sobre los conos y
esferas; 4. Sobre las espirales; 5 y 6. Sobre el equilibrio de los planos y los centros
de gravedad de las figuras planas; 7. Arenario; 8. La cuadratura de la parábola; 9.
dos libros sobre los cuerpos flotantes; 10. Estornáquico; 11. El método de los teore-
mas mecánicos, dedicado a Eratóstenes; 12. Lemas; 13. El problema del ganado.
Algunos sólo se conservan en forma fragmentada,suficiente para dar una idea de
sus trabajos y preocupaciones. Los titules un tamo extraños, como Arenario, Esto-
máquico, Lemas y El problema del ganado se refieren a problemas o juegos matemá-
ticos.
Durante la Segunda Guerra Púnica, iniciada en -214, Marcelo inició el prolon-
gado Sitio de Siracusa y Arquimedes fue uno de los principales actores para hacer
de esta acción una prolongada, costosa y difícil operación militar. Es una idea co-
múnmente aceptada que, entre otros artilugios, utilizó espejos ardientes, artefactos
capaces de incendiar las naves romanas (Thuillier, 1991). Esta experiencia ha sido
discutida por algunos historiadores de la ciencia, que cuestionan que se haya dado
en realidad. En 1977, un inglés especialista en problemas de combustión, D. L.
Simms, declaraba que era científica y técnicamente imposible que Arquimedes pu-
diera haber consumado dicha proeza. Thuillier señala que el argumento no es nue-
vo: Descartes había comunicado a Mersenne en 1630 que la idea de los espejos
ardientes no podía ser más que una simple fantasía.
Thuillier (1991) señala que la confusión se origina en un problema semántico:
la correcta interpretación de un texto de Galeno, que en el siglo 11 escribió en su
trabajo sobre los temperamentos que "Arquímedes quemó las naves enemigas con
pureia". Este último término es el problema, para el cual hay dos acepciones: la pa-
labra designa de manera amplia a toda sustancia combustible y, en particular, los
espejos ardientes.
En 1973, el ingeniero griego Ioannís Sakkas construyó unos espejos usando co-
mo base unas plataformas del tamaño de los escudos griegos clásicos y, con la ayu-
da de unos asistentes, incendió un modelo reducido de una galera a unos cincuenta
metros. La objeción de Simms es que el objetivo estaba inmóvil y que ninguna ga-
lera está quieta. De todas maneras, aunque sea imposible decidir al respecto, Thui-
lIier insiste en que nuestro desconocimiento de las habilidades mecánicas de los
seres humanos que vivieron en esa época debe permitirnos concederles el benefí-
cio de la duda.
Eraróstcnes de Cyrena (-276 Cyrena, actual shatat, Libia; -194, Alejandría) fue
astrónomo, poeta, y el primero de quien tenemos registro de haber calculado la cir-
cunferencia de la Tierra.
Eratóstenes, quien había sido alumno de Arquímedes, había observado que en
Siena (el actual Asuán, a unos 800 kilómetros al sureste de Alejandría, cerca de la
primera catarata del Nilo), los rayos del Sol caen en sentido vertical al mediodía en
el solsticio del verano y que, al mismo tiempo, en Alejandría se daba una caída de
unos siete grados. Asumió que la distancia entre el Sol y la Tierra era muy grande,
por lo que los rayos solares eran paralelos. Con los datos obtenidos por los viajeros
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Metodología científica _
(que contaban los pasos de los camellos) calculó la distancia entre Alejandria y Sie-
na en unos cinco mil estadios y a partir de allí estimó el diámetro de la Tierra en
unos doscientos cincuenta mil estadios. Si tomamos el valor del largo de un estadio
en 157.5 metros, eso da un diámetro de un poco más de 39000 kilómetros, una
medida muy cercana a la verdadera.
Éste es un ejemplo muy valioso del método cientifico, de cómo se procede
científicamente: una mezcla de hipótesis, supuestos, observaciones, técnicas de
medición e inferencias lógicas que nos llevan a cierta conclusión. Nótese, como se-
ñala Sagan (1980), que los instrumentos de Eratóstenes fueron varas, papiros, mar-
cadores, ojos, píes y cerebro. Si bien hoy podemos desconfiar del método usado
para calcuiar la distancia entre Alejandria y Siena, los resultados son asombrosa-
mente cercanos a la medición y concepción actuales.
Hiparco fue un astrónomo que vivió entre los años -190 y -120. Estableció su
observatorio en la isla de Rodas y fue el primero en calcular las relaciones entre los
distintos catetos posibles de un triángulo rectángulo y el ángulo que forman con la
hipotenusa, por lo que es considerado como el creador de la trigonometría. Su teo-
ría se construyó a partir de la observación del fenómeno conocido como paralaje, por
el cual según el desplazamiento del observador los objetos más próximos parecen
moverse con más rapidez que los que se encuentran a mayor distancia. Hiparco cal-
euló la distancia de la Tierra a la Luna midiendo los desplazamientos relativos de és-
ta con relación a las estrellas del fondo y llegó a una cifra bastante aproximada.
Realizó observaciones importantes sobre los movimientos de los cuerpos estelares,
como el descubrimiento de una nueva estrella en la constelación de Escorpión en
el año -134. Sin embargo, la creencia predominante de la época de un mundo per-
fecto, fijo e inmutable, le impidió interpretar este fenómeno en su debida e impor-
tante dimensión. Asimismo, susobservaciones sobre los movimientos de los astros
no tuvieron grandes consecuencias, dado que se aferró a la concepción aristotélica
de la Tierra en el centro del universo (Asimov, 1973).
Uno de los últimos cientificos de la escuela de Alejandría fue Claudia Ptolomeo
(o Claudius Ptolemaus, por su nombre latinizado). No se conocen las fechas de su
nacimiento y muerte, pero su principal producción se desarrolló entre los años
-127 y -151, cuando enseñó en ia escuela de Alejandría. Escribió una obra en tre-
ce tomos conocida como Almagesto, que tuvo vigencia hasta finales de la Edad Me-
dia. El libro I contiene los fundamentos matemáticos que sirvieron para calcular las
tablas astronómicas hasta el siglo xu, De acuerdo con la concepción sexagesírnat
babilónica, dividió el circulo en 360 grados y el diámetro en 120 partes, con lo cual
estableció que la relación entre el círculo y el diámetro era 3°8'30"; asi
1t = 3 + 8160 + 30160' lo que da 3.14166
Los libros VII y Viii presentan un catálogo de 1028 estrellas fijas y los últimos
se dedican a los planetas. El Almagesto siguió Vigente hasta Copérnico y Kepler co-
mo el libro de referencia de la astronomía europea (Collette, 1985).
La ciencia tiene, a partir de los griegos, nombre y apellido, aspecto que se per-
derá a mediados del siglo XIX. Con esto queremos destacar que las contribuciones
serán más de tipo individual, o sea que habrá una persona que puede ser señalada
como la descubridora o inventora de cierto principio teórico o una consecuencia
___________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia
práctica. Esto trae dos consecuencias que pueden dar lugar a malentendidos sobre
la adecuada interpretación del progreso del conocimiento científico: por un lado, la
idea de que el conocimiento avanza gracias a la obra de genios y, en segundo lu-
gar, que trabajan de forma relativamente aislada. Ni hay genios ni trabajo en soli-
tario; la ciencia es una obra hecha por seres más o menos comunes que se
desenvuelven en un medio social históricamente determinado.
Después del periodo del florecimiento de Grecia continuaron aparecieron jus-
tamente contribuciones al avance de la ciencia; pero la sociedad no estaba intere-
sada en ello, de manera que podría reforzarse la idea de un trabajo aislado de los
científicos.
En esencia, desaparece la institución fundamental para la creación y difusión
del conocimiento científico, la universidad (lo que los griegos conocian con distin-
tos nombres: academia, liceo, museo y demás). Los romanos habían enviado a sus
hijos a estudiar a Grecia; pero a la caida del Imperio Romano la nobleza y los se-
ñores Feudales despreciaron el conocimiento como un aspecto importante de la vl-
da humana. El progreso del conocimiento prosiguió, pero se hizo enormemente
lento y sólo pueden rescatarse unos pocos nombres. Hay que esperar hasta el siglo
Xl cuando lentamente, con la aparición de las nuevas universidades, comenzará a
recuperarse el espíritu de análisis científico.
rv PERIODO MEDIEVAL
Durante el medioevo la ciencia no se desarrolló porque, salvo por el trabajo de al-
guno que otro grupo marginal, nadie deseaba desarrollarla. ¿Para qué servía la cien-
cia si lo importante era ganarse el cielo? Si, por añadidura, todo lo que ocurria en
el mundo respondia al plan de Dios -plan que por su propia naturaleza era difícil-
mente descifrable-, ¿para qué intentar enmendarlo?
Sin embargo, podemos rescatar algunos acontecimientos ocurridos en ese lar-
go periodo de alrededor de mil años. El elemento común a todo este desarrollo es
que el proceso se hace más lento, pero no por ello deja de mostrar un sinnúmero
de hallazgos y descubrimientos que poco a poco conducen a una nueva forma de
entender el mundo y la función del conocimiento en ella.
Isidoro (560-630), obispo de Sevilla, elabora una monumental antología de 19
tomos donde intenta recopilar el saber de la época. En este trabajo, cuyo titulo ori-
ginal es Originum sive etymologicarum libri viqinti y se conoce simplemente como
Etimologias, se observa una técnica de trabajo permanente, que consiste en presen-
tar un término en su origen etimológico y luego exponer sus definiciones referen-
ciales y de significado, concluyendo con ejemplos tomados, cuando era posible, de
los textos biblicos (Ferrater Mora, 1979).
Por otro lado, podemos encontrar los desarrollos científicos del mundo árabe
que, aunque divorciado de la cultura occidental (todavía hoy, como podemos cons-
tatar cualquier día, Occidente resiste la producción cultural árabe), penetraron en
ella por distintas vías.
Metodología científica _
Brahmagupta, quien vivió en Ujain (India) aproximadamente entre 598-660,
publicó en el -628 un libro donde se resumen los conocimientos astronómicos de
esa época. Quizá sus aportes fundamentales fueron que, por un lado, se rechazaba
la rotación de la Tierra y, por otro, la aplicación de métodos algebraicos a la solu-
ción de problemas astronómicos.
Entre los años 721 y 815 vivió, en lo que hoy se conoce como Iraq, Abu_Musa...ja-
bír.Jbn.Hay..Yan (también conocido vulgarmente en Occidente como Geber), un al-
quimista que trabajaba en los procedimientos para la producción de tinturas. Desde
un punto de vista Intrinseco sus aportes al desarroiJo científico son relevantes porque
trataba de explicar lo que hacia; es decir, no dejaba librados a la acción de las fuer-
zas ocultas los procedimientos de transformación de la realidad.
Por otro lado, debe tenerse en cuenta que había una estrecha relación entre el
trabajo cientiflco y el resto de las actividades productivas de la sociedad: si entre los
árabes la alquimia era Importante es porque les permitia teñir las telas, uno de los
principales productos de exportación del mundo árabe desde esa época.
Geber modificó la teoria griega de la existencia de cuatro elementos básicos en
la composición del universo añadiéndole dos más, con lo cual concibió el mundo
formado por agua, aire, fuego y tierra, más azufre y mercurio. Estos cuatro elemen-
tos producen el al-iksir (antecedente del término 'elixir') y es el predecesor de la
idea de una sustancia mágica capaz de transformar las cosas, lo que en el medioe-
va occidental será la piedra filosofal.
La idea de la piedra filosofal se basaba, de alguna manera, en la conjetura de-
sarroiJada por Aristóteles de la transformación de los elementos a partir de sus fu-
siones, las que al transformar la materia cambian sus cualidades primarias
(Crombíe, 1974a).
Al-Hazan-Ibn-Al-Haytain, quien es más conocido como Alhazen y que nació al-
rededor del año 965 en Al Basra, actual ciudad en Irán, fue un personaje interesan-
te porque se le ocurrió hacer predicciones arriesgadas para adquirir notoriedad y
reputación. Entre sus clientes se contó el califa egipcio al-Hákirn, a quien le adelan-
tó que sería capaz de inventar una máquina capaz de regular las crecidas del Nilo.
Dado que el califa era un gobernante un tanto despótico y caprichoso le hizo saber
que si no inventaba la máquina sería castigado con severidad, Alhazen no encon-
tró solución mejor que hacerse pasar por loco, farsa que debió mantener hasta el
año 1021, año del faiJecimlento del califa. Liberado de su destino, trabajó en el
campo de la óptica, construyendo una cámara oscura y espejos parabólicos.
Teóricamente, se opuso a Ptolomeo en su concepción de la luz como una sustan-
cia emitida por los ojos de los seres humanos, y sostuvo la posición correcta que la
luz proviene del Sol y que entra a los seres humanos por los ojos.
Los árabes habían buscado el dominio del mundo de la naturaleza a través de
la magia y habian hecho grandes esfuerzos de reflexión sobre ello, porque el domi-
nio de la naturaleza a través de la magia es tan viejo como el mismo ser humano
(Lévi-Strauss, C., 1962).
De hecho, ese dominio de los aspectos concretos de la vida cotidiana hizo que
los científicos y sabios occidentales se interesaran en el conocimiento árabe.
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___________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia
La contribución principal de los árabes a la ciencia europea se dio en las ramas
de la alquimia y la astronomia. Habia un gran interés por descubrir las virtudes
ocultas de los fenómenos, aquello que no era perceptible y que podia ser causa u
origen de las manifestaciones de los cuerpos o la naturaleza (Crombie, 1974a).
El 23 de noviembre de 122l nació en la ciudad de Toledo, España, Alfonso,
quien llegaría a ser rey de Castilla en 1252. Hijo de Fernando 111, heredó de él una
situación política conflictiva derivada de los intereses de las órdenes militares origi-
nadas en las Cruzadas, que buscaban más poder y privilegios. Como rey llegó a te-
ner el sobrenombre de "el Sabio", de lo cual pocos reyes en el mundo pueden
ufanarse. Fue un notable astrónomo (Libros del saber de astronomía), historiador
(Grande e General estoría, Crónica Generan, poeta (Cantigas e Loores de Santa María)
y jurisconsulto y codificador (Las Siete Partidas, Fuero Rean. En sus intentos de evi-
tar la guerra civil hizo grandes concesiones a los nobles; no logró apaciguarlos y fue
derrotado en una conspiración organizada por su segundo hijo, a quien cedió el tro-
no en 1282. Bajo su protección se desarrolló la escuela de Toledo, que impulsó las
traducciones del árabe al españoi de numerosas obras cientificas y filosóficas.
La sociedad medieval en su conjunto despreció el conocimiento; pero la vida
siempre impone su propia lógica; las enfermedades de los seres humanos apare-
cian y reaparecian y los monjes, por razones filosóficas y éticas. trataban de encon-
trar algún remedio. En el siglo VI los benedictinos comenzaron a estudiar las obras
de Hipócrates y Galeno, reavivando 'Ia medicina. En Salema, ciudad enclavada en
el golfo del mismo nombre en el sur de Italia, se desarrolló una escuela de medici-
na que en el siglo IX era muy reputada por la calidad de los egresados (Dampíer,
1986). Para varios estudiosos, esta escuela representa el primer antecedente de las
universidades modernas.
El rey Federico 11 (autor de Stupor Mundi), de complejas y conflictivas relacio-
nes con los Papas de la época, rey de los romanos en 1212, de los alemanes en
1215 y de Roma en 1220, obligado a retirarse a Sicilia. reorganiza este reino bajo
el dominio real y exclusión de los señores feudales y los clérigos. Según sus biógra-
fos, era un individuo culto, inclinado a la investigación científica y hábil diplomáti-
co. Negoció una tregua con los musulmanes, impulsado por la necesidad de
obtener beneficios económicos del comercio; también impuso gravámenes al ele-
ro y lo excluyó de los cargos civiles. En 1224 fundó la universidad de Nápoles con
el objeto de formar a los funcionarios del estado, y en 1231 reconoce a la universi-
dad de Salema como la única que podía conceder grado en medicina.
En el siglo XI aparece en Bolonia lo que para algunos es la primera universidad
de la Era Moderna, aunque quizá sea la de Paris (fundada entre 11 50 Y11 70) la que
se puede reconocer con certeza como tal. A fines de ese siglo se crea la de Oxford
en Inglaterra y en 1209 un grupo de alumnos descontentos de ésta funda la corres-
pondiente en Cambridge. Poco a poco irán apareciendo muchas más; pero desde
sus inicios el funcionamiento estuvo perturbado por diferentes tipos de conflictos.
De hecho, el nombre mismo de universitas (universidad) remite no a los estudios
sino al gremio (o sea, a las asociaciones de seres humanos). Éste podía ser univer-
sitas maqistrorum, cuando se trataba de una universidad creada y desarrollada por
- ~ -
- IJ
Metodología cíentífica
maestros; universitas scholarium. cuando los estudiantes eran los gestores principa-
les, y universitas magistrorum et scholarium, cuando ambos sectores coincidían en
la gestión.
En 1229 los estudiantes y la policía real se enfrentaron en las calles de París
con efectos desastrosos: varios estudiantes murieron, la mayor parte de la univer-
sidad se declaró en huelga y se trasladó a Orleans. Después de varias negociacio-
nes, la regente Blanca de Castilla consiguió que regresase en 1231, concediéndole
independencia; ello traerá otras dificultades, porque los burgueses se irritaron por
la pérdida de jurisdicción sobre estudiantes y profesores, agravada por la conducta
de éstos, que los obligaba a poner precios máximos a los alimentos y respetar las
leyes en los negocios (Le Goff, 1985). En términos generales, la enseñanza básica
duraba alrededor de seis años y se írnpartía entre los 14 y los 20. Luego, entre los
20 y los 25 se enseñaba medicina y derecho. La teología implicaba más estudios y
se llegó a establecer los 35 años como edad minima para alcanzar el doctorado en
esta rama.
Lo básico de la enseñanza era de tipo libresco y las clases eran comentarios de
libros establecidos oficialmente. Pero no sólo los libros sino también los comenta-
rios de los maestros, convertidos en notas de clase, se copiaban y se hacían circu-
lar. Esto hizo proliferar un gremio artesanal, los copistas, que alcanzó un gran
tamaño hasta el desarrollo técnico de la imprenta en el siglo XVI. Al mismo tiempo,
las copias difundieron el conocimiento y lo llevaron desde sus estrechos limites
hasta dimensiones desconocidas en esa época.
Es interesante hacer notar que se produjeron aportes significativos al tema del
método en una zona marginal del mundo de la época. En la universidad de Paris,
que había conseguido destacarse como el centro de enseñanza más reconocido de
Francia a principios del siglo XIII, se había prohibido la lectura y discusión de las en-
señanzas aristotélicas. Comenzó entonces una redefinición del método cienrífico y
la creación de una nueva posición sobre la forma de hacer ciencía cuya plena acep-
tación demoró casi cuatro siglos.
Sus tres principales representantes fueron Robert Grosseteste, Roger Bacon y
Guillermo de Ockham.
Robert Grosseteste (o Grosetesta). también conocido como Robert Greathead,
nació en 1175 (algunos autores hablan de 1268 y también hay alguno que sitúa su
nacimiento en 1170) en Suffolk (Inglaterra) y se educó en Oxford y en Paris. Sacer-
dote de la orden franciscana, fue designado Canciller (Magister Scholarum) de la
Universidad de Oxford en 1214 y obispo de Lincoln, diócesis a la que pertenecía
Oxford, desde 1235 hasta su muerte, acaecida el 9 de octubre de 1253 en Buck-
den, Buckinghamshire (Asimov, 1973; Crombie, 1974a, 1974b).
Grosetesta parece haber tenido tres principios fundamentales a lo largo de su
vida: la importancia fundamental de la cura de las almas y de allí la necesidad de
hacer todo lo posible por lograr este objetivo, una concepción centralizada de la
iglesia como institución y la convicción de que la Iglesia debia estar por encima del
Estado en los asuntos terrenales.
Para Crombie (i 974b) Grosetesta fue el fundador de la tradición del pensa-
miento científico en Oxford, ya que unió las tradiciones experimental y racional del
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__________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia
siglo XII Y puso nuevamente en marcha la ciencia con carácter experimental. Con
Aristóteles como base, estableció la idea de que el conocimiento de los hechos
físicos se obtenla a partir de los datos de los sentidos y que por medIo de los pro-
cedimientos de abstracción se llegaba a los principios generales.
En su comentario a la física de Aristóteles, Grosetesta sostenía que el primer
paso para llegar al conocimiento era determinar los principios que pertenecen a to-
das las cosas. Adoptaba la posición griega de análisis y síntesis, y desarrolló de ma-
nera más completa la propuesta aristotélica. Debían coleccionarse casos del
fenómeno que se estaba estudiando y anotar los atributos comunes; se llegaba así,
por comparación, a establecer las comparaciones de manera que se podía introdu-
cir cierta sospecha de causalidad cuando los atributos comunes estaban asociados
con circunstancias.
En sus comentarios a los Analíticos posteriores también planteó la idea de que
la "naturaleza actúa siguiendo el camino más corto posible", de manera que entre
varias demostraciones científicas siempre será preferible la que obtiene una res-
puesta utilizando el menor número posible de hípótests o supuestos; su teoría de la
ciencia se basaba en la distinción aristotélica tradicional entre conocimientos de he-
chos (demonstratio quia) y el conocimiento de la razón de ese hecho (demonstratio
propter quid).
Roger Bacon, nacido en IIchester, Sornerset. alrededor de 1220 y fallecido qui-
zá en Oxford en 1292, adoptó en un inicio la concepción platónica del universo;
sin embargo, se sintió profundamente atraído por las ideas matemáticas, físicas y
médicas de Aristóteles. De esta manera, intentó resolver una de las cuestiones más
importantes del medioevo tardío: la aceptación del concepto griego del mundo y la
ciencia sin la metafísica correspondiente. En el momento en que Roger Bacon co-
menzó a desarrollar sus propias nociones, se creía que la meteorología y la óptica
estaban vinculadas por tratarse de fenómenos que relacionaban aire y fuego -dos
de los cuatro elementos básicos de los griegos-; los cometas eran vistos como fe-
nómenos meteorológicos que acontecían en la zona sublunar. Pero en esto de co-
nectar fenómenos y asignar causas no estuvo muy medido: afirmó que el cometa
que apareció en julio de 1264 había sIdo engendrado por influjo de Marte y que ello
llevó a un aumento en la cantidad de bilis de los seres humanos, lo que a su vez
fue la causa de numerosos estados de irritación y malhumor que provocaron las
guerras que asolaron a varias zonas de Europa.
¿Es posible desarrollar una concepción de la ciencia y del método científico sin
asumir sus supuestos ideológicos y su cosmovisión del mundo? Esto es lo que es-
taba presente en este proceso baconiano, desarrollar las matemáticas y la física en
el punto en que habían sido dejadas por los griegos abandonando su cosmovisíón.
Asimismo, escribió una gramática griega, lo cual demostraba su interés por la lec-
tura directa de los clásicos y no a través de las traducciones árabes. Bacon no ha-
cía distinción entre ciencia de la naturaleza y ciencia mágica u oculta. aunque sí
creía distinguIr la magia natural de la pecaminosa. Sin embargo, aun cuando y de
alguna manera, toma de la magia su Interés por el dominio del mundo natural, fue
quizá uno de los primeros en exponer la importancia del experimento científico co-
mo una forma de dominio del mundo. En el capitulo XII de su Opus Tertium, Roger
Bacon dice:
-""'---""'''-'''IIr:' --.. -- - --
---_.- - - - -.... _.- -------
Metodología científica _
Hay sin embargo otra alquimia, operativa y práctica, que enseña, gracias al arte. cómo ha-
cer los metales nobles y los colores y muchas otras mejor y más abundantes que como
se dan en la naturaleza. Y la ciencia de este tipo es, más ciencia que todas las otras dichas
porque produce mayores provechos. Porque no sólo puede proporcionar riqueza y muchas
otras cosas-para el bien público, sino que también enseña cómo descubrir cosas que son
capaces de prolongar la vida humana durante periodos mucho más largos que como es
realizado por la naturaleza... Por tamo. esta ciencia obtiene provechos especiales de esta
naturaleza. mientras que, sin embargo. confirma la alquimia teórica por medio de sus
obras (citado por Crombíe. t 914a:59).
Podemos ver con claridad que, para Roger Bacon, hay una alquimia operativa
y práctica que se diferencia de la alquimia especulativa y es mucho más efectiva.
Reforzando lo anterior, en su Opus Majus Roger Bacon sostiene que la ciencia
experimental que él propone tiene tres grandes prerrogativas con respecto a las
otras ciencias. La primera es llegar a conclusiones por medio de experimentos. La
segunda, que el experimento permite añadir a la formulación de la ciencia deduc-
tiva nuevos conocimientos y, por último. que lleva a descubrir nuevos campos del
saber (Crombie, 1974b). En ese mismo apartado Roger Bacon insiste en la impor-
tancia de las matemáticas como fundamento de las ciencias, y lleva adelante la em-
presa de matematizar la física, a fin de otorgarle mayor validez. Este pensador
alcanzó a desarrollar una teoría para explicar el fenómeno de la gravedad que de-
nominó "del campo". Tomó la idea aristotélica de lugar natural para incluir no sólo
. la causalidad final sino también una fuerza inmaterial, que denominó virtus inma-
terialis, para hablar de los movimientos de los cuerpos celestes.
La orientación baconiana fue pragmática en extremo, su interés era desarrollar
la ciencia para que sirviera de manera concreta a los distintos aspectos de la vida
práctica; en ese orden de ideas, imaginó y anticipó la existencia posible de auto-
móviles y submarinos, no como ejercicio de la pura fantasía, sino como resultado
del avance tecnológico.
Aun cuando su trabajo se desarrolló de manera aparentemente pacífica. no p u ~
do evitar ser objeto de rencillas y rencores por parte de sus colegas. Los textos que
mencionamos, Opus Maius, Opus Minar y Opus Tertium, fueron escritos a solicitud
del entonces papa Clemente IV, quien le había indicado que no tuviera en cuenta
las prohibiciones de prelado alguno o las constituciones de su orden religiosa.
Cuando completó los libros se los envió, pero Clemente IV falleció casi de inmedia-
to. jerónimo de Ascoli, que había sido general de los franciscanos y asumió como
Papa con el nombre de Nicolás IV, mandó a Bacon a la cárcel, de la fue liberado a
la muerte de aquél en 1292 (Darnpler, 1986).
[uan Duns Scoto, nació alrededor de 1266 en Duns, Lothian (Escocia) y falleció
el 8 de noviembre de 1308 en Colonia. También fue un fraile franciscano y estable-
ció una distinción clara entre leyes causales y generalizaciones empíricas. Asímís-
mo, sostuvo el principio de la uniformidad de la naturaleza, que él consideraba
como una hipótesis autoevidente de la ciencia inductiva: aunque no se pueda co-
nocer una causa, cuando ocurre que dos fenómenos se encuentran unidos a través
de una observación empírica continua, es posible hablar de una conexión causal
con fundamento en el principio de la uniformidad de la naturaleza.
-- - - - ~ " ' - - - -
0:.,...
__________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia
Duns Scoto refutó hacia fines del siglo XIII las diversas posiciones atomistas, a
partir de la discusión sobre la posibilidad del desplazamiento de los ángeles. Su
contribución fundamental a la idea del método fue establecer una distinción espe-
cifica entre las generalizaciones empíricas y las leyes.
Estaba en juego la inducción porque era un principio fundamental, sobre todo
en la medicina, que no podía proceder con los sistemas deductivos de la física o la
astronomía, sino que tenía que partir de los casos concretos de los enfermos, con-
siderándolos en su individualidad como seres humanos, pero tratando de encon-
trar las generalizaciones empíricas que permitieran curar el mal.
WilIiam Ockham, también conocido como Guillermo de Ockham, doctorinvin-
cibilis, nació en Ockham, Surrey (Inglaterra), entre 1284 y 1285 Yfalleció en Mu-
ních, Baviera, hacia 1347 o 1349. También fue un fraile franciscano, al igual que
Bacon y Scoto, preocupado por la defensa de la fe y la conversión de los paganos.
Estableció lo que se denominó el método de la diferencia, que implicaba un per-
feccionamiento técnico en la teoría de la inducción. Un pasaje de uno de sus escri-
tos señala:
Aunque no pretendo decir umversalmente lo que es una causa inmediata, digo, sin em-
bargo. que esto es suficiente para qtie algo Sea una causa inmediata. a saber, que cuando
ella está presente. se siga el efecro.ty cuando no está presente. siendo iguales todas las
otras condiciones y proposiciones. ~ efecto no se siga. De ahi que todo lo que nene esa
relación a algo es una causa inmediata de ello, aunque quizá no viceversa. Que esto es su-
ficiente para que algo sea una causa inmediata de algo es claro. porque no hay otro mo-
do de conocer que algo es una ¡¡causa inmediata de algo.; Super Libros Quatuor
Sententiarum, libro 1. distinción 45._tuestión 1, D (citado por Crombte. 1974b:36).
Para defender su idea de la inducción, Ockham se basó en dos principios: su
"conocimiento intuitivo" y el de la economía o principio de simplicidad, también
conocido como "navaja de Ockham". La idea del conocimiento intuitivo no es, co-
mo pudiera pensarse, un conocimiento endeble, basado en pocas pruebas reales,
sino que es un conocimiento adquirido por percepciones individuales a través de
los sentidos, por lo cual adoptaba una clara estrategia de tipo empírico. En cuanto
al segundo, el de simplicidad, se enunciaba como non sunt multiplicandaentia prae-
ter necessitatem: los entes no deben multiplicarse sin necesidad. Crombie, quien no
parece tener simpatía alguna por Ockham, sostiene que este principio de simplici-
dad o economía ya había sido introducido por Grosetesta y Duns Scoto (Crombie,
1974b);, pero era una respuesta a los "realistas" escolásticos que iban de abstrac-
ción en abstracción tratando de deducir los sucesos individuales a partir de los prin-
cipios universales (Darnpier, 1986).
Guillermo de Ockham aceptó la posibilidad de la acción a distancia, lo que ne-
gaba la casi totalidad de los pensadores de la época: esta cuestión es central para
poder admitir la ley de la gravedad, con sus consecuencias sobre la cosmovisión
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Metodología cientifica _
del mundo. De manera consecuente, también negó la necesidad de que la fuerza
motriz deberia acompañar físicamente al móvil. Al hacer esto, Ockham negaba las
ideas aristotélicas aceptadas sobre el movimiento y sentaba las bases para la acep-
tación del principio de inercia y la teoría del movimiento que se afirmaría recién
en el siglo XVII.
Lo que estaba presente en los cuatro autores mencionados en último término
era el debate entre ciencia empírica y doctrina cristiana, que será fundamental en
el siglo XIII. En 1210, el Concilio eclesiástico provincial de París habia prohibido las
enseñanzas aristotélicas, lo que sólo tenia aplicación en la región, dado que en
Toulouse se enseñaban sin dificultades. Hubo otras prohibiciones similares en
otras regiones pero, en la práctica, no podían hacerse cumplir. En Oxford, por el
contrario, la introducción de Aristóteles se había hecho sin dificultad. La polémica
se desarrollaba, como suele ocurrir en estas cuestiones, a partir de numerosos fue-
gas cruzados: las diferencias entre dominicos y franciscanos, las disputas entre Pa-
rfs y los otros centros de enseñanza y otras más.
En' el fondo, había una cuestión básica para toda filosofia de la ciencia: el ca-
rácter determinista del mundo natural. Para un creyente, aceptar esto implicaba, en
alguna medida, negar la libertad de Dios; pero para un científtco, aceptar la idea de
que la naturaleza podía actuar caprichosamente cancelaba la búsqueda de leyes na-
turales y la existencia de un orden que regulaba esos procedimientos. Sin embar-
go, la cuestión no era Simple porque el determinismo griego y el árabe se aplicaba
a todos los fenómenos de la naturaleza, incluido el ser humano; por tanto, se ha-
cia necesario romper Con esta concepción. Ello se conseguiria al aceptar que el ser
humano tenia libre albedrío y esto, que lo hacia semejante en algún aspecto a Dios,
era el Instrumento necesario para que por medio de la razón pudiese estudiar y en-
tender el mundo en que vivía y, a partir de allí. transformarlo.
Amediados del siglo XIV se produce una gran crisis en Europa: la población dis-
minuye en forma dramática como resultado de la peste negra, y algunas estimacio-
nes dicen que se reduce a la mitad (Benoit, 1989). Al mismo tiempo hay una crisis
económica: los grupos florentinos de Bardi y Peruzzi cayeron como consecuencia de
préstamos a principes o al rey de Inglaterra que no pudieron recuperar; ello obligó
a reestructurar los sistemas comerciales y financieros sobre nuevas bases. Las com-
paruas de sucursales dan lugar a las compañías de filiales: el mismo grupo capita-
lista, al igual que en el pasado un grupo controlado por una familia, da lugar a
compañías jurídicamente independientes controladas por la matriz. El sistema se
hace más flexible, de manera que la caída de una compañia local no amenaza de-
rribar al grupo total; de esta forma consiguió amasar su gran fortuna Cosme de
Médicis. Esta expansión de los negocios exige contabilidad; la contabilidad, a su
vez, precisa del desarrollo de las matemáticas financieras y de su enseñanza. En
1338 en Florencia los niños deben estudiar el ábaco y el algoritmo. Estas escuelas
florentinas parecen haber estado bajo una administración privada, aun cuando en
el norte de Italia había escuelas públicas con el mismo esquema de estudios. En
1340, Paollo dell'Abbaco escribió un tratado de matemáticas para uso de los co-
merciantes. En su mayoría, los textos se escribieron en lengua vulgar y no en latín,
lo cual es un indicador del tipo de público al que estaban dirigidos.
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__________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia
En 1485 jehan Certain publica Le kadran aux rnarchands, dividido en cuatro
partes; comienza por la numeración arábiga, los cálculos elementales y las fraccio-
nes. Una segunda parte se desrina a la medición y a la aplicación de las reglas de
tres simple y compuesta a los negocios. En la tercera se habla de los problemas del
manejo de monedas y metales preciosos, y la última, sin mucho interés matemá-
tico, está dedicada a estudiar los problemas técnicos de las aleaciones metálicas.
En los texras italianos el álgebra tiene nombres diferentes: alqibra, arqibra. Por
regla general, el álgebra aparece añadida a los tratados de ábaco, aritmética o al-
goritmo -o sea, de matemáticas aplicadas al comercio-o Se presentan listas de
ecuaciones con su solución, que siempre es particular. pues no existe una regla ge-
neral de solución. En el transcurso de ese siglo XIV, algunos aura res realizan una
presentación sistemática del cálculo de monomios y polinomios. Las potencias su-
periores se expresan por asociación con los términos básicos, de manera que el tér-
mino "cuadrado de un cubo" puede significar para uno x
5
y para otro x
6
, dado que
puede tomarse como x
2
+ 3 o también como x' X x' (Benoít, 1989). Es importan-
te destacar que estas matemáticas tienen un sentido práctico y que su desarrollo
se hace generalmente fuera del ámbito universitario, todavía más ocupado por cíer-
ta especulación sin interés por su utilidad.
Quizá el caso más interesante para discutir sobre el progreso cientifico de fines
de la Edad Media sea Leonardo da Vinci. Nacido en Vinci (en la Toscana italiana)
un sábado 15 de abril de 1452 a las diez de la noche (White, 2001), su vida estuvo
marcada por los cambios de dependencia y subordinación a diferentes grupos o se-
ñores poderosos, con el consiguiente cambio de residencia: Anchiano, Florencia,
Milán, Roma, Mantua, Venecia y Cloux, donde falleció el 2 de mayo de 1519. Leo-
nardo dominó muchas y diferentes ramas de la experiencia humana y todavía hoy
hay quienes lo ensalzan hasta niveles divinos o quienes lo tratan como un vulgar
hombre sin cultura (uorno senza lettere). Su vida está llena de contradicciones: ho-
mosexual e hijo ilegitimo de un padre mujeriego, artista que se hastía del arte, in-
ventor práctico que imagina obras fantásticas', ser sin capacidad de escritura que
legó más de trece mil páginas de escritos y documentos, miembro de una familia
de notarios que no pudo ingresar a la universidad, zurdo empeñado en mantener
su rasgo cuando todos los pintores zurdos eran despreciados; el conocirníento de su
vida ofrece los mismos altibajos: desde detalles como la hora exacta de su nacírnien-
ra hasta incongruencias sobre su infancia o pasajes de su vida adulta.
Ingeniero, cocinero, pintor, escultor, quizá el mejor calificativo que podria englo-
bar la obra o las habilidades de Leonardo sea el de inventor. En una de sus aficio-
nes, la comida y la preparación de banquetes, inventa y desarrolla su creatividad:
inventor de las servilletas, se le crea una obsesión por mantenerlas limpias y para
ello inventó una máquina secadora de tambor de unos seis metros de altura que era
operada mediante movimientos de los pies de los ayudantes de cocina (Routh, S. y
J. 1996). Cuando Ludovico Sforza se casó con Beatrice d'Este, Leonardo debió en-
cargarse de los preparativos de la boda. Decidió construir un pastel de bodas de 60
metros de diámetro que reproducia el palacio del duce; los invitados pasarían por
las puertas del pastel para sentarse en bancas de pastel y comer pastel. Lo que Leo-
nardo no supo calcular es que los pájaros y las ratas de Milán acabarlan con su obra
- - ~ . -
Metodología científica _
por la noche y en la mañana de la fiesta sólo quedaban restos desparramados de lo
que seria su gran obra. Pero asf era Leonardo. capaz de imaginar y llevar a ia prác-
tica cosas que superaban todas las convenciones y gustos de su época, lo que le trae-
ría admiradores pero también detractores y enemigos.
La amenaza turca sobre Venecia en 1500 lo llevó a idear un submarino como
un armamento capaz de llegar hasta el enemigo. Es curioso que no se animó a
mostrar los detalles de su invento pensando en las consecuencias éticas: creía que
lo podian usar seres malvados para matar bajo el agua (White, 2001).
En el campo clentíñco. pocos estuvieron al tanto de sus indagaciones, dado su
miedo a ser plagiado.
Como dice Koyré (1978), fue un hombre de la transición entre el medioevo y
la edad moderna, que sustituyó los sonidos (ei habla de los otros y la tradición) por
lo visual (la propia percepción y el propio juicio) como fuente del conocimiento.
Ei interés personal principal de Leonardo estuvo centrado en los problemas de
la ingeniería militar. Uno de los periodos de su vida más venturoso se dio cuando
pasó al servicio de César Borgia -la figura inspiradora de El príncipe, de Nicoló Ma-
chiavelli- en 1502. Leonardo tuvo acceso a todos los ámbitos de la vida en los do-
minios de César Borgia y su preocupación fundamental fue mejorar los sistemas de
defensa de los castillos y fortificaciones de Borgia. Es posible que como resultado
de una de las acciones de traición y crueldad de César Borgia, Leonardo resolviese
abandonarlos, pero lo cierto es para 1503 se encontraba trabajando de nuevo al
servicio de Florencia y desarrollando planes de rescate de Pisa, una ciudad estraté-
gica fundamental para el poderio florentino. Como resultado de esto, Leonardo
confeccionó mapas de la ciudad de imola y de las regiones Toscana, Romaña y
Emilia que presentan una gran precisión y que renovaron la idea de cartografía.
Leonardo proporcionó la primera formulación de la ley correcta de la acelera-
ción en caida libre basándose en su conocimiento de los ingleses del siglo XIV, pe-
ra quizá sus aportes más importantes se dieron en el campo de la anatomía
humana. En una época en que disecar cadáveres o realizar autopsias estaba prác-
ticamente prohibido, pudo practicar autopsias a un gran número de cadáveres -
según él mismo confesó, más de diez; según comentarios, casi treinta- y describir
con precisión el quiasma óptico. la conexión entre nervios y músculos y la estruc-
tura neurológica básica (por la cual los nervios descienden desde el cerebro hasta
los músculos, pasando por la columna vertebral). También se interesó por el apara-
to reproductor masculino y femenino, aunque llegó a conclusiones que no partían
necesariamente de sus observaciones, como cuando decía "el hombre que culmi-
na la cópula de mala gana y con desdén engendra hijos irritables e indignos de con-
fianza; pero si se aborda la cópula con amor y deseo por ambas partes, los hijos
serán muy inteligentes, ingeniosos, vitales y agraciados" (citado por White 2001).
Otro de los grandes temas en la preocupación de Leonardo fue su obsesión por ha-
cer de los seres humanos entes con capacidad de volar, ya sea por autopropulsíón
o por medio de aparatos mecánicos.
¿Por qué Leonardo ha sido reconocido como artista y discutido como cíentíñ-
ca? Por un fenómeno especial del conocimiento. El conocimiento, en cualquiera de
sus formas es público; pero esto se acentúa en el caso del conocimiento que
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
denominamos ciencia. A su muerte, las trece mil páginas de notas, guardadas en
carpetas y atadas en bultos con cintas, fueron llevadas por su compañero Francés-
ca Melzi a la residencia de sus antepasados cercana a Milán y luego, un hijo de és-
te, Orazio. necesitado de espacio en la casa, los arrurnbó en el desván, donde
permanecieron por un tiempo y luego fueron dispersados por el mundo (uno de
esos bultos está ahora en manos de Bill Gates). Nunca se han publicado, sino que
han servido para dar prestigio a las colecciones de nobles o de especuladores de te-
soros artísticos. Por ello, no estuvieron al alcance de los científicos y sus ideas se
discutieron mucho tiempo más tarde, en el siglo XIX, cuando ya su valor innovador
era reducido.
De acuerdo con Crombie (1974b), hay seis elementos que permiten exhibir las
contribuciones principales de los pensadores de la Edad Media al progreso cientíñco:
1) La recuperación de la idea griega de método cientifico, adoptando una es-
trategia de relaciones entre datos empiricos y principios teóricos, por ia cual se tra-
taba de describir los fenómenos de la manera más precisa para luego relacionar
estas características con principios generales que se podían aplicar a Jos aconre-
cimientos similares; 2) la adopción de las ideas platónicas de la base matemática
del mundo, por la cual se introdujo la posibilidad de explicar los fenómenos de la
física a partir de modelos matemáticos; 3) los intentos claros de sustituir una ma-
temática del reposo, como era el caso de los griegos, por una matemática del mo-
vimiento, necesaria para admitir luego la ley de la gravitación y una nueva
concepción (heliocéntrica) del universo; 4) hubo progresos notables en el ámbito de
la tecnología, que Impactarían el desarrollo de la ciencia: las técnicas de medición
(por ejemplo, el astrolabio y el cuadrante), el uso de la balanza como instrumento
habitual en la quimica, el uso de energía eólica o hidráulica; en las ciencias bioló-
gicas, se hicieron descripciones de la flora y fauna de distintas regiones, favoreci-
das por el desarrollo de un arte realista que permitió contar con ilustraciones más
exactas de los organismos, y 6) dos concepciones de orden epistemológico impac-
taron en las ideas sobre la naturaleza de la ciencia: la idea de que la ciencia tenía
como objetivo un dominio de la naturaleza que favoreciera a los seres humanos y
una concepción impulsada por los teólogos, aceptando que ni la acción de Dios ni
las especulaciones humanas podian tener cabida dentro de un sistema filosófico,
con lo que se planteaba la posibilidad de un relativismo que permitia la aceptación
de una renovación constante de las teorías científicas.
Quizá nunca hubo una separación tajante entre ciencia y técnica en la Edad
Media, como varios autores han sugerido. Debemos recordar que Domingo Cun-
dlsalvo, el archidiácono de Segovia. había escrito en el siglo XII una De Divisione
Philosophiae, donde proponía dividir los conocimientos en dos tipos; teóricos,
donde se incluia la física, la matemática y la metafísica, y los de orden práctico,
que comprendían la politica -el arte del gobierno civil y el arte del gobierno de
la familia- y la ética -el arte del gobierno de si mismo- (Crornbie, 1974b). Ha-
cia el final de la Edad Media, en especial, se produjo una gran difusión de las in-
novaciones técnicas que trataban de superar la condición del ser humano
dominado por las fuerzas naturales. Uno de los hechos más significativos fue que,
a pesar de que en Oriente se mantuvo el espíritu científico con más fuerza, en Oc-
cidente se introdujo la mayor parte de las innovaciones tecnológicas (Whyte, 1981).
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Metodología científica
Esto se explica, en parte, porque la ciencia era un oficio de intelectuales que tra-
taban de entender cómo eran las cosas, mientras que la técnica es una necesidad
de seres humanos que tienen que hacer cosas (la tecnología como ciencia aplica-
da sera un hallazgo del siglo XIX).
Los monjes de la cristiandad latina no estaban tan preocupados por los gran-
des principios o la mística como los monjes orientales, griegos. La iglesia oriental
enfatizaba la contemplación, mientras que la de Roma (o Aviñón) estaba mas inte-
resada en la actividad. En Alemania un monje benedictino, Teophilus, escribió en-
tre el 11 22 Yel 1123 un tratado que proporciona una serie de direcciones de orden
tecnológico para un gran número de procesos, en especial en la metalurgia y la fa-
bricación del vidrio. Con el desarrollo de la tecnología militar y de armas mas po-
tentes y armaduras mas fuertes. se dio paralelamente un progreso en la
arquitectura de protección de palacios y fortificaciones. Los ingenieros franceses
elaboraron la arquitectura gótica durante el siglo XII, la cual permitía construir obras
mas grandes y magnificentes con mayor economía.
En la Europa septentrional se produjo una serie de cambios radicales en la pro-
ducción agrícola: la fabricación de un arado pesado que permitla una rotulación
mas profunda de la tierra y, al mismo tiempo, la posibilidad de un mejor drenaje:
un sistema de rotación de los cultivos de "tres campos" por la que sólo una terce-
ra parte del terreno quedaba en barbecho, y el Invento del arnés del caballo, que
no estrangula al animal y permite obtener mayor fuerza en comparación con el sis-
tema de yugo. Eso se tradujo en la diferenciación pronunciada entre los caballos de
silla y los de tiro y el desplazamiento de los bueyes de las labores agrícolas.
Todas estas innovaciones permitieron, a suvez, un excedente de alimentos que
a su vez amplió el excedente económico que permitió la construcción de las gran-
des catedrales y la expansión de la burguesla que luego apoyarla a los artistas e in-
novadores cientlficos del Renacimiento y posteriores. Otro aspecto importante de
esta época fue el perfeccionamiento de la navegación.
V. LA CIENCIA MODERNA
Durante el siglo XV] se observó una gran transformación en la vida humana: la ex-
pansión de los viajes a través del mundo, anticipados por Colón en 1492, confir-
maron la variedad de los seres vivos en el planeta y, al mismo tiempo, lo
relativamente incompleto de los seres. Con el descubrimiento de la nueva ruta a
"las Indias" comenzó la declinación de Venecia como república poderosa monopo-
lizadora del comercio con Oriente, y esto produjo el consiguiente reacomodo de las
condiciones politicas y económicas de Europa. Las nuevas rutas permitieron un au-
ge del comercio y reproducción de la riqueza que transformó la economla y el es-
píritu: al aceptar la variedad del mundo, los seres humanos se mostraron
dispuestos a aceptar la variedad en la obra que representara esa variedad, ya sea
la literatura, la poesía el arte visual y la ciencia.
El 31 de octubre de 1517 el monje agustino Martín Lutero clavó en la puerta
del atrio de la iglesia de Wittenberg un documento que contenla 95 tesis contra el
dominio del papado de Roma y el uso comercial de las indulgencias eclesiásticas,
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
Esto acentuó los procesos de cambio polítíco, dado que en Alemania no pocos prin-
cípes ambiciosos vieron en las riquezas de la iglesia católica un botín disponible, lo
que condujo a guerras de todo tipo que se extendieron por Europa. La revuelta de
Lutero inspiró otros disturbios, en especial entre campesinos contra ei orden feu-
dal y sus abusos, que fueron violentamente reprimidas.
Nicoló Machiavelli (conocido vulgarmente en la lengua española como Maquia-
velo) nació en Florencia en mayo de 1469 y falleció el 21 de junio de 1527, des-
pués de una vida con altibajos, alegrías y penas, donde conoció el destierro, la
cárcel y hasta la tortura. Hijo de abogado, en 1498 fue nombrado jefe de la segun-
da cancillería de la República de Florencia, aun cuando la época estuvo llena de
cambios politicos en la región y Maquiavelo sufrió las consecuencias. Florencia fue
la cuna del Renacimiento y desde finales del siglo XIII sus vecinos habían iniciado
un proceso de producción cultural donde la creatividad humana produjo obras que
no tenían paralelo desde la cultura griega clásica. Dante (1265-1321) convirtió la
lengua toscana en la lengua literaria de Italia, aun cuando en De Vulgari Eloquentia
defiende a quienes se expresan en lenguas vernáculas. Hay que añadir los nombres
de Petrarca (1304-1374), el primer gran humanista y considerado todavia hoy co-
mo el más grande los liricos de Italia; Boccaccio (1313-1375), creador de la prosa
italiana, y Giotto (1276-1337), arquitecto que ya mostraba elementos que habrían
de manifestarse de manera cabal en el Renacimiento, en especial el uso de la pers-
pectiva donde puede apreciarse la idea de profundidad. Esta apertura continúa en
el siglo xv con los renacentistas (Langer, 1980). Es en esta ciudad donde Maqutave-
lo desarrolló sus ideas.
A principios del siglo XVI se preparaba en Florencia una reforma constitucional
que acentuaria las instituciones republicanas, pero en otoño de 151 2 los Médicis
entraron triunfalmente en la ciudad, disolvieron el régimen existente y exilaron a
muchos de los más firmes republicanos, entre ellos a Maquiavelo, no sin antes tor-
turarlo, acusado de formar parte de una conjura antirnedicea. Comienza a escribir
sus Discursos en la primera década de Tito Livio (Maquiavelo, 1987), los que inte-
rrumpe brevemente unos pocos meses de 1513 para sistematizar sus ideas sobre
el gobierno en un pequeño tratado que todavía hoyes objeto de fuertes polémicas,
El Príncipe (Maquiavelo. 1993).
En 1527, luego del saqueo de Roma, los Médicis fueron expulsados nueva-
mente de Florencia. Maquiavelo ofreció sus servicios, pero fueron rechazados por
considerársele anticuado y por ser sospechoso de colaboracionismo. Desilusícna-
do, falleció un mes más tarde. Su obra perdura hasta nuestros dias como fuente
de inspiración para el estudio de los sistemas politicos. Para él, la sociedad es el
resultado de las acciones humanas y el ser humano es quien construye las socíe-
dades y, con ello, hace la historia. Tampoco es la sociedad un fenómeno natural, si-
no el resultado de los trabajos de los seres humanos en función de sus deseos; la
construcción de la sociedad no es ya el objeto de seres supra o ínfranaturales, sino
del análisis racional y la experiencia práctica de quienes viven en ella. Con ello. se
crea una nueva ciencia, la ciencia de la política, cuyo trabajo, independiente de la
moral, será el de construir con eficacia la sociedad requerida. Metodológicamen-
te, esta concepción de una ciencia social libre de valores sigue siendo polémica en
nuestros días.
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Metodología científica
En otros campos científicos, la nula difusión de los trabajos de Leonardo da
Vinci sobre anatomía humana lleva a reconocer al holandés Andreas Vesalio (1514-
1564) como el fundador de la anatomía moderna. Publicó en 1543 Dehumani cor-
parísfabrica, un texto con claras Influencias de Galeno en cuanto a la concepción
general del cuerpo humano y de la ñstologta. Las descripciones anatómicas de es-
te texto son su principal aporte, sólo superadas, quizá, para la época, por las no pu-
blicadas de Leonardo. Se cree que algunas fueron elaboradas en el taller de Tiziano,
con la participación del mismo Vesalio; en todo caso, muestran la relación estrecha
que se había establecido entre el arte y la descripción cíentíñca.
Philippus Aureolus Theophrastus Bombast van Hohenheim, más conocido co-
mo Paracelso, fue uno de los primeros que trató de construir una nueva medicina
prescindiendo de las clasificaciones hechas por los griegos, que dividían las sustan-
cias componentes del cuerpo humano en cuatro humores o elementos. Nació en
1493 en Einsiedeln, en Suiza. Su padre era médico, profesor en una escuela de mi-
nas, y en ese ambiente Hohenheim obtuvo conocimientos químicos y mineralógi-
cos. Realizó viajes por toda la zona del norte de Italia, Suiza, Austria y Francia y en
esos viajes trabó relaciones con alquimistas, astrólogos, adivinos y miembros de so-
ciedades secretas y esotéricas, de donde aprendió muchas cosas sobre el efecto de
ciertas sustancias en el cuerpo humano, junto con dudosos saberes.
Fue nombrado profesor de medicina en Basilea en 1526, donde apareció el mo-
te de Paracelso, del cual ciertos autores discrepan sobre su aceptación voluntaria o
su propia invención. Esto demuestra que ahora como entonces Paracelso fue una
personalidad de contrastes fuertes, a quien se amaba o se odiaba. Sin poseer toda-
vía un método experimental seguro, invitó a sus discipulos a dejar a un lado las doc-
trinas tradicionales que venían de los griegos y a observar por sí mismos en el
cuerpo humano, experimentando con sustancias y elementos. De alguna manera,
es el primer introductor de la química en la medicina. Sin embargo, no pudo despo-
jarse por completo de las teorías griegas y su teoría de la quintaesencia lo demues-
tra de alguna manera. Repudíando a los griegos, estableció que en los casos en que
predomina la humedad el mercurio es la sustancia básica, el azufre es el predomi-
nante en los casos del calor y la sal en las condiciones secas. También habló de la
condición de frío, pero no le atribuyó alguna sustancia; a las cuatro cualidades fun-
damentales debería agregarse una quintaesencia o quinto elemento, que es el resul-
tado de la combinación de las cuatro cualidades fundamentales (Daurnas. 1972).
En el terreno de las enfermedades mentales se había desarrollado una prácti-
ca nefasta: la adjudicación de brujería a ciertas personas, especialmente mujeres.
El problema había comenzado en 1484 can la bula papal Summis desiderantes af-
fectibus, por la cual Inocencia VlII autorizaba a dos dominicos alemanes a proceder
en contra de las brujas. Estos dos frailes, Heinrich Kraemer y [ohannes Sprenger,
redactaron entre 1487 y 1489 un manual para identificar las brujas y proponer un
tratamiento. El manual llevó por título Malleus Maleficarum y se editó diecinueve
veces en menos de tres siglos; no sólo pretendía demostrar que las brujas existen
sino que además condenaba a quienes no creían en ello como herejes y fue usado
principalmente por los inquisidores como el libro de cabecera (Papp y Babini,
1952). El manual tuvo un efecto atroz: alrededor de 500000 personas fueron acu-
sadas de brujería y condenadas entre los siglos xv YXVII. Por medio de "confesiones"
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
obtenidas por torturas, reconocieron haber tenido pactos con el diablo (una inven-
ción muy particular de la imaginación humana), haber viajado largas distancias
montadas en una escoba, haber besado al diablo por debajo de la cola, haber teni-
do relaciones sexuales con incubas (demonios de un pene frío como el hielo) o con
súcubos (demonios femeninos) (Harrís, 1981). De alguna manera, esta cacería de
brujas se desarrolló con más fuerza en el norte de Europa, donde los judíos habían
dejado de ser las víctimas principales de las persecuciones. Las brujas se convirtie-
ron en los nuevos destinatarios del odio, pero no debe descartarse el interés eco-
nómico de los inquisidores, quienes se apropiaban de los bienes de los
perseguidos. Incluso Lutero admitió la necesidad de exterminar a las brujas; pero
en los lugares donde no se utilizó la tortura, como Inglaterra, el número de brujas
fue comparativamente escaso, salvo en el periodo iniciado en 1645 cuando los cal-
vinistas presbiterianos tomaron el poder (Johnson, 1989). Lo destacable es que es-
ta teoría se basaba en supuestos datos científicos y que fue aceptada por seres
humanos que eran o mostraban racionalidad en otros aspectos, incapaces de tomar
conciencia de que era una teoría de justificación, como ocurre con cualquier vulgar
ideología. Hay que decir que los humanistas vieron en esto algo que debía ser aban-
donado o suprimido; por ejemplo, Juan Luis Vives, quien es considerado por algu-
nos como el precursor de la psicología de observación, organizó en su ciudad natal,
Valencia, un asilo para el cuidado de los enfermos mentales. Heinrich Cornelius
Agríppa(1486-1535) tuvo una vida relativamente breve pero no por eso menos ac-
cidentada; propuso, sin éxito, la necesidad de unificar los términos clasificatorios
de la bíología y ia medicina; al mismo tiempo denunció la inseguridad y la vani-
dad de las ciencias ocultas de su época y se opuso de manera terminante a los jui-
cios contra las brujas. Un discípulo suyo, [ohannes Weyer (1516-1588), quien se
doctoró en París en 1537, publicó un trabajo donde refutaba los falsos argumentos
pretendidamente anatómicos y fisiológicos del Malleus y planteó que las acciones
de las acusadas de brujería podrían provenir de ciertos venenos o drogas, por los
cuales no debían ser culpadas. Esto, porque demostró que el manual tenia una cla-
ra orientación misógina. con lo cual resultó un gran adelantado para su época.
Al mismo tiempo, la medicina progresaba por el campo de la práctica. Los ci-
rujanos militares se enfrentaban a un problema nuevo, el tratamiento de las heri-
das por armas de fuego. Esto dio pie a experiencias de corte científico no muy
usuales hasta esa fecha: Ambrosio Paré (1 510-1590), médico al servicio de Francis-
co I de Francia, se vio en la necesidad de atender a muchos heridos después del
ataque a la ciudad de Turin en 1537. El tratamiento habitual consistía en cubrir las
heridas con aceite de saúco, en el supuesto de que eran venenosas. Los resultados
eran contraproducentes, pero nadie se había percatado. Paré tuvo la desgracia pa-
ra él y la suerte para los soldados, de que se le acabara el aceite y dejara a varios
sin el tratamiento; a la mañana siguiente observó que quienes no habían sido un-
tados se habían recuperado mejor, de manera que a partir de allí abandonó esa cos-
tumbre. En una época en que los tratarn lentos de fracturas y dislocaciones de
huesos estaban en manos de barberos y peluqueros, Paré comenzó a publicar tra-
bajos sobre estos temas, rescatando para los médicos la capacidad de hacer ciru-
gías. En el siglo XVI, el boloñés Gaspere Tagllacozzi restauró una nariz desprendida
injertando un trozo de piel del brazo y dejándolos unidos -nariz y brazo- hasta
que la nariz quedó firme (Crombie, 1974b). Bartolomeo Eustachio (1520-1574)
Metodología científica
tuvo un destino parecido al de Leonardo: desarrolló una serie de ilustraciones ana-
tómicas en 1552, las que no fueron publicadas sino hasta 1714, con 10 cual su nom-
bre no figura entre los fundadores de la anatomía moderna.
La observación se extendió a otros aspectos de la naturaleza, los pájaros, las
aves, los mamiferos, los peces, los insectos. Muchos de los estudiosos partieron de
los textos de Aristóteles, aun cuando posteriormente sus propios estudios los lleva-
ron a renovar o modificar los planteamientos de éste. Muchos también -y de allí
su valor- se convirtieron en estudios importantes de anatomía comparada, mes-
trando una enorme capacidad de observación y contrastacíón. Uno de los ejemplos
de esta actividad fue Harvey, quien provenía de una larga tradición de embnologos,
anatomistas y estudiosos de 10 que podríamos denominar la escuela de Padua, don-
de se había desarrollado una tradición reconocida.
Gabriel Fallopio (1523-1562) describió los ovarios y las trompas relacionadas
con su nombre y otras estructuras anatómicas. El sucesor de Fallopio en Padua, Cl-
rolamo Fabrici d'Acuapendente (1533-1619) -que fue amigo personal y médico de
Galileo-, partió de la teoría embriológica aristotélica para llegar a desarrollar más
tarde estudios comparados sobre las estructuras anatómicas de los vertebrados, po-
niendo en práctica un método de análisis comparativo que luego ampliaron sus dis-
cípulos.
Mientras tanto, en el campo de la física, comenzaba a gestarse una transforma-
ción parecida a partir de la obra de Nicolás Copérnico. que había nacido en Thorn,
vieja ciudad de la Hansa prusiana (en español Torún, en la actual Polonia) el 19 de
febrero de 1473 y murió en Frauenburg el 24 de mayo de 1543. Copérnico es, qui-
zá, uno de los mejores ejemplos de la influencia que puede tener un científico des-
pués de su muerte.
Su padre era un rico comerciante fallecido cuando Nicolás contaba con diez
años. Recibió entonces la protección de un tío materno, Lucas Watzelrode, que per-
tenecía a la burocracia eclesiástica (y que llegaría a ser obispo de Warrnie), quien
lo ayudó a estudiar en Italia. Estudió primero en la universidad de Cracovla, en esa
época un centro cultural de gran influencia en el este de Europa, pero en 1496 se
inscribió en la universidad de Bolonia para estudiar derecho. Viajó a Roma en
1500, donde dictó conferencias sobre matemáticas y en 1501 volvió a Polonia pa-
ra hacerse cargo de la canonjia de la catedral de Frauenburg; en seguida obtuvo un
permiso para regresar a Italia, donde estudió medicina y derecho en la universidad
de Padua. Sin embargo, su titulo de doctor juris canonice le fue otorgado en la uni-
versidad de Ferrara. Regresó a su patria natal, donde estuvo primero al servicio de
su tia como secretario y médico y a la muerte de éste, en 1512, pasó a Frauenburg
donde vivió hasta su fallecimiento.
Los cálculos para encontrar el movimiento de la Tierra y el Sol y el resto de los
planetas eran enormemente complicados.
Hiparco desarrolló un modelo en el siglo -11, mismo que adoptó Ptolomeo en
el siglo -11 y se publicó en un texto que en su versión latina recibió el titulo de Al-
magesto. Permitía predicciones bastante acertadas de los movimientos como eclip-
ses de Sol y Luna y era un modelo geométrico de esferas circulares que no se
correspondía a la realidad; pero que fue interpretado como un recurso metodológico
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__________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia
para "salvar las apariencias". Además de lo complicado, presentaba la dificultad de
entender el movimiento aparentemente errático de Marte y Venus, los únicos pla-
netas identificados hasta ese momento por la sencilla razón de ser los únicos visi-
bles sin instrumentos.
El gran hallazgo de Copérnico fue encontrar que los calculas se simplificaban
si se ponia al Sol en el centro del universo y la Tierra como uno de sus satélites. De-
bemos destacar aquí, entonces, este proceso de acomodación (siguiendo la inter-
pretación epistemológica de Piaget) como el elemento central; es decir, fue
necesario salvar una teoría o fue necesario para producir una teoría y no como re-
sultado de la observación empírica. Ésta. como sabemos, nos da cuenta de mane-
ra falsa del movimiento del Sol, ya que se trata de un movimiento aparente (desde
cierta forma o perspectiva del observador). El Sol, para un observador ubicado en
la superficie terrestre, "parece" moverse a través del día y de las estaciones, en un
movimiento ininteligible que ha dado lugar a numerosístrnos mitos y ritos en todas
las culturas; en última instancia, la fecha por la cual aún hoy la iglesia católica fija
de manera definitiva el nacimiento de Jesucristo es el resultado de estos ritos.
El sistema ptolemaico era un sistema incompatible con el aristotélico; éste se
basaba mas en las ideas físicas y aquél era mas preciso en orden a los calculas ma-
temáricos. La polémica entre estos sistemas abarca toda la Edad Media hasta el si-
glo xv y en gran parte estuvo determinada por los comentarios que el filósofo
griego Simplicio planteó en el siglo VI.
El texto de Copérnico fue escrito durante un largo periodo; probablemente intuía
las dificultades que se presentarían de ser publicado y postergó su publicación.
Sin embargo, las ideas de Copérnico eran conocidas desde tiempo antes y si
éste no había insistido en sostener que la posición relativa y el movimiento de la
Tierra eran un hecho físico y no una mera conveniencia matemática, se debía a que
pensaba que se burlarían de él, tomándolo por loco, como de hecho lo había ex-
presado Lutero (Crornbie, 1974b). Su propuesta demostró su utilidad practica en el
calculo que Erasmus Reinhold hizo en 1551 para determinar la duración del año en
la propuesta de calendario presentada al papa Gregario XIII. Pero Copérníco había
escrito un breve texto, alrededor de 1512, donde explicaba los principios de una
nueva astronomía, De hypothesibus motuum coelestium a se constitutis Commenta-
rio/us, que apenas se publicaría en 1878. Hay que señalar que se presentó la ver-
sión doméstica de la obra al papa Clemente VII en 1533, ocasión en que el
pontífice no expuso obstáculo alguno. Incluso en 1536, el cardenal Nícolás schon-
berg, miembro de la curia romana. incitó a Copérníco para que publicara sus tra-
bajos, lo que éste no hizo.
En 1539 había llegado a Frauenburg un joven matemáríco procedente de la
universidad de Wittenberg, quien se interesó por las ideas copernicanas. Georgjoa-
chim Rheticus (1514-1574), que así se llamaba, redactó un breve resumen de la
obra de Copérnico. Narratio prima, que apareció en Basilea en 1541 y que tuvo un
gran éxito (Koyré, 1972), lo que animó a Copérnico a publicar la obra completa. Le
encomendó entonces a Rhetirius que lo hiciera, pero éste, que había sido designa-
do profesor de la universidad de Leipzigen 1542, confió la supervisión de la edición
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Metodología científica _
a un teólogo luterano, Andreas Osiander, quien temeroso de las persecuciones re-
ligiosas redactó un prólogo que no firmó y que durante mucho tiempo fue tomado
como escrito de Copérnico. En ese prólogo se dice:
.Pero si quieren ponderar la cuestión con exactitud, encontrarán que el autor de esta
obra no ha cometido nada por lo que merezca ser reprendido. Pues es propio del astro-
nomo calcular la historia de los movimientos celestes con una labor diligente y diestra.
y además concebir y configurar las causas de estos movimientos, o sus hipótesis, cuan-
do por medio de ningún proceso racional puede averiguar las verdaderas causas de ellos.
y con tales supuestos verosímiles. sino que se basta con que muestre un cálculo coinci-
dente con las observaciones, a no ser que alguien sea tan ignorante de la geometría o de
la óptica que tenga por verosímil el epiciclo de Venus, o pueden calcularse correctamen-
te dichos movimientos a partir de los principios de la geometría, tanto mirando hacia el
futuro como hacia el pasado. Ambas cosas ha establecido este autor de modo muy nota-
ble. Y no es necesario que estas hipótesis sean verdaderas, nt siquiera que se crea que
esa es la causa por la que precede unas veces al Sol y otras le sigue en cuarenta grados
o más (...) Por tanto, permitamos que también estas nuevas hipótesis se den a conocer
entre las antiguas. no como más verosímiles sino porque son al mismo tiempo admira-
bles y fáciles y porque aportan un gran tesoro de sapientisimas observaciones... (Copér-
ruco. 1982:85-86)
En la década de 1570, el matemático inglés Thomas Digges (1546-1595), formu-
ló una representación del sistema copernícano, modificando alguno de sus principios
centrales. especialmente la idea de espacio cerrado, y propuso un mundo de natura-
leza infinita.
El mundo propuesto por Copérnico, sin embargo, era un universo cerrado. Se-
rá Giordano Bruno (1548-1600) quien, mediante una intuición genial, como seña-
la Koyré (1972,1978). presentará la idea de que la astronomía debe abandonar la
concepción del universo como un mundo cerrado y aceptar el infinito. Bruno era
un fraile dominico que intentó refugiarse en Ginebra de las persecuciones inquisi-
toriales; pero los calvinistas lo expulsaron y se fue a París, donde los aristotélicos
también lo rechazaron. En 1584 publicó Cena de le Ceneri, donde formuló una de-
fensa entusiasta de la obra de Copérnico y refutó los ataques a la teoria de éste,
mostrando que las cosas que están en la Tierra se mueven con esta, de manera que
todos los movimientos son relativos, así como relativas son las nociones de "arrl-
ba" y "abajo" y la idea del centro del mundo o centro del universo. Bruno fue cap-
turado por la Inquisición en Venecia en 1592 y condenado a morir en la hoguera,
después de un largo juicio, en 1600 en Roma.
Los historiadores de la ciencia han creado la expresión "el milagro de los años
1620" para referirse al cambio en la perspectiva científica que tuvo lugar en ese lap-
so, por el cual la ftsica de cualidades pasó a ser una física cuantitativa; el cosmos,
un sistema ordenado y cerrado, se sustituyó por un universo indefinido; el mundo
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
sensible, por un mundo pensado por medio de fórmulas matemáticas; el mundo vi-
sible se prolongó en un mundo de seres imperceptibles alojo humano, y el cuerpo
humano, hasta entonces asiento de espíritus y otros seres, se convirtió en un ferió-
meno natural cuya fisiología podía ser interpretada como una máquina.
Algunos autores toman la aparición del texto de William Harvey, De motu cor-
dis. en 1628, como el inicio de la transformación cientifica de la medicina (Pérez
Tarnayo, 1999) -el otro texto es el ya mencionado Dehumaní corpori fabrica-«; en-
tre tanto. había y hay otras medicinas, más antiguas y con éxitos relativos que en
algunos casos se situaban a la par de la medicina cientffica. No obstante, ninguna
puede explicar el funcionamiento del sistema corporal de la manera racional en
que lo hace la medicina que se desarrolló desde principios del siglo XVII.
Harvey nació en Folkestone en 1578, en una familia de pequeños propietarios
rurales. Estudió en Padua, donde obtuvo su titulo de médico en 1602. Regresó a In-
glaterra, en la que tuvo como uno de sus pacientes a Francis Bacon; también estu-
vo al servicio de la corte, primero con [acebo 1y luego con Carlos 1. Harvey habia
tenido por maestro a Girolamo Fabrici, de quien habia tomado el método, aunque
algunos autores dicen que en su estancia en Italia tomó conocimiento de Galileo y
sus métodos. En su periodo al servicio de Carlos 1, éste puso a su disposición sus
parques de ciervos en Windsor y Hampton Court, donde desarrolló gran parte de
sus observaciones. Estudió el corazón de una gran variedad de vertebrados e inver-
tebrados y trató de adecuar sus estudios a los casos que se pudiesen resolver por
medio de la medición y el experimento. Su primera exposición sobre la circulación
de la sangre se presentó en unas conferencias dictadas entre 1616 y 1618 en el
Real Colegio de Médicos de Londres. Sin embargo, su reinterpretación de la teoría
galena sobre la circulación no se hizo a partir sólo de sus descubrimientos empiri-
cos. sino de una reínrerpretacíon global de la teoria, reacomodando sus hallazgos
empíricos en una nueva ordenación. El primer autor occidental que había hablado
del paso de la sangre por los pulmones para cambiar de color fue Miguel Servet
(1511-1553) en 1553, en medio de una discusión teológica; pero la teoría de Har-
vey es realmente original por la forma en que construye una explicación completa
del sistema utilizando los recursos metodológicos que habia aprendido en la escue-
la de Padua. La diferencia entre Harvey y otros especuladores se basa en que aquél
somete sus recrias a pruebas empíricas. Su librito de 1628, Exercitatio anatomica
de motu cordis et sanquinie, de sólo setenta y dos páginas, publicado en Holanda en
una edición barata y lleno de errores de ortografía. era el resultado de muchos años
de observación y reflexión, Calculando la sangre que se bombeaba en cada pulsa-
ción, llegó a la conclusión de que en aproximadamente media hora el corazón
mueve la sangre contenida en todo el cuerpo, de manera que la misma sangre de-
bia renovarse y pasar de alguna forma a las venas desde las arterias (más tarde se
descubrieron los capilares). En 1651 publicó un segundo libro, Degeneratione aní-
malium, que es el progreso más notable de la embriología desde los tiempos de
Aristóteles (Dampier, 1986).
Al mismo tiempo, Descartes (1596-1650) desarrollaba su modelo mecánico del.
cuerpo humano, un verdadero modelo teórico. La exposición completa se presen-
ta en su tratado sobre el ser humano que integraba Le Monde ou 7l'aité de laLumie-
re, completado hacia 1633, pero publicado después de su muerte en 1664. La
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Metodología científica _
explicación trataba de combinar la sustancia material del cuerpo con la condición
de existencia de la racionalidad y el pensamiento; pero sus visiones rnecanícistas
permanecerán durante mucho tiempo como las interpretaciones más adecuadas
del funcionamiento del cuerpo humano.
El punto central en este proceso es la discusión sobre una revolución científi-
ca. que se habría presentado a principios dei siglo XVI y que estuvo representada
por Galileo Galilei, johannes Kepler, Francis Bacon. René Descartes y otros. según
el autor que se consulte.
La frase "Revolución Cientifica" no se usaba antes de 1939. cuando Koyré co-
menzó a hacerlo. afirmando que se trataba de la más grande de las revoluciones
de la mente humana desde la Grecia clásica (Shapin, 2000). Sin embargo. los mo-
dernos historiadores han puesto en duda una definición absoluta de revolución. no
sólo para su interpretación dei ámbito cíentíñco, sino para todo tipo de actividad
humana. ya se trate de 10social. lo político, lo cultural o lo económico. Debe tener-
se en cuenta. además. que la distinción de los ámbitos cientifíco, social y otros es
sólo una cuestión de enfoque o de énfasis. ya que ninguna de estas esferas de la
agencia humana es independiente. No se trata. por ejemplo. de hablar de las in-
fluencias políticas o económicas en la ciencia: la ciencia, como actividad o sistema,
y el cíenuñco, como ser humano. son a la vez agentes politicos y económicos yac-
túan global o estructuraimente. Lo que se pone en marcha en el siglo XVII en el mun-
do occidental o en Europa (Estados Unidos no contaba todavia para nada) es una
nueva visión general del mundo. una nueva weltanschaung que. de acuerdo con
Shapin (2000) presenta cuatro rasgos básicos:
1. La interpretación de la naturaleza a la manera de mecanismos que operan C O ~
mo sistemas integrados de operaciones coordinadas. con entradas (inputs).
transformaciones y salidas (outputs).
2. La despersonalización del conocimiento de la naturaleza; esto es. la supera-
ción de ciertas formas egocéntricas de pensamiento (la eliminación de cier-
ras interpretaciones mágicas, como se manifiesta en el paso de la astrología
a la astronomía).
3. La mecanización de la construcción del conocimiento, siguiendo modelos
geométricos o similares como fuente de inspiración metodológica. discipli-
nando el conocimiento y alejándolo de las pasiones humanas.
4. El ideal de usar el conocimiento de la naturaleza para producir alguna trans-
formación u obtener algún fin de naturaleza social, política o económica.
En torno a Galileo
Galileo Galilei (conocido vulgarmente como Galileo) es. sin duda. la figura más po-
lémica pero. al mismo tiempo. una de ias más interesantes y características del
pensamiento cientifico occidental. Su condición de condenado por la iglesia católi-
ca lo convirtió en el prototipo del conflicto entre ciencia y religión y las reflexiones
y estudios que provocó han sido y siguen siendo motivo de discusión.
Galileo nació en Pisa el 15 de febrero de 1564. tres días antes de la muerte de
Miguel Ángel. Su padre fue un músico que revolucionó el estilo de la época. 10cual
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
lo colocó en muchas ocasiones en medio de polémicas muy agudas; de su madre
hay pocos testimonios. Tuvo seis hermanos menores que él y cuando contaba con
diez años su familia se trasladó a Florencia (Drake, 1983). Después de estudios ele-
mentales fue enviado a un monasterio y la vida pacífica y ausente de sorpresas de
éste parece haberlo atraído; pero su padre, que pretendía que estudiase medicina,
lo sacó del convento y en 1581 se matriculó en la universidad de Pisa.
Paralelamente, Vincenzo Galilei, su padre, desarrollaba una ardua polémica so-
bre la música contra Gioseffo Zarlino, en la cual se rebelaba contra la cargada poli-
fonía de la época y el alto grado de abstracción matemática que obstaculizaba el
progreso de la música.
En sus primeros años universitarios. Galileo adquirió fama por estar siempre en
controversia con sus profesores, dado que sus observaciones de los fenómenos de
la vida cotidiana no concordaban con las explicaciones teóricas de aquéllos, educa-
dos en la más pura tradición aristotélica.
En 1583 comenzó a estudiar la geometría de Euclides con un matemático que
estaba al servicio del gran duque de Toscana, Ostilio Ricci, quien, al notar en Gali-
leo una especie de talento natural para las matemáticas, rogó a Vincenzo que le per-
mitiera continuar en esta línea; pero éste se opuso, insistiendo en que debía
concluir medicina. El resultado fue que Galileo abandonó la universidad en 1585
sin haber alcanzado algún titulo.
Para sobrevivir, comenzó a impartir clases de matemáticas de manera privada
y escribió un tratado científico sobre la balanza hidrostática.
Hacia fines de 1587, había descubierto una técnica novedosa para establecer
el centro de gravedad de algunos cuerpos, lo cual le extendió la fama afuera de Ita-
lia (Orake, 1983).
En 1588 se presentó a la cátedra vacante de matemáticas en la universidad de
Bolonia; pero el cargo fue otorgado a G. A. Maginí, un astrónomo original de Padua
que ya tenía varias publicaciones sobre el tema.
En I589 se le concedió la cátedra de matemáticas en Pisa, que aceptó aunque
estaba muy mal pagada, pues tenía la intención de acceder luego a la de Padua. En
1592, por fin, obtuvo su puesto en Padua con un salario tres veces superior.
No obstante, Galileo impartió clases a jóvenes extranjeros que llegaban a Padua
con interés por la carrera militar; los guió por una serie de materias que no forma-
ban parte de los planes de estudio universitarios: arquitectura militar, castrameta-
ción, topografía, mecánica. Galileo había escrito un tratado sobre el mejor modo de
apuntar armas de fuego y en 1597 inventó un artefacto llamado compás geométri-
co y militar, perfeccionado en 1599 y fabricado artesanalmente de manera "masi-
va". Galileo impartía clases especiales para enseñar a manejarlo.
Al mismo tiempo, formó pareja con la veneciana Marina Gamba, con quien ten-
dría tres hijos, dos mujeres y un varón. Su situación económica, empero, pasaría
momentos difíciles en virtud de la promesa que había hecho a su hermana menor,
Livia, quien se casó en 1601, de aportar la dote. También había ayudado a su her-
mano Michelangelo, a quien le prestó un dinero que nunca le devolvería. Por ello,
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Metodología científica
debió aumentar sus clases particulares y pedir anticipos de sueldos e incluso dine-
ro a sus amigos, como el veneciano Giovanfrancesco Sagredo, quien fue su alumno.
En 1604 Galileo comenzó a hacer ciertos experimentos sobre la caída de los
cuerpos y también en ese año escribió a Fra Paolo Sarpi, un monje amigo suyo, una
carta donde le comunicaba haber descubierto la demostración de la ley de la caída
de los graves. Esta primera formulación estaba equivocada y sería rectificada por
Galileo unos tres años más tarde; pero se debe destacar que ya había sentado las
bases de una transformación radical de la física, al introducir la idea de medicio-
nes rigurosas y colocar a la teona en una posición subordinada; de alguna mane-
ra, como lo expresa Drake. Galileo produjo en la física la misma innovación que su
padre había introducido en la música.
En esa época Padua tenia una vida intelectual muy activa. cuyo centro era la
casa particular de G. V Pinelli, lugar donde se reunían no sólo los académicos e in-
telectuales residentes sino que venían personalidades de otras partes de Italia para
participar en las tertulias. A estas reuniones parece haber asistido en varias ocasío-
nes el cardenal Bellarmino, un jesuita miembro de la curia papal que había partici-
pado en el juicio y condena de Giordano Bruno.
En 1604 apareció en el cielo vespertino una supernova, lo cual contradecía las
teorías aristotélicas de un mundo celeste perfecto desde el inicio y sin cambios po-
sibles. En intercambio de correspondencia con otros astrónomos, Galileo desarro-
lló sus propias mediciones y llegó a la conclusión de que, desde cualquier lugar que
se le observara, esta estrella mostraba la misma posición con respecto a otras es-
trellas fijas, lo cual contradecía la cosmovísión aristotélica de la bóveda celeste. Un
profesor de filosofía de Padua, Cesare Cremonini, atacó a Galileo en un opúsculo
editado a comienzos de 1605, con una contrarréplica por parte de éste, donde en
dialecto paduano ponía a dialogar a dos campesinos sobre el tema.
El libro sobre el compás geométrico y militar se había publicado en 1606, en
italiano; pero a comienzos de 1607 un tal Baldassarre Capra lo plagió en latín sugi-
riendo que todos los trabajos sobre el tema se habían originado en su obra. Esto
provocó una disputa ante las autoridades universitarias que terminó con la expul-
sión de Capra y provocó un cambio importante en el comportamiento de Galileo.
Hasta ese momento, Galileo estaba dispuesto a proporcionar información a
quien así lo quisiera sobre sus experimentos; mas desde ese momento se volvió re-
servado y desconfiado incluso de quienes pretendían mostrarse amistosos.
En 1606 ocurriría un fenómeno en el ámbito religioso que afectaría indirecta-
mente el trabajo posterior de Galileo: el papa Pablo Vdeclaró la interdicción de Ve-
necia, aconsejado por Bellarmino. El monje Paolo Sarpi se dirigió a los venecianos
instándolos a no hacer caso a esta prohibición y seguir oficiando misas; el resulta-
do fue la expulsión de los jesuitas del territorio veneciano y la enemistad declara-
da entre Sarpi y Bellarmino. Sarpi pensaba que era posible restablecer los ideales
humanistas de Erasmo y frenar los avances de la Contrarreforma en Venecia, y pa-
ra ello se había aliado con algunos príncipes alemanes.
En octubre de 1608 se había solicitado en Holanda la patente para un nuevo ins-
trumento, cuya principal utilidad era que permitía acercar los objetos lejanos y verlos
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
como mucho más próximos de 10 que pueden captar los ojos humanos normales.
Parece que ello llegó a oídos de Sarpi en ese mismo año; pero Galileo no oyó ha-
blar de él hasta julio de 1609 cuando, en una visita a Venecia, Sarpi le enseñó una
carta de un antiguo discipulo suyo confirmándole la existencia de dicho
instrumento. Galileo regresó de prisa a Padua y trató de construir uno por sus pro-
pios medios, convencido de que si podía vender algo así a una potencia marítima
como Venecia obtendría beneficios personales.
Galileo escribió una carta al senado veneciano ofreciéndole el catalejo y éste
consultó a Sarpi, considerado un experto sobre el asunto; naturalmente Sarpi dijo
que se podía confiar en Galileo y así fue como se trasladó a Venecia para mostrar
el instrumento al Dux. Ya allí comenzó a construir otro, haciéndose traer desde Flo-
rencia lentes en bruto para que nadie sospechara sobre el trabajo que estaba reali-
zando. Para diciembre disponía de un catalejo de veinte aumentos y se puso a
observar la Luna todas las noches, dándose cuenta que eso que veía eran cráteres
y montañas. Esto contrastaba con la opinión en boga entre los filósofos de la épo-
ca que creían que los cuerpos celestes debían tener una esfericidad perfecta.
Para hacer públicas estas observaciones, escribió un texto, Sidereus Nuncius
(Calileo-Kepler, 1984). El libro está dedicado al IV gran duque de Toscana, Cósímo
11 de Médicis y en la dedicatoria, fechada el 12 de marzo de 1610, podemos leer:
He aquí. pues. cuatro estrellas reservadas a tu ínclito nombre, y no del número gregario y
menos Insigne de las inerrantes, s i n ~ t d e l ilustre orden de las vagantes. las cuales con mo-
vimientos entre si dispares realizan sus cursos y órbitas en torno a la estrella júpiter. la
más noble de todas, a modo de su natural progenie, a la vez que todas juntas realizan en
doce años, con unánime acuerdo, grandes revoluciones en torno al centro del mundo, es-
to es, en torno al mismo Sol (Gallleo-Kepler; 1984:31).
Como puede notarse, en esa época todos los cuerpos celestes eran estrellas, las
cuales se dividían en inerrantes (conocidas como "estrellas fijas" y que son nues-
tras actuales estrellas) y las errantes o vagantes (los planetas y sus satélites, que se
moverían contra el trasfondo de la bóveda celeste de "estrellas fijas"). Pero además,
hasta donde se sabe, ésta parece ser la primera referencia escrita y pública de la te-
sis heliocéntrica. La descripción de las manchas lunares está repleta de pintores-
quismos y metáforas:
Esta superficie lunar que se halla cubierta -:te manchas como una cola de pavo real de ojos
ceruteos se asemeja a aquellos vasuos de vidrio que, inmersos aún calientes en agua fría.
adquieren una superficie agrietada y ondulada, razón por la cual la gente los denomina
copas de hielo (ibid: 45).
Pero después de describir sus observaciones lunares, habla de estrellas que ha
visto por primera vez, de magnitudes más pequeñas que las visibles sin ningún ar-
tefacto. En un apartado de sus observaciones, dice Galileo:
-- - --lf'
Metodología científica
Además e..) las estrellas que hasta este día han denominado todos los astrónomos NE-
BULOSAS son cúmulos de cstrcllítas admirablemente esparcidas; por la mezcla de cuyos
rayos, al escapar del alcance de la vista por su pequeñez' o gran alejamiento de nosotros,
surge aquella blancura que hasta ahora se había tomado por una parte más densa del cíe-
lo capaz de reflejar los rayos del Solo las estrellas. Observamos algunas. decidiendo ad-
juntar las constelaciones de dos de ellas.
En la primera tienes la NEBULOSA denominada Cabeza de Orión, en la que conra-
mQS veintiuna estrellas
La segunda contiene la denominada NEBULOSA DEL PESEBRE, que no es sólo una
estrella, sino un conglomerado de mas de cuarenta estrellitas, de las que hemos señalado
treinta y seis además de los Asnos (...) übld. 66) (las mayúsculas son del original).
Estos descubrimientos galileanos produjeron un estado de agitación y escanda-
lo que abarcó a muchos de los circulas intelectuales de la época; las opiniones se
polarizaron entre quienes aceptaban las observaciones y se sentían entre
didos y perplejos, y quienes negaban que las observaciones fuesen correctas, ale-
gando defectos en el telescopio o en las interpretaciones perceptuales de Galileo.
Lo grave del caso es que el grupo de estos últimos estaba integrado por la mayoria
de los astrónomos de la época; es significativa una parte de la carta que uno de
ellos, M. Horky, escribió a Kepler el 27 de abril de 1610:
Te confiaré el ardid que llevé a cabo. Galileo Galilei, matemático paouano. vino a visitar-
nos a Bolonia trayendo consigo aquel anteojo mediante el que vio cuatro planetas ficti-
cios El 24 Y 25 de abril. día y noche, no dormí nada, sino que probé una y mil veces el
instrumento de Galileo, ora en las cosas de aquí abajo, ora en las de allá arriba. En las.de
abajo obró milagros; en el cielo fracasó, pues algunas estrellas fijas se ven dobles. Así ob-
servé la noche siguiente con el anteojo dé Galileo la estrellita que se ve sobre la central de
las tres de la cola de la Osa Mayor. Tarnbíén vi cuatro estrellitas próximas dirninurfsirnas
como observó Galileo en Júpiter. Tengo como testigos excelentísimos varones y nobílíst-
mas doctores, Antonio Roffeni, muy erudito matemático de la universidad de Bolonia, y
otros muchos que junto conmigo observaron en el cielo la Constelación del Pesebrela mis-
ma noche del 25 de abril. estando presente el propio Galileo; mas todos confesaron que
el instrumento fracasaba. Galileo enmudeció, y el día 26, día de la Luna, se despidió en-
tristecido del Ilustrísimo O. Magini a primera hora de la mañana, sin dar las gracias por
los favores e infinitas reflexiones, harto por haber vendido una fábula. El D. Magint ofre-
ció a Galileo un banquete notable, magnífico y delicado. Así, el infeliz Galileo dejó con su
anteojo Bolorua el día 26, y mientras que estuvo en Bolorua no dormí nunca, sino que pro-
bé de infinitos modos este instrumento. Ya contaré más cosas sobre el particular en otra
ocasión. Saludos.
He hecho un molde de cera de las lentes que nadie conoce y, si Dios me da salud, haré
un anteojo mejor que el de Galileo (lbid: 193-4).
El texto precedente merece más de un comentario: la última frase está escrita
en alemán en el original, como si el autor tuviera una leve conciencia de la grave
falta ética que cometía o, quizá un tanto ingenuamente, buscando una cierta corn-
plicidad por parte de Kepler. Pero la carencia de principios éticos no termina allí:
...._- ..... ... .-.......- .. ..... _- ------
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
cita a Antonio Roffeni como un testigo calificado para certificar sus expresiones y
éste no sólo no avaló lo dicho por Horky sino que fue uno de los pocos astrónomos
que salió en defensa de Galileo, cuando Horky escribió un opúsculo antígalíleano.
Pero hay más: la argumentación recurre a la triquiñuela sofística del argumentum
ad hominem, cuando señala 'se despidió entristecido', 'sin dar las gracias', 'infeliz
Galileo'.
y luego, al argumento central: el instrumento de Galileo no sirve (aunque esté
robándoselo) porque hace ver cosas inexistentes aun cuando él mismo confiese ha-
berlas visto. Aquí se presenta un elemento crucial de toda metodología: la de la pri-
macía del objeto material como punto de partida de toda formulación teórica. Pero
las percepciones de cualquier objeto están impregnadas por la teoría y aquí la teo-
ría negaba, de alguna manera, la existencia de ese tipo de objetos; por lo cual, aun
cuando los estuviese viendo, debía negar su existencia y, como ello no podía de-
berse a su incapacidad o deficiencia, debía atribuir el error al instrumento. Esto pa-
sa en todas las ciencias y, lamentablemente, aún en la época actual podemos
encontrar ejemplos de este comportamiento. Pero el argumento es inconsistente si
se toma toda la carta: dice que los objetos de la superficie terrestre son vistos ma-
ravillosamente, pero los del espacio son ilusiones ópticas.
En el largo plazo. el triunfo de Galileo será evidente, ya que se propondrá una
nueva cosmovisión opuesta a la griega, donde el orden perfecto es suplantado por
un mundo de cosas reales irregulares que son, según cierta concepción más estéti-
ca que de otro orden, imperfectas.
La polémica estaba iniciada y se consumió una gran cantidad de energía en
ella. Es curioso ver cómo se oponen argumentos circunstanciales que son absurdos
desde el punto de vista de sus consecuencias; pero es ilustrativa de los modos en
que los seres humanos solemos desarrollar las polémicas: ante la demostración cia-
ra de la existencia de las montañas lunares e incluso su medición aproximada (Ga-
lileo las calculó en unos seis mil metros), sus opositores sostenían que la esfericidad
de la Luna era perfecta y que estaba cubierta por una capa de cristal, con las mon-
tanas por debajo de esta capa.
En 1613, Castelli, discípulo y recomendado de Galileo, fue designado profesor
de matemáticas de la universidad de Pisa y. dados sus antecedentes, de inmediato
recibió la hostilidad de quienes se habían opuesto a Galileo. A finales de ese ano
fue invitado a un desayuno en la corte durante el cual los familiares de Cósimo -
entre los que se contaba su madre, la gran duquesa Cristina-, le pidieron que les
hablara de los satélites de Júpiter. Cuando terminó el desayuno la gran duquesa le
solicitó que se quedara para seguir profundizando, pues se hallaba especialmente
interesada en el pasaje de la Biblia donde se menciona cómo [osué detiene el Sol:
[osué se dirigió a Yavé. y dijo a la vista de rodo Israel:
Detente. sol. en Gabaón,
y tú, luna, en el valle de Ayalón
y el sol se detuvo y la luna se paró hasta que el pueblo hubo tomado desquite de rodas
sus enemigos. Asi está escrito en el Libro del Justo. El sol se detuvo en medio del cielo y
no se apresuró a ponerse casi un día 1fHero (josué Iü: 12-13)
~ - _ ..~ - . ~
"
11, --
Metodología científica _
Castelli sostuvo que e] campo científico tenia limites y que era por fuera de ellos
donde debia analizarse el carácter literal de los textos sagrados. Informó de esto a
Galileo quien casi de inmediato escribió una larga respuesta, conocida desde enton-
ces como Carta a Castelli. donde aprobaba las respuestas y añadía argumentos fa-
vorables a la tesis de la libertad de investigación en los asuntos que no se referian
a la fe. La interpretación de la Biblia era materia opinable por parte de teólogos ex-
pertos y el acuerdo entre éstos y los científicos era posible porque las cuestiones en
conflicto no eran muchas.
En diciembre de 1614 un sacerdote que quizá andaba buscando promoción
dentro de la curia pronunció un encendido discurso contra los rnatemátícos en una
de las iglesias florentinas. El sermón de Caccini -tal era el apellido del dominico-
provocó un revuelo en toda Italia y de inmediato se alzaron voces ensalzándolo o
condenándolo. Cacciní acudió en persona a Roma para acusar a Galileo; pero la In-
quisición no encontró en ese momento razones válidas para enjuiciar a éste.
A mediados de 1615 Galileo escribió una carta más larga dirigida a la gran du-
quesa Cristina donde citaba in extenso opiniones de Agustín de Hipona y otras au-
toridades que creía que las autoridades eclesiásticas citarían en contra de las
hipótesis copernicanas en el caso de una disputa pública. Pero casi al mismo tíern-
po un teólogo carmelita napolitano, P.A. Foscarini, publicó un libro en que trataba
de hacer coincidir la astronomía de Copérnico con los textos bíblicos: texto que hi-
zo llegar a Bellarmino y que recibió por respuesta de éste que mientras se limita-
sen a tratar el movimiento terrestre como hipótesis no habría problema, pero
cuando afirmaran que ese movimiento era real habría que hacer complicadas reín-
terpretacíones de la Biblia. Ante ello, Galileo expuso por varios medios su convic-
ción de que los hechos científicos debían ser independientes de la fe religiosa y
viajó a Roma autorizado por Cósirno, donde se alojó en la sede de la embajada tos-
cana en la Trinitá del Monte. El entonces papa, Pablo v, parecía tener una gran ani-
madversión a las disputas intelectuales, en medio de un entorno salpicado de
dificultades con los teólogos luteranos defensores de la libertad en la interpretación
biblica: si podía reinterpretarse la Biblia con relación a un asunto, ¿por qué no ad-
mitir el principio de reinterpreración de manera universal?
Bellarmino sugirió al Papa que se enviase la cuestión a los expertos en cuestio-
nes de teologia y obtuvo la siguiente respuesta:
1. Que el Sol está situado en el centro del mundo y carece por consiguiente de rodo mo-
vimiento local.
Censura: todos consideran neciay absurda estaproposición desdeel puntode vista de la
filosofía. a la vez que formalmente herética puesto que contradice expresamente en mu-
chos lugares las afirmaciones de las Sagradas Escrituras, tanto en Su significado literal
cuanto en él sentidoque les atribuyen las conocidas exposiciones de [os Santos Padres y
de los doctores en teología
2. Que la Tierra no está situada en el centro del mundo ni es inmóvil, sino que se mueve
toda ella e incluso con el movimiento diario.
Censura: todos dicen que esta propostcrón merece idéntica censura que la anterior desde
el punto de vista filosófico, mientras que desde el punto de vista teológico es cuanto me-
nos errónea por [oque respecta a la fe, (Citado por Drake, t 983: 100·101),
---,-_. - .--
------
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
Estas recomendaciones fueron leídas el 24 de febrero de 1616 en la reunión
semanal de los cardenales de la Inquisición y el Papa instruyó a BelIarmino para
que se las comunicase de inmediato a Galileo. Si éste se resistía a acatar la orden,
el Comisario General de la Inquisición le ordenaria que no sostuviera. defendiese
ni enseñara estas proposiciones. El término enseñar cobra una especial importan-
cia. porque será lo que luego se le reproche.
Lo que sucedió durante el encuentro con el Comisario ha sido motivo de mu-
chas polémicas. porque se discute la autenticidad de dos documentos que se gene-
raron en la ocasión y donde se encuentran algunas contradicciones (Beltrán Mari,
2001).
El 5 de marzo se publicó un decreto por el cual se incluían en el Índice todas
las obras que hablasen del movimiento terrestre o que intentasen conciliar postu-
lados cientificos y expresiones biblicas.
Galileo abandonó parcialmente sus Investigaciones astronómicas y se dedicó a
los problemas del movimiento y la medición. para calcular las posiciones de las na-
ves en alta mar. Pero la realidad se empeñaría en presentarle dificultades: la apari-
ción de tres cometas dio oportunidad de pedirle su opinión y el discurso de un
amigo que asumió la dirección de la Academia florentina permitió que los jesuitas
de Roma entendieran en él un nuevo ataque contra ellos.
En julio de 1623 fue elegido papa Maffeo Barberini. quien adoptó el nombre
de Urbano VIII. Florentino con interés en ser reconocido por los intelectuales. se
reunió con Galileo en seis ocasiones en 1624; éste le expuso su teoría de las ma-
reas y el papa le otorgó un permiso para escribir un libro sobre ello. en el entendi-
do de que los movimientos de la Tierra serian presentados como hipótesis no
susceptibles de demostración. De las cartas de Galileo puede deducirse que era re-
lativamente escéptico sobre la posibilidad de un cambio en la orientación funda-
mental y. sobre todo. en el levantamiento de la prohibición sobre el
copernicanismo. Expresiones atribuidas a Urbano VIII hacen pensar que la prohi-
bición de 1616 debe interpretarse como temeraria y no como herética; pero lo cier-
to es que el papa nunca se comprometió por escrito con una interpretación tal, por
lo que. estrictamente. la prohibición seguía en pie.
Entre 1624 Y1630 Galileo trabajó en el libro y algunos de sus amigos le acon-
sejaron que lo titulase Diálogo sopra i due massimi sistemi del mondo. Ptolemaico e
copernicano (Galileo. 1994). para privilegiar una actitud cautelosa más que contes-
tataria. ya que un título como Diálogo sulle maree acentuaría la idea de los moví-
míentos terrestres. Para algunos autores Gaiileo nunca abandonó la idea de
presentar el sistema copernicano como la mejor manera de explicar en forma rea-
lista los movimientos del sistema solar, sólo que se adaptó a las circunstancias des-
favorables de cada momento. Entre 1626 Y 1627 el Diálogo avanza despacio. en
parte debido a ciertos problemas de salud del autor; pero también a que los jesui-
tas habían cerrado sus posiciones de oposición a todo cambio e innovación. Más
tarde un aristotélico llamado Chiaramonti publicaría De tribus novis stellis. donde
sostenia que las novas de 1572 y 1604 eran fenómenos sublunares y defendía la
idea aristorélíca de la inalterabilidad de los cielos: Gaiileo leyó este trabajo. incluyó
----,----
Metodología cientifica _
una detallada critica de sus argumentos en la tercera jornada de su Diálogo y con-
tinuó retrasando el final de su obra (Beltrán Mari. 2001).
En mayo de 1630 Galileoviaja a Roma para presentar su manuscrito. que es re-
cibido por el Maestro del Sacro Palazzo. Niccoló Riccardi. Éste pide ayuda a otro do-
minico más entendido que él en cuestiones matemáticas y astronómicas; señala
que la obra le gusta. pero corrige y elimina todo lo que le parece cuestionable o inad-
misible. Casrellí aconseja a Galileo que publique la obra en Florencia y Riccardi se
niega a ello; acepta una nueva revisión en Florencia y se la encarga al consultor del
Santo Oficio de esa ciudad. Éste da su visto bueno y se decide la impresión; pero
Riccardi sigue con sus dudas. se vuelve a revisar el texto y el 24 de mayo de 1631
autoriza la edición. En el transcurso de estas idas y venidas el manuscrito original se
perdió y sólo disponemos del texto expurgado que se publicó después de casi dos
años de censura y cinco revisiones.
El Diálogo es una obra retórica. porque lo que quizá intentó fue convencer que
en el balance entre una y otra perspectiva la copernicana tenía un saldo a favor.
En el diálogo que tres interlocutores (Salviati, Sagredo y Simplicio) sostienen du-
rante cuatro jornadas acerca de los movimientos de las sustancias terrestres y ce-
lestes de la tradición aristotélica, se examinan los argumentos sobre la rotación
terrestre. el movimiento anual de la Tierra con respecto al Sol y. por último. las
mareas. Galileo se identifica con Salviati, llamado Simplicio (un comentarista grie-
go de las obras de Aristóteles ya mencionado) y uno de sus amigos venecianos.
Giovanfrancesco Sagredo. aparece como el diletante.
En agosto se dio la orden de suspender la venta del libro y se hizo llegar a Ga-
lileo un cítarorío judicial. Pese a las protestas del nuevo gran duque. Ferdinando, el
papa Urbano VIII se mostró inflexible; había aparecido el documento firmado por
el notario de la Inquisición que se había redactado en 1616 y el Papa había llegado
a la conclusión de que se había desobedecido una orden legal. El proceso se inició
el 12 de abril de 1633 y en un momento. al preguntársele sobre los hechos. Gali-
leo respondió:
Recuerdo que IQS hechos acontecieron así: una mañana el cardenal Bellarmino me man-
dó llamar y me dijo algo .que yohubiera deseado decir a Su Santidad antes que a nadie,
pero al final acabó comunicándome que la opinión coperrucana -como contraria a las
Sagradas Escrituras que era- no podía sostenerse ni defenderse. En cuanto a los dominio
COS, no estoy seguro de si estaban alli desde el principio o llegaron después; tampoco 10
1
gro recordar si estaban presentes cuando el Cardenal me hizo saber que no se podía
sostener dicha opinión. Por lo demás, pudiera ser que recibiese algún precepto relativo a
no sostener ni defender dicha opinión, pero la verdad es que yo ya no lo recuerdo dado
el largo tiempo transcurrido desde que todo esto sucediera (citado por Drake, 1983: 118).
El acusador le dijo entonces a Galileo que el precepto establecía también "en-
señar en forma alguna". En el proceso no se discutieron (as pruebas científicas si-
no la sospecha de herejía. basada en la desobediencia a una orden oficial.
El problema del poder era evidente: Galileo no podria ser absuelto sin que ello
significara el descrédito y la pérdida de reputación de la Inquisición. por lo cual. es-
perando una condena leve. firmó su confesión:
- - _ . ~ _ ....
_. : ; - - _ . _ - - ~ - -
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
Yo, Galileo Galilef híjo del difunto \}mcenzo Galilel. de Florencia, de setenta años de edad.
siendo citado personalmente a juicio y arrodillado ante VOSotros, Jos eminentesy reveren-
dos cardenales, inquisidores generares de la República universal cristiana contra la depra-
vación herética, teniendo ante mi ¡¡Jos Sagrados Evangelios. que roco con mis propias
manos. juro que siempre he creído con la ayuda de DIOS, creeré en el futuro, todos los
articulas que la Sagrada Iglesia Carohca y Apostólica de Roma sostiene, enseña y predica
Por haber recibido orden de este Santo Oficio de abandonar para siempre la opinión fal-
sa que sostiene que el Sol es el centro e inmóvil, siendo prohibido el mantener, defender
o enseñar de ningún modo dicha falsa doctrina: y puesto que después de habérseme in-
dicado que dicha doctrina es repugnante a [a Sagrada Escritura. he escrito y publicado un
libro en el que trato de la misma condenada doctrina y aduzco razones con gran fuerza
en apoyo de la misma. sin dar ninguna solución; por eso he sido juzgado como sospecho-
so de herejía. esto es. que yo y creo que el Sol es el centro del mundo e Inmó-
vil. y que [a Tierra no es el centro y es móvil, deseo apartar de las mentes de vuestras
eminencias y de todo católico crtsuanc esta vehemente sospecha. justamente abrigada
contra mí: por eso. con un corazón sincero y fe verdadera. yo abjuro, maldigo y detesto
los errores y herejías menctonados.jy en general. todo error y sectarismo contrario a la
Sagrada Iglesia; y juro que nunca más en el porvenir diré o afirmaré nada, verbalmente o
por escrito. que pueda dar lugar a una sospecha similar contra mí; asimismo. SI supiese
de algún hereje o de alguien sospechoso de herejía, lo denunciaré a este Sama Oficio o al
inquisidor y ordinario del lugar en et que pueda encontrarme. Juro, además, y prometo
que cumpliré y observaré fielmente rodas las penitencias que me han sido o me sean im-
puestas por este Santo Oficio. Pero si sucediese que yo violase algunas de mis promesas
dichas, juramentos y protestas (¡que Dios no quiera'). me someto a rodas las penas y cas-
rigos que han sido decretados y promulgados por los sagrados cánones y otras r.cnsutu-
cíoncs generales y particulares este tipo. Así, con la ayuda de Dios
y de sus Sagrados Evangelios, que (OCO con mis manos, yo. el antes nombrado Galileo Ga-
lllei, he abjurado, prometido y me heligacto a lo antes dicho; yen testimonio de ello. con
mi propia mano he suscnto este escrito cíe HU abjuración, que he recitado pala-
bra por palabra.
En Roma, en el convento de la Minerva, 22 de junio de 1633; yo. Galíleo Galilei. he abju-
rado conforme se ha dicho ames propia mano (Fahie. J 903:3131.
La imaginación popular ha querido creer que luego de firmar esta retractación
murmuró eppur si mouve, de la cual no hay registro alguno. Hay algo cierro en su
declaración: metodológicamente Galileo no podía aporrar alguna prueba empírica
contundente en apoyo de sus hipótesis; ello y la ya mencionada esperanza de que
sería tratado benígnamente es lo que lo llevó a firmar este documento que mues-
tra que los integrismos fanáticos siempre han actuado contra el espíritu humano de
libertad y creatividad. Quizá la sorpresa y decepción de Galileo fueron muy gran-
des cuando se le comunicó que había sido condenado a prisión perpetua. El arzo-
bispo de Siena, Ascarnío Piccolomini, logró que se le cambiara por una especie de
prisión domiciliaria a su cuidado y entonces Galileo pudo trasladarse a su quinta de
Arcerri, cercana a Siena y al convento franciscano donde la hija mayor de Galileo
profesaba con el nombre de sor Maria Celeste. Al parecer, Galiieo tenia un afecto
muy particular por esta hija y se lamentaba de no poder verla más a menudo; es-
te retorno le permitiría cumplir su fantasía de acercarse más humanamente a ella,
Metodología cientifica
quien lo había apoyado además en todo el proceso, tratando de mostrar su fideli-
dad a la Iglesia y a su padre. Galileo sufrió una hernia y solicitó permiso a Roma
para poder viajar a Florencia a ser atendido por los médicos, permiso que le fue de-
negado. Ese mismo día en que recibió la notificación de este rechazo. vio también
por última vez a su hija que falleció el 2 de abril de 1634.
Conocemos las cartas que Maria Celeste enviaba a Su padre, pero no las de és-
te, por la regla conventual de destruir la correspondencia llegada del exterior (So-
bel, 1999). Pero sin duda Galileo se sentia muy deprimido después de la condena
de Roma, por lo que su hija le escribirá:
No tengo la menor sospecha en absoluto de que has sido rachado. Como tú dices. de libro
víventiulJ} , no .Ia.mayoría ni tampoco en (U propio país; por
el contrario, me parece que si alguna vez habías Sido'eclipsado o borrado brevemente,
ahora has sid,? y renovado. lo algoque me sorprende. porque conozco
bien el dicho popular: NemoPropneta acceptus.ín patria sua (me terno que el querer usar
la expresión latina me ha hecho cometer algún barbarismo) (Sobel, 1999:332; traducción
libredel autor).
Galileo cree que la vida le ha dado la espalda, pero sus amigos no lo abando-
nan, tal como su hija le señala. Marin Mersenne, un matemático francés, traduce
su obra al italiano, que asi se publica antes que el original; Matthias Bernegger lo
hace al latin y la publica en Estrasburgo, con lo cual alcanza un público más am-
plio. El embajador francés en Roma, Francoís de Noailles, intercede por él para tra-
tar de obtener el perdón y el astrónomo Pierre Gassendi y el matemático Pierre de
Fermat le manifiestan su solidaridad desde Francia.
Entre 1634 y 1637, en su reclusión de Siena, Galileo prepara un nuevo libro,
Discorsi e dimostrazioni matematiche interno a due nouve scienze (Galilei, 1981), pu-
blicado por Louis Elzevier, en Leyden, en 1638, después de buscar en vano a otros
editores que temían al poder de los jesuitas. El libro trata sobre dos partes funda-
mentales de la física, la estructura de la materia y el movimiento, analizadas en
cuatro jornadas por los mismos personajes del Diálogo. La primera era nueva: has-
ta ese momento ningún pensador se habia ocupado de la estructura de la materia
con la intención de representarla matemáticamente. Losconocimientos de que dís-
ponían los arquitectos o ingenieros sobre la resistencia de los materiales eran de
indole práctica; pero el tratamiento de Galileo supera esa habilidad concreta para
proponer una verdadera ciencia aplicada.
La segunda ciencia no era nueva en sentido estricto -el tema del movimiento
ocupaba ya cientos de libros desde la antigüedad- pero si era nuevo el enfoque:
en una combinación de epistemología y tecnología, Galileo proponia analizar mu-
chos problemas del movimiento mediante construcciones matemáticas.
Hay un pasaje del Discorsi que tiene un especial atractivo; se trata de un pasa-
je de la tercera jornada cuyo tema es la caída libre. Salviati lo relata asi:
z-
-

-._----,.----
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
En un listón 0, lo que es lo mtsmo.jen un tablón de una longitud aproximada de doce co-
dos. de medio codo de anchura maS o menos y un espesor de tres dedos. hicimos una ca-
vidad o pequeño canal a lo largo de la cara menor, de una anchura de poco más de un
dedo. Este canal, tallado lo mas recto posible, se habia hecho enormemente suave y liso,
colocando dentro un pape! pergamino lustrado al máximo. Después, haciamos descender
por él una bola de bronce muy dura, bien redonda y pulida.
Habiendo colocado dicho listón de forma inclinada. se elevaba sobre la horizontal una de
sus extremidades, hasta la altura ~ uno o dos codos, según pareciera. y se dejaba caer
(como he dicho) la bola por dicho canal, tomando nota como en seguida he de decir del
tiempo que tardaba en recorrerlo todo. Repetimos el mismo experimento muchas veces
para asegurarnos bien de la cantidad de tiempo y pudimos constatar que no se hallaba
nunca una diferencia ni siquiera de la décima parte de una pulsación Establecida exacta-
mente esta operación. hicimos que esa misma bola descendiese solamente por una cuar-
ta parte de la longitud del canal en cuestión. Medido el tiempo de la caída. resulta ser
siempre, del modo mas exacto, precisamente la mitad del otro. Haciendo después el ex-
perimento con otras partes, bien ea1tiempo de la longitud completa con el tiempo de la
mitad. con el de dos tercios. con el de '/
4
o con cualquier otra fracción, negábamos a la
conclusión, después de repetir tajes pruebas una y mil veces, que los espacios recorridos
estaban entre sí como los cuadrados de sus tiempos. Esto se podía aplicar a todas las in-
clinaciones del plano. es decir, del canal a través del cual se hacía descender la bola Ob-
servamos también que los tiempos de las caídas por díversas inclinaciones del plano
guardan entre sí de modo riguroso ytla proporción que es, como veremos después, la que
les asignó y demostró el autor. W
En lo que a la medida del tiempo se refiere. empleamos una vasija grande llena de agua.
sostenida a una buena altura y que, a través de un pequeño canal muy fino, iba vertien-
do un hilillo de agua, siendo recogídc en un vaso pequeño durante todo el tiempo en que
la bola descendía, bien por todo el canal o sólo por alguna de sus panes. Se iban pesan-
do después en una balanza muy precisa aquellas panículas de agua recogidas del modo
descrito, con lo que las diferencias ~ proporciones de los pesos nQS iban dando las dife-
rencias y proporciones de los t i e m ~ s . Ocurría esto con tal exactitud que, como he indi-
cado, tales operaciones, repetidas muchísimas veces. jamás diferían de manera sensible
(Galilei. 1981 :299-300)
En la primera mitad del siglo xx este experimento comenzó a ser cuestionado
y quien hizo la declaración más dura de falsedad fue Alexandre Koyré. Dijo que el
experimento de Galileo estaba muy bien imaginado, pero que su realización prác-
tica no estaba a la altura de su idea; la concordancia entre las previsiones y la ex-
periencia se le hizo sospechosa y dudó "por la simple razón de que tal rigurosa
concordancia es rigurosamente imposible" (Koyré, 1980: 145: subrayado del au-
tor). A partir de alli, Koyré señala que Descartes tenía razón al dudar de los expe-
rimentos galileanos; pero para él no hay problema: Galileo está en lo correcto
porque parte de la idea de que las leyes de la naturaleza son leyes matemáticas y,
por tanto, lo real encarna lo matemático. Thuillier (1991) concuerda con que el ex-
perimento es muy ingenioso, al transponer el problema de la caída a un problema
tratable de manera experimental y que, sin duda, las críticas tienen bastante fuer-
za como para descartarlas con facilidad: pero investigadores como Thomas Settle
en 1961 o Stillman Drake y James MacLachlan en la década de 1970 reprodujeron
con bastante exactitud las experiencias de Galileo y encontraron errores del orden
-_._--
Metodología científica _
del dos por ciento. Según Thuillier, el problema de Koyré es que parte de un a prio-
ri ideológico que trata de probar que Galileo encarnaba la esencia del platonismo y
que, por tanto, la ciencia proviene de la razón y no de la experiencia, con lo cual
convertía a Galileo en un apriorista y destruía as¡ su imagen de fundador de la mo-
derna mecánica experimental. Koyré dice que el necesse determina el esse; que la
teoría precede al hecho y que la buena física se hace a priori (Koyré, 1978).
Los experimentos pueden tener una función doble en la investigación cíentíñ-
ca: neunstíca o confirmatoria, y en el texto citado, Galileo se comporta de acuerdo
con el segundo de los significados; queda en pie la discusión sobre la posibilidad
de que haya descubierto la ley del movimiento o la trayectoria parabólica y otros
principios a partir del uso de experimentos en la primera de las significaciones;
Thuillier agrega que debemos prevenirnos contra una excesiva "modernización" de
Galileo y tratar de encontrar en él un pensamiento sin contradicciones. Galileo os-
ciló, sin duda, entre las posiciones apríorísttcas y la expertmentalístas, porque no
pudo sacudirse totalmente el legado aristotélico, de una ciencia demostrativa cons-
truida a partir de principios evidentes de los cuales se deducen teoremas también
evidentes. Pero también es preciso señalar que, de algún modo, Galileo estaba con-
vencido de estar proponiendo una nueva visión del mundo y ello, de alguna mane-
ra, significaba una transformación radical; que ello haya sido o no una revolución
puede seguir discutiéndose.
Hacia 1638, Galileo ya estaba ciego. Después de muchas negociaciones, obtuvo
permiso de Roma para vivir un tiempo con su hijo en Florencia y recibir tratamien-
to médico. Se le prohibió, no obstante, intercambiar palabras con cualquier persona
y cuando en Semana Santa solicitó permiso para asistir a los oficios religiosos tuvo
que prometer que no hablaria con nadie. Esta especie de ensañamiento por parte
de las autoridades no se correspondía con quienes estaban en contacto cotidiano
con él, con sus guardianes; es evidente que estos últimos no fueron muy estrictos,
ya que de otro modo no habría podido escribirse y publicarse el Discorsi.
Por alguna de sus últimas cartas, parece evidente que sentía un gran sufrimien-
to por el tratamiento que la Iglesia le habia dado de manera oficial, a pesar de las
muestras de apoyo y afecto que habia recíbido de muchos de los miembros de la
institución. Pudo haber pensado, incluso, en quemar o destruir su obra científica,
pero lo que nunca parece haber pensado fue abandonar el catolicismo. Su historia
personal es, tal como aquí la hemos resumido, una sucesión de relaciones comple-
jas de afecto y desprecio, de alegria y envidia, de elementos placenteros y polémi-
cos, donde la miseria humana muestra sus mejores perfiles.
El 9 de enero de 1642, Galileo Galileí falleció en su quinta de Arcetrí. Sus res-
tos todavía no descansan en paz. Karol Wojtyla, el actual Papa, ha pretendido re-
considerar el caso Galileo; pero la respuesta oficial no ha dejado satisfechos a la
mayoria de los científicos y la polémica sin duda continuará en este siglo XXI.
El despegue de la ciencia
Contemporáneo de Galileo, [ohann Kepler, nacido el 27 de diciembre de 1571 en
Weil der Stadt, fue un pitagórico convencido, lo que no le impidió formular leyes pre-
cisas del movimiento de los cuerpos celestes. De juventud enfermiza, desestimó la
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
carrera sacerdotal para la que algunos de quienes lo rodeaban parecían predestinar-
lo. Profesor de ciencias y astronomía en la universidad de Graz, debió recurrir a la
venta de almanaques y a la formulación de horóscopos personales para aumentar
sus ingresos (Walusinski, 1972); al parecer, el haber acertado con una predicción as-
trológica del emperador Rodolfo 11 le aseguró su protección, en una época de distur-
bios y persecuciones religiosas, preludio de la Guerra de los Treinta Años.
Sus estudios de astronomia los hizo en Tubinga y publicó su primera obra en
1596, Prodromus dissertationum cosmographicarum continens mysterium cosmo-
graphicum, donde expone algunos de los principios fundamentales que mantuvo a
lo largo de su vida. En primer lugar, las razones principales que lo llevaron a aban-
donar la concepción ptolernaica a favor de la copernicana: los epiciclos de los pla-
netas superiores y los movimientos del Sol y de la Luna (que no retrogradan nunca)
pueden calcularse mejor (puede encontrarse una correspondencia mejor entre las
observaciones y la matemática de los cálculos) si se adopta el sistema coperníca-
no. También se encuentra allí una curiosa teoría, la idea de que existe una corres-
pondencia entre las distancias relativas de los planetas y los poliedros regulares;
esta coincidencia fortuita, dado que existían cinco intervalos entre los planetas (los
conocidos de la época) y existen cinco poliedros regulares lo llevó a concebir este
sistema de relaciones como una muestra de la perfección del sistema solar, lo cual
era a su vez una manifestación de la forma en que Dios había creado al mundo, de
manera matemática. Como dirá Koyré, Kepler "ve en el mundo una expresión de Dios
que simboliza la Trinidad e incorpora en su estructura un orden y armonía mate-
máticos" (Koyré, 1979:61).
Pero el Prodromus, escrito a los 25 años, presenta el primer descubrimiento de
Kepler; la idea de que los planos de los planetas pasan por el Sol, lo cual da una so-
lución al problema de los cambios de excentricidad de los planetas inferiores.
A partir de 1597 trabajó bajo la protección de Tycho Braque (también conoci-
do como Tycho Brahe). Éste era un astrónomo de formación ptolemaica, obsesivo y
detallista, que había registrado pacientemente durante muchos años los movimien-
tos de los astros. Asu muerte, Kepler hereda esas observaciones y desarrolla su pro-
pio modelo siguiendo y trascendiendo las ideas copernicanas. Aun cuando Tycho
falleció relativamente pronto (otoño de 1601), sus minuciosas observaciones sirvie-
ron para que Kepler construyese sus teorías: esos datos, elaborados a partir de las
concepciones ptolemaicas, nos llevan a preguntarnos sobre el problema de las ob-
servaciones como un rasgo metodológico. En otras palabras. epístemológicamente
sostenemos en la actualidad que las observaciones y los datos obtenidos a partir
de ellas están en correspondencia con la concepción teórica de partida; la obra de
Kepler, en este caso. sería contradictoria con esa concepción.
En 1604 publicó un trabajo de óptica, sin abandonar sus investigaciones esen-
ciales sobre los movimientos de los planetas. Comparó las observaciones de Marte
hechas por Tycho durante 687 días de intervalo (el ciclo de Marte alrededor del Sol)
y llegó a la conclusión de que la órbita de la Tierra es circular.
Al ignorar el principio de inercia, comete un error al interpretar la relación en-
tre velocidad y distancia entre el Sol y la Tierra; pero ese error será compensado
por otro. Al no disponer de los medios del cálculo integral, sustituyó la suma de
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Metodología científica
todos los radios vectores entre el Sol y ia Tierra por el área del sector, con lo que
formuló así lo que se conoce' como segunda ley de Kepler, que en realidad es la pri-
mera en cuanto a sus descubrimientos: hay una proporcionalidad entre ei tiempo
que recorre la Tierra en órbita y el área barrida por ese radio vector en ese mismo
lapso (Walusinski, 1972).
Kepler termina por abandonar Su hipótesis del movimiento circular al compro-
bar que cuando Marte ocupa en su órbita posiciones de cuadratura con relación al
perihelio y el afelio, las mediciones no son compatibles con una órbita circular; por
ello adopta la elipse como la curva que presenta el acuerdo más simple y exacto
con las previsiones de la ley de las áreas.
Las enunciaciones de las dos primeras leyes se publicaron en agosto de 1609
en un trabajo titulado Astronomía nova seu physica celestis, tradita comentariis de
motibus stellae Martis. Ex observationibus G. V. Tychonis Brahe. Bastante tiempo des-
pués, el 15 de mayo de 1618, publicó lo que se conoce como su tercera ley, según
la cual el cuadrado del periodo de un planeta es proporcional al cubo de sus distan-
cias medias al Sol. Pocos historiadores de la ciencia destacan el hecho de que es·
ras teorías fueron enunciadas antes que el discutido texto de Galileo y que en ellas
estaban las demostraciones que a Galileo le faltaron; que la Inquisición se ensañó
con Galileo y que ignoró a Kepler.
Quizá eso se deba a que Kepler siempre pensó en la armonía universal en un
modo aristotélico y no intentó polemizar con nadie. sino más bien trató de produ-
cir su obra de manera callada, tratando de no llamar la atención. Kepler se negó
siempre a colocar en el mismo plano ontológico el movimiento y el reposo; en eso
fue aristotélico toda su vida. Tampoco admitió nunca la posibilidad de un espacio
infinito. Pero en su reínterpretacíón de las observaciones telescópicas de Galileo, en
la disyuntiva entre pensar que las nuevas estrellas descubiertas no se ven porque
están muy alejadas, y pensar que no se ven porque son muy pequeñas, Kepler
adopta esta última opción, pensando que el mundo en que vivimos, con su Sol en
el centro y sus planetas, está rodeado por un único conjunto de estrellas fijas. ¿Se·
rá la diferencia de personalidades entre Galileo y Kepler lo que los llevó a destinos
diferentes?
No obstante, Kepler no escapó por completo a la acción nefasta de la Inqutsí-
ción: en 1620 (Asirnov, 1973) su madre fue acusada de brujería y se vio obligado a
abandonar la astronomía para dedicarse a su defensa, lo que consiguió después de
nueve años de litigio. Quizá agotado por un esfuerzo innecesario, falleció en Batís-
bona, Baviera, el 15 de noviembre de 1630.
Una figura quizá sobrevalorada de la misma época fue Francis Bacon (1561·
1626), que nació en Londres un día 22 de enero, hijo de un miembro de la corte.
Sus estudios se orientaron hacia el derecho y completó su carrera de jurisprudencia
en 1582. En 1584 fue nombrado miembro de la Cámara de los Lores y se convirtió
en consejero del conde Essex, que era favorito de la reina Isabel 1. En 1585 escribió
Instauratio Magna, un plan de trabajo para escribir un gran texto sobre filosofía de
la ciencia. Ahora bien, de las seis partes que se proponía escribir, sólo completó la
segunda, Novum Organum, como intento de reemplazar la obra de Aristóteles (el Or-
ganum). Novum Organum es un intento de formalizar ciertas actividades del proceso
__________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia
científico sustentadas en los métodos inductivos que se publica varios años des-
pués de su redacción, en 1620.
Bacon propone construir tablas de contingencia (de presencia y ausencia) an-
te cuaiquier fenómeno que se quiera analizar cientíñcamente: estaba proponiendo
una versión un tanto más elaborada y combinada de ios métodos que ya habían
expuesto Duns Scoto y Ockham. Ei libro está escrito como proposiciones o aforis-
mas relativamente cortos donde expone sus ideas principales del proceso cíentíñ-
ca. Así, ia proposición XIX del libro primero dice:
Ni hay ni puede haber más que dos vías para la investigación y descubrimiento de la ver-
dad: una que. partiendo de la experiencia y de los hechos. se remonta en seguida a los
principios más generales (axiomas supremos), y en virtud de esos principios que adquíe-
ren una autoridad incontestable. juzga y establece las leyes secundarias (axiomas medios),
cuya via es la que ahora se sigue. y otra. que de la experiencia y de los hechos induce las
leyes, elevándose progresivamente ystn sacudidas hasta los principios más generales que
alcanza en último término. Esta es la verdadera vía; pero jamás se la ha puesto en prácti-
ca (Bacon. 1980:39)
Está claro que ia inducción es para Francis Bacon el único método posibie en
ciencia; ia mayor parte dei texto se dedica a establecer ios mecanismos que perrní-
tan diferenciar io que éi denomina hechos preferentes en ia confección de ias lis,
tas que permitirán luego llegar a ias ieyes cientificas.
Una parte interesante dei texto se refiere a ios ídola, los obstáculos para un
pensamiento cientifico adecuado. Son de cuatro tipos y Bacon los describe como
las nociones faisas que ponen obstáculos a ia tarea cíennñca, para ios cuales debe,
mas tomar las providencias que nos permitan poner un freno a su accionar. El prí-
mer tipo de idolos son denominados de la tribu. Están determinados por ia
naturaleza humana, por ia forma en que percibimos los objetos, poniendo en eilos
nuestras propias estructuras y, por tanto, distorsionando la realidad tal como es; lla-
ma ia atención que esta idea, anticipo de la moderna teoría de ia percepción -y
opuesta a las concepciones conductistas en psi ca logia- haya permanecido sin ser
retomada por trescientos años. El segundo tipo de idolos son de ia caverna, que es,
tán determinados por ias experiencias de cada individuo. Estos idoios hacen que
posea ciertas disposiciones particulares que le permiten comprender con más clari-
dad o de peor manera los fenómenos dei mundo. Bacon los ilama asi con referen-
cia a la idea platónica, diciendo que cada ser humano tiene su propia caverna. Quizá
éste sea el antecedente de la noción bacheiardiana de obstáculo epistemológico,
que veremos más adelante. Ei tercer tipo se ilama idoios dei foro, que Bacon vincu-
ia con las determinaciones que ei lenguaje dado impone a todo ser humano. Pare-
ce claro que intuye los probiemas que ios términos previamente dados imponen en
la construcción de tearias, pero no avanza más allá, El último tipo, los ídolos del
teatro, son las creaciones ideológicas que moldean estilos de pensamiento y dlfi-
cultan ia comprensión adecuada de la realidad porque el sujeto se aferra a esos mo-
delos. En ia intención de Francis Bacon, ei Novum Organum estaba destinado a
reempiazar al Organum aristotélico; sin embargo, como dice Bertrand Russeil
-T
11
Metodología científica
(1971), no fue muy bien aceptado como técnica y, como teoría metodológica, es
erróneo. La equivocación fundamental de Bacon es creer que puede existir un ins-
trumento que se pueda aplicar de forma automática y que permita descubrir he-
chos nuevos y sorprendentes.
Bacon fue designado vizconde de Sto Albans en 1621, pero en esa misma épo-
ca fue acusado de corrupción -por haber aceptado sobornos como juez- y per-
dió sus cargos. Condenado a pagar una multa y a ser encerrado en la Torre de
Londres, pudo sortear estas dos penas; la que no consiguió eliminar fue la de su ex-
clusión de la vida política. Se retiró entonces a escribir, cultivando el género de en-
sayo. Falleció en Londres el 9 de abril de 1626; póstumamente, en 1627, se publica
Nueva Atlántida, que habia sido redactada en 1624. Esta última es un tipo de uto-
pia, situada en una isla dei Pacifico, donde los cíentíñcos ocupan las funciones de
gobierno y, por tanto, todo funciona de maravilla. A diferencia de las otras utopias
(Isla de utopia, de Tomás Moro, y Ciudad del Sol, de Carnpanella), donde la organi-
zación se hacia sobre bases politicas igualitarias, en la Nueva Atlántida la organiza-
ción de la sociedad está a cargo de la Casa de Salomón, la sede del gobierno de la
isla que procede por medio de técnicos especializados; un verdadero gobierno de
tecnócratas.
El problema común a todas las utopías es que presentan una sociedad estáti-
ca, inmóvil, donde todo está solucionado y donde nada necesita que se introduz-
can cambios. Todas la utopías, desde La ciudad de Dios hasta el Fin de la Historia,
son un intento vano y desesperado por atrapar el tiempo humano y detener los
cambios, ofreciendo un paraiso (que siempre es imaginario y por ello, falso). Qui-
zá esos paraísos puedan existir en algún lugar del espacio infinito, pero desde nues-
tra perspectiva actual serán sin duda un lugar soberanamente aburrido, donde todo
está previsto y donde la actividad cientifica no tendría sentido. Si aceptamos que
la actividad fundamental de la investigación científtca es resolver problemas, ia vi-
da en un paraiso utópico es exactamente lo contrario, ya que no hay problemas que
resolver por principio.
Hay quienes quisieron ver en esta utopía baconiana el antecedente de la Royal
soctery, pero ello ha sido discutido. La Royal Society se funda en 1660 y tiene co-
mo antecedentes a las instituciones equivalentes de Florencia y a la Academia de
Ciencias de París: donde se impulsaba el interés por el desarrollo de la ciencia a tra-
vés de la discusión sobre los problemas que en su momento se consideraban irn-
portantes.
Entre 1640 y 1641 Commenio (cuyo nombre original era Jan Amos Komensky)
visita Inglaterra con el ánimo de fundar una "Casa de Salomón", invitado por Har-
tlíb, aunque el proyecto no prosperó.
De todas maneras, las contribuciones de Francis Bacon al progreso cientíñco
se han cuestionado y hay quienes sostienen que si hubo cierta originalidad en él se
circunscribe a sus aportes a una teoría del método científico. en la versión inductí-
va y experimental.
René Descartes (o también Cartesio. como se hizo llamar latinizando su apelli-
do) nació el 31 de marzo de 1596 en La Haye, cerca de Tours, y falleció en Estocol-
mo el 11 de febrero de 1650. Su familia provenia de los estratos bajos de la nobleza;
- .... ..

Introducción histórica al quehacer de la ciencia
su padre era consejero parlamentario en Bretaña. Su madre falleció cuando él te-
nía un año de edad. Tuvo un infancia enfermiza. ío que le permitió "hacerse el en-
fermo" cada vez que queria escaparse de una ciase que consideraba aburrida y
quedarse leyendo en la cama en el colegio de íos jesuitas de Anjou, donde estudió
(Asimov, 1973). Su formación inicíaí estuvo centrada en las matemáticas y en íos
estudios clásicos.
En 1618 se enroló en el ejército y participó en campañas militares en Europa
aí servicio deí príncipe de orange en Silesia. Bohemia. Hungría y Polonia. Eí 10 de
noviembre de 1619 tuvo un sueño que recordaría durante mucho tiempo, en el cual
se le había reveíado una ciencia admirable. Regresa a París en 1625. donde escrí-
be Reglas para la dirección del espíritu (Descartes. 1980). Quizá ía regla fundamen-
tal sea la marcada como Xlll, donde aconseja simplificar las díficultades al
máximo, dividir los problemas en cuestiones manejables, proceder sístemátíca-
mente y no aceptar más cosas de ías necesarias para llegar a una solución. Las re-
gias XV y XVIll formulan una proposición sobre el tratamiento geornétríco de las
matemáticas, donde se presenta un anticipo de los conocidos todavía hoy como
ejes cartesianos. El texto no se publicó sino hasta más de cincuenta años después
de su muerte. pero circuló en algunas copias que fueron conocidas por varios pen-
sadores. entre ellos los autores de la lógica de Port-Royal, inspiradora de una serie
de gramáticas que aparecieron en el siglo XVIII. En 1634 Descartes termina con el
borrador de un 7l'atado del mundo. donde aceptaba una teoría heliocéntrica. Al te-
ner noticias de ía condena de Galileo. resolvió no publícar el libro. Pero publica un
tratado sobre la dióptrica. íos meteoros y la geometría que a manera de preárnbu-
ío o prefacio lleva su Discurso del método. En la sección correspondiente a la geo-
metría se presentan [os príncipios fundamentales de la geometría analitica. En la
cuarta parte del discurso expresa su famosa sentencia je pense done je surs, como
primer principio inamovible de la filosofía. Más allá de los problemas de traducción
al español que la frase implica, ésta ha sido tomada como la base filosófica del ra-
cionalismo, al presentar el pensamiento como condición fundamental de la exis-
tencia humana. El método cartesiano, sin duda, es la consecuencia de su interés
por las matemáticas. Pensaba que si se podían describir curvas por medía de sim-
ples ecuaciones. esto se podría extrapolar a todo tipo de problemas. lo cual permi-
tiría el mismo grado de certeza que era posible en matemáticas. La parte dedicada
a la geometría en el Discurso es, sin embargo, su única publicación sobre materna-
ticas; el resto de sus contribuciones debe encontrarse en su correspondencia con
diferentes interlocutores.
Descartes fue siempre un creyente y en 1641 publica en Ámsterdam Medita-
ciones metajísicas (Descartes. 1980). cuyo título original sería "Meditaciones acerca
de lafilosojía primera. en la cual se demuestra la existencia de Dios y la inmortalidad
del alma". el que es cambiado en 1642. aun cuando sea más popular el nombre
abreviado. El título original da una idea bastante aproximada de su objetivo. No
obstante. no pudo evitar los ataques a su posición por parte de algunos enemigos.
entre ellos el rector de la universídad de Utretch, un teólogo protestante. En 1647
la uníversidad de Leyde lo acusa de pelagianismo y tiene que iniciar una serie de
viajes para escapar de sus perseguidores; recala en Estocolmo en 1649. invitado
por la reina Cristina. quien lo hacía levantar de la cama a las cinco de la mañana
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Metodología cíentífica
para que le enseñara filosofia, lo cual lo llevaria a su muerte, al no soportar el cru-
do invierno sueco y contraer neumonía. Desde el punto de vista filosófico, Desear-
tes introdujo el método de la duda critica, lo cual puede conducir a alguna variante
del escepticismo, posición en la que él no cayó por sus creencias en las ideas cla-
ras y distintas, preexistentes en forma innata. Si bien esta idea es insostenible des-
de el punto de vista psicológico, esporádicamente suelen aparecer algunos
defensores.
Uno de los interlocutores de Descartes, Pierre Fermat, nació en 1601 en Beau-
mont-de-Lornagne. Su padre era comerciante de cueros y lo envió a estudiar dere-
cho a Toulouse. donde pasó el resto de su vida. A partir de 1631 fue consejero en
el Parlamento; llevó una vida tranquila y se dedicó a la literatura y a las matemáti-
cas en sus ratos de ocio (Collette, 1985b). Como su trabajo matemático era por di-
versión, no publicó mucha obra: en una gran cantidad de casos, sus ideas se
encuentran como anotaciones marginales a trabajos escritos por otros pensadores
o tratadistas. Algunos de sus principales escritos aparecieron compilados por su hi-
jo después de su muerte, en 1679, con el titulo de Varia ópera matemática. Para Ce-
llette (J 985b) hay muchos autores que se han ocupado del pensamiento de
Descartes y Fermat y no siempre han interpretado de manera adecuada. Ninguno
de los dos fue el primero en usar los métodos analiticos; ninguno de los dos fue el
primero en representar en forma gráfica las variables ni tampoco en aplicar la geo-
metría al álgebra. Concluye diciendo:
En general. se puede decir que Oescartes comienza con un problema de lugar geomé-
trico a partir del cual obtiene una ecuación del Lugar, mientras que Ferrnat se preocu-
pa más de partir de una ecuación y de deducir las propiedades de su curva (Collette,
1985b:27).
Pero es en la teoria de los números donde Fermat hace sus principales contri-
buciones. Sus primeros estudios en este tema datan de 1636, cuando consigue di-
lucidar el problema;
"Sea x' + 2 (a + b) x = a' + b', donde a y b son racionales. Demostrar que si
x es raíz, entonces es una diferencia de dos números inconmensurables" (Collette,
1985b:33)
Blaise Pascal, amigo de Fermat, a quien admiraba. nació en Clerrnont-Ferrand
el 19 de junio de 1623 Yfalleció en París el 19 de agosto de 1662. Su padre era un
empleado de hacienda del gobierno y a la muerte de su esposa en 1631 se trasla-
dó a Paris con Blaise y dos hijas para poder proporcionar a aquél una educación de
calidad. Etienne Pascal era un matemático aficionado y tanto Mersenne como Per-
mat hablan de él en su correspondencia. Estaba interesado en la carrera de las len-
guas para su hijo y por ello habia prohibido que se le enseñara geometria o se le
proporcionaran textos de matemáticas. Como muchas prohibiciones paternas, re-
sultó inútil: Blaise fue encontrado por su padre tratando de resolver una proposi-
ción euclidiana y ello lo impresionó tanto que resolvió levantar la prohibición.
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
En una carta de Pascal a Fermat le plantea un problema: "Si un jugador debe
obtener un seis en ocho lanzamientos de un dado y se retira después de tres lanza-
mientos sin éxito, ¿qué proporción de la apuesta le corresponde?" Ésta fue la prime-
ra de seis cartas que intercambiaron y es el inicio del cálculo de probabilidades, que
tendrá aplicación no sólo en las teorías de los juegos de azar, sino en la estadística
y en muchisimo de la vida cotidiana. De manera adicional, la teoria de las proba-
bilidades termina con el mundo de las certezas y plantea el problema de la incer-
tidumbre. Pascal vinculó el estudio de las probabilidades al triángulo aritmético y a
las combinaciones, mediante un método conocido en la actualidad como 'induc-
ción matemática'. Introdujo también el triángulo en el estudio de los senos y estu-
vo muy cerca de descubrir el cálculo diferencial. De hecho, en su momento Leibniz
reconoce que la lectura de los trabajos pascalianos sobre el tema fueron su inspira-
ción.
Apartir de 1640 Blaise dedica varios años de su vida a construir una máquina
de calcular que pudiera ahorrar a su padre el laborioso trabajo de calcular los im-
puestos, lo cual llevó a Pascal a preocuparse por la mecanización del cálculo. La má-
quina no fue la primera: Whilhelm Schickard ya habia construido una en 1623, pero
se perdió el original y sólo se conservan algunos dibujos que hablan de ella. Pascal
contrató a varios artesanos y llegó a construir varios ejemplares que se vendieron,
algunos de los cuales se encuentran en museos de Europa.
Su salud empeoró y se mudó con su hermana [acqueline en 1647. Sus proble-
mas de salud no le impidieron participar en la experiencia de Puy-de-Dórne, sobre
el peso del aire y el horror al vacio, un problema de raices aristotélicas. Varios pen-
sadores de esa época se preguntaban "si el mercurio sube tan alto cuando está en
la parte alta de una montaña como cuando está en la parte baja" (Dugas y Costa-
bel, 1972:291), entre ellos el mismo Descartes, pero fue Pascal, en colaboración
con su cuñado, Florín Périer, quien realizó el experimento comprobatorio. En una
carta escrita por Pascal a Périer le pide que mida, varias veces al dia, al pie de la
montaña y en su cima, con el tubo de Torricelli, la altura del mercurio, porque "es
perfectamente seguro que hay mucho más aire que pesa en el pie de la montaña,
de manera que no deberia decirse que la naturaleza tenga más repugnancia al va-
cio en el pie de una montaña que en su cima" (ibid). La experiencia tuvo lugar el
19 de septiembre de 1648 y aunque hay varias evidencias que la hacen cuestiona-
ble, los datos comprobaron la hipótesis pascaliana. En otros textos, publicados pos-
tumamente, Équilibre des liqueurs y Pesanteur de la masse de /'air, Pascal demuestra
su capacidad para experimentar en física.
En 1652 su hermana ingresa al convento de Pon-Royal. Entre I652 Y ; 654 vi-
ve solo en París (su padre habia fallecido en 1651) Yredacta una serie de textos, al
mismo tiempo que intercambia correspondencia con Fermat sobre el cálculo de
probabilidades. El convento de Port-Royal tiene un papel histórico en la polémica
religiosa de la época; Antonin Arnauld, quien a su vez habia tomado el texto de
Descartes para escribir su grarnauca, será el principal inspirador de las teorias teo-
lógicas de un movimiento originado en Holanda a partir de un libro escrito por Cor-
nelius [ansen, donde se defendian las tesis agustinianas sobre la predestinación y
se atacaba a los teólogos jesuitas.
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Metodología científica _
En la noche del 23 de noviembre de 1654, Pascal vive una experiencia religio-
sa particular por la cual decide unirse a los jansenistas. Entre 1656 y 1657 escribe
sus Lettres de Louis de Montalte ti un Provincial de ses amis et aux Révérendes Péres
jésuites sur la morale et la politique de ses Péres, una fervorosa defensa de sus ideas,
consideradas en [a actualidad como un clásico de la literatura francesa. Los últimos
años de su breve vida los consagró a trabajar sus ideas filosóficas, en un trabajo de
reacción contra el cartesianismo, donde expone su concepto de la superación del
escepticismo por medio de la fe religiosa y su reivindicación de la santidad como
valor supremo. En oposición a Descartes, desconfía de la razón como instrumento
para comprender los problemas últimos de la vida humana.
Isaac Newton nació prematuro el 25 de diciembre de 1642 en una familia de
campesinos analfabetos y su padre falleció antes de su nacimiento. Su madre se ca-
só en segundas nupcias con un pastor, Barnabas Smith, el 27 de enero de 1646, e
Isaac quedó al cuidado de su abueio y un tia maternos. En sus memorias, relata es-
te episodio con mucho odio contra Barnabas y su madre.
En la época de la infancia de Newton, lnglaterra estaba conmovida por una se-
rie de luchas politicas. Entre 1629 y 1640 no hubo Parlamento en Inglaterra, histó-
ricamente el periodo más largo en esa condición. Quizá el rey creía que sin
actividad politica los ánimos se apaciguarían y podría contarse luego con un Parla-
mento manejable, como era el caso de Francia (Píjoan, 1980).
Entre 1642 y 1646 se vivió una guerra civil con múltiples contingencias, donde
la división fundamental se dio entre realistas y parlarnentaristas: a los primeros se
integraron el clero de ideología anglicana, las clases medias de alto nivel y los cam-
pesinos, mientras que los segundos estaban integrados por la clase media menos fa-
vorecida, los comerciantes y muchos grandes nobles. El 25 de septiembre de 1643
se firmó el Covenant, por el cual 288 miembros de los comunes y 25 pares acorda-
ron unificar las religiones de Inglaterra, Irlanda y Escocia y se exigió que todos los
funcionarios y oficiales firmaran el acuerdo; unos dos mil clérigos se negaron a ha-
cerlo y perdieron sus beneficios eclesiásticos. Los grupos religiosos se sucedían en
el apoyo de Parlamento y ejército y los bandos se dividían o se unían en circunstan-
cias cambiantes. Asu vez, el rey Carlos jugaba con el apoyo y enfrentamiento de los
grupos, tratando de mantener al máximo los privilegios de la corte.
En 1649, se condena a muerte al rey y se declarará la Commonwealth o repú-
blica. Los escoceses proclaman rey a Carlos Ji, a los que se unen los irlandeses ca-
tólicos. Así comienza la campaña de Oliverio CromwelJ en Irlanda, en la que los
terratenientes católicos fueron despojados de sus tierras a favor de los protestantes
y donde muchos de aquéllos fueron asesinados, comenzando una historia de en-
frentamientos que aún no se cancela.
Con todos estos conflictos, las universidades se halJaban en un estado de aban-
dono y laxitud.
Cuando isaac tenia 10 años, falJece su padrastro y su madre regresa a la casa
familiar con tres nuevos hijos y la biblioteca personal de Barnabas, que Newton dis-
frutaría.
A los 11 años comenzó Isaac sus estudios formales en la escuela de Grantham, a
unos 11 kilómetros de la residencia familiar. Tuvo un buen maestro de matemáticas,
____________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia
Stokes, que lo inició en lo que era lo más avanzado del cálculo matemático de la
época, ya que superaba a lo que se enseñaba en la universidad de Cambridge. Es-
to le permitió ingresar a la universidad con un bagaje de conocimientos matemáti-
cos más elevados que sus condiscípulos, y superiores incluso a los de varios de sus
maestros (Ríckey, 1990).
El 5 de enero de 1661 Isaac se traslada a Cambridge e ingresa al Trinity Colle-
ge. En sus inicios, obtuvo un cargo como alumno asistente (Subzizar), que lo obli-
gaba a servir a la mesa de los profesores, lo que seguramente le permitía
alimentarse mejor por la posibilidad del acceso a la cocina.
En 1662, según sus confesiones, Newton expone sus pecados en un "examen
de conciencia" donde se acusa de varias faltas, entre ellas de haber falsificado una
corona (moneda), haber robado a su madre una caja de dulces, poner su corazón
en el dinero y no preocuparse adecuadamente de las cosas de Dios y usar la toalla
de un compañero para ahorrar la propia.
También en 1662 es reconocí da oficialmente la Royal Society of London for the
Prornotion of Natural Knowledge (más breve y popularmente conocida como "Ro-
yal Society") a la cual ingresa Newton en 1671. El antecedente de la sociedad era
el "Colegio Invisible" que se había reunido por primera vez en 1645 en Oxford y
Londres, aun cuando en otras partes del mundo ya se habían creado academias si-
milares. No parece ajena a esta creación la visita que Comenius (Jan Amos Ko-
rnensky, 1592-1670) hiciera a Inglaterra entre 1641 y 1642.
En 1665, año en que Newton recibe el título de Bachelor of Arts, comienza en
Londres una epidemia conocida con el nombre de "peste de Londres", que provoca
la muerte de alrededor de 75000 londinenses; en junio Newton se retira a la granja
de sus abuelos con varios libros en su mochila: el Tratado de óptica de Kepler, la Geo-
metría analitica de Descartes y algunas obras de Galileo. El 20 de marzo de 1666 re-
gresa a Cambridge y vuelve a la granja; así realiza viajes sucesivos hasta que parece
instalarse de manera más o menos definitiva hacia finales de abril de 1667. En esa
época escribió y reescribió un tratado sobre el cálculo, aunque algunos de sus bió-
grafos dudan de los aportes innovadores que pudiera haber contenido.
Es de esta época de donde se ha desarrollado la posible anécdota de la man-
zana en la cabeza. De haber sido cierta, cabe extraer una lección metodológica im-
portante: el hecho de que alguien reciba un "rnanzanazo" no lo convierte en sabio
ni en descubridor de ley científica alguna; si Newton pudo construir una explica-
ción científica a partir del hecho, es porque estaba en disposición cognoscitiva pa-
ra comprender ese fenómeno como un hecho particular que reflejaba una
disposición general. En otras palabras, son siempre los contextos de interpretación
o marcos de referencia los que permiten integrar e interpretar de manera adecua-
da una experiencia, sea científica o vital en otro sentido.
La ciudad de Londres se incendia entre el 2 y el 9 de septiembre de 1666 y se
destruyen las cuatro quintas partes de la ciudad: ello acaba con la peste y Newton
regresa al Trinity College.
El 26 de octubre de 1669 fue designado segundo profesor lucasiano de mate-
máticas en Cambridge, en reemplazo de Isaac Barrow. Este puesto había sido dise-
ñado por su fundador, Henry Lucas, como un cargo docente, pero Newton siguió la
_... - ~ - - - ---- - - - - ~
Metodología cientifica _
tradición instalada por su antecesor y no le prestó mucha atención a la enseñanza.
Formalmente, debía dictar una clase magistral una vez a la semana y depositar diez
de esas lecciones en la biblioteca. Según uno de sus biógrafos, "pocos asistían a oír-
le y más pocos le entendían, que a menudo y a falta de escuchas, hablaba a las pa-
redes" (Rickey, 1990). Durante su enseñanza, entregó a la biblioteca manuscritos
de lecciones sobre óptica (1670-1672), aritmética y álgebra (1673-1683), gran par-
te de lo que luego sería el libro de los Principia: (1684-1685) YEl sistema del mun-
do (1686-1687). Cuando impartía sus clases, éstas duraban una media hora y
cuando no tenia alumnos concluía en unos diez minutos. Rara vez concurría a ce-
nar al salón de los profesores y a menudo parece que "olvidaba comer" (Cohen,
1982).
Para su ingreso a la Royal Society, Newton presenta un trabajo sobre la luz, que
se lee el 8 de febrero de 1672. En la obligada presentación comentada, Robert Hoo-
ke (1635-1703), quien a la sazón ocupaba el cargo de supervisor de experimentos
de la Sociedad, presenta una serie de objeciones, lo cual le gana para siempre la
enemistad de Newton. Psicológicamente, Newton padecía de ciertos rasgos para-
noides, lo cual lo lIevaba a exagerar la oposición a sus ideas y tomaba estas discu-
siones como ataques personales. Hay algo que se debe destacar en esta práctica de
la Royal Society. nadie, ni el mismo Newton. podía exponer un trabajo y esperar
ser elogiado en virtud de una posición de autoridad; quienquiera que presentase un
trabajo para su ingreso (o como parte de sus investigaciones) debía esperar el jui-
cio de sus pares y las críticas correspondientes. Estas discusiones son, metodológi-
camente, un gran aporte al desarrollo científico: obliga a los ponentes o expositores
a ser precisos, a presentar sus argumentos de manera clara y convincente y a estar
expuestos a la crítica como condición inevitable de la construcción del conocimien-
to científico. Esta discusión es lo que falla en otras formas de conocimiento y en
otros momentos y lugares que no tienen un desarrollo científico considerable. De-
be destacarse que se trata de una discusión racional y abierta, donde los jueces no
son anónimos sino que exponen sus argumentos.
En la Royal Society se había estado discutiendo la cuestión de determinar a qué
distancia se halla un barco en altamar y se había señalado en un acta que "al ser
los asuntos de la navegación una cuestión de Estado, no eran adecuados para ser
tratados por la Sociedad" y se formó una comisión para examinar la utilidad del
método de Bennewitz, que permitía calcular la longitud estableciendo la relación
entre la posición de la Luna y las llamadas estrellas fijas. Esta comisión estaba diri-
gida por [onas Moore y la integraban, entre otros, Christopher Wren y Robert Hoo-
ke (Masan, 1985). La comisión entrevistó a quien entonces era un joven astrónomo
de Cambridge, [ohn Flamsteed, quien sostuvo que los catálogos de la época sobre
las estrellas y las tablas lunares eran demasiado imprecisos para realizar los calcu-
las. Carlos 11 declaró entonces que queria que se efectuaran todas las observacio-
nes requeridas para dar precisión a esos cálculos; asimismo, nombró a Flamsteed
astrónomo real (lo que provocó la ira de Newton) y lo puso a cargo del observato-
rio de Greenwich.
El 13 de junio de 1676 Newton escribe a Henry Oldenburg y le pide que gire
esta carta a Leibniz (Cohen, 1982). En realidad, parece que Leibniz se habia dirigi-
do a Oldenburg, quien era secretario de la Royal Society, sabedor de que éste
...-:::.--. ---..,...--
. - - ~ - - - - ---
I
I
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
patrocinaba el intercambio científico mediante correspondencia, solicitándole in-
formación sobre los trabajos de los científícos ingleses acerca de las series infini-
tas. El documento, conocido como Epístola prior, decía que las fracciones "se
reducen a series infinitas por división; y las cantidades radicales por extracción de
raíces", abreviadas por el teorema
!::. ~ m m-n m-2n m-3n
(P+PQ)" = P" +-AQ+ --8Q+- --CQ+- -DQ+...Sc c.
n 2n 3n 4n
"donde P + PQ es la cantidad cuya raíz o incluso cualquier potencia, o la raíz de
una potencia, ha de encontrarse; P significa el primer término de esa cantidad. Q
los términos restantes divididos entre el primero, y m/n el índice numérico de la
potencia de P + PQ, sea ésta entera o (por así decirlo) fraccionaria, positiva o ne-
gativa" (Cohen, 1982:83). Probablemente la idea más significativa de la carta new-
toniana, al menos desde el punto de vista metodológico, es que cuando se trata de
series infinitas las operaciones se realizan "en los símbolos tal como se llevan a ca-
bo comúnmente en números decimales" (Cohen 1982:84).
En una carta posterior, conocida como Epístola posterior, fechada el 24 de oc-
tubre de 1676 y también dirigida a Oldenburg con solicitud de transmisión a Leib-
niz, dice:
Al principio de mis estudios matemáticos. cuando conocí los trabajos del insigne Wallis, al
considerar las series. por tntercatacton de las cuales él exhibe el área del círculo y de la hi-
pérbola. el hecho de que en la serie de curvas cuya base común o eje es x y las ordenadas
o 1 2 3 4 ~
(1-x
2
)' ,(1-X
2)'
,(1-X
2
)' ,(1 - X
2)'
,(1-x
2
) ' .(1-X
2)'.
etc., si las áreas de los términos alternados, a saber
13211153,3 517
x,x-
3
X .x-
3
X' - .s X ,x- 3
X
+ sX -i
X
.etc.
pueden ínterpolarse. obtendriamos las áreas de los términos intermedios, de los cuales el
primero, (l - x2)1I2, es ei circulo... (Whtteside, 1967).
Newton nunca publicó su formulación del teorema del binomio. Wallis lo hace
en su Álgebra de 1685, atribuyendo el descubrimiento a Newton. Es ya muy cono-
cido el caso de la acusación de plagio de Newton a Leibniz, cuando éste presenta-
ra sus trabajos sobre el cálculo matemático. Probabiemente sea una demostración
más de sus rasgos de personalidad, entre los cuales "el miedo, la ansiedad, la des-
confianza" eran frecuentes. aun desde sus años de juventud.
Según Collette (1985b), la primera información que Newton publica sobre el
cálculo diferencial e integral aparece de manera indirecta en Philosophice Naturalis
Principia Mathematica en el lema primero del Libro I cuando dice:
Metodología científica _
Las cantidades, y las razones de cantidades, que en cualquier tiempo finito tienden conti-
nuarnente ala igualdad, y antes de terminar esetíempo se aproximan unaa otra más que
por ninguna diferencia dada. acaban haciéndose en última instancia iguales (Newton.
1982:257).
En agosto de 1683 Newton recibe e ia visita de Hailey (Brown, 1954), quien le
pregunta sobre la curva que deberían seguir los planetas si se tiene en cuenta que
la gravedad disminuye con el cuadrado de la distancia. Eilo ileva a Newton a reto-
mar los estudios que había abandonado algunos años antes como consecuencia de
su polémica con Hooke. (Para otros biógrafos. este encuentro habria tenido lugar
en mayo de 1684). Es justamente en 1684 que Leibniz publica en las Acta Erudito'
rum un articulo sobre las reglas de la diferenciación. con lo cual se adelanta a New-
ton en la publicación de articulas sobre el cálculo.
El 28 de abril de 1686 se publica un informe oficial de la Royal Society por el
cual se comunica que se ha presentado a la Sociedad un manuscrito que ileva por
título Philosophice Naturalis Principia Mathematica. escrito por Isaac Newton y don-
de se presenta una demostración matemática de la hipótesis copernicana. según la
elaborada por J. Kepler. Se decide agradecer a Newton. se deja a criterio del Con-
sejo la edición del libro y se encomiendan a Hailey los comentarios.
El texto no conoce la tranquilidad: recibe las criticas de varios pensadores de
la época. entre eilos Hooke, quien acusa a Newton de plagio. La primera edición se
publica en 1687 (Newton, 1982); parecen haberse dejado a un lado varios manus-
critos que servirían de introducción y conclusión. El texto apareció en latín y su pri-
mera traducción al inglés se hizo en 1729. cuando ya ilevaba tres ediciones con
correcciones al texto original. Está redactado siguiendo el modelo euclidiano de de-
finiciones, axiomas y desarrollos.
Las definiciones son ocho; se refieren fundamentalmente a materia y fuerza.
Newton escribe un escolio donde señala que las definiciones de tiempo. espacio,
lugar y movimiento son conocidas -lo cual haria innecesaria su definición- pero
que. dado que popularmente esas nociones se suelen tomar a partir de su relación
con elementos tangibles. aparecen ciertos prejuicios que es necesario aclarar. Asi
señala las diferencias entre tiempo absoluto y tiempo relativo, entre espacio abso-
luto y espacio relativo. entre lugar absoluto y lugar relativo. entre movimiento abo
soluto y movimiento relativo, siempre teniendo en cuenta que la condición de
relativo está dada por su tangíbllidad, mientras que la dimensión absoluta respon-
de a concepciones teóricas no perceptibles mediante experiencias sensibles. Apa-
recen luego los axiomas o leyes del movimiento. ya conocidos hoy en versiones
que han alcanzado un alto grado de popularidad. La primera señala que "Todos los
cuerpos perseveran en su estado de reposo o de movimiento uniforme en línea rec-
ta, salvo que se vean forzados a cambiar ese estado por fuerzas impresas". En la se-
gunda dice que "El cambio de movimiento es proporcional a la fuerza motriz
impresa, y se hace en la dirección de la linea recta en la que se imprime esa fuer-
za". La tercera y última de las leyes expuestas en el texto establece que "Para toda
acción hay siempre una reacción opuesta e igual. Las acciones reciprocas de dos
cuerpos entre si son siempre iguales y dirigidas hacia partes contrarias" (Newton,
1982:237·8).
- - - - ~ _ . _ - -
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
Luego, el texto se subdivide en tres libros, dos sobre el movimiento y un terce-
ro sobre astronomía; Newton dice que los dos primeros son principios filosóficos y
matemáticos y que en el tercero se aplican esos principios para captar el sistema del
mundo. Desde la perspectiva metodológica, se debe destacar que el tercer libro se
inicia con "Reglas para filosofar", cuatro breves expresiones que pueden tomarse ca,
rno la conciencia teórica newtoníana sobre la filosofía científica. La primera expre-
sa que "No debemos para las cosas naturales admitir más causas que las verdaderas
y suficientes para explicar sus fenómenos", Hay aquí reminiscencias ockhamianas,
aun cuando Newton habla además de una naturaleza como agente consciente, di,
ciendo "la naturaleza no hace nada en vano". En la segunda, como si continuara el
pensamiento elaborado en la primera, señala "Por consiguiente, debemos asignar
tanto como sea posible a los mismos efectos las mismas causas". Este principio ló-
gico -presente ya en Euclides- es el resultado de la concepción epistemológica
de la causalidad desarrollada a partir de la versión simple del empirismo, necesa-
ria para alcanzar cierto dominio de los problemas a partir de un tratamiento que,
al simplificar las variables en juego, permita llegar a consecuencias aceptables. La
tercera regla tiene una presentación un tanto más complicada, pues dice que "Las
cualidades de los cuerpos que no admiten intensificación ni reducción, y que resul-
tan pertenecer a todos los cuerpos dentro del campo de nuestros experimentos, de,
ben considerarse cualidades universales de cualesquiera tipos de cuerpos". Newton
quiere resolver el problema al que se enfrenta todo empirista "duro": extender las
conclusiones encontradas a partir de un caso concreto a un conjunto más amplio
o universal de fenómenos, ¿Cómo hablar de las propiedades de la Tierra o del Sol
si no podemos tener una experiencia sensible de ellos, tomados holisticamente? Lo
que podemos hacer es tocar la tierra sobre la que estamos parados (u observar el
Sol); pero inferir a partir de alli las propiedades de la Tierra (o del Sol) es algo que
sólo es posible si adoptamos esta tercera regla, que nos autoriza a universalizar las
características o propiedades 'por extensión o reducción. La regla IV dice:
En filosofía experimental debemos recoger proposiciones verdaderas o muy aproximadas
inferidas por inducción general a partir de fenómenos, prescindiendo de cualesquiera hi-
pótesls contrarias. hasta que se produzcan otros fenómenos capaces de hacer más precl-
sas esas proposiciones o sujetas a excepciones. (Newton,
Es realmente dificil interpretar en la época actual esta concepción de Newton,
si queremos ser justos en la apreciación de lo que podríamos denominar las inten-
ciones newtonianas o la interpretaclón newtoniana adecuada a su contexto social
e histórico. Interpretada en la manera más simple, Newton se pronuncia por la in,
ducción como procedimiento cientifico válido, rechazando la formulación de hipó,
tesis que pudiesen poner a prueba desde el inicio la validez de los razonamientos.
En el texto, además, se formula una aproximación al concepto de función; el
lema 11 de la sección 11 del Libro 11 dice:
Metodología científica _
El momento de cualquier generada es igual a los momentos de cada uno de los lados ge-
neradores multiplicados por los índices de las potencias de dichos lados y por sus coefi-
cientes continuamente (Newren, 1982:495).
Designa "diferencial" con la palabra "momento", producido por estas "genera-
das" que pueden ser cocientes, productos, raíces, rectángulos, cuadrados, cubos y
demás (Collette, 1985b),
También en 1687 llega a Londres Nicolás Fatío de Duillier, con quien Isaac New-
ton desarrolla una amistad especial, llena de amor y odio: intercambia cartas con
una familiaridad y demostraciones de afecto no habituales en él.
En 1689, el Parlamento ofrece la corona a Guillermo de orange y Maria y se
proclama la Declaración de Derechos que establece una serie de normas para el
funcionamiento de la Corona y sus relaciones con el Parlamento, lo cual pone fin a
las persecuciones religiosas, No obstante, queda "demostrado por la experiencia
que es incompatible con la seguridad y el bienestar de este reino protestante el go-
bierno de un principe papista",
En ese año de 1689, Newton fue elegido por la comunidad universitaria como
miembro del Parlamento. Ello constituía, en gran parte, un reconocimiento a la de-
fensa newroníana de los derechos autónomos de la universidad, ejercida cuando el
rey católico jacobo 11 (Jacques o Jaime, según otras traducciones) pretendió impo-
ner a un monje benedictino como profesor. Según Asimov (1973) el paso de New-
ton por el Parlamento fue irrelevante y estéril. no habló nunca y la única vez que
pidió la palabra fue para solicitar que se cerrara una ventana que producia corrien-
tes de aire.
1693 es el año que marca el comienzo de la deuda pública del Estado en Gran
Bretaña y al mismo tiempo es el "año negro" de Isaac Newton. En abril, Fatlo. cu-
ya salud se habia quebrantado, desecha la invitación de Newton de irse a vivir con
él a Cambridge "para escapar del clima de Londres" y se marcha a Suiza. Newton
se refugia en sus trabajos de laboratorio y comienza a enviar cartas formulando
acusaciones sobre todos sus amigos, imaginando conjuras en Su contra: acusa a
Pepys de papista y a Locke de hobbísta, En octubre, Locke le escribe una carta com-
pasiva, tratando de aclarar el supuesto párrafo hobbista de su Ensayo (Locke, 1956).
En su respuesta, Newton se disculpa alegando que por aquella época sólo había
dormido menos de una hora diaria en quince dias y habia pasado hasta cinco días
continuos sin pegar los ojos. En noviembre retoma su correspondencia con Pepys
sobre las matemáticas de los juegos de azar.
La reina Maria fallece hacia fines de 1694 y al no renovarse el Acta de Licencia
quedó abolida la censura de prensa a partir del siguiente año.
El 13 de abril de 1696 se designa a Newton como Warden of the Mint (cargo
similar al de Secretario de la Casa de la Moneda). Newton inicia una persecución
tan feroz contra los falsificadores de moneda, que logra llevar al cadalso a 19 de
ellos en el área de Londres. El 22 de marzo de 1699 obtiene su mayor éxito, al con-
seguir la condena de WilIiam Chaloner, un brillante estafador al que persiguió du-
rante tres años.
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
Luego de ser miembro del Consejo de la Royal Society desde 1697, se convierte
en su presidente a partir de 1703 - año en que aparece el primer diario de Inglaterra.
Samuel Clarke (1675-1729) inicia en 1704 las Boyle Lectures, donde defiende
la filosofía natural de Newton contra los cartesianos y las objeciones de Leibniz. Pa-
ra Clarke no hay contradicción entre la religión natural y la religión revelada, tanto
en la teoría como en sus aplicaciones éticas, y convierte a la física de Newton en el
monumento más sólido del apoyo a la religión natural (Ferrater Mora, 1979). En
1704 aparece la primera edición de la Óptica (Newton, 1977), que Clarke traduce
allatin en 1706.
La Óptica es un texto totalmente distinto a los Principtae, tanto en su concep-
ción formal como en su contenido. En la Óptica todo es provisorio en cierta medi-
da e incluso adolece de un final incompleto, ya que termina con una primera parte
de un libro tercero. Ese final se corrige en las sucesivas ediciones, en las cuales
agrega elementos de su visión religiosa. En la versión de 171 7 se añade una teoria
sobre la corrupción de la fe:
En este tercero [se refiere al libro tercero] sólo he comenzado el análisis de lo que queda
por descubrir sobre la luz y sus efectos en la trama de la naturaleza. sugiriendo diversas
cosas al respecto para que las examinen y mejoren los espíritus inquisitivos con nuevos
experimentos y observaciones. No sólo la filosofía natural se perfeccionará en todas sus
partes siguiendo este método. sino que también la filosofía moral ensanchará sus fronte-
ras. En la medida en que conozcamos por filosofíanatural cuál es la primera causa, que
poder tiene sobre nosotros y qué beneficios obtenemos de ella, en esa misma medida se
nos aparecerá con la luz natural cuál es nuestro deber hacia ella, así como hacia nosotros
mismos, No cabe duda de que. si el culto a los falsos dioses no hubiese cegado a los pa
p
ganes, su ñlosoña moral habría ido mas lejos de las cuatro llamadas virtudes cardinales y.
en lugar de ensenar la transmigración de las almas y adorar al Sol. la Luna y los héroes
muertos. nos habrían ensenado el culto al verdadero Autor y Benefactor, del mismo mo-
do que lo hicieron sus antecesores bajo el gobierno de Noé y sus hijos. antes de que se
corrompiesen (Newton. t 977:350)
Newton destaca, justamente, el carácter inicial y provisional de todo lo que se
expone en el texto: Si en los Principiae todo era seguro y se presentaba como una
sintesis de principios matemáticos de hechos ya conocidos, donde se dejaban afue-
ra los supuestos ontológicos sobre la constitución del universo, en la Óptica se ha-
cen especulaciones de todo tipo.
En 1705 fue designado caballero y al redactar su biografLa deslizó en ella una
serie de datos falsos con el objeto de hacerla socialmente presentable; entre ellos,
fechar el casamiento de sus padres en 1639 para evitar las sospechas de conducta
inmoral por parte de ellos, pero sobre todo, para evitar dudas sobre su legitimidad.
En 1707aparece Aritmetica Untversaits (Collette. 1985b), que probablemente escri-
bió entre 1673 y 1683, en ocasión de los cursos que impartia en Cambridge. Una de
las principales contribuciones de esta obra es lo que se conoce como "identidades
de Newton". una generalización de la regla de los signos de Descartes para la determi-
nación del número de raíces imaginarias de un polinomio. También comienza la tarea
Metodología cientifica _
de predicación entre una secta de hugonotes refugiados -en que Fatioactuaria como
una especie de secretario- donde advierte sobre ei fin dei mundo; el I y 2 de diciem-
bre son apresados y puestos en cepos. Newton no parece haber movido un dedo por
su antiguo amigo y defensor en la polémica con Leibniz.
Wiiliam Whiston. que había pubiicado la Aritmetica Universalis, es expulsado
de Cambridge por sus ideas unitarias y al parecer Newton tampoco hizo nada a su
favor. Debemos recalcar que Newton también era unitario y creia que la idea de la
trinidad divina era una falsedad, resultado de una conspiración papal.
En noviembre de 1715 Leibniz se dirige a la princesa Carolina de Gales. En su
misiva critica la teología natural inglesa, a su juicio en decadencia por la lamenta-
ble influencia newtoniana. Clarke lee la carta e inicia un intercambio polémico con
Leibniz, en que defiende las ideas newtonianas.
En enero y febrero de 1727, Newton quema muchos de sus trabajos y docu-
mentos; el último día de febrero concurre a la reunión de la Royal Society, donde
siente malestares que lo hacen recluirse en su casa, donde fallece la madrugada del
20 de marzo.
Newton es un ejemplo importante que conviene revisar y anaiizar como ejem-
plo del desarrollo del conocimiento científico: con una estructura de personaiidad
que presentaba muchos conflictos y crisis, con múltiples y variadas ocupaciones,
en un medio social y politico plagado de problemas y dificultades, pudo pensar de
manera revolucionaria una nueva física y completar la obra iniciada por Galileo. En
realidad, dedicó a la investigación científica un periodo relativamente corto, unos
veinte años. La diversidad de sus intereses se constata en los manuscritos que no
destruyó, parte de los cuales contiene inentendibles escritos sobre alquimia, defen-
sas del arrianismo, ataques a San Atanasia como corruptor de la verdadera religión
y ejercicios hermenéuticos sobre las profecías del iibro de Daniel. Puritano insegu-
ro, su inseguridad es una marca en su vida de relación, en la que inicia disputas y
luchas contra todos los que de alguna manera cuestionan, real o ímaginariamente,
algunas de sus condiciones o estados (sociales o cognitivos).
Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716) nació en Leípzíg el uno de juiio de 1646
y se graduó de bachiller en 1663. Estudia matemáticas en la universidad de jena
bajo la dirección de Erhard weígel, Al mismo tiempo, cursa jurisprudencia en la
universidad de Altdorf, donde se gradúa en 1667.
Entró al servicio del elector de Maguncia y asumió varias misiones diplomáu-
cas. que lo llevaron a viajar por el mundo y entrar en contacto con numerosos cíen-
tíficos y pensadores de su época, con los cuales mantuvo una extensa
correspondencia. Buscó la unificación y armonía entre todas las iglesias cristianas
y trató de convencer a Luis XIV y al zar Pedro el Grande de abandonar sus conflic-
tos y dirigirse contra los musulmanes (el Imperio Otomano tenía en ese momento
una presencia importante en el Este europeo en conflictos que involucraban a tur-
cos, austriacos, suecos, polacos, húngaros, búlgaros, griegos y rusos). En el otoño
de 1672 conoció a Huygens, quien sería su mentor en matemáticas.
Los desarrollos de Leibniz se dieron en el área de la filosofía y de las matemáti-
cas en un sentido muy amplio, dado que trata en profundidad varios aspectos de es-
tas dos disciplinas en sus obras o correspondencia. Inventó una máquina calculadora
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
que superaba a la de Pascal, ya que era capaz de dividir y multiplicar; por este in-
vento lo hicieron miembro de la Royal Society cuando visitó Londres -fue elegido
formalmente el 19 de febrero de 1673- (Asimov, 1973, Collette, 1985b). Luego de
la muerte de su protector, fue designado en 1674 bibliotecario e historiador de la
corte al servicio de la Casa de Hannover.
Entre 1674 y 1676 descubre el teorema fundamental del cálculo, desarrolla gran
parte de la notación que se adoptará luego en lugar de la de Newton y propone va-
rias fórmulas de integración y diferenciación. Comunicó a Oldenburg lo más impor-
tante de esos hallazgos en una carta del 13 de junio de 1676. Estos descubrimientos
se realizaron de manera simultánea 'conel trabajo de Newton y mientras Leibniz pu-
blica los suyos en 1684, Newton lo hace -como ya mencionamos- en Princtpice
en 1687. La controversia no parece haberse desencadenado sino varios años des-
pués, hacia 1699, cuando Patio afirmó, en un texto presentado a la Royal Socíery.
que Newton habia sido el primero en inventar el cálculo y que Leibniz habia sido su
discípulo o lo habia copiado.
En colaboración con atto Menke, Leibniz funda la revista cientifica Acta Erudi-
torum, donde publica muchos de sus trabajos entre 1684 y 1693. Fue un gran im-
pulsor del alemán como lengua para comunicar los trabajos cientificos en vez del
latín.
La primera publicación de Leibniz sobre el cálculo diferencial lleva por titulo
Nova methodus pro maximis et minimis, itemque tanqetibus. que nec irrationales quan-
titates moratur (Nuevo método para los máximos y minimos, así como para las tangen-
tes. el cual puede también aplicarse a las cantidades fraccionarias e irracionales)
(Colette. 1985b). Un segundo texto, donde expone las reglas fundamentales del cál-
culo integral. aparece en 1686 con el titulo De geometria recóndita et analysi indivi-
sibilium atque infinitarum (Sobre la geometría escondida y el análisis de los
indivisibles e irifinitos). Ambos aparecen en sendos números de Acta Eruditorum.
En el segundo texto se encuentra la ecuación de la cicloide, expresada por:
I i ax
Y=\l2x-X +J . 2
~ 2 x - x
Hacia 1704, Leibniz realiza una profunda revisión de los principios básicos del
empirismo, tal como habían sido expuestos por [ohn Locke (1956).
Locke (1632-1704), que habia nacido en las cercanias de Bristol (Inglaterra) y se
había graduado en medicina en 1674, participó activamente en los movimientos po-
líticos de su época, conoció el exilio, publicó obras sobre los sistemas y las ideas po-
líticos, y contribuyó sustancialmente a la formación de la ideología del liberalismo
político. En 1690 publica su Ensayo sobre el entendimiento humano, donde retoma
las ideas aristotélicas de la tabula rasa, criticando todas las formas de innatismo (aun
cuando se cuida de colocar a Dios como fuente del conocimiento). Las ideas provie-
nen de las sensaciones y es posible formar ideas compuestas mediante la asocia-
ción con otras. El libro tercero del Ensayo está dedicado a las palabras y su
significado, mientras que el cuarto se consagra al conocimiento.
En su trabajo, Leibniz (1977) sigue punto por punto la estructura del texto loe-
keano, señalando sus discrepancias. Lo presenta a manera de diálogo entre Filaletes
- - __o
e:
Metodología científica
y Teófilo (Locke y Leibniz, respectivamente). Escribió ei texto en francés y en el Pre-
facio Leibniz puntualiza algunas de las diferencias: dice que ei trabajo de Locke es
más afin a las ideas aristotélicas, mientras que el suyo se acerca a las platónicas,
aunque hay considerables diferencias entre todos. Asimismo, establece de manera
clara:
Lasdiferencias quenas separan no son, en verdad, de poca monta. Se trata de averiguar
si, como piensan Aristóteles y el autor del tratado, el alma estáen si y por sí absolutamen-
te vacía como un papel en el cual no se ha escrito riada (tabula rasa), y de si todolo que
en ella se graba procede de los sentidosy de la experiencia, o si, por el contrario, el alma
contiene originariamente las razones inicialesde diferentes' conceptos y doctrinas, que só-
lo con ocasión de los objetos exterioressedespiertan en ella. como yo lo creo, con Platón
y con los escolásticos y con todos aquellos que interpretan .el pasaje de San Pablo (Rorn.,
c. 2, v. t 5) de que"la ley .de DIos está .escríta en, los corazones, en ese sentido (Leibniz,
1977:62).
La teoría era, de todos modos, incorrecta (aun cuando el empirismo simple
también esté equivocado) y muestra hasta qué punto todavía se presenta la influen-
cia de la filosofía religiosa. La muerte de Locke hizo que por deferencia a su memo-
ria, Leibniz postergara la publicación de su trabajo, lo que tuvo lugar en 1765,
después incluso de su muerte, acaecida el 14 de noviembre de 1716 en Hannover.
Luegode Leibniz. las matemáticas entrarán en una fase de difusión; resulta es-
pecial la contribución de los hermanos Bernoulli -y toda la famili- asi como del
marqués de LHospital y vangnon, los principales difusores del pensamiento de
Leibniz en Francia. Había cierta superioridad en el método del alemán: mientras
que el método de las fluxiones de Newton tenía una estructura más geométrica, el
de Leibniz lo aventajaba en cuanto a su notación, más simple y concreta. Las críti-
cas, generalmente formuladas desde posiciones epistemológicas y filosóficas dife-
rentes, obligaron a mejorar los conceptos originales y precisar los argumentos
lógicos subyacentes. Berkeley, por ejemplo, formulaba sus criticas al trabajo new-
toniano poniendo a la teología como punto de partida.
El matemático que -en opinión de jean-Paul Collette (1985b)- domina el
pensamiento de las matemáticas puras y aplicadas durante gran parte del siglo XV1I1
es Leonhard Euler, nacido el 15 de abril de 1707 en Basilea, hijo de un pastor cal-
vinista que había sido alumno de jakob Bernoulll. Leonhard ingresó a la universi-
dad de Basilea para estudiar teología y hebreo; pero johann Bernoulli advirtió sus
aptitudes matemáticas y comenzó a dedicarle una sesión semanal para proponer-
le problemas que debia resolver. Obtuvo su bachillerato a los quince años y dos
años después se le concedió la licenciatura.
En 1727 la Academia de París propuso un problema sobre la arboladura de los
barcos y Euler escribió sobre ello una memoria que mereció mención honorífica;
este trabajo concluía con una opinión que caracteriza la posición metodológica de
Euler y, quizá desgraciadamente, de muchos matemáticos: verificar los resultados
de su trabajo mediante la experimentación es una tarea superflua. Dos hijos de jo-
hann Bernoulli, Nikolaus y Daniel, que se habían instalado en San Petersburgo en
- - - - - ~ - -
.. _----..,- --_._---
e ' · ~ ·
'"._-
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
1725, lo llamaron para que se les uniera en la Academia Rusa, donde le habían con-
seguido un puesto de profesor de fisiología. La zarina Catalina fallece en 1727 Yde-
ja el zarismo en manos de un nieto de Pedro 1 de doce años, con lo cual los
conservadores y reaccionarios volvieron a ocupar un lugar central y disolvieron to-
das las instituciones creadas para el desarrollo de la cultura y la ciencia. Se reubicó
en la sección de matemáticas y su situación personal se volvió tan difícil que estu-
vo tentado de incorporarse a la marina rusa. Daniel Bernoulli regresó a Suiza en
1733 YEuler ocupó la cátedra que dejó vacante. Esto le permitió mejorar un poco
su situación económica. Se casó con Catherina Gsell, hija de un pintor que había si-
do llamado por Pedro I y la llegada de varios hijos aumentó su condición de relati-
va precariedad. Se refugió en un Intenso trabajo y aunque perdió la visión de su ojo
derecho a los treinta y tres años, esto no fue obstáculo para que cumpliese con sus
cargos de director del departamento de geografía y comisario de pesos y medidas,
escribir manuales para la enseñanza de las matemáticas elementales en las escue-
las rusas y redactar un tratado de mecánica, el primero en ser ampliamente reco-
nacido. En este periodo, Euler popularizó el uso de ciertos símbolos como la letra
e para designar la base natural de los logaritmos o 1t para representar la razón del
diámetro y la circunferencia, si bien en este último caso habia sido precedido por
WiIliam [ones en 1706. Muchos años más tarde, en 1777, Introduce i para desig-
nar V-I, aun cuando esto se publica hasta 1794 Yserá adoptado por Gauss, quien
le proporciona una amplia difusión. También se debe a Euler el signo I para indi-
car la sumatoria y la notaciónjx, que publicó en los Comentarios de la Academia de
San Petersburgo.
Entre 1730 y 1740, la hija de Iván Y, Ana, ascendió al trono de Rusia y, como
era una persona con ciertas limitaciones, parece haber sido dominada por su favo-
rito, Ernst Blron (o Bühren), quien organizó el gobierno de manera que la mayoría
de los cargos importantes estuvieran en manos de alemanes. A la muerte de éste,
Euler decidió aceptar el ofrecimiento del rey de Prusia para incorporarse a la Aca-
demia de Berlin, lo que concretó en 1741. Ese mismo año ascendió al trono ruso
Isabel, la hija más joven de Pedro, quien impulsó el florecimiento de las artes y la
ciencia rusas y fundó la primera universidad de su país en 1755 en Moscú. Euler
no pudo gozar de este auge.
Durante los veinticinco años que el suizo laboró para la Academia de Berlín,
continuó con su intenso trabajo no sólo en los aspectos teóricos de las matemáticas.
sino en trabajos prácticos como acuñación de monedas, canales para conducción de
agua, canales de navegación, desarrollo de un régimen de seguros para un sistema
de pensiones y demás.
En una carta que dirige a O'Alembert en 1745 le ofrece una explicación com-
pleta de los logaritmos de los números negativos.
En 1748 publica Introductio in análysim mftnitorum, donde define la función de
una cantidad variable como una "expresión analítica". formada con números y
constantes. Luego, define la función algebraica como aquélla donde las operaciones
algebraicas solamente se permiten sobre la variable independiente y distingue dos
clases de funciones algebraicas: la racional y la irracional. En esta obra introduce
los signos sen, cos, tg, corg, sec y cosec como abreviaturas de las funciones trigo-
nométricas habituales. Otro aporte importante de esta obra fue el tratamiento de
-- .y;.. ..... _,',.- -
Metodología científica
las curvas planas. En contra de la opinión de Descartes, para quien las curvas pla-
nas no podían estudiarse de manera directa, Euler afirmó la equivalencia de los dos
ejes de coordenadas y presentó un estudio general de la forma de las curvas, sus
singularidades y varios problemas de aplicación (Taton, 1972b).
Trabajó en la teoria de los residuos cuadráticos y produjo lo que algunos consi-
deran el descubrimiento más original en la teoría de los números en el siglo XVlII,
conocido como la ley de la reciprocidad cuadrática. En sus propios términos, si
existe un x tal que x
2
- p sea divisible entre q, entonces p es un residuo cuadrático . ~
de q; de lo contrario, p no es un residuo cuadrático de q. /
En 1760 Euler generaliza el teorema de Ferrnat al introducir la functón-ctn). Si
bien ya habia demostrado el teorema de Fermat -si p es primo, a
P
- a é;divisible
..-
entre p- hacia 1736, su solución aparece publicada en 1761 en San Petersburgo.
En 1766, Catalina 11 (también denominada la Grande), lo invita a regresar a San
Petersburgo -de donde quizá nunca salió espiritualrnente-. Pone a su disposición
una gran casa amueblada y el clima ruso termina dañando la poca visión que le
quedaba. Ya ciego, gracias a su memoria publica entre 1768 y 1770 tres volúme-
nes con sus Institutiones cálculi integralis, compilación de todos sus trabajos impor-
tantes sobre el cálculo. Su casa se incendia en 1771 Y Píerre Grimrnon. un servidor
traido desde Basilea, lo saca en hombros de entre las llamas. Luego de otras penu-
rias, sobrellevadas siempre con buen talante, fallece el 7 de septiembre de 1783.
El matemático italiano [oseph Louis de Lagrange (1736-1813) continuó parte
de la obra de Euler. Lo sustituyó en la Academia de Ciencias de Berlin a su regreso
a San Petersburgo y a la muerte de Federico 1I (1787) se marchó a París, Respeta-
do por el terror revolucionario, en 1793 se le encomendó dirigir los trabajos de una
comisión que desarrollara un nuevo sistema de pesos y medidas. El resultado fue
el sistema métrico decimal, el más racional de los sistemas de medidas inventados
por el ser humano hasta ahora, que lamentablemente no rige en algunos paises de
alto nivel de desarrollo (por las presiones politicas que en su momento han ejerci-
do los grupos reaccionarios y conservadores románticos).
Alguien que no pudo escapar a los excesos revolucionarios fue Antaine Laurent
Lavoisier (1743-1794), que nació en París en una familia de la burguesía, con un
padre abogado que deseaba el mismo destino para su hijo, pero que éste trocó por
las ciencias después de asistir a unas conferencias de Lacaille sobre astronomía.
Antes de arribar a la química recorrió otros caminos del conocimiento, hasta llegar
a producir la revolución en la quimica con la publicación, en 1789, de su 7l"aité élé-
mentaire de chimie. Lavoisier gana la revolución de la química, pero pierde la revo-
lución política (Bensaude-Vincent, 1989), ya que es condenado a muerte el 8 de
mayo de 1794, declarado culpable de un complot "que buscaba favorecer, por to-
dos los medios posibles, a los enemigos de Francia". Este episodio poco feliz de la
Revolución Francesa sigue causando comentarios y discusiones.
Las investigaciones científicas de Lavoisier son una actividad de juego y de
placer; su ocupación principal fue, durante muchos años, la de empleado de la Fer-
me générale. una sociedad privada creada por el gobierno francés para recaudar
impuestos. Como las ganancias de los empleados de esra dependencia provenían
de lo que recaudaran por encima de la cuota establecida, eran verdaderos "perros
--_._---
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
de presa" y aunque Lavoisier se ocupaba de tareas administrativas y era parcial-
mente ajeno a las maniobras de la organización, no pudo evitar ser vincuiado a
ellas. aun cuando invirtió sus ganancias en crear un laboratorio para realizar sus
experimentos.
Lavoisier desdobla su actividad: cuando liega a una ciudad a recaudar impues-
tos, imparte una conferencia en la academia local. En 1768 ingresa a la Academia
Real de Ciencias, creada en 1666 para desarroliar y, al mismo tiempo, controlar ia
actividad científica.
La Academia determina un estilo de investigación basado en el trabajo en equi-
po, donde la investigación se planifica y cada uno de sus miembros tiene a su car-
go una función especifica con sus propios objetivos; se dejan a un lado las
improvisaciones y se trabaja en forma programada.
Un instrumento técnico fundamental en el trabajo científico de Lavoisier fue la
balanza. Ésta existía desde tiempo antes, pero con Antaine se convierte en el apa-
rato central del trabajo en química. Lavoisier pesa todo: pesa antes de realizar sus
experimentos, pesa después de efectuarlos; Iieva a cabo un balance de las transfor-
maciones donde se contabiliza todo. Esta práctica llevó a muchos a creer que La-
voisier había sido el autor original de la famosa frase "nada se crea, todo se
transforma" (rien ne se perd. rien ne se cree. tout se transforme). La frase habia esta-
do presente desde la antigüedad y Lavoisier la presenta en una nota marginal; pe-
ro esto nos debe hacer pensar en las interpretaciones inadecuadas que los
divulgadores de la ciencia suelen provocar
Parece que Lavoisier pensaba en química y en política o economía en términos
análogos: en un escrito de 1771, describe el sistema del comercio internacional co-
mo un conjunto de intercambios o flujos entre países donde la riqueza se mantie-
ne constante. Esto hace pensar que la idea de "nada se pierde, nada se crea"
funciona también en economía -Io cual, en todo caso, puede ser más falso en eco-
nomía que en química.
En 1772 se publica un trabajo de Guyton de Morveau donde se atribuye al f10-
gísto un peso negativo. Lavoísier dedica los diez años siguientes a trabajar en ese
problema, de manera inductiva, y es muy cauteloso en sus expresiones y publica-
ciones. Poco a poco va construyendo una teoría donde invierte el concepto origí-
nal: la combustión hace perder peso a los cuerpos porque provoca una expansión
o una desagregación.
Designado comisario de la Regie de poudres et salpérres, se instala en Arsenal,
donde construye un laboratorio con su fortuna personal y la estrecha colabora-
ción de su devota esposa. Casada desde los catorce años, se consagró a difundir la
obra de su marido, la tradujo al inglés e incluso aprendió el arte del grabado para
ilustrar las publicaciones.
En 1778 crea en Frechines una granja modelo, que en un lapso de diez años
duplica la producción de trigo (Derry y Williams, 1977). Esto significa la introduc-
ción de técnicas de producción agrícola que desplazan los métodos tradicionales;
es decir, incorpora cada vez más conocimientos científicos y técnicos a la agricul-
tura, lo cual posibilita y acompaña los cambios que tendrán lugar con la Revolución
Industrial.
.... _-- "!""•.
Metodología científica
Lavoisier se enfrasca en una reforma del lenguaje de la química. necesitado, se-
gún él, de una depuración que impida o concluya con la confusión reinante. La re-
visión de la nomenclatura es un principio fundamental de la revolución científica.
En 1783, Lavoisier anuncia la renovación total de la química. hecho que su esposa
festeja quemando los libros de Stahl y demás seguidores de la teoría del ñogísto.
Sin embargo, desarrolla algunos años después una explicación completa y racional
del proceso de combustión, presentada en su Tratado de 1789. Para construir esa
explicación se basó en datos experimentales que le habia proporcionado un ayu-
dante de Henry Cavendish; replicó los experimentos de una forma menos compli-
cada yeso le sirvió para reformar los principios teóricos. Los experimentos de
Cavendish y joseph Priestley fueron más precisos y elaborados, pero siguieron ata-
dos a las viejas concepciones e interpretaciones; ninguno pudo superar esas limi-
taciones, a pesar de haberse incriminado mutuamente: Lavoisier leyó el libro
fundamental de Priestley y lo calificó como una serie de experimentos no interrum-
pida por razonamientos; en su réplica Priestley dijo que sin duda Lavoísier había
hecho mucho por la filosofía en este mundo.
El francés también se interesa en transformar la agricultura y hacerla una acti-
vidad productiva. Le preocupa la pobreza de los campesinos y plantea que la agri-
cultura requiere tanto competencia científica como capacidad administrativa.
Propone la creación de un orden politico basado en la racionalidad antes que en la
autoridad y. antes del estallido de la revolución. propone un régimen de monarquia
parlamentaria, con libertad de prensa y debates públicos, pero ya era demasiado
tarde.
Se une a la revolución y participa en la toma de la Bastilla. En 1791 interviene
en el proyecto de reforma del sistema de pesas y medidas, con lo cual COntribuye
a colocar a la actividad académica como una tarea técnica al servicio de la solución
de los problemas de la sociedad. Como ya dijimos, Lagrange dirigió el proyecto y
normalizó los sistemas comerciales y productivos. Pero la animadversión que La-
voisier había desatado por sus tareas en la Ferme no se olvidarían (la gente suele
desarrollar mucho odio contra quienes cobran impuestos) y fue condenado a la gui-
llotina con otros miembros de la dependencia, acusados de haber desarrollado "un
complot que tendía a favorecer por todos los medios posibles el éxito de los ene-
migos de Francia"; fue ejecutado el 8 de mayo de 1794. Coffinhall, el vicepresiden-
te del tribunal que lo condenó, declaró "la república no necesita sabios" (Masan,
1986a). El anatema no duraria mucho: en 1795 un gobierno necesirado del aporte
de los cientificos al desarrollo de la sociedad reabrió la Académíe des Scíences. El
vaticinio de Coffinhall fue, no obstante, relativamente acertado, ya que para media-
dos del siglo XIX Gran Bretaña se había puesto nuevamente a la cabeza de la pro-
ducción científica mundial.
Kant, que en opinión de Piaget (1970) produjo en la epistemología una revo-
lución similar a (a copernícana en astronomía, nació en Kóenigsberg (entonces
Prusia, después Kaliningrad -URSS- y en la actualidad de nuevo Koenígsberg, pero
Rusia) el 22 de abril de 1724. Hijo de un artesano, ingresó a la universidad en 1740
Ya partir de 1746 impartía clases privadas como medio de subsistencia. Su vida y
trabajo fueron muy metódicos, al punto que se dice que los habitantes de Koerugs-
berg, donde residió toda su vida, ponian en hora sus relojes cuando Immanuel ha-
cía sus caminatas cotidianas.
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
Las preocupaciones científicas de Kant eran variadas; pero las matemáticas y
la lógica fueron el campo donde hizo sus primeras reflexiones importantes.
Kant pretendía resolver el problema de comprender cómo es posible la cien-
cia. Entre 1770 Y1780 se dedica ti meditar sobre el punto y publica sus conclusio-
nes en 1781 mediante su Critica de la razón pura (Kant, 1979), texto en que se
distancia del racionalismo y del empirismo, se libera del "realismo" de las aparien-
cias y coloca la fuente de la necesidad deductiva en el propio sujeto; también atri-
buye a éste las estructuras que hacen posible la experiencia, imponiendo a la
percepción estructuras compatibles con la deducción lógico-matemática. El libro no
fue aceptado por muchos ni comprendido adecuadamente. En un intento de hacer
llegar sus ideas a un público más vasto y hacerse comprensible, publicó tres años
después Prolegómenos de toda metafisica futura que quiera presentarse como ciencia.
Hay que decir que todavía hay quienes parecen no haber comprendido la renova-
ción kantiana; hay quienes se aferran a los polos de la ecuación subrayan ya sea el
objeto (y de allí todas las variedades actuales del empirismo) ya el sujeto (y las con-
siguientes formas del idealismo y el racionalismo).
Preocupado por el comportamiento real de los seres humanos, escribió luego
una Critica de la razón práctica (aparecida en I787) Ydedicó varios trabajos a anali-
zar la ética individual y política; creyó firmemente en que la única posibilidad de
asegurar la paz entre las naciones era mediante la aceptación de la autonomía de
todos los pueblos, para lo cual se debía crear un sistema de organismos internacio-
nales efectivos. Activo hasta el momento de su muerte, publicó en los últimos años
de su vida un tratado de lógica, uno sobre geografía física y otro sobre pedagogía.
Falleció el 12 de febrero de 1804.
De alguna manera, desde principios del siglo XVIII se produjo una división na-
cional en la metodología y los enfoques sobre la actividad científica. Esta división
tenia sus antecedentes en Bacon en Inglaterra y Descartes en Francia, que habían
insistido, respectivamente, en el método empírico inductivo y el método matemá-
tico deductivo. Ello condujo a dos revoluciones; los ingleses pusieron las bases de
la Revolución Industrial al hacer énfasis en la metodología experimental y las apli-
caciones concretas de la ciencia; los franceses llegaron a la revolución política es-
peculando sobre las concepciones teóricas de la sociedad y el estado. No debe
olvidarse que el espíritu de la Ilustración estaba imbuido de la idea de extender los
principios newtoruanos a todos los ámbitos de acción del ser humano. El siglo XVIII
vio aparecer muchas enciclopedias; las primeras de corte muy técnico, aunque des-
pués se fueron ampliando hasta llegar a la Encyclopedice Britannica, cuya primera
edición se hizo en Edimburgo en 1771. La Encyclopédie francesa se publicó en 22
volúmenes entre 1751 y 1777 Y sus autores sufrieron persecuciones e incluso la
cárcel por el contenido cuestionante de ideas e instituciones que allí presentaban.
También hubo un desplazamiento de ios centros de creación de ciencia o, más
bien, una diversificación: zonas fabriles de Escocia o del interior en el continente
comenzaron a cobrar relevancia. Suiza, al albergar una gran cantidad de científicos
perseguidos por sus creencias religiosas, se convirtió en un importante centro de
generación de ideas; familias de hugonotes franceses, como los Trenbley, los Saus-
sure y los Candolle, se establecieron en Ginebra (Masan, 1985).
Metodología cientifica _
La universidad europea estaba en decadencia desde los tiempos de Newton (es
sabido que quízá no habría concluido sus estudios de no ser por el ambiente laxo
que privaba en la universidad); para complicar aun mas la situación, se vetaba el
ingreso de inconformistas y disidentes religiosos a las universidades. Esto provocó
que fundaran sus instituciones educativas, donde la ciencia moderna tenía un lu-
gar mas importante. Inventores inconformistas fueron james Watt, john Roebuck y
john Wilkínson.
En 1732 se fundó en Edimburgo la Sociedad Filosófica de Edimburgo, que con-
tó entre sus miembros a David Hume, Adam Smith, joseph Black, john Playfair, ja-
mes Hurtan y james Hall. La ciencia escocesa fue mas bien teórica. Hacia fines del
siglo XVIII toma en Francia un sesgo mas aplicado y experimental, impulsada por
las necesidades de los ejércitos napoleónicos y su concepción de la organización
del Estado. Hacia fines del siglo se cierra la brecha entre ciencia básica y aplicada
que había marcado gran parte del periodo. En 1806 Napoleón crea la universidad
Imperial, hace de la ciencia una cuestión de Estado y de la enseñanza un proble-
ma de servicio público.
Hacía 1766 se había fundado en Birmingham la Sociedad Lunar, llamada así
porque se reunían en la casa de alguno de los integrantes en las noches de Luna lle-
na (lo cual les permitía regresar a su respectivo hogar con menos diflcultades). Esta
sociedad alcanzó su máximo desarroilo hacia 1791, cuando aparecieron en Birming-
ham movimientos de la turba contra la Revolución Francesa; destruyeron la casa de
[oseph Priestley y con eila su biblioteca y aparatos experimentales. Un conjunto muy
variado de científicos e intelectuales pertenecía a dicha sociedad: Mathew Boulton,
james wau. Erasmus Darwin, Samuel Galton, john Baskerville, Wiiliam Murdock,
Thomas Day, WiIliam Withering, Richard Laveil Edgworth y otros.
Por la misma época, en Manchester apareció una sociedad que perdura hasta
nuestros días, la Sociedad Literaria y Filosófica de Manchester. Su primer presiden-
te fue Thomas Percival; también pertenecieron a ella Thomas Henry (padre de Wi-
lIiam Henry) , john Dalton y Thomas Cooper. En sus primeros trabajos, la sociedad
se dedicó fundamentalmente a la química, en especial al teñido de telas, de espe-
cial importancia para la producción económica local. Adiferencia de la Royal So-
crery, la sociedad manchesteriana no esquivó la discusión de cuestiones
polémicas, como los problemas políticos o económicos, y pudo sobreponerse a las
revueltas antírrevolucionarias de fines del siglo XVIII.
Las teorías de Lavoisier sobre los nuevos elementos químicos habían permiti-
do repensar la composición de los materiales orgánicos: la escuela de medicina de
Montpeilier estaba a la cabeza de las innovaciones. Marie Francoís Xavier Bichat
(l 771-1802), un médico de corta vida (se cayó en las escaleras de su laboratorio),
distinguió en 1797 veintiún tipos de tejidos -óseo, cartilaginoso, muscular y de-
mas- trabajando sin microscopio y realizando autopsias. Subrayó que los órganos,
que eran las partes heterogéneas del organismo, estaban compuestos por distintos
tipos de tejidos y que un conjunto de órganos formaba un aparato orgánico. Para
algunos (Asirnov, 1973), Bichat es el creador o fundador de la histología.
Todos los cambios y progresos científicos del sigloXVIII acompañan, especialmen-
te en Inglaterra, lo que se ha denominado Revolución Industrial. Está en discusión si
- . - - - ' - - ~ - - - ~ - ~ - - - _ . _ - - - - - - - -
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
fue una revolución o un cambio menos contundente, así como los tiempos preci-
sos en que se desplegó (Kranzberg, 1981); el nombre mismo apareció como nove-
dad entre algunos escritores franceses de principias del siglo XIX de manera poco
precisa. El elemento fundamental que podría definirla es el paso de la producción
doméstica a la producción fabril, con sus consecuentes transformaciones en la vi-
da de los seres humanos. Los cambios tecnológicos tienen que ver con nuevas ma-
terias primas y productos, especialmente el hierro, el acero y la producción de
máquinas-herramienta. Se produjo una nueva forma de organización del trabajo y
la producción, acompañada de la incorporación de técnicas agricolas que posibili-
taron el incremento de la producción alimenticia lo cual permitió el crecimiento de
los centros urbanos. Los cambios tecnológicos y económicos afectaron las formas
de distribución de la riqueza, la transferencia de la generación de capital de la agri-
cultura a la industria, el aumento del comercio internacional y la transformación de
los modos de acumulación del capital; produjeron a su vez la modificación de los
sistemas políticos -entre otros, la aparición de las instituciones de la democracia
moderna- e incluso la vida personal y cotidiana; educación especializada y desa-
rrollo de nuevas habilidades técnicas, hábitos de consumo y manejo del tiempo li-
bre. También aparecieron los movimientos sociales urbanos: nuevas formas de
organización profesional que sustituirán o modificarán a los gremios medioevales
y, sobre todo, una nueva visión de las relaciones entre el ser humano y la naturale-
za, donde ésta se presentará progresivamente corno algo transformable, manipula-
ble, moldeable y no como un conjunto de fuerzas que se imponen a los intereses
y necesidades humanas.
Francia e Inglaterra eran las dos grandes potencias del siglo XVIll, con ventajas
en cuanto a riqueza por parte de Francia; pero la Revolución Industrial se dio pri-
mero en Inglaterra porque ésta disponía de mayor cantidad de capital móvil para
impulsar la inversión en nuevas máquinas y productos: el Banco Nacional de Gran
Bretaña funcionaba desde 1694, mientras que el de Francia se organizó a partir de
las disposiciones legales y administrativas napoleónicas. Francia, por su parte, di-
lapidó mucho de sus excedentes de capital en consumo suntuario o inversiones im-
productivas, mientras que Inglaterra utilizó buena parte del capital disponible para
impulsar la producción industrial.
En sus comienzos, tanto Gran Bretaña como Francia siguieron practicas mer-
cantilístas. Esto quiere decir que desarrollaron politicas de protección de sus rner-
cados internos, que en el caso de Gran Bretaña se veía notablemente ampliado por
el monopolio del comercio con sus extensas colonias de Asia y América. La red de
transportes tUVO también una función notable: aun cuando a mediados del siglo
XVIll se había creado en Francia la École des Ponts et Chaussées. destinada a formar
ingenieros, los caminos franceses se acomodaban mas a las necesidades políticas
del soberano de Paris que a las necesidades del intercambio de la producción; lo
contrario sucedía en Gran Bretaña, donde las carreteras y vías de comunicación se
hicieron mas atendiendo al comercio que a las necesidades politicas y militares.
Por su lado, la marina mercante británica fue la más eficiente del siglo XVIII.
La actividad empresarial y mercantil despertaba en Francia muchos prejui-
cios: la nobleza francesa estaba aferrada a sus tradiciones de consumo de la ren-
ta de la tierra y entendía el negocio como una actividad humana degradada; los
---'- _.-
Metodología científica _
nobles ingleses no sufrieron clase alguna de ostracismo social por sus actividades
mercantiles o industriales.
Es indudable que la llamada Revolución Industrial es un fenómeno sistémico o
estructural donde causas y efectos dejan de tener relación de determinación; sin
embargo, la comprensión de ello como un esquema metodológico de interpreta-
ción de los fenómenos sociales llega hasta la segunda mitad del siglo xx; mientras
tanto, muchos científicos sociales permanecieron aferrados al modelo de las cien-
cias naturales, en especial la fisica galileana, de buscar una causa para un fenóme-
no especifico. Pero no todo en las ciencias sociales era buscar el modelo causal
explicativo: hacia fines del siglo XVIII los efectos de la Revolución Industrial en la po-
blación hicieron surgir numerosos intentos de explicación y, sobre todo, de correc-
ción de lo que manifiestamente se entendía como sus males o, con más propiedad,
sus efectos perversos.
El mercantilismo habia dominado como práctica y teoria desde aproximada-
mente 1600 y sólo a mediados del siglo XVlll empieza a cuestionarse en ambos ni-
veles. El poderío creciente de los estados como forma de organización política hizo
creer que la regulación extrema de las actividades económicas produciria efectos
benéficos sobre la sociedad que adoptaba esas medidas; todo estado se convertía
en enemigo potencial de los demás y debia asegurarse la propiedad excluyente del
comercio, en especial el colonial. El mercantilismo se basaba en supuestos erró-
neos (Barnes y Becker, 1945) y su práctica, al limitar la actividad comercial, produ-
jo severos daños a la economía de muchos estados europeos, lo que no fue
comprendido sino hasta el siglo XIX. Mercantilismo fue el nombre que adoptó en
Gran Bretaña y con el que se conoce habitualmente. pero en Francia se denominó
colbertismo, y cameralismo en Alemania.
La intervención del Estado no se limitó a la actividad económica y el comercio
entre naciones, sino que abarcó problemas internos. en especial en Prusia, mucho
más atrasada en todos los aspectos.
Paradójicamente, la reacción al mercantilismo provino de otro supuesto erró-
neo: las teorías newtonianas habían hecho creer que las leyes de la naturaleza, es-
tablecidas por los dioses, gobernaban el universo físico y de la misma forma había
leyes que controlaban la sociedad humana; todo era cuestión de dejar actuar a es-
tas leyes sin la interferencia de los seres humanos. Surgió así la escuela o doctrina
ñsíocratíca. cuyo punto de partida era la creencia de un orden natural en todo el
universo, que de todas maneras debía ser apuntalado (un tanto curiosamente) por
instituciones humanas, en especial un soberano que tendría la facultad legislativa,
la que sería aplicada por unos jueces con capacidad judicial y ejecutiva. La divisa
fundamental de los fisiócratas será la expresión francesa laissez [aire ("dejar ha-
cer"), acuñada al parecer por un comerciante francés llamado Le Cendre, quien en
una visita hecha a Colbert en 1680 señaló, "laissez nous faire", al protestar contra
la excesiva regulación industrial.
Con intención de corregir la obra de los ñsiócratas. pero basándose en parte en
ellos -además de Locke, Montesquleu y Hume-, Adam Smith publicó en 1776 The
oj Nations (Srnith, 1958), una de las obras más Influyentes en la política de los años
posteriores y quizá hasta la actualidad. Desarrolla alli un violento ataque contra la
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
actividad estatal; su tesis fundamental es que la felicidad humana y la riqueza de las
naciones pueden incrementarse si se permite total libertad a las actividades produc-
tivas y comerciales. En realidad, su obra es más de teoria politica que económica y
algunos, como Small, han visto en ella otras disciplinas:
Si os encontraseis por primera vez con La riqueza de las Naciones, conociendo
la forma sociológica general de considerar la sociedad, pero desconociendo la bíblio-
grafia económica, no tendriais la más ligera dificultad ni duda para clasificar el libro
como investigación de un campo especial de la sociología... Smith estableció un
nuevo patrón de investigaciones en el sector económico de las condiciones de la vi-
da, en tanto que la vida se le presentaba, en conjunto, como una cuestión moral, en
la que el proceso económico es, lógicamente, un detalle... La sociología moderna es
virtualmente un intento de realizar el programa amplio de análisis e interpretación
sociales implícíto en la filosofía moral de Adam Smith, pero que ha estado reprimi-
do durante un siglo por haber prevalecido el interés por la técnica de la producción
de riquezas (A. W. Small (sd) Adam Smith and Modern Sociology -citado por Barnes
y Becker, 1945:517).
Al mismo tiempo, jeremy Bentham (1748-1832) desarrollaba una protopsí-
colegia social que establecía que los seres humanos realizan sus elecciones vita-
les guiados por consideraciones hedonísticas, sin tener en cuenta las
condiciones sociales. Las ideas de Bentham también influyeron en numerosos
economistas del siglo xix, en particular en la denominada Escuela psicológica de
la economía.
Siglo XIX
En el siglo XIX se producen un vuelco y una ruptura definitivos en cuanto a los mo-
dos y perspectivas de hacer ciencia: en todos los campos del conocimiento se habia
desarrollado progresivamente la idea de que los elementos que componen el mun-
do tienen naturaleza propia, se rigen por sus leyes y no dependen de seres extraor-
dinarios; es decir, se produjo lo que Weber denominó "el desencantamiento del
mundo". Todo el universo se rige por sus leyes y el trabajo de la ciencia, sea pura o
aplicada, es observar ese mundo para extraer las ieyes que lo gobiernan y, ya sea
por inducción, deducción o experimentación, imponer las transformaciones necesa-
rias. Todavía no se tomaba conciencia de que esas transformaciones no estaban des-
tinadas a solucionar necesidades universales, ni que muchas veces los problemas
que se debian resolver estaban limitados al ámbito de los intereses primordiales de
ciertos grupos y que aun cuando indirectamente o de manera secundaria algunos o
muchos beneficios llegaban a toda o gran parte de la población, había grupos O na-
ciones que obtenían ventajas y poder sobre otros debido a sus avances en la inves-
tigación y el conocimiento cíentífico.
Simultáneamente, las discusiones sobre las concepciones científicas no se cen-
traban en los grandes sistemas; no era la Weltanschauung lo que estaba en juego, si-
no los detalles grandes o pequeños del mundo. Eso hizo que la discusión cíentíñca
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Metodología científica
dejase de ser, progresivamente, una obra de aficionados con mayor o menor ilus-
tración y se convirtiese en una actividad que exige una dedicación continua y sin
desfallecimientos; cada vez los grandes sabios o descubridores se apartan de la ela-
boración de los sistemas para concentrarse en las propiedades de sectores reduci-
dos o parciales; las contribuciones ahora son circunscritas y localizadas, por lo que
los aportes individuales son pequeños aunque no por eso menos importantes, Ha-
cia mediados de siglo aparecen los congresos de ciencias y los nuevos descubrimien-
tos no dejan de incentivar la imaginación popular, expresada a través de las obras de
ciencia ficción: en 1818 aparecerá Frankestein o el moderno Prometeo -un ser a
quien se hace vivir por medio de impulsos eléctricos- de la pluma de una joven
escritora inglesa, Mary Shelley (1797-1851), julio Verne (1828-1905) produce obras
que anticipan inventos o descubrimientos desarrollados por la investigación cientí-
fica, como viajes extraterrestres (1865: De la Tierra a la Luna) y submarinos (1870:
Veinte mil millas en viaje submarino). De hecho, Verne es considerado como el
creador del género.
En este ambiente social y cultural la ciencia florece a lo largo de todo el siglo.
La ausencia de grandes guerras en el territorio europeo, desde las campañas napo-
leónicas, impuso un clima de relativa calma social que llevó a la fantasía de un fu-
turo promisorio en paz, dominado por la razón y su expresión concreta. Pero, en
gran medida, pesaron las consecuencias derivadas de la formación sociopolítica de
los estados.
Mientras que en Gran Bretaña y Francia la ciencia adquiría un carácter abierto.
en Italia y Alemania se organizaba a través de organizaciones e instituciones que
privilegiaban el componente nacionalista. Lorenz Oken, que había fundado en
1817 una revista destinada a la difusión de las innovaciones en ciencia y literatura,
lsis, promovió en 1822 una reunión de científicos de habia alemana (Masan,
1986b) que logró reunir en la ciudad de Leipzig a unos veinte científicos con obra
publicada y unos sesenta oyentes. Estas reuniones fueron creciendo y en la de
1828 asistieron alrededor de seiscientos. üken llegó a decir que ese tipo de reunio-
nes eran "el simbolo espiritual de la unidad de los alemanes" (Masan, 1986b:75).
En Gran Bretaña se produjo un curioso fenómeno: los grupos interesados en di-
versos aspectos de la ciencia se multiplicaron por cien a 10 largo del siglo. Todo co-
menzó en Manchester, como ya 10 mencionamos; pero en 1812 se creó en
Liverpoolla Sociedad Literaria y Filosófica, a la que siguió la de Leeds en 1818, otra
en Sheffield en 1822, y así sucesivamente, de manera que hacia finales de siglo las
asociaciones sobrepasaban el centenar. Aun cuando la gran mayoría de sus miem-
bros eran aficionados, su interés por el conocimiento y el desarrollo de los aspec-
tos científicos provocó un gran impulso de la actividad científica y de la aceptación
de una perspectiva diferente para el análisis de la realidad.
Charles Babbage, un profesor de matemáticas inglés que habia asistido a la
reunión alemana de 1828, regresó a Gran Bretaña con toda la intención de impul-
sar una organización similar; como consecuencia, en 1831 se formó la Asociación
Británica para el Progreso de la Ciencia.
Los biólogos hablan estado muy ocupados durante todo el siglo XVIII tratando de
obtener una clasificación universal de los organismos vivos. Goethe había sugerido

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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
en Alemania, en 1795, que había un pian arquetípíco en el mundo vegetal y otro en
el mundo animal y que si se examinaba la estructura de los seres vivos podría des-
cubrirse ese plan. Lorenz Ockenfuss (1779-1851) (conocido vulgarmente como
Oken), trabajó hacia 1807 sobre esa teoria, imaginando que los vertebrados primi-
tivos poseían un esqueleto parecido a los de los ciempiés y algunas de las prime-
ras vértebras se unieron luego para formar el cráneo. La teoría no era correcta, pero
dio comienzo a las especulaciones sobre la teoría de la evolución. Obligado a aban-
donar la universidad de jena por sus ideas liberales, Oken se refugió en Suiza y fue
el primero en proponer reuniones anuales de biólogos, naturalistas y otros científí-
cos para intercambiar informaciones sobre los resultados de investigación.
En Francia, Geoffriy Sr. Hilaire (1772-1844), desarrolló la idea de que la natu-
raleza había formado a las diversas especies animales sobre la base de un plan sim-
ple, por el cual los mismos órganos alcanzaban dimensiones mayores o se
atrofiaban, pero siempre había un ser abstracto general que proporcionaba una
unidad de composición. Mencionó la posibilidad de la existencia de una ley de
compensación, por la cual el desarrollo de una parte de un animal se veía compen-
sada por la anulación o disminución de otra y, siguiendo a Lamarck, suponia que
los cambios en el ambiente producían las modificaciones de los organismos.
Lamarck (lean Baptíste Pierre Antoine de Monet Lamarck, 1744-1829) publicó
una Filosofía Zoológica en 1809, un anticipo de la teoría de la evolución, que fue de-
sacreditada por quienes poseian el poder científico de la época, en especial Geor-
ges Cuvier. Lamarck destacaba que las adaptaciones estructurales del organismo
tenían su origen en las condiciones del medio ambiente a través de la formación
de nuevos hábitos. En la actualidad sabemos que estaba equivocado. Paradójica-
mente, las teorías lamarckianas tendrán una revívíscencia en la ciencia soviética, a
través del affaire Lysenko.
Lamarck, envejecido y empobrecido, abandonó la polémica con Cuvier; pero
Hilaire se sostuvo en una disputa que alcanzó su punto máximo en 1830, cuando
presentó el trabajo de dos de sus alumnos que trataban de mostrar que el calamar
era el eslabón perdido; Cuvier lanzó entonces un ataque general a todas las ideas
de Hilaire y venció en el debate por razones no necesariamente científicas: aunque
hugonote de origen, Cuvier había sido uno de ios puntales politicos del restableci-
miento del régimen borbónico y la instauración de la reacción católica.
Gregor johann Mendel (1822-1884), un monje agustino que tuvo una infancia
de miseria y privaciones, nació en un .pequeño pueblo llamado entonces Heínzen-
dorf (en la actualidad Hyncíce, Moravia, parte oriental de la República Checa). Sus
padres vivían de producir en una pequeña huerta, obligados a respetar la ley de la
corvée que obligaba a trabajar tres dias a la semana para el dueño de la parcela
(Drouin, 1989). Es reconocido que fueron sus experiencias infantiles las que permi-
tieron a Mendel recibir las primeras nociones prácticas de botánica.
En 1810 se conocían en Brno (la ciudad neurálgica de Moravía) los métodos de un
ganadero inglés sobre la selección de ovinos; el valor de un borrego con pedigrí en el
mercado local centuplicaba al de uno vulgar. También en esa época se habia instala-
do en Moravia un naturista, Chrístian-Carl André (1 763-1831), que se desempeñaba
como asesor del conde Salm; éste era el impulsor de una sociedad de agricultura
Metodología cientifica _
que fomentaba la fecundación artificial de árboles frutales. Uno de los huertos fru-
tales de la época se plantó en el convento de los agustínos de Brno y su superior
era miembro de la sociedad. Éste se había preguntado por el problema de la trans-
misión de los caracteres; el obispo de Brno intentó detener los experimentos del
convento pero el cardenal de Praga no escuchó su solicitud.
Mendel ingresa al convento en 1843 y entre 1851 y 1853 es enviado a Viena
para doctorarse en matemáticas y ciencias. Luego de fracasar en exámenes que le
habrían permitido enseñar en centros avanzados, debió resignarse a enseñar en la
Real Escuela de Brno (Asimov, 1973).
En 1868 fue elegido superior del convento. La obra fundamental de Mendel se
compone de trece artículos, su correspondencia y una veintena de textos menores.
De los trece articulas, nueve están dedicados a cuestiones de meteorología. dos a
los insectos y dos a la hibridación.
Estos dos últimos se publicaron, respectivamente, en 1865 y 1869. El primero
se tituló Investigaciones sobre los vegetales hibridos, y el segundo, Algunos hibridos
de Hieracium obtenidos por medio de fecundación artificial. En el primero hay una
alusión al proceso de evolución, aunque velada; pero lo fundamental es la exposi-
ción matemática de las leyes fundamentales de la herencia. Sentó las bases para
una comprensión racional de los procesos hereditarios, pero sus textos, publicados
en alemán en la Revista de la Sociedad de Historia Natural de Brno, serán ignora-
dos por los otros naturalistas que se interesaban en los problemas de la herencia,
entre ellos Darwin (Caullery, M. y J. F. Leroy, 1973). Habrá que esperar a 1907 y
1909 para que se traduzcan al francés e inglés, respectivamente, con 10 que las le-
yes de hibridación reciben el nombre de leyes de Mendel, el carácter unidad se de-
nomina carácter mendeliano, y la disciplina correspondiente, mendelismo (Tétry,
1973). Muchos años después la obra de Mendel siguió provocando polémica: el es-
talinismo soviético lo consideró el fundador de una seudociencia "reaccionaria", in-
fluido por quien es uno de los máximos exponentes de los alcances del fraude
cientíñco guiado por objetivos ideológicos en un sistema cerrado y totalitario: Tro-
fim Derussovitch Lyssenko (1898-1976).
La imposición de las ideas de Lyssenko no impidió que Stalin aprobara los ex-
perimentos de un científico ruso que pretendía inventar una nueva especie horní-
nida, lliá lvanov (Fernández. 1994). Éste trabajó en África desde 1926 tratando de
inseminar chimpancés con esperma humano; al fracasar, intentó inseminar rnuje-
res soviéticas con esperma de chimpancé, e incluso instaló un laboratorio en Suiu-
mi para criar monos en pro de sus objetivos (no se sabe qué resultados obtuvo,
pero tampoco hemos conocido un caso exitoso).
Hay también otras interpretaciones con relación a la obra de Mende1. Para algu-
nos, hizo algo de trampa al contar sus chicharos, dado que produjo un modelo rna-
temático tan perfecto que no es posible encontrar una correspondencia con la
realidad (Thuillier, 1991; Di Trocchio. 1995). El trabajo no fue aceptado porque la ma-
yoría de los conocimientos disponibles en ese momento no permitía encajar los des-
cubrimientos mendelianos; dicho en términos píagetíanos. los procesos de
asimilación mendelianos contradecían los procesos de acomodación existentes. La
teoría que proponía era clara, pero la forma en que Mendel dijo haberla descubierto
no lo era tanto y ello probablemente es la causa de su aparente menosprecio.
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
Louis Pasteur nació en Dóle el 27 de diciembre de 1822 y como estudiante se
interesó muy poco en las ciencias porque su ambición era ser maestro de pintura
y escultura. Sin embargo, al asistir a una serie de conferencias que impartió el quío
mico lean Baptisre Dumas, sus intereses cambiaron en forma radical.
Pasteur es una figura polémica, porque sus contribuciones y la importancia que
puedan tener son todavia materia de discusión. En 1843 ingresó a la Escuela Nor-
mal Superior y se dedicó a la investigación en el campo de la química.
A los 26 años descubrió, con un poco más de suerte que de conocimientos, que
los cristales de los tartratos se agrupaban en dos modos sobre la luz polarizada, lo
cual le valió premios y alcanzar una posición de relativo poder en el aparato cíen-
tífico. Porque Las polémicas en que se vio inmerso no fueron de orden científico 0,
mejor dicho, correspondientes a una perspectiva "internalista" de la ciencia, sino a
la operación del aparato cientifico en un medio social.
En 1854 se instala en la recién creada Facultad de Ciencias de Lille, donde los
industriales le solicitan que estudie los problemas de la fermentación alcohólica.
Las teorías que trataban de explicar ese fenómeno eran de diverso tipo. Por un la-
do, [ustus van Liebig (1803·1873), sostenía una teoria que ha sido denominada
"recria químíca", que explicaba la fermentación como una descomposición quírni-
ca causada por alguna sustancia animal o vegetal. El problema de esta explicación
era que no podia distinguir tipos y formas, incluyendo fenómenos tan diversos co-
mo la fermentación del vino y la cerveza, los procesos digestivos y las formas de
putrefacción que se dan en la naturaleza.
Pasteur representaba una linea "vitalista": la causa de la fermentación debía
buscarse en la acción de elementos vivos (microorganismos).
Había un tercer punto de vista, defendido por P. E. Marcelin Berthelot (1827·
1907), por el cual se admitía una relación entre la fermentación y la actividad de
una levadura; pero esto no se debía a un organismo vivo, sino a una sustancia pro-
ducida por los organismos, comparable a lo que hoy llamamos enzimas.
James Bryant Conant escribió, hace algunos años, que la generalización de Paso
teur era falsa pero fecunda, pues había utilizado una estrategia semántica, transfor-
mando en definición la descripción teórica que pretendía hacer válida (Thuillier,
1991). Para ello usó en repetidas ocasiones la expresión "fermentaciones propia-
mente dichas" para excluir, por definición, todo aquello que consideraba inadecua-
do; es decir, si una fermentación era vitalista -comO él pretendia- se trataba de
una fermentación propiamente dicha; de lo contrario no se trataba de una verda-
dera fermentación. Todo esto era posible porque el concepto de fermentación era
muy difuso y permitía más de una interpretación. Ése es un problema rnetodológí-
ca de todas las ciencias cuando los conceptos se manejan de manera polísémíca
dan origen a discusiones que no pueden resolverse por las vías clásicas de la expe-
rimentación y comprobación de hipótesis. El problema de Pasteur y de sus enerní-
gas intelectuales era que ninguno poseia una teoría de la fermentación y procedían
interpretando datos experimentales a partir de una selección que, según quien la
hiciera, enfatizaba uno u otro aspecto.
Eduard Buchner (1860, 1917) trató de demostrar experimentalmente que la fer-
mentación era inseparable de la vida; buscó triturar las células de los fermentos de
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Metodología científica _
manera que no quedara ninguna viva para asi demostrar que el proceso de fermen-
tación se paralizaba.
Paradójicamente. se encontró con 10 contrario: las células muertas, en contac-
to con el azúcar, la hacían fermentar y se producía anhidrido carbónico y alcohol,
de la misma manera que si estuviesen vivas. Esta experiencia, realizada dos años
después de la muerte de Pasteur, fue entendida como una refutación definitiva de
las posiciones vitalistas.
Quizá, como interpreta Thuillier (1991) tanto los trabajos de Pasteur como los
de Liebig formaban parte de un programa de investigación (dicho en lenguaje laka-
tosiano) que, aun cuando tuvieran hipótesis o supuestos equivocados, permitieron
el progreso de un aspecto de la ciencia.
En 1857, Pasteur regresó a Paris para enseñar en la Escuela Normal Superior y
se involucró en otras polémicas; una de ellas fue la cuestión de la generación es-
pontánea, en la que refutó las posiciones de A. Pouchet. Los procedimientos técni-
cos inventados por Pasteur dieron origen a los procesos bacteriológicos de
esterilización de medios de cultivo. Al estudiar diferentes enfermedades de los gu-
sanos de seda pudo poner las bases que permitieron comprender el origen de las
enfermedades infecciosas (Caullery, 1973). Sin embargo, debe tenerse en cuenta
que el verdadero precursor de la bacteriología fue el italiano Agostíno Bassi (1773-
1856), de quien Pasteur reconoció esta primacía en sus publicaciones, justamente,
sobre las enfermedades de los gusanos de seda.
Otras investigaciones experimentales de Pasteur, que provocaron una serie de
transformaciones en la medicina, se dedicaron al carbunco (famoso últimamente
porque después de los atentados terroristas a las torres gemelas de Nueva York fue
difundido por el sistema postal estadounidense, sin que los traductores de los medios
de comunicación se interesaran por encontrar el equivalente en español de ántrax):
también investigó sobre el cólera de las gallinas, lo que lo llevó a descubrir el siste-
ma de atenuación de los virus. Otro descubrimiento importante, el del virus de la ra-
bia, le dio suficiente prestigio como para abandonar el modesto laboratorio de la
Escuela Normal Superior e instalarse en el Instituto Pasteur, en octubre de 1888, que
desde ese momento se convirtió en una de las instituciones de máxima importancia
mundial en las investigaciones bacteriológicas.
En la época en que disputaban en Francia Sr. Hilaire y Cuvier, Charles Darwin
(1809-1882) viajaba por el mundo a bordo del barco británico Beagle, recogiendo
información sobre la vida animal y vegetal, en especial sudamericana.
Charles Darwin nació en Shrewsbury el 12 de febrero de 1809, hijo de un mé-
dico reconocido y nieto de otro médico, Erasmus Darwin, miembro de la Sociedad
Lunar. Después de fracasar en sus estudios de medicina, pareció inclinarse hacia la
carrera sacerdotal, para desdicha de su padre. En sus estudios de medicina en Edirn-
burg, Darwín tuvo como profesor de geología a Robert [arneson y abandonó sus cla-
ses porque le parecían enormemente aburridas. En Cambridge, adonde se dirigió
para sus estudios sacerdotales, se encontró con dos profesores de geología y botá-
nica que lo hicieron entusiasmarse de nuevo por la geología. Fue su profesor de bo-
tánica, Henslow, quien lo recomendó como naturalista para el viaje del Beagle, un
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
barco que continuaba la tradición de las grandes viajeros naturalistas europeos de
los siglos XVIII y XIX, como Carl van Línné y Alexander van Humboldt.
El viaje del Beagle duró cinco años, entre 1831 y 1836. Ola la vuelta al mundo
y se detuvo en especial en las costas sudamericanas y en las islas del Pacifico sur.
Darwin había leido un trabajo que le habia impresionado mucho, aparecido en
1798, titulado An Essay on the Principie oj Population. as it ajjects the Future Impro-
vement oj Society, with remarks on the speculations oj Mr. Godwin, Mr. Condorcet. and
other writers, debido a Thomas Malthus (1895). Otro libro que llevó en su viaje, por
recomendación de Henslow, fue el primer tomo de Los principios de la geología de
Charles Lyell (1797-1875).
En su viaje, Darwin observó minuciosamente y registró datos de orden geoló-
gico, botánico y zoológico, que le permitieron entender lazos de parentesco entre
diversas especies animales; también advirtió la sustitución de especies desde el
norte hacia el sur, lo cual le permitió concebir la especie como algo dinámico, di-
versificado y nunca fijo.
De regreso del viaje, Darwin escribió que se había "convertido en un fiel discí-
pulo de las doctrinas del Sr. Lyell (... ) Tras haber practicado la geología en Sudarné-
rica. me siento tentado a llevar algunas partes mucho más lejos aún de lo que él lo
hace" (Masan 1986a:33).
Además de casarse con su prima E. Wedgwood, Darwin dedicó los veinte años
que siguieron a su regreso a comparar y revisar su material, acrecentado por otros
objetos y colecciones; su estado de salud lo obligó a abandonar Londres e instalar-
se en una zona campesina de Kent. Preparó los borradores de la obra en que pre-
sentaria sus hallazgos y deducciones, analizadas tanto con Joseph Hooker
(botánico), Thomas Huxley (zoólogo), como el mencionado Charles Lyell. Entre
1842 y 1844 redactó un ensayo preliminar que nunca publicó. En 1858 recibió una
memoria de viaje de un naturalista inglés que se encontraba en Malasia, Alfred-Bus-
sell wanace, con encargo de trasmititsela a Lyell. En esa obra también se proponía
la idea de la selección como principio de la diversificación de las especies. Ante
ello, Lyell y Hooker instaron a Darwin a publicar su trabajo.
En noviembre de 1859. con el titulo On the Origin oj species by means oj natu-
ral selection (Darwin 1981), se presentó una exposición abreviada de la gran obra
que Darwin preparaba. Las grandes lineas del darwinismo expresan que los cam-
bios en las condiciones del medio llevan a una modificación en los seres vivos. Es-
ras variaciones, que pueden afectar a todos los organismos modificados o un
individuo, pueden ser perjudiciales o beneficiosas y conducen, en consecuencia, a
la destrucción o a la supervivencia. Ésta, que permite la conservación de las rnejo-
res formas, produce una selección natural, donde los más aptos son los que sobre-
viven. La primera edición de On the Origin... , de escasos 1250 ejemplares, se agotó
en una semana; pero las polémicas y conflictos tuvieron dimensiones cuantitativa-
mente mucho más grandes. Quienes más profundamente se sintieron atacados
fueron los partidarios de creencias religiosas creacíonístas, entre ellos el obispo an-
glicano Wilberforce, quien sostuvo una polémica pública con Huxley. Ante una pre-
gunta de aquél sobre si su padre o su madre era mono. parece que Huxley
respondió "Prefiero ser un mono perfeccionado, antes que un Adán degenerado"
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Metodología científica _
(Caullery y Tétry 1973). La teoría evolutiva sigue causando polémicas: en el vecino
estado de Texas, su enseñanza debe remitirse a una mera hipótesis, so pena para
el profesor de ser expulsado.
Desde sus orígenes, la difusión del darwinismo se asoció a problemas políticos:
en el congreso de los científicos de lengua alemana celebrado en Munich en 1877,
Haeckel, que había sido introductor y defensor de las tesis darwinistas, fue llamado
al orden por Virchow, que se había adherido a la ideología de la aristocracia terra-
niente prusiana en la tarea de unir a los alemanes. Virchow afirmó en el congreso
que el darwinismo era una doctrina socialista (Mason 1986b).
Darwin es uno más de los pensadores y científicos europeos que alcanzaron su
desarrollo intelectual en el segundo cuarto del siglo XIX, en el momento en que se
afianzaban las teorías de los economistas y filósofos utilitaristas (Mason 1986a).
El utilitarismo moderno se originó en las ideas de [ererny Bentham, aunque
john Stuart Mili (1806-1873) es uno de sus difusores fundamentales. Con un padre
severo y rígido que no le permitió una infancia feliz, enamorado de una mujer a
quien tuvo que esperar veintiún años para casarse, desarrolló una filosofía basada
en acentuar las posibilidades del individuo frente a los constreñimientos sociales,
representados materialmente por el poder represor del estado. En 1843 publica
una Lógica, que ahonda en las posibilidaes del método inductivo a partir de las pro-
puestas medievales de Grcsereste. R. Bacon y Ockham. En ese texto defiende el
método experimental por su doble función: descubrir conexiones causales y de-
mostrar, a manera de prueba de ensayo, las relaciones entre los fenómenos que
permitan llegar a conclusiones válidas (Cohen y Nagel 1968).
La función del experimento es, en definitiva. determinar las relaciones entre
causas y efectos, admitiendo como punto de partida que esas relaciones pueden te-
ner, lógicamente hablando, sólo cuatro posibilidades: CE, C-E, -CE, -C-E. En relación
con ello, ubicó cinco métodos experimentales: el método de la concordancia, se-
gún el cual si dos o más casos de un fenómeno en estudio tienen un solo elemen-
to o circunstancia en común, ese elemento debe ser la causa del fenómeno. Este
método de la concordancia se puede enunciar mejor si se presenta de manera ne-
gativa: cuando determinada circunstancia no es común a todas las formas de pre-
sentación del fenómeno en estudio, no puede ser la causa de ese fenómeno. El
segundo, el método de la diferencia, trata de resolver las cuestiones ambiguas an-
teriores, en especial porque en la concordancia se trataría de un programa de ob-
servación más que de un método experimental. Este método se puede enunciar
diciendo que si tenemos un caso donde el fenómeno en estudio aparece y otro en
que no surge y en ambos todas las circunstancias son comunes menos una, esta úl-
tima debe ser la causa en cuestión.
Pero en los dos métodos se hace dificil, en muchas ocasiones, separar los facto-
res que intervienen con claridad. Así, y con objeto de superar los inconvenientes de
ambos, Mili ideó un tercer método, el método conjunto de la concordancia y de la
diferencia, que se puede enunciar COmO un canon prescriptivo: si dos o más casos
de cierto fenómeno en estudio presentan una sola circunstancia común y otros dos
o más casos en que el fenómeno no aparece no presentan esa misma circunstancia,
entonces la circunstancia en cuestión puede ser considerada la causa -o parte
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
indispensable de la causa- de dicho fenómeno. Pero como en ciertas ocasiones
no podemos establecer entre las circunstancias la presencia o ausencia de los ele-
mentos de manera absoluta, sino en forma de magnitudes graduadas, Mili presen-
tó su método de las variaciones concomitantes, según al cual si un fenómeno que
varía de cualquier manera aparece al mismo tiempo con otro que también varia de
una manera particular, entonces cabe decir que es una causa o efecto de ese fenó-
meno, o están conectados por un hecho de causalidad.
El último método se llama método de los residuos, puesto que si se resta de un
fenómeno aquello de lo cual se sabe, por ciertas inducciones anteriores, que es el
efecto de antecedentes determinados, el residuo es el efecto de los antecedentes
restantes.
Para Cohen y Nagel (1968), estas prescripciones no pueden demostrar jamás
la existencia de leyes causales, sino que definen el significado que para nosotros
tiene la relación de causa y efecto en casos determinados; pero no permiten des-
cubrir casos especificas de tal relación. De todas maneras, la sistematización de
Mili permitió avanzar en la formulación de los preceptos lógicos de los métodos
científicos.
Mili también escribió trabajos sobre variados aspectos de su filosofia política y
como miembro de la Cámara de los Comunes insistió en numerosas ocasiones S O ~
bre el valor del sufragio universal y afirmó los valores del altruismo sobre los del
egoismo como elemento esencial de las relcíones humanas. probablemente fue el
primero en escribir un tratado sobre problemas metodológicos experimentales sin
ser un investigador de campo. Sus reflexiones en el plano filosófico son muy valio-
sas, pero no tuvo una tarea importante en investigación destinada a comprobar hi-
pótesis.
Mientras tanto, en Francia surgía una corriente de pensamiento que tendrá una
enorme influencia en la práctica social y política de todo el mundo, el positivismo.
Auguste Comte (1798-1857), nacido en Montpellier, que como estudiante tuvo
serios problemas con las matemáticas, crea un sistema de pensamiento al que da
el nombre de positivo, con la intención de producir una reforma de la sociedad, ela-
borando para ello un método adecuado. Su punto de partida es una interpretación
filosófica de la historia, de acuerdo con la cual la evolución humana se puede divi-
dir en tres estadios: teológico, metafísico y positivo. En el primero, los seres huma-
nos explican la realidad mediante la intervención de seres sobrenaturales o
infranarurales; el mundo está poblado de fantasmas y seres encantados que actúan
siguiendo sus propios caprichos, aunque ciertas acciones humanas puedan lograr
algún cambio en la voluntad de esos dioses. En el segundo periodo aparece el mo-
noteísmo, que resume todos los seres divinos anteriores en uno y, por lo tanto, per-
mite que las fuerzas sociales adquieran una presencia no personalizada: la acción
de un dios que se desentiende de los aspectos concretos y dota al mundo de prin-
cipios racionales de organización. Por último, en la tercera fase -la del positivis-
mo que postula Comte- los principios metafísicos son sustituidos por una
investigación sistemática de los fenómenos, que siempre son regulares; es decir,
poseen un orden que resulta preciso descubrir para poder usarlo a favor del progre-
so humano. Más allá de lo correcto o incorrecto de esta interpretación, el programa
Metodología científica _
de Comte implica la posibilidad, presentada por primera vez de manera sistemáti-
ca, de una acción social destinada a transformar la realidad en su conjunto, pero
especialmente la sociedad.
Comte inventa un hibrido Iingüistico, sociología. para designar a la ciencia po-
sitiva encargada de esa tarea: instaurar un nuevo orden que ponga punto finai al
caos instalado en el mundo desde el final del periodo medieval. Por supuesto que
fue quien la bautizó, pero debe recordarse siempre que el bautismo no es el parto:
Comte expresó la ya fuertemente sentida necesidad social de una ciencia que se
ocupara de manera sistemática de los procesos sociales y no los dejara librados a
fuerzas oscuras.
Quizá Comte fue el primero en presentar una exposición sistemática de las ba-
ses del progreso humano, tema fundamental para las ciencias sociales. La tradición
judea cristiana había sepultado la idea de progreso a partir de ia aceptación acrítica
del mito de la caída y hasta el siglo XIX el catolicismo y gran parte del cristianismo
definieron su posición en el mundo como en espera del "día del juicio", el cual su-
pone la desaparición del planeta. En un inicio, los estadios comteanos se referían a
estados mentales, a posiciones intelectuales; pero en una obra posterior, Política Po-
sitiva, aplicó su división a la historia humana concreta, y la subdividió también en
tres etapas: la teológico-militar, la metañsico-juridica y la cientifico-industrial (Barnes
y Becker 1945). Comte adoptó el dogma aristotélico de la sociabilidad natural de los
seres humanos, por lo cual declaró que ninguna teoría conrractualista podria soste-
nerse teórica ni lógicamente porque el estado de naturaleza es una tontería.
La infiuencia de Comte en el campo de la sociología fue de poca importancia;
sus ideas se difundieron más en el campo de la filosofía y de alguna manera Inspi-
raron el movimiento conocido como "positivismo lógico" del siglo xx, al cual nos
referiremos más adelante.
Herbert Spencer (1820-1903), que por problemas de salud no asistió a la es-
cuela formal y adquirió todos sus conocimientos en su casa familiar, comenzó tra-
bajando como ingeniero de ferrocarriles para pasar después a la geología, a la
otología y en 1848 Ingresar a The Economist como ayudante del director En esa
época publicó Social Statics, su primera contribución importante a la teoria socio-
lógica. Hacia 1860 se le ocurrió que era posible desarrollar un sistema de interpre-
tación integral de la realidad tomando como fundamento la teoría de la evolución
y dedicó los siguientes años de su vida a trabajar en el proyecto. Su obra se opone
a muchas de las ideas comteanas, pues hace de la evolución un proceso continuo
por el cual "la materia pasa de un estado de homogeneidad indeterminada e Inco-
herente a un estado de heterogeneidad determinada y coherente" (Perrater Mora
1979:3108).
Unida a esta ley general. Spencer propuso una analogía organicista. Gracias a
este concepto su pensamiento alcanzó mayor difusión y a la vez, mayores ataques.
La analogía no es propia de él, ya que estaba presente en numerosos escritos des-
de la antigüedad y se había convertido casi en un lugar común en la Edad Media.
Los grandes avances de la biología en el siglo XIX, posibilitados en gran medida por
el uso del microscopio, hicieron casi inevitable el traslado de sus logros al campo del
sistema social: reapareció la metáfora del organismo social. Cornte fue el primero
----------""...... - - , , , . . . . . ~ ~ ' . - - - , , , . - - - - - - - -
..=.,..'
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
en explorar hasta el limite la analogía; pero Spencer tuvo claro que la identidad no
se daba en el mundo real;
NOhay analogía entre el cuerpo político y un organismo vivo. aparte de la que impone la
dependencia mutua de las partes. El organismo social, 1) discreto en vez de concreto, 2)
asimétrico en vez de simétrico, y 3) sensitivo en todas sus unidades en vez de tener un
solo centro sensortal. no es comparable con ningún lipa de organismo. Si prescindimos
de losparalelos, las inducciones siguen siendoválidas. Las SOCiedades crecen.... (Spencer:
Principies oJ Sociology.Citado por Barnes y Becker 1945:661 j.
Para destacar su clara posición al respecto, anotaba al pie de la página:
Tengo motivos para hacer esta enfátita repudiación de la creencia en que existe una ana-
logía especial entre.el organismo social y el humano. En la WestminSter Review de enero
de 1860,(.. .) publiqué un "esquema cte la concepción general. Rechazaba expresamente
en ese trabajo la concepción de Platón y de Hobbes de que hay un parecido entre la or-
ganización social y la organización de un hombre. en la que decía que 'no existe base de
ninguna especíe-para suponer esto', sin embargo, una crítica de este artículo me atribuía
la idea que había condenado tan claramente. (ibic;().
Tanta precaución no sirvió de mucho: para muchos sociólogos e historiadores
de la ciencia contemporáneos el nombre de Spencer aparece casi indisolublemen-
te unido al organicismo.
Spencer asimiló a partir de 1859 las recrias darwinianas e interpretó la super-
vivencia de los más aptos no sólo como un mecanismo de la evolución orgánica.
sino como un principio que podría explicar el progreso general de la humanidad
(Masan 1986a). La reínterpretacíón de las teorías de Spencer dio lugar a varias co-
rrientes: por un lado, el darwinismo social, que hace de la lucha y la búsqueda de
poder concomitante el ejercicio central de la acción política y social. En la última
parte del siglo xx, la socíobíología intenta usar los principios básicos instintivos y
las formas de organización animal (como las hormigas) como modelo para inter-
pretar la dinámica social.
Pero no sólo en ciencias sociales la reinterpretación de las teorías darwinianas
tiene consecuencias negativas: un profesor de zoología en Priburgo, August Weis-
mann (1834-1914) postuló una teoría según la cual el "germoplasma". responsable
de la transmisión de los caracteres adquiridos, era inmortal y se perpetuaba entre
los miembros de la raza (Masan 1986a). Esas teorías especulativas, sin un susten-
to material válido, posibilitaron el desarrollo de las teorías racistas que tanto daño
causaron a la humanidad en la primera mitad del siglo xx.
En 1822 se publicó Traité des propriétes projectives desfigures, de jean-Victor
Poncelet (1788-1867), publicación considerada como el nacimiento de la geome-
tria proyectiva. Ahora bien, esta geometría se enfrentaba a dificultades con relación
al uso de las nociones métricas. la carencia de justificaciones en la utilización de
elementos imaginarios y la dificultad de ciertas demostraciones que se hacian te-
diosas.
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-
Metodología científica
Con objeto de superar estas dificultades, Ch. van Staudt (1798-1867) se dedicó a
explorar la posibilidad de una geometría proyectiva que no utilizara nociones métri-
cas como ángulo o distancia y sólo trabajara con axiomas fundamentales. Numerosos
investigadores abandonaron las pretensiones de Staudt y otros prefirieron construir
una geometria exclusivista, independiente de los progresos dei álgebra y el análisis.
Por su parte, Gauss comienza en 1792 a reflexionar sobre el problema de las
paralelas y en 1799 dice que posee los principios de una nueva geometría basada
en la hipótesis de la existencia de infinitas paralelas a una recta, trazables a partir
de un punto exterior.
]ohann Karl Friedrich Gauss nació en Brunswick el 30 de abril de 1777 y fue
un niño prodigio en matemáticas: antes de cumplir veinte años había descubierto
el método de los cuadrados mínimos siendo todavía estudiante universitario, de-
mostró que ciertos polígonos equiláteros no podían construirse con regla y compás,
como es el caso del heptágono. A partir de ese momento se abrió la vía de las im-
posibilidades matemáticas, que alcanzan su punto culminante con el célebre teore-
ma de Gódel en el siglo xx. Lamentablemente Gauss nunca publicó sus rrabajos
sobre las paralelas, por lo cual se reconoce a otros autores como creadores de la
geometría no euclidiana.
La geometría no euclidiana, llamada por Klein "geometría hiperbólica", fue de-
sarrollada simultáneamente, además de Gauss, por el científico ruso Nícolai Loba-
chevsky (1792-1856) y el húngaro [ános Bolyaí (1802-1860). La obra de estos
pensadores era prácticamente desconocida hasta la fecha de su muerte respectiva;
no obstante, a partir de la segunda mitad de la década de 1860 conocen una am-
plia difusión: Hoüel dívulga en Francia la obra de Lobachevsky y Bolyai, Battaglini
hace lo propio en Italia y Clifford los secunda en Inglaterra (Taton, R. 1973a).
La existencia de estas diversas formas de interpretación o, mejor dicho, de rno-
delación del espacio, llevó a Félix Klein a desarrollar un programa que unificara y
sintetizara las diferentes perspectivas. Klein nació en Düsseldorf en 1849 y en 1872
propuso lo que se conoce como "Programa de Erlangen", una clasificación de las
geometrías basada en la noción de grupo de transformaciones. Describe la geome-
tria como el estudio de las propiedades de las figuras que permanecen invariables
con relación a un grupo específico de rransformaciones. La teoría de los grupos per-
mitía dos cosas: una síntesis del conjunto de los desarrollos de la geometria y una
clasificación de los elementos conocidos.
No sólo la geometría sufre grandes transformaciones durante el siglo XIX: las in-
vestigaciones sobre el álgebra imponen una nueva serie de conceptos -como gru-
po, anillo, ideal, cuerpo y otros más- que permiten identificar los conjuntos de
propiedades. Lo que algunos han definido como el problema fundamental del álge-
bra, la solución de ecuaciones de grado superior a cuatro mediante el recurso de
las operaciones algebraicas (Collete 1985b), mantuvo a muchos matemáticos ocu-
pados durante la primera mitad del siglo XIX.
Una de las figuras más cautivadoras y sugestivas de principios de ese siglo es
Évarisre Galois, nacido el 25 de octubre de 1811 en Bourg-Ia-Reine, un pequeño pue-
blo de los alrededores de París. hijo de un maestro de un internado que llegaria a ser
alcalde del pueblo en 1815. En 1823 ingresa becado al Colegio Real Louis-le-Grand
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
y muestra un interés especial por las matemáticas al mismo tiempo que grandes ha-
bilidades intelectuales. Intentó ingresar a la Escuela Politécnica en 1828 y fue recha-
zado; en 1829 se postuló de nuevo y sufrió un nuevo rechazo, que ha sido
profundamente discutido en la historia de las matemáticas y de la universidad fran-
cesa. En ese mismo año había publicado su Démonstration d'un tnéoréme sur lesfrac-
tions continues periodiques. En 1830 publica tres memorias sobre la resolución
algebraíca de las ecuaciones y sobre la teoria de los números. En junio, presentó una
memoria a la Academia de Ciencias para un concurso, la cual se perdió. En ese año
de 1830 se produjo una más de las "revoluciones" francesas, por la cual fue derroca-
do Carlos X y asumió el trono Louis Philíppe. Carlos X era un borbón que para resol-
ver los graves problemas del país había disuelto la Cámara de Representantes,
retringido el derecho de voto y suprimido la libertad de prensa. Su sucesor no fue ne-
.cesariamente más progresista, ya que su política ultranconservadora favoreció a la al-
ta burguesía. Évariste Galois, que estudiaba en la École Normale, criticó en una carta
pública al director de la escuela y fue expulsado. El 7 de mayo de 1831 fue detenido
por brindar por ia muerte del rey en un banquete republicano celebrado en los viñe-
dos de Bourgogne. Es encarcelado de nuevo y en 1832 es provocado a duelo por un
conflicto amoroso. En la noche del 29 de mayo, vispera del duelo, escribe una carta
a su amigo Auguste Chevalier donde sintetiza sus principales ideas sobre los proble-
mas matemáticos. Muere como consecuencia de las heridas del duelo a la edad de
veinte años. El problema esencial expuesto en la carta es el de la resolución de las
ecuaciones: demuestra que una ecuación algebraica se puede solucionar por medio
de radicales sólo cuando el grupo simétrico de sus raices (el conjunto de las permu-
taciones de las raíces) es resoluble. La amplitud de las ideas de Galois fue compren-
dida cabalmente varios años después, cuando Camille [ordan publicó 7l'aité des
substitutionset des équations algébriques en 1870.
En el primer tercio del siglo XIX se creó en el Trinity College de Cambridge una
Analytícal Society con objeto de renovar la obsoleta enseñanza (y sus productos
también) de las matemáticas inglesas. La iniciativa corrió por cuenta de G. Peacock,
j. Herschel y C. Babbage. Inevitablemente la modificación fue más allá de la ense-
ñanza para introducir una profunda transformación en el álgebra misma.
El trabajo de Peacock también llevó a la renovación de las operaciones de la ló-
gica, pues la independizó de la filosofía y la COnstituyó en un sistema de operacio-
nes simbólicas y las relaciones implicadas que podía sostenerse de manera
autónoma. Augustus De Margan, nacido en 1806 en Madura, India, educado en el
Trinity College, publicó en 1839 First notions 01Logic, donde define la lógica como
una teoria de los nombres de los objetos; en 1847 publica Formal Loqic or the Calcu-
lus 01 Inference, donde desarrolla los fundamentos del cálculo de relaciones, y en
1860, Syllabus 01a proposedsystem cf lcqic. De Morgan propuso dos leyes que se
consideran entre las primeras propuestas de la lógica simbólica: "el contrario de un
agregado es la composición de los contrarios" y "el contrario de una composición
es el agregado de los contrarios de los componentes", que se pueden expresar con
la notación habitual de la época como
1 - (x + y) = (1 - x) (1 - y)
y
l-XY=(1 ~ x ) + ( 1 - y )
Metodología científica _
Estos trabajos de De Margan inspiraron a George Boole para intentar generali-
zar los cálculos silogísticos usando ei cálculo de ciases. Booie publicó en 1854 An
investigation of the laws of thought. on which are Jounded the mathematical theories
o] logic and probabilities, con ia intención de describir ias ieyes fundamentaies de
las operaciones de la inteligencia por medio de las cuaies se efectúa ei razonamien-
to y expresarias mediante un lenguaje simbólico (Collette 1985b).
Giuseppe Peana, nacido en Cuneo el 27 de agosto de 1858, desarrolló trabajos
significativos en el campo de la lógica, las matemáticas y el lenguaje. En matemá-
ticas, trabajó en el análisis infinitesimal, donde desarrolló el cálculo diferencial e in-
tegrat. En lógica, introdujo los simbolos por los cuales pueden enunciarse las
proposiciones lógicas sin necesidad de recurrir al lenguaje ordinario (aunque no
puede hablarse de una indpendencia absoluta). Su lógica simbólica comprende fór-
mulas del cálculo de proposiciones, del cálculo de ciases y algunas especificaciones
de la teoria de la cuantificación (Coiiette 1985b). Sus trabajos se continúan en la
obra de Gottlob Frege y Bertrand Russeii. En cuanto al lenguaje, Peana propuso un
sistema que denominó interlinqua. un "latín sin flexiones", un lengua universal con
fundamentos lógicos que permitiria una comunicación más fluida entre los hablan-
tes de cualquier lengua romance. La propuesta, interesante, no fue tomada en cuen-
ta; el fracaso de Peana probablemente se debió a su ignorancia de la pstcoíogía.
Gottlob Frege nació el 8 de noviembre de 1848 en Wismar, Mecklenburg. De-
dicó su vida a la enseñanza de las matemáticas en la Universidad de [ena, aun
cuando nunca fue nombrado catedrático y tampoco se le dio el reconocimiento ha-
bitual que se otorgaba a los profesores al cumplir los sesenta años porque, según
expresó el secretario de la universidad, su enseñanza "carecía de interés" (Moste-
rín 1971). Al parecer, una de las razones es que tenia muy pocos alumnos; uno de
ellos, Camap, relataba que en 1913 sólo otras dos personas asistían a sus cursos.
La preocupación fundamental de Frege en las primeras etapas intelectuales de su
vida fue fundamentar la aritmética a partir de los principios lógicos. Para eiio pu-
blica en 1879 su texto BegrifJsschrift (Conceptoqrafiai (Frege 1972), donde aparecen
por primera vez los cuantificadores y las variables ligadas, lo cual ofrece una pri-
mera teoría coherente de la cuantificación; también formaliza la lógica sentencial.
de primero y segundo orden. Hay además una teoria de la identidad, un sistema
de lógica basado en la forma de las expresiones y ciertos fundamentos de una teo-
ría de las sucesiones. Para el cálculo de proposiciones, crea un sistema de escrítu-
fa inventando signos característicos especificas; quizá sea ésta la razón por la cual
sus proposiciones quedaron reservadas a la discusión entre círculos restringidos de
lógicos y matemáticos. Sin embargo, para [ean-Paul Collette (1985b) la Concepto-
grafía de Frege es el primer sistema comprensivo de la lógica formal.
Posteriormente, publica un texto sobre los fundamentos de la aritmética (Fre-
ge 1972), donde critica diversas concepciones del número y expone sus ideas, es-
tableciendo que los números son propiedades de los conceptos y no de las cosas.
También trabajó en problemas de semántica (Frege 1984). La ontología de Frege
posee dos primitivos: objeto y función que, por lo tamo, no se pueden definir; só-
lo cabe dar ejemplos y proponer menciones, pero todo lo existente es objeto o fun-
ción y todo lo que no es objeto es función y todo lo que función no es objeto. Otra
distinción clave en la obra de Frege es la de sentido (Sinn) y referencia (Bedeutung).
_.__.
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____________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia
El objeto al que se refiere una expresión, aquelio que la expresión designa es su re-
ferencia, mientras que la forma especial o particuiar de referirse a él es su sentido.
Puede haber diferentes sentidos para ei mismo referente, como cuando decimos
"Vicente Fax" o "el Presidente actual de México", que tienen el mismo referente, pe-
ro es evidente que ia elección de una u otra fórmula tiene diferente sentido. Se pre-
sentan aquí ios probiemas fundamentaies de ia lógica y la semántica, ios que
influirán el desarrolio posterior de estas discipiinas. Bertrand Russeli (1973) y Lud-
wig Wittgenstein (1973) criticaron las teorías de Frege y éste intentó resolver las
cuestiones planteadas por Russeli, aunque reconoció con toda honestidad que sus
cuestíonamíentos habian hecho tambalear las bases de su construcción. Es que en
las relaciones del sentido y de la referencia se juegan cuestiones metodológicas fun-
damentales: el problema de la igualdad o sinonimia y el problema del valor univer-
sal de los conceptos, que han estado presentes en la reflexión sobre la ciencia desde
sus orígenes y que todavía no hemos podido resolver de manera definitiva.
1848 fue un año de enormes conflictos sociales en toda Europa. Quizá el único
país que quedó al margen de los movimientos revolucionarios fue Bélgica, donde una
nueva ley electoral redujo los privilegios y duplicó el número de votantes. Francia tu-
vo un fuerte crecimiento industrial entre 1840 Y 1847; las máquinas de vapor, que
eran 600 en 1830, Iiegaron a 4853 en 1847. En este último año, una grave crisis in-
dustrial y agrícola provocó un gran desempleo; el 2 de febrero de 1848 los obreros,
estudiantes y otros habitantes de País salieron a la calie y levantaron barricadas. El
gobierno hizo algunas concesiones y el 23 de abril se reaiizaron elecciones para una
nueva Asamblea Nacional, cuyo objetivo era una nueva Constitución. Los republica-
nos moderados obtuvieron alrededor de 500 escaños, la izquierda menos de 100,
los legitimistas -partidarios de la vuelta de la dinastía borbónica->. un número si-
milar Yo por último, los orleanistas; que apoyaban el retorno del derrocado Luis Felí-
pe, cerca de 200. Los obreros siguieron manifestando sus protestas y el 15 de mayo
invadieron la Asamblea Nacional, lo que provocó la calda del gobierno y la designa-
ción de un nuevo gobierno provisional. Entre los días 23 y 26 de junio tuvieron lu-
gar las más sangrientas batallas callejeras de Europa, a lo que siguió un periodo de
reacción en que se suprimieron todas las sociedades secretas, se estableció un r í g i ~
do control de las asociaciones políticas y se establecieron leyes de prensa represivas
con el fin de controlar la difusión de las ideas políticas radicales. Las perturbaciones
sociales y políticas continuaron durante varios años, con luchas que en varias oca-
siones incluyeron altos niveles de violencia. Entre el I y el 3 de marzo de 1871 se
estableció la Comuna de París, un Consejo Municipal Integrado por diversas fuerzas
políticas que se enfrentó militarmente a las tropas del gobierno de la Asamblea Na-
cional. También en 1848 se produjeron movimientos revolucionarios con acciones
callejeras en Milán, Sicilia, Viena, Berlín, Budapest, Galitzia, Dalmacia y Transílvania.
Todos estos movimientos tuvieron influencias más allá de los lugares específicos;
por ejemplo, Rusia intervino militarmente para aplastar a los sediciosos húngaros y
algunos países como Dinamarca realizaron notables cambios constitucionales, ha-
ciendo las leyes más liberales. En este panorama, se hizo evidente la necesidad de
teorías sociales que explicaran qué ocurría.
En este contexto aparece el socialismo revolucionario, una teoría política, social
y económica inspirada en los trabajos de Karl Marx (1818-1883). Es cierto que antes
--- ~ . . , . , - - - -
Metodología científica _
de eso se habían organizado varios movimientos que propugnaban por una ti otra
forma de socialismo; pero la formación de un cuerpo doctrinario ideológico cohe-
rente, aceptable y atractivo para las grandes masas, se debe al trabajo de Karl Marx
y Friedrich Engels (1820-1895). Karl Marx nació en el seno de una familia burguesa
de origen judío; su padre fue un abogado convertido al protestantismo para esca-
par de la reacción prusiana posterior a las guerras napoleónicas. Estudió filosofia,
historia y derecho en [ena, Bonn y Berlin. Asimiló y criticó las ideas de Hegel a tra-
vés de los jóvenes hegelianos.
En 1847 Marx y Engels fueron invitados a ingresar en la Liga Comunista que
tenía a Londres como sede. Engels escribió un proyecto de programa para las ac-
ciones de la organización, que Marx usó como base para redactar en 1848 el Ma-
nifest der Kommunistischen Partei, quizá el panfleto político más importante de la
historia humana. Engels, que había heredado de su padre una fábrica en Londres,
no se limitó a aportar ideas sino que contribuyó con dinero en varias ocasiones.
tanto para apoyar el movimiento como para sostener a Marx.
El marxismo se convirtió en una compleja empresa cientfflca, politica, social y
cultural: cíenuñcarnente, trató de entender las leyes de la sociedad para poder ac-
tuar sobre la sociedad misma; políticamente, fue un programa de acción que indi-
caba a los movimientos sindicales y obreros la tarea que se debia realizar;
socialmente, trató de impulsar la toma de conciencia de grandes masas sobre su
propia condición y su papel en la sociedad; culturalmente, impulsó a través de su
ideología, el materialismo dialéctico, nuevos modos de hacer en la producción cul-
tural. La mezcla entre ciencia y programa político no fue necesariamente buena: si
las leyes sociales debían funcionar en la historia con independencia las acciones de
los individuos, la acción política reclamaba la participación activa de éstos en las
tareas de la transformación. Esto dificulta un análisis breve del pensamiento mar-
xista y de su influencia en el mundo; todavía hoy, a principios del siglo XXI, el país
más poblado del mundo orienta su política según los principios marxistas.
Desde el punto de vista de la ciencia social, el marxismo recibió escasa aten-
ción por parte de otros teóricos, al menos durante la vida de su creador (Bottorno-
re 1988). Sin embargo, algunos autores sostienen que la "Edad de oro" de la
sociología, el periodo comprendido entre 1830 y 1900, no puede enetenderse ple-
namente sino como una lucha entre los teóricos de la sociología y el fantasma de
Marx (Nisbet 1969). Lo cierto es Max Weber publica en 1904 su Ética protestante y
el espíritu del capitalismo (Weber 1979), un texto que intenta refutar las tesis de
Marx sobre la importancia de la realidad material en la producción ideológica. Los
escritos de Marx, tomados en su conjunto, constituyen una crítica del primer capí-
talismo (Giddens 1994); pero ese capitalismo evolucionó como consecuencia de una
serie de presiones ejercidas por distintos grupos sociales y, también, de la transfor-
mación tecnológica que el proceso productivo en general y la agencia humana in-
trodujeron, no sólo en la producción material, sino también en la vida humana en
su conjunto.
Los dos autores que continúan la construcción de la teoría sociológica. Émile
Durkheim (1858-191 7) YMax Weber (1 864-191 9), buscan reinterpretar las posibili-
dades del liberalismo politico en contra del conservadursimo romántico nacionalista
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
y del socialismo revolucionario (Giddens 1994). La importancia del pensamiento de
Marx se deriva de su intento de desarrollar una ciencia social comprensiva (Milis
1964); utiliza elementos de varias de las ciencias hoy quizá falsamente separadas:
economía, ciencia politica, psicología social, sociología y antropología. Su visión
abarcadora intenta explicar la estructura de la sociedad en todo su alcance; en Se-
gundo lugar, ofrece una interpretación de la dinámica de la sociedad a través de la
historia y, por último, es una explicación de los roles de los individuos en todos sus
matices psicológicos.
En 1848, el mismo año de la aparición del Manifiesto de Marx, Adolphe Que-
telet (1 796-1 874) publica Du systéme social et des loisqui leréqissent, uno de los pri-
meros intentos por explicar la conducta colectiva a través de la aplicación de
técnicas estadísticas.
El cientíñco cuáquero john Dalton (1766-1844), interesado en los problemas
meteorológicos, presentó en la Sociedad Literaria y Filosófica de Manchester un es-
crito que sentó las bases para la transformación (quizá debiéramos decir mejor for-
mación) de la teoria atómica. Demostró que existian diferentes tipos de átomos, los
cuales eran similares para cada elemento y diferentes de los pertenecientes a otros
elementos en cuanto tamaño, peso y unidad de volumen.
Dalton habia elaborado en 1803 una tabla de los pesos relativos al hidrógeno, pe-
ro no pudo estimar cuántos átomos podían combinarse con otros. En 1805 propuso
una hipótesis atómica como conjunción de dos principios: la ley de las proporciones
definidas -expuesta por joseph Proust en 1802- Yla ley de las proporciones múl-
tiples -que él mismo propuso.
Según Dalton, las combinaciones químicas deben hacerse átomo por átomo:
su átomo es la unidad mínima de las combinaciones y no el átomo de la física gríe-
ga prearístotélica, Investigaciones posteriores del sueco jakob Berzelius (1779-
1848) demostraron que los pesos atómicos de los elementos no eran múltiplos
exactos del peso de un átomo de hidrógeno y un discipulo de Berzelius. Mitscher-
Iich (1794-1863), pudo comprobar que los compuestos químicos que tenían fórmu-
las similares presentaban también cristalizaciones similares. Tomando en cuenta
los pesos atómicos, Berzelius construyó una tabla de elementos químicos ordena-
dos según sus pesos atómicos, que era bastante similar a las utilizadas en la actua-
lidad (Masan, 1986a). Al experimentar con la electricidad, que se había puesto de
moda en el siglo XIX, Berzelius se percató de la acción diferenciada de los polos po-
sitivo y negatívo en la descomposición de los elementos químicos.
Friedrich August Kekulé van Stradonitz, más conocido como Kekulé, nació en
Darmstadt el 7 de septiembre de 1829 y murió en Bonn el 13 de julio de 1896. Sus
estudios iniciales se orientaron hacia la arquitectura y el dibujo, pero luego se íncli-
no por la química. Hacia 1857 sugirió que los átomos de carbono podian combi-
narse, cada uno de ellos. con otros cuatro átomos o grupos de ellos. Mientras tanto,
los desarrollos de la química orgánica hacian imperiosa la necesidad de una teoria
sobre la estructura molecular y los químicos alemanes, instigados por Kekulé, con-
vocaron a un congreso en Karlsruhe en 1860 para intentar resolver el problema.
Asistieron alrededor de 140, principalmente de Alemania (los más numerosos),
Francia, Gran Bretaña, Italia y Rusia. Un italiano. Cannizzaro, mostrando la fuerza
....,.,..--".....- - - - _._- --- - - __o
...

Metodología científica
de la ideología nacionalista de la época. repartió un escrito más panñetano que cien-
tiflco diciendo que otro italiano. Avogadro, había resueito ei problema de la determi-
nación de los pesos atómicos y las valencias cincuenta años antes (Masan, 1986a). Los
cientificos reunidos no quedaron muy convencidos de estas ideas al final del Con-
greso aunque posteriormente se aceptó que, en términos generales, podia recono-
cerse el papel señero de Avogadro.
A partir del reconocimiento de las valencias y sus interrelaciones. comenzaron
a construirse modelos estructurales y en 1865 Kekulé sugirió que, en el caso del ben-
ceno, se trataba de un anillo hexagonal formado por seis átomos de carbono y seis
de hidrógeno. En 1890, cuando se celebraba en Berlín una fiesta en su honor por
los 25 años transcurridos desde su descubrimiento del anillo del benceno, Kekulé
contó que su idea le había surgido en un sueño cuando viajaba en un transporte pú-
blico de Londres. Hace pocos años, dos cíentíñcos estadounidenses, pusilánimes,
preocupados porque esta imagen sea un desprestigio para la esmerada racionalidad
científica, han intentado, por cierto sin mayor éxito, probar que Kekulé no soñó
(Thuillier, 1991).
En 1869, Dirnitri lvanovích Mendeleiev (1834-1907) propuso una tabla periódi-
ca de los elementos quimicos y estableció que sus propiedades varia n de manera
periódica debido a sus pesos atómicos. Ya antes se habian propuesto tablas que
pretendían agrupar todos los elementos, pero presentaban relaciones anómalas en-
tre ellos; la virtud de Mendeleiev fue proponer una tabla coherente que mostraba
huecos, los que serían ocupados por elementos desconocidos hasta entonces. Esto
permitió establecer un programa de investigación muy significativo, ya que Men-
deleiev preveía las característícas que debían poseer esos elementos y pudo propo-
ner un modelo teórico altamente predictivo. Al descubrimiento de esos elementos
contribuyó el invento que desarrollaron los cíentíftcos heídelbergíanos Bunsen
(181i-t 899) Y Kirchhoff (1824-1887) en 1859: el espectroscopio. Gracias a esta
aportación fue posible analizar e identificar los colores de las sustancias químicas
por acción del fuego.
Mendeleiev nació en Siberia; su padre fue director de una escuela y quedó cie-
go. por lo cual tuvo que abandonar su ocupación. Para sobrevivir, su madre instaló
una fábrica de cristal que se incendió en 1849, año en que también falleció su pa-
dre. Su madre se trasladó entonces a San Petersburgo con sus hijos (Dírrutrí era el
menor de 14 hermanos. Ingresó a la universidad y concluyó la carrera con honores.
Después de viajar a Francia y Alemania regresó a San Petersburgo, donde fue desig-
nado profesor de la universidad en 1866. Su afán docente lo impulsó a escribir sus
clases y. por consiguiente, a clarificar sus pensamientos sobre la química. Después
de la publicación de su tabla, varios investigadores descubrieron por separado va-
rios de los elementos predichos por la tabla, lo que llevó a la Royal Society a otor-
garle la medalla Davy en 1882.
La clasificación original de Mendeleiev se componia de sesenta y tres elemen-
tos y para el fin de siglo ya se habían aislado cerca de cien. Durante toda su vida
mantuvo su preocupación por los oprimidos y la gente del pueblo; habló en contra
de la opresión estudiantil, lo que le acarreó varias amonestaciones y viajaba en ter-
cera clase en los trenes para tener contacto directo con la gente.
---.......-._-_.
__________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia
Ernst Mach (1838-1916), mientras tanto, desarrolló hacia 1872 la idea de que
todo saber era un tipo de sensación. Insistió en que las leyes de la naturaleza eran
generalizaciones construidas por el ser humano, pero que lo único válido eran las
sensaciones que permitían llegar a esas generalizaciones.
Mach nació en ruras. Moravia (en la actual República Checa). el 18 de febrero
de 1838 y estudió fisica en la universidad de Viena, donde obtuvo su título en 1860.
Fue influido por Fechner, quien había trabajado en experimentos de psicofisica.
Mach se opuso a la tendencia particular, que mostraban los físicos de su época, de
construir modelos mecánicos teóricos para explicar los fenómenos del mundo ma-
terial. Para él, lo que un físico debía hacer era subsumir los hechos observados en
clases de manera que abarcaran a todos los casos particulares, sin introducir hipó-
tesis o modelos para ello. Denominó a esto "física fenomenológica" y dirigió sus
ataques contra los físicos atomistas. Sin embargo, será por sus estudios del aire en
movimiento por lo que más se le reconoce. Mach fue uno de los primeros en dar-
se cuenta del cambio que se produce en el aire cuando un objeto alcanza la veloci-
dad del sonido. Es por ello que, desde entonces, el valor de la velocidad del sonido
se conoce como rnach 1; si es el doble, mach 2, y así sucesivamente, incluyendo
los decimales o partes proporcionales correspondientes.
Loscambios de la ciencia no sólo influían en los procesos de ella misma; la agri-
cultura europea se vio transformada casi por completo en la segunda mi tad del si-
glo XIX; el trigo, la carne y los productos lácteos provenientes de las colonias o de
paises americanos transformaron la dieta de los europeos. Comenzaron a introdu-
cirse tractores movidos por vapor, al igual que trilladoras de gran tamaño; los traba-
JOS de Líebíg (1803-1873) permitieron una utilización mayor de fertilizantes. Al
mismo tiempo, muchos gobiernos erigieron barreras arancelarias para proteger a su
población campesina. Un caso significativo es Alemania; Bismarck triplicó el aran-
cel impuesto a los granos provenientes de Rusia cuando la importación de éstos se
duplicó gracias a la expansión de la red de ferrocarriles (Derry y Williarns. 1977).
Wilhelm Konrad Roentgen (Lennep. Renarua, 27 de marzo de 1845 - Munich,
Baviera, 10 de febrero de 1923), tuvo un momento especial de inspiración en el
otoño de 1895, cuando se desempeñaba como Director del Departamento de Físi-
ca de la universidad de Würzburg. Estaba estudiando la fluorescencia que produ-
cían los rayos catódicos y como era muy baja en intensidad, puso su laboratorio
prácticamente a oscuras; con el tubo de rayos catódicos encerrado percibió una luz
que provenía de otra fuente y descubrió que resplandecia una hoja de papel recu-
bierta de cianuro de platino que se encontraba a varios metros del rubo . A partir
de al1i se puso a idear combinaciones, incluso llevó la cubierta de papel a una ha-
bitación contigua, e incluso ahí resplandecia cuando el tubo operaba. Al continuar
con sus experimentos, llegó a la conclusión de que existía una radiación muy po-
derosa (dado que atravesaba paredes y objetos metálicos) y como no sabía muy
bien a qué atribuirla, la llamó Xen analogía con el signo empleado para denominar
las incógnitas en matemáticas. Roentgen se negó a buscar beneficios económicos
de su descubrimiento. No lo patentó ni buscó ganancias especiales; sin embargo,
por su descubrimiento fue compensado con el Premio Nobel de física en 1901. Las
consecuencias económicas de la Primera Guerra Mundial lo afectaron (como a todos
los demás) y falleció casi en la miseria.
- - - - - - ~
Metodología científica
Este fenómeno de descubrir alguna relación un tanto por azar se denomina se-
rendipia, palabra que acuñó en el siglo XVIII el escritor británico Horace Walpole
(1717-1797), que la tomó de un cuento persa, "Los tres príncipes de Serendip", cu-
yos personajes disponían de esta rara condición (Hopkin, 2002).
Para cerrar el siglo, Antoine Becquerel (1 B52-1909) descubrió la radiactividad
en París en 1896. Intrigado por el descubrimiento de Roentgen realizó una serie de
experimentos para averiguar el comportamiento de las sustancias fluorescentes.
Luego de envolver placas fotográficas en papel negro y exponerlas al Sol, descubrió
que la fluorescencia no era el proceso central, sino que las radiaciones penetraban
en la materia e ionizaban el aire.
Madame Curie denominó a esto radiactividad y la radiación del uranio fue co-
nocida durante cierto tiempo como rayos Becquerel, Para algunos teóricos, los des-
cubrimientos de Roentgen y Becquerei representan una revolución científica.
El conocimiento de la materia exterior no impidió la reflexión sobre el ser hu-
mano: en 1889, Edward Tylor publicó un estudio sobre los diferentes tipos de ma-
trimonio o sistemas de parentesco; analizó una muestra de más de trescientas
sociedades mediante el método comparativo de base estadística y proporcionó así
explicaciones más completas que las existentes sobre las distintas formas de pro-
hibiciones incestuosas (Harris, 1979).
Como balance general del siglo XIX podemos decir que la historia de la ciencia
empieza a reconocerse por escuelas, instituciones, academias, problemas y tradi-
ciones de investigación, más que por los nombres de los creadores o inventores. La
ciencia es cada vez más un fenómeno social; es decir, su vinculación con la produc-
ción, el poder político, la vida cotidiana y en general con todos los aspectos de la
vida humana, se vuelve cada vez más estrecha e interdependiente. Pero los nacío-
nalismos que tomaron fuerza obligaron a desarrollar otras estrategias para el inter-
cambio de ideas a nivel internacional. En 1853 se celebró en Bruselas el primer
Congreso Internacional de Estadística y para 1872 se celebraba ya el octavo. Otras
ramas de la ciencia adoptaron el modelo y así, en 1860 se celebró el primero de
química en Karlsruhe, el de botánica en Bruselas en 1864, el de medicína en París
en 1867 (Taton, 1973). Afines del siglo XIX la organización de la ciencia en el nivel
internacional se encontraba ya prácticamente consolidada, con la diferencia que
todavía hoy se mantiene entre los países ricos y los menos ricos. Otros aspectos
destacables del avance de la actividad científica en el siglo XIX podrían ser los que
se indican a continuación.
Unión de la tecnología y el conocimiento científico. Ya no es posible separar la
ciencia Como formulación teórica de lo que son sus aplicaciones; tampoco se pue-
de desarrollar la tecnología sin recurrir a fundamentos teóricos que permitan una
interpretación adecuada de los modos en que se transforma la realidad. En el pla-
no de las discusiones filosóficas seguirán imperando cierras ideas ambiguas -por
ejemplo, la ciencia es la verdad o el progreso cientifico se orienta hacia la búsque-
da de ella-. Esto muestra un divorcio que aún no ha llegado a un arreglo conve-
niente. La actividad productiva -y con ello los procesos económicos de todo tipo-
se hace cada vez más dependiente de los avances científicos y tecnológicos, con lo
cual se ahonda la brecha entre los países ricos y pobres y vuelve a estos últimos de-
pendientes en varios niveles de los primeros.
Introduccion histórica al quehacer de la ciencia
El surgimiento de las ciencias sociales como disciplinas organizadas. Ya vimos
que a lo largo de la historia humana y la concomitante de la ciencia la reflexión so-
bre la sociedad y la condición humana había estado siempre presente; pero los tra-
bajos de Comte, Spencer, Marx y otros hicieron realidad una reflexión que elimina
los fantasmas de adentro y afuera de los seres humanos y crea la sensación de la
posibilidad, para gran parte de la humanidad, de poder orientar el futuro. Paralela-
mente, los estudios antropológicos trataron de entender el origen y la diferencia en-
tre los seres humanos.
La ficción o fantasía. El siglo XIX se consagra como el siglo de las ciencias (o al
menos como el siglo de su consolidación). Se crea una confianza asentada más en
las fantasías que en la realidad sobre las posibilidades de la ciencia y de los meca-
nismos racionales como medio para resolver los problemas de la humanidad. En
parte acertado, este pensamiento ignora varias condiciones: la ciencia no es la úni-
ca expresión de la actividad humana; la mayoría de las sociedades no tiene un ma-
nejo de ella como para incorporarla a sus relaciones y el acceso es diferenciado
porque, a pesar de ser un conocimiento de dominio público está distribuido de ma-
nera desigual; no siempre se puede distinguir fácilmente entre los logros del desa-
rrollo capitalista y los logros del progreso cíennñco, ni entre el desarrollo industrial
(con su carga de racionalidad) y el desarrollo económico.
MÉXICO EN LAS CIENCIAS
Mientras todo esto ocurría en los territorios europeos, México recibía con lentitud los lo-
gros de estos avances. La modernización de la ciencia novohispana estuvo atada al desa-
rrollo correspondiente de la ciencia española. cuyas características son todavía discutidas.
La modernización española fue más lenta y menos penetrante en las diferentes esferas de
la sociedad que en los países centrales de Europa, incluida Gran Bretaña. La expulsión de tos
jesuitas en 1767 por orden de Carlos rn tuvo .repercustoncs en el cultivo del pensamiento
científico de lo que todavía era el Imperio Español. Los jesuitas más sobresalientes íruen-
taban conciliar los dogmas religiosos con los avances científicos que se hacían en Europa,
no siempre con argumentos consistentes (Fernández y Arias, 1985).
La tarea científica estaba dedicada mas a la divulgación que a la generación de conocimien-
tos. Así comenzó a publicarse en 1772 Mercurio Volante, la primera revista de divulgación
de conocimientos médicos en América, cuyo creador. José Ignacio Bartolache (1739·1790),
estaba interesado en las causas mentales de las enfermedades. En alguno de sus textos ha-
bla de que sus reflexiones provienen de numerosas observaciones personales, pero no pa-
rece haber seguido un criterio sistemático de análisis. Juan Wenceslao Barquera
(1779-1840) publica, a partir de 1808, El semanario economice, con el objetivo de que al
propagarse los conocimientos aumente la utilidad para los seres humanos. Aun cuando el
título dice claramente cuál era el campo de interés de la publicación, pueden encontrarse
en ella trabajos sobre ñsica y, sobre todo. la posibilidad de aplicar el conocimiento a fines
concretos. La mineralogía y la metalurgia mostraron un desarrollo creciente que se conso-
lidó con el funcionarnienro del Real Seminario de Minería (1792-1821). Entre marzo de
1803 y marzo de 1804 el Barón de Humboldt dictó conferencias y reunió Inforrnacrón en
dicho seminario.
Metodología científica _
La Guerra de Independencía creócondtotones soctalesen queja actividad científica ocupó
40' plano -nenory practtcamenrc desaparectc. Rotas Iasunteracctones con las instituciones
extranjeras, la pesibflldad de mantener el fluJo'de: sobre los-avances del-cono-
címtento se deterioró-y, además, la-universídad: Se. ccrwírrtóen un cuartel y el' servicio mí-
litar eornpulsívo obUg?a muchos- a 'abandonar ,las aulas. ,Para acentuar las
diñcultades, los conflictos' derivados dedicha guerra empobrecieron al Estado e ·hicieron
que la ya de fuese, abandonada casi por corn-
pleto, En 183,3. se crea la Sociedad Mexicana de ·Geograna. y Estadísüca, en un intenta de
recomponer, 'hasta donde fuese posiblE; la actividad científica. Todo 'el periodo, no-obstan-
te, estuvo.marcado porlas denCienci¿¡squeluego"seconvertirian"enuna especie de' males-
tar croníoo: 1<1 amblgüedad.enireel.apoyc decídído a .taactividad ctenrtñca y la rccurrencta
a lasprácncas tradicionales de corte.rornáruíco o trrácíonaklas urgenctaspoñrtcas.ce.torn-
mediato en detrtmento delesfuerzo ptoíengaoo.y constante; la ausenctade la institución
que ñsíca, carenciade un espírttu irrlPU1sor,d'e' ladtscusíon cíen-
úfíca ydel tratamiento .cientiñco de' los problemas, sean personales, o sociales. La creación
de la Escuela Nacional Preparatoria en t 861' no consiguió rmprímír un rumbo señero, a es-
tos procesos (Chinchilla Pawlíng, 1985).
De todas maneras, desde 1867 se, realiza un esfuerzo notable por tratar de recuperar el
tiempo, perdido' y se multíphean las .soctedades cíennñcas: de ,allí surge :,unatarea de"dívul-
gacjón que se proyecta en sermnarios, conterenctas y publicaciones destinadas a difundir
los avances deta cíencía en. el rt1\;il)do.Q
l1
'ízá una de sus "deficiencias consistlé en mirar
con demasiadapreferencia hacia Francia y rntnusvalorar otras comunidades cíenriñcas.
Como-fruto se '191t realizacíóndef PrlmerCongreso Científico
Mexicano. El proceso se ve íncerrumpídc-de nuevo.en la segunda década, delsiglQ xx.
El siglo XX
Si la ciencia del siglo XIX fue la ciencia del progreso de la humanidad, producto de
la actividad espontánea y libre del espírttu humano. la ciencia del siglo xx será la
obra humana de la transformación de la realidad puesta al servicio de los intereses
politicos. Pero también hay algo en lo que coinciden historiadores y filósofos de la
ciencia: en el siglo pasado se produjeron más acontecimientos científicos que en
todos los siglos anteriores de la historia de la humanidad (Williarns, 1993).
1900, que no es el comienzo del siglo, se despierta con un libro que vendió
apenas 351 ejemplares en sus primeros seis años, pero que hoyes un best seller
con tiradas no superadas por libros de carácter cientffico y semejantes a las de
obras de ficción: Die 7l'aumdeutung (La interpretación de los sueños), debida a la ins-
piración de Sigrnund Freud (1856-1939), un vienés que originariamente había es-
tudiado medicina, quería mostrar que, aun cuando su formación y su pensamiento
se habian moldeado en el siglo XIX, su trabajo tendría impacto en el nuevo siglo. El
libro había sido impreso y encuadernado en noviembre de 1899, pero Freud quiso
que el pie de imprenta dijera 1900.
En realidad Freud nació en un pequeño pueblo llamado Freíberg. Moravia, el 6 de
mayo de 1856, en el seno de una familia judía, hijo mayor de las segundas nupcias
___________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia
de su padre. Éste era comerciante de lana y en 1860, empujada por la crisis eco-
nómica, la familia se trasladó a Viena, previo un breve paso por Leipzig. Fue Viena
la ciudad con la que tuvo una ambivalente relación de amor y odio y en la que vi-
vió casi toda su vida y, de no haber sido por la barbarie nazi, alli habría muerto.
Exiliado en 1938, falleció el 23 de septiembre en 1939 en Londres.
Freud estudió medicina en la universidad de Viena. donde ingresó en 1873.
Dado su origen étnico, la discriminación que sufrió lo llevó a sentir que podía ocu-
par y sostener una posición minoritaria, tanto en el espacio social como en el ideo-
lógico (Freud, 1925). En sus estudios de medicina sólo se sintió atraído por ia
psiquiatría. Luego de obtener el doctorado en 1881, "con bastante demora", inició
el estudío de ias enfermedades nerviosas. Acomienzos de 1885 fue designado do-
cente adscrito de neuropatología y poco tiempo después recibió una beca para es-
tudiar en París, en el hospital de la Salpétriere. Estudió con Charcot sobre ía
histeria, tratando de probar la tesis de que las parálisis de partes del cuerpo que se
presentan en ese cuadro clínico son eí resultado de las representaciones comunes
que los seres humanos tienen de esas partes del cuerpo.
Antes de instalarse en Viena en 1886, había realizado ciertos estudios sobre los
efectos de la cocaína y un amigo suyo, Cari Koller (1857-1944), inspirado en los es-
tudios freudianos, decidió utilizar la cocaína como anestésico local en una interven-
ción quirúrgica ocular (era oftalmólogo); la publicación del exitoso resulrado de esta
operación hizo que a partir de allí se extendiera ei uso de la cocaína como anesté-
sico local, en especial en cirugía dental.
En su práctica como médico privado, comenzó a utilízar la hipnosis como mé-
todo de tratamíento de las neurosis. En colaboración con joseph Breuer (1842-
1925), un médico dedicado a la consulta privada y a quien Freud adoptó como un
maestro, desarrollaron una primera forma de método para el tratamiento de las neu-
rosis, que Breuer denominó método catártico (Gay, 1989; jones, 1970). Freud y su
maestro escribieron y publicaron Estudios sobre la histeria, donde presentan una se-
rie de casos clinicos, siendo el primero y más famoso de todos el de Anna O., que
a pesar de los cuidados de Breuer y Freud por proteger su identidad, su vida real se
conoció con todo detalle debido al ahínco y a la fascinación de amigos y enemigos
de Freud y del psicoanálisís por desentrañar los detalles de su origen y construcción.
Estas indagaciones confirmaron lo que el investigador vienés habia dicho, que fue
Bertha Pappenheím (su verdadero nombre) quien en realidad realizó gran parte del
trabajo de análisis para entender sus propios conflictos y enseñó a Freud que una
de las virtudes fundamentales de un psicoanalista es saber escuchar.
Esta escucha se fue perfeccionando y poco a poco pasó a ser un método, una
vía de acceso a las dificultades que tenían los pacientes. Uno de esos casos le en-
señó también que "el tratamiento por medio de la hipnosis es un procedimiento ab-
surdo e inútil" y, como bien señala Peter Gay (1989:98), "si hubo alguna vez un
médico inclinado a convertir sus errores en fuentes de comprensión, ese fue
Freud". A partir del trabajo con estos casos, para 1892 Freud había ya desarrollado
los elementos rudimentarios básicos de la técnica psicoanalítica: la escucha atenta,
la interpretación hermenéutica, la asociación libre sin obstáculos y la elaboración. Era
necesaria ahora la teoría y ello fue lo que hizo durante el resto de su vida,
Metodología científica
construyendo y reconstruyendo una y otra vez los conceptos pertinentes. Pero esos
casos también le presentaron, desde el inicio, un dilema aún no resuelto: los dere-
chos de los pacientes a conservar su anonimato entran en conflicto con la exigen-
cía de consideración pública y difusión que tiene el conocimiento científico.
El primer hallazgo teórico de Freud fue el origen psícogéntco de las neurosis
histéricas y, en general, de la casi totalidad de los trastornos entonces llamados ner-
viosos. Ello le acarrearía enemigos de todo tipo. Podemos decir hoy que las resis-
tencias que muchos de sus pacientes tenían para aceptar las causas de sus
padecimientos son casi similares a las de quienes se negaban y se niegan a admi-
tir el origen psicológico de esos trastornos. Su preocupación fundamental fue cons-
truír una psicología que explicara los fenómenos a la manera de la ciencia natural,
introduciendo una dimensión cuantitativa que permitiera relacionar las categorías
y conceptos; por otra parte, pensaba que la psicopatología podría ayudar a enten-
der la psicología de los seres humanos considerados normales. Quizá no logró lle-
gar a fondo con ninguno de sus dos objetivos, pero es evidente que sus teorias y
métodos transformaron a la psicología más que en todos los años precedentes
y más también de lo que cualquier otro científico lo ha hecho hasta ahora.
Algunos de los que trabajan en psicoanálisis aún se resisten a la idea de cuan-
tificar los procesos para establecer relaciones más estables teóricamente; de igual
forma, la idea de explicar lo "normal" por lo "anormal" todavía encuentra oposi-
ción incluso fuera de la teoria y la práctica psicoanalíticas. Esto se debe a que, to-
madas en conjunro, son contradictorias y la primera atrae a quienes tienen
tendencias positivistas, y la segunda es del agrado de los antipositivistas.
En La interpretación de los sueños y en los trabajos que le siguieron, Freud pro-
puso una teoría estructural basada en el funcionamiento de dos grandes sistemas:
el sistema inconsciente y el sistema consciente. Apartir de 1920 la reformuló y pre-
sentó la versión que con algunas pequeñas modificaciones sigue vigente, donde los
sistemas principales llevan el nombre de ello, yo y superyó, y los procesos pueden
ser conscientes o inconscientes como una modalidad de funcionamiento, pero no
como estructuras. Comprometido con su época y su sociedad, Freud también es-
cribió trabajos sobre los problemas sociales y culturales, la guerra y la religión.
Muchos de sus críticos han intentado desacreditar sus teorías apelando al vie-
jo modo argumental de razonamiento ad hominem, intentando encontrar contradic-
ciones entre sus modelos teóricos y su vida personal; en todo caso. la vida y la obra
de Sigmund Freud es un par de lo más escrupulosamente analizado por cualquier
ser humano vivo o muerto. En la sexta década del siglo xx, cuando aún podían ha-
cerse recuentos más o menos confiables, se calculaba que los trabajos científicos
(no de divulgación) sobre el psicoanálisis y la vida de Freud eran más de cien mil.
Para que esto quede claro: alguien que lea cinco de ellos por día, necesitaría ocu-
par más de cincuenta años de su vida -sin días feriados ni vacaciones- para com-
pletar la tarea. Pero los textos psicoanalíticos siguen creciendo y no parece, por el
momento, que ello vaya a concluir.
Si tomamos las ideas lakatosíanas sobre los programas de investigación cientí-
fica, el psicoanálisis figura en la historia de la ciencia como uno de los campos más
prolíficos (Lakatos, 1975).
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
Cualquiera que sea el juicio que nos merezca Sigmund Freud, no hay duda al-
guna sobre la influencia que ha tenido en la comprensión del ser humano: después
de Freud, la comprensión de los fenómenos del desarrollo humano y de su patolo-
gía son diferentes. Ya no podemos hablar de la enfermedad mental como algo es-
tructuralmente separado de los cuadros que consideramos normales: ya no
podemos establecer tampoco una clara separación entre neurosis y psicosis: ya no po-
demos considerar a los niños como una fase poco desarrollada de los estados de
adultos; ya no podemos ver a los seres humanos como seres dueños de si mismos
y de su destino, sino como seres que en ocasiones nos comportamos írracíonal-
mente, como si otro que se ha metido en nosotros decidiera por nosotros (o al me-
nos por nuestra parte consciente).
En 1903, el profesor Simon Newcomb, titular de matemáticas en la universi-
dad john Hopkins, escribió un articulo donde pretendia demostrar la imposibilidad
matemática de construir una máquina más pesada que el aire y que fuese capaz
de volar accionada por un motor. Quince días después, los hermanos wrtghr efec-
tuaban su primer vuelo histórico (di Trocchro, 1999).
Otro que comprendió la necesidad de preguntar a la gente por lo que hace y
piensa fue]ean Piaget (1896-1980). Nació el9 de agosto de 1896 en Neuchátel, Sui-
za. Alrededor de los diez años, después de observar un gorrión albino en un par-
que, envió un articulo de una página a una publicación de historia natural de su
ciudad y ello lo alentó para pedir permiso al director del museo para hacer estudios
sobre los pájaros, fósiles y conchas en las horas de cierre. Como él mismo admite
(Piaget, 1974), eso definió su vocación científica.
Cuando comenzó a estudiar ciencias naturales en la universidad de Neuchátel,
ya tenia claro que en todos los dominios de la vida (orgánico, mental y social) exis-
ten siempre "totalidades," o estructuras que son cualitativamente diferentes de las
unidades que las componen y que imponen un tipo de organización a estas últi-
mas. Su tesis de doctorado, en 1918, tuvo como objeto estudiar a los moluscos de
Valais. A partir del otoño de 1919 pasó dos años de estancia en la Sorbona, estu-
diando psicología patológica con Dumas (donde aprendió a interrogar a los enfer-
mos), así como lógica y filosofía de las ciencias con Lalande y Brunschvig. Más
tarde, Simon, un ayudante de Alfred Binet, le sugirió que sistematizara algunas
pruebas de razonamiento en niños parisinos elaboradas por Burt. Cuando realiza-
ba este trabajo advirtió que, más allá de realizar diagnósticos adecuados sobre los
éxitos y fracasos de las actividades de razonamiento, lo importante era tratar de ex-
plicar por qué se fracasa. Preguntando a los niños, entendió que muchos proble-
mas de razonamiento simple les presentaban dificultades irresolubles. Le
permitieron trabajar con los niños anormales de la Salpétriére y a partir de alli com-
prendió que la lógica no era innata sino que se desarrolla poco a poco en un ser
humano como resultado o consecuencia de las relaciones entre el medio y el orga-
nismo. Llegó así a la conclusión de que la psicología debía explicar la causalidad
del desarrollo de las operaciones mentales, mientras que la lógica podia describir
las formas de las relaciones en términos de un equilibrio ideal. Como resultado de
estas investigaciones, envió a Claparéde un trabajo titulado Une forme verbal de
comparaison chez l'enfant, que fue publicado en 1921 en Archives de Psychologie.
Ello hizo que Claparede lo invitara a trabajar en el Instituto]. J. Rousseau de Ginebra
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Metodología científica _
para proseguir sus investigaciones, con la única obligación de guiar a los estudian-
tes en investigaciones sobre psicología del niño.
Su programa era, en síntesis. dedicar dos o tres años al estudio del pensamien-
to infantil, para luego tratar de entender los orígenes de ese pensamiento y los ori-
genes de la vida mental. Como resultado de esas investigaciones publicó sus cinco
primeros libros sobre psicalogia infantil, que a pesar de los defectos que contienen,
reconocidos por el mismo Piaget, siguen siendo obras de referencia para el análi-
sis de cuestiones centrales del desarrollo de la psicología del niño (Piaget, 1924a,
1924b, 1926, 1932). Los textos suscitaron inmediatas resistencias entre empiristas
y tomistas; para unos y otros la posibilidad de entender los conceptos vulgares o
cientificos como construidos a partir de la acción y, por tanto, cambiantes y depen-
dientes de los esquemas perceptuales en un equilibrio dinámico y siempre imper-
fecto era algo imposible. Piaget, que habla recibido una indudable influencia de
Kant en su formación personal. rompía definitivamente con la concepción clásica
de John Locke. Las criticas parecían estar más justificadas en tanto Piaget rechaza-
ba el método clásico de los tests o pruebas a favor de lo que denominó el método
clínico. por el cual no buscaba una respuesta sino conseguir el habla espontánea de
los niños en un contexto de máxima libertad posible. Se trataba de observar (escu-
char, que es una forma de observación) lo que los niños hacían y decian en realidad.
Pero iba más allá: definia el método clínico como un método experimental, donde
el terapeuta (psicólogo o psiquiatra) se plantea problemas, formula hipótesis, hace
variar las condiciones del medio y, por ultimo, comprueba cada una de las hipóte-
sis sin el uso de modelos estadísticos (Piaget. 1932); sin duda, todo esto era dema-
siado avanzado para esa época. Piaget era consciente de las dificultades, ya que
decía: "¡Es tan dificil no hablar demasiado cuando se pregunta a un niño, sobre to-
do si se es pedagogo!" El secreto de la experimentación en psicología consiste en
reunir dos cualidades que no siempre son conjugables; saber observar, saber dejar
hablar al niño y, al mismo tiempo, tener alguna hipótesis de trabajo, alguna teoría
que comprobar.
En Neuchátel Piaget enseñó psicología. sociología y filosofia de la ciencia y des-
de 1929 se desempeñó en la universidad de Ginebra como profesor de historia del
pensamiento científico. La enseñanza de esta materia y sus investigaciones en psi-
cología del niño le permitieron reformular una episternologia basada tanto en ei de-
sarrollo ontogenético como en el ñlogenétíco: de alguna manera, Freud y Piaget
compartieron la idea de que el primero es una especie de recapitulación del segun-
do, en sentido metafórico.
En 1942, en la Francia ocupada por los nazis, Piéron invitó a Piaget a dictar una
serie de conferencias en el Colegio de Francia; fueron publicadas en 1947 con el ti-
tulo de La psychologie de l'intelligence y traducidas a numerosos idiomas. En este tex-
to (Piaget, 1947) desarrolla un modelo del desarrollo intelectual compuesto por
cuatro etapas; pensamiento simbólico y preconceptual, pensamiento intuitivo, ope-
raciones concretas y operaciones formales. Piaget escribió, solo o en colaboración,
una enorme cantidad de textos (algunos hablan de 300 mil cuartillas) y, segun sus
propias palabras, su propósito fue exponer que las operaciones intelectuales proce-
den siempre de estructuras de conjunto, que determinan tipos de equilibrio que
son biológicos, psicológicos y sociales a la vez. Los últimos veinte años de su vida
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
estuvieron consagrados a proseguir las investigaciones en los numerosos campos
que había abierto: inteligencia, percepción, imágenes, memoria, aprendizaje.
Piaget defendió el trabajo en equipo e interdisciplinario para estos estudios: se-
gún él, la mayoría de los investigadores que trabajan en institutos o centros de in-
vestigación están especializados en un dominio y siguen sus lineas de trabajo de
manera más o menos independiente; en cambio en su centro, los investigadores
de diferentes niveles eligen una tarea en común, con reuniones semanales de dis-
cusión para la puesta a punto de técnicas y resultados, con redacciones provisiona-
les que son analizadas y criticadas por cada uno de los miembros del equipo, lo que
da lugar a nuevas ideas y proyectos.
En 1964 propuso una ligera reformulación de su teoría de las etapas del desa-
rroIlo de la inteligencia, con lo cual las redujo a tres (Piaget, 1964): sensorio-motriz,
preoperacional y operacional, cada una de eIlas caracterizada por actividades y
equilibrios particulares. Hay quienes le han criticado no haber incorporado de ma-
nera clara las influencias sociales y culturales; pero la investigación de cada una de
las variedades culturales atañe -en todo caso- a investigadores nativos.
En uno de los últimos trabajos aparecidos en español (Piaget y Carcía, 1997)
se presenta una síntesis de la teoría piagetiana de la epistemología genética, cuyas
tesis principales son: a) la continuidad entre los procesos biológicos que aparecen
en los seres humanos recién nacidos y las acciones que se dan algunos años des-
pués en el comienzo de los procesos cognitivos; b) el elemento común entre siste-
mas biológicos y sistemas cognitivos es, a pesar de las diferencias aparentes, la
adaptación de los organismos btológícos al medio a través de procesos de asimila-
ción y acomodación, y e) la evolución de los sistemas biológicos y los cognitivos
son ejemplos de la evolución de los sistemas abiertos que actúan en un medio. El
desarroIlo de los sistemas cognitivos, de todas maneras, no es un proceso lineal ni
un proceso continuo; cada estadio o periodo presenta un campo propio definido
por los problemas que el sujeta epistémico es capaz de resolver. Por último, Piaget
y su equipo I1egan a la conclusión de que la lógica clásica, en especial la aristotéli-
ca, es insuficiente para explicar los procesos cognitivos; en realidad, todo "sujeto
de conocimiento" elabora normas incesantemente (sin ayuda de lógicos ni psicólo-
gos) en un sistema que nunca puede estar ni estará acabado.
Los premios Nobel
En 1901 se otorgan por primera vez los premios Nobel. Habían sido instituidos en
el testamento de Alfred Nobel (1833-1896) quien pretendía de esa manera com-
pensar a la humanidad por las muertes y la destrucción a las que había contribui-
do. Alfred Nobel nació en Estocolmo, Suecia, pero debido a que su padre era
inventor y había vendido a Rusia una mina submarina, su infancia transcurrió en
San Petersburgo: en 1850 viajó a Estados Unidos, donde tomó clases con [ohn
Ericsson, otro inventor sueco que se había instalado en ese país. Regresó a Rusia.
para encontrar a su padre enfrascado en la construcción de explosivos. De vuelta a
Suecia en 1859. comenzó a producir nitroglicerina; pero como es un material diñ-
cilmente tratable, se producen muchos accidentes en su manipulación. Su fábrica
voló en 1864 y el gobierno sueco se negó a darle un nuevo permiso para su recons-
trucción.
Metodología científica _
Accidentalmente encontró en 1866 que un barril de nitroglicerina rezumaba y
que el líquido había sido absorbido por el material de embalaje, elaborado con un
tipo de tierra -ei barro de diatomeas- que permite fijar el explosivo y evitar su
deflagración. Inventó así la dinamita.
Nobel siempre pensó en los beneficios de su invento; originalmente creía que
podía ayudar a mover grandes cantidades de tierra (en la construcción de caminos
o túneles en montañas, en la excavación de canales), con 10 cual se ahorraría mu-
cha esfuerzo humano. Pero (a dinamita también se usó con fines no tan altruistas,
reforzando la condición ambigua del progreso científico-tecnológico. por la cual
grandes inventos y descubrimientos traen a la vez fortuna y miseria. Nobel creía,
ilusamente. que los horrores de la dinamita usada en la guerra servirían para poner
freno a su uso y a la guerra misma. El dinero que habia obtenido explotando la di-
namita le permitió dejar un testamento (nunca se casó) que creaba una fundación
encargada de conceder un premio anual en tres ramas científicas (física, medicina
y química), un cuarto para la creación en literatura y un quinto para quienes traba-
jan a favor de la paz entre los seres humanos. El testamento. redactado de propia
mano. presentaba algunas fallas que impidieron que los premios se otorgaran de
inmediato. Se concedieron por primera vez cinco años después, con el comienzo
del siglo. con lo cual se inició una tradición de prestigio científico. cultural y huma-
nista que no ha sido superada por ninguna otra (a partir de 1969 comenzaron a
otorgarse también en economía).
Los primeros ganadores del Nobel fueron dos alemanes. dos franceses. un ho-
landés y un suizo. Ya desde el comienzo se perfilaron algunos elementos para su
entrega: por un lado. los premios son muchas veces compartidos y no siempre por
el trabajo desarrollado en la misma área; por otro. los países sin altos niveles de de-
sarrollo socioeconómico difícilmente están representados, salvo en los casos de
creación literaria o en los trabajos por la paz. Los méritos por los cuales algunos son
reconocidos con el galardón suelen ser causa de discusiones entre la comunidad
científica, pero en conjunto representan el panorama globaí del progreso cientifico
en el siglo xx.
Uno de los ganadores indiscutibles del premio Nobel fue Albert Einstein (1879-
1955). quien lo recibió en 1921 por sus trabajos en mecánica cuántica. Einstein na-
ció en Ulrn, Alemania. el 14 de marzo de 1879, Yen sus primeros años de vida
mostró dificuitades para aprender a hablar; realizó sus estudios primarios en un
instituto católico en Munich, aun cuando su familia era étnicamente judía.
Por razones económicas su padre se trasladó en 1894 a Milano. Italia. mientras
Albert permanecía en Alemania; debido a que sólo se interesaba en las maternátí-
cas terminó abandonando la escuela preparatoria. Fue admitido en la universidad
en Suiza y desarrolló sus estudios con muchas dificultades, debido a su interés rno-
notemátíco. En 1901. después de graduarse. aceptó un puesto burocrático en la ofi-
cina de patentes de Berna, Suiza. Allí trabajó con lápiz. papel y su capacidad
lntelectual en diversos aspectos de la física. 1905 fue un año especial en su produc-
ción científica, dado que en ese año se publicaron varios de sus trabajos.
Uno de ellos presentaba sus ideas sobre la relatividad especial o restringida; pe-
ro otros dos -que para algunos tienen tanto o mas valor que aquél- estuvieron
dedicados al fotón y al movimiento browniano.
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
En las primeras páginas de su trabajo sobre la relatividad, Einstein destaca la
idea de que ese principio es aparentemente incompatible con la constancia de la ve-
locidad de la luz en el vacio. Esta idea engloba varios problemas, uno de los cuales
ya se había planteado desde Galileo en la pregunta sobre el lugar en que cae un ob-
jeto arrojado desde el mástil de un barco en movimiento. Según el principio eins-
teniano, el movimiento del laboratorio (digamos que el "barco") no afecta al sitio
de la caída, siempre que el primero (laboratorio o barco) se mueva en linea recta y
a velocidad constante; en consecuencia, cuando se realiza un experimento en un
laboratorio cerrado en movimiento, no se puede revelar la velocidad de ese movi-
miento, dado que los movimientos son siempre relativos y dependen de la posición
del observador. En su trabajo demostró además que el tiempo transcurrido era va-
riable según la velocidad dei movimiento y que, por tanto, las categorías de espa-
cio y de tiempo no podían considerarse por separado sino como una entidad única,
el "espacio-tiempo" (Williams, 1993). También interpretó la relación entre masa y
energía como las dos caras del mismo fenómeno y propuso la ecuación más famo-
sa en la historia de la ñstca, E = me
2
, donde E es la energía, m la masa y e la velo-
cidad de la luz. De esto se deduce que una porción diminuta de masa puede liberar
una gran cantidad de energía. concepto que es la base de los desarrollos en el ma-
nejo de la energía nuclear. Estas proposiciones transformaban la visión del mundo
que se había generado a partir de Newton, Lavoisier y Helmholtz, y fueron la fuen-
te de numerosos trabajos de investigación (Asimov, 1973). En 1917, a partir de la
teoría de la relatividad, K. Schwarzschild desarrolló las ecuaciones que predicen la
existencia de los agujeros negros (Williams, 1973).
Otro de los trabajos einstenianos se enfocaba en el análisis de los fenómenos
fotoeléctricos. Con la teorta de los números cuánticos desarrollada por Max Planck,
Einstein llegó a la conclusión de que los cuantos de energía fija podian producir una
longitud de onda que seria absorbida por un átomo de metal y ello podría despren-
der un electrón de energía física y no otro. Esto posibilitó la creación de una nue-
va mecánica cuántica, razón por la cual Einstein recibe el premio Nobel en 1921.
Otro de sus trabajos se enfocó en el análisis de los movimientos brownianos
(Brown, 1773-1858, los describió sin poder explicarlos). Su aporte fue encontrar las
bases matemáticas para explicar dichos fenómenos. De su trabajo se deriva la idea
de que cuanto mayor sea el tamaño medio de las moléculas de una sustancia, ma-
yor será el cuerpo por el cual los bombardeos de moléculas producen resultados
detectables. A partir de 1908, el físico francés jean Baptiste Perrin (1870-1942), al
observar el número de partículas de resina suspendidas a distintas alturas en una
gota de agua, descubrió que se ajustaban bastante bien a las ecuaciones desarrolla-
das por Einstein y desde ese momento se hizo posible determinar el tamaño apro-
ximado de los átomos. La existencia del átomo. que era una cuestión más bien de
fe, pudo encontrar comprobación experimental.
La universidad de Zurich ofreció a Einstein un puesto de profesor con un suel-
do muy bajo mientras su fama se propagaba. Su situación económica comenzó a
mejorar en 1913, cuando fue designado profesor del Kaiser Wilhelm Institut de Ber-
lín, donde ejerció la docencia por casi veinte años (Asimov, 1973).
En 1915 Einstein publicó otro trabajo cuyo concepto fundamental se conoce
con el nombre de teoria general de ia relatividad. En esta obra se corregían o
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Metodología cientifica _
ampliaban tres perspectivas newtoníanas: primero, se abría la posibilidad para en-
tender el desplazamiento de la posición del perihelio de un planeta; segundo, se
sostenía que la luz sometida a un intenso campo gravitatorio se desplazaría hacia
el rojo, fenómeno nunca antes observado ni estudiado, y tercero, los campos gra-
vitatorios eran capaces de desviar la luz en un nivel mucho más grande de lo que
había dicho Newton. El astrónomo holandés Willem de Sirter (1872-1934), profe-
sor de astronomía de la universidad de Leiden, impresionado por las teorías eins-
tenianas, encontró en un eclipse de Sol en 1919 que se había predicho la
oportunidad de poner a prueba la teoría general. Sitter no coincidía por completo
con Einstein: si la luz se curvaba como efecto de la fuerza de gravedad, un rayo de
luz se curvaría más y más hasta alcanzar su punto de origen, por lo que el espacio
sideral era un objeto curvo. Las comparaciones de las posiciones de las estrellas du-
rante el eclipse respaldaron la idea general de Einstein; las ideas de Sirter encon-
trarían respaldo con los estudios del astrónomo estadounidense Edwin Hubble
(1889-1953).
En 1931, la Comisión Permanente para la Literatura y las Artes de la Liga de
las Naciones (el antecedente más directo de la UNESeo) promovió el intercambio
epistolar entre intelectuales de todo el mundo sobre distintos temas. Einstein fue
uno de los prímeros en adherirse a la iniciativa y eligió a Sígmund Freud como su
interlocutor; ambos se habían conocido en 1927 en la casa del hijo menor de
Freud. En una carta a un amigo, Freud decía sobre ese encuentro que ..... entiende
tanto de psicología como yo de física, de manera que tuvimos una conversación
muy placentera". La carta de Einstein tiene fecha 3D de julio de 1932 y parte del
interrogante "¿hay algún camino para evitar a la humanidad los estragos de la gue-
rra?" Entre las consideraciones fundamentales que el físico formula está su creen-
cia de que la seguridad internacional implica que las naciones renuncien, en alguna
medida, a parte de su soberanía. pero que ello parece difícil dadas las condiciones
en que se mueven los gobernantes. Presenta luego otros problemas y termina con
una cuestión de orden psicológico: "¿Es posible controlar la evolución mental del
hombre como para ponerlo a salvo de la psicosis del odio y la destructividad?"
La respuesta de Freud está fechada en Viena en septiembre del mismo año. El
analista se muestra un tanto sorprendido por la pregunta, porque confiesa que es-
peraba una que pudiera situarse en la frontera del conocimiento entre la fisica y la
psicología; luego, no sin antes expresar que ya Einstein ha anticipado casi todo en
su carta. elabora una serie de consideraciones. En general, Freud muestra su escep-
ticismo sobre la bondad de la naturaleza humana, pero termina con una expresión
esperanzada: "Todo lo que promueva el desarrollo de la cultura trabaja también
contra la guerra" (Freud, 1933[1932]).
Apartir de 1932, Einstein visitó California como profesor invitado del California
Institute of Technology. Allí estaba mientras sus bienes eran incautados en Berlín y
se prohibía la enseñanza de sus teorías (uno de los militares argentinos que tomaron
el poder en ese país del Cono Sur en 1976 en un golpe militar que desató una de las
más feroces y siniestras dictaduras, también sostuvo que sus teorías no podían ense-
ñarse porque eran factor de caos y perdición, repitiendo la historia de manera tragí-
cómica 44 años después). El lnstitute for Advanced Studies de Princeton le ofreció un
puesto de investigador y a partir de allí Einstein hizo de ese lugar su residencia.
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
Los últimos años de su vida los dedicó a trabajar, sin éxito, en la elaboración
de una teoría del campo unitario, en la que intentaba sintetizar las interacciones
electromagnéticas y gravitatorias en un espacio geométrico único.
Metodológicamente, es muy dificil elaborar un [uicio absoluto sobre las propues-
tas eínsteníanas (Thuillier, 1991). En un momento, Einstein dijo a Max Wertheimer
que había imaginado su teoría de la relatividad en situaciones de ensueño; esto es,
que la había pensado de manera gráfica representacional antes de traducirla a fór-
mulas matemáticas. Apartir de esas imaginaciones llega a replantear los axiomas
sobre el tiempo y el espacio y a pensarlos como elementos relativos, es decir, no
absolutos. En un manuscrito inédito, Einstein describe la ciencia en dos niveles: el
de los productos, los conocimientos globales, que son impersonales, "objetivos",
mientras que el nivel de lo "subjetivo" está condicionado psicológicamente. Anali-
za el problema de la subjetividad tomando como ejemplo a Newton: éste creía que
los conceptos y las leyes podían derivarse de la experiencia, pero estaba equívoca,
do; toda tentativa similar (derivar las leyes a partir de experiencias elementales) es,
ta destinada al fracaso. Las bases axiomáticas de una teoría deben inventarse
libremente (Einstein, 1978). En opinión de Einstein, aun cuando los científicos pre-
tendan dar una imagen racional del mundo, no hay una vía única de acceso a la ra-
zón y ésta tampoco puede ser absoluta (lo cual implicaria el cierre del debate y la
total predeterminación del mundo); las teorias cientificas se generan a partir de fac-
tares subjetivos y objetivos: epistemológicos, psicológicos, lógicos, sociales, econó-
micos y culturales. En una especie de panteísmo, Einstein sostiene que el mundo
se puede conocer y entender con la razón porque la naturaleza está construida se,
gún leyes coherentes y estéticamente armoniosas y simétricas que se rigen por los
principios de causalidad. Es por ello que se mostró reacio a admitir la mecánica
cuántica mediante su famosa expresión "Dios no juega a los dados con el uníver-
so". Con ello queria expresar su profunda convicción de que la probabilidad no po-
día ser la explicación última de los acontecimientos, aunque utilizó métodos
estadísticos en muchas de sus especulaciones y construcciones. El espíritu religio-
so se reafirmaba cuando creía que el ser humano es alguien que busca encontrar
en el universo una unidad con significado, que constituye un mundo extrapersonal
ordenado opuesto a la condición humana limitada. Así es como debería ínterpre-
tarse la formulación del principio de relatividad, como una percepción del mundo
independiente de la posición que tengan los observadores. De todas maneras, esta
concepción de un mundo ordenado lo llevó a cuestionar tanto la electrodinámica
de Maxwell porque conducía a asimetrías, como las tesis del universo en expansión
de Sitter. El nombre de teoria de la relatividad no aparece en sus escritos anterio-
res a 1911; él hablaba de "teoría de los invariantes" y en 1928 dijo que mejor de,
berta llamarse "principio de covarianza".
Hacia el final de su vida, hizo una exposición de sus convicciones episternoló-
gicas (Einstein, 1984). Para él había dos tipos de realidades: la primera está cons-
truida por las experiencias sensoriales, y la segunda, por la totalidad de conceptos
y proposiciones expresados mediante alguna forma de sistema de comunicación y
recogidos en diversos tipos de representaciones impresas. Las relaciones entre los
elementos de estas últimas son de naturaleza lógica y sólo cobran "sentido" o "con-
tenido" a través de su relación con las experiencias de los sentidos; pero el nexo
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Metodología científica _
entre ambas es intuitivo y no de naturaleza lógica. Los conceptos y las reglas sin-
tácticas que los unen son una creación humana; son arbitrarios desde un punto de
vista lógico, pero están subordinados a la finalidad de hacer posible una coordina-
ción con la totalidad de las experiencias sensoriales. Además, en los sistemas con-
ceptuales se pretende la máxima parsimonia con respecto a sus elementos lógicos
independientes. Sin duda pueden formularse observaciones con relación a los ele-
mentos de este sistema y también con respecto a su concordancia con la obra de
Einstein, pero éste era su credo elaborado en forma consciente.
En 1910 aparece el primer volumen de Principia Mathematica, de Bertrand Rus-
sell y Alfred North Whitehead. Laobra comprende tres volúmenes, el último de los
cuales aparece en 1913. Fueron escritos entre ¡ 906 Y ¡ 909 Ycompletados en 1910.
El volumen I ofrece desde el principio un tratamiento específico de la lógica sim-
bólica, dado que establece las propiedades de las proposiciones, las funciones pro-
posicionales, las clases y las relaciones entre ellas. Luego se ocupa de las relaciones
que mantienen las proposiciones que contienen variables aparentes (las que entra-
ñan nociones de "todos" o "algunos") y las relaciones entre las que contienen va-
riables aparentes y las que no (Russell, 1973). También mostraron que la
implicación formal,
(y) . 'PY :J 'IIY.
considerada como una relación de 'P con \ji tiene muchas propiedades análogas a
las de la implicación material,
p:J q,
considerada como una relación entre p y q.
También introdujeron definiciones, precisándolas como una declaración de que
cierto símbolo o combinación de símbolos introducidos significa lo mismo que otra
combinación de símbolos cuyo significado ya se conoce; un ejemplo podría ser
P:Jq=-pvq
En síntesis, entienden que si la lógica matemática se considera como un cálcu-
lo formal, hay tres ramas análogas; el cálculo de proposiciones, el cálculo de clases
y el cálculo de relaciones, en cada una de las cuales existen cuatro ideas análogas:
negación, adición, multiplicación e implicación o inclusión. ,Señalan que la negación
es análoga a la idea de cantidad negativa en el álgebra ordinaria, y la implicación o
inclusión, a la relación "menor que o igual a", pero la analogía debe tomarse con
cautela. Las propiedades de la negación, de la adición, de la multiplicación y de la
inclusión son análogas para las clases y las relaciones y, con ciertas excepciones, a
las mismas operaciones para las proposiciones (la excepción fundamental proviene
del hecho de que "p implica q" es a Suvez una proposición y, por tanto, puede im-
plicar y ser implicada).
Esta propuesta de formular la teoría matemática desde una perspectiva logística
no fue aceptada por quienes se adherían a otras escuelas o formas de pensamiento,
"P'MW
: ~ : : - : ; : + . : '
....,.-
,,,",
.-
.. .:»
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
en especial los de la escuela íntuícionista: pero contribuyó de manera significativa
a la búsqueda de una formalización de las demostraciones matemáticas a partir de
la lógica. De todas maneras, el trabajo de Russell y Whitehead fue el esfuerzo más
ambicioso para sentar las bases fundamentales de las matemáticas a partir del ra-
zonamiento estrictamente lógico, al menos hasta que Kurt G6del demostró la im-
posibilidad de llegar a resultados coherentes en tales trabajos.
A. N. Whitehead (1861-1947) fue profesor en Londres entre 1911 y 1924 Ydes-
pués en Harvard hasta 1937. La biografía de Bertrand Russell (1872-1970) es más
llamativa y, seguramente, complicada. Nació en Ravenscroft, cerca de Trelleck, Ga-
les, en el seno de una familia noble, el 18 de mayo de 1872. Su madre falleció cuan-
do Bertrand cumplió los dos años y dos años más tarde lo haria su padre. En el
testamento se establecía que su educación correria a cargo de librepensadores, pe-
ro un sector de la familia intervino para cambiar las cosas y quedó al cuidado de
su abuela, lady Russell. Realizó sus primeros estudios con preceptores contratados
por la familia: hacia 1883 comenzó a plantearse de nuevo ciertos aspectos de la fi-
losofía, en especial los ligados con cuestiones religiosas, que anota en un diario se-
creto. En 1890 ingresa al Trinity College en Cambridge. Hacia 1894 se casa con
Alys Smith, en el primero de varios matrimonios en su larga vida. Asiste en Paris
al Congreso Internacional de Filosofía hacia 1900 y para 1908 es admitido como
miembro de la Real Society. En 1910, además de la mencionada aparición del primer
volumen de los Principia Mathematica, intenta obtener un escaño en el Parlamento
como candidato del partido Liberal, el que lo elimina de sus listas debido a sus opi-
niones agnósticas en religión y filosofía. En 1911 se separa de Alys. En 1918 pro-
nuncia un ciclo de ocho conferencias sobre el atomismo lógico, en que reconoce la
influencia del pensamiento de Wittgenstein en sus ideas. Fue condenado a seis me-
ses de prisión por escribir un articulo donde citaba la intervención de soldados es-
tadounidenses contra unos huelguistas. En su estancia en la cárcel escribe
Introduction to Mathematical Philospphy (Russell, 1973). Reconoce que Frege plan-
teó el problema en su forma original, y después de analizar diferentes aspectos de
los problemas de clase lógica (colecciones), establece como definición que un nú-
mero será todo aquello que sea el número de alguna clase. Más tarde, aclara que O
es el primer número natural y seguirá dando definiciones fundamentales para to-
dos los elementos básicos del sistema matemático.
Visita Rusia en 1920, en los primeros años del "experimento" soviético. Para
1921 se casa de nuevo, esta vez con Dora Blackcon quien tiene dos hijos, john y Ka-
te. En 1922 se postula como candidato al Parlamento por el partido Laborista y de-
sarrolla un ciclo de conferencias sobre la libertad de pensamiento en relación con
la propaganda oficial. En 1927 funda una escuela en Beacon Hill, cerca de Peters-
field. y su esposa Dora es codirectora del establecimiento. En ese mismo año ofre-
ce conferencias sobre su fe religiosa, en las que presenta su célebre exposición "Por
qué no soy cristiano".
En 1931 fallece su hermano Frank, lo que lo convierte en el tercer conde de
Russell, título que, de todas maneras, nunca usa por propia convicción. En ese mis-
mo año aparece su trabajo sobre el método científico (Russell, 1985).
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Metodología científica _
Para este pensador, el progreso de la ciencia se debe a la permanente disminu-
ción del dato como elemento primario y a la correspondiente importancia de la de-
ducción; el Sol, por ejemplo, es una deducción de lo que vemos y no el trozo de
luminosidad del cual tenemos cierta conciencia a partir de nuestra percepción de él,
de manera que los datos de los sentidos son aproximaciones primeras a cosas que
se deben someter a comparaciones y deducciones mediante metodologías riguro-
sas. Para ejemplificar esto, propone que el ser humano común cree firmemente
que la materia es sólida, pero que un físico piensa correctamente que la materia es
apenas una onda de probabilidad ondulando en la nada. El método científico po-
see tres hmitantes fundamentales todavía no resueltas: la primera se debe a la du-
da sobre la validez de la inducción, cuya validez fue puesta en duda por Hume. Sin
embargo. Russell piensa que no hay razones válidas para sostenerla ni para afirmar
Su nulidad. Concluye que es un problema irresoluto de la lógica y que debemos
contentarnos con admitir pragmáticamente su validez.
El segundo problema lógico del método científico se deriva de la dificultad pa-
ra deducir consecuencias a partir de lo experimentado sobre aquello que no lo es.
Dado que lo experimentado siempre es menos que lo experimentado, ¿cómo exten-
der nuestras conclusiones hasta aquello? Russell cree que ésta es una cuestión, en
última ínstancia. de fe y, por tanto, sin solución lógica; es decir, nuestra creencia en
el mundo exterior es una fe animal, sin una respuesta clara.
La tercera cuestión es mucho más compleja: en caso de admitir la posibilidad
de deducciones sobre lo no experimentado, el hecho es que esas deducciones son
extremadamente abstractas y proporcionan siempre menos información. El lengua-
je común es inadecuado para proporcionarnos una Idea correcta del mundo fisico
tal como lo entienden los físicos, porque las palabras de la vida cotidiana carecen de
la abstracción adecuada y debemos recurrir a las matemáticas y a la lógica para ex-
presar lo que queremos decir, con la correspondiente pérdida de información con-
creta e inteligibilidad. Para Bertrand Russell el pensamiento científico es, en
esencia, pensamiento-poder. o sea, pensamiento que proporciona a su poseedor la
capacidad de transformar la realidad material con que trabaja. Para aclarar esto in-
troduce una metáfora de la vida económica que es sumamente ilustrativa:
Ahora bien, el poder es un concepsocausal.ypara obtener podersobre un, rnatertalide-
terminado sólo se necesita comprender las leyes causales a [as que está sujeto. Es ésta
una cuestión esencialmente abstracta, y cuanto más detalles ajenos al asunto podamos
omiti: de rná,s poderosos se harán pensarqirnros. 4ilTlisma Indo-
le de cosas puede encontrar su ejemplo en la esfera económica. El cultivador, que cono-
ce sugranja palmo a palmo. poseeun conocimientoconcreto del trigo. y gana muy poco
dinero: el ferrocarril quetransporta su trigo lo ve de una ligeramente más abstracta,
y gana' algo már:de dinero; "el especulador bolsista, que solo conoce:iel trigo su aspecto
puramente abstracto de algoque puedeexperimentaralza. o baja, está, a sumodo, tan lejos
de la realidad concreta como el físico, y él. Y todos cuantos intervienenen la esfera econó-
mica, son quienes ganan más dinero y detentan mayor,poder. Así ocurre con la ciencia,
aunque el poderque busca-el científico es másremoto elrnperscrial que elque se busca
en la bolsa (Bussell. 1969:920-921 l.
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___________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia
En 1935 se divorcia de Dora Russeil y en 1936 contrae nupcias con Helen Pa-
tricia Spence, de ia que se divorcia en i 952. En 1940 es designado profesor de ia
universidad de ia Ciudad de Nueva York. La Hearst Press y la jerarquia cierical usan
varios textos que habia publicado con anterioridad sobre la educación sexuai y ei
matrimonio para atacarlo y provocar la cancelación de su nombramiento por par-
te de la Corte Suprema del Estado.
En 1950 se le otorga el premio Nobel de Literatura.
Después de su divorcio de Patricia Russeil se casa con Edith Finch, en 1952.
Permaneció activo como impulsor y patrocinador de movimientos pacifistas hasta
el fin de sus dias y en 1961 fue encarcelado por protestar contra la guerra. Falleció
en Penrhyndendraeth, Merionethshire, el 2 de febrero de 1970.
En 1916 aparece el Cours de Iinguistique qénérai debido a la inspiración de Fer-
dinand de Saussure (1983). Ferdinand de Saussure nació en Ginebra el 26 de no-
viembre de 1857 en una familia de larga raigambre en la ciudad, que había
encontrado en Ginebra, en el siglo XVII la hospitalidad adecuada para escapar a las
persecuciones religiosas, La familia se destacaba por el cultivo de las ciencias, las ar-
tes y la vida intelectual en general. Desaira a sus padres, que esperaban siguiera es-
tudios de química y física. y decide estudiar lingüística en Leipzig, lo cual será
consentido por la familia. En 1880 defiende su tesis De "l'emploi du génitif absolu
en sanscrit" por la que se le otorga el doctorado summa cum laude et dissertatione
egregia. Acontinuación se traslada a París. donde se instala en el otoño de 1880 y
toma algunos cursos en la Escuela de Altos Estudios. Sus conocimientos y capaci-
dad son reconocidos casi de inmediato y el 30 de octubre de 1881 es nombrado
Maítre de conférences. En 1891, con la posibilidad de ser nombrado miembro del
Coilége de France, decide abandonar Paris y retornar a Ginebra. Las razones no han
quedado ciaras, pero parece que una de las principales fue su patriotismo, dado
que aceptar el ingreso al College le habria implicado renunciar a su nacionalidad
para adoptar la francesa. En Ginebra imparte cursos de sánscrito y lenguas indoeu-
ropeas, fonología del francés moderno, lengua y literatura alemanas y, a partir de
1907, Iingüistica general. Sus cursos tenian un gran rigor y obligaba a sus alumnos
a la máxima precisión. Al mismo tiempo, investigaba diversos problemas de la lin-
güístíca. gramática comparada, fonología, teoria de los signos y las lenguas, como
fundamento para la determinación de los caracteres generales de la lengua. En el
verano de 1912 se ve obligado a retirarse de la enseñanza y se refugia en el castillo
de unos amigos, pero su estado de salud se agrava y failece el 22 de febrero de 1913.
Ferdinand de Saussure no publicó mucho durante su vida y sus alumnos deci-
dieron recuperar sus enseñanzas escribiendo el Curso a partir de las notas del mís-
mo Saussure y de sus apuntes de Clase. El libro ha sido considerado una revolución
en el campo de la lingüística y para muchos es el texto fundador de la lingüística
moderna. La mayoría de los autores coincide en que hay lineas de trabajo que se
pueden considerar como los aportes de Saussure: en primer lugar, la formalización
de dos dimensiones fundamentales de los estudios lingüísticos: la sincrónica, por
la cual las diversas lenguas son tomadas como sistemas de comunicación indepen-
dientes en un momento histórico dado, y la diacrónica, en la que los cambios lin-
güisticos son considerados en su génesis histórica, En segundo lugar, estableció una


Metodología científica _
clara diferencia enrre la competencia lingüística de un hablanre particular cualquie-
ra, la parole (habla) y los fenómenos o hechos lingüísticos de una sociedad, la langue
(lengua). La parole son los datos, los elementos de trabajo del observador, mienrras
que la íangue es ei léxico, ia gramática y la fonología que se imponen a un hablan-
te cualquiera que es miembro de la sociedad en que habla y se enriende con los
demás.
Introduce la idea de que los cambios de la parole producen las modificaciones
de la langue, que se dan sin intencionalldad y a menudo sin conciencia por parte
de los hablanres. Tercero, la lengua debe considerarse, sincrónicamente, como un
sistema donde los elemenros manrienen relaciones enrre ellos y no como una su-
ma de unidades. Estas interrelaciones se producen en dos dimensiones: la síntag-
rnátlca, que ocurre en el orden sucesivo de los enunciados, y la paradigmática, por
la cual los elementos ocupan categorías conrrastivas (Robins, 1980). La obra de
Saussure fue continuada por numerosos investigadores en varios paises y la disci-
plina correspondiente ha recibido, con variaciones, el apelativo de lingüística es-
tructural. El mérito de Saussure fue constituir la lingüística como una ciencia social
independienre con un método propio.
El 26 de abril de 1889 nació en Viena Ludwig [osef johann Wittgenstein, el oc-
tavo hijo de una de las familias más ricas de los Habsburgo, cuyo padre fue el fun-
dador de la industria siderúrgica del imperio (Monk, 1990). El abuelo de
Wittgenstein adoptó el apellido a raíz de las disposiciones napoleónicas sobre los
judíos. se convirtió al protestantismo y al mismo tiempo desarrolló sentimientos
antísemitas. El padre de Wittgenstein, Karl, se había casado con Leopoldine Kalmus
y sus ocho hijos fueron bautizados como católicos. La. familia Wittgenstein estuvo
en el centro de la vida cultural de la Viena de fines del siglo XIX y en su casa se rea-
lizaban veladas a las que concurrían [ohannes Brahrns, Gustav Mahler y Bruno Wal-
ter; una hermana de Ludwig, Margarete, patrocinó la obra de Gustav Klimt, Auguste
Rodin, Egon Schiele y Oskar Kokoscha.
Elfin-de-siecíe vienés fue una época de gran efervescencia, donde se gestaron
muchos de los movimienros que influlrían de manera determinanre en la historia
del siglo xx europeo: el sionismo, el nazismo, el psicoanálisis, el movimiento [u-
gendstil (o art nouveau) en artes visuales, la música atonal y la arquitectura funcio-
nal desprovista de adornos, enrre otros. Como dice Monk (l 990) era el siglo xx
emergiendo del viejo. Los hermanos mayores de Wittgenstein fueron impulsados a
proseguir los estudios que les permitirian ser los ejecutivos de las empresas de la
familia, pero los deseos del padre no pudieron cumplirse; uno de ellos, Hans, que
tenia un enorme talento musical, desapareció en 1903 en un bote en la bahia de
Chesapeake y hay muchos elementos para suponer que se trató de un suicidio.
Otro hermano, Rudolf, abandonó la casa familiar en 1903 para instalarse en Berlin
donde se dedicó al teatro y se suicidó en 1904.
Ludwig no presentó rasgo alguno de talento musical, artístico o literario y co-
menzó a hablar hasta los cuatro años.
Sus primeros estudios se orientaron a la íngentería en la Realschule de Linz (en
esta escuela coincidió con Adolf Hitler por un año, hasta que este último fue dado
de baja por sus malas calificaciones; no hay prueba de que hayan tenido alguna
...
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
relación). Quizá debido a la diferencia del ambiente humano que allí había -la ge-
neralidad de sus compañeros provenía de familias de trabajadores-; Ludwig no se
sintió a gusto y su rendimiento como alumno fue más bien mediocre.
Quizá la influencia intelectual más importante en Ludwig Wittgenstein no pro-
vino de algún gran maestro sino de su hermana Margarete ('Gretl'), quien se había
psicoanalizado con sigmund Freud y se mostraba dispuesta a apoyar las nuevas
ideas en los campos del arte y la política.
Las primeras ideas filosóficas de Wittgenstein estuvieron moldeadas por el
idealismo trascendental de Schopenhauer; pero los libros cientificos que parecen
haberlo impactado más en su adolescencia fueron Principies of mechanics. de Hein-
nch Hertz, y Popuiare Schriften, de Ludwig Boltzmann.
En 1908 se trasladó a Manchester con la intención de realizar estudios de ae-
ronáutica y probablemente construir y volar un avión de su propia invención. Se
matriculó como estudiante en el Departamento de Ingeniería de la universidad de
Manchester, donde recibió clases de matemáticas de Horace Lamb. Cuando leyó
The Principies of Mathematics, de Bertrand Russell, sus intereses fueron cambian-
do, dejó poco a poco su interés por la construcción de aviones y comenzó a obse-
sionarse con los problemas presentados por Russell. En 1911 fue elegido como
estudiante investigador en la universidad por sus trabajos sobre los propulsores en
aeronáutica.
Pero, en una visita a Frege en jena, éste le sugirió que se trasladara a Cambrid-
ge para estudiar matemáticas con Russell. Lohizo, a pesar de que aún se sentía am-
bivalente con relación a sus trabajos en el diseño y construcción de aviones.
Los alumnos de Russell en matemáticas eran escasos y abúlicos. de manera
que acogió a Wittgenstein con mucho interés. Éste seguía a Russell después de sus
clases planteándole problemas y en las cartas que el profesor escribió a su enton-
ces amante, Ottoline Morrell, se muestra en ocasiones un tanto harto de esas plá-
ticas, pero al mismo tiempo expresa su fascinación por ellas. Para que aclarara un
poco sus ideas, Russell pidió a Ludwig que las pusiera por escrito. Se fue de vaca-
ciones y en enero de 1912 retornó a Cambridge con un manuscrito; Russell comen-
tó por escrito a Ottoline que era muy bueno, e incluso agregó que "lo impulsaré a
proseguir sus trabajos, quizá haga grandes cosas". ElIde febrero de 1912 Witt-
genstein fue admitido como miembro del Trinity College. Las relaciones entre am-
bos fueron siempre ambiguas y llenas de conflictos; no obstante, cuando
Wittgenstein resolvió irse a vivir a Noruega para aclarar sus ideas sobre la lógica.
Russell comentó que se trataba de un plan demencial y descabellado. Regresó a
Londres en 1914 con el convencimiento de que sus años en Noruega habían sido
los más productivos en su desarrollo intelectual, desarrollo que sufriría otros sobre-
saltos por el estallido de la Primera Guerra Mundial. Wittgenstein fue asignado a un
regimiento de artillería austriaco estacionado en el frente ruso; sus cartas denotan
que, cuando podía, seguía especulando sobre la lógica y sus fundamentos. Con la
firma de los tratados de Brest-Lítovsk, fue transferido al frente italiano, donde go-
zó de relativa tranquilidad, lo que le permitió concluir una versión preliminar de su
Tractatus. Al final de la guerra fue detenido por los italianos, asegurado en un cam-
po de concentración en Como y transferido a Cassino en enero de 1919. Fue en
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Metodología científica
ese lugar donde tomó la decisión de estudiar para ser profesor de escuela primaria
una vez que regresara a Viena.
La experiencia bélica impactó enormemente a Wittgenstein, quien durante al-
gunos años después de concluida ésta siguió usando el uniforme milirar, un unifor-
me militar de una potencia que ya no existía. Viena cambió por completo después
del conflicto; el centro imperial de más de 50 millones de individuos provenientes
de varias tradiciones étnicas pasó a ser la capital de una empobrecida república de
apenas seis millones de habitantes, casi todos de habla alemana. Sin embargo, esa
caída prodjo un ambiente social de reflexión que generó a su vez otros aportes a la
ciencia y a la cultura, como veremos en seguida.
Wittgenstein disponía al final de la guerra de una enorme fortuna, herencia de
su padre, el cual había transferido sus bienes y ios había colocado en bonos del Te-
soro estadounidense; renunció a ella y pidió que dieran su parte a sus hermanos
Helene, Hermine y Paul. Escribió a Russell para comentarle "no estoy normal toda-
vía" y pedirle que viajara a verlo. Russell no pudo hacerlo por haber asumido el
compromiso de dictar un seminario en la London School of Economics. Wittgens-
tein sufria emocionalmente, sentía que había perdido a sus amigos y que no tenia
oportunidad de hacer nuevos. En el otoño de 191 9 abrigó ciertas ideas suicidas, pe-
ro la causa más importante de su depresión parecía el desdén y la incomprensión
con relación a su Tractatus.
Por último, el 'lractatus Lógico-Philosophicus fue publicado en 1922, con un
prólogo de Berrrand Russell (Wittgenstein, 1973).
Desde su aparición, provocó discusiones sobre su contenido y la hermenéuti-
ca posible. Una de las discusiones inagotables se refiere al término alemán bild, ge-
neralmente traducido al inglés como picture y para la cual el traductor español
eligió figura. El vocablo es fundamental para toda discusión metodológica: en las
proposiciones 2.1 y 2.12 dice:
"2.1 Nosotros nos hacemos figuras de los hechos."
"2.12 La figura es un modelo de la realidad (Wittgenstein, 1973:43)."
El trabajo científico se construye a partir de estas figuras y Wittgenstein desa-
rrolla una serie de ideas complejas sobre la figura, lo figurado, el pensamiento y la
lógica. Pero el Tractatus incluía otros aspectos, vinculados con la filosofía del len-
guaje, elementos místicos. ataques a las posiciones metafísicas y otros aspectos, a
través de siete proposiciones Fundamentales y sus respectivas proposiciones deri-
vadas o conexas. Lo que no aparece en él y que había sido motivo de intercambio
epistolar y disquisiciones anotadas en sus borradores (Wittgenstein, 1961) son sus
reflexiones sobre ética y religión, que se publican en otros textos de Wittgenstein
(1987,1992).
De todas maneras, a pesar del estado de consternación que produjo en su fa-
milia, Ludwig se dedicó a enseñar en una escuela primaria de Trattenbach, una pe-
queña y casi perdida aldea en las montañas a unas cuatro horas de marcha desde
Viena. Fue de los primeros en adoptar los métodos activos de enseñanza incorpo-
rados por la reforma educativa: para enseñar anatomía, hacía que los niños examí-
naran el esqueleto de un gato, que estudiaran botánica identificando las plantas en
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
los caminos del lugar, que observaran las estrellas por la noche, y as; sucesivamen-
te, con todos los conocimientos que los pusieran en contacto con la realidad circun-
dante. Con todo esto procuraba que los niños dejaran de ser vulgares repetidores y
se plantearan preguntas sobre las cosas. No obstante, su adaptación al medio no
fue fácil; salió de Trattenbach disgustado con sus colegas profesores. En septiem-
bre de 1924 volvió a enseñar en una escuela primaria de Otterthal, otra pequeña
villa vecina de la primera. Aquí produjo una de sus contribuciones más Importan-
tes a la reforma educativa: un diccionario escolar. Los diccionarios existentes eran
demasiado grandes y poco manejables para un niño de un medio rural austriaco y,
a partir del lenguaje manejado por los niños, se dio a la tarea de escribir uno que
fuera útil y adecuado.
En enero de 1929, gracias a la participación de Keynes, Wittgenstein retornó a
Cambridge. En las vacaciones de Navidad de 1929, Schlick viajó a Cambridge para
discutir con él ciertas Interpretaciones alrededor del Tractatus, pero su autor tomó
conciencia de los cambios que se habían dado en sus concepciones; por ejemplo,
consideraba que su idea de las proposiciones elementales estaba equivocada y se
debía abandonar. En la réplica a Schlick, Wittgenstein parece haberse acercado a
posiciones kantianas. lo cual dejó al primero un tanto confundido. A partir de las
discusiones parece haber surgido lo que se conocerá como "el principio wíttgens-
teniano de verificación", adoptado por el Circulo de Viena. Dicho principio podría
enunciarse de manera resumida como "el sentido de una proposición está dado por
sus medios de verificación". En enero de 1930 Wittgenstein comenzó a dictar un
curso de filosofía en Cambridge. En estos cursos el pensador austriaco comenzó a
visualizar la idea de la filosofía como un tipo particular de enigmas o rompecabe-
zas con especial referencia a problemas de lenguaje. Muchas de sus reflexiones se
recogieron en libros (Wittgenstein. 1968), pero su visión fundamental y más com-
pleta apareció en una obra póstuma de 1953, Investigaciones filosóficas (Wittgens-
tein, 1988). Una de las ideas centrales que expone ahí es que con el lenguaje
podemos llevar a cabo las cosas más heterogéneas y variadas y que cada una de
ellas, denominada "juego de lenguaje", determina el significado de cada palabra
por su uso.
Aun cuando el texto no está destinado a plantear cuestiones éticas. en una de
sus proposiciones, marcada con el número 250 (idem, p. 221), presenta el valor
fundamental de los procesos simbólicos en las cuestiones éticas: "¿Por qué un pe-
rro no puede simular dolor? ¿Es demasiado honrado?"
Las ideas vertidas en este último texto provocaron tantas o más discusiones
que las surgidas con el Tractatus y cualquiera que sea la posición que se adopte so-
bre ellas, es indudable que Wittgenstein marcó las discusiones metodológicas más
importantes del siglo XX. Sus conceptos provocan en general aceptación Incondi-
cional o rechazo; pero en cualquiera de esas condiciones no puede hablarse de in-
diferencia. Para algunos autores, como Mario Bunge, el austriaco es el responsable
principal del caos metodológico actual.
Schlick (1882-1936), a quien mencionamos en relación con Wittgenstein, llegó
a Viena en 1922 para ocupar la cátedra de Historia de la ñlosoña de las ciencias In-
ductivas. Morítz Schlick nació en Berlln y en la universidad de esa ciudad obtuvo
Metodología científica _
su doctorado en física. En 1918 publicó Allgemeine Erkennmislehere (Teoria general
del conocimiento) (Ayer, 1983). En los años previos a 1922 fue profesor en la uni-
versidad de Kiel. Se interesó en la perspectiva de análisis adoptado por Ernest
Mach, en una reacción contra las tendencias neokantianas y fenomenológicas. Max
Planck dirigió su tesis doctoral y fue uno de los primeros en dar a la teona de la re-
latividad una perspectiva filosófica. Por su iniciativa, se formó en Viena un circulo
de esrudiosos interesados en la filosofía de la ciencia, en el que participaron algunos
de sus alumnos más destacados y algunos de los profesores de la universidad, no
sólo del área de física, sino también de las matemáticas. Sus reuniones periódicas
estaban destinadas a analizar diversos problemas de la constitucíón y la metodolo-
gia de las ciencias, tratando de orientarse en la linea desarrollada por Frege, Peana,
Russell y Whitehead. Los rumores dicen que una de las primeras obras analizadas a
fondo fue el T'ractatus wíttgensteníano. Los asistentes más reconocidos de esas reu-
niones fueron Rudolf Carnap, Herbert Feig], Phillip Franck, Kurt Gódel, Hans Hahn,
Karl Menger, Otto Neurarh, Friedrlch Waismann y Edgard Zilsel. De todos ellos, el
más destacado como cientiflco fue Kurt Gódel (1906-1978), que nació en Brünn (en
la actualidad Brno), ciudad que pertenecía al Imperio AustroHúngaro; obtuvo su
doctorado en Viena en 1930. En 193l publicó un trabajo, Überformal unentscheid-
bare Siitze der Principia Mathematlca und verwandter Systeme (Sobre las proposicio-
nes de los Principia Mathemática y sistemas conexos acerca de las cuilles es imposible
decidir formalmente) en el cual sostenia que si se comenzaba una teoria matemáti-
ca a partir de un conjunto de axiomas, siempre se llegaría a formular algún enun-
ciado que no podria probarse a partir de éstos. En otros términos: no es posible
axiomatizar por completo la aritmética ordinaria de los números enteros; todavía
más, demostró la imposibilidad de establecer la consistencia interna de los siste-
mas deductivos, a menos que se adopten procedimientos de cálculo tan complejos
que su propia consistencia interna quede sujeta a dudas (Nagel y Newman, 1979).
Ello significó un cuestionamiento fundamental al determinismo matemático. Cuan-
do fue publicado, muy pocos, incluyendo a los mismos matemáticos, entendieron
bien los alcances de la propuesta de Gódel; pero su planteamiento significó una re-
volución en la investigación de la lógica y la matemática. El argumento de Gódel
apunta, en esencia, a señalar la imposibilidad de establecer de antemano algún li-
mite a la invención de reglas de prueba por parte de los matemáticos, lo cual im-
plica, a su vez, otra imposibilidad. la de proporcionar una descripción definitiva de
la forma lógica que deben presentar las demostraciones matemáticas válidas. Del
trabajo de Godel se deriva, también, otro importante problema: si los sistemas
axiomáticos no pueden superar sus propias contradicciones, no sería posible cons-
truir una máquina de cálculo que pudiese resolver todos los problemas, lo cual con-
duce a la idea de que los robots o máquinas automáticas no podrán superar nunca
a los seres humanos (tema de muchas películas de ciencia ficción de la actualidad).
En 1929 Schlick fue invitado como profesor a la Stanford University y al pare-
cer ello fue el detonador para que los miembros del Círculo tomaran conciencia co-
mo grupo y decidieran producir un documento. El Congreso de la Sociedad
Alemana de Fisica que se celebró con la Asociación de Matemáticos Alemanes en
septiembre de ese año, fue la oportunidad para su presentación pública (Ayer,
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
1965; Kraft, 1977). carnap, Hahn y Neurath prepararon un trabajo, Wissenschajtli-
che Weltaunjjassung Der Wiener Kreis (El punto de vista cientifico del Circulo de Vie-
na), donde se hablaba del origen del Circulo y sus objetivos principales. El redactor
central parece haber sido Neurath y se lo dedicaron a Schlick. Además de incluir a
los catorce miembros del Círculo, se mencionan diez simpatizantes y tres represen-
tantes de una concepción cientifíca del mundo, Albert Einstein, Bertrand Russeil y
Ludwig Wittgenstein.
Hay tres ideas destacables en el manifiesto: el rechazo de la metafísica ai con-
siderarla como especulaciones sin sentido, la negación de la existencia de la filoso-
fía como una ciencia básica paralela o superior a la ciencia empírica, y la naturaleza
tautológica de las proposiciones aceptadas como verdaderas en maternátícas y en
lógica (Ayer, 1983).
Araíz del manifiesto tomaron contacto con un grupo berlinés de simpatizantes
integrado, entre otros, por Carl Hempel y Hans Reichenbach. En 1930, el Circulo
de Viena se hizo cargo de la publicación de una revista ilamada Annalen der Phi/o-
sophie. a la que rebautizaron como Erkenntnis, la cual pasó a ser el principal órga-
no de difusión de sus ideas; Rudolf Carnap y Hans Reichenbach compartieron la
dirección de la revista. Esta publicación permitió ampliar los contactos con pensa-
dores residentes de otros lugares y surgió entonces la idea de celebrar un congre-
so para intercambiar experiencias. Éste tuvo lugar en la Sorbonne en septiembre
de 1935. Como principal logro del mismo se aprobó una propuesta de Carnap pa-
ra intentar la unificación de los signos utilizados en lógica (lo cual no ha producido
resultados hasta la fecha).
Un segundo congreso tuvo lugar en Copenhague en julio de 1936, y el tema
inspirador fue el problema de la causalidad, con especial referencia a la fisica cuán-
tica. De nuevo en la Sotbonne, hubo un tercer congreso al año siguiente donde se
analizó la elaboración de una enciclopedia unificada de la ciencia. Esto estaba en
concordancia con la búsqueda de un lenguaje único representativo de la realidad;
si la realidad a que atiende la ciencia es una sola, no puede haber mas que un len-
guaje para representarla. Por supuesto, la falacia de esta idea se encuentra en el
problema de entender la realidad como objeto directo de conocimiento.
En julio de 1938 se celebró el cuarto congreso en Cambridge (Gran Bretaña),
dedicado al tema del lenguaje cientifico y hubo todavía un quinto y último congre-
so en Cambridge (Massachusetts, EE.UU.) en septiembre de 1939. La Segunda Gue-
rra Mundial, a las puertas, impidió nuevas reuniones; además. a la pérdida física y
la dispersión de sus miembros se agregaron las dificultades correspondientes para
trabajar en meditaciones cientificas en tiempos de guerra. Esto no quiere decir que
no haya trabajo cientifico en épocas de intensa agresión entre los pueblos: justa-
mente en esos periodos es cuando se han realizado importantes aportes en el uso
de la ciencia con fines específicos.
Las tres ideas centrales del manifiesto requieren, quizá, algunos comentarios
adicionales. La negación de la metafísica condujo a diferentes formas de compren-
der las relaciones entre los lenguajes o los modelos con que se pretende dar cuen-
ta de la realidad. Uno de los que llevó la postura al extremo fue Rudolf Camap
(1965), quien propuso elaborar la psicología en lenguaje ñsicalista. En realidad, la
postura adoptada esta muy cercana de un "materialismo a la Feuerbach", donde se
'--
Metodología cientifica _
confunde el lenguaje con el objeto en sí: no hay términos concretos en lenguaje al-
guno, por más efectos ilusorios que podamos otorgarle. Carnap no era en este pun-
to más que un pretendido filósofo de la psicología (aunque renegara de la filosofia);
el único psicólogo que intentó, por principio, desarrollar una psicología en lenguaje
ñsícalísta, Burrhus F. skínner (1904-1990), no mantiene en sus textos una postura
exenta de contradicciones (Skinner, 1974, 1978, 1979). En cuanto a la cuestión en
si, debe recordarse que nada hay que pueda llamarse "metafisica" con precisión,
por lo que habria que comenzar por especificar de qué se habla; también hay que
tener en cuenta que asi como Carnap decia oponerse a toda metafísica, Heidegger
dijo lo mismo (Ferrater Mora, 1979) y no precisamente compartían la forma de en-
tender el fondo de la materia.
La negación de la filosofía como un conocimiento rector de la ciencia se pue-
de ver desde diferentes ángulos; pero tampoco es privativa del Circulo de Viena. La
filosofia ha llenado de ilusiones a la humanidad; pero quizá el periodo crítico se da
a partir del siglo XIX, cuando intenta establecerse como conocimiento paracíentífí-
ca (Bringuier, 1977). La tarea de la filosofia -interpretación y análisis de la evolu-
ción de las ideas que se manejan al interior de una ciencia- sigue vigente mientras
no pretenda establecerse como un dictum. Ahora bien, esto suele ser más un pro-
blema ad hominem que un trabajo epistemológico serio y coherente.
La interpretación tautológica de la lógica, que termina por abarcar a las mate-
máticas, es un pensamiento derivado del 1l'actatus wntgensteníano y que, tomado
en sentido estricto, se ha enriquecido a partir de una serie de discusiones sobre el
significado (o los significados, más bien) del término "tautología". El problema, que
no se abordará aquí, atiende más bien a la ubicación de las matemáticas y la lógi-
ca en el campo de la experiencia humana que a las implicaciones del uso de tau-
tología para caracterizar ciertas formulaciones.
En 1936 un estudiante, perturbado mental, asesinó a Moritz Schlick cuando ba-
jaba las escaleras de la universidad de Viena y ello puede considerarse como el
principia del fin de las actividades del Circulo en cuanto tal; la anexión de Austria
por las fuerzas nazis clausuró sus trabajos como grupo. La dispersión de los miem-
bros del Círculo no significó la eliminación de su producción ni de su influencia: en
Gran Bretaña, Alfred j. Ayer (1979) se dedicó a los problemas del lenguaje y de la
filosofia del lenguaje adoptando, al menos al principio, los puntos de vista estrictos
del Círculo, aunque plantea una visión más positiva de la metafísica que sus miem-
bros. En Estados Unidos, Carl Hempel (1973, 1979) desarrolló varias propuestas so-
bre la explicación científica y la naturaleza de las teorías científicas. Williard Quine
(1973, 1977, 1981) tomó muchas de las reflexiones originales del Circulo para sus
trabajos sobre la lógica y el problema del significado y la referencia.
En lo que fue la URSS, la entrada de las ideas del Circulo se vetó a raíz de un
trabajo de Lenin donde criticaba a Mach y a sus seguidores. No obstante, pensado-
res marxistas tomaron el problema de la cientificidad como central y elaboraron
complejas explicaciones para tratar de atribuir valor cientifico al marxismo (Althus-
ser, 1977).
En algunos casos, los miembros del Círculo acentuaron una tendencia negatí-
va que se venía insinuando desde el siglo XIX: individuos ajenos a una ciencia en
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
particular realizan la reflexión epistemológica y filosófica sobre la producción cien-
tifica y, por tanto, desconocen los problemas centrales del campo. Esto se muestra
en forma notoria en los casos de Karl Popper y Mario Bunge, que sin ser psicólo-
gos ni sociólogos se permiten dictar a los que producen conocimientos de ese cam-
po los preceptos y métodos a los que deben atenerse.
Cualquiera que sea el juicio que nos merezca, ya en su conjunto, ya en algún
aspecto en particular de los numerosos problemas que el Circulo planteó, es indu-
dable que su acción tuvo una enorme importancia en el desarrollo científico del si-
glo xx.
Acomienzos de la década de 1920, un economista de origen ruso, N. D. Kon-
dratiev, formuló lo que según él eran los patrones del desarrollo económico desde
finales del siglo XVIII, los cuales respondían a una serie de "ondas largas" de unos
cincuenta años de duración, aunque ni él ni ningún otro pudieron explicar la natu-
raleza de esos ciclos o su origen. Muchos economistas, apoyados en cálculos esta-
dísticos, niegan que ese modelo de ciclos pueda explicar los procesos en cuestión
(Hobsbawm, 1994). Kondratiev afirmaba que en ese momento estaba a punto de
comenzar una fase descendente del ciclo de onda larga. Por su parte, la Internacio-
nal Comunista (que agrupaba a los partidos comunistas del mundo, sometidos a las
órdenes de Moscú), había pronosticado una caída del capitalismo mundial, lo que
favorecería la aparición de revoluciones comunistas en todos los países. Pero ni los
teóricos ortodoxos ni los revolucionarios fueron capaces de entrever lo que ocurrió
a partir del 29 de octubre de 1929, cuando se dio el crack de la Bolsa de Nueva
York y éste arrastró otras bolsas y las economías de muchos paises. Las naciones
cuya población tenía una gran composición de campesinos pudieron resistir mejor
la crisis: pero en los sectores urbanos el desempleo alcanzó cifras nunca vistas ni
imaginadas hasta ese momento: en ios peores momentos, alrededor de 1932, las
tasas llegaron al 44% en Alemania, 32% en Dinamarca, 31% en Noruega, 29% en
Austria, 27% en Estados Unidos, 24% en Suecia y 23% en Gran Bretaña. El único
de estos países que consiguió revertir el proceso en un periodo relativamente cor-
to fue la Alemania nazi, que alcanzó un pleno empleo en el quinquenio de 1933-
1938. La imagen dominante de la época, reproducida en numerosas películas, fue
la de grandes masas haciendo filas para obtener un puesto remunerado donde fue-
se, con comedores populares de beneficencia y emigraciones en busca de trabajo
o tan sólo de comida.
El proceso se había comenzado a generar tiempo antes: en 1919, el Tratado de
versalles había introducido una cláusula por la que se declaraba a Alemania el úni-
co culpable de la guerra y se le imponían unos pagos extremadamente onerosos
como "reparación" por los daños causados. En ese momento, un joven econornís-
ta británico, john Maynard Keynes (5 de junio de 1883, Cambridge - 2l de abril de
1946, Firle, Sussex), publicó un trabajo, Las consecuencias económicas de la paz
(1920) en que criticaba con dureza dicho tratado señalando que la idea de Francia
de impedir el resurgimiento económico de Alemania era desacertada y conduciría
a mayores problemas: no podía asegurarse la estabilidad política y la seguridad
económica en Europa con una Alemania debilitada (y nosotros agregaríamos aho-
ra: y resentida).
."
Metodología científica _
Alemania tuvo que endeudarse en forma considerable con Estados Unidos. pi-
diéndole créditos para pagar sus deudas y todo esto se vino abajo con la crisis de
1929.
Después. mientras la Gran Depresión continuaba. muchos gobernantes siguie-
ron intentando recurrir a las llamadas prácticas ortodoxas de la economía (reduc-
ción de gastos. control estricto financiero y equilibrio de los presupuestos). lo cual
no hacia más que prolongar las dificultades y empeorar la situación. Keynes. que
fue el economista más influyente en los cuarenta años siguientes. fue el principal
opositor a estas políticas. Las consecuencias inmediatas y mediatas de este hecho
fueron muchas; pero entre las principales se cuenta el haber desterrado el líberalis-
mo económico como modelo de orientación durante medio siglo.
john Maynard Keynes nació en una familia de la elite profesional de Gran Bre-
taña; su padre era profesor de economia en Cambridge y su madre fue una de las
primeras graduadas de esa universidad. Su padre fue autor de un texto que ha si-
do considerado como uno de los mejores tratados de metodología de la economia
de todos los tiempos (Schumperer, 1997).
Keynes hizo sus estudios en el exclusivo colegio de Eton, donde se destacó en
matemáticas y en 1902 ingresó al Kings College de Cambridge. Durante sus estu-
dios universitarios se vinculó con un grupo de intelectuales y artistas destacados.
entre ellos Virginia Woolf. el pintor Duncan Grant y el critico de arte Clive Bell, Una
vez graduado. trabajó en la oficina de asuntos de la India en la cancilleria británi-
ca (1906-1908). pero volvió a Cambridge para enseñar economía con gran éxito.
puesto que sus alumnos se sentian muy a gusto con él. El escrito ya mencionado
de 1920 sobre las consecuencias económicas de la paz dio lugar a que los encar-
gados de las relaciones exteriores bntarucas se sintieran a disgusto con su persona.
pues lo consideraron iconoclasta y poco confiable. El texto fue. ante todo. una mues-
tra de valor moral, así como una exposición magistral de conceptos y conocimientos
prácticos en eccnomía. Un aspecto metodológico que destaca josep Schumpeter
(1997) en este trabajo de Keynes es que éste construye representaciones del mun-
do (o de la porción del mundo en estudio) transformándolas en tesis concretas o
"teorías", operación que todo cíentíñco está relativamente obligado a hacer. En
1921 publicó A treatise on probabiuty, obra que más bien parece un divertimento
en sus preocupaciones intelectuales. Entre 1921 y 1928 dirigió una sociedad de in-
versiones. gracias a lo cual ganó mucho dinero. lo que le permitió decir que no
aceptaría nunca un puesto de profesor universitario porque no podía permitirse tal
lujo. En 1925 se casó con la destacada bailarina Lydia Lopokova. con quien tuvo
una relación muy agradable durante el resto de su vida. También desarrolló activi-
dades e intereses en el campo de las artes. en especial la pintura. el teatro y el ba-
llet. En 1923 publicó A trae! on monetary reform (Keynes, 1992), donde defendía la
necesidad de estabilizar los precios interiores con objeto de estabilizar las transac-
ciones económicas. En dicha obra recomendaba. entre otros aspectos. desligar la
emisión de billetes de las reservas disponibles en oro.
Las medidas propuestas por Keynes tenían un carácter eminentemente inglés.
en el sentido que estaban pensadas a partir de la realidad económica de Gran Bre-
taña y. en principio. sólo eran aplicables a esa realidad; esto debe servir también
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Introducción histórica al quehacer de la ciencia
como ejemplo: no se trata de aplicar "recetas" válidas para cualquier latitud, sino
de construir soluciones concretas para situaciones específicas, aun cuando pueda
recurrirse a generalizaciones o leyes de aplicación universal.
Desde el punto de vista del propio Keynes, el trabajo fue un relativo fracaso
porque no tuvo el éxito que él esperaba, de manera que se dedicó a pensar y re-
dactar su obra fundamental, General Theory 01employment, interest and money, que
aparece en 1936 (Keynes, 1943). El modelo keynesíano allí expuesto es un tanto
simple: trabaja con la variable ocupación y algunas otras magnitudes medidas co-
mo variables monetarias, aplicadas al ámbito del corto plazo (es famoso y archico-
nacido su comentario sobre el largo plazo) y descarta analizar los factores que no
son determinantes inmediatos del ingreso y la ocupación, también en aras de la
simplificación del modelo. La Teoriageneral tuvo un gran éxito, pero no faltaron los
críticos que trataron de encontrar en ella fallas conceptuales y de otro tipo. Desde
el punto de vista de los programas de investigación kuhnianos, se constituyó casi
de inmediato una escuela de investigación como no había ocurrido en economía
desde los fisiócratas y los marxistas. La economía, que se habia convertido en una
estructura cada vez más compleja, devino en una expresión donde la sencillez se
hizo un objetivo en si y los economistas podian plantear recomendaciones simples
que todo el mundo era capaz de entender.
Hubo siempre una relación muy cercana entre las situaciones concretas en que
Keynes participó como consultor O asesor y los desarrollos teóricos que fue cons-
truyendo en todo su trabajo como economista. Esto nos pone frente a una situa-
ción especial de las ciencias sociales: la escasa separación o diferencia entre los
aspectos concretos o aplicados de los estudios y la elaboración teórica; en ciencias
sociales la distinción entre ciencia básica y ciencia aplicada o entre ciencia y técni-
ca se hace irrelevante.
Entre 1942 y 1944 el gobierno de Estados Unidos intentó en varias ocasiones
asesinar a Werner Heisenberg (1901-1976), a quien consideraba como el más pro-
bable inventor de una bomba atómica alemana: agentes secretos estadounidenses
trataron de secuestrario y la fuerza aérea de este pais bombardeó varios lugares
donde se sospechaba que podía encontrarse. Fue recién en 1944 se tuvo cierta cer-
teza de que el régimen hitleriano no estaba involucrado en un plan nuclear preci-
so, que se abandonaron los intentos de eliminar al Nobel alemán. Obtuvo dicho
premio en 1932 por la enunciación, en 1927, de lo que hoy conocemos como el
"principio de indeterminación de Heisenberg", En él dice que es imposible deter-
minar de manera exacta y simultánea la posición y el momento (masa. velocidad
o tiempo) de un cuerpo u objeto cuántico; se destruía así la concepción clásica de-
terminista de causa y efecto y se aceptaba una radical incertidumbre aun en aque-
llos fenómenos cientificos que se habían considerado como absolutamente
seguros. La posición cuestionaba a tal grado las certezas aceptadas en términos ge-
nerales que incluso Einstein no estuvo muy seguro de aceptarla.
Por otro lado, la construcción.de la bomba atómica significó un caso especial
de trabajo científico, donde el poder politico, el poder militar y la ciencia coincidie-
ran de manera específica: fue necesaria la interacción especial de factores proveo
nientes de estas tres esferas. Unos dias antes de la guerra se había publicado un
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Metodología científica
articulo en que se afirmaba que podía obtenerse un proceso de fisión a partir del
uranio-235, bombardeándolo con neutrones y que así era más sencillo que si se
usaba uranio-238, En dicha publicación colaboraba Otto Frisch. Éste, refugiado en
Gran Bretaña después de haber estado en Copenhague trabajando en el laboratorio
de Niels Bohr (1885-1962), presentó un trabajo al gobierno británico donde decía
que a partir de una masa crítica de uranio-235 de alrededor de diez kilos podía
construirse una bomba con una capacidad equivalente a varios miles de toneladas
de trinitrotolueno.
En 1942 se puso en marcha, con el nombre clave de "proyecto Manhattan", un
complejo proceso con objeto de realizar las investigaciones pertinentes para cons-
truir una bomba atómica, cuya dirección científica estuvo a cargo de Robert Op-
penheimer (1904-1967), científico estadounidense nacido en Nueva York y
doctorado en Gotinga, donde fue compañero de John van Neumann (1903-1957).
El laboratorio se construyó en un paraje denominado Los Álamos, Nuevo México,
donde se hizo explotar la primera bomba nuclear el 16 de julio de ¡ 945.
El director militar del proyecto fue el general Leslie Groves y los científicos in-
volucrados debieron someterse a una serie de controles que restringieron su liber-
tad e integridad personal; además, económicamente, el proyecto Manhattan exigía
recursos financieros equivalentes en esa época a los de toda la industria del auto-
móvil (Williams, 1993), La parte militar del proyecto incluía solucionar el problema
del transporte eficaz de la bomba hasta su objetivo; por último, el 6 de agosto de
1945 se hizo explotar una bomba de uranio sobre la ciudad de Hiroshima, japón;
tres días después se arrojaba una de plutonio sobre Nagasaki. Han sido hasta aho-
ra las dos únicas ocasiones en que por necesidades de guerra se hacen explotar ar-
tefactos de esa magnitud, los cuales afectaron grandes áreas de territorio y mataron
miles de seres humanos inocentes. Debido a las consecuencias negativas del uso
de este tipo de instrumentos de muerte, üppenheimer propició la creación de con-
troles internacionales para la fabricación de ellos y en su momento se opuso a la
creación de la llamada bomba H, de una potencia 2500 veces superior a la lanza-
da sobre Hiroshima. A través del tiempo, todos los recursos de control -sean jurí-
dicos o de otra cIase- han tenido un éxito muy relativo y en la actualidad varios
países disponen de bombas nucleares, para las cuaies han gastado enormes recur-
sos en investigaciones científicas.
Este tipo de proyectos dio origen a la idea de Herbert Marcuse acerca de que la
ciencia moderna es la expresión de la máxima racionalidad al servicio de la rnáxi-
ma irracionalidad.
Como hemos visto en otras ocasiones, la discusión sobre la bomba atómica no
fue la primera ni será la última en que se mezclen factores políticos y científicos.
Después de la Primera Guerra Mundial, algunos científicos alemanes trataron de
encontrar justificaciones a las ideas nacionalsocialistas, como la superioridad natu-
ral de la "raza alemana" y a exaltar los logros culturales y científicos de su pueblo.
Cuando llegó Hitler al poder en 1933, se produjeron varias consecuencias: por un
lado, hubo una gran emigración de científicos, de la cual Gran Bretaña y Estados
Unidos salieron especialmente beneficiados. Por otro, los que permanecieron en
las universidades alemanas en general adscribieron la idea de lograr una Alemania
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____________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia ~ . . ,
más poderosa y trabajaron directa o indirectamente para ello. Muy pocos pudie-
ron aislarse del nacionalismo dominante y la caiidad y cantidad de la enseñanza
universitaria cayó en forma abrupta. Cualitativamente. era difícil hacer coincidir
los ideales de una ciencia abierta e igualítaria con una ideología poiitica cerrada y
jerárquica. Por otra parte, la cantidad de aiumnos disminuyó: en 1932-33 había 12
951 estudiantes de ciencias naturales y matemáticas, cifra que para 1936-37 se
había reducido a 4616. En ingenierías, para ei mismo período, ias cifras fueron de
14477 y 7649 (Masan, 1986b). Entre ios pocos que resistieron la opresión del na-
zismo se encuentra Max Planck (1858-1947).
A su vez, entre quienes apoyaron decididamente la ideología nazi y que tenían
méritos cientificos está Phillip Lenard (1862-1947), un físico que había continuado
los estudios de Hertz sobre los rayos catódicos y que fue el primero en proponer
un modelo de átomo vacio en su mayor parte. Iarnbíén cabe citar a johannes Stark
(1874-1957), otro fisico que contribuyó a probar la vaiidez de la teoría cuántica y
que después de la guerra fue condenado por los tribunales de desnaztfícactón.
Entre los científicos exiliados (además de otros que aquí se mencionan en otras
partes) podemos señalar a Fritz Haber (1868-1934), Richard Willstátter (1872-
1942), Otto Loewi (1873-1961), Use Meitner (1878-1968), Max Laue (1879-1960),
Víctor Hess (1883-1964), James Franck (1882-1964), Otto Frisch (1904- ) (quien,
como vimos, fue uno de los primeros impulsores de la construcción de la bomba
atómica), Max Born (1882-1 970), Erwin Schr6dinger (1887-1961), Otto Stern
(1888-1969), Maurice Goldhaber (1911- ), Rudolf Schoenheímer (1898-1941), Hans
Krebs (1900-1981), Hans Bethe (1906- ), Heinz Fraenkel-Conrat (1910- ), Walter EI-
sasser (1904- l. Willy Ley (1906-1969), Erwín Chargaff (1905- ), Max Perutz (1914- )
Y Thomas Gold (1920- ), además de otros, holandeses, polacos, húngaros, france-
ses, checos, noruegos y de todas las zonas que invadió Hitler en su irracional carre-
ra. Muchos de los exiliados habían recibido el premio Nobel, lo cual muestra su
valor como científicos, punto que al nazismo no le interesó.
En el campo de las ciencias humanas y sociales debieron emigrar wotígang
K6hler (1887-1967) y Max Wertheimer (1880-1943). de los fundadores de la es-
cuela de la Gestalt; Kurt Lewin (1890-1947), quien fue el pionero de las investiga-
ciones sobre el comportamiento grupal (estudios que se incrementaron como
resultado de las necesidades de guerra de Estados Unidos), Erik Erikson (1902-
1994) Y los miembros de la escuela de Prankfurt, Theodor Adorno (1903-1969),
Max Horkheimer (1895-1973), Herbert Marcuse (1898-1979) y Erich Fromm
(1900-1980).
Otros no pudieron exiliarse y sobrevivieron a los campos de concentración, C O ~
mo Bruno Bettelheim (1903-1990), quien hizo una evaluación psicológica del pro-
ceso vivido (Betrelheim. 1973).
Algunos de los que se quedaron se embarcaron en proyectos fantásticos: los
campos de concentración fueron laboratorios para experimentar con seres huma-
nos y hubo estudiosos de la biología y la psicología que intentaron poner a prueba
hipótesis sobre problemas de estas ciencias, como los efectos biológicos de ciertas
sustancias tóxicas o el comportamiento de los seres humanos en circunstancias de
privación o bajo la acción de gases venenosos. Asimismo, se intentó fabricar seres
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Metodología científica _
humanos especiales a partir de lo que hoy conocemos como clonación, aunque con
conocimientos muy escasos de genética. La ausencia total de ética en estos expe-
rimentos -incluso desde sus mismos fundamemos- llevó a algunos cíentíñcos a
falsíñcar datos para tratar de demostrar a ios jerarcas nazis que sus ideas eran co-
rrectas. Por ejemplo, Lenard afirmó que él habia descubierto los rayos X y muchos
de los científicos alemanes comenzaron a considerarse superiores al resto, en lugar
de verse como unos seres humanos en pie de igualdad dentro de la comunidad
cientifica (Masan, 1986b). Por otra parte, la ciencia se mezcló con interpretaciones
astrológicas y teorías que provenian de bases irracionales; además, se multiplica-
ron experimentos de suma crueldad con seres humanos y animales.
El racismo, doctrina según la cual el propio grupo o "raza" es superior y dife-
rente a los demás grupos humanos, es una teoría popular que ha existido en la ma-
yoría de las sociedades y desde tiempos inmemoriales; lo que nunca había
ocurrido hasta el siglo xx la elevación de esas teorias a cuestiones de interés nacio-
nal y la recompensa de los gobiernos a sus científicos por intentar demostrar que
la supremacia de un pueblo (el propio) respondía a leyes biológicas. Para el racis-
mo, todos los logros de la cultura son el resultado de factores heredados (esto es,
una forma de lamarkismo): así pues, habría una correlación entre la herencia y la
conducra de los miembros de un grupo particular. Algunos pensadores llegaron a
negar la posible influencia del medio y sostuvieron que la raza o los factores gené-
ticos en realidad eran el único factor; uno de ellos fue joseph Arthur, conde de Go-
bineau (1816-1882), quien sostenía que cada raza tiene su manera de pensar y que
no hay forma de mejoría de la humanidad (nótese la diferencia entre estas ideas y
las de otros racistas posteriores). En general, todas las doctrinas racistas se basan
en interpretaciones erróneas de datos sobre las relaciones entre "raza" y cultura
(Harris, 1979). En los tiempos actuales, el racismo, insostenible en sus fundamen-
tos y supuestos científicos, ha derivado en algunos casos en otras formas peligro-
sas de etnocentrismo, como prociamar los valores culturales propios -en especial la
religión- como superiores a los sostenidos por otros grupos humanos.
Los regímenes totalitarios han generado condiciones para el trabajo científico
en que desaparecen las barreras morales. Stalin promovió, en su momento, la po-
sible combinación genética de seres humanos y chimpancés, con objeto de crear
un nuevo ser humano apto para la nueva sociedad que el comunismo proponía
(Fernández. 1994).
Pero también es ejemplar el caso Lysenko -3 quien ya mencíonamos->, con
su tesis de que los caracteres adquiridos pueden heredarse. Lysenko pensaba que
era posible alterar la composición genética de un grano controlando las condicio-
nes del medio; atacó a los genetistas y adaptó la presentación de sus teorías al cre-
do soviético. Stalin quedó seducido por sus teorías y le proporcionó un amplio
apoyo (Asimov, 1973). Para sostenerse, Lysenko inventó datos que "comprobaban"
sus hipótesis, lo que no quedó en evidencia hasta la muerte de su protector; ade-
mas, sus opositores científicos fueron enviados a campos de concentración, lo cual
dificultó una discusión de nivel sobre sus teorías (Williams, 1993).
Sin embargo, tanto en el nazismo como en el comunismo soviético hubo avan-
ces cientificos y tecnológicos de gran magnitud; los alemanes desarrollaron la
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__________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia ..
cohetería espacial que permitía transportar armas con instrumentos no tripuiados
a grandes distancias entre el punto de lanzamiento y el objetivo. Luego de ia gue-
rra. soviéticos y estadounidenses lograron atraer a algunos de los que habían tra-
bajado en esos proyectos y. así. la Unión Soviética pudo colocar en órbita el primer
satélite artificial de la Tierra en 1957 y Estados Unidos hizo io mismo cuatro me-
ses después. En ambos casos. fueron alemanes los que estuvieron en la gestación
y construcción de esos aparatos. Quizá el más talentoso de todos fue Werner van
Braun, que había sido miembro del partido nazi y que fue el director del proyecto
que colocó al Expiorer ¡ en órbita el 3¡ de enero de 1958.
También en Viena nació. un 28 de julio de 1902. Karl Popper (1902-1994). Su
padre. Simon Siegmund C. Popper. era un abogado de origen judío y de ideas abier-
tas que. al igual que muchos Otros de su condición en ese tiempo. se había bauti-
zado como luterano. Según la autobiografía de Karl (Popper 1985). sus primeras
inquietudes cientíñcas estuvieron dirigidas a tratar de desentrañar la importancia
del significado de las palabras en las teorias cientificas y en ese momento sostuvo
hipótesis cercanas a un "antiesencialísmo" En 1918 abandonó la escuela. conven-
cido de que era poco lo que podía obtener de ella; trabajó activamente en proyec-
tos politicos de inspiración socialista dedicados a asistir a los jóvenes vieneses que
sufrían las consecuencias de la caida del imperio.
En 1922 ingresó a la universidad. de donde egresana en 1928 con una tesis
doctoral "Sobre el problema del método en la psicología del pensar"; consecuencia
de haber participado en las clases de Karl sührer, quien en 1922 había fundado un
instituto para el estudio de la psicología en la universidad de Viena que habia atraí-
do a muchos jóvenes progresistas. En sus estudios de psicología. Popper llegó a la
conclusión de que la lógica debía tener prioridad sobre los procesos subjetivos del
pensamiento.
En 1927 fue a una conferencia de atto Neurath y. según su propia confesión.
resultó la única reunión del Círculo de Viena a la que asistió en toda su vida.
Por esa época. según él. llegó a la conclusión de que lo importante como pro-
cedimiento metodológico es la aplicación de la inferencia deductiva conocida co-
mo modus tollens -proceso que. como vimos páginas atrás. fue propuesto por
Grosseteste a fines del siglo XII-. Popper tampoco puntualiza cuándo elaboró esta
noción. ya que en su biografía habla de 1922 (Popper. 1985). pero en un texto an-
terior habia señalado 1919 o 1920 como la fecha de su "descubrimiento" (Popper.
1967). En ¡ 934 aparece en alemán Logik der Forschung. que se traduce al inglés en
1959 y al español varios años después (Popper. 1971).
En el capítulo primero reafirma su idea de que el criterio básico de demarca-
ción entre ciencia y no ciencia debe ser la falsabilidad y no la contrastación confir-
matoria. En esencia esto supone que toda proposición científica se debe tomar
provisoriamente como válida mientras no podamos demostrar su falsabilidad; tam-
bién significa que una teoría científica debe plantear proposiciones falsables para
ser considerada como tal, aunque siempre tendrá carácter hipotético, de manera
que la teoría newtontana. por ejemplo. se debe considerar una simple hipótesis de
trabajo. Este punto no siempre fue bien entendido por sus discípulos y es posible
que tampoco Popper tuviera clara conciencia de sus implicaciones: en sentido
-,....->
Metodología científica _
estricto, su criterio prohibe rechazar a priori cualquier hipótesis (además, Popper
pensaba en sentido analítico; esto es, convertía las hipótesis tomadas en forma in-
dividuai en el punto de partida de cualquier construcción cientiñca). Por otra par-
te, la refutabilidad de una teoria pasa a depender de un criterio formal, ya que es
sólo su condición de comprobabilidad lo que determina su cientificidad y, por tan-
to, ésta no depende de la realidad misma que intenta explicarse. En otras reflexio-
nes posteriores, queda claro que el problema es más de honestidad que de
objetividad: ios que proponen teorias que no se pueden refutar son deshonestos y
esto los condena a la exclusión de la actividad científica.
Popper no se consideraba un positivista lógico y que si lo calificaban de tal era
porque no habían leido su obra en inglés. En sintesis, se trata de una cuestión de
perspectiva: si tenemos en cuenta que el objetivo fundamental del Circulo habia si-
do encontrar un criterio que permitiera distinguir con claridad la ciencia de la seu-
dociencia, Popper fue el más acérrimo de los positivistas lógicos; si se tiene en
consideración que una de las tareas secundarias del Circulo fue la afirmación de un
mundo seguro y estable, Popper fue uno de tantos filósofos del siglo xx que cues-
tionaron las certezas como valor absoluto.
En 1945 aparece The Open Society and its enemies (Popper, 1966), donde criti-
ca en forma radical a Platón, Hegel y Marx, al definirlos como totalitarios y autori-
tarios. Ese trabajo es complementario de The Poverty of Historicism (Popper, 1973).
Si bien las versiones originales de ambos aparecen con varios años de diferencia,
el autor los preparó durante su larga estancia en Nueva Zelanda, donde pasó los
afias de la Segunda Guerra Mundial. Popper pensaba que esos trabajos fueron su
contribución a la filosofía politica. La tesis básica de La miseria del historicismo es
que el curso de la historia humana está fuertemente determinado por el crecimien-
to de los conocimientos y que éstos no pueden pronosticarse por métodos raciona-
les; por tanto, no puede predecirse el futuro de la historia humana.
Al abundar en esto, dice que el "historicismo" es el punto de vista por el cual
la finalidad principal de las ciencias sociales es la predicción histórica. Histórica o
no, la predicción es el fin de todas las ciencias y en esto Popper aparece como un
poco superficial, cuando no contradictorio. En sus trabajos posteriores, Popper se
dedica a defenderse de los ataques de los numerosos enemigos que aparecieron.
En 1945 vuelve a Londres porque Hayek le ofrece un puesto de profesor en la
London School of Economics, institución desde la que habría de ejercer una enor-
me influencia sobre distintos pensadores de diferentes disciplinas, incluso en quíe-
nes están lejos de él ideológica y políticamente, como es el caso de Noam
Chomsky.
El 26 de octubre de 1946 tuvo lugar un incidente con Wittgenstein. En Cambrid-
ge existia un grupo de reunión, el Moral Science Club, que acostumbraba reunirse
para discutir problemas cientificos y filosóficos. Popper había propuesto analizar la
proposición"¿Existen problemas filosóficos?", al parecer con la intención de provo-
car a Wittgenstein. en la creencia de que este último negaba la existencia de tales
problemas. Los relatos dicen que estuvieron a punto de agredirse, armados de un
atizador. Aun cuando las versiones no coinciden en los detalles, ambos estaban in-
tercambiando opiniones acaloradas, cuando Wittgenstein tomó el atizador de la
__________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia
chimenea y lo dirigió hacia Popper de manera amenazadora mientras le pedia
ejemplos de normas morales. Al parecer la respuesta fue algo como "no amena-
zar a los profesores visitantes con atizadores". luego de lo cual Wittgenstein salió
enfurecido de la habitación (Monk, 1990; Popper 1985). En su versión de lo ocu-
rrido, Popper presenta a Wittgenstein como alguien que había llegado dispuesto
a la polémica y al enfrentamiento, aunque admite que él también había concurri-
do con la esperanza de provocarlo, aunque nunca pensó que Wittgenstein se en-
fureciera.
Como dato un tanto curioso, no aparecen en su relato autobiográfico referencias
a las polémicas sostenidas con Theodor W. Adorno y Thornas Kuhn por distintos
motivos y diferentes grados de importancia. Con ei primero se dieron en el marco
del congreso que tuvo lugar en Tübingen en octubre de 1961, organizado por la So-
ciedad Alemana de Sociología. Ambos fueron invitados a presentar una ponencia en
la mesa sobre lógica de las ciencias sociales. con objeto de dilucidar los fundamen-
tos Ióglco-cientiñcos de la sociología y llegar a un posible acuerdo que permitiera
avanzar a las ciencias sociales alemanas. Popper presentó un trabajo con veintisie-
te tesis, en que propuso como método de trabajo esencial para todas las ciencias
una prolongación crítica del viejo "método" de ensayo y error, donde las soluciones
son refutadas por la crítica y no por su aplicación o sus consecuencias fácticas. Ador-
no contestó de manera general (Adorno et al, 1973) y acentuó la importancia de la
critica como operación cientifica básica, aunque dejó en amigos y enemigos ia sen-
sación de haber sido algo condescendiente con Popper y, por ello, la polémica atra-
jo muchas discusiones posteriores.
Más compleja fue la relación con Kuhn (1922-1996). Thomas Kuhn publicó en
1962 un libro que representaba varios años de reflexiones sobre la evolución de la
ciencia y la función que desempeña la historia de ella en ese proceso. Como sue-
le ocurrir, sus ideas comenzaron a gestarse de manera un tanto fortuita, al tomar
contacto con algunos aspectos de la historia de la ciencia mientras preparaba su
tesis: pasó así de la ñsíca a la historia de la ciencia y después a problemas más fi-
losóficos. El libro comienza con un balance de la forma en que la historia de la
ciencia muestra la evolución de las ciencias y cuestiona las teorías que presentan
el desarrollo por acumulación como la interpretación más adecuada. Para explicar
su idea del desarrollo científico, creó varios conceptos novedosos en ese mornen-
to, algunos de los cuales son hoy moneda corriente en las pláticas entre adminis-
tradores o funcionarios de la ciencia, en especial el de paradigma. Para Kuhn
(1 971), un paradigma es un tipo particular de realización científíca. por lo general
plasmado en un texto establecido, que posee al menos dos caracteristicas: ser
atractivo para un número más o menos amplio y permanente de seguidores y, al
mismo tiempo, estar relativamente incompleto para permitir que la comunidad
científica trabaje tratando de resolver los problemas implícitos. Dado que en el
mismo texto kuhniana aparecen otras menciones al paradigma. esto suscitó críti-
cas diversas y en 1969 Kuhn escribió una Posdata donde aclara que el término pa-
radigma tiene para él dos sentidos básicos: por un lado, se refiere a la completa
constelación de creencias, valores, técnicas y demás compartidos por los miem-
bros de una comunidad cíentíñca dada; por otro, denota un tipo particular o ele-
mento que pertenece a esa constelación, un modelo o ejemplo de solución para
>-,.;., ~ ~ ~ ~ ~ '
, ~ , --'
.-
Metodología cientifica _
los problemas o enigmas propuestos y que reemplaza a las normas o reglas expli-
citas en la solución de problemas.
Otros conceptos relevantes son "ciencia normal". "enigma", "revolución cientí-
fica", Ciencia normal es la que una comunidad científica realiza día con día, donde
no se intenta provocar nuevos tipos de fenómenos y se trabaja en la solución de los
enigmas contenidos en el paradigma. Un enigma es una categoría especial de pro-
blema que pone a prueba la ingeniosidad de quienes trabajan en ellos; por último,
una revolución científtca se produce cuando un paradigma sustituye, en todo o en
parte, a otro que es incompatible con el primero; estos cambios implican una nue-
va gestalt. Dado que la adopción de paradigmas se introduce de modo casi exclusi-
vo a través de la enseñanza, lo que cuenta en primera instancia es la autoridad del
profesor y no las pruebas que puedan aportarse sobre su validez. A partir de esto
Kuhn hace una corrección a Popper -que los discípulos de este último tomarán co-
mo un ataque personal->, Kuhn sostiene que lo incompleto y lo imperfecto de los
paradigmas es lo que define el trabajo cíentíñco y los fracasos en el ajuste para lo-
grar la completitud no pueden ser la base para rechazar las teorías, porque de ser
así habría que rechazar todas las teorías en todo momento.
Como muy bien lo ha señalado [avíer Muguerza (1975), el libro de Kuhn fue un
zambombazo en el contexto de las tradiciones epistemológicas del llamado positi-
vismo; cuestionaba la concepción acumulativa del progreso cientifico, introducia la
psicología y la sociología de la ciencia como elementos necesarios para analizar el
método de la ciencia y brindaba una nueva perspectiva para separar la actividad
cientifica del resto de las actividades humanas.
Del II al 17 de julio de 1965 se celebró en Londres un Coloquio Internacional
de Filosofía de la Ciencia; parte de las discusiones que tuvieron lugar se encuentran
en el texto de Lakatos y Musgrave (1975). Estaba previsto que Thomas Kuhn, Paul
Feyerabend e Imre Lakatos fueran los principales conferencistas; estos dos últimos
no se presentaron por razones diferentes y Thomas Kuhn afrontó las críticas en una
sesión presidida por Karl Popper. Otros oradores, casi todos cercanos a las postu-
ras popperíanas, como john Watkins, Stephen Toulmin y Margaret Masternam, le-
yeron trabajos de criticas a las posiciones kuhnianas. Lakatos, alumno y defensor
de Popper, envió mucho tiempo después, en 1969, un extenso trabajo en que, de-
fendiendo las posiciones popperianas, se acerca en mucho al punto de vista de
Kuhn.
En julio de 1975 se celebró en Kronberg, en las cercanías de Frankfurt, otra
reunión donde de nuevo se invitó a muchos teóricos de la ciencia -en especial a
los integrantes de la London School of Economics-> a presentar sus posturas criti-
cas con relación al pensamiento kuhniana. Los trabajos fueron reelaborados des-
pués para aparecer en dos textos (Radnitzky y Andersson, 1982; 1984). Aun cuando
los textos presentados habian circulado con anterioridad entre los asistentes para
facilitar el diálogo, las posiciones de partidarios y enemigos de Popper y Kuhn gi-
raron hacia posturas más cerradas y todo dio la impresión de mayor variedad pe-
ro al mismo tiempo más irreconciliable.
En general, los defensores de Popper sostienen que éste ha sido malinterpreta-
do y que siempre ha estado a favor de la verdad y en contra del positivismo lógico,
.-,-","
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
tanto del relativismo como del historicismo. Quiza la mejor demostración de la am-
bigüedad de todo esto es recordar que, precisamente, el planteamiento inicial pop-
periano era cuestionar la idea de una verdad absoluta, afirmando que sólo
aceptamos de manera provisional las hipótesis que no hemos podido refutar. Mucha
de la polémica reflejó posiciones personalistas y la ciencia, en última instancia, pa-
rece haber proseguido su camino sin que estas posiciones hayan alterado mucho su
buen o mal trabajo.
En sus reflexiones autobiográficas Popper (1985) no menciona a Kuhn ni estas
polémicas. Sin embargo, ni los problemas planteados ni sus consecuencias le eran
indiferentes: en uno de sus últimos libros publicados en el transcurso de su vida
(l997b) retoma el tema de las revoluciones cientificas; adopta una metáfora orga-
nicista para explicar sus ideas sobre el progreso cientifico y, atacando el relativis-
mo y otras posiciones irracíonalistas, sostiene que es posible comprender estas
posiciones enfrentadas a partir de una importante dosis de esfuerzo y de buena vo-
luntad. Es muy dificil formular un balance completo de las ideas y aportes poppe-
ríanos, pero lo que resulta fácil sin duda es pensar en él como uno de los mas
influyentes pensadores sobre la actividad de hacer ciencia y sus influencias en el
mundo en que vivimos.
Es un entendido popular que una de las causas principales de la invención de
las computadoras fue la Segunda Guerra Mundial (Lévy, 1989). Sin embargo, los
países beligerantes mas bien obstaculizaron su desarrollo: en Alemania, Konrad
Zuse, quien había inventado las primeras máquinas electromecánicas binarias pro-
gramables, fue movilizado, lo cual interrumpió sus trabajos. En Estados Unidos,
john Atanasoff fue incorporado a un centro de investigaciones de la Marina en
1942 y debió posponer sus trabajos ya considerablemente avanzados para cons-
truir una maquina electrónica de calcular La IBM (lnternational Business Machi-
nes) reasignó a sus ingenieros Ralph Palmer y Byron Phelps -que trabajaban en
el desarrollo de un multiplicador electrónico- a actividades en que la prioridad
era la aplicación militar.
Tres cíentifícos anteriores, Charles Babbage (1792-1871), Alan Turing (1912-
1954) Yjohn van Neumann (1901-1957) habian realizado innovaciones y descu-
brimientos que serian trascendentales para la aparición de la computadora. De los
tres, el caso de Ajan Turing reviste mayor dramatismo por las circunstancias per-
sonales que vivió y por su trágicamuerte. Babbage había concebido dos maqui-
nas de calcular, la maquina de diferencias y la maquina analítíca. La participación
de Turing se hizo en el plano de la teoría pura: en 1936 publica un artículo sobre
lógica matemática donde fantasea con la existencia de un autómata capaz de efec-
tuar todos los calculas imaginables. Mientras Turing fue un científico al que persi-
guió la desgracia, van Neumann es la encarnación del científico exitoso y
premiado; se le considera el fundador de la informática porque diseñó los planos
de la EDVAC (Electronic Discrete Variable Autornatíc Calculator). Fueron dos inge-
nieros de la Moore School of Electrical Engineering de la universidad de Pennsyl-
vanía los que construyeron en 1946 la ENIAC (Electronic Numerical lntegrator and
Computcr), mientras que la EDVAC debió esperar hasta 1951 para verse realiza-
da. Como bien señala Lévy (1989), la historia de la computadora muestra que en
las innovaciones tecnológicas concurre una serie de factores no siempre claros o
---.-_._-- _ ...--
Metodología científica _
controlables: una efervescencia desordenada de "trabajos caseros" (bricclages),
estabilizaciones precarias de agentes operativos y de instituciones promotoras.
aglomeración de dtspositivcs heteróclitos. la puesta en marcha de ideas de conte-
nido platónico. el empuje de cientificos prestigiosos con presentaciones convin-
centes asi como el aporte de personas postergadas o relegadas. no siempre por
razones cien por ciento científicas.
Claude Lévi-Strauss (1908 - ) es uno de los cíentíñcos sociales más influyentes
de la segunda mitad del siglo xx. Luego de ser designado profesor agregado de la
universidad de Paris en 1931. se trasladó a Sao Paulo en 1935. donde dictó cátedra
de sociología. La proximidad geográfica lo llevó a establecer contacto con los indí-
genas de la selva amazónica y realizó una serie de estudios sobre los narnbícuara.
La Segunda Guerra Mundial lo regresó a Francia. se alistó en el ejército francés y
debió asilarse después de la capitulación de Pétaín. Entre 1941 y 1946 vive en Es-
tados Unidos. donde conoce aRoman [akobson, refugiado como él y a partir del
cual conoce los desarrollos de la escuela Iingüistica de Praga. continuadora de Fer-
dinand de Saussure. En 1949 publica Les structures élémentaires de laparenté (Lévi-
Strauss, 1949). donde presenta los sistemas de parentesco como estructuras en que
cada elemento ocupa una posición relativa para con los otros: no se puede ser pa-
dre sin una madre ni hijo sin padres y tampoco cuñado sin hermanos; pero ade-
más se puede ser hijo y padre a la vez; tampoco existe una familia nuclear como
autoconstituida, ya que los integrantes de una nueva familia deben provenir de una
familia anterior y. además. en todas las culturas este intercambio está regulado a
nivel social: quién se casa y con quién es un asunto de la comunidad donde la opi-
nión de los individuos es lo último que cuenta. Esto conduce a Léví-Strauss a for-
mular su recría del intercambio tripartito, por la cual los intercambios de bienes,
simbolos y mujeres en toda sociedad se interrelacionan y determinan.
La lingüística es para Lévi-Strauss el modelo metodológico de todas las ciencias
sociales. pues fue la primera de ellas en alcanzar una metodología cientifica propia:
el sistema de parentesco es. en primera instancia. un lenguaje. y todos sus térmi-
nos funcionan como el sistema del lenguaje. El concepto de estructura es un sinó-
nimo del sistema social que a la vez presenta regularidades similares a la estructura
del lenguaje. Léví-Strauss (1958) propone un sistema para el análisis de los mitos
por el cual cada mito se descompone en sus unidades constitutivas (o rnítemas)
que se recomponen en unidades constitutivas mayores. las que otorgan el signifi-
cado al mito en estudio. Claude Léví-Strauss se propuso. además. mostrar que en-
tre los sistemas de pensamiento de las sociedades de tradición oral (mal llamadas
"primitivas") y los sistemas de pensamiento de las modernas sociedades no exis-
ten diferencias cualitativas y que las diferencias entre los paises desarrollados y los
subdesarrollados no deben buscarse en la supuesta incapacidad de los seres huma-
nos de estas sociedades para captar la realidad. Por ello. Léví-Strauss introdujo una
reconsideración de los estudios sobre el ser humano, la historia y sus interrelacío-
nes. El cambio social puede explicarse a partir de las mismas bases de los proce-
sos de la linguistica: son inconscientes para sus portadores. pero se establecen
como obligatorios para quienes quedan sometidos a ellos.
Como ya mencionamos. los hermanos wright efectuaron su primer vuelo en
1903. En 1906. Alberto Santos Dumont realizó el primer vuelo homologado en
~ ....
___________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia
Europa. Para la Primera Guerra Mundial, ya se había creado el tipo de aviones caza
y de bombardeo. Paralelamente, la aviación civil comenzó un prolongado y conti-
nuo crecimiento; los aparatos se fabricaron cada vez más grandes y con mayor au-
tonomía de vuelo. En la Segunda Guerra Mundial se desarrollaron los aviones de
propulsión a reacción y el radar, que permitieron vuelos más rápidos y seguros. En
1949 apareció el aparato turborreactor para vuelos civiles y en 1969 el Boeing 747
fue el primer avión de gran capacidad de pasajeros para cubrir largas distancias. Pe-
ro donde la combinación de desarrollo científico y tecnológico muestra todas sus po-
sibilidades es e11 la astronáutica, la ciencia que estudia la navegación por los
espacios interplanetarios. Como ya se mencionó, los alemanes fueron los primeros
en apoyar la producción de cohetes con fines militares y después de la Segunda Gue-
rra Mundial los programas para construir misiles más potentes fueron uno de los
puntos de competencia de la llamada "Guerra Fría" entre las dos grandes potencias
político-económicas mundiales de la época: Estados Unidos y la Unión de Repúbli-
cas Socialistas Soviéticas. Estados Unidos comenzó a lanzar satélites en 1958; pero
sus cohetes eran menos potentes que los soviéticos y no permitían colocar cargas
pesadas en el espacio. El primer satélite estadounidense, el Explorer 1, pesaba 14
kg; su misión era fundamentalmente militar y su accionar permitíó descubrir los cin-
turones de radiación de Van Allen. Para superar a los soviéticos en su carrera del es-
pacio, los estadounidenses pusieron en marcha un programa espacial en 1958 que
incluyó la creación de la NASA (National Aeronautic and Space Administration). Pe-
ro los soviéticos llevarían la delantera por algunos años más: el 12 de abril de 1961
colocarían en el espacio a jurij Gagarin, quien daría una vuelta completa en la órbi-
ta terrestre. El segundo objetivo, la Luna, se alcanzó el 31 de enero de 1966 cuando
la URSS colocó un artefacto no tripulado sobre el suelo lunar; Estados Unidos desa-
rrollaba mientras tanto su proyecto Apolo y el 21 de julio de 1969, a bordo de la na-
ve Apolo 11, Neil Armstrong y E. Aldrin ponían el pie en la superficie lunar. Los
éxitos de las misiones lunares alentaron a políticos y científicos de ambas potencias
a avanzar a la conquista de espacios-más distantes y así, sucesivamente, misiones
no tripuladas llegaron a Marte, Saturno y Urano. Terminada la "Guerra Fria", la
Unión Americana y lo que queda de la URSS han desarrollado proyectos cooperati-
vos para continuar colocando estaciones espaciales de uso compartido. y en las mí-
sienes de ambos países han sido invitadas a participar otras naciones, que han
aportado equipo y seres humanos. México contribuyó en 1985 con Rodolfo Neri Ve-
la, quien viajó en la misión estadounidense del transbordador Atlantís entre cuyos
objetivos se incluía poner en órbita el satélite mexicano de comunicación denorni-
nado Morelos 11. La caída relativa de Rusia como competidor de Estados Unidos ha
traído como consecuencia menores inversiones en este rubro, aunque han aparecí-
do otros paises; el proyecto más ambicioso de cooperación internacional es el lla-
mado ISS(Internatlonal Space Station), iniciado en 1998 y al cual los distintos paises
participantes aportan lo más avanzado de su tecnología. China, que había estado al
margen de este proceso, se integró en el año 2003 al colocar en órbita un satélite
tripulado. Todo esto es la culminación, en menos de un siglo, del esfuerzo humano
por dejar la relativamente tranquila superficie terrestre en pos de expandirse por el es-
pacio. Desde los pequeños y frágiles aviones de los hermanos Wright hasta los elabo-
rados aparatos como el Soyuz o el Voyager, desde los telescopios donde el ojo humano
_... """,,","
"", ..:
--'
Metodoloqta cientifica
aún era el elemento principal hasta el Hubble, las diferencias tecnológicas y el apor-
te de la ciencia son enormes, en cualquier dimensión o sentido de la palabra.
La astronomía pasó de ser una ciencia planetaria a estelar, luego galáctica y
por último universal. Para ello, fue necesario el trabajo de numerosos científicos
que calcularon distancias, estimaron la brillantez de las estrellas y otros cuerpos
estelares, la energía emitida, los cambios en color y otras características, para lo
cual necesitaron muchas horas de paciente observación y numerosas hipótesis
puestas a prueba (Allegre, 2003).
A partir de los años sesenta del siglo xx comienza el proceso de la astronomía
infrarroja, luego la de rayos X, más tarde la de rayos Gy por último la de rayos ul-
travioleta.
El telescopio espacial Hubble se basa en los aportes de la electrónica y la in-
formática más modernos. Las teorías básicas sobre el universo, su origen, forma-
ción y dinámica se han modificado por completo en los últimos años y seguirán
cambiando, sin duda, cuando nuevas hipótesis y nuevos descubrimientos obliguen
a acomodar nuevos modelos o esquemas que asimilen las observaciones hasta
ahora desconocidas. Si tenemos en cuenta que a principios del siglo xx la concep-
ción dominante era la de un universo isótropo, homogéneo, estacionario, infinito
y eterno y la comparamos con la actual, el cambio cualitativo es más que notable.
El 28 de febrero de 1953, James Warson (1928- ), un joven científico que ha-
bía llegado a Cambridge (Reino Unido) después de estudiar biología en su natal Chí-
cago, jugaba con cuatro piezas de cartón en su laboratorio cuando de pronto las
piezas, cada una de las cuales representaba un componente elemental del ADN, pa-
recieron encajar formando un modelo único. Él y Francis Crick (1916- ) interpreta-
ron estos elementos como un sistema doble que forma una especie de escalera en
la cual esos cuatro elementos se aparean siempre por pares y si se separan en mi-
tades, cada una puede reconstruir a la otra, de manera que los genes pueden sacar
copias de si mismos y las células duplicarse. Dieron a esta estructura el nombre de
"doble hélice" -el nombre matemático de un muelle- para indicar el modelo tri-
dimensional que imaginaban para el sistema. La idea se habia venido gestando
desde diversos antecedentes: por un lado, Watson había leído en sus años de estu-
diante en Chicago un libro del físico Erwin Schródínger (1887-1961), un austriaco
a quien el régimen nazi obligó a exiliarse en Irlanda. Schr6dinger realizó contribu-
ciones fundamentales a las bases matemáticas de la mecánica ondulatoria al inven-
tar la ecuación de onda de la mecánica cuántica por la cual obtuvo el premio Nobel
en 1933. En el libro mencionado, ¿Qué es la vida", sugería que la vida debía ser un
problema de alrnacenarníento y transmisión de información por la cual un mensa-
je cifrado se propaga de manera hereditaria; por su parte, Watson estaba conven-
cido de que ese mensaje cifrado debía hallarse en el ADN, una molécula muy
abundante en los cromosomas. Cuando llegó a Cambridge en 1951, watson cono-
ció a Francis Crick, un físico que también había leído a Schródinger, pero que se in-
teresó en la biología molecular, al igual que Mauríce Wilkins (191 6- ), también físico
de origen y lector de Schrbdinger.
Maurice Wilkins nació en Pongaroa, Nueva Zelanda, y obtuvo su doctorado en
la universidad de Cambridge en 1940. En la Segunda Guerra Mundial trabajó en la
- ~ . ~
__________________ Introducción histórica al quehacer de la ciencia
universidad de California en ei desarroUo de la bomba atómica. Decepcionado por
ros efectos y el uso de ésta, abandonó la fisica nuclear y se interesó por la biología,
aplicando los métodos de aquélla a ésta. Preparó fibras de ADN y, al someterlas a
la acción de tos rayos X, obtuvo datos que permitieron deducir el modelo de la es-
tructura de ADN que propuso con Watson y Crick y por lo cual obtuvieron el pre-
mio Nobel de medicina y ñsíología de 1962.
Había otro antecedente más cercano: en enero de 1953, Rosalind Franklin, una
científica londinense, había obtenido una fotografía de ADN mediante cristaiografia
de rayos X. Su jefe era Maurice Wilkins y enseñó la fotografía a Watson a escondi-
das de eUa. En su libro La doble hélice, aparecido en 1968, watson hace una descrip-
ción muy negativa de Rosalind Franklin, 10 cual provocó un pequeño escándalo en
su oportunidad. Según watson, Rosalind Franklin no descubrió la doble hélice por-
que no quiso verla: al renunciar a construir modelos tridimensionales, se negó a en-
contrar la solución adecuada. Éste es un claro ejemplo de obstáculo epistemológico,
por el cual algo que está instalado como estructura perceptual en el sistema mental
impide "ver" las cosas siguiendo otro modelo más adecuado a la realidad.
La formación de Watson como genetista se había hecho bajo la orientación del
Uamado "Grupo de fagos" dirigido por el italiano Salvador Luria y el fisico alemán
Max Delbrück, también exiliados en Nueva York como consecuencia del terror na-
zi. En una entrevista reciente, Watson señaló que el hecho de haber sido educado
por un padre que no profesaba algún credo religioso le favoreció enormemente, al
no tener en cuenta [os valores que las religiones suelen incluir cuando se analizan
estos problemas, en los que se trata el origen de la vida y su explicación fundamen-
tal (Watson, 2003). Watson prosiguió con sus trabajos, primero en el proyecto del
genoma humano, que abandonó en 1992; desde 1968 dirige el laboratorio Cold
Spring Harbar de Nueva Cork, donde sigue indagando los fundamentos de la bío-
logia molecular; uno de los temas que suscita su interés es la posibilidad de here-
dar algo más que la secuencia del ADN.
Los avances de la biología molecular han permitido aclarar muchos aspectos de
la teoria de la evolución; sin embargo, es dificil pronosticar el alcance que tendrán
en los próximos años y no deberíamos plantear predicciones con intenciones defl-
nitivas, como fue el caso de [acques Manad (1910-1976), otro de los grandes que
contribuyeron al desarrollo de la revolución molecular. En 1970, este especialista
sostenía que el nivel microscópico del genama impedía [as manipulaciones que per-
mitirian modificar [os genes de manera artificial (AUégre, 2003).
Las aplicaciones más importantes de estos descubrimientos se presentan en
los Uamados cultivos transgénícos: en la actualidad se cultivan más de 500 mil ki-
lómetros cuadrados de tierra en el mundo y las discusiones sobre sus consecuen-
cias tecnológicas, económicas, sociales y éticas están en todo su esplendor: hay
quienes los defienden diciendo que permitirán eliminar mucha del hambre en el
mundo y quienes al mismo tiempo los atacan señalando que son una de las cau-
sas principales dei empobrecimiento de millones de agricultores de los paises sub-
desarrollados. En algunos casos, los argumentos y las pruebas cientificas presentan
contradicciones que ni la teoría ni la práctica científica consiguen aclarar: al uso de
1--·· _
--.-.-
Metodología científica _
genes "terminadores" -es decir, semillas sin capacidad de reproducción que obli-
gan a los campesinos a depender de las compañias que se las surten- se opone
la idea de que ello evitaría la posible propagación de variedades genéticamente mo-
dificadas que podrían causar trastornos no previstos en el medio ambiente; a la
idea de que hay límites críticos por debajo de los cuales la liberación de organis-
mos exóticos no produce consecuencias nefastas, se opone el ejemplo de la propa-
gación de las llamadas abejas africanas, derivada de sólo tres reinas; a la
comprobación empírica de que el polen viaja a menos de diez metros de distancia
en el 99 % de los casos, se muestra que se han encontrado casos de polen con ADN
transgémco a varías kilómetros de distancia. El probiema es que la discusión no se
limita a los ámbitos académicos ni se queda reducida a consecuencias en las ideas:
empresas interesadas en impulsar ciertos desarrollos transgénícos han empleado
tácticas éticamente dudosas para conseguir apoyo a sus propuestas.
Hubo tres procesos importantes en la revolución molecular: la vinculación de
los enfoques genéticos y bioquímicos, tarea en la que destacan como pioneros
George Beadle y Edward Tatum. quienes relacionaron las enzimas con las mutacio-
nes genéticas; el descubrimiento de la sexualidad en las bacterias, lo cual permitió
experimentar con un organismo vivo relativamente simple. lo que valió a joshua
Lederberg compartir el premio Nobel de medicina y ñsíología de 1958 con Beadle
y Tatum; por último, el desarrollo de las técnicas fisicoquimicas, como el uso de los
rayos X para el estudio de moléculas. Estos últimos, junto con warson, Crick y WiI-
kins, más los otros mencionados, produjeron un verdadero cambio en las perspec-
tivas de análisis y estudio de la biología en la segunda mitad del siglo xx.
En 1973, Konrad Lorenz (1903-1989) y Nikolaas Tinbergen (1907-1988) reci-
bieron el premio Nobel de medicina. Sus trabajos no se vinculan con lo que tradi-
cionalmente se entiende por medicina; su campo de trabajo, definido como
etología, es el estudio de los organismos animales (incluido el ser humano), en
cuanto organismos totales en un medio. Ambos observaron y registraron de mane-
ra muy especifica las distintas formas de relaciones (incluidas las homosexuales)
entre animales de todo tipo. tanto en ambientes naturales como en condiciones
creadas en forma artificial. Sus trabajos ponen en duda las generalizaciones hechas
sobre conducta determinada a nivel genético y conducta cultural mente generada;
sin embargo, no se adhirieron a tesis conductistas o sociobiológícas como algunos
de sus detractores insinuaron o denunciaron (Lorenz. 1871, 1976). Sus ideas cen-
trales pueden resumirse diciendo que en todos los organismos actúan mecanismos
de adaptación cuyo objeto es la preservación de la especie y que esos mecanismos
proceden de dos fuentes: la maduración y la adaptación por medio del "aprendiza-
je". La evolución filogenética del comportamiento hace que en los vertebrados su-
periores el aumento de la capacidad de adaptación individual se deba tanto a la
reducción de los procesos ngídamente innatos como a un desarrollo de la capaci-
dad de aprender. En el terreno metodológico sugirieron una serie de reglas preci-
sas para establecer las condiciones de aislamiento que pueden mostrar la presencia
de mecanismos innatos en la conducta de los seres vivos; esto es central porque to-
do experimento en biología entraña cierta alteración del medio en que viven los aní-
males, de manera que en los estudios siempre se parte de esquemas o hipótesis que
------ - - --- _ ... _ - ~ " " , , - ~ o - _ ~ • _
~ :;
----- Introducción histórica al quehacer de la ciencia
se contrastan mediante observaciones minuciosas de acuerdo con planes elabora-
dos con cuidado.
En otras ciencias los estudios también son complejos; por ejemplo, los traba-
jos para mejorar la precisión en la medición del tiempo implican discusiones teóri-
cas sobre la noción misma de tiempo así como la resolución de complicados
problemas tecnológicos; los relojes actuales más avanzados andan en un nivel de
incertidumbre del orden de 10_
16
Yse siguen buscando precisiones mayores; sin
embargo, la idea de encontrar un reloj eterno tiene limitaciones teóricas y prácti-
cas que todavía no se sabe cómo resolver. También en la física, la investigación so-
bre los neutrinos solares ha llevado a una recomposición del modelo estándar de
la física de partículas: diversos experimentos muestran que la densidad de los neu-
trinos no es suficiente para explicar toda la materia que deberia haber en el univer-
so y, por tanto, deben existir partículas cuya naturaleza desconocemos y cuya
densidad excedería todo lo conocido en la actualidad. Algunas de estas investiga-
ciones comprenden también aspectos legales; por ejemplo, los medicamentos tie-
nen derivaciones económicas, éticas y sociales tanto en su uso como en su
desarrollo y se requiere dominar no sólo aspectos teóricos o técnicos sino también
asuntos legales o procesos económicos y de financiamiento.
En la tecnología del transporte, por ejemplo, los desafíos no son menores: el
motor de combustión interna propulsado por algún derivado del petróleo está lle-
gando a su limite y las investigaciones para lograr un transporte más eficiente y no
contaminante abarcan varios frentes: vehículos con celda de combustible, vehícu-
los de transporte colectivo más rápidos y económicos; pero éstos también suponen
posibles cambios en la tecnología de servicios (estaciones de abastecimiento, ca-
rreteras, almacenamiento de combustible, etcétera).
Las tecnologías de reproducción asistida también entrañan cambios en la admi-
nistración de los servicios de salud; en este campo se investigan, con un enfoque
rnultídísciplinario. problemas como el envejecimiento y la restauración de los huesos,
las posibles vacunas de células dendriticas contra el cáncer, la dieta y los problemas
de salud y muchos, muchos aspectos más. 'larnbíén en el campo de la biología, la
proteómíca investiga el desciframiento de las redes de proteinas en células y tejidos.
El hecho que las proteínas sean más complejas que los genes y más difíciles de es-
tudiar no obstaculiza las investigaciones, ya que un conocimiento más profundo so-
bre la determinación de sus estructuras e interacciones permitirá diseñar fármacos
con menos efectos colaterales. Lainvestigación sobre el descubrimiento de proteínas
puede convertirse en un gran negocio, pero exige cuantiosas inversiones.
De nuevo en el campo de la física, tradicionalmente se empleaba un aparato
que requeria de acceso al haz de rayos X de un sincrotón. Tales dispositivos llega-
ron a tener un tamaño considerable; pero los avances logrados en los láser de ra-
yos X permiten ahora operar sobre la mesa de un laboratorio. Las compañías que
trabajan en ello, aparte de contar con laboratorios propios, tienen acceso a los de
universidades como el Advanced Light Source del Lawrence Berkeley Laboratory.
Esto muestra formas de cooperación entre universidades e industria que no son
muy comunes en México.
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Metodología científica _
Los avances en la astronomía no pueden hacerse ya "a la Galileo" -esto es, co-
locando unas lentes en un tubo-«: se precisan grandes aparatos sumamente caros
que ningún científico puede costear con sus ingresos (salvo el caso excepcional de
multimillonarios excéntricos). De igual modo las otras ciencias -biología, física,
química y ciencias sociales- requieren tanto trabajo humano como inversiones.
Los empresarios invierten en innovaciones científico-tecnológicas en la medida en
que ven una oportunidad de conseguir ganancias, lo cual es entendible y justifica-
ble por completo. Pero también hay muchos campos de la ciencia donde las ganan-
cias no se advierten con claridad (al menos en sus aspectos estrictamente
económicos o financieros) y es necesaria la participación del estado (y no el gobier-
no), el cual, como representante estructural de la sociedad puede y debe redistri-
buir los recursos que permiten hacer de la ciencia uno de los principales
instrumentos del progreso humano en general.
VI. CONCEPCIÓN ACTUAL DE LA CIENCIA
En los últimos tiempos se ha puesto en duda la visión de una ciencia pura, que evo-
luciona de manera "intemalista" Ahora bien, y sin tratar de defender un método co-
mo garantía de verosimilitud, es posible señalar que ha habido cierto progreso en la
comprensión científica del mundo. Aun cuando las circunstancias sociales han he-
cha que ciertas ideas se impusieran sobre otras -no siempre en virtud de su trans-
parencia o claridad, sino mediante maniobras políticas o por imperio de maniobras
circunstanciales-, la ciencia es un aparato de indudable importancia en el modo de
estar en el mundo de la humanidad. Ello, además, sin considerar que una gran can-
tidad de personas viven y transforman su medio, todavía hoy, con los conocimien-
tos científicos correspondientes al medioevo occidental o aún más atrás.
Por otra parte, así como en el transcurso de la historia de la ciencia se realiza-
ron muchos descubrimientos sin una conciencia clara del método empleado o de
los procedimientos mentales que llevaron a establecer su supremacía, también es
cierto que algunos (o muchos) científicos suelen practicar la ciencia de una mane-
ra que no corresponde con las ideas que tienen al respecto.
Lo anterior es claro en el caso de Newton: la reconstrucción consciente y racío-
nal de su actividad no coincide con su actividad real; asimismo, pensadores como
Loche y Leibniz construyeron modelos del funcionamiento del conocimiento que
respondían mucho más a sus fantasías que al modo de operar real de la inteligen-
cia humana. Todavía hoy tenemos posturas como las de Popper en que hay un gran
contenido de ilusión, lo cual dificulta encontrar una explicación al progreso de la
ciencia y a sus modos de operar a través del comportamiento humano. Esto lleva
también a que, como consecuencia, existan varias definiciones aceptables de cíen-
cia, todas con méritos para ser la mejor explicación posible:
1. Podríamos hablar de una concepción "clásica", que no sostienen hoy más que
quienes suelen ser seudopracticantes de la ciencia y la investigación. Consiste
en afirmar que la ciencia es la búsqueda de la verdad. Así, la ciencia es una en-
telequia que opera como un fantasma en pro de un objetivo que no se
sabe definir; pero que justifica muchas cosas que los seres humanos llevamos
a cabo cada día. Desde este paradigma, la ciencia es, por su propia naturaleza,
--'- - ._-- . - ~ -
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
irrefutable e inatacable, con 10cual se vuelve una creencia de carácter cuasi re-
ligioso incuestionable. La ciencia se interpreta como un dogma, se convierte
en mito y su pretendida práctica es una obsesión en ciertos sectores sociales.
La historia de la ciencia demuestra una y otra vez que ia verdad se construye
y destruye, que lo verdadero de ayer es el error de hoy; no pocos problemas
causó a Althusser tratar de hacer coincidir esta visión con el marxismo "cien-
tifíco". para que pretendamos teneria por válida. Verdad es una consecuencia
epistemológica dei dogmatismo y si en algún momento hubo dogmatismo en
ciencia, ni las circunstancias político-sociales ni las filosofías de la ciencia en
boga permiten hoy ser dogmático. De alguna manera es el drama de Karl
Popper y sus discípulos: al tratar de sostener al mismo tiempo la superioridad
de la ciencia frente a la no ciencia, no pudieron dar una explicación coheren-
te -ni menos aún practicarla- de la provisoríedad de las hipótesis acepta-
das. La tendencia a caracterizar los objetivos de la ciencia en términos de
propiedades trascendentes como la verdad concluye en una negación de la
historia y en una concepción no progresiva del conocimiento cientíñco, dado
que no hay manera de saber si nuestras teorías actuales están más cerca de
la verdad de lo que lo estuvieron antes (Laudan, 1985).
Thuillier (1991) ha hablado de esta concepción de la ciencia como de una "Le-
yenda Dorada", donde la producción cientifica procede mediante procesos
considerados racionales: "Los científicos son personas metódicas que con-
frontan sistemáticamente 'hechos' e 'hipótesis', con lo cual consiguen elimi-
nar los 'errores' y 'convalidar' con eficacia sus propios enunciados" (Thuillier,
1991:403). Las leyendas sobre edades de oro pretéritas poco han hecho por
el progreso humano y en algunos casos lo han impedido de manera notoria:
creer que es posible volver a un estado históricamente anterior es una falacia
de la ciencia y del espiritu.
2. A la concepción clásica se opone una concepción historicista "dura". donde
todo es relativo y las verdades dependen sólo de las ventajas sociales que en
su momento pueden sacar los contendientes.
Sin duda el caso Galileo, que vimos con cierto detalle, es un buen ejemplo: los
adversarios ganaron la polémica porque gozaban de privilegios asociados al
poder; la "verdad" de Galileo fue descartada por razones sociopoliticas, pero
el tiempo volvió a colocar las cosas en su lugar. Los equilibrios entre asimila-
ción y acomodación hacen que quienes imponen susposturas desde una po-
sición de poder terminen por mostrar su desnudez: incapaces de saber si
están vestidos o desnudos, caen en contradicciones que el proceso de la his-
toria termina por desenmascarar.
Todos los cientificos han usado y usan los medios a su disposición para im-
poner sus puntos de vista; pero el limite está dado por las condiciones socio-
históricas para el momento de la polémica y para las condiciones
estructurales del largo plazo: la bomba atómica significó un gran avance en el
dominio de la materia; pero sus efectos especificas (la muerte de miles de
inocentes) y el posterior uso de otras formas de energía atómica muestran
dramáticamente los limites pragmáticos de la tarea científica.
Ciertos sociologistas (entre quienes se cuentan también algunos sociólogos)
han defendido esta posición, que tiene un limite: si postulamos de manera
-.,-- ---------
Metodología científica
absoluta la determinación social de todos los procesos terminaríamos cons-
truyendo explicaciones incapaces de dar cuenta de procesos especificas: to-
do lo existente en el universo está mediado por la experiencia humana, pero
ello no explica su especificidad.
3. Hay quienes creen que lo constitutivo de la ciencia es el método, o sea que lo
importante es poseer un método que permita trabajar en la modificación de
los diferentes cursos de acción de los procesos reales -ya sea para alterarlos,
innovarlos o generarlos- en función de ias necesidades de los seres humanos
o de grupos de elios. Si por método entendemos cierta racionalidad con rela-
ción a los procedimientos que permiten evaluar teorías o fracciones de ellas,
los principios que lo rigen han sido social, política y culturalmente variables, y
cambian con la ciencia misma en el transcurso de su propia historia.
No obstante, pocos estudios presentan una diferencia entre la ciencia como
institución -un proceso sin sujeto- y la ciencia como actividad personai, de
manera que las cuestiones de método se aplican o pretenden hacerlo al or-
den de la primera y poco sabemos sobre lo que pasa por la mente del cíentí-
fico a la hora de trabajar en las investigaciones. Los relatos informativos de
tipo autobiográfico se deben someter a una intensa tarea hermenéutica e in-
cluso asi es seguro que queden muchos aspectos indeterminados.
Sea cual sea el concepto de método que se posea o defienda, esta versión par-
te de un supuesto cada vez más cuestionado: la idea de que existe un méto-
do científico universal, válido para resolver cualquier problema científico en
cualquier nivel y circunstancia. En realidad, los métodos han ido forjándose a
la luz de prácticas exitosas y para el campo del conocimiento esto ha variado
(y seguramente seguirá cambiando en el futuro).
4. Kuhn propuso la idea de la ciencia como una institución social. donde los cíen-
tificos actúan socializándose de la misma manera que cualquier ser humano
se socializa en una cultura determinada. Esto significa que hay que aprender
a comportarse como científico, que debe aprenderse a hablar como cientifico,
que se establecen relaciones afectivas y cognitivas con otros seres humanos
que se identifican también como cientificos y que, como todos los seres hu-
manos de cualquier condición, muestran aspectos racionales e irracionales en
ese comportamiento. Los paradigmas compartidos. que son al mismo tiempo
una determinada constelación de modeios y creencias, reglas y técnicas y un
número siempre muy pequeño de obras ejemplares dentro del campo, inclu-
yen inevitablemente símbolos y valores. así como normas y juicios de valor.
El problema de Kuhn es que tampoco pudo distinguir con claridad entre los
aspectos subjetivos, objetivos y consensuales de la práctica cientifica y la for-
ma en que se complementan o estructuran.
5. En un intento de encontrar una alternativa a la polémica creada por Popper,
Lakatos propuso un modelo del progreso cientifico impulsado y dirigido por
programas de investigación que se organizan a través de un núcleo duro de
proposiciones o postulados indiscutibles que son protegidos por un conjunto
de hipótesis y proposiciones auxiliares cuya finalidad es cuidar al núcleo y, al
mismo tiempo, encontrar soluciones a los problemas cientificos derivados. El
valor fundamental del programa de investigación está dado por su capacidad
para predecir y explicar nuevos hechos no resueltos por otros programas de
~ ~ . ~
"_,,"",'V."
...
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
investigación. La tarea es comparativa; pero los programas de investigación
no pueden resolver ia cuestión hasta que no hayan alcanzado cierto nivel de
desarrollo, cuestión que tampoco queda clara, ya que no parece haber nor-
mas objetivas e intercompartidas al respecto.
De todas maneras. la coexistencia de teorias o de programas de investigación
rivales parece ser una norma en la actividad cíenríñca y de allí la polémica y
la confrontación entre escuelas o doctrinas; ahora bien, las polémicas suelen
centrarse en cuestiones conceptuales y no en el valor de ios datos empiricos.
6. La ciencia es una actividad humana y, como tal, está orientada por los seres
humanos que la construyen, cualquiera que sea su condición individual, aun-
que la capacidad inteligente de algunos pueda ser más importante en su mo-
mento. Esos seres humanos, como hemos intentado establecer en la primera
parte de este capitulo. son iguales a cualquier otro ser humano, con sus pasio-
nes, amores y odios. Pero a muchos cientificos, sin duda inteligentes, se les es-
caparon aspectos o perspectivas que luego fueron considerados relevantes; en
realidad, los cientificos en muchas ocasiones han tratado de convencer a los
demás de la veracidad de enunciados arriesgados, para lo cual han realizado
maniobras muy hábiles y al mismo tiempo dudosas, incluso en algunas opor-
tunidades han abusado de su posición de poder, con lo cual han obtenido au-
toridad para afirmar su posición y conseguir una aceptación más generalizada
de sus planteamientos. Lo que otorga valor a estas acciones es su despliegue
histórico; si después del mediano o largo plazo los esquemas propuestos per-
miten una transformación adecuada de la realidad y no se muestran efectos
secundarios contradictorios O perversos, podemos sospechar que es un teoría
adecuada; algo de esto es lo que se da en la posición popperiana de aceptar
una hipótesis como válida mientras no podamos demostrar su falsedad.
La ciencia forma parte importante de la actividad de las sociedades avanzadas;
pero no ocupa ia misma posición en las sociedades iiamadas tercermundistas, so-
metidas a la naturaleza, que deben esperar mucho de las condiciones de suerte y
azar y que no pueden proponer un futuro planificable.
Sin duda, el punto es que la ciencia que permite transformar ese mundo es la
ciencia disponible y que su dominio técnico y metodológico varia en función del
desarroiio económico y social de los paises o sociedades que la contienen; podría
consígnarse una correspondencia entre desarrollo científico y desarrollo económí-
co social: los paises que disponen de mayores recursos científicos muestran un ma-
yor grado de desarroiio económico.
El objetivo de la ciencia es transformar el mundo en que se vive y eiio debe ha-
cerse para beneficio de los seres humanos, aunque esto no se haya dado de mane-
ra permanente y universal; es lamentable que ciertos grupos se hayan apropiado
de los beneficios del avance cientifico y lucren con eiio.
Las reglas metodológicas son valiosas si nos permiten transformar esa realidad;
pero no debemos olvidar la expresión de Einstein, en el sentido de que si quere-
mos obtener resultados diferentes no podemos hacer siempre lo mismo o repetir
lo que estábamos haciendo. Esto nos vuelve al punto de partida; seres humanos
concretos que poseen las virtudes y defectos de todos los seres humanos hacen la
ciencia; seres humanos universalmente similares pero al mismo tiempo espacial y
diacrónicamente diversos y que realizamos aportes de manera independiente a
nuestras motivaciones y voluntades .
ACTMDADES DE APRENDIZAJE
l. Busca y anota definiciones de
• Correlación espuria
• Metáfora
• Metonimia
• Causalidad
• Causa y efecto
• Metempsicosis
• Compáralas y propón una teoría unificada a partir de ellas.
2. Enumera las características que poseen los seres humanos con relación a la cien-
cia y compáralas con las propiedades de otros seres vivos.
3. Busca definiciones y concordancias entre mito, ciencia, magia. hechicería y reli-
gión. Elabora cuadros sinópticos comparativos.
4. Busca ejemplos actuales de interferencias entre religión y ciencia (de cualquier
religión o de todas las relígíones).
5. Averigua por qué se adopta determinado calendario (redacta una historia de los
calendarios).
6. Busca elementos biográficos de :
• Anaxágoras
• Anaximandro
• Anaxímenes
• Aristarco
• Aristóteles
• Arquímedes
• Erasístrato
• Parménides
• Pitágoras
• Platón
• Sócrates
• Tales
• y plantea comparaciones cronológicas y de ideas.
7. Busca definiciones diferentes de :
• Análisis/sintesis - inducción/deducción
• Analizar, comparar y sacar conclusiones.
8. Busca en libros de historia del arte, de museos (o en Internet) reproducciones de
obras de :
• Andrea Verrochio
• Leonardo da Víncí
-
Metodología cíentífica _
• Alberto Durero
• Miguel Ángel (Buonarroti)
• Rafael (Raffaello Santi o Sanzl)
• Vecelllo Tiziano (o Ticiano)
Compara las ilustraciones anatómicas y las figuras de animales.
9. Busca referencias sobre las innovaciones técnicas introducidas durante el perlo-
do gótico y analiza su importancia. (Nota: esta actividad es especial para los es-
tudiantes de arquitectura e ingeniería cívil.)
10. Analiza las diferencias entre los arados y las técnicas agrícolas correspondientes
entre los siglos 11 y XIII.
11 . Analiza la regla XIII de las Reglas para la dirección del espíritu, de René Descar-
tes, y cornéntala: elabora un ensayo.
12. Investiga sobre el saúco (sus propiedades, características, etcétera). Presenta un
trabajo en clase. (Nota: esta actividad es especial para estudiantes de biología y
medicina.)
13. Investiga la vida y obra de Falopio, Fabrici y Harvey. (Nota: esta actividad tam-
bién es especial para estudiantes de biología y medicina.)
14. Busca datos sobre la vida y obra de Simplicio de Sicilia.
15. Busca datos sobre el astrolabio; construye uno, úsalo y saca conclusiones.
16. Busca los antecedentes de los cálculos que permitieron la reforma del calenda-
rio de 1582. Analiza la posibilidad de formular un calendario con otros datos.
17. Busca las explicaciones de Descartes sobre el cuerpo y el alma; redacta un ensayo.
18. Analiza la idea de revolución en Copérníco y en el siglo XVIII.
19. Analiza la evolución de la idea de infinito.
20. Reconstruye la historia de la teoría del ñogísto.
21 . Busca la historia de la Royal Society (inglesa) y resume su contribución al progreso de
la ciencia.
22. Busca datos biográficos de Hooke, analiza sus investigaciones y contribuciones
al conocimiento cientifico y juzga por qué pudo haber acusado a Newton de pla-
gio.
23. Busca documentos con las anotaciones de Leibniz y Newton sobre el cálculo y
compáralos.
24. Compara los textos de Locke y Leibniz sobre el conocimiento.
25. Busca datos biográficos de David Hume, Adam Smith, joseph Black, John Play-
faír, James Hutron, James Hall y establece comparaciones.
26. Busca datos biográficos de Mathew Bulton, Joseph Priestley, James Watt, Eras-
mus Darwin, john Baskerville, William Murdock, Thomas Day y Richard Lovell
Edgworth y establece comparaciones.
27. Busca datos sobre Georg Ernest Stahl y la teoría del ñogísto.
28. Busca datos sobre la polémica entre Lamarck y Cuvier.
29. Busca datos sobre los experimentos de Lysenko.
Introducción histórica al quehacer de la ciencia
30. Enumera los productos de la tecnología desarrollados a partir de la Revolución
Industrial.
31. Construye un cuadro cronológico del siglo XVII en que compares política, cultura
y sociedad, ciencia, tecnología.
32. Busca datos biográficos de Pierre Eugéne Marcelin Berthelot y cornparalos con
Pasteur. (Nota: esta actividad es especial para alumnos de químíca.)
33. Busca el libro de Malthus, Primer ensayo sobre la población, slntetízalo y trata de
comprobar sus hipótesis centrales en el transcurso del siglo xx.
34. Busca datos sobre las contribuciones cientificas de G. Peacock, j. Herschel y C.
Babbage. Formula comparaciones.
35. Define la lógica sentencial de primero y segundo orden, y busca sus aplicacio-
nes al método científico.
36. Analiza las diferencias lógicas y materiaies entre implicación formal e implicación
material.
37. Busca datos sobre el "teorema de Gódel" y sus consecuencias en el pensamiento
científico.
38. Analiza el desarrollo histórico de la Hearst Press (o Hearst Corporatíon),
39. Busca datos sobre los experimentos de Gustav Fechner y Ernst Weber.
40. Analiza la vida de Roentgen y su descubrimiento.
41. Compara la biografía y los descubrimientos de Pasteur y Líebíg.
42. Lista los premios Nobel por país y disciplina y compara tus resultados con indi-
cadores de desarrollo económico y cultural.
43. Analiza alguna obra literaria de un premio Nobel de Literatura (puede ser en gru-
pos, con diferentes autores o diversas obras del mismo autor).
44. Busca reproducciones de obras de Klimt, Rodin, Schiele y Kokoscha e interpre-
ta los cambios en el gusto artístico de la Vienajin-de-siécle.
45. Busca datos sobre Max Planck y su contribución al progreso de la física.
46. Analiza los datos biográficos de Fritz Haber y las condiciones socio políticas que
le tocó vivir.
47. Estudia las contribuciones de Kurt Lewin a la comprensión del comportamiento
humano y las formas en que los procesos políticos que vivió impulsaron o retar-
daron sus aporres.
48. Elabora una monografía sobre john von Neumann y el origen de la "teoria de los
juegos".
49. Analiza los éxitos y fracasos de la carrera espacial y sus repercusiones en la cien-
cia y la tecnología.
50. Lista los pueblos (y culturas) en extinción y analiza las consecuencias de ello pa-
ra las ciencias sociales y la humanidad.
51. En cada uno de los campos del conocimiento, busca cuáles son los problemas
más importantes en investigación en la actualidad y cuáles son las hipótesis más
significativas que se manejan.
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Esta obra se terminó de imprimir en mayo del 2005
en los talleres de Acabados Editoriales
Galeana No. 113, C.P. 09300
Col. Guadalupe del Moral, México, D.F.

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