Nº 2 • mayo 2013 • Herramientas de trabajo para el profesorado

CIBERBULLYING. ACOSO EN EL CONTEXTO DIGITAL
básicos relacionados con el honor, la intimidad y la propia imagen. En este sentido el Defensor del Pueblo ha elaborado recientemente (2010) un estudio de gran interés respecto a los contenidos de las “pantallas” y, por supuesto, de Internet. Entre las conclusiones, citamos algunas especialmente significativas: el 64% de los adolescentes cuelga imágenes privadas (tanto propias como ajenas) en Internet sin ninguna protección, y el 11% asegura haber recibido insultos y amenazas. En el estudio los jóvenes reconocen que sus padres apenas controlan el uso que hacen de Internet y seis de cada 10 menores navegan sin que ningún adulto se interese por el tiempo que permanecen conectados ni por lo que realmente hacen en la Red. Recordemos que el maltrato entre iguales, además de los graves efectos que puede producir sobre la salud física y psíquica de los jóvenes, afecta notablemente a la habilidad de los escolares para progresar académica y socialmente en la escuela. La mayor parte de las veces genera situaciones de convivencia desagradables y tensas. En sus formas más extremas, puede llegar a generar denuncias y exigencias de responsabilidades legales contra los agresores, por su papel activo, y sobre el colegio, por su responsabilidad de vigilancia y custodia de los alumnos agredidos. De esta forma, la gestión de esta compleja situación supone, para los propios docentes, una variable muy importante en la generación de estrés percibido en la realización de su trabajo. En este sentido, es necesaria la comprensión de estas conductas y el análisis de las múltiples variables que caracterizan el ciberbullying, con el fin de favorecer una cultura de tolerancia cero hacia el maltrato, tanto en su concepto tradicio-

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l acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar, matoneo escolar o por su término inglés bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es la emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-14 años). Con el gran desarrollo de las nuevas tecnologías de la información que se ha producido en los últimos años, ha aparecido una nueva forma de acoso

escolar, el ciberbullying o el acoso en el contexto digital. El Estudio sobre hábitos de seguridad en el uso de las TIC por niños y adolescentes y e-confianza de sus padres, del Observatorio de la Seguridad de la Información de Inteco, 2009, elaborado a partir de encuestas a menores entre 6 y 16 años y a sus padres y tutores, muestra cómo un 5,9% de los menores afirma haber sido víctima de ciberbullying, mientras que un 2,9% declara haber actuado como acosador. Mensajería instantánea, chats, mensajes de móvil, correo electrónico y redes sociales se convierten en nuevos espacios para la burla, las exclusiones y, en no pocas ocasiones, la vulneración de principios 

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nal como el llevado a cabo mediante las nuevas tecnologías. Saber reconocer estas situaciones, adelantarse a ellas a través de estrategias preventivas y finalmente actuar una vez que se ha identificado un caso de ciberbullying es fundamental si pretendemos adaptarnos adecuadamente

a las nuevas necesidades formativas de los centros escolares. Por todo ello, podemos avanzar que para el inicio del curso académico 20132014, FETE-UGT va a ofertar un curso on-line en esta materia. Como objetivos específicos incluiremos: contextualiza-

ción y definición del proceso, establecimiento de estrategias preventivas en el contexto escolar y familiar, diferentes pautas de comportamiento seguro en el uso de las TIC por menores y un procedimiento o protocolo específico de actuación en caso de ciberbullying.

conceptos básicos

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ntendemos por ciberbullying el acoso de una persona a otra por medio de tecnologías interactivas o dicho de otro modo, el ciberbullying supone acosar en el contexto digital. Existe ciberacoso cuando, de forma reiterada, uno o varios alumnos/as recibe de otros compañeros/as amenazas, insultos, ridiculizaciones, extorsiones, robos de contraseñas, suplantaciones de identidad, vacío social, etc., realizadas a través de soportes móviles o virtuales, con mensajes de texto o de voz, imágenes fijas o grabadas con la finalidad de socavar su autoestima y dignidad personal, dañando con ello su estatus social, provocándole victimización psicológica, estrés emocional y rechazo social. Pero no todo comportamiento irregular y poco deseable (usando TIC) que tenga que ver con las complejas relaciones entre iguales debe ser considerado como ciberbullying sin más. De este modo, pasamos a esclarecer más detenidamente cuáles son las características particulares que definen el ciberbullying. Características del ciberbullying La agresión es repetida y no un hecho concreto. Por ejemplo, el envío aislado de mensajes desagradables, aunque se trata de una acción reprochable, no debe ser considerado como un caso de ciberbullying. La acción debe continuarse en el tiempo. No obstante, la facilidad de distribución y copia de los archivos digitales propia de las TIC posibilita, por ejemplo, que subir on-line un único vídeo o imagen pueda suponer un caso de ciberbullying continuado por la potencialidad de acceso masivo a dicha información ofensiva. Víctimas y acosadores son de edades similares, en contraposición con el gro-

oming que según el Observatorio de la Seguridad de la Información de Inteco es “un acoso ejercido por un adulto y se refiere a acciones realizadas deliberadamente para establecer una relación y un control emocional sobre un niño o niña, con el fin de preparar el terreno para el abuso sexual del menor. Se podría decir que son situaciones de acoso con un contenido sexual explícito o implícito”. Puede evidenciarse cierta jerarquía de poder o prestigio social del acosador o acosadores respecto de su víctima, si bien esta característica no se da en todos los casos. El medio para agredir es de naturaleza tecnológica. Los instrumentos a través de los cuales se produce el ciberbullying son tan diversos como:

» Mensajería instantánea. » Perfiles de redes sociales: Tuenti, Facebook, MySpace, etc. » Teléfonos móviles: SMS, envío de fotografías o vídeos. » Juegos on-line, a través de vídeoconsola o en Internet. » Páginas personales, blogs. » Chats en Internet. Es habitual el contacto previo entre víctima y agresor en los espacios físicos. Es frecuente que los episodios de ciberbullying puedan estar ligados a situaciones de acoso en la vida real y de acoso escolar. Comportamientos de exclusión y aislamiento en los espacios físicos son los más habituales como

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Causas generales en la aparición del ciberbullying El acceso de niños y adolescentes a lo que en la actualidad se conoce como entorno digital se ha ido produciendo sin pausa y a un ritmo elevado debido, entre otros, a los siguientes motivos: » El hecho de que los niños y adolescentes se incorporan a sus claves y herramientas con facilidad y presteza, resueltamente, sin miedos ni reticencias. Esta característica es lo que se ha denominado como “nativos digitales”, que se refiere a aquellas personas jóvenes que han integrado la tecnología y los medios sociales como algo natural y esencial para el desarrollo de su vida cotidiana. En contraposición a este término se encuentra el denominado “inmigrante digital” (los adultos que han llegado a Internet de la mano de la necesidad o del trabajo con la tecnología). » El despliegue progresivo de novedades y alternativas cada vez más atractivas y repletas de opciones dirigidas a un grupo juvenil por parte de compañías o empresas de telefonía, proveedores de contenidos de Internet o, entre otros, emporios de la comunicación y la televisión. » La creciente cultura de los vídeojuegos y el acceso a Internet. » La temprana inmersión en las nuevas tecnologías de los menores de esta generación, sin contar con un apoyo educativo en los conceptos relacionados con la seguridad de la información o de utilidad de los datos. En este sentido, se ha establecido el término “ciberconvivencia” como una serie de actitudes dirigidas a potenciar la capacidad de entender, controlar y autogestionar los propios comportamientos en los contextos de interacción virtual. Concepto que debe ir unido al desarrollo de actitudes de respeto, empatía y comportamiento prosocial entre el alumnado. » La falta de conceptualización de la privacidad tanto propia como de los demás. » El desconocimiento de la “viralización” de los contenidos que se produce al utilizar las redes sociales (cuando se habla de “viralidad”, en este contexto, se hace referencia a la capacidad que tienen este tipo de medios para lograr el máximo crecimiento en número de usuarios, en el menor tiempo posible).

previos y, en ocasiones, añadidos a las experiencias en contextos virtuales. Sin embargo, cada vez se producen más conductas claramente aisladas en el entorno de las tecnologías, sin paralelo alguno en el entorno físico. El ciberbullying no implica necesariamente acciones de naturaleza sexual. En este sentido hacemos una breve referencia al sexting como conductas que pueden llegar a constituir ciberbullying, en caso de que compañeros del menor utilicen estas imágenes para burlarse, hacer comentarios públicos, etc. Sexting es una palabra tomada del inglés que une “sex” (sexo) y “texting” (envío de mensajes de texto vía SMS desde teléfonos móviles). Aunque el sentido original se limitaba al envío de textos, el desarrollo de los teléfonos móviles que incorporan cámaras ha llevado a que actualmente este término se aplique también al envío de fotografías y vídeos con contenido de cierto nivel sexual, tomados o grabados por el protagonista del acoso. Son contenidos que alguien crea normalmente como regalo para su pareja o como una herramienta de flirteo. Es decir, generalmente el propio protagonista es el productor de los contenidos y el responsable del primer paso en su difusión. El problema reside en que los mensajes que uno mismo ha generado pueden acabar en manos de otras personas desde el momento en que son remitidos por su autor. Una vez que se envía algo, se pierde el control sobre su difusión. Relacionado con el sexting se encuentran dos conceptos: » El sex-casting: es la grabación de contenidos sexuales a través de la webcam y su difusión por e-mail, redes sociales o cualquier canal que permitan las nuevas tecnologías. » La sextorsión: es el chantaje en el que alguien (menor o mayor de edad) utiliza estos contenidos para obtener algo de la víctima, amenazando con su publicación. Similitudes y diferencias del bullying con el ciberbullying Desde el punto de vista educativo, el ciberbullying coincide con el bullying en que comparte los componentes básicos:

» Se basa en un desequilibrio de poder. » Se asume que ha de producirse entre víctimas y acosadores con edades similares. » En ambos se excluye el acoso con fines sexuales. » Se debe dar cierta continuidad en las acciones, por lo que un hecho aislado no es ciberacoso, al igual que una agresión o insulto ocasional no puede llamarse bullying. Pero además, añade otros específicos, estableciéndose las siguientes diferencias: • El “posible anonimato” en las acciones. • La desinhibición virtual que se da en los participantes. • La audiencia agrandada destinataria de las agresiones. • La reducción de claves socioemocionales en las dinámicas de agresión. • Los perfiles de quien acecha en el espacio y su objetivo son más complicados de trazar, ya que no hace falta ser fuerte o fanfarrón para acosar en el entorno virtual. Tampoco quien sea poco sociable o tenga alguna característica que lo diferencia de su grupo de iguales se convierte en víctima potencial de ciberacoso. • Mientras que en el bullying puede haber un liderato manifiesto, en el ciberbullying este papel está más diluido entre los acosadores. En el plano intrapersonal las características diferenciales con el bullying tradicional pasan por: • La carencia de empatía y feedback en el agresor al contar con menos claves socioemocionales de respuesta de la víctima cuando dirige la agresión. • Un grado mayor de confusión del acosado, al disponer de menos datos de procedencia de las agresiones que en el bullying presencial. • Un menor grado de exposición del agresor al no tener que arriesgar nada para realizar las agresiones, al hacerlas desde el otro lado del teclado y con cierto grado de anonimato e imprevisibilidad. • Un sufrimiento más marcado en las víctimas, debido, entre otros factores, al mayor tiempo de permanencia del objeto de la burla o agresión en el medio virtual, por ejemplo una foto, un mensaje o una página web difamatoria, y el mayor tamaño de la audiencia que tiene acceso al daño que producen los ataques. 

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» Ayudante de la agresora o del agresor, que apoya a quien agrede. » Defensor de la víctima, que ayuda o intenta ayudar a la víctima a salir de la victimización. » Ajeno, que no participa de ningún modo en la dinámica. » Víctima, que padece el acoso. Se puede decir que el papel de la llamada “audiencia” es de vital importancia ante este tipo de hechos, ya que las espectadoras y espectadores pueden convertirse fugazmente en colaboradoras y colaboradores, así como hay personas que, sin ser agresores o víctimas, pueden verse implicadas de forma indirecta ya sea apoyando o reforzando a quien agrede o, por el contrario, intentando ayudar a la víctima. Medios empleados en el acoso a través de medios electrónicos En este apartado analizamos brevemente los medios tecnológicos más usuales a través de los cuales los menores reciben,

» Las propias características de los adolescentes, entre ellas: la necesidad de relacionarse, de expresarse, de explorar, experimentar y conocer su entorno. Tipos de ciberbullying El ciberbullying se identifica fundamentalmente como bullying indirecto que, siguiendo la clasificación establecida en el Protocolo de actuación escolar ante el ciberbullying elaborado por el Equipo Multidisciplinar de Investigación sobre Ciberbullying (Emici) se puede concretar en tres formas de acoso: el hostigamiento, la exclusión y la manipulación. 1. Hostigamiento, cuando: • Se envían imágenes o vídeos denigrantes sobre una persona. • Se realiza seguimiento a través de software espía. • Se envían virus informáticos. • Se elige en los vídeojuegos on-line siempre al jugador menos habilidoso para ganarle constantemente y humillarle, etc. 2. Exclusión, cuando: • Se usan entornos públicos para acosar repetidamente o mandar comentarios despectivos o rumores difamatorios con el fin de provocar una respuesta expansiva. • Se niega el acceso a foros, chats o plataformas sociales de todo el grupo a la víctima, etc. 3. Manipulación, cuando: • Se utiliza la información encontrada en las plataformas como, por ejemplo, las redes sociales, para difundirla de modo no adecuado entre quienes integran esas redes. • Se accede con la clave de otra persona y se realizan acciones que pueden perjudicarle en su nombre, etc. Roles que intervienen en el ciberbullying Cuando hablamos de roles nos referimos a los matices que pueden presentar las actitudes y conductas de todos los chicos y chicas ante este tipo de hechos. En este sentido, se pueden diferenciar los siguientes roles: » Agresor. » Reforzador del agresor o de la agresora, que estimula la agresión.

y pueden llevar a cabo, actos de acoso. Mencionar que en muchas ocasiones estos comportamientos se realizan a través de varios medios simultáneamente. • Medios de contacto electrónico Son herramientas que favorecen y facilitan las comunicaciones entre los menores, pero al mismo tiempo constituyen un nuevo canal a través del cual se pueden recibir contenidos y mensajes susceptibles de constituir acoso. Entre ellas mencionamos: programas de mensajería instantánea, chats públicos, foros de discusión y correo electrónico. En este sentido, cabe mencionar la conducta de vejaciones realizadas a través del correo electrónico, en la que se utiliza este servicio para proferir amenazas e insultos. Ante esta situación puede investigarse la cuenta desde la que se envían los mensajes, pero resulta más compleja la identificación del usuario que efectivamente es autor.

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La utilización del teléfono móvil y la conexión on-line conlleva una invasión del espacio personal de la víctima, incluido el hogar, de este modo es un problema que impregna todos los ámbitos de nuestra vida y de nuestra convivencia. El alcance del ciberbullying es lo que Emici (Equipo Multidisciplinar de Investigación del Ciberbullying) ha denominado como 24/7, que hace referencia a que el potencial de agresión o victimización es de 24 horas los 7 días de la semana. • Las facilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para el anonimato, son un factor que agrava los efectos del acoso, quien acosa tiene una gran facilidad para ocultar su identidad e, incluso, inducir al engaño sobre la autoría del acoso. En este sentido es importante tener presente que el hecho de que las personas implicadas puedan conocerse no significa que estén identificadas, esto es, que la víctima sepa quién o quiénes están perpetrando el hostigamiento. • La rapidez e inmediatez de transmisión de los mensajes y la posibilidad de su recepción por una audiencia muy amplia; sin embargo, puede que alguna de las personas implicadas crea que está actuando en el ámbito privado y lo esté haciendo en el público o en el potencialmente público. • Desde el punto de vista psicológico, Javier Urra, psicólogo que ostentó el cargo de Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, va más allá y destaca que el ciberbullying se trata de “un tipo agravado de acoso, por dos razones: una por el acoso en sí; y, en segundo lugar, por la expansión que se produce de la noticia que suele atentar contra la intimidad y el honor, ya que se hace saber al resto del mundo, menoscabando estos derechos”. • La falta de información sobre las repercusiones de las acciones que se realizan en la web contribuye a que los chicos y chicas, así como sus representantes legales, ignoren que este tipo de actos pueden suponer delitos. Al mismo tiempo, los espectadores y las espectadoras pueden desconocer que están colaborando en un acto de ciberbullying. • La deficiente observación del ciberbullying, ya que este se desarrolla fuera del alcance de la vigilancia tradicional, circunstancia que contribuye a que sea un fe-

• Teléfonos móviles multimedia La aparición y difusión de teléfonos móviles con cámara de fotos y vídeo constituye un canal que, en manos de usuarios acosadores, supone un nuevo medio con el que realizar actos de intimidación. El hecho de contar con un dispositivo móvil capaz de captar imágenes en formato digital y remitirlas inmediatamente a todos los contactos hace que cualquier imagen lesiva contra un menor se pueda difundir técnicamente de forma inmediata entre un gran número de personas. • Plataformas on-line de difusión de contenidos Aquí nos referimos a las plataformas on-line de difusión de contenidos que permiten la publicación de vídeos o imágenes fijas y el visionado por millones de personas de todo el mundo. Así, lo que en principio nace como una mera fotografía o vídeo alojados en un dispositivo móvil pasa a ser difundido de forma masiva y mundial, logrando que el efecto dañino buscado por el acosador conlleve un mayor impacto. • Redes sociales Casos concretos de plataformas on-line son Tuenti, Facebook, MySpace, Twitter etc. El alto grado de difusión y viralidad de las redes sociales, y la posibilidad de publicación de fotografías y vídeos por parte de sus miembros, hacen que este tipo de plataformas resulte un nuevo medio especialmente atractivo para los acosadores. Conductas más habituales de ciberbullying Algunas de las manifestaciones más frecuentes de ciberbullying, aunque con variaciones en cada entorno o grupos, pueden ser: » Publicar “postines” denigrantes (acción de enviar un mensaje de correo electrónico a una comunidad virtual, newsgroup, lista de correo o foro de discusión). » Fotos o vídeos desagradables en un perfil, en una página web o en una sala de chat. » Luchas on-line a través de mensajes electrónicos (chat, mensajería instantánea vía móvil, SMS, redes sociales…) con un lenguaje enfadado y soez.

» Envío de mensajes que incluyen amenazas de daños y que son altamente intimidatorios. Además, se acompañan de otras actividades (acecho, seguimiento) en la Red que hacen que la persona tema por su propia seguridad. » Etiquetar fotos o asociar comentarios indeseables a ellas, exponiendo a la persona implicada a una posible escalada de observaciones, expresiones y comentarios de terceros. » Enviar o propagar cotilleos crueles o rumores sobre alguien, que dañan su reputación o la dañan ante sus amigos. » Compartir on-line información secreta o embarazosa de alguien. Engañar a alguien para que revele información secreta o embarazosa que después se comparte on-line. Publicación de datos personales… » Excluir intencionadamente a alguien de un grupo on-line, como una lista de amigos. » Enviar programas basura: virus, suscripción a listas de pornografía, colapsar el buzón del acosado, etc. » Grabar y colgar en Internet vídeos de peleas y asaltos a personas a quienes se agrede, y que después quedan expuestas a todos. » Grabar actividades sexuales en el móvil o webcam, y enviarlo a la pareja, quien lo comparte con sus amigos con la intención de molestar y humillar intencionadamente. » Utilizar un blog personal para denigrar y hablar mal de una persona. » Manipular materiales digitales: fotos, conversaciones grabadas, correos electrónicos, cambiarlos, trucarlos y modificarlos para ridiculizar y dañar a personas. » Realizar y/o participar en encuestas y rankings en Internet denigratorias para algunas personas. » Suplantar la identidad a la hora de expresar manifestaciones desagradables, en un foro de mensajes, en una sala de chat, etc. Consecuencias Las características del ciberbullying que agravan sus consecuencias son: • El hecho de que el ciberbullying por propia definición se lleve a cabo por medio de las TIC, lo que implica que puede ser ejercido, padecido y presenciado desde cualquier lugar y en cualquier momento. 

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trarse, disminución en su rendimiento académico, pérdida de interés por las actividades sociales, y tendencia al distanciamiento y al aislamiento. • El hecho supone una pérdida de libertad y derechos del alumno/a que limita su desarrollo personal. De este modo, destacamos las siguientes cifras que publica el estudio realizado por la ONG Protégeles sobre las consecuencias que este tipo de violencia tiene sobre la víctima: -El 51% sufre consecuencias emocionales. -El 13% padece además consecuencias físicas. -En el 13% de los casos, desciende su rendimiento escolar. -El 6% declara aislarse socialmente. -El 3% asegura faltar a clase por miedo. Para el maltratador/a • Su actitud y conducta pueden ser la antesala de futuros hechos delictivos. Las amenazas y las agresiones psicológicas, de hecho ya lo son y pueden ser denunciables. • Instaura una creencia en sí mismo/a y su entorno de que se puede lograr poder y liderazgo mediante la violencia, la prepotencia y la sumisión de otros/as. • Es probable que quien ha sido agresor/a en su infancia o juventud perpetúe conductas agresivas y violentas en las relaciones adultas. nómeno sigiloso de graves consecuencias, ya que aunque puede pasar desapercibido, no por ellos es menos lesivo que el bullying tradicional. Como vemos, la naturaleza peculiar del ciberbullying puede ocasionar consecuencias nefastas para todas las partes implicadas, ya que las acciones de ciberbullying permiten alcanzar magnitudes inesperadamente grandes al tener un impacto potencial que, en ocasiones, escapa incluso al control de quienes acosan. Consecuencias para el maltratado/a • Estados emocionales negativos, tales como ansiedad, baja autoestima, depresión, indefensión, apariencia triste, mal humor y/o ideas suicidas, reacciones agresivas. Expresa disgusto, miedo, soledad, frustración, estrés, irritabilidad, trastornos del sueño y/o altos niveles de estrés permanente. • Somatizaciones o síntomas físicos como dolor de cabeza, dolor abdominal, mareos, cambios en el hábito intestinal, nauseas, insomnio de conciliación o despertares frecuentes. Los síntomas suelen ser de reciente aparición y sin causa aparente. En palabras de la médica pediatra María Angustias Salmerón, “las somatizaciones o síntomas físicos pueden ser la primera manifestación que presente el menor o adolescente, ya que en la mayoría de los casos viven estas situaciones en silencio aunque el cuerpo habla”. • Fobia a ir al centro escolar, evitar la escuela, tener dificultades en concenPara la comunidad escolar • La “audiencia” acabará valorando la agresividad y la violencia como forma de éxito social. • La “audiencia” sufre un proceso de desensibilización agravado por la ausencia de claves socioemocionales de respuesta de la víctima cuando se agrede a través de medios electrónicos. • Todo el entorno social sufre una sensación de indefensión y de incapacidad de reacción similar a la de la víctima. • Puede que las agresiones vayan dirigidas hacia una persona desconocida y que en ellas participen quienes simplemente se encontraron con un determinado suceso que, cuando menos, les hubiera parecido entretenido e incluso divertido.

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indicadores de riesgo

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ontar con claves que faciliten la detección de situaciones de ciberbullying es uno de los pilares fundamentales de la intervención frente a este tipo de problemas. No obstante, conocer lo que es el ciberbullying no es suficiente para asegurar la detección de los posibles casos, ya que una de sus características es la ley del silencio. Por tanto, detectar lo antes posible el problema significará abordarlo en la fase más incipiente y, por ende, con menores consecuencias para los implicados. Es necesario contar con indicadores que nos ayuden a contrarrestar esta ley del silencio y que nos permitan descubrir aquellas situaciones que podrían suponer un riesgo de ciberbullying. No existen personas, situaciones o circunstancias que, de por sí, estén predestinadas a verse implicadas con el ciberbullying, sino que existen factores de riesgo de implicación; es decir, elementos que en mayor o menor medida, predicen o pueden predecir, la probabilidad de que se produzcan situaciones de ciberbullying. Es importante recalcar que estos factores sirven para identificar grupos de riesgo y no para asegurar la implicación. Factores de riesgo y comportamientos, e indicadores de posible implicación directa en ciberbullying Factores de riesgo: • Pasar muchas horas conectado a Internet o con el móvil. • No ser objeto de supervisión parental durante el uso de Internet. • No comentar lo que hace o le sucede en Internet. • Tener, al menos, una cuenta en una red social o similar (Facebook, Tuenti, MySpace, Fotolog, Metroflog, etc.). • Disponer del ordenador o dispositivo de conexión en la propia habitación o en otro sitio en el que no se tiene supervisión cuando se conecta. Posibles indicios: • Molestarse por las interrupciones sufridas cuando está conectado a Internet o usando el móvil. • Tener la necesidad de estar siempre disponible en el móvil, incluso mientras se duerme.

• Usar el móvil en el centro escolar. • Considerar como uno de los peores castigos que se pueden sufrir la prohibición de acceso al móvil o a Internet. • Participar cada vez menos en actividades que supongan la no disponibilidad de Internet o teléfono móvil. • Normalizar el uso de la violencia y abuso de poder, utilizando expresiones como “son bromas”. • Justificar la ley del silencio, utilizando expresiones como “son cosas nuestras”. • Cambiar de humor en situaciones sin acceso a Internet ni teléfono móvil. • Tener actitudes pasivas y poco asertivas, o dificultades para poner límites y decir “no” . Factores de riesgo y comportamientos, e indicadores en una posible víctima Factores de riesgo: • Dar la contraseña de correo electrónico o de algún programa de Internet a algún amigo. • Utilizar la misma contraseña para varios programas o páginas de Internet. • Dar o colgar datos personales en Internet. • Pensar que Internet es un sitio seguro. • Ser o haber sido víctima de bullying tradicional en la escuela. • Intentar reunirse con personas a las que se ha conocido en Internet. • Intercambiar fotos o vídeos personales con otras personas que se han conocido a través de la Red. • Facilitar de forma poco meditada la dirección de correo electrónico o Messenger a desconocidos. • Aceptar como amigos en Internet a personas que no se conoce. Posibles indicios: • Manifestar cambios de humor repentinos. • Mostrar tristeza o desgana para realizar las actividades cotidianas. • Sufrir deterioro de habilidades sociales, especialmente las asertivas, de defensa de sus intereses y derechos. • Tener tendencia al aislamiento. • Poseer baja autoestima o muestras de inseguridad.

No existen personas o circunstancias predestinadas a verse implicadas con el ciberbullying, sino que existen factores de riesgo de implicación

• Rechazar el hablar de situaciones de ciberbullying. • Tener actitudes pasivas y poco asertivas, dificultades para poner límites y decir “no”. Factores de riesgo y comportamientos, e indicadores en un posible agresor Factores de riesgo: • No poseer normas de uso de Internet. • Tener escasa tolerancia a la frustración. • Mostrar actitudes de prepotencia, de abuso de poder y de falta de respeto ante sus iguales. • Falta de respeto a la autoridad, los docentes o los padres y madres. • Evidenciar una actitud negativa hacia actividades cooperativas en las que se potencie la colaboración y el reconocimiento de las cualidades de cada uno. Posibles indicios: • Haberse hecho pasar por otra persona en el móvil o Internet. • Mostrar o pasar fotos o vídeos que considera graciosos, aunque sean humillantes o desagradables para el protagonista del vídeo. • Haber intimidado o acosado a alguno de sus compañeros en la escuela. • Justificar situaciones de ciberbullying protagonizadas por otros. • Justificar la violencia, especialmente la indirecta. • Reducir las actividades que signifiquen no disponer de Internet o el teléfono móvil. 

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factores de protección

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os factores de protección son aquellas habilidades, actitudes y competencias que proporcionan comportamientos responsables, adaptativos y saludables. Conocer los factores de riesgo y contrarrestar su impacto ha sido la estrategia preventiva más utilizada hasta el momento; sin embargo, el fomento de factores de protección es otra forma efectiva de evitar el ciberbullying. Dada la limitación de espacio de este suplemento, solo vamos a dar una breve pincelada sobre estos, aclarando que se pueden trabajar desde el contexto familiar, en los centros escolares y con los propios alumnos. La educación solo puede trasmitirse adecuadamente a través de un sistema coherente de valores. Si los niños y niñas crecen sin tener claro estos valores, no los aplicarán correctamente en su desarrollo como personas. De forma complementaria, es necesario que los padres y las madres se acerquen al entorno digital con curiosidad, sin alarmismos y con la suficiente información como para decir a sus hijos o

hijas cuáles son las virtudes y los peligros de la Red de redes, no solo porque es una herramienta imprescindible en su relación con el entorno social, sino porque constituye una potente herramienta de información y relación familias-hijos/as. Se hace imprescindible, por parte de las familias, el conocimiento de las normas de control y vigilancia sobre los contenidos de Internet al que tienen acceso sus hijos, así como que, desde pequeños, los y las menores tengan claro qué pueden y no pueden hacer en el uso de estas tecnologías. Sin perjuicio de la responsabilidad de control inherente a la función educativa de las familias, los centros escolares deben incorporar mecanismos de respuesta adecuados y eficaces a los nuevos comportamientos detectados, cuando afecten a sus alumnos. En este sentido, se hace necesario un protocolo de actuación frente al ciberbullying que contribuye de un modo eficaz a atajar enérgicamente estos perniciosos comportamientos que, en muchos casos, se gestan dentro del entorno escolar. Para concretar y ampliar todo lo expuesto en este artículo, en el inicio del

próximo curso (2013-2014) vamos a ofertar un curso on-line sobre ciberbullying que ayude a profesionales de la enseñanza y familias de nuestro alumnado a dar respuesta a esta necesidad detectada y que, lamentablemente, afecta a una gran cantidad de nuestros estudiantes.

Elabora:

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