DOS MURALES USA

(Carlos Martínez Rivas) de palo a anudar la hedionda correa que estranguló el pulgar uñavioleta. 2 Si arqueado lomo asume curva de la convexa desventura talón legible pende y pesa sobre el centro de la Esfera A prudente distancia tu cautivo incógnito espío ese talón. El mismo callo pulido criso elefantino machacasesos que ya supimos. Tampoco me son extraños estos Peñazcos. Tales acantilados. Reconozco esos escollos llameando apagándose extraviándome llamándome uno desde el otro Caribdis desde Escila Con laringuilla de luciérnaga y soplo. El sarro el moteado el itinerario de orugas en fila india bajo la hojosa humedad (Taumato

I. LA MUERTE ENTRANTE
(MURAL DIURNO) Un espíritu me pasó por delante, los pelos de mi carne se erizaron; plantóse el espectro ante mis ojos, y no reconocí su rostro ELIFAZ EL TEMANITA 1 Mientras que prisionero de la escalerillas de escape, los patios pozos y las asquerosas cremas en pie de querubín; bajo la alta pública mecida cuna de luz en va y vén; por la batiente lámina de reflejo y ráfaga entras: en sandalia la planta pie celeste. A mano grande como pie abierto como risa. Suelta la crin de púrpura y herrumbre, greñas amparando la negligencia del siglo. Tintorera te sientas cruzada a tranca y signo: X Sables Cerrojo agujas de tejer en ovillo. Te pliegas a azotar el suelo con la suela

poea processionea) No me son ajenas aquestas pecas la tórrida desolación la arena del mediodía el sol mosqueado de pepescas muertas en la cesta y el sedal y la red y la ristra de huevecillos y la lona nacida y el chiqüije (¡de memoria esos arrecifes!) resumo: he visto esas escarpadas espaldas de mujer a merced mía soltándose las media a la entrada de un lecho donde ya espero. 3 Pero no te conozco Máscara désta Muerte CARÁTULA ESMERALDA TOPACIO ¡huy, ROJA! ¿quién es eso? espectro para la fertilización del pánico. (No el viejo miedo sino verde césped. Césped más nuevo que el cielo, más fresco que el cielo como césped verde. El chorro jardinero tableteando girando niñas con regaderas regando en pánico y la cortadora de césped haciendo césped más tierno que el verde cielo del césped del cielo verde verdeando los lozanos vastos altos pastos del pánico el que viene el entrante el consentido el mimado de la alborada. No anunciado aún en el Cartel que un metro más pequeño que el cielo amanece. Pero más nuevo ¡ah, eso

sí! húmedo sin pájaros en blanco. Sólo el vacante anuncio sin anuncio. El pálido empapelado rectángulo. La escoba de estopa el cubo del engrudo el largo andamio solitario) 4 Te desconozco. Rezongas y te revuelves a lo durmiente de tres perfiles y cinco codos. Farfulla amordazada con alfileres tu modista maldita midiéndote con la sierpe amarilla mordiendo el agraz del pecho la espina del flanco bermeja hermana de Lilith árbol de la muerte higuera seca calcinado agavanzo. 5 Pero injértame en la esquina viva. Aprieta las rodillas de cráneos de mellizas. Cierra las piernas cierra las tijeras de la Parca. Prénseme la trampa de tu hueso. Sienta la presión de tu muerte. Sepa el grado exacto de prensibilidad de la muerte encarnada de la carne descarnada de tu esqueleto escarlata. 6 ¿Y viste, así que se fue, el si-

tio sucio de sangre y polvo? Sí. Y pensé: de temer es pueblo de tales mujeres. Y pensé en la hija de Merarí, Judith, en el Dios que herirá por mano de mujer, en que visiones así confirman nos que lo Peor está y aún no acaece.

3 Aquí en cada esquina día a día todo el año al sol ensordecedor el taladro horada la cáscara de asfalto perfora buscando roca halla sólo turrón poroso alza polvo semanal 4 ¡Ay, en verdad, más te valiera Padre dar al hijo que te pidiere aquí pan, una piedra! Un adoquín que roer en vez de miga de papel PADRE nuestro que estás, que eres, dale a tu hijo un raigón angular, fresca cantera.

II. AQUÍ FALTA LA PIEDRA
(MURAL NOCTURNO) 1 Ajeno en la respiración ajena atravieso noche sin piedra lejos un ángulo de cielo relampaguea una estrella se cruza de un agujero a otro fragmento de astro trozo de tiza en lo pizarroso 2 STOP ROAD CLOSED (cerco de estrictos parpadeantes fuegos fatuos maderamen escombros fosos falsas tumbas que abriera simulacro de piedrasobrepiedra)

Una baldosa de atrio para el tacón, su retiñido para el tímpano ¡tanto pedir! Una astilla de granito para Sísifo un guijarro adecuado a sus hábitos. 5 ¡Y dormir! laja sobre bloque, dolmen donde para morir ese segundo hondo de la nada y sueño de la vida. En alianza con las secretas inextricables apresuradas vertientes (aunque espera: más bien lentas… ¡Sí! Veneros fluyendo apenas un poco más lentos que el tiempo), piedra contra la piedra viva. Puesto el oído en el profundo callar de su corazón acueducto mientras los últimos jirones de temor se demoran en nuestra carne. Que de noche tenemos miedo porque falta la piedra. Y da pavor el cartón. La ciudad de cajas vacías. Su rumor solitario de papel triturado por cucarachas. 6 ¿Acaso aquí, el grito del vendedor; el silbido de la ramera; el toc toc del cojo; los arrastriscos contrahechos en sus muñones, como candelabros arrumbados;

¿acaso el pobrecito hablador; la miseria y su tonadilla digo, su desdentado hueco músico halló pérdida pozo eso en la colmenar oreja vacía de la piedra? No. Entonces ¿quién entonces, quiso cantar LA PIEDRA aquí? Piedra qué? cuál? ¿Piedra la arcilla, piedra la cal la arena la alta rueda donde el hormigón golpea? ¡Yo Dije PIEDRA PIERRE STONE SASSO STEINNNNN! Quise querría creo querer decir la roca Cristo la piedra Pedro el empedrado patio el pretorio el canto del peldaño el canto rodado el canto del gallo y los sollozos Los amargos y largos sollozos.