Ya lo dijo Hegel: “Para toda tesis existe una antítesis” por ello analizaremos los conceptos psicoanalíticos extraídos

de los conocimientos de S. Freud para relacionarlos con los contra argumentos con los que Simone de Beauvoir se a opuesto a la concepción de la “moral femenina” que Freud propuso. Considerando que para Freud : “la mujer es, tomada a partir del hombre”, este inicia una profunda retrospección consigo mismo que le lleva a analizar al concepto de “mujer en sí”, como una ambigüedad a la disposición sexual del hombre de la cual surge la mujer la cual es una “sujeta” que quiere ser tomada y aceptada como posesión. Freud concibe que toda mujer se halla en una encrucijada que finaliza con el “autodescubrimiento de su castración” que la dirige hacia la inhibición sexual o la masculinidad (en cuyo caso necesita amar a un hombre). Freud nombra la “feminidad” no como diferencia anatómica, ni impuesta por la realidad social sino como: “la necesidad de una actividad con fines pasivos”, que se distancia de la masculinidad que reúne tanto fines activos como pasivos. De hay se extrae la escasez del “don de la sublimación” en las mujeres, “la indudable inferioridad intelectual de tantas mujeres” que “ha de atribuirse a la coerción mental necesaria para la coerción sexual” Freud nos impulsa en toda su vida a que no nos dejemos apartar por las réplicas de los feministas de ambos sexos, que están afanosos de imponernos la equiparación y la equivalencia absoluta de los dos sexos sin estar asociado a la feminidad ya que la mayoría de los hombres quedan atrás del ideal masculino sin ser por ello femenino. Simone abrió el camino hacia nuevos ideales que le costaron la expulsión como profesora de la escuela freudiana de París. Ella contra argumentaba a Freud que es el hombre el que ve no ve en la niña nada que se parezca a él y se queda horrorizado por ello. Entonces construyen un paralelismo entre el miedo masculino a la castración y la envidia femenina de pene; pero es el hombre el que tiene miedo a la castración y el que quiere ver reflejado ese miedo en la mujer. Si el tranquilizador espejo femenino no diese esta imagen, es decir, si la mujer no sintiese envidia de pene, se vendría abajo la construcción masculina narcisista. Todo ello continua vigente en una sociedad dividida en dos grupos en la que unos (hombres) luchan por mantener la supremacía del poder y otros ( mujeres) luchan por mantener un estatus equitativo con ellos como si de amo y esclavo se tratara.

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