LA VISTA FIJA

ALEJANDRO TAPIA SAN MARTÍN

Carpe Diem Ahora Ten a bien levantarte de ese prado Que la sombra sin seso no es placer verdadero Y ya que nuestra época no ha quemado sus pestañas Ni sus codos extenuado Hemos nosotros de dudar entonces de su descanso.

Presentación Soy la clase de hombre Que por las noches Al ver los números sorteados En los juegos de azar Cree, que de haber participado, Otros serían los dígitos de su lotería.

Sueños En ocasiones Tenemos sueños escatológicos; Fantaseamos con un Fin Que nos revele el sentido De los cataclismos que se repiten una y mil veces Por nuestras pantallas.

Vecindario “Los cubos desbordantes de basura sugieren abundancia más que escasez”. Ian McEwan.

I Las pequeñas grutas se encuentran vacías, Los santos han resbalado de las manos de los más viejos O han sido víctimas de los pelotazos de los niños, Animitas pervertidas se han transformado en refugio para los perros vagos Y las mujeres cuelgan su basura en el brazo de una cruz manca.

II La lluvia cae como siempre Pero no riega ningún cultivo La tierra, cubierta de maleza y espinas, se ha convertido en un enorme lodazal En el que los niños se entretienen apedreando a las ratas.

III De madrugada Los hombres se apuran en alcanzar un fantasma inexistente, Luchan por grabar sus nombres en una placa Que los recuerde cuando el viento se entretenga con sus cuerpos Colgados del brazo de una cruz manca.

Abuelos Una vez que el futuro les ha dado la espalda Comienzan a sospechar Que algo se trama entre los objetos Y duermen con un ojo abierto Creyendo oír que por la escala asciende La venganza de la china.

Ficciones El futuro se encarga de avalar cualquier esfuerzo Mientras el día reitera severo su amenaza. Los hombres luchan por algún día respirar aliviados, Pero se avergüenzan del sopor y del cansancio Y ven con desconfianza la calidez de la sombra Que se extiende sobre los parques.

Consideraciones en favor del águila Solemos imaginar al ave reanudado el vuelo con el pico y las plumas salpicados de sangre fresca. No consideramos que luego del festín las alas pesan tanto como el vientre Y que el divino justiciero debe alejarse andando con la indignidad de un pato vulnerable a tantas rocas que ruedan cuesta abajo al final de cada jornada.

Progreso No venga el cielo ahora a lavarse las manos Que si del círculo del tiempo hicimos una recta Fue para alcanzar algún día el paraíso.

Realismo Las cosas van volviendo una a una a su lugar O se ubican donde debían estar: Los lápices en el lapicero, las llaves en el llavero Y el llavero atado a un pantalón Cuya talla no deja de aumentar. En la libreta Los apuntes han sido reemplazados por direcciones Y números de teléfono, Las ideas por proyectos Las dudas por una lectura más informada.

Abdicaciones Veo el rostro de la tiranía En el cuerpo bronceado de la chica de la televisión Y depongo mis armas mientras ella hace lo mismo con su vestido.

Imagine Imagina Que el zurear de las palomas Son los ahogados gemidos de su vecina Y se apega a la pared Presa del mismo deseo que él y ella Abaten en soledad.

Sábado en la noche La rubia de la televisión Sonríe y se desnuda. El estúpido de mi vecino Ha de pensar que se dirige a él Pero yo sé que bailas para mí, mi amor Sé que tú sólo bailas para mí.

Cepillo de dientes Ayer supe que estaba enamorado de ti Cuando en el baño Quise que mi cepillo de dientes Estuviera junto al tuyo En el vasito rojo Sobre el lavamanos.

Inmersión Antes de hundirse Repasó todo aquello que dejaba pendiente; Agobiado, perdió el aire: Las aguas nada tuvieron que ver con su deceso.

A modo de poética Pude tomar la decisión de no errar Pero he preferido sincopar la duda y la certeza Con la eventual cadencia de algunas palabras.

Felicidad La felicidad ha de venir y ya no escribiré no necesitaré apuntar frases por su ausencia

simplemente desapareceré sin dejar pruebas y sin necesidad de dejarlas.

Póngase usted en mi lugar “No creas que se puede engañar a una persona inteligente esquivando las

dificultades del inefablemente difícil arte de la buena prosa mediante el artilugio de fraccionar la composición en versos.” Ezra Pound, El arte de la Poesía. Arrendamos esta casa Primero ella vivía aquí sola Yo venía después del trabajo Y partía antes de cenar. Lo decidimos una tarde Cansados de la monotonía sexual que nos imponía mi auto Soy profesor de un liceo fiscal No tenía para moteles Tuve en los primeros encuentros, es cierto Pero es que siempre se puede hacer un esfuerzo O una excepción. Como decía, el auto nos sirvió por un tiempo Pero un Lada termina por apagarle el fuego a cualquiera El asiento del copiloto no se podía reclinar En el del chofer ella se golpeaba con el manubrio Un par de veces nos alejamos a miradores que ella conocía Donde nos atrevíamos a amarnos al aire libre Hasta que un grupo de vándalos nos agarró a piedrazos Imagínese, a mis años teniendo que correr con las nalgas al aire Escuchando las vulgaridades que le gritaban a ella Y yo sin poder ayudarla, apurándome en llegar al auto Cubriéndome la cara, no fuera a ser cosa que me reconocieran Ella llorando, con los calzones perdidos Yo sin calcetines y el auto abollado No podíamos continuar así. Así que arrendamos esta casita

Yo pagaba el arriendo y le dejaba de cuando en cuando Algún dinero para sus gastos Pero empezó a sentirse sola Llamaba a mi casa La casa de mi familia, ¿me entiende? Y mi mujer terminó por saberlo Mis hijos me echaron con lo puesto Si hasta pensé que el mayor me iba a golpear. Llegué con mis cosas esa noche Ella dormía como un angelito Abrió los ojos y me vio sentado a su lado Miró el reloj, me abrazó y se puso a llorar. Esa noche hicimos el amor como no lo había hecho antes Y la vida nos fue bastante bien: Mientras me duchaba ella preparaba el desayuno Nos despedíamos con un beso largo y yo, Entre clase y clase, pensaba en ella. Pero mi mujer no tardó en reclamar mi sueldo Tuvimos que cambiarnos a una casa aún más pequeña; Dos habitaciones, una que utilizábamos de cocina, comedor Y que yo improvisaba como oficina Y otra donde apenas alcanzaba la cama El baño tenía hongos y el barrio era peligroso. Ella no salía, no se peinaba Yo llegaba cansado y dormía mal Las paredes eran delgadas, escuchábamos los ronquidos del vecino Y ella no quería que nos oyeran haciendo el amor Salimos un par de veces a algún mirador Pero el dinero comenzó a escasear y tuve que vender el auto. Nos quedábamos en casa Acostados incómodos en la cama deshecha

Había platos sucios sobre el televisor Que siempre estaba encendido No tenía dinero para que ella fuera a la peluquería Y ella se vengaba negándose incluso a lavar sus dientes Queriéndome decir que todo aquello era mi culpa, Que mirara lo que había hecho con ella. Comenzó a beber, comenzó a engordar Quise volver con mi mujer, fue inútil Yo también comencé a beber A llegar tarde a mis clases A no acudir a mis clases Para quedarme en casa gritándome con ella Arrojándonos los platos por la cabeza Escuchando cómo los vecinos nos golpeaban las paredes. La idea fue de ella Yo al principio me opuse, luego, no es que estuviera de acuerdo Pero si ella quería hacerlo yo no se lo iba a impedir: Se arreglaba bien, se ponía ropita apretada Y algún calzón bonito Volvía con algo de dinero, nunca demasiado Y yo preparaba cualquier cosa para comer Había noches en que simplemente no volvía O llegaba ebria y se dormía vestida. Una mañana salió con un vestido que yo le había regalado Cuando aún tenía trabajo Y no volví a saber de ella, hasta que una pareja de policías Vino a hablar conmigo. Habían encontrado su cuerpo entre unas ramas río abajo, Me preguntaron si sabía de alguien que quisiera matarla -Mi mujer- dije, y les di la dirección.