Memorial Day

Recordaré al hermano muerto, Camarada diestro en la lucha ajena, Representante de la República Perfecta, La de trabajos prometidos y ataúdes concedidos.

[Luego, la ignominia. Del olvido, de la carta oficial, La bandera triangularmente ofrendada A un cuerpo inútil, Macerado, roto.]

Recordaré al hermano muerto, Ignorada piltrafa, Obnubilado por la sed de gloria, Transformada en bayoneta y munición, Para después caer, Perderse en el foso, Millares de reportes oficiales Haciendo las veces De miserable lápida.

Recordaré al camarada sumiso, Carne de cañón, Forzado a la lucha ajena, Por el país-escarnio, Vórtice de miseria humana.

Hermanados en la muerte, Mirándose unos a otros, Avanzan Descifrando los signos De un presente arrebatado, Del usufructo que beberán Hijos que son suyos.

Y al encontrarse, de frente, Con la Tierra-Madre, Origen y fuente de toda vida, Perciben la falacia De una libertad cedida En la cláusula tal del inciso tal del párrafo tal, Del contrato firmado con sangre, Y pagado con salvas.

He visto del mundo la estupidez, Hermano.

He visto tu rostro -miles de rostrosA quienes olvidaron también.

Hoy te recuerdo, no como lacerante imperfección De la mecánica celeste. Hoy vislumbro otro presente posible: Aquel donde tus hijos emancipados De las tiranías invisibles, Dobleguen de una vez Para sí el porvenir.

[Cuando ofrenden la vida no por una promesa rota, No por el espejismo del progreso abstracto, Sino por el aquí y ahora, Este presente, Multiforme, Al que dolorosamente Renunciaste.]

Que tus hijos no te olviden. Que tus hijos te perdonen.

Francisco Arriaga. México, Frontera Norte. 27 de Mayo de 2013.

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