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La importancia de la escucha.

¿Cómo aprender a escuchar?


Respuestas de escucha y respuestas de acción. (resumen)

¿Quién está dispuesto a escucharnos en este mundo?

¿Si no un amigo y un maestro, un hermano,

Un padre, una madre,

Si no una hermana, un vecino, un hijo,

Si no un señor, un campesino?

¿Nos escucha el consejero? La noble señora,

El hombre noble, que están cerca de nosotros?

¿A quién se puede decir, aquí estoy?

¡Mira mi desnudez, mírame aquí las heridas,

El sufrimiento secreto, la desilusión,

Los temores, el dolor, el desagrado indecible,

El miedo, la soledad!

¡Escúchame por un día, una hora solamente,

Solamente un momento para que yo

No perezca en el horror del salvaje aislamiento!

¡Oh dios, no hay ninguno que me escuche!1

Séneca.

1
Séneca (65) en Wilfried Weber (1975, Guida al coloquio psicoterapéutico.
Roma: Cittá Nuova Editrice, 1979, p.72, cit. Pos. Jesús Madrid (2005: 379).
Con este poema de Séneca se inicia este trabajo que busca realizar una
síntesis de las diversas lecturas realizadas en torno a la escucha dentro del
proceso de ayuda terapéutico.

Y con el poema de Séneca puedo llegar a vibrar y experimentar el mismo


sentimiento que produce el no ser escuchado. Con harta frecuencia hay fuertes
sentimientos en el corazón que necesitan ser expresados, unas lágrimas que
quieren salir, una felicidad que no puede expresarse con palabras o
simplemente la necesidad de compañía que pueda estar a nuestro lado sin
decir nada. Y lo expresado bellamente el poema: es triste y frustrante cuando
no hay quien escuche, quien realmente esté dispuesto a escuchar, dejando de
lado preocupaciones, deberes, tares, pensamientos, prejuicios, consejos fáciles.

Y debido a que también nosotros además de necesitar ser escuchados


buscamos escuchar a aquellos que tienen alguna alegría o una pena que
contar, debemos encontrar las habilidades que nos permitan no sólo
comprender el contenido explícito del lenguaje que sirve de poco, sino
también captar todo lo que persona expresa con lo que dice. En pocas
palabras, hay que educarse para poder escuchar y no sólo oír.

En la presente síntesis se presentarán dos de las posibilidades mediante las


cuales el agente de ayuda puede responder al ayudando. Se presentarán los
principales conceptos que serán tomados de Fernández Liria y Cormier y
Cormier.

En un primer momento se estudiará la importancia que tiene la escucha por


parte del agente de ayuda. Se utilizarán en el mismo sentido “paciente”,
“cliente”, “ayudando” refiriéndose a la persona que es escuchado o que solicita
una entrevista de tipo terapéutico. De igual modo, el que guía la entrevista es
llamado entrevistador, facilitador, psicoterapeuta, agente de ayuda.

La actitud del entrevistador facilita o dificulta la actividad narrativa del


paciente durante la entrevista. Fernández (2002, p. 23)

Resulta importante la disposición para recibir la comunicación del paciente. La


escucha se traduce en manifestaciones físicas, posturas, gestos, movimientos,
miradas, expresiones faciales, tono, volumen o ritmo de la voz. Con todos
estos elementos se busca que el entrevistador se concentre en el mundo de
significados del paciente y así estará manifestando interés por él. (Fernández,
2002: 23).

A continuación presentaré algunos elementos actitudinales que ayudan a


demostrar interés. Postura física del terapeuta, que incluye el ángulo (no
de frente al entrevistado), la inclinación hacia el frente, la apertura de brazos y
manos, el contacto visual, la relajación.
Actitud interna del entrevistador: En este ámbito se busca: silencio
intrapsíquico, suspensión del juicio.
También es muy importante prestar atención a los siguientes elementos,
puesto que proporcionan mucha información valiosa acerca del paciente.

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Atención a lo no explícito, discurso incompleto, contenido implícito
(estos contenidos incluyen los significados que no están explícitamente dichos
que pueden deducirse de lo que el entrevistado dice), discurso evasivo,
omisiones, discursos recurrentes, atención a la comunicación no
verbal, apariencia general, auto cuidado, actitud corporal, expresión
facial, voz, reacciones neurovegetativas, características físicas.
(Fernández, 2002).

RESPUESTAS DE ESCUCHA O FACILITACIÓN DE LA ACTIVIDAD


NARRATIVA DEL PACIENTE.

En este apartado se presentarán dos posturas que en lo general son similares


pero que, sin embargo, cambian en el nombre y en la amplitud de los
conceptos.
En un primer momento se presenta la postura de Fernández Liria quien habla
de facilitación de la actividad narrativa del paciente. Posteriormente, se
presentarán los conceptos de Cormier y Cormier quienes denominan
respuestas de escucha al mismo tipo de habilidades.

Fernández Liria (2002) incluye dentro de la fase de facilitación de la actividad


narrativa del paciente la paráfrasis, el reflejo empático, la recapitulación, las
preguntas abiertas y cerradas, la clarificación y el silencio.

Por su parte, Cormier y Cormier (1994) presenta como respuestas de escucha


la clarificación, la paráfrasis, el reflejo y la síntesis.

Veamos en primer lugar a Fernández Liria.


Para Liria existen señales de escucha que buscan animar para que el hablante
continúe expresándose. Algunos ejemplos de ello son el fijar la mirada,
levantar las cejas, hacer un movimiento con las manos, inclinarse hacia el que
habla, emitir un sonido inarticulado como aja, o una palabra como “si”,
“comprendo”. (Fernández, 2002: 34).

Por su parte, parafrasear consiste en la repetición de la idea que acaba de


expresar el paciente. Al hacer la repetición se utilizan las mismas palabras que
permitan formular lo expresado con el objetivo de que transmitir al paciente la
idea de que el terapeuta se interesó por lo dicho y de que la comprensión sea
la adecuada.

La paráfrasis tiene como finalidad ayudar al paciente a centrarse en un tema o


aspecto del mismo. La paráfrasis se centra en los acontecimientos,
comportamientos y pensamientos y no en las emociones que podemos suponer
implicadas en ellos. (Fernández 2002: 35). Con la paráfrasis se busca que el
paciente se sienta comprendido.

A continuación se abordará el reflejo empático. Para empezar, la empatía se


refiere a la capacidad de poderse poner en el lugar del otro y darse cuenta de
cuáles son sus sentimientos y de cómo es su experiencia de esa situación.

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Existe una aptitud empática y una actitud empática. La segunda es aquella que
pude modificarse con el entrenamiento y que es cultivable personalmente.
Consiste en la disposición de una persona en un momento dado a ponerse en
lugar de la otra. Además, hay una intervención empática, durante la cual una
persona se dispone a escuchar a otra para hacerse cargo de su experiencia y
es capaz de hacerle ver que lo ha hecho. Para ello, el reflejo empático es una
de las habilidades más importantes. (Fernández, 2002: 36-37). El reflejo se
constituye por dos partes. En un primer momento, está la paráfrasis seguida
de una aseveración que pone en relación esta situación con un sentimiento o
emoción que, en la mayoría de los casos no ha sido dicho directamente por el
paciente, pero que se puede extraer de lo expresado. La fórmula del reflejo
empático podría ser así: ______________(emoción)___________, cuándo/ por
qué/________________ (hechos/ideas) ________________. Por ejemplo, te
molestaste por el comentario que te hicieron.

El reflejo empático se puede utilizar cuando lo que se pretende es centrarse en


los sentimientos. También ayuda para buscar la naturaleza de los sentimientos
experimentados, entrenar la capacidad de ponerles nombre y hacer
reconocibles los sentimientos. (Fernández, 2002, 38).

Para Fernández Liria, la recapitulación es el resumen o síntesis de lo que le


ha sido comunicado por el paciente. Su utilidad está en que sirve para
interrumpir un discurso demasiado largo. Otra función es la de seleccionar y
enlazar entre sí fragmentos de una sesión para centrar la conversación
posterior. (Fernández 2002: 40).

Fernández Liria, también explica las preguntas como un modo para facilitar que
el paciente siga hablando. Las cataloga como preguntas abiertas y
preguntas cerradas. Las preguntas suelen ser un poderoso instrumento
para guiar la conversación y son utilizadas por todo tipo de entrevistadores. Es
importante destacar que las preguntas pueden presentarse sin la forma
explícita de una pregunta. A continuación algunos ejemplos de frases que en
realidad son preguntas: platícame algo acerca de lo que viviste en estas
vacaciones, dígame su opinión acerca de este acontecimiento.

Preguntas abiertas son todas aquellas que empiezan con ¿qué?, ¿cómo?, ¿por
qué?. Se recomienda no comenzar con esta última pregunta pues resulta
problemática y en algunos casos acusatoria. Por otra parte las preguntas
cerradas son aquellas que pueden ser respondidas con un sí o un no. Ayudan
a precisar o cuantificar algo. ( Fernández, 2002: 43).

La clarificación para Fernández es utilizada para caracterizar aquellas


intervenciones en las que el terapeuta solicita al paciente que especifique y
aclara el significado concreto de una palabra o de algún aspecto de su
narración. Por lo general, debido a que el terapeuta desconoce el mundo de
significados del paciente suele ser muy importante clarificar a qué refiere el
paciente cuando utiliza algunos términos. No se puede dar nada por
sobreentendido. Solicitar clarificación parece no ser una habilidad difícil. A lo
que sí se debe prestar atención es a la habilidad para detectar sobreentendidos
y solicitar la clarificación. (Fernández, 2002, 45)

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El silencio es otro instrumento durante la entrevista. Sirve para que el
paciente pueda construir o repensar sus experiencias. También el silencio
invita a seguir hablando o demuestra respeto e interés por lo que se dice.
(Fernández, 2002, 45)

Continuemos ahora con Cormier y Cormier ( 1994).

Debido a que la escucha es un elemento vital en toda comunicación


terapéutica, Cormier y Cormier proponen respuestas de escucha para
transmitir empatía e interés al cliente.

Un primer paso de la escucha efectiva conlleva tres modalidades sensoriales


fundamentales: a) visual (imágenes: claro, mira, parece) b) kinestésica
(experimentación/contacto: sensación, siente, capta, toca), c) auditiva
( sonido: oye, dice, suena).

En este aspecto, para poder transmitir una mayor empatía e interés se


recomienda conectarse con el canal del cliente para responderle. De este
modo el cliente percibirá que se aprecia el mundo, la vida, los acontecimientos
desde su propio marco de referencia. (Cormier y Cormier, 1994: 141)

A continuación las cuatro respuestas de escucha de estos autores:

La clarificación tiene el propósito de a) favorecer la elaboración del mensaje


por parte del cliente, b) comprobar la precisión de lo que ha entendido al
cliente, c) clarificar los mensajes vagos o confusos. Este tipo de respuesta
puede tomar alguna de las siguientes formas: ¿quieres decir que?, ¿estás
diciendo que…? (Cormier y Cormier, 1994: 142)

En la clarificación existen cuatro fases (Cormier y Cormier, 1994: 145)


.
1. ¿qué me ha dicho el cliente?
2. ¿hay apartados ambiguos o faltan aspectos para completar el mensaje
que debo comprobar? Si así es, ¿qué falta? De lo contrario se puede
optar por otra respuesta más adecuada.
3. ¿Cómo puedo oír, ver o captar la forma de iniciar esta respuesta?
4. ¿Cómo puedo saber si mi clarificación ha sido útil?

Ahora bien, antes de continuar con el parafraseo y el reflejo habrá de


detenerse para poder escuchar tanto el contenido como el afecto del mensaje.
Todo mensaje tiene alguna información sobre las situaciones o preocupaciones
del cliente y sobre los sentimientos de éste. El contenido se compone de la
parte informativa, mientras que el apartado afectivo se compone de las
expresiones de sentimientos o el tono emocional del mensaje. (Cormier y
Cormier, 1994: 146)

La paráfrasis es la repetición del contenido del mensaje del cliente. Se


subraya la parte cognitiva del mensaje. Ayuda al cliente a a) centrarse en el

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contenido de su mensaje, b) subrayar el contenido cuando la atención a los
sentimientos es prematura o autodefensiva. (Cormier y Cormier, 1994: 143)

Al igual que en la clarificación, en la paráfrasis existen cuatro fases y la


comprobación, mismas que se presentan a continuación.

1. ¿qué me ha dicho el cliente?


2. ¿cuál es el contenido del mensaje, a qué persona, objeto, idea o
situación se refiere el cliente?
3. ¿cuál puede ser un tema de inicio adecuado que coincida con los
términos sensoriales utilizados por el cliente?
4. ¿cómo puedo convertir el contenido clave del cliente en mis propias
palabras?
5. Comprobación de la utilidad de la paráfrasis. (Cormier y Cormier, 1994:
149)

El reflejo (respuesta a los sentimientos) consiste en la repetición de la


parte afectiva del mensaje del cliente, el tono emocional. Este tipo de
respuesta ayuda al cliente a a) expresar sus sentimientos, b)a experimentarlos
con mayor intensidad, c) a ser más consciente de los sentimientos que le
dominan. D) a conocer y manejar sus sentimientos, e) a discriminar entres sus
diferentes sentimientos con mayor precisión. (Cormier y Cormier, 1994: 143)
Las fases propuestas por Cormier y Cormier para realizar el reflejo son seis
(1994: 155).

1. ¿qué palabras relativas al sentimiento ha empleado el cliente?


2. ¿Qué sentimientos están implícitos en el tono de voz y conducta no
verbal?
3. ¿cuál puede ser una buena selección de palabras relativas al afecto que
describan con cierta exactitud los sentimientos del cliente en su mismo
nivel de intensidad?
4. ¿qué modo de inicio puede ser idóneo para que coincida con los
términos sensoriales utilizados por el cliente?
5. ¿cuál es el contexto o situación que rodea a los sentimientos que voy a
parafrasear?
6. ¿cómo puedo saber si mi reflejo es preciso y útil?

Un ejemplo de un reflejo sería el siguiente: Parece que estás muy molesto con
la persona que extravió la información que le diste.

La síntesis consiste en dos o más paráfrasis o reflejos que condensan los


mensajes del cliente o la sesión. Sirven para a) enlazar los múltiples
elementos de los mensajes que del cliente, b) identificar un tema o modelo
común, c) interrumpir la excesiva ambigüedad y d) resumir el progreso.
(Cormier y Cormier, 1994: 143).

Los pasos de la síntesis se expresan en la estrategia de aprendizaje cognitivo


que se presenta aquí: (Cormier y Cormier, 1994: 157).

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1. ¿qué me ha estado diciendo hoy y a lo largo de este tiempo el cliente?
¿cuáles son el contenido y afecto claves?
2. ¿qué ha estado repitiendo una y otra vez el cliente? ¿cuál es el patrón o
tema?
3. ¿qué modelo de inicio puede ser útil para que coincida con los términos
sensoriales que emplea el cliente?
4. ¿cómo puedo saber si mi síntesis ha tenido algún valor?

RESPUESTAS DE ACCIÓN O FACILITACIÓN DE LA GENERACIÓN DE


NARRATIVAS ALTERNATIVAS ESPECÍFICAS.

La interpretación para Fernández (2002) es utilizada con mayor preferencia


por los que adoptan un enfoque psicoanalítico. Es una interpretación compleja
en la que un síntoma se presenta al paciente como el resultado de una defensa
ante la ansiedad que provoca la irrupción de un determinado impulso o deseo
inconsciente que resulta conflictivo por ser incompatible con la idea que el
paciente tiene de sí mismo o de lo que él mismo debería ser, o por entrar en
conflicto con otros deseos o impulsos que tiene simultáneamente (p. 45).
Interpretación será utilizada para referirse a cualquier intervención del
terapeuta que apunte a un significado de un elemento narrativo que no es, en
ese momento, accesible para el paciente. La interpretación busca hacer
aparecer un significado nuevo a la narrativa del paciente: el que lo narrado
responde a la repetición de un patrón que se manifiesta en distintas áreas y
momentos de su vida. (p. 51).

La confrontación consiste en poner de manifiesto contradicciones existentes


en las narrativas del paciente. (Fernández, 2002:52).

El informar sirve para facilitar al paciente la identificación de las opciones de


que dispone. La información debe formularse de manera comprensible y
buscar que haya sido comprendida. (Fernández, 2002: 53).

Dar instrucciones es otra de las respuestas del terapeuta.

Se pasará ahora a estudiar las respuestas de acción que proponen Cormier y


Cormier: la prueba, la confrontación, la interpretación y la información. (1994.
P. 168).

Antes de continuar se presenta el concepto de temporalización. Esto es el


momento en el que se introducen las respuestas de acción en la entrevista.
Antes de introducir las respuestas de acción se precisa haber escuchado y
establecido rapport con el cliente.

La prueba es una pregunta o solicitud abierta cuyo propósito es para las


preguntas abiertas: a) iniciar la entrevista, b) favorecer la profundización
acerca del cliente u obtener información, c) para obtener ejemplos específicos
de conductas o sentimientos del cliente, d) para motivar la comunicación con el
cliente. Y para las preguntas cerradas: a) limitar el tema que se comenta, b)

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obtener información específica, c)identificar los parámetros de un problema o
cuestión, d) interrumpir al cliente, para cerrar la sesión. (Cormier y Cormier,
1994: 170).

A continuación se presentan algunas sugerencias para la elaboración de las


preguntas. Hay que formular preguntas centradas en los problemas de los
clientes. Después de cada pregunta se sugiere dejar un espacio para que el
cliente pueda pensar en la respuesta. Es aconsejable formular sólo una
pregunta a la vez. Finalmente se sugiere evitar todo tipo de preguntas
antagonistas o acusadoras. También existen fases para la aplicación de
pruebas:

1. ¿cuál es el propósito de mi prueba?


2. ¿puedo anticipar la respuesta del cliente?
3. ¿si conozco el propósito de mi prueba, cómo puedo formular mi prueba
para que sea más efectiva?
4. ¿cómo puedo saber si mi prueba es efectiva? (Cormier y Cormier, 1994:
171-2).

Por su parte, la confrontación se utiliza para describir la discrepancia del


cliente. De este modo se puede a) identificar los mensajes mixtos del cliente y
b) explorar otras formas de percibir la situación propia o de la de los otros.
(Cormier y Cormier, 1994: 170)

Se presentan algunas reglas básicas de la confrontación. Ésta debe ser


transmitida de tal modo que ayude al cliente a examinar las consecuencias de
su conducta más que a defender su acción. Por su parte, el cliente puede
reaccionar de diversos modos a la confrontación como la negación, la
confusión, la aceptación falsa y la aceptación genuina. (Cormier y Cormier,
1994: 175, 177). Del mismo modo que las respuestas anteriores de acción,
también la confrontación sigue algunos pasos:
1. Observar al cliente para identificar las discrepancias o el mensaje mixto.
2. Sintetizar los diferentes tipos de la discrepancia. Un modelo que ayuda
puede ser el siguiente: por una parte____________ y por
otra__________________. (evitar el uso de pero o sin embargo).
3. Incluir los términos sensoriales empleados por el cliente.
4. Evaluación de la efectividad de la confrontación. (Cormier y Cormier,
1994: 178).

La interpretación es la posible explicación o asociación entre las diferentes


conductas de los clientes. Su objetivo es: a) identificar la relación entre los
mensajes implícitos y las conductas del cliente, b) examinar la conducta del
cliente de un modo alternativo o mediante otra explicación y c) para añadir a la
auto comprensión del cliente como base de acción. (Cormier y Cormier, 1994:
170). Las cinco fases en la interpretación son las siguientes:
1. Escuchar e identificar el significado implícito de los mensajes del cliente.
2. Formular una interpretación que proporcione al cliente una forma
levemente diferente de observar el problema o aspecto.

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3. Asegurarse de que su punto de vista sobre el problema, su marco de
referencia, enfatiza más los factores positivos que los negativos o sobre
los aspectos que el cliente puede modificar o cambiar.
4. Seleccionar las palabras que configurarán la interpretación para que
coincida con los términos sensoriales o predicados del cliente.
5. Evaluación de la efectividad. Cormier y Cormier (1994:184).

Finalmente, la información consiste en la comunicación verbal de datos o


hechos y ayuda a a) identificar alternativas, b) evaluar alternativas, c) eliminar
mitos, d) motivar al cliente a examinar los aspectos que ha podido evitar.
(Cormier y Cormier, 1994: 170)

Como se puede constatar en ambos autores la escucha es un factor muy


importante en todo proceso terapéutico. Se aprecia que tanto como Fernández
y Cormier y Cormier agrupan las habilidades de forma similar. Lo que para
éstos últimos son las respuestas de escucha, Fernández las denomina como
facilitadores de la actividad narrativa del paciente. Una diferencia es que
Fernández incluye las preguntas abiertas y cerradas en este tipo de respuestas,
mientras que en los otros autores aparecen con el nombre de pruebas. Aquí
ambos autores están de acuerdo en incluir los siguientes procesos:
clarificación, paráfrasis, reflejo y recapitulación o síntesis.

Por su parte, las así denominadas respuestas de acción propuestas por Cormier
y Cormier, Fernández las denomina facilitación de generación de narrativas
alternativas. En esta sección ambos coinciden en: la confrontación, la
información, la interpretación.

La importancia de aprender a escuchar y conocer estas herramientas es muy


importante para cualquier persona. Como lo menciona alguno de los autores
estudiados, la comunicación está presente en una gran parte de las
interacciones humanas. Cuando la comunicación falla, surgen una infinidad de
problemas como malentendidos, interpretaciones erróneas, distanciamiento, e
incluso rompimiento de la relación de amistad, de noviazgo, de matrimonio.
Llega a ser tan difícil superar las fallas de la comunicación, se vuelve tan
viciada una relación, que lo único que queda es la ruptura dolorosa. Y queda la
pregunta en el aire ¿cómo fue que dos personas que se amaban tanto pudieran
llegar a terminar así?

De este modo, aprender algunas habilidades básicas de escucha y de acción


para la comunicación con los demás, no sólo será útil en un aspecto
profesional, sino también puede adquirir relevancia en las relaciones
personales que entablamos con los demás.

Quizá se vea reflejado nuestro aprendizaje en la capacidad de escuchar y


acoger al otro, de estar atento a su demanda, de saber qué decir y qué callar,
de saber acompañar.

Y toda mejora en nuestro modo de comunicarnos repercutirá irrevocablemente


en nuestra calidad de vida, puesto que una comunicación sana es la llave para

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expresarnos a nosotros mismos, un modo de amar y de sentirnos amados y
comprender. Sin comunicación el hombre muere.

BIBLIOGRAFÍA

CORMIER H., William, Cormier, L. Sherilyn, Estrategia de entrevista para


terapeutas, Desclée de Brouwer, España, 1994.

FERNÁNDEZ Liria, Alberto et Rodríguez Vega, Beatriz, Habilidades de


entrevistas para psicoterapeutas, Desclée de Brouwer, España, 2002.

MADRID Soriano, Jesús, Los procesos de la relación de ayuda, Desclée de


Brouwer, Bilbao, 2005.

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