LOCURA DE LA RAZÓN ECONÓMICA: UN DON SIN PRESENTE

Capítulo 2 de «Dar (el) tiempo I. La moneda falsa»

Jacques Derrida

Traducción de Cristina de Perreti, Paidós, Barcelona, 1995, pp. 41-74 Al mismo

tiempo

pensamos lo imposible, y es al mismo tiempo. ¿Qué quiere decir «al mismo tiempo»? ¿Dónde habrá que situarse para decir «al mismo tiempo»? ¿Y para decir lo que quiere decir, por ejemplo, en ésta o aquella lengua, «al mismo tiempo»? Todo ocurre como si buscásemos «tres pies al gato» y como si quisiésemos mostrar que nos dedicamos a eso e, incluso, que tenemos grandes dotes para acorralar lo imposible. Esto es lo que dice el narrador de La moneda falsa cuando habla de la «facultad tan agotadora» que le «ha regalado» la «naturaleza». Buscar tres pies al gato (que traduciría -hasta cierto punto- la expresión francesa: «chercher midi à quatorze heures») es torturarse el espíritu para hallar aquello que, por definición, no se puede hallar allí donde se lo busca, y menos aún en el momento en que se lo busca. En ningún momento dado, en ningún momento que se quiera se puede razonablemente esperar encontrar, fuera de toda relatividad, tres pies al gato, las doce a las catorce horas. Esta contradicción es la forma lógica y cronológica de la imposible simultaneidad de dos tiempos, de dos acontecimientos separados en el tiempo y que, por lo tanto, no se pueden dar al mismo tiempo. Buscar lo imposible es esa forma de locura en la que hasta aquí parecíamos habernos encerrado. Bien es verdad que buscar «las doce del mediodía» no es una locura cualquiera ni tampoco es buscar un momento cualquiera; es, tal vez, soñar con cualquier hora, pero siempre demasiado tarde (a las catorce horas ya es demasiado tarde), de un origen sin sombra, sin negatividad dialéctica, en la carrera solar conforme a la cual calculamos el tiempo; es soñar mientras deambulamos, como los dos amigos de La moneda falsa; es sonambulear en las inmediaciones de lo imposible. Lo que se dijo o contó la última vez quizá parezca un poco loco ¿Cómo hablar razonablemente, con sensatez, de forma accesible al sentido común, de un don que no podía ser lo que era más que a condición de no ser lo que era? A condición de no ser y de no parecer sino el don de nada, de nada que sea o que sea presente, procedente de nadie y dado a nadie? ¿a condición de «ser» un don sin nada dado y sin dar, sin cosa ni acto presentables? ¿un don que no se daría a sí mismo, ni como tal, y que no podría tener lugar más que a condición de no tener lugar -y de seguir siendo lo imposible, sin superación dialéctica, de la contradicción? Desear, desear pensar lo imposible, desear, desear dar lo imposible: evidentemente, esto es la locura. El discurso que se rige por la pautas de esta locura no puede no dejarse contaminar por ella. Dicho discurso sobre la locura parece volverse loco a su vez, alogos y atopos. Alogos también, porque pretende rendir cuentas (exigencia de rendir cuentas que hemos mencionado al terminar), rendir cuentas y dar razón (reddere rationem) de eso mismo, el don, que exige una contabilidad inaudita puesto que no debe encerrarse ni en una equivalencia de entradas y de gastos, ni en un círculo económico, ni en la racionalidad regulada de un cálculo, de una métrica, de una simetría ni de ningún tipo de relación, es decir en un logos, por seguir con esa inyunción del griego, que significa a la vez la razón, el discurso, la

relación y la cuenta. La locura del don hace entrar en crisis a logos y nomos, pero puede ser que también a topos. Atopos, como sabemos, significa lo que no está ni en su sitio ni en su lugar («las doce a las catorce horas») y, por lo tanto, lo extraordinario, lo insólito, lo extraño, lo extravagante, lo absurdo, lo loco. Puede ser (cierto puede ser será a la vez la modalidad de nuestra meditación y la modalidad que a lo largo de la misma habrá que modificar) que sólo una locura atópica y utópica pudiera de ese modo dar lugar al don, el cual no puede dar más que a condición de no tener ni lugar, ni residencia o domicilio fijo: el don puede ser, si lo hay. Esta locura -recordémoslo- también sería la de un olvido: la de un olvido dado y deseado, no como una experiencia negativa, por lo tanto, como una amnesia y una pérdida de memoria, sino como la condición afirmativa del don. ¿Cómo se puede, sin locura, desear el olvido de lo que habrá sido, lo mismo que el don, un don sin ambivalencia, un don que no sería pharmakon o regalo envenenado (Gift/gift), sino un bien, un bien que no sería un objeto (un bien dado como una cosa) sino el bien del don, del dar o de la donación misma? ¿Cómo desear el olvido? ¿Cómo desear no (res)guardar? ¿Cómo desear llevar luto por ello (suponiendo que llevar luto, llevar a cabo un trabajo de duelo, no venga a ser lo mismo que (res)guardar -y aquí entramos en aquello que sigue siendo, sin duda, el inevitable problema del duelo, de la relación entre el don y el duelo, entre lo que debiera ser no-trabajo, el no-trabajo del don y el trabajo del duelo)? ¿Cómo desear el olvido y la no-guarda del don cuando, implícitamente, el don es valorado como bueno, incluso como el origen mismo de lo bueno, del bien y del valor? Esta locura, que está vinculada al double bind (doble atadura, doble estrictura, doble obligación de vincular y de desvincular absolutamente, por consiguiente, de absolver y de perdonar dando), está tanto más enloquecida y es tanto más enloquecedora que asedia a la razón en sus dos bordes, por así decirlo, por dentro y por fuera. Dicha locura es a la vez la razón y la sinrazón. Pues también manifiesta esa locura del propio logos racional, esa locura del círculo económico cuyo cálculo se reconstruye constante, lógica y racionalmente, anulando el exceso que, a su vez, -lo subrayábamos al terminar-, implica el círculo, lo hace girar sin fin, le da movimiento, un movimiento que ni el círculo ni el anillo pueden jamás comprender ni anular. De ahí, la dificultad de saber de quién y de qué se está hablando. ¿Es la locura la circulación económica que anula el don con la equivalencia? ¿o bien es el exceso, el gasto o la destrucción? A fin de hacer de nuevo una llamada indicativa y preliminar al Ensayo sobre el don, extraeremos de él un fragmento ejemplar en donde se nombra la locura. Evocándola de paso y bajo la forma de un adverbio («locamente»), Mauss tiene todas las trazas de no saber lo que nombra ni si todavía se le puede poner a esto el nombre de don y a aquello el nombre de intercambio. Mauss describe el potlatch. Habla tranquilamente de éste como de «dones intercambiados». Pero jamás plantea la cuestión de saber si los dones pueden seguir siendo dones puesto que se intercambian. Una larga Nota bene acaba de precisar que «hay muchos potlatch en todos los sentidos (...). Igual que en Melanesia, es un constante give and take, “dar y recibir”». Mauss traduce, por consiguiente, «take» por «recibir» y prosigue:

Mauss marca una diferencia: «no difiere de él más que por. la simetría. anotará. Una exageración esencial marca todo este proceso. Al subrayarlo no queremos decir que no hay don intercambiado. Para dar y hacer algo distinto que sopesar la contrapartida dentro del intercambio.«El potlatch mismo. La exageración no puede ser aquí un rasgo más entre otros. en « sí misma». justamente. los antagonismos que suscita y. el ser-conjuntamente. la exageración. por otra parte. ¿Cómo pueden circular unos dones?] -como hemos visto. por una parte. una anulación del don. con una determinada demora. tan característico de estas tribus. justamente. No difiere de él. sobre todo en las dos naciones del norte: Tlingit. por una estructura más simple.en Melanesia. tan típico como hecho y. Esta diferencia es. comedido.».) no es otra cosa sino el sistema de los dones intercambiados. por una cierta pobreza de los conceptos jurídicos. el más modesto de los dones debe sobrepasar la medida. y el papel que desempeña el tiempo en medio de toda esta circulación. la de lo excesivo. justo después. la sintaxis o el sistema. visible. y subrayamos también la locución «no es otra cosa sino» porque. más tosca que la de Melanesia.. esa palabra que marca la garantía y la certeza de estar palpando lo propio de una cosa identificable y que corresponde a un nombre propio: el potlatch. ¿Se puede hablar sin la más mínima inquietud de algo que «no» sería «otra cosa». una vez más. el syn que articula dos procesos jurídicamente tan incompatibles como el del don y el del intercambio. el ser-al mismo tiempo. J. al menos por dos veces. confirma la tranquilidad identificatoria de dicha garantía]. no sería un don. Lo que parece que es preciso cuestionar es. no es otra cosa sino el sistema de dones intercambiados» [Nosotros subrayamos «mismo».. Y antes de describir esta exageración de los indios en un pasaje en donde. el don y el intercambio. Haida». la síntesis. al mismo tiempo. Mauss prosigue: «El potlatch (. a priori exagerada. A Mauss no le inquieta demasiado esa incompatibilidad entre el don y el intercambio. con cierto diferir en el tiempo. Una experiencia donadora que no se entregase a priori a cierta desmesura. ni aquello que presenta ese aspecto justamente fenoménico de los dones intercambiados. de ambos valores. es decir. o el hecho de que un don intercambiado no sea más que un toma y daca. un don moderado. El «no es otra cosa sino» adquiere toda su relevancia cuando. Pero debe plantearse el problema de la contradicción aparente. en Polinesia.D. Aquí.. la circulación regular de lo que se empeña en denominar los dones. los conceptos decisivos son los de «crédito» y de «plazo» (en el sentido del término del vencimiento) en el potlatch: Los dones circulan [soy yo quien subraya.. El problema del don se debe a su naturaleza de antemano excesiva. No se puede negar dicho fenómeno. más que por la violencia. justamente. Mauss pasa de nuevo un cierto tiempo con los melanesios o los polinesios para describir en dichos pueblos a la vez el círculo. se nombrará la «locura» y en donde. . la cuestión del léxico resultará inevitable. menos aún un rasgo secundario. «sino el sistema de los dones intercambiados»? Enseguida veremos que el syn de dicho sistema tiene una relación esencial con el tiempo.

en la cosa misma que se da o que se intercambia. A Mauss no le causa ninguna molestia hablar de dones intercambiados. cast. Es necesario un «tiempo» [expresión que Mauss pone entre comillas. de concertar bodas.con la certeza de que serán devueltos. Por lo tanto. síntesis a priori -a saber. «seguridad» que reside en la virtud de la cosa dada [volveremos sobre ello] que. un gesto intencional de sujetos . en toda sociedad posible. incluso cuando es la primera]. desfase. alianzas.D. parece aquí un parapeto contra la locura del don. de «manifestarse respeto» (expresión tlingit] unos a otros: todas ellas cosas que se intercambian al mismo tiempo que un mayor número de cosas cada vez más valiosas.] está lógicamente implicada cuando se trata de devolver una visita [rendre des visites.]. pueden ser devueltos de inmediato. marca una marca: es el límite de un vencimiento. 198-199) [Trad. de prestarse los servicios [se rendre les services. de participar en juegos y luchas reglamentados. la forma de una síntesis a priori: síntesis porque requiere la temporización. para aquellos que participan de la experiencia del don y del contra-don. El intervalo de ese retraso en el vencimiento le permite a Mauss no notar que entre el don y el intercambio se da esa contradicción en la que tanto insisto y que conduce a la locura tanto en el caso en el que el don ha de permanecer ajeno al intercambio circular como en el caso en que es arrastrado a dicho intercambio. la noción de plazo [soy yo quien subraya de nuevo. es dicha «seguridad». la cadencia de un vencimiento. «plazo». para mayor precisión. a su vez. por la fuerza o la virtud que sería inherente a él. implica el tiempo. en cierto modo. el intervalo que separa la recepción de la restitución. a no ser que sea él el que. por el objeto mismo del don. necesaria. de establecer la paz. maduración o différance más compleja y cualitativamente más heterogénea] para llevar a cabo cualquier contraprestación. La différance marcada por el término «término». Pero. la síntesis. es de una estructura de demora. J. Tendría. con la palabra de tiempo de lo que se trata. a saber.-con un «vencimiento» retardado. piensa incluso que sólo hay don en el intercambio. La identidad entre don e intercambio no sería inmediata ni analítica. ibídem]. expresión igualmente interesante: este lenguaje de la restitución es necesario incluso en el caso de servicios que «se dan» por primera vez] rituales y honoríficos. siendo sin duda consciente del oscuro carácter de dicha noción y de que. a su vez. Por definición. ni siquiera una comida en común. el sistema o la sintaxis que articulan el don con el intercambio. sin duda. un talisman que uno se lleva. a medida que dichas sociedades se tornan más ricas (págs.porque es requerida de entrada por la cosa misma. es la différance temporal o. de celebrar fiestas alternativas. la exigencia de la différance circulatoria está inscrita. «plazo». que la exigencia de la restitución «dentro de un plazo». Antes de ser un contrato. J. El término «término». Ésta parece ser la idea más interesante. temporizadora. arrastre al mismo. Para Mauss. una distribución de kawa. forma parte de la naturaleza del don el obligar dentro de un plazo [Soy yo quien subraya. Lo que pasa es que el syn-. es decir.D. Interesante expresión la del idioma francés: una visita se devuelve siempre. Por consiguiente. en el homogéneo elemento de la cronología. el término del plazo o el plazo del término que disloca todo «al mismo tiempo». el plazo constituye el rasgo original y esencial del don. el gran hilo conductor del Ensayo sobre el don.

Esta petición sale a la luz en aquello que se denomina el don-contra-don. dice Mauss). La cosa requeriría el límite y el tiempo. una de cuyas estrofas (pág. por consiguiente. Éste estaría inscrito en. Es preciso que la cosa no sea restituida inmediatamente ni al instante. hace que el presente recibido haya de ser devuelto por obligación? ¿Qué fuerza hay en la cosa que se da que hace que el donatario la devuelva?» (pág. en todo caso. ¿Qué es una cosa para que se pueda hablar de ella de esta manera? Más adelante. Ésta es una de las razones por las cuales esta cosa del don estará ligada a la necesidad -internade un determinado relato o de una determinada poética del relato. la animación de un tiempo neutro y homogéneo por medio del deseo del don y de la restitución. dar o tomarse (el) tiempo -y el tiempo como ritmo. requiere tener. 1571. mismamente en la cosa dadaintercambiada. esta petición de plazo y de temporización. como movida por una fuerza misteriosa. requiere tiempo. Ello. como epígrafe un «viejo poema del Edda escandinavo». no da sino en la medida en que da (el) tiempo. pues. pero ese don del tiempo es asimismo una petición de tiempo. el movimiento del don/contra-don es una fuerza (una «virtud de la cosa dada». si adviene. el don. como dice Mallarme?). Ella. La transformación de la temporalización en temporización sería el movimiento de ese deseo del don/contra-don. sería la estructura misma de la cosa. La diferencia entre un don y cualquier otra operación de intercambio puro y simple es que el don da (el) tiempo. un ritmo que no le adviene a un tiempo homogéneo sino que lo estructura originariamente. la différance. una cadencia. más que en el relato. Es preciso (el) tiempo. a la vez la marca o el margen. (Es) la cosa misma. Ella misma. la medida que acota y la temporalidad. y exige. requiere y se toma tiempo. ni un instante ni un tiempo infinito. el «plazo». pág. sino un tiempo determinado por un plazo. una propiedad inmanente a la cosa o. es el tiempo. Esta petición de la cosa. hay tiempo. la «demora». ella es o tiene (el) tiempo o. el «intervalo» de la temporización. que no (es) nada. Allí donde hay don. pero requiere un tiempo delimitado. La cosa como cosa dada. lo dado del don no adviene. Ella. la cosa (misma). es (en) la cosa misma. requiere o toma tiempo. aprehendida como tal por los donadores y los donatarios. pero ésta parece estar planteada en cierto modo al principio mismo del Ensayo sobre el don. el devenirtemporización de la temporalización. Y la cosa no sería una cosa. en las sociedades de tipo atrasado o arcaico. nada. dicho de otro modo. El principio del Ensayo sobre el don inscribe. Éstas son las primeras palabras en cursiva: «¿Cuál es la regla jurídica y de interés que. La cosa da. sin nada más. cast. la cosa. es preciso la espera sin olvido. tendríamos que encontrarnos con esta cuestión en o más allá de su modalidad heideggeriana. es preciso que dure. El don da. no detentaría su «virtud» o su esencia de cosa sino al requerir esto. reclama el don y la restitución. La cosa misma. a saber. 155] se pone de relieve: . Por eso tendremos en cuenta La moneda falsa así como ese imposible rendir cuentas que es el cuento de Baudelaire. 145) [Trad. Es (dada) en la cosa misma. Se puede traducir de la siguiente manera: el don no es un don. La cosa no es en el tiempo. mejor aún. pág. La différance. cast. un ritmo. 148) [Trad. justo después de que se defina un programa y se cite un texto poético como epígrafe (¿Por qué hay que empezar por un poema cuando se habla del don? ¿Y por qué el don parece ser siempre el don del poema. el «tiempo». Lo que ello da.individuales o colectivos.

en efecto. a Mauss le gustaría lograr varias operaciones (y éste es uno de los rasgos admirables de su Ensayo: medir una cierta testarudez con la testarudez de esa no-cosa imposible que sería el don): 1. 2. a pesar de que la exigencia de ser dada-devuelta de la cosa permite no distinguir entre el ello del «ello da» y el ello de lo dado. de las tasas de interés y de los vencimientos? Ahora bien. cast. con interés. Más vale no llevar ninguna ofrenda que gastar demasiado en ella. (pág. puesto que con tanta insistencia decimos de él que es «imposible». il y a. pág. rendir cuentas de los fenómenos religiosos. comercial o fiduciaria. al reintroducir la palabra y la categoría de don allí donde otros autores intentan o caen en la tentación de prescindir de ellas. 4. 156] Mauss maniobra afanosamente con esta noción de tiempo o de plazo. etc. para Mauss. por lo tanto. el objeto mismo de la sociología (habría que evocar aquí su crítica de cierto economicismo de Marx y todo el contexto de los Cahiers de Sociologie. literarios. poéticos. there is) sino del ello dado. en una petición. o también un seudoproblema. de la cosa que requiere el don. lograr describir la simbolicidad que atraviesa la fría razón económica. Porque puede parecer tentador deshacerse del carácter misterioso e inaprensible de este valor de don. El ello es . estéticos. lo que lo distingue del crédito. que son inseparables del proceso del don y que lo organizan en el interior de ese hecho social total que es. 147) [Trad. de la deuda o del pago tal y como están determinados por el derecho o la economía del Occidente moderno. muy lógicamente. ideológicos. reconocer que el don es aquello que pone en marcha el círculo del intercambio económico. un interés que no puede derivarse sino de la cosa. El ello dado exigiría que ello dé. por así decirlo. así. al capitalismo y al mercantilismo -y. un interés de la cosa misma. ¿por qué no denunciar en él una ilusión. Mauss trata de restituir. como una operación puramente económica. que la razón nos mandaría. sin necesitar en absoluto la categoría de don. discursivos. culturales. en resumidas cuentas. con describir científicamente el intercambio objetivo de los valores con suplemento usurario. el tiempo.Más vale no pedir (requerir) que sacrificar demasiado (a los dioses): Un regalo dado espera siempre un regalo de vuelta. incluso un sofisma o un paralogismo.). lograr comprender la homogeneidad por lo menos relativa de todas las culturas humanas. lograr (res)guardar una especificidad originaria del proceso del don con respecto a la fría racionalidad económica. lograr convertir el crédito. el valor de don. un interés de la cosa dada. del «ello» dado (ello no pertenece al vocabulario de Mauss): no del ello de ello da (es gibt. Criticando el vocabulario de algunos autores. Y. cualquiera que sea el tipo o el nivel de funcionamiento económico y jurídico. evacuar? ¿Acaso no basta. una lógica del crédito. 3. Busca en ella el rasgo específico del don. de «presente hecho» y de «presente devuelto» allí donde otros intentaban describir la misma operación de intercambio. el «plazo» -o la différance suplementaria (del «devolver más adelante y más»)-.

sino «alguna cosa» que se vincula con el acto mismo del don. pero propone una corrección de vocabulario. veríamos que a ningún nivel hay suficiente dinero. por consiguiente. Contraer deudas por un lado. préstamo” reemplazándolos por términos como: presentes hechos y presentes devueltos. de hecho. Para sostener esto. con el potlatch. pues. el archivo externo del don. Primer ejemplo. Promete pagarles dicha ayuda en una fecha posterior. para dar seguridad a la transacción. el sentido del círculo de definiciones. de ese modo. Ahora bien ¿qué hace Mauss después de citar este largo pasaje? No plantea ninguna objeción esencial. consideremos cierta maniobra léxica de Mauss. ésta se lleva a cabo en público. el legado de un texto en cualquier caso. el ello es a la vez. Para retomar la expresión. se cita a Boas en una nota: «“En todas sus empresas. Dice así: «Si se corrigen los términos de “deuda. El indio no tiene ningún sistema de escritura y. Parece tautológica pero a Mauss le importa lo que está en juego. En primer lugar. además. donante-donante. como el hecho de marcar una huella. Daremos o tomaremos dos ejemplos. El don sería siempre el don de una escritura. A propósito del crédito exigido por la cosa en el potlatch (las tribus del noroeste de Canadá). en sí mismo. juzga la descripción exacta. dicho de otro modo. memorias. Vemos asomar. con la pequeña diferencia de un alejamiento en el tiempo y del interés de una usura. sino ya. Para él se trata de pensar la . donado-donado y donante-donante (toma y daca). el indio quiere a la vez pagar sus deudas en público e invertir el fruto de su trabajo para el porvenir. de un poema o de un relato. El resultado de que todos los acreedores traten de que se les devuelvan [se sobreentiende conjunta e inmediatamente] los préstamos es un pánico desastroso del que la comunidad tarda mucho tiempo en curarse”». «el indio» no tiene ningún «sistema de escritura». éste promete devolver el valor del préstamo con intereses. «al mismo tiempo». cierta relación entre la escritura o su sustituto (pero ¿qué es un sustituto de escritura sino una escritura?) y el proceso del don: puede ser que éste no se determine sólo como el contenido o el tema de un escrito -contabilidad. las condiciones son totalmente análogas a las que prevalecen en nuestra sociedad: si deseásemos que se nos pagasen todas nuestras obligaciones. pagar deudas por el otro: eso es el potlatch. relato o poema-. por nuestra parte. Boas saca la conclusión de que. Boas termina empleando. Si esa ayuda prestada consiste en cosas de valor que los indios miden en mantas (igual que nosotros. por cierto. Este sistema económico se ha desarrollado tanto que el capital que poseen todos los individuos asociados de la tribu excede con mucho la cantidad de valores disponibles que existe. se tiene una idea bastante exacta del funcionamiento de la noción de crédito en el potlatch». de esa alusión a la escritura. de un informe. preparar una herencia para sus hijos. archivo. Esta corrección invierte. el acto a la vez en el sentido del archivo y de la puesta en obra performativa. como aquello que aquí evoca Boas. tomemos nota. las medimos en monedas). tan problemática de Boas. de pasada. el indio confía en la ayuda de sus amigos. Puede interesarnos. tolma y daca.donante-donado. que Mauss no tematiza. términos que. entre la fecha y el don. a nuestro modo de ver. y la escritura no sería el auxiliar formal. por la relación. devolución. pago. para pagarlas. Por último.

complejo fenómeno. Segundo ejemplo. primero. otra maniobra aparentemente lexical pone objeciones a una especie de evolucionismo. Oponen un socialismo liberal a la inhumana frialdad del economicismo. Ésta es otra forma fácil y realista de resolver el problema de los dos «momentos del tiempo» que el contrato unifica y que Davy ha estudiado ya. sigue una lógica presuntamente necesaria. Es sobre un sistema de regalos dados y devueltos a plazos como se han edificado. De hecho. La venta a plazos caracteriza una fase superior de la civilización. sobre todo en su forma más antigua. saca ideas a priori de la evolución*. recopilaciones de tiempo antes disyuntos y. el punto de partida está en otra parte. El don sería originario. La historia económica y jurídica corriente tiene mucha culpa en este punto. ni ésta del contado a la venta a plazos. sería el verdadero productor de valor puesto que es valor de los valores en sí mismo. a saber. por una parte. el don sería a la vez un valor y el origen. aparece. Tal como dice Valéry del espíritu. Nada es más peligroso que esa «sociología inconsciente». ahora bien.racionalidad económica del crédito a partir del don y no al revés. de forma indirecta. Estas proposiciones pertenecen a un subcapítulo titulado «Noroeste americano. se practica la venta al contado. no se concibe más que el régimen de trueque. El honor y el crédito». mediante simplificaciones. ésta a plazos y al contado. así como también el préstamo. en las avanzadas. Pues nada prueba que alguno de los derechos que sobrepasaron la fase que estamos describiendo (derecho babilonio sobre todo) no haya obtenido el crédito que conocen todas las sociedades arcaicas que sobreviven alrededor nuestro. el don implica necesariamente la noción de crédito [Soy yo quien subraya. Cuq dice asimismo: «En las sociedades primitivas. el trueque. en el fondo. J. por otra parte. Inmediatamente después. se atiene a las viejas tradiciones. Dado que no comprende la deuda en su relación con el don originario. dos motivos que serían propios de este potlatch americano. Se acaba de hablar del crédito. la de la prestación total que no estudiamos en este informe. de esos dos economicismos que serían el mercantilismo capitalista y el comunismo marxista. Ha sido dado en una categoría de derechos que dejan de lado los juristas y los economistas a los que no les interesa. Imbuida de ideas modernas. Porque la ética y la política que orientan este discurso de Mauss tienden a valorar la generosidad del ser-donante. el evolucionismo termina considerando el crédito como un invento tardío de las sociedades muy evolucionadas. de todo valor. Por ejemplo. la locura irrumpe en una escena . la compra y la venta. La evolución no llevó el derecho de la economía del trueque a la venta. dado que no comprende el «plazo» y el interés diferido como efectos de don. A propósito del honor.D. que no tiene precio. como la llamó Simiand. como combinación de la venta al contado y del préstamo».]. es el don.

se queman las casas y miles de mantas. como suele decirse. En un buen número de casos. en verdad. a fin de no querer siquiera que parezca que desean que se les devuelva nada [Soy yo quien subraya. pero [soy yo quien subraya. con vistas al lucro inmediato. No sólo uno mismo consigue prosperar así sino que también se logra que la familia prospere en la escala social. En ningún otro lugar están el prestigio de un jefe y el prestigio de su clan tan ligados al gasto y a la exactitud a la hora de devolver con usura los dones aceptados. está plagado de etiqueta y de generosidad..] dicho comercio es noble. Su lenguaje se vuelve loco en el momento en que. Puede ser que éste llegue incluso a abrasar el sentido mismo del don. Y también se pierden en el potlatch.». y.. la posición en las cofradías no se obtienen sino mediante potlatch intercambiados y devueltos. no se trata siquiera de dar ni de devolver. J. La locura que se insinúa hasta en el texto de Mauss es un cierto exceso del don. o la herencia. se los arroja al agua para aniquilar. Se trata de ver quién va a ser el más rico y también el más locamente gastador [Soy yo quien subraya. El consumo y la destrucción no conocen allí realmente barrera alguna. Pero todo está concebido como si se tratase de una «lucha de riqueza».que. J.D. en el juego. pez-bujía) o de aceite de ballena. a fin de no querer siquiera que parezca que desean que se les devuelva nada.«no se trata siquiera de dar ni de devolver„ sino de destruir.D. en las carreras. En algunos potlatch hay que gastar todo lo que se tiene y no (res)guardar nada. se muestra muy escrupuloso.* El matrimonio de los hijos. desempeña la noción de honor. Si se quiere. los rangos de todo tipo se obtienen mediante la «guerra de propiedad». A pesar de que. de venta. el proceso del don se arrebata y en.D. a estas transferencias se les puede poner el nombre de intercambio o incluso de comercio. Éste es el pasaje de la locura: No menos importante es el papel que. en las cofradías y los clanes. He aquí un sistema de derecho y de economía en donde se gastan y se transfieren constantemente considerables riquezas. se rompen los más valiosos cobres. Nos impusimos todo este rodeo para llegar hasta dicha locura. Se queman cajas enteras de aceite de olachen (candle-fish. o mediante la ventura. igual que se pierden en la guerra. en el potlatch. igual que en la guerra. ella organiza secretamente. .]. es objeto de un desprecio muy acentuado. amenazando al menos esa presunta unidad semántica que autoriza a que se siga hablando de don. en el combate. para «aplastar» al rival. muy exigente con respecto al nombre de don y a la necesidad de llamar a un don un don. de modo que los que crean la obligación se tornen a su vez obligados. en los párrafos anteriores. la alianza y el matrimonio. J. en todo caso.]. en estas transacciones de los indios. que -viene a decir Mauss. como si el lenguaje tuviese que volverse loco una página después de haber insistido tanto en (res)guardar para el don el sentido de don. cuando se hace con otro espíritu. Mauss va a empezar a multiplicar los signos -a dar. signos. El temblor de esta incertidumbre afecta a la palabra «don» pero también a la palabra «intercambio» qué Mauss asocia regularmente con la anterior. sino de destruir. El rango político de los individuos.de una incertidumbre lexical. El principio del antagonismo y de la rivalidad fundamenta todo.

que no sería el único posible. si todavía se pudiese hablar de idiomas en este sentido. entrar en posesión. de dar o de algo dado? ¿Qué pasaría si la falta de sentido rector o de polisemia regulada tuviera que hacernos renunciar a este tipo de pregunta en provecho de un determinado concepto de la diseminación? Este concepto. cabe preguntarse si es el mismo régimen semántico el que rige a la lógica del don cuando ésta se ordena al haber y al ser. lo que propiamente se posee. por consiguiente. para el sentido común. enunciar. con el tener. Cabe preguntarse si es el mismo régimen semántico el que rige las locuciones que implican. llevaría a no considerar sino los usos.Esta locura tiene una forma un poco monstruosa. Hay que decir que a ella nos empuja constantemente la experiencia del lenguaje. describir razonablemente esta locura. Esta alternativa -señalémoslo de pasadaconcerniría. Arruina la referencia semántica que permitiría decir. el verbo «dar». «donación». dicha locura es doble. la transferencia de lo que se es al otro que toma -o se convierte en. Por ejemplo. un sistema de prescripciones inscritas en la lengua o en el continuum de una tradición lingüística. en ambos casos. a su vez. todo lo que pretende saber qué quieren decir don y no-don. y dárselo al otro que. los juegos. por el contrario.lo que. todos los usos? ¿Cuál es el consenso a partir del cual un contrato lingüístico implícito nos permitiría entendernos entre nosotros.no detenta su valor de paradoja sino debido a aquello que. todos los idiomas. Parece faltar ese foco semántico en torno al cual se reagruparía una economía o una polisemia organizada. también -de ahí ese paradójico pliegue. de ese modo. En general se piensa que no se puede dar sino que lo que se tiene. pero es una forma o una deformación hasta cierto punto regular. dos maneras de determinar el don de la lengua así llamada materna o natural. Y no sólo debido a las grandes fronteras. habría que renunciar a un concepto de lenguaje regulado por profundos anclajes semánticos que permitirían. Busquemos el principio de unificación de todas las locuciones idiomáticas en donde se presentan el nombre «don». cuestiones de este tipo: ¿cuál es el sentido rector o el etymon del don a partir del cual se difractan todas las diversidades semánticas. a una especie de algo dado o de dato de la lengua. Ligada a un double bind reduplicado. entre el bind y el no-bind o la desbandada. dado que hace estragos en ambos bordes del círculo. tanto al círculo cerrado de la racionalidad intercambista como al gasto desenfrenado. Siempre llega un momento en que dicha locura se pone a abrasar la palabra o el sentido mismo de «don» y a diseminar sin retorno tanto sus cenizas como sus términos o sus gérmenes. conecta el dar con el haber. se . concedernos crédito cuando hablamos del don. La paradoja misma del «dar lo que no se tiene» -paradoja de la que ya hemos hablado. ciertamente. Esta hipótesis de una diseminación sin retorno impediría que la locución retornase circularmente a su sentido. en resumidas cuentas. Concierne. «donatario» o «donador». aquí mismo. la locura termina corroyendo el lenguaje mismo. Se pueden reconocer en ella algunos rasgos entremezclados. «dado». sin postular una regulación semántica. sin retorno. «dar». siempre que surgen ahí las palabras «don». Si dicha falta se confirmase. Podríamos interrogar este paso esencial entre el don y esta diseminación -que hace tiempo definí como aquello que no depende-de-ni-retorna al padre. Pero. los funcionamientos contextuales de los idiomas. por ejemplo. o lo que no depende-de-niretorna en general. a las grandes líneas de demarcación que parecen establecer una segura barrera entre diferentes sentidos o diferentes funcionamientos. el adjetivo «dado».al no-retorno del don. puesto que amenaza a priori. puede así tenerlo. pre-comprendernos. de un don que se olvida: locura de la guarda o de la capitalización hipermnésica y locura del gasto olvidadizo.

digámoslo en castellano. que es algo muy distinto. 1. y «dar el pego». hemos distinguido varios órdenes de lo dado (ser/haber. aquella expresión o aquel speech act que consiste. de ese modo. una clasificación (lo dado como ser/haber. de limitada traducibilidad? ¿Qué tienen en común y cuál es el paso entre «dar la hora» y «dar un premio» (en el sentido de la subasta: «le doy tanto por esto»). etc.le da. más allá un discurso (otro nuevo orden del don: dar una conferencia. «dar signos».? Cada vez se presenta una diferencia estructural de lo dado. Con vistas a la comodidad de la exposición. sino un símbolo. En el estilo de la filosofía analítica o del análisis del lenguaje ordinario. etc. una taxonomía de principio. no pueden ya. cosa sensible natural/cosa significante o simbólica. y lo que pasa con dar en todos estos casos. más acá de los speech acts. material o simbólico. de nuevo. etc. cada vez. etc. etc. en principio y con todo rigor. cosa/persona. una pulsera. en dar su palabra (prometer. otras tantas expresiones que apelan irreductiblemente al idioma y que son. cabe preguntarse si es el mismo régimen el que rige las locuciones que implican que se da alguna cosa (un objeto determinado. los «plazos». se complica enseguida masivamente debido a una forma de la donación que los . en principio. una asignatura y un seminario». una persona o un discurso. Un análisis de este calibre puede remontarse. por una parte. los fragmentos o los signos de lo que se es y que se pueden dar como aquello que se tiene.. dar de beber y de comer. en la operación del dar. Hemos tratado de establecer un orden. por ejemplo. Todas las figuras de dicha trópica caben con dificultad dentro de los límites de una retórica cuyos márgenes. cada vez. aquello gire abandonamos o que dejamos que se tome. jurar) o dar una orden (acto júsico). por utilizar provisionalmente dicha distinción) y aquellas en las que lo dado de la donación no es un objeto. otras tantas categorías problemáticas ya que todas ellas determinan el serdado y que. «dar un curso. en las metonimias o sinécdoques que conciernen a «objetos» parciales. la diferencia estructural de lo dado parece -decimos parece. la naturaleza del discurso altera la estructura del don). pero si se consultase el Littré o cualquier diccionario así llamado analógico resultaría muy difícil hallar un principio unificador o clasificatorio para todas las locuciones idiomáticas. una heterogeneidad sin recurso posible. dar un rey a su país). persona.? Esta última expresión. contextuales. una emoción. cosa/palabra. «dar una lección». una cosa material. Cuatro tipos de cuestiones podrían.). puede ser que el don termine borrando las fronteras de éstas). cosa sensible natural [si es que existe en estado puro]/símbolo. discurso. dar un hijo. entre «dar una información».) para que funcione. dar una orden -y. dar un espectáculo o una representación. Dicho de otro modo ¿acaso el complemento de «objeto» del acto de «dar».hacer repercutir. y en el estilo fenomenológico de un análisis intencional. entre «dar facilidades» y «dar una orden». Por lo tanto. intencionales. cabría preguntarse cuáles son las condiciones (convencionales. Asimismo. acaso lo dado del dar no viene cada vez a alterar radicalmente el sentido del acto? ¿Qué tienen en común dar una sortija. aquí una cosa aparentemente natural o material (agua). entonces. allá una persona (dar a su hija o a su hijo en matrimonio. y dar una impresión. No obstante. guiarnos. allí una cosa simbólica (una sortija). hacia el acto intencional de dar en general. además. Pensemos en la expresión «darse». hemos tratado de poner orden en esta cortísima lista de ejemplos. ser determinados. ¿Bajo qué condiciones tiene lugar? ¿Qué es una «conciencia donadora».

En cualquier caso. Ella no es un objeto parcial. no debe ser objeto parcial. al Padre o a la Madre) como en el falo en general (significante trascendental que consolida. la más poderosa y la más irrefutable. al Ser. Saquemos solamente una conclusión (a saber. lo dado originario de un don que dependede-y-retorna a la Naturaleza.a su presencia inmediata. sustitutos metafórico-metonímicos. Este equivalente general sería un significado o un significante trascendental. un «orden simbólico» que (res)guarda al don de la diseminación.) serían determinaciones particulares. la misma cosa la que se dé. sensible natural/simbólico.que da acceso a la mirada. aquella que entrega la cosa o el sentido mismos. directamente o no. en todo caso. o en carne y hueso -como también se dice.). da acceso a-. categoría de la cual todas las demás categorías de dado (ser/haber. en persona. ¡Difícil problemática la del objeto parcial y la de toda la cadena de los presuntos dones (regalos. etc. cuál es la Cosa dada. en el interior de un círculo semántico finalmente homogéneo. en el fondo. condición de todo don y de todo intercambio. con la huella. el intercambio. etc. ¿Cómo explicar estas rupturas. dentro de algunos idiomas (en francés por ejemplo). De ahí la insistencia de Lacan. 3. tal vez de sí mismo). feces. es preciso que haya un equivalente general de lo dado para comprender lo que ocurre con el don en general y cómo se ordenan los dones y los intercambios en general (totales o parciales) -y. penes. significante de todos los significantes. el principio de los principios de la fenomenología. jamás diré literalmente el don de la ventana o de la escalera. Al desempeñar el papel de un algo dado trascendental. en el hecho de que el falo. que la conexión esencial del pensamiento del don con el lenguaje o. a Dios. en primer lugar. un don generoso. mientras que los padres que entregan a uno de sus hijos en matrimonio o a la patria hablarán más fácilmente de un don. ¿Qué significan dichas rupturas? ¿Por qué dar o «entregar a alguien a la policía» no equivale a querer decir hacer don. aquél orientaría la multiplicidad y suministraría la categoría trascendental. siempre tiene que ser la Cosa. es decir. Cabe preguntarse si esta multiplicidad de sentidos que hace repercutir la multiplicidad de lo dado y la refracta sobre la multiplicidad del dar comporta una especie de equivalente general que permita la traducción. estamos hablando aquí. la metaforizacíón. de alguien a la policía (a pesar de que ésta puede recibirlo como tal). Esta gran tradición trascendentalista puede inscribir lo dado trascendental tanto en el presente en general (el aparecer presente de lo que aparece a la luz o bien el ente creado. aun cuando lo haga dividiéndose o repartiéndose en objetos parciales.fenomenólogos. según Lacan. digo que una ventana « da a la calle» (se sobreentiende -supongo. la metonimización. serían numerosos aunque diferentes de una lengua a otra. entre la sintaxis del dar (el verbo) y la sintaxis del don (el nombre)? ¿Es válida la consecuencia idiomática que va de lo que significa «dar» a lo que significa «don»? Por ejemplo. empezando por Husserl. cosa/persona. utilizan constantemente para designar el recurso último. Para esta tradición. a saber la intuición donadora originaria. 2. lo mismo que una escalera que da a-. por último. Sabemos que la palabra «trascendental» califica. por ejemplo. armas de guerra)! De ella es de la que. no prescindirá jamás de los idiomas) y una duda (¿acaso no resulta imposible . Pero nunca se me ocurriría pensar que allí hay un don. en francés y en castellano. la categoría que excede todo género (transcendit omne genus) y hace así posible cualquier otra determinación categorial. puesto que pueden pensar que se privan de lo que dan? No multipliquemos estos ejemplos. hijos. Porque.

digamos por comodidad. al menos.de los extraños cruces de idiomas como. Dar (el) tiempo. interés. cosa «natural» o símbolo. por otra parte. el don que da no ya lo dado sino la condición de algo dado presente en general. Buscar la unidad de dicho sentido sería -por citar al narrador de La moneda falsa. pág. etc. cosa o signo.«buscar tres pies al gato». pese a que es dar la condición de dar. Se pueden disolver. la locura de la diseminación del sentido «don». Todas estas cuestiones conciernen a una determinada locura del don que es. generosidad. el elemento de lo dado en general. el don del día el don de la noche. por su parte. el día o la vida. lujo y ahorro. En el fondo. y. ante todo. más bien.poner de manifiesto un concepto de la esencia del don que trascienda la diferencia idiomática?). «metafóricamente») sino la condición de todo lo dado en general. por una parte. lo condicionante de lo condicionado. Su Ensayo sobre el don se va pareciendo cada vez más a un ensayo no ya sobre el don sino sobre la palabra «don». manejar. eso es todo.gift. utilidad». un don que da. sería un ensayo para ver si se puede hablar del don. todavía se puede ir más lejos de lo que hasta aquí hemos llegado. la cuestión sobre lo trascendental se complica. cosa personal o im-personal. sino el repliegue de indecidibilidad que permite invertir todos los valores: el don de la vida viene a ser el don de la muerte. Así es como. Habría. La cuestión trascendental o. se enloquece a pesar de que se intenta hacer que. la condición de posibilidad y de imposibilidad del relato en los márgenes de un texto de Blanchot titulado La folie du jour. ¿Qué es lo que distingue al principio a esta partición de la partición trascendental a la que se parece? En ella se percibe no ya una línea tajante que separa lo trascendental de lo que está condicionado. estructuras. No hemos encontrado otros. Pero convendría acrisolar de nuevo estos conceptos del derecho y de la economía que nos hemos dedicado a contraponer: libertad y obligación. para ver si y cómo puede servir. A propósito. Al final de este Ensayo. un presente de cualquier tipo. justamente. en otra parte. de sus ensayos.). 253]. hay que poner entre comillas esta palabra no tanto utilizada cuanto mencionada: un ensayo de la palabra «don». «dar a luz» [en francés: «donner le jour»] no da nada (ni siquiera la vida que se supone que da. «dar (el) tiempo» no es dar un presente dado sino la condición de presencia de todo presente en general. etc. entre todas las «cosas» dadas que hemos enumerado hasta aquí. 4. aquellos que traducen «darse (la) muerte» por «to take one’s life». por consiguiente. don. Mauss no es insensible a dicha locura. es no dar nada. . no son del todo exactos. el don de la luz el don de la oscuridad. Esta inversión compete a la gran ley del Gift . Por no hablar -se trata de otra dimensión. Mauss escribe algo que deja un poco pensativo o perplejo por parte de alguien que constantemente «se complace» en dar complacientes lecciones de terminología a los autores que cita: «Sin embargo. en una palabra. entre todo lo dado. de índole tal que se las localice en el idioma. por ejemplo. Los términos que hemos empleado: presente. signo no discursivo o discursivo. nada determinado. por ejemplo. unas cuantas páginas antes de la última palabra (pág. cast. regalo. colorear y definir de otro modo las nociones principales que hemos utilizado. pese a que es dar el dar de todo posible dar. 267) [Trad. pase una línea que separe dos grandes estructuras del don. dar a luz. de la locución francesa «donner le jour» exploramos. el don que da alguna cosa determinada (algo dado. un ensayo del «don». esta lógica que es una lógica de la locura pero también una lógica del relato.

Subrayemos únicamente la estructura de una orden imposible: «[. entonces. Es un relato. ni siquiera cuando hablo de la locura».* a los habitantes de las islas Trobriand. Una noción compleja es de nuevo la que inspira todos los actos económicos que hemos descrito. Esta locura duda siempre entre el «digo locuras» y «no vayas a creer que digo locuras. Es una especie de híbrido que allá ha florecido. habría que empezar con todo de nuevo. en efecto: No podemos dar sino indicaciones al respecto: elijamos. el desafío a las oposiciones que permiten construir los conceptos. mas un relato prohibido en este sentido. ni siquiera este último verso. a comprar pan. en cosa incorporable. requiere: que no se convierta al don en su equivalente de mercancía. Como si Mauss nos dijese: olvidad todo lo que se acaba de decir a lo largo de estos centenares de páginas. ni la de la producción y la del intercambio puramente interesados de lo útil. menos aún. la orden de olvidar. justamente. Ahora bien. No interpretaremos este poema.1 quiero que me olvides». más que indicaciones y un «ejemplo».. que cualquier prohibición que se repliega contradictoriamente hacia el sujeto que la enuncia (por ejemplo «no me escuches».. un ejemplo de «híbrido». «no me leas»). dicha orden engendra ese esquizo de la respuesta o de la responsabilidad en el que algunos han querido reconocer el poder esquizopatógeno del double bind. en bien útil (en las dos primeras versiones era: «Odio la limosna útil») y. de acuerdo con qué imposible figura se incluye a sí mismo un interminable fin en un comienzo indeterminable. en alimento comestible. la orden dada de olvidar es una orden extraña. Y sobre todo no vayas. . Lo mismo que cualquier orden negativa. de manera que ya no se sabe. hermano. ¿Resulta esto insignificante? Mauss prosigue. Da la orden de. Y se halla inscrita en la orden de olvidar que se enuncia a través de cualquier don. cuya estructura misma resulta tan enloquecida como enloquecedora.En lugar de ese concepto imposible y de ese término inencontrable. lo mismo que pasa en La folie du jour de Blanchot. Esto ya aparece en «Limosna» de Mallarmé: No te imagines que digo locuras La tierra se abre vieja a aquel que se muere de hambre Odio otra limosna y quiero que me olvides. y dicha noción no es ni la de la prestación puramente libre y puramente gratuita. por ejemplo. Mauss no propone. exige. Locura de este ensayo: termina por donde hubiera debido empezar.

en primer lugar. Mendigo. el destinatario habría de (salva)guardar la orden de no guardar. moneda a moneda.el sueño de ser avaro? No escondas tu oro para que te toque a agonía. socioeconómica). no olvidemos el pliegue de una cuestión suplementaria: ¿aquello que es dado. el acto de «suputar». sin olvidar la petición de olvidar: ponte luto por mí. a saber. ¿-Ese vicio te faltaba. A un pobre Toma la bolsa. Mendigo! no la mimaste Senil niño que mama de una tetina avara A fin de que.el sueño de ser avaro? No las escondas para que te toquen a agonía. Por el momento. Limosna ¡Toma esta bolsa. Dicho poema tuvo por lo menos cuatro versiones: primero se tituló «Odio del pobre». La cuestión de la limosna. aquí tienes unas monedas. es el contenido. por consiguiente. en todas sus dimensiones (religiosa. sea limosna o no. Largo rato la mimaste ¿-Ese vicio te faltaba. Largo rato las mimaste. el Ensayo sobre el don. ese cántico doliente que es el «Don del poema»? «Limosna» nombra también el «tabaco». «A un pobre». volverá a aparecer más adelante -así como la cuestión de saber si la limosna es un don. la «farmacia». otros tantos motivos que ya no nos van a abandonar. la cosa «real» que se ofrece o de la que se habla? ¿No es más bien el acto de la remisión dirigida al otro y para el otro.Aquí. justamente en la medida en que sería incapaz de hablar adecuadamente del don que es su tema? ¿O por qué no el poema titulado «Limosna»? ¿O. por ejemplo la obra como efectividad textual o poética? Con toda la perversión interna o con toda la locura de la que hablamos ¿acaso el don no es... vaya desgranándose tu agonía A un mendigo Pobre. . antropológica. el «opio». muy cerca de él. (res)guárdame lo suficiente como para perderme como es debido. cultural. «A un mendigo».

algo pobre. del perdón y de la excusa. esto es: falsa y falsificada.. el «Don del poema» se daría como el don mismo. por las mismas. lo mismo que su dedicatoria que se da sin dar nada más que el don del que se habla sin sobrevuelo posible de esa efectividad. 291. / ¿Con el marchitado dedo oprimirás el seno / Por el que fluye con sibilina blancura la mujer / Para los labios que torna ávidos el aire del azul cielo virgen?»). como moneda buena y verdadera. págs. la tradición de La moneda falsa y de Matemos a los pobres de Baudelaire es la que habrá dejado huellas en La folie du jour en donde se puede leer. país de Edom. Trataremos de reconocerla. Ya no seguiremos evitando la cuestión de saber lo que es la moneda: la moneda verdadera. y sólo citamos aquí a Mallarmé para esbozar este ascenso.. Acabamos de ver pasar. en la medida en que circula. justamente. sería el reino pre-adámico: antes de que Jacob.. se suponía que los reyes de Idumea se reproducían sin sexo y sin mujer. «Dedicatoria al poema nocturno». dones en especies monetarias. a la nodriza que. luego. a su vez. brindado de ese modo: al lector dedicatario. a su destinatario o a su donatario. bendecido por su padre ciego. yo no deseaba en absoluto pasear la justicia en mis ropas». en acto. le dará el pecho («. Se compara este poema con una obra que habría nacido del solo poeta. Por ejemplo. por ejemplo: «A los cuarenta.acoge un horrible nacimiento:/ Y tu voz que recuerda viola y clavicordio . 178-179) [Trad. de manos del donador a manos del mendigo. sustituyese a su hermano mayor -Esaú-. sin cópula O sin mujer. a cambio . El enigma de este simulacro debería empezar a orientarnos hacia la triple e indisociable cuestión del don. nacimiento cuyo retoño.. más que en la medida en que no se sabe que lo es. .) la miseria tiene algo fastidioso y es que se la ve y que los que la ven piensan: He ahí que se me acusa.La sádica agresividad para con el donatario. funciona. Se excusa recurriendo a la gramática del «nosotros» magistral: «Nos excusamos por habernos visto obligados a tomar partido en estas cuestiones tan amplias. Mauss juzga necesario excusarse. y había que ser claros». Al término de una larga nota sobre la noción de moneda (págs. «Horrible nacimiento». confiado. ciertamente. ¿quién me está atacando aquí? Ahora bien. la amenazadora perversidad para con un mendigo sospechoso de especular: todo esto pertenece ya a una determinada tradición. Así como hacia la cuestión de saber si un don puede o debe asegurarse contra la moneda falsa. es dado. Lo mismo que el relato de La moneda falsa que pronto abordaremos. es decir. a saber el poema. la «moneda falsa» que no es lo que es. No eran hermafroditas sino hombres sin sexo y sin mujer. «Don del poema» de Mallarmé tuvo varias versiones. pero también. dice el «Don del poema». Pero es que atañen demasiado a nuestro tema. Y empieza así: ¡Te traigo el retoño de una noche de Idumea! Idumea. aparece. ¿Acaso no es el don. cast. 181-183 n. la locura del día? Al igual que «Limosna». Una de ellas se titulaba precisamente «El día» y la otra «El poema nocturno» y. se tornó miserable (.

de reserva desenvuelta que sobrevuela. por ejemplo en «pieza de moneda». Pero como tiene una buena excusa. como suele decirse. Con esta formulación de la que no hay que abusar. Se excusa. de dar la impresión de correr el riesgo de darnos una especie de moneda falsa. No debería. debería no tomar partido. se toma la libertad de excusarse a sí mismo. derecho a excusarse porque las cuestiones «atañen demasiado» al tema y porque había que ser suficientemente «claros». moneda que carece de valor -devaluada o falsa-. no se sabe muy bien en qué consistiría la verdadera falta. no comprometerse más allá de lo que el análisis puede justificar ni más allá de lo que puede acreditar o legitimar el tomar partido. Al excusarse por haberse visto obligado a tomar partido en unas cuestiones tan amplias. según él. incluso el título de todo don posible. tendríamos que decir otro tanto de la palabra «título»). A no ser que Mauss se excuse. no ya por haber roto con una especie de neutralidad metalingüística. aquí. una pieza dentro de la pieza o de la escena. podría dar su título a todo discurso posible sobre el don. al discurso que explica ese tomar partido.No pide que se le excuse sino que él se excusa a sí mismo: «Nos excusamos».posición) para tratar de ganar. ¿De qué se excusa? Pues de haberse visto obligado a tomar partido. si no fuese porque. sin las reservas-oro que le corresponden. Cuando uno se ve obligado.de un gesto «independiente de su voluntad». No debería dar ninguna prueba de compromiso en el debate o en el problema. es decir que carece de las reservas-oro o del valor de cobertura que le corresponde. por no haber aportado suficientes garantías a sus enunciados. en buena ética del discurso científico-. ¿En «tomar partido»? o ¿en tomar partido en unas «cuestiones tan amplias»? Da la impresión. es decir. pues. no tiene por qué pedir perdón. Mauss se excusa por no haber dado a ese tomar partido suyo. en dicha escena. dejando que intervenga la suerte. no convertir su discurso científico en una pieza de la estructura analizada. En esta frase única y de una sola pieza. un sociólogo. De no ser así. al azar. un análisis que esté a su medida -muy amplio. no sentirse comprometido. pues. de salirse con la suya. aquello que no se puede anticipar o dominar exhaustivamente. En el código de la educación. inmediatamente. en buena ética -y. entonces. un teórico. son simulacros. por no haber mostrado suficientemente los títulos acreditativos que los justifican. un acto dentro de la pieza o una escena dentro de la pieza (la palabra «pieza». No puede acreditar suficientemente los signos que da de ese tomar partido suyo. en este caso. como si el ideal normativo de cualquiera que habla científicamente -por ejemplo del don. en principio. ocupar una posición (tomar-como suele decirse. Habría tratado demasiado aprisa y superficialmente cuestiones que merecen un tratamiento más extenso. en un primer momento. no hay que tomar partido más que si se es capaz de no tomar partido a oscuras. Esto puede parecer extraño. no tiene por qué excusarse -está «totalmente excusado». ésta no es la fórmula más refinada. una especie de garantía fiduciaria. él se excusa por haberse visto obligado.fuese no dar o tomar. Tendría. ese partido que se toma. . sólo se trata de meras palabras con las que apabullar a los demás o con las que se nos llena la boca a nosotros. lo cual da a entender que las palabras. garantizar y legitimar el discurso en el cual se enuncia este tomar partido. Sin esperar respuesta alguna del lector. Habría que no tomar partido más que racionalmente. un erudito guiado por un principio de objetividad y de neutralidad. habría que acreditar. de que. Lo cual da a entender que. Mauss se excusaría por haber concluido demasiado aprisa. sino por haber tomado partido allí donde no debiera haberlo hecho: en unas «cuestiones tan amplias». ¿En qué consiste la falta que se ha visto obligado a cometer y para la cual dispone de una buena excusa? Consiste en haber «tomado partido» y en haber tomado partido en unas cuestiones «tan amplias».

No podemos contentarnos con hablar del don y con describir el don sin dar ni decir que es preciso dar. la cantidad de «es preciso» prescriptivos (éticos. antes que nada. lo que dice es que puede ser que parezca -pero sólo se trata de una apariencia. pero aquí son declaradamente asumidos y vienen regulados por una ley que puede parecer extraña pero que es la única que puede rendir cuentas de aquella frase que cité al comienzo. se endeuda. si es verdadera o falsa. puede parecer que puede engañarnos engañándose a sí mismo.Lo que en modo alguno dice es que ese tomar partido suyo no esté justificado ni que la moneda que nos da sea falsa. comprobaremos que el Ensayo.estar dándonos moneda falsa o. Porque Mauss no se opone a cualquier tomar partido. un ejemplo de aquello de lo que pretende hablar. una parte de un conjunto que su discurso dominaría. de lo dado y de la llamada de dar. en esto. es preciso también saber lo que se da y lo que es la intención-de-dar. forma parte del todo. una moneda que no se sabe si está suficientemente acreditada. se sobreentiende). pertenece al proceso global. De ahí. en resumidas cuentas. analiza y define. una parte y un partido. y de entrada. Es preciso responder del don. Un discurso sobre el don. y esto mismo es lo que debe: ante todo. De esto es de lo que. sólo una parte. morales. por la generosidad. No es que los «es preciso» estuviesen ausentes antes de esa conclusión moral. sin dar a pensar que es preciso dar. forma parte de él. puesto que la relación entre los términos de ese tomar partido suyo y la extensión de esas «cuestiones tan amplias» no queda establecida. Y no puede ser de otro modo. más bien. esta ley del «es preciso» es -lo mismo que en todo «es preciso». Él puede estar engañándonos. la rentabilidad. es decir. limitarlos con la economía. Aunque no lo parezca. Y. un compromiso continuo. y hacerlo con un pensamiento que no consistiría sólo en pensar. en el primer subcapítulo del mismo («Conclusiones morales»). con un pensamiento que re-clama dar propiamente. este gesto discursivo es. más allá de la simple palabra. da y toma. Pero. sin dar diciendo que es preciso dar. el trabajo. es un largo tomar partido. Los «es preciso» se acumulan conforme a una ley puntual. un tratado sobre el don debe y no puede dejar de ser parte interesada o partido tomado en el campo que describe. es preciso también dar en conciencia y concienzudamente. hacer más que re-clamar dar en el sentido propio de la palabra. de arriba abajo. sobre todo. el intercambio. Sin duda. sino en hacer aquello que se llama dar. se niega a dar o acepta dar -o hace ambas cosas a la vez conforme a una necesidad de la que volveremos a hablar. por una práctica y una moral del don («es preciso dar»). en todos los casos. La dimensión teórica y supuestamente constativa de un ensayo sobre el don es a priori una pieza. es decir. si está garantizada o no. con la razón o el principio de razón: es preciso también rendir cuentas. pero dar más allá de esa llamada. por el gasto noble. de entrada. No. y esto es mucho más grave (porque dar a alguien una moneda que el otro está seguro de que es falsa no es engañar). está endeudado. se excusa en esta larga Nota sobre la moneda (Nota de principio sobre el empleo de la noción de moneda). Es preciso responder a . es preciso limitar el exceso del don y de la generosidad. a pesar de que pretende no designar sino un objeto. puede parecer que nos está apabullando con meras palabras con las que a él mismo se le llena la boca. un momento de una operación performativa.que hay que desbordar la constatación y prescribir. Es preciso optar por el don. ni que nos esté apabullando con meras palabras (sin título acreditativo alguno. ni resulta visible ni verificable. jurídicos. políticos) que van a confluir en el último capítulo titulado «Conclusión» y. prescriptiva y normativa que da o toma. Por esto. Pero (porque siempre hay un «pero» del don) también es preciso lo contrario.

Por otra parte. Pero no basta con constatar el hecho. lo mismo que en un país anglosajón. «ni del todo aquello». entre otras cosas. la «buena y media mezcla de realidad y de ideal». más incoherente. Esta nueva moral consistirá seguramente en una buena y media mezcla de realidad y de ideal (págs. 262-263) [Trad. es preciso deducir de él una práctica. su familia y el porvenir de ésta. su educación -cosa. a veces hasta de la manera más ingenua y más candorosamente hipócrita. Es preciso que haya más buena fe. más generosidad en los contratos de alquiler de servicios. su salud. En primer lugar. que revela el aprieto en que se ve Mauss cuando quiere definir la buena regla. Es preciso decir que dicha revolución es buena. un precepto moral. Es preciso que. los ricos vuelvan -libre y también forzosamentea considerarse como una especie de tesoreros de sus conciudadanos. No obstante. cast. Las civilizaciones antiguas -de las que proceden las nuestras. con el «no demasiado». es preciso que se tenga más en cuenta al individuo.ellos y responder de ellos. De ahí que aparezca una serie de «es preciso» trabajados. de arrendamientos de inmuebles. Habrá que remontarse a leyes de este estilo. . salvajes y también altamente civilizadas. subrayaremos también. otras las liturgias. los gastos obligatorios del edil y de las personalidades consulares. un maligno genio de los bosques explica a un brahmán que daba demasiado y no muy oportunamente: «Por eso estás flaco y pálido». más sensibilidad. -que está en vías de añadir otros derechos al brutal derecho de la venta y del pago de los servicios. su vida. como vamos a oír.tenían unas el jubileo. «revolución» y «volver». es preciso que el individuo trabaje. El exceso de generosidad y el comunismo le resultarían tan perjudiciales y serían tan perjudiciales para la sociedad como el egoísmo de nuestros contemporáneos y el individualismo de nuestras leyes. Es preciso ser responsable de lo que se da y de lo que se recibe. el «ni del todo esto». personalmente y en grupo. Y será preciso hallar el modo de limitar los frutos de la especulación y de la usura. Tanto la vida del monje como la de Shylock deben ser evitadas por igual. las syssitias (comidas en común). págs. No basta con decir que el derecho está en vías de deshacerse de algunas abstracciones: distinción entre el derecho real y el derecho personal. rentable-. que en tantas otras sociedades contemporáneas. 249-2501. coregias y triarquias. por otra parte. En segundo lugar. En el Mahabharata. es preciso que defienda sus intereses. Dentro de esta larga letanía de «es preciso». por esa contradicción. más inconsistente también. de venta de productos necesarios. las palabras «constatar». Es preciso que se vea forzado a contar más consigo mismo que con los demás. la buena economía: entre la economía y la no-economía. volvemos y es preciso volver a las costumbres del «gasto noble».

. la organización teórica del discurso. Dicha descripción debería ser válida más allá de estas sociedades. el placer del gasto artístico generoso. análoga a la revolución natural de la Tierra alrededor del Sol. a esa «roca» de la que se encuentran más cercanas las sociedades así llamadas «las menos elevadas que podamos imaginar» . la hybris de la buena medida (¿quién se atreverá jamás a determinar la buena medida?) e incluso esa vocación de lo imposible a la cual responden toda responsabilidad y toda decisión efectivas. La seguridad social. esa regla de la «buena y media mezcla de realidad y de ideal». En primer lugar. En lo que al don se refiere. ciertamente.. una especie de hybris paradójica. Esta axiomática obraba en todos los análisis anteriores. Es porque ha comprendido esta inversión por lo que el antropólogo incita a esa sabiduría. Ahora bien. se titula «Conclusión») como un epílogo moral y externo al trabajo. La moderación de esta mediocritas puede ser que firme la tarea más difícil. lo mismo que el papel de Sancho Panza es tan invivible como el de Don Quijote. ya que puede ser que no todo resulte demasiado evidente en el primer encuentro con estas declaraciones. Dicha revolución. por consiguiente. medidora.. mediante el movimiento ético-político del «es preciso volver. comedida. a esa moral eterna («Esta moral es eterna». Puede ser que anuncie. es preciso volver al ejemplo que nos dan. Resultaría una ligereza sonreír ante la mediocridad frecuentemente indecente del deseo mediador. 1. a lo elemental. por lo demás.. la de todas aquellas personas morales que el derecho inglés conoce todavía con el nombre de “Friendly Societies” son mejores que la simple seguridad personal que garantizaba el noble a su encargado. ante esa moral media. ¿Volver a qué? Este «volver» no es una regresión sino una revolución. 3. universal del socius que se entabla con el don. Acabamos de sugerirlo: ese «justo término medio» es. tan imposible -hay que decirlo para ponerlo tal vez en el haber de Mauss-. lo que Mauss ha aprendido del don.aquellas que constituyen el objeto del Ensayo sobre el don. a esa moral de la mediocritas y del justo término medio. el de la hospitalidad y el de la fiesta privada y pública. 2. Es preciso volver al ejemplo que nos dan estas «sociedades menos elevadas» y más cerca de la «roca».Hagamos algunas observaciones. haría volver a la naturaleza del hombre. los instrumentos de análisis. de la cooperación.se torna malo: es incluso el peor de todos. Éstas dan el ejemplo de una estructura natural y. a esa política. mejor -o peor-. tan insostenible e inaccesible como lo son ambos extremos. Lo que se recomienda no es cualquier acomodo. dirá más adelante). su objeto particular pero a todas luces ejemplar a los ojos de Mauss. los cuidados de la mutualidad. Mauss dice constantemente que es preciso volver a. pero mediante el rodeo de cierta historicidad y de cierta ejemplaridad. se volverán a encontrar motivos de vida y de acción que todavía conocen numerosas sociedades y clases: la alegría de dar en público.». de su reflexión y de su investigación sobre el don. la del grupo profesional. Mauss no extiende directamente su análisis a las sociedades «evolucionadas». a su vez. del sol absoluto en su mediodía (y por eso empezamos por hacer girar la cuestión del don en torno a un Rey-Sol). no habría que precipitarse a considerar estas «Conclusiones morales» (en un capítulo final que. es que el don puro o demasiado bueno. el exceso de generosidad del don -que es en lo que consistiría el don puro y bueno. «Se puede y se debe volver a lo arcaico. mejores que la vida miserable que proporciona el salario diario . sino el bueno. como un tomar partido que podría disociarse sin perjuicio del trabajo que precede. dice Mauss. y proporcionaba el material conceptual. imprime a su discurso una circulación revolucionaria.

bajo la forma de un «bello proverbio maorí» que viene -cual exergo que sirve una vez más de epílogoa cerrar las «Conclusiones morales»: Ko Maru kai atu Ko Maru kai mai ka ngohe ngohe . mejor. en lo que al contenido se refiere. el primer motor. legado algunas sociedades arcaicas.asignado por los patronos. precisamente. No se trata sólo del modelo que enseguida reivindicará precisamente aquel que. Lévi-Strauss. se le devolverá lo que se le debe. y. el detentor o la detentora del falo. esta equivalencia del dar-tomar. Ahora bien. Lo que de esta manera se ha dejado en herencia no es. hace la introducción (no sin dejar de formular algunas críticas admirativas) al Ensayo sobre el don. A esta originariedad «arcaica». prender y aprender el don de la naturaleza. seremos conducidos de nuevo por un socialismo nomarxista. Ésta es la lógica del intercambio o la simbólica de la restitución -o también de la re-institución de la naturaleza. un anti-capitalismo o un anti-mercantilismo liberal. aun cuando no se refiera a ello de un modo tan explícito como Lévi-Strauss. physis/nomos o physis/thesis. en francés. 263) [Trad. escenificada en La moneda falsa) no es sino la del dar-devolver o del dar-tomar. Se podría invocar. el padre. etc. en último término. pág. Es preciso tomar. Se vislumbra más bien. el creador. De la naturaleza donadora es preciso aprender a dar. Y a partir de la cuestión del «dar-tomar» y del «dardevolver» se accede a todas las instancias que acabamos de enumerar o de amontonar. al dar tal como la naturaleza dice que es preciso dar. Esta cuestión de la universalidad natural o ejemplar de la «roca» y de la extensión (inductiva o reflexiva) se formula o se resuelve en el lenguaje mismo de Mauss. un esquema rousseauista. La naturaleza es la que da y es preciso mostrarse digno de ese don. se marcará la justa equivalencia. otra cosa que la naturaleza. una tradición platónica o aristotélica. siempre volveremos a encontrarnos con el mismo esquema. allí volveremos a encontrar(nos) todo el tiempo -circularmente. el logos. Este telos teórico es su ética. en el fondo no es sino su moral política. a saber. la madre. de la que nos hemos ido alejando o que hemos dejado que se fuera pervirtiendo. el ente supremo. y mejores incluso que el ahorro capitalista -que no se basa más que en un crédito cambiante» (pág. Cuestión de restitución: el antropólogo propone devolver y volver circularmente al buen ejemplo. a la vez de manera generosa y ordenada. incluso el telos teórico de este Ensayo sobre el don. es enunciada. en última instancia. más allá de la oposición naturaleza/cultura. cast. Así es la moral o la política que organiza la estructura. retornar a la buena herencia que nos han dado o. lo arcaico o lo originario en general por cualquier cosa (por X o por Khi). Se puede sustituir la sociedad arcaica. sino que se trata ya del modelo de Mauss. por la naturaleza. en vistas a la formalidad de esta profunda identidad entre lo teórico y lo ético. 2501. Dicha equivalencia (cuya ley naturalista hallaremos. se estará a su altura.

al menos. pensar esta equivalencia de la equivalencia y de la no-equivalencia. Por lo tanto. 42. 265) [Trad. bien (Maru es el Dios de la guerra y de la justicia)».se regula a su vez conforme a un «así es como». devolver. hay equivalencia. el préstamo”». Ahora bien. de su distinción. Taylor. a su eventual oposición o a su equivalencia. Esto concierne sólo a la oposición de vender y de comprar (y no en general a la de dar y de tomar). La equivalencia de lo tomado y de lo dado queda planteada: es una tesis y un tema. traduce muy brevemente “give as well as take and all will be right” pero la traducción literal es probablemente la siguiente: Tanto cuanto Maru da. Todavía no hemos acabado con esta «lógica». una necesidad. el «se debe» -que. y eso está bien. Al plantear la equivalencia de lo que el dios da y de lo que toma. 252]. De entrada no hay ni equivalencia real ni equivalencia semántica: dar no quiere decir tomar. está presente en chino. La ley de lo que pasa implica un imperativo: «da tanto como tomas». otro tanto Maru toma. otro tanto Maru toma. se afirma el exceso del don. pág. en donde una diferencia de tono es lo único que distingue los dos monosílabos que designan tanto la compra como la venta. Decir que es preciso alcanzar la equivalencia y que la equivalencia es buena es recordar que ésta no es algo simplemente dado. supone una desigualdad. puesto que el «es preciso». Mauss precisa en una nota exigida por la traducción: «Rev. Old New Zealand. pág. 193 [Trad. ¡al contrario! Pero.Da tanto como tomas. pero a partir de su oposición o. El discurso en torno a esta problemática debe. prov. pues. 130. en nuestro lenguaje corriente. y dicha bondad de la equivalencia dada está en exceso con respecto a la equivalencia misma. pág. Te Ika a Maui. Por lo demás. la palabra . todo irá muy bien (pág. y. con la deuda y el deber. como dice Holmes que estudió estas tribus y según el cual «las operaciones “antitéticas se expresan mediante la misma palabra”». El esquema de la ejemplaridad es tanto más significante en este preciso lugar cuanto que plantea la equivalencia del dar y del tomar. El texto original posee una forma descriptiva. en algunas lenguas. reflejándolo en la imitación. Mauss hace una breve alusión (pág.en lo concerniente a los valores del «dar» y del «tomar». cast. es una ley natural de la naturaleza. presuponer la claridad -si es posible e incluso antes de tomar partido. y que dar no es tomar. sobre todo en las lenguas papu y melanesia. nunca se acaba con ella. ya sea ésta real o semántica. reconstruir. habrá que restaurar. de lo que debe haber. justamente. cast. no imperativa. de lo dado y de lo tomado. al plantear dicha equivalencia como «buena». se deja que el don desborde: la equivalencia dada o dada como ejemplo por Maru es buena. Es preciso. pero la constatación va seguida de una valoración aprobativa que transforma la necesidad natural en algo bueno: «Tanto cuanto Maru [Dios de la guerra y de la justicia] da. La lógica del enunciado resulta compleja. restituir el equilibrio siguiendo el ejemplo. Mauss señala que la incertidumbre de esta oposición verbal «vender/comprar» no es propia de las sociedades del Pacífico. Se halla planteada como la regla de la moral. no hay «más que un solo término para designar la compra y la venta. y eso está bien». de la ética y de la política: la regla de lo que hay pero también de lo que es preciso. 194]) al hecho de que. por consiguiente.

también entre los Antiguos. es la transcripción del griego dosis: dosis. ha pesado sobre el sentido “don” de dicha palabra. cité esta nota de Mauss: «Gift. venenum con vanati (sánscrito: . 150 y sigs.a la distinción tranquilizadora entre lo natural y lo artificial. no existe equívoco alguno en la lengua corriente en lo que respecta a la oposición de vender y de comprar.]. así como el tabú lingüístico contrario que. a su vez. Habría. Ésta es la palanca lógica de dos textos más o menos contemporáneos que se refieren de forma muy diferente al Ensayo sobre el don. ¿Acaso no deben éstos -pero más allá del deber y de la deuda. lo originario y lo derivado o lo (a)prestado? En una nota de «La pharmacie de Platon» (La dissémination. cuyas declaraciones y propósitos. pero poco importa esto aquí. »Hemos conectado la incertidumbre del sentido de gift con la del latín venenum. Mélanges Ch. 1966) [Trad. tomo 2. traducción del latín dosis que. 2. Esta pareja de textos nos llevará de nuevo a las excusas que presenta Mauss y. gift..«venta» abarca tanto la venta como la compra. pero que deberían serlo más allá del deber y de la deuda? ¿Un don que pretendiese controlar la moneda y (res)guardarse de todo simulacro sería todavía un don o sería un cálculo que se aferra o recuerda –ingenuamente. t. en algunas de las lenguas germánicas. lo auténtico y lo inauténtico. 7. en la lengua y fuera de la lengua. Dicha etimología implica que los dialectos del alto y bajo alemán habrían reservado una palabra erudita para una cosa de uso vulgar. Por último. Y además. 197 y sigs. 1987. 1924. venus. Se trata. sobre todo.]. dosis de veneno. sobre todo. debería haber equivalencia entre lo que se da y lo que se toma. al perdón que niega uno de los dos amigos de La moneda falsa de Baudelaire. entre lo dado y lo tomado. Siglo XXI. pág. Lo que importa mucho más es esa posibilidad de que. de la Introducción a la obra de M. Andler. 13. Almela. lo cual parece poco riguroso por parte de Mauss: aunque la palabra «venta» pueda abarcar una cadena de operaciones dentro de la cual la compra es sólo una pieza.privarse de toda garantía contra la falsificación.) [Trad. el volumen Sociologie et Anthropologie (PUF) que recoge el Ensayo sobre el don. t. retomado en Problemas de lingüística general.ª ed. Dicha introducción abre. 1951. La misma inquietud no se calmará nunca: ni la del don ni la del perdón. Mauss de Lévi-Strauss. por consiguiente.ª ed. México. Se nos ha preguntado por qué no hemos examinado la etimología de gift. en primer lugar. pero también entre el sentido del dar y el sentido del tomar. de todo recelo respecto a la moneda falsa. pág. Habría que añadir la conexión (Bréal: Mélanges de la société linguistique. se borre la oposición en general y. tomo l. después. 140) de venia. de J. 1986. a fin de (salva)guardar la posibilidad de ser lo que deberían ser. la oposición entre dar y tomar. con la de philtron y de pharmakon. griego de la palabra dosis en el sentido de veneno demuestra que. cast. a veces con autoridad. en 1950. hubo asociaciones de ideas y de reglas morales del estilo de las que estamos describiendo. El otro texto es el de Benveniste: «Don e intercambio en el vocabulario indoeuropeo» (L’année sociologique. cast. el empleo latino y. pág. se prolongan aquí. Quiero recordar que Mauss muere mientras se imprime esta obra. también habría que explicar la elección de la palabra gift para esa traducción. Estrasburgo. III. Gallimard. lo cual no es la ley semántica más habitual.

* «Véase concretamente el mito de Haïyas (. Cast. A fin de señalar algunos puntos de referencia preliminares en el espacio de este intercambio por venir. págs. Gallimard. (. El honor y el crédito»). cast. * «No nos hemos dado cuenta de que la noción de plazo era no sólo tan antigua sino también tan simple o. O dar un esclavo: cuando se pronunció esta conferencia en Chicago. cast. Bibliothèque de la Pléiade. passim. podrían no entregarse. dentro de la fenomenología. tan compleja como la noción de al contado» (págs. The University of Chicago Press. En este libro se puede seguir una interesante discusión de Mauss sobre el don y la recepción (no recíproca) del dan (pág. Su importancia misma en el noroeste americano es asombrosa. cit.. Véase asimismo Gloria Goodwin Raheja: The Poison in the Gift. Thomas W Mitchell elaboró la cuestión del esclavo de una manera muy interesante y la conectó con la del relato (en un texto inédito que espero retomar algún día). Valéry: Oeuvres. dan un potlatch de revancha y él resucita. El juego es una forma del potlatch y del sistema de los dones. sección III («Noroeste americano. incluso entre nosotros. P. 1077-1085. no emprenderé de momento ni largos desarrollos. Me permito remitir aquí a Schibboleth. pág. 94 y sigs. t. Sus hermanas y sus sobrinos se ponen de luto. pág. En una palabra ¿qué ocurre cuando «lo Dado es una persona». n. Ritual.. a propósito de esto. [Tract. pág. 200202) [Trad.] (Sociologie et anthropologie. 244 n. pág.dar gusto) y gewinnen. passim. si se quiere. cast. and the Dominant Caste in a North Indian Village.. PUF. [Trad. el esclavo que «no tiene nada que dar»? La esclavitud es aquello que devuelve o aquello que da («what gives». en la jerga americana) pero también aquello que priva de «relato».) que perdió la “honra” en el juego. 199-200) [Trad. Véase al respecto L’autre cap. Cabría estudiar. concretamente «Hors livre». 197 y sigs. pág. 72-77. 195 y sigs....].. concretamente. II. después de todo. cast. 1986. citaré la conclusión del primer capítulo en el que Marion discute concretamente algunos aspectos de mi lectura de las Investigaciones lógicas de Husserl en La voix et le phénoméne: «La . págs. y muere a consecuencia de ello. 79 y sigs. capítulo 2. ed. 1) [Trad. ni las pacientes lectura y discusión que requeriría el importante libro que Jean-Luc Marion publicó posteriormente (Réduction et donation. Véase al respecto Glas y La carte postale. 255. pág. La dissémination. 249 y sigs. Galilée.)» (págs. 199-200].]. Prestation. 1988. 1989). no está considerado como un contrato sino como una situación en la que el honor se ve comprometido y en la que se entregan bienes que. 93-108. pág. Essai sur le don. el juego que. Recherches sur Husserl. 199].). Heidegger et la phénoménologie. y a fin de situar lo que está en juego en la semántica de la donación. win (ganar)» [. págs. Siguiendo aquí el problemático esquema que traté de poner en pie en el Seminario de 1977-1978. 122]. 1960. Pour Paul Celan.

en efecto. Para limitarnos aquí al esquema más importante. no se pregunta en ningún momento (al menos en las Investigaciones lógicas) por el rango. págs. aquí.. Husserl. concretamente. Puesto que no es ni Yo constituyente..de la donación. qué está.. del «sí». de la «destinerrancia» de un envío determinado por la respuesta.intuición categorial sólo permite tomar la medida -en adelante sin medida. Porque. quien permanece más sobrio ante la fascinación de la presencia sobreabundante e incondicionada no es. Lo que se da no se da sino a aquel que se entrega a la llamada y sólo si es bajo la forma pura de una confirmación de la llamada. por lo tanto. recibe o rechaza la llamada. la mantiene en detención metafísica. sin duda.el que se entrega a la llamada?» (págs. en la medida en que requiere entregarse al azar que reparte la llamada como tal y requiere asimismo. de la llamada que depende-de-y-retorna al padre y que. si no la discusión. en función de la llamada del padre.. en juego por el hecho de que todo sea dado. por lo tanto. como sumergido en el imperativo -a la vez amenazador y regocijante. «la forma pura de la llamada». rendirse a dicha llamada y desplazarse hacia ella. 87 y sigs. Marca el abierto abismo de la misma. sin duda. la que «Lévinas no dejará de retomar». Parece que está permitido suponer que Husserl. en verdad. a suscribir la «lógica» y la necesidad de dicho análisis. quien se esperaba. Lo que traté de articular a título de llamada. del «don» en general. incluso el nombre del padre y..de administrar la sobreabundancia de todo lo dado en presencia. diría la verdad del padre.. de su irreductible iterabilidad sobre todo. las páginas que requiere todo el decurso del libro. y una «llamada hermana de aquella que Heidegger descalifica».un espanto ante la expansión de la presencia por la donación. [. a saber. la oye... esto es. dejando ininterrogada la donación cuya expansión parece. que es repetida porque es recibida [. parece no percatarse de lo extraño de semejante desmesura y administra solamente el exceso de la misma. por supuesto. Este silencio viene a ser lo mismo que admitir (conforme a la tesis de Jacques Derrida) que Husserl. como el esquema originario de las dos reducciones anteriores. permanecería abierta en el lugar de la determinación de la llamada o de la reivindicación.]» (pág. más esencialmente: “¿Qué significa dar. ni Dasein. antes o sin el Dasein. no la libera del encarcelamiento de la presencia. del padre en tanto que da el nombre. pues. allí donde el círculo parece dar vueltas entre la llamada del ser (Anspruch des Seins). que todo lo que es no sea más que en cuanto que es dado?”.tampoco Marion. 68 y sigs. sin recubrirlo -por lo menos a los ojos de Heidegger.] Bastaría ya con precisar aquello que. ni siquiera por la identidad de dicha donación. aquí es donde surge la cuestión a la que Husserl no podía responder. a partir de un pensamiento de la llamada como pensamiento del don («Tras la reducción trascendental y la reducción existencial. haber llevado a cabo. por último. haría que me inclinase. en el doble sentido del francés “se rendre à l’appel”. por lo tanto.. por el alcance. si no de Husserl.) y. a no ser que sean más bien ellas las que lo requieran. »Sin duda. por el contrario [. sin cuestionarlo. y del «ven». Heidegger. véanse también. ¿quién es -si es que. tal vez porque no la concibió nunca como una auténtica cuestión: ¿qué se da pues? No sólo: “¿Qué es lo que se da?” sino. no obstante. digamos que la cuestión.] La llamada aparece. cómo pensar. A menos que el deslumbramiento no revele -recubriéndolo. 296-297). Ni -añado yo. interviene la reducción a y de la llamada. puede ser. justamente. totalmente deslumbrado por la donación sin límite. 62. la llamada del padre (Anspruch des Vaters) cuya primacía pone en duda Heidegger. .. que da la sensación de ordenar asimismo «la llamada como tal». precisamente porque ella sola permite conducir de nuevo a.

Jean-Aubry. ni esté en la fraternal diferencia del «allí» -por así decirlo. lo que está en juego y que aparecerá más adelante. ni.«provienen uno del otro»? (pág. impuesto. 39 y págs. Fata Morgana. con la sola intención de mantenerse en ella exponiéndose a ella. en la lengua del «Escucha. pág. S. he subrayado las palabras «prender» y «sorprender» para situar. pág. pág. quiere decir «tañido fúnebre»! (Nota de Trad. por consiguiente. la palabra que requiere”¡ Escucha!” lo que hace no es tanto pronunciar una llamada entre otras posibles a favor de ésta o aquella autoridad. pág. precio de la novia. 1985. 295. ed. Parages. aquí. Me permito remitir aquí a «Le facteur de la vérité».. . anticipadamente. pág. Yahvé nuestro Dios. 266 y sigs. Bibliothèque de la Pléiade.entre el judío y el cristiano. sin o antes de otro “mensaje” que no sea el de sorprender a aquel que lo oye. cuanto efectuar la llamada como tal -la llamada a rendirse/desplazarse a la llamada misma. El modelo de la llamada se ejerce antes de la mera reivindicación del ser. Véase también Marion: «Réponses à quelques questions». 1. 1 de este mismo capítulo. XX. 295). pág. pág. ¿Por qué determina Marion «la forma pura de la llamada» (y. 69. 232 y sigs. págs.]. XVII. 1438-1439. 234 y sigs. pág. C. véase Glas [¡que.En efecto. de prender incluso en y a aquel que no lo espera. pág.» íbidem. pese «al hiato entre estas dos llamadas (la una cristiana. justicia. * «Podríamos elegir del mismo modo la sadaqa árabe. Hemos tratado de analizar y de poner en pie este juego de la palabra «pieza» en una lectura de Droit de regards de M. 1991. 1434-1436. y de modo más amplio». Surge así la forma pura de la llamada» (pág. Minuit.. Mondor y G. La llamada misma interviene como tal.4)» que -señala Marion. H. Véase supra. n. pág. por ende. 278 y sigs. en La carte postale. ¿desde dónde?) que aún no sea ni del ser. Marion escribe: «De hecho. 6. Israel. pág.)]. cast. del don) como llamada «en nombre del padre» cuando. Véase Parages. concretamente en la lectura de La moneda falsa). pág. págs. S. limosna. 1961. Mallarmé: Oeuvres complètes. declara que se sustrae a cualquier contenido determinable? ¿por qué la determina como llamada única. 1973. en Revue de Métaphysique et de Morale. Yahvé solo (Deuteronomio. Gallimard. 280 y sigs. la otra judía) que «es importante mantener»? ¿Es posible oír una «forma pura de la llamada» (y antes que nada ¿es preciso dar por supuesta semejante pureza? Y si así se hace. precisamente. n. por cierto. 40 y págs. 500 y sigs. Plissart.. Y en una nota: «en efecto. la reivindicación ya no se ejerce. Maurice Blanchot: La folie du jour. [Trad. Con respecto a este poema y al fúnebre tañido que en él resuena. 209 y sigs. Mallarmé: O. 171 y sigs. 240 y sigs. 23-24. en nombre del ser (sino del Padre).F. concretamente. ni del padre. ni con destinación a o a partir de un ente.

en el cuerpo de ese homenaje a un homenaje. 1980). Malamoud: «La théologie de la dette dans le bráhmanisme». en La carte postale. pero he aquí lo que a veces. a ese venenoso homenaje que ya era la susodicha interpretación. 118 y sigs. . sobre todo al principio de «Spéculer sur “Freud”» en donde se conectan los motivos de la deuda. cuyo veneno no deja casi nunca de reclamar ese contra-veneno que se presenta bajo los rasgos del contra-don (restitución. más cerca de nosotros. [Trad. cte. También se abordan estas cuestiones. «interpretación personal»). lectura crítica. ni tampoco siempre. a 12 de abril de 1950». 1. pág. así como también una interpretación muy personal de su obra. 15 y sigs. etc. entre las que también está la suya («Dette et devoir dans le vocabulaire sanscrit et dans la pensée brahmanique»).]). en suma. Este hecho es recordado en el Prólogo (a la vez extraordinario y lisa y llanamente convencional) que Georges Gurvitch. no remitiremos solamente a los textos conocidos de Kant. de Nietzsche. Marcel Mauss ha muerto. un don. -Mientras se imprimía este volumen. Taurus.) de lo que conecta o no conecta al deber con la deuda. que es una «interpretación muy personal».]). Armiño. París.En castellano tampoco hay más que este único término. cast. t. Este deber sin deber. del contraveneno. pág. Minuit. a propósito de su conexión con el «resto de tiempo» que queda por dar. 16 («Prét. Respecto a la inmensa cuestión (etimológica. No es que la muerte sea realmente el resultado de ello. Madrid. del regalo envenenado del que están hechas las herencias. que permanece ajeno al círculo de la deuda. 17 («Gratuité et reconnaissance»). que no debe ni siquiera ser lo que ha de ser. 1969. se puede sospechar más de un desacuerdo o más de una reserva: cierto veneno debe destilar de ahí. sigue literalmente a la muerte: «Post-scriptum. a saber. máscara sobre máscara mortuoria. de Heidegger. celebración. la que un heredero brinda a aquel de quien hereda. Benveniste (Le vocabulaire des institutions indoeuropéennes. Y cuando un tercero dice de una «interpretación». Les représentations de la dette en Chine. semántica. au Japon et dans le monde indien (EHESS. Véase asimismo la admirable Presentación de Charles Malamoud a las ricas contribuciones. de M. pág. El lector hallará en la introducción de Claude Lévi-Strauss una imagen impresionante de la inagotable riqueza de la herencia intelectual legada por este gran erudito. me permito remitir a ello. del deber y de la moneda falsa (pág. sino también. reunidas en Lien de vie. Véase también Ch.. filosófica. 14). impresionante imprimatur. que es otra forma de la misma aporía. «préstamo». Georges Gurvitch. cast. 1983.]. 231 y sigs. Sobre la indisociable cuestión del fetiche. sino también que no debe responder a su propia esencia. a la Advertencia del 20 de septiembre de 1949. en Purusártha 4: La Dette (EHESS. véase Glas. para traducir las dos palabras francesas aquí señaladas: le prêt [préstamo que uno hace] y l’emprunt [préstamo que uno recibe] [Nota de Trad. lo mismo que. [Trad. emprunt et dette») y cap. noeud mortel. La cuestión de la «moneda falsa de un sacrificio verdadero» es evocada allí a propósito de «les Monnaies de la Trésorerie et la notion de Destin fondamental» por Hou Chin-lang (pág. a su vez. dichas líneas dicen algo acerca del Gift-gift. pág. 1988). en Marx o Freud. 181 y sigs. a los análisis de E. 278 y sigs. mortífera perfidia de la cortesía académica. homenaje. prescribe que el don no sólo no debe nada. París. tal vez sin saberlo el firmante. sobre todo esas herencias ejemplares que son las herencias intelectuales: dones. añade. Merece la pena citar esas cuantas líneas del Prólogo. A su manera. el 12 de abril de 1950. comentario. por entonces director de la colección y profesor en la Sorbona. cap. París.

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