Te quiero… Te quiero, mi poeta con ojos de avellana.

Eres el sueño que despierta en la mañana, eres aquello que cubre de seda las esquinas filosas de mi día, eres el consuelo y el ungüento a las heridas. Te quiero, aún cuando no dices nada, porque guardas bajo llave lo que sientes, más tus silencios hablan más que las palabras, y tus miradas acarician con ternura. Te quiero como se quiere a un sueño, Soy feliz cuando te tengo porque te tengo, Soy feliz cuando no te tengo porque te espero, y saber que vienes hacia mí es suficiente. Te quiero por todo lo que eres, Porque aunque tristezas hicieron mella en tu corazón, Ese corazón herido es preciado, es amado, es mío. Te quiero, no se me acaban las razones, yo te quiero.