1.

Interrogar a Schreber, interrogar a Freud

HECTOR ESCOBAR SOTOMAYOR

¿Interrogar a Schreber o interrogar a Freud? Pareciera, a la luz de las condiciones actuales del psicoanálisis, que ambas cosas fueran igualmente necesarias, no cabría aquí la disyunción, sobre todo si lo hacemos desde y por el psicoanálisis, en la aurora misma de lo que éste invoca. Interrogar a Schreber e interrogar a Freud a un tiempo, misión difícil por demás, si asumimos que interrogar al segundo no puede pasar por la omisión de la interrogación del primero; pues mucho del discurso mismo del psicoanálisis está atravesado por el discurso del loco presidente del senado y desde esa locura --para bien y para mal-- se ha marcado la definición y el pensamiento respecto de la locura en el psicoanálisis (valga la ambigüedad de la expresión). ¿Cuál es la génesis del pensamiento freudiano sobre la psicosis, en específico la paranoia, y cómo es que este pensamiento se encuentra con las Memorias del presidente Schreber para, desde ahí, refractarse y construir lo que desde Freud han sido las teorías psicoanalíticas de la paranoia? ¿Cuál es la naturaleza, casi dogmáticamente aceptada en el campo psicoanalítico, respecto del vínculo entre paranoia y homosexualidad? La teoría de la paranoia Como es sabido, la paranoia ha sido siempre un concepto difícil, lo que a menudo ha llevado a definiciones contradictorias incluso al interior de la psiquiatría. Freud no es en modo alguno ajeno a este debate. Como han señalado Laplanche y Pontalis, 1 la lectura de Freud al respecto se vincula en una primera época con las definiciones anteriores a la
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Jean Laplanche y Jean Baptiste Pontalis, Diccionario de psicoanálisis. México, Labor, 1981.

de las representaciones obsesivas y fobias además de la psicosis alucinatoria).sino un planteamiento que podríamos llamar <causal>. Aquí la posición freudiana es peculiar. y desde un principio. La paranoia hará referencia a los delirios sistematizados (grandeza. . Buenos Aires. Amorrortu. “Manuscrito H: Paranoia”. Sin embargo. Al contrario de estos autores que han seguido una línea organicista. Buenos Aires. “Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (Dementia paranoides) descrito autobiográficamente”. en Obras completas. en tanto que el campo de la demencia precoz incluirá una forma paranoide. considerándola de modo general como una de las formas específicas de las llamadas neuropsicosis. la cual distingue entre la paranoia y la demencia precoz. 3 S. es para Freud una paranoia. erotomanía) mismos que no evolucionan hacia la demencia. persecución. Amorrortu. en Obras completas. el Manuscrito H 4 está dedicado íntegramente a su conceptualización. una hebefrénica y una catatónica. Amorrortu. celotípico. 2 Freud adopta de modo explícito la definición krapeliniana. 1986. Los mismos autores comparan adecuadamente las diferencias entre las perspectivas de Kraepelin. Así vemos que por ello el caso Schreber. no tardará en ser abordada por el campo psicoanalítico. en las que el término <paranoia> se aplica de modo más o menos general a diversos tipos de fenómenos delirantes. Freud. veremos que si bien en el artículo de 1894 sobre las neuropsicosis de defensa. sino a la sistematización del mismo delirio. en la obra de Freud. t. que según los criterios modernos correspondería a una esquizofrenia paranoide. III. A diferencia de Kraepelin. Freud. incluyendo un pequeño ejemplo 2 Sigmund Freud. en Obras completas. entendiendo este concepto al modo de Kraepelin (Dementia paranoides) como indica el título del trabajo. 4 S. 1986.3 la paranoia no aparece incluida (solo se trata de la histeria. Freud ha dado el paso de lo propiamente psiquiátrico al campo de lo psíquico. no hay propiamente un intento de definición en términos sistemáticos como haría Bleuler. t. XII. 1986. de Bleuler y de Freud. pues ya en enero de 1895.de Kraepelin. Bleuler integra a la paranoia en su concepto de esquizofrenia (nunca bien recibido por Freud) tomando como base los elementos disociativos (término fundamental para la validez de la palabra “esquizofrenia”). pues no da valor a la presencia de un delirio como criterio distintivo ni tampoco a la presencia de procesos alucinatorios. Buenos Aires. “Las neuropsicosis de defensa”. Freud apuesta por una búsqueda de las causas y los mecanismos psíquicos que estarían detrás de la paranoia. t. ni tampoco en términos evolutivos --al modo de Kraepelin-. pero a partir de 1911. Si hacemos el seguimiento de la problemática por los primeros momentos de la teorización freudiana. I.

III. 7 Ibid. Al respecto Strachey8 señala lo que él considera una ambigüedad respecto del uso 5 S. 1986. en Obras completas. Siguiendo la línea anterior.5 la paranoia aparece ya integrada al modelo explicativo de las neuropsicosis de defensa. mientras que lo ocurrido al monto de afecto { Affekt} --ya sea una conversión o un desplazamiento-. Freud. . este último punto es esencial ya que es la primera vez que Freud propondrá lo que nos parece una distinción estructural entre neurosis y psicosis. I. p. Buenos Aires. las fobias y las representaciones obsesivas.clínico..determinará el tipo de sintomatología: histeria por un lado o fobias y representaciones obsesivas por el otro. en cuanto serán el efecto de procesos claramente distintos. se desestimarían (Verwerfern) tanto la idea como el afecto. en este caso en vez de una represión (hacia lo inconciente). Freud acerca mucho más la proyección a la represión: “Es preciso que la paranoia posea un particular camino o mecanismo de represión […]” 7 al igual que ocurre en la histeria. en el texto de Las neuropsicosis de defensa (el único de los citados en que Freud da una descripción metapsicológica de los procesos involucrados. n. 175. 1986. aunque sin incluir a la paranoia) los tres tipos de neuropsicosis son el resultado de una separación de los componentes de las representaciones {Vorstellung} psíquicas (huella mnémica y afecto). operaría una proyección {Projektion} (hacia afuera). desplazamiento y proyección). un esfuerzo de desalojo. 8 Ibid. “Manuscrito K: Las neurosis de defensa”. 175. se trata de una represión { Verdragung}. Amorrortu. Buenos Aires. mientras que la segunda correspondería a la determinación de cuál sería el evento causal detrás de estas neuropsicosis. la primera de ellas consistiría en determinar cuáles serían los mecanismos psíquicos que producirían una neuropsicosis en vez de otra (conversión. p. 6 S. Un año después. No obstante. “Nuevas puntualizaciones sobre las neuropsicosis de defensa”. en el mismo texto. en el Manuscrito K. pues lo que operaría sería un mecanismo más radical. Amorrortu. Las psicosis se ubican en un referente distinto.. en Obras completas. Freud.6 Es preciso recordar que en estos textos Freud abarca esencialmente dos problemáticas. en Nuevas puntualizaciones sobre las neuropsicosis de defensa Freud ubicará a la proyección {Projektion} como algo que ocurre de un modo relativamente simétrico a lo que ocurre en las neurosis. t. Respecto de los mecanismos psíquicos. la huella mnémica sería “hecha inconciente” o “mandada al inconciente”. 24. t.

En la paranoia la vivencia traumática ocurrirá antes de los 14 pero después de los 8 años. Aquí sin embargo. en el cual. en la carta 46 a Fliess. el Hombre de los Lobos. t. pues la sexualidad ya no remitía necesariamente a vivencias objetivas acontecidas en el pasado. I. la joven homosexual. la paranoia deviene una vez más el efecto de una represión. y en un sentido algo más amplio. Freud. Como señalamos. Paranoia y sexualidad El siguiente punto que consideramos clave en la teorización freudiana refiere a la vinculación entre la paranoia y la sexualidad. Alrededor de 1897. Con el abandono de la hipótesis traumática. 9 Freud propondrá un esquema temporal. El lector observará que está idea de una determinación temporal anticipa uno de los elementos clave para muchas de las lecturas y modelos psicoanalíticos. en Obras completas. Freud no se ha separado aún de la teoría del trauma. 1986.freudiano de los términos <represión> y <defensa> sosteniendo que el término adecuado en el texto citado debería ser <defensa>. sino el proceso de constitución de la sexualidad humana y su efectuación desde el otro. sino de toda la clínica de ahora en adelante.10 el psicoanálisis habría de sufrir importantes cambios. “Carta 46”. el Hombre de las Ratas. y el referido a Christoph Haizmann. de E.a fantasías. Como vemos. Amorrortu. Se trata aquí de una explicación que apela a la construcción de determinadas estructuras organizadas de modo temporal. sino --y esencialmente-. Freud nos propone que lo que determina el tipo de psiconeurosis es la época en que ocurre la escena traumática. y además de ellos.) . entendido éste como un acontecimiento objetivo ocurrido en la vida infantil. Dora. Así. y es desde aquí que se hará la lectura no solo de las Memorias de Schreber. esto tendrá como consecuencia la introducción de la sexualidad infantil como punto fundamental de la teoría. el tipo de neurosis estará determinado por la relación entre el evento traumático (fundamental en este momento de la teoría) y un segundo momento en que se daría la represión. Buenos Aires. esos ejemplos del psicoanálisis aplicado que serán el texto sobre Leonardo. 9 10 S. ya no es el trauma. los conceptos de fijación y regresión a determinadas <fases> de la organización sexual. (N. Posteriormente. serán leídos desde aquí.

y aunque incluso se señale la importancia de la etiología sexual en la causación de la paranoia (el caso citado en el Manuscrito K y el caso de la Sra. es a partir de ciertas discusiones epistolares. P. www. y no es sino hasta 1911 que harán su reaparición con el análisis del caso del presidente Schreber. se convertirá en el shibbóleth de la teoría psicoanalítica. . En este texto Ferenczi propone como algunos de los resultados de estas discusiones teóricas. sino uno absolutamente normal en la constitución de la subjetividad y que esta sexualidad no depende de una maduración orgánica. Es importante que señalemos sin embargo.13 Al igual que el demente (psicosis). y con anterioridad a 1911. Escribe: “Así pues la tendencia que 11 12 Ver las cartas a Jung en Enero de 1908 y a Ferenczi en Febrero del mismo año. A decir de Jones.com 13 Ibid. no hay aún referencias que permitan establecer alguna relación entre paranoia y homosexualidad. pues implica que la sexualidad infantil no es un elemento patológico. y es este mismo eje el que nos guiará en la construcción de nuestras interrogantes.11 Tanto Freud como el mismo Ferenczi informan de estas discusiones. De modo paulatino. con todas sus vicisitudes que Freud se aproximará al estudio de la paranoia. La neurosis habrá de entenderse como la reedición de una neurosis infantil y el eje de ésta será el complejo de castración.Esta vinculación con la sexualidad infantil y su eje teórico. fundamentalmente con Jung y Ferenczi. El movimiento puede parecer sutil. Sandor Ferenczi. P.se objetiva (envía hacia afuera) pero “invirtiendo la tonalidad emocional”. el segundo en su texto sobre El papel de la homosexualidad en la patogenia de la paranoia 12 en donde señala haber discutido con Freud el único caso de paranoia que éste había analizado (La Sra. es desde este proceso estructural. pero es radical. las referencias a la paranoia aparecen en la obra de Freud sólo de modo marginal. en Obras completas.psicomundo. esto a principios de 1908. (Las cursivas son mías).).) esta sexualidad nunca aparece referida como homosexual. y a partir de 1896. sin embargo. el paranoico logra retirar al yo una parte de los deseos (narcisismo). que en los textos que hemos mencionado. “El papel de la homosexualidad en la patogenia de la paranoia”. el complejo de castración. tanto el mecanismo de proyección como la necesidad de considerar a los mecanismos de la paranoia como ocupando “un lugar intermedio entre los mecanismos opuestos de la neurosis y de la demencia precoz”. otra parte del interés afectivo --y que resulta absolutamente intolerable-. que la hipótesis de la homosexualidad reprimida aparece como uno de los ejes de la teoría de la paranoia. sino de un proceso estructural.

Freud. Yendo a Freud. vuelve bajo la forma del delirio de persecución del paranoico. encontramos una postulación bastante parecida: Tenemos que situar la especificidad de la paranoia (o de la demencia paranoide) en algo diverso: en la particular forma de manifestarse los síntomas. Amorrortu. de Budapest. Los historiales clínicos que poseíamos como 14 15 Ibid. por un lado la proyección (enviar afuera) y por el otro la transformación en lo contrario..es peculiar. precisamente. Diríamos que el carácter paranoico reside en que para defenderse de una fantasía de deseo homosexual se reacciona. en relación con este punto. en los últimos años indagué con mis amigos C. sino el principal en la patogénesis de la paranoia. Tenemos así un proceso conformado en dos partes. el interés se hace persecución”. pues funciona de modo similar a la psicosis: retiro de libido del mundo hacia el yo. 17 S. una serie de casos de patología paranoide observados por ellos. pero otra parte de esta libido “vuelve desde afuera”. en Obras completas. no aceptado por el yo. XII. Respecto del componente homosexual. 16 Ferenczi nos ofrece luego una ilustración de la teoría con cuatro pequeños historiales clínicos.] por el contrario. los cuales remiten a la presencia de un conflicto homosexual reprimido. “Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (Dementia paranoides) descrito autobiográficamente”. el amor homosexual. muchos casos que he observado apoyarían la idea de que la homosexualidad no juega un papel ocasional. y nuestra expectativa no consistirá en imputarla a los complejos. Ibid. 16 Ibid.. G. p. el mismo Ferenczi nos dice: “He constatado que el enfermo no proyecta el mecanismo paranoico contra cualquier interés libidinoso sino. 17 Y al hablar de cómo es que llegó a estas conclusiones nos da una versión muy parecida a la de Ferenczi: Desconfiando de mi propia experiencia. exclusivamente contra una elección de objeto homosexual”15 y añade líneas después. según lo que he podido observar hasta ahora. Buenos Aires. .se ha convertido en insoportable y ha sido apartada de su objeto vuelve a la conciencia en ‘forma de percepción de su contrario’. t. 14 De lo anterior podemos deducir que eso “intermedio” entre la psicosis y la neurosis --lo que correspondería a la paranoia-. “ [. 55. de Zurich. mismo que será la base del planteamiento freudiano. sino al mecanismo de la formación de síntoma o al de la represión. con un delirio de persecución de esa clase. 1986. y S. Ferenczi. y que la paranoia no es posiblemente más que una deformación de la homosexualidad”. Jung.

XII. Amorrortu. es quizá de rigor en el caso normal. La continuación de ese camino lleva a elegir un objeto con genitales parecidos. “Introducción del narcisismo”. S. Buenos Aires. t. 21 S. y cómo todos habían fracasado en dominar su homosexualidad reforzada desde lo inconciente. de diferentes razas. Buenos Aires. como señala el mismo Freud apunta a lo ya trabajado en Tres ensayos de teoría sexual. profesiones y rangos sociales.22 El esquema freudiano propondrá entonces un esquema que es a la vez tanto temporal como espacial: 18 19 Ibid. De este modo. pp. 1986. Freud. “Tres ensayos de teoría sexual”. concepción que el mismo Freud habría atribuido como causa de las formas de elección de neurosis y de las perversiones. p. Amorrortu. la defensa frente al deseo homosexual. 1986. . en Obras completas. Aquí encontramos por ejemplo. t. Freud. 56-57. Amorrortu. mediadora entre autoerotismo y elección de objeto. Respecto de quienes luego serán homosexuales manifiestos.material de indagación eran tanto de hombres como de mujeres. XII. VII. en Obras completas. 58.21 en donde la homosexualidad sería el resultado de una regresión hacia un punto de fijación. 20 S. 1986. En este sí mismo {Selbst} tomado como objeto de amor puede ser que los genitales sean ya lo principal. los paranoicos “procuran defenderse de una sexualización así de sus investiduras pulsionales sociales [. parece que numerosas personas demoran en ella un tiempo insólitamente largo. XIV. “Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (Dementia paranoides) descrito autobiográficamente”. Buenos Aires. y que de ese estado es mucho lo que queda pendiente para ulteriores fases del desarrollo. 19 la existencia de un tránsito en el <desarrollo> que iría del autoerotismo al amor de objeto y una fase intermedia en este desarrollo (el narcisismo) en la cual el individuo tomará como objeto a su <cuerpo propio>: Una fase así. t. para ello ejercen relevante influjo las teorías sexuales infantiles que. Freud. una de las primeras veces que Freud evocará el problema del narcisismo ( Narzissmus). Freud. “Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (Dementia paranoides) descrito autobiográficamente”. Amorrortu. por tanto. 1986. en Obras completas. 18 Estas postulaciones llevan a Freud a desarrollar una estructura explicativa que tomará como eje la teoría de la sexualidad infantil. 20 Esto.. en Obras completas. en el centro del conflicto patológico. y vimos con sorpresa cuán nítidamente se discernía en todos ellos. postulando lo que después habrá de elaborar en la obra clave al respecto. en principio.. 22 S. suponemos que nunca se han librado de la exigencia de unos genitales iguales a los suyos en el objeto. lleva a la heterosexualidad a través de la elección homosexual de objeto.]”. atribuyen los mismos genitales a ambos sexos. Buenos Aires. t.

además de plantear serios problemas. p. (Las cursivas son mías).. 23 24 Ibid. (Las cursivas son mías). y se sobrepone a susceptibilidades personales en aras de unos intereses de superior intelección. . doctor Schreber? No.Homosexualidad --------. lo más sencillo era evidentemente desistir en la demanda de validez universal para esa tesis según la cual el delirio de persecución dependía de la homosexualidad. Esta afirmación casi categórica aparece respaldada por evidencias clínicas. En ambos casos Freud lee el componente homosexual de la pulsión como referencia insoslayable y necesaria para el surgimiento del fenómeno paranoide.Autoerotismo --------.56. es curioso que Freud aquí especifique la relación entre varones “ Yo (un varón) lo amo (a un varón). p. No abundaremos en este punto pues el texto es fácilmente accesible. sino la forma en que Freud estructura su texto al establecer estas relaciones pues son bastante peculiares e incluso muy particulares en relación con el contexto de la obra y las formas discursivas de Freud. Freud introduce el famoso análisis en el cual las distintas formas de la paranoia aparecen construidas en relación con la frase “Yo lo amo”.Relación objetal A continuación. indiscreción y calumnia acusar de homosexualidad a un hombre de tan elevadas miras éticas como el presidente del Superior Tribunal. Para aproximarnos a ello propongo señalar.24 Luego en el caso de homosexualidad que contradice la teoría psicoanalítica señalará: En vista de esa situación. había presentado mientras estuvo sano --lo atestiguan todos los informes-.23 Tampoco el doctor Schreber. cuyo delirio culmina en una fantasía de deseo homosexual que es imposible desconocer. misma que nos remite a una pregunta ¿Ocurre lo mismo en el varón que en la mujer? La respuesta no tardará en llegar.indicio alguno de homosexualidad en el sentido vulgar..Narcisismo --------. al menos de modo descriptivo en el caso de la joven homosexual y en el caso de paranoia que contradice la teoría psicoanalítica. Freud nos dirá sucesivamente: ¿No es irresponsable ligereza. 41. el propio enfermo ha anunciado a sus prójimos su fantasía de la mudanza en mujer. Ibid. que a mi modo de ver resultan sumamente débiles. Así remitiéndonos al caso Schreber. no el fondo teórico de las disquisiciones psicoanalíticas sobre la paranoia. pero sí señalamos la precisión.

hecho que la clínica desmiente claramente. Difícilmente podríamos aceptar que éstas fuesen las únicas vías de elaboración para el caso. a menos que. o se cumple la premisa de la homosexualidad reprimida o no hay paranoia. Una interrogación básica respecto de la relación homosexualidad/paranoia. Buenos Aires. Y sin duda era forzoso renunciar a este conocimiento. 1986. temática en la que no podríamos obviar la influencia de la conflictiva homosexual de Ferenczi en su relación con Freud. como él lo hacía. Amorrortu. es decir si las personas homosexuales asumidas como tales. estarán a salvo de la paranoia. Podría perfectamente tratarse de una paranoia. “Un caso de paranoia que contradice la teoría psicoanalítica”. p. Igualmente. no dejándose persuadir por esta desviación respecto de la expectativa. t. uno se pusiese de parte del abogado admitiendo. Si todas estas interrogaciones a la teoría freudiana son viables. 265.25 Es notorio el tono casi apologético. y organizar nuestras interrogaciones a la obra de Freud. Interrogaciones Una manera de abordar esta problemática tendrá que ver con la forma de postular el proceso de la constitución sexual del sujeto humano. que la vivencia había sido correctamente interpretada y no se trataba de una combinación paranoica. rara vez visto en otros textos.y para todo cuanto se ligaba a ella. que toma Freud respecto de la hipótesis homosexual. tendría que ver con la pregunta por si las personas que no han reprimido sus componentes homosexuales. trabajo cuya problemática no es posible incluir en estas breves páginas. por lo demás sostenida en un número sumamente pequeño de casos. . XIV. en Obras completas. Un punto esencial a 25 S. es preciso preguntarnos qué alternativas pueden construirse para explicar los fenómenos paranoides. También es importante señalar la forma en que a través de la relación con Ferenczi se construye la teoría de la homosexualidad reprimida como base para los fenómenos paranoicos. Para Freud solo hay dos opciones posibles. en donde efectivamente se contradijera la teoría psicoanalítica. Freud. En el primer párrafo se ha visto llevado a pedir disculpas por atribuir al presidente Schreber una homosexualidad y luego procede a distinguirla de una peculiar <homosexualidad vulgar>. el párrafo respecto al caso de paranoia que contradice la teoría psicoanalítica deja lugar a dudas.

99-104. sino de fases de construcción u organización de la sexualidad. Amorrortu. el espacio biológico del cuerpo y su constitución imaginaria y por el otro las relaciones simbólicas e imaginarias en que ese cuerpo real entra en cuanto humano. diremos que en su gran mayoría. el reducir la sexualidad únicamente a esta vía ha presentado históricamente diversas problemáticas que en lo general han llevado a una concepción normativizante de la identidad sexual. mismas que no deben confundirse con el campo imaginario de las personas o conjuntos de personas que llevan a cabo y ejecutan. “Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina”. Freud no se detiene en el campo biológico y postula que además de aquello que se juega en el campo de lo orgánico. estas no son una propiedad intrínseca de la luna. dichas funciones. Las formas esenciales de esta otredad 27 constituyen lo que conocemos como las funciones materna y paterna. misma que se haría corresponder y depender de la identidad biológica. no ha escapado a este tipo de postulados. XVIII. citamos como ejemplo la patologización de la homosexualidad y los diversos grados de patología correspondientemente atribuidos a los comportamientos llamados parafílicos. por el contrario la noción de <fases> apela a un fenómeno relacional. por ejemplo. Tomo. Buenos Aires. No podemos obviar el hecho de que el psicoanálisis. Sin embargo.26 El primero de estos niveles refiere al campo de lo biológico y corresponde a la situación orgánica de la sexualidad. como hace Freud posteriormente. 27 En Freud esta problemática de las formas de lo otro se trabaja en el capítulo VII de “Psicología de masas y análisis del yo”. en Obras completas. 198. Podríamos señalar que no se trata de <etapas del desarrollo del niño>. en Obras completas. t. . Subrayo lo evidente: no se trata de etapas en un sentido de determinación biológica que habría que superar y dejar atrás. Freud. la sexualidad atraviesa por formas de constitución que son independientes en cierto modo de la biología. t. al menos tres niveles de la identidad sexual para su análisis respecto del caso de la joven homosexual. por un lado. sino el efecto de las posiciones relativas de la tierra. consiste en separar. Sin embargo. los seres humanos pertenecemos a uno u otro sexo en sentido biológico. 1986. expresión muy concurrida en las reducciones psicologistas del psicoanálisis.nuestro ver. en muchas de sus vertientes. Simplificando. Una concepción 26 S. las fases de la luna. XIX. Análogamente las fases de la organización sexual serían el efecto de las posiciones relativas de distintos elementos. Amorrortu. pp. De ello que el cuerpo del infante esté y sea organizado desde la otredad. Buenos Aires. o podrían ejecutar. así las prácticas que se contrapusieran a estas supuestas determinaciones biológicas habrían de considerarse patológicas. la luna y el sol.

se ha convertido de hecho en un obstáculo a la comprensión de la sexualidad y de la paranoia. Matrona. introduce el orden constitutivo de la diferencia de los sexos en función del significante fálico. así como de la neurosis y la psicosis en tanto estructuras subjetivas. mas que en el plano biológico. pero será necesario devenir varón o mujer en el plano psíquico. por esta razón no puede haber tal homosexualidad a la que refiere Freud. Lo anterior implica un doble orden. Freud habla de una elección de objeto misma que solo puede ser homosexual desde la perspectiva del observador. no existe en el campo de lo psíquico diferencia sexual previa a tal orden. Schreber y el Hombre de los Lobos. En ambos. por ende. Este punto resulta esencial para comprender la problemática de la <homosexualidad reprimida> y sostenemos que esta dificultad teórica de Freud --no resuelta sino mucho después-. lo que desde Lacan llamaríamos <sexuación> y luego una elección de objeto. Por ello la importancia de la llamada fase fálica que desde la lectura de Freud por parte de Lacan. es necesario el reconocimiento de la diferencia sexual. Podríamos preguntarnos aquí si su elección de objetos mujeres (Grusha. de la diferencia sexual.28 Es en esta perspectiva que es posible distinguir el sexo biológico de la identidad sexual. No pretendo responder aquí a este interrogante. heterosexualidad o bisexualidad. pero creo que es necesario hacerlo en y desde la clínica para develar la problemática de la identificación sexual y de la elección de objeto. Si como sostenemos. . pues para que haya homosexualidad. no se nace varón o mujer. Teresa) es en cuanto que para él son objetos femeninos o en cuanto a que realizan el despliegue imaginario de la posición atribuida a la madre en la escena primordial.estructural y estructurante del complejo de castración hace necesarias estas precisiones que se van construyendo de modo muy accidentado en la obra de Freud. la diferencia sexual es un efecto del orden fálico. primero una identidad sexual psíquica. ya 28 A mi modo de ver una buena elaboración de esta problemática aparece en el texto “Edipo vienés” de Néstor Braunstein. nunca desde la perspectiva del sujeto (en el momento de su constitución) pues éste aún no ha ingresado en el orden fálico y. Esto resulta especialmente esclarecedor respecto de la siempre ambigua posición del Hombre de los Lobos en relación con el orden fálico.serán dos sexos. El punto anterior me parece clave para la comprensión de lo que ocurre en estos dos casos paradigmáticos. Es decir lo fálico aparece como organizador de la diferencia sexual y por lo tanto opera en lo que --solo a posteriori (nachträglich)-. Así.

Schreber es un psicótico. Lo anterior nos sirve para hacer una distinción estructural entre neurosis y psicosis.30 sería un absurdo y una reducción limitarlo al orden de roles o géneros asignados culturalmente a cada sexo. y por ello al margen del orden fálico. La primera que viene a mi mente es aquella que refiere a las personas que manifiestan una no equivalencia entre la identidad biológica y la identidad psíquica. desde nuestra perspectiva decimos que no ha habido atravesamiento por la castración. personas a quienes se llama. tanto la homosexualidad como la heterosexualidad solo serían posibles en este nivel. términos como transexualidad o transgénero no corresponden necesariamente a homosexualidad. la clínica nos ofrece manifestaciones problemáticas en este campo.organizado en el orden de la diferencia sexual. Freud. es decir. 252. tanto desde el punto de vista psiquiátrico como desde el punto de vista del psicoanálisis. Añadiría gustoso que no hay posibilidad de sujeto ($) al margen de la sexuación. 30 S. p. lo reprimido es lo propio del sexo contrario como señala Freud. no ha ocurrido la inserción en el orden fálico. Buenos Aires. XXIII. ya que el objeto sería de sexo contrario al que asumen para sí mismos (en sentido contrario a su propia sexuación e identidad sexual) y por ende serían heterosexuales. la roca viva de la castración y el punto en que el análisis no puede ir más allá. en Obras Completas. insuficiente. Sin embargo. sino que es preciso entenderlo en el orden de una identificación que organiza el mundo (y correlativamente al sujeto) en el plano de la diferencia sexual. 1986. De ello decimos que la 29 Me parece que en este sentido muchos modelos de género reducen la problemática simplemente a un aspecto de roles sociales. “Análisis terminable e interminable”. ya que un enorme número de personas que respecto de su objeto se definirían como homosexuales en modo alguno manifestarían una discordancia con su identidad biológica ni tampoco necesariamente respecto de los roles o funciones socialmente atribuidas a los sexos. y si bien se les podría describir como homosexuales (en el sentido de su elección de objeto) no lo serían en el sentido psíquico. sin duda. lo cual es. Si la represión fundamental {Urverdragung} está ligada necesariamente al orden fálico. Como es evidente. . misma que resulta esencial para la lectura de Schreber y para la problemática de la homosexualidad reprimida como referente causal de la paranoia. Amorrortu. fundamental para la constitución de la diferencia sexual.29 Desde Freud el orden fálico es propuesto como el punto de impasse. t. Podríamos decir que estas personas se han identificado con el sexo contrario. y generalmente se llaman a sí mismas transexuales o transgéneros (ninguno de estos términos me parece adecuado).

al menos en cierta medida la situación de Schreber. . por supuesto. No se trata. como efectos estructurales y estructurantes de la subjetividad. Aquí me parece se encuentra la clave que permite desentrañar. Dicha aproximación permite distinguir entre una estructura psicótica (Schreber) y una estructura neurótica en la que --por ejemplo-. en función del atravesamiento por el orden fálico. en el cual dicha condición estaría determinada a partir de una sintomatología. una heterosexualidad perversas de una heterosexualidad y. la neurosis y probablemente de la perversión. El fantasma de esos otros (el padre. también una homosexualidad neuróticas.condición psicótica es estructural. sino de un ser cuya locura es el efecto de su construcción desde el deseo del otro. la madre. Este punto resulta esencial pues me parece que permite la conceptualización de la psicosis. en función de un orden simbólico. a diferencia por ejemplo de un discurso psiquiátrico. Un último punto me parece necesario para cerrar el presente texto. aquí de algo que pasa a un sujeto separado de esta estructura simbólica (tal cosa no existe). por supuesto. y es en esta dimensión dialéctica del deseo que el presidente Schreber es en el deseo del otro (su peculiar padre). etc.se presentara un fenómeno psicótico.) que se organiza en un cuerpo y en su ser delirante que devendrá la mujer de Dios. “El deseo es el deseo del otro” nos dice Lacan. en el Hombre de los Lobos y su episodio paranoico. un estructura que define unos lugares a partir de otros. 31 Igualmente creo que permitiría distinguir una homosexualidad y. Hemos señalado párrafos atrás la necesidad de pensar al Edipo como un elemento estructural. 31 Por ejemplo. así como la alucinación del dedo cortado.

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