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Obama insta al Senado a aprobar ley de reforma migratoria

Obama insta al Senado a aprobar ley de reforma migratoria

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El presidente estadounidense exhortó a la Cámara Alta a aprobar la propuesta de ley bipartidista, antes de terminar el verano. Discurso íntegro en español. 11 de junio de 2013.
El presidente estadounidense exhortó a la Cámara Alta a aprobar la propuesta de ley bipartidista, antes de terminar el verano. Discurso íntegro en español. 11 de junio de 2013.

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01/03/2015

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Buenos días a todos y bienvenidos a la Casa Blanca.

Es un placer estar entre tantos americanos distinguidos y provenientes de distintos ámbitos de la vida. Demócratas y Republicanos, líderes en negocios y empleo, procuración de la justicia y clero- estadounidenses que podrán no concordar sobre todos los temas; de hecho, en algunos casos, no coinciden en ningún tema, pero que hoy están unidos para apoyar a legislación que se encuentra al frente y al centro del Congreso esta semana- una iniciativa bipartidista que busca arreglar a nuestro resquebrajado sistema migratorio. Y debo mencionar- porfavor démosle otro aplauso a Tolu. Lo hecho por Tolu requiere de enorme valentía- salir de la sombra para compartir su historia y esperar que, a pesar de los riesgos, ella pueda hacer la diferencia. Tolu representa a todos los dreamers que han trabajado muy duro- he tenido la oportunidad de conocer a muchos de ellos quienes han estado dispuestos a darle un rostro a los indocumentados y que ha inspirado un movimiento a lo largo de este país . Con cada paso, nos han recordado - una y otra vez - de qué se trata este debate. Este no es un debate abstracto. Se trata de jóvenes increíbles que se entiendo como estadounidenses, que han hecho todo bien pero aún así se han visto obstaculizados a alcanzar su sueño americano. Nos recuerdan que somos una nación de migrantes. A lo largo de nuestra historia, la promesa que encontramos en aquellos que vienen de todos los rincones del mundo ha sido una de nuestras mayores fortalezas. Ha mantenido vibrante y dinámica a nuestra fuerza laboral. Mantiene a nuestras empresas a la vanguardia. Ha ayudado a construir el motor económico más grande que el mundo jamás haya conocido. Cuando hablo con otros líderes mundiales, comprendo que una de nuestras mayores ventajas económicas es nuestra demografía. Estamos constantemente reponiéndonos con talento de todo el mundo. Ningún otro país puede igualar esa historia. Y lo que era cierto hace años sigue siendo cierto hoy en día. En los últimos años, uno de cada cuatro nuevos propietarios de pequeñas empresas en Estados Unidos han sido migrantes. Uno de cada cuatro nuevas empresas de alta tecnología en los Estados Unidos fueron fundados por migrantes. Cuarenta por ciento de las compañías Fortune 500 fueron creados por estadounidenses de primera o segunda generación. Piensen en eso - casi la mitad de las 500 empresas de Fortune, fueron iniciados por migrantes de primera o segunda generación. La migración no es sólo parte de nuestro carácter nacional. Es uno de los motores de nuestra economía, uno que crea trabajos y prosperidad para todos nuestros ciudadanos. Así está la cosa. A lo largo de las últimas dos décadas, nuestro sistema

migratorio no se ha dado abasto ante los tiempos cambiantes y no ha concordado con nuestros valores más preciados. Actualmente, nuestro sistema migratorio invita a los mejores y más brillantes del mundo a estudiar en nuestras mejores universidades, y una vez que terminan - una vez que han recibido la formación necesaria para crear un nuevo invento o un nuevo negocio - nuestro sistema les dice que se regresen a sus países a cosechar los beneficios, los nuevos empleos, empresas, industrias. Esto no es inteligente. Pero eso es lo que tenemos hoy. Actualmente, nuestro sistema migratorio separa a las familias por años a la vez. Incluso a quienes técnicamente, bajo el marco del sistema migratorio legal, califican para convertirse en ciudadanos, es tan largo y engorroso el procedimiento, que las familias terminan separadas durante años. Debido a un retraso en los visados, las personas que llegan legalmente - y que están dispuestos a darlo todo para obtener su lugar en los Estados Unidos - terminan esperando durante años para reunirse con sus seres queridos. Esto no está bien. Pero ese es el sistema disfuncional que tenemos hoy. Actualmente, nuestro sistema migratorio no tiene forma de hacerle frente a los 11 millones de hombres y mujeres que se encuentran en nuestro país en calidad de ilegales. Sí, violaron las reglas y no esperaron su turno. No deberíamos de hacerselos tan fácil, ni dejarlos burlar el sistema. Pero al mismo tiempo, la gran mayoría de estas personas no buscan problemas. Sólo buscan mantener a sus familias y contribuir a sus comunidades. Son nuestros vecinos. Conocemos a sus hijos. Con demasiada frecuencia, se ven obligados a laborar en una economía sumergida y clandestina, donde son explotados por empleadores turbios que les pagan menos que el salario mínimo, obligándolos a trabajar horas extras, sin darles ningún tipo de beneficio. Eso reduce los estándares aplicables a todos los trabajadores. Resulta algo malo para todos. Las empresas que sí cumplen con las normas, que contratan a personas legalmente, y que les pagan bastante - se encuentran en una situación de desventaja competitiva. Los trabajadores estadounidenses acaban en desventaja competitiva. No es justo. Pero ese es el sistema fracturado que tenemos hoy. Ahora. En los últimos cuatro años, hemos tratado de arreglar algunas de las peores grietas del sistema. Hicimos de la seguridad fronteriza nuestra prioridad. Hoy, tenemos el doble de agentes fronterizos que en 2004. Tenemos más hombres sobre lo largo de nuestra frontera sur que en cualquier otro momento de nuestra historia. Y en parte, mediante el uso de tecnologías más eficaces, los cruces ilegales se encuentran en los

niveles más bajos en décadas. Centramos nuestros esfuerzos de aplicación de ley sobre criminales ilegales y que ponen en peligro a nuestras comunidades. Hoy, la deportación de criminales se encuentra en su nivel más alto. Tras reforzar la seguridad fronteriza y recentrar nuestra estrategia a quienes pudieran hacerle daño a nuestra comunidad, nos turnamos a la causa de los dreamers, jóvenes como Tolu, que fueron traídos al país cuando aún eran niños. Les dijimos: si ustedes son capaces de cumplir con algunos criterios básicos, como la búsqueda de una educación superior, nosotros consideraremos ofrecerles la oportunidad de salir de las sombras para que puedan seguir trabajando aquí, estudiar aquí, y contribuir a nuestras comunidades legalmente. Así que mi administración ha hecho todo lo posible por nuestra cuenta. Y existen algunos miembros de mi gabinete que han hecho un trabajo impresionante a lo largo de los últimos años para intentar cerrar algunas de las brechas existentes en el sistema. Sin embargo, el sistema aún está roto. Y para hacer frente al problema, el Congreso debe actuar. El momento es ahora. Esta semana, el Senado examinará un proyecto de ley bipartidista, que representa la mejor oportunidad que hemos tenido en años para arreglar a nuestro roto sistema migratorio. Construirá sobre lo que ya hemos hecho y continuará fortaleciendo nuestras fronteras. Asegurará que tanto las empresas como los trabajadores estén jugando bajo el mismo conjunto de reglas, incluyendo duras penas para los que no lo hacen. Es una iniciativa justa para las familias de clase media, pues asegura que quienes son agregados al sistema paguen su parte justa de impuestos y servicios. También es justo para aquellos que buscan migrar de forma legal, al detener a quienes intentan meterse a la fila. Es lo correcto. Ahora, este proyecto de ley no es perfecto. Pero es un compromiso. Nadie va a conseguir todo lo que quiere - ni los demócratas, ni los republicanos, ni siquiera yo. Pero es un proyecto de ley consistente, en gran medida, con los principios que quienes estamos aquí sobre el escenario hemos presentado para reforma. En primer lugar, de ser aprobada, esta ley representa el mayor compromiso a la seguridad fronteriza en la historia de nuestra nación. Destinaría otros 6.5 millones hacia una seguridad fronteriza más fuerte e inteligente. Incrementaría las sanciones penales contra contrabandistas y traficantes. Daría, finalmente, a cada empleador, una manera confiable de verificar que todas las personas que están contratando están aquí legalmente. Y obligaría a los empleadores a rendir cuentas si a sabiendas contratan a trabajadores indocumentados. Así, fortalece la seguridad fronteriza, pero también la aplicación de la ley dentro de

nuestras fronteras. Sé que se está hablando mucho sobre la seguridad fronteriza, así que déjenme repetirme- actualmente, tenemos niveles más bajos de cruces ilegales en décadas. De aprobarse, esta propuesta pondría en marcha el plan de vigilancia fronteriza más riguroso que Estados Unidos haya visto. Nadie está tomando el control fronterizo a la ligera. También forma parte de esta iniciativa de ley. En segundo lugar, este proyecto de ley proporcionaría un camino a la ciudadanía para las 11 millones de personas que residen ilegalmente en el país. Aquella vía sería ardua. Tendrían que pasar revisión de antecedentes. Tendrían que aprender inglés; pagar impuestos y una multa. Y luego, tendrían que hacer fila detrás de todos los que sí han hecho las cosas bien y han tratado de entrar al país de forma legal. Así que este no será un proceso rápido. Serán al menos 13 años antes de que la gran mayoría de estas personas sean capaces incluso de solicitar la ciudadanía. Así que esto no es un juego de niños. Pero es la única manera de asegurarse de que todo el que está aquí viva bajo las mismas reglas que las familias comunes y corrientes - pagando impuestos y obteniendo su propio seguro médico. Es por ello que para que funcione una reforma migratoria, debe quedar claro desde el principio que sí existe un camino hacia la ciudadanía. Si estamos pidiendo que todos jueguen bajo las mismas reglas, tenemos que asegurarle a las personas que si están dispuestos a pasar todos estos sacrificios, existe al final del horizonte, la posibilidad - no la garantía, pero sí la posibilidad- de convertirse en parte de esta familia americana. Y, por cierto, la mayoría de los estadounidenses apoyan esta idea. En tercer lugar, este proyecto modernizaría el sistema migratorio legal para que, al mismo tiempo que formamos trabajadores estadounidenses para futuros empleos, también atraigamos a empresarios e ingenieros altamente calificados y de todos rincones del mundo, que finalmente harán crecer nuestra economía. Y este proyecto de ley ayudará a asegurar que nuestros ciudadanos no tendrán que esperar durante años para que sus seres queridos se les unan en los Estados Unidos. Así que así se ve la reforma migratoria: aplicación de ley más inteligente; un camino hacia la ciudadanía; mejoras a nuestro sistema legal. Todas son pasos de sentido común. Cuentan con apoyo bipartidista, y de una amplio grupo de líderes de todos los ámbitos de la vida. No hay razón para que el Congreso no pueda aprobarla para finales del verano. Recuerden que el proceso que llevó a este proyecto de ley fue abierta e inclusiva. Durante meses, la Banda bipartidista de ocho revisó todos los

temas, reconciliado ideas divergentes, construyendo un compromiso que funciona. Luego, el Comité Judicial mantuvo numerosas audiencias. Se le añadieron más de un centenar de enmiendas, a menudo con apoyo bipartidista. Y la buena noticia es que cada nuevo día, más y más republicanos y demócratas están optando por apoyar a esta reforma migratoria de sentido común. Estoy seguro que el proyecto de ley pasará por muchos más cambios durante las próximas semanas. Pero una cosa es clara: si comparten la creencia que debemos arreglar nuestro sistema migratorio, no hay razón para interponerse a él. Una gran cantidad de personas - tanto demócratas como republicanos - han trabajado mucho para lograr esta iniciativa. Si consideran al tema urgente y serio, éste es el vehículo para lograrlo. Si consideran que un sistema disfuncional es lo mejor a lo que Estados Unidos puede aspirar, entonces supongo que tiene sentido intentar bloquear la iniciativa. Ahora es cuando. No existen razones para jugar e intentar obstruir la mejor oportunidad de hacer frente a este problema en años. La mejor oportunidad para hacerle justicia a familias de la clase media, dueños de empresas y migrantes legales. Tampoco existen buenas razones para deshacer el progreso que ya hemos hecho - especialmente cuando se trata de medidas extremas como quitarle a los dreamers las protecciones que mi administración les ha dado o pedirle a la policía que trate a los migrantes de la misma forma que tratan a los criminales violentos. Eso no es lo que somos. Nos lo debemos a nosotros mismos hacerlo mejor. Se lo debemos a los dreamers. Se lo debemos a los jóvenes como Tolu y Diego Sánchez, quien hoy está aquí con nosotros. Diego llegó de Argentina cuando apenas era niño y creció considerando a Estados Unidos como su hogar. Fue aquí donde fue a la escuela; aquí donde hizo amigos; construyó una vida. Si le preguntas, Diego te dirá que se siente estadounidense en todos los sentidos menos uno- en papel. En la preparatoria, Diego se enteró que era indocumentado. Piensen en eso. Además de todo lo que debes vivir durante aquellos años y de repente te enteras. Siempre hizo todo bien- se mantuvo fuera de problemas, destacó en clase, contribuyó a su comunidad- se sentía optimista sobre su futuro hasta que se enteró que tiene que vivir con el temor de ser deportado. Tuvo que ver a sus amigos titularse sin poderlo hacer él mismo; ver a sus compañeros aplicar para trabajos de verano sabiendo que jamás podría hacer eso. Cuando Diego se enteró de que íbamos a crear una oportunidad para que la gente como él pudiera salir de la sombra, fue y se registró. Todo lo que quería, dijo, era tener la oportunidad de vivir una "vida normal" y

contribuir "al país al que ama". Este año, calificó para el estatus de "acción diferida". Hace unas semanas, se graduó de la Universidad de St. Thomas, donde fue presidente del cuerpo estudiantil y nombrado "Estudiante del Año". Ahora, sus aspiraciones son mayores- maestría y luego escuela de derecho para perseguir una carrera en políticas públicas y ayudar a los Estados Unidos dar forma a su futuro. ¿Por qué queremos hacérsela difícil a Diego? ¿Cuál es la justificación para querer evitar que Diego alcance sus sueños? Si él lo logra, nos ayudará a todos los demás a lograrlo. Así que en las próximas semanas, escucharán a los opositores de esta reforma tratar de sembrar miedo, dividir y crear rumores y falsedades que ya hemos escuchado. Cuando esto suceda, quiero que piensen en Tolu, quiero que piensen en Diego. Quiero que piensen en sus propios padres, abuelos y bisabuelos, así como de todas las mujeres, hombres y niños que han llegado aquí desde otros lugares. No podemos pensar que quienes llegaron a Ellis Island tenían todos sus papeles en regla, y todos los procedimientos cubiertos antes de migrar; buscaban una mejor vida, al igual que estas familias. Quieren ganarse su propio lugar en la historia del país. Si están dispuestos a caminar junto a ellos, y junto a todos los destacados personajes que me acompañan sobre el escenario, ahora es el momento de hacerse escuchar. Contacten a sus senadores por correo electrónico, teléfono o twitter y pídanles apoyar este proyecto. Únanse. Trabajen juntos. Trabajan no sólo para arreglar, de una vez por todas, nuestro fracturado sistema migratorio, sino también para dejarle algo a todas las generaciones venideras, para asegurar que sigamos siendo una nación de leyes y de inmigrantes. Hagan lo correcto. Gracias. Dios los bendiga y que Dios bendiga a los Estados Unidos.

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