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CÓMO HACER UN ENSAYO

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REVISTA ANDALUZA DE ANTROPOLOGÍA. NÚMERO 4: ENCRUCIJADAS PARA LAS SOCIEDADES PESQUERAS DEL SUR EN EL MARCO DE LA GLOBALIZACIÓN.

MARZO DE 2013 ISSN 2174-6796 [pp. 192-199]

CERBINO, MAURO (2012). El lugar de la violencia. Perspectivas críticas sobre pandillerismo juvenil. Quito: Taurus, 190 pp.
Simone Castellani Grupo Geisa – Universidad de Sevilla Universidad de Génova La violencia es uno de los temas que en la contemporaneidad domina la agenda en el debate en y sobre América Latina. Las imágenes que llegan hasta Europa y que se incrustan en la narración mediática nos hablan de sociedades enteras secuestradas por el narcotráfico, grupos paramilitares y pandillas callejeras, portadores de una violencia desbordante y descontrolada con la cuales Estados siempre más débiles no consiguen lidiar. El miedo a la violencia es un sentimiento que permea trasversalmente unas sociedades latinoamericanas siempre más fracturadas por unas desigualdades en la distribución de los recursos, entre una pequeña elite que concentra en sus manos los capitales (financiero, social, cultural…) y una muchedumbre que está cada vez más condenada a la exclusión y a la invisibilidad social. Un miedo que, por otro lado, es cebado por una agenda políticomediática que reproduce cotidianamente de manera voyerista las historias e imágenes de asaltos, robos, violaciones, matanzas, tráficos de estupefacientes, de seres humanos y de órganos, que marcan indeleblemente en los territorios las fronteras entre las zonas “normales” y las zonas “malvadas” y entre sus moradores. Sin embargo, tanto en las instituciones como en los medios de comunicación no se encuentra una reflexión que conteste a las siguientes preguntas: “¿cuál es la origen de la violencia y aquellas condiciones que permiten su reproducción?” y, sobre todo, “¿qué es la violencia?”, o mejor dicho, “¿qué entendemos por violencia?”. “El lugar de la violencia” es una obra que va en dirección contraria saliendo del discurso dominante y metiendo en el
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enfocándolas desde el fenómeno de las organizaciones pandilleras juveniles. Cerbino. Este libro. interrogándose a lo largo de la obra sobre el “papel político” del investigador cuando trabaja con sujetos marginales fuertemente estigmatizados. 2006). En la primera parte del “Lugar de la violencia” el autor deconstruye el concepto de violencia y su vinculación con la juventud. en fin. Cerbino ha dedicado más de diez años de su larga trayectoria investigadora al estudio de los jóvenes y de las pandillas juveniles latinoamericanas. de hecho. Mauro Cerbino comienza su análisis del pandillerismo juvenil poniendo en tela de juicio la similitud entre pandilla y violencia que se propugna desde la opinión pública. ilustra los problemas metodológicos a los que se tiene que enfrentar un investigador que se acerca a estos sujetos. El libro del antropólogo acerca al lector el tema de las pandillas juveniles. se configura como la etapa más reciente de la reflexión del autor sobre el fenómeno pandillero. por tanto. Cerbino ya desde el principio deja clara su adscripción a la posición teórico-metodológica que mueve una crítica hacia los presupuestos de 193 . la exclusión social o las políticas públicas dirigidas a los “desviados”. El autor consigue a lo largo de las páginas. Cerbino y Recio. La profundidad de esta obra desborda sus objetivos iniciales. acercar al lector diferentes aspectos que interesan la sociedad en su conjunto como la violencia. tiene el mérito de llevar a cabo un ejercicio de auto-reflexión (Bourdieu y Wacquant. como de otros estudios realizados con las pandillas en América Latina. a lo largo de los últimos años. ha tenido un constante y fructífero intercambio que se ha concretado en numerosas colaboraciones (p. Al contrario.centro del análisis estas preguntas. 1992). los medios de comunicación. La obra. y por otro lado. Cerbino. brindándole un exhaustivo estado del arte tanto en sentido sincrónico como diacrónico. 2011. localizando su investigación en el contexto ecuatoriano y español. elige hacer dialogar a lo largo de la monografía los aportes teóricos y metodológicos con los materiales etnográficos que proceden tanto de sus diferentes trabajos de campo llevados a cabo en América Latina y Europa. a través de la lente de análisis de la pandilla.e. por un lado. con esta monografía se propone romper esta similitud y lograr una separación analítica entre violencia y pandilla. en lugar de concentrar estas informaciones en apartados especificadamente dedicados. ofreciendo al lector una mirada crítica no solamente sobre las pandillas sino sobre muchos aspectos que refieren a las sociedades latinoamericanas contemporáneas. se basa tanto sobre investigaciones realizadas por el autor como sobre los resultados de trabajos llevados a cabo por colegas en América y Europa con los cuales Cerbino. Un camino que se ha cruzado en el último decenio con otras experiencias de investigación desarrolladas en todo el continente americano y también en Europa. las instituciones y también desde parte de la academia. Sin embargo.

siguiendo a Bourdieu. sociales y económicos y en los contextos privados familiares. a falta de otros medios. Los contextos en que las pandillas interpretan un papel importante y son más violentas. la disgregación de las redes familiares extensa y la violencia intrafamiliar física y simbólica están a menudo en el trasfondo de la historia personal de los pandilleros. Esta tradición . encuentran un reconocimiento social en un contexto. la precariedad laboral y el empobrecimiento se han vuelto la normalidad. En fin. sobre todo si ha sido magullado por conflictos o guerra civiles en tiempo recientes cuya heridas sociales siguen todavía abiertas. es decir. política y simbólica) que reproduce las desigualdades de la estructura social. que interpretan la violencia como la expresión de unos comportamientos desviados de la norma social. Su posición crítica plantea la violencia juvenil como un recurso mediante el cual muchos jóvenes. históricamente enraizada en muchos contextos sociales latinoamericanos. sino también la violencia estructural “silente”. La adopción de este enfoque obliga el investigador a tomar en consideración para el análisis las diferentes manifestaciones de la violencia social. 25). habla de “ley de conservación de la 194 . y como una manifestación patológica de una “enfermedad” que afecta especificadamente a los jóvenes. Todas estas condiciones de exclusión y marginación. en los ámbitos culturales.sentido común. en los lugares de trabajo. oponiéndose al mainstream estadounidense. como la violencia “activa”. a veces brutales. En época reciente esta línea se ha ido desarrollando y consolidando sobre todo en las investigaciones sobre pandillas que han sido llevadas a cabo por investigadores latinoamericanos y por algunos norteamericanos. el de la era de la globalización. evidenciando la necesidad de un lente cultural para observar y entender cómo se estructuran y se reproducen estas organizaciones juveniles. y donde la violencia se vuelve un imperativo social: en contextos de falta de confianza todos deben cuidarse y estar pronto a emplearla Cerbino insiste en que el análisis del fenómeno pandillero tiene que tener en cuenta tanto la violencia “inerte” (económica. a menudo albergan un Estado ausente tanto materialmente como en cuanto referente simbólico. en las comisarías de policía en las cárceles. “cotidiana” que es la manifestación de esta violencia inerte en las familias. se puede analizar y comprender los actos violentos. son el terreno de cultura donde nace y crece la organización pandillera. por tanto. en los contextos públicos. Por eso. apuesta para mantener en el centro del análisis del pandillerismo los factores identitarios. etc…. Esta violencia “inerte” está incrustada en los procesos históricos de medio y largo plazo. de los pandilleros. la violencia en que están sumergidos los pandilleros y de la que a menudo son víctimas. marcado por la competitividad y conflictividad desenfrenada en todos los ámbitos sociales (p. no solamente aquella “visible” de los pandilleros. Los territorios de las pandillas son barrios donde no se garantiza unas condiciones de vida decente por falta de infraestructuras y donde el desempleo. Sólo teniendo en cuenta esta violencia. respaldados también por una vasta tradición académica.

195 . a los cuales se le devuelve su violencia imprimiendo en la cara las marcas de los territorios habitados por los mareros que padecen la violencia de la exclusión social. 35). la acción violenta se vuelve un principio de organización de la pandilla dado que el liderazgo al interior de un grupo depende de la capacidad de defender a los otros miembros. por una parte. El pandillero con su acción violenta desafía la sociedad de afuera que lo ha relegado a la exclusión. uno de los pocos recursos simbólicos a disposición de estos jóvenes condenados a la marginalidad e invisibilidad social para obtener un poder reconocido en un determinado contexto territorial. Para fundamentar su tesis de la circularidad de las violencias. Enfocándolos desde esta perspectiva. como una clave analítica que permite ver al pandillero no sólo como victimario. los miembros de las famosas organizaciones pandilleras juveniles “maras” difundidas en las realidades urbanas de algunos Estados Centroamericanos (El Salvador. arrojándoles a la cara los símbolos de la violencia social y obligándoles a bajar los ojos: “el rostro del marero”. Los mareros suelen tatuarse en la cara los símbolos que marcan su pertenencia al barrio o la zona (usualmente identificada con un número). lo que a menudo se traduce como capacidad de reacción frente a la acción violenta de otros grupos. Cerbino nos presenta el sugerente ejemplo de los “tatuajes en la cara” de los mareros. El autor. que no es exclusivo de las pandillas sino que está ampliamente difundido tanto en la esfera pública como privada en todos los estratos de la mayoría de las sociedades latinoamericanas. que se articula en un discurso autoritario fundado sobre el “respeto” y la autoridad. explica esta práctica ritual como una voluntad de simbolización que exprime. donde su mara extiende el poder. La violencia se vuelve. restableciendo de esta forma un equilibrio en los “círculo de las violencias” del que participa la sociedad en su conjunto. escribe Cerbino. sino también como víctima de la violencia. sin embargo. Es decir. Este enfoque interpreta la violencia del pandillero como una devolución a la sociedad. la mirada del marero desafía la mirada de los “normales” que la cruzan. Además es frecuente que se tatúen también otras marcas para simbolizar el número de enemigos que han matado. Un discurso. sino que se convierten en sujetos protagonistas de una creación cultural en los intersticios de la sociedad. De esta forma. la reacción frente a los “normales”. los pandilleros convierten el estigma que les condena en un emblema (p. Este desafío pasa a través de una masculinidad hegemónica. por medio de actos violentos. tras señalar la diferencia entre estos tatuajes de rostro con los tatuajes corporales y los tatuajes “estéticos” (los que se hacen por moda).violencia” (p. pues. Honduras…). Además. El respeto por el pandillero es una compensación de la falta de respeto que le tiene la sociedad. la radicalización extrema de la pertenencia a un grupo y. los pandilleros ya no aparecen como actores “inviables” que hay que cohibir y normalizar. por otra. al castigo y a la marginalidad. 51). de la violencia estructural que lo relega a la exclusión y a la marginalidad social.

Siguiendo con este ejemplo etnográfico el autor reflexiona sobre las políticas institucionales de “recuperación” y “re-inserción” de los ex pandilleros. Sólo reconociendo como legitimas las identidades pandilleras se podrá empezar un trabajo que apunte a proponer códigos alternativos a la violencia. para conseguir un trabajo un ex marero tiene que enseñar como prueba la huella de la eliminación del tatuaje. En primer lugar. así que. 50). significa por un marero renunciar a la aun tenue reivindicación simbólica de una existencia social. por ejemplo. Sin embargo. el “borrado del tatuaje”. Las huellas de la eliminación. promover transformaciones estructurales. como el “Plan Mano Dura” y el “Plan Súper Mano Dura” en Honduras y El Salvador. la mayoría de las intervenciones institucionales sobre pandillerismo que se han llevado a cabo en Latinoamérica han ido hacia esta dirección: por ejemplo se recuerda en el libro las políticas represivas. que termina con producir parias: si pertenecer a la mara y tatuarse la cara es una forma de subjetivación borrar el tatuaje es un símbolo de sujetamento). son un símbolo de disciplinamiento del cuerpo. una ulterior violencia. como paso imprescindible. que parecen tolerarla o que son incapaces de suturarla” (p. permitirles “recuperar la palabra”. Esta perspectiva implica un trabajo que involucra no solamente a los pandilleros. Esta obra avanza una propuesta que va en dirección contraria y entiende sustituir el enfoque securitario y represivo. sino a todos los actores del entorno que entran en juego cuando se habla de pandillas (medios de comunicación. Por eso. donde cita Bobbio: “Toda condena de la violencia es estéril si no 196 . Cerbino evidencia como la práctica del borrado es siempre solitaria mientras que la práctica ritual de tatuarse es eminentemente grupal. este enfoque propone evitar poner como principal objetivo la deslegitimación y la desarticulación de las organizaciones pandilleras. como observa el autor. Las políticas de reinserción de los mareros prevén. que a menudo se hacen con ácidos o con planchas porque el tratamiento laser es demasiado costoso. Borrar el tatuaje. generar nuevos mecanismos de relación que puedan fortalecer las redes de estos chicos. tema que trata detalladamente en el capítulo 5. en fin. por un enfoque comunitario. Para volver a ser parte de los “normales” los mareros tienen que certificar que han dejado atrás la pandilla sobre todo en el nivel simbólico. pues. que ha marcado las políticas institucionales dirigidas hacia las pandillas. que han registrado un sinnúmero de abusos policiales y han sido declaradas inconstitucionales en los últimos años. fuerzas de policía gobierno locales…).“se convierte en la mayor evidencia de una fractura estructural que viven las sociedades centroamericanas. Cerbino remarca que toda práctica de intervención que produce ulterior violencia no puede ser eficaz para disminuir la violencia pandillera. dado que marca la entrada en el grupo. Eso Cerbino lo advierte desde la introducción. Sólo a través de un empoderamiento que actúe de forma holística sobre el contexto social será creíble para estos jóvenes una propuesta de códigos alternativos a la violencia que les permitan competir con los mismos códigos de los “normales”. salir de la invisibilidad social y.

El investigador tendría que mediar entre instituciones 1. 2000: 197-198 en Cerbino cit. para reducir la desconfianza. periodistas. el bienestar. la auto-marginación y para “restituirle la palabra”. no favorecen el proceso de recuperación de las palabras de estos sujetos. una teoría y una práctica que cumpla con la misma función que la violencia organizada y que tenga la misma eficacia que los procedimientos que emplea la violencia para alcanzar una meta considerada valiosa: el poder. Las técnicas etnográficas características de la Antropología parecen. por ejemplo. interpretando la violencia pandillera desde el tamiz moral con la que siempre se interpretó. Por otro lado. En el capítulo 6 se expone detalla y ampliamente las experiencias llevadas a cabo con un enfoque comunitario con la organización juvenil “Latin Kings” tanto en Barcelona como la llevada a cabo en Ecuador con el proyecto CETOJ (Centro Tecnológico de Organizaciones Juveniles) y que han llegado en ambos casos al reconocimiento legal de la organización en los dos contextos1. Una experiencia parecida se ha llevado a cabo en Genova (Italia) donde se ha llegado a un proceso de pacificación entre pandillas y a su reconocimiento institucional (Queirolo Palmas. el investigador tiene que despojarse de su posición de poder cultural y lingüístico que lo coloca por encima de estos jóvenes. la libertad o la justicia” (Bobbio. tanto desde el punto de vista metodológico como desde el punto de vista político. 68). el autor considera que el investigador no puede limitarse al «testimonio etnográfico de la violencia» (p. 197 . más adecuadas para acercarse a estos sujetos. y reproducen la dicotomía víctima-victimarios. al contrario. el investigador tendría que reconocer como legítimos los valores y el universo y vocabulario de los pandilleros. A este cambio de mirada sobre las pandillas el autor considera que contribuye mucho el papel que interpreta el investigador. 2009). Aunque la clandestinidad de muchas de estas organizaciones es una barrera muy fuerte a la que se tiene que enfrentar. dejar de limitarse a un acercamiento secundario a las pandillas a través de informaciones recogidas de ex pandilleros. etcétera. primariamente. como detalla en el proyecto de formación y capacitación del CETOJ (p. Para ser realmente una alternativa la no-violencia debería ser un procedimiento.va acompañada de la búsqueda de medios alternativos. p. en primer lugar. El autor critica de forma tajante todas aquellas metodologías y técnicas que tienden a conservar la asimetría de capitales entre investigador y pandilleros. el investigador tiene que llegar a buscar estrategias metodológicas para acercarse a los pandilleros para investigar la estructura organizacional de las pandillas. 16) sino tiene que asumir un papel político redefiniendo la agenda pública y académica. 14). policías. En segundo lugar. la paz. la simbología y los intercambios semióticos. y entender que la transformación no puede ser una tarea sólo de los excluidos: por ejemplo. Por un lado el investigador tiene que. Técnicas como la del cuestionario.

Los medios narraban un desembarco de las pandillas y de su violencia en la Península Ibérica a mano de los hijos de aquellos inmigrantes que pocos años antes habían “invadido” España.y pandillas. es propiamente el fenómeno de re-fundación de las organizaciones pandilleras en España el que evidencia. por una parte. iba de la mano y reforzaba la narración estigmatizadora acerca de la inmigración que dominaba la opinión pública en los años del “boom” económico español. Además nos quedamos con la curiosidad de conocer las formas de participación y de influencia de las jóvenes mujeres en estas organizaciones pandilleras. aunque nos damos cuenta de que esta análisis excedería los objetivos de esta obra. participen compenetrando sus roles más para allá de los discursos oficiales. a través de la lente de la pandillas. Esta obra puede resultar de elevado interés. para profesionales que trabajan con jóvenes en riesgo de exclusión. por tanto. cómo la pandilla es una forma de encontrar reconocimiento grupal en un contexto de exclusión y estigmatización (Cerbino. Por otra parte. basada sobre la criminalización y el pánico moral. una propuesta metodológica de trabajo con jóvenes pandilleros. es una lectura altamente aconsejable tanto para quienes se centren en el estudio de juventud y pandillas juveniles como para quienes se interesen por temas vinculados con la sociedades latinoamericanas. casi exclusivamente varoniles y dominadas por una representación de masculinidad hegemónica. “El lugar de la violencia”. Al contrario. también. él incluso. dado que Cerbino. constituidas por jóvenes hijos de inmigrantes latinoamericanos (capítulo 4). sobre todo en la segunda parte del libro donde se detalla. 2012). dándole públicamente otros significados respecto al único valor semántico que tiene en el imaginario colectivo. el hecho de que no se pueda comparar mínimamente los actos violentos atribuibles a pandilleros en Latinoamérica con los ocurridos en España (aunque haya habido también algún asesinato). a causa también de la narración mediática. En este sentido Cerbino insiste en que haya que sostener una «lucha hermenéutica sobre el significado de la pandilla» (p. es una clara demostración de que la violencia en y de las pandillas está relacionada con la violencia “inerte” producida por el contexto social y las condiciones estructurales donde nacen y se reproducen estas organizaciones juveniles. evidenciando resultados y limites. consigue enfocar distintas dinámicas estructurales que están en la base de otros fenómenos sociales en las sociedades del Cono Sur. Lo único que hemos echado de menos en este libro es un pequeño apartado fotográfico que acompañara el análisis sobre los tatuajes en la cara. 20). concluyendo. 198 . y desencadenar una trasformación en que todos los actores. Interesante en este sentido es el análisis del tratamiento mediático que se dio en España en el último decenio sobre las “bandas” (que en la península tiene la misma carga semántica que “pandilla” en Latinoamérica). La narración sobre las pandillas.

Mauro y Rodríguez.: Grijalbo.pdf 20 de febrero de 2013]. Ana (2012) “Otras migraciones: los Latin Kings en España en el relato de F. Cerbino. Verona: Ombre Corte. Laura Porzio y Carolina Recio. Pierre y Wacquant. Quito: Flacso-Ecuador. Revista Andaluza de Antropología. juventudes y resistencias en el mundo globalizado.revistaandaluzadeantropologia. Espacio público y cultura urbana. F. Mauro y Recio. 199 . En Carles Feixa. Bourdieu. Cerbino. Violencias. Norberto (1999) Teoría General de la Política. 3 [en línea] http://www.”. Barcelona: Anthropos y Ajuntament de Barcelona. migranti e nuovi spazi pubblici. Cerbino. [Consulta: Queirolo Palmas. Mauro (2011) Más allá de las pandillas.org/uploads/raa/n3/mauro. Louise (1992) Respuestas: por una antropología reflexiva.REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Bobbio. Mexico D. Giovani. C. Jóvenes “latinos” en Barcelona. Luca (2009) (ed) Dentro le gang. “Jovenes Latinos y medios de comunicaciçon”. Carolina (2006). Madrid: Trotta.

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