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Debate Altermodernidad Decolonialidad

Guillermo Villamizar PRIMERA PARTE El debate planteado por las tesis de Altermodernidad vs Estéticas Decolonialesgenera un espacio de discusión muy interesante para la historia y la crítica de arte en Colombia, y de paso permite conjeturar la manera en que los artistas y el público local responden y experimentan la última modernidad entre finales de siglo XX y esta primer década de siglo XXI. Este es un texto que no creo que alcance a dominar todavía los temas que aborda. Persiste como un borrador. Existen algunas generalizaciones por enderezar y ciertos vocablos que merecen revisión a la luz de nuevas perspectivas como es el de tercer mundo. En algunos pasajes se desarrolla un modelo binario que se repite en otros apartes, modelando contraposiciones que no están resueltas y que permanecen solo de manera descriptiva. Sin embargo lo publico en EP como un intento por destilar un debate al que no se le han dado los aportes necesarios para superarlo, es decir, entenderlo. Más allá de pensar que se trata de un desencuentro entre nostálgicos resentidos y ávidos progresistas, se trata de mirar en el tanque de unas aguas que simulan una peligrosa mansedumbre en el campo de juego de las prácticas locales. ALTERMODERNIDAD/DECOLONIALIDAD El año pasado Bogotá fue escenario de dos encuentros teóricos que generaron un debate interesante en Esfera Pública. Ellos fueron: la “II Cátedra FrancoColombiana de Altos Estudios Arte y Política” que contó con la presencia de Nicolas Bourriaud y “Estéticas decoloniales: sentir- pensar- hacer abya yala / la gran comarca” con la presencia de Walter Mignolo entre otros, quien además acompañó la curaduría en una muestra escenificada en tres lugares diferentes de la ciudad. Las dos posturas de cada uno de estos protagonistas son antagónicas, y de ahí se desprende un punto de mira interesante para el observador, cuando de contrastar la pertinencia de cada una de ellas sobre el panorama de las prácticas artísticas en nuestro país se trata. Una pregunta que siempre acecha al artista y al crítico de arte desde la condición emergente, transitiva o tercermundista, es su posición al mediar entre los discursos importados desde los centros dominantes de la cultura occidental y su propia historia, matizada por los dialectos locales, que se
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como son su pertinencia y la capacidad de resistencia que ofrece. sin problematizar lo suficiente en las implicaciones que tal postura contempla. resida en la capacidad de problematizar esta relación entre centro y periferia. En ese sentido. Probablemente el punto más interesante del debate. tanto del pacífico como caribeñas. a pesar de fenómenos como la globalización.configuran desde una perspectiva que contempla al sujeto colonial y su manera de moverse en esta masa crítica de influencias. la pregunta que surge inmediatamente es una palabra problema. Francia y Holanda principalmente. Nicolas Bourriaud desprecia cualquier discusión que tome en cuenta el asunto de la identidad. Esta palabra es la palabra IDENTIDAD. al menos para Colombia. Siempre existe la tentación de encontrar un nicho de identidad propia en las culturas indígenas. la consabida cantinela de actualizarnos con referencia a los discursos de NYC. Londres o cualquiera ciudad Europea o Norteamericana. mayor es la deuda con las tradiciones de las culturas afro. ejercido por las diferentes potencias europeas como España. Por culturas propias se puede entender la herencia precolombina que sobrevivió al proceso de conquista y colonización en América latina. Si la deuda con las tradiciones precolombinas es enorme (No existe un museo antropológico que esté a la altura de la producción que existe de las diferentes etnias indígenas). es el rol importante que juegan las tradiciones culturales afrodescendientes en el escenario identitario de la geografía local. en algunos casos propias y en otras impuestas. echando mano de la pluralidad discursiva que la posmodernidad introdujo. París. seguimos siendo un país que está pendiente de descubrirse a sí mismo. Ese viejo debate que se dio en los años 50 entre los Bachué y Marta Traba no puede ser mejor ejemplo de lo que acabo de decir. que nos venda las últimas baratijas de lo que es y deben ser. la emergencia de otros centros de poder mundial y la horizontalidad de las comunicaciones que permite la cultura digital. los puntos de negociación en las prácticas artísticas contemporáneas aparecen mediados por el nomadismo y la 2 . las expresiones del arte de acuerdo a los últimos aullidos de la contemporaneidad cultural dominante. existe por igual. al momento de mediar en el impacto que la globalización provoca en las estructuras culturales periféricas. en la medida que ha sido estigmatizada por algunos discursos que ven en ella un problema esencialista. porque para él. la tentación provocadora de involucrar al conjunto de las manifestaciones locales en la perentoria aventura de la modernización clásica. Un tercer elemento cultural. Inglaterra. haciendo que el conjunto de sus fenomenologías se integren en los discursos de la contemporaneidad artística. Portugal. que impide su valoración a partir de otras consideraciones. es decir. De otra parte. Por lo tanto.

donde existe una enorme deuda con el problema de la identidad. porque es europeo o norteamericano. en el espectro de culturas como la colombiana. que el olor de las especias con que adereza sus producciones es legítimo. expone sus reservas hacia los estudios culturales. sin encontrar en ello algún tipo de resistencia. todo lo contrario: siempre se percibe en ello un tufo de superioridad que le indica. al poner sobre la mesa la pertinencia de su discusión. a la luz de la experiencia colonial. de donde el artista extrae una suerte de menjurje que integra en sus componentes todos los sabores del mundo. a los que se insertan los vestigios subalternos que sobreviven de lo indígena y lo afro? La condición de sujetos coloniales es una categoría que no ha sido suficientemente explorada en el campo de las prácticas artísticas en Colombia. y problematizar a fondo las críticas relaciones entre sujetos coloniales y políticas colonialistas en el contexto actual. social y política. y la experiencia que le aporta la modernidad local. En el caso particular del artista colombiano. Sin embargo. En la introducción que hace Bourriaud en su libro “Radicante”. sin que por ello tengamos que resistir a su influencia pero problematizando esta dependencia.creolización de los hábitos culturales. los estudios poscoloniales. como un síndrome que repite con la mayor candidez. entre los lenguajes que provienen desde un centro que colonizó sus costumbres. lo que genera una actitud paranoide respecto a cualquier debate donde la palabra identidad aparezca. y que el debate plantea: ¿Cuál es el tipo de relación que establece el artista. asociados a políticas nacionalistas. y la difícil relación que significa el entramado de intereses culturales que sobreviven en esta permanente importación de insumos para la producción de commodities locales en el orden de la expresión simbólica. traducciones y modelos con que se construyen los lenguajes locales. Siempre es interesante abordar el trabajo del artista mediante procesos que permiten desmontar las capas culturales que intervienen en las producciones que este realiza. Y aquí reside uno de los asuntos más complejos. es común encontrar una urgente necesidad de legitimar sus experiencias artísticas a partir de modelos que le ofrece la academia europea o norteamericana. no solo de relaciones que se establecen en el campo de las prácticas artísticas. sino en materia económica. Con toda probabilidad. con sus diferentes fusiones aportadas por un tronco de inspiración española. derivaciones. la estrategia decolonial apunta en la dirección correcta. como vacuna de resistencia a la homogenización de los hábitos. la palabra identidad está relacionada con la emergencia de fenómenos de ultra derecha. para el europeo actual. Su implementación está enfrentada a la revisión de las apropiaciones. y aquel 3 .

Un poco más de presión sobre la palabra identidad y preguntarse por ella será sinónimo de terrorismo. o los países miembros del sudeste Asiático. para que la memoria no sea convertida en simple nostalgia cultural de un pasado imposible. es un pasado no resuelto que persigue al presente. India (Homi Bhabha. Lo que existe. ayudado por el oportunismo de las elites africanas. produjo en los intelectuales de Jamaica (Stuart Hall). Edward Glissant). La defensa y búsqueda de una identidad postcolonial es y fue apenas una pregunta natural frente a una condición de dependencia en todos los órdenes.pensamiento nacido desde una perspectiva tercermundista. enmascarando los eventos y ocultando unas situaciones que no han sido resueltas. Africa (Abiola Irele. negros y amarillos. sin que estas apunten a una definición clara de su status. simplemente porque los europeos se aburrieron de lidiar con cabezas rapadas persiguiendo y maltratando sudacas. el asesinato. Pero trasplantada a los devenires locales.UU. que supo recoger en su momento las sospechas que todo el entramado colonial de las aventuras imperialistas de Europa y EE. 4 . Nigeria y otros en África. ante un invasor que en algunos casos no actuó como un modelo de civilización sino como un bárbaro. etc. en un mercado de ofertas que considera superado el tema. Gayatri Spivak) o Latinoamérica (Walter Mignolo. y por lo tanto la famosa palabra se les convirtió en un tema incómodo y mal guturado por los dirigentes nacionalistas y xenófobos. para poner en práctica el nomadismo cultural del que hace gala. Enrique Dussel). Es en esta coyuntura que la identidad aparece como un fantasma que recorre las producciones locales. la usurpación. después que el escenario post bélico de la II guerra mundial facilitó los movimientos de liberación de los últimos países en Latinoamérica como las Guyanas. aprisionadas en el corazón de unas obras que recitan el advenimiento de la primera sociedad verdaderamente terrenal. como la discriminación. Palestina (Edward Said). Frantz Fanon. Ya me imagino a cierta serie de “artistas” colombianos mirando el globo terráqueo de la mano de su chequera. Argelia. para emular la última moda de París. Sédar Senghor). Basta con situar los hechos en el exterminio de la población indígena en América. desde dos perspectivas diferentes: Para Bourriaud. o en el repugnante mercado de hombres emprendido por occidente. Pakistán y la India en Asia. descubriendo un nuevo “Orientalismo” en donde las diversidades culturales se convierten en simples objetos de colección en manos del artista radicante. a imagen y semejanza del pensamiento dominante. adquiere una pertinencia evidente y el debate altermodernidad/decolonialidad no hace sino insistir en su validez.. Martinica (Aime Cesaire. lo mejor es comprarse un paquete de viajes interminables alrededor del mundo.

tanto en el espacio privado como en el espacio público. económicos de un país donde. las inevitables consideraciones colonialistas escondidas tras el discurso de la modernidad clásica. la opción Decolonial asume una posición bastante crítica con la herencia cultural de occidente.Es cierto. partiendo de modelos locales de acuerdo a consideraciones que trascienden el marco operativo de las producciones simbólicas. sociales. aparece como un pensamiento que se construye bajo la premisa del dominio. especialmente en el campo cultural. ¿Cuál es ese pensamiento que la modernidad selecciona? El progreso. de ahí. de la conquista. El espíritu de la colonialidad no es un fantasma que tan solo aparece en el momento en que Colón pisa tierras americanas. Se hace importante mirar esta construcción. pero no por ello se puede renunciar a una recontextualización de la misma. la modernidad que nos llega vía España es apenas una versión conservadora de los diferentes rostros que la modernidad iba construyendo en la Europa de finales de siglo XV. entre ellos los hombres como sujetos productivos. 5 . Cuando asocia el tema de la modernidad con su cara oculta. ya sea de individuos. La lógica de la dominación. pareciera querer dar un tono referencial exclusivo apoyado en la colonialidad y. La teoría decolonialista en su acepción estética continúa la tradición posmoderna de elevar la calidad del discurso periférico. surgido como proyecto de legitimación al propio proceso de sometimiento de las culturas dominadas. para Mignolo. que por su propia naturaleza elimina otras posibilidades a otro pensamiento. desde la perpectiva decolonial. deshojando con aguda precisión. de la dominación. En países como Colombia. inspirado en las retóricas y discursos identitarios frente a un pasado de inspiración colonial. porque en esta denuncia simplifica al pensamiento como una acción intrusiva. Ese occidente falocentrico. La sola idea de progreso presupone una puesta en escena de dominación sobre la naturaleza y todo su universo comprendido. precisamente. vertebrar toda la historia moderna en una singularidad totalizante. a las propias fuerzas internas que habitan el espacio del pensar. De otra parte. que desecha diferentes instancias de la evolución de occidente. blanco y autoritario no es un espacio monolítico. desaparecido. Esta condición de la modernidad. como pretende mostrarlo el pensamiento decolonial. el sentido de la identidad aparece tan fragmentado. etnocentrista. deformado en una modernidad cuyo eje exclusivo de su razón de ser está representado en el carácter colonialista de sus aventuras imperiales. Con esto último me refiero al papel conexo que desarrollan los componentes políticos. la identidad de la identidad entró en crisis. Un pensamiento que coloniza mediante la razón. por no decir. de clases sociales o de etnias. pertenece a un valor ideológico anclado en la genética de la comunidad humana.

junto a los residuos supervivientes de la cultura indígena y sus respectivas hibridaciones y sincretismos. con el propósito de desarrollar e insertar una nueva identidad que tenga en cuenta los saberes y patrimonios culturales desaparecidos bajo el proceso colonial español. que debe incluir los elementos culturales de razas y creencias que han sido y están marginadas de la sociedad. especialmente en los componentes simbólicos. la alternativa decolonial(Esclavitud moderna y capitalismo global) propone una 6 . con el propósito de diseñar estrategias válidas de retoma de la vida social causada por las inestabilidades políticas y económicas de la sociedad capitalista. y los valores simbólicos de la periferia cultural desaparecen bajo el influjo de la uniformización que pinta con sus demoledores patrones imperialistas. toda la diversidad patrimonial de las experiencias dominadas bajo una misma identidad corporativa. por igual. al observar el proceso de la globalización como un resultado natural de la colonialidad. en una lógica de intercambio y adaptación mediante la violencia física y simbólica de la dominación armada y cultural. Un valor superior que inserta en su discurso la estrategia decolonial es el componente político. La debilidad de las culturas dominadas asegura la efectividad del capitalismo global. donde la maquina capitalista instala todo su poder manteniendo intacto el proceso colonial. y más que buscar una restitución nostálgica del pasado segregado. Es teniendo en cuenta estas demandas de restitución de un pasado perdido y un presente ignorado. la cultura dominante ejerce un papel definitivo en la redefinición particular de cada una de las culturas adheridas al tronco principal representado por el invasor español. Frente a la posibilidad del fracaso del capitalismo. buscando desarrollar metodologías que restituyan los valores culturales que desaparecieron en el proceso colonialista.En términos sociológicos. La lengua. que el proyecto decolonial afina su estrategia y define un marco operativo asociado a una especie de deconstrucción de la historia. En el centro de esta mezcla intracultural. la aventura colonialista destruyó el ecosistema cultural de las poblaciones indígenas e incorporó en un nuevo espacio social los saberes del español emigrante. demanda el desarrollo de mecanismos que integren saberes paralelos a la discursividad dominante. la religión y la organización social toman prestada de la cultura española sus valores. inspirados en un pasado y un presente. Esta herida figura en el debate decolonial como un aspecto vital de su estrategia. el proyecto decolonial apunta a desmaterializar las estructuras significantes incrustadas en los diferentes modelos de dominación. En este contexto. de los negros esclavos.

No se puede llegar a ser Chino. la globalización es una fuerza investida de componentes neocoloniales. Una estética de lo diverso y textos sobre Gauguin y Oceanía . culturales. e introducir en ellos una carga sospechosa de inmovilidad amparada en lo identitario. implica la necesidad de “adherir a uno de los partidos”. para integrarlas en una masa única de consumidores. En el eje de la discusión decolonialidad/altermodernidad aparece un complemento transversal importante: la globalización y cómo estas dos doctrinas reaccionan frente al tema. pero se puede traducir. Frente a la aculturización que impone la globalización. La traducción se presenta pues como la piedra angular de lo 7 . escribe Segalen. es para medir mejor en qué se funda nuestra diferencia. al equipararlos con el pensamiento posmoderno. La brecha económica que se genera entre los países del primer mundo y los países del tercer mundo. lo que sería una nueva fuente de falsedad e hipocresía: el “sentimiento de lo diverso”. no se puede pretender una empatía que solo sería buena conciencia de turista. término que aplica inspirado en Edward Glissant. que toma a los sujetos culturales como meras piezas de reconversión hegemónica.suerte de economía comunal que navega en medio de la utopía y la esperanza infantil. cargado de una fuerza que contiene implícita la fórmula de la depredación de las singularidades. El desarrollo de un pensamiento tercermundista. Nicolas Bourriaud comparte estas mismas preocupaciones frente al achatamiento de una cultura universal. Otro autor que propone Bourriaud es Victor Segalen. amparada bajo unos mismos dictámenes que producen tendencias exclusivas que ahogan la diversidad sensible. y que encuentra sustento en los estudios poscoloniales. subalternos y decoloniales. Sin embargo. Fondo de Cultura Económica. México. coincide en que la mayoría de estos últimos fueron sujetos de colonización por parte precisamente de los primeros. la hibridación produce caricaturas – sugiere Bourriaud – y propone mejor la creolización. surge el tema de la decolonialidad como un dique que resiste la homogeneización del discurso cultural. Para el pensamiento decolonial. reciben una fuerte crítica por parte de Nicolás Bourriaud. 1989. Nada de hibridación: si el libro ( Ensayo sobre el exotismo. afirmando lo siguiente: No se trata de mezclarse con el entorno que se cruza o de fusionarse con el otro. bajo unos postulados contraculturales que se desplazan bajo la lógica del dominio que imponen las sociedades económicamente fuertes. pero sí a articular el pensamiento Chino. por llamarlo de esa manera.) nos incita a la comprensión de las culturas extranjeras.

y lo suyo fue el imperio del despojo y la barbarie unilateral.0. Por lo tanto. el éxota: el que logra volver a sí mismo luego de haber atravesado lo diverso[1. Segalen le da un nombre. debate. porque ambas participan de un mismo espacio-tiempo: el éxota y lo exótico co-producen lo diverso por el hecho de que elaboran. Más adelante agrega: “Cuando un europeo vive un tiempo en Polinesia o en China. lo relacional.diverso. 2011 en el tema arte y política. se juegan tres escenarios importantes para ubicar la condición actual: globalización. son dos realidades que compiten sin por ello anularse. lo decolonial. [Register] RSS 2. Publicado por Guillermo Villamizar on Jul 30th. debates. 8 . identidad y construcción del discurso alternativo. como el acto ético central de ese “viajante nato” capaz de percibir lo diverso en su intensidad. un objeto relacional en que ninguna de las partes desaparece”…[2 Aquí valdría la pena hacerse una pregunta: ¿qué instancia temporal aplica Bourriaud para iniciar su discurso? porque pareciera desconocer – muy intencionalmente – todo un periodo colonial donde Europa no precisamente negoció absolutamente nada. por la negociación.