Lucas era el típico fracasado y un típico fracasado viene en distintas presentaciones.

Para unos el fracasado es alguien sin trabajo, para otros es quien no disfruta vivir y para el resto es todo aquel que no intimida a la Muerte. Lucas era un fracasado sin trabajo. Sus últimos años a chiste cuando intentaba recordarlos, seis trabajos duraban apenas semanas, amigos que iban y venían con de lástima. Miradas que con el paso del tiempo dejan calcinar y solo escaldan un poco. sonaban que miradas de

Decían que él tenía una facilidad para convertir oportunidades en frustraciones. Por eso es normal que Lucas haya desistido de “perseguir sus sueños” como decía su papá jubilado desde el sillón. ¿Qué punto tiene desperdiciar años en intentos si nada ofrece garantías? Lucas era un fracasado decidido a dejar de sentirse como uno. Tan fácil que es vender tu alma al diablo. Patio trasero. Niebla. Cal en el piso. El diablo emerge del suelo, rojo y con la mirada cansada. Uno más a quién cumplir deseos inmundos a cambio de un alma para torturar. Vaya rutina. - Quiero el dinero, la chica, el coche y la casa - De acuerdo, solo firma acá. Tan fácil que es vender tu alma al diablo. De un día a otro, el mundo cambia para Lucas. Cuando tienes el dinero, la chica, el carro y la casa, es fácil dejar de preocuparse; es la mejor forma de disfrutar. El mejor lunes de su vida. El peor martes de su vida. Podrás entregar el mundo entero a un idiota y encontrará la forma de echarlo a perder. Tan fácil que es arruinar las cosas. Como dije, Lucas tenía un talento natural para convertir oportunidades en decepciones. Y allí estaba. De nuevo solo.

Para apurar un poco las cosas, Lucas subió al balcón de un hotel barato y contempló la calle como solo un fracasado sabía hacerlo, a punto de arrojarse hacia ella. Se abre la puerta detrás de él, aparece cansado y rojo, el Diablo. Realmente eres rápido para fracasar Me sale natural ¿Y ahora qué? La tortura eterna, supongo Es lo que marca el protocolo, nada nuevo bajo el sol No te ves convencido Tú tampoco ¿Es un reto? No realmente, para ser sincero, no tengo interés alguno en cobrar tu alma, no es como que sea necesario hacer todo esto, ¿sabes? Déjalo así ¿No me cobrarás el dinero, la chica, el coche, la casa? ¿Cuáles? Fue hace un día, no esperes que recuerde cómo les perdí Te entiendo, yo ya no recuerdo ni mi nombre Te veo luego, supongo Supongo

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Lucas entró a la habitación un poco aliviado aunque como siempre, sin sentir bienestar. El Diablo desapareció. Un par de fracasados.

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