A8, Política, El Comercio, Lunes 24 de junio del 2013 Juan Paredes Castro Editor Central Políltica Toledo, El mago Algunos

líderes políticos, en el poder y en el llano, se han vuelto grandes prestidigitadores. Se proponen sentarnos cada día bajo una carpa de circo para hacernos escapar de la realidad. Alejandro Toledo es uno de ellos. Su reto en el incauto escenario peruano consiste en convencernos de que él no tiene nada que ver con las compras inmobiliarias de su suegra, la señora Eva Fernenbug, ni con las cuentas bancarias millonarias que ella registrara en Costa Rica con socios como Josef Maiman y Avi Dan On, vinculados también al ex presidente. Su inocencia estaría siendo puesta en juego por sus adversarios políticos, que han hecho del Caso Fernenbug una patraña antijudía del tamaño del holocausto. Lo que el juego de palabras y manos de Toledo no logra decirnos con el arte propio de un mago es a cuento de qué la señora Fernenbug resulta metida en un enredo inmobiliario en Lima y financiero en Costa Rica. Toledo ha dicho más de una vez que él no puede hablar por su suegra. Pero si cada paso inmobiliario y financiero suyo conduce a Toledo, no hay nada que pueda hacerlo ajeno a las operaciones que se investigan en el Perú y en Costa Rica. Con las clásicas frases del ilusionismo popular (nada por aquí, nada por allá) Toledo y sus voceros, lejos de hacer invisible lo visible, han complicado su juego de magia, a tal punto que las cosas concretas por investigarse no pueden ser fácilmente desbaratadas, a causa de evidencias altamente resistentes a la mentira, por más elaborada y sofisticada que esta se presente. Sin esforzarse más por pretender sacar nuevos argumentos contradictorios e inverosímiles del sombrero de copa y hacer desaparecer bajo su capa las figuras de Fernenbug, Maiman, Avi Dan On y Rudelman (el abogado al que el ex presidente le solicitó registrar en Costa Rica la empresa Ecoteva Consulting Group), Toledo debería ofrecernos un espectáculo mucho más entretenido y convincente, convirtiendo el ilusionismo de los últimos meses en la verdad de los próximos. En efecto, su presentación del 15 de julio en la fiscalía peruana tiene que ser, en primer lugar, coherente con lo que tenga que decir en algún momento frente a la fiscalía costarricense. Ambas constituyen prácticamente las únicas reservas de investigación del Caso Fernenbug. El Congreso de Costa Rica prefiere por ahora cuidar sus sistema financiero que arriesgarlo transparentando cuentas de allegados de Toledo. El Congreso del Perú prefiere postergar toda decisión a investigar como parte de su inocultable culto a la impunidad.

Si en el nivel político el Caso Fernenbug tiende a encapsularse, el riesgo en el terreno fiscal y judicial es que se pierda la luz al otro lado del túnel. Así el ex presidente se vería favorecido ya no por la propia magia de sus palabras y manos sino por la prestidigitación política, fiscal y judicial, aunque con un grave inconveniente: que ya nadie podría creerle nada, ni siquiera bajo un sombrero de copa.

LA RESERVA MORAL Aquella que no parece importar tanto — A la hora en que las papas queman, los líderes políticos como Toledo piensan salir de cada aprieto como sea, olvidando su condición de dignatarios a quienes el voto ciudadano delegó poder para gobernar y también, por eso mismo, rendir cuenta de sus actos. DE GARANTE A REHÉN El nuevo saldo de la alianza con Humala — El Caso Fernenbug coloca a Toledo en una condición embarazosa de debilidad en su alianza con Humala. Este tiene ahora la sartén por el mango para decirle sí o no. Y para cualquier eventual carta electoral, ello supone un rápido proceso de desgaste.