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Viviendas Sanas

Al transitar muchas horas del día en nuestros lugares de trabajo y/o nuestro hogar, nos olvidamos que las viviendas también son saludables o enfermas y que el trabajo personal de armonización no concluye en cada uno. La acumulación de objetos rotos, sin uso o desorden de éstos, implica muchas veces que la energía se condense en esas zonas y termine generando un foco de energía negativa. Los aparatos eléctricos encendidos o apagados pero enchufados también producen un campo de emisión de ondas electro magnéticas en contacto con nuestro cuerpo que desencadena conocidas distorsiones en las células de nuestro organismo y también alteran los cuerpos sutiles (por alteración vibracional). ¿Cuáles son los indicadores externos de zonas patógenas? Muros con humedad ascendente. Grietas, fisuras en muros y paredes. Humedades de origen desconocido. Presencia constante de hormigas y otros insectos. Arboles con troncos retorcidos, inclinados, con formaciones tumorosas. Plantas amarillentas fuera de otoño. Animales agresivos, desvitalizados, desanimados. Niños agitados, anémicos, sin apetito. Mal despertar. Crujidos en vivienda, sensación de presencias y pesadez. Adultos deprimidos, calambres en piernas y molestias inexplicables. Olor a casa vieja. Gran parte de las señales descriptas pueden repararse, limpiarse energéticamente e incluso colocar escudos en dónde se señalan zonas "peligrosas