Aileen Kelly

Isaiah Berlin y la in telligen tsia rusa*
“No busques soluciones en este libro: no hay

T

ninguna. El hombre moderno carece generalmente de ellas.”
Alexander Herzen. Introducción a Desde la otra orilla.

Tratando de explicar a Lady Ottoline Morell, la revolución rusa, Bertrand Russell dijo una vez que, con todo lo aterrador que era el despotismo bolchevique, parecía el tipo de gobierno adecuado para Rusia: “pregúntese cómo gobernar a los personajes de Dostoiewski y entenderá”. A muchos liberales de Occidenteno les parecería injusta la opinión de que el socialismo despótico no es sino lo que Rusia merece, por lo menos si se piensa en los “demonios” de la novela de Dostoiewski: la intelligentsia radical rusa. Por el grado de su alienación respecto de su sociedad y por el impacto que, a su vez, ejerció sobre ella, la intelligentsia rusa del siglo XIX constituye un fenómeno histórico casi sui generis. Sus dirigentes ideológicos eran un pequeño grupo que tenía la coherencia y pasión de una secta religiosa. Con su ferviente oposición moral al orden establecido, su obstinada preocupación por las ideas, su fe en la ciencia y en la razón, allanaron el camino de la revolución rusa y alcanzaron así una gran importancia histórica. Con todo, los historiadores ingleses y norteamericanos suelen referirse a ellos con una mezcla de condescendencia y aversión moral, debido a que las teorías que sostuvieron de manera tan apasionada no eran suyas, sino que las tomaron de Occidente y con frecuencia las comprendieron mal, y porque, en su fanática pasión por las ideologías extremas, se considera que se precipitaron, como los “demonios” de Dostoiewski, en una ciega autodestrucción, arrastrando tras ellos a S U país, y mas tarde a gran parte del mundo. La revolución rusa y sus consecuencias han contribuido a fortalecer la creencia, muy arraigada en los países anglosajones, de que el interés apasionado por las ideas es un síntoma de desorden moral y mental. La voz de un liberal ha disentido firme y continuamente de esta imagen de la intelligentsia rusa, una voz especialmente distinguida. Isaiah Berlin es uno de los pensadores liberales más destacados de este siglo. Sus Four essays on liberty’ son contribuciones de primera magnitud al estudio de los problemas fundamentales de la filosofía política. Su originalidad como pensador radica en la combinación de un liberalismo de raigambre inglesa y un entusiasmo enteramente europeo por las ideas y sus efectos sobre la practica

política: sus textos están impregnados de la convicción de que los valores liberales se comprenden y defienden mejor por quienes tratan de entender el papel de las ideas en la acción, y en particular la atracción moral e intelectual de lo que él llama las “grandes visiones despóticas”, tanto de la izquierda como de la derecha. Su aportación personal a la vida intelectual inglesa ha sido una oposición efectiva a la relativa indiferencia de Inglaterra, durante el último medio siglo, por los movimientos intelectuales de Europa. En conferencias y ensayos que han sido obras maestras de lucidez y claridad, Berlin ha logrado familiarizar a un vasto público con las grandes tradiciones intelectuales europeas, con las ideas y personalidades de algunos de los pensadores más originales del mundo posrenacentista, y ahora, en los ensayos reunidos por vez primera en este libro*, con el fenómeno de la intelligentsia rusa. El enfoque de Isaiah Berlin sobre la intelligentsia está orientado por su interés en la forma en que las ideas son “vividas” como soluciones a exigencias morales. En contraste con la mayoría de los estudios relacionados con el tema -emprendidos para evaluar las soluciones políticas a la luz de las circunstancias históricas-, Berlin se preocupa sobre todo, por los problemas de tipo moral y social que la intelligentsia se planteaba, por los dilemas que trataron de resolver. Aunque sus ensayos sobre las cuestiones rusas se sostienen por sí mismos, sin necesidad de anotaciones filosóficas o referencias cruzadas, constituyen igualmente una contribución sustancial al tema medular de todos sus escritos de historia intelectual. Su originidad puede apreciarse mejor si se los inscribe en este marco de referencia más amplio. La preocupación central de Berlin ha sido ahondar en las preguntas fundamentales que condicionan para él la conducta moral del hombre: ¿son todos los valores absolutos compatibles en última instancia, o no hay una respuesta difinitiva al problema de cómo vivir, ningún ideal humano objetivo y universal‘? Dentro de la gran variedad de sus estudios, Berlin ha examinado las raíces históricas y sicológicas que determinan las visiones monistas y pluralistas del mundo y sus consecuencias. Considera que las grandes estructuras totalitarias edificadas sobre cimientos hegelianos y marxistas no son terribles aberraciones, sino consecuencia lógica de la idea central de todas las corrientes principales del pensamiento político occidental: que hay una unidad fundamental detrás de todos los fenómenos, una unidad derivada de un propósito universal. Ese propósito único puede llegar a descubrirse, según unos, mediante la investigación científica, según otros, mediante la revelación religiosa, o mediante la especulación metafísica. Una vez descubierto, propor-

En sus innovadores ensayos sobre Vico. surgida de la sensación de ruptura interior que tiene el hombre y de su añoranza de una mítica totalidad perdida. clase.’ Berlin muestra que los pocos pensadores que han desglosado las consecuencias del pluralismo han sido sistemáticamente incomprendidos y su originalidad menospreciada.16 cionará al hombre la respuesta definitiva a la cuestión de cómo vivir. Este anhelo de absoluto expresa frecuentemente el impulso de deshacerse del fardo de responsabilidad ante el propio destino. para Berlin. raza. que nos absorbera e integrará en su tejido neutro. el precio que debe pagar el hombre por reconocer la naturaleza verdadera de su libertad: el derecho de cada individuo a decidir su propio destino.. ya que son dolorosas y perturbadoras y minan radicalmente algunos de los supuestos fundamentales de la tradición intelectual occidental aceptados sin discusión. es de importancia capital si advertimos que las distintas finalidades y aspiraciones humanas no pueden evaluarse de acuerdo a un criterio universal o subordinarse a algún propósito trascendente. aunque estas opiniones se encuentran implícitas en algunas tesis humanistas y liberales. Así. en el sentido en que él lo toma. transfiriéndolo a un todo vasto. y la clave de la armonía social y moral se halla en la moderación y el justo medio. la conducta moral puede implicar angustiosas elecciones entre valores incompatibles pero igualmente deseables. El pluralismo. Esta constante posibilidad de incertidumbre moral es. a través de una síntesis. En sus Four essays on liberty. Berlin afirma que las visiones pluralistas del mundo de la claustrofobia que aparece en períodos de estancamiento intelectual y social. Maquiavelo y Herder. Reconoce que la naturaleza humana genera una diversidad de valores que. monolítico e impersonal: “naturaleza. a que las visiones monistas de la realidad satisfacen necesidades humanas fundamentales. las ‘duras realidades de nuestro tiempo’. sin la ayuda de criterios universales. las consecuencias del pluralismo coherente pocas veces se articulan plenamente. en los que un sentimiento intolerable de opresión de las facultades humanas por las exigencias de sumisión y con- . la Iglesia o el Partido. que está al margen de cualquier evaluación o crítica y en contra del cual luchamos para nuestra segura destrucción”. Pero Berlin sostiene que. no debe confundirse con lo que suele definirse como una postura liberal. A pesar de que las formas extremas de esta fe. se excluyen unos a otros sin que exista posibilidades de establecer una relación jerárquica objetiva entre ellos. ilimitado e indiferente. aun siendo igualmente sagrados y fundamentales. lo mismo que en su “Inevitabilidad histórica”. con su visión deshumanizada del hombre como instrumento de fuerzas históricas abstractas. El hecho de que un pluralismo verdaderamente coherente haya sido históricamente un fenómeno comparativo raro se debe. El verdadero pluralismo concebido por Berlin es mucho mas vigoroso y audaz intelectualmente: rechaza cualquier criterio que sostenga la posible solución. Berlin subraya que la fe en sí misma no puede descartarse como si fuese sólo producto de mentes enfermas. Es la base de toda moral tradicional y esta enraizada en “una profunda e incurable necesidad metafísica”. o la evolución irresistible de la estructura social. historia. frente a la dirección del Estado. de todo conflicto de valores y que todos los fines deseables puedan ser reconciliados. piensa Berlin. han conducido a las perversiones más criminales en la practica política. según la cual todas las posiciones extremas distorsionan los verdaderos valores.

Berlin observa que nunca como hoy ha sido tan poderoso el anhelo de seguridad. fue la más impresionante característica de los pensadores rusos: su costumbre de llevar ideas y conceptos hasta sus últimas -y a veces absurdas. muchos de los jóvenes nihilistas iconoclastas que surgieron hacia 1860. su integridad moral pronto lo hizo retractarse y cambiar esta torpe visión por un ferviente humanismo que denunciaba los grandes y novedosos sistemas histórico-filosóficos como a un Moloc que exige el sacrificio de los individuos vivos a las abstracciones ideales. Así. Las causas de la extrema agorafobia rusa que generó una sucesión de doctrinas políticas milenaristas son bien conocidas: como reacción política al fracaso de la revolución de 1825. claustrofobia y agorafobia. en un estudio muy conmovedor acerca de Belinsky. IU pequena élite intelectual occidentalizada quedo profundamente enajenada de su atrasada sociedad. Berlin refuta la opinión general de que la intelligentsia rusa era fanaticamente monista: muestra cómo su circunstancia histórica la predispuso hacia ambas visiones del mundo: la monista y la pluralista. Como muchos otros liberales. el despotismo brutal y primitivo de Nicolas I produjo una claustrofobia social sin paralelo en los países mas avanzados de Europa. detenerse en un razonamiento sin llegar a sus últimas conclusiones era signo de cobardía moral y de un compromiso insuficiente con la verdad. El tema central de los ensayos que Berlin consagró a los pensadores rusos se refiere básicamente a esa cohesión. al fin. por otra parte. En varios animados retratos de pensadores individuales. los hombres tienden mucho más a la agorafobia. esto es. muestra cómo los miembros más descatados de la intelligentsia se debatían constantemente entre la desconfianza que les producían los absolutos y el anhelo de encontrar alguna verdad monolítica que pudiera resolver de una vez por todas los problemas de la conducta moral. el hombre anhela cambiar las dudas y agonías que provienen de su responsabilidad moral por visiones deterministas. imbuida por SU educación y sus lecturas de los ideales a la vez ilustrados y ro- mánticos de libertad y dignidad humana. Este anhelo de absoluto fue una de las fuentes de la notable coherencia que. Pero. sobre todo. la intelligentsia en búsqueda del absoluto empieza por negar radicalmente los absolutos -las creencias. Por otra parte. Todo esto condujo a una crítica de vastas implicaciones de las normas cotidianas de conducta política y social aceptadas sin crítica. religiosos y sociales-. Utilizando los sistemas histórico-filosóficos de las filosofías idealistas que en ese momento alcanzaban su mayor influencia en Europa. dogmas e instituciones tradicionales y aceptados. un lugar en el cosmos”. el resultado fue una búsqueda de la propia identidad notablemente concentrada que en muchos casos se tradujo en proféticas vislumbres de los grandes problemas de nuestro tiempo. En otros pensadores la batalla fue más grave y sostenida. de la ampliación de las áreas de responsabilidad individual y de acción espontánea. Sin la posibilidad real de dar salida a sus energías. El crítico Belinsky es frecuentemente citado como el arquetipo del fanatismo inhumano de la intelligentsia: a partir de los principios hegelianos deducía que el despotismo de Nicolas I debía ser admirado -a despecho de los instintos de la conciencia. y la termina exigiendo la más absoluta sumisión a su propio dogma acerca de la sabiduría del labriego común. Con el sutil sentido moral que lo llevó a formular interpretaciones novedosas y radicalmente distintas sobre los intelectuales europeos. cuando la necesidad de elección genera miedos y neurosis. Pero Berlin insiste en que detras de esa coherencia había una segunda motivación. en los momentos de crisis histórica. con las tensiones que engendraba su mezcla de escepticismo y fe. En un ensayo sobre el pensa- 17 . más conflictiva. Para los miembros de la intelligentsia más sensibles moralmente. sin embargo. Sus “Cuatro ensayos sobre la libertad” son una enérgica advertencia de la necesidad de profundizar en nuestras percepciones morales -en la “compleja visión” del mundo. de tal modo que a las ideologías mesiánicas les atraían fuertemente y a la vez les repugnaban moralmente. conservadoras o radicales. Aun así. como nos lo muestra la predominancia de las doctrinas monistas a lo largo de la historia. la congruencia intelectual significaba. Según Berlin. estos hombres canalizaron su idealismo social a la búsqueda religiosa de la verdad. Belinsky resume en sí mismo la paradoja de la coherencia rusa: su deseo de encontrar un ideal capaz de resistir cualquier intento que pretendiera destruirle induce a la intelligentsia a entregarse a la tarea de demolición con un entusiasmo y lucidez que ponen al desnudo las ideas huecas acerca de la sociedad y la naturaleza humana sobre las que se sustentaban las soluciones absolutas y universales. esperaban encontrar una verdad unitaria que diera sentido al caos moral y social de su entorno y que los anclara firmemente en la realidad. un proceso al que llamaban “sufrir por la verdad”: el abandono. difieren de las de ellos. a través de un doloroso proceso de liberación interior de toda ilusión reconfortante y de las verdades a medias que tradicionalmente habían encubierto o justificado formas de despotismo social y moral. lo fascinante de este movimiento radica en el hecho de que sus miembros mas sensibles sufrieron. una placentera seguridad y el sentimiento de haber encontrado. Entre la minoría occidentalizada.consecuencias. que le porporcionen “la paz de la prisión.como prueba de la armonía cósmica. simultánea y agudamente. En el ensayo “Rusia en 1848”“. como señala Berlin. políticos. y las vislumbres que permitía. Berlin considera que sí bien es cierto que la búsqueda de la fe lo llevó a defender durante algún tiempo una postura tan grotesca. Berlin muestra cómo el fracaso de las revoluciones europeas de aquel año aceleró en Rusia el proceso antes descrito y causó entre los intelectuales una profunda desconfianza hacia las soluciones políticas que postulaban los ideólogos más avanzados de Occidente. que pretendió hacer de Rusia un estado constitucional conforme al modelo de Occidente. En consecuencia. Algunos se rindieron finalmente a ese impulso: Bakunin comienza su carrera política como una famosa denuncia de la tiranía del dogmatismo sobre los individuos.formismo genera la necesidad de “mas luz”.para descubrir así las falacias fundamentales que sustentan tal seguridad. terminaron por aceptar incondicionalmente dogmas del más crudo materialismo. Berlin cree que esta profundización en nuestras percepciones puede lograrse mediante el estudio de los antecedentes intelectuales de la revolución rusa. Sus conclusiones. porque para ellos esos absolutos habían distorsionado en el hombre la idea de sí mismo y de sus adecuadas relaciones sociales.

La mayoría de los miembros de la intelligentsia vio en SU propia critica destructiva sólo una actividad preliminar que allanaba el terreno para alguna gran construcción ideológica. Sin embargo se negó a prescribir su ideal como solución final a los problemas sociales. Herzen comienza su carrera buscando un ideal que encontró en el socialismo. y en el menos conocido “Tolstoi y la Ilustración”. Tolstoi y Turgenev. En algunos de los pasajes más delicados y reveladores desde el punto de vista sicológico. que tratan de liberar al hombre de un yugo sometiéndolo a otro. interesados en explorar las profundidades del espíritu humano. el combate de Herzen contra todas las filosofías deterministas del progreso demuestra hasta qué punto comprendió que “el pecado más grande que puede cometer un ser humano es tratar de transferir la responsabilidad moral de sus propias espaldas a un orden futuro impredecible”. con su fe en que el camino hacia la libertad pasa por la negación de los dogmas. era conocido en Occidente como un radical ruso que profesaba una fe utopista en un socialismo arcaico. En su obra expresa un sentimiento insuperable de la variedad irreductible de los fenómenos. según Mill. representan aportaciones destacadas a la historia de las ideas. se sintió atraído. y la intelligentsia. Berlin percibe y comunica al lector inglés la originalidad de la idea de Herzen de que no hay soluciones generales para problemas específicos e individuales. en el que sólo un pluralismo firme y coherente puede proteger a la libertad humana de las depredaciones de los sistematizadores. como Bakunin. constituida por pensadores materialistas que sólo abordaban formas externas de la existencia social. únicamente hay recursos transitorios que deben basarse en una aguda percepción de que cada momento histórico es único y responde a necesidades y demandas concretas de pueblos e individuos diversos. Lo mismo que otros miembros de la intelligentsia. Abrazó ese rechazo de los absolutos con una coherencia intransigente sólo igualada por Stirner. Berlin señala que la relación entre la prédica moral de Tolstoi y su concepción artística debe entenderse como una titánica lucha entre la visión monista y pluralista de la realidad. liberales y radicales. Esos ensayos tienen un doble significado: como trabajos críticos. Berlin considera que esta actitud resulta del todo pertinente para nuestro tiempo. y sacó de ello un profundo radicalismo humanista. “El erizo y la zorra”. comprendió -lo mismo que John Stuart Mill. En sus ensayos sobre Tolstoi y Turgenev. aun por parte de los más radicales iconoclastas. el drama de su vida se advierte en varias conclusiones expuestas . por los jóvenes hegelianos. advirtieron las implicaciones deshumanizadoras de las teorías del progreso de aquella época. este pluralismo queda plenamente articulado en las ideas de un pensador cuya originalidad ha sido completamente descuidado hasta ahora: Alexander Herzen. ordenar y predecir los complejos y contradictorios fenómenos de la historia y de la existencia social. fundador del populismo ruso. que depositaban una enorme confianza en la cuantificación. a diferencia de los ideólogos de izquierda. Atribuye el fracaso de los anteriores movimientos libertarios a una tendencia fatalmente incoherente hacia la idolatría. Al comenzar la quinta década del siglo pasado. La conocida aversión de Dostoiewski y Tolstoi hacia la intelligentsia rusa es frecuentemente citada para destacar el abismo existente entre los grandes escritores rusos. percibiendo la realidad en toda su complejidad pero creyendo únicamente en “un todo vasto y unitario”. Berlin destaca el conflicto que mantuvo a Herzen dividido entre los valores incompatibles de igualdad y superioridad: reconocía la injusticia de las élites. aunque se negaba a sacrificar la excelos lencia a la igualdad. muy avanzados para su tiempo. Por otra parte. Berlin muestra cómo su tragedia fue resultado de la incompatibilidad entre su exacto sentido de la realidad y sus pobres y raquíticos ideales. En su famoso estudio del pensamiento histórico de Tolstoi. que se han escrito sobre Tolstoi. En sus dos ensayos sobre Herzen y en las presentaciones de sus trabajos más importantes -Desde la otra orillas y Memorias y pensamientos Isaiah Berlin ha transformado nuestra manera de entenderlo al señalarlo como “uno de los tres predicadores moralistas rusos de genio”. pero apreciaba la libertad moral e intelectual y la distinción estética de la verdadera aristocracia.algo que sólo hoy es claro: que el punto medio entre estos valores. Berlin muestra cómo populistas. Así. Herzen. El “nihilismo letal” de Tolstoi lo llevó a denunciar la pretensión que tienen teorías. pero la fuerza que lo impulsó hacia el nihilismo fue su anhelo apasionado de encontrar una verdad unitaria que abarcara toda la existencia e inexpugnable ante cualquier ataque. ya que consideraba que la búsqueda de una solución semejante resultaba incompatible con el respeto a la libertad humana. autor de algunos de los más profundos escritos modernos acerca de la libertad.18 miento radical ruso del siglo XIX. santificar crímenes monstruosos en aras de la fe en una utopía remota. Tolstoi estuvo en permanente contradicción consigo mismo. Sin embargo. En su opinión. Creía que los instintos del campesino ruso lo conducirían a formas de socialismo superiores a las occidentales. Al calificarlo como un pensador muy moderno. centralización y racionalización del proceso productivo. pero en su prédica moral defiende la simplificación. El rechazo de formas específicas de opresión nunca fue bastante lejos: nunca atacó su fuente común: la tiranía de las abstracciones sobre los individuos. Berlin muestra que su obra sólo puede ser entendida como resultado del mismo conflicto moral que padeció la intelligentsia radical. no es el mejor de los mundos posibles. dogmas y sistemas de explicar. con los que habitualmente el hombre se ha esclavizado a si mismo y a sus semejantes. Con fuerte convicción y en un lenguaje tan claro y comprometido como el del propio Herzen. ética y estéticamente repugnante que ahoga al individuo en la masa. Como señala Berlin. como estudios de los conflictos entre dos visiones antagónicas de la realidad. tradiciones e instituciones obsoletos. representada en un solo plano por el campesino ruso o la sencilla ética cristiana. La investigación de Berlin respecto a la búsqueda de autenticidad de los pensadores rusos incluye estudios sobre dos escritores. representado por la “sociedad de masas”. en los que refuta una idea errónea y muy generalizada en torno a la relación entre pensadores y escritores rusos: que el pensamiento radical y la literatura rusa constituyen dos tradiciones distintas relacionadas únicamente por la mutua hostilidad. sino que frecuentemente. resulta un “conglomerado mediocre”. presentan puntos de vista que deberían dejar una huella profunda en nuestra comprensión de dos de los más grandes escritores rusos.

Leszek Kolakowsky.por Herzen en sus escritos: su incapacidad de armonizar metas y actitudes antagónicas igualmente válidas. romanticismo-conservadurismo. Turgenev describe en sus novelas el desarrollo de la intelligentsia y examina las controversias de mediados del siglo XIX entre conservadores y radicales. En una época en que tanto los liberales como los radicales se sentían seguros de la inevitabilidad del progreso. Berlin destaca que la originalidad del liberalismo de Turgenev se sustentaba en la convicción. -aunque. Así. y de las doctrinas que los oponían entre sí. aun para aquellos que han mistificado o rechazado el mensaje en su discurso. Aceptaba plenamente las ideas de su amigo Belinsky cuando afirma que un artista no puede permanecer como observador neutral en la batalla entre justicia e injusticia sino que. que compartía con Herzen -aunque pensaba que el populismo de éste era su última ilusión. moderados y extremistas de su país. como la permanente y angustiosa necesidad de elegir entre Sollen y Sein “valor” y “hecho”: “La misma pregunta se repite continuamente. y Turgenev. En el ensayo sobre Turgenev.S e i n se polaricen en utopismodeoportunismo.. Pocos escritores parecen haber tenido tan escasa semejanza como Tolstoi. Este fracaso en resolver sus contradicciones internas revela sin embargo la clara estatura moral de Tolstoi. en distintas versiones. y el Caribdis de la complacencia con el mundo existente que se tranforma en la anuencia a sus más espantosas consecuencias? ¿Cómo evitar . en su juventud estuvo profundamente influido por los compromisos históricos de sus contemporáneos y por su lucha contra las injusticias de la autocracia. o por los radicales para justificar su afición de destrucción despiadada e indiscriminada. el prosista lírico y poeta de “los últimos encantos de las decadentes casas de campo”. Esto hizo que el liberalismo de Turgenev se convirtiera en algo totalmente distinto del liberalismo europeo de la época: mucho menos confiado y optimista pero mas moderno. mencia sin propósito frente a colaboración con el crimen enmascarado de sobriedad? ¿Cómo podemos evitar la alternativa fatal del Escila del deber que grita sus consignas arbitrarias. Berlin señala que aun cuando por temperamento era un liberal que rechazaba el estrecho dogmatismo y se oponía a las soluciones extremas. establecer y proclamar la verdad. como todo hombre honesto. ¿cómo podemos evitar que las alternativas S o l l e n .y contraria a la de Tolstoi y los revolucionarios. Turgenev advirtió la vaciedad de las certidumbres invocadas por los liberales para las injusticias del orden existente. se anticipa el conflicto de los humanistas radicales de nuestro siglo. admiraba su constancia. en que las alternativas políticas parecían predeterminadas por fuerzas históricas inexorables -las leyes económicas que gobiernan los mercados o la lucha de clases. descrito por uno de los pensadores políticos de mayor sensibilidad moral en nuestros días. debe consagrarse a buscar. no obstante sus desesperados intentos por lograrlo.de que no existía una respuesta’ final a los principales problemas de la sociedad. explorando escrupulosamente y con alto sentido moral la fuerza y debilidad de individuos y grupos. el fanático buscador de la verdad.a las que podía atribuirse la responsabilidad de sus resultados.

En la versión en español sólo se publican el segundo y el tercer ensayo de los cuatro que contiene el original. los efectos nocivos de las visiones limitadas y despóticas del mundo sólo pueden combatirse de manera efectiva a través de una visión moral e intelectual clara e inflexible que permita ahondar y descubrir las implicaciones ocultas y las consecuencias extremas de los ideales políticos y sociales. J. en los trabajos de hombres como Belinsky. Berlin siente mayor afinidad con las ideas de Herzen (aunque señala que Turgenev no carecía de razón cuando dijo que Herzen no había podido despojarse de una ilusión: su fe en “La pelliza del campesino”) Terminó su lección inaugural. Los ensayos reunidos en este libro constituyen una defensa de las convicciones que durante muchos años ha predicado a su público inglés: que el entusiasmo por las ideas no es un vicio o un defecto. del T. finalmente nunca estamos en condiciones de decidir con certeza que hechos concretos de la vida social forman parte del destino histórico y que potencialidades se esconden en la realidad existente.la alternativa. no contaban todavía con el equipo tecnológico necesario para experimentar en un mate-ial humano ilimitado. se debe en cierta medida a los innegables defectos teóricos de los textos redactados por los miembros de la intelligentsia: reiteración. no era tan difícil como ahora defender la idea de que una u otra visión extrema.. incoherencia y proliferación de ideas extranjeras poco digeridas.que afirma que nunca estamos en posibilidad de calcular verdadera y precisamente los límites de lo que llamamos ‘necesidad histórica”! y que. Revista de Occidente. El cuarto. que los lleva a percibir de manera aguda problemas morales. editado por Alianza Editorial. No hay duda de hacia cuál de los tres personajes descritos en detalle van las mayores simpatías de Berlin. y aun así sostenerlas sin desmayos es lo que distingue al hombre civilizado de un barbaro. El impulso de afirmar la autonomía de la propia identidad mediante la rebeldía ante la necesidad choca constantemente con la exigencia de verdades únicas y absolutas. 1974. como nos muestra Berlin. conservadoras o utopistas. Libertad y necesidad en la historia. pese a la claridad de su visión. cit. Nos muestra que no obstante la grandeza moral de Tolstoi. (Mucho mas a menudo de lo que creen los deterministas que dominan el panorama. al mostrar cómo. dado un postulado -que consideramos esencial. Turgenev. junto con las catástrofes políticas de que se los tiene por responsables.S. Su comprensión de que “una de las mayores desgracias que enfrenta el hombre moderno es la de ser presa de abstracciones y no de realidades” muestra hasta qué alto grado poseyó ese enfoque pluralista coherente que es para Berlin la esencia de la sabiduría política. 4 Publicado en Isaiah Berlin. 5 Alexander Herzen. 20 . más allá de los defectos formales de los escritores que formaron parte de la intelligentsia una pasión moral digna de estudio y respeto. por medio de las ideas y convicciones que sostiene libremente. y que a Turgenev. Sin embargo. y de la forma en que los ideales “se viven” en conflictos internos. New York. dicen más que la mejor demostración lógica en favor de la convicción que baña todos IOS escritos de Isaiah Berlin: que el hombre es libre moralmente y que puede influir. en última instancia desapasionada y distante. se publica como introducción al libro Ensayo sobre la libertad de John Stuart Mill. característica de su obra. Moscú. (N. 6 Alexander Herzen. 186 pp.) 1 Isaiah Berlin. Como señala Berlin en sus Cuatro ensayos sobre la libertad. por el contrario. es imposible olvidar su ceguera en los momentos en que abandona la visión humana. Los ensayos de Berlin nos ofrecen una interpretación distinta y mucho más compleja de la “universalidad” de la intelligentsia rusa. a la vez valiente y civilizado. que. 3 Publicado en Isaiah Berlin. Mill y los fines de la vida. Biblioteca de Ciencias Históricas. 0p. tuvo la visión sutil de un Turgenev junto con una dedicación a la verdad llevada hasta el sacrificio comparable a la de Tolstoi. han llevado a la mayoría de los investigadores occidentales a respaldar fervorosamente el famoso pronunciamiento de Chaadaev de que si alguna lección universal puede dar Rusia al mundo es la de evitar a cualquier precio que su ejemplo se repita. 1978. 1956. “Dos conceptos de la libertad”. sobre los acontecimientos. ningún filósofo ha podido probar o desmentir definitivamente la tesis determinista que sostiene que los ideales subjetivos no ejercen ninguna influencia sobre los acontecimientos históricos. Russian thinkers. Libertad y necesidad en la historia. Russian thinkers. pensador con caractarísticas muy diferentes. que. se enfrentó a este dilema hace más de un siglo. representaba la única solución completa y viable. Pero sus ensayos. a causa de una gran variedad de razones históricas. Y para muchos la importancia histórica de la intelligentsia rusa proviene de que encarna la sed de absoluto en una forma patológicamente exagerada. o incluso una vía intermedia entre ellas. Obras filosófìcas escogidas. 312 p. a su inteligencia y su sentido de la realidad. Cuando los defensores de más visiones llenas de parcialidad. Obras. A menudo se dice que la peculiaridad nacional que distingue a los rusos consiste en su expresión particularmente extremosa de ciertas características universales de la condición humana.. Si este aspecto de su pensamiento ha despertado tan poco interés en Occidente. citando a un autor cuyo nombre no mencionó: “Tener conciencia de la validez relativa de las propias convicciones. Sólo se publica un breve fragmento. para bien o para mal.” Este planteamiento de Kolakowsky del dilema de nuestro tiempo es ciertamente válido. Turgenev ya había alcanzado una visión mucho mas rica y compleja y la había encarnado en su arte. con su profunda visión de la esencia moral del hombre como fuente de su humanidad.) 2 Isaiah Berlin. con su agudo instinto de la calidad e impulsado por una absoluta falta de esa condescendencia que es la concomitante habitual de la visión restrospectiva de la historia. Pero lsaiah Berlin. distingue. por un dogmatismo repugnante. Madrid. le faltaba el valor y el compromiso moral que tanto admiraba entre la intelligentsia radical: frecuentemente su vacilación entre las distintas alternativas era demasiado a menudo un estado de “melancolía complaciente y benévola”. sociales y estéticos que en este siglo han adquirido importancia fundamental. fue en en ese sentido. cit. Ediciones de Lenguas extranjeras. Isaiah Berlin ha demostrado que en la época en que los pensadores liberales y los ideólogos de izquierda confiaban todavía en la-validez de sus sistemas. encarnaban no sólo uno sino por lo menos dos impulsos humanos fundamentales y opuestos. The Viking Press. op.” Herzen.

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