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¿QUIÉN DICE PUEBLO?

INTELECTUALES Y PODER EN LA CONSTRUCCIÓN DE UNA PRAXIS POLÍTICA Pablo Heredia* Las publicaciones de tres ensayos a lo largo de apenas un año, 1956, impulsó a Martínez Estrada a la doble y simultánea acción de ubicarse políticamente de forma transparente en el campo intelectual argentino, como así también de finalmente sentar las bases argumentativas de una nueva dirección de su pensamiento, forjado al calor de la polémica y de la autoconfiguración intelectual con el nuevo rumbo de su militancia. Por un lado la doble respuesta, igualmente ardiente, al peronismo y al gobierno (y sus intelectuales examigos) de la Libertadora, y por el otro, la asunción de una voz “profética” que implicaba la construcción de intelectual militante y comprome tido con las circunstancias locales e históricas. Inmediatamente, y desde Montevideo, Jauretche emprendía la polémica con los “vencedores” de la Libertadora. No solo el campo de la política fue su objeto de discusión sino también el intelectual. Sabato, Borges, Victoria Ocampo, Julio Irazusta y Martínez Estrada fueron algunos de sus blancos retóricos. A continuación intentaremos realizar un recorrido interpretativo de la construcción “Pueblo” en algunos artículos y ensayos de Arturo Jauretche y de Ezequiel Martínez Estrada en los que no se puede obviar el marco de las discusiones intelectuales acerca del fenómeno de la cultura política que instauró el peronismo tanto en sus primeros gobiernos (1946-1955) como inmediatamente después de su derrocamiento por la Revolución Libertadora, Más allá de la polémica “personal” entre ambos, este estudio apunta a revisar sus textos (escritos en el periodo 1955-1961) en relación a los modos operativos que el constructo “pueblo” asum ió discursivamente como referencia de una praxis política. La pregunta ¿Quién dice pueblo? apunta a desentrañar también las argumentaciones de una praxis política del intelectual, no solo de “eso” que construyen como Pueblo, sino también la de una autoconfiguración del intelectual que lo dice para identificarse como tal. Martínez Estrada, profeta del pueblo En ¿Qué es esto? Catilinaria, publicado en enero de 1956, Martínez Estrada asume escribir un panfleto, “pero no un puñal”. Panfleto que es el resultado de una polémica con aquellos intelectuales con los que había compartido el derrocamiento de Perón y que luego se distancia por la política ejecutada por la Libertadora. Si bien habla sobre el peronismo, no está destinado a sus adeptos: con ellos no hay diálogo posible. La referencia “necesito hablar con los míos”, configura su retórica ensayística: los intelectuales comprenderán los saberes puestos en juego porque parten de los mismos presupuestos. Como Sarmiento en su Facundo, quien aclaraba que su “librejo” no se dirigía a los rosistas, Martínez Estrada se presenta como un corrector de la política antiperonista. La estrategia de la discusión consiste en posicionarse fuera de los “bandos”, y marginal a las derechas, izquierdas y centros, como así también a la tercera posición: el intelectual asume las “alturas” y entonces recoge la retórica profética para decir la “verdad”. Y con pretensiones de escribir el Facundo del siglo XX, plantea

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Doctor en Letras Modernas, profesor Titular de Literatura argentina II de la carrera de Letras (FFyH) de la Universidad Nacional de Córdoba, Director del proyecto de investigación “Modelizaciones estéticas de la cultura popular en la literatura y el pensamiento argentinos” (CIFFyH).

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(1ª ed. está hablando de sí mismo y de su relación con esa entidad con la cual ha tomado distancia para pensarla. que en la soledad sermonea a unos pocos que son muchos”.1 Hablar sobre el peronismo implica hablar sobre los elementos históricos que contribuyeron a que surgiera y se desarrollara. afirmando que su autoridad proviene no de su reconocimiento sino de fuera de él. no es real. si bien asume la voz del pueblo. como así también del “pueblo” que lo sustentó y lo proyectó durante diez años. repetimos. en consecuencia. es decir. Los intelectuales con los que polemiza sobre el peronismo no intentan comprender. Su “oficio de excavador de acequias” le permite responder a todos los que han polemizado con él. 35. Por eso. Buenos Aires. es un sueño. el peronismo (la otra es Perón. Y aun más. Luego de hacer referencia indirectamente a sus agresores (Borges por un lado y Jauretche por el otro). Entonces plantea realizar una etiología.querer entender el peronismo como “problema o enigma de la nacionalidad”. con respecto al “pueblo”. que los peronistas le den la razón. manifestación histórica de la barbarie. El intelectual que habla de y sobre el pueblo. sino a los intelectuales que no distinguen y separan las entidades pueblo y peronismo. El propósito de realizar “Una interpretación de la etiología y diagnóstico del peronismo. “indicaría que el Espíritu Santo habría descendido sobre mi pueblo”. ¿Qué es esto? Catilinaria. desmontar la maquinaria cultural del peronismo. porque pertenecen a un gremio de “cultura ersatz” (de reemplazo. le 1 Martínez Estrada.: 1956) 108 . la cuestión es no cambiarle la venda sino decirles la “verdad”. el “profeta” recurre al análisis clínico-médico. luego de analizar el “crimen de lesa patria” que cometió siendo cómplice de Perón. “neorrosista socialista”). y en clara alusión a Jauretche. E. envilecidos por el poder peronista. de forma semejante a sus anteriores ensayos (radiografía y microscopia). Martínez Estrada publica Las 40 / Exhortaciones. es el “análisis espectroscópico”. El pueblo ha cometido pecados y Perón le dio impunidad manipulándolo. como punto de partida. La tesis inaugural sostiene que el pueblo ha sido cegado por Perón. que le permite develar la mentira y la ignorancia que llevó al pueblo a apoyar y sustentar el peronismo. pp. presencia deforme o monstruosa que no tiene asidero conceptual. es decir un aparato conceptual para observar un “espectro”. y sostiene que es necesario hacer un psicoanálisis del pueblo y también una etiología y sintomatología. se constituye para la voz profética en el lugar de una moral más que política. filantrópica y religiosa. la advertencia de una “carrera victoriosa” como escritor. el profeta alterna el diagnóstico clínico con la mística cristiana: la purificación y regeneración es “obra de ensalmo”. (2005). considerado como fenómeno típicamente argentino” lo lleva a cristalizar su público lector: “a mis congéneres. pretende autoconfigurarse. y de la formulación de que es un “hombre que tiene la responsabilidad de pensar y de hablar por los que reposan y enmudecen”. en donde su retórica adquiere mayor intensidad polémica. Para ello. y desea. del campo intelectual que lo ha consagrado. de segunda mano) de la cultura europea. en que una de las causas del mal. La tarea consiste entonces en “regenerar” y “purificar”. Espera. Pocos meses después de ¿Qué es esto?. quien le colocó una venda para que no vea. La “verdad” entonces. con quienes me entiendo hasta por gestos. al menos proveniente de la “inteligencia”. no se dirige a él. le permite autoconfigurarse como un profeta “francotirador. El método para abordar el fenómeno del vínculo del pueblo con el peronismo. lo que sucedió en el país y aun está vigente. se propone. radica en los intelectuales que han vivido fingiendo. conciente o inconcientemente. En el caso de Martínez Estrada el intelectual. sin necesidad de hablar”. si así sucediera. Colihue. en la voz de la inteligencia que este no posee. más que definirlo y comprenderlo. Pero.

al que habrá que servirlo. Buenos Aires: Las Cuarenta. Para referirse a ellos. los intelectuales. como le enrostran . “un puritano y un profeta”. que también lo cuestionan). “los que nos dedicamos a los trabajos de la inteligencia” son configurados desde un “nosotros” constituidos por sobreentendidos y códigos que obedecen más a las reglas de la retórica que a la moral del escritor. recurso que no ha utilizado nunca para referirse al peronismo. p. El pue blo no es vil sino que ha sido envilecido. “tengo que acusarlos de no reflejar la vida argentina ni la vida humana con veracidad. Pág. y contra Jauretche. pues nosotros no somos nada. parodiar. (1ª ed. pero están equivocados en sus procedimientos. La Libertadora no se ha propuesto “reconstruir una nación desquiciada y un pueblo laxo”. como así también “de imitar. de amor. rectitud y honradez. el profeta retoriza su fe con la ironía. lugar de la moral mística del profeta. La Libertadora ha equivocado el camino. los intelectuales.” 2 Contra Borges se define “ateo” (este ensayo transcurre a través de un voz profética que podríamos denominar mística-cristiana). en cuanto hacen del arte de escribir una cuestión de maestría y no de conciencia social”. Redención no es seducción porque el pueblo no quiere pan. 17. los intelectuales. a la acción de destruir ese pueblo acobardado y envilecido del peronismo para construir otro. como será comprensible dentro de menos de un siglo”. sino a ese pueblo. para que comprenda. “como han dicho dos corifeos de la literatura agradable y nociva (Borges lo trató de “turiferario a sueldo” y Jauretche de “profeta del odio”). el profeta sermonea acerca de que deben servir al pueblo. Sin embargo. “tiene hambre pero no de pan”. antiguos aliados que lo hostig an. “al cual pertenezco”. “amblíopes”. que son abstracciones. un iluminador de la juventud (referenciada en los estudiantes. y en menor medida el grotesco y el sarcasmo. el combatiente que confronta con los “empresarios de la mentira”. El profeta sermonea acerca del futuro y lo hace desde la abstracción premonitoria. “están subvencionados por los accionistas del burdel”3 El discurso polemista construye ahora la figura del solitario profeta que enfrenta lo “falso” y lo “absurdo” a través de la “fe y la esperanza”. 2 3 Martínez Estrada. él y sus hijos. por eso su argumento apunta. porque quizás el pueblo “es Dios”. y ese gremio de los escritores. Incapaz de “un gran destino” ha sido seducido en el engaño y educado “aviesamente”. La “verdad”. culpable de otra dictadura. como Jesús. No servir al Estado y la Nación. y el profeta es quien le hará ver los errores y señalará el buen camino. como ha declarado en Montevideo un representante de la imbecilidad docente y periodística. E. falsificar. Si bien reconoce que la Libertadora tiene buena fe. y cuyos intelectuales. Entonces recurre al relato de iniciación personal que transcurre por el eje semántico del yo también estaba equivocado y comprendí. el dueño de todo. formados gracias al pueblo. Por eso hay que hablarle de igual a igual. (2007). pero sí un ateo y un atajacaminos de la juventud. La ironía es para sus excolegas. y están enfrentados a “los otros” carentes de inteligencia. 109 . y “preceptores y conductores de cuartel y de sacristía”. “porque él es el amo de todos. y el lenguaje adecuado es el “de la redención y no el de la seducción”. que lavó los pies a sus discípulos. al cual aborda desde la hipérbole. es también una respuesta a los intelectuales que lo han denigrado. En el capítulo “Los caranchos de Minerva”. “insensatos analfabetos letrados”. de trato cordial…”. 1956) Ibídem. que será real. El libelo se formula aquí más que nada contra la Libertadora. En Exhortaciones el discurso profético-bíblico adquiere el lenguaje castizo español y recurre al vocativo de la audiencia: el yo configurado como experiencia de la longevidad de un intelectual que se dirige a un auditorio que ignora la “verdad”.responde desde una autoconfiguración de un yo “buen escritor”. obviamente provocados por el peronismo. Las 40 / Exhortaciones. asume. sino de “honra. que no se reconoce. en fin de humanidad. no están a su servicio. 18.

al habla testimonial y a la anécdota popular. desconocen la digestión. Con estas proposiciones iniciales. Las 40 / Exhortaciones. Peña Lillo.glosar. no a los intelectuales. contrafilo y punta. a su vez. y asume (es un deber hacer) el rol de desnudar (deconstruir). quiénes y cómo son los que dicen ser portadores de la inteligencia. analogías. acusa Jauretche. que en esta oportunidad le responde a otro combatiente. letrada. Para ello construye su discurso desde lo que él llama el sentido común. quien sostiene que dentro del peronismo no existen los intelectuales. la colonización. es suficiente para escapar de la trampa que le tienden los intelectuales. ese sistema opresor. recurre a lo autobiográfico (y al relato de iniciación) como recurso de demostración de que existe un conocimiento otro. contrapuesto al legitimado en el campo liberal del poder. Arturo Jauretche. y sin embargo. para analizar la realidad con el mismo lenguaje y con las mismas figuras retóricas (comparaciones. 8. abren el eje de la argumentación de la polémica: ese empacho es lo que provoca la insensibilidad y la crueldad de los intelectuales. asociaciones de ideas). que consiste en confundir con el lenguaje. luego recopilados en el libro Los profetas del odio (1957). (2007). Jauretche. por eso son intelligentzia. pp. El intelectual polemiza. El intelectual. E. a la prosperidad general y al bienestar de nuestro pueblo. Jauretche recurre al lenguaje cotidiano. Con esto. Si bien por un lado le replica a Martínez Estrada sobre el contenido de su visión del peronismo y del pueblo. Respuesta que se origina en el presupuesto de su antagonista. “Es mejor que aprender mucho/ el aprender cosas buenas” y de Mahatma Gandhi: “Temed la dureza de corazón de los hombres cultos”. Pág. que como 4 5 Martínez Estrada. Buenos Aires. (1986). 110 . no con una identidad adquirida en el saber de la erudición. sostiene. el que porta el supuesto lector. afilador del sentido común La respuesta polémica de Jauretche apareció inmediatamente a través de artículos publicados en diversas revistas y periódicos. plagiar y rehuir la responsabilidad de transferir al plano del arte la materia santa y bruta del vivir cotidiano. como Martínez Estrada. Las citas del Martín Fierro. variante del cultivo de la inteligencia que se autoconfigura como culta. abordamos a continuación a uno de sus antagonistas. Y el verdadero intelectual es aquel que devela los mecanismos de opresión. es libresca y lectora de instrumentalizaciones colonialistas. Jauretche argumenta haber tomado conciencia “en largos años de lucha al servicio de la idea de la emancipación nacional…”. para Jauretche es un “combatiente”. sino en la conciencia de su experiencia (autobiografía) construida en la acción militante. con mayúscula. Jauretche. Esa experiencia. Si el profeta del odio explaya sus premoniciones con erudición. cuáles son sus intereses. y los instrumentos que preparan las condiciones intelectuales de indefensión del país” 5. a quién responde. es decir mostrar aquellos factores culturales opuestos a su desarrollo.”4 Con estas citas. que son las que ambos usan cotidianamente. Nación. Jauretche se configura a sí mismo como un modelo de intelectual. Como su antagonista. habla desde el llano acerca de lo que está vedado por el poder. Jauretche pretende hablarle al pueblo. apunta a objetivar el eje de su argumentación: evidenciar lo que está oculto e impide la Nación. Filo. 162-166-167 y 169. imágenes. El propósito “quiero poner en evidencia los factores culturales que se oponen a nuestro pleno desarrollo como Nación. que poseen un instrumental que crea. A. Los intelectuales liberales están empachados de libros. por el otro polemiza con él acerca de la identidad del intelectual. es “prosperidad general y bienestar de nuestro pueblo”.

Profeta o pedagogo. En consecuencia. es decir. Filo. (1986). Martínez Estrada. que engloba a práctica/teoría. obvia la ironía y recurre a la hipérbole (proveniente de la ira de un Dios pagano). son “químicamente puros”. porque “a la estructura material de un país dependiente corresponde una superestructura cultural destinada a impedir el conocimiento de esa dependencia. Buenos Aires: Peña Lillo. Se reconoce débil literariamente. prendido por seudopodios librescos a un mundo extraño a la realidad social a la que pertenece. “primero estudian el catálogo y después clasifican por analogía lo que ven en su país”. lo que no va en desmedro de la “verdad”. A. Jauretche apela constantemente al lector para que compruebe. El hombre común interpreta. sofisticación snobista). 73 y 122. con respecto al pueblo. El espejo es libro. y los procedimientos que corresponden. sus retóricas transcurren en los registros que construyen. y para “analizarlos por sus propios modelos y experiencias”.intelectual debe estar “al servicio de” .” En síntesis. en cambio 6 Jauretche. porque en la afirmación de la alpargata está la realidad y no la teoría de los libros. que es el de la ciencia. han ejercido su actividad con “violencia verbal”. La construcción de un lector cómplice es vital para la argumentación. imposibles mientras no conozca los elementos sobre los que debe operar. y confirme que no está mintiendo. para que el pensamiento de los nativos ignore la naturaleza de su drama y no pueda arbitrar propias soluciones. Lo contrario es la “…nueva escolástica de anti-escolásticos. Una prueba de ello es que el pueblo es más inteligente que los intelectuales. manifiesto en la falsedad. Conclusión El yo del deber ser: ambos polemistas apelan a un discurso del yo como experiencia de un deber hacer cuya consecuencia devendría en un deber ser. para entender la realidad. un instrumento que ha sido impuesto por la mentalidad colonial. por su falta de entronque con la realidad del país. en cambio. la intelligentzia sí. según ese catálogo”. en la práctica y sin espejos. y que solo cambiará cuando asuma lo que realmente es o tiene en lo más profundo (porque la intelligentzia es pura apariencia. Jauretche aborda la tesis central con respecto a su tarea como intelectual: desmontar el aparato cultural de la Intelligentzia liberal. que hace del intelectual latinoamericano un desarraigado de los hombres y el suelo. contrafilo y punta. porque eligieron las alpargatas y no los libros. sea por la erudición de la escritura o por oralidad del testimonio. convirtiéndose en “desterrados” del país que sueñan pertenecer a otro que saben nunca los adoptará. porque lo q ue el intelectual debe adoptar es el análisis de la realidad con el método inductivo. “…por la naturaleza col onial de esa cultura. piensa (y no es un intelectual) desde adentro. con el sentido común. pp. obstaculizando a la verdadera inteligencia. su condición de “paisanos”. que en lugar de ir del hecho a la ley van de la ley al hecho” y parten de supuestas verdades demostradas (en otros lugares y en otros tiempos) para “deducir” que lo nuestro es igual. Jauretche sostiene que la intelligentzia es individualista y persigue laureles otorgados por el poder colonial. y que motivados por cuestiones personales han trasladado lo episódico y adjetivo a generalizaciones. La diferencia entre los intelectuales liberales y los “nacionales” se puede sintetizar en las oposiciones: adentro/afuera. también expuesta como realidad/espejo. lo que está develando. Son los que. Por eso no se equivoca (ni el gaucho en el siglo XIX ni el obrero en el XX). los intelectuales liberales. conforme a sus propias circunstancias de tiempo y lugar. desde su profetismo místico. o sea una intermediación. 111 . que es opresora.”6 Como Sartre y Fanon. por el contrario. y le ponen “nombre a lo que no conocen. le permitió conocer la mentalidad de los que se autodenominan intelectuales y “su divorcio con la realidad”.

La Historia del sentido común frente a la premonición mística. la verdad es consecuencia de la lectura de la realidad. Para Jauretche. privilegia la “Verdad”. Los lugares de la verdad que crean ambos transcurren por retóricas que se configuran desde orígenes que no se encuentran (el pasado polémico. desde un arquetipo del yo de la experiencia. un presente contradictorio (la realidad del imperialismo yanqui) y el futuro de posiciones irreconciliables (según perdure el peronismo o no). en tanto que la moral que la designa está por encima de cualquier “realidad” y sus lecturas. Perón). profeta.Jauretche. en cambio Martínez Estrada. de allí que “realidad”. siendo una. Irigoyen. provea varias “verdades” (se habla de “mi verdad”). desarrolla la ironía con el fin de ridiculizar la identidad de intelectual de sus antagonistas. 112 . Rosas. La jerarquía de la verdad en relación con la potencia contundente de la realidad.

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