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Schorr Industria Neoliberalismo Nos Lego

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Diploma Superior en Desarrollo Local y Economía Social 2007

FLACSO 2007 DIPLOMA SUPERIOR EN DESARROLLO LOCAL Y ECONOMIA SOCIAL MÓDULO 1: Las teorías del desarrollo, el contexto histórico y los ejes de la reconstrucción Clase 2: El desarrollo económico en Argentina MATERIAL: bibliografía obligatoria

ARGENTINA: LA INDUSTRIA QUE EL NEOLIBERALISMO NOS LEGÓ

Martín Schorr

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ARGENTINA: LA INDUSTRIA QUE EL NEOLIBERALISMO NOS LEGÓ Martín Schorr* I. Introducción En el transcurso de la década de los noventa gran parte de la sociedad argentina fue arrasada por el neoliberalismo. En el ámbito industrial, como en tantos otros, el paso del huracán neoconservador derivó en la consolidación de muchos procesos regresivos cuya génesis histórica se remonta a la última dictadura militar y que se habían afianzado durante el primer gobierno de la reconquista de la democracia, así como en la emergencia de nuevas problemáticas que, en conjunción con aquéllos, trajeron aparejados serios interrogantes en cuanto al futuro de la actividad y las posibilidades realmente existentes para desandar buena parte del sendero recorrido de la mano de la hegemonía neoliberal. El objetivo de este trabajo es el de realizar un somero análisis de la trayectoria que ha seguido la industria local en los últimos años. En particular, se intenta aportar algunos elementos de juicio tendientes a establecer si, en un escenario internacional caracterizado por una aceleración de la “mundialización capitalista”, la Argentina está en condiciones de resolver tres de los principales legados críticos del “modelo financiero y de ajuste estructural” que estuvo vigente entre 1976 y 2001: regresión industrial, deterioro del mercado de trabajo e inequidad distributiva. O si, por el contrario, para que esto efectivamente suceda es preciso redefinir los lineamientos estratégicos de la política económica y las alianzas sociales que le sirven de sustento. Todo ello, a partir del reconocimiento de, por un lado, el perfil estructural del sector luego de un largo período de vigencia de neoliberalismo extremo y, por otro, las características del “modelo nacional-industrial” o de “dólar alto” iniciado en enero del 20021. Sin duda, el preguntarse por la situación y el destino de la industria
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Investigador del CONICET y del Área de Economía y Tecnología de la FLACSO. Se agradecen los comentarios de Daniel Azpiazu, Victoria Basualdo, Mariela Bembi y Karina Forcinito a una versión preliminar. Todos ellos quedan eximidos de cualquier responsabilidad en cuanto a los errores y las omisiones que pudieran existir.
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Es indudable que aún no existe en la Argentina un nuevo modelo de acumulación (como lo fueron, en su momento, el agroexportador, el de sustitución de importaciones y el “financiero y de ajuste estructural”). Dicho concepto remite a la existencia de un determinado “estilo” de acumulación y reproducción del capital sostenible y sustentable, y de un conjunto de actores económicos y políticos que aseguren su continuidad y profundización en el tiempo. Es por ello que en lo que sigue, cuando se utilice el término “modelo nacional-industrial” o de “dólar alto” se estará haciendo referencia al particular régimen macroeconómico que se tendió a conformar en el nivel local desde principios del 2002, por lo menos desde la perspectiva de la industria manufacturera.

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al contribuir a la difusión del avance técnico acrecienta la productividad de los factores capital y mano de obra y eleva su nivel general en el país. II. ganar en términos de autonomía nacional. avanzar hacia una creciente integración y diversificación de la estructura económica. Como lo ha destacado el recordado y querido Adolfo Dorfman en su clásico estudio sobre la historia de la industria argentina: “Los efectos correctivos de la industrialización se manifiestan en múltiples formas y muy variados niveles. 1983. Si bien este 2 el desarrollo regional corrigiendo la excesiva centralización Dorfman.: Cincuenta años de industrialización en la Argentina. fue fervientemente apoyado por el establishment local. se empezó a implementar en el país un programa de reformas estructurales sumamente abarcativo... obtener beneficios de distinta índole por incorporación al proceso de producción de tecnologías. aumentar la riqueza socialmente disponible. A. En efecto. bienes de capital y conocimientos. Recordemos que. en parte. El mismo estuvo basado en las “recomendaciones” de los organismos multilaterales de crédito. mejorar la distribución del ingreso. y contó con amplio respaldo de la sociedad. a partir de la racional explotación de recursos naturales básicos promueve industrial”2. incrementa la riqueza del país. generar empleo y acceder a mayores niveles de calificación de la fuerza de trabajo.doméstica reviste suma relevancia: de la abundante evidencia con que se cuenta surge que el desarrollo del sector manufacturero constituye una condición de posibilidad del desarrollo socio-económico en su sentido más amplio (no la única obviamente. entre otras cuestiones relevantes. y en forma casi simultánea con la asunción de Menem (julio de 1989). 3 . [la industria] al adquirir proporciones cada vez mayores del producto nacional. el déficit en el balance de pagos que mejora aún más con las exportaciones no tradicionales. al sustituir importaciones contribuye a aliviar.. La industria argentina durante la crucial década de la Convertibilidad Con posterioridad al estallido hiperinflacionario que signó el fin del gobierno de Alfonsín. se estructuró alrededor de la privatización de empresas públicas.. la experiencia histórica de la mayoría de los países que lideran la actual fase capitalista indica que el desarrollo industrial resulta decisivo porque sienta las bases para. provee muy elevada ocupación. Ediciones Solar.. en su esencia. pero sí una de las más trascendentes). la “desregulación” de los mercados y la apertura comercial y financiera.. etc. 1930-1980.

Asimismo. y los acreedores de la deuda externa)3. Macchi. no puede prescindirse de la opinión que ha merecido este tipo de interpretaciones de la teoría de las ventajas comparativas para Julio H. mientras que en el cuatrienio 1998-2001 el primero acumuló una contracción próxima al 8% y el segundo al 18%. A raíz de ello. fue a partir de marzo de 1991 cuando. Las políticas mencionadas tuvieron importantes impactos directos e indirectos sobre la industria y un sesgo no muy disímil que las vigentes durante los casi tres lustros precedentes (dados sus efectos desiguales y heterogéneos sobre los diferentes actores y sectores fabriles y sobre la relación del agregado industrial con las restantes actividades económicas). a tal punto que en el año 2001 fue de apenas un 15% (se trata del porcentual más reducido de la serie 1970-2001 –el pico de participación fabril en el producto total se alcanzó en 1974–). principios de comercio colonial y no comercio internacional” (Economía clásica actual.shock institucional se inició formalmente con las sanciones de las leyes de Reforma del Estado y de Emergencia Económica (en agosto y septiembre de 1989. Desindustrialización y reestructuración regresiva del aparato fabril Luego de la recuperación económica del período 1990-1992. a fines de la Convertibilidad la industria argentina tenía un menor tamaño que un cuarto de siglo atrás y un perfil productivo marcadamente diferente –mucho menos denso y articulado– que el vigente durante la sustitución de importaciones. con la sanción de la Ley de Convertibilidad. 4 Tales comportamientos se encuentran muy influidos por la aguda crisis económica iniciada a mediados de 1998: siempre considerando los datos a valores constantes. 1977). Olivera: “Resulta evidente pues que quienes juzgan sobre la ineficiencia de nuestras industrias comparando simplemente sus costos reales con los que prevalecen en otros países aplican. cuando el sector constituía el 3 En relación con esta cuestión. seguramente sin proponérselo. el destino manifiesto de la Argentina era –y es– el de especializarse en aquellos rubros productivos en los cuales cuenta con probadas ventajas competitivas estáticas (dada su particular “dotación de factores”). . los “hacedores de política” domésticos y amplias capas del poder económico (local e internacional). entre 1993 y 2001 el PBI global (valuado a precios constantes) creció aproximadamente un 12%. el mismo cobró una mayor organicidad respecto de la consolidación de las fracciones de la clase dominante que conformaban el sustento estructural del proyecto socio-político neoconservador iniciado a sangre y fuego con la dictadura militar de 1976-1983 (un número acotado de grupos económicos y grandes empresas de capital nacional y extranjero. G. Al respecto. respectivamente). entre 1993 y 1998 el PBI global se expandió casi un 22% y el industrial un 15%. mientras que el manufacturero declinó alrededor de un 6% 4. la incidencia de la industria en el PBI total se redujo de manera considerable. En lo que sigue se plantean en forma sumamente esquemática algunos de los aspectos más salientes del desenvolvimiento manufacturero registrado durante la tercera etapa del “modelo financiero y de ajuste estructural”. 4 . como medio para lograr una adecuada y eficiente inserción en el mercado mundial. cabe destacar que para los think tanks de la “nueva derecha”.

en su momento. político y empresarial. Llach. han impulsado –y se han beneficiado con– el programa desindustrializador desplegado en el nivel local durante la vigencia del “modelo financiero y de ajuste estructural”5. Editorial Ariel. y buena parte de la bibliografía citada en estos trabajos. Por el contrario. 2004. L. habían hecho posible la irrupción de fenómenos como el peronismo y procesos como el Cordobazo. Entre otras cosas. y Llach. En esta constatación se basan aquéllos que.). dados los intereses en juego.núcleo dinamizador y ordenador de las relaciones económicas y socio-políticas. Gerchunoff. otra Argentina. 1880-2002. Sin embargo. 2005. la expansión de distintos tipos de “actividades inmateriales” de naturaleza “cerebro-intensiva” asociada al dinamismo de sectores fabriles de punta.: La economía política de la Argentina en el siglo XX. 1997. Edhasa. estos son los principales factores explicativos del aumento 5 Véase Cortés Conde. así como a la generación de diversos efectos propulsores por parte del sector manufacturero (para lo cual fueron decisivas las políticas públicas que se formularon e implementaron con vistas a fomentar la generación de ventajas competitivas dinámicas en actividades consideradas como prioridades estratégicas en pos del desarrollo nacional. el Rosariazo. desde los campos académico. etc. en la Argentina la desindustrialización proviene de la reestructuración regresiva del aparato manufacturero iniciada a mediados de los años setenta. Sin duda. Ascenso y caída de la economía argentina. P. esto ha derivado en fuertes aumentos en la productividad por incorporación de una variada gama de tecnologías y bienes de capital que han generado una caída en los precios relativos de los productos industriales vis-à-vis los de los servicios. así como de la pobre performance registrada en materia de acumulación de capital en el nivel interno (ello. y los –variables. J. aunque en algunos casos importantes– grados de autonomía relativa del aparato estatal respecto de las distintas clases sociales y fracciones de clase). el Tucumanazo. en su mayoría. R. en el marco de la búsqueda – lograda con creces– por parte de los sectores dominantes locales y sus cuadros orgánicos de desarticular las bases económico-estructurales que. Siglo XXI Editores. 5 . y una creciente participación en los flujos de las manufacturas más dinámicas en el comercio mundial (se trata. Las evidencias disponibles indican que en numerosos países centrales y en muchos de la periferia se ha venido asistiendo a un proceso de disminución en la gravitación relativa de la industria en el conjunto de la actividad económica. no resulta casual que estos actores no señalen que el mencionado proceso en tales países ha estado estrechamente ligado a la maduración y la “modernización” fabriles. de bienes no basados en recursos naturales y que incorporan una importante densidad tecnológica).: Entre la equidad y el crecimiento.: Otro siglo.

: “¿Del industrialismo al posindustrialismo? Las desigualdades entre economías. la cual conllevó.acaecido en los últimos decenios en la brecha que separa a la economía doméstica de la de las naciones mencionadas (estancamiento relativo). Oxford University Press. • el profundo retroceso experimentado por un número considerable de actividades con un elevado grado de desarrollo tecnológico e ingenieril y un importante potencial en lo atinente a la creación de cadenas de valor agregado y puestos de trabajo (en particular.: The rise of “The Rest”. son claves para la articulación de todo sistema industrial. • 6 el sentido adoptado por la apertura comercial implementada. en Realidad Económica. de alta calificación). Nº 206 y 207. tanto en términos productivos como en lo que se vincula con la generación de empleo. entre otros factores.: “La crisis del modelo neoliberal en la Argentina (y los efectos de la internacionalización de los procesos productivos en la semiperiferia y la periferia)”. Arceo. de mercados altamente concentrados y. 6 . E. etc. en general hacia países subdesarrollados. Sobre la trayectoria manufacturera de las últimas décadas en los países centrales y en varios de la periferia. y la “emigración” hacia los señalados ámbitos nacionales de producciones con impactos medioambientales nocivos. Entre los más relevantes se destacan: • los principales rasgos estructurales de las ramas de mayor dinamismo e importancia de la actividad (agroindustria. Challenges to the west from late-industrializing economies. química y automotriz). particularmente en los noventa. en Realidad Económica. y Nochteff. entre otros. un fuerte disciplinamiento de las respectivas clases trabajadoras. Nº 172. generación y difusión endógenas de conocimiento científicotecnológico. lo cual dificulta sobremanera la posibilidad de revertir el considerable distanciamiento existente en la mayoría de los rubros industriales en materia de competitividad internacional (la excepción está dada por unas pocas ramas muy ligadas al procesamiento de recursos naturales. Se trata. el “éxito industrial” de tales naciones ha estado asociado a. La alusión al comportamiento fabril en los países exitosos en la actual fase de desarrollo del capitalismo apunta a captar más cabalmente ciertos rasgos del proceso desindustrializador de la Argentina. véase. 2000. siderurgia. 2004. en pos de acceder a mano de obra barata y cada vez más precarizada. 2001. como la producción de bienes de capital. en la generalidad de los casos. así como a abundantes recursos básicos como medios para maximizar la tasa de ganancia a escala global.–)6. Observaciones preliminares”. con débiles articulaciones con el resto del tejido fabril. con escaso dinamismo en el mercado mundial y poco afincadas en el nivel doméstico en diversos aspectos –creación de eslabonamientos productivos y puestos laborales. Amsden. A. petróleo y derivados. fenómeno de suma trascendencia por cuanto se ha dado en forma simultánea con la consolidación de la “globalización”. la segmentación y la internacionalización de los procesos productivos. y no soslaya que en muchos casos. muchas de las cuales. La profundización del proceso desindustrializador en nuestro país durante los noventa estuvo estrechamente asociada a la conjunción de distintos factores. H.

Bisang. 36. Documento de Trabajo Nº 13. Redes.. número especial. y Schorr.: “Mitos y realidades del pensamiento neoliberal: la evolución de la industria manufacturera argentina durante la década de los noventa”. y regresividad distributiva. B.por un lado. Porta. 7 .. en el grado de explotación de los obreros). el caso emblemático lo constituye la industria local de bienes de capital). y. y Bianco. Esos crecientes recursos generados por la mayor productividad no 7 Un tratamiento de todas estas cuestiones se puede consultar en: Basualdo. C. Vol. 2004. maquinaria y equipo y/o productos finales por parte de las compañías del sector (que en muchos casos terminaron por ser “maquiladoras” o ensambladoras de partes y piezas importadas y/o comercializadoras de los bienes procedentes del extranjero). con fuertes aumentos en la intensidad de la jornada de trabajo (es decir. Nº 200. en Desarrollo Económico.: Más allá del pensamiento único. Deterioro ocupacional e inequidad distributiva La instrumentación durante los noventa de un shock institucional neoliberal también trajo aparejada la profundización de otros procesos distintivos del comportamiento fabril post-dictadura militar de 1976-1983: disminución en la cantidad de obreros ocupados. Consensos y disensos”. Fondo de Cultura Económica. Un proceso con final abierto”. F.VV. M. A.: “La transformación industrial en los noventa. y Ramos. En el transcurso de la década pasada se verificaron aumentos significativos en la productividad laboral que estuvieron mucho más relacionados con el importante proceso de expulsión de asalariados que tuvo lugar que con incrementos productivos. 1996. en Realidad Económica. E. CLACSO/UNESCO. J. en otros términos. favoreciendo sobre todo a los servicios públicos privatizados y las finanzas. Bonvecchi. . • la centralidad de la especulación financiera en el proceso de acumulación y reproducción del capital de las compañías y los grupos económicos predominantes en el ámbito fabril.: “Las visiones sobre el desarrollo argentino. productividad y conducta tecnológica en América Latina. 2002.: Reformas estructurales. y • la crisis en la que se vieron inmersos los segmentos empresarios de menores dimensiones. en AA. Hacia una renovación de las ideas económicas en América Latina y el Caribe. C. en gran medida como resultado de la orientación que adoptó la política económica y de los sesgos asociados a la “retirada del Estado” en un cuadro estructural de mercados altamente “imperfectos”7. fragmentación y precarización del mercado de trabajo. Kosacoff. una fuerte desintegración de la producción fabril local asociada al creciente peso de las compras en el exterior de insumos.: “Las reformas estructurales y el Plan de Convertibilidad durante la década de los noventa. • la conformación de una estructura de precios y rentabilidades relativas de la economía que tendió a desalentar la inversión en el ámbito manufacturero. El auge y la crisis de la valorización financiera”. el debilitamiento o la desaparición de núcleos estratégicos de la matriz productiva doméstica (sin duda. 2000. por otro. 2003. R. Katz.

Tesis de Doctorado. lo que se manifestó fue un deterioro de las remuneraciones de los asalariados (tendencia que afectó fundamentalmente al creciente universo de trabajadores no registrados o “en negro”). 2004. Poder económico. Eudeba. 2005. El desenvolvimiento de las variables mencionadas brinda importantes elementos de juicio para comprender muchos de los acuciantes problemas con los que la Argentina ha ingresado al Siglo XXI: una elevadísima tasa de desocupación. Se trata de un elevado nivel de concentración productiva (el más alto de la historia argentina contemporánea) que. . lo cual indica que los empresarios del sector (en particular. Un análisis socio-histórico y de economía política de la evolución de las distintas clases sociales y fracciones de clase durante un período de profundos cambios estructurales”. por el contrario. profundizando una tendencia que se venía manifestando con particular intensidad desde mediados de los años setenta9. Concentración y centralización del capital La creciente concentración de la producción en torno de un conjunto reducido de grandes empresas es otro de los rasgos característicos de la evolución industrial durante la tercera fase del “modelo financiero y de ajuste estructural”. bajas retribuciones salariales y una profunda regresividad distributiva. trajo aparejada una mayor inequidad en la distribución interna del ingreso manufacturero. M. durante una de las etapas históricas de mayor disciplinamiento de la clase trabajadora argentina). y Schorr. no da cuenta de un fenómeno característico de la economía local en las últimas décadas: el control de un número importante de las principales compañías del país por parte de algunos 8 En los años noventa la traslación de ingresos desde los obreros hacia los capitalistas industriales fue mucho mayor que la sumamente acentuada y regresiva transferencia de recursos que se había verificado entre 1976 y 1983 (esto es. 8 . neoliberalismo y alternativas de reindustrialización en la Argentina contemporánea. Edhasa. FLACSO. La conjunción de ambos procesos. Al respecto. M. A tal punto alcanzó este proceso que hacia fines de la Convertibilidad las cien firmas de mayor tamaño del sector daban cuenta de más de un 50% de la producción total.tuvieron como correlato incrementos en los salarios sino que.: La concentración en la industria argentina a mediados de los años noventa. 1998. D.: Industria y nación. sin embargo. una considerable segmentación del universo proletario.: “Cambios en la estructura y el funcionamiento de la industria argentina entre 1976 y 2004. véase Schorr. que se articularon con una muy intensa precarización de las condiciones laborales de la mano de obra ocupada (alentada por la vigencia de un amplio corpus normativo que promovió la “flexibilización” laboral y de un “ejército de reserva” de magnitudes considerables y crecientes). 9 Un análisis de la evolución de largo plazo de la concentración en el sector manufacturero local puede encontrarse en Azpiazu. los estratos más concentrados) se apropiaron de los recursos generados por la mayor productividad y las menores retribuciones de los trabajadores8.

En este sentido. 2005. por la capacidad que tuvieron las firmas y los conglomerados empresarios predominantes de desempeñarse con cierto grado de autonomía con respecto al ciclo económico interno.: “Distribución del ingreso.grupos económicos de origen nacional y extranjero. Este incremento en el grado de concentración económica del conjunto del sector manufacturero local se explica por diversos procesos concurrentes. etc. tipo de cambio. empleo y salarios”. así como de crecer por encima del promedio de la industria. Documento de Trabajo Nº 4. inflación. 2003. empleo. y Güell. lo cual les confiere un ostensible poderío económico (por su peso decisivo en la trayectoria de variables sumamente relevantes: inversión. por esa vía. puede concluirse que son menos de un centenar de grandes actores los que controlan casi la mitad de la producción fabril. H. En primer lugar. Instituto de Estudios y Formación de la CTA. N. consúltese Lindenboim. 9 . balanza comercial. a que estos capitalistas son fuertes exportadores (situación que los diferencia de una parte mayoritaria de los restantes empresarios fabriles). los servicios públicos privatizados y/o la especulación financiera). a su vez. Así. Ayer y hoy”. En tercer lugar. Graña. y a que destinan una proporción considerable de su producción al consumo de los estratos de mayor poder adquisitivo de la población (téngase presente que durante el decenio pasado se asistió en la Argentina a un proceso muy acentuado de redistribución regresiva del ingreso)10. una significativa capacidad de coacción sobre el aparato estatal. y Kennedy.) y. J.: “Distribución funcional del ingreso en Argentina. la aceleración de la concentración industrial se encuentra estrechamente relacionada con la orientación que asumieron las políticas que “ordenaron” el programa de reformas estructurales que se implementó. En segundo lugar. muchas de las cuales son líderes en sus respectivos mercados. CEPED. puede haber ocurrido que un holding empresario subsidiara mediante distintos mecanismos una estrategia de expansión en alguna producción manufacturera a partir de su participación en alguna actividad en la que por la combinación de diversos factores pudiera internalizar altas tasas y masas de ganancia (por ejemplo. así como con los ostensibles “vacíos” existentes en materia regulatoria (por caso. entre los que interesa mencionar cuatro. J. el crecimiento diferencial de muchas de las firmas que integran la cúpula del poder económico fabril se vincula con que en su propiedad participan capitales que adicionalmente controlan una importante cantidad de firmas (no sólo industriales). Ello se asocia. en el campo de los servicios públicos privatizados y en lo que atañe a la legislación 10 Sobre esto último.. y Nochteff. D.

etc. D. de la información proporcionada por la Encuesta Nacional a Grandes Empresas del INDEC se desprende que entre 1995 y 2001 la contribución relativa de las empresas nacionales al valor agregado generado por el conjunto de las más de 300 firmas industriales que integran el panel de las 500 más grandes del país pasó del 30% al 16%.anti-trust y anti-dumping).. Nº 107. 2001. Basualdo. distribución del ingreso. Un cuarto elemento explicativo se asocia con la magnitud y la naturaleza de la crisis socio-económica iniciada a mediados de 1998. 13 Sobre este tema. de ello no debería inferirse que tales actores económicos han atravesado un proceso de disolución14. generación local de desarrollos tecnológicos. Serie Desarrollo Productivo. Instituto de Estudios y Formación de la CTA. a partir de la transferencia de 11 Véase Azpiazu.: “La reestructuración y el redimensionamiento de la producción industrial argentina durante las últimas décadas”. procesos que derivaron en una considerable centralización y concentración del capital. no puede dejar de mencionarse que algunos grupos quebraron y/o debieron afrontar fuertes procesos de reestructuración y achicamiento y/o debieron asociarse con el capital 10 . E. con su correlato en términos de una elevada “tasa de mortalidad” y/o un profundo debilitamiento estructural de amplias capas del empresariado fabril (principalmente de los segmentos de menores dimensiones). mientras que la de las asociaciones de capital cayó del 12% al 11%. En el mismo período se registró un aumento significativo en la importancia relativa en el interior de esa elite manufacturera de empresas controladas por actores extranjeros: mientras que en 1995 la participación de este tipo de firma en el producto bruto global del señalado universo empresario fue del 58%. La mayor oligopolización productiva que se verificó en la industria durante los años noventa se dio a la par de modificaciones relevantes en los liderazgos empresariales.)13. 2000. Vergara. M. M. consúltese Mortimore. lo cual es muy importante por varias razones. formación de capital.. S. en el 2001 ascendió a aproximadamente el 73%. entre las que sobresale el hecho que muchas decisiones estratégicas para nuestro país se toman fuera de las fronteras nacionales y responden a las lógicas globales de acumulación de las empresas transnacionales (que no siempre tienen impactos positivos sobre los países receptores de las inversiones en distintos planos: balance de divisas. y Schorr. 12 En cuanto a la intensidad que asumió el proceso de extranjerización en el nivel fabril. En efecto. CEPAL. creación de empleo y eslabonamientos productivos. Si bien la contracara de este aumento en la extranjerización ha sido la contracción registrada en la presencia en la actividad (y en el conjunto de la economía) de los principales grupos empresarios de origen nacional (muchos de los cuales habían venido ejerciendo el liderazgo fabril desde mediados de los setenta). características del stock de capital reproductivo.: “La competitividad internacional y el desarrollo nacional: implicancias para la política de Inversión Extranjera Directa (IED) en América Latina”. Éstas trajeron aparejado un importante aumento en el grado de extranjerización del sector12. 14 De todas maneras. Las evidencias disponibles indican que tales acciones y omisiones estatales tuvieron un claro sesgo a favor del capital más concentrado11. J. y Katz.

Transnational corporations and the internationalization of R&D. Tavsa (Venezuela). 16 Véase UNCTAD: “Firms in developing countries rapidly expanding foreign investment. A. De allí que conformen el “elenco estable” de la cúpula exportadora de nuestro país junto con un número considerable de grandes compañías de origen extranjero15. en las prestatarias privadas de servicios públicos). Nº 211. Tamsa e Hylsamex (México). Techint. e incluso incrementar. además tiene oficinas comerciales y centros de servicios en numerosos países de América Latina. Ledesma. en Realidad Económica. consúltese América Economía: “500 mayores empresas de América Latina”. y Wainer. muchos de estos grandes capitalistas han recibido cuantiosas sumas de dinero y desplegado tres grandes estrategias (no necesariamente excluyentes entre sí): • en el ámbito manufacturero han logrado preservar. se trata de “jugadores” marginales en el “tablero” regional y mucho más en el mundial18. Confab Industrial (Brasil). 15 En el listado de las principales firmas exportadoras de la Argentina hay varias pertenecientes a los grupos económicos locales más relevantes con importante presencia en el campo manufacturero: Arcor. Fate/Aluar. 2005. tampoco en el panel de las cincuenta primeras firmas de países en desarrollo (en el que predominan las del sudeste asiático y figuran algunas de Brasil y México). De todos modos.varias de sus principales empresas y participaciones accionarias (en particular. Canadá. Mastellone. En el ranking de las cien corporaciones más grandes del mundo correspondiente a dicho año no aparece ninguna argentina. Urquía y Werthein (Schorr. más ampliamente. Perú. M. 11 . desde fines extranjero como “mecanismo de supervivencia” (Alpargatas. del petróleo y siderúrgica). una parte importante de los recursos percibidos ha pasado a engrosar sus abultadísimos activos financieros en el exterior (se trata del segmento empresario que explica el grueso de la ingente fuga de capitales al exterior verificada durante la última década y. Ecuador. 2005). • en un escenario de creciente transnacionalización productiva por parte de firmas y grupos económicos de países periféricos16. Nº 280/281. México. Corcemar. 2005.: “Argentina: ¿muerte y resurrección? Notas sobre la relación entre economía y política en la transición del modelo de los noventa al del dólar alto”. transnational activities”.UU. EE. 18 En el listado de las cien empresas más grandes de América Latina en el 2003 sólo hay una “nacional”. algunos de estos capitalistas han afianzado su proceso de internacionalización a partir de la adquisición y/o la apertura de nuevas empresas y unidades productivas y/o comerciales en otros países (no sólo de América Latina)17. Europa y Asia. Bemberg. También se destacan los casos de los grupos locales Bagó y Roemmers (ambos del sector farmacéutico). 17 Por ejemplo. NKK Tubes (Japón). Massuh. Pérez Companc. 2005. El conglomerado Techint es propietario de numerosas empresas en el exterior. Algoma Tubes (Canadá) y Silcotub (Rumania). siendo mayoritarias las filiales de multinacionales y firmas brasileñas y mexicanas (muchas estatales). Suiza y Uruguay.. su ya de por sí significativa participación en ramas sumamente importantes por su aporte a la producción y las exportaciones totales (básicamente. y UNCTAD: World Investment Report 2005. las industrias alimenticia. fuera de la Argentina el grupo Arcor tiene importantes activos en Brasil. Bridas. entre las más relevantes figuran: Dálmine (Italia). casi sin excepciones. y • lejos de viabilizar un incremento en la acumulación de capital en el nivel doméstico. Tenaris (Techint). Soldati). Al respecto. Chile.

que gran parte de sus activos y de sus flujos de ingresos y beneficios globales ha quedado dolarizado. A.: “A propósito de la crisis del Mercosur. se trata de actores que han reorientado su estrategia de negocios (en muchos casos. Al respecto. en un contexto de apreciación cambiaria. se trató de una apertura de tipo shock y con fuertes asimetrías en detrimento de numerosos mercados fabriles en los que estas firmas tenían una participación relevante en la producción y el empleo globales (todo ello. por la orientación que adoptó el proceso de liberalización comercial instrumentado. de allí que estos capitales constituyan el núcleo de los ganadores del actual “modelo de dólar alto” y su principal base de sustentación en el plano socio-político e ideológico20. J. en consecuencia. las evidencias disponibles indican que en la década pasada las PyMEs resultaron sumamente afectadas. Siglo XXI Editores. en Realidad Económica. Notas sobre el proyecto de país de la burguesía nacional en la Argentina”. 2005. 12 . en primer lugar. preservando posiciones estratégicas en el nivel fabril) y. que los intereses y el proceso de acumulación y reproducción ampliada de esta fracción social se encuentran cada vez más “fronteras afuera” y. Nº 215. En suma. han afianzado el proceso de internacionalización comercial. 1999). resignificar y reinterpretar aquellas hipótesis que en las postrimerías de la Convertibilidad plantearon que se trataba de un sector social en franco proceso de retirada porque se encontraba transitando por una etapa de crisis y disolución. situación que solamente se podía resolver con un decidido apoyo estatal (Schvarzer.del decenio de los setenta)19.: Implantación de un modelo económico. Segundo. 2005. de modo similar a lo que había sucedido bajo el régimen militar de 1976-1983 y durante el interregno alfonsinista. Primero. Informe final. por esa vía. se desprende que en los noventa una parte mayoritaria del empresariado manufacturero local debió transitar por un sendero crítico. AZ Editora. Todo esto sugiere dos cuestiones relevantes. Al igual que la implementada por Martínez de Hoz. La crisis de las PyMEs Del aumento registrado en el peso relativo de las principales firmas y grupos económicos dentro de la actividad en un marco agregado de involución sectorial. consúltese Comisión Especial de la Cámara de Diputados: Fuga de divisas en la Argentina. Al respecto. lo que la ubica en las antípodas de lo que en principio constituiría una genuina burguesía nacional21. M. La experiencia argentina entre 1975 y el 2000. productiva y financiera que venían experimentando desde la última dictadura militar. su suerte cada vez más alejada de la del país. de discrecional aplicación de los mecanismos anti-dumping y de un sistema aduanero 19 A fines de la Convertibilidad por cada dólar de endeudamiento externo existía aproximadamente un dólar perteneciente a residentes locales que se había fugado al exterior. . 20 Ello arroja interesantes elementos de juicio para matizar. 21 Véase Schorr. y Wainer.

J..: “El ajuste empresarial frente a la apertura: la heterogeneidad de las respuestas de las PYMES”. y Yoguel. 13 . mientras que los principales conglomerados empresarios del país contaban con un considerable poderío económico.”. que con diferenciales capacidades microeconómicas de adaptación al “entorno de negocios”. cit. 1998. 38. así como de la intensa centralización del capital que tuvo lugar en ambos períodos22.: “Regímenes competitivos sectoriales. dado que habían sido beneficiarios directos de los múltiples subsidios estatales al capital concentrado interno que se aplicaron entre 1976 y 1983 y durante el gobierno de Alfonsín. Así. 2004. Vol. Todo esto se vio potenciado por el tipo de trayectorias previas de los diferentes segmentos empresarios. productividad y competitividad internacional”.. M. Katz. y Stumpo.: “Cambios en la estructura y el funcionamiento de la industria argentina entre 1976 y 2004. por las ostensibles desigualdades que los distintos tipos de compañías tuvieron que afrontar en materia de acceso al crédito y de costo del mismo.VV. Schorr. con el consecuente achicamiento del mercado interno (hacia donde se canaliza el grueso de la producción realizada por las PyMEs de la industria local).sumamente débil y “permeable”). ABAPPRAIdePyME. Mitos y realidades . G. En tercer lugar. ante el inicio del programa de reformas neoliberales buena parte de las PyMEs industriales se encontraba en una situación de gran debilidad estructural (fundamentalmente. lo cual se refleja en el hecho que las PyMEs debieron enfrentar tasas de interés muy superiores a las abonadas por las grandes firmas y grupos económicos por endeudarse en el mercado financiero local y. Serie Desarrollo Productivo. En cuarto lugar. Nº 103. en Desarrollo Económico. Del conjunto de las consideraciones previas surgen ciertos elementos de juicio en relación con el sentido de la reestructuración económico-social acaecida en la Argentina en el transcurso de los noventa y de la crisis fabril derivada de la 22 Sobre estas cuestiones. Lo anterior sugiere que los disímiles desempeños registrados a lo largo del decenio pasado en el sector manufacturero estuvieron mucho más vinculados con las características del contexto económico en el que tuvieron que desenvolverse los distintos tipos de empresa y con el funcionamiento estatal. por la violación sistemática por parte de las empresas privatizadas de la legislación de “compre argentino” y “contrate nacional” (situación convalidada oficialmente). op. en el internacional. consúltese AA. por la vigencia de una estructura impositiva sumamente regresiva y por la profundización del cuadro de inequidad distributiva característico de la Argentina post-dictadura militar de 1976-1983. más aún. número especial.: Las PyMEs argentinas. CEPAL.. 2001. como producto de la regresiva reconversión fabril verificada de la dictadura militar en adelante y de las características de la aguda crisis sectorial de los años ochenta). En segundo lugar. G.

Algunas consideraciones sobre el desempeño manufacturero durante el “modelo nacional-industrial” Luego de la nefasta década de los noventa (para la mayoría de los argentinos). De 14 . En otras palabras. como resultado de las políticas neoconservadoras implementadas durante los gobiernos de Menem y de la Alianza se produjo un doble proceso de transferencia de ingresos: desde el trabajo hacia el capital y. sin duda. académico). los trabajadores del sector vieron disminuir en forma considerable su participación en la distribución del ingreso y empeorarse sus condiciones laborales. político. desde las pequeñas y medianas firmas hacia las de mayor tamaño. como su principal manifestación. desde comienzos del año 2002 se estaría ante un nuevo modelo económico. En la actualidad parecería existir en el nivel doméstico un amplio consenso acerca de la importancia de contar con un modelo motorizado por los sectores productivos (en particular. se agudizó uno de los objetivos centrales del proyecto refundacional de la última dictadura militar que sea porque Alfonsín “no supo. es decir. El carácter regresivo y heterogéneo de dicho proceso emerge. en el hecho que al tiempo que los actores industriales líderes tuvieron un desenvolvimiento bastante exitoso en el marco de una configuración macroeconómica caracterizada por un ostensible sesgo “anti-industrial” (lo cual les permitió afianzar su presencia en los rubros más relevantes de la trama manufacturera). la industria) y el empresariado nacional. en particular hacia las que forman parte de grupos económicos (nacionales y extranjeros). una acentuada desindustrialización de la economía nacional y un cada vez más marcado –y difícil de revertir– distanciamiento de la misma respecto de la de los países centrales y de varios periféricos. Así. por ejemplo.misma. dentro de éste. III. Ello se visualiza. tal como se afirma desde distintos ámbitos (empresarial. a un creciente subdesarrollo del país. y numerosas PyMEs sufrieron un profundo deterioro que se manifestó en que muchas desaparecieron y un número importante abandonó la actividad industrial y se vio forzado a encarar costosas y complejas “estrategias de supervivencia”. no pudo o no quiso” también estuvo presente durante su gobierno: el disciplinamiento de la clase trabajadora y de las fracciones de menores dimensiones del empresariado en paralelo a una pronunciada regresión fabril.

salvo algunas medidas puntuales. y el eje de la política económica esté focalizado de modo prácticamente excluyente en el sostenimiento de un tipo de cambio alto y la estabilidad macroeconómica. desarticulación productiva y extranjerización a los que nos llevó la aplicación del “modelo financiero y de ajuste estructural” y. para los defensores del “modelo nacional-industrial” la vigencia de un “tipo de cambio real competitivo y estable” (esto es. fundamentalmente. y a pesar de que la información con que se cuenta no cubre un lapso de tiempo extenso. se podrán revertir los procesos de desindustrialización. por dos razones básicas: primero. De allí que hasta el momento. segundo. A juzgar por lo sucedido hasta el presente. por esa vía. M. R. mientras que los precios mayoristas crecieron más de un 137% y el tipo de cambio aproximadamente un 197%. del análisis de la trayectoria manufacturera registrada desde el abandono de la Convertibilidad se desprenden algunas conclusiones relevantes: • a favor del incremento verificado en la productividad del trabajo y. así como una estilización del mismo. y fundamentalmente. se puede encontrar en Frenkel. a tal punto que se estaría transitando el “período de consolidación” del mismo. las llamadas “de origen industrial”)23. de un peso devaluado) y una “macro funcionando bien” parecen constituir en los hechos condiciones necesarias y suficientes para garantizar altas tasas de crecimiento de la producción y el empleo que permitan revertir los mencionados legados críticos del período 1976-2001. y más ampliamente a recrear un capitalismo nacional. se argumenta. de una importante declinación del costo salarial (en pesos y. por la vigencia de un proceso virtuoso de sustitución de importaciones por producción local. En ese lapso. por el incremento de las exportaciones de manufacturas (en especial. mimeo. y productivo en particular. empezar a resolver la dramática situación heredada en materia laboral y distributiva. 2004. 15 . CEDES/OIT. En ese marco. En tal sentido. como resultado de un aumento de la producción próximo al 37% y del orden del 14% en el caso de la ocupación). en dólares)24. no se vislumbre en nuestro país un programa estratégico de desarrollo económico en general. la productividad laboral en la industria se incrementó alrededor de un 21% (ello.esta forma. mucho más aún.: “Políticas macroeconómicas para el crecimiento y el empleo”. y Rapetti. el crecimiento fabril de los últimos años ha dado lugar a una nueva y fuerte transferencia de ingresos desde los 23 Una visión favorable al actual régimen macroeconómico. El comportamiento reciente de la economía y la industria domésticas parecen darle la razón a aquellos que impulsan y sostienen el “modelo de dólar alto”. el salario promedio nominal de los trabajadores fabriles registrados subió aproximadamente un 68%. 24 Entre el cuarto trimestre del 2001 e idéntico período del 2004. Ello. vale la pena plantear algunas digresiones vinculadas con ciertos rasgos distintivos del “esquema nacional-industrial”.

e incluso de algunos miembros del gabinete presidencial.gov. en cuanto a las “dificultades” existentes para continuar con la política de aumentos salariales dispuestos por el gobierno. en dicho período. cabe traer a colación una de las principales conclusiones del Informe de Inflación del Banco Central de la República Argentina del primer trimestre del 2005: “el importante aumento en el excedente bruto de explotación (la participación del ingreso que no se llevan los asalariados) a nivel agregado. ocupación y empleo. Para estos sectores. 26 Formado por un varón y una mujer de entre 30 y 59 años con dos hijos (uno de entre 4 y 6 años. sobre todo hacia las grandes empresas y los grupos económicos que controlan las exportaciones (la regresividad en la distribución interna del ingreso constituye una de las principales líneas de continuidad desde 1976).ar). los más beneficiados por este cambio en los precios relativos” (disponible en: www. es que se ha profundizado la segmentación de la clase obrera argentina. derivada de la anterior. Véase también Ministerio de Trabajo. Serie Estudios. posibilitaría una recomposición salarial sin que necesariamente sea trasladada a precios finales. 27 El fenómeno de los “trabajadores pobres por ingresos” (que se manifiesta en la mayoría de los sectores de la actividad económica) constituye un dato ineludible para explicar los motivos por los que a pesar de que en el último tiempo ha crecido la economía y ha caído la desocupación. Esta es la situación que enfrentan principalmente los sectores productores de transables. Nº 2. Las evidencias disponibles indican que de no haber sido por los aumentos salariales dispuestos por el gobierno (en particular. Trayectorias.trabajadores hacia los capitalistas. aquéllos nucleados en torno de la Unión Industrial Argentina y de la Asociación Empresaria Argentina). • una proporción importante del empleo generado ha sido “en negro”. en el cuarto trimestre del 2004 los asalariados industriales no registrados (aproximadamente un 40% del total) percibieron en promedio un salario nominal de $ 397. De acuerdo a la información suministrada por la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC (total de aglomerados urbanos). La segunda cuestión. con su 25 En el último tiempo se han escuchado numerosos señalamientos por parte de empresarios fabriles (en particular. los salarios (y los reclamos sindicales por mejoras en los sueldos) deberían quedar “atados” a eventuales incrementos en la productividad de forma de no alterar la rentabilidad del capital y de que no se produzca un aumento en los precios de los bienes elaborados y/o una caída de la inversión. generado por el fuerte cambio en los precios relativos [acaecido desde el abandono de la Convertibilidad]. el valor de la línea de pobreza para un “hogar tipo”26 fue del orden de los $ 73727. 16 . aún cuando estos aumentos no sean convalidados por una mayor productividad. Sobre el particular.bcra. lo cual merece destacarse por dos razones. los incrementos de suma fija en los sueldos del sector privado y las subas del salario mínimo –medidas que recayeron fundamentalmente sobre los trabajadores “en blanco” y que tuvieron un leve “efecto demostración” sobre los “en negro”–). negociación colectiva e ingresos”. la distribución del ingreso sigue siendo sumamente regresiva. y otro de entre 7 y 9 años). 2005. dicha traslación de recursos hubiera sido bastante más acentuada25. mientras que la retribución media de los “en blanco” se ubicó en los $ 904 (la media fue de $ 698). La primera es que muchos de los nuevos obreros (y una cantidad considerable de los “viejos”) perciben un salario que no les permite acceder a una canasta básica de bienes y servicios. Empleo y Seguridad Social: “Trabajo.

la fabricación de vehículos automotores y la manufactura de metales comunes). la configuración sectorial de la estructura fabril argentina prácticamente no se ha modificado (fenómeno esperable dado el escaso tiempo transcurrido desde el fin de la Convertibilidad)28. y cuanto antes tanto mejor.consiguiente debilitamiento en términos políticos. se trata de bienes que. entre 2002 y 2004 las ventas al exterior de productos industriales se incrementaron alrededor de un 40%. Dicha participación fue casi idéntica a la registrada en el 2001 y un 9% superior a la de 1993 (cuando se realizó el último Censo Nacional Económico del que se dispone de información). por otro lado. 17 . sino que suelen demandar importantes lapsos temporales. dado que los impactos derivados de una modificación estructural no se manifiestan en forma inmediata. la elaboración de sustancias y productos químicos. • a pesar de que en el nuevo contexto muchas ramas han logrado recuperar parte del terreno perdido tras la crítica situación experimentada durante el “modelo financiero y de ajuste estructural”. al tiempo que están expuestos a bruscas oscilaciones de la demanda. la vigencia de bajas remuneraciones salariales y la concentración del ingreso constituyen un “dato” para su ciclo de acumulación y reproducción ampliada del capital: por cuanto hacen viable un incremento en los saldos exportables disponibles y porque viabilizan una mejora del tipo de cambio real y una mayor tasa de ganancia. • la mayoría de las –por el momento escasas y costosas– medidas aplicadas en el ámbito fabril ha tendido a favorecer el mencionado perfil de especialización 28 De acuerdo a los datos suministrados por el INDEC. como la mayoría de las agroindustriales. en su elaboración se suele utilizar relativamente poca mano de obra. la refinación de petróleo. y. De esto se sigue la centralidad de encarar una política de redefinición del perfil industrial (no dependiente casi exclusivamente del nivel del tipo de cambio). sin mencionar la elevada concentración de las exportaciones sectoriales (en la actualidad menos de cien grandes empresas y grupos económicos explican el 75/80% del total exportado) y que para muchas de las líderes exportadoras. presentan un bajo dinamismo en el mercado mundial y una tendencia secular a la caída en sus precios (a lo cual cabe adicionar las fuertes fluctuaciones que éstos suelen experimentar en el corto plazo). en el año 2004 cinco actividades dieron cuenta de alrededor del 65% de la producción fabril realizada en el país (la producción de alimentos y bebidas. • similares consideraciones surgen del análisis de la evolución de las exportaciones fabriles: siempre de acuerdo a información oficial. hacia fines de dicho período las cinco ramas mencionadas en el ítem anterior dieron cuenta en conjunto de casi un 84% del total (en 1993 explicaron un 77% y en el 2001 un 79%). En general. Todo ello. por un lado.

30 Entre los años 2002 y 2004 las importaciones globales se incrementaron casi un 150%.. Al respecto.. Fate. en especial. con vistas a la expansión de las exportaciones). procesamiento de metales básicos y productos de la madera) y a otras con fuertes déficits (maquinaria y equipo. en muy menor medida. cuero y derivados.: “Cambios en la estructura y el funcionamiento de la industria argentina entre 1976 y 2004. Peugeot-Citroen.7 a 12. Como resultado de ello.3 a 3. se encuentran entre las principales ganadoras del “modelo de dólar alto”. en consecuencia. se destaca la puesta en práctica de un régimen de promoción de inversiones en bienes de capital destinados a la industria (se trata de un programa de incentivos fiscales que pivotea sobre la devolución anticipada del IVA por la adquisición de maquinaria y equipo y su amortización acelerada en el pago del impuesto a las ganancias. casi el 100% del importante “sacrificio” fiscal asociado a esta medida ha sido canalizado hacia un núcleo sumamente reducido de firmas de grandes dimensiones que.6 miles de millones de dólares). M. el saldo comercial se contrajo algo más de un 27% (pasó de 16. elevados niveles de productividad y de competitividad internacional (con independencia del nivel del tipo de cambio) y funciones de producción de naturaleza capital-intensiva. Por 29 Si bien se han instrumentado algunas medidas destinadas al segmento de las PyMEs (bonificación de tasas de interés. Este dato. como tales. entre otras cosas. televisión y comunicaciones. Aceitera General Deheza y General Motors29. de Brasil). YPF. Volkswagen. entre los más importantes).”.. que generalmente es utilizado por los defensores del “modelo nacional-industrial” para destacar la reactivación y el crecimiento de la inversión.de la producción y las exportaciones sectoriales y.1 miles de millones de dólares). Cargill. equipos y aparatos de radio. Siderca. Hasta el momento. se caracterizan por tener una alta propensión exportadora. y que. 18 . pero también de bienes finales)30. Con respecto a esto último. • la recuperación económica e industrial que se ha venido registrando en el país desde mediados del 2002 ha traído aparejado un incremento considerable en las compras al exterior (particularmente importante en dos rubros claves para el sector fabril: equipamiento e insumos intermedios. Entre las más importantes figuran: Aluar. mientras que las exportaciones totales crecieron un 34%. refinación de petróleo y. Al respecto. y que apunta a incrementar la formación de capital en el nivel fabril. interesa destacar que el saldo global correspondiente al 2004 incluye a ramas altamente superavitarias (industria alimenticia. sustancias y productos químicos. hasta el presente el grueso de los recursos públicos destinados a subsidiar al sector privado ha sido canalizado hacia las grandes empresas y holdings económicos. cit. a las empresas y grupos económicos líderes. el superávit comercial de productos industriales disminuyó un 61% (pasó de 9. En el mismo período. y vehículos automotores. consúltese Schorr. Siderar. aplicación de restricciones a las importaciones en algunas actividades. Por un lado. porque refleja el achicamiento y la desintegración del tejido manufacturero local verificadas en los últimos años y la debilidad relativa de un número considerable de empresarios nacionales vis-à-vis sus similares de otros países (por ejemplo. no debería soslayarse. fomento a la industria del software). op.

más temprano que tarde podrían existir presiones tanto por el lado de las divisas (para pagar las importaciones) como por el de los precios de los bienes finales (por el costo de los insumos y/o de los bienes de capital involucrados en el proceso productivo). en detrimento de las fracciones empresarias de menor tamaño y. 19 . de una entidad de características similares a. esto se relaciona con la ausencia de una estrategia nacional de desarrollo. son ostensibles las dificultades que enfrenta buena parte de las empresas que operan en el ámbito industrial nacional para acceder a líneas de crédito31. así como de una política activa de reconstrucción de encadenamientos productivos (cuyos logros. el BNDES brasilero) y con la existencia en el nivel local de criterios de evaluación de préstamos en función de la dimensión y la calidad del patrimonio del solicitante antes que de la naturaleza de los proyectos inversores. En la actualidad este carácter regresivo y heterogéneo de la reactivación fabril se encuentra bastante eclipsado por el “boom económico-industrial”. Esta situación es particularmente perjudicial para las PyMEs. son importantes generadoras de divisas. pero 31 Entre otros factores. por ejemplo. no se puede soslayar que guarda ciertas similitudes con él en lo que se vincula con sus sesgos implícitos. la naturaleza de las medidas aplicadas en el nivel fabril y la ausencia de una estrategia integral de desarrollo económico e industrial han tendido a favorecer al núcleo más concentrado del capital. Lo expuesto sugiere que el “esquema nacional-industrial” tiene una orientación mucho más productiva y “pro-empleo” que su antecesor. la inexistencia de una suerte de Banco Nacional de Fomento Productivo e Industrial (esto es. que tienen cierta capacidad de fondearse en el mercado financiero internacional y son “sujetos de crédito” en la plaza doméstica. porque alerta sobre un tema sumamente relevante: que en ausencia de una radical redefinición del grado de apertura de la economía y de la estructura arancelaria. sin embargo. por cierto. así como de cierta aversión empresaria a contraer obligaciones con el sistema financiero doméstico. Hasta el momento. cuentan con cuantiosos recursos en el extranjero que podrían repatriar y han recibido cuantiosos subsidios estatales en lo que va del “modelo de dólar alto”. y • a pesar de que el sector financiero doméstico ha logrado retornar a cierta “normalidad” tras la salida de la Convertibilidad. Estas restricciones crediticias acarrean un importante problema de sustentación para las PyMEs. de los trabajadores.otro. fundamentalmente. no se visualizan sino en el mediano/largo plazo). no así para las firmas y los conglomerados empresariales de grandes dimensiones. que potencian los que se derivan del reducido tamaño del mercado interno a raíz del regresivo cuadro distributivo imperante. los aspectos salientes del régimen macroeconómico en curso.

encienden algunas luces de alerta sobre la sustentabilidad del “modelo de dólar alto” tal como ha sido implementado hasta el momento.)32. En ese contexto. a nuestro juicio. Entre otros elementos se destacan: las singularidades del escenario internacional. por una inserción pasiva y subordinada en la división internacional del trabajo y el comercio. entre otras cosas. De lo expuesto se desprenden varias dudas en cuanto a que el “modelo nacional-industrial”. por un reducido coeficiente de integración nacional. A lo señalado deberían agregarse otros factores que. 20 . y por un deterioro significativo en la situación de los obreros (salarial y ocupacional) y de las PyMEs. Capital Intelectual. por un ostensible retraso relativo vis-à-vis un amplio conjunto de países (salvo en algunas ramas puntuales. desindustrialización. etc. IV.su reconocimiento es de lo más relevante por cuanto expresa una distancia no menor entre algunos argumentos esgrimidos por los defensores del “esquema nacional-industrial” y la realidad. la Argentina ha ingresado al Siglo XXI con un sector fabril caracterizado. 2005. Límites y posibilidades. las características de la oferta productivo-exportadora de la industria y las tremendas herencias del huracán neoconservador de las últimas décadas (situación social. De ello se derivan algunas dudas en cuanto a que la vigencia de un “tipo de cambio real competitivo y estable”. una “macro sana” y algunas medidas de política puntuales alcancen para revertir los principales legados críticos del modelo vigente entre 1976 y 2001 sobre el sector manufacturero. vale la pena indagar si no es el momento de empezar a discutir las características que tendría que asumir un programa de reconstrucción 32 Estos temas son abordados en Schorr. la mayoría de las cuales se encuentra estrechamente ligada a la explotación de recursos naturales). por un elevado grado de concentración económica y de simplificación productiva (por efecto de una acelerada reprimarización y un no menos intenso retroceso de los segmentos fabriles más complejos). M. altísimos niveles de endeudamiento externo. sea suficiente para revertir semejante cuadro. la naturaleza de los actores socio-económicos predominantes en el ámbito local. Reflexiones finales: la necesaria reindustrialización de la Argentina sobre nuevas e inclusivas bases de sustentación Como resultado de más de dos décadas de predominio casi hegemónico del neoliberalismo. tal como ha sido planteado y ejecutado hasta el presente.: Modelo nacional-industrial.

en un mejoramiento significativo en la distribución del ingreso.). Por un lado. e) el abaratamiento en el costo de los servicios públicos para las PyMEs. sino tan sólo algunos lineamientos de política que se consideran indispensables dada la situación actual del sector manufacturero argentino y que. Con la finalidad de aportar ciertos elementos al mencionado debate. apunte a reindustrializar al país sobre bases económicas y socio-políticas que se encuentren en las antípodas de las que guiaron la desigual y heterogénea reestructuración fabril de las últimas décadas. deberían formar parte de un programa orgánico o sistémico de desarrollo socio-económico. Ello. grado de elaboración. con la consiguiente “ampliación” del mercado interno. g) la creación de un Banco Nacional de Fomento Productivo e Industrial que otorgue prioridad en la asignación de 33 En lo que sigue no se va a plantear –ni siquiera a esbozar– un Plan Industrial (lo cual excede con creces los objetivos de este trabajo. f) la reestatización del sistema previsional. sino también con la implementación de otras medidas. d) el incremento de las retenciones a las exportaciones (el mismo debería ser diferencial de acuerdo a las características del producto en cuestión en términos de productividad y competitividad internacional. generación de valor agregado y puestos de trabajo. naturalmente. entre las que se destacan: a) la aplicación de una política de universalización de ingresos. 21 . etc. enmarcado en una determinada estrategia nacional de desarrollo.industrial que. cabe preguntarse ¿cuáles podrían ser algunos de los lineamientos estratégicos básicos de un plan orgánico o sistémico de desarrollo industrial de nuestro país que priorice los objetivos señalados? Las características y los impactos más salientes de la trayectoria sectorial a lo largo de la Convertibilidad (con sus antecedentes desde 1976) y los principales elementos distintivos del “modelo nacionalindustrial” sugieren la necesidad de implementar una suerte de estrategia en dos tiempos33. sostenida y progresiva política de recomposición de los ingresos del conjunto de la clase trabajadora y de combate al empleo “en negro”. y sobre todo la capacidad y el conocimiento de su autor). teniendo como “norte” la resolución de los dos problemas más acuciantes de la Argentina contemporánea: el profundo deterioro del mercado de trabajo y la muy regresiva distribución del ingreso. En el corto plazo sería auspicioso avanzar sobre varios frentes en forma simultánea. La instrumentación de un shock redistributivo no sólo se relaciona con la puesta en práctica de una activa. c) la imposición de gravámenes sobre la renta financiera y sobre la generada por los capitales de argentinos en el exterior. b) una modificación radical en la – actualmente muy regresiva– estructura tributaria.

aumentar y diversificar la demanda hacia la industria. sería auspicioso impulsar una profunda modificación de la estructura arancelaria en el marco de una significativa redefinición del grado de apertura de la economía y la industria locales. a partir de un aumento en los márgenes efectivos de protección de los productos elaborados en las ramas de mayor contenido de ciencia y tecnología.). colocar parte de su producción en el mercado mundial (políticas de estas características se aplicaron en varios de los países más exitosos en la actual fase de desarrollo capitalista –es el caso de varios “tigres asiáticos”–). Todo esto con la finalidad de ir fortaleciéndolos para que en una segunda etapa caracterizada por una reducción gradual de la protección. puedan enfrentar a la competencia externa e. Medidas de esta naturaleza deberían articularse con otra igualmente indispensable: la formulación y la implementación de una política de afianzamiento y/o de reconstrucción de ramas estratégicas de la estructura productiva doméstica. Esta suba en la protección de determinadas actividades debería ser acompañada por una mejora radical en la aplicación de los mecanismos anti-dumping y en el funcionamiento de la Aduana. Por otro lado. y h) la implementación sostenida de programas de formación y capacitación de la fuerza de trabajo (presente y futura). la necesaria reintegración productiva del país no es algo que se vaya a lograr de la noche a la mañana: recuérdese que la estructura fabril que tenía la Argentina a mediados de los setenta –aquélla que el golpe de Estado de marzo 22 . disminuir el excesivo grado de primarización que caracteriza a nuestra industria. como se mencionó. valor agregado y creación de empleo. como resultado de todo lo mencionado. Esto permitiría. plazos. sino también para incrementar las exportaciones manufactureras: en muchos casos. satisfacer la mayor demanda asociada al shock redistributivo con más producción local y menos importaciones. Cuanto antes se encare esta cuestión mucho mejor. Ello. lograr cierta recomposición de la autonomía nacional. reduciendo las presiones sobre el sector externo. y. sólo a partir de una recuperación de la demanda interna se alcanzarán escalas que permitan sentar las bases para el surgimiento y/o la recuperación y/o la consolidación de procesos sustitutivos de bienes finales. y por políticas de fomento y/o de promoción a tales sectores. incluso. Es importante reparar en que el mencionado shock no sólo resulta central para reactivar el mercado interno y. dado que. en consecuencia. así como avanzar hacia un diferente perfil de las exportaciones.créditos a las características de las inversiones a financiar (en términos de costos. a un mismo tiempo. etc.

sería importante apuntar a incrementar las exportaciones por parte de tales firmas.de 1976 vino a alterar de modo drástico y regresivo– había sido el resultado de casi medio siglo de fuerte activismo estatal y de acumulación. en el entendimiento de que una medida de esta naturaleza traería aparejados múltiples beneficios. no sin limitaciones de distinto tipo. el estricto control sobre las prácticas de endeudamiento empresario (en especial. programas de capacitación de personal y de protección al medio ambiente. hacia compañías nacionales). el fomento al desarrollo local de actividades de investigación y desarrollo. la fijación de niveles mínimos de beneficios que deben reinvertirse en el ámbito interno. etc.. Tercero. posibilitaría desconcentrar la oferta exportadora de la industria local. Primero. También vinculado con la posibilidad de obtener mayores grados de autonomía nacional y crecientes márgenes de maniobra por parte del Estado en el complejo y cambiante contexto de la “mundialización capitalista”. la aplicación de cláusulas de transferencia tecnológica (en particular. tanto cuantitativas como cualitativas). del abandono del –en más de un sentido retrógrado y “colonial”– principio de las ventajas comparativas estáticas como núcleo conceptual “ordenador” de las políticas económicas). permitiría aumentar las ventas argentinas al exterior de productos manufacturados. Ello. sobre todo. Ello involucra cuestiones de diversa índole como. otro lineamiento estratégico básico de la mencionada política sistémica de reconstrucción industrial del país se relaciona con el establecimiento de medidas que apunten a la regulación del desenvolvimiento de las grandes empresas extranjeras que predominan en el sector manufacturero doméstico (y de varias de capital nacional que tienen una lógica de acumulación que en muchos aspectos es asimilable a la de aquéllas). sentaría las bases para empezar a revertir los procesos de desindustrialización. la imposición de restricciones a la remisión de utilidades (básicamente a partir de condicionar tal práctica al cumplimiento de distintas metas de desempeño. con el exterior) y sobre la fijación de precios de transferencia. en el marco de una política integral hacia el sector PyME y de desarrollo de nuevas ventajas competitivas por parte del país (es decir. a título ilustrativo. Asimismo. la creación de un registro de inversiones foráneas. de una importante masa crítica. Segundo. de reestructuración regresiva del sector y de deterioro 23 . de bienes con alto grado de elaboración cuyos precios tienden a aumentar en el largo plazo en el nivel mundial y que oscilan relativamente poco en el corto y el mediano. el desarrollo de proveedores domésticos.

sería indispensable garantizar el cumplimiento efectivo de las leyes de “compre argentino” y de “contrate nacional” (otorgándole a las firmas de menor tamaño un margen de preferencia en precios) no sólo en el ámbito de las compras del sector público. y siempre en una estrategia de corto plazo. sería recomendable fomentar la recuperación nacional de la capacidad científica y tecnológica.laboral de las últimas décadas y avanzar hacia un perfil exportador menos ligado al aprovechamiento de la dotación local de recursos naturales y más vinculado con actividades ubicadas en las últimas etapas del proceso de producción (la oferta exportadora de las PyMEs es escasa. en el de las empresas privatizadas. También asociado a las PyMEs. bajo el reconocimiento de la interrelación positiva que. pero se caracteriza. que son proveedores casi exclusivos de un “bien” –las divisas– tan “escaso” como necesario para una economía dependiente como la argentina. Ello. según lo demuestra la experiencia de las naciones centrales y de muchas exitosas de la periferia. sino también como base material para el desarrollo y el sostenimiento del nuevo perfil exportador). y fundamentalmente. La puesta en práctica de estas medidas no sólo sería importante por los motivos mencionados. sino también. en términos relativos a la de las grandes firmas y grupos económicos. sino también por cuestiones de naturaleza más política: restarle poder económico y capacidad de coacción a los integrantes de la elite exportadora. Asimismo. Esto debería articularse con el establecimiento de mecanismos para asegurar que estas firmas implementen programas de desarrollo de proveedores locales. que terminen atentando contra la capacidad de crecimiento sectorial y la posibilidad de redistribuir el ingreso nacional de manera progresiva. se 24 . Es indudable que la búsqueda por reorientar el perfil exportador hacia rubros industriales más dinámicos en términos internacionales a partir del desarrollo de PyMEs exportadoras (y del fortalecimiento de las pocas firmas de este estrato que en la actualidad colocan parte de su producción en los mercados externos) es asimismo clave para aminorar los riesgos de que se presenten eventuales “cuellos de botella” en el plano externo (asociados al reducido dinamismo de la mayoría de los bienes que integran la oferta exportadora y la vigencia de una matriz industrial muy dependiente de las importaciones). De ello se desprende la importancia de avanzar en esta cuestión en forma coordinada con la reintegración de la trama manufacturera (cuestión sumamente relevante. por un mayor grado de industrialización y de generación de puestos laborales). no sólo por el ahorro de divisas que conllevaría.

Ahora bien. en lo que se vincula con la producción primaria). viabilizar un nuevo patrón de inserción internacional. en el marco de una estrategia de desarrollo de cadenas de valor basadas en recursos naturales. sería alentador que las mencionadas líneas estratégicas se complementaran con otras de mediano/largo plazo. Diciembre del 2005 25 . Finalmente. La segunda se vincula con la búsqueda de que la Argentina se integre y complemente en términos productivos con el resto de América Latina (no sólo con los países que integran el Mercosur). el del ALCA. por un importante dinamismo en lo que se refiere a la creación de empleo (tanto directo como indirecto). debería diseñarse y aplicarse un set de medidas que impulse la dinamización de las deterioradas economías regionales. y permitir que los países del subcontinente puedan posicionarse estratégicamente –no a la defensiva– en el “mundo globalizado” y frente a las múltiples presiones existentes en favor de la concreción de proyectos de penetración imperial como.presenta entre el desarrollo del sector fabril y el progreso y la difusión científicotécnica. debe tenerse presente que gran parte de las producciones regionales del país se caracteriza por una difundida presencia de pequeños y medianos empresarios. entre las que interesa plantear dos. y por presentar un efecto multiplicador para nada despreciable en materia productiva (sea en términos intraindustriales o. La primera se relaciona con la necesaria reconstrucción de las capacidades estatales sumamente debilitadas por el huracán neoconservador. avanzar en la definición conjunta de políticas que apunten a un desarrollo productivo regional armónico y sustentable. siempre dentro de una visión integradora o sistémica. Se trata de sentar las bases para el surgimiento y la consolidación de un nuevo tipo de Estado que conduzca activamente los procesos de reindustrialización y de redistribución del ingreso sobre la base del disciplinamiento del capital concentrado interno y a favor de los sectores populares y de las fracciones empresarias de menores dimensiones. Al respecto. La centralidad de una medida de este estilo radica en cuestiones económicas y políticas: agrandar el tamaño del “mercado interno”. más aún. por ejemplo.

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