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Daniel Medvedov

El Respeto
Consideraciones acerca de un concepto primordial
entre los griegos antiguos

Madrid
2009
-“¿Con qué derecho usas las letras del alfabeto?”-
me preguntó el juez(a Casanova le preguntaron con qué derecho
usaba nombres falsos)
-“Con el derecho que me ha otorgado Dios para
nombrar a los animales”-respondí yo.(Casanova dijo que
era con el derecho que todo hombre libre tiene sobre las letras del
alfabeto). Al juez le pareció muy simpática mi respuesta y
me absolvió. Me habían acusado de grave falta
ortográfica y onomástica al mezclar cifras y letras en mi
nombre de pluma, 1000Arepas.

NO HAY RESPETO QUE NO VENGA DESDE


UNA PROFUNDA CONSIDERACIÓN Y DESDE
EL APRECIO DISCRETO HACIA LAS COSAS.
LAS COSAS SON SERES, CRIATURAS,
HECHOS Y OBJETOS.
HACIA TODO ELLO HAY UN RESPETO
ÍNTIMO QUE TODOS ABRIGAMOS, PERO
POCOS DE NOSOTROS SABEMOS MOSTRAR.
No me importa el respeto de los demás hacia mí.
Basta con que yo los respete.

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¡Respétame!
¡Qué fácil es pedir que me respeten!
Pero si yo supiera que el respeto no es algo que se puede pedir,
sino algo espontáneo, algo que llega y se manifiesta a
consecuencia de un proceso interno muy profundo, como el de la
amalgama que separa la escoria del oro en la purificación de los
metales, si supiera eso, no pediría “que me respeten”.
El respeto no se pide, es consecuencia, es efecto de la
consideración para con el otro.
Las opiniones no merecen ni el más mínimo respeto. Debido
al respeto que tenemos hoy a las opiniones de todos los
paracaidistas, ese mundo loco está como está: todos muestran,
como en un escaparate de tienda - sus opiniones - sacadas por los
cabellos, de su propia necedad e intemperancia.
Respeto tu derecho de opinar mas no respeto tus opiniones.
Me interesaría tu visión, es decir el fruto de una intensa y
prolongada contemplación de hechos y procesos a los cuales tú
puedas darle una explicación que yo antes no veía. No me interesa
tu descripción de los hechos, pues las descripciones son miles, y
jamás acaban.
El aprecio es algo que “no tiene precio”, un estado de
valoración íntima y discreta, espontáneo y natural.

Hay un modelo lógico-teórico donde se muestran las


relaciones intrínsecas de todas estas categorías y conceptos. En
griego, un concepto es un ENTHYMEMA, una suerte de
sentimiento que proviene de las fuentes mismas de la energía,
THYMOS.
Vamos al griego antiguo, vamos a ver qué dicen ellos del
respeto:
Respetuoso – EULABETIKÓS
Respetuosamente- SEBAS, (de allí SEBASTIÁN) y también
EULÁBEIA.
Respeto – ANALOGÍA , ¡Qué bello! ¡He aquí el respeto mutuo!
También ANÁFORA, y un otro término más, ya en
desuso, AKHR.

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ES UN HOMBRE QUE SE HACE RESPETAR – dirían ellos
también – EINAI ANTHROPOS OPU KÁMNEI NÁ TÓN
EULABONTAI

ESTE LUGAR TIENE EL ENEMIGO A DISTANCIA, es


decir que “impone respeto”- AUTÓ TÓ FRÚRION
EMPODÓZEI TÚS EKHTHRÚS APÓ TÁS KATADROMÁS
Ellos, griegos y todo, también estaban errados y
equivocados, pues el respeto no se puede “imponer”.
OFRECER SU RESPETO A ALGUIEN – EPISKÉPTOMAI
TINA ÍNA TÓN BEBAIOSO DIÁ TÓ SÉBAS OPU TO
PROSFÉRO

Respetable – SEBÁSMIOS
Respetar – SÉBOMAI, EULABOUMAI. Metafóricamente, se
dice DÉN BLÁPTO, FEÍDOMAI
Y “respetarse” es POLITEUOMAI (de allí el francés, tan
importante palabra en francés – “politesse”) pues,
POLITEÚOMAI ENTÍMOS KATÁ TÓ EINAI MÚ, y también
ENTRÉPOMAI.
Pero he aquí algo relacionado con “respeto”-
RESPECTIVO. ¡Qué frío suena “respectivo”, “ respecto a...” ,
“con respecto a ...” y “ respectivamente” : AMOIBAÍOS, y
también KAÍ SKHETIKOS.

Los que aman a las palabras y a sus aventuras en los mares


del léxico a través del tiempo, no se van a molestar con tantos
ejemplos, estoy seguro, pues “respetan” la visión de los pueblos y
de sus bellas lenguas.
Siempre me ha impresionado la pérdida de ese sonido –

fonema /c/, en la palabra RESPE- C - TO. En español hay


RESPETO, y también RESPECTO, y esa coexistencia de las dos
variantes es motivo de análisis cultista, pues los resabidos te
corrigen siempre, ¡y cuando menos te esperas!

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Mira, el Sebastian de Covarrubias, - ese mismo
SEBASTIÁN, “ el repetuoso” y “el respetado”, que otros
traducen como –“completo”,”determinado”, “diestro” , evoca el
“respeto” como una consecuencia, no como petición de principios
– Don Sebastián de Covarrubias dice, en la entrada RESPETO,
en su bello y famoso, aún muy criticado por los irrespetuosos de
una labor como la suya, en tiempos en los cuales no había
INTERNET a consultar, y programas de escritura con tablas y
celdas - TESORO DE LA LENGUA CASTELLANA O
ESPAÑOLA:
“RESPETO-Es miramiento y reverencia que se tiene a alguna
persona, a respitiendo, porque miramos y remiramos el no
ofenderla, vel a verbo frequentativo, respeto, as, que es mirar
con los ojos baxos y humi`[l]des hazia la tierra. Respetar,
acatar. Respetable, el venerable.”
En la entrada “respetivamente”- (aquí el ciego corrector
ortográfico de Windows me corrige, diciéndome que debo escribir
“respectivamente” , pero yo sonrío y ¡mira!, no le hago caso, pues
es ciego, mecánico y artificial),- Covarrubias dice:
“Considerando el valor de cada cosa”.
San Sebastián es el santo de los arqueros, y de los
ballesteros- pobre flechado, diana de los miserables- pero también
de los tapiceros. Atado un árbol, San Sebastián tiene los brazos a
la espalda, y su cuerpo está traspasado por muchas flechas.
San Sebastián, al cual llaman “el Venerable”, es el santo
del “corte sagital”, el mundo secreto del perfil de las cosas, tan
familiar a los médicos, y a los anatomistas.
En caló SEBASTIÁN es BACHANÓ- “El Ilustre”,
y entre algunos nombres bables, encontramos a BASTIARO-
Sebastián.. Este Sebastián aparece en todas partes cargando el
sentido de “venerable”, “El Venerable”.

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RESPETO
En cuanto al respeto como categoría ética hay que navegar
entre muchas confusiones y malentendidos.
He aquí el caso del “trato”. Hay que “respetar” la palabra
dada en el trato. Cuando se pregunta – “¿Es un trato? – tal
pregunta implica un sello lapidario que no se puede romper. El
que no respeta un trato es despreciable para los que en ello están
involucrados, pero ese desprecio es para siempre. Y no se trata de
una tradición de nuestra cultura, sino de un principio universal y
fundamental.
La confusión ocurre cuando la gente cree que ha “dado” su
palabra, en cosas triviales, como ir a una fiesta, o encontrarse con
alguien. También puedes “retirar tu palabra”, pero sólo en el caso
de no haberlo hecho en un “trato”. Algunas cosas no son
negociables. “Vender a su papá por un burro”- dicen los
campesinos, para describir el estado ético de los que negocian
cosas de manera despreciable.
• El respeto a los padres y el respeto que los padres
tienen y deben tener para con sus hijos, es una
consecuencia de muchos eventos y consideraciones,
como ya hemos dicho, no puede ser una petición y, por
ende, no se puede solicitar, no se puede pedir.

• En cambio, el respeto para con nuestro propio cuerpo


es una petición y se debe solicitar, al contrario de
como ocurre con el respeto a las opiniones de los
demás.
• El respeto a la investigación y a la labor de alguien es
un respeto menor, pero existente, pues el hecho de que
alguien haya “investigado mucho” para decir, a la
larga, las mismas tonterías que dijera alguien que no
haya investigado nada, no dice mucho del tiempo
perdido en tal investigación.

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El que alguien haya “estudiado mucho”, o haya “viajado
mucho”, o haya tenido “mucha experiencia” en algo, o que haya
“pasado toda su vida en estudiar” tal o cual cosa, no le da la
potestad, ni la cualidad de saber aquella cosa, pues puede que no
haya entendido nada de lo que ha leído, ni nada de lo que ha
investigado, ni nada de lo que ha vivido.
Es duro saberlo, pero es así: nuestra anciana edad no nos da
el privilegio de ser sabios. Pero algún día entenderemos, y por
ello, hay que seguir investigando, buscando, pero también hay
que encontrar, al menos que uno tropiece, o sea encontrado
mientras está, a su vez, buscando. Estamos todos hartos de oír
argumentos a favor del entendimiento por razones de edad,
lectura de libros, o noches blancas y perdidas en búsquedas
inútiles. No soy cínico con respecto al amor, pero me embarga
una plácida ironía en cuanto a los intelectuales que aducen la
lectura y los conocimientos de lenguas muchas, a favor del
respeto que solicitan por su “experiencia”.

• El respeto hacia la obra de arte. Me callo, pues es


materia de gustos y colores.

• El respeto hacia la naturaleza es también un respeto


obligatorio. Respeto a dios y a los santos, cultos de
dulía y de latría y otras cosas teológicas como estas,
son criterio del usuario, no me intrometo en materias
tan profundas ni hago comentarios no pedidos.

• El respeto a los políticos, militares y policías, vamos,


ellos deben respetar al civil, pues para toda esa gentes,
los que no son como ellos son menos que nada. He
sabido por mi mismo, pues he sido profesor de cadetes
y oficiales en diferentes escuelas del ejercito y allí he
descubierto un profundo desprecio del militar que para
los militares, los civiles son unos idiotas.

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• ¿Respeto para los edificios y diversas construcciones
con los cuales nos topamos en nuestro diario convivir?
Hasta donde se de el caso, que se yo, la piedra se hace
respetar por si misma, por su peso, digamos.

• Hay que tenerle respeto al mundo visinvisible de las


potencias desconocidas, mundo mágico y poderoso. Si
no sabes nada de ello, mejor quédate lejos, pues cabe
la posibilidad que salgas mal parado. No hay que
meter la nariz en cosas que desconoces, desde
Pitágoras y sus Versos Dorados sabemos eso.

• Respeta el juego de los niños y su mundo: ellos tienen


derecho de estar allí sin ser molestados por los adultos.

Y para terminar, he aquí algo hacia el respeto para conmigo.


Debemos todos luchar para perder la importancia de
nosotros mismos. La sociedad moderna nos ha enseñado una cosa
muy errada: ¡Tener “autoestima alta”! ¡Qué disparate! Si te
aprecias demasiado, llegará un momento en el cual estimarás que
los demás ¡no te estiman! En Cataluña me advertían no escribir
una carta con el encabezado “Estimado fulano/fulana” pues
“estimar” en catalán es “amar”. Yo, reacio a todos estos consejos
no pedidos, seguía empezando las cartas así:! “Estimado Equis”!

Analizando la etimología de la palabra “respeto” llego a una


conclusión curiosa: es, de pronto, difícil saber si se trata de un
prefijo RE- plus la palabra-raíz -SPET-, con su respectiva
terminación –O, o del prefijo RES- y de la raíz PET.
Joan Corominas me ilustra: respeto aparece en español por
los años 1438, y sospecho, aunque no esté seguro, que ya estaba
en las páginas del Conde Lucanor de Don Juan Manuel, hermano
del Rey.

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Corominas sigue, y yo sigo también con Don Corominas:
tomado del latín respectus –“consideración, miramiento”,
propiamente “acción de mirar hacia atrás” y derivado de respicere
– “mirar atrás” (de la misma raíz que spectare-“mirar”). He aquí
aclarada mi duda – ¡es -SPECT- , con prefijo RE-, y no RES- con
raíz –PECT- !

Si nos paseamos de nuevo por el léxico griego,


descubriremos algo extraordinario: entre todas las `palabras que
los griegos ofrecían al “respeto”, una, no más, y sólo una, es el
término equivalente y análogo al RESPETO del español.
Esto lo hallamos de la siguiente manera: SPECTIO, la
“mirada” latina de INTRO-SPECTIO, que en griego no es otra
que ENDO-SKOPIA, debe entrar en la composición de alguno de
los términos que designan al RESPETO, en griego.

Luego, a sabiendas que el RE de RE-SPETO no es otra casa


que la reducción, o apócope del RETRO latino, que en griego es
ANA- como el ANA- de ANA-MNESIS, la RE-MEMOR-
ACIÓN latina, o el RE-CUERD-O, “rememoración
amarcordiana”(Federico Fellini y su AMARCORD, que, por
cierto, lo encuentro citado, bajo esa misma entrada, en la bella
edición 2009 de la ENCICLOPEDIA UNIVERSAL del grupo
Salvat, a quienes felicito,- con la siguiente explicación: “El título
de la película significa en un vocablo dialectal, de Rímini, -“Yo
recuerdo”, pues Fellini evoca en este filme su propia infancia a
través de una narración sin un hilo argumenta definido en el que
se entremezclan, en un caleidoscopio [aquí me corrige de nuevo
la máquina, con “calidoscopio”, resabida ella, pues el EI en griego
se lee I, pero el diccionario lo dice bien, con EI, brillantes
imágenes , sus recuerdos y sensaciones de la vida de una ciudad
de provincia, Rímini, su ciudad natal, durante los años treinta, lo
que le permite remitirse al período fascista”. ¡Esa sí es una
“enciclopedia”!). Pero, ¡mira!, no hay nada, ninguna palabra
griega que sea ANA-SKOPIA, o ANA-SKOPOS. ¡Que pena! Lo
anotaré, de todas formas en mi léxico personal para las palabras
de oro.

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¡Miento! Horas después de cerrar este escrito, pues ya lo
había dado por terminado, vuelvo la mirada hacia el mundo de los
diccionarios y agarro de los anaqueles el gran diccionario griego
de 1809, publicado hace exactamente doscientos años. Entre sus
hojas encuentro ANASKOPÉ – “consideración, examen”. ¡Qué
bien! ¡No estaba tan errada mi consideración para con las
palabras! Agrego esta última frase al texto y me acuesto tranquilo.

¡Hazte respetar! – me dicen y yo, metiendo la cola entre las


piernas, como los lobos que pasan por delante de la loba-principal
del grupo, me callo, y sé que el respeto viene de modo natural, y
si no hay, es que falta, pues, y nada puedes hacer, ni pedirlo, ni
obligar a la gente a ello, ni solicitarlo, ni imponerlo.

Aquí termina y acaba mi respeto.


¡Mi escrito sobre el respeto, y lo poco que pude cosechar entre
esas míes que están en cierne, no me malentiendan!

DM

,
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Epílogo

El respeto tiene mucho que ver con la energía de las cosas y


el modo de ponerlas sobre las mesas, y en general, en el espacio,
lugar sagrado que merece todo nuestro respeto. Cada una de esas
leyes de urbanidad y de modales en la mesa, en la calle y en las
actividades miles, son resultado de normas energéticas para
comportarse uno con elegancia, garbo y aplomo, en el mundo
natural del poder y de las fuerzas cósmicas.

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1000Arepas y su madre,
1001Arepas

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