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WSSF Nuevo Contrato Social Global

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Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo Presentado en World Social Science Forum, Bergen, Norway, May 10-12, 2009.

Session: “Rethinking social policies in light of the response to the economic crisis/how to turn the crisis into an opportunity for social development and policies”.

“Nuevo Contrato Social Global: ¿Es posible?”
Manuel Riesco y1
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Sonia Draibe2

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Resumen
La crisis global ha: 1) contraído el sector financiero y su poder político global, originando la declinación y caída del neoliberalismo; 2) descartado la utopía respecto de la estabilidad y rentabilidad de largo plazo de los mercados financieros, y la solvencia de proveedores privados, para reemplazar a los servicios públicos sociales universales; 3) restablecido la unidad histórica entre los modernos mercados y Estados, específicamente en relación al gasto fiscal, y la necesidad de regular y proteger los mercados en espacios de soberanía nacional o compartida. Este cambio de mareas ideológico de larga duración crea condiciones para un Nuevo Trato Global y el resurgimiento del Estado de bienestar sobre la base de la seguridad social como un derecho humano. Políticas sociales globales pueden ser incrementadas mediante el reforzamiento de compromisos ODA, y políticas sociales regionales pueden ser reconceptualizadas como argamasa de procesos de integración regional revitalizados. Considerando las diversas trayectorias históricas y estructuras económicas existentes: 1) en países todavía en transición temprana, moderada o plena, reforzar Estados desarrollistas de bienestar con su doble compromiso con el progreso económico y social - el último mediante políticas sociales masivas y enfrentando directamente el problema agrario y la recuperación de los recursos naturales, donde sea requerido y; 2) en países emergentes en fases más avanzadas de su transición, construir (o reconstruir) servicios públicos sociales universales. The global crisis has: 1) retrenched the financial sector and its global political power, originating the decline and fall of Neoliberalism; 2) discarded utopia about the long term stability and profitability of financial markets, and solvency of private providers, for replacing public universal social services; 3) re-asserted the historical unity between modern markets and States, specifically regarding public expenditures, and the need to protect and regulate markets within spaces of national or shared 1. National Center for Alternative Development Studies (Centro de Estudios Nacionales de Desarrolo Alternativo), CENDA, Santiago, Chile. 2. University of Campinas, Brasil

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Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo sovereignty. This long term ideological sea change creates conditions for a Global New Deal and resurgence of the Welfare State on the basis of social security as a human right. Global social policies may be enhanced through stable enforcement of ODA commitments, and regional social policies re-conceptualised as a binding material for re-accelerated regional integration processes. Considering the diverse historical paths and social and economic structures that prevail: 1) in countries in early, moderate and full transition, enhancement of developmental welfare states with their dual commitment to economic and social progress - the latter mainly through massive social policies and directly addressing the agrarian and natural resources problems, where needed, and; 2) in emergent countries in more advanced phases of transition, building (or rebuilding) universal public social services (See full English version).

Crisis secular: Transformaciones globales, peligros y oportunidades
Todas las crisis pueden ser iguales, pero algunas son más iguales que otras y ésta 3 ciertamente es una de ellas. Analistas de mercado serios nos han recordado recientemente acerca de su recurrencia a lo menos cuatro veces durante el último siglo, 4 además de la primera "gran crisis" que tuvo lugar en el último cuarto del siglo 19 ahora las llaman "mercados del oso seculares." Estos "cisnes negros" que aparecen una o dos veces en la vida son al parecer gatillados en las economías dominantes por la 5 emergencia de nuevas potencias económicas. Estas últimas, por su parte, parecen ser el principal resultado estratégico de la transición social global super secular en curso, la que transcurre en el trasfondo de la emergencia económica, o desarrollo económico como se denominaba den el siglo pasado. Ello debe ser subrayado, puesto que la crisis parece constituir una clarinada ensordecedora de que nunca se debe olvidar o dejar de lado ésta, la más masiva transformación social, que actualmente está alcanzando sus máximos niveles históricos: cincuenta millones de campesinos están migrando cada año, dejando atrás su forma secular de vida y trabajo, la inmensa mayoría de ellos hacia las inmensas y bullentes mega ciudades de la periferia y una pequeña minoría termina en las costas del Norte desarrollado, usualmente tras una escala de una generación en sus propias 3. Parece indispensable hacer una distincion con analistas de mercado vulgares, que usualmente se encuentran estrechamente relacionados con los operadores financieros, los cuales, por su parte, como ha escrito el Financial Times "ganan dinero proclamando puntos de inflexion" (Financial Times 2009a) 6 May 2009 Lex: "Come the recovery." London. 4. John Authers, el editor principal de mercados del Financial Times ha venido insistiendo sobre este fenomeno recurrente en su columna "The Short View" desde los inicios del inicialmente llamdo "credit crunch." Recientemente, ha publicado una serie acreca del tema en sus columnas "Long View" con entrevistas a los que llama "los mejores pensadores del mundo aceca de los mercados y las inversiones" (Financial Times 2009b). 5. El historiador económico Robert Brenner de la University of California at Los Angeles, UCLA, parece haber demostrado la dfascinante hipótesis que las crisis seculares pueden ser provocadas por el descenso secular de la tasa de ganancia en aquellas industrias de las economías dominantes que están expuestas a la competencia de economías emergentes. Brenner lo demuestra en el mercado del oso secular que se inició en 1969, pero parecen haber signos que ello puede hber ocurrido también en cada uno de los ciclos seculares que han tenido lugar a lo largo del últmo siglo y medio (Brenner 1999).

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Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo ciudades capitales. Este fenómeno tiene todavía mucho camino por delante, puesto que como han subrayado los informes de la UNFPA acerca del "Estado de la población mundial," el 2008 todavía la mitad de la humanidad permanece sumida en la vida campesina tradicional, pero va a completar esta transición en el curso del próximo medio siglo, o poco más. Más aún, si se consideran los que han migrado recientemente, más del 85% de la población mundial se encuentra todavía en transición temprana, moderada o plena, como muestran cifras recientes para América Latina. Adicionalmente, ningún país o pueblo ha repetido, o repetirá, el mismo camino que los otros (Draibe-Riesco 2007). Cada uno ha labrado, está cursando o abrirá su propio y distintivo camino hacia su peculiar modernidad (Therborn 1999). Ninguno de ellos está sembrado de rosas. Muy por el contrario, los tiempos modernos han llegado al mundo "chorreando sangre y lodo por todos sus poros, de pies a cabeza," como escribiera Marx cuando describió como este proceso se inició históricamente, en Inglaterra, hace tres siglos (Marx 1867). Sin embargo, el mundo desarrollado y los países emergentes que ya han alcanzado niveles avanzados de transición, ciertamente tienen la oportunidad histórica de aliviar el trance de aquellos que están todavía en plena transición, o dando sus primeros pasos en ella. Un Nuevo Contrato Social Global y el resurgimiento del Estado de Bienestar sobre la base de la seguridad social como un derecho humano es ciertamente posible. Políticas sociales globales pueden ampliarse mediante un reforzamiento estable de 6 los compromisos ODA , y políticas sociales regionales pueden ser reconceptualizadas como argamasa de procesos de integración regional revitalizados. de una forma contradictoria, la crisis incluso pudiera ayudar, como se argumentará. Sin embargo, la primera condición para que dichos programas resulten efectivos parece ser simplemente mostrar un poquito de respeto. Un poquito de respeto por nuestras fases de transición. Un poquito de respeto por nuestros particulares caminos históricos. de todos y cada uno. En el curso de las décadas recientes, poderosas instituciones internacionales intentaron imponer globalmente un listado más bien simplista de recetas económicas básicas. Tal vez pudieron resultar de utilidad, para algunos, en un momento muy particular; parece difícil comprender su éxito en generalizar estas políticas sin esta condición. Sin embargo, estas recetas tuvieron resultados verdaderamente catastróficos en una mayoría de sociedades en desarrollo que todavía no habían alcanzado el momento en el cual quizás puedan resultar de alguna utilidad. Más aún, la manera dogmática y unilateral en que fueron impuestas no hizo ningún bien en ninguna parte. Por favor, no repitamos este error. Resulta un lugar común que todas las crisis representan riesgos y oportunidades, que en este caso resultan globales y, bueno, seculares. La crisis, por ejemplo, ha contraído al sector financiero y su poder político global, originando el declinar y caída del neoliberalismo. Martin Wolf, el editor económico principal del Financial Times, ha mostrado como los mercados financieros globales crecieron de representar un quinto del producto interno bruto (PIB) mundial en los años 1980, a igualarlo el 1999, pare luego caer hasta un 40% ahora y siguen cayendo. Adicionalmente, como la tajada del sector financiero en las utilidades globales de todas las empresas creció desde un modesto 15% en los años 1980 hasta un 42% el 2000 y ahora está de vuelta en 20% cayendo (Financial Times 2009c). Este sobre inflamiento deja en evidencia porqué los banqueros aumentaron su influencia política, apadrinaron el retorno de la tumba de la economía de "laissez-faire" ahora renombrada neoliberalismo, y su elevación a la respetabilidad académica y el poder de las decisiones políticas globales, lo cual de retorno aumentó las utilidades de los banqueros. El Presidente Sarkozy probablemente ganó la competencia mundial de epitafios para el asombroso hundimiento del neoliberalismo, recordando precisamente como se solían llamar en los tiempos de Keynes ¡Le laissez-faire, c'est fini! 6. Official Development Assistance

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La nueva comprensión, más sobria, de las realidades de la economía mundial que ha traído la crisis, ha descartado, por ejemplo, la utopía de la estabilidad y alto rendimiento de largo plazo de los mercados financieros, y la solvencia de los proveedores privados, para reemplazar a las políticas sociales públicas. Los mercados bursátiles mundiales han estado a la baja durante sesenta de los últimos noventa años, durante los cuales el rendimiento real del precio de las acciones ha sido 0,4% promedio anual en los mercados más maduros como el Londinense (Financial Times 2009c). Desde el inicio de la crisis, las mayores aseguradoras privadas mundiales han visto colapsar el precio de sus acciones, en más de un 90% en varios casos, al tiempo que las mayores han sido en los hechos nacionalizadas, como es el caso de AIG en los EE.UU., o sostenidas mediante enormes inyecciones de dinero público, como en el caso de ING en Holanda. Como resultado de ello los sistemas privatizados de pensiones en América Latina, por ejemplo, están atravesando por un momento de extrema vulnerabilidad y han sido renacionalizados en Argentina. En el caso de Chile, el fondo de pensiones en su conjunto ha perdido más de un 30% de su valor anterior a la crisis, y entre un tercio y la mitad en el caso de los fondos más riesgosos donde la mayoría de los afiliados tiene sus ahorros (CENDA 2009a). Adicionalmente, las mismas aseguradoras privadas que han colapsado en los mercados mundiales se quedan con la propiedad de la totalidad de los fondos de pensiones de los afiliados que jubilan, a cambio de la promesa de una pensión vitalicia, que es la modalidad elegida por la inmensa mayoría. Como resultado de todo lo anterior, Chile se encuentra en la actualidad sin un sistema de pensiones efectivo, y hay una presión creciente para que se permita el regreso al sistema público de reparto, como se logró inicialmente en Argentina y también Perú. Parece importante clarificar que la renacionalización de las pensiones no solo resulta en un aumento significativo de las pensiones de los afiliados. En el caso de Chile, por ejemplo, las pensiones que todavía otorga el sistema público usualmente resultan el doble de las del sistema privado para personas con trayectorias laborales similares; la diferencia es aún mayor en el caso de las mujeres, que representan dos tercios de los jubilados. Adicionalmente, la renacionalización entrega un enorme refuerzo a las finanzas públicas, que resulta especialmente importante en las condiciones actuales cuando el gasto público debe ser incrementado para aliviar los efectos de la crisis. En el caso de chile, por ejemplo, las contribuciones a la seguridad social que actualmente van a parar íntegramente al sistema privatizado el que de inmediato las traspasa a los mercados financieros, representan alrededor de un quinto del presupuesto total del Estado y alrededor de un 30% del gasto público social; ciertamente más que suficiente para pagar todas las pensiones que actualmente paga el sistema privado, la mayor parte de las cuales se han venido pagando con subsidios públicos además. Dicho flujo financiero es sustentable y creciente en el tiempo, En Chile, por ejemplo, las contribuciones a la seguridad social han venido creciendo a razón de 6,5% por año en términos reales desde 1990, mientras el número de adultos mayores crece a menos de un 3% anual. El impacto sobre la distribución del ingreso resulta asimismo significativo, puesto que todas las contribuciones a la seguridad social - que en chile representan un 13% de los salarios - han venido siendo desviadas íntegramente a los mercados financieros. También en parte importante a los mismos largo de treinta años operadores del sistema, los que en el caso de Chile se han embolsado uno de cada tres pesos cotizados desde 1981 (CENDA 2009b). Adicionalmente, han perdido en el curso de los últimos 22 meses casi la totalidad de las ganancias financieras que los fondos acumularon a lo largo de treinta años (CENDA 2009a). La renacionalización de los sistemas privatizados de pensiones significa que este enorme flujo de recursos se redistribuye principalmente hacia los pensionados. Más importante todavía, la crisis ha restablecido la unidad histórica entre los modernos

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Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo mercados y Estados, específicamente en lo que se refiere al gasto público y a la necesidad de proteger y regular los mercados al interior de espacios de soberanía nacional o compartida. Cuando los Estados líderes del mundo fueron forzados a tomar el control en los hechos de sus sistemas financieros colapsados, todos recordaron súbitamente que, lejos de resultar un problema para los mercados, los Estados modernos han sido su condición misma de existencia desde los mismos inicios. En los hechos, los Estados nacionales fueron conformados durante el siglo 19, precisamente para barrer las antiguas aduanas feudales que impedían el libre movimiento de dinero, mercancías y personas. Los mercados modernos en este sentido pleno solo han resultado posibles de modo estable al interior de espacios donde son regulados y protegidos por Estados soberanos. Ambos han crecido juntos. Los Estados usualmente gastan más de la mitad del PIB en los países desarrollados, mientras en economías de desarrollo mediano como Chile no representan ni un quinto del PIB, y en el caso extremo de sociedades muy atrasadas como Haití, en los hechos el Estado no existe. Son en los hechos inseparables, como el huevo y la gallina. Un mercado libre y estable que abarque a todo el mundo, antes de la creación de un Estado mundial que lo regule con eficacia, no es más que la utopía de anarquistas profesores neoliberales. Y ciertamente el sueño de los banqueros, que desean moer libremente sus capitales especulativos de modo de aprovechar cualquier diferencia de precio que pueda aparecer de pronto entre los mercados financieros de, digamos, Tokio y Sao Paulo, obteniendo ganancias enormes de una pasada rápida de compra y venta. La globalización no fue nunca mucho más ni menos que el libre movimiento del capital especulativo. Nunca funcionó realmente en el plano de las mercancías. Chile, por ejemplo, ha firmado TLC con los EE.UU. y la UE, y con casi cualquiera que se le ponga por delante en el mundo. Sin embargo, la mayoría de nuestros socios y ciertamente los más grandes, nunca abrieron realmente sus mercados a las exportaciones chilenas más elaboradas. Aún en el caso de las materia primas, los exportadores chilenos de celulosa a los EE.UU. han descubierto en las últimas semanas que sus competidores estadounidenses acceden ahora a un subsidio ¡del 50% del `precio de la tonelada! En lo que respecta al libre movimiento de personas, bueno, el muro construido por los EE.UU. a lo largo de la frontera con su socio sureño en el TLCAN (NAFTA) habla por si solo. Los países emergentes que se convirtieron en los más firmes creyentes del evangelio de la globalización se encuentran ahora entre los más afectados por la crisis. Los ranking de competitividad internacional compilados por instituciones como la Fundación Heritage pueden leerse ahora al revés, porque los que ocupan lugares superiores son los que resultan peor. Chile. por ejemplo, según un estudio de J.P. Morgan, encargado y publicado por el diario El Mercurio de Santiago el 20 de abril del 2009, es el tercer países de América Latina más afectado por la crisis, y el número 15 entre 170 naciones en el mundo. Esta economía pequeña y completamente abierta, que se veía a si misma como un buen alumno en un mal barrio, se encuentra ahora en la incómoda posición de intentar negociar a mata caballos su incorporación plena al proceso de integración LA que antes había menospreciado. La integración regional, siguiendo el modelo de la Unión Europea, súbitamente aparece como la única alternativa realista para las economías emergentes pequeñas y medianas que necesitan acceder con seguridad a mercados más amplios para competir de modo efectivo en el mundo del siglo 21, que estará dominado por Estados-mercados gigantescos. Construir las instituciones estatales supranacionales que puedan regular y proteger la libre circulación de dinero, mercancías y personas sobre un espacio mayor de soberanía compartida, ha sido validado por la crisis como la única alternativa factible. Ciertamente resultará muy difícil, como siempre ha sido la construcción de Estados, pero al menos no es imposible.

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Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo La crisis ha puesto en tensión también a las iniciativas de este tipo que están en marcha, incluso a la más consolidada de todas y todavía es prematuro afirmar que todas ellas resistirán la prueba. Sin embargo, el iniciar ahora programas de desarrollo masivos dirigidos por los Estados y políticas sociales, ambos a nivel regional, parece una muy buena idea para consolidar y hacer avanzar los procesos de integración en curso y al mismo tiempo estimular la economía en tiempos de crisis. Se trataría de una suerte de Nuevos contratos Sociales Regionales. Incluso en el caso de la integración LA, por ejemplo, proceso que lleva medio siglo pero que todavía no logra superar su infancia, es mucho lo que se puede hacer en estos momentos en la dirección sugerida. Ciertamente, parece el mejor momento para dar un fuerte impulso a las inversiones conjuntas para construir las redes regionales de energía, transporte, comunicaciones y otras, que AL necesitará construir de todos modos. Estas inversiones masivas pueden beneficiar en primer lugar a los países que se encuentran todavía en fases tempranas de su transición, puesto que varios de ellos tienen enormes reservas de recursos naturales. Ciertamente los interesará más aún, asimismo, en participar en esquema de integración. Sin embargo, si el empresariado local puede entusiasmarse con la integración mediante grandes proyectos de desarrollo económico, debe ofrecerse un estímulo también a la gente común y corriente para que adhiera al proceso. Las políticas sociales masivas fueron concebidas inicialmente como instrumentos útiles para promover la adhesión de los pueblos a la construcción de los estados nacionales europeos en el siglo 19. ¿Porque no en el caso de la integración regional que necesitan los países emergentes medianos y pequeños en el siglo 21? En el caso de Chile, nuevamente, parte del importantes superávit que el país acumuló en tiempos de bonanza puede ser compartido hoy para facilitar la integración con vecinos con los cuales este país tiene una larga y reciente historia de desencuentros que deben ser superados. La verdadera llave para una transición más o menos pacífica y ordenada a la emergencia económica es la construcción de Estados fuertes y comprometidos con el progreso de la economía y el bienestar de sus pueblos. Este tipo de instituciones se denominaron Estados Desarrollistas en el siglo 20. Quizás podrían llamarse más propiamente Estados desarrollistas de bienestar puesto que generalmente exhibieron un compromiso dual con el progreso económico y social, y realizaron inmensas inversiones para proveer nutrición, salubridad, educación y vivienda a poblaciones que eran inicialmente campesinos que se encontraban migrando masivamente a las ciudades, las que carecían de todos estos servicios. Las políticas sociales fueron siempre una parte integral de las experiencias desarrollistas. Todos los estados desarrollistas, pero especialmente sus formas históricas más avanzadas, hacen otras cosas también, que no siempre suenan bien en los oídos de los inversionistas extranjeros y los gobiernos de sus países de origen. Realizan reformas agrarias más o menos radicales, por ejemplo, las que no parecen demasiado mal a los países dominantes los que incluso las promovieron en ciertos períodos en ciertos lugares como Asia sur oriental después de la Segunda Guerra Mundial, y en AL después de la Revolución Cubana. Sin embargo, esta actitud positiva se torna más bien amarga cuando sus corporaciones resultan se las que explotan la tierra expropiada, así como los otros recursos naturales. Los Estados desarrollistas también nacionalizan estos últimos, como la forma más efectiva de recuperar la renta de los mismos, a la cual ciertamente tienen pleno derecho. Esto es confrontado generalmente por las multinacionales que operan allí. Normalmente recurren a los métodos más viles, tales como desestabilizar y derrocar gobiernos, como muchos países subdesarrollados recuerdan, Chile entre ellos. Estos son los aspectos esenciales en lo que se refiere al desarrollo. Otros aspectos, tales como el compromiso de los Estados desarrollistas con los mecanismos formales de la

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Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo democracia ciertamente son muy importantes y siempre ayudan cuando resultan históricamente posibles. Chile es un caso que así lo demuestra, puesto que su experiencia desarrollista, si bien fue iniciada por los militares en 1924, fue impulsada luego hasta 1973 por gobiernos democráticos que por lo general adoptaron prácticas de buen gobierno. Sin embargo, otros países han seguido caminos diferentes, y los Estados desarrollistas fuertes se confunden muchas veces con gobiernos autoritarios, de convicciones tanto conservadoras como progresistas. Todo esto contribuyó a demonizar a los Estados desarrollistas durante el siglo 20, los que correspondieron demonizando a su vez a los países desarrollados. Esta fue la verdadera esencia de la guerra fría, junto a la rivalidad secular entre el Este y Oeste de Europa. Una de las lecciones de la caída del Muro de Berlín en 1989 fue que el socialismo real mismo resultó ser sólo una forma más del Estado desarrollista; y generalmente una bastante avanzada, por lo demás. Sin embargo, la principal lección de 1989 fue que mientras el comunismo puede seguir siendo un fantasma, las vibrantes economías emergentes que surgieron en su estela son bien reales y formidables competidores para el resto del mundo y muy especialmente para sus antiguos rivales occidentales. Estas lecciones deberían ser aprendidas ahora, puesto que no es necesario repetirlas en el siglo 21. El caso más crítico hoy parece estar en el Medio Oriente y muy especialmente en los peores demonios de esa región. Aún en AL, sin embargo, una forma del Estado desarrollista que está surgiendo hoy está siendo demonizada en Europa - hasta el Rey de España se permite tratarla con mala educación - y otros países desarrollados. De retruque, su propia retórica y acciones se vuelven crecientemente confrontacionales. Todo esto parece un error muy grande. Los estados desarrollistas generan la premisa esencial y casi nunca explicitada para la operación de los mercados modernos: una fuerza de trabajo masiva, principalmente urbana pero en todo caso liberada de las ataduras del campesinado tradicional razonablemente sana y educada. La experiencia del final del siglo 20 muestra que cuando tienen éxito en completar esta misión, estos países avanzan hacia otras estrategias de desarrollo donde se convierten en mercados emergentes. Todo resulta mejor en la medida que los Estados logran manejar este cambio de velocidades sin desmantelarse ellos mismos. Como conclusión, un Nuevo Contrato Social resulta ahora más posible, porque en la medida que el rol del Estado ha sido revalorizado en los países dominantes a raíz de la crisis, su importancia puede ser reconocida asimismo en la periferia. De este modo, parece conveniente considerar promover estados desarrollistas fuertes alrededor del mundo en desarrollo, especialmente en aquellos países que se encuentran en las fases iniciales de su transición. Los gobiernos de las economías avanzadas así como de las que ya están en plena emergencia tienen una responsabilidad compartida en este sentido. Es lo que parecen haber comprendido las mayores economías de América del Sur hasta el momento, al parecer. Finalmente, debe decirse una palabra respecto de los peligros de la crisis, los que son preocupantes. La humanidad siempre ha sabido que no hay otra especie animal sobre este planeta que se comporte de modo tan cruel y cobarde cuando se encuentra aterrorizada. Sin embargo, fue Europa en el siglo 20 la que le enseñó al mundo que ningún pueblo está libre de esta reacción bastarda, ni siquiera aquellos con los más elevados niveles de educación y bienestar económico. Chile aprendió exactamente la misma lección, solo que en este caso el intimidado agresor fueron los pocos que gozaban de todos los privilegios den este país. Este tipo de reacción puede aparecer en cualquier parte si los gobiernos no actúan con decisión en todos lados. Hoy día, los Estados deben intervenir en forma rápida, masiva, drástica, para regular mercados que están paralizados, distorsionados o

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Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo desbocados. El peligro principal son los gobiernos que no proceden de este modo, por cualquiera razón. Sin embargo, el principal motivo para que los gobiernos se comporten en forma timorata es precisamente la misma que precipitó la crisis en primer lugar. En una palabra, el poder de los banqueros. Martín Wolf, el editor de economía del Financial Times, tiene toda la razón cuando escribe que el mundo puede quedar atrapado entre "el temor de la elite a las quiebras y el hastío del público con los salvatajes" (Financial Times 2009c). no debe permitirse que esto ocurra. Allí donde los banqueros y acreedores predominan sobre los ciudadanos corrientes la crisis se agravará y el espectro del fascismo puede resultar bien real. Este no es tiempo de peleas menores, sino de conformar grandes coaliciones que puedan confrontar la crisis con compasión y determinación. Paul Krugman, el Premio Nobel de Economía, ha escrito recientemente que hoy en día lo que éticamente es correcto también resulta económicamente eficaz. Ello parecer ser cierto también a escala global.

References
Brenner, Robert 1999. Turbulencias en la Economía Mundial. Encuentro XXI-LOM-CENDA, Santiago. Centro de Estudios Nacionales de desarrollo Alternativo, CENDA, 2009a. Informe diario de variación de los fondos de pensiones AFP. www.cendachile.org, visited May 9, 2009. Draibe, Sonia - M. Riesco. 2007. "Latin America, modernising in the threshold of the 21st century", pp. 21-116. in M. Riesco (ed) Latin America, A New Developmental Welfare State Model in the Making? Palgrave -Macmillan, London. Financial Times 2009a. Lex: "Come the recovery." Published May 6, 2009, London. www.ftimes.com visited May 9, 2009. ------------- 2009b. John Authers: "The Long View". Published May 8, 2009. London. www.ftimes.com visited May 9, 2009. ------------- 2009c. Martin Wolf: "Is America the new Russia?" Published May 14, 2009. London. www.ftimes.com visited May 9, 2009. Marx, Karl. El Capital, Libro 1, Chapter 24, pp:646, Fondo de Cultura Económica, Cuarta edición F.C.E. 1966, México Therborn, Göran 1999. Globalisations and Modern¡ties. Swedish Reasearch Council, Stokholm.

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