Reformismo borbónico en América En el s.XVI España fue la gran potencia europea. Pero en el s.

XVII, mientras otros estados como Inglaterra y Francia hacían rápidos progresos, España se estancó y quedó relegada a un segundo plano. En el s.XVIII el trono español fue ocupado por reyes de la dinastía de los Borbones. El más importante fue Carlos III. Con estos reyes se hizo sentir la influencia francesa y se llevó a cabo un intento de mejorar la situación española. Introdujeron importantes reformas en España y América. En el s.XVIII en América predominaban los criollos sobre los españoles. La población blanca era cada vez más americana y menos española. La producción minera, ganadera y agrícola continuó creciendo; el comercio prosperaba en gran parte debido al contrabando. En tanto que España se estaba empobreciendo, América se enriquecía. Junto a los grandes propietarios de minas, haciendas y plantaciones, que fueron los primeros en enriquecerse, surgía el sector de los comerciantes y la vida de los ciudades reflejaba esos progresos. Para centralizar la administración de los asuntos indianos el rey crea la Secretaría de Despacho Universal de Indias, desde la cual un funcionario conocedor de los problemas americanos preparaba las órdenes reales. El Consejo de Indias pierde casi todos sus atribuciones al igual que la Casa de Contratación. Para aumentar la autoridad del rey en América se crean 2 nuevos tipos de funcionarios, los regentes y los intendentes, nombrados directamente por el rey y responsablea ante él. Se les asignan tareas que se quitan a virreyes, capitanes generales, gobernadores, corregidores y cabildos. Para mejorar la administración de los territorios americanos dividieron el Virreinato del Perú, que era el más extenso y difícil de gobernar, creándose dos nuevos virreinatos, uno de ellos el del Río de la Plata. Las primeras reformas se dieron en la actividad comercial y tendieron a hacer más ágil el sistema comercial eliminando gran parte de las restricciones que rigieron en los s.XVI y XVII. Fue abolido el sistema de flotas y galeones (1740) reemplazado por el sistema de barcos de registro. Desde ese momento, los barcos podían realizar los viajes por su cuenta y en cualquier época del año, con la sola exigencia de que se autorice y registre su salida. El sistema de puerto único fue eliminado y se habilitan nuevos puertos para el comercio en España y América, favoreciendo a otras regiones. En 1778, mediante la Real Cédula de Libre Comercio, fue ampliado el número de puertos habilitados para el comercio: 13 en España y 24 en América y las provincias americanas fueron autoridades a comerciar entre sí. Hasta entonces y salvo autorizaciones parciales, sólo se les permitía comerciar directamente con España lo que provocó daño debido a que había productos que se podían comprar o vender con mayor facilidad y rapidez en las provincias vecinas. Hubo medidas que permitieron el comercio con otras naciones aunque siempre en forma limitada. Era una aspiración de los americanos quienes a través del contrabando habían apreciado las ventajas de comprar a barcos extranjeros, mercaderías mejores y más baratas y venderles los productos locales a precios favorables. En 1713, después de la guerra en la que España fue derrotada por Inglaterra (guerra de Sucesión), se firmaron una serie de Tratados (de Utrecht), en el que España autorizó a Inglaterra a enviar anualmente a las Indias un navío (navío de permiso) cargado de mercaderías y le concedió el monopolio de la introducción de negros esclavos en sus dominios. Estas concesiones dieron oportunidades a Inglaterra para aumentar su comercio con Hispanoamérica, no sólo por las vías legales que se habían creado, sino también aprovechándose para intensificar el contrabando. Junto con los esclavos, los ingleses traían mercaderías y de retorno volvían cargados de productos americanos. A fines del s.XVIII, se tomaron otras disposiciones: se autorizó el comercio con los países neutrales durante una de las guerras contra Inglaterra se aprobó la libre introducción de esclavos y se permitió el comercio con las colonias inglesas. Como consecuencia de todos estos cambios en la política comercial española, Hispanoamérica

experimenta un importante enriquecimiento y aumenta su producción y su comercio a cifras hasta entonces no alcanzadas. En sus relaciones con la Iglesia, los Borbones, aun siendo católicos, aprobaron medidas a asegurar su autoridad sobre ella. Por ejemplo, la expulsión de la Compañía de Jesús de España y América, en 1767, poniendo fin a la experiencia de las Misiones.

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