De su mano Por Dimitri Hidalgo A Gabriela Galán. Por toda la dicha que representa.

Llegamos pasando el medio día. Mi recuerdo de Guanajuato, que con el tiempo se estropeaba, de pronto se vio rejuvenecido, tenía aproximadamente 10 años de no ir; ahora iba guiado por la mano de Gaby. El aire limpio que se respira siempre ayuda a la memoria en su tarea de hilvanar el pasado con el presente, después la ruta desde la central de autobuses hasta el centro. Teníamos reservación en un hotel que se ubica en el callejón del beso. Desde que pasea un poco tu mirada descubres en las calles de la ciudad una magia que no la hay en otros cientos de lugares en el país, se siente un vértigo en los ojos al pasar entre esos túneles que por un momento te cubren del cielo, después vuelves a sentir el brillo del sol iluminándote desde ese azul profundo que puede ser el mayor atractivo de Guanajuato. Gaby y yo paramos al taxi en la intersección de dos túneles, justo ahí unas escaleras que te conducen a la superficie y que dan la idea de ser una cascada de luz que se cuela por entre el empedrado de las paredes. Nuestra visita era con motivo del festival cervantino, un evento que tiene mi edad, justa,40 años; siempre me pregunté por qué no había ido, las razones que me daba eran que nada me atraía lo suficiente, que no tenía el tiempo ni el dinero, que había mucha gente; esta ocasión iba a ser algo especial. Se suponía que en esta ocasión iba a estar un violinista excepcional, Fabio Biondi, y bueno, el viaje lo había preparado

visitar recintos. después empezar a ubicar las calles. Definitivamente íbamos a pasar una deliciosa semana. desempacamos. como cualquier vacacionista. esa es la premisa de la que se parte. donde pudimos lograr uno de los primero objetivos. la gente se reúne desde muy temprano con el fin de alcanzar a entrar a los espectáculos públicos que ahí se llevan a cabo. la vida parece tener un color sepia natural cuando vez las canastas. lugar histórico. además de tener una acústica tremenda. los juguetes de madera. así caminamos las veredas. llegamos a la plaza de la alhóndiga. no pudimos dejar pasar esa primera oportunidad. De esa manera transitamos por la avenida Juárez al mercado Hidalgo. los pasajes de ida. que puedes decidir hacia dónde vas y que incluso puedes no decidir y dejar que los impulsos te lleven. a los sonidos se le unen las imágenes de las artesanías con sus colores. las reservaciones del hotel. las enchiladas mineras. la primera tarea de cualquier vacacionista es ubicar los lugares de comida. que tantas recomendaciones nos dieron familiares y amigos. después seguimos dentro del mercado. el cual estaba atestado. recordé también que esa era una de la razones por las que durante tanto tiempo no había querido asistir al festival. Después continuamos nuestro camino. nos tomamos la vida. tomamos fotografías. gracias a la cual parecieran converger todos los sonidos del mercado en cualquier punto de él dónde te encuentres. los boletos. Pronto se acercaba la noche y con ella el primer evento al que iba a asistir .con mucha antelación. las figurillas de latón que semejan al manco de Lepanto. Una vez en el hotel empezamos a instalarnos. todo estaba listo desde que apareció la programación del festival. en esos momentos uno siente que la vida realmente es propia. una nave esplendorosa que con ese techo alto provoca una sensación de inmensidad. puede ser la comida tradicional.

enmarcar mi rostro. pero el daño ya estaba hecho. después de largos. iba–. el frontón. que estaba mal mi reloj y que todavía faltaba tiempo para empezar. nos dirigimos a la taquilla del teatro. Debo señalar. en el hermoso teatro Juárez. El concierto de Angela se llevó a cabo un día antes. . muy largos veinte minutos. lucía maravillosa. cuatro pares de boletos que ya no servían para nada. cosa imposible. Regresamos a nuestra habitación para descansar un poco. fueron amables. tenía un abismo negro en el interior. Angela Dubeau e la pietá. desencajado. los leones. Tantos años de no asistir al festival y hoy que estaba ahí boletos en mano. una violinista de Canadá que tiene su propio ensamble. eventos cancelados o que se habían movido en horario y lugares. sentí que se me caía el cielo de Guanajuato encima. siempre. iluminado de manera magistral.–iba. nadie se acercaba. Hasta ese momento. a tener la sensación de que se me hacía una pelota en el pecho. llena. yo pensé en algún momento que la actividad del teatro se confundía con la gente en la calle. por lo que exigiría un rembolso hasta mi regreso. Llegó la hora. y el concierto de Fabio Biondi Cancelado. en los que parece volver a convertirse nuestra mirada al color sepia. en la taquilla anuncios fatales. sí. que apenas sumaba unas cuantas horas en Guanajuato. llena de un gran vacío a punto de reventar. antes de entrar compramos un café y nos sentamos a beberlo al borde de la acera frente al recinto. En fin las personas encargadas de la atención en el teatro se disculparon con nosotros. no había movimiento. desde que lo vi por primera vez. pues bien. eran como billetes falsos. pero sí. además había comprado mis boletos en la ciudad de México. la estancia. le distingue ese juego de luces que resaltan cada una de sus columnas clásicas. mi pecho empezó a inflamarse. Entonces llegó la hora de alistarnos para el concierto.

entre las tiendas de artesanía que rezagan su cierre en la temporada del festival. El tiempo pasó. parecen ser un nacer nuevo. no sentíamos ni la frescura de la tarde que cedía el paso a la oscuridad de la próxima noche. un clown llamado Jean que fue una delicia verlo más tarde. no era muy temprano pero el restaurante estaba vacío. la plaza San Fernando. la noche avanzaba con su velo de oscuridad. Poco a poco me dejaba arrastrar por esa emoción que sentía. arriba y abajo. la plaza San Roque.desilusionado. quisiera uno vivir siempre de viaje y despertar continuamente en otro lugar. el jardín reforma. guiándome por las calles. quién nunca me dejo la mano. que en esos momentos me parecía terrible y abrumador. un artista . Justamente para esa noche tenía otro evento. se esfuma luego. debió estarlo porque Gaby. desgraciadamente. seguía sosteniéndola. porque caminé junto a Gaby y de la mano las calles. esa que dan las vacaciones y que es tan vaporosa que. no exagero. callejones. me devolvió algo de color a la mirada. era un zombi en esos momentos. un violinista gitano. yo todavía reflejado el sinsabor de la noche pasada en el rostro. la comida la hicimos en algún local del centro. triste. pero tenía algo que me arrastraba a la felicidad. que es un hermoso gigante blanco. y fui llevado como por una brisa. se percibe algo distinto. y como le pasa a todos los días. Las mañanas siguientes al primer día de estancia siempre son diferentes. es una otredad extraña. ligeramente llevado por la mano de Gaby. Finalmente. el desayuno nos llevaría a encontrar un lugar para estar solos. desde donde se veían los preparativos para un espectáculo callejero. se trataba de Roby Lakatos. me guío hasta el hotel. uno experimenta la vida sin un “uno mismo” anterior. la mano de Gaby. entonces después de los rituales de limpieza. anduvimos la Universidad. era ligero y nada se interponía a esa veloz visita.

mi semblante todavía reflejaba ese velo grisáceo que te dejan las decepciones. un virtuoso que con su música acompañó e iluminó los paisajes que vería al día siguiente. esa telaraña negra que vició el viaje seguía extendiéndose. cuando de la mano de Gaby aceptamos ir a un tour que ofrecen fura de la basílica. Al regresar a Guanajuato. la tarde que se fue diluyendo en el transcurso de nuestro viaje se vestía de esa oscura noche que caracteriza a las ciudades pequeñas. cada que no viaja llega ese momento. con la gente siempre en revuelta. Iríamos a dolores Hidalgo. entre llamadas y visitas a los centros de venta de los boletos. El momento de partir. Una vez más la mano de Gaby me guío por los callejones. un movimiento perpetuo. el caso es que tarde una semana entera. Empezábamos a empacar. para que tranquilamente abordáramos el taxi que nos llevaría a la central de autobuses. a la tumba de José Alfredo Jiménez y a San Miguel de Allende. ineludiblemente. pero no menos divertida y llena de hermosas vistas. intenté recuperar los rembolsos de mis boletos. una oscuridad manchada de lunares brillantes. con las maletas hechas y un resuello. las condiciones en la que estoy a hora . El festival continuaría y nosotros nos iríamos.sin igual. no había podido escuchar y ver al violinista que me había convocado al cervantino. sin pensar que pudieran acabarse las baterías o las capacidades de las memorias de las cámaras. para darme cuenta que no los podría cobrar. Tomamos fotos como niños. Sin embargo el destino. vuelve a poner a ese violinista en el programa del festival ¿destino? Pensé que no podría ir a verlo. una revolución sin sentido ni gloria. pero sordo. De regreso en la ciudad. cruel y definitivo. entre toda esa gente agitándose convulsivamente. una visita fugaz.

estoy menos cómodo económicamente. que me incita a olvidar eso pasado y tener otra oportunidad. Ahora de nuevo voy porque hay una mano guía que me lleva. .son otras.