E_sc::t cdtclóo h::::. .

sido posible con la cobboración de LL
FUNDA.CION LUIS CERNUDA DE L\. DIPUTACION PROVINCL.\L DE SE\'lLL'\
y del MINISTERIO DE CULTURA
o
n
19
R
lA

.
Rt 1
CIE
Esta revi;:¡U.l e,s <aiembro de
ARCE. A.suci0.cióc de Revistas
CulrurJks de Esp:1ñ:1.
CONSEJO DE DlltECCIÓN:
Juan Arllonio Tous (director)
lvlanuel Barrios Cas:::-.res (subdirecror)
Franci::;co Pérez
César Moreno
Francisco
© de los
©Er, Revista ele fllosofía 1992
SE-130-1985
ISSN 0213-1668
S .L., Sevilla
Edita: A.
Gr:íhcas Siete Revueltas, Sevilla
José ja ;ier
es semestrai
!vloreno (::tclminisrr:lción)
_1\_rgenrina, 32. 41011 Sevilla
12345 4l080 Sevii!a
SUiviARIO
"El más ÜK[Ltier.ante de codos los huéspedes"
NÚMERO MONOGR1\FICO DEDICADO A FRIEDRICH NIETZSCHE
Remedios Á V1LA. CRESPO
transualoración_
La filosojla como búsqueda de !a salud
Manuel BARRIOS CASARES
Los de la virt-ud que hace regalos
Giuliano Ct\.lv!PIONI
Las de la íiheración en la filosofía de Nietzsche
9
35
57
99
Felipe JVLA,.RTÍNEZ lVLARZOA
E! tiernpo del eterno retorno
Diego SÁNCHEZ MECA
Perspectíuas actuales de del Uebermensch nietzschecmo lll
TRADUCCIONES E
Frieclrich NIETZSCHE
IJV.OHi./ntJ.J (1869)
Traducción y presemación ele A11drés Sánchez Pascual
Frieclrich NIETZSCHE
Nietzsche contra lY'agner_ Documentos de un psicólogo
Traducción, presentación y notas ele Manuel Barrios C1sares

COMENTARlO Y RESEÑAS BlBUOGl\i\FICAS
COI'vlENTARIOS
Lo de Nietzscbe
RESEÑAS
157
177
221
1''-

269
lviONOGRÁFJCO DEDICADO A FRIEDRICH NIETZSCHE
un pasado ideal e idealizante. Con ello el poeta afirma, por tanto, la
universalidad de íos temples lírico-musicales para todos los Iiempos,
e. d., da un paso en dirección a la música absoluta.
El límite de la música absoluta está en eso: en no dejar de ser
música de ocasión, e. d., se supone que determinados estados ele
ánimo que son musicales y otros que no lo son. Se consideraba como
norma el estado de ánimo en que el ser humano canta.
Así se obtenían dos mundos yuxtapuestos que se alternaban
más o menos, de suerte que el mundo del ojo desaparecía cuando
comenzaba el mundo del oído, y al revés. La acción servía ún:icamen-
te para llegar a la pasión, y la efusión del volví:! a hacer nece-
saria una nueva acción. La consecuencia lógica de ello era que no se
buscaba la mediación entre esos dos sino su neta contrapo-
sición: una vez que se le habia demarcado su reino al ánimo, también
el encendimiento debía hacer valer ahora sus derechos; Eurípides
introdujo en el la dialéctica, el tono de la sala de juicios.
Vemos aquí la enojosa consecuencia lógica que de ello se sigue:
la música y la acción, el intelecto y la
voluntad son cada una de las partes separadas se atrofia.
drama musical de los antiguos surgie-
ron la música absnh:ta y el drama de familia.
50
Unidad del poeta y el compositor. Dado que tenernos un media-
dor entre nosotros y la Idea (eso que los católicos llaman un santo,
un clásico), nuestro tiempo sería el primero en estar capa-
citado para tal unidad si no hubiera qued:1do aterroriza-
do por la irrupción ele esa codopocleros:J. fuerza natural y no tratan
de quirarse de encim;:¡ su miedo produciendo un ruido de coribantes:
el santo vive y muere desconocido, cierramente, ¡mas clep a la
ricbcl un recuerdo comnoveclorl
176
FRlEDRlCH NIETZSCHE
NIETZSCHE CONTRA.
Documentos de un psicólogo
Traduccion, presentación y notas de !Han: teZ Bar!! os Casares
PRESElYTACIÓN
Dentro del conjunto ele obras del último elaboradas por
Nietzsche a parTir ele la primavera de 1888, en de la gran
cosecha", en medio de arrebatos de inspiración y de fuenes tensiones
anímicas que (peo que todavía no sor; s:c mELs síntoma de
ello) la euforia ele Turín y su definitivo huccbniento psíquico, el
escrito Nietzsche contra \-Vagner ocupa sin lugar a dud::cs un lugar
muy peculiar, dadas sus caracrerísticas
1
porqne no se trata
propiameme de un nueva obra de Nietzsche, sino de una recopila-
ción de textos pertenecientes a varios de sus lóros y en lo:'
que ahora re:J.liza una seTie de modificaciones, omisiones, añadidos y
demás correcciones tanto estilísticas coGo de contenido. Segundo,
por los motivos específicos que le a preparar esta antología
antiwagneriana. Pues si bien en toda la licenria ele este
período se hace cada vez más !;¡ necesidad qt:e
siente de "ponerse en claro", de aclarar posihles en torno a
1: Los datos relativos :1 las circunstancias biográficas y J. la génesis de b obr:.1 h:1n
sido extcúclos princip;Jlrnence del rr:1h:1jo de Curt Paul Janz, Friedrich
LVietzsche_ .BiogrojTo Cf·;Iadrid, _Alianz::t edirnr-L::!), -vols. 3 (Los diez arlo::; dPl j!l(!snftJ
errarzte) y (Los aiios de traducción de j::.cohn lvluñor: e Isidoro
Reguer:t, Evf:1drid) Alianza, 1985 y 1987; así con1o de b Crónica efe !a de !Vict::::-
sche, vol. 15 de la Frz'ecirich LViet:::sche .S'itn:.'Ifcl1 C w·erke) J(ritisc:be 5'tudic?&n:tsgohe
(=KSA), lYlünchen-Berlin, drv-de Gruytcr, 1980, a cargo de Ginrgio Co!li y ;\tf::lzzinc
i'viontin:Jri, que ::t su vez se süve de ést.:1 y ;·¡pnrr2ciones de
177
IRWUCCIONES E INÉDITOS
su pensamiento
2
y, al mismo üempo, de llegar a un público más
amplio e influirle, en !Vierzs"be contra Wagner dicha pretensión se
y adquiere unas connotaciones singulares, que arrojan un
significativo saldo de cara a una comprensión más exhaustiva de su
última filosofía.3 Como en gran medida ello se debe justa-
menee a los motivo:o que están a la base de la génesis de la obra Y
que, por tanw, merece la pena recordar ahora.
El Caso Wagner, ese mro gran documento del antiwagnerismo
a mediados de septiembre de 1888.
depositadas en él por Nietzsche y a
que la primera edición se vendió casi de irunediato, el libro no había
2:
y no sólo en lo a Sl.l teórica, sino también en sus <-lLtitudes Y
reh1ciunes ruí pueJ.e comptGL:..Lrse en su carta a fliJ.l\vLdJ. von Lvleysen-
burg dei 20 de octubre ele 1888, en l:l que Nietzsche fuerza la ruptura de sus rela-
civc1CS con ac:uelia vieja a cauoa de la predilección de ésta por \Vagner:
··Poco a poco ite rvu1plendo Gl.si todas n1is relactones hucnanas por repugnan-
cia a que se n
1
e tvtne y01. J.lgu dLSLlr:to lo que soy. Ahora está usted en la lista.
DesJe hace e;)cr:c.Jo, para que al venga usted a n1ani-
honLtda e ingenu<.unente, cacb una ele sus palabra:)" (. . .) ¡Aclá-
rese, por fin, entre \Vagner y Nietzsche!, (Frieclrich Nietzsche, Sürntiicbe Briefe. Kri-
iiscbe a cargo ele G. Colli y M Mvminari, München-Beriin,
cirv-dc Gru.ycer¡ 1986, vol. 8, pp. 457-8).
cr.::.sLdnte, p1cciso tener en cuentJ adernás en este punto el impor-
LHLLC: papel pvr el nuevo C. G. quien inf1uyó de modo
en tas decisiones de Nie[zsche sobre la secuencia de publicación de sus
obras. Entre otn.J;:J en favor de tal conslderación, Janz aduce la _carra de
N
3
urnarl. ... '1 ::1 Franz Overbeck, del 21 de febrero de 1889: "Cuando et Prof. Nietzsche
rae b úlLl.au v·cz de 1886], le lnvité a escribir. ances de lJ. iJUiDt.lcauuJo
de su .otlg.L:n.cs pequeños opúscuios, bara[OS de lanz:tr, en lo que
se reLc:re a su obra capical; él aceptó b iclea de lnrnt::di:uo Y n1e
aseguré que b llevarla ;.L cabo. No creo que sea apenas necesario justificar ::thora
oue con ello pensé en el \Vagner", aunc.1ue tnás bien er:tn del tipo
clel Jc tos que en. tnienr.es. Es un h.echc en contr:l qLLe
el "CJso \'V'ag:ner" ha revtt:.llizado el interés por el profesor
L-üeLzsd1c en..__ :::.sí canto el de ios ídolos" no hará
rnenos en otra::; esl'eras. rnejor se ntanifiesc.t esto es en b buen:1 situJ.ción
t:LOo.úuüca de L..L e._itrvti...;.: .. (ClL:tdo por ]:.1nz, op. cit. vol. 3, p. 513 ).
178
Friedrich Nietzsche· tYietzscbe cotztra
obrado el efecto deseado: el sentido más hondo de su apasionada y
desgarradora polémica con Wagner, su lugar específico en el contexto
general de la tarea de transvaloración de todos los valores, continuaba
siendo una incógnita para sus contemporáneos.
4
Y las reacciones de
incomprensión no se hicieron de esperar. Por supuesto, Nietzsche
contaba de antemano con la animadversión de personajes como el
furibundo wagneriano y biógrafo del maestro, Richard Pohl, quien se
apresuró a replicar con un ataque frontal ad horninent ritulado "El caso
Nietzsche, un problema psicológico", en el que prácticamente se limi-
taba a acusarle de celos de músico frustrado disoaratando sobre el
falso supuesto de la existencia de una ópera' en tiempos
por Nietzsche y criticada por Wagner como único motivo real de la
ruptura entre ambos. Menos podía esperarse, en cambio, la discreta
acogida que su escrito tuvo por pane de Ferdinand Avenarius, ediwr
por aquel entonces de la revista Kunstwart. En el mismo número en
que Heinrich Koselitz -su fiel Peter Gast- reseñaba el
libro, Avenarius venía a comentarlo en términos tan poco favorables
como los siguientes: "Es un hecho declarado el cambio de sensibilidad
de uno ele los más destacados, quizá el más destacado, de los "wagne-
rianos". Si éste nos hubiera hecho, tranquila y objetivamente, una
exposición de las razones que inv:tliclan sus r:1zones ::interiores -no
podríamos hacer otra cosa que agradecérselo: más improbablemente
porque nos convenciera, más probablemente porque nos hubiera pro-
porcionado ocasión para el análisis agudo, en orden a la
Tal como se nos presenta el escrilo, aparece casi como el regalo de un
folletinista muy ocunente, que juega a las gnndes ideas .. 5
De este modo, Nietzsche pudo tomar conciencia bien pronto
de cómo, de cara a la opinión general, su intempesrivo escrito
4: Senrido que tvi:..tzzino i'vlon[inarl subray:J y slntetiz:J. ele b rnanera n1{is pregnar:te con
estas · "No se debe olvidar lo aoünJ.cionail,SC:.t, anügernt.ínico, ron1inxi-
,_::o, anti-:1nciserüüíco, antirucL..tfísico, :lnEi-lrracionalisc:.t., antin1ícico
(e.d., ;.1ncijesuüico') de la lucha J.nri\V:.lgneri;..lna de Nierzsche-. ((v[or:;tütari, 1Vietzsche
lesen, Berlin, de Gruyl:e<', 1980, p. 53)
5: CiLado por J::tnz, op. cit., Ili, 526.
179
TRADUCCIONES E Ii\ÉDJTOS
pasaba por ser el fruto de una repentina conversión por parte del
que hasca entonces había seguido siendo, a ojos de la mayoría, un
ferviente admirador de la música de Wagner. Toda la intensidad de
la crítica nietzscheana quedaba así rebajada, en la misma medida en
que, desconociendo la evolución de sus ideas, en particular por lo
referente a esta cuestión, se la malinrerpretaba poco menos que
como expresión de una súbita apostasía y de. un improvisado
ataque. Nietzsche comprendió entonces que había de aducir pruebas
de lo conrrario, pero en su precipitación y vehemencia en deshacer
el equívoco erró en sus cálculos de cómo llevar esto a cabo. Decidió
en principio que lo mejor era que no fuese él mismo, ni tampoco,
claro está, sino una tercera persona quien se encargara de
ello, y escogió para tan delicado asunto al crírico de ane Carl Spiue-
ler, a la sazón reconocido adversario de la "música del futuro", que
acababa además de escribir una carta felicitando a Nietzsche por su
trabajo y había manifestado su coincidencia con los gustos musicales
de éste en un artículo publicado el 8 de noviembre en el una
revista ediracla en Berna. Nietzsche se apresuró, pues, a escribirle el
11 ele diciembre, ya con la mente puesta en la edición ele una reco-
pilación de sus textos:
"Quiero hacerle hoy una proposición a la que le ruego encare-
cidamente que no se niegue. Mi lucha contn Wagner ha fracasado
porque nadie conoce mis escritos: de modo que el "cambio de sen-
sibilicbcl", como se expresa Avenarius, por ejemplo, pasa por ser
algo sucedido al mismo tiempo, más o menos, que el ''Caso
w·agner" De llevo luchando ya diez años. El propio Wagner
era quien mejor lo sabía-: no he enunciado en el "Caso Wagner"
ninguna proposición general, ele orden psicológico o estrictamente
estéüco, que no expuesto ya con la mayor gravedad en mis
escritos anteriores. estas circunstancias, para avivar la cuestión
al m:S.ximo y lievarla ahora otro
escrito ele i:J. m i.s1Tu presenración y que el "Caso \Vagner",
que se componga sólo de ocho trozos graneles y cuidadosamente
entre mis bajo el título "Nietzsche contra \Vagner.
Doet.tJnemos sacados de las obras ele Nietzsche". Estimado señor,
180
Nietzsche comra Wagner
usted es el que ha ele y escribir cm
una auténtica declaración de guerra,.6
que sea
Como sucede con otros muchos juicios vertidos por Nietzsche
en su intensa correspondencia de estos meses finales de 1888, su afir-
mación de que El caso n.o añade nada sust:1.ccial a lo expues-
to por él sobre este asuc.to en ser m:ltiZJ.-
da. Hay al menos un aspecto en el que El caso tV:11gner
representa un avance respecto a tratamientos de la cuestión:
el del establecimiento de una ímima corre!:J.n.ió.r:. e.r:.tre
hegelianismo, o, si queremos ser más
y
Hegel son interpreraclos aquí en Et:nción de las que
de sus respecüvos pensamienros realiza la época, y por tamo poseen
más bien el valor ele mecifora y síntoma de ést::t), el del reconoci-
miento de la connivencia entre romJ.;;ticisrr.c y
modern:::Js dentro de una única din:S.mi::::a nihiLsta. El paralelismo
trazado ahí entre las posiciones hegeliana y wagneriana -al cual
sólo habb aludido antes, ele pasada, en un par de ocasio-
nes
1
- se conviene ahora en una ele las cl::t ves ele la
dimensión filosófica ele su controversia con Wagner, y lo hace justo
en esa época en la que Nietzsche retoma a la temática de El ·nací-
miento de la tragedia, reformulJnd(>b sensiblemente: retorna al arre
como tarea ele afirmación vital comra la décadence y como actividad
6: Cit3 n1os ta cart:::t por la traducción de J. e L Reguera que aparece en Janz,
III, 526-7, rescituyer>.do ::tl texw las CL'rsivcts er, r:;se al trahajo de edición crítica cíe
Colli y Monrinari, KGB, voL S, pp. 523-4.
7: Sóio bentos referencias, un2 en el 99 libro segt:r:dc de
Lil Cayct Ciencin: \X
1
:1gner se ha cie-j:do pnr Hegei ,::[e
su vid:1; después, ha vuelto a h::tcer lo n1ísn1o sus a panir de
la doccrlna de Schorenhauer y cornenzando a form:.d::tr:c;e a sí en. té:-minos
de ·'vn!unt:ld", "genio" y "cornp:Jslón" .. (KSA, 3, 455); y otra en el :1fc-Jri·;n1n ::Ui/+ de
1Héts a!lá del Bien y del idai: "Los ex[ranjeros se detienen, y ::::r:;ídn'S,
:1nte !os enigrnas que tes p!an[ea la conrr·ldic-:'lr::-. y en el fondo
de! a[rn:l a!e1T1ana (n;..Hur::deza que Hegel redujo a sisten1a, y Rich::n-d
\V':.1gner Crltirnarnt""nfe codavtJ. :1 de Ar.dré.s S:lnchez. Pascua!,
Maclricl, Alianz:l, 1972, p. 198; KSA,
TRiWUCCIONE'S E J!Y'ÉDITOS
(oost)metafísica. A tal fin, al mismo tiempo que trata de recobrar todo
aquello que pudo constilurr su "Primera transvaloración de todos los
valores", lucb.1. por desembarazarse defi.nitivar:aente de los perturbado-
res de de desde el postulado transfe-
noménico de un l!nc.> hasta la hipmeca romámica del
Las anotac:iones para la obra proyectada bajo el título de La
recuge:1 testimonies de su litigio con
mientras que este escrito -como luego Nietzsche
se concenua en su otro gran adversario.
Hecha, pues, esta salvedad, sí que puede considerarse por lo
demás que, en los .documcmus sacados ele las obras ele Nietz-
sche· Avenarius, Pohl y otros, que su polémica
con \vagner venía y que los términos esenciales ele la
misn1a no Labían una repentina y caprichosa varia-
ción. En ia misma cana antes referida, Nietzsche indicaba ya a Spitte-
ler qué e. el., qué pasajes ele sus obras eran los escogi-
dos par:1 clen.:ost.rar estos Se trataba empero de una primera selec-
ción, que no serí:l la y que pergeñada en una de
sus m1::.ivas del día amerior a F. Avenarius, en la que por una parte
agradecb a no sin cierta ironía su crítica, pero por
ocra le reprochaba el n.o haber sa!Jido reparar en lo esencial -«die
8:
9:
y Cúllldnicárselo a sus lectores
9
La selección propuesta por Nietzsche en su carta a er:1 la siguiente: L Dos
amfptJdas (Gaya Cic:".cia, pp. 312-16) 2. Un arte sin (Humano, demasiado
ltULL..lnu, 76-78) 3. (iiL.¡nano, toinO 21 62-6LD 4. Lo espressivo a toda costa
(El Cl1ninante y su p. 93) 5. YVagnet: actor y ndt-ht ntús (Gay:l cienciJ, pp.
cr Fraticia ,)Les allá del bien y del mal, 220-24) 7.
(Genealogía de la mor::ti, pp. 99-105) S. Ruptura de
ciernasiado hu:nano, con1o 2, prlJlogo, pp. VII-
V1II) De c::st:J. : ','..:Lh:.l :1 ,:h:: h.1s en un:.1
NEeczscbe un par de pasajes e incluyó otros en la
versión Cfr. T.1LL.L con ios sucesivos planes de edición.
KGB 8 517-8. En esu carta, a la que h:.1 CJ.lificado de vercbder:.l
de .'i y:J .... 0 textos --nut::ve ciGlS- en los que puede
b corrupción de Bayceutb .. , la ,:Ji2>put:l entre una
182
Friedrich Nietzsche ;Vietzsche contra rVagner
No obstante, Nietzsche se arrepintió ele inmediato de la idea ele
recurrir a terceros para dilucidar la cuestión, escribiéndole el 12 de
diciembre a Spittler su cambio de parecer y su decisión de publicar él
mismo el texto, aunque ya un nuevo equívoco al respectO había sido
sembrado, puesto que Spitteler interpretó todos estos vaivenes como
un intento de manipular su persona.
10
No acabaron ahí, sin embargo,
las dudas de Nietzsche sobre la conveniencia de publicar esa aclara-
ción, ni sobre cómo y cuándo hacerlo. Las indecisiones, los cambios
de planes fueron constantes: Nietzsche pensó inicidlmeme en postpo-
ner la publicación de Ecce homo en favor del nuevo
enviado a Naumann el 15 ele diciembre, y así se lo hizo saber a Peter
Gast al día siguiente
1
\ pero cuando a los pocos días recibió de su
editor las primeras pruebas ele corrección de Ecce homo, volvió a
modificar sus planes ele edición, comunicándole entonces a Kóselitz
el 22 de diciembre: "No vamos a imprimir el escrito "Nietzsche contra
··nawralez;:¡ dionisiaca· y la de un .. décadent·, dura ya desde 1876. Ademis de La
gaya ciencia, 312ss., encontrarnos ahí !as s1guíenres referencias: deJna-
sütt.-fo bunu.Jno (escri[O hace n1ás de diez :.tños) 2, 62ss. décadence y bt::rnintsrno en
el estilo de Wagner; 2, 51: su sensualidad neurótica; 2, 60: barbarie rítmica; 2, 76:
catolicislnO del sentüniento; sus "héroes", fisioiógicarnence irnposibles). E! canúnan-
te y su sornhra, 93: contrct lo espressivo a coda costa. Aurora, 225: el af(e de
Wagner para falsear en música el dolor Gaya ciencia, 309: Wagner actor, también
como músico. 110: Digno de admiración en d refin:ctEicnto del dolor sensual. iY!ás
a!!ú del bien y de! tnal, 221: Wagn-.:::r. pertenectente o! París enferJno, p1cpldn1entc
un tardo-romántico fr:tncés como Delacroix, corno Berlioz, todos ellos con un
fondo de i.ncur:tbtliUad ;1 b base y, por consiguiente, fan:iricos de b expresión··
(idem).
10: Víd. KGB, 8, 525 Pan b reacción dé Spitteler, cfr )cmz, op. cit., Ill, )27-8 y IV,
docun1enEo nº 12.
11: KGB, 8, 527: "Ayer envié :1 C. G. Naun::::tnn un n1:1nuscrito que h:ay que pubLicar
lnrnedi2tainence, por w.o.co, antes que ,.fcce hotno". i'lo encuentro [raduC(Or pJ.r::i
,,Ecce": 2sí que J.Ún debo rt:[rasar !a tn1prestón unos n1eses. A f1n de cuentJ.s, no corre
prisa. - Lo nueuo k va :1 gus[ar -LLSt•.::cl tarnbién aparece- ¡y cón1o! Se Licula JVietz-
scbe conEra l.\?úgner: Docurnentos de LtCl psicólogo. Se crau. esencia!rne:tte de: una
car:..tcr:eriz::-tción de r.utJ.ij:.:cdd.), en la que be una serie de pasajes ele tTUS
escritos anteriores y de ese n:oc!o he cbdo un:1 contraparrida rnuy seria ::d "C:.1so
\Vagner". EUo no t:::.s óbice parJ que tos :.:letnanes [raudos en. db con r:naicbd
183
TRADUCCIONES E INÉDITOS
Wagner". El "Ecce" contiene todo lo esencial también a este respecto.
La parte que, entre otras, recuerda al maestro "Pietro Gasti" ya está
incluida en "Ecce". Quizá inserte también la canción de Zaratustra
es decir: "De la indigencia del más rico"- como interludio entre dos
a parta dos fundamentales" .
12
Tampoco en esta ocasión la advertencia a Naumanri llegaría a
tiempo, la celeridad del editor obligaría de nuevo a Nietzsche a recti-
ficar sus planes sobre la marcha y, aun a pesar de insisür por última
vez el 2 de enero de 1889 en su renuncia a editar la obra, los aconte-
cimientos, junto con la crisis, acabarían precipitándose. Cuando el 8
de enero Franz Overbeck encontró a Nietzsche en su habitación de
una pensión turinesa, sumido en las primeras ünieblas de la locura y
rodeado de montones de papeles que ya no era capaz de descifrar,
entre éstos se hallaban las primeras pruebas de imprenta de Nietzsche
contra tFagner. Lo. obra aparecería publicada por primera vez ese
en una edición privada, y más tarde sería dada a conocer
al en 1895, dentro del octavo volumen ele la Grossoktauaus-
gabe. Hasta las decisivas aportaciones de Erich Podach
13
y la apari-
ción de la Kritische Gesamtausgabe a cargo de Cclli y Montinari, las
sucesivas reediciones hechas desde 1899, incluida la de Karl Schlech-
ta Hauser, 1954í6), se atuvieron al cexto de esta edición de

espai\oi:.1 --el escrito (unos tres ptiegos) es extrern:lda1nence antict!ernán" Result:1
sugestivo prt:gunt::use en qué n1edlcb b "Jnaldad española .. a la que Nietzsche alude
en su cart:t no hct pcocur::rdo expresarla ya en el título rnismo de la obra, que es
r:ürnentc el de "Nietzsche co,ntra Wagner", así escrito, en la fórrnub btina en1pleada
par::t incoar procesos judici::tles, coincidente coo b expresión en cascellano¡ y no
,,Nietzsche ,gegerl Wagner", con1o se diría en alernán. En es<1 c::tn::t, Nietzsche introdu-
ce aden1:.'is un juego de dcJbles secrido.s propó:-;ito de una f.eferencL::.t previa a b
opereca española de Federico CLueca, aLa gran vía .. : "Este nuevo escrito quizá
muy leído, debido a la curiosidad que ha suscitado el "Caso \Vagner" como
::thora no escribo uns. en la que yo no rne rnue.stre :1 b tuz por cornpieto,
ancf:cs;s de-p_.,-icr5!ngc es yJ., er: deftniciva, ei carnioo .. t "=:ntenderrr.e - l:l gran
.. " (ihid. 528).
KGB, 8, :·AS-6.
13: Erlch F., Friedrich 1Vietzsche \Verke des ZusrJrnmcnhruc:bs. He1delberg,
\Voifgang Rocbe, 1961.
Friedrich •
l\fiet::sche contra
versión original: se
1895, que difiere en puntos
omitió el capítulo titulado
, así como los poemas
"Venezia" conocido como ·Canciór de góndola"), con el que
concluía dicho capírulo, y "De la del más que debía
haber ido situado al final del libro. Pero a diferencia de mras mutila-
ciones y falsificaciones sufridas por los teA.rtos nierzsche3nos, la
menos escabrosa, de estas omisiones
Nietzsche a Kóselitz que citábamos más ya que los fragmentos
suprimidos en la edición de 1895 a los que en ella se
mencionaba como objeto de un traslado al otro libro enton-
ces en prensa. Claro que lo que Nietzsche argumentaba ahí era única-
mente que Ecce homo podía recoger esos textos éltm en el caso ele
que, corno al fin había decidido, no se publicara Nietzsche cnntra
, !a obra que les incluía. Pero en absoluto daba pie al proce-
der e_clítorial seguido, como si lo resuelto por él hubiese sido svprimir
tan solo esos pasajes y publicar el resto.
De esta carencia fundamental se han venido resintiendo igual-
menee las diversas traducciones que en nuestro país se hicieron de la
obra, desde las de Luciano de Mantua 0904) y Pedro González-
Blanco (Valencia, Sempere, 1906) hasta las ele J E. de
(Caro 1930) o, inclusive, ía ele Eduardo Ovejero y Mauri
AguiJar, 19_32), basada en la edición de Króner y _en la
Esta es, que sepamos, la primera vez que se
en castellano este escrilo un escriw
en el que, como ya indicamos ames, Nietzsche muestra, en sus
propios rexros, la genealogía cte .su En ello reside el
cieno moclc> ele la
n1ayor inceré.s y atraclivo esta nacida en
obsesión del último Nietzsche por afroncar una ,.
renEe pregunta con la que .
otra vez esa insis-
Ecce horno: .,;se
me ha entendido?, A su manera, Nietzscbe contra Vvagner es
comempbdo sola y exclusivamence desde el prisma
ele su oposición a . Las duelas de Nieczsche sobre si
?ublicar con ancelación uno u otro libro no hacen sino s1; hcl yar este
mcEno paremesco desde un punco cie visea extrínseco. Más
mente, aúaclir: si bien es cierto ---como ha moscrado
185
TRADUCCIONES E INÉDiTOS
Mazzíno Montinari y ha reiterado con todo lujo de detalles Andrés
Sinchez Pascual en su estu.dio introductorio a la obra en cuestión
-que, en última instancia, El Anticristo acaba recogiendo para
Nietzsche todo el conceLido de la de todos los
valores -o sea, de S'Li Hauptwerk-- en otro sentido no
menos decisivo, a nuestro juicio, Ecce Homo y Nietzsche contra
\.Vagner constituyen asimismo otras tantas facetas de la transvalora-
ción, que no se e:o::Iictarr:er:t.e en el terreno pero
que tampoco permanecen sin mis ajenos a él. Tal vez sea sobre
todo por 1Eoti\ o por lo que merezca la pena leer ahora
este texto con la r:.1ü:ZldJ. acema, en ese arte de buen leer,
que Nietzsche de la y quiso también como
clesEino para los escricos de la filosoLa.
186
Friedrich Nietzsche
Nietzsche contra Wagner
Tabla de Sucesivos Planes de Edición de
Nietzscbe contra Wagner
10.11.88
11.12.88
12.12.88
(A Avenarius)
(A Spitteler)
(W II 98)
FW370 F\'V 370
FW 279
VM 144
YM 171
FW87
VM116V
w 144
FW368
VM 134
WS 165
YM 134
YM 171
WS 165
ws 165
]GB 256
VÑf 171
M 255
GM, ID, 2-3
FW' 99
FW368 MAt\1, II,
FW370
Prólogo, 3-4
FW87
]GB, 254,256
MAM, II, Pról, 3-4
FW, Pról, 3-4
-l<: En negriL'l se tndic:1n 1os textos iacluiclos en la definüi v de L'f';v". Las
obr:.1s de Nietzsche son cüacbs conJonne a las abreviJ[Ur:J.s de b A>iti:;;c:be Ges<-Lnttt:zLlS-
gahe. Salvo los dos aforismos de FW exc!uiclos (279 y 99), ei plan del 12 ele diciembre
de responde casi cxacc.lrnen[e al contenido y :1l orden deLrliLivu ck l) ....,Ll¡Ju:Jición
ele Nietzscbe contra \í7agner, en el que se :cñaden los 269 y 270 de JGB. e1sí
como los versos del final del aforismo 256, y se recuperan los pasajes ele GM. m 2 y 3
señai;1dos en b carta a Spicceler.
187
1
1
Nietzsche contra
!
agner.
Aktenstücke emes Psychologen.
Von
Friedrich Nietzsche.
LEIPZIG.
Ycrlag ;on C. G. Nuumann.
¡33<).
5
FRIEDRICH NIETZSCHE
NIETZSCHE CONTRA WAGNER
Documentos de un psicólogo
Prefacio
Los capítulos siguientes han sido seleccionados en su conjunto,
no sin cautela, de mis escritos anteriores -algunos se remont:J.n a
1877-, acaso aclarados aquí y allá y, sobre todo, abreviados. Leídos
uno tras or.ro, no dejarán duda ni sobre Richard
somos anripodas. Con ello se otra cosa:
10 por ejemplo, que éste es un ensayo para pero no para
alemanes .. Yo tengo mis lectores en todas partes, en Viena, en San
Petersburgo, en Copenhague y en París, en Nueva York
-, no los tengo en el país chaLO de Europa, en .'\lemania ... Y quizá
tendría que decir también una al oído de los señores italia-
15 nos, a quienes amo tanto cuanto yo... t::tndem, Crispí ...
20
30
Triple alliance: un pueblo inteligente no hace nunca con el "Reich"
sino una mésalliance ...
Friedrich Nietzsche
Turin, Navidad ele 1888
Dónde siento admiración
Creo que los artisras desconocen a menudo es lo que mejor
pueden hacer: son demasiado vanidosos para ello. Tienen puestas sus
mientes en algo más soberbio ele cuamo parecen serlo esas pequeñas
plantas que, nuevas, raras y saben crecer sobre su suelo con
genuina Aprecian ele :nanera superficial lo que en definiti-
va constituye lo mejor ele su y su y su amor y
su entendimiento no son del rnismo rango. He aquí a un músico que
más que otro músico CJfra su maestría en hallar los ronos del
reino ele !as alrr!as doliemes, y aun en prestar
lenguaje a la muda miseria. Nadie le iguala en los colores dei otoño
189
TRADUCCIONES E INÉDITOS
tardío, en la felicidad índescrípliblemente conmovedora de un último,
brevísimo goce; conoce el sonido para esas arcanas e
iilquietantes mediacoches del alma en que causa y efecto parecen
sacados fuera de y donde, en cualquier instante, algo puede
surgir "de la nada". Con rn.ayor que: ninguno, crea desde el 5
má; hondo sustrato de la feiícidad humana y, por así decirlo, desde
su copa vacía, donde, en buena y n:ldla hora, las gotas más ásperas Y
amargas se escancian junto a las más dulces. ese fatigoso
deambular del alma que ya no es capaz de saltar ni de. volar, ni tan
siquiera camin::té; tiene la müJ.da del dolor encubierto, del 10
comprender sin consuelo, del despedirse sin confesiones; como
Orfeo de toda secreta es superior a cualquier otro, y por
mediación suva se han añadido al arte muchas cosas que antes pare-
cían inefable; e incluso indignas clei arte -por ejemplo, las cínicas
revueltas ele las qc,e sólo es cap<1Z el que sufre, así como un sinfin ele
diminutas y cosas del alma, por así decir, las escamas
ele su nacuraleza anfibia; ciertamente, es el maestro ele lo diminuto.
Pero no serlo. cL·ftLLer m;;is bien los graneles muros
y las pintura.,; murales atrevidas! ... No se da cuenta ele que su espíritu
posee otro gusto y otra inclinación -una óptica contrapuesta- Y de
que por encima de codo gusta de sentarse quedamente en los rinco-
nes ele los edificios en ruin,c.,;: allí, escondido ele sí mismo,
pima sus auténticas obras maesrras, que son todas muy breves, a
menudo ele un único compás, -sólo quizá exclusivamente allí,
15
20
-r
se hace y perfecto.- Wagner es -)
alguien que ha subdu -tal es su rango de privilegio
sobre los demús rnú:oicos.- Yo adnüro a \X/agner en wdo aquello en
lo que él se pone en música a sí mismo.-
hago
Con ello no dicho que yo tenga por sana a esta música,
al nwnos ::üli donde habb \'Vagner. Mis objeciones a la música ele
Wagner son fisioiúgicas: ¿para qué clisfnzarlas bajo fór-
mulas estéticas? La estética no es cienamente otra cosa que una
190
30
Friedrich Nietzscbe
1Vietzsche contra
fisiología aplicada. - Mi "hecho", mi "Petir fait vrai>, es que ya no
respiro bien cuando esta música obra su efecto sobre rrú; que de
inmediato mi pie se pone malo y se revuelve contra ella: pues tiene
necesidad ele cadencia, de danza, ele marcha -al compás de la
5 marcha imperial de \'Vagner, ni siquiera el joven emperador alemán
puede marchar-, de la música pide ame todo los deleites que están
a la base de un bue·n anclar, pasear y danzar. Pero, ¿no- protesta
también mi estómago? ¿mi corazón! ¿mi circulación de la sangre? ¿no
se revuelven mis tripas? Me quedo afónico sin darme cuenta ... Para
10 escuchar a Wagner necesito paslillas Gérandel.. Y me pregunto,
pues: ¿qué es lo que quiere propiamente todo m1 cuerpo de la
música en Porque no alma.. Creo que su esparcimien-
to: como si todas las funciones animales tuvieran que ser aceleracl::ts
mediante ritmos ligeros, acreviclos, desenvueltos y seguros ele
como si esta vida férrea y plomiza tuviese que su pesadez
por medio ele melodías doradas y suaves como el aceite. Mi melan-
colía quiere reposar en los escondrijos y abismos de la perfección:
para ello necesito la mC1siG1. Pero Wagner me pone enfermo. -
¿Qué me impona a mí el teatro? ¡¿Qué me importan las convulsiones
20 de sus éxtasis "éticos", en los que el pueblo -¡y quién no es
"pueblo,!- halla su satisfacción7
1
¡¿Qué me importan todos los ade-
manes ele hocuspocus clei comediame' - Como se ve, yo soy ele
índole esencialmeme antiteatral, en el fondo de mi alma tengo
contra el teatro, ese arte de masas par excellence, el profundo des-
25 precio que tiene hoy todo anista. Éxito en el teatro -con_esto
cae en mí estima hasta nunca-más-ver; fracaso ahí agttzo los
oídos y comienzo a apreciat· ... Pero Wagner, por el junto
a! \'Vagner que ha escrito la música más solitaria que existe, ha sido
además, un hombre ele teatro y un comediante, el
30 mimómano más emusiasra que l.::tl vez haya existido incluso
como músico.. Y, dicho sea ele paso, si la teoría de lu sido
la ele que "el clrarru es el la música es tan ;;ólo el
mediO··, - su práxis fue por el comrario, de a final, la ele
que "la pose es el fin; el drama, como también la música, son
35 siempre sólo sus medios". L::t música ccimo medio para la clarifica-
191
T!U'JJUCCIONES E INÉDITOS
ción, fortalecimiento e interiorización de los gestos dramáticos y
expresiones del actor; ¡y el drama wagneriano únicamente como
ocasión para las muchas poses interesantes! -Wagner tuvo, junto a
todos los demás instintos, los instintos de mando de un gran actor
en todo y en cada cosa: y, como queda dicho, también en cuanto
músico. - Esto se lo hice ver claro una vez, no sin a un
5
wagneriano pur sang, - ¡claridad y wagneriano
1
No digo una
palabra más. Hubo razones para añadir: ¡Sea usted un poco más
sincero consigo mismo, que no estamos .en Bayreuthl En Bayreuth
sólo se es sincero en cuanto masa; en cuamo individuo se miente, lO
se miente uno a sí mismo. Cuando se va a Bayreuth, uno se deja a
sí mismo en casa, renuncia al derecho a la propia lengua y elección,
a su gusto, incluso al valor, tal como se ejercita contra Dios y el
mundo entre las cuatro Nadie trae consigo al teatro
su sensibilidad más sutil para el ane, menos que nadie el artista que 15
trabaja para el teatro, - falt<l soledad, nada perfecto tolera testi-
gos ... En el teatro se convierte uno en pueblo, en rebaño, en mujer,
en fariseo, en ganado electoral, en señor de patronatO, en idiota -
en hasta la conciencia más personal sucumbe a la
magia nivela&1ra del gran número, ahí reina el vecino, ahí se con-
vierte uno en . . 20
lntermezzo
- Aún diré unas palabras para los oídos más refinac!os: qué es
lo que yo propiamente de la música. Que sea clara y profun-
da, como un mediodía de octubre. Que sea peculiar, 25
tierna, una dulce mujercita de gracia y perfidia. Nunca adrnitiré q:1e
un alem:ín saber lo que es la música. Los llamados músicos
alemanes, sobre todo los más son eslavos,
croatas, holandeses - en otro caso, alemanes de
raza fuerte, alemanes extinguidos, como Heinrich Bach y
Yo mismo sigo siendo coclavia lo bastante pobco como para
no dar todo el resm de la música :1 carnbio ele Chopin: por
tres motivos, ei Idilio de Sigfrido de Wagner, quizá también a Listz,
192
5
Friedrich Nietzsche
1Vietzsche contra W"'(:¡gner
que domina los acentos nobles de la orquesta por encima de todos
los demás músicos; y, por todo
1
o que h:J crecido mis all:í de
los Alpes más acá ... No sabría de y aún menos
de mi sur en la música, la \·eneci::mo Piet::-o
Gasti. Y cuando digo más acá ele los Alpes, sólo
Venecia. Cuando busco otr::i hallo
siempre la palabra Venecia. No sé
lágrimas y música, no sé pensar la
de terror.
entre
un escalofrío
lO Sobre el puente me hallaba
no ha mucho en la noche oscura.
De un canto venía:
gotas doradas se derramaban
sobre la temblorosa
15 Gónclobs, luces, música-
ebríos hacia el crepúsculo nadaban
Mi alma, un laúd,
conmovida sin ser vista, se cantaba
en secreto una canción de
20 temblando de dicha multicolor.
-¿Había alguien para escucharla?
\vagner como un
25 la
que persigue la música mocte;::.a en qt:e er
modo pero se denomina
30
puede ser :1ciarado de esté' ;T;.Odo: '...LC.o se :Jde:-:rra
en el mar, poco a poco va pie fir::rre v fir::llrr1enre 'ie aban-
dona al favor o disb\/o:· del elemento: tiene que. rzodm: En la música
amigua, a veces ele m::tnera , otras solemne, o briosa, más
deprisa o más despacio, debia hacerse algo
0
sea, danzar. La medida necesaria para ello, la conserv:Jción ele deter-
193
mirudos grados de
oyente a una constante
flujo de aire frío
y fuerza equivalentes, forzaban el alma del
-en los contr-astes entre este
de la meditación y el cálido aliento del
ent:Jsi::lsmo residía L1 magia de Loda buena música_ Richard \Vagner
quiso otra clase de in \-'Írtió el presupuesto fisiológico de 5
h :núsic:1 de entonces_ Nadar, flotar -ya no caminar, danzaL_ Quizá
dicho lo decisivo_ ccmelodía infinita.. precisa-
mente codo y fuerza, incluso se burla
del mis1:10,- de justamente en aquello
que a un cído antiguo le suena como paradoja y blasfemia rítmicas. 10
De una ele un de semejame gusto ha nacido un
peligro para lz, mCt;;;íca como no puede pensarse otro mayor - la
degeneración total del el caos en lugar del
ritmo ___ El pelig:-o a su pLcnro álgido cuando semejame música se
apoya de modo cada vez más en un hisu-iunismo y una 15
Ininli'--'n cornpleta.rn.ente
la plástica, que sólo
toda costa y la n1úsica al
;lu dominados por ninguna ley de
y nada más ... Lo "espressivo,. a
de la pose -éste es el fin.
2
¿Acaso sería e: la virtud de una 20
interpretación tal como <t;1ura parecen creer los artistas intér-
pretes de la mC,sica, la de lograr para cada pieza, en toda circunstan-
cia, tan alto que no se lo pueda superar! Aplicado, por
a Mozarc, ¿no es esto un auténtico pecado comra el espíritu
de Mozart, el sereno, soñador, tierno y amable de Mozart, 25
quien por fortuna no fue un aíernán y cuya seriedad es una seriedad
doud«, y no la seriedad de un caballero alemán? ... Así que
n1e callo sobre la -:ierlec!._ú=l .. ...:::orT\iicLtdo de piedra".. Pero ¿creéis
c
1
ue t(;,c"h-i es la mCsic1 del "convidado de piedra .. ,- que todet
mC1sica dculeLL y cunmoviendo al aucli- 30
:otio las ¡Sólo así oúm b música! - Pero,
lo lt;, (oLJLLcL_) Sobre sobre el que un artista
nuuic nu Lic:be obtclr -¡Sobre la masa
1
¡Sobre los inma
194
5
10
15
20
30
Friedrich Nietzsche Nictzscb" contra Wagner
duros! ¡Sobre los ir1dolemes! ¡sobre los enfermos! ¡Sobre los idiotas!
¡Sobre wagnerianos!. __
UnJ música sin futuro
De todas las artes que saben crecer en el terreno de una deter-
minada cultura, la músi-.:a hace su aparición como la última de todas
las plantas, quizá porque es la más íntima y, por la que
se logra más tJrdíamente, -en el moño y en el momento del marchi-
tarse de la cultura a la que pertenece. Sólo en el arte de los maestros
holarccleses halló cumplida expresión el alma de la Edad Media cris-
tiana, -su arquitectura de los sonidos es la hermana tardía, pero legí-
tima y de idéntico rango, del górico. Sólo en la música de Haendel
resonó lo mejor del alma de Lutero y sus fieles, rasgo judeo-
heroico que dió a la Reforma un rasgo de grandeza ---el J-'uitiguo Tes-
tamenro, no el Nue-vo, hecho música. Sólo ivlozart acuño en sones ele
oro la época de Luis XIV y el ane ele Racine y de Claude Lorrain; sólo
en la música ele Beethoven y de Rossini cantó su adiós el siglo die-
ciocho, el siglo del lirismo exaltado, de los ideales destrozados y de
la felicicbd Toda músic2 verdadera, toda música original, es
un canto de cisne.- Puede que también nuestra música más reciente,
aunque domine tamo y esté tan ávida de clominiu, tenga merameme
ante sí un corto espacio ele tiempo: pues ha surgido ele una cultura
cuyo suelo está en rápido declive, -ele una cultura que dentro de
poco estará sepultado Un cieno catolicismo del sentimiento y un
gusto por determinadas esencialidacles e lnesencialiclacles de
cepa denominadas "nacionales" son sus presupuestos_ La apropiación
por parte de \'Vagner de amiguas sagas y canciones, en las que el
clocro prejuicio había enseñado a ver germánico par excellence
nos reírnos ele eso--, b vuelta a la vida ele todos esos mons-
truos escandinavos con sed ele sensualidad y espiríwalización extáti-
cas - todo ese wma y cbca ele \'Vagner con respecto a la rnateria, las
figuras, pasiones y r1ervios, expresa cambién claramente el e:,prritu de
su rmísica, que eila misma. como toda no sepa
hablar ele sí ele manera pues la música es una mujer. ..
195
TRADUCCIONES E INÉDITOS
Uno no debe dejarse inducir a error sobre semejante estado de cosas
porque en estos instantes vivamos justamente en la reacción dentro
de la reacción.La época de las guerras nacionales, del ma1tirio ultra-
montano, todo este carácter de entreacto que es propio del estado
actual de Europa, pudiera de hecho procurarle una gloria momentá- 5
nea a un arte como el de Wagner, sin garantizarle por ello un futuro.
Los alemanes mismos no tienen futuro ...
Nosouos, antípodas
Tal vez alguien recuerde, por lo menos entre mis amigos, que al
principio me vi arrojado a este mundo moderno con algunos errores lO
y sobreesrimaciones y en cualquier caso como alguien que tenía espe-
ranzas. Entendí -¿quién sabe en base a qué experiencias persona-
les?- el pesimismo filosófico del siglo XIX como síntoma de una
fuerza superior del pensamiento, de una triunfante plenitud de vida,
wl como había ,Venido a expresarse en la filosofía de Hume, de Kant 15
y de Hegel, -'tomé el conocimiento trágico como el más bello lujo
de nuestra cult1.1í"a, como su más precioso, noble y peligroso modo de
disipación, pero en todo caso como un lujo que le era lícito en razón
de su sobreabundancia. Asimismo, interpreté la música de Wagner
como expresión de un poderío dionisíaco del alma, creí oír en ella el 20
terremoto con el que una fuerza primordial de la vida, retenida desde
antiguo, salía por fin al aire libre, indiferente ante el hecho de que
todo lo que hoy se llama cultura resultara conmovido por ello. Ahora
se ve qué equivocado esmba, como también se ve con qué obsequié
a Wagner y a Schopenhauer - conmigo mismo ... Todo arte, toda 25
filosofía pueden ser considerados como medios de curación y auxilio
de la vida ascendente o descendente: presuponen siempre sufrimien-
to y seres que sufren. Pero hay dos tipos de sufrientes, por una parte,
los que sufren por una sohreahundancia de vida, los que quieren un
arte dionisíaco y una visión y una perspectiva lrágica de la vida - y, 30
por otra parte, los que sufren por un empobrecimiento de la vida y
anhelan del arte y la filosofía el sosiego, el silencio, el mar en calma,
o bien la embriaguez, la convulsión, el aturdimiento. La venganza en
196
Friedrich Nietzsche 1Vietzsche contra \T
7
agncr
la misma vida - la especie más voluptuosa de embri:J.guez para tales
indigentes. Al doble estado de necesidad de estos últimos responden
tanto Wagner como Schopenhauer - ellos niegan la vida, la calum-
nian, y por eso son mis - El más rico en abundancia de
5 vida, el dios y hombre dionisíaco, puede goz:1r no sólo de la visión
de lo terrible y lo problemático, sino de la acción terrible misma y de
todo lujo de destmcción, disolución, negación, - en él el mal, el sin-
sentido, la fealdad, parecen, por así decirlo, tal como parecen
lícitos en la naturaleza, a consecuencia de un exceso de fuerzas gene-
lO radoras y reconstituyentes, que es capaz incluso de hacer de un
desierto una opulema tierra fértil. Por el el que más sufre,
el más pobre de vida, tendrá ame todo necesidad de de
apacibilidad y de bondad --de eso que hoy se denomina hum::mi-
dad- tamo en el pensar como en el obrar, y con ello posiblemente
15 de un dios que sea un dios para enfermos, un
así como también tendrá necesidad de la de una inteligibilidad
conceptual de la existencia incluso para idintJ.s -los típicos "espíri-
tus libres .. , como los "idealistas .. y "almas bellas .. , son todos décadents
- en suma, tendrá necesidad de cierta cálida
20 de temores, y de cierta reclusión en L:r.os horizontes que
le permitan estupidizarse ... De esta forma poco a poco a
comprender a Epicuro, lo a un así como al
cristiano, que de hecho es sólo un tipo de y que con 5ll "la
fe os hace bienaventurados" lleva el ele! hecloni;c;mo tan
25 lejos como es posible- hasta rn;;s ~ , l l á de tod:J. intelectuaL ..
Si alguna ventaja tengo sobre todos los ésta, que mi
mirada es más aguda para esa dificilísirna y S\ 1 numfTlte clase
de silogismo en el que se comete la mayor DnLicbd de errores - el
silogismo que va de la obra al autor, ele la ::lcción al ageme, clel ideal
30 a aquél al que le es necesano, de ncodn de per.sar y vz-tlora:-
a la necesidad dominante que éste tierH:: trJ.S de sí. Con respecto a
artistas de codo tipo, me sirvo hora de una distinción capital: ¿se ha
vuelto aquí creador el cdio b vida o la sobreabundancia de
vida? En Goethe, por la sobreabuncbncia vnlvió cre::tdora;
en Flaubert, el odio: Flaubert, una nueva edición de Paso!, pero,
197
'TRADUCCIOl\'ES E !iVÉDJTOS
como artista, con este lilsti-:ttivo a la base: ,.f)aubert est toujours
!Jc¡i·ssable, l"homme n"est l"oeuure est tout" ... El se torturaba
cuando escribía, enteramente lo mismo que Pascal se torturaba
cuJ.ndo pensaba -ambos sentían de modo no egoísta ... "Desinterés"
-el de la voluntad de final tanto en el arte 5
como en la moraL-
ALiónde pertenece Wagner
Francia siendo todavía hoy la sede de la cultura más espi-
ritual y de Europa y la alta escuela del gusto: pero hay que
saber encontctr esa "Francia del gusto". l.a Norddeutsche Zeicung, por
ejemplo, o quien tiene en ella su portavoz, ve en los franceses "bár-
baros,.- yo, por pJ.rTe, busco en las cercanías de la Norddeutsche
el continente n2gru d0nde tendrü que liberarse a ,.Jos esclavos" ...
pertenece a esa se wanticne escondido: ha ele ser un
nurrÁero el ele en los que toma cuerpo y vive,
hombres además que: no se sostengan sobre las piernas más
sólidas, en parte fatalisL:.ts, melancólicos y enfermos, en parte
min;ados y éd que tienen la ambición de ser artificiales, -
pero cllo:o e::>c5.n en posesión de todo lo elevado y sutil que aú!l resta
10
15
ahora en el mundo. En esta Francia ele! que es también la 20
Francia del se encuentra hoy en su casa
más de lo que nunca io estuvo en su obra principal ha
sido ya dos veces, la segunda de forma excelcme, tamo,
que ahora leer a Schopenhauer en francés (él fue un azar
entre los lal como yo soy un azar semejante - los alema- 25
nes no tienen dedos para nosotros, en genecal no tienen cleclos,
meramente tienen Por no hablar de Heinrich Heine -
l"CLc:loclble dicen en París-, quien hace ciempo que se ha
CO!l'icréiclo en ca;r;c y ele ius l"iricos nüs profundos e
inspirados SJ.bria hacer b bestia cornucb alemana con las clélí- 30
\\'¿tgncr: se con los
q-ue París es el it:rrenu dpi
en lo que concierne a
aur;que quizá no con los puños,
cuamo más se con-
198
5
10
15
20
30
Friedrich Nietzsche
forme la música francesa a las necesidades del "áme moclerne", tanto
más se wagnerizará -ya hoy lo ha hecho bastante.- Aquí uno no
debe dejarse llevar a engaño por el propio Wagner -fue una amén-
cica maldad de Wagner la de burlarse de París el año ele 1871 en su
agonía ... En Alemania, \vagner es, a pesar de ello, simplerneme un
malentendido. ¿Quién más incapaz ele entender algo ele Wagner que,
por ejemplo, el joven kaiser? -Para cualquier conocedor del movi-
miento cultural europeo no es menos cierto el hecho ele que el
romanticismo francés y Richard están estrechamente empa-
rentados entre sí. Todos dominados por la literatura hasta en sus ojos
y sus oídos -los primeros artistas de una cultura literaria universal
ele Europa- en su mayoría ellos mismos escritores, poetas, mediado-
res y mezcladores ele los sentidos y las artes, fanáticos todos ellos de
la expresión, grandes descubridores en el reino ele lo así
como en el de lo feo y lo horrendo, aCm más grandes en el ele los
efectos, en ia puesta en escena, en el arte del escaparalismo, todos
talemos muy por encima ele su genio -, virtuosos, con inquietantes
accesos a todo lo que seduce, atrae, constriñe, invierte, enemigos
nacos ele la lógica y de la línea reCEa, ávidos de lo extraüo, lo exótico,
lo monstruoso, ele todos los opiáceos ele los sentidos y del emendi-
miento. En conjunto, una
elida-violenta, que vuela alto y
enseñar a su siglo --el de
de artistas temeraria-audaz, esplén-
se que ha tenido que
la masa- el concepto ele <:trtism".
Pero
\vagner como apóstol de la CJsticlad
- ¿Es <::Sto aún alem:m'
¿De uo corazón alemún vino este abriclo?
¿De un cuerpo alemán esta autornortificación ha sido?
tal bendecir sacerclmai ele brazo excendido,
esca a incienso olorosa excitación de los sentidos?
es akmán este pararse y
199
TRADUCCIONES E livEDITOS
este dulcísimo, acaramelado bimbambolear?
¿Este mirar monacal, de avemarías rumorear,
todo ese falso éxtasis celeste y ultracelestiaJ?
esto aún alemán?
¡Meditad
1
Aún estáis ante el portal...
Pues Rema es lo que vais a escuchar, ¡fe de Roma sin bczhlari.
2
Entre sensualidad y castidad no una oposición necesaria;
wdo buen matrimonio, toda auténtica pasión amorosa de corazón
está por encima de dicha oposición. Pero en el caso de que ésta se
dé efectivamente, por suerte no es preciso que sea ya una oposición
trágica Esto debería valer al menos para todos los mortales de
buena crianza y buen ánimo, íos cuales escán lejos de contar sin
más entre las contrarias a la existencia su lábil equilibrio
entre el ángel petite bete, los más finos, los más lúcidos,
como Hafis, como Goethe, incluso han visto en ello un aliciente
mas.. Precisamente semejantes contradicciones nos seducen a la
existencia.. Por otra parte, bien claro está que cuando los animales
malogrados de Circe son ilevados a adorar la castidad, sólo ven y
¿.Jdorcm en ella a su opuesto y con qué trágico gruñido y
fervor lo hacen. es algo que uno aquella
penosa y completamente superl1ua a la que, sin duda
alguna, Richard aún ha querido poner música y llevar a
escena ai final ele su vida. iYfas, ¿para , como cor;, justicia cabe
preguntar.
3
Cierto que hay que eludir
le imponaba propiamente a viril (¡ah, tan poco
viril!) "sencillez del campo .. , aquel pobre diablo y asilvescrac!o ele Parsifal,
a quien con tan insidiosos medios convi.ltió finalmente en católico
200
S
10
15
20
25
5
10
15
20
25
Friedrich Nietzsche LVíetzsche conrra t't7agner
¿cómol, ¿fué en absoluto tomado en serio este Parsifal? Porque, que se
han reído ele él, yo al menos no podría ni tampoco Gcdried
Keller ... Sería ele desear, en que el Parsifal de \'Vagner hubiese
sido considerado serenamente, en cierto modo como conclusiva y
como drama satírico con el que el Wagner trágico hubiese queríqo des-
pedirse ele nosotros, también ele sí mismo, y, sobre de la tr""'""''"-"
de manera adecuada y digna de es decir, con un exceso ele suprema
y muy malévola parodia ele lo mismo, de toda la terrible seriecl:1cl
y lamento terrenos de otro tiempo, ele la más finalmente
superada, ele contranaturaleza del ideal ascético. El Parsifal es un tema
ele opereta par excellence.. el Parsifal de \'Vagner su secreta risa ele
superioridad sobre sí rn.ismo, el triunfo ele su suprema libertad de
a1tista, ele su ir más allá del artista? ¿es Wagner, que sabe reírse ele sí
mismol Como he dicho, habría que desearlo: pues, sería el Parsifai
tomado en serió' ¿Se tiene realmente necesidad de ver en él como se
ha dicho en contra mía) ..el fruto de un odio hacia el conoci-
miento, el espíritu y la sensualidad.? ¿Una maldición sobre los sentidos y
el espíritu en un mismo odio y un mismo aliento! apostasía y una
conversión hacia erJ'ermizos y oscurantistas ideales cristi:mos? Y, en
suma, ¿incluso un negarse-a-sí un tacharse-a-sí-rnismo por parte
de un artisLa que hasta entonces había pretendido lo conrr:1rio con todo
el poder de su voluntad, la suprema talizaciór: y sensualiz::tción
ele su a1te? no sólo ele su arte, sino también de su vida' Recuérdese
con qué entusiasmo marchó en tcls los pasos del filó-
sofo Feuerbach La frase de Feuerbach sobre la "sana sensu::didad,
resonó enrie los años treinta y cuarenta en \X
1
agner. al que en
muchos alemanes -se autode:1ominaban los
palabra ele redención. ¿Ha acabado \vagner por sus enseñanc:a.s
al respecto? parece al menos que, a últlm;¡ tt;vc la volumacl de
30 carnbiar lo ¿No se ha enseñoreado ele él el ndio a !a
como en Flauberc?.. Porque el Parsifal es una obra del rencor, de avidez
ele venganza, ele secreto envenenan:iento de los presttpuestos. ele la
vida, una rnala LJ. una incita-
ción a la contran:ltt:nleza: yo a todo élquel que no experimen-
ta el Parsifal como un atentado comra la ';:.or::d el.
201
TRADUCCIONES E INÉ'DJTOS
Cómo me desligue de \Vagner
Ya en el verano de 1876, a mediados de temporada de los prime-
ros Festivales, tuvo lugar dentro de mí una despedida de Wagner. No
soporto nada equívoco; desde que es[uvo en Alemania, con-
descendió paso a paso con todo lo que yo desprecio ,--- incluso con el
antisemitismo ... Fue entonces, en efecto, el momento cümbr.e para la
despedida: prontc ol.JL;_,ve la prueba de ello. Richard Wagner, en apa-
riencia el m5xirr:o triunL¡dor, en realidad un podrido y desesperado
décaclent, se de improviso, desamparado y abariclo, ante la cruz
criséiana.. ¿No tuvo entonces, pues, alemán ojos en la cara ni
en su cor:cícn.:i<t para ese horrible espectáculo? yo el
único que por ello' - en S\.:ma, el inesperado suceso arrojó
sobre mí un relámpago de claridad soi.:Jíe el lugar que acababa de
abandonar - y también ese estremecimiento posterior que siente el
que ha corrido inconscientemente un enorme peligro. Cuando proseguí
en .'i0Lit:J.rio .:ni no después caí enfermo, más
que enfermo, cansado, cansado ele la insoportable desilusión ante todo
lo que aún enc;_¡siasmándunos a nosocros, hombres modernos,
ante la fcterza, el la esperanza, la juventud, el amor dihtpidados
p0r todas partes, cansado de la náusea ante toda la mentira idealista y
el Liebiliumienro ele la conciencia. que de nuevo habían logrado ahí la
victoria sobre uno ele los más cansado, en fin, y no fue esto
lo ele menos, de sospecha- la de que de
5
10
15
20
ahora en adelante escaba condenado a desconfiar más profctndarnente, 25
a despreciar más a estar más profundarneme solo que
antes. Pues no he tenido nunca a nadie como Richard
\Vagner. .. Sier:1pre e;:,2c.l\ e cunvÍUnddu a tener alemanes.
En solecbd a
ele mí mismo,
')
de entonces y clescocfiando penosamente
no sin rabia, con tea mí y en pro ele todo
202
30
5
lO
15
20
Friedrich Nietzsche Nietzsche contra Wagner
lo que precisamente me hacía daño y me endurecía: así volví a
encontrar el camino hacia ese pesimismo intrépido que es lo
opuesto a toda hipocresía idealista, y también, como quiero que me
parezca, el camino hacia mí misrno, -hacia mí tarea ... Ese algo
oculto y dominador, para el que durante mucho tiempo no tenemos
nombre hasta que no se evidencia como nuestra tarea, ese tirano
que hay en nosotros, se torna un terrible desquite por cada tentativa
que hacemos ele esquivado o de huirle, por cada decisión prematu-
ra, por cada acercamiento a aquellos a quienes no pertenecemos,
pm cada ocupación, aunque sea estimable, que nos desvía ele
nuestro asunto principal, - y hasta por cada virtud misma que
quiere protegernos del rigor de nuescra responsabilidad más propia.
La enfermedad es en cada caso la respuesta cuando queremos dudar
de nuestro derecho a nuestra tarea, cuando en un momento cual-
quiera comenzarnos a tomarla a la ligera. ¡Cosa extrañ::t y terrible aun
tiempo! Son nuestros esparcimientos lo que tenemos que expiar más
duramente
1
Y sí luego queremos recobrar la salud, no nos queda
otra elección: tenemos que soportar una carga más pesada que la
que soporcábamos antes ...
toma la palabra
Cuanto más se vuelve un psicólogo, un psicólogo y adivina-
dor-de-almas nato, inevitable, hacia los casos y hombres más esco-
gidos, tanto mayor se hace su riesgo de ahogarse de compasión.
25 Tiene necesidad de clurt?za y serenidad más que ningún otro
hombre. La corrupción, la decadencia ele los hombres superiores es
30
ciertamente Lt regla: resulra terrible tener ame los ojos
semejante regla. El tormento del que ha descu-
bierto es::t decadencia, que, una vez, y
ha descubierto roda esa intima "incurabilicbct .. del
ese eterno "iclenusiado rarde
1
" en todos los
roda la historia - quizá un clb puede llegar a
20:3
casi siempre,
hombte superior,
a lo iargo ele
convertirse en la
TJV..DUCCJONES E INÉDITOS
causa de que él mismo se corrompa ... Casi en todo psicólogo se
percibe una reveladora tendencia al trato con hombres corrientes y
bien eauilibrados: en esto se revela que él necesita siempre una
cura, tiene necesidad de una suerte de huida y olvido, lejos de
aquello que sus observaciones e incisiones, de aquello que su oficio 5
ha ouesto ante su conciencia. El temor a sus recuerdos le es algo
Ante e] juicio de los demás, enmudece fácilmente,
escucha con rostro imperturbable cómo se venera, admira, ama y
glorifica allí donde él ha visto--, o inclúso disimula su mutismo
asintiendo expresamente a un::t ooinión superficial cualquiera. Acaso lO
la paradoja su situación vaya terriblemente lejos que b.s "per-
son::ts culeas .. aprendan por su parte el gran respeto justamente ahí
donde él ha aprendido la gran compasión junto al gran desprecio ...
Y quién sabe si en todos los grandes casos no ha ocurrido tan sólo
esw, -que se adoró a un dios y que el dios no era más que un 15
pobre ani:nal clisptcesw para el sacrificio ... El éxito siempre ha sido
el mayor embustero- y también la obra, la acción, es un éxüo ... El
gran escadista, el conquistador, el descubridor están disfrazados,
ocultos en sus creaciones hasta lo irreconocible; la obra, la del
artista, la del filósofo, inventa propiamente a que la ha 20
creado, que ha te-nido que crearia ... Los "graneles hombres", tal como
se les venera, son pequeños y malos poemas rarclíos,- en el
mundo de los valores históricos dornino la moneda falsa
2
- Esos grandes poetas por ejemplo, esos Byron, rviusset, Poe,
Leoparcli, Gogol no me atrevo a nombres
mucho mayores, pero los rengo en menee- así como son y deben
ser: hombres del mon1emo, sensuales, absurdos,
cupaclos e en la desconfianza y en la con
almas en las que habirualrnente tienen que ocultar
que a menudo venganza con sus obras de una
rior, que a menudo buscan con sus vuelos el olvido ele una
memoria demasixlo fiel, en las cercanías del pantano-
204
30
Friedrich Nietzsche Nietzsche contra Wagner
¡qué tormento son estos anistas y en general los llamados
hombres superiores para aquél que ya los ha descifrado! Todos
nosotros somos portavoces de la mediocridad ... Es
que ellos reciban con tanta precisamente ele la
S es darivideme en el mundo del sufrimiento y por desgracia ávida
también de ayudar y de salvar muy por er;cimJ. de sus fuerzas, esas
explosiones de compasión ilim:tJ.da que la mayoría de la gente,
sobre todo la mayoría colma de interpretaciones curio-
sas y presuntuosas ... Esta compasión se engaña por lo general
10 sobre su propia fuerza: la mujer quisiera creer que el amor todo lo
puede, -tal es su superstición más ¡Ah, el que sabe del
corazón adivina cuán desvalido, arrogante y desacertado es
incluso e] mejor y más profundo amor -y cómo m:í.s bien
que salva ...
15 3
El hastío espiritual y la arrogancia de todo 1-:ombre que ha sufrido
profundamente - la ccn la que uno sufrir casi
determina la jer:lTquía-, su estremecedor:? cerceza, de la que est3 com-
pletamente impregnado y coloreado, de saber más en virrud ele su
20 sufrimiento de lo que saber los m:í.s imelígentes y los más
sabios, de haber sido conocido y h:1ber esrctdo vez en
muchos mundos lej:1nos y ele los que "uosntros nada sabéis" ... ,
esa callada arrogancia ese org::Ho del del conoci-
miento, del "iniciado .. , dei cuasi encuentra necesaria toda
25 clase de disfraces para protegerse del contacto ele manos y
compasivas y, en gerreral, de todo c¡1 'e no es su en el
dolor. El sut'rirrlienro separa - Una de las fnrmas
más sutiles ele disfraz es el y una ciern. audacia clel gusto,
hoy a la que toma a la ligera el "' y se pon.e a la clet'en.-
30 siva frente a todo lo rriste y "hombres coerenos .. , que se
sir-ren de la serenidad porque por su causa son malentendidos -
quieren ser malentendidos. "espiritus cienrí.Lcos". que sirven de
la ciencia porque ésta confiere un2 serena y porque la cien-
205
TRADUCCIONES E INÉDITOS
tificidad permite concluir que el hombre es superficial -quieren
inducir a una falsa conclusión ... Hay insolentes espíritus libres, que qui-
sieran ocultar y negar que en el fondo son corazones rotos e incurables
---e-éste es el caso .:le Hamlet: y entonces la locura misma puede ser la
máscara para un saber funesto y derrt&zsiado cierto.- 5
Epílogo
Me he preguntado a menudo si no estoy más profundameme en
deuda con los años más difíciles de mi vida que con cualquiera de
los demás. Así es como mi más íntim::t naturaleza me enseña que
todo lo mireldo desde la altura y en el sentido de una gnm
economía, es también lo útil en sí, -que no sólo hay que soportarlo,
que hay que amw!.u ... Amorfczti: ésta es mi más ímima naturaleza. -
Y en lo tocante a mi larga enfermedad, ¿no le debo indeciblememe
mucho más que a mi salud? Le debo una salud superior, ¡una salud
tal, que ante todo lo que no le mata, se hace más fuerte! - Le debo
t;_unbién rni J sólo el gran dolor es el liberador úlümo del
espíritu, maestro de la gran sospecha que hace ele cada U una X, una
X hecha y es decir, que pone la letra antes de
poner la última .. Sólo el gran dolor, ese dolor lemo y prolongado en
que nos cons:.1r::ümcs cual leños verdes al fuego, que se toma su
tiempo,- nos a nosotros, los filósofos, a descender a nuestra
úlcima ele toda ele toda
benevolencia,
y medianía, en donde quizi
habí::uaos cifradc ames nuestra humanichcl. Dudo ele que semejante
::llfOZlllCnte
que nos hace rnás pm)imdos. Ya sea que
nuestro sarcasmo,
el indio que, al ser
se resarce mostrando a su tor[Urador la perfidia
ele su lengua; o ya sea que ame el cioior nos refugiernos en esa nada,
en la sorda resignación, o! vicio ele sí y autoanulación:
uno sale ele un pi peligrosos ejercicios de autodominio
como otro de interrogación ele más, -
206
10
15
20
25
30
Friedricb Nietzsche !.Vietzsche contra
sobre todo con la voluntad ele preguntar en lo sucesivo más profun-
damente, más severa y rigurosameme, más maliciosa y sigilosameme
de lo que se ha preguntado hasta ahora sobre la tierra ... La confianza
en la vida ha desaparecido; la vida misma se ha convertido en p-roble-
5 ma.- ¡Que no sea crea que con esto uno se ha vuelto necesariamen-
te oscurantista o brujo! Incluso el amor a la vida es posible aún, -
sólo que se la ama de otro modo ... Es el amor a una mujer que nos
inspira dudas ...
10
15
20
25
30
2
Lo más extraño es esto: que pronto se tiene otro gusto -un
segundo gusto. De tales abismos, aun de los abismos de la gran sos-
pecha, vuelve uno renacido, con otra piel, más susceptible, más mali-
cioso, con un gusto más exquisito para la con un más
delicado para todas las cosas buenas, con los sentidos más joviales,
con una segunda inocencia más peligrosa en la alegría, más infantil y
al mismo tiempo cien veces más refinado de lo que nc.mca ames se
había sido .. Moraleja: no se es impunemente el espíriru más
de tocios los milenios,- tampoco se lo es sin recompensa ... Doy de
inmediato una prpeba ele ello.
¡Oh, qué repulsivo le resulta a uno a partir ele entonces el goce,
el goce grosero, obtuso y tal como habitualmente lo entienden
quienes disfrutan ele él, nuestras "personas cultas .. , nueslms ricos Y
o-obernantes' ¡Qué maliciosamente escuchamos entonces el gran
o .
bumbum ele feria con que el hombre 'ü.lltivaclo .. de la gran cmdacl se
ve forzado día a "goces espirituales" mediante el arte, el libro Y la
música, bajo el auxilio ele espirituosos bebedizos' ¡Cómo nos hiere
ahora los oídos la estridencia teacral de la qué ajeno a nuestro
gustO se ha vuelto todo el desconcierto románrico y la confusión de
los sentidos que ranro ama la plebe culu, con sus
a lo sublime, lo elevado, lo excéntrico' No, si nosotros, convaiecien-
[e::;, tene1nos todavía necesidad ele un arte, se trata ele un ane diferen-
te -ele un ane burlón, ligero, escurridizo, clívinarneme
divinamente artificioso, que resplandece como una lbma pura en un
207
TPADUCCJONES E INÉDITOS
cielo sin nubesl Sobre todo: un arte para artistas ¡sólo para anista.sf
Ahora entendemos mejor qué es lo que ame todo se requiere para
ello, la serenidad, serenidad, amigos míos!.. Nosotros,
sapientes, sabemos ahora demasiado bien algunas cosas: ¡Oh, cómo
hemos de aprender a partir de ahora a olvidar bien, a no-saber bien, 5
como artistas! .. Y en lo que respecta a nuestro futuro: difícih:nente se
nos volverá a encomrar por la senda de aquellos jóvenes egipcios
que de noche rondaban los templos, abrazaban a las estatuas y
querían quitar el desnudar y poner a plena luz todo cuanto con
buenas razones se había mantenido oculto. No, este mal gusto, esta
voluntad de de ,.)a verdad a toda costa", esta locura juvenil en
10
el amor a la verdad la hemos perdido: somos demasiado expertos
para ello, demasiado serios, demasiado risueños, demasiado suspica-
ces, demasiado projimdos ... Ya no creemos que la verdad siéndo-
lo aún si se le arrancan sus velos, - hemos vivido demasiado como
para creérnoslo.. nos tomamos como una cuestión de decoro el
no querer verlo todo desnudo, no querer presenciarlo todo, emender-
lo y "saberlo" todo. Tout comprendre c'est tout mépriser.. "¿Es
verdad que el buen Dios está presente en todas partes?", preguntaba
una niñita a su madre: "pero eso lo encuentro indecente"- ¡Una
llamada ele atención para los filósofos! Se debería tener en más alta
estima el pudor con el que la naturaleza se ha escondido tras enigmas
e incertidumbres variopimas. ¿Acaso la verdad es una mujer que tiene
razones para no uer sus razones? .. ¿Acaso su nombre es, para
ele cirio en griego, Bcwbo.. ¡Oh, esos !Ellos sí que sabían uivirl
¡Para lo cual se hace preciso mantenerse con firmeza en la superficie,
en el pliegue, en ia piel, adorar la apariencia, creer en las los
sonidos, las en todo el Olimpo de la apariencia! Esos
griegos enn -por pro)imdiriad . . ¿Y no volvemos
samente a eso nosotros, temerarios del espíritu, que hemos escalado
las más altas y cimas del actual y desde ahí
hemos mirado en torno a nosmros, por deha;o de No somos
en esto griegos? ¿Adoradores de la:; los sonidos, las pala-
bras' somos, precisamente por ello ctrtistas' ..
208
15
20
25
30
5
10
15
20
25
30
Fliedr.ch Nietzsche
De la indigencia del más rico
Diez años quedaron
ni una gota me ha alcanzado,
ni un húmedo viento, ni ele amor un rocío
-una tierra sin l!uuia ...
Ahora ruego a mi sabiduría
que no se vuelva avara en esta sequía:
que se derrame ella misma, gotee rocío,
que sea lluvia para el desierto amarillo!
Un día grité a las nubes
que se apartaTan de mis montañas,-
un día les dije "¡más luz, oscuras!,.
Hoy las seduzco para que vuelvan:
iVietzschc contra
con ·vuestras ubres que en tomo mía oscurezca!
¡ordeñaras quiero,
vacas ele las alturas!
Sabiduría ele cálida leche, dulce rocío de amor
he de derramar sobre la tierra.
apartáos vosocras, verdades
que tenéis la mirada en sombras!
Que no quiero· ver sobre mis montañas
impacientes verdades amargas.
Dorada por la risa,
hoy la verdad se me acerca,
endulzada por el sol, bronceada por el amor
del árbol sólo arranco maciura una verdad.
Hoy exric:nclo la mano
hacia los bucles del azar,
lo bastante astmo
como para engawsarlo y
Hoy quiero ser hospitalario
J. un niño
209
TRADUCCIONES E INÉDITOS
ante lo inoportuno,
ante el destino mismo no quiero ser punzante,
- Zaratustra no es ningún erizo.
lv1i alma, insaciada,
con su lengua ya ha degustado
todas las cosas buenas y malas,
en toda se ha sumido
Pero siempre, cual corcho,
de nuevo a L:l superficie emerge,
flota como aceice sobre mares de bronce:
por causa de este alma me llaman el afortunado.
¿Quienes son y madre para mí?
¿No es padre el abundancia
\Y madre la serena ·r!sa?
\¿No me engendró tal -;naridaje
a mí, esfinge,
a mí, hoslil a la
a m[, derrochador de toda sabiduria, Zaratustra?
Hoy enfermo ele ternura,
viento de
se sienta Zar:1tustra esperando, en sus rnomañas esperando,-
su propio
cocido y enddzado.
por debajo de sus
por debajo de sus hielos,
comenco y
cual creador
- ¡Silencio!
una verd:::1d n1e da VLlelcas
::l un:.=:. nube se asernejai-

con invisibles rayos me
210
5
10
15
20
25
30
5
10
15
20
/-

Friedrich Nietzsche
por 'luengas y despaciosas escalas
hasta mí su dicha eleva:
¡Ven, ven, verdad amada!
- ¡Silencio!
¡Jvfi verdad es! -
Con ojos que titubean
y un temblor de terciopelo
me encuentra su mirada,
amorosa, malvada, de doncella la mirada ...
De rrü dicha alcanzó razón,
me alcanzó -¡ah', ¿qué planea?
Un dragón púrpura aguarda
en el abismo de su mirada de doncella.
- ¡Silencio! ¡Mí verdad habla!-
¡Zaratustra, ay de tí!
Te pareces a uno
que oro hubiera tragado:
el vientre te han de abrir!.
Demasiado rico eres,
corruptor de muchos.
A demasiados provocas
i1:1ces pobre a demasiados
Inciuso a mí tu luz sombras me arroja -,
me hace temblar: vete, espléndido:
Zaratustra, vece ele tu so\1 ..
QuisierJ.s regalar, reg;:tlar a lo lejos tu
¡pero tú mismo eres lo más sobreabundantel
¡Sé inteligente, tú, espléndido!
a ti rnisrno, oh Zaratuscra!
211
iv':'e!zsche contra Wagner
TRADUCCIONES E INÉDITOS
Diez años quedaron atrás-,
¿y ni una gota te ha alcanzado? ,
¿ni un húmedo viento?, ¿ni de amor un rooo?
Pero, ¿quién podría también amarte
a tí, ubérrimo?
Tu dicha provoca sequía en derredor,
hace pobres en amor,
- tierra sin lluu'ia ..
Nadie te da ya las gracias.
Pero tú agradeces a todo
el que de tí algo toma:
en eso te reconozco,
ubérrimo,
¡el más
de todos los ricos!
En sacrificio te das, tu riqueza te atonnenta--,
te entregas,
no te cuidas, no ce amas:
A cada instante ce obiiga el tormento inmenso
de un granero rebosante, de un corazón rebosante--
pero nadie te cb ya las gracias.
Has de volverte más pohre,
¡sabio idiota!,
si quieres ser amado.
Sólo se ama a los que sufren,
Sólo se da amor a los hambrientos:
¡Regáiate primero a tí mismo, oh Zaran.tstra
1
-Yo soy tu verdad ..
212
5
10
20
Friedricb Nietzsche :Vt'etzscbe contra l'Vagner
Notas del Traductor
189/3: Documentos de un psicólogo/ Nietzsd:e modificó el subrüalo previsto
todav[a el 17 de diciembre de 1888, "Ei::: Psycl;ologen·Probiem·, por éste,
«.Aktenstücke eines Psychologer:". De medo, er: arnbos casos se t:-:1r3
una réplica impiícüa al arr!'c.;_lo rle Pohl) "El Un pro-
blema psicológico· (vid. supra), y es •ambién en ese sentido en el 'lue i'iielZSche
afL.rma en el prefacio que su libro e.s psicólogos, pero no p;:tra alemanes.
189/4: Prefacio/ Este prólogo fue remiüdo por Nie;zsche desde Lcipng, JUnto con d
resco de correccione::; de de i.rnprer;ra de rnanuscrito sig-
n:_uura iVip :xvr 6 según la de Colli y contiene una
primera versión, dascanada, que reza así: "Considero necesario
co-rresponder a la 3hsoll:t::1 falta de délicatesse con la que en Alemania se ha
recibido mi libro El caso

oponiéndo!e :llgl:cu0 c;.:idacos2-:nente
escogidos de mis escritos :mteriores. Una vez más, los alemanes se h2::: puesto
en evidencia ante mí -no tengo razón alguna para modiftcar mí juicio sobre
e:;w raza inepta en cuestiones de decoro. 1.c.cL:so se les esca_paJo :.1 cp:lér: es
al único a quien yo hablo, al músico, a la conciencia-de-músico -y .en tanto
que n1úsico ... í Nietzsche/ Turin, 10 de diciembre de (KS!\ 14, 523)
189/13: El pais chato de Europa/ Cfr Ecce Houo, "Por qué escribo tan buenos
libros .. , 2. La designación de Alerr:.::.n:::l com? país chato de Europa debido a
sus pecutiarid::1des orogr:ific:-:J.s es emp!e::1da irónic:1mente por Nierzsche
v:1rias ocasiones para C1f;:ICteriru CJ.mbién su
189/15: Quousque tandem, Crispí/ Nietzsche se refiere aquí en rono crítico :t la
rnlírica a p:1rtir de 1887 cocno min!srro de 1L:1lt:1 por Fr::n-
cesco Crispi (1818-190l), quien se había rnoc;rracto :1 !a
de su país en eL pacto de b Tripl:= Ali:1nz::t de 1882. TJmpoco es t:-n
esce concexLo, b evocación nietzscheana de[ fa!:'coso de l:1 prime;J
Catdinaria de Cicerón, antes bien, alude nuevamente a sus dtscrepanciJ.S con
e! Reich y, más concretamenle, con Bisrn;:: r1k; pues, corno :\..'1drés
S.incb.ez P;1scual dentro su excelente fr:lh::J.jo de rritiGJ. de obr2s de
Bisrnarck h::tbía popl:LHiZ:ldO en expr::::sión ·existcn.c::-r
catilinaria,., a[ afirrnar en una sesión del Parbmenco celebrad:! en sepciem.bre
de 186'2: "H2y en el país tocb una a1uchedumhr...=- de P"":;·s·te·ncias
que tieaen un gran interés en l1<.zcer
Nietzsche en CrepúscuLo de los "Casi t0rlo genio com() ele
sus desarrolio.c:;, la ·exi.-;terlCia c:J.tilinari;.:t', un sentinüentv de odio, veng-:1nz:1 y
rebelión contra todo lo que ya es, lo que y:1 (op cit) !'vfaclr:d,
Aitanza, 1973, p. 123 y n,ota de A. Sánchez Pascual en p. 168).
189/20: Dónde sientO admiración/ Cf;· ti
190/29: Dónde hago objeciones/ Este • :·eebboD -:cm v:Ht1¡:.tes, sobre
todo al final, aunque la mayo<ia de ce!
E llVÉDITOS
191/1: «petit fait vrai"/ Sobre los ·pecirs faics·, vid. también Crepúsculo de los ídolos,
·Incursrones de un intemoccscivo·, 7. Vid. una úlcima referencia en KSA, 13, 639.
191/5: El joven emperador/ ·Der junge Kaiser·. Nietzsche se refiere así con frecuencia
al recieg :1;)CenJiJ.o J.: Cn..illlerrno II (1895-1941\ a quien guardaba pocas
si.rnprüas por considendu totalmente dependiente de la policica imperialista de
Bismarck. La animadversión de Nietzsche llegaría a su exrremo en una de 1as
anoucior:es r:erGLras ya a¡ c!ehrio, en la qcte tJiOpone convocar a los soberanos
de Europa Ronu 0;1.ra hacer fusila:- al ¡oven I<.aiser y 3. todos lus anlisen1ic1s.
191/10: Pastilla;, Gf:rande11: Las eran un preparado mercurial para la sifilis Y
otras .::>inulares uue cvtnerciaüzo el farmacéuticO francés Gérandel.
En su GllW a Peter Gast del 30 de diciembre de 1888, Nietzsche anota: ·hacer
ain1Il:1Sl:J. v }XJ.StilL.i.S GéLJ.úd2L".
192/22: i'uterrne;zo/ Para la cÍei ·lncermezzo .. y el poema ·Venecia .. en NW,
::JUlJr:.L }Jurnu l::.:coge íntegramente esce G:'1pítulo.
19 .)/:23: como un peligro, I/ Cfr. Opiniunto y :ienlencias diversas, 134.
En el pd_tA la Nie[zsche rachó, al final del epígr:.tfe, ia frase:
"Pero cJnt.rctn:i.LU.Ltleza del gusto estético es la prueba de la
194/17: Lo ,espressivo .. a toda costa/ "Das espress[vo um jeden Freís .. era el m:lo
pensado pui Nietzsche para et siguienre epígrafe de este cap!Ll.J-
lo, que en el Ln<.i.HU::,....:riLo par::t l:1 cun._:luíJ. con la frase, luego tachada
por Nieczsche: ··Pero lo esRressivo a coda cosca es la pmeba de la décaclence .....
194/19: -\Vagner como peligr:o, 2/ Cfr. El <.:anúnan.te y su so¡ni.Jra, aforisn10 _165. .
194/30: In·urnpü· atraves:.mJ.o hl pared/ Nietzoche alude a la escena del Don CwummL
mCJDHtt:.t.no ;.;n '-\ut.: ei jet cornendador h:1ce su aparición y que, a veces)
par:t acentu:J.r dranúLi,_u, se haciendo que el cunvu.J.ado de
¡_..hcdta latJ.lüpi.cse en [;J estancia ..J.Lr:lvesando un tUlliD, en lugar Jc que ei propio
don Juan le aLniese L.1 LcÜ coc::.o consta en ellíbreto de Lorenzo Da Ponte.
195/3: Una .música sin fururo/ El ciculo de esce c1piculo, que reelaboca la versión
196/2:
de[ aforisrno 171 de y )C:JJtr.::nciczs diuursas, retnite obviarr1en-
Le 3. b fórraula "Lnúsica del futuro" en1pleaci.a pJ.ra designar la nlÚSica
de \V<.t.gner d raí.z de ::,u Z ..:t. de arte tlel futuro. _ _
La reacción dc:nlrv J.e la reacció:íii Ei senüJu de este pasaje --y b conslgLnen-
t:..ul>.bién L..l ::Ln1big:....ccLLi....: -..le
en LunU.ih .. Lun el
reSL..lUi.:.lJ .... y, ::,.._...Lne
un reacttvo a todos tos niveles, pero
todo an:e a este respecco- ·se aciar-::t n1ejor si se lee
178 de Opinivnc:::, y c:li"ue-rsas, "f·)..rte y
con Ll prU11erJ. versión del n1isn1o, tituL.u ..b .. obra de
y reau . ..i..:Jn .. , :..u1ade un ::>i.,:5LLifi...... ...:.Livo "Esos rnovünientos regre-
L [ü:;,cc.r: ... , L:.s .. .s (reacciones), que devuelven b
.1 un csL:.t'-k"' csptritu:d y potítico que fue antes __
acru:.tl, poseen d cn.'-Llli.LG de\ recuerdo lleno de scntünieuLo, del ans1.a nostalgt-
c:.l de lo ...l ..ü1 b n1agi::1 de la Lnuene, en ellas baUan un suelo
n'"ll:Utal las arres y bs tetras \.Jebldo pceci.sarnence ;J.. esa slnguhu
214
Friedricb Nietzscbe
Nierzscbe contra Wagner
194/8:
198/7:
de los estados de ánimo, tal como las plantas (más bellas) más raras y delicadas
crecen en las escarpadas pendientes de las montar1as· (KSA, 14, 174-5).
Nosotros, antípodas/ Todavía en el manuscrico para la imprenta se mantenía
también el tículo de ·Dos antípodas .. para esce apanado, que, en forma abrevia-
da Y con mtmerosas varianres, reprodLtce el aforismo 370 de La gaya ciencia,
"¿Qué es rOí11<1nticismo? ...
Adónde pertenece Wagner/ Este epigrafe reelabora considerablemente
tamo la primera mitad del aforismo 254 de ¡l¡fás allá del bien y del mal
como una pane del 256. Tal como ha observado .M.1zzino !'vluntin::1ri en su
artícuto "Aufgaben der Níetzsche-Forschung heute: NieEzsches
seczung mir der franzósischen Literamr des 19. jahrhundens .. (en Bauschin-
ger, Cocalis y Lennox (eds.), Nietzsche heute. Die RezeDtion seines Werkes
nacb 1968 Bem-Scutcgart, Francke, 1987), la densa de reescritura a la
que Nie:tzsche somece aquí el aforismo 254 de JGB permite comprender
cómo, a un nivel rnás su polémica con Wagner no se redLtce a
una caracterización ele amipodas, ames bien, opera sobre el supuesco de la
propia afinidad con el renómeno de Ll décaclence según se ejempliflca en la
cultura ele! XIX. Por eso es por lo qcce aquella Francia del gusto,
sede de la cultura europea rnás espirttuat y refinada, da paso a París
como la ,;us;nupolis que es capaz de acoger a los tipos singulares --Schopen-
hauer, Heine- pero aden1ás con1o el "lugar natural·· de l:1 enfermedad
f0DlÚI1[1Ca.
198/13: ,los esclavos .. / Con el aüaclido de esce párrafo a la versión original dei aforis-
mo 254 de JGB, Nieczsche alude al debate sobre e! comercio de esclavos sos-
tenido por la pcensa y la upinión pública alemana en nuviembte ele 1888. El
sentido ele su alusión se completa con esta ocra de la misma época, que
aparece en Ecce honJO: "En este rnon1ento, por ejernplo, el en1perador alemán
aftn11a que su "deber cristiano" es liberz;.r a los es el a vos de África: nosotros, los
ot,.-os europeos, llamariarnos a e::ito sencil!an1ence ''alemán"··. Lo que Nietzsche
sugiere, pues, en son de burla, es que hay rnJ.s cercanos de cuya
liberrrción podría ocuparse e! Reich (o su portavoz, la 0Joccklec,bche Zeitung),
arltes que de de los afric1nos o los bárf.xuvs franceses.
199/24: Pero enj"ernza ...
4
/ Lt LdLiinJ. frase, krank ... ', que in[rod:...tce efcctiv:.unence
un notable giro ckt sentido ele toda b CJ.racterizacLón anterior, no en
Mós allá del bien y del rru:tl.
199/25: Wagner como apóstol de la castidad, I/ Nierzsche aqui con
rninünas v:triaciones los versos del final dei 256 de JGB. El
verso alude SJ.rcisricunence J.! rícuio del p;Jblicado por en et
núrnero ele febrero de 1878 de tos Bayreuther 13/úLt¿r (fluj(.,¿::; ,)e Sa;reutb, 2º
cu:t.clerno, pp. 29-42 ), ., H'?as ist deucsc!J? .. , at que también se haDta refertdo
Nietzsche en el aforlstno 357 ele LcJ ciencia, "Sobre el v
1
ejo
problem:r:·¿qué es alemán? ...
215
TRADUCCIONES E INÉDfl"OS
200/6: ¡Fe de Roma sin hablar!/ KSA, 14, 371 sugiere la posibilidad de que la
expresión "Glaube ohne Worte, (literalmente "fe sin palabras·) se remita a la
de Mendelssohn "Lieder ohne \'V'orte".
200/7: \Vagner como apóstol de la castidad, 2/ Este epígrafe reproduce, con
ligeras variantes, la segurrda parte de Genealogía de la moral, III, 2.
200/16: Hafis/ Hafis (1327-1390, aprox.), sobrenombre del poeta persa Moh:1rr.med
Schams od-Din, autor del Diván, obra poética que in.flujó en Goethe para la
composición del Diván de Oriente y Occidente.
200/19: E! rrüto de Circe, que transformaba en animales a sus adoradores, ha
sido frecuentado por Nietzsche, volviendo a relacionado· en otras ocasiorres
con la sensación suscilada por el arte romántico.
201/26: Wagner como apóstol de la castidad, 3/ Versión algo modlficada· / abrevia-
da de Genealogía de la moral, III, 3.
201/2: Gottfried Kelie.r/ Gottfried Keller (1819-1890), poeta suizo muy admirado por
Nietzsche, autOr de narraciones como Die Leute uon Scldwyla o Der grüne
Heinn·ch y cernprano adversario de la música wagneriana.
202/1: Cómo me desligué de Wagner/ Los dos apartados de este capítulo reprodu-
cen, respectivamente, los epígrafes tercero y cuarto del prólogo al segundo
libro de demasiarfo humano, con algún añadido en el primer caso Y
sin apenas en el segundo_ En cuanto al título ( ..Wie ich von Wagner
loskam·), teniendo en cuenw que Nietzsche se libem de Wagner como quierr
se desintoxica, como quien se quita ele la adicción a una droga, y que las
expresiones en ese sentido son frecuemes a lo largo de la obra ¡ambién
podrí" crctducirse: "Cómo me desenganché de Wagner".
202/4: prin1eros Festivales/ Nietzsche se refiere a los festivales de Bayreuth,
desctnados a la representación de las óperas de \Vagner. Nietzsche asistió
incluso a los ensayos de El crepúsculo de los dioses y La Valquiria, así
corno a la inaugural de EL oro del Rhin: pero se rnJ.rchó
antes del fino.! del tercer ciclo de representaciones) previsto para el 30 de
agosto.
203/20: El psicólogo toma la palabra/ Los dos primeros apartztclos reproducen en
dos pan:es (algo abreviada l:l primera), e! aforismo 269 ele Jvfé.s allá del bien y
del rruz!, ceniendo a b vlsta la redacción onginaL El tercero es üna versión
apenas modificada del aforismo 270 de esa misma obD.
206/6: Las dos ¡xtnes ele este epílogo son una versión mínimamente reela-
borads -algo la prirnera- de los epígrafes ter-cero y cuarto del
prólogo de 1886 a L1 segunda edición de ltz Cayo cie-rlrClCl.
206/16: Ante todo lo que n<) le se hace más fuerte/ Cfr Crepú:oculo de los
íclolns, ·ScnLcncias y flechas .. , 8.
208/lS: Tout co.mprendre c'esr tour lTlépriser/ Comprenderlo todo -es menospre-
ci:.lrlo todO··. Nlerzsche inviene aquí ei sentido de b frase de iYiadarne von
SLaet: "Tout COITl.prendre -c'esc tout
216
1Vit:tzsche cnnt;a ncr
208/23: ¿Acaso la verdad es una mujer que tiene razones pa-ra no dejar ver sus
razones?/ Gr. también ei prólogo de 1Yfás allá del bien y deí mal, redactado
en la rnisma fecha que este texto (1886), si bien ei morivc) del im:Josibie des-
velamienco último de la verdad ya está oresente en El • de la tr.cwe-
, o
dia con cérminos similares: "Si, en efecto, a cada desvelamienro de la verdad el
artista, con miradas extáticas, pErmant=:ce siempre suspenso únican1ence de
aquello que t;J.rnbién ahora, tras el desvelamief!to, conrinúa siendo velo, el
hombre teórico, en cambio, goza y se sacisface con el velo airoJado y tiene su
más alta meEa de placer en el pmceso de un desvelamiento caci1 vez más afor-
t;_;nado, lngr:1cto por b propia fuerza. No habría cienc:i:I si ésta tuvíera
que ver sólo ;:on esa única diosa clesnuc!a, y con nada más, (KSA, !, 98. Trad.
case. de A. Sánchez Pascual, fvíadnd, ,\/iaflZ:1, 1973, pp. 126-7).
208/25: Banbo/ Figura de los ancigLOS mitos órficos de Dernéter.
209/1: De la indigencia del1nás rico/ Esce poema .J.parece inc:luido tarr:bién en los
Ditiran-zbns de Dion"isos. Hay traducción a cargo de TxJ.ro Sr1ntoro y V!rgi:t.ú
Careaga en: Nierzsche, PoPnv7s (L'vi:+---Jrjd, PerJ.ita, ?9""""'9), que hemos cc-nfro:-ltJ.-
do con nuestr::t propl.a Y'ersión.
tl
217
E_sc::t cdtclóo h::::. .sido posible con la cobboración de LL
FUNDA.CION LUIS CERNUDA DE L\. DIPUTACION PROVINCL.\L DE SE\'lLL'\
y del MINISTERIO DE CULTURA
o
n
19
R
lA

.
Rt 1
CIE
Esta revi;:¡U.l e,s <aiembro de
ARCE. A.suci0.cióc de Revistas
CulrurJks de Esp:1ñ:1.
CONSEJO DE DlltECCIÓN:
Juan Arllonio Tous (director)
lvlanuel Barrios Cas:::-.res (subdirecror)
Franci::;co Pérez
César Moreno
Francisco
© de los
©Er, Revista ele fllosofía 1992
SE-130-1985
ISSN 0213-1668
S .L., Sevilla
Edita: A.
Gr:íhcas Siete Revueltas, Sevilla
José ja ;ier
es semestrai
!vloreno (::tclminisrr:lción)
_1\_rgenrina, 32. 41011 Sevilla
12345 4l080 Sevii!a
SUiviARIO
"El más ÜK[Ltier.ante de codos los huéspedes"
NÚMERO MONOGR1\FICO DEDICADO A FRIEDRICH NIETZSCHE
Remedios Á V1LA. CRESPO
transualoración_
La filosojla como búsqueda de !a salud
Manuel BARRIOS CASARES
Los de la virt-ud que hace regalos
Giuliano Ct\.lv!PIONI
Las de la íiheración en la filosofía de Nietzsche
9
35
57
99
Felipe JVLA,.RTÍNEZ lVLARZOA
E! tiernpo del eterno retorno
Diego SÁNCHEZ MECA
Perspectíuas actuales de del Uebermensch nietzschecmo lll
TRADUCCIONES E
Frieclrich NIETZSCHE
IJV.OHi./ntJ.J (1869)
Traducción y presemación ele A11drés Sánchez Pascual
Frieclrich NIETZSCHE
Nietzsche contra lY'agner_ Documentos de un psicólogo
Traducción, presentación y notas ele Manuel Barrios C1sares

COMENTARlO Y RESEÑAS BlBUOGl\i\FICAS
COI'vlENTARIOS
Lo de Nietzscbe
RESEÑAS
157
177
221
1''-

269
lviONOGRÁFJCO DEDICADO A FRIEDRICH NIETZSCHE
un pasado ideal e idealizante. Con ello el poeta afirma, por tanto, la
universalidad de íos temples lírico-musicales para todos los Iiempos,
e. d., da un paso en dirección a la música absoluta.
El límite de la música absoluta está en eso: en no dejar de ser
música de ocasión, e. d., se supone que determinados estados ele
ánimo que son musicales y otros que no lo son. Se consideraba como
norma el estado de ánimo en que el ser humano canta.
Así se obtenían dos mundos yuxtapuestos que se alternaban
más o menos, de suerte que el mundo del ojo desaparecía cuando
comenzaba el mundo del oído, y al revés. La acción servía ún:icamen-
te para llegar a la pasión, y la efusión del volví:! a hacer nece-
saria una nueva acción. La consecuencia lógica de ello era que no se
buscaba la mediación entre esos dos sino su neta contrapo-
sición: una vez que se le habia demarcado su reino al ánimo, también
el encendimiento debía hacer valer ahora sus derechos; Eurípides
introdujo en el la dialéctica, el tono de la sala de juicios.
Vemos aquí la enojosa consecuencia lógica que de ello se sigue:
la música y la acción, el intelecto y la
voluntad son cada una de las partes separadas se atrofia.
drama musical de los antiguos surgie-
ron la música absnh:ta y el drama de familia.
50
Unidad del poeta y el compositor. Dado que tenernos un media-
dor entre nosotros y la Idea (eso que los católicos llaman un santo,
un clásico), nuestro tiempo sería el primero en estar capa-
citado para tal unidad si no hubiera qued:1do aterroriza-
do por la irrupción ele esa codopocleros:J. fuerza natural y no tratan
de quirarse de encim;:¡ su miedo produciendo un ruido de coribantes:
el santo vive y muere desconocido, cierramente, ¡mas clep a la
ricbcl un recuerdo comnoveclorl
176
FRlEDRlCH NIETZSCHE
NIETZSCHE CONTRA.
Documentos de un psicólogo
Traduccion, presentación y notas de !Han: teZ Bar!! os Casares
PRESElYTACIÓN
Dentro del conjunto ele obras del último elaboradas por
Nietzsche a parTir ele la primavera de 1888, en de la gran
cosecha", en medio de arrebatos de inspiración y de fuenes tensiones
anímicas que (peo que todavía no sor; s:c mELs síntoma de
ello) la euforia ele Turín y su definitivo huccbniento psíquico, el
escrito Nietzsche contra \-Vagner ocupa sin lugar a dud::cs un lugar
muy peculiar, dadas sus caracrerísticas
1
porqne no se trata
propiameme de un nueva obra de Nietzsche, sino de una recopila-
ción de textos pertenecientes a varios de sus lóros y en lo:'
que ahora re:J.liza una seTie de modificaciones, omisiones, añadidos y
demás correcciones tanto estilísticas coGo de contenido. Segundo,
por los motivos específicos que le a preparar esta antología
antiwagneriana. Pues si bien en toda la licenria ele este
período se hace cada vez más !;¡ necesidad qt:e
siente de "ponerse en claro", de aclarar posihles en torno a
1: Los datos relativos :1 las circunstancias biográficas y J. la génesis de b obr:.1 h:1n
sido extcúclos princip;Jlrnence del rr:1h:1jo de Curt Paul Janz, Friedrich
LVietzsche_ .BiogrojTo Cf·;Iadrid, _Alianz::t edirnr-L::!), -vols. 3 (Los diez arlo::; dPl j!l(!snftJ
errarzte) y (Los aiios de traducción de j::.cohn lvluñor: e Isidoro
Reguer:t, Evf:1drid) Alianza, 1985 y 1987; así con1o de b Crónica efe !a de !Vict::::-
sche, vol. 15 de la Frz'ecirich LViet:::sche .S'itn:.'Ifcl1 C w·erke) J(ritisc:be 5'tudic?&n:tsgohe
(=KSA), lYlünchen-Berlin, drv-de Gruytcr, 1980, a cargo de Ginrgio Co!li y ;\tf::lzzinc
i'viontin:Jri, que ::t su vez se süve de ést.:1 y ;·¡pnrr2ciones de
177
IRWUCCIONES E INÉDITOS
su pensamiento
2
y, al mismo üempo, de llegar a un público más
amplio e influirle, en !Vierzs"be contra Wagner dicha pretensión se
y adquiere unas connotaciones singulares, que arrojan un
significativo saldo de cara a una comprensión más exhaustiva de su
última filosofía.3 Como en gran medida ello se debe justa-
menee a los motivo:o que están a la base de la génesis de la obra Y
que, por tanw, merece la pena recordar ahora.
El Caso Wagner, ese mro gran documento del antiwagnerismo
a mediados de septiembre de 1888.
depositadas en él por Nietzsche y a
que la primera edición se vendió casi de irunediato, el libro no había
2:
y no sólo en lo a Sl.l teórica, sino también en sus <-lLtitudes Y
reh1ciunes ruí pueJ.e comptGL:..Lrse en su carta a fliJ.l\vLdJ. von Lvleysen-
burg dei 20 de octubre ele 1888, en l:l que Nietzsche fuerza la ruptura de sus rela-
civc1CS con ac:uelia vieja a cauoa de la predilección de ésta por \Vagner:
··Poco a poco ite rvu1plendo Gl.si todas n1is relactones hucnanas por repugnan-
cia a que se n
1
e tvtne y01. J.lgu dLSLlr:to lo que soy. Ahora está usted en la lista.
DesJe hace e;)cr:c.Jo, para que al venga usted a n1ani-
honLtda e ingenu<.unente, cacb una ele sus palabra:)" (. . .) ¡Aclá-
rese, por fin, entre \Vagner y Nietzsche!, (Frieclrich Nietzsche, Sürntiicbe Briefe. Kri-
iiscbe a cargo ele G. Colli y M Mvminari, München-Beriin,
cirv-dc Gru.ycer¡ 1986, vol. 8, pp. 457-8).
cr.::.sLdnte, p1cciso tener en cuentJ adernás en este punto el impor-
LHLLC: papel pvr el nuevo C. G. quien inf1uyó de modo
en tas decisiones de Nie[zsche sobre la secuencia de publicación de sus
obras. Entre otn.J;:J en favor de tal conslderación, Janz aduce la _carra de
N
3
urnarl. ... '1 ::1 Franz Overbeck, del 21 de febrero de 1889: "Cuando et Prof. Nietzsche
rae b úlLl.au v·cz de 1886], le lnvité a escribir. ances de lJ. iJUiDt.lcauuJo
de su .otlg.L:n.cs pequeños opúscuios, bara[OS de lanz:tr, en lo que
se reLc:re a su obra capical; él aceptó b iclea de lnrnt::di:uo Y n1e
aseguré que b llevarla ;.L cabo. No creo que sea apenas necesario justificar ::thora
oue con ello pensé en el \Vagner", aunc.1ue tnás bien er:tn del tipo
clel Jc tos que en. tnienr.es. Es un h.echc en contr:l qLLe
el "CJso \'V'ag:ner" ha revtt:.llizado el interés por el profesor
L-üeLzsd1c en..__ :::.sí canto el de ios ídolos" no hará
rnenos en otra::; esl'eras. rnejor se ntanifiesc.t esto es en b buen:1 situJ.ción
t:LOo.úuüca de L..L e._itrvti...;.: .. (ClL:tdo por ]:.1nz, op. cit. vol. 3, p. 513 ).
178
Friedrich Nietzsche· tYietzscbe cotztra
obrado el efecto deseado: el sentido más hondo de su apasionada y
desgarradora polémica con Wagner, su lugar específico en el contexto
general de la tarea de transvaloración de todos los valores, continuaba
siendo una incógnita para sus contemporáneos.
4
Y las reacciones de
incomprensión no se hicieron de esperar. Por supuesto, Nietzsche
contaba de antemano con la animadversión de personajes como el
furibundo wagneriano y biógrafo del maestro, Richard Pohl, quien se
apresuró a replicar con un ataque frontal ad horninent ritulado "El caso
Nietzsche, un problema psicológico", en el que prácticamente se limi-
taba a acusarle de celos de músico frustrado disoaratando sobre el
falso supuesto de la existencia de una ópera' en tiempos
por Nietzsche y criticada por Wagner como único motivo real de la
ruptura entre ambos. Menos podía esperarse, en cambio, la discreta
acogida que su escrito tuvo por pane de Ferdinand Avenarius, ediwr
por aquel entonces de la revista Kunstwart. En el mismo número en
que Heinrich Koselitz -su fiel Peter Gast- reseñaba el
libro, Avenarius venía a comentarlo en términos tan poco favorables
como los siguientes: "Es un hecho declarado el cambio de sensibilidad
de uno ele los más destacados, quizá el más destacado, de los "wagne-
rianos". Si éste nos hubiera hecho, tranquila y objetivamente, una
exposición de las razones que inv:tliclan sus r:1zones ::interiores -no
podríamos hacer otra cosa que agradecérselo: más improbablemente
porque nos convenciera, más probablemente porque nos hubiera pro-
porcionado ocasión para el análisis agudo, en orden a la
Tal como se nos presenta el escrilo, aparece casi como el regalo de un
folletinista muy ocunente, que juega a las gnndes ideas .. 5
De este modo, Nietzsche pudo tomar conciencia bien pronto
de cómo, de cara a la opinión general, su intempesrivo escrito
4: Senrido que tvi:..tzzino i'vlon[inarl subray:J y slntetiz:J. ele b rnanera n1{is pregnar:te con
estas · "No se debe olvidar lo aoünJ.cionail,SC:.t, anügernt.ínico, ron1inxi-
,_::o, anti-:1nciserüüíco, antirucL..tfísico, :lnEi-lrracionalisc:.t., antin1ícico
(e.d., ;.1ncijesuüico') de la lucha J.nri\V:.lgneri;..lna de Nierzsche-. ((v[or:;tütari, 1Vietzsche
lesen, Berlin, de Gruyl:e<', 1980, p. 53)
5: CiLado por J::tnz, op. cit., Ili, 526.
179
TRADUCCIONES E Ii\ÉDJTOS
pasaba por ser el fruto de una repentina conversión por parte del
que hasca entonces había seguido siendo, a ojos de la mayoría, un
ferviente admirador de la música de Wagner. Toda la intensidad de
la crítica nietzscheana quedaba así rebajada, en la misma medida en
que, desconociendo la evolución de sus ideas, en particular por lo
referente a esta cuestión, se la malinrerpretaba poco menos que
como expresión de una súbita apostasía y de. un improvisado
ataque. Nietzsche comprendió entonces que había de aducir pruebas
de lo conrrario, pero en su precipitación y vehemencia en deshacer
el equívoco erró en sus cálculos de cómo llevar esto a cabo. Decidió
en principio que lo mejor era que no fuese él mismo, ni tampoco,
claro está, sino una tercera persona quien se encargara de
ello, y escogió para tan delicado asunto al crírico de ane Carl Spiue-
ler, a la sazón reconocido adversario de la "música del futuro", que
acababa además de escribir una carta felicitando a Nietzsche por su
trabajo y había manifestado su coincidencia con los gustos musicales
de éste en un artículo publicado el 8 de noviembre en el una
revista ediracla en Berna. Nietzsche se apresuró, pues, a escribirle el
11 ele diciembre, ya con la mente puesta en la edición ele una reco-
pilación de sus textos:
"Quiero hacerle hoy una proposición a la que le ruego encare-
cidamente que no se niegue. Mi lucha contn Wagner ha fracasado
porque nadie conoce mis escritos: de modo que el "cambio de sen-
sibilicbcl", como se expresa Avenarius, por ejemplo, pasa por ser
algo sucedido al mismo tiempo, más o menos, que el ''Caso
w·agner" De llevo luchando ya diez años. El propio Wagner
era quien mejor lo sabía-: no he enunciado en el "Caso Wagner"
ninguna proposición general, ele orden psicológico o estrictamente
estéüco, que no expuesto ya con la mayor gravedad en mis
escritos anteriores. estas circunstancias, para avivar la cuestión
al m:S.ximo y lievarla ahora otro
escrito ele i:J. m i.s1Tu presenración y que el "Caso \Vagner",
que se componga sólo de ocho trozos graneles y cuidadosamente
entre mis bajo el título "Nietzsche contra \Vagner.
Doet.tJnemos sacados de las obras ele Nietzsche". Estimado señor,
180
Nietzsche comra Wagner
usted es el que ha ele y escribir cm
una auténtica declaración de guerra,.6
que sea
Como sucede con otros muchos juicios vertidos por Nietzsche
en su intensa correspondencia de estos meses finales de 1888, su afir-
mación de que El caso n.o añade nada sust:1.ccial a lo expues-
to por él sobre este asuc.to en ser m:ltiZJ.-
da. Hay al menos un aspecto en el que El caso tV:11gner
representa un avance respecto a tratamientos de la cuestión:
el del establecimiento de una ímima corre!:J.n.ió.r:. e.r:.tre
hegelianismo, o, si queremos ser más
y
Hegel son interpreraclos aquí en Et:nción de las que
de sus respecüvos pensamienros realiza la época, y por tamo poseen
más bien el valor ele mecifora y síntoma de ést::t), el del reconoci-
miento de la connivencia entre romJ.;;ticisrr.c y
modern:::Js dentro de una única din:S.mi::::a nihiLsta. El paralelismo
trazado ahí entre las posiciones hegeliana y wagneriana -al cual
sólo habb aludido antes, ele pasada, en un par de ocasio-
nes
1
- se conviene ahora en una ele las cl::t ves ele la
dimensión filosófica ele su controversia con Wagner, y lo hace justo
en esa época en la que Nietzsche retoma a la temática de El ·nací-
miento de la tragedia, reformulJnd(>b sensiblemente: retorna al arre
como tarea ele afirmación vital comra la décadence y como actividad
6: Cit3 n1os ta cart:::t por la traducción de J. e L Reguera que aparece en Janz,
III, 526-7, rescituyer>.do ::tl texw las CL'rsivcts er, r:;se al trahajo de edición crítica cíe
Colli y Monrinari, KGB, voL S, pp. 523-4.
7: Sóio bentos referencias, un2 en el 99 libro segt:r:dc de
Lil Cayct Ciencin: \X
1
:1gner se ha cie-j:do pnr Hegei ,::[e
su vid:1; después, ha vuelto a h::tcer lo n1ísn1o sus a panir de
la doccrlna de Schorenhauer y cornenzando a form:.d::tr:c;e a sí en. té:-minos
de ·'vn!unt:ld", "genio" y "cornp:Jslón" .. (KSA, 3, 455); y otra en el :1fc-Jri·;n1n ::Ui/+ de
1Héts a!lá del Bien y del idai: "Los ex[ranjeros se detienen, y ::::r:;ídn'S,
:1nte !os enigrnas que tes p!an[ea la conrr·ldic-:'lr::-. y en el fondo
de! a[rn:l a!e1T1ana (n;..Hur::deza que Hegel redujo a sisten1a, y Rich::n-d
\V':.1gner Crltirnarnt""nfe codavtJ. :1 de Ar.dré.s S:lnchez. Pascua!,
Maclricl, Alianz:l, 1972, p. 198; KSA,
TRiWUCCIONE'S E J!Y'ÉDITOS
(oost)metafísica. A tal fin, al mismo tiempo que trata de recobrar todo
aquello que pudo constilurr su "Primera transvaloración de todos los
valores", lucb.1. por desembarazarse defi.nitivar:aente de los perturbado-
res de de desde el postulado transfe-
noménico de un l!nc.> hasta la hipmeca romámica del
Las anotac:iones para la obra proyectada bajo el título de La
recuge:1 testimonies de su litigio con
mientras que este escrito -como luego Nietzsche
se concenua en su otro gran adversario.
Hecha, pues, esta salvedad, sí que puede considerarse por lo
demás que, en los .documcmus sacados ele las obras ele Nietz-
sche· Avenarius, Pohl y otros, que su polémica
con \vagner venía y que los términos esenciales ele la
misn1a no Labían una repentina y caprichosa varia-
ción. En ia misma cana antes referida, Nietzsche indicaba ya a Spitte-
ler qué e. el., qué pasajes ele sus obras eran los escogi-
dos par:1 clen.:ost.rar estos Se trataba empero de una primera selec-
ción, que no serí:l la y que pergeñada en una de
sus m1::.ivas del día amerior a F. Avenarius, en la que por una parte
agradecb a no sin cierta ironía su crítica, pero por
ocra le reprochaba el n.o haber sa!Jido reparar en lo esencial -«die
8:
9:
y Cúllldnicárselo a sus lectores
9
La selección propuesta por Nietzsche en su carta a er:1 la siguiente: L Dos
amfptJdas (Gaya Cic:".cia, pp. 312-16) 2. Un arte sin (Humano, demasiado
ltULL..lnu, 76-78) 3. (iiL.¡nano, toinO 21 62-6LD 4. Lo espressivo a toda costa
(El Cl1ninante y su p. 93) 5. YVagnet: actor y ndt-ht ntús (Gay:l cienciJ, pp.
cr Fraticia ,)Les allá del bien y del mal, 220-24) 7.
(Genealogía de la mor::ti, pp. 99-105) S. Ruptura de
ciernasiado hu:nano, con1o 2, prlJlogo, pp. VII-
V1II) De c::st:J. : ','..:Lh:.l :1 ,:h:: h.1s en un:.1
NEeczscbe un par de pasajes e incluyó otros en la
versión Cfr. T.1LL.L con ios sucesivos planes de edición.
KGB 8 517-8. En esu carta, a la que h:.1 CJ.lificado de vercbder:.l
de .'i y:J .... 0 textos --nut::ve ciGlS- en los que puede
b corrupción de Bayceutb .. , la ,:Ji2>put:l entre una
182
Friedrich Nietzsche ;Vietzsche contra rVagner
No obstante, Nietzsche se arrepintió ele inmediato de la idea ele
recurrir a terceros para dilucidar la cuestión, escribiéndole el 12 de
diciembre a Spittler su cambio de parecer y su decisión de publicar él
mismo el texto, aunque ya un nuevo equívoco al respectO había sido
sembrado, puesto que Spitteler interpretó todos estos vaivenes como
un intento de manipular su persona.
10
No acabaron ahí, sin embargo,
las dudas de Nietzsche sobre la conveniencia de publicar esa aclara-
ción, ni sobre cómo y cuándo hacerlo. Las indecisiones, los cambios
de planes fueron constantes: Nietzsche pensó inicidlmeme en postpo-
ner la publicación de Ecce homo en favor del nuevo
enviado a Naumann el 15 ele diciembre, y así se lo hizo saber a Peter
Gast al día siguiente
1
\ pero cuando a los pocos días recibió de su
editor las primeras pruebas ele corrección de Ecce homo, volvió a
modificar sus planes ele edición, comunicándole entonces a Kóselitz
el 22 de diciembre: "No vamos a imprimir el escrito "Nietzsche contra
··nawralez;:¡ dionisiaca· y la de un .. décadent·, dura ya desde 1876. Ademis de La
gaya ciencia, 312ss., encontrarnos ahí !as s1guíenres referencias: deJna-
sütt.-fo bunu.Jno (escri[O hace n1ás de diez :.tños) 2, 62ss. décadence y bt::rnintsrno en
el estilo de Wagner; 2, 51: su sensualidad neurótica; 2, 60: barbarie rítmica; 2, 76:
catolicislnO del sentüniento; sus "héroes", fisioiógicarnence irnposibles). E! canúnan-
te y su sornhra, 93: contrct lo espressivo a coda costa. Aurora, 225: el af(e de
Wagner para falsear en música el dolor Gaya ciencia, 309: Wagner actor, también
como músico. 110: Digno de admiración en d refin:ctEicnto del dolor sensual. iY!ás
a!!ú del bien y de! tnal, 221: Wagn-.:::r. pertenectente o! París enferJno, p1cpldn1entc
un tardo-romántico fr:tncés como Delacroix, corno Berlioz, todos ellos con un
fondo de i.ncur:tbtliUad ;1 b base y, por consiguiente, fan:iricos de b expresión··
(idem).
10: Víd. KGB, 8, 525 Pan b reacción dé Spitteler, cfr )cmz, op. cit., Ill, )27-8 y IV,
docun1enEo nº 12.
11: KGB, 8, 527: "Ayer envié :1 C. G. Naun::::tnn un n1:1nuscrito que h:ay que pubLicar
lnrnedi2tainence, por w.o.co, antes que ,.fcce hotno". i'lo encuentro [raduC(Or pJ.r::i
,,Ecce": 2sí que J.Ún debo rt:[rasar !a tn1prestón unos n1eses. A f1n de cuentJ.s, no corre
prisa. - Lo nueuo k va :1 gus[ar -LLSt•.::cl tarnbién aparece- ¡y cón1o! Se Licula JVietz-
scbe conEra l.\?úgner: Docurnentos de LtCl psicólogo. Se crau. esencia!rne:tte de: una
car:..tcr:eriz::-tción de r.utJ.ij:.:cdd.), en la que be una serie de pasajes ele tTUS
escritos anteriores y de ese n:oc!o he cbdo un:1 contraparrida rnuy seria ::d "C:.1so
\Vagner". EUo no t:::.s óbice parJ que tos :.:letnanes [raudos en. db con r:naicbd
183
TRADUCCIONES E INÉDITOS
Wagner". El "Ecce" contiene todo lo esencial también a este respecto.
La parte que, entre otras, recuerda al maestro "Pietro Gasti" ya está
incluida en "Ecce". Quizá inserte también la canción de Zaratustra
es decir: "De la indigencia del más rico"- como interludio entre dos
a parta dos fundamentales" .
12
Tampoco en esta ocasión la advertencia a Naumanri llegaría a
tiempo, la celeridad del editor obligaría de nuevo a Nietzsche a recti-
ficar sus planes sobre la marcha y, aun a pesar de insisür por última
vez el 2 de enero de 1889 en su renuncia a editar la obra, los aconte-
cimientos, junto con la crisis, acabarían precipitándose. Cuando el 8
de enero Franz Overbeck encontró a Nietzsche en su habitación de
una pensión turinesa, sumido en las primeras ünieblas de la locura y
rodeado de montones de papeles que ya no era capaz de descifrar,
entre éstos se hallaban las primeras pruebas de imprenta de Nietzsche
contra tFagner. Lo. obra aparecería publicada por primera vez ese
en una edición privada, y más tarde sería dada a conocer
al en 1895, dentro del octavo volumen ele la Grossoktauaus-
gabe. Hasta las decisivas aportaciones de Erich Podach
13
y la apari-
ción de la Kritische Gesamtausgabe a cargo de Cclli y Montinari, las
sucesivas reediciones hechas desde 1899, incluida la de Karl Schlech-
ta Hauser, 1954í6), se atuvieron al cexto de esta edición de

espai\oi:.1 --el escrito (unos tres ptiegos) es extrern:lda1nence antict!ernán" Result:1
sugestivo prt:gunt::use en qué n1edlcb b "Jnaldad española .. a la que Nietzsche alude
en su cart:t no hct pcocur::rdo expresarla ya en el título rnismo de la obra, que es
r:ürnentc el de "Nietzsche co,ntra Wagner", así escrito, en la fórrnub btina en1pleada
par::t incoar procesos judici::tles, coincidente coo b expresión en cascellano¡ y no
,,Nietzsche ,gegerl Wagner", con1o se diría en alernán. En es<1 c::tn::t, Nietzsche introdu-
ce aden1:.'is un juego de dcJbles secrido.s propó:-;ito de una f.eferencL::.t previa a b
opereca española de Federico CLueca, aLa gran vía .. : "Este nuevo escrito quizá
muy leído, debido a la curiosidad que ha suscitado el "Caso \Vagner" como
::thora no escribo uns. en la que yo no rne rnue.stre :1 b tuz por cornpieto,
ancf:cs;s de-p_.,-icr5!ngc es yJ., er: deftniciva, ei carnioo .. t "=:ntenderrr.e - l:l gran
.. " (ihid. 528).
KGB, 8, :·AS-6.
13: Erlch F., Friedrich 1Vietzsche \Verke des ZusrJrnmcnhruc:bs. He1delberg,
\Voifgang Rocbe, 1961.
Friedrich •
l\fiet::sche contra
versión original: se
1895, que difiere en puntos
omitió el capítulo titulado
, así como los poemas
"Venezia" conocido como ·Canciór de góndola"), con el que
concluía dicho capírulo, y "De la del más que debía
haber ido situado al final del libro. Pero a diferencia de mras mutila-
ciones y falsificaciones sufridas por los teA.rtos nierzsche3nos, la
menos escabrosa, de estas omisiones
Nietzsche a Kóselitz que citábamos más ya que los fragmentos
suprimidos en la edición de 1895 a los que en ella se
mencionaba como objeto de un traslado al otro libro enton-
ces en prensa. Claro que lo que Nietzsche argumentaba ahí era única-
mente que Ecce homo podía recoger esos textos éltm en el caso ele
que, corno al fin había decidido, no se publicara Nietzsche cnntra
, !a obra que les incluía. Pero en absoluto daba pie al proce-
der e_clítorial seguido, como si lo resuelto por él hubiese sido svprimir
tan solo esos pasajes y publicar el resto.
De esta carencia fundamental se han venido resintiendo igual-
menee las diversas traducciones que en nuestro país se hicieron de la
obra, desde las de Luciano de Mantua 0904) y Pedro González-
Blanco (Valencia, Sempere, 1906) hasta las ele J E. de
(Caro 1930) o, inclusive, ía ele Eduardo Ovejero y Mauri
AguiJar, 19_32), basada en la edición de Króner y _en la
Esta es, que sepamos, la primera vez que se
en castellano este escrilo un escriw
en el que, como ya indicamos ames, Nietzsche muestra, en sus
propios rexros, la genealogía cte .su En ello reside el
cieno moclc> ele la
n1ayor inceré.s y atraclivo esta nacida en
obsesión del último Nietzsche por afroncar una ,.
renEe pregunta con la que .
otra vez esa insis-
Ecce horno: .,;se
me ha entendido?, A su manera, Nietzscbe contra Vvagner es
comempbdo sola y exclusivamence desde el prisma
ele su oposición a . Las duelas de Nieczsche sobre si
?ublicar con ancelación uno u otro libro no hacen sino s1; hcl yar este
mcEno paremesco desde un punco cie visea extrínseco. Más
mente, aúaclir: si bien es cierto ---como ha moscrado
185
TRADUCCIONES E INÉDiTOS
Mazzíno Montinari y ha reiterado con todo lujo de detalles Andrés
Sinchez Pascual en su estu.dio introductorio a la obra en cuestión
-que, en última instancia, El Anticristo acaba recogiendo para
Nietzsche todo el conceLido de la de todos los
valores -o sea, de S'Li Hauptwerk-- en otro sentido no
menos decisivo, a nuestro juicio, Ecce Homo y Nietzsche contra
\.Vagner constituyen asimismo otras tantas facetas de la transvalora-
ción, que no se e:o::Iictarr:er:t.e en el terreno pero
que tampoco permanecen sin mis ajenos a él. Tal vez sea sobre
todo por 1Eoti\ o por lo que merezca la pena leer ahora
este texto con la r:.1ü:ZldJ. acema, en ese arte de buen leer,
que Nietzsche de la y quiso también como
clesEino para los escricos de la filosoLa.
186
Friedrich Nietzsche
Nietzsche contra Wagner
Tabla de Sucesivos Planes de Edición de
Nietzscbe contra Wagner
10.11.88
11.12.88
12.12.88
(A Avenarius)
(A Spitteler)
(W II 98)
FW370 F\'V 370
FW 279
VM 144
YM 171
FW87
VM116V
w 144
FW368
VM 134
WS 165
YM 134
YM 171
WS 165
ws 165
]GB 256
VÑf 171
M 255
GM, ID, 2-3
FW' 99
FW368 MAt\1, II,
FW370
Prólogo, 3-4
FW87
]GB, 254,256
MAM, II, Pról, 3-4
FW, Pról, 3-4
-l<: En negriL'l se tndic:1n 1os textos iacluiclos en la definüi v de L'f';v". Las
obr:.1s de Nietzsche son cüacbs conJonne a las abreviJ[Ur:J.s de b A>iti:;;c:be Ges<-Lnttt:zLlS-
gahe. Salvo los dos aforismos de FW exc!uiclos (279 y 99), ei plan del 12 ele diciembre
de responde casi cxacc.lrnen[e al contenido y :1l orden deLrliLivu ck l) ....,Ll¡Ju:Jición
ele Nietzscbe contra \í7agner, en el que se :cñaden los 269 y 270 de JGB. e1sí
como los versos del final del aforismo 256, y se recuperan los pasajes ele GM. m 2 y 3
señai;1dos en b carta a Spicceler.
187
1
1
Nietzsche contra
!
agner.
Aktenstücke emes Psychologen.
Von
Friedrich Nietzsche.
LEIPZIG.
Ycrlag ;on C. G. Nuumann.
¡33<).
5
FRIEDRICH NIETZSCHE
NIETZSCHE CONTRA WAGNER
Documentos de un psicólogo
Prefacio
Los capítulos siguientes han sido seleccionados en su conjunto,
no sin cautela, de mis escritos anteriores -algunos se remont:J.n a
1877-, acaso aclarados aquí y allá y, sobre todo, abreviados. Leídos
uno tras or.ro, no dejarán duda ni sobre Richard
somos anripodas. Con ello se otra cosa:
10 por ejemplo, que éste es un ensayo para pero no para
alemanes .. Yo tengo mis lectores en todas partes, en Viena, en San
Petersburgo, en Copenhague y en París, en Nueva York
-, no los tengo en el país chaLO de Europa, en .'\lemania ... Y quizá
tendría que decir también una al oído de los señores italia-
15 nos, a quienes amo tanto cuanto yo... t::tndem, Crispí ...
20
30
Triple alliance: un pueblo inteligente no hace nunca con el "Reich"
sino una mésalliance ...
Friedrich Nietzsche
Turin, Navidad ele 1888
Dónde siento admiración
Creo que los artisras desconocen a menudo es lo que mejor
pueden hacer: son demasiado vanidosos para ello. Tienen puestas sus
mientes en algo más soberbio ele cuamo parecen serlo esas pequeñas
plantas que, nuevas, raras y saben crecer sobre su suelo con
genuina Aprecian ele :nanera superficial lo que en definiti-
va constituye lo mejor ele su y su y su amor y
su entendimiento no son del rnismo rango. He aquí a un músico que
más que otro músico CJfra su maestría en hallar los ronos del
reino ele !as alrr!as doliemes, y aun en prestar
lenguaje a la muda miseria. Nadie le iguala en los colores dei otoño
189
TRADUCCIONES E INÉDITOS
tardío, en la felicidad índescrípliblemente conmovedora de un último,
brevísimo goce; conoce el sonido para esas arcanas e
iilquietantes mediacoches del alma en que causa y efecto parecen
sacados fuera de y donde, en cualquier instante, algo puede
surgir "de la nada". Con rn.ayor que: ninguno, crea desde el 5
má; hondo sustrato de la feiícidad humana y, por así decirlo, desde
su copa vacía, donde, en buena y n:ldla hora, las gotas más ásperas Y
amargas se escancian junto a las más dulces. ese fatigoso
deambular del alma que ya no es capaz de saltar ni de. volar, ni tan
siquiera camin::té; tiene la müJ.da del dolor encubierto, del 10
comprender sin consuelo, del despedirse sin confesiones; como
Orfeo de toda secreta es superior a cualquier otro, y por
mediación suva se han añadido al arte muchas cosas que antes pare-
cían inefable; e incluso indignas clei arte -por ejemplo, las cínicas
revueltas ele las qc,e sólo es cap<1Z el que sufre, así como un sinfin ele
diminutas y cosas del alma, por así decir, las escamas
ele su nacuraleza anfibia; ciertamente, es el maestro ele lo diminuto.
Pero no serlo. cL·ftLLer m;;is bien los graneles muros
y las pintura.,; murales atrevidas! ... No se da cuenta ele que su espíritu
posee otro gusto y otra inclinación -una óptica contrapuesta- Y de
que por encima de codo gusta de sentarse quedamente en los rinco-
nes ele los edificios en ruin,c.,;: allí, escondido ele sí mismo,
pima sus auténticas obras maesrras, que son todas muy breves, a
menudo ele un único compás, -sólo quizá exclusivamente allí,
15
20
-r
se hace y perfecto.- Wagner es -)
alguien que ha subdu -tal es su rango de privilegio
sobre los demús rnú:oicos.- Yo adnüro a \X/agner en wdo aquello en
lo que él se pone en música a sí mismo.-
hago
Con ello no dicho que yo tenga por sana a esta música,
al nwnos ::üli donde habb \'Vagner. Mis objeciones a la música ele
Wagner son fisioiúgicas: ¿para qué clisfnzarlas bajo fór-
mulas estéticas? La estética no es cienamente otra cosa que una
190
30
Friedrich Nietzscbe
1Vietzsche contra
fisiología aplicada. - Mi "hecho", mi "Petir fait vrai>, es que ya no
respiro bien cuando esta música obra su efecto sobre rrú; que de
inmediato mi pie se pone malo y se revuelve contra ella: pues tiene
necesidad ele cadencia, de danza, ele marcha -al compás de la
5 marcha imperial de \'Vagner, ni siquiera el joven emperador alemán
puede marchar-, de la música pide ame todo los deleites que están
a la base de un bue·n anclar, pasear y danzar. Pero, ¿no- protesta
también mi estómago? ¿mi corazón! ¿mi circulación de la sangre? ¿no
se revuelven mis tripas? Me quedo afónico sin darme cuenta ... Para
10 escuchar a Wagner necesito paslillas Gérandel.. Y me pregunto,
pues: ¿qué es lo que quiere propiamente todo m1 cuerpo de la
música en Porque no alma.. Creo que su esparcimien-
to: como si todas las funciones animales tuvieran que ser aceleracl::ts
mediante ritmos ligeros, acreviclos, desenvueltos y seguros ele
como si esta vida férrea y plomiza tuviese que su pesadez
por medio ele melodías doradas y suaves como el aceite. Mi melan-
colía quiere reposar en los escondrijos y abismos de la perfección:
para ello necesito la mC1siG1. Pero Wagner me pone enfermo. -
¿Qué me impona a mí el teatro? ¡¿Qué me importan las convulsiones
20 de sus éxtasis "éticos", en los que el pueblo -¡y quién no es
"pueblo,!- halla su satisfacción7
1
¡¿Qué me importan todos los ade-
manes ele hocuspocus clei comediame' - Como se ve, yo soy ele
índole esencialmeme antiteatral, en el fondo de mi alma tengo
contra el teatro, ese arte de masas par excellence, el profundo des-
25 precio que tiene hoy todo anista. Éxito en el teatro -con_esto
cae en mí estima hasta nunca-más-ver; fracaso ahí agttzo los
oídos y comienzo a apreciat· ... Pero Wagner, por el junto
a! \'Vagner que ha escrito la música más solitaria que existe, ha sido
además, un hombre ele teatro y un comediante, el
30 mimómano más emusiasra que l.::tl vez haya existido incluso
como músico.. Y, dicho sea ele paso, si la teoría de lu sido
la ele que "el clrarru es el la música es tan ;;ólo el
mediO··, - su práxis fue por el comrario, de a final, la ele
que "la pose es el fin; el drama, como también la música, son
35 siempre sólo sus medios". L::t música ccimo medio para la clarifica-
191
T!U'JJUCCIONES E INÉDITOS
ción, fortalecimiento e interiorización de los gestos dramáticos y
expresiones del actor; ¡y el drama wagneriano únicamente como
ocasión para las muchas poses interesantes! -Wagner tuvo, junto a
todos los demás instintos, los instintos de mando de un gran actor
en todo y en cada cosa: y, como queda dicho, también en cuanto
músico. - Esto se lo hice ver claro una vez, no sin a un
5
wagneriano pur sang, - ¡claridad y wagneriano
1
No digo una
palabra más. Hubo razones para añadir: ¡Sea usted un poco más
sincero consigo mismo, que no estamos .en Bayreuthl En Bayreuth
sólo se es sincero en cuanto masa; en cuamo individuo se miente, lO
se miente uno a sí mismo. Cuando se va a Bayreuth, uno se deja a
sí mismo en casa, renuncia al derecho a la propia lengua y elección,
a su gusto, incluso al valor, tal como se ejercita contra Dios y el
mundo entre las cuatro Nadie trae consigo al teatro
su sensibilidad más sutil para el ane, menos que nadie el artista que 15
trabaja para el teatro, - falt<l soledad, nada perfecto tolera testi-
gos ... En el teatro se convierte uno en pueblo, en rebaño, en mujer,
en fariseo, en ganado electoral, en señor de patronatO, en idiota -
en hasta la conciencia más personal sucumbe a la
magia nivela&1ra del gran número, ahí reina el vecino, ahí se con-
vierte uno en . . 20
lntermezzo
- Aún diré unas palabras para los oídos más refinac!os: qué es
lo que yo propiamente de la música. Que sea clara y profun-
da, como un mediodía de octubre. Que sea peculiar, 25
tierna, una dulce mujercita de gracia y perfidia. Nunca adrnitiré q:1e
un alem:ín saber lo que es la música. Los llamados músicos
alemanes, sobre todo los más son eslavos,
croatas, holandeses - en otro caso, alemanes de
raza fuerte, alemanes extinguidos, como Heinrich Bach y
Yo mismo sigo siendo coclavia lo bastante pobco como para
no dar todo el resm de la música :1 carnbio ele Chopin: por
tres motivos, ei Idilio de Sigfrido de Wagner, quizá también a Listz,
192
5
Friedrich Nietzsche
1Vietzsche contra W"'(:¡gner
que domina los acentos nobles de la orquesta por encima de todos
los demás músicos; y, por todo
1
o que h:J crecido mis all:í de
los Alpes más acá ... No sabría de y aún menos
de mi sur en la música, la \·eneci::mo Piet::-o
Gasti. Y cuando digo más acá ele los Alpes, sólo
Venecia. Cuando busco otr::i hallo
siempre la palabra Venecia. No sé
lágrimas y música, no sé pensar la
de terror.
entre
un escalofrío
lO Sobre el puente me hallaba
no ha mucho en la noche oscura.
De un canto venía:
gotas doradas se derramaban
sobre la temblorosa
15 Gónclobs, luces, música-
ebríos hacia el crepúsculo nadaban
Mi alma, un laúd,
conmovida sin ser vista, se cantaba
en secreto una canción de
20 temblando de dicha multicolor.
-¿Había alguien para escucharla?
\vagner como un
25 la
que persigue la música mocte;::.a en qt:e er
modo pero se denomina
30
puede ser :1ciarado de esté' ;T;.Odo: '...LC.o se :Jde:-:rra
en el mar, poco a poco va pie fir::rre v fir::llrr1enre 'ie aban-
dona al favor o disb\/o:· del elemento: tiene que. rzodm: En la música
amigua, a veces ele m::tnera , otras solemne, o briosa, más
deprisa o más despacio, debia hacerse algo
0
sea, danzar. La medida necesaria para ello, la conserv:Jción ele deter-
193
mirudos grados de
oyente a una constante
flujo de aire frío
y fuerza equivalentes, forzaban el alma del
-en los contr-astes entre este
de la meditación y el cálido aliento del
ent:Jsi::lsmo residía L1 magia de Loda buena música_ Richard \Vagner
quiso otra clase de in \-'Írtió el presupuesto fisiológico de 5
h :núsic:1 de entonces_ Nadar, flotar -ya no caminar, danzaL_ Quizá
dicho lo decisivo_ ccmelodía infinita.. precisa-
mente codo y fuerza, incluso se burla
del mis1:10,- de justamente en aquello
que a un cído antiguo le suena como paradoja y blasfemia rítmicas. 10
De una ele un de semejame gusto ha nacido un
peligro para lz, mCt;;;íca como no puede pensarse otro mayor - la
degeneración total del el caos en lugar del
ritmo ___ El pelig:-o a su pLcnro álgido cuando semejame música se
apoya de modo cada vez más en un hisu-iunismo y una 15
Ininli'--'n cornpleta.rn.ente
la plástica, que sólo
toda costa y la n1úsica al
;lu dominados por ninguna ley de
y nada más ... Lo "espressivo,. a
de la pose -éste es el fin.
2
¿Acaso sería e: la virtud de una 20
interpretación tal como <t;1ura parecen creer los artistas intér-
pretes de la mC,sica, la de lograr para cada pieza, en toda circunstan-
cia, tan alto que no se lo pueda superar! Aplicado, por
a Mozarc, ¿no es esto un auténtico pecado comra el espíritu
de Mozart, el sereno, soñador, tierno y amable de Mozart, 25
quien por fortuna no fue un aíernán y cuya seriedad es una seriedad
doud«, y no la seriedad de un caballero alemán? ... Así que
n1e callo sobre la -:ierlec!._ú=l .. ...:::orT\iicLtdo de piedra".. Pero ¿creéis
c
1
ue t(;,c"h-i es la mCsic1 del "convidado de piedra .. ,- que todet
mC1sica dculeLL y cunmoviendo al aucli- 30
:otio las ¡Sólo así oúm b música! - Pero,
lo lt;, (oLJLLcL_) Sobre sobre el que un artista
nuuic nu Lic:be obtclr -¡Sobre la masa
1
¡Sobre los inma
194
5
10
15
20
30
Friedrich Nietzsche Nictzscb" contra Wagner
duros! ¡Sobre los ir1dolemes! ¡sobre los enfermos! ¡Sobre los idiotas!
¡Sobre wagnerianos!. __
UnJ música sin futuro
De todas las artes que saben crecer en el terreno de una deter-
minada cultura, la músi-.:a hace su aparición como la última de todas
las plantas, quizá porque es la más íntima y, por la que
se logra más tJrdíamente, -en el moño y en el momento del marchi-
tarse de la cultura a la que pertenece. Sólo en el arte de los maestros
holarccleses halló cumplida expresión el alma de la Edad Media cris-
tiana, -su arquitectura de los sonidos es la hermana tardía, pero legí-
tima y de idéntico rango, del górico. Sólo en la música de Haendel
resonó lo mejor del alma de Lutero y sus fieles, rasgo judeo-
heroico que dió a la Reforma un rasgo de grandeza ---el J-'uitiguo Tes-
tamenro, no el Nue-vo, hecho música. Sólo ivlozart acuño en sones ele
oro la época de Luis XIV y el ane ele Racine y de Claude Lorrain; sólo
en la música ele Beethoven y de Rossini cantó su adiós el siglo die-
ciocho, el siglo del lirismo exaltado, de los ideales destrozados y de
la felicicbd Toda músic2 verdadera, toda música original, es
un canto de cisne.- Puede que también nuestra música más reciente,
aunque domine tamo y esté tan ávida de clominiu, tenga merameme
ante sí un corto espacio ele tiempo: pues ha surgido ele una cultura
cuyo suelo está en rápido declive, -ele una cultura que dentro de
poco estará sepultado Un cieno catolicismo del sentimiento y un
gusto por determinadas esencialidacles e lnesencialiclacles de
cepa denominadas "nacionales" son sus presupuestos_ La apropiación
por parte de \'Vagner de amiguas sagas y canciones, en las que el
clocro prejuicio había enseñado a ver germánico par excellence
nos reírnos ele eso--, b vuelta a la vida ele todos esos mons-
truos escandinavos con sed ele sensualidad y espiríwalización extáti-
cas - todo ese wma y cbca ele \'Vagner con respecto a la rnateria, las
figuras, pasiones y r1ervios, expresa cambién claramente el e:,prritu de
su rmísica, que eila misma. como toda no sepa
hablar ele sí ele manera pues la música es una mujer. ..
195
TRADUCCIONES E INÉDITOS
Uno no debe dejarse inducir a error sobre semejante estado de cosas
porque en estos instantes vivamos justamente en la reacción dentro
de la reacción.La época de las guerras nacionales, del ma1tirio ultra-
montano, todo este carácter de entreacto que es propio del estado
actual de Europa, pudiera de hecho procurarle una gloria momentá- 5
nea a un arte como el de Wagner, sin garantizarle por ello un futuro.
Los alemanes mismos no tienen futuro ...
Nosouos, antípodas
Tal vez alguien recuerde, por lo menos entre mis amigos, que al
principio me vi arrojado a este mundo moderno con algunos errores lO
y sobreesrimaciones y en cualquier caso como alguien que tenía espe-
ranzas. Entendí -¿quién sabe en base a qué experiencias persona-
les?- el pesimismo filosófico del siglo XIX como síntoma de una
fuerza superior del pensamiento, de una triunfante plenitud de vida,
wl como había ,Venido a expresarse en la filosofía de Hume, de Kant 15
y de Hegel, -'tomé el conocimiento trágico como el más bello lujo
de nuestra cult1.1í"a, como su más precioso, noble y peligroso modo de
disipación, pero en todo caso como un lujo que le era lícito en razón
de su sobreabundancia. Asimismo, interpreté la música de Wagner
como expresión de un poderío dionisíaco del alma, creí oír en ella el 20
terremoto con el que una fuerza primordial de la vida, retenida desde
antiguo, salía por fin al aire libre, indiferente ante el hecho de que
todo lo que hoy se llama cultura resultara conmovido por ello. Ahora
se ve qué equivocado esmba, como también se ve con qué obsequié
a Wagner y a Schopenhauer - conmigo mismo ... Todo arte, toda 25
filosofía pueden ser considerados como medios de curación y auxilio
de la vida ascendente o descendente: presuponen siempre sufrimien-
to y seres que sufren. Pero hay dos tipos de sufrientes, por una parte,
los que sufren por una sohreahundancia de vida, los que quieren un
arte dionisíaco y una visión y una perspectiva lrágica de la vida - y, 30
por otra parte, los que sufren por un empobrecimiento de la vida y
anhelan del arte y la filosofía el sosiego, el silencio, el mar en calma,
o bien la embriaguez, la convulsión, el aturdimiento. La venganza en
196
Friedrich Nietzsche 1Vietzsche contra \T
7
agncr
la misma vida - la especie más voluptuosa de embri:J.guez para tales
indigentes. Al doble estado de necesidad de estos últimos responden
tanto Wagner como Schopenhauer - ellos niegan la vida, la calum-
nian, y por eso son mis - El más rico en abundancia de
5 vida, el dios y hombre dionisíaco, puede goz:1r no sólo de la visión
de lo terrible y lo problemático, sino de la acción terrible misma y de
todo lujo de destmcción, disolución, negación, - en él el mal, el sin-
sentido, la fealdad, parecen, por así decirlo, tal como parecen
lícitos en la naturaleza, a consecuencia de un exceso de fuerzas gene-
lO radoras y reconstituyentes, que es capaz incluso de hacer de un
desierto una opulema tierra fértil. Por el el que más sufre,
el más pobre de vida, tendrá ame todo necesidad de de
apacibilidad y de bondad --de eso que hoy se denomina hum::mi-
dad- tamo en el pensar como en el obrar, y con ello posiblemente
15 de un dios que sea un dios para enfermos, un
así como también tendrá necesidad de la de una inteligibilidad
conceptual de la existencia incluso para idintJ.s -los típicos "espíri-
tus libres .. , como los "idealistas .. y "almas bellas .. , son todos décadents
- en suma, tendrá necesidad de cierta cálida
20 de temores, y de cierta reclusión en L:r.os horizontes que
le permitan estupidizarse ... De esta forma poco a poco a
comprender a Epicuro, lo a un así como al
cristiano, que de hecho es sólo un tipo de y que con 5ll "la
fe os hace bienaventurados" lleva el ele! hecloni;c;mo tan
25 lejos como es posible- hasta rn;;s ~ , l l á de tod:J. intelectuaL ..
Si alguna ventaja tengo sobre todos los ésta, que mi
mirada es más aguda para esa dificilísirna y S\ 1 numfTlte clase
de silogismo en el que se comete la mayor DnLicbd de errores - el
silogismo que va de la obra al autor, ele la ::lcción al ageme, clel ideal
30 a aquél al que le es necesano, de ncodn de per.sar y vz-tlora:-
a la necesidad dominante que éste tierH:: trJ.S de sí. Con respecto a
artistas de codo tipo, me sirvo hora de una distinción capital: ¿se ha
vuelto aquí creador el cdio b vida o la sobreabundancia de
vida? En Goethe, por la sobreabuncbncia vnlvió cre::tdora;
en Flaubert, el odio: Flaubert, una nueva edición de Paso!, pero,
197
'TRADUCCIOl\'ES E !iVÉDJTOS
como artista, con este lilsti-:ttivo a la base: ,.f)aubert est toujours
!Jc¡i·ssable, l"homme n"est l"oeuure est tout" ... El se torturaba
cuando escribía, enteramente lo mismo que Pascal se torturaba
cuJ.ndo pensaba -ambos sentían de modo no egoísta ... "Desinterés"
-el de la voluntad de final tanto en el arte 5
como en la moraL-
ALiónde pertenece Wagner
Francia siendo todavía hoy la sede de la cultura más espi-
ritual y de Europa y la alta escuela del gusto: pero hay que
saber encontctr esa "Francia del gusto". l.a Norddeutsche Zeicung, por
ejemplo, o quien tiene en ella su portavoz, ve en los franceses "bár-
baros,.- yo, por pJ.rTe, busco en las cercanías de la Norddeutsche
el continente n2gru d0nde tendrü que liberarse a ,.Jos esclavos" ...
pertenece a esa se wanticne escondido: ha ele ser un
nurrÁero el ele en los que toma cuerpo y vive,
hombres además que: no se sostengan sobre las piernas más
sólidas, en parte fatalisL:.ts, melancólicos y enfermos, en parte
min;ados y éd que tienen la ambición de ser artificiales, -
pero cllo:o e::>c5.n en posesión de todo lo elevado y sutil que aú!l resta
10
15
ahora en el mundo. En esta Francia ele! que es también la 20
Francia del se encuentra hoy en su casa
más de lo que nunca io estuvo en su obra principal ha
sido ya dos veces, la segunda de forma excelcme, tamo,
que ahora leer a Schopenhauer en francés (él fue un azar
entre los lal como yo soy un azar semejante - los alema- 25
nes no tienen dedos para nosotros, en genecal no tienen cleclos,
meramente tienen Por no hablar de Heinrich Heine -
l"CLc:loclble dicen en París-, quien hace ciempo que se ha
CO!l'icréiclo en ca;r;c y ele ius l"iricos nüs profundos e
inspirados SJ.bria hacer b bestia cornucb alemana con las clélí- 30
\\'¿tgncr: se con los
q-ue París es el it:rrenu dpi
en lo que concierne a
aur;que quizá no con los puños,
cuamo más se con-
198
5
10
15
20
30
Friedrich Nietzsche
forme la música francesa a las necesidades del "áme moclerne", tanto
más se wagnerizará -ya hoy lo ha hecho bastante.- Aquí uno no
debe dejarse llevar a engaño por el propio Wagner -fue una amén-
cica maldad de Wagner la de burlarse de París el año ele 1871 en su
agonía ... En Alemania, \vagner es, a pesar de ello, simplerneme un
malentendido. ¿Quién más incapaz ele entender algo ele Wagner que,
por ejemplo, el joven kaiser? -Para cualquier conocedor del movi-
miento cultural europeo no es menos cierto el hecho ele que el
romanticismo francés y Richard están estrechamente empa-
rentados entre sí. Todos dominados por la literatura hasta en sus ojos
y sus oídos -los primeros artistas de una cultura literaria universal
ele Europa- en su mayoría ellos mismos escritores, poetas, mediado-
res y mezcladores ele los sentidos y las artes, fanáticos todos ellos de
la expresión, grandes descubridores en el reino ele lo así
como en el de lo feo y lo horrendo, aCm más grandes en el ele los
efectos, en ia puesta en escena, en el arte del escaparalismo, todos
talemos muy por encima ele su genio -, virtuosos, con inquietantes
accesos a todo lo que seduce, atrae, constriñe, invierte, enemigos
nacos ele la lógica y de la línea reCEa, ávidos de lo extraüo, lo exótico,
lo monstruoso, ele todos los opiáceos ele los sentidos y del emendi-
miento. En conjunto, una
elida-violenta, que vuela alto y
enseñar a su siglo --el de
de artistas temeraria-audaz, esplén-
se que ha tenido que
la masa- el concepto ele <:trtism".
Pero
\vagner como apóstol de la CJsticlad
- ¿Es <::Sto aún alem:m'
¿De uo corazón alemún vino este abriclo?
¿De un cuerpo alemán esta autornortificación ha sido?
tal bendecir sacerclmai ele brazo excendido,
esca a incienso olorosa excitación de los sentidos?
es akmán este pararse y
199
TRADUCCIONES E livEDITOS
este dulcísimo, acaramelado bimbambolear?
¿Este mirar monacal, de avemarías rumorear,
todo ese falso éxtasis celeste y ultracelestiaJ?
esto aún alemán?
¡Meditad
1
Aún estáis ante el portal...
Pues Rema es lo que vais a escuchar, ¡fe de Roma sin bczhlari.
2
Entre sensualidad y castidad no una oposición necesaria;
wdo buen matrimonio, toda auténtica pasión amorosa de corazón
está por encima de dicha oposición. Pero en el caso de que ésta se
dé efectivamente, por suerte no es preciso que sea ya una oposición
trágica Esto debería valer al menos para todos los mortales de
buena crianza y buen ánimo, íos cuales escán lejos de contar sin
más entre las contrarias a la existencia su lábil equilibrio
entre el ángel petite bete, los más finos, los más lúcidos,
como Hafis, como Goethe, incluso han visto en ello un aliciente
mas.. Precisamente semejantes contradicciones nos seducen a la
existencia.. Por otra parte, bien claro está que cuando los animales
malogrados de Circe son ilevados a adorar la castidad, sólo ven y
¿.Jdorcm en ella a su opuesto y con qué trágico gruñido y
fervor lo hacen. es algo que uno aquella
penosa y completamente superl1ua a la que, sin duda
alguna, Richard aún ha querido poner música y llevar a
escena ai final ele su vida. iYfas, ¿para , como cor;, justicia cabe
preguntar.
3
Cierto que hay que eludir
le imponaba propiamente a viril (¡ah, tan poco
viril!) "sencillez del campo .. , aquel pobre diablo y asilvescrac!o ele Parsifal,
a quien con tan insidiosos medios convi.ltió finalmente en católico
200
S
10
15
20
25
5
10
15
20
25
Friedrich Nietzsche LVíetzsche conrra t't7agner
¿cómol, ¿fué en absoluto tomado en serio este Parsifal? Porque, que se
han reído ele él, yo al menos no podría ni tampoco Gcdried
Keller ... Sería ele desear, en que el Parsifal de \'Vagner hubiese
sido considerado serenamente, en cierto modo como conclusiva y
como drama satírico con el que el Wagner trágico hubiese queríqo des-
pedirse ele nosotros, también ele sí mismo, y, sobre de la tr""'""''"-"
de manera adecuada y digna de es decir, con un exceso ele suprema
y muy malévola parodia ele lo mismo, de toda la terrible seriecl:1cl
y lamento terrenos de otro tiempo, ele la más finalmente
superada, ele contranaturaleza del ideal ascético. El Parsifal es un tema
ele opereta par excellence.. el Parsifal de \'Vagner su secreta risa ele
superioridad sobre sí rn.ismo, el triunfo ele su suprema libertad de
a1tista, ele su ir más allá del artista? ¿es Wagner, que sabe reírse ele sí
mismol Como he dicho, habría que desearlo: pues, sería el Parsifai
tomado en serió' ¿Se tiene realmente necesidad de ver en él como se
ha dicho en contra mía) ..el fruto de un odio hacia el conoci-
miento, el espíritu y la sensualidad.? ¿Una maldición sobre los sentidos y
el espíritu en un mismo odio y un mismo aliento! apostasía y una
conversión hacia erJ'ermizos y oscurantistas ideales cristi:mos? Y, en
suma, ¿incluso un negarse-a-sí un tacharse-a-sí-rnismo por parte
de un artisLa que hasta entonces había pretendido lo conrr:1rio con todo
el poder de su voluntad, la suprema talizaciór: y sensualiz::tción
ele su a1te? no sólo ele su arte, sino también de su vida' Recuérdese
con qué entusiasmo marchó en tcls los pasos del filó-
sofo Feuerbach La frase de Feuerbach sobre la "sana sensu::didad,
resonó enrie los años treinta y cuarenta en \X
1
agner. al que en
muchos alemanes -se autode:1ominaban los
palabra ele redención. ¿Ha acabado \vagner por sus enseñanc:a.s
al respecto? parece al menos que, a últlm;¡ tt;vc la volumacl de
30 carnbiar lo ¿No se ha enseñoreado ele él el ndio a !a
como en Flauberc?.. Porque el Parsifal es una obra del rencor, de avidez
ele venganza, ele secreto envenenan:iento de los presttpuestos. ele la
vida, una rnala LJ. una incita-
ción a la contran:ltt:nleza: yo a todo élquel que no experimen-
ta el Parsifal como un atentado comra la ';:.or::d el.
201
TRADUCCIONES E INÉ'DJTOS
Cómo me desligue de \Vagner
Ya en el verano de 1876, a mediados de temporada de los prime-
ros Festivales, tuvo lugar dentro de mí una despedida de Wagner. No
soporto nada equívoco; desde que es[uvo en Alemania, con-
descendió paso a paso con todo lo que yo desprecio ,--- incluso con el
antisemitismo ... Fue entonces, en efecto, el momento cümbr.e para la
despedida: prontc ol.JL;_,ve la prueba de ello. Richard Wagner, en apa-
riencia el m5xirr:o triunL¡dor, en realidad un podrido y desesperado
décaclent, se de improviso, desamparado y abariclo, ante la cruz
criséiana.. ¿No tuvo entonces, pues, alemán ojos en la cara ni
en su cor:cícn.:i<t para ese horrible espectáculo? yo el
único que por ello' - en S\.:ma, el inesperado suceso arrojó
sobre mí un relámpago de claridad soi.:Jíe el lugar que acababa de
abandonar - y también ese estremecimiento posterior que siente el
que ha corrido inconscientemente un enorme peligro. Cuando proseguí
en .'i0Lit:J.rio .:ni no después caí enfermo, más
que enfermo, cansado, cansado ele la insoportable desilusión ante todo
lo que aún enc;_¡siasmándunos a nosocros, hombres modernos,
ante la fcterza, el la esperanza, la juventud, el amor dihtpidados
p0r todas partes, cansado de la náusea ante toda la mentira idealista y
el Liebiliumienro ele la conciencia. que de nuevo habían logrado ahí la
victoria sobre uno ele los más cansado, en fin, y no fue esto
lo ele menos, de sospecha- la de que de
5
10
15
20
ahora en adelante escaba condenado a desconfiar más profctndarnente, 25
a despreciar más a estar más profundarneme solo que
antes. Pues no he tenido nunca a nadie como Richard
\Vagner. .. Sier:1pre e;:,2c.l\ e cunvÍUnddu a tener alemanes.
En solecbd a
ele mí mismo,
')
de entonces y clescocfiando penosamente
no sin rabia, con tea mí y en pro ele todo
202
30
5
lO
15
20
Friedrich Nietzsche Nietzsche contra Wagner
lo que precisamente me hacía daño y me endurecía: así volví a
encontrar el camino hacia ese pesimismo intrépido que es lo
opuesto a toda hipocresía idealista, y también, como quiero que me
parezca, el camino hacia mí misrno, -hacia mí tarea ... Ese algo
oculto y dominador, para el que durante mucho tiempo no tenemos
nombre hasta que no se evidencia como nuestra tarea, ese tirano
que hay en nosotros, se torna un terrible desquite por cada tentativa
que hacemos ele esquivado o de huirle, por cada decisión prematu-
ra, por cada acercamiento a aquellos a quienes no pertenecemos,
pm cada ocupación, aunque sea estimable, que nos desvía ele
nuestro asunto principal, - y hasta por cada virtud misma que
quiere protegernos del rigor de nuescra responsabilidad más propia.
La enfermedad es en cada caso la respuesta cuando queremos dudar
de nuestro derecho a nuestra tarea, cuando en un momento cual-
quiera comenzarnos a tomarla a la ligera. ¡Cosa extrañ::t y terrible aun
tiempo! Son nuestros esparcimientos lo que tenemos que expiar más
duramente
1
Y sí luego queremos recobrar la salud, no nos queda
otra elección: tenemos que soportar una carga más pesada que la
que soporcábamos antes ...
toma la palabra
Cuanto más se vuelve un psicólogo, un psicólogo y adivina-
dor-de-almas nato, inevitable, hacia los casos y hombres más esco-
gidos, tanto mayor se hace su riesgo de ahogarse de compasión.
25 Tiene necesidad de clurt?za y serenidad más que ningún otro
hombre. La corrupción, la decadencia ele los hombres superiores es
30
ciertamente Lt regla: resulra terrible tener ame los ojos
semejante regla. El tormento del que ha descu-
bierto es::t decadencia, que, una vez, y
ha descubierto roda esa intima "incurabilicbct .. del
ese eterno "iclenusiado rarde
1
" en todos los
roda la historia - quizá un clb puede llegar a
20:3
casi siempre,
hombte superior,
a lo iargo ele
convertirse en la
TJV..DUCCJONES E INÉDITOS
causa de que él mismo se corrompa ... Casi en todo psicólogo se
percibe una reveladora tendencia al trato con hombres corrientes y
bien eauilibrados: en esto se revela que él necesita siempre una
cura, tiene necesidad de una suerte de huida y olvido, lejos de
aquello que sus observaciones e incisiones, de aquello que su oficio 5
ha ouesto ante su conciencia. El temor a sus recuerdos le es algo
Ante e] juicio de los demás, enmudece fácilmente,
escucha con rostro imperturbable cómo se venera, admira, ama y
glorifica allí donde él ha visto--, o inclúso disimula su mutismo
asintiendo expresamente a un::t ooinión superficial cualquiera. Acaso lO
la paradoja su situación vaya terriblemente lejos que b.s "per-
son::ts culeas .. aprendan por su parte el gran respeto justamente ahí
donde él ha aprendido la gran compasión junto al gran desprecio ...
Y quién sabe si en todos los grandes casos no ha ocurrido tan sólo
esw, -que se adoró a un dios y que el dios no era más que un 15
pobre ani:nal clisptcesw para el sacrificio ... El éxito siempre ha sido
el mayor embustero- y también la obra, la acción, es un éxüo ... El
gran escadista, el conquistador, el descubridor están disfrazados,
ocultos en sus creaciones hasta lo irreconocible; la obra, la del
artista, la del filósofo, inventa propiamente a que la ha 20
creado, que ha te-nido que crearia ... Los "graneles hombres", tal como
se les venera, son pequeños y malos poemas rarclíos,- en el
mundo de los valores históricos dornino la moneda falsa
2
- Esos grandes poetas por ejemplo, esos Byron, rviusset, Poe,
Leoparcli, Gogol no me atrevo a nombres
mucho mayores, pero los rengo en menee- así como son y deben
ser: hombres del mon1emo, sensuales, absurdos,
cupaclos e en la desconfianza y en la con
almas en las que habirualrnente tienen que ocultar
que a menudo venganza con sus obras de una
rior, que a menudo buscan con sus vuelos el olvido ele una
memoria demasixlo fiel, en las cercanías del pantano-
204
30
Friedrich Nietzsche Nietzsche contra Wagner
¡qué tormento son estos anistas y en general los llamados
hombres superiores para aquél que ya los ha descifrado! Todos
nosotros somos portavoces de la mediocridad ... Es
que ellos reciban con tanta precisamente ele la
S es darivideme en el mundo del sufrimiento y por desgracia ávida
también de ayudar y de salvar muy por er;cimJ. de sus fuerzas, esas
explosiones de compasión ilim:tJ.da que la mayoría de la gente,
sobre todo la mayoría colma de interpretaciones curio-
sas y presuntuosas ... Esta compasión se engaña por lo general
10 sobre su propia fuerza: la mujer quisiera creer que el amor todo lo
puede, -tal es su superstición más ¡Ah, el que sabe del
corazón adivina cuán desvalido, arrogante y desacertado es
incluso e] mejor y más profundo amor -y cómo m:í.s bien
que salva ...
15 3
El hastío espiritual y la arrogancia de todo 1-:ombre que ha sufrido
profundamente - la ccn la que uno sufrir casi
determina la jer:lTquía-, su estremecedor:? cerceza, de la que est3 com-
pletamente impregnado y coloreado, de saber más en virrud ele su
20 sufrimiento de lo que saber los m:í.s imelígentes y los más
sabios, de haber sido conocido y h:1ber esrctdo vez en
muchos mundos lej:1nos y ele los que "uosntros nada sabéis" ... ,
esa callada arrogancia ese org::Ho del del conoci-
miento, del "iniciado .. , dei cuasi encuentra necesaria toda
25 clase de disfraces para protegerse del contacto ele manos y
compasivas y, en gerreral, de todo c¡1 'e no es su en el
dolor. El sut'rirrlienro separa - Una de las fnrmas
más sutiles ele disfraz es el y una ciern. audacia clel gusto,
hoy a la que toma a la ligera el "' y se pon.e a la clet'en.-
30 siva frente a todo lo rriste y "hombres coerenos .. , que se
sir-ren de la serenidad porque por su causa son malentendidos -
quieren ser malentendidos. "espiritus cienrí.Lcos". que sirven de
la ciencia porque ésta confiere un2 serena y porque la cien-
205
TRADUCCIONES E INÉDITOS
tificidad permite concluir que el hombre es superficial -quieren
inducir a una falsa conclusión ... Hay insolentes espíritus libres, que qui-
sieran ocultar y negar que en el fondo son corazones rotos e incurables
---e-éste es el caso .:le Hamlet: y entonces la locura misma puede ser la
máscara para un saber funesto y derrt&zsiado cierto.- 5
Epílogo
Me he preguntado a menudo si no estoy más profundameme en
deuda con los años más difíciles de mi vida que con cualquiera de
los demás. Así es como mi más íntim::t naturaleza me enseña que
todo lo mireldo desde la altura y en el sentido de una gnm
economía, es también lo útil en sí, -que no sólo hay que soportarlo,
que hay que amw!.u ... Amorfczti: ésta es mi más ímima naturaleza. -
Y en lo tocante a mi larga enfermedad, ¿no le debo indeciblememe
mucho más que a mi salud? Le debo una salud superior, ¡una salud
tal, que ante todo lo que no le mata, se hace más fuerte! - Le debo
t;_unbién rni J sólo el gran dolor es el liberador úlümo del
espíritu, maestro de la gran sospecha que hace ele cada U una X, una
X hecha y es decir, que pone la letra antes de
poner la última .. Sólo el gran dolor, ese dolor lemo y prolongado en
que nos cons:.1r::ümcs cual leños verdes al fuego, que se toma su
tiempo,- nos a nosotros, los filósofos, a descender a nuestra
úlcima ele toda ele toda
benevolencia,
y medianía, en donde quizi
habí::uaos cifradc ames nuestra humanichcl. Dudo ele que semejante
::llfOZlllCnte
que nos hace rnás pm)imdos. Ya sea que
nuestro sarcasmo,
el indio que, al ser
se resarce mostrando a su tor[Urador la perfidia
ele su lengua; o ya sea que ame el cioior nos refugiernos en esa nada,
en la sorda resignación, o! vicio ele sí y autoanulación:
uno sale ele un pi peligrosos ejercicios de autodominio
como otro de interrogación ele más, -
206
10
15
20
25
30
Friedricb Nietzsche !.Vietzsche contra
sobre todo con la voluntad ele preguntar en lo sucesivo más profun-
damente, más severa y rigurosameme, más maliciosa y sigilosameme
de lo que se ha preguntado hasta ahora sobre la tierra ... La confianza
en la vida ha desaparecido; la vida misma se ha convertido en p-roble-
5 ma.- ¡Que no sea crea que con esto uno se ha vuelto necesariamen-
te oscurantista o brujo! Incluso el amor a la vida es posible aún, -
sólo que se la ama de otro modo ... Es el amor a una mujer que nos
inspira dudas ...
10
15
20
25
30
2
Lo más extraño es esto: que pronto se tiene otro gusto -un
segundo gusto. De tales abismos, aun de los abismos de la gran sos-
pecha, vuelve uno renacido, con otra piel, más susceptible, más mali-
cioso, con un gusto más exquisito para la con un más
delicado para todas las cosas buenas, con los sentidos más joviales,
con una segunda inocencia más peligrosa en la alegría, más infantil y
al mismo tiempo cien veces más refinado de lo que nc.mca ames se
había sido .. Moraleja: no se es impunemente el espíriru más
de tocios los milenios,- tampoco se lo es sin recompensa ... Doy de
inmediato una prpeba ele ello.
¡Oh, qué repulsivo le resulta a uno a partir ele entonces el goce,
el goce grosero, obtuso y tal como habitualmente lo entienden
quienes disfrutan ele él, nuestras "personas cultas .. , nueslms ricos Y
o-obernantes' ¡Qué maliciosamente escuchamos entonces el gran
o .
bumbum ele feria con que el hombre 'ü.lltivaclo .. de la gran cmdacl se
ve forzado día a "goces espirituales" mediante el arte, el libro Y la
música, bajo el auxilio ele espirituosos bebedizos' ¡Cómo nos hiere
ahora los oídos la estridencia teacral de la qué ajeno a nuestro
gustO se ha vuelto todo el desconcierto románrico y la confusión de
los sentidos que ranro ama la plebe culu, con sus
a lo sublime, lo elevado, lo excéntrico' No, si nosotros, convaiecien-
[e::;, tene1nos todavía necesidad ele un arte, se trata ele un ane diferen-
te -ele un ane burlón, ligero, escurridizo, clívinarneme
divinamente artificioso, que resplandece como una lbma pura en un
207
TPADUCCJONES E INÉDITOS
cielo sin nubesl Sobre todo: un arte para artistas ¡sólo para anista.sf
Ahora entendemos mejor qué es lo que ame todo se requiere para
ello, la serenidad, serenidad, amigos míos!.. Nosotros,
sapientes, sabemos ahora demasiado bien algunas cosas: ¡Oh, cómo
hemos de aprender a partir de ahora a olvidar bien, a no-saber bien, 5
como artistas! .. Y en lo que respecta a nuestro futuro: difícih:nente se
nos volverá a encomrar por la senda de aquellos jóvenes egipcios
que de noche rondaban los templos, abrazaban a las estatuas y
querían quitar el desnudar y poner a plena luz todo cuanto con
buenas razones se había mantenido oculto. No, este mal gusto, esta
voluntad de de ,.)a verdad a toda costa", esta locura juvenil en
10
el amor a la verdad la hemos perdido: somos demasiado expertos
para ello, demasiado serios, demasiado risueños, demasiado suspica-
ces, demasiado projimdos ... Ya no creemos que la verdad siéndo-
lo aún si se le arrancan sus velos, - hemos vivido demasiado como
para creérnoslo.. nos tomamos como una cuestión de decoro el
no querer verlo todo desnudo, no querer presenciarlo todo, emender-
lo y "saberlo" todo. Tout comprendre c'est tout mépriser.. "¿Es
verdad que el buen Dios está presente en todas partes?", preguntaba
una niñita a su madre: "pero eso lo encuentro indecente"- ¡Una
llamada ele atención para los filósofos! Se debería tener en más alta
estima el pudor con el que la naturaleza se ha escondido tras enigmas
e incertidumbres variopimas. ¿Acaso la verdad es una mujer que tiene
razones para no uer sus razones? .. ¿Acaso su nombre es, para
ele cirio en griego, Bcwbo.. ¡Oh, esos !Ellos sí que sabían uivirl
¡Para lo cual se hace preciso mantenerse con firmeza en la superficie,
en el pliegue, en ia piel, adorar la apariencia, creer en las los
sonidos, las en todo el Olimpo de la apariencia! Esos
griegos enn -por pro)imdiriad . . ¿Y no volvemos
samente a eso nosotros, temerarios del espíritu, que hemos escalado
las más altas y cimas del actual y desde ahí
hemos mirado en torno a nosmros, por deha;o de No somos
en esto griegos? ¿Adoradores de la:; los sonidos, las pala-
bras' somos, precisamente por ello ctrtistas' ..
208
15
20
25
30
5
10
15
20
25
30
Fliedr.ch Nietzsche
De la indigencia del más rico
Diez años quedaron
ni una gota me ha alcanzado,
ni un húmedo viento, ni ele amor un rocío
-una tierra sin l!uuia ...
Ahora ruego a mi sabiduría
que no se vuelva avara en esta sequía:
que se derrame ella misma, gotee rocío,
que sea lluvia para el desierto amarillo!
Un día grité a las nubes
que se apartaTan de mis montañas,-
un día les dije "¡más luz, oscuras!,.
Hoy las seduzco para que vuelvan:
iVietzschc contra
con ·vuestras ubres que en tomo mía oscurezca!
¡ordeñaras quiero,
vacas ele las alturas!
Sabiduría ele cálida leche, dulce rocío de amor
he de derramar sobre la tierra.
apartáos vosocras, verdades
que tenéis la mirada en sombras!
Que no quiero· ver sobre mis montañas
impacientes verdades amargas.
Dorada por la risa,
hoy la verdad se me acerca,
endulzada por el sol, bronceada por el amor
del árbol sólo arranco maciura una verdad.
Hoy exric:nclo la mano
hacia los bucles del azar,
lo bastante astmo
como para engawsarlo y
Hoy quiero ser hospitalario
J. un niño
209
TRADUCCIONES E INÉDITOS
ante lo inoportuno,
ante el destino mismo no quiero ser punzante,
- Zaratustra no es ningún erizo.
lv1i alma, insaciada,
con su lengua ya ha degustado
todas las cosas buenas y malas,
en toda se ha sumido
Pero siempre, cual corcho,
de nuevo a L:l superficie emerge,
flota como aceice sobre mares de bronce:
por causa de este alma me llaman el afortunado.
¿Quienes son y madre para mí?
¿No es padre el abundancia
\Y madre la serena ·r!sa?
\¿No me engendró tal -;naridaje
a mí, esfinge,
a mí, hoslil a la
a m[, derrochador de toda sabiduria, Zaratustra?
Hoy enfermo ele ternura,
viento de
se sienta Zar:1tustra esperando, en sus rnomañas esperando,-
su propio
cocido y enddzado.
por debajo de sus
por debajo de sus hielos,
comenco y
cual creador
- ¡Silencio!
una verd:::1d n1e da VLlelcas
::l un:.=:. nube se asernejai-

con invisibles rayos me
210
5
10
15
20
25
30
5
10
15
20
/-

Friedrich Nietzsche
por 'luengas y despaciosas escalas
hasta mí su dicha eleva:
¡Ven, ven, verdad amada!
- ¡Silencio!
¡Jvfi verdad es! -
Con ojos que titubean
y un temblor de terciopelo
me encuentra su mirada,
amorosa, malvada, de doncella la mirada ...
De rrü dicha alcanzó razón,
me alcanzó -¡ah', ¿qué planea?
Un dragón púrpura aguarda
en el abismo de su mirada de doncella.
- ¡Silencio! ¡Mí verdad habla!-
¡Zaratustra, ay de tí!
Te pareces a uno
que oro hubiera tragado:
el vientre te han de abrir!.
Demasiado rico eres,
corruptor de muchos.
A demasiados provocas
i1:1ces pobre a demasiados
Inciuso a mí tu luz sombras me arroja -,
me hace temblar: vete, espléndido:
Zaratustra, vece ele tu so\1 ..
QuisierJ.s regalar, reg;:tlar a lo lejos tu
¡pero tú mismo eres lo más sobreabundantel
¡Sé inteligente, tú, espléndido!
a ti rnisrno, oh Zaratuscra!
211
iv':'e!zsche contra Wagner
TRADUCCIONES E INÉDITOS
Diez años quedaron atrás-,
¿y ni una gota te ha alcanzado? ,
¿ni un húmedo viento?, ¿ni de amor un rooo?
Pero, ¿quién podría también amarte
a tí, ubérrimo?
Tu dicha provoca sequía en derredor,
hace pobres en amor,
- tierra sin lluu'ia ..
Nadie te da ya las gracias.
Pero tú agradeces a todo
el que de tí algo toma:
en eso te reconozco,
ubérrimo,
¡el más
de todos los ricos!
En sacrificio te das, tu riqueza te atonnenta--,
te entregas,
no te cuidas, no ce amas:
A cada instante ce obiiga el tormento inmenso
de un granero rebosante, de un corazón rebosante--
pero nadie te cb ya las gracias.
Has de volverte más pohre,
¡sabio idiota!,
si quieres ser amado.
Sólo se ama a los que sufren,
Sólo se da amor a los hambrientos:
¡Regáiate primero a tí mismo, oh Zaran.tstra
1
-Yo soy tu verdad ..
212
5
10
20
Friedricb Nietzsche :Vt'etzscbe contra l'Vagner
Notas del Traductor
189/3: Documentos de un psicólogo/ Nietzsd:e modificó el subrüalo previsto
todav[a el 17 de diciembre de 1888, "Ei::: Psycl;ologen·Probiem·, por éste,
«.Aktenstücke eines Psychologer:". De medo, er: arnbos casos se t:-:1r3
una réplica impiícüa al arr!'c.;_lo rle Pohl) "El Un pro-
blema psicológico· (vid. supra), y es •ambién en ese sentido en el 'lue i'iielZSche
afL.rma en el prefacio que su libro e.s psicólogos, pero no p;:tra alemanes.
189/4: Prefacio/ Este prólogo fue remiüdo por Nie;zsche desde Lcipng, JUnto con d
resco de correccione::; de de i.rnprer;ra de rnanuscrito sig-
n:_uura iVip :xvr 6 según la de Colli y contiene una
primera versión, dascanada, que reza así: "Considero necesario
co-rresponder a la 3hsoll:t::1 falta de délicatesse con la que en Alemania se ha
recibido mi libro El caso

oponiéndo!e :llgl:cu0 c;.:idacos2-:nente
escogidos de mis escritos :mteriores. Una vez más, los alemanes se h2::: puesto
en evidencia ante mí -no tengo razón alguna para modiftcar mí juicio sobre
e:;w raza inepta en cuestiones de decoro. 1.c.cL:so se les esca_paJo :.1 cp:lér: es
al único a quien yo hablo, al músico, a la conciencia-de-músico -y .en tanto
que n1úsico ... í Nietzsche/ Turin, 10 de diciembre de (KS!\ 14, 523)
189/13: El pais chato de Europa/ Cfr Ecce Houo, "Por qué escribo tan buenos
libros .. , 2. La designación de Alerr:.::.n:::l com? país chato de Europa debido a
sus pecutiarid::1des orogr:ific:-:J.s es emp!e::1da irónic:1mente por Nierzsche
v:1rias ocasiones para C1f;:ICteriru CJ.mbién su
189/15: Quousque tandem, Crispí/ Nietzsche se refiere aquí en rono crítico :t la
rnlírica a p:1rtir de 1887 cocno min!srro de 1L:1lt:1 por Fr::n-
cesco Crispi (1818-190l), quien se había rnoc;rracto :1 !a
de su país en eL pacto de b Tripl:= Ali:1nz::t de 1882. TJmpoco es t:-n
esce concexLo, b evocación nietzscheana de[ fa!:'coso de l:1 prime;J
Catdinaria de Cicerón, antes bien, alude nuevamente a sus dtscrepanciJ.S con
e! Reich y, más concretamenle, con Bisrn;:: r1k; pues, corno :\..'1drés
S.incb.ez P;1scual dentro su excelente fr:lh::J.jo de rritiGJ. de obr2s de
Bisrnarck h::tbía popl:LHiZ:ldO en expr::::sión ·existcn.c::-r
catilinaria,., a[ afirrnar en una sesión del Parbmenco celebrad:! en sepciem.bre
de 186'2: "H2y en el país tocb una a1uchedumhr...=- de P"":;·s·te·ncias
que tieaen un gran interés en l1<.zcer
Nietzsche en CrepúscuLo de los "Casi t0rlo genio com() ele
sus desarrolio.c:;, la ·exi.-;terlCia c:J.tilinari;.:t', un sentinüentv de odio, veng-:1nz:1 y
rebelión contra todo lo que ya es, lo que y:1 (op cit) !'vfaclr:d,
Aitanza, 1973, p. 123 y n,ota de A. Sánchez Pascual en p. 168).
189/20: Dónde sientO admiración/ Cf;· ti
190/29: Dónde hago objeciones/ Este • :·eebboD -:cm v:Ht1¡:.tes, sobre
todo al final, aunque la mayo<ia de ce!
E llVÉDITOS
191/1: «petit fait vrai"/ Sobre los ·pecirs faics·, vid. también Crepúsculo de los ídolos,
·Incursrones de un intemoccscivo·, 7. Vid. una úlcima referencia en KSA, 13, 639.
191/5: El joven emperador/ ·Der junge Kaiser·. Nietzsche se refiere así con frecuencia
al recieg :1;)CenJiJ.o J.: Cn..illlerrno II (1895-1941\ a quien guardaba pocas
si.rnprüas por considendu totalmente dependiente de la policica imperialista de
Bismarck. La animadversión de Nietzsche llegaría a su exrremo en una de 1as
anoucior:es r:erGLras ya a¡ c!ehrio, en la qcte tJiOpone convocar a los soberanos
de Europa Ronu 0;1.ra hacer fusila:- al ¡oven I<.aiser y 3. todos lus anlisen1ic1s.
191/10: Pastilla;, Gf:rande11: Las eran un preparado mercurial para la sifilis Y
otras .::>inulares uue cvtnerciaüzo el farmacéuticO francés Gérandel.
En su GllW a Peter Gast del 30 de diciembre de 1888, Nietzsche anota: ·hacer
ain1Il:1Sl:J. v }XJ.StilL.i.S GéLJ.úd2L".
192/22: i'uterrne;zo/ Para la cÍei ·lncermezzo .. y el poema ·Venecia .. en NW,
::JUlJr:.L }Jurnu l::.:coge íntegramente esce G:'1pítulo.
19 .)/:23: como un peligro, I/ Cfr. Opiniunto y :ienlencias diversas, 134.
En el pd_tA la Nie[zsche rachó, al final del epígr:.tfe, ia frase:
"Pero cJnt.rctn:i.LU.Ltleza del gusto estético es la prueba de la
194/17: Lo ,espressivo .. a toda costa/ "Das espress[vo um jeden Freís .. era el m:lo
pensado pui Nietzsche para et siguienre epígrafe de este cap!Ll.J-
lo, que en el Ln<.i.HU::,....:riLo par::t l:1 cun._:luíJ. con la frase, luego tachada
por Nieczsche: ··Pero lo esRressivo a coda cosca es la pmeba de la décaclence .....
194/19: -\Vagner como peligr:o, 2/ Cfr. El <.:anúnan.te y su so¡ni.Jra, aforisn10 _165. .
194/30: In·urnpü· atraves:.mJ.o hl pared/ Nietzoche alude a la escena del Don CwummL
mCJDHtt:.t.no ;.;n '-\ut.: ei jet cornendador h:1ce su aparición y que, a veces)
par:t acentu:J.r dranúLi,_u, se haciendo que el cunvu.J.ado de
¡_..hcdta latJ.lüpi.cse en [;J estancia ..J.Lr:lvesando un tUlliD, en lugar Jc que ei propio
don Juan le aLniese L.1 LcÜ coc::.o consta en ellíbreto de Lorenzo Da Ponte.
195/3: Una .música sin fururo/ El ciculo de esce c1piculo, que reelaboca la versión
196/2:
de[ aforisrno 171 de y )C:JJtr.::nciczs diuursas, retnite obviarr1en-
Le 3. b fórraula "Lnúsica del futuro" en1pleaci.a pJ.ra designar la nlÚSica
de \V<.t.gner d raí.z de ::,u Z ..:t. de arte tlel futuro. _ _
La reacción dc:nlrv J.e la reacció:íii Ei senüJu de este pasaje --y b conslgLnen-
t:..ul>.bién L..l ::Ln1big:....ccLLi....: -..le
en LunU.ih .. Lun el
reSL..lUi.:.lJ .... y, ::,.._...Lne
un reacttvo a todos tos niveles, pero
todo an:e a este respecco- ·se aciar-::t n1ejor si se lee
178 de Opinivnc:::, y c:li"ue-rsas, "f·)..rte y
con Ll prU11erJ. versión del n1isn1o, tituL.u ..b .. obra de
y reau . ..i..:Jn .. , :..u1ade un ::>i.,:5LLifi...... ...:.Livo "Esos rnovünientos regre-
L [ü:;,cc.r: ... , L:.s .. .s (reacciones), que devuelven b
.1 un csL:.t'-k"' csptritu:d y potítico que fue antes __
acru:.tl, poseen d cn.'-Llli.LG de\ recuerdo lleno de scntünieuLo, del ans1.a nostalgt-
c:.l de lo ...l ..ü1 b n1agi::1 de la Lnuene, en ellas baUan un suelo
n'"ll:Utal las arres y bs tetras \.Jebldo pceci.sarnence ;J.. esa slnguhu
214
Friedricb Nietzscbe
Nierzscbe contra Wagner
194/8:
198/7:
de los estados de ánimo, tal como las plantas (más bellas) más raras y delicadas
crecen en las escarpadas pendientes de las montar1as· (KSA, 14, 174-5).
Nosotros, antípodas/ Todavía en el manuscrico para la imprenta se mantenía
también el tículo de ·Dos antípodas .. para esce apanado, que, en forma abrevia-
da Y con mtmerosas varianres, reprodLtce el aforismo 370 de La gaya ciencia,
"¿Qué es rOí11<1nticismo? ...
Adónde pertenece Wagner/ Este epigrafe reelabora considerablemente
tamo la primera mitad del aforismo 254 de ¡l¡fás allá del bien y del mal
como una pane del 256. Tal como ha observado .M.1zzino !'vluntin::1ri en su
artícuto "Aufgaben der Níetzsche-Forschung heute: NieEzsches
seczung mir der franzósischen Literamr des 19. jahrhundens .. (en Bauschin-
ger, Cocalis y Lennox (eds.), Nietzsche heute. Die RezeDtion seines Werkes
nacb 1968 Bem-Scutcgart, Francke, 1987), la densa de reescritura a la
que Nie:tzsche somece aquí el aforismo 254 de JGB permite comprender
cómo, a un nivel rnás su polémica con Wagner no se redLtce a
una caracterización ele amipodas, ames bien, opera sobre el supuesco de la
propia afinidad con el renómeno de Ll décaclence según se ejempliflca en la
cultura ele! XIX. Por eso es por lo qcce aquella Francia del gusto,
sede de la cultura europea rnás espirttuat y refinada, da paso a París
como la ,;us;nupolis que es capaz de acoger a los tipos singulares --Schopen-
hauer, Heine- pero aden1ás con1o el "lugar natural·· de l:1 enfermedad
f0DlÚI1[1Ca.
198/13: ,los esclavos .. / Con el aüaclido de esce párrafo a la versión original dei aforis-
mo 254 de JGB, Nieczsche alude al debate sobre e! comercio de esclavos sos-
tenido por la pcensa y la upinión pública alemana en nuviembte ele 1888. El
sentido ele su alusión se completa con esta ocra de la misma época, que
aparece en Ecce honJO: "En este rnon1ento, por ejernplo, el en1perador alemán
aftn11a que su "deber cristiano" es liberz;.r a los es el a vos de África: nosotros, los
ot,.-os europeos, llamariarnos a e::ito sencil!an1ence ''alemán"··. Lo que Nietzsche
sugiere, pues, en son de burla, es que hay rnJ.s cercanos de cuya
liberrrción podría ocuparse e! Reich (o su portavoz, la 0Joccklec,bche Zeitung),
arltes que de de los afric1nos o los bárf.xuvs franceses.
199/24: Pero enj"ernza ...
4
/ Lt LdLiinJ. frase, krank ... ', que in[rod:...tce efcctiv:.unence
un notable giro ckt sentido ele toda b CJ.racterizacLón anterior, no en
Mós allá del bien y del rru:tl.
199/25: Wagner como apóstol de la castidad, I/ Nierzsche aqui con
rninünas v:triaciones los versos del final dei 256 de JGB. El
verso alude SJ.rcisricunence J.! rícuio del p;Jblicado por en et
núrnero ele febrero de 1878 de tos Bayreuther 13/úLt¿r (fluj(.,¿::; ,)e Sa;reutb, 2º
cu:t.clerno, pp. 29-42 ), ., H'?as ist deucsc!J? .. , at que también se haDta refertdo
Nietzsche en el aforlstno 357 ele LcJ ciencia, "Sobre el v
1
ejo
problem:r:·¿qué es alemán? ...
215
TRADUCCIONES E INÉDfl"OS
200/6: ¡Fe de Roma sin hablar!/ KSA, 14, 371 sugiere la posibilidad de que la
expresión "Glaube ohne Worte, (literalmente "fe sin palabras·) se remita a la
de Mendelssohn "Lieder ohne \'V'orte".
200/7: \Vagner como apóstol de la castidad, 2/ Este epígrafe reproduce, con
ligeras variantes, la segurrda parte de Genealogía de la moral, III, 2.
200/16: Hafis/ Hafis (1327-1390, aprox.), sobrenombre del poeta persa Moh:1rr.med
Schams od-Din, autor del Diván, obra poética que in.flujó en Goethe para la
composición del Diván de Oriente y Occidente.
200/19: E! rrüto de Circe, que transformaba en animales a sus adoradores, ha
sido frecuentado por Nietzsche, volviendo a relacionado· en otras ocasiorres
con la sensación suscilada por el arte romántico.
201/26: Wagner como apóstol de la castidad, 3/ Versión algo modlficada· / abrevia-
da de Genealogía de la moral, III, 3.
201/2: Gottfried Kelie.r/ Gottfried Keller (1819-1890), poeta suizo muy admirado por
Nietzsche, autOr de narraciones como Die Leute uon Scldwyla o Der grüne
Heinn·ch y cernprano adversario de la música wagneriana.
202/1: Cómo me desligué de Wagner/ Los dos apartados de este capítulo reprodu-
cen, respectivamente, los epígrafes tercero y cuarto del prólogo al segundo
libro de demasiarfo humano, con algún añadido en el primer caso Y
sin apenas en el segundo_ En cuanto al título ( ..Wie ich von Wagner
loskam·), teniendo en cuenw que Nietzsche se libem de Wagner como quierr
se desintoxica, como quien se quita ele la adicción a una droga, y que las
expresiones en ese sentido son frecuemes a lo largo de la obra ¡ambién
podrí" crctducirse: "Cómo me desenganché de Wagner".
202/4: prin1eros Festivales/ Nietzsche se refiere a los festivales de Bayreuth,
desctnados a la representación de las óperas de \Vagner. Nietzsche asistió
incluso a los ensayos de El crepúsculo de los dioses y La Valquiria, así
corno a la inaugural de EL oro del Rhin: pero se rnJ.rchó
antes del fino.! del tercer ciclo de representaciones) previsto para el 30 de
agosto.
203/20: El psicólogo toma la palabra/ Los dos primeros apartztclos reproducen en
dos pan:es (algo abreviada l:l primera), e! aforismo 269 ele Jvfé.s allá del bien y
del rruz!, ceniendo a b vlsta la redacción onginaL El tercero es üna versión
apenas modificada del aforismo 270 de esa misma obD.
206/6: Las dos ¡xtnes ele este epílogo son una versión mínimamente reela-
borads -algo la prirnera- de los epígrafes ter-cero y cuarto del
prólogo de 1886 a L1 segunda edición de ltz Cayo cie-rlrClCl.
206/16: Ante todo lo que n<) le se hace más fuerte/ Cfr Crepú:oculo de los
íclolns, ·ScnLcncias y flechas .. , 8.
208/lS: Tout co.mprendre c'esr tour lTlépriser/ Comprenderlo todo -es menospre-
ci:.lrlo todO··. Nlerzsche inviene aquí ei sentido de b frase de iYiadarne von
SLaet: "Tout COITl.prendre -c'esc tout
216
1Vit:tzsche cnnt;a ncr
208/23: ¿Acaso la verdad es una mujer que tiene razones pa-ra no dejar ver sus
razones?/ Gr. también ei prólogo de 1Yfás allá del bien y deí mal, redactado
en la rnisma fecha que este texto (1886), si bien ei morivc) del im:Josibie des-
velamienco último de la verdad ya está oresente en El • de la tr.cwe-
, o
dia con cérminos similares: "Si, en efecto, a cada desvelamienro de la verdad el
artista, con miradas extáticas, pErmant=:ce siempre suspenso únican1ence de
aquello que t;J.rnbién ahora, tras el desvelamief!to, conrinúa siendo velo, el
hombre teórico, en cambio, goza y se sacisface con el velo airoJado y tiene su
más alta meEa de placer en el pmceso de un desvelamiento caci1 vez más afor-
t;_;nado, lngr:1cto por b propia fuerza. No habría cienc:i:I si ésta tuvíera
que ver sólo ;:on esa única diosa clesnuc!a, y con nada más, (KSA, !, 98. Trad.
case. de A. Sánchez Pascual, fvíadnd, ,\/iaflZ:1, 1973, pp. 126-7).
208/25: Banbo/ Figura de los ancigLOS mitos órficos de Dernéter.
209/1: De la indigencia del1nás rico/ Esce poema .J.parece inc:luido tarr:bién en los
Ditiran-zbns de Dion"isos. Hay traducción a cargo de TxJ.ro Sr1ntoro y V!rgi:t.ú
Careaga en: Nierzsche, PoPnv7s (L'vi:+---Jrjd, PerJ.ita, ?9""""'9), que hemos cc-nfro:-ltJ.-
do con nuestr::t propl.a Y'ersión.
tl
217

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful