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Abelardo y Eloisa

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HÍSTOR A Y CARTAS

E N PROSA Y VERSO

AL"ENTICAS

DE LOS CÉLEBRES

AMANTES

ABELARDO Y ELOÍSA
NUEVA. EDICIÓN*

MADRID Despacho: Sucesores de Hernando, Arenal, 11.

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de familia distinguida. volvió á París. y á la mucha h e r m o í Q j & ^ e su íostfo reunía cualidades d e á n i m o muy relevantes. obligándole á lomar los aires nativos. y de lo bien aprovechada que había» sido.. en la provincia do Bretaña. áfteédió gustoso i la solicitud de tan famoso sugeto. Bailábase eu la edad de 17 á 18 años. Recobrado ya.. tenia consigo una sobrina de talento y prendas muy aventajadas. En aquella capital hizo grandes adelantamientos.HISTORIA T CARTAS DB E g Y ISA P e d r o Abelardo nació el afio 1079 en Palais. cuyo corazón quedó herido de amor 4íácía. Amábala tiernamente el canónigo y hacia con ella oficios dé padre (pues era huérfana desde su niñez). Aplicóse á las bellas letras con lauta ventaja. la joven Eloísa (que asi se llamaba) lan discreta y e n tendida. teólogo y j u r i s consulto. le llevó á París contra la voluntad de sus padres. E r a . s o * . . £1 escesivo ardor al estudio debilitó su salud. mas su madre Lucia se opuso á ello. y allí se dedicó de nuevo en la e n señanza dé las Santas Síscniuras. y quedó absorto y prendado de ella. Noticioso por este tiempo de que otro canónigo llamado Fulberto. un r . Pasados los años de la niñez. griego y hebreo: hízose grande orador. para cuyo efecto obtuvo un canonicato de aquella catedral. en efecto. ¿fi 'P ' l a vio y habló Abelardo. Su educación fué correspondiente á su calidad. como modesta y hermosa. de corla consideración. fué á estar con él y suplicarle que le dejara oír y hablar á tan celebré señorita. sú padre Bérenguer le quiso destinar á las armas. Su talento fué universal: aprendió latín. El deseo de conocer i los más famosos literatos de la época. que la fuma por todas partes éstéhdia. que le acarrearon muchos émulos y enemigos.f4o. que^le obligó á recibir las órdenes menores.'y como si estuviese ufano de la educación que la babia dado. cediendo menos á Eloísa. que en b r e v e tiempo excedió á sus maestros. pareciendo que la Providencia la había enriquecido con todas las dotes y gracias que dan atractivos al sexo d d H ' Cadó. e?celente filósofa. pueblo de Francia.

mauifestáudolü que los cuidados domésticos no oran convenientes á un ülósofo. coa menos precaución que la que debiera. dispuso eslraerla secretamente de la casa de su tío. que el deseo de estar mas frecuentemente unidos..Dio esta parte de su situación á Abelardo. io q u e descubrió la calidad de sus amores*. que habia. Abelardo.'. d e pürfecta'reconciliación..•<. y sus coraaones se sintieron irresistiblemente impelidos á mutua correspondencia.. esclamó llena d e aflicción: Quieta el cuto que este funesto maiñmonio no $ea ocasión de ruma para entrambos. con pretesto de que fueran mas rápidos los progresos é instrucción de Eloísa. Ambos esperimuntaron á UB tiempo y eu su primera vista los poderosos efectos del amor. y. Eloisa dio á luz un niño.-. el cual encolerizado tos separó al punto. pero al fin ella cedió (aunque contra su gusto) a las súplicas ..hombre en cuyo rostro brillaban á porfía la gallardía y gentileza (sin e m bargo de tener 22 años más que la joven).< Abelardo corrió ansioso á participar esta nueva. hasta prometerle desposarse secretamente con Eloisa. palabra que fué aceptada y con señales. despidiendo agriamente al maestro. trataba. . que d d s cnidaron todo lo demás.» . de antemano» lo que se verificó con grande indignación de Fulberto. cuya palabra estaba comprometida} v cuando su desposorio estaba para cumplirse.'•• -y d Eütrelamo. que hasta se publicaron canciones.. que ora pn-feribíeí el amor Ubre á la sujeción del matrimonio. creyendo que la sèria muy agradable^ mas sorprendióse cuaudUíEloisa.ainada..los. que juró vengarse del raptor. y conducirla. ya logró Abelardo medio de enamorarse y apasionarse de tíloisa mas d e lo que convenía á su estado eclesiástico de que se hallaba revestido. En fin.. M 1 ! . al parecer. y pronto el rumor se estendió por Paris. •:[. á par que su jovial eoo versación y demás virtudes que la adornaban. .'. ' / . Los amantes se entregaron á sus placeres tan esclusivamente.>. términos de hacerse notable á los demás d i s cípulos de Abelardo la negligencia y descuido con que. procuró aplacarle por todos los medios de sumisión y respeto. H o podía conseguir Abelardo el desviarla de su opinion. Procuró Abelardo ganar y mover la voluntad del canónigo. empleando toda su sagacidad para apar-. las que llegaron á oidos del canónigo. cuyo partido no tuvo dificultad en admitir Fulberto.. cuyo pensamiento le salió a medida de su gusto: conseguido lo cual. No tardó Eloisa en aparecer en cinta./\^. movió á Abelardo á proponer al canónigo le a d mitiese por maestro y le diera habitación en su casa. en. que murió á poco de nacer. compadecido de las pesadumbres. avisada ya. ¿ instancias do su amante. desaprobó su designio. lejos de r e gocijarse. Mirle de su propósito. y que apetecía m a s ^ r ) amiga que esposa suya. . á que le convidase á frecuentar sus visitas. á su amada.. ellos se apasionaron en tal estremo.y qrie tos trabajos qw se subsigan no sean mayores que el aam qué la ha precedido. C u n dió la voz. ocasionado ai canónigo. disfrazada á casa de una hermana suya en Bretaña. que para salvar la reputación d e su.

. principió por dar mal tratamiento ú su sobrina. cinco asesinos parientes de Fulberlo... y Eloísa. . aquel delito. celebráronse las bodas con todo sigilo. donde hizo construir un oratorio dedicado al Espíritu Santo. haciéndola grandes'amenazas. El amor á la soledad lo empeñó a retirarse cerca do' Noguen sobre ei Sena.-• . la Providencia le deparó ocasión de establecer en su Paracleto uua c o m u n i dad de religiosas gorbernadas por Eloísa.. • • • • ' i •>•••• a'. de^erjwinó ocultarse en la oscuridad de un claustro. Asi pasó algún tiempo.. no creyéndose bastante satisfecho d e su ofensa y sediento siénípre de venganza. se anticipó á hacer el voto dé religiosa. y huyeron. lo q u e i e precisó á. al fin. de lo que consiguió justificarse plenamente. . lÜbéitOi : . que escomo si dijera: Consolador. y la justicia. exhortándola á seguir su ejemplo. . motor principal de. oscilando a n tes de hacer sus votos á que Eloísa verificase los suyos. 'hastá que Fuíbei'to.•• i :.•>.• » . y desde luego volvió á dedicarse y d a r lecciones teológicas. cuyos monjes le movieron nuevas persecuciones. que prometió entregar á su amo la noche que quisiera. En medio de estos contratiempos y alternativas. no sin consentimiento de s^ esposa. i. .v Mientras que Abelardo se complacía sobremanera en la contemptaciode uua obra en que tanta parte le cabia. Eloísa conoció y'.-. y para desvanecer sus sospechas. al ruido y á las voces acudieron gentes. Aburrido y avergonzado Abelardo. á quien dio por nombre Paracleto. su desgracia llegó á tener celos y á temer que un rival le arrebatase el objeto de sus cariños. supo que sus enemigos no _se desn cuidaban en redoblar sus esfuerzos para quitarle la vida por cualquier medio. se introdujeron una ¿ o c h e e n e l a p o s e n t ó d e Abelardo .retirarse ai•.— Abelardo entró d e religioso en el convento de San Dionisio.d«t. entre ellos el criado traidor y el canónigo Fui berto. porque en medio de.'de que ella se quejo á su esposo. apenas curado de su herida. descubrió á |os cótnplices.:. Para verificarlo cohechó con dinero á uno d e los criados de Abelardo. luego después se fué á vivir á la abadía de San Gildas. poro en breve sus hermauos religiosos le miraron con odio por las reprensiones que les daba sobre la inobservancia do la regla..¡. : : • •'•••. a q u i e n comunicó él" referido'desastre. Cada vez mas irritado Fulberlo contra Abelardo.'Con efecto. quiso hacerse'religiosa por complacerle. .'. y v e r i ficado se separaron para más disiniuio» quedando E'oisa en casa del c a n ó nigo y yéndose Abelardo á servir su cátedra.-' -' f y : / tu . informada del atentado horrible. Tal era su suerte desventurada. despidiéndose para siempre del mundo engañoso. cuya comunidad."y algunos sufrieron la pena del Talíoii.sintió esta flaqueza de su amanto. y sorprendiéndole oo su lecho le corta» ron con una navaja los órganos dé la propagación. A pocos días profesó Abelardo. de Clucá en c a u d a l . que le amaba entrañablemente.Llegaron á casa del tío. formó y llevó á cabo el proyecto d e lomar «na venganza ruidosa con la que quedasen castigados los dos esposos con un solo golpe. También se le acusó de heregía por la dedicación y nombre de esle oratorio. quien al instante la sacó d e allí para condu^^ Aigentivil.monasterio.. le arrojó de sú seuo bajo frivolos protestos.

y la cual insertamos á continuación. Después del fallecimieno de Eloísa se unieron ambos cadáveres. que le hizo pagar el tributo común á la naturaleza on la edad de 63 años y 2 5 do religioso. que lloraron su pérdida. Pedro el Venerable. recibió caria de un amigo que con grandes demostracinnes de aflicción lo noticiaba uu aconte­ cimiento muy funesto que acababa de tener. la obligaron á des­ ahogarse escribiendo al ídolo de su amor.— Eloísa sobrevivió 2á años á su amante. en que habia perdido la pren­ da que mas amaba su corazón: todo á fin do hallar alivio en su respuesta y saludables consejos. Por una estraña ca­ sualidad llegó esta caria á manos efe Eloísa que mirando en el sobre carac­ teres tan bien conocidos do ella. disculpando mi satis&ccion el esclusivo derecho que en mi lisonja c r e o tener á cuanto á . Hace algún tiempo que la casualidad* me trajo una carta «pie á m a m i ­ luyó encaminabas. Lupgo que conocí ta letra la a b r í . Cuando se hallaba entregado solo á la penitencia.Desde entonces solo pensó en dedicarse сои todo rigor al cumplimiento á e los deberes que le iufponia su J eslado. y caer en su última enfer­ medad. Estas dolorosas ideas. Eloisa á Abelardo. Ño tardó en debilitarse la salud de Abelardo. Su cuerpo fué depositado en el Paracleto i ins­ tancia de Eloísa y diligencia del abad de Cluni. que no pudo contener en su interior. habiendo en todo e>le tiempo sido ejemplo de penitencia y virtud de su subditas. en su respuesta lo hizo una menuda relación de los sucesos de su"vida y de la de Eloísa. se sintió arrebatada (como dice en su pri­ mera carta) do un vehementísimo deseo de saber su contenido. Cada linea renovaba á sus ojos ¡ a d u l c e imagen 'del'dueño que habia perdido. p e to­ davía se conservan y manifiestan á curiosos y viajeros. mira J E ABELARDO-T • CARTA PR1MEM. Creyó Abelardo (y no se engañaba) que «1 medio de consolar á un triste era referirle desgracias y pesadumbres muebo mas tra­ bajosas y pesadas que las suyas. y así. esto dio ocasión á la oscelente correspondencia que se siguió entre tan dignos cuanto malhadados aman­ tes.

/ntérty$Vr en. perdóname. para padecer tam­ bién contigo.. arrancarla . 1 ? . . dicién­ dote adiós. porque tu siloncio me seria mucho mas costóse a ú n . Eloísa. mi curiosidad.de Quéslras pebás.ü№ desgracia) de nuestros infortunios. si creyendo hacerle mucho bien te he causado un g r a ­ ve mal: basta que y o . y hartas l á ­ grimas. refiriéndome las luyas te serán menos pesadas.esu carta. concluye. al mun* do por vanidad y á tí por compasión: té quería curar con mí fingida indi* fereucia y e s c u s a r t e las créeles amarguras d e un amor sin esperanza". Acuérdale de mi.:y'ha^ién­ doias^yislo. so suavizaran las suyas.e('uerdo do nuestras d e s d i c h a s .jjta<grarigésdáf. |Qué reflexiones hice! ya él tiempo ¿br­^ r a b a e n algún modo de mi memoria lo ^ce'rbb. aunque me esfuerzo algunas veces para no amarte. no olvides mi ternura ni mi fidelidad: piensa que té amo frenéticamente.." mi memoria nada perdonó del amargo r. Mas. Abelardo mió. eméritas d e l a . para'ahogarme él dolor. .Sucesos. i: r: : .tírpentenece.'!. y voy á des­ • cubrirte mi c o r a z ó n : he ocultado mi pasión después d­é mi retiro.' . • ' . A poder persuadirme qué una carta q u e no se dirigía á tí podía caer en tus manos. p o r q u e . me siento con deseos de borrarla del papel. sin quererlo. bordada con lágriiiflai. Hablaba con satisfacción • á mí amigo do mis desventuras para que comparándolas. No te sirva do disiiulpa'que­ rer escudar mi hanlo. In—Jiloisa.. R e ­ presentóse. ¡qué blasfemia! jno amarlel esta idea me estremece. En ím. le amo iiíás que nunca. me cuesta. me hubiera guardado de mezclar en ella cosa que pudiera renovar el recuerdo de nui 'sirás pasadas delicias.de escribirmo fielmente cuanto te suéédáí p o r t r í s t e y doloroso que sea: que si es verdad que las penas cómuriicadásíse alivian. .' 7.. 6 d e ti s a l e . créeme. Abelardo á Élóisa. INo dejes por eso. . íin. las sentí en lolntimo dé mi corazob..mano. Conmoví cíame supérfluo hablar allí (p­i ra consolar Í''ttt 'a'ffli|óVdé^lgótía­pd. . P e r o b i e n ¿ a r o pago.*si tiub'ierarf "tardado . • La relación que haces á tu aoiigó está escrita cori tanta orieírgíd y s e n ­ cillez.mas en. ' . CARTA • II... que ha fallado poco al leer'la. do nuevo.. y hubiera­te­ nido gusto en "volvértela. ¡ ..:$ Í 'ella una 'circunstoücia(iárelación de nuestros trágicos.¡que solo hallé.á­miJ magitwejiqinfpjB^ntóipor'mí has sufrido: cuántos envidiosos'te. te haya hedió sufrir.'tjú.dé' m'já niaoos^'.

¡qué. por más que procuro apartarme de U. ¡oh Abelardo! ¡oh placer! ¡oh dulce nombré! . snjeta la razón el albedrlo. CARTA III.— Abelardo. qué horror tan impensado vuelve á turbar el corazón tranquilo de esta débil mujer? ¿Qué nueva llama se aviva en lo interior del pecho libio? ¿Quién renueva mi ardor mal apagado? Amor. Eloisa á Abelardo. No me tengas por hombre de mérito. tu imagen y mi pasión me sigue sin cesar: Nada espero del amor. Para aborrecerme piensa que he sido el seductor de tu inocencia y quo he manchado. La p r u dencia quiere salvarnos: no nos opongamos á sus designios. N o me vuelvas á escribir: esta caria será la última que yo te escriba: pero en cualquier parle que la muerte me coja. En este silencioso y triste albergue. de la inocencia venerable asilo donde reina la paz sincera y justa en sosegado y plácido retiro. iu reputación. maudaré que mi cuerpo sea conducido al Paracleto. Eloísa. no de lágrimas. no me perdones por amor. deja que oeupes sola mi corazón y mi entendimiento. válele del critiiinismo para olvidar el mal que te he ocasionado. ¿tu fuego antiguo empieza á renacer eñ mis entrañas después de tantos años? ¡Qué delirio.— 8 — La soledad en que creiá hallar uri asiló contra ti. mi muerte será mas elocuente que y o : ella te enseñará quf sola una cosa es digna de amor. ¡y aun amas y conservas encubierto d e engañosa ceniza un fuego vivo. Entonces necesitaré de oraciones. infeliz Eloisa! ya pensabas haber de amor el fuoga sacudido. ¿qué tempestad. Eloisa. cruel amor. y la verdad austera y penitente.débiles somos cuando no nos apoyamos sobre la cruz de Jesucristol L«s desiertos sin la gracia no apagan los fuegos que se traen a ellos. y si no lo estuviesen aún los tuyos cuando me muriere. y que pueda también ser amado eternamente. que no merezco ese elogio: mi flaqueza me anonada. Llora hoy para apagar nuestros ardores. v no puedo consagrarme á la virtud.

En vano invoco al Cielo en mi socorro: la oración. yertas cenizas. y á veces me parece que te miro con placentero y halagüeño rostro. me postro y sacrifico: tu ley. y otras tantas. ¿cómo podrá la pluma resistirlo? ¡oh triste soledad! ¡oh horror! ¡ob claustro»? ¡prisiones infelices del destino! mármoles insensibles. pálida la color. |oh Abelardol mi bien. tu ley. Acá á mis solas te contemplo y veo. terrible me prohibe escribir ai esposo mas querido. las plegarias. ¡quién fuera cual vosotras. cubierto de cadenas y cilicios. gustoso y satisfecha entre mis brazos rendir ai dios do amor tus sacrificios: otras le miro solitario y triste.Estos rasgosde mi tan conocidos. en aquel mismo instante. mi pecho cede de la naturaleza el yugo indigno. y el rostió hermoso con ayunos y lágrimas marchito a . la sien ceñida de amoroso mirto. á mi amorosa boca los aplico. Abelardo. cuyas sombras frías aplacamos con flores y con himnos. estos tristes c a r a d o r e s por tan preciosa mano dirigidos. pues no os puede hablar el dolor mió. . si.. y otras tantas. y aun á escribirlo? perdona. jPero qué digo! ¿y en esta soledad. . ¡pero que en vano á resistir me animo! ei el corazón me dicta las palabras. insensibles! en vano desde el trono Empíreo me llama todo un Dios. esta carta. tan tierno nombre me atrevo á pronunciar. mi llanto y confusión no son bastantes para aplacar la llama que respiro. piedras duras. Apenas vieron mis turbados ojos la carta que esoribisles á tu amigo. Dios benigno: á tus altares. inmenso Dios. ¡oh Abelardol se renovó el dolor de mi martirio.cim veces. Ya Eloísa obedece lu m a n d a t o . los cilicios. cien veces los he visto.

Abelardo. Al contemplar que para mi no vives. la glorio y el bien con tantas penas adquirido? No. iqué bien qué espresa un sentimiento fino en la agitada pluma d e un amante . repetirá tus quejas y las mias. El arte de escribir. formemos nuevos lazos. lazos con tanto amor y tiempo unidos. escríbeme. y cortando cruel con violencia. uiere hacer de Abelardo y Eloísa os seres olvidados de sí mismos. iah! que tú. de hablar y de tratar sin verse. Escríbeme. el amor. Anta las aras invocando auxilios. azme saber tus males ó tus bienes. El puede barer pasar un fiel suspiro desde el frió Bóreas al opuesto Amarlos. opuesta „ á nuestro amor intenta desunirlo. J S >r tí yo peno y lloro de continuo. el eco acostumbrado tantas veces á oir lamentos d e amadores finos. tú los mios.— 40 — en la inquietud del Ignorado claustro. sin duda fué invención dé dos amantes. libremente regar con ellas puedo el suelo frió. don de los Cielos. un conrercio tan dulce y tan activo. alR la santa religión. ¿Y podremos. no puede tu Eloísa vivir indiferente á su destuio. mas. que te he perdido á t í solo mis lágrimas se deben. que no le he do ver mas. yo lloraré lus males. y podremos sin desdoro menospreciar lo mismo que quisimos? ¿abandonar la fé. tú me dices que el llanto eu que me anego y aniquile tan solamente se le debe al Cielo. Abelardo. al Cielo que tenemos efundido. Abelardo. ¡Pero que en vano intentas persuadirme! todo al perderte lo perdí contigo. el arte encantador y seductivo de oír. ¿Podrán quitarnos nuestros enemigos hasta el consuelo acaso de querernos? ¿nos privarán aun de este triste alivio? mis lágrimas son mias. yo lo pido.

mi todo: iodo. ostenta amor su plácido dominio. e tuve por mi Dios. mi amor. pues. libre. amor no es un delito. ¿porqué tiranizarlo y oprimirlo? únanse con el lazo de. mi Dios. Al verdadero amor nada le altera. lo cortradijo. ¡y el Cielo. mas al bodrio que el mover de tus labios amoroso. esclavizarlo a las tiranas leyes del capricho? él nació. mi honor. afable. Todo lo cedí. Tú me pintabas el amor benigno. Nuestra unión fué legítima y sincera. tierno y humano. con esto. pues. mi placer. tú mi destino. independiente. yo lo confieso: no tuve mas querer. himeneo corazones mas bajos ó mas tibios. turbada con lu vista anonadada en el gustoso error de mis sentidos. Tú fuiste mi querer. ¿qué intentas. y vierte sin rodeos ni apariencia su ardiente llama el corazón sencillo. Eloísa te amó: siguió en tu busca los pasos de amor no permitidos. bienhechor. b «ticontrc contigo. Abelardo. le decia. mi anhelo. loco amante? . el mismo Cielo se resiste! cuando tú me ofreciste bajo el nombre sagrado de amistad el amor mismo. Cuando tu mano asida con la miu quisiste unir nuestros afectos finos con el terrible lazo de himeneo. ¿por qué pretendes. y o misma me buscaba los engaños preparaba á mi prisión los grillos. mas no los de Abelardo y Eloísa. sin tener de su Dios en aquel tiempo sino la sombra de un recuerdo frió. Í . Abelardo. mi mismo amor. ni tiene falsedades ni desvíos. mi gloria te rendí muy gustosa en sacrificio.¡a sincera elocuencia del cari Sol allí sin rubor que turbe el alma. de tus labios á los mios Ja dulce persuasión se introducía. los hombres la acusaron de delito.

Abelardo. y mas dichoso aquel que vé su amor correspondida! dichoso quien amor nunca abandona. lo grandeza y los bienes á que aspiro. prendado en vano de mis atractivos. solo tu corazón es mi riqueza.. un mismo pensamiento los anima? ¡dichoso aquel que ama. su opulencia y su reinado. los títulos que inventa la fortuna solo con risa y menosprecio miro. lo sabes. que en una mutua llama consumidos. Acuérdate. víctimas del amor entrambos fuimos. renunciando del mundo y de so pompa. ese será. de aquel día que ante las sacras aras ofrecidos. ¡Qué dulce es el amor! ¡Qué lisonjero el ver corresponder un fiel cariño! ¿quién mas feliz que dos linos amantes. mi rubor lo que no digo. sacrifiquémonos al amor propicio. pero aun otras desgracias nos aguardan de un abismo corremos á airo abismo. que un monarca. pero basta.— is — imagínate. Abelardo. una mano cruel y temeraria profanó. si mas digno que esprese su" pasión con mayor fuerza. jactándome de ser tu enamorada. Abelardo. Dichoso si el destino que nos rige dejara alguna vez de perseguirnos. y que ostentando con amor rendido su poder. q u e á solo*amor es dado y concedido el bien de hacer felices á los hombres. así pensaba yo cuando enoje da y envidiosa del bien en que nos vimos. Si hay hombre mas tierno. {qué delirio! de un golpe nos quitaron los placeres: indique. Abelardo. el nombre mió. se lo ofrece á mi amor en sacrificio.de tanto bien el aparente brillo-. • posponer al amor de su Abelardo 3a grandeza. Tú mismo con dudosa y débil mano . verás á tu Eloísa despreciando . sJ honor y e! reino mismo Tú. de mi pecho solo tienes el trono y el dominio..

bajo la suave ley de tu obediencia al Cielo. no escuches mis delirios: otros placeres hay. banaion con sus lágrimas (en vano) el hábito sagrado y los cilicios. y bajando con dócil obediencia . á dirigir mis llantos y gem. otros contentos: muéstrame tú la senda y el camino. de mis culpas ofendido: ven y piensa á lo menos que las monjas que habitan este lóbrego recinto na director piadoso necesitan que arregle sus diarios ejercicios. y renovaremos los placeres d e solo los amantes conocidos. Ellas recogerán desde tus l-. Abelardo! ¡qué encantos! ¡qué placeres! -¡qué delirios! ¡oh Ábelardol ¡oh placer! ¡oh qué tormento! ¡placer para Eloísa ya peniidol ¡tiempo ¡tasado ya. y unidos con estrecho y tierno lazo respirar un amor y un fuego mismo. el Cielo mismo oyó. si. otra vez predomina en mis sentidos: déjame recostar en tu regazo. ven. el hado impío no me prive también de tu presencia.. juntar tus dulces labios con los míos. que es el bien postrero que le pido. ¡Qué momentos! ¿le acuerdas. recuerdos tristes que aumentan el dolor de mi martirio! p e r o qué dices. Ven. pues. lumbrera de mis tristes ojos.dos. Ven.— 13 — fuiste del acto fúnebre ministro: mis ti istes ojos de llorar rendidos. no sin espunto. De nuestro amor cautivas nuestras almas volverán á sus dulces eslravíos. pero no vengas á quererme: ven á enseñarme como bm-n amigo á postrarme á los pies de los altares. Abelardo. Yo m e abraso de amor en vivo fuego. Abelardos ven. desgraciada monja? ]>o. los votos que uno á otro dirigimos: y la luz que alumbraba á los altares lució con un color triste y sombrío. Ven.bios la voz sagrada de un prelado amigo.

ge harán mas llevaderas con lu ejemplo la soledad y horror en que vivimos. d e los amantes el mas fino. cuando ci declino mas tardío ponga fin á la luya. mi bieo. dirá. ven. de seguirlos. . que yo en nombre de todas te lo pido. pues. cuamlo el tiempo marchite los preciosos atractivos que tanta pena y 1 . caminante. mi amigo. El mismo amor sobre el mnrraol frió. no puede ni aun seguir la virtud sino contigo: yo me m u e r o . Muévante. pues. f tú. no lardes. Mas iah! ¡qué caridad tan engañosa! iquéingenioso es el hombreen su perjuicio yo soy sola. á quien con gusto quedaran sometidas. quien te llama! ven. Abelardo. Abelardo. las vírgenes humildes que la siguen claman por un director piado. sus lágiiraas siquiera. haz que se junte en un sepulcro mUmo íu ya helada ceniza con la mia. mi querer.-o .— — á su suave voz el cuello erguido. tn apasionada Eloísa no-. ven á cerrar mis ojos oprimidos con el pesado sueño de la muerte: ven y recoge el último suspiro con el postrer aliento de mi vida. Tú fundaste esta ley sagrada y veneranda.grimas me cuestan. mi padre. de todos los esposos el mas tierno. que por si algún curioso peregrino se llega mas de cerca á contemplarlo. At/ui jjwen dos amantes finos: guárdate. grabará por su mano el epitafio.

con tanto ardor y tdl pasión escrita. ¡cuan distantes estamos. ¡cómo nie engañaba! De esta calma.GAHTA IV. que solo cabe en corazones castos. Abelardo a Eloisa. aquesta carta. si de nuestra misericordia coudolida la potencia de uri Dios no la destruye. . una espre^ion tan tierna y-elocuente. disciplinas. después de tantas lágrimas vertidas. Quién pudiera pensar que en tantos años de penitento y retirada vida. cuando en mi débil corazón se a b r i g a . que coutra mi amor no llame en mi soeorrn. en vano intenta el hombre resistirla. ayunos. de esta serenidad pura y tranquila. tanta oración. No hay remedio: esta llama abrasadora. Yo lo sé por mi mal: no habrá recurso de cuantos la razón persuade y dicta. que cuantos más obstáculos íe pongo mas con la oposición crece y se aviva Las flores quo hermosean !a ribera mil graduaciones de color varían. bastantes á avivar la llama oculta i que en mi ya libio pecho se escondía. Solo amor es capaz de tanto fuego: amor dictó las espresiones: vivas. cilicios. cuando ya el cano hielo de los años va arrugando la tez de mis megillas. penitencias. Eloísa! júzgalo por tí misma. si numen superior no la combate. Bada basta: su fuego irresistible * •s d e naturaleza latí maligna. amor llevóla pluma al escribirla. mas. oraciones. el fuego del üinor no se estinguiera! yo también algún dia lo creía.

con el calor por la floresta umbría cantando llevaría los gan ados. mas puro el color de sus mejillas que la derecha y candida azucena Él mismo sol que las influye y c r i a . menos hermoso y mas oscuro brilla. y en inocentes gustos sumergida. qué escena tan triste y tan funesta! ¡qué lerribUis imágenes se escitan en un alma de amor tan ocupada! jofa. uno con inocente y dulce risa pide á su madre pan. de un objeto tan tierno y tan querido! Cuanto p r o d ú c e n o s remotas Indias por un solo momento de este estado. mas hermosa._ n— allí una fresca y encarnada rosa gas colores suavísimos respira. Mas allá u n tornasol enamorado á los rayos del sol su faz inclina: ana vana azucma en otra parte ostenta su bizarra lozanía: nada de esto es hermoso ni agradable. ¡cuan despreciable y bajo me seria! ¡con cuánto gusto fuera ganadero! . si con sus bellos ojos se compara. u n a callo formada de arrayanes me lleva á una distante casería. otro la halaga. . otro sube á la trémula rodilla del cariñoso padre: ella gozosa. reparte á todos con igual cariño su3 maternales besos y caricias. esclama mi pasión enfurecida. los pequeñuelos hijos la rodean. La simple risa y el placer la habitan: una agraciada y tímida aldeana gobierna cuidadosa su familia. amado objeto de dolor y envidia! ¡quién fuera cual vosotros! ¡quién pudiera estrechado entre los brazos de Eloísa con el perpetuo é indisoluble lazo multiplicar el ser que nos anima! ¡qué bien habrá que pueda compararse con la posesión dulce y tranquila . término regular de mi paseo. Mas bella es Eloísa. lOh.

imágenes antiguas .. aquel el blando lecho en que yacía cuando la vez primera á mis ternuras rindió humillada su esquivez altiva. v r v r .y la ignominia Con este me levanto despechado.'>"' ' ' A las tiernas y amorosas elegías \.. La memoria confusa y'agitada . .. decliis? de la dura labranza fatigado : ios perezoso8ii)'ueyüS¡ guiaría. .. culpándome de tardio-y negligente.'•' se ve un camino qué á mi patria guia. . yo fui el maestre ¡-y'-' ' "\> de la engañosa y péilida doctrina °.la? tarde el sol. • siu aguardar la-si.y me dirija. Los gustos que otro tiempo me sobraban. qoe lomaron de. en el umbral del nuestra triste choza .. . . Allí en vez de las útiles lecciones de una sabia y veraz filosofía. c&\A y con que instruir su corazón honesto.¡ya se acabaron el placer. ambiciosa vista . .m. . ¡oh vanas ideas! ¡oh ilusiones! ¡oh esperanzas que no he de ver cumplidan' idos lejos de mi.niple despedida de la cortés y tímida aldeana. Aquel es el paraje. lo que es humillación y abatimiento .. me subo á lo mas alio d é una peña.con la venganza indigna . . me recuerda mil.. Otras voces 'absorto en mis ideas. ." Pero. dormidas algún tiempot un montecillo me oculta coii lo eiguido. " in . ya nada soy. aquel el sitio. ¡ j a con la cena preparada y limpia. : . "fy que amor diotaba al elocuente Ovidio..*peraria. 1. los^onlenios. las delicias. una llanura inraensa^en que á lo lejos „. de allí descubre la. solo me aguarda.i¡mis enemigos. ->S* '/'"'' \y''ó su engañoso maeslto la esponia: ¡-J •'• ' ?\ "ó yo te enseñó á queier.. sin senda que me guíe..' atribuye á virtud coii fe sencilla. 7 J' solicita Eloísa c. que en mí turbación sobrecogida.'el¡llanio.de su cima la morada feliz donde crecieron los inocentes años de Eloísa.ó cuando por .

• Sigue el leoo á la leona fiera. • El elefante y la pequeña hormiga. el sapo tardo y la ligera ardilla. hoy en la tierra con dolor se lijan.— 48 — que corrompió tu candida inocencia. brama y relincha. Yo también por la noche doy la rienda á mi imaginación enardecida. . detrás de la becerra brama' el toro. y aun los irracionales también aman. desbocado el caballo generoso con inquieto furor. 1 . Ama el pez en su estancia húmeda y f r » .. Todos los hombres aman: el salvaje ' que vive sin cultura y policía. no es posible: su voluntad lina no es capaz de olvidar mientras el alma unkla al cuerpo permanezca y v h a . los bellos ojos cuya luz solía * causar envidia á ¿anías hermosuras. y por el aire en acordados trinos • < • cantan su amor las tiernas avecillas. y busco en mil ejemplos que acumulo. •••>•• el ciervo a la ligera ccrvatilla. donde una voluntad no persuadida hizo á Dios el tremendo sacrificio del resto miserable de tus dias. \ • . el sencillo cordero. ü n hábito funesto. ¿Qué hará mi dulce bien en osle instante? absorla en su dolor y confundida. la gala y bizarría del cuerpo mas hermoso y agraciado. • lamenta y gime con suspit os tiernos su triste amor la viuda tortolilla. ama á su dulce y cara compañerai" el tostado africano. ' » • Así cuando percibe desde lejos el olor d e la yegua apetecida. disculpa á la pasión que me domina. la pena y la perfidia. un triste velo cubre el verdor. el fiero escita. ¿se habrá olvidado ya de su Abelardo? no. sembré el error. el lobo liauíbrieato. Yo en vez de la pureza y a'egria que en tu sincero pecho se albergaba. yo te conduje al solitario claustro.' • y en los espesos árboles metida.

cuanto siento. ¿seré el único yo que le resista? Tales son mis continuos p> nsamientos. pues. y esta furia.. mas inconvenientes. Por él el atrevido y ciego amante. y al hombre mas feroz rinde y mitiga. vé en sus robustos hijos el apoyo de los cansados años de su vida. Por amor llora el héioe mas valiente. J • •/ • t } ( t A Q \z ' j« . esta locura. Cuantos mas riesgos. y de las plantas útiles al hombre los dulces frutos sazonados cria.\ fí . e»la llama. que vecino al sepulcro ya se mira. á peligro mayor se determina.49 — el insecto á la vista imperceptible. Amor es todo. sin temor ni respeto que lo impida. . El estiende á los seres mas remotos su dilatada y vasta monarquía: por él baja la piedra hacia su centro. y la ballena enorme. tan fuerte. mas el amor los allana y facilita. por él las aguas hacia el mar caminan: el hace generoso al avariento y al mas cobarde infunde valentía. de la sagaz naturaleza las varias producciones vivifica: él reproduce en los amenos prados las flores apagadas y marchitas. si en el manda de su activo poder nadie se. c3 . lodos sienten dé amor la llama activa Amor. por la virtud de amor nace y respira. por él la madre tierna y compasiva estrecha en su regazo el fruto adulto de sus pásanos gustos y alegrías. sin respetar del ronco mar las iras é nado Ib atraviesa en una noche. astas son las ideas que me abitan. Si amor es. que domina con su estensiou los dilatados mares. Amor ablanda el corazón mus duro. sin amor no hay nada: todo al imperio del amor se humilla. libra. De amor es cuanto vive. Por él el viejo consumido y cano. \j ^ * . si lodo se le humilla y se le rinde.

su lamentable y triste.. ¿dónde voy arrebatado y ciego? ¿podrá darte á entender la pena ••mía. Y cuando ya entre el sueno y la fatiga batallando la máquina suspensa ni bien despierta está. ni bien dormida..». las doce. bien mió.enlcr¡o y la imaginación despavorida con la terrible imagen de ia muerte el turbado cabello se... . Eloísa. no nos queda otro arbitrio. la rana en el arroyo cenagoso redobla su querella repetid. reprimirla. Otras plumas mas tiernas y espresivas pintarán los objetos de esta llama. pavoroso: las copas enlámente conmovidas de los cipreses fúnebres redoblan el funesto terror que m e intimida.. vidn mía.— 20 — no hay esfuerzo que baste á. 1 1 y desde lo mas alto de ¡a torre melancólico el buho aulla y silba. invocar siempre la piedad divina. De los tristes objetos que ino cercan el temor de las imágenes duplica.gritería. que no se acabarán ni aun con la vida. el importuno cárabo no cesa. oigo el reloj. que en lágrimas bañado el pecho y suelo. los pueblos mas distantes y provincias. Los venideros siglos mas remutos. Vístome y voy al coro apresurado: la senda que á la iglesia mtí encamina pasa por el vecino cen. y á maitines trémula la campana nos avisa. Póngome en oración*. la serie de mis males infinita? No.erizan' Todo infunde un silencio. mas. no puedo: adiós. la planta temerosa y vacilante pisa con miedo las cenizas fiias de tantos companeros. misma. por mucho que so empeñe en explicarlo.. y perturbado solo á Eloísa mi pasión inédita. que-en el claustra unió un destino y una ••suerte:.rae . conservarán d e nuestro amor la historia en mármoles y bronces esculpida.

tantas liaves. Ta no piensesien mi. donde la muerto y el horror se albergan. cruel. Ninguna alma sensible ai referirla dejará de verter lágrimas tiernas. Renunciemos á vemos. á estos alzados muros* á estas tapias que á mis llorosos ojos se presentan. que tu Elonu. mientras el alma e» tu pasión absorta y vuelta entro visiones halagüeñas.separación que hasta el Empíreo ciclo para siempre divide nuestras v i d a s .. en este triste claustro viva presa? á esta negra mansión de pena y llanto. el continuo tormento de tu ausencia"'* tay.CÁRTÁ v. . . á esto torno espantoso y á estas rejas. ¡i . y vivamos libres de amor. . procuremos entre ambos libertarnos de suerte tan amarga y abatida. á tantas cerraduras.mudanza no puede corregir mi pasión tierna: el amor de mi pecho ya se inflama cuando mas frió ó tibio te me muestras. de celos y ansias vivas. Yo no puedo ya verte ni escucharte sin incurrir en las celestes iras.. débil consuelo á la cruel ó impía . ni tú puedes tampoco pretenderlo sin irritar la cólera divina. querido Aklardoi tu . piensa en Dios solí».§1 — servirá de ejercicio á los ingenios espresándola en amena poesía. f fija en él tus ojos noche y dia. en vano de mi pecho el fuego pretendes apagar con tus ideas. ¿intentas añadirme todavía . ::'V Ultima respuesta de Eloísa Y tuya es esta carta? con que me ama» y á verme y visitarme te deniegas: ¿no basta. • . En vano. .

supuesto que Dios mismo ine lo ordena. ¿Sorá que el Ser Supremo se complazca en nuestro suspirar y amargas penas? ¿Será. será virtud "un sacrificio que no pudo aprobar naturaleza? ¡Mas qué digo. y luego para mí que te idolatro. triste! le siento palpitar en cada vena. y á un desastroso fin abandonada. ¡oh Ábélardol Adiós. las promesas que ante las sacras aras ofrecimos? Apiádalo. no hay remedio.. ¡Qué horrores.está siempre mi imagen contemplando tus caricias y gracias hechiceras. de fuego llena. resignóme gustosa. si Vos no la prestáis vuestra existencia! ¿Y es forzoso que olvide á mi Abelardo para poder del todo merecerla? Sacrificio costoso.. .. y ¡ay do mi.. Abelardo. abrasada d e amor. vil polvo. de su distante bien. qué de crímenes negros se. ¿cómo puede vencerse y moderarse.. grau Dios. ¿Qué digo. llorosa al Cielo envío mis querellas. mi cara prenda. suelto en desorden el cabello al viento. me agito y me fatigo en vano. que te vea Eloísa ó que perezca. insensata! ¿romo olvido Sos votos fervorosos. desdichada? En mi desgracia la mano vengadora y justiciera de todo un Dios irrito. E s fuerza. .. adiós. amigo. me engendran! Ya abrasada en angustias lastimeras. orando por calmar mi pasión ciega. de mi miseria: una débil mujer. ahora miro furibunda y triste. no puedo por mi parte á una ley sujetarme tan funesta. nada. mi bien. ¿con que habré de olvidarle para siempre? ¿y será irrevocable esta sentencia? Yo.. lucho. yo que en otro tiempo de tu fiel cariño m e vi colmada y de placeres lleua. anhelosa ¡ en alas del deseo al pecho vuela . mas debido. que mi mano violenta y. sin consuelo á mi bárbara tristeza.

Estas bóvedas tristes. y me atiendas. Yo verte solo quiero y obligarte á que no me olvides. Dios benigno. por tí anhela. pues mi mente tan solo por ti vive. mi vista la paz no alterará de tu conciencia. Ven. por solo el bien del hombre que lavaste con tu muerte y pasión sus impurezas. nuevo fuego Ira© á mi corazón con llamas nuevas: cada sol al morir deja á'mt pecho entre nuevos ardores nuevas' penas. qué tu pechó se muestre amoroso y se enternezca. velar. y Sa Gracia divina apenas'basta para poder contemplar su activa fuerza. acaso me verán apaciguada si mi virtuoso amante por mí ruega. ¡Oh Padre Omnipontente. sepulta á tu Eloisa en el elvi-Iu. amor mió? No. en tu halagüeña imagen toda absorta. si aparece su llama por do quiera? ¿para qué he dé jurar no mas amarte si el alma cada vez te ama mas liorna? cada sol que renace. no imagines. gemir y orar antes me vieran. ¡oh cuál vas á encontrar mis crudas llagas! ¡y á qué graves dolores me condenas! ¿qué temes. q u e del Cíelo bajastes á la tierra. imagen querida. Íe do nunca arrancarle nadie pueda» un perenne santuario será siempre ¡Mas qué digo! Abelardo. ¡oh dulce Áltetardol ven á hacerme algo mas soportable mi existencia: si no te veo mas. la viveza del indómito amor' que me devora. ¡también yo soy hechura de tu mano. esU«* cJaostros que en silencio de una noche quieta.— 23 — ¿qué es el cielo viviendo lú en la Merraf ¿a qué al caso cubrir bajo este velo. prenda. Ven. . pues el mismo Dios así lo u/tima. ni que alivias mis males como esposo^ ni que rendido amante compadezcas. bajo este velo santo. no me escactu». si te ensordeces á mis tiernos suspiros y á mis quejas.

d e vuestra sierva. Abelardo! ¡oh dolor! ¡oh Dios inmenso! i ¡yo no sé qué es de mí!. mientras se aprecit la sensibilidad dulce y benigna. . } : : y á la activa pasión que nos oprime la especie humana se sujeto y rinda. será eterno y durable entre los hombres ©1 amor de A B E L A R D O Y E L O Í S A ..y acreedora también á lu clemencia!. ¿Qué vale que mi voz ciertos móntenlos el olvido pronuncie en apariencia. Y en tanto que la dulce poesía tenga lustre y honor. ... ¡Pero que en vano ruego fervorosal jqué vanas oraciones! ¡Ahí no hay fuerza que baste á desunir los corazones que libres de prisión á unirse vuelvan. . si el amor y n»da mas constantemente profiriendo está el alma con firmeza? ¡Oh. calmadme una pasión que infatigable lucha con mi deber y mas se aumenta cuando me esfuerzo mas en combatirla. Señor. soslenedmo y darme fortalezal. no hay en la tierra mujer mas infeíice. ¡Cielo santo.. apiadaos.

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