1)  Conocimiento  natural.-­‐  

ETAPAS

2)  Revelado  en  el  Antiguo  Testamento.-­‐   3)  Revelado  en  el  Nuevo  Testamento.-­‐   4)  Revelación  personal.-­‐   Es  Padre  bueno  y  tierno.-­‐   Padre  que  me  ama.-­‐   Somos  hijos  de  Dios   "Hijos  en  el  Hijo"   Hermandad  universal  

1)  Amarle.-­‐   2)  Imitarle.-­‐  

NUESTRA RESPUESTA

A)  Corazón  grande   B)  En  ser  perfectos   C)  En  amar  como  El   3)  Oración.-­‐   4)  Confianza.-­‐  

 

CONCLUSIÓN

DIOS PADRE
por Ángel María Rojas, S.J.
"Creo en Dios Padre", decimos en nuestra Profesión de fe. "Padre nuestro..." repetimos en nuestra oración. Pero, ¿qué es lo que sabemos de Dios Padre? ¿Durante cuánto tiempo seríamos capaces de hablar sobre el Padre? Para muchos es un perfecto desconocido, un Ser ignorado en la teoría y en la práctica. También nosotros tenemos que pedir, como Tomás: "Señor, muéstranos al Padre" (Jn 14,8) ---------------------------

ETAPAS
Hay 4 etapas en nuestro conocer al Padre:

1) CONOCIMIENTO NATURAL.La razón nos habla de la existencia de Dios y nos dice que es Infinito, Eterno, Omnipotente, Omnipresente, Bueno, Omnisciente, Justo... Discurriendo se le puede conocer de algún modo (Rm 1,19-20; Sb 13,1-9). Pero, ¿qué pensaban de Dios antes de la Revelación? - Unos lo imaginaban como fuego, relámpago, trueno, tirano, viejo, energúmeno, toro, vaca, ... - Otros echaban niños vivos en los brazos incandescentes del dios Moloc, que se quemaban como víctimas. Eso indica que el conocimiento natural no nos revela la existencia, y menos la esencia de un "Dios-Padre". Las mejores oraciones hubieran podido comenzar así: "Oh Creador", "Dueño", "Legislador nuestro"... A nadie se le había ocurrido llamarle "Padre nuestro". La expresión "Padre", referida a Dios no brota espontáneamente en el hombre. Quizás tampoco a los cristianos de hoy, que solemos utilizar ese apelativo como fórmula, pero no nos brota espontáneo. ¿Será porque no le sentimos como Padre? ¿Porque no le conocemos aún? ------------------------------

2) REVELADO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO.Dios se va revelando poco a poco. La idea de Dios como Padre proviene en Israel de experimentar 4 aspectos: 1º: En cuanto Creador del mundo. Dios es origen primero de todo y autoridad trascendente: Dt 32,6: "¿No es Yahveh tu Padre, el que te creó, el que te hizo y te fundó?" Mal 2,10: "¿No tenemos todos nosotros un mismo Padre? ¿Un solo Dios que nos ha creado?"

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Is 64,7: "Yahveh, tú eres nuestro Padre. Nosotros la arcilla, y Tú nuestro alfarero; todos nosotros somos la hechura de tus manos." Is 43,1-7: "Así dice Yahveh, tu Creador, tu plasmador: Yo soy Yahveh, tu Dios, el santo de Israel, tu Salvador... Traeré a mis hijos de lejos... a los que para mí gloria creé, plasmé e hice" El relato sacerdotal de la creación sugiere que el hombre es descendiente de Dios al poner en lo más alto del árbol generacional a Adán, creado a imagen de Dios (Gn 1,27) y engendrado a su imagen (5,1ss). Lc 3,23-38 sugiere lo mismo: "... hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios". 2º: Porque le ha salvado: Is 63,16: "Porque Tú eres nuestro Padre... Tú, Yahveh, eres nuestro Padre, tu nombre es «El que nos rescata» desde siempre” 3º: Por la Alianza: Ex 4,22: Dios pide a Moisés que anuncie al Faraón: "Israel es mi hijo, mi primogénito." 4º: Por su bondad y solicitud amorosa para todos sus hijos: Jr 31,9: "Con lloro partieron y con consuelos los devuelvo, los llevo a arroyos de agua por camino llano, en que no tropiecen. Porque Yo soy para Israel un Padre, y Efraín es mi primogénito." Oseas 11,1-4: "Cuando Israel era niño, Yo le amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí: sacrificaban a los Baales e incensaban a los ídolos. Y con todo, Yo enseñé a Efraim a caminar, tomándole en mis brazos, mas no supieron que Yo cuidaba de ellos. Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor, y era para ellos como quien alza a un niño contra su mejilla, me inclinaba hacia él para darle de comer." (Pero en Oseas destaca más la idea de Dios como Amante despreciado, como Marido abandonado por su esposa). Dt 14,1: "Hijos sois para Yahveh, vuestro Dios" Dt 32,10.11: "En tierra desierta le encuentra, en el rugiente caos del desierto. Y le envuelve, le sustenta, le cuida como a la niña de sus ojos. Como un águila incita a su nidada, y revolotea sobre sus polluelos, así El despliega sus alas y le toma, y le lleva sobre su plumaje." Jr 3,19.22: "Te tendré como a un hijo y te daré una tierra espléndida, flor de las heredades de las naciones. Me llamarás Padre y de mi seguimiento no te apartarás»". "- Volved, hijos apóstatas; Yo remediaré vuestras apostasías. - Aquí nos tienes de vuelta a ti, porque Tú, Yahveh, eres nuestro Dios". (Aparece la idea de Padre-hijos, pero aún no cala) Ven también en Dios la imagen de la maternidad: Is 66,13: "Los niños de pecho serán llevados en brazos y acariciados sobre las rodillas. Como uno a quien su madre le consuela, así Yo os consolaré" Sal 131,2: "¿No guardo lisa y silenciosa mi alma como niño destetado en el regazo de su madre? ¡Como niño destetado está mi alma en mí!". Pero también los padres humanos pueden fallar y desfigurar la imagen de la Paternidad divina. Dios trasciende los sexos y la paternidad y maternidad humanas: Sal 27,10: "Si mi padre y mi madre me abandonan, Yahveh me acogerá." Isaías 45,15: "¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues, aunque ésas llegasen a olvidar, Yo no te olvido." Nadie es Padre como Dios. Se concibe a Yahveh como padre del Rey: "Yo seré para él padre y él será hijo para mí." (2 S 7,14) Es Padre de los pobres, porque les atiende con particular cuidado: "Padre de los huérfanos y tutor de las viudas es Dios en su santa morada." (Sal 68,6)

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Padre de judíos piadosos: Sb 2,13ss: el justo "se gloría de poseer el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del Señor. Y se ufana de tener a Dios por Padre". Eclo 23,1.4: "Oh Señor, Padre y Dueño de mi vida." Aparecen nombres teóforos: Eliab: "Mi Dios es Padre" (Nm 1,9) Abiram: "Mi Padre es elevado" (Nm 16,1) Abiezer: "Mi Padre es socorro" (Jos 17,2) Abiyya: "Mi Padre es Yahveh" (I Cro 7,8) Abitub: "Mi Padre es bueno" (I Cro 8,11) Pero en el AT la paternidad divina no acaba de calar con todas sus consecuencias. El nombre de "Padre" lo toman como metáfora, como "Roca", "Escudo o "Fortaleza". No se acaba de captar plenamente la profundidad de la paternidad divina. Hay datos, proporcionados por la Revelación, pero dominados por la majestad. La trascendencia es nota dominante, aunque en las relaciones de Israel con Dios se subraye -sobre los pueblos vecinos- la confianza y la seguridad en Yahveh. La trascendencia aleja: no la conjugan con la cercanía paternal. ------------------------------

3) REVELADO EN EL NUEVO TESTAMENTO.En Cristo está la plenitud de la revelación de Dios como Padre. Sólo a la luz de esta revelación de Cristo se comprenden los textos del AT, y en ella alcanzan una profundidad y alcance insospechado. Lo que parecía metáfora se hace realidad; lo que era lejano se hace presente. "Que Dios entre en relación tan personal con el hombre, que entable un diálogo con él, es para el AT, y especialmente para los profetas, una gracia y una misericordia incomprensible, así como una revelación de su amor. La cumbre del amor de Dios en el AT es que Dios lo mantenga a pesar de la infidelidad de su pueblo y de su continuo alejarse; que el adulterio de su pueblo no le haga abandonar su voluntad de relación personal. Pero ese amor no pasa de ahí. Bondad, indulgencia, misericordia y cuidado, son atributos que también puede poseer un señor con respecto a su siervo. Puede ser un señor lejano e inaccesible. Visto retrospectivamente, desde el NT, se nos revela ahora en su verdadero sentido, como momento de un movimiento divino de acercamiento hacia la criatura, en el que El mismo, el Inaccesible, ha querido entregarse al hombre en el misterio de su vida intrapersonal. Pero esto no podía verse todavía desde el AT." (Karl Rahner: "Theos en el NT", pg. 136). Cristo es la plenitud de los tiempos: tevlo" ga;r novmou Cristo;" (Rm 10,4) En El se ha manifestado (ejfanerwvqh: I Jn 4,9) el Amor de Dios, la Revelación de su Paternidad. En El ha aparecido (ejpefavnh: Tt 3,4). En El se ha objetivado (sunivsthsin: Rm 5,8). Jesús es el Revelador del Padre: Jn 1,1: "Estaba en el principio junto a Dios y era Dios" Col 1,15: "Imagen del Dios invisible" Hb 1,3: “Resplandor de su gloria e impronta de su esencia" Sb 7,26: "Reflejo de la luz eterna, espejo sin mancha de Dios, imagen de su bondad" Jesús revela que Dios es "Padre" en un sentido nuevo: no sólo como Creador, sino en relación con su Hijo. Se revela como "el Hijo" para que conozcamos al Padre. Jesús habla de Dios casi siempre como "el Padre".

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Jn 4,23: "Llega la hora en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren" Jn 5,17s: "«Mi Padre trabaja siempre, y Yo también trabajo». Los judíos trataban con mayor empeño de matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose a sí mismo igual a Dios." Jn 5,19-23: "El Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre. Porque el Padre quiere al Hijo y le muestra todo lo que El hace. Como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que todo juicio lo ha entregado al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que le ha enviado..." Jn 5,36s: "Las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado. Y el Padre es el que da testimonio de mí." Jn 6,33ss: "Es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo... Como me ha enviado el Padre y Yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí" Jn 14,12: "Yo voy al Padre" Jn 15,1ss: "Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto. Como el Padre me amó, Yo también os he amado a vosotros". Jn 17,1ss: "Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo. Que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos sean también uno en nosotros" Lc 23,46: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Jesús mismo es la Imagen del Padre.Además de hablarnos de El (p.e., en la parábola del padre del pródigo) lo revela: Jn 14,6ss: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Desde ahora le conocéis y le habéis visto. Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta» Le dice Jesús: "¿Tanto tiempo estoy con vosotros y no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú, «muéstranos al Padre»? ¿No crees que Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta: el Padre, que permanece en mí es el que realiza las obras. Creedme: Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras". El Padre es como Jesús: Amable, simpático, entregado, compasivo, etc. El mejor retrato del Padre: Jesús en Cruz. Ahí es donde mejor se revela el Misterio de Dios, el Corazón del Padre. Jn 8,28s: "Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, sabréis que soy Yo, y que no hago nada por mi propia cuenta, sino que, lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo. Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque Yo hago siempre lo que le agrada a El." ---------La filiación de Jesús respecto al Padre no es normal, como podría ser la de cualquier israelita piadoso. Es distinta que la de los hombres. Siempre utiliza las expresiones: "el Padre", "mi Padre", "su Padre", "Vuestro Padre", y nunca la que podría ser más normal: "nuestro Padre". (Sólo una vez, cuando enseñaba a los discípulos cómo debían orar.). Llega a decir en Jn 20,17: "Mi Padre y vuestro Padre, vuestro Dios y mi Dios", para indicar la filiación diferente.

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Cuando Jesús se dirigía a Dios en la oración, usaba la palabra aramea "abba" (ba ). Mc lo afirma explícitamente cuando nos narra la oración del Huerto: "Abba, Padre, todo te es posible..." (14,36) Esta es la expresión que normalmente emplea. La vemos en la forma griega: Aparte de la forma correcta de vocativo "pater", encontramos el nominativo "ajbba oJ pathvr" usado como vocativo, lo cual no es correcto en el uso griego (Cf. Mc 14,36; Mt 11,26 y par; Rm 8,15; Ga 4,6) Esto se explica teniendo en cuenta que la palabra "abba" era corriente en el uso aramaico del siglo I. Además, según Rm 8,15 y Ga 4,6, las Comunidades cristianas usaban el mismo grito de "Abba", y lo consideraban como una expresión inspirada por el Espíritu Santo. No cabe la menor duda de que esta exclamación de los primeros cristianos es un eco de la propia oración de Jesús. De esto no encontramos analogía en las oraciones judías, ni litúrgicas ni particulares. La razón de no ser usada por las oraciones judías era porque parecía irreverente por excesivamente familiar. Así se comprende cómo acusaban a Jesús por llamar a Dios "Abba". Se escandalizan, les suena a nuevo, irreverente, demasiado familiar. Significado de "Abba" (ba;): Originariamente era un sonido balbuceante. El Talmud dice que abbá e immá (Mai) (papá y mamá) son las primeras palabras que aprende a decir el niño. La palabra "abba" es palabra infantil, íntima, tierna, espontánea. Los judíos se dirigían a Dios llamándole Padre. Pero Nunca "Abba" Era algo nuevo, único e inaudito, que Jesús se atreviera a dar este paso, hablando con Dios como un niño habla con su padre, con simplicidad, intimidad y seguridad. Los primeros cristianos no se atrevían: "Fieles a la recomendación del Salvador, y siguiendo sus divinas enseñanzas nos atrevemos a decir..." ---------La existencia humana era un misterio, una incógnita, antes de Cristo. Se hizo necesaria la venida de Cristo para abrirnos los ojos con su mensaje de amor y fraternidad. Frente a un mundo que pretende instaurar una fraternidad sin padre, Jesús nos revela que Dios es esencialmente Padre. Jesús no revela el Misterio de la Sma. Trinidad para darnos un tratado completo de Teología: hasta entonces los hombres habían vivido y agradado a Dios sin conocerlo. Con la revelación de Jesús hay un cambio radical, que puede cambiar el rumbo de la existencia. Nos abre los ojos a nuestro auténtico ser, nuestra Familia auténtica, a una Vida nueva que vale la pena vivirse. Hace que sepamos que no somos huérfanos, que no estamos solos, que tenemos un destino feliz. Nos enseña que no hay fatalismo, determinismo ni casualidad. Hace que veamos, a pesar de las apariencias, la auténtica realidad: la de un Padre que me ama y me tiende los brazos. Aunque sólo fuera para decirnos esto, merecía la pena que el Verbo se hubiera hecho Hombre. ==============================

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4) REVELACIÓN PERSONAL.La revelación de Dios como Padre se ha dado. Ha sido la Revelación oficial. Pero, ¿se nos ha revelado a cada uno de nosotros? Muchas veces lo sabemos, pero sólo como lo sabían los judíos del AT: sin vivirlo, sin ser conscientes. Otras veces casi ni lo sabemos, viviendo como paganos. Por lo tanto, aún no se nos ha revelado a cada uno, en particular. "Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos" (Mt 16,17). "En aquel momento, Jesús se llenó de gozo en el Espíritu Santo y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios y prudentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu voluntad. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre, y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar»." (Lc 10,21-22) "Que Dios, Padre glorioso de Nuestro Señor Jesucristo, os dé espíritu de sabiduría y de ilustración, para conocerle bien; que ilumine los ojos de vuestro corazón para que sepáis cuál es la esperanza contenida en su vocación, qué tesoros de gloria encierra la herencia que destina a los santos, cuál es la extraordinaria grandeza de su poder sobre nosotros..." (Ef 1,17-20). Hace falta humildad, sencillez, oración, oído atento. "¡Señor, muéstranos al Padre!" -----------------------------Reflexionemos sobre los datos que nos suministra Jesús: Es "Padre" por excelencia. Entre los hombres, primero se es hombre. Después, accidentalmente, padre o no. En Dios la Paternidad es esencial y necesaria. Sólo existe como Padre, por lo que todo en El se vuelca en engendrar y amar a su Hijo.

ES PADRE BUENO Y TIERNO.Las imágenes bíblicas nos lo presentan así: "Cual la ternura de un padre para con sus hijos, así de tierno es Yahveh para quienes le temen". (Sal 103, 13) "Como pastor, pastorea su rebaño, recoge en brazos los corderitos, en el seno los lleva, y trata con cuidado a las paridas" (Is 40,11) "Cuando Israel era niño, Yo le amé y de Egipto llamé a mi hijo... Yo enseñé a Efraín a caminar, tomándole en mis brazos, mas no supieron que Yo cuidaba de ellos. Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor, y era para ellos como quien alza a un niño contra su mejilla, me inclinaba hacia él para darle de comer." (Os 11,1-4). "En tierra desierta le encuentra, en el rugiente caos del desierto. Y le envuelve, le sustenta, le cuida como a la niña de sus ojos. Como un águila incita a su nidada, revolotea sobre sus polluelos, así El despliega sus alas y le toma y le lleva sobre su plumaje" (Dt 32,10s) Deducimos que Dios es Bueno porque hay bondad en el mundo. Mientras exista un corazón de madre, hay prueba de la bondad del Padre.

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Juan Pablo I: "Dios es Padre, pero más aún es Madre" Pero Dios infinitamente más: como el agua es más limpia en la fuente, en el manantial, y más abundante en el embalse, la bondad es más limpia... y abundante en Dios. "Todo buen regalo y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, en quien no hay cambios ni sombra de eclipses" (St 1,17) Entre Dios y los padres humanos hay una semejanza, en cuanto padres. Pero si la paternidad humana tiene algún sentido, es porque Dios-Padre se lo da. Es más, entre ambas paternidades, divina y humana, hay más desemejanza que semejanza. Casi es un insulto para Dios llamarle "Padre", acordándonos de la paternidad humana: "No llaméis a nadie padre vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo" (Mt 23,9) Los padres de aquí abajo reflejan algo del de arriba, pero sólo un borrón: Lc 11,13: "Si vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del Cielo!". Sal 27,10: "Si mi padre y mi madre me abandonan, Yahveh me acogerá." Isaías 45,15: "¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues, aunque ésas llegasen a olvidar, Yo no te olvido."

PADRE QUE ME AMA.El es "Amor" (I Jn 4,8.16) Si su esencia es Amor, sus acciones son amor. No amor en abstracto: Rm 8,37: "El que nos amó" Ga 2,19: "Me amó" Ap 1,5: "El que nos ama" ¡El que me ama! Nos ama tanto que nos da su Hijo: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único" (Jn 3,16) "En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió a su Hijo único, para que vivamos por medio de El" (I Jn 4,9) "Habiéndonos dado su Palabra, nos da en Jesús todo, y queda propiamente mudo". (S. Juan de la Cruz) "El que entregó a su propio Hijo por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con El gratuitamente todas las cosas?" (Rm 8,32) Nos ama excesivamente: "Dios, rico en misericordia, movido por el excesivo amor con que nos amó, nos dio la vida, aun cuando estábamos muertos por nuestros pecados, haciéndonos participar de la vida de Cristo, y nos resucitó con El, haciéndonos reinar con El en los cielos. Todo esto lo hizo en Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia, por la bondad que nos ha testimoniado en Cristo Jesús." (Ef 2,4-7) ==============================

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SOMOS HIJOS DE DIOS
Jesús revela el fondo de su personalidad al presentarse como "el Hijo". Lo demás (ser carpintero, tener tantos años, tal estatura, ser hijo de María y José...) es accidental o falso (ser hijo de José) Los hombres se quedaban en lo superficial y se engañaban: "¿No es éste el hijo de José?" (Lc 4,22). Jesús podía responderles: "No me conocéis ni a Mí ni a mi Padre; si me conocierais a Mí, conoceríais también a mi Padre". GS 22: "El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. ... Cristo, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación. ... La vocación suprema del hombre es, en último término, una sola: la divina." Fácilmente pensamos que primero somos hombres, y en segundo lugar viene la decisión de filiación divina. Pero es al revés: En los planes de Dios nuestra filiación divina es anterior a la existencia. Como Dios "es Padre antes y más que Creador", nos "planea" como hijos "antes y más que hombres" - "Hijos crié hasta hacerlos hombres" (Is 1,2) - "Eligiéndonos de antemano para ser sus hijos" (Ef 1,5) - Pablo VI: En el discurso a los párrocos romanos en Cuaresma de 1973 dice que el sacerdote es ministro de Dios antes que hombre. Aquí es análogo. Nuestro ser más auténtico y profundo es ser hijos de Dios. Lo demás son añadiduras, disfraces... "Padre nuestro": Estas dos palabras son la clave de nuestro ser. A San Juan le maravilla el hecho de que podamos llamarnos "hijos de Dios", pero mucho más que lo seamos: "Mirad qué amor nos ha tenido el Padre, para llamarnos hijos de Dios, ¡y que lo somos!" (I Jn 3,1) Podemos llamar a Dios como Jesús: "¡Padre!", "¡Abba!". Se nos da su mismo Espíritu para que no sea algo meramente nominal, sino real: "Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios. Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un Espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar ¡Abba, Padre!". (Rm 8,14s) "La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama ¡Abba, Padre!". (Ga 4,6) "Dios se hace Hombre, para que el hombre se haga Dios" (S. Anselmo) La historia profunda de nuestra vida comienza auténticamente cuando nacemos a la Vida divina (Jn 3,3), por el Bautismo, y se resume en el desarrollo y profundización de la filiación divina. Esta filiación es un nuevo nacimiento: "En verdad te digo: el que no nazca de lo alto (a[nwqen significa también de nuevo) no puede ver el Reino de Dios" (Jn 3,3). Nacimiento que se contrapone al nacimiento carnal: “Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu" (Jn 3,6) Esta filiación no es cognoscible por el mundo: "El mundo no nos conoce, porque no le conoció a El. Queridos: ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a El, porque le veremos tal como es" (I Jn 3,2). Tampoco la conoce ni comprende Natanael. Tampoco nosotros, si no es con profunda fe. ==============================

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"HIJOS EN EL HIJO"
Hacernos hombres (vida natural) hubiera sido grande; Hacernos amigos de Dios (vida sobrenatural), mucho más. Hacernos hijos (filiación divina), infinitamente más. Pero además en grado insuperable: ¡¡¡¡en su Hijo!!!! Lo primordial de Dios Padre es su Paternidad respecto al Verbo. Ahí nos injerta, revistiéndonos de Cristo, siendo en El para nosotros esencial y primariamente Padre El amor al hombre se hace uno con el amor a su Hijo. Así, el Padre nos mira sólo a través de Jesús. No hubiera podido Su Amor hacer nada mayor para nosotros. Nuestra mayor riqueza es el Padre, hecho "Padre nuestro" "En Cristo": Esta expresión la emplea S. Pablo 165 veces. Es el plan de Dios: "A los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera Él el primogénito entre muchos hermanos" (Rm 8,29) GS 22: "En El, la naturaleza humana asumida, no absorbida, ha sido elevada también en nosotros a dignidad sin igual. El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Este es el gran misterio del hombre que la Revelación cristiana esclarece a los fieles. Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte, que fuera del Evangelio nos envuelve en absoluta oscuridad. Cristo resucitó; con su muerte destruyó la muerte y nos dio la vida, para que, hijos en el Hijo, clamemos en el Espíritu: Abba! , ¡Padre!". ==============================

HERMANDAD UNIVERSAL
Los hombres tratamos de establecer lazos de unión y hermandad. Frente a uniones superficiales (y a veces falsas), Dios nos ofrece la más profunda, que no podríamos ni imaginar. Lo que realmente promueve la auténtica unión universal viene de Dios. "¿No tenemos todos nosotros un mismo Padre? ¿No un solo Dios que nos ha creado? ¿Por qué nos traicionamos los unos a los otros, profanando la alianza de nuestros padres?" (Mal 2,10) "Dios, que cuida de todos con paterna solicitud, ha querido que los hombres constituyan una sola familia, y se traten entre sí con espíritu de hermanos. Todos han sido creados a imagen y semejanza de Dios, quien hizo «de uno todo el linaje humano para poblar toda la haz de la tierra» (He 17,26)" (GS 24). "Dios creó al hombre, no para vivir aisladamente, sino parra formar sociedad. Esta índole comunitaria se perfecciona y se consuma en la obra de Jesucristo. En su predicación mandó claramente a los hijos de Dios que se trataran como hermanos. Pidió en su oración que todos sus discípulos fuesen uno. Más todavía: se ofreció hasta la muerte por todos, como Redentor de todos. Y ordenó a los Apóstoles predicar a todas las gente la nueva evangélica, para que la humanidad se hiciera familia de Dios, en la que la plenitud de la ley sea el amor. Primogénito entre muchos hermanos, constituye, con el don de su Espíritu, una nueva comunidad fraterna entre todos los que con fe y caridad le reciben después de su muerte y resurrección, esto es, en su Cuerpo, que es la Iglesia, en la que todos, miembros los unos de los otros, deben ayudarse mutuamente según la variedad de dones que se les hayan conferido. Esta solidaridad debe aumentarse siempre hasta aquel día en que llegue su consumación, y en que los hombres, salvados por la gracia, como familia amada de Dios y de Cristo hermano, darán a Dios gloria perfecta" (GS 32). Más incluso que hermandad (lo que no podía ser sino una utopía fuera de Cristo), por El y en El formamos unidad.

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"Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres." (I Co 12,13) "No hay griego ni judío; circuncisión e incircuncisión; bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo y en todos" (Col 3,11) "Ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús." (Ga 3,28) La razón es que Jesús no se limita a unirnos a El con un título extrínseco, superficial: "A sus hermanos, congregados de entre todos los pueblos, los constituyó místicamente su cuerpo, comunicándoles su Espíritu". (Cfr resto de este número) (LG 7) "Vosotros sois el cuerpo de Cristo" (I Co 12,27) ¿Qué clase de unión?: "El Señor, cuando ruega al Padre que «todos sean uno como nosotros también somos uno» (Jn 17,21s), abriendo perspectivas cerradas a la razón humana, sugiere una cierta semejanza entre la unión de las personas divinas y la unión de los hijos de Dios en la verdad y en la caridad. Esta semejanza demuestra que el hombre, única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí misma, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás." (GS 24) ==============================

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NUESTRA RESPUESTA
1) Amarle.Si no amas al Padre, o no le conoces (no has meditado este cuaderno) o tienes un corazón de hielo. Si tenemos que obedecer y amar a los padres de aquí abajo, al de arriba, que es el único Padre Bueno... "Honra a tu padre y a tu madre" (Ex 20,12; Lev 19,3; Ef 6,1) Dt 6,4s: "Escucha, Israel: Yahveh es nuestro Dios, sólo Yahveh. Amarás a Yahveh tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza". Mt 22,36s: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?" El le dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento»." Estamos hechos para amar lo bueno, lo agradable, lo bello, lo amable... El Padre es todo eso en grado infinito: es EL AMOR. Que no nos distraigan otros amores del camino: "Buscando mis amores iré por esos montes y riberas; ni cogeré las flores, ni temeré las fieras, y pasaré los fuertes y fronteras." ------------------------------

2) Imitarle.Es propio del hijo parecerse al padre. Nunca somos tan hijos como cuando actuamos como nuestro Padre. A) Corazón grande: Lc 6,36: "Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso" Mt 6,14-15: "Si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas." Mt 6,12: "Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden" Mt 18,23-25: Parábola del rey que perdona a uno 10.000 talentos; pero éste no perdona 100 denarios a un compañero. Entonces el rey tampoco le perdona. Perdonar de corazón, sin reproches ni reticencias, como el padre del hijo pródigo, como el Padre, que está deseando perdonar, disfruta perdonando. B) En ser perfectos: Mt 5,48: "Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto" I P,14-16: "Como hijos obedientes, no os amoldéis a las apetencias de antes, del tiempo de vuestra ignorancia, antes bien, así como el que os ha llamado es santo, así también vosotros sed santos en toda vuestra conducta, como dice la Escritura: «Seréis santos porque Yo soy santo» (Lv 19,2)". No aspirar a la perfección es:

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- no conocer al Padre - no conocernos a nosotros mismos - no alcanzar la auténtica felicidad. C) En amar como El: La plenitud de la perfección está en el amor (Rm 13,8.10) "Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros" (Ef 5,1s) "Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor. En esto se manifestó el Amor que Dios nos tiene: en que envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de El. Si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él. Dios es Amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él. Si alguno dice "amo a Dios" y aborrece a su hermano, es un mentiroso, pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Y hemos recibido de El este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano. Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios, y todo el que ama a Aquel que da el ser, ama también al que ha nacido de El" (I Jn 4,8ss). "Os doy un nuevo mandamiento: que, como Yo os he amado, así os améis los unos a los otros" (Jn 13,34) "Como el Padre me amó, así también os he amado a vosotros" (Jn 15,9) ------------------------------

3) Oración.Existe el peligro de considerar inconscientemente al Padre como a un Ser lejano, extraño a nosotros y a nuestra vida íntima. El Padre es una Persona: se puede estar con El, tratar con El, hablarle... Del amor brota el deseo de relacionarse. Si hay amor, habrá diálogo, oración. La forma de orar al Padre denota nuestra actitud hacia El (es como un test): - Cuánto (poco, mucho...) - Cómo (fría, en fórmulas, espontánea, íntima...) Algunos ponen títulos pomposos para tratar con Dios. Jesús utiliza el de "Padre" como el que mejor le caracteriza y más le mueve. Además, Jesús hace que podamos orar "como conviene" (Rm 8,26) al darnos su Espíritu, de que digamos "¡Padre!" como El, con El y en El. El impulso de Jesús en la oración era el Espíritu Santo (Lc 10,2). Al darnos su Espíritu, nos da su misma fuente de oración. "Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Recibisteis un Espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abba, Padre!" (Rm 8,14ss) La expresión "¡Padre!" en nosotros es obra del Espíritu del Hijo, que clama al Padre en nosotros. Decir "Padre" es presentarnos al Padre como hijos en su Hijo, sin nuestras debilidades, con el amor y el rostro de Cristo. Entonces el Padre ve en nosotros al mismo Cristo. El Espíritu Santo ora en nosotros: es la voz, la oración, el amor del mismo Jesús el que nosotros presentamos al Padre. Con nuestra oración participamos del poder del Verbo en el Corazón del Padre. ------------------------------

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4) Confianza.La filiación divina es un nuevo nacimiento: Nacer de nuevo (o de lo alto) (Jn 3,3) Nuestra postura lógica es la de un niño que recibe todo de sus padres. Lo que él necesita está fuera de su mano normalmente, pero sus padres lo tienen y él confía (sabe) que sus padres se lo darán. "En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron: «¿Quién es el mayor en el Reino de los Cielos?». El llamó a un niño, le puso en medio de ellos, y dijo: «si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ‚se es el mayor en el Reino de los Cielos»."(Mt 18,1-4) El niño es impotente, travieso, se mancha, todo lo cree, todo lo espera, insiste y consigue... Confianza es estar más seguro pendiente de un hilo sostenido por el Padre, que sobre una roca sin el Padre. ¿Me apoyo en dinero, influencias, inteligencia, capacidad de trabajo, fama, títulos, salud... o en el Padre? "El Señor es mi Pastor, nada me falta. Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temer‚, pues junto a mí tu vara y tu cayado: ellos me consuelan" (Sal 23,1ss) "No hay confusión para el que espera en ti." (Sal 25,3) "Dichoso el hombre que pone su confianza en el Señor." (Sal 40,15) "Confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia" (Pr 3,5) "Los jóvenes se cansan, se fatigan, los valientes tropiezan y vacilan, mientras que a los que esperan en Yahveh, El les renovará el vigor, subirán con alas como de águilas, correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse" (Is 40,30s). "Bendito aquel que confía en el Señor, pues no defraudará su confianza. Es como árbol plantado a las orillas del agua, que a la orilla de la corriente echa sus raíces. No temerá cuando viniere el calor, y estará su follaje frondoso; en año de sequía no se inquieta ni se retrae de dar fruto" (Jr 17,7s). "¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. Así pues, no temáis: vosotros valéis más que muchos pajarillos" (Mt 10,29-31). ==============================

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CONCLUSIÓN
La verdadera metafísica, poesía y felicidad está en descubrir la belleza de una mano de Padre oculta en las cosas, acontecimientos, personas... Esto le hacía exclamar a San Pablo: "Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito: estad alegres" (Flp 4,4) Vayamos descubriendo, no sólo a Dios, sino su Corazón de Padre. Para terminar, meditemos, saboreemos estos dos preciosos textos: Mt 6,25-34: "No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo que no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un codo a la medida de su vida? Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Aprended de los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se pudo vestir como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana va a ser echada al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer? ¿qué vamos a beber? ¿con qué nos vamos a vestir? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles, y ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su inquietud."

Rm 8,28ss: "Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman. Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con El gratuitamente todas las cosas? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es quien justifica. ¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, el que murió; más aún, el que resucitó, el que está a la diestra de Dios, y que intercede por nosotros? ¿Quién nos separará del Amor de Cristo? ¿La tribulación? ¿La angustia? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿Los peligros? ¿La espada? En todo esto salimos vencedores, gracias a "Aquél que nos amó". Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni las potestades, ni la altura ni la profundidad, ni otra criatura alguna podrá separarnos del Amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro" ++++++++++++++++++++++++++++++

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