Ojo por ojo, héroe o asesino: Gerónimo Parte I Por: Patricia Díaz Terés “Nuestras controversias parecerán tan

raras a las edades futuras, como las del pasado nos han parecido a nosotros”. Jean Jacques Rosseau Cuando las acciones violentas de un hombre son parte fundamental de la razón por la cual ha pasado a los registros de la historia, por lo regular se generan alrededor de su memoria diversas leyendas que provocan que el sujeto se erija bien como héroe o temible monstruo, de acuerdo con la persona que refiera sus andanzas. Siendo una de estas figuras el guerrero apache conocido hasta nuestros días como Gerónimo, antes de embarcarnos en el relato de su interesante vida, debemos dar un poco de contexto a su historia, particularmente a sus acciones en territorio mexicano, ya que por lo regular han sido difundidas con mayor esfuerzo sus correrías que preocupaban al gobierno de los Estados Unidos. Conociéndose con mayor frecuencia las constantes batallas de los indios norteamericanos con el ejército de tal país, en México el territorio de Chihuahua –y Sonora- fue también sitio clave en el desarrollo del conflicto con apaches y comanches, habiendo surgido los problemas ya desde la Colonia y encontrándose el año en que estalló la Guerra de Independencia (1810), algunas soluciones por medio de la firma de diversos tratados de paz, en los que se designaba a ciertas tribus apaches (nombre otorgado por los españoles quienes escucharon a los zuñis referirse a ellos como ápachu, que significaba “enemigo”) - los mezcaleros (o mescaleros) y los gileños-, como los legítimos habitantes de una parte del norte de Chihuahua y otra de Nuevo México; sin embargo, con el tiempo se suscitaron problemas entre los habitantes mexicanos y los indios, sin haber intervenido el gobierno –ni colonial, ni del México independiente-, debido a que no le era concedida al asunto la importancia necesaria. Las condiciones se agravaron cuando fueron muertos por los comanches, Quiterio Rivera y Eugenio Heredia, ambos militares, en Vado de Piedra en el río Bravo, provocando tales acciones que se publicara la Declaración de Guerra a los Bárbaros, llevándose a cabo desde entonces gran cantidad de enfrentamientos – a causa de robos y asesinatos-, primero con los comanches y luego también con los apaches. Para entonces el gobierno mexicano tuvo que voltear hacia el norte del país, y viéndose rebasados por la violencia, al no haber designado en el sitio una cantidad de tropas suficiente, pidió ayuda a los civiles para que defendieran ellos mismos sus ranchos y propiedades, a la vez que los agresores se aventuraban cada vez más hacia el interior del país, llegando incluso a San Luis Potosí. Así, con esta situación de apaches agresores y rancheros defensores, se tuvo la imprudencia de generalizar las características de los asaltantes indios, trasladándolas a todos los integrantes de la etnia –que se conocía a sí misma como dineh (el Pueblo)-, estigmatizándolos a todos como malvados y traicioneros, por culpa de aquellos individuos crueles, y ciertamente sanguinarios, que participaban en lo que se conocía como “guerra de la pulga”, en la que pequeños grupos de apaches atacaban las rancherías más débiles y alejadas -sumando para 1834 un total de doscientos asaltos-, eliminando a algunas personas y llevando consigo a otras tantas, incluyendo niños, de los cuales aquellos que mostraban ser lo suficientemente fuertes, eran asimilados por las tribus y criados como propios. Ahora bien, es en este contexto de guerra de los apaches contra los gobiernos mexicano y norteamericano –ya que los asaltos y asesinatos también tuvieron lugar en el país vecino del norte- es en el que surge Go-Hhla-Ye, mejor conocido por el apodo otorgado por los mexicanos, Gerónimo. Go-Hhla-Ye (también encontrado como Gokhlaye o Goyathlay) cuyo significado es “uno que bosteza”, nació en pleno verano de 1829 (también se habla de 1823), el día 16 de junio, siendo el cuarto hijo de una familia que con el tiempo estaría conformada por cuatro varones y cuatro mujeres, todos ellos parte del linaje de Maco, jefe de la tribu apache nedni, e hijos de Taklishim (el gris) y Juana –de la tribu bedon kohe-. Aprendió pues el pequeño Go-Hhla-Ye a desenvolverse como un valiente muchachito que jugaba a las escondidas con sus hermanos, a la vez que ayudaba a sus padres en el cultivo de maíz, frijol, melón y calabaza, convirtiéndose además en un buen cazador, actividad que le ayudó a desarrollar diversas habilidades que con el tiempo lo constituirían como un guerrero formidable, iniciándose en tales menesteres cuando a los diecisiete años pasó a formar parte del consejo de guerreros, fungiendo como jefe de la tribu de su madre1 –-el gran Dasodahae –también conocido como Mangus Colorado, Mangas Colorado o Mangas Rojas-.

Cuando se erigió formalmente como guerrero, Go-Hhla-Ye decidió que era tiempo de tomar mujer y fijóse para ello en una bella joven de nombre Alope, cuyo padre No-po-so designó que su hija no valía menos que una gran cantidad de ponis. Ni tardo ni perezoso, el osado cazador salió en busca del tributo, regresando a la tienda de su futuro suegro con toda una manada de animales. El sorprendido padre de la dama, determinó que aquello era suficiente y cedió la mano de su amada niña. Durante un tiempo seguramente fueron felices y engendraron tres hijos, pero la suerte cambiaría para ellos drásticamente un día en que, como era costumbre, Go-Hhla-Ye y otros miembros de la tribu – incluyendo mujeres y niños- se dirigieron a un lugar que conocían como Kaskiyeh, en territorio mexicano, para realizar algunos trueques. Aconteció pues nuestro fiero apache y otros compañeros –se presume que eran ochenta- dejaron a buen resguardo a sus familias y continuaron camino para finiquitar sus negocios. Cuando volvieron, encontráronse con un horrendo y macabro espectáculo, ya que una pandilla de soldados mexicanos había masacrado a cuanto apache había aparecido en su camino, siendo brutalmente asesinados también tanto Alope como sus pequeños. Desolados como estaban –aunque nadie más que Gerónimo, quien muchos años después escribiría en sus memorias un amargo pasaje que reza: “ha pasado mucho tiempo, pero sigo sin querer a los mexicanos. Conmigo siempre se han mostrado desleales y criminales”-, los guerreros pidieron autorización a Mangas Colorado para vengarse, pero este afirmó que para llevar a cabo tal empresa de manera eficaz, necesitaban la ayuda de las tribus hermanas, por lo que fue justamente Go-Hhla-Ye el encomendado para entablar las negociaciones, logrando así la colaboración de los chokonen, cuyo jefe Shi-Ka-She (o Cochise) se mostró dispuesto, lo mismo que el líder de los nedni, Whoa (Jú o Juh). Corría pues el año 1859 cuando los tres grupos se unieron en la frontera, avanzando rápida y decididamente hasta Kaskiyeh, tomando por asalto un tren que transportaba suministros. Con tal fuerza cayeron entonces los apaches sobre los mexicanos -y particularmente nuestro protagonista-, que se dice que estos clamaban piedad al cielo, invocando la intercesión de su santo patrono san Jerónimo, conociéndose desde entonces a Go-Hhla-Ye con el nombre de Gerónimo. Faltan aún por describir las muchas hazañas que labraron la leyenda alrededor de la persona de Gerónimo, cuyo recuerdo fue explotado en el pasado por el séptimo arte para transformarlo en el 2 enemigo ideal para los colonos del viejo oeste norteamericano , convirtiéndolo así en una amenaza monstruosa y siempre latente, sin sentimientos ni razón, dispuesto a arrancar el cuero cabelludo de cualquier blanco que se atravesase en su camino, pero de tales cosas hablaremos con más detenimiento en la próxima entrega de esta columna.
FUENTES: “Crónica de un país bárbaro”. Aut. Fernando Jordán. Ed. Centro Librero La Prensa S.A. de C.V. México, 1989. “Las guerras indias en la historia de Chihuahua. Primeras fases”. Aut. Víctor Orozco. Ed. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México, 1992. “Gerónimo”. Aut. Robert J. Conley. Plaza & Janés Editores, S.A. España, 1994. “Jerónimo: En busca de la paz”. Aut. Alan Maciver. 16 de febrero 2009. www.visionjournal.es “Gerónimo, el guerrero apache”. 27 de marzo 2013. www.luzdelevante.com “Gerónimo”. www.biografiasyvidas.com

1 A la cual se incorporó presuntamente la familia de Gerónimo cuando su padre falleció, aunque existen algunas fuentes que aclaran que pasaron a formar parte de los Chihenne, aun cuando ambas eran sin embargo Chiricahuas. 2 Geronimo (Paul Sloane, 1939), La diligencia (John Ford, 1939).

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