El que se calla, hace la historia con el silencio. Y el que habla, hace la historia con la palabra.

Pero no podemos pensar que la historia es algo fuera de nosotros, una suprarrealidad a la que no tenemos acceso. Rechazo rotundamente que el peso de nuestros próceres me niegue la posibilidad de ser una hacedora de historia..., y con ello estoy defendiendo mi derecho a equivocarme" María Elena Cruz Varela

PASION DE SISIFO

La piedra no es la misma. Yo, ya no soy el mismo. Soy el otro y habito la línea desplegada de esa frente de asentir y negar. De bajar y subir este castigo. Pesada sobre el hombro mi cómplice imperfecta obligada a rodar con mi desesperanza. La piedra es el camino estéril de este vicio hundido en la negrura. Bajar con certidumbre.

Dividirse hasta el hueso y salpicar de rojo la sagrada naranja. Partirme en dos hasta que el cielo sangre. Ascender. Descender. El rumbo cara o cruz del pulcrísimo infierno hasta que el otro cuerpo no pueda sostenerme.

Subir. Rodar. Ascender. Resbalar.

Difícil es decir te quiero en estos tiempos. Morir en el ascenso. Resulta que tú estás. Contrahecha. Te quiero con urgencia. La ley de gravedad no nos perdona. Y resulta que estamos. Hasta la misma médula. . Acechante.Insistir. Para decir te quiero. Sencillamente. Repetirse hasta la eternidad. Y que tu amor me salva del aullido nocturno cuando loba demente la fiebre me arrebata. Muy difícil un poema de amor en estos tiempos. Quiero hacer un aparte. Nacer por la inclinada pasión de la pendiente. Pisar hasta el cansancio la casta y suave hierba que con cada estación desaparece. CANCION DE AMOR PARA TIEMPOS DIFICILES Difícil escribir te quiero con locura. Resulta que yo estoy. Feroz en tu evidencia. Sin dudas y sin trampas. ¿Qué será de mis manos si les roban la magia sonora de tu cuerpo? Difícil. Así.

Cómo puedo aspirar la transparencia. La ruta hacia el cadalso. Antiguamente. Mi sentencia ridícula con esta cuerda falsa. Entre tanto gris. Así. Tanta corcova junta. EL ÁNGEL CAÍDO . Su tic-tac. Esta costumbre antigua para decir te quiero. Y luego otro. Retomar esta voz tan desgastada. Plasmaría este verso con su cadencia cursi. Y otro. Si todo es tan difícil. Sencillamente. Difícil y tremendo. Si un hombre. Si fuera así de simple escribir que te quiero. Si no fuera imposible olvidar esta rabia. Si duele tanto todo. Pero amor. Y otro hombre. Así.No quiero que me duela la falta de ternura. Destrozan los espacios donde el amor se guarda. Digo. Difícil y tremendo. Si no fuera difícil. Qué difícil escribir que te quiero. Mi reloj. Si no fuera difícil.

No importa a qué país de miniaturas. Cómo se agitan los corceles finales. Cómo acuden al grito triunfal de la trompeta. O espejismo. Evadir los escombros del íntimo desastre. Los ángeles se exilian en bandadas. En la corte agotada de los ángeles. La esperanza es tan frágil. Es que han mentido tanto. Se me pudren de infamia las prendas de ir viviendo. Mira David. Cómo se encrespan los últimos corceles de la tarde. Pero es que ya no sé. Nos traicionaron tanto. No importa a qué proyecto. Es tan frágil la tierra prometida.Mira David. Renuncian al instante de las revelaciones: . Y soy un ángel más. No importa a dónde. Cómo se insubordinan. Si pudiera negarles el don de la palabra. Yo sólo quiero huir. Anuncian que hay que huir. Pero ya no recuerdo cómo llegan las cosas a nombrarse. Un ángel que se agota. Cómo aclaman triunfantes las voraces trompetas.

Migajas. Y soy un ángel roto dejándose rodar por las alcantarillas. Y ser un ángel roto. Violento de llorar en la vigilia. Es muy serio cumplir treinta y siete años. Sólo nombro migajas. PLEGARIA CONTRA EL MIEDO Volando está la voz. El agua inmunda es sólo una verdad vaciada entre tanta mentira. Su frágil marioneta .nos han mentido tanto.

Vuelve a escupir. Del tiempo que nos deja. Lenta. Contra ti mi plegaria. Muy lenta. Maldice. Imploran los que fuimos tan muertos por el fuego y volvemos llorando al ojo de agua. Por azar. De fibra lacerada.con hilos invisibles. Entono esta plegaria contra el miedo. Se duele. La voz sobre su eje. La débil manecilla pendiente de la voz. Me lastima. Regresa a los nostálgicos colores. Leve. Lenta aclama la voz. Aquí será la voz. Contra mi lado oscuro. Contra todo. . Contra las aguas mansas. Nos multiplica. Aquí dejo el renglón de mansedumbre. Silba. Se dobla. Vuelve a escupir. Que nos levanta en vilo. Mezcla de horror y júbilo. La frágil marioneta. Miro a mi alrededor. Alaba. La voz. Me desplaza. La voz. Finísimas agujas hilvanan dulcemente en tenue claroscuro sobre el mantel del tiempo. Contra el miedo del hombre que se arrastra. Plegaria contra el miedo. Que a veces. Lenta. Contra ti. Se torna rictus.

Buscan en mí el paisaje . Cortan. Rota la antigua alianza revela agonizante que el paisaje es redondo. Decidieron crecer entre el azar y el miedo con sus prerrogativas. Gritan. Casuales ellos mismos descubren que están solos. Mis hijos amputaron sus embriones. Tiemblan.DIES IRAE El ojo es el paisaje que sobre él se cierne. cuánto nos cuesta este regreso a Ítaca! ¡Cuántos cuerpos dolientes Pudriéndose en nombre de la sobrevivencia! Mis hijos van buscando su isla en mis rincones. ¡Ay. Ulises. Acorralándolo. Saltan. Se quiebran. Y mi vientre se espanta ante la gran pupila tumefacta del ciclope. Destazan. Que saberlo no salva de tanta inmensidad indiferente. Que redondo es el ojo.

Cuánto nos duele este regreso a Ítaca! LA TRAMPA No obstante. ¡Ay. Ulises. sólo puedo alegar a mi favor .redondo para el ojo. Saberlo no nos salva del punzante atentado. De la afilada lanza. El ojo es el paisaje. cuánta ceguera cuesta esta arena blanquísima! ¡Cuánta cuenca vacía! ¡Cuánto cadáver triste meciéndose en la playa! ¡Cuánto.

Claudica de espaldas a esa música en un afán voraz de permanencia. Un aquí está mi mano. Mis millones de manos. Y oír con todos los sentidos. ¡Oh. . A pesar de esa música. La piel se me estremece de piedad infinita: El hombre mata. A veces –excusa delirantela vida se me vira como un juego de cartas mostrándome los triunfos. Como una credencial. Me enamora con labios nuevecitos. Caigo en minúsculas trampas que nos arma la vida. Muere. Me apremia. Del sol que estreno. Que algunos días. El hombre duerme armado contra los otros hombres y contra el hombrecillo que habita los rincones más claros de su pecho. A pesar de esa Oda feroz a la Alegría. Un cuarto movimiento: novena sinfonía de Ludwig van Beethoven. A pesar del balcón. Roba. Confunde libertad con desplazarse. En trampas como jaulas para cazar gorriones. Miente.que a veces cedo. Y oler con todos los sentidos. días específicos! Al abrir el balcón. Soy un terco violín en evidencia. Al asomarme y ver con todos los sentidos. Imprescindible.

Y me dejo caer. Con todos los sentidos. La vida me ha sacado bajaras de la manga. Y sé que es una trampa. Pero cedo. Un coro. . Y soy una espiral. La vida hoy se presenta como un traje. sólo puedo alegar a mi favor: Es una trampa. No obstante. Al asomarme y ver. Y oler. Y me dejo embriagar y acepto cualquier tregua. No obstante. Porque sucede a veces que al abrir el balcón. digo. Y oír. Un balancín.De la limpia mañana que niega los despojos de la cena de ayer.

He aquí que ahora pretendo sucumbir al milagro violento de mi rosa. Mi rosa cardinal. Sin frutos. . Un nerviosismo púrpura esclavo entre dos páginas. No sé de dónde viene este clamor de cisne. Perdida la raíz y la memoria. La de los vientos.ELOGIO A LA BELLEZA Sin flores ya.

Laberinto perfecto. El incienso. No sé si miento. Embriones del perdón en que alimento la afilada costumbre de mi rosa. Sobran los ademanes elocuentes. Pura deidad bicéfala. La antorcha en las alturas ilumina el ritual. Déjense arrebatar los instrumentos. Se hace un punto innombrable entre dos estaciones. Ésta es mi rosa. El sacrificio. . Donde todo es origen. De puente que no cruzo u me traiciono. Y caen. Dejándose inmolar por la belleza. Devorados. Un eslabón perdido. Un hombre. Serena encrucijada donde todo es posible.No sé ni en qué mentir. La rosa nos condena entre sus pétalos. Los óleos. Y felices. Todo es riesgo. Y hambrientos. Todo salto es la vida. Los finísimos hilos conducen sin piedad hacia el regreso. No sé si una palabra puede servir de enlace. Clemencia necesaria. Asistan a esta guerra desarmados. Ésta otra vez mi rosa. Hombre que es una brecha abierta ciegamente desde el fondo. Los ojos ya no pueden seguir enamorándose en sus órbitas.

Magnífica virtud del abandono. Es el comienzo. Separo suavemente su cáliz de mis dedos. De rodillas. La belleza. Para qué. Sostiene su batalla brutal con la pureza. La indestructible rosa de los vientos. La soledad se ahoga en el misterio. Allí comienza el hombre. CANCIÓN DE AMOR PARA TIEMPOS DIFÍCILES Difícil escribir te quiero con locura. El fin. Aquí estoy yo. Aquí queda la rosa. Sin gloria. De nuevo ante la rosa. No argumenten. Mujer. . Contra qué defendernos. Ante la rosa. Mis manos se resignan sobre el incauto pecho. Sin blasones.No giman. Se termina.

Hasta la misma médula. . Esta costumbre antigua para decir te quiero. Y otro. Entre tanto gris. Si duele tanto todo. Tanta corcova junta. Pero amor. Antiguamente. Cómo puedo aspirar la transparencia. Si un hombre. Qué difícil escribir que te quiero. Para decir te quiero. Y que tu amor me salva del aullido nocturno cuando loba demente la fiebre me arrebata. Destrozan los espacios donde el amor se guarda. No quiero que me duela la falta de ternura. Resulta que yo estoy. Digo. Y otro hombre. Sin dudas y sin trampas. Si no fuera difícil. Contrahecha. Y luego otro. Acechante. Te quiero con urgencia. Así. Retomar esta voz tan desgastada. Difícil y tremendo. Difícil es decir te quiero en estos tiempos. Sencillamente. Sencillamente. Muy difícil un poema de amor en estos tiempos. La ley de gravedad no nos perdona. Así. Feroz en tu evidencia. Así. Si todo es tan difícil. ¿Qué será de mis manos si les roban la magia sonora de tu cuerpo? Difícil. Quiero hacer un aparte. Resulta que tú estás. Y resulta que estamos.

Si no fuera difícil. Difícil y tremendo.tac. Plasmaría este verso con su cadencia cursi. . Mi sentencia ridícula con esta cuerda falsa. Su tic.Si no fuera imposible olvidar esta rabia. Si fuera así de simple escribir que te quiero. Mi reloj. La ruta hacia el cadalso.

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