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“Compartir el espacio: Encuentros y desencuentros de las Ciencias Sociales y la Geografía Humana”1

Daniel Hiernaux y Alicia Lindón Departamento de Sociología, Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa, Ciudad de México danielhiernaux@gmail.com/alicia.lindon@gmail.com

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a relación de la Geografía Humana y las Ciencias Sociales en sentido amplio es relativamente reciente, ya que durante mucho tiempo primaron los desencuentros, las sintonías diferentes, caminos que no se cruzaban ni siquiera en un punto. Ello no deja de resulta paradójico si se tiene en cuenta que el objeto mismo de estudios en ambos casos siempre ha sido muy próximo. Esta situación se constituye en un obstáculo al conocimiento ya que la vida social lleva consigo como algo inherente, el espacio. De modo tal que si las Ciencias Sociales estudian un fenómeno social cualquiera y no incluyen analíticamente su espacialidad, se produce una suerte de mutilación del fenómeno que se quiere comprender. Y por su parte, si la Geografía Humana, que asume como su objeto de estudio, la relación espacio/sociedad, no se abre a las Teorías Sociales, tendrá una comprensión muy limitada de lo social. Ante estas circunstancias, nos planteamos hacer un seguimiento de esta relación o su ausencia, a lo largo del siglo XX, ya que es en éste cuando las Ciencias Sociales se formalizan en el sentido contemporáneo, y también la Geografía Humana. En este recorrido, encontramos que existen antecedentes de un interés bastante lejano de las Ciencias Sociales por lo que actualmente se define como el objeto de estudio de la Geografía Humana, es decir, el espacio. Sin embargo, debido a que en esos tiempos más o menos lejanos (inicios del siglo XX) la Geografía Humana no definía así su objeto de estudio, ello tampoco tendió un puente con las Ciencias Sociales.

Actualmente, la situación parece alejarse aceleradamente de esa incomunicación. Tanto se está revirtiendo la situación, que más bien parecería que se podría llegar a la situación opuesta: a una nueva fusión profunda que podría subsumir a la Geografía Humana dentro de la Sociología, por ejemplo, en una Sociología del Espacio como plantean algunos. Más allá del curso que tome esta situación, lo que está a nuestro alcance en este momento es revisar lo que se ha caminado, lo que ha ocurrido en el pasado y que ha permitido llegar a la actual situación. Esa es la tarea central de este texto.
1 Ponencia presentada en: X Años de Estudios Sociales en la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, 17 de octubre de 2008, México.

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Para ello, diferenciamos seis momentos en el tiempo, en los que priman a veces los desencuentros, y en otros los encuentros. Estos seis momentos no están organizados con una linealidad histórica. De modo tal que el segundo es previo históricamente al primero. Y en los últimos, se puede constatar una superposición en cuanto a su cronología. A pesar de este aparente desajuste entre nuestros momentos y una supuesta línea de tiempo, en el sentido tradicional, los hemos querido sostener de esta forma porque entendemos que el inicio marca una circunstancia emblemática en la que emerge el desencuentro entre dos personajes muy reconocidos, uno en las Ciencias Sociales y otro en la Geografía Humana. Ese momento fuerte de desencuentro permite observar hacia atrás y hacia delante. Este primer momento marca el desencuentro insoslayable que primaba en los años setenta. El segundo momento, se desplaza hacia atrás en la línea de tiempo para evidenciar, que con anterioridad había elementos de acercamiento entre las Ciencias Sociales y la Geografía, aunque no fueron así utilizados. En el momento tercero se muestra un tiempo en el que las Ciencias Sociales se hicieron fuertemente aespaciales, dando la espalda a esos intereses iniciales en torno al espacio. El cuarto momento, da cuenta de un regreso a la espacialidad en las Ciencias Sociales de fines de los setenta y los ochenta, pero sin por ello acercarse a la Geografía Humana. El quinto momento muestra el acercamiento de cierta Geografía a las otras Ciencias Sociales. Y el sexto momento, de gran trascendencia, muestra el reconocimiento explícito de la Teoría Social2 por todo lo que la Geografía Humana ha dicho y puede decir acerca de la comprensión de las sociedades contemporáneas. Por último, se cierra el texto con algunas reflexiones acerca de los horizontes posibles de estos desencuentros y encuentros entre la Geografía y las otras Ciencias Sociales. Momento 1: ¿No hay encuentro? Más que un periodo de tiempo, una época o un lapso, a este primer momento lo identificamos a través de una situación de interacción emblemática: En una entrevista muy conocida y publicada en el primer número de la revista de Geografía Política y Geopolítica Hérodote en 1976, el fundador y director de la misma, el geógrafo francés Yves Lacoste publicó una entrevista que le hiciera a Michel Foucault. En este contexto, en cierta forma Lacoste confronta a Foucault por no considerar a la Geografía en su célebre arqueología del saber (Foucault, 1992). La actitud de Foucault, no menos confrontativa, fue plantearle al entrevistador que la Geografía era una disciplina bastante secundaria y que, quienes se dedican a describir la tierra no tienen mucho que aportar a las ciencias sociales y al mundo científico en general. Por ello no había méritos o razones de peso como para que sea una disciplina escudriñada por una “filosofía arqueologizante” sobre la formación de los saberes.

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Utilizamos la expresión Teoría Social en el sentido propuesto por Anthony Giddens (1995:16-19).

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Abrir las ciencias sociales. si se realiza una revisión de largo alcance de la historia de las Ciencias Sociales: Estas se han interesado en diferentes tiempos por el espacio como dimensión constitutiva de la vida social. Esta tradición del 3 . podemos situarnos en el origen de las Ciencias Sociales modernas. podría buscarle la forma de descalificar el planteamiento de Wallerstein. Momento 2: eppur si muove… La situación arriba planteada se puede matizar. cartografías. no es despreciable notar que la filosofía griega. Sin pretender entrar en debates filosóficos. paisaje. Al respecto. la Geografía queda ausente de su análisis. la Geografía permanece […] como una suerte de pariente pobre […] haciendo frecuentemente el papel de siempre apéndice de la Historia” (1996:31). Por ejemplo.evidenció que el pensamiento del propio Foucault sobre el poder incluía el espacio. en otras obras recientes. Inmanuel Wallerstein analiza con notoria ilustración y a través de un esquema por demás relevante. Desde una mirada geográfica autocrítica y orientada al reposicionamiento de la disciplina. consideramos que la situación y los desacuerdos son altamente significativos de la incomunicación que prevalecía en ese momento entre las Ciencias Sociales y la Filosofía contemporánea por un lado. Wallerstein define a la Geografía. como por ejemplo territorio. junto con la Psicología y el Derecho nunca han sido componentes de primer rango de las Ciencias Sociales. resulta difícil negar las palabras de Wallerstein. Se podrían citar muchos otros ejemplos de este divorcio histórico entre las Ciencias Sociales y la Geografía. etc. al igual que la Historia. mapa. que se desarrolló de la mano de este fuerte interés por el espacio. También subraya Wallerstein que la Geografía. sostiene que la “Geografía parece anacrónica por su propensión generalista. resulta frecuente el recurso a expresiones de cuño geográfico. Desde una perspectiva geográfica en tanto comunidad. En este sentido cabe destacar una tradición de la Teoría Social de inicios del siglo XX. Más allá de lo específico de este encuentro y sus personajes. como prácticas antiguas (1996:31). sobre la existencia del espacio o de un vacío entre los seres y las cosas. Más aun. 1980). cuando no resulta mencionada en términos tan despectivos como los que usara Foucault en su tiempo. e incluso en la jerga de las Ciencias Sociales y en la suya en particular. Sin retroceder tanto en el tiempo. mucho antes de las mencionadas obras y también con posterioridad a ellas. aunque difíciles de rebatir. al menos en su esencia. Lacoste -muy hábilmente.En esta conocida disputa. casi siempre cristalizado como espacio urbano. ya había levantado un tema espinoso: ¿existe el espacio? Esta pregunta llevó a debates significativos en la fundación del pensamiento occidental. Probablemente por esta razón. sintética y poco analítica. es decir hacia inicios del siglo XIX y rápidamente notamos que en la fundación de la Sociología se presenta una profunda preocupación por el tema del espacio. Sin embargo. la evolución de las Ciencias Sociales y la necesidad de “abrirlas”. y la Geografía por otro (Foucault. en la obra publicada en 1996. en sus interrogantes ontológicos sobre el ser y su esencia.

Otra expresión de la desconexión de las Ciencias Sociales interesadas en el espacio y la Geografía. las distancias no sólo físicas sino también sociales y emocionales entre los urbanitas. resulta ser un elemento clave no solo de las transformaciones sociales de la segunda mitad del siglo XIX. no tendió ningún puente interdisciplinario con la Geografía. pero todavía muy asociado al locus y a la especificidad de cada parcela de la superficie terrestre. que luego terminará siendo casi uno de los padres fundadores de la Geografía Cultura. Posiblemente esto se relacione con el hecho de que en ese tiempo (1900-1920). 3 Hay que recordar que entre la primera generación de “sociólogos” de la Escuela de Chicago fue frecuente una etapa de formación inicial en Alemania.pensamiento social fue iniciada por el filósofo (sociólogo y psicólogo) alemán Georg Simmel. los sociólogos iniciaban un acercamiento al espacio urbano (y fundaban la Sociología Urbana). y luego fue retomada por la conocida Escuela de Chicago de los años veinte del siglo XX3. se puede observar en el hecho de que. en la misma Universidad se encontraba inserto un geógrafo. Georg Simmel (1858-1918) desarrolló una auténtica “sociología del espacio”. Así. aun estaba muy interesada en la descripción de la superficie terrestre. A su turno y en obras anteriores a las de Simmel. la Großstädte de la sociología alemana. Por cierto. Entre ellas se puede recordar la densidad de las interacciones sociales en el espacio metropolitano. sino una pieza constitutiva medular de la formación del pensamiento sociológico. En ese desarrollo Simmel. Sauer (1889-1975). 4 . que este trabajo fue objeto de un capítulo importante de su Sociología. en ese tiempo. no recuperada después en la formación de la sociología clásica. mientras en el Departamento de Sociología de Chicago de inicios del siglo XX. quien significativamente no participó de este pensamiento social interesado en el espacio urbano. Carl O. incluso el interés por lo abierto y lo cerrado en términos espaciales. porque en ese tiempo se dedicaba a la Geomorfología. introducía diversas categorías espaciales como explicativas del tipo de vida social de la modernidad que avanzaba. aun la Geografía no asumía cabalmente que la “superficie terrestre” –su objeto de estudio. en la cual reunió sus principales ideas fundadoras de la sociología moderna. no dudaron en observar los problemas sociales de su tiempo desde perspectivas sociológicas en ciernes. el proceso de urbanización y la creación de grandes ciudades o metrópolis.pudiera replantearse bajo el concepto de “espacio”. Es importante observar que si bien ese interés pionero por el espacio le permite a las Ciencias Sociales abrirse al tema. aun cuando para esa época Vidal de la Blache había introducido el concepto de lugar. pero que no dejaban de lado la necesidad de considerar al espacio y sus nuevas configuraciones como un elemento central de las transformaciones sociales de la época. De modo tal que el interés por el espacio en esas Ciencias Sociales de la época no las acercaba a la Geografía que finalmente. pensadores como Frédéric Le Play (1806-1882) en Francia o Charles Booth (1840-1916) en Inglaterra.

Aunque su inquietud central se construyó en torno al tiempo. fueron planteamientos muy relevantes pero que resultaron alternativos o bien. El lugar ocupado por un grupo no es como un pizarrón sobre el cual se escribe y luego se borran cifras o figuras. En todas estas investigaciones está presente un análisis –aun tenue. las palabras siguientes muestran la sensibilidad de Hallbwachs hacia el espacio: “Las imágenes espaciales juegan un papel en la memoria colectiva. También se pueden incluir algunos otros célebres pensadores de la primera mitad del siglo XX. 5 . Con anterioridad. dedica un capítulo a la relación entre la memoria colectiva y el espacio (Hallbwachs. en Los marcos sociales de la memoria (2004). Todo el devenir del grupo se 4 Cabe subrayar que en el pensamiento francófono. publicado en español en 1986. 6 Publicada por primera vez como obra póstuma en 1950 por PUF. Aunque también han contribuido a su difusión más amplia textos emblemáticos como el de Ulf Hannerz. muchas veces a través del análisis de ciertos sujetos sociales (frecuentemente marginales o integrados socialmente de manera parcial). los outsiders estudiados por Becker (1963). o el Jackroller y diversos tipos de delincuentes. 1979). Posiblemente. obra póstuma. que tanto interesaron a Shaw (1930). del pensamiento de Simmel. En La Mémoire collective6. lo llevó a reflexionar sobre el espacio. periféricos. como el conocido caso de las pandillas estudiadas por Thrasher (1927). o incluso desacreditados. En el caso del pensamiento americano de Chicago. aunque también contribuyen en esta tendencia autores como Isaac Joseph (por ejemplo. Un caso que no deberíamos omitir es el del sociólogo francés Maurice Hallbwachs (1877-1945)5. Más bien. sobre todo en los años veinte realiza numerosos avances en torno al espacio como arte intrínseca de la vida social.Cabe subrayar que la Sociología Urbana producida en el Departamento de Sociología de aquella Universidad. En el caso. el gueto judío analizado por Wirth (1928). en buena medida todo ello motivado por el auge que iba cobrando el funcionalismo parsoniano desde fines de los años treinta. es ampliamente conocido que en su tiempo las figuras de Durkheim y sobre todo la de Weber lo opacaron. o el libro posterior de Jean-Michel Chapoulie (2001).de la territorialidad como relación profunda y constituyente de lo social entre el sujeto y el territorio4. […] El lugar ha recibido la impronta del grupo y recíprocamente. Posiblemente. en América Latina la difusión del pensamiento de la Escuela de Chicago es previo y se asocia con el desarrollo del campo de estudio conocido como Estudios Urbanos. Grafmeyer y Joseph. también es sabido que en una década toda esa tradición había sido relegada y empezaba a pulverizarse en distintos lugares. en buena medida será Yves Grafmeyer quien abre el interés por esta tradición del pensamiento social. los hobos de Anderson (1923). Otra cuestión no menos relevante es que esta tradición de la Teoría Social no llegó a constituirse como el pensamiento hegemónico de su tiempo o solo lo hizo con cierta fugacidad. 1997). 5 Son conocidas las descripciones biográficas de Maurice Hallbwachs como un niño inquieto y curioso que leía a Julio Verne acompañado de un Atlas. la influencia y la confrontación con Bergson. es extenso en ejemplos y referencias sobre la memoria espacial. en sus despliegues de la teorización sobre la dimensión espacial. publicada inicialmente en 1925.

Luego. de modo tal que si en algún rincón de la Teoría Social había un interés espacial esto se resolvía de manera muy simple: ¿Dónde se localiza un fenómeno en cuestión? Las razones de este devenir son por lo menos de dos ámbitos: la primera es que la formación de las Ciencias Sociales en el curso del siglo XIX y hasta bien avanzado el siglo XX. por ejemplo). Pero también muchos otros grandes conceptos del siglo XX encuentran su esencia en la regencia del tiempo. Y fue con estas teorías con las cuales se formaron –aespacialmentegeneraciones de jóvenes por décadas. En otros términos. el espacio ha estado presente extensamente en la Teoría Social. Para retomar el caso de la Sociología. la tendencia dominante ha sido la de asociarlo a lo empírico. La nueva evaporación del espacio en las Ciencias Sociales Desde los años cuarenta del siglo XX y hasta los años setenta. es decir sin plantearse la espacialidad de la acción social. 1996). Más bien. omiten el espacio para la formación del núcleo duro de sus teorías sociológicas. Más aun. al mismo tiempo que se concentraba en el estudio de las estructuras y los sistemas sociales. las teorías neomarxistas regresaron sobre las estructuras que las funcionalistas habían enaltecido. fue la teoría weberiana la que caminó por un rumbo diferente al de las estructuras y los sistemas. cada detalle de este lugar tiene asimismo un sentido que solo es inteligible para los miembros del grupo porque todos los fragmentos del espacio que ellos han ocupado corresponden a diferentes aspectos de la estructura y la vida de su sociedad o al menos. Sin embargo. pero no más allá de la acción social. la Economía (que en un momento dado se tornó “espacial” a través de voces como la de August Losch o François Perroux. En todo caso. Sin duda alguna. que desdibujó el espacio al tiempo que permitió grandes construcciones culturales como la “idea de progreso” (Nisbet. sería exagerado afirmar que el espacio haya estado presente de manera permanente y sostenida. tanto durkheimiana como parsoniana. esto no ha sido ajeno al desinterés de los propios geógrafos por teorizar el espacio como categoría explicativa del mundo. a los hechos mismos. Psicología Ambiental con un fuerte interés espacial). y abrió la ventana del individuo para comprender lo social. Estos prolegómenos a veces más sociológicos y otras más filosóficos. 1997:196). la Teoría Social legitimada se desinteresó del espacio o de la dimensión espacial de lo social. no se requieren demasiadas búsquedas para evidenciar que la tradición clásica. la Geografía en ese tiempo reducía el espacio a la localización. a lo que en ella es más estable” (Hallbwachs. desde los años sesenta. Todo esto implicó un olvido o negligencia respecto al espacio.puede traducir en términos espaciales. Cada aspecto. sería ingenuo plantear que ha adquirido frecuentemente el carácter de dimensión explicativa de la realidad social. un caso particular es el 6 . Momento 3. se acompañaron de otros semejantes producidos en la Antropología. y el lugar ocupado por el grupo no solo es la reunión de todos sus términos. la Psicología (que generó la mal denominada en América Latina. tratado como un tema central de las Ciencias Sociales. Por su parte. estuvo orientada por la dominante del tiempo.

detalladas y cansadas monografías de todos los rincones del planeta. a realizar notorios esfuerzos en su libro El pensamiento marxista y la ciudad (Lefebvre. no sacó a la luz la dimensión espacial de las sociedades capitalistas. ofreciendo al lector interminables. los geógrafos de ese tiempo (avanzado el siglo XX). Por ejemplo el notable Paul Vidal de la Blache. al menos algunas cuestiones. Momento 4: un regreso a la espacialización de las Ciencias Sociales 7 . Ello no niega las notables excepciones durante esa larga noche de la espacialidad. En este sentido. esta cuestión fue retomada por el geógrafo Edward Soja. su contemporáneo y con el cual por cierto emprendió una disputa célebre. los geógrafos no han sido la punta de lanza del avance de las Ciencias Sociales y muy tardíamente se han interesado en reflexionar sobre su objeto de estudio. 2000). mantenían su apego a la tarea descriptiva. por lo general más operativos que medulares. pero en todos los casos se trata de voces más o menos de las últimas tres décadas.como Julio Verne. Por cierto. Y el sesgo aespacial de Marx se reprodujo en el pensamiento social neomarxista de la segunda mitad del siglo XX. pero esos casos raros no fueron fácilmente asimilados por el mainstream geográfico. el desafío posmoderno estaba exigiendo que esa teoría social crítica. 1983). 1989). el mismo Foucault terminó reconociendo (en una suerte de mea culpa tardío con relación a la mencionada entrevista que le realizara Lacoste) que el tiempo había sido a la modernidad lo que el espacio era para la posmodernidad. Los conceptos empleados. Esta larga noche de lo espacial para el pensamiento social también puede comprenderse desde la perspectiva de lo no dicho por quienes debieron haberle dado su brillo a esa dimensión esencial de lo social.concepto de desarrollo y todas las expresiones a él emparentadas como por ejemplo. intentando encontrar y mostrar que Marx y Engels habían pensado. Este sesgo llevó a un autor -de raigambre marxista pero al mismo tiempo explícitamente interesado en el espacio. Así. los geógrafos. no muy diferente en cuanto al papel que tuvo Émile Durkheim en la Sociología. Es necesario admitirlo. es que Marx. incluyera de manera central el espacio (Soja. la ausencia de un pensamiento analítico y abstracto. muchas otras voces anglosajonas y francófonas han coincidido. Sin duda alguna. considerando además que resultaban menos interesantes que ciertos literatos –que también describieron la superficie terrestre. Esa centralidad del tiempo también estuvo presente en Marx y asociada intrínsecamente a su perspectiva de fondo de tipo evolucionista.como Henri Lefebvre. los hicieron presentarse y mantenerse en el tiempo como los descriptores por excelencia. cuando a fines de los años ochenta advertía que así como se había construido una teoría social crítica con un énfasis en el tiempo. crecimiento. sobre el espacio. Así. que es el espacio. la labor del geógrafo latinoamericano Milton Santos ha sido decisiva (1990. en estricto sentido. Finalmente. donde reinaron caciques tan fuertes e imponentes como los que hacían y deshacían la teoría social en otras disciplinas.

En la medida que el tiempo resulta cada vez mejor controlado a través de los artificios de la modernidad. Es muy conocida la difusión 8 . el geógrafo Peter Gould (1996) afirmaba que el siglo XXI sería el “siglo espacial. asistimos a una nueva espacialización de las Ciencias Sociales (Lindón y Hiernaux. La idea de una “marginalidad creadora” (Dogan y Pahre. por el contrario es una “espuma espacio-temporal” indisociable (Prigogine y Stengers. En este devenir de una espacialización creciente del pensamiento social. el actor. ocurre algo semejante en las nuevas perspectivas teóricas de la Geografía Humana. Asimismo. De hecho para muchos geógrafos actuales. afortunadamente también se retroalimentó de otros aportes –posteriores a Simmel. hacia los ochenta del siglo XX. es que con frecuencia ello ha ocurrido de la mano de autores que podemos calificar de periféricos con relación a las corrientes más legitimadas en el pensamiento social. En cierta forma. fuente de toda creatividad. la Geografía Humana indiscutiblemente es parte de las Ciencias Sociales.]. De modo tal que el rencuentro con Simmel se relaciona estrechamente con la búsqueda del sujeto. 1997). usualmente no surge de un interés explícito en el espacio. el avance en la comprensión científica del tiempo introducido por la física cuántica por ejemplo. representó el inicio de una revalorización del espacio en el conjunto de las Ciencias Sociales.La feliz apertura de Michel Foucault hacia el espacio para comprender la posmodernidad. Más aun. ha mostrado que no es posible separar conceptualmente el espacio del tiempo. nuestra hipótesis es que en estas teorizaciones el espacio surge sin ser buscado.. 1991) que es capaz de generar la innovación. se evoluciona hacia una fuerte conciencia espaciotemporal [. Ese resurgir del interés por el espacio en la Teoría Social de los años setenta y más aun en los ochenta con voces relativamente periféricas.cobra una centralidad creciente. que hacen un camino inverso a las Ciencias Sociales. parafraseando la idea de Giddens de las consecuencias no buscadas de toda acción social. Aunque. por ejemplo en la Escuela de Chicago. 2006).. Una primera observación con respecto a este “regreso al espacio y el lugar”. un tiempo en que la conciencia de lo geográfico volverá a adquirir una presencia destacada en el pensamiento humano”. es pertinente en este discurrir de las Ciencias Sociales. el espacio –por otra parte. habría que considerar que esta búsqueda y redescubrimiento de Simmel que hacen ciertos teóricos sociales en la segunda mitad del siglo XX. El interés de esta parte de la Teoría Social más bien se definía en torno a la saturación de las grandes teorías estructurales que por el peso de lo macro habían perdido el sujeto. De hecho.y se fueron generando así avances considerables en el conocimiento social sobre el espacio y la espacialidad. es decir acercarse cada vez más a las formas de pensar y analizar el mundo propias de la Teoría Social. De tal manera que hacia fines de los setenta y más aun. inseparable del tiempo como bien lo ha demostrado Kant aunque la modernidad tuvo la capacidad para estudiar a uno y omitir al otro. inicialmente fue algo así como un regreso a las ideas de Simmel y sus continuidades.

1974a. Schutz…. lo que le dio al filósofo austríaco un notorio reconocimiento después de su muerte. Schutz incorporó en sus planteamientos muchos elementos del pragmatismo americano (William James) y también del interaccionismo simbólico (desarrollado inicialmente en la Escuela de Chicago). sobre todo fue desarrollada entre los años cuarenta y cincuenta. Erving Goffman (en este caso con cierta antelación) y Marc Augé. De esta forma. pero no los únicos. emergente natural del énfasis en el sujeto en el mundo de su vida cotidiana. 1977).. como es el caso de la obra de Alfred Schutz. Incluso. por su parte Natanson y Brodersen para integrar como textos articulados. Arvid Brodersen y Maurice Natanson. otras veces replanteado como el “regreso del sujeto”. el tema del sujeto –que constituía el nuevo Norte de los pensadores de los años ochenta que querían trascender las Teorías Sociales saturadas. 1987). y que en español constituyeron El problema de la realidad social y Estudios sobre la realidad social (Schutz. para aquellos autores que buscan la comprensión de las sociedades contemporáneas otorgándole centralidad al sujeto. Pero será desde finales de los sesenta cuando su obra se difunda. En parte es por eso que esta espacialización de sus teorías no los acerca a la Geografía. en los ochenta no solo estaban las bases pioneras planteadas por Simmel y otros clásicos. Este es el caso de Michel Maffesoli. El primero de ellos para integrar y completar el trabajo que quedara inconcluso a la muerte de Schutz (Schutz y Luckmann. La teorización de este autor de origen austríaco.venía inserto en el Lebenswelt. los otros que forman parte de ese mundo y las dos coordenadas básicas del sujeto: el tiempo y el espacio (el aquí y el ahora de la fenomenología social). Actualmente. todo ello entretejido en la intersubjetividad. 1974b). es decir en su exilio americano7. desde los años setenta y ochenta encontramos en la Teoría Social autores que tratan el espacio como parte constitutiva de la sociedad y que recuperan bases teóricas de autores como Simmel. antes de mediar los años setenta. aunque algunos textos son de los años treinta. Y el mundo de la vida cotidiana en esencia incluye al sujeto con su subjetividad.que adquirió en los ochenta la expresión tourainiana del “regreso del actor” (Touraine. En este sentido cabe destacar la importante labor que realizaron Thomas Luckmann. en esos años casi no tuvo resonancia en los Estados Unidos. si realizamos una lectura rápida de esta circunstancia nos podría resultar 7 El hecho de que el gran desarrollo teórico. Jürgen Habermas. Seguramente que ello no fue ajeno al auge del funcionalismo en ese tiempo y en aquel país. Berger y Luckmann (1968). sobre todo a partir de la publicación del emblemático libro de sus dos discípulos. 8 9 . sino también otros desarrollos teóricos realizados desde el sujeto y la subjetividad con posterioridad a Simmel. Más bien es un hallazgo no buscado. Pero el espacio no constituye un desafío en sí mismo para estos pensadores. Schutz lo realizara luego de su llegada a los Estados Unidos (en 1939). mundo de vida o mundo de la vida cotidiana. implicará un matiz relevante. Y. En estos desarrollos teóricos. A pesar de la fortaleza teórica que dejara el filósofo austríaco. los manuscritos que dejara de Schutz de lo que inicialmente se publicó en inglés como Collected Papers I y II. por nombrar algunos autores muy relevantes en este camino.. De esta forma. se habían traducido al inglés y al español buena parte de los textos de Schutz8.

replantea el concepto fundante de los interaccionistas de “interacción social” en el de “situación de interacción social”. 10 . la “situación goffmaniana” va a recoger uno de los núcleos de su teoría: lo macro (los consensos. De modo tal que la sociedad se produce y reproduce en las situaciones de interacción. Otras expresiones de la fuerza del espacio en su teoría se hallan en la misma metáfora dramatúrgica. Erving Goffman (1922-1982) es uno de los sociólogos del siglo XX que sin proponerse una teoría social de corte espacial. 1981). y precisamente la situación alude a una espacialidad intrínseca. significarlo”. que si bien algunos geógrafos han leído muy superficial y directamente desde el viejo concepto geográfico de región (generando el equívoco9). si se considera que estos autores nunca asumieron que su pensamiento fuera sobre el espacio.incomprensible que el desembarco de estas Teorías Sociales en el espacio no llevara al diálogo con la Geografía. Por otra parte. se encuentra con el espacio a partir del análisis de las microsituaciones. con la espacialidad que le es inherente. Dentro de la propia metáfora dramatúrgica no solo se presenta el espacio como escenario. los acuerdos. sino también porque indirectamente muestra la persistencia de una Geografía muy limitada en su comprensión de la Teoría Social. En este camino. refiriendo a lo que la audiencia ve y lo que se encubre detrás. en donde el “escenario” es el espacio en el cual los actores interactúan. de las interacciones cara a cara entre las personas. sino también como fachada. Pero se puede apreciar esa situación como natural. Y posteriormente. Como ha señalado Di Méo (1999:83) en su relectura de Goffman-Giddens. “el espacio se regionaliza respecto del cuerpo humano […] regionalizar un lugar quiere decir. que se obstina en traducir todo al lenguaje geográfico tradicional. su construcción teórica está totalmente entrelazada con la espacialidad: Por un lado. Algo semejante se puede comentar con relación a las denominadas “regiones anteriores y posteriores”.porque no solo desvirtúa el planteamiento inicialmente goffmaniano. los códigos sociales) emerge y se negocia en cada situación de interacción. 9 Es importante subrayar este equívoco frecuente entre ciertos geógrafos –de hecho el propio Guy Di Méo lo ha advertido (1999:83). como el espacio detrás de la actuación o tras bambalinas (1981). en realidad remiten a una forma de expresar la espacialidad de la interacción de un actor con su audiencia. y manejan diferentes elementos (incluso materiales) que integran en ese espacio a fin de darle más credibilidad y fuerza a su actuación. definiendo a ésta como la interacción integrada en un contexto particular de espacio y tiempo. que muchos autores lo consideraron el iniciador de una perspectiva que se ha dado en llamar “situacionismo metodológico” (Knorr-Cetina y Cicourel. Una Geografía que pretenda reposicionarse en el concierto de las Ciencias Sociales no puede permitirse ese nivel de errores garrafales. Tal fue el peso de este aporte. como referencia a prácticas definidas por una espacio-temporalidad. Di Méo ejemplifica la regionalización de la casa entre regiones del día y regiones de la noche. no es difícil suponer que estos autores concibieran a la Geografía como lo hiciera Foucault frente a Lacoste. para el actor social. De hecho. aunque retomado por Giddens.

para la cual el espacio último de la persona es el cuerpo. Su Sociología de la persona es una Sociología del cuerpo (embodied según la terminología americana). como desde la estrategia de los actores para construir demarcaciones simbólicas en él y así cerrarlo a través de la interacción cara a cara. en este caso del espacio. Michel Maffesoli ha sido una suerte de «enfant terrible» de la Sociología desde sus inicios. Dentro de este tipo de Sociologías de la 11 . proxémica y gestualidad). De igual forma. Maffesoli mantiene en filigrana constante la presencia del espacio. Maffesoli ha contribuido. abría así Goffman el antecedente de toda una línea de Geografía Cultural muy reciente. cuando enfrentaba la omnipresencia del pensamiento marxista. funcionalista y sistémico cuyas explicaciones del mundo suelen aparecer como desencarnadas y distantes del individuo y su mundo de vida. En suma. Claude Javeau.como en otros recientes. o bien las microespacialidades de sus diversos rincones. La relectura de Goffman desde el espacio parece incompleta si no se incluye el trabajo de Isaac Joseph (1988. ya sea la de la institución total en su conjunto. su destacada obra La conquista del presente (1979). a su manera y no desde una perspectiva declaradamente espacialista pero sí constante en torno al espacio. También se puede observar que el análisis goffmaniano del cuerpo en toda situación de interacción (con su kinésica. a resituar el espacio como parte de la vida cotidiana que mueve y reconstruye a las complejas sociedades actuales. por ejemplo El Ritmo de la vida (2004). se asiste a un reconocimiento de los “pequeños murmullos del mundo” (1987). cargados simbólicamente (1992). monasterios o hasta un buque en altamar).Al mismo tiempo el espacio que se concreta como espacio público también se constituye en el foco del análisis goffmaniano. el individuo (en su concepción. que aparece de manera central tanto en sus primeros trabajos –por ejemplo. uno de los autores contemporáneos que ha hecho una revisión espacial más interesante de la obra de Goffman. merece ser analizado sociológicamente. incluye el espacio como un elemento central: parafraseando a otro sociólogo de la vida cotidiana. otro de los temas de gran interés para Goffman como fueron las denominadas “instituciones totales” (psiquiátricos. Por su parte. desde la sociología urbana. y que por lo mismo. por ejemplo en sus trabajos sobre la dominación (1976). viene a constituir una expresión misma de la espacialidad. tanto desde la perspectiva de la visibilidad que supone el espacio público abierto. Dicho de otra forma. 1979). 1998). en parte hay que entenderlo desde su perspectiva del individuo que lo lleva a la vida cotidiana por un lado (con la tradición schutziana que integra). Esta posición vitalista. la persona) lo conduce a la centralidad del cuerpo. en el actuar (1970. cárceles. sin por ello menospreciar la dimensión temporal. ubicada en las antípodas de aquellas de tipo estructural. Este interés por el espacio de Maffesoli. lo aborda desde una espacialidad insoslayable. Y el peso que le da al espacio público es tan fuerte que influye en los comportamientos de las personas. Y por otro lado. de la orgía (1982) o del mal (2004). Ya sea en sus análisis del viaje.

revisión y a veces una arqueología del mismo concepto de “lugar”. no solo en la Etnología sino en todas las Ciencias Sociales. de manera por lo demás laxa y poco formal. la ciudad pensada desde abajo. En esta obra. según se vea. pero que en definitiva viene a sumarse a esta renovada espacialización de las Ciencias Sociales. o los Jardines de Luxemburgo (1987). Es diferente porque Augé procede de la Antropología (por lo que nunca perdió el rumbo del sujeto). 1997).de desarrollar un concepto en apariencia anodino y simple. 1976. Otra derivación de esto es el desarrollo de extensos debates no resueltos sobre la existencia o no del “no lugar”. su autor refleja no solo una inquietud hacia la vida cotidiana. Marc Augé. Seamon y Buttimer. Una de sus líneas de análisis particulares sobre el espacio. que para los antropólogos siempre había resultado más o menos soslayada. autores como Claude Javeau también han profundizado en la dimensión espacial (1982). 1986). Un etnólogo en el Metro fue una obra que en poco tiempo logró el estatuto de clásica. a pesar de que ciertos autores definen el interés de los etnólogos por la ciudad desde la Escuela de Chicago (Hannerz. una suerte de revelación desde el Olimpo del conocimiento social. tuvo una influencia decisiva para que los etnólogos y antropólogos en general empezaran a observar el espacio. 2000. Este es el caso de los textos fundamentales de cierta Geografía Humanista anglosajona (Butz y Eyles. un etnólogo tradicional en un primer tiempo. que produjeron sin duda alguna. el de “no lugar” en la obra del mismo nombre (Augé. En esta línea. no podemos dejar de reconocer que tuvo un impacto considerable sobre el pensamiento social sobre el espacio. pero también sobre el concepto de lugar y el de “sentido del lugar”. en las voces de geógrafos pioneros en el tema. de particular riqueza y complejidad. Nora. la travesía en el espacio y en algunos espacios en particular. reflexiones mucho más profundas que el planteamiento de estilo cliché de Augé sobre los no lugares. 1997.Vida Cotidiana. sino hacia los movimientos del sujeto en su cotidianidad. la contribución de Marc Augé no ha sido tanto la 12 . Augé tuvo el acierto –o desacierto. el antropólogo redescubre el espacio urbano. o verdad absoluta. la Geografía incluida. desde el Metro (1986). es el estudio de los “lugares de memoria”. este auge del concepto de lugar (a veces popularizado casi como una noción) como una de sus derivaciones encontró un regreso. Hablar de “no lugar”. De modo tal que habría que ubicar el interés de Augé por lo espacial dentro del surgimiento y consolidación de la Antropología Urbana: al redescubrir la ciudad. mientras que muchos otros la tomaban como palabra casi sagrada. 1992). obligó a otros autores a reflexionar con mayor profundidad sobre el “lugar” y el “sentido del lugar”. 1980). Un caso más o menos diferente es el de Marc Augé. por citar algunos ejemplos. en parte tomando como punto de partida los estudios del historiador Pierre Nora (Javeau. Sin entrar aquí en detalle sobre la solidez de este concepto. Dentro de su campo disciplinario su desafío e innovación no era el redescubrimiento del sujeto sino de la ciudad. Relph. Incluso. sin mayor discusión.

ésta se ha 13 . todos estos intentos más o menos logrados de espacializar la Teoría Social. quizás en su trayectoria intelectual no fue más que una digresión de corte simmeliana. no deja de ser significativo de lo que se planteaba al inicio de este apartado (que estos autores se encontraron con el espacio sin buscarlo). aunque casi siempre han tendido a hacerlo de una manera muy simple.construcción de conceptos contundentes. desde la Filosofía contemporánea también se debería incluir la obra en tres volúmenes de Peter Sloterdijk. Esferas. que en los últimos trabajos Augé se oriente al tiempo y a la memoria. económicos o políticos (el espacio contenedor). porque reduce el espacio a su mínima expresión. debe reconocerse el mérito de Augé de haber (re)introducido la reflexión sobre el lugar en las Ciencias Sociales y en la misma Geografía. Por ejemplo. Momento 5. Seguramente que sería forzada una interpretación de esta naturaleza. donde el espacio es analizado a través del habitar y el nomadismo.estos desarrollos teóricos de las últimas décadas del siglo XX revierten esas constataciones. Finalmente. 2003b. En todo caso. es la que dio ese giro hacia la espacialidad. permitiéndonos pensar que posiblemente esa reflexión inicial y valiosa sobre el espacio y el lugar. reduciendo el espacio a la localización. ¿La apertura de la Geografía Humana hacia las otras Ciencias Sociales? Sin duda alguna. pero queda pendiente reconocer muchos otros aportes que se han orientado de una forma u otra hacia el reconocimiento y problematización de la dimensión espacial de la vida social. otros autores han producido avances teóricos destacados y profundos respecto al espacio. 2005) Si anteriormente todo que parecía indicar que para la Teoría Social el espacio no estaba presente -lo que ya había sido anunciado en una frase célebre por el geógrafo alemán Ratzel del siglo XIX: “parece que los sociólogos no tienen los pies en la tierra sino en el aire”. una metáfora fuerte que ha tenido una gran aceptación en las Ciencias Sociales: El espacio es para este autor lo que permite la co-existencia entre los individuos (2003a. sino la de abrir una puerta que merecía ser abierta desde tiempo atrás. no han sido ajenos a la Geografía Humana. Un caso particular que merece ser citado. otras lecturas de la búsqueda del interés espacial en diversas teorías sociales se preguntarán si solamente la Teoría Social que se construye desde el sujeto y la acción social (es decir. la que se ubica desde la vida cotidiana). o al menos haber reactivado esa discusión. También otras Teorías Sociales de tipo más estructural han manifestado interés en el espacio. y a quien aun no se le ha reconocido lo suficiente el aporte. Por ello. Estamos refiriendo a algunos autores que reconocemos como emblemáticos en su tratamiento de lo espacial dentro de la Teoría Social. o incluso al sustrato en el cual están los fenómenos sociales. es el de Georges-Hubert Radkowski (2002). En el caso de la Antropología. Entonces. aunque no han logrado la difusión de Augé. no relevamos esa otra parte de la Teoría Social. Más bien. que contribuye a revalorizar filosóficamente el espacio bajo la forma de “burbujas”.

incluso. del inicio de un giro geográfico dentro de la propia disciplina. Al respecto se puede recordar que. Todo ello no contribuye a esa apertura hacia las otras Ciencias Sociales interesadas en el espacio. Por ello. A partir de una primera pista esbozada por Marcel Gauchet (1996). consideramos fecundo el planteamiento de Jacques Lévy11. marcados profundamente por cosmovisiones peculiares aunque también por un caudal de conocimiento filosófico destacado. 11 14 . uno de estos geógrafos que se abren al pensamiento social. la apertura a los aportes sobre el espacio producidos fuera de la Geografía se constata en geógrafos con una formación amplia en las Ciencias Sociales. así como esas ideas que bloquearon tanto tiempo el devenir de la disciplina: la de ciencia puente y de la ciencia síntesis. suelen estar enteramente replegadas en la propia disciplina. incorporar sus esquemas de producción de conocimiento y un discurso propio pero al mismo tiempo compartido. la Geografía Humana ha ido dejando en el olvido sus perspectivas de autonomía entendida como aislamiento y omnisciencia. replantea los conceptos de lugar y espacio desde la perspectiva del individuo como ser que siente. También con una particular apertura filosófica hacia lo oriental se puede recordar el caso del geógrafo francés Augustin Berque (2000).visto movida fuertemente por esas aproximaciones al espacio que provienen de las Ciencias Sociales y las Humanidades. 10 Varias disciplinas sociales son las que han concebido la formación en estos términos. con muchos lastres y dificultades. amor por los lugares (1990). quien desde un renovado concepto de ecúmene concibe la relación de la humanidad con la extensión terrestre. percibe y piensa el espacio (1977). En todos los casos quienes se abren a las Ciencias Sociales han sido geógrafos particulares: por ejemplo. las trayectorias educativas de los geógrafos con niveles más altos de formación (doctorado). Así. Ese acercamiento es complejo ya que no se podía perder la especificidad en ese tránsito. Más bien. Es bastante frecuente también en el caso de la Antropología. en el cual se integren las teorizaciones sobre el espacio producidas en las otras Ciencias Sociales. penetró en varias disciplinas durante su formación universitaria (Lévy. 2007: 141). Empezar a dejar atrás esto le permitió iniciar el acercamiento a las demás Ciencias Sociales. como es el caso del chino americano Yi-Fu Tuan. los planes de estudio tampoco suelen abrir más que a niveles elementales. desarrollando el concepto de topofilia como el apego. quien desde una cosmovisión oriental y una notoria apertura al mundo del conocimiento. En otros casos. tendiente a construir un nuevo edificio teórico acerca del espacio. Además dentro de la formación disciplinaria. Jacques Lévy. la formación hacia otras ciencias sociales. en el caso de la Sociología ha resultado mucho más “natural” que las trayectorias educativas transiten por varias disciplinas. desde los años setenta y más aun desde los ochenta. No obstante. En este último sentido también hay que tomar en cuenta que en las comunidades académicas de geógrafos ha sido poco frecuente el tránsito por varias disciplinas10. En cambio. la Geografía Humana que hasta los años setenta se acerca a las otras Ciencias Sociales es realmente marginal con respecto a la Geografía legitimada.

tanto el espacio percibido por las personas como el espacio por 12 Radical en el sentido amplio de la expresión. 1999. El trabajo teórico de Guy Di Méo se ha ido plasmando a través de varias de sus obras. pero en diálogo con voces fuertes de la Teoría Social. El “giro” en la Geografía fue entonces radical12: se abandonaba tanto la vieja Geografía ideográfica tradicional. 2000). en los años setenta. También se destaca el espíritu teórico integrador de la dimensión material del espacio junto a la inmaterial. un primer nivel conceptual es el espacio de vida como un concepto aglutinador. los geógrafos que asumieron estas posturas fueron proclives a perder la espacialidad y terminar produciendo discursos de otras Ciencias Sociales pero no geográficos. ya que en el pensamiento geográfico esta expresión ha tendido a reducirse a sinónimo de neomarxista. es el resultado de una trayectoria intelectual que integra muchas otras voces y que se prolonga en una vida. es decir una espacialidad no reducida al carácter de contenedor o de la simple localización. que han ido ubicando a la Geografía Humana en nuevos derroteros. la espacialidad con toda su complejidad. subjetivistas. cuando el geógrafo analiza. plantea otro concepto más amplio e incluyente: el “espacio vivido”. muy en sintonía con la perspectiva giddensiana. Superado ese primer momento. que empezó a generar avances innovadores. sino más bien. En este camino teórico. El espacio de vida será el concepto con el cual Di Méo plantea la articulación del espacio percibido y el practicado. 15 . o bien se dejaron seducir por las promesas de una nueva ciencia integral. solo nos limitamos a recordar dos esfuerzos teóricos (uno francófono y otro anglosajón). El primero de ellos es la teorización que produce Guy Di Méo sobre el territorio y el espacio. culturales. por la influencia del pensamiento neomarxista.En un primer momento. 1991. aun cuando en algunas de ellas esté más presente que en otras (Di Méo. pero incluyendo las estructuras que lo constriñen aunque no le impiden innovar. el gran esfuerzo teórico de Di Méo en este sentido se puede expresar como una búsqueda de construir una gran teoría espacial partiendo del sujeto. Esto es relevante porque muestra que la producción de esa gran teoría espacial no puede ser el esfuerzo de un autor en una obra.la construcción de este edificio teórico sobre el espacio en diálogo con las otras Ciencias Sociales. no solo por su envergadura. Sin embargo. Sin duda alguna. y la otra es la propuesta de Edward Soja sobre el tercer espacio. como también las tendencias nomotéticas de la modelización cuantitativa. Veamos con algo más de detenimiento esta propuesta teórica. en un caso concreto. En otras palabras. que también terminó por perder lo específico. En breve. son numerosos los autores que han iniciado –como dijera Jacques Lévy (1999). que habían sido progresivamente aceptados en ciertas orientaciones de las Ciencias Sociales. Y por sobre el “espacio de vida”. Así la Geografía Humana fue penetrando lentamente en los denominados giros lingüísticos. sino por la difusión y transcendencia que han adquirido. relativistas. Ambos casos pueden leerse desde este interés por construir ese cuerpo teórico robusto sobre el espacio. sedimentó un interés más sólido y sostenido.

En otros términos. Gumuchian. su propuesta plantea que “hablar de territorio. destacando que esta última (la relación del sujeto con el territorio) debe ser comprendida en tres dimensiones: la existencial de la relación del sujeto con su lugar. no omite la integración de las voces de destacados geógrafos contemporáneos. 2005:85). Percibido es simplemente lo que reconocen nuestros sentidos. y de Garfinkel con respecto al peso de lo discursivo.. da cuenta del espacio de vida. da cuenta del “espacio de vida”. Mientras que imaginado supone la inclusión del trabajo de la imaginación. en particular. es El Tercer Espacio de Edward Soja (1996).va integrando gradualmente aportes centrales de la Teoría Social. Pero también se integran en su teorización elementos procedentes de Michel de Certeau. Harvey. Cuando al espacio de vida se le integran analíticamente también las relaciones sociales espacializadas (o espacio social). junto con el espacio imaginado y conceptuado13. Y el espacio conceptuado. se accede a un nivel analítico aun más complejo: Estamos en el nivel conceptual del “espacio vivido”. el olfato. Se alimenta de Berger y Luckmann. como Giddens y Goffman con relación a las prácticas y su rutinización. Este acuerdo lleva consigo. cualquiera que sea la singularidad de su territorialidad. Para que estos lugares. Esta articulación de aportes fundantes de las Ciencias Sociales contemporáneas y de la Filosofía (Merleau-Ponty. una de las más ambiciosas y holísticas que ha producido la Geografía contemporánea –o como le gusta plantear a Di Méo: “la Geografía Social”. como también de Maurice Halbwachs respecto a la influencia de las formas espaciales (como formas materiales) en la construcción de las ideas y el pensamiento sobre el espacio. se constituyan en territorio. y la del espacio geográfico objetivado que los desafíos sociales resignifican permanentemente (Di Méo y Buleón. que puede ser fantasioso.). pero inspirado en la Teoría Social. la de la “co-determinación dialéctica del sujeto con su contexto social. Frémont…. con relación al carácter táctico de las prácticas cotidianas. es necesario que los agentes y actores los signifiquen de manera conjunta (Di Méo y Buleón. cualquiera que sea la movilidad de sus habitantes. En cuanto al territorio. otro esfuerzo de teorización considerable producido desde la Geografía. la integración de ambos. para nuestro autor. tanto de la tradición francófona (como Raffestin. siempre existe entre ellos una cierta connivencia. Otro aspecto a destacar de este considerable esfuerzo teórico es que ha sido confrontado y aterrizado empíricamente en diversos estudios de caso. Esta propuesta teórica.ellas practicado. implica un ejercicio del pensamiento del sujeto respecto al lugar en cuestión. el autor ha reflexionado extensamente sobre el territorio y la territorialidad. asociados o no. el espacio que percibimos y nuestro hacer en el espacio. Hägerstrand……).) como de la anglosajona (Sack. la identificación común de los lugares. Al mismo tiempo. 13 16 . Como se planteaba más arriba. 2005:83). Esta obra tiene entre sus méritos el de alimentarse de una obra monumental de la Teoría Social contemporánea. la vista. Husserl…. el tacto. como es La Producción del Espacio imaginado y conceptuado no es lo mismo que percibido. un acuerdo implícito […].

ese trabajo suele ser mal visto dentro de la propia comunidad bajo la clásica expresión descalificatoria. es decir aquel espacio que conciben los planificadores. Nos referimos al emblemático diálogo-discusión de 17 . Para Soja. Solo a modo de ejemplo.esfuerzos de teorización relevantes. indudablemente. es decir. ya que son muchos otros los geógrafos que han hecho –sobre todo en tiempos recientes. sin embargo. representaciones del espacio (representaciones de los urbanistas pero luego plasmadas como formas espaciales). acudiendo a las otras Ciencias Sociales y a la Filosofía. y el de Michel Roux sobre la Geografía de la complejidad y lo imaginario (1999). para ir incorporándole otras de mayor complejidad y terminar en un concepto de espacio integral y multidimensional. urbanistas y otros actores que toman decisiones en el diseño del espacio urbano.Espacio de Henri Lefebvre. Y su gran apuesta teórica sería el estudio del tercer espacio. “eso no es geografía” (Roux. Este segundo espacio también se podría denominar. en este sentido vamos a referir a un acercamiento que ha sido de particular relevancia. Este tercer espacio (el concepto más holístico de Soja). encontrando las concepciones más simples de espacio. había sido poco analizado hasta dos décadas más tarde de que se publicara por primera vez. por los personajes que acercó y por las consecuencias que ello tuvo. precisamente se trata del trabajo de Lefebvre que menos difusión había adquirido fuera del ámbito francófono. la mayor parte de la Geografía se ha limitado a estudiar el primer espacio (las prácticas espaciales. solo podemos quedar en deuda con esas valiosas voces. Sin embargo. por el trabajo colosal de lectura que ello exige (fuera del campo de conocimiento propio del geógrafo). En ese sentido. como es el caso de lo imaginario.se torna una tarea ardua. según el autor. En cierta forma su pensamiento se mueve en el mismo sentido que el de Di Méo. al menos hasta que Soja lo revisita. Otra parte de la disciplina ha abordado adicionalmente el segundo espacio. abordar nociones que no proceden de la Geografía –aun cuando puedan resultar muy fecundas para la refundación o la ampliación de los horizontes de la disciplina. se puede citar el destacado trabajo reciente de Michel Lussault sobre la “construcción social del espacio” (2007). es decir. también es necesario destacar que desde la Teoría Social también se ha dado algún acercamiento a la Geografía. Un ejercicio de exhaustividad en este tema sería imposible. es decir. este ha sido menos frecuente. Pero además. 1999:33). espacio vivido (aunque difiere del sentido que le otorga Di Méo). Aunque. y además. el segundo y también la perspectiva del habitante que realiza sus prácticas en ese espacio por otros concebido pero por él vivido. también se denomina en esta propuesta teórica. En términos muy escuetos se puede recordar que el Tercer Espacio de Soja sería el nivel más complejo de concebir el espacio. aquel que integra el primero. El encuentro de las Ciencias Sociales y la Geografía Humana Lo planteado en el apartado previo implicó avances considerables. formas espaciales o simplemente todo lo percibido del espacio). Como muy atinadamente señala Roux. Momento 6.

suele ser visto por los propios geógrafos como el camino para llegar a una mayor calidad analítica.es quizás más difícil que el “giro social” de la Geografía: la explicación es simple. 18 . y termina planteando una “Sociología del Espacio”. evidentemente. el hecho de asumir conceptos y modos de análisis propios de las Ciencias Sociales. aunque. Este debate fue altamente significativo porque expresó mucho más que lo coyuntural.había asumido claramente que su objeto de estudio se definía en torno al espacio. en ese tiempo la Geografía también había incorporado. todo esto desde la Geografía. o al menos con voces destacadas que se interesan de lleno en el tema de la producción y reproducción socio-espacial. La espacialización de las Ciencias Sociales –es decir. sino discutiendo directamente con esta disciplina. Por ejemplo. Pero. pero replanteados espacialmente: producir teoría acerca de la reproducción y producción social.Anthony Giddens (desde la Sociología) y Torsten Hägerstrand (desde la Geografía). se acerca a los planteamientos de muchos de geógrafos actuales más destacados. 1996). el de la Teoría Social. Thomas Gieryn (2000). para esta época la Geografía –por lo menos. No es el único teórico social que ha girado hacia la Geografía en tiempos recientes. más respetable (si pensamos que la Geografía Humana no era respetable como lo 14 Sin duda alguna en ese momento aun existían –y siguen existiendo actualmente. Por otro lado.muchas Geografías que se seguían definiendo por su vocación de describir los diversos rincones de la superficie terrestre. 15 Desde América Latina este fue uno de los planteamientos más sostenidos en el tiempo por Milton Santos (Santos. el hecho de que esta Geografía asume como propios los principales retos de la Teoría Social. aunque Giddens inicia este diálogo con Hägerstrand. De hecho. pero como reproducción y producción socio-espacial. en la perspectiva de autores como Hägerstrand y también muchos otros15. que debía producir teoría para comprender el comportamiento espacial del ser humano. En otras palabras. cierta Geografía de punta14. Por un lado. es decir a un estatuto científico más reconocido. Incluso ha lamentado profundamente que los teóricos sociales omitan el espacio en el análisis de las sociedades (1995). retoma conceptos centrales. hay otros autores que también giran su mirada hacia la Geografía. 1981 y 1984). las respuestas más interesantes surgen de otra generación de geógrafos formados con el maestro sueco en Lund. como Allan Pred y Nigel Thrift. es más factible que los geógrafos busquen “ascender” a las Ciencias Sociales. es altamente significativo que el reconocimiento de la importancia del espacio para comprender la producción y reproducción de las sociedades no se pretende lograr sin el diálogo con la Geografía. el “giro geográfico de las Ciencias Sociales. particularmente la Escuela de Lund (Pred. Mientras la mayor parte de los geógrafos realizaban (y muchos lo siguen haciendo) un trabajo esencialmente descriptivo. el caso de Giddens es de particular significación por el peso que tiene dentro de la propia Teoría Social. En este sentido resulta algo que merece ser destacado de manera particular. En el otro extremo.

puente. observaremos que están muy dispuestos a utilizar expresiones como “cartografías” con relación a casi cualquier relato de algún territorio.señala Wallerstein). ha transformado las voces geográficas en meros referentes para elucubraciones no espaciales. El espacio está entonces engarzado en las diferencias notorias de conceptualización. De la misma manera operan las perspectivas de los psicólogos. para quienes el espacio no es más que un plano abstracto euclidiano. El lugar puede significar para ellos la simple localización. Si leemos a los autores de tinte posmoderno. el que lejos de girar hacia lo geográfico. es ese destructivo espíritu laxo. 2007) sobre ese abuso de palabras 19 . La otra tendencia. lo que hace notoriamente difícil lograr acercamientos integradores. quizás más compleja aun. No podemos más que apoyar y apoyarnos en las palabras de Carlos Reynoso (2000). que los científicos sociales se interesen por la Geografía. perdura en las otras comunidades científicas. En otro extremo encontramos el trabajo de los economistas. cada disciplina construye su concepto del espacio a partir de las premisas básicas de su disciplina. propio del pensamiento posmoderno. es el surgimiento de una jerga espacial confusa. síntesis. ya que el estigma de la Geografía como ciencia ideográfica. Para los científicos sociales. cercano a la realidad concreta. el antropólogo. Recordaremos que Lacoste ya hacia esa observación a Foucault. la posición puede parecer inversa. Por una parte. Los trabajos pioneros de la Ciencia Regional atestiguan este interés por el espacio desde los años cuarenta. pero no se puede olvidar que el espacio solo era concebido como plano geométrico fijo y homogéneo. y de instrumentos propios de las diversas Ciencias Sociales. Para ser justos. De igual forma se refieren al territorio de fenómenos diversos sin mención al espacio concreto. y ciertos procesos como el equilibrio se vuelven una quimera si se considera el espacio. suele acercarse más a los conceptos de lugares y de espacio vivido. sostenidos en el análisis de variables económicas con variaciones temporales: el espacio irrumpe como un factor desestabilizador. que lleva consigo un mal uso de las palabras. que usualmente ha resulta más sencillo omitir. Pensemos por ejemplo en los modelos explicativos de los economistas. tal y como lo piensan ciertos geógrafos humanos. ya denunciados por no pocos geógrafos (Lévy. Todas estas formas de introducir el vocabulario espacial son de un considerable reduccionismo. Así. en los años setenta. pero además muestran o el desconocimiento de la teorización existente o lo que es más preocupante. sino un uso metafórico de los conceptos geográficos y no solo el de espacio. descriptiva…. cuando critica esos excesos posmodernos. su negación. de método. sobre el cual se posicionan (localizan) los objetos y por el que atraviesan los flujos. El espacio agrega una dimensión de realidad tangible y al mismo tiempo intangible. Por ello es que podemos observar dos tendencias fuertes en las Ciencias Sociales con relación a la integración del espacio entre sus temas de estudio: Por una parte. con desconocimiento u omisión intencional de todos los rudimentos del arte cartográfico. la introducción del espacio introduce ruido en sus modelos analíticos.

Pero el uso libre no constituye un enriquecimiento de nuestra comprensión del mundo. es que la Geografía se asuma Ciencia Social en el sentido contemporáneo de la expresión. será muy difícil la construcción de esos puentes. más bien agranda distancias porque lleva a los geógrafos a la constatación de que el uso de las mismas palabras no es garantía de comprensión mutua sino un simple ejercicio polisémico. por lo menos desde la Geografía. indudablemente ambas partes tienen que participar activamente para lograr avances sustanciales. iluminador. 2005). también son casos más o menos sueltos. una cuestión básica e inicial que se requiere de manera necesaria. es pertinente reflexionar sobre algunas estrategias urgentes. ni a la Geografía en particular. la Geografía necesita romper con sus tendencias que la llevaron a una minusvalía en el trabajo de campo. que en nada sirve así ni a las Ciencias Sociales en general. No negamos el valor y la importancia de la polisemia de las palabras. En el caso de las Ciencias Sociales posiblemente uno de los principales desafíos de partida sea el de erradicar esa práctica de uso libre de la palabra espacio. Gans. o simplemente. entonces las palabras pierden el potencial develador. tiempo. sin problematizar. Como parte de este nuevo rumbo y de esta forma de producir conocimiento. 2000. Martínez López. Por el lado de la Geografía. Lévy habla atinadamente de una “zona euro de las ciencias sociales” con bases compartidas.de origen espacial. Esa 20 . Si la Geografía mantiene sus aspiraciones de ciencia puente. cuando paradójicamente a inicios del siglo XX los geógrafos vidalianos eran científicos que se involucraban en el mundo estudiado. hacerlo sinónimo de cualquier ámbito de relaciones sociales. Momento actual: A guisa de conclusión Sin duda alguna no apostamos por la moda actual del uso y abuso del concepto de espacio en todas sus declinaciones de manera libre. 2002. o sus formas de operar con descripciones de todo y siempre superficiales. si bien existen avances. en cuanto a las formas pararse frente al mundo que se pretende comprender y en cuanto a las formas de darle inteligibilidad. En esta construcción de puentes. Ese es un uso metafórico de la expresión que lejos de acercar a los especialistas en el espacio y la espacialidad. Al mismo. Cuando cualquier palabra sirve para dar cuenta de cualquier fenómeno. sería un avance en la construcción de estos puentes. Desde las Ciencias Sociales (Gieryn. Este trabajo arduo de construcción de puentes apenas se encuentra en curso. sin terminar de asumir la potencialidad de todo concepto para confrontar el fenómeno empírico. y asumiendo la necesidad de evitar que el concepto de espacio y sus derivador naufraguen en los discursos vacíos y pseudo-científicos. es decir encontrar los puentes necesarios y existentes entre ellas. si de construir esos puentes se trata. En esa perspectiva. Al menos visualizamos las siguientes: Una de estas posibles estrategias es la de abrir la Geografía a las demás Ciencias Sociales. si las Ciencias Sociales se abren hacia la comprensión de la realidad concreta sin eludir la dimensión espacial.

Augé. El viajero subterráneo: Un etnólogo en el Metro. Barcelona: Gedisa. Sin embargo. Chapoulie. Chicago: University of Chicago Press. Ninguna de estas dos formas de acercamiento a la realidad es menos válida que otra en sí misma. Bibliografía Anderson. Ese es un desafío fuerte para la Geografía Humana que actualmente quiera trabajar en el acercamiento a las Ciencias Sociales. 1-25. núm. Marc (1993). Marc (1998). Augé. Peter y Thomas Luckmann (1968). Travesía por los Jardines de Luxemburgo. La tradition sociologique de Chicago: 1892-1961. Nels (1923). básicamente todas aquellas formas que implican un acercamiento con los sujetos sociales. Marc (1987). Berque. The human experience of space and place. “Reconceptualizing senses of place: Social relations. Martin Press. Nueva York. es el haberlos usado para ocultar la dificultad para penetrar en la realidad de otras formas. Augustin (2000). Anne y David Seamon (1980). The Hobo: the Sociology of the Homeless Man. Las formas del olvido. ideology and ecology”. o bien el consabido acercamiento a los documentos históricos. New York: The Free Press of Glencoe. Serie B. lo que ha sido un lastre considerable para los geógrafos que han practicado estos acercamientos. Geografiska Annaler. Marc (1986). París: Seuil. Barcelona: Gedisa. Outsiders: Studies in the Sociology of Deviance. Una antropología de la sobremodernidad. Barcelona: Gedisa. Buttimer.minusvalía ha llevado a la Geografía a encasillar sus acercamientos empíricos al mundo a través de fuentes indirectas: tanto las estadísticas y datos agregados diversos que producen las distintas instancias institucionales. Butz. 79. Sin duda alguna. Barcelona: Gedisa Augé. Becker. Augé. David y John Eyles (1997). París: Belin. Ecoumène. Esto permitiría avanzar los puentes desde la Geografía hacia las Ciencias Sociales. esto exige procesos formativos de los geógrafos con una mayor profundidad y conocimiento de de las Ciencias Sociales. Howard (1963). Berger. St. Buenos Aires: Amorrortu Editores. pp. Jean-Michel (2001). La construcción social de la realidad. Los “no” lugares: espacios del anonimato. 21 . Otro gran desafío que aun necesita consolidar esta Geografía Humana que se acerca a las otras Ciencias Sociales radica en la profundización de ese deslizamiento de las descripciones hacia niveles más analíticos.

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