Me da vergüenza de estar acá frente a la pantalla escribiendo, donde lo único que me persiguen son las cucarachas.

Me levanto todas las mañanas al Salir el sol a trabajar y aunque la plata no alcanza pago inglés y clases de natación; mi papá me ayuda con el arriendo y cuando estoy pailas con el mercado. Soy una niña bien. ¿Qué se yo de la guerra? Pido excusas al cauca, al catatumbo, a los llanos, al pacífico, al distrito, a mi madre que sabe qué es aguantar hambre. Soy una citadina estrato 3.5 que va a marchas y a plantones que no solucionan nada. Aun así asisto porque no son invencibles las murallas, porque la ciudad tiene que despertar de este letargo. Estoy en la tarea de quitarme las lagañas.

Un 20 de Julio

¡Qué vergüenza la Guerra!

A la hora empezaron a grabarnos, tal vez antes pero no lo vi. Camiseta roja, pantalón verde bombacho y botas brillantes negras. Antes se “escondía” detrás de la puerta principal, ahora está en pleno andén apuntándonos…no dejan nunca de hacer eso. Armas, cámaras, satélites, helicópteros y aviones fantasmas. ¡Soy famosa mamá, salgo en la tele! inteligencia militar sabe que existo. Estamos en la 5ta paradas al frente del batallón pichincha en lo que queda del corredor de árboles que se llevó el progreso al construir el masivo. Una ola blanca de 15 personas grita consignas feministas antimilitaristas a transeúntes y a los chicos del frente que juegan a ser fuertes. Ante la primera consigna, salen 7 muchachos detrás de una montañita de pasto para vernos, son menores que yo, tostaditos por el sol, en camiseta…hay otros en la portería con uniformes, cascos y armas, a todos no les luce el uniforme. Tenemos el público…já no pueden ignorarnos por más que quieren… les figuró escucharnos

¡Aplaudes la guerra pero persigues a la Mujer que aborta!
A la entrada del batallón hay una estatua del Arcángel Miguel, Jefe de los ejércitos de Dios. Hoy en Bogotá la ceremonia de independencia fue precedida por el obispo castrense, monseñor Fabio Suescún de la Catedral Primada de Bogotá. ¡Qué cómplices son! Este estado no sólo tiene poco de laico si no que mata a quienes atraviesan y tortura a sus propias filas. Dicen tener al Dios de parte suya. Mientras, millones de mujeres abortamos en la clandestinidad arriesgando nuestra a vida porque no queremos ser madres, porque queremos estudiar, continuar la carrera; porque estamos enfermas; porque no hay calidad para la superviviencia en este país, porque somos pobres, porque sabemos que nuestras hijas e hijos terminarán en la guerra. A las mujeres el Estado y los embajadores de Dios en la Tierra nos han dado la espalda, nos dejan infectarnos en abortos inseguros y entrar a las clínicas rogando que nos atiendan, para hacerlo de mala gana. A pesar de que la OMS recomienda el método de succión para culminar los abortos incompletos, las EPS continúan haciendo curetajes o legrados para rasparnos y dejarnos letras escarlatas. Señales que nos identifiquen como

aborteras, parias, impuras. Eso que los hijos de Dios no son, porque los curas y el presidente no tienen útero, no paren. Nos sale caro, muy caro decidir sobre nuestros cuerpos. Las mujeres somos las máquinas que produce el ejército de reserva. El gobierno necesita más combustible humano, más carbón, para mover ese monstruo que es las Fuerzas Militares. Se llaman a sí mismos la Empresa más grande y con más futuro del País ¡incorpórate! Este monstruo traga 26.9 Billones de pesos y miles de vidas humanas, parece alimentarse de sangre y de gritos. Citadinos en narcotoyotas y automóviles disfrutando del día festivo son cómplices de la muerte, suben el vidrio polarizado ante la indigencia y si sus niñas se preñan resuelven el problemita en Imbanaco. Van a misa y tienen el rosario de la virgen estampado en el carro. Se creen buenos cristianos porque no dicen groserías se esconden lo feo. Por eso hoy, el día de Independencia, sacamos a relucir los trapos sucios, los pecados, lo indeseable. Tenemos los pantalones y vestidos manchados con color sangre en la zona del pubis; gritamos a todo taco: te da asco mi sangre pero no la que derramas con tus fusiles. Estamos cansadas de tanta hipocresía.

¡Todas las mañanas al salir el sol veo el noticiero qué desilusión, sólo veo muerte y destrucción, en el campo hambre y militarización!
Menos mal nos gusta el punk porque no rimamos nada, cantamos al No Unísono varias consignas al tiempo. No nos juzguen de desordenadas, la horizontalidad es parte del plan y cada quien hace lo que quiere. En contra de lo que puedan pensar los movimientos organizados y especializados, e incluso nuestros espectadores del frente, el plantón salió perfecto. Cuanto se gana cuando no hay metas, nuestro objetivo era revelarnos, demostrar que se puede estar en contra de la guerra, que es una opción legítima y necesaria. Es chévere salir a expresarse sin marcarse metas, ésta no era una operación jaque. Gritamos, trotamos e incluso nos fotografiarnos al lado de las marionetas vestidas de verde militar. Reímos Tal vez y me hago la presumida, les dimos un ejemplo de sororidad y solidaridad. Nadie nos obligó, no nos reunimos por amenazas, no necesitamos millones en publicidad; con una convocatoria en Facebook nos basta para que la gente se pare de la pantalla, diga sí y se le mida a parar el tráfico, a mirar a la cara al Goliat de la guerra. Son las 12 y tenemos hambre. Despedimos en círculo nuestra jornada bajo la sombra de un árbol frondoso que deja escapar pequeños huequitos de sol que alumbran nuestras caras y pancartas. Nos vemos hermosas y hermosos, lo tienen que aceptar hasta los satélites y los aviones fantasmas que nos vigilan desde el cielo que creen suyo pero nos cobija a todxs. Hoy he bajado mis índices de ignorancia un poquitín.

Laura Parra - Parche Unido Feminista (PUF) Foto portada, Natalio Pinto

20 de Julio 2013