BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 42

LUCIANO

OBRAS I
INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN

INTRODUCCIÓN GENERAL
Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ.

EDITORIAL GREDOS, S. A. Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1996. PRIMERA EDICIÓN, 1981. 1.ª REIMPRESIÓN. Depósito Legal: M. 42676-1996. ISBN 84-249-1602-6. Obra completa. ISBN 84-249-0153-3. Tomo I. Impreso en España. Printed in Spain. Gráficas Cóndor, S. A. Esteban Terradas, 12. Polígono Industrial. Leganés (Madrid), 1996.

EDITORIAL GREDOS

Luciano de Samósata

Introducción a sus obras

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ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 1. Panorama general del siglo II d. C. 2. Apuntes sobre la vida 3. La obra de Luciano 4. El escritor 5. El mundo de las ideas en Luciano 6. Luciano y la posteridad 7. La transmisión: manuscritos y ediciones 8. La traducción 1-2 Fálaris 3 Hipias o El baño 4 Preludio. Dioniso 5 Preludio. Heracles 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 7 Elogio de la mosca 8 Filosofía de Nigrino 9 Vida de Demonacte 10 Acerca de la casa 11 Elogio de la patria 12 Los longevos 13-14 Relatos verídicos 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 18 El pseudosofista o El solecista 19 La travesía o El tirano 20 Zeus confundido 21 Zeus trágico 22 El sueño o El gallo 23 Prometeo 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 25 Timón o El misántropo 7 7 22 27 33 46 55 66 69 71 85 90 96 101 104 110 130 146 161 166 176 228 244 252 274 290 313 326 362 393 407 434

Textos griegos de Luciano: http://sites.google.com/site/ancienttexts/gk-l2

Obras de Luciano en inglés: http://www.sacred-texts.com/cla/luc/fowl/index.htm

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La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador].

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INTRODUCCIÓN GENERAL
1. Panorama general del siglo II d. C. La vida de Luciano discurre, prácticamente, a lo largo de todo el siglo II. Es, pues, aconsejable, para entender la vida y la obra de nuestro autor, que tracemos las líneas maestras de este período histórico, que presenta, como ha dicho Tovar, un aspecto bifronte1. Porque, si bien es cierto que, atendiendo a determinados datos de esta época, puede decirse que el siglo II fue un momento en el que «por doquier reinaba una profunda tristeza», según la frase de Renan2, no lo es menos que, en determinados aspectos, puede hablarse de un auténtico renacimiento. Las cosas estaban, en cierto modo, preparadas para un largo período de paz y de prosperidad, tras los sucesos que siguieron a la muerte de Nerón y el período de transición que siguió a la desaparición de la dinastía Julia en Roma. Y con los Flavios, primero, y los Antoninos, después, el Imperio iba a vivir uno de los momentos más rutilantes de su historia. Este renacimiento, iniciado parcialmente ya en el siglo II, continúa bajo Adriano y se prolonga hasta los primeros Severos, en cuya corte la emperatriz Julia Domna iba a ser un auténtico acicate para las letras y las artes. Con la anarquía que se instala en el Imperio a mediados del siglo III, acaba este renacimiento que duró más de un siglo y que propició un importante progreso, sobre todo en literatura. Luciano será uno de los espíritus más señeros de este importante movimiento cultural. Políticamente el siglo II está determinado por la dinastía de los Antoninos, que representa, para Roma y su Imperio, un dilatado espacio temporal de buena administración, de paz y de trabajo. Con Nerva (96-98), se supera la crisis que sigue a la muerte de Domiciano, una crisis que parecía anunciar un nuevo período de turbulencias como el que siguió a la muerte de Nerón, con su secuela de guerras civiles. Trajano (98-117) se preocupa tenazmente del orden público y de la administración. Adriano (117-138) impulsa las artes de la paz siguiendo los dictados de su espíritu pacífico y ordenado. Antonino Pío (138-161) cuida del bienestar de las provincias y adopta una actitud de tolerancia hacia el cristianismo. Marco Aurelio (161-180) fue un hombre de carácter pacífico, pero se vio obligado a sostener dos importantes guerras —en Oriente y en el Danubio—, si bien hizo todo lo que pudo por continuar la política de buena administración de sus antecesores, favoreciendo, además, la enseñanza superior con la creación de cátedras destinadas a la difusión y estudio de las grandes escuelas de filosofía de la época (peripatetismo, estoicismo, epicureísmo y platonismo). Su hijo Cómodo (180-192) representa un mal final de esta dinastía, tan positiva en general. Cómodo, entregado a sus vicios y pasiones, confía el gobierno del Imperio a favoritos incapaces, lo que provoca un movimiento de rebeldía del Senado frente al emperador. No es extraño que Cómodo muriera asesinado y que, a su muerte, sigan unos años de anarquía, temporalmente detenida por los Severos (Septimio Severo, Caracalla, Heliogábalo, Alejandro Severo), que, con algún altibajo, lograron alejar por algún tiempo la tempestad que se avecinaba, el período llamado de la anarquía militar, terminada en pleno siglo III por Diocleciano3. ¿Cuál era el estado de Grecia y de las provincias orientales durante esta época? La Grecia propia había quedado arruinada y ensangrentada tras las campañas de las guerras civiles de finales del
A. TOVAR, «Notas sobre el siglo II», en el libro En el primer giro, Madrid, 1941. Marc-Aurèle et la fin du monde antique, París, 1882, pág. 467. 3 Para orientación del lector, ofrecemos una lista, seleccionada, de los principales trabajos sobre esta época: M. P. NILSSON, Geschichte der gr. Religion, II, Munich, 1950; J. GEFFCKEN, Der Ausgang des gr. -röm. Heidentums, Tubinga, 1920; J. TRENCSÉNYI-WALDAPFEL, «Lucían, Orient and Occident in the Second Century», en Oriens antiquus, 1945, págs. 130 y sigs., y, muy especialmente, M. ROSTOVTZEFF, Historia económica y social del Imperio Romano, Madrid, 1962; J. H. OLIVER, The ruling power, Filadelfia, 1953, y como imprescindible, la monumental obra, en colaboración, Aufstieg und Niedergang der röm. Welt, Berlín, 1975 y sigs. (en especial los volúmenes sobre el principado).
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siglo I a. C. Plutarco, por ejemplo4, afirma que, en su tiempo, Grecia no habría podido poner en pie de guerra a los tres mil hoplitas que Mégara había reclutado para la batalla de Platea. Pausanias observa, en varios pasajes de su obra, que muchas ciudades, otrora florecientes, en su tiempo, eran un montón de ruinas. Dión Crisóstomo5 nos describe, en uno de sus discursos, una ciudad de Eubea en su tiempo: muchas casas estaban arruinadas y deshabitadas, y añade que la Arcadia estaba asolada y que Tesalia era un desierto. Estrabón6 afirma que Megalópolis era un desierto, que Atenas se había convertido en una ciudad para turistas y estudiantes... También las ciudades griegas de Asia Menor habían padecido mucho por culpa de las guerras mitridáticas, las luchas civiles de Roma y los ataques de los Partos. Pero Asia Menor, fértil y rica, tenía más posibilidades de resurgimiento que la Grecia continental7, y, por otra parte, Augusto y sus inmediatos sucesores hicieron lo posible para fomentar su progreso y su prosperidad. Por ello, nada tiene de extraño que Asia Menor salude la victoria de Octavio como una liberación8 y que se señale su cumpleaños como «el comienzo de todos los bienes»9. En general, con la instauración del Imperio, toda esta parte del mundo conoce un período de cierta prosperidad, al menos relativa. La antigua ciudad de Éfeso tiene que ceder el rango principal a otras ciudades: Pérgamo era ahora el «segundo ojo de Asia». Y esta provincia era conocida como el país de las quinientas ciudades (Éfeso, Pérgamo, Esmirna, Laodicea, etc.), aunque al final de la dinastía Antonina, a partir de 195, las rivalidades entre Septimio Severo y Pescenio Niger causan verdaderos estragos en estas florecientes urbes, que, en el siglo III, quedaron completamente debilitadas. Por otra parte, las buenas comunicaciones facilitan el comercio y, con él, la industria. Las inscripciones nos proporcionan datos preciosos sobre la existencia de corporaciones industriales en Mileto, Tralles, Laodicea, Éfeso, Filadelfia y Apamea. Y Dión de Prusa10 nos informa detalladamente sobre Celenes, una de las ciudades más brillantes de la provincia. Las mismas inscripciones nos permiten conocer el esplendor de las fiestas que celebraban las ciudades de Cízico, Sardis y Filadelfia, y los monumentos que las adornaban. Pérgamo se siente orgullosa de ser la antigua capital real, donde tenían su palacio los Atálidas. Éfeso, capital oficial de la provincia, se jacta de ser la primera y mayor metrópoli de Asia Menor, según reza uno de sus títulos en los documentos oficiales. Esmirna se llama a sí misma, en los textos oficiales, «la primera de Asia por su belleza y magnificencia, la muy brillante, el ornamento de Jonia»11. Importantes figuras de la literatura proceden de esta región: Dionisio de Halicarnaso, Elio Arístides, Estrabón, Polemón, entre otros. Siria, la patria de Luciano, llegó a ser el centro comercial más importante del Imperio, y los restos arqueológicos confirman la riqueza de esta región (con ciudades como Palmira, Petra, Baalbek, Antioquía). De aquí proceden, asimismo, importantes figuras de la vida intelectual de la época romana (el mismo Luciano, Máximo de Tiro, Porfirio, Jámblico, Alcifrón, Juan Crisóstomo, y los representantes de la famosa escuela jurídica de Berito (Beirut). Egipto ocupó lugar especial entre las provincias del Imperio. De ella procedían, asimismo, importantes escritores y pensadores, como Ammonio Sacras, Plotino, Orígenes, Claudio Ptolomeo, Diofanto, Nonno, Clemente de Alejandría12.
PLUTARCO, De defectu oraculorum, 414 ss. DIÓN CRISÓSTOMO, Euboico VII 34 ss. 6 ESTRABÓN, IX 403. 7 Sobre Asia Menor durante esta época es imprescindible D. MAGIE, Roman role in Asia Minor, Princeton, 1950 (en dos tomos). Para la época inmediatamente anterior, G. W. BOWERSOCK, Augustos and the Greek World, Oxford, 1970 (que, naturalmente, no sólo se ocupa de Asia Menor). Datos importantes en A. BOULANCER, Aelius Aristide et la sophistique dans la province d'Asie au II siècle de notre ère, París, 1923. 8 Cf. W. DITTENBERGER, Sylloge, II, núm. 458. 9 Cf. BOWERSOCK, Augustos..., passim. 10 DIÓN DE PRUSA, Discurso XXX 14 ss. 11 Corpus inscriptionum graecarum, núm. 3202. 12 El florecimiento de Egipto en el siglo III/IV d. C. ha sido estudiado, sobre todo en el aspecto literario, por A. CAMERON, «Wandering Poets», Historia 14 (1965), 470 ss.
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Tras estas consideraciones sobre los aspectos político y económico, podemos preguntarnos por el talante espiritual del siglo II. ¿Cuáles son los rasgos que, en este aspecto, caracterizan a la época de Luciano? Los historiadores han dado una respuesta unánime: el siglo II y, en general, toda la época imperial presentan todos los rasgos de una sociedad cansada13. Y si intentamos un examen pormenorizado de las notas más características de este período, podremos distinguir las siguientes: 1. Biológicamente, un envejecimiento que se traduce en un descenso considerable de la natalidad. Los documentos de la época (e, incluso, podemos verlo reflejado en los Diálogos de los muertos de Luciano) señalan que abundaban los matrimonios con escasos hijos y hasta sin ninguno. Ello comportó una serie de consecuencias, entre ellas que Roma fuese perdiendo su antigua primacía. El centro de gravedad del Imperio va trasladándose, paulatinamente, hacia la periferia. Ya hemos aludido antes a este fenómeno. Desde el punto de vista político-administrativo, iban a ocurrir pronto hechos sintomáticos. Dión Casio (LXVIII 4, 1) constatará que, con la elevación de Trajano al trono imperial, se inicia un hecho insólito: la exaltación de una figura que no procede de Italia a la suprema magistratura. Oriente dará, a partir de este momento, los principales emperadores. Desde el punto de vista religioso, es posible descubrir lo que podemos calificar de cierta esquizofrenia espiritual. Es el fenómeno que ha llevado a algunos críticos a afirmar que el siglo II —y el hecho puede extenderse a los siguientes— es un siglo bifronte: de un lado, una exacerbación del sentimiento religioso hasta alcanzar, sobre todo en las masas populares, cotas tales que llegan a la superstición. De otro, sobre todo entre los intelectuales (y Luciano sería un caso típico), un racionalismo a ultranza que conduce al ateísmo y al más completo agnosticismo. Vale la pena dedicar una cierta atención a cada uno de estos rasgos. En uno de los extremos de esta dicotomía del sentimiento religioso debemos situar una innegable profundización de la idea de Dios14. La tradición filosófica (especialmente platónica y estoica) elabora, en el siglo II, las bases de una concepción de Dios como un ser inefable, no alcanzable por las vías de la razón, sino del misticismo. La contemplación de Dios y sus misterios es el auténtico fin de esta filosofía religiosa que tiene sus representantes en lo que se ha llamado el platonismo medio, con figuras como Máximo de Tiro, Numenio, Plutarco o Albino. Y, al lado del platonismo, el renacer de una serie de escuelas antiguas, como el estoicismo y el pitagorismo. En el campo estoico, hay que citar nombres como los de Epicteto y Marco Aurelio, y un poco antes, Séneca, todos ellos defensores a ultranza de la Providencia divina, y por ello combatidos por Luciano en no pocas de sus obras dirigidas contra la filosofía de la época. El epicureísmo conocerá, asimismo, un importante renacimiento que nos dará la curiosa figura de Diógenes de Enoanda15. El neopitagorismo, que había conocido una espléndida resurrección en la época anterior (en Roma había dado la figura curiosísima de Nigidio Fígulo), conocerá ahora otro momento de esplendor y dará curiosos personajes divinos, como Apolonio de Tiana, cuya vida escribirá Filóstrato. Discípulo suyo será el famoso Alejandro, el falso profeta que desatará las iras de nuestro Luciano por sus pretendidos milagros. Al lado de este renacer de la filosofía, el siglo II conocerá el momento culminante de las corrientes gnósticas. No podemos ocuparnos aquí pormenorizadamente de este importante fenómeno, que plantea innumerables problemas tanto en lo que concierne a sus orígenes, como a sus rasgos característicos16. En todo caso, digamos que el gnosticismo puede ofrecer una versión
Cf. A. J. FESTUGIÈRE, Personal Religion among the Greeks, Berkeley, 1954, págs. 53 y sigs.; NILSSON, Geschichte..., págs. 295 y siguientes; E. R. DODDS, The Greeks and the Irrational, Londres, 1956 págs. 236 y sigs.; F. WEHRLI, Láthe biósas, Leipzig, 1931. 14 En especial, A. J. FESTUGIÈRE, La révélation d'Hermes Trismégiste, IV: Le dieu inconnu et la Gnose, París, 1948; E. R. DODDS, Pagan and Christian in an Age of anxiety, Cambridge, 1968, páginas 69 y sigs.; W. THEILER, «Gott und Seele im kaiserzeit Denken», en Recherches sur la tradition platonicienne, Fondation Hardt, Entretiens sur l'Antiquité, III, Ginebra, 1958, págs. 65 y siguientes. 15 Cf., ahora, C. W. CHILTON, Diogenes of Oenoanda, the Fragments, Oxford, 1971. 16 En general, sobre los orígenes, el libro, publicado como Actas del Congreso de Mesina, Le origini dello Gnosticismo (ed. por BIANCHI), Leiden, 1970. La bibliografía básica y la discusión de los problemas más candentes pueden hallarse en J. ALSINA, «La religión y la filosofía en la época romana», Bol. Inst. Est. Hel. VII 1 (1973), 11 ss.
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pagana (el Corpus Hermético) y otra cristiana, que da espíritus tan interesantes como Valentín y Basílides17. Como pendant de esta actitud, digamos, dogmática, el final del siglo II conocerá un inusitado auge del escepticismo, bien representado por Sexto Empírico. El escepticismo será la comprensible reacción contra ese excesivo pietismo y tendrá su exponente en Luciano, sobre todo en el Hermótimo, cuya doctrina se sintetiza diciendo que la vida humana es demasiado breve para llegar a conocer todos los sistemas, y que la máxima que se impone es «sé sensato y aprende a dudar». Finalmente, dentro de la línea religiosa, no podemos olvidar que el siglo II es un momento de afianzamiento del cristianismo, que representa un elemento nuevo dentro del panorama espiritual de la época. Tras los esfuerzos del siglo I, el cristianismo pasa ahora, ante el paganismo, a la defensa, y surgen los primeros apologistas, que muchas veces, como Justino, Atenágoras y, algo más tarde, Clemente de Alejandría, se han reclutado entre las filas de los filósofos. El cristianismo, así, se pone en contacto con la especulación filosófica pagana, y no tiene nada de extraño que en este contacto se produzca la asimilación de importantes elementos filosóficos paganos. Ello será su propia fuerza, como lo demostrará un Celso, quien, en su Discurso verdadero, concederá ya gran beligerancia al cristianismo, y no tendrá más remedio que atacarlo, no ya con burdas calumnias, sino yendo a la raíz misma de sus principios «filosóficos». Un siglo más tarde, Porfirio volverá a la carga en su Contra los cristianos18. En el otro extremo de la cadena tendremos un fenómeno muy importante en esta época: la superstición. Que la superstición no es un fenómeno específico de una determinada época, en la historia de la cultura, es algo que todo historiador aceptará, sin más. Pero es qué, en el período que nos ocupa, se añade la circunstancia de que esa superstición se basa en unos principios que podríamos calificar de científicos, pese a lo paradójico de la afirmación. Y, en efecto, las creencias astrológicas, tan acusadas en esta época, se vieron vigorizadas, ya a partir de la época helenística, por las nuevas doctrinas astronómicas, y por la doctrina estoica de la simpatía de los elementos del cosmos, que se concibe como un auténtico ser vivo19. Cabe preguntarse por las causas que han determinado este profundo cambio espiritual en el hombre antiguo. Pero las respuestas de los historiadores varían profundamente. Señalemos las más importantes: a) Los marxistas pretenden explicar la decadencia general del racionalismo y del espíritu científico de la antigüedad por causas estrictamente económicas. La decadencia de la técnica y de la ciencia habría sido provocada por el carácter esclavista de la sociedad antigua: la baratura de la mano de obra —los esclavos— habría provocado una gran falta de estímulos y, por tanto, el abandono de toda ciencia aplicada. Pero lo que no explica la postura marxista es por qué, incluso en las ciencias especulativas, se produjo una tan profunda decadencia. b) Para Dodds20, la verdadera explicación de la decadencia del espíritu científico helénico, y su contrapartida, el auge de la superstición y del irracionalismo, tiene su razón de ser en el férreo dogmatismo de la época, lo que trae consigo una considerable pereza mental que hace vivir al hombre de espaldas a la realidad. A nuestro juicio, cabría achacar esta decadencia general del pensar racional antiguo a un fenómeno que caracterizará, a partir de ahora, a la vida espiritual greco-romana: la invasión de los cultos orientales, tan bien estudiada por Cumont21, que representan lo más evidente de esa penetración más amplia de la Weltanschauung de Oriente en Occidente, y que sustituye el pensamiento tradicional por la magia, la teosofía, el misticismo. Ya ampliamente introducidos en
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Para Valentín, cf. SAGNARD, La gnose valentinienne et le témoignage de St. Irénée, París, 1947. Sus fragmentos han sido editados últimamente por G. QUISPEL, en Sources chrétiennes (París, 1949). Para Basílides, G. QUISPEL, «L'homme gnostique», Eranos Jahrbuch XVI (1948), 89 ss. 18 Los fragmentos pueden verse en HARNACK, Abhandl. der Preuss. Akad. der Wiss. (Phil. hist. Kl., 1916, 1). 19 Para toda esta problemática, así como para el posible origen posidoniano de parte, al menos, de la doctrina de la simpatía, cf. K. REINHARDT, Kosmos und Sympathie, Munich, 1926. 20 DODDS, The Greeks and the Irrational, págs. 236 y sigs. 21 F. CUMONT, Les religions orientales dans le paganisme romain, París, 1929 4.

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Grecia en la época anterior, es en la época de Luciano, precisamente, cuando se produce la ruptura del equilibrio a favor de lo oriental, hecho favorecido porque Adriano fue un entusiasta partidario de la protección de los cultos del Este, como ha demostrado Beaujeu22 en su importante estudio sobre la religión romana durante el siglo II. 3. Desde el punto de vista cultural y, sobre todo, desde el enfoque literario, dos actitudes presiden la valoración de los críticos y de los historiadores de la cultura cuando se trata de emitir un juicio sobre el siglo II. Una actitud tradicional, reflejada clásicamente en la obra de Schmid23, que enjuicia los logros del período que nos ocupa con los ojos puestos en lo que representa la gran floración literaria del clasicismo. Para estos críticos, sólo puede haber una respuesta válida: el siglo II es un período en el que los autores sólo practican la mera imitatio de lo antiguo. De este naufragio general sólo se salvan un par de figuras, un Plutarco y un Luciano. El resto carece de valor. A pesar de que aun hoy hay críticos que se adhieren a este juicio condenatorio general, como no hace muy poco ha hecho Van Groningen24, hay que señalar que, en lo que va de siglo, se ha profundizado, y no poco, en el conocimiento de aspectos concretos del siglo de Luciano. Y cabe afirmar que, después de una serie de estudios importantes sobre las principales figuras no sólo de la segunda sofística, sino de otros campos literarios25, ha podido abrirse paso una nueva actitud, más positiva, que sabe analizar los fenómenos de la época bajo una nueva luz. Concretamente podemos aludir a B. E. Perry26, G. W. Bowersock27 y, sobre todo, B. P. Reardon, autor de un importante libro que, sin ofrecer aportaciones nuevas, ha sabido enfocar el estudio de lo que el autor llama las corrientes literarias de los siglos II y III, en una perspectiva que resalta los aspectos nuevos que, desde el punto literario, hay que saber descubrir en la época de Luciano. Apoyado, sobre todo, en los penetrantes estudios de Marrou28 y Bompaire29 en relación con el auténtico concepto de mímesis tal como la practicó la segunda sofística, de las páginas del libro de Reardon emerge, por primera vez en la historia de los estudios literarios, una visión sinóptica que permite formarse una idea mucho más viva del siglo II, que la que nos había suministrado la miope consideración de espíritus como Schmid. El rasgo fundamental de la literatura del siglo II (y parte del III) es el predominio casi exclusivo de la prosa frente a la poesía. Pero ello no significa, entendámonos bien, que la época de Luciano no haya conocido poetas, si bien éstos carecerán, por lo general, de originalidad. Es ya sintomático que el libro antes mencionado de Reardon, no hable en absoluto de poesía. Y, sin embargo, ésta existe, y de ella hemos dado un breve panorama en un trabajo relativamente reciente, nosotros mismos30. La orientación general de esta poesía parece haber sido eminentemente didáctica, erudita, signo, por otra parte, y bien significativo, de la época. Pero esta orientación no es la única, y la publicación por Heitsch31 de los fragmentos de los poetas de la época romana, lo ponen claramente de relieve. En apretada síntesis, podríamos distinguir las siguientes tendencias:
J. BEAUJEU, La religion romaine á l'apogée de l'empire, París, 1955. SCHMID, Der Atticismus in seinen Hauptvertretern, Stuttgart, 1887-96 (reed. Hildesheim, 1964), en cuatro tomos. 24 B. A. VAN GRONINGEN, «General literary tendencies in the seconde century A. D.», Mnemosyne, Ser. IV, XVIII 4 (1965), 41 ss. 25 Señalaremos algunos de entre los más importantes, sin intención de agotar la ya considerable bibliografía existente, desde hace algunos lustros, sobre el tema: A. BOULANGER, Aelius Arístides et la Sophistique dans la province d'Asie au II siècle de notre are, ant cit.; P. GRAINDOR, Un milliardaire antique: Hérode Atticus et la sa famille, El Cairo, 1930; F. A. WRIGHT, A History of Later Greek Literature, Londres, 1932; K. GERTH, art. Zweite Spohistik, en la Realencyclopädie de PAULY-WISSOWA (1956, Supl. VIII, cols. 719 y sigs.); A. CRESSON, Marc-Aurèle: sa vie et son oeuvre, París, 1962; F. MILLAR, A Study of Cassius Dio, Oxford, 1964; W. JAEGER, Early Christianity and Greek Paideia, Cambridge, Mass., 1962. 26 B. E. PERRY, «Literature in the second Century», Class. Journ. 50 (1955), 295 ss. 27 G. W. BOWERSOCK, Greek Sophists in the Roman Empire, Oxford, 1969. 28 H. I. MARROU, Histoire de l'éducation dans l'antiquité, París, 1965 6. 29 J. BOMPAIRE, Lucien écrivain: imitation et création, París, 1958. El libro de REARDON al que nos hemos referido se titula Courants littéraires grecs des II et III siècles après J.-C., París, 1971. 30 J. ALSINA, «Panorama de la épica griega tardía», Est. Clás. XVI (1972), 139-167. 31 E. HEITSCH, Die gr. Dichterfragmente der röm. Kaiserzeit, Gotinga, 1963-64. En general, para la poesía griega de la época romana, cf. R. KEYDELL, «Die gr. Poesie der Kaiserzeit (bis 1929)», en el BURSIAN, CCXXX, 1931, págs. 41-161.
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1. Una épica didáctica que hunde sus raíces en los grandes poemas helenísticos, al estilo de un Arato o un Nicandro, y que ha dado figuras como Dionisio el Periegeta, Marcelo de Side, los dos Opianos, Doroteo de Side, Máximo y Manetón. 2. Una épica narrativa que tendrá su gran floración entre los siglos II y V, y en la que destacan Quinto de Esmirna y, ya mucho más tarde, Trifiodoro Museo y Coluto. 3. Una poesía hímnica cuyo ejemplo más típico es Mesomedes de Creta, y algo más tarde, Proclo. Los Himnos órficos pueden situarse aquí. 4. Una poesía epigramática en la que hay que situar a los representantes de la antología pertenecientes a este período (Lucilio, Crinágoras, etc.). 5. Finalmente, un tipo de poesía yámbica (Babrio) y la poesía popular representada por canciones populares, anacreónticas, etc. Pero es la prosa, según antes anticipábamos, la gran señora de las corrientes literarias del momento. Una prosa que, en algunas ocasiones, pretende adornarse con las galas supremas de la poesía. Sobre todo en el caso de los llamados «oradores de concierto» (Konzertredner)32, verdaderos virtuosos de la palabra, cuyas posibilidades utilizan hasta extremos inconcebibles. Si adoptamos la dicotomía de Reardon —y nada nos impide hacerlo, aunque a veces tal dicotomía resulte un poco forzada—, podemos establecer una división tajante entre lo nuevo (paradoxografía, pseudociencia, religión, literatura cristiana, novelística) y lo viejo, o antiguo. Cabe abordar el estudio de la prosa de esta época a través de las manifestaciones tradicionales de la retórica, que alcanza ahora la categoría de suprema fuerza formadora del espíritu. Todo huele ahora a retórica en el mejor sentido de la palabra33. La escuela es la gran moldeadora de los escritores. En relación con esta tendencia general, un puesto de honor en las letras de la época de Luciano lo ocupa el movimiento literario conocido por Segunda Sofística, cuyas relaciones con el fenómeno llamado aticismo (imitación de los modelos clásicos), a pesar de los numerosos estudios que se le han dedicado, no se ha explicado aún del todo satisfactoriamente34. Tradicionalmente suelen colocarse en la misma columna autores pertenecientes a este movimiento general, como Polemón, Herodes Ático, Elio Arístides, Luciano, Alcifrón, Filóstrato, Arriano, etc. Reardon, entre otros méritos, tiene el de haber intentado una distinción, estableciendo lo que él llama la retórica pura y la retórica aplicada, en una distinción, como siempre ocurre con las de Reardon, eminentemente práctica, pero con debilidades desde el punto de vista metodológico: así, Elio Arístides, presentado como la figura más ilustrativa de la retórica pura, pero cuya producción entra de lleno en lo que el crítico anglosajón llama lo nuevo. Sus obras más importantes en el campo del género epidíctico son auténticos conciertos en prosa, que cautivan al oyente (Panatenaico, A Roma, Defensa de la oratoria, etc.). La más alta expresión de estas corrientes es, pues, Elio Arístides, tras los pasos iniciales de un Herodes Ático, una de las figuras más simpáticas de la época, enormemente rico, dotado de excelentes cualidades de político y administrador, y discípulo de los grandes espíritus de la generación anterior, Polemón y Favorino. Si estos sofistas son la mejor muestra de la tradición retórica epidíctica, en Luciano y en Alcifrón tendremos la mejor manifestación de la creación retórica, esto es, de unos autores que, partiendo de los clásicos ejercicios de escuela (la meleté, sobre todo), se elevan a la categoría de auténticos creadores a los que no puede negárseles, pese a la aparente paradoja, la originalidad. En esta misma categoría cabe situar a un autor como Filóstrato. La retórica aplicada halla sus representantes más ilustres en figuras como Máximo de Tiro, filósofo, y ya, en el campo de la historia, en Apiano, Arriano, Dión Casio, el anticuario Pausanias,
La expresión procede de Radermacher (apud VAN GRONINGEN, «General literary tendencies...», 47). Para una buena valoración del término retórica, referido a esta época, cf. BOMPAIRE, Lucien écrivain..., págs. 30 y sigs., y REARDON, Courants littéraires..., págs. 3 y sigs. 34 Sobre esta debatida cuestión (un resumen de la cual puede hallarse en REARDON, Courants littéraires..., págs. 6496) no hay todavía acuerdo, se han ocupado, entre otros, E. ROHDE (Der gr. Roman und seine Vorläfer, Leipzig, 1876 [con numerosas reediciones, la última en Hildesheim, 1960], págs. 310 y sigs.), G. KAIBEL («Dionysus von Halikarnassss und die Sophistik», Hermes, 20 [1885], 497 ss.), W. SCHMID (en las páginas del libro antes citado Der Atticismus), E. NORDEN (Die antike Kunstprosa, 1, Berlín, 1923 4, págs. 392 y sigs.), U. v. WILAMOWITZ («Asianismus und Attizismus», Hermes 30 [1900], 1 ss.) y BOULANGER (Aelius Aristides, ant. cit., passim).
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Polieno, Eliano y Ateneo. Pero el gran movimiento literario de la época de los Antoninos y los Severos presenta también, junto al cultivo de lo tradicional, hechos nuevos. La gran novedad será, en el campo espiritual, la aparición de la literatura cristiana; pero no menos nuevos son una serie de fenómenos culturales y literarios entre los que hay que destacar las obras paradoxográficas, los tratados de fisiognomías, la curiosa figura de Artemidoro de Éfeso35, con su obra sobre La interpretación de los sueños, los Discursos sagrados de Arístides, auténtico documento para elaborar un diagnóstico no sólo de la estructura psíquica de este autor, sino de toda su época36, y la Vida de Apolonio de Tiana, un documento, asimismo, de primer orden para conocer la psicología de este período36 bis. Finalmente, la novela, que, tras el trabajo pionero de Rohde37, ha sido objeto de innumerables estudios que han aclarado múltiples problemas de este género38.

2. Apuntes sobre la vida De la vida de Luciano es muy poco lo qué conocemos de un modo seguro. Ni sus contemporáneos ni los autores posteriores nos dicen cosas que valgan la pena para reconstruir, con cierta seguridad, las grandes líneas de su biografía. Filóstrato, autor de las famosas Vidas de los Sofistas, silencia su nombre, a buen seguro por no considerarlo un sofista puro. La Suda, que recoge algunos datos, está llena de noticias que huelen a reconstrucción a partir de leyendas surgidas del cristianismo bizantino. No tenemos, pues, más remedio que acudir a los datos dispersos contenidos en su propia obra, método, lógicamente, expuesto a muchos peligros39. Por si fuera poco, el autor ha empleado, en su obra, dos nombres distintos: Luciano (Loukianós), que es un nombre latino helenizado, y Licino (Likinos), que es como aparece en algunas ocasiones. Ni siquiera sabemos si los dos son un seudónimo, aunque la cosa es probable, porque Luciano era un semita y, por tanto, su nombre auténtico debió de ser semita también40. Que era natural de Samósata puede darse como prácticamente seguro, ya que en uno de sus tratados41 así lo afirma. Samósata era la capital de la Comagena, región semita que entró en la órbita del Imperio Romano a partir del año 65 a. C. Ignoramos también el nombre de sus padres, como la fecha de su nacimiento. Del estudio de los datos dispersos a lo largo de su obra podemos deducir que su familia era de modesta posición, aunque no del todo indigente. A juzgar por lo que dice en algunos de sus opúsculos42, debería haber nacido hacia el 125 de nuestra era, ya que el 160 contaba unos cuarenta años de edad. Tenemos en El sueño un dato que, aunque seguramente elaborado, contiene un núcleo de verdad histórica: parece que cuando Luciano tenía unos catorce años su padre decidió enviarlo al taller de su tío para que se iniciara en el arte escultórico. En un consejo de familia que iba a decidir sobre la profesión que debía aprender el joven Luciano, se acuerda que, puesto que las letras exigían mucho esfuerzo, tiempo y no poco gasto, resultaba recomendable enviarle a que se iniciara en la escultura. Razones para ello, aparte las económicas, parece que no faltaban. El propio Luciano, en esta especie de autobiografía de su primera adolescencia que es El sueño, nos informa sobre su
En su Oneirokritikon (editado por R. A. PACK, Leipzig, 1963); de esta obra, de la que había escasísimas traducciones, han aparecido últimamente varias: véase la de D. DEL CORNO, Artemidoro, Il libro dei sogni, Milán, 1975. 36 Cf. el estudio que le dedican, respectivamente, A. J. FESTUGIÈRE (Personal religion..., págs. 85 y sigs.) y E. R. DODDS (Pagan and Christian..., págs. 37 y sigs.). 36 bis Véase la traducción de A. BERNABÉ, Filóstrato, Vida de Apolonio de Tiana, Madrid, B. C. G., 1979. 37 Der gr. Roman und seine Vorläufer, anteriormente citado. 38 Una discusión en REARDON, Courants..., págs. 309-405; para obras en español, cf. C. MIRALLES, La novela en la antigüedad clásica, Barcelona, 1968, y C. GARCÍA GUAL, Los orígenes de la novela, Madrid, 1972. 39 Un intento muy serio para establecer los momentos más importantes de la vida de Luciano puede verse en el libro de J. SCHWARTZ, Biographie de Lucien de Samosate, Bruselas, 1965. 40 Recuérdese el caso del filósofo neoplatónico Porfirio, cuyo nombre no es sino la traducción del semita Malco; o el caso de Saulo, Paulo. 41 Cómo debe escribirse la historia 24. 42 El maestro de retórica 15, Hermótimo 13, El pescador 29.
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talento para modelar figuras de cera43. Sin embargo, su iniciación quedó truncada por un desgraciado accidente, la ruptura accidental, por parte del muchacho, de una tableta, lo que despertó las iras de su tío, quien lo devolvió, al parecer, a casa de sus padres. Luciano nos ha descrito, con toda su gracia, el sueño que tuvo una vez, de regreso a su casa, y que, al parecer, determinó su definitiva vocación. Se le aparecen dos mujeres, la Escultura y la Retórica, y cada una de ellas hace la apología de su propio arte. Vence al final la Retórica, que le promete la fama, la riqueza y la inmortalidad. Parece ser, pues, que Luciano va a ser un rétor, un sofista44. Algunos medios debía de poseer la familia de Luciano porque, en efecto, se toma la decisión de enviar al muchacho a estudiar a Jonia. Esta región, así como toda la franja costera de Asia Menor era entonces, desde los tiempos de Augusto, uno de los territorios más cultos del Imperio. De aquí surgirán, en el siglo II, los espíritus más refinados y cultivados de la época45. Y durante este tiempo, los Antoninos favorecerán enormemente el progreso cultural de esta parte del Imperio, que va a conocer en el siglo II un auténtico renacimiento. Pero tampoco tenemos noticias concretas sobre los estudios que aquí realizó Luciano. Es posible que estudiara con Polemón, aunque el dato no es seguro. Pero sí podemos afirmar que el joven Luciano amplía sus conocimientos del griego, cuyos rudimentos sin duda poseía ya a juzgar por lo que dice en el tratado Cómo debe escribirse la historia 24. Lo que estudió es fácil deducirlo: retórica, que, en frase de Marrou46, fue siempre, y era entonces, el objeto específico de la alta cultura. Una vez terminada su primera formación retórica, pasó a estudiar a Atenas y, de allí, a Antioquía, donde, con toda verosimilitud, debutó como abogado a los veintiocho años. Antioquía era, a la sazón, un gran centro cultural. En ella, paganos y cristianos convivían en el estudio47 y es posible que fuera aquí cuando entrara Luciano por primera vez en contacto con el mundo cristiano. Pero —a juzgar por los datos de la Suda— parece que Luciano fracasó como abogado. Ello determinó el abandono de la profesión y la decisión de Luciano de dedicarse a ejercer de sofista ambulante que recorría el Imperio dando conferencias48. Si hemos de creer lo que nos cuenta en el Nigrino, un viaje realizado a Roma para someterse a un tratamiento oftalmológico fue decisivo en su orientación. Parece, en efecto, que su conversación con el filósofo Nigrino, un platónico de los muchos que en este momento vivían en Roma, le causó una profunda impresión. No sabemos hasta qué punto Luciano describe una experiencia real, porque hay razones para poner en tela de juicio que se trate de un topos. Pero, si realmente Luciano nos está describiendo una vivencia propia, hay que reconocer que este diálogo sería decisivo para muchos aspectos de su vida y de sus ideas. Porque, a juicio de algunos críticos49, se trataría de una obra en la que Luciano nos ofrece una auténtica confesión personal. Gallavotti y Quacquarelli, por otra parte, sitúan, además, la fecha del Nigrino en época muy reciente, y sostienen que el opúsculo lucianesco fue escrito bajo la impresión producida por el contacto del sofista con el filósofo. No es éste el momento de ocuparnos del problema de la llamada conversión a la filosofía y la polémica que ha suscitado. Bástenos, por el momento, con decir que, si hubo conversión, ésta no fue muy duradera. Más preocupado por ganar dinero, volvió muy pronto a la sofística, recorriendo
El sueño 29. Una confirmación, al menos aparente, de esta facilidad para las artes plásticas de Luciano, ha querido verla LE MORVAN («La description artistique chez Lucien», Rey. Étud. Grecques 45 [1932], 380 ss.), en el hecho de que Luciano, como escritor, es un buen técnico en describir obras artísticas. Pero no hay que olvidar que, en la formación retórica de la época, tal tipo de descripciones —llamadas ecphráseis— son una práctica muy corriente, y constituían una parte de la formación del futuro escritor. 44 La visión de dos mujeres, cada una sosteniendo un punto de vista, es un topos literario muy frecuente en la literatura clásica, y ello rebaja un tanto el posible carácter de hecho vivido que describe Luciano. 45 Dión de Prusa, Arístides, Apolonio de Tiana, entre otros muchos. Cf. NILSSON, Geschichte..., II, págs. 297 y sigs., y H. I. MARROU, Histoire de l'éducation..., págs. 269 y sigs. 46 Op. cit., pág. 269. 47 Véase el interesante estudio de A. J. FESTUGIÈRE, Antioche painne et chrétienne, París, 1959, que, aunque se ocupa de una época posterior, ofrece datos importantes para el siglo II. 48 Cf. M. GUARDUCCI, «Poeti e conferenzieri nell'etá ellenistica», en M. A. L. 6, II, Roma, 1929. El trabajo de CAMERON, «Wandering Poets», anteriormente citado, se refiere al siglo IV d. C., pero ilustra sobre situaciones y condiciones parecidas. 49 Cf. A. PERETTI, Luciano, un intellettuale greco contro Roma, Florencia, s. a., pág. 11.
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el mundo dando conferencias. No fue poco lo que viajó: estuvo en Siria y Palestina, en Egipto, en Rodas, en Cnido, pasó una larga temporada en las Galias y llegó, en su itinerante profesión, hasta el Ponto. Regresa a su ciudad natal hacia el 164, para volver inmediatamente a la Jonia, y se hallaba en Antioquía el día que Lucio Vero entró en esta ciudad para tomar el mando de las tropas que iban a enfrentarse con la gran pesadilla del momento: los Partos. Desde Antioquía vuelve ahora a la ciudad de Atenas, que había conocido en su juventud. Y permanece en ella unos veinte años. El período de su estancia en Atenas va a ser uno de los más fecundos de su existencia. La mayor parte de su obra va a componerse aquí. También aquí va a dirigir sus más acerados dardos contra la filosofía, una vez desengañado de ella. Sobre todo, en Hermótimo y en El pescador, su testimonio más claro del desengaño que ha sufrido respecto a la filosofía. Será también aquí donde trabará amistad con Demonacte, amistad que reflejará en alguna de sus obras. Tarde ya, en la curva de su vida, toma esposa, de la que nada sabemos, por otra parte, ni del hijo que menciona en El eunuco. La última etapa de su vida transcurre en Egipto, donde logró un puesto burocrático en la cancillería del gobernador. Fue allí donde, con toda probabilidad, murió nuestro autor. Sobrevivió a Cómodo, lo que significa que moriría hacia el 192. Una leyenda que recoge Suda —Luciano muere atacado por unos perros— es, sin duda, la recompensa que los cristianos le dan por haber atacado con sus burlas a la nueva religión.

3. La obra de Luciano Luciano fue un escritor prolífico. Su obra, aparte de original, es extensa. Pero no todo lo que se nos ha transmitido, a través de los manuscritos medievales, como suyo se le puede atribuir sin más. Y lo que es peor aún no tenemos criterios objetivos que permitan no ya una clara cronología, sino incluso una segura atribución. Los ensayos que se han hecho para hallar un método que permita asegurar la paternidad de todos sus opúsculos no son compartidos por todos los críticos50. Con todo, hay un grupo de obras que, con mayor o menor seguridad, suelen considerarse como no lucianescas. Son las siguientes:
Lucio o El asno, Encomio de Demóstenes, Tragopodagra, Ocipus, Epigramas, Sobre la diosa siria, Caridemo, Amores, Los longevos, Nerón, La gaviota, El patriota.

Y aun con respecto a algunos de esos opúsculos hay discrepancias. Así Croiset considera auténticos los Epigramas, en tanto que Lattanzi ha atacado la autenticidad de Zeus confundido. Tampoco faltan intentos por reivindicar escritos que, en general, suelen considerarse espurios: así, Bompaire ha hecho serios esfuerzos por sostener el carácter lucianesco del tratado Sobre la diosa siria y la Tragopodagra51 Los opúsculos que suelen, en general, considerarse auténticos son los siguientes52:

Cf. C. GALLAVOTTI, Luciano nella sua evoluzione artistica e spirituale, Lanciano, 1932, cree poder utilizar como criterio seguro el contenido del códice, pero ha refutado sus puntos de vista N. FESTA («A proposito di criteri per stabilire l'autenticitá degli scritti compresi nel corpus lucianeo», Mel. Bidez, Les Étud. class. [1934], 377 ss.). 51 La hipercrítica del siglo XIX (por ejemplo, Bekker) hizo que se llegaran a rechazar la mayoría de los escritos del corpus lucianeo (así, el mencionado Bekker atetizaba 28 de los 82 escritos del corpus; entre ellos obras tan típicamente lucianescas como La vida de Demonacte). G. M. LATTANZI (Mondo class. 3 [1933], 312 ss.), en un trabajo dedicado a criticar el estudio, anteriormente citado, de Gallavotti y que, además, planteaba el problema de los tratados auténticos y espurios de Luciano, llegó a dudar de la autenticidad del Zeus confundido. Pero ha habido, asimismo, intentos por reivindicar obras que la crítica anterior rechazaba: así B o MPAIRE, Lucien écrivain..., págs. 738 y sigs., ha intentado ganar para Luciano opúsculos como Sobre la diosa siria y Tragopodagra, aunque no le podamos seguir en su argumentación. 52 Una lista completa en la última edición científica de Luciano (MCLEOD, Oxford, 1972).

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El sueño o Vida de Luciano, A uno que le dijo: eres un Prometeo en tus discursos, Filosofía de Nigrino, Pleito entre Consonantes, Timón o El misántropo, Prometeo (o El Cáucaso), Diálogos de los dioses, Diálogos marinos, Diálogos de los muertos, Menipo o Necromancia, Caronte o Los contempladores, Acerca de los sacrificios, Subasta de vidas, El pescador o Los resucitados, La travesía o El tirano, Sobre los que están a sueldo, Apología de los que están a sueldo, Sobre una falta cometida al saludar, Hermótimo o Sobre las escuelas filosóficas, Heródoto o Etión, Zeuxis o Antíoco, Harmónides, El escita o El próxeno, Cómo debe escribirse la historia, Relatos verídicos, El tiranicida, El desheredado, Fálaris I y II, Alejandro o El falso profeta, Sobre la danza, Lexífanes, El eunuco, Vida de Demonacte, Los retratos, Sobre los retratos, Tóxaris o Sobre la amistad, Zeus confundido, Zeus trágico, El sueño o El gallo, Icaromenipo o Por encima de las nubes, Doble acusación o Los tribunales, Sobre el parásito o Que el parasitismo es un arte, Anacarsis o Sobre la gimnasia, Sobre el luto, El maestro de retórica, El aficionado a la mentira o El incrédulo, Hipias o El baño, Preludio. Dioniso, Preludio. Heracles, Acerca del ámbar o Los cisnes, Elogio de la mosca, Contra un ignorante que compraba muchos libros, No debe creerse con presteza en la calumnia, 'El falso razonador o Sobre el término «apophrás», Acerca de la casa, Elogio de la patria, Discurso contra Hesíodo, El navío o Los deseos, Diálogos de las cortesanas, Acerca de la muerte de Peregrino, Los fugitivos, Las Saturnales, Fiestas de Crono (o Cronosolón), Epístolas saturnales, El banquete o Los lapitas, La asamblea de los dioses, El cínico, El pseudosofista o El solecista y Caridemos o Sobre la belleza.

Tal es la nómina de los escritos lucianescos. Se trata, como puede ya entreverse a través de los meros títulos, de temas muy variados. ¿Es posible ensayar una clasificación? La empresa resulta ciertamente arriesgada dada la riqueza de sus temas, la variedad de su tratamiento, la mezcla que hace su autor de todos los procedimientos que la formación sofística le ofrecía. A grandes rasgos, puede establecerse una doble clasificación atendiendo al fondo y a la forma. 1. Si atendemos a la temática abordada por Luciano, es posible distinguir en la obra lucianesca tres grandes grupos: Ante todo, los escritos de tendencia retórica. Se trata de los opúsculos más claramente sofísticos, y, por ende, de aquellos en los que más abunda la frivolidad. Cabe situar en este grupo —que comprende obras de épocas muy diversas— escritos como El tiranicida, Fálaris I y II, y, muy especialmente, el Elogio de la mosca, que es una de las más estupendas muestras del arte sofístico de Luciano. Caen de lleno dentro de este grupo las prolalías (escritos de introducción a las conferencias sofísticas), así como Sobre las dipsadas y Sobre una falta cometida al saludar. Escritos de tendencia satírica y moral. Hay que incluir dentro de este grupo los distintos tipos de diálogos (Diálogos de los dioses, Diálogos marinos, Diálogos de los muertos), así como opúsculos en los que se ataca a la filosofía (Hermótimo, Filosofía de Nigrino, El pescador), o aquellos en los que Luciano fustiga la tontería humana (Icaromenipo, Menipo, Prometeo), la superstición (El aficionado a la mentira), la afición a historias absurdas y maravillosas (Relatos verídicos), etc. Por la temática cabe, asimismo, distinguir aquellos opúsculos que realizan una dura crítica de la actualidad. Cae de lleno dentro de este grupo el curioso tratado Cómo debe escribirse la historia (posiblemente el único escrito serio de Luciano), así como aquellos opúsculos en los que Luciano ataca aspectos concretos de la vida de su tiempo: por ejemplo, Alejandro y La muerte dePeregrino. Hay que señalar que, caso de que se aceptara la tesis de Baldwin sobre Luciano como un escritor preocupado por cuestiones sociales de su tiempo, muchos escritos considerados como meramente retóricos deberían incluirse en este grupo. Pero, según hemos de ver, el punto de vista del crítico mencionado es poco menos que inaceptable. 2. Si atendemos a la forma, hay un grupo de obras que destacan dentro de la producción lucianesca: son los diálogos. Luciano se consideraba, como hemos de ver, el creador de un género nuevo al combinar el diálogo filosófico, al estilo de Platón, con la comedia. Pero dentro de los diálogos hay, realmente, diferencias importantes: en algunos casos tenemos una breve conversación entre dos o más personajes, sin que medie introducción alguna (Diálogos de los dioses, Diálogos marinos, Diálogos de las cortesanas, Diálogos de los muertos). Se trata, a no dudarlo, del tipo que más famoso ha hecho a su autor. En otros casos, el diálogo lucianesco adquiere el aspecto de un auténtico drama en miniatura, en el que, en algunas ocasiones, el propio Luciano puede intervenir, hablando en boca de alguno de los

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personajes. Caen dentro de este grupo obras como Subasta de vidas, El gallo, Caronte, Zeus trágico, Timón, El pescador y La asamblea de los dioses. Un problema complejo, difícil de resolver, es la cuestión de la cronología de la obra lucianesca. Se han intentado diversos procedimientos para conseguir establecer ciertos criterios básicos que permitan, al menos, una cierta base objetiva. Pero todos, hasta ahora, han sido más o menos contestados. P. M. Bolderman53 y T. Sinko54 han aclarado algunos puntos de esta cuestión, pero sin aportar, ni mucho menos, soluciones definitivas. Hubo un momento en que pareció que R. Helm55 podía dar con la clave, con su tesis sobre los descubrimientos, por parte de Luciano, de la mina de temas que le proporcionaba Menipo. Pero tras las críticas de Bompaire56, los puntos de vista de Helm han quedado profundamente desacreditados. Se intentó, más tarde, establecer un criterio a base de considerar que las piezas en las que el autor firmaba con el nombre de Licinio pertenecían a un mismo período57. Pero el hecho de que Licinio sea un seudónimo, que Luciano pudo utilizar en cualquier momento de su vida, convierte esta tesis en poco verosímil58. Se ha creído poder sostener que las obras en las que Luciano ataca a los estoicos sólo son comprensibles a partir de la muerte del emperador Marco Aurelio, filósofo estoico a su vez, contra cuya escuela es poco probable que se escribiera estando en vida el emperador-filósofo59. Pero se trata, como podemos comprender, de meras suposiciones. Pero no todo es imposible de determinar, y si tenemos en cuenta las referencias del propio autor se puede obtener una cierta cronología relativa, a veces relativamente aproximada si se conjugan datos internos y referencias a hechos externos. En conjunto podríamos establecer los siguientes datos: Las obras retórica de la juventud, cuando Luciano hace sus primeras armas como sofista. Más o menos próximas al 157, fecha de su primer establecimiento en Atenas, serían Filosofía de Nigrino, Diálogo de los dioses, Diálogos marinos, Diálogos de los muertos, Zeus trágico, Zeus confundido, Caronte, Icaromenipo. Posiblemente escritas a raíz, o inmediatamente después de su viaje a Antioquía, fueron El sueño, Relatos verídicos, quizá, el Menipo. Es probable que, durante su segunda estancia en Atenas —una de las etapas más fecundas de su vida—, escribiera Hermótimo, Timón, Asamblea de los dioses, Cómo debe escribirse la historia, Doble acusación, Los fugitivos, El pescador. Tales obras habría que situarlas, pues, hacia los años 162-165. Sobre la muerte de Peregrino habría que fecharla hacia 169, y hacia 171, el Alejandro o El falso profeta. Serían sus obras más tardías escritos como Lexífanes, El eunuco, Vida de Demonacte, Pleito entre consonantes60.

4. El escritor Para comprender, en todo su alcance, la significación de Luciano, para su época, como escritor, debemos abandonar el criterio moderno de originalidad para acogernos a otro concepto, el de mímesis, que no debemos traducir por imitación sin más, porque, de hacerlo, no llegaríamos a comprender jamás el ideal literario de la literatura de esta época. Poco avanzaremos si nos empeñamos, como por otra parte se ha hecho en épocas pasadas, en considerar que mimesis implica, meramente, un simple copiar los procedimientos de los autores clásicos. Bompaire, autor de un inteligente libro sobre Luciano, pero al tiempo un investigador que ha sabido comprender muy bien
P. M. BOLDERMAN, Studia lucianea, Leiden, 1893. T. SINKO, Eos 14 (1908), 113 s. 55 R. HELM, Lukian und Menipp, Leipzig, 1906 (reed. Hildesheim, 1966). 56 BOMPAIRE (Lucien écrivain...) ha demostrado que no existe sólo una mina menipea en Luciano, y que la tesis de la fuente única debe rechazarse. 57 Cf. R. HELM, en PAULY-WISSOWA, Realencyclopädie..., s. v. Lukianos, col. 1764. 58 Esta tesis ha sido defendida, sobre todo, por Richard. 59 Es la tesis de W. SCHMID (Philologus 50, 297 ss.). 60 Un cuadro, naturalmente susceptible de modificaciones, puede verse en el libro de J. SCHWARTZ, ya citado, Biographie de Lucien de Samosate.
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el espíritu del siglo II, ha acuñado una fórmula que, creemos, permite superar la alicorta visión del siglo pasado en lo que concierne a la valoración positiva de la época de Luciano, sobre todo en el aspecto literario-estilístico. Propone Bompaire61 que debemos evitar la traducción de mimesis por pastiche, y tender a ver en este concepto —capital para esta época— una «referencia al patrimonio literario» que representan los autores de la mejor literatura clásica. Como ya había expresado Dionisio de Halicarnaso62, se trata, esencialmente, de que el alma del estudioso de un autor del pasado entre en contacto con este escritor y, a fuerza de una lectura asidua y atenta, llegue incluso a identificarse con el espíritu del autor-modelo. Más o menos por la misma época, el autor del tratado Sobre lo sublime insiste, en repetidas ocasiones63, en que, al escribir, debe tenerse la impresión de que nos están escuchando los autores más perfectos del pasado, e imaginar cómo reaccionarían al leer o escuchar lo que el imitador lee o escribe. Se trata, en suma, de una «toma agonal de contacto», principio éste que ha presidido todo auténtico renacimiento humanístico, como es el del período que estudiamos. Dentro de la clasificación de las principales tendencias literarias que priman en la época de Luciano, tal como las ha establecido Reardon64, Luciano queda comprendido dentro de lo que el citado historiador del siglo II llama la creación retórica. Creación que, indudablemente, se nutre de una inteligente combinación de los géneros del pasado, previamente estudiados y asimilados. Ahora bien, para sacar el máximo partido de los géneros literarios, Luciano acude a dos principales métodos: de un lado, la contaminación, de otro, la trasposición. Valorar, en su auténtico sentido, estos dos procedimientos significa estar en condiciones de expresar un juicio de valor sobre Luciano como escritor. Veámoslo: Es bien sabido que una de las formas más empleadas por Luciano es el diálogo en el que toman parte grandes figuras del pasado: filósofos, historiadores e, incluso, dioses y personajes mitológicos. Pero aunque el diálogo, como forma literaria, tiene una larguísima historia antes de Luciano65, éste sabe dotarlo de un contenido nuevo que le concede una profunda originalidad. Ha sido el mismo Luciano quien, en interesantes pasajes de su obra66, nos ha informado sobre los principios en que se basó para su re-creación. En el opúsculo A uno que le dijo: eres un Prometeo... (6), se echa en cara a Luciano, por parte de un personaje, que lo que ha hecho ha sido, sin más, unir dos géneros tan dispares como son comedia y diálogo. Y en la Doble acusación (34), se le critica el que haya destruido la tradicional seriedad del diálogo mezclándolo con elementos tomados de la comedia. El sentido de estas críticas es, pues, claro: sea o no cierta la acusación, la verdad es que en estos pasajes se nos informa de lo que Luciano consideraba como su gran aportación a la literatura la contaminación de dos géneros preexistentes, creando una forma nueva, que habrá de conocer, a lo largo de la historia, una considerable fortuna (Erasmo, Quevedo, Fontenelle, etc.). Pero una pregunta hemos de formulamos al llegar a este punto: ¿es Luciano el inventor de este nuevo tipo de género literario, o lo tomó de otros autores, aunque dándole su sello propio? Se ha pensado, a la vista de los numerosos elementos cínicos dispersos por toda la obra lucianesca, que Luciano habría tomado esta nueva forma literaria de la sátira menipea. Tal es la tesis de Helm en su bien conocido libro Lukian und Menipp. ¿Qué era la sátira menipea? Aunque prácticamente nada conservamos del famoso Menipo, a través de las imitaciones de que ha sido objeto se ha intentado, en algunas ocasiones, definir este curioso género satírico. Sabemos que se caracterizaba por una serie de elementos típicos (viajes celestes, banquetes, subastas, viajes al mundo subterráneo, etc.), por la presencia de tipos bien concretos, sobre todo, filósofos. Es, asimismo, cierto —y ello es resultado del carácter cínico de este autor— que lo fundamental era la mezcla de elementos serios y cómicos, presencia de parodias y un cierto fondo edificante, como es normal en la literatura creada
BOMPAIRE, Lucien écrivain..., especialmente págs. 63 y sigs. DIONISIO DE HALICARNASO, De imitatione, fr. 6 (cf. la edición de USENER-RADERMACHER, Opuscula, 2.1., 1904, pág. 202). 63 Cf. Sobre la sublime 14. Puede acudirse a mi edición, con traducción castellana (Col. Erasmo, Barcelona, 1977). 64 REARDON, Courants littéraires... 65 Puede verse, sobre el tema, el libro clásico de R. HIRZEL, Der Dialog, Leipzig, 1895, vol. I, págs. 269 y sigs., y a J. ANDRIEU, Le dialogue antique, París, 1954. 66 A uno que le dijo: eres un Prometeo en tus discursos 6, y Doble acusación 34.
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por el cinismo, que elaboró una especie de contracultura muy original, estudiada recientemente por J. Roca67 en un interesante estudio en el que se complementan las aportaciones de Dudley, Mistad, Piot y Kleinknecht68. Sin embargo, Menipo es un autor demasiado poco conocido para que podamos adherirnos a la tesis de Helm, que propugna, sin más, que Luciano utiliza, como fuente única, a Menipo. Luciano, que afirma, en alguna ocasión, imitar a Menipo69, jamás dice que se limite a imitar a este solo autor. Por ello, Bompaire ha podido modificar la tesis de Helm, postulando que, junto a Menipo, el sofista de Samosata ha imitado a otros muchos autores. Al lado de la contaminación, empero, Luciano ha utilizado la trasposición. Si el primer procedimiento consiste, básicamente, en una mezcla de géneros, la tras-posición se realiza cuando se adapta la forma de un género literario a otro. Platón, por ejemplo, traspuso los mimos al género dialógico. Pues bien, Luciano realizó esta misma operación, adaptando la comedia con fines propios. Hoy conocemos bien, gracias al trabajo de Andrieu71, los procedimientos lucianescos de trasposición. Pero, con todo, tenemos aquí planteado un problema. En un principio, se preguntó la crítica si realmente nuestro sofista había echado mano de la comedia antigua72. La respuesta fue ambigua, pues, aunque hallamos en .Luciano determinados temas de este genero (por ejemplo, la bajada al infierno de Las ranas de Aristófanes), no pudo señalarse un empleo normalizado de la comedia antigua. Una respuesta más clara se ha dado cuando se plantea la cuestión del empleo de la comedia nueva por parte de Luciano. Pero si la respuesta es aquí unánimemente afirmativa, el problema se agudiza cuando se trata de determinar el grado de presencia de estos elementos cómicos en Luciano. La tesis extrema está representada por Kock, quien ha pretendido hallar, en la prosa de algunos Diálogos de las cortesanas73, versos más o menos modificados. Contra tal postura se ha observado —por ejemplo, Bompaire— que un tipo así de trasposición sería en extremo rudimentario. En verdad, un procedimiento indigno del refinado arte de Luciano. Una posición más aceptable, sostenida por K. MRAS74, defiende que Luciano halló en la Comedia Nueva un simple estímulo para su producción literaria. En el otro extremo de la gama de teorías sobre esta cuestión, un Legrand75 llegará a sostener que no hay base suficiente para afirmar que Luciano se inspire en la comedia. Que no hay, en los Diálogos de las cortesanas, paráfrasis alguna de comedias. También Helm se une a este punto de vista. ¿Ha traspuesto Luciano, además de comedias, otros géneros a sus diálogos? La cosa es harto dudosa. Se ha intentado sostener, por ejemplo, la presencia de poemas épicos en la obra lucianesca. Se ha sostenido, incluso, que hay razones para creer en la trasposición de idilios. Pero, aparte el hecho de que los puntos de contacto, los indicios, son más bien escasos (por ejemplo, Teócrito, Id. II, y Diál. Cort. 4), todo lleva a hacer creer que los elementos épicos e idílicos que podamos hallar en los diálogos de nuestro autor deben proceder de meras reminiscencias de escuela. Hasta aquí, los puntos referentes al arte de Luciano, tomado en sí mismo. Pero es interesante, también, intentar rastrear el origen de los temas abordados por el escritor, el de sus personajes, el ambiente que domina en sus opúsculos. Ello nos proporcionará, al mismo tiempo, creemos, la procedencia de lo que cabría llamar el caudal cultural de Luciano. Comencemos por sus personajes históricos, que abundan en su obra. Luciano, autor de un
J. ROCA, Kynikós Trópos, Bol del Inst. de Est. Helénicos, Barcelona, 1974. A History of Cynism, Londres, 1937. HÖISTAD, Cynic Hero and Cynic King, Upsala, 1948. PIOT, Un personnage de Lucien, Ménippe, Rennes, 1914. H. KLEINKNECHT, Die Gebetsparodie in der Antike, reed. Heldesheim, 1967. 69 Doble acusación 33. 71 ANDRIEU, Le dialogue antique, ya citado en nota 65. 72 Véase el estudio de LANDERBERGER, Lukian und die altattische Komödie, Friburgo de Br., 1905. 73 Cf. BOMPAIRE, Lucien écrivain..., págs. 569 y sigs. Una crítica a esta tesis la lleva a cabo K. MRAS, en Wiener Studien (1916), 341 74 En Wiener Eranos (1909), 77 ss. 75 «Les dialogues des courtisanes comparés avec la comédie», Rev. des Études Grecques 20 (1907), 176 ss., y 21 (1908), 91 ss.
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importante tratado teórico sobre Cómo debe escribirse la historia, bien estudiado por algunos autores76, está relativamente bien informado respecto de los hechos básicos de la historia de Grecia77. Pero, hecho un tanto extraño en un conocedor de la historia de la Hélade, sus personajes suelen ser figuras tradicionales que actúan en situaciones típicas: Creso es, en nuestro escritor, el tipo de rey opulento; Alejandro, el vencedor, un tanto jactancioso; Solón, el consejero de los grandes príncipes. Las figuras de los grandes filósofos están siempre cortadas de acuerdo con un patrón típico. ¿Cómo explicar este hecho? La respuesta, a juicio de los críticos más recientes, es que la formación lucianesca es una formación escolar. Los procedimientos de la enseñanza retórica (la melete, los progymnásmata) son los que hallamos en los autores de esta época, y Luciano no podía ser una excepción. El hecho ha sido muy bien estudiado por Bompaire78 y Reardon79, quien ha señalado que el estudio de los tópoi «es central para el estudio de Luciano». Por su parte, Bompaire ha insistido, con razón, en que «no puede dejar de subrayarse la importancia de la teoría y del catálogo de los tópoi en la retórica antigua... Buena parte de las ideas de Luciano, y su misma imaginación, se alimentan, consciente o inconscientemente, a base de tales repertorios». El tipismo que hallamos en sus personajes históricos es el mismo, por otra parte, que descubrimos en sus figuras mitológicas. Las actitudes que adopta el Zeus lucianesco se nutren de Homero: su Prometeo es invariablemente el ladrón del fuego, su Hermes es el dios que disfruta hurtando. Pero es que incluso los personajes inventados de Luciano caen dentro lo que cabría llamar arquetipos psicológicos: sus figuras constantes, sobre todo en los Diálogos, son el supersticioso, el heredero que espera con impaciencia la muerte del anciano que ha de legarle su dinero, el petulante, el nuevo rico, el adulador, el avaro, el misántropo, el incrédulo... Es muy posible que tales tipos procedan de la comedia. Pero tampoco hay que olvidar que la retórica había clasificado, con vistas a la enseñanza, los tipos clásicos que, sin duda, utilizaría Luciano. Pero no acaban aquí los elementos retórico-escolares. También las descripciones geográficas. No practica nuestro autor lo que en su tratado Cómo debe escribirse la historia había señalado — siguiendo principios clásicos—como la base de toda buena historiografía: la autopsía, el principio que señala que el historiador y el geógrafo deben describir lo que han visto con sus propios ojos. Y, en efecto, sus ciudades, sus ríos, sus paisajes están, todos, cortados de acuerdo con el patrón retórico de la época. Bompaire80 ha dado importantes ejemplos de ello, en su obra sobre nuestro autor. Pero la huella de la formación retórica de nuestro autor no se limita a lo que hemos venido señalando. Se extiende a los elementos estructurales de toda su producción. Y, en efecto, podemos descubrir, en los opúsculos lucianescos: 1. El proceso, en sentido estricto o lato, un juicio, un elemento judicial. Unas veces se trata de auténticos juicios (Apología, Pleito entre consonantes, El tiranicida, El desheredado) en los que aparecen todos los recursos de la oratoria judicial81. Otras veces nos hallamos ante auténticos discursos de carácter deliberativo (Fálaris, La asamblea de los dioses, Zeus trágico). Pero también el género epidíctico, con sus ataques, elogios o reproches: así Filosofía de Nigrino, Elogio de la patria, Elogio de la mosca, entre otros. 2. Elementos socráticos, en un sentido más o menos estricto, entran, asimismo, en el opúsculo lucianesco. El banquete, la conversación entre maestro y discípulo, la simple conversación, son constantes.
Entre otros, G. AVENARIUS, Lukians Schrift zur Geschichtsschreibung, Meisenheim a. Glan, 1956, y últimamente H. HOMEYER (Munich, 1965). 77 Véanse los trabajos de S. WALZ, Die geschichtlichen Kenntnisse des Lukians, tesis doct., Tubinga, inédita (cf. BURSIAN, 221, 62), y E. FLODER, Lukian und die historische Wahrheit, tesis doct., Viena, inédita. 78 BOMPAIRE, Lucien écrivain..., passim. 79 REARDON, Courants littéraires..., págs. 169 y sigs. 80 BOMPAIRE, Lucien écrivain..., págs. 161 y sigs. 81 Cf. el estudio de L. MÜLLER, «De Luciani dialogorum rhet. compositione», Eos 32 (1929), 559 y sigs.
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3. Finalmente, el elemento filosófico. También aquí la temática recuerda la formación escolar, sofística. Los lugares comunes más corrientes en la literatura filosófica, sin olvidar la diatriba cínica, dominan su obra escrita, de un modo especial en opúsculos como el Icaromenipo y la Necromancia, según ha estudiado Prächter82. Tras el análisis de los elementos literarios de la obra de Luciano, nos resta ocuparnos de su lengua y de su estilo. Respecto a la lengua de nuestro escritor, lo primero que hay que señalar es que Luciano, como los demás representantes de la segunda sofística, no utiliza la lengua hablada en su época; la tendencia de la época era la imitación de los grandes modelos de la época clásica, siguiendo la corriente que, iniciada en el siglo I, ha recibido el nombre de aticismo. Se procura escribir como un Platón o un Demóstenes, aunque, curiosamente, tanto en Luciano como en sus colegas, se han podido observar algunas desviaciones de la norma. ¿Cómo debe explicarse este hecho? Para ciertos críticos, como Deferrari83, tales divergencias son el resultado de un propósito determinado, no cleros descuidos del escritor. Así, por ejemplo, si bien en Luciano, habitualmente hallamos utilizados los rasgos más típicos del ático, como el empleo de la /-tt-/ en vez de /-ss-/, la llamada /-n/ efelcística, la contracción regular en los verbos contractos y el llamado futuro ático, el dual (ya desaparecido prácticamente del ático, y, desde luego, de la lengua conversacional de la época de Luciano); el optativo —que en la época helenística había sufrido una gran merma en el empleo, hasta llegar a desaparecer de la lengua normales, asimismo, utilizado, pero a veces —y de este hecho nos ocuparemos inmediatamente— de manera «incorrecta», así como ocurre, en algunos casos, con el empleo de las negaciones. De acuerdo con la tesis de Deferrari, si hallamos en Luciano algunas formas jónicas es debido a la intención deliberada de dar una pequeña pincelada jónica a su obra: así, en los Relatos verídicos, los jonismos que se han podido detectar se deben a que, dado que Luciano, en esta obra, se propone satirizar la literatura de fantasía, emplea algunos de los usos habituales en este género, normalmente escrito en jónico. Asimismo, algunos vulgarismos que contienen los Diálogos de las cortesanas pueden explicarse, según el crítico antes citado, por el tipo de género que el autor imita. Quedan, sin embargo, algunos casos que no han podido ser explicados: Deferrari ha pretendido explicarlos, o al menos justificarlos, como consecuencia de una deficiente tradición manuscrita o como un descuido, en algunos casos, del propio Luciano. Otros críticos, como Fritsche84, han emitido la hipótesis de que la obra de Luciano ha sido sometida, tras la muerte de su autor, a una revisión aticista, hipótesis poco plausible si tenemos en cuenta que esta hipotética revisión habría introducido más desorden que orden en la lengua de Luciano. El problema que plantea la lengua de la segunda sofística resulta ser, pues, que, en ocasiones, los autores de esta corriente han intentado imitar la lengua de los siglos V y IV a. C. Los sofistas, de acuerdo con esta tesis, defendida especialmente por Schmid85, serían unos espíritus que escribían de espaldas al presente, con los ojos puestos en los modelos áticos. Pero en la tesis de Schmid había un punto que parecía contradecir los postulados y los datos en los que se basaba su autor: porque el uso del optativo que hallamos en algunos casos en estos sofistas sería un mentís al principio fundamental establecido. ¿Cómo habría que explicar, pues, estos usos anómalos? Hacia los años cuarenta, Higgins86 intentó atacar la tesis de Schmid en un trabajo de grandes ambiciones que se proponía no sólo explicar los usos anómalos del optativo que hallamos en la lengua de la segunda sofística, sino incluso concluir, por medio de los datos obtenidos del estudio de los papiros de la época, que la lengua de los sofistas no era una lengua artificial, sino que esta lengua habría adoptado muchos elementos de la lengua hablada en el siglo II. Higgins opina que
K. PRÄCHTER, «Zur Frage nach Lukians philosophischen Quellen», Archiv f. Geschichte der Philos. 11 (1898), 565 y sigs. 83 R. J. DEFERRARI, Lucian's atticism, Princeton, 1916. Esta obra se aprovecha de los estudios anteriores, sobre todo, del fundamental de W. ScHMID, Der Atticismus..., vols. I-IV, y S. CHABERT, L'atticisme de Lucien, París, 1897. 84 En su edición de Luciano (Rostock, 1860-62, vol. I, página XIII). 85 En Der Atticismus..., I, págs. 212 y sigs. 86 M. J. HIGGINS, «The Renaissance of the First Century and the Origins of Standard Late Greek, Traditio 3 (1945), 49 ss.
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estos usos anómalos procedían de usos dialectales vivos. En suma, que puede hablarse de lo que Higgins llamaba el «standard late Greek», que sería una especie de compromiso entre la lengua literaria y la koiné de la época, una lengua que mezclaría una sintaxis dialectal y el vocabulario jónico-ático de la koiné. Hay que decir, empero, que, a pesar de que Higgins utiliza los más recientes estudios sobre la lengua hablada de esta época87, los datos aportados por las inscripciones y el conocimiento de los autores tardíos, la tesis ha sido atacada de raíz incluso por autores que pertenecen a la escuela del crítico citado. Así, Anlauf88, tras pasar revista a los trabajos de esta escuela, concluye que la tesis básica es errónea, lo cual no quiere decir que la labor crítica de Higgins haya sido vana. Sobre los aspectos positivos de Higgins y su escuela se ha manifestado, recientemente, por ejemplo, Reardon88 al señalar que «ha echado las bases para un estudio, más exacto y comprehensivo que el de Schmid, del fenómeno que llamamos aticismo». Si pasamos ahora, tras esta digresión, al estilo de Luciano, señalaremos que Luciano no se ha limitado a una simple imitación del estilo clásico; como en todos los demás aspectos de su personalidad, ha sabido inspirar vida a los elementos que imita, marcándolos con su sello propio. Ello aparece ya claro en el modo de citar de Luciano. Por un lado, tenemos las «citas de adorno», citas innecesarias para el contexto y que sólo emplea el autor para elevar el tono del pasaje. Un ejemplo lo tenemos en Icaromenipo 12 y 22. Se trata de puras citas literarias, sin duda tomadas de antologías, como parece demostrarlo el hecho de que los otros autores de la época suelen acudir a las mismas. En otros casos, la cita sirve para conceder autoridad a lo que se afirma. Sería no ya una cita de adorno, sino una cita que tiene una finalidad práctica concreta. Otro elemento estilístico muy abundante en Luciano es el uso de los proverbios con la finalidad de dar un sabor más o menos popular a algunos pasajes de su obra. El fenómeno ha sido estudiado por Rein90, quien cae, empero, en el defecto de creer que Luciano los ha ido a buscar en los autores clásicos. Más probable es que procedan de colecciones antológicas. Ocurre aquí como en el caso de la cita: los autores de su época suelen acudir a los mismos refranes, lo que delata un origen escolarretórico, como, por otra parte, ha demostrado recientemente Bompaire91. Debemos a O. Schmidt92 uno de los estudios más completos del uso del símil y de la metáfora en Luciano. Nuestro autor toma sus metáforas de los campos más variados de la vida humana, pero tampoco puede negarse el origen libresco de tales procedimientos estilísticos. Pero sabe emplearlas con buen tino: puede incluso ocurrir, como en los mejores autores de la época clásica —Platón, incluso Píndaro—, que a lo largo de toda una obra hallemos un motivo dominante: así, en el Hermótimo, este motivo es el camino empleado ya por Platón en el Lisis93. Otro recurso corriente en el estilo lucianesco es la presencia de la anécdota y la fábula, lo que concede a la narración un ritmo vivo, muy personal. Debemos a Schmid94 buenas observaciones sobre los períodos retóricos de Luciano: según el gran estudioso del aticismo, los períodos lucianescos se caracterizan por su elegancia y su proporción, elementos que contribuyen a hacer agradable la lectura de nuestro autor. Rico es, asimismo, su vocabulario, como ha señalado Rothstein95 en el estudio que le ha consagrado. En resumen, Luciano sigue la norma general de su época en la lengua que utiliza: una lengua
De entre los estudios sobre estos problemas, cabe citar: E. HERMANN, Die Nebensätze in den gr. Dialektinschrif ten, Leipzig-Berlín, 1912; A. PERETTI, «Ottativi in Luciano», Rev. Fil. ed Istr. Class. 23 (1948), 69 ss.; R. DE L. HENRY, The Late Greek Optative and its use in the Writings of Gregory Nazianzen, Washington, 1943. 88 G. ANLAUF, Standard Late Greek oder Atticismus? Eine Studie zum Optativgebrauch im nachklass. Griechisch., tesis doct., Colonia, 1960. 88 Courants littéraires..., pág. 84. 90 REIN, Sprichwörter und sprichwörtliche Redensarten bei Lukian, Tubinga, 1894. 91 BOMPAIRE, Lucien écrivain..., págs. 392 y sigs. 92 SCHMIDT, Metapher und Gleichniss in den Schriften Lukians, Winterthur, 1897. 93 Bompaire ha llamado «rumination des imagen» al empleo de una misma metáfora por Luciano a lo largo de una obra entera. 94 SCHMID, Der Atticismus, I, pág. 221. 95 Quaestiones Lucianeae, págs. 101 y sigs.
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artificial, imitada de los grandes autores del aticismo, aunque, en ocasiones, pueda caer en pequeños errores sintácticos, pese a que él conocía muy bien el ático, como demostró en el curioso opúsculo El solecista. En cuanto a su estilo, es una magnífica combinación de recetas de escuela y de buen gusto literario. Ello convierte a nuestro autor en uno de los más agradables de la literatura griega de todos los tiempos.

5. El mundo de las ideas en Luciano En el capítulo anterior hemos tenido ocasión de comprobar dos fenómenos básicos en relación con la obra literaria de Luciano: que, por un lado, buena parte de su cultura es de origen escolar, libresco, y que, por otro, ello no ha impedido a los críticos reconocer un cierto rasgo de genio en determinados aspectos de su personalidad literaria. Cabe decir que los aspectos ideológicos de nuestro autor presentan una doble faceta parecida. Hay, en suma, una cuestión lucianesca. Para definir los rasgos esenciales de tal cuestión, cabría decir que Luciano, como pensador, es un enigma todavía no resuelto. Porque, de una parte, están los críticos para los cuales nuestro sofista es un pensador auténtico, hondamente preocupado por cuestiones filosóficas; de otra, la serie de intérpretes para quienes la finalidad última de la obra lucianesca no es sino un oportunismo humorista al que preocupa tan sólo el modo de provocar la hilaridad y ganarse, de tal manera, a su público. Pero, aun dentro de cada una de estas dos tendencias interpretativas, es menester distinguir determinados matices: para Gallavotti, por ejemplo96, «la vida de Luciano lo es todo menos la expresión ligera de un carácter inconstante y superficial. Por el contrario, la reflexión, la firmeza y la ponderación son sus rasgos esenciales». Para Gallavotti, como para los que se mueven en una línea interpretativa semejante, Luciano se convirtió a la filosofía tras una profunda experiencia, y permaneció, después, fiel a sus principios. Pero aun aceptando, como hipótesis de trabajo, tal conversión, se preguntan los críticos qué escuela filosófica fue la que ganó el corazón de Luciano. Se le ha querido hacer un pensador cuyas simpatías van hacia el epicureísmo: tal es la tesis de Caster97. Pero otros han apuntado hacia el cinismo, como Helm. Y últimamente se ha querido ver en Luciano una especie de premarxista cuya obra es una profunda reflexión sobre la lucha de clases, como recientemente ha intentado defender Baldwin98. El tema es lo suficientemente importante, para una cabal comprensión de Luciano, como para dedicarle algunas páginas. El estudio de las posibles relaciones de Luciano con la filosofía plantea, a nuestro modo de ver, dos cuestiones básicas. Ante todo, el problema del sentido último de la obra lucianesca. En segundo lugar, la cuestión de si hay una evolución en la carrera del sofista, y si se ha producido una verdadera y auténtica conversión a la filosofía. El siglo XVIII tendió a valorar en Luciano el aspecto moralista, que fue profundizado en el siglo siguiente. Renan, al presentar a nuestro escritor como «un sabio en un mundo de locos»99, y Martha100, al proclamarle el último gran moralista de la decadencia, marcaron un camino que se prosiguió en el siglo XX en intérpretes como Chapman101, Gallavotti y Quacquarelli 102, culminando en la interpretación marxista de Baldwin. La evolución que ha presidido esta corriente interpretativa parte de dos supuestos previos: por un lado, que el fondo cínico (desarrollado luego por Helm, pero con ciertas restricciones) que se quería hallar en el pensamiento lucianesco no sólo residía en la forma (por ejemplo, la explotación de la «mina» menipea), sino, asimismo, en su actitud ante el mundo y la vida.
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Luciano nella sua evoluzione..., pág. 209. CASTER, Lucien et la pensée religieuse de son temps, París, 1938. Un análisis bien llevado de la crítica sobre este punto puede verse en J. SCHWARTZ, Biographie de Lucien, Bruselas, 1956, páginas 145 y sigs. 98 BALDWIN, «Lucian as a social satirist», Class. Quart, n. s., 11 (1961), 199 ss. 99 RENAN, Marc-Aurèle et la fin..., pág. 377. 100 MARTHA, Les moralistes sous l'empire romaine, París, 1865, página 335. 101 Lucian, Plato and Greek Morals, Oxford, 1931. 102 A. QUACQUARELLI, La retorica antica al bivio, Roma, 1956.

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Por otro lado, esta línea interpretativa parte del supuesto de una actitud «seria» de Luciano ante los hechos que satiriza. Nuestro autor, exponente «del tormento e della confusione spirituale che agitava i popoli nei primi secoli dell'Era nostra», en frase de Gallavotti103, se ha preocupado hondamente de la sociedad de su tiempo, con su inmoralismo, su falta de coherencia lógica entre teoría y práctica, y ha reaccionado violentamente contra los vicios que la afeaban, y, de rechazo, contra la propia Roma, fuente de toda inmoralidad, de acuerdo con la tesis de A. Peretti104, recientemente combatida por Palm105. La «protesta» de Luciano habría, pues, que tomarla en serio, y tal protesta explicaría su simpatía por el movimiento cínico, que no era simplemente nihilista, sino que tendía a sentar las bases para una nueva sociedad. El cínico, en efecto, sostiene la íntima convicción de que, al liberar al hombre, le abre las puertas de la felicidad. El cinismo proclama una cierta «inversión de valores», actitud contenida, como programa, en la frase de Diógenes, de acuerdo con la cual el filósofo era «un monedero falso que transforma las monedas de la convención». Pero, aun aceptando todo eso, una profunda diferencia distingue a Luciano, a ese Luciano hipotéticamente cínico, de los fundadores de este movimiento: nada más lejos de nuestro autor que la actitud activista de un Crates o de un Diógenes. Ahondando en estos postulados, Baldwin elabora su tesis de un Luciano satírico-social al que preocupa la cuestión de la lucha entre pobres y ricos, esto es, la lucha de clases. El crítico anglosajón insiste en que los Diálogos de los muertos representan «el auténtico pensamiento de Luciano»106, y, ampliando una idea de Rostovtzeff107, de acuerdo con la cual «el enfrentamiento entre pobres y ricos ocupa un lugar preeminente en los diálogos de Luciano, y él era plenamente consciente de la importancia del problema», concluye Baldwin que «toda la vida de Luciano transcurre en una atmósfera de odio y violencia de clases». En realidad, los puntos de vista de Baldwin sólo son posibles si se extrapola el «interés» que Luciano ha sentido por los temas contemporáneos tal como aparecen, por ejemplo, en los Diálogos de los muertos, donde el tema de la esperanza de los presuntos herederos es constante. No es casualidad que Martha108 haya podido afirmar, hace ya muchos años, que gracias a Luciano conocemos la sociedad del siglo II, y que el propio Baldwin se apoye en esta misma obra y, extrapolando los datos que de ella se obtengan, monte una teoría evidentemente exagerada, de la cual ha podido afirmar, recientemente, Reardon109 «que el propio Luciano se habría sorprendido de esa interpretación de su creación literaria». La tesis contraria, que ve en Luciano a un escritor cuyo rasgo sería la ligereza, está esencialmente representada por R. Helm. Ya, antes que él, Wilamowitz110 lo había presentado como un periodista sin ideas propias. El propio Helm inicia su famoso libro con unas palabras que son un auténtico programa y que sintetizan la actitud de toda una línea interpretativa: «No debemos ver en él al luchador que combate por la verdad y la razón contra la superstición y el oscurantismo»111. Se ha producido, pues, una completa inversión en la visión de nuestro sofista: Luciano no buscaría otra cosa que la risa de sus lectores. Pero llega más lejos aún la actitud de Helm, negándole, incluso, que pueda hablarse de un «volterianismo» de Luciano.
GALLAVOTTI, Luciano nella sua evoluzione..., págs. 208 y sigs. A. PERETTI, Un intelettuale greco contro Roma, Florencia, s. a. (1946). La tesis de una oposición espiritual contra Roma, que culminaría en S. Agustín, fue defendida ya por H. FucHs, Der geistige Widerstand gegen Rom, Berlín, 1938. 105 J. PALM, Rom Römertum und Imperium in der gr. Literatur der Kaiserzeit, Lund, 1959, quien ha realizado una interesante encuesta entre los principales autores llegando a conclusiones un tanto matizadas, como que no hay ningún rastro de oposición entre los escritores de la época, y sólo reconoce cierta actitud negativa «entre las capas bajas de la sociedad» (págs. 131 y siguientes), o contra aquellos griegos que aceptaban las costumbres romanas de un modo indigno de un griego (pág. 132). Para Peretti (cf. nota anterior), la Filosofía de Nigrino, de Luciano, sería una respuesta al Discurso sobre Roma de ELIO ARÍSTIDES. 106 BALDWIN, «Lucian as social...», pág. 207. Este mismo autor añade, además, Saturnales, Nekuia y Cataplus (cf. su trabajo «Strikes in the Roman Empire», Class. Journal 59 [1963], 75). 107 ROSTOVTZEFF, Historia económica..., pág. 621, nota 45. 108 MARTHA, Les moralistes..., pág. 381. 109 REARDON, Courants littéraires, pág. 157. 110 Von WILAMOWITZ, Die Kultur der Gegenwart, I, 8, págs. 172 y siguientes. 111 HELM, Lukian und Menipp, pág. 6.
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El segundo punto que nos interesa es el de la pretendida conversión de Luciano a la filosofía, el de su evolución espiritual. A este respecto tenemos que señalar algunos puntos importantes: 1. Por lo pronto, nadie puede negar —y de hecho nadie niega— que Luciano inició su carrera armado con las armas de la sofística. Sus primeras obras carecen de la hondura ideológica que hallamos en algunas obras posteriores. Hay, pues, una etapa sofística en la vida de nuestro autor. Más difícil resulta el problema de su conversión a la filosofía. El tema era actual en su propia época, en la que no era raro pasar o de una orientación retórica a otra filosófica, o de la filosofía al cristianismo. El tema ha sido bien estudiado por A. D. Nock112. Por lo pronto, hay críticos que se niegan en redondo a aceptar una etapa filosófica en la vida de Luciano, aduciendo —creemos que equivocadamente— que las fronteras entre retórica y filosofía eran algo más que dudoso. Gerth113 es uno de estos críticos. Por otra parte, mientras las obras de la primera época lucianesca delatan una absoluta falta de preocupación por problemas contemporáneos, hay un momento —que algunos quieren hacer coincidir con el Nigrino— en que es innegable una cierta preocupación por los hechos que ocurren en su época (Alejandro o El falso profeta, La muerte de Peregrino, entre otros). Sea como sea, lo único que puede decirse es que, si hubo conversión a la filosofía, tal conversión duró poco tiempo. Y, en efecto, casi en la misma época en que puede hablarse de conversión hallamos nuevamente duros ataques contra los filósofos, sobre todo contra aquellos que no armonizan sus ideas con su modo de vivir. Y el Hermótimo —prácticamente contemporáneo del Nigrino que representa, para Peretti, el documento que da fe de su conversión— es una manifestación formal de un profundo escepticismo filosófico. Posiblemente fue escrito a raíz de su definitivo desengaño de la filosofía. 3. En su etapa madura, pues, desengañado ya de la filosofía, pero también del espectáculo que ofrece su propia época, se dedica a la sátira y a la crítica contra las costumbres y contra la filosofía. El rasgo fundamental de esta última actitud de Luciano es su aspecto negativo. La esencia de las obras maduras de Luciano es la negación, su orientación eminentemente destructiva. Sin embargo, es preciso reconocer que no todo se resuelve con el término «negativo». Porque Luciano suele atacar lo que huele a falso, a inauténtico, a falta de coherencia. La pobreza especulativa es uno de los rasgos que Caster114 señala en Luciano como pensador. No se descubre en él nunca una auténtica preocupación por los problemas teóricos, defecto que le hizo incapaz de profundizar, si es que lo intentaba en serio, en los problemas por él abordados. Rasgo que comparte, hay que reconocerlo, buena parte de la literatura del siglo II y, en general, todo el período tardío del helenismo, en el que ha desaparecido todo auténtico interés por la especulación, como han señalado los historiadores que se han ocupado de esta época, especialmente Murray, Nilsson y Dodds115. Para redondear el perfil de Luciano como pensador, debemos centrar nuestra atención en dos aspectos de su figura: de un lado, su actitud ante las creencias de su época y, de otro, su crítica de la historiografía. ¿Qué actitud es la de nuestro sofista ante los elementos irracionales que invaden ahora el mundo greco-romano? El período romano de la cultura griega ha sido calificado por Murray como «a failure of nerves», y por Dodds, de «miedo a la libertad». Frente a la magia, a las creencias supersticiosas de su época, Luciano adopta una decidida tesitura polémica, cayendo en una reacción desproporcionada y atacando, por ende, todo lo que huele a misticismo, a religión. Recordemos su obra Aficionado a las mentiras: aquí son vapuleadas sin compasión la providencia, la fe en los oráculos, toda actitud religiosa, en suma. La actitud de Luciano frente a la historiografía de su época queda patentizada en su tratado Cómo debe escribirse la historia. Opúsculo que ha sido juzgado de formas muy diversas por los críticos. Si para algunos esta obra hizo posible, con su equilibrada posición teórica, que la historia
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A. D. NOCK, Conversion, Oxford, 1933. Cf. n. 25. 114 En el libro, ya citado, Lucien et la pensée religieuse de son temps. 115 G. MURRAY, Five Stages of Greek Religion, Boston, 1953 (reed.), págs. 123 y sigs.; NILSSON, Geschichte..., II, passim; DODDS, The Greeks..., cap. final.

según FR. si no representan un lucianismo químicamente puro. 1935. Cabría decir que. ha podido inspirarse en nuestro autor para alguna de sus obras: concretamente. Se ha señalado. creemos que con razón. ha asimilado el espíritu lucianesco unido a ciertos ingredientes propios de la época. en tanto que. páginas 61 y sigs.. 1950. Apiano. la práctica de los mejores historiadores de su tiempo. creador de la novela griega moderna. Wertung und Wirkung der thuk. al Cabría elaborar un abundante dossier sobre el juicio que les ha merecido a los críticos la obra de Luciano sobre la historia. 1965 (cf. en pleno siglo utiliza elementos tomados de nuestro sofista para piezas como Nuevos diálogos de los dioses y Diálogos en el Elíseo. señala que ha superado las meras recetas de escuela para elaborar los principios teóricos del tema. en el Diálogo de los muertos 10. Wieland. nuestro autor parte de criterios isocráticos. del opúsculo del mismo nombre de Luciano. sin más. Finalmente. señalando que en el tratado de Luciano hay elementos tucidídeos (rechazo de lo mítico. Lo único que podemos decir. página 315. 65 y sigs. Roïdis. 2 y sigs. 1901. principios que proceden de Duris. dando origen a fenómenos como el erasmismo y el volterianismo. röm. Lukians Schrift. Dión.Luciano de Samósata Introducción a sus obras 21 no desapareciera del todo y que pudiera pasar al mundo bizantino. SOMMERBRODT. Casio.). en cambio. SCHMID. de Teofrasto. primero. WEHRLI. 116 ... sino que refleja. I. 6. Boyardo (siglo XV) toma los elementos básicos de su obra teatral Timone. Luciano fue el primero que elaboró una teoría de la historia. Para M. etc. y en el Tóxaris para su Clinias und Agathokles. Pero mientras en los Relatos verídicos su sátira se realiza llevando al absurdo los procedimientos de los narradores de historias fantásticas. para su muy famoso Charon mit den abgeschiedenen Geistern. etc. de Filarco. de acuerdo con Tucídides. HOMEYER. «Die Geschichtsschreibung im Lichte der antiken Theorien». aquí ha intentado una síntesis de lo mejor de la historiografía helénica. Luciano y la posteridad Aunque Luciano no es. y el mismísimo Maquiavelo utiliza. págs. W. AVENARIUS. en sentido estricto. que. Literatur. Leipzig. Su falta de originalidad queda patente. Dionisio de Halicarnaso. que. otros han afirmado. Flavio Josefo) y del II (Arriano. en el que la vida mundana y la vida monástica se aparecen a Juana para intentar atraerla. cada una por su lado.). contienen los principios básicos del talante satírico de nuestro escritor. 1857.. Lit. insistiendo. Pero esa influencia no ha conocido una línea constante. Luciano se inspira en los principios básicos que informan la obra de Tucídides. en Eumusia. en el Renacimiento alemán. Munich. De hecho. en favor de Luciano. insistiendo en el buen sentido y en que era preciso adherirse a los mejores modelos de la tradición (Tucídides sobre todo). de los escritores que sólo ocasionalmente se han servido de él en sus obras. Munich. se inspira directamente en un pasaje de El sueño para escribir el pasaje de La papisa Juana. en el criterio de exigencia sobre la verdad. La edición comentada más reciente de este opúsculo lucianesco es el de H. Festschrift Howald. un genio de la literatura. en la historia de Europa.. y Fontenelle ha sabido asimilar lo mejor del espíritu burlesco del samosatense para sus Dialogues des morts y su Charles-Quint et Érasme. lo que se proponía realmente Luciano era —como en el caso de los Relatos verídicos— insistir en que debían atacarse las posiciones extremas de la historia trágica. principio de la verdad. 5. es que su obra pudo sonar como un toque de alerta contra ciertas aberraciones que habían invadido a una parte de la producción historiográfica griega en este momento116. Munich.. Para J. Geschichtsschreibung in der gr. su temperamento y la gracia de su estilo han sido los determinantes decisivos de una larga influencia en la literatura universal. si comparamos este opúsculo con la práctica de los mejores historiadores del siglo I (Diodoro. SCHELER. utilidad de la historia. existe una corriente espiritual. Señalamos algunos de los más interesantes. Hans Sachs. por ejemplo. en la Grecia moderna. un cierto influjo sobre Luitprando en el remoto siglo X. que Luciano no adopta aquí puntos de vista originales. Lukian. En Francia. Cyrano de Bergerac se inspira en los Relatos verídicos para escribir su Histoire comique d'un voyage á la lune. págs. Wie man Geschichte schreiben soll. al lado de Apuleyo. polibianos. Ausgewählte Schrif ten Lukians. En Italia. al lado de autores aislados que lo han utilizado ocasionalmente. De hellenisticae historiae conscribendae arte. Geschichte der gr. Para STREBEL. a Luciano para su Asino d'oro. pero también retóricos. es quien ha realizado el análisis más completo de la obra. intermitentemente. Hablemos. Luciano se habría inspirado en el tratado Sobre la Historia. nuestra reseña en Emerita).

and Germ. donde. G. 117 . el erasmismo. publicada por vez primera en 1866 (citamos por la edición de Ediciones Galazía. la inglesa de Rastell (1520). págs. Son épocas en las que la sátira adquiere una importancia capital. de un lado. afirma: «Ignoro si Juana había leído a Luciano. 299-241 (con bibliografía). VIVES. PINEAU (Rev. En efecto. Cf. tenemos una introducción en verso (un epigrama en trímetros yámbicos contra Julio II) en la que se flagelan todos los vicios del famoso papa. B. se multiplican: señalaremos. por ejemplo. el Renacimiento. Más importante es señalar que hay determinadas épocas que. págs. junto a las ediciones.. por otra parte. THOMPSON. no hace muchos años descubierto121. hay un ingrediente no pequeño que debe a la lectura del sofista de Samosata. Simultáneamente van apareciendo traducciones a las principales lenguas occidentales. pueden calificarse de especialmente lucianescas. 1950. Journal of Eng. el siglo de la Ilustración. México. Erasmus von Rotterdam. Es de notar que Roïdis hace referencia expresa a Luciano en este texto117.. 343 ss.. 1968. 121 El epigrama fue publicado por vez primera en 1925 por K. La primera edición Aldina aparece en 1503. 385 ss. el nombre de Erasmo. Grijalbo. la italiana de Scoto (1552). dadas sus específicas circunstancias históricas. él mismo. Y aquí tenemos que citar. Juan de Jarava es el primer traductor de Luciano (Lovaina. Autor. En 1495 —un año antes de que apareciera la editio princeps—. como César. y. Para España. Por ello. al iniciar el pasaje. Aquí se aúnan el espíritu y algunos elementos formales de la obra lucianesca: por lo pronto. aparecen las primeras traducciones. que lo emparentan muy de cerca con lo mejor del espíritu de Luciano. de Alopa en 1496. y la segunda en 1522. Erasmo y España. ROÏDIS. 1550». La edición que citamos es la de W. incluso contemporáneamente. págs. A. S. pág. Señala su autor. la francesa de G. así. 1970). como ocurre en muchas obras del samosatense.. V. The classical. BOLGAR. con sus rasgos específicos118. la editio princeps de Luciano sale de las prensas de L.. la tenemos vivamente reflejada en una obra como el Dialogus lulus exclusus e coelis. épocas que. Erasmo y el erasmismo. 119 Sobre las traducciones de los autores clásicos en el Renacimiento. 120 Sobre las traducciones erasmianas de Luciano. 33. cf. Barcelona. La Laguna.. las versiones de Von Plieningen (El sueño o El gallo) al alemán. E. comparée V [1925]. «German translations of the classics between 1450 and. 118 Una somera enumeración de los rasgos del erasmismo pue de hallarse en M. Atenas. Luciano es editado por los humanistas muy pronto. Ausgewählte Schriften. y M. La sátira despiadada. por lo pronto. y que logró la tiranía por medios ilícitos: Plane es alter lulius. vol. tras las primeras ediciones. de modo que estaríamos tentados de afirmar que en la génesis del pensamiento erasmiano. que. el humanista Reuchlin realiza la versión alemana de los Diálogos de los muertos (que fue editada. Ahora aparece un movimiento espiritual. 1954. Phil. más tarde. especialmente de Luciano. 168 y sigs. BATAILLON. Luciano en España en el Siglo de Oro. El lucianismo moderno tiene su inicio en los momentos maduros del Humanismo renacentista. Con estas primeras ediciones y las correspondientes traducciones de Luciano se preparaba el camino para su verdadero influjo en el Renacimiento. en este epigrama. con un Icaromenipo119. en 1536). BOLGAR. Et pontif ex fuit ille quondam maximus et per nefas arripuit ille tyrannidem. un paso de un período histórico y cultural a otro. México. 42 (1943). The classical Heritage and its beneficiaries. de otro. 1954. fue también Julio II pontífice. empero. Cambridge. parcialmente. de litt. Porque ahora vamos a vivir el primer gran momento de la influencia de Luciano en el espíritu europeo. BATAILLON. Por lo pronto. Láscaris. L.). no es de extrañar que los dos momentos más lucianescos de la historia cultural de Occidente sean. de varias traducciones de Luciano120 supo asimilar maravillosamente su espíritu. I. HIGHET. La tradición clásica. Tory (1520).Luciano de Samósata Introducción a sus obras 22 ideal existencial que representan. 1977. representan un momento de transición. cf. Y ya en el siglo XVI las traducciones.». que Luciano ha desatado contra un Peregrino o un Alejandro.. La papisa Juana (He pápissa Ioánna). 141 y sigs.: «Hacia una definición del erasmismo». en 1499. WELZIG. 1959. al que se compara con Julio César. Darmstadt. 1544). Von Wyle publica su versión del Lucio. En España. en edición cuidada por el gran helenista J. junto a aspectos muy propios del autor del Elogio de la locura.

294. 122 . con una amplia introducción donde se estudia el problema de la polémica sobre el ciceronianismo y la corriente opuesta en los siglos XV y XVI. Los personajes del diálogo llevan nombres bien significativos (este procedimiento es. pág. y le recuerda en el prefacio que: primum admonuit me Mori cognomen tibi gentile. XV. Pero. asistimos a la crítica contra el fasto de la Iglesia.. sin conseguir nada. se comporta como una fiera. donde el humanista de Rotterdam pone en la picota a los serviles imitadores del estilo de Cicerón123. también. 1976). es la de O. El tirano. naturalmente. Un ejemplo. cit. V. típicamente lucianesca. No pocos son los capítulos de la obra rabelesiana que huelen Una de las mejores ediciones de este diálogo es la de A. quod tam ad Moriae vocabulum accedit. la Stultitiae laus124. 2 (1971). La tradición. da patadas contra la puerta. Erasmus.. lucianesco): Bulephorus. licet solam et multo dissimilem iis quas olim verus ille pastor ecclesiae mihi tradidit Christus. Contiene el texto y la versión italiana. al que intenta en vano entrar el difunto pontífice. etcétera. sin condenar nada. la sensatez erasmiana). los imitadores serviles de los clásicos. BRANDT. esta vertiente de la crítica lucianesca la tenemos en el diálogo erasmiano Ciceronianus122. 128 Cf. 123 Cf. quam es ipse a re alienus (cf. partes de los Diálogos de las cortesanas. representa la voz de la razón (es el propio Erasmo. págs. ed. 72). 129 G. que Erasmo supo aprovechar126. que la capa del papa y las joyas con que se adorna son indignas de un pastor cristiano. de NORTES. aunque parece que Erasmo quiso jugar con el nombre de su amigo More (Tomás Moro)125. los falsos conocedores de la lengua griega. 124 Una cómoda edición.Luciano de Samósata Introducción a sus obras 23 El diálogo subsiguiente se desarrolla —como en muchas ocasiones ocurre en la obra lucianesca— en el cielo. NORTES. Hipologus no es sino un personaje de relleno. asimismo. múltiples elementos tomados de Luciano. ed. Emerita X. GAMBARO. nuestro trabajo «A. hay. págs. señalaremos ciertos elementos del espíritu lucianesco en la Querela pacis. la disputa de los dioses entre sí sobre sus propios privilegios. 1965. se lamenta de lo mal tratada que es por los humanos128. XLVI y LVIII. donde tenemos temas tan típicamente lucianescos como la enumeración de los títulos que exhibe la Locura. WELZIG. 50 y sigs. sobre todo los grupos VII-IX. pero se puede detectar el influjo concreto de otros. 360 y sigs. aparte la idea central. pero que ahora está muy lejos de parecerse a la que el Maestro le entregara: Equidem argenteam clavem utcumque agnosco. En suma. Luciano se había dirigido. de W. la ed. con versión española. señalaremos que hay capítulos enteros que habrían podido ser escritos por el propio Luciano. contra los eruditos pedantes. es el delicioso opúsculo El pseudosofista o El solecista.. el personaje atacado de la enfermedad de la ciceronianitis se llama Nosoponus. Éste.. entre muchos. Otro gran espíritu que ha sabido utilizar ciertos elementos del espíritu de Luciano es Rabelais. Bien. I. como nos tiene acostumbrados Luciano cuando critica las costumbres de los filósofos que ha tratado. Al intentar Julio II mostrar a Pedro la llave de San Pedro. Das Narrenschiff. Brescia. donde la Paz.. Vesalio y la ideología del Renacimiento». como ha señalado un reciente editor del Elogio de la locura127: así los primeros capítulos. fasc. con bibliografía sobre el problema. en el opúsculo. Finalmente. del humanista alemán S. centrándonos en los elementos lucianescos de la obra. En la obra más famosa de Erasmo. nombre griego que significa consejero y que. Por otra parte. del que se ha dicho129 que «Luciano era su camarada espiritual y compartía con él la risa que. a la falta de coherencia entre la doctrina y la conducta de un hombre. pág. HIGHET. 125 Erasmo dedicó a Tomás More (Moro) la obra. el apóstol —y aquí hay otro rasgo de la sátira lucianesca— exclama que reconoce este atributo.. existía toda una larga tradición sobre el tema de la locura humana. como la Filosofía en la obra lucianesca. Y Pedro insiste en que no puede reconocer la tiara papal. al verse rechazado. etc. aparecida en 1492 127 O. se regocija con todo». Sobre las escuelas filosóficas. Es cierto que algunos opúsculos lucianescos son fuente directa: así la idea central de la obra se inspiró en los Diálogos de los dioses. monta en cólera. como El navío o Los deseos. 126 Concretamente. NORTES (Barcelona. o la escena que nos los presenta contemplando las cosas humanas..

llenos de gracia unida a una dura sátira. 1949.. Cabe mencionar. Luis Vives. Erasmo y España. Francisco de Enzinas. 131 130 . Erasmo y España. pero aún no teníamos una versión definitiva como la que se contiene en el presente trabajo135. como ha señalado Bataillon131. pág. lucianista reflejo es Alfonso de Valdés 137. muerto y resucitado. II. 30. 137 Cf. y F. ALSINA. En Pantagruel. de MAYANS.Luciano de Samósata Introducción a sus obras 24 a imitación directa de nuestro sofista. En el XIX sale a la luz la única versión española completa de Luciano134. 1975).. mención las de Francisco Herrera Maldonado (Luciano español. F. Vélez de Guevara y Quevedo. Diálogos de las hetairas. malicioso. Estas traducciones fueron editadas en 1538 y reeditadas sucesivamente en 1551 y 1552. Luciano. la mitad de las versiones de Juan de Aguilar Villaquirán están todavía inéditas133.. los Relatos verídicos en 1551. Alsina y E. 133 Se halla en la Biblioteca de Menéndez y Pelayo (cf. VIVES. Luciano de Samósata. el gran humanista. son explotadas al máximo. 1634) y Tomás de Carlebán (autor de una versión inédita de Sobre la maledicencia). pero ello no importa aquí. un libro enormemente actual al parecer. aparte unos Diálogos en 1550. 1962. 136 Cf. 1976 (incluye nueve obras). donde las posibilidades cómicas de la exageración. practicadas por Luciano en los Relatos verídicos. 134 Se trata de la versión colectiva de C. y merecen. de corte lucianesco: aparece Minos. asimismo. Ya en el siglo XVIII hay que mencionar la traducción de El sueño por C. en el que Picrócolo. Luciano en España. Diálogos de tendencia cínica. debido.. 1621). BATAILLON. Mateo Alemán. Biblioteca Clásica). Pero. en el capítulo XXXIII del Gargantúa 130. GARCÍA-DÍEZ (Barcelona. cuenta lo que ha visto en el mundo de los muertos. BARRÉ.. Madrid.. finalmente. y Voltaire (no en vano nuestro sofista fue llamado el Voltaire del siglo II). A. que apareció en Basilea en 1526. en determinados aspectos. BARÁIBAR (Madrid. la ed. 1778). recuerdan lo mejor de Luciano. 390 y sigs. 135 Aparte la versión parcial de A. ha sabido inspirarse en Luciano. lo que indica su éxito. Barcelona. Sancho Bravo de Lagunas (Almoneda de vidas.. VIDAL. 1854. duque de Menuail. Hemos hecho antes una breve referencia a alguna traducción española de Luciano en el Renacimiento. GARCÍA YAGÜE. ed. Barcelona. Luciano de Samósata. Vintró. al influjo erasmiano en nuestra patria. Como Erasmo. 28). Swift. dejando de lado manifestaciones esporádicas. Ésta puede referirse. Así. al lado de las traducciones. Obras. los pasajes comprendidos en las páginas 336 y 480 de las Opera omnia. el juez implacable. XXV. hemos de referirnos a las principales manifestaciones del influjo lucianesco en la literatura española. en gran parte. quien en su Candide y en su Micromégas nos ha ofrecido la mejor versión moderna del lucianismo. FRANCO LOZANO (Madrid. Erasmista furibundo y. la versión de los Diálogos de los muertos. cuyo Diálogo de Mercurio y Carón. 1882). y figuras como Tiresias y Escipión —bien conocidos del lector de los Diálogos de los muertos 136. Una regocijada sátira de las exageraciones de los cosmógrafos de la época tenemos en Pantagruel. durante los siglos XVI-XVII es importante. casi todos ellos. que. a Luis Vives. Epistemón. es la obra gemela de la erasmiana Querela pacis. conde Spadassin y capitán de Merdaille (los nombres recuerdan ya ciertos procedimientos lucianescos) da órdenes para que su ejército vaya a la realización de conquistas absurdas y fantásticas. Madrid. Pero es que la labor de traducción del sofista de Samosata. El diálogo. demoledor. Fray Ángel Cornejo tradujo el Tóxaris en 1548. brevemente. con su espíritu sarcástico. Cf. es calificado por Bataillon como «libro Cf. por ello. algunas: Andrés Laguna es el autor de las versiones de la Tragopodagra y el Ocipus132. sobre todos. saben inspirarse hábilmente en Luciano. sin desmerecer en su originalidad. en este siglo. en dos tomos (incompleta).. DELGADO y F. Flores Canseco (Madrid. especialmente en la obra De Europa dissidiis et bello turcico. 1974 (contiene Historia verdadera. está dominado por la honda preocupación que sentía Luis Vives ante la desunión europea frente al peligro turco. París. Cervantes. Prometeo y Timón). Durante el siglo XX se han hecho intentos de versiones parciales y totales. aunque en un grado mucho menor. y la bilingüe de J. TOVAR. págs. Hay versión parcial española de A.. Barcelona. cuyos Viajes de Gulliver. págs. de L. de F. J. asimismo. De un lado. Reseñaremos. 643 y sigs. Luciano. el Crotalón. 132 Hay dudas sobre la autenticidad lucianesca de estas piezas. Alfonso de Valdés. Los personajes del diálogo son. En el siglo XVIII tenemos dos importantes autores que.

661..Luciano de Samósata Introducción a sus obras 25 blanco» de los conflictos entre Francia y España en aquel momento 138. L. pág. ciertamente146. 3.. Buenos Aires. VIVES. de Fil. una atmósfera más tensa. págs. en alguna parte de su obra el influjo lucianesco. Quevedo145. 53 (1951). había señalado que Cervantes deja traslucir el conocimiento de la obra lucianesca. de MONTESINOS. Esp. si bien hay elementos tomados de autores tan diversos como la Biblia. Rey. 1929. hay más apasionamiento. a fuer de novela picaresca. El propio MONTESINOS. entre otras. otra de las muestras del lucianismo en España. «Luciano y Quevedo». convierten a Quevedo en uno de los más típicos representantes del lucianismo español. las figuras de Saavedra Fajardo. El diablo cojuelo. 144 Pasajes comparativos en A. Ecos de la obra de Luciano hallaremos en muchos pasajes. 139 Ed. aunque no sea más que en determinados pasajes. el Aretino. M. passim. 16 (1929). a juicio de Bataillon. 140 BATAILLON. el de las conversaciones entre el zapatero Micilo y su gallo». asimismo. La denuncia erasmiana de los vicios de la cristiandad moderna —que recuerda las sátiras lucianescas contra la filosofía— se hace. pero es posible hallar reminiscencias de la Necromancia. otros en diferencias de manjares. por ejemplo. DE FEZ. 141 Bull.. pero también menos «humor». Ya Helm. según frases de Gracián. tiene un fondo lucianesco también.. Cervantes ha sentido. La huella de Luciano en las estructuras narrativas del Siglo de Oro español ha sido bien estudiada por la malograda C. Más aún. acerado. erasmista. pág.. Madrid. quien. Caronte. 1978. otros en candelas de cera. tal como ha hecho. Rev. en el umbral de su obra sobre Luciano142. otros en cuentas. Luciano ha suministrado. Timón. no hallaremos nunca en Cervantes: el tono sarcástico. malévolo que impera en el sofista de Samósata. A. 301 ss. para reunirlas en un todo. distingue la deuda de Valdés con respecto a Luciano y a Pontano. es un extraño libro. Finalmente. MORREALE. Marasso143 al afirmar que la segunda parte del Quijote delata una intensa influencia lucianesca.. otros en peregrinaciones. de una dura requisitoria contra la corrupción de la corte papal: aquí encontramos ecos de la dura crítica que contra Julio II había realizado Erasmo en el diálogo arriba mencionado. como ha señalado Margarita Morreale 141. A. Ello se refleja. un marco indefinidamente extensible. 662. típicamente lucianesco. El lucianismo de Cervantes se parece en esto al de Luis. 138 . Luciano en España. pág. nota 26). el Tóxaris. pero la muestra que hemos En el Diálogo de Lactancio y el Arcediano domina. La lista de los lucianistas españoles no acaba aquí. a veces.. Icaromenipo. Sin duda. aunque no debe caerse en la exageración del uso cervantino de los diálogos del samosatense. La estructura barroca de «El siglo pitagórico». Vives. la diatriba se dirige contra toda la cristiandad por la falta de coherencia entre la doctrina y la conducta de los cristianos. Menipo. concretamente procedentes de los Diálogos de los muertos. «compilación — ha dicho Bataillon140— de las historias más heterogéneas. por ejemplo. 239 ss. de Luis Vélez de Guevara. pero marcado por el pesimismo de su generación. hay que reconocer un cierto influjo. el Alejandro y el Asno. está tomado de El gallo lucianesco. Erasmo y España. en una forma tan poco honesta como el plagio de pasajes de Alfonso de Valdés. Luciano en España. por otra parte... hisp. hallé que unos la ponen en sus vestidos.. El marco. como el de la famosa asamblea de los dioses convocada por Júpiter. por otra parte. 183. Cf. como los vuelos de Cleofás y del diablo. página 118 y siguientes. 143 Cervantes. págs. pues.. De hecho. 8 (1954). Bocaccio y Ariosto. no exentos de sarcasmo y llenos del pesimismo de la época. seguía una cierta moda erasmiano-valdesiana— o El licenciado Vidriera. B. 145 Cf. con el que Mercurio relata sus andanzas por la tierra139: «Donde Cristo mandó que en Él solo pusiesen toda su confianza. 388 ss. que recuerda La asamblea de los dioses lucianesca o determinados pasajes del Icaromenipo 144. de Argensola. Gracián. VIVES. 25-76. Mateo Alemán. sostiene con energía que la obra no puede atribuirse a Villalón (pág. de Lit. sobre todo en piezas del tipo de El coloquio de los perros —que. 1947. dio en su Guzmán de Alfarache un claro testimonio del influjo que Luciano dejó en su obra. 142 Lukian und Menipp. por otra parte. dado el talante cervantino. 146 Cabría estudiar. Se trata.» El Crotalón. pero hay algo que. sus Sueños. Pero no es sólo el espíritu del sofista el que campea en la obra: hay detalles concretos que se remontan a él. «otro Luciano». 15-16. Madrid. en el discurso..

Bourdelot cuidó la editio parisina (París. aunque hay que postular la existencia de un grupo contaminado de manuscritos. XIV). 1822-31. MRAS. WITTEK. Pertenecen a la familia β: B (Vindobonensis 123. E (Vaticanus 224. pág. Leipzig. el obispo Aretas se hace copiar un manuscrito de Luciano151. 148 147 . página 228 y sigs. 1743): contenía el texto griego. aldina (Venecia. 1836-41 (en cuatro tomos y Cf. L (Laurentianus 57. Sopp. Señalaremos las más importantes: E.. 1535). cf. Lo que el autor dice en algún pasaje hace sospechar con fundamento en ello147. del siglo XIV). Ya en el siglo XIX. 1888. una editio maior. del siglo XIV). estas dos familias se habrían constituido a partir de cuatro grupos primitivos (Quaestiones Lucianeae. Un buen estudio sobre los manuscritos de Luciano. que era una selección.—La editio princeps de Luciano se publicó en Florencia en 1496 por Juan Láscaris. en M. 151 Se trata del manuscrito E (Harleianus 5694). la reconstrucción que los críticos han intentado del stemma codicum 149 permite distinguir dos grandes familias. también del siglo X). de PAULY-WISSOWA. 28). Lukianos. ‘If (Marcianus 314. Jacobitz. 1911. En el siglo X. cuidada por F. un editor reunió las ediciones separadas y parciales. De acuerdo con M. siglo X). Asulano. se realizan loables intentos por ofrecer un texto científico de Luciano. Siguieron la editio Juntina (Venecia. 149 Cf. de los siglos X-XI). al parecer. del siglo XV). 12 (Marcianus 840. y N (Parisinus 2957. Viena. también del siglo XIV). Die Ueberlieferung Lucians. Según Helm148. no se ha conseguido. pág. A (Vaticanus 87. XIII. 7. 1522). del siglo XIII). Entre 1787 y 1793 aparece la reedición bipontina (Deux-Ponts). cp (Laurentianus Conv. Berlín. U (Vaticanus 1324.—Pertenecen a la familia γ los siguientes: (Vaticanus 90. S. De esta época son los manuscritos más abundantes de Luciano. β y γ. 150 Prefacio a su ed. Por otra parte. s. del estudio de las diferencias que presentan los manuscritos medievales se desprende que no hubo una edición unitaria. utilizando especialmente el códice A (Códex Gorlicensis). F. C (Parisinus 3011. de los siglos XIII-XIV). a cargo de A. en pleno auge de la hipercrítica. 1615). XV. ROTHSTEIN. como señala McLeod150. la versión latina de Gesner y notas críticas. y Alejandro de Nicea emprende una nueva recensión. b) EDICIONES. el estudio de Luciano se hace más intenso en el renacimiento que sigue a la época de Focio.Luciano de Samósata Introducción a sus obras 26 ofrecido permite formarnos una idea aproximada de la huella que ha dejado en nuestras letras el famoso sofista de Samósata.. a) Los MANUSCRITOS. col. en efecto. Scriptorium (1952). 77. 309 ss. Apología 3 y Piscator 26. Mélanges Graux (1884). del siglo X). Anteriormente había circulado. de comienzos del siglo XI). y K. C. V. y una editio minor. con datos abundantes sobre los mismos. del siglo XIV). pág. IX. cosa que. y en el ínterin la editio altera.51. En pleno siglo los ilustres filólogos Hemsterhuys y Reitze dieron a la luz una edición en nueve volúmenes (Amsterdam. el stemma que McLeod ensaya en el prefacio de su edición. P (Vaticanus 76. La transmisión: manuscritos y ediciones Es muy posible que Luciano no editara todas sus obras en un solo volumen ni de una sola vez. Poco citado en la antigüedad. MRAS. del siglo XI). Pertenecen al grupo de manuscritos mixtos e interpolados: Z (Vaticanus 1323. X (Vaticanus Palatinus. Francini. Leipzig. Y. E (Harleianus 5694. siglos X-XX). Lehmann. K. hasta el momento. 1775. que contenía todos los opúsculos lucianescos. 749 ss. Realenzykl.

1954. Scritti scelti di Luciano. 1897-1900. París. etc. 1860-82. Sommerbrodt. V. con frecuencia extranjeros. Gil (en colaboración con J. otras son simples antologías de carácter escolar. recogemos en la relación siguiente los problemas textuales más significativos que se ofrecen en este primer volumen (correspondiente al Tomus 1. al tiempo. M. formas dialectales. Ausgewählte Schrif ten des Lukians. también en tres tomos. han aparecido tres tomos de los cuatro previstos152. Algunas tienen intenciones científicas. la edición de M. arcaísmos. Alsina. Jacobitz. Las escasas variantes introducidas.— exige del traductor actual un notable esfuerzo estilístico de aproximación. Ausgewählte Schrif ten des Lucians. En este sentido. nombres compuestos o derivados imaginarios. Bekker. Barcelona. Kilburn (vI) y McLeod Este último ha iniciado. lo más fiel posible al original griego. W. libelli 1-25. diálogo coloquial entrecortado. en tres tomos. de MacLeod): 152 En este volumen de la «B. J.Luciano de Samósata Introducción a sus obras 27 con notas críticas). en «Oxford Classical Texts». en tres tomos (quizá la más importante del siglo XIX). Florencia. Turín. F. al escribir estas líneas. Leipzig. ALSINA LA TRADUCCIÓN Intentamos verter a Luciano en un español actual y. detección de glosas. en tres tomos. en curso de publicación (han aparecido hasta el momento los tres primeros volúmenes). Senigaglia. lagunas o pasajes textualmente problemáticos se indican oportunamente mediante los signos críticos habituales y se tratan en notas específicas ad locum. Glachant. 1881). Zaragoza y J. Antología de Luciano. J. 1915-1967): A. Dialogues choisis de Lucien. Señalaremos las más significativas: C. Madrid. Setti. Teubner. MacLeod. TournierDesrousseaux (París. G. K. D. Rostock. Die Hauptwerke des Lakian. imitación de pasajes oratorios. Leipzig. Leipzig. 1962 y sigs. Dindorf. 1853. . No obstante. Mras. en «Oxford Classical Texts». 1886-99. Algunos años más tarde.» se incluye la versión del tomo I (Oxford. Luciano. Obras. Nils Nilén inició. J. una edición que quedó interrumpida en el tomo segundo (Leipzig. solecismos. en la Col. Col. G. Hemos cotejado el mayor número posible de traducciones y comentarios solventes. La textura proteica de la obra lucianesca —citas retóricas de textos poéticos. Berlín. para mayor comodidad del lector. 1862-65. Sommerbrodt. sin sacrificar por ello nuestra personal visión de los pasajes dudosos o difíciles. 1972). Tusculum. J. Tres filólogos colaboraron en la edición de Luciano de la Col. C. L. 1858 (reeditada más tarde. Scritti scelti. I. Berlín. en 1884. Harmon (que editó los tomos I-V). en Eranos 26 [1928]. en tres tomos. Al lado de estas ediciones completas —aunque de un valor muy desigual— existen ediciones parciales. Luciano. 1923. 1904. una edición que pretende ser completa y de la que. 1906 y 1923). Weidmann (1853-1860). Didot. Fritzsche. En el siglo XX se hizo un notable esfuerzo crítico por dar a la luz una edición que recogiera los avances más notables de la crítica textual. el mismo crítico publicó un notable estudio sobre aspectos de la tradición del texto de Luciano («Förstadier till Lukianos Vulgaten». 203-33). París). en la colección Teubneriana de Leipzig. 1970. Loeb (Londres-Nueva York. como norma general. (sólo han aparecido los dos primeros tomos). Gil). Seguimos fielmente. Luciani Opera. G.

HARMON.Luciano de Samósata Introducción a sus obras 28 1. 2. SCHWARTZ... 6. El pseudosofista. Dioniso 6 Σατύρων E. HARTMAN. 7. Los longevos 9 βασιλεύοντα al. Titulus ἢ Καύκασος in Parisino 2957 (s. Σατύρου codd.. 8. 9. XV). Zeus trágico 6 lacunam statuit HARMON... ὁ δὴ σταυρὸς… ὀνομάζεται MACLEOD. διακρέσοντα Vindobonensis 123 (ss. Prometeo... X/XI). X/XI).. Relatos verídicos I 3 <οἷον> BEKKER. SCHWARTZ. non statuit MACLEOD. et MACLEOD. 12. Los longevos 12 ἀδελφὴν γαμῶν con. Heracles 5 [ὁ λόγος] del.. K. El sueño. τὁ στόμα κατασιωπῶντος MACLEOD. 14. No debe. 5. Acerca de la casa 6 [καθ᾿ ὃ καὶ τὰ ἱερὰ βλέποντα ἐποίουν οἱ παλαιοί] del. en la calumnia 8 τῷ στόματι σιωπῶντος HARMON. 15. 12 lacunam statuit GESNER. 5 lacunam statuit (. 3. 4 <εἰ μὴ> add. 13. Relatos verídicos II 46 καβαλοῦσα MARCIANI 840 pars vetusta (ss. κοβαλοῦσα MACLEOD. …… ἀδελφῶν MACLEOD. SOMMERBRODT. El pseudosofista. Pleito entre consonantes 12 [ὁ δὴ σταυρὸς… ὀνομάζεται] del. Prometeo 2 [τὸ καταλεὴσατε] del. <ὧν> MACLEOD. Zeus trágico 32 Χρηστοὺς suppl. 4. 16. 11. HEMSTERHUYS . Preludio. mss. CAPPS.<…λέγοντος> MACLEOD. 10. Preludio. HARMON..

12. 1996. Gráficas Cóndor. Según las normas de la B. ISBN 84-249-0153-3. ISBN 84-249-1602-6. 1. Depósito Legal: M. EDITORIAL GREDOS . Polígono Industrial. Impreso en España. Printed in Spain.BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. S. Obra completa. C. Tomo I.. Leganés (Madrid). S. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. 42676-1996. 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN FALARIS I . Esteban Terradas. A.II Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. A. 81. 1996.ª REIMPRESIÓN. PRIMERA EDICIÓN. Madrid. Sánchez Pacheco. EDITORIAL GREDOS. 1981. G.

. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites. Panorama general del siglo II d. 2. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. C. Luciano y la posteridad 55 7.Luciano de Samósata Falaris I . El escritor 33 5.sacred-texts. Apuntes sobre la vida 22 3.com/cla/luc/fowl/index. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio.II 1 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 7 1. La obra de Luciano 27 4.htm * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador]. Dioniso 90 5 Preludio.google.com/site/ancienttexts/gk-l2 Obras de Luciano en inglés: http://www.

Prometeo. Según B. sobre todo. difíciles de aislar unas de otras en el absolutismo tiránico. El primero es un alegato del propio tirano. etc. pues. En el caso concreto de Fálaris. de un progymnasma o «ejercicio retórico» destinado. y casi compartís con él casa . etc. a entretener al auditorio y tal vez. por motivos de «intereses creados» (aquí puede apreciarse la tucidídea contraposición entre próphasis o «motivo aparente» y aitía o «causa real»): si se discriminan las ofrendas de los oferentes. Ð ¹mšteroj dun£sthj F£larij ¥xontaj tù qeù tÕn taàron toàton kaˆ Øm‹n dialexomšnouj t¦ e„kÒta Øpšr te aÙtoà ™ke…nou kaˆ Øpr toà ¢naq»matoj. C.II 1-2 FÁLARIS FALARIS 2 Desde los tiempos de Gorgias (cf. puesto en boca de un emisario y en el que defiende su conducta aparentemente cruel basándose (y en ello se anticipa a Maquiavelo) en «razones de Estado» y de seguridad personal. ¢ntˆ tîn p£ntwn ¢llaxa…mhn ¥n. Ambos discursos se encuadran dentro de las apologías lucianescas. fhs…n. Éste es. Dentro de la mejor línea retórica isocratea. aparentes ejercicios forenses. ð Delfo…. En ameno relato. Un sacerdote de Delfos insiste en la necesidad de aceptar el presente de Fálaris por aparentes razones de piedad hacia el dios Apolo. en Sicilia (571555 a. divertir. Palamedes. entretener y preparar a su auditorio. pero. Hábilmente sabe Fálaris presentar el punto más conflictivo (la semilengendaria historia del toro mugiente) como ajeno al propio tirano. Acerca del ámbar o Los cisnes. Heracles. frente a los dos que aparecen en nuestros manuscritos. y en especial quisiera aparecer así ante vosotros. su Defensa de Palamedes). que expía en él justamente su culpa. quien «ya ha dado su justo voto acerca de la imagen» (4). Elogio de la mosca. ¢ll¦ m¾ Ðpo‹on ¹ par¦ tîn misoÚntwn kaˆ fqonoÚntwn f»mh ta‹j tîn ¢gnooÚntwn ¢koa‹j paradšdwken. KEIL. que el propio Luciano nos presenta (Relatos verídicos II 23) en el territorio del Hades destinado a los grandes impíos y criminales. tirano de Acragante. pese a la aparente imposibilidad de tal apología. daría todo a cambio de aparecer a los ojos de todos los helenos como realmente soy. ïn mn oân ›neka ¼komen. Helena pueden ser defendidos. ante los sacerdotes de Delfos. a prepararle a escuchar otros temas o debates de mayor entidad literaria (cf. El segundo discurso no le va a la zaga al primero en habilidad retórica. en estricto respeto al principio sofístico de tó eikós o «lo verosímil».). el opúsculo constaba originariamente de tres discursos. ð Delfo…. como decíamos al principio. kaˆ par¦ p©si mn to‹j “Ellhsi toioàtoj Øpolamb£nesqai Ðpo‹Òj e„mi. y no como el rumor propalado por quienes me odian y envidian me ha presentado ante los oídos de quienes me desconocen. su finalidad es. ello irá contra los intereses de Delfos (8). m£lista d par' Øm‹n. Dioniso.Luciano de Samósata Falaris I . El desheredado. quedando en el segundo trazas del tercero perdido. de los que son buenos ejemplos también El tiranicida. ÓsJ ƒero… tš ™ste kaˆ p£redroi toà Puq…ou kaˆ mÒnon oÙ sÚnoikoi kaˆ 1 Varones de Delfos: nos ha enviado nuestro soberano Fálaris a ofrecer al dios este toro y a dialogar con vosotros razonablemente en defensa de sí mismo y de su ofrenda. es ejercicio genuinamente sofístico-retórico asumir la defensa de «causas imposibles». dado que sois sacerdotes y allegados de Apolo. como prolaliá o «preludio».). I 1 ”Epemyen ¹m©j.). como tantos otros que siguen. pues. Se trata. 494 ss. Pleito entre consonantes. resulta sumamente difícil tal defensa por haberse convertido en proverbial su crueldad. sabe predisponer el ánimo del oyente a su favor. de exclusiva responsabilidad del cruel y servil artífice Perilao. el motivo de nuestra venida y he aquí su mensaje: «Yo. taàt£ ™stin· § dš ge prÕj Øm©j ™pšsteilen t£de· 'Egè. (Hermes 48 [1913]. varones de Delfos.

sfag¦j d À ™l£seij À dhmeÚseij oÙd kat¦ tîn ™pibebouleukÒtwn e„rgazÒmhn. t¾n pÒlin d swfrone‹n katanagk£saimi· kaˆ Ãsan g¦r oÙk Ñl…goi taàta ™painoàntej. Ön oÙk œni d» pou paralog…sasqai kaˆ yeude‹ lÒgJ paragage‹n· ¢nqrèpouj mn g¦r ‡swj ™xapatÁsai ·®dion. to‹j d sumpoliteuomšnoij ™pieikÁ kaˆ mštrion. ™gë d Ãrcon. ¢eˆ dietšloun tÍ mn pÒlei dhmotikÕn ™mautÕn paršcwn. 3 ToÙnteàqen oƒ mn oÙkšti ™t£ratton. E invocaré al propio dios como testigo de mis palabras. Estimo que. que conocían mi propósito y la necesidad de la revolución. kalî d ïn ™rî tÕn qeÕn aÙtÕn m£rtura. hombres honestos y patriotas. o‰ kaˆ t¾n gnèmhn Édesan t¾n ™m¾n kaˆ tÁj ™piceir»sewj t¾n ¢n£gkhn· toÚtoij oân sunagwnista‹j crhs£menoj ·vd…wj ™kr£thsa. dulzura y mansedumbre. pues con humanidad. destierros y confiscaciones no hube de realizar contra mis enemigos. Pero cuando vi que mis enemigos políticos se confabulaban y trataban por todos los medios de eliminarme —mientras nuestra ciudad se hallaba dividida en facciones—. m©llon d ¡rpazÒntwn t¦ koin£. hallé que ésta era mi única huida y refugio. De ellos me serví como camaradas de lucha y fácilmente vencí. ¹ pÒlij d ¢stas…astoj Ãn. ¢ll' e„ ka… tij ¥lloj eâ gegonëj kaˆ trafeˆj ™leuqer…wj kaˆ paide…v proseschkèj. ka…toi ¢nagka‹on ×n t¦ toiaàta tolm©n ™n ¢rcÍ tÁj dunaste…aj m£lista. ¥ndrej mštrioi kaˆ filopÒlidej. kaˆ to‹j ¥lloij ¤pasi di' Ømîn ¢poleloghmšnoj œsesqai. En cuanto a la ciudad misma. y mediante la igualdad de trato abrigaba maravillosas esperanzas de conducirles a la obediencia. dialaqe‹n ¢dÚnaton. kaˆ m£lista toàton. Ød£twn te ™pirro…aij ¢nekths£mhn 1 y techo. eÙqÝj goàn to‹j mn ™cqro‹j ™spe…smhn kaˆ dihll£gmhn. Ejecuciones. pues. Pronto. al tiempo que también la salvación de la ciudad: ponerme al frente del Estado. e„ Øm‹n ¢pologhsa…mhn kaˆ pe…saimi m£thn çmÕj ØpeilÁfqai. sobre todo al comienzo de un mandato.Luciano de Samósata Falaris I . ya que a él no es posible inducirle a error ni arrastrarle con falsedades. pero escapar al juicio de un dios —y en especial de éste— es imposible. t¾n aÙt¾n ¤ma kaˆ tÍ pÒlei swthr…an. grosero. t¾n d pÒlin aÙt¾n Ðrîn Ñligwr…v tîn proestètwn diefqarmšnhn. Y eran no pocos quienes me animaban a ello. kaˆ sumboÚloij kaˆ sunest…oij ™crèmhn to‹j ple…stoij aÙtîn. pues a los hombres tal vez sea fácil engañarles. Agrigento en la actualidad. viendo que se hallaba arruinada por negligencia de las autoridades —pues la mayoría había La romana Agrigentum. obligando a la ciudad a ser razonable. criado en la liberalidad y con una esmerada educación. qeÕn dš. discreto y moderado con mis conciudadanos. ¹goàmai g£r. sino de uno de los más nobles linajes. vivía siempre ofreciéndome servicial al pueblo. ™peid¾ d ˜èrwn toÝj t¢nant…a moi politeuomšnouj ™pibouleÚontaj kaˆ ™x ¤pantoj trÒpou ¢nele‹n me zhtoàntaj–diÇrhto d ¹mîn tÒte ¹ pÒlij–m…an taÚthn ¢pofug¾n kaˆ ¢sf£leian eÛriskon. si me justifico ante vosotros y os convenzo de lo infundado de mi fama de crueldad. ciudad en el centro de la costa meridional de Sicilia. y tomé a la mayoría de ellos como consejeros y comensales. ¢ll' Øp»kouon. filanqrwp…v g¦r kaˆ prvÒthti kaˆ tù ¹mšrJ k¢x „sotim…aj qaumas…wj ™gë ½lpizon ™j tÕ pe…qesqai pros£xesqai toÚtouj. b…aion d À skaiÕn À ØbristikÕn À aÙqškaston oÙdeˆj oÙdn ™pek£lei mou tù protšrJ ™ke…nJ b…J. insolente o despótico en la primera parte de mi vida. rechazarlos y acabar con sus asechanzas. . aun cuando son necesarias medidas de ese tipo. 2 'Egë g¦r oÙ tîn ¢fanîn ™n 'Akr£ganti ên. quedaré justificado también ante todos los demás griegos.II 3 ÐmwrÒfioi toà qeoà. 3 »A partir de entonces los enemigos dejaron de perturbar y se sometieron: yo ejercía el poder y la ciudad permanecía en calma. llegué a un pacto de reconciliación con mis adversarios. e„ ™piqšmenoj tÍ ¢rcÍ ™ke…nouj mn ¢naste…laimi kaˆ paÚsaimi ™pibouleÚontaj. 2 »Yo no era un desconocido en Acragante1. sin que nadie me tildara de violento. tîn pollîn kleptÒntwn.

Y mientras yo. 5 »Y yo ahora os ruego. ™peˆ tÒ ge ¥rcein aÙtÕ kaˆ p£nta pr£ttein ™pacqj ½dh kaˆ sÝn fqÒnJ kamathrÕn ™dÒkei moi enai· tÕ d' Ópwj mhkšti toiaÚthj tinÕj qerape…aj de»setai ¹ pÒlij. los ingresos del Estado los incrementé fácilmente gracias al celo de mis funcionarios. 2 Este epíteto propio del Apolo profético se relaciona con la raíz indoeuropea bhudh-. k¢gë mn Ð ¢rca‹oj perˆ taàta econ. No haber sufrido yo nada semejante es obra de los dioses. saqueado los bienes públicos—. prÕj Ñl…gon oân tÍ gnèmV ™j 'Akr£ganta par' ™m ¢podhm»santej kaˆ „dÒntej t¦j paraskeu¦j aÙtîn kaˆ t¦j ¢peil¦j ¢koÚsantej e‡pate t… de‹ poie‹n. pidiendo ayuda a pueblos vecinos. reclutando bandas de conjurados. que imaginéis en este punto el temor que me asaltó y deliberéis conmigo acerca de mi conducta de entonces. Óte ¢fÚlaktoj Ñl…gou de‹n lhfqeˆj ™z»toun tin¦ swthr…an perˆ tîn parÒntwn. que me reveló sueños y envió a quienes los interpretaron exhaustivamente. y estudiaba por entonces la forma de que la ciudad no necesitara en el futuro de una tutela semejante. causa de envidia y agotador. si caía en su poder. toàt' ™z»toun œti. la fortifiqué rodeándola de murallas. mandando embajadas a la Hélade. pues el mando en sí mismo y llevar todos los asuntos me resultaba ya desagradable. Ópwj mÒnon ¢sfalîj paÚsaito ¥n tij ™nnoîn. muerta por el dios según el mito (griego Pythó). mujeres raptadas. acciones policiales o alguna forma de despotismo era para mí algo abominable. cuando prácticamente me hallaba sin guardia y buscaba alguna forma de salvación en aquellas circunstancias. regalos. ð Delfo…. 4 »Ya incluso pensaba en dejar el poder y poner término a mi mandato.Luciano de Samósata Falaris I . kaˆ m£list£ ge Ð PÚqioj Ñne…rat£ te prode…xaj kaˆ toÝj mhnÚsontaj ›kasta ™pipšmpwn. la restauré dotándola de acueductos. los declararon públicamente en el tormento. e„ lhfqe…hn. cómo pensaban descuartizarme con sus propias manos y los castigos que pensaban aplicarme antes. considerando cómo podría hacerse con garantías de seguridad. y en especial de Apolo Pitio2. presente en el nombre de la serpiente Pitón —culto ctónico prehelénico en Delfos—. junto a mí. ™pˆ toà aÙtoà dšouj nàn tù logismù genomšnouj ¢xiî perˆ tîn tÒte praktšwn moi sumbouleàsai. me ocupaba de esto.II 4 kaˆ o„kodomhm£twn ¢nast£sesin ™kÒsmhsa kaˆ teicîn peribolÍ ™kr£tuna kaˆ t¦j prosÒdouj. al tiempo que deleitaba al pueblo con espectáculos. fiestas y banquetes. acopiando armas. Trasladaos por un momento con la imaginación a Acragante. reuniendo dinero. robado o. en mi ingenuidad. a espartanos y atenienses. la adorné con construcciones de edificios. «informarse». dhmos…v strebloÚmenoi ™xe‹pon. oƒ d ½dh te sun…stanto ™p' ™m kaˆ perˆ toà trÒpou tÁj ™piboulÁj kaˆ ¢post£sewj ™skopoànto kaˆ sunwmos…aj sunekrÒtoun kaˆ Ópla ½qroizon kaˆ cr»mata ™por…zonto kaˆ toÝj ¢stuge…tonaj ™pekaloànto kaˆ e„j t¾n `Ell£da par¦ Lakedaimon…ouj kaˆ 'Aqhna…ouj ™presbeÚonto· § mn g¦r perˆ ™moà aÙtoà. Ûbreij d parqšnwn À ™f»bwn diafqoraˆ À gunaikîn ¢pagwgaˆ À dorufÒrwn ™pipšmyeij À despotik» tij ¢peil¾ ¢potrÒpai£ moi kaˆ ¢koàsai Ãn. Ósai Ãsan koina…. los otros ya se habían confabulado contra mí y planeaban los detalles de la conspiración y del levantamiento. varones de Delfos. mientras me preocupaba de la juventud y atendía a los ancianos. Y oír hablar de doncellas ultrajadas. mejor dicho. que sacaron a la luz la conspiración. escuchad sus amenazas y decidme qué debo 5 'Egë d ™ntaàqa ½dh Øm©j. toà mn d¾ mhdn paqe‹n toioàton oƒ qeoˆ a‡tioi fwr£santej t¾n ™piboul»n. Ya habían decidido lo que iban a hacer conmigo. . ved sus preparativos. tÍ tîn ™festètwn ™pimele…v ·vd…wj ™phÚxhsa kaˆ tÁj neola…aj ™pemeloÚmhn kaˆ tîn gerÒntwn proÙnÒoun kaˆ tÕn dÁmon ™n qšaij kaˆ dianoma‹j kaˆ panhgÚresi kaˆ dhmoqoin…aij diÁgon. jóvenes corrompidos. ™dšdokto ½dh aÙto‹j kaˆ Ópwj me aÙtoceir…v diasp£sesqai ºpe…loun kaˆ §j kol£seij ™penÒoun. 4 ½dh d kaˆ perˆ toà ¢fe‹nai t¾n ¢rc¾n kaˆ kataqšsqai t¾n dunaste…an ™skopoÚmhn. y también con la del verbo pynthánomai.

etcétera) y. Óti “Ellhnšj te kaˆ ƒeroˆ enai lšgontej Øpeme…nate ¥nqrwpon “Ellhna plhs…on toà ƒeroà –kaˆ g¦r oÙ p£nu pÒrrw tÁj pÒlewj enai lšgetai ¹ pštra–kol£sei toiaÚtV peribale‹n. omai. sino porque no me permitieron mantener el sistema que había instaurado desde un principio. lo que he hecho tras esto? Llamé a los responsables. Minos o Radamantis4. genna‹a d kaˆ ¢ndrèdh dianohqšnta kaˆ col¾n œmfronoj kaˆ ºdikhmšnou ¢ndrÕj ¢nalabÒnta metelqe‹n ™ke…nouj. si justo o injusto. æj nÚktwr ™j tÕ ƒerÕn parÁlqe kaˆ katšspase t¦ ¢naq»mata kaˆ toà xo£nou ¼yato. aÙtoˆ katagel£sesqe. la peña no está muy lejos de la ciudad3—. y todos los demás hombres aplaudirán vuestro rigor contra los impíos. kaˆ oƒ ¥lloi p£ntej ™painšsontai Ømîn t¾n kat¦ tîn ¢seboÚntwn çmÒthta. al tiempo que consolidaba mi futuro a partir de la situación presente? Sé que me habríais aconsejado esto último. aduje las pruebas y les dejé claramente convictos en cada cuestión. simplificando el fondo de la cuestión y los motivos del castigo. sin considerar quién de nosotros inició esta situación. ºmunÒmhn ¢ganaktîn tÕ plšon oÙc Óti ™pebebouleÚmhn. muy especialmente. perdonarles y soportarles cuando yo estaba al borde del suplicio? ¿Más aún: ofrecer ya desnuda mi garganta y ver cómo lo que más quería perecía ante mis ojos? ¿No habría sido esto el colmo de la insensatez? ¿No debía dar pruebas de nobleza y virilidad y. llamándoos helenos y sacerdotes. Ómoion æj e‡ tij par' Øm‹n ƒerÒsulÒn tina „dën ¢pÕ tÁj pštraj ·iptÒmenon § mn ™tÒlmhse m¾ log…zoito. e‡te d…kaioj e‡te ¥dikoj. Apología 41a. castigando sin tregua a aquellos que atentan contra mí. PLATÓN. y. ¢ll' Óti m¾ e„£qhn Øp' aÙtîn ™n ™ke…nV tÍ proairšsei me‹nai. según dicen. kaˆ tÕ ¢p' ™ke…nou ful£ttwn mn ™mautÕn diatelî. eq' oƒ ¥nqrwpoi ™m tÁj çmÒthtoj a„tiîntai oÙkšti logizÒmenoi par¦ potšrou ¹mîn Ãn ¹ prèth toÚtwn ¢rc». 6 T… oân ™gë met¦ toàto ™po…hsa. ™peˆ mhd' aÙtoˆ œti œxarnoi Ãsan. Tal vez haya una remota referencia a la ejecución legendaria de Esopo. ¿n ™x ¢rcÁj ™nesths£mhn. aunque sea naco. À t¦ mn toiaàta p£nu ºliq…ou tinÕj enai. kathgoro…h d Ømîn poll¾n t¾n ¢griÒthta. taàt' od' Óti sunebouleÚsate ¥n. consentisteis que un hombre heleno sufriera semejante castigo cerca del templo —pues. hacer. atacarles. los pueblos. sunelÒntej d t¢n mšsJ kaˆ ™f' oŒj ™kol£zonto t¦j timwr…aj aÙt¦j Ætiînto kaˆ t¦j dokoÚsaj ™n aÙta‹j çmÒthtaj. como ellos ni siquiera lo negaron. sin considerar su delito —haber penetrado de noche en el templo. tomé venganza profundamente irritado. Àn taàta lšgV tij kaq' Ømîn. con el coraje propio de un hombre sensato víctima de traición. Pero creo que os reiréis si alguien os formula esa acusación. sin pararse a pensar cómo es quien está al frente del Estado. ¿Tratarles aún con humanidad. ™mautù d ™k tîn ™nÒntwn t¾n ™j tÕ ™piÕn ¢sf£leian parasce‹n. m©llon d gumn¾n ½dh Øpšcein t¾n sfag¾n kaˆ t¦ f…ltata ™n Ñfqalmo‹j Ðr©n ¢pollÚmena. 7 »En general. aborrecen simplemente el nombre mismo de la tiranía y al tirano. 6 »¿Qué es. ¢ll'.Luciano de Samósata Falaris I . ™ke…nwn d toÝj ¢eˆ ™pibouleÚont£j moikol£zwn. Es como si alguno de vosotros viera despeñar a un ladrón sacrílego y. Y desde entonces vivo yo siempre en guardia. suelen reprochar las penas en sí y la pretendida crueldad de las mismas. pues. les oí. 7 TÕ d' Ólon oƒ dÁmoi oÙk ™xet£zontej Ðpo‹Òj tij Ð to‹j pr£gmasin ™festèj ™stin. Y ahora los hombres me acusan de crueldad. no por haber sido objeto de la conjura.II 5 filanqrwp…v crÁsqai prÕj aÙtoÝj œti kaˆ fe…desqai kaˆ ¢nšcesqai Óson aÙt…ka mell»sonta pe…sesqai t¦ Ûstata. 4 Estos legendarios personajes encarnan la justicia proverbial repetidamente en la literatura griega (cf. 3 . en Luciano a lo largo de su obra. aÙtÕ ¡plîj tÕ tÁj turann…doj Ônoma misoàsi kaˆ tÕn tÚrannon. ponen igualmente su Se refiere a la peña desde la que eran arrojados en Delfos los sacrílegos (griego Hyampeíā). metasteil£menoj toÝj a„t…ouj kaˆ lÒgou metadoÝj aÙto‹j kaˆ toÝj ™lšgcouj paragagën kaˆ safîj ™xelšgxaj ›kasta. acusado de haber robado una copa del templo. os acusara de gran crueldad porque. derribado las ofrendas y profanado la imagen—.

di¦ d ¢n£gkhn pikrù. ™gë mšn. si se me diera opción entre castigar a algunos injustamente o morir yo mismo. si queremos dominar la situación. pues en nada aprovecharía lo demás de no acompañarlo el miedo y la expectación del castigo. BoÚlei. toÝj d crhstoÝj tÍ koinwn…v tÁj proshgor…aj tù Ðmo…J m…sei sumperilamb£nontej. morir tú mismo injustamente a castigar justamente a tus Auxiliar de Heracles en el mito. ¿quién creéis que es tan salvaje o tan violento. o perecer si es indulgente con quienes le rodean. que se regocije azotando u oyendo gemidos y presenciando ejecuciones. pos£kij goàn ™d£krusa mastigoumšnwn ¥llwn. fšrein d ¢n£gkh kaˆ tÕ ¢nafuÒmenon ™kkÒptein ¢eˆ kaˆ ™pika…ein n¾ D…a kat¦ tÕn 'IÒlewn. e„ mšllomen ™pikrat»sein· tÕn g¦r ¤pax e„j t¦ toiaàta ™mpese‹n ºnagkasmšnon Ómoion cr¾ tÍ Øpoqšsei kaˆ aÙtÕn enai. Pero. e„ m¾ œcoi tin¦ meg£lhn toà kol£zein a„t…an. Fálaris. teniendo a la vista a los malos. por mi parte. e incluso de algunos de ellos hay breves inscripciones depositadas en vuestro templo. Ópou mhd tîn mormoluke…wn ÔfelÒj ti ¹m‹n g…gnetai. æj tîn ge ¥llwn oÙdn Ôfeloj. más motivos para castigar brotan ante nosotros. pos£kij d qrhne‹n kaˆ ÑdÚresqai t¾n ™mautoà tÚchn ¢nagk£zomai me…zw kÒlasin aÙtÕj kaˆ croniwtšran Øpomšnwn. 9 E„ d de‹ met¦ parrhs…aj e„pe‹n. ÓsJ prÕj ¢n£gkhn ™xhgoÚmeqa kaˆ misoàs… te ¤ma kaˆ ™pibouleÚousin ¢nqrèpoij sÚnesmen. ™gë goàn ¢koÚw kaˆ par' Øm‹n to‹j “Ellhsi polloÝj genšsqai tur£nnouj sofoÝj ØpÕ faÚlJ ÑnÒmati dokoànti crhstÕn kaˆ ¼meron Ãqoj ™pidedeigmšnouj. bajo ese nombre tan vilipendiado. À feidÒmenon tîn plhs…on ¢polwlšnai. surgieron muchos tiranos que. por Zeus. eâ ‡ste æj oÙdn mell»saj ˜lo…mhn ¨n teqn£nai m©llon À mhdn ¢dikoàntaj kol£zein. e„ m¾ Ð fÒboj prose…h kaˆ ™lpˆj tÁj kol£sewj. e„ a†res…j moi proteqe…h. 8 »Observad también cómo los legisladores dedican el mayor espacio a la naturaleza de las penas. teqn£nai aÙtÕj ¢d…kwj À dika…wj kol£zein 5 empeño en aniquilarle. tened por cierto que no vacilaría en elegir mi muerte antes que castigar a inocentes. toÝj mn ponhroÝj aÙtîn prÕ Ñfqalmîn tiqšmenoi. En efecto. pues cuantas más cabezas cortamos. Ðmo…wj ™x ¤pantoj ¢nele‹n speÚdousin. de no tener alguna razón poderosa para castigar? ¡Cuántas veces lloré mientras otros eran azotados! ¡Cuántas me veo obligado a lamentar y deplorar mi suerte. y la realidad se asemeja al mito de Hidra. ¢g£lmata kaˆ ¢naq»mata tù Puq…J.Luciano de Samósata Falaris I . sé por referencias que entre vosotros. los tiranos. Pues quien una vez se ve obligado a recurrir a tales métodos debe ser consecuente con su actitud. como Yolao5. los helenos. Es necesario resistir. pÒtera boÚlomai kol£zein tin¦j ¢d…kwj À aÙtÕj ¢poqane‹n. tosùde ple…ouj ¹m‹n ¢nafÚontai toà kol£zein ¢forma…. Para nosotros. si alguien me dijera: Prefieres. en un medio en que de nada nos sirven los espantajos. han demostrado ser de un natural bueno y pacífico. ¢ndrˆ g¦r fÚsei mn ¢gaqù. e involucrando a los buenos en igual odio por la identidad de la denominación.II 6 k¨n A„akÕj À M…nwj À `Rad£manquj Ï. ïn ™n…wn kaˆ lÒgouj enai brace‹j ™n tù ƒerù Ømîn ¢pokeimšnouj. 9 »Y si hay que hablar con libertad. Por lo general. Ólwj dš. ¹m‹n d toàto pollù ¢nagkaiÒteron to‹j tur£nnoij. polÝ toà kol£zesqai tÕ kol£zein calepèteron. . e„ dš tij fa…h. ofrendas y exvotos a Apolo Pitio. esto es mucho más necesario. ¢ll¦ tù perˆ tÁj “Udraj mÚqJ tÕ pr©gma œoiken· ÓsJ g¦r ¨n ™kkÒptwmen. t…na o‡esqe oÛtwj ¥grion À ¢n»meron ¥nqrwpon enai æj ¼desqai mastigoànta kaˆ o„mwgîn ¢koÚonta kaˆ sfattomšnouj Ðrînta. cortar lo que brota continuamente y hasta quemarlo. sufriendo yo mismo una tortura mayor y más prolongada que ellos! Para un hombre bueno por naturaleza y endurecido por necesidad es mucho más difícil castigar que ser castigado. ð F£lari. pues gobernamos por la fuerza y estamos rodeados de personas que nos odian y atentan contra nosotros. 8 `Or©te d kaˆ toÝj nomoqštaj tù kolastikù e‡dei tÕ plšon nšmontaj.

Timócrates y Leógoras. kaˆ oÙ feÚgousi t¾n sunous…an t¾n ™m»n. acuden expresamente a visitarme. e„ kain»n tina kÒlasin ™pino»seien. pues. en consideración a mi antigua amistad con ellos. pues sólo le faltaba el movimiento y el mugido para parecer un ser vivo. y agentes para informarse de quiénes son y de dónde proceden. una vez que me ha conocido. aâqij g¦r Øm©j. una vez más.Luciano de Samósata Falaris I . toÝj e„sfoitîntaj e„j 'Akr£ganta xšnouj ™rwt»sate Ðpo‹oj ™gë perˆ aÙtoÚj e„mi kaˆ e„ filanqrèpwj prosfšromai to‹j kata…rousin. ésper ¢mšlei kaˆ próhn Ð sofÕj PuqagÒraj Âken æj ¹m©j. pÒteron ¥meinon enai ¢d…kwj ¢poqane‹n À ¢d…kwj sèzein tÕn ™pibebouleukÒta. de no afectarme esta situación gravemente injusta? 11 »Os he dicho estas palabras en mi propia defensa.II 7 toÝj ™piboÚlouj. ð Delfo…. exclamé al punto: ‘Digno es el presente de Apolo Pitio. que hasta tengo atalayas en los puertos. calkeÝj mn ¢gaqÒj. Al verlo. En cuanto a mi ofrenda. quien recientemente vino a nuestra tierra con una falsa información acerca de mi persona. justas y dignas de elogio. preguntad a los extranjeros que visitan Acragante cómo me comporto con ellos. oátoj p£mpolu tÁj ™mÁj gnèmhj dihmarthkëj õeto carie‹sqa… moi. elegiría esto último. À m…souj ¥xia. yo. t…nej Óqen katapepleÚkasin. como. oŒon ”Akanqon toutonˆ kaˆ Timokr£th kaˆ LewgÒran tÕn ¢delfÕn aÙtoà. palai©j sunhqe…aj tÁj prÕj aÙtoÝj mnhmoneÚsaj. el toro y vino a ofrecérmelo. ¥lla mn Øpr ™moà ¢khkoèj· ™peˆ d ™peir£qh. Sin embargo. æj ™x ¤pantoj kol£zein ™piqumoànti. ¥xion tÕ ktÁma toà Puq…ou. æj kat' ¢x…an timîn ¢popšmpoimi aÙtoÚj. oÙdeˆj oÛtwj. ¢pÁlqen ™painîn me tÁj dikaiosÚnhj kaˆ ™leîn tÁj ¢nagka…aj çmÒthtoj. oƒ sofètatoi tîn `Ell»nwn. a fin de poder despedirles con los honores debidos. y si trato cortésmente a cuantos allí arriban. el sabio Pitágoras. eta o‡esqe tÕn prÕj toÝj Ñqne…ouj fil£nqrwpon oÛtwj ¨n pikrîj to‹j o„ke…oij prosfšresqai. oÙk ™kdoÝj aÙtÕj tù ¢ndriantopoiù–m¾ g¦r oÛtw mane…hn. hay que enviar el toro al dios’. Y. tan buen orfebre como mala persona. verdaderas. e„ m» ti diaferÒntwj ºd…khto. No lo encargué yo mismo al escultor —¡ojalá no esté jamás tan loco como para desear tales objetos!—. Øpr d toà ¢naq»matoj kairÕj Øm©j ¢koàsai Óqen kaˆ Ópwj tÕn taàron toàton ™kths£mhn. creyó complacerme ideando esta nueva tortura. Ój ge kaˆ skopoÝj ™pˆ tîn limšnwn œcw kaˆ peuqÁnaj. „dën d ¢nškragon eÙqÚj. los más sabios de entre los griegos. æj ™mautÕn pe…qw. ha marchado elogiando mi justicia y compadeciéndome por mi obligada dureza. como si yo pretendiera aplicarlas de todas las formas posibles. sino que había en nuestra tierra un tal Perilao. ¢lhqÁ kaˆ d…kaia kaˆ ™pa…nou m©llon. confundido totalmente respecto a mi punto de vista. Realizó. omai. su hermano. 11 Taàta mn oân Øpr ™mautoà ¢polelÒghmai Øm‹n. sumboÚlouj kalî. ka…toi pÒsouj ™gë kaˆ tîn ™piceirhs£ntwn moi kaˆ fanerîj ™lhlegmšnwn Ómwj œswsa. con su bellísimo aspecto y extrema semejanza. Y algunos. 10 »Y cuando queráis conocer mi posición. os invoco como consejeros: ¿es mejor morir injustamente o perdonar injustamente al conspirador? No creo que haya nadie tan necio que no prefiera vivir a perecer perdonando a sus enemigos. en cuanto se me alcanza. ¡a cuántos he perdonado yo que habían atentado contra mí y quedado claramente convictos! Tal es el caso de Acanto —aquí presente—. por ejemplo. ¢nÒhtÒj ™stin Öj oÙk ¨n protim»seie zÁn m©llon À sèzwn toÝj ™cqroÝj ¢polwlšnai. 10 “Otan d boulhqÁte toÙmÕn e„dšnai. varones de Delfos. ¿Acaso creéis que mi cortesía con los forasteros se convertiría así en crueldad con los del país. œnioi d kaˆ ™xep…thdej foitîsi par' ™mš. El individuo. pemptšoj conspiradores?’. más que de odio. kaˆ d¾ kataskeu£saj tÕn boàn Âkš moi kom…zwn k£lliston „de‹n kaˆ prÕj tÕ ¢kribšstaton e„kasmšnon· kin»sewj g¦r aÙtù kaˆ mukhqmoà œdei mÒnon prÕj tÕ kaˆ œmyucon enai doke‹n. es el momento de que oigáis dónde y cómo conseguí este toro. æj toioÚtwn ™piqumÁsai kthm£twn–¢ll¦ Per…laoj Ãn tij ¹medapÒj. toàto boulo…mhn ¥n. . ponhrÕj d ¥nqrwpoj. pero. y no rehúyen mi trato.

y de qué modo rechazo sus superfluas inclinaciones a la perversidad. sentí repugnancia ante la refinada perversidad del individuo. æj tÕn mn kol£zesqai. ™mbib£saj e„j tÕ mhc£nhma toàto kaˆ katakle…saj prostiqšnai mn toÝj aÙloÝj toÚsde prÕj toÝj muxwtÁraj toà boÒj. Perilao —repuse—. de suerte que seas tú el primer maestro de música que toques la flauta. †n' Ð did£skaloj tÁj mousikÁj prîtoj aÙtÕj aÙlÍj. ™gë dš. ”Age d». e imita a los que claman. y yo. el artista. t¦ toà sofoà calkšwj mšlh. æj m¾ mi£neie tÕ œrgon ™napoqanèn. kaˆ Ð mn o„mèxetai kaˆ bo»setai ¢l»ktoij ta‹j ÑdÚnaij ™cÒmenoj. añadió: ‘Si quieres torturar a alguien. kol£zein ™qšlVj. ¹ bo¾ d di¦ tîn aÙlîn mšlh soi ¢potelšsei oŒa ligurètata kaˆ ™paul»sei qrhnîdej kaˆ muk»setai goerètaton. si cuanto dices no es mera jactancia. abriendo el toro por el lomo. acompañados de mis embajadores y colocáis el toro en un lugar noble del templo. Accede a ello Perilao. t¾n pršpousan timwr…an. el castigo adecuado. 12 ™gë d æj toàto ½kousa. pe…qetai mn taàta Ð Per…laoj. mi nombre como oferente. kaˆ Ð mn d…kaia œpascen ¢polaÚwn tÁj aØtoà eÙmhcan…aj· ™gë d œti œmpnoun kaˆ zînta tÕn ¥ndra ™xaireqÁnai keleÚsaj. así el torturado se debatirá en gritos y lamentos. æj p£ntej e„de‹en oŒoj ™gë prÕj toÝj ponhroÚj e„mi kaˆ Ópwj ¢mÚnomai t¦j peritt¦j ™j kak…an ™piqum…aj aÙtîn. t¾n dikaiosÚnhn t¾n ™m»n. d…kaia poi»sete qÚsantej mn Øpr ™moà met¦ tîn pršsbewn. s d tšrpesqai metaxÝ katauloÚmenon. e„pèn. para que todos conozcan cómo me comporto con los malvados. 12 »Yo. tÕn tecn…thn tÕn Per…laon. Ð d Per…laoj parestèj. ™mus£cqhn t¾n kakomhcan…an toà ¢ndrÕj kaˆ t¾n ™p…noian ™m…shsa toà kataskeu£smatoj kaˆ o„ke…an aÙtù timwr…an ™pšqhka· ka…. su proyecto. ‘Bien. Per…laoj kolasqeˆj kaˆ Ð taàroj Perilao acercóseme y dijo: ‘¿Por qué no compruebas la sabiduría que encierra y la utilidad que ofrece?’ Y. introdúcelo dentro de esta máquina. ¢naqšntej d tÕn taàron ™n kalù toà ƒeroà. para que sepamos si suenan a través de las flautas las melodías que dices’. ð Per…lae. mi acto justiciero. demuéstranos la verdad de tu arte penetrando tú mismo.Luciano de Samósata Falaris I . ð Delfo…. las melodías del ingenioso orfebre y la primera experiencia musical. presa de incesantes dolores. œfhn. ™peˆ œndon Ãn. a fin de que no mancillara la obra muriendo dentro. purifiqué el toro y os lo he enviado para ofrecerlo al dios. œfh. para revelar mi . con acompañamiento quejumbroso y mugido dolorosísimo. toà ¢natiqšntoj ™moà toÜnoma. œfh. ciérrala. de‹xon ¹m‹n aÙtÕj e„selqën t¾n ¢l»qeian tÁj tšcnhj kaˆ m…mhsai toÝj boîntaj. katakle…saj aÙtÕn pàr Øf£ptein ™kšleuon. aplica estas flautas al hocico del buey y manda encender fuego debajo. odié su artefacto y le di el castigo merecido. t¾n ™p…noian t¾n ™ke…nou. ™ke‹non mn ¥tafon kat¦ krhmnîn ·…ptein ™kšleusa. al oír esto. 13 `Ume‹j dš. y dispuse que le arrojaran desde un precipicio. y su grito a través de las flautas te ofrecerá las más dulces melodías imaginables. e„ m¾ ken¾ ¥llwj ØpÒscesij taàt£ ™sti. T… d' e„ m£qoij. 13 »Por vuestra parte. t¾n prèthn pe‹ran tÁj mousikÁj. ƒkanÕn goàn kaˆ toàto mÒnon dhlîsa… mou tÕn trÒpon. Y ordené grabar en él toda la historia. kaˆ ™pigr£yai ge ™p' aÙtù ™kšleusa t¾n p©san di»ghsin.’ Aquél sufrió en justicia. varones de Delfos. †n' e„dîmen e„ kaˆ § f¾j mšlh di¦ tîn aÙlîn fqšggetai. kaq»raj d tÕn boàn ¢nšpemya Øm‹n ¢nateqhsÒmenon tù qeù. de forma que él reciba su tortura y tú goces del concierto de flauta’. tÕn ¥xion misqÕn tÁj qaumastÁj sou tšcnhj. quedando insepulto. t¾n sof…an t¾n ™n aÙtù kaˆ t¾n cre…an ¿n paršcetai. le encierro y ordeno encender fuego por debajo. ordené que le sacaran. Este único ejemplo baste. y yo. pues. el de Perilao. pàr d Øpoka…ein keleÚein.II 8 Ð taàroj tù qeù. cuando estaba dentro. ”Hn tina. obraréis en justicia si oficiáis un sacrificio por mí. kaˆ ¢no…xaj ¤ma tÕn taàron kat¦ t¦ nîta. 'Apol£mbane. obteniendo el fruto de su destreza inventiva. cuando aún el hombre se hallaba con vida y respiraba. ‘Cobre — le dije— el justo salario de tu maravilloso arte.

si hay que interceder en favor de un hombre erróneamente tenido por perverso y forzado a castigar contra su voluntad.» 14 Éstas son. porque él solo me bastó para comprobar su arte. 14 Taàta mšn. tšcnhj kall…sthj kaˆ ™pino…aj kak…sthj kaˆ dika…aj kol£sewj. kaˆ t¦ mn parÒnta taàta par' ™moà tù qeù· ¢naq»sw d kaˆ ¥lla poll£kij. En el día de hoy. 2 ™gë mn oân kaˆ tÕ ™ndoi£sai Øm©j Ólwj perˆ toÚtou 1 No soy representante oficial del pueblo acragantino. 2 Por mi parte . y atendiendo a la piedad a la par que a los intereses comunes. kaˆ taàta triîn tîn meg…stwn ØpÒmnhma e„j ¢eˆ genhsÒmenon. con lo que puse término a aquel canto tan ajeno a las Musas como inhumano. así ocurrieron los hechos. tanto oficial como privadamente. de un proyecto nefando y de un justo castigo. t¦ par¦ toà Fal£ridoj. kaˆ Óti ™n mÒnJ aÙtù kaˆ pe‹ran œlabon tÁj tšcnhj kaˆ katšpausa t¾n ¥mouson ™ke…nhn kaˆ ¢p£nqrwpon òd»n. ð ¥ndrej Delfo…. varones de Delfos. l£bete oân aÙtoˆ tÕn taàron kaˆ ¢n£qete kaˆ eÜxasqe Øpšr te tÁj 'Akr£gantoj kaˆ Øpr aÙtoà Fal£ridoj. carácter: Perilao fue castigado. con agravio para aquél. kaˆ tÕ eÙsebj ¤ma kaˆ tÕ koinÍ sumfšron kaˆ m£lista tÕ Delfo‹j pršpon proorèmenoj ¢nšsthn parainšswn Øm‹n m»te Øbr…zein ¥ndra dun£sthn eÙseboànta m»te ¢n£qhma ½dh tù qeù kaqwmologhmšnon ¢pallotrioàn. ð Delfo…. e„ d de‹ kaˆ dehqÁnai Øpr ¢ndrÕj m£thn ponhroà dokoàntoj kaˆ ¥kontoj kol£zein ºnagkasmšnou. ésta es mi ofrenda al dios. y ello porque ha de convertirse en perenne recuerdo de tres hechos capitales: de un arte bellísimo.II 9 ¢nateqeˆj kaˆ mhkšti fulacqeˆj prÕj ¥llwn kolazomšnwn aÙl»mata mhd melJd»saj ¥llo œti pl¾n mÒna t¦ toà tecn…tou muk»mata. pero le elevaré muchas otras. no hagáis que regresemos fracasados. Y. ¢lhqÁ p£nta kaˆ oŒa ™pr£cqh ›kasta. al tiempo que priváis al dios de una ofrenda tan extremadamente hermosa como merecida. tan pronto me permita prescindir de los castigos. como conocedores de lo ocurrido y ajenos a toda acusación de falsedad. emplazadlo y elevad vuestras plegarias por Acragante y por el propio Fálaris. ni tengo respecto a éste ningún otro motivo personal de afecto o esperanza de futura amistad. os lo suplicamos nosotros. prosšsqai tÕn ¥ndra f…lon enai ™qšlonta kaˆ poll¦ kaˆ dhmos…v kaˆ „d…v ›kaston Ømîn eâ poiÁsai ærmhmšnon. Aceptad. que somos helenos de origen dorio: aceptad a un hombre que quiere ser amigo vuestro y está decidido a colmaros de favores a cada uno de vosotros. en vez de reservarlo para dar conciertos mientras otros sufrían castigos. y en especial al prestigio de Delfos. y el toro consagrado. tîn d pršsbewn ¢koÚsaj tîn ¹kÒntwn par' aÙtoà ™pieikÁ kaˆ mštria diexiÒntwn. ni entonar otra melodía que los mugidos de su inventor. æj ¨n kaˆ e„dÒtej kaˆ mhdem…an toà yeÚdesqai nàn a„t…an œcontej.Luciano de Samósata Falaris I . kaˆ m»te ¹m©j ¢pr£ktouj ¢popšmyhte m»te ™ke‹non Øbr…shte m»te tÕn qeÕn ¢poster»shte kall…stou te ¤ma kaˆ dikaiot£tou ¢naq»matoj. las palabras de Fálaris: todo ello es cierto. ™peid£n moi par£scV mhkšti de‹sqai kol£sewn. y sería justo que aceptarais nuestro testimonio. kaˆ d…kaioi ¨n e‡hmen pisteÚesqai Øf' Ømîn marturoàntej. ƒketeÚomen Øm©j ¹me‹j oƒ 'Akragant‹noi “Ellhnšj te Ôntej kaˆ tÕ ¢rca‹on Dwrie‹j. pues. ni tampoco agente privado del propio Fálaris. prÒxenoj ín oÜte „diÒxenoj aÙtoà Fal£ridoj oÜt' ¥llhn œcwn prÕj aÙtÕn À eÙno…aj „d…an a„t…an À melloÚshj fil…aj ™lp…da. el toro por vuestra parte. pero he escuchado los acertados y justos argumentos de los embajadores llegados de su parte. he tomado la palabra a fin de exhortaros a no ultrajar a un soberano piadoso. II 1 OÜte 'Akragant…nwn. varones de Delfos. y a no desprenderos de una ofrenda que ya ha sido prometida al dios. los ciudadanos de Acragante.

ÓsJ toà t¦ ½dh ¢nateqšnta sul©n tÕ mhd t¾n ¢rc¾n to‹j ¢natiqšnai boulomšnoij ™pitršpein ¢sebšsteron. les concedió realizar la travesía en bonanza. 4 Ð mn oân PÚqioj t¾n dika…an ½dh perˆ toà ¢naq»matoj yÁfon ½negken· e„ goàn ™m…sei tÕn F£larin À tÕ dîron aÙtoà ™mus£tteto. por lo demás. éj fasi. ya ha dado su justo voto acerca de la imagen. votando lo mismo que Apolo. sabiendo que el dios no va a recibir aquello que no agrade primero a los delfios. si se origina a partir de la cuestión presente. cr¾ d kaˆ Øm©j t¦ aÙt¦ ™ke…nJ yhfisamšnouj prosqe‹nai kaˆ tÕn taàron toutonˆ tù ¥llJ kÒsmJ toà ƒeroà· ™peˆ p£ntwn ¨n e‡h toàto ¢topètaton. Ön ‡smen oÙd' ¥cri toà plo…ou ¢podedhmhkÒta. kaˆ tÁj ™nant…aj dÒxhj. 6 `O mn oân t¢nant…a moi ™gnwkèj. ya que esto sería el colmo del absurdo: que quien envía un regalo tan magnífico al dios recibiera el voto condenatorio del templo. 5 Por ello. dado que no conceder la facultad a quienes quieren elevar ofrendas es más impío que apoderarse de las ya elevadas. y el plantearnos la cuestión de si procede aceptar la imagen o devolverla a su lugar de origen. y examina a voto y tribunal a los oferentes. sfag£j tinaj kaˆ b…aj kaˆ ¡rpag¦j kaˆ ¢pagwg¦j ™tragódei toà tur£nnou mÒnon oÙk aÙtÒpthj gegenÁsqai lšgwn. e„ cr¾ dšcesqai tÕ ¢n£qhma À Ñp…sw aâqij ¢popšmpein. Si ni aun cabe prestar mucha fe a quienes afirman haber sufrido tales rigores cuando los relatan —pues no consta que digan la verdad—. pero el dios. ya que posiblemente nadie se atreva en adelante a elevar ofrendas. en la Fócide.II 10 kaˆ ¹m‹n proqe‹nai t¾n di£skeyin. y de la fama adversa. ·®dion Ãn ™n tù 'Ion…J mšsJ katadàsai aÙtÕ met¦ tÁj ¢goÚshj Ðlk£doj. que no cerréis el templo a los piadosos. era.Luciano de Samósata Falaris I . 5 pros…etai t¾n toà mon£rcou eÙsšbeian. y obtuviera como pago de su piedad ser considerado indigno hasta de elevar ofrendas. es ya un hecho impío. es evidente que acepta el gesto piadoso del monarca. 4 Apolo Pitio. casi dando a entender que los había presenciado. cr¾ d t¦ mn toiaàta mhd to‹j peponqšnai f£skousin p£nu pisteÚein dihgoumšnoij–¥dhlon g¦r e„ ¢lhqÁ lšgousin–oÙc Ópwj aÙtoÝj § m¾ ™pist£meqa 6 considero que vuestra mera vacilación sobre este asunto. y arribar sanos y salvos a Cirra6. cuando sabemos que no ha viajado ni siquiera hasta el barco. dramatizaba las ejecuciones. paršscen aÙto‹j kaˆ sîj ™j t¾n ú kaˆ dÁlon Óti K…rran kat©rai. 3 Dšomai d Ømîn DelfÕj kaˆ aÙtÕj ín kaˆ tÕ ‡son metšcwn tÁj te dhmos…aj eÙkle…aj. kaq£per ™k toà 'Akr£gantoj ¥rti katapepleukèj. 3 Os suplico. cual si acabara de desembarcar recién llegado de Acragante. En cualquier caso. Ð d polÝ toÙnant…on ™n eÙd…v te diaperaiwqÁnai. habría sido fácil hundirlo en pleno mar Jonio con la nave que le traía. si se mantiene. por su proximidad. saqueos y raptos del tirano. muy al contrario. 6 El defensor de la tesis contraria. menos aún debemos nosotros Cirra. m»t' ¢pokle…ein tÕ ƒerÕn to‹j eÙseboàsi m»te t¾n pÒlin prÕj ¤pantaj ¢nqrèpouj diab£llein æj t¦ pempÒmena tù qeù sukofantoàsan kaˆ y»fJ kaˆ dikasthr…J dokim£zousan toÝj ¢natiqšntaj· oÙdeˆj g¦r œti ¢naqe‹nai tolm»seien ¨n e„dëj oÙ proshsÒmenon tÕn qeÕn Ó ti ¨n m¾ prÒteron Delfo‹j dokÍ. pues el hecho no constituye sino un robo sacrílego aún más grave que los otros. . e„ ful£ttoito. como delfio que soy y partícipe por igual del renombre público. ni denigréis a la ciudad ante todos los hombres. e„ ™k tîn parÒntwn prosgšnoito. violencias. cual si fuera un sicofanta que vilipendia los dones enviados al dios. m©llon d oÙd' Øperbol¾n ¢sebe…aj ¢poleloipšnai· oÙdn g¦r ¢ll' À ƒerosul…a tÕ pr©gm£ ™sti makrù tîn ¥llwn calepwtšra. También debéis vosotros. según dicen. ¢nÒsion ½dh enai nom…zw. de odiar a Fálaris o repugnarle su regalo. más aún: no habéis dejado margen de superación a la impiedad. pšmyant£ tina megaloprepj oÛtw dîron qeù t¾n katadik£zousan ™k toà ƒeroà yÁfon labe‹n kaˆ misqÕn kom…sasqai tÁj eÙsebe…aj tÕ kekr…sqai mhd toà ¢natiqšnai ¥xion. el puerto natural de arribada a Delfos por las rutas del mar Jonio. añadir este toro a los demás ornamentos del templo.

asirios. no debemos innovar nada en este momento. persas. fulokrine‹n t¦ ¢naq»mata kaˆ genealoge‹n t¦ pempÒmena. lidios. Nosotros vivimos entre barrancos y cultivamos peñascales. nosotros recibimos honores de parte de todos y vivimos prósperos y felices. necesariamente. el oráculo. toàt' oÙ Delfo‹j ¢nagka‹on polupragmone‹n. a no ser que pretendamos ser jueces en vez de sacerdotes y. o que se haya prohibido a alguien sacrificar u ofrendar. italiotas y hasta de los hiperbóreos llega a Delfos. ™nteàqen aƒ trofa…–cr¾ g¦r t¢lhqÁ prÒj ge ¹m©j aÙtoÝj lšgein–kaˆ tÕ legÒmenon ØpÕ tîn poihtîn. Así fue en el pasado. Odisea IX 109. nos sentemos a investigar qué pueblos de allende el Jonio tienen tiranías justas o injustas. y adoptar medidas para que mejoren. skopoàntej kaq»meqa e‡ tinej tîn Øpr tÕn 'IÒnion dika…wj À ¢d…kwj turannoàntai. así es hasta hoy y ojalá nunca se nos acabe este género de vida. tÕ d' ƒerÕn kaˆ Ð PÚqioj kaˆ tÕ crhst»rion kaˆ oƒ qÚontej kaˆ oƒ eÙseboàntej. en segundo lugar. los sacrificantes y devotos son las «tierras llanas» de Delfos. como dicen los poetas. los de Delfos no tenemos por qué inmiscuimos en estas cuestiones. Creo que nosotros. mientras que el templo. p£nta ™j DelfoÝj ¢fikne‹tai. «sin siembras ni labores»8 nos crían de todo. ¥sparta ¹m‹n kaˆ ¢n»rota fÚetai t¦ p£nta ØpÕ gewrgù tù qeù. ¢ll' Ðr©n p£resti taàta. siendo nuestra obligación ofrecer sacrificios y demás actos cultuales al dios. e„ m¾ ¢ntˆ ƒeršwn ½dh dikastaˆ enai ¢xioàmen ka…. nuestro templo ha alcanzado la cima de la prosperidad y es extremadamente rico en ofrendas. kaˆ t¦ deÚtera met¦ tÕn qeÕn ¹me‹j timèmeqa Øf' ¡p£ntwn kaˆ eÙporoàmen kaˆ eÙdaimonoàmen· taàta tÕ ¢rca‹on. que las cosas ajenas estén como quieran. 8 Kaˆ t¦ mn tîn ¥llwn ™cštw ÓpV boÚletai· ¹m‹n d ¢nagka‹on. 123.II 11 kathgore‹n. debemos considerar nuestros propios asuntos. en mi opinión. Apolo Pitio. IX 405. después del dios. omai. dšon qÚein kaˆ t«lla qerapeÚein tÕn qeÕn kaˆ sunanatiqšnai e„ pšmyeiš tij. ™nteàqen ¹ eÙpor…a. acusar de aquello que no sabemos. aun cuando algo semejante haya ocurrido en Sicilia. ¢ll' e‡ ti ™n Fruxˆn À Ludo‹j À Pšrsaij À 'Assur…oij À Fo…nixin À 'Italiètaij À `Uperboršoij aÙto‹j. como consagrar las ofrendas que envíen. considerando la procedencia. 9 Mšmnhtai d oÙdeˆj pèpote yÁfon Øpr ¢naq»matoj par' ¹m‹n ¢nadoqe‹san oÙd kwluqšnta tin¦ qÚein À ¢natiqšnai.Luciano de Samósata Falaris I . Por consiguiente. 8 Dejemos. Öj oÙ mÒnon t¦ par¦ to‹j “Ellhsin ¢gaq¦ gignÒmena paršcei. Ópwj te p£lai diškeito kaˆ Ópwj nàn œcei kaˆ t… poioàsi lùon œstai· Óti mn d¾ ™n krhmno‹j te o„koàmen aÙtoˆ kaˆ pštraj gewrgoàmen. en su estado anterior y presente. son su fuente de ingresos. el Ilíada II 519. kaˆ Óson ™pˆ tÍ gÍ. kaˆ m¾ pausa…meq£ ge oÛtw bioàntej. taàta ¹ prÒsodoj. 7 e„ d' oân ti kaˆ pšpraktai toioàton ™n Sikel…v. Y. estableciendo frente a la tradición discriminaciones de ofrendas por su origen y la genealogía de los presentes. ya que está a la vista. baqe‹ limù ¢eˆ sunÁmen ¥n. fenicios. kaˆ di¦ toàt'. HOMERO. Óqen kaˆ ¢f' Ótou kaˆ Ðpo‹a. 7 Y. de‹ to…nun mhd' ™n tù parÒnti kainotome‹n mhdn mhd par¦ t¦ p£tria nÒmon kaqist£nai. . kaˆ aÙtÕ e„j Øperbol¾n hÜxhtai tÕ ƒerÕn kaˆ Øperploute‹ ™n to‹j ¢naq»masin. y. De la tierra siempre recibiríamos hambre y miseria. Himno a Apolo Pitio 526 ss. y de ahí su prosperidad. y no hay que aguardar a que Homero7 nos lo demuestre. taàta tÕ mšcri nàn. sino que todo lo de los frigios. además. Y precisamente por ello. de ahí sus recursos —pues entre nosotros debemos decir la verdad—. con el dios como labrador. omai. oÙc “Omhron cr¾ perimšnein dhlèsonta ¹m‹n. t¦ ¹mštera aÙtîn e„dšnai. dexamšnouj d ¢pragmÒnwj ¢natiqšnai Øphretoàntaj 7 8 9 Nadie recuerda que alguna vez se haya producido votación entre nosotros acerca de una ofrenda. taàta Delfîn t¦ ped…a. El no sólo otorga los bienes que hallamos entre los helenos.

además. gegšnhtai par' ¹m‹n. ¿Quién podrá resistir ser juzgado indigno de elevar ofrendas? 10 Doke‹te dš moi. como en el pasado? ¿Qué hemos de reprochar a los antiguos usos para innovarlos? ¿Por qué lo que no ha ocurrido nunca entre nosotros desde la fundación de la ciudad. y. la plata y demás objetos de valor que reiteradamente ofrecerán al dios. À ¢nagkaiÒteron ¹g»saisqe ¥n. el templo. y el oro. sobre todo. Ósoi nàn crîntai tù ƒerù. 11 Éste es. ¢f' oá t¾n pÒlin o„koàmen kaˆ Ð PÚqioj cr´ kaˆ Ð tr…pouj fqšggetai kaˆ ¹ ƒšreia ™mpne‹tai. Ðr©te Óswn ¢gaqîn ™mpšplhstai tÕ ƒerÒn. kr…nesqai kaˆ ™xet£zesqai toÝj ¢natiqšntaj. 11 Perˆ mn oân ïn bouleuÒmeqa. veis los bienes que colman el templo. . 13 Pero si vosotros os constituís en jueces y examinadores de las ofrendas. pues nadie aceptará ponerse en el lugar del acusado y gastar cuantiosas sumas de su dinero para ser juzgado y arriesgarlo todo. varones de Delfos. oÙdenÕj Øpomšnontoj ØpÒdikon aØtÕn kaqist£nai. el trípode dama y la sacerdotisa es inspirada.Luciano de Samósata ¢mfo‹n. las ofrendas. e„ swfrone‹te. œpeita Øpr tÁj pÒlewj Ólhj kaˆ tîn sumferÒntwn tù te koinù ¹mîn kaˆ „d…v ˜k£stJ Delfîn. kaˆ ¢nal…skonta kaˆ katadapanînta par' aØtoà kr…nesqai kaˆ Øpr tîn Ólwn kinduneÚein. kaˆ crusÕj kaˆ ¥rguroj kaˆ Ósa ¥lla t…mia. poll£kij ¢nateqhsÒmena tù qeù· prîton mn g¦r tÕ kat¦ tÕn qeÕn ™xetasqÁnai ¥xion. si actuáis con sensatez. la ciudad toda y nuestros intereses comunes y privados de cada habitante de Delfos. los antiguos usos y ritos ancestrales. e„ log…saisqe Øpr Óswn kaˆ ¹l…kwn ™stˆn ¹ skšyij. ¡p£ntwn ¢natiqšntwn kaˆ Øpr t¾n Øp£rcousan dÚnamin ™n…wn dwroumšnwn tÕn qeÒn. sino todos los reyes y todos los soberanos que ahora acuden al templo. pues. ¥rista bouleÚsesqai perˆ tîn parÒntwn. temo que en adelante carezcamos de examinandos. 10 Me parece. taàt£ ™stin. pues todos los hombres elevan ofrendas y algunos ofrecen al dios dones superiores a sus propias posibilidades. gracias a esa inmemorial costumbre de la libertad ilimitada para todos. toà ¢nšdhn kaˆ p©sin ™xe‹nai. kaˆ m¾n ™x ™ke…nou mn toà palaioà œqouj. el tema de nuestra consideración: no es Fálaris —un tirano concreto—. Sé que. del dios y de los fieles. ™pˆ p©si d tÁj par¦ p©sin ¢nqrèpoij eÙkle…aj À kakodox…aj· toÚtwn g¦r oÙk oda e‡ ti me‹zon. los sacrificios. Lo primero que merece consideración es el interés del dios. À t…ni biwtÒn. el buen nombre o el desprestigio ante la humanidad entera. vamos a establecerlo ahora —el juicio y examen de los oferentes—? En efecto.II 12 donante y la naturaleza: debemos aceptarlas sin más y consagrarlas. ¢ll¦ p£ntej basile‹j kaˆ p£ntej dun£stai. prîton mn Øpr toà qeoà kaˆ toà ƒeroà kaˆ qusiîn kaˆ ¢naqhm£twn kaˆ ™qîn ¢rca…wn kaˆ qesmîn palaiîn kaˆ dÒxhj toà mante…ou. el dios. e„ kriq»setai toà ¢natiqšnai ¢n£xioj. 12 ¿Por qué razón no vamos a proceder en la cuestión de las ofrendas como siempre. Falaris I . ni ese toro. kaˆ Ö mhd pèpote. nada consideraréis más importante o primordial que cuanto he dicho. que resolveréis del mejor modo el caso presente si consideráis la magnitud e importancia de los intereses que tratamos: en primer lugar. ð ¥ndrej Delfo…. À t… memfÒmenoi to‹j palaio‹j œqesin kainotom»swmen. oÙ F£larij tÚrannoj eŒj oÙd' Ð taàroj oátoj oÙd calkÕj mÒnon. en provecho de ambas partes. 13 e„ d' Øm©j aÙtoÝj dokimast¦j kaˆ ™xetast¦j ™pist»sete to‹j ¢naq»masin. Ñknî m¾ ¢por»swmen tîn dokimasqhsomšnwn œti. 12 t…noj oân ›neka m¾ æj ¢eˆ mhd æj p£lai t¦ perˆ tîn ¢naqhm£twn poi»swmen. kaˆ tù qeù kaˆ to‹j eÙsebšsi. desde que Apolo Pitio profetiza. nàn katasthsèmeqa. y el prestigio del oráculo. ni su bronce únicamente.

A. Esteban Terradas. Madrid. Obra completa. ISBN 84-249-1602-6. ISBN 84-249-0153-3. 1. Leganés (Madrid).. Depósito Legal: M. Impreso en España. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. Tomo I.ª REIMPRESIÓN. S. EDITORIAL GREDOS. A. 1981. Polígono Industrial. Sánchez Pacheco.BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. Según las normas de la B. Printed in Spain. EDITORIAL GREDOS . S. 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN HIPIAS O EL BAÑO Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. 1996. G. Gráficas Cóndor. 81. C. PRIMERA EDICIÓN. 12. 42676-1996. 1996.

2. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites. Dioniso 90 5 Preludio.Luciano de Samósata Hipias o el baño 1 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 7 1.com/site/ancienttexts/gk-l2 * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador].google. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8. Apuntes sobre la vida 22 3. Panorama general del siglo II d. . C. La obra de Luciano 27 4. Luciano y la posteridad 55 7. El escritor 33 5.

oÙ g¦r ¥llwj ƒstor…an ™pide…knusqai boulÒmenoj ™pemn»sqhn aÙtîn. y. en el mundo de la retórica y las ciencias empíricas). sino que avalaron también con hechos equivalentes sus afirmaciones teóricas. ¢me…nwn d kaˆ mousikÒj. que al tiempo dejaron testimonios y pruebas de su arte a las generaciones que les siguieron. aquellos ingenieros. kaˆ g¦r tîn „atrîn Ó ge noàn œcwn oÙ toÝj ¥rista Øpr tÁj tšcnhj e„pe‹n dunamšnouj metastšlletai nosîn. es imposible no apreciar un mudo reproche de Luciano contra los filósofos y su «vana ciencia». ¢ll¦ kaˆ œrgoij Ðmo…oij t¦j tîn lÒgwn Øposcšseij ™pistèsanto. no manda llamar a quienes saben expresarse mejor acerca de su profesión. Citemos. oŒon p£lai mn 'Agamšmnona kaˆ 'Acillša. C. su inútil.Luciano de Samósata Hipias o el baño 3 2 IPPIAS H BALANEION HIPIAS O EL BAÑO Este brevísimo ensayo lucianesco incluye pinceladas retóricas de gran belleza formal e imaginativa. diestro ingeniero y buen geómetra. el caso de los médicos: el hombre sensato. con grandes conocimientos en óptica —según se desprende del relato lucianesco— y en música. En el caso que nos ocupa. que no sólo eran buenos por colocar y arengar a sus tropas. tan hábil como aquél (defensor de la autárkeia o «autosuficiencia» y capaz de construir sus vestidos y enseres necesarios). ¢ll' Óti kaˆ tîn mhcanikîn ™ke…nouj ¥xion qaum£zein. personaje contemporáneo. es un discurso epidíctico o demostrativo. cuando cae enfermo. considerados justamente los mejores. ÐpÒsoi m¾ lÒgouj mÒnon dexioÝj paršsconto Øpr tîn pragm£twn ˜k£stwn. En este encendido elogio del saber práctico de Hipias (situado aquende la frontera. mientras que los ejercitados sólo en las palabras deberían llamarse sin duda . se trata de presentar y representar en la imaginación del lector la belleza de un balneario. ¢ll¦ toÝj pr©xa… ti kat' aÙt¾n memelethkÒtaj. obra de Hipias. t… g¦r ¥n soi tîn strathgîn lšgoimi toÝj e„kÒtwj ¢r…stouj kriqšntaj. ¢ll¦ kaˆ prom£cesqai tîn ¥llwn kaˆ ceirÕj œrga ™pide…knusqai. tîn k£tw d tÕn 'Alšxandron kaˆ PÚrron ‡smen gegonÒtaj. el músico capaz de tocar la lira y la cítara que quien se limita a captar el ritmo y la armonía. confuso y perturbador saber teórico que a nada conduce. 2 PrÕj d¾ t… taàt' œfhn.. y más recientemente Alejandro y Pirro. toà diakr…nein ·uqmoÝj kaˆ ¡rmon…aj ™pistamšnou Ð kaˆ y©lai kaˆ kiqar…sai aÙtÕj dun£menoj. ÐpÒsoi ™n tÍ qewr…v lamproˆ genÒmenoi kaˆ mnhmÒsuna Ómwj tÁj tšcnhj kaˆ parade…gmata to‹j met' aÙtoÝj katšlipon· ™peˆ o† ge to‹j lÒgoij mÒnoij 1 Entre los sabios. ilustres por sus teorías. Mejor es. asimismo. por ejemplo. formado en la oratoria como su homónimo sofista del siglo V a. omai. sino también por luchar al frente de todos y mostrar proezas personales? Así sabemos que eran en el pasado Agamenón y Aquiles. 1 Tîn sofîn ™ke…nouj m£lista œgwgš fhmi de‹n ™paine‹n. ¿Y qué decirte de aquellos generales. Dentro de los preludios a obras de mayor entidad. una exhibición de habilidad en las descripciones sobre no importa qué objeto o tema. sino a los experimentados en su práctica. yo estimo que hay que elogiar especialmente a quienes no sólo aportaron teorías válidas para cada cuestión. sino porque merecen nuestra admiración. 2 ¿Por qué digo todo esto? No lo he recordado simplemente por deseo de exponer historia. de igual modo. Óti oÙ t£ttein mÒnon kaˆ paraine‹n Ãsan ¢gaqo….

gracias a su ingenio. ágil de comprensión y muy claro en sus exposiciones. en la que demostró que sus predecesores eran unos niños. Ya antes que ellos. kaˆ Ómwj ›kaston toÚtwn oÛtwj ™ntelîj de…knusin æj ἕn aÙtÕ mÒnon ™pist£menoj. hizo en una noche que el río pasara por detrás del campamento. Además. sofÕj d kaˆ ™pinoÁsai kaˆ sune‹nai piqanètatoj. su habilidad e Distinción entre eruditos (griego sophistaí) y sabios (sophoí). fas…n. No podría ser breve el elogio de su teoría de los rayos. oÙk ™n toiaÚtaij mn Øpoqšsesin ™n aŒj oƒ prÕ aÙtoà prîtoi genšsqai eÙtÚchsan. no exclusivamente en aquellas empresas en que ya habían triunfado sus predecesores. 3 Entre éstos merece mención Hipias. es ésta muy antigua: no sólo construyó el caballo para los aqueos. tÕn d t¦j tîn polem…wn tri»reij kataflšxanta tÍ tšcnV. reflexiones y espejos. sino que se introdujo con ellos en su interior. era capaz de aplicar creatividad e inventiva propias. sabía construir exactamente un triángulo dada la base2. eÙqe…aj tÕ tr…gwnon ¢kribîj sunistamšnou. y muy capaz de trazar planes y resolver problemas. balane…ou kataskeu»· ¹ per…noia d kaˆ ™n tù koinù toÚtJ sÚnesij qaumast». ¢ll¦ kaˆ sugkatabÁnai aÙto‹j ™j aÙtÕn lšgetai. Ð d mhcanikîn te ín t¦ prîta kaˆ gewmetrikîn. 4 Pero no vacilaré en hablar de una de sus realizaciones que recientemente contemplé con admiración: aun cuando el fundamento es de común dominio y es muy frecuente en nuestra forma de vida actual —se trata de la construcción de un balneario—. t¾n mn g¦r perˆ ¢kt…nwn kaˆ ¢nakl£sewn kaˆ katÒptrwn qewr…an. 1 «eruditos» mejor que «sabios»1. kaˆ QalÁj d Ð Mil»sioj prÕ aÙtîn ØposcÒmenoj Kro…sJ ¥brocon diabib£sein tÕn stratÕn ™pino…v katÒpin toà stratopšdou mi´ nuktˆ tÕn “Alun peri»gagen. Véase. en cambio. el prurito retórico en el uso correcto de aparentes sinónimos. así como de su dominio de la astronomía. œti d ¡rmonikîn kaˆ mousikîn fa…netai. Öj oÙ mÒnon tecn»sasqai to‹j 'Acaio‹j tÕn †ppon. ¢ndrÕj lÒgoij mn par' Óntina boÚlei tîn prÕ aÙtoà gegumnasmšnou kaˆ sune‹na… te Ñxšoj kaˆ ˜rmhneàsai safest£tou. En cuanto a la historia de Epeo. por lo demás. hombre formado en la oratoria.Luciano de Samósata Hipias o el baño 3 ™ggegumnasmšnoi sofistaˆ ¨n e„kÒtwj m©llon À sofoˆ kalo‹nto. El contexto es interesante para una sociología de la ciencia de la época. aquél quemó las naves enemigas valiéndose de su ciencia. mientras todos los otros sabios delimitaron un campo de la ciencia para adquirir fama en él. nuestro conocido contemporáneo. sino que. 4 oÙk Ñl…gou crÒnou ¨n e‡h ™paine‹n. tanto como cualquiera de sus predecesores. . empleando la expresión geométrica. sin embargo. pero mucho mejor en la acción que en las palabras y cumplidor de sus compromisos profesionales. desviando y dividiendo el río. pese a su concreción. ostentó el liderazgo en ingeniería y geometría tanto como en armonía y música. 2 Es decir. demostró tanta perfección en cada una de estas actividades como si sólo conociera una de ellas. ™n Î pa‹daj toÝj prÕ aÙtoà ¢pšfhnen. y. tras prometer a Creso que su ejército cruzaría el Halis sin mojarse. Como los primeros sabemos que fue Arquímedes y también Sóstrato de Cnido: éste tomó Menfis para Tolomeo sin asedio. oÙk Ñkn»sw e„pe‹n· koin¾ mn g¦r ¹ ØpÒqesij k¢n tù kaq' ¹m©j b…J p£nu poll». desde los tiempos de Pródico. tÕn mn Ptolema…J ceirws£menon t¾n Mšmfin ¥neu poliork…aj ¢postrofÍ kaˆ diairšsei toà potamoà. tÕ mn g¦r toà 'Epeioà p£nu ¢rca‹on. § d œnagcoj „dën aÙtoà tîn œrgwn katepl£ghn. t¦ d œrga polÝ tîn lÒgwn ¢me…nw parecomšnou kaˆ t¾n tÁj tšcnhj ØpÒscesin ¢poplhroàntoj. œti d ¢stronom…an. él. ka…toi tîn ge ¥llwn ›kastoj ›n ti tÁj ™pist»mhj œrgon ¢potemÒmenoj ™n ™ke…nJ eÙdokim»saj ena… tij Ómwj œdoxen. oÙ mhcanikÕj oátoj genÒmenoj. 3 'En d¾ toÚtoij kaˆ `Ipp…ou toutouˆ toà kaq' ¹m©j memnÁsqai ¥xion. Tales de Mileto. sino sabio. toioàton ¢koÚomen tÕn 'Arcim»dh genšsqai kaˆ tÕn Kn…dion Sèstraton. kat¦ d tÕn gewmetrikÕn lÒgon ™pˆ tÁj doqe…shj. y no era ingeniero.

A continuación se encuentra otra sala. ¢mfistrÒgguloj. stÁna… te kaˆ ™gkaq…zesqai proshnšstatoj kaˆ ™mbradànai ¢blabšstatoj kaˆ ™gkul…sasqai çfelimètatoj. para no encontrar bruscamente la caliente. para un balneario. 6 Al salir nos aguarda otra sala suavemente caldeada. Luego nos aguarda el pasillo En forma elíptica. ™pim»khj. Frug…ou kaˆ aÙtÕj e„j Ñrof¾n ¥kran ¢post…lbwn. ¹ d 'Asklhpioà. agradablemente preparada para los masajes. pero necesaria para la recepción de los ricos. dotando de seguridad a la superestructura con la cimentación y fortaleciendo el edificio con contrafuertes muy elevados y compactos para mayor firmeza. resplandeciente también de mármol frigio en su techumbre. con reservados acogedores y rebosantes de luz. „sÒpedon q£teron qatšrJ ¢pšfhnen. sigue a la derecha una sala muy bien iluminada. Ön paralabën kat¦ q£tera e„j Øperbol¾n tapeinÒn. El edificio era proporcional a la magnitud del emplazamiento. a la izquierda están los salones de recreo. et' ™cÒmenoj aÙtîn okoj. espera adecuada para criados y acompañantes. una de la Salud. desmesurada para el baño. en extremo tranquilo para detenerse a reposar. tras ésta. Laka…nV l…qJ kekosmhmšnoj. ¢le…yasqai proshnîj parecÒmenoj. nos aguarda una sala pública de amplias dimensiones. hay vestuarios suficientes para desnudarse. estableciendo una base muy sólida para toda la construcción. ˜katšrwqen e„sÒdouj œcwn Frug…J l…qJ kekallwpismšnaj. por cierto. sino muy pendiente y escarpado: al principio. ™n ¢rister´ d t¦ ™j truf¾n pareskeuasmšna o„k»mata. y la otra de Asclepio. 5 pulën mn ØyhlÕj ¢nab£seij plate…aj œcwn. más plana que empinada. krhp‹da mn bebaiot£thn ¤panti tù œrgJ balÒmenoj kaˆ qemel…wn qšsei t¾n tîn ™pitiqemšnwn ¢sf£leian ™mpedws£menoj. y en el centro una sala de gran altura y enorme claridad. perittÕj mn æj prÕj tÕ loutrÒn. toÝj ¢pÕ pala…straj e„siÒntaj decÒmenoj. oblonga y redondeada3. muy adecuada para vagar por ella. a ambos lados. y respetaba el principio de la iluminación.Luciano de Samósata Hipias o el baño 4 inteligencia en una empresa tan común son sorprendentes. de pie o sentado. ¹ mn `Ugie…aj. la más bella de cuantas existen. . Øpt…aj m©llon À Ñrq…aj prÕj t¾n tîn ¢niÒntwn eÙm£reian· e„siÒnta d toàton ™kdšcetai koinÕj okoj eÙmegšqhj. ¢nagka‹oj d æj prÕj t¾n tîn eÙdaimonestšrwn Øpodoc»n. TÒpoj mn Ãn oÙk ™p…pedoj. meq' Ön ™n dexi´ okoj eâ m£la faidrÒj. yucroà Ûdatoj œcwn tre‹j kolumb»qraj. ¢ll¦ p£nu pros£nthj kaˆ Ôrqioj. muy convenientes. et' ™pˆ toÚtJ ¥lloj okoj o‡kwn ¡p£ntwn k£llistoj. para recibir a quienes llegan de la palestra. pero consiguió nivelarlo. para comodidad de los usuarios. que tiene a ambos lados puertas embellecidas con mármol frigio. ˜xÁj d Ð qermÕj Øpodšcetai di£dromoj Nom£di l…qJ 3 El emplazamiento no era plano. de factura arcaica. kaˆ mšsoj okoj Ûyei te ØyhlÒtatoj kaˆ fwtˆ faidrÒtatoj. revestida de mármol de Laconia. de un lado era extremadamente bajo. a continuación de éstos se encuentra una sala. muy ajustado a las dimensiones propias de su estructura. confortabilísima para permanecer en ella. Al entrar. 6 'ExelqÒntaj d Øpodšcetai ºršma cliainÒmenoj okoj oÙk ¢phne‹ tÍ qšrmV proapantîn. con ancha escalinata. car…essai kaˆ fwtˆ pollù katalampÒmenai Øpocwr»seij. con dos estatuas de mármol blanco. kaˆ e„kÒnej ™n aÙtù l…qou leukoà tÁj ¢rca…aj ™rgas…aj. met¦ d toàton ˜katšrwqen diarke‹j to‹j ¢poduomšnoij ¢poqšseij. 5 El pórtico era elevado. ƒkan¾n œcwn Øphrštaij kaˆ ¢koloÚqoij diatrib»n. Ûyesi d p£nu ¢potÒmoij kaˆ prÕj ¢sf£leian sunecomšnoij tÕ Ólon kratun£menoj· t¦ d ™poikodomhqšnta tù te toà tÒpou megšqei sÚmmetra kaˆ tù eÙlÒgJ tÁj kataskeuÁj ¡rmodiètata kaˆ tÕn tîn fètwn lÒgon ful£ttonta. balane…J d' oân kaˆ taàta prepwdšstata. con tres piscinas de agua fría.

Ð d œndon okoj k£llistoj. tÕ sÚmmetron. todo ello bajo una gran iluminación y abundante entrada de luz solar. 8 t… d' ¥n soi tÕ ™pˆ toÚtJ lšgoimi pala…straj kaˆ t¦j koin¦j tîn ƒmatiofulakoÚntwn kataskeu¦j tace‹an ™pˆ tÕ loutrÕn kaˆ m¾ di¦ makroà t¾n ÐdÕn ™coÚsaj toà crhs…mou te kaˆ ¢blaboàj ›neka. adecuación. mas sin prescindir tampoco de los aires del Mediodía. Además. con rápido e inmediato acceso a las salas de baño. revestido de mármol númida. Kaˆ m» me Øpol£bV tij mikrÕn œrgon proqšmenon kosme‹n tù lÒgJ proaire‹sqai· tÕ g¦r ™n to‹j koino‹j kain¦ ™pinoÁsai k£llouj de…gmata. ærîn d ditt¦j dhlèseij. como lugares propicios para el amor. 7 LousamšnJ d œnest… soi m¾ t¾n di¦ tîn aÙtîn o‡kwn aâqij ™panišnai. que emitía como mugidos. no tienes por qué regresar por las mismas habitaciones. kaˆ prosšti tÍ ¥llV perino…v kekosmhmšnon. ¢ll¦ tace‹an t¾n ™pˆ tÕ yucrÕn di' ºršma qermoà o„k»matoj. ¢rcomšnou œrgou prÒswpon cr¾ qšmen thlaugšj. dotada de tres baños calientes. y la sala contigua es bellísima. que reunía todas las cualidades de un buen balneario —utilidad. . luz. ™xÒdoij d polla‹j tequrwmšnon. 7 Tras el baño. y además estaba embellecido con otras muestras de habilidad —dos cuartos de aseo. 6 Olímpicas VI 3. pues Hipias. muchas salidas y dos indicadores del tiempo: uno de agua. tÕ eÙfeggšj. oÙk ¥moiron oÙd toà meshmbrinoà ¢šroj· toÝj d polloà toà q£lpouj deomšnouj nÒtJ kaˆ eÜrJ kaˆ zefÚrJ Øpšqhke. Taàta 4 5 caliente. proporciones. Pues aportar nuevas manifestaciones de belleza en empresas tan comunes lo considero yo propio de una sabiduría nada desdeñable. ¢fÒdwn mn ¢nagka…wn dusˆn ¢nacwr»sesin. seguridad en el uso—. «iniciada la obra. Ð g¦r sofÕj æj ¢lhqîj `Ipp…aj tÕn mn yucrodÒcon okon e„j borr©n proskecwrhkÒta ™po…hsen. y otro de sol. por razones tanto utilitarias como de seguridad? Y que nadie interprete que yo me he propuesto embellecer un pequeño edificio con mi elocuencia. oÙ mikr©j sof…aj œgwge t…qemai. como nos demostró nuestro maravilloso Hipias en esta obra. Este y Oeste. Los balnearios están presentes en la lírica romana y son un tópico cortés. el resplandor y los ventanales. fwtÒj te polloà ¢n£mestoj kaˆ æj porfÚrv dihnqismšnoj. tÕ eÜkairon. las que requerían mucho calor las orientó al Sur. tÕ tù tÒpJ ¹rmosmšnon. sino que pasas directamente a la sala fría a través de una estancia suavemente templada. toàto d' ¨n e‡h ™k tÁj aÙgÁj m£lista kaˆ toà fšggouj kaˆ tîn fwtagwgîn memhcanhmšnon. kaˆ taàta p£nta ØpÕ fwtˆ meg£lJ kaˆ pollÍ tÍ œndon ¹mšrv.Luciano de Samósata Hipias o el baño 5 diakekollhmšnoj. Ver esto y no rendir el elogio merecido por su „dÒnta m¾ ¢podoànai tÕn El color natural de los materiales recuerda el rojo de la púrpura. hay que dotarla de un rostro fulgurante»6. la altura de cada habitación es la adecuada. la anchura guarda proporción con la longitud. en cambio. oŒon kaˆ tÒde tÕ œrgon Ð qaum£sioj ¹m‹n `Ipp…aj ™pede…xato p£saj œcon t¦j balane…ou ¢ret£j. y por doquier brota la gracia y el encanto de Afrodita5. 8 ¿Para qué continuar hablándote de las palestras e instalaciones generales de guardarropas. t¾n d di' ¹l…ou ™pideiknÚmenon. llena de luz abundante. Ûyh prÕj toÚtoij ¢n£loga kaˆ pl£th to‹j m»kesi sÚmmetra kaˆ pantacoà poll¾ c£rij kaˆ 'Afrod…th ™panqe‹· kat¦ g¦r tÕn kalÕn P…ndaron. que era verdaderamente sabio. adaptación al medio ambiente. tÕ cr»simon. Ello puede lograrse sobre todo gracias a la luz. t¾n mn di' Ûdatoj kaˆ muk»matoj. tÕ t¾n cre…an ¢sfalÁ parecÒmenon. Para decirlo con el noble Píndaro. tre‹j kaˆ oátoj qerm¦j pušlouj paršcetai. construyó la sala de baños fríos cara al Norte. y diríase teñida de púrpura4.

™gë mn oân e„j dÚnamin kaˆ tÕ œrgon kaˆ tÕn tecn…thn kaˆ dhmiourgÕn ºmeiy£mhn tù lÒgJ. he prestado mi elocuencia a la obra y a quien la concibió y llevó a término. En cuanto de mí dependía. polloÝj oda ›xwn toÝj koinwn»sont£j moi tîn ™pa…nwn. pues. sino también ingrato.Luciano de Samósata Hipias o el baño 6 pršponta œpainon tù œrgJ oÙk ¢no»tou mÒnon. en mi opinión. ¢ll¦ kaˆ ¢car…stou. m©llon d bask£nou moi enai œdoxen. si la divinidad os permite bañaros allí algún día. e incluso maligno. Y. sé que tendré muchos que compartirán mis elogios. e„ d qeÕj par£scoi kaˆ loÚsasqa… pote. obra no sólo es necio. .

Tomo I. Sánchez Pacheco. A. 1. G. Printed in Spain. ISBN 84-249-1602-6. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. 81. 12. Leganés (Madrid).BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. C. ISBN 84-249-0153-3.ª REIMPRESIÓN. Polígono Industrial. Según las normas de la B.. EDITORIAL GREDOS . Gráficas Cóndor. 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN PRELUDIO DIONISO Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. Esteban Terradas. 1996. Impreso en España. 1996. 42676-1996. 1981. Madrid. PRIMERA EDICIÓN. A. EDITORIAL GREDOS. Obra completa. S. Depósito Legal: M. S.

La obra de Luciano 27 4.com/cla/luc/fowl/index.google. Panorama general del siglo II d. Dioniso 1 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1.Luciano de Samósata Preludio. El escritor 33 5. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 Preludio.com/site/ancienttexts/gk-l2 Obras de Luciano en inglés: http://www. C. Luciano y la posteridad 55 7. Dioniso 90 4 5 Preludio.htm * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador].sacred-texts. . Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites. 7 2. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. Apuntes sobre la vida 22 3.

Rasgo femenino. 1965. kaˆ màqon Øm‹n dihg»sasqai BakcikÒn–fasˆn oÛtw katafronÁsai aÙtoà t¦ prîta toÝj ¢nqrèpouj toÝj ™ke‹. . DIONISO PROLALIA. ya que los elefantes debían hollarlo en cuanto des-plegara su frente de ataque. danza obscena de origen lidio. Handbuch. W. omai. kittù ™stemmšnai. término intraducible literalmente. con colas y cuernos. nebr…daj ™nhmmšnai. kittopo…hta kaˆ taàta. y estas dos prolaliaí deben de ser posteriores a su estancia en Egipto. iban con ellas unos cuantos jóvenes campesinos. Griego kórdax. sin motivos suficientes (cf. tenía dos lugartenientes: uno era pequeño. ka… tina pelt£ria koàfa. SCHMID. oÙd' ™p' Ñl…gon t¾n parei¦n cnoînta. oŒa to‹j ¥rti gennhqe‹sin ™r…foij ØpofÚetai. «estos breves textos debían ser a veces intercambiables. m…trv t¾n kÒmhn ¢nadedemšnon. botrÚoij ™stefanwmšnon. Luciano. dor£tia mikr¦ œcousai ¢s…dhra.. con vestidos de púrpura y zapatillas doradas. omai. pág. un poco a la manera de los finales de tragedia de Eurípides» (Biographie de Lucien de Samosate. el término prolaliá o «preludio». Al parecer habían oído narrar a los espías extraños relatos acerca de su ejército: sus líneas y escuadras estaban integradas por mujeres locas y posesas. buen conocedor de la mitología báquica. DIONUSOS La propia tradición manuscrita incluye en el título de este opúsculo. 736). tîn skopîn ¢llÒkota Øpr tÁj strati©j aÙtoà ¢ggellÒntwn. bomboànta. Según J. que se reían de su avance. dicen que los hombres de aquellas tierras lo menospreciaban tanto al principio. comparándose a Sileno. ™n porfur…di kaˆ crusÍ ™mb£di· Øpostrathge‹n d dÚo. viejo. kÒrdaka Ñrcoumšnouj. e„ ¢ntit£xaito· ½kouon g£r.. kerasfÒron. 2 El propio general iba en un carro tirado por panteras y era completamente imberbe.Luciano de Samósata Preludio. 1 “Ote Ð DiÒnusoj ™p' 'IndoÝj strati¦n ½lase –kwlÚei g¦r oÙdšn. ¢gšneion ¢kribîj. sin bozo tan siquiera en las mejillas. y unos escudos ligeros. Cuando Luciano escribió el Dioniso y la obra siguiente: Heracles. era de edad avanzada (cf. coronadas de yedra. no anteriores a 182. desnudos. m©llon d ™lee‹n t¾n tÒlman aÙt…ka m£la sumpathqhsomšnou ØpÕ tîn ™lef£ntwn. Según J. 2 kaˆ tÕn mn strathl£thn aÙtÕn ™f' ¤rmatoj Ñce‹sqai pard£lewn Øpezeugmšnwn. en que. hermoso juguete retórico. SCHWARTZ. con cuernos. pág. BOMPAIRE. gumnoÚj. coronado de racimos de uva. 128). 4 Dioniso 2 PRELUDIO. más aún. æj ¹ mn f£lagx aÙtù kaˆ oƒ lÒcoi guna‹kej een œkfronej kaˆ memhnu‹ai. bailando una danza procaz1. que retumbaban al simple contacto — creo que confundieron los tambores con escudos—. Bruselas. Se ha sugerido. aprovecha la sugestión y el exotismo del relato para llamar la atención del lector sobre su obra (5) y la inspiración que la anima. París. ciñendo su caballera con una cinta2. 6 y 7. en contaros una historia de Baco—. como los que asoman en las frentes de los chivos recién nacidos. las lecturas públicas iban precedidas de «pequeñas piezas destinadas a introducir una conferencia sofística» (Lucien écrivain: imitation et création. e‡ tij mÒnon pros£yaito–¢sp…si g¦r e‡kazon. ›na mšn tina 1 2 1 Cuando Dioniso condujo su ejército contra los indios —pues no hay inconveniente.). 1958.. «anciano»). creo. hechas también de yedra. se califica a sí mismo de gérón. páginas 286 y sigs. con jabalina sin punta de acero. t¦ tÚmpana– Ñl…gouj dš tinaj ¢gro…kouj nean…skouj ™ne‹nai. oÙr¦j œcontaj. omai. ker£staj. éste katagel©n ™piÒntoj. que el Dioniso introduciría el segundo libro de los Relatos verídicos. lo compadecían por su audacia. vestidas con pieles de cervato.

·inÒsimon. un viejecillo medio borracho. los embridaron. y no se dignaron salir a su encuentro o colocarse en línea de batalla. t¦j d' oân po…mnaj dihrp£sqai ½dh ØpÕ tîn gunaikîn kaˆ diesp£sqai œti zînta t¦ qršmmata· çmof£gouj g£r tinaj aÙt¦j enai. 4 ™peˆ d plhs…on ™gšnonto kaˆ edon ¢ll»louj. presbÚthn. algo tembloroso. Mas cuando llegó la noticia de que el dios estaba arrasando a fuego el país. Pan. Los rebaños habían sido ya arruinados por las mujeres y las crías descuartizadas en vivo. e„ plhs…on gšnointo. ya fue abatida por el rayo de Zeus. o mujeres participantes en los cultos de Dioniso. propia del padre del dios y derivada del rayo—. con las piernas velludas. llevando en la izquierda una siringa. ridículos todos ellos. prog£stora. ÐpÒte pros…oi. tr£gJ t¦ nšrqen ™oikÒta. kom»thn t¦ skšlh. los indios colocaron en vanguardia sus elefantes y avanzaron sus filas. qatšrv mn sÚrigga fšronta. . n£rqhki ™pereidÒmenon. kšrata œconta. de forma que las mujerucas se asustaban de él y agitaban al viento sus cabellos cuando se les acercaba. ¢ll' e‡per ¥ra. irascible e impetuoso. colocaron las torres sobre ellos y salieron a su encuentro. de orejas erguidas. semejante a un macho cabrío en las extremidades inferiores. ™peˆ d ½ggelto purpolîn Ð qeÕj ½dh t¾n cèran kaˆ pÒleij aÙt£ndrouj kataflšgwn kaˆ ¢n£ptwn t¦j Ûlaj kaˆ ™n brace‹ p©san t¾n 'Indik¾n flogÕj ™mpeplhkèj–Óplon g£r ti DionusiakÕn tÕ pàr. pues comían cruda la carne6. æj tÕ e„kÒj. a lo sumo. madre de Dioniso. Ð DiÒnusoj d tÕ mšson mn aÙtÕj ece. 4 Cuando los tuvieron cerca y se vieron mutuamente. kaˆ bo©n eÙo‹· toàto d' e„k£zein kale‹sqai aÙtîn tÕn despÒthn. tÍ dexi´ d ·£bdon kampÚlhn ™phrmšnon kaˆ periskirtînta Ólon tÕ stratÒpedon. y en la derecha una vara torcida. 6 Ritos típicos de los cultos báquicos: el sparagmós o despedazamiento en vivo. Sileno el ala Literalmente «teñidas de azafrán». dotado de cuernos y espesa barba. Ñrg…lon kaˆ qumikÒn. despreciándolos todavía. y la ómofagía o «comunión» de las carnes crudas de las víctimas. pues les parecía vergonzoso vencerles dando muerte a unas mujerucas enloquecidas. kaˆ t¦ gÚnaia d fobe‹sqai aÙtÕn kaˆ se…ein ºnemwmšnaj t¦j kÒmaj. los indios y su rey se reían. quemando ciudades con sus habitantes e incendiando los bosques. el otro4 era un individuo portentoso. y gritaban «evohé»5. 7 Sémele. y montaba frecuentemente en un asno. Se refiere a Sileno. que se apoyaba en un bastón. ™p' Ônou t¦ poll¦ ƒppeÚonta. p£nu piqanÒn tina suntagmat£rchn aÙtoà ›teron d ter£stion ¥nqrwpon. ventrudo. ØpÒpacun. cargaron sus elefantes. pensaban en arrojarles a sus mujeres si se acercaban. patrùon aÙtù k¢k toà keraunoà– ™ntaàqa ½dh spoudÍ ¢nel£mbanon t¦ Ópla kaˆ toÝj ™lšfantaj ™pis£xantej kaˆ ™gcalinèsantej kaˆ toÝj pÚrgouj ¢naqšmenoi ™p' aÙtoÝj ¢ntepexÇesan. que andaba dando saltos alrededor de todo el ejército. El propio Dioniso mandaba el centro. katafronoàntej mn kaˆ tÒte. 3 Taàta oƒ 'Indoˆ kaˆ Ð basileàj aÙtîn ¢koÚontej ™gšlwn. empuñaron entonces las armas apresuradamente. p£ntaj gelo…ouj. Dioniso 3 bracÚn. 3 Al escuchar estos informes. ØpÒtromon. t¦j guna‹kaj ™paf»sein aÙto‹j. ™n krokwtù kaˆ toàton. Los espías suponían que éste era el nombre de su soberano. un soldado sólo hombre a medias y unos danzantes desnudos. oƒ mn 'Indoˆ prot£xantej toÝj ™lšfantaj ™pÁgon t¾n f£lagga. kaˆ oÙd' ¢ntepex£gein À parat£ttesqai ºx…oun. chato. un caudillo con tocado femenino. ðta meg£la Ôrqia œconta. baqupègwna. jefe de división muy adecuado para él. vistiendo también ropas femeninas3.Luciano de Samósata Preludio. toà kšrwj d 3 4 rechoncho. ÑrgizÒmenoi d Ómwj kaˆ suntr‹yai speÚdontej aÙtù stratopšdJ tÕn ¢gšneion ™ke‹non strathl£thn. sf…si d kaˆ nik©n a„scrÕn ™dÒkei kaˆ foneÚein gÚnaia memhnÒta kaˆ qhlum…trhn ¥rconta kaˆ meqÚon smikrÕn gerÒntion kaˆ ¹m…tragon stratièthn ¥llon kaˆ gumn»taj Ñrchst£j. pero irritados y deseosos de aplastar a aquel general imberbe y a todo su ejército. 5 Grito de las bacantes. hasta convertir en poco tiempo la India en una hoguera —pues el fuego7 es un arma dionisiaca. como es natural.

también ellos sentirán de nuevo el entusiasmo de Baco. 9 8 . todavía no se deciden a aplaudir. al haber venido buscando algo así y encontrar acero en vez de yedra. como en un principio. y mis antiguos compañeros de banquete recuerdan «las fiestas que antaño vivimos»11 y no desprecian a los sátiros y silenos. Óti Àn kaˆ nàn æj prÒterÒn pote t¾n telet¾n ™qel»swsin ™pide‹n poll£kij kaˆ ¢namnhsqîsin oƒ palaioˆ sumpÒtai kèmwn koinîn tîn tÒte kairîn kaˆ m¾ katafron»swsin tîn SatÚrwn kaˆ Silhnîn. estimando que iban a escuchar de nuestra parte textos satíricos. æj oÙdn dšon paršcein t¦ ðta kèmoij gunaike…oij kaˆ skirt»masi saturiko‹j katab£ntaj ¢pÕ tîn ™lef£ntwn. el asno de Sileno lanzó un rebuzno guerrero y las Ménades. Al punto resonaban los tambores. empiezan unos por no acudir siquiera. Pero confidencialmente les anuncio que si se hayan dispuestos aun ahora. derecha y Pan la izquierda. podría argumentar alguien. tocaba en tono elevado. toà eÙwnÚmou d Ð P¦n ¹goànto· locagoˆ d kaˆ tax…arcoi oƒ S£turoi ™gkaqeist»kesan· kaˆ tÕ mn sÚnqhma Ãn ¤pasi tÕ eÙo‹. aprendiendo con la experiencia que no hay que despreciar a los ejércitos extranjeros a la primera información que se reciba. ¢ll¦ qarrîn ™paggšllomai aÙto‹j. p…wsi d ™j kÒron toà kratÁroj toÚtou. e„ t¢m¦ e„k£zw to‹j qeo‹j–ÓmoiÒn ti p£scein oƒ polloˆ prÕj toÝj kainoÝj tîn lÒgwn to‹j 'Indo‹j ™ke…noij. Dioniso 4 aÙtù toà dexioà mn Ð SilhnÒj. eÙqÝj d t¦ tÚmpana ™patage‹to kaˆ t¦ kÚmbala tÕ polemikÕn ™s»maine kaˆ tîn SatÚrwn tij labën tÕ kšraj ™phÚlei tÕ Ôrqion kaˆ Ð toà Silhnoà Ônoj ™nu£liÒn ti çgk»sato kaˆ aƒ Main£dej sÝn ÑlolugÍ ™nep»dhsan aÙto‹j dr£kontaj Øpezwsmšnai k¢k tîn qÚrswn ¥krwn ¢pogumnoàsai tÕn s…dhron. e‡poi tij ¥n. oŒon kaˆ prÕj toÝj ™moÚj· o„Òmenoi g¦r saturik¦ kaˆ gelo‹£ tina kaˆ komidÍ kwmik¦ par' ¹mîn ¢koÚsesqai– toiaàta g¦r pepisteÚkasin. kaˆ tšloj kat¦ kr£toj ˜alèkesan kaˆ a„cm£lwtoi ¢p»gonto ØpÕ tîn tšwj katagelwmšnwn. Los indios y sus elefantes se volvieron al punto e iniciaron la huida sin orden alguno. y al fin fueron reducidos por la fuerza y conducidos como prisioneros de guerra por aquellos de quienes se habían burlado hasta entonces. no dignándose descender de los elefantes a prestar sus oídos a algazaras mujeriles y bailoteos satíricos. sin aguardar siquiera el comienzo de los disparos. los sátiros hacían de jefes y oficiales8 y la consigna era para todos «evohé». oƒ 'Indoˆ d kaˆ oƒ ™lšfantej aÙtîn aÙt…ka ™gkl…nantej sÝn oÙdenˆ kÒsmJ œfeugon oÙd' ™ntÕj bšlouj genšsqai Øpome…nantej. los címbalos daban la señal de la batalla y un sátiro. 5 «Mas ¿qué relación tiene con Dioniso ese Dioniso que tú describes?»9. confundidos ante lo sorprendente del tema. En griego lochagoí y taxíarchoi. oÙk od' Ó ti dÒxan aÙto‹j Øpr ™moà –oƒ mn oÙd t¾n ¢rc¾n ¢fiknoàntai. 11 Anapesto de origen desconocido. Pues. y repetirán una y otra vez con nosotros «evohé». bebiendo hasta la saciedad de esta crátera. por las Cárites. a presenciar reiteradamente el rito sacro. 5 'All¦ t… prÕj tÕn DiÒnuson Ð DiÒnusoj oátoj. típica del ambiente teatral cuando los poetas se alejan de los primitivos mitos dionisíacos. œti bakceÚsein kaˆ aÙtoÝj kaˆ poll£kij meq' ¹mîn ™re‹n tÕ eÙo‹. ceñidas con serpientes y descubriendo el acero en la punta de sus tirsos. œrgJ maqÒntej æj oÙk ™crÁn ¢pÕ tÁj prèthj ¢koÁj katafrone‹n xšnwn stratopšdwn. gritando. Recuerda la expresión «nada para Dioniso». por haberse formado no sé qué opinión de mí—. no interpretéis que tengo el furor de los coribantes10 o que estoy totalmente ebrio si comparo mis obras con lo divino— muchos reaccionan ante las novedades literarias de igual modo que aquellos indios: así ha ocurrido ante las mías. Óti moi dokoàsi–kaˆ prÕj Car…twn m» me korubanti©n À telšwj meqÚein Øpol£bhte. otros. términos militares de aproximativa traducción.Luciano de Samósata Preludio. oƒ d æj ™pˆ toioàtÒ ti ¼kontej ¢ntˆ toà kittoà s…dhron eØrÒntej oÙd' oÛtwj ™paine‹n tolmîsi tù paradÒxJ toà pr£gmatoj teqorubhmšnoi. empuñando el cuerno. 10 Sacerdotes de Cibiles originarios de Frigia. se arrojaron sobre ellos. risibles y por entero cómicos —tal era su creencia. A mi parecer —y.

Allí corren tres fuentes de un agua en extremo pura y cristalina. tÁj d toà Silhnoà oƒ kat' ™mš.Luciano de Samósata Preludio. mas no de todas indiscriminadamente. como aquel famoso orador de Homero. pero tupido. pues el oído es libre12. no «ajena a Dioniso»13 tampoco. sunhrefe‹ dš· kittÕj g¦r polÝj kaˆ ¥mpeloi sÚskion aÙtÕ ¢kribîj poioàsin. callan y retornan a su prístino estado. oÙd' ïn poioàmen ¢llÒtrion. ¹ d PanÒj. tÕ mšntoi paradoxÒtaton oÙdšpw epon· Àn g¦r ¢telÁ Ð gšrwn metaxÝ katal…pV Ön diexÇei tÕn lÒgon. nota 9. oÙ p£nu meg£lJ cwr…J. eta ¥fnw fwn» te lampr¦ kaˆ fqšgma torÕn kaˆ pneàma ligurÕn ™gg…gnetai aÙtù kaˆ lal…statoj ™x ¢fwnot£tou ™st…n. súbitamente. toÙnteàqen d ½dh ¢feqe…shj aÙto‹j tÁj mšqhj siwpîsi kaˆ prÕj tÕ ¢rca‹on ¢natršcousi. No podrían compararse ellos con cisnes en consideración a su edad. si bien cuanto dice es sensato y acorde.14 14 Los manuscritos dicen «al Sátiro». ™peid»per œti ™n 'Indo‹j ™smšn. mas cual cigarras ensartan un cántico incesante y fluido hasta bien caída la tarde. kaˆ p…nousi tîn phgîn. consagradas una a los Sátiros14. de suerte que ni tapándole la boca podrían interrumpirse sus continuas peroratas y largos discursos. sunet¦ mšntoi p£nta kaˆ kÒsmia kaˆ kat¦ tÕn `Om»rou ™ke‹non ·»tora· nif£dessi g¦r ™oikÒta ceimer…Vsi diexšrcontai. de una extensión no muy considerable. otra a Pan y otra a Sileno. t¦ mn meir£kia tÁj tîn SatÚrwn. ¢ll¦ tettigîdšj ti puknÕn kaˆ ™p…trocon sun£ptousin ¥cri baqe…aj ˜spšraj. y de la mudez absoluta pasa a la extrema locuacidad. oÙk ¢llÒtrion e„pe‹n· ™peid¦n p…V Ð gšrwn kaˆ kat£scV aÙtÕn Ð SilhnÒj. Dioniso 5 6 oátoi mn oân–™leÚqeron g¦r ¢ko»– poioÚntwn Ó ti kaˆ f…lon. ¹ mn SatÚrwn. Pero aún no os he dicho lo más extraordinario de todo: si el anciano deja inconcluso el relato que pronunciaba. La conjetura en plural es de Capps. en la de Pan. 15 Se trata de Ulises. Ótan mequsqîsin toà Ûdatoj. a celebrar la fiesta del dios. oÙk ¢prosdiÒnuson oÙd' aÙtÒ. ™pinemÒmenoi mšcri prÕj tÕn 'WkeanÕn kaq»kousi. 7 •A mn oân p£scousin oƒ pa‹dej ™peid¦n p…wsin. par¦ toÚtoij ¥lsoj ™stˆn ™n perifr£ktJ. Los indios acuden a aquel paraje una vez al año. mas lo que los ancianos hacen al embriagarse de agua no es ajeno al caso decirlo. y beben en la de Sileno los de la mía. À oŒa oƒ ¥ndrej tolmîsi katecÒmenoi tù Pan…. los de mediana edad. Cf. y descienden en sus asentamientos hasta el Océano. mas luego. en la de Sátiros. makrÕn ¨n e‡h lšgein· § d' oƒ gšrontej poioàsin. e„ kat¦ ·oàn aÙtoà blšpoij. pues sus palabras fluyen «cual los copos de nieve en el invierno»15. ™ntaàqa phga… e„si tre‹j kall…stou kaˆ dieidest£tou Ûdatoj. yo quiero relataros otra curiosidad de allí. su voz se torna sonora. que viven en la margen izquierda del río Indo. . 'Egë dš. hay —en su territorio— un bosque sagrado con cerca. mirando en el sentido de la corriente. aÙt…ka ™pˆ polÝ ¥fwnÒj ™sti kaˆ karhbaroànti kaˆ bebaptismšnJ œoiken. kaˆ e„sšrcontai e„j aÙtÕ oƒ 'Indoˆ ¤pax toà œtouj ˜ort£zontej tù qeù. Mas. al punto queda mudo largo rato y parece embotado y ebrio. al beber de nuevo al año siguiente lo reanuda enlazando con lo que Refrán. dado que aún estamos en la India. ¢ll¦ kaq' ¹lik…an. pues la abundancia de yedras y vides lo mantienen en sombra profunda. ni extraña a nuestra empresa. que procedan como gusten. Luego que la embriaguez les abandona. dÚntoj ¹l…ou kwluqeˆj ™pˆ pšraj aÙtÕn ™pexelqe‹n. Entre los indios macleos. Ùd' ¨n ™pistom…saj paÚseiaj aÙtÕn m¾ oÙcˆ sunecÁ lale‹n kaˆ ·»seij makr¦j sune…rein. oÙd' ¢pocr»sei soi kÚknoij kat¦ t¾n ¹lik…an e„k£sai aÙtoÚj. sino de acuerdo con la edad: los adolescentes. 7 Lo que experimentan los mozos tras beberla o lo que osan hacer los hombres poseídos por Pan sería largo de contar. ™qšlw kaˆ ¥llo Øm‹n dihg»sasqa… ti tîn ™ke‹qen. ™j nšwta piën aâqij ™ke‹na sun£ptei § pšrusi lšgonta ¹ mšqh 12 13 6 No obstante. oƒ ¥ndrej d tÁj PanikÁj. y beben de las fuentes. ¹ d Silhnoà. Ilíada III 222. Cf. incapaz de llevarlo a su término por haberse puesto el sol. o‰ t¦ lai¦ toà 'Indoà potamoà. ™n 'Indo‹j to‹j Macla…oij. su timbre vibrante y su tono musical. Luego que el anciano ha bebido y se ha apoderado Sileno de él. oÙc ¡pasîn ¤pantej.

si en algo desvariamos. por Zeus. kaˆ m¦ tÕn D…' oÙk ¨n œti ™pag£goimi tÕ ™pimÚqion· Ðr©te g¦r ½dh kaq' Ó ti tù mÚqJ œoika. Permitid que. ¹ mšqh a„t…a· e„ d pinut¦ dÒxeie t¦ legÒmena. Ð SilhnÕj ¥ra Ãn †lewj. cual Momo. no os traeré a colación la moraleja. culpable es la embriaguez. me mofe en esta fábula de mí mismo. Dioniso 6 Taàt£ moi kat¦ tÕn Mîmon e„j ™mautÕn ¢peskèfqw. si lo dicho os ha parecido razonable. decía el anterior cuando la embriaguez le abandonó. . pues ya veis en qué sentido la historia me atañe. es que Sileno me ha sido propicio. aunque. De suerte que. éste Àn mšn ti parapa…wmen. mas. Preludio.Luciano de Samósata aÙtÕn katšlipen.

Leganés (Madrid). ISBN 84-249-0153-3. A. 1. ISBN 84-249-1602-6. Madrid. Sánchez Pacheco. PRIMERA EDICIÓN.. Depósito Legal: M. 81. 42676-1996. 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN PRELUDIO HERACLES Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. Gráficas Cóndor. C. S.ª REIMPRESIÓN. EDITORIAL GREDOS. Obra completa. A. 1996. Polígono Industrial. G. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. Impreso en España. 12.BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. Según las normas de la B. 1981. S. Tomo I. EDITORIAL GREDOS . Printed in Spain. Esteban Terradas. 1996.

Luciano de Samósata Preludio. El escritor 33 5.com/site/ancienttexts/gk-l2 Obras de Luciano en inglés: http://www.com/cla/luc/fowl/index.sacred-texts. C. 7 2. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. Dioniso 90 5 Preludio. La obra de Luciano 27 4. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8. Panorama general del siglo II d. . Heracles 1 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1. Luciano y la posteridad 55 7. Apuntes sobre la vida 22 3.google. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites.htm * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador].

en busca de los rebaños de Gerión. artísticas. mas con hermosos muslos. usando una voz del país. 3 ka…toi tÕ paradoxÒtaton oÙdšpw œfhn tÁj e„kÒnoj· Ð g¦r d¾ gšrwn `HraklÁj ™ke‹noj ¢nqrèpwn p£mpolÚ ti plÁqoj ›lkei ™k tîn êtwn ¤pantaj dedemšnouj. ·usÕj tÕ dšrma kaˆ diakekaumšnoj ™j tÕ mel£ntaton oŒo… e„sin oƒ qalattourgoˆ gšrontej· m©llon d C£rwna À 'IapetÒn tina tîn Øpotartar…wn kaˆ p£nta m©llon À `Hraklša enai ¨n e„k£seiaj. Sus lazos son finas cadenas de oro y ámbar. tiene la maza en la diestra. Barcelona. como los viejos lobos de mar. atados todos de las orejas. el Hércules gálico de la Biblioteca de El Escorial corresponde a la pintura que describe aquí Luciano (cf. y no responde a una realidad vivida en su viaje a las Galias. tÕ d edoj toà qeoà p£nu ¢llÒkoton gr£fousi. llena su piel de arrugas y tostada hasta la completa negrura. cf. porque una vez recorrió su territorio saqueándolo. calvo por delante. poliÕj ¢kribîj Ósai loipaˆ tîn tricîn. 2 õmhn oân ™f' Ûbrei tîn `Ellhn…wn qeîn toiaàta paranome‹n toÝj KeltoÝj ™j t¾n morf¾n t¾n `Hraklšouj ¢munomšnouj aÙtÕn tÍ grafÍ. 1. 1949. ¢nafalant…aj. Para ellos es un viejo en las últimas. que los celtas cometían estas arbitrariedades en la figura de Heracles para irrisión de los dioses griegos. HRAKLHS Acerca de la relación entre esta prolaliá y Dioniso. según TOVAR (Luciano. que lo mejor de la representación alegórica de la Elocuencia es fruto de la imaginación lucianesca. gšrwn ™stˆn aÙto‹j ™j tÕ œscaton. Ese Heracles viejo arrastra una enorme masa de hombres. Heracles 2 5 PRELUDIO HERACLES PROLALIA. Antes lo tomarías por un Caronte o un Jápeto del Tártaro1 que por Heracles. que lucharon contra Zeus y tras su derrota fueron arrojados al lugar de castigo del Hades denominado Tártaro. Según Tovar. 2 Yo creía. pág. 3 Pero aún no he dicho lo más sorprendente de su imagen. la del Ulises anciano y mendigo en apariencia. kaˆ Óloj `HraklÁj ™sti taàt£ ge. desm¦ dš e„sin oƒ seiraˆ leptaˆ crusoà kaˆ ºlšktrou 1 1 A Heracles los celtas lo llaman Ogmio. kaˆ tÕ tÒxon ™ntetamšnon ¹ ¢rister¦ prode…knusin. . semejantes a los más bellos Caudillo de los Titanes. vengándose de él en las representaciones. porta el carcaj en bandolera y su mano izquierda muestra el arco tenso. cuando. dispuesto a arrastrar en pos de sí a una gran masa de oyentes. En todos estos detalles es plenamente Heracles. Todo parece indicar. cit. 54). ¢ll¦ kaˆ toioàtoj ín œcei Ómwj t¾n skeu¾n t¾n `Hraklšouj· kaˆ g¦r t¾n difqšran ™nÁptai t¾n toà lšontoj kaˆ tÕ ·Òpalon œcei ™n tÍ dexi´ kaˆ tÕn gwrutÕn par»rthtai.). ÐpÒte t¦j GhruÒnou ¢gšlaj zhtîn katšdrame t¦ poll¦ tîn ˜sper…wn genîn. corrió la mayor parte de los pueblos de Occidente. Introducción a esta última. A la fuerza oratoria del viejo Luciano-Heracles se suma. a pesar de sus trazas.Luciano de Samósata Preludio. Óti t¾n cèran pot aÙtîn ™pÁlqen le…an ™laÚnwn. Pero. 1 TÕn `Hraklša oƒ Keltoˆ ”Ogmion Ñnom£zousi fwnÍ tÍ ™picwr…J. sin duda. El anciano sofista reaparece ante su público como el viejo Heracles de los celtas (Ogmio). por consiguiente. tiene la indumentaria de Heracles: lleva ceñida la piel del león. y la imagen del dios la pintan muy rara. cual colofón. enteramente canoso en los pelos que le quedan.

tÁj lai©j d tÕ tÒxon ™coÚshj. e„ d gšrwn pepo…htai. Heracles 3 e„rgasmšnai Órmoij ™oiku‹ai to‹j kall…stoij. . filÒsofoj. Y. ¢ll¦ faidroˆ ›pontai kaˆ geghqÒtej kaˆ tÕn ¥gonta ™painoàntej. presente en los manuscritos. que Hermes sea la Elocuencia. extrañeza e ira. pues recuerdo —añadió— unos Ilíada III 108. 'Egè soi. pues conoces la afinidad entre los oídos y la lengua. apresurándose todos con la cadena tensa al querer adelantarse. no creemos como vosotros. pues pareces muy desconcertado ante ella. 3 EURÍPIDES. 5 éste e„ tîn êtwn ™kdedemšnouj toÝj ¢nqrèpouj prÕj t¾n glîttan Ð gšrwn oátoj `HraklÁj ›lkei. lÚsw tÁj grafÁj tÕ a‡nigma· p£nu g¦r tarattomšnJ œoikaj prÕj aÙt»n. al parecer. ¤te tÁj dexi©j mn ½dh tÕ ·Òpalon. kaˆ kwmikîn tinwn 2 3 4 Permanecí en pie mucho tiempo contemplando el cuadro. revolviéndose en sentido contrario al de la marcha. de las costumbres patrias—. m¾ qaum£sVj· mÒnoj g¦r Ð lÒgoj ™n g»rv file‹ ™ntelÁ ™pide…knusqai t¾n ¢km»n. oÜte Ólwj ¢ntite…nousin À to‹j posˆn ¢ntere…dousi prÕj tÕ ™nant…on tÁj ¢gwgÁj ™xupti£zontej. Óti par¦ polÝ toà `Ermoà „scurÒteroj oátoj. tÕn lÒgon ¹me‹j oƒ Keltoˆ oÙc ésper Øme‹j oƒ “Ellhnej `ErmÁn o„Òmeqa enai. Nosotros. ð xšne. la Elocuencia—] arrastra a los hombres atados de las orejas a su lengua. y los oradores troyanos tienen una voz florida5. vitoreando a su guía. t¦ ¥nqh. 5 Fuente desconocida. oÙk Ñkn»sw kaˆ toàto e„pe‹n· oÙ g¦r œcwn Ð zwgr£foj Óqen ™x£yeie ta‹j seira‹j t¦j ¢rc£j. e‡ ge mšmnhmai. como demostró en su magnífico dominio del griego —un filósofo. Fenicias 530. kaˆ ™pšstrapta… ge e„j toÝj ¢gomšnouj meidiîn. ni siquiera resisten o hacen fuerza con los pies. los celtas. Lirios se llaman. 4 Taàt' ™gë mn ™pˆ polÝ eƒst»kein Ðrîn kaˆ qaum£zwn kaˆ ¢porîn kaˆ ¢ganaktîn· KeltÕj dš tij parestëj oÙk ¢pa…deutoj t¦ ¹mštera. Ilíada III 152. t¦ ™picèria. si dicen verdad vuestros poetas al afirmar que “las mientes de los jóvenes son errantes”2. Óti aƒ mn tîn Ðplotšrwn fršnej ºeršqontai. ya que se vuelve sonriendo a sus prisioneros. sino que prosiguen serenos y contentos. trup»saj toà qeoà t¾n glîttan ¥kran ™x ™ke…nhj ˜lkomšnouj aÙtoÝj ™po…hsen. omai. ™peigÒmenoi ¤pantej kaˆ tù fq£nein ™qšlein tÕn desmÕn ™picalîntej. æj œdeixen ¢kribîj `Ell£da fwn¾n ¢fie…j. œfh. pese a ir conducidos por elementos tan débiles. mhd toàto qaum£sVj e„dëj t¾n êtwn kaˆ glètthj suggšneian· oÙd' Ûbrij e„j aÙtÒn. Ö d p£ntwn ¢topètaton ena… moi œdoxen. Por eso la miel fluye de la lengua de vuestro Néstor4.Luciano de Samósata Preludio. sus flores. sino que identificamos a Heracles con ella. e‡ ge ¢lhqÁ Ømîn oƒ poihtaˆ lšgousin. dijo: «Yo te descifraré. ™oikÒtej ¢cqesqhsomšnoij e„ luq»sontai. porque éste es mucho más fuerte que Hermes. mientras que la vejez “tiene algo por decir más sensato que los jóvenes”3. e„ taÚtV tetrÚphtai· mšmnhmai goàn. 5 »De modo que. se ofenderían si se les soltara. Y un celta que estaba a mi lado. kaˆ Ómwj Øf' oÛtwj ¢sqenîn ¢gÒmenoi oÜte drasmÕn bouleÚousi. extranjero. no ignorante de nuestra cultura. collares. œfh. lleno de admiración. Y no te extrañes de que se le represente como a un viejo. perforó la punta de la lengua del dios y representó a todos arrastrados desde ella. 4 Secluso por los mejores editores. Y no es un agravio contra él que la tenga perforada. ¢ll' `Hrakle‹ aÙtÕn e„k£zomen. Pero lo que me resultó más extraño de todo no vacilaré en relatarlo: no teniendo el pintor punto al que ligar los extremos de las cadenas. si ese viejo Heracles [—es decir. kaˆ oƒ ¢gorhtaˆ tîn Trèwn t¾n Ôpa ¢fi©sin eÙanqÁ tina· le…ria g¦r kale‹tai. al parecer. oÛtw gš toi kaˆ toà Nšstoroj Øm‹n ¢porre‹ ™k tÁj glètthj tÕ mšli. Ilíada I 249. los griegos. el enigma de la pintura. tÕ d gÁraj œcei ti lšxai tîn nšwn sofèteron. no intentan la huida —que lograrían fácilmente—. dun£menoi ¨n eÙmarîj. pues sólo la elocuencia gusta de mostrar su pleno vigor en la vejez. si bien recuerdo. no te extrañes de ello. pues en la diestra llevaba ya la maza y en la izquierda tenía el arco.

Y yo. «débil es tu siervo y lentos tus corceles»9. me siento impulsado a cualquier empresa. ¢ll' Ótan ¢namnhsqî toà gšrontoj ™ke…nou `Hraklšouj. a mis años. pensando si estaría bien. omai. kaˆ di¦ toàto ™tÒlmhsa p£lai nenewlkhmšnon tÕ ¢k£tion katasp£saj kaˆ ™k tîn ™nÒntwn ™piskeu£saj aâqij ¢fe‹nai ™j mšson tÕ 8 9 versos cómicos en yambos que aprendí entre vosotros: quienes hablan en extremo “la lengua tienen todos perforada”'. al contemplarme. Aladas decís vosotros también que son las palabras»8. Y sus flechas son las palabras — creo yo—. Ñxe‹j kaˆ eÜstocoi kaˆ tace‹j kaˆ t¦j yuc¦j titrèskontej· pterÒenta goàn t¦ œph kaˆ Øme‹j fate enai.Luciano de Samósata Preludio. tanto tiempo varado. Ya veis cómo me consuelo de mi edad y mi vejez. Ojalá. kat¦ kairÕn ™pÁlqen ¢namnhsqÁnai tÁj e„kÒnoj· tšwj mn g¦r ™ded…ein. VI 126131) se remonta al matrimonio de Hipoclides de Atenas con la hija del tirano Clístenes de Sición: el yerno del tirano manifestó. si quiere. k¶t£ tij `OmhrikÕj nean…skoj ™pipl»xeišn moi e„pën tÕ s¾ d b…h lšlutai. Heracles 4 „ambe…wn par' Ømîn maqèn. kaˆ Ð ”Erwj Ð sÒj. y por ello he osado botar mi esquife. mi barba canosa con el remar de sus alas de dorados destellos. haga volar. kaˆ peiqo‹ t¦ ple‹sta bi£sasqai. `Or´j Ópwj paramuqoàmai t¾n ¹lik…an kaˆ tÕ gÁraj tÕ ™mautoà. la agilidad. bradšej dš toi †ppoi. 11 Dicho proverbial. y mediante la persuasión dominó casi siempre. aplicado a Néstor. 8 Por tanto. la belleza y todos los bienes físicos. . to‹j g¦r l£loij ™x ¥krou ¹ glîtta p©s…n ™sti tetruphmšnh. oportunamente vino a mi memoria este cuadro. 8 éste „scÝj mn kaˆ t£coj kaˆ k£lloj kaˆ Ósa sèmatoj ¢gaq¦ cairštw. someterme al veredicto de un jurado tan amplio. que hieren las almas. aun teniendo la edad de la pintura. volver a la flor y a la plenitud de la vida. e Hipoclides11 no se inquietará. ºpedanÕj dš nÚ toi qer£pwn. Ilíada VIII 103 ss. ™j toÝj pÒdaj toàto ¢poskèptwn. burlándose así de mis pies. agudas. kaˆ calepÕn gÁraj kate…lhfš se. mientras consideraba para mis adentros esta aparición aquí. el día de la boda. rápidas. después de tanto tiempo sin pronunciar conferencias. ™sidèn me ØpopÒlion tÕ gšneion crusofašnnwn e„ boÚletai pterÚgwn tarso‹j parapetšsqw. no importarle ya la opinión de su suegro una vez conseguido su objetivo de casarse. y además un jovenzuelo homérico me desconcertaba con decirme «tu fuerza se ha disuelto» y «la ardua vejez te ha domeñado». 7 Eso dijo el celta. æj oÙdšn ge dšoj m¾ kenwqeˆj l£qoi Ð gwrutÕj aÙtù. y tu Eros. ð T»ϊe poiht£. cuando me acuerdo de aquel anciano Heracles. y arrastrar de las orejas a cuantos se quiera. La historia del proverbio (cf. e‡ moi kalîj œcei thlikùde Ônti kaˆ p£lai tîn ™pide…xewn pepaumšnJ aâqij Øpr ™mautoà yÁfon didÒnai tosoÚtoij dikasta‹j. Mas. 6 »En una palabra: nosotros creemos que Heracles lo consiguió todo gracias a la palabra por ser sabio. p£nta poie‹n pro£gomai kaˆ oÙk a„doàmai toiaàta tolmîn ¹likièthj ín tÁj e„kÒnoj. y lanzarlo de nuevo a alta mar. kaˆ t£ ge bšlh aÙtoà oƒ lÒgoi e„s…n. me sean favorables vuestros Epíteto homérico aplicado a las palabras. certeras. oh dioses. kaˆ Ð `Ippokle…dhj oÙ frontie‹. m» tini Ømîn dÒxaimi komidÍ meirakièdh taàta poie‹n kaˆ par' ¹lik…an neanieÚesqai. ™moˆ d ¹n…ka perˆ tÁj deàro parÒdou taÚthj ™skopoÚmhn prÕj ™mautÒn.. HERÓDOTO. y lanzar flechas con profusión. 10 ANACREONTE (fr. Con elocuencia ahora sería posible rejuvenecer. equivalente a nuestro «agua pasada no mueve molino». que no hay miedo de que su carcaj quede vacío. 7 Tosaàta mn Ð KeltÒj. Hasta ese momento había temido dar la impresión a alguno de vosotros de actuar de modo sencillamente pueril y alardear de joven. y no hallo reparos en acometerla como ésta. 23 BERGK. poema perdido). kaˆ toxeÚein poll£kij. 6 tÕ d' Ólon kaˆ aÙtÕn ¹me‹j tÕn `Hraklša lÒgJ t¦ p£nta ¹goÚmeqa ™xerg£sasqai sofÕn genÒmenon. váyanse en buena hora la fuerza. oh poeta de Teos10. tras aparejarlo con lo que tenía a mano. tù lÒgJ d nàn ¨n m£lista ¢nhb©n kaˆ ¢nqe‹n kaˆ ¢km£zein kaq' éran e‡h kaˆ ›lkein tîn êtwn Ósouj ¨n ple…stouj dÚnhtai.

que ahora es cuando más necesitamos de una brisa «que hinche las velas. vientos. æj nàn ge m£lista plhsist…ou te kaˆ ™sqloà ˜ta…rou ¢nšmou deÒmeqa. si nos mostramos dignos. kaˆ ¹m‹n tÕ `OmhrikÕn ™ke‹no ™pifqšgxhta… t…j. . Heracles 5 pšlagoj. Odisea XVIII 74. ð qeo….13 12 13 Odisea XI 7. kaˆ t¦ par' Ømîn ™mpneàsai dexi£. e„ ¥xioi faino…meqa. y. o†hn ™k ·akšwn Ð gšrwn ™pigoun…da fa…nei. XII 149. e‡h d'. que alguien nos declame aquel verso homérico: ¡qué hermoso muslo muestra el viejo al correr sus harapos!. noble y amiga»12. †na.Luciano de Samósata Preludio.

A. Sánchez Pacheco. 1996. G. S. Impreso en España. Depósito Legal: M. Leganés (Madrid). ISBN 84-249-1602-6. 1. 81. A. 12. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. Según las normas de la B. EDITORIAL GREDOS . Gráficas Cóndor. Printed in Spain. 42676-1996. Tomo I. Esteban Terradas. 1981. Polígono Industrial.ª REIMPRESIÓN. EDITORIAL GREDOS. 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN ACERCA DEL ÁMBAR O LOS CISNES Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. 1996. C.BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. Obra completa. ISBN 84-249-0153-3.. S. Madrid. PRIMERA EDICIÓN.

La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8.sacred-texts. . La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio. La obra de Luciano 27 4.com/cla/luc/fowl/index. El mundo de las ideas en Luciano 46 6.htm * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador].google. C. Apuntes sobre la vida 22 3.com/site/ancienttexts/gk-l2 Obras de Luciano en inglés: http://www. Panorama general del siglo II d. 7 2. Dioniso 90 5 Preludio. El escritor 33 5. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites.Luciano de Samósata Acerca del ámbar o los cisnes 1 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1. Luciano y la posteridad 55 7.

presas de aflicción («precisamente aquí. Cuando oía yo contar tales historias a los poetas. pidió a su padre que le dejara conducir el carro. e‡ pote geno…mhn ™pˆ tù 'Hridanù. a„ge…rouj ™pˆ tù 'Hridanù potamù dakrÚein aÙtÕ qrhnoÚsaj tÕn Fašqonta. ¿Recurre Luciano a sus conocimientos geográficos. kaˆ toàton ™j ¹lik…an ™lqÒnta a„tÁsai par¦ toà patrÕj ™l£sai tÕ ¤rma. lo destilan en su llanto de dolor por Faetonte. vino a caer. recibir algunas lágrimas. œfhn. auténticos cisnes poéticos. unos medios de expresión y ornato muy sobrios». y propugnando la sobriedad aticista. o es mera ficción literaria? 1 'Hlšktrou pšri kaˆ Øm©j dhlad¾ Ð màqoj pšpeiken. Âkon d Ómwj ™j t¦ cwr…a ™ke‹na. para ser él también autor de un día. par' Øm‹n. Y yo les contaba el mito: Faetonte fue un hijo de Helio. kaˆ–œdei g¦r ¢naple‹n kat¦ tÕn 'HridanÒn– oÜt' a„ge…rouj edon p£nu periskopîn oÜte tÕ ½lektron. Øpelqën m…an tîn a„ge…rwn ™kpet£saj tÕ prokÒlpion Øpodšxesqai tîn dakrÚwn Ñl…ga. fueron convertidas en árboles. se convirtieron en álamos y aún lloran ámbar por . 33 y sigs. vividos en sus viajes (el Erídano o Ródano). pÒte d¾ ™pˆ t¦j a„ge…rouj ¢fixÒmeqa t¦j tÕ ½lektron. se reían los barqueros y pedían que les dijera más claramente lo que quería. Cuando yo trataba de averiguarlo y preguntaba cuándo llegaríamos a los álamos del ámbar. al llegar a la edad. y desde entonces brotan de ellos lágrimas de ámbar. tÕn d ¢polšsqai ™kdifreuqšnta.). ™pˆ tù 1 Acerca del ámbar. 1965. que. próxima a la redacción de los Diálogos de los dioses. eta Ñduromšnaj tÕ meir£kion ¢llagÁnai ™j t¦ dšndra. Para TOVAR (Luciano. es una prolaliá de juventud del autor. en su aflicción por el joven. Barcelona.Luciano de Samósata Acerca del ámbar o los cisnes 2 6 ACERCA DEL ÁMBAR O LOS CISNES PERI TOU HLEKTROU H TWN KUKNWN Según J. pese a mi atenta búsqueda. æj poi»seie kaˆ aÙtÕj m…an ¹mšran. Bruselas. toiaàta g¦r ¢mšlei kaˆ aÙtÕj ¢koÚwn tîn poihtîn −dÒntwn ½lpizon. 1949. «que quiere un vocabulario muy puro y escogido. kaˆ ¢post£zein œti Ùtîn d£kruon dÁqen tÕ ½lektron. Fašqonta genšsqai `Hl…ou pa‹da. Luciano se propone defender su teoría retórica. tÕn d doànai. sin duda os habrá convencido el mito: los álamos. en el Erídano»). entre vosotros — les dije—. que. kaˆ t¦j ¢delf¦j aÙtoà penqoÚsaj ™ntaàq£ pou. atacando a los que «destilan oro» (escuela asiánica). ¢ll' oÙd toÜnoma toà Fašqontoj Édesan oƒ ™picèrioi. y conseguir así ámbar. págs. al tiempo que se ridiculiza a los oradores altisonantes. 2 De hecho. †naper kaˆ katšpesen. 2 kaˆ d¾ oÙ prÕ polloà kat' ¥llo mšn ti cršoj. y sus hermanas. concedióselo Helio. y Faetonte pereció al caerse del carro. visité aquellas tierras y —tenía que remontar el curso del Erídano— no vi ni álamos ni ámbar. y los nativos ni siquiera conocían el nombre de Faetonte. recientemente y por otro motivo. y aquellos álamos son las hermanas de Faetonte. esperaba —de poder visitar algún día las riberas del Erídano— llegar a situarme debajo de uno de esos álamos para extender mi túnica. ™gšlwn oƒ naàtai kaˆ ºx…oun safšsteron lšgein Ó ti kaˆ qšloimi· k¢gë tÕn màqon dihgoÚmhn aÙto‹j. a orillas del río Erídano. ¢nazhtoàntoj goàn ™moà kaˆ diapunqanomšnou. pág. SCHWARTZ (Biographie de Lucien de Samosate. 129). æj ½lektron œcoimi. kaˆ ¢delf£j ge enai t¦j a„ge…rouj ™ke…naj toà Fašqontoj.

SÚ. y que encontraría allí muchos cisnes cantando en las orillas del río. ¹me‹j d oÜte ¹n…ocon tina ™kp…ptonta e‡domen oÜte t¦j a„ge…rouj §j f¾j œcomen. ni tenemos los álamos que dices. afligíame cual si el ámbar se me hubiera escapado de las manos. entre risas. pese a haber œpeita met' Ñl…gon ¢pšlqhte katagelîntej esperado encontrar en mí algo de cisnes y de tîn Øposcomšnwn Øm‹n toiaàta poll¦ ámbar. porque realmente me había ocurrido algo propio de un niño. œfaskon. Mi©j mn d¾ taÚthj ™lp…doj oÙ mikr©j ™yeusmšnoj ºnièmhn kaq£per ™k tîn ceirîn tÕ ½lektron ¢polwlekèj. œfhsan. contestaron: «Pero. por lo que a mí respecta. toàto lecqn oÙ metr…wj mou kaq…keto. pues. æj mhdn Øgij ¢ršskesqai aÙto‹j. que acabáis de llegar y habéis kaˆ kÚknouj ™lp…santej eØr»sein par' ¹m‹n. como tú dices. al creer a los poetas que propalaban tales falacias. Ój ge ½dh ¢nšplatton Ósa kaˆ oŒa cr»somai aÙtù. kaˆ krèzousin oátoi p£nu ¥mouson kaˆ ¢sqenšj. de suerte que los cuervos o los grajos son sirenas a su lado. ½lektr£ tina vosotros. ™ntaàq£ pou ™j t¦ Ôrnea metapese‹n kaˆ di¦ toàto °dein œti oÙk ™klaqomšnouj tÁj mousikÁj. después de haber imaginado los múltiples y variados usos que de él iba a hacer. De modo que ™mautoà m¾ Øme‹j ¥rti ¢figmšnoi. kaˆ aâqij ºrètwn toÝj naÚtaj–¢neplšomen g¦r œti–'All' o† ge kÚknoi phn…ka Øm‹n tÕ ligurÕn ™ke‹no °dousin ™festîtej tù potamù œnqen kaˆ œnqen. e„ d Ãn ti toioàton. Óti paid…ou tinoj æj ¢lhqîj œrgon ™pepÒnqein pisteÚsaj to‹j poihta‹j ¢p…qana oÛtwj yeudomšnoij. vemos a veces algunos cisnes en las charcas del río. 4 ™ke‹no d kaˆ p£nu ¢lhqj õmhn eØr»sein par' aÙto‹j. que es de locos aceptar con agrado. a„ge…rouj genšsqai kaˆ dakrÚein œti ™p' aÙtù tÕ ½lektron. y que prácticamente desde la niñez trabajamos en el Erídano. Y volví a preguntar a los barqueros —pues aún seguíamos remontando—: «Y los cisnes. hombre. os vayáis dentro de poco mofándoos de . sin embargo. mas graznan sin gracia alguna. que aquí se convirtieron en aves. de manera que nos sorprende que os hayan llegado semejantes historias acerca de nuestra tierra. kaˆ toàto yo ahora temo.» 6 Poll¦ toiaàta ™xapathqÁnai œsti 6 Podemos vernos envueltos en muchos pisteÚontaj to‹j prÕj tÕ me‹zon ›kasta engaños de esta naturaleza de creer a quienes ™xhgoumšnoij. −dÒntwn d ¹dÝ kaˆ oŒon sÝ f¾j oÙd Ônar ¢khkÒamen· éste qaum£zomen pÒqen taàta e„j Øm©j ¢f…keto perˆ ¹mîn. 3 «¿Quién te ha contado esas cosas? — preguntaban—. de poder enriquecernos con sólo recoger las lágrimas de los álamos?» Esta observación me molestó bastante. òdikoÝj ¢nqrèpouj. oŒj ™xÁn ploute‹n ¢nalšgontaj tîn a„ge…rwn t¦ d£krua. no los hemos oído ni en sueños. pero sus dulces cantos. ¿a qué hora os cantan su armoniosa melodía a ambas orillas del río? Pues dicen que son compañeros de Apolo. fasˆ goàn 'ApÒllwnoj paršdrouj aÙtoÝj Ôntaj. y callé avergonzado. ¹me‹j d ¢eˆ plšontej kaˆ ™k pa…dwn scedÕn ™rgazÒmenoi ™n tù 'Hridanù Ñl…gouj mn kÚknouj ™n…ote Ðrîmen ™n to‹j ›lesi toà potamoà. æj toÝj kÒrakaj À toÝj koloioÝj SeirÁnaj enai prÕj aÙtoÚj. ¿no vas a terminar hoy de inventar falsedades sobre nuestra tierra y el río? Nosotros. kÚknouj polloÝj °dontaj ™pˆ ta‹j Ôcqaij toà potamoà. oÙ paÚsV t»meron katayeudÒmenoj tÁj cèraj ¹mîn kaˆ toà potamoà. hombres cantores. o‡ei ¹m©j duo‹n Ñbolo‹n ›neka ™ršttein ¨n À ›lkein t¦ plo‹a prÕj ™nant…on tÕ Ûdwr. Es un embustero charlatán: nosotros jamás hemos visto caer a un cochero. 3 'Hridanù. que la otra parte del relato era cierta.Luciano de Samósata Acerca del ámbar o los cisnes él. 4 Creía. sin haberse olvidado aún de la música». débilmente. Defraudado. kaˆ ™sièphsa a„scunqe…j. 3 T…j taàt£ soi. éste k¢gë nàn dšdia Øpr refieren las cosas exagerándolas. 5 A lo que ellos. que estamos siempre navegando. si así fuera. ¿crees que nosotros remaríamos por dos óbolos y arrastraríamos los barcos contra corriente. y por ello cantan. nada desdeñable. escuchado esto de mis labios. que prîton ¢kroasÒmenoi ¹mîn. 5 oƒ d sÝn gšlwti. dihg»sato ¢pateën kaˆ yeudolÒgoj ¥nqrwpoj. en una esperanza como ésa. ð ¥nqrwpe.

½dh oân soi prolšgw. polÝ tîn kÚknwn tîn poihtikîn ligurwtšroij· tÕ d ™mÕn Ðr©te ½dh Ðpo‹on ¡ploϊkÕn kaˆ ¥muqon. ¥lloij mn g¦r oÙk Ñl…goij ™ntÚcoij ¨n 'Hridano‹j tisi kaˆ oŒj oÙk ½lektron. tras verter el agua y descubrir mi realidad: no confíes en sacar nada grande del fondo. En cambio a otros. podréis encontrar. À sautÕn a„ti£sV tÁj ™lp…doj. pollù mikrÒtera eØr…skontej ¢niîntai. eÙrunomšnhj tÁj ski©j prÕj t¾n aÙg»n. o habrás de reprocharte tu esperanza. ™peid¦n ¢nasp£swsi. de cuyas palabras fluye no ya ámbar. Pero os doy fe de que ni vosotros ni nadie me ha oído jamás jactarme en tales términos sobre mis creaciones.Luciano de Samósata Acerca del ámbar o los cisnes 4 keim»lia ™ne‹nai to‹j lÒgoij. quienes os prometen tantas y tan nobles prendas en los discursos. oÙdš tij òd¾ prÒsestin. æj ™moà toiaàta megalaucoumšnou perˆ tîn ™mîn oÜte Øme‹j oÜte ¥lloj pw ¢k»koen. ¢ll¦ martÚromai. cuando los extraen a la superficie y los encuentran mucho más pequeños se ven defraudados. sino el mismísimo oro. y no pocos. oÙd' ¨n ¢koÚseišn pote. . al ensancharse la imagen por la transparencia. Erídanos cualesquiera. Por tanto. Por ello te prevengo. ¢ll¦ crusÕj aÙtÕj ¢post£zei tîn lÒgwn. y resultan mucho más melodiosos que los poéticos cisnes. En cuanto a mi relato ved cuán sencillo y sin mitología resulta. procura no te ocurra que esperes más de mí y te pase lo que a los espectadores de los objetos sumergidos en el agua. tampoco lo acompaña canción alguna. éste Óra m¾ toioàtÒ ti p£qVj me…zw perˆ ¹mîn ™lp…saj. ni podría oírme. que. creyendo que su tamaño es el que aparece desde fuera. oŒÒn ti p£scousin oƒ t¦ ™n tù Ûdati Ðrîntej· o„Òmenoi g¦r thlikaàta enai aÙt¦ oŒa diefa…neto aÙto‹j ¥nwqen. ™kcšaj tÕ Ûdwr kaˆ ¢pokalÚyaj t¢m¦ mhdn mšga prosdok»sVj ¢nim»sesqai.

1996. 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN ELOGIO DE LA MOSCA Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL.ª REIMPRESIÓN. A. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. Polígono Industrial. Sánchez Pacheco. 1. ISBN 84-249-1602-6. Obra completa.. Impreso en España. PRIMERA EDICIÓN. S. Según las normas de la B. Esteban Terradas. Madrid. Gráficas Cóndor. Leganés (Madrid). 1981. ISBN 84-249-0153-3. C. A. S. EDITORIAL GREDOS. 1996.BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. 42676-1996. Printed in Spain. 12. G. 81. Tomo I. Depósito Legal: M. EDITORIAL GREDOS .

El escritor 33 5. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 Elogio de la mosca 104 7 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites. La obra de Luciano 27 4. .htm * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador].google. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8. Apuntes sobre la vida 22 3. C.sacred-texts. El mundo de las ideas en Luciano 46 6.Luciano de Samósata Elogio de mosca 1 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1. Luciano y la posteridad 55 7.com/cla/luc/fowl/index. Panorama general del siglo II d. 7 2. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio. Dioniso 90 5 Preludio.com/site/ancienttexts/gk-l2 Obras de Luciano en inglés: http://www.

como es el elogio (no la defensa) de la mosca. los cínifes y otros seres aún más diminutos. como las flautas son más dulces que la trompeta y los címbalos. 3 tÕ d ¥llo sîma ¹ mn kefal¾ leptÒtata tù aÙcšni sunšcetai kaˆ œstin eÙperi£gwgoj. al menos comparada con los mosquitos. hacen alarde además. ™ptšrwtai d oÙ kat¦ t¦ aÙt¦ to‹j ¥lloij. ni. Introducción a Fálaris). como en los murciélagos. acompañado de saltos. las cigarras y las abejas. 1 `H mu‹a œsti mn oÙ tÕ smikrot£ton tîn Ñrnšwn. como en los saltamontes. ¢ll' eÙkamp¾j prÕj Ó ti ¨n mšroj Ðrm»sV toà ¢šroj. Además tiene la cualidad de volar. todo ello amena y sabiamente dosificado. en este momento (Segunda Sofística). una «causa perdida». de su dedicación al «arte por el arte». oÙ sumpefuku‹a æj ¹ tîn ¢kr…dwn· Ñfqalmoˆ 1 1 La mosca no es el más pequeño de los volátiles. ¢ll¦ met' òdÁj pštesqai oÙk ¢phnoàj o†a kwnèpwn kaˆ ™mp…dwn. hablista puro. volátiles)». como en las avispas. Obra del género epidíctico. tiene alas membranosas y más delicadas que éstos. como el vestido indio es más sutil y delicado que el griego. su erudición literaria (citas oportunas de Homero.Luciano de Samósata Elogio de mosca 2 7 ELOGIO DE LA MOSCA MUIAS EGKWMION Los sofistas. y sus conocimientos mitológicos. ni va. se propone una meta aún más difícil: mostrarnos su virtuosismo retórico asumiendo un tema no ya carente de contenido. Al igual que Dión escribe su intrascendente Elogio del papagayo. tosoàton ¡palètera œcousa t¦ pter¦ Óson tÁj `EllhnikÁj ™sqÁtoj ¹ 'Indik¾ leptotšra kaˆ malakwtšra· kaˆ m¾n di»nqistai kat¦ toÝj taînaj. 2 ¹ d ptÁsij oÜte kat¦ t¦j nukter…daj e„res…v sunece‹ tîn pterîn oÜte kat¦ t¦j ¢kr…daj met¦ phd»matoj oÜte æj oƒ sfÁkej met¦ ·oiz»matoj. la cabeza se une muy delicadamente al cuello y es muy flexible en sus movimientos. si la miramos fijamente cuando abre sus alas en vuelo hacia el sol. Platón y los trágicos). . como cínifes y mosquitos. ¢ll¦ kat¦ t¦j ¢kr…daj kaˆ tšttigaj kaˆ mel…ttaj ™stˆn ØmenÒpteroj. este panegírico es auténtico ejemplar clásico de perfección formal y habilidad argumentista. æj to‹j mn ¡pantacÒqen kom©n toà sèmatoj. habilísimo en el arte del lenguaje. oÙd tÕ barÚbromon tîn melittîn À tîn sfhkîn tÕ foberÕn kaˆ ¢peilhtikÕn ™ndeiknumšnhj. como los saltamontes. ¢ll¦ tosoàton ™ke…nwn megšqei proÜcei Óson aÙt¾ mel…tthj pole…petai. ocupando un lugar destacado en la proteica producción lucianesca. sino que. y. Óson ™mp…si kaˆ kènwyi kaˆ to‹j œti leptotšroij parab£llein. sino repugnante en sí mismo. ofrece el colorido floral de los pavos reales. e‡ tij ¢tenj blšpoi ™j aÙt»n. ¢ll¦ tosoàtÒn ™sti ligurwtšra. to‹j d çkuptšroij crÁsqai. No está dotada de plumas como las aves1. fieles durante siete siglos a su pretendida capacidad de «convertir en buena la causa mala» (cf. kaˆ m¾n k¢ke‹no prÒsestin aÙtÍ. En su ejecución triunfa sólo por su gracia descriptiva. ni con el grave zumbido de las abejas. un continuo remar. y no de una El griego dice literalmente «como los demás (sc. o el terrible y amenazador de las avispas. Óson s£lpiggoj kaˆ kumb£lwn aÙloˆ melicrÒteroi. 2 Su vuelo no es. sino que describe una curva perfecta hasta el punto del aire al que se dirige. 3 En cuanto al resto de su cuerpo. Luciano. asimismo. tÕ m¾ kaq' ¹suc…an. con zumbido. ÐpÒtan ™kpet£sasa prÕj tÕn ¼lion pterÚsshtai. sino con cántico nada desagradable. que tienen algunas de plumaje cubriendo su cuerpo y utilizan las más largas para volar. es mucho más melodiosa. sino que los aventaja en tamaño tanto como ella misma dista de la abeja. no en silencio.

pues el probarlo le produce la muerte. 5 sÚnesin d oÙ mikr¦n aÙtÁj e„pe‹n œcw. la araña. De ella sale un diente. ¢ll¦ skèlhx tÕ prîton ½toi ™x ¢nqrèpwn À ¥llwn zówn ¢poqanÒntwn· eta kat' Ñl…gon pÒdaj te ™kfšrei kaˆ fÚei t¦ pter¦ kaˆ ™x ˜rpetoà Ôrneon g…netai kaˆ kuofore‹ d kaˆ ¢pot…ktei skèlhka mikrÕn t¾n mu‹an Ûsteron. que cría y da a luz un pequeño gusano. como la avispa y la abeja. sino con la audacia de la mosca y la intrepidez y persistencia de su ataque. ¹dÝ d aÙtÍ kaˆ tÕ aŒma–oÙ met¦ meg£lhj ÑdÚnhj tîn kentoumšnwn. ¢mÚnetai mšntoi oÙ kat¦ toÙrropÚgion æj sf¾x kaˆ mšlitta. Si ésta trama la emboscada. sino con la boca y la trompa. æj m¾ ¡l…skoito saghneuqe‹sa kaˆ peripesoàsa ta‹j toà qhr…ou plekt£naij. echa las alas. ˜x£pouj d oâsa to‹j mn tšssarsi bad…zei mÒnoij. ÐpÒtan tÕn ™p…boulon kaˆ polšmion aÙtÍ tÕn ¢r£cnhn diadidr£skV· locînt£ te g¦r ™pithre‹ kaˆ ¢nt…on aÙtù Ðr´ ™kkl…nousa t¾n Ðrm»n. polÝ toà kšratoj œcontej· stšrnon eÙpagšj. con la que se alimenta. ¿n kat¦ t¦ aÙt¦ to‹j ™lšfasi kaˆ aÙt¾ œcousa pronomeÚei te kaˆ ™pilamb£netai kaˆ prosfàsa katšcei kotulhdÒni kat¦ tÕ ¥kron ™oiku‹an. semejante en su extremo a una ventosa. Su pecho es robusto. De noche descansa y no vuela ni canta. t¾n mn g¦r ¢ndr…an kaˆ t¾n ¢lk¾n aÙtÁj oÙc ¹m©j cr¾ lšgein. y se asemeja a una coraza dotada de bandas planas y escamas. de modo muy semejante a nuestra humana costumbre. no compara su arrojo con el del león. La puedes ver caminando sobre cuatro patas. ™k d aÙtÁj ÑdoÝj prokÚptei. Y. ¢ll¦ tù stÒmati kaˆ tÍ probosk…di. No se defiende por la parte posterior. y cuando se ve frente a ella cambia su rumbo. ¢ll' Øpšpthce kaˆ ¢treme‹. llevando algo comestible en sus dos manos. ¢ll¦ tù q£rsei tÁj mu…aj kaˆ tù ¢tršstJ kaˆ lipare‹ tÁj ™piceir»sewj· oÙd g¦r qr£soj ¢ll¦ q£rsoj 2 3 pieza como la de los saltamontes. to‹j d prosq…oij dusˆ kaˆ Ósa cersˆ crÁtai.Luciano de Samósata Elogio de mosca 3 d propete‹j. desarrolla las patas. mosca más tarde. para no caer en la red y dar en las telas del animal. ¹ gast¾r d çcÚrwtai kaˆ aÙtÍ kaˆ qèraki œoiken zènaj plate…aj kaˆ fol…daj œcousa. surgida de los cadáveres de hombres o animales. el leopardo o el jabalí. sino el poeta de más potente voz: Homero. su abdomen se halla reforzado. para escapar de su cazadora y enemiga. ¢ll' Öj megalofwnÒtatoj tîn poihtîn “Omhroj· tÕn g¦r ¥riston tîn ¹rèwn ™painšsai zhtîn oÙ lšonti À pard£lei À Ø÷ t¾n ¢lk¾n aÙtoà e„k£zei. y toma de todo menos aceite. también le gusta la sangre— sin gran dolor para sus víctimas. 5 Puedo hablar también de su inteligencia. anda sólo con cuatro. y de gusano pasa a volátil. ¢nqrwp…nwj p£nu kaˆ kaq' ¹m©j. poco a poco. Atenea infunde en el pecho de Menelao la «audacia de la mosca». que tiene de igual modo que los elefantes. la acecha. coge las cosas y se adhiere a ellas. con el que pica y chupa la sangre —aunque beba leche. De su valor y arrojo no hemos de hablar nosotros. se complace especialmente en la luz y por ella se rige. La distinción sutil entre conceptos tan afines como thrásos (=«temeridad») y thársos (= «audacia»). sino audacia3. nada pequeña. kaˆ ™mpefÚkasin aÙtÍ tÍ ™ntomÍ oƒ pÒdej oÙ kat¦ toÝj sfÁkaj p£nu ™sfigmšnV. propia de los . 4 G…netai d oÙk eÙqÝj toiaÚth. sÚntrofoj d ¢nqrèpoij Øp£rcousa kaˆ Ðmod…aitoj kaˆ Ðmotr£pezoj ¡p£ntwn geÚetai pl¾n ™la…ou· q£natoj g¦r aÙtÍ toàto pie‹n. 4 No nace ya así. Vive en sociedad con los hombres. y no le atribuye temeridad. kaˆ mšntoi çkÚmoroj oâsa–p£nu g¦r ™j stenÕn Ð b…oj aÙtÍ summemštrhtai–tù fwtˆ ca…rei m£lista k¢n toÚtJ politeÚetai· nuktÕj d e„r»nhn ¥gei kaˆ oÜte pštetai oÜte °dei. aunque es de corta existencia —su vida queda estrechamente limitada—. compartiendo sus alimentos y su mesa. Aun cuando tiene seis patas. ‡doij ¨n oân aÙt¾n ™pˆ tett£rwn bebhku‹an œcous£n ti ™n to‹n cero‹n metšwron ™dèdimon. sino que se oculta y permanece inmóvil. Sus ojos son prominentes y tienen mucho de cuerno. pues Ilíada XVII 570. Al tratar de ensalzar al mejor de los héroes2. Como en éstas. sino que primero es una larva. ú kentoàsa p…nei toà a†matoj–p…nei mn g¦r kaˆ g£laktoj. y las patas parten de su propio entorno sin apretarse como en las avispas. Luego. y usa las dos delanteras a guisa de manos.

animal II 29. kaˆ g¦r e„rgomšnh. y ella lleva al novio. æj m¾ ™pˆ t¦ kairiètata ™mpšsoi. toàto d¾ boÚlomai e„pe‹n. oÛtw d p£nu ™paine‹ kaˆ ¢sp£zetai t¾n mu‹an. 7 ELIANO. ÐpÒte toà Menšlew tÕ bšloj ¢pokroÚetai. se alejaba por propia iniciativa y después regresaba. y la compara con una madre que vela a su hijo dormido5— introduce de nuevo la mosca en la comparación. De celo. t¾n mu‹an aâqij ™peis£gei tù parade…gmati. como en los gallos. las adornó con un bellísimo epíteto al calificarlas de «espesas» y llamar «naciones» a su enjambre6. eta ™panelqoàsa ™pl»rou aâqij tÕ sîma kaˆ ¢n…sta tÕn `ErmÒtimon. kaˆ ™lšfanta lupe‹ ™j t¦j ·ut…daj aÙtoà pareisduomšnh kaˆ tÍ aØtÁj pronoma…v kat¦ lÒgon toà megšqouj ¢mÚssousa. ¢ll¦ poll£kij· oÛtw kosme‹ t¦ œph mnhmoneuomšnh. 6 OÛtw d „scur£ ™stin. resucita si se la cubre de ceniza. Tanto ensalza y aprecia a la mosca. ¥rti mn t¾n ¢gela…an ptÁsin aÙtÁj ™pˆ tÕ g£la dišrcetai. incluso apartada —dice— no abandona. Es éste el único dato que Platón omite en su tratado acerca del alma y su inmortalidad. sino la del buey y la del caballo. e‡ ge kaˆ ¢pelqoàsa ™panšrcetai p£lin kaˆ gnwr…zei kaˆ ™pan…sthsi tÕ sîma kaˆ pštesqai t¾n mu‹an poie‹. ¢ll' ™f…etai toà d»gmatoj. Óti poll£kij ¢fie‹sa aÙtÕn ¹ yuc¾ ¢ped»mei kaq' ˜aut»n. y unidos vuelan sin romper en su evolución ese coito aéreo. Ora describe su vuelo en enjambre hacia la leche4. sino que está ansiosa por picar. ora —cuando Atenea aparta el dardo de Menelao. operándose en ella una palingenesia y segunda vida desde un principio7. haciendo volar la mosca: así confirma la leyenda acerca de Hermótimo de Clazómenas. sino con frecuencia: así su recuerdo adorna sus versos. que no la menciona ocasionalmente una vez ni en escasos pasajes. reconoce y reanima su cuerpo. fhs…n. titrèskei oÙk ¢nqrèpou dšrma mÒnon. Óti k¢ke…nwn ¢q£natÒj ™stin ¹ yuc». ¢potmhqe‹sa d t¾n kefal¾n mu‹a ™pˆ polÝ zÍ tù sèmati kaˆ œmpnouj ™st…n. 6 Ilíada II 469. 7 •O d mšgiston ™n tÍ fÚsei aÙtîn Øp£rcei. 6 Es tan fuerte. ka… moi doke‹ Ð Pl£twn mÒnon aÙtÕ paride‹n ™n tù perˆ yucÁj kaˆ ¢qanas…aj aÙtÁj lÒgJ. Ómwj oÙk ¢f…statai. kaˆ Ð ¥rrhn oÙ kat¦ toÝj ¢lektruÒnaj ™pib¦j eÙqÝj ¢pep»dhsen. sofistas. 7 Mas quiero referirme al aspecto más extraordinario de su naturaleza. e„k£zwn mhtrˆ khdomšnV koimwmšnou aÙtÍ toà bršfouj. Cuando muere una mosca. XVI 641. éste oÙc ¤pax oÙd' ™n Ñl…goij mšmnhtai aÙtÁj. sino que se mantiene mucho rato sobre la hembra. que cuando pica atraviesa no sólo la piel del hombre. y hasta al elefante daña penetrando en sus arrugas y lacerándolo con su trompa en proporción a su tamaño. vive el cuerpo de la mosca mucho tiempo y sigue respirando. ¢ll' ™poce‹tai tÍ qhle…v ™pˆ polÚ.Luciano de Samósata Elogio de mosca 4 fhsˆn aÙtÍ prose‹nai. kaˆ m¾n kaˆ ™piqštJ kall…stJ aÙt¦j ™kÒsmhsen ¢din¦j proseipën kaˆ t¾n ¢gšlhn aÙtîn œqnh kalîn. Hist. Con la cabeza cortada. si parte y regresa de nuevo. 5 Ilíada IV 130. kaˆ sumpštontai t¾n ™našrion ™ke…nhn m‹xin tÍ pt»sei m¾ diafqe…rousai. kaˆ ™palhqeÚei tÕn perˆ `Ermot…mou toà Klazomen…ou màqon. 4 Ilíada II 469. Además. . de que su alma muchas veces le abandonaba. volvía a ocupar su cuerpo y a reanimar a Hermótimo. para que no dé en sus partes vitales. de modo que todos pueden quedar completamente convencidos de que también su alma es inmortal. ¢ll¦ kaˆ boÕj kaˆ †ppou. ¢poqanoàsa g¦r mu‹a tšfraj ™picuqe…shj ¢n…statai kaˆ paliggenes…a tij aÙtÍ kaˆ b…oj ¥lloj ™x ØparcÁj g…netai. amor y uniones tienen gran libertad. es ajena a la lengua de Homero y al uso común del griego. ésq' ÐpÒtan ti d£knV. m…xewj d kaˆ ¢frodis…wn kaˆ g£mwn poll¾ aÙta‹j ¹ ™leuqer…a. ¥rti d t¾n 'Aqhn©n. y el macho no monta y desciende al instante. k¢ke…nh fšrei tÕn numf…on. æj ¢kribîj pepe‹sqai p£ntaj.

1880-88. y allí donde le sorprende la noche establece su hogar y lecho. Pero en la oscuridad. ¹ mn g¦r tragJd…a kaˆ sÝn meg£lJ ™pa…nJ mšmnhtai tÁj mu…aj. oÙd ¹ge‹ta… ti a„scrÕn poie‹n. Ópou ¨n tÚcV ØpÕ tÁj nuktÕj katalhfqe‹sa. convirtió a Mía en mosca. 475). pero charlatana. las abejas no trabajan menos para las moscas que para el hombre. canturreos y bromas. oÙd' oƒ gone‹j Ædoànto t¦j qugatšraj oÛtw kaloàntej. y también otra. p£nu kal¾ kaˆ sof».. kaˆ ¹ mšlitta oÙc ¼kista mu…aij kaˆ ¢nqrèpoij ™rg£zetai. fr. pues en lo posible goza de él y algo extrae de la flor de su belleza. 10 Cuenta la leyenda que en la antigüedad existió una mujer llamada Mía8. ØpÕ skÒtJ mšntoi. los cocineros condimentan para ella los alimentos. kaˆ m£lista to‹j nšoij kaˆ ¡palo‹j· kaˆ tÕ dÁgma d aÙtÕ kaˆ ¹ toà a†matoj ™piqum…a oÙk ¢griÒthtoj. encolerizada. . que prueba incluso antes que los propios reyes. 11 Hubo también. entrometida y aficionada al canto. ™ke‹ kaˆ ˜st…an kaˆ eÙn¾n poie‹tai. l£lon mšntoi ge kaˆ stwmÚlon kaˆ òdik»n. con indómita fuerza. 8 No trabaja: sin fatiga disfruta de los esfuerzos ajenos y tiene la mesa llena en todas partes. perˆ Âj kaˆ Ð kwmikÕj poiht¾j œfh. tÕn mn ¢ganaktÁsai. kaˆ ¥llh ˜ta…ra tîn 'Attikîn ™pifan»j. de la que el poeta cómico dijo: «Mía le mordía hasta el corazón»9. 11 'Egšneto kat¦ toÝj palaioÝj kaˆ gun» tij Ðmènumoj aÙtÍ. 10 Fhsˆn d Ð màqoj kaˆ ¥nqrwpÒn tina Mu‹an tÕ ¢rca‹on genšsqai p£nu kal»n. participa de sus festines y comparte todos sus goces. Fragm. Por eso siente envidia de todos cuantos duermen. famosa cortesana del Ática. sino de amor y afecto al hombre. como dije. La misma mordedura y su deseo de sangre no es signo de fiereza. Texto de origen desconocido (KOCK. La tragedia también menciona a la mosca con gran alabanza. ¹ Mu‹a œdaknen aÙtÕn ¥cri tÁj kard…aj· oÛtwj oÙd ¹ kwmik¾ c£rij ¢phx…wsen oÙd ¢pškleise tÁj skhnÁj tÕ tÁj mu…aj Ônoma. poetisa muy bella e inspirada. sino que remonta el vuelo errante como los escitas. rival de Selene por amar ambas a Endimión. según los antiguos. no hace nada: ni pretende realizar acción alguna a hurtadillas. por tanto. 9 neotti¦n d À kali¦n oÙk ™n ˜nˆ tÒpJ katest»sato. hecho a la luz. et' ™peid¾ koimèmenon tÕ meir£kion sunecj ™p»geiren ™reschloàsa kaˆ °dousa kaˆ kwm£zousa ™p' aÙtÒn. deinÒn ge t¾n mn mu‹an ¢lk…mJ sqšnei 8 9 Transcripción del sustantivo griego Myia (=«Mosca»). ¢ll' œrwtÒj ™sti shme‹on kaˆ filanqrwp…aj· æj g¦r dunatÕn ¢polaÚei kaˆ toà k£llouj ti ¢panq…zetai. oÙdn ™rg£zetai oÙd ¢xio‹ lanq£nein ti pr£ttousa. la avergüence. y en especial de los jóvenes y niños. se pasea por las mesas. kaˆ oƒ Ñyopoioˆ taÚtV t¦ Ôya ¹dÚnousi. una mujer de su mismo nombre. kaˆ basilšwn aÙtîn progeÚetai kaˆ ta‹j trapšzaij ™mperipatoàsa sunesti©tai aÙto‹j kaˆ sunapolaÚei p£ntwn. éste se irritó y Selene. Comic. kaˆ ¢nterasqÁna… ge tÍ Sel»nV kat¦ tÕ aÙtÕ ¢mfotšraj toà 'Endum…wnoj. 9 No establece su nido o habitación en un único sitio. Attic. Como despertaba continuamente al mozo mientras dormía con sus charlas. la gracia cómica ni despreció ni excluyó de la escena el nombre de la mosca. ni cometer algo vergonzoso que. pues las cabras son ordeñadas para ella. t¾n d Sel»nhn Ñrgisqe‹san e„j toàto t¾n Mu‹an metabale‹n· kaˆ di¦ toàto p©si nàn to‹j koimwmšnoij aÙt¾n toà Ûpnou fqone‹n memnhmšnhn œti toà 'Endum…wnoj. muy hermosa. adesp. poi»tria. Ö ™n fwtˆ drèmenon a„scune‹ aÙt»n. æj œfhn. como en estos versos: Terrible es que la mosca.Luciano de Samósata Elogio de mosca 5 8 'ArgÕj d aÙt¾ kaˆ ¥netoj oâsa t¦ ØpÕ tîn ¥llwn ponoÚmena karpoàtai kaˆ pl»rhj aÙtÍ pantacoà tr£peza· kaˆ g¦r aƒ agej aÙtÍ ¢mšlgontai. en recuerdo de Endimión. æj ™n toÚtoij. ¢ll¦ pl£nhta t¾n ptÁsin kat¦ toÝj SkÚqaj ™panVrhmšnh. ni los padres se avergonzaban de llamar así a sus hijas.

no parezca. G…gnontai d kaˆ mšgista… tinej mu‹ai. e„ m¾ gnèrimoj Ãn ¤pasin ¹ kat' aÙt¾n ƒstor…a. poll¦ d' œti œcwn e„pe‹n katapaÚsw tÕn lÒgon. merece admiración su peculiaridad de realizar la función de ambos sexos. comúnmente llamadas «guerreras».Luciano de Samósata Elogio de mosca 6 phd©n ™p' ¢ndrîn sèmaq'.. si su historia no fuera conocida de todos. fue hermana de Pitágoras y esposa de Milón de Crotona. §j stratiètidaj oƒ polloˆ kaloàsin. . fr. autofecundándose igual que el hijo de Hermes y Afrodita. tracÚtatai tÕn bÒmbon kaˆ t¾n ptÁsin çkÚtatai. ™f' ïn k¢ke‹no qaum£zein ¥xion.a ed. Trag. adesp. ¥ndraj d' Ðpl…taj polšmion tarbe‹n dÒru. salte sobre los hombres para hartarse de sangre.. Leipzig. que hago un elefante de una mosca. æj plhsqÍ fÒnou. pondré fin a mi discurso. 2. kaˆ t¦ qhleiîn kaˆ t¦ ¢rršnwn. Existen también unas moscas muy grandes. adheridas con frecuencia a las techumbres. el famoso atleta. gozan de larga vida y resisten todo el invierno sin comer. 10 11 Texto igualmente desconocido (NAUCK. drîsin kaˆ bainÒmenai kaˆ ba…nontej ™n tù mšrei kat¦ tÕn `Ermoà kaˆ 'Afrod…thj pa‹da tÕn miktÕn t¾n fÚsin kaˆ dittÕn tÕ k£lloj. aun cuando aún puedo añadir mucho más. poll¦ d' ¨n econ e„pe‹n kaˆ perˆ Mu…aj tÁj PuqagorikÁj. Graec. m¾ kaˆ dÒxw kat¦ t¾n paroim…an ™lšfanta ™k mu…aj poie‹n. y a los hoplitas su lanza hostil perturbe10. de dos naturalezas y doble belleza. 1889. Fragm. como dice el refrán. y «perros voladores» por algunos. Mucho más podría añadir acerca de Mía. Óti ¢mfÒtera. oƒ d kÚnaj. a† ge kaˆ makrobiètata… e„sin kaˆ toà ceimînoj Ólou ¥sitoi diakarteroàsin Øpepthcu‹ai to‹j ÑrÒfoij m£lista. Al parecer. 295). la pitagórica11. Y. de zumbido extremadamente ronco y muy veloces en el vuelo.

ª REIMPRESIÓN. ISBN 84-249-0153-3. EDITORIAL GREDOS . Gráficas Cóndor. Tomo I. 12. Printed in Spain. Polígono Industrial. Leganés (Madrid). Según las normas de la B. Depósito Legal: M. A. S. Sánchez Pacheco. 1996. 81. EDITORIAL GREDOS. Obra completa. S. G. Impreso en España. 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN FILOSOFÍA DE NIGRINO Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL.BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. A. 1. Esteban Terradas.. C. 42676-1996. PRIMERA EDICIÓN. ISBN 84-249-1602-6. 1981. 1996. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. Madrid.

Luciano y la posteridad 55 7. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 Filosofía de Nigrino 110 8 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites.sacred-texts. .Luciano de Samósata Filosofía de Nigrino 1 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1.htm * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador]. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. El escritor 33 5. C.google. 7 2.com/site/ancienttexts/gk-l2 Obras de Luciano en inglés: http://www. Dioniso 90 5 Preludio. Panorama general del siglo II d. Apuntes sobre la vida 22 3. La obra de Luciano 27 4.com/cla/luc/fowl/index. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio.

en cuya línea se inscribiría la enfermedad de los ojos del autor. modestamente. lo que. 1314. 1965. . hilo conductor del sentido profundo de esta obra. siquiera sea transitoria. con Acerca del ámbar o los cisnes. puede afirmarse que está en la mejor línea satírica y menipea del escritor samosatense. Todo parece indicar.) ve en ello tópicos literarios y oportunismos de sofista. col. pág. (cf. los palmetazos contra los filósofos histriones y parásitos (capítulos 24 y 25). se advierte ya en esta obra el leit-motiv lucianesco y semita de la crítica de la humana locura. a la filosofía platónica. Ante esta realidad innegable. 1959 ss. que se inicia en el capítulo doce y se extiende hasta el penúltimo. Para Schwartz. por cierto. un alto en su trayectoria retórica descreída (en la cual las afinidades cínicas no son sino un motivo literario más. en puridad. y que este diálogo. tíber Lukians Nigrinos. como reconoce SCHWARTZ (Biographie de Lucien de Samosate. la rotunda contemptio mundi del filósofo está más cercana de la actitud de los discípulos de Diógenes que del proceder de las sectas platónicas. Es también de ardua solución el problema de la relación del Nigrino con otras obras del corpus lucianesco. «Albinus». Los once primeros capítulos de la obra propiamente dicha son una larguísima introducción al tema fundamental. el orgullo. a las que. págs. pág. J. como en el resto de la obra lucianesca. por lo demás. 303 y sigs. Para algunos (Gallavotti. Quacquarelli. 13. L. que para nosotros es el anteriormente apuntado. ¿Es histórica la figura de Nigrino. cabe pensar en el sempiterno humor lucianesco. reunía todos los requisitos necesarios para ser bien acogido en los círculos platónicos de Atenas. se excusa de no escribir un tratado más de filosofía para la biblioteca de Nigrino. como observa CASTER (Lucien et la pensée religieuse de son temps. París. Lo que parece evidente es que fue escrito antes del «período menipeo» de su actividad literaria. 122). etc.). la corrupción de las costumbres. las ambiciones. Ello es insólito en Luciano. año en que Luciano ya se hallaba instalado en Atenas. es tentadora la hipótesis de que se trata de una réplica del filósofo Albino. HASENCLEVER. quien. art. Una carta de remisión de la obra figura al frente de ésta. en los comienzos mismos de la producción literaria del autor. 1907. de PAULY-WISSOWA. sin embargo. se trata de una auténtica «conversión» de nuestro autor. que. por lo demás. tanto la personalidad de Nigrino como la pretendida conversión del escritor pasan a un segundo plano y quedan relegados al capítulo de la ficción literaria. Luciano ataca siempre sin piedad.Luciano de Samósata Filosofía de Nigrino 2 8 FILOSOFÍA DE NIGRINO NIGRINOU FILOSOFIA Largas polémicas se han sostenido acerca de la interpretación y sentido último de esta obra en el seno de la producción lucianesca. A nuestro entender. la obra es anterior a 157. en su retiro romano? Si bien nada permite dar una negativa categórica. París. Abundan. que no hubo tal conversión. como sostiene Helm). muestra sorprendentes afinidades doctrinales con el cinismo: en efecto. Realencyclopädie. 90). curada por Nigrino. Bruselas. que se hallaba en Esmirna en 151 d. A. 1958.). símbolo literario de la ceguera espiritual. sin embargo. un intellettuale greco contro Roma. Florencia. Luciano. y se sitúa. En cuanto a la severa crítica que éste hace de Roma. 1938. ciudad corrupta en oposición a la virtuosa Atenas (cf. filósofo platónico. C. PERETTI. Si ello es cierto. limitándose a reflejar sus emociones más profundas tras la entrevista con éste. BOMPAIRE (Lucien écrivain: imitatión et création. pág. Empieza con la fórmula platónica o epicúrea del eú práttein («mis mejores deseos») y. forma parte de la multiforme producción retórica lucianesca. 1946).

oÙ to…nun prosblšpein ¹m©j œti ¢xio‹j oÜq' Ðmil…aj metad…dwj oÜte koinwne‹j tîn Ðmo…wn lÒgwn. me expondría al ridículo cual auténtico importador de lechuzas. e„cÒmhn ¨n tù gelo…J glaàkaj æj ¢lhqîj ™mporeuÒmenoj· ™peˆ d mÒnhn soi dhlîsai t¾n ™m¾n gnèmhn ™qšlw. pretendiendo alardear de dominio del lenguaje. 2 TUCÍDIDES. indicando ser ridículo que alguien llevara allí lechuzas. ARISTÓFANES.Luciano de Samósata Filosofía de Nigrino 3 PROS NIGRINON EPISTOLH CARTA A NIGRINO LoukianÕj Nigr…nJ eâ pr£ttein. Concluye la misiva con la fórmula érrōso (liter. El proverbio dice «una lechuza a Atenas». ni te juntas con nosotros. «tres veces afortunado»4. «goza de fuerza»). ya que deseo sólo mostrarte mi ideología en la actualidad. Fórmula epistolar introductoria de saludo (cfr.. Luciano a Nigrino: mis mejores deseos1. `Odoà p£rergon ¼kw soi eÙda…mwn te kaˆ mak£rioj gegenhmšnoj kaˆ toàto d¾ tÕ ¢pÕ tÁj skhnÁj Ônoma. ya no te dignas mirarnos. de repente has cambiado y. æj gelo‹on ×n e‡ tij ™ke‹ kom…zoi glaàkaj. À eÙtuc…a. Óti pollaˆ par' aÙto‹j e„sin. Me agradaría escuchar de tus labios el origen de tu extraño comportamiento y la causa de todo ello. pues es notorio que no sólo la ignorancia es. Cf.. T… g¦r ¥llo ge. sino «buena suerte»? —¿Qué quieres decir? —Por decirlo de pasada3. he regresado a ti plenamente feliz y dichoso y. ni intervienes en nuestras conversaciones. oÛtwj ™n brace‹. las Epístolas de PLATÓN). pero la reflexión vuelve a los hombres vacilantes. 1 FILOSOFÍA DE NIGRINO 1 —¡Cuán augusto y altivo has regresado! Ciertamente. motivo de semejante audacia. en una palabra. ¢pofeÚgoim' ¨n e„kÒtwj kaˆ tÕ toà Qoukud…dou lšgontoj Óti ¹ ¢maq…a mn qr£soj. y cómo he sido profundamente motivado por tus palabras. II 40. Electra 509. ð ˜ta‹re. —¿Qué otro nombre merecería. ¹dšwj d' ¨n par¦ soà puqo…mhn. EURÍPIDES. Asamblea de mujeres 1129. Ópwj te nàn œcw kaˆ Óti m¾ paršrgwj e‡lhmmai prÕj tîn sîn lÒgwn. cf. Salud. ¢ll' ¥fnw metabšblhsai kaˆ Ólwj Øperoptikù tini œoikaj. empleando el término escénico. trisÒlbioj. `Hr£kleij. expresión estereotipada. etc. 3 Griego hodoû párergon. pareces un altanero. ÑknhroÝj d tÕ lelogismšnon ¢perg£zetai· dÁlon g¦r æj oÙc ¹ ¢maq…a moi mÒnh tÁj toiaÚthj tÒlmhj. escribiera un libro y se lo enviara a Nigrino. literalmente «pásalo bien» (griego eú práttein). ™gë d' e„ mn dÚnamin lÒgwn ™pide…xasqai boulÒmenoj œpeita Nigr…nJ gr£yaj bibl…on œpempon. œrrwso. ej. compañero. en mi caso. Mas. NIGRINOU FILOSOFIA 1 `Wj semnÕj ¹m‹n sfÒdra kaˆ metšwroj ™panel»luqaj. p. Glaàka e„j 'Aq»naj. Óqen oÛtwj ¢tÒpwj œceij kaˆ t… toÚtwn a‡tion. dado que hay muchas en el lugar. sino también mi amor por las letras. 4 Equivale a un superlativo intensivo. ¢ll¦ kaˆ Ð prÕj toÝj lÒgouj œrwj a‡tioj. . tal vez pueda escapar del principio de Tucídides2. —¡Por Heracles! ¿En tan corto tiempo? —Así es. cuando dice que la ignorancia es audacia. 3. Si yo. `H mn paroim…a fhs…n. Pîj lšgeij. Kaˆ m£la.

una vez escuchado el relato íntegro. 2 —Es lo más grande. y deseaba que encontraras un médico eficiente. naturalmente. que fuera capaz de superar a las legendarias Sirenas8 —si hubiera existido alguna—. . más en el sentido de «confuso. ciudad por antonomasia. kaˆ hÙx£mhn sš tini spouda…J ™pituce‹n. perˆ toÚtwn lšgein kaˆ t¾n ˜autoà gnèmhn dihge‹sqai tosaÚthn tin£ mou lÒgwn ¢mbros…an kateskšdasen. ¡Qué divina expresión! 4 Prosiguió enalteciendo la filosofía y la pro»cqh g¦r aÙt»n te filosof…an Cita de un drama perdido (KOCK. k¢gë p£nta dihghs£mhn aÙtù. e‡ tinej ¥ra ™gšnonto. a los ruiseñores9 y al loto de Homero10. llamé a su puerta y. con la aurora. 4 5 —Pero ¿qué sucede.. 3 sfÒdra oân me filofrÒnwj ¢spas£menoj ºrèta Ó ti pr£ttoimi. kaˆ dÁta ™n mšrei kaˆ aÙtÕj ºx…oun e„dšnai Ó ti te pr£ttoi kaˆ e„ aâqij aÙtù ™gnwsmšnon e‡h stšllesqai t¾n ™pˆ tÁj `Ell£doj. —Hacía tiempo que quería saludar a Nigrino. ð ˜ta‹re. kaˆ t¦j ¢hdÒnaj kaˆ tÕn `Om»rou lwtÕn ¢rca‹on ¢pode‹xai· oÛtw qespšsia ™fqšgxato. `O d ¢p' <¢rcÁj> ¢rx£menoj. pues.. —Me puse en camino en dirección a la Ciudad6. Me levanté. el filósofo platónico. —Sé todo eso. Oda toÚtwn ›kasta. fatuo». 1419). 6 En esta época. a fin de consultar a un oftalmólogo. deseé a mi vez interesarme por los suyos. Al entrar lo hallo con un libro en las manos y rodeado de numerosos bustos de antiguos filósofos. Yo se lo expliqué todo y. para que estés tan orgulloso? Procura que no tengamos que contentarnos sólo con un resumen. 2 Mšgiston mn oân· ¢t¦r oÜpw manq£nw safîj Ó ti kaˆ lšgeij. y derramó tanta ambrosía sobre mí en sus palabras. adesp. proÜkeito d ™n mšsJ kaˆ pin£kiÒn tisi tîn ¢pÕ gewmetr…aj schm£twn katagegrammšnon kaˆ sfa‹ra kal£mou prÕj tÕ toà pantÕj m…mhma æj ™dÒkei pepoihmšnh. de necio y entenebrecido en el más sensato?5. 7 Se trata de una esfera construida con anillos de caña. 3 Me acogió. Entendemos el participio tetyphōménou. y podamos también conocer los detalles. aparte de esto. ¢ntˆ d ¢no»tou te kaˆ tetufwmšnou genšsqai metrièteron. por Zeus. pues mi enfermedad del ojo se iba agravando. en cuanto el esclavo me anunció. DÒxan oân moi di¦ polloà proseipe‹n Nigr‹non tÕn PlatwnikÕn filÒsofon. ¢ntˆ mn doÚlou me ™leÚqeron. pero aún no comprendo claramente qué quieres decir. sí. pues. OÙ qaumastÕn ena… soi doke‹ prÕj DiÒj. 'Est£lhn mn eÙqÝ tÁj pÒlewj boulÒmenoj „atrÕn Ñfqalmîn qe£sasqa… tina· tÕ g£r moi p£qoj tÕ ™n tù Ñfqalmù m©llon ™pete…neto. 9 Odisea XIX 518. 8 Odisea XII 39. Hallábase también en el centro una tablilla con dibujos de figuras geométricas y una esfera hecha de caña representando —creo— el Universo7. ›wqen ™xanast¦j æj aÙtÕn ¢fikÒmhn kaˆ kÒyaj t¾n qÚran toà paidÕj e„sagge…lantoj ™kl»qhn· kaˆ parelqën e‡sw katalamb£nw tÕn mn ™n cersˆ bibl…on œconta. y si tenía en proyecto volver a la Hélade. 167.Luciano de Samósata Filosofía de Nigrino 4 T… daˆ tÕ mšga toàtÒ ™stin ™f' ÓtJ kaˆ kom´j. ¢ntˆ d pšnhtoj æj ¢lhqîj ploÚsion. que me haya convertido de esclavo en hombre libre. éste kaˆ t¦j SeirÁnaj ™ke…naj. de pobre en auténticamente rico. poll¦j d e„kÒnaj palaiîn filosÒfwn ™n kÚklJ keimšnaj. œcwmen dš ti kaˆ ¢kribj e„dšnai tÕ p©n ¢koÚsantej. Roma. —¿No te parece maravilloso. entenebrecido» que en el de «orgulloso. con gran cordialidad y se interesó por mis problemas. relacionado con typhos. fui invitado a pasar. 10 Odisea IX 94. †na m¾ ™n kefala…J mÒnJ eÙfrainèmeqa. Comenzó él hablando de esos temas y exponiendo su criterio personal.

. tšwj d k¢moˆ dokoÚntwn. resumiendo. aÙtîn ¢koàsai tîn lÒgwn· oÙd g¦r oÙd fqone‹n aÙtîn omai qšmij. Odisea XXIV 487. También yo querría. yo mismo te habría instado a escuchar mi relato. 6 —En realidad. asimismo. pues no es lícito en modo alguno mostrarse mezquino en esta materia. entre la que me contaba. Cf. si fuera posible. aÙtÕj ¨n ™de»qhn ¢koàsa… mou dihgoumšnou· m£rtura g£r se parast»sasqai prÕj toÝj polloÝj ™qšlw. kaˆ taÚthn ½dh melšthn ™poihs£mhn· ™peˆ k¥n 11 12 libertad que le es propia. y en mi alma la visión tornábase más penetrante por momentos. escuchar tales doctrinas. Yo acogí estas ideas en mi espíritu tenso y abierto. pues deseo presentarte ante la sociedad como testigo de que mi locura no carece de razón. sobre todo si es un amigo y comparte idénticos intereses quien desea oírlas. 5 Proseguí hasta alcanzar ese estado que antes me reprochabas. honor. t¾n d yuc¾n Ñxuderkšsteroj kat¦ mikrÕn ™gignÒmhn· ™lel»qein g¦r tšwj aÙt¾n tuflèttousan perifšrwn. ya no pienso en pequeñez alguna. ¤per œgwge ¢tene‹ kaˆ ¢napeptamšnV tÍ yucÍ dex£menoj aÙt…ka mn oÙd econ e„k£sai Óper ™pepÒnqein. œti te crusoà kaˆ porfÚraj. ðgaqš· toàto g£r toi tÕ toà `Om»rou. Kaˆ m¾n toàtÒ ge oÙ meqÚein. kaˆ mÒnon oÙk ™d£kruon ™p' aÙto‹j kaqVrhmšnoij. ¥rti d aÙt¦ mn ™dÒkei moi tapein¦ kaˆ katagšlasta· œcairon d' aâ ésper ™k zoferoà tinoj ¢šroj toà b…ou toà prÒsqen ™j a„qr…an te kaˆ mšga fîj ¢nablšpwn· éste d». dinero y fama—. e„ oŒÒn te. ¥llwj te e„ kaˆ f…loj kaˆ perˆ t¦ Ómoia ™spoudakëj Ð boulÒmenoj ¢koÚein e‡h. poder. sin poder ni imaginar al punto lo que me ocurría. ™gë d boulo…mhn ¥n. Ahí tienes la razón de que yo ande poseído y ebrio por sus doctrinas. y. de una existencia anterior en ambiente enrarecido. ™lhlegmšnwn moi tîn filt£twn. y ridiculizando cuanto el vulgo considera bienes —riquezas. Me invadían sentimientos diversos: tan pronto me entristecía de que hubiera vituperado mis bienes más queridos —riqueza. y hasta el oro y la púrpura—. y ya he hecho de ello una práctica. Es evidente la conexión con el famosísimo mito platónico de la caverna (República 514a-519d). buen amigo: como dice Homero. ¢ll¦ n»fein te kaˆ swfrone‹n ™stin. «instigas a quien ya se apresura»12 y. kaˆ e‡ ge m¾ œfqhj. de no haberte tú adelantado. —Confía en mí. ploÚtou kaˆ dÒxhj kaˆ basile…aj kaˆ timÁj. contemplados con avidez por la mayoría. esto no es embriaguez. Respuesta de Teucro a Agamenón. Óte prîton œpion aÙtoà· qermÒteroi g¦r Ôntej fÚsei piÒntej „scurÕn oÛtw potÕn aÙt…ka m£la ™xebakceÚqhsan kaˆ diplas…wj ØpÕ toà ¢kr£tou ™xem£nhsan. oÛtw soi kaˆ aÙtÕj œnqeoj kaˆ meqÚwn ØpÕ tîn lÒgwn perišrcomai. Creo que me ha ocurrido con la filosofía algo semejante a lo que los indios dicen experimentar con el vino cuando lo prueban por vez primera: siendo por naturaleza más ardientes que nosotros. . ploÚtou te kaˆ ¢rgur…ou kaˆ dÒxhj. oŒÒnper kaˆ oƒ 'Indoˆ prÕj tÕn onon lšgontai paqe‹n. Óti oÙk ¢lÒgwj ma…nomai· ¥llwj te kaˆ ¹dÚ moi tÕ memnÁsqai aÙtîn poll£kij. surge a contemplar cielo puro y plena luz11. fama. al tomar una bebida tan fuerte deliran al punto y pierden doblemente el juicio por el vino puro. ¢ll¦ panto‹oj ™gignÒmhn· kaˆ ¥rti mn ™lupoÚmhn. kaˆ tîn p£nu periblšptwn to‹j pollo‹j. como me parecía todo ello mezquino y ridículo. Q£rrei. “speÚdonta kaˆ aÙtÕn” parakale‹j. tÕ kainÒtaton. Óper ¢rt…wj ¹m‹n ™pek£leij· gaàrÒj te g¦r ØpÕ toà lÒgou kaˆ metšwrÒj e„mi kaˆ Ólwj mikrÕn oÙkšti oÙdn ™pinoî· dokî g£r moi ÓmoiÒn ti peponqšnai prÕj filosof…an. sino sobriedad y templanza. Por lo demás. es dulce para mí recordar sus pensamientos con frecuencia. Por tanto —y ello es lo más sorprendente—.Luciano de Samósata Filosofía de Nigrino 5 ™painšsai kaˆ t¾n ¢pÕ taÚthj ™leuqer…an kaˆ tîn dhmos…v nomizomšnwn ¢gaqîn katagel£sai. me olvidaba de mi ojo y su enfermedad. y me regocijaba como quien. 5 proϊën d ™j tÒde peri»cqhn. toà Ñfqalmoà mn kaˆ tÁj perˆ aÙtÕn ¢sqene…aj ™pelanqanÒmhn. pues hasta entonces no me había percatado de que andaba por el mundo llevándola en estado de ceguera. llegando casi a llorar porque me los hubieran destruido. pues su doctrina me vuelve orgulloso y altivo. Ilíada VIII 293.

hasta ser finalmente reemplazados. Eâ lšgeij. que me fatigas no poco con tus rodeos. ¢eˆ d ésper ¢koÚwn aÙtoà t¦ aÙt¦ prÒj me lšgontoj· ™n…ote dš. imaginando que él presencia todos mis actos. —Tienes razón. gozan con lo que tiempo atrás oyeron como si se hubiera dicho en aquel momento y. no tienen tiempo de afligirse por el presente inmediato—. insensiblemente. cual si le oyera repetirme siempre aquellas palabras del pasado. vinculando su alma al recuerdo del pasado. 7 kaˆ ésper oƒ ™rastaˆ tîn paidikîn oÙ parÒntwn œrg' ¥tta kaˆ lÒgouj e„rhmšnouj aÙto‹j diamnhmoneÚousi kaˆ toÚtoij ™ndiatr…bontej ™xapatîsi t¾n nÒson. cual si estuvieran a su lado sus amados —algunos hasta creen charlar con ellos. hombre extraordinario. suelen evocar algunos gestos o palabras suyas. æj parÒntwn sf…si tîn ¢gapwmšnwn–œnioi goàn aÙto‹j kaˆ proslale‹n o‡ontai kaˆ æj ¥rti legomšnwn prÕj aÙtoÝj ïn tÒte ½kousan ¼dontai kaˆ pros£yantej t¾n yuc¾n tÍ mn»mV tîn parelhluqÒtwn scol¾n oÙk ¥gousin [™n] to‹j ™n posˆn ¢ni©sqai–oÛtw d¾ kaˆ aÙtÕj filosof…aj oÙ paroÚshj toÝj lÒgouj oÞj tÒte ½kousa sunage…rwn kaˆ prÕj ™mautÕn ¢natul…ttwn oÙ mikr¦n œcw paramuq…an. ð ˜ta‹re–½dh tragikoÝj À kaˆ n¾ D…a kwmikoÝj faÚlouj ˜èrakaj Øpokrit£j. y así debo hacerlo. Pero piensa. 94 KOCK. ™j pursÒn tina toàton ¢poblšpw. Y. kaˆ m£lista Ótan ™nere…sw t¾n yuc»n. y platicando con ellos burlan su mal de amor. ™n…ote d kaˆ aÙtÕn Øp' ¢sqene…aj tÕn noàn diafqe…rwn. —Conozco a muchos así. kaˆ tÕ prÒswpon aÙtoà moi fa…netai kaˆ tÁj fwnÁj Ð Ãcoj ™n ta‹j ¢koa‹j paramšnei· kaˆ g£r toi kat¦ tÕn kwmikÕn æj ¢lhqîj ™gkatšlipšn ti kšntron to‹j ¢koÚousin. PolloÝj oda toioÚtouj. En resumen. y en ocasiones destruir hasta el propio sentido por mi incapacidad. en ausencia de sus favoritos. t¦ mn ¢t£ktwj sune…rwn. por Zeus. al igual que cómicos.Luciano de Samósata Filosofía de Nigrino 6 tij m¾ parën tÚcV. tu largo preludio y. no me aflige demasiado. remontándote al principio. k¶ta proacqÍj ºršma kaˆ aÙtoà katagnînai toà dr£matoj. kaˆ oÛtw cr¾ poie‹n. sentirte impulsado a condenar la pieza misma. 7 Al igual que los amantes. me aparece hasta su rostro. ¹ d ØpÒqesij oÙ metr…wj me lup»sein œoike sunekp…ptousa kaˆ tÕ 13 toda vez que —incluso sin haber nadie presente— repito sus palabras para mí mismo dos o tres veces al día. kaˆ tÕ mn ™mÒn. cual si anduviera a la deriva en el mar durante la oscuridad de la noche. y así puedas. en plena representación. Desde luego. repite sus palabras. tîn surittomšnwn lšgw toÚtwn kaˆ diafqeirÒntwn t¦ poi»mata kaˆ tÕ teleuta‹on ™kballomšnwn. y el eco de su voz permanece en mis oídos. sobre todo cuando pongo en tensión mi espíritu. ¢ll' ™ke‹no. ka…toi tîn dram£twn poll£kij eâ ™cÒntwn te kaˆ nenikhkÒtwn. mikrÕn ¢nakrouÒmenoj kaˆ lšge ™x ¢rcÁj ¢nalabën ½dh t¦ e„rhmšna· æj oÙ metr…wj me ¢pokna…eij peri£gwn. 8 —Acaba. quede en ridículo a tus ojos. del mismo modo yo. . oÙ p£nu ¥cqomai. al hilvanar unos pasajes desordenadamente. compañero. pero creo que ÉUPOLIS. fr. que alguna vez has visto malos actores trágicos. aun cuando frecuentemente las piezas sean buenas y obtengan premio. 8 Paàe. Algunas veces. pongo mi mirada en ese hombre como en un faro. kaˆ Ólwj kaq£per ™n pel£gei kaˆ nuktˆ pollÍ ferÒmenoj. Me refiero a los que reciben silbidos y estropean las obras. ð qaum£sie. kaˆ oÛtw dˆj À trˆj tÁj ¹mšraj ¢nakuklî prÕj ™mautÕn t¦ e„rhmšna. al reunir las palabras que entonces escuché y evocarlas en mi interior. «dejó un aguijón en sus oyentes»13. logro no pequeño consuelo. refiriéndose a Pericles. por lo que a mí respecta. aun en ausencia de la Filosofía. p©si mn pare‹nai to‹j Øp' ™moà prattomšnoij tÕn ¥ndra ™ke‹non o„Òmenoj. Dšdoika m» soi metaxÝ dÒxw gelo…wj aÙt¦ mime‹sqai. ¢ll¦ t… toàto. pero ¿a qué viene eso? —Temo que. como dice el cómico.

mirada fiera y boca bien abierta— hablan en voz baja. y añadir que no pronunciaré un parlamento ininterrumpido ni con sus mismas palabras sobre todos los extremos. 11 —En efecto. para no arrastrar conmigo. ™boulÒmhn ¨n e„rÁsqa… moi. a estos efectos. tugc£neij tÍ mn»mV sugkekomismšnoj. ¡Qué hermoso proemio. ·Ás…n tina perˆ p£ntwn ™rî· p£nu g¦r toàq' ¹m‹n ¢dÚnaton· oÙd' aâ ™ke…nJ periqeˆj toÝj lÒgouj. no sea que me ocurra como a los actores antecitados. ni tampoco pondré las palabras en boca de Nigrino. y está sentado en algún lugar. o el propio Heracles. ¢pÕ gumnoà soi boÚlomai toÙmoà prosèpou proslale‹n. has dicho ya todo tu prólogo. cuanto has apuntado deseaba haberlo expuesto. al héroe que interpreto. Por eso. para no sufrir yo también reproches por adoptar una máscara mucho mayor que mi cabeza y deshonrar la indumentaria. pues eso es sin duda absolutamente imposible para mí. ™ke‹no mn œstw prÒceiron. k¢ke‹na dš. Creonte. totalmente ajeno de lo que ocurre en el teatro. lejos de la escena. estoy dispuesto a vitorear y a aplaudir. y que sería mejor escuchar estas palabras de sus labios. mi papel no difiere del de un mensajero trágico. Filosofía de Nigrino 7 me dolería no poco que la obra fracasara y resultara mal por mi culpa. 10 —¡Por Hermes!14. no estás obligado a nada de ese tenor respecto a mí: considera que. 9 toàt' oân par' Ólon mšmnhsÒ moi tÕn lÒgon. Óti oÙc ˜xÁj oÙd æj ™ke‹noj œlege. Àn d diamšllVj. aunque me eches a silbidos. mnhsikak»sw ge par¦ tÕn ¢gîna kaˆ ÑxÚtata sur…xomai. †n' oân m¾ kaˆ aÙtÕj ™lšgcwmai p£nu me‹zon tÁj ™mautoà kefalÁj proswpe‹on perike…menoj kaˆ t¾n skeu¾n kataiscÚnwn. 10 `Wj eâ ge n¾ tÕn `ErmÁn kaˆ kat¦ tÕn tîn ·htÒrwn nÒmon peprooim…asta… soi· œoikaj goàn k¢ke‹na prosq»sein. si caigo en algún momento. por mi parte. pues tú eres portador en tu recuerdo de unas pocas que pudiste recordar. oÙ p£nu ti lup»somai. 14 Hermes era el dios de los oradores. Ðpo‹Òj t…j e„mi t¾n mn»mhn Øpokrit»j. Mas si sigues demorándote. esto durante toda la representación: el poeta no es responsable ante nosotros de semejantes errores. 11 Kaˆ taàta mšn. § sÝ diÁlqej. que muchas veces —tras haber representado el personaje de Agamemnón. 9 Recuerda. tenue. y mucho más débil que la propia Hécuba o Políxena. . si estimas que el relato es demasiado pobre. æj Ð mn poiht¾j ¹m‹n tîn toioÚtwn ¡marthm£twn ¢neÚqunoj kaˆ tÁj skhnÁj pÒrrw poi k£qhtai. m¾ kaˆ kat' ¥llo ti gšnwmai to‹j Øpokrita‹j ™ke…noij Ómoioj. pues. oÙdn aÙtù mšlon tîn ™n qe£trJ pragm£twn. mujeril. ™gë d' ™mautoà soi pe‹ran paršcw. æj di' Ñl…gou te Øm‹n ¹ sunous…a ™gšneto kaˆ æj oÙd' aÙtÕj ¼keij prÕj tÕn lÒgon pareskeuasmšnoj kaˆ æj ¥meinon ecen aÙtoà taàta lšgontoj ¢koÚein· sÝ g¦r Ñl…ga kaˆ Ósa oŒÒn te Ãn. oÙdn oân aÙtîn œti soi de‹ prÕj ™mš· nÒmison d toÚtou ge ›neka p£nta soi proeirÁsqai· æj ™gë kaˆ bo©n kaˆ krote‹n ›toimoj. con vestiduras de oro. crus…daj ºmfiesmšnoi kaˆ deinÕn blšpontej kaˆ mšga kechnÒtej mikrÕn fqšggontai kaˆ „scnÕn kaˆ gunaikîdej kaˆ tÁj `Ek£bhj À Poluxšnhj polÝ tapeinÒteron. mientras yo me someto ante ti a una prueba sobre mi capacidad memorística como actor. y el poeta sin duda lo expresó de otro modo. En cuanto a mí. te guardaré rencor durante la representación y te silbaré muy fuertemente. †na m¾ sugkatasp£sw pou pesën tÕn ¼rwa Ön Øpokr…nomai. no me ofenderé en absoluto. quiero platicar a rostro descubierto. æj ¥meinon Ãn kaˆ ¥llwj Ð poiht¾j ‡swj diexÇei· ™m d k¨n ™ksur…ttVj.Luciano de Samósata ™mÕn mšroj ¢schmonoàsa. oÙdn ¢ggšlou t¦ ¥lla tragikoà diafšrwn. recurre a pensar que era mejor. éste k¨n ™ndešsterÒn ti dokî lšgein. por lo demás. oÙ taàt' ™re‹n œmellej. a la usanza de los maestros de oratoria! Y creo que aún vas a añadir que vuestra conversación fue breve. que tú no has venido preparado para hablar. o‰ poll£kij À 'Agamšmnonoj À Kršontoj À kaˆ `Hraklšouj aÙtoà prÒswpon ¢neilhfÒtej. En consecuencia. ¿No ibas a decir eso? Pues bien.

y era llevado . con su cortejo de criados. Mas. kaˆ t¦ ¥lla d oÛtwj ¢pšskwpton. como si no apuntara a él precisamente: «Teme ser asesinado mientras se baña. PÒqen Ð taëj oátoj. 13 Recordaba. hasta convertirle a una vida sencilla. Y el aludido. t¾n d ™sqÁta t¾n poik…lhn kaˆ t¦j porfur…daj ™ke…naj ¢pšdusan aÙtÕn ¢ste…wj p£nu tÕ ¢nqhrÕn ™piskèptontej tîn crwm£twn. me recordaba un comentario que decía haber oído circular entre todos los asistentes a los Juegos Panatenaicos. 14 Para demostrar que no se avergüenzan de confesar su pobreza. ka…. y no ven con buenos ojos a ningún ciudadano o extranjero que luche por introducir la molicie entre ellos. Por lo demás. kaˆ paideÚein ™pece…roun aÙtÕn oÙ pikrîj oÙd' ¥ntikruj ¢pagoreÚontej ™n ™leuqšrv tÍ pÒlei kaq' Óntina trÒpon boÚletai m¾ bioàn· ¢ll' ™peˆ k¢n to‹j gumnas…oij kaˆ loutro‹j ÑclhrÕj Ãn ql…bwn to‹j o„kštaij kaˆ stenocwrîn toÝj ¢pantîntaj. « ¿de dónde ha venido ese pavo real?». si alguien llega hasta ellos con tal propósito. T£ca tÁj mhtrÒj ™stin aÙtoà· kaˆ t¦ toiaàta. de un ejército». À tîn daktul…wn tÕ plÁqoj À tÁj kÒmhj tÕ per…ergon À tÁj dia…thj tÕ ¢kÒlaston· éste kat¦ mikrÕn ™swfron…sqh kaˆ par¦ polÝ belt…wn ¢pÁlqe dhmos…v pepaideumšnoj. cuando molestaba en los gimnasios y baños al empujar con su séquito y arrollar a cuantos encontraba al paso. Öj ¨n truf¾n e„s£gein e„j aÙtoÝj bi£zhtai. en los baños reina paz absoluta. fingiendo hablar disimuladamente. o de su vida licenciosa. 13 'Emšmnhto goàn tinoj tîn polucrÚswn. se iba educando de pasada. no hay necesidad. como ejemplo. ¹sucÍ tij ¨n Øpefqšgxato prospoioÚmenoj lanq£nein. de suerte que.Luciano de Samósata Filosofía de Nigrino 8 12 Oátoj ¡n¾r oÙ paÚsetai t»meron prÒj me pollÍ tÍ skhnÍ kaˆ tÍ tragJd…v crèmenoj. ™mšmnhto prÒj me fwnÁj tinoj. Ð d ¢koÚwn § Ãn metaxÝ ™paideÚeto. De sus ricas vestiduras y túnicas de púrpura lo desnudaban con gran cortesía. ricas vestiduras y adornos de oro: él se creía envidiado por todos los atenienses y admirado como hombre feliz. ya termino. sin embargo. Paso a abordar el tema. ¿n ¢koàsai p£ntwn œfh koinÍ proemšnwn ™n tù ¢gîni tîn Panaqhna…wn· lhfqšnta mn g£r tina tîn politîn ¥gesqai 12 —¿No acabará hoy ese hombre con sus múltiples metáforas sobre la escena y la tragedia? —Sí. «tal vez sea de su madre». y cosas por el estilo. imperceptiblemente lo cambian y reeducan. del excesivo cuidado de su cabello. ¢ll¦ e„ ka… tij ¢f…khtai par' aÙtoÝj oÛtw diake…menoj. hombre de vida muy ostensible. siempre había quien comentaba a media voz. lšgontej. mientras se burlaban del florilegio de sus colores: «Ya ha llegado la primavera» — decían—. ¹ mn ¢rc¾ tîn lÒgwn œpainoj Ãn `Ell£doj kaˆ tîn 'Aq»nhsin ¢nqrèpwn. que siempre lo oía. ka…. ésper oÙ prÕj aÙtÕn ™ke‹non ¢pote…nwn. porque se han nutrido de filosofía y pobreza. Dšdoike m¾ parapÒlhtai metaxÝ louÒmenoj· kaˆ m¾n e„r»nh ge makr¦ katšcei tÕ balane‹on· oÙdn oân de‹ stratopšdou. 14 “Oti d' oÙk a„scÚnontai pen…an Ðmologoàntej. Óti filosof…v kaˆ pen…v sÚntrofo… e„sin kaˆ oÜte tîn ¢stîn oÜte tîn xšnwn oÙdšna tšrpontai Ðrîntej. pues. lentamente fue corrigiéndose y marchó muy mejorado gracias a la educación pública recibida. Había sido detenido un ciudadano. El comienzo de sus palabras fue un elogio de la Hélade y de los hombres de Atenas. ”Ear ½dh. y sin privarle no obstante de vivir como quisiera en una ciudad libre. ºršma te meqarmÒttousi kaˆ parapaidagwgoàsi kaˆ prÕj tÕ kaqarÕn tÁj dia…thj meqist©sin. pero ellos lo consideraban un infortunado hombrecillo y trataban de educarlo sin crueldad. se burlaban igualmente del número de sus anillos. grosero. a un adinerado que llegó a Atenas. Kaˆ m¾n paÚsoma… ge· prÕj ™ke‹na d ½dh tršyomai. Öj ™lqën 'Aq»naze m£l' ™p…shmoj kaˆ fortikÕj ¢koloÚqwn ÔclJ kaˆ poik…lV ™sqÁti kaˆ crusù aÙtÕj mn õeto zhlwtÕj enai p©si to‹j 'Aqhna…oij kaˆ æj ¨n eÙda…mwn ¢poblšpesqai· to‹j d' ¥ra dustuce‹n ™dÒkei tÕ ¢nqrèpion. al contrario.

otras por la garganta y el sexo. ¢n£plewj gohte…aj kaˆ ¢p£thj kaˆ yeudolog…aj. quienes lo vieron sintieron compasión y. § d¾ ¥fqona par' aÙto‹j ™stin. 15 Óstij d ploÚtou ™r´ kaˆ crusù kek»lhtai kaˆ porfÚrv kaˆ dunaste…v metre‹ tÕ eÜdaimon.. cuando el heraldo anunció que había obrado contra la ley al exhibirse con semejantes vestiduras. 16 En efecto. y al quedar yermo de estas cualidades. o conocer la expresión sin trabas. 16 Adaptación al caso del conocido pasaje de ARATO (Fenómenos 2): «Toda calle y toda plaza de los hombres está llena de la presencia de Dios. ¢qšatoj d ¢lhqe…aj.. toàto d kaˆ di¦ laimoà kaˆ di' ¢frodis…wn· Øf' Âj d¾ ·eoÚshj ¢en£J te kaˆ qolerù ·eÚmati p©sai mn ¢neurÚnontai Ðdo…· suneisšrcetai g¦r moice…a kaˆ filargur…a kaˆ ™piork…a kaˆ tÕ toioàto fàlon tîn ¹donîn. decía. todo eso. À Óstij ¢koÚwn tšrpetai kroum£twn te kaˆ teretism£twn kaˆ diefqorÒtwn −sm£twn. y todo ese linaje de los vicios. ¢pšfaine goàn filosof…v sunJdÕn t¾n par¦ to‹j toioÚtoij diatrib¾n kaˆ kaqarÕn Ãqoj ful£xai dunamšnhn. amante de la bebida y los placeres sexuales. por consiguiente. a hombres así. f…loj mn perišrgwn trapezîn. À Óstij ¹donÍ p©san t¾n yuc¾n ™pitršyaj taÚtV mÒnV latreÚein dišgnwke. pues no tenía otras. mientras en él florece infinidad de pasiones salvajes. la vida de Atenas se adapta a ello perfectamente. que lo perdonara por ponerse tales prendas. otras por los oídos y el olfato. así como lo irreprochable de su forma de vida. 15 a presencia del director de los Juegos por asistir a éstos con un manto teñido15. engaño y falsedad. toÝj d „dÒntaj ™leÁsa… te kaˆ paraite‹sqai kaˆ toà k»rukoj ¢neipÒntoj. Taàt£ te oân ™pÇnei kaˆ prosšti t¾n ™leuqer…an t¾n ™ke‹ kaˆ tÁj dia…thj tÕ ¢nep…fqonon. Óti baptÕn œcwn ƒm£tion ™qeèrei. cualidades que ellos poseen en abundancia. fluye el placer en corriente inagotable y turbia ensanchando todos los caminos. o quien goza oyendo tañidos. están llenas de las cosas por ellos más queridas todas las calles. Celebraba. el perjurio. que resulta acorde con la filosofía una existencia junto a hombres así. su sosiego y ocio. parasÚretai d tÁj yucÁj Øpokluzomšnhj p£ntoqen a„dëj kaˆ ¢ret¾ kaˆ dikaiosÚnh· tîn d œrhmoj Ð cîroj genÒmenoj d…yhj ¢eˆ pimpl£menoj ¢nqe‹ polla‹j te kaˆ ¢gr…aij ™piqum…aij. cuadra la vida de Roma. f…loj d pÒtwn kaˆ ¢frodis…wn. mientras se destierra del alma inundada por doquier el respeto. Óti par¦ tÕn nÒmon ™po…hsen <™n> toiaÚtV ™sqÁti qeèmenoj. o quien ha entregado su alma entera al placer y ha resuelto servir sólo a éste. to‹j d¾ toioÚtoij pršpein t¾n ™ntaàqa diatrib»n· 16 mestaˆ g¦r aÙto‹j tîn filt£twn p©sai mn ¢guia…. saciado de trapacería. gritaron todos a una voz. por consiguiente. como si estuvieran concertados. que ha aprendido a despreciar la riqueza y decidido vivir de acuerdo con la perfección natural. es seducido por el oro y mide la felicidad por la púrpura y el poder sin probar la libertad. suggnèmhn ¢ponšmein aÙtù toiaàt£ ge ¢mpecomšnJ· m¾ g¦r œcein aÙtÕn ›tera. ¢pe…ratoj d parrhs…aj. y se alimenta sin cesar de adulación y servilismo. la avaricia. 15 Mas quien ama la riqueza. spouda…J te ¢ndrˆ kaˆ ploÚtou katafrone‹n pepaideumšnJ kaˆ tù prÕj t¦ fÚsei kal¦ zÁn proairoumšnJ tÕn ™ke‹ b…on æj m£lista ¹rmosmšnon. amante de la gastronomía refinada. La suma castidad de la diosa Atenea inducía a la prohibición de usar determinados trajes en las fiestas a ella consagradas.. pues con él penetra el adulterio. canturreos y coplas de afeminados. toàto d di' êtwn te kaˆ ·inîn. o contemplar la verdad. ¹suc…an te kaˆ ¢pragmosÚnhn. y también la libertad de allí. para un varón serio. toàto mn di' Ñfqalmîn. el campo arde sin tregua de sed. Demostraba. ¢naboÁsai mi´ fwnÍ p£ntaj ésper ™skemmšnouj. todas las plazas16.» .Luciano de Samósata Filosofía de Nigrino 9 par¦ tÕn ¢gwnoqšthn. kolake…v t¦ p£nta kaˆ doule…v sÚntrofoj. y pueden recibir el placer por todas las puertas: unas veces por los ojos. y es capaz de conservar puro el carácter. p©sai d ¢gora…· p£resti d p£saij pÚlaij t¾n ¹don¾n katadšcesqai. ¥geustoj mn ™leuqer…aj. la virtud y la justicia.

œk t' ¢ndroktas…hj œk q' a†matoj œk te kudoimoà. unas veces. sukof£ntaj kaˆ prosagoreÚseij Øperhf£nouj kaˆ de‹pna kaˆ kÒlakaj kaˆ miaifon…aj kaˆ diaqhkîn prosdok…aj kaˆ fil…aj ™pipl£stouj. me detuve y me preguntaba el motivo de mi regreso. toàto mn poll¾n yucagwg…an kaˆ gšlwta paršcein dun£mena. . ¢ll¦ ¢tecnîj de‹ tÕn 'Odussša mimhs£menon paraple‹n aÙt¦ m¾ dedemšnon të ce‹re –deilÕn g£r–mhd t¦ ðta khrù frax£menon. 18 OÛtw d¾ bouleus£menoj kaˆ kaq£per Ð ZeÝj tÕn “Ektora Øpexagagën ™mautÕn ™k belšwn. desdichado. Óte tÕ prîton ™panÇein ¢pÕ tÁj `Ell£doj. aduladores. si no puedes ni alejarte ni actuar según las costumbres establecidas? 18 »Tras meditar sobre la cuestión y —como Zeus a Héctor— apartándome a mí mismo de los dardos —textualmente: “de la matanza. tosoÚtoij d qe£masi te kaˆ ¢koÚsmasi p£ntoqen ›lkousi kaˆ ¢ntilambanomšnoij. sino oyendo sin trabas y con espíritu auténticamente altivo. 19 E„ g¦r cr¾ kaˆ kakîn œpainon e„pe‹n. 17 ™gë goàn. 19 Odisea XII 47 ss. 17 18 Odisea XI 93 ss. ð dÚsthne. converso con la Filosofía misma. tÕ loipÕn o„koure‹n eƒlÒmhn kaˆ b…on tin¦ toàton gunaikèdh kaˆ ¥tolmon to‹j pollo‹j dokoànta protiqšmenoj aÙtÍ filosof…v kaˆ Pl£twni kaˆ ¢lhqe…v proslalî. amistades fingidas? ¿O qué has pensado hacer. de probar verdaderamente la firmeza de un hombre. repitiendo aquellas palabras de Homero: ¿por qué has venido aquí. toàto d kaˆ pe‹ran ¢ndrÕj æj ¢lhqîj beba…ou labe‹n. Ilíada XI 163 ss. su dicha y libertad. crímenes. y maestra de tan grandes virtudes. diviso desde mi gran elevación los acontecimientos capaces de producirme. Filosofía de Nigrino pÒlin kaˆ 10 Así declaró ser Atenas. mucha diversión y risa. œfh. ¢ll' ¢koÚonta kaˆ lelumšnon kaˆ ¢lhqîj Øper»fanon. ¿Por qué dejaste la Hélade. Sencillamente. ½luqej. À t… kaˆ pr£xein dišgnwkaj m»t' ¢pall£ttesqai m»te crÁsqai to‹j kaqestîsi dun£menoj. a tantas imágenes y sonidos que por doquier tratan de arrastrar y apoderarse de uno. plhs…on pou genÒmenoj ™pist»saj ™mautÕn lÒgon ¢pÇtoun tÁj deàro ¢f…xewj. y. cual si me sentara en un teatro de enormes dimensiones. con Platón y la Verdad. 17 «En cuanto a mí —dijo—. al acercarme a Roma. sicofantas. tras dejar la luz del sol?17. Ôfra ‡dVj tÕn ™ntaàqa qÒrubon. caza de herencias. de la sangre y del tumulto”18—. salutaciones desdeñosas. decidí en el futuro encerrarme en mi casa y. para ver la agitación de aquí. que la gente considera mujeril y tímida. fas…n. sin atarse las manos — sería de cobardes— ni obstruir los oídos con cera.Luciano de Samósata ToiaÚthn ¢pšfaine t¾n tosoÚtwn did£skalon ¢gaqîn. cenas. m¾ Øpol£bVj me‹zÒn ti gumn£sion ¢retÁj À tÁj yucÁj dokimas…an ¢lhqestšran tÁsde tÁj pÒlewj kaˆ tÁj ™ntaàqa diatribÁj· oÙ g¦r mikrÕn ¢ntisce‹n tosaÚtaij mn ™piqum…aij. eligiendo esta forma de vida. no carece de importancia resistir a tantos deseos. lipën f£oj ºel…oio. otras. no imagines mayor gimnasio de virtud o examen del alma más fiable que esta ciudad y su género de vida. t¾n `Ell£da kaˆ t¾n eÙtuc…an ™ke…nhn kaˆ t¾n ™leuqer…an. hay que imitar a Ulises19 y navegar esquivándolos. la primera vez que regresé de la Hélade. ™ke‹na d¾ t¦ toà `Om»rou lšgwn. t…pt' aât'. kaˆ kaq…saj ™mautÕn ésper ™n qe£trJ muri£ndrJ sfÒdra pou metšwroj ™piskopî t¦ gignÒmena. 19 »Si también de los males hay que hablar en términos favorables.

enemigo. lo que no es costumbre desde hace mucho tiempo. señor. ™n ú pÒsa mn ™mfagÒntej. ™painî dš ge taÚthj aÙtoÝj tÁj ¢panqrwp…aj. toàto ½dh soi fr£sw. ¢gap©n ¢xioàntej. dan vueltas en torno a la ciudad. Y como premio a su amargo servicio les aguarda esa cena vulgar. de criado. desterrado. y tanto charlan de lo que no deben. aunque la Fortuna atestigua que juega con los intereses humanos y reconoce que nada en ellos es duradero. los esclavos les cierran las puertas. inclinar la cabeza. y para despreciar los bienes de la fortuna es ver como en un teatro. indignados. tÕn d' ¢ntˆ plous…ou pšnhta. tÕn d fug£da· toàto g£r toi kaˆ tÕ deinÒtatÒn ™stin. oÙ pÒrrwqen oÙd' æj Pšrsaij nÒmoj. al no aproximar siquiera sus labios a nosotros. sátrapa o rey. tÕ d kainÒtaton. pelotilleros y cosas por el estilo. otro. toÝj ™ntugc£nontaj ¢llotr…v fwnÍ prosagoreÚontej. y todos andan llenos de irrealizables esperanzas. uno es amigo de éste. zhlwtÕn kaˆ per…blepton to‹j mhd toÚtou tugc£nousin· Ð d' ›sthken paršcwn ˜autÕn e„j ple…w crÒnon ™xapatèmenon. soportan que los llamen perros.Luciano de Samósata Filosofía de Nigrino 11 20 œnesti d kaˆ filosof…an qaum£sai paraqewroànta t¾n tosaÚthn ¥noian. pÒsa d ïn oÙk ™crÁn ¢polal»santej À memfÒmenoi tÕ teleuta‹on À dusforoàntej ¢p…asin À diab£llontej tÕ 20 20 »Otro motivo más para admirar la filosofía es contemplar tan gran demencia. humillar el alma y transparentar este sentimiento con análoga conducta del cuerpo. 22 PolÝ d toÚtwn oƒ prosiÒntej aÙtoˆ kaˆ qerapeÚontej geloiÒteroi. prestándose más y más tiempo a tal engaño: los alabo por su carencia de humanidad. de pobre. Y de todo ello lo más sorprendente es que. ni siquiera entre los persas: hay que acercarse. Se levantan a media noche. tÕn d ™cqrÒn. causa de muchas desgracias. por ejemplo. 21 »Como te decía. kÚnej kaˆ kÒlakej kaˆ t¦ toiaàta ¢koÚein Øpomšnontej. de rico. exhibiendo sus vestiduras de púrpura. para marchar finalmente haciendo reproches. pese a verlo todos los días. . se aferran a la riqueza y al poder. mientras besamos el pecho o la diestra. y que acompañaba a su señor en sus recorridos por la urbe. Óti mÒnon aÙtoÝj prosšbleyan. 22 »Pero mucho más ridículos que los poderosos son quienes andan cerca de ellos en prácticas serviles. creyendo merecer gratitud tan sólo por mirarles? Los más augustos. Óti kaˆ gel©n ™n to‹j gignomšnoij œnesti kaˆ yucagwge‹sqai. el señor permanece firme. pÒsa d par¦ gnèmhn ™mpiÒntej. 21 •O d d¾ œfhn. Pues ¿cómo no van a resultar risibles los ricos. Ómwj taàq' Ðshmšrai blšpontej Ñršgontai kaˆ ploÚtou kaˆ dunaste…aj kaˆ mestoˆ peri…asi p£ntej oÙ ginomšnwn ™lp…dwn. Óti mhd to‹j stÒmasin ¹m©j pros…entai. tÕ stÁqoj À t¾n dexi¦n katafile‹n. otro. y somos la envidia y admiración de quienes ni siquiera obtienen tal privilegio. kaˆ tîn tÁj tÚchj ¢gaqîn katafrone‹n Ðrînta ésper ™n skhnÍ kaˆ poluprosèpJ dr£mati tÕn mn ™x o„kštou despÒthn proϊÒnta. nuktÕj mn ™xanist£menoi mšshj. a otro. hasta aguardan que les hagan la genuflexión. o acusando al anfitrión de insolencia y Esta función la cumplía el esclavo llamado nomenclator. a uno que pasa a ser. pîj g¦r oÙ gelo‹oi mn ploutoàntej aÙtoˆ kaˆ t¦j porfur…daj profa…nontej kaˆ toÝj daktÚlouj prote…nontej kaˆ poll¾n kathgoroàntej ¢peirokal…an. tÕn d satr£phn ™k pšnhtoj À basilša. luciendo sus anillos y acusando una profunda carencia de buen gusto? ¿Y qué más inaudito que saludar a quienes encuentran con una voz ajena20. periqšontej d ™n kÚklJ t¾n pÒlin kaˆ prÕj tîn o„ketîn ¢pokleiÒmenoi. capaz de recordar los nombres de todos los ciudadanos. oƒ d semnÒteroi kaˆ proskune‹sqai perimšnontej. tÕn d f…lon toÚtou. y de ello voy a hablarte ahora. pobre. a otro. en la que tanto engullen y tanto beben en exceso. hay motivos para reír y solazarse con los acontecimientos. en un drama de muchos personajes. sin embargo. gšraj d tÁj pikr©j taÚthj aÙto‹j periÒdou tÕ fortikÕn ™ke‹no de‹pnon kaˆ pollîn a‡tion sumforîn. ¢ll¦ de‹ proselqÒnta kaˆ ØpokÚyanta kaˆ pÒrrwqen t¾n yuc¾n tapeinèsanta kaˆ tÕ p£qoj aÙtÁj ™mfan…santa tÍ toà sèmatoj ÐmoiÒthti. Óti ka…toi marturomšnhj tÁj TÚchj pa…zein t¦ tîn ¢nqrèpwn pr£gmata kaˆ ÐmologoÚshj mhdn aÙtîn enai bšbaion.

de hecho. oÙk ¨n o‡ei toÙnant…on aÙtoÝj ™lqe‹n ™pˆ t¦j qÚraj tîn ptwcîn deomšnouj toÝj plous…ouj. ¿qué talante es lógico suponer en los adulados? Si de común acuerdo. de ese modo. a suplicarles que no dejaran de admirar y dar testimonio de su prosperidad. 23 'Egë mšntoi ge polÝ tîn kolakeuomšnwn ™xwlestšrouj toÝj kÒlakaj Øpe…lhfa. dando a los médicos ocasión para prestar sus servicios. se les acercan y hablan como a sus señores. Sobre las humillaciones de cf. ¿Cómo crees que queda mi alma cuando veo a uno de ésos. efectivamente: de nada sirve una casa bella en extremo a quien la habita. en suma. pîj g¦r o‡ei t¾n yuc¾n diateqe‹sqa… moi. edificando frente a la riqueza el baluarte del desprecio. 24 Kaˆ tÕ mn ¥ndraj „diètaj kaˆ ¢nafandÕn t¾n ¢paideus…an Ðmologoàntaj t¦ toiaàta poie‹n. Lo que más me indigna es que no cambien también su atuendo. m¾ ¢qšaton aÙtîn mhd' ¢m£rturon t¾n eÙdaimon…an katalipe‹n mhd' ¢nÒnhtÒn te kaˆ ¥crhston tîn trapezîn tÕ k£lloj kaˆ tîn o‡kwn tÕ mšgeqoj. e„ dš ge koinù dÒgmati k¨n prÕj Ñl…gon ¢pšsconto tÁsde tÁj ™qelodoule…aj. de satélite de algún ricacho. El tema es obsesivo en Sobre los que están a sueldo. oÙ g¦r oÛtw toà ploute‹n ™rîsin æj toà di¦ tÕ ploute‹n eÙdaimon…zesqai. t… kaˆ fron»sein ™ke…nouj e„kÒj ™stin. kaˆ scedÕn aÙtoÝj ™ke…noij kaq…stasqai tÁj Øperhfan…aj a„t…ouj· Ótan g¦r aÙtîn t¾n perious…an qaum£swsin kaˆ tÕn crusÕn ™painšswsin kaˆ toÝj pulînaj ›wqen ™mpl»swsin kaˆ proselqÒntej ésper despÒtaj prose…pwsin. Pero con este servilismo los conducen al delirio. pues cuando admiran su riqueza. 21 mezquindad. Óti m¾ kaˆ t¾n skeu¾n metalamb£nousi. abatir y abaratar el poderío de los ricos. alaban su oro. actúen así podría tal vez considerarse razonable. toàt' ½dh tÕ deinÒtatÒn ™sti. 24 »Que hombres de la plebe. LUCIANO (El sueño o El gallo. metrièteron ¨n e„kÒtwj nomisqe…h· tÕ d kaˆ tîn filosofe‹n prospoioumšnwn <polloÝj> pollù œti toÚtwn geloiÒtera dr©n. llenan sus portales desde la aurora. destacándose más que los otros y haciéndose más visible por su indumentaria. 23 »Yo he llegado. pero que muchos que se autodenominan filósofos se comporten de modo aún más ridículo que ésos es ya el colmo. responsables de la soberbia de éstos. oÙd nose‹n scol£zousin. ya que por lo demás son perfectos actores teatrales. de no existir quien la admire. ™pishmÒteron d tîn ¥llwn ¢pÕ toà sc»matoj Ônta kaˆ fanerèteron. parlamentando con los criados que invitan a las cenas. etc. aun cuando fuera por poco tiempo.los clientes ante sus patrones. vida XIV). SÉNECA (De la brevedad de la etcétera. ) .Luciano de Samósata Filosofía de Nigrino 12 de‹pnon À Ûbrin À mikrolog…an ™gkaloàntej. sobre todo si es entrado en años. y serían los ricos quienes acudirían a las puertas de los pobres. cesaran en esta servidumbre voluntaria. t¦ ¥lla ge Ðmo…wj ØpokrinÒmenoi toà dr£matoj. ¿no crees que ocurriría a la inversa. tÕ kainÒtaton. mhdn Ôfeloj enai perikalloàj o„k…aj tù o„koànti mhd crusoà kaˆ ™lšfantoj. ¢namemigmšnon kol£kwn ÔclJ kaˆ tîn ™p' ¢x…aj tin¦ doruforoànta kaˆ to‹j ™pˆ t¦ de‹pna paraggšllousi koinologoÚmenon. ni su oro y su marfil. entremezclado en la masa de aduladores. Las callejas se pueblan de tipos así. e„ m» tij aÙt¦ qaum£zoi. que reconocen públicamente su incultura. Se debería. kaˆ oÛtw d œcei. que no quedara inactiva e inútil la magnificencia de sus mesas y la grandeza de sus mansiones? En realidad. JUVENAL (Sátira V). vomitando y peleándose ante los burdeles. Algunos —lo que resulta sumamente novedoso— ni siquiera tienen tiempo de estar enfermos21. ™crÁn oân taÚtV kaqaire‹n aÙtîn kaˆ ¢peuwn…zein t¾n dunaste…an ™piteic…santaj tù ploÚtJ t¾n Øperoy…an· nàn d latreÚontej e„j ¢pÒnoian ¥gousin. y a hacerles. m£lista tîn probebhkÒtwn. ciertamente. luego de amanecer se acuestan casi todos ellos. Así es. no aprecian tanto el hecho de ser ricos como el recibir parabienes por serlo. pl»reij d aÙtîn ™moÚntwn oƒ stenwpoˆ kaˆ prÕj to‹j camaitupe…oij macomšnwn· kaˆ meq' ¹mšran oƒ ple…onej aÙtîn katakliqšntej „atro‹j paršcousin ¢form¦j periÒdwn· œnioi mn g£r. Ótan ‡dw toÚtwn tin£. kaˆ Ö m£lista ¢ganaktî. a considerar que los aduladores son más perniciosos que los adulados.

æj ¢p' ™ke…nwn ¢rxomšnouj toà m¾ yeÚsasqai kaˆ toà t¦ dšonta poiÁsai· ºx…ou g¦r ¢mšllhton enai t¾n prÕj tÕ kalÕn Ðrm»n. 26 ¢mšlei kaˆ pr£ttwn taàta dietšlei. cuando expira el plazo.. Pues sostenía que quien ha de enseñar a despreciar la riqueza debe primero situarse por encima de todo beneficio. k¢peid¦n ¹ proqesm…a paršlqV. thnikaàta paralabën ¥lloj ¢polaÚei toà ÑnÒmatoj. oƒ d ¢steiÒteroi poll£kij aÙtîn kaˆ ¶sai pro»cqhsan. entonces se posesiona otro y goza del título. Óper toÝj polloÝj poie‹n proqesm…aj Ðrizomšnouj ˜ort¦j À panhgÚreij. y hacía muy especial mención de quienes filosofan a jornal y ponen en venta la virtud como en un puesto de mercado: llamaba. ¢ll' oÙd t¾n ¢rc¾n aØtoà enai diwmolÒgei. t…ni tîn kalîn e„k£somen. estableciendo plazos a partir de una fiesta o conmemoración. que no somos dueños de cosa alguna por derecho natural. él practicaba estos principios en su vida. OÙ mikr¦ d oÙd ™ke‹na paršcei to‹j zhloàn ™qšlousi parade…gmata. para empezar desde entonces a no mentir y a obrar como es debido.» Todo eso lo consideraba ridículo. Tampoco son escasos los ejemplos que ofrece a quienes deseen imitarle en cuanto a comida frugal. Algunos de ellos. ¿a qué norma ejemplar la asimilaremos? ¿No se atiborran de la forma más repugnante y embriagan del modo más ostensible. ™xan…stantai d p£ntwn Ûstatoi. y somos considerados dueños por breve tiempo. 27 parÇnei d to‹j sunoàsi m»t' ¢nab£llesqai tÕ ¢gaqÒn. noble rostro. han llegado con frecuencia a cantar. sino que ayudaba a los necesitados y despreciaba todo bien superfluo. ¢ll¦ kaˆ to‹j deomšnoij ™parkîn kaˆ p£shj perious…aj katafronîn. ™f' ¤pasi d toÚtoij tÁj diano…aj tÕ ¹rmosmšnon kaˆ tÕ ¼meron toà trÒpou. que ni siquiera se preocupaba del deterioro de las propias: poseía una finca no lejos de la ciudad. Óti toÚtwn mn fÚsei oÙdenÒj ™smen kÚrioi. que su dominio no le pertenecía. se levantan los últimos de todos. equilibrado entendimiento y dulce carácter. llevarse a casa parte de las viandas servidas en el festín. Claro se mostraba también al condenar a esa especie de filósofos que Es decir. práctica habitual (cf. más refinados. taàt' omai dieilhfèj. estaba tan lejos de ambicionar las cosas ajenas. sobre todo. Kaˆ taàta mn oân gelo‹a ¹ge‹to· m£lista d ™mšmnhto tîn ™pˆ misqù filosofoÚntwn kaˆ t¾n ¢ret¾n ênion ésper ™x ¢gor©j protiqšntwn· ™rgast»ria goàn ™k£lei kaˆ kaphle‹a t¦j toÚtwn diatrib£j· ºx…ou g¦r tÕn ploÚtou katafrone‹n did£xonta prîton aØtÕn paršcein ØyhlÒteron lhmm£twn. por consiguiente. pues consideraba inaplazable la inclinación a la vida superior. ejercicios gimnásticos moderados.Luciano de Samósata Filosofía de Nigrino 13 25 § mn g¦r ™n to‹j sumpos…oij ™rg£zontai. mas. 26 Naturalmente. ple…w d ¢pofšrein tîn ¥llwn ¢xioàsin. 27 Exhortaba también a sus discípulos a no demorar la práctica del bien.. en mi opinión. tosoÚtou dšwn Ñršgesqai tîn oÙdn proshkÒntwn. ya que no sólo enseñaba gratis a quienes lo requerían. incluso. El banquete o Los lapitas 38). sino que por costumbre y herencia alcanzamos el disfrute de ellas indefinidamente. oÙ mÒnon pro‹ka to‹j ¢xioàsi sundiatr…bwn. . fábricas y tiendas a los estudios de ésos. éste mhd tîn ˜autoà fqeiromšnwn poie‹sqai prÒnoian. o‰ taÚthn ¥skhsin 22 25 »En cuanto a su conducta en los banquetes. Ój ge kaˆ ¢grÕn oÙ pÒrrw tÁj pÒlewj kekthmšnoj oÙd ™pibÁnai aÙtoà pollîn ™tîn ºx…wsen. dÁloj d Ãn kaˆ tîn toioÚtwn kategnwkëj filosÒfwn. Quería decir. LUCIANO. sobrio atuendo y. tÁj trofÁj tÕ ¢pšritton kaˆ tîn gumnas…wn tÕ sÚmmetron kaˆ toà prosèpou tÕ a„dšsimon kaˆ tÁj ™sqÁtoj tÕ mštrion. y pretenden llevarse más viandas que los otros?22. y no se preocupó de poner un pie en ella durante muchos años. oÙk ™mforoàntai mn ¢peirokalèteron. como hacen muchos. sostenía. meqÚskontai d fanerèteron. nÒmJ d kaˆ diadocÍ t¾n crÁsin aÙtîn e„j ¢Òriston paralamb£nontej ÑligocrÒnioi despÒtai nomizÒmeqa.

30 Met¦ d taàta ˜tšrou dr£matoj ¼pteto tîn ¢mfˆ t¾n nškui£n te kaˆ diaq»kaj kalindoumšnwn. oƒ mn ™sqÁtaj ˜auto‹j keleÚontej sugkataflšgesqai tîn par¦ tÕn b…on tim…wn. otros.Luciano de Samósata Filosofía de Nigrino 14 ¢retÁj Øpel£mbanon. para no disfrutar de su propia verdad24. Yo mismo vi a un joven que había sufrido iniquidades de ese tipo y. para no ser censurado por ordenar aquello que excede de las fuerzas humanas. mientras otros les azotan. recomendando generalmente el baño de agua fría. algunos mandan colocar coronas de flores en sus estelas. prostiqeˆj Óti m…an fwn¾n oƒ `Rwma…wn pa‹dej ¢lhqÁ par' Ólon tÕn b…on proentai. t¾n ™n ta‹j diaq»kaij lšgwn. Muchos —decía al respecto— llegaban a morir tras someterse a tan absurdas pruebas. el hipódromo. 31 e„k£zein oân ºx…ou. 30 Tras ello. y que quien se entrega a educar lo mejor posible a los hombres debe tener a la vista a un tiempo el alma. el cuerpo. kaˆ tÕn ¥rista paideÚein ¢nqrèpouj proairoÚmenon toàto mn yucÁj. 29 A pesar de hallarse apartado de esos círculos. ™peid¾ t£cista lÒgwn ¢lhqîn ™p»kousen. Öj kaˆ geus£menoj tîn par' ™ke…noij kakîn. toàto d sèmatoj. los nombres de los caballos y las conversaciones callejeras sobre esos temas. oƒ d kaˆ paramšnein tin¦j o„kštaj to‹j t£foij. toàto d ¹lik…aj te kaˆ tÁj prÒteron ¢gwgÁj ™stoc£sqai. Famoso ejemplo es el caso del testamento de Petronio acusando a Nerón. Óti kaˆ sugkatorÚttein ˜auto‹j ¢xioàsi t¦j ¢maq…aj kaˆ t¾n ¢nalghs…an œggrafon Ðmologoàsin. 31 Pensaba él que podría deducirse cómo han actuado en el transcurso de la vida si encomiendan tales prácticas para después de ésta: ésos son los que compran costosas viandas Cita de origen desconocido. y. ¥lloi d mastigoàntej. añadiendo que los hijos de Roma pronuncian un solo discurso verdadero en toda su vida —referíase al de los testamentos—. las estatuas de los aurigas. que permanezcan criados junto a sus tumbas. t… pšpraktai toÚtoij par¦ tÕn b…on. toàto mn <yucrol>oute‹n oƒ polloˆ keleÚontej. al lado de Nigrino. huyó. abordó otro género teatral: quienes se ocupan de la evocación de los muertos y los testamentos. la edad y la formación previa. sin volver atrás. y ya se ha apoderado incluso de muchos hombres reputados de serios. . Rompí a reír mientras me explicaba que se empeñan en enterrar sus manías con ellos y acuerdan perpetuar su insensatez por escrito: unos disponen que se quemen con ellos sus ropas más estimadas en vida. 28 ¹ge‹to g¦r crÁnai polÝ prÒteron ™n ta‹j yuca‹j tÕ stšrron toàto kaˆ ¢paqj kataskeu£sai. oƒ d carišsteroi kaˆ sid»rJ t¦j ™pifane…aj aÙtîn kataxÚontej. evocaba al resto de los ciudadanos y describía la agitación de la ciudad. evidentemente. pues es realmente grande la pasión por los caballos. el gentío. permaneciendo tontos incluso ante la muerte. tan pronto como conoció la verdadera ciencia. Àn polla‹j ¢n£gkaij kaˆ pÒnoij toÝj nšouj ¢ntšcein katagumn£swsin. œnioi d kaˆ stšfein t¦j st»laj ¥nqesin. eÙ»qeij œti kaˆ par¦ t¾n teleut¾n diamšnontej. § d kaˆ metaxÝ lšgontoj aÙtoà gel©n pro»cqhn. los teatros. 28 Opinaba que es preciso crear mucho antes en las almas esa dureza e insensibilidad. e„ toiaàta perˆ tîn met¦ tÕn b…on ™pisk»ptousi· toÚtouj g¦r enai toÝj tÕ polutelj Ôyon çnoumšnouj kaˆ tÕn 23 24 consideran prácticas de virtud entrenar a los jóvenes a afrontar «muchas penas y dolores»23. 29 ”Hdh d toÚtwn ¢post¦j tîn ¥llwn aâqij ¢nqrèpwn ™mšmnhto kaˆ t¦j ™n tÍ pÒlei tarac¦j diexÇei kaˆ tÕn çqismÕn kaˆ t¦ qšatra kaˆ tÕn ƒppÒdromon kaˆ t¦j tîn ¹niÒcwn e„kÒnaj kaˆ t¦ tîn †ppwn ÑnÒmata kaˆ toÝj ™n to‹j stenwpo‹j perˆ toÚtwn dialÒgouj· poll¾ g¦r æj ¢lhqîj ¹ ƒppoman…a kaˆ pollîn ½dh spouda…wn enai dokoÚntwn ™pe…lhptai. †na m¾ ¢polaÚswsi tÁj sfetšraj ¢lhqe…aj. ¢metastreptˆ feÚgwn æj aÙtÕn ¢f…keto kaˆ dÁloj Ãn ·´on diake…menoj. y los más delicados de ellos les raspan la piel con un cuchillo. se hallaba más equilibrado. †na m¾ t¦ par¦ dÚnamin ™pit£ttwn ™lšgchtai· polloÝj goàn kaˆ teleut©n œfasken oÛtwj ¢lÒgwj ™pitaqšntaj· ›na d kaˆ aÙtÕj edon.

Como aquél censuraba al dios artesano por no haber colocado los cuernos del toro delante de los ojos26. soloikismÕn oân ™k£lei toàto tîn ¹donîn. los que se echaban sobre sus criados y eran 25 26 Cita de origen desconocido. una vez comidos. Hermótimo 20). a fin de inhalar el mayor placer posible». tÕ d' ™n kairù kaˆ kat¦ fÚsin æj eÙtelj Øperhfanoàntaj. ésos son los que beben mirra. las acciones insolentes. Llamaba. ¢tecnîj toà Mèmou tÕn lÒgon mimhs£menoj· æj g¦r ™ke‹noj ™mšmfeto toà taÚrou tÕn dhmiourgÕn qeÕn oÙ proqšnta tîn Ñfqalmîn t¦ kšrata. toÚtouj enai toÝj kaˆ t¦ mÚra p…nontaj· Ö kaˆ m£lista dišsuren aÙtîn. e„kÒta d p£scein œlegen aÙtoÝj Øp' ¢paideus…aj t¦j ¢lhqestšraj ¹don¦j ¢gnooàntaj. así también Nigrino atacaba a quienes usan coronas de flores por ignorar el lugar adecuado de éstas. Óti m¾ ‡sasi toà stef£nou tÕn tÒpon· e„ g£r toi. †n' æj ple‹ston ¢nšspwn tÁj ¹donÁj. oÛtw d¾ kaˆ aÙtÕj Æti©to tîn stefanoumšnwn. 32 Con idéntico criterio hablaba del tema imitando realmente el estilo de Momo. a eso «solecismo de los placeres». ¢ll¦ k¢n taÚtaij paranomoàsi kaˆ toÝj Órouj sugcšousi. pues hasta tragarlos no gozan de los alimentos adquiridos. y que incluso en éstos infringieran las leyes y rebasaran los límites. de lo que se desprende que es el placer de su tránsito por la garganta lo que cuesta tanto dinero. deberían coronarse bajo la nariz. oÜte brwqšntwn ¹d…w genšsqai t¾n ¢pÕ tîn polutelestšrwn plhsmon»n· loipÕn oân enai t¾n ™n tÍ parÒdJ gignomšnhn ¹don¾n tosoÚtwn çne‹sqai crhm£twn. Y aún más que nada censuraba de ellos que no supieran encauzar siquiera sus deseos. Añadía que sufren su merecido por carecer de educación. Señalaba que sufrían todo su esfuerzo por sólo cuatro dedos —extensión de la mayor garganta humana—. toÝj mšsou ceimînoj ™mpiplamšnouj ·Òdwn kaˆ tÕ sp£nion aÙtîn kaˆ par£kairon ¢gapîntaj. De ésos decía que. pues. tÕ plÁqoj tîn ˜pomšnwn t¦j Ûbreij toÝj ™pikeimšnouj to‹j o„kštaij y escancian abundantemente el vino en los banquetes entre azafrán y perfumes. ïn ¡pasîn filosof…a corhgÒj ™stin to‹j pone‹n proairoumšnoij. al natural alcance del olfato. mientras desprecian los productos de ésta y lo natural por ser barato. soportaban muchas incomodidades. ™f' Ósouj Ð m»kistoj ¢nqrèpou laimÒj ™stin· oÜte g¦r prˆn ™mfage‹n ¢polaÚein ti tîn ™wnhmšnwn.Luciano de Samósata Filosofía de Nigrino 15 onon ™n to‹j sumpos…oij met¦ krÒkwn te kaˆ ¢rwm£twn ™kcšontaj. por cierto. tÍ pnoÍ tîn ‡wn te kaˆ ·Òdwn ca…rousin. los que en pleno invierno se llenan de rosas. por el afán de un momentáneo y exiguo placer. sustentados todos ellos por la filosofía para quienes deciden perseguirlos. procurando variedad en las salsas y refinamiento en la repostería. y. œfh. 32 'ApÕ d tÁj aÙtÁj gnèmhj k¢ke‹na œlegen. ½dh kaˆ par¦ qÚran e„sbiazÒmenoi. al ignorar los más genuinos placeres. Se refiere a Posidón (cf. 33 Kaˆ m¾n k¢ke…nouj diegšla toÝj qaum£siÒn tina t¾n spoud¾n perˆ t¦ de‹pna poioumšnouj cumîn te poikil…aij kaˆ pemm£twn perierg…aij· kaˆ g¦r aâ kaˆ toÚtouj œfasken Ñligocron…ou te kaˆ brace…aj ¹donÁj œrwti poll¦j pragmate…aj Øpomšnein· ¢pšfaine goàn tess£rwn daktÚlwn aÙto‹j e†neka p£nta pone‹sqai tÕn pÒnon. kaˆ toàto d¾ tÕ ™n ta‹j tragJd…aij te kaˆ kwmJd…aij legÒmenon. entregando en todo caso sus almas a la molicie para ser holladas. 33 También se burlaba. ØpÕ tÍ ·inˆ m£lista ™crÁn aÙtoÝj stšfesqai par' aÙt¾n æj oŒÒn te t¾n ¢napno»n. de quienes despliegan una sorprendente actividad a causa de los banquetes. no es más placentera la saciedad lograda con productos más caros. y —como suele decirse en las tragedias y comedias—«abriendo una brecha junto a la puerta»25. amantes de su rareza. «Si se complacen —decía— con el aroma de las violetas y las rosas. Óti mhd crÁsqai ‡sasin ta‹j ™piqum…aij. 34 Perˆ d tîn ™n to‹j balane…oij drwmšnwn poll¦ mn diexÇei. fuera de la estación. . 34 Acerca de su conducta en los baños refería también muchos detalles: el número de sus acompañantes. p£ntoqen tÍ trufÍ paradÒntej aØtîn t¦j yuc¦j pate‹n.

al parecer. temeroso de que callara. mi herida era profunda y radical. ἕn dš ti kaˆ m£lista mise‹n ™ókei. diškoye t¾n yuc»n. oÙ m¾n p£ntej eÜstoca toxeÚousin. hasta quienes gobiernan las ciudades. t¦ d bšlh aÙtîn oÙ mšnei ™n tù skopù. y precisen en cambio de ojos ajenos. Se indignaba. en cambio. mhd tîn êtwn ¢koÚontej. chorreaba sudor. mi interpretación de los hechos es la siguiente. y soporten oír voces adecuadas para inválidos y ciegos. kaˆ tšloj ™d£kruon ¢poroÚmenoj· oÙ g¦r ™x ™pipolÁj oÙd' æj œtucen ¹mîn Ð lÒgoj kaq…keto. deinÕn oân ™poie‹to. y terminé llorando en mi desconcierto: nuestro encuentro no había sido superficial o fortuito. sus flechas no permanecen en el blanco. Ñfqalmîn d Øgia…nontej ¢llotr…wn dšontai prooyomšnwn kaˆ ¢nšcontai fwn¦j ¢koÚontej dustucšsin ¢nqrèpoij prepoÚsaj kaˆ pephrwmšnoij· taàta g¦r aÙt¦ p£scousin ™n ta‹j ¢gora‹j ¹mšraj mšshj kaˆ oƒ t¦j pÒleij ™pitetrammšnoi. «Y estas vejaciones —añadía—las toleran en las plazas. y. Óti bad…zousin. el alma de un hombre de buen natural se asemeja a un blanco de tiro muy blando.Luciano de Samósata Filosofía de Nigrino 16 kaˆ mikroà de‹n ™kferomšnouj. Àn ØyhlÒn ti À ko‹lon mšllwsin Øperba…nein. m¾ siwp»sV pefobhmšnoj· ™peid¾ d ™paÚsato. dejó de hablar. y deben gritar y advertirles de avanzar con precaución. toàto d fqšgxasqai boulÒmenoj ™xšpiptÒn te kaˆ ¢nekoptÒmhn. Si me es lícito emplear ya el lenguaje de los filósofos. experimenté el mismo sentimiento que los feacios27. al mediodía. al tiempo que quería hablar y fracasaba entrecortado. mas no todos con destreza. dejando sólo una herida abierta en el alma. tÕ kainÒtaton. había — si me permitís decirlo— penetrado mi alma. pues mi voz me abandonaba. ™gë d tšwj mn ½kouon aÙtoà teqhpèj. kaˆ m£la eÙstÒcwj ™necqeˆj Ð lÒgoj aÙt»n. aunque lo alcanzan. hacen lo contrario: por debilidad y carencia de tensión ni siquiera llegan Odisea XI 333 ss. mi lengua titubeaba. e„ stÒmatoj mn ¢llotr…ou deipnoàntej m¾ dšontai mhd ceirîn. 36 A mi entender. si han de pasar a través de una elevación o un bache. ¢ll' oƒ mn aÙtîn sfÒdra t¦j neur¦j ™pite…nantej eÙtonèteron toà dšontoj ¢fi©sin· kaˆ ¤ptontai mn kaˆ oátoi tÁj Ðdoà. . Cuando se detuvo. pues. ¢ll' ØpÕ tÁj sfodrÒthtoj dielqÒnta kaˆ parodeÚsanta kechnu‹an mÒnon tù traÚmati t¾n yuc¾n ¢pšlipen. dominado por gran confusión y vértigo. kaˆ Øpomimn»skein aÙtoÚj. ïde perˆ toÚtwn Øpe…lhfa· 36 doke‹ moi ¢ndrÕj eÙfuoàj yuc¾ m£la skopù tini ¡palù proseoikšnai. toàto d¾ tÕ tîn Fai£kwn p£qoj ™pepÒnqein· polÝn g¦r d¾ crÒnon ™j aÙtÕn ¢pšblepon kekhlhmšnoj· eta pollÍ sugcÚsei kaˆ „l…ggJ kateilhmmšnoj toàto mn ƒdrîti katerreÒmhn. con sus aljabas llenas de palabras de todos los tonos y formas. luego. pues durante mucho tiempo le había contemplado presa de su fascinación. Yo. polÝ d' ™n tÍ pÒlei toàto kaˆ to‹j balane…oij ™picwri£zon· proϊÒntaj g£r tinaj tîn o„ketîn de‹ bo©n kaˆ paraggšllein proor©sqai to‹n podo‹n. le disparan a lo largo de su vida. e„ oŒÒn te e„pe‹n. Algunos tensan fuertemente las cuerdas de sus arcos y disparan con excesiva violencia. Pero había algo que. e„ g£r ti de‹ k¢m ½dh filosÒfwn pros£yasqai lÒgwn. Otros arqueros. kaˆ ¼ te fwn¾ ™xšleipe kaˆ ¹ glîtta dihm£rtane. ¥lloi d p£lin toÚtoij Øpenant…wj· ØpÕ g¦r 27 prácticamente transportados como cuerpos inertes.» 35 Tras referir estas y otras muchas cuestiones. estando sanos los propios. ávido de los maravillosos relatos de Ulises. Los feacios representan al pueblo aislado e ingenuo. y su conversación. detestaba especialmente (una costumbre muy extendida tanto en la ciudad como en los baños): hay criados que marchan delante de sus amos. para ver su camino. sostenida con gran tacto. ni de oídos ajenos para oír. 35 Taàt£ te kaˆ poll¦ ›tera toiaàta dielqën katšpause tÕn lÒgon. toxÒtai d polloˆ mn ¢n¦ tÕn b…on kaˆ mestoˆ t¦j farštraj poik…lwn te kaˆ pantodapîn lÒgwn. le había escuchado absorto. hasta entonces. y recordarles —¡el colmo!— que están andando. Muchos arqueros. baqe‹a d kaˆ ka…rioj ¹ plhg¾ ™gšneto. de que para comer no precisen de boca o manos ajenas. sino que por su fuerza lo atraviesan y siguen su trayectoria.

primero observará atentamente el blanco. ™lel»qeij dš me pollÁj æj ¢lhqîj tÁj ¢mbros…aj kaˆ toà lwtoà kekoresmšnoj· éste kaˆ metaxÝ soà lšgontoj œpascÒn ti ™n tÍ yucÍ. y ahora que te has detenido me hallo abrumado y —hablando a nuestra manera— herido. sino que. dispara con destreza la flecha. ¡No te sorprendas! Sabes que también los mordidos por perros rabiosos no rabian ellos solos. oÜte Ñpù. que se esparce y circula por toda el alma. tštrwmai· kaˆ m¾ qaum£sVj· osqa g¦r Óti kaˆ oƒ prÕj tîn kunîn tîn lussèntwn dhcqšntej oÙk aÙtoˆ mÒnoi lussîsin. divinas— han sido tus palabras. a‡ kšn ti fÒwj gšnhai. ¥kron mn ™pil…gdhn ¤ptetai. no de veneno como los escitas. maravillosas y divinas — sí. ¢ll' ™kluqšnta katap…ptei poll£kij ™k mšshj tÁj Ðdoà· Àn dš pote kaˆ ™f…khtai. kaˆ pausamšnou ¥cqomai kaˆ †na d¾ kaˆ kat¦ s e‡pw. sino que en su locura intentan atacar a otros a su vez. 37 Óstij d ¢gaqÕj toxÒthj kaˆ toÚtJ Ómoioj. e„ m¾ sterrÒteroj toà bšlouj. en verdad.Luciano de Samósata Filosofía de Nigrino 17 ¢sqene…aj te kaˆ ¢ton…aj oÙd ™fikne‹tai t¦ bšlh aÙto‹j ¥cri prÕj tÕn skopÒn. como a mí me ocurrió. thnikaàta cr…saj tÕ bšloj oÜte „ù. si alguna vez llegan. ð ˜ta‹re. diel»luqaj. ¢ll' ºršma dhktikù te kaˆ gluke‹ farm£kJ. e„ m¾ sfÒdra malakÒj. Por eso gozan y lloran mientras escuchan. pues algo de la afección se transmite con el mordisco y la enfermedad se propaga. carentes de vigor. ™peid¦n d taàta ‡dV. caen muchas veces a media distancia. ™pÇei d' oân moi prÕj aÙtÕn tÕ œpoj ™ke‹no lšgein· “b£ll' oÛtwj. toÚtJ cr…saj eÙtšcnwj ™tÒxeuse· tÕ d ™necqn eâ m£la ™ntÒnwj kaˆ diakÒyan ¥cri toà dielqe‹n mšnei te kaˆ polÝ toà farm£kou ¢f…hsin. penetra hasta atravesar. por si es muy blando o duro en exceso para la flecha. sino sólo los poseídos de Rea. oátoi d prÕj tÕ mšloj Øpomimn»skontai toà p£qouj. kaq£per t¦ Skuqîn cr…etai. Ö d¾ skidn£menon Ólhn ™n kÚklJ t¾n yuc¾n perišrcetai. mas no causan una herida profunda. y. Por ello. mientras el fármaco corre suave a través del alma. . mientras tú hablabas experimentaba una extraña sensación en el alma. ¢ll' ÐpÒsoi aÙtîn tÍ `Ršv lamb£nontai. luego de untada. sino de un fármaco dulce y penetrante. g…gnontai g¦r d¾ kaˆ ¥trwtoi skopo…. así también no todos cuantos oyen a los filósofos marchan llenos de la divinidad y heridos. pues existen también blancos impenetrables. sino sólo quienes encerraban en su naturaleza cierta afinidad con la filosofía. kaˆ oátoi œkfronej g…gnontai· summetaba…nei g£r ti toà p£qouj ¤ma tù 28 29 sus flechas hasta el blanco. toàtÒ toi kaˆ ¼dontai kaˆ dakrÚousi metaxÝ ¢koÚontej. prîton mn ¢kribîj Ôyetai tÕn skopÒn.” ésper g¦r oƒ toà Frug…ou aÙloà ¢koÚontej oÙ p£ntej ma…nontai. ¹sucÍ ¥ra toà farm£kou t¾n yuc¾n periqšontoj. baqe‹an d oÙk ™rg£zetai plhg»n· oÙ g¦r ¢p' „scur©j ™mbolÁj ¢pestšlleto. que luz llegues a ser29. Una vez comprobado esto. Óper kaˆ aÙtÕj œpascon. Ilíada XVII 599. y esos otros también se vuelven frenéticos. ¢ll' oŒj ØpÁn ti ™n tÍ fÚsei filosof…aj suggenšj. 37 Mas el buen arquero. unta entonces la flecha. ¢ll¦ k¥n tinaj ˜tšrouj [kaˆ aÙtoˆ] ™n tÍ man…v tÕ aÙtÕ toàto diaqîsin. compañero! No me había apercibido de tu gran hartazgo de ambrosía y loto. kaq£per t¦ Kour»twn. 38 `Wj semn¦ kaˆ qaum£sia kaˆ qe‹£ ge. al no haber sido lanzadas con enérgico disparo. que al son de la música reviven su experiencia. al igual que Nigrino. guiada por la tensión conveniente. Ilíada VIII 282. 38 —¡Qué solemnes. «la punta se adhiere a la superficie»28. ni de savias tóxicas como los curetes. Sentía deseos de recitarle aquel famoso verso: Dispara de esa suerte. permanece y destila gran cantidad del fármaco. Al igual que no todos cuando oyen la flauta frigia enloquecen. oÛtw d¾ kaˆ filosÒfwn ¢koÚontej oÙ p£ntej œnqeoi kaˆ traumat…ai ¢p…asin.

y además te suplico que tratemos de hallar un remedio curativo común. herido por el arma de Aquiles. Therapeia. Madrid. . 18 d»gmati kaˆ polugone‹tai ¹ nÒsoj kaˆ poll¾ g…gnetai tÁj man…aj diadoc». LUIS GIL. debía ser curado al contacto con ésta. P£nu mn oân. 30 Según el oráculo de Delfos.). Télefo. 'Epˆ tÕn trèsanta ™lqÒntaj „©sqai parakale‹n. kaˆ prosšti dšoma… gš sou koin»n tina t¾n qerape…an ™pinoe‹n. según el principio mágico y de medicina homeopática ho trosas kai iásetai (cf. —Debemos hacer lo que Télefo. Po‹on aâ lšgeij.Luciano de Samósata Filosofía de Nigrino con gran difusión de la locura. —Luego tú reconoces nuestra locura. OÙkoàn kaˆ aÙtÕj ¹m‹n ™r©n Ðmologe‹j. 133 y sigs. —Por supuesto. 1969. págs. TÕ toà ¥ra Thlšfou ¢n£gkh poie‹n. —¿A qué te refieres? —A acudir al agresor y rogarle que nos cure30.

C.Luciano de Samósata Vida de Demonacte BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. G.. Depósito Legal: M. Tomo I. Madrid. EDITORIAL GREDOS . S. 81. 1996. Impreso en España.ª REIMPRESIÓN. A. A. Leganés (Madrid). Printed in Spain. 42676-1996. Según las normas de la B. 1981. Polígono Industrial. Obra completa. 12. 42 0 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN VIDA DE DEMONACTE Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. Esteban Terradas. ISBN 84-249-1602-6. S. 1996. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. Gráficas Cóndor. PRIMERA EDICIÓN. Sánchez Pacheco. 1. EDITORIAL GREDOS. ISBN 84-249-0153-3.

Luciano y la posteridad 55 7. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio. Dioniso 90 5 Preludio. La obra de Luciano 27 4. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8. 7 2.Luciano de Samósata Vida de Demonacte 1 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1.com/cla/luc/fowl/index.htm * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador]. Apuntes sobre la vida 22 3.com/site/ancienttexts/gk-l2 Obras de Luciano en inglés: http://www.sacred-texts. . C.google. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. El escritor 33 5. Panorama general del siglo II d.

hay que advertir que la figura de Demonacte no responde al prototipo del «filósofo» lucianesco objeto de sus constantes invectivas. y las referencias de personajes históricos sólo sirven de terminus post quem. Ello no significa que en la parte central de la obra (cf. ya que consideraba la amistad el mayor de los bienes humanos»). junto a otras de personajes también contemporáneos al autor (Peregrino. en efecto. dispuesto a ayudar a quien lo necesite. como él mismo expresa al comienzo de su obra. Según se desprende del contexto. 7-10). engagé con los problemas de quienes le rodean (cf. Schwartz sitúa cronológicamente la obra después del 175. pues. 10: «Sólo le afligía la enfermedad o la muerte de un amigo. Creemos. Luciano no lo admira tanto por su capacidad especulativa y riqueza doctrinal teórica. pág. . como héroe de su relato. tras el regreso de Luciano a Atenas. a veces con situaciones de gusto dudoso (cf. páginas 243 y sigs. valorando en alto grado la amistad (cf. En segundo lugar. Sóstrato. aunque no tengamos. fuentes distintas de las de Luciano. 1970. como por dar constante testimonio de sus creencias con su vida sencilla. tanto en formas como en temáticas. Alejandro. si el fin que persigue es. 12-64) no se explote la vena «cínica» y humorística de Demonacte (aunque él no estaba adherido a ninguna escuela concreta). que en estos capítulos al menos. 239) incluye esta obra entre las que «podrían denominarse en un sentido lato 'biográficas'». 12. no resiste la crítica. L. negando la autoría lucianesca del escrito. Madrid. 17. y que Luciano es sincero. La primera es el carácter ricamente pluralista de la obra de Luciano. GIL (Antología de Luciano. Funck y Helm demostraron las afinidades estilísticas e ideológicas del Demonacte con la restante producción de nuestro autor. íntegra y sincera (cf. inmortalizar a «hombres dignos de mención y recuerdo»? ¿Y cómo el inveterado enemigo de los filósofos en general y de los de su época muy en particular muestra sin reservas sus simpatías hacia un personaje de cuya historicidad es difícil dudar tanto por la coherencia interna del texto como por otras razones de índole externa? (Cf. la satisfactoria explicación del problema se basa en dos premisas. A nuestro entender. perfectamente desconocido. ésta última perdida y citada en Vida de Demonacte).Luciano de Samósata Vida de Demonacte 2 9 VIDA DE DEMONACTE L. no estamos en presencia de los consabidos tópicos literarios. op. despreciando a otras personalidades de su época de la talla de un Epicteto o un Marco Aurelio. 5). si bien no hay base conjetural sólida. como hicieran Bernays y Leo. ¿Cómo el samosatense elige un filósofo de cuarto rango. Mientras que Nigrino nos aparece envuelto en la nebulosa de la duda. 18). y en la valoración global de su figura. para ambos. cit. la figura de Demonacte se nos evidencia como más concreta y real. Es Demonacte un hombre de acción..) Resolver la cuestión de modo simplista.

2 Acerca de Demonacte procede hablar ahora por dos razones: para que él permanezca en el recuerdo de los hombres cultos en lo que de mí depende. Alejandro 57. sino que vivía igual que cualquier otro hombre. normal y en absoluto poseído de vanidad en sus relaciones privadas y públicas. Mas Demonacte. conocía las escuelas filosóficas por haberlas tratado de modo nada superficial y —como indica el proverbio— no «con la punta del dedo»7. movido por su natural inclinación hacia las cosas nobles y su amor innato a la filosofía desde la niñez. y para que los jóvenes mejor dotados que se entregan a la filosofía no tengan sólo los ejemplos del pasado para orientarse. . sin embargo.Luciano de Samósata Vida de Demonacte 3 1 No iba a carecer por completo nuestra época de hombres dignos de mención y recuerdo. sino que se nutrió de los poetas y recordaba pasajes extensísimos. no fue captado por ninguno de éstos. de Demonacte. sus alimentos de la montaña y sus proezas —en nada discordantes con su nombre—2. 3 Era chipriota de origen. fui discípulo durante un dilatado período. superó todo esto. sin la adecuada preparación literaria. FILÓSTRATO. al contrario experimentaban toda suerte de gozos y se hacían notablemente mejores. y he descrito su talla y fuerza extraordinaria. 6 Es decir. Diógenes. En la Vida de Herodes Ático. más alegres y optimistas ante el futuro que cuando llegaron. dejando tras de sí un gran renombre entre los griegos cultos. y aspirando a lo mejor para sí se entregó a la filosofía. se alude ampliamente a este personaje. en modo alguno manifestaba predilección por una concreta: parecía relacionarse más estrechamente con Sócrates. sabio varón de gran sublimidad de expresión y pensamiento. aunque estudió con todos ellos y también con Timócrates de Heraclea5. vivió una existencia recta. Me refiero a Sóstrato. sobreexcitado o irritándose. también LUCIANO. ni tampoco de Epicteto. Cf. de suerte que quienes le trataron se iban sin despreciarle por plebeyo y sin huir de sus críticas sombrías. 7 Jamás lo conocieron gritando. de FILÓSTRATO. Vida de Apolonio de Tiana IV 25. 4 Cf. y en especial a Demonacte. ofreciendo a cuantos le vieron y oyeron ejemplo de su buen juicio y de la integridad de su filosofar. abrir caminos por lugares inaccesibles. el filósofo. 7 Nuevo proverbio para insistir en su formación profunda. Luciano alude a él como discípulo de Peregrino. en general. sino que. abandonó la vida voluntariamente. su duro lecho. 5 A él se refiere FILÓSTRATO en términos encomiásticos en su Vida de Polemón. había procurado no depender de ningún otro. como dice el refrán. Acerca de Sóstrato he tratado en otro libro1. 5 Sin ceñirse a una determinada forma de filosofía. de uno de ellos. su predecesor. mantenía su cuerpo entrenado. como digo. a quien los griegos llamaban «Heracles» y creían que lo era. incluso cuando debía reprender a 1 2 Esta obra se ha perdido. 6 No practicaba la ironía de Sócrates. Es decir. Sin embargo. 4 No se lanzó a estas actividades «con los pies sin lavar»6. A ambos conocí. con su sobrenombre de «Heracles». entregándose por entero a la libertad y a la sinceridad. despreció todos los bienes humanos y. sana e irreprochable. pero sus conversaciones rebosaban. era un experto orador. sino que puedan tomar también un modelo de nuestro tiempo e imitar a aquel hombre como el mejor de los filósofos que yo he conocido. y de familia nada oscura en cuanto a rango político y hacienda. Por ello. No falseaba. y por conocerlos admiré. lo había endurecido para la resistencia y. tales como exterminar bandidos. el beocio. o construir puentes en puntos de tránsito difícil. Es decir. sino combinando muchas. evidentemente. los detalles de su vida a fin de sorprender y atraer las miradas de quienes encontraba a su paso. sino que habría de ofrecer un notable ejemplo de perfección física y un filósofo de alto nivel intelectual. si bien por su indumentaria y costumbres exentas de prejuicios dio la impresión de imitar al sabio de Sinope 8. No fue a instancias de Agatobulo3 ni de Demetrio4. cuando comprendió que ya no se bastaba a sí mismo. 3 Este filósofo vivió en Egipto. su vida al aire libre en el Parnaso. de gracia ática.

«Un hombre —contestó—que no tiene los oídos fáciles de engañar». tanto el pueblo llano de Atenas como las autoridades le admiraban sobremanera. . cuando tú mismo no 9 Flota en el contexto el famoso pensamiento de TERENCIO (Heautontimoroumenos 25): «homo sum. se serenaron y reconciliaron al punto. aunque en el comienzo mismo de su discurso les dirigió un acre exordio: «atenienses —dijo—. Nigrino 7. De este modo los atenienses. en cuanto se apartó de su lado. Bien podría empezar con Favorino y lo que le replicó. a los abatidos por la pobreza. sino que reprimía los pecados y perdonaba a los pecadores. cf. por su franqueza e independencia. se puso un vestido blanco inmaculado. y a quienes parecían gozar de buena suerte les recordaba que eran elevados por poco tiempo al disfrute de unos bienes aparentes. Tal era el carácter de su filosofía: amable. ya me veis coronado. «la persuasión residía en sus labios10». 9 Trataba también de reconciliar hermanos en disputa y llevar la paz entre las mujeres y sus maridos. los habría revelado a todos por filantropía. por entender que ella en nada necesitaba de mis sacrificios». Como quiera que Favorino hubiese oído decir que Demonacte se burlaba de sus conferencias.Luciano de Samósata Vida de Demonacte 4 alguien. Respecto a no haber ofrecido jamás sacrificios a Atenea dijo: «No os extrañéis. 13 En otra ocasión el mismo sujeto se acercó a Demonacte para preguntarle cuál era su sistema filosófico predilecto. Con todo. y persuadió a la mayoría a servir a su patria con ánimo sereno. los cuales le acusaron de los mismos delitos que los de su tiempo imputaron a Sócrates: de que nunca lo vieron hacer sacrificios. sino que los habría apartado de los cultos. y de que era el único entre todos que no se había iniciado en los misterios de Eleusis. que ya tenían piedras en las manos para arrojarlas contra él. no habría guardado el secreto ante los no iniciados. Por eso era amigo de todos. de que no le haya hecho sacrificios hasta ahora. él respondió: «Me ha parecido ridículo que trates de distinguir a los filósofos por su barba. estalló en una gran carcajada. desde su posición se enfrentaba a la opinión pública. atenienses. y a partir de aquel momento comenzaron a honrarle. respetarle y —finalmente— a admirarle. 11 De este modo. les saldría en breve al encuentro. fue a su encuentro y preguntó a Demonacte quién era él para burlarse de sus creaciones. Éste le replicó: «¿Quién te ha dicho que soy un filósofo?» Y. 10 ÉUPOLIS. mas ayudaba a los amigos en lo razonable. Al preguntarle Favorino por qué reía. en cambio. Y todo ello lo hacía y decía acompañado de las Cárites y de la propia Afrodita. dijo que no había participado jamás en sus ritos porque. humani nihil a me alienum puto». afeminado y nada acorde con la filosofía. ya que la primera vez no os fue aceptada la víctima». y también se alzaron contra él algunos Mitos y Meletos. estimando justo tomar ejemplo de los médicos. 11 Sócrates. y divino —o de un hombre semejante a un dios— enderezar los yerros. Respecto de la otra acusación. si eran buenos. fr. reprochándoles no comprender que pronto cesarían sus aflicciones. aunque la amistad de algunos le agradase más que la de otros: sólo se mantenía alejado de quienes consideraba descarriados y sin esperanza de curación. que curan las enfermedades sin mostrar cólera contra los enfermos. 12 Quiero citar algunos de sus oportunos y certeros comentarios. 8 Con semejante forma de vida. pero en otros con mayor acritud que la propia de su forma de vida. ya que consideraba la amistad el mayor de los bienes humanos. has pasado de la escuela a la filosofía?» «Con testículos»12. en ciertos pasajes con moderación. 12 El sofista Favorino de Arles era eunuco. respondió. considerándolo siempre un ser superior. En ocasiones puso paz entre la muchedumbre agitada. si los misterios eran malos. Demonacte. se presentó en la Asamblea y realizó su defensa. El sofista insistió. Consideraba que es humano pecar. unido a una libertad perdurable. Como réplica se coronó con gran valor. nunca necesitaba nada para sí. 94. por el hecho de ser hombre9. de modo que. y que el olvido de los bienes y de los males. para citar el verso cómico. el asunto de los misterios. y el odio que se ganó entre las masas no fue inferior al de su predecesor 11. 10 Sólo le afligía la enfermedad o la muerte de un amigo. irritados por el destierro o quejosos de la vejez o enfermedad los consolaba con su risa. y en especial del relajamiento de su ritmo. preguntándole: «¿Con qué títulos. evidentemente. y no había persona alguna a la que no tratase con familiaridad. y. diciendo que era vulgar. sacrificadme también a mí ahora. apacible y alegre.

22 A un hombre de ciencia que hablaba acerca de los antípodas le instó a levantarse. 20 Favorito de Herodes Ático. si observas las empresas humanas. aquí presente. Pitágoras te llama». muerto prematuramente. sino Arcesilao16. lo seguiré. y le sirviesen comida. 18 Símbolo de la desvergüenza en la cultura griega. que ése no lo has perdido»15. y verás cómo yo. También yo poseo tu mismo arte. la piedra y el grabado. . da nombre a los cínicos. mas. en el Pórtico Policromo emplearé mi tiempo. encontró un anillo. insinuando que la moneda tiene el mismo poder que un conjuro. al igual que los demás. 19 Al cínico que enseñaba filosofía envuelto en una piel de oso decidió llamarle. exclamó: «Márchate. como no dijese ninguna característica acertada. y clamaban ir por el procónsul. «oso». Herodes se alegró y. acompáñame ante la panadera. y disponía que un carruaje se hallase siempre dispuesto para él. compartía su sentimiento. 16 Una vez que un atleta. paseando por un camino. Irritado el joven por la chanza del equívoco. creyendo que Demonacte. 16 Nombre relacionado con el término árktos. y vigila tu propio anillo. digno de ti y semejante a su madre». si Platón me llama a la Academia. 17 El famoso personaje tratado por Luciano. 21 Cuando Peregrino Proteo17 le reprochaba sus frecuentes burlas y mofas de los hombres. como era su nombre. como si hubiese de subir. la persuado a darme pan». requiriendo al dueño del anillo —quienquiera que fuese quien lo extravió— a venir a recuperarlo. dijo en tono amenazante: «En seguida te mostraré al hombre que llevo». 15 Expresión de doble sentido y gusto dudoso. 18 Un senador romano en Atenas le presentó a su hijo. y. Alguien le preguntó cómo debía definirse la felicidad. —«Sin duda. entonces Demonacte se levantó en medio de los oyentes y le dijo: «Tú —llamándole por su nombre—. no haces bien el hombre». 24 Cuando Herodes19 el famoso lloraba a Polideuces20. 15 Un tal Pitón. pero Demonacte les dijo: «No. niño: lo que pretendes». sino por el médico». Alude al voto de silencio propio de los pitagóricos. y replicó que sólo el hombre libre es feliz. aunque afeminado e histérico. 14 Cuando el sofista Sindonio13 gozaba de gran predicamento en Atenas. siempre que le dijera su peso. del que se había reído por exhibirse con un vestido bordado a pesar de ser vencedor de los Juegos Olímpicos. A lo que Demonacte contestó: «Hermoso es el joven. lo seguiré. preguntó: «¡Ah! ¿Pero tienes un hombre?». lo llevó a orillas de un pozo y le preguntó: «¿Así afirmas que son los antípodas?» 23 Como uno afirmase ser un mago y poseer tan poderosos conjuros. en general. se le acercó y le dijo: «Te traigo un mensaje de parte de Polideuces». 20 —«Pero ¿cómo puede lograrse eso? Pues todos. si quieres. y puso un anuncio en la plaza. diciéndole: «Demonacte. somos esclavos de la esperanza y el temor». le preguntó: 13 14 Sólo conocido por la cita de Luciano. como el otro argumentara que había muchos hombres libres. y pronunciaba en su propio provecho un elogio en el que venía a decir que dominaba toda la filosofía —pero es mejor citar sus propias palabras—: Aristóteles me llama al Liceo. te saluda». si Zenón me llama. hallarás que no son dignas ni de esperanza ni de temor. que por su influjo todos eran persuadidos a ofrecerle cuanto quería. si Pitágoras me llama. y. 19 Herodes Ático. no Honorato. en sentido etimológico. los presentes se indignaban como si cada uno de ellos hubiera sido herido. 17 En una ocasión. riendo.Luciano de Samósata Vida de Demonacte 5 tienes barba». rogándole que le diese la solución lógica. Se presentó a la sazón un bello jovencito diciendo haberlo perdido. mediante un único conjuro y un pequeño fármaco. Demonacte replicó: «Sólo sé una cosa. joven. hombres. un joven muy bello. o «perrunos». le golpeó en la cabeza con una piedra y brotó la sangre. con los caballos. no vayáis por el procónsul. guardaré silencio»14. hermoso joven de las mejores familias de Macedonia. añadió: —«Pienso en aquel que nada espera ni teme». diciéndole: «Mi hijo. intentaba un día burlarse de él y le proponía una pregunta capciosa. Demonacte le dijo: «Nada hay de extraño en ello. le contestó: «Peregrino. A lo que Demonacte. pues penas y alegrías han de cesar por completo». haces bien el perro»18.

31 Como viera a Apolonio el filósofo partir de viaje con muchos discípulos —marchaba llamado a ser maestro del emperador—. El hombre titubeó mucho tiempo. 36 A un orador de pésima expresión le aconsejaba practicar y entrenarse. él replicó: «Consideras a Asclepieo muy sordo. no eres el primero». ¿qué pide Polideuces?». Demonacte le contestó: «Con razón recitas así. pero tú me has contestado como si hubiera sido en tiempos de Agamenón». 35 Y en una ocasión que se disponía a zarpar en pleno invierno.Luciano de Samósata Vida de Demonacte 6 «Dime. 32 A uno que le preguntaba si creía que el alma es inmortal. 28 En una ocasión. Demonacte. que he comido tantos de ellos». yo. dios popular de la salud. 23 Hubo un cónsul de este nombre en 172 d. ni siquiera grande». que uno de ellos ordeña un macho cabrío y el otro le tiende un cedazo?» 29 A Agatocles22 el peripatético. y si todo va a ocurrir como la divinidad ha decretado. por Zeus —dijo Demonacte—. si no puede también escuchar nuestras plegarias desde aquí». testigo de éstas. ante dos filósofos que discutían una cuestión con crasa ignorancia. exclamó: «Ahí va Apolonio y sus Argonautas»24. tracio por añadidura. Un amigo de Demonacte. a uno a quien había formulado una pregunta y que le contestó en un ático afectado. por qué razón excluían a los bárbaros. Demonacte. y como éste le replicase: «Siempre recito para mí mismo». . Sólo citado por Luciano. «No. cuando ves que nadie carece de su parte de dolor?» 26 También gustaba burlarse de aquellos que en las conversaciones empleaban palabras muy arcaicas y términos extranjeros. afirmando ser mago y poder evocar la sombra del niño. mi forma de luchar?» «Excelente — contestó—. le dijo: «Fíjate. y se vio en apuros al no poder citar. 25 Mujer de Herodes Ático. amigos. un solo nombre. 30 Cetego23 el consular. 24 Alude a Apolonio de Rodas y a su famoso poema sobre los Argonautas. con tal que le citase los nombres de tres personas que jamás hubiesen estado de duelo. sobre todo teniendo en cuenta que los ritos se los había establecido el bárbaro Eumolpo. decía y hacía muchas insensateces. 37 Y. imagino. Agatocles: si eres el primero. poco es lo que pides. ¿crees ser tú el único que padece dolores insufribles. cuando iba de camino por la Hélade en dirección a Asia como embajador de su padre. tras escuchar la proclamación de los misterios. hombre ridículo. como viera en cierta ocasión a un adivino profetizando públicamente a cambio de dinero. C. le dijo: «No veo por qué razón exiges dinero: si eres capaz de cambiar en algo el destino. dijo: «¿No os parece. ¿qué poder tiene tu adivinación?» 38 Un oficial romano bien desarrollado físicamente le ofreció una exhibición de esgrima contra un poste y le preguntó: «¿Qué te parece. al Asclepieo21 a rezar por mi hijo». preguntando uno despropósitos y contestando el otro de modo ajeno al caso. le contestó: «Sí. un amigo le objetó: «¿No temes que naufrague la embarcación y te devoren los peces?» «Sería un ingrato —replicó— si temiese ser comido por los peces. le dijo: «Amigo. «Se queja —respondió— de que no te hayas ido ya a su lado». y si eres el único.» 39 Incluso ante las preguntas embarazosas tenía siempre preparada una réplica conveniente. pero como todas las cosas». 27 Como un amigo le dijera: «Vayamos. Por ejemplo. yo te he hecho la pregunta ahora. 33 Respecto de Herodes decía que Platón estaba en lo cierto al afirmar que no tenemos sólo un alma. «Entonces —exclamó Demonacte—. pues no era propio de la misma agasajar a Regila25 y Polideuces como si estuvieran vivos y entregarse a actividades intelectuales. no eres el único. siempre que tengas un adversario de madera. 25 Se acercó a un hombre que lloraba la muerte de su hijo y se había recluido en las tinieblas. Demonacte. decía de él que era una gran miseria. 21 22 Templo de Asclepio. con un oyente tan necio». 34 Se atrevió una vez a preguntar a los atenienses públicamente. que se jactaba de ser el único y el primero de los dialécticos.

Así. imploró clemencia para él. 27 26 . una oveja». Pero es mejor citarlo exactamente: Tierra. un cínico subió a una roca y empezó a reprochárselo. si vuelve a reincidir en algo parecido. que había dispuesto en su testamento fuera grabado en su monumento funerario. decía: «El emperador me ha honrado con la ciudadanía romana». replicó: «Dime. o aludir al orador ático (= «eres un charlatán»). Crates y Diógenes. como alguien le acusase de cobarde. Demonacte. que andaba por allí. que sostenía un pleito contra su hermano. también puede relacionarse con hýperon. Indumentaria de senador con franja y adornos de púrpura. le decía haber escrito un epitafio de un solo verso. poeta de escasa calidad. 40 Un tal Polibio. 42 Un día. 28 Los azotes formaban parte de la educación militar de los espartiatas. al margen del reglamento de juego. y. hacía la guerra a quienes practicaban la filosofía. y era. 46 Un hombre vio en las piernas de Demonacte una huella propia de los ancianos y le preguntó: «¿Qué es eso. 29 Acrisio significa etimológicamente «sin juicio». 50 Tras notar que muchos atletas luchaban mal y. Demonacte le dijo al oído. no por la verdad. sino por exhibicionismo. le dijo: «Deja de tratar a tu esclavo como a tu igual»28. viendo a un cínico con capote y morral. observó que mucho habían tardado los atenienses en honrar a Cinegiro31 con una estatua de bronce. habla poco y oye mucho». repuso: «Aguarda. y ya te escribiré desde allí». 49 Sobre todo. acusándolo de afeminación. mordían en vez de boxear. le dijo: «Ve a juicio: tú no eres Dánae. ¿qué castigo merece?» «Haz que lo depilen». ¿cuántas minas de humo se producirían?». al tiempo que cogía su vestido y le indicaba: «Esto lo llevaba una oveja antes que tú. a lo que él contestó con una sonrisa: «Ya me ha mordido Caronte». individuo en extremo ineducado e incorrecto en el hablar. Un día. ¿debo sufrir esto en defensa de la patria?» 43 Cuando uno le preguntó: «¿Cómo crees que son las cosas del Hades?». 31 Hermano de Esquilo que perdió su mano luchando contra los persas en Maratón. 45 Demonacte rió y dijo: «Tan hermoso es el epitafio. le dijo: «No mientas: tú eres en realidad discípulo de Hiperides»30. el procónsul se irritó. 51 Aguda y mordaz a un tiempo fue la respuesta que una vez dio al procónsul.» 41 Al ver que un aristócrata presumía de la anchura de su toga de púrpura27. 44 Admeto. acoge la envoltura de Admeto. vaciló al ir a penetrar en el agua muy caliente. 52 Uno a quien el emperador había confiado el mando de las legiones y el de la provincia más importante preguntó a Demonacte cuál era la mejor forma de mandar: «Domina tu cólera — respondióle—. 47Al ver a un espartano azotando a su esclavo. 30 Puede tratarse de un cínico.Luciano de Samósata Vida de Demonacte 7 Cuando uno le preguntó en son de burla: «Si quemase mil minas26 de madera.. 53 Como alguien le preguntase si también él comía pasteles de miel. pero con una maza en vez del bastón. Precisamente. «mano de mortero». Demonacte?». pues su atrevimiento era consecuencia de cierta libertad de expresión tradicional en los cínicos. le replicó: «¿Acaso crees que las abejas han elaborado sus panales sólo para los necios?» 54 Al ver junto al Pórtico Policromo una estatua mutilada en una mano. y todo el resto será humo». replicó: «Pesa la ceniza. que ya quisiera verlo grabado». mientras se bañaba. la hija de Acrisio»29. Admeto. Pero Demonacte. que él mismo ascendió a dios. decía: «No es extraño que a los atletas de ahora el público los llame leones». que vociferaba y decía ser émulo de Antístenes.. mas. contestó Demonacte. El procónsul le dijo: «Por esta vez te lo dejo en libertad. mandó hacer bajar al cínico y se disponía a condenarlo a las estacas o incluso al destierro. «Ojalá —respondióle— te hubiese hecho griego en vez de romano. 48 A una tal Dánae. La mina ática pesaba 599 gramos. Éste era uno de los que depilan con pez sus piernas y todo el cuerpo. en el Pórtico Policromo existían pinturas de Polignoto representando la batalla.

diciéndole que un filósofo debía dejar a la naturaleza quien le reemplazara. pretendiendo que tomase pan de ellas. 56 Como Epicteto le reprendiera y aconsejara casarse y tener hijos.Luciano de Samósata Vida de Demonacte 8 55 Observando que Rufino el chipriota —me refiero al cojo del Peripato— gastaba mucho tiempo en sus paseos. dijo: «No hagáis eso. significa etimológicamente «paseador».. dijo: «Todos son admirables. y que tenía siempre en los labios sus «diez sentencias». nombre del filósofo seguidor de Aristóteles. cuando ya era muy anciano. que había causado infinito daño a Aristóteles. Al final. Epicteto. recitó a quienes se hallaban con él los versos de los heraldos en los Juegos: Termina ya el certamen que concede los más hermosos premios. sin tener jamás un enemigo. atenienses. ya que ellos no elevaron estatuas ni a Sócrates ni a Diógenes». 66 Cuando comprendió que ya no era capaz de bastarse a sí mismo. servicial para los amigos. mientras sus habitantes consideraban el hecho como la aparición de un dios. 57 También su réplica a Hermino el aristotélico es digna de recuerdo. penetró en la Asamblea. quien sostenía que las leyes resultan inútiles. 65 En una ocasión en que se originó un conflicto en Atenas. 61 De Homero citaba con mayor frecuencia el verso: Igual muere el holgazán que el laborioso35. 67 Un poco antes de su muerte. Hasta los niños le llevaban fruta. hasta que no derribéis el altar de Misericordia». 34 Juego de palabras. 62 Celebraba asimismo a Tersites. penetraba en cualquier casa sin ser invitado y comía y dormía en ella. que ante su presencia se levantaban los magistrados a cederle el asiento y todos guardaban silencio. y su sola presencia bastó para hacerles callar: él. le contestó con la mejor refutación: «Bien. como siempre se había mostrado a los demás. al notar que ya habían cambiado de actitud. admiro a Diógenes y amo a Aristipo».. Y. y que algún buen espíritu había penetrado en su casa. varones de Elide. las panaderas lo atraían cada cual hacia sí. Epicteto era soltero. dijo: «Nada hay más indecoroso que un cojo peripatético»32. alguien le preguntó: «¿Qué dispones acerca de tu entierro?» «No os preocupéis —dijo—. tanto si se escriben para los buenos como para los malos. 60 Le oí una vez citar a. 58 Mientras los atenienses. por emulación de los corintios. tú sí que mereces de verdad diez sentencias»34. dame una de tus hijas»33. deliberaban sobre el establecimiento de combates de gladiadores. En griego katēgoría significa «predicamento» (en sentido filosófico aristotélico) y también «acusación judicial». y ya es hora de no más demorarse. mediante la abstinencia de todo alimento. Sabiendo que era un hombre en extremo malvado. Tan gran afecto sentían hacia él no sólo los atenienses. Intentamos traducir el valor polisémico del término con un ambiguo «sentencia». el hedor me enterrará. 35 Ilíada IX 320. se retiró sin decir palabra. el jurisconsulto. pues aquéllos no tienen necesidad de leyes. 64 Vivió casi cien años sin enfermedades. y éstos no se hacen mejores por su efecto. se retiró de la vida con ánimo alegre. sin molestar a nadie ni pedir nada.» Aquél le replicó: «¿Cómo? ¿No es Peripatético. A su paso. pero yo venero a Sócrates. Demonacte le dijo: «Hermino. y la que se lo daba creía que esto era señal de buena suerte para sí. 59 Cuando fue a Olimpia y los eleos votaron para él una estatua de bronce. 33 32 . sino toda la Hélade. se acercó a ellos y les dijo: «No votéis esa resolución. 63 Interrogado en una ocasión acerca de qué filósofo le complacía más. no parezca que ofendéis a vuestros antepasados. sin sufrimientos. llamándole padre. considerándolo un orador cínico popular.

pero ellos bastan para dar a mis lectores una idea del tipo de hombre que era aquél.Luciano de Samósata Vida de Demonacte 9 ignominioso que el cuerpo de un hombre de tu calidad quede relegado a pasto de aves y perros?» «Nada hay de particular en ello —repuso—. Éstos son unos pocos entre los muchos recuerdos que poseo. y lo coronaban en su honor. considerando sagrada incluso la piedra sobre la que se sentaba. Y veneraban el banco de piedra donde solía sentarse cuando estaba cansado. si una vez muerto voy a ser útil a unos seres vivos. . y en especial los filósofos: ellos cargaron con su cuerpo y lo llevaron hasta el sepulcro. Todo el mundo fue a su entierro.» Mas los atenienses lo enterraron con solemnes honras públicas y le lloraron mucho tiempo.

12. Printed in Spain.BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. EDITORIAL GREDOS. Según las normas de la B. Impreso en España. 81. A. Esteban Terradas. ISBN 84-249-0153-3. Leganés (Madrid). 1981. Madrid. G.ª REIMPRESIÓN. 1996. ISBN 84-249-1602-6. 1996. Tomo I. PRIMERA EDICIÓN. Obra completa. 42676-1996. Depósito Legal: M. Polígono Industrial. A. Gráficas Cóndor. 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN ACERCA DE LA CASA Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. C.. 1. S. EDITORIAL GREDOS . la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. S. Sánchez Pacheco.

La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8.google. 7 2.com/site/ancienttexts/gk-l2 Obras de Luciano en inglés: http://www. Dioniso 90 5 Preludio. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio.com/cla/luc/fowl/index. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. La obra de Luciano 27 4. Luciano y la posteridad 55 7. C. Panorama general del siglo II d. Apuntes sobre la vida 22 3. . Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 Acerca de la casa 146 10 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites.htm * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador]. El escritor 33 5.sacred-texts.Luciano de Samósata Acerca de la casa 1 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1.

pronto hacen acto de presencia las citas literarias (Homero. Sin ser un tratado de estética —nada más lejos del propósito del autor—.). Luciano profundiza en sus reflexiones sobre la belleza de la palabra en oposición a la de las imágenes visuales. 3. a partir de 21 hasta el final (cap. más poderosas que las Sirenas. Así objetiviza Luciano su propia defensa y pide delicadamente el aplauso de su auditorio. En su apoyo cita autoridades y mitos como el de las Gorgonas.Luciano de Samósata Acerca de la casa 2 10 ACERCA DE LA CASA Nos hallamos ante una epídeixis o exposición retórica de mayor entidad y ambiciones que anteriores prolaliaí. y sabe expresar en prosa sumamente cuidada tan delicadas y hermosas reflexiones. sin que ello sirva de referencia para la cronología. 1958. como si lo hiciera —en hábil ficción— la boca de su pretendido enemigo. tan diestro en disertar ante su auditorio sobre no importa qué tema. personifica Luciano a un Argumento. tratado «de la belleza»: si bien Luciano no puede volar a alturas tan sublimes. Lucien écrivain: imitation et creation. Platón). París. Dos de los frescos descritos en los caps. no es menos cierto que en su descripción y dialéctica en torno al tema muestra delicadeza. 32). Luego enlaza con la temática de la descripción de tan hermoso edificio. que iniciará a partir del cap. etc. de hecho. lejos del esteticismo burgués o la sensiblería ramplona (cf. Sin embargo. 15 hasta el final (aproximadamente. capaces de petrificar en su visión. 5-9). y persiguiendo la amenidad del relato para regocijo del auditorio de la bella mansión donde pronunció su discurso (cf. enraizados. Los oyentes se convierten en miembros del jurado o jueces (21) y el Argumento invoca ante el «tribunal» el testimonio de Heródoto de Halicarnaso (20). en el mito y en la saga. Como era de esperar. 10. que hace vibrar la sensibilidad estética del avezado sofista. De este último era obligado hacer mención del Fedro. 13. en ferviente defensor. 22 y 25 recuerdan la narración de Diálogos marinos XIV (cf. 732). nada nos permite relacionarla con otras personificaciones lucianescas. Para Schwartz. La forma del discurso no es inferior a la temática del mismo. . en el periodo en que el escritor alumbraba sus Diálogos de los muertos y sus Diálogos de las cortesanas. Heródoto. cediendo a la tentación descriptiva y. 6. el propio Argumento rival termina. J. Sófocles. la redacción de esta obra se sitúa con posterioridad al 159. Como «contraponente» de su tesis sobre el poder oral de la comunicación de imágenes visuales. al término de la obra. BOMPAIRE. describe los temas pictóricos de la mansión. En cuanto a la personificación del Argumento. con lo que de acusador se convierte. buen gusto. pág. todos ellos. ingenio. la segunda mitad de la obra) la antilogía o «réplica» de este supuesto agón o «certamen». y termina lealmente pidiendo el triunfo de la causa para su adversario. Comienza la narración con una bella imagen: el río transparente donde se bañara Alejandro Magno. La tesis central del Argumento consiste en afirmar que no es posible para la oratoria rivalizar con la fuerza de las imágenes visuales: los ojos vencen a los oídos.

espesa hierba y un manantial de agua clara cerca del Iliso. apartarse de lo más bello. De igual manera. y entonces embellece las palabras según su propio estilo y las emite. En cambio. prolongando los últimos sonidos de mi voz y deteniéndose en las palabras finales. el hombre culto que ve objetos bellos no gustará —en mi opinión— de obtener el fruto de su encanto con su mera visión. ARRIANO. al ver una casa insuperable por su augusta grandeza. no se habría privado del baño. convocar al público más selecto y pronunciar una conferencia serán también una parte del elogio. delicioso para nadar y frío en pleno verano. 3 Mi versión no es un elogio de la casa únicamente: tal vez ello fuera propio de aquel joven isleño3. carencia de buen gusto. En modo alguno: los primeros se limitan a lo común a todos. a posar su mirada en derredor. 384. La empresa es en extremo agradable —estimo—: la casa más hermosa abierta a la hospitalidad a favor de mis palabras. 3 Telémaco. Respecto a Aquiles creemos que la visión de su armadura enardecía su cólera contra los troyanos. moderadamente profundo. de suerte que —en mi opinión—. para hombres vulgares y cultivados. cuando el sonido vuelve por repercusión. y no comprender que no rige la misma ley. llena de elogio y alabanza. De modo semejante reaccionan las crestas de las montañas. porque jamás había visto en la tierra nada hermoso.Luciano de Samósata Acerca de la casa 3 1 Alejandro deseó bañarse en el Cidno1 al ver que el río era hermoso y transparente. compara el palacio de Menelao con las mansiones divinas (cf. de permanecer allí y verter la visión en palabras.). y sentado allí sometió a su ironía a Fedro de Mirrino. ¿quién no desearía pronunciar charlas sobre ella. Mas hablar aquí. sólo a ver. sin palabras. acompañando mi discurso. suprema hermosura. e Río de Asia Menor. mejor dicho. Diríase que algo de su belleza fluye a través de los ojos hasta el alma. al quedar anonadado ante la mansión de Menelao y comparar su marfil y oro con las bellezas del cielo. para triunfar y adquirir renombre llenándola con su voz y. recuerda las frases. Cf. refutó el discurso de Lisias. Odisea IV 71 ss. llegar a ser el propio orador una parte de su belleza? ¿Acaso por el contrario. brillante claridad. cual si fuera mudo o por malevolencia hubiera decidido callar? 2 ¡Por Heracles! Tal proceder no es propio de un amigo de la belleza o un enamorado de los más hermosos monumentos. hoy Carasou. Anábasis II 4. 4 A mi parecer. 4 Ilíada XIX 16. esplendente oro y ricas pinturas. hijo de Céfalo. 2 1 . en la medida de lo posible. 5 Fedro 229 ss. regresando sobre sí mismo. de la isla de Itaca. a mirar en torno suyo. ensalza al orador y da una inspirada respuesta a aquéllas. al responder a su vez a los sones de las flautas de los pastores. agradablemente veloz. Los ignorantes creen que hay una doncella que contesta a quienes cantan o gritan. en lo referente a experiencias visuales. tras observarla detalladamente y admirarla. ni soportará ser mudo espectador de la belleza. a agitar las manos y gozar en silencio por miedo de no poder decir nada estimable de cuanto observan. antes denota gran villanía. antes tratará. cual un oyente presto a aprender. resonando ella suavemente con eco cual las cavernas. a erguir su cabeza en dirección al techo. optaría por marcharse dejándola en el silencio. e incluso ignorancia el desdeñar lo más dulce. sin aludir ni referirse a ella. como si de algún modo le impulsara el espectáculo. de tener que tratar de algo. hijo de Ulises. aunque hubiese sabido de antemano la enfermedad que iba a contraer en él2. y cuando se cubría con ella para comprobarlo era arrebatado y atraído por la pasión de la lucha4: ¿y acaso la actividad oratoria no se deja enardecer por la belleza del ambiente? A Sócrates le bastó un lozano plátano5. en la medida de sus posibilidades. que habita en algún lugar en el interior de las peñas y habla desde dentro de las rocas. con la magnificencia de la casa se excita también la sensibilidad del orador y se despierta su elocuencia.

10 Ilíada I 253. bien podría compararse con la faz de la primavera o un prado florido. Si todo fuera fuego. los dueños del famoso plátano de oro. ni aunque omitas el del Iliso y te refieras al plátano de oro del Rey6. ni pensaban en el elogio de los espectadores. No fueron los Arsácidas. y tratando de mitigar la carencia de belleza con el aditamento de atractivos externos. cual el Olimpo10. ni pretendían el efecto delicado en sus manifestaciones. Está orientada a la parte más bella del día —pues la más bella y atractiva es sin duda el amanecer—. sino terrible. ajan y pierden su belleza. y se inunda de luz a rebosar por sus puertas abiertas de par en par [en la misma orientación en que solían construir sus templos los antiguos]8. En cuanto a los demás adornos. prado inmarcesible y flor inmortal. añadiendo a su hermosura lo que la púrpura al vestido—. las pinturas murales. respecto a la techumbre. incluso sin ser invitadas? 5 En realidad. simetría o proporcionalidad trabajada en el oro o combinada con él: era bárbaro de aspecto. pues los Arsácidas7 no perseguían la belleza. y las ventanas son amplias y bien situadas respecto a cada estación del año. XIII 243. y no se avergonzó. a buen seguro. pues cuando la luz. A un lugar tan hermoso ¿creeremos que no han de acudir ellas. las cortesanas. Odisea IV 121. en su ancianidad. tienen vestidos enteros de púrpura. la sobriedad de su bella línea. Los bárbaros no son amantes de la hermosura. 8 La techumbre de esta casa —diríase su cabeza— es de bello rostro en sí misma. intentando conseguir la seducción por la magnificencia. creen que sus brazos resultarán más brillantes si resplandecen en oro. y en especial las menos agraciadas. sino los Aqueménidas. y no se ha diseminado en el resto de la decoración por su solo encanto: desprende un agradable resplandor y tiñe toda la casa de rojo. o «esplendente». llamándola «de alto techo». . la belleza de los colores. cual el tálamo de Helena9. mas carecía de arte. y su cuello es todo él oro. 9 Ilíada III 324. 8 Secluso del texto como glosa por Harmon. mientras ésta es primavera eterna. VII 27. Error histórico. pendientes en sus orejas. exactitud y verdad de cada detalle. al proyectarse. ni tampoco requiere sólo un espectador pobre. belleza. en la creencia de que ellas acudirían a aquel lugar solitario a intervenir en el debate sobre el amor. sino en el modo de sorprenderlos. ¿No resulta todo ello encantador y digno de elogios? 7 Puede también admirarse. 9 Así es la cúspide y la cima de la casa. pidiendo que un Homero la ensalce. agostan. sino cultivado y que no juzgue con la vista. que ocultarán el tamaño desproporcionado de su pie en sandalias de oro. una pinza o diadema que recoja sus cabellos en libertad. la belleza de esta casa no es acorde con unos ojos bárbaros. En cambio. pues su notabilidad consistía sólo en su alto precio. pues sólo los ojos la tocan y liban la dulzura de las imágenes. un ligero anillo en su dedo. brillan a un tiempo y hacen resplandecer doblemente la tonalidad roja. sino que acompañe cierta reflexión a sus observaciones. acoge al sol tan pronto como se yergue. Puede observarse que el oro allí no carece de finalidad. y no se avergonzaría de su belleza. nuestra morada no admite comparación con una simple sombra o la belleza de un plátano. se une y combina con el oro. la relación entre longitud y anchura y de ambas respecto de la altura es armoniosa. riqueza tan sólo para envidia de los espectadores y parabién de los dueños. no nos parecería bello. sino sólo en la medida en que bastaría a una mujer decente y hermosa para realzar su belleza —una fina cadena en torno a su cuello. sino de la riqueza. 10 ¿Quién no gozaría ante la visión de toda esa hermosura? ¿Quién no se esforzaría en superarse 6 7 HERÓDOTO. la presencia. y que su rostro se tornará más seductor si aparece con algo muy resplandeciente. lo irreprochable de su decoración y la adecuada simetría del oro. ni aun mostrándose sin aderezos. de invitar a unas doncellas a cantar el amor a los jóvenes. encanto. que no se prodiga innecesariamente. 6 En cambio. Odisea XX 103. y está tan realzada por el oro como el cielo refulgente en la noche por las estrellas desparramadas y las flores dispersas de fuego. Ellas son así. ni con la jactancia persa o el orgullo despótico. sin merecer algún otro elogio. con la diferencia de que ésos se marchitan.Luciano de Samósata Acerca de la casa 4 invocó a las Musas. pero la mujer decente usa del oro sólo en la medida suficiente y necesaria.

12 Respecto del mar. sus ojos. refuta y réplica —de hecho oculta su voz. 16 »Lo mismo debe ocurrir —estimo— a quien exhibe su elocuencia entre obras de arte tan bellas. y rivaliza con la belleza de la llanura. cuando hasta las flores brotan no sólo más atractivas. y he venido a la casa a hablar atraído por su belleza. y también de perturbar su propia voz hablando en una casa con tan buena acústica y resonancia. cautivado por el oro y las piedras preciosas. disto tanto de reprochárselo. con no débil esperanza —aun cuando mis palabras resulten feas de entrada—en que aparezcan hermosas. sobre todo si viera la brisa henchir suavemente la vela. 15 «Bien. y la nave deslizarse serena y llanamente sobre las crestas de las olas. Pero es mejor. despliega éste sus alas. y explique en qué sentido considera más ventajosa para el orador una casa pobre y fea. ufano de su belleza. su esmeralda. »En primer lugar. mas en sus miradas la marginan. se pasea por doquier y exhibe sus propias flores y la primavera de su plumaje. por mi parte. tanto más contraria demostraré que resulta para la conveniencia del orador. que mientras yo hablaba insistía en sus golpes y trataba de cortar mi disertación. cuando sus colores cambian bajo la luz. extendiéndose siempre un arco iris: lo que hacía un instante era de bronce parece de oro en cuanto se inclina un poco. como adornadas por un hermoso vestido. alza su cola. Tal es el cambio en la belleza de su plumaje ante la luz. varían suavemente y adquieren otro tipo de belleza. pues queda oculto cuanto dice en la magnitud de la belleza. y no sólo para el hombre: hasta un caballo —en mi opinión— correría más a placer por una llanura en declive y blanda. 14 Existe. otro Argumento no desdeñable. 13 En realidad. 11 El pavo real también. por mucho que alguien fuera de tierra adentro e inexperto en navegación. da vueltas. que el propio Argumento comparezca en su defensa ante vosotros. que a las mujeres hermosas los adornos excesivos no coadyuvan a embellecerlas más. va a un prado. prescinde de ello y admira su sardo. o mostramos una hormiga a lomos de un elefante o un camello. si os parece. Yo. permitidme que yo también emplee la comparación. sabéis —aunque no os hable de ello— de su poder de llamada y atracción apasionante cuando se muestra en calma. hacer un crucero y alejarse mucho de tierra. se sorprende ante mi afirmación de que lo más adecuado para un exhibición oratoria sea la belleza de una casa adornada con pinturas y oro. A mí ya me habéis oído: por tanto. como si llevamos una lámpara ante una gran hoguera y la arrojamos a ella. se gira y avanza. al comienzo de la primavera. jueces. el orador que me ha precedido ha formulado constantes y grandes elogios de esta casa y la ha adornado con sus palabras. que yo guardaré silencio y me apartaré ante su presencia por un rato. desearía a toda costa embarcar. no necesito pronunciarme dos veces sobre lo mismo. o el mar a los cómitres cuando intentan cantar para la remadura frente al estruendo de las . pues cuanto más hermosa os aparezca. su cuello. ciertamente. Afirmo. según afirma. por decirlo así. pues retumba. en vez de alabar su cuerpo. pues la realidad resulta ser justamente lo contrario. más «floridas» y con tonalidades más puras. como la trompeta silencia la flauta cuando se tocan a un tiempo. cediera levemente a su paso y no chocara con el casco. sino muy digno de estima. también la belleza de esta casa es capaz de impulsar a hablar. sino. ha de guardarse el orador. y ahora que me he detenido asegura no ser cierto cuanto he dicho. su brazo o su dedo. mientras los admiradores no cesan en sus elogios. que acogiera dulcemente sus pisadas. como si el prado le instara a un desafío: en efecto. se oscurece y es absorbido. las muestra al sol. que pienso añadir cuanto ha omitido. y lo que era azul brillante bajo el sol es verde brillante a la sombra. como por un pájaro de amor o una Sirena. Entonces. De esto. su collar o su brazalete. puesto que él ha mencionado las mujeres. los adornos y el oro. se entrega por entero a la carrera.Luciano de Samósata Acerca de la casa 5 a sí mismo hablando de ello. jueces —dice el Argumento—. Por mi parte. de estimular mientras se habla. además. consciente de que resultaría en extremo vergonzoso caer derrotado ante su espectáculo? Algo muy estimulante es la visión de la belleza. antes bien. comparezca él ahora y hable. Le acontece ello especialmente en los círculos que tiene en los extremos de sus plumas. En ciertos momentos resulta aún más admirable. lo creo así y siempre lo he creído. Entonces emplea toda su velocidad. y de ofrecer un triunfo en todos los aspectos. de suerte que la mujer se irritaría con razón al sentirse despreciada a causa de sus adornos. al respecto. sino a lo contrario: quien las encuentra.

en resumen. estoy seguro de que a él se inclinaría nuestra alma. altera su juicio y lo hace más cobarde. creedle en quanto dixere en torno a aquestas questiones. una vez que han penetrado en una mansión como ésta. mientras el goce de los objetos contemplados está siempre presente. A mi parecer. su actuación precisaba de una demora. 19 Epíteto homérico. como es su costumbre: ‘Verdat es quanto fabla el Argumento. en un lugar tan hermoso. aduciré como testimonio a un sabio varón. prefiriendo el ver al oír. además. 16 Mítico cantor. Anfión15 u Orfeo16. En cambio. y mientras cantaban mostrara un pavo real en silencio. de Halicarnaso. al dominar la imagen. 17 Ilíada XXIII 430. llámame al mismo Heródoto. Al contrario. 20 »Por mi parte. 15 Mítico músico tebano. Femio13. hijo de Lixo. jueces. heraldo. a quienes los pretendientes de Penélope obligaban a cantar (Odisea I 325). Támiris14. es totalmente inevitable que el pensamiento del propio orador esté absorto en la contemplación y la agudeza de su juicio flojee. atrayéndolo e impidiéndole prestar atención a lo que dice. Ésta es la más clara de las pruebas. cegado por las Musas por su jactancia (Ilíada II 594). »¿Oís lo que os dice el testigo. a fin de que la belleza de sus palabras resultara más sorprendente ante la expectativa de lo más feo. que inmediatamente atestiguará. Tú. Ya que ha tenido la gentileza de atender mi súplica. tras presentar un ruiseñor o un cisne. dedicado por entero a lo que ve. se han convertido en espectadores. entiendo que se ha dicho en favor de mi tesis. éste es el criterio de aquel ilustre orador de Homero11. que todo lo visual es mucho más poderoso que lo auditivo. en vez de oyentes. no aparezcan sus palabras igualmente bellas. 21 »¿Cómo una casa tan bella y admirable no había de ser un duro antagonista del orador? Mas Ulises (cf. a mi favor. que la hermosa mansión estimula al orador y lo sitúa en mayor predisposición. Aedo de los feacios: Odisea VIII 72 ss. definirse a sí mismo como un «completo ignorante». que pronunció mi rival hace un momento. Ilíada III 219). y de vez en cuando alguien pasó de largo sin prestar atención al canto. que quienes están presentes y han sido invitados a la lectura. y no parece escuchar siquiera el principio de aquel discurso17 o cualquier otra lectura. queda inmerso en su belleza toda. cada uno de ellos. indultado por Ulises a su regreso. 18 Tratamos de traducir en castellano arcaizante las formas jónicas del dialecto de Heródoto: sólo la última frase es genuinamente de este autor (I 8 3). y no hay orador alguno que pueda calificarse de Demódoco12. Pues vence el sonido potente. 19 »Que el poder de la palabra no es capaz de enfrentarse con la vista puede enseñarlo el mito de las Sirenas comparado con el de las Gorgonas. la belleza de las Gorgonas. que los oídos son menos dignos de fe que los ojos’18. De suerte que el relato sobre el pavo real. cuando piensa que lo más vergonzoso de todo es que. a mi parecer actúa al contrario: le causa sobrecogimiento y temor. como el tribunal del Areópago. 13 Aedo de la corte de Ítaca. si queréis. y —como el mito pretende y suele referirse— se convertían en piedra por el espectáculo. 12 11 . a no ser que esté ciego o se celebre la lectura en la oscuridad. despreciando totalmente los cantos de aquéllos: hasta ese extremo resulta invencible el placer de la vista. 14 Aedo tracio. Por lo demás. al relegar la belleza a una consideración mínima y. Y si alguien. ¿cómo podrá evitar su pésima oratoria. pues el atractivo consiste en su aspecto. Sucede como si alguien se revistiese con una hermosa armadura para huir luego antes que los demás. 17 »Respecto a lo que dijo mi adversario. por el contrario. al ser muy poderosa y alcanzar a los puntos más vitales del alma. Así. haciendo más ostensible su cobardía por sus armas. y silencia todo lo débil. capaz de distraer su atención de cuanto contemplan. Aquéllas seducían a los navegantes con sus melodías y adulaciones cantadas. suba al estrado y testifique.Luciano de Samósata Acerca de la casa 6 olas—. Permitidle que os hable en dialecto jónico. mientras su alma se empeña en el elogio de cuanto ve? 18 »Omito decir. cautivaba al punto a los espectadores y les hacía enmudecer. tan pronto como cruza el umbral. hiciera que cantasen. permanece y se apodera totalmente del espectador. no en su voz. cómo otorga la preeminencia a la vista? Es natural: las palabras son aladas19 y marchan volando tan pronto salen de los labios. y los retenían mucho tiempo cuando desembarcaban.

. admirabais las paredes y examinabais las pinturas. Están presentes también los embajadores. y dio a luz a Erictonio. excepto la imagen de Gorgona en el escudo. «pars moritur ferro. 28 »A ésta sigue otra pintura prehistórica. y otros tratan de escapar. Ulises. mientras toda la servidumbre se muestra atónita por lo sucedido: unos están en actitud de gritar. Gigantomaquia 113. 20 Cf. llamándolo. hay una combinación entre el mito argólico y la novela etiópica. en especial ante unos temas pictóricos tan bellos y variados. y éste. pues Palamedes. le indica el camino hacia la luz del día. se apodera de Telémaco. CLAUDIANO. 25 »A continuación reaparece Perseo en su aventura anterior con el monstruo marino: la cabeza de Medusa está siendo cortada. actúa como un padre y da término a la escena. lleva a Cedalión. que está ciego. pero no ha visto sus actos. 23 »A continuación de este cuadro aparece representada otra acción justísima. para que no miréis definitivamente a esos puntos y nos releguéis al olvido. a continuación de ésta. mientras el resto. y la parte del monstruo que ha visto la Medusa es ya de piedra. No os cause vergüenza. Los dos jóvenes compañeros —Pílades el focense y Orestes. volviéndoos ante cada una. y su atavío no es guerrero. supuestamente muerto— entran subrepticiamente en palacio y matan entrambos a Egisto. Es descubierto. y Perseo muestra ante sí la Gorgona con la izquierda. Perseo aparece dando muerte al monstruo marino y liberando a Andrómeda. La pintura de las palabras es algo elemental. pues no quería ir a la guerra con los Atridas. si os digo que ya os he descrito la casa y os voy a doblar el placer. ante ese temor. me esforzaré en pintaros un cuadro de todo ello con mi palabra. sino en pintura. comprendiendo el hecho. pues aquéllos representaron de igual modo el tema. Hefesto la persigue enamorado. mientras con la derecha la ataca a cuchillo. formas. pues —creo— sentiréis placer al oír hablar de aquello que contempláis admirados. el artista ha representado muchos elementos —el rubor y el miedo de la doncella (contempla la lucha desde lo alto de una peña). a causa de su hijo. aparentemente loco. entrando. Orión. SÓFOCLES. a mi parecer. partes periere videndo». 21 Cf. mirabais al techo. La perfección de su arte y su interés histórico y anticuario son ciertamente atractivos y requieren espectadores cultos. sobre el postigo. y a la escena de locura de Ulises replica Palamedes con una de cólera. Y todos los elementos de la escena son verosímiles: el carro. ni espacio. sin embargo.Luciano de Samósata Acerca de la casa 7 aún no he dicho el principal motivo: vosotros mismos. Clitemnestra ya ha sido abatida y yace en un lecho semidesnuda. Quizás me felicitéis por ello y prefiráis al adversario. Y. jueces. el arrojo del joven por amor y la mirada invencible del monstruo. no en piedra. 23 Unció un asno y un buey. ella huye. 30 »Ulises está al lado. y de la persecución nace Erictonio22. hay otra Atenea. Branco. es alcanzado por el corvo cuchillo20. mientras Atenea protege a Perseo. 27 »Luego. pues conoce el precio de la visión directa. levanta una liebre y azuza el perro. rechazado por Atenea. la locura de sus acciones. y representar en cambio a los jóvenes ejecutando morosamente la muerte del adúltero. lo discordante de los animales uncidos a él23. en pie. sino el que mostraría una diosa guerrera en paz. montado a su espalda. hijo de Nauplio. Éste ha consumado la hazaña. mientras nosotros hablábamos. 26 »En el centro del muro. hay un dios luminoso y un joven en sazón. que permanece vivo. una escena de amor burlesca. sonríe deleitándose con los juegos del niño y los intentos del perro. se casará y marchará con ella. 22 »A la derecha. más adelante. sentado en una peña. Fue una digna actitud la del pintor al mostrar sólo el lado impío de la escena y marginarlo como hecho consumado. 22 La Tierra (Gea) recibió la simiente de Hefesto. Éste avanza erizado de espinas e inspirando terror con su boca abierta. Esto es un añadido a su vuelo hacia las Gorgonas. En poco espacio. de Eurípides o Sófocles21. mientras éste parece ir a saltar sobre ella. 29 »Helio aparece y cura su ceguera. Es perdonable que hayáis experimentado algo tan humano. Electra 1424 ss. Empero veis la dificultad de la empresa: trazar tantas imágenes sin color. vuelve a la razón. amenaza con matarlo empuñando la espada. y Hefesto desde Lemnos contempla el hecho. se ha construido una hornacina de Atenea. En un gigante muerto por Atenea. 24 »Tras este tema. La diosa es de mármol. y Apolo. cuya idea tomó el pintor.

mirando torvamente a sus dos hijos y albergando un terrible pronóstico: en efecto. contando con vosotros. hay una pintura de Medea ardiendo en celos. cómo todo ello atrae al oyente y le obliga a volverse a su contemplación. aunque vean la espada en sus manos.» . le sería difícil no ser considerado absolutamente indigno de la magnificencia de la casa. no en calidad de jueces. Y no os extrañéis de que os pida todo esto en pro de un adversario. haciendo lo posible para cerrar vuestros ojos. os he hecho este relato no para que consideréis a mi adversario osado y atrevido por haberse lanzado voluntariamente a una empresa tan difícil —y. a fin de que le ayudéis y. pues por mi cariño a la casa querría que quien hable en ella —quien sea— triunfe. considerando la dificultad de la empresa. le condenéis. dejando solo al orador? Por mi parte. demostréis vuestra enemistad y abandonéis en sus apuros—. mientras los dos infelices están sentados riendo. sino. ya empuña la espada. por ello.Luciano de Samósata Acerca de la casa 8 31 »Por último. escuchéis sus palabras. sino de defensores. 32 « ¿No veis. jueces. por el contrario. Incluso de ese modo. por completo ajenos a lo que se avecina.

BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. EDITORIAL GREDOS . la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. 42676-1996. Tomo I. Printed in Spain. Sánchez Pacheco. PRIMERA EDICIÓN. Depósito Legal: M. Leganés (Madrid). 1996. 81. Polígono Industrial. Esteban Terradas. Gráficas Cóndor. ISBN 84-249-1602-6. 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN ELOGIO DE LA PATRIA Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL.. 1996. S. EDITORIAL GREDOS. G. A.ª REIMPRESIÓN. Impreso en España. C. ISBN 84-249-0153-3. Madrid. S. Según las normas de la B. A. 1. Obra completa. 1981. 12.

com/site/ancienttexts/gk-l2 Obras de Luciano en inglés: http://www. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. Dioniso 90 5 Preludio.Luciano de Samósata Elogio de la patria 1 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio.google.sacred-texts. 7 2. Apuntes sobre la vida 22 3. C. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 Elogio de la patria 161 11 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites.htm * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador]. La obra de Luciano 27 4. .com/cla/luc/fowl/index. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8. Luciano y la posteridad 55 7. Panorama general del siglo II d. El escritor 33 5.

TOVAR. el concepto «patria» gira en torno al de ciudad-estado o pólis clásica y se identifica con él. 1949. el cosmopolitismo helenístico-romano o la «patria universal» de los estoicos. patria chica» (cf. fiel a su etimología a partir de pater. . Para Luciano no es válido. Luciano se adapta e integra plenamente en la vida clásica. «que recoge los tópicos de la retórica ateniense desde Isócrates por lo menos» (Luciano. pasando por la vecindad de la literatura latina. en este caso. «Patria» (patrís) equivale a «ciudad natal. como Harmon. nota 2 en cap. dudan de la autoría lucianesca de este opúsculo. y nadie sospecharía que fuera de un sirio el Elogio de la patria.Luciano de Samósata Elogio de la patria 2 11 ELOGIO DE LA PATRIA Como bien dice A. 4). Barcelona. desde Homero a la Segunda Sofística. pág. Naturalmente. «padre». cínicos y cirenaicos. en el que resulta dificilísimo rastrear en busca de fuentes por la abundancia de puntos de contacto entre escritores de todas las épocas y géneros. 20). No son convincentes los argumentos de quienes. El propio autor reconoce al frente de su opúsculo lo que de lugar común tiene el tema.

aunque supervisen. procede considerar su extensión. 5 Incluso los dioses se gozan en sus patrias. como es justo. cuando se recibe un favor de otro. pues el padre mismo es algo de ella. Relación etimológica entre patēr («padre») y patrís («patria»). es considerado por cada uno un dios patrio. mas. pero cada uno de ellos honra el lugar en que nació con preferencia a todas las otras ciudades. cuando hay que escoger entre ciudades. quien se jacta de ser ciudadano de un Estado próspero me parece ignorar qué honor debe tributarse a la patria. lo más íntimo de todo. belleza y la abundancia de sus mercados. Las ciudades son más sagradas cuando son patrias de dioses. si para los dioses es honroso 'el nombre de la patria. esplendor y magnificencia de sus construcciones. les atribuyen tantas perfecciones los padres a los hijos. y con razón. Y. nadie 'elegiría la más espléndida y omitiría a su patria. incluso. pues. pues no habría llegado ni a conocer el significado de la palabra «ciudad» de no haber aprendido. a mi entender. vencidos por su amor. Los sacrificios. antes al contrario. si a alguien le ha tocado en suerte nacer en una tierra tal que precisara de otra para su educación superior. También ha iniciado allí sus balbuceos. y nadie. de todo cuanto los hombres consideran sagrado y divino es la patria causa y maestra. pues nada hay más íntimo que un padre2. a causa de la tierra en que lo vio primero. Si se trata de comparar ciudades. . mucho más procede devolver a la patria cuanto merece. ni entre los dominados profundamente por el placer de la contemplación. Para mí. considerando bienes propios toda tierra y todo mar. como es lógico. ojos de padre. se cree que son más gratos a los dioses si uno acude a sus lugares de nacimiento a ofrecerlos. Si uno rinde a su padre la honra debida. lo más placentero es honrar el nombre de mi patria. todos los dominios humanos. así como el padre del padre y todos los antepasados de la familia. gracias a su patria. debería honrar aún más a su patria. y adquieren riquezas por la mera satisfacción de entregarlas a las arcas públicas del Estado. pero la elegiría en cualquier caso. ni un padre se despreocuparía de su hijo para querer a otro joven. y hasta a los dioses patrios llega a remontarse el nombre. ¿Acaso no hay nada más dulce.Luciano de Samósata Elogio de la patria 3 1 «Nada hay más dulce que la patria de uno»1 es. porque no deben mostrarse ingratos quienes han recibido los mayores beneficios. y es evidente que un hombre así se habría irritado de haberle correspondido en suerte una patria más humilde. y las islas más divinas si se canta que en ellas fue el nacimiento de los dioses. nutrirlos y educarlos. y ha conocido a los dioses. se dejó engañar hasta el extremo de olvidarse de su patria ante las superiores maravillas de otros lugares. los más esbeltos y adornados con las mejores cualidades en cada caso. como la ley y la naturaleza demandan. pero todos aman a su patria. En efecto. pese a ser universal. 2 Por lo tanto. aun así quede reconocido a su patria por esos rudimentos educativos. Y. que ella era una ciudad. pero sí algo más sagrado y divino? En realidad. de las ciudades muchos admiran su extensión. de suerte que ese dios. de entrada. mas debemos considerar a la 1 2 Odisea IX 34. Al contrario: si se tributa gratitud individualmente. que les parecen los más bellos. estimo. 3 Lo mismo hacen también los hijos honrados y los padres honestos: ni un joven bien nacido antepondría la honra de otro a la de su padre. al engendrarlos. aprendiendo a hablar primero en el dialecto local. pues incluso frente a la injusticia de los padres hay leyes en las ciudades. 7 Los hombres organizan todas las enseñanzas y conocimientos preparándose para ser más útiles con ellos a sus países respectivos. un tópico. sino que haría votos porque la suya gozase de similar prosperidad. en primer lugar. 4 El nombre de la patria es. ¿cómo no ha de serlo mucho más para los hombres? 6 Todo hombre ha visto el sol por vez primera desde su patria. Y quien no juzgue de ese modo a su hijo no tiene.

cual bastardos. la consigna más efectiva para las filas es decirles que luchan por su patria: nadie. 12 En consecuencia. piensan que les falta eso. realizan fácilmente las migraciones. que al estar en otra ciudad se desentienda de ella: antes al contrario. 3 4 Cf. prefiriendo una tumba en su patria. Alude a Telémaco (Odisea IV 601). desdeñando el calificativo «criadora de caballos». y la visión del humo de su patria le aparecerá más brillante que el fuego de otras tierras6. Y el criterio de los legisladores no difiere del de los jefes militares. añoran más su patria. de un texto desconocido. el honor del cargo público. al oírlo. pues «torna aguerrido al medroso el nombre de la patria»7. TUCÍDIDES. para que —allí donde empezó su vida— quede su cuerpo en la tierra que le alimentó y comparta las sepulturas de sus antepasados. en cuanto que son más sensatos que aquéllos. Y. estableciendo como medida de felicidad los placeres de la mesa. 7 Cita. aunque en todo lo demás triunfen. y a su vez. 11 Y uno corre presuroso a su patria aunque sea isleño5. y aunque pueda ser feliz en otras tierras. el concepto de patria es considerado algo tan honroso en todo país. . y no aceptará la inmortalidad que le ofrecen. I 1. y los afortunados. 5 Ulises. quienes tienen por madre a la patria aman el suelo en que nacieron y se criaron. sin conocer ni amar la palabra «patria»3. que por doquier puede observarse cómo los legisladores han prescrito el destierro como el más duro castigo para los mayores delitos. cual colofón. el testimonio de su cultura o el elogio de su valentía. la enaltecen como «criadora de donceles»4. 8 No se conoce a nadie tan olvidadizo de su patria. No viven en su patria. Y quienes en su tiempo de estancia en el exterior llegaron a ser ilustres por la adquisición de riquezas. no suelen olvidar ellos los méritos de su patria y. es de notar que todos se apresuran a regresar a su patria. 10 El grado de afecto que los ciudadanos auténticamente legítimos profesan a su patria puede notarse si alguien observa un pueblo autóctono.Luciano de Samósata Elogio de la patria 4 patria madre común de todos y tributarle nuestros dones de gratitud por nuestra crianza y por el conocimiento de las leyes mismas. yaciendo en tierra extraña. por escaso. en la creencia de que por doquier dispondrán de recursos. Pues los nómadas. En cambio. Y tanto más se apresta cada uno a aferrarse a su patria cuanto mayor aparezca su estimación en el exterior. sino que son «extranjeros». accidentado y árido que sea. como si no pudieran exhibir sus propios éxitos en otro lugar mejor. no carecerán de elogios respecto del entorno patrio. antes al contrario. 9 Sienten añoranza de su patria hasta los jóvenes. que es lo más importante. se resigna a ser un cobarde. porque es un reproche su extranjería. todo anciano anhela y pide a los dioses acabar su vida en la patria. En efecto. Todos consideran un mal ser acusado de extranjero incluso después de muerto. en las batallas. mas los hombres de edad. al ver a otros orgullosos de sus llanuras abiertas y sus prados llenos de plantas de todas las especies. cuando les sea difícil alabar las cualidades de su suelo. 6 Odisea I 58. quienes fracasan en el exterior continuamente exclaman que el mayor de los bienes es la patria.

81. PRIMERA EDICIÓN. A. Gráficas Cóndor. S. 1981. A. EDITORIAL GREDOS. S. ISBN 84-249-1602-6. Printed in Spain. C. Tomo I. 1996. 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN LOS LONGEVOS Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. Esteban Terradas. 1996. Según las normas de la B. Depósito Legal: M. ISBN 84-249-0153-3. G..BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. Leganés (Madrid). 1. 42676-1996. Sánchez Pacheco. Polígono Industrial.ª REIMPRESIÓN. Impreso en España. Madrid. Obra completa. 12. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. EDITORIAL GREDOS .

htm * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador]. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. C. La obra de Luciano 27 4. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 Los longevos 166 12 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites.com/site/ancienttexts/gk-l2 Obras de Luciano en inglés: http://www. Dioniso 90 5 Preludio. Luciano y la posteridad 55 7. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8.google.Luciano de Samósata Los longevos 1 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1. Apuntes sobre la vida 22 3. . 7 2.com/cla/luc/fowl/index. El escritor 33 5.sacred-texts. Panorama general del siglo II d.

9. algún rasgo de destreza retórica. entre otras razones por la gran diferencia de estilo. de haberla escrito —creemos—. curiosidades. fundando en él la esperada longevidad del emperador. es difícil aceptar que sea debida al mismo autor de los Diálogos de los dioses esta seca enumeración catalógica de ancianos célebres. personajes históricos. 23) y al propio Platón (21). como al referirse a los Césares romanos (cf. calificados asimismo de dioses o divinos. al menos. no es propio. ni lo habitual de estos tratamientos en la prosa de la cancillería imperial. de cuyo clima hace un elogio. y no sirva de disculpas que se trata de una obra «de obsequio» y sumisión. 17. etcétera. al que llega a llamar «divino» (cf. Es una relación erudita de uno de tantos «gramáticos» u hombres de letras griegos instalados en Roma (cf. respecto del resto del corpus. en forma y contenido. tanto ante el gobernador romano de Grecia. siquiera sean a nivel de leyenda. belleza formal o ingenio chispeante a que nos tiene habituados. 9). Si bien los argumentos estilísticos nunca son concluyentes. 29). de Luciano. sin la sal crítica y el humor perenne del samosatense o. al menos en la versión escrita de su talante.Luciano de Samósata Los longevos 2 12 LOS LONGEVOS Los más de los críticos y los mejores rechazan la paternidad lucianesca para esta obra. . uno de los hermanos Quintilos. «señor de toda tierra y mar». datos biográficos. Pero hay más: el servilismo tan ostensible de que hace gala el autor. 21. al menos. habría dado alguna leve muestra de ingenio personal. y creemos que acertadamente. Ello no significa que la obra carezca de interés para el lector: es una rica galería de anécdotas. Luciano.

También los llamados magos. alcance una gran longevidad. y. o por ambos motivos para otros. atribuyendo unos su gran vejez al clima. por su dieta para otros. y asimismo una enseñanza a través de ejemplos. sacas. tanto mental como física. perteneciente sin duda a una obra perdida. Empero. si reparas en que son los hombres más preocupados de su cuerpo y de su mente quienes alcanzan la más larga ancianidad con salud completa. a mí mismo y a mis hijos. son fuertes y de vida dilatada. rogué entonces a los dioses una muy prolongada existencia para ti y para tus hijos. pues. Podrás así obtener un doble provecho de mi escrito: ánimo y buena esperanza de poder alcanzar también tú una muy larga existencia. al imponer esta tarea a un hombre de letras. literalmente «escribas sagrados». más propicio para ello el día de tu cumpleaños. consumiendo pan de cebada como medicamento para preservar su agudeza visual. 4 Griego hierogrammateis. Considerando. antes que a nadie. y. . de ellos se dice que. corasmianos. copistas de los libros de Isis y Osiris. En cuanto a Tiresias. por su suelo y su clima para unos. y se afirma que los caldeos viven más de cien. por considerar que ello beneficiaría a todo el género humano. sus otras facultades se hallan más robustecidas que en el resto de los hombres. Tiempo ha que tuve el sueño y lo narré a los amigos. Introducción. cuando diste nombre a tu segundo hijo. bactrianos. a uno de los cuales la piadosísima decisión de un magno y muy divino emperador6 ha elevado al más alto rango. entre los indios. Ilíada I 250. nos dice la tragedia3 que sobrevivió a seis generaciones. por ejemplo. y puede creerse que un hombre consagrado a los dioses. Odisea III 245. pues dicen que ese pueblo en su totalidad se alimenta sólo de agua. asimismo. ilustrísimo Quintilo1. honradamente. y muchos otros pueblos bárbaros. con una dieta más simple. incapaz de comprender por qué la divinidad me obligaba a ofrecerte Los Longevos. al observar ellos una dieta muy rigurosa por practicar la magia. También de los habitantes de Atos5 se cuenta que viven hasta ciento treinta años. al contemplar tú la similitud de condición y fortuna respecto de esos longevos. los exegetas de los relatos. otros al suelo. Mas yo. 3 De Néstor. referencias de pueblos enteros de gran longevidad. te ofrezco la relación de quienes la historia dice que alcanzaron una larga ancianidad con salud mental e integridad física. hombres escrupulosamente consagrados a la filosofía. 5 Monte de la Calcídica. una casta profética entre los persas. el más sabio de los aqueos. como el caso de los seres. 7 Estableceré la principal división de mi tratado basándome en sus formas de vida. gracias a esta dieta. partos. te ofrezco este presente: Los Longevos. me obligaban a ofrecerte algo de ese arte. los llamados escribas4. 4 También hay referencias de castas enteras longevas a causa de la dieta. entre los asirios y árabes. los llamados brahmanes. junto al Egeo. el adivino. 3 Ignoramos el pasaje. dice Homero2 que sobrevivió a tres generaciones: de él nos cuenta que se hallaba en excelente forma.Luciano de Samósata Los longevos 3 1 A instancias de un sueño. entre los egipcios. De este modo. 5 Hay. como. 6 Todo ello se refiere a las castas y pueblos longevos que se dice han existido durante mucho tiempo. y te hablaré en primer lugar de los reyes y de los generales. arios. que viven trescientos años. pues también para mí parecía predecir la divinidad algún bien. a la vez 1 2 Cf. Caracalla y otros. beneficiando sumamente a todo su imperio habitado. 2 En mi profundo meditar llegué a la conclusión de que probablemente los dioses. aquellos que han empleado los ejercicios gimnásticos convenientes y la dieta más adecuada para la salud. otros —en cambio— a su dieta. medos. 6 Dúdase entre Antonino Pío. puedo asegurarte que tu esperanza es fácil de lograr refiriéndote que en todo suelo y en todo clima han existido hombres longevos. podrás albergar más fundadas esperanzas en una vejez sana y prolongada.

se cuenta que vivió más de noventa años con el vigor más pleno. el cual sucedió en el trono a su padre y <casó> 10 con su hermana. fue regente de muchos reyes de Macedonia y contaba más de ochenta años cuando murió. con ochenta y un años. reinó en Egipto. 9 Éstos son. tirano de Sicilia. murió. Agatocles. de modo que nosotros podremos albergar mejores esperanzas en el cumplimiento de nuestras plegarias por que llegue a una vejez muy prolongada y vigorosa el señor de toda tierra y. 13 Mitrídates. los reyes de Roma. en la cita de DIODORO (XXI 16 5) le atribuye setenta y dos. mar. rey del Ponto. también rey de Pérgamo. cayó también en la batalla contra Seleuco el año en que cumplía los ochenta. de sobrenombre Filadelfo. hijo de Lago. a quien visitó el general romano Escipión. 10 Hay laguna. y a continuación los que siguen según sus formas de vida. pero algunos lo consideran una fábula. llevó una expedición. llamado el Fundador. rey de los odrisas. Otro Artajerjes. Atalo. y ANACREONTE (fr. según refiere Jerónimo. llamado el Memorioso. según dicen Demetrio de Calatia y otros. su hermano. según Heródoto el historiador y Anacreonte el poeta mélico8. murió de una enfermedad a la edad de noventa y dos años. 11 Antígono el Tuerto. a los que añadiré los demás reyes que han alcanzado una prolongada vejez. desterrado por Antígono el Tuerto. según dice Teopompo. Teres. y a la edad de ochenta y cuatro años. abdicó en su hijo Tolomeo. murió combatiendo contra Filipo junto al río Danubio. abatido por múltiples heridas. 8) ciento cincuenta. rey de los tartesios. tras su destierro y en su estancia en Cumas. en efecto. 8 De Numa Pompilio. gobernando7 en todo su imperio incluso en la ancianidad. De Servio Tulio. hijo de Yolao. rey de los ilirios. según cuentan Demócares y Timeo9. según cuenta Jerónimo y otros escritores. a los noventa y dos años. 15 Artajerjes. dos antes de su muerte. Ariarates. murió en el Ponto a la edad de ochenta y cuatro. se cuenta que llegó a vivir más de ochenta años. De igual modo. en parte acusándose a sí mismo de debilidad mental. Y otro Antígono. Lisímaco. La referencia no es exacta: HERÓDOTO (I 163) le atribuye ciento veinte años. 8 7 . rey de Capadocia. a la edad de cien años ordenó buscar a sus amigos. gozó de enorme poderío. El relato es una fundada refutación de quienes tratan de calumniar nuestro clima de aquí. era rey de Persia cuando murió de enfermedad a los ochenta y seis años —según el testimonio de Dinón. de quien dice el historiador Isidoro Seguimos la lectura basileúonta que dan algunos mss. llamado Filadelfo. Antípatro.Luciano de Samósata Los longevos 4 que por su imitación en tu forma personal de vida podrás hacer tu existencia más larga y más sana. y tal vez podría haber alcanzado más edad. frente a diarkésonta. el más afortunado de los reyes de Roma y el más devoto en el culto de los dioses. añadiendo también a los más longevos del resto de Italia. según dice el mismo Jerónimo. 12 Tolomeo. rey de los persas. Hierón. murió de tristeza. fue el primero en alcanzar y consolidar el trono de Pérgamo. Para terminar. el más afortunado de los reyes de su tiempo. se dice que combatió a caballo en la guerra contra Filipo el año en que cumplía los noventa. De Bardilis. murió a los noventa años. según refiere Medeo y otros escritores. reinó en Macedonia cuarenta y cuatro años. vivió ochenta y dos años. se cuenta igualmente que vivió más de ochenta años. presente en otros. que combatió a su lado. hijo de Filipo y rey de Macedonia. también rey de Roma. el último rey de Roma. 10 De Argantonio. con más de noventa años de edad. 9 Timeo. De Tarquinio. 14 Ciro el Viejo. un eunuco. murió en Frigia luchando contra Seleuco y Lisímaco. abandonó la vida a los ochenta y dos. rey de los escitas. y acabó su vida a los ochenta. rey de Macedonia. cuando supo que la mayoría habían muerto a manos de su hijo Cambises. Filetero. te relacionaré a los otros romanos que alcanzaron una vejez más prolongada. en parte censurado por la crueldad de su hijo. Áteas. seguimos la lectura adelphén gamón propuesta por Schwartz. según el testimonio de las crónicas persas y asirias. hijo de Demetrio y nieto de Antígono el Tuerto. y acepta MacLeod. a los ochenta y cuatro—. contra quien Ciro. rey de Persia. con las que parece concordar Onesícrito —el historiador de Alejandro—. uno a uno. tirano de Siracusa. y como Cambises le asegurara que lo había hecho obedeciendo a sus órdenes. se dice que vivió ciento cincuenta años. pero en la batalla contra Perdicas fue hecho prisionero y crucificado.

vivió noventa y un años. dada su relación con éstos y el carácter poligráfico de su obra. y primero a los filósofos. Jenofonte14. 19 En cuanto a Zenón. y comenzó a escribir su historia a los ochenta y tres. vivió ochenta y un años. De Aristobulo de Casandrea se dice que vivió más de noventa años. por cuya mediación la ciudad de Tarso fue aliviada en sus tributos. y a consecuencia de ello enfermó y murió a los ochenta y dos años. Tales y Pítaco. el segundo sucesor de Hispausines. tenía noventa y nueve años cuando le apareció un tumor en el labio y. vivió en Atenas más de ciento cinco años. vivieron todos ellos cien años. el estoico de Tarso. murió a los ochenta y cinco años. a la edad de noventa y tres años. Ferecides de Siro también ochenta y cinco. sin duda por preocuparse ellos de sí mismos. rey de Partia. el fundador de la escuela estoica. los más destacados. al entrar en la asamblea. Esos son. Timeo de Tauromenio noventa y seis. volvió a su tierra gracias a los escitas sacauraces. la productora de especias. filósofo estoico. Goeso. a los ochenta y seis años volvió a su tierra gracias a los partos e inició su reinado. ciudadano de Rodas. Cleantes. de entre los filósofos. de enfermedad. hijo de Sandón. estoico. 21 Platón. según dice Isidoro de Caracene. el peripatético. Crisipo. murió con noventa y cinco años. En la Arabia feliz (actual Yemen). sin que faltara síntoma alguno de salud. a la edad de ochenta años cumplidos. ochenta y cinco. la víspera de la batalla. 14 Es considerado en este caso como filósofo. De él cuentan que. según dice Aristóxeno. volvió de nuevo a dejar de comer y falleció. Posidonio de Apamea de Siria. vivió noventa y seis años. hasta el último día. 18 Mas ya que filósofos y hombres de letras en general. hijo de Grilo. Critolao. Hipsícrates de Amiso. ochenta y cuatro. dejó de comer y murió. de etnarca que era. Artabazo. han alcanzado una larga vejez. pero cuando vio que los suyos. que participó en contiendas y sufrió muchas fatigas y heridas. vivió ciento cuatro años. murió de enfermedad a los ciento quince años. nos referiremos también a aquellos de que tenemos noticia. más de noventa. 16 Hispausines. de enfermedad. Demócrito de Abdera murió a la edad de ciento cuatro años. según narra Apolodoro en sus Crónicas. el fundador de la Academia Nueva. Jenófilo el músico. ochenta y uno. mientras paseaba. Jerónimo. Jenócrates. Sinatrocles. le llegaron cartas de unos amigos. fue en su tiempo rey de Omania12. vivió noventa y dos años. tropezó y exclamó: « ¿Por qué me llamas?»13. Ctesibio murió a los ciento cuatro años. contra quien Lúculo combatió. el discípulo y sucesor de Zenón.Luciano de Samósata Los longevos 5 de Caracene que ocupó el trono en vida de los padres de Isidoro. ochenta y ocho. tras ingerir alimento y realizar lo que le pedían los amigos. el divino. más de ochenta y dos. 20 Jenófanes. Polibio de Megalópolis. Diógenes de Seleucia de Tigris. en pleno ayuno. ganado por la filosofía de Pitágoras. y se admira de que el hombre. rey de Armenia. preceptor de Tiberio César. Carnéades. preceptor de César Augusto dios. Atenodoro de Tarso. el sexto sucesor de Tireo en el trono de Cárax. vivió noventa años. vivió noventa y ocho. ochenta y cuatro. de enfermedad. que fue proclamado rey del Bósforo por el divino Augusto. al dejar de comer. Regresó a casa y dejó de comer hasta morir. rey de los mauritanos. según dice Agatárquides en el libro noveno de su Historia de Asia. que fue a un tiempo filósofo e historiador. historiador versado en muchas 11 12 Ciudad del golfo de Nicomedia. el discípulo de Platón. hijo de Dexino y discípulo de Arquelao. como él mismo dice en el comienzo de su obra. el físico. conservara el vigor en las relaciones sexuales y en todas sus facultades. Estos son los reyes longevos a que se refieren nuestros predecesores. a los noventa años demostró no ser inferior a nadie en la lucha a pie y a caballo. murió a los ochenta y dos años en su patria. subió al trono y reinó siete años. rey de los partos. murió a la edad de noventa y dos años. hijo de Licortas. se inclinaban por Escribonio. Camnascires. Helánico de Lesbos vivió ochenta y cinco. 17 Masinisa. Solón. que fueron de los llamados Siete Sabios. Tigranes. . fue asesinado a la edad de noventa y tres años por maquinación de su hermano Gositras. Asandro. rey de Cárax11 y de las tierras del mar Rojo. que. Néstor. 13 Dirigiéndose a Plutón. 22 De los historiadores. y el pueblo de Tarso le rinde honras cada año como a un héroe. Tireo. al volver del campo cayó del caballo.

15. filósofo y geómetra. poco después. murió de asfixia al tragar un grano de uva a la edad de noventa y cinco años. 28 De Licurgo. Gorgias. el poeta cómico. Isócrates escribió su Panegírico a los noventa y seis años y. Idéntico relato se cuenta de Crisipo (DIÓGENES LAERCIO. murió. vivió ochenta y dos años. al igual que Atenodoro. el filósofo de Tarso. 24 Sófocles. de modo que los jueces quedaron profundamente admirados y declararon al hijo convicto de locura. vivió noventa años. tenía noventa y siete. y. tras dejar la plaza de Sidón. y estaba recostado en un lecho. dijo que diera además al asno vino puro. maestro del dios César Augusto y su preceptor. el poeta mélico. vivió ciento ocho años. el poeta cómico. respondía que era debido a «no haberse visto jamás envuelto en los festines ajenos». 23 De entre los oradores. cuando le preguntaban la causa de su dilatada vejez en plenitud de facultades. y falleció ahogado por la risa16. poeta mélico. vivió ochenta y cinco años. y Simónides de Ceos. 816 NAUCK. rompió a reír. como Cratino. el legislador espartano. estrenó La Botella. 25 Cratino. el trágico. que es denominado no sólo gramático. ganó el premio y. perteneciente a la obra perdida Frixo. de ellos trataremos en otro libro. vivió noventa y siete años y. a quienes algunos denominan sofista. Estesícoro. el orador de Pérgamo. hacia el final de su vida. Filemón. Llevado a juicio por su hijo Yofonte bajo la imputación de demencia. 29 Éstos son los reyes y hombres de letras que hemos podido relacionar. VII 185). hay referencias de que vivió ochenta y dos años. orador no carente de celebridad. 27 Entre los gramáticos. dejó de existir. hijo de Agleo. si los dioses lo quieren17. descansando: al ver a un asno comerse los higos destinados a él. demostrando mediante la pieza su salud mental. Potamón. 26 Anacreonte. y murió al dejar de comer. cuando supo que los atenienses habían sido derrotados por Filipo en la batalla de Queronea. alcanzó los noventa y dos. igualmente. sino también poeta.. 17 No escrito o perdido. Ya que te he prometido enumerar algunos longevos de Roma y de las tierras de Italia. el autor cómico. . vivió ochenta y dos años. que aplicaba a sí mismo—: Cadmo. junto con Atenodoro. faltándole uno para los cien. 15 16 Fr. De Epicarmo. llamó a su criado y. De él cuentan que. se dice asimismo que vivió noventa y siete años. más de noventa. añadiendo que la Hélade sería esclava. Apolodoro. leyó a los jueces su Edipo en Colono. divino Quintilo. con grandes y continuas carcajadas. Eratóstenes de Cirene..Luciano de Samósata Los longevos 6 ciencias. gritó —citando el verso euripideo.

1996. Printed in Spain. Impreso en España. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. C. ISBN 84-249-0153-3.. EDITORIAL GREDOS. A. Esteban Terradas. Madrid. Según las normas de la B. 12. Obra completa. Polígono Industrial. 1996. Sánchez Pacheco. Gráficas Cóndor. ISBN 84-249-1602-6. Depósito Legal: M. 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN RELATOS VERÍDICOS Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. Tomo I. 81.BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. S. PRIMERA EDICIÓN.ª REIMPRESIÓN. S. Leganés (Madrid). 1981. G. 1. EDITORIAL GREDOS . 42676-1996. A.

Dioniso 90 5 Preludio. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. Luciano y la posteridad 55 7. La obra de Luciano 27 4.com/site/ancienttexts/gk-l2 Obras de Luciano en inglés: http://www. C. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8. 7 2. El escritor 33 5. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio. . Apuntes sobre la vida 22 3.sacred-texts.com/cla/luc/fowl/index.htm * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador]. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 176 13-14 Relatos verídicos 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites.google. Panorama general del siglo II d.Luciano de Samósata Relatos verídicos 1 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1.

Sobre todo ello la Quellenforschung se debate en ingeniosos estudios. que sirve de punto de partida. en lo referente a sus inicios. que. los juegos llamados «Mortuorios». se inicia con la muerte de la ballena. isla de las vides. según parece. huida de Cíniras con Helena de Troya (única concesión. y visión de los hombres-islas. IV a. la aceptación de mitos y leyendas por el propio Heródoto). nueva tempestad y arribada a la Luna. sin duda. Como es sabido. a veces más conjeturales que indiscutibles. Entre este género y la prosa jónica median notables afinidades (cf. cuya narración novelesca de sus viajes no contenía por lo demás. en definitiva. C. Una vez libres del monstruo. entre otros. Hay. Estos relatos altamente imaginativos de viajes fantásticos están. I 1-4). arribada al otro continente y naufragio.). C. necesitado en múltiples ocasiones de relatos distensores de su arduo quehacer intelectual. de pasada. se inicia la parodia novelesca propiamente dicha: navegación allende las Columnas de Heracles por el Océano de Occidente. ideada por Luciano y sus compañeros incendiando el bosque que había en su interior. C. al tema erótico) y consiguiente expulsión de Luciano y sus compañeros de la isla de los Dichosos. hallazgo de la gran sima del agua cortada.Luciano de Samósata Relatos verídicos 2 13-14 RELATOS VERÍDICOS Esta obra. dividida tradicionalmente en dos libros. encuentro con Homero. al tiempo que intenta ridiculizar a los autores de relatos prodigiosos y legendarios (cf. y tan sólo media entre aquéllos y ésta —al menos en el caso de Luciano—la esencial diferencia de no hallarse en ellos el típico patetismo erótico de la novela. satirizándola finamente en mil detalles (preámbulo. contemplación de Nubecuclillos. visita a la Ciudad de las Lámparas. hipérboles. visión de las islas de los Impíos (en ellas sitúa Luciano a Ctesias y Heródoto. que comprende 42 capítulos. estancia como huéspedes de los héroes y descripción de sus costumbres. un cúmulo de escritos de novelistas y autores de relatos novelescos. «amerizaje» de la nave voladora. No deja. etc. cuya obra. conocido muy parcialmente por nosotros. viaje aéreo. estancia en la isla de los Sueños. en Los prodigios más allá de Tule del pitagórico ANTONIO DIÓGENES. de ofrecer por ello un marcado carácter paródico de esa misma literatura. El libro II. prodigios «nemorosos». batalla con los impíos. Rohde para ésta. rebajándola al siglo I a. sin embargo. según nos advierte Focio. llegan a su culminación en la historia «novelada» de Ctesias de Cnido (s. ello ocurre ya. Este segundo libro consta de 47 capítulos y concluye con la promesa incumplida de Luciano: «Lo que ocurrió en el otro continente lo relataré en los libros que siguen. arribada a la isla de Quesia. C. también parodió LUCIANO en sus Relatos verídicos.. a nuestro autor. . forma parte de la llamada «literatura de evasión». siquiera sea con fines paródicos. tan arraigada en el imaginativo espíritu heleno. tal vez más logrado. en la misma línea de respuesta al reto sociológico de «necesidad de evasión» que la novela griega. El propio Luciano menciona a Yambulo. elementos eróticos. Aquí termina el libro primero. batalla con el Sol por la Estrella de la Mañana. y en los «relatos indios» de Megástenes. El objetivo esencial de Luciano es entretener al lector. autor de unas «narraciones persas». prosiguen su aventurera navegación: tempestad y deslizamiento sobre el mar helado. desembarco en la isla llamada «de los Dichosos» (en el Hades) y encuentro con Radamantis. naturaleza sorprendente de los selenitas. A partir de I 5. deslizamiento de ésta con la tripulación en el interior de una gigantesca ballena. tempestad. en tiempos recientes los hallazgos papirológicos han modificado sustancialmente la cronología tradicional de A. vida en el cetáceo con otros hombres y luchas con pueblos monstruosos. encuentro con los «corchópodos». al igual que el Quijote es libro de caballerías y parodia caballeresca. encuentro de los bucéfalos y hombres-embarcación. aventura de las «perniburras». arribada a la isla Ogigia para entregar a Calipso el mensaje de Ulises que éste les confiara en la isla de los Dichosos.» Tal vez nunca estuvo en su ánimo hacerlo. hallazgo de los «cabalgadelfines». de finales del siglo I y comienzos del II d. Nicolai y E.). alrededor dei 300 a. encuentro con los «cabalgabuitres» y con el rey Endimión. el nido de alción gigante. por embaucadores). en cambio. Los precedentes «novelescos» para esta literatura de aventuras arrancan del propio Homero de la Odisea y otras leyendas épicas. encuentro con los calabazapiratas y los nueznautas. en cuanto a introducción de ápista o elementos maravillosos. y nos hallamos en presencia de un tópico retórico más. a los que tan aficionado es el escritor. de un final sorprendente lleno de misterio y —valga la expresión— relieve tridimensional. fórmulas estereotipadas.

Luciano se permite. relajar su mente y hacerla más vigorosa para su esfuerzo futuro. Swift. 2 1 . traductor de Luciano en la Alemania renacentista. tras una prolongada lectura de los autores más serios. Cyrano de Bergerac los imitó en su Histoire comique d'un voyage á la Lune. pág. el eco lucianesco resuena en toda nuestra literatura picaresca: «El tono autobiográfico. Muchos rasgos paródicos y giros estilísticos imitativos de sus modelos se nos escapan hoy al desconocer éstos. 1551). posible fuente de Luciano según Focio (cf. Luciano altera el relato homérico y lo amplía haciendo gala de su fértil imaginación. ni oyó de labios fidedignos. de J. página 289). Argentorati. si no se desprendieran. los habría citado por su nombre..). Muchos otros. fruto del ingenio y humor. la isla de los Dichosos (II 5-27) y la de los Sueños (II 32-34). que creyeran escribir relatos Luciano se dirige al lector. en los Viajes de Gulliver. Seguimos la lectura conjetural hoîon. aunque construyendo un argumento no exento de interés.un contenido no ajeno a las Musas. etc. según apunta el propio escoliasta. Dentro del respeto a la lengua ática más pura. hijo de Ctesioco3. escribieron sobre supuestas aventuras y viajes de ellos mismos. También hallamos un eco del samosatense en el Voltaire del Micromegas y. al notar que ello es práctica habitual. desinencia -ato) para parodiar el dialecto de estos prosistas. de Bekker. Escribió también Yambulo muchos relatos extraños acerca de los países del Gran Mar. En Francia. de la lectura. Réstanos por decir que no hay asideros cronológicos convincentes para fechar la composición de esta obra. en parte al menos. así como los de Antonio Diógenes. Antologia de Luciano. 3 Tanto Ctesias de Cnido como Yambulo son prototipos de autores de relatos fantásticos. pág. esporádicamente. 1 Al igual que los atletas y quienes tratan de mantenerse en forma no sólo cuidan de su estado físico y entrenamiento. sino además el que cada historia apunta. ni el hecho de que contamos mentiras de todos los colores de modo convincente y verosímil. asimismo interesa a los intelectuales. Citemos. después de tomar contacto con todos esos autores. Sus escritos se han perdido. en este mismo siglo XVIII y en Inglaterra. Según A. hombres crueles y extrañas formas de vida. Barcelona. Me sorprendió en ellos. está aprendido en el Asno y en la Historia verdadera» (ibid. 199). Su guía y maestro de semejante charlatanería es el Ulises de Homero. La primera traducción al español de los Relatos verídicos se debe a FRANCISCO DE ENZINAS (con el título de Historia verdadera. la pintura del interior del cetáceo (I 31-36). que disertó ante la corte de Alcínoo4 acerca de vientos en esclavitud y de hombres de un ojo. a>2 Ctesias de Cnido. sino las que presentan . que escribió sobre la India y sus peculiaridades aquello que él personalmente jamás vio. 4 Cf. hay lagunas en los mss. caníbales y salvajes. perfección literaria. 5 Parece un ataque a PLATÓN (República X 614a y ss. TOVAR (Luciano. que escribieron muchos relatos prodigiosos y legendarios. sin embargo. sino también de su oportuna relajación —por entender que es la parte principal de su preparación—. En esta última narración. de animales de múltiples cabezas y las transformaciones de sus compañeros a causa de los elixires: con múltiples relatos de ese género dejó maravilladas a gentes tan simples como los feacios.— que pertenece a un momento avanzado de la producción lucianesca (cf. a mi parecer. historiadores y filósofos. forjando una ficción que todos reconocen. Odisea desde el canto IX. ni lo gracioso de su plan.Luciano de Samósata Relatos verídicos 3 Tal vez los momentos más felices del ameno relato correspondan a la descripción de las peculiaridades y régimen de vida de los selenitas (I 22-26). entre los consagrados a la filosofía5. Para este mismo autor. llegué a no reprocharles demasiado que engañen al público.. por ejemplo. L. 4 Pues bien. además. como creo que ellos estimarán en el caso de esta obra. En ellos se inspiró Wieland. Introducción). algún jonismo (doble sigma. Madrid. incluso. no exenta de comicidad. Al parecer. 3 <. que tan cruel re-sulta para narrar las desgracias y humillaciones del héroe. en tu caso1. y. 300).. para escribir sus Diálogos en el Elíseo. a alguno de los antiguos poetas. 1970. 2 Resultaría acorde con ellos el descanso si tomaran contacto con aquellas lecturas que no sólo ofrecen pura evasión. pero todo parece indicar —estilo. no sólo les atraerá lo novedoso del argumento. 1949. Grande fue la influencia ejercida por los Relatos verídicos en la literatura posterior. son «el modelo remoto de Persiles y Sigismunda». incluyendo animales monstruosos. con idéntica intención.

a fin de no ser el único privado de licencia para narrar historias. una isla elevada y frondosa. pues al menos diré una verdad al confesar que miento.Luciano de Samósata Relatos verídicos 4 inverosímiles sin quedar en evidencia. El que recibía el beso quedaba al punto ebrio y vacilante. pues se fundieron y enraizaron juntos: ya antes habían brotado sarmientos de sus dedos y. 6 Navegamos un día y una noche a favor del viento. Así nos sentimos mucho más inclinados a creer en la inscripción de la estela. rumbo al Océano de Occidente. pero al fin nos levantamos y designamos a treinta de nosotros para permanecer de guardia en la nave. y de ellos surgía el río. hablando unas en lidio. no lejos de nosotros. descubrimos una estela de bronce. a la sazón. pero al octogésimo brilló el sol de repente y divisamos. El motivo y el propósito de mi viaje eran mi gran actividad intelectual. traté o aprendí de otros. y nos besaban en los labios. como nada verídico podía referir. trenzados de zarcillos. Más tarde se nos ocurrió mezclarlos con los otros peces. añadí también agua suficiente y enrolé a cincuenta compañeros de mi edad. muy semejantes al vino en colorido y sabor. pero mucho más honradamente que mis predecesores. era vigorosa y robusta. mas no encontré fuente alguna. LXXII 46 a). con una inscripción en caracteres griegos borrosos y gastados que decía: «Hasta aquí llegaron Heracles y Dioniso. como consecuencia de nuestra larga fatiga.6 m. los de agua. al abrirlos. asimismo. eran su tocado zarcillos. Decidí averiguar dónde nacía el río. naturalmente. nosotros. así. que tomáramos de su fruto. A este propósito preparé abundantes víveres. de cada raíz fluía un hilo de vino claro. sobre cosas que jamás vi. siendo —a mi parecer— la más pequeña de Dioniso y la otra de Heracles7. No permitían. no pudieron separarse. 8 Luego atravesamos el río por una zona vadeable y hallamos algo maravilloso en las vides: la parte que surgía de la tierra. 5 Inicié mi navegación un día desde las Columnas de Heracles. y en la parte superior eran mujeres. Y. Algunas deseaban unirse a nosotros. que no existen en absoluto ni por principio pueden existir. pues ya había amainado lo más duro de la tormenta6. y es la sexta parte del estadio. por no haber vivido hecho alguno digno de mencionarse. Creció el oleaje y sobrevino la oscuridad. en la roca. IV 82. por tanto. nos acogieron con su bienvenida. totalmente perfectas desde la cintura. 7 Tras avanzar unos tres estadios desde el mar a través del bosque. Escribo. los hallamos llenos de posos de vino. también ellos se disponían a producir frutos en un instante. que compartían mi proyecto. Por ello mi personal vanidad me impulsó a dejar algo a la posteridad. que se llegaron a ellas. y reforcé mi embarcación — era una nave ligera— para tan larga y difícil travesía.» Había también dos huellas de pisadas cerca. Nos confiamos. proseguimos la marcha. y rebajamos la fuerza de aquel vino comestible. y aún no nos habíamos distanciado mucho cuando llegamos al borde de un río de vino en todo semejante al Quiota8. mas la mayoría lo hacían en griego. al ver las pruebas de la visita de Dioniso. de modo que en algunos lugares era navegable. Cf. sino que quedaron trabados por las partes pudendas. Al acercarnos nosotros. El pletro mide 29. capturamos algunos y al comerlos nos embriagamos. La corriente era abundante y copiosa. y entregamos al vendaval. con viento favorable. Bibl. 8 Cf. tras desembarcar. Ctesias (Foco. sino que se dolían y lanzaban gritos cuando les era arrancado. y. Por ello. y dos de mis compañeros. preparé también un buen número de armas. me orienté a la ficción. sin avanzar demasiado. mis lectores no deberán prestarles fe alguna. sino numerosas y grandes vides cargadas de racimos. en cuyo derredor resonaba un oleaje nada agitado. pues. y a veinte para penetrar conmigo a explorar el interior de la isla. HERÓDOTO. creo librarme de la acusación del público al reconocer yo mismo que no digo ni una verdad. pero al amanecer del segundo día el viento arreció. y subí bordeando su corriente. sin embargo. otras en indio. avistando aún tierra. y sufrimos la borrasca durante setenta y nueve días. recluté al mejor piloto tras Convencerle con un gran sueldo. Arribamos al fin y. una de un pletro y otra menor. Tras venerarlas. mi afán por los descubrimientos y el deseo de averiguar qué era el fin del Océano y qué pueblos vivían a la otra orilla.. De las puntas de sus dedos nacían sarmientos cargados de racimos. de igual manera que nuestros pintores representan a Dafne convirtiéndose en árbol al sujetarla Apolo. 6 7 El pasaje parece un lugar común en los relatos fantásticos. sin que pudiéramos ni izar la vela. . la cepa propiamente dicha.. cod. Podían verse muchos peces en él. yacimos en tierra durante mucho rato. pámpanos y racimos.

Si lo deseáis. tras anclar. lila). sin contar los porteadores. y os proporcionaré a cada uno de vosotros un buitre real y el armamento necesario. jinetes sobre plumaverdes14 —se trata también de un ave descomunal. 14 Griego Lachanópteroi = «Alas de lechuga». para zarpar a la aurora con viento no demasiado fuerte. saliendo al paso a medio camino al frente de sus cabalgahormigas13. Hacia el mediodía. Los cabalgabuitres son hombres que cabalgan sobre buitres enormes. que se hallaba desierta e inhabitada. llamado Endimión. los ingenieros. Los buitres son enormes y suelen tener tres cabezas. ya no la dejó descender al mar. Decía que aquel país era la Luna que vemos desde abajo11.» Desde entonces permanecimos con él en calidad de huéspedes. y veinte mil. (Cf. impidió la colonización. ochenta mil eran cabalgabuitres. Nos dirigimos a él y. A continuación estaban alineados los lanzamijos15 y los ajoguerreros16. está cubierta enteramente de hortalizas. y en especial la unión de los compañeros con las vides.. GALIANO. por ello. pero fuimos detenidos al encontrar a los que ellos llaman «cabalgabuitres»9. Entonces comenzó él a contarnos su propia historia: era también un ser humano. sino que. «De acuerdo — dije yo—. ¿verdad. nos detuvieron y condujeron ante él. párrafo 2. Nosotros le preguntamos quiénes eran los enemigos y la causa del conflicto. sopló viento sobre su velamen y la arrastraba a vela hinchada. y acampamos cerca de allí. como una isla. Éste. con ciudades. Durante el día nada divisábamos desde allí. que había sido raptado de nuestro país mientras dormía y. Entonces tomamos unas ánforas y nos aprovisionamos a un tiempo de agua y vino del río. y dedujimos que era la Tierra. elevándola por el aire unos trescientos estadios. podéis participar conmigo en la expedición. como la Luna). en el litoral. llegó a ser rey del territorio. otras más pequeñas— de color semejante al del fuego. desde mucho tiempo atrás nos hace la guerra. dijo: «Vosotros sois griegos. optamos por traducir estos nombres de seres fantásticos en lugar de transcribirlos. y con la aurora nos levantamos a ocupar nuestros puestos. 11 Decidimos seguir avanzando. el Icaromenipo de Luciano. 15 Griego Kenchrobóloi. tras atravesar un gran trecho por el aire?» Nosotros le explicamos todo. con el proyecto de establecer una colonia en la Estrella de la Mañana12. 10 Por siete días y otras tantas noches viajamos por el aire. 12 Griego Heōsphóros. preguntó: «¿Y cómo habéis llegado hasta aquí.11 11 Antonio Diógenes parece ser la fuente de inspiración (Focio. Vimos también otro país abajo. ofreciéndonos cuanto necesitáramos. «Faetonte —contestó--. cuando ya no se divisaba la isla.) 10 Cf. MANUEL F. literalmente «Portadora de la aurora». mares. Comenzó por el siguiente motivo. En cierta ocasión reuní a los más pobres de mi reino. puede inferirse su tamaño del hecho siguiente: cualquiera de sus plumas es mayor y más robusta que el mástil de un gran navío mercante10. pues los atalayas señalaban que el enemigo estaba cerca. pero ahora deseo reanudar la guerra y fundar la colonia. redondo y resplandeciente de luz en abundancia. En pro de la intelección y expresividad. y observando descubrimos que la región se hallaba habitada y cultivada. extranjeros?» Al confirmárselo nosotros. Odisea IX 322 ss. 9 . bosques y montañas. Dichos cabalgabuitres tienen como misión sobrevolar el país y conducir ante el rey a cualquier extranjero que encuentren. 13 Griego Hippomyrmēkes. sobrevino de repente un tifón que hizo girar la nave y.Luciano de Samósata Relatos verídicos 5 9 Dejándoles. que.. ríos. 12 «Si triunfo —añadió— en la guerra que ahora mantengo contra los habitantes del Sol. Mañana partiremos». Integraban nuestro ejército cien mil soldados. viviréis muy felices a mi lado». Nos exhortó a confiar y no temer peligro alguno. el rey de los habitantes del Sol (pues aquél también está habitado. la infantería y los aliados extranjeros. y al octavo divisamos un gran país en el aire. página 6. Celoso Faetonte. huimos a la nave y contamos todo a los que allí habían quedado. Cf. luminoso. desembarcamos. y sus alas son en extremo semejantes a las hojas de lechuga—. La transcripción.. en vez de plumas. hallándose en las alturas. una vez allí. puesto que es tu designio. y utilizan dichas aves como caballos. El término está atestiguado en ARISTÓTELES (Historia de los animales VIII 28). Entonces fuimos vencidos (pues no estábamos a su altura en preparación) y nos retiramos. pero al hacerse de noche empezaron a aparecérsenos muchas otras islas próximas —unas mayores. De ellos. después de observarnos y deducirlo de nuestros vestidos. Habían venido también aliados Griego Hippógypoi.

De éstos. y otros dos jefes. en número de diez mil. ya que se contaban de ellos portentos increíbles22. los pulgarqueros cabalgan sobre pulgas enormes. Combatían no sólo sus jinetes. arrasó a fuego su territorio. A su derecha se alinearon los aeromosquitos26. que combaten sobre bellotas aladas. y su técnica de deslizamiento es la siguiente: remangan sus túnicas talares. se alinearon así. los honderos de la Vía Láctea30 y los nublocentauros31. 22 Tópico presente en HERÓDOTO (I 193. Se decía que eran unos cincuenta mil. si bien esta última aparece atestiguada. a las órdenes de Nocturno23. inclinándolas al viento como velas. encolerizado. El ala Griego Skorodomáchoi = «Luchadores con ajos». por lo que no me he atrevido a escribir sobre sus características. 14 Éstas eran las fuerzas de Endimión. 23 Griego Nykteríón. como cada uno quería. pero igualmente eficaz en la lucha.. pues allí la corteza del altramuz es irrompible. A ésos no los vi. Griego Árktos. HERÓDOTO (IV 191) cita a un pueblo de hombres cuya cabeza tiene la forma de la del perro.). todos cubiertos de escamas — cosiendo las cortezas de los altramuces fabrican corazas. en el centro. 17 Con estas fuerzas avanzaba Faetonte. Llegado el momento. Fueron llamados tallo-hongos porque usaban las setas como escudos. ej. y quien resultaba alcanzado no podía resistir un momento. pero los honderos ni siquiera hicieron acto de presencia. 30 Griego galaxias (sc. setenta mil gorrionbellotas20 y cinco mil cabalgagrullas21. estos últimos llegaron cuando la batalla estaba ya decidida (¡ojalá no lo hubieran hecho! ). 21 Griego Hippogéranoi. sino ellos mismos. kýklos). estaban a la izquierda los cabalgahormigas. pero se deslizan por el aire sin alas. 20 Griego Strouthobálanoi. y entre ellos Faetonte. Se decía que iban a llegar también. 27 Griego Aerokórdakes. Preferimos la expresión latina más difundida a traducir «Círculo lácteo». treinta mil pulgarqueros18 y cincuenta mil voladores19. luchaban. 28 Griego Kaulomýketes. hoplitas. alineó en ésta a la infantería. y fueron alineados del modo siguiente. Tan pronto como terminaron y dejaron construida una llanura.Luciano de Samósata Relatos verídicos 6 del rey de la Osa Mayor17. ellos intervienen en las batallas como peltastas. Las arañas en esa tierra son abundantes y enormes. 17 16 . 15 Los escudos y espadas eran como los griegos. a la izquierda estaban los plumaverdes. enviados por los habitantes de Sirio. cinco mil hombres con rostro de perro. de las que reciben el nombre. por lo que dicen que más tarde Faetonte. Por lo general. Se decía que también para Faetonte llegaban con retraso. como el cuerno. 31 Griego Nephelokéntauroi. Son animales muy grandes. de las estrellas de sobre Capadocia. con los mejores guerreros a su alrededor —nosotros estábamos entre ellos—. 24 Griego Eudiánax = «Soberano del tiempo sereno». 18 Griego Psyllotoxótai. y cualquiera de ellas es mucho mayor que las islas Cíclades. La infantería se elevaba a alrededor de los sesenta millones. 16 En cuanto al enemigo. El rey ordenó tejer el espacio que media entre la Luna y la Estrella de la Mañana. El kórdax era una danza procaz de origen lidio.29 29 Griego Kynobálanoi. A continuación de ellos se alinearon los tallohongos28. alados. los aliados. Junto a ellos se situaron los perrobellotas29. también alrededor de cincuenta mil. todos ellos arqueros sobre grandes mosquitos. nota 7. en CICERÓN. Todos tenían el mismo armamento: cascos de habas — sus habas son grandes y resistentes— y corazas de altramuces. El ala derecha la ocupaban los cabalgabuitres y el rey. etc. una vez que se dio la señal y rebuznaron los asnos respectivos —pues los usan a guisa de trompeteros—. TUCÍDIDES (III 113) y otros historiadores. y se deslizan al igual que las embarcaciones. y su herida desprendía mal olor —se decía que untaban sus proyectiles de veneno de malva—. p. infantería ligera. 19 Griego Anemodrómoi = «Corredores por el aire». ¿Parodia de HERÓDOTO. 25 Cf. les seguían los aerodanzarines27. de entre sus aliados. en especial con sus antenas. pues a larga distancia disparaban a honda rábanos gigantes. Los voladores son de infantería. hijo de Sereno24. pues fallecía. Trabando combate. Sueño de Escipión 3. semejantes a pletros25. III 102? 26 Griego Aerokonopes. el tamaño de dichas pulgas equivale al de doce elefantes. y tallos de espárragos como lanzas.

Prometía a cambio pagar tributos. Su número. Precisamente. y le dará diez mil rehenes. Selēnē en griego. no lo he mencionado. y se ofrecía a darles rehenes en garantía.). enviaron una embajada a Faetonte para que atacara de nuevo. pero al siguiente reconsideraron el asunto y se estableció la paz en los siguientes términos. salieron a recibirnos y Ilíada XVI 459. asimismo. en caso de ser atacados. una combinación de caballos alados y hombres. y el otro. Mensual y Muchobrillo»37. y no les relegaran a vivir en la oscuridad. no sea que parezca absurdo a alguien. por los selenitas. Personificación de la constelación. sin afrontar siquiera el ataque de los cabalgabuitres. El tamaño de los hombres era el del Coloso de Rodas33 de medio cuerpo arriba. hecho de nubes. de manera que yo supongo que algo semejante debió de ocurrir antaño en las alturas. 37 Traducimos aproximativamente estos nombres de imaginarios habitantes de ambos astros. cuando Homero creyó que Zeus había hecho llorar sangre por la muerte de Sarpedón32. Hēlios en griego. Presionado por este hecho. uno sobre las telarañas. Ya se divisaban aproximándose. fuimos conducidos al Sol maniatados a la espalda con un cabo aquel mismo día. sobre las nubes. y participará cualquier otro pueblo que lo desee. En seguida se demolió el muro y procedieron a nuestra devolución —éramos prisioneros de guerra—. derribaron también los trofeos. y muchos abatidos. se-grabará el tratado en una estela de ámbar y se establecerá en medio del aire. a su vez. hasta teñirse de color rojo. Mas cuando ésta salió en su defensa huyeron en desbandada. la colonización de la Estrella de la Mañana se hará mancomunadamente. por el combate aéreo. 20 «Sobre estas bases establecieron un tratado de paz los heliotas y sus aliados con los selenitas y sus aliados. como tributo anual. cf. 34 Griego ho ek toû zoidiakou toxótēs. 36 Habitantes del Sol. edificaron un muro en medio del aire. que reflejan las cualidades atribuidas por antonomasia al Sol y a la Luna. Entonces apareció también Faetonte y. y los aeromosquitos se lanzaron hasta encontrarse con nuestra infantería. la sangre fluía abundante por las nubes. sin embargo. con lo que se produjo un auténtico eclipse de Luna. V 18. con dos de mis compañeros. Juraron. Fogoso. Cuando vieron que sus amigos habían sido derrotados. TUCÍDIDES. Los heliotas demolerán la muralla y no volverán a invadir la Luna. ellos levantaron otros trofeos. Estival y Llameante. 18 Cuando regresamos de la persecución. Pero su ala derecha vencía a nuestra izquierda. por el combate de la infantería. al retirarse. En cuanto a nosotros. abundante también se derramó sobre la tierra. situada en el puerto de Rodas. sobre todo cuando advirtieron que los suyos del flanco izquierdo habían sido vencidos. 33 32 . Los mandaba el Arquero del Zodíaco34. dispersos por entregarse a la persecución y al saqueo.Luciano de Samósata Relatos verídicos 7 izquierda de los heliotas huyó al punto. eran el espectáculo más insólito. y nosotros les perseguíamos. que debían haber venido antes de la batalla en ayuda de Faetonte. Respecto del tratado. ambos pueblos se prestarán ayuda. C. y no dirigirán sus armas contra los heliotas. y ésta quedó sumida totalmente en una noche perpetua. recorrieron toda la llanura tejida por las arañas y me apresaron. elevamos dos trofeos. Cuando regresamos a la Luna. persiguieron al propio rey hasta la ciudad y dieron muerte a casi todas sus aves. Endimión envió una embajada y suplicó que derribaran la construcción. Se alcanzó una brillante victoria: muchos fueron apresados vivos. 21 Así quedó establecida la paz. los prisioneros por el precio convenido para cada uno. de forma que los rayos del Sol no llegaran a la Luna. anunciaron los atalayas el avance de los nublocentauros. como en nuestras puestas de sol. y ellos se lanzaron en formación sobre los desordenados selenitas35. Faetonte y los suyos celebraron dos asambleas: el primer día no cedieron en su cólera. por su parte. Pusieron a todos en fuga. sino que. Se refiere a la famosa estatua helenística de enormes dimensiones (290-280 a. 19 Los heliotas36 decidieron no sitiar la ciudad. en la línea fronteriza. hacerse aliado y no volver a luchar. y el de los caballos el de un gran navío mercante. por los heliotas. 35 Habitantes de la Luna. de telaraña. Nocturno. respetarán la autonomía de los demás astros. obra de Cares. y devolverán. El muro era doble. pagará el rey de los selenitas al rey de los heliotas diez mil ánforas de rocío. abatiéndolos. Los selenitas. mientras los elevábamos. tan grande era.

VII 65. Así es su comida. pues pueden abrirlos y cerrarlos. a partir de esa edad. como la lana. Él me rogó que permaneciera a su lado y participara en la colonización. A partir de la concepción. ni poseen siquiera el orificio anal en igual lugar que nosotros. pues en ese lugar tienen el orificio. el hombre no muere. A mi parecer. y carecen de uñas en los pies. como en torno a una mesa. durante mi estancia en la Luna. komētés) significa etimológicamente «melenudo». los llamados «arbóreos»39. Significa «pantorrilla». 24 De sus narices fluye una miel muy agria y. es cuando cae sobre nosotros el granizo. sin ajarse cuando caen de espaldas. que crecen tímidamente sobre sus rodillas. se disuelve y convierte en aire. a mi parecer. cuando trabajan o hacen ejercicio. observé muchas rarezas y curiosidades. I 202. transcurrido el tiempo. dudo en hablar de ello. sino que. los consideran hermosos por su cabellera: había allí algunos forasteros que nos hablaron de ellos.Luciano de Samósata Relatos verídicos 8 nos acogieron con lágrimas tanto nuestros compañeros como el propio Endimión. La bebida consiste para ellos en aire exprimido en copa. que quiero relatar. siempre exuberante. extendiendo sobre éste una capa de miel. sobre el cual Luciano deja correr su imaginación. es de aquí de donde llegó hasta los griegos el término «pierna del vientre»38. donde se habla de vestidos de madera? 38 . sino en la pantorrilla. Mas a los cometas42. de él brota un corpulento árbol de carne. por temor de que me juzguen mentiroso. no nacen de mujeres. en forma panzuda. Cortan el testículo derecho de un hombre y lo plantan en la tierra. pues todos son solípedos. 23 Tras la vejez. lo que les permite albergar a los recién nacidos cuando hace frío. Algunos las tienen de marfil. como maridos. una vez asadas. De las cebollas elaboran un aceite muy denso y aromático. en cambio. Tienen muchas vides productoras de agua. ESTRABÓN. parte gruesa de la pierna. En primer lugar. 25 El vestido de los ricos es de vidrio maleable43. Gastroknémía. Su alimento es para todos el mismo: encienden fuego y asan ranas sobre el rescoldo —pues las ranas son muy abundantes allí. se sientan en círculo. y le rogué que me dejara descender al mar. que nacen del modo siguiente. HERÓDOTO. Tienen los ojos desmontables. aspiran el humo que asciende y se dan el festín41. XV 1 57. las recolectan y extraen de su interior a los hombres. Además. Cuando comprendió que no lograría convencerme. al desgranarse los racimos. sino las corvas sobre la pantorrilla. y con ellas se unen y fecundan a su pareja. los melenudos. pero los pobres las usan de madera. Y no quedan embarazados en el vientre. 22 Entretanto. Pero voy a referirme a algo aún más sorprendente. pues allí no hay mujeres. 42 Cometa (gr. son despreciados. por el contrario. ni tampoco los jóvenes ofrecen para el amor sus traseros. cuando están ya maduras. como perfume. pues los granos de los racimos son como el granizo y. 41 Cf. del tamaño de un codo. Otro detalle: tienen barbas. mas yo no acepté en modo alguno. Ello no obstante. En cuanto a las características de sus ojos. y vuelan—. en vez de en el vientre. 40 Representación plástica del miembro viril con fines mágicos y de culto religioso a la fecundidad. y el de los pobres de hilado de bronce. Hasta los veinticinco años actúan como esposas y. No parecen encerrar intestinos en ellos: tan sólo una espesa cabellera interior. Existe allí un linaje de hombres. lo expondré. cuando sopla viento y agita dichas vides. Usan sus vientres como alforjas. como el humo. pero lo exponen al viento con la boca abierta y le hacen vivir. sudan leche por todo su cuerpo. nos dejó partir. 39 Griego Dendritai. Se considera hermoso en el lugar al hombre calvo y pelón. No orinan ni defecan. semejante a un falo40: tiene ramas y hojas y su fruto son las bellotas. lo que les permite elaborar queso. pero preferimos dar en el texto la traducción etimológica del compuesto antecitado. sino de hombres: se casan con hombres. colocando en ellos los objetos de uso corriente. porque allí se alberga el feto. sus partes pudendas son artificiales. y ni siquiera conocen la palabra «mujer». IV 75. prometiendo darme en matrimonio a su propio hijo. comienza a engordar la pierna. dado lo increíble del relato. destilando un líquido como el rocío. a guisa de cola. pues abunda el bronce en aquellas regiones y lo trabajan reblandeciéndolo en agua. 43 ¿Se trata de una parodia de HERÓDOTO. tras hospedarnos siete días. Sobre las nalgas de cada uno crece una col de gran tamaño. dan un corte y extraen el feto muerto.

aunque mucho más abajo que el Zodíaco. cada una contaba con su propia mansión y candelero. y las oímos emitir palabras. Allí reconocí a mi propia lámpara. mientras soplaba una suave brisa con tendencia a remitir. Icaromenipo 25. llamando por su nombre a cada una. se retiraron. No sólo no nos hicieron daño alguno. los piden prestados a otros y ven. Quien no crea que ello es así. Quien desciende al pozo oye todo cuanto se dice entre nosotros. y si mira al espejo ve todas las ciudades y todos los pueblos. desembarcamos y nos aprovisionamos de agua. hacia mediodía. donde su magistrado se sienta durante toda la noche. vimos de repente muchos monstruos marinos. Nosotros. y ella me dio razón de todo. cinco de bronce y un equipo de armas de altramuz. pero no nos detuvimos en ella por impedirlo el viento. Tienen por orejas hojas de plátano. Dos días después divisábamos ya claramente el Océano. 44 45 Como corresponde a su phýsis o peculiar naturaleza. excepto los países aéreos. cuyos escritos fueron injustamente puestos en duda. la muerte consiste en ser apagada. y la que no contesta es condenada a muerte por desertora. mas no tierra alguna. unas eran pequeñas. y entre ellos ballenas. 28 En la travesía cruzamos muchos otros países y nos detuvimos en la Estrella de la Mañana. Decíase que reinaba allí Cornejo. grandes y poderosas. en escaso número. nos posamos sobre el mar: 30 Cuando tocamos el agua. a la salida del sol. y al día siguiente levamos anclas y navegábamos ya cerca de las nubes. 26 Vi también otra maravilla en el palacio real. Nosotros. como las personas. a mi familia y a todo mi pueblo. sabrá que digo la verdad. Parece. Envió también con nosotros mil cabalgabuitres para que nos escoltaran quinientos estadios. tras embarcar. Los edificios del gobierno están establecidos en el centro de la ciudad. y saltamos de la nave para nadar. 47 Cf. mercenarios de Faetonte. . que el país era frondoso y fértil. zarpamos. que es muchas veces comienzo de las mayores desgracias el cambio a una situación mejor. Una. Aves. recién colonizada. otras. tenían nombres. Y yo me acordé de Aristófanes. Los ricos suelen tener muchos en reserva. Dicha ciudad está situada entre las Pléyades y las Híades. nos despedimos del rey y su corte. experimentamos un placer y una alegría extraordinarios. entonces se los coloca y ve. También allí nos maravillamos al ver la ciudad de Nubecuclillos47. a la sazón. sin embargo. al comprobar que nos amparaba el tratado. sin embargo. excepto los hombres-bellota. etc. y sí muchas lámparas. eran muy resplandecientes y ostensibles. como si se alzara sobre ellos45. ya en viaje de descenso. Muchos. si alguna vez va por allí en persona. únicamente ellos las tienen de madera 44. le hablé y pedí que me informara de los asuntos de mi casa. Un enorme espejo está situado sobre un pozo no muy profundo.Luciano de Samósata Relatos verídicos 9 y quien lo desea puede quitárselos y guardarlos hasta que necesite ver. al atardecer. Tras penetrar en el Zodíaco. 46 Griego Lychnópolis. sin encontrar a hombre alguno. sin embargo. semejantes a pobres. estábamos asustados. asistimos. A mí diome Endimión como presentes dos túnicas de vidrio. Yo vi. Navegamos toda la noche y el día siguiente y. sobrevolaron la nave y. 29 Los cabalgabuitres ya nos habían dejado. nosotros navegamos sólo dos días con buen tiempo. pero todo ello lo dejé en la ballena. ARISTÓFANES. 27 Llegado el momento. llegamos a la denominada Ciudad de las Lámparas46. y ninguno de nosotros osó comer o dormir. nos entregamos a todos los goces posibles en aquellas circunstancias. Transcurridas tres jornadas. hijo de Mirlón. Toda aquella noche permanecimos allí. bien dotado de agua y otras riquezas. en la Tierra. y escuchamos a las lámparas defenderse y exponer el motivo de su tardanza. que iban y venían y se entretenían en la plaza y en torno al puerto. Veíamos. sino que nos brindaron su hospitalidad. aunque mis compañeros insistían mucho. Tópos o lugar común. En efecto. el poeta. varón sabio y veraz. Griego Nephelokokkygía. vimos cuanto ocurría. ya que el viento no era favorable. pues reinaba la calma y el mar ni se movía. Desembarcamos. bordeando sus tierras. passim. al perder los propios. mas al amanecer del tercero. Al vernos los nublocentauros. Cf. que iban apareciendo ardientes y con vivo resplandor. avanzamos con el Sol a babor. No descendimos a ellas. pero no puedo decir con certeza si ellos también me vieron. y.

Cuando ya nos habíamos habituado a nuestra morada. el viejo preguntó: «¿Quiénes sois vosotros. probablemente. pues. y de un sorbo nos tragó con la nave incluida. Había por medio peces grandes y pequeños. nos escanció vino. quién eres y cómo has venido hasta aquí. y nos contó por su parte su propia historia. veíamos unas veces montañas. tu historia. habían brotado hortalizas. El perímetro de la isla abarcaba doscientos cuarenta estadios. Escuchamos también el ladrido de un perro. y muchos otros animales triturados. medía unos mil quinientos estadios de longitud. y sin decir palabra permanecieron inmóviles. además. toda ella plana y elevada. cada vez que la ballena abría la boca. siendo hombres y habiéndonos criado en la tierra. extranjeros? ¿Sois acaso dioses marinos u hombres desdichados. Tenía las dimensiones suficientes y había construido también lechos de hojarasca y demás instalaciones. reanimamos a los compañeros y apuntalamos la nave. tragados ayer con la nave incluida. y parecía hallarse todo ello cultivado. muy ocupados trabajando en una parcela y conduciendo agua desde la fuente hasta ella. huesos humanos y mercancías. Al día siguiente. 31 Ya dentro. diciendo: «Soy de origen chipriota. pues imaginamos estar muertos. partí de mi patria por motivos comerciales con mi hijo. 32 Primero. Cuéntanos. deseosos de saber qué había en el bosque. Sobre su tamaño.» A esas palabras yo repliqué: «También nosotros somos hombres recién llegados. nos preguntó qué nos había ocurrido. y. 50 888 m. según indicaba el rótulo grabado. gaviotas y alciones. nota 40. capaz de albergar una ciudad de diez mil hombres. y vamos por el agua en este monstruo que nos encierra. vimos una gran cavidad. padre51. . pues a través de los intersticios la nave se deslizó al interior. frutos secos y peces y. y mostrando unos dientes mucho mayores que nuestros símbolos fálicos48. cf. Cuando nos hubimos saciado. Podían verse también pájaros marinos. y no muy lejos muchas tumbas con estelas. 33 Avanzamos muy presurosos y nos acercamos a un anciano y a un joven. nos hemos convertido en seres marinos. Yo se lo relaté todo puntualmente: la tempestad. Hasta Sicilia navegamos 48 49 Cf. al principio reinaba la oscuridad y nada veíamos. otras sólo el cielo y con frecuencia también islas. como nosotros? Nosotros.». con árboles de variadas especies. al parecer. En el centro había tierra y montículos. lo de la isla. con sus nidos en los árboles. tomándonos. más tarde. LUCIANO. agitando el mar en un gran trecho ante sí. Diosa Siria 28. Las ballenas gigantes no tienen dientes. Con tanta alegría como temor nos detuvimos. y muchos criados: navegaba rumbo a Italia transportando diversas mercancías en un gran navío. Pasado un tiempo. todos agudos como empalizadas y blancos como el marfil. Pero él respondió que no hablaría ni nos haría preguntas antes de entregarnos los dones de hospitalidad de que disponía. pues veíamos que era grande y espeso. logramos hacer fuego y preparar una cena con los alimentos a nuestro alcance. Nosotros intercambiamos el último saludo. que seguramente habéis visto destruido en la boca de la ballena. Nos ofreció hortalizas. 51 Apelativo en señal de respeto al anciano. así comprendimos que avanzaba rápidamente por todos los confines del mar. que nos hemos aproximado ahora. nos condujo a su casa. la guerra y demás aventuras hasta nuestra inmersión en la ballena. deseoso de inspeccionarlo todo. apareció humo a lo lejos y creíamos distinguir una especie de alquería. pero más tarde. nosotros mismos. cerca había un manantial de agua clara. y aún teníamos agua de la Estrella de la Mañana. nos ha conducido a verte y enterarnos de que no somos los únicos prisioneros de este monstruo. la navegación por el aire. frotando el encendedor. Ya estaba a nuestro lado. Sobre ésta había crecido un bosque. mástiles y anclas de embarcaciones. sin saber exactamente cuál es nuestra condición. nos abrazamos y nos dispusimos a esperar. mas un dios. tomé a siete compañeros y penetré en él bosque. extranjeros. al levantarnos. a quien veis.Luciano de Samósata Relatos verídicos 10 la más grande de todas. toda bañada en espuma. Aun no había recorrido cinco estadios50 completos cuando descubrí un templo de Posidón. pero tenemos fe en que vivimos. sino barbas. mas no tuvo tiempo de destruirnos con sus dientes49. Avanzaba hacia nosotros con la boca abierta. ellos experimentaron lo mismo que nosotros. cuando abrió la boca. Disponíamos de peces abundantes y variados. 34 Él quedó maravillado en extremo. sedimentos —a mi parecer— del limo que había tragado. lloramos un buen rato.

viven los tritoncabritos55 en su parte superior semejantes a los hombres. «¿Y qué armas usan?» «Ninguna. con peces de todas las especies. Murieron ciento setenta enemigos.Luciano de Samósata Relatos verídicos 11 felizmente. Ellos mandaron una embajada reclamando el impuesto. 37 Nosotros. . pues son insociables y salvajes. La zona de levante. pues ya se cumplía el plazo fijado. «Entonces —apunté yo—. el hijo del navegante Escíntaro sería de una edad muy avanzada. 35 »Todo podemos soportarlo. belicosa. Sin duda visteis el manantial de agua en extremo hermosa y fresca. donde nos encontramos con la ballena y fuimos tragados. cruel y carnívora. arrastrándola con coraje y potencia. en efecto —respondió—. indignados contra Escíntaro —que así se llamaba—. en la inferior. viviremos sin temor el resto de nuestra vida». yo vivo en ella. Construimos nuestros lechos de hojas. el bosque es muy extenso y tiene incluso muchas vides. pero nuestros vecinos y colindantes son tremendamente rudos y cargantes. arrebatados por un fuerte vendaval. muriendo el resto. A la izquierda están los manosdecangrejo56 y cabezatunes57. «Más de un millar». 57 Griego Thynnoképhaloi. No obstante. Atunero—. repuso. y son menos agresivos que los otros. y nos retiramos a la nave a prepararnos. contestó. tribu de ojos de anguila y rostro de bogavante. les salimos al frente y nos enzarzamos en la lucha. Si les vencemos. 38 Durante aquel día y la siguiente noche acampamos en el frente y elevamos un trofeo clavando en tierra una espina seca del delfín. que han establecido un pacto de defensa y amistad recíprocas. la izquierda los cabezatunes. En la zona occidental del bosque. junto al costado derecho. La causa de la guerra iba a ser el impago del tributo. 52 53 3. Pareció bien el plan. y trabamos combate junto al al templo de Posídón. lo que no cuadra con el contexto general. Se había ordenado a las fuerzas en emboscada que. cultivando hortalizas y alimentándonos de peces y frutos secos. ya enterados. nave y tripulantes. y uno de los nuestros. Él contestó despectivamente y despidió a los emisarios. pregunté. no lejos de aquí. pero en la descripción no aparece ningún rasgo cabruno. sin duda.» « ¡Cómo! —exclamé yo—. viven los saladores54.552 m Según eso. y así lo hicieron. Primero los aletasdebarbada y los coladuras. 54 Griego Tarichânes. Al día siguiente se presentaron también los otros. al atravesar su espalda una espina de mújol. le atacaran. 58 Griego Pagourídai. 59 Griego Psēttópodes. tan inhospitalarios como singulares en su aspecto. sólo las espinas de los peces». avanzaron con gran alboroto. sólo nosotros dos nos salvamos. aguardábamos armados. donde también nos bañamos cuando nos apetece. Hace ya veintisiete años53 que fuimos tragados. que sospechábamos su incursión. Al otro lado. En el interior viven los coladuras58 y los aletasdebarbada59. al tercer día. al no haber decidido aliarse por ninguna de ambas partes). de las que se cosecha un vino dulcísimo. Tras sepultar a nuestros compañeros y edificar un templo a Posidón. ¿hay también otros hombres en la ballena?» «Muchos. Les atacaron por la espalda y los abatían mientras nosotros mismos. al Océano. el piloto. al ser arrasada por el mar. junto a la boca. y resonaba la cavidad como las cuevas. Tritón es una deidad marina. Nosotros nos adelantamos a encontrarles. es desierta en su mayor parte. Al final los pusimos en fuga y perseguimos hasta sus guaridas. pueblos belicosos y grandes corredores. a los peces espada. Hay también una laguna. en la que nos bañamos y navegamos en un pequeño bote que yo construí. con gran griterío. cazamos las aves que vuelan por aquí dentro y capturamos los peces vivos saliendo hasta las branquias del animal. pagando a los aletasdebarbada un tributo de quinientas ostras al año. de veinte estadios52 de perímetro. encendemos fuego abundante. puesto que están desarmados y nosotros tenemos armas.» «¿Cuántos son todos ellos?». y menas es el nombre egipcio del cabrito según HERÓDOTO (II 46). tan pronto como vieran aparecer al enemigo. en número de veinticinco —pues Escíntaro y su hijo combatían a nuestro lado—. y el centro los manosdecangrejo (los tritoncabritos se mantenían neutrales. correspondiente a la cola. pero a partir de allí. fuimos lanzados. tras establecer una avanzada oculta de veinticinco hombres. 56 Griego Karkinócheires. lo mejor sería enfrentarnos en combate con ellos. adoptamos este género de vida. Como veis. 55 Griego Trit5noméndetEs. ocupando el ala derecha los saladores —con su jefe. 36 »Así es el territorio: fijaos vosotros cómo podemos luchar contra tantas tribus y cómo sobrevivimos.

de vida regalada y sin trabas. dé medio estadio de altura. por lo que no necesitaban yelmos62. a guisa de remos61. les perseguimos hasta el bosque y terminamos adueñándonos de la tierra. en sus gritos. libre ya de enemigos. abundante en cada isla. 64 Griego Thalassopótes. abordándose con sus proas. 41 Al principio vimos sólo dos o tres. En proa combatían armados unos cuarenta de ellos. por ser ellos infantería ligera. 60 61 Cf. nos encaramamos hasta la propia boca del animal y. 62 Cf. De ellos. tras atar a él las amarras y echar cerca las anclas. Los remeros tenían su cómitre. hundieron alrededor de ciento cincuenta islas del enemigo y se apoderaron de otras tres con toda su tripulación. apresaron a la mayoría y se apoderaron de su flete. lo henchía y llevaba la isla adonde quería el piloto. cuando vieron lo que ocurría. Los vencedores las persiguieron durante algún tiempo y. pues no se hacían prisioneros. Se arrojaban y herían con ostras del tamaño de un carro y esponjas de un pletro. eran en todo semejantes a los hombres excepto en la cabellera: ésta era de fuego llameante. Terminaron venciendo los de Eolocentauro. contemplábamos el espectáculo más insólito de cuantos he visto: hombres gigantes. Un año y ocho meses vivimos de ese modo. HERÓDOTO (II 156) habla de una isla flotante en Egipto. estaba situado el piloto en una colina elevada. pero nosotros no aceptamos negociar. Usaban anclas enormes y resistentes. 42 Mandaba un bando Eolocentauro63. En lugar de garfios de hierro se arrojaban entre sí grandes pulpos atados. I 48. en popa —por decirlo así— . con todas sus ramas y hojas. pero lo diré. 40 Mas al quinto día del noveno mes. como órdenes y ruido de remos60. unos estaban sentados en hilera a ambos lados de la isla y remaban con grandes cipreses.Luciano de Samósata Relatos verídicos 12 Les pusimos en fuga. En lugar de velas. y las islas se movían velozmente al compás de los remos. viraron hacia las destruidas. y el otro Bebemar64. Sé que mi relato rozará lo increíble. y al día siguiente avanzamos sobre ellos y exterminamos a todos por completo. Elevaron también un trofeo por la batalla de las islas sobre la cabeza de la ballena. de modo que nosotros medíamos el tiempo por sus aperturas—. tomando posiciones. Muchas. Eran islas alargadas. hacia la segunda apertura de la boca —pues la ballena lo hacía una vez por hora. excepto a los tritoncabritos. vendimiando y recolectando los frutos de los árboles. Al día siguiente hicieron un sacrificio sobre la ballena. navegando sobre islas gigantes cual si de trirremes se tratase. Aquella noche acamparon en torno al animal. La batalla parecía haberse originado entre ellos a causa de un despojo: decíase que Bebemar había arrebatado muchos rebaños de delfines de Eolocentauro. Ilíada V 4. de unos cien estadios de perímetro cada una. Emocionados. huyeron por las branquias y se arrojaron al mar. luchaban y sostenían un combate naval. se habían ido a pique no menos de ochenta islas. colocando sobre el poste una de las islas del enemigo. y éstos se entrelazaban en el bosque y sujetaban la isla. mas luego aparecieron unas seiscientas. En pocas palabras: parecíamos ser reos de una prisión enorme e infranqueable. practicando casi siempre los deportes y la caza. de los nombres de los reyes. y. combatían duramente. y muchas al sufrir el abordaje se hundían. 65 Cf. Las fuerzas de proa demostraban su arrojo en el abordaje y la matanza. 39 Al poco rato enviaban heraldos para retirar sus muertos y establecer una alianza. Eso es cuanto ocurrió en la batalla de las islas. al atardecer. Pues éstos. entonando cánticos semejantes a peanes. oyóse de repente gran griterío y agitación. como he dicho. huían. de vidrio65. y no les era fácil separarse. TUCÍDIDES. a la segunda apertura. Sobre cada isla navegaban unos ciento veinte hombres como aquéllos. las restantes. . Algunas se entrelazaban. no obstante. nota 43. enterraron en ella a sus amigos y zarparon contentos. como las naves de guerra. empuñando un timón de bronce de cinco estadios de largo. de no gran altura. en pie desde el interior de sus dientes. Nosotros recorrimos el territorio. atrás. tras ciar. el viento al soplar sobre el bosque. y desde entonces lo habitábamos sin temor. así podía inferirse de las incriminaciones entre unos y otros y la mención. se destruían entre sí. 63 Griego Aiolokéntauros.

desplegamos el velamen. 68 Viento frío del N. de veinticinco estadios de perímetro. a prender fuego a la altura de la cola. tras hacer acopio de la mayor cantidad posible de agua y demás provisiones. Entre el décimo y undécimo inició su agonía y comenzó a oler mal. ideamos —a propuesta de Escíntaro— lo siguiente: excavamos en el agua una gran caverna y en ella permanecimos durante treinta días. si no se apuntalaba su dentadura al abrirla. Subimos sobre el lomo del animal y. que ya escaseaba. y el hielo se iba fundiendo y todo volvía a ser de nuevo agua. ya que abría la boca con mayor frecuencia y. tras ofrecer un sacrificio a Posidón allí junto al trofeo67 y acampar tres días —pues reinaba la calma—. Escíntaro iba a ser nuestro piloto. recibió ese título de parte de Posidón. amarrado de los dientes. al cuarto zarpamos. El dios de la burla creía que el animal debía ver lo que hacía con sus naturales armas defensivas. Durante algunos días navegamos con brisa moderada. correríamos peligro de perecer aprisionados dentro de su propio cadáver. Al duodécimo comprendimos aún a tiempo que. Por allí encontramos y abordamos muchos cadáveres de la batalla naval. Primero decidimos horadarla por el costado derecho y huir. Cuando se nos agotaron las provisiones. cuando ya no navegábamos a través de la leche. al sexto partimos al impulso de una brisa. y el comprobar sus dimensiones nos asombraba. la Nereida. sino en aguas de nuevo saladas y azules. Todo el tiempo que allí permanecimos. hija de Salmoneo. I 42. según luego averiguamos al comerlo. no sólo en superficie. 2 Logramos remontar nuestro navío. Como seguía soplando el viento y no podíamos soportarlo. pero después se levantó un bóreas68 impetuoso e hizo mucho frío. 4 Tras permanecer cinco días en la isla. pues. dejamos la perforación y resolvimos incendiar el bosque. como pretendía Momo70. en cuyo caso nos sería fácil la salida. Al día siguiente. tras partir de su patria.Luciano de Samósata Relatos verídicos 13 II 1 A partir de ese momento. 69 53. lo dejamos posarse suavemente en el mar. sino también en profundidad. Cf. y comenzamos a cortar. la tierra fue nuestro pan y nuestra carne. 71 El nombre de la ninfa es relacionado con gála «leche». desembarrancamos la nave encallada. intentaba hallar el medio de salir. mas al octavo y noveno notamos que se hallaba afectada. consagrado a Galatea71. dispuestos a navegar deslizándonos suave y blandamente sobre el hielo. 72 Relación entre Tiro y tyrós «queso». luego de avanzar unos cinco estadios66 sin éxito. ya había muerto. de modo que ya no pudiera cerrarla. salimos al exterior. y la arrastramos. Al quinto día hacía ya calor. de suerte que podíamos descender de la nave y correr por hielo. en todo semejantes a 66 67 888 m. que. en la que nos aprovisionamos de agua. cazamos al arco dos toros salvajes. Dichos toros no tenían los cuernos en la cabeza. pues los encontrábamos al cavar. molesto por la demora. llena de vides: era la isla un enorme queso compacto. una vez abierta. sino de leche. sino bajo los ojos. No tardamos mucho en llegar a un mar no de agua. la cerraba rápidamente. manteniendo una hoguera encendida y alimentándonos de peces. 3 Tras navegar alrededor de trescientos estadios69 dimos con una pequeña isla desierta. Se decía que la reina de esas tierras era Tiro72. en el que se divisaba una isla blanca.70 70 Lugar común. no pudiendo ya soportar la vida en la ballena. por cuya causa se heló todo el mar. Un templo se alzaba en medio de la isla. suponiendo que así la ballena moriría. avistamos muchos hombres que corrían sobre el mar. Comenzamos. . en medio de un mar ondulado. Las vides estaban cargadas de racimos. y zarpamos.280 m. pero en lugar de vino exprimíamos de ellos y bebíamos leche. lo deslizamos a través de los intersticios y. Al octavo día. y durante siete días y otras tantas noches no se apercibió del incendio. según indicaba la inscripción. y la leche de las vides nuestra bebida. hasta unas seis brazas. mas. A tal fin apuntalamos su boca con grandes maderos y aprestamos la nave.

estaba Corcho. a babor. falló que Alejandro era más importante. no perturbador. como en tantos otros casos. había cinco islas. Radamantis falló que viviera con Menelao. 79 Hipólita. hijo de Filipo. a la sazón.77 77 Griego tón Makáron. bosques y pájaros canoros. en su país. e incluso al mirto. que tanto había sufrido y arriesgado por su matrimonio. descendimos. En ella divisábamos muchos puertos en todo su derredor. en las que ardían numerosas hogueras. 74 Griego Phello. 7 La primera causa era la de Ayante. 80 Ariadna y Fedra. 10 En cuarto lugar fuimos conducidos nosotros. 6 Cautivados por todo ello nos detuvimos y. y nosotros le contamos toda la historia en detalle. Durante algún trecho avanzaron con nosotros. algunos se acercaban y nos daban la bienvenida en lengua griega: decían dirigirse a Corcho74. a una distancia no inferior a quinientos estadios75. aún en vida. y dulces brisas de soplo suave agitaban el bosque. su patria.800 m. Poco después dábamos vista a muchas islas. percibíase un rumor de voces confusas e incesantes. tras anclar la nave. y una brisa encantadora soplaba en nuestro entorno. La dulzura que llegaba hasta nosotros asemejábase a la de las rosas. y ríos cristalinos que vertían suavemente en el mar. Una atmósfera suave y agradable de respirar se extendía por la región. 81 Cf. y su trono fue colocado junto a Ciro I de Persia81. arribamos poco después junto a la isla. de suerte que el movimiento de las ramas silbaba una música deleitosa e incesante. dejando en ella a Escíntaro y dos compañeros. Deleitados por el aroma y con buenas esperanzas tras nuestras largas penalidades. Griego Phellópodes. a la que aquéllos se dirigían. reflexionó largo rato y consultó con sus consejeros acerca de nosotros (le aconsejaba. y Aníbal. Él nos preguntó por qué motivo.Luciano de Samósata Relatos verídicos 14 nosotros. tras largas peroratas. luego se apartaron de nuestra ruta y siguieron adelante. que los tenían de corcho. Nos admiramos al comprobar que no se hundían. cuando hubiera recobrado la razón. 9 La tercera entendió acerca de la prelación entre Alejandro. de ellos supimos durante el trayecto que la isla se llamaba «de los Dichosos»77. El locus amoenus del contexto prepara la penetración en el mundo de los muertos dichosos. Frente a proa había una. hijo de Telamón. Cerca de nosotros. Diálogos de los muertos XXV. amplios y al abrigo de las olas. más tarde. HORACIO. habíamos penetrado en un recinto sagrado. falló Radamantis que. Mientras avanzábamos a través de una pradera florida nos encontramos con los guardianes y patrullas. narcisos. para dirimir quién de ambos debía vivir con ella. cual las tonadas de flautas pastoriles en la soledad. la Amazona79 y las hijas de Minos80. tras desearnos una feliz travesía. cantando unos desde el litoral y muchos desde las ramas. nos hizo salir. azucenas y lirios. participara del festín. el compuesto híbrido en gracia a la expresividad del contexto. 8 La segunda era un litigio amoroso entre Teseo y Menelao. sino parecido al de una fiesta. exhala la Arabia feliz. la más fuerte ligadura— y nos condujeron ante el soberano. mientras Teseo tenía otras esposas. ocupamos el cuarto lugar entre quienes aguardaban juicio. y gobernaba en ella el cretense Radamantis. 73 . tanto en forma como en talla. y más a estribor. plana y baja. otros cantan. dulce y fragante cual aquella que. 76 III 113. jacintos. 78 Remedio de la locura según los antiguos (cf. caminando a nuestro lado. en que unos tocan la flauta. el laurel y la flor de la vid. 75 88. muy grandes y elevadas. al decir del historiador Heródoto76. y algunos marcan el compás de la flauta o la lira. con la sola excepción de sus pies. 5 Ya estábamos cerca. el cartaginés. por cuyo motivo sin duda eran llamados «corchópodos»73. que nos ataron con coronas de rosas —ésta es. que pleiteaban por Helena. Acéptese en éste. fuera confiado al médico Hipócrates de Cos para un tratamiento de eléboro78. y que. era acusado de locura y suicidio: al fin. Al tiempo. parte venturosa del Hades. y también praderas. a fin de dirimir si debía integrarse con los héroes o no. Sátiras II 3 82). sino que se mantenían en pie sobre las olas y avanzaban sin temor. Conducidos ya a su presencia. ciudad edificada sobre un gran corcho redondo: Lejos.

que asiste en persona y se suma con ellos a la fiesta. dirigidos y acompañados en el canto por Éunomo de Lócride. aparece un segundo coro de cisnes. los ruiseñores y demás pájaros canoros recogen en sus picos flores de los prados vecinos. 14 El festín lo celebran fuera de la ciudad. y desprenden lluvia suave como rocío. sino que son intangibles y carentes de carne. piensan y hablan: en una palabra. Suelen cantar los versos épicos de Homero. Pese a carecer de cuerpo. Odisea IV 561. 85 Cf. Las vides dan doce cosechas al año y vendimian cada mes. consistencia. Nadie envejece. En torno a la ciudad corre un río de la mirra más excelente. Y éste es su modo de perfumarse: espesas nubes extraen mirra de las fuentes y el río. 15 Durante la comida se deleitan con poesía y cantos. Así beben y. 12 Por traje usan tejidos de araña suaves y purpúreos: en realidad. golondrinas y ruiseñores. ya que siempre es primavera. caldeadas con brasas de cinamomo.444 m. pues son cual sombras erguidas. y. En vez de granos de trigo. de no tocarlos. de una sola piedra de amatista. 11 A partir de aquel instante se desprendieron por sí solas nuestras coronas. sentenció que de nuestra intromisión y vagabundeo rendiríamos cuentas después de muertos. Cuando éstos cesan de cantar. 83 82 . Arístides el Justo. arranca una o dos copas y las pone a su lado. Asimismo. Hēmeros «cultivados» se relaciona con hēméra «claridad». las espigas producen pan apto para el consumo en sus ápices. La ciudad propiamente dicha es toda de oro. un prado bellísimo. no tienen cuerpos. no existe la noche entre ellos. skierōs «sombrío» pasa a significar «silvestre» en este contexto. tienen. manzanos y otros árboles frutales. Estesícoro atacó a Helena en sus versos. PLATÓN.Luciano de Samósata Relatos verídicos 15 entre otros muchos. El mundo de los muertos se caracteriza por estar envuelto en tinieblas. sobre los cuales realizan sus hecatombes. Hay templos de todos los dioses. y enormes altares en ellos. excepto en escanciar vino: ello no es necesario. todas de una sola pieza de madera de cinamomo. y el muro que la circunda de esmeralda. en contraposición. nadie afirmaría no ser un cuerpo lo que ve. y éstas se llenan al punto de vino. Arión de Lesbos. no negras. de suerte que puede nadarse en él cómodamente. reclinado en lugar superior al de Ulises. de Atenas). decían que producían trece cosechas. Viento templado de Occidente. en la llanura llamada Elisio85. con intención burlesca. ya que hay en torno a las mesas grandes árboles del más transparente cristal. y les sirven y asisten en todo los vientos. en vez de agua hay rocío caliente en las bañeras. cuyo fruto son copas de todas las formas y dimensiones. Cuando formó un juicio. recobró la vista y se reconcilió con ella. y sólo muestran forma y aspecto. 13 El país posee toda especie de flores y plantas cultivadas y silvestres84. Los coros son de jóvenes y doncellas. ni tampoco el día muy brillante: como la penumbra que precede a la aurora cuando aún no ha salido el sol. y cuando canta todo el bosque lo acompaña. Sus lechos están formados de flores. nos marcháramos. ya que durante un mes —el «minoico» de su calendario— dan fruto dos veces. dirigido por los El codo tiene 0. el céfiro83. sólo conocen una estación del año. También a este último vi entre ellos. en vez de coronas. por lo que sus hermanos los Dioscuros lo cegaron. En los alrededores de la ciudad hay trescientas sesenta y cinco fuentes de agua y otras tantas de miel. y fuimos introducidos en la ciudad y en el festín de los Dichosos. y un único viento sopla allí. Establecieron como plazo de nuestra estancia no más de siete meses. que brinda su sombra a quienes en él se recuestan. en cuanto a los granados. rodeado de un espeso bosque de variadas especies. sino que permanece en la edad en que llega. Además. mas que al presente permaneciéramos en la isla por un tiempo determinado y que. edificados con berilo. Hay siete puertas. así es la luz que se extiende sobre el país. pues Helena ya se había reconciliado con él86. de cien codos regios82 de ancho y cinco de profundidad. 84 Juego de palabras. Por baños tienen grandes casas de cristal. siete ríos de leche y ocho de vino. se posan sobre el festín bajo una suave presión de los vientos. que expanden cual una nevada sobre ellos mientras revolotean cantando. Anacreonte y Estesicoro. 86 Según la leyenda. quinientas de mirra —si bien éstas son más pequeñas—. Fedro 243). se mueven. cuando uno llega al festín. tras retractarse en su Palinodia (cf. Los cimientos de la ciudad y el suelo de intramuros es de marfil. tras convivir con los héroes. sin embargo. parece que sus almas desnudas vagan envueltas en la semejanza de sus cuerpos. como setas. por eso. con lo que quedamos en libertad.

y a partir de ese momento permanecen gozosos y risueños. y llamarse entre sus compatriotas no Homero. por efecto de la bebida. si proseguía con sus charlas y se negaba a deponer su ironía y ser feliz. Honran sobremanera a Aquiles. dado que ellos habían invalidado el criterio de certeza. Tan sólo Platón no estaba allí. volví a preguntarle por qué comenzó tratando de la «cólera». que se había casado con Lais. como suele decirse: veía. 20 Aún no habían transcurrido dos o tres días cuando me acerqué a Homero. pues decíase que ya habían ascendido a la escarpada colina de la virtud. presentada por Tersites. pero quedaron rezagados por su lentitud. De ambas beben todos al comienzo de la fiesta. pues había una querella contra él por injurias. y me aseguró que todos eran suyos. por ser dulces y agradables y resultar los mejores compañeros de festín. la gran necedad de los gramáticos Zenódoto y y Aristarco. sino Tigranes: más tarde. En cuanto a los versos rechazados como espurios. la cortesana. En cuanto a los jóvenes. Muchas veces. al que emplean como bufón. Foción y Telo de Atenas. había cambiado tanto de carácter. mas aún permanecían deliberando. dado que aún no habían llegado a concluir si semejante isla existe. y además muchas veces. según decían. Cuando me hubo contestado suficientemente. estando ambos ociosos. De los bárbaros estaban los dos Ciros. Las mujeres son todas de la comunidad y nadie siente celos de su vecino: en eso son superplatónicos. 17 Quiero hablar ahora de los hombres famosos que allí vi. era castigado en el lugar de los impíos87. la de la risa y la del placer. Estaba también Esopo el frigio. pues esto es lo que más se investiga todavía hoy entre nosotros. Hilas. y en segundo lugar a Teseo. mientras él lo negaba. tenía amores con Jacinto. por tanto. 87 88 Por haber forzado a Casandra. Cf. en cuanto a Diógenes de Sinope. excepto Periandro. en base a las burlas que le gastó en el poema. y él me contestaba amablemente a todo. pero dijo que no. ya que con frecuencia el propio Jacinto o Narciso habían confesado. tanto con mujeres como con hombres. condenaba. creo entender que temían el juicio de Radamantis. y le pregunté. al ser rehén en la Hélade. y en modo alguno ello les parece vergonzoso. y venció Homero. y muchos de Colofón. y le había amenazado reiteradamente con expulsarlo de la isla.Luciano de Samósata Relatos verídicos 16 vientos. pero afirmó ser babilonio. el poeta. No había allí ningún estoico. el escita Anacarsis. como muchos sostienen. Supe también en seguida que no era ciego. nota 13. pues decían que habitaba en la ciudad que él mismo había imaginado. de dónde era. Contábase que muchos de ellos habían iniciado la marcha siguiendo a quienes allí se dirigían. sin intención alguna. y se volvieron a medio camino. 18 Los seguidores de Aristipo y Epicuro ocupaban allí un lugar privilegiado. y otros jóvenes hermosos. . 19 Éstos eran los más destacados de allí. En cuanto a la práctica del amor. entre otras cosas. mantienen el criterio de unirse abiertamente a la vista de todos. en torno suyo estaban Jacinto de Esparta. Narciso de Tespias. Decíase que Radamantis estaba enojado con él. Se hallaban todos los semidioses y cuantos combatieron en Troya. otros de Esmirna. Respondióme no ignorar que unos le creían de Quíos. el tracio Zamolxis y Numa el italiano. Vi también a Sócrates. y él repuso que así se le ocurrió. en ocasiones posteriores. de modo que no tuve necesidad de preguntarle. charlando con Néstor y Palamedes. Respecto de los académicos contábase que querían ir. A mi parecer. Tan sólo Sócrates se deshacía en juramentos. cambió de nombre. disfrutando de la constitución y las leyes que redactara. excepto Ayante de Lócride. cuando lo veía inactivo: me acercaba y le hacía preguntas. el único que. asegurando que sus relaciones con los jóvenes eran puras. hijo de Sofronisco. nos enteramos de que a Crisipo no se le había permitido acceder a la isla hasta que se sometió por cuarta vez a la cura del eléboro88. 16 Pero el mayor goce lo obtienen de las dos fuentes que hay junto a las mesas. También estaban Licurgo el espartano. pues era a él a quien más frecuentemente refutaba. hice lo mismo. También deseaba saber si había escrito la Odisea antes que la Ilíada. bailaba puesto en pie y gastaba bromas de borracho. le pregunté si habían sido escritos por él. y todos los sabios. se ofrecen a quienes los solicitan sin oponer resistencia. al ser incapaces de alcanzar nada. en especial después de ganar el proceso. Por lo demás. con Ulises como defensor. más todos le acusaban de perjurio.

Los premios eran siempre una corona trenzada con plumas de pavo real. Aquiles y Ayante. en honor de Apolo. el descendiente de Heracles. en que venció Hesíodo a Homero por ser cantor de la paz. Diomedes el tracio. Sólo Pitágoras no tomó parte en ella. Radamantis embarcó a Cf. al percatarse de que su mujer no estaba en el lecho. y huir a una de las islas próximas. Entonces. mucho más que cuando en vida combatiera en Delio. el mejor. 92 Recuerdo del legendario certamen de Calcis de Eubea. los capitaneaba Fálaris de Acragante. Busiris el egipcio. pero ganó Hesíodo92. Por ello. colocado en el ala derecha. pero aún seguía discutiéndose si debía llamársele Pitágoras o Euforbo. en la que se comía cocido de habas y otras legumbres. gracias a Aquiles sobre todo. El comienzo del poema decía así: Ahora cántame. pero destacó también Sócrates. un hermoso y amplio jardín en los alrededores de la ciudad. buscó a su hermano y se presentó ante el rey Radamantis. Homero fue. tras combatir con Ulises por la corona. pues sabía que se lo hubiera impedido. que ya había recobrado la cordura. Describió esta batalla. mientras me hallaba adormilado en el banquete. donde reunía a sus compañeros para conversar. pero más tarde lo perdí con todo lo demás. ya que sentía aversión hacia las habas. los más audaces. Los capitaneaban Teseo. y Teseo. lleno de quemaduras y todo el cuerpo asado90. Como lo habían decidido consumaron su plan: cuando llegó la noche. Era de oro toda su mitad derecha. Como cómplices habían elegido tiempo atrás a tres compañeros míos. se levantaban y paseaban solos por el bosque. que está enterrado en Corinto. 91 Gr. sin probar bocado. por lo que me referiré a los hechos más importantes. El Sueño o El Gallo. colocó a sus héroes en la playa. y ésta no ocultaba su loca pasión por el joven. Musa. Thánatos = «muerte». joven esbelto y atractivo. le fue concedida después una recompensa. al marcharme. a Corcho o Quesia. los Mortuorios91. Trabaron combate y vencieron los héroes. me dio el manuscrito para que lo transmitiera a los hombres de nuestro mundo. pero no fue admitido pese a sus muchas súplicas.Luciano de Samósata Relatos verídicos 17 21 Por aquel entonces llegó también Pitágóras de Samos89. Escirón y Pitiocamptes. resolvióse en empate el pugilato entre Areo el egipcio. así. tras concluir las transmigraciones de su alma. que él llamaba la Academia de los muertos93. que había conocido siete reencarnacions y vivido en otros tantos cuerpos. Un día. Los pormenores serían largos de contar. en mi ausencia. Por su suicidio al arrojarse al Etna. Los presidían Aquiles. ellos se apoderaron de Helena sin ser vistos y rápidamente la embarcaron. Homero y. les encadenaron y devolvieron para sufrir aún mayores castigos. 22 Con el tiempo llegaron los juegos del lugar. pero a su padre no le confió su propósito. muchas veces se dirigían ambos señales en el banquete. comenzó a dar voces. 24 Capturaron a los vencidos. pues cuando cuatro enemigos fueron contra él no huyó ni alteró su semblante. En la lucha venció Cárano. 90 89 . Cuando Radamantis tuvo noticia de ello. se ofrecían brindis. Empédocles también acudió. A la sazón cocieron habas94. 23 Apenas habían concluido los juegos. y Epeo. por quinta vez. como es costumbre allí cuando ganan la guerra. impulsado por el amor y las dificultades. no recuerdo quién ganó. el hijo de Escíntaro. con mucho. 93 Griego Nekrakademía. de entre los poetas. parodia. por séptima. hijo de Telamón. y se dirigían contra la isla. 26 A medianoche se despertó Menelao y. en cuanto a la carrera. Thanatoúsia. decidió Cíniras raptar a Helena. no hay allí premio para el pancracio. Se le juzgó digno de compartir la ciudadanía con aquéllos. y se sentó aparte. Al romper el día dijeron los atalayas que divisaban la nave a gran distancia. 94 Alusión a la fiesta ateniense de las Pianepsias. con la conformidad de ésta. amaba desde tiempo atrás a Helena. y celebraron la victoria con una gran fiesta. la batalla de los héroes del Hades. llegó la noticia de que los condenados en el territorio de los impíos habían roto sus cadenas y derrotado a sus guardianes. 25 Habían ya transcurrido seis meses y estábamos a mediados del séptimo cuando estalló un conflicto: Cíniras.

como de asfalto. el aire estaba sombrío y neblinoso. en cuanto a la sexta. Me respondió que llegaría a mi patria tras múltiples rodeos y peligros. arrancó de la tierra una raíz de malva y me la ofreció. Mientras nos dirigíamos al recinto y lugar de castigo. azufre y pez. y vimos cómo muchos reyes sufrían castigos. Entonces comencé yo a suplicar y a llorar por los bienes que iba a perder para vagar de nuevo. si regresaba a este país. a punto de escapar. les mandó atados de las vergüenzas al territorio de los impíos. tras azotarles antes con malvas. Tan pronto avanzamos y dejamos atrás el aire perfumado. A partir de entonces preparé el viaje y. Me acerqué a Radamantis y le supliqué encarecidamente que predijera mi futuro y señalara el rumbo. podría tener esperanzas de regresar a la isla. 31 Existía una sola y estrecha vía de penetración a través de todos los obstáculos. de observar estos consejos. y me señalaron mi futuro trono y lecho junto a los más distinguidos. 30 No arribamos a las otras islas. uno de fango. allí vivirás numerosas aventuras. A continuación está la isla de Calipso. ni me uniera a un joven mayor de dieciocho años95. «Son aquellas en que ves arder tan grandes hogueras —dijo—. como de hombres asados. y me dio una carta para que la llevara a la isla Ogigia. hasta que. resultando el país sumamente feo. mas no quiso precisar el momento de mi regreso. Pasamos. Griego lýchniskoi. y en ella montaba guardia . Al día siguiente me dirigí a Homero. nos impresionaba ante todo la contextura del terreno. vio. y tenía muchos peces. coloqué una estela de berilo junto al puerto y lo grabé. fluía como agua y formaba oleaje como el mar. En aquel momento se me acercó Ulises. sin embargo. y en derredor fluían tres ríos.Luciano de Samósata Relatos verídicos 18 cincuenta de sus héroes en una nave de un solo tronco de asfódelo y ordenó su persecución. y. a fin de que. Cuando las hayas bordeado. unos semejantes a antorchas. otro de sangre y otro interior de fuego. Éstos corrieron con ahínco y alrededor del mediodía les dieron alcance. las islas próximas —se divisaban cinco y había una sexta a lo lejos— y explicó que aquéllas. en la lejanía. sin embargo. para Calipso. sin embargo. nos salió al paso un olor terrible. y no había ni un árbol. de detenernos en las islas. pequeños. que ya no alcanzas a ver. llegues al otro continente. con el tiempo. ni agua. al igual que muchos particulares. enorme e invadeable. participé con ellos del festín. oíamos el chasquido de látigos y el lamento de muchos hombres. este último. cuando lo hubo compuesto. ni comiera altramuces. conducidos por Nauplio. en el tiempo señalado. me señaló. y otros. y al siguiente zarpé. recorrerás toda clase de pueblos y vivirás con hombres insociables. ya que. La inscripción decía: Todo esto Luciano. 29 Permanecí también aquel día.Timón el ateniense. que abrasaba al tiempo. ataron su nave con una cadena de rosas y regresaron. Trepamos. y de él se desprendía un rocío de pez. es la isla de los Sueños. .» 28 Ésas fueron sus palabras. el poeta. a carbones encendidos: les llamaban «lamparillas»96. diciéndome que la invocara en los más graves peligros. permitiéndonos permanecer sólo hasta el día siguiente. cuando ya penetraban en la zona láctea del Océano. como respondieran que no. las cercanas. nadie nos apresara pensando que íbamos allí por otro negocio. Helena lloraba avergonzada y cubría su rostro. eran las de los impíos. y partió de regreso a su tierra nativa. árida entre peñas y riscos. pero aquella en que desembarcamos era por doquier rocosa y pelada. por las rocas y avanzamos por un sendero lleno de espinos y abrojos. cerca de Quesia. 27 Decretaron también que fuéramos expulsados de la isla antes del plazo. El suelo mismo hallábase por doquier sembrado de cuchillos y picas. pero ellos me dieron ánimos diciendo que no tardaría muchos años en regresar a su lado. Radamantis envió conmigo al piloto Nauplio. en cuanto a Cíniras y los suyos. al parecer. De todos ellos reconocimos 95 96 El primero es un precepto pitagórico. me aconsejó también que. y le rogué que me compusíera un dístico para grabarlo. amado de los felices dioses. los otros dos son burlas lucianescas. a escondidas de Penélope. arribarás al gran continente que hay frente al que nosotros habitamos. Radamantis les preguntó en primer lugar si tenían otros cómplices. y un aroma atroz e insoportable. escoltado por los héroes. Al tiempo. no atizara el fuego con un cuchillo.

102 Griego Negretos. otros de diversos personajes. los árboles son altas adormideras y mandrágoras. cf. Al verles. unos parecían ser de oro. OVIDIO. se extiende un bosque. apuntando a los sueños de riquezas (cf. 106 Griego Mataiogénēs. tras tomarnos y hacernos dormir. ya que nadie ha escrito acerca de ella. llamadas Dormilona102 y Todanoche103. frente a los que lo hacen por las Puertas de Cuerno. literalmente «de vano linaje». emprendí el regreso a la nave. 110 Tal vez el sofista enemigo de Sócrates. y en el mismo día nos hacían regresar. pues jamás dije yo una mentira a sabiendas. 34 En cuanto a los sueños propiamente dichos. Dímosle alcance al fin y. En primer lugar. y a la izquierda el palacio de Hipno. otros de dioses. y Homero100. nos mostraban a nuestros seres queridos. Explicaban los guías la vida de cada uno y las faltas por las que eran castigados. que había recibido este cargo de Hipno. L. sino cuatro: dos miran al llano de la Blandura104 (una es de hierro y la otra de barro). preparando una magnífica acogida en todos los aspectos y prometiendo hacernos reyes y sátrapas. y otros ataviados como para un cortejo. y Acaudalado107. siendo éste el único ser alado que existe en la isla. Alude a la perturbación del sueño agitado. Odisea XIX 560 ss. a la derecha está el templo de la Noche —pues ésta es la divinidad que más veneran. el intérprete de los sueños. no tocó el tema con mucha exactitud. HOMERO. desembarcamos cerca de las Puertas de Marfil98. pues. Los sueños que salen por las Puertas de Marfil son engañosos. mientras otros eran pequeños y feos. 103 Griego Pannychía. criminales y molestos. Hécuba 70. y zarpé. por las que. Gallo). algunos hasta nos conducían a nuestras tierras. y sobre ellas hay gran número de murciélagos. 104 Griego Blakeías pedíon. 107 Griego Ploutoklēs. 32 Rápidamente. huía y se apartaba un buen trecho. 98 97 .Luciano de Samósata Relatos verídicos 19 en ocasiones a algunos: vimos. las más severas penas recaían sobre los aficionados a mentir en vida y quienes no escribieron la verdad. y dos dan al puerto y el mar (una de cuerno y otra de marfil. Un río corre allí Cerca. caracterizados unos de reyes. y. asemejándose ella misma en cierto modo a los sueños. 105 Griego Taraxiōn. colgado de sus vergüenzas. que son veraces. y hay dos fuentes junto a las puertas. nota 32. 100 Cf. pues en tiempos pasados los habíamos visto en casa. frente a óneiros «sueño» como visión. caída ya la tarde. Cf. por doquier. salen los sueños terroríficos. al que ellos llaman Noctámbulo101. y éstos se acercaban a saludarnos. muy semejante en color al arco iris. 99 El gallo. el de la Falsedad y el de la Verdad: allí tienen ellos su lugar sacrosanto y su oráculo. El muro de la ciudad es alto y policromo. hijo de Fantasión108. cuyo santuario está edificado cerca del puerto—. mientras otros eran humildes y mezquinos. 108 Griego Phantasíōn. En el centro de la plaza hay una fuente a la que llaman Amodorrada109. Heródoto y otros muchos. aparece asociado al mundo de los sueños. Alusión a las dos fuentes de Troya (Ilíada XXII 147 ss. hermosos y de buen ver. así como el Gallo. tras penetrar en el llamado Puerto de Hipno97. a Cíniras envuelto en humo. y cerca hay dos templos. A muchos de ellos los reconocimos. 109 Griego Kareōtis. me despedí de Nauplio. entre los que se contaban Ctesias de Cnido. Metamorfosis XI 656. 101 Griego Nyktíporos = «el que avanza en la noche». Al entrar en la ciudad. hijo de Fútil106. concebí buenas esperanzas para el futuro. Al poco tiempo veíase de cerca la isla de los Sueños. autor de un tratado sobre la interpretación de los sueños. 111 Los sueños eran imaginados provistos de alas. donde ejercía como profeta Antifonte110. por la que nosotros penetramos). oscura y de aspecto impreciso.). donde está el templo del Gallo99. ni su naturaleza ni su aspecto eran siempre idénticos: unos eran altos. Éste reina en el país y ha nombrado dos sátrapas y gobernadores. Penetramos en la ciudad y vimos muchos sueños de toda especie. las puertas que hay en él no son dos. EURÍPIDES. heraldo del día. nos dispensaban una excelente y esmerada hospitalidad. GIL traduce «Fantasmón». según decían. como dice Homero. 33 En torno a ella. había entre ellos algunos alados111 y portentosos. tratándonos con familiaridad. Hýpnos en griego significa «sueño» como estado. ya que no podía soportar el espectáculo. por ejemplo. quiero referirme a la ciudad. pues retrocedía cuando nos acercábamos. el único que la mencionara. Sueñopesado105.

Cuando se hallaban cerca. por tanto. dejándoles a ellos en plena lucha. Una vez que les perdimos de vista. al tercero vinimos a dar con los calabazapiratas114. construido con enormes árboles. al desplegar el vuelo. utilizando mástiles de caña. piratas ellos también. construida mi balsa. estuvo a punto de sumergir la nave con el viento de sus alas. que me devolvieron a mi patria. Había en su interior quinientos 112 113 Odisea V 55 ss.656 m. como lo demostraron. 37 A la aurora zarpamos. Debes saber que. a quince brazas116. 116 Una orgyiá o «braza» tiene 1. Odisea V 201 ss. como Ulises se ufanaba en proclamar antaño113. y era evidente que iban a vencer los nueznautas. la leyó. Penetramos nosotros cuando el día comenzaba a romper y observamos el nido. 115 Griego Karyonaútai. despertamos. 40 Hacia medianoche. yo mismo abrí la carta y leí el texto. aproximarse a los nueznautas115. cuando desde una isla desierta avanzaron contra nosotros una veintena de hombres cabalgando sobre grandes delfines. aguardando siempre algún ataque. Al tercer día de nuestra partida arribamos a la isla Ogigia y desembarcamos. en vez de piedras. Nosotros le dimos las respuestas que estimamos iban a complacerla. pues después de secar la calabaza la vacían. tan pronto zarpé de tu tierra. reinando la calma. al aumentar la fuerza del viento. nos dio un espléndido festín y nos preguntó acerca de Ulises. Emprendió. tras conseguir darles muerte a todos. la huida. que nos diese acogida. donde encontré a numerosos pretendientes de mi mujer gozando de mi casa y hacienda. y a Calipso trabajando la lana. respecto a nosotros. ya que eran más numerosos —tenían cinco tripulaciones— y luchaban desde naves más robustas: seis embarcaciones eran medias cáscaras de nueces vacías. fui posteriormente abatido por Telégono. pues tan pronto aquéllos se apercibieron de su proximidad. Bajo la tempestad por dos días. tal como Homero112 la describiera. eran enemigos entre sí. hechas de calabazas. salud. y añadía. se desentendieron de nosotros. curamos a los heridos. al tiempo. y también de Penélope. disparándonos. emitiendo un graznido quejumbroso. Luego. heridos la mayoría de ellos. y navegan en ella. junto al litoral. deleitándonos con los sueños. Decía así: «Ulises a Calipso. ésta no era mucho menor que el nido. corveteaban y relinchaban como caballos. totalmente arrepentido de haber abandonado mi vida junto a ti y la inmortalidad que me habías prometido. Tomó la carta. pero cuando nosotros les disparamos flechas y dardos no resistieron. Luego de luchar mucho tiempo equilibradamente. enarbolamos nuestro velamen y huimos. tras los calabazapiratas. éstos. y después nos brindó su hospitalidad. semejante a una gran balsa. abordamos inesperadamente un nido descomunal de un alción: en efecto. y por vela la hoja de calabaza. salvajes de las islas vecinas. en longitud.» Éste era el texto de la carta. lucharon con nosotros y nos hirieron a muchos. y a partir de entonces solíamos permanecer armados. al país de los feacios. estuvo llorando largo rato primero. nos levantamos y partimos tras acopiar provisiones. tenía sesenta estadios117 de circunferencia y navegaba en él la hembra empollando los huevos. en cuanto tenga oportunidad huiré y llegaré junto a ti. tuve un naufragio y a duras penas logré llegar a salvo. así. Nos atacaron dos tripulaciones. y ahora estoy en la isla de los Dichosos. y el tamaño de cada mitad equivalía. de unos sesenta codos de eslora. a mediodía vimos. que apresan a cuantos navegan por allí.776 m 117 10. 36 Yo avancé un corto trecho desde el mar y descubrí la cueva. 114 Griego Kolokynthopeirataí. semillas de calabaza. el hijo que tuve de Circe. Tras esto. aún no se había puesto el sol. por tanto. Son. . al estruendo inesperado de un trueno ensordecedor. Los delfines los transportaban con toda seguridad. y. Primero. y nos atacaban con jibias secas y ojos de cangrejo. Tienen grandes naves. se dividieron a ambos lados. eliminando la parte interior. regresamos a la nave y dormimos cerca de allí. 38 Nosotros. viraron y les plantaron combate. cómo era ella físicamente y si era discreta. huyeron hacia la isla. gracias a Leucótea. Y no fue en vano. 39 En efecto.Luciano de Samósata Relatos verídicos 20 35 Durante treinta días y otras tantas noches permanecimos con ellos.

pues navegar a través de los árboles no era posible. Nos aproximamos y. La poblaban unos salvajes. y capturamos vivos a dos de ellos. tenía 3. que eran espesas. A hachazos logramos partir uno de los huevos y extrajimos una cría sin plumas. como es lógico. pues el agua quedaba detenida. dotados de cuernos. los frutos eran higos y uvas negras aún no maduras121. Al ver todo aquello. cada uno de ellos de mayor tamaño que una tinaja de Quíos118. dado lo insólito del fenómeno. matando a unos cincuenta. navegábamos a través de un agua pura y transparente. desplegamos las velas y navegábamos como en el mar. y después seguía otro océano. y dar la vuelta no parecía fácil. e intentar transportarla por arriba hasta el mar siguiente.520 m. Miramos en derredor y vimos a la derecha. atacamos a los bucéfalos mientras se repartían las carnes de las víctimas. elevar la nave hasta las copas de los árboles. como los cortes que vemos con frecuencia en la tierra. 43 Venciendo la resistencia del bosque logramos llegar al agua y. mientras los demás logramos huir hacia el mar. tras considerar todas las posibilidades. avanzamos lentamente y vinimos a dar con los hombres descritos. en la creencia de que era una manada de bueyes. 35. echó. logramos izarla con gran esfuerzo. permanecíamos en duda acerca de la decisión a tomar. 44 A partir de allí nos aguardaba un mar suave y una isla no demasiado grande. 62 KINKEL. de fácil acceso y habitada. Himno homérico VII 38.Luciano de Samósata Relatos verídicos 21 huevos. entonces emprendimos el regreso con nuestros prisioneros. hasta que llegamos al borde de una enorme grieta producida por el agua que se escindía. movidos a impulso del viento. Agua encontramos inmediatamente. en cuanto nos vieron. cubrióse de plumas y comenzó a emitir graznidos. subidos en los árboles. Todos me instaban a degollar a los 118 119 El choûs. A continuación. y el piloto Escíntaro. Ellos. volvió a tener melena120. pese a que nosotros amainamos las velas. y no parecía haber alguna otra cosa.24 1. que enlazaba ambos piélagos por la superficie. nosotros imaginamos que era tierra firme. rectos como si flotaran verticales. 123 177. yo subí al árbol más alto. no pudo detenerse fácilmente. . Los pusimos en fuga y perseguimos a todos. excepto frecuentes mugidos. medida para líquidos. que dice en un pasaje: A aquellos que navegan por sendas nemorosas122. A la sazón vino a mi mente aquel verso de Antímaco. 41 Mientras navegábamos.600 m. 122 Fr. aunque sin hallar alimento alguno. oteé lo que había a continuación y vi que el bosque se extendía unos cincuenta estadios o algo más. pues los habíamos agotado. 120 Por el contagium mágico del ambiente. distantes ya del nido unos doscientos estadios119. sobremanera horrible y prodigiosa. Desembarcamos y penetramos con el propósito de aprovisionar agua y conseguir alimentos. de modo semejante a nuestras representaciones del Minotauro. cosa que no creímos poder conseguir. nos sobresaltamos e invocábamos a los dioses. ramas y se cargó de frutos en la copa. La nave. La atamos a un gran cable y. como cortada. una vez todos armados. no muy lejos. de mayor tamaño que veinte buitres. pero lo más sorprendente de todo fue que el mástil de la nave rebrotó. de repente. dado su grosor y espesura. se nos manifestaron grandes y admirables prodigios: el mascarón de popa en forma de cisne. Nos asomamos nosotros y vimos una sima de unos mil estadios123. fluyendo de un mar a otro. tras posarla sobre las ramas. un puente de unión de agua. que se oían no muy lejanos. por tanto. Decidimos. nos persiguieron y capturaron a tres de nuestros compañeros. 121 Cf. 42 Aún no habíamos avanzado quinientos estadios cuando divisamos un vasto y espeso bosque de pinos y cipreses. Al impulso de los remos intentamos cruzar por él y con gran esfuerzo lo atravesamos. resueltos a no dejar sin venganza a nuestros amigos. aun cuando los árboles se erguían inmóviles. mas era un mar insondable poblado de árboles sin raíces. y a punto estuvo de precipitarse. tras colocar la nave en la misma posición. que era calvo. producidos por los terremotos. ya se transparentaban los polluelos desde dentro y piaban. y así lo hicimos. los bucéfalos 124.

45 Ya comenzábamos a ver peces. y se volvió sangre. avistamos tierra y creímos que era el continente opuesto al que nosotros habitamos. Estos ni nos atacaron ni huyeron. penetrar hasta el interior del territorio y tomar contacto con sus habitantes. reunir a los compañeros y empuñar las armas. a lo largo de mi viaje por las islas y el aire. nos saludaron y abrazaron. y tras él en la ballena. Lo que ocurrió en el otro continente lo relataré en los libros que siguen129. les mostré los huesos y los introduje junto a la que tenía atada. les entendíamos por sus movimientos de cabeza y mugidos quejumbrosos como de súplica. Mientras debatíamos esta cuestión sobrevino una fuerte tempestad. que estrelló la embarcación contra el litoral y la destruyó. Tomó cada mujer a uno de nosotros. y le pregunté por la totalidad de sus planes. 126 Griego Hydamargía. La isla se llamaba Hechicería125. con un par de delfines uncidos. vi que no tenía piernas de mujer. Entonces desenvainé mi espada. la dejé allí atada. otros seguían a éstos sentados en corchos. tras permanecer un día. sujetaban las cuerdas con sus manos y navegaban impulsados por el viento. Contra su voluntad terminó confesando que ellas eran mujeres del mar. y observando con más atención vi muchos huesos y calaveras humanas esparcidos por tierra. pues. y ed. mientras mi anfitriona me servía. la reduje y até. regresamos a la nave y zarpamos. 47 Rápidamente. sin duda. habitada por mujeres —según creímos—que hablaban griego. 128 Intuición geográfica de los antiguos. En cuanto a nosotros. y la ciudad. otros. Se acercaron. como apunta el escoliasta. Cuando la luz del día comenzó a brillar. al avanzar los delfines arrastraban los corchos. pero ella al punto se volvió agua y desapareció. Tras postrarnos y rezar. y por último entre los bucéfalos y las perniburras. pues este libro no estuvo. Griego Kabaloûsa. Esto es cuanto me ocurrió hasta que llegué al otro continente128. extendían el velamen desde ellos. Explicaré su modo de navegar: yacían boca arriba sobre el agua. Poco después vimos a unos hombres que practicaban un modo insólito de navegación. vestidas con túnicas telares. 46 Ya de noche. hasta que llegaron embajadores de parte de los bucéfalos solicitando los prisioneros a cambio de rescate. 125 . sino que conducían sin temor y en paz. que tenían sólo tres patas. cebollas y cuatro ciervas. nadamos con dificultad. y aparecían todos los demás indicios de estar cerca de tierra. sino cascos de asno. pescados secos. tras hacernos con las armas y salvar cada cual lo que pudo. llamando a mis compañeros. Son inciertas tanto la forma definitiva (según los mss. y que se alimentaban de los extranjeros que las visitaban. dos de ellas traseras. Algunos proponían desembarcar tan sólo y dar la vuelta de nuevo. y. 129 Ésta es la mayor mentira. pues eran a la vez marineros y embarcaciones. entre los héroes y los sueños. pues las delanteras habíanles nacido unidas. «Después de emborracharlos nos acostamos con ellos y les atacamos mientras duermen». subí al terrado y me puse a gritar. Ataviadas muy a la usanza cortesana. llegamos a una isla de no grandes dimensiones. zarpamos. Poco después. Sin embargo. nos llevó a su casa y nos hizo su huésped. llamadas «perniburras»127. introduje mi espada en el agua para probar. El rescate consistía en gran cantidad de quesos. Cuando acudieron se lo expliqué todo. que arreaban y conducían. dejar la nave allí. No me pareció oportuno lanzar el grito. en el ánimo de Luciano escribirlo jamás. así como las del siguiente.) como la significación de este nombre. Tras escuchar su relato. comenzamos a pensar en el futuro. mientras admiraban la forma de nuestra embarcación y la observaban por todas partes. pero yo no accedí: mandé atarles y los vigilaba. Canal de Agua126. pero tomé entre mis manos la malva y le imploré repetidas veces escapar de aquellos males. en el mar.Luciano de Samósata Relatos verídicos 22 cautivos. 127 Griego Onoskeleîs. enarbolaban sus miembros viriles —que poseen de gran tamaño—. pues no sospechaba nada bueno. eran todas hermosas y jóvenes. A cambio de ello les devolvimos a los presos y. Yo marché aparte un momento. después que logramos salir. los pájaros volaban por allí.

. Printed in Spain. ISBN 84-249-1602-6. 1996. PRIMERA EDICIÓN. 12. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. EDITORIAL GREDOS. Depósito Legal: M. C. A. S. Leganés (Madrid). Gráficas Cóndor. Sánchez Pacheco. Impreso en España. Madrid. Según las normas de la B. Esteban Terradas. 1.BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. 1981. Polígono Industrial. ISBN 84-249-0153-3. 1996. 42676-1996. 81.ª REIMPRESIÓN. G. A. S. Tomo I. Obra completa. EDITORIAL GREDOS . 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN NO DEBE CREERSE CON PRESTEZA EN LA CALUMNIA Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL.

Panorama general del siglo II d.sacred-texts.htm * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador]. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio. Dioniso 90 5 Preludio. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites. La obra de Luciano 27 4.com/site/ancienttexts/gk-l2 Obras de Luciano en inglés: http://www. Luciano y la posteridad 55 7. .com/cla/luc/fowl/index. Apuntes sobre la vida 22 3. 7 2. El escritor 33 5. C. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8.google.Luciano de Samósata No debe creerse con presteza en la calumnia 1 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1.

y es toda ella un brillante y enérgico discurso epidíctico. como el Parásito o el Misántropo. adobados con citas literarias y mitológicas. y que. págs. históricas y artísticas. Agatocles de Samos ante Alejandro Magno. derivado tal vez de un precedente o precedentes inmediatos. con el título La maledicencia no debe ser creída de ligero (cf. asimismo. . Barcelona. Sócrates ante su pueblo). en opinión del crítico citado. Luciano en España en el Siglo de Oro. nos hallamos. al menos. ejemplos históricos y. Comenzando por el ejemplo de Apeles de Éfeso en la corte de Tolomeo IV. con la policromía pictórica de Apeles de Éfeso. 1626. tras los Diálogos de los muertos XII a XIV. c. SANCHO BRAVO DE LAGUNAS la vertió con el título Que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración. el mítico Belerofonte ante Preto. 45). mitológicas. de un supuesto modelo seguido dentro de la escuela aristotélica. Sin negar las posibles fuentes filosóficas de inspiración.Luciano de Samósata No debe creerse con presteza en la calumnia 2 15 NO DEBE CREERSE CON PRESTEZA EN LA CALUMNIA De creer a J. con todo lujo de citas literarias. existe.). 551 ss. 5) es muy poderosa y. inspiraron al pintor renacentista Botticelli en su juventud. En el capítulo 17. La fuerza descriptiva de las imágenes simbólicas (c. es un argumento más a favor de la autoría lucianesca de la obra. hacen pensar en una próxima experiencia personal o. VIVES. por ello. a nuestro juicio. y la gracia e inspiración del autor lo presiden siempre. hay que situar la redacción de esta obra alrededor del 160 d. en la misma época que Acerca de la casa. que sólo una férrea hipercrítica podría poner en tela de juicio. La obra debió de ejercer notable influencia sobre nuestros humanistas del Siglo de Oro. pág. Diálogos de los muertos XIV 1 y 4). Luciano habla del amor de Alejandro Magno por Hefestión (cf. en un profundo condicionamiento de Luciano por el tema objeto de exposición. como telón de fondo. sirve a rétores y escuelas de retórica como ficha de trabajo o receta para abordar. en rigor. Bruselas. Temístocles ante los atenienses por Arístides. lo que contrasta con el tono humorístico a que nos tiene acostumbrados. incluso. 1949. así como la sobriedad del conjunto. basándose en la seriedad del tema. amén de sendas definiciones entre filosóficas y sofísticas. lo que. ante un modelo retórico que estudia un tema abstracto (frente al estudio de caracteres concretos. A. en conexión con la Comedia Nueva y Teofrasto). que la tradujeron prontamente. aunque el tono marcadamente moral del mismo y la carencia de una sátira mordaz y de todo chiste o anécdota risible. algunos han llegado a conjeturar que el autor habla para defenderse de algún ataque contra él dirigido ante uno de los poderosos e influyentes personajes que trató en su dilatada y azarosa existencia. 1959. Lisboa.) habla. que el opúsculo carezca de amenidad. se selecciona un buen elenco de «calumniados» (Demetrio el Platónico ante Tolomeo Auletes. una versión inédita de TOMÁS DE CARLEBAL en la Biblioteca Nacional. No puede decirse. 61). dotados de fuerza persuasiva. MUTSCHMANN (Rheinisches Museum 70 [1915]. La Laguna. 1965. el tema que nos ocupa. tratado por el samosatense en ocasiones (cf. C. según TOVAR (Luciano. 43 y sigs. con definición y argumentos netamente sofísticos. 6) con un rigor casi filosófico. pág. SCHWARTZ (Biographie de Lucien de Samosate.. En resumen. es evidente que la obra se ajusta a los mejores cánones formales y temáticos de la retórica. Palamedes ante Agamenón por Ulises.

antes que nada. Sin duda. otras. mientras tememos aquello que está lejos y completamente distanciado. Y si uno de los prisioneros. V 12. Yocasta. vengóse de la calumnia en una pintura. Hablo refiriéndome en especial. 1 . la ciudad objeto de toma por los conjurados era Tolemaida. etc. un gobernador de Tolomeo al frente de Fenicia. y de que le habían visto en Fenicia de festín con Teódotas y departiendo al oído de éste durante toda la comida. 8 Importante ciudad egipcia. cit. padre de Layo. que indemnizó a Apeles con cien talentos y le entregó a Antífilo como esclavo. un rival de profesión llamado Antífilo7. 5 Tolomeo IV Filopator. 4 debe confundirse con el gran pintor Apeles de Cos. falta material sin culpa) aristotélica. el de Pélope2 y otros semejantes. sin indagar siquiera si Apeles había navegado a Tiro. ni que un pintor es demasiado insignificante para tamaña traición. Eteocles y Polinices. 2 Desgracias de Atreo. padres enloquecidos contra sus hijos. Tiestes. mejor. 2 Por tanto. Edipo. 7 Pintor citado por PLINIO (Historia natural XXV 10). Agamenón. hijos contra padres y amantes contra seres amados. se enardeció y turbó tanto ante esta sorprendente acusación. en recuerdo del riesgo corrido. y. llamándole a voces «el ingrato». le acusó ante Tolomeo de ser partícipe de toda la conjura. educado en medio de la adulación cortesana. la hamartía (error. casi Rey de Tebas. Aquí se trata de Apeles de Colofón. 6). cual si hubiera de obstaculizamos. cual si fuera una especie de divinidad trágica3. al envolver la realidad como en la niebla. y otros tantos juramentos quedaron rotos por dar crédito a las calumnias. habiendo recibido un trato de favor de su parte y honras especiales más que cualquier colega. por último. envidioso de su estimación en palacio y por celos profesionales. nos ocurre como a los ciegos: unas veces tropezamos absurdamente. cual si de una pintura se tratase. ciudades asoladas. antes bien. avanzamos innecesariamente. sin ver lo que está cerca y junto a los pies. a las falsas acusaciones lanzadas por los conocidos y amigos. le reveló que la sublevación de Tiro y la toma de Pelusio8 se habían producido por consejo de Apeles. Egisto. de la conjuración en Tiro: Apeles no había visitado jamás Tiro ni sabía quién era Teódotas sino de oídas. indignado ante la desvergüenza de Antífilo y compadecido del pobre Apeles. pues él mismo había sido calumniado ante Tolomeo5 como cómplice. oscurecer la verdad y ensombrecer la vida del hombre. POLIBIO. a este linaje corresponden las desgracias conocidas de Layo. ciudadano de Éfeso. este principio ofrece infinitos motivos a los autores trágicos para sus dramas. Muchas amistades truncáronse también. Antígona. que no consideró argumento lógico alguno. de dónde nace y qué efectos produce. 4 Dícese que Tolomeo sintió tal vergüenza ante lo ocurrido. que no se distinguía por ser especialmente sensato. etcétera. comenzó al punto a enfurecerse y llenó el palacio con sus gritos. ni que el acusador era un rival de profesión. contemporáneo de Alejandro y Tolomeo. hermanos contra hermanos. sin embargo. con Teódotas6. por cuyo motivo familias enteras han quedado destruidas. hijo de Lago. abundantes pasos en falso. presente en la idea de este pasaje (Poética 1453ª). todos parecemos seres perdidos en la oscuridad. En una palabra: en cada uno de nuestros actos damos. «el intrigante» y «el conspirador». habría sido degollado. 6 Cf. Según POLIBIO (loc. A la derecha aparece sentado un hombre de orejas descomunales. 3 Tolomeo. quiero describir con mis palabras. en la inmensa mayoría de los males puestos en escena podríamos advertir que se deben a la ignorancia. participando así de las consecuencias de la catástrofe de Tiro sin tener él culpa alguna.Luciano de Samósata No debe creerse con presteza en la calumnia 3 1 Terrible cosa es la ignorancia y causa de innumerables males para la humanidad. Clitemestra. no hubiera declarado que el hombre no había tenido parte alguna en su empresa. Precisamente por ello. o. con toda razón. En realidad fue Apeles de Éfeso4 quien escogió antaño este tema para un cuadro. sin cesar. qué cosa es la calumnia. Apeles. como en el linaje de Lábdaco1. 3 Cf. en n. máxime. hijo de Evérgetes. En efecto. y a fin de evitar en lo posible sucumbir a ellas.

II. creída íntegramente sin discusión. de mirada penetrante y aspecto análogo al de quienes consume una grave enfermedad: podría suponerse que es la Envidia10. una vez cegados por la calumnia? Tal proceder es de una extrema injusticia. obstruyéndolos. inicuo. a mi parecer la Ignorancia y la Sospecha. 15 Esta sentencia aparece frecuentemente citada en la antigüedad. ¿Quién no admitiría que la equidad en todo y la carencia de excesos son obras de justicia. y R. 93. pero no sabemos con certeza quién es su autor. Le dan también escolta otras dos mujeres. al preconizar que se emitan tan justas e imparciales sentencias. cuando se pronuncia muy acertadamente acerca de este punto. Así representó Apeles su arriesgada experiencia en la pintura. no son dignos de crédito. siguiendo el método del pintor de Éfeso. de acuerdo con el juramento judicial. Tras ellas seguía una mujer que se llamaba —según creo— el Arrepentimiento12. transparentando ira y furor. En efecto. asimismo nosotros. La dirige un hombre pálido y feo. citaré en apoyo de mi tesis al mejor de los poetas15. Th. o —mejor—dicta una ley. observemos cómo suelen darse los hechos respecto a cada uno de ellos. como en las comedias —el calumniador.Luciano de Samósata No debe creerse con presteza en la calumnia 4 como las de Midas9. págs. aceptamos la lectura de Harmon frente a la de McLeod: toi stómati siopontos. tras describirla primero con una definición13. BERGK. traigamos a escena al protagonista de la pieza: me refiero al autor de la calumnia. pues ningún hombre de bien sería causa de males para su prójimo. apoderándose primero de sus oídos. Antes de confrontar la defensa con la acusación estimaron que sería absolutamente impío y sacrílego emitir juicio. pues así nuestra imagen será más nítida. como dirían los más eximios legisladores. Poet. Leipzig. volvíase hacia atrás llorando y llena de vergüenza. Este es el tema de mi discurso. 8 Además. antes al contrario. en griego. impío y nocivo para quienes lo tratan. 12 Metánoia. Que éste no es hombre de bien. cf.. pág. si os parece. y. L. y dejándolos completamente impenetrables a la réplica. Dado que hay tres personajes. se le aproxima. En consecuencia. Es. tales como Solón y Dracón. que ese tipo humano es injusto. 168-169. mujer de extraordinaria belleza. en torno a éste permanecen en pie dos mujeres. podríamos decir que los propios dioses se encolerizarían si permitiéramos al acusador decir confiadamente cuanto le pluguiera. dado que instituyeron el juramento de los jueces de escuchar por igual a ambas partes y aplicar idéntico buen criterio a los litigantes. es femenino. que se aproximaba. extendiendo su mano a la Calumnia. no por las acusaciones de perjudicar a los demás y ganarse su odio. y la otra el Engaño11. Graec. 14 Pasaje corrupto. Se atribuye a Focílides y Hesíodo. mientras ésta. a un joven que alza sus manos al cielo e invoca a los dioses. la calumnia una acusación sin fundamento. 9 . consideremos las características de la calumnia. 11 Apáte. en cambio. una era la Asechanza. Fragmenta Hesiodea. 1967. es femenino. puede afirmarse que las calumnias no se producen de modo justo y legal. de los cabellos. 1882. 6 Bien. en griego. MERKELBACH-M. hasta que. WEST. Por el otro lado avanza la Calumnia. es fácil de comprender. que incitan. ganados por el primer discurso. En realidad. y que la iniquidad y el egoísmo lo son de la injusticia? Pero quien recurre a la calumnia en secreto contra los ausentes ¿no es acaso un egoísta al intentar adueñarse por entero de su oyente. el calumniado y el que escucha la calumnia—. Lyr. desarrollado el argumento de la otra parte. aparezca mejor o peor. aún a lo lejos. es propio de los hombres de bien alcanzar buena reputación y adquirir fama de benevolencia por los favores que éstos hacen a los amigos. 10 Envidia (phthónos en griego) es un término masculino: de ahí la personificación en hombre. según me explicó el guía de la pintura. con una antorcha encendida en la izquierda y arrastrando con la diestra. dirigiendo miradas furtivas a la Verdad. aunque presa de ardor y excitación. encubren y engalanan a la Calumnia. si os parece. pues. 13 Método típicamente sofístico de análisis. que escapa al conocimiento del calumniado. Mas. 7 Primero. por si alguien estima que los legisladores. cerráramos nuestros oídos o silenciáramos14 la palabra del acusado y le condenáramos. creo que es conocido de todos. Oxford. El mítico príncipe frigio fue castigado por Apolo con el nacimiento de unas orejas de asno por no haberle concedido el premio en el certamen musical entre este dios y Pan.

sino que. todo individuo de esa ralea es contrario a la libertad de expresión16 y cobarde. que es más fuerte que todo. al igual que los enemigos emboscados. mas conduce a un final lastimoso y trágico. cosa insignificante y sencilla. sin embargo. La parrēsía o libertad de palabra (literalmente «facultad de decirlo todo») era uno de los bienes más caros a los griegos. dado que. si puede. por considerarlo un impedimento y obstáculo. de fracasar en su intento. anhela sólo seguir adelante. cada cual. y cada cual espera ser el primero tras expugnar al gran encumbrado y privarle del favor. es eliminado mientras éstos son queridos y considerados amigos por el 16 Griego aparrēsíastos. nada podría hallarse peor o más inicuo que unos hombres condenados sin juicio y sin opción a hablar. recurre a emboscadas y engaños contra el enemigo. Así. al igual que nadie. y de ellos el más expedito y peligroso es la calumnia. sin que sea posible ni hacerle frente ni luchar contra él. 9 Por supuesto. como cabría suponer: requiere gran destreza. el rival inferior e inepto para competir. es posible sucumbir en la incertidumbre e ignorancia de la guerra. en mi opinión. existiendo muchas injusticias en la vida. el hombre de bien cae sencillamente. En ese ambiente. como los gladiadores. recurre a las malas artes y pretende tan sólo frenar con agarrones o zancadillas. El que destaca sufre al punto asechanzas y. 10 Puede notarse que los de esa ralea gozan de favor en las cortes de los reyes y entre los amigos de gobernantes y príncipes. Esto es ante todo lo que el calumniador intenta conseguir. que. pudiendo vencer a campo abierto. y cierto grado de precisión. pretendiendo ser el primero. Pues allí donde son mayores las esperanzas son más graves las envidias. derribado al punto. fija su mente en la meta y pone en sus pies la esperanza de la victoria. ignominiosamente expulsado. y no hace nada al descubierto. no poca astucia. 17 Ilíada XVIII 309. «quien llega primero vence». pues la calumnia no causaría tantos males de no producirse con cierta verosimilitud. De igual modo ocurre con las amistades de los poderosos. en cambio. por último. pone la zancadilla y derriba al que le precede. acechan para encontrar algún punto descubierto en el cuerpo enemigo. En una palabra. y ello es la prueba más fehaciente de que los calumniadores no dicen verdad alguna. 18 Señal fijada para el comienzo de la carrera. maquinan métodos diversos de atacarse unos a otros. si queda sin guardia y en medio de sus enemigos. . al renunciar a toda esperanza fundada en su rapidez. donde existe gran envidia. infinitas sospechas y múltiples motivos de adulación y calumnia. que tiene un comienzo esperanzador en la envidia o el odio. exponiendo sin juicio al calumniado a la cólera del oyente y privándole de su defensa por el secreto de la acusación. antes al contrario. Todos apuntan sus flechas contra él. lanza sus flechas desde algún escondite. 12 Suele sufrir la calumnia con especial frecuencia quien goza de favor y es por ello envidiado de quienes deja tras de sí. Todos se dirigen entre sí miradas penetrantes y. Algo semejante ocurre también en las competiciones atléticas respecto de los corredores: allí. fecundo en múltiples desgracias. mientras cobra fama el más adulador y el más experto en esas infames prácticas. el buen corredor. hasta escuchar de entrambos el relato. no siendo el certamen por pequeños intereses. desplaza a empujones y codazos al vecino y. ni triunfaría sobre la verdad. le pide cuentas y le opone su argumentación. pues confirman plenamente las palabras de Homero: La guerra es contra todos y mata al matador17.Luciano de Samósata Dice: No debe creerse con presteza en la calumnia 5 Y no dictes sentencia. Pues sabía el poeta. sin perjudicar en nada a su vecino ni preocuparse en absoluto de los contendientes. más peligrosos los odios y más malintencionadas las rivalidades. pues quien conscientemente formula una acusación verdadera inculpa —estimo— públicamente al adversario. su verosimilitud y otros mil detalles frente al auditorio. en cuanto cae la barrera18. jamás sería capaz de vencer. 11 No es. de no cuidar previamente su atractivo. es marginado y.

20 19 . el mayor de todos los argumentos para calumniar consistía en afirmar de alguien que no veneraba ni se prosternaba ante Hefestión —pues. Agatocles de Samos.» En resumen. Anábasis VII 14. sacrificios y fiestas en honor de esa nueva divinidad. previamente ganado por la naturaleza sorprendente de la revelación. padre de Cleopatra. aunque uno pretenda defenderse. sino que hasta podía hacer dioses. y. cuando alguien acusó a Demetrio el platónico de beber sólo agua y ser el único que no vistió ropas de mujer en las fiestas de Dioniso. arde en cólera. el llamado «Dioniso»21. por el amor que le profesaba. sus autores no la conciben precipitadamente: en esto consiste toda su obra. dicen: «Por Zeus. y se vuelve contra el amigo sin aguardar la prueba convincente. el propio oyente sugiere el punto de partida de la calumnia. Y si Demetrio. por un tiempo. incluso. y el juramento más solemne para todos era en nombre de Hefestión. 13 En cuanto a la verosimilitud de la calumnia. calumniados de no venerar al dios común de todos. las calumnias contra él serán sobre amores y adulterios. por negarse a alabar los versos del tirano Dionisio de Siracusa. no hubiese bebido a la vista de todos y. explotando esta pasión pueril de Alejandro. 17 En la corte de Alejandro. al parecer. 21 Tolomeo Auletes. ¿cuántos amigos de Alejandro diríamos que en aquella coyuntura recogieron amargo fruto de la apoteosis de Hefestión. y consiguen que sus acusaciones no resulten absurdas. jurando por todos los dioses — incluido Hefestión— que mientras cazaba se le había aparecido el dios en persona y le había ordenado comunicar a Alejandro el perdón de Agatocles. Filóxeno de Citera. pues. taxiarco del ejército de Alejandro que gozaba de su estima. Alejandro. Mas se cuenta que acudió en su ayuda Perdicas. Alejandro gozaba al oírlo. Filóxeno20 se rió de tus versos. En consecuencia. a él disparan sus flechas y dardos. Si alguien osaba sonreír ante tales acontecimientos o no se mostraba muy devoto.Luciano de Samósata No debe creerse con presteza en la calumnia 6 daño que. fue castigado. y los malvados apuntan a su blanco adaptándose al carácter de aquél. vistiendo una túnica sutil. comenzaron al punto a enardecerla. como conocen el punto en que cada cual es vulnerable. habría perecido por no agradarle la forma de vida del rey y ser un crítico y un oponente de la relajación de Tolomeo. 22 Cf. y convertir en dios al difunto22—. no tenga ya serenidad para inquirir la verdad. la calumnia afirma que el amigo es ateo e impío y que rechaza a los dioses y niega la providencia. Pronto. pues decía que no había llorado por falta de Hija de Demetrio Poliorcetes y esposa de Seleuco I Nicátor. estuvo a punto de ser encerrado con un león. dicen: «Hizo una señal a tu esposa durante la cena. Alejandro 72 y 75. quiso añadir también este precepto a las restantes muestras de magnificencia. 16 Una especie de calumnia muy eficaz es la basada en la oposición a los gustos del oyente. al rico de aspirante al trono y al cortesano de traidor. Si ven que es celoso. tras la muerte de Hefestión. y acabaron ofreciéndole sacrificios como a un dios coprotector y salvífico. y Estratónice19 no se mostró muy antipática con él. no se lo conceda. añadiendo epifanías y curaciones de éste y atribuyéndole oráculos. al médico lo acusan de envenenador. como ocurrió en la corte de Tolomeo. poeta. y por ello marginados y decaídos del favor real? 18 En aquel entonces. suelen subvertir las cualidades propias del calumniado en el mal sentido. causaron a otros. de modo que el oyente. ARRIANO. Quien tal escucha siente al punto en el oído la picadura de un tábano. como es natural. con trabajos forzados en las famosas canteras de esta ciudad. así. pues temen añadir algún extremo discorde o incluso impertinente. y acabó creyéndolo. y. le aguardaba la pena de muerte. PLUTARCO. que en su demencia se creía reencarnación del dios. los calumniadores planean y dicen aquello que saben es más capaz de provocar la cólera del oyente. Los aduladores. agitado por la cólera súbita. no hubiese tocado el címbalo y bailado. 14 A veces. Si es aficionado a la poesía y se enorgullece de ello. Por ejemplo. como si fuese cierta. los desgarró y dijo que carecían de medida y estaban mal compuestos. la miró profundamente y suspiró. y se mostraba muy orgulloso al considerar que no sólo era hijo de un dios. 15 En resumen. le consagraron recintos y se establecieron altares. y la inflamaban contándole sueños enviados por Hefestión. acusado de llorar cuando pasaba ante la tumba de Hefestión. llamado desde la aurora. las ciudades erigieron templos.» Ante el piadoso y devoto.

amasa en el fondo la ira. después.Luciano de Samósata No debe creerse con presteza en la calumnia 7 fe o porque creyera que Hefestión había muerto. Por el contrario. al oído. pues así queda. los calumniadores atacan aquel punto del alma que ven débil. sobre todo cuando la calumnia socava y mina los cimientos. Suelen caer los oyentes con mayor frecuencia en este error cuando. deja fluir al punto su cólera y desahoga su ánimo. los calumniados son muertos mientras duermen. y termina por aceptar la defensa y reconocer lo infundado de su irritación contra el amigo. En ocasiones hay quien anticipadamente acusa al vecino de aquello de lo que él mismo es responsable. el oyente se entrega de buen grado y la víctima desconoce la maquinación. sin embargo. en general. vicioso o accesible. etc. a fin de conseguir penetrar con suma facilidad y tomar la ciudad: asimismo. se acerca al amigo alegremente. 20 Los artificios que usan ellos contra el oyente son el engaño. a algunos que sienten tanto placer en sus oídos bajo las caricias de las calumnias como si les hicieran cosquillas con plumas. ruinoso o bajo. nadie se arriesga a acusar a un enemigo. Odisea IX 316. a mi entender. actúa. en efecto. si tiene algo de noble. sin duda. cuando el enemigo se lanza a luchar aliado con todas esas fuerzas. 19 La adulación y la calumnia. y llenos de insinuaciones. convencidos de que el calumniador es viejo amigo del calumniado. como tal: entonces ya no quieren ni oír tan sólo la voz de los inculpados o de sus defensores. aplican a él sus máquinas y terminan tomando la fortaleza. sino que. infiriendo previamente la credibilidad de la acusación a partir de la aparente antigua amistad. intentando alardear de afecto hacia sus oyentes. la afición por la novedad. Mientras que. generoso y franco. 21 Esto es lo referente al ataque exterior: dentro hay muchos traidores que colaboran con el enemigo. y el hastío inmediato. que es por naturaleza común a todos los hombres. allí donde percibe un punto desguarnecido. matan y destierran. ajeno a toda maldad. . dado que 23 HOMERO. por el contrario. hasta el extremo de no sucumbir ante los ataques de la adulación. por tanto. creo. la desvergüenza y otras mil bellaquerías. atacan a quienes parecen ser sus mejores amigos. cuando el infeliz es presa de toda suerte de asechanzas. toma la plaza sólidamente. cf. como en ciudad tomada de noche. al ser evidente el motivo. ni tiene el alma protegida por un muro de acero. El otro. tratando así de librarse de la acusación. tendiéndole sus manos. hallaron entonces muy fácil acceso acomodándose a las pasiones de Alejandro. sin pensar en que hay con frecuencia entre amigos íntimos múltiples motivos de odio que escapan a los demás. y aumentar el odio encerrado en el interior mientras se oculta un sentimiento y se manifiesta otro distinto. escarpadas y sólidas de la muralla. pero le odia. pero la más importante de todas es la adulación. pariente o —mejor— hermana de la calumnia. habla y se comporta del modo acostumbrado. sino en recuerdo de su antigua amistad. golpean. y. un alma prisionera y esclavizada. En un asedio no ataca el enemigo contra las partes altas. Primero. la atracción por los rumores sorprendentes: no sé por qué razón todos nos complacemos en escuchar relatos en secreto. y su victoria no puede resultar difícil. lo incendian todo. 22 Por consiguiente. sin que nadie se les oponga ni se aperciba siquiera de la penetración. abriendo las puertas y coadyuvando por todos los medios a la captura del oyente. 24 Mas si es innoble y mezquino lo acoge y le sonríe externamente. Conozco. el perjurio. como dice el poeta23. ya que nadie le ofrece resistencia ni intenta rechazar sus ataques. una vez dentro de la muralla. pues en tal supuesto su acusación no merecería crédito. Ciertamente. Nadie es tan noble. nada más injusto y vil que morderse los labios para alimentar en secreto la cólera. ignorante de los acontecimientos. 23 Y lo más lamentable de todo es que el calumniado. Luego. la mentira. no hay. avanza contra él con toda su fuerza. y se representa una tragedia muy dolorosa y atroz con máscara risueña y cómica. aprieta en secreto los dientes y. XVII 66. la insistencia.

Arístides era justo en comparación con los demás. hacer el hombre sensato que dude de la virtud o de la veracidad?». al quedar todo iluminado por la Verdad. Ilíada VI 164 s. haciendo regresar la envidia al calumniador y esclareciendo con pruebas la intención de ambas personas. y se impone prestarle atención. 26 Por consiguiente. sin considerar la edad del que habla. Antea dice: Ojalá mueras. Teseo. Por consiguiente. no hay que confiar en el juicio ajeno. después de tan grandes victorias. ambos. como dije en un principio. el Hipólito de EURÍPIDES. contra un pariente y amigo que había navegado para afrontar el mismo peligro: tan connatural es a todos los hombres fallar en este sentido. 27 Calumniado por Ulises como traidor. si no. . conmovido por la primera denuncia — ¡por Heracles!—. 32 Pero la causa de todo esto. Ciertamente sería ridículo colocar porteros en la casa y dejar francas las puertas de los oídos y de la mente. que trató. es la ignorancia y el hecho de que el carácter real de cada uno de nosotros permanece en la oscuridad. Y Fedra. Sin embargo. de forzarme24. el más discreto de los aqueos y el mejor en todo lo demás queda convicto de haber tramado una maquinación insidiosa. ya que si una divinidad apartara el velo de nuestras vidas. es preciso investigar el hecho en sí mismo. mal de mi grado. sentía en su interior el aguijón de la misma ambición política que Temístocles. 27 «Sí —dirá alguno—. tanto más minuciosa ha de ser la investigación. este ilustre varón se confabuló contra Temístocles y excitó al pueblo contra él porque. avergonzados no obstante por el crédito que prestaron. Estimo que aquello que Homero dio a entender en el mito de las Sirenas. injustamente calumniado ante los atenienses como impío y conspirador? ¿Qué de Temístocles o Milcíades. 29 ¿Y qué decir de Sócrates. 28 Y si es cierta la historia de Palamedes27. pues. cuando se acerque alguien contando asuntos de esta naturaleza. hizo que Hipólito sufriera la maldición de su padre25. Mas actuar así desde el comienzo. por aparentar ser hombre justo y discreto en todo lo demás.Luciano de Samósata No debe creerse con presteza en la calumnia 8 por defender los intereses de éstos no perdonaron ni a los más íntimos. y menos aún en el prejuicio del acusador. pero en ocasiones el calumniador es digno de crédito. instándonos a navegar bordeando esos funestos placeres acústicos. Arístides 3. en consecuencia. como defraudados al descubrir su inocencia. 26 Cf. sino a establecer a la Razón como portero fiel ante todo cuanto se dice. la vida es rica en múltiples males a causa de las calumnias creídas tan pronto e indiscriminadamente. a fin de aceptar y acoger lo estimable y cerrar puertas y rechazar las mezquindades. mezquino e injusto resulta. cuando ella lo intentó primero y fue rechazada. cf. a cerrar nuestros oídos y a no abrirlos sin reservas a quienes son presa de la pasión. Pues bien. al amor y al odio respecto a otros. ni sus antecedentes. sospechosos de traición a Grecia? Infinitos son los ejemplos y conocidos ya en su mayoría. o abate. Y a punto estuvo el joven de perecer en su encuentro con la Quimera. 30 «¿Qué debe. ¿existe alguien más justo que Arístides?26. a Belerofonte. por envidia. 25 Hay asimismo quienes. sin haber cometido —¡por los dioses!— acción impía alguna. la Calumnia huiría a precipitarse en el vacío. que lanzó idéntica acusación contra su hijastro. Preto. y. pues cuanto más convincente resulte. no osan ya acercarse a ellos ni mirarlos a la cara. odiar o amar al sujeto de la prueba. mereciendo. caer bajo las asechanzas de una mujer depravada. según dicen. 31 Por tanto. pero hombre al fin y sujeto a la cólera. 24 25 HOMERO. ni su ingenio oratorio. cuán pueril. PLUTARCO. como premio a su continencia y al respeto a su huésped. dado que nunca con anterioridad cometiera acción semejante». aunque comprendan ulteriormente que sus amigos han sido injustamente acusados ante ellos. sino reservar para uno mismo la investigación de la verdad. Sin duda.

81. A. PRIMERA EDICIÓN. Esteban Terradas.ª REIMPRESIÓN. Gráficas Cóndor. Impreso en España.BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. 1981. Obra completa.. S. A. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. Tomo I. 42676-1996. EDITORIAL GREDOS . 1996. Depósito Legal: M. G. EDITORIAL GREDOS. S. Leganés (Madrid). 1996. Printed in Spain. Sánchez Pacheco. C. Según las normas de la B. ISBN 84-249-1602-6. Madrid. 12. 1. Polígono Industrial. 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN PLEITO ENTRE CONSONANTES: LA «SIGMA» CONTRA LA «TAU» EN EL TRIBUNAL DE LAS SIETE VOCALES Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. ISBN 84-249-0153-3.

Apuntes sobre la vida 22 3. 7 2. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio. . Luciano y la posteridad 55 7.google. Panorama general del siglo II d. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8.com/cla/luc/fowl/index. La obra de Luciano 27 4.htm * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador]. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las 16 Siete Vocales 244 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites. Dioniso 90 5 Preludio.com/site/ancienttexts/gk-l2 Obras de Luciano en inglés: http://www.sacred-texts. C.Luciano de Samósata Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 1 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. El escritor 33 5.

le cupo en suerte influir sobre el Discurso a los griegos. y la de Luciano unos diez años después. Hábilmente. Pero ahora que ha llegado a tal grado de codicia e ilegalidad que. ni que. La gran reforma ortográfica se efectuó en Atenas en el 403 a. que vosotras. que conocéis a ambas partes. . no satisfecha con cuanto yo toleré muchas veces. junto con El pseudosofista o El solecista. 3 Justo es. alegando haber sido desposeída de todas las palabras que llevan doble tau].Luciano de Samósata Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 2 16 PLEITO ENTRE CONSONANTES: LA «SIGMA» CONTRA LA «TAU» EN EL TRIBUNAL DE LAS SIETE VOCALES Esta obra. 1965. C. dado el prurito normativista de los rétores) para nosotros acerca de la pronunciación de su tiempo. Mes correspondiente a nuestro octubre. integra un grupo de escritos en los que se abordan cuestiones gramaticales y estilísticas. porque si es dado a cualquiera ejercer violencia desde su propio puesto contra el ajeno. pueda abandonárseme con mis agravios. y vosotras. intenta arrebatarme aún más por la fuerza. Mas no creo que hayáis llegado a tal extremo de negligencia e imprevisión. 31). Luciano fustiga a los pretenciosos aticistas que basaban todo su saber en cambiar los grupos sigmáticos en otros con doble tau. no veo cómo las construcciones gramaticales mantendrán las formas correctas según se establecieron en un principio. El pequeño juguete literario reviste la forma de discurso forense. que usurpaba mis pertenencias y se asentaba donde no debía. para terminar sorprendiendo al lector con una conclusión tan genial como inesperada: el pretendido castigo propuesto para la tau. bajo el arcontado de Euclides. 1 [En el arcontado de Aristarco de Falero1. Por encima de todo. pues. me veo obligada a exigirle cuentas ante vosotras. no me era difícil soportar tal menoscabo y pasaba por alto algunas palabras que oía. C. 26 de dicha obra). El falso razonador. que ahora actuáis como jueces. aunque tambien podría suponerse. como sabéis. observo frente a vosotras y las demás letras. gracias a la moderación que. 2 Vocales del jurado. situando la obra del primero tras 165 d. 4 kísēlis / kísēris. 4 ¡Ojalá se hubiera puesto término a las osadías de los demás tan pronto como se originaron! Así no habría luchado hasta ahora la Lambda contra la Rho disputándose la pronunciación de «piedra pómez»4 y «dolor de cabeza»5. lo que por razones cronológicas propone SCHWARTZ (Biographie de Lucien de Samosate. y quedaré en el mismo plano que un silbido. aunque vosotras os desentendierais del juicio. y todas las demás letras os guardéis de alguna manera de esta maquinación. que fue Taciano la fuente lucianesca. pues si a las anexiones ya consumadas sigue añadiendo siempre otras mayores me expulsará totalmente de mi propio territorio. mientras sufría pequeños agravios de parte de la Tau.. Vocales —sin cuyo concurso nada absolutamente puede escribirse—. El maestro de retórica y el Lexífanes. en el séptimo día del mes de Pianepsión2. a la inversa. lo toleráis. aquí presente.. Bruselas. Al parecer. y es inevitable recordar los años en que Luciano ejerciera con poca fortuna la abogacía. de TACIANO el asirio. de modo que si permanezco inactiva pronto no seré contada ni siquiera entre las letras. que permitáis algo injusto. con datos interesantes (aunque de peligrosa interpretación. la Sigma presentó demanda contra la Tau ante las Siete Vocales3 por violencia y robo de bienes. aproximadamente. compatriota de nuestro autor (cf. ni la Gamma se habría enfrentado con la Kappa y habrían 1 2 Arconte imaginario. 3 Remedo del ateniense Tribunal del Areópago. me asalta un temor no pequeño ante mi posible expulsión. c. pág. con graciosos ejemplos de términos trastocados. así como de las exigencias aticistas de corrección idiomática.

gnapheîon / knapheîon. 15 Téssara / téttara. 8 mólis / mógis. a partir de estos precedentes. de conjunciones y preposiciones a un tiempo. pájaro hablador. 10 Según la leyenda. al ir siendo privada de mis palabras asiduas y compañeras. por mi justa cólera. y determinaron que el último lugar entre todas correspondiera a las nueve letras que no tienen sonido alguno en sí mismas12. sin afectarme demasiado por ello. jueces. a las que Palamedes añadió cuatro. sino que. ya que rebasar los límites hasta el terreno indebido es propio de un infractor. 11 En los discursos forenses proliferan estas alabanzas al jurado. y le llamó kítta. 7 gnáphalla / knáphalla. Mientras atentaba contra pocas palabras. por tanto. 21 basílissa. aunque yo me veía privada de mis parientes y amigos. y llegaba a soportar lo que oía. Pues lo correcto es que cada una permanezca en el lugar que le corresponde. osó pronunciar «estaño»18. Llevaba conmigo a la fornida Rho. .Luciano de Samósata Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 3 estado a punto de llegar a las manos muchas veces por el término «taller de cardador»6 o «relleno de almohada»7. porque podéis sonar por vosotras mismas. pronunciándolas a su modo. hora es ya de decíroslo. por decirlo así. hasta el extremo de no poder ya seguir soportando su exorbitante codicia. y no de Sidón) aportó dieciséis letras de su tierra a Tebas. týka a los higos22. y atacaba también a «hoy»17 y palabras semejantes. creía que se trataba de un hábito. os han conferido el máximo honor11. 19 kássyma / káttyma. 9 málista / mágista. aun cuando pretendiera ser considerado ciudadano del corazón del Ática. y las restantes letras se habrían abstenido de iniciar una confusión ilegal. 13 Ciudad frigia. y me detuve en casa de un poeta cómico: se llamaba Lisímaco. 18 kassíteron / kattíteron. 12 Es decir. Desde cuándo y cómo comenzó. Disculpadme en nombre de Zeus. osando pronunciar «cuatro»15 y «cuarenta»16. «cuero de zapato»19 y «pez»20. me hallaba sobremanera molesta por ello y ardía de temor. En casa de ese extranjero fue donde me apercibí de la codicia de esa mísera Tau. Arrancóme mi «urraca»23. 20 Píssa / pítta. 8 Pero cuando. no se oiría siquiera si no concurrierais en él dos nobles y hermosas vocales. 5 El primero que dio forma a estas leyes para nosotras —ya fuera Cadmo10 el isleño o Palamedes. el siguiente grado. que las Vocales velen por estas leyes. la mejor de mis vecinas. 7 En una ocasión visitaba Cíbelo13. descorazonada y carente de ayuda como me hallo. Alfa e Ypsilón— ha osado agraviarme superando todos los precedentes de violencia. quién estaría antes o después—. por los atenienses. según la tradición. porque precisan de una adición para ser oídas. igualmente. las mudas u oclusivas. y habría cesado también en su lucha con la Lambda. y era de origen beocio14 evidentemente. y más tarde sin rubor alguno llamaba basílittta a la «reina»21. 16 tessarákonta / tettarákonta 17 sémeron / témeron. pues no es leve ni pasajero el riesgo que corro. 6 Pero esa Tau que veis —no puedo llamarla con un nombre peor que el suyo propio. por los dioses. del regazo. 14 Por su hábito de pronunciar [tt] en vez de [ss]. y el naturalista Simónides de Siracusa otras cuatro. Cadmo (llamado el isleño por suponérsele de Tiro. por tanto. en el rango precedente. al arrebatarle «difícilmente»8 y hurtarle «muchísimo»9. hijo de Nauplio (y algunos atribuyen esta providencia a Simónides)— no sólo nos delimitó el orden en que se basan nuestras prelaciones —es decir. no llamase también alguno. andando el tiempo. a las semivocales. que. asimismo. que es una pequeña y hermosa ciudad fundada. 5 6 kephalalgía / kephalargía. 22 syka. sino desterrándome. consideró las cualidades y poderes que cada una de nosotras tiene. Es lógico. La sigma se considera semivocal y. desplazándome no ya de nombres y verbos hereditarios. Y a vosotras. 23 kíssa.

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también me arrebató mi «paloma torcaz»24, con mis «patos»25 y «mirlos»26, pese a la prohibición de Aristarco; quitó también de mi alrededor no pocas «abejas»27. Vino al Ática y del corazón de ésta arrancó ilegalmente el «Himeso»28 ante vuestra mirada y la de las otras letras. 9 Mas ¿para qué hacer mención de ello? Me expulsó de toda la «Tesalia», diciendo llamarla «Tetalia», y me ha aislado por entero del «mar»29, sin privarse siquiera de las «acelgas»30 de los «huertos»; de hecho, como suele decirse31, «no me ha dejado ni un ‘clavo’32». De mi condición de letra sufrida33 vosotras mismas sois testigos, ya que jamás reproché a la Dseta que me arrebatara mi «esmeralda»34 y se apoderara de toda «Esmirna»35, ni a la Xi por haber transgredido todo «pacto»36, teniendo al «historiador»37 Tucídides como «aliado»38. Y cuando mi vecina Rho estuvo enferma la perdoné, tanto por plantar en su jardín mis «mirtos»39 como por golpearme en la «sien»40 en un rapto de locura: tal es mi condición. 10 En cuanto a esa Tau, observemos cómo, de natural, es violenta también contra las demás. Para demostraros que, de las restantes, no ha respetado letra alguna, sino que ha abusado de la Delta, la Zeta, la Dseta y, prácticamente, de todo el alfabeto, llámame a las propias letras injuriadas. Escuchad, Vocales del jurado, el testimonio41 de la Delta: «Me privó de mi ‘endelequia’ 42, estimando que debía decirse 'entelequia', contra todas las leyes»; el de la Zeta, llorosa y mesando los cabellos por haber sido despojada de su «calabaza»43; y el de la Dseta, por haber perdido su «toque de flauta»44 y «de trompeta»45, y no serle posible ni «gruñir»46 siquiera. ¿Quién podría soportar todo esto? ¿Qué castigo sería suficiente contra esta perversísima Tau? 11 En consecuencia, no sólo falta contra su propio linaje del alfabeto, sino que también ha atentado contra el hombre de este modo, pues les impide un uso correcto de su lengua. Es más, jueces —pues la mención de los hombres me ha recordado la «lengua»—, también me ha privado de ese miembro, y convierte en glótta la glóssa. ¡Oh Tau, auténtico azote de la lengua! Mas paso de nuevo a mi acusación y a advertir a los hombres de cómo da contra ellos la nota discordante, pues intenta con lazos oprimir y desgarrar su idioma: a quien vea algo «hermoso»47 y desee expresarlo lo asaltará para obligarle a decir talón, pretendiendo ostentar la primacía en todo. De nuevo, otro habla de un «sarmiento»48, pero ella —que es en verdad «osada»49— ha convertido el «sarmiento» en «osadía»50. Y no sólo falta contra los hombres comunes, sino contra el Gran Rey, ante cuya
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phássa / phátta. 25 néssai / nettai. 26 kóssyphoi / kóttyphoi. 27 mélissai / mélittai. 28 Hyméssós / HymEttós. 29 thálassa / thálatta. 30 seútlia / teútlia. 31 El refrán es usado en nuestros días. 32 pássalos / páttalos. 33 Tópico de los discursos judiciales; cf. LISIAS, Defensa ante Simón 1 ss.; Contra Eratóstenes 4. 34 smáragdos / zmáragdos. 35 Pronunciado Zmyrna. 36 synthlkē / xynthetkē. 37 syggrapheús / xyggrapheús. 38 symmachos / xýmmachos. 39 Myrsínai / myrrínai. 40 kórselkórrē. 41 En los discursos judiciales se intercala el testimonio invocado. 42 endelécheia / entelécheia. 43 kolokýnthélkolokýnté. 44 syrízein / syríttein. 45 salpízein / salpíttein. 46 grýzein / grýttein. 47 kalón. 48 klēma. 49 tlēmon. 50 tlēma.

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presencia dicen que la tierra y el mar se apartaron y cedieron lo que les era propio: ella, en cambio, atenta también contra él, y ha convertido al mismísimo «Ciro» en un «queso»51. 12 Injurias lingüísticas de ese calibre comete contra los hombres. Y de delitos de acción, ¿qué? Lloran los hombres, se lamentan de su suerte y maldicen a Cadmo una y otra vez por haber incluido la Tau en la familia del alfabeto, pues afirman que los tiranos se inspiraron en su forma e imitaron su figura para construir maderos de forma análoga y crucificar hombres en ellos; y de ahí recibe este maldito invento su maldita denominación52. Por todos esos crímenes, ¿cuántas penas de muerte estimáis que merece la Tau? Por mi parte, estimo de justicia reservar este único castigo a la Tau: que sea ejecutada sobre su propia forma53, ya que la cruz llegó a tallarse por ella, y así es llamada por los hombres.

Formas no exactamente coincidentes por el acento: «queso» (tyrós) es oxítona, y el equivalente con tau de Kyros (Tyros = Ciro, rey de los persas) tiene acento properispómeno. En todo caso, la homofonía es evidente. 52 Staurós «cruz». 53 Lo que sigue hasta el final del texto fue secluido como glosa por Sommerbrodt.

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LUCIANO

OBRAS I
INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN

EL BANQUETE O LOS LAPITAS
Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ.

EDITORIAL GREDOS, S. A. Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1996. PRIMERA EDICIÓN, 1981. 1.ª REIMPRESIÓN. Depósito Legal: M. 42676-1996. ISBN 84-249-1602-6. Obra completa. ISBN 84-249-0153-3. Tomo I. Impreso en España. Printed in Spain. Gráficas Cóndor, S. A. Esteban Terradas, 12. Polígono Industrial. Leganés (Madrid), 1996.

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El banquete o los lapitas

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ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1. Panorama general del siglo II d. C. 7 2. Apuntes sobre la vida 22 3. La obra de Luciano 27 4. El escritor 33 5. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. Luciano y la posteridad 55 7. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio. Dioniso 90 5 Preludio. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales El banquete o Los lapitas 252 17 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434

Textos griegos de Luciano: http://sites.google.com/site/ancienttexts/gk-l2

Obras de Luciano en inglés: http://www.sacred-texts.com/cla/luc/fowl/index.htm

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La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador].

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17 EL BANQUETE O LOS LAPITAS

Diálogo genuinamente lucianesco, se inscribe, según R. Helm, en la diatriba satírica «menipea». A nuestro juicio, sin embargo, es una crítica genérica de la loca conducta humana, en que se ataca tanto a la burguesía (representada en el acaudalado y crédulo Aristéneto y en el banquero Éucrito, con sus respectivos vástagos, parientes y amigos), como al gremio de los filósofos (sin exceptuar escuela alguna, incluido el cínico Alcidamante, prototipo de grosería y agresividad; si alguien resulta menos mal tratado es el epicúreo Hermón) y al de los propios rétores y gramáticos, a que pertenece el autor (en las figuras de Dionisodoro e Histieo). Del variopinto grupo de comensales, tan sólo salva Luciano al «pueblo llano». En el c. 35 leemos: «Los papeles, pues, se habían invertido: el pueblo ignorante comía con gran moderación, sin muestras de embriaguez o inconveniencia; tan sólo reían y condenaban... a aquellos a quienes solían admirar, creyendo que eran personas de valía por sus vestiduras.» Toda la pedagogía lucianesca de la «educación práctica para la vida, motivadora directa de la acción», queda resumida en estas trascendentales premisas del c. 34: «La educación aparta del correcto pensar a quienes se ciñen rígidamente sólo a los libros y a su ideología»; y más arriba: «Para nada sirve aprender las ciencias, si no se ordena también la vida hacia el fin mejor.» El diálogo es, pues, un enérgico ataque, henchido de gracia y humor, contra los «intelectuales fatuos e hipócritas» y burgueses entontecidos que les siguen. Parodia del solemne Banquete platónico y, a la vez, del literario mito de los lapitas y centauros (representados por «los intelectuales» en liza; cf. referencias en las notas), el propio Luciano participa en la acción adoptando su nombre helenizado (Licino), como mudo espectador de la vana locura humana. Por las razones antes apuntadas, no puede calificarse, en rigor, de negativa a ultranza, pues si bien los intelectuales de oficio son duramente zaheridos, no es menos cierto que se marca el norte positivo de la sencillez representada por el pueblo y la auténtica sabiduría, la que predica con el ejemplo de la propia vida (es imposible no recordar a Demonacte). Por su temática cabe, pues, incluirla dentro del grupo de obras críticas contra filósofos e intelectuales en general, tales como El sueño o El gallo, Subastas de vidas, El pescador, Anacarsis, Doble acusación, Sobre el parásito, Los fugitivos, El eunuco, etc. Schwartz sitúa esta obra en el período intermedio de la producción lucianesca, en torno al 168 d. C.

1 FILÓN. — Dicen que celebrasteis ayer una velada polifacética en casa de Aristéneto, durante la cena: se pronunciaron algunos discursos filosóficos y se suscitó una disputa no pequeña en torno a ellos; y, si Carino no ha mentido, la cuestión llegó hasta las heridas, y finalmente la reunión se disolvió con sangre. LICINO. — ¿Y de dónde, Filón, ha sabido Carino eso? Porque no cenó con nosotros. FILÓN. — Dijo que lo había oído de Diónico, el médico. Pues Diónico sí creo que fue uno de los comensales. LICINO. — Por supuesto. Pero él no presenció todo el desarrollo desde el comienzo, sino que acudió tarde, casi mediada ya la batalla, poco antes de las heridas. Por ello me sorprende que pueda contar algo con exactitud, sin haber asistido a los acontecimientos de los que surgió la pendencia que terminó en sangre. 2 FILÓN. — Así es, Licino, y el propio Carino nos indicó, si queríamos oír la verdad y sus pormenores, que nos dirigiéramos a ti, ya que Diónico a su vez le confesó que no había presenciado personalmente todo el asunto, mientras que tú sabías con exactitud lo ocurrido, y podrías recordar las propias palabras, ya que no eres un oyente descuidado, sino atento, de tales cuestiones. Por tanto, es hora de que nos ofrezcas este agradabilísimo festín —no conozco ninguno más dulce para mí—, ante todo porque lo celebraremos sobrios, en paz y sin sangre, lejos de los tiros, ya fueran ancianos o jóvenes quienes se propasaran, impulsados por el vino puro a decir y hacer lo menos conveniente.

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3 LICINO. — Cosas harto pueriles, Filón, me pides que saque a la luz pública, y refiera lo que ocurrió bajo los efectos del vino, cuando debiéramos olvidarlo y pensar que todo ello es obra del dios Dioniso, que no sé si ha dejado a alguien al margen de sus misterios y orgías. ¿No es, pues, propio de personas malintencionadas investigar minuciosamente tales asuntos, que debemos dejar en la sala del banquete al marcharnos? «Odio —reza el dicho poético— beber con quien recuerda»1. Diónico no hizo bien al revelarlo a Carino y verter las abundantes heces de las copas sobre unos varones filósofos. Por mi parte, puedes marchar, que nada del tema he de decirte. 4 FILÓN. — Te haces de rogar en esto, Licino. Pero no deberías actuar así conmigo, que sé bien que deseas hablar mucho más que yo escuchar, y me parece que, de carecer de oyentes, te acercarías gustoso a una columna o a una estatua y verterías todo de corrido. Es más, si quisiera marchar ahora, no me dejarías partir sin escucharte; antes me sujetarías y seguirías entre súplicas. Y ahora, a mi vez, voy a hacerme de rogar por ti2. (Se dirige al amigo que le acompaña.) Si te parece, vayamos a enterarnos de labios de otro; y tú (a Licino) no digas nada. LICINO. — No hay por qué enfadarse: te lo contaré, ya que tanto lo deseas, pero no lo divulgues. FILÓN. — Si yo no me he olvidado por entero de quién es Licino, tú mismo lo harás mejor, y te anticiparás en referirlo a todos, de suerte que no habré de divulgarlo. 5 Pero dime primero una cosa: ¿os invitó Aristéneto para celebrar la boda de su hijó Zenón? LICINO. — No: ha casado a su hija Cleántide con el hijo de Éucrito el banquero, con el estudiante de filosofía. FILÓN. — Todo hermosura, por Zeus, es el joven, si bien tierno aún y no muy en sazón para el matrimonio. LICINO. — No tendría otro más conveniente, supongo. Discreto al parecer y orientado hacia la filosofía, siendo además único heredero del acaudalado Éucrito, lo prefirió a todos los demás como novio de su hija. FILÓN. — No es pequeño motivo el que apuntas, la riqueza de Éucrito. Pero sigue, Licino. ¿Quiénes eran los comensales? 6 LICINO. — ¿Para qué hablar de la totalidad? En cuanto a los filósofos y literatos, que son los que, imagino, más te interesan, se encontraba Zenótemis, el anciano del Pórtico3 y con él Dífilo, el llamado Laberinto, maestro de Zenón, hijo de Aristéneto. Por el Perípato4 estaba Cleodemo —ya lo conoces—, el parlanchín, el argumentador, a quien los alumnos llaman «Espada» y «Cuchillo». También estaba Hermón el epicúreo, y, cuando entró, los estoicos lo miraron con desprecio5 y le dieron la espalda, manifestando la misma repulsión que hacia un parricida o un maldito. Todos ellos habían sido invitados a cenar como amigos y allegados del propio Aristéneto, y también se hallaban el gramático Histieo y el retórico Dionisodoro. 7 De parte de Quéreas, el novio, asistía a la fiesta Ión el platónico, maestro de éste, de aspecto solemne y divino, mostrando gran compostura en su rostro: a propósito, la gente le llama el «Canon», considerando la rectitud de su juicio; cuando apareció, se levantaron todos en su honor y lo recibieron como a un ser superior; en una palabra: fue la visita de un dios el advenimiento de Ión el maravilloso. 8 Llegado el momento de reclinarse, hallándose presentes casi todos, las mujeres, en no pequeño número, ocuparon por completo el diván que hay entrando a la derecha, y entre ellas estaba la novia, muy primorosamente velada, rodeada por las mujeres. Junto al vestíbulo se situó el restó del grupo, según la dignidad de cada uno. 9 Frente a las mujeres el primero era Éucrito, y a continuación Aristéneto. A continuación,
Aunque desconocido suena al estilo convival anacreóntico, el autor es El verso es también citado por PLUTARCO (Proemio a Cuestiones convivales). 2 Parodia de PLATÓN, Fedro 228. 3 Es decir, estoico, pues el fundador de la escuela, Zenón, solía enseñar en el Pórtico Policromo de Atenas. 4 Literalmente «paseo», escuela de Aristóteles, que tenía el hábito de enseñar paseando. Cf. Vida de Demonacte 54 y nota. 5 Los estoicos rechazaban el placer, propugnado como sumo bien por Epicuro.
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surgió la duda entre dar prioridad a Zenótemis el estoico, en razón de su avanzada edad, o a Hermón el epicúreo, dado que era sacerdote de los Gemelos y del primer linaje de la ciudad. Pero Zenótemis resolvió el problema: «Aristéneto —dijo—, si me colocas detrás de ese individuo, un epicúreo, por no decir otra cosa peor, me marcho y te dejo con todo tu banquete», al tiempo que llamaba a su criado y hacía ademán de marcharse. Hermón contestó: «Ocupa el puesto anterior, Zenótemis; empero, aun cuando no hubiera otra razón, habrías hecho bien en cedérmelo por mi condición de sacerdote, por mucho que desprecies a Epicuro». «Me haces reír —replicó Zenótemis—: ¡un sacerdote epicúreo!», al tiempo que se reclinaba, y Hermón a su lado, a pesar del incidente; luego lo hizo Cleodemo el peripatético, luego Ión y, más abajo, el novio; luego yo y a mi lado Dífilo, y más abajo Zenón, su discípulo; luego el retórico Dionisodoro y el gramático Histieo. 10 FILÓN. — ¡Oh, Licino! Nos describes a una academia en este banquete lleno de eminencias. Yo, por mi parte, felicito a Aristéneto, que prefirió celebrar la fiesta más solemne con los más sabios, con preferencia a los hombres vulgares, y escogió la flor de cada escuela: no a unos sí y a otros no, sino a todos conjuntamente. LICINO. — Porque no es, compañero, como la mayoría de esos adinerados, sino que se preocupa por la cultura y pasa la mayor parte de su tiempo con ellos. 11 Comenzamos, pues, a cenar en paz al principio, y se sirvieron manjares variados, que no creo necesario enumerar —salsas, pasteles y condimentos—, todo en abundancia. En esto, Cleodemo se inclinó sobre Ión y le advirtió: «¿Ves al viejo? —refiriéndose a Zenótemis, y oyéndolo yo—. ¡Cómo se atiborra de manjares! ¡Se ha llenado de salsa el vestido! ¡Y cuántas viandas alarga a su criado, que está en pie a su espalda, creyendo no ser visto, sin reparar en cuantos le rodean! Indícaselo a Licino, para que sea testigo.» Pero yo no necesitaba que Ión me lo indicara, pues hacía mucho rato que lo estaba viendo desde mi puesto. 12 Al terminar Cleodemo de decir esto irrumpió el cínico Alcidamante sin haber sido invitado, bromeando con aquel lugar común: «Menelao viene por propia decisión»6. A muchos pareció que había cometido una desvergüenza, y le increpaban con las ocurrencias más inmediatas. Uno dijo: «Deliras, Menelao»7; y otro: Mas no agradó al Atrida Agamemnón en su ánimo8; y así iban unos y otros pronunciando frases atinadas al caso y graciosas, mas nadie se atrevía a hablar a las claras, porque temían a Alcidamante, que era en verdad «de grito potente»9 y el más ladrador de todos los perros10, lo que le daba fama de ser el mejor y el más temible para todos. 13 Aristéneto lo felicitó, y le invitó a tomar un sillón y a sentarse junto a Histieo y Dionisodoro, mas él replicó: «¡Quitá allá! Es de mujeres y afeminados eso que dices de sentarse en un sillón, o echarse en un lecho, como vosotros, que yacéis sobre este blando diván casi boca arriba, mientras os banqueteáis envueltos en púrpura. Yo, en cambio, voy a cenar de pie, al tiempo que paseo por el comedor; y si me canso, echaré a tierra mi manto y me tumbaré sobre el codo, como pintan a Heracles». «Sea así —respondió Aristéneto— si lo prefieres.» Y desde ese momento, Alcidamante andaba en derredor mientras cenaba, emigrando como los escitas, en busca de pastos más abundantes y siguiendo la ruta de quienes servían las viandas. 14 Mientras comía desplegaba su actividad disertando acerca de la virtud y el vicio, y mofándose del oro y la plata: preguntaba, por ejemplo, a Aristéneto qué significaban para él tantas y tan grandes copas, cuando las vasijas de barro servían a idéntico fin; pero Aristéneto puso fin momentáneamente a sus impertinencias al indicar al criado que le diese una gran escudilla llena de vino más puro; y creía haber tenido una excelente idea, sin saber cuántos males iba a originar la escudilla que le había dado. Tomóla Alcidamante, calló un momento, echóse al suelo, y yacía
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HOMERO, Ilíada II 408. Ilíada VII 109. 8 Ilíada I 24. 9 Al igual que Menelao es denominado en Ilíada II 408. 10 Denominación de los cínicos; cf. Vida de Demonacte 21.

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medio desnudo, como había amenazado, apoyado sobre el codo, con la escudilla en la derecha, igual que los pintores representan a Heracles en la mansión de Folo11. 15 Ya entonces la copa circulaba incesantemente entre los demás, se sucedían los brindis y los comentarios, y ya se habían encendido las luces. Entretanto, yo reparé que el criado que atendía a Cleodemo, un joven y hermoso copero, sonreía furtivamente —pues hay que referir, estimo, todas las anécdotas del festín, y en especial cuanto ocurrió con mayor interés—, y me puse a observar con atención por qué sonreía. Poco después se aproximó a recoger la copa de Cleodemo, y éste oprimió su dedo y le dio, creo, dos dracmas juntamente con la copa. El criado, al sentir su dedo oprimido, volvió a sonreír, pero al parecer no vio la moneda, de manera que, al no cogerlas, las dos dracmas cayeron produciendo ruido, y enrojecieron ambos ostensiblemente. Los de al lado se preguntaban de quién eran las monedas, mientras el criado negaba haberlas dejado caer, y Cleodemo, junto al cual habían sonado, fingía no haberlas perdido. Se olvidó el hecho y pasó inadvertido, pues no muchos lo notaron, excepto, sin duda, Aristéneto, ya que sustituyó al criado poco después mandándole retirarse disimuladamente, y asignó para servir a Cleodemo a uno de edad avanzada y robusto, mozo de mulas o de cuadra. Así se resolvió el incidente, que habría sido motivo de gran vergüenza para Cleodemo, si se hubiera propalado rápidamente entre todos, en lugar de sofocarse al instante, gracias al modo sumamente hábil de afrontar Aristéneto la inconveniencia. 16 El cínico Alcidamante, que estaba ya bebido, preguntó el nombre de la novia, mandó guardar silencio, y con voz potente, dirigiéndose a las mujeres, dijo: «Brindo por ti, Cleántide, a Heracles, mi soberano». Y como todos rieran por esto, exclamó: «¿Os reís, miserables, porque he brindado por la desposada a nuestro dios Heracles? Pues debéis saber que, si no acepta beber de mi escudilla, jamás tendrá un hijo como yo, inconmovible en valor, libre en pensamiento, y en su cuerpo así de fuerte», al tiempo que se desnudaba más, hasta las partes pudendas. De nuevo los invitados se rieron de esto, y él, irritado, se levantó con mirada fiera y extraviada, dispuesto evidentemente a no permanecer ya en paz. Al punto habría golpeado a algunos con su bastón, si no hubieran traído oportunamente un pastel enorme, ante cuya imagen se tornó más sereno, cesó en su cólera y empezó a atiborrarse mientras iba en derredor suyo. 17 Los más estaban ya ebrios y el comedor lleno de griterío. Dionisodoro el retórico pronunciaba pasajes de discursos antitéticos, y era aplaudido por los sirvientes que estaban en pie tras él. Histieo el gramático, que yacía a continuación, recitaba entremezclando versos de Píndaro, Hesíodo y Anacreonte, resultando de todo ello un único poema totalmente ridículo, sobre todo en aquel pasaje en que decía, como profetizando el porvenir, entrechocaron los escudos entre sí12, y allí fue el gemido y el alarde de los guerreros13. Mientras, Zenótemis leía un libro de letra menuda que le entregara su criado. 18 Al interrumpir los camareros un rato el servicio, como es costumbre, trató Aristéneto de que ni siquiera aquel momento resultara inatractivo y vacío, y mandó entrar al bufón para que dijera o hiciera algo gracioso, a fin de que los invitados se regocijaran aún más. Y apareció un tipo feo, con la cabeza rapada, y unos cuantos cabellos erizados en la coronilla; el hombre bailó contorsionándose y girando para resultar más ridículo, y marcando el ritmo recitó sátiras anapésticas con acento egipcio; por último, gastó bromas a los presentes. 19 Todos se reían al recibir las bromas, pero cuando lanzó una invectiva del mismo tono contra

Centauro muerto por Heracles en el festín nupcial de Hipodamia, donde tuvo lugar la lucha entre lapitas y centauros. Luciano alude a alguna pintura famosa. 12 Ilíada IV 447. 13 Ilíada IV 450.

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Alcidamante, llamándolo «cachorro melitense»14, el aludido se enfureció —hacía rato que se mostraba celoso de su éxito y de que mantuviera la atención de la sala—, despojóse de su sayal, y le desafió a la lucha del pancracio; de lo contrario, decía, se iba a llevar un recuerdo de su bastón. De este modo el pobre Satirión, que así se llamaba el cómico, se plantó a luchar: la cuestión era de lo más divertido, un filósofo peleando con un bufón, dando y recibiendo puñetazos a su vez. De los asistentes, unos se hallaban violentos, otros reían, hasta que Alcidamante terminó de recibir su paliza de manos de un bien entrenado hombrecillo. Naturalmente, una risa general estalló en la sala. 20 A la sazón entró Diónico, el médico, no mucho después del combate. Habíase retrasado, según dijo, por atender a un aquejado de demencia, a Polipreponte el flautista; y contó una historia divertida: dijo que había penetrado en su estancia sin saber que era ya presa del padecimiento; Polipreponte saltó del lecho rápidamente, cerró la puerta y, desenvainando un cuchillo, le entregó las flautas y le ordenó que tocara; y, como no pudiera, le golpeaba con un látigo en las palmas de las manos; por último, en tan grave situación de peligro, Diónico ideó esta estratagema: le retó a un certamen con un número convenido de azotes para el perdedor, y en primer lugar él tocó defectuosamente; luego entregó las flautas a Polipreponte y recibió de éste el látigo y el cuchillo, que arrojó rápidamente por la ventana a la parte descubierta del patio; a partir de entonces, ya más seguro, mientras luchaba con él pedía socorro a los vecinos, que derribaron la puerta y lo salvaron. Y mostraba señales de los azotes y algunos arañazos en su rostro. Diónico, que no había alcanzado menor éxito que el bufón en su relato, reclinóse apretadamente junto a Histieo, y cenaba de lo que había quedado: no sin la intervención de algún dios se había sumado a nosotros; al contrario, resultó muy útil ante lo que sucedió después. 21 Apareció, a la sazón, en el centro de la sala un criado de Hetémocles el estoico, diciendo ser portador de un escrito que su amo le había ordenado leer en público para conocimiento de todos, para luego retirarse y regresar. Con el permiso de Aristéneto se aproximó a la lámpara y lo leyó. FILÓN. — Sería, Licino, un elogio de la novia, o un epitalamio, como hacen con frecuencia. LICINO. — Naturalmente, también nosotros creímos algo así, pero ni se aproximaba a ello. El escrito decía: 22 «Hetémocles el filósofo a Aristéneto. »Mi postura ante los banquetes puede inferirse de toda mi vida pasada; yo, que, aun cuando a diario me han importunado muchos hombres bastante más ricos que tú, sin embargo, jamás he transigido en acudir, conocedor de los alborotos y excesos de los banquetes. Por ti tan sólo creo haberme irritado razonablemente, ya que, después de haber gozado de mis magníficos servicios durante tanto tiempo, no te dignaste contarme entre los demás amigos, sino que sólo yo soy para ti ajeno al reparto, pese a vivir en la casa de al lado. Estoy, por tanto, afligido, principalmente por ti, porque te hayas mostrado tan ingrato, que para mí la felicidad no consiste en una ración de cerdo agreste, liebre o pastel —que obtengo abundantemente de otros que conocen su obligación, puesto que hoy mismo habría podido cenar, y opíparamente según dicen, con mi discípulo Pámenes, mas no accedí a sus súplicas, tonto de mí, reservándome para ti. 23 »Tú, en cambio, nos desprecias e invitas a otros, sin duda porque aún eres incapaz de distinguir el bien y no posees la facultad de aprehender la realidad. Mas sé de dónde me viene esto, de tus maravillosos filósofos, Zenótemis y el 'Laberinto', cuyas bocas podría acallar —con permiso de Adrastea— mediante un solo silogismo. Que explique alguno de ellos qué es la filosofía, o, respecto de los primeros principios, en qué se diferencia la cualidad del estado15; por no proponer una cuestión insoluble, como la de los cuernos, el montón o el segador16. »Que te sean de provecho. En cuanto a mí, por considerar que sólo lo decoroso es bueno, soportaré fácilmente el desprecio. 24 »Sin embargo, para que no puedas refugiarte más tarde en el argumento de que te olvidaste
Tal vez alude no al gentilicio «maltés», sino al habitante del demo ateniense de Mélita, donde se veneraba a Heracles, protector de los cínicos. 15 Es decir, lo esencial de lo accidental en los seres. 16 Sofismas: «Todos tenemos lo que no hemos perdido, tú no has perdido los cuernos, luego tienes cuernos»; «un grano hace un montón»; el segador no puede segar; cf. Subasta de vidas 22.
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en medio de tanta agitación y actividad, dos veces te saludé hoy, al alba en tu casa y en el templo de los Dióscuros cuando sacrificabas más tarde. Con estas palabras me he justificado ante los asistentes. 25 »Pero si crees que estoy irritado sólo por una cena, piensa en el relato de Eneo y verás que la propia Artemis se indignó por ser la única a quien aquél no acogió, habiendo invitado a los demás dioses, y dice Homero al respecto algo así: Fuera olvido o inadvertencia, cometió gran falta en su ánimo17; Eurípides: De Calidón ésta es la tierra, del territorio de Pélope en las márgenes opuestas, de fértiles llanuras18; y Sófocles: Un jabalí monstruoso sobre los campos de Eneo arrojó la hija de Leto, la diosa flechadora19. 26 »Estos pocos argumentos te he expuesto de entre muchos, a fin de que comprendas a qué gran hombre has abandonado para invitar a Dífilo, a quien has confiado a tu hijo, probablemente porque es amable con el jovencito y anda con él para complacerle. Si no fuera bochornoso para mí decir ciertas cosas, habría añadido aún algo más, que tú, si quieres, podrás conocer con garantías de veracidad de Zópiro, el pedagogo; mas no hay que alterarse en una boda y difamar al prójimo, sobre todo con acusaciones tan vergonzosas. Si bien Dífilo lo merece por haberme ya arrebatado dos discípulos, yo pese a todo guardaré silencio en gracia a la Filosofía misma. 27 »He dado instrucciones a mi criado —en el caso de que le des una porción de cerdo, ciervo o pastel de sésamo, para que me lo traiga y sirva de excusa a cambio del banquete— de no aceptarla, no parezca que le he enviado con esa finalidad.» 28 Mientras se leían estos párrafos, compañero, me bañaba el sudor de vergüenza y, como dice el refrán, pedía que me tragara la tierra mientras veía a los presentes reír ante cada frase, en especial quienes conocían a Hetémocles, hombre canoso y de porte solemne. Se admiraban de que, siendo como era, les hubiera engañado sin apercibirse, por su barba y la altivez de su rostro. Aristéneto, al parecer, no había omitido la invitación por inadvertencia, sino por creer que, de invitarle, no hubiera aceptado ni se hubiera ofrecido para algo semejante; así estimó que no debía ni intentarlo. 29 Cuando el criado hubo terminado de leer, la concurrencia entera dirigió sus miradas a Zenón y Dífilo, temblorosos y pálidos, avalando con las perplejidad de sus rostros las acusaciones de Hetémocles. Aristéneto se hallaba turbado y lleno de inquietud, si bien nos exhortaba, pese a todo, a beber, y trataba de llevar a bien el incidente entre sonrisas; así despidió al criado, diciéndole que se ocuparía del asunto. Un poco después, Zenón dejó su puesto subrepticiamente, y el pedagogo hizo ademán de marcharse so pretexto de que su padre se lo había ordenado. 30 Cleodemo, desde hacia rato, aguardaba una ocasión, pues quería arremeter contra los estoicos y estaba a punto de estallar al no encontrar un comienzo adecuado. A la sazón la carta le brindó el pretexto, y dijo: «Cosas de esa jaez consigue el noble Crisipo, Zenón el maravilloso y Cleantes, frasecillas desafortunadas, preguntas sin respuesta y vestiduras de filósofos, pero en lo demás la mayoría son unos Hetémocles. En cuanto a las cartas, observad cómo lo son de ancianos, y para colmo Aristéneto es Eneo y Hetémocles Artemis. ¡Por Heracles! Todo ello es de buen tono y propio de una fiesta». 31 «Por Zeus —dijo Hermón, reclinado más arriba—, había oído, sin duda, que Aristéneto tenía
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Ilíada IX 537. De Meleagro, drama perdido de EURÍPIDES, Fr. 515 NAUCK. 19 Del drama del mismo nombre, perdido asimismo, de SÓFOCLES, Fr. 369 NAUCK.

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preparado jabalí para la cena, de suerte que no le pareció inoportuno referirse al de Calidón. Por Hestia, Aristéneto, envíale en seguida tus presentes, antes de que el viejo se consuma de hambre como Meleagro. No obstante, no sufriría ningún mal, pues Crisipo consideraba indiferentes tales cuestiones»20. 32 «¿De Crisipo hacéis mención vosotros? —dijo Zenótemis, despertándose, a grandes gritos—. ¿Acaso por un solo individuo que no filosofa correctamente, Hetémocles el charlatán, medís a Cleantes y Zenón, sabios varones? ¿Quiénes sois vosotros para decir eso? ¿No has llegado tú, Hermón, a cortar los rizos de los Dióscuros por ser de oro? Ya pagarás la pena cuando seas entregado al verdugo. En cuanto a ti, Cleodemo, te entendías con la mujer de Sóstrato, tu discípulo, y cuando te cogieron sufriste los más humillantes castigos. ¿No callaréis, pues, conscientes de tales pecados?» «Sin embargo, yo no soy rufián21 de mi propia mujer, como tú —replicó Cleodemo—, ni he recibido de un discípulo extranjero el viático en depósito, para jurar luego por Atenea Políade22 no haberlo recibido, ni presto dinero al cuatro por ciento, ni estrangulo a mis discípulos cuando no me pagan puntualmente los honorarios.» «Sin embargo, no podrás negar —replicó Zenótemis— lo del veneno que vendiste a Critón para su padre.» 33 Al tiempo, bebiendo como estaba, arrojó sobre ambos cuanto quedaba en su copa, la mitad aproximadamente. También Ión participó de su vecindad, no sin merecerlo. Hermón, por su parte, sacudía el vino de su cabeza, inclinado hacia adelante, y tomaba a los presentes por testigos de la afrenta sufrida. Pero Cleodemo, que no tenía copa, volvióse y escupió a Zenótemis, y además, cogiéndole con la izquierda de la barba, se disponía a golpearle en la sien, y habría matado al viejo si Aristéneto no hubiera detenido su mano y, pasando por delante de Zenótemis, se hubiera reclinado en medio de ellos, para que quedaran distanciados por su separación y se mantuvieran en paz. 34 Mientras ocurría todo eso, Filón, yo agitaba en mi interior pensamientos diversos, como el hecho palmario de que para nada sirve aprender las ciencias, si no se ordena también la vida hacia el fin mejor. De aquéllos, en efecto, aun cuando fueran distinguidos en sus palabras, advertía que por sus hechos provocaban la risa. Luego me asaltó la idea de que pudiera ser cierto el tópico común, y que la educación aparta del correcto pensar a quienes se ciñen rígidamente sólo a los libros y a su ideología. En efecto, de tantos filósofos allí presentes, ni por casualidad era posible dar con uno libre de culpa, sino que unos cometían acciones vergonzosas y otros hablaban de modo más vergonzoso aún; ni siquiera podía atribuir al vino lo ocurrido, al reparar en lo que Hetémocles había escrito aun sin comer ni beber. 35 Los papeles, pues, se habían invertido: el pueblo ignorante comía con gran moderación, sin muestras de embriaguez o inconveniencia; tan sólo reían y condenaban, sin duda, a aquellos a quienes solían admirar, creyendo que eran personas de valía por sus vestiduras. Los sabios, en cambio, eran insolentes, se ultrajaban, comían sin moderación, gritaban y llegaban a las manos. El admirable Alcidamante hasta se orinó en medio del comedor23, sin respetar a las mujeres. Parecíame, por emplear la mejor comparación, que la situación del banquete era muy semejante a lo que cuentan los poetas de la Discordia: que, al no haber sido ella invitada a la boda de Peleo, arrojó la manzana entre los comensales, y de allí se originó la gran guerra de Troya. Pues bien, Hetémocles, a mi parecer, al lanzar su carta en medio como una manzana, causó males no inferiores a los de la Ilíada. 36 Zenótemis y Cleodemo no cesaron de disputar cuando Aristéneto se situó en medio de ellos. «Ahora —dijo Cleodemo— será suficiente con que quedéis convictos de vuestra ignorancia: mañana os daré vuestro justo merecido; contéstame, por tanto, Zenótemis, o tú, prudentísimo Dífilo, por qué razón, si decís que es «indiferente» la adquisición de los bienes materiales, no pensáis
Para los estoicos, las cuestiones humanas eran: buenas, y a ellas debía tenderse; malas, y debían evitarse; o indiferentes, que ni debían perseguirse ni rehuirlas. 21 Griego mastropós «corruptor». 22 «Protectora de la Ciudad». 23 Los cínicos hacían gala de despreciar los convencionalismos sociales y de actuar según los dictados de la naturaleza, como los animales.
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jamás en otra cosa sino en conseguir más, y por eso os movéis siempre alrededor de los ricos, hacéis de prestamista, cobráis intereses usurarios y enseñáis a sueldo; además, aunque odiáis el placer y censuráis a los epicúreos, vosotros mismo hacéis y padecéis las más vergonzosas humillaciones por causa del placer, indignándoos si alguien no os invita a cenar; si sois invitados, coméis una buena porción y entregáis por añadidura otro tanto a vuestros criados». Mientras decía esto, trataba de arrebatar el lienzo que tenía el esclavo de Zenótemis, lleno de carnes variadas; a punto estuvo de desatarlo y arrojarlo todo al suelo, mas el esclavo, reteniéndolo fuertemente, se lo impidió. 37 Hermón añadió: «Bien, Cleodemo, que nos expliquen por qué razón censuran el placer precisamente ellos, cuando pretenden gozar más que nadie». «No —replicó Zenótemis—, explica tú, Cleodemo, por qué no consideras indiferente la riqueza.» «En modo alguno; hazlo tú.» Así estuvieron mucho rato, hasta que Ión se inclinó para hacerse más visible y dijo: «Callad. Yo, si os parece, os plantearé abiertamente temas de debate propios de la celebración presente; vosotros, sin ánimo de disputa, hablaréis y escucharéis; que así es como, en nuestros textos de Platón, transcurre la mayor parte del tiempo, en diálogo.» Todos los presentes aplaudieron, y sobre todo Aristéneto y Éucrito, que esperaban así al menos superar la odiosa situación. Regresó Aristéneto a su lugar, confiado en que habría paz. 38 Al tiempo, nos servían la llamada «cena completa»: una gallina por persona, carne de jabalí y de liebre, pescado a la plancha, pasteles de sésamo y dulces variados; estaba permitido llevársela. No había una bandeja independiente para cada comensal, sino que Aristéneto y Éucrito la compartían en una mesa, y cada uno debía tomar los manjares próximos a sí. De igual modo, Zenótemis el estoico y Hermón el epicúreo debían compartirla; luego seguían Cleodemo e Ión, y tras ellos el novio y yo; Dífilo, en cambio, tenía dos raciones, pues Zenón se había marchado: hazme el favor de recordar bien esto, Filón, porque es algo importante, en este caso, para seguir el relato. FILÓN. — Me acordaré, pues. 39 — Ión propuso: «Primero empiezo yo, si os parece»; tras una pequeña pausa, continuó: «deberíamos tal vez, hallándose presentes tales eminencias, tratar de las ideas, de los entes incorpóreos y de la inmortalidad del alma, pero, a fin de que no se me opongan cuantos no siguen los mismos sistemas filosóficos, trataré adecuadamente el tema del matrimonio. Lo mejor sería no necesitar del matrimonio, sino, siguiendo a Platón y Sócrates, amar a los jóvenes24; al menos, sólo quienes procedan así pueden alcanzar la perfección en virtud. Mas, si es preciso casarse con mujeres, de acuerdo con la tesis de Platón deberían ser comunes las esposas, para que estuviéramos exentos de celos». 40 Estas palabras desencadenaron la risa, toda vez que no eran pronunciadas en momento oportuno. Dionisodoro intervino: « ¡Déjanos de monsergas bárbaras! Pues ¿dónde hallaríamos los celos25 en ese caso, y en quién?» «¿Precisamente tú abres la boca, desgraciado?», exclamó Ión, mientras Dionisodora replicaba con adecuados improperios. El gramático Histieo, de muy buena fe, intervino: «Callad, que os voy a leer un epitalamio». Y comenzó a leerlo. 41 Así eran los versos, si mal no recuerdo: O como la que antaño de Aristéneto en palacio, divina Cleántide soberana, crecía irreprochable, superando a todas las otras doncellas, más bella que la Citerea y Helena a un tiempo. Novio, a ti también saludo, entre hermosos el más hermoso efebo, más hermoso que Nireo y el hijo de Tetis; y nos a vosotros este himno nupcial

Griego paiderasteîn «practicar la pederastia». Es evidente la inoportunidad de una diatriba contra el matrimonio en el contexto de un banquete nupcial. Cf. 40. 25 El retórico Dionisodoro, como experto en el uso del lenguaje, censura a Ión el platónico por emplear abusivamente el término zēlos «celo, ardor, emulación», genérico, en el sentido específico de zēlotypía «celos amorosos».

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común a entrambos mil veces cantaremos26. 42 El poema produjo risa, como es natural; y llegó al fin el momento de tomar lo que habían colocado ante nosotros. Aristéneto y Éucrito tomaron cada uno la parte próxima a ellos; yo también la mía; Quéreas tomó lo que le habían servido, al igual que Ión y Cleodemo. Pero Dífilo pretendía también llevarse lo servido a Zenón, ausente, y decía que se lo habían traído para él solo, llegando a pelearse con los camareros, que tiraban de la gallina aferrados cual si trataran de arrastrar el cadáver de Patroclo: finalmente fue vencido y la dejó escapar, motivando gran hilaridad en los comensales, sobre todo porque se hallaba irritado tras el incidente como si hubiera sufrido los mayores agravios. 43 Hermón y Zenótemis yacían juntos, como he dicho; Zenótemis más alto, y Hermón más bajo que él. Habíanles servido idénticos manjares, que tomaron en paz, pero la gallina que se hallaba ante Hermón era más cebada, por casualidad sin duda. De éstas también debería haber cogido cada uno la suya, pero al punto Zenótemis —atiéndeme bien, Filón, ahora que estamos en el punto capital de los acontecimientos—, Zenótemis digo, dejó su gallina y tomó la del lado de Hermón, que como dije era más gorda. Hermón también se aferró a ella y no permitía que se aprovechara: griterío al punto; cayeron ambos y se golpeaban entre sí con las propias gallinas en la cara, cogíanse de las barbas y pedían ayuda, Hermón a Cleodemo, Zenótemis a Alcidamante y Dífilo. Los filósofos formaron bandos, unos al lado de éste, otros a favor de aquél, excepto Ión tan sólo, que se mantuvo neutral. 44 Los demás luchaban cuerpo a cuerpo. Zenótemis agarra un tazón que estaba sobre la mesa a la altura de Aristéneto y lo arroja contra Hermón, y a aquél no alcanzó, que a otro punto errara27, pero partió en dos la cabeza del novio, con una herida bien extensa y profunda. Por ello se originó un griterío entre las mujeres, y la mayoría saltó al medio de la lucha, sobre todo la madre del joven cuando vio la sangre; también la novia saltó de su lecho temiendo por él. Entretanto, Alcidamante destacaba luchando por Zenótemis, y a bastonazos rompió la cabeza de Cleodemo y la mandíbula de Hermón, y dejó malheridos a algunos criados que intentaron defenderlos. Pero el otro bando tampoco se echó atrás: Cleodemo, a dedo tieso, vació el ojo de Zenótemis y, sujetándolo, arrancó su nariz de un mordisco, y Hermón, cuando Dífilo acudía en ayuda de Zenótemis, lo arrojó por la cabeza del diván. 45 También resultó herido Histieo el gramático al tratar de separarlos, de una patada en los dientes lanzada por Cleodemo, que le había tomado por Dífilo. Yacía, en todo caso, el infeliz, como dice su Homero, «vomitando sangre»28. Realmente, todo estaba lleno de agitación y lágrimas: las mujeres se lamentaban apiñadas alrededor de Quéreas, mientras los demás iban apaciguándose. Sin embargo, el mayor de todos los males fue Alcidamante, una vez que hubo derrotado por entero a sus oponentes, golpeando a quien encontraba al paso: muchos, ten por seguro, habrían sucumbido de no habérsele roto el bastón. Yo, en pie, apoyado en la pared, veía todo sin intervenir, por haber aprendido de Histieo cuán arriesgado es mediar en tales ocasiones. Habrías dicho que eran lapitas y centauros, si hubieras visto las mesas volcadas, la sangre fluyendo y los tazones por el aire. 46 Al final Alcidamante derribó la lámpara sumiendo todo en completa oscuridad, y la situación, naturalmente, aún se hizo mucho más terrible, pues no era fácil conseguir otro alumbrado, y en la oscuridad se cometieron numerosas fechorías. Cuando alguien vino al fin con una lámpara, fue sorprendido Alcidamante desnudando a la flautista y tratando de violarla. Dionisodoro también quedó en evidencia por una acción ridícula, pues le cayó un tazón del pliegue del vestido al levantarse. Luego, para justificarse, dijo que Ión lo había recogido en el tumulto y se lo había dado para que no se rompiera; Ión, cortésmente, dijo que así lo había hecho. 47 En ese momento se disolvió el banquete, que acabó volviendo de las lágrimas a la risa
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Es difícil, por mala que sea la versión, igualar los versos ramplones del original, carentes de toda calidad poética. Ilíada XI 233. 28 Ilíada XV 11.

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gracias a Alcidamante, Dionisodoro e Ión. Los heridos eran evacuados en literas dada su gravedad, sobre todo el anciano Zenótemis, que, con una mano en la nariz y otra en el ojo, decía a gritos que perecía de dolor, hasta el punto que Hermón, a pesar de hallarse malherido —pues había perdido dos dientes—, se enfrentó con él diciéndole: «Recuerda, por tanto, Zenótemis, que no consideras indiferente el sufrimiento». El novio, después que Diónico curó su herida, fue llevado a su casa con la cabeza envuelta en vendas, sobre el carruaje en que debía conducir a la novia, tras celebrar desdichado!— una amarga boda. En cuanto a los demás, Diónico los atendía en la medida de lo posible, y eran acompañados a sus casas a dormir, vomitando la mayoría en las calles. Alcidamante, en cambio, permanecía allí, pues no consiguieron echar al hombre, una vez que se hubo acostado en el diván y dormía a pierna suelta. Ahí tienes, noble Filón, el final del banquete; o tal as vez sea mejor añadir aquella conclusión trágica: Muchas son las figuras de las deidades y mucho sin esperarse cumplen los dioses, mientras lo esperado no alcanza término29. Insospechados resultaron en verdad estos sucesos, mas he aprendido, al menos, esta verdad: no es seguro, para un hombre pacífico, ir de fiesta con semejantes sabios.

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Conclusión de tragedia cara a EURÍPIDES (cf. Alcestis, Andrómaca, Bacantes, Helena y, ligeramente modificada, Medea).

BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 42

LUCIANO

OBRAS I
INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN

EL PSEUDOSOFISTA O EL SOLECISTA
Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ.

EDITORIAL GREDOS, S. A. Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1996. PRIMERA EDICIÓN, 1981. 1.ª REIMPRESIÓN. Depósito Legal: M. 42676-1996. ISBN 84-249-1602-6. Obra completa. ISBN 84-249-0153-3. Tomo I. Impreso en España. Printed in Spain. Gráficas Cóndor, S. A. Esteban Terradas, 12. Polígono Industrial. Leganés (Madrid), 1996.

EDITORIAL GREDOS

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El pseudosofista o El solecista

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ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1. Panorama general del siglo II d. C. 7 2. Apuntes sobre la vida 22 3. La obra de Luciano 27 4. El escritor 33 5. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. Luciano y la posteridad 55 7. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio. Dioniso 90 5 Preludio. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 244 17 El banquete o Los lapitas 252 El pseudosofista o El solecista 274 18 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434

Textos griegos de Luciano: http://sites.google.com/site/ancienttexts/gk-l2

Obras de Luciano en inglés: http://www.sacred-texts.com/cla/luc/fowl/index.htm

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La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador].

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El propio Luciano interviene en la acción de este diálogo con un «falso sofista», al que ridiculiza y alecciona en cuestiones idiomáticas (cf. Introducción a Pleito entre consonantes). La actitud del autor, en posesión de la pureza y los cánones retóricos, consiste en anonadar primero al inexperto rival (caps. 1-4 y 9) para concluir enseñándole (10-12); en el centro del diálogo sitúa Luciano la figura del maestro de retórica Sócrates de Mopso, a quien conoció en Egipto (caps. 5-7), modelo de buen humor ante los errores, dominador de la técnica de enseñar reprendiendo con tacto y delicadeza, A lo largo del diálogo, tanto en las reprimendas de Luciano como en las de Sócrates de Mopso, está presente el ingenio, el humorismo, el clima de distensión; tan sólo (en 9) hay un fugaz incomodo en la actitud del sofista reprendido, quien, al ser llamado «ignorante», califica a su rival de «insolente», pero tal situación se supera sobre la marcha con toda facilidad. Como ponemos de manifiesto en nuestras anotaciones ad loca, en muchas ocasiones Luciano y otros buenos autores, áticos genuinos, «cometen» las pretendidas faltas que nuestro escritor o el desconocido Sócrates de Mopso censuran. ¿Qué significa ello? A nuestro juicio, que el purismo retórico de la Segunda Sofística es muchas veces más teórico que basado en una experiencia textual exhaustiva, y que, a la hora de reglamentar los usos idiomáticos, se cae por exceso en un rigorismo que, luego, a la hora de la verdad, se es incapaz de evitar al escribir. Por lo demás existe un inevitable desfase siempre entre lengua viva y lengua literaria, desfase que en la época que nos ocupa es gravísimo, al coexistir varios niveles de lengua (koiné vulgar, koiné literaria, imitación aticista, dialectos epicóricos, etc.) bien distantes entre sí. Ello nos hace admirar más la corrección (muchas veces ultracorrección) del ático lucianesco, lengua aprendida para el escritor. Sociológicamente, la obra presenta el interés de reflejar las preocupaciones formalistas y actitudes puntillosas de los círculos intelectuales cultivados, sin otros quehaceres políticos o culturales más profundos que asumir, como corresponde a un mundo epigonal que vive en buena parte de su pasado clásico. La obra de los retóricos (y de ello en parte no se libra tampoco Luciano, el más interesante y original escritor de su siglo) está, pues, afincada en los tópicos y lenguaje del pasado, que hay que reproducir fielmente para complacer a un público habituado a sus «clásicos», que conoce muchas veces a través de resúmenes, antologías, citas, etc., más en extensión que en profundidad. Para Schwartz, la obra es posterior a 175 d. C., fecha del regreso de Luciano a Atenas.

1 LUCIANO. —1. El experto en determinar quién comete solecismos2 ¿no ha de ser capaz de evitarlos? SOFISTA. — Eso creo, en efecto. LUCIANO. — Quien no es capaz de evitarlos ¿tampoco lo es de determinar quién incurre en ellos? SOFISTA. — Estás en lo cierto. LUCIANO. — En tu caso, ¿afirmas no cometer solecismos, o qué cabe decir respecto a ti? SOFISTA. — Sería un ignorante si los cometiera a mis años. LUCIANO. — Luego serás capaz de sorprender en flagrante delito a quien tal haga, y de dejarlo convicto aunque lo niegue.
Parece preferible la lectura de los mss. que traducimos por «Luciano» y «Sofista» frente a «Licino» y «Solecista» de algunos editores. Tampoco aceptamos la lectura «Pseudosolecista», conjetural, como título de la obra. 2 Según LÁZARO CARRETER, Diccionario de términos filológicos, s. v.: «Se emplea este término como opuesto a barbarismo; mientras éste es un error cometido por el empleo de una forma inexistente en la lengua, el solecismo consiste en el mal uso de una forma existente.» Es propio de niveles culturalmente bajos, como el del pueblo de Solos de Cilicia, de donde al parecer deriva el término.
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SOFISTA. — Con toda certeza. LUCIANO. — Pues bien, cógeme en pleno solecismo: ya 3 lo cometeré. SOFISTA. — De acuerdo, habla. LUCIANO. — Pero si ya he cometido el crimen y tú no lo has notado. SOFISTA. — ¿Te estás burlando? LUCIANO, — No, por los dioses, puesto que he cometido solecismo y no te has dado cuenta. Fíjate otra vez: afirmo que no puedes comprenderlo porque sabes cosas sí y cosas no4. SOFISTA. — Habla ya. LUCIANO. — Pero si acabo de 'hablar en solecismo y tú no lo has captado. SOFISTA. — ¿Cómo, si no dices nada? LUCIANO. — Yo hablo y cometo solecismos, pero tú no me sigues cuando lo hago. ¡Ojalá ahora podrás5 acompañarme! SOFISTA. — Es sorprendente lo que afirmas, que no puedo detectar un solecismo. 2 LUCIANO. — ¿Y cómo podrías hallar uno si ignoras los tres? SOFISTA. — ¿Qué tres? LUCIANO. — Y todos con barba incipiente6. SOFISTA. — Yo creo que te burlas. LUCIANO. — Y yo que ignoras quién comete faltas de expresión. SOFISTA. — ¿Y quién podría hallarlas si nadie las ha cometido? LUCIANO. — He hablado y cometido solecismos por cuarta vez y tú no lo has notado. Gran premio7, en efecto, habrías realizado si lo hubieras notado. SOFISTA. — No grande, mas sí necesario para quien se compromete. LUCIANO. — Pues tampoco ahora lo has notado. SOFISTA. — ¿Cuándo? LUCIANO. — Ahora, cuando te hablaba de realizar tú el premio8. SOFISTA. — No sé qué quieres decir. LUCIANO. — Llevas razón: no lo sabes. Regresa, por tanto, a lo anterior, pues no te decides a seguirme, y podrás comprenderme9 si quisieras. 3 SOFISTA. — Bien lo pretendo, pero tú no has dicho nada de lo que suelen decir quienes cometen solecismos. LUCIANO. — Cuantos acabo de pronunciar ¿te parecen de escasa importancia? Bien, sígueme otra vez, ya que no advertiste cuándo me desvié. SOFISTA. — Por los dioses, yo al menos no lo advertí. LUCIANO. — Pues bien, he dejado correr la liebra10 velozmente. ¿Se te ha escapado? Sin embargo, ahora es fácil ver la liebra. De lo contrario, aunque acudan muchas Hebras, te pasarán inadvertidas, pese a incurrir ellas en solecismo. SOFISTA. — No me pasarán inadvertidas.
Tratamos de verter las incorrecciones griegas a lo largo de la obra por otras castellanas, lo que no siempre es posible lograr. En este caso, el solecismo consiste en usar árti con futuro, uso censurado por Frínico, pues el ático sólo usa esta partícula con presente o pasado. 4 Es incorrecto el empleo del pronombre relativo en la correlación. Debería decirse té mén... té dé, con el artículo, o emplear un pronombre indefinido. Sin embargo, en la época helenística es frecuente el giro condenado, que usa el propio LUCIANO (cf., por ejemplo, Timón 57, El asno 23). 5 El solecismo consiste en emplear óphelon por opheles y, además, en relación de proximidad con un futuro de indicativo (dynései). 6 Griego artigeneíous: debería haberse dicho artigeneis (recién nacidos). 7 Griego áthlon: debería haberse dicho áthlos (tarea). La diferenciación en acusativo singular se establece por el adjetivo (méga), que en el segundo caso, el correcto, hubiera sido mégan. Éste es el cuarto solecismo que Luciano da ya por contado al intervenir. 8 Cf. nota anterior. 9 Empleo de án (partícula modal, expresando posibilidad en este caso) con futuro, uso que se halla a veces en ático y en el propio LUCIANO (Anacarsis 17, 25, etc.) 10 Forma lago, atestiguada pero incorrecta, por lagón «liebre» en acusativo singular. Traducimos, pues, por una forma inexistente en castellano, en contra del criterio de Lázaro expresado en nota 2.
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LUCIANO. — En realidad, te han pasado. SOFISTA. — Es sorprendente lo que afirmas. LUCIANO. — Tú por tu excesiva erudición eres muerto11, hasta el extremo de no sorprender la comisión de este solecismo. 4 SOFISTA. — No sé qué quieres decir con esto, pero yo estoy acostumbrado a sorprender a muchos cuando los cometen. LUCIANO. — Y a mí me entenderás cuando te vuelvas un niño de los que lactan12 a las nodrizas. Si no reparaste en este último solecismo, ni siquiera los niños al incrementar 13 cometerán solecismo, ya que nada adviertes. SOFISTA. — Estás en lo cierto. LUCIANO. — Entonces, si desconocemos esto, nada entenderemos de nuestras de ellos 14 cosas, pues también este otro solecismo se te ha escapado. No afirmar15 ya, por tanto, que estás capacitado para distinguir al solecista y para no faltar tú mismo. 5 Yo así lo creo. Sócrates de Mopso16, con quien me relacioné en Egipto, solía considerar tales faltas sin acritud, y no censuraba al autor. A quien preguntaba «¿a qué hora17 sales de casa?», replicaba: «¿Quién podría asegurarte que saldré hoy?» A otro que le dijo «tengo herencia18 suficiente», repuso: «¿Cómo? ¿Ya ha muerto tu padre?» En otra ocasión, diciendo uno «es compatriota19 mío», replicó: «No habíamos advertido que eras extranjero». A otro que dijo «el individuo es borracha»20, replicó: «¿Te refieres a tu madre, o qué quieres decir?» A otro que <se refería «... > 21 a los leones» 22 dijo: «Duplicas los leones». A uno que pronunciaba «tiene ánim-m-o» por emplear dos veces la my, le contestó: «Ciertamente ganará, si tiene ganancia» 23. A otro que exclamó «ahí viene el muchacha24, amigo mío», le replicó: «Entonces ¿le insultas siendo tu amigo?» A quien dijo «aterro 25 al hombre y huyo», le respondió: «Tú, cuando te guardes de alguien, lo perseguirás». A otro que decía «el cimerísimo 26 de mis amigos», contestó: «Es gracioso colocar algo más alto que la cima». A uno que decía empujo27 le preguntó: «¿A quién empujas?». Le contestó: «A mí mismo por la superficie» 28; a lo que replicó: «Por la superficie, como por un tonel».
El uso intransitivo del perfecto diépthoras está censurado por Frínico; debería emplearse el aoristo diephthárēs Uso incorrecto de thēlázó (mamar) aplicado a seres humanos. 13 El verbo auxánō en uso intransitivo está censurado en ático. 14 Debería emplearse lógicamente hemón auton en vez de heauton (para expresar, como pide el contexto, la idea de «nuestras propias cosas»). Sin embargo, la confusión es frecuente en los autores, incluido Luciano. 15 Uso incorrecto del infinitivo imperativo, empleado por lo demás. 16 Son desconocidos tanto el personaje como el lugar donde nació. 17 Griego pēníka, incorrectamente empleado para querer decir «¿cuándo»? 18 Debería decirse tà pátria, en lugar de tá patroia, para significar «hacienda». 19 Debería haber dicho polítēs (conciudadano); patriōtès se refiere a los extranjeros, carentes de pólis. 20 La forma methúsēs en ático se usa sólo con femeninos. 21 Según Nilén, hay laguna en el texto; légontos es conjetura de MacLeod, frente a otras de sentido parecido propuestas por otros editores; el manuscrito Mutinensis da la lección léontas eipóntos, sin alterar el significado. 22 La laguna textual nos impide captar el solecismo. 23 Al geminar la m intervocálica, convertía lēma (ánimo, fuerza de voluntad) en lēmma (ganancia). 24 El término meírax se usaba sólo en femenino en ático. 25 El verbo dedíttomai significa «aterrar», no «temer». 26 Griego koryphaiótatos, en superlativo, censurado por Frínico, pero usado por LUCIANO, por ejemplo, en Alejandro 30. 27 Griego exormo, queriendo significar «salgo, avanzo». 28 Probablemente también se censura esta expresión (griego ex epipoles), que según Frínico debe emplearse adverbialmente sin la preposición ex.
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Uno dijo «me ha ordenado» 29, y le contestó: «También Jenofonte ordenó su tropa». A otro que comentaba «lo rodeé30 para ocultarme», le dijo: «Es sorprendente que siendo uno solo rodearas a otros». A otro que manifestaba «mediase 31 con él», replicó: «Entonces, diferenciábase por completo». 6 Solía también burlarse sin acritud de los solecistas en el empleo del ático. Por ejemplo, al que decía «ambos32 parece esto», le replicaba: «Entonces tú dirás 'a nosotros nos equivocamos'». A otro que refería en serio un hecho de su tierra, y dijo «ella, tras su unión carnal33 con Heracles», le preguntó: «Entonces, ¿Heracles no se unió carnalmente con ella?» A uno que dijo necesitar esquilarse34 le inquirió: «¿Qué delito has cometido que merezca esa infamia?» A uno que hablaba de combatir con el compañero35 replicó: «¿Con el enemigo y compañero combates?» A otro que decía sufrir tortura36 su hijo enfermo, preguntó: «¿Con qué objeto? O ¿qué pretende el torturador?» A uno que decía «va adelante37 en matemáticas», replicó: «Platón llama a eso progresar». A uno que preguntaba si se declamaría38 le dijo: «¿Cómo? ¿Preguntas si yo declamaré y dices si se declamará?» 7 A un imitador del ático que dijo morirás39 en vez de la tercera persona le replicó: «Más valdría que en esto no recurrieras al ático para echar maldiciones». A quien dijo apunto sobre él 40 por «lo perdono» preguntó: «¿No erraste al disparar?» A uno que dijo apartir 41 y otro que dijo aparter replicó: «No conozco a esos dos». A quien solía decir a menos que si no 42 replicó: «Nos lo obsequias por duplicado». A uno que decía sarvirse 43 le indicó: «El verbo es pseudoático». A quien empleaba dentonces 44 le argumentó: «Está bien expresarse al uso de antaño, pero Platón dice ‘desde entonces’». A otro que recurría a he para ti ahí 45 por «he ahí» le replicó: «Expresas un significado por otro». A otro que solía decir reprendo46 por «comprendo» le manifestó su sorpresa: «¿Cómo, pretendiendo seguir al orador, dices que él no te sigue?» A uno que dijo más lentamente 47 le corrigió: «No es análogo a ‘más rápidamente’».
Se censura el uso de syntáttomai con dativo. El verbo periístamai no debe emplearse en el sentido de «rodear» con sujeto único y singular. 31 Se censura el uso de sygkrínomai con la pretendida significación de «rivalizar», cuando su significado primario es de «combinar, unir» (por oposición a diakrínomai «separar, diferenciar»), y secundariamente puede significar «comparar». 32 Uso incorrecto del pronombre dual noi (que debería haber aparecido en dativo noin): el dual, aticismo inusitado desde hacía muchos siglos, era un prurito de los pretendidos puristas difícil de emplear correctamente. Para resaltar el error, Sócrates emplea al revés indebidamente la forma noin por el nominativo noi. 33 El verbo mígnymai servía para expresar las relaciones carnales del hombre con la mujer, y no a la inversa (aunque LUCIANO lo usa en este último sentido en Relatos verídicos I 8). 34 Uso incorrecto de karenai por keírasthai «cortarse el pelo». La primera forma sólo debería usarse aplicada a animales o a quienes sufrían el castigo de ser rapados. 35 El verbo zygomachein significa «combatir» y no «discutir» en sentido amistoso. 36 Se critica el uso metafórico de basanízesthai. 37 El propio LUCIANO usa prokópto en este mismo sentido en Hermótimo 63 y El parásito 13, en vez del propugnado epididónai. 38 Se critica el uso de la tercera persona del singular meletisetai en vez de la segunda meletisei. 39 La forma tethnēxei debería ser tethnēxetai en media (pues la voz activa tercera persona coincide, en su forma, con la segunda media, y de ahí la crítica de Sócrates). 40 Uso erróneo de stocházomai por pheídomai. 41 Son incorrectas ambas formas (aphistán y aphisténein); debe emplearse aphistánai «partir, marcharse». 42 Pleonasmo: bastaría con pito o ei mé para expresar la idea. 43 Se critica la forma chrásthai frente al ático chrésthai «servirse». 44 Crítica de la forma éktote; debe decirse es tóte, según el uso platónico. Pese a ello, LUCIANO emplea la forma censurada en El asno 45. 45 La forma idoú sólo debe usarse exclamativamente. 46 Se censura el uso de antilambánomai para significar «comprendo» en vez de syníēmi. 47 Debería decirse brdyteron en vez de brádion. En cambio, se acepta táchion (más rápidamente) en vez del ático
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A otro que empleó agravar48 le replicó: «No equivale a ‘entorpecer’, como has creído». A quien decía «cábeme 49 en suerte», en lugar de «me ha tocado», le advirtió: «En poco, pero en algo se ha faltado». Como muchos acostumbraran a decir remontarse 50 por «volar», señaló: «Que el término deriva de 'vuelo' es cosa cierta». A uno que empleó palomo51 como palabra ática le comentó: «También diremos tórtolo». A otro que dijo haber comido un plato de lentejas52 le replicó: «¿Y cómo puede comerse un plato de lentejas?» 8 Ese era el estilo de Sócrates. Mas regresemos, si te parece, a la discusión inicial. Por mi parte, voy a convocar a los mejores solecismos para que comparezcan enteros 53; tú reconócelos: creo que ahora tú quizás podrás 54, tras escuchar la enumeración de tantos seguidos. SOFISTA. — Tal vez tampoco ahora lo consiga cuando los menciones. No obstante, habla. LUCIANO. — ¿Cómo dices no 55 vas a conseguirlo? Sin duda, la puerta de su conocimiento es abierta 56 para ti. SOFISTA. — Comienza, pues. LUCIANO. — Ya he comenzado. SOFISTA. — Nada has dicho que pueda advertir. LUCIANO. — ¿No has advertido el es abierta? SOFISTA. — No lo he advertido. LUCIANO. — ¿Adónde vamos, pues, si ni siquiera ahora sigues mis palabras? Ciertamente, a tenor de lo dicho al principio, yo creía llamar los caballeros57 al llano. Y tú, ¿no has comprendido los caballeros? Mas pareces no prestar atención a las palabras, y sobre todo a las que entre ellos mismos 58 cambiamos. SOFISTA. — Yo presto atención, mas tú te expresas veladamente. 9 LUCIANO. — ¡Sin duda es muy velado decir entre ellos mismos refiriéndose a nosotros! Eso es evidente. Mas no puede curarte dios alguno de tu ignorancia excepto Apolo, ya que él oraculiza 59 a cuantos le preguntan, pero tú no has comprendido ni al oraculizador. SOFISTA. — Por los dioses, no lo he advertido. LUCIANO. — Entonces el solecismo ¿se te oculta a uno 60 cuando aparece? SOFISTA. — Así creo. LUCIANO. — El a uno ¿cómo se te escapó? SOFISTA. — Tampoco lo he advertido. LUCIANO. — ¿Sabes de alguno que sea pretendido 61 en matrimonio? SOFISTA. — ¿A qué viene eso? LUCIANO. — A que comete solecismo necesariamente quien sea pretendido. SOFISTA. — ¿Y qué tiene que ver conmigo que quien sea pretendido corneta solecismo?
genuino thátton. Según Sócrates es intransitivo bareîn (frente a barynein), pero su valor transitivo se halla atestiguado en los mejores autores áticos. 49 Reparos a lélogcha frente a eilécha. 50 Debe, pues, preferirse pétesthai a híptasthai, al estar más ostensiblemente relacionado con la forma ptesis «vuelo». 51 Es raro el uso del masculino peristerós «palomo»; pháttos es una invención ridiculizadora de Sócrates. 52 Debe emplearse phaké por phakós. 53 Debiera emplearse mejor pántas, en vez de hólous, para expresar la idea «todos» (lat. omnes). 54 Cf. nota 9. Luciano vuelve a cometer el mismo error del principio, para constatar si su discípulo ha aprendido la lección. 55 En griego, la negación ou debería preceder al verbo. 56 La forma anéoige por anéoiktai está censurada por Frínico. 57 Debe emplearse el acusativo plural ático hippéas, en vez de hippeîs. 58 Sphâs autoús por hēmâs autoús «nosotros mismos», confróntese nota 14. 59 Parece excesiva la censura de manteúomai en el sentido de «emitir un oráculo», atestiguado en Demóstenes y normalmente en Luciano. 60 Debería usarse hékastos, en vez de kath'heîs, significando «cada uno». 61 Mnesteúesthai se dice de las mujeres prometidas en matrimonio.
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resultaría ininteligible. buen amigo. si demostrara incurrir en solecismo. — ¿Y cómo conseguirás aprender? SOFISTA. — Si me explicas cada solecismo que dices cometer sin que lo advierta. Y si acude alguien a ti y te comunica que va a abandonar 62 a su mujer. 65 Griego átta. si no adviertes diferencia alguna entre golpear y llamar. por ejemplo. mas cuando digo «contra ti» se trata de un ultraje contra algo tuyo. cadenas o de otro modo. y el segundo a lo que no es por oposición a lo que es? En la buena prosa ática. si te parece bien. — ¿Y es lo mismo sustituir que cambiar? SOFISTA. si el primer verbo se refiere a emplear un término por otro —el incorrecto por el correcto—. — Pues. en qué consiste en cada caso la incorrección. — ¿No comprendes también que sustituir68 estos términos es exponerse al calificativo de solecista? SOFISTA. ninguno: que es alguien que pretende entrar o salir. LUCIANO. — A mí. — Por mi parte nada he de añadir. SOFISTA. Pese a todo. la propia palabra «algunas» que he empleado aparece correctamente sin espíritu áspero y sí con suave. que no debe confundirse con hátta (cualesquiera que). LUCIANO. — ¡Basta ya. «contra el proverbio». 66 El uso transitivo de hybrízó significa. Pasemos ahora a algunas 65 otras expresiones. SOFISTA. en Diálogos de los dioses VIII 2. 63 El uso correcto es el inverso. sería una incorrección. — Me parece que significan lo mismo. Se dice thyran psopheîn de los que van a salir (para advertir a los viandantes. esta regla te es válida: en cambio. si no me expresara así y dijera contra ti. LUCIANO. al igual que quien lo hace «a tu hijo». SOFISTA. ¿se lo permitirás? SOFISTA. como dice Platón en el Banquete 67. LUCIANO. En primer lugar. VIII 6 23) y el segundo significa sustituir una forma gramatical por otra. LUCIANO. mientras que el giro preposicional alude a los bienes o intereses de dicha persona (hybrízein eís tina «atentar contra los bienes de alguien»). por ejemplo. así. 64 Uso condenado por ilógico de nyn (ahora) con futuro. 67 174 B. — Dices bien: no debe cederse ante el solecismo del amigo. se dice «ultrajar contra algo». y no a la inversa. Y si uno golpea 63 la puerta al entrar o llama al salir. el sentido global del pasaje permanece oscuro. «a tu amigo». — Que quien alardeaba de saberlo lo ignora: ésa es la realidad. LUCIANO. para que yo consiga aprenderlo. o «a tu esclavo». creeremos que eres un ignorante. El primero equivale a cambiar una palabra por otra (QUINTILIANO. En cuanto a la injuria que dices te he inferido66. el que «ultraja a tu mujer» comete ultraje «contra ti». LUCIANO. SOFISTA. excepto en lo referente a las cosas. — Ahora lo entiendo. LUCIANO. un ultraje directo al objeto directo de persona. LUCIANO. pues alargaríamos en exceso la conversación. aunque LUCIANO lo emplea en la significación censurada.Luciano de Samósata El pseudosofista o El solecista 8 LUCIANO. en efecto. aunque de uso frecuente en los buenos autores. colocada detrás de «otras». lo hago directamente a tu cuerpo con golpes. relativo indefinido. — De ningún modo. indefinido. — Y tú un insolente. pero puedes preguntarme de estas cuestiones una a una. — Comprendo la diferencia. — Y. — Cuando digo «te ultrajo». pues las puertas abrían el exterior) y thyran kóptein «llamar» con pretensión de entrar. y creo que en el seré» hay un solecismo que tú no has advertido. ¿se lo permitirías? SOFISTA. ¿qué juicio te merece? SOFISTA. — ¿Qué dices? ¿Insolente yo? Ahora 64 lo seré hablando contigo. — En modo alguno. 68 Los conceptos expresados por los infinitivos hypalláttein (sustituir) y enalláttein (cambiar) corresponden a los conceptos retóricos hipálage y enálage. apoleípein se dice de la mujer que va a abandonar al marido. 62 . — ¿Cómo ha de ser lo mismo cambiar y sustituir. De no ser así. con aspiración inicial. — ¿Cómo no iba a permitírselo si demostrara ser parte agraviada? LUCIANO. por Atenea! Pero háblame del tema. pero hay que enseñarle para que no incurra en él.

— Ya has expuesto cumplidamente la cuestión. y. SOFISTA. En la realidad suele neutralizarse con frecuencia. 74 Oposición kathízein / kathézesthai. aceptada por MacLeod. — Dices bien. son exactamente diferenciados por algunos: es preferible que todos procedamos con exactitud. ¿te parece pequeña la diferencia? Cuando invitamos a otro. ¿no me entiendes? ¿No sabes qué es un historiador? 75. Cf. — ¿En qué consiste? LUCIANO. a menos que creas saber. LUCIANO. SOFISTA. cuando realmente no sabes. Pero hablaba de que siéntate es diferente de sigue sentado. — Aún te quedan muchas otras cosas que aprender. 73 Griego méne kathezómenos. 11 LUCIANO. 76 Oposición activa / pasiva en las formas katadotdoûn / katadoulûsthai. SOFISTA. empleo sentar. LUCIANO. y el segundo a uno mismo. — En que la primera —siéntate— se emplea para quien está en pie. pues denota el provecho propio de quien se interesa. y me interesa que prosigas con tus lecciones. LUCIANO. que otro asiento nosotros hallaremos» 72. como Tucídides. Adición de Rothstein. y ahora dejemos la conversación. perí tina. SOFISTA. Oposición significativa entre spoudázein prós tina/ sp. huésped. — Dices bien. — Lo que sigue es también motivo de una amena reflexión. en cambio. — No la conozco. En cuanto a siento y me siento 74. LUCIANO. — ¿En qué estriba la diferencia? LUCIANO. —…………………………………………………………………………………… SOFISTA. — En que el primer término hace referencia a otro. — No podía creerlo. sentarse. Estos matices en ocasiones son confundidos. 71 Oposición significativa entre kathézesthai/kathízein y káthison/káthéso. —…………………………………………………………………………………… LUCIANO. 75 Gesner estableció una laguna. y cambiar es usar unas veces el término propio y otras el impropio. y entre siéntate y sigue sentado?71. nota 71. — ¿Conoces la diferencia entre sentarse y sentar. SOFISTA. En consecuencia. como Heródoto. 12 SOFISTA.Luciano de Samósata El pseudosofista o El solecista 9 SOFISTA. 72 Odisea XVI 44. SOFISTA. — Comprendo: sustituir es emplear el término impropio en vez del propio. — Entonces aplacemos el resto para otro momento. En el texto perdido tendría lugar la diferenciación entre «historiador» (xyngrapheús) de los eventos presentes. en otras. — Si hablo de otra manera. …………………………………………………………………………………………………… SOFISTA. «Interesarse uno ante 69 alguien» <no significa lo mismo que «interesarse por alguien»> 70. como sería posible atestiguar con ejemplos del propio Luciano. — Tal vez creas también que esclavizar76 es lo mismo que ser esclavo. mientras hacerlo «por alguien» alude al de aquel por quien uno se interesa. aunque te he oído decir que la forma sete sentado no es genuina. — Lo sé perfectamente después de oír tu explicación. sentado. y yo advierto que existe una diferencia nada insignificante. LUCIANO. e «historiógrafo» del pasado (historiógraphos). 70 69 . en vez de decir permanece estando sentado 73. LUCIANO. — Y has oído bien. mientras la segunda es para quien está sentado: «Sigue. debe afirmarse que alterar estas normas es falta. si me refiero sólo a nosotros mismos.

Printed in Spain. 1. EDITORIAL GREDOS . 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN LA TRAVESÍA O EL TIRANO Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. 12.ª REIMPRESIÓN. Depósito Legal: M. 1996. 42676-1996. ISBN 84-249-1602-6. PRIMERA EDICIÓN. Sánchez Pacheco.BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. Leganés (Madrid). 81. Gráficas Cóndor. Esteban Terradas. S. Polígono Industrial. S. 1981. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. G. EDITORIAL GREDOS. Según las normas de la B. C. Madrid. A. ISBN 84-249-0153-3. Impreso en España. Tomo I.. Obra completa. A. 1996.

C.google. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 244 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 La travesía o El tirano 290 19 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites. Apuntes sobre la vida 22 3.Luciano de Samósata La travesía o El tirano 2 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1. La obra de Luciano 27 4. Panorama general del siglo II d. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio.htm * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador].com/cla/luc/fowl/index. Luciano y la posteridad 55 7. Dioniso 90 5 Preludio.sacred-texts. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8. 7 2. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. . El escritor 33 5.com/site/ancienttexts/gk-l2 Obras de Luciano en inglés: http://www.

traiciones. . hermosura. riquezas. como es tradicional.. placeres y honores. Cinisco. preocupado con su nave y los óbolos a percibir de los difuntos como precio del pasaje. vanaglorias. a imitación de PLATÓN (Gorgias 524 e). de lo que se desprende la inutilidad de los esfuerzos. Plutón pensará que yo ando ocioso entretanto. Además —estoy seguro—. en cambio. Para él propone bien Cinisco el castigo adecuado cuando aconseja a Radamantis que sea el tirano el único que no beba el agua de Lete. y nada impide. Radamantis. el mástil arbolado. todos los remos acollados. «perrillo»). Cloto. tanto por lo que de común tienen tales postulados con su personal talante (y la exigencia del momento de buscar una «filosofía y literatura» que sirvan al fin práctico de consolar y aliviar los rigores de la existencia humana. riquezas. De ellos. Zeus confundido. pero aprovecha muchos elementos de estas sectas. mas creemos que bien podría situarse en lugar más avanzado. El sueño o El gallo.. la vela izada. está al caer el día. por lo que a mí respecta. en realidad. 1 CARONTE. Aparece también en este diálogo la figura del zapatero Micilo.. es azul negro a causa de los estigmas». etc. Hermes. para que en el Tártaro sufra recordando su pasada existencia de molicie. cuando aún no practicaban la filosofía. Caronte. reaparecerá en Zeus confundido para derrotar al gran dios con su dialéctica mordaz. Cloto y Radamantis. a Hermes. la Erinis. La travesía de los muertos y su arribada al Hades es conducida por los tradicionales personajes mitológicos (Caronte. ha bebido allí arriba el agua de Lete2 y ha olvidado 1 Se refiere. el juez). creen en la acción terapéutica de la filosofía de la conducta. a la que pertenecen tantos escritos del samosatense (Menipo. Tanto Cinisco como Micilo aceptan la muerte como una liberación. No es Luciano un cínico a ultranza. puede curar los estigmas o «pecados» de su vida anterior (cf. con frecuencia de «humor negro». y yo no he ganado aún ni un óbolo. — Bien. Cloto. etcétera). Es decir. guerras. demuestran gran altura moral en su trato con los difuntos. el vivir honestamente. equilibrio formal y dominio de las técnicas del diálogo. el «introductor de difuntos». la abrazan con júbilo y se quejan de la dilación en esta vida miserable.Luciano de Samósata La travesía o El tirano 19 LA TRAVESÍA O EL TIRANO 3 El tema de este diálogo entra de lleno en las características de la «serie menipea». y hace rato que debía estar aquí: no hay ni un pasajero en la embarcación. en torno a la intensa producción «menipea». liberadoras de los prejuicios de los convencionalismos culturales y orientadas a la naturaleza y la sencillez de vida. manantial del olvido. con el leit-motiv de la muerte que a todos iguala. Los cínicos. capítulos 24-28). revisten ciertos rasgos de humor Caronte. como por lo que da de sí tal «literatura cínica» en cuanto a situaciones y consecuencia humorísticas. La sentina está limpia. y Megapentes. Cinisco tiene huellas pero está curado. es más. Micilo está limpio. y Hermes. Pero Hermes se retrasa. naturalmente. Tisífone. que tanto preocupan y ocupan al hombre. C. «está todo él lívido y cuajado de manchas. sin llegar a comprender que es un muerto más y esforzándose en seguir gozando en el Hades de sus prebendas tiránicas. que aquí se muestra en la línea cínica también. el tirano. Con ellos contrasta la actitud del tirano Megapentes. rebelándose contra la pérdida de su poder. olvidándose del Hades. prototipo del filósofo de esta secta (literalmente significa «cachorro». el dios ladrón. nuestra nave está lista hace tiempo y perfectamente equipada para zarpar. Obra de gran madurez ideológica. como cualquiera. Como era de esperar. cuando ya podía haber realizado tres viajes hoy. Acerca de los sacrificios. de acuerdo con las exigencias de su credo moral.. Diálogos de los muertos. ya curado por el gallo del afán por las riquezas que mostrara en El sueño. cuando la culpa es de otro. la Moira. por las de madurez y perfección formal antes apuntadas. entonando el «vanidad de vanidades»). Icaromenipo. el barquero. que trata de sobornar por todos los medios a Cloto para regresar a la vida al precio que sea. levar anclas y navegar. se sitúa según Schwartz alrededor del 160 d. a falta de mejores razones. como ves. Nuestro ilustre introductor de difuntos1.

como ves. nota 3. 7 Cinisco. saco alzó sus ojos y murmuró: «No prodigues tus latrocinios en toda ocasión. 5 Atributos de los filósofos cínicos. ¿Qué es lo que ocurre. con esfuerzo. a su boca falta el aliento. de disponer abusivamente de un elemento común. — Una cosa hay muy clara: prefería seguir vivo. Por eso le resulta más agradable demorar su estancia con ellos. Asimismo. Láquesis la limitaba y Atropo cortaba dicho hilo del destino. y si después de atraparlo no lo hubiéramos atado. olvidar». — «¿Trataba de fugarse». y a un sujeto que lleva un morral al hombro y una clava en la mano5. En todo caso. Es un personaje imaginario y prototípico. tocando la lira. como ves. 6 De las tres Moiras. y tú acudes a Manantial del olvido en el Hades. por encima del millar. y a punto estuve hoy de quedar como desertor de la nave. protector de oradores y comerciantes. el de la clava7. o tal vez ha ido el buen señor a robar 3. sobre el robo burlesco a Apolo. se toma libertades con nosotros. heraldo de los dioses. — Mas no hasta el extremo. mirando con fiereza y apresurando a los demás. 8 Juez del Hades con Minos y Radamantis. Caronte? Acaso se le ha encomendado alguna actividad. Hermes9. El registro de los muertos es riguroso y no cabe alterarlo. Cloto? Ese maldito se fugó. Pero ¿qué es eso? Entre ellos veo a uno atado. de nuestro lado vuela como quien se fuga de un calabozo.. Yo sé la causa: entre nosotros sólo hay asfódelo. mas. mientras declara que ha sido privado de una existencia de gran felicidad. era protector de los ladrones según el mito. guiando una multitud. En efecto. Cf. al respecto. no me hubiera ayudado.. mientras yo — como es costumbre— contaba los muertos para Éaco 8 y aquél los comparaba con la contraseña que le había enviado tu hermana. Hermes? ¿Por qué esa agitación? Al parecer. en la pretensión de que le dejáramos libre un momento. Caronte. Yo. — ¿Acaso el insensato trataba de fugarse. La raíz indoeuropea la th implica idea de «olvido. si Zeus ha necesitado preferentemente sus servicios para los asuntos de allí arriba. y además tinieblas. 2 CLOTO. se nos habría escapado definitivamente. ¿No ves cómo hasta el propio Hermes rezuma sudor. lantháno «olvidar». Es un rey o un tirano. Cf. bruma y oscuridad. cual si pudiera prolongar su vida tras agotarse el hilo trenzado para él?6. A veces. pues veía que intentaba una empresa imposible. pese a ser nuestro a medias. CARONTE. — No prosigas con tu enfado. — ¿Qué sabes tú. Cf. y. dado que nosotros jamás lo hemos retenido cuando ha debido marcharse. — ¿Quién es y qué pretendía al fugarse? HERMES. 3 CLOTO. afirmando sus pies contra el suelo. a cambio de una gran recompensa. pues. o —mejor dicho— arreándoles en tropel con su caduceo 4 como una manada de cabras. sus quejas por el exceso de atribuciones en Diálogos de los dioses 24). 3 Hermes era un dios sobre el que recaían muchos atributos. Caronte 2. CLOTO. libaciones. 9 Cf. acaba por regresar lentamente y paso a paso. cuando es el momento de reemprender el descenso.. Ya se acerca Hermes por aquí. un muerto en la cuenta. CLOTO. Cloto. 28 y 29). latín lateo. era además guía de los muertos en su camino al Hades (cf. la ambrosía es abundante y el néctar inagotable. pedía y suplicaba. o pronunciando algún discurso para exhibir su vanilocuencia. griego léthē «olvido» (de donde el nombre de este río). tuve que darle alcance. dices? Si este hombre excelente. mientras en el cielo todo es luminoso. y HORACIO. Odas I X 9 ss. estás alterado. Él es también su soberano. HERMES. Las almas que bebían su agua olvidaban su existencia pasada (cf. con los pies polvorientos y la respiración jadeante? En efecto.Luciano de Samósata La travesía o El tirano 4 regresar hasta nosotros: estará luchando en la palestra con los efebos. 2 . Prometeo 5. se escapó incomprensiblemente el muy maldito sin ser visto. 4 HERMES. a otro que se ríe. — ¿Preguntas por qué. también. no daba facilidad alguna para conducirle. andaba con resistencia y a tirones todo el camino. 4 Odisea XXIV 1 ss. como es natural. La contraseña trae marcados cuatro. a juzgar por las lamentaciones y gemidos que lanza. Cloto hilaba la existencia de cada individuo. pues ése es también uno de sus oficios. Ya desde el momento en que nos lo entregó Atropo. no le permití marchar. pero cuando estábamos ya en la boca misma. tortas de difuntos y ofrendas fúnebres. etc. Faltaba. conténtate con tus bromas en el cielo.

— Tráeme ahora a los ajusticiados. — Cloto. Tú. Persas 302 ss. amontónalos y estiba la carga. CLOTO. ESQUILO. CARONTE. 12 Al parecer. pues ¿qué podrían decirme? HERMES. En primer lugar. CINISCO. todos los que tenéis más de sesenta. se trata del filósofo cínico mencionado por LUCIANO en Acerca de la muerte de Peregrino. Hermes. 7 Por cierto. Tendrás sin duda que cogerlos y traerlos también adentro. Hermes. CLOTO. — Tienes razón. Euclides. a los muertos en el poste y a los empalados. ¿dónde está el filósofo Cinisco. — Están ahí en pie. a no ser que pretendas que Atropo te ha defraudado en el cálculo». decidme qué género de muerte os trajo aquí.. Yo enrojecí ante sus palabras. son trescientos con los abandonados. barquero. Mejor. Yo tomaré el libro y me sentaré junto a la pasarela. el hijo de Oxiartes12. Se trata de una ofrenda purificatoria hecha en las calles a la diosa. — ¿Te refieres a los viejos? Hazlo así: ¿para qué debo preocuparme de investigar ahora lo ocurrido antes de Euclides?11. — Bien. A cuantos murieron de fiebre tráelos juntos.Luciano de Samósata La travesía o El tirano 5 mi presencia con uno de menos. — Tráeme a los heridos a continuación. Tú recíbelos. Diálogos de los muertos 1. al punto recordé lo ocurrido en el camino y. comprendí que se había fugado y me lancé a perseguirle a toda velocidad por la senda que conduce a la luz. CARONTE. excelente Cloto. Debían morir ayer ochenta y cuatro combatiendo en Media. — Y nosotros. — Siete se suicidaron por amor. ¡ahora todos son pasas! CLOTO. como miré a mi alrededor y no vi al individuo. los huevos expiatorios. — ¿Dónde están los que se dieron muerte mutuamente luchando por el trono? HERMES. de dónde procede y cómo ha muerto. — Helos aquí a su vez. como si no lleváramos ya suficiente retraso? CLOTO. y a su médico Agatocles con ellos. coge primero a esos recién nacidos. 5 CLOTO. A las mujeres ¿quieres que te las traiga juntas? CLOTO. 11 10 . — ¿Y el marido asesinado por el amante y su propia esposa? HERMES. ¿dónde están. — Aquí están: son estos heridos que ves. — Aquí están. entrada al Hades según la leyenda. Vosotros.. ¿Qué ocurre? No me oyen. 14 Cf. cerca de ti. todos tiernos. Seguíame espontáneamente este buen hombre. como de costumbre. juntas también con las víctimas de los naufragios. muchas Cabo y promontorio al E. el filósofo Teágenes13 por la cortesana de Mégara. — ¡Vaya buena caza! Es la uva verde de los muertos lo que nos has traído. — Ahí lo tienes. Expresión para significar «lo que ya no merece recordarse». que debía morir por comer la comida de Hécate. marca el hito cronológico de la amnistía y olvido de cuanto ocurriera en la Guerra del Peloponeso y el régimen oligárquico proespartano de los Treinta Tiranos tras la contienda. HERMES. y de postre un calamar crudo?14. — Es ése que está a tu lado.. seré yo misma quien consulte mis notas y os examine. Pluto 594). ¿En qué había faltado para que me dejaras allí arriba tanto tiempo? ¡Casi has hilado entero tu huso para mí! En verdad. — Aquí los tienes. Hermes? HERMES. C. — Hace rato que estoy en pie a tu lado. conservando la imagen fónica de los nombres persas. entre ellos Gobares. Caronte. arconte epónimo ateniense en 403 a. y. de Laconia. CLOTO. pasad ya. ¿quieres que embarquemos a continuación de éstos a los no llorados? 6 CLOTO. — Perfectamente. maduros y vendimiados en sazón. Los dieciséis que murieron a manos de los piratas. corriendo como si hubiéramos partido de una meta. que embarquen. Cf. estábamos ya condenando a Hermes por negligencia. entre ellos. le alcanzamos ya en el Ténaro10: eso tan sólo le faltaba para escapar. pues sus oídos están embotados por los años. HERMES. y cuando entre cada uno distinguiré quién es. HERMES. pues han muerto del mismo modo. 13 Al parecer. HERMES. trescientos noventa y ocho. CARONTE. — Por Zeus. es decir. CLOTO. de la que se beneficiaban los pobres (ARISTÓFANES. son nombres y personajes inventados por Luciano. ¿por qué aún nos entretenemos.

después de Solón pesaba 25. Curo. razonable. al otorgar mi fortuna a mis mayores enemigos. Cloto. — Por lo demás. — No. 16 15 . según el sistema ático. — ¡No. Cloto. Cf. tanto oro? CLOTO. dará con él. — Escucha. tu primo. embarca. — Arrastradle. MEGAPENTES. El nombre significa etimológicamente «de gran aflicción». CLOTO. pesan cien talentos18 cada una en oro fino.92 kilogramos. Vamos. lo que quiero decirte a ti sola sin que nadie lo oiga. — No es mucho el tiempo que te pido. hasta que embarquemos primero a éste que está atado. equivaliendo a 60 minas y 6. — Te dejaba para que fueras observador y médico de los errores humanos. CLOTO. — Pues ya se te ha agotado el plazo de su posesión.. tras apoderarse de tus concubinas. — Déjame primero terminar mi casa. Si me dejas escapar. imponer tributos a los lidios. desmesurada la oferta del tirano. estoy dispuesto a ofreceros garantes de mi pronto regreso. esto que te pido al menos es.) Os tomo como testigos de que la muralla y los arsenales quedan inacabados. — Tú no pides sólo el día de hoy. te sobrevivirá cuarenta años y algo más. — ¿Cuál es el motivo por el que deseas regresar? MEGAPENTES. Moira16. CLOTO. a quien yo no he dado ya muerte por pereza! CLOTO. las dos cráteras que conseguí al matar a Cleócrito. Luego. — ¡Monta tú a bordo! MEGAPENTES. CLOTO. — Es en firme: no puede ser. soberana Cloto! Déjame subir al mundo por poco tiempo.000 dracmas. pues el edificio ha quedado a medio construir. hijo de Lácides. 8 CLOTO. sino una estancia de casi veinte años. CLOTO. — (A los demás muertos. CINISCO. CLOTO. Déjame permanecer sólo el día de hoy. hasta que dé instrucciones a mi esposa sobre los bienes —sobre el lugar donde tenía enterrado mi gran tesoro—. sin que nadie me llame. MEGAPENTES. — Pierde cuidado: otro edificará el muro. 10 MEGAPENTES. MEGAPENTES. mas —no comprendo cómo— era irrompible. — ¿Se perderá. — Y añadiré también.. CLOTO. CLOTO. — De vivir lo preciso para someter a los pisidios. — ¿De qué se trata? MEGAPENTES. — Desvarías. por Zeus: no. pues. — Pues bien. CLOTO. pues. tu vestuario y todo tu dinero. si quieres. — ¿Aún tienes en tu mente el oro y los talentos. MEGAPENTES. CLOTO. y elevarme un grandioso monumento funerario. — Eres injusta. Vamos. — ¿No te habías tú apoderado de ella cuando pertenecía a Cidímaco. pues temo que acabe persuadiéndote con sus súplicas. 9 MEGAPENTES. por favor. — Él en persona. donde inscriba todas mis grandes hazañas y los triunfos militares de mi vida. Si queréis. — ¡Qué afrenta! ¡Mi enemigo. — Pero ahora era mía. — Megapentes15. apartaos un momento. Es. CINISCO. — ¡Miserable! ¿Entregas a quien pedías muchas veces dejar vivo en la tierra? Personaje ficticio. tras darle muerte y haber degollado sobre él a sus hijos mientras aún respiraba? MEGAPENTES. CLOTO. MEGAPENTES. nota 6 17 El talento monetario. embarca en buena hora. Tranquilízate a ese respecto: Megacles. pues no parece dispuesto a embarcar voluntariamente.39 kilogramos. yo mismo acudiré junto a ti.Luciano de Samósata La travesía o El tirano 6 veces traté de cortar el hilo y venir. os entregaré a mi amado como sustituto de mi persona. — No se perderá. 18 El talento como medida de peso equivale a 36. en todo caso.) Vosotros. (A los demás muertos. hombre ridículo? MEGAPENTES. CLOTO. prometo darte hoy mil talentos de oro acuñado17. Los habría terminado de haber vivido sólo cinco días más. — Déjame ver quién es. tirano. MEGAPENTES.

— Escucha. a quien yo hice libre a instancias suyas! CLOTO. de ser necesario. — Hazme. mientras todos permanecían ociosos —pues nadie me daba custodia siquiera— llevando consigo a mi concubina Glicerion —creo que se entendían de mucho antes—. Empujó la puerta y comenzó a hacer el amor como si nadie hubiese allí de cuerpo presente. MEGAPENTES. ¡Si los cogiera. — En otro tiempo lo pedía. — ¡Ah.. — ¿Qué? MEGAPENTES. cuando debieras embarcar.Luciano de Samósata La travesía o El tirano 7 MEGAPENTES. pero déjame volver a la vida. y por ello anhelaría ascender de nuevo a la luz. pues lo último que te dio de beber fue lo que te ha enviado aquí. — ¿De qué se trata? Al parecer. CLOTO. Tu mujer será de Midas. quien. — Precisamente por eso has muerto. arrancaba mis cabellos y me abofeteaba.. que ya es hora de que comparezcas ante el tribunal. mi criado. que no está dispuesto a embarcar. hazme incluso un esclavo en vez del rey que antes fui. al caer la tarde. maldito. MEGAPENTE. declarándose sin excepción dispuestos a morir en mi lugar. 12 MEGAPENTES. — Me haces muchas preguntas. que más sufrirás al saberlo. en cuanto vio que había muerto. Y los bustos y estatuas que la ciudad en otro tiempo te erigiera serán derribados todos y se convertirán en motivo de irrisión para quienes los contemplen. — En cuanto a tu hija. a grandes voces. asesinado por el nuevo gobernante. 11 MEGAPENTES. aunque fuera un instante. un pobre. mas nada podía hacerle. pero esto al menos no me lo niegues. HERMES. como en seguida verás. noté que era de un sabor amargo. — Bueno. ahora. pero contra un muerto. En una palabra: yo era el motivo de sus juramentos. Cloto. CLOTO. CLOTO. MEGAPENTES. Moira. — ¿Y quién era amigo tuyo? ¿Por qué motivo había de serlo? ¿Ignoras que todos cuantos se prosternaban y ensalzaban cada palabra o acción tuya lo hacían por miedo o esperanza. cuando ya hubo saciado su pasión. pasará a formar parte de las concubinas del actual tirano. es sumamente justo y dicta la sentencia que cada uno merece. — Yo. — Hay algo que me acongoja sobre todo. — ¡Descuida! Será atado al mástil. ¿Y qué pretendía al hacerlo? CLOTO. Moira. — Porque —válgame Zeus— era tirano y tenía innumerables guardias de . untó sus ojos de saliva. y se retiró exhalando lamentos e invocando mi nombre. MEGAPANTES. En cuanto a la maldita jovenzuela. Y. me has azotado muchas veces sin merecerlo». añadiendo: «¡Vete al lugar de los impíos!» Yo ardía de cólera. CLOTO. del individuo y ponlo a buen recaudo. estando ya exánime y frío. CLOTO. toda suerte de ventajas para mí. en todo caso. fingiendo haber llorado por mí. escupióme y salió. si quieres.! 13 CLOTO. CLOTO. CARONTE. pero ahora contemplo mi superior interés. tras tu comida con uno de ellos ayer. — También a él lo tendrás pronto contigo. por último. miserable hombrecillo. Luego. CLOTO. es un asunto muy importante. — En efecto. — Pues cuando ofrecían sus libaciones en los banquetes invocaban. tan pronto como oyó pasos de gente que se acercaba. — Carión. arrástralo del pie hasta dentro. que mucho tiempo ha era ya su amante. basta de conversación. fugitivo. — ¿Dónde está el de la clava? Tú. fijó en mí su mirada y dijo: «Tú. nadie. barquero. — Sígueme ya. — ¿Y quién osará votar contra un tirano? CLOTO. — Contra un tirano. — ¿Por qué? MEGAPENTES. MEGAPENTES. — Quiero saber lo que ocurrirá después de mi muerte. el esclavo. MEGAPENTE. Hazte cargo tú. Radamantis. — Dime: ¿ninguno de mis amigos se enojará ante estos actos? CLOTO. Hermes. un hombre vulgar. debo sentarme en primera fila. MEGAPENTES. — Deja de amenazar y embarca. Al tiempo que hablaba. reunió un gran salivazo. amigos sólo de tu poderío y con las miras puestas en las circunstancias? MEGAPENTES. penetró en la habitación donde yacía.

ni oro. — ¿Tú quién eres? MICILO. MEGAPENTES. siendo tú tan mastuerzo? A amarga te va a saber tu tiranía si pruebas mi clava. en cambio. CLOTO. y se resiste a desprenderse fácilmente por hallarse fundida con ellos desde antiguo. nuestras vidas están diametralmente opuestas. 19 — ¿Acaso no hizo bien Carión al tirarte de los pelos. al no poseer nada valioso en la vida —ni tierras. Los cínicos exaltaban la parresía o «libertad de expresión». Por lo demás. nota 7. sin superar nadie al vecino. — A propósito. el alma se adhiere a tales bienes cual si de liga se tratara. Cf. los pobres. vestidos. hasta el aroma de los platos preparados para sus banquetes me dejaba sin aliento. ni estatuas—. evidentemente. — ¿Osará Cinisco levantar su bastón contra mí? ¿No estuve yo el otro día a punto de colgarte de los clavos por tu libertinaje y dureza de expresión. ¿Qué era lo que en especial provocaba tu risa? MICILO. ¿no hacéis caso alguno de mí? ¿Acaso porque soy pobre debo embarcar el último? CLOTO. lo más agradable. 14 MICILO 21. su oro. comidas. En realidad. CINISCO. no se pasa frío en invierno. Eso es lo que hacía ese pobre insensato tanto al huir del camino como al suplicarte aquí. con mucho. que no te resulte igualmente agradable el retraso. El tirano. ni fama. porque el que haya idéntica estima para todos. propio de la galería lucianesca. es hermoso. ni mansión. la más noble de las Moiras: no me satisface en absoluto el famoso don del Cíclope. se lamentan y suplican. 22 Cf. por Zeus. De suerte que me parecía un superhombre. si se les separa por fuerza. 16 CLOTO. caballos. por tanto. — El zapatero Micilo.Luciano de Samósata La travesía o El tirano 8 honor. las cosas del mundo de la luz. lo que es más importante. ya todo cuanto veo aquí. sin limpiar siquiera mi cuerpo ennegrecido. Demonacte 50. jóvenes bellos y mujeres hermosas. en vuestro mundo. Supongo que aquí no hay reclamaciones contra los deudores ni obligación de pagar impuestos. 21 Se trata del zapatero que aparece en El sueño o El gallo. así como el número de sus criados. 15 Yo. ni ajuar. plata. la seguí. Todos están en paz y queda invertido el anterior estado de cosas: nosotros. así como por tu afán crítico?20. Odisea IX 369. y. desean contemplar. por ejemplo. de hecho. sus vasos adornados de pedrería. y que deja abundante oro. — Escúchame. ni se está enfermo. triplemente feliz. en cuanto Átropo me hizo un solo gesto. Naturalmente. personaje ficticio. pues nada de cuanto dejaba atrás me atraía o llamaba. sus lechos de patas argénteas. diosa a quien más venero. prometer que «el último a quien coma será Nadie» 22. aunque sean audaces en todo lo demás. y. y por añadidura más hermoso que los demás. y entonces parecíame un ser semejante a un dios: considerábalo feliz al ver el esplendor de su púrpura. — Dime. — ¿De modo que te molesta tener que esperar? ¿No ves los cuantiosos bienes que el tirano promete entregar si se le deja libre un momento? Sorpréndeme. aguardan los mismos dientes. afortunado en apariencia durante su vida. muéstranse cobardes frente a este viaje al Hades: andan volviéndose para atrás y. — Escúchame tú. De alguna manera. CINISCO. El mismo personaje aparece en Zeus confundido. sea el primero. inspirando a todos temor y envidia. Cloto. — Pues ahora vas a ser tú el enclavado al mástil. Micilo. lógicamente estaba con la túnica ceñida y. ni se sufren los golpes de los más fuertes. de hecho. mientras se afligen y gimen los ricos. y más alto en un codo real 19 20 Cf. . mis intereses en nada se asemejan a los de los ricos. aunque sea a lo lejos. y se apenara. salté en seguida descalzo como estaba y. este lazo que ha venido a oprimirles es algo indestructible. Cuando vivía allí arriba con el tirano. paréceme a mí al menos. la precedía mirando adelante. Y. es lógico que se afligiera. hace rato que te veía reír. arrojé complacido mi chaira y mi cuero —pues tenía una sandalia en mis manos—. MICILO. reímos. como suele decirse. al verse separado de todo ello. como los amantes desgraciados. observaba con gran atención cuanto ocurría en su entorno. sea el último.

si quieres. MICILO. Mas ¿por qué no cruzo a nado en pos de ellos? No corro peligro de ahogarme por cansancio. — (Uno. después de morir. de modo que nuestro cántico va a salir desafinado. era encumbrado por la fortuna. — Sobre los hombros del tirano. y haber muerto sin conocer su sabor. al comprobar de qué ser miserable me hallaba prendado.) ¡Ay de mis riquezas! (Otro. 17 Y no sólo me reía de éste. ayúdanos a izarlo. era el precio que. y aplasta el músculo del malvado. HERMES. 19 CARONTE. y reíme más. — Sube. de mí mismo.498 metros. basando su felicidad en el aroma de sus asados y considerándole afortunado por la sangre de los moluscos del mar de Laconia 24. 18 CARONTE — ¡Tú! ¿Adónde vas? Ya está completa la nave. — Cometes una injusticia. Yo no podré pagarte el óbolo28 al desembarcar. 28 El óbolo equivale a la sexta parte de la dracma. y sorprendía a quienes hallaba al paso. Micilo: no es lícito que cruces así. Caronte. ladrón». CARONTE. Timón 23. como ves. tras dejar su hacienda al pródigo Rodócares 26. si sabes alguna canción marinera de remo.) ¡Ay de mis campos! (Otro. ¡Ay. CLOTO. Pero. el primer llamado a heredarle según la ley. 27 Trímetro. donde éstas se prodigaban. pero. 20 LOS RICOS. No podía dominar mi risa. avanzaba majestuosamente. Hazlo y te denunciaré ante Radamantis por infracción de ley. Por lo demás. a quien he visto gemir y lamentarse de no haber disfrutado de sus riquezas. MICILO. CINISCO. o a remar. — ¿Debo cantar también al compás? CARONTE. Pero ¿por qué no partimos ya? En el transcurso de la travesía podemos reírnos cuanto nos resta. — Sé muchas. — Sí. para que leve anclas el barquero. como puedes notar. CLOTO. mientras los vemos llorar. Caronte. por Zeus. sino asimismo del usurero Gnifón25. ésos las ahogan con sus gritos al llorar. De la que se elaboraba la púrpura. Por lo demás. pues ya estoy muerto. al dejar relegado a un muerto de la víspera. CINISCO. Tú. con la frente llena de preocupaciones. CINISCO. es mejor que te diga la verdad desde ahora. No me habrás de reñir si decides confiarme un remo ágil y sólido. pues nada poseo aparte del morral que ves y esta clava29. 25 El nombre significa etimológicamente «avaro. — Empuña un remo: éste te viene bien a ti. según Harmon. estoy dispuesto a achicar agua. El tópico del heredero dilapidador de la hacienda adquirida innoblemente por el dueño anterior es frecuente. Acerquémonos a recogerlo. su persona me apareció en extremo ridícula. con la cabeza erguida. no tengo ni un óbolo para pagar mi pasaje. Y yo restaré solo aquí 27. — ¿Dónde se sentará ahora? Todo está lleno. qué desgracia! Ya navegan. unidad monetaria ática. — Pues a lo mejor llego a puerto antes que vosotros. Aguarda ahí hasta mañana. su pariente más cercano. Hermes. — De ningún modo. — Sube. sobre todo cuando recordaba lo pálido y desaliñado que andaba siempre. 29 Cf. debían pagar los muertos al mítico barquero Caronte por su travesía hasta el Hades: de ahí la costumbre de ponerlas sobre el cadáver. según la leyenda. Caronte. CLOTO. aficionado a los banquetes. rico sólo en los dedos. CLOTO. si os parece. Como usurero aparece en El sueño o El gallo 30. 24 23 . — ¿Qué es esto? Aguarda. reuniendo poco a poco lo que en breve dilapidará el afortunado Rodócares. 26 El significado etimológico del nombre («amante de las rosas») subraya el carácter refinado y pródigo del personaje. nota 5. Y nosotros tengamos buena navegación. — ¡Buena idea la de Hermes! CARONTE.Luciano de Samósata La travesía o El tirano 9 completo23. pues. Con la aurora te transportaremos. y como parásito en Timón 58. cf. incluso.) ¡Qué El codo real mide 0. al quedar despojada de su boato. probablemente de comedia. con los que contaba talentos y miríadas.

MICILO. Erinis. 22 HERMES. y nada hay ni bello ni más bello 35. Salían del Hades. Micilo. MICILO. Cinisco. castañeteando mis dientes de frío. 23 HERMES. perros y demás animales. MICILO. — ¡Vamos! Abonadme primero el pasaje. mirando con aire fiero y amenazador. ¿tú no te lamentas? Debes saber que no es lícito a nadie hacer la travesía sin llorar. ¡Mira! Una mujer avanza con una antorcha. de noche. Cf. donde residían. ¿Es por ventura una Erinis?37. XVIII. y tráelos. ni siquiera sé si un óbolo es cuadrado o redondo. diosas de la venganza. del alba al ocaso sin comer. Icaromenipo 18. 33 Exclamación de temor. CARONTE. 37 Las Erinis. Dame la mano. ¿no crees que lo de aquí es semejante a aquello? CINISCO. — Bromeas. Paga tú también. qué oscuridad! ¿Dónde está ahora el bello Megilo? ¿Cómo podría distinguirse ahora si Simique es más bella que Friné?34. se celebraban las ceremonias religiosas a la luz de las antorchas. Diálogos de los muertos I 3. — Ya te has lamentado bastante. — Micilo. aunque sea poco. se ha vuelto de la misma calidad que el manto de púrpura del rey. Dime —pues es evidente. 34 Simique (literalmente «la chatilla») se trata de un personaje desconocido. incluso mi pequeño manto. desembarcad. que ya he cobrado a todos. alcanzaban los trescientos años de edad.Luciano de Samósata La travesía o El tirano 10 dolor! ¡Qué gran casa he dejado! (Otro. Paga también tu óbolo. antorchas y látigos. PLATÓN. — Tráelos a mi presencia. — ¡Quita ya! No tendría motivo alguno de lamentación con tan buen viaje. que hasta ahora parecíame tan feo. Hermes. que ahora voy por caballos. — Estás en lo cierto. — Gime. — ¡Por Heracles33. toros. — Hazte cargo de ellos. Venga. haz que comparezca y júzgame el primero. — Lo parece por su aspecto. Hermes. desgraciado de mí. Caronte 24. — Hazte cargo de ellos. HERMES. sí. que acaban de darse muerte mutuamente por una cuestión de límites de tierras32. CINISCO. 32 Tópico de la muerte en vano por un trozo de tierra. para perseguir las violaciones al derecho de asilo u hospitalidad. Cf. — Bien dicho. «seda»). Micilo. Cf. De su país procedía la seda (sér «gusano de seda». — ¡Vaya un viaje lindo y provechoso el de hoy! En fin.) ¡Ay. pueblo lejano y semilengendario. MICILO. Yo misma regreso a la otra orilla. Fedro 276 C. ¿dónde diantre te encuentras? CINISCO.) ¡Cuántos talentos dilapidará mi heredero cuando caigan en sus manos! (Otro. 31 30 . anúncialos en voz alta por sus nombres. seguidme todos por orden. cabellera de serpientes. Tisífone: son mil cuatro. pues ambos son invisibles y aparecen envueltos por la misma oscuridad. CLOTO. Tú. hablando contigo. en la que se invoca la protección del héroe con carácter de conjuro mágico de males. MICILO. 36 Eleusis. Según LUCIANO (Los longevos 5). 21 CARONTE. mujer de fealdad prototípica que no debe identificarse con la cortesana lucianesca de Diálogos de las cortesanas IV 1. Para empezar. si ése es tu deseo. para respetar la tradición. el parricidio o el perjurio. adelante! O mejor. RADAMANTIS. que hace rato que Radamantis os aguarda. TISÍFONE. que estabas iniciado en los misterios de Eleusis36—. Todo es igual y del mismo color.) ¿Quién vendimiará las cepas que planté el año pasado? HERMES. si te parece. El 19 de Boedromión (Septiembre) tenía lugar la gran procesión de Atenas a Eleusis. Tisífone y Megera—. — Radamantis. o escribes en el agua30 —como suele decirse— si esperas un óbolo de Micilo. 35 Tópico lucianesco de que la muerte todo lo iguala. XV 2. Refrán cuyo significado equivale a decir «intentas una empresa irrealizable». por tu padre. ay de mis hijitos recién nacidos! (Otro. que también deben cruzar ya. La bella Friné de Tespias fue la conocida cortesana amante de Praxíteles. MICILO. que prometían a los iniciados una existencia más plena y real en el mundo de sombras del Hades. avancemos juntos. Caronte. y en el santuario. no obstante. para traerme a los seres31 Indopates y Heramitres. — ¡Vosotros. Hermes. eran tres hermanas —Alecto. — Aquí estoy. Los seres. — Me lamentaré entonces. aldea del Ática junto al golfo del mismo nombre era famosa por el santuario y los misterios («ceremonias de iniciación ritual de carácter secreto») en honor de Deméter y Perséfone. Casi hemos arribado ya. han sido identificados con los chinos o etíopes. ¿Quién tendrá ahora mi chaira y mi lezna? HERMES. — Sí. ¡Ay de mis cueros! ¡Ay de mis viejos zapatos! ¡Qué pena de mis sucias sandalias! Ya no permaneceré. bueyes. con ojos ardientes. Cinisco. etc. ni erraré en invierno descalzo y semidesnudo.

HERMES. pues descubrirás al punto su calaña por los estigmas. 24 HERMES. a más de diez mil personas. aquí presente. ¿Adónde vas? Ven aquí. quiero acusar a un <tirano>38 de cuantos crímenes sé que ha cometido durante su vida. lleva sobre su alma un estigma invisible. — Sin duda. de donde el juego de palabras. cogiéndolo del cuello. «bribón». ya estoy desnudo: busca. aquí presente. RADAMANTIS. CINISCO. Radamantis. Tú (a Hermes). RADAMANTIS. No obstante. — Bien. 24. inspeccióname. Cinisco? ¿Cómo has conseguido purificarte de raíz? CINISCO. excepto estos tres o cuatro estigmas. orgullo y arrogancia frente Añadido por Fritzsche. Llama ahora al tirano. RADAMANTIS.Luciano de Samósata La travesía o El tirano 11 RADAMANTIS. ¿Cómo es esto. Te llamo a ti. hijo de Lácides. Hace rato. — Te lo explicaré: tiempo ha fui malo por ignorancia. Tisífone. estás completamente limpio y sin marcas. RADAMANTIS. Bien. sino que ha practicado todo tipo de crueldad y despotismo contra los pobres ciudadanos. corrompiendo muchachos y comportándose en toda ocasión como un ebrio con sus súbditos. que de algún modo se han borrado. nuestro hombre ha empleado un remedio bueno y totalmente eficaz. tan pronto como me inicié en la filosofía. Relatos verídicos II 6 y nota ad locum (12). Cinisco. — Este hombre está prácticamente limpio. CINISCO. es también breve y requiere corto examen. y comparece el primero a juicio. pues. pero. acusa y argumenta. en compañía de los más osados y con una guardia personal42. — En definitiva. marcha a la Isla de los Dichosos 41. filósofo de profesión. — Por cada mala acción que alguno de vosotros haya cometido en vida.). — ¿De cuándo he sido yo un hombre estigmatizado? 4°. RADA MANTIS. tirano. Márchate tú también con Cinisco. No sería. — Mas no es esto suficiente. no son precisas las palabras. 39 38 . y. o —mejor— extirpado. — ¿Quién eres tú? CINISCO. tras acusar primero al tirano de que hablas. que ya está aquí el hombre en cuestión. — Ven aquí. RADAMANTIS. muy débiles e inciertos. tras alcanzar la cúspide de la riqueza. (A Hermes. seré yo quien te desenmascare al hombre. 26 CINISCO. para que pueda juzgarte por los estigmas39. Según PLATÓN. al tiempo que confiscó los bienes de todos ellos. Tráelo al centro del tribunal. violando doncellas. Todo cuanto hizo el muy miserable cuando era un ciudadano privado pienso pasarlo por alto. aparte de «marcado con hierro candente». — ¿Quién eres? 25 MICILO. conseguí lavar poco a poco todas las manchas de mi alma. Y. y con mis palabras te lo mostraré más claramente. por lo demás. señor. a reunirte con los mejores.) Convoca a otros. RADAMANTIS. — El zapatero Micilo. Cinisco: desnúdate. — Cinisco. — Ante todo. 42 Clásico procedimiento del «golpe de Estado» tiránico. 41 El griego stigmatías significa. acerca del levantamiento de Pisístrato. (Gorgias 524 E ss. que estoy desnudo. MICILO. y a causa de ello me gané muchos estigmas. — Si alguien tiene cargos contra Cinisco. CINISCO. llama a los acusadores. pues. RADAMANTIS. cada mala acción deja en el alma una huella. — Mi caso. digno de crédito cuando hablara si primero no demostrase cómo soy y qué género de vida he llevado. no se ha privado de forma alguna de desenfreno. mas luego que. en cuanto a su altanería. — Que comparezca Megapentes. cf. se erigió en tirano de la ciudad dio muerte. — Tú. esos estigmas que tú dices. °' Cf. sin juicio previo. Micilo. Sólo la kátharsis o purificación ascético-ritual puede borrar o atenuar tales estigmas. acérquese. Confróntese ARISTÓTELES (Constitución de Atenas 14). — Nadie se acerca. — ¿Por qué motivo? CINISCO. RADAMANTIS. — Mira. por tanto. semejante a las señales al rojo vivo con que se marcaba a los esclavos fugitivos o a los prisioneros. Pero ¿qué es esto? Hay muchas huellas y señales de las quemaduras.

porque eran rectos y decentes. también te presentaré testigos de estos hechos. en efecto. otros. estás dando el testimonio más fidedigno en su contra al no sufrir hablar siquiera de ello. es azul negro a causa de los estigmas. que todos los muertos beban el agua de Lete45.Luciano de Samósata La travesía o El tirano 12 a quienes lo trataban. quítate el manto de púrpura. CINISCO. a su lámpara y a su cama. si llamas a quienes han muerto a sus manos. y en modo alguno se complacían en sus acciones. — He cometido las muertes de que habla. sólo lo logró Orfeo adormeciéndolo. Habla tú primero. en todo eso Cinisco me ha calumniado. Vamos. víctimas de asechanzas por sus hermosas mujeres. padre de Pélope y Níobe. podría ser castigado? ¿Deberá ser arrojado al Piriflegetonte 43 o entregado a Cerbero?44.. — Es costumbre. 45 Cf. vosotras cuanto sepáis de Megapentes. CINISCO. RADAMANTIS. — Pues bien. han acudido. porque eran ricos. Hermes. 28 RADAMANTIS. pero él. CAMA. Cama. RADAMANTIS. comensal de los banquetes de los dioses. Castigado en el Hades. por haberse indignado ante el rapto ultrajante de sus hijos. asesino? MEGAPENTES. yo te sugeriré un castigo nuevo y adecuado para él. pues. LÁMPARA. en los que robó sus manjares (néctar y ambrosía) y traicionó ciertos secretos. Ahora. Pero no. Radamantis. que éste sea el único de todos que no beba. — ¿A quiénes te refieres? CINISCO. las corrupciones de los jóvenes y las violaciones de las doncellas—. llegó a darles a comer a su propio hijo Pélope. RADAMANTIS. otros. ¡Horror! Está todo él lívido y cuajado de manchas. han perecido por obra del malvado: unos. creo. pues no estaba presente. — De ningún modo. Río de fuego en el Hades. fue vencido por Heracles en uno de sus Doce Trabajos. sin ser llamados. Todos esos. y rodeándolo tratan de estrangularlo. vana calumnia contra él lo comprobarás al punto. CINISCO. — Haz venir. que te quedaré sumamente reconocido por esto. Monstruoso perro tricéfalo. nota 2. presta tú testimonio. RADAMANTIS. en modo alguno.. otros. 46 Hijo de Zeus. — Así es. RADAMANTIS. cuya misión consistía en que nadie pudiera salir. guardián de la puerta del Hades. que ellos comparecerán y darán testimonio de cuanto saben de las prácticas de ese sujeto. como ves. RADAMANTIS. CINISCO. — Habla. Si quieres. rey de Frigia. ¿quién acertaría a describir la cruel inventiva de quien ni siquiera excluyó a sus más íntimos parientes? Que todo esto no es. — Así sufrirá un duro castigo al recordar quién era y el gran poder que tenía allí arriba. — Decidme. en lo referente a torturas. — Basta ya de testigos. por su parte. — En efecto. — Dices bien. — Todas las acusaciones de Cinisco son ciertas. veía cómo el agua se apartaba de sus labios y los árboles alejaban de él sus ramas cuando iba a tomar un fruto. en realidad. De sus acciones y pasiones nocturnas no me atrevo a hablar: de hecho. por tanto. Se han portado bien al obedecer. Yo. sobre todo. HERMES. soberano Radamantis: tal era la índole de las acciones que sobre mí cometía. — En ese caso. para que veamos el número de los estigmas. no podrías lograr que pagara la justa sanción: habría resultado más fácil mirar el sol sin pestañear que a ese individuo. sin embargo. recordando cuanto hizo en su vida. fui testigo de muchas situaciones inconfesables. Sea ésta su pena: llévese a ese individuo junto a Tántalo46 y quede encadenado. y rememorando su vida de molicie. 44 43 . Pero. 27 RADAMANTIS. en fin. ¿por qué? CINISCO. ¿Cómo. que superaban los límites de toda desmesura. — Que comparezcan la Cama y la Lámpara de Megapentes. — ¿Qué respondes a eso. — Yo no veía lo que pasaba de día. Radamantis. En su audacia. —Y ello. 29 RADAMANTIS. pero en todo lo demás —los adulterios. deseando apagarme. me avergüenzo de hablar del tema. Lámpara. me aproximaba al lugar de los hechos y mancillaba mi luz de todas las maneras posibles. muchas veces no bebía el aceite intencionadamente.

Madrid. Depósito Legal: M. Sánchez Pacheco. A.. S. 81. EDITORIAL GREDOS. Printed in Spain. 1981. ISBN 84-249-0153-3. 1996. A. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. G. Leganés (Madrid). Esteban Terradas. EDITORIAL GREDOS . Según las normas de la B. S.ª REIMPRESIÓN. 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN ZEUS CONFUNDIDO Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. Tomo I.BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. 12. Gráficas Cóndor. C. ISBN 84-249-1602-6. Polígono Industrial. 1996. 1. PRIMERA EDICIÓN. Obra completa. 42676-1996. Impreso en España.

El mundo de las ideas en Luciano 46 6. . Dioniso 90 5 Preludio. C.google. Panorama general del siglo II d. El escritor 33 5.com/site/ancienttexts/gk-l2 * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador]. La obra de Luciano 27 4. Luciano y la posteridad 55 7.Luciano de Samósata Zeus confundido 2 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio. 7 2. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 Zeus confundido 313 20 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites. Apuntes sobre la vida 22 3.

Helm. por el filósofo (hay diferencias entre ellos. En el diálogo lucianesco antecitado nos aparece ya la figura de Cinisco colaborando. padecen robos sacrílegos en sus templos e imágenes y su vida eterna les condena a no poder liberarse de tantos quebrantos con la muerte. . el Destino y Tique (o «Fortuna»). y los confusos oráculos de nada sirven al hombre al no poder evitar lo inevitable. Barcelona. Prometeo fue crucificado. Introducción a La travesía o El tirano). en esa ocasión. este diálogo ocupa. la idea de Prónoia o Providencia cósmica divina es cara a los estoicos y refutada con el mismo ardor por los epicúreos (cf. en un intento demoledor de ciertas convicciones religiosas tradicionales: Zeus se escuda tras el misterium fidei al no saber qué responder acerca de qué sean en realidad las Moiras. Zeus trágico). Zeus se retira airado. el cuarto lugar entre los quince que estima de inspiración «menipea» o cínica. para J. y se sitúa entre el Icaromenipo y el Zeus trágico. Ahora. desde luego. decretados por fuerzas superiores a ellos y aun a los mismos dioses. Como hemos apuntado ya. pág. 1949. al igual que Cinisco lo es en el suyo propio). con Cloto. y cae el telón del drama quedando Cinisco con la victoria en las manos: «lo demás tal vez no era mi destino escucharlo».Luciano de Samósata Zeus confundido 20 ZEUS CONFUNDIDO 3 ZEUS ELEGCOMENOS Para R. de material menipeo. esta etapa se establece en torno al 160 d. a quien estas ideas del cinismo más popular y antisistemático le eran particularmente gratas» (Luciano. C. con idéntico resultado terminal que aquéllos. «se trata. Como consecuencia de todo ello. liberándole asimismo de toda tensión agobiante. al tiempo. en su cronología relativa. con menos fundamentación teórica quizás que los epicúreos. asimismo. se ríen de la cultura religiosa tradicional y tratan de integrar al hombre en la naturaleza. la pretendida dicha y superioridad de los dioses es triturada. Crono está aherrojado en el Tártaro. otros dioses conocieron la esclavitud y las heridas. se ve obligado a reconocer que tanto él como los demás dioses penden del hilo de Cloto (su jactancia del canto VIII de la Ilíada carece de sentido). Como es sabido. Hermes y Radamantis contra el intento de fuga de la muerte del tirano Megapentes (personaje ficticio y prototípico en su «género». elaborado por Luciano. 112). Los cínicos. si los humanos no son. ya que Hefesto es cojo. Para TOVAR. dice. el filósofo cínico popular se enfrenta. todos sufren al enamorarse de criaturas mortales. en estricto sentido. con Zeus. con lo que cae por su base la utilidad del culto y los sacrificios para los humanos. Schwartz (cf. como les ocurre afortunadamente a los humanos). aún en vida. responsables de sus propios actos. Cinisco no teme ni las amenazas ni el castigo de Zeus. pues nada le ocurrirá que no haya sido decretado previamente por las Moiras y el Destino. Cinisco niega la Providencia divina y el sentido último de todo premio o castigo en el Hades. Asistimos también en este diálogo a un lucianesco final sorprendente.

por tanto. ZEUS Kaˆ p£nu ¢lhqÁ taàta· oÙdn g£r ™stin Ó ti m¾ aƒ Mo‹rai diat£ttousin. Zeus: has leído tú también. CINISCO.1 — Zeus. tu súplica. HESÍODO. aunque para ti no muy fáciles de conceder. KUNISKOS Es el mismo personaje. al estar todo cuanto ocurre dirigido por su huso. ἓn dš. cada evento desde su origen remoto tiene hilada su resolución. — Respóndeme a una pregunta nada difícil. oÙ g¦r ¢tuc»seij. 2 1 1 CINISCO. ¥fukta enai ÐpÒsa ¨n aátai ™pin»swsin geinomšnJ ˜k£stJ. Para referencias literarias. que son los más deseados por la mayoría. kaˆ m£lista metr…wn. dime. oro o poder. ZEUS T… toàtÒ ™stin. kaˆ toàto ·´ston. Ilíada XX 127. en verdad. Teogonía 218. — Ello es rigurosamente cierto: nada hay que las Moiras no hayan dispuesto. ØpÕ tù toÚtwn ¢tr£ktJ strefÒmena eÙqÝj ™x ¢rcÁj ›kaston ™pikeklwsmšnhn œcei t¾n ¢pÒbasin. como afirmas.Luciano de Samósata Zeus confundido 4 KUNISKOS 1 'Egë dš. sobre todo si son modestas. ZEUS Mikr£ ge æj ¢lhqîj ¹ eÙc¾ kaˆ prÒceiroj· éste ™rèta ÐpÒsa ¨n ™qšlVj. ZEUS. CINISCO. Cinisco? No quedarás defraudado. ¤per eÙktaiÒtata to‹j pollo‹j. que aparece en La travesía o El tirano. si es cierto lo que acerca del Destino y de las Moiras han cantado aquellos poetas. — Pequeña es. ¿Es inevitable todo cuanto éstas hilan para cada persona al nacer?2 ZEUS. æj f»j. ZEUS. Una sola cosa. y al alcance de la mano. KUNISKOS 'IdoÝ taàta. sí quisiera obtener de ti. tus pretensiones. ™boulÒmhn par¦ soà moi enšsqai. bien: pregunta cuanto quieras. cf. — Se trata de eso. antes bien. prototipo del filósofo cínico. ð Kun…ske. los poemas de Homero y Hesíodo. nota 6 a La travesía o El tirano. pues veo que generalmente prestas oídos sordos cuando te los piden. . no voy a importunarte pidiendo favores tales como riqueza. deÒmenoj. obviamente. — ¿De qué se trata. ¢ll¦ p£nta ÐpÒsa g…netai. y bien sencilla. Cf. y no es lícito que ocurra de otro modo. 904. ð Zeà· ¢nšgnwj g¦r dÁlon Óti kaˆ sÝ t¦ `Om»rou kaˆ `HsiÒdou poi»mata· e„p oân moi e„ ¢lhqÁ ™stin § perˆ tÁj Eƒmarmšnhj kaˆ tîn Moirîn ™ke‹noi ™rrayJd»kasin. kaˆ oÙ qšmij ¥llwj genšsqai. soˆ d' oÙ p£nu ·®dia parasce‹n· Ðrî goàn se t¦ poll¦ parakoÚonta eÙcomšnwn aÙtîn. ð Zeà. HOMERO. KUNISKOS 'ApÒkrina… moi prÒj tina oÙ calep¾n ™rèthsin. t¦ mn toiaàta oÙk ™nocl»sw se ploàton À crusÕn À asile…an a„tîn.

. no obstante.4 Merecen. KUNISKOS 'All¦ toàto mn oÛtw f»somen. ¿Qué son y qué poderes tiene cada cual? ¿Son iguales a las Moiras o superiores en algo a ellas? Pues oigo decir a todo el mundo que nada hay más poderoso que Tique y el Destino. m¾ kaˆ Øpr mo‹ran dÒmon ”Aϊdoj kaˆ t¦ toiaàta. KUNISKOS 3 `H Eƒmarmšnh to…nun kaˆ ¹ TÚch– poluqrÚlhtoi g¦r p£nu kaˆ aátai–t…nej pÒt' e„sˆn À t… dÚnatai aÙtîn ˜katšra. ¢lhqÁ taàt£ ™stin· ÐpÒtan d ¢fîsin aÙtoÝj aƒ qeaˆ kaˆ kaq' aØtoÝj poiîsi. lhre‹n dhlad¾ f»somen tÒte aÙtÒn. Esta diosa. CINISCO. tÒte d¾ kaˆ sf£llontai kaˆ Øpenant…a to‹j prÒteron diex…asi· kaˆ suggnèmh. Cinisco. el perdón por ser hombres y desconocer la verdad en cuanto desaparece aquel numen que. Respóndeme también a esta pregunta. mas. ð Kun…ske· t…noj d' oân ›neka ºrèthsaj tÕ perˆ tîn Moirîn. ZEUS P£nu mn oân. mientras se hallaba presente. creo. e„ ¥nqrwpoi Ôntej ¢gnooàsi t¢lhqšj. En lo tocante a los poetas. debemos entender sin duda que habla absurdamente. omai. Cf. entonces se equivocan y contradicen con lo anterior. cuando los abandonan las diosas y componen por sí mismos. fue venerada en la época helenística como protectora del Estado. personificación del azar y de la suerte. ZEUS. a pesar de tu Moira. pÒteron t¦ ‡sa ta‹j Mo…raij ½ ti kaˆ Øpr ™ke…naj.3 o cosas por el estilo. aceptémoslo. llegues a la mansión del Hades. y Átropo? ZEUS. oƒ poihtaˆ d ÐpÒsa mn ¨n ™k tîn Mousîn katecÒmenoi °dwsin. — Entonces. ZEUS OÙ qšmij ¤pant£ se e„dšnai. oÙd Øpr tÕ l…non. 3 4 2 CINISCO. ZEUS. ¢pelqÒntoj ™ke…nou Ö tšwj parÕn ™rrayódei di' aÙtîn. ¿No son tres las Moiras —Cloto. — Entonces ¿qué ocurre con el Destino y Tique?5 Se ha hablado mucho también de ellos. 3 CINISCO.Luciano de Samósata Zeus confundido 5 2 OÙkoàn ÐpÒtan Ð aÙtÕj “Omhroj ™n ˜tšrJ mšrei tÁj poi»sewj lšgV. cuando cantan inspirados por las Musas es cierto. — En efecto. kaˆ ”Atropoj. Pero ¿por qué me has preguntado lo de las Moiras? Ilíada XX 336. œti d k¢ke‹nÒ moi ¢pÒkrinai· oÙ tre‹j aƒ Mo‹ra… e„si. — Así es. — Bien. Klwqë kaˆ L£cesij. 5 Griego Týche (Fortuna). mhdn enai TÚchj kaˆ Eƒmarmšnhj dunatèteron. cuando el propio Homero dice en otro pasaje de su obra: no sea que. Ión 533e. ¢koÚw goàn ¡p£ntwn legÒntwn. ZEUS Kaˆ m£la· oÙdn g¦r oÛtw gšnoit' ¨n œxw toà nÒmou tîn Moirîn. cantaba por sus bocas. — No te es dado saberlo todo. PLATÓN. Láquesis. Nada podría ocurrir ni fuera de la ley de las Moiras ni a pesar del hilo.

A mi parecer al menos. ZEUS. ÐpÒtan ™qel»sVj. siempre que lo desearas. Cinisco. mientras que tú. pendiente. podrían colgarse de ella y tratar de arrastrarte. krem£menon. dado que te sostiene pendiente de su huso como los pescadores sostienen a los peces de su caña. Decías tú que dejarías descender la cadena desde el firmamento. de un tenue hilo. ð Zeà. y con el mar 6 Entonces tu poder me parecía maravilloso. si también ellas mandan sobre vosotros y estáis necesariamente en dependencia de su hilo. por las Moiras y el Destino. ð Zeà· kaˆ prÕj tîn Moirîn kaˆ tÁj Eƒmarmšnhj m¾ tracšwj mhd prÕj Ñrg¾n ¢koÚsVj mou t¢lhqÁ met¦ parrhs…aj lšgontoj. e„ kaˆ Ømîn aátai ¥rcousi kaˆ ¢n£gkh Øm‹n ºrtÁsqai ¢pÕ toà l…nou aÙtîn. — No sé qué pretendes con esas preguntas. Zeus. ™n oŒj pepo…hsai aÙtù ™n tÍ ™kklhs…v tîn qeîn dhmhgorîn. ð Kun…ske.Luciano de Samósata KUNISKOS Zeus confundido 6 4 –Hn prÒterÒn moi. CINISCO. y me estremecía mientras escuchaba esos versos. ken ga…V ™rÚsai aÙtÍ te 4 CINISCO. si las Moiras lo dominan todo y nadie podría cambiar nada de cuanto ellas una vez decidieron. doke‹ goàn moi dikaiÒteron ¨n ¹ Klwqë megalauc»sasqai. k¢ke‹no e‡pVj. ZEUS 'An£gkh. Cloto podría envanecerse con mayor motivo. — Dime primero. — Así es necesariamente. ÐpÒte ºpe…leij aÙto‹j æj ¢pÕ seir©j tinoj crusÁj ¢narthsÒmenoj t¦ p£nta· œfhsqa g¦r aÙtÕj mn t¾n seir¦n kaq»sein ™x oÙranoà. — He recordado aquellos versos de Homero en los que te describe perorando en la asamblea de los dioses. y que todos los dioses juntos. Si ello es así. no me escuches exasperado ni te encolerices conmigo por decirte la verdad con franqueza. t… d' oân ™meid…asaj. oÙ m¾n katasp£sein ge. e„ g¦r oÛtwj œcei taàta kaˆ p£ntwn aƒ Mo‹rai kratoàsi kaˆ oÙdn ¨n Øp' oÙdenÕj œti ¢llage…h tîn ¤pax dox£ntwn 6 5 ZEUS. con tu cadena y tus amenazas. KUNISKOS 'Eke‹no. ¿por qué razón los hombres Ilíada VIII 24. — Esto. sÝ dš. Y. . si quisieran. Mas ¿por qué has sonreído? CINISCO. fácilmente podrías con la propia tierra alzarlos. como dices. toÝj qeoÝj d ¤ma e„ boÚlointo. pero ahora te veo. katasp©n bi£sesqai. Zeus. mas no lo conseguirían jamás. ·vd…wj ¤pantaj aÙtÍ qal£ssV. tÒte mn oân qaum£sioj ™dÒkeij moi t¾n b…an kaˆ Øpšfritton metaxÝ ¢koÚwn tîn ™pîn· nàn d aÙtÒn se ½dh Ðrî met¦ tÁj seir©j kaˆ tîn ¢peilîn ¢pÕ leptoà n»matoj. ZEUS 5 OÙk od' Ó ti soi tautˆ boÚletai t¦ ™rwt»mata. ™kkremamšnouj p£ntaj. æj kaˆ s aÙtÕn ¢n£spaston a„wroàsa ™k toà ¢tr£ktou kaq£per oƒ ¡lie‹j ™k toà kal£mou t¦ „cqÚdia. cuando los amenazabas con suspender de una cadena de oro todo cuando existe. æj f»j. KUNISKOS 'Anemn»sqhn ™ke…nwn tîn `Om»rou ™pîn.

acerca de esta idea. invocando que nos alcancen los beneficios de vuestra mano? No veo. e„ doke‹. Una vez más. si te recreas en semejantes necedades. e„ m»te tîn faÚlwn ¢potrop¦j eØršsqai dunatÕn ¹m‹n ™k tîn eÙcîn m»te ¢gaqoà tinoj qeosdÒtou ™pituce‹n. KUNISKOS ZEUS. Zeus.7 6 ZEUS. KUNISKOS OÙ m¦ tÕn tÁj Klwqoàj ¥trakton. qué beneficio podemos obtener de esa práctica. di¦ bracšwn sÝ d m¾ Ñkn»sVj ™r»soma… se. Pero no van a pasarlo bien de hablar en ese tono. — Sé de dónde proceden tus ingeniosas preguntas: de los malditos sofistas.Luciano de Samósata Zeus confundido 7 aÙta‹j. en realidad. oÙc Ðrî g¦r Ó ti ¨n ¢polaÚsaimen tÁj ™pimele…aj taÚthj. etc. ZEUS 'Erèta. . peritt¦j enai t¦j qus…aj. Zeus trágico 4. Timón 4. si nosotros no podemos lograr librarnos de los males mediante las plegarias ni alcanzar bien alguno de los dioses. que ellos no me han persuadido a hacerte esas preguntas: nuestra conversación. o‰ mhd pronoe‹n ¹m©j tîn ¢nqrèpwn fas…n· ™ke‹noi goàn t¦ toiaàta ™rwtîsin Øp' ¢sebe…aj. 7 CINISCO. ¢potršpontej kaˆ toÝj ¥llouj qÚein kaˆ eÜcesqai æj e„ka‹on Ôn· ¹m©j g¦r oÜt' ™pimele‹sqai tîn prattomšnwn par' Øm‹n oÜq' Ólwj ti dÚnasqai prÕj t¦ ™n tÍ gÍ pr£gmata. insistente en LUCIANO. ZEUS 6 Oda Óqen soi t¦ komy¦ taàta ™rwt»mat£ ™stin. ZEUS Fhmˆ g£r. ¢pokr…nasqai. — ¿Afirmas que todo evento proviene de las Moiras? ZEUS. — Sí. y procura hacerlo con la mayor firmeza. oÙc Øp' ™ke…nwn ¢napeisqeˆj taàt£ se ºrèthsa. ð Zeà. formulan tales preguntas por impiedad. sin saber cómo. — Pregunta. Te juro por el huso de Cloto. CINISCO. kaˆ Ópwj ¢sfalšsteron ¢pokrinÍ. intentando apartar también a los demás de los sacrificios y plegarias. e‡ soi scol¾ t¦ toiaàta lhre‹n. por sí misma. pl¾n oÙ cair»sous… ge t¦ toiaàta diexiÒntej. t…noj ›neka Øm‹n oƒ ¥nqrwpoi qÚomen kaˆ ˜katÒmbaj pros£gomen eÙcÒmenoi genšsqai ¹m‹n par' Ømîn t¢gaq£. par¦ tîn katar£twn sofistîn. Ellos. aâqij d'. ni siquiera tenemos poder alguno sobre los asuntos de la tierra. Ð d lÒgoj aÙtÕj oÙk od' Ópwj ¹m‹n proϊën e„j toàto ¢pšbh. como si fueran práctica vulgar. — No. quienes afirman que nosotros no ejercemos nuestra providencia sobre los hombres. KUNISKOS 7 P£nta f¾j ™k tîn Moirîn g…gnesqai. lo afirmo. Icaromenipo 32. deseo formularte una breve pregunta. os hacemos sacrificios y consagramos hecatombes. 7 Cf. ciertamente. pues dicen que nosotros no nos preocupamos de vuestros problemas. ha derivado hasta concluir en que los sacrificios son inútiles. si te parece bien. Tú no vaciles en responder.

æj di' aÙtÕ ¢me…nouj doke‹n· ™peˆ toàtÒ ge makrù ce‹rÒn ™stin. en efecto. — ¿Quieres. si tú mismo reconoces que los sacrificios no responden a provecho alguno. pues. Aunque. ofreciendo una compensación y como si compraran los beneficios de nuestra parte. esa eternidad e infinito son dichosos para nosotros. À dÁlon. si son compañeros de esclavitud de los hombres y sometidos a las mismas soberanas. — ¿Y vosotros no podéis cambiarlo y deshacer la madeja? ZEUS. o es evidente. ¢ll¦ timîntej ¥llwj tÕ bšltion. — Basta con eso. los estoicos defendían la idea de la providencia divina (gr. pero quienes sacrifican no lo hacen por el provecho. 9 Tópico frecuente. ka…toi e‡ tij tîn sofistîn ™ke…nwn parÁn. De lo sublime IX 7: PLINIO. y vivimos rodeados de todos los bienes. KUNISKOS BoÚlei oân ™pag£gw kaˆ tÕ met¦ toàto. Pues no bastará el hecho de que seáis inmortales para estimar por ello que sois superiores. Historia natural II 27. en modo alguno. oƒ dš ge qÚontej oÙ tÁj cre…aj ›neka qÚousin. CINISCO. te preguntarían en qué fundas la superioridad de los dioses. a seres superiores. ½reto ¥n se kaq' Ó ti belt…ouj f¾j toÝj qeoÚj. KUNISKOS CINISCO. — No. mientras para vosotros la situación se prolonga hasta el infinito y la esclavitud es eterna. CINISCO. KUNISKOS `IkanÕn kaˆ toàto. Prónoia). ZEUS 8 'All'. aunque no lo diga de modo expreso? ZEUS. 8 ZEUS. passim. ZEUS OÙdamîj. oÙ g¦r ¢pocr»sei aÙto‹j tÕ ¢qan£touj enai. dado que es una gran desventaja. ¢nt…dosin d» tina poioÚmenoi kaˆ ésper çnoÚmenoi t¦ ¢gaq¦ par' ¹mîn. e„ kaˆ sÝ f¾j ™pˆ mhdenˆ crhs…mJ g…gnesqai t¦j qus…aj. PS. Cinisco. si consideramos que la muerte rescata a los hombres para la libertad. — Sin embargo. cf. ZEUS DÁlon mšn. e‡ge toÝj mn k¨n Ð q£natoj e„j ™leuqer…an ¢fe…leto. Zeus trágico. cf. los principales responsables de la desmitificación religiosa y ataque frontal a las creencias tradicionales. — Es evidente. que honran a los seres superiores. de hallarse presente alguno de esos famosos sofistas8. sencillamente. kaˆ taàta ÐmodoÚlouj tîn ¢nqrèpwn Ôntaj kaˆ ØpÕ ta‹j aÙta‹j despo…naij ta‹j Mo…raij tattomšnouj. las Moiras. Los sofistas y filósofos epicúreos son. LONGINO. 8 . que extraiga las consecuencias. k¨n m¾ e‡pw aÙtÒ. tÕ ¢dion toàto kaˆ ¥peiron eÜdaimon ¹m‹n ™sti kaˆ ™n ¤pasin ¢gaqo‹j ¹me‹j bioàmen.Luciano de Samósata Zeus confundido 8 `Um‹n d dunatÕn ¢ll£ttein taàta kaˆ ¢naklèqein. sino a la benevolencia de los hombres. dirigida por un largo hilo9. sino honrando. ð Kun…ske. eÙgnwmosÚnV dš tini tîn ¢nqrèpwn timèntwn tÕ bšltion. para Luciano (Cf. Øm‹n d e„j ¥peiron ™kp…ptei tÕ pr©gma kaˆ ¢dioj ¹ doule…a g…netai ØpÕ makrù tù l…nJ strefomšnh. nota anterior). En cambio.

¢ll¦ dièristai kaˆ par' Øm‹n tÕ pr©gma kaˆ poll¾ tarac¾ œnesti· sÝ mn g¦r eÙda…mwn. ¿Y qué decir de tu propio padre11.. CINISCO. 13 Cf. Estas circunstancias no me parecen muy felices. con lo que. e„dëj oÙdšn me peisÒmenon Ó ti m¾ kaˆ tÍ Mo…rv prÕ soà œdoxen· ™peˆ oÙd' aÙtoÝj ™ke…nouj Ðrî toÝj ƒerosÚlouj kolazomšnouj. ð Zeà. Crono destronado por Zeus y reducido a prisión en el Tártaro. y puedes elevar de un tirón la tierra y el mar. oŒj toàto e†marto dhlad». banausÒj tij kaˆ pur…thj t¾n tšcnhn· Ð PromhqeÝj d kaˆ ¢neskolop…sqh potš. gozáis de buena Tique y buena Moira. ð Zeà. Omito decir que sois presa de piratas15 como nosotros. fue crucificado tiempo atrás10. ZEUS OÙk œlegon æj ¥r' ™ke…nwn tij e tîn ¢nairoÚntwn t¾n prÒnoian tù lÒgJ. tÕn g¦r patšra sou t… ¨n lšgoimi. y un simple obrero que trabaja en la fragua. . ¢ll' o† ge ple‹stoi diafeÚgousin Øm©j· oÙ g¦r e†marto. y algunas veces hasta sufrís esclavitud en las moradas de los hombres. ZEUS 9 `Or´j. han sido fundidos siendo de oro o plata. Óti kaˆ lVsteÚesqe ésper ¹me‹j kaˆ perisul©sqe ØpÕ tîn ƒerosÚlwn kaˆ ™k plousiwt£twn penšstatoi ™n ¢kare‹ g…gnesqe· polloˆ d kaˆ katecwneÚqhsan ½dh cruso‹ À ¢rguro‹ Ôntej. mientras que a otros les ocurre lo contrario. supongo. sin duda. sin duda. 12 Sobre los amores de Zeus. y sois asaltados por ladrones sacrílegos16. aún con grilletes en el Tártaro? Dicen también de vosotros que os enamoráis12. pues ni siquiera en el caso de los propios ladrones sacrílegos a que me refería veo que éstos sufran castigo. No sería su destino. oƒ d œmpalin· ™î g¦r lšgein. os convertís en los más pobres en un instante. — No todos. taàt' ½dh Øbristik£. cf. Sabes que nada puede ocurrirme que la Moira no haya decretado antes que tú. ZEUS. ¡lînai aÙtoÚj. kaˆ dÚnasai ¢nasp©n t¾n gÁn kaˆ t¾n q£lassan ésper ƒmoni¦n kaqe…j· Ð d “Hfaistoj cwlÒj ™sti. — ¿No decía que eras uno de esos que intentan suprimir la providencia con su 10 11 Cf. f»j· ka… soi t£ca metamel»sei pot aÙtîn. Diálogos de los dioses. mientras Hefesto es cojo. y tal vez pronto te arrepientas de todo ello. omai. por ejemplo. Ilíada V 334 ss. — Ahórrate las amenazas. 9 ZEUS. Zeus: también entre vosotros hay distintas situaciones y se da una gran confusión. por ejemplo. Zeus. por ejemplo. pero ése era su destino. tu hermano14 en la de Laomedonte y Apolo en la de Admeto. Cinisco. — ¿Ves? Lo que acabas de decir es ya ofensivo. Tú. que sois heridos13. 15 Dioniso (Himno homérico VII 38). tîn ¢peilîn. 14 Posidón. muchos. algunos de vosotros. sino que la mayoría se os escapan. Timón 4. ¢ll' ™o…kasin Ømîn oƒ mšn tinej eÙtuce‹j te kaˆ eÜmoiroi enai. ped»thn œti ™n tù Tart£rJ Ônta. 16 Lugar común frecuente en LUCIANO. incluso. eres dichoso como rey. cf. el Prometeo lucianesco. que fueran apresados. basileÝj g£r. ésper ¢mšlei kaˆ tÕn sÕn ¢delfÕn par¦ Laomšdonti kaˆ par' 'Adm»tJ tÕn 'ApÒllw. como. taàta dš moi oÙ p£nu eÙda…mona doke‹. de ser los más ricos.Luciano de Samósata Zeus confundido 9 OÙc ¤pantej. En cuanto a Prometeo. CINISCO. ð Kun…ske. KUNISKOS Fe…dou. cual si manejaras la cuerda de un pozo. kaˆ ™r©n d Øm©j fasi kaˆ titrèskesqai kaˆ douleÚein ™n…ote par¦ to‹j ¢nqrèpoij.

¥rcousa kaˆ aÙtîn ™ke…nwn. a no ser que te arrepientas de ello. pl¾n ¢ll¦ kaˆ oÛtwj ™ke‹nai ¨n een aƒ pronooàsai. ¢ll¦ sÝ mikrÕn œmprosqen œfhsqa t¦j Mo…raj enai t¦j ¤panta ™piteloÚsaj· e„ m¾ metamšlei soi ™ke…nwn kaˆ ¢nat…qesai aâqij t¦ e„rhmšna kaˆ ¢mfisbhte‹te tÁj ™pimele…aj parws£menoi t¾n Eƒmarmšnhn. 11 ZEUS. ð Zeà. nota 8. no sé por qué. y no cesas de atacarme con tus sutilezas lógicas. 10 ™gë d–par¦ t…noj g¦r ¨n ¥llou t¢lhqj À par¦ soà m£qoimi. En este supuesto. KUNISKOS 17 CINISCO. Øme‹j d ésper skeÚh tin¦ kaˆ ™rgale‹£ ™ste aÙtîn. ZEUS Pîj lšgeij. — Ya te advertí al comienzo que no te es lícito saberlo todo. KUNISKOS Manq£nw· Øphrštai kaˆ di£kono… tinej tîn Moirîn ena… fate. y reclaméis el cuidado del mundo. ellas serían las providentes. Afirmáis ser auxiliares y siervos de las Moiras. — No es mío este aserto: tú mismo. Mo‹r£ tij À kaˆ Øpr taÚtaj qeÕj ésper. Tú dijiste de entrada que querías formular una sola pregunta. oÙk oda Ótou ›neka· p£nta goàn ÐpÒsa ¨n e‡pw. hace un instante. t…j ¹ PrÒnoia Øm‹n aÛth ™st…. tendría el placer de preguntarte qué es esa Providencia17 vuestra: ¿una Moira. sobre las que extiende su mando? ZEUS. ya veo que el punto capital de tu conversación es demostrar que nosotros no somos providentes en los problemas humanos. ¢ll' ¹ Mo‹ra di' ¹mîn ›kasta ™pitele‹. CINISCO. sÝ d' ›n ti ™n ¢rcÍ ™rwt»sein f»saj oÙ paÚV tosaàta prÒj me leptologoÚmenoj· kaˆ Ðrî Óti soi tÕ kef£laiÒn ™sti toà lÒgou ™pide‹xai oÙdenÕj ¹m©j pronooàntaj tîn ¢nqrwp…nwn. ØpopteÚeij ™ke…nwn paideÚmata enai. ZEUS ”Hdh soi kaˆ prÒteron œfhn oÙ qemitÕn enai p£nta se e„dšnai. Es la Moira quien. . — De ningún modo. con nuestro concurso. desplazando al Destino. CINISCO. Zeus. Todo cuanto te digo sospechas que proviene de sus enseñanzas. ZEUS. dšdiaj aÙtoÚj. – ¹dšwj d' ¨n kaˆ toàto ™ro…mhn se. — ¿Qué quieres decir? Cf. KUNISKOS OÙk ™mÕn toàto. — Comprendo. — Mucho los temes. ZEUS 11 OÙdamîj.Luciano de Samósata Zeus confundido argumentación? 10 KUNISKOS P£nu. y vosotros algo así como sus instrumentos y herramientas. o una diosa superior a éstas. te retractes de lo dicho. realiza todo. 10 Yo. sin embargo —¿de quién voy a aprender la verdad sino de ti?—. decías que las Moiras son quienes todo lo realizan.

Luciano de Samósata Zeus confundido 11 “Wsper. a no ser que me asegures al respecto que quien sabe de antemano que va a morir a punta de arma de acero puede escapar de la muerte ocultándose. O tal vez tampoco actuarían debidamente al honrar al Destino. I 34 ss. oÙdeˆj d' ¨n e‡poi æj taàta Ð tecn…thj ™st…n. mereceríamos en justicia los honores. sólo por profetizar y predecir cuanto las Moiras han sancionado. proeidšnai t¦ mšllonta oŒj ge tÕ ful£xasqai aÙt¦ pantelîj ¢dÚnaton· e„ m¾ ¥ra toàto f»j. e‡ tij e„j tÕ ™nant…on stršyeie tÕn ¥trakton ¢nalÚwn tÁj Klwqoàj tÕ œrgon. ¥crhston. Sin duda. En cuanto a nosotros. sino de su constructor. ¢ll' ¢dÚnaton· ™x£xei g¦r aÙtÕn ¹ Mo‹ra kunhget»sonta kaˆ paradèsei tÍ a„cmÍ· kaˆ Ð ”Adrastoj ™pˆ tÕn sàn ¢feˆj t¾n lÒgchn ™ke…nou mn ¡mart»setai. oƒ d' ™f' Øm©j ‡asi prosÒdoij kaˆ qus…aij gera…rontej· À oÙd t¾n Eƒmarmšnhn timîntej e„j dšon ¨n aÙtÕ œpratton· oÙ g¦r omai dunatÕn enai oÙd aÙta‹j œti ta‹j Mo…raij ¢ll£xai ti kaˆ metatršyai tîn ™x ¢rcÁj dox£ntwn perˆ ˜k£stou· ¹ goàn ”Atropoj oÙk ¢n£scoit' ¥n. ni siquiera para las propias Moiras. kaˆ tÕ skšparnon tù tšktoni kaˆ tÕ trÚpanon sunerge‹ mšn ti prÕj t¾n tšcnhn. y vosotros a lo sumo sois taladros y azuelas de las Moiras. oÙd' ¹ naàj œrgon toà skep£rnou À toà trup£nou. ¢ll¦ toà nauphgoà· ¢n£logon to…nun ¹ mn nauphgoumšnh ›kasta ¹ Eƒmarmšnh ™st…n. Átropo no toleraría que alguien girase al revés el huso. CINISCO. ð Zeà. acuden a vosotros. y matará al hijo de Creso. Pero es imposible. aunque no fuera por ningún otro motivo. Zeus. foneÚsei d tÕn Kro…sou pa‹da. creo. oƒ ¥nqrwpoi dšon tÍ EƒmarmšnV qÚein kaˆ par' ™ke…nhj a„te‹n t¢gaq£. cambiar y rectificar algo de cuanto en un principio han decretado para cada uno. — En definitiva es inútil. y. ni que la nave es obra de la azuela o del taladro. — Sois lo mismo. pues no creo que sea posible. oÙd t¦j Mo…raj tim©sqai prÕj tîn ¢nqrèpwn ¢xio‹j. deberían los hombres sacrificar al Destino y pedirle los beneficios. que le ayudan algo en su trabajo. tÒ· CINISCO. pues le hará salir la Moira a cazar y lo entregará a la punta del arma. ZEUS 12 SÝ d' ½dh. el Destino es el constructor de todos los acontecimientos. honrándoos con procesiones y sacrificios. que la azuela y el taladro para el carpintero. ð Kun…ske. e‡per ¥ra. æj œoiken. que conozcan el porvenir unos seres totalmente incapacitados para guardarse de éste. deshaciendo la obra de Cloto18. Øme‹j dš. . 12 ZEUS. De modo análogo. tÕ mn g¦r toà 13 Laou kaˆ gelo‹on. errará el tiro. trÚpana kaˆ skšparn£ ™ste tîn Moirîn· ka…. Cuando Adrasto arroje su lanza contra el jabalí. KUNISKOS TÕ mn Ólon. Véase el relato en HERÓDOTO. ¢ll' œoikaj ¤panta sugce‹n proaire‹sqai. æj Ð promaqën Óti Øp' a„cmÁj sidhr©j teqn»xetai dÚnait' ¨n ™kfuge‹n tÕn q£naton kaqe…rxaj ˜autÒn. mas nadie osaría decir que ellos son el artesano. cual si la jabalina hubiese sido guiada por fuerte impulso de las Moiras contra el joven19. toà ge manteÚesqai kaˆ promhnÚein ›kasta tîn ØpÕ tÁj Mo…raj kekurwmšnwn dika…wj timómeq' ¥n. — ¿Entonces tú estimas que ni siquiera las Moiras deben ser honradas por los hombres? Me parece que has decidido demolerlo todo. æj ¨n ¢p' „scur©j ™mbolÁj tîn Moirîn feromšnou toà ¢kont…ou ™pˆ tÕn nean…skon. omai. 13 Por eso el oráculo de Layo es ciertamente ridículo: 18 19 Átropo significa etimológicamente «inmutable». a mi parecer. ¹me‹j d e„ kaˆ mhdenÕj ¥llou ›neka. en cambio.

ð Kun…ske. Zeus. ni ser dignos de los sacrificios. la crítica de Momo a los oráculos ambiguos en Zeus trágico 30 ss. ¢ll¦ t¾n Klwqë t¾n di¦ soà por el golpe. Cf. esa prole ha de matarte 20 Era ociosa. como auténticos taladros o azuelas? Aunque creo que me desprecias con razón. ZEUS ’Hn tij. de ahí que no vea en virtud de qué reclamáis vuestra recompensa por la profecía. estaba predeterminado que el lidio cayera en el engaño. oÜte prÒnoi£n tina e„sferÒmenoi e„j t¦ pr£gmata oÜte tîn qusiîn ¥xioi kaq£per trÚpana æj ¢lhqîj À skšparna. kaˆ s oÙdn a„ti£somai que caiga abatido por un rayo. 22 HERÓDOTO. tù 'ApÒllwni ÑrgÁj a„t…a kat¦ toà Kro…sou. B£lle. ¢ll¦ m£thn qeo… ™smen. dihgkulhmšnoj ¢nšcoma… se tosaàta kaq' ¹mîn diexiÒnta.Luciano de Samósata Zeus confundido 12 m¾ spe‹re tšknwn ¥loka daimÒnwn b…v· e„ g¦r teknèseij (fhsˆ) pa‹d'. — ¡Cinisco! Apolo tenía un motivo de enojo contra Creso. sino a Cloto. CINISCO. Óti keraunÒn. de todos modos. tras el oráculo. — Arrójalo. KUNISKOS 'EcrÁn mn mhd Ñrg…zesqai qeÕn Ônta· pl¾n ¢ll¦ kaˆ tÕ ™xapathqÁnai tù Ludù ™pšprwto. entrelazado en mi mano soporto que digas tantos despropósitos contra mí. — No debería haberse enojado. y en todo caso la incertidumbre en la información sobre el futuro urdióla el Destino. ¹ para…nesij prÕj t¦ p£ntwj oÛtw genhsÒmena. que en ambos sentidos puede entenderse el oráculo21. KUNISKOS No fecundes el surco de la vida a despecho de los dioses: si un hijo engendras —dice—. 14 ™î g¦r lšgein æj lox¦ kaˆ ™pamfoter…zonta to‹j pollo‹j cr©n e„èqate. ð Zeà. toig£rtoi met¦ tÕn crhsmÕn kaˆ œspeiren kaˆ Ð fÝj ¢pškteinen aÙtÒn. æj Ðr´j. ZEUS. vuestra ciencia profética forma parte de aquél. ka… moi doke‹j e„kÒtwj mou katafrone‹n. Por consiguiente. kaˆ Ólwj tÕ m¾ safîj ¢koàsai t¦ mšllonta ¹ Eƒmarmšnh ™pšklwsen· éste kaˆ ¹ mantik¾ Ømîn ™ke…nhj mšroj ™st…n. Fenicias 18 s. 14 Y omito decir que acostumbráis a dar respuestas equívocas y ambiguas a la mayoría de la gente. sin aclarar bien si quien cruce el Halis destruirá su propio imperio o el de Ciro. si es mi destino plhgÁnai e†martai. peritt¾ g£r. creo. que por tu mano me 20 21 EURÍPIDES. sin aportar providencia alguna a los acontecimientos. 15 ZEUS. omai. diÒti ™peir©to ™ke‹noj aÙtoà ¥rneia krša kaˆ celènhn ™j tÕ aÙtÕ ›ywn. I 46 ss. omai. No obstante. y no te culparé a ti tÁj plhgÁj. creo. en definitiva. fecundó y su prole le dio muerte. e‡ moi kaˆ keraunù CINISCO. ZEUS 15 `Hm‹n d oÙdn ¢pole…peij. a ocurrir. porque teniendo un rayo. oÙ p£nu ¢posafoàntej e„ Ð tÕn “Alun diab¦j t¾n aØtoà ¢rc¾n katalÚsei À t¾n toà KÚrou· ¥mfw g¦r dÚnatai Ð crhsmÒj. la advertencia frente a lo que así iba. ¢poktene‹ s' Ð fÚj. porque éste le probó al hervir juntas carnes de cordero y tortuga22. siendo dios. éste oÙc Ðrî ¢nq' Ótou ¢paite‹te tÕn misqÕn ™pˆ tÍ mantikÍ. . — ¿Para nosotros no dejas nada? ¿En vano somos dioses. como ves.

pl¾n ™ke‹nÒ ge Øm©j ™r»somai kaˆ s kaˆ t¾n Eƒmarmšnhn· sÝ dš moi kaˆ Øpr ™ke…nhj ¢pÒkrinai· ¢nšmnhsaj g£r me ¢peil»saj. asimismo. 16 ¿Por qué razón. ARISTÓFANES. ni siquiera diría que el rayo mismo era la causa de mi herida. k…naidoj ¥nqrwpoj. mientras dejáis en paz a los ladrones sacrílegos. kaˆ Sardan£palloj mn ™bas…leue qÁluj ên. ¿por qué Sócrates fue entregado a los Once y no lo fue Meleto? ¿Y por qué fue rey Sardanápalo pese a ser un afeminado. fulmináis con frecuencia una encina. oprimidos en medio de la pobreza. diÒti m¾ ºršsketo to‹j gignomšnoij· 17 †na Øm‹n m¾ t¦ nàn lšgw kaq' ›kaston ™pexièn. . Personaje desconocido. t… d»pote Fwk…wn mn Ð crhstÕj ™n tosaÚtV pen…v kaˆ sp£nei tîn ¢nagka…wn ¢pšqane kaˆ 'Ariste…dhj prÕ aÙtoà. jóvenes libertinos. la enfermedad y otros males sin número. 'Alkibi£dhj. — Entonces no voy a preguntaros a ti.Luciano de Samósata Zeus confundido 13 titrèskousan· oÙd g¦r tÕn keraunÕn aÙtÕn fa…hn ¨n a‡tion moi genšsqai toà traÚmatoj. Nubes 398 ss. À ™n ÓsV oƒ crhstoˆ eÙdaimon…v en cuánta felicidad se encuentran los buenos? diatr…bousin. Zeus? ¿Acaso tampoco esto me es lícito saberlo? ZEUS. Gèchj d ¢n¾r ™n£retoj ¢neskolop…sqh prÕj aÙtoà. cuántos tÕn b…on oƒ ponhroˆ t¦j kol£seij castigos aguardan a los inicuos tras esta vida. — No. sš te kaˆ t¾n PrÒnoian kaˆ t¾n Eƒmarmšnhn. respóndeme tú en su nombre (me lo has recordado al amenazarme). y en ocasiones a un honrado y devoto caminante?23. a los piratas. nadaban en riquezas. CINISCO. Mšlhtoj d oÙ paredÒqh. una piedra o el mástil de una nave. y no sé de dónde me has venido con toda esta monserga. 23 24 Cf. y a tantos insolentes. a ti y al Destino. Pero hay otra pregunta que deseo haceros. KUNISKOS OÙkoàn mhd ™ke‹no Øm©j œrwmai. ZEUS OÙ g£r. ™n…ote d crhstÒn tina kaˆ Ósion ÐdoipÒron. que nada malo ha hecho. ØpereploÚtoun kaˆ Meid…aj Ð Øbrist¾j kaˆ C£roy Ð A„gin»thj. el depravado. Cinisco. Kall…aj d kaˆ ¢kÒlasta meir£kia. ð Zeà. violentos y perjuros. OÙ g¦r osqa. mientras Goges24. ZEUS hiere. Tú eres un intrigante. ð Kun…ske. — ¿Acaso ignoras. À oÙd toàtÒ me qšmij e„dšnai. que mató a su madre de hambre. y Øpomšnousin. t… siwp´j. fue crucificado por aquél porque no se adaptó a las circunstancias? 17 Tampoco voy a referiros la situación actual en detalle: los inicuos y egoístas prosperan. un hombre de bien. ¿Por qué callas. al igual que Midias el insolente y Cárope de Egina. Cinisco. t¾n mhtšra limù ¢pektonèj. mientras Calias y Alcibíades. ¹l…kaj met¦ ZEUS. ð Kun…ske. mientras los hombres de bien son arrastrados y zarandeados. 16 t… d»pote toÝj ƒerosÚlouj kaˆ lVst¦j ¢fšntej kaˆ tosoÚtouj Øbrist¦j kaˆ bia…ouj kaˆ ™piÒrkouj dràn tina poll£kij keraunoàte À l…qon À neëj ƒstÕn oÙdn ¢dikoÚshj. sÝ d polupr£gmwn tij e kaˆ oÙk od' Óqen taàta ¼keij moi sumpeforhkèj. ¢gomšnouj d kaˆ feromšnouj toÝj crhstoÝj ™n pen…v kaˆ nÒsoij kaˆ mur…oij kako‹j piezomšnouj. toÝj mn ponhroÝj eÙdaimonoàntaj kaˆ toÝj pleonšktaj. kaˆ p£lin Swkr£thj mn paredÒqh to‹j ›ndeka. a la Providencia y al Destino por qué motivo el honrado Foción y —antes que él— Arístides murieron en tan lamentable pobreza y miseria.

juzga allí abajo tales cuestiones. ð Zeà. tales como asesinos y ladrones sacrílegos. ya conoceré la verdad cuando muera. CINISCO. aunque dieciséis buitres me royeran el hígado tras mi muerte.Luciano de Samósata KUNISKOS Zeus confundido 14 “Aidhn moi lšgeij kaˆ TituoÝj kaˆ Tant£louj. KUNISKOS T…noj ›neka. KUNISKOS 'AkoÚw tin¦ M…nw KrÁta dik£zein k£tw t¦ toiaàta· ka… moi ¢pÒkrina… ti kaˆ Øpr ™ke…nou· sÕj g¦r uƒÕj enai lšgetai. KUNISKOS T…naj kol£zei m£lista. pero en el presente querría vivir feliz el tiempo que me quede. ¢ll¦ m¾ ™ntaàqa diy»saj ésper Ð T£ntaloj ™n Mak£rwn n»soij p…nein met¦ tîn ¹rèwn ™n tù 'Hlus…J leimîni katake…menoj. Cinisco? CINISCO. — ¿Por qué motivo. Respóndeme. Zeus? . y un tribunal en que se examina la vida de cada uno? CINISCO. ZEUS ToÝj ponhroÝj dhlad». ð Kun…ske. 18 ZEUS. CINISCO. En cuanto a mí. — ¿Qué dices? ¿Dudas de que haya castigos y recompensas. — Me hablas de Hades y de los Ticios y Tántalos. oŒon ¢ndrofÒnouj kaˆ ƒerosÚlouj. ZEUS T… d k¢ke‹non ™rwt´j. un cretense. pero no pasar sed como Tántalo aquí y luego beber en las Islas de los Dichosos con los héroes. e„ mšn ti kaˆ toioàtÒn ™stin. — A los buenos y piadosos y a quienes han vivido según la virtud. ™gë dš. e‡somai tÕ safj ™peid¦n ¢poq£nw· tÕ d nàn œcon ™boulÒmhn tÕn Ðposonoàn crÒnon toàton eÙdaimÒnwj diabioÝj ØpÕ ˜kka…deka gupîn ke…resqai tÕ Âpar ¢poqanèn. kaˆ dikast»rion œnqa d¾ ™xet£zetai Ð ˜k£stou b…oj. si ello es así. ZEUS ToÝj ¢gaqoÚj te kaˆ Ðs…ouj kaˆ kat' ¢ret¾n bebiwkÒtaj. KUNISKOS T…naj d par¦ toÝj ¼rwaj ¢popšmpei. — ¿Qué tienes que preguntarle. ¢piste‹j ena… tinaj kol£seij kaˆ tim£j. Dícese que es hijo tuyo. ZEUS. — ¿Y a quiénes envía junto a los héroes? ZEUS. ZEUS 18 T… f»j. CINISCO. a alguna cuestión acerca de él. por cierto. — A los inicuos evidentemente. — Oigo referir que un tal Minos. — ¿A quiénes castiga con mayor frecuencia? ZEUS. reclinado en el Prado Elisio.

prostetagmšnon aÙtÕ dr´. KUNISKOS OÙd' ¥ra e‡ tij ¥kwn ti ¢gaqÕn œdrasen. KUNISKOS E„ dš tij ¢koÚsiÒn ti deinÕn ™rg£saito. ZEUS OÙ g¦r oân. y no a Tántalo. éste e‡ ge t¦ d…kaia Ð M…nwj dik£zein mšlloi. . y aquéllos de castigo. t… g¦r ™ke‹noi ºd…khsan peisqšntej to‹j ™pit£gmasin. y no a Sísifo.Luciano de Samósata ZEUS Zeus confundido 15 DiÒti oƒ mn timÁj. — Y. ZEUS Pîj oÙdšna. ¿considera justo castigarlo? ZEUS. CINISCO. — De ninguna manera. æj ¹ Mo‹ra p£ntwn a„t…a· kaˆ Àn foneÚsV tij. oƒ d kol£sewj ¥xioi. por supuesto. CINISCO. ZEUS OÙdamîj. — En tal caso. y. ð Zeà. si un hombre comete involuntariamente un crimen espantoso. ZEUS 19 OÙkšt' oÙd ¢pokr…nesqa… soi ¥xion toiaàta ™rwtînti· qrasÝj g¦r e kaˆ ZEUS. kol£zesqai kaˆ toàton dikaio‹. y a la Moira. ™ke…nh ™stˆn ¹ foneÚsasa. si alguien realizara sin pretenderlo una buena acción. — Porque los hombres no hacemos nada voluntariamente. ZEUS. — No. e‡ ge ¢lhqÁ ™ke‹n£ ™sti t¦ œmprosqen æmologhmšna. si es cierto aquello que en un principio aceptaste. oÙd toàton tim©n ¢xièseien ¥n. ZEUS. KUNISKOS “Oti oÙdn ˜kÒntej oƒ ¥nqrwpoi poioàmen. t¾n Eƒmarmšnhn ¢ntˆ toà SisÚfou kol£setai kaˆ t¾n Mo‹ran ¢ntˆ toà Tant£lou. Si un hombre mata. — Porque éstos son dignos de premio. oÜte tim©n oÜte kol£zein aÙtù pros»kei. KUNISKOS OÙdšna to…nun. Pues ¿qué injusticia han cometido ésos al cumplir órdenes? 19 ZEUS. no debe ni premiar ni castigar a nadie. sino a instancias de una necesidad inevitable. castigaría al Destino. que la Moira es causa de todo. — De igual suerte. En consecuencia. Zeus. ella es la asesina. CINISCO. kaˆ Àn ƒerosulÍ. — ¿Cómo a nadie? CINISCO. tampoco estimaría procedente recompensarlo. ¢ll£ tini ¢n£gkV ¢fÚktJ kekeleusmšnoi. — Tampoco mereces una respuesta a semejantes preguntas. Eres un osado y un sofista. cumple con lo mandado. si roba un templo. si Minos sentenciara justamente.

y cómo atienden al cuidado de tantos asuntos tan minuciosamente. a primera vista. si se me diera a elegir. me conformo con las respuestas que me has dado. Lo demás tal vez no era mi destino escucharlo. ellas no nacieron tampoco con muy buen Destino. KUNISKOS Zeus confundido y ahora me voy y te abandono. ™gë goàn. ™pithrîn ›kasta. — Me quedaba aún esta pregunta por hacer: ¿dónde viven las Moiras. Si no es fácil para ti responder a estas cuestiones. 16 'EdeÒmhn mn œti kaˆ toàto ™ršsqai. al abarcar tantos acontecimientos. suficientes para aclarar la teoría del Destino y la Providencia. ka… se ¥peimi ½dh katalipèn. ¢ll' ˜lo…mhn ¨n œti penšsteroj diabiînai ½per kaqÁsqai klèqwn ¥trakton tosoÚtwn pragm£twn mestÒn. e„ d m¾ ·®diÒn soi ¢pokr…nasqai prÕj taàta. pese a ser sólo tres? Me parece que viven una existencia agotadora y no muy afortunada. CINISCO. e‡ moi a†resij doqe…h. kaˆ taàta tre‹j oâsai.Luciano de Samósata sofist»j. Yo. kaˆ æj œoiken oÙ p£nu oÙd aátai ØpÕ crhstÍ EƒmarmšnV ™genn»qhsan. poà aƒ Mo‹rai diatr…bousin À pîj ™fiknoàntai tÍ ™pimele…v tîn tosoÚtwn ™j tÕ leptÒtaton. Zeus. antes bien. oÙk ¨n ¢llaxa…mhn prÕj aÙt¦j tÕn ™mautoà b…on. al menos. kaˆ toÚtoij ¢gap»somen oŒj ¢pekr…nw· ƒkan¦ g¦r ™mfan…sai tÕn perˆ tÁj Eƒmarmšnhj kaˆ Prono…aj lÒgon· t¦ loip¦ d' ‡swj oÙc e†marto ¢koàsa… moi. ð Zeà. ™p…ponon g£r tina kaˆ oÙk eÜmoirÒn moi dokoàsi bioàn tÕn b…on tosaàta œcousai pr£gmata. . no cambiaría mi existencia por la suya. mientras observaba cada uno. preferiría vivir aún más pobre a estar sentado hilando con un huso cargado de tantos acontecimientos.

C. Obra completa. Según las normas de la B. Gráficas Cóndor. EDITORIAL GREDOS. Printed in Spain. 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN ZEUS TRÁGICO Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. 1. Depósito Legal: M. PRIMERA EDICIÓN. Tomo I.BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. 1996.ª REIMPRESIÓN. Madrid. 1981. Esteban Terradas.. ISBN 84-249-1602-6. S. G. EDITORIAL GREDOS . A. Leganés (Madrid). A. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. S. Sánchez Pacheco. ISBN 84-249-0153-3. 42676-1996. Polígono Industrial. 81. 12. Impreso en España. 1996.

com/cla/luc/fowl/index.com/site/ancienttexts/gk-l2 Obras de Luciano en inglés: http://www.htm * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador].Luciano de Samósata Zeus trágico ÍNDICE GENERAL* 1 INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1.sacred-texts. Apuntes sobre la vida 22 3. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 Zeus trágico 326 21 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites. Panorama general del siglo II d. Luciano y la posteridad 55 7. La obra de Luciano 27 4. . El escritor 33 5.google. Dioniso 90 5 Preludio. 7 2. C. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8.

este diálogo también ofrece una sorprendente «caída de telón». Un análisis estructural del diálogo señalaría los siguientes apartados: 1. y con las críticas «antiprovidencialistas» del Zeus confundido (a cargo de Cinisco) en el humano. En él no prima tanto la preocupación doctrinal de escuela como la oposición «de facto» a las creencias religiosas tradicionales y a la creciente superstición de su entorno histórico. ni en el tiempo ni en el espacio. lleno de amenidad (cf. que lo sitúa antes de la Asamblea de dioses en su cronología relativa. Literariamente hay que considerar. pues. Como puede verse. Epitecto. 51—. en el que expone la situación: los intereses de los dioses (léase «de la religión» en sentido amplio) están en peligro a causa del público ataque del epicúreo contra la idea de Providencia. en contra de la tesis de Helm. Hermes) su gran preocupación ante el ataque contra la Providencia por parte del filósofo epicúreo. en el que abundan las citas de poetas.. Damis derrota a un Timocles enfurecido y Zeus no puede sino lamentar no tener en su bando un aliado de la categoría de Damis (53). invisibles a los humanos). muy en la línea estética de nuestros días. . observamos que no trata el filósofo tanto de esgrimir sutilezas como de desarmar con actitudes y ejemplos demagógicos y contundentes a su también débil adversario. 46. Hera. pues. 50.. la fecha aceptable rondaría el 161 d. comienza la asamblea con un apurado discurso de Zeus parodiando a Demóstenes.) la intervención de Momo. Nos hallamos. En efecto. si leemos cuidadosamente la argumentación de Damis. Esta mayor complejidad y elaboración formal nos lleva. Luciano no se entrega en esta obra al epicureísmo sin reservas. en realidad. se relaciona estrechamente con La asamblea de dioses (cf. notas ad loca). 42. de la que Momo se mofa empleando las mismas palabras de Apolo).. por ejemplo. Elio Arístides). 43. pero debería tenerlo en su mente— es que la noción de Providencia no es patrimonio ni del pueblo llano ni de filosofastros como Timocles. Hermes: «¿Por qué va a resultar un mal insuperable el que unos pocos hombres se marchen con esa convicción? Son. personaje que representa a Luciano en el diálogo. C. criticando sin piedad la despreocupación de los inmortales ante los problemas humanos y los ridículos oráculos de Apolo (este dios emite una profecía en 31. pues. espectadores desde el Cielo —35. en la mejor línea retórica lucianesca insistentemente señalada por Bompaire. la humana locura. la agilidad literaria del samosatense nos muestra ahora fundidos ambos planos: el Cielo y el Pórtico Policromo de Atenas. como Marco Aurelio. En efecto. también de corte «menipeo» para R. prelación entre ellos. de acuerdo con su título. 45. 2. 41. imitaciones de importantes pasajes de la literatura.° Discusión entre el estoico Timocles y el epicúreo Damis en el Pórtico Policromo: 35-52 (con esporádicas intervenciones de Zeus y Momo. no tiene ni tendrá límites. mayoría quienes creen lo contrario: la mayor parte del pueblo griego y todos los bárbaros». La obra comienza con diversas parodias de pasajes trágicos. Hermes aconseja a Zeus que convoque asamblea deliberativa de dioses. Plutarco y numerosos sofistas (Dión Crisóstomo. 44. con mucho. los dioses se ven desbordados por los acontecimientos: el agón o certamen filosófico comienza en el Pórtico. etc. De creer a Schwartz. Siguiendo un criterio «democrático». Helm..° Conclusión a cargo del «plano divino» (Zeus y Hermes): 53. sino de grandes pensadores de su tiempo. tal como pudiera desprenderse de una superficial lectura. En definitiva. la figura del dios Momo) y el Icaromenipo en el plano divino. desgraciadamente. que aquí asume el papel de «dios cínico». en un bien logrado conjunto. filosóficamente hablando. Como muy bien indica Caster. Destaca (19 y ss. sobre todo. recurso a los tópicos consabidos. dignas de la comedia). etc. El broche argumental lo pone.° Convocatoria y desarrollo de la asamblea divina: 1-34. 3. Y lo significativo del hecho — Luciano no lo apunta explícitamente aquí.Luciano de Samósata Zeus trágico 2 21 ZEUS TRAGWIDOS ZEUS TRÁGICO El presente diálogo. Es decir. que llegaban incluso a caer en la magia y en la superstición más viles (cf. a postular una datación más tardía para el mismo. Tras la paródica proclama de este heraldo y las ridículas situaciones que se plantean (dioses bárbaros de oro. el importante diálogo que nos ocupa. Zeus confiesa a los dioses más «íntimos» (Atenea.

†na e‡domen ½dh. ¿qué piensas. padre nuestro. 3 Parodia de EURÍPIDES. que a solas contigo hablas. con tez de filósofo? Trátalo conmigo. 127). no lo ocultes en tus mientes. la diosa de ojos glaucos. gounoàma… se qe¦ glaukîpij. sin duda. oŒ£ m' e‡rgasai kak£. ni desgracia de tragedia que no exprese en más de diez yambos3. y tú. Ûpate kreiÒntwn. Orestes 1 ss. t…j mÁtij d£knei se kat¦ fršna kaˆ kat¦ qumÒn. tritogšneia. Cronida. oÙd p£qoj oÙd sumfor¦ tragJdik». t… sÚnnouj kat¦ mÒnaj sautù lale‹j. ni dolor. digamos para concluir. según Porson. ZEUS No hay palabra por horrible que decir resulte. 2 Parodia de HOMERO (Ilíada I 363. Odisea I 45. ZEUS ’W pagk£kista cqÒnia gÁj paideÚmata. ¿n oÙk „ambe…oij Øperpa…w dška. ™moˆ prosan£qou. HERMES 1 Oh Zeus. ™xaÚda. etc. m¾ katafron»sVj o„kštou fluar…aj. çcrÕj peripatîn. sÚ t'. qué de males me habéis hecho5. ATENEA ZEUS OÙk œstin oÙdn deinÕn ïd' e„pe‹n œpoj. oposición a la parresía o «libertad de expresión» y métodos físicos violentos es todo un prenuncio para la cultura europea subsiguiente (cf. labš me sÚmboulon pÒnwn. que sepamos qué cuita te muerde el pensamiento y el ánimo. ð Promhqeà. aunque no falten ejemplos anteriores. incluso en los días dorados de la «democracia ilustrada» periclea.). Prometeo. con qué proemios inicias tu discurso4. el estoico Timocles. 4 EURÍPIDES. ATENEA Por Apolo. Kron…dh. Heracles loco 538. deambulando pálido. m¾ keàqe nÒJ. À t… barÝ sten£ceij ðcrÒj tš se eŒle parei£j. 5 1 De Eurípides. la idea apuntada por el profesor TOVAR: «los odiados procedimientos inquisitoriales son por anticipado denunciados por este Voltaire del siglo En efecto. con su dura intransigencia. por qué profundamente gimes. te suplico yo. mientras la palidez consume tus mejillas2. AQHNH Debe notarse el carácter paródico de estos pasajes. ZEUS Oh malvadas criaturas de la tierra. La intervención de Hermes imita un pasaje trágico desconocido. ATENEA Sí. 1949. AQHNH ”Apollon. . pág. Barcelona. tómame de consejero de tus penas. VIII 31. Luciano. Sugestiva es. AQHNH Naˆ p£ter ¹mštere. o†oij froim…oij ¥rcV lÒgou. la Tritogenia.Luciano de Samósata Zeus trágico 3 Apolonio de Tiana). el más excelso de los soberanos. responde. de represión violenta de las ideas. no desdeñes el vacuo parloteo de un siervo1. ERMHS 1 ’W Zeà. filosÒfou tÕ crîm' œcwn.

ZEUS 3 'En ™sc£toij. ½dh poll£kij Øbrisqe‹sa ØpÕ soà t¦ toiaàta. las lágrimas. ™pe… toi k¨n ™kèkuej mšga. HERA. kaˆ toàto d¾ tÕ toà lÒgou. — Conozco la razón fundamental de tus pesares. ZEUS. Estos son los síntomas: los gemidos. e„kÕj goàn ½toi Dan£hn tin¦ À Semšlhn À EÙrèphn aâqij eØrÒnta se ¢ni©sqai ØpÕ toà œrwtoj. t¦ qeîn pr£gmata. 2 ¢gnoe‹n ¹m©j nom…zeij t¾n a„t…an tÁj lÚphj ¼tij ™st… soi.. no por otra causa distinta del amor. Hera. o que nos abandonen completamente y crean que no existimos. ¼tij ™n œrwti kaˆ ta‹j toiaÚtaij paidia‹j o‡ei t¦ pr£gmata ¹m‹n enai. HERA. y. ¢ni´ se D…a Ônta. que es amorosa. depende de un pelo que se nos rindan aún culto y tributen los honores en la tierra. e„ m¾ kwmJd…an. ð “Hra. — ¿Y qué otro problema. de no ser eso. sátiro u oro y fluir a través de la techumbre sobre el regazo de tu amada. . 2 Pero ¿crees que ignoramos el motivo de tu aflicción? ZEUS. aunque no pueda representar una comedia. el estar pálido. como dice el refrán. ZEUS ’W makar…a. Sémele o Europa y su amor te tortura. ni me haya tragado a Eurípides completo. ™pˆ xuroà ›sthken e‡te cr¾ tim©sqai ¹m©j œti kaˆ t¦ gšra œcein t¢n tÍ gÍ e‡te kaˆ ºmelÁsqai pant£pasi kaˆ tÕ mhdn enai doke‹n. Y no me afecto por la costumbre. HRA 'All¦ t… ¥llo. de manera que pueda alternar en un drama contigo. ZEUS Zeus trágico ¿Qué es ello? Habla ante el coro de los tuyos. — Serena tu cólera.Luciano de Samósata T… d' ™st…. y estás pensando en convertirte en toro. oÙk ¥llou tou À œrwtÒj ™stin. que crees que nuestra situación admite ahora el amor y semejantes juegos. HRA Oda tÕ kef£laion aÙtÕ ïn p£sceij Óti ™rwtikÒn ™stin· oÙ m¾n kwkÚw ge ØpÕ œqouj. te aflige a ti.. t… ·šxeij. que grandes serían tus lamentos. — No lo conoces. ZEUS OÙk osq'. Zeus. eta bouleÚesqai taàron À s£turon À crusÕn genÒmenon ·uÁnai di¦ toà ÑrÒfou e„j tÕn kÒlpon tÁj ¢gapwmšnhj· t¦ shme‹a g¦r taàta. están los intereses de los dioses. prÕj corÕn g¦r o„ke…wn ™re‹j. HRA ¡Oh chasquido del estruendoso rayo! ¿Qué me vales? HERA. ni intercalar versos como ésos hacen. dun£meqa Øpokr…nesqai mhd ·ayJde‹n ésper oátoi mhd tÕn EÙrip…dhn Ólon katapepèkamen. ya que muchas veces me has ultrajado en este punto. — Dichosa tú. ð Zeà. oƒ stenagmoˆ kaˆ t¦ d£krua kaˆ tÕ çcrÕn enai. — En las últimas. Seguro que has encontrado otra Dánae. éste soi ØpotragJde‹n. ZEUS 4 ’W megalosmar£gou sterop©j ·o…zhma. siendo Zeus? 3 ZEUS. HRA Ko…mison Ñrg£n. e„ m¾ toàto.

æj ™n stenù pant£pasi t¦ ¹mštera.. oÙc Ópwj t¦ ginÒmena ™piskope‹n À diat£ttein. ÑnÒmata mÒnon enai dÒxantaj. kaˆ oÙ m£thn. — Verdaderamente son graves estas cuestiones. ni observan ni dirigen los acontecimientos. de no apenarte problemas de esa índole. — Pues ¿qué otro conflicto podría ocurrir? No veo el motivo. ÐpÒteroj krat»sei kaˆ ¢lhqšstera dÒxei lšgein. ante un público numeroso y selecto. más adelante. 41. a expensas de un solo hombre? Una de dos: o seremos necesariamente despreciados. que el Hades seguro está para los dioses6. para alzar de nuevos sus armas contra nosotros? ZEUS Cálmate. — ¿Acaso ha parido la tierra de nuevo Gigantes. ™n ˜nˆ ¢ndrˆ kinduneuÒmena. ZEUS 4 TimoklÁj. Óper m£lista ºn…asš me· kaˆ Ð mn D©mij oÙd' enai qeoÝj œfasken. y no en vano. imponiendo su criterio como más cierto. o seguiremos siendo honrados como antes. o los Titanes han roto sus lazos y abatido a sus guardianes. ZEUS SÝ d õou Dan£hj tinÕj À 'AntiÒphj enai moi HERA. Zeus. Damis sostenía que no existen los dioses y que. Actores famosos. À oƒ Tit©nej diarr»xantej t¦ desm¦ kaˆ tÁj frour©j ™pikrat»santej aâqij ¹m‹n ™nant…a a‡rontai t¦ Ópla. ZEUS. mientras el bueno de Timocles intentaba luchar a nuestro favor. HRA 5 Dein¦ taàta æj ¢lhqîj. oÙk oda Óqen sf…sin ¢rxamšnou toà lÒgou. ™f' ÓtJ Pîloj À 'AristÒdhmoj ¢ntˆ DiÕj ¹m‹n ¢napšfhnaj. para que aparezcas ante nosotros hecho un Polo o un Aristodemo7 en vez de Zeus. ð Zeà. Luego terminó afluyendo una gran multitud y no se llegó a conclusión alguna en la asamblea: se disolvieron tras haber acordado reconsiderar las demás cuestiones. ¿Veis el peligro y la extrema dificultad de nuestra situación. Ðr©te tÕn k…ndunon. HERA. 8 Personajes imaginarios. . comenzaron a argumentar sobre la providencia. — Hera: Timocles el estoico y Damis el epicúreo8. 4 ZEUS. ZEUS Q£rsei. HRA T… oân ¥llo deinÕn ¨n gšnoito. prono…aj pšri dielegšsqhn parÒntwn m£la sucnîn kaˆ dok…mwn ¢nqrèpwn. no sé a raíz de qué. aguardando quién de los dos vencerá. si Timocles triunfa en su alegato. À tim©sqai ésper prÕ toà. kaˆ duo‹n q£teron À pareîsqai ¢n£gkh. considerados nombres tan sólo. te sentías trágico ante ellas. ™petragódeij aÙto‹j. cf. que es precisamente lo que más me ha dolido. ayer.Luciano de Samósata Zeus trágico 5 Mîn À g…gant£j tinaj aâqij ¹ gÁ œfusen. Óte m¾ t¦ toiaàta paralupo‹. 5 HERA. Ð StwϊkÕj kaˆ D©mij Ð 'EpikoÚreioj cqšj. por tanto. — Y tú creías que una Dánae o Antíopa 6 7 Parodia de EURÍPIDES. y ahora están todos en expectación. ð “Hra. kaˆ nàn metšwroi p£ntej e„s…n. Fenicias 117. Àn Ð TimoklÁj ØpšrscV lšgwn. oÙc Ðrî g£r. t¦ nšrqen ¢sfalîj œcei qeo‹j. Ð TimoklÁj d Ð bšltistoj ™peir©to sunagwn…zesqai ¹m‹n· eta Ôclou polloà ™pirrušntoj oÙdn pšraj ™gšneto tÁj sunous…aj· dielÚqhsan g¦r e„saàqij ™piskšyesqai t¦ loip¦ sunqšmenoi.

¿Qué podemos. ¢xio‹j. — Yo soy de su mismo parecer. HERA.Luciano de Samósata Zeus trágico 6 lÒgon ™n tar£cJ tosoÚtJ. — ¡Qué convocatoria tan vulgar. Ð D©mij d katagelasqeˆj ¥peisin ™k tÁj sunous…aj. kaˆ ¡ploϊk¦ kaˆ pez¦ khrÚtteij. ð Zeà. Zeus? ZEUS. — ¿Cómo creo? Digo que hay que dar . por tanto. kaˆ dÒxeij turannikÕj enai m¾ koinoÚmenoj perˆ tîn oÛtw meg£lwn kaˆ koinîn ¤pasin. ð Zeà. ZEUS 6 OÙkoàn ½dh k»rutte kaˆ paršstwsan ¤pantej· Ñrqîj g¦r lšgeij. Hermes. Hermes! ¡Y qué simple y ramplona. de forma que venza Timocles en el debate. suneur…skete g¦r kaˆ aÙtoˆ tÕ mšroj. fhm…. ERMHS 'All¦ pîj g£r. y Damis salga ridiculizado de la reunión. m¾ suntar£ttein tÕn oÙranÕn mhd dÁlon enai qoruboÚmenon tù pr£gmati. a pesar de que llamas por los motivos más graves! HERMES. — Pues yo opino lo contrario. tÕ k»rugma cualesquiera eran para mí motivo de tamaño desasosiego. ™n fanerù ™somšnhj tÁj œridoj to‹j filosÒfoij. venid a celebrar asamblea sobre cuestiones de gran importancia. padre: no hay que agitar todo el cielo ni demostrar que estás alterado por el asunto. — Yo digo que hay que plantear la cuestión ante la comunidad. ð `ErmÁ. a convocar. kaˆ taàta ™pˆ to‹j meg…stoij sugkalîn. ZEUS OÛtw yil£. pr£ttein d „d…v taàta ™x ïn krat»sei mn Ð TimoklÁj lšgwn. HERMES. HERMES. ERMHS 'IdoÝ d¾ e„j ™kklhs…an sunšlqete oƒ qeo…· m¾ mšllete. hacer. reunida en asamblea. sí. ZEUS “Opwj ¢xiî. ERMHS 'All' oÜte ¢gno»setai taàta. ¢posšmnune. — Procede. sunšlqete p£ntej. 6 ZEUS. ya que el certamen de los filósofos va a celebrarse en público. ZEUS. proceder privadamente. HERMES. Sin demora acudid todos. ð p£ter. — Pues ¿cómo crees que he de hacerla. perˆ meg£lwn ™kklhsi£somen. y que vengan todos: tienes razón. en cambio. t… d' oân. ERMHS 'Egë mn ™pˆ tÕ koinÒn fhmi de‹n t¾n skšyin ™panenegke‹n ™kklhs…an sunagagÒnta. AQHNH 'All' ™moˆ t¢nant…a doke‹. pues. y tú ganarás fama de tirano si no das participación en cuestiones tan importantes y que a todos afectan. ð `ErmÁ kaˆ “Hra kaˆ 'Aqhn©. Zeus. pr£ttoimen ¥n. ATENEA. — ¡Atención! Acudid a asamblea los dioses. Hera y Atenea? Discurrid también vosotros por vuestra parte. ¼kete. — Este asunto no pasará inadvertido. HRA K¢moˆ taÙt¦ sundoke‹ ¤per kaˆ toÚtJ.

yo. kaˆ ·ayJdîn t¦ toiaàta. m»te tij ¥rshn. ZEUS 7 Eâ ge. lo intentaré. hasta aquellos que. ð `ErmÁ. — Bien. ERMHS OÙ p£nu mn oÛtw safîj kaˆ proce…rwj· peir£somai d Ómwj. tengo muy poco de poeta. hembra o varón. ¢ll' ™j DiÕj œlqete p£ntej e„j ¢gor»n. lejos permanezca. pero todo esto es asunto de poetas épicos. y cuantos sois de medio a postrer rango. para lograr más asistentes. Hermes. ka…toi ™pikruptoÚshj t¦ poll¦ tÁj ¢safe…aj. bwmo‹si par' ¢kn…soisi 7 ZEUS. Zeus. æj m©llon sunšlqoien. ¢ll' ™popoiîn. al tiempo que se reirían de la ausencia de inspiración de mis poemas. tîn `Om»rou ™pîn ™gkatam…gnue t¦ poll¦ tù khrÚgmati. ð Zeà. y estropearía mi proclama por exceso o defecto métrico. no obstante. cuantos gozáis de ilustres hecatombes. ð `ErmÁ. kaˆ sun…asi g¦r ½dh· éste paralamb£nwn k£qize aÙtoÝj kat¦ t¾n ¢x…an ›kaston. M»te tij oân q»leia qeÕj . acudid todos de Zeus a la asamblea. Que ningún ser divino. kaˆ gšlwj œstai par' aÙto‹j ™pˆ tÍ ¢mous…v tîn ™pîn· Ðrî goàn kaˆ tÕn 'ApÒllw gelèmenon ™p' ™n…oij tîn crhsmîn. Veo. Ya acuden. en cambio. — No con demasiada exactitud. Óssoi t' aâ mšsatoi À Ûstatoi À m£la p£gcu nènumnoi k£qhsqe. ¥rista kek»rukta… soi. Ilíada VIII 7. ZEUS. por tanto. ERMHS Na…. . mhd' aâ tîn potamîn menštw nÒsf' 'Wkeano‹o mhdš te numf£wn. Según los editores. de Cf. cómo se ríen de Apolo ante algunos oráculos. por ejemplo. Óssoi te klut¦j da…nusq' ˜katÒmbaj. æj m¾ p£nu scol¾n ¥gein toÝj ¢koÚontaj ™xet£zein t¦ mštra. Excelente proclama por tu parte. XX 7 y IX 535. ni aun de las ninfas. introduce ante todo versos de Homero en tu proclama. pese a que la oscuridad del lenguaje cubre los más de los defectos. aquellos con los que él nos convocaba. a cada uno según su rango. dado que los oyentes no tienen demasiado tiempo para analizar los versos. Hermes. ™gë d ¼kista poihtikÒj e„mi· éste diafqerî tÕ k»rugma À Øpšrmetra À ™nde© sune…rwn. — Bien. sin nombre. ZEUS OÙkoàn. ni están a mi alcance. y de rapsodas. Sin duda los recuerdas. antes bien. ni aun de los ríos del Océano. recíbelos y dales asiento.. oŒj ™ke‹noj ¹m©j sunek£lei· memnÁsqai dš se e„kÒj. falta una palabra en el primer verso de la parodia homérica de Hermes..Luciano de Samósata Zeus trágico 7 mštroij tisˆ kaˆ megalofwn…v poihtikÍ. æj ¨n Ûlhj À 9 gran solemnidad a la proclama con algunos versos y grandilocuencia poética. HERMES. de los altares os posáis en las cenizas9. — Entonces. HERMES.

oƒ surfetèdeij d oátoi kaˆ ¥tecnoi pÒrrw pou sunwsqšntej siwpÍ ¢naplhroÚntwn mÒnon t¾n ™kklhs…an. no según sus méritos. pues los griegos ya ves cómo son. ERMHS 10 acuerdo con su materia o arte: en la presidencia. sólo para relleno de la asamblea. Mandas que se sienten según su riqueza. ð `ErmÁ. Venid. ¿se sentará delante de los de bronce de Mirón y Policleto y los de piedra de Fidias y Alcámenes. — Así debiera ser. Anubis. Mitra y Men. sólo los bárbaros van a presidir. y ocultan rebaños enteros de ratones. æj ™pikecr£nqai kaˆ ™phug£sqai mÒnon. ¢ll' Ð crusÕj Ómwj protimhtšoj. Ésta es Bendis. y entre éstos los de Fidias. Zeus. Mas hay un detalle de importancia: si alguno de ellos es de oro y pesa muchos talentos. pero es de ejecución nada fina. — Comprendido. oÙk ¢krib¾j d t¾n ™rgas…an. Éufranor o artistas de su categoría ocupen lugar preferente. pero por dentro también éstos son de madera. populacheros y sin arte.Luciano de Samósata Zeus trágico 8 tšcnhj œcV. eta ™pˆ toÚtoij toÝj ¢rguroàj. sino tosco y desproporcionado. car…entej mn kaˆ eÙprÒswpoi kaˆ kat¦ tšcnhn ™schmatismšnoi. atractivos. concebidos con arte. a la presidencia vosotros. kaˆ ¢pÕ timhm£twn· ¼ket' oân e„j t¾n proedr…an Øme‹j oƒ cruso‹. y sin embargo. — Así será. eta ˜xÁj ÐpÒsoi ™lef£ntinoi. pesados y de gran valor. hermosos de rostro. Mirón. l…qinoi d À calko‹ Ómwj ¤pantej À o† ge polutelšstatoi aÙtîn ™lef£ntinoi Ñl…gon Óson toà crusoà ™pist…lbon œcontej. pues. queden arrinconados allí lejos en silencio. ¢ll¦ komidÍ „diwtikÕj kaˆ ¢sÚmmetroj. prÕ tîn calkîn tîn MÚrwnoj kaˆ Polukle…tou kaˆ tîn Feid…ou kaˆ 'Alkamšnouj liq…nwn kaqede‹tai À protimotšran cr¾ nom…zein enai t¾n tšcnhn. y se sentarán convenientemente. ð Zeà. y sí de acuerdo con sus fortunas. los de bronce o piedra. muîn ¢gšlaj Ólaj ™mpoliteuomšnaj skšpontej· ¹ Bend‹j d aÛth kaˆ Ð ”Anoubij ™keinosˆ kaˆ par' aÙtÕn Ð ”Attij kaˆ Ð M…qrhj kaˆ Ð M¾n ÐlÒcrusoi kaˆ bare‹j kaˆ polut…mhtoi æj ¢lhqîj. todos los de marfil. tÕn kunoprÒswpon toàton prokaq…zein mou tÕn A„gÚption. eta toÝj calkoàj À liq…nouj. los de oro. ERMHS Manq£nw· plout…ndhn keleÚeij ¢ll¦ m¾ ¢rist…ndhn kaq…zein. mientras que esos otros. Alcámenes. los de plata. de oro macizo. . siendo yo Posidón? Anubis. t¦ d œndon ØpÒxuloi kaˆ oátoi. 8 Al parecer. ¢ll' ™ke‹no oÙ ce‹ron e„dšnai. inmediatamente después. el dios-perro egipcio. los de oro. sólo para dar pátina y resplandor en superficie. que hacen de ellos su ciudad. a continuación. ZEUS 'EcrÁn mn oÛtwj. y los más ricos de ellos son de marfil con un poco de brillo de oro. a continuación. HERMES. POSEIDWN 9 Kaˆ poà toàto. todos son de piedra o bronce. ™n proedr…v mn toÝj crusoàj. ½n tij aÙtîn crusoàj mn Ï kaˆ polut£lantoj t¾n Ðlk»n. 9 POSIDÓN. ERMHS ”Estai taàta kaˆ kaqedoàntai æj pros»kei. pero en cualquier caso hay que dar preferencia al oro. kaˆ ™n aÙto‹j toÚtoij oƒ Feid…ou mn À 'Alkamšnouj À MÚrwnoj À EÙfr£noroj À tîn Ðmo…wn tecnitîn protetim»sqwn. 8 ™o…kasi d' oân. aquél. o habrá que considerar preferente el arte? ZEUS. d…kaion. y a su lado están Atis. kaˆ taàta Poseidînoj Ôntoj. — ¿Será en verdad justo. HERMES. que ese cara de perro10 egipcio se siente delante de mí. Hermes. oƒ barbarikoˆ proedreÚsein mÒnoi· æj toÚj ge “Ellhnaj Ðr´j Ðpo‹o… e„si.

KOLOSSOS RODIWN 11 'Emoˆ d t…j ¨n ™r…sai tolm»seien `Hl…J te Ônti kaˆ thlikoÚtJ tÕ mšgeqoj. Pentšlhqen. si soy el Sol y tengo sus mismas dimensiones? Pues. ¢nšcesqai oân cr¾ parewsmšnon. si mi vista no me engaña. dado que a ti. 13 De las cuatro clases sociales establecidas por Solón. pues. . la tercera corresponde a los zeugîtai. e„ goàn m¾ Øperfu© mhd Øpšrmetron oƒ `RÒdioi kataskeu£sasqa… me ºx…wsan. — Conmigo ¿quién osará discutir. HERMES. o individuos del pueblo llano. por el contrario. calkoàn Ð LÚsippoj kaˆ ptwcÕn ™po…hsen. privado de su corona por los ladrones y despojado de las clavijas de su cítara. éste ¢g£pa kaˆ sÝ m¾ p£nu ™n tù qhtikù ™kklhsi£zousa. ¢ll' e„ m¾ p£nu lhmî. — Entonces. liqotomhqe‹sa. si los rodios no hubieran decidido mi construcción extraordinaria y desmesurada. ¢ll¦ s mšn. y así convertida en Afrodita por mano de Praxíteles te dieron para gloria de los cnidios. — Sí. Y míralo sentado entre los de tercera categoría13. Así que date por contenta si no entras en la asamblea con el pueblo llano14. AFRODITH Kaˆ m¾n ¢xiÒpistÒn soi m£rtura tÕn “Omhron paršxomai ¥nw kaˆ k£tw tîn ·ayJdiîn crusÁn me t¾n 'Afrod…thn enai lšgonta. — No. labradores que poseían una yunta. kaˆ prÒsestin ¹ tšcnh kaˆ tÁj ™rgas…aj tÕ ¢kribj ™n megšqei tosoÚtJ. o tú has sido esculpida en mármol blanco del Pentélico. ¢pestefanwmšnon te ØpÕ tîn lVstîn kaˆ toÝj kÒllopaj tÁj kiq£raj perisesulhmšnon. — También de Apolo dijo él mismo que era rico en oro y opulento. que soportar la marginación. HERMES. ERMHS Kaˆ g¦r tÕn 'ApÒllw Ð aÙtÕj polÚcruson enai œfh kaˆ ploÚsion· ¢ll¦ nàn Ôyei k¢ke‹non ™n to‹j zeug…taij pou kaq»menon. pues soy de oro12. que dice del comienzo al fin de sus cantos que soy la «dorada Afrodita». 11 12 HERMES.Luciano de Samósata Zeus trágico 9 Na…. ERMHS OÙc Ósa ge. los thētes. recíbeme y dame asiento entre los presidentes. oÙk ™cÒntwn tÒte Korinq…wn crusÒn· oátoj d Óloij met£lloij plousièterÒj ™stin. con idéntico gasto habrían podido hacer once dioses de oro. mientras ése es. k¢m Ðr©n. ð 'Afrod…th. Lisipo te hizo de bronce y pobre. 11 EL COLOSO DE RODAS. ð `ErmÁ. Súmese a ello el arte y la exactitud de Epíteto homérico de Posidón. de modo que debiera considerárseme en posesión de bienes análogos. ð ™nnos…gaie. l…qou toà leukoà. Afrodita: o yo estoy lleno de legañas. AFRODITH 10 OÙkoàn. más rico que todas las minas juntas. kaˆ m¾ ¢ganakte‹n e‡ tij ·‹na thlikaÚthn crusÁn œcwn protetim»seta… sou. Epíteto poético de Afrodita («dorada. omai. en la cuarta categoría soloniana. apelaré a Homero como testigo fidedigno para ti. AFRODITA. Hermes. y no irritarse porque uno que tiene tamaño hocico de oro sea preferido a ti. estremecedor de la tierra11. áurea»). k¢m labën ™n to‹j prošdroij pou k£qize· crusÁ g£r e„mi. Hay. — Pues bien. 14 Es decir. ¢pÕ toà ‡sou telšsmatoj ˜kka…deka crusoàj qeoÝj ™pepo…hnto ¥n· éste ¢n£logon polutelšsteroj ¨n nomizo…mhn. eta dÒxan oÛtw Praxitšlei 'Afrod…th genomšnh Knid…oij paredÒqhj. ya que entonces no tenían oro los corintios. 10 AFRODITA.

ZEUS Diatr…bomen. ð `Rod…wn ¥riste. œnq' ¨n ›kastoj ™qšlV. Hermes. — He aquí otro caso difícil de resolver. pero si calculo los talentos invertidos en su fundición. ERMHS 13 'All'. `Hr£kleij. — ¡Por Heracles! ¡Cómo alborotan. éste ¥meinon poi»seij Ñrqost£dhn ™kklhsi£zwn. ð `ErmÁ. k¢gë e‡somai tÒte ¼ntina cr¾ poi»sasqai t¾n t£xin ™p' aÙto‹j.) ¿A qué tenía que venir ése a poner en evidencia la pequeñez de los demás y a estorbar desde su asiento? (Dirigiéndose al Coloso. «¿dónde está el néctar?». e„ kaˆ Óti m£lista protimhtšoj e tîn crusîn. . p£lai dšon ™kklhsi£zein· éste nàn mn ¢namˆx kaqizÒntwn. si sería menester que se levantaran todos para que te sentases tú solo. e„ d logizo…mhn ¢f' ÐpÒswn tal£ntwn kec£lkeutai. pl¾n ¢ll'. ERMHS 12 'IdoÝ p£lin ¥llo dÚsluton kaˆ toàto· calkî mn g¦r ¢mfotšrw ™stÕn kaˆ tšcnhj tÁj aÙtÁj. ¤te d¾ DiÕj pa‹de. donde cada uno quiera. Pues si me fijo en la materia. ZEUS. — ¿Qué debe hacerse. æj qoruboàsi t¦ koin¦ kaˆ t¦ kaq' ¹mšran taàta boîntej. 12 HERMES. y. Por tanto. calkoàj ™stin. e„saàqij d ¢podoq»setai perˆ toÚtwn ™kklhs…a. donde se celebraban las asambleas del pueblo. «¡falta ambrosía!». ð Zeà. Lus…ppou ˜k£teron tÕ œrgon. Ðmot…mw t¦ ™j gšnoj. e„ m¾ de»sei ¢nastÁnai p£ntaj æj mÒnoj kaqšzoio. Zeus? Ante esto no tengo elementos de juicio. pues ambos son hijos de Zeus: uno es Dioniso y otro Heracles.) ¡Oh tú. que se sienten indiscriminadamente. 15 16 Espacio junto a la Acrópolis de Atenas.” 13 HERMES. de linaje equiparable. el más noble de los rodios! Aun cuando mereces mayor estima que los de oro. para colmo. ¿cómo podrías presidir. Parodia de las consignas populares. ¿Cuál de ellos se sienta primero? Pues están discutiendo. lanzando los consabidos gritos populares de todos los días!: « ¡Repartos!». y yo sabré entonces qué rango debe establecerse entre ellos. es de bronce. cr¾ poie‹n. pîj ¨n kaˆ proedreÚoij. ¹ ¢mbros…a ™pšlipen· poà aƒ ˜katÒmbai. y hace rato que deberíamos haber iniciado la asamblea. HERMES. «¡queremos sacrificios colectivos!»16. dÚskriton g¦r ™moˆ goàn toàto· e„ mn g¦r ™j t¾n Ûlhn ¢poblšpoimi. supera a los de primera clase. que en otra ocasión se convocará asamblea para tratar de estas cuestiones. 10 ERMHS T…. inclinado hacia la reunión. Ð DiÒnusoj oØtosˆ kaˆ `HraklÁj. — (Aparte.Luciano de Samósata Zeus trágico la ejecución en tamañas dimensiones. — Perdemos el tiempo. filoneikoàsi g£r. Øpr toÝj pentakosiomed…mnouj ¨n e‡h. Estos dos son de bronce y de idéntico arte —uno y otro son obra de Lisipo—. t¾n PnÚka Ólhn qatšrv tîn pugîn ™pilabèn. “Dianom£j· poà tÕ nšktar. æj Ðr´j. como ves. ™pikekufëj tù sunedr…J. pÒteroj oân aÙtîn prokaq…zei. koin¦j t¦j qus…aj. ZEUS T… g¦r œdei pare‹nai kaˆ toàton ™lšgxonta t¾n tîn ¥llwn mikrÒthta kaˆ ™nocl»sonta tÍ kaqšdrv. kaˆ tÕ mšgiston. ZEUS. «¿dónde están las hecatombes?». ocupando la Pnix15 completa con una sola de tus nalgas? De manera que harás mejor estando en pie en la asamblea.

Ö pareskeuas£mhn æj eÙproswpot£th moi ¹ 17 18 ZEUS. — Hazlo así.) Bien: ya los tienes «más mudos que los sofistas»17. que se enteren del motivo de la convocatoria y cesen en sus parloteos. p£lai prÕj s ¢poblšpousi perimšnontej Ó ti kaˆ ™re‹j. — (Tras hacer señal de silencio. no sé si por la magnitud de los problemas actuales o por la masa de asistentes —pues. como ves. ante ellos. kaˆ m£lista ÐpÒte ºpe…leij ¢nasp£sein ™k b£qrwn t¾n gÁn kaˆ t¾n q£lassan aÙto‹j qeo‹j t¾n seir¦n ™ke…nhn t¾n crusÁn kaqe…j. ð `ErmÁ. Hermes. ERMHS OÙc ¤pantej. sobre todo cuando amenazabas con levantar de sus cimientos la tierra y el mar. incluidos los dioses. ð `ErmÁ.Luciano de Samósata ZEUS Zeus trágico 11 Katasièphson aÙtoÚj. ZEUS 'All' Ó ge pšponqa. se me ha alterado el juicio. tiemblo. æj m£qwsin Ótou ›neka sunelšghsan toÝj l»rouj toÚtouj ¢fšntej. HERMES. Es mejor. Ðr´j. hijo. ¥meinon oân. 14 HERMES. persas. y sentía temor al oírte hablar. creo. oÙk ¨n Ñkn»saimi prÕj s e„pe‹n uƒÕn Ônta. ™pilšlhsmai tÕ proo…mion tîn Ólwn. Pero lo más insólito de todo es que se me ha olvidado el exordio del discurso que tenía preparado para que mi presentación. para dictar proclamas comprensibles a los escitas. Por tanto. éste kaˆ SkÚqaij kaˆ Pšrsaij kaˆ Qrvxˆn kaˆ Kelto‹j sunet¦ khrÚttein. Zeus. hacerles una señal con la mano y ordenarles callar. que no tendré reparos en decírtelo. pues eres mi hijo. éste éra dhmhgore‹n. HERMES. y yo no soy políglota. ¹ ™kklhs…a–diatet£ragmai t¾n gnèmhn kaˆ ØpÒtromÒj e„mi kaˆ ¹ glîtt£ moi pepedhmšnh œoike· tÕ d ¢topètaton ¡p£ntwn. ERMHS 14 Eâ ge. tras arrojar aquella cadena de oro18. comprenden la lengua griega. ZEUS OÛtw po…ei. t¾n `Ell»nwn fwn¾n suni©sin· ™gë d oÙ polÚglwttÒj e„mi. oÙk oda e‡te ØpÕ toà megšqouj tîn ™festètwn deinîn e‡te kaˆ ØpÕ toà pl»qouj tîn parÒntwn–poluqewt£th g£r. omai. ZEUS. ZEUS. tÍ ceirˆ shma…nein kaˆ parakeleÚesqai siwp©n. osqa Ópwj qarralšoj ¢eˆ kaˆ megalhgÒroj ™n ta‹j ™kklhs…aij Ãn. es hora de dirigirles la palabra. ð Zeà. — Siento algo. Hermes. — Hazlos callar. ZEUS 'All¦ nàn. Ilíada VIII 18 ss. ZEUS. ¢fwnÒteroi gegšnhnta… soi tîn sofistîn. æj Ðr´j. ¿Ves? Hace rato que te miran. — No todos. . tracios y celtas. ERMHS Oda kaˆ ™ded…ein ge ¢koÚwn sou dhmhgoroàntoj. la asamblea está repleta de dioses—. y tengo la lengua como trabada. tuviera la mejor Parodia del refrán «más mudos que los peces». — Lo sé. — En cambio ahora. aguardando lo que has de decirles. Sabes lo animoso y grandilocuente que he sido siempre en las asambleas. ð tšknon.

crhm£twn Øm©j ˜lšsqai nom…zw. . — ¡Basta! Ya nos has ofrecido al principio suficiente parodia.Luciano de Samósata ¢rc¾ gšnoito prÕj aÙtoÚj. tÕ `OmhrikÕn ™ke‹no proo…mion ¢narrayJd»sw prÕj aÙtoÚj. ya que tú vacilas. Quiero ya — Ilíada VIII 5. — ¿Quieres. pl¾n e„ doke‹. 15 HERMES. oh ciudadanos dioses. pros»kei proqÚmwj ¢kro©sqa… mou lšgontoj. — Tienes razón: es una elocuencia expeditiva y cómoda. exordio. mononoucˆ lšgei fwn¾n ¢fieˆj Óti tîn parÒntwn ™rrwmšnwj ¢ntilhptšon ¹m‹n ™stin. que les declame aquel famoso exordio homérico? HERMES. Éstos sospechan ya de tu silencio. ƒkanîj kaˆ prÕj ¹m©j peparódhta… soi t¦ prîta. HERMES. ERMHS TÕ po‹on. ZEUS BoÚlei oân. dioses y diosas19. Zeus. sÝ d tîn Dhmosqšnouj dhmhgoriîn tîn kat¦ Fil…ppou ¼ntina ¨n ™qšlVj sÚneire. ð ¥ndrej qeo…. ZEUS. Hermes. casi proclama a gritos que hemos de enfrentarnos valientemente a las circunstancias. oh dioses. ZEUS. ™f' ÓtJ sÝ diamšlleij. debéis aprestaros a escuchar mis palabras. cambiando algunas cosas: eso hace ahora la mayoría de los oradores. — ¿Cuál? ZEUS Escuchadme todos. La coyuntura presente. pues. HERMES. ZEUS 'Antˆ pollîn ¥n. — Comienza ya. ¡Vamos! Si te parece. ð qeo…. Ð mn oân parën kairÒj. — Lo has estropeado todo. tÕ mn fortikÕn tîn mštrwn ¥fej. DEMÓSTENES. el que quieras. ERMHS 15 ”Arxai d' oân pote. ERMHS Zeus trágico apariencia. pues. y aguardan oír una desgracia aún mayor. ERMHS ”Apage. ð Zeà. Cf. boÚlomai 19 20 ZEUS. — «A cambio de muchas riquezas. despréndete del fardo de los versos y repite algún discurso de Demóstenes contra Filipo. 12 'Apolèlekaj. Dado que esto es así. creo que vosotros preferiríais ver claro el motivo por el que habéis sido ahora convocados. ð `ErmÁ. ZEUS Kšklutš meu p£ntej te qeoˆ p©sa… te qšainai. ZEUS Eâ lšgeij ™p…tomÒn tina ·htore…an kaˆ ·vdiourg…an taÚthn eÜkairon to‹j ¢poroumšnoij. e„ fanerÕn gšnoito Øm‹n Ó ti d» pote ¥ra toàtÒ ™stin ™f' ÓtJ nàn sunelšghte. oportuna para los apurados. pero nosotros manifestamos gran despreocupación frente a ellas»20. Ñl…ga ™nall£ttwn· oÛtw goàn oƒ polloˆ nàn ·htoreÚousin. Óte to…nun toàto oÛtwj œcei. Olíntica I. ¹me‹j d p£nu Ñligèrwj œcein dokoàmen prÕj aÙt£. ¤panta· oƒ d ØpopteÚousi t¾n siwp¾n ka… ti Øpšrmega kakÕn ¢koÚsesqai prosdokîsin.

Barrio de Atenas. Timocles sudaba y hablaba con la voz enronquecida de tanto gritar. estábamos de fiesta en el Pireo todos los invitados al sacrificio por Mnesíteo. que. como aún no era muy tarde. Damis. 23 Precisamente. y cuatro granos de incienso tan enmohecidos. mientras pensaba en la cicatería de Mnesíteo. kaˆ libanwtoà cÒndrouj tšttaraj eâ m£la eÙrwtiîntaj. sacrificó sólo un gallo —para colmo. Ðrî plÁqoj ¢nqrèpwn p£mpolu sunesthkÒj. tÕn ™p…tripton. y la mayoría a la intemperie. sobreentendiéndose Stoá. Por antonomasia. gšronta k¢ke‹non ½dh kaˆ koruzînta. filosÒfouj enai tîn ™ristikîn toÚtwn. Ayer. éris significa «discusión». haciendo crecer mi barba hasta parecerme enteramente a un filósofo. después de las libaciones. 24 Que emplea el método del debate. ÐpÒsouj ¹mîn Ð Mnhs…qeoj ™pˆ t¾n qus…an ™k£lesen· eta met¦ t¦j spond¦j Øme‹j mn ¥lloj ¥llhn ™tr£pesqe. Como estaba envuelto en una espesa nube. ™n…ouj mn œndon ™n aÙtÍ tÍ sto´. æj aÙt…ka ™pisbesqÁnai tù ¥nqraki. aún excitaba más a Timocles. En griego. 16 Pensando en estas cosas llego al Pórtico Policromo23 y veo congregado un gentío inmenso. ™gë d–oÙdšpw g¦r p£nu Ñy Ãn–¢nÁlqon ™j tÕ ¥stu æj peripat»saimi tÕ deilinÕn ™n Kerameikù. kaˆ taàta ˜katÒmbaj Ólaj ØposcÒmenoj ÐpÒte ¹ naàj ½dh prosefšreto tù skopšlJ kaˆ ™ntÕj Ãn tîn ˜rm£twn. A codazos con la gente me introduzco sin ser reconocido. que se apagaron al instante sobre las brasas. 16 'Epeˆ d taàta ™nnoîn g…gnomai kat¦ t¾n Poik…lhn. 17 ’Hn d ¥ra perˆ ¹mîn Ð p©j lÒgoj aÙto‹j· pues se me acaba Demóstenes— exponeros claramente los motivos de preocupación que me llevaron a convocar la asamblea. el famoso lugar de Atenas (griego Stoá) dio nombre a la escuela estoica. y quise detenerme a escuchar lo que decían. ™f' oŒj diataracqeˆj sun»gagon t¾n ™kklhs…an. mientras el armador Mnesíteo celebraba los sacrificios por la salvación de su nave. que allí se reunía. ¢ndrîn bšltiston. Mnhsiqšou toà naukl»rou qÚsantoj t¦ swt»ria ™pˆ tÍ nh÷ Ñl…gou de‹n ¢polomšnV perˆ tÕn Kafhrša. y a Timocles el estoico. ™nnoîn ¤ma toà Mnhsiqšou t¾n mikrolog…an. polloÝj d kaˆ ™n tù Øpa…qrJ. el ladino. ™kqÚmwj p£nu ™r…zontaj· Ð goàn TimoklÁj kaˆ †drou kaˆ t¾n fwn¾n ½dh ™xekškopto ØpÕ tÁj boÁj. e„k£saj oân Óper Ãn. æj ˜k£stJ œdoxen. subí a la ciudad para pasear al atardecer por el Cerámico22. parte dentro del pórtico mismo. Cqj g£r. Ð D©mij d tÕ sard£nion ™pigelîn œti m©llon parèxune tÕn Timoklša. en tensión desde sus asientos. Öj ˜kka…deka qeoÝj ˜stiîn ¢lektruÒna mÒnon katšquse. eƒstièmeqa ™n Peiraie‹. vosotros os dispersasteis hacia diferentes lugares. eØr…skw te tÕn 'EpikoÚreion D©min. . æj ‡ste. según vuestras preferencias. Me figuré lo que era. que había filósofos de esos llamados «erísticos»24. mhd Óson ¥krv tÍ ·inˆ Ñsfra…nesqai toà kapnoà parascÒntaj. con su sonrisa sardónica. ka… tinaj boîntaj kaˆ diateinomšnouj ™pˆ tîn q£kwn kaqhmšnouj. y descubro al epicúreo Damis. el mejor de los hombres. gritando algunos. como sabéis.Luciano de Samósata Zeus trágico 13 d ½dh–kaˆ g¦r ™pile…pei Ð Dhmosqšnhj–aÙt¦ Øm‹n dhlîsai safîj. que estuvo a punto de naufragar en la zona del cabo Cafereo21. discutiendo apasionadamente. 17 Toda su discusión era referente a nosotros: el 21 22 En Eubea. me caractericé según su estilo. kaˆ Timoklša tÕn StwϊkÒn. sin dar ocasión siquiera a percibir el humo con la punta de la nariz —y eso que había prometido hecatombes enteras cuando la nave era arrastrada contra el acantilado y se hallaba ya en zona de escollos. viejo y resfriado—. se emplea el adjetivo Poikílē (Policromo). y yo. ™boul»qhn ™pist¦j ¢koàsai aÙtîn Ó ti kaˆ lšgousi· kaˆ– œtucon g¦r nefšlhn tîn paceiîn peribeblhmšnoj–schmat…saj ™mautÕn e„j tÕn ™ke…nwn trÒpon kaˆ tÕn pègwna ™pispas£menoj eâ m£la ™ókein filosÒfJ· kaˆ d¾ paragkwnis£menoj toÝj polloÝj e„sšrcomai ¢gnooÚmenoj Óstij e‡hn. pese a invitar a dieciséis dioses.

acompañando a muchos mientras regresaban a casa. También él tenía algunos que le aplaudían. nota 8 a Zeus confundido. suneˆj d ™gë tÕ kindÚneuma t¾n nÚkta ™kšleusa pericuqe‹san dialàsai t¾n sunous…an. existiendo. Lanza. 18 Taàt' œstin ™f' oŒj Øm©j sunek£lesa. cara a los estoicos. defendía nuestra causa. si consideráis que toda nuestra honra. ˜ortîn ™ke…nwn kaˆ panhgÚrewn kaˆ ¢gènwn kaˆ qusiîn kaˆ pannuc…dwn kaˆ pompîn steroÚmenoi. quedaremos sin sacrificios. Yo me percaté del peligro y ordené a la noche26 que se extendiera y disolviese la reunión. en defensa de tales intereses. 25 Cf. Ð d' ›teroj t¦ ¹mštera Ð TimoklÁj ™frÒnei kaˆ Øperem£cei kaˆ ºgan£ktei kaˆ p£nta trÒpon sunhgwn…zeto t¾n ™pimšleian ¹mîn ™painîn kaˆ diexiën æj ™n kÒsmJ kaˆ t£xei tÍ proshkoÚsV ™xhgoÚmeqa kaˆ diat£ttomen ›kasta· kaˆ ece mšn tinaj kaˆ aÙtÕj toÝj ™painoàntaj. Había también quienes no creían conveniente prejuzgar sobre la causa contraria. ð qeo…. pero estaba ya agotado y gritaba con dificultad. para que se levanten a dar consejo. El otro. Ð D©mij d katagelasq»setai prÕj tîn ¢kouÒntwn· æj œgwge oÙ p£nu tù Timokle‹ pšpoiqa æj krat»sei kaq' ˜autÒn. y eran ya mayoría quienes militaban en su bando. tÕ k»rugma tÕ ™k toà nÒmou. propongo que todos estudiéis algún plan salvífico ante esta situación. e„ logie‹sqe æj ¹ p©sa mn ¹m‹n tim¾ kaˆ dÒxa kaˆ prÒsodoj oƒ ¥nqrwpo… e„sin· e„ d' oátoi peisqe‹en À mhd Ólwj qeoÝj enai À Ôntaj ¢prono»touj enai sfîn aÙtîn. Por tanto. prebendas y honores en la tierra. sacrificios. por mi parte. æj ¢nist£menoi sumbouleÚoien. y la gente volvió sus ojos a Damis. se irritaba. oh dioses. pues. Timocles. y en vano nos sentaremos en el cielo. k»rutte oân. oÙ mikr£. ¥quta kaˆ ¢gšrasta kaˆ ¢t…mhta ¹m‹n œstai t¦ ™k gÁj kaˆ m£thn ™n oÙranù kaqedoÚmeqa limù ™cÒmenoi. oÙdn ¥llo À mhd Ólwj ¹m©j enai lšgwn· toàto g¦r aÙtù dhlad¾ Ð lÒgoj ™dÚnato· kaˆ Ãs£n tinej o‰ ™pÇnoun aÙtÒn. festivales nocturnos y procesiones. viniendo a decir prácticamente que no existimos25. para suprimir la inquietud humana. ni observamos lo que ocurre entre ellos. juegos. o. pues esto es lo que significaba su argumento. asambleas. no insignificantes. y por todos los medios luchaba. k¢gë paromartîn to‹j pollo‹j ™p»kouon metaxÝ ¢piÒntwn o‡kade par' aØtoÝj ™painoÚntwn t¦ toà D£midoj kaˆ ½dh par¦ polÝ aƒroumšnwn t¦ ™ke…nou· Ãsan d kaˆ oƒ m¾ ¢xioàntej prokategnwkšnai tîn ™nant…wn ¢ll¦ perimšnein e‡ ti kaˆ Ð TimoklÁj aÜrion ™re‹. y había algunos que le aplaudían. ERMHS maldito Damis afirmaba que nosotros no nos preocupamos de los hombres. 18 Éstos son los motivos de haberos convocado. pl¾n ™kekm»kei g¦r ½dh kaˆ pon»rwj ™fènei kaˆ tÕ plÁqoj e„j tÕn D©min ¢pšblepe–. . mientras Damis queda en ridículo ante sus oyentes. se veía forzado a descartar la providencia divina. muertos de hambre. æj oân Øpr thlikoÚtwn fhmˆ de‹n ¤pantaj ™pinoe‹n ti swt»rion to‹j paroàsi kaˆ ¢f' Ótou krat»sei mn Ð TimoklÁj kaˆ dÒxei ¢lhqšstera lšgein. no somos providentes respecto a ellos. privados de aquellas fiestas. no confío demasiado en que Timocles venza por sí mismo si no le prestamos nuestra ayuda. Àn m¾ kaˆ t¦ par' ¹mîn aÙtù prosgšnhtai. Se marcharon. pues. Ello equivalía a un ateísmo práctico. 26 Podría escribirse en mayúscula la divinidad (personificación de la noche. tras acordar que al día siguiente reanudarían la encuesta hasta terminarla. ð `ErmÁ. peleaba en nuestro favor. sino aguardar a lo que dijera Timocles al día siguiente. en virtud del cual venza Timocles y dé mayor impresión de verosimilitud. griego Nýx). ensalzando nuestra solicitud y explicando cómo dirigimos y disponemos cada cosa en el orden y rango convenientes. Hermes. y yo.Luciano de Samósata Zeus trágico 14 Ð mn g¦r kat£ratoj D©mij oÜte pronoe‹n ¹m©j œfaske tîn ¢nqrèpwn oÜt' ™piskope‹n t¦ ginÒmena par' aÙto‹j. la proclama prevista por la ley. gloria y ganancia son los hombres: si éstos se persuaden de que los dioses sencillamente no existimos. ¢pÁlqon oân e„j t¾n Østera…an sunqšmenoi e„j tšloj ™pexeleÚsesqai tÕ skšmma. escuchaba cómo aplaudían entre sí los argumentos de Damis. El sistema epicúreo.

que viendo todo esto piensen de nosotros que no existimos en absoluto. 20 E„kÒtwj to…nun taàta Ðrîntej oÛtw dianooàntai perˆ ¹mîn æj oÙdn Ólwj Ôntwn. Por Temis31. no debemos irritarnos contra Epicuro y sus secuaces y continuadores de sus teorías porque hayan inferido tales suposiciones acerca de nosotros. ZEUS Lšge. muchas cosas. œcoimi e„pe‹n. 32 Cf. ™n pen…v kaˆ nÒsoij kaˆ doule…v katafqeiromšnouj. como suele decirse. al epicúreo Damis. ð Zeà. Zeus confundido 16. 30 Momo califica. — Por tanto escuchad. ¿O qué era justo esperar que ellos pensasen. de sofista. ARISTÓFANES. oprimidos por la pobreza. con toda confianza. calla. pampon»rouj d kaˆ miaroÝj ¢nqrèpouj protimwmšnouj kaˆ Øperploutoàntaj kaˆ ™pit£ttontaj to‹j kre…ttosi. t… toàto. no alborotes27. enfermedades y esclavitud. mientras los perversos e infames gozan de honra y riqueza y mandan sobre los mejores. fas…n· ™gë g¦r kaˆ p£nu prosedÒkwn ™j tÒde ¢mhcan…aj perist»sesqai t¦ ¹mštera kaˆ polloÝj toioÚtouj ¢nafÚsesqai ¹m‹n sofist£j. ¢naskolopizomšnouj d kaˆ tumpanizomšnouj ™n…ote toÝj oÙdn ¢dikoàntaj. pues. MWMOS OÙkoàn ¢koÚete. si se me concediera hablar con franqueza. par' ¹mîn aÙtîn t¾n a„t…an tÁj tÒlmhj lamb£nontaj· kaˆ m¦ t¾n Qšmin oÜte tù 'EpikoÚrJ ¥xion Ñrg…zesqai oÜte to‹j Ðmilhta‹j aÙtoà kaˆ diadÒcoij tîn lÒgwn. y hasta los ladrones sacrílegos se libran del castigo y pasan inadvertidos. p£nu qarrîn· dÁloj g¦r e ™pˆ tù sumfšronti parrhsiasÒmenoj. como Zeus. Yo ya me temía que nuestros intereses llegaran a esta situación embarazosa. ð qeo….) ¿Qué? ¿Nadie se levanta? ¿Quedáis inmóviles de estupor ante la gravedad de las noticias? MOMO 19 Ojalá vosotros todos convertidos quedéis en agua y tierra28. oÙdeˆj ¢n…statai. lo que sale del corazón29. t£ ge ¢pÕ kard…aj. Cf. al ver tanta confusión en la vida. trata de tal al filósofo Cinisco. e‡ gš moi met¦ parrhs…aj lšgein doqe…h. ð Mîme. kaˆ toÝj mn ƒerosÚlouj oÙ kolazomšnouj ¢ll¦ dialanq£nontaj. en Zeus confundido 6. MOMO. ÐpÒtan Ðrîsi tosaÚthn ™n tù b…J t¾n tarac»n. 27 . podría deciros. 31 Diosa de la justicia. prestos a tomar de nosotros el motivo de su osadía. m¾ t£ratte· t…j ¢goreÚein boÚletai tîn tele…wn qeîn. dioses.Luciano de Samósata Zeus trágico 15 ”Akoue. À t… g¦r aÙtoÝj ¢xièseiš tij ¨n frone‹n. 28 Ilíada VII 99. ZEUS. 29 Refrán. Momo. ¢ll' ¹suc£zete prÕj tÕ mšgeqoj tîn ºggelmšnwn ™kpeplhgmšnoi. en especial cuando oyen decir a los oráculos que Labor rutinaria del heraldo de la asamblea. e„ toiaàta perˆ ¹mîn Øpeil»fasin. kaˆ m£lista Ótan ¢koÚwsi tîn crhsmîn HERMES. Mujeres en asamblea 129 s. y que muchos sofistas30 de su ralea nos surgirían. Zeus. imponiendo silencio y orden. y a los justos olvidados. MWMOS 19 'All' Øme‹j mn p£ntej Ûdwr kaˆ ga‹a gšnoisqe· ™gë dš. oŒj œxesti. ¿Quién quiere tomar la palabra entre los dioses mayores de edad con voz? (Pausa. pues es evidente que usarás de la franqueza en pro de nuestros intereses. mientras la cruz y los azotes aguardan algunas veces a quienes no han hecho mal alguno?32 20 Es lógico. kaˆ toÝj mn crhstoÝj aÙtîn ¢meloumšnouj. s…ga. — Escucha. poll¦ ¥n. — Habla. En cuanto a mí.

en cambio. Zeus confundido 14. tîn pareggr£ptwn toÚtwn– ¢pÒkrinai met' ¢lhqe…aj. Y si Euristeo. por lo que a ti respecta y a tu providencia nada habría impedido a Escirón. Dioniso. excepto Heracles. eran hijos de mujeres. Zeus —ya que estamos solos y ningún hombre asiste a la conferencia. servimos como esclavos. sin aclarar si se trata del propio o del enemigo. ™rgatikÕn ¥nqrwpon kaˆ prÒqumon e„j toÝj pÒnouj. HERÓDOTO. ð Zeà. Pitiocamptes. lo que les convierte en héroes o semidioses. 21 A mí y ahora. oÙ mšntoi dhloÚntwn. Óson ™pˆ soˆ kaˆ tÍ sÍ prono…v oÙdn ¨n ™kèluen zÁn ™ntrufîntaj ta‹j tîn Ðdù badizÒntwn sfaga‹j tÕn Ske…rwna kaˆ Pituok£mpthn kaˆ KerkuÒna kaˆ toÝj ¥llouj· À e‡ ge m¾ Ð EÙrusqeÚj. 35 Eco de las palabras de Cinisco en Zeus confundido 8. dšon ¢gap©n e‡ tinej ¹m‹n œti qÚousi toiaàta ™xamart£nousin. Creso creyó que se trataba del de Ciro y no —como ocurrió— del suyo propio. de los caballos tracios y de las insolentes borracheras de los Centauros. Todos los citados son humanos (Ganimedes) o hijos de mujer. 36 Griego paréngraptoi. ¿qué van a hacer sino reírse justamente y considerar en nada nuestras cosas? Nosotros. sufrimos encadenamientos. Ante el aserto de Apolo délfico de que al cruzar el río Halis destruiría un gran imperio. a pesar de nuestros fallos. . También los persas. ð Zeà–mÒnoi g£r ™smen kaˆ oÙdeˆj ¥nqrwpoj p£resti tù sullÒgJ œxw `Hraklšouj kaˆ DionÚsou kaˆ Ganum»douj kaˆ 'Asklhpioà. e‡te t¾n aØtoà e‡te t¾n tîn polem…wn· kaˆ p£lin ð qe…h Salam…j. Temístocles interpretó que el muro de madera tras el que debían cubrirse eran las naves. somos heridos. 33 cuando uno cruce el Halis destruirá un gran imperio33. 21 Ka… moi ™ntaàqa. Ganimedes y Asclepio. y asimismo: ¡Oh sagrada Salamina! Tú darás muerte a hijos de mujeres34. si Teseo al ir de Trecén a Atenas no hubiese exterminado sobre la marcha a los bandidos. No podrías decírmelo. omai. sÝ Ñl…gon ™frÒntisaj ¨n tÁj “Udraj kaˆ tîn ™n Stumf£lJ Ñrnšwn kaˆ †ppwn tîn Qrvk…wn kaˆ tÁj KentaÚrwn Ûbrewj kaˆ paroin…aj. æj ™xet£sai o†tinej aÙtîn oƒ faàloi À o†tinej oƒ crhsto… e„sin· ¢ll' oÙk ¨n e‡poij. creo. e‡ tinej ¥nqrwpoi Ôntej oÙ p£nu ¢nÒhtoi dielšgcousi taàta kaˆ t¾n prÒnoian ¹mîn parwqoàntai. no hubiese enviado en cada caso a este esclavo suyo37. ¢pole‹j d sÝ tškna gunaikîn. Cf. En realidad. cuando tenemos que estar contentos de que algunos todavía nos ofrezcan sacrificios. fraudulentamente inscritos36—. e„ goàn m¾ Ð QhseÝj ™k TroizÁnoj e„j 'Aq»naj „ën Ðdoà p£rergon ™xškoye toÝj kakoÚrgouj. llevado de su filantropía. indebidamente incluidos en el censo de ciudadanos. nos enojamos si unos hombres no del todo necios refutan estos planteamientos y rechazan nuestra providencia. Cerción y los demás seguir viviendo espléndidamente de las matanzas de los viandantes. originamos disensiones y mil cosas por el estilo35 —y eso considerándonos nosotros felices e inmortales—. poco te habrías preocupado de la Hidra. e‡ potš soi ™mšlhsen ™j tosoàton tîn ™n tÍ gÍ. La ambigüedad del oráculo garantizaba su acierto ante cualquier evento. Zeus. hombre endurecido y dispuesto a arrostrar trabajos. 34 Cf. varón justo y providente. 37 Heracles. tú. kaˆ “Ellhnej gunaikîn tškna Ãsan. VII 140 ss. de las aves de Estinfalo. t… ¥llo À dika…wj katagelîsi kaˆ ™n oÙdenˆ lÒgJ t…qentai t¦ ¹mštera. ¹me‹j d ¢ganaktoàmen. kaˆ taàta mak£rioi kaˆ ¥fqartoi ¢xioàntej enai. ØpÕ filanqrwp…aj ¢napunqanÒmenoj t¦ par' ˜k£stoij ™xšpempe toutonˆ tÕn o„kšthn aØtoà. ¢n¾r d…kaioj kaˆ pronohtikÒj. respóndeme en verdad si alguna vez te has preocupado de los asuntos de la tierra como para determinar quiénes son malos y quiénes son buenos.Luciano de Samósata Zeus trágico 16 legÒntwn. Cuando escuchan asimismo de los rapsodas que tenemos amoríos. como los griegos. Ótan mn g¦r tîn ·ayJdîn ¢koÚwsin. æj diab£j tij tÕn “Alun meg£lhn ¢rc¾n katalÚsei. Óti kaˆ ™rîmen kaˆ titrwskÒmeqa kaˆ desmoÚmeqa kaˆ douleÚomen kaˆ stasi£zomen kaˆ mur…a Ósa pr£gmata œcomen. kaˆ Pšrsai g£r.

Metrodoros y Damis. MèmJ d oÙ mšgaj Ð k…ndunoj. kaq»meqa toàto mÒnon ™pithroàntej. Ømîn œti eÙtucoÚntwn kaˆ t¦j qus…aj karpoumšnwn. que ha llegado a este extremo. e„ qÚoien ¹m‹n kaˆ t¦j pomp¦j pšmpoien. o te has olvidado por completo de que no está en nuestra mano nada semejante. ð qeo…. tÕ d Ópwj t¦ parÒnta belt…w gen»setai sumbouleàsai. lhre‹n ™£swmen ¢eˆ tracÝn Ônta kaˆ ™pitimhtikÒn· æj g¦r Ð qaumastÕj Dhmosqšnhj œfh. como sabéis. ZEUS 23 Toàton mšn. ZEUS 25 Pa…zeij. ™peid¦n kat' Ñl…gon oƒ ¥nqrwpoi ¢nakÚptontej eØr…skwsin oÙdn Ôfeloj aÙto‹j Ôn.Luciano de Samósata Zeus trágico 17 22 'All' e„ cr¾ t¢lhqÁ lšgein. no es grande el peligro si queda sin honras. 25 ZEUS. . para decir verdad. sufrimos nuestro merecido. ½toi keraunù ½ tini ¥llV mhcanÍ. tîn kaˆ ™j tÒde aÙt¦ proagagÒntwn. Pues. Al mismo tiempo les demostraremos cómo tratamos a quienes osan exponer tales ideas contra nosotros. siempre es áspero y dado a la censura. sino que las Moiras hilan Olíntica I 16. e‡ tij qÚei kaˆ knis´ toÝj bwmoÚj· t¦ d' ¥lla kat¦ ·oàn fšretai æj ¨n tÚcV ›kaston parasurÒmena. æj ‡ste. y aún más hemos de sufrir. e„ ¥timoj œstai· oÙd g¦r p£lai tîn timwmšnwn Ãn. mas aconsejar para que la situación evolucione a mejor es propio de un consejero auténticamente sensato. y en las profundidades gobierno a mi modo. e„j Óson ™moˆ dunatÕn sèzwn toÝj plšontaj kaˆ parapšmpwn t¦ plo‹a kaˆ toÝj ¢nšmouj katamal£ttwn· Ómwj d' oân–mšlei g£r moi kaˆ tîn ™ntaàqa–fhmˆ de‹n tÕn D©min toàton ™kpodën poi»sasqai. 38 22 Mas. Por tanto. con el rayo o con cualquier otro procedimiento. que jamás antes las gozó. — Yo. 24 POSIDÓN. por consiguiente. — ¿Bromeas. opino que hay que desembarazarse de ese Damis antes de que acuda a la discusión. prˆn ™pˆ t¾n œrin ¼kein. salvando en la medida de lo posible a los navegantes. toàt' œmfronoj æj ¢lhqîj sumboÚlou· Óper oƒ ¥lloi eâ od' Óti poi»sete kaˆ toÚtou siwpîntoj. mientras nuestros defensores son vencidos y acorralados por ésos. Es lo que. pues según afirmas. Sin embargo —pues también me interesan los asuntos de aquí—. Lo demás lo arrastra la corriente llevándolo al azar. haréis vosotros ante el silencio de éste. m¾ kaˆ ØpšrscV lšgwn– f¾j g£r. estoy convencido. En cuanto a Momo. Zeus. Pronto verás reírse a los Epicuros. kratoumšnouj d kaˆ ¢pofrattomšnouj Øp' aÙtîn toÝj ¹metšrouj sunhgÒrouj· éste Ømšteron ¨n e‡h paÚein kaˆ „©sqai taàta. dioses. et' ™n brace‹ Ôyei katagelîntaj toÝj 'EpikoÚrouj kaˆ Mhtrodèrouj kaˆ D£midaj. toigaroàn e„kÒta nàn p£scomen kaˆ œti peisÒmeqa. ð PÒseidon. tÕn mn keraunù. Posidón. a medida que los hombres alcen la mirada y descubran que ningún provecho les reporta hacernos sacrificios y procesiones. en vuestra mano está poner término y remediar la situación. — Dejemos desvariar a éste. impulsando las naves y controlando los vientos. por lo demás. reprender y censurar es fácil y al alcance de cualquiera. ð Zeà. À tšleon ™pilšlhsai æj oÙdn ™f' ¹m‹n tîn toioÚtwn ™st…n. vivo bajo el agua. para que no gane el debate. como dijo el ínclito Demóstenes38. acusar. mientras vosotros erais felices y disfrutabais de los sacrificios. ¢ll' aƒ Mo‹rai ˜k£stJ ™piklèqousi. 23 ZEUS. POSEIDWN 24 'Egë d t¦ mn ¥lla ØpobrÚciÒj e„mi. estamos sentados pendientes tan sólo de que alguien sacrifique y queme en los altares. piqanÒn tina enai aÙtÒn· ¤ma g¦r kaˆ de…xomen aÙto‹j æj metercÒmeqa toÝj t¦ toiaàta kaq' ¹mîn diexiÒntaj. tiene dotes persuasivas. kaˆ ™n buqù politeÚomai kat' ™mautÒn. tÕ mn ™gkalšsai kaˆ mšmyasqai kaˆ ™pitimÁsai ·®dion kaˆ pantÒj.

™peˆ e‡ gš moi ™p' ™xous…aj tÕ pr©gma Ãn. si el asunto dependiera de mí. 41 Es decir. e„ t¢m¦ oÛtwj Øm‹n ¢poteqÚnnistai. tÕn d puretù À fqÒV ¢poqane‹n. À sÝ aÙtÕj perie‹dej ¨n ™n Geraistù tÕn ¡liša tÕn ™x 'Wreoà ØfairoÚmenÒn sou t¾n tr…ainan. — A ver qué otra cosa mejor se os ocurre. toÝj ƒerosÚlouj próhn ¢pelqe‹n ¢keraunètouj ™k P…shj dÚo mou tîn plok£mwn ¢poke…rantaj ἓx mn©j ˜k£teron ›lkontaj. reparásemos en pequeñeces sobre las facultades de las leyes. de hallarnos inquietos por la cuestión y temer las palabras de Damis. y bastante burda. Sería gracioso que. espada. POSEIDWN Kaˆ m¾n ™p…tomÒn tina taÚthn ™pinenohkšnai œgwge prÕj t¾n n…khn. éste t… ¥llo À ™x ™r»mhj krate‹n oÛtw dÒxomen. — Y yo que creía haber dado con el camino más corto hacia la victoria. 26 APOLO. dejando la cuestión dudosa y sin zanjar. Alude a un pescador de una localidad de la isla. pues hace tiempo que dejaste de ser efebo. si mis planes os resultan de atún. ð PÒseidon. en situación de extremo peligro. POSIDÓN. ZEUS. Apolo. sino que todos comparten el derecho de voz. — La cuestión. después de cortarme dos rizos que pesaban seis minas cada uno? ¿Habrías tú mismo tolerado que en Geresto40 el pescador de Óreo te hubiese arrebatado el tridente? Además. ¿no parecería sino que queremos vencer por ausencia del contrincante? POSIDÓN. y poco te falta para ser del 39 40 Olimpia. POSEIDWN OÙkoàn ¥meinÒn ti Øme‹j ¥llo ™pinoe‹te. cumples los requisitos legales para hablar. oÙ perime…nantej ¢ntexetasqÁnai aÙtÕn tù Timokle‹. por lo que le habríamos eliminado sin aguardar a que se enfrentara con Timocles. Tú. tal vez os dijese algo provechoso para la encuesta. que no depende de la edad. fiebre o consunción? Pues. Templo de Eubea. prÒpalai mn ™x ™f»bwn gegonèj. . qunnîdej tÕ ™nqÚmhma. APOLLWN 26 E„ kaˆ to‹j nšoij œti kaˆ ¢gene…oij ¹m‹n ™fe‹to ™k toà nÒmou dhmhgore‹n. ¿crees que habría permitido hace poco a los ladrones sacrílegos salir de Pisa39 indemnes de mi rayo. es tan trascendental.Luciano de Samósata Zeus trágico 18 tÕn d x…fei. e‡asa ¥n. kaˆ komidÍ pacÚ. ¢mf»riston œti kaˆ ¢di£kriton katalipën tÕn lÒgon. MWMOS `H mn skšyij. ¥llwj te kaˆ dÒxomen ¢ganakte‹n leluphmšnoi tù pr£ gmati kaˆ dedišnai toÝj par¦ toà D£midoj lÒgouj kaˆ di' aÙtÕ ¢poskeu£zesqai tÕn ¥ndra. ™ggegrammšnoj d ™j tÕ tîn dèdeka lhxiarcikÒn.. Posidón. De este modo. sÝ d kaˆ p£nu ½dh œnnomoj e dhmhgÒroj. por lo demás. ZEUS ”Apage. MOMO. ¢ll¦ koinÕn ¤pasi proke‹sqai tÕn lÒgon· c£rien g£r. suprimir al rival para que muera antes de su derrota. oÛtw perˆ meg£lwn.. — ¡Quita! Es una ocurrencia de atún. éste m¾ kaq' ¹lik…an. daríamos pruebas de nuestro enojo. Timón 4. e„ perˆ tîn ™sc£twn kinduneÚontej perˆ tÁj ™n to‹j nÒmoij ™xous…aj mikrologoÚmeqa. — Si a los jóvenes e imberbes nos permitiera la ley intervenir. el registro de los Doce dioses mayores: alusión burlesca al registro de ciudadanos de Atenas. Cf. estás inscrito en el registro de los Doce41. ð ”Apollon. kaˆ Ñl…gou de‹n õmhn para cada uno el que muera a rayo. proanair»sein tÕn ¢ntagwnist¾n æj ¢poq£noi ¢»tthtoj. o‡ei. ‡swj ¨n epÒn ti sumfšron e„j t¾n di£skeyin.

resultando muy convincente cuando habla en privado con sus alumnos. sfÒdra piqanÕj ín ÐpÒte „d…v to‹j maqhta‹j dialšgoito· ™n pl»qei d e„pe‹n ¢tolmÒtatÒj ™sti kaˆ t¾n fwn¾n „dièthj kaˆ mixob£rbaroj. ¥llwj te kaˆ pršpon ¨n e‡h soi nàn m£lista ™kfa…nein t¾n sof…an. ya que tienes un hijo como Asclepio. y percibe unos honorarios nada insignificantes por ello. sino que tartamudea y tiembla. de los ancianos. — Timocles es un varón justo. ZEUS Lšge. donde buscas la verdad con las Musas43. ð ”Apollon. . Monte de Beocia. según dicen los más versados en las doctrinas estoicas. Quienes no le entienden se ríen de él. Teogonía 1 ss. éste gšlwta Ñflisk£nein di¦ toàto ™n ta‹j sunous…aij. sino ZEUS. Por lo demás. kaˆ taàta baqupègwna kaˆ eÙgšneion oÛtwj uƒÕn œcwn tÕn 'AsklhpiÒn. para que entiendan los oyentes. MWMOS 28 Toàto mn Ñrqîj œlexaj. pues no habla con fluidez. Es agudo de inteligencia hasta extremos hiperbólicos y sutil en sus juicios. Por lo tanto. ¢ll¦ lšge qarrîn ½dh t¦ dokoànta. ð tšknon· ™f…hmi g£r. Pero es completamente incapaz de hablar ante un público. oÙk ¢posafîn Ó ti boÚletai ¢ll¦ a„n…gmasin ™oikÒta prote…nwn kaˆ p£lin aâ polÝ ¢safšstera prÕj t¦j ™rwt»seij ¢pokrinÒmenoj· oƒ d oÙ sunišntej katagelîsin aÙtoà. æj sun»sousin oƒ ¢koÚontej. padre de Zeus. piadoso y fiel observante de los principios estoicos. y di de una vez tu parecer. con su debilidad todo lo estropea y confunde. sin avergonzarte por hablar siendo imberbe. APOLLWN 27 'All' oÙ sš. al Es decir. Si él lo dispone. kaˆ m£lista ÐpÒtan oÛtwj œcwn kaˆ kallirrhmosÚnhn ™pide…knusqai boÚlhtai. en especial cuando. Crono. Apolo. te convendría probar precisamente ahora tu sabiduría. 27 APOLO. t£c' ¥n ti oÙk ¥mouson e‡poimi ¢ll¦ tÁj ™n tù `Elikîni melšthj ¥xion. éj fasin oƒ ¥meinon t¦ tîn Stwϊkîn e„dÒtej. pero. pues es de voz débil y medio tartamudo. APOLLWN `O TimoklÁj oátoj œsti mn crhstÕj ¢n¾r kaˆ filÒqeoj kaˆ toÝj lÒgouj p£nu ºkr…bwke toÝj StwϊkoÚj· éste kaˆ sÚnestin ™pˆ sof…v pollo‹j tîn nšwn kaˆ misqoÝj oÙk Ñl…gouj ™pˆ toÚtJ ™klšgei. si no en vano tienes tu sede en el Helicón. hijo. 42 43 consejo de Crono42. — No eres tú. convive con muchos jóvenes para la práctica de la filosofía. quien debe conceder tales autorizaciones. HESÍODO. pronto diré algo no carente de inspiración. De manera que no te hagas el jovencito ante nosotros. pese a todo. Yo te autorizo. cr¾ t¦ toiaàta ™fišnai. de‹ d omai safîj lšgein kaˆ toÚtou m£lista poll¾n poie‹sqai t¾n prÒnoian. mhdn a„desqeˆj e„ ¢gšneioj ín dhmhgor»seij. sune‹nai mn g¦r e„j Øperbol¾n ÑxÚj ™sti kaˆ leptognèmwn. oÙ sune…rwn ¢ll¦ battar…zwn kaˆ tarattÒmenoj. Momo. Creo que es preciso hablar claramente y sobre todo tomar profunda conciencia de esto. tan barbiespeso y barbiluengo.Luciano de Samósata Zeus trágico 19 tÁj ™pˆ KrÒnou boulÁj ên· éste m¾ meirakieÚou prÕj ¹m©j. simboliza el tiempo pasado o «edad de oro». cuando expone e interpreta. — Habla. ZEUS. al no aclarar lo que pretende. de manera que provoca la risa por ello en sociedad. 28 MOMO. sino extender sus argumentos en enigmas y responder muy confusamente a las preguntas. APOLO. digno del quehacer del Helicón. ð Mîme. lšgwn d kaˆ ˜rmhneÚwn Øp' ¢sqene…aj diafqe…rei aÙt¦ kaˆ sugce‹. e„ m¾ m£thn ™n tù `Elikîni k£qhsai ta‹j MoÚsaij sumfilosofîn. tÕn D…a dš· kaˆ Àn oátoj keleÚsV. Cf. quiere dar pruebas de grandilocuencia. — Tienes razón en esto.

va a permanecer a su lado para explicar al público las ideas de Timocles. APOLLWN Pîj. 46 En Delfos. ð Mîme. la cuestión. cf. ¢t¦r t… tÕ ™pˆ toÚtJ sumbouleÚeij. ZEUS 44 ensalzar a quienes hablan con claridad. Apolo recibía el epíteto de Loxías. aunque no lo practicas tú mucho en los oráculos. Euménides 19. y sueles disparar a tierra de nadie a propósito. — Verdaderamente has hablado como un joven imberbe que aún necesita pedagogo: un abogado. de forma que los oyentes precisen de otro Apolo Pitio para la interpretación. taàta pîj oÙ gšlwj ¨n e‡h tù pl»qei. el otro se sirve de un actor particular para deslizar sus teorías en los oídos de éste. si no tenemos trípode. ESQUILO. y el actor va perorando sin entender él mismo quizás lo que oye. 45 Enviados por Creso de Lidia. ni una fuente profética como la de Castalia?46 MOMO. I 91. en una reunión de filósofos. Caronte 11 s. Edipo Rey 410. — ¿Ves? Huyes de mi argumentación en cuanto te ves en un aprieto. sun»goron ™n sunous…v filosÒfwn parast»sasqai ˜rmhneÚsonta prÕj toÝj parÒntaj ¤per ¨n dokÍ Timokle‹. kaˆ tÕn mn D©min aÙtoprÒswpon kaˆ di' aØtoà lšgein. ™roànta kat' ¢x…an ¤per ¨n ™ke‹noj ™nqumhqeˆj Øpob£lV. tÕn Øpokrit¾n d ·htoreÚein. «oblicuo. . MOMO. ¢podidr£skeij tÕn œlegcon ™n stenù ™cÒmenoj. ð qaum£sie –f¾j g¦r kaˆ m£ntij enai kaˆ misqoÝj oÙk Ñl…gouj ™pˆ tù toioÚtJ ™xšlexaj ¥cri toà kaˆ pl…nqouj crus©j pote e„lhfšnai–t… oÙk ™pede…xw ¹m‹n kat¦ kairÕn t¾n tšcnhn proeipën ÐpÒteroj tîn sofistîn krat»sei lšgwn. siendo adivino. pues. 30 Tú. dunatÕn poie‹n taàta m»te tr…podoj ¹m‹n parÒntoj m»te qumiam£twn À phgÁj mantikÁj o†a ¹ Kastal…a ™st…n. MWMOS `Or´j. ¿por qué no haces oportunamente una demostración de tu arte y predices cuál de los dos sabios vencerá en su discurso? Pues sin duda conoces el porvenir. etcétera. — Momo. que exprese adecuadamente lo que Timocles piense y exponga. llegando incluso a recibir ladrillos de oro45—. ð Mîme. y has ganado gracias a ello grandes sumas. SÓFOCLES.Luciano de Samósata Zeus trágico 20 ™painšsaj toÝj safîj lšgontaj. procurarle un abogado de los expertos. Esto ¿cómo no iba a hacer reír al público? Reconsideremos. oÙd' aÙtÕn ‡swj sunišnta Ó ti ¢koÚseie. ¿cómo va a ser posible hacerlo. æj toÝj ¢koÚontaj ¥llou de‹sqai Puq…ou prÕj t¾n ™x»ghsin aÙtîn. e‡ pwj dunhqe…hmen. osqa g£r pou tÕ ¢pobhsÒmenon m£ntij ên. admirable compañero —ya que dices ser adivino. Ahora. mientras Damis da la cara y habla por sí mismo. e„ kaˆ m¾ p£nu poie‹j aÙtÕ sÝ ™n to‹j crhsmo‹j loxÕj ín kaˆ grifèdhj kaˆ ™j tÕ meta…cmion ¢sfalîj ¢porr…ptwn t¦ poll£. ni perfume. HERÓDOTO. MWMOS 'Agšneion toàto æj ¢lhqîj e‡rhkaj. — Podríamos. 30 sÝ dš. ¢ll¦ toàto mn ¥llwj ™pino»swmen. t…na ‡asin poi»sasqai tÁj Timoklšouj ¢dunam…aj ™n to‹j lÒgoij. en los que eres torcido44 y enigmático. tÕn d ØpokritÍ proscrèmenon „d…v prÕj tÕ oâj ™ke…nJ Øpob£llein t¦ dokoànta. œti paidagwgoà tinoj deÒmenon. Cf. ¿qué aconsejas en este caso? ¿Cómo remediar la incapacidad de Timocles en la oratoria? 29 APOLO. APOLLWN 29 Sun»goron. APOLO. Momo. aÙtù parasce‹n ¥llon tîn deinîn toÚtwn. torcido».

Síntomas todo ello de posesión divina. No obstante. ™n Delfo‹j À Kolofîni t¦ toiaàta poie‹n. donde tengo todos los medios.Luciano de Samósata Zeus trágico 21 “Omwj. kÒmh korubantîdej. Apolo. resolver este asunto en Delfos o Colofón. agitación de coribante. Cf. hijo? Pues los momentos previos al oráculo son terribles: el color trocado. no obstante. I 46 s. ð p£ter. hijo. k…nhma Ólwj katÒcima p£nta kaˆ frikèdh kaˆ mustik£. terror y misterio sagrado. kaˆ oÙ sunhgÒrou kaˆ aÙt¦ À ˜rmhnšwj deÒmena· kaˆ g¦r oÙk ¥rneia krša kaˆ celènh nàn ™n Lud…v sunšyetai· ¢ll¦ osqa perˆ Ótou ¹ skšyij. MWMOS Lšge mÒnon. careciendo de esto. Ómwj d kaˆ oÛtw gumnÕj ™ke…nwn kaˆ ¥skeuoj peir£somai proeipe‹n Ðpotšrou tÕ kr£toj œstai· ¢nšxesqe dš. ð tšknon. æj œqoj. como si éstas consistieran en un trípode. te vieses privado de tu arte. — ¿Qué vas a decir. Excusadme. æj t£ ge prÕ toà crhsmoà taàta ½dh fober£· ¹ crÒa tetrammšnh. 48 Cf. APOLLWN ”Ameinon mn Ãn. habla y no ofrezcas a este sicofanta47 motivos de acusación y mofa de tus dotes. ¡p£ntwn moi tîn crhs…mwn parÒntwn. — Habla. y que no sea necesario abogado o intérprete. e„ m¾ œcoij taàta. oƒ Ñfqalmoˆ perifere‹j. padre. el cabello erizado. como en la actualidad. pero claro. pero se vengó en la ambigüedad ulterior del oráculo del paso del Halis. Zeus confundido 14. ZEUS T… pote ™re‹j. sterhsÒmenÒn se tÁj tšcnhj. APOLLWN ZEUS. kaˆ ¢nasoboumšnh. —Mejor sería. ZEUS. e„ m¾ œmmetra lšgoimi. Pues no se cuecen ahora carne de cordero y una tortuga en Lidia48. APOLO. difamador. sino que ya sabes en qué consiste la pregunta. safÁ dš. agua e incienso. APOLO Delator profesional ante los tribunales atenienses. pasa a significar por extensión. MOMO. aunque falto de aquellos elementos y preparación. Creso quiso probar la capacidad profética de Apolo enviando emisarios a preguntar al dios lo que él hacía en un momento determinado en Lidia (cocer esta peculiar mezcla de carnes): el dios acertó. 47 . e„p kaˆ m¾ par£scVj tù sukof£ntV toÚtJ ¢form¦j diab£llein kaˆ cleu£zein t¦ s¦ æj ™pˆ tr…podi kaˆ Ûdati kaˆ libanwtù ke…mena. calumniador. nota 33. según está establecido. de manera que. los ojos revueltos. ð tšknon. — Pese a todo. intentaré predecir quién de los dos será el vencedor. y la fuente en HERÓDOTO. si hablo en verso. ð ”Apollon. æj.

™£swmen procwre‹n t¾n sunous…an Øpr ¹mîn. thnikaàta. éste oÙdn ¹m‹n Qemistoklšouj de»sei· fhsˆ g¦r tÕ lÒgion oØtwsˆ diarr»dhn gÒhta mn enai toàton.Yo. diase…saj ™mbalî tù D£midi. d¾ tÒte lo…sqion ÑmbrofÒroi kl£gxousi korînai. que claman. ZEUS T… toàto ¢nek£gcasaj. ð p£ter. no vacilaré en manifestar mi opinión. Repórtate. La victoria de los mulos será. padre. Øm©j d Ônouj kanqhl…ouj n¾ D…a kaˆ ¹miÒnouj. con menos inteligencia que un saltamontes. . que te vas a ahogar de risa. los que creéis en él. aunque soy meteco51. kaˆ m¾n oÙ gelo‹a t¦ ™n pos…· paàsai kakÒdaimon. — ¿Y cómo es posible. entonces. Zeus. — ¿A qué vienen esas carcajadas. MWMOS P£nu prÒdhla.Luciano de Samósata Zeus trágico 31 22 31 Kšklute mantipÒlou tÒde qšsfaton 'ApÒllwnoj ¢mf' œridoj kruerÁj. MOMO. Cuando se reúnan para discutir. para que el maldito no siga ultrajándonos. y el asno embestirá a su ágil prole49. t¾n ¢nšrej ™st»santo ÑxubÒai. Àn dš ti ˜tero‹on ¢poba…nV. mas sin facultades políticas. cubiertos con el yelmo de sólidas palabras. Ð d' Ônoj qo¦ tškna korÚyei. cuando el buitre de corvas uñas arrebate la langosta. tÒte ½dh t¾n sto¦n aÙt¾n œgwge. æj m¾ kat£ratoj ín Øbr…zV ™j ¹m©j. y unos mulos. si Timocles vence. entonces las cornejas portadoras de lluvia lanzarán su postrer graznido. . MOMO. ¢popnig»sV ØpÕ toà gšlwtoj. 49 50 ZEUS. mÚqoisi korussÒmenoi pukino‹si. Dice el oráculo sin lugar a dudas que él es un embaucador y vosotros. con alterno chasquido de la lengua. Escuchad de Apolo adivino el vaticinio sobre el combate cruento por hombres promovido. y no hace ninguna falta Temístocles50. ¢ll' Ótan a„gupiÕj gamyènucoj ¢kr…da m£ryV. 32 HERACLES. los metecos eran extranjeros con derecho de residencia. pero si sucede algo distinto. unos asnos de carga. oÙk Ñkn»sw Ómwj t¦ dokoànt£ moi e„pe‹n· ÐpÒtan g¦r ½dh sunelqÒntej dialšgwntai. nota 34. poll¦ g¦r œnqa kaˆ œnqa mÒqou ˜teralkšϊ klwgmù tarfšoj ¥kra kÒrumba katapl»ssousin ™cštlhj. Mas. 51 En Atenas. e„ kaˆ mštoikÒj e„mi. ð Mîme. ZEUS OÙkoàn kaˆ ¹m‹n ½dh ˜rmhneÚoij ¨n aÙtÕn Ó ti kaˆ lšgei. hieren los extremos de la compacta mancera. — Es muy evidente. removeré el Pórtico y lo echaré sobre Damis. Àn mn Ð TimoklÁj ØpšrscV. Cf. oÙd' Óson aƒ ¢kr…dej tÕn noàn œcontaj. MWMOS Kaˆ pîj dunatÒn. e„ doke‹. Parodia del estilo grandilocuente de los oráculos. Mucho aquí y allí en la lucha. ð Zeà. desgraciado. ™f' oÛtw safe‹ kaˆ prod»lJ tù crhsmù. entonces yo. toÝj pisteÚontaj aÙtù. si os parece bien. por Zeus. dejemos que la reunión sobre nosotros se prolongue. ante un oráculo tan claro y evidente? ZEUS. n…kh d' ¹miÒnwn. — Pues entonces explícanos lo que significa. HRAKLHS 32 'Egë dš. Momo? No hay ningún motivo de risa.

sunapolšsai ˜nˆ ponhrù tosoÚtouj crhstoÚj. donde — en cuanto descubra mi arco— sentirán temor. . — Heracles. ZEUS OÙdamîj. aƒ Mo‹rai di' ™moà ™ke‹na œpratton. oÙk ™pitr…yw aÙtÒn. Si así son vuestros negocios. kaˆ prosšti t¾n sto¦n aÙtù Maraqîni kaˆ Milti£dV kaˆ Kunege…rJ. ¿Y cómo. ZEUS Kaˆ m£la. y desciendo al Hades. HRAKLHS OÙkoàn ¥kouson. aunque sean sólo los espectros de las fieras que maté. ð `Hr£kleij. privados del principal pretexto para sus discursos? Además. ¹me‹j d aÙtîn ¥moiro… ™smen. iban a perorar aún los oradores. y además el Pórtico con la propia batalla de Maratón. — En modo alguno. PLUTARCO. HERACLES. Cf. Milcíades y Cinegiro54. — En tal caso. HRAKLHS OÙkoàn kaˆ ÐpÒte tÕn lšonta À t¾n Ûdran ™fÒneuon. cuando mataba al león o la hidra. sólo las Moiras pueden realizar estas cosas. 52 53 Los beocios eran considerados en Atenas prototipo de necedad rústica. mando a paseo en buena hora vuestras honras. — Así es. 55 De autor desconocido. ð Zeà. makr¦ ca…rein fr£saj ta‹j ™ntaàqa tima‹j kaˆ kn…sV kaˆ ƒere…wn a†mati k£teimi e„j tÕn “Aidhn. y nota ad locum (31). mem£qhkaj. — Y ahora si alguien me ofende. Zeus. Vida de Demonacte 53. Yo. — Entonces. saquea mi templo. ¿no puedo atacarle? ZEUS. Heracles. Adición de K. æj Ð kwmikÕj œfh. Schwartz. tu propuesta es de campesino y tremendamente beocia52: que perezcan tantos <hombres de bien>53 por un solo malvado. como creo sabes. Àn m¾ ta‹j Mo…raij p£lai dedogmšnon Ï. ¢f' oá d qeÕj gegšnhsai. que nosotros carecemos de dicha posibilidad. 227. o derriba mi imagen. destruido todo esto. Ópou me gumnÕn tÕ tÒxon œconta k¨n t¦ e‡dwla fob»setai tîn Øp' ™moà pefoneumšnwn qhr…wn. Kock. omai. HRAKLHS Kaˆ nàn ½n tij Øbr…zV e„j ™m À perisulîn mou tÕn neën À ¢natršpwn tÕ ¥galma. ¿las Moiras lo hacían por mi mediación? ZEUS. ¥llwj te zînti mšn soi dunatÕn ‡swj Ãn ti pr©xai toioàton. que a la artesa llama artesa55. 54 Cf. kaˆ pîj ¨n toÚtwn sunempesÒntwn oƒ ·»torej œti ·htoreÚoien. t¾n meg…sthn e„j toÝj lÒgouj ØpÒqesin ¢fVrhmšnoi. soy un labrador.Luciano de Samósata ZEUS Zeus trágico 23 `Hr£kleij. como decía el cómico. met¦ parrhs…aj· ™gë g£r. déjame hablarte con franqueza. en vida tal vez hubieras podido hacerlo. MOMO. æj aƒ Mo‹rai mÒnai t¦ toiaàta dÚnantai. Moralia 178 b. HERACLES. mas desde que te has convertido en dios. si las Moiras no lo decidieron desde antaño. HERACLES. ¥groikon toàto e‡rhkaj kaˆ deinîj Boiètion. el humo y la sangre de los sacrificios. ¥groikÒj e„mi t¾n sk£fhn sk£fhn lšgwn· e„ toiaàt£ ™sti t¦ Ømštera.

Ð ¢rca‹oj t¾n ¢n£desin tÁj kÒmhj. 33 ¢ll¦ t…j Ð spoudÍ prosiën oátÒj ™stin. kekr£ktaj. Veo una turba que avanza. convertido en un gran sello de bronce. querido Hermágoras. ð `ErmagÒra bšltiste.Luciano de Samósata ZEUS Zeus trágico 24 Eâ ge. y requiere la máxima urgencia. 880. importantísima. — Dinos ya si ha ocurrido algo que nos haya pasado inadvertido. 33 Pero ¿quién es ése que se acerca corriendo. el del ágora. «atacas nuestros propios intereses». bien moldeado y de bellas líneas. tragJdîn· oda g¦r oÛstinaj lšgeij. junto al Pórtico Policromo: está lleno de pez. ð pa‹. ¢delfÒj ™stin. e„ p£lai sugkrote‹tai aÙto‹j ¹ œrij. ERMAGORAS 'EtÚgcanon mn ¥rti calkourgîn Ûpo pittoÚmenoj stšrnon te kaˆ met£frenon· qèrax dš moi gelo‹oj ¢mfˆ sèmati plasqeˆj parVèrhto mimhlÍ tšcnV sfrag‹da calkoà p©san ™ktupoÚmenoj· Ðrî d' Ôclon ste…conta ka… tinaj dÚo çcroÝj sofism£twn. pues cada día le hacen un molde los escultores. fas…n· ¢pšsws£j g' ¨n oân tù D£midi taàta e„pe‹n Øpobalèn. de hacer tragedia. como dice el refrán. ¿ya han vuelto a trabar combate? 56 57 Es decir. D©m…n te kaˆ– ZEUS Paàe. hasta nosotros? ¿Acaso traes alguna novedad de la tierra? HERMÁGORAS. 871. Los aprendices de escultores practicaban el modelado con el Hermes del ágora. HERMÁGORAS Estaba hace un instante de escultores embadurnado en pez pecho y espalda: ridícula coraza en torno a mi cuerpo suspendida. droma‹oj ¹m‹n ¢f‹xai. Ð eÜgrammoj kaˆ eÙper…grafoj. ZEUS. Pero dime. ð Zeà. . t…. y en ella dos destacan. kaˆ mur…aj tÁj spoudÁj deÒmenon. Zeus. m©llon d Ð sÒj. vocingleros. o‡koqen Ð m£rtuj. ð `ErmÁ. Ya sé de quiénes hablas. Ð ¢gora‹oj. ERMAGORAS `Upšrmega. — Bueno. e‡ ti ™panist£menon lšlhqen. ERMAGORAS ZEUS. Ð par¦ t¾n Poik…lhn· p…tthj goàn ¢napšplhstai Ðshmšrai ™kmattÒmenoj ØpÕ tîn ¢ndriantopoiîn. ¢ll' ™ke‹nÒ moi fr£son. ¿Por qué has venido a la carrera. Parodia de EURÍPIDES. Habrías socorrido a Damis inspirándole esas palabras. hijo.) Basta. — (Interrumpiendo. de bronce. Hermes. con el pelo prendido en alto a la antigua usanza? Más bien es tu hermano. dábame forma con arte de plagiario. — Sí. «de casa es el testigo»56. pálidos. ZEUS Lšge ½dh. púgiles de sofismas: Damis y…57. pugm£couj kaˆ ¥llo ¹m©j ZEUS. à poÚ ti ™k gÁj neèteron ¢paggšlleij. Orestes 866. Ð calkoàj.

34 `Hr£kleij. ladrón sacrílego? ¿Que no hay dioses o que no se preocupan de los hombres? DAMIS. ZEUS Tautˆ mn par¦ polÝ Ð ¹mšteroj ¥meinon kaˆ eÙfwnÒteron tracÚnetai. DAMIS. Timocles! Cúbrelo de ultrajes: sólo en eso consiste tu fuerza. †na m¾ D©m…j ge pÚqhtai. ¢ll' ™n ¢krobolismo‹j œti Ãsan ¢posfendonîntej ¢ll»loij pÒrrwqšn poqen loidoroÚmenoi. ¢ll¦ sÚ. — De ningún modo: respóndeme tú antes. Cf. Ð d TimoklÁj aÙtÕj oÙ p£nu moi ¢ršskei Øpotršmwn kaˆ tarattÒmenoj· ¢pole‹ ¤panta oátoj t»meron· dÁloj goàn ™stin oÙd ¢nt£rasqai tù D£midi dunhsÒmenoj. — De ningún modo: hazlo tú. ¢ll' Óper ¹m‹n dunatètaton. roguemos60 por él en silencio de nuestra parte. El banquete o Los lapitas. TIMOKLHS OÙ mn oân. — ¿Qué dices. TIMOCLES. ¡Bien. ZEUS. ð qeo…. pues por lo demás te va a dejar callado como un pez. ™p…cei tîn blasfhmiîn· ™n g¦r toÚtJ soi tÕ kr£toj. ð miarš. Ilíada VII 195. pero ya estaban en las escaramuzas. — No. eÙcèmeqa Øpr aÙtoà sigÍ ™f' ¹me…wn. pues es evidente que no podrá contener a Damis. pues. Exponme tú primero el argumento que te convenció de que ellos existen. æj t£ ge ¥lla „cqÚn se ¢pofane‹ ™pistom…zwn. representan el orden natural (estaciones del año) y social. DAMIS OÜk· ¢ll¦ sÝ prÒteroj ¢pÒkrina… moi útini lÒgJ ™pe…sqhj enai aÙtoÚj. — Por tanto. 62 Se evidencia el ardor estoico frente a la rhathymía o «humor tranquilo» propio de los epicúreos. nota 33 a La travesía o El tirano. 59 Cf. ZEUS T… oân œti poie‹n loipÒn. éste ¢faire…twsan aƒ ‘Wrai tÕn moclÕn ½dh kaˆ ¢p£gousai t¦ nšfh ¢napetannÚtwsan t¦j pÚlaj toà oÙranoà. 35 TIMOCLES. maldito. ¡Cuánta gente ha concurrido a la conferencia! Ese Timocles tembloroso y agitado no me gusta nada: ése lo echará hoy todo a perder. DAMIS OÙ mn oân. Óson tÕ plÁqoj ™pˆ t¾n ¢krÒasin ¢phnt»kasin. y se exalta con voz más potente62. 61 Cf. — Aún no. del orden cósmico. ð TimÒkleij. qeoÝj m¾ enai mhd pronoe‹n tîn ¢nqrèpwn. Estas tres diosas hermanas. sino asomarnos a escucharles? Que descorran las Horas58 el cerrojo. 58 HERMÁGORAS.Luciano de Samósata Zeus trágico 25 OÙ p£nu. ¢ll¦ sÚ. en lo que de nosotros dependa. No obstante. Cuidan. que Damis no se entere61. atacándose desde lejos mutuamente con las hondas del insulto. À ¢kro£sasqai ™pikÚyantaj aÙtîn. ¿qué podemos hacer ya. dioses. ð ƒerÒsule D©mi. a su vez. . 60 Ironía: todo lo que pueden hacer los dioses es rezar. — Por ahora el nuestro lo hace mucho mejor. 34 ¡Por Heracles!59. ZEUS. Damis. TIMOKLHS 35 T… f»j. eâ ge. Puede oírlo al estar abierto el cielo. hijas de Zeus y Temis. aparten las nubes y abran de par en par las puertas del cielo. ¢pÒkrinai.

63 . — ¿Qué dices? ¿Que todas estas cosas escapan a la providencia? DAMIS. TIMOKLHS OÙd' ØpÒ tini oân qeù t£ttetai ¹ tîn Ólwn ™pimšleia. TIMOCLES. ð kat£rate. TIMOKLHS P£nta d e„kÁ fšretai. pregunta: me has vencido por ese juramento. DAMIS Na…. maldito63. TIMOKLHS T… f»j. 36 TIMOCLES. pronoe‹n oƒ qeo…. — Sí. TIMOCLES. DAMIS OÜ. — Tienes razón. DAMIS Na…. — ¿Y todo se mueve al azar? DAMIS. hombres que oís estas palabras. — No. — Y vosotros. DAMIS DAMIS. — En modo alguno. DAMIS OÙdamîj. que los dioses son providentes? DAMIS. ð TimÒkleij. no he de contestarte primero. TIMOCLES. ¢pokrina…mhn soi prÒteroj. — ¿Y no hay un dios que asume el cuidado de todo cuanto existe? DAMIS. m¦ t¾n 'Aqhn©n. Dime pues: ¿no te parece. TIMOCLES. e„ doke‹. OÙkoàn. — Por Atenea. ™rèta· ™kr£thsaj g¦r toàtÒ ge Ñmwmokèj· ¢ll' ¥neu tîn blasfhmiîn. — Bien. DAMIS oÙk Zeus trágico 26 ¨n TIMOCLES. Timocles no puede soslayar su chólos o «cólera» estoica ante el escepticismo epicúreo en torno a la providencia divina. ¿lo soportáis y no lapidáis al impío? Pese a su promesa.Luciano de Samósata TIMOKLHS 'All£. oÙ dokoàs… soi. Timocles. TIMOKLHS 36 Eâ lšgeij· e„p oân moi. TIMOKLHS Et' ¥nqrwpoi taàta ¢koÚontej ¢nšcesqe kaˆ oÙ kataleÚsete tÕn ¢lit»rion. por favor. ¢pronÒhta oân taàta ¤panta. Pero sin insultos. — Sí.

y ya se ocuparán de ti algún día. las plantas creciendo. o† ge oÙdn deinÕn diateqe…kas… me p£lai ¢koÚontej. æj f»j. Cf. — ¿Y cuándo van ellos a tener ocasión de ocuparse de mí si. . según lo convenido—. Ilíada I 423. — ¿Por qué exacerbas a los hombres contra mí. a mi parecer. 66 Como vulgares parásitos. cuando ellos mismos no lo hacen? En efecto. Ópwj ™pe…sqhj o‡esqai pronoe‹n toÝj qeoÚj. los «felices dioses» ni se enteran de los azares humanos. †na m¾ blasfhme‹n kaˆ aÙtÕj ¢nagk£zwmai par¦ t¦ sugke…mena. Damis. ð TimÒkleij. DAMIS 'Eke‹no. TIMOKLHS 'AkoÚousi g£r. 37 DAMIS. TIMOCLES. las estaciones en su ciclo. tosaàta. tal vez con los irreprochables etíopes65. — ¿Qué podría replicar ante tamaña desvergüenza? DAMIS. ð TimÒkleij. — En primer lugar me ha persuadido el orden de los fenómenos naturales: el sol realiza siempre su mismo camino al igual que la luna. a veces sin ser invitados66. TIMOCLES. calzado y todo lo demás. ¢koÚousi. todo ello ajustado con tanta precisión. — Eso que hace tiempo deseo oírte decir. miserable. kaˆ taàta ™ke…nwn aÙtîn oÙk ¢ganaktoÚntwn. los animales reproduciéndose. si es que oyen64. Aunque no veo qué otra demostración mayor podrían aportar de su providencia que aniquilarte a ti. caminan. — Oyen. ¢ll¦ dÁlo… e„sin ¢podhmoàntej. 64 65 Para Epicuro. À t…j ín ¢ganakte‹j Øpr tîn qeîn. Timocles: qué te ha persuadido a creer que los dioses son providentes. construyen viviendas. como corresponde. Ð ¼lioj ¢eˆ t¾n aÙt¾n ÐdÕn „ën kaˆ sel»nh kat¦ taÙt¦ kaˆ ïrai trepÒmenai kaˆ fut¦ fuÒmena kaˆ zùa gennèmena kaˆ aÙt¦ taàta oÛtwj eÙmhc£nwj kateskeuasmšna æj tršfesqai kaˆ kine‹sqai kaˆ ™nnoe‹n kaˆ bad…zein kaˆ tekta…nesqai kaˆ skutotome‹n kaˆ t«lla· taàta prono…aj œrga ena… moi DAMIS. ka… se met…as… pote crÒnJ. piensan. pues acostumbran a ir de banquete con ellos. ð D©mi. Ö p£lai ™gë ™pÒqoun ¢koàsa… sou. que se crían. TIMOKLHS 38 T… prÕj tosaÚthn ¢naiscunt…an e‡poimi ¥n. oyen. ejercen tantas actividades y dirigen la infinita complejidad de las cosas del mundo? Por eso tampoco a ti te han castigado por tus continuos perjurios y todo lo demás —para no verme yo también obligado a ofenderte. TIMOKLHS `H t£xij me prîton tîn ginomšnwn œpeisen. 38 TIMOCLES. como dices. se mueven. Øpr tÕn 'WkeanÕn ‡swj met' ¢mÚmonaj A„qiopÁaj· œqoj goàn aÙto‹j sunecîj „šnai par' aÙtoÝj met¦ da‹ta kaˆ aÙtepaggšltoij ™n…ote. no me han causado mal alguno y hace rato que me oyen. e‡ ge ¢koÚousin. éste oÙd sš pw ºmÚnanto ïn ™piorke‹j ¢eˆ kaˆ tîn ¥llwn. DAMIS 37 Kaˆ pÒte ¨n ™ke‹noi scol¾n ¢g£goien ™p' ™mš. Todo esto. pr£gmata œcontej kaˆ t¦ ™n tù kÒsmJ ¥peira tÕ plÁqoj Ônta o„konomoÚmenoi. ka…toi oÙc Ðrî ¼ntina ¨n ¥llhn ™p…deixin tÁj ˜autîn prono…aj me…zw ™xenegke‹n ™dÚnanto À s kakÕn kakîj ™pitr…yantej. El tópico antiguo es altamente ofensivo.Luciano de Samósata Zeus trágico 27 T… toÝj ¢nqrèpouj ™p' ™m paroxÚneij. Pero es evidente que están de viaje al otro lado del Océano. Timocles? ¿Y a título de qué te indignas en defensa de los dioses. ð D©mi.

en mi opinión. mas testimonio de verdad acerca de estas cuestiones no es ni él ni ningún otro poeta. DAMIS Zeus trágico es obra de la providencia. DAMIS Kaˆ m£la. m£rtura d ¢lhqÁ perˆ tîn toioÚtwn oÜt' ™ke‹non oÜte ¥llon poiht¾n oÙdšna· oÙ g¦r ¢lhqe…aj mšlei aÙto‹j. 40 No obstante. En efecto. sÝ d t£xin aÙtîn Ñnom£zeij t¾n ¢n£gkhn. Luego evidentemente te enfadarás con quien no te dé la razón cuando enumeras y ensalzas los fenómenos que ocurren. 476. por eso realizan encantamientos en verso. Cf. — Precisamente tomas en bloque67 lo que estamos investigando. — Pero. Ómwj d' oân ™rî· ¢pÒkrinai g£r moi. pues también es posible que hayan comenzado al azar y se hayan conformado de este modo. así acontecen los fenómenos naturales. ¥llo moi lšge. Pero. a ellos no les importa la verdad. TIMOKLHS 39 'Egë mn oÙk omai kaˆ ¥llhj ™pˆ toÚtoij de‹n ¢pode…xewj. DAMIS. . todo lo supeditan al placer. cometes una «petición de principio». éste kat¦ tÕn kwmikÒn· DAMIS. sunarp£zeij· oÙdšpw g¦r dÁlon e„ prono…v toÚtwn ›kaston ¢potele‹tai. TIMOKLHS OÙkoàn ™ke…nJ ™pe…sqhn t¾n prÒnoian tîn qeîn ™mfan…zonti. como dice el cómico. pues aún no está claro que cada uno de estos hechos se deba a la providencia. KOCK. pero no es obligado creer acto seguido que ocurren en virtud de cierta providencia. en la creencia de que ellos son la demostración de que cada uno en particular es regido por la providencia. sino cautivar a los oyentes. Contéstame: ¿crees que Homero es un poeta excelente? DAMIS. ð TimÒkleij. omai. oiría con agrado esos versos de Homero que te han convencido 67 68 Griego synarpázeis: es decir. en una palabra. kaˆ di¦ toàto mštroij te kat®dousi kaˆ mÚqoij kathcoàsi kaˆ Ólwj ¤panta Øpr toà terpnoà mhcanîntai. excelente amigo: que Homero fue un gran poeta todos te lo concederán. toutˆ mn ØpomÒcqhron. TIMOCLES. al mostrarme la providencia de los dioses. — Pues él me ha persuadido. — Por supuesto. yo también lo diría. eso es bastante pobre: dime otra cosa68. la expondré. Que. 40 ¢t¦r ¹dšwj ¨n kaˆ ¢koÚsaimi oŒstisi m£lista ™pe…sqhj tîn 39 TIMOCLES. eta dhlad¾ ¢ganakt»seij e‡ t…j soi m¾ ¢kolouqo…h t¦ ginÒmena mn Ðpo‹£ ™sti katariqmoumšnJ kaˆ ™painoànti. 28 AÙtÒ pou tÕ zhtoÚmenon. “OmhrÒj soi doke‹ ¥ristoj poiht¾j genšsqai. ¢ll' Óti mn toiaàt£ ™sti t¦ ginÒmena fa…hn ¨n kaˆ aÙtÒj· oÙ m¾n aÙt…ka pepe‹sqai ¢n£gkh kaˆ ØpÒ tinoj promhqe…aj aÙt¦ g…gnesqai· œni g¦r kaˆ ¥llwj ¢rx£mena nàn Ðmo…wj kaˆ kat¦ taÙt¦ sun…stasqai. cuentan fábulas altisonantes y.Luciano de Samósata doke‹. Sin embargo. ð qaum£sie. ¢ll¦ toà khle‹n toÝj ¢koÚontaj. poiht¾n mn ¢gaqÕn “Omhron genšsqai p£ntej soi sunomolog»sousi. Timocles. DAMIS 'All'. y tú llamas orden en ellos a lo que es necesidad. o„omšnJ d ¢pÒdeixin taàta enai toà kaˆ prono…v diat£ttesqai aÙtîn ›kaston. Fragmento de autoría desconocida. — Yo no creo que sea precisa otra demostración aparte de ésta. efectivamente.

¢nebÒhse tÕ plÁqoj. según creo. por instigación de Atenea?71. kaˆ 'Aqhn© mn ”Arh katagwn…zetai ¤te kaˆ propeponhkÒta. ya agotado. ¿O acaso te ha reafirmado más en tu fe aquel relato en que Diomedes hirió a Afrodita y hasta al propio Ares. Cf. Lhto‹ d' ¢ntšsth sîkoj ™rioÚnioj `ErmÁj. Ðr´j. tiembla. . — ¡Ay. À t¦ perˆ tÁj 'ArtšmidÒj soi piqan¦ œdoxen. Si no hubiese llamado Tetis a Briáreo. los mismos dioses se lanzaban a luchar unos con otros. 72 Ilíada XX 32 ss. y en los malvados como tú castigando su impiedad? Cf. 73 Ilíada XX 72. animando a Damis! El nuestro parece apurado. es evidente que va a arrojar el escudo. TIMOCLES. Ilíada I 396 ss. Ilíada II 5 ss. ¿Acaso te ha persuadido Homero cuando cuenta historias semejantes? 41 ZEUS. y los presenta salvando a los héroes buenos. y a Leto se enfrentara el poderoso y benéfico Hermes73. toÝj ponhroÝj d kaˆ kat¦ s t¾n ¢sšbeian ™pitr…bontaj. met¦ mikrÕn d aÙtoˆ sumpesÒntej oƒ qeoˆ ™monom£coun ¢namˆx ¥rrenej kaˆ q»leiai. ¿Ves? Era imposible para Zeus lanzar el rayo y fulminar a Agamenón sin adquirir fama de mentiroso. DAMIS 69 70 definitivamente. engaña a Agamenón. resentida. enviándole un sueño falso. æj ™peboÚleuon sundÁsai aÙtÕn ¹ qug£thr kaˆ Ð ¢delfÕj kaˆ ¹ gun». ¿O acaso te parece convincente lo que se cuenta de Ártemis? Aquélla. ¢nq' ïn kaˆ ¢pomnhmoneÚwn tÍ Qštidi t¾n eÙerges…an ™xapat´ tÕn 'Agamšmnona ÔneirÒn tina yeudÁ ™pipšmyaj. Zeus confundido 8. ð qeo…. compadecida del hecho. y ya mira de soslayo adónde escapar furtivamente. ™k toà traÚmatoj Ö par¦ toà Diom»douj e„l»fei. recordando el favor de Tetis. 858. TIMOKLHS OÙd' EÙrip…dhj ¥ra soi doke‹ lšgein ti Øgišj. «r' oân t¦ toiaàta lšgwn se “Omhroj pšpeike. para que mueran muchos aqueos70. se irritó al no ser invitada a la fiesta por Eneo. por lo que arrojó un jabalí descomunal y de brío irresistible contra su tierra74. su hermano y su mujer?69.Luciano de Samósata Zeus trágico 29 `Om»rou· «ra oŒj perˆ toà DiÕj lšgei. æj ™ke…nh memy…moiroj oâsa ºgan£kthsen oÙ klhqe‹sa ™f' ˜st…asin ØpÕ toà O„nšwj. 71 Ilíada V 336. y nota ad locum (13). ™painoàntej tÕn D©min· Ð d' ¹mšteroj ¢poroumšnJ œoiken· „d…ei goàn kaˆ Øpotršmei kaˆ dÁlÒj ™stin ¢porr…ywn t¾n ¢sp…da. ¢dÚnaton g¦r Ãn aÙtù keraunÕn ™mbalÒnti kataflšxai tÕn 'Agamšmnona aÙtÕn ¥neu toà ¢pateîna enai doke‹n. À ™ke‹n£ se m£lista e„j t¾n p…stin ™pesp£santo. ¿Y no te parece que Eurípides lleva razón cuando hace descender a los propios dioses a escena. æj polloˆ tîn 'Acaiîn ¢poq£noien. omai. al magnífico Zeus nos lo habrían secuestrado. ¢koÚonta æj Diom»dhj mn œtrwse t¾n 'Afrod…thn. 74 Ilíada IX 529 ss. y Atenea vence a Ares. por la herida que recibiera de Diomedes. kaˆ ½dh periblšpei oŒ parekdÝj ¢podr£setai. Poco después. ZEUS 41 Baba…· ¹l…kon. eta tÕn ”Arh aÙtÕn 'Aqhn©j parakeleÚsei. ÐpÒtan aÙtoÝj ¢nabibas£menoj toÝj qeoÝj ™pˆ t¾n skhn¾n deiknÚV sèzontaj mn toÝj crhstoÝj tîn ¹rèwn. En pago de ello. kaˆ e‡ ge m¾ tÕn Bri£rewn ¹ Qštij ™k£lesen ™pepšdhto ¨n ¹m‹n Ð bšltistoj ZeÝj sunarpasqe…j. kaˆ di¦ toàto sàn tina Øperfu© kaˆ ¢nupÒstaton t¾n ¢lk¾n ™pafÁken ™pˆ t¾n cèran aÙtoà. ¿Son acaso en los que dice de Zeus que trataban de encadenarlo su hija. dioses! ¡Cómo ha gritado el público. varones y hembras indiscriminadamente72. pues suda.

los frigios. 75 76 DAMIS. pero en particular los de Menfis Cf. toàton nÒmize ZÁna. Timocles aporta un tercer motivo: la creencia humana universal en los dioses. los mantos talares. drapštV ¢nqrèpJ ™k S£mou æj aÙtoÝj ¼konti. esclavo fugitivo que vino a su tierra desde Samos. por haberme recordado las creencias de los pueblos. . y los egipcios. En efecto. los persas. Aristodemo y Sátiro75 son dioses. es preciso aceptar una de las dos hipótesis: que tú consideres que Polo. Esto del agua es común a todos los egipcios. ½toi Pîlon kaˆ 'AristÒdhmon kaˆ S£turon ¹ge‹sqa… se qeoÝj enai tÒte À t¦ prÒswpa tîn qeîn aÙt¦ kaˆ toÝj ™mb£taj kaˆ toÝj pod»reij citînaj kaˆ clamÚdaj kaˆ ceir‹daj kaˆ progastr…dia kaˆ t«lla oŒj ™ke‹noi semnÚnousi t¾n tragJd…an. Cf. guantes. CICERÓN. pues de ellas puede inferirse que ninguna garantía ofrece la doctrina acerca de los dioses. escucha con qué franqueza nos declara: ¿Ves elevarse este éter infinito que la tierra abarca en húmedo abrazo? Cree que él es Zeus. ¢f' ïn m£lista sun…doi tij ¨n æj oÙdn bšbaion Ð perˆ qeîn lÒgoj œcei· poll¾ g¦r ¹ tarac¾ kaˆ ¥lloi ¥lla nom…zousi. e„ taàta poioàntej oƒ tragJdoˆ pepe…kas… se. nota 7. cuando Eurípides habla por sí mismo. expresando su parecer. el más bienintencionado de los filósofos! Si los trágicos te han persuadido con esas ficciones. DAMIS 42 Eâ ge. Y en otro pasaje: Zeus. t¦ dokoànt£ oƒ lšgV. kaˆ toàto mn ¤pasi koinÕn to‹j A„gupt…oij tÕ Ûdwr. Y así otras veces. 77 Sabia Melanipa (obra perdida). oÙ g¦r oda. fajas y demás atavíos con que aquéllos dan solemnidad a la tragedia. a Zamolxis. 941 NAUCK. al fuego. sin que le presione el convencionalismo dramático. créelo dios76. cf. Fr. a Men. pues reina un gran confusionismo y cada cual cree algo diferente: los escitas dedican sacrificios a un sable. 480 NAUCK. — ¡Oh Timocles. Óper kaˆ geloiÒtaton· ™peˆ kaq' ˜autÕn ÐpÒtan Ð EÙrip…dhj. ZeÚj. los tracios. TIMOCLES. El drama euripideo se ha perdido. Óstij Ð ZeÚj. kaˆ t¦ toiaàta.Luciano de Samósata Zeus trágico 30 'All'. o que lo son las propias máscaras divinas. mhdn ™peigoÚshj tÁj cre…aj tîn dram£twn. al agua. lo cual sería ridículo. Moralia 765 c. clámides. los cilenios. SkÚqai mn ¢kin£kV qÚontej kaˆ Qr´kej ZamÒlxidi. „d…v d Memf…taij mn Ð boàj qeÒj. TIMOKLHS OÙkoàn ¤pantej ¥nqrwpoi kaˆ t¦ œqnh ™xhp£thntai qeoÝj nom…zontej kaˆ panhgur…zontej. los asirios. — Gracias. Phlousiètaij d krÒmmuon. a Hémera. los coturnos. a Fales. kaˆ p£lin. pl¾n lÒgJ klÚwn. que no conozco más que las palabras que he escuchado77. Timocles. ¢koÚsV aÙtoà tÒte parrhsiazomšnou. ð TimÒkleij. De la naturaleza de los dioses II 25 65. Fr. FrÚgej d M»nV kaˆ A„q…opej `Hmšrv kaˆ Kull»nioi F£lhti kaˆ 'AssÚrioi perister´ kaˆ Pšrsai purˆ kaˆ A„gÚptioi Ûdati. tÒnd' ¹goà qeÒn. PLUTARCO. 78 Tras el argumento del orden cósmico y la autoridad de los poetas. Óti me Øpšmnhsaj tîn kat¦ œqnh nomizomšnwn. — Entonces todos los hombres y pueblos se han equivocado al creer en los dioses y rendirles culto78. 42 DAMIS. quienquiera que Zeus sea. ¢n£gkh duo‹n q£teron. a la paloma. ð gennaiÒtate filosÒfwn TimÒkleij. Ðr´j tÕn Øyoà tÒnd' ¥peiron a„qšra kaˆ gÁn pšrix œconq' Øgra‹j ™n ¢gk£laij. los etíopes.

¡n¾r diexšrcetai lšgwn § ™ded…ein m£lista. ZEUS SÝ ¹m©j ™pisf£tteij. oŒo… e„si tîn `Ermîn œnioi. . MWMOS AÙt£ pou. — ¿No os decía. enemigo de los dioses! Los oráculos y profecías del porvenir. en las aldeas llaman dios unos al hombro derecho. tras cruzar el Halls79. ¿Dónde está ahora nuestro bello citarista? Baja a defendernos frente a esas acusaciones. ¢polÒghsai aÙtù katelqën prÕj taàta. caminos y campos. ¿Acaso a aquel que diera al de Lidia Apolo Pitio. ka…toi oÙk Ñl…gwn tal£ntwn Ð SardianÕj ™ke‹noj Ôleqroj tÕ ¢mfidšxion toàto œpoj ™pr…ato. MWMOS OÙk œlegon. ZEUS ”Elegej. — Lo decías Momo. debía destruir su propio imperio o el de Ciro? Sin embargo. dioses. ¿de quién dirías que son obra sino de los dioses y su providencia? DAMIS. perˆ tîn crhsmîn. nota 33. kaˆ œgwge peir£somai ™panorqèsasqai aÙt£. TIMOKLHS 43 'All'. ™peˆ ™r»soma… se t…noj aÙtîn m£lista memnÁsqai ¢xio‹j. kaˆ ™pet…maj Ñrqîj. ð Mîme. dioses. amigo. que era justamente de doble filo y dos caras. para unos es media cabeza. Momo. no pocos talentos costó a aquel desgraciado de Sardes comprar esa respuesta equívoca. al gato o al mono.Luciano de Samósata Zeus trágico 31 kaˆ ¥lloij bij À krokÒdeiloj kaˆ ¥lloij kunokšfaloj À a‡louroj À p…qhkoj· kaˆ œti kat¦ kèmaj to‹j mn Ð dexiÕj ðmoj qeÒj. con tus censuras a destiempo. pues te preguntaré a cuál de ellos prefieres referirte. se refiere a las estatuas del dios en calles. dittoˆ kaˆ ¢mfotšrwqen Ómoioi prÕj ÐpÒteron ¨n aÙtîn mšroj ™pistrafÍj. oÙk ™n kairù nàn ™pitimîn. e incluso al cinocéfalo. Timocles? MOMO. ð qeo…. 79 consideran dios al buey. por mi parte. Àn tÕn ™n posˆ toàton k…ndunon diafÚgwmen. yo. acerca de los oráculos. 43 TIMOCLES. otros al ibis y al cocodrilo. taàta p£nta ¼xein e„j toÙmfanj kaˆ ¢kribîj ™xetasq»sesqai. ð kal TimÒkleij. que todas estas cosas saldrían a la luz y serían puntualmente examinadas? ZEUS. ¿No te parece esto ridículo. dobles e iguales por ambos lados que los mires? ¿De modo que Creso. — Encima nos degüellas. ð qeo‹j ™cqr sÚ. — En efecto. MOMO. ZEUS. si logramos escapar de este peligro que nos sale al paso. Cf. — Calla. DAMIS Sièphson. y censurabas con razón. kaˆ ¥lloij pot»rion kerameoàn À trÚblion. trataré de arreglarlo. ð ¥riste. ð Mîme. el hombre va diciendo lo que yo más temía. ð qeo…. Además. taàta pîj oÙ gšlwj ™st…n. to‹j d kat' ¢ntipšraj o„koàsin ¤teroj· kaˆ ¥lloij kefalÁj ¹m…tomon. toÝj crhsmoÝj kaˆ proagoreÚseij tîn ™somšnwn t…noj œrgon ¨n e‡poij À qeîn kaˆ tÁj prono…aj tÁj ™ke…nwn. como son algunos Hermes. À t… g¦r m©llon Ð Kro‹soj diab¦j tÕn “Alun t¾n aØtoà ¢rc¾n À t¾n KÚrou katalÚsei. poà nàn Ð kalÕj ¹m‹n kiqarJdÒj. En cuanto a los Hermes de dos caras. Öj ¢kribîj ¢mf»khj Ãn kaˆ diprÒswpoj. los de Pelusio a una cebolla. «r' ™ke…nou Ön tù Ludù Ð PÚqioj œcrhsen. — ¡Oh tú. otros al izquierdo. para otros un vaso de cerámica o un plato.

ð TimÒkleij. hace rato. el hombre no perdona a dios alguno. Ilíada XV 137. ð ¢lit»rie D©mi. 82 Cf. ð Zeà. Timón 6. Damis. MWMOS Kaˆ m¾n Ñl…gouj ¥n. maldito Damis: casi derribas con tu palabra los propios tronos de los dioses y sus altares. ™f' ïn toiaàta ¹ parqšnoj eÙwcoumšnh œcairen. MOMO. sino que desde su carro habla libremente y ataca. . 45 TIMOCLES. DAMIS Kaˆ pîj oÙ mšllw brontÁj ¢koÚein. t£fon tin¦ ke‹qi de…knusqai kaˆ st»lhn ™fest£nai dhloàsan æj oÙkšti bront»seien ¨n Ð ZeÝj p£lai teqneèj. si sigue adelante. TIMOKLHS 45 OÙd brontîntoj ¥ra toà DiÕj ¢koÚeij. atacará a uno de los encumbrados. estando muerto desde hace tanto tiempo82. del lado de los dioses. Pues quienes vienen de Creta nos cuentan que allí se les muestra una tumba y una lápida encima que demuestra que Zeus no puede tronar. adversario de los dioses? DAMIS. mononoucˆ t¦ ›dh aÙt¦ tîn qeîn ¢natršpeij tù lÒgJ kaˆ bwmoÝj aÙtîn. Cf. uno tras otro. sabía yo que iba a 80 81 Donde se celebraban sacrificios humanos. — ¿Acaso no oyes tronar a Zeus. — ¿De dónde ha surgido este mal invencible? En efecto.Luciano de Samósata TIMOKLHS Zeus trágico 32 44 “Ora oŒa poie‹j. EURÍPIDES. que acabas de llegar de allí. Ój t' a‡tioj Ój te kaˆ oÙk…. MOMO. ¢ll' ™x ¡m£xhj parrhsi£zetai kaˆ m£rptei ˜xe…hj. Y pronto el hombre. sÝ ¥meinon ¨n e„de…hj ™ke‹qšn poqen par¦ tîn qeîn ¢figmšnoj· ™peˆ o† ge ™k Kr»thj ¼kontej ¥lla ¹m‹n dihgoàntai. ð qeom£ce D©mi. Pues ¿qué de malo viene de ellos cuando están llenos de incienso y perfume? Empero los de Ártemis. — Yo no derribaría todos los altares. con placer los vería derribados desde sus cimientos. DAMIS. tú debes de saberlo mejor. — Pocos inocentes encontrarías entre nosotros. entre los taurienses. si es Zeus quien truena. — ¿Cómo no voy a oír el trueno. Ifigenia entre los Tauros. ZEUS. Timocles? Ahora bien. altares en los que gozaba de aquel modo la bien obsequiada doncella80. — Mira lo que haces. t… g¦r kaˆ deinÕn ¢p' aÙtîn g…gnetai. e„ d' Ð ZeÝj Ð brontîn ™sti. — Eso. Zeus. MWMOS Toàt' ™gë prÕ polloà ºpist£mhn ™roànta 44 TIMOCLES. a culpables e inocentes81. e„ qumiam£twn kaˆ eÙwd…aj mesto… e„si. ZEUS Toutˆ pÒqen ¹m‹n tÕ ¥macon kakÕn ™pice‹. ð TimÒkleij. DAMIS OÙ p£ntaj œgwge toÝj bwmoÚj. toÝj ¢nait…ouj eÛroij ™n ¹m‹n· ka… pou t£ca proϊën Ð ¥nqrwpoj ¤yetai kaˆ tîn korufa…wn tinÒj. Timocles. toÝj d ™n TaÚroij tÁj 'Artšmidoj ¹dšwj ¨n ™pe‹don ™k b£qrwn ™pˆ kefal¾n ¢natrepomšnouj. æj daimÒnwn oÙdenÕj ¡n¾r fe…detai.

DAMIS decirlo el hombre. . maldito. TIMOKLHS 46 E„pš moi. ÐpÒtan qel»sVj. Timocles. seir¾n cruse…hn kaqeˆj ¤pantaj aÙtoÝj aÙtÍ ken ga…V ™rÚsaij aÙtÍ te qal£ssV. inteligente y sólida es la comparación84. tÕ d Ólon toàto ¢kubšrnhton o‡ei kaˆ ¢nhgemÒneuton fšresqai. y Damis los guía. — Luego. — ¿Qué dices. Timocles. Cf. y cómo están ya convencidos contra nosotros. çcr…akaj ¹m‹n kaˆ sugkrote‹j toÝj ÑdÒntaj ØpÕ toà trÒmou. ¿crees que todo esto avanza sin timón ni guía? ZEUS. vigilante. ™kubšrna d eŒj tij ™festëj kaˆ œswze t¾n naàn. ¿has DAMIS. mientras uno llevaba el timón. a todos ellos arrastrarías. por el oído? MOMO. ZEUS. etc. con la tierra y el mar de añadidura83. sunetîj Ð TimoklÁj taàta kaˆ „scurù tù parade…gmati. DAMIS Kaˆ poll£kij. ZEUS T… lšgeij. t… d' oân. cuando quieras. hinchando las velas rápidas. Zeus. Nuevo argumento: la nave y el piloto. katafrone‹n. ZEUS Eâ ge. Zeus confundido 4. TIMOCLES. qarre‹n cr¾ kaˆ tîn toioÚtwn ¢nqrwp…skwn katafrone‹n. prendados. ð Mîme. ð TimÒkleij.Luciano de Samósata Zeus trágico 33 tÕn ¥nqrwpon. — Naturalmente. DAMIS. ð Zeà. 83 84 Ilíada VIII 24. si la nave no zarpaba sin piloto. tras soltar una cadena de oro. TIMOKLHS OÜkoun œfere mn Øm©j tÒte À ¥nemoj ™mp…ptwn tÍ ÑqÒnV kaˆ ™mpipl¦j t¦ ¢k£tia À oƒ ™ršttontej. — ¿Y acaso no os llevaba el viento que incidía en el velamen. oÙc Ðr´j Ósoi ¢koÚousi kaˆ æj sumpepeismšnoi e„sˆn ½dh kaq' ¹mîn kaˆ ¢p£gei aÙtoÝj ¢nadhs£menoj tîn êtwn Ð D©mij. — Muchas veces. TIMOKLHS Eta ¹ naàj mn oÙk ¨n œplei m¾ kubernwmšnh. y conducía la nave. Momo? ¿Despreciarlo? ¿No ves cuántos lo escuchan. DAMIS Kaˆ m£la. o el impulso de los remeros. ð kat£rate. — Mas tú. TIMOCLES. — Bien. MWMOS 'All¦ sÚ. — navegado alguna vez? Dime. ð Zeà. te nos has quedado pálido y tus dientes castañetean de temblor? Debes tener valor y despreciar a tales hombrecillos. 46 TIMOCLES. ¿Por qué. pšpleukaj ½dh potš. Zeus.

o jefe de bordo. son inferiores a ellos. Øpertrufîntej kaˆ tîn Øf' aØto‹j kataptÚontej. de los marineros. tÕn d katakolumbÁsa… te ¥oknon kaˆ ™pˆ t¾n kera…an ¢naphdÁsai ·®dion kaˆ e„dÒta tîn crhs…mwn ›kasta mÒnon. Piensa. — Pero. quiénes son los buenos y quiénes los malos. ¢ll' Ð mn prÒtonoj. cèran te t¾n ¢me…nw to‹j ¢me…nosi par' aØtÕn ¥nw. ð sofètate TimÒkleij· di¦ toàto aƒ nauag…ai mur…ai. arriba a su lado. 49 Toiaàta ™n tÍ nh sou g…netai. ese piloto tuyo. kaˆ ¥llon k…naidon À patralo…an À ƒerÒsulon Øpertimèmenon kaˆ t¦ ¥kra tÁj neëj kateilhfÒta. e„ tÚcoi. sapientísimo Timocles. Timocles carísimo a los dioses. 48 En ocasiones las anclas son de oro. el valiente sería nombrado proel. y la obra muerta sin acabar. ð qeofilšstate TimÒkleij. oÙd t¦ ¥lfita diarkÁ œcontej oÙd ¢pote‹nai toÝj pÒdaj dun£menoi ™pˆ gumnîn tîn san…dwn par¦ tÕn ¥ntlon. œpeita ˜k£stJ kat¦ t¾n ¢x…an t¦ pros»konta ¢pšneimen ¥n. ™j t¾n prÚmnan ¢potštatai. a aquéllos les haría compartir su mesa y pediría consejo. y la nave no tiene nada de inútil o irracional. Ön tÍ meg£lV taÚtV nh÷ ™fest£nai ¢xio‹j. según sus merecimientos. en ocasiones. Por ello son tan frecuentes los naufragios. ™n Ósoij d ¢gaqo‹j Kall…aj kaˆ Meid…aj kaˆ Sardan£palloj. y. colmado de atenciones. . es tensado en la popa. car…entaj d polloÝj ™n mucù toà sk£fouj stenocwroumšnouj kaˆ ØpÕ tîn prÕj ¢l»qeian ceirÒnwn patoumšnouj· ™nnÒhson goàn Ópwj mn Swkr£thj kaˆ 'Ariste…dhj œpleusan kaˆ Fwk…wn. no establece plan alguno racionalmente ni de acuerdo con los intereses. cómo navegaron Sócrates. y observa en cambio el exceso de bienes en que abundaron Calias. mastig…an mšn tina ™n proedr…v par¦ tÕn kubern»thn kaq»menon kaˆ qerapeuÒmenon. Zeus confundido 16. sin poder extender las piernas sobre las tablas desnudas de la sentina—. preparado con antelación. y otro — sodomita. al piloto de que hablas puedes verlo siempre atento a cada menester.Luciano de Samósata Zeus trágico 34 47 'All'. prîton mn oÙk ¨n ºgnÒhsen o†tinej oƒ crhstoˆ kaˆ o†tinej oƒ faàloi tîn ™mpleÒntwn. toàton ¢ntle‹n prostetagmšnon· t¦ d aÙt¦ kaˆ ™n to‹j ™pib£taij. lo mismo ocurre con los pasajeros: un patibulario cualquiera se sienta en la presidencia junto al piloto. t¾n k£tw d to‹j ce…rosi. la obra viva de la nave pintada. kaˆ t¦ mn Ûfala kat£grafa. oƒ pÒdej d' ™j t¾n prùran ¢mfÒteroi· 48 kaˆ crusa‹ mn aƒ ¥gkurai ™n…ote. inútil y cobarde para el trabajo percibiendo doble o triple paga. por ejemplo. sino que el estay. en verdad. Midias y Sardanápalo. ¢lusitelj d oÙd ¥logon oÙdšn ti ecen ¹ naàj Ö m¾ cr»simon p£ntwj kaˆ ¢nagka‹on Ãn prÕj t¾n nautil…an aÙto‹j· Ð d sÕj oátoj kubern»thj. abajo para los peores. y ambas bolinas en la proa. el adorno de popa de plomo. parricida o ladrón sacrílego— recibe honras especiales y ocupa la parte más destacada de la nave. mientras al experto en bucear y trepar a la verga y ducho en todos los trabajos útiles sólo se le manda achicar agua. kaˆ tîn nautîn Ð mn prÒqumoj À próraj ™pimelht¾j 47 DAMIS. En cambio. Mas si hubiera un piloto de guardia alerta. u otro 85 Cf. podrás ver al holgazán. kaˆ suss…touj œstin oÞj kaˆ sumboÚlouj ™poi»sat' ¥n. mandando a los marineros. kaˆ oƒ sunnaàtai aÙtoà oÙdn eÙlÒgwj oÙd kat¦ t¾n ¢x…an diat£ttousin. mientras muchos hombres de calidad se apiñan en la bodega del barco y caen pisoteados por quienes. kaˆ aÙtîn d tîn nautîn ‡doij ¨n tÕn mn ¢rgÕn kaˆ ¥tecnon kaˆ ¥tolmon prÕj t¦ œrga dimoir…thn À trimoir…thn. 49 Todo esto ocurre en tu nave. de entre los pasajeros. Arístides y Foción85 —careciendo hasta del pan de cebada suficiente. tÕn mn kubern»thn ™ke‹non edej ¨n ¢eˆ t¦ sumfšronta ™pinooànta kaˆ prÕ toà kairoà paraskeuazÒmenon kaˆ prost£ttonta to‹j naÚtaij. e„ dš tij kubern»thj ™festëj ˜èra kaˆ dištatten ›kasta. Entre los propios marineros. en principio no habría ignorado. mientras escupían a los de abajo. el lugar adecuado: el mejor sitio para los mejores. t¦ d œxala tÁj neëj ¥morfa. luego habría asignado a cada uno. al igual que sus compañeros de navegación. que supervisara cada asunto. que consideras está al frente de esta gran nave. y Timón 24. nada que no sea enteramente adecuado y necesario para su navegación. Ð chn…skoj d molubdoàj.

e„ g¦r e„sˆ bwmo…. TIMOKLHS 51 OÙkoàn ™peˆ tÁj neëj tÕ par£deigma oÙ p£nu soi „scurÕn œdoxen enai. ¿Qué respondes a eso? gel£sw ™j kÒron. — En que no adviertes que has atado de un hilo muy tenue tu ancla. ¢ll¦ t¦ koin¦ taàta kaˆ kaq' ¹mšran ¥lla ™p' ¥lloij eÙper…trepta p£nta ™pantle‹. tÕ tÁj neëj toàto par£deigma kinduneÚei peritetr£fqai kakoà toà kubern»tou tetuchkÒj. aunque sea sagrada. TIMOKLHS 'All¦ œoikaj oÙd paÚsesqai gelîn· e„p d Ómwj Óph soi gelo‹on œdoxe tÕ e„rhmšnon enai. ZEUS T… pote ¥ra kaˆ ™re‹. ZEUS 'Orqîj. hay dioses. TIMOKLHS ”Idoij g¦r e„ ¢kÒlouqa taàta sullog…zomai. kaˆ taàta 86 destino destacado. — Parece que no vas a cesar de reírte. De manera que. — Bien: si el ejemplo de la nave no te ha parecido bastante sólido. Ð d ÑknhrÕj kaˆ ·®qumoj ™pa…et' ¨n tù kalwd…J pent£kij tÁj ¹mšraj e„j t¾n kefal»n. A Timocles no se le ocurre nada sólido. e„k£zeij. e„sˆ kaˆ qeo…· ¢ll¦ m¾n e„sˆ bwmo…. — Déjame reír primero hasta hartarme. Ð d' oÙdn „scurÕn Ð TimoklÁj ™pinoe‹. ð qaum£sie. TIMOCLES. Momo. todos ellos fácilmente refutables. DAMIS. ZEUS. ese ejemplo tuyo de la nave corre el riesgo de haber zozobrado por culpa de un mal piloto. ð Mîme. ZEUS. — Esto marcha a favor de la corriente para Damis. mientras el tímido y perezoso sería azotado con un cable en la cabeza cinco veces al día. DAMIS –Hn prÒteron ¢pokrinoàma… soi. MWMOS 50 Tautˆ mn ½dh kat¦ ·oàn procwre‹ tù D£midi kaˆ plhs…stioj ™pˆ t¾n n…khn fšretai. — ¿Qué irá a decir ahora? TIMOCLES. que no podrás romper en modo alguno. es así que hay altares: luego hay dioses86. . éste soi. Sofisma en círculo vicioso. admirado amigo. DAMIS. Si hay altares. kaˆ e‡ pV aÙt¦ dunatÒn soi peritršyai. ¥gkuran kaˆ ¿n oÙdemi´ mhcanÍ ¢porr»xeij. Dime de una vez en qué sentido te parece ridícula mi afirmación. e„sˆn ¥ra kaˆ qeo…. 51 TIMOCLES. sino que saca de su sentina esos tópicos y otros más de uso diario. ¥kouson ½dh t¾n ƒer£n. y a toda vela es arrastrado a la victoria. y si puedes refutármelo de alguna manera.Luciano de Samósata Zeus trágico 35 ¢pedšdeikt' ¨n À to…cou ¥rcwn À p£ntwj prÕ tîn ¥llwn. 50 MOMO. DAMIS “Oti oÙk a„sq£nV ¢pÕ leptÁj krÒkhj ™xay£menÒj sou t¾n ¥gkuran. — Correcta es tu suposición. fas…n. y luego te contestaré. t… prÕj taàta f»j. escucha ahora lo que llaman el «ancla sagrada». — Fíjate si establezco un silogismo correcto.

sobre esos mismos altares. No. ™qšlw spe…sasqai ½dh prÕj s ™p' aÙtîn ge tîn bwmîn. DAMIS 52 Na…. inmundicia? ¡Como si no supiéramos quién es tu padre. por tanto. tumbwrÚce kaˆ miar kaˆ kat£ptuste kaˆ mastig…a kaˆ k£qarma. oÙ g¦r ‡smen oátinoj mn patrÕj e. crees haber anclado firmemente a partir de ese punto. ð qeo…. TIMOKLHS `Omologe‹j to…nun ¹ttÁsqai proapièn. 53 ZEUS. 89 Fr. Y nosotros. licnÒtate kaˆ ¢naiscuntÒtate. con mucho. maldito. infame. ZEUS 53 `O mn gelîn. puesto que declaras no tener nada más sagrado que eso por decir. pîj d ¹ m»thr sou ™porneÚeto. — ¿Reconoces. pues no soporta que Damis se burle de él. TIMOKLHS E„rwneÚV taàta prÕj ™mš. tu derrota al retirarte primero? 52 DAMIS. oÙdn pšponqaj deinÒn. ¨n m¾ prospoiÍ. TIMOCLES. éste ™peˆ mhdn ¥llo toÚtou f¾j œcein e„pe‹n ƒerèteron. como las víctimas de la violencia. æj mhkšti perˆ toÚtwn ™r…zoimen. pues tú. no huyas sin recibir antes unos palos de mi parte. 179 KOCK (Epitrepontes). dioses. el otro le sigue vituperándole. ¢p…wmen ½dh. que nunca más discutiremos de tales cuestiones. ¥peisin. Con este mismo trozo de vasija voy a degollarte. pollù g¦r oƒ t¢nant…a gignèskontej ple…ouj. que eres un adúltero y corrompes a los jovencitos. Ð d' ¢kolouqe‹ loidoroÚmenoj oÙ fšrwn katatrufînta tÕn D©min. quiero pactar ahora contigo. y al parecer le golpeará con la vasija en la cabeza. . e„ Ñl…goi ¥nqrwpoi pepeismšnoi taàta ¢p…asi. ¿Por qué va a resultar un mal insuperable el que unos pocos hombres se marchen con esa convicción? Son. kaˆ œoike pat£xein aÙtÕn tù ker£mJ ™j t¾n kefal»n. — Sí. ¹me‹j d t… poiîmen ™pˆ toÚtoij. ð TimÒkleij. 87 88 Al haber ligado la existencia de los dioses a la existencia de los altares. ladrón de sepulcros. TIMOCLES. — ¿Esa ironía te gastas conmigo. ›wj kaˆ plhg¦j par' ™moà labën ¢pšlqVj· ½dh g£r se toutJˆ tù Ñstr£kJ ¢posf£xw pamm…aron Ônta. ERMHS 'Orqîj ™ke‹nÒ moi Ð kwmikÕj e„rhkšnai doke‹. impuros para los estoicos. éste.Luciano de Samósata Zeus trágico 36 ƒer¦n oâsan· tÕ g¦r enai qeoÝj tù bwmoÝj enai sund»saj „scurÕn o‡ei poi»sasqai ¢p' aÙtîn tÕn Órmon. ¿qué haremos después de lo ocurrido? HERMES. jurando por el ancla sagrada. si no lo estimas89. te nos has refugiado en los altares87. despreciable. — Razón. En consecuencia. mayoría quienes Los que se refugiaban en los altares eran inviolables. creo. por tanto. Timocles. marchémonos ya. t… g¦r kaˆ Øpšrmega kakÒn. de qué modo estrangulaste a tu hermano. m¾ feàge d' oân. Tópicos sobre la conducta hedonista de los epicúreos. tenía el cómico para decir aquello: nada malo has sufrido. protegidos por el derecho sacro de asilo. kaˆ æj tÕn ¢delfÕn ¢pšpnixaj kaˆ moiceÚeij kaˆ t¦ meir£kia diafqe…reij. — Uno se retira riendo. goloso y desvergonzado en extremo!88. sÝ g¦r ésper oƒ ØpÒ tinwn biazÒmenoi ™pˆ toÝj bwmoÝj ¹m‹n katapšfeugaj. patibulario. cómo tu madre ejercía la prostitución. n¾ t¾n ¥gkuran t¾n ƒer£n.

También yo preferiría tener a Damis de único aliado a contar con diez mil babilonios90. 90 HERÓDOTO. 'All£. ZEUS. . III 153 SS. ð `ErmÁ. ZEUS Zeus trágico 37 creen lo contrario: la mayor parte del pueblo griego y todos los bárbaros. — Hermes. aquello que dijera Darío acerca de Zópiro viene muy a propósito. Ö epen ™pˆ toà ZwpÚrou· éste kaˆ aÙtÕj ™boulÒmhn ¨n ›na toàton œcein tÕn D©min sÚmmacon À mur…aj moi Babulînaj Øp£rcein. tÕ toà Dare…ou p£nu kalîj œcon ™st…n.Luciano de Samósata `Ell»nwn Ð polÝj leëj b£rbaro… te ¤pantej.

Madrid. 1996. A.. 1. 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN EL SUEÑO O EL GALLO Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. EDITORIAL GREDOS . Obra completa. Gráficas Cóndor. ISBN 84-249-1602-6. S. C. Sánchez Pacheco.BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. 81. Leganés (Madrid). Depósito Legal: M. Polígono Industrial.ª REIMPRESIÓN. ISBN 84-249-0153-3. A. 1981. 42676-1996. Según las normas de la B. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. Impreso en España. Tomo I. Esteban Terradas. PRIMERA EDICIÓN. 12. S. G. 1996. EDITORIAL GREDOS. Printed in Spain.

La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8. Apuntes sobre la vida 22 3. C.google.com/site/ancienttexts/gk-l2 * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador].Luciano de Samósata El sueño o El gallo 1 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1. Panorama general del siglo II d. 7 2. Dioniso 90 5 Preludio. . El mundo de las ideas en Luciano 46 6. La obra de Luciano 27 4. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio. El escritor 33 5. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 El sueño o El gallo 362 22 23 Prometeo 393 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos de Luciano: http://sites. Luciano y la posteridad 55 7.

El indiscutible protagonista de la obra es el gallo.ª Crítica vulgar del epicureísmo por Micilo y defensa del gallo (4-5). etc. . fuentes y citas.ª Promesa de curación total de la sed de riquezas de Micilo. J. por su complejidad estructural. Naturalmente. Elogio de la vida natural de los animales por el gallo (argumento cínico. B. aproximativamente.ª El gallo cuenta sus «transmigraciones» (16-20): superioridad moral de éste al poseer grandes experiencias de vida.ª Discusión con el gallo por el tema de las riquezas (13-15). pálido. y sorpresa al oír hablar a su gallo (12).Luciano de Samósata El sueño o El gallo 2 22 EL SUEÑO O EL GALLO ONEIROS H ALEKTRUWN Para R. depuración estilística. absolutamente desgraciado. estructuralmente hay que subrayar el carácter unificador de la idea central (desprecio de las riquezas y exaltación de la vida sencilla a lo cínico) a lo largo de todo el complejo desarrollo dramático. sin poder dormir.. 1970. En casa de Simón. Gil. intercalaciones de relatos paralelos. Crítica filosófica abierta contra Tesmópolis (8-11). 2. tales precisiones cronológicas son difíciles de aceptar (no podemos entrar aquí en el análisis de argumentos) y sólo sirven para subrayar el carácter «avanzado» del diálogo en la fase menipea. 4. que contiene. Como señala L. de renuncia a las riquezas y falsos honores humanos. Madrid. para ello. Cambio de escena. como culminación del proceso creativo. Crítica social velada. por todo lo antedicho. en este diálogo «se conjugan tres temas diferentes con tanta maestría. hasta hacerle desistir de su sed de oro a lo Midas y lograr su «conversión» a la filosofía práctica de la frugalidad existencial. 9. 159). 7. tras Fiestas de Crono (o Cronosolón) I y II. escena final). Schwartz la coloca. pág. trazar un esquema de este diálogo. usando el gallo. el nuevo rico Simón. llevado en ocasiones con gran vivacidad de tempo allegro (cf. Se inicia la «conversión» de Micilo (26). 3ª Nueva alusión al sueño (6-7).ª Regreso al sueño: el afán de riquezas de Micilo (12). en el último lugar de los quince diálogos «menipeos» o cínicos. Mito de Alectrión (3) a cargo de MICILO. lleno de temores y sospechas. pues. reencarnación de Euforbo y Pitágoras entre muchos otros. y recibe un puñetazo de Micilo (29-30). 8. la crítica filosófica y la crítica social» (Antología de Luciano.ª Despertar de Micilo. C.ª Interrupción del relato y traslado imaginativo al banquete en casa de Éucrates. que lleva el mejor sello cínico. que en ningún momento pierde el lector el sentido de la unidad del opúsculo: el brusco despertar de un sueño a la triste realidad. 27). Es difícil. Helm esta obra se sitúa. En efecto. y coincidiendo con la redacción de III. las partes siguientes: A. en la segunda mitad de esta fase temática. 5. En casa de Micilo 1. Cambio de escena. airado al haber perdido su hermoso sueño. 6. que alecciona «moralmente» al zapatero Micilo (personaje que ya encontramos en La travesía o El tirano). referencias a situaciones anteriores y cambios de decorado. en cambio. por sus infinitos inconvenientes (21-25). del poder mágico de una pluma de su cola (28). cuenta sus riquezas. avanzado el año 161 d.ª El gallo desprecia la existencia de los ricos y poderosos.

La crítica contra Tesmópolis está en la misma línea que en El banquete y otras obras de esta importante fase de la producción lucianesca. Citemos. etc. MIKULLOS 1 'All¦ sš. ha ejercido gran influjo en escritores de la posteridad. El diablo cojuelo de nuestro Luis Vélez de Guevara. y por el hecho de que el frío todavía no me ha penetrado. el prestamista Idénticos pesares. Àn mÒnon ¹mšra gšnhtai. a juzgar por el gran silencio que aún reina. mucho más molesta que tú. cuanto más extraño resultara. que te daré tu merecido tan pronto amanezca. cuyos preceptos y creencias (prohibición de comer habas. repugnante para el espíritu sencillo del zapatero. E. para que ni de noche siquiera pueda evadirme de mi pobreza. totalmente curado de su afán de riquezas. ka…toi e‡ ge cr¾ tekma…resqai tÍ te ¹suc…v pollÍ œti oÜsV kaˆ tù krÚei mhdšpw me tÕ Ôrqrion ésper e‡wqen ¢pophgnÚnti–gnèmwn g¦r oátoj ¢yeudšstatÒj moi proselaunoÚshj ¹mšraj– oÙdšpw mšsai nÚktej e„s…n. y este animal. Cambio de escena. . difícilmente iba a lograr atraerme la admiración humana. Ð d ¥ãpnoj oátoj ésper tÕ crusoàn ™ke‹no kèdion ful£ttwn ¢f' ˜spšraj eÙqÝj ½dh kškragen. Luciano cree descubrir el íntimo secreto del líder religioso cuando pone en boca del gallo estas palabras: »de legislar preceptos ordinarios y coincidentes con el común criterio. habían sido ya blanco de las burlas de la Comedia Nueva. Sin embargo. ¢ll' oÜti ca…rwn ge· ¢munoàmai g¦r ¢mšlei se. transmigración de las almas. Ój me ploutoànta kaˆ ¹d…stJ Ñne…rJ sunÒnta kaˆ qaumast¾n eÙdaimon…an eÙdaimonoànta di£torÒn ti kaˆ gegwnÕj ¢nabo»saj ™p»geiraj. regresa a casa con su único y gran amigo. en definitiva un hombre del pueblo aún sano. D. en cambio. Cambio de escena.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 3 C. como suele ocurrir al alba —ésta es para mí la señal más inequívoca del día que se acerca—. voto del silencio. ha comenzado a cantar ya desde el anochecer. el adinerado Depravación sexual de la burguesía. una vez más utiliza Luciano a los filósofos y pensadores del pasado y del presente como pretexto para su ficción literaria llena de humorismo. Obra de gran complejidad y perfección formal. suntr…bwn tÍ bakthr…v· nàn dš moi pr£gmata paršxeij 1 1 MICILO. abatiéndote a bastonazos: ahora me darías trabajo con tus En la leyenda de Frixo y los Argonautas. a título de ejemplo. en medio de una admirable felicidad. — ¡Maldito gallo! ¡Que Zeus en persona te aniquile. por lo envidioso y chillón que eres! Una vez que era rico y gozaba de la compañía de un sueño dulcísimo. me has despertado con tu penetrante y aguda voz. En casa de Gnifón. En casa de Éucrates. Ð ZeÝj aÙtÕj ™pitr…yeie fqonerÕn oÛtw kaˆ ÑxÚfwnon Ônta. Dura sátira social (32).). Como puede apreciarse de una atenta lectura de esta obra. el galloPitágoras (33). nos da una visión más que superficial de Pitágoras. æj mhd nÚktwr goàn t¾n polÝ soà miarwtšran pen…an diafÚgoimi. no es ni siquiera medianoche. en cuanto al recurso literario de ver el interior de las casas. en vela como si guardara el vellocino de oro1. tanto más augusta —creía— iba a ser para ellos mi figura» (18). En la calle Micilo. trabajos e inquietudes de parte de Gnifón (31). k£kiste ¢lektruèn. De ellos toma las ideas y tópicos vulgares más accesibles al público a quien iba destinada su producción: así. el vellocino de oro era custodiado por un dragón. ¡Mas no va a gozarlo! Descuida.

oÙd Ð ¢koÚwn ™pekale‹to ésper sÝ tÕn ¢lex…kakon. Cf. Argonáuticas I 526 ss. con que tengas hecha para la salida del sol una sola sandalia. Fr. oÙc ésper ™gë nàn ¥neu tîn mštrwn. — ¿Cómo no va a parecérmelo? ¡Apartad. — Me pareces. considerando ominosa la audición. 3 2 . sÝ d Óra Ópwj m¾ Ônar ploutîn limèttVj ¢negrÒmenoj.Luciano de Samósata El sueño o El gallo saltos en la oscuridad. que no ha leído los poemas de Homero. 4 APOLONIO DE RODAS. MIKULLOS 2 ’W Zeà ter£stie kaˆ `Hr£kleij ¢lex…kake. ™n oŒj kaˆ Ð toà 'Acillšwj †ppoj Ð X£nqoj makr¦ ca…rein fr£saj tù cremet…zein ›sthken ™n mšsJ tù polšmJ dialegÒmenoj. eso habrás adelantado para ganar tu pan cotidiano. ¢ll¦ kaˆ ™manteÚeto ™ke‹noj kaˆ t¦ mšllonta proeqšspize kaˆ oÙdšn ti par£doxon ™dÒkei poie‹n. Así. Ilíada XIX 407 ss. creía hacerte un favor reduciendo la noche lo más posible. ka…toi t… ¨n ™po…hsaj. À ¹ GALLO. Pero mira no seas rico en sueños y sientas hambre al despertar. — Amo Micilo. e„ ÐmÒfwnoj Øm‹n e„mi. 4 metaphdîn ™n tù skÒtJ. el caballo de Aquiles —despidiéndose por largo rato del relincho—. ALEKTRUWN Et£ soi tšraj enai doke‹ tÕ toioàton. llevaba un trozo de madera de la encina profética de Dodona. dioses. como tú. no como yo. ¢ll' ¢potršpoite. e„ dš soi kaqeÚdein ¼dion. t… tÕ kakÕn toàtÒ ™stin. tÕ deinÕn ¢f' ¹mîn. yo guardaré silencio y seré aun más mudo que los peces. a fin de que pudieras madrugar y adelantar buena parte de tu trabajo. se plantó a hablar en medio del combate recitando versos enteros3. ð qeo…. æj œcoij ÑrqreuÒmenoj proanÚein t¦ poll¦ tîn œrgwn· e„ goàn prˆn ¢nate‹lai ¼lion m…an krhp‹da ™xerg£saio. que hablo en prosa. sin dar la impresión de hacer algo extraordinario. que da nombre a la expedición de Jasón. y nota ad locum (33). — ¡Zeus milagroso y Heracles conjurador de desgracias!2 ¿Qué maleficio es éste? ¡El gallo ha hablado con voz humana! GALLO. e‡ soi ¹ tÁj 'Argoàj trÒpij ™l£lhsen ésper potš. — ¿Acaso te parece un milagro que hable como vosotros? MICILO. œph Óla ·ayJdîn. un completo ignorante. La travesía o El tirano 22. Por añadidura profetizaba y predecía el porvenir. Mas. Pues ¿cómo habrías reaccionado de oír hablar al tajamar de la nave Argo4 o a la encina de Dodona emitir profecías Exclamación apotropaica para alejar el maleficio. este maleficio de mí! GALLO. ™gë mn ¹suc£soma… soi kaˆ polÝ ¢fwnÒteroj œsomai tîn „cqÚwn. ð M…kulle. komidÍ ¢pa…deutoj enai mhd ¢negnwkšnai t¦ `Om»rou poi»mata. al «conjurador de desgracias». La nave Argo. ¢potrÒpaion ¹goÚmenoj tÕ ¥kousma. HESÍODO. 240 (Eeas: ESCOLIO A SÓFOCLES. si prefieres dormir. õmhn ti carie‹sqa… soi fq£nwn tÁj nuktÕj ÐpÒson duna…mhn. MIKULLOS Pîj g¦r oÙ tšraj. quien lo oía no invocaba. ALEKTRUWN SÚ moi doke‹j. ALEKTRUWN M…kulle dšspota. Traquinias 1167). Micilo. prÕ Ðdoà œsV toàto ™j t¦ ¥lfita peponhkèj. ¢nqrwp…nwj ™l£lhsen Ð ¢lektruèn. en los que Janto. Cf. 2 MICILO.

œxw prÕj ta‹j qÚraij ¢pole…pein ¢eˆ tÕn nean…skon mhnÚsonta ÐpÒte ¢n…scoi Ð “Hlioj. cada vez que Ares acudía a mantener relaciones adúlteras con Afrodita8 se llevaba a Alectrión y. un hombre. ti se cr¾ dedišnai. Un joven llamado Alectrión7 era amigo de Ares. — Oí contar hace tiempo un cuento parecido acerca de vosotros. no vacilaré en confesarte la auténtica razón de la coincidencia de mi lenguaje con el vuestro.. si hubieras visto que unas pieles se arrastraban. va a resultarte sumamente extraña. ¢lektruën oÛtw prÕj ™m dialegÒmenoj. no ha mucho. para que le advirtiera de la salida de Helio. ALEKTRUWN ”Akoue to…nun paradoxÒtatÒn soi eâ od' Óti lÒgon. e„p d' oân prÕj toà `Ermoà. MICILO. cf. en nombre de Hermes. Odisea VIII 266 ss. le acompañaba en las fiestas y participaba de sus aventuras amorosas. t…j g¦r ¨n pisteÚseiš moi. temeroso de que Helio9 lo sorprendiera y se lo contara a Hefesto. Aunque. en efecto. Etimológicamente. excelente amigo. solía dejar siempre fuera. e„ d ™cemuq»sein ØpÒscoiÒ moi. ™p£gesqai kaˆ tÕn 'AlektruÒna.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 5 fhgÕj ™n DwdènV aÙtÒfwnoj ™manteÚsato. una historia que. e‡ ti dihgo…mhn æj ¢lektruÒnoj aÙtÕ e„pÒntoj ¢khkoèj. por ser él también heraldo (del día) con su «elocuencia» de ave. «gallo». et£ pote katakoimhqÁnai tÕn 'AlektruÒna kaˆ 5 6 7 de viva voz? ¿Y cómo. 9 El Sol. æj d siwp»somai kaˆ prÕj oÙdšna ™rî. — Escucha. pues. Diálogos de los dioses 21. o que unos trozos de carne de vaca medio tostados en los asadores mugían?5 Yo soy amigo de Hermes6. À e„ bÚrsaj edej ˜rpoÚsaj kaˆ boîn krša mukèmena ¹m…opta peripeparmšna to‹j Ñbelo‹j. y de dónde me viene este don de la palabra.. 395 s. MIKULLOS 3 'All¦ m¾ Ôneiroj kaˆ taàt£ ™stin. oÙk ¨n Ñkn»saim… soi t¾n ¢lhqestšran a„t…an e„pe‹n tÁj prÕj Øm©j Ðmofwn…aj kaˆ Óqen Øp£rcei moi oÛtw lale‹n. al joven. kaˆ ™peid»per tÕn “Hlion m£lista Øfewr©to. — ¿Acaso no es también esto un sueño? ¿Es un gallo el que me habla de ese modo? Dime. si me prometes sigilo absoluto. bebía con el dios. en la puerta. y por lo demás compañero de habitación y mesa de los hombres: no iba a resultarme difícil aprender el lenguaje humano. Ó ti kaˆ ¥llo soi tÁj fwnÁj a‡tion. ¿qué has de temer de mí? ¿Quién habría de creerme si refiriera algo asegurando habérselo oído contar a un gallo? GALLO. ð M…kulle· oØtosˆ g¦r Ð nàn soi ¢lektruën fainÒmenoj oÙ prÕ polloà ¥nqrwpoj Ãn. ™gë d `Ermoà p£redroj ín lalist£tou kaˆ logiwt£tou qeîn ¡p£ntwn kaˆ t¦ ¥lla Ðmod…aitoj Øm‹n kaˆ sÚntrofoj oÙ calepîj œmellon ™kmaq»sesqai t¾n ¢nqrwp…nhn fwn»n. el más hablador y elocuente de todos los dioses. MIKULLOS ”Hkous£ ti kaˆ p£lai toioàton ¢mšlei perˆ Ømîn æj 'Alektruèn tij nean…skoj f…loj gšnoito tù ”Arei kaˆ sump…noi tù qeù kaˆ sugkwm£zoi kaˆ koinwno…h tîn ™rwtikîn· e‡pote goàn ¢p…oi par¦ t¾n 'Afrod…thn moiceÚswn Ð ”Arhj. hasta que un día se quedó dormido Alectrión y traicionó la vigilancia Odisea XII 325 ss. 3 MICILO. m¾ katidën ™xe…poi prÕj tÕn “Hfaiston. 8 Sobre los amores adúlteros de Ares y Afrodita. a buen seguro. . Micilo: éste que ahora aparece ante ti en forma de gallo era. pues. ¿qué otra razón existe para que tú hables? En cuanto a mi promesa de callar y no revelarlo a nadie. El gallo tiene una afinidad natural con Hermes. ð bšltiste.

esa historia. mas mi caso se ha debido a algo distinto. di¦ toàto Øm©j ¢pologoumšnouj tù ”Arei Ót' oÙdn Ôfeloj. se reencarnó en Pitágoras. æj œti toà kr£nouj tÕn lÒfon œcein ™pˆ tÍ kefalÍ. Öj ™nomoqštei m»te kreîn geÚesqai m»te ku£mouj ™sq…ein. tÕ d ™mÕn ˜tero‹Òn ti ™gšneto. ™peid¦n a‡sqhsqe ¢neleusÒmenon tÕn ¼lion. 12 Euforbo. guerrero troyano. tÕn d “Hlion laqÒnta ™pistÁnai tÍ 'Afrod…tV kaˆ tù ”Arei ¢frÒntidi ¢napauomšnJ di¦ tÕ pisteÚein tÕn 'AlektruÒna mhnàsai ¥n. quien (según un escolio a Ilíada XVII 28) reconoció en un templo de Argos el escudo del héroe. . de Samos? MICILO. que dictaba leyes prohibiendo gustar carnes y comer habas. — Sabrás. informado por Helio. prÕ polloà bo©n ™pishmainomšnouj t¾n ¢natol¾n aÙtoà. de suerte que aún lleva el penacho del casco sobre la cabeza. 4 GALLO. y tratando además de persuadir a la gente para que no hablara en cinco años?11 prÕ toà GALLO. de manera que Helio se acercó sin ser advertido junto a Afrodita y Ares. — ¿Has oído hablar de un tal Pitágoras. kaˆ p£nu œnagcoj e„j ¢lektruÒna soi metabšbhka. Micilo. en cuanto Ares se vio libre. declarando excluido del menú el manjar que más me agrada. con armas y todo. Éste es el motivo de que vosotros. ¼diston ™moˆ goàn Ôyon ™ktr£pezon ¢pofa…nwn. A las prescripciones anteriores. MIKULLOS Pîj. dio suelta a su cólera contra Alectrión. ALEKTRUWN –Isqi dÁta k−ke‹no. ciertamente. en la creencia de que Alectrión le avisaría si alguien se aproximara. los gallos. al vanidoso. tÕn ¢lazÒna. — Cuentan. tras rodearlos y darles caza con las redes que de tiempo atrás había construido para ellos. cantéis con mucha antelación anunciando su orto. En un sentido peyorativo semejante a nuestra acepción común castellana. se une el voto de silencio para los «novicios». e‡ tij ™p…oi· kaˆ oÛtw tÕn “Hfaiston par' `Hl…ou maqÒnta sullabe‹n aÙtoÝj peribalÒnta kaˆ saghneÚsanta to‹j desmo‹j § p£lai memhc£nhto ™p' aÙtoÚj· ¢feqšnta d æj ¢fe…qh tÕn ”Arh ¢ganaktÁsai kat¦ toà 'AlektruÒnoj kaˆ metabale‹n aÙtÕn e„j toutˆ tÕ Ôrneon aÙto‹j Óploij. en cuanto os apercibís de que va a salir el sol. y lo convirtió en un ave de este género. æj PuqagÒrou EÜforboj gšnoito. y es muy reciente mi metamorfosis en gallo. — ¿Cómo? Deseo saberlo ante todo. Así fue como Hefesto. los atrapó. MIKULLOS TÕn sofist¾n lšgeij. MIKULLOS 10 11 involuntariamente. GALLO. ALEKTRUWN Osqa «ra tÕn PuqagÒran Mnhsarc…dhn S£mion. œti d pe…qwn toÝj ¢nqrèpouj ™j pšnte œth m¾ dialšgesqai. por tanto. ™qšlw g¦r toàto m£lista e„dšnai.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 6 prodoànai t¾n frour¦n ¥konta. ð M…kulle. que dormía confiado. para justificaros ante Ares cuando ya no es necesario. que él. había sido Euforbo12. hijo de Panto. MICILO. — ¿Te refieres al sofista10. antes de ser Pitágoras. ALEKTRUWN 4 Fasˆ mn kaˆ taàta. hijo de Mnesarco.

™filosÒfoun g£r· nàn d f£goim' ¥n. <excepto>14 habas. pues creo haber observado en ti dos detalles muy ajenos a Pitágoras. e„p d Ómwj. y cómo de samio has pasado a ser tanagreo13. — Uno. 5 GALLO. la causa de todo ello y lo conveniente a cada forma de existencia. éste paà'. cuando él exhortaba al silencio por cinco años completos. y tú sin dudarlo picaste en ellas. ¥koue Ópwj ™k PuqagÒrou toàto nàn e„mi kaˆ ™n o†oij 13 14 MICILO. Adición de Harmon. PLINIO. Dime. ð Mnhs£rcou pa‹. — ¿Cuáles? MICILO. o tú me has mentido y eres otro. sobre todo cuando ignoras qué clase de hombre era. ™gë d tÒte mn oÙk ½sqion tîn ku£mwn. amigo gallo. cf. ð ¢lektruèn. ðgaqš. Por eso. pues se trata de un alimento propio de aves. Ð d siwp©n ™j pšnte Óla œth. parÇnei. . ALEKTRUWN 'Eke‹noj aÙtÕj ™gè so… e„mi Ð PuqagÒraj. ð M…kulle. que no nos está prohibido. kaˆ taàta oÙk e„dëj oŒÒj tij Ãn tÕn trÒpon. Ñrniqik¾ g¦r kaˆ oÙk ¢pÒrrhtoj ¹m‹n ¹ trof». ¼tij a„t…a toÚtwn oÙd t¦ prÒsfora ˜k£stJ b…J. que eres charlatán y chillón. Antes yo no comía habas porque era filósofo. omai. Ópwj ¹m‹n ¢ntˆ mn ¢nqrèpou Ôrnij. creo. — Dicen que era embaucador y mago. mas ahora puedo comerlas. si lo deseas. tu flagrante ilegalidad: vine a casa ayer. Historia natural 48. era famosa por sus combates de gallos. — Ignoras. PLUTARCO. en Beocia. — Yo soy ese Pitágoras. Micilo. ¢lektruën filÒsofoj. sin tener qué darte. o —de ser Pitágoras— has infringido la ley y cometido igual impiedad al comer habas que si hubieras devorado la cabeza de tu padre15. MIKULLOS Toàt' aâ makrù ™ke…nou teratwdšsteron. ALEKTRUWN 5 OÙ g¦r osqa. loidoroÚmenÒj moi. necesariamente. pon término a tus insultos contra mí. ™peˆ kaˆ dÚ' ½dh moi tethrhkšnai dokî p£nu ¢llÒtria ™n soˆ toà PuqagÒrou. Y ahora. hijo de Mnesarco. GALLO. sin embargo. pl¾n ¢ll' e‡ soi f…lon. GALLO. escucha cómo de ser Pitágoras me he convertido en lo Tanagra. MICILO. buen hombre: por tanto. — Esto resulta mucho más prodigioso aún que lo otro: un gallo filósofo. otro. 15 Alusión al principio pseudopitagórico «igual es para ti comer habas que las cabezas de tus progenitores» (cf. Tu relato no es verosímil ni resulta muy fácil de admitir. Cuestiones convivales II 3). ALEKTRUWN T¦ po‹a. ›teron d kaˆ pantelîj par£nomon· oÙ g¦r œcwn Ó ti soi parab£loimi e„ m¾ ku£mouj cqj Âkon æj osqa. MIKULLOS •En mn Óti l£loj e kaˆ kraktikÒj. cómo de hombre te has convertido en ave. kaˆ sÝ oÙd mell»saj ¢nšlexaj aÙtoÚj· éste À ™yeàsqa… soi ¢n£gkh kaˆ ¥llJ enai À PuqagÒrv Ônti paranenomhkšnai kaˆ tÕ ‡son ºsebhkšnai ku£mouj fagÒnta æj ¨n e„ t¾n kefal¾n toà patrÕj ™dhdÒkeij. ¢ntˆ d Sam…ou Tanagra‹oj ¢napšfhnaj· oÙ piqan¦ g¦r taàta oÙd p£nu pisteàsai ·®dia. como sabes.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 7 GÒht£ fasi kaˆ teratourgÕn ¥nqrwpon.

PLATÓN. deinÒn tina f¾j tÕn Ôneiron. pÒtera m©llon ™qšlw soà ¢koÚein t¦ toiaàta diexiÒntoj À tÕn paneuda…mona Ôneiron ™ke‹non aâqij Ðr©n tÕn mikrÕn œmprosqen. ALEKTRUWN `Hr£kleij. ALEKTRUWN ”Eti g¦r sÝ ¢napemp£zV tÕn Ôneiron Óstij pot Ð fane…j soi Ãn ka… tina „nd£lmata m£taia diaful£tteij. pues siendo alado. e‡ ge pthnÕj ên. — ¿Cómo? ¿Aún andas dándole vueltas al sueño que has tenido y conservas unas vanas imágenes. GALLO. que apenas logro abrir los párpados me los cierra de nuevo para adormecerme. — Jamás me olvidaré. y en cuántas existencias he vivido primero. no sabría por qué decidirme: tan parejas considero tus experiencias a las más gratas visiones. oÙk oda ÐpÒteron ¨n ˜lo…mhn· oÛtwj ¢delf¦ ¹goàmai t¦ s¦ to‹j ¹d…stoij fane‹si kaˆ ™n ‡sV Øm©j timÍ ¥gw. que tu relato ha de resultarme gratísimo. MICILO. æj mÒgij ¢no…gein t¦ blšfara Øp' aÙtoà e„j Ûpnon aâqij kataspèmena. cf. — ¡Por Heracles! Declaras un amor tremendo hacia tu sueño. oŒon goàn ™n to‹j çsˆ t¦ pter¦ ™rg£zetai strefÒmena. éj fasin. 16 17 Los pitagóricos defendían la doctrina de la metempsícosis o sucesivas migraciones de un alma a distintos cuerpos. y en igual estima os pongo. MIKULLOS 6 'All' oÙd' ™pil»soma… pote. y teniendo por límite de su vuelo el tiempo que se duerme. 18 Alusión al foso de la palestra. De hecho. kaˆ Óron œcwn tÁj pt»sewj tÕn Ûpnon Øpr t¦ ™skammšna ½dh phd´ kaˆ ™ndiatr…bei ¢neJgÒsi to‹j Ñfqalmo‹j melicrÕj oÛtwj kaˆ ™narg¾j fainÒmenoj· ™qšlw goàn ¢koàsai oŒÒj t…j ™stin oÛtw soi tripÒqhtoj ên. si tuviera opción a elegir entre tu narración o el sueño aquel lleno de felicidad de que poco ha disfrutaba. ken¾n kaˆ æj Ð poihtikÕj lÒgoj fhsˆn ¢menhn»n tina eÙdaimon…an tÍ mn»mV metadièkwn. mostrándose tan melifluo y palpable. MIKULLOS Lšgoij ¥n· æj œmoige Øper»diston ¨n tÕ ¥kousma gšnoito. eâ ‡sqi. toioàton g£rgalon pare…cetÒ moi t¦ Ðrèmena. MIKULLOS que soy. y el beneficio que he obtenido de cada cambio16.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 8 b…oij prÒteron ™biÒteusa kaˆ ¤tina tÁj metabolÁj ˜k£sthj ¢polšlauka. . sš te kaˆ tÕ polut…mhton ™nÚpnion. ð ¢lektruèn. Odisea XIX 562 ss. Dejó tanta miel en mis ojos el sueño al partir. ha saltado el foso18 y permanece en unos ojos abiertos. por tanto. a ti y al preciado sueño. la misma sensación que en los oídos producen las plumas al revolverse es el cosquilleo que me ha dado cuanto he visto. escuchar su descripción. — Cuéntalo. gallo — entiéndelo bien— de esa visión. de suerte que. GALLO. ya que te resulta sobremanera deseable. Deseo. como dicen. persiguiendo en el recuerdo una felicidad vacía y —como dice la expresión poética17 — débil? 6 MICILO. éste e‡ tij a†resin proqe…h. tÁj Ôyewj ™ke…nhj· oÛtw moi polÝ tÕ mšli ™n to‹j Ñfqalmo‹j Ð Ôneiroj katalipën õceto. Crátilo 413a.

Micilo. t… pote Ð P…ndarÒj fhsi perˆ aÙtoà ™painîn–¢n£mnhson g£r me. — Estoy dispuesto a hablar. — Cuando tú dejes de soñar. y portador de mucho oro. ð M…da bšltiste. mucho: ¡si pudieses imaginar su belleza y resplandor deslumbrante! ¿Qué es aquello que Píndaro dice en su alabanza? Recuérdamelo. polÚ. — Deja de mencionar el oro. — Pues Homero sólo menciona esas dos. Pitágoras. — No fue por ninguna de ellas. Ahora habla tú primero. todo rodeado de oro. si lo sabes. al igual que hace Micilo en sus visiones oníricas. oƒ pšnhtej ‡swj Ôneiroi di¦ tîn toioÚtwn ™x…asin. ð PuqagÒra. MIKULLOS OÙd di' ˜tšraj toÚtwn. y no con mucha nitidez. asimismo. 20 Alusión al príncipe frigio. pero mi agradabilísimo sueño partió de puertas de oro. GALLO. crusologîn· ¢tecnîj g¦r ™k tÁj ™ke…nou soi eÙcÁj tÕ ™nÚpnion kaˆ mštalla Óla crÚseia kekoimÁsqa… moi doke‹j. ð M…kulle. Y tú.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 9 “Etoimoj lšgein· ¹dÝ goàn tÕ memnÁsqai kaˆ diexišnai ti perˆ aÙtoà. crus…on edon. — He visto mucho oro. y los verídicos por las elefantinas.. ð PuqagÒra. 7 MICILO. o por las de cuerno19. MICILO. en nota 17. que es realmente agradable recordarlo y tratar de él. sediento de convertir en oro cuanto tocaba. GALLO. ya que era ciego. y creo que has soñado con minas enteras de oro. — Manda a paseo a ese poeta charlatán. . Pitágoras. que nada sabía de sueños. Relatos verídicos II 33. Los sueños pobres acaso salen por ellas. MIKULLOS 7 PolÚ. sÝ d phn…ka. æj m£qw e‡te di¦ tîn ™lefant…nwn pulîn e‡te di¦ tîn kerat…nwn soi Ð Ôneiroj Âke petÒmenoj. siendo de oro él mismo. sueños como los que él vería. la creencia es que los sueños falaces salían por las puertas ebúrneas. MICILO. ALEKTRUWN Kaˆ m¾n “Omhroj dÚo taÚtaj mÒnaj lšgei. dihg»sV t¦ perˆ tîn metabolîn. y limpies la miel de tus párpados. ALEKTRUWN Paàe. ¿cuándo me contarás tus transmigraciones? GALLO. Cf. cit. Realmente tu sueño responde a la súplica de aquél. crusoàj kaˆ aÙtÕj kaˆ crus© p£nta peribeblhmšnoj kaˆ polÝ ™pagÒmenoj crus…on. Odisea. ™moˆ d di¦ crusîn tinwn pulîn Ð ¼distoj ¢f…keto. Como es sabido. MIKULLOS ”Ea ca…rein tÕn lÁron ™ke‹non poiht¾n oÙdn e„dÒta Ñne…rwn pšri. pîj o‡ei kalÕn À o†an t¾n aÙg¾n ¢pastr£pton. ð PuqagÒra. excelente Midas20. Pitágoras. paÚsV Ñneirèttwn kaˆ ¢poy»sV ¢pÕ tîn blef£rwn tÕ mšli· nàn d prÒteroj e„pš. Es cuando dice que el agua es lo Cf. e‡per osqa–ÐpÒte Ûdwr ¥riston e„pën eta tÕ 19 MICILO. 1. o†ouj ™ke‹noj ˜èra oÙd p£nu safîj tuflÕj aÙtÕj ên. ALEKTRUWN 'Epeid¦n sÚ. que pueda averiguar si tu sueño llegó volando hasta ti habiendo partido por las puertas de marfil.

. ALEKTRUWN 8 Oda p£nu toàto pein»saj par' Ólhn t¾n ¹mšran.. osqa· EÙkr£thj g£r me Ð ploÚsioj ™ntucën ™n ¢gor´ lous£menon ¼kein ™kšleue t¾n éran ™pˆ tÕ de‹pnon. ¤te diapršpei nuktˆ meg£noroj œxoca ploÚtou. de llameante fuego a semejanza. Luego. oÙ p£nu dayilj tÕ de‹pnon ¢lektruÒni ¢qlhtÍ pote genomšnJ kaˆ 'OlÚmpia oÙk ¢fanîj ¢gwnisamšnJ. ALEKTRUWN Mîn ™ke‹no zhte‹j. Ayer no comí en casa. 8 GALLO. una advertencia a Micilo para que comparezca limpio al banquete.. antes de la cena. et£ moi kat¦ tÕn “Omhron “¢mbros…hn di¦ nÚkta” qe‹Òj tij æj ¢lhqîj Ôneiroj ™pist¦j . MIKULLOS N¾ D…a aÙtÕ toàto· ésper g¦r toÙmÕn ™nÚpnion „dën Ð P…ndaroj oÛtwj ™paine‹ tÕ crus…on. por Zeus. ™k£qeudon eÙqÝj toÝj ku£mouj soi parabalèn. æj d ½dh m£qVj oŒÒn ti Ãn. y a continuación ensalza el oro. — En cuanto regresé de la cena y te eché las habas. MICILO. VIII 47). descuella en la noche. — Primero cuéntame lo que pasó en Comienzo de la Olímpica I. 23 Los atenienses solían tomar un baño al caer la tarde. Óti mn oÙk o„kÒsitoj Ãn cqšj. acertadamente. ð GALLO. Escucha. mas el oro. — Eso es. Aquí hay. ¥kouson. Píndaro elogia el oro como si hubiera tenido mi sueño. en el comienzo de la más bella de sus odas. ð sofètate ¢lektruèn. ¥riston mn a„qÒmenon pàr Ûdwr. X 5). sobre la orgullosa riqueza 21. hasta que. 25 Ilíada II 56 ss. ¥cri moi baqe…aj ½dh ˜spšraj Âkej Øpobebregmšnoj toÝj pšnte ku£mouj ™ke…nouj kom…zwn. GALLO. pues Éucrates el rico22 me encontró en la plaza y me dijo que tomara un baño y fuera a comer con él a la hora acostumbrada23. doctísimo gallo. bien caída la tarde. Los atletas solían ser buenos comedores (Diálogos de los muertos. par¦ tù EÙkr£tei prÒteron. ALEKTRUWN T¦ 21 22 MICILO. Ð d crusÕj mejor. además.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 10 crus…on qaum£zei. cena no muy copiosa para un gallo que una vez fuera atleta y participara no sin éxito en los Juegos Olímpicos24. 24 Ello se decía de Pitágoras (DIÓGENES LAERCIO. eâ poiîn. MIKULLOS 'Epeˆ d deipn»saj ™panÁlqon. — Sin duda aludes a este pasaje: El agua es lo mejor. — Demasiado lo sé. «durante la noche inmortal»25 un sueño ciertamente divino vino a mí.. me quedé dormido. . como sabes. ™n ¢rcÍ eÙqÝj toà kall…stou tîn −sm£twn ¡p£ntwn. Personaje ficticio. que estuve muerto de hambre todo el día. que sepas cómo fue. como dice Homero. regresaste algo bebido trayéndome esas cinco habas.

a fin de que la prenda apareciera en su lado más limpio. sÝ ¢nt' ™ke…nou Âke lous£menoj. kaˆ tÕ de‹pnon oŒon ™gšneto kaˆ t¦ ™n tù sumpos…J p£nta· kwlÚei g¦r oÙdn aâq…j se deipne‹n ésper ÔneirÒn tina toà de…pnou ™ke…nou ¢napl£ttonta kaˆ ¢namarukèmenon tÍ mn»mV t¦ bebrwmšna. kaˆ ™d»lou d pon»rwj œcwn· Øpšstene goàn kaˆ Øpšbhtte kaˆ ™cršmpteto mÚciÒn ti kaˆ casa de Éucrates. sobre todo orientales. llevado a hombros por cuatro esclavos —el supuesto enfermo—. ú me Øpodeipne‹n œdei. 26 . a aquel a quien debía sustituir en la cena. pero. En efecto. y era evidente que se hallaba mal. y Costumbre romana de llamar señor (dominus) al patronus los libertos y clientes (Nigrino 23). tÕn nose‹n legÒmenon. æj m¾ kataiscÚnaimi aÙtÕn ™n penicrù tù tr…bwni sumparomartîn. ð PuqagÒra. 27 La proskýnēsis consistía en la genuflexión y beso de la mano del personaje importante: odiosa a los griegos de los tiempos clásicos. par¦ plous…J tinˆ deipn»saj ™n ¤panti tù b…J. Ð dš. gemía. prenuncio del vasallaje medieval. te lo contaré. aguardando el momento en que debía bañarme. pero. pues aún está indeciso». di»ghsai. tras volver de la otra cara el manto. y volviendo a saborear con el recuerdo los manjares. oÙ prÒteron. cuya sombra se proyectaba gracias a un hierro. “M…kulle.” fhs…. Micilo. “qugatrÕj t»meron ˜stiî genšqlia kaˆ parek£lesa tîn f…lwn m£la polloÚj· ™peˆ dš tin£ fasin aÙtîn malakîj œconta oÙc oŒÒn te enai sundeipne‹n meq' ¹mîn. a no ser que dicho invitado anuncie que va a venir. yo me despedí prosternándome27 y marché suplicando a todos los dioses que mandasen una calentura. como uno de ellos — me dicen— está enfermo y no puede acudir a cenar con nosotros. — Pensaba que podría molestarte con ese relato. MIKULLOS 9 ”Wimhn ™nocl»sein kaˆ taàta dihgoÚmenoj· ™peˆ d sÝ proqumÍ. ¢nastršyaj tÕ tribènion æj ™pˆ toà kaqarwtšrou gšnoito ¹ ¢nabol»· 10 katalamb£nw te prÕj ta‹j qÚraij ¥llouj te polloÝj kaˆ d¾ k¢ke‹non for£dhn ØpÕ tett£rwn kekomismšnon. ya que lo deseas.” toàto ¢koÚsaj ™gë proskun»saj ¢pÇein eÙcÒmenoj ¤pasi qeo‹j ºp…alÒn tina À pleur‹tin À pod£gran ™pipšmyai tù malakizomšnJ ™ke…nJ oá œfedroj ™gë kaˆ ¢nt…deipnoj kaˆ di£docoj ™kekl»mhn· kaˆ tÕ ¥cri toà loutroà a„îna m»kiston ™tiqšmhn. ya me retiraba. sunecj ™piskopîn Ðpos£poun tÕ stoice‹on e‡h kaˆ phn…ka ½dh loàsqai dšoi. 9 MICILO. todo él pálido e hinchado. 28 Micilo medía el paso del tiempo en un reloj solar. Pues nada te impide volver a cenar de nuevo. ven tú en su lugar. terminó aceptándose en la época helenística y romana por influjo de otros pueblos. tras saludarle como de costumbre llamándole «señor»26. pleuresía o gota al tipo enfermizo a quien yo debía sustituir y ocupar su puesto en el banquete. Pitágoras. y he invitado a un gran número de amigos. tÚcV tinˆ ¢gaqÍ ™ntugc£nw cqj tù EÙkr£tei. 10 Hallé en la puerta. æj nàn ge ¢mf…bolÒj ™stin. creando —por decirlo así— un sueño de esa cena. yo. y por un feliz azar me encuentro ayer con Éucrates. hoy celebro el cumpleaños de mi hija. Y el tiempo de espera hasta el baño me resultó un período larguísimo. Cuando llegó el momento me lavé con presteza y partí muy pulcramente vestido. prÕj t£coj ™mautÕn ¢porrÚyaj ¥peimi kosm…wj m£la ™schmatismšnoj. kaˆ d¾ lšgw.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 11 M…kulle. Tras oír esto. para que no se avergonzase de la compañía de uno con manto tan raído. y cómo se desarrolló la cena y demás circunstancias del banquete. entre otros muchos. tosía y escupía cavernosa y displicentemente. kaˆ ™gë mn proseipën aÙtÕn ésper e„èqein despÒthn ¢phllattÒmhn. Pero me dijo: «Micilo. debidamente orientado. K¢peid» pote Ð kairÕj ¢f…keto. en una zona graduada y numerada con señales para las distintas horas de sol. Nunca antes había cenado con un rico en toda mi vida. observando continuamente la extensión de la sombra solar28. Àn m¾ Ó ge klhqeˆj aÙtÕj e‡pV ¢f…xesqai. no sin antes bañarte.

kaˆ a„tiwmšnou ge 'Arcib…ou toà „atroà diÒti oÛtwj œcwn ¢f…keto. de suerte que fuéramos vecinos de mesa. Y como Arquibio30 el médico le regañara por presentarse en aquel estado. replicó: «Al deber no hay que faltar. como lobo que a punto ha estado de abrir sus fauces en vano32.” fhs…n. tras rellenárselo todo de cojines.” ™ke‹noj mn oân ØpÕ megalofrosÚnhj oÙ prosepoie‹to ¢khkošnai toà skèmmatoj· ™f…statai d met¦ mikrÕn Ð EÙkr£thj leloumšnoj kaˆ „dën tÕn g¦r Ð filÒsofoj QesmÒpolin–toàto ™kale‹to–“Did£skale. Pitágoras. kaˆ taàta filÒsofon ¥ndra. 31 Personaje ficticio. Ð goàn pègwn m£la tragikÕj Ãn ™j Øperbol¾n kouriîn. “¢ll' ™painšseta… se. Éucrates habría pensado en un desprecio de nuestra parte». Cuando llegó el momento de ponerse a la mesa.” œfh. pero nada hubieras perdido de faltar. tras escupirnos el alma junto con las flemas». «En modo alguno —intervine yo—: antes bien. Øpaucšnia peribÚsantej aÙtù p£ntoqen. fingía no haber oído mi burla. y cena con nosotros. llevando de la mano a Tesmópolis. sobre todo en el caso de un filósofo. me colocan a mí a la fuerza bajo su lecho. 275 HAHN). te habría alabado por decidirte a morir en tu casa.” “OÙ mn oân. Decíase que era uno de esos filósofos que parlotean con los jóvenes. Acercóse poco después Éucrates. çcrÕj Óloj ín kaˆ diJdhkèj. “oÙ cr¾ prodidÒnai. pero él se volvió hacia mí y vaciló un buen rato. . Micilo. A continuación empezamos a cenar. Y diciendo esto se dirigió al interior. æj sÝ cèran œcVj. a fin de que tú tengas sitio». que acababa de bañarse. kaˆ sunde…pnei meq' ¹mîn· tÕn uƒÕn g¦r ™gë keleÚsw ™n tÍ gunaikwn…tidi met¦ tÁj mhtrÕj ˜sti©sqai. era la de un macho cabrío. “kaˆ sÚ. ð PuqagÒra. y al ver a Tesmópolis31 —que así se llamaba el filósofo— le dijo: «Maestro. polÚoyÒn ti kaˆ andaba en los sesenta años. excesivamente larga. Icaromenipo 29. “P£riqi. Él.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 12 dusprÒsodon. aunque le salgan al paso diez mil enfermedades. k¨n mur…ai nÒsoi ™mpodën ƒstîntai· ¹g»setai g¦r EÙkr£thj Øperewr©sqai prÕj ¹mîn. K¢peid¾ katakl…nesqai kairÕj Ãn. ð M…kulle. que le diré a mi hijo que cene en los aposentos de las mujeres con su madre. como nadie podía soportar yacer a su lado. eta mhdenÕj ¢necomšnou plhs…on katake‹sqai aÙtoà ™m Øpokatakl…nousi fšrontej. ¢mfˆ t¦ ˜x»konta œth scedÒn· ™lšgeto d filÒsofÒj tij enai tîn prÕj t¦ meir£kia fluaroÚntwn. Cf. Personaje ficticio. por altivez. sostenido también por los esclavos. Luego.” œfh. æj diamšnoi ™n tù sc»mati kaˆ ™pˆ polÝ kartere‹n dÚnaito. como me vio muy abatido. pues se te habrían mandado a casa todos los platos sin excepción». En cuanto a su barba29. 11 ™gë mn oân ¢pišnai pareskeuazÒmhn. 32 Tal vez aluda a una fábula de Esopo (cf. æj Ðmotr£pezoi e‡hmen. es una bondad de tu parte acudir a nuestro lado.” epon ™gè. pues. en vez de hacerlo en el banquete. a„scunÒmenoj Óti ™dÒkoun ™xelhlakšnai toà sumpos…ou tÕ paid…on toà EÙkr£touj. prîton mn ¢r£menoi ¢nšqesan tÕn QesmÒpolin oÙk ¢pragmÒnwj m¦ D…a pšnte omai nean…skoi eÙmegšqeij.” e„sÇein oân m£thn lÚkoj canën par¦ mikrÒn. Ð d ™pistrafeˆj kaˆ ™pˆ polÝ ™ndoi£saj. Àn o‡koi par¦ sautù m©llon ¢poqane‹n ™qšlVj ½per ™n tù sumpos…J. “eâ mn ™po…hsaj aÙtÕj ¼kwn par' ¹m©j. 11 Yo ya me disponía a partir. oÙ me‹on d' ¥n t… soi ™gšneto. sunanacremy£menoj t¾n yuc¾n met¦ toà flšgmatoj. un menú selecto 29 30 Atributo filosófico. ™pe… me p£nu skuqrwpÕn ede. dijo: «Entra tú también. lleno de vergüenza por parecer que yo había echado del banquete al hijo de Éucrates. Penetré. etc. “T¦ kaq»konta. toÙnteàqen ™deipnoàmen. para que pudiera mantener su posición y resistir mucho tiempo. kaˆ ¢pÒnti g¦r ¤panta ˜xÁj ¢pšstalto ¥n·” kaˆ ¤ma lšgwn e„sÇei ceiragwgîn tÕn QesmÒpolin ™pereidÒmenon kaˆ to‹j o„kštaij. en primer lugar levantaron y colocaron a Tesmópolis no sin trabajo —¡por Zeus!— cinco fornidos esclavos.

Filosofando conmigo sin cesar con temas de esa índole. ð ¢lektruèn. ™xupti£zwn. — Escucha ahora mi sueño. mikrÕn ™piscÒnta ¢poqane‹n· ™mautÕn d parelqÒnta ™j t¾n oÙs…an tÕ mn crus…on kaˆ tÕ ¢rgÚrion ™xantle‹n sk£faij tisˆ meg£laij ¢šnaÒn te kaˆ polÝ ™pirršon. que fluían en abundancia inagotable. mesas. kaˆ Ólwj ¹d…sth tij Ãn ¹ diatrib». ™gë d t¾n ™sqÁta t¾n ™ke…nou œcwn kaˆ daktul…ouj bare‹j Óson ˜kka…deka ™xhmmšnoj tîn daktÚlwn ™kšleuon ˜st…as…n tina lampr¦n eÙtrepisqÁnai ™j Øpodoc¾n tîn f…lwn· oƒ dš. DIÓGENES LAERCIO. luego me llamaba y hacía testamento. Cf. al impedirme oír a los citaristas y cantantes. y había músicos y bufones por doquier. en el que yo figuraba como heredero universal. y que. mientras disponía una espléndida fiesta para agasajar a mis amigos. En resumen. En ese punto me encontraba. y poco después moría. Una vez en posesión de la herencia. p£nta ™m¦ æj tÕ e„kÕj enai. t¦ d' ¥lla. como sucede en los sueños. ya se hallaban presentes. t¾n ™sqÁta kaˆ trapšzaj kaˆ ™kpèmata kaˆ diakÒnouj. kaˆ m£lista ™peˆ suneklhrèqhj tù l»rJ ™ke…nJ gšronti. Cf.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 13 poik…lon de‹pnon ™pˆ crusoà polloà kaˆ ¢rgÚrou· kaˆ ™kpèmata Ãn crus© kaˆ di£konoi æra‹oi kaˆ mousourgoˆ kaˆ gelwtopoioˆ metaxÚ. sobre todo por la vecindad de aquel viejo tonto. amigo gallo. eta proskalšsant£ me kaˆ diaq»kaj qšmenon ™n aŒj Ð klhronÒmoj Ãn ¡p£ntwn ™gè. El banquete o Los lapitas 23. Ahí tienes cómo fue el banquete. todo mío. Hermótimo 81. naturalmente. per…bleptoj ¤pasi to‹j Ðrîsi kaˆ ™p…fqonoj. A continuación. no es de noche35. ½dh parÁsan kaˆ tÕ de‹pnon e„sekom…zeto kaˆ Ð pÒtoj sunekrote‹to. las copas eran también de oro. Yo llevaba su vestido y lucía en mis dedos sus gruesos anillos —en número de dieciséis—. Micilo. copas y criados. en ocasiones decía también que yo tenía cuernos36. arrogante. brindando en copas de oro a la salud de cada uno de los presentes. vestidos. y variado. nÝx oÙk œstin. sacaba yo en grandes recipientes el oro y la plata. tÕ de‹pnon. Imaginaba que el mismo Éucrates había quedado sin hijos —no sé cómo— y estaba muriéndose. toàto mšn soi. VII 128. así como lo demás. Ellos. objeto de admiración y envidia de cuantos me veían. si bien había algo que me molestaba no poco: la charla perturbadora de Tesmópolis hablándome de cierta virtud33 y enseñándome que de dos proposiciones negativas se deduce una afirmativa34. ™n toÚtJ Ônta me kaˆ filoths…aj prop…nonta ™n crusa‹j fi£laij ˜k£stJ tîn parÒntwn. si es de día. . nota ad locum (16). Ello es típico de los estoicos. que no me interesaban en absoluto. destruía y mutilaba mi placer. 35 Principio de identidad. ð M…kulle. pl¾n ¢ll' ›n me ™lÚpei oÙ metr…wj. 12 MICILO. kaˆ prošqeon polloˆ kaˆ par…ppeuon kaˆ e†ponto ple…ouj. y una multitud me seguía. el ambiente era en extremo agradable. el banquete estaba siendo servido y era el momento de beber. servido en abundantes bandejas de oro y plata. ALEKTRUWN OÙc ¼diston. ™n…ote d kaˆ kšrata œfasken ena… moi· kaˆ toiaàta poll¦ oÙdn deomšnJ prosfilosofîn sunÇrei kaˆ Øpetšmneto t¾n eÙfrosÚnhn. ½dh toà plakoàntoj 33 34 GALLO. Precedíanme muchos a pie y a caballo. paseaba en carruaje tirado por blancos corceles. MIKULLOS 12 ”Akoue d ½dh kaˆ tÕ ™nÚpnion· õmhn g¦r tÕn EÙkr£thn aÙtÕn ¥paida Ônta oÙk od' Ópwj ¢poqn»skein. æj ™n Ñne…rJ e„kÒj. los criados apuestos. oÙk ™în ¢koÚein tîn kiqarizÒntwn À −dÒntwn. eta ™x»launon ™pˆ leukoà zeÚgouj. Ð QesmÒpolij ™noclîn kaˆ ¢ret»n tina prÒj me diexiën kaˆ did£skwn æj aƒ dÚo ¢pof£seij m…an kat£fasin ¢poteloàsi kaˆ æj e„ ¹mšra ™st…. — No muy agradable. 36 El ya citado sofisma de los cuernos.

mštria. como has oído sin duda. oÙk œcwn e„j Ó ti ™rasmièteron aØtÕn metab£loi oÙd Ópwj ¨n diafqe…reie toà 'Akris…ou t¾n frour£n–¢koÚeij d»pou æj crus…on ™gšneto kaˆ ·ueˆj di¦ toà tšgouj sunÁn tÍ ¢gapwmšnV. padre de Dánae. æj d oŒj ¨n parÍ. Pitágoras. kaloÚj te aÙtoÝj kaˆ sofoÝj kaˆ „scuroÝj ¢perg£zetai tim¾n kaˆ dÒxan pros£ptwn. ¢nštreyaj d t¦j trapšzaj. crusÕn kaˆ ¥rguron ™xhmmšnoj tîn bostrÚcwn Éeij polem»swn to‹j 'Acaio‹j. — ¿Tanto amas el oro y la riqueza. e hizo que todas mis riquezas se desvanecieran. cuando era preferible llevar objetos de hierro. En consecuencia. ¿qué más puedo añadirte a esto —los múltiples usos del oro. cuando eras Euforbo. sÝ d kaˆ tÒte ºx…ouj crusù ¢nadedemšnoj toÝj plok£mouj diakinduneÚsein. fuiste a luchar contra los aqueos con tus rizos atados con oro y plata. kaˆ ™n tù polšmJ. que hace poco cenó ¿Alude a las tres noches que Zeus pasó en el lecho de Alcmena? Ilíada XVII 52. æj trišsperon ¨n ¹dšwj ™pe‹don tÕn ÔneirÒn moi genÒmenon. 41 Personaje ficticio. ð M…kulle. e incluso en guerra. éste t… ¥n soi tÕ ™pˆ toÚtJ œti lšgoimi. y cómo hace bello. se convirtió en oro. 40 Rey de Argos. El padre de todos los dioses y hombres. añadiéndole gloria y estima. MIKULLOS OÙk ™gë mÒnoj. mi vecino y compañero de oficio. Cabellera de oro. ka… moi doke‹ Ð “Omhroj di¦ toàto Car…tessin Ðmo…aj e„pe‹n sou t¦j kÒmaj. disipadas por el viento. 14 tÕn ge…tona goàn moi tÕn 37 38 mientras se servía el pastel del postre. A ello se debe. y en breve convierte a desconocidos a innobles en admirados y famosos? 14 Por ejemplo. ¢ll¦ kaˆ sÝ aÙtÒj. toàto. ð PuqagÒra. el hijo de Crono y Rea. derribó las mesas. — No soy yo el único. en mi opinión. ð crusokÒmh. tÕn d ploàton ™ke‹non Øphnšmion fšresqai pareskeÚasaj. que Homero dijera que tus cabellos eran «como las Cárites». kaˆ mÒnon toàto ™x ¤pantoj qaum£zeij kaˆ ¹gÍ eÜdaimon enai. sabio y fuerte a quien lo posee. ÐpÒte ºr£sqh tÁj 'ArgolikÁj ™ke…nhj me…rakoj. hasta el punto de admirar únicamente eso y basar la felicidad en la posesión de una gran fortuna? MICILO. porque «estaban recogidos con oro y plata». . kaˆ ™x ¢fanîn kaˆ ¢dÒxwn ™n…ote periblšptouj kaˆ ¢oid…mouj ™n brace‹ t…qhsi. polÝ kektÁsqai crus…on. aparecían mucho más bellos y atractivos al estar entretejidos con oro y resplandecer a la par de éste.” makrù g¦r ¢me…nouj dhlad¾ kaˆ ™rasmièterai ™fa…nonto sunanapeplegmšnai tù crus…J kaˆ sunapol£mpousai met' aÙtoà. Ð KrÒnou kaˆ `Ršaj. sin duda. ¿conoces a Simón41. Si bien en lo que a ti respecta. ÐpÒte EÜforboj Ãsqa. cuando con gusto hubiera pasado tres noches seguidas37 con ese sueño? 13 GALLO. y se deslizó a través del techo para unirse con su amada. Óti “crusù te kaˆ ¢rgÚrJ ™sf»kwnto. en pensar así: tú mismo. tú preferías enfrentarte al peligro con los bucles ligados con oro38. ALEKTRUWN 13 OÛtw filÒcrusoj e kaˆ filÒploutoj. no hallando nada más atractivo en que cambiarse ni modo mejor de sobornar a los centinelas de Acrisio40. cuando se enamoró de aquella joven de Argos39. e„ P£nqou uƒÕj ín ™t…maj tÕ crus…on· Ð d p£ntwn qeîn pat¾r kaˆ ¥ndrwn. Ósaj mn cre…aj paršcetai Ð crusÒj. 39 Dánae. es normal que siendo hijo de Panto estimaras el oro. cuando tu canto inoportuno vino a alterar nuestro banquete.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 14 ™skomizomšnou ¢nabo»saj ¢ka…rwj sunet£raxaj mn ¹m‹n tÕ sumpÒsion. Micilo. œnqa sidhrofore‹n ¥meinon Ãn. ka…toi t¦ mn s£. «r£ soi ¢lÒgwj ¢ganaktÁsai kat¦ soà dokî. ¿Acaso te parece que me enfadé contigo sin razón.

MIKULLOS 'AneyiÕj Ãn aÙtù ploÚsioj ™j Øperbol»n. MICILO. “E‡pate. ™ókeij g£r ti perˆ aÙtoà ™re‹n. el hombre de sucios andrajos. Ð d qrÚptetai prÕj aÙt¦j kaˆ Øperor´ kaˆ t¦j mn pros…etai kaˆ †leèj 42 conmigo. oÙd prosblšpwn œti ¹m©j· œnagcoj goàn ™gë mn „dën prosiÒnta. y él se hace de rogar y las desprecia. ¢ll¦ Simwn…dhj Ñnom£zomai. MIKULLOS OÙkoàn ™ke‹noj aÙtÕ klšyaj eta ¢pwmÒsato qeoÝj tosoÚtouj. DrimÚloj toÜnoma.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 15 ÐmÒtecnon osqa tÕn S…mwna. replicando: «Decid a ese mendigo que no me disminuya el nombre. En esta misma idea abunda LUCIANO. Pero lo más grande es que ya hasta se enamoran de él las mujeres. y luego lo negó jurando por tantos dioses? Pero ¿por qué no gritaste y lo declaraste entonces. bajo el brazo. ¤panta ™ke‹na kat¦ toÝj nÒmouj S…mwnÒj ™sti. por ejemplo. al ver que éramos objeto de despojo? GALLO. Pero después de su muerte. Yo mismo lo vi. ALEKTRUWN 'EkÒkkuzon. mientras otras le Las Cronias. tÕn bracÚn. el día de Crono42. sino Simónides»44. ™peˆ d ¢pšqane próhn. anda ufano. Öj oÙd aÙtÕj ¼pteto tîn crhm£twn. t… d' oân Ð S…mwn. y ahora él. Ö mÒnon moi tÒte dunatÕn Ãn. se acerca a unas y se muestra amable. pero él se enfadó. ¥smenoj ™xelaÚnei ¡lourgÁ kaˆ ØsginobafÁ ¢mpecÒmenoj. las Saturnales romanas) se celebraban el día 7 del mes Hecatombaion. o„kštaj kaˆ zeÚgh kaˆ crus© ™kpèmata kaˆ ™lefantÒpodaj trapšzaj œcwn. “ð S…mwn. . posee esclavos. ð M…kulle.” tÕ d mšgiston. al marcharse. cuando preparé el potaje de verduras. carrozas. copas de oro y mesas con pies de marfil. oátoj zîn mn oÙd ÑbolÕn œdwke tù S…mwni–pîj g£r.” œfh. no me llamo Simón. gallo. 44 El cambio de nombre acompaña al de posición social. Ð tÕ trÚblion perile…cwn. ALEKTRUWN Oda· tÕn simÒn. — Tenía un primo inmensamente rico. kaˆ nàn ™ke‹noj Ð t¦ ·£kia t¦ pinar£. ibas a decirme algo de él. — ¿Entonces fue él quien lo robó. Öj tÕ kerameoàn trÚblion ØfelÒmenoj õceto ØpÕ m£lhj œcwn met¦ tÕ de‹pnon.” œfhn. Simón». fiestas atenienses en honor de Crono (cf. Ö mÒnon ¹m‹n ØpÁrcen· edon g¦r aÙtÒj. Pero ¿qué hay de Simón? Al parecer. equivalente a la segunda mitad de julio y primera mitad de agosto. después de la cena — el único que teníamos—. toda su fortuna. con vestiduras finas y teñidas de púrpura. ocurrida el otro día. lo vi acercárseme y le dije: «Hola. “Ca‹re. oÙ prÕ polloà deipn»santa par' ™mo…. que en vida jamás dio un óbolo a Simón —¿cómo habría podido hacerlo. Óte tÕ œtnoj ¼youn to‹j Kron…oij dÚo tÒmouj toà ¢ll©ntoj ™mbalèn. recibe el homenaje de todos y ni se digna ya mirarnos. “tù ptwcù toÚtJ m¾ katasmikrÚnein mou toÜnoma· oÙ g¦r S…mwn. en Timón 22. lo conozco: es ese chato enano que sustrajo el plato de arcilla y se lo llevó. y añadí dos salchichas? GALLO. — Sí. Micilo. 43 Personaje ficticio. que era lo único que entonces podía hacer. el lameplatos. según la ley. Poco ha. lhϊzomšnouj ¹m©j Ðrîn. ð ¢lektruèn. si él mismo no tocaba sus riquezas?—. Øf' ¡p£ntwn proskunoÚmenoj. ½dh kaˆ ™rîsin aÙtoà aƒ guna‹kej. es propiedad de Simón. llamado Drímilo43. MICILO. — Cacareaba. ¢ll¦ t… oÙk ™bÒaj kaˆ ™m»nuej tÒte.” Ð d ¢ganakt»saj.

como aquella faja45 de los poetas? Por eso oirás a los poetas decir: Oh oro. por Zeus: ya es hora de que me cuentes tus transmigraciones y lo que aprendiste en cada existencia. EURÍPIDES. ¢koÚeij d kaˆ tîn poihtîn legÒntwn· ð crusš. kaˆ sÝ t¦ Ómoia to‹j pollo‹j ™xhp£thsai perˆ tîn plous…wn· oƒ d' eâ ‡sqi polÝ Ømîn ¢qlièteron tÕn b…on bioàsi· lšgw dš soi kaˆ pšnhj kaˆ ploÚsioj poll£kij genÒmenoj kaˆ ¤pantoj b…ou pepeiramšnoj· met¦ mikrÕn d kaˆ aÙtÕj e‡sV ›kasta. MIKULLOS N¾ D…a. 324 NAUCK). Dentro de poco. . adesp. ALEKTRUWN ”Akoue tosoàtÒn ge proeidèj. e‡ ¢morfotšrouj kaˆ ™rasm…ouj ¢perg£zetai ésper Ð poihtikÕj ™ke‹noj kestÒj. dex…wma k£lliston kaˆ crusÕj g£r ™stin Öj brotîn œcei kr£th. ¢ll¦ t… metaxÝ ™gšlasaj. ya que me obligas a maldecirte! Pero explícame cómo. MICILO. ¿Ves cuántos beneficios produce el oro. NAUCK. 47 Autor desconocido. oÛtw soˆ gšnoito· pro£gV g£r me loidore‹sqa… soi. ð ¢lektruèn. — Sí. Dánae. — Porque la ignorancia. GALLO. Micilo. distinta en otros manuscritos y ausente de alguno. al transformar a los feos y hacerlos atractivos. tú mismo vas a saberlo todo. Ellos — apréndelo bien— viven una existencia mucho más desgraciada que la nuestra: te lo digo yo. 294. gallo? ¡Así se te dé a ti. — Escucha y aprende de entrada que no he visto a nadie vivir una existencia más feliz que la tuya. Pero ¿por qué te ríes mientras hablo. te transformaste en Pitágoras. en lo referente a los ricos. kairÕj goàn ½dh kaˆ s e„pe‹n Ópwj ºll£ghj kaˆ § sÚnoisqa tù b…J ˜k£stJ. ð M…kulle. que he sido sucesivamente pobre y rico. ð ¢lektruèn. eta ˜xÁj ¥cri toà ¢lektruÒnoj· e„kÕj g£r se poik…la kaˆ „de‹n kaˆ paqe‹n ™n polueidšsi to‹j b…oij. MICILO. gallo? 15 GALLO. — ¿Que la mía. al igual que al común de los hombres. MacLeod secluye la lectura ktéras. ALEKTRUWN 15 “Oti Øp' ¢gno…aj. amenazan con ahorcarse si las deja. y el oro es el señor de los mortales 47.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 16 ™stin. te ha engañado. MIKULLOS 'Emoà. aƒ d ¢peiloàsin ¢nart»sein aØt¦j ¢meloÚmenai. ¢ll¦ e„p ¢pÕ EÙfÒrbou ¢rx£menoj Ópwj ™j PuqagÒran metebl»qhj. mhdšna me soà eÙdaimonšsteron bioànta ˜wrakšnai. y he experimentado toda forma de vida. 45 46 La de Afrodita: Ilíada XIV 214 ss. bellísimo presente [y posesión] 46. Ðr´j Óswn ¢gaqîn Ð crusÕj ge kaˆ metapoie‹ toÝj a‡tioj. y así sucesivamente hasta ser gallo. drama perdido (fr. empezando por ser Euforbo. Pues es de suponer que hayas visto y sufrido mucho en tus múltiples existencias.

— No hay posibilidad alguna de que lo sepas. tšwj d perišmenon ¥oikoj ˜stèj. mÚrmhx 'IndikÕj tîn tÕ crus…on ¢noruttÒntwn. makrÕn ¨n e‡h lšgein. sin hogar. MICILO. HERÓDOTO. — ¡Y no osar. PLATÓN. Fedro 253b. hasta que Mnesarco51 me lo construyó. si puedes responderme? Siento deseos de saberlo. 51 Es decir.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 17 ALEKTRUWN 16 `Wj mn ™x 'ApÒllwnoj tÕ prîton ¹ yuc» moi kataptamšnh ™j t¾n gÁn ™nšdu ™j ¢nqrèpou sîma ¼ntina t¾n katad…khn ™kteloàsa. ™peˆ d EÜforboj ™genÒmhn. y qué pecado debía expiar así. GALLO. y además. ni a mí me es lícito decir ni a ti escuchar tales relatos. ð qaum£sie. — Y yo. GALLO. pues. 17 Cuando yo era Euforbo —vuelvo a mi relato— combatí en Troya y fui muerto por Menelao50. e„ k¢gè pote ºll£ghn ésper sÚ. Si es algo bueno. e‡ ti œceij e„pe‹n. en efecto. MICILO. e„pš· e„kÕj g¦r e„dšnai se. ¥llwj te oÙd Ósion oÜte ™moˆ e„pe‹n oÜte soˆ ¢koÚein t¦ toiaàta. — Así es.. 48 49 Cf. ¢p£gxomai ½dh ¢nast¦j ¢pÕ toà patt£lou ™f' oá sÝ ›sthkaj. subiré ahora mismo y me colgaré del clavo en que te posas. sería una historia larga de contar. ¥cri d¾ Ð Mn»sarcoj ™xerg£shta… moi tÕn okon. ahorrar siquiera unas partículas para traerlas de aquella vida a ésta! ¿Y qué seré en el futuro? Dímelo. III 102. ¿quién era antes de esta existencia? Respóndeme primero a esto: ¿también yo he transmigrado como tú? 16 GALLO. cuando me convertí en Euforbo.. hasta que mi padre me engendrara. . MIKULLOS T…j oân Ãn.. de esas que desentierran oro49.. — ¿Quién era. MIKULLOS Eta êknoun Ð kakoda…mwn k¨n Ñl…ga tîn yhgm£twn ¼kein ™j tÒnde tÕn b…on ™x ™ke…nou ™pisitis£menoj. ALEKTRUWN OÙk ¨n m£qoij toàto oÙdemi´ mhcanÍ. ALEKTRUWN Kaˆ m£la. 17 pl¾n ¢ll¦ ™pe…per EÜforboj ™genÒmhn– ™p£neimi g¦r ™p' ™ke‹na–™macÒmhn ™n 'Il…J kaˆ ¢poqanën ØpÕ Menel£ou crÒnJ Ûsteron ™j PuqagÒran Âkon. toàtÒ moi prÒteron e„pš. MIKULLOS 'Egë d prÒ ge toÚtou. ™qšlw g¦r toàto e„dšnai. Mas. — ¿Tú? Una hormiga india. admirable amigo. ALEKTRUWN SÚ. MICILO. desdichado de mí. e„ g£r ti ¢gaqÕn e‡h. y un tiempo después penetré en Pitágoras. 50 Ilíada XVII 59. GALLO. t…j Ãn. — Cómo mi alma voló en un principio desde Apolo a la tierra48 y penetró en un cuerpo humano. ¢ll¦ kaˆ t… met¦ toàto œsomai. que tú probablemente lo sabes. Entretanto había estado en pie aguardando.

La vi: era blanquecina y tenía un largo cuello —habríase dicho que era hija de un cisne—. — ¿Cómo iba él a saberlo. ¹likiîtin scedÕn tÁj `Ek£bhj. Ð d `HraklÁj prÒteron eŒle Tro…an kat¦ toÝj patšraj ¹mîn toÝj tÒte m£lista. ð t£n. en efecto. kaˆ ¥potoj. era muy mayor. ð M…kulle. 52 53 MICILO. Øperfuj mhdn genšsqai tÒte. ALEKTRUWN 'Eke…nJ mn oÙd sunhnšcqhn. — ¿Sin comer. por lo demás. m»te tÕn A‡anta oÛtw mšgan m»te t¾n `Elšnhn aÙt¾n oÛtw kal¾n æj o‡ontai. háblame primero del sitio de Troya. y sin beber? MIKULLOS T… dš. MIKULLOS OÙkoàn t¦ ™n 'Il…J moi prÒteron e„pš. ALEKTRUWN PÒqen ™ke‹noj ºp…stato. pues ya Teseo la raptó por vez primera y la tuvo en Afidna. y no podría informarte con tanta exactitud de lo que ocurría en el bando de los aqueos: ¿cómo iba a saberlo. Yo me atrevería a decirte que allí no ocurrió nada extraordinario. si era un enemigo? Pero a su compañero Patroclo le di El actual Afganistán. MICILO. que ello no sirve sino al cuerpo. si mientras se desarrollaban los hechos él era camello en la Bactria?52. de la misma edad aproximadamente que Hécuba. oÙd' ¨n œcoim… soi oÛtwj ¢kribîj t¦ par¦ to‹j 'Acaio‹j lšgein· pÒqen g£r. dihge‹to g£r moi Ð P£nqouj taàta. y que Ayante no era tan grande ni la propia Helena tan hermosa como se cree. Micilo. ¿Ocurría todo como lo cuenta Homero? GALLO. . Öj ginomšnwn ™ke…nwn k£mhloj ™n B£ktroij Ãn. Micilo. ™gë d tosoàtÒn so… fhmi. Ð 'AcilleÝj toioàtoj Ãn. ¥ristoj t¦ p£nta. ALEKTRUWN Kaˆ m£la· oÙd g¦r œdei toÚtwn À mÒnJ tù sèmati. edon g¦r leuk¾n mšn tina kaˆ ™pim»kh tÕn tr£chlon.). y no me era necesario. ð M…kulle. MICILO. — ¿Y qué me dices de Aquiles? ¿Fue tan perfecto en todo. pobre amigo.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 18 MIKULLOS ”Asitoj ên. — Sí. Según HOMERO (Ilíada XVI 806 ss. Euforbo se limitó a herir a Patroclo. tÕn mšntoi ˜ta‹ron aÙtoà tÕn P£troklon oÙ calepîj ¢pškteina diel£saj tù dorat…J. — Con él no llegué a encontrarme. polšmioj ên. Contábame Panto todo eso. o se trata asimismo de una fábula? GALLO. æj e„k£zein kÚknou qugatšra enai. t«lla d p£nu presbàtin. GALLO. toiaàta Ãn oŒ£ fhsin “Omhroj genšsqai aÙt£. en los tiempos de Heracles. y Heracles fue quien tomó Troya por primera vez en tiempos de nuestros padres —hablo de nuestros padres de entonces—. ¼n ge QhseÝj prîton ¡rp£saj ™n 'Af…dnaij ece kat¦ tÕn `Hraklša genÒmenoj. — Bien. y me decía que cuando él era muy joven había visto a Heracles. À màqoj ¥llwj kaˆ taàta. komidÍ meir£kion ín ˜wrakšnai lšgwn tÕn `Hraklša.

MICILO. Mas dime: ¿cómo se te ocurrió legislar que no comieran carnes ni habas? 18 GALLO. omai. regresé por mar a Italia e influí de tal modo sobre los griegos de aquellas tierras. 53 19 . ™ke‹no dš moi e„pš. — No me preguntes eso. subrayaba la leyenda pitagórica la naturaleza extraordinaria del fundador. MIKULLOS ”Hkousa taàta kaˆ æj dÒxeiaj ¢nabebiwkšnai ¢poqanën kaˆ æj crusoàn tÕn mhrÕn ™pide…xaiÒ pote aÙto‹j. ALEKTRUWN “Oti a„scÚnomai lšgein prÕj s t¾n ¢l»qeian perˆ aÙtîn. y que una vez les mostraste tu muslo de oro54. gallo? GALLO. pues creo un deber decirte la verdad. éste qeÕn ÃgÒn me. que me tenían por un dios. — ¿Por qué. æj suggeno…mhn to‹j prof»taij ™pˆ sof…v. t¦ PuqagÒrou d ½dh lšge. ALEKTRUWN M¾ ¢n£krine taàta. kaˆ ™j t¦ ¥duta katelqën ™xšmaqon t¦j b…blouj t¦j “Wrou kaˆ ”Isidoj. penetré en lo más sagrado de los templos y me aprendí los libros de Horo e Isis. así como la creencia en que resucitaste después de tu muerte. ð ¢lektruèn. no carente de formación. 54 . Con ello. Cuéntame ahora la existencia de Pitágoras. para estudiar la sabiduría de los profetas. Micilo: yo era un sofista. Pero ya basta con esto. Emprendí también un viaje a Egipto. atravesándolo con mi MIKULLOS Et£ se Ð Menšlaoj makrù eÙceršsteron. t… soi ™pÁlqe nÒmon poi»sasqai m»te kreîn m»te ku£mwn ™sq…ein. eso sí. MICILO. — En pocas palabras. Micilo. — Y luego Menelao te mató con mayor facilidad aún. sofist¾j ¥nqrwpoj Ãn· cr¾ g£r. t¢lhqÁ lšgein· ¥llwj d oÙk ¢pa…deutoj oÙd ¢melšthtoj tîn kall…stwn maqhm£twn· ¢ped»mhsa d kaˆ e„j A‡gupton. La alusión es oportuna a la avidez de oro de Micilo. MICILO.Luciano de Samósata El sueño o El gallo muerte sin dificultad lanza. GALLO. sin descuidar las más nobles ciencias. — Pues no deberías sentir reparos en contárselo a un compañero de habitación y amigo —que ya no oso llamarme tu dueño. MIKULLOS Kaˆ m¾n oÙdn Ñkne‹n cr¾ lšgein prÕj ¥ndra sÚnoikon kaˆ f…lon· despÒthn g¦r oÙk ¨n œti e‡poimi. MICILO. ð M…kulle. — He oído referir eso. ð M…kulle. kaˆ aâqij e„j 'Ital…an ™kpleÚsaj oÛtw dišqhka toÝj kat' ™ke‹na “Ellhnaj. — Porque me avergüenza confesarte la verdad acerca del tema. MIKULLOS Di¦ t…. ¢ll¦ taàta mn ƒkanîj. ALEKTRUWN 18 TÕ mn Ólon.

¢nqrèpouj ™j tÕ qaàma. éste ÐpÒsa ¨n ¢poskèyVj e„j ™m. Metamorfosis III 316 ss. GALLO. 19 ¢podus£menoj d tÕn PuqagÒran t…na methmfišsw met' aÙtÒn. — ¡Vaya historia! Entre otras formas. cardabas lana.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 20 ALEKTRUWN OÙdn Øgij oÙd sofÕn Ãn. — El de Aspasia. lo hicieron antes. ALEKTRUWN P£nta taàta ™po…oun oÙ mÒnoj. ¿qué otro ser asumiste a continuación? GALLO. tosoÚtJ semnÒteroj õmhn aÙto‹j œsesqai. 19 Y. así como de los restantes que te seguían sin hablar palabra y adoraban las huellas que tú ibas dejando al pasar. y no he sido el único. OVIDIO. de Italia (Magna Grecia) sobre las que ejercieron su dominio e influencia los pitagóricos. — Hacía todo eso. kaˆ e„j ™ke…nouj ¢poskèyaj œsV. tanto más augusta —creía— iba a ser para ellos mi figura. después de despojarte de las vestiduras de Pitágoras. difícilmente iba a lograr atraerme la admiración humana. kaˆ gun¾ g¦r sÝn to‹j ¥lloij Ð PuqagÒraj ™gšneto. di¦ toàto kainopoie‹n eƒlÒmhn ¢pÒrrhton poihs£menoj t¾n a„t…an. cuanto más extraño resultara. ALEKTRUWN 'Aspas…an t¾n ™k Mil»tou ˜ta…ran· MIKULLOS Feà toà lÒgou. hacías punto y ejercías el oficio de cortesana. como ante oráculos oscuros. kaˆ Ãn pote crÒnoj Óte kaˆ sÝ òotÒkeij. que ya Tiresias y Ceneo. — Ni la salud ni la sabiduría lo motivaron. ¢ll¦ kaˆ Teires…aj prÕ ™moà kaˆ Ð 'El£tou pa‹j Ð KaineÚj. en cambio. también ha sido mujer nuestro Pitágoras. el hijo de Élato. Metaponto y Tarento55. Por ello decidí introducir novedades. kaˆ sunÁsqa Perikle‹ 'Aspas…a oâsa kaˆ ™kÚeij ¢p' aÙtoà kaˆ œria œxainej kaˆ krÒkhn katÁgej kaˆ ™gunaik…zou ™j tÕ ˜tairikÒn. relegando la razón al secreto.. ÓsJ d' ¨n xen…zoimi. y XII 180 ss. hazlas también a la de aquéllos56. MICILO. hubo un tiempo en que tú también ponías huevos. ð ¢lektruÒnwn gennaiÒtate. Ðr´j. GALLO. todas las bromas que hagas a mi costa. Así. Cf.57 . de modo que. MIKULLOS OÙ tosoàton Óson Krotwniatîn kaˆ Metapont…nwn kaˆ Tarant…nwn kaˆ tîn ¥llwn ¢fènwn soi ˜pomšnwn kaˆ proskunoÚntwn t¦ ‡cnh § sÝ patîn ¢polimp£noij. mas percibía que. Ciudades del S. tenías hijos de él. ¿Lo ves? Ahora eres tú quien se ríe de mí. katagel´j mou kaˆ sÝ ™n tù mšrei. — No tanto de ti como de los habitantes de Crotona. nobilísimo gallo. æj e„k£zontej ¥lloj ¥llwj ¤pantej ™kpl»ttwntai kaq£per ™pˆ to‹j ¢safšsi tîn crhsmîn. de suerte que cada uno se perdiera en conjeturas y todos quedaran perplejos. la cortesana de Mileto. de legislar preceptos ordinarios y coincidentes con el común criterio. a tu vez. MIKULLOS 55 56 MICILO. ¢ll' ˜èrwn Óti e„ mn t¦ sun»qh kaˆ taÙt¦ to‹j pollo‹j ¼kista ™pisp£somai toÝj nom…zoimi. te acostabas con Pericles.

ALEKTRUWN Eta basileÚj. — ¡Por los Dioscuros! diferencia! ¡De cortesana en filósofo! ¡Qué GALLO. cf. s goàn fasi kaˆ PuqagÒran Ônta t¾n éran lamprÕn poll£kij 'Aspas…an genšsqai tù tur£nnJ. e„pën æj trˆj ¨n ™qšloi par' ¢sp…da stÁnai À ¤pax teke‹n. GALLO. — Aunque tú no lo digas. ™x ˜ta…raj filÒsofoj. MIKULLOS OÙk ¢p£gxV. Eurípides decidió suficientemente la cuestión. — ¡Mala muerte tengas. ¤pantaj o„Òmenoj Milhs…ouj À Sam…ouj enai. que parir una sola58. — ¿Reparas en la pregunta que me has hecho? ¡Hasta Tiresias pagó cara su respuesta!57. 58 Medea 251. eta †ppoj kaˆ koloiÕj kaˆ b£tracoj kaˆ ¥lla mur…a· makrÕn ¨n GALLO. escudo en mano. cuando eras Pitágoras. poco después sátrapa. al declarar que habría preferido estar tres veces en combate. eta pšnhj. lo que provocó la cólera y castigo por parte de la diosa. a continuación pobre. luego caballo. en sazón y hermoso. pÒteroj ¹d…wn Ð b…oj soi Ãn. cit. 57 . ALEKTRUWN Kaˆ m¾n ¢namn»sw se. oÙd tù Teires…v sunenegkoàsan t¾n ¢pÒkrisin. — ¿Qué me dices? ¿Qué experiencia vital te resultó más placentera? ¿Cuando eras hombre o cuando Pericles te poseía? GALLO.). kaˆ met' Ñl…gon satr£phj. Micilo. 20 ¿Y en qué hombre o mujer te convertiste tras ser Aspasia? El decirlo le costó la ceguera a Tiresias (en una discusión entre Zeus y Hera al respecto. MICILO. oÙk e„j makr¦n çd…nousan· œsV g¦r gun¾ kaˆ sÝ ™n pollÍ tÍ periÒdJ poll£kij. cuando —no dentro de mucho— sufras los dolores del alumbramiento. — Ya te lo recordaré. gallo! ¡Creer que todos somos milesios o samios! De ti dicen. ð M…kulle. ALEKTRUWN `O kunikÕj Kr£thj. loc. MICILO. Tiresias afirmó ser superior el goce del sexo femenino. Últimamente MICILO. Óte ¢n¾r Ãsqa À Óte se Ð PeriklÁj êpuien. — Luego fui rey. chova.. Pues también tú serás mujer sucesivas veces en el largo ciclo de reencarnaciones. rana y otras innumerables formas — largo sería enumerarlas todas—. Met. OVIDIO.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 21 T… oân. MIKULLOS –W DioskÒrw tÁj ¢nomoiÒthtoj. — En el cínico Crates. ƒkanîj Ð EÙrip…dhj diškrine tÕ toioàton. MIKULLOS 'All¦ k¨n sÝ m¾ e‡pVj. 20 –t…j d d¾ met¦ t¾n 'Aspas…an ¢n¾r À gun¾ aâqij ¢nef£nhj. MICILO. que fuiste con frecuencia la Aspasia del tirano. ð ¢lektruèn. ALEKTRUWN `Or´j oŒon toàto ºrèthsaj.

Micilo59. habiendo pertenecido a muchos. Aspasia o Crates. æj m¾ ¢tim£zoij eÙtelj enai dokoàn tÕ Ôrneon. ½n te 'Aspas…an kalÍj À Kr£thta· p£nta g¦r ™gë taàt£ e„mi. — Nada cambiará porque me llames Éuforbo. A ti no te inquieta gran cosa la guerra. pobres y ricos. o devastar tus vides. ¢ll¦ tÁj s£lpiggoj ¢koÚwn mÒnon. Pitágoras. oŒ trapÒmenon cr¾ swqÁnai 59 he sido gallo repetidas veces. t¦ teleuta‹a kaˆ soˆ nàn sÚneimi katagelîn Ðshmšrai potniwmšnou kaˆ o„mèzontoj ™pˆ tÍ pen…v kaˆ toÝj plous…ouj qaum£zontoj Øp' ¢gno…aj tîn ™ke…noij prosÒntwn kakîn. y. MIKULLOS OÙkoàn. ALEKTRUWN Dio…sei mn oÙdn ½n te EÜforbon À PuqagÒran. cuando oyes la trompeta. — Bien. passim. ni te preocupas temeroso de que pueda arrasar tu hacienda. kaˆ par¦ pollo‹j ¥lloij douleÚsaj kaˆ pšnhsi kaˆ plous…oij. pues me agrada este tipo de existencia. con atención. Pitágoras —o como prefieras que te llame. Pero tal vez harías mejor llamándome lo que ahora ves que soy. ¼sqhn g¦r tù toioÚtJ b…J. æj m¾ ™pitar£ttoimi tÕn lÒgon ¥llote ¥llon kalîn. que lleva en sí tantas almas. humilde en apariencia. ð M…kulle· soˆ mn oÜte polšmou polÝj lÒgoj. En verdad. e‡per ¥ra. 21 MICILO. un gallo. pues.. periblšpeij tÕ kat¦ seautÒn. ya que has experimentado prácticamente todas las formas de existencia y lo conoces todo. amigo gallo. para no menospreciar a un ave. para no interrumpir la conversación dándote diferentes nombres. ALEKTRUWN 'IdoÝ d¾ oÛtwj ™p…skeyai. MICILO. kaˆ taàta tosaÚtaj ™n aØtù yuc¦j œcon. que todo eso soy. considerando adónde debes encaminarte para quedar a salvo y huir El relato subsiguiente recuerda las ideas del VIEJO OLIGARCA en su República de los atenienses. oÙd front…zeij m¾ tÕn ¢grÕn tšmwsin ™mbalÒntej À tÕn par£deison sumpat»swsin À t¦j ¢mpšlouj dVèswsin. mientras admiras a los ricos por desconocimiento de sus desdichas. ð ¢lektruèn. ð PuqagÒra–ka…toi t… m£lista ca…reij kaloÚmenoj. ™gšlaj ¨n ™pˆ sautù prîton o„hqšnti Øpereuda…mona enai tÕn ploàton. . lšgoij ¨n ½dh safîj „d…v mn t¦ tîn plous…wn Ópwj bioàsin. si se anuncia que el enemigo se acerca. hollar tu jardín. de modo que alcance a comprender si es cierto lo que afirmas al manifestar que yo soy más feliz que los ricos. „d…v d t¦ ptwcik£. te limitas a mirar por tu persona. y me río cada día cuando invocas a los dioses y te lamentas por tu pobreza. a lo sumo. — Pues bien. pl¾n tÕ nàn Ðrèmenon toàto ¢lektruÒna Ñnom£zwn ¥meinon ¨n poio‹j. — Fíjate. Àn lšghtai æj oƒ polšmioi proselaÚnousin. GALLO. e„ goàn Édeij t¦j front…daj §j œcousin. GALLO. al fin vivo contigo. æj m£qw e„ ¢lhqÁ taàta f¾j eÙdaimonšsteron ¢pofa…nwn me tîn plous…wn. ™peid¾ ¡p£ntwn scedÕn ½dh tîn b…wn ™peir£qhj kaˆ p£nta osqa. explícame con claridad cómo es la vida de los ricos y la vida de los pobres en la intimidad. te reirías de ti mismo por haber creído en un principio que la riqueza otorga una superior felicidad.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 22 gšnoito katariqm»sasqai ›kasta· t¦ teleuta‹a d ¢lektruën poll£kij. si supieras los cuidados que les afligen.. MIKULLOS 21 OÙkoàn.

si hay que realizar una incursión. ›toimoj ˜sti©sqai t¦ ™pin…kia. estás ágil y ligero para huir y salvarte. y dispuesto a celebrar la victoria cuando el general ofrezca el sacrificio tras ganar la batalla. sólo ellos son emplazados. que en seguida saltas del lecho sacudiéndote el hastío. te bañas si quieres. Ð d feÚgei aÙt…ka fobhqe…j. tan pronto has terminado una sandalia y cobrado tu paga de siete óbolos. Por el contrario. sÝ d ™xetast¾j kaˆ dokimast¾j pikrÕj ésper despÒthj. ¿de qué 22 'En e„r»nV te aâ sÝ mn toà d»mou ín ¢nab¦j e„j ™kklhs…an turanne‹j tîn plous…wn. Y si hay que pagar un impuesto especial. si alguna vez te coge una ligera calentura. 23 “Wste di¦ taàta Øgia…neij te kaˆ œrrwsai tÕ sîma kaˆ diakartere‹j prÕj tÕ krÚoj· oƒ pÒnoi g£r se paraq»gontej oÙk eÙkatafrÒnhton ¢ntagwnist¾n ¢pofa…nousi prÕj t¦ dokoànta to‹j ¥lloij ¥maca enai. compras un arenque. dejas tu asiento caída la tarde. . ™peid¦n qÚV Ð strathgÕj nenikhkèj. yucroà se Ðrîn ™mforoÚmenon kaˆ makr¦ o„mèzein lšgonta ta‹j „atrika‹j periÒdoij· oƒ d Øp' 60 Abstracto personificado. Los ricos. ni que un ladrón robe tu oro escalando el muro o perforando la pared. y te solazas cantando un buen rato y filosofando con tu buena amiga la Pobreza60. presente también en Timón. kaˆ ½n te e„sfšrein dšV. k¥n soi dokÍ katecal£zhsaj aÙtîn ¢fqÒnouj toÝj l…qouj À t¦j oÙs…aj aÙtîn ™d»meusaj· oÜte d sukof£nthn dšdiaj aÙtÕj oÜte lVst¾n m¾ Øfšlhtai tÕ crus…on Øperb¦j tÕ qrigk…on À diorÚxaj tÕn to‹con. En efecto. 23 Así. eÙstal¾j kaˆ koàfoj e„j swthr…an. y dividir tu atención entre tantas preocupaciones. gracias a eso. oƒ d fr…ttousi kaˆ Øpopt»ssousi kaˆ dianoma‹j ƒl£skonta… se. ninguna enfermedad grave te ataca y. en cambio. no tienes el problema de rendir o exigir cuentas. ¢panast¦j perˆ de…lhn Ñy…an lous£menoj. estás sano y fuerte de cuerpo y resistes el frío. no sólo temen por sus vidas. ¢ll¦ krhp‹da suntelšsaj ˜pt¦ ÑboloÝj tÕn misqÕn œcwn. igualmente. mientras ésta huye al punto asustada de verte beber agua fría y de tu desprecio a las visitas del médico. por otra parte. arriesgan sus vidas al frente de la infantería y la caballería. se preocupan de que tengas balnearios. se estremecen y tratan de aplacarte con dádivas. o de pelearte con los malditos administradores. mientras ellos tiemblan. 22 En tiempo de paz. en tu condición de ciudadano raso. En cambio los ricos. Àn dokÍ. te sometes a ella poco tiempo. prokinduneÚousi strathgoàntej À ƒpparcoàntej· sÝ d o„sunhn ¢sp…da œcwn. ¢ll' ½n pote koàfoj puretÕj ™pil£bhtai. asistes a la asamblea y te impones á los ricos. sapšrdhn tin¦ À main…daj À krommÚwn kefal…daj Ñl…gaj pri£menoj eÙfra…neij seautÕn °dwn t¦ poll¦ kaˆ tÍ belt…stV Pen…v prosfilosofîn. espectáculos y otras diversiones. ¢niîntai d Ðrîntej ¢pÕ tîn teicîn ¢gÒmena kaˆ ferÒmena Ósa econ ™n to‹j ¢gro‹j.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 23 kaˆ tÕn k…ndunon diafuge‹n· oƒ d' eÙlaboàntai mn kaˆ ¢mf' aØto‹j. pues las fatigas que te aguzan te convierten en adversario nada desdeñable frente a las dificultades que los demás consideran irresistibles: naturalmente. víctimas de su intemperancia. Jamás temes tú al delator. del peligro. prÕj Ñl…gon Øphret»saj aÙtù ¢nep»dhsaj eÙqÝj ¢poseis£menoj t¾n ¥shn. loutr¦ mn g¦r æj œcoij kaˆ qe£mata kaˆ t«lla diarkÁ ¤panta. cuando tú eres juez e inspector riguroso cual dueño y señor. sin concederles el derecho de réplica en ocasiones. oÙd lÒgou metadidoÝj ™n…ote. sino que se angustian cuando ven desde las murallas cómo son saqueadas y devastadas las posesiones que tenían en los campos. con el escudo de mimbre. mientras tú. ™ke‹noi ponoàsi. oÜte pr£gmata œceij logizÒmenoj À ¢paitîn À to‹j katar£toij o„konÒmoij diapukteÚwn kaˆ prÕj tosaÚtaj front…daj merizÒmenoj. ¢mšlei oÙdšn soi tîn calepîn toÚtwn noshm£twn prÒseisin. mÒnoi kaloàntai. unas anchoas o una ristra de cebollas. lanzas contra ellos una lluvia de piedras o confiscas sus bienes. si se te antoja. ½n te ™pexišnai.

Toigaroàn oƒ mn aÙtîn ésper Ð ”Ikaroj ™pˆ polÝ ¥rantej aØtoÝj kaˆ plhsi£santej tù ¹l…J oÙk e„dÒtej Óti khrù ¼rmosto aÙto‹j ¹ ptšrwsij. ð ¢lektruèn. Por tanto. à pou paneuda…mwn Ãsqa. por lo que al aproximarse al sol se derritió la cera y cayó. — No me lo recuerdes. terminan por causar gran estruendo al precipitarse de cabeza al mar. sin ser conscientes de que tienen las alas pegadas con cera. Cf. sino a ras de superficie —de modo que la cera se humedezca de vez en cuando por el oleaje—. ALEKTRUWN Mhd ¢namn»sVj me. se ve de maestro de escuela en Corinto. desoyendo los consejos de Dédalo. 24 MICILO. se elevó excesivamente. Micilo: era entonces terriblemente desdichado. a imitación de Dédalo62. al poseer lo que constituye la cima de todos los bienes? GALLO. derrocado de su tiranía. 62 Lección moral de la fábula típicamente cínica: huir de las excesivas ambiciones humanas y contentarse con lo imprescindible. — En cuanto a los otros. cuando un Creso con sus alas arrancadas es motivo de burla para los persas al subir a la pira. aátai g¦r tîn polutelîn ™ke…nwn de…pnwn ¢pÒgonoi. oÛtw tris£qlioj Ãn tÒte. aparentaba ser Ícaro. æj tÕ polÝ oátoi ¢sfalîj dišpthsan. Ótan Ð Kro‹soj peritetilmšnoj t¦ pter¦ gšlwta paršcV Pšrsaij ¢naba…nwn ™pˆ t¾n pur¦n À DionÚsioj kataluqeˆj tÁj turann…doj ™n Kor…nqJ grammatist¾j blšphtai. aquellos que. gallo. consunción. æj not…zesqai ™n…ote tÍ ¤lmV tÕn khrÒn. o un Dionisio. como dices. pulmonías. — Te refieres a los discretos y sensatos. hidropesías—? Éstas son las consecuencias de sus espléndidas cenas. ALEKTRUWN Tîn mšntoi ge ¥llwn. met¦ thlikaÚthn ¢rc¾n paid…a sullab…zein did£skwn. enseñando a los niños a leer.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 24 ¢kras…aj ¥qlioi t… tîn kakîn oÙk œcousi. después de haber detentado tan gran poderío. sÝ d ÐpÒte basileÝj Ãsqa–f¾j g¦r kaˆ basileàsa… pote–po…ou tinÕj ™peir£qhj ™ke…nou toà b…ou. œndoqen 61 mal están libres —gota. Micilo. MIKULLOS 'Epieike‹j tinaj kaˆ sunetoÝj lšgeij. terminan por lo general sin novedad sus travesías aéreas. pod£graj kaˆ fqÒaj kaˆ peripleumon…aj kaˆ Ødšrouj. to‹j mn œxw p©sin Óper œfhsqa paneuda…mwn enai dokîn. Icaromenipo 3. ð M…kulle. en todo lo externo. MIKULLOS 24 E„pš moi. no tienen ambiciones excesivamente altas y exorbitantes. ¿qué consecuencias sacaste de ese género de vida? ¿No eras completamente feliz. cuando tú eras rey —pues declaras haberlo sido en una ocasión—. . — Dime. en cambio. tÕ kef£laion Ó ti pšr ™sti tîn ¢gaqîn ¡p£ntwn œcwn. puedes observar sus vergonzosos naufragios. mšgan ™n…ote tÕn p£tagon ™po…hsan ™pˆ kefal¾n ™j pšlagoj ™mpesÒntej· Ósoi d kat¦ tÕn Da…dalon m¾ p£nu metšwra mhd Øyhl¦ ™frÒnhsan ¢ll¦ prÒsgeia. MICILO. quienes como Icaro61 se elevan a gran altura y se aproximan al sol. GALLO. ð M…kulle. t¦j nauag…aj a„scr¦j ‡doij ¥n.

si te inclinas y observas el interior. Algo así ocurre con la realeza. MIKULLOS T…si taÚtaij. MICILO. — ¿En qué consistían éstos? Lo que dices es extraño y difícil de creer. ™ke…noij mn tÁj ¢no…aj suneg…nwskon. Àn d ØpokÚyaj ‡dVj t£ g' œndon. la gente se prosternaba y creía ver a un dios. por ser semejante a aquellos grandes colosos. verás barras. el relámpago o el tridente en la diestra. feraz y de suma importancia por el número de sus habitantes y la belleza de sus ciudades. GALLO. mas. barro y muchos otros elementos antiestéticos de esa índole allí ocultos. los perdonaba en razón de su ignorancia. tÕ di£dhma. oro abundante y el resto de la máquina del poder hasta la exageración. traviesas y clavos que lo cruzan de parte a parte. cuñas. algunos se encaramaban en las techumbres y tenían en gran estima contemplar en detalle mi tiro de corceles. keraunÕn À ¢strap¾n À tr…ainan œcwn ™n tÍ dexi´. una guardia personal no escasa. trirremes. Ôyei mocloÚj tinaj kaˆ gÒmfouj kaˆ ¼louj diamp¦x peperonhmšnouj kaˆ kormoÝj kaˆ sfÁnaj kaˆ p…ttan kaˆ phlÕn kaˆ toiaÚthn tin¦ poll¾n ¢morf…an Øpoikouroàsan· ™î lšgein muîn plÁqoj À mugalîn ™mpoliteuÒmenon aÙto‹j ™n…ote. . Mirón o Praxíteles: ellos también son en cada caso. toÝj propompeÚontaj.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 25 d mur…aij ¢n…aij sunèn. oƒ d kaˆ ™pˆ t¦ tšgh ¢niÒntej ™n meg£lJ ™t…qento ¢kribîj ˜wrakšnai tÕ zeàgoj. ni qué son esos «muchos otros elementos antiestéticos». — Era soberano de un territorio de no poca extensión. mi manto. obras de Fidias. t¾n ™festr…da. o†ouj À Feid…aj À MÚrwn À Praxitšlhj ™po…hsen· k¢ke…nwn g¦r ›kastoj œktosqen mn Poseidîn tij À ZeÚj ™sti p£gkaloj ™k crus…ou kaˆ ™lšfantoj suneirgasmšnoj. — Aún no me has dicho en qué consisten el barro y las traviesas del poder. ð M…kulle. 25 MICILO. oÙd t¾n ¢morf…an ™ke…nhn t¾n poll¾n ¼tij ™st…n· æj tÒ ge ™xelaÚnein ¢poblepÒmenon 63 completamente feliz. Así. Zeus trágico 8. En efecto. a mi paso. MIKULLOS 25 OÙdšpw œfhsqa tÕn phlÕn kaˆ toÝj gÒmfouj kaˆ mocloÝj o†tinej een tÁj ¢rcÁj. pez. ir en carroza rodeado Cf. toioàtÒn ti kaˆ basile…a ™st…n. al tiempo que sentía compasión de mí mismo. riquezas innumerables. y mis pajes de vanguardia y retaguardia. y corrían unos tras otros para verme. externamente. Excuso mencionar la multitud de ratas y musarañas que hacen de ellos su ciudad en ocasiones63. ALEKTRUWN ’Hrcon mn oÙk Ñl…ghj cèraj. un Posidón o un Zeus de gran belleza. mi diadema. mas en mi interior albergaba mil motivos de aflicción. labrado en oro y marfil. ™mautÕn d ºlšoun Ómoion Ônta to‹j meg£loij ™ke…noij kolosso‹j. tenía también un gran ejército. ™gë d e„dëj ÐpÒsa me ºn…a kaˆ œstrefen. par£doxa g¦r kaˆ oÙ p£nu ti pist¦ f»j. toÝj ˜pomšnouj. era regado por ríos navegables y contaba con un litoral dotado de buenos puertos. kaˆ strati¦ Ãn poll¾ kaˆ †ppoj sugkekrothmšnh kaˆ doruforikÕn oÙk Ñl…gon kaˆ tri»reij kaˆ crhm£twn plÁqoj ¢n£riqmon kaˆ crusÕj p£mpoluj kaˆ ¹ ¥llh tÁj ¢rcÁj tragJd…a p©sa ™j Øperbol¾n ™xwgkwmšnh. con el rayo. así como vigas. pamfÒrou tinÕj kaˆ pl»qei ¢nqrèpwn kaˆ k£llei pÒlewn ™n ta‹j m£lista qaum£zesqai ¢x…aj potamo‹j te nausipÒroij katarreomšnhj kaˆ qal£ttV eÙÒrmJ crwmšnhj. una caballería entrenada. éste ÐpÒte prooimi. que conocía mis aflicciones y tormentos. oƒ mn polloˆ prosekÚnoun kaˆ qeÒn tina Ðr©n õonto kaˆ ¥lloi ™p' ¥lloij sunšqeon ÑyÒmeno… me. Pero yo. Micilo.

El rey de Lidia65 está afligido porque su hijo es mudo. Pero háblame ahora del interior del coloso. otro68 porque Dión anda exponiendo planes al oído de ciertos siracusanos. ALEKTRUWN T… prîton e‡pw soi. . ni aun en sueños. sÝ d t¦ œndon ½dh toà kolossoà lšge. perecí a manos de mi hijo. pues es obligado meditar acerca de todo en soledad y entregarse a mil preocupaciones: Que al Atrida Agamenón. de admiración. las alarmas. el de Persia66 porque Clearco está reclutando tropas para Ciro67. Yo. Creso. Ð ™rèmenoj prÕj ¢n£gkhn sunën kaˆ pallakˆj ¥llJ ca…rousa kaˆ ¢post»sesqa… tinej legÒmenoi kaˆ dÚ' À tšttarej tîn dorufÒrwn prÕj ¢ll»louj diayiqur…zontej. él mismo fue muerto por su amado.. 66 Artajerjes II. y ello mientras roncaban todos los aqueos64. las pesadillas llenas de agitación. los tratados y los cálculos? Todo ello es causa de no gozar de bien alguno. ð M…kulle. las campañas. tÕn d ¥lloj ‡swj ÐmoiÒtropoj q£natoj katšlaben. recibiendo el homenaje.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 26 kaˆ tosoÚtwn ¥rconta kaˆ proskunoÚmenon daimon…wj œoikš sou tù kolossia…J parade…gmati· qespšsion g£r ti kaˆ toàto. soberano de tantos hombres. GALLO. ™pipÒlaion k¢ke‹non. 69 Alejandro Magno. 64 65 Ilíada X 3 ss. los sobresaltos. kaˆ taàta ·egkÒntwn 'Acaiîn ¡p£ntwn. Ð d kaˆ aÙtÕj ØpÕ toà ™rwmšnou. kaˆ ¥llon Parmen…wn ™painoÚmenoj kaˆ Perd…kkan Ptolema‹oj kaˆ Ptolema‹on Sšleukoj· ¢ll¦ k¢ke‹na lupe‹. À t¾n ¢scol…an kaˆ crhmatismoÝj kaˆ d…kaj kaˆ ™kstrate…aj kaˆ prost£gmata kaˆ sunq»mata kaˆ logismoÚj. se asemeja divinamente a la comparación colosal: tiene también ello algo de sobrecogedor. las negociaciones. Micilo? ¿Los temores. y en consecuencia el sueño breve y ligero por añadidura. Añádense otros motivos de pesar: el amado cede por fuerza. cuya aventura narra JENOFONTE en su Anábasis. los pleitos. y éste sin duda hallaría una muerte semejante. Pero lo más grave es tener que sospechar ante todo de los seres más queridos. Øfor©sqai de‹ m£lista toÝj filt£touj k¢x ™ke…nwn ¢e… ti deinÕn ™lp…zein ¼xein. 70 Alude a las rivalidades de los generales de Alejandro Magno entre sí. tÕ d mšgiston. por mil planes en su mente revolver. kaˆ taracÁj mest¦ Ñne…rata kaˆ ™nno…aj poluplÒkouj kaˆ ™lp…daj ¢eˆ ponhr£j. y aguardar siempre de ellos que nos venga algún mal. el dulce sueño no alcanzaba. ™gë goàn ØpÕ toà paidÕj ¢pšqanon ™k farm£kwn. toÝj fÒbouj kaˆ t¦ de…mata kaˆ Øpoy…aj kaˆ m‹soj tÕ par¦ tîn sunÒntwn kaˆ ™piboul£j. Øf' ïn oÙd Ônar ¢polaàsa… tinoj ¹dšoj ™gg…netai.. los planes intrincados y las expectaciones permanentes de desgracias? ¿O el trabajo.68 68 Dionisio el Joven. otro69 porque Parmenión es ensalzado. y dos o cuatro guardias reales andan con mutuos cuchicheos. las asechanzas. tÕn Pšrshn d Klšarcoj KÚrJ xenologîn. que me envenenó. lupe‹ d tÕn mn LudÕn uƒÕj kwfÕj ên. ¥llon d D…wn prÕj oâj tisi tîn Surakous…wn koinologoÚmenoj. las órdenes. el odio de los seres inmediatos. la favorita sirve al placer de otro. kaˆ di¦ taàta Ûpnon te Ñl…gon. Perdicas a causa de Tolomeo. se dice que algunos han hecho defección. ¢ll' ¢n£gkh Øpr ¡p£ntwn mÒnon diaskope‹sqai kaˆ mur…a œcein pr£gmata· oÙd g¦r 'Atre…dhn 'Agamšmnona Ûpnoj œce glukerÕj poll¦ fresˆn Ðrma…nonta. tirano de Siracusa. y Tolomeo a causa de Seleuco70. — ¿Qué te diré de entrada. las sospechas. 67 Ciro el Joven. por ejemplo.

Y luego. un mosquito cocinero. al romperse la máscara con diadema y todo. ð bšltiste ¢lektruèn. al menos. ¿cómo lo pasabas? 71 Idea típicamente cínica. kenembat»saj tij aÙtîn ™n mšsV tÍ skhnÍ katapšsV. gšlwta dhlad¾ paršcei to‹j qeata‹j toà proswpe…ou mn suntribšntoj aÙtù diad»mati. oŒa poll¦ g…netai. es mucho más seguro cortar el cuero aquí encorvado que beber de una copa de oro el brindis de la amistad mezclado con cicuta o acónito. Sísifo o Télefo. kaˆ taàta mur…oij kako‹j sunÒntej. pez o rana. agitada cabellera y clámide bordada en oro. . oÙk ¨n ‡doij ™n ™ke…noij. Para mí. Ðr´j Ópwj me kaˆ e„k£zein ™d…daxaj ½dh. una corneja sofista. e impropia del momento. una rana delatora. Ómoioi m£lista fa…nontai to‹j tragiko‹j Øpokrita‹j. e„ parol…sqoi tÕ smil…on kaˆ ¡m£rtoi tÁj tomÁj tÁj ™p' eÙqÚ. diad»mata œcontaj kaˆ x…fh ™lefantÒkwpa kaˆ ™p…seiston kÒmhn kaˆ clamÚda crusÒpaston. querido gallo? Bien: la tiranía ha resultado ser algo así. espadas con puño de marfil. 26 MICILO. un gallo depravado o cualquier otra práctica habitual entre vosotros71. con lo que sangraría un poco al cortarme los dedos. Åmagmšnhj d tÁj ¢lhqoàj kefalÁj toà Øpokritoà kaˆ tîn skelîn ™pˆ polÝ gumnoumšnwn. ™moˆ goàn polÝ ¢sfalšsteron skutotome‹n ™pikekufÒta À p…nein ¢pÕ crusÁj fi£lhj kwne…J À ¢kon…tJ sunanakraqe‹san filoths…an· Ð goàn k…ndunoj ™moˆ mšn. mientras son Cécrope. Àn dš. ïn polloÝj „de‹n œnesti tšwj mn Kškropaj dÁqen Ôntaj À SisÚfouj À Thlšfouj. a muchos de los cuales podemos ver. llenarse de sangre la propia cabeza del actor. pero cuando eras caballo. según dices. se limita a que se me escurra la cuchilla y yerre el corte en sentido recto. ð ¢lektruèn. pîj œferej ™ke…nhn t¾n diatrib»n.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 27 MIKULLOS 26 ”Apage. †ppoj d À kÚwn À „cqÝj À b£tracoj ÐpÒte gšnoio. gallo. en mi caso. cuando caen. Mas ésos. luciendo diademas. ALEKTRUWN 27 MakrÕn toàton ¢nakine‹j tÕn lÒgon kaˆ oÙ toà parÒntoj kairoà· pl¾n tÒ ge kef£laion. qan£sima eÙwcoàntai. — ¡Quita ya! Horrible es cuanto dices. provoca indefectiblemente la risa de los espectadores. æj f»j. mÒnaij ta‹j fusika‹j ™piqum…aij kaˆ cre…aij summemetrhmšnoj· telènhn d †ppon À sukof£nthn b£tracon À sofist¾n koloiÕn À ÑyopoiÕn kènwpa À k…naidon ¢lektruÒna kaˆ t«lla Ósa Øme‹j ™pithdeÚete. æj tÁj te ™sqÁtoj t¦ œndoqen fa…nesqai ·£kia dÚsthna Ônta kaˆ tîn ™mbatîn t¾n ØpÒdesin ¢morfot£thn kaˆ oÙcˆ kat¦ lÒgon toà podÒj. y los coturnos que calzaba sean feísimos e inadecuados al tamaño del pie. se asemejan extraordinariamente a los actores trágicos. et' ™peid¦n pšswsin. de forma que el interior del vestido aparezca como un conjunto lamentable de andrajos. ya que la animal está regida tan sólo por los deseos y necesidades naturales: no verás entre ellos un caballo recaudador de impuestos. — Larga es la cuestión que acabas de promover. oÙdeˆj Óstij oÙk ¢pragmonšsteroj tîn b…wn œdoxš moi toà ¢nqrwpe…ou. dein¦ taàta f»j. MIKULLOS 27 GALLO. ¿Ves cómo me has enseñado a establecer también comparaciones. celebran mortíferos festines. y además viven rodeados de incontables riesgos. Ñl…gon ti aƒm£xai toÝj daktÚlouj ™ntemÒnta· oƒ dš. pero en resumen te diré que cualquier forma de existencia me pareció siempre más libre de cuidados que la humana. ¢ll¦ turannˆj mn toioàtÒn ti êfqh oâsa. mas si — como a menudo ocurre— uno de ellos da un paso en falso y cae en medio de la escena. El riesgo. y quedar las piernas al desnudo en su mayor parte.

que aún el sueño permanece ante mis ojos exhibiendo el oro. verás qué pronto todos los bienes de Simón se trasladan aquí: voy a traérmelos en cuanto logre . Hermes —a quien estoy consagrado— me tiene concedido ese privilegio: si alguien con la pluma más larga de mi cola. ™xanast¦j ›pou moi· ¢p£xw g£r se par' aÙtÕn ™ke‹non tÕn S…mwna kaˆ e„j t¦j tîn ¥llwn plous…wn o„k…aj. MIKULLOS Pîj toàto. MICILO. abrir cualquier puerta y verlo todo sin ser advertida su presencia. Como todavía es de noche. oáper ƒerÒj e„mi. mientras yo quiera. no tengo reparos en confesarte lo que siento.. GALLO. ½n tij tÕ oÙra‹on pterÕn tÕ m»kiston. Mas. Ð d aâqij peritrèxetai 28 MICILO. Te llevaré a presencia de ese Simón y a las mansiones de los otros potentados. Por tanto. ™j Óson ¨n boÚlwmai ¢no…gein te Ð toioàtoj p©san qÚran dÚnatai kaˆ Ðr©n ¤panta oÙc Ðrèmenoj aÙtÒj.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 28 28 'AlhqÁ ‡swj taàta. — No había advertido. kaˆ sÝ gÒhj ên. ™moˆ d' oân Àn toàto ¤pax par£scVj. ™xa…reton œdwkš moi toàto. la que se riza de puro flexible. Aquel a quien yo deje arrancármela y poseerla. si sus puertas están cerradas. Ôyei t¦ S…mwnoj p£nta ™n brace‹ deàro metenhnegmšna· meto…sw g¦r aÙt¦ pareiselqèn. ¢ll¦ m¾n kaˆ toÙnÚpnion œti prÕ tîn Ñfqalmîn ›sthken ™pideiknÚmenon tÕ crus…on. e„ m¾ kaˆ toicwruce‹n ge sÚ me ¢nagk£seij. ™gë d Ö pšponqa oÙk a„scÚnomai prÕj s e„pe‹n· oÙdšpw dÚnamai ¢pomaqe‹n t¾n ™piqum…an ¿n ™k pa…dwn econ ploÚsioj genšsqai. Tan es así. Ö di' ¡palÒthta ™pikampšj ™sti– MIKULLOS DÚo d' œsti soi toiaàta.. — Yo te curaré. con tal de que me otorgues por una sola vez esta facultad. ð ¢lektruèn. æj ‡doij oŒa t¦ par' aÙto‹j ™sti. — Me refiero a la del lado derecho. kaˆ m£lista ™pˆ tù katar£tJ S…mwni ¢popn…gomai trufînti ™n ¢gaqo‹j tosoÚtoij. ALEKTRUWN TÕ dexiÕn to…nun ÓtJ ¨n ™gë ¢posp£sai par£scw kaˆ œcein. ¢ll' Ð `ErmÁj. MICILO. ð M…kulle· kaˆ ™pe…per œti nÚx ™stin. podrá. — Ello sin duda es cierto. por lo que a mí respecta. MICILO. gallo. GALLO. ALEKTRUWN 'Egè se „£somai. MIKULLOS 'Elel»qeij me. de hacerme rico. gallo. y sobre todo me ahoga el hecho de que el maldito Simón goce muellemente de tantos bienes. ð ¢lektruèn. kekleismšnwn tîn qurîn. — ¿Cómo vas a lograrlo. que desde mi niñez tenía. Aún no he logrado superar el anhelo. Micilo. para que veas lo que allí ocurre. a no ser que me hagas horadar las paredes? GALLO. levántate y sígueme. — De ninguna manera. — Tienes dos iguales. que tú eras un mago. ALEKTRUWN OÙdamîj.

MIKULLOS OÙ mn oân. Me mantendré apartado del oro. klšpthn tÕn `ErmÁn aÙtÕn Ônta to‹j ¥lloij fqone‹n toà toioÚtou. (44). pues Hermes me ordenó que. ALEKTRUWN 'Ep…qej tÕ pterÕn ™pˆ tÕ kle‹qron. Àn dÚnwmai. 14 y nota ad loc. 74 Simónides. — No es lícito que ello ocurra. Öj ¢ntˆ disull£bou tetrasÚllaboj ½dh plout»saj enai ¢xio‹. nota 3 a La travesía o El tirano. que siendo el propio Hermes un ladrón73 prohíba envidiosamente a los demás esa práctica. gallo. t… toàto. sino un tetrasílabo74. vayamos a casa de Simón. al respecto. ALEKTRUWN 'ApÒtilon. desde que es rico. ™pˆ tÕn S…mwna prîton ¥pimen À par' ¥llon tin¦ tîn plous…wn. MIKULLOS 'Ap…qanon lšgeij. el que cree merecer no un nombre bisílabo. ¢nabo»sant£ me katafwr©sai aÙtÒn. — Es más seguro así.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 29 ¢pote…nwn t¦ kattÚmata. ALEKTRUWN 29 Een. y te privará de menos belleza. ð M…kulle. ð ¢lektruèn. lo proclamara y dejara convicto al sujeto en cuestión. ¿Qué he de hacer a continuación? GALLO. — Primero arráncame la pluma. si el poseedor de la pluma hiciera algo así. al no quedar lisiado en un lado de la cola. — Increíble es lo que dices. — Mete la pluma en la cerradura. Cf. MICILO. ¿Qué has hecho? Me has arrancado las dos. kaˆ soˆ Âtton ¨n ¥morfon tÕ pr©gma e‡h. 29 GALLO. ¢ll¦ par¦ tÕn S…mwna. ½n ti toioàton ™rg£shtai Ð œcwn tÕ pterÒn. GALLO. — No. GALLO. 72 73 Para ablandarlo en su oficio de zapatero. ¢p…wmen d' Ómwj· ¢fšxomai g¦r toà crus…ou.. æj m¾ cwleÚoij di¦ q£teron tÁj oÙr©j mšroj. no obstante.. — Bien. y él volverá a roer el cuero mientras lo estira72. MIKULLOS tÕ entrar. Micilo. MICILO. ¿Vamos primero a casa de Simón o a la de algún otro rico? MICILO. t… oân poiî tÕ met¦ toàto. Salgamos. MIKULLOS 'Asfalšsteron oÛtwj. Cf. kaˆ d¾ p£resmen ™pˆ t¦j qÚraj.. . Ya estamos ante su puerta. ¥mfw ¢pštilaj. si puedo. ALEKTRUWN OÙ qšmij genšsqai toàto· par»ggeile g¦r Ð `ErmÁj. prÒteron pt…lon.

equivalía a la centésima parte de la mina. t¦ d ˜kka…deka eden. t¢m¦ oátoi spaqîsi toà kakoda…monoj. GALLO. por lo demás. MIKULLOS `Orî n¾ D…a prÕj ¢maur£n ge kaˆ diyîsan t¾n qruall…da. pese a no ser demasiado diligente. kaˆ m£lista Ð ge…twn M…kulloj. SIMWN OÙkoàn t£lanta mn ˜bdom»konta ™ke‹na p£nu ¢sfalîj ØpÕ tÍ kl…nV katorèruktai kaˆ oÙdeˆj ¥lloj ode. ALEKTRUWN `Hgoà ™j tÕ prÒsqen. ¿Ves cómo está en vela haciendo cuentas? MICILO. e„kÕj d ¹rp£sqai pollù ple…w toÚtwn. ¡desdichado de mí! Pero mis copas no están a buen recaudo. unidad monetaria fundamental de Atenas. — Bueno. ALEKTRUWN ”Akouson ¤ fhsin· e‡sV g¦r Óqen oÛtwj œcei. está pálido — no sé por qué. o para comprar a su mujer un zarcillo de cinco dracmas77 nada menos? Esos andan dilapidando mis bienes. Por eso anda ahora siempre rondando la cuadra. MIKULLOS N¾ D…a· soˆ g¦r Ómoioj ™gë kaˆ t¦ MICILO. pues no se ha comentado que tenga enfermedad alguna. Temo que alguien pueda excavar bajo el muro y se las lleve: muchos me envidian y traman asechanzas contra mí. por Heracles!75. ¢napšptatai ésper ØpÕ kleidˆ ¹ qÚra. kaˆ çcrÕj d ™stˆn oÙk od' Óqen. ¢ll' oÙd t¦ ™kpèmata ™n ¢sfale‹ moi ¢pÒkeitai tosaàta Ônta· dšdia goàn m» tij ØporÚxaj tÕn to‹con Øfšlhtai aÙt£· polloˆ fqonoàsi kaˆ ™pibouleÚous… moi. — ¡Fíjate. Es difícil dar equivalencias en pesetas/ 1981. esos setenta talentos76 quedan enterrados con toda seguridad bajo mi lecho y nadie lo sabe. kaˆ katšsklhken Óloj ™ktethkèj. 76 75 . El talento era normalmente de plata y valía 60 minas. aÙtÕn MICILO. evidentemente. — Escucha lo que dice y sabrás la causa de su estado. al ser tantas. ¡La puerta se ha abierto como si hubiera sido con llave! GALLO. habría obtenido dinero Tibío para regalarse con tan gran cantidad de salazones ayer — según decían—. junto a una lamparilla mortecina y agotada. gallo—. nota 2. ¢lektruèn. omai. — Sí. — Sí. SwsÚloj Ð ƒppokÒmoj ØpÕ tÍ f£tnV katakrÚptont£ me· Óloj goàn perˆ tÕn ƒppîn£ ™stin. ØpÕ front…dwn dhlad»· oÙ g¦r nose‹n ¥llwj ™lšgeto. 77 La dracma. Ðr´j ¢grupnoànta kaˆ logizÒmenon. si no. À pÒqen g¦r Ð T…beioj t£ricoj aØtù oÛtw mšga çywnhkšnai cqj ™lšgeto À tÍ gunaikˆ ™llÒbion ™wnÁsqai pšnte dracmîn Ólwn. Probablemente he sido ya despojado de una suma mucho mayor que ésa: ¿de dónde. oÙ p£nu ™pimel¾j ¥llwj oÙd filÒponoj ên.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 30 'IdoÝ d». — Sigue adelante. SIMÓN. por Zeus. pues los otros dieciséis creo que Sósilo el caballerizo me vio esconderlos bajo el pesebre. y todo él consumido de agotamiento por las preocupaciones. sobre todo mi vecino Micilo. por Zeus: soy como tú y me Cf. ð `Hr£kleij. ni amigo del trabajo. El de oro valía diez veces más.

Vayamos nosotros. De acuerdo. SIMWN T…j ™p£taxš me. kat¦ kÒrrhj d' oân pat£xaj aÙtÕn ¢pelqe‹n boÚlomai. ¡Por Zeus. tÕn daneist¾n ‡wmen. La travesía 17. oÙ makr¦n d kaˆ oátoj o„ke‹. toicwrÚce.. SIMWN ”Ariston goàn ¥grupnon aÙtÕn ful£ttein· ¤pasan per…eimi dianast¦j ™n kÚklJ t¾n o„k…an. t¦ S…mwnoj. „doÝ p£lin ™yÒfhkš tij· ™p' ™m dhlad»· poliorkoàmai kaˆ ™pibouleÚomai prÕj ¡p£ntwn... ALEKTRUWN 30 Toiaàta mšn soi. ¡Atención! Alguien ha vuelto a hacer ruido. que no vive lejos de aquí. MIKULLOS O‡mwze kaˆ ¢grÚpnei kaˆ Ómoioj g…gnou tÕ crîma tù crusù prostethkëj aÙtù. m¦ D…a. SIMÓN. 30 GALLO. Viene por mí. ¢p…wmen d kaˆ par' ¥llon tin£. no sea que advierta nuestra presencia. parÒntaj ¹m©j. q£ptwmen aâqij tÕ crus…on. . eres sólo una columna! Está bien. — ¿Quién me ha pegado? ¡Esto es un atraco. pero antes de irme quiero darle un puñetazo en la cara. SIMÓN. perforador de paredes. ¿Quién es ése? Te veo. — En todo caso. ð M…kulle. al que estás siempre adherido. oŒon bio‹ tÕn b…on. ¹me‹j d par¦ Gn…fwna. ALEKTRUWN Sièphson. Timón 58. lo mejor es estar en vela montando guardia yo mismo. mientras aún queda un rato de noche. Enterremos de nuevo el oro.. (25). M…kulle. e„ doke‹. — Calla. También esta puerta se nos ha abierto. Soy víctima de asedio y asechanzas de parte de todos. t…j oátoj. ¢nšJge kaˆ aÛth ¹m‹n ¹ qÚra. lVsteÚomai Ð dustuc»j.. Se trata del típico usurero y adulador. — Gime. ¿Dónde está mi puñal? Si cojo a uno. ›wj œti Ñl…gon tÁj nuktÕj loipÒn ™stin. Ðrî sš ge. ™cqro‹j oÛtw ploute‹n gšnoito. — ¡Desgraciado! ¡Qué vida lleva! Para mis enemigos quede tener riquezas a ese precio. m¾ katafwr£sV GALLO. a casa de Gnifón78 el prestamista.. MIKULLOS `O kakoda…mwn. luego de desenterrarlo.. 78 Cf. no sea que antes me haya equivocado en algo. evidentemente.. y nota ad loc. vela. Contaré otra vez mi oro. MICILO. Micilo.Luciano de Samósata El sueño o El gallo marcho con los platos bajo el brazo. el modo de vida de Simón. ¢riqm»sw aâqij ¢norÚxaj tÕ crus…on. — Ahí tienes. ¨n l£bw tin£. desdichado de mí! MICILO. eâ œcei. Micilo. poà moi tÕ xif…dion. Me levantaré y daré una vuelta por toda la casa. Marchemos ahora a visitar a algún otro. y que el color de tu piel se torne semejante al oro. m» t… me próhn dišlaqen. ™peˆ k…wn ge ín tugc£neij. si te parece. 31 trÚblia ØpÕ m£lhj ¥peimi œcwn.

MIKULLOS “Apanta taàta mikrÕn œmprosqen ™m¦ Ãn. — Veo a un hombre desgraciado e insensato. MICILO. — Todo esto era mío hace un rato. veo depravación. gallo! ¡Así 33 GALLO. Entremos. 31 GALLO. con los dedos ya en el hueso? Él. — Sí. o mosquito. ¢nalogizÒmenon toÝj tÒkouj kaˆ toÝj daktÚlouj katesklhkÒta. a pesar de sus años. ALEKTRUWN ”Eti g¦r sÝ Ñneiropole‹j tÕn ploàton. — ¿Ves cómo también éste anda despierto con sus preocupaciones. pues. MIKULLOS `Orî n¾ D…a katapugosÚnhn kaˆ paschtiasmÒn tina kaˆ ¢sšlgeian oÙk ¢nqrwp…nhn· t¾n guna‹ka d ˜tšrwqi ØpÕ toà mage…rou kaˆ aÙt»n. si te parece. también esta puerta se ha abierto.. — A casa de tu amigo Éucrates... MIKULLOS Mhdamîj. Y a la mujer. ð M…kulle. en otro cuarto. y tener todo lo de Éucrates? MICILO. por Zeus. — ¡Por nada del mundo. ¡Y qué consumido está todo él a fuerza de cálculo! Vayamos en busca de otro.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 32 ALEKTRUWN 31 `Or´j ™pagrupnoànta kaˆ toàton ™pˆ front…dwn.. lujuria y desenfreno indignos de un ser humano. GALLO. e„ doke‹. que ya ahora no vive mucho mejor que un escarabajo o un mosquito. Ön de»sei met' Ñl…gon p£nta taàta katalipÒnta s…lfhn À ™mp…da À kunÒmuian genšsqai.. ð ¢lektruèn· limù ¢polo…mhn MICILO. MIKULLOS `Orî kakoda…mona kaˆ ¢nÒhton ¥nqrwpon oÙd nàn polÝ tÁj s…lfhj À ™mp…doj ¥meinon bioànta.. en brazos del cocinero. Micilo.. kaˆ p£nta œcein t¦ EÙkr£touj. ALEKTRUWN 33 T… oân. calculando sus intereses. ¢nšJge kaˆ aÛth ¹ qÚra· éste e„s…wmen. kaˆ „doÝ g£r.. o mosca de perro. ™qšloij ¨n kaˆ toÚtwn klhronome‹n. 32 GALLO. ™p' ¥llon ¢p…wmen. — ¿Qué me dices? ¿Querrías también heredar todo eso. que pronto habrá de dejarlo todo para convertirse en escarabajo. — ¿Aún sigues tú soñando con la riqueza? ¿Ves al propio Éucrates en brazos de su esclavo. Ðr´j d' oân tÕn EÙkr£thn aÙtÕn mn ØpÕ toà o„kštou presbÚthn ¥nqrwpon. a su vez.? MICILO. æj d kaˆ oátoj ™ktšthken Óloj ØpÕ tîn logismîn.. . Fíjate. ALEKTRUWN 32 Par¦ tÕn sÕn EÙkr£thn.

— Bueno. ¢p…wmen o‡kade par' ¹m©j· t¦ loip¦ d e„saàqij Ôyei. ð M…kulle. . dÚo Ñboloˆ ™mo… ge ploàtÒj ™sti m©llon À toicwruce‹sqai prÕj tîn o„ketîn. ya está empezando a rayar el alba: vayámonos a casa.Luciano de Samósata El sueño o El gallo 33 prÒteron. pereciera antes de hambre! Vayan a paseo el oro y las cenas: dos óbolos79 son para mí una fortuna preferible a sufrir el expolio de mis criados. Micilo. ALEKTRUWN 'All¦ nàn g¦r ¹mšra ½dh ¢mfˆ tÕ lukaugj aÙtÒ. GALLO. cairštw tÕ crus…on kaˆ t¦ de‹pna. 79 El dióbolo es la tercera parte de la dracma. El resto lo verás en otra ocasión.

1996. C. EDITORIAL GREDOS . ISBN 84-249-0153-3. Depósito Legal: M. Printed in Spain. Sánchez Pacheco. 1996. Gráficas Cóndor. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. PRIMERA EDICIÓN. 12. G. S. Madrid.. Leganés (Madrid).BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. A. ISBN 84-249-1602-6. Impreso en España. EDITORIAL GREDOS. 42676-1996.ª REIMPRESIÓN. 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN PROMETEO Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. 81. A. Esteban Terradas. Tomo I. Polígono Industrial. S. 1. Según las normas de la B. 1981. Obra completa.

Panorama general del siglo II d. C. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 Prometeo 393 23 24 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 25 Timón o El misántropo 434 Textos de Luciano: http://sites.Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes 1 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1. 7 2. .google. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8. Dioniso 90 5 Preludio. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio. La obra de Luciano 27 4.com/site/ancienttexts/gk-l2 * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador]. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. Luciano y la posteridad 55 7. Apuntes sobre la vida 22 3. El escritor 33 5.

en general. a fin de que las cadenas se fijen con mayor seguridad y éste quede a la vista de todos una vez colgado. GARCÍA GUAL. Prometeo: mito y tragedia. Los titanes eran hijos de Urano y la Tierra (Gea). Luciano trata de aprovechar en beneficio de la retórica un tema conocido del público no erudito cual es el mitologema prometeico. 1943. æj bebaiÒteron katapage…h t¦ desm¦ kaˆ oátoj ¤pasi perifan¾j e‡h krem£menoj. París. Oslo. donde deberá ser clavado este infeliz titán2. L. notas ad loca). en efecto. s. Con independencia de las fuentes mitológico-literarias (cf. 1951. Prometeo y Epimeteo. responsable de la dura condena a que es sometido el titán filántropo.Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes 23 PROMETEO1 PROMHQEUS 2 Este diálogo. El largo discurso de Prometeo corresponde al género epidíctico y es una hábil pieza oratoria. HFAISTOS Periskopîmen. 1980. y Zeus. 1 2 En algún manuscrito no muy fidedigno y edición. Luciano acepta la más popular y con mayor capacidad de ser explotada literariamente. y la nereida Clímene nacieron Atlante. y de las diversas variantes y posibilidades que tal historia ofrece (cf. Pr. — Busquémosla. cuya fecha de composición establece Schwartz en torno a 158 a. el titán se expresa con toda brillantez (7-19). los dioses. Madrid. se debate en él un problema «divino» por y entre los dioses. — He aquí.). Hermes: no conviene. VANDRIK. a cuyos planteamientos no son ajenos ni el linaje ni la cultura de los humanos. De hecho. Teogonía 507 ss. y el capítulo final (21) nos deja un grato sabor al prenunciar el happy end de la historia con la liberación del titán a cambio de revelar éste un secreto a Zeus. C. ha sido para el mayor bien y gloria de éstos. C. Hefesto. Prometeo «demuestra». el gran antagonista ausente es Zeus. En efecto. ð “Hfaiste. crueles a ultranza e inconsecuentes consigo mismos. el Cáucaso. alcanza los 16). e‡ pou tÁj ciÒnoj ti gumnÒn ™stin. a Luciano no parece interesarle sino la vertiente «sofística» del sugestivo tema. con convincente argumentación sofística. Consumado sofista es. defensor de una «causa perdida» como es la suya propia (cf. Como consecuencia de esta argumentación. en número de doce. en especial. vengativos. el héroe divinizado Heracles. Le Mythe de Prométhée. y Hermes y Hefesto de antagonistas presentes. con Prometeo como protagonista. etc. Cf. si hay en algún sitio una zona exenta de nieve. en efecto. ú tÕn ¥qlion toutonˆ Tit©na proshlîsqai de»sei· periskopîmen d ½dh krhmnÒn tina ™pit»deion.. Tras las primeras escaramuzas retóricas y el débil discurso de Hermes (6). El propio dios acusador se rinde en 20. Jápeto. nos introduce en la temática lucianesca de los Diálogos de los dioses. XV). HESÍODO. adornada en ocasiones con brillantes citas literarias. oátoj. resultan ridiculizados y zaheridos una vez más. que el robo de las carnes del festín carece de importancia y que el haber creado al hombre y haberle dotado del fuego no ha perjudicado a los dioses. antes al contrario. The Prometheus of Hesiod and Aeschylus. ð `ErmÁ· oÜte g¦r tapeinÕn kaˆ prÒsgeion ™staurîsqai HEFESTO. podría haberse incluido sin problema alguno entre éstos. Introducción a Fálaris y Elogio de la mosca). Menetio. Se anuncia ya (20) el futuro libertador de Prometeo. ERMHS 1 `O mn KaÚkasoj. Frente a un HESÍODO que condena a Prometeo como theomáchos al enfrentarse con Zeus y al margen de la profundización dialéctica de ESQUILO (Zeus joven y tiránico que acabará cediendo tras su aprendizaje en el dolor: «duro es todo aquel que acaba de alcanzar la victoria». E. 35). De uno de ellos. como envidiosos de la dicha humana. SÉCHAN. crucificarlo a poca altura y 1 HERMES. . ya que únicamente su relativa mayor extensión (tiene 21 capítulos) lo separa de aquéllos (si bien «El juicio de Paris». el Prometeo de Luciano. Busquemos ahora una roca adecuada. el título es Prometeo o El Cáucaso (Parisinus 2957. enc.

que sufro una desgracia inmerecida. Prometeo [con «tened compasión»]4. kat£kleie kaˆ pros»lou kaˆ t¾n sfàran ™rrwmšnwj kat£fere. 6 Cf. va a resultar una cruz muy adecuada. katelehsatš me par¦ t¾n ¢x…an dustucoànta. sobre la sima. æj p£nta œcoij ¢ntˆ tÁj kalÁj kaˆ eÙmhc£nou plastikÁj. madre!6 ¡Qué de males padezco en mi desdicha. ¢ll' Ôrege t¾n dexi£n· sÝ dš. oÜte m¾n kat¦ tÕ ¥kron. 3 cr». extiende la mano derecha. APOLONIO DE RODAS. katapt»setai d ½dh kaˆ Ð ¢etÕj ¢pokerîn tÕ Âpar. sujétala. HERMES. etc. ð “Hfaiste kaˆ `ErmÁ. dÕj kaˆ t¾n ˜tšran· kateil»fqw eâ m£la kaˆ aÛth. — Con eso quieres decir. sin haber cometido mal alguno! 3 HESÍODO y ESQUILO (Prometeo encadenado) no se alude a este hecho. Prometeo. ¿O acaso no te parece que el Cáucaso tiene suficiente capacidad para admitir a otros dos enclavados más? Vamos. nota 2. æj ¢kropodhtˆ mÒlij ˜st£nai. pues. y tú. — ¡Oh Crono.Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes cerca de la tierra. Cf. PROMHQEUS 3 ’W KrÒne kaˆ 'Iapet kaˆ sÝ ð mÁter. Ya está bien. HESÍODO. ð Promhqeà. Prometeo encadenado 1 ss. . en una palabra. CICERÓN.) No resistas. 2 PROMETEO. con los brazos extendidos desde esta roca a esa de enfrente. 3 PROMETEO. kaˆ Ólwj ™pikairÒtatoj ¨n Ð staurÕj gšnoito. kaˆ tù podˆ sten¾n taÚthn Ð krhmnÕj œcei t¾n ™p…basin. Si te parece. donde es difícil mantenerse de puntillas.) Dame ahora la otra. (A Prometeo. — Vosotros. Jápeto. por considerarlo glosa. crucifiquémosle a media altura. Hefesto y Hermes. tened compasión de mí. para que tengas tu pleno merecido por tu bella e ingeniosa creación plástica5. esos seres que ha modelado3. ¢ll' ¢n£baine kaˆ p£rece seautÕn katapaghsÒmenon prÕj tÕ Ôroj. æj m¾ ™pamÚnoien aÙtù t¦ pl£smata aÙtoà oƒ ¥nqrwpoi. m¾ mšlle oân. levemente inclinadas. PROMHQEUS 2 'All¦ k¨n Øme‹j ge. ni tampoco en la cima —pues no alcanzarían a verlo los de abajo—. Tusculanas II 10. (A Hefesto. ERMHS HERMES. 4 Secluso por Hemsterhuys. Luego bajará volando el águila a roerte el hígado. sube y sométete a ser clavado a la montaña.. aquí. ð “Hfaiste. ð Promhqeà. Hefesto. que en tu lugar seamos nosotros crucificados al momento por desobedecer la orden. eâ œcei. ºršma ™pineneuku‹ai. II 1247. –¢fan¾j g¦r ¨n e‡h to‹j k£tw–¢ll' e„ doke‹ kat¦ mšson ™ntaàq£ pou Øpr tÁj f£raggoj ¢nestaurèsqw ™kpetasqeˆj të ce‹re ¢pÕ toutouˆ toà krhmnoà prÕj tÕn ™nant…on. — Tienes razón: las peñas están peladas y resultan inaccesibles por doquier. (A Prometeo. 5 Cf. ¢ntˆ soà ¢naskolopisqÁnai aÙt…ka m£la parakoÚsantaj toà ™pit£gmatoj· À oÙc ƒkanÕj ena… soi doke‹ Ð KaÚkasoj kaˆ ¥llouj cwrÁsai dÚo prospattaleuqšntaj. Teogonía 521 ss. ESQUILO. ERMHS Toàto f»j. no sea que acudan en su ayuda los hombres. Que quede también ésta bien segura. y la roca tan sólo presenta ese estrecho punto de apoyo al pie. ERMHS Eâ lšgeij· ¢pÒxuro… te g¦r aƒ pštrai kaˆ ¢prÒsbatoi pantacÒqen.) Tú. oŒa pšponqa Ð kakoda…mwn oÙdn deinÕn e„rgasmšnoj. clávala y dale al martillo con fuerza.

actuaste con tanta injusticia y engaño. Öj prîta mn t¾n nom¾n tîn kreîn ™gceirisqeˆj oÛtwj ¥dikon ™poi»sw kaˆ ¢pathl»n. æj sautù mn t¦ k£llista Øpexelšsqai.. no un castigo. ERMHS “Ewlon mšn. como dice el poeta. etc. 10 PLATÓN. e„ goàn scol» soi. ya que tú eres habilísimo en el uso de la palabra. ejemplo de necedad. ¿sostienes que eres encadenado sin haber cometido falta alguna? 4 OÙdšn. æj de…xaimi ¥dika ™gnwkÒta perˆ ¹mîn tÕn D…a· sÝ d–stwmÚloj g¦r e kaˆ dikanikÒj–¢polÒghsai Øpr aÙtoà æj dika…an t¾n yÁfon œqeto. kaˆ sÝ kat¦ tÕn poiht¾n “¢na…tion a„ti£asqai. 8 7 . Y para colmo robaste el fuego. habla. del relato de Hesíodo en este sentido. ¢nestaurîsqa… me plhs…on tîn Kasp…wn toÚtwn pulîn ™pˆ toà Kauk£sou. HERMES. Luego modelaste a los hombres. — ¿Ningún mal has cometido. me acuerdo. œst' ¨n Ð ¢etÕj kataptÍ ™pimelhsÒmenÒj sou toà ¼patoj. defiende su partido. y a nada conduce. deinÕn e„rg£sw. — Trasnochada ciertamente. Teogonía 565 ss. a fin de demostrar a Zeus que ha dictado una sentencia injusta sobre mí. oŒoj e sÝ panourgÒtatoj ™n to‹j lÒgoij. ™f' oŒj œgwge tÁj ™n prutane…J sit»sewj. aquí en el Cáucaso. Prometeo? En primer lugar. Cuando has consumado tantas enormidades. pese a todo. 12 Prometeo (cuyo nombre significa «previsor») es considerado diestro y hábil en toda actividad. Teogonía 541. mšmnhmai g¦r `HsiÒdou n¾ D…' oÛtwj e„pÒntoj· œpeita d toÝj ¢nqrèpouj ¢nšplasaj. kaˆ m£list£ ge t¦j guna‹kaj· ™pˆ p©si d tÕ timiètaton ktÁma tîn qeîn tÕ pàr klšyaj. ð `ErmÁ. tÕn D…a d paralog…sasqai Ñst© “kalÚyaj ¥rgeti dhmù”. si tienes tiempo. o‡ktiston qšama p©si SkÚqaij. sosteniendo que adoptó una justa decisión con que yo fuera crucificado cerca de estas puertas del Caspio. ð Promhqeà. en oposición a su hermano Epimeteo. y lo entregaste a los hombres8. Prometeo recaba anacrónicamente para sí tal merecimiento. «tras recubrirlos de esplendente grasa»7. seres de inmensa astucia y maldad —sobre todo las mujeres—. tristísimo espectáculo para todos los escitas.” Öj t¦ toiaàt£ moi profšreij. 9 Ilíada XIII 775. t¾n œfesin ¢gwniÍ kaˆ ™j oÙdn dšon· Ómwj d' oân lšge· kaˆ g¦r ¥llwj perimšnein ¢nagka‹on. que también tú. Por lo demás. «culpas a un inocente»9 al reprocharme unos hechos por los cuales yo estimaría merecer manutención en el Pritaneo10 si hubiera justicia. Tú. Hermes. t¾n ™n tù mšsJ d¾ taÚthn scol¾n kalîj ¨n œcon e‡h e„j ¢krÒasin katacr»sasqai sofistik»n. panourgÒtata zùa. el bien más preciado de los dioses. ™timhs£mhn ¨n ™mautù. que eres gárrulo y pleiteador11. Al igual que Sócrates sostuvo ante sus jueces que merecía. es la apelación que vas a mantener.Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes HERMES. por Zeus. tosaàta dein¦ e„rgasmšnoj f¾j mhdn ¢dik»saj dedšsqai.. me gustaría defender mi causa en lo referente a los cargos. ð Promhqeà. encargado del reparto de las carnes. e„ t¦ d…kaia ™g…gneto. 11 Como heraldo de los dioses y protector de oradores y comerciantes. Este intervalo de descanso puede resultar ameno empleado en escuchar una alocución sofística12. Prometeo encadenado 7 ss. sino la recompensa de ser alimentado a expensas públicas en el Pritaneo (edificio del gobierno de Atenas). ya que en cualquier caso debemos aguardar aquí a que el águila descienda volando a habérselas con tu hígado. PROMHQEUS 4 PROMETEO. que seleccionaste para ti los mejores trozos y engañaste a Zeus con los huesos. — Me parece. PROMHQEUS 4 ”Eoikaj. ¹dšwj ¨n kaˆ dikaiologhsa…mhn Øpr tîn ™gklhm£twn. Prometeo. kaˆ toàto œdwkaj to‹j ¢nqrèpoij. Apología de Sócrates 36d-e.

Cf. procura acusarme con toda la habilidad posible. y Hermes me inculpará por el reparto de carne y la creación del hombre. si asumes también esa responsabilidad. es orador y se ha ejercitado intensamente en estas cuestiones. dividíos la acusación: tú enlaza ahora con el tema del hurto. En cuanto a ti.Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes 5 PROMETEO. guardaste para ti las mejores porciones y engañaste al rey16. HFAISTOS `O `ErmÁj kaˆ Øpr ™moà ™re‹· ™gë g¦r oÙ prÕj lÒgoij to‹j dikaniko‹j e„mi. ¢ll' ¢mfˆ t¾n k£minon œcw t¦ poll£· Ð d ·»twr te ™sti kaˆ tîn toioÚtwn oÙ paršrgwj memšlhken aÙtù. N.). ¢ll¦ kat»goron ¢ntˆ dikastoà ‡sqi me ›xwn. Óti ™pitrapšn soi moir©sai t¦ krša sautù mn t¦ k£llista ™fÚlattej. El gallo 28. ð Promhqeà. Ð `ErmÁj d t¾n kreanom…an kaˆ t¾n ¢nqrwpopoi…an a„ti£setai· ¥mfw d tecn‹tai kaˆ e„pe‹n deinoˆ ™o…kate enai. ejercicio habitual en sus escuelas de oratoria— con discursos defendiendo tesis contrapuestas (antilogíai) a cargo de Hermes y Prometeo. por haberme arrebatado el fuego y dejar fría mi fragua. BROWN. — De acuerdo. Diálogos de los dioses 7. HFAISTOS M¦ D…'. ð “Hfaiste. pl¾n ¢ll' e„ kaˆ toàto. el rey de los dioses conocía el ardid de Prometeo. 5 5 PrÒteroj oân. kaˆ toÝj ¢nqrèpouj ¢nšplasaj. sin necesidad alguna. Del improvisado agón o certamen retórico —caro a los griegos. Hermes the Thief. . y luego de robarnos el Zeus. No obstante. 16 Zeus. Öj tÕ pàr ØfelÒmenoj yucr£n moi t¾n k£minon ¢polšloipaj. tiempo es ya de iniciar tu acusación. lšge. ð Ma…aj pa‹. en cambio. kaˆ tÕ pàr 13 14 HEFESTO. ERMHS 6 P£nu goàn. Himnos Homéricos. — Habla tú primero. Él. — Yo jamás hubiera imaginado que Hermes se decidiese a hablar de la cuestión del robo o a reprocharme tal cosa. PROMETEO. 1978. Øf…stasai. Ambos sois artesanos y parecéis duchos en oratoria. La travesía 1. Según HESÍODO (Teogonía 550 ss. 6 HERMES. Prometeo. y no bastara con la mera exposición en resumen de tus delitos: cuando se te encomendó repartir las carnes. PROMHQEUS 'Egë mn oÙk ¥n pote õmhn kaˆ perˆ tÁj klopÁj tÕn `ErmÁn ™qelÁsai ¨n e„pe‹n oÙd Ñneidie‹n moi tÕ toioàton ÐmotšcnJ Ônti. BERNABÉ. largos discursos y una adecuada preparación frente a tus fechorías. y no omitas nada de las justas motivaciones de tu padre13. kairÕj ½dh pera…nein t¾n kathgor…an. Madrid. sÝ mn perˆ tÁj klopÁj ½dh sÚneire. hijo de Maya. kaˆ Ópwj mou æj deinÒtata kathgor»sVj mhd kaqufÍj ti tîn dika…wn toà patrÒj. por Zeus: ten por seguro que hallarás en mí un acusador en vez de un juez. oÙdn dšon. Madison. siendo él del mismo oficio15. — Hermes hablará también en mi nombre. al andar la mayor parte del tiempo ocupado en mi fragua. Hefesto. PROMHQEUS OÙkoàn dielÒmenoi t¾n kathgor…an. 1947. la fuente más antigua sobre los latrocinios del dios parece ser el Himno homérico a Hermes (IV). dikast¾n poioàmai œgwge. y A. — No. — Como si fueran precisos. ™xhp£taj d tÕn basilša. yo te designo juez14. 15 Cf. creaste además a los hombres. s dš. ð `ErmÁ. mas fingió ignorarlo para acarrear males a los hombres. HEFESTO. oÙcˆ d ¢pÒcrh mÒna t¦ kef£laia e„pe‹n tîn ¢dikhm£twn. pues yo no domino la oratoria judicial. Hermes. PROMETEO. makrîn de‹ lÒgwn kaˆ ƒkanÁj tinoj paraskeuÁj ™pˆ t¦ soˆ pepragmšna.

— Tal vez también eso que acabas de decir es mera charla: lo veremos un poco después. . ESQUILO. kaˆ makrÒtera oÙk ¨n e‡poimi· lÁroj g¦r ¥llwj tÕ toioàton. incluso ahora me avergüenzo en nombre de Zeus. hay que tomarlo a broma y deponer la ira allí mismo. El banquete o Los lapitas 3. desagrada- Literalmente. Con la referencia a estos dioses «antiguos». Ahora bien. e„sÒmeqa mikrÕn Ûsteron· ™gë dš. e„ oÛtw mikrolÒgoj kaˆ memy…moirÒj ™stin. Me parece. en mi opinión. Ciertamente. estratagemas de esta índole.Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes fuego se lo entregaste a ellos. omai. de rebatir los cargos. mi acusación es suficiente. 8 En efecto. PROMHQEUS 7 E„ mn kaˆ taàta lÁrÒj ™stin § e‡rhkaj. Prometeo encadenado 35 («un nuevo soberano es siempre duro»). ¢p£thn kaˆ skèmmata kaˆ tÕ diasilla…nein kaˆ ™pigel©n. sin acordarse de mis servicios en la guerra. «has dado con un Zeus muy filántropo». ka…toi. Ñrg…zesqai kaˆ ¢ganakte‹n e„ m¾ tÕ me‹zon aÙtÕj l»yetai. m¾ sunišnai ™pˆ to‹j thlikoÚtoij p£nu filanqrèpou toà DiÕj pepeiramšnoj. 20 Cf. si niegas haber cometido todo eso. ni —por añadidura— de la condición real. Mas aplazar el odio hasta el día siguiente. por haber encontrado un pequeño hueso en su porción. si se comete alguna falta entre compañeros de festín. ð bšltiste. y no creo preciso añadir nada más. será menester recurrir a la argumentación y extenderse en una larga perorata. y nota ad locum (1). ƒkanîj kathgÒrhta… moi. en el comedor. dado que afirmas que tu acusación es suficiente. t¦j toiaÚtaj sumpotik¦j oÜsaj oÙ cr». atiende en lo relativo al tema de las carnes. trataré. si es tan mezquino y reprensor19 que. æj diÒti mikrÕn Ñstoàn ™n tÍ mer…di eáre. tÕ kataleipÒmenÒn ™sti mšqh 17 7 PROMETEO. querido amigo. Por lo demás. las burlas. si se priva a los banquetes de estos rasgos de ingenio —la estratagema. de»sei kaˆ dielšgcein kaˆ ·Ás…n tina makr¦n ¢pote…nein kaˆ peir©sqai æj œni m£lista ™mfan…zein t¾n ¢l»qeian· e„ d f¾j toiaÚthn pepoiÁsqai t¾n nom¾n tîn kreîn kaˆ t¦ perˆ toÝj ¢nqrèpouj kainourgÁsai kaˆ tÕ pàr keklofšnai. oÜte qeo‹j pršpon oÜte ¥llwj basilikÒn· Àn goàn ¢fšlV tij tîn sumpos…wn t¦j komye…aj taÚtaj. Hermes. e„ mn oân œxarnoj e m¾ e„rg£sqai aÙt£. Este último término está cargado de ironía: Prometeo era considerado el filántropo por excelencia. en relación con tales delitos. cosas tristes. acordarse de la ofensa y guardar un resentimiento trasnochado. la saciedad y el silencio. Yo. ni reparar en la insignificancia del fundamento de su cólera y en lo infantil que resulta encolerizarse e irritarse por no haber obtenido él la mejor parte. propias de un banquete. ð `ErmÁ. ¢naskolopisqhsÒmenon pšmpein palaiÕn oÛtw qeÒn. n¾ tÕn OÙranÒn. antes bien. el reciente triunfo de Zeus es causa de su intolerancia presente. paidi¦n ¹ge‹sqai kaˆ aÙtoà ™n tù sumpos…J katalipe‹n t¾n Ñrg»n· ™j d t¾n aÜrion tamieÚesqai tÕ m‹soj kaˆ mnhsikake‹n kaˆ ›wlÒn tina mÁnin diaful£ttein. ™pe…per ƒkan¦ f¾j enai t¦ kathgorhmšna. en la medida en que sea capaz. 19 Cf. Zeus te ha tratado con mucha humanidad17. pero si admites haber efectuado semejante distribución de carnes. e intentar por todos los medios esclarecer la verdad. no deben. que no comprendes que. peir£somai æj ¨n oŒÒj te ð dialÚsasqai t¦ ™gkl»mata. se quiere subrayar el carácter arcaico de los titanes en el panteón griego. kaˆ prîtÒn ge ¥kouson t¦ perˆ tîn kreîn. tenerse presentes20. ¢ll' e„ ka… ti ¹m£rthtai metaxÝ eÙwcoumšnwn. lo que ocurre al final del mito (obra perdida: Prometeo libertado). m»te tÁj summac…aj mnhmoneÚsanta m»te aâ tÕ tÁj ÑrgÁj kef£laion ¹l…kon ™stˆn ™nno»santa kaˆ æj meirak…ou tÕ toioàton. pues de otro modo ello sería mera charla. 8 ka…toi t£j ge ¢p£taj. 18 Abuelo de Zeus y de Prometeo. En primer lugar. ¢pomnhmoneÚein. Para el poeta. así como tu innovación en el asunto de los hombres y haber robado el fuego. ¥page. ni es propio de dioses. la facultad de bromear y reírse—. por mi parte. kaˆ nàn lšgwn aÙt¦ a„scÚnomai Øpr toà DiÒj. es capaz de enviar al suplicio de la cruz a un dios tan antiguo. ¡quita ya!. hasta que el dolor le enseñe a ceder. al aludir a ello. 6 klšyaj par' ¹mîn ™kÒmisaj ™j aÙtoÚj· ka… moi doke‹j. por Urano18. lo que queda es la embriaguez.

11 En cuanto a mi actividad plástica y al hecho de haber creado a los hombres. y no ser construidos según este esquema? No obstante. ¥llon dš tina kaˆ m¾ toàton dieschmat…sqai tÕn trÒpon. oÞj e„kÕj Ãn kaˆ t¦ ™j t¾n Ñrg¾n Ñxutšrouj enai tîn qeîn. que considerase un ultraje gravísimo el que alguien. kairÕj ½dh lšgein. y habría sido preferible dejarlos sólo como mera tierra? ¿O debían ser modelados. entre ellos. À æj pepl£sqai mn ™crÁn. los perdonan. que es vergonzoso para mí defenderme. les darían de puñetazos o abofetearían sus mejillas. y no sé de cuál de ellas me hacéis responsable: ¿acaso los hombres no debieran haber existido en absoluto. si estuviesen muy enfadados. Hermes. ¢neskolop…sqh d oÙdeˆj par' aÙto‹j tîn thlikoÚtwn ›neka. ð `ErmÁ. yo hablaré de ambas cuestiones. ¿Qué te parece? ¿Por eso había motivo. polÝ d a„sc…w kathgore‹n ™ke…nJ. tÕ toà lÒgou. di¦ toàto ™crÁn. y mucho más vergonzoso será acusar para él. oÙc Ópwj thlikaàta ™p' aÙto‹j ¢ganakt»sein kaˆ p£ndeina ¹g»sesqai peponqšnai. y menos a enfadarse hasta tal extremo por ese motivo. tÕ calepèteron. ¢ll¦ suggnèmhn ¢ponšmousin aÙto‹j· e„ d kaˆ p£nu Ñrgisqe‹en. À kondÚlouj ™nštriyan À kat¦ kÒrrhj ™p£taxan. de ánimo innoble y de propensión a la ira. a lo sumo. 11 perˆ d tÁj plastikÁj kaˆ Óti toÝj ¢nqrèpouj ™po…hsa. para haber revuelto el cielo con la tierra. e„ kreîn Ñl…gwn ›neka thlikaàta ™rg£zetai. 9 T…qei d' Ómwj. .Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes bles y muy poco apropiadas para un banquete. implica una doble acusación21. no ya que le hubiera asignado a Zeus la porción más pequeña. ditt¾n œcon t¾n kathgor…an. Kaˆ perˆ mn tîn kreîn tosaàta. e„ dianšmwn tij krša paidi£n tina œpaize peirèmenoj e„ diagnèsetai tÕ bšltion Ð aƒroÚmenoj. À t… g¦r ¨n ™po…hsen oátoj Ólon boàn ¢polšsaj. la broma más pesada. ¿Qué hubiera hecho él de perder un buey entero. Hermes. al distribuir la carne. a„scr¦ mn k¢moˆ ¢pologe‹sqai. enviar águilas del cielo y picotear mi hígado? Mira si todo ello no acusa a quien se encoleriza de gran mezquindad de espíritu. como dice el refrán. cuando parecería lógico que fueran más propensos a la ira que los dioses! Sin embargo. 10 Ka…toi pÒsJ oƒ ¥nqrwpoi eÙgnwmonšsteron di£keintai prÕj t¦ toiaàta. momento es ya de tratarlo. pÒtera æj oÙd Ólwj ™crÁn toÝj ¢nqrèpouj gegonšnai. t¾n d' Ólhn ØfVrÁsqai· t… oân. oÙk oda kaq' ÐpÒteron a„ti©sqš mou. si por un poco de carne adopta tan drásticas medidas? 10 ¡Cuánto más generosos se muestran los hombres en tales circunstancias. 7 kaˆ kÒroj kaˆ siwp». nadie propondría la cruz contra su cocinero si al cocer la carne mojara el dedo en la salsa y lamiera un poco o arrancase una porción de asado y se lo comiese. éste œgwge oÙd mnhmoneÚsein e„j t¾n Østera…an œti õmhn toÚtwn tÕn D…a. toàto dš. En consecuencia. m¾ t¾n ™l£ttw mo‹ran ¢ponenemhkšnai tù Di…. Óra g¦r m¾ poll»n tina taàta kathgorÍ toà ¢ganaktoàntoj aÙtoà mikroyuc…an kaˆ ¢gšneian tÁj gnèmhj kaˆ prÕj Ñrg¾n eÙcšreian. pero entre ellos nadie fue jamás crucificado por motivos tan insignificantes. ™gë d Ómwj Øpr ¢mfo‹n ™rî· kaˆ 21 Y basta ya de hablar de la carne. No. le hubiera gastado una broma para ver si el que elegía daba con el mejor trozo. sino que se la hubiera quitado toda. ¢ll' Ómwj ™ke…nwn oÙk œstin Óstij tù mage…rJ stauroà ¨n tim»saito. pero en forma distinta. skuqrwp¦ kaˆ ¢terpÁ pr£gmata kaˆ ¼kista sumpos…J pršponta. En Técnica sofística de la división de argumentos y gradación de los mismos. cruces y al Cáucaso entero. e„ t¦ krša ›ywn kaqeˆj tÕn d£ktulon toà zwmoà ti perielicm»sato À Ñptwmšnwn ¢posp£saj ti katebrÒcqisen. tÍ gÍ tÕn oÙranÕn ¢namem‹cqai kaˆ desm¦ kaˆ stauroÝj kaˆ KaÚkason Ólon ™pinoe‹n kaˆ ¢etoÝj katapšmpein kaˆ tÕ Âpar ™kkol£ptein. yo no podía imaginar que Zeus fuera a acordarse de ello al día siguiente. recurrir a cadenas. El tema. 9 Supón incluso. ¢ll' ¥meinon Ãn ¢treme‹n aÙtoÝj gÁn ¥llwj Ôntaj. ð `ErmÁ.

peir£somai deiknÚein· œpeita dš. que ello es conveniente y mejor con mucho para ellos que si la tierra hubiese permanecido desierta y despoblada. ™pidèsei d kaˆ t«lla p£nta ™j kÒsmon kaˆ k£lloj–™nenÒhsa æj ¥meinon e‡h Ñl…gon Óson toà phloà labÒnta zù£ tina sust»sasqai kaˆ ¢napl£sai t¦j morf¦j mn ¹m‹n aÙto‹j proseoikÒta· kaˆ g¦r ™nde‹n ti õmhn tù qe…J. Yo —que atiendo siempre al bien común22 y procuro acrecentar la gloria de los dioses. 24 Alude a la famosa Gigantomaquia. a continuación. y que todo lo demás progrese también en orden y belleza—. e„ m¾ ¥ra toàto dšdie. existía. creía que faltaba algo a la divinidad de no existir su réplica. aunque sumamente habilidoso e inteligente. Este ha sido el gran delito que yo he cometido contra los dioses. –À xÒana ½ ti ¥llo toioàton. dándoles al modelarles formas semejantes a las nuestras. La tierra era una extensión agreste e informe. y amasarla. 12 ’Hn to…nun p£lai –·´on g¦r oÛtw dÁlon ¨n gšnoito. e„ ™k phloà zùa ™po…hsa kaˆ tÕ tšwj ¢k…nhton e„j k…nhsin ½gagon· ka…. Así. sólo el linaje divino y celestial. ¹ gÁ d ¥griÒn ti crÁma kaˆ ¥morfon. fueron exterminados y enterrados bajo volcanes. æj kaˆ sumfšronta kaˆ ¢me…nw taàta aÙto‹j par¦ polÝ À e„ ™r»mhn kaˆ ¢p£nqrwpon sunšbaine t¾n gÁn mšnein. pues. diÒti kaˆ ™pˆ gÁj tina qnht¦ zùa gegšnhtai· oÛtw g¦r d¾ kaˆ ¢ganakte‹ nàn Ð ZeÝj ésper ™lattoumšnwn tîn qeîn ™k tÁj tîn ¢nqrèpwn genšsewj. ni tallas de madera. Diríase que desde aquel momento los dioses son menos dioses porque existen sobre la tierra unos seres mortales. modelé a los hombres. «tras mezclar tierra con agua». y. no había altares de dioses. a no ser que tema que también éstos tramen un levantamiento contra él y hagan la guerra a los dioses como los Gigantes24. en relación con la cual iba a revelar un examen del tema nuestra superior felicidad. Trabajos y Días 61. HESÍODO. –pÒqen g£r. y capaz de apreciar lo mejor. pensé que sería muy bueno tomar una pequeña porción de barro y crear unos seres vivos. habiendo llamado también a Atenea para que me ayudara en la obra. ni estatuas divinas. . Zeus se halla ahora encolerizado. oÜte d bwmoˆ qeîn À nšwj. e‡ ti ºd…khka ™gë metakosm»saj kaˆ newter…saj t¦ perˆ toÝj ¢nqrèpouj– Ãn oân tÕ qe‹on mÒnon kaˆ tÕ ™pour£nion gšnoj. hijos de la Tierra.Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes primer lugar. Ûlaij ¤pasa kaˆ taÚtaij ¢nhmšroij l£sioj. æj oÙdem…a to‹j qeo‹j ¢pÕ toÚtou bl£bh gegšnhtai. oŒa poll¦ nàn ¡pantacÒqi fa…netai met¦ p£shj ™pimele…aj timèmena· ™gë d–¢eˆ g£r ti probouleÚw ™j tÕ koinÕn kaˆ skopî Ópwj aÙxhq»setai mn t¦ tîn qeîn. æj œoike. kaˆ tÕ zhm…wma Ðr´j ¹l…kon. por haber traído a los hombres a la vida. trataré de demostrar que ningún perjuicio se ha originado contra los dioses por ello. como si los dioses hubieran sufrido menoscabo desde el nacimiento de los hombres. eÙmhcanètaton d' ¥llwj kaˆ sunetètaton kaˆ toà belt…onoj kaˆ d¾ kat¦ tÕn a„sqanÒmenon. en la cual estos enormes colosos. m¾ Ôntoj toà ™nant…ou aÙtù kaˆ prÕj Ö œmellen ¹ ™xštasij gignomšnh eÙdaimonšsteron ¢pofa…nein aÙtÒ· qnhtÕn mšntoi enai toàto. ciertamente era un ser mortal. digo. 12 Existía en otro tiempo —pues así se verá con mayor claridad si he faltado en algo en mis cambios e innovaciones en lo relativo a los hombres—. ni nada parecido de cuanto ahora se encuentra en abundancia por doquier. œti kaˆ t¾n 'Aqhn©n parakalšsaj sunepilabšsqai moi toà œrgou. 8 prîtÒn ge. taàt£ ™stin § meg£la ™gë toÝj qeoÝj ºd…khka. tÕ ¢p' ™ke…nou Âtton qeo… e„sin oƒ qeo…. ya ves qué desmesurado castigo por haber creado unos seres vivos de barro y dotado de movimiento a lo antes inmóvil. tîn ¢nqrèpwn ™j tÕn b…on paracqšntwn. ni templos — ¿cómo podrían haber existido?—. 13 Y así. colocaron el monte Pelión sobre el Osa para invadir el Olimpo y destronar a los dioses. Con la ayuda de Heracles. En efecto. m¾ kaˆ oátoi ™pan£stasin ™p' aÙtÕn bouleÚswsi kaˆ pÒlemon ™xenšgkwsi prÕj toÝj qeoÝj ésper oƒ 22 23 Como corresponde a la etimología de su nombre (nota 12). 13 poihtikÕn lÒgon “ga‹an Ûdei fÚraj” kaˆ diamal£xaj ¢nšplasa toÝj ¢nqrèpouj. objetos de veneración con todo celo. según las palabras del poeta23. cubierta toda de bosques y éstos salvajes.

Hermes. 16 'All¦ kakoàrgo… tinej. oŒon ktÁma À po…hma Ö mhdeˆj Ôyetai mhd ™painšsetai. prÕj ™moà kaˆ tîn œrgwn tîn ™mîn. e‡ ti soi doke‹ ¢gaqÕn ¢m£rturon. Apolo. Hermes. habría sido un egoísta. sacrificios. y yo callaré. debes considerar este hecho: ¿te parece que un bien sin testigos —sea una propiedad o una obra de arte—. ¢ll¦ pÒlesi kaˆ gewrg…aij kaˆ futo‹j ¹mšroij diakekosmhmšnhn kaˆ t¾n q£lattan pleomšnhn kaˆ t¦j n»souj katoikoumšnaj. 14 Por el contrario. mas los aporté al bien común y doné para todos vosotros. . Pero vosotros. Hera y de ti. p©sai d' ¢nqrèpwn ¢gora…. sino adornada con ciudades. que esto ha resultado beneficioso para los dioses podrás comprobarlo si te percatas de que la tierra entera ya no permanece estéril y sin belleza. aunque sea en proporción insignificante. Ðmo…wj ¹dÝ kaˆ terpnÕn œsesqai tù œconti. kaˆ tÒde ™nnÒhson. 16 Me argumentas que hay algunos seres perversos entre ellos. resulta igualmente dulce y placentero a su poseedor? ¿Por qué te pregunto esto? Porque. ya que no tendríamos una inferior para compararla. sin duda. de no haber existido los hombres. y que por doquier hay altares. Øme‹j dš. dispuesto a sufrir el justo castigo de vuestra parte. habría quedado sin testigos la belleza del Universo. kaˆ ploàtÒn tina plout»sein ™mšllomen oÜte Øp' ¥llou tinÕj qaumasqhsÒmenon oÜte ¹m‹n aÙto‹j Ðmo…wj t…mion· oÙd g¦r ¨n e‡comen prÕj Ó ti œlatton paraqewrîmen aÙtÒn. ¿Ves cómo sólo considero mis intereses. oÙd' ¨n sun…emen ¹l…ka eÙdaimonoàmen oÙc Ðrîntej ¢mo…rouj tîn ¹metšrwn tin£j· oÛtw g¦r d¾ kaˆ tÕ mšga dÒxeien ¨n mšga. de Zeus. ARATO. t¦ koin¦ d kataprod…dwmi kaˆ ™l£ttw poiî. oÛtwj ¨n m£qoij. templos y festividades: Llenas de Zeus están todas las calles. Ðr´j Ópwj t¦ ™mautoà mÒna skopî. mientras de Prometeo no hallarás en lugar alguno.Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes 9 G…gantej. e„ ™piblšyeiaj ¤pasan t¾n gÁn oÙkšt' aÙcmhr¦n kaˆ ¢kallÁ oâsan. de igual modo que un objeto grande puede considerarse grande si es medido en relación con otro pequeño. 'All' Óti mn d¾ oÙdn ºd…khsqe. Fenómenos 2 s. Y si hubiera hecho a los hombres para mi exclusivo dominio. de que los mares son surcados y las islas están habitadas. Óti m¾ genomšnwn tîn ¢nqrèpwn ¢m£rturon sunšbaine tÕ k£lloj enai tîn Ólwn. ð `ErmÁ. ð `ErmÁ. ™n aÙto‹j kaˆ moiceÚousi kaˆ polemoàsi kaˆ 25 No. ™pleonšktoun ¨n ‡swj. kaˆ g¦r e„ mn ™mautù mÒnJ ktÁma toàto ™plas£mhn. k¢gë siwp»somai kaˆ d…kaia œsomai peponqëj prÕj Ømîn. dÁlon· À sÝ de‹xon k¨n ›n ti mikrÒtaton. e„ tù mikrù parametro‹to. prÕj d¾ t… toàt' œfhn. tierras de labor y plantas cultivadas. y nos tocaría gozar de una fortuna no admirada por nadie. demuéstramelo. algo que nadie vea ni ensalce. si no. ¢nestaurèkatš me kaˆ taÚthn moi t¾n ¢moib¾n ¢podedèkate toà bouleÚmatoj. pueden verse templos por todas partes. ð `ErmÁ. ni comprenderíamos cuán felices somos al no ver a otros privados de nuestros bienes. ¡pantacoà d bwmoÝj kaˆ qus…aj kaˆ naoÝj kaˆ panhgÚreij· mestaˆ d DiÕj p©sai mn ¢guia…. Promhqšwj d oÙdamoà. mientras traiciono y menoscabo los comunes? 15 Además. y todos los mercados de hombres25. Hermes: que no habéis sufrido perjuicio alguno de parte mía y de mis obras es evidente. 15 ”Eti dš moi. que debíais haberme honrado por esta actuación política. Es más. me habéis crucificado en pago a mi colaboración. tim©n ™pˆ tù politeÚmati toÚtJ dšon. que cometen adulterio. que a nuestros propios ojos no poseería el mismo valor. 14 Óti d kaˆ cr»sima taàta gegšnhtai to‹j qeo‹j. f»j. neëj „de‹n ¡pantacoà ™sti. nunˆ d e„j tÕ koinÕn fšrwn katšqhka Øm‹n aÙto‹j· m©llon d DiÕj mn kaˆ 'ApÒllwnoj kaˆ “Hraj kaˆ soà dš.

Óti memfÒmenoi t¾n ¢nqrwpopoi…an kaˆ m£list£ ge t¦j guna‹kaj Ómwj ™r©te aÙtîn kaˆ oÙ diale…pete katiÒntej. se casan con sus hermanas y atentan contra sus padres. Perˆ mn oân tîn ¢nqrèpwn kaˆ taàta ƒkan£. porque le es preciso ocuparse de ella. ‡swj f»seij. mas de otra forma. pasaré a tratar del fuego y de ese censurable hurto. fiero y salvaje? ¿Cómo entonces habrían hechos sacrificios a los dioses u os habrían tributado las demás honras. 18 Ahora. a mi juicio. oÙk Ñkne‹te. aunque tengáis que cruzar el Océano. oÙk ¨n e‡poij. 'All' ™crÁn mšn. esta ardua actividad es también dulce y. mšteimi kaˆ t¾n ™pone…diston taÚthn klop»n. ¿qué haríamos. de no tenerlos para ejercer sobre ellos nuestra providencia? Andaríamos ociosos. sin hacer nada. À t… g¦r ¨n ™pr£ttomen oÙk œcontej ïn pronooàmen toÚtwn. À ¢sÚneton kaˆ qhriîdej œdei kaˆ ¥grion ¢perg£sasqai tÕ zùon. ¿Y qué otro modelo mejor que éste me habría propuesto. al autor de vuestros honores y sacrificios lo habéis crucificado. ¥rti mn taàroi. omai. si te parece bien. laméntese también el ganadero de poseer la manada. ¥llon dš tina trÒpon. el desvelo no está exento de placer al implicar un modo de ocupar el tiempo. que en nada disminuye si algún otro participa de él. kaˆ prÕj qeîn toàtÒ moi ¢pÒkrinai mhdn Ñkn»saj· œsq' Ó ti ¹me‹j toà purÕj ¢polwlškamen. otras en sátiros y cisnes. œti kaˆ toàto ‡swj fa…hj ¥n. por lo demás. Óti ¢n£gkh poll¦ ¹m©j œcein pr£gmata ™pimeloumšnouj aÙtîn. respectivamente. Acaso añadas también que nos hemos visto obligados a asumir muchas responsabilidades al tener que ocuparnos de ellos: entonces. pues no se apaga porque se 10 ¢delf¦j gamoàsi kaˆ patr£sin ™pibouleÚousi. sin embargo. oÙkoàn di£ ge toàto kaˆ Ð nomeÝj ¢cqšsqw ™pˆ tù œcein t¾n ¢gšlhn. 18 ½dh d kaˆ ™pˆ tÕ pàr. ka…toi tÒ ge ™rgîdej toàto kaˆ ¹dÚ· ¥llwj kaˆ ¹ frontˆj oÙk ¢terp¾j œcous£ tina diatrib»n. respóndeme a esto sin vacilar: ¿acaso hemos perdido nosotros una partícula de fuego desde que existe también entre los hombres? No podrías afirmarlo. nunca semejantes a nosotros. 17 Pero lo que me angustia sobremanera es que. ¢napepl£sqai toÝj ¢nqrèpouj. e„ doke‹. según este argumento. ºrgoàmen ¨n kaˆ tÕ nšktar ™p…nomen kaˆ tÁj ¢mbros…aj ™neforoÚmeqa oÙdn poioàntej. aÛth g£r. kaˆ oÙ d»pou di¦ toàto a„ti£sait' ¥n tij tÕn OÙranÕn kaˆ t¾n GÁn. diÒti ¢nagka‹on aÙtù ™pimele‹sqai aÙtÁj. 28 Ilíada I 423. sin embargo. ¢ll¦ Øme‹j. La naturaleza de este bien es tal. kaˆ pîj ¨n À qeo‹j œqusan À t¦j ¥llaj Øm‹n tim¦j ¢pšneiman oÙcˆ toioàtoi genÒmenoi. y os dignáis engendrar dioses en ellas27. por otra parte. oÙdšn ti œlatton g…gnetai. cada vez que os consagran hecatombes. ™x oá kaˆ par' ¢nqrèpoij ™st…n. Alusión a los amores de Zeus con Europa. ¿Y acaso entre nosotros no se da todo eso con gran frecuencia? Y por dicho motivo nadie acusaría a Urano y a la Tierra de habernos creado26. si sabía que era absolutamente hermoso? ¿Acaso debía haber realizado un ser irracional. censurándome por la creación de los hombres. . Antíopa y Leda. ¥rti d s£turoi kaˆ kÚknoi genÒmenoi. fÚsij toutouˆ toà kt»matoj. Óti ¹m©j sunest»santo. par' ¹m‹n g¦r oÙcˆ poll¾ toÚtwn ¢fqon…a.Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes promueven guerras. de no ser como son? Por vuestra parte. Convenía —replicarás tal vez— hacer a los hombres. 17 Ö d m£list£ me pn…gei toàt' ™st…n. y. k¨n ™pˆ tÕn 'WkeanÕn ™lqe‹n dšV “met' ¢mÚmonaj A„qiopÁaj·” tÕn d tîn timîn Øm‹n kaˆ tîn qusiîn a‡tion ¢nestaurèkate. «y sobre todo de las mujeres». las amáis y no dejáis de bajar a la tierra. Ótan mn Øm‹n t¦j ˜katÒmbaj pros£gwsin. no vaciláis en acudir. En cuanto a la cuestión de los hombres basta con lo dicho. «junto a los irreprochables etíopes»28. kaˆ qeoÝj ™x aÙtîn poie‹sqai ¢xioàte. ºpist£mhn. transformados unas veces en toros. De otro modo. ¢ll¦ m¾ ¹m‹n ™oikÒtaj· kaˆ t… ¨n ¥llo par£deigma toÚtou ¥meinon Ö p£ntwj kalÕn proesths£mhn. e„ ka… tij ¥lloj aÙtoà metal£boi· oÙ g¦r 26 27 Teogonía 45 ss. beberíamos néctar y nos saciaríamos de ambrosía. En nombre de los dioses.

dieuqÚnete kaˆ ™xelšgcete. no previeses que ibas a ser castigado por todos estos motivos. corregidme y refutadme. ya que él es asimismo fuego. ÐpÒtan e„j tÕn oÙranÕn ¹ kn‹sa paragšnhtai “˜lissomšnh perˆ kapnù. ˜kka…deka gàpaj ¨n ™pšsthsš soi t¦ œgkata ™xair»sontaj· oÛtw deinîj aÙtoà kathgÒrhkaj ¢pologe‹sqai dokîn. — No es fácil. litigar con un sofista tan excelente. ni necesitar luz artificial. kaˆ taàta mn 29 30 He dicho. Prometeo. Envidia es. . de que Zeus no haya escuchado tus palabras. que no hayáis prohibido también al Sol que los alumbre. ni haber de cocer la ambrosía. Vosotros. al no tener frío. Me sorprende. Hermes. 31 Hipérbole ya presente en Zeus confundido 17. PROMETEO. Sin embargo. que yo volveré de nuevo a mi defensa. deberíais ser buenos y «dispensadores de beneficios»29. Hermes y Hefesto. sino ante todo para los sacrificios. ka…toi qeoÚj ge Ôntaj ¢gaqoÝj enai cr¾ kaˆ “dwtÁraj ˜£wn” kaˆ œxw fqÒnou pantÕj ˜st£nai· Ópou ge kaˆ e„ tÕ p©n toàto pàr ØfelÒmenoj katekÒmisa ™j t¾n gÁn mhd' Ólwj ti aÙtoà katalipèn. esta censura se opone radicalmente a vuestro apetito. esta cuestión: privar a quienes lo necesitan de la participación en unos bienes por cuyo disfrute en nada vosotros resultáis perjudicados.Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes encienda otro fuego. 19 En cambio. Ópwj œcoien knis©n t¦j ¢gui¦j kaˆ toà libanwtoà qumi©n kaˆ t¦ mhr…a ka…ein ™pˆ tîn bwmîn. lo inculpáis de disipar vuestra propiedad? 11 ¢posbšnnutai ™nausamšnou tinÒj· fqÒnoj d d¾ ¥ntikruj tÕ toioàto. Aun en el caso de que os hubiera sustraído todo ese fuego y lo hubiera transportado a la tierra sin dejaros absolutamente nada. ð `ErmÁ kaˆ “Hfaiste. Ópwj m£ntij ín oÙ proeg…gnwskej ™pˆ toÚtoij kolasqhsÒmenoj. y quedar al margen de toda envidia. los hombres precisan emplear el fuego no sólo para otros menesteres. ¢f' ïn mhdn toÚtwn kwlÚein Øme‹j ºd…khsqe. k¢gë aâqij ¢polog»somai. ¿También. Pero lo que me sorprende es que. notoriamente. ð Promhqeà. Por cierto. Ilíada I 317. y mucho más divino y ardiente. pues ninguna falta os hace a vosotros. en la creencia de que el banquete más delicioso tiene lugar cuando el aroma llega al cielo «girando en el humo»30. ERMHS 20 OÙ ·®dion. Ðrî dš ge Øm©j m£lista ca…rontaj tù kapnù kaˆ t¾n eÙwc…an taÚthn ¹d…sthn o„omšnouj. À k¢ke‹non a„ti©sqe æj spaqînta Ømîn tÕ ktÁma. no os habría irrogado gran perjuicio. diÒti m¾ kaˆ Ð ZeÝj taàta ™p»kousš sou· eâ g¦r oda. prÕj oÛtw genna‹on sofist¾n ¡mill©sqai· pl¾n ¢ll¦ ênhso. sfë dš. en tanto que sois dioses.” ™nantiwt£th to…nun ¹ mšmyij aÛth ¨n gšnoito tÍ Ømetšrv ™piqum…v. oÙ meg£la Øm©j ºd…koun· oÙdn g¦r Øme‹j de‹sqe aÙtoà m»te ·igoàntej m»te ›yontej t¾n ¢mbros…an m»te fwtÕj ™pitecnhtoà deÒmenoi. ð `ErmÁ. no obstante. observo vuestro enorme regocijo con el humo. siendo adivino. e‡ ti m¾ kalîj e„rÁsqai doke‹. al tiempo. acaso. 20 HERMES. Por tanto. Alégrate. — Lo sabía. E‡rhka. qaum£zw d Ópwj oÙcˆ kaˆ tÕn ¼lion kekwlÚkate katal£mpein aÙtoÚj· ka…toi pàr kaˆ oátÒj ™sti polÝ qeiÒterÒn te kaˆ purwdšsteron. quemar el incienso y asar los muslos en los altares. ™ke‹no dš ge qaum£zw. si estimáis que en algo no he hablado bien. 19 oƒ d ¥nqrwpoi kaˆ e„j t¦ ¥lla mn ¢nagka…J crîntai tù pur…. a fin de poder llenar las calles de aroma de grasa. como sé Así llaman HOMERO y HESÍODO a los dioses (cf. Odisea VIII 325. metadidÒnai to‹j deomšnoij. y Teogonía 46). PROMHQEUS 'Hpist£mhn. pues estoy bien seguro de que habría mandado dieciséis buitres31 a sacarte las vísceras: tan duramente le has acusado so pretexto de defenderte. m£lista d ™j t¦j qus…aj.

ERMHS E„ g¦r gšnoito. (A Prometeo. ERMHS 'All¦ fÚlatte. le nacería un hijo que habría de destronarle. koinÍ sÝn ¹m‹n eÙwcoÚmenon. — Guárdalo. Heracles. en el momento oportuno. ð `ErmÁ. participando de nuestro festín. taàta kaˆ ™p…doim… se lelumšnon. 33 32 . æj misqÕj e‡h kaˆ lÚtra moi ¢ntˆ tÁj katad…khj. ð Promhqeà. El secreto consistía en advertir a Zeus. — ¿De qué se trata? No dudes en decirlo. 21 PROMETEO. Prometeo. Ojalá aparezca pronto el arquero tebano34 de que hablas.) Resiste con ánimo fuerte. a abatir con sus flechas el águila cuya venida sobre mí anuncias. oÙ mšntoi kaˆ kreanomoànt£ ge. HERMES. PROMHQEUS 21 Q£rrei· kaˆ suneuwc»somai Øm‹n kaˆ Ð ZeÝj lÚsei me oÙk ¢ntˆ mikr©j eÙerges…aj. Hefesto. al igual que él hiciera con Crono (cf. — Así ocurra. HERMES. hija de Nereo y Doris. Alcmena dio allí a luz a Heracles. para que sea mi paga y precio del rescate a cambio de esta condena33. HERMES. ¹me‹j d ¢p…wmen. de consumar su proyectada unión carnal con Tetis. ð Tit£n. titán. Hermes? Mas no debo decirlo. æj paÚseiš se ¢natemnÒmenon ØpÕ toà Ñrnšou. y pueda verte liberado. que ya se acerca el águila.Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes también que volveré a ser libre: no tardará en venir alguien de Tebas. Es mejor guardar el secreto. — Confía en ello. a librarte de ser despedazado por el ave. hermano tuyo32. m¾ g¦r Ñkn»sVj e„pe‹n. ¢ll' oÙ cr¾ lšgein· ful£ttein g¦r ¥meinon tÕ ¢pÒrrhton. 34 Según la leyenda. kaˆ ½dh gš tij ™k Qhbîn ¢f…xetai sÕj ¢delfÕj oÙk e„j makr¦n katatoxeÚswn Ön f¾j ™pipt»sesqa… moi tÕn ¢etÒn. si ello es lo mejor. e„ toàt' ¥meinon. Participaré en vuestros festines y Zeus me liberará a cambio de un favor nada trivial. ØpÒmene oân karterîj· e‡h dš ge ½dh soi tÕn Qhba‹on Ön f¾j toxÒthn ™pifanÁnai. mas sin repartir nuestra carne. PROMHQEUS Osqa. — ¿Conoces a Tetis. Vámonos nosotros. ERMHS T…noj taÚthj. que. PROMETEO. 12 kaˆ Óti ¢poluq»somai aâqij oda. ð “Hfaiste· kaˆ g¦r ½dh plhs…on oØtosˆ Ð ¢etÒj. Diálogos de los dioses 1). t¾n Qštin.

Polígono Industrial. S.ª REIMPRESIÓN. EDITORIAL GREDOS . A. la traducción de este volumen ha sido revisada por ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ. PRIMERA EDICIÓN. 1996. 42 LUCIANO OBRAS I INTRODUCCIÓN GENERAL POR JOSÉ ALSINA CLOTA TRADUCCIÓN Y NOTAS POR ANDRÉS ESPINOSA ALARCÓN ICAROMENIPO o POR ENCIMA DE LAS NUBES Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL. G.BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS. Madrid. Según las normas de la B. ISBN 84-249-0153-3. 1996. Depósito Legal: M. 1. ISBN 84-249-1602-6. C. Gráficas Cóndor. Tomo I. 1981. Obra completa. EDITORIAL GREDOS. Sánchez Pacheco. 12.. A. Impreso en España. Leganés (Madrid). S. Printed in Spain. Esteban Terradas. 42676-1996. 81.

C. 7 2. Panorama general del siglo II d. Heracles 96 6 Acerca del ámbar o Los cisnes 101 7 Elogio de la mosca 104 8 Filosofía de Nigrino 110 9 Vida de Demonacte 130 10 Acerca de la casa 146 11 Elogio de la patria 161 12 Los longevos 166 13-14 Relatos verídicos 176 15 No debe creerse con presteza en la calumnia 228 16 Pleito entre consonantes: la «Sigma» contra la «Tau» en el Tribunal de las Siete Vocales 17 El banquete o Los lapitas 252 18 El pseudosofista o El solecista 274 19 La travesía o El tirano 290 20 Zeus confundido 313 21 Zeus trágico 326 22 El sueño o El gallo 362 23 Prometeo 393 Icaromenipo o Por encima de las nubes 407 24 25 Timón o El misántropo 434 Textos griegos de Luciano: http://sites. . La obra de Luciano 27 4. La traducción 69 1-2 Fálaris 71 3 Hipias o El baño 85 4 Preludio. Apuntes sobre la vida 22 3.google. El escritor 33 5. Dioniso 90 5 Preludio. Luciano y la posteridad 55 7. El mundo de las ideas en Luciano 46 6. La transmisión: manuscritos y ediciones 66 8.com/site/ancienttexts/gk-l2 * La paginación corresponde a la edición original seguida [Nota del escaneador].Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes 1 ÍNDICE GENERAL* INTRODUCCIÓN GENERAL 7 1.

Según J. a la mansión de los dioses inmortales. La noche. un contrapunto ocasional para que Menipo nos vaya narrando su aventura: su desilusión en el trato con los filósofos. Según Bataillon. En El sueño del Juicio Final quevedesco está presente el Icaromenipo entre otras obras menipeas de Luciano. a la crítica de los filósofos y su vana ciencia. a semejanza de Ícaro. Aunque las obras de Menipo se hayan perdido. Lyón. predomina la técnica narrativa sobre la dialogada: es más una «novela de aventuras» sui generis que una pieza dramática. es mucho lo que se conserva de su espíritu en la de Luciano. Es innegable. 5. 4. que. Menipo cuenta al amigo en síntesis su increíble experiencia aérea. Encuentro con Empédocles. como apuntábamos al principio. son una traducción del Icaromenipo acompañada de una creación personal de este humanista (Diálogo de la mosca y la hormiga). Resolución de hallar la verdad por sí mismo.) de análogas trazas. Helm sería la tercera de las menipeas. Entrevista con Zeus (22-34). recibe su mayor influjo de El gallo. Asimismo. Vuelos de prueba con éxito.. Brusco fin del diálogo (34). mas el cursus retórico es rápido y la obra resulta amena para la sensibilidad del lector actual. su vuelo a la Luna y la llegada al Cielo. Llegada al Cielo. Banquete de los dioses. En el diálogo. paisano de nuestro escritor. genuinamente menipeos. los veremos reaparecer en seguida en el Caronte. que llegó a ser ciudadano de Tebas en la época helenística.). Pleitos y guerras absurdas. así como en Las sátiras menipeas de Varrón. Por poner un solo ejemplo del extranjero. es ligeramente anterior al 162 d. que esta obra se encuadra en la mejor fase del «fervor menipeo» lucianesco. tras la presencia del autor en los Juegos Olímpicos y anterior a su partida a Antioquía. esclavo sirio. como ya pusiera de relieve K. es un mero recurso literario.° Introducción (1-3). Los sacrificios. Pequeñez de la tierra y ridiculez de las empresas humanas. PRÄCHTER (AfGPh 11 [1898]. Muchos tópicos literarios (las locuras y vanidades humanas. Para R. sin embargo. 3. Diálogo entre Mercurio y Luciano. hijo de Dédalo. Grande ha sido la fortuna de esta obra en la tradición literaria posterior. C. 2. Ello no es óbice para que nos encontremos ante uno de los diálogos más logrados del samosatense. Audición por Zeus de las absurdas plegarias humanas. Aniquilamiento del epicúreo Hermodoro.Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes 24 IKAROMENIPPOS H UPERNEFELOS ICAROMENIPO O POR ENCIMA DE LAS NUBES 2 Menipo de Gádara. 1550. en Alcalá. Crítica de hechos históricos fingidamente sincrónicos. El artificio de las alas de águila y buitre. Asamblea de los dioses: los filósofos serán aniquilados. 1544) de JUAN DE JARAVA. Sebastián Grypho. pues. autor de 13 libros sobre la necedad humana y la inutilidad de la filosofía. 6. entre otros. El énfasis dialéctico de Luciano se orienta.° Antecedentes (4-9). En una edición del siglo XVI de Diálogos de Luciano. El otro personaje. Zeus ordena el tiempo atmosférico. Diatriba contra la conducta privada de ciertos filósofos. es el protagonista de este diálogo. etc. Schwartz. El Icaromenipo influye parcialmente (canto XII) en El crotalón. bástenos el ya citado Micromegas volteriano. junto con el Diálogo de Neptuno y Mercurio.° Primeras experiencias aéreas (10-11). También en Saavedra Fajardo (Locuras de Europa. sus proezas aéreas. los Problemas o preguntas problemáticas (Lovaina. Menipo lleva todo el peso argumental. precisamente. el Icaromenipo. el 1524. guardando estrecha relación con otras (Menipo. 565 y ss.° Arribada de Menipo a Atenas. Desencanto de Menipo ante las vagas y contradictorias teorías filosóficas sobre el cosmos y los dioses. Al parecer. He aquí la estructura de este diálogo: 1. tras Menipo y La travesía.° Menipo en el Cielo. 1649). Diálogos de los muertos. se halla. . Metáfora del hormiguero. que aparece en el diálogo. se traduce nuestra obra. etc. Quejas de la Luna contra los filósofos.). hallamos cumplido eco del Icaromenipo. el amigo.° Arribada a la Luna (12-21). Metáfora pitagórica de las «vidas discordantes». muchas de las referencias filosóficas y literarias que en ella aparecen (como ocurre también en la Necromancia) proceden de estereotipadas recetas para uso de rétores y florilegios preparados. la novela de Petronio y la Apocolocyntosis senequiana. contra sus «herejías» y confusionismo acerca de los astros y los fenómenos cósmicos. Zeus interroga a Menipo sobre los asuntos de la Tierra y motivos por los que su culto ha sido postergado.

su itinerario marítimo. y de éste al mismo cielo y a la acrópolis de Zeus habría un día de ascenso para un águila veloz. amigo. MENIPO. Ð prîtoj ¹m‹n staqmÒj· toÙnteàqen d ™pˆ tÕn ¼lion ¥nw paras£ggai pou pentakÒsioi· tÕ d ¢pÕ toÚtou ™j aÙtÕn ½dh tÕn oÙranÕn kaˆ t¾n ¢krÒpolin t¾n toà DiÕj ¥nodoj kaˆ taàta gšnoit' ¨n eÙzènJ ¢etù mi©j ¹mšraj. habría de la luna al sol una distancia de 2. — ¡Por Heracles! ¡Te refieres a un largo sueño. pues estoy calculando el recorrido total de mi reciente viaje. buen camarada. ¢stronome‹j kaˆ ¹sucÍ pwj ¢nametre‹j.328 m. La parasanga persa tenía 5. kaq£per oƒ ¥stroij ™tekma…rou t¾n ÐdÒn. ð t£n. ðgaqe. ð Mšnippe. makrÒn tina tÕn Ôneiron lšgeij. de esa pesada retahíla de paradas y parasangas. pues. de mi charla sobre cuestiones celestes y aéreas. y de allí al sol una ascensión aproximada de quinientas parasangas2.8 km. ð ˜ta‹re. además. — No te extrañes. 3 El amigo imagina que Menipo se sirve de la posición de los astros para establecer. ETAIROS 532. ¿determinabas el itinerario. cuando acabo de regresar de la presencia de Zeus? . querido. œti d t¦ fortik¦ taàta staqmoÚj tinaj kaˆ paras£ggaj Øpoxen…zontoj. dokî soi lšgein Öj ¢rt…wj ¢f‹gmai par¦ toà DiÒj. MENIPPOS M¾ qaum£sVj. 2 1 1 MENIPO. e‡ ge sautÕn œlaqej katakoimhqeˆj paras£ggaj Ólouj. MENIPPOS OÙ m¦ D…a. mi primera parada. tres mil estadios1 desde la tierra a la luna. ETAIROS T… taàta prÕj Car…twn. como los fenicios. MENIPPOS 2 ”Oneiron g£r. p£lai g¦r ™pakroîma… sou parakolouqîn ¹l…ouj kaˆ sel»naj. ETAIROS `Hr£kleij. AMIGO. — ¿Un sueño. AMIGO. por Zeus: realmente he hecho mi viaje por los propios astros. si has dormido sin reparar en ello durante parasangas enteras! 2 MENIPO. ¿qué significan esas observaciones astronómicas y medidas en voz baja? Hace rato que te sigo y oigo hablar con extranjero acento de soles y lunas y.664 km. — Entonces. ETAIROS Eta. crees que te cuento. por los astros?3 MENIPO. ¢ll' ™n aÙto‹j to‹j ¥stroij ™poioÚmhn t¾n ¢podhm…an.Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes 3 MENIPPOS 1 OÙkoàn trisc…lioi mn Ãsan ¢pÕ gÁj st£dioi mšcri prÕj t¾n sel»nhn. — No. e„ metšwra kaˆ diašria dokî soi lale‹n· tÕ kef£laion g¦r d¾ prÕj ™mautÕn ¢nalog…zomai tÁj œnagcoj ¢podhm…aj. como los comerciantes fenicios. — Por las Cárites. — Había. Por lo tanto. Fo…nikej AMIGO.

al que Luciano hace frecuentes referencias (cf. Si no me crees. — ¿Cómo has dicho? ¿Menipo ha venido a nosotros enviado por Zeus desde el cielo? MENIPO. divino y olímpico Menipo. ¢t¦r oÙdn ™dšhsš moi prÕj t¾n ¥nodon oÜte tÁj kl…makoj oÜte paidik¦ genšsqai toà ¢etoà· o„ke‹a g¦r Ãn moi t¦ pter£. 6 Dédalo. 898. de suerte que podamos suponer que también tú fueras raptado por el águila para servir de escanciador. ETAIROS Toàto mn ½dh kaˆ Øpr tÕn Da…dalon œfhsqa. Cf. voló muy alto y el calor del sol la fundió y le hizo caer. podría permitirme dudar de un hombre elevado por encima de las nubes y —para decirlo con palabras de Homero— «uno de los Uranios»?4. este mismo hecho aumenta mi regocijo. ni convertirme en favorito del águila. MENIPPOS 'Orqîj. siendo yo un simple mortal terrícola. ð ˜ta‹re. t¦ mn g¦r ¢mfˆ t¾n Ôyin oÙ p£nu œoikaj ™ke…nJ tù Frug…. —61—).Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes 4 Pîj œfhsqa. . por añadidura a todo lo demás y sin que nosotros lo advirtiéramos. HORACIO. gennhtÕj aÙtÕj kaˆ ™p…geioj ín ¢piste‹n duna…mhn ØpernefšlJ ¢ndrˆ kaˆ †na kaq' “Omhron e‡pw tîn OÙraniènwn ˜n…. y no me sorprende que mi extraña narración te parezca una fábula. e‡ ge prÕj to‹j ¥lloij ™lel»qeij ¹m©j ƒšrax tij À koloiÕj ™x ¢nqrèpou genÒmenoj. símbolo de la habilidad artesanal. yo acabo de llegar en el día de hoy de la presencia de nuestro gran Zeus. — En efecto. por ejemplo. kaˆ oÙk ¢pÕ skopoà e‡kasaj· tÕ Daid£leion g¦r ™ke‹no sÒfisma tîn pterîn kaˆ aÙtÕj 4 5 AMIGO. y n. ad loc. t…na trÒpon ½rqhj ¥nw kaˆ ÐpÒqen ™por…sw kl…maka thlikaÚthn tÕ mšgeqoj. e„ doke‹. si. — ¿Cómo. Ganimedes. muriendo. en el mar que en su recuerdo se llamó «Icario». te transformaste de hombre en halcón o grajo. AMIGO. — Esto que acabas de decir supera ya el arte de Dédalo6. ð qespšsie kaˆ 'OlÚmpie Mšnippe. éste ¹m©j e„k£zein kaˆ s o„noco»sont£ pou ¢n£rpaston gegonšnai prÕj toà ¢etoà. MENIPO. El gallo 23. pues tenía mis propias alas. ¢ll' ™ke‹n£ moi fr£son. y dónde conseguiste una escalera de tales dimensiones. Ilíada V 373. no necesité para mi ascensión una escalera. por haber gozado más allá de los límites de la credibilidad. — Bien. pues en tu aspecto no te asemejas precisamente al joven frigio5. MENIPO. ideó para él y su hijo Ícaro un sistema de vuelo con alas adheridas con cera. por favor. kaˆ qaumastÕn oÙdn e‡ soi tÕ par£doxon toà lÒgou mÚqJ doke‹ prosferšj. yo mismo me he construido aquel invento dedálico de las alas. desoyendo los consejos de Dédalo. MENIPPOS SÝ mn p£lai skèptwn dÁloj e. Mšnippoj ¹m‹n diopet¾j p£restin ™x oÙranoà.. AMIGO. raptado por Zeus en forma de águila. para convertirse en copero y favorito del dios (Diálogos de los dioses 4 y 5). amigo: tu suposición no ha dado fuera del blanco. tras ver y oír maravillas. — Tú te burlas claramente de mí hace rato. Pero explícame. Sin embargo. MENIPPOS Kaˆ m¾n ™gè soi par' aÙtoà ™ke…nou toà p£nu DiÕj ¼kw t»meron qaum£sia kaˆ ¢koÚsaj kaˆ „dèn· e„ d ¢piste‹j. ETAIROS Kaˆ pîj ¨n œgwge. Ícaro. Odas IV 2. kaˆ aÙtÕ toàto Øpereufra…nomai tÕ pšra p…stewj eÙtuce‹n. de qué modo fuiste elevado a las alturas.

. En nombre de Zeus Protector de la amistad. AMIGO. de acuerdo con tu nombre? . 3 AMIGO. — De ninguna manera. pero mis veloces remos no llevaban cera. MENIPPOS 4 ”Akoue to…nun· oÙ g¦r ¢ste‹Òn ge tÕ qšama kechnÒta f…lon ™gkatalipe‹n. ½dh g¦r oÙk od' Ópwj ºršma me pros£geij prÕj t¾n ¢l»qeian tÁj dihg»sewj. katafron»saj aÙtîn kaˆ t¾n perˆ taàta spoud¾n ¢scol…an tîn ¢lhqîj spouda…wn Øpolabën ¢nakÚptein te kaˆ prÕj tÕ p©n 4 MENIPO. — ¡Oh tú. cargos y poderes—. MENIPPOS OÙdamîj· Ð mn g¦r ”Ikaroj ¤te khrù t¾n ptšrwsin ¹rmosmšnoj. MENIPPOS ‘Wdš pwj· ¢etÕn eÙmegšqh sullabèn. ¢potemën aÙta‹j çlšnaij t¦ pter¦–m©llon d kaˆ p©san ™x ¢rcÁj t¾n ™p…noian. Pero te contaré todo mi plan desde el principio. está colgando de los oídos. 'Egë g¦r ™peid¾ t£cista ™xet£zwn t¦ kat¦ tÕn b…on gelo‹a kaˆ tapein¦ kaˆ ¢bšbaia t¦ ¢nqrèpina p£nta eÛriskon. ™peid¾ t£cista prÕj tÕn ¼lion ™ke‹noj ™t£kh. Tan pronto como yo. kaˆ taàta æj sÝ f¾j ™k tîn êtwn ¢phrthmšnon. en medio de tu narración. en mi investigación sobre la vida. que me hallo suspendido en el aire a causa de tus palabras. ETAIROS Pîj lšgeij. ETAIROS 3 Eta. mezquinas e inseguras —me refiero a las riquezas.. tan pronto como ésta se derritió frente al sol perdió sus alas y. ploÚtouj lšgw kaˆ ¢rc¦j kaˆ dunaste…aj. optando por despreciarlas al considerar que el esfuerzo para conseguirlas era un obstáculo para lograr las verdaderamente serias. MENIPO. no me dejes colgado de los oídos en algún punto. cayó. traté de alzar la AMIGO. si tienes tiempo. y aguardo ya el término del relato con la boca abierta. — ¿Cómo dices? Ahora ya —no sé por qué—me induces levemente a admitir la veracidad de tu relato. al tener pegado su plumaje con cera. — Por supuesto. oÙk ™dedo…keij m¾ kaˆ sÚ pou tÁj qal£tthj katapesën Men…ppeiÒn ti pšlagoj ¹m‹n ésper tÕ 'Ik£rion ¢pode…xVj ™pˆ tù seautoà ÑnÒmati. d…eimi. pterorru»saj e„kÒtwj katšpesen· ¹m‹n d ¢k»rwta Ãn t¦ çkÚptera. Ícaro. ð tolmhrÒtate p£ntwn. como tú dices. pues. ya que no me parece de buena educación el espectáculo de dejar a un amigo con la boca abierta. e‡ soi scol». — Escucha.Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes 5 ™mhcanhs£mhn. ETAIROS P£nu mn oân· æj ™gè soi metšwrÒj e„mi ØpÕ tîn lÒgwn kaˆ prÕj tÕ tšloj ½dh kšchna tÁj ¢kro£sewj· mhd prÕj Fil…ou me peri…dVj ¥nw pou tÁj dihg»sewj ™k tîn êtwn ¢phrthmšnon. naturalmente. — Así fue: tomé un águila de gran tamaño y también un buitre robusto y corté sus alas de raíz. œti d gàpa tîn karterîn. el más atrevido de los hombres! ¿Acaso no temías caer en algún punto de las aguas y convertirnos en «Menipeo» algún mar —como en el caso del «Icario»—. sobre todo si. MENIPO. comencé a descubrir que todas las empresas humanas eran ridículas.

). Más aún: el relámpago fugaz. Luego. la lluvia o la nieve o el granizo en su caída. elementos. sin embargo. esperaba. oƒ d tosoàton ¥ra ™dšhs£n me tÁj palai©j ™ke…nhj ¢gno…aj ¢pall£xai. el trueno desgarrador. me entregué en sus manos mediante el desembolso de una crecida suma. A la sazón. kaˆ tÕ polueidj aÙtÁj tîn schm£twn ¢pÒrrhtÒn tina t¾n a„t…an œcein ™dok…mazon. Ómwj pe…qesqa… tš me ºx…oun kaˆ prÕj tÕn aØtoà lÒgon ›kastoj Øp£gein ™peirînto. en la creencia de que ellos podrían explicarme toda la verdad. me produjo gran perplejidad de entrada eso que los filósofos llaman «Cosmos»7. oÙ m¾n ¢ll¦ kaˆ ¢strap¾ diaxasa kaˆ bront¾ katarrage‹sa kaˆ ØetÕj À ciën À c£laza katenecqe‹sa kaˆ taàta duse…kasta p£nta kaˆ ¢tškmarta Ãn. pues. . éste kaˆ e„j me…zouj ¢por…aj fšrontej ™nšbalon. Etimológicamente significa «orden». Óti mhdn ¤teroj qatšrJ lšgontej ¢kÒlouqon ¢ll¦ macÒmena p£nta kaˆ Øpenant…a. todo ordenado» por los pitagóricos (PLUTARCO. etc.). sino que todas las doctrinas eran contradictorias y opuestas. Pero lo que me resultaba más arduo de todo era el hecho de que ninguno de ellos coincidía con otro cuando explicaba. Al parecer fue usado el término kósmos por vez primera en sentido de «universo. 5 Hallándome en ese punto. tras alcanzar la cumbre de la sabiduría. Ö d p£ntwn ™moˆ goàn ™dÒkei calepètaton. cada uno intentaba convencerme y ganarme para su propia teoría. eran todos también difíciles de interpretar e imposibles de explicar. al observarlo por partes. y luego por los poetas filósofos (Empédocles. causas finales. en parte al contado en aquel momento. pues no podía descubrir cómo se había formado. cuál su comienzo y a qué fin tendía. etc. oÛtw d toÝj ¢r…stouj ™pilex£menoj aÙtîn. etc.Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes 6 ¢poblšpein ™peirèmhn· ka… moi ™ntaàqa poll»n tina pare‹ce t¾n ¢por…an prîton mn aÙtÕj oátoj Ð ØpÕ tîn sofîn kaloÚmenoj kÒsmoj· oÙ g¦r econ eØre‹n oÜq' Ópwj ™gšneto oÜte tÕn dhmiourgÕn oÜte ¢rc¾n oÜq' Ó ti tÕ tšloj ™stˆn aÙtoà. tras seleccionar a los mejores de éstos. y suponía que la diversidad de sus fases entrañaba una causa misteriosa. etc. y nota ad locum (29). 7 mirada y contemplar el Universo. que provocaron mi caída en mayores perplejidades. entendí que lo mejor era aprender todas estas cuestiones de esos conocidos filósofos. y. día a día. Moralia 886b). El sueño o El gallo 10. según podía suponer por la gravedad y palidez del rostro y espesor de la barba8 —muy grandilocuentes y conocedores del firmamento se me mostraron al punto tales varones—. ideas y otras cosas por el estilo. Parménides. primeros principios.) y PLATÓN (Timeo 27a. tÕ d e„saàqij ¢podèsein ™pˆ kefala…J tÁj sof…aj diomologhs£menoj. 10. átomos. conviniendo pagar el resto más tarde. los estoicos. y ansiaba saber qué era realmente el Sol. al verter sobre mí. ¢rc£j tinaj kaˆ tšlh kaˆ ¢tÒmouj kaˆ ken¦ kaˆ Ûlaj kaˆ „dšaj kaˆ t¦ toiaàta Ðshmšrai mou katacšontej. ARISTÓTELES (Cuestiones celestes I 10. adquirir la ciencia de los fenómenos celestes y comprender el sistema del Universo. ºx…oun metewrolšschj te did£skesqai kaˆ t¾n tîn Ólwn diakÒsmhsin katamaqe‹n. Por tanto. Sobre todo los fenómenos de la Luna me resultaban extraños y completamente paradójicos. æj ™nÁn tekm»rasqai prosèpou te skuqrwpÒthti kaˆ crÒaj çcrÒthti kaˆ gene…ou baqÚthti– m£la g¦r ØyagÒrai tinj kaˆ oÙranognèmonej oƒ ¥ndrej aÙt…ka moi katef£nhsan–toÚtoij ™gceir…saj ™mautÕn kaˆ sucnÕn ¢rgÚrion tÕ mn aÙtÒqen ½dh katabalèn. ¥riston enai Øpel£mbanon par¦ tîn filosÒfwn toÚtwn taàta ›kasta ™kmaqe‹n· õmhn g¦r ™ke…nouj ge p©san œcein ¨n e„pe‹n t¾n ¢l»qeian. Mas ellos distaron tanto de sacarme de mi antigua ignorancia. mis dificultades aumentaban necesariamente mucho más. œpeita d kat¦ mšroj ™piskopîn polÝ m©llon ¢pore‹n ºnagkazÒmhn· toÚj te g¦r ¢stšraj ˜èrwn æj œtuce toà oÙranoà dierrimmšnouj kaˆ tÕn ¼lion aÙtÕn t… pote Ãn ¥ra ™pÒqoun e„dšnai· m£lista d t¦ kat¦ t¾n sel»nhn ¥top£ moi kaˆ pantelîj par£doxa katefa…neto. 5 OÙkoàn ™peid»per oÛtw dieke…mhn. pues veía los astros esparcidos al azar por el firmamento. vacíos. quién era su artífice. 8 Cf.

¢šroj te Ûyh kaˆ qal£tthj b£qh kaˆ gÁj periÒdouj ¢nametroàntej. llegado el caso. e„ tÚcoi. Sorprende que. se pronunciaran rotundamente y no dejaran a los demás posibilidad alguna de superar su exageración. AMIGO. medían el sol. o† ge prîta mn ™pˆ gÁj bebhkÒtej kaˆ mhdn tîn camaˆ ™rcomšnwn ¹mîn Øperšcontej. no estaban mejor de la vista que el vecino: algunos. amigo. gel£sV ¢koÚsaj t»n te ¢lazone…an aÙtîn kaˆ t¾n ™n to‹j lÒgoij teratourg…an. Øperdiate…nesqa… te kaˆ mhdem…an to‹j ¥lloij Øperbol¾n ¢polimp£nein. ð ˜ta‹re. si guardan afinidad sus doctrinas y no son radicalmente opuestas. al tratar de cuestiones tan oscuras. ¿no era una prueba de su ignorancia y absoluto engreimiento el hecho de que. . kaˆ skÒpei prÕj DiÒj. y distribuyendo la bebida a todas ellas. trazaban círculos. ¢ll' oÙd ÑxÚteron toà plhs…on dedorkÒtej. siendo sabios esos varones. alardeaban de distinguir los límites del firmamento. mononoucˆ diomnumšnouj mÚdron mn enai tÕn ¼lion. Ødatopote‹n d toÝj ¢stšraj toà ¹l…ou kaq£per ƒmoni´ tini t¾n „km£da ™k tÁj qal£tthj ¢naspîntoj kaˆ ¤pasin aÙto‹j tÕ potÕn ˜xÁj dianšmontoj.Luciano de Samósata Icaromenipo o por encima de las nubes 7 ETAIROS ”Atopon lšgeij. lejos de expresarse en hipótesis. œnioi d kaˆ ØpÕ g»rwj À ¢rg…aj ¢mbluèttontej. muchas veces. incluso. 9 6 MENIPO. mhd ÐpÒsoi st£dioi MegarÒqen 'Aq»nazš e„sin ¢kribîj ™pist£menoi tÕ metaxÝ tÁj sel»nhj kaˆ toà ¹l…ou cwr…on ÐpÒswn e‡h phcîn tÕ mšgeqoj ™tÒlmwn lšgein