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cl CFG: “Explorando la pregunta por el sentido”

Versión de: Prefacio En : Foucault, Michel. El nacimiento de la clínica. Siglo XXI Editores, México, 1983.

El Nacimiento de la Clínica
MICHEL FOUCAULT

Este libro trata del espacio, del lenguaje y de la muerte; trata de la mirada. Hacia mediados del siglo XVIII, Pomme cuidó y curó a una histérica haciéndola tomar "baños de diez a doce horas por día, durante diez meses completos". Al término de esta cura contra el desecamiento del sistema nervioso y el calor que lo alimentaba, Pomme vio "porciones membranosas, parecidas a fragmentos de pergamino empapado... desprenderse con ligeros dolores y salir diariamente con la orina, desollarse a la vez el uréter del lado derecho y salir entero por la misma vía". Lo mismo ocurrió "con los intestinos que, en otro momento, se despojaron de su túnica interna, la que vimos salir por el recto. El esófago, la tráquea y la lengua se habían desollado a su vez; y la enferma había arrojado diferentes piezas, ya por el vómito, ya por la expectoración" 1. Y he aquí como, menos de cien años más tarde, un médico percibió una lesión anatómica del encéfalo y de sus envolturas; se trata de "falsas membranas", que se encuentran con frecuencia en sujetos afectados por "meningitis crónica": "Su superficie externa aplicada a la aracnoides de la duramáter se adhiere a esta lámina, ora de un modo muy flojo, y entonces se las separa fácilmente, ora de un modo firme e ínti mo y, en este caso, algunas veces es muy difícil desprenderlas. Su superficie interna está tan sólo contigua a la aracnoides, con la cual no contrae ninguna unión... Las falsas membranas son a menudo transparentes, sobre todo cuando son muy delgadas; pero, por lo común, tienen un color blanquecino, grisáceo, rojizo y más raramente amarillento, parduzco y negruzco. Esta materia ofrece, con frecuencia, matices diferentes que siguen las partes de la misma membrana. El espesor de estos productos accidentales varía mucho; son a veces de una delgadez tal que se podrían comparar a una tela de araña. .. La organización de las falsas membranas presenta, asimismo, muchas variedades: las delgadas son membranosas, parecidas a las películas albuminosas de los huevos y sin estructura propia diferente. Las demás, ofrecen a menudo en una de sus caras huellas de vasos sanguíneos entrecruzados en diversos sentidos e inyectados. A menudo son reductibles en láminas superpuestas, entre las cuales se interponen frecuentemente coágulos de una sangre más o menos decolorada."2 Entre el texto de Pomme que llevaba a su forma última los viejos mitos de la patología nerviosa y el de Bayle que describía, para un tiempo del cual no hemos salido aún, las lesiones encefálicas de la parálisis general, la diferencia es ínfima y total. Total, para nosotros, porque cada palabra de Bayle, en su precisión cualitativa, guía nuestra mirada en un
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P. Pomme, Traite des affections vaporeuses des deux sexes (4* ed., Lyon, 1769), t. I, pp. 60-65. A. L. J. Bayle. Nouvelle doctrine des maladies mentales (París, 1825), pp. 23-24.

La medicina moderna ha fijado su fecha de nacimien to hacia los últimos años del siglo XVIII. un recorrido verbal más lento y mejor apoyado en las cosas. sin duda es menester interrogar algo más que los contenidos temáticos o las modali dades lógicas. Será menester poner en duda la distribución originaria de lo visible y de lo invisible. a veces algo enredados. la articula ción del lenguaje médico y de su objeto. han sido desplazados más bien. han sido distribuidas de nuevo en el espacio donde se cruzan los cuerpos y las miradas. en una figura única. lejos de haberse roto. por consiguiente. órganos endurecidos o quemados. no menos cualitativa. sus quemaduras. que las laminillas endurecidas descritas por los médicos del siglo XVIII? Una mirada un poco más meticulosa. Pero de precedencia no hay ninguna par a que no se plant ee una cuestión retrospectiva: sólo merece su puesta a la luz de una intención indiferente la estructura hablada de lo percibido. entre el que habla y aquello de lo cual se habla. Ha cambiado la configuración sorda en la que se apoya el lenguaje. Cuando reflexiona sobre sí misma. todo el revés negro del cuerpo que tapizan largos sueños sin ojos son. del lado de la región de los "síntomas subjetivos" que define para el médico no ya el modo del conocimiento. la presencia de la enfermedad en el cuerpo. extendidas sobre las envolturas del cerebro. El vínculo fan tástico del saber y del sufrimiento. allá de donde surge y se recoge la mirada locuaz que el médico posa sobre el corazón venenoso de las cosas. la relación de situación y de postura. Todos los dominios de un espacio quimérico. sino el mundo de los objetos por conocer. ante el gris de las cosas y de sus formas. playas de cualidades? Para comprender cuándo se ha producido la mutación del discurso. valores epitéticos finos. la proliferación de un estilo que desde la medicina galénica ha tendido. En cuanto al lenguaje mismo. Es menester colocarse y. en el lenguaje médico. allá donde éstas nacen y se justifican? ¿Quién puede. sequedad ardiente. por el cual se comunican médicos y enfermos. y como encerrados en la singularidad del enfermo. identifica el origen de su positividad a . ni ruptura más o menos espontánea de los cercos imaginarios. películas de clara de huevo? ¿Las láminas "blancuzcas" y "rojizas" de Bayle son. discutidos en su objetividad por el discurso reductor del médico y fundados como tantos objetos por su mirada positiva. al nivel del lenguaje. de solidez y de objetividad más densas. pero que han bastado algunas decenas de años para que las figuras fantásticas se disipen y el espacio liberado deje venir hasta los ojos el corte franco de las cosas? No ha habido "psicoanálisis" del conocimiento médico. mantenerse en el nivel de la espacialización y de la verbalización fundamentales de lo patológico. la medicina "positiva" no es la que ha hecho una elección "del objeto" dirigida al fin sobre la objetividad misma. de una vez por todas. ¿qué experiencia fundamental puede instaurarla más acá de nuestras convicciones. a la vez. psicólogos y prácticos (nervios tensos y torcidos. de los fantasmas. allá donde aún se pertenecen. Las imágenes del dolor no son conjuradas en beneficio de un conocimiento neutralizado. y recurrir a esta región en la cual las "cosas" y las "palabras" no están aún separadas. de qué modificación semántica o sintáctica. no han desaparecido.mundo de constante visibilidad. nuevo nacimiento del cuerpo en el benéfico elemento de la frescura de las aguas). no menos metafórica que ve. este espacio lleno en el hueco del cual el lenguaje toma su volumen y su medida. mientras que el texto anterior nos habla el lenguaje. sus tensiones. se ha asegurado por una vía más compleja que la simple permeabilidad de las imaginaciones. en la medida en que ésta está ligada a la división de lo que se enuncia y de lo que se calla: entonces aparecerá. el mundo sordo de las entrañas. se puede reconocer que se ha transformado en discurso racional? ¿Qué línea decisiva se traza. manera de ver y manera de decir. para un discurso científico. ¿no es simplemente. de valor diferente. sin apoyo perceptivo. Pero esta evidente división. asegurarnos que un médico del siglo XVIII no veía lo que veía. ¿a partir de qué momento. entre una descripción que pinta las membranas como "pergaminos empapados" y esta otra.

Entre las palabras y las cosas. funda una objetividad más científica para nosotros que las meditaciones instrumentales de la cantidad. vn nota. Meckel había querido estudiar las modificaciones del encéfalo en un determinado número de afecciones (apoplejía. a partir del mundo de la claridad clásica. sino en una reorganización de este espacio manifiesto y secreto que se abrió cuando una mirada milenaria se detuvo en el sufrimiento de los hombres. abre lo verdadero de una primera apertura: flexión que marca. de esta vigilancia empírica abierta a la evidencia de los únicos contenidos visibles. sin despojar la percepción de su cuerpo sensible. su dureza. la viva iluminación de los colores y de las cosas bajo la mirada de los primeros clínicos no es. a principios del siglo XIX. no puede provocar esto una sacudida susceptible de producir trastornos. Las formas de la racionalidad médica se hunden en el espesor maravilloso de la percepción. manía. ha cambiado de estructura y hace aparecer bajo la mirada y en el lenguaje lo que estaba más acá y más allá de su dominio. es a menudo tan móvil que los golpes dan en falso. necesaria a todo saber concreto. al fin traído a la luz. Recherch. anterior a toda mirada.que hace ver y decir. De hecho. del peso de los volúmenes iguales y de su comparación para determinar qué sectores del cerebro estaban desecados. pero sin medida. llegado a su perfección. el lugar de origen. de hacerla transparente para el ejercicio del espíritu: la luz. o a escuchar a la razón más que a la imaginación. sus manchas.es anatomo-palhologiques sur Ven-céphale (París.. durante siglos. al abrirse. El ojo se convierte en el depositario y en la fuente de la claridad. La medicina moderna no ha conservado casi nada de estas investigaciones. J. El espacio de la experiencia parece identificarse con el dominio de la mirada atenta. Para Descartes y Malebranche. pero se trataba.3 Entonces el fruto se abre: bajo el casco meticulosamente roto aparece algo. los médicos describieron lo que. es que la relación de lo visible con lo invisible. p.una vuelta. a la modestia eficaz de lo percibido. qué otros obstruidos y de qué enfermedades. y a veces en un discurso tan realmente "ingenuo" que parece situarse en un nivel más arcaico de racionalidad. ver era percibir (y hasta bajo las especies más concretas de la experiencia: práctica de la anatomía en Descartes. su color. tiene el poder de traer a la luz una verdad que no recibe sino en la medida en que él la ha dado a la luz. estando el cráneo lleno. tisis): había utilizado el método racional.. En los niños muy pequeños. el objeto del saber. y no obstante es en aquélla donde se reconoce nuestra ciencia después de Bichat: el gesto preciso. La agilidad artesanal de romper el cráneo ha remplazado la precisión científica de la balanza. F. el acto de ver se resorbía en la figura sin curva ni duración de la luz.. imposible de designar. pero no es que ellos se pusieran de nuevo a percibir después de haber especulado durante mucho tiempo. es preciso cortarlos con tijeras fuertes". había permanecido por debajo del umbral de lo visible y de lo enunciable.. con la cuadrícula menuda de sus cualidades. Lallemand. su adherencia. cuando queda sólo el occipital por romper. más allá de toda teoría. triste pulpa frágil en la cual resplandece. lo 3 F. 1820).. era el elemento de lo ideal. Más vale comenzar por su parte posterior. La patología del encéfalo ha inaugurado para nosotros su forma "positiva" cuando Bichat y sobre todo Récamier y Lallemand utilizaron el famoso "martillo terminado por una superficie ancha y delgada. observaciones microscópicas en Malebranche). ni en el abandono resuelto de los sistemas y de sus quimeras. un mito. Procediendo a pequeños golpes. envuelta en pieles viscosas con nervaduras de sangre. como si se tratara de un regreso a una mirada al fin matinal. En 1764. . A fines del siglo XVIII ver consiste en dejar a la experiencia su mayor opacidad corporal. sin embargo. El rejuvenecimiento de la percepción médica. se ha trabado una nueva alianza . los huesos son demasiado flexibles para ser rotos. donde las cosas eran adecuadas a su esencia y a la forma según la cual la alcanzaban a través de la geometría de los cuerpos. este supuesto empirismo no descansa en un nuevo descubrimiento de los valores absolutos de lo visible. Introd. al fin liberado. que abre para la mirada la plenitud de las cosas concretas. demasiado delgados para ser aserrados. porque. el paso de las "Luces" al siglo XIX. ofreciendo como primera cara de la verdad el grano de las cosas. una masa blanda y grisácea.

pero previa a todo saber. el dominio y el límite de la experiencia." 4 Los milagros no son tan fáciles en absoluto: la mutación que ha permitido y que. la forma general de todo conocimiento científico: "Para poder proponer a cada uno de nuestros enfermos un tratamiento que se adapte perfectamente a su enfermedad y a él mismo. las despertará y las hará valer sobre el fondo de objetividad. Y por eso se hace posible organizar alrededor de é l un lenguaje racional. al aceptar sus propios límites. por el cual dos individuos vivos están "enjaulados". sin concepto. el impalpable color. La mirada no es ya reductora. 1962). recogemos en un expediente personal (su 'observación') la totalidad de las informaciones de que disponemos sobre él. lo oscuro. del individuo concreto al lenguaje de la racionalidad. el vocabulario débilmente erotizado del "encuentro" y de la "pareja médico-enfermo". especie de contacto previo a todo discurso y libre de los embarazos del lenguaje. por añadidura mesurada de razonamiento —ni demasiado. La experiencia clínica —esta apertura. autorizar a propósito del individuo un saber que no fuera simplemente de orden histórico o estético. no aportándoles jamás sino su propia claridad. 19. Ninguna luz podrá ya disolverlas en las verdades ideales. se agota queriendo comunicar a tanto no-pensamiento los pálidos poderes de una ensoñación matrimonial. Ch. se dan el origen. la forma única y transitoria. más que el abandono de las teorías y de los viejos sistemas. Las fenomenologías acéfalas de la comprensión mezclan a esta idea mal trabada. tienen poderes de verdad que no toman de la luz. sin que las figuras de la objetividad. en una situación común. tratamos de tener una idea objetiva y completa de su caso. Se presta incluso a esta mirada paciente el poder de alcanzar. alternativamente. sin duda. 'Lo observamos' de la misma manera que observamos los astros o un experimento de laboratorio. permite aún que el "lecho" del enfermo se convierta en un campo de investigación y de discursos científicos no es la mezcla. Sournia. pero la aplicación de la mirada. tan antiguo como la piedad de los hombres. han tomado su peso y su solidez. por ello mismo. ha retirado el viejo entredicho aristotélico: se podrá al fin hacer sobre el individuo un discurso de estructura científica. de una vieja costumbre con 4 J. Esta reorganización formal y de profundidad. Que la definición del individuo fuera una tarea infinita. prolongaba su quehacer en lo ilimitado. al adqui rir el estatuto del objeto. modificadas. la primera en la historia occidental. . El discurso racional se apoya menos en la geometría de la luz que en la densidad insistente. es la que ha abierto la posibilidad de una experiencia clínica. sino de la lentitud de la mirada que las recorre. todos los días. este acontecimiento decisivo en la relación del hombre consigo mismo y del lenguaje con las cosas— ha sido tomada muy pronto por un emparejamiento simple. p. la arena de su desierto conceptual. la densidad de las cosas encerradas en ellas mismas. no era un obstáculo para una experiencia que. En sus últimas sacudidas. La cualidad singular. Tocaba a este lenguaje de las cosas y sólo a él. sean. a favor de un mercado abierto. de repente deflagrante. La permanencia de la verdad en el núcleo sombrío de las cosas está paradójicamente ligada a este poder soberano de la mirada empírica que hace de su noche día. Toda la luz pasa del lado de la débil antorcha del ojo que da vuelta ahora alrededor de los volúmenes y dice. de una mirada y de un rostro.sólido. Logique et morale du diagnostic (París. su lugar y su forma. de una ojeada y de un cuerpo mudo. En este acceso al individuo ven nuestros contempo ráneos la instauración de un "coloquio singular" y la formulación más concisa de un viejo humanismo médico. La mirada está pasivamente ligada a esta primera pasividad que la consagra a la tarea infinita de recorrerla en su integridad y de adueñarse de ella. las rodea y poco a poco las penetra. la medicina llamada liberal invoca a su vez. los viejos derechos de una clínica comprendida como contrato singular y pacto tácito de hombre a hombre. pero no recíproca. El objeto del discurso puede bien ser así un sujeto. imposible de rebasar del objeto: en su presencia oscura. ni demasiado poco—. sino fundadora del individuo en su calidad irreductible. en este camino.

antiguo y como silencioso para sí mismo a otro más parlanchín. ¿Es fatal. Cuando el comentario se dirige a los textos. y sin dejar al significado en una inagotable reserva. toda una trama indecisa que pone en juego los valores poéticos de la expresión: no se considera que el significante "traduzca" sin ocultar. Para Kant. a la construcción paciente de discursos sobre discursos. y de que puede ser indefinidamente sustituida por ella misma. uno podría existir sin el otro y ponerse a hablar de sí mismo: el comentario se aloja en este espacio supuesto. y de un "olfato". y que. con su posibilidad histórica. una autonomía sustancial que asegura a cada uno de ellos aisladamente el tesoro de una significación virtual: al límite. La medicina como ciencia clínica apareció bajo condiciones que definen. así. que se supone más próxima a su verdad. conduce nuestra ceguera. en la serie abierta de las repeticiones discursivas. desequilibrada por cada lado. pero comentar supone también que este no-hablado duerme en la palabra. por supuesto. trata todo el lenguaje como una conexión simbólica. es decir. un resto necesariamente no formulado del pensamiento que el lenguaje ha dejado en la sombra. se puede al interrogarlo hacer hablar a un contenido que no estaba explícitamente significado. en las palabras sinnúmero pronunciadas por los hombres —sean ellas razonables o insensatas. de un sentido que no domina. por el exceso de todo lo que puede reunirse en un mismo elemento simbólico y por la proliferación de todas las formas que pueden simbolizar un único tema. se trata. de que tiene el peligroso privilegio de las imágenes de mostrar ocultando. por una superabundancia propia del significante. que no conozcamos otro uso de la palabra que el del comentario? Este último. Pero. a través de determinados contenidos científicos. él mismo. ni siquiera en la repetición de lo que en otro tiempo ellos pudieron decir. impelida fuera de su secreto. Discurso extraño. el significado no se descubre sino en el mundo visible y pesado de un significante cargado. a decir verdad. se oculta una extraña actitud con respecto del lenguaje: comentar es admitir por definición un exceso del significado sobre el significante. Estamos consagrados históricamente a la historia. es decir como una relación en parte natural. que ofrece. Es muy probable que pertenezcamos a una época de crítica cuya ausencia de una filosofía primera nos evoque a cada instante el reino de la fatalidad: época de inteligencia que nos mantiene irremediablemente a distancia de un lenguaje originario. demostrativas o poéticas— ha tomado cuerpo un sentido que cae sobre nosotros. ya que no pretende apoyarse ni en la conciencia actual de los clínicos. al abrir la posibilidad del comentario. de una "ojeada". la posibilidad de una crítica y su necesidad estaban vinculadas. inventa entre ellos un vínculo complejo. Pero aquí es necesario un rodeo para fundar este discurso sobre el nacimiento de la clínica. pero espera en la oscuridad nuestra toma de conciencia para salir a la luz y ponerse a hablar. donde ella se encuentra en una identidad consigo misma. En esta actividad de comentar que trata de hacer pasar un discurso apretado. nos entrega a una tarea infinita que nada puede limitar: hay siempre significado que permanece y al cual es menester dar aún la palabra. interroga al discurso sobre lo que éste dice y ha querido decir. En nuestros días están vinculadas —y el Nietzsche filólogo es testimonio de ello— al hecho de que hay un lenguaje y de que. de volver a decir lo que jamás ha sido pronunciado. se ofrece siempre en una riqueza que nos interroga a pesar de nosotros mismos sobre lo que ésta "quiere decir". Significante y significado toman. el dominio de su experiencia y la estructura de su racionalidad. Esta doble plétora. que es ahora posible sacar a la luz. 'al enunciar lo que ha sido dicho. se apoya en una interpretación psicológica del lenguaje que . sobre la que rechaza en el tiempo. en parte arbitraria. jamás adecuada. o la de un saber con el curioso compuesto sensorial de un "tacto". residuo que es su esencia misma. a la tarea de oír lo que ya ha sido dicho. El comentario se apoya sobre este postulado de que la palabra es acto de "traducción". por lo mismo.una lógica más antigua aún. en cuanto al significante. a la vez más arcaico y más contemporáneo. al hecho de que hay un conocimiento. quizá porque está por nacer una nueva experiencia de la enfermedad. trata de hacer surgir ese doble fondo de la palabra. la posibilidad de una percepción histórica y crítica. al mismo tiempo. Éstas forman su a priori concreto.

influencias). sino por la diferencia que la articula sobre los demás enunciados reales y posibles. Nada. del tejido. a través de todo el aparato de la Revelación. el lenguaje de una "ciencia positiva". Pero. y que formaban ya. Pero ¿es necesario que el significado sea siempre tratado como un contenido? ¿Como un encadenamiento de temas presentes los unos en los otros de un modo más o menos implícito? ¿No es posible hacer un análisis estructural del significado. la idea de clínica aparecería sin duda cargada de valores demasiado turbios. la clínica aparecía. o a los cuales se opone en la serie lineal del tiempo. El sentido de una proposición no se definiría por el tesoro de intenciones que ésta contuviera. psicológico. de las imágenes sensibles. la diversidad de los temperamentos individuales. la organización de su mundo sociocultural). o en la superficie de una región histórica determinada (el espíritu dé una época. región funcional en dos dimensiones. el Verbo de Dios. siendo el núcleo del núcleo siempre su contrario. la forma empírica. antes de los grandes descubrimientos del siglo XIX. en una conciencia adormecida. de una analogía cuyas vías de difusión se seguían en el tiempo (génesis. considerada en su estructura . como un nuevo perfil de lo perceptible y de lo enunciable: nueva distribución de los elementos discretos del espacio corporal (aislamiento. la necesidad de una percepción en acecho. era el de la negación de los contenidos (tal siglo no fue tan racionalista o irracionalista como pretendía y como se ha creído).señala el estigma de su origen histórico: la Exé gesis. siempre más allá de sí mismo. Hasta el presente. que le son con temporáneos. la decisión de la Palabra. por ejemplo. para la experiencia del médico. la probabilidad de la evolución patológica. sin ninguna duda. A quien quisiera hacer su inventario temático. La clínica es a la vez un nuevo corte del significado. puede designar claramente lo que ha pasado en el viraje del siglo XIX cuando al volverse a poner en juego el viejo tema clínico se "produjo". éste ha modificado menos sus materiales que su forma sistemática. estético. Entonces aparecería la forma sistemática del significado. descubriéndola y reservándola a la vez. Comentamos desde hace años el lenguaje de nuestra cultura en este punto precisamente en el cual habíamos esperado en vano. sino como segmentos funcionales que forman gradualmente sistema. el bagaje de la medicina griega. que escape a la fatalidad del comentario dejando en su adecuación de origen significado y significante? Será menester entonces tratar los elementos semánti cos. definición de las series lineales de acontecimientos mórbidos (por oposición a la maraña de . de los símbolos. la historia de las ideas no conocía sino dos métodos. era el de la analogía. inquieta por las menores modalidades visibles. El uno. sus categorías fundamentales. parentescos. a través de los entredichos. no como núcleos autónomos de significaciones múltiples. que escucha. acumulativa e indefinidamente abierta del saber médico: tantas viejas nociones empleadas desde hace mucho tiempo. una mutación esencial en el saber médico. que se opone a la masa funcionante del órgano y constituye la paradoja de una "superficie interior"). es hacer un análisis del significado. filiaciones. por el cual se inicia y se desarrolla una especie de "psicoanális” de los pensamientos cuyo término es de pleno derecho reversible. Se desearía intentar aquí un análisis estructural de un significado —el objeto de la experiencia médica— en una época en la cual. probablemente se descifrarían en ella figuras incoloras como el efecto singular de la medicina sobre el enfermo. reorganización de los elementos que constituyen el fenómeno patológico (una gramática de los signos ha sustituido a una botánica de los síntomas). en este arsenal cuya herrumbre lleva la huella de todos los tiempos.formal. El otro. hablar sobre el pensamiento de otros. durante siglos. su Weltanschauung. si hay que creer en las apariencias prematuras. tratar de decir lo que ellos han dicho. y el principio de su articulación en un significante en el cual tenemos la costumbre de reconocer. siempre secreto. Por definición.

por el cambio ínfimo y decisivo que ha sustituido la pregunta: "¿Qué tiene usted?". con la cual se iniciaba en el siglo XVIII el diálogo del médico y del enfermo con su gramática y su estilo propios. como en otras partes. La búsqueda aquí emprendida implica por lo tanto el proyecto deliberado de ser crítica. en la medida en que se trata. tal como la época moderna la ha conocido. se trata de un estudio estructural que intenta descifrar en el espesor de lo histórico las condiciones de la historia misma. no filosofía). sino de la posibilidad misma de un lenguaje sobre la enfermedad. entre la lesión y el mal que ella señala. La contención del discurso clínico (proclamada por los médicos: rechazo de la teoría. de determinar las condiciones de posibilidad de la experiencia médica. etc. en secreto. Esta nueva estructura está señalada. . invocada sin cesar por su empirismo. haciéndolos para el resto del tiempo indefinidamente accesibles al lenguaje y abiertos a la tarea de pensarlos de nuevo. por esta otra en la cual reconocemos el juego de la clínica y el principio de todo su discurso: "¿Dónde le duele a usted?" A partir de ahí. indica. Lo que cuenta en los pensamientos de los hombres no es tanto lo que han pensado. entre la descripción y lo que ella describe. sin turbarlas con ningún discurso. fuera de toda intención prescriptiva. La clínica. esta reserva inagotable a partir de la cual ella puede hablar: la estructura común que corta y articula lo que ve y lo que dice. De una vez por todas. en provecho de un estatuto local que sitúa al ser de la enfermedad con sus causas y sus efectos en un espacio de tres dimensiones). pero por supuesto no agostada. la modestia de su atención y el cuidado con el cual deja venir silenciosamente las cosas bajo la mirada. debe su importancia real al hecho de que es una reorganización en profundidad no sólo del discurso médico. La aparición de la clínica. como hecho histórico.las especies nosológicas). abandono de los sistemas. Aquí. que desde el comienzo del juego los sistematiza. sino lo no-pensado. y ahora en todos los niveles de la experiencia médica: entre los síntomas que significan y la enfermedad que se significa. debe identificarse con el sistema de estas reorganizaciones. toda la relación del significante con el significado se distribuye de nuevo. este libro no está escrito por un médico contra otro. entre el acontecimiento y lo que éste pronostica. articulación de la enfermedad en el organismo (desaparición de las entidades mórbidas generales que agrupaban los síntomas en una figura lógica. o contra la medicina por una ausencia de medicina.

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