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AUTOVALORACION Autovaloración en un ajuste educativo implica a estudiantes que hacen juicios sobre su propio trabajo.

Las decisiones del gravamen se pueden tomar por los estudiantes en sus propios ensayos, informes, proyectos, presentaciones, funcionamientos, disertaciones, e incluso escrituras del examen. La autovaloración puede ser extremadamente valiosa en estudiantes que ayudan a la crítica su propio trabajo, y juicios de la forma sobre sus fuerzas y debilidades. Por razones obvias, la autovaloración se utiliza más generalmente como parte de un proceso formativo del gravamen, más bien que summative, donde requiere la certificación por otros. Actualmente se reconocen tres funciones de la autovaloración para el desarrollo de la personalidad (3): Función valorativa: El sujeto compara las cualidades que el cree poseer tanto con su realización en la conducta como con las exigencias de su vida y aspiraciones futuras. Función autorreguladora: Mediante la autovaloración el sujeto participa activamente en el proceso de autorregulación consciente, puesto que sus contenidos intervienen en la elaboración de los objetivos y planes futuros de la personalidad. Función auto educativa: El sujeto a través de un complejo proceso de reflexión valora sus acciones y vivencias en forma de éxito o fracaso de sus diferentes comportamientos y se orientará hacia nuevos objetivos conscientemente establecidos. En la medida en que el sujeto se plantea determinados objetivos conscientes, analiza cuáles son sus posibilidades para lograrlos y cuáles son los aspectos de su personalidad que debe formar o desarrollar para este fin. El contenido de la autovaloración forma una unidad funcional indisoluble con su nivel de adecuación, a tal punto que, la adecuación de la autovaloración puede estudiarse a partir de sus contenidos. El valor de sí mismo es la exclusividad de cada persona, que debe optar por vivir la mejor vida posible, pues no hay otra igual a ella. Dios, la vida, los semejantes, esperan que realice el mejor proyecto de vida donde se pueda dimensionar y reconocer el valor de esa persona porque se ama inicialmente así misma. Esto no tiene relación alguna con el gusto y satisfacción desmedida de placeres o una mal entendida libertad. Por el contrario el valor de sí mismo es un cuidado muy prudente frente a los excesos, el orgullo, el egoísmo, la autosuficiencia, caminos que infortunadamente muchos toman confundiéndolo con el valor de sí mismo. La autovalía lleva a la persona a no imitar modelos sociales inapropiados, con estilos de vida que no edifican a los espectadores; la conduce a tener una opinión equilibrada de sí, teniendo en cuenta las debilidades humanas, pero también las virtudes para vivir sanamente. "Soy valioso", "Me siento útil", "Allí me valoran", "Dijeron que aprecian mi labor", "Nunca me dicen nada bueno, todo son críticas", "Siento que no valgo nada", exponen los polos opuestos de la autovaloración.