Geometr´ıa Proyectiva

J.M. Aroca M.J. Fern´ andez Bermejo
11 de abril de 2009
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Indice general
1. Introducci´on a la geometr´ıa 5
1.1. El objeto de la geometr´ıa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
1.2. Los espacios abstractos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12
1.3. La forma del espacio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18
1.4. La geometr´ıa proyectiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26
1.5. Los teoremas de Desargues y Pappus . . . . . . . . . . . . . . . . 28
1.6. Introducci´on hist´orica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 36
2. Ret´ıculos. Espacios proyectivos generalizados 43
2.1. Ret´ıculos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43
2.2. Dimensi´on en ret´ıculos modulares . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51
2.3. Isomorfismos de ret´ıculos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55
2.4. Espacios proyectivos generalizados . . . . . . . . . . . . . . . . . 58
2.5. Colineaciones y proyectividades. Homolog´ıas . . . . . . . . . . . . 72
2.6. Cuerpo asociado a un espacio proyectivo . . . . . . . . . . . . . . 80
3. Espacio proyectivo 87
3.1. Dependencia lineal. Subespacios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
3.2. Referencias proyectivas. Coordenadas . . . . . . . . . . . . . . . . 95
3.3. Subespacios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 100
3.4. Dualidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 104
3.5. Inmersi´on del espacio af´ın en el proyectivo . . . . . . . . . . . . . 110
3.6. Ap´endice: Topolog´ıa de los espacios proyectivos . . . . . . . . . . 122
3.6.1. Esferas y espacios proyectivos . . . . . . . . . . . . . . . . 124
3.6.2. Topolog´ıa del plano proyectivo real . . . . . . . . . . . . . 127
4. Raz´on doble. Cuaternas arm´onicas 131
4.1. Raz´on simple y coordenadas afines . . . . . . . . . . . . . . . . . 131
4.2. Raz´on doble de cuatro puntos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 133
4.3. Raz´on doble y coordenadas proyectivas . . . . . . . . . . . . . . 141
4.4. Cuaternas arm´onicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 145
4.5. Redes de racionalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 152
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INDICE GENERAL
5. Proyectividades 155
5.1. Rectas de isomorfismos semilineales . . . . . . . . . . . . . . . . . 156
5.2. Proyectividades de Poncelet . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 162
5.3. Colineaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 169
5.4. Afinidades y Proyectividades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 178
6. Clasificaci´on de proyectividades 181
6.1. Equivalencia lineal de endomorfismos . . . . . . . . . . . . . . . 181
6.2. Grupo lineal de un cuerpo finito . . . . . . . . . . . . . . . . . . 187
6.3. El grupo general proyectivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 190
6.3.1. Proyectividades de P
1
K
y P
2
K
. . . . . . . . . . . . . . . . 191
6.3.2. Elementos invariantes de una proyectividad . . . . . . . . 195
6.4. Homolog´ıas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 197
7. Cu´adricas proyectivas 205
7.1. Geometr´ıa de las cu´adricas proyectivas . . . . . . . . . . . . . . . 205
7.1.1. Cu´adricas y formas cuadr´aticas . . . . . . . . . . . . . . . 205
7.1.2. Ortogonalidad y polaridad . . . . . . . . . . . . . . . . . . 210
7.2. Correlaciones y polaridad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 220
7.3. Clasificaci´on de las cu´adricas proyectivas . . . . . . . . . . . . . . 224
7.3.1. Cu´adricas reales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 230
7.3.2. Homogeneidad de las cu´adricas. Teorema de Witt . . . . . 235
7.4. Cu´adricas afines. Clasificaci´on . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 241
7.4.1. Cu´adricas con centro y sin centro . . . . . . . . . . . . . . 243
7.4.2. Clasificaci´on de las cu´adricas afines (K algebraicamente
cerrado) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 245
7.4.3. Clasificaci´on de las cu´adricas afines (K = 1) . . . . . . . 246
Cap´ıtulo 1
Introducci´on a la geometr´ıa
Alej´aos de todas las curiosidades apasionantes.
Sobre todo no os dej´eis embrujar por los diab´olicos
atractivos de la geometr´ıa: nada har´a tanto como
ellos para extinguir en vosotros el esp´ıritu interior
de gracia y recogimiento.
Fenelon. Cartas espirituales
En esta introducci´on presentaremos brevemente algunas reflexiones sobre el
objeto y naturaleza de la geometr´ıa que nos conducir´an a la raz´on de ser de la
geometr´ıa proyectiva. No pretendemos escribir ni una historia de la geometr´ıa
ni un tratado filos´ofico sobre el concepto de espacio, intentamos simplemente
mostrar que hay una pregunta b´asica: ¿que es el espacio?, que no solo es leg´ıtimo
hacerse, sino que se han hecho a lo largo de la historia numerosos matem´aticos
f´ısicos y fil´osofos dando respuestas, a veces enormemente complejas, que han
conducido a un mejor conocimiento del universo o al menos de la forma en que
lo percibimos. Y aqu´ı entramos en otra pregunta igualmente b´asica y leg´ıtima
que la anterior: ¿Las matem´aticas estudian objetos existentes o son una mera
especulaci´on?. ¿Los matem´aticos descubrimos o inventamos?.
1.1. El objeto de la geometr´ıa
En un art´ıculo sobre los principios de la geometr´ıa publicado en la Enci-
clopedia de las Matem´aticas [14], F. Enr´ıques se˜ nalaba que el objetivo de la
5
6 CAP
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ITULO 1. INTRODUCCI
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ON A LA GEOMETR
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geometr´ıa es el estudio del espacio, pero distingu´ıa tres espacios distintos:
1. El espacio intuitivo habitual. Es el constituido por objetos ideales, puntos
rectas planos etc. tal como los concibe nuestra imaginaci´on. Dichos objetos
han de ser definidos y su comportamiento ha de ser regulado por medio de
unas reglas o axiomas. Una vez hecho esto, el m´etodo de la geometr´ıa es
esencialmente deductivo, limit´andose a aplicar las reglas de la l´ogica para
obtener propiedades de esos objetos, propiedades que son consecuencias
m´as o menos dif´ıciles de obtener de las definiciones y axiomas, pero que
no corresponden necesariamente a hechos observables.
2. El espacio f´ısico. Constituido por objetos reales cuyas propiedades nos son
conocidas por experiencia. La geometr´ıa obtiene por un proceso deductivo
nuevas propiedades que se pueden comprobar despu´es experimentalmente,
y es capaz de justificar hechos observados.
3. Los espacios abstractos. Es decir espacios m´as generales que podemos ob-
tener de los espacios f´ısicos, por procesos de abstracci´on o generalizaci´on,
los objetos que conforman estos espacios no son idealizaci´on de objetos
reales, son objetos inventados y en principio su estudio tiene solo inter´es
por si mismo.
Resulta imposible separar con claridad las tres categor´ıas, lo m´as que pode-
mos hacer es apreciar si una determinada manera de concebir el espacio tiene
m´as de una que de otra. En principio el primer objetivo de las geometr´ıas es dar
un modelo m´as o menos ideal del mundo f´ısico y el segundo que sus resultados
sean aplicables, la distancia entre el objeto f´ısico y su modelo marca el grado
de generalidad de la geometr´ıa, pero cuanto m´as quiere abarcar una geometr´ıa
menos puede decir, ya que al aumentar el n´ umero de objetos a considerar dis-
minuyen sus propiedades comunes, as´ı tenemos el riesgo de construir una teor´ıa
tan general que no tiene casos particulares (G. Ancoechea). Desde un punto
de vista l´ogico, es razonable pensar que los primeros modelos de la geometr´ıa
corresponden a descripciones del espacio f´ısico, luego se deber´ıa pasar por una
fase de idealizaci´on para concluir con un proceso de abstracci´on. Sin embargo el
origen de la geometr´ıa como ciencia se sit´ ua generalmente despu´es de un proce-
so sistem´atico de idealizaci´on, el de Euclides, de modo que comenzaremos por
el primero de los espacios, es decir el espacio descrito por una serie de defini-
ciones y axiomas, irreprochables desde un punto de vista l´ogico, pero que no
corresponden exactamente a objetos reales aunque permiten crear una ciencia,
la geometr´ıa, cuya existencia real nadie puede discutir.
El que los objetos ideales de la geometr´ıa sean pr´oximos a la realidad no
es necesariamente una ventaja, por ejemplo para P. Abellanas la semejanza
entre los objetos definidos y los reales solo puede enturbiar el razonamiento al
mezclarlo con la intuici´on, as´ı refiri´endose a los procesos de fundamentaci´on de
la matem´atica del pasado siglo escrib´ıa:
La nueva fundamentaci´on de la matem´atica se apoya en un principio bien
simple que se puede enunciar as´ı: para poder demostrar con rigor las proposi-
ciones es necesario vaciar de contenido a los conceptos primitivos, limit´andonos
1.1. EL OBJETO DE LA GEOMETR
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a establecer el mecanismo l´ogico permitido y las relaciones fundamentales entre
dichos conceptos.(P. Abellanas [2])
Esta era tambi´en la idea de D. Hilbert, que, aunque en sus Grundlagen
[24], se refer´ıa a los axiomas como hechos fundamentales de nuestra intuici´on,
posteriormente en respuesta a una carta de G. Frege [16] en la que ´este dec´ıa
que los axiomas proceden de una fuente que no es l´ogica y a la que llamaba
intuici´on del espacio, Hilbert afirmaba:
Desde que empec´e a pensar, a escribir y a dar cursos sobre estas materias,
digo siempre lo contrario: si axiomas arbitrariamente propuestos no se contra-
dicen ni lo hacen tampoco sus consecuencias, son ciertos, y las cosas definidas
por ellos existen. Estos son para mi los criterios de verdad y existencia.
Por su parte en [35] H. Poincar´e escrib´ıa : Los axiomas no son ni juicios
sint´eticos a priori ni hechos experimentales, son convenios. Nuestra elecci´on
entre todos los convenios posibles se hace en base a hechos experimentales; pero
es libre y est´a limitada solamente por la necesidad de evitar contradicciones. De
este modo los postulados pueden resultar rigurosamente ciertos aunque las leyes
experimentales que hayan sugerido su adopci´on sean solo aproximadas. En otros
t´erminos, los axiomas de la geometr´ıa son solo definiciones enmascaradas. La
cuesti´on de la veracidad de la geometr´ıa no tiene sentido
Tambi´en se sit´ ua en esta l´ınea un libro delicioso publicado en 1923 [18]. Su
autor, un ge´ometra olvidado, el Vizconde de G¨ uell, se expresaba de modo m´as
apasionado:
El espacio del ge´ometra no existe, no tiene realidad f´ısica, ni necesita para
nada someterse a las condiciones que dimanan de los objetos reales en movi-
miento o en reposo. Es un espacio ´ıntegramente ideal, espacio pensado, espacio
inventado, espacio construido por el entendimiento abstracto y a cuyas propie-
dades no ata˜ nen nada las exigencias que puedan derivarse de la realidad. Nadie
puede negarle al intelecto humano el perfecto derecho a construir esa noci´on, a
precisarla y a determinarla idealmente seg´ un las leyes rigurosas del pensamiento
l´ogico.
El paradigma de la geometr´ıa como estudio de los espacios ideales es Eucli-
des, con sus Elementos de geometr´ıa [22]. Para P. Abellanas, la geometr´ıa, como
toda entidad dotada de vida propia, tiene un c´odigo gen´etico y una historia, y su
porvenir es consecuencia de ambos. Los genes de la geometr´ıa son los Elementos
y su historia es una espiral que retorna peri´odicamente a ellos.
El primer libro de los elementos comienza con veintitr´es definiciones, cinco
postulados y cinco axiomas. Las definiciones son a veces simples descripciones,
no demasiado precisas, de conceptos primitivos as´ı por ejemplo:
Un punto es un objeto indivisible
Una l´ınea es una longitud sin anchura
Una superficie es un objeto que solo tiene longitud y anchura
Para Euclides los limites de las l´ıneas son puntos y los de las superficies l´ıneas.
De entre las l´ıneas destaca las l´ıneas rectas y las circunferencias, defini´endolas
8 CAP
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ITULO 1. INTRODUCCI
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ON A LA GEOMETR
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de un modo a primera vista impreciso y alejado de nuestra forma actual de
expresarnos, pero dif´ıcilmente mejorable:
La recta es la l´ınea que se extiende igualmente respecto a todos sus puntos
(es decir la l´ınea que es dividida por cualquiera de sus puntos en dos partes
iguales). El c´ırculo es una figura plana encerrada por una l´ınea tal que, todas
las rectas que pasan por un determinado punto (el centro), que se encuentra
dentro de la figura, la cortan en partes iguales entre si (ver figura 1.1.)
P
x
P P

A
A
A
B
B
B
Figura 1.1: Cualquiera de sus puntos divide a la recta en dos partes iguales, y cualquier
di´ametro lo hace con la circunferencia
No vamos a entrar en todas las definiciones de los Elementos, que no son
sino las de los objetos comunes de la geometr´ıa m´etrica. Se˜ nalemos ´ unicamente
que Euclides no define ni utiliza los grados como medida de ´angulos, y define
el ´angulo recto como el ´angulo formado por una recta y otra a la que corta de
modo que los ´angulos que se forman a ambos lados son iguales.
Resulta interesante enunciar los axiomas (hechos comunes) y postulados to-
mados de la versi´on de los Elementos hecha por Heath [22]
Axiomas
(1).- Cosas iguales a una misma cosa son iguales entre s´ı.
(2).- Si se a˜ naden iguales a iguales, los todos son iguales.
(3).- Si se sustraen iguales a iguales, los restos son iguales.
(4).- Las cosas que coinciden una con la otra son iguales entre s´ı.
(5).- El todo es mayor que la parte.
Postulados
(1).- Se puede trazar una ´ unica recta de cualquier punto a cualquier punto.
(2).- Se puede prolongar un segmento de recta continuamente en l´ınea recta.
(3).- Se puede trazar una circunferencia con cualquier centro y radio.
(4).- Todos los ´angulos rectos son iguales entre s´ı.
(5).- Si una recta corta a otras dos, contenidas en un mismo plano, de modo
que la suma de los ´angulos interiores situados a un mismo lado es menor que
1.1. EL OBJETO DE LA GEOMETR
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dos rectos, las dos rectas, prolongadas suficientemente, se cortan en el lado en
que la suma es inferior a dos rectos.
Como puede apreciarse, los axiomas expresan verdades que dependen ´ uni-
camente de los conceptos que figuran en su enunciado, es decir son lo que Kant
llamaba juicios anal´ıticos, y se refieren a un dominio m´as amplio que la geo-
metr´ıa, el de la l´ogica.
Los postulados afirman la posibilidad de efectuar determinadas construccio-
nes primitivas, son de naturaleza puramente geom´etrica, y a˜ naden algo a los
conceptos que figuran en su enunciado, son juicios sint´eticos en la terminolog´ıa
de Kant.
De entre los postulados del primer libro de los Elementos, el que ha tenido
m´as repercusi´on es el quinto postulado, que se ha hecho c´elebre con un enunciado
ligeramente diferente al inicialmente propuesto por Euclides, aunque equivalente
a ´el.
Si se definen las l´ıneas paralelas como aquellas que prolongadas indefinida-
mente no se cortan (definici´on 23 de Euclides), el quinto postulado es equivalente
a la afirmaci´on: por un punto exterior a una recta solo se puede trazar una pa-
ralela a ella. Tambi´en es equivalente a la afirmaci´on de que la suma de los tres
´angulos interiores de un tri´angulo es de dos rectos.
Muchos ge´ometras anteriores a Euclides admit´ıan el quinto postulado, pero
otros, tanto anteriores como posteriores, pensaron que deber´ıa ser un teorema,
es decir que pod´ıa ser demostrado como consecuencia de los restantes axiomas
y postulados. Fueron necesarios dos mil a˜ nos para llegar a la conclusi´on de
que el quinto postulado es realmente independiente de los restantes axiomas y
postulados de la geometr´ıa eucl´ıdea.
Los libros de Harsthorne [21] o Gray [19] contienen buenos estudios sobre
el origen y desarrollo de las geometr´ıas no eucl´ıdeas, es decir de aquellas en las
que no se verifica el quinto postulado, y algunos de lo art´ıculos fundacionales
de esta rama de la geometr´ıa se encuentran en el libro de Stilwell [41]. Como
veremos m´as tarde, estas geometr´ıas abren una de las v´ıas para la aparici´on de
espacios abstractos.
La axiom´atica de Euclides no es ´ unica. En vez de intentar que nuestras de-
finiciones describan objetos reales de modo m´as o menos aproximado, podemos
renunciar a ello y aplicar un proceso de abstracci´on en lugar de la idealizaci´on;
en este proceso los objetos b´asicos no se presentan como modelos de objetos f´ısi-
cos, sino como conjuntos que verifican unas ciertas propiedades. As´ı podemos
describir algunos espacios de un modo muy simple:
El espacio ser´a simplemente un conjunto, a cuyos elementos se llamar´a pun-
tos, y las rectas y planos ser´an ahora subconjuntos del espacio que verificaran,
por ejemplo, los postulados siguientes (cuyo origen es indudablemente fruto de
un proceso de observaci´on de rectas y planos como objetos f´ısicos, pero que son
lo bastante poco exigentes como para que los cumplan objetos muy generales) :
1. Dos puntos distintos pertenecen a una recta y solo a una.
2. Tres puntos no situados en una misma recta, pertenecen a un plano y a
uno solo.
10 CAP
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ITULO 1. INTRODUCCI
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ON A LA GEOMETR
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3. La recta determinada por dos puntos de un plano est´a contenida en el
plano.
4. Dos planos que tienen un punto com´ un, necesariamente tienen un segundo
punto com´ un.
El ejemplo m´as simple de un espacio que verifica estos postulados, es el conjunto
de cuatro puntos:
E
3
= ¦A, B, C, D¦
con las rectas:
¹ = ¦¦A, B¦, ¦A, C¦, ¦A, D¦, ¦B, C¦, ¦B, D¦, ¦C, D¦¦
y los planos:
T = ¦¦A, B, C¦, ¦A, B, D¦, ¦A, C, D¦, ¦B, C, D¦¦
As´ı podemos ver a qu´e extremos conduce la sustituci´on de un objeto por
su modelo ideal; las condiciones que se exigen al modelo (axiomas) no son ne-
cesariamente las que describen el objeto modelizado y solo a este, se exigen
solamente las condiciones m´ınimas que permiten manejar el modelo. De este
modo la teor´ıa elaborada es aplicable no solo a los objetos de partida, sino a
otros que verifiquen las condiciones iniciales, y como se˜ nal´abamos al principio,
cuanto menores sean las exigencias mayor ser´a el numero de objetos que las cum-
plan, y m´as lejos estar´an de lo que nuestra intuici´on reconoce como geometr´ıa;
este proceso de generalizaci´on algunas veces es est´eril, pero otras lleva al desa-
rrollo de sistemas formales cuyas aplicaciones se descubren con posterioridad a
su elaboraci´on, de modo que, como dice P. Griffiths:
Uno de los misterios profundos de la vida es la forma en la cual la mejor ma-
tem´atica pura, interesante por s´ı misma, inexplicablemente e impredeciblemente
resulta ser ´ util.
Y en el caso de la geometr´ıa, esta utilidad no es privativa de la geometr´ıa
construida con un sistema de axiomas proveniente de nuestra intuici´on del es-
pacio, tambi´en ramas tan alejadas de la intuici´on como las geometr´ıas finitas,
han resultado tener interesantes aplicaciones a problemas pr´acticos como es el
de codificaci´on.
Hemos elegido la geometr´ıa de Euclides como ejemplo de geometr´ıa del es-
pacio ideal. Para presentar la geometr´ıa como ciencia del mundo f´ısico el mejor
ejemplo es probablemente la geometr´ıa de Hemholtz (1821-1894). F´ısico, fisi´olo-
go y especialista en ´optica, Hemholtz se sit´ ua en una l´ınea de identificaci´on de la
geometr´ıa con la descripci´on del mundo f´ısico, que comienza en Galileo y New-
ton. Hemholtz considera la geometr´ıa como el lenguaje exacto de la naturaleza,
como una teor´ıa que, gracias al car´acter abstracto y l´ogico de sus conceptos y
m´etodos, proporciona la garant´ıa de una aplicabilidad efectiva de las matem´ati-
cas al estudio del mundo real. (Texto recogido en [7]).
El trabajo de Hemholtz es coet´aneo e independiente del de B. Riemann, que
afronta el problema de describir el espacio f´ısico desde una ´optica puramente
1.1. EL OBJETO DE LA GEOMETR
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matem´atica, es decir desde el punto de vista que antes hemos llamado ideal,
pero tratando de describir la realidad, por una parte de un modo m´as preciso
que Euclides y por otra de modo que abarque tambi´en la posibilidad de un
universo no eucl´ıdeo. Son muy significativos los t´ıtulos de las publicaciones que
ambos dedican al problema del espacio, la de Hemholtz se titula :Sobre los
hechos que est´an en los fundamentos de la geometr´ıa [23], mientras que el t´ıtulo
de la de Riemann [38] es: Sobre las hip´otesis que est´an en los fundamentos de
la geometr´ıa.
Seg´ un Hemholtz resulta claro que percibimos cosas; adem´as el origen de
nuestras sensaciones es independiente de nuestra actividad mental y exterior a
nosotros. Nuestras percepciones pueden originarse en algo que simplemente est´a,
la materia, o en algo que act´ ua sobre nosotros o produce cambios, las fuerzas. El
espacio no es m´as que una relaci´on entre los distintos objetos y el movimiento es
el cambio de esta relaci´on. El espacio comprende todos los cambios que pueden
producirse en la materia, es decir los movimientos. As´ı Hemholtz introduce en
la geometr´ıa las transformaciones, y tambi´en introduce las funciones, ligadas a
los grados de libertad (dimensi´on). Para Hemholtz:
El espacio se extiende hasta el infinito y es infinitamente divisible.
Se admiten infinitas determinaciones del espacio diferenciadas por la di-
mensi´on; en un espacio de dimensi´on n se puede fijar la presencia de un
punto material mediante n cantidades independientes (coordenadas) que
var´ıan de forma continua (diferenciable) al moverse el punto.
En el espacio hay subespacios de todas las dimensiones, cada subespacio
de dimensi´on t esta dado por n−t ecuaciones, la l´ınea es el subespacio de
dimensi´on uno.
La longitud de la l´ınea m´as corta entre dos puntos se llama distancia; si
la distancia entre dos puntos A y B es a y la distancia entre B y C es b,
la distancia entre A y C no puede ser menor que a −b ni mayor que a +b.
Existen en el espacio sistemas de puntos y solidos r´ıgidos, que se pueden
desplazar libremente por ´el.
Si un cuerpo material se desplaza, todas sus partes mantienen inalterada
su posici´on relativa. Si dos segmentos tienen la misma longitud se puede
desplazar uno de ellos hasta hacerlo coincidir con el otro.
Si un cuerpo se desplaza, las coordenadas de sus puntos var´ıan continua-
mente.
El planteamiento de Hemholtz presenta algunas lagunas l´ogicas, y fue discu-
tido por muchos de sus coet´aneos, pero desde el punto de vista de hoy presenta
claras novedades respecto a su ´epoca; la primera es la introducci´on de los movi-
miento como elemento fundamental de la geometr´ıa, la segunda la admisi´on de
la existencia f´ısica de los espacios de dimensi´on arbitraria y la tercera, aunque
no es el primero que propone la idea, es la consideraci´on de la m´etrica como un
12 CAP
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ITULO 1. INTRODUCCI
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ON A LA GEOMETR
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objeto local, ya que la distancia se presenta como soluci´on de un problema va-
riacional (un problema de m´ınima longitud de las curvas que unen dos puntos).
Esa es precisamente la idea de Riemann, para medir longitudes de curvas basta
con medir vectores en cada espacio tangente, y que los coeficientes de la m´etrica
var´ıen diferenciablemente con el punto. A la m´etrica de cada espacio tangente se
le exige que verifique el teorema de Pit´agoras, es decir que sea definida positiva.
Un proceso de integraci´on permite medir curvas, y la distancia, como hemos
dicho, es el m´ınimo de las longitudes de las curvas que unen dos puntos. As´ı las
rectas son las l´ıneas de m´ınima distancia, las geod´esicas, y no hay problema
para definirlas. En esencia el m´etodo de trabajo con los espacios abstractos es
el mismo que usaba Gauss con las superficies, pero para dar el salto entre la
geometr´ıa de las superficies y la geometr´ıa de los espacios abstractos, es decir
encontrar la relaci´on entre m´etrica y forma, todav´ıa fue necesario alg´ un tiempo
m´as.
La relaci´on de la geometr´ıa del mundo f´ısico con la geometr´ıa ideal, o m´as
precisamente la determinaci´on de cuales de los resultados de la geometr´ıa corres-
ponden a hechos comprobables experimentalmente y cuales son simplemente
definiciones, es el primer problema a resolver ya que:
Las figuras de la geometr´ıa son objetos ideales, a los que las figuras materiales
del mundo real solo pueden aproximarse, sin verificar nunca plenamente las
propiedades que las caracterizan. Adem´as para comprobar experimentalmente la
invariabilidad de la forma de un cuerpo, y la presencia en el mismo de rectas
y planos, nos hace falta utilizar proposiciones relativas a ellas, de modo que
se hace necesario encontrar una suerte de demostraci´on experimental de estas
proposiciones(Hemholtz)
El m´erito de este planteamiento es que, junto con las geometr´ıas no eucl´ıdeas
de Lobatchewski y Bolyai, abre la puerta a las dos formas actuales de concebir
el tercer objeto de la geometr´ıa, los espacios abstractos.
La primera se inicia en Riemann (1826-1866) como hemos dicho de modo
simult´aneo e independiente del trabajo de Hemholtz. Riemann se fija ´ unicamente
en las funciones que definen las coordenadas, el espacio para el era lo que hoy en
d´ıa se conoce por una variedad diferenciable riemanniana de curvatura nula [31].
La segunda se fija en los movimientos y alcanza su culminaci´on en el Programa
de Erlangen de Klein [29], para este, una geometr´ıa es un conjunto junto con un
grupo que act´ ua sobre ´el de modo transitivo, las propiedades geom´etricas son
aquellas que son invariantes por la acci´on del grupo. La geometr´ıa de Hemholtz
encaja en este modelo; S. Lie caracteriz´o los grupos que corresponden en el
contexto de Klein a los espacios f´ısicos de Hemholtz, y para ello desarroll´o la
teor´ıa de los llamados hoy en d´ıa grupos de Lie [17].
1.2. Los espacios abstractos
El modelo de la geometr´ıa de Klein es el modelo abstracto m´as pr´oximo a
la F´ısica, Yaglom [44] recoge un texto de Galileo que pone de manifiesto esta
proximidad. En ese texto, demasiado largo para ser incluido aqu´ı, Galileo nos
1.2. LOS ESPACIOS ABSTRACTOS 13
sit´ ua en un barco con moscas, mariposas, un pez en una pecera, una botella que
gotea en un plato etc., y nos hace observar el movimiento de los animales, la
ca´ıda de la gota etc., con el barco quieto y luego con el barco desplaz´andose con
un movimiento uniforme. No hay diferencia en la apreciaci´on de los movimien-
tos en ambos casos; es decir: los fen´omenos observados son independientes de
cambios de una referencia, a otra que se desplaza respecto a ella con movimiento
uniforme y rectil´ıneo (transformaciones de Galileo). As´ı, la mec´anica cl´asica es
una geometr´ıa para el grupo de transformaciones de Galileo.
Tambi´en est´an en la F´ısica algunas de las razones por las cuales,a pesar de
su admitida independencia del mundo real, la geometr´ıa se interesa en espacios
de dimensi´on mayor que tres e incluso de dimensi´on infinita.
Si lanzamos una barra al aire y tratamos de describir su movimiento, bas-
tar´ a describir el movimiento de sus extremos, llam´emosles A y B. Uno, por
ejemplo A, se mueve libremente es decir sus posiciones quedan parametrizadas
por los puntos de 1
3
y para cada una de sus posiciones, B est´a situado en una
esfera de centro A y radio la longitud de la barra. Por tanto las posiciones de la
barra est´an en correspondencia con los puntos de un espacio de dimensi´on 5. El
movimiento de la barra es una curva continua en ese espacio y las magnitudes
f´ısicas asociadas al movimiento se pueden definir en t´erminos geom´etricos sobre
´el.
Si en vez de una barra tratamos con un sistema de n part´ıculas, el espacio
que parametriza sus posiciones (espacio de estados) seria 1
3n
, lo que podemos
observar (observables) son las funciones sobre ese espacio, funciones que forman
un ´algebra conmutativa, de esta forma el par (espacio de estados, observables)
es decir (espacio, anillo de funciones) describe tambi´en el sistema mec´anico.
En la mec´anica cu´antica, los puntos materiales se substituyen por distribu-
ciones de probabilidad, y el espacio de estados es el espacio de rayos de un espacio
de Hilbert, los observables son operadores acotados en el espacio, y la estructura
del conjunto de operadores acotados en un espacio de Hilbert, es la de ´algebra
no conmutativa (´algebra de Von Neumann), ahora la estructura geom´etrica es
m´as complicada y est´a ligada a un tipo de estructuras completamente distintas
de las correspondientes a la mec´anica cl´asica.
Si queremos estudiar nuestro sistema f´ısico no solo globalmente sino tambi´en
localmente, entramos en otra forma de espacio abstracto. Tenemos que conside-
rar ahora todos los abiertos del espacio de estados y los anillos de observables
en ellos, de esta forma se obtiene otro concepto de geometr´ıa que vuelve al de
Riemann. Ahora: una geometr´ıa es un espacio topol´ogico junto con un haz de
funciones. Abstrayendo su origen y limit´andonos a las geometr´ıas diferencial o
anal´ıtica real, exigiremos condiciones m´as precisas. Una geometr´ıa es un par
(X, T) donde:
X es una variedad topol´ogica de dimensi´on n, o lo que es lo mismo un
espacio topol´ogico separado localmente homeomorfo a 1
n
, es decir tal que
existen: un recubrimiento abierto ¦U
i
¦
i∈I
de X, abiertos ¦V
i
¦
i∈I
de 1
n
,
y homeomorfismos (cartas locales) φ
i
: U
i
· V
i
, ∀i ∈ I.
T es un haz de funciones en X, es decir es una familia ¦T(U)¦
U∈∆
(donde
14 CAP
´
ITULO 1. INTRODUCCI
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ON A LA GEOMETR
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IA
∆ es el conjunto de abiertos de X ) verificando las propiedades siguientes:
1. Cada T(U) es un subanillo del anillo de funciones continuas sobre U
con valores reales.
2. La familia es cerrada por restricciones, es decir si U, V ∈ ∆, U ⊂ V ,
T(U) contiene a la restricci´on a U de toda funci´on de T(V ).
3. La familia es cerrada por recolecci´on es decir si ¦U
i
¦
i∈I
es un recubri-
miento abierto de U y todas las restricciones de una funci´on continua
f : U →1 a los abiertos U
i
est´an en los T(U
i
), entonces f ∈ T(U).
4. Las cartas locales inducen, por composici´on, isomorfismos locales del
haz de funciones diferenciables sobre 1
n
en T
En los espacios as´ı descritos aparecen dos elementos claramente diferencia-
dos, el espacio base de la geometr´ıa y el haz de funciones. El primero no es un
espacio topol´ogico arbitrario; ya que entre las condiciones impuestas est´a que
el espacio construido es localmente isomorfo a un modelo y que esos isomorfis-
mos locales pegan los modelos de una forma determinada. Esto impone ciertas
restricciones a la estructura global del espacio; en la geometr´ıa diferencial real
el modelo local es el que ya hemos indicado, en la geometr´ıa anal´ıtica compleja
es C
n
con las funciones anal´ıticas, y en la algebraica, el espectro de un ´algebra
generada finitamente sobre un cuerpo (esquema af´ın). Tambi´en se pueden elegir
espacios convenientes para admitir la presencia de singularidades, o se pueden
a˜ nadir m´as condiciones, una m´etrica, una estructura compleja, etc.. Cada uno de
los dos elementos que intervienen en la geometr´ıa, tiene un papel propio, aunque
ambos no son completamente independientes, e incluso las condiciones impues-
tas pueden dar lugar a geometr´ıas r´ıgidas, esto es determinadas un´ıvocamente
por la topolog´ıa.
Para entender el papel del espacio base podemos recurrir a un cuento escrito
por Weeks [43]utilizando ambientes y personajes de Abbot [1]. Sus protagonistas
son animales fabulosos, las planarias. Ellas y su mundo planilandia (flatland),
son descritas as´ı por Abbot:
Imaginaos una amplia hoja de papel en que l´ıneas, rectas, tri´angulos, cua-
drados, pent´agonos, hex´agonos y otras figuras, en vez de permanecer fijas en
sus lugares, se movieran libremente por todas partes, sobre la superficie o m´as
precisamente dentro de la superficie, sin la capacidad ni de poder alzarse por
encima ni de poder hundirse por debajo de ella, muy parecidos a sombras, solo
que consistentes y con los bordes luminosos, y poseer´eis una noci´ on bastante
correcta de mi pa´ıs y de mis paisanos
Weeks introduce la revoluci´on en planilandia. Uno de sus habitantes, llamado
C.C. (Crist´obal Col´on, claro est´a), intenta convencer a sus paisanos de que
habitan sobre una esfera. La noci´on de esfera es tan abstrusa para una planaria,
como la de 3-esfera (que describiremos m´as adelante) para nosotros, de modo
que la tarea de C.C. es realmente compleja. Afortunadamente tiene una idea
genial; para demostrar a sus paisanos la veracidad de su teor´ıa, saldr´a de su
pueblo caminando hacia el norte en l´ınea recta y aparecer´a por el sur tras dar la
vuelta a su universo. Felizmente su mundo es peque˜ no y completa la expedici´on
1.2. LOS ESPACIOS ABSTRACTOS 15
en poco tiempo. Pero a su regreso continua chocando con la incredulidad de
sus paisanos que le hacen ver amablemente, que adem´as de estar loco tiene una
pierna m´as corta que otra y, creyendo andar en l´ınea recta, se ha movido en un
circulo por la llanura.
C.C. no se desanima y recurre a un nuevo experimento. Repetir´a el viaje
marcando el camino con una l´ınea roja, y luego har´a un nuevo viaje saliendo
por el este para regresar por el oeste. As´ı midiendo los pasos caminados en este
segundo viaje, si lo que sus paisanos dicen es cierto, la distancia desde el pueblo
al punto en que encuentre la l´ınea roja, ser´a distinta de la distancia recorrida
desde este punto hasta llegar de nuevo al pueblo. Si, por el contrario, son iguales
´el es quien tiene raz´on. Completa la primera expedici´on e inicia la segunda y
tras mucho caminar y antes de encontrar la l´ınea roja, ve ante si otro pueblo.
Corre sorprendido a saludar a sus desconocidos habitantes y al acercarse se da
cuenta de que est´a de nuevo en su punto de salida. Esta vez CC decide ingresar
voluntariamente en el manicomio, por suerte, ya en la puerta, tuvo la suficiente
intuici´on del espacio para comprender que habitaba sobre una rosquilla.
La historia de C.C. habr´ıa sido aun m´as dif´ıcil si planilandia hubiera sido
una banda de M¨obius, en este caso se habr´ıan intercambiado su izquierda y su
derecha tras su primera vuelta al mundo. Esta perspectiva hace terror´ıfico un
viaje de circunnavegaci´on en un universo tridimensional, ya que en uno de los
tipos posibles de geometr´ıa de un tal universo, se pueden intercambiar el dentro
y el fuera del viajero.
Esta f´abula nos hace apreciar el papel de la topolog´ıa del espacio base en la
naturaleza global del espacio. El papel del haz de funciones es diferente, permite
describir coordenadas locales, medir cu´ando es posible hacerlo, y sobre todo
permite definir las transformaciones propias de la geometr´ıa y en consecuencia
determina las propiedades geom´etricas.
El espacio topol´ogico base no determina el haz de funciones; el ejemplo m´as
simple lo proporcionan las curvas el´ıpticas, estructuras anal´ıticas complejas no
isomorfas montadas sobre el mismo espacio topol´ogico base, el toro bidimensio-
nal. Un ejemplo m´as sofisticado y puramente real es el que suministr´o Milnor
construyendo dos estructuras diferenciales no isomorfas sobre la esfera de di-
mensi´on 7.
As´ı se puede apreciar que se abren dos problemas generales completamente
distintos: el de clasificar m´odulo homeomorfismos las variedades topol´ogicas y
el de clasificar diferenciable o anal´ıticamente todas las variedades diferenciables
o anal´ıticas con espacio base prefijado. Estos problemas de clasificaci´on son de
enorme importancia, no cabe entender el inter´es de los matem´aticos por ellos
como una aspiraci´on de semejarse a zo´ologos. En su momento conocer la forma
y el tama˜ no de la tierra fue un problema central para la humanidad, hoy lo es
conocer todas las formas posibles del universo, y saber de entre ellas cual es la
real.
Volviendo a las superficies, hemos visto en nuestra f´abula que podemos dis-
tinguir un toro de una esfera y ello de forma puramente topol´ogica. Cabe pre-
guntarse ahora por la cantidad de superficies esencialmente distintas que po-
demos encontrar, y cuando decimos esencialmente distintas, queremos decir no
16 CAP
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ITULO 1. INTRODUCCI
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ON A LA GEOMETR
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isomorfas topol´ogicamente (es decir no homeomorfas).
Normalmente se suelen describir de forma intuitiva los espacios homeomorfos
como aquellos que se pueden transformar uno en otro por una deformaci´on
sin cortar ni agujerear. El inconveniente de esta descripci´on es que de forma
insensible imaginamos nuestros espacios como subespacios de 1
3
y as´ı perdemos
precisi´on; por ejemplo un aro de cuerda es homeomorfo al resultado de cortarlo
anudarlo y volverlo a pegar y sin embargo, no es posible en general deshacer
el nudo deform´andolo en 1
3
sin cortar la cuerda de nuevo. Por tanto hay que
distinguir los problemas de clasificar espacios mediante las relaciones:
Dos espacios X e Y son equivalentes si y solo si son homeomorfos
Dos espacios X e Y sumergidos en un espacio Z son equivalentes si y solo
si existe un homeomorfismo de Z en Z que transforma X en Y
Ambos son problemas muy distintos, que adem´as admiten variantes, equiva-
lencia homot´opica, isotop´ıa etc extremadamente sutiles. Si nos limitamos a la
primera clasificaci´on y para superficies compactas y conexas, es bien sabido que
el grupo de Poincar´e (grupo fundamental) suministra un sistema completo de
invariantes. m´as precisamente:
El abelianizado del grupo fundamental de una superficie conexa compacta X
es:
Z
2g
si X es orientable.
Z
g−1
Z/2 si X es no orientable.
Dos superficies son homeomorfas si y solo si los abelianizados de sus grupos
fundamentales son isomorfos.
El numero g se llama el g´enero de la superficie; entonces dos superficies
orientables son homeomorfas si y solo si tienen el mismo g´enero y lo mismo
sucede con las no orientables. En particular, la ´ unica superficie compacta y
conexa simplemente conexa (es decir con grupo fundamental trivial) es la esfera
de dimensi´on 2 (2-esfera). De esta forma hemos encontrado un sistema completo
de invariantes para la clasificaci´on de las superficies por homeomorf´ıa.
De forma optimista podr´ıamos intentar buscar un resultado similar para di-
mensi´on tres, es decir buscar un sistema completo de invariantes para variedades
topol´ogicas tridimensionales, pero el problema es enormemente m´as complicado.
Para entender un poco m´as el grado de complejidad del problema , tratemos
de imaginar como es la 3-esfera, es decir la esfera en el espacio de dimensi´on
cuatro. Naturalmente cabe pensar en la 3-esfera como el conjunto de los puntos
(x, y, z, t) del espacio real de dimensi´on 4 que verifican la ecuaci´on:
x
2
+y
2
+z
2
+t
2
= 1
Ahora bien esta ecuaci´on no da idea de la forma de esfera, para acercarnos
m´as podemos recurrir a la proyecci´on estereogr´afica, es decir la proyecci´on de
la esfera desde uno de sus puntos (polo de la proyecci´on), sobre el hiperplano
1.2. LOS ESPACIOS ABSTRACTOS 17
tangente en el punto diametralmente opuesto. Como la aplicaci´on es un ho-
meomorfismo de la esfera menos el polo sobre el hiperplano la n-esfera ser´ıa el
resultado de a˜ nadir al espacio de dimensi´on n un punto en el que se colapsar´ıa
todo el infinito, pero as´ı solo se ven bien las esferas de dimensiones 1 y 2 para
las que esta descripci´on no es tampoco necesaria.
Un m´etodo topol´ogicamente m´as adecuado es comenzar por la esfera de
dimensi´on 0, es decir los puntos +1 y −1 en la recta. Estos puntos limitan la
bola de dimensi´on uno, que es el segmento de extremos +1 y −1. Pegando dos
bolas de dimensi´on uno por su borde, es decir el +1 de la primera con el de la
segunda y lo mismo el −1, se obtiene topol´ogicamente, es decir tras una peque˜ na
deformaci´on, una circunferencia, que limita el c´ırculo o bola de dimensi´on dos.
Pegando dos c´ırculos por su borde se obtiene una esfera que encierra una bola
de dimensi´on tres, pegando dos bolas por su borde, es decir tomando dos esferas
terrestres e identificando cada punto de la primera con el punto de la segunda
con su misma longitud y latitud, se obtiene la esfera tridimensional.
A A'
A = A'
A A'
+ = + =
B B'

B B'

B = B'

O

O
O γ
γ γ = γ'

+ = + =

γ'

O'
O'

O'

+ = ¿ ?
Figura 1.2: Pegando dos segmentos se construye una circunferencia, pegando por su borde
dos c´ırculos se obtiene una esfera, la 3-esfera resultante de pegar dos bolas por su borde no se
ve tan f´acilmente
Entonces, la traslaci´on a la 3-esfera de la caracterizaci´on topol´ogica de la
2-esfera, que ser´ıa el escal´on m´as sencillo en la clasificaci´on de variedades tri-
dimensionales, es la llamada conjetura de Poincar´e (ver [32]): la 3-esfera es
conexa, compacta y simplemente conexa (es decir cualquier lazo trazado sobre
ella se puede contraer hasta cerrarlo en un punto). Poincar´e conjetur´o que estas
18 CAP
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ITULO 1. INTRODUCCI
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ON A LA GEOMETR
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propiedades son caracter´ısticas de la 3-esfera, es decir que toda variedad tridi-
mensional conexa, compacta y simplemente conexa es homeomorfa a la 3-esfera.
La conjetura de Poincar´e tiene una generalizaci´on natural:
Toda variedad topol´ogica con los mismos invariantes (homol´ogicos y ho-
mot´opicos) de una esfera de dimensi´on n es homeomorfa a ella.
Hemos visto la respuesta afirmativa a esta conjetura para n = 2, que era
ya bien conocida en el siglo XIX. Para n mayor o igual que 5 la conjetura fue
probada en los a˜ nos 60 por Smale. En 1982 M. H. Freedman prob´o la conjetura
para n = 4 (ver [13]), m´as aun proporcion´o una clasificaci´on completa de las
variedades topol´ogicas de dimensi´on 4 compactas y simplemente conexas por
medio de dos invariantes.
Sin embargo en su formulaci´on inicial, es decir para la tres esfera, la conjetu-
ra de Poincar´e ha permanecido abierta largo tiempo y solo muy recientemente
Perelman ha anunciado una prueba que en este momento a´ un no ha sido plena-
mente aceptada. En general la geometr´ıa en dimensi´on tres es muy complicada,
por ejemplo entender las variedades diferenciales de dimensi´on tres, fue el traba-
jo de Thurston que le vali´o la medalla Fields en 1982 y fue la primera revoluci´on
en la geometr´ıa en baja dimensi´on. C.T.C. Wall en la descripci´on de la obra de
Thurston hecha con motivo de su medalla Fields en el I.C.M. de 1983, observa
que:
La topolog´ıa en dimensi´on 3 ten´ıa una fuerte tradici´on de t´ecnicas de ”
manos desnudas” y relativamente poca interacci´on con otros temas, tras la obra
de Thurston los argumentos directos contin´ uan jugando un papel esencial, pero la
topolog´ıa 3-dimensional ha retornado a la corriente principal de las matem´aticas.
1.3. La forma del espacio
Una vez que tenemos un espacio abstracto cabe preguntarse hasta que punto
su geometr´ıa se puede reducir a una geometr´ıa ya estudiada, la forma m´as
simple de hacerlo es tratar de sumergir nuestro espacio en otro conocido, por
ejemplo 1
n
, de forma que la inmersi´on conserve la geometr´ıa. El problema de
la inmersi´on esta ligado entonces a la posibilidad de hablar de forma de una
variedad. En la geometr´ıa cl´asica,es decir trabajando con subconjuntos de 1
3
,
es razonable decir de una superficie que se curva o hablar de forma de una
superficie. Esta idea intuitiva de forma se puede extender a 1
n
, pero un espacio
abstracto no est´a en un espacio ambiente, por tanto no parece tener sentido decir
que un tal espacio se curva. Siempre podemos pensar en sumergirlo en otro para
tener as´ı un ambiente, eso es posible con algunas restricciones y precisamente
un matem´atico espa˜ nol Flores de L´emus (ver [15]), fue uno de los pioneros en
el estudio de este problema. Sin embargo esto no es estrictamente necesario y
para comprobarlo volvamos de nuevo a nuestra fabulosa planilandia, y esta vez
tom´andonos, si cabe, m´as libertades matem´aticas que en la visita anterior.
Imaginemos ahora una sola planaria llamada S situada en el centro de un
circulo de cien pasos de di´ametro. S avanza un paso hacia el borde, es decir en
cualquier direcci´on, y aunque ella no aprecia nada, nosotros observamos que su
1.3. LA FORMA DEL ESPACIO 19
tama˜ no disminuye y lo hace en la cantidad precisa para que le sigan quedando
100 pasos hasta el borde, y as´ı pasa cada vez, cuanto m´as se acerca al borde
se hace m´as y m´as peque˜ na, y aunque para nosotros se aproxima a salir del
circulo, a ella le queda siempre la misma cantidad de camino por recorrer pa-
ra alcanzarlo. Su universo, acotado desde nuestro punto de vista, es para ella
infinito.
Esta diferencia entre la visi´on del universo desde dentro y desde fuera, de
modo que para un observador exterior un cambio de posici´on lleva aparejado
un cambio de forma o tama˜ no imperceptible para el que lo padece repugna a
nuestra intuici´on, ya que nuestra percepci´on del espacio es inicialmente t´actil, y
por ello nos resulta dif´ıcil dudar de la inmutabilidad de los objetos s´olidos. Pero
desde el punto de vista matem´atico es f´acil construir este tipo de universos, el
m´as f´acil es el plano hiperb´olico. La figura 1.3 corresponde al modelo de Poin-
car´e del plano hiperb´olico, las rectas son los arcos de circunferencia ortogonales
al borde del disco unidad, los giros con centro el centro del c´ırculo no tienen
un comportamiento extra˜ no, pero las homotecias con el mismo centro producen
la disminuci´on de tama˜ no a la que alud´ıamos antes. Se puede definir una dis-
tancia en el interior del circulo con la cual tiene estructura de espacio m´etrico
[30] [21] [41], las l´ıneas de m´ınima distancia (rectas) para esa m´etrica son, como
hemos dicho, los arcos intersecados por el c´ırculo unidad en las circunferencias
ortogonales a su borde, y la geometr´ıa del c´ırculo tiene las propiedades de la
eucl´ıdea, salvo las derivadas del celebre quinto postulado(por un punto exterior
a una recta se puede trazar una ´ unica paralela a ella), que obviamente no es
v´alido en este espacio.
¿ Pero que tiene que ver esta m´etrica con la forma?. Imaginemos dos rectas
paralelas en el plano situadas a igual distancia a uno y otro lado de una recta
r y tracemos una curva asint´otica a ambas rectas y sim´etrica respecto a r, a
continuaci´on giremos la figura en torno a r construyendo as´ı un cilindro de
revoluci´on con una superficie en su interior asint´otica al cilindro. Supongamos
que la superficie es transparente e ilumin´emosla con un foco en el infinito para
que se proyecte en una pantalla ortogonal al eje del cilindro. Coloquemos ahora
a S en el v´ertice de la superficie. En la pantalla veremos un circulo con S en
su centro, si ahora S se mueve en la superficie, su sombra se desplazar´a por
el c´ırculo, pero nunca llegar´a al borde, porque ahora S deber´a recorrer una
distancia verdaderamente infinita para que esto sucediera. El habitat de S tiene
ahora nuestra m´etrica, pero tiene forma y el efecto es el mismo. Es decir la
forma no es sino una m´etrica distinta, y cabe hablar de curvatura de la m´etrica
en lugar de curvatura del espacio.
De un modo formal podemos definir una m´etrica de Riemann en una variedad
diferenciable, como una familia de m´etricas en los espacios tangentes que var´ıan
diferenciablemente con el punto. La longitud de un arco de curva diferenciable
se calcula integrando la medida de su vector tangente, y la distancia se obtiene
como soluci´on de un problema variacional de m´ınimo de las longitudes de arcos
que unen dos puntos. En particular, la m´etrica est´andar de 1
n
induce una
m´etrica de Riemann en sus subvariedades.
Schlafi conjetur´o que dada una variedad diferenciable de dimensi´on 2 con
20 CAP
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ITULO 1. INTRODUCCI
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ON A LA GEOMETR
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Figura 1.3: Todos los ´angeles y todos los demonios son iguales para la geometr´ıa hiperb´olica
una m´etrica de Riemann, la variedad se puede sumergir localmente en 1
3
, de
modo que la inmersi´on sea una isometr´ıa, si se dota su imagen de la m´etrica
inducida por la del espacio ambiente. La superficie imagen est´a curvada y la
forma de medir en ella es la usual; as´ı se puede considera que hablar de m´etrica
es una manera de hablar de forma. La conjetura de Schlafi fue demostrada por
Janet y Cartan [9], pero subsiste el problema de buscar condiciones para la exis-
tencia de una inmersi´on isom´etrica global, que salvo en casos muy particulares
est´a abierto.
Una vez analizada la posibilidad de existencia de inmersiones, podemos vol-
ver a plantear el problema de la clasificaci´on de variedades sumergidas en un
espacio ambiente y hablaremos de ella solo en un caso particular:
Todos tenemos una idea intuitiva de los objetos geom´etricos llamados for-
malmente nudos [3], basta tomar una cuerda anudarla de la forma que se desee
1.3. LA FORMA DEL ESPACIO 21
y pegar despu´es sus extremos, as´ı tenemos una figura homeomorfa a una cir-
cunferencia pero que, a menos que hayamos hecho los nudos de una forma muy
especial, no puede transformarse en una circunferencia sin cortarla, desanudarla
y volverla a pegar. Dos nudos que pueden transformarse uno en otro sin cortar
la cuerda, se llaman equivalentes. Formalmente se consideran los nudos sumer-
gidos en la esfera y orientados, y se llaman is´otopos si existe un homeomorfismo
lineal a trozos de la esfera en si misma que conserva la orientaci´on y transforma
uno en otro. Una propiedad compartida por un nudo y los equivalentes a ´el se
llama un invariante.
La primera propuesta de clasificaci´on sistem´atica de nudos se debe a un f´ısi-
co, P. Tait. Tait se interes´o por la clasificaci´on de los nudos porque en 1867 Lord
Kelvin conjetur´o que los ´atomos eran tubos anudados de ´eter. As´ı el intento de
Tait de clasificar los nudos y las coligaciones, (una coligaci´on ´o link es una colec-
ci´on de nudos entrelazados), por los puntos de cruzamiento de sus proyecciones
planas, abr´ıa aparentemente la puerta a una fundamentaci´on de la clasificaci´on
(Sistema peri´odico) de los elementos qu´ımicos.
Cuando una veintena de a˜ nos despu´es, el modelo de Kelvin desapareci´o, ya
estaba lanzado a los matem´aticos el desaf´ıo de la clasificaci´on de nudos. El poli-
nomio invariante de Alexander, descubierto en 1927, result´o ser una herramienta
mejor que las empleadas por Tait y los resultados de Brauner y Burau encami-
nados a describir localmente y desde el punto de vista real las curvas anal´ıticas
irreducibles complejas, que veremos a continuaci´on, dieron nuevo inter´es a la
teor´ıa de nudos, esta vez dentro exclusivamente de las matem´aticas:
Una curva anal´ıtica plana es el conjunto de ceros de una funci´on anal´ıtica
compleja de dos variables. El plano complejo se puede identificar al espacio real
de dimensi´on cuatro, y, como la anulaci´on de una funci´on compleja equivale a
la anulaci´on de sus partes real e imaginaria, una curva anal´ıtica compleja se
puede visualizar como una superficie real en 1
4
con una singularidad aislada en
el origen. Esta superficie es transversal a una tres esfera centrada en el origen y
de radio suficientemente peque˜ no, de modo que la intersecci´on de ambas es una
curva esf´erica cerrada y no singular. La proyecci´on estereogr´afica de esta curva
es un nudo en 1
3
, nudo que no depende de la esfera (si el radio de ´esta es lo
suficientemente peque˜ no).
La forma del nudo es muy curiosa. Un toro hueco se obtiene pegando una
superficie cil´ındrica por sus extremos, cuidando de no anudarla. Tiene por tanto
dos agujeros, el central y el envuelto por la superficie cil´ındrica. Si consideramos
un toro y arrollamos sobre ´el una cuerda que antes de cerrarse da m
1
vueltas en
torno al agujero central y n
1
en torno al otro, tenemos un nudo t´orico de genero
1. Si ahora inflamos la cuerda para convertirla en un toro anudado y repetimos
el proceso tenemos un nudo t´orico de genero dos y as´ı sucesivamente. Brauner
y Burau probaron que las curvas anal´ıticas daban lugar a nudos t´oricos de ge-
nero finito y que los exponentes caracter´ısticos del nudo (m
1
, n
1
), . . . , (m
g
, n
g
),
que son un sistema completo de invariantes del mismo, se pod´ıan calcular di-
rectamente a partir de las series de potencias de exponentes fraccionarios que
Puiseux hab´ıa demostrado eran las soluciones de la ecuaci´on (ecuaciones de las
ramas). Este resultado sirvi´o a Zariski como base de la llamada teor´ıa de la
22 CAP
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ITULO 1. INTRODUCCI
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ON A LA GEOMETR
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IA
equisingularidad una de las ramas m´as estudiadas de la geometr´ıa algebraica en
los a˜ nos 70.
A finales de los 80 Cameron, Gordon y Luecke probaron que los complemen-
tos de dos nudos son homeomorfos si y solo si los nudos son is´otopos, resultado
que no es v´alido para las coligaciones. De este modo el estudio de los nudos es
de enorme inter´es para la clasificaci´on topol´ogica de las variedades de dimensi´on
tres, al menos de aquellas que son complementos de nudos. Salvo para un tipo
muy particular de nudos, las variedades complementarias de los nudos admi-
ten una estructura hiperb´olica (son precisamente las variedades estudiadas por
Thurston).
Al mismo tiempo V. Jones hizo otro descubrimiento sorprendente, esta vez
relacionado con una estructura muy pr´oxima a los nudos, las trenzas. Una trenza
(braid) no es m´as que una colecci´on de cuerdas que unen puntos situados en
planos paralelos y se han entrelazado entre s´ı sin anudar unas con otras. Dos
trenzas del mismo n´ umero de cuerdas se pueden componer sin m´as que unir los
extremos de las cuerdas de la primera con los or´ıgenes de las de la segunda,
as´ı se puede dotar al conjunto de clases de trenzas, de un numero de cuerdas
dado, de una estructura algebraica de grupo. Artin en 1923 dio una descripci´on
de estos grupos en t´erminos de generadores y relaciones. Claramente una trenza
da lugar a una coligaci´on si se pegan los extremos de las cuerdas que la forman.
Alexander prob´o en 1928 que todas las coligaciones se pueden obtener de esta
forma.
V. Jones en 1984 descubri´o una relaci´on entre las ´algebras de Von Neumann
de las que hemos hablado en conexi´on con la mec´anica cu´antica y los grupos
de trenzas: Los conjuntos de generadores y relaciones de las ´algebras de Von
Neumann coinciden con los de los grupos de trenzas, as´ı los grupos de trenzas
y las coligaciones tienen una v´ıa natural de conexi´on con la mec´anica cu´antica.
Usando esta analog´ıa Jones descubri´o en 1987 un nuevo polinomio invariante
de los nudos y abri´o un camino para b´ usqueda de polinomios invariantes (en
poco tiempo aparecieron media docena m´as de ellos, uno de los cuales el HOM-
FLY fue descubierto simult´aneamente por seis matem´aticos cuyas iniciales dan
nombre al polinomio) y tambi´en abri´o la puerta a los trabajos de E. Witten que
extendi´o estos invariantes a tres variedades generales (es decir no necesariamen-
te complementarias de nudos). Otro de los resultados esenciales de Witten ha
sido la interpretaci´on de los invariantes de Jones como integrales de Feynman de
una teor´ıa gauge tridimensional, esta interpretaci´on permite extender la teor´ıa
de Jones de nudos en la esfera tridimensional a nudos en variedades arbitrarias
de dimensi´on tres.
Claramente quedan justificadas las palabras de M. Atiyah referidas a Witten:
En este amplio y excitante campo, en el que trabajan muchos de los f´ısicos y
matem´aticos m´as importantes del mundo, Edward Witten se presenta como la
figura m´as influyente e importante. Aunque es definitivamente un f´ısico, y as´ı lo
demuestra claramente su lista de publicaciones, pocos matem´aticos rivalizan con
´el en el dominio de las matem´aticas, y su habilidad para interpretar ideas f´ısicas
en forma matem´atica es ´ unica. Una y otra vez ha sorprendido a la comunidad
matem´atica por sus brillantes aplicaciones del punto de vista f´ısico para obtener
1.3. LA FORMA DEL ESPACIO 23
nuevos y profundos teorema matem´aticos.
Se vuelve as´ı a la idea de Hemholtz, la geometr´ıa esta ligada de modo indi-
soluble al mundo f´ısico, y no solo para interpretarlo, hay un proceso de retro-
alimentaci´on que lleva de nuevo los resultados observables a ideas geom´etricas
a menudo enormemente abstractas.
Para terminar esta introducci´on debemos decir algo sobre la geometr´ıa de
nuestro universo (ver [27]). Durante mucho tiempo los cosm´ologos pensaron
que la teor´ıa de la relatividad general suministra suficiente informaci´on para
conocer la geometr´ıa del espacio-tiempo, pero las ecuaciones de Einstein que
relacionan la curvatura con la materia son de naturaleza puramente local y
para conocer la estructura global de nuestro espacio necesitamos no solo conocer
la curvatura sino tambi´en informaci´on sobre la topolog´ıa del universo. En un
art´ıculo reciente, Cornish y Weeks [10] establecen de modo claro la situaci´on
actual de nuestro conocimiento del problema, aceptando como es habitual las
hip´otesis de homogeneidad e isotrop´ıa del universo.
Esta aceptaci´on no es gratuita. En 1965 Penzias y Wilson descubrieron un
resto de la gran explosi´on que dio origen a nuestro universo, una radiaci´on de
microondas a aproximadamente tres grados Kelvin a la que se denomina por sus
siglas CMB. La isotrop´ıa de esta radiaci´on permite suponer, a gran escala, que
el universo admite secciones espaciales tridimensionales de curvatura constante,
es decir que el continuo espacio-temporal es 1 /, donde / es una tres
variedad de curvatura constante. La m´etrica en la secci´on /

correspondiente
a un instante t es producto de un factor de escala por la m´etrica est´andar de
curvatura constante.
F
C F = A D
E
D B B
C
E E
C A =F D
Figura 1.4: La recta corta a los lados de las cuadr´ıculas en puntos A, B, C, ... que aparecen
en el borde de la cuadr´ıcula seleccionada cuando todas las dem´as se pegan sobre ella
Debemos pues describir las variedades de dimensi´on tres de curvatura cons-
tante, O (modelo eucl´ıdeo), 1 (modelo el´ıptico) y -1 (modelo hiperb´olico). Con
24 CAP
´
ITULO 1. INTRODUCCI
´
ON A LA GEOMETR
´
IA
estas hip´otesis en los casos el´ıptico e hiperb´olico la topolog´ıa determina comple-
tamente la geometr´ıa, es decir al suponerse la curvatura constante, dos varieda-
des el´ıpticas o hiperb´olicas homeomorfas son isom´etricas, lo que no sucede con
las el´ıpticas.
Volvamos por ´ ultima vez al mundo plano, pero ahora a uno m´as parecido al
nuestro, un universo bidimensional con un mundo circular en cuya superficie,
la circunferencia, vive una planaria. El mundo esta iluminado por un sol y el
universo es un toro.
B G F
E E
A A
S
C C
D D
P
B G D
Figura 1.5: En un Universo bidimensional toroidal con una sola estrella, el observador ver´ıa
estrellas en todas direcciones, m´as d´ebiles en brillo cuando corresponden a dominios m´as
distantes.
Podemos representar un toro como cociente del plano eucl´ıdeo por el grupo
de traslaciones generado por las traslaciones de vectores (1, 0) y (0, 1), es decir
en un sistema cartesiano de coordenadas cuadriculamos el plano mediante rectas
paralelas a los ejes para obtener as´ı cuadr´ıculas de lado uno, luego recortamos
las cuadr´ıculas y las pegamos todas sobre una de ellas y, por ultimo, pegamos
unos a otros lados del borde de esta, identificando cada punto de un lado con el
que ocupa la misma posici´on en el lado opuesto. Como mapa del toro usamos
esta ´ unica cuadr´ıcula, bien entendido que si salimos de ella por un punto del
borde volvemos por el punto del lado opuesto que se identifica con ´el. En la
figura 1.4 se representa una recta en el plano sobre las cuadr´ıculas a la izquierda
y en una sola de ellas a la derecha, aparecen solo un numero finito de segmentos
porque la recta es de pendiente racional, si fuera de pendiente irracional no se
cerrar´ıa nunca y dar´ıa lugar a un conjunto denso en el plano.
En virtud de la construcci´on que acabamos de se˜ nalar, si el universo es lo
suficientemente peque˜ no la planaria ver´ıa su cielo tachonado de estrellas, to-
das ella im´agenes ilusorias de su sol, resultado de dar la luz vueltas alrededor
del universo. La diferencia de las distancias aparentes a las estrellas producir´ıa
1.3. LA FORMA DEL ESPACIO 25
variaciones en su brillo que har´ıa creer a la planaria que se trataba realmen-
te de estrellas distintas como se aprecia en la figura 1.5. (Claro est´a que un
espectr´ometro la podr´ıa sacar de su error).
Nuestro Universo podr´ıa ser similar con una dimensi´on m´as, por ejemplo en
el caso de curvatura cero, podr´ıa ser un toro espacial resultado de identificar
caras opuestas en un paralelep´ıpedo. En un caso as´ı y al igual que le pasaba a
la planaria, cabr´ıa la posibilidad de que alguna de las galaxias que observamos
fuera la nuestra, pero eso es dif´ıcil de averiguar. Hay un experimento m´as f´acil
y que est´a ya en marcha basado en la CMB.
A B C E
R
D D

P
Q
F F
S
A B C E
Figura 1.6: En un Universo bidimensional toroidal las circunferencias ´ ultima emisi´on se
cortan en puntos, si les a˜ nadimos una dimensi´on m´as se cortar´ıan en c´ırculos. Actualmente se
intenta detectar esos c´ırculos, que de encontrarse determinar´ıan la topolog´ıa del universo
En cierto sentido la CMB contiene registros de la gran explosi´on, los fotones
de la CMB se originan, seg´ un el modelo cosmol´ogico que usamos, aproxima-
damente a los 300.000 a˜ nos de la explosi´on, en un momento en que el universo
completo esta lleno de plasma que se condensa a gas. As´ı esos fotones se originan
en todos los puntos del universo y viajan isotr´opicamente en todas direcciones,
de este modo los que llegan a nosotros en cada momento se han originado en
una esfera que nos tiene por centro: la esfera de ultima emisi´on. Y lo mismo
sucede para cualquier otro observador del universo.
Desde nuestro punto de vista el mapa de la CMB presenta ligeras variaciones
de temperatura de microondas; el mapa de la CMB correspondiente a otro punto
del Universo seria diferente, pero a lo largo de la circunferencia intersecci´on de
las esferas de ´ ultima emisi´on, ambos mapas ser´ıan iguales. Ahora bien si el
universo es finito, nosotros lo vemos como si ocup´asemos distintas posiciones a
la vez, solo que los fotones que nos alcanzan corresponden a esferas de emisi´on
de distintas ´epocas, eso motivar´ıa la aparici´on de circunferencias en la CMB que
ser´ıan identificables y nos dar´ıan una idea de la forma real de nuestro universo.
26 CAP
´
ITULO 1. INTRODUCCI
´
ON A LA GEOMETR
´
IA
1.4. La geometr´ıa proyectiva
Nuestro objetivo en este texto es el estudio de los principios de una geometr´ıa
no eucl´ıdea, ya que no verifica el quinto postulado, de naturaleza local (como
veremos m´as adelante al hablar de la topolog´ıa del espacio proyectivo real), pero
que permite trabajar en el infinito y contiene a una geometr´ıa no local como es
la eucl´ıdea. Esta geometr´ıa parad´ojica es la geometr´ıa proyectiva.
La geometr´ıa proyectiva se ocupa de resultados geom´etricos que se pueden
enunciar y demostrar sin utilizar ´angulos ni distancias (Poncelet [36]).
m´as precisamente, la geometr´ıa proyectiva parte de unas figuras elementa-
les: puntos, rectas, planos, etc., a las que llamamos subespacios y una relaci´on
entre ellas, la relaci´on de incidencia, que es el nombre geom´etrico que designa
indistintamente a las expresiones conjuntistas contenido y contiene.
Asociadas a la relaci´on de incidencia hay dos operaciones b´asicas entre sub-
espacios, secci´on de S
1
por S
2
que es simplemente la intersecci´on conjuntista, es
decir S
1
∩S
2
, y proyecci´on de S
1
desde S
2
que es el m´ınimo subespacio, S
1
+S
2
,
incidente con ambos. Con este ´ unico punto de partida y unas reglas m´ınimas,
llamadas axiomas de incidencia, construimos nuevos objetos y estudiamos sus
propiedades.
Estos nuevos objetos son esencialmente de dos tipos; pueden ser agregados
de objetos elementales, por ejemplo:
Un haz plano de rectas es el conjunto de rectas contenidas en un plano π y
que pasan por un punto P ∈ π llamado v´ertice del haz. Una perspectividad
con eje en una recta r entre dos haces planos de rectas, ambos coplanarios
con r, es una correspondencia entre los haces que asocia a cada recta x
del primero la recta del segundo que pasa por x ∩ r. Naturalmente para
que la perspectividad est´e bien definida es necesario que r no contenga a
ninguno de los v´ertices de los haces. La composici´on de perspectividades
se llama una proyectividad. Obviamente la noci´on de proyectividad no se
limita a los haces de rectas, y el estudio de las proyectividades y de las
propiedades invariantes por ellas es uno de los objetivos de la geometr´ıa.
Una configuraci´on plana de tipo (p
α
, r
β
)
1
es un sistema de p puntos y r
rectas del plano, tales que cada punto incide con un numero fijo α de rectas
y cada recta con un numero fijo β de puntos. Por ejemplo, un tri´angulo es
una configuraci´on (3
2
, 3
2
).
Es claro que dados cuatro n´ umeros al azar p, α, r, β, no existe una configu-
raci´on (p
α
, r
β
); veremos m´as adelante que la existencia de determinadas
configuraciones refleja propiedades del cuerpo base de la geometr´ıa, por
ejemplo la existencia de la configuraci´on (7
3
, 7
3
) equivale a caracter´ıstica
2.
1
El estudio de las configuraciones tiene numerosas aplicaciones en geometr´ıa y durante el
primer cuarto del siglo XX fue una de las ramas m´as importantes de la geometr´ıa proyectiva.
El libro de Hilbert y Cohn - Vossen Geometry and Imagination [25] contiene un cap´ıtulo
dedicado a este tema.
1.4. LA GEOMETR
´
IA PROYECTIVA 27
A
B
C
D
E
F
G
H
I
A’
B’
C’
D’
E’
F’
G’
H’
I’
Figura 1.7: La proyecci´ on paralela define una proyectividad que lleva A, B, C, .... a
A

, B

, C

, .... tenemos as´ı una proyectividad entre los haces de rectas, las rectas hom´ologas se
cortan en una c´onica
Los nuevos objetos pueden ser tambi´en de naturaleza no lineal. Por ejemplo,
como tendremos ocasi´on de comprobar, el lugar geom´etrico de los puntos de
corte de rectas hom´ologas en una proyectividad, que no sea perspectividad,
entre dos haces coplanarios de rectas, es una c´onica (ver figura 1.7). Es decir,
con una regla se pueden construir tantos puntos de una c´onica como se desee.
Como consecuencia de los axiomas, se puede asociar a cada espacio proyec-
tivo un cuerpo, atribuir coordenadas a sus puntos y definir ecuaciones para las
figuras geom´etricas. De este modo, no solo se establece un m´etodo algebraico
de resolver mediante ecuaciones los problemas geom´etricos, sino que se puede
construir toda la geometr´ıa a partir del ´algebra lineal. Surgen as´ı dos formas
distintas y tradicionalmente antag´onicas de entender la geometr´ıa proyectiva:
Utilizar ´ unicamente los objetos geom´etricos elementales y la relaci´on de
incidencia para probar los resultados, lo cual constituye lo que se entiende
por geometr´ıa sint´etica.
Utilizar coordenadas, ecuaciones y la maquinaria del ´algebra para resolver
los problemas geom´etricos, tenemos as´ı la geometr´ıa anal´ıtica.
La geometr´ıa proyectiva como la entendemos hoy, es el resultado de un largo
proceso de evoluci´on que comienza con la geometr´ıa m´etrica griega y culmina en
la obra de los ge´ometras franceses y alemanes de la segunda mitad del siglo XIX
y el primer tercio del XX. La trayectoria hist´orica de la geometr´ıa transcurre en-
tre las dos l´ıneas que acabamos de se˜ nalar, la geometr´ıa anal´ıtica y la geometr´ıa
sint´etica, de ellas hablaremos en la segunda secci´on de este cap´ıtulo, pero antes
y para mostrar con m´as precisi´on la diferencia entre estas dos l´ıneas de pensa-
28 CAP
´
ITULO 1. INTRODUCCI
´
ON A LA GEOMETR
´
IA
D
A
O
B E
C

F

T
S
R
Figura 1.8: El teorema de Desargues en el plano real establece la existencia de una configu-
raci´on (10
3
, 10
3
)
miento, vamos a exponer dos ejemplo paradigm´aticos, los llamados teorema de
Desargues y teorema de Pappus.
1.5. Los teoremas de Desargues y Pappus
Los teoremas de Desargues y Pappus establecen respectivamente la existen-
cia de las configuraciones planas (10
3
, 10
3
) y (9
3
, 9
3
) en el plano real, aunque su
significado geom´etrico es m´as profundo. El teorema de Desargues es un resul-
tado muy cl´asico, probablemente conocido por Euclides al menos en alguna de
sus formas reducidas, y que no fue publicado por Desargues sino por uno de sus
disc´ıpulos A. Bosse [8], que lo atribuy´o a su maestro. El teorema en si es muy
importante y extremadamente ´ util para la geometr´ıa, pero es la demostraci´on de
Desargues [11], por medio de proyecci´on y secci´on, la que hace que sea de inter´es
excepcional desde el punto de vista metodol´ogico, ya que marca claramente la
distinci´on entre propiedades m´etricas y propiedades proyectivas en el espacio.
Dos tri´angulos, [A, B, C], [D, E, F] del plano o el espacio reales, se dice que
est´an en posici´on homol´ogica si las rectas A+D, B+E, C+F, son distintas dos
a dos y concurrentes en un punto O. Los pares de v´ertices (A, D), (B, E), (C, F)
y los pares de lados (A+B, D +E), (B +C, E +F), (A+C, D +F) se llaman
hom´ologos. Entonces se verifica que:
Teorema 1.5.1.– Si dos tri´angulos, [A, B, C], [D, E, F] del plano o el espacio
reales, est´an en posici´on homol´ogica, y si:
(A+B) ∩ (D +E) = R, (A+C) ∩ (D +F) = S, (B +C) ∩ (E +F) = T
entonces R, S, T est´an alineados (ver figura 1.8).
Demostraci´on: [Demostraci´on anal´ıtica]
1.5. LOS TEOREMAS DE DESARGUES Y PAPPUS 29
Para probar el teorema fijaremos una referencia adecuada y asignaremos
coordenadas a los puntos que intervienen en el enunciado. En principio habr´ıa
que hacer dos demostraciones distintas, para el plano y para el espacio, y dentro
del contexto en que nos movemos habr´ıa que elegir referencias cartesianas. Como
solo tratamos de dar un ejemplo, elegiremos una referencia af´ın y nos limitaremos
al caso plano. La referencia m´as razonable es la
¹ = ¦O : α.
−→
OA, β.
−−→
OC¦, con α.
−→
OA+β.
−−→
OC =
−−→
OB.
En esta referencia los puntos del enunciado tendr´an las coordenadas: A : (a, 0), B :
(1, 1), C : (0, c), D : (d, 0), E : (e, e), F : (0, f), con: a ,= 0, c ,= 0, d / ∈
¦0, a¦, e / ∈ ¦0, 1¦, f / ∈ ¦0, c¦.
Un c´alculo elemental y tedioso muestra entonces que:
R : (
a(d −e) + (1 −a)de
d −ae
,
e(d −a)
d −ae
), S : (
ad(c −f)
cd −af
,
cf(d −a)
cd −af
)
T : (
e(c −f)
ec −f
,
ef(c −1) +c(e −f)
ec −f
)
y como
¸
¸
¸
¸
¸
¸
d −ae a(d −e) + (1 −a)de e(d −a)
cd −af ad(c −f) cf(d −a)
ec −f e(c −f) ef(c −1) +c(e −f)
¸
¸
¸
¸
¸
¸
= 0
los tres puntos est´an alineados.
Demostraci´on: [Demostraci´on sint´etica]
O
D
E
F
T
A C
S
B
R
Figura 1.9: Teorema de Desargues en el espacio de dimensi´on 3
30 CAP
´
ITULO 1. INTRODUCCI
´
ON A LA GEOMETR
´
IA
La demostraci´on geom´etrica comienza por el caso de espacio ambiente tridi-
mensional (ver figura 1.9). Suponemos que α = A + B + C y β = D + E + F
son planos distintos, porque, en otro caso, estar´ıamos en el plano. Como:
(A+B) ∩ (D +E) = R, (A+C) ∩ (D +F) = S, (B +C) ∩ (E +F) = T
y A+B, A+C, B +C est´an contenidas en α , y D+E, D+F, E +F, est´an
contenidas en β, entonces R, S, T ∈ α ∩ β y por tanto est´an alineados.
El caso plano se reduce al caso de dimensi´on tres por proyecci´on y secci´on.
Llamamos α al plano de los dos tri´angulos, tomamos un punto P / ∈ α y un
segundo punto Q ∈ (O +P) −¦O, P¦, y tal que ninguno de los pares de rectas
(P +A, Q+D), (P +B, Q+E), (P +C, Q+F) sean paralelas. Como las rectas
de esos pares son coplanarias y no paralelas, son concurrentes y definen puntos:
M = (P +A) ∩ (Q+D), N = (P +B) ∩ (Q+E), L = (P +C) ∩ (Q+F)
que determinan un plano β.
P
Q
L
M

N
R
A
D
O
S

B
C

E
T
F
Figura 1.10: Prueba del Teorema de Desargues plano por reducci´on al caso tridimensional
As´ı los tri´angulos [A, B, C], [M, N, L] est´an en posici´on homol´ogica , y tam-
bi´en lo est´an los tri´angulos [D, E, F], [M, N, L]. En consecuencia y por el teo-
rema de Desargues del caso tridimensional, llamando r = α ∩ β, se verifica
que:
(A+B) ∩ (M +N) ∈ r, (M +N) ∩ (D +E) ∈ r ⇒(A+B) ∩ (D +E) ∈ r
y lo mismo sucede con los otros pares de lados hom´ologos, (ver figura 1.10).
Las hip´otesis del teorema de Desargues son gen´ericas, y se pueden dar versio-
nes degeneradas o reducidas del mismo, algunas de las cuales aparecen recogidas
en la figura 1.11. En la primera de ellas se amplia la condici´on de posici´on ho-
mol´ogica, a tri´angulos tales que las rectas que unen pares de v´ertices hom´ologos
sean paralelas, y lo mismo se hace en la tercera. Respecto a la condici´on de que
los puntos de corte de lados hom´ologos est´en alineados que aparece en la tesis
1.5. LOS TEOREMAS DE DESARGUES Y PAPPUS 31
del teorema, en las figuras primera y segunda se transforma en: si dos pares
de lados hom´ologos son paralelos, el tercero tambi´en, y en la tercera figura se
transforma en que: la recta determinada por los puntos de corte de dos pares de
lados hom´ologos es paralela al par de lados hom´ologos restantes.
Figura 1.11: Algunos casos degenerados del Teorema de Desargues en el plano
Mediante proyecci´on y secci´on se puede transformar el caso gen´erico en los
casos reducidos, de modo que una vez probado el primero, los segundos quedan
probados autom´aticamente. Vemos en primer lugar en la figura 1.12, c´omo pro-
yectar sobre un plano β desde un punto P, una recta r situada en un plano α.
Para construir la recta proyecci´on, basta observar que dicha recta es la intersec-
ci´on de β con el plano P +r que pasa por P y r. Tomando el plano γ paralelo
a β por P, (P + r) ∩ γ = s = P + O, O = r ∩ (γ ∩ α) es paralela a la recta
proyecci´on t = β ∩ (P + r), ya que ambas son secciones de un plano P + r por
dos planos paralelos γ y β. Entonces la construcci´on de la recta t se hace como
sigue: Dados α, β, P y r ⊂ α, se construye el plano γ paralelo a β por P, se
dibujan los puntos de corte de r con α∩γ y con α∩β, O y R respectivamente,
se traza la recta s que pasa por P y O y la recta buscada e la paralela t a s por
R.
En la parte inferior de la figura 1.12, se hace ver c´omo las proyecciones de
dos rectas, v, w que se cortan en α ∩ γ son rectas paralelas v
1
, w
1
y c´omo se
puede construir la proyecci´on de un punto Q, tomando dos rectas v, u que se
cortan en ´el y proyectando ambas rectas, el punto de corte v
1
∩u
1
de las rectas
proyecci´on da la proyecci´on T de Q desde P.
En la figura 1.13 se aprecia c´omo una de las formas reducidas del teorema de
Desargues se obtiene por proyecci´on y secci´on de la forma gen´erica del teorema.
Por tanto, una vez probada ´esta, quedan tambi´en probadas las formas reducidas.
Estas versiones degeneradas del teorema de Desargues , y otras que se pueden
describir f´acilmente, se reducen tambi´en a la versi´on gen´erica si consideramos del
mismo modo las rectas paralelas y las secantes, esto puede hacerse a˜ nadiendo
al plano un punto por cada direcci´ on , de este modo a˜ nadimos al plano una
recta del infinito y establecemos que dos rectas son paralelas si y solo si tienen
la misma direcci´on, esto es, pasan por el mismo punto de la recta del infinito.
32 CAP
´
ITULO 1. INTRODUCCI
´
ON A LA GEOMETR
´
IA
P
s

Q
γ α

r

R
t

β
P
s

t
γ α
u v w

w
1



v
1

β

u
1
Figura 1.12: Construcci´on de la proyecci´on de rectas y puntos del plano α sobre el plano β
desde el punto P
As´ı alcanzamos uno de los principios b´asicos que sustentan la Geometr´ıa
proyectiva, que es el de mirar el espacio desde fuera. Por ejemplo, si un plano
π es visto por el observador O (ver figura 1.14), los puntos, son las rectas que
pasan por O. De este modo, junto a puntos ordinarios P, Q, R representados
por las rectas p,q,r, aparecen puntos del infinito representados por las rectas
que pasan por O y son paralelas al plano π.
Una recta r es el conjunto de sus puntos, es decir el conjunto de rectas que
unen O con todos sus puntos, o lo que es lo mismo rectas por O contenidas en
el plano definido por O y r. Ahora aparece un nuevo punto en cada recta, el
punto del infinito, que es la recta r

por O paralela a r.
Dos rectas s, t paralelas en π, corresponden a dos planos por O que se cortan
en una recta paralela a π que ser´ıa el punto del infinito com´ un a ambas (ver
figura 1.15). La presencia de los puntos del infinito, que como hemos visto son
aquellos puntos donde se cortan las rectas paralelas, introduce la simetr´ıa en los
axiomas de la geometr´ıa plana (por dos puntos distintos pasa una ´ unica recta;
dos rectas distintas se cortan en un solo punto) y permite, entre otros muchos
resultados, establecer un principio de dualidad (si una proposici´on relativa a
puntos y rectas es v´alida, autom´aticamente es cierto el enunciado dual que
se obtiene intercambiando punto y recta, contenido y contiene), ampliamente
explotado por los ge´ometras franceses.
El teorema de Pappus es una versi´on degenerada de un teorema probado por
Blaise Pascal (1623-1662) cuando solo ten´ıa diecis´eis a˜ nos. Pascal fue alumno de
Desargues y abandon´o las matem´aticas para dedicarse a la teolog´ıa. El teorema,
1.5. LOS TEOREMAS DE DESARGUES Y PAPPUS 33
P
A α

L
B
C
C
1
A
1

M
N
Q
N1
L
1

M
1
R β
Figura 1.13: Por proyecci´on y secci´on pueden obtenerse las formas degeneradas del teorema
de Desargues a partir de la forma gen´erica
llamado por su autor mysterium hexagrammicum [40], establece que:
Teorema 1.5.2.– [Pascal] Si ¦A, B, C, D, E, F¦ es un hex´agono inscrito en una
c´onica real no degenerada, los puntos de corte de pares de lados opuestos:
(A+B) ∩ (D +E), (B +C) ∩ (E +F), (C +D) ∩ (F +A)
est´an alineados(ver figura 1.16).
Cuando la c´onica degenera en un par de rectas, la condici´on hex´agono inscri-
to se traduce en que hay tres v´ertices no contiguos del hex´agono en cada una de
ellas, de modo que ninguno de los v´ertices coincide con el punto de intersecci´on
de ambas. As´ı se obtiene el teorema de Pappus :
Teorema 1.5.3.– [Pappus] Dadas dos rectas coplanarias r y s, tres puntos
A, C, E sobre r y otros tres B, D, F sobre s, tales que ninguno de ellos es r ∩s,
los puntos:
(A+B) ∩ (D +E), (B +C) ∩ (E +F), (C +D) ∩ (F +A)
est´an alineados (ver figura 1.17).
Este teorema es equivalente al siguiente:
Teorema 1.5.4.– Dados dos puntos del plano R y S, tres rectas a, c, e por R y
otras tres b, d, f por S, tales que ninguna de ellas es R +S, las rectas:
(a ∩ b) + (d ∩ e), (b ∩ c) + (e ∩ f), (c ∩ d) + (f ∩ a)
34 CAP
´
ITULO 1. INTRODUCCI
´
ON A LA GEOMETR
´
IA
Ο r∞
s

p t q r b
T
r

B

s
P
Q
R
Figura 1.14: Los puntos ordinarios, vistos desde O son rectas que pasan por O y cortan al
plano π, cuando el observador de O mira al infinito, es decir paralelamente a π, aparecen los
puntos del infinito
son concurrentes (ver figura 1.17).
Lo mismo que el teorema de Desargues, el de Pappus se puede probar en el
plano real por m´etodos anal´ıticos, es decir, eligiendo una referencia af´ın adecua-
da y trabajando en coordenadas. Tambi´en puede probarse de modo sint´etico, a
partir de un teorema del espacio por posterior proyecci´on y secci´on. Pero esta
vez la existencia de una proyecci´on conveniente, que lleva una proposici´on evi-
dente del espacio al teorema de Pappus, deriva de un resultado de naturaleza
no lineal, que es el recogido en el siguiente teorema.
Teorema 1.5.5.– Dados seis puntos distintos dos a dos del espacio real tridi-
mensional: ¦A, B, C, D, E, F¦, tales que las rectas ¦A+B, C +D, E +F¦ y las
rectas ¦B+C, D+E, F +A¦ se cruzan dos a dos,y cada una de las tres primeras
rectas corta a las tres segundas, entonces las rectas ¦A+D, B +E, C +F¦ son
concurrentes.
Demostraci´on: Como A + B y D + E son concurrentes (ver figura 1.18),
son coplanarias y las rectas A + D y B + E se cortan en un punto. El mismo
razonamiento prueba que tambi´en lo hacen A+D y C+F, y B+E y C+F. Si los
tres puntos de corte no coincidiesen estas tres rectas ser´ıan coplanarias y tambi´en
lo ser´ıan los seis puntos en contradicci´on con las hip´otesis, en consecuencia el
teorema se verifica.
Demostraci´on: [Teorema de Pappus en el plano real] Un c´alculo anal´ıtico
elemental prueba que el lugar geom´etrico de las rectas del espacio real tridimen-
sional que se apoyan en tres rectas que se cruzan dos a dos, es una cu´adrica
hiperb´olica. En consecuencia las seis rectas de la hip´otesis del teorema anterior
1.5. LOS TEOREMAS DE DESARGUES Y PAPPUS 35

O r ∩ s
r
s
Figura 1.15: Dos rectas son paralelas si se cortan en el infinito
est´an contenidas en una cu´adrica hiperb´olica (ver figura 1.18), de modo que las
tres primeras pertenecen a una de las familias de generatrices y las tres segun-
das a la otra. Tomando dos rectas r y s, una en cada una de las familias de
generatrices de la cu´adrica y distintas ambas de la anteriores, r y s se cortan
en un punto O de la cu´adrica . Por proyecci´on desde O sobre un plano que no
contenga a ninguna de las rectas usadas, se tiene un hex´agono plano que cumple
las hip´otesis de 1.5.4 y tambi´en la tesis.
El ´ unico problema es construir para un hex´agono plano que verifique las
hip´otesis de 1.5.4 otro espacial que verifique las de 1.5.5 junto con las rectas r y
s del p´arrafo anterior y que se proyecte sobre el primero desde el punto O. Pero
esa construcci´on es un ejercicio f´acil que dejamos al lector.
Hemos visto que hay un cierto paralelismo entre los dos teoremas presen-
tados en esta secci´on, ambos prueban la existencia de configuraciones planas
muy semejantes y en sus demostraciones geom´etricas se usan teoremas an´alogos
en dimensi´on tres. No obstante hay entre ellos una diferencia fundamental, el
teorema de Desargues tridimensional depende solo de resultados formulables en
t´erminos de incidencia pero no sucede lo mismo con el de Pappus. En la prue-
ba de este ´ ultimo interviene una cu´adrica, pero esto no es el problema, ya que
como hemos se˜ nalado al principio de este cap´ıtulo, las c´onicas y las cu´adricas se
pueden definir en t´erminos de propiedades de incidencia; el problema est´a en la
existencia de las dos familias generatrices lo cual requiere no solo la construcci´on
de una proyectividad, sino el hecho de que una proyectividad entre rectas reales
queda determinada un´ıvocamente por las im´agenes de tres puntos distintos, y
aqu´ı juega un papel esencial la propiedad conmutativa de la multiplicaci´on en
el cuerpo base.
Como veremos posteriormente, ambos enunciados son independientes de los
axiomas de incidencia de la geometr´ıa plana, por lo cual pueden a˜ nadirse como
36 CAP
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ITULO 1. INTRODUCCI
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ON A LA GEOMETR
´
IA
A
B
C
D
E
F
Figura 1.16: El teorema de Pascal es v´alido en condiciones gen´ericas, o admitiendo que las
rectas paralelas se cortan en el infinito
axiomas. Ahora bien admitiendo Desargues plano como axioma, el enunciado
de Pappus no es demostrable, debido a que para un plano sobre un cuerpo, este
teorema equivale a la conmutatividad de la multiplicaci´on, y existen cuerpos no
conmutativos. Por la misma raz´on, es decir la existencia de cuerpos no conmu-
tativos, aunque en un plano contenido en un espacio tridimensional se verifica
autom´aticamente Desargues, no necesariamente lo hace Pappus.
Sin embargo si se toma como axioma el enunciado de Pappus, el de Desargues
es un teorema, es decir puede deducirse de los axiomas usuales de incidencia y
del axioma de Pappus (Teorema de Hessenberg)(ver [12]).
1.6. Introducci´on hist´orica
Desde un punto de vista formal, el creador de la geometr´ıa proyectiva fue
Girard Desargues (1591-1661) , ingeniero y arquitecto franc´es que en su obra
Brouillon-projet d’une atteinte aux ´ev´enements des rencontres du cˆone avec un
plane [11] utiliza sistem´aticamente la proyecci´on central, es decir la proyecci´on
desde un punto, para probar resultados geom´etricos y especialmente para obte-
ner propiedades de las c´onicas. Es claro que la proyecci´on. central no conserva ni
distancias ni ´angulos, por tanto Desargues desvincula la geometr´ıa de la m´etrica
y en consecuencia cambia sustancialmente la primera. La geometr´ıa ya no es solo
el estudio de las propiedades de las figuras derivadas de la medida de sus ´angu-
los y distancias, incluye tambi´en propiedades proyectivas es decir propiedades
estables por proyecci´on .
Hemos indicado que situamos el origen de la geometr´ıa proyectiva en Desar-
gues s´olo desde un punto de vista formal, porque su obra, pese a los comentarios
elogiosos de su amigo Descartes, no tuvo resonancia en su ´epoca ni reconoci-
miento posterior hasta mediados del siglo XIX cuando ya hab´ıa sido descubierta
de nuevo por personas que no conoc´ıan su existencia. La idea de usar la pro-
1.6. INTRODUCCI
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ON HIST
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ORICA 37
A
C
E
B
F
D
r
s
R
S
a
b
c
d
e
f
Figura 1.17: Las dos figuras prueban claramente la equivalencia entre los enunciados 1.5.3,
1.5.4
yecci´on central para probar resultados geom´etricos, sobre todo relativos a las
c´onicas, aparece fugazmente en varios autores, Pascal , La Hire , Mac Laurin o
Lambert son los m´as conocidos. Pero el momento en que esta idea adquiere un
papel estelar no llega hasta el primer cuarto del siglo XIX con la obra de Victor
Poncelet (1788 -1867).
Poncelet, oficial de artiller´ıa del ej´ercito de Napole´on, antiguo alumno de
Monge en la Escuela Polit´ecnica, decide reescribir la geometr´ıa en la prisi´on
rusa en que estuvo confinado tras el desastre de la gran armada. El resultado
de su trabajo ve la luz en 1822 con el titulo: Trait´e des propri´et´es projectives
des figures [36], y su forma, completamente nueva, de entender las propiedades
geom´etricas es la siguiente:
... Una figura cuyas partes no guardan entre ellas m´as relaciones que las
indestructibles por efecto de la proyecci´on, se llamar´a figura proyectiva. Estas
relaciones y en general todas las propiedades que subsisten a la vez en la figura
dada y en todas sus proyecciones se llamaran propiedades proyectivas....
Al adoptar esta postura, Poncelet adem´as de olvidar la m´etrica hace aparecer
de modo f´ısico el infinito. La introducci´on del infinito para resolver problemas
de perspectiva arquitect´onica se debe tambi´en a Desargues pero no se usa sis-
tem´aticamente hasta Poncelet .
La obra fundamental de Poncelet hace explotar una pol´emica que venia
gest´andose entre los ge´ometras desde hacia m´as de un siglo. La introducci´on de
los m´etodos cartesianos en geometr´ıa hab´ıa transformado a ´esta en subsidiaria
del an´alisis algebraico, todos los problemas geom´etricos se resolv´ıan mediante
coordenadas y los m´etodos y razonamientos de los Elementos de Euclides pa-
rec´ıan condenados a desaparecer. La nueva geometr´ıa proyectiva no se pod´ıa
reducir a coordenadas y en palabras de Carnot iba a librar a la geometr´ıa de
los jerogl´ıficos del an´alisis. Como hemos indicado, Poncelet no es el creador de
la pol´emica anal´ıtico versus sint´etico, pero su geometr´ıa da un arma, en ese
38 CAP
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ITULO 1. INTRODUCCI
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ON A LA GEOMETR
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A
C
E
B
D
F
O
r
s
Figura 1.18: Los lados del hex´agono ABCDEF se apoyan en las rectas r y s que se cortan
en O. Los pares de lados opuestos son coplanarios al pertenecer a dos familias distintas de
generatrices del hiperboloide
momento definitiva, a los ge´ometras sint´eticos, cuya situaci´on a principios del
XIX era bastante precaria.
Monge hab´ıa impulsado grandemente la geometr´ıa descriptiva, geometr´ıa cu-
yo objeto es la representaci´on plana de figuras espaciales. Esta geometr´ıa cubr´ıa,
y cubre hoy casi todas las necesidades de la ingenier´ıa, pero desde el punto de
vista del matem´atico deja mucho que desear y Poncelet conoc´ıa los resultados
de Dupin que probaban que resulta imposible reflejar mediante dibujos planos
todas las propiedades geom´etricas de una figura tridimensional. Por ello Pon-
celet busca un camino completamente nuevo y su situaci´on de aislamiento le
ayuda a hacerlo, aunque sus condiciones de trabajo no fueran las ideales:
Esta obra es el resultado de las investigaciones que realic´e, desde la prima-
vera de 1813, en la prisi´on de Rusia. Privado de todo tipo de libros y de ayuda
y, sobre todo, distra´ıdo por las desventuras de mi patria y las m´ıas propias, no
he podido darle toda la perfecci´on deseable.
Poncelet no olvida en absoluto la m´etrica y sus enunciados tienen muchas
1.6. INTRODUCCI
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ON HIST
´
ORICA 39
O
π''
P
Q
π

S
R

Q'
R'
P'
S'
Figura 1.19: La proyecci´ on de un cuadril´atero puede ser un rect´angulo, es decir ni ´angulos ni
razones de distancias son invariantes por proyecci´on, en cambio cuadril´atero si es una noci´on
proyectiva
veces contenido anal´ıtico. La misma t´onica se mantiene en los continuadores
de su trabajo, y es Von Staudt (1798 - 1867) quien en su Geometrie der La-
ge (1847)[42] desliga totalmente ambas geometr´ıas, limitando las operaciones
de la geometr´ıa proyectiva a conceptos proyectivos. As´ı, libera tambi´en la geo-
metr´ıa proyectiva de su vinculaci´on al cuerpo real, y con ello desaparece otro
de los conceptos poco comprendidos hasta el momento, el de punto imaginario
introducido tambi´en por Poncelet [36].
Es un hecho curioso, que la aparici´on en geometr´ıa de los puntos imaginarios
se produce sin ninguna vinculaci´on con los n´ umeros complejos, que ya empe-
zaban a utilizar los analistas. Queda fuera de los l´ımites de esta introducci´on
explicar detalladamente el manejo geom´etrico de los puntos imaginarios, pero
vamos a exponer sin mucho detalle un ejemplo significativo.
Consideremos en el plano real una c´onica Q y una recta r, definidas en una
referencia cartesiana por las ecuaciones q(x, y) = 0 y r(x, y) = 0 respectivamen-
te. Las ecuaciones a.q(x, y) + b.r(x, y)
2
= 0 definen, al variar los n´ umeros a, b,
una familia de c´onicas, ¦Q
a,b
¦, que es lo que se llama un haz de c´onicas. Si la
recta y la c´onica se cortan en dos puntos, todas las c´onicas del haz pasan por
ellos, ya que sus coordenadas anulan simult´aneamente las ecuaciones de ambas.
La cuesti´on es averiguar si todas las c´onicas del haz tienen algo en com´ un cuan-
do la recta y la c´onica no se cortan. Si extendemos el cuerpo para trabajar con
los complejos, ese algo que tienen en com´ un es precisamente un par de puntos
40 CAP
´
ITULO 1. INTRODUCCI
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ON A LA GEOMETR
´
IA
imaginarios conjugados, pero nuestro objetivo es buscar un objeto real.
P
A
B r
C D E F G H I
J
K
L
Figura 1.20: La polaridad permite utilizar los puntos imaginarios, las dos c´onicas y la recta
de la figura, se cortan en la involuci´on de la recta inducida por una de ellas, ya que ambas
definen la misma involuci´on.
Para ello debemos dar una noci´on distinta de intersecci´on de una recta con
una c´onica. La c´onica Q induce una transformaci´on en la recta r, que se describe
como sigue:
Si P ∈ r es un punto arbitrario, (ver figura 1.20), se pueden tomar las rectas
tangentes por P a Q, estas rectas cortan a la c´onica en puntos B y J; la recta
B +J a su vez, corta a r en el punto f
Q
(P) = L al que tomamos como imagen
de P en la transformaci´on.
La transformaci´on as´ı definida es una proyectividad involutiva (si r no es
tangente a Q), y si r corta a Q, tiene dos puntos invariantes reales que son pre-
cisamente los puntos de corte de r y Q. Por tanto el dato de esta transformaci´on
equivale al de los puntos de corte, si ´estos existen. Adem´as como una proyectivi-
dad involutiva de la recta real queda un´ıvocamente determinada por sus puntos
invariantes, todas las c´onicas Q
a,b
, que cortan a r en los mismos puntos que Q,
inducen en r la misma transformaci´on. Parece entonces razonable decir que la
intersecci´on de Q y r es la transformaci´on f
Q
.
La transformaci´on f
Q
se puede definir aunque Q y r no se corten, y en este
caso tambi´en todas las c´onicas Q
a,b
inducen en r la misma transformaci´on, que
ahora no tiene puntos invariantes reales, pero es el elemento com´ un a todas las
c´onicas del haz y la recta r, as´ı que tiene sentido decir que es la intersecci´on de
la recta y la c´onica.
Si vamos un poco m´as lejos, pasamos al cuerpo complejo y calculamos los
puntos invariantes de la involuci´on f
Q
, encontramos dos puntos imaginarios
conjugados, que son precisamente los puntos complejos de corte de r y Q. Es
decir el objeto real f
Q
permite manejar puntos de coordenadas imaginarias.
1.6. INTRODUCCI
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ON HIST
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ORICA 41
Los m´etodos anal´ıticos vuelven a entrar en la geometr´ıa proyectiva, de la
mano de Pl¨ ucker (1801-1868), que redescubre (en su obra Analytisch-geometrische
Entwicklungen[33] (1828), ahora de modo definitivo, las coordenadas homog´eneas,
que con anterioridad hab´ıan sido descritas con poco ´exito por Feuerbach y Moe-
bius. Al mismo tiempo observa que el intercambio de coeficientes y variables en
las ecuaciones permite hablar de coordenadas de rectas en el plano y demuestra
de modo indudable el principio de dualidad de Poncelet . Todav´ıa se escapan
a la coordinatizaci´on de la geometr´ıa muchos objetos, y los m´as importantes
son las rectas del espacio tridimensional. Pasan m´as de veinte a˜ nos hasta que,
esencialmente por medio del ´algebra lineal, se resuelve este problema a la vez
que se transforma la geometr´ıa proyectiva en el lenguaje geom´etrico del ´algebra.
La introducci´on sistem´atica de los espacios vectoriales de dimensi´on arbi-
traria sigue dos caminos distintos, por una parte Arthur Cayley (1821-1895)
desarrolla la geometr´ıa anal´ıtica de 1
n
usando sistem´aticamente la teor´ıa de
determinantes (1846), por otra parte Grassmann (1809-1877), en un trabajo no
comprendido hasta casi veinte a˜ nos despu´es, sienta las bases del ´algebra lineal
moderna con la introducci´on de las “magnitudes con extensi´on” que correspon-
den a nuestros vectores y formas y son la contrapartida puramente geom´etrica
de la teor´ıa de determinantes ( Incidentalmente: Grassmann abandon´o las ma-
tem´aticas para dedicarse al estudio del s´anscrito y es el creador de la ´ ultima gran
ley de la ling¨ u´ıstica). Pl¨ ucker [34] en 1868 describe con ayuda de las t´ecnicas
desarrolladas por Grassmann un espacio de dimensi´on 4 (una cu´adrica de un es-
pacio de dimensi´on 5), cuyos elementos son las rectas del espacio tridimensional
y da la victoria definitiva a la geometr´ıa anal´ıtica.
Una tercera forma de extender la geometr´ıa, es por medio de los grupos
de transformaciones, y fue expuesta por un alumno de Pl¨ ucker, F. Klein en
su Programa de Erlangen[29](1872). Para Klein, una geometr´ıa es un grupo de
transformaciones que act´ ua en un conjunto, las propiedades geom´etricas son
aquellas invariantes por estas transformaciones.
Desde este punto de vista, podemos considerar en 1
3
dos operaciones: pro-
yectar desde un punto O (proyecci´on), que consiste en unir cualquier punto del
espacio con O mediante una recta, y cortar por un plano π (secci´on); as´ı, da-
do un plano π, una familia de puntos, O
1
, ..., O
r
, y otra de planos, π
1
, ..., π
r−1
(situados razonablemente), podemos proyectar π desde O
1
y cortar por π
1
, pro-
yectar π
1
desde O
2
y cortar por π
2
,..etc, hasta proyectar π
r−1
desde O
r
y cortar
de nuevo por π. Tenemos as´ı una transformaci´on de π en π que se llama una
proyectividad. Las proyectividades forman un grupo y la geometr´ıa proyectiva
es el estudio de propiedades de π invariantes por dicho grupo.
A finales del primer tercio del pasado siglo, el papel de las estructuras com-
binatorias en Matem´aticas se hace de enorme importancia, y hay un grupo de
ge´ometras y l´ogicos que se interesan por los fundamentos combinatorios de la
geometr´ıa sint´etica, as´ı Birkhoff y Menger publican axiom´aticas de la geometr´ıa
proyectiva, libres de la noci´on de cuerpo base, cubriendo incluso modelos no
desarguesianos. Ambos utilizan los ret´ıculos como elementos b´asicos de la geo-
metr´ıa. En el cap´ıtulo siguiente introduciremos de modo formal estos objetos
que juegan un papel central en la geometr´ıa elemental actual.
42 CAP
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ITULO 1. INTRODUCCI
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ON A LA GEOMETR
´
IA
Cap´ıtulo 2
Ret´ıculos. Espacios
proyectivos generalizados
Nuestro objetivo principal en este libro es presentar de forma anal´ıtica la
geometr´ıa proyectiva, pero no queremos renunciar a ofrecer una presentaci´on
sint´etica, ni a la utilizaci´on de m´etodos sint´eticos donde sea m´as natural hacer-
lo. Por ello hemos decidido comenzar con una visi´on axiom´atica, pero en lugar
de presentar una axiom´atica al modo cl´asico, hemos preferido utilizar los ret´ıcu-
los obteniendo una caracterizaci´on del ret´ıculo de subespacios de un espacio
proyectivo, que no es sino el de los subespacios del espacio vectorial asociado.
Asociados a estos ret´ıculos describiremos los espacios proyectivos generalizados
que proporcionan una buena aproximaci´on axiom´atica a la geometr´ıa proyectiva
en dimensi´on arbitraria.
2.1. Ret´ıculos
La estructura de ret´ıculo en un conjunto, se puede presentar bajo dos for-
mas, como una relaci´on de orden con unas propiedades particulares o como una
estructura algebraica. Daremos ambas definiciones y probaremos despu´es que
son equivalentes:
Definici´on 2.1.1.– Llamaremos ret´ıculo (ordenado) a un conjunto ordenado
(¹, ≤) tal que:
∀ a, b ∈ ¹, ∃ inf¦a, b¦, ∃ sup¦a, b¦
Llamaremos ret´ıculo (algebraico) a un conjunto ¹ con dos operaciones ¯, . que
verifican las siguientes propiedades:
1. Idempotencia
∀ a ∈ ¹, a . a = a ¯ a = a
2. Conmutativa
∀ a, b ∈ ¹, a . b = b . a, a ¯ b = b ¯ a
43
44CAP
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ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
3. Asociativa
∀ a, b, c ∈ ¹, a . (b . c) = (a . b) . c, a ¯ (b ¯ c) = (a ¯ b) ¯ c
4. Simplificaci´on
∀ a, b ∈ ¹, a . (a ¯ b) = a, a ¯ (a . b) = a
Proposici´on 2.1.2.– Si (¹, ≤) es un ret´ıculo (ordenado), y se definen en ¹
las operaciones
∀ a, b ∈ ¹ : a ¯ b = inf¦a, b¦, a . b = sup¦a, b¦
entonces (¹, ¯, .) es un ret´ıculo (algebraico).
Rec´ıprocamente, si (¹, ¯, .) es un ret´ıculo (algebraico), se verifica que:
∀ a, b ∈ ¹, a . b = a ⇔a ¯ b = b.
Definiendo ahora:
∀ a, b ∈ ¹, a ≤ b ⇔a ¯ b = b
se verifica que (¹, ≤) es un ret´ıculo (ordenado).
Demostraci´on: Supuesto que (¹, ≤) es un ret´ıculo (ordenado), la unicidad de
los extremos superior e inferior, prueba que ¯ y . son operaciones. Sus propie-
dades, salvo la de simplificaci´on, son consecuencia evidente de las propiedades
de los extremos.
Para probar la propiedad de simplificaci´on basta, por simetr´ıa, probar una
sola de las igualdades que aparecen en ella:
Como a ≤ a y a ≤ sup¦a, b¦, se verifica que:
a ≤ inf¦a, sup¦a, b¦¦ = a ¯ (a . b).
Por otra parte y por definici´on de extremo inferior:
a ¯ (a . b) = inf¦a, sup¦a, b¦¦ ≤ a
luego se verifica la igualdad y (¹, ¯, .) es un ret´ıculo (algebraico).
Supuesto ahora que (¹, ¯, .) es un ret´ıculo (algebraico), por la propiedad
de simplificaci´on:
a . b = b ⇒a ¯ b = a ¯ (a . b) = a
del mismo modo
a ¯ b = a ⇒ a . b = (a ¯ b) . b = b
luego a . b = b ⇔ a ¯ b = a.
Veamos ahora que si definimos ≤ por:
a ≤ b ⇔a ¯ b = a ⇔a . b = b
entonces (¹, ≤) es un ret´ıculo (ordenado)
2.1. RET
´
ICULOS 45
Por la propiedad de idempotencia ∀a ∈ ¹ : a ¯ a = a luego a ≤ a
∀ a, b ∈ ¹ : a ≤ b, b ≤ a ⇒ a = a ¯ b = b
∀ a, b, c ∈ ¹ : a ≤ b ⇒ a = a ¯ b, b ≤ c ⇒ b = b ¯ c. Entonces
a ¯ c = (a ¯ b) ¯ c = a ¯ (b ¯ c) = a ¯ b = a. Luego a ≤ c
Notas y ejemplos 2.1.3.–
2.1.3.1. - Hay que completar la proposici´on anterior demostrando que si to-
mamos el ret´ıculo ordenado asociado a uno algebraico, este es precisamente
el ret´ıculo algebraico asociado al primero, es decir si (¹, ¯, .) es un ret´ıcu-
lo algebraico y definimos ≤ por a ≤ b ⇔ a ¯ b = a ⇔ a . b = b, entonces
∀ a, b ∈ ¹ : inf¦a, b¦ = a ¯ b, sup¦a, b¦ = a . b.
Veamos la primera igualdad:
a . (a ¯ b) = a ⇒ a ¯ b ≤ a.
Por la misma raz´on, a ¯ b ≤ b. Supongamos ahora que c ≤ a, c ≤ b, entonces
a¯c = b¯c = c, luego c¯(a¯b) = (c¯a)¯b = c¯b = c. Por tanto c ≤ a¯b y en
consecuencia inf¦a, b¦ = a¯b. Del mismo modo se prueba que sup¦a, b¦ = a.b.
Rec´ıprocamente si (¹, ≤) es un ret´ıculo ordenado y definimos las operaciones
¯, ., por inf¦a, b¦ = a ¯ b, sup¦a, b¦ = a . b, se verifica que el orden dado por
a _ b ⇔a ¯ b = a coincide con ≤:
a _ b ⇔a ¯ b = a ⇔inf¦a, b¦ = a ⇔a ≤ b
De este modo hemos comprobado que ambas estructuras son equivalentes
y en lo sucesivo las consideraremos conjuntamente, as´ı al hablar de ret´ıculo
tendremos la familia (¹, ≤, ¯, .).
2.1.3.2. - La propiedad de idempotencia es consecuencia de las restantes pro-
piedades de la definici´on. Efectivamente, dado un elemento arbitrario a ∈ ¹,
por la propiedad de simplificaci´on aplicada a a y al mismo a, se verifica que
a ¯ (a . a) = a, entonces:
a . a = a . (a ¯ (a . a)) = a
por la propiedad de simplificaci´on aplicada ahora a a y a . a. Del mismo modo
se prueba la idempotencia para la intersecci´on.
No obstante no suprimiremos la propiedad de idempotencia de la definici´on
de ret´ıculo, ya que aparece en la pr´actica totalidad de los textos que se ocupan
de ellos.
2.1.3.3. [Principio de dualidad en ret´ıculos].- En virtud de la proposici´on
2.1.2 podemos suprimir la menci´on (ordenado) o (algebraico) tras el nombre y
hablaremos de ret´ıculos, suponiendo que tenemos a la vez el orden y las operacio-
nes, y que ambos est´an ligados por las relaciones descritas en dicha proposici´on.
46CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
Se puede observar que en los enunciados de todas las propiedades carac-
ter´ısticas de la definici´on de ret´ıculo hay una simetr´ıa absoluta entre . y ¯
por tanto si probamos una proposici´on relativa a ret´ıculos, tanto en el enuncia-
do como en todo el proceso de la prueba, se pueden intercambiar . y ¯ y la
proposici´on continuar´a siendo cierta. Este resultado se conoce por principio de
dualidad, y se dice que dos proposiciones o definiciones son duales cuando se
obtiene una de la otra por el intercambio antes citado. Por ejemplo la afirmaci´on
dual de a ≤ b es a ≥ b ya que: a ≤ b ⇔ a . b = b, intercambiando . y ¯ se
obtiene a ¯ b = b ⇔a ≥ b.
2.1.3.4. .- Un conjunto totalmente ordenado es siempre un ret´ıculo. La existencia
en un ret´ıculo de extremos superior e inferior para cada par de elementos dota a
su representaci´on gr´afica de aspecto de red, y esta es la raz´on del nombre que se
asigna a la estructura. En la figura 2.1 se presentan los gr´aficos de dos conjuntos
ordenados, en ellos un elemento es menor que otro si est´an conectados por una
poligonal ascendente, entonces el conjunto de la izquierda es un ret´ıculo y el de
la derecha no.
a
15
b
15
b
14
b
13


a
14


a
13


b
12
b
12


b
11
b
10



a
12


a
11
a
10

a
9


a
8


a
7


a
6


b
9


b
8


b
7


a
5


a
4


a
3


b
6


b
5


b
4


a
2


a
1
a
0


b
3
b
2


b
1
Figura 2.1: El grafo de la izquierda corresponde a un ret´ıculo con cero y uno, el de la derecha
no es un ret´ıculo
2.1.3.5. .- Si C es un conjunto, el conjunto de subconjuntos de C ordenados por
inclusi´on es un ret´ıculo, al que representaremos por T(C) y llamaremos ret´ıculo
de partes de C. Las operaciones del ret´ıculo son la uni´on e intersecci´on de
subconjuntos. Tambi´en el conjunto T
F
(C) de subconjuntos finitos de C y el
conjunto T
CF
(C) de subconjuntos de complemento finito de C, ordenados por
inclusi´on, son ret´ıculos, que coinciden con T(C) si C es finito.
La doble estructura de orden y algebraica plantea problemas a la hora de
hablar de subestructuras. Dado un ret´ıculo (¹, ≤, ., ¯) y un subconjunto E de
(¹ tenemos dos opciones a la hora de decir que E es un subret´ıculo:
2.1. RET
´
ICULOS 47
Usando el orden, E es un subret´ıculo si (E, ≤) es un ret´ıculo
Usando la estructura algebraica, E es un subret´ıculo si (E, ., ¯) es un
ret´ıculo
Si E es subret´ıculo con la segunda definici´on, lo es con la primera, pero el
rec´ıproco no es cierto, por ejemplo ¦a
0
, a
7
, a
8
, a
15
¦ es un subret´ıculo del ret´ıculo
de la figura 2.1 de acuerdo con la primera definici´on pero no con la segunda.
Elegiremos c´omo definici´on la segunda y llamaremos subret´ıculo de un ret´ıcu-
lo (¹, ≤, ., ¯) a todo subconjunto de ¹ cerrado para las operaciones algebraicas
., ¯. Obviamente en este caso los extremos inferior y superior para el orden in-
ducido en el subret´ıculo coinciden con los del ret´ıculo, es decir las operaciones
restringidas son las asociadas al orden restringido. As´ı T
F
(C) y T
CF
(C) son
subret´ıculos de T(C).
Sin embargo, como ya hemos se˜ nalado, un subconjunto de ¹ que sea ret´ıculo
con el orden inducido, no es necesariamente un subret´ıculo, ya que los extremos
en ¹ y en el subconjunto no tienen porqu´e coincidir, es decir las operaciones
ser´ıan diferentes en ambos conjuntos como sucede en el ejemplo siguiente:
Sea V un espacio vectorial, el conjunto de subespacios de V ordenados por
inclusi´on es un ret´ıculo, al que representaremos por L(V ). Las operaciones del
ret´ıculo son la suma e intersecci´on de subespacios. En este caso L(V ) es ret´ıculo
con el orden inducido por el de T(V ) pero no es subret´ıculo de ´este.
Lo mismo sucede con los subespacios de un espacio af´ın, los subgrupos de
un grupo, los ideales de un anillo, etc.
2.1.3.6. .- La existencia de extremos inferior y superior para conjuntos de dos ele-
mentos, lleva consigo la existencia de extremos para conjuntos finitos no vac´ıos,
ya que es inmediato comprobar que:
inf¦a
1
, inf¦a
2
, a
3
¦¦ = inf¦a
1
, a
2
, a
3
¦
y en general, inductivamente:
inf¦a
1
, inf¦a
2
, . . . , a
n
¦¦ = inf¦a
1
, a
2
, . . . , a
n
¦
y lo mismo para el extremo superior.
En cambio, en un ret´ıculo no existen necesariamente extremos inferiores y
superiores de subconjuntos infinitos, por ejemplo en T
F
(C) no hay extremos
superiores de familias infinitas y en T
CF
(C) no los hay inferiores.
En general se admite, y lo haremos aqu´ı, que el subconjunto vac´ıo de un
conjunto ordenado (C, ≤) tiene extremo inferior si y solo si el conjunto tiene
m´aximo, y tiene extremo superior si y solo si el conjunto tiene m´ınimo, y en
este caso:
inf¦∅¦ = max(C), sup¦∅¦ = min(C).
Definici´on 2.1.4.– Un conjunto ordenado (C, ≤) se llama completo si to-
do subconjunto de C tiene extremo inferior y superior (en consecuencia es un
ret´ıculo con m´ınimo y m´aximo)
48CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
Proposici´on 2.1.5.– Un conjunto ordenado (C, ≤) es completo si y solo si
todos sus subconjuntos tienen extremo inferior.
Demostraci´on: Solo hay que probar que si todos los subconjuntos de C tienen
extremo inferior, tambi´en lo tienen superior y para ello basta observar que:
∀E ⊂ C, sup(E) = inf¦x [ x es cota superior de E¦.
Notas y ejemplos 2.1.6.–
2.1.6.1. .- Un ret´ıculo (¹, ≤, ¯, .) se llama distributivo si y solo si:
∀ a, b, c ∈ ¹, a . (b ¯ c) = (a . b) ¯ (a . c), a ¯ (b . c) = (a ¯ b) . (a ¯ c)
T(C) es distributivo y L(V ) no lo es, como se comprueba inmediatamente,
tomando por ejemplo como a, b, c rectas vectoriales distintas dos a dos en un
espacio de dimensi´on 2.
La propiedad de ser distributivo es tambi´en sim´etrica respecto al intercambio
de . y ¯ luego el principio de dualidad es v´alido en los ret´ıculos distributivos.
2.1.6.2. .- Un ret´ıculo (¹, ≤, ¯, .) se dice modular, si verifica la propiedad si-
guiente, cuyo enunciado se debe a Dedekind :
∀ a, b, c ∈ ¹ : a ≤ c ⇒a . (b ¯ c) = (a . b) ¯ c
Todo ret´ıculo distributivo es modular.
L(V ) es modular.
En cualquier ret´ıculo se verifica que:
a ≤ c ⇒a . (b ¯ c) ≤ (a . b) ¯ c
Por tanto la propiedad modular equivale a:
∀ a, b, c ∈ ¹ : a ≤ c ⇒a . (b ¯ c) ≥ (a . b) ¯ c
La propiedad dual de la ley modular es:
∀ a, b, c ∈ ¹ : a ≥ c ⇒a ¯ (b . c) = (a ¯ b) . c
aplicando la propiedad conmutativa, esta f´ormula se reescribe como:
∀ a, b, c ∈ ¹ : c ≤ a ⇒c . (b ¯ a) = (c . b) ¯ a
que es otra vez la misma ley modular. Por tanto esta propiedad es autodual y
el principio de dualidad es v´alido en los ret´ıculos modulares.
2.1. RET
´
ICULOS 49
2.1.6.3. .- En cada ret´ıculo (¹, ≤, ¯, .), llamaremos 0 y 1 al m´ınimo y el m´aximo
de ¹ si existen. Un ret´ıculo se llama complementario si tiene 0 y 1 y:
∀ a ∈ ¹, ∃c
a
[ a ¯ c
a
= 0, a . c
a
= 1
Los ret´ıculos T(C) y L(V ) son complementarios, pero en el primero el comple-
mentario es ´ unico y en el segundo no. El m´ınimo y el m´aximo son duales uno
del otro, y la propiedad de ser ret´ıculo complementario es autodual por lo que
tambi´en es de aplicaci´on el principio de dualidad a los ret´ıculos complementa-
rios.
2.1.6.4. .- En un ret´ıculo con 0, (¹, ≤, ¯, .), se llama ´atomo a todo elemento
a ∈ ¹, a ,= 0, tal que b ≤ a ⇒ b = a ´o b = 0. Un ret´ıculo se llama at´omico
si todo elemento diferente de cero del ret´ıculo es mayor o igual que un ´atomo.
Los ret´ıculos T(C) y L(V ) son at´omicos; en el primero, los ´atomos son los
subconjuntos compuestos por un solo elemento y en el segundo, los subespacios
de dimensi´on uno. En cambio el ret´ıculo T
CF
(C) no es at´omico si C es infinito.
Definici´on 2.1.7.– Sea (¹, ≤, ¯, .) un ret´ıculo completo, diremos que o ⊂ ¹
es un subconjunto cerrado por extremos inferiores, ´o inf-cerrado si y solo si
∀ E ⊂ o, inf
R
(E) ∈ o; como trabajamos al tiempo con dos conjuntos ordenados
¹, o precisamos con el sub´ındice el conjunto en que se toma el extremo, pero
una vez que se establezca que o es inf-cerrado, inf
S
= inf
R
y el sub´ındice puede
suprimirse.
Si o es un subconjunto cerrado por extremos inferiores, la aplicaci´on:
L
S
: ¹ −→¹, L
S
(a) = inf
S
¦x [ x ∈ o, x ≤ a¦
se llama operador de linealizaci´on relativo a o y si a, b ∈ ¹, se dice que a
depende linealmente de b respecto de o si y solo si a ≤ L
S
(b)
Proposici´on 2.1.8.– En las condiciones de la definici´on anterior, el operador
L
S
verifica las propiedades siguientes:
1. ∀ a ∈ ¹, a ≤ L
S
(a).
2. ∀ a, b ∈ ¹, a ≤ b ⇒ L
S
(a) ≤ L
S
(b).
3. ∀a ∈ ¹, L
2
S
(a) = L
S
(a).
Adem´as ImL
S
= o.
Rec´ıprocamente si ¹ es un ret´ıculo completo y una aplicaci´on: L : ¹ −→ ¹
verifica las tres propiedades anteriores, el subconjunto T = ImL ⊂ ¹ es cerrado
para extremos inferiores y L = L
T
.
Demostraci´on: La primera parte de la proposici´on es trivial. Para probar
la segunda consideramos una familia E ⊂ ¹, y, como es habitual llamamos
L(E) = ¦L(a) [ a ∈ E¦. Obviamente :
∀a ∈ E, inf(E) ≤ a ⇒ ∀a ∈ E, L(inf(E)) ≤ L(a) ⇒L(inf(E)) ≤ inf(L(E))
50CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
sea ahora F ⊂ ImL entonces ∃ E ⊂ ¹ tal que F = L(E). Por las hip´otesis
sobre L, L(F) = L
2
(E) = L(E) = F y en consecuencia:
L(inf(F)) ≤ inf(L(F)) = inf(F) ≤ L(inf(F)) ⇒L(inf(F)) = inf(F)
Por tanto inf(F) ∈ ImL e ImL es cerrado por extremos inferiores.
La ultima afirmaci´on es trivial.
Nota 2.1.9.– - La proposici´on anterior establece una correspondencia biun´ıvoca
entre los subconjuntos T cerrados por extremos inferiores, es decir por intersec-
ciones arbitrarias, de un ret´ıculo completo ¹, y los operadores de linealizaci´on,
es decir las aplicaciones de ¹ en si mismo que cumplen las propiedades de la
proposici´on 2.1.8. Esta correspondencia asocia a cada operador de linealizaci´on
de un ret´ıculo completo (¹, ¯, .), el ret´ıculo (Im(L), ¯, +), cuya primera ope-
raci´on es la misma de ¹, y la segunda es a +b = L(a . b).
Rec´ıprocamente a cada subconjunto inf-cerrado T ⊂ ¹ le corresponde el
operador de linealizaci´on dado por:
L
T
(a) =

a≤b∈T
b
y a su vez este operador dota a T de estructura de ret´ıculo.
Observemos que este es el caso del conjunto de subespacios de un espacio
vectorial V que es cerrado por intersecciones en el ret´ıculo T(V ) de subcon-
juntos de V , o del conjunto de subespacios de un espacio af´ın A cerrado por
intersecciones en T(A). Los operadores correspondientes a estos conjuntos son
respectivamente los de dependencia lineal y dependencia af´ın. En el lenguaje de
la dependencia de la definici´on 3.1, las propiedades de L se traducen en:
1. a depende linealmente de a.
2. Si a depende linealmente de b y b depende linealmente de c, entonces a
depende linealmente de c (transitividad de la dependencia lineal).
3. a depende linealmente de b y b depende linealmente de a si y solo si
L(a) = L(b)
Ejercicios de la secci´on 2.1
Ejercicio 2.1.1 Probar que en un ret´ıculo:
a ¯ b = a . b ⇔a = b
Ejercicio 2.1.2 Probar que el conjunto ¦a, b¦ con las operaciones . y ¯ dadas
por las tablas siguientes:
2.2. DIMENSI
´
ON EN RET
´
ICULOS MODULARES 51
. a b
a a b
b a b
¯ a b
a a a
b a b
verifica todas las propiedades de la definici´on de ret´ıculo salvo la conmutativa
de ..
Ejercicio 2.1.3 Poner ejemplos en la l´ınea del ejercicio anterior que prue-
ben que con la excepci´on de la propiedad de idempotencia, los axiomas de la
definici´on de ret´ıculo son independientes.
Ejercicio 2.1.4 Dibujar los grafos de todos los ret´ıculos de menos de cinco
elementos
2.2. Dimensi´on en ret´ıculos modulares
En un conjunto ordenado cualquiera (C, ≤) se llama cadena de longitud n a
una sucesi´on ordenada estrictamente creciente de elementos de C:
a
0
< a
1
< ..... < a
n
a
0
y a
n
se llaman extremos de la cadena. El conjunto ordenado C se llama
de longitud finita si el conjunto de longitudes de las cadenas de C est´a acotado
superiormente, en este caso al m´aximo de este conjunto se le llama longitudde C.
Por ejemplo el ret´ıculo de subconjuntos de un conjunto finito C es un conjunto
ordenado de longitud finita y su longitud es el n´ umero de elementos de C,
tambi´en el ret´ıculo de subespacios de un espacio vectorial V de dimensi´on finita
es de longitud finita y su longitud, es la dimensi´on de V como espacio vectorial.
En cambio el ret´ıculo de subconjuntos de un conjunto infinito no es de longitud
finita.
Si C es un conjunto ordenado de longitud finita con un m´ınimo 0, y x ∈ C,
se llama dimensi´on de x, dim(x), al m´aximo de las longitudes de las cadenas de
extremos 0 y x, o lo que es lo mismo a la longitud del segmento:
[0, x] = ¦z ∈ C [ 0 ≤ z ≤ x¦
Diremos que y es el siguiente de x, o que x precede a y, y escribiremos x ≺ y
si y solo si:
x < y y ∀z ∈ C : x ≤ z ≤ y ⇒ x = z ´o y = z.
En un conjunto de longitud finita no se verifica necesariamente que:
x ≺ y ⇒ x ≤ y y dim(y) = dim(x) + 1
pero veremos que esto es cierto imponiendo al conjunto condiciones complemen-
tarias.
52CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
El conjunto de cadenas de un conjunto ordenado C, y el conjunto de cadenas
de C con extremos prefijados, se pueden ordenar por la relaci´on de contenido
y, c´omo consecuencia del axioma de elecci´on, toda cadena de un conjunto orde-
nado est´a contenida en una cadena maximal, y toda cadena con extremos a y b
est´a contenida en una maximal con los mismos extremos.
En un conjunto de longitud finita las cadenas maximales son todas ellas
finitas, sin embargo no necesariamente tienen todas la misma longitud. Diremos
que un conjunto ordenado de longitud finita C verifica la propiedad de Jordan
si para todo par de elementos x e y de C, todas las cadenas maximales de
extremos x e y tienen la misma longitud. Si adem´as C tiene m´ınimo, 0, es claro
que la longitud com´ un a todas las cadenas maximales entre 0 y x es dim(x),
y si 0 ,= x < y, como la cadena 0 < x < y est´a contenida en una maximal,
la longitud de todas las cadenas maximales de extremos x e y es precisamente
dim(y) −dim(x).
Teorema 2.2.1.– [ Dedekind] Si ¹ es un ret´ıculo modular de longitud finita,
¹ verifica la propiedad de Jordan, es decir para todo par de elementos a y b de
¹, todas las cadenas maximales de extremos a y b tienen la misma longitud
Demostraci´on: Probaremos el teorema demostrando por recurrencia que:
Para todo par de elementos a y b de ¹ tales que existe una cadena maximal
de longitud n con extremos a y b, entonces toda cadena con extremos a y b tiene
longitud menor o igual que n.
Es obvio que si probamos la afirmaci´on anterior queda probado el teorema.
Si n = 1 esta afirmaci´on es cierta. Sea ahora n ≥ 2 y sean:
a = a
0
< a
1
< ..... < a
n
= b, a = b
0
< b
1
< ..... < b
r
= b
dos cadenas con los mismos extremos, la primera de las cuales es maximal y de
longitud n ≥ 2.
Como a
1
< b = b
r
, y a
1
_ a = b
0
, podemos afirmar que existe un ´ındice
j, 1 ≤ j ≤ r, tal que a
1
≤ b
j
, a
1
_ b
j−1
y en consecuencia:
(∗) ∀ i < j, a
1
_ b
i
, ∀k ≥ j a
1
≤ b
k
formamos la sucesi´on creciente:
a
1
≤ a
1
. b
1
≤ ..... ≤ a
1
. b
j
≤ a
1
. b
j+1
≤ .... ≤ a
1
. b
r
= b.
Por la f´ormula (∗), a
1
. b
k
= b
k
∀k ≥ j entonces la sucesi´on es realmente:
a
1
= a
1
. b
0
≤ a
1
. b
1
≤ ..... ≤ a
1
. b
j−1
≤ b
j
< b
j+1
< .... < b
r
= b.
Ahora si para alg´ un valor de i, 1 ≤ i ≤ j − 1, a
1
. b
i−1
= a
1
. b
i
, aplicando
primero la propiedad de simplificaci´on y luego la modular:
b
i
= (b
i
. a
1
) ¯ b
i
= (b
i−1
. a
1
) ¯ b
i
= b
i−1
. (a
1
¯ b
i
).
2.2. DIMENSI
´
ON EN RET
´
ICULOS MODULARES 53
Pero por ser maximal la primera cadena a
0
≺ a
1
, entonces se verifica que:
a
0
≤ a
1
¯ b
i
≤ a
1
⇒a
0
= a
1
¯ b
i
´o a
1
= a
1
¯ b
i
la primera opci´on es imposible porque como a
0
≤ b
i−1
, ser´ıa:
b
i
= b
i−1
. (a
1
¯ b
i
) = b
i−1
. a
0
= b
i−1
absurdo.
La segunda opci´on lleva consigo que: a
1
≤ b
i
en contradicci´on con la hip´otesis
sobre i. Tenemos entonces la sucesi´on:
a
1
< a
1
. b
1
< ..... < a
1
. b
j
≤ b
j+1
< .... < b
r
= b
que es una cadena entre a
1
y b de longitud r − 1 ´o de longitud r, seg´ un sea
a
1
. b
j
= b
j+1
, ´o a
1
. b
j
< b
j+1
. Como entre estos elementos hay una cadena
maximal de longitud n − 1, por hip´otesis de inducci´on se verifica que r − 1 ≤
n −1 ⇒r ≤ n, ´o r ≤ n −1 ⇒r < n.
Consecuencia 2.2.2.– Si ¹ es un ret´ıculo modular, de longitud finita y con
m´ınimo, existe una ´ unica funci´on: dim : ¹ −→N tal que:
Si 0 es el m´ınimo de ¹, dim(0) = 0
∀x, y ∈ ¹, x ≺ y ⇒dim(y) = dim(x) + 1
Y esta funci´on verifica adem´as que:
1. ∀x, y ∈ ¹, x ≤ y, dim(x) = dim(y) ⇒x = y
2. ∀x, y ∈ ¹, dim(x) +dim(y) = dim(x . y) +dim(x ¯ y)
Demostraci´on: Si tomamos como funci´on dimensi´on la que asocia a cada
elemento x del ret´ıculo la longitud de una cadena maximal que lo conecta con 0,
esta funci´on verifica las condiciones de la proposici´on, y cualquier funci´on que
verifique estas condiciones coincide con ella.
La segunda afirmaci´on se sigue de que si x < y, toda cadena maximal que
termina en x se puede ampliar siempre con y y dim(x) < dim(y).
La tercera es trivial si x ≤ y ´o si y ≤ x. Si x e y no son comparables podemos
considerar las cadenas:
0 < x ¯ y < x, 0 < x ¯ y < y
En las que eventualmente pueden coincidir los dos primeros elementos, y en este
caso dim(x ¯ y) = 0. Ampliamos las dos cadenas a cadenas maximales:
0 < x
1
< .... < x
r
= x ¯ y < x
r+1
< .... < x
n
= x
0 < y
1
< .... < y
r
= x ¯ y < y
r+1
< .... < y
m
= y
54CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
En consecuencia: dim(x) = n, dim(y) = m, dim(x ¯ y) = r ≥ 0. Veamos ahora
que:
x . y
t
≺ x . y
t+1
, ∀t, r ≤ t ≤ m−1.
Obviamente : x . y
t
≤ x . y
t+1
y si se verifica la igualdad, cortamos con y,
aplicamos la propiedad modular y que x ¯ y = y
r
≤ y
t
y se tiene:
x . y
t
= x . y
t+1
⇒(y
t
. x) ¯ y = (y
t+1
. x) ¯ y ⇒y
t
. (x ¯ y) =
= y
t+1
. (x ¯ y) ⇒y
t
= y
t+1
.
Por tanto se llega a un absurdo y necesariamente: x . y
t
< x . y
t+1
.
Si suponemos ahora: x.y
t
≤ z ≤ x.y
t+1
, cortando de nuevo por y y usando
el resultado anterior se tiene y
t
≤ z ¯y ≤ y
t+1
. Como por la maximalidad de la
cadena de las y-s, es y
t
≺ y
t+1
, se verifica que, ´o bien:
z ¯ y = y
t
⇒x . y
t
= x . (y ¯ z) = (x . y) ¯ z = z
´o bien z ¯ y = y
t+1
y por el mismo razonamiento anterior x . y
t+1
= z. En
consecuencia la cadena:
0 < x
1
< .... < x
r
= x¯y < x
r+1
< .... < x
n
= x = x.y
r
< ... < x.y
m
= x.y
es maximal y dim(x . y) = n +m−r = dim(x) +dim(y) −dim(x ¯ y).
Ejercicios de la secci´on 2.2
Ejercicio 2.2.5 Se llama funci´on de dimensi´on en un conjunto ordenado C a
toda aplicaci´on
dim : C −→Z
≥0
, tal que ∀x, y ∈ C : x ≺ y ⇒dim(y) = dim(x) + 1.
1. Probar que sobre un conjunto ordenado de longitud finita, con m´ınimo 0 y
que verifica la propiedad de Jordan existe una ´ unica funci´on de dimensi´on
tal que dim(0) = 0
2. Dar un ejemplo de un conjunto finito, que verifique la propiedad de Jordan
y sin embargo no admita una funci´on de dimensi´on
3. Averiguar si un conjunto ordenado de longitud finita, con m´ınimo y tal que
existe sobre ´el una funci´on de dimensi´on verifica la condici´on de Jordan.
Ejercicio 2.2.6 Probar que si a y b son elementos distintos de un ret´ıculo:
a ≺ x, b ≺ x ⇒x = a . b
Ejercicio 2.2.7 Poner un ejemplo de un conjunto ordenado, de longitud finita
y con m´ınimo en el cual existan dos elementos x e y tales que x ≺ y y sin
embargo dim(y) ,= dim(x) + 1.
Ejercicio 2.2.8 Se considera el conjunto ordenado ( de la figura 2.2
2.3. ISOMORFISMOS DE RET
´
ICULOS 55
A
B
C
D
E
Figura 2.2: Representaci´on gr´afica del conjunto ordenado C
1. Probar que ( es un ret´ıculo no modular.
2. Probar que si un ret´ıculo contiene un subret´ıculo isomorfo a ( el ret´ıculo
no es modular.
3. Sea ¹ un ret´ıculo no modular, y sean x, y ∈ ¹ tales que:
x ≥ z, x . (y ¯ z) < (x . y) ¯ z.
Probar que:
y ¯ z, x . (y ¯ z), y, (x . y) ¯ z, x . y
es un subret´ıculo de ¹ isomorfo a (.
Ejercicio 2.2.9 Describir los cinco ret´ıculos de cinco elementos se˜ nalando
cuales son modulares
Ejercicio 2.2.10 Dar el enunciado dual de: dim(a) = r, en un ret´ıculo modular
de dimensi´on n.
2.3. Isomorfismos de ret´ıculos
En esta secci´on estudiaremos las transformaciones propias entre ret´ıculos.
Definici´on 2.3.1.– Sean ¹, o conjuntos ordenados, y sea f : ¹ −→ o una
aplicaci´on.
1. f se llama mon´otona si y solo si
∀ a, b ∈ ¹, a ≤ b ⇒f(a) ≤ f(b)
2. f se llama isomorfismo ordenado si y solo si es biun´ıvoca y
∀ a, b ∈ ¹, a ≤ b ⇔f(a) ≤ f(b)
56CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
Si ¹, o son ret´ıculos, f se llama homomorfismo de ret´ıculos si y solo si ∀ a, b ∈
¹, f(a ∪ b) = f(a) ∪ f(b), f(a ∩ b) = f(a) ∩ f(b). Un homomorfismo biun´ıvoco
de ret´ıculos se llama un isomorfismo de ret´ıculos. Un automorfismo de ¹ es un
isomorfismo de ¹ en ¹.
Proposici´on 2.3.2.– Si ¹, o son ret´ıculos y f : ¹ −→ o es una aplicaci´on, f
es isomorfismo ordenado si y solo si es isomorfismo de ret´ıculos.
Demostraci´on: Un isomorfismo ordenado preserva extremos de pares de ele-
mentos, ve´amoslo con los inferiores:
c = inf¦a, b¦ = a ¯ b ⇒c ≤ a, c ≤ b ⇒f(c) ≤ f(a), f(c) ≤ f(b)
Por otra parte como f es sobre ∀s ∈ o, ∃ d ∈ ¹ s = f(d), luego:
s ≤ f(a), s ≤ f(b) ⇒f(d) ≤ f(a), f(d) ≤ f(b) ⇒d ≤ a, d ≤ b ⇒
⇒d ≤ c ⇒s = f(d) ≤ f(c)
Por tanto f(c) = inf¦f(a), f(b)¦ = f(a)¯f(b) y lo mismo sucede con el extremo
superior, luego f es isomorfismo de ret´ıculos.
Rec´ıprocamente, si f es isomorfismo de ret´ıculos:
∀a, b ∈ ¹, a ≤ b ⇔a ∩ b = a ⇒
⇒f(a) ∩ f(b) = f(a) ⇒f(a) ≤ f(b)
Adem´as por ser f biun´ıvoca, si a, b ∈ ¹ y si f
−1
es la inversa de f:
a∩b = ff
−1
(a)∩ff
−1
(b) = f(f
−1
(a)∩f
−1
(b)) ⇒f
−1
(a∩b) = f
−1
(a)∩f
−1
(b)
Entonces:
∀a, b ∈ ¹, f(a) ≤ f(b) ⇒f(a) ∩ f(b) = f(a) ⇒
⇒a = f
−1
f(a) = f
−1
f(a) ∩ f
−1
f(b) = a ∩ b ⇒a ≤ b
Consecuencia 2.3.3.– Si ¹
1
y ¹
2
son ret´ıculos completos, f : ¹
1
−→¹
2
es
un isomorfismo de ret´ıculos, T ⊂ ¹
1
, | ⊂ ¹
2
son subconjuntos inf - comple-
tos y L
T
, L
U
son los operadores de linealizaci´ on correspondientes, entonces se
verifica que f.L
T
= L
U
.f, si y solo si f induce un isomorfismo de ret´ıculos de
T en |
Demostraci´on: Como f es biun´ıvoca y f.L
T
= L
U
.f, f aplica biun´ıvocamente
T = Im(L
T
) sobre | = Im(L
U
) y obviamente al restringirla a T sigue siendo
isomorfismo ordenado.
Rec´ıprocamente, el razonamiento de la proposici´on anterior muestra que un
isomorfismo ordenado conserva los extremos inferiores, entonces:
∀a ∈ ¹
1
, f.L
T
(a) = f(

a≤b∈T
b) =

a≤b∈T
f(b) = L
U
(f(a))
2.3. ISOMORFISMOS DE RET
´
ICULOS 57
Verific´andose la ultima igualdad por la hip´otesis de ser f isomorfismo ordenado
entre T y |.
Nota 2.3.4.– Siempre que existan en ambos ret´ıculos, los isomorfismos trans-
forman m´aximo y m´ınimo en m´aximo y m´ınimo, complementario en comple-
mentario y conservan la dimensi´on.
Definici´on 2.3.5.– Sea f : ¹ −→o una aplicaci´on entre conjuntos ordenados,
f se llama antiisomorfismo si y solo si es biun´ıvoca y:
∀ a, b ∈ ¹, a ≤ b ⇔f(a) ≥ f(b)
Si adem´as ¹, o son ret´ıculos, f se llama antihomomorfismo de ret´ıculos si
∀a, b ∈ ¹, f(a∪b) = f(a) ∩f(b), f(a∩b) = f(a) ∪f(b). Un antihomomorfismo
biun´ıvoco de ret´ıculos se llama un antiisomorfismo de ret´ıculos.
Del mismo modo que la proposici´on 2.3.2, se demuestra que si ¹, o son
ret´ıculos y f : ¹ −→ o es una aplicaci´on, f es antiisomorfismo ordenado si y
solo si es antiisomorfismo de ret´ıculos.
Ejercicios de la secci´on 2.3
Ejercicio 2.3.11 Probar que una aplicaci´on entre ret´ıculos modulares de di-
mensi´on dos es un isomorfismo si y solo si es biun´ıvoca y lleva el 0 en el 0 y el
1 en el 1
Ejercicio 2.3.12 Sea f : ¹ −→T una aplicaci´on entre ret´ıculos tal que:
∀x, y ∈ ¹ : x < y ⇒f(x) < f(y), f(x ¯ y) = f(x) ¯ f(y)
Probar que f es isomorfismo de ret´ıculos.
Ejercicio 2.3.13 Sea (C, ≤) un conjunto ordenado, para cada subconjunto A
de C definimos:
↓ A = ¦x ∈ C [ ∃ a ∈ A, x ≤ a¦
y diremos que A es un l-subconjunto si y solo si A =↓ A.
1. Probar que el conjunto, ↓ T(C), de l-subconjuntos de C con la inclusi´on
como orden, es un ret´ıculo completo.
2. Probar que la correspondencia:
ψ
C
: C −→↓ T(C); ψ
C
(x) =↓ ¦x¦
es inyectiva, mon´otona y preserva extremos inferiores.
Ejercicio 2.3.14 Probar que todo conjunto ordenado se puede sumergir en un
ret´ıculo completo, de modo que se mantenga el orden y se conserven, cuando
existan, los extremos inferiores de conjuntos arbitrarios.
58CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
Ejercicio 2.3.15 Sea f : C −→ D una aplicaci´on mon´otona entre conjuntos
ordenados. Probar que para todo subconjunto A de C:
↓ f(A) =↓ f(↓ A)
Averiguar si es cierto que, con las notaciones de los problemas anteriores,
∀ x ∈ C, ψ
D
f(x) =↓ f(ψ
C
(x))
y en consecuencia la inmersi´on descrita en el problema 13 induce una inmersi´on
para las aplicaciones mon´otonas.
2.4. Espacios proyectivos generalizados
Esta secci´on est´a dedicada a introducir una primera versi´on del espacio pro-
yectivo y a caracterizar el ret´ıculo de sus subespacios.
Definici´on 2.4.1.– Un espacio proyectivo generalizado es un par P = (E, R),
donde E es un conjunto a cuyos elementos llamaremos puntos y R una familia
de subconjuntos de E a cuyos elementos llamaremos rectas, que verifican las
condiciones siguientes:
Axioma P −1 Toda recta contiene al menos dos puntos
Axioma P −2 Para cada par de puntos distintos hay una ´ unica recta que los
contiene
Axioma P −3 Dados cinco puntos distintos dos a dos, A, B, C, B

, C

tales que
A, B, C y A, B

, C

est´an alineados, existe un punto A

tal que B, A

, C

y
C, A

, B

est´an alineados(figura 2.3)(alineados significa contenidos en una
recta)
Por convenio llamaremos tambi´en espacios proyectivos generalizados a los pares:
(∅, ∅), (¦P¦, ∅)
Definici´on 2.4.2.– En un espacio proyectivo generalizado (E, R), se llama
variedad lineal o subespacio a todo subconjunto S de E, tal que: S = ∅, S
contiene un solo punto, o ∀¦P, Q¦ ⊂ S, P ,= Q, la recta que pasa por P y Q
est´a contenida en S.
Ejemplos 2.4.3.–
2.4.3.5. .- Sea C un conjunto arbitrario con m´as de un elemento, el par (C, R),
con R = ¦C¦ es un espacio proyectivo generalizado, ya que cumple las dos
primeras condiciones de la definici´on y la tercera no tiene sentido por haber en
el espacio una ´ unica recta. Los subespacios de este espacio son ∅, los puntos y
todo C.
2.4.3.6. .- Sea C un conjunto con m´as de un elemento, el par (C, R), donde R
es el conjunto de todos los subconjuntos de C compuestos por dos elementos, es
2.4. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS 59
A
B
C
B’
C’
A’
A
B
C
C’
B’
A’
Figura 2.3: El axioma 3 impone que dos rectas coplanarias tienen necesariamente intersecci´on
no vac´ıa
un espacio proyectivo generalizado, las dos primeras condiciones de la definici´on
se verifican trivialmente, y la tercera tambi´en porque ninguna recta tiene tres
puntos. Los subespacios de este espacio son todos los subconjuntos de C.
2.4.3.7. .- Sea X = ¦A, B, C, D¦ y sea R = ¦¦A, B¦, ¦A, C¦, ¦A, D¦, ¦B, C, D¦¦,
entonces (X, R) es un espacio proyectivo generalizado. Los subespacios son el
vac´ıo, los puntos, las rectas y todo el espacio. Obs´ervese que en este ejemplo no
todas las rectas tienen el mismo n´ umero de puntos.
2.4.3.8. .- Sea K un anillo con divisi´on, es decir, un conjunto con una estructura
id´entica a la de cuerpo salvo que no se impone la propiedad conmutativa de la
multiplicaci´on. Podemos construir el conjunto K
n+1
de matrices de una fila y
n +1 columnas, lo mismo que en el caso de cuerpos, este conjunto con la suma
de matrices c´omo operaci´on es un grupo abeliano, pero ahora se puede definir la
ley externa de dos formas. Si λ ∈ K y a = (a
0
, ..., a
n
) ∈ K
n+1
, podemos definir:
λ.a = (λa
0
, ..., λa
n
) (producto por la izquierda)
λ.a = (a
0
λ, ..., a
n
λ)(producto por la derecha)
Estas dos operaciones verifican propiedades similares a las de la ley externa en
espacios vectoriales. En lo que sigue usaremos solamente la operaci´on por la
izquierda.
Definimos en K
n+1
−¦(0, ..., 0)¦, la relaci´on:
(a
0
, ..., a
n
) · (b
0
, ..., b
n
) ⇔∃ a ∈ K∗, a
i
= ab
i
, ∀ i, 0 ≤ i ≤ n
El conjunto cociente P
n
K
= (K
n+1
−¦(0, ..., 0)¦)/ · se llama espacio proyectivo
n-dimensional sobre K. Los puntos de este espacio son clases de matrices:
[a] = [a
0
, ..., a
n
] = ¦(aa
0
, ..., aa
n
) [ a ∈ K∗¦, ∀ (a
0
, ..., a
n
) ∈ K
n+1
−¦(0, ..., 0)¦
y las rectas los subconjuntos:
[a] + [b] = ¦[αa +βb] [ [a], [b] ∈ P
n
K
, [a] ,= [b], (α, β) ∈ K
2
−¦(0, 0)¦¦
60CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
De la definici´on es claro que toda recta contiene al menos dos puntos, ya que
cada recta [a] + [b] contiene al menos a [a] y [b], y que por dos puntos [a], [b]
pasa al menos una recta, [a] + [b]. La unicidad se sigue de que:
[c], [d] ∈ [a] + [b], [c] ,= [d] ⇒[a] + [b] = [c] + [d]
Probemos esta igualdad.
De la hip´otesis se sigue que : c = αa +βb, d = γa +δb. Entonces:
[x] ∈ [c] +[d] ⇒x = λc +µd = λ(αa+βb) +µ(γa+δb) = (λα+µγ)a+(λβ +
µδ))b ⇒[x] ∈ [a] + [b]
Para probar el rec´ıproco, basta probar que [c], [d] ∈ [a] +[b] ⇒[a], [b] ∈ [c] +[d]
y por simetr´ıa basta comprobarlo con [a], es decir basta probar que tiene soluci´on
el sistema vectorial:
a = xc +yd = x(αa +βb) +y(γa +δb) = (xα +yγ)a + (xβ +yδ))b
equivalente al sistema num´erico:
xα + yγ = 1
xβ + yδ = 0
C´omo los puntos son distintos, prescindiendo de los casos triviales, podemos
suponer α ,= 0, β ,= 0 y multiplicando por la izquierda la primera ecuaci´on por
α
−1
y la segunda por β
−1
, se tiene
x + yγα
−1
= α
−1
x + yδβ
−1
= 0
restando las ecuaciones y(γα
−1
− δβ
−1
) = α
−1
, y como γα
−1
− δβ
−1
,= 0,
porque en caso contrario γα
−1
= δβ
−1
⇒ γ
−1
δ = β
−1
α ⇒ [c] = [αa + βb] =

−1
αa+b] = [γ
−1
δa+b] = [γa+δb] = [d]. Entonces el sistema tiene soluci´on.
La comprobaci´on de la tercera condici´on se traduce en un sistema de ecuaciones
lineales que se resuelve inmediatamente, teniendo en cuenta siempre que no se
puede usar la propiedad conmutativa de la multiplicaci´on.
Proposici´on 2.4.4.– Las variedades lineales de un espacio proyectivo gene-
ralizado P = (E, R), forman un ret´ıculo completo y at´omico L(P), respecto al
orden inducido por la inclusi´on.
Demostraci´on: En virtud de la proposici´on 2.1.5, basta probar que la intersec-
ci´on conjuntista de una familia arbitraria de variedades lineales es una variedad
lineal, porque esto significa que el conjunto de variedades lineales es cerrado
para extremos inferiores de conjuntos arbitrarios y en consecuencia es ret´ıculo
completo. Pero de la definici´on de variedad lineal es claro que la intersecci´on
conjuntista de variedades es una variedad.
El m´ınimo del ret´ıculo es el vac´ıo, el m´aximo es el espacio completo y los
´atomos son los subconjuntos compuestos por un solo punto. El primer axioma
garantiza que el ret´ıculo es at´omico.
2.4. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS 61
Proposici´on 2.4.5.– Sea (L(E, R), ∩, +) el ret´ıculo de subespacios de un es-
pacio proyectivo generalizado (E, R).
1. Si S es un subespacio de (E, R), (S, R
S
) donde R
S
es el conjunto de rectas
contenidas en S, es tambi´en un espacio proyectivo generalizado.
2. Si A, B ∈ E, A ,= B, A+B es la recta que pasa por A y B. (Por abuso de
lenguaje, que mantendremos en lo sucesivo, siempre que A sea un punto
identificaremos A con ¦A¦)
3. Si L
1
y L
2
son variedades lineales de (E, R)
L
1
+L
2
=
_
A∈L
1
,B∈L
2
,A=B
A+B
en todos los casos en que el segundo miembro de la igualdad tenga sentido.
Demostraci´on: Las dos primeras afirmaciones son evidentemente ciertas. Res-
pecto a la tercera, los casos en que no tiene sentido el segundo miembro de la
igualdad son:
L
1
= ∅ ´o L
2
= ∅
L
1
= L
2
= ¦P¦
Y en ellos es claro que L
1
+ L
2
= L
2
, L
1
+ L
2
= L
1
, ´o L
1
+ L
2
= L
1
= L
2
respectivamente. Fuera de estos casos y por definici´on de la operaci´on suma:
L
1
+L
2
= Inf¦L ∈ L [ L
1
⊂ L, L
2
⊂ L¦
por tanto hemos de probar que el segundo miembro de la igualdad del enunciado
de la proposici´on, al que llamaremos T, es una variedad lineal contenida en todas
las variedades que contienen a L
1
y a L
2
y que las contiene a ambas.
Veamos primero que L
1
⊂ T: Sea P ∈ L
1
, si L
2
,= P, como L
2
,= ∅, existe
Q ∈ L
2
, Q ,= P, entonces P + Q ⊂ T ⇒ P ∈ T. Si L
2
= P, como no estamos
en uno de los casos triviales, L
1
,= P, y existe R ∈ L
1
, R ,= P, en consecuencia
R +P ⊂ T y P ∈ T. Una argumentaci´on similar prueba que L
2
⊂ T.
Hay que comprobar ahora que L
1
⊂ L, L
2
⊂ L ⇒ T ⊂ L. Pero esta afirma-
ci´on resulta de la definici´on de variedad lineal.
Por ´ ultimo T es una variedad lineal. En efecto si P, Q ∈ T, y ambos est´an
en L
1
o en L
2
, la recta que los une est´a en el subespacio correspondiente y por
tanto en T. Lo mismo sucede, ahora por definici´on de T, si cada uno de los
puntos est´a en uno de los subespacios. En consecuencia los ´ unicos casos que nos
quedan son P / ∈ L
1
∪L
2
o Q / ∈ L
1
∪L
2
. Por simetr´ıa basta considerar los casos
P ∈ L
1
, Q / ∈ L
1
∪ L
2
y P / ∈ L
1
∪ L
2
, Q / ∈ L
1
∪ L
2
.
En el primer caso ( figura 2.4), existen A
2
∈ L
1
, B
2
∈ L
2
, Q ∈ A
2
+ B
2
.
As´ı si X es un punto arbitrario de P +Q, Q, B
2
, A
2
y Q, X, P est´an alineados y
por el axioma 3 existe X

con A
2
, X

, P alineados, luego X

∈ L
1
, y B
2
, X, X

alineados luego X ∈ X

+B
2
, X

∈ L
1
, B
2
∈ L
2
y X ∈ T.
62CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
L
1


P X' A
2

X

Q
B
2
L
2
L
1


A
1
A
2

X

P

Q
P
1
B
1
B
2
L
2
Figura 2.4: Los dos casos de la proposici´on
En el segundo caso existen A
1
, ∈ L
1
, B
1
∈ L
2
tales que P ∈ A
1
+ B
1
,
entonces si X ∈ P +Q, P, A
1
, B
1
, y P, X, Q est´an alineados, de nuevo el axioma
3 establece que ∃P
1
tal que P
1
, B
1
, Q alineados, y por el caso anterior P
1
∈ T,
y X, P
1
, A
1
alineados, luego de nuevo por el caso anterior X ∈ T.
Proposici´on 2.4.6.– El ret´ıculo L(E, R) de variedades lineales de un espacio
proyectivo generalizado es modular.
Demostraci´on: En virtud de 13 basta probar la desigualdad:
∀ L
1
, L
2
, L
3
∈ L(E, R), L
1
≤ L
3
⇒L
1
+ (L
2
∩ L
3
) ⊃ (L
1
+L
2
) ∩ L
3
.
Sea P ∈ (L
1
+ L
2
) ∩ L
3
, entonces: P ∈ L
3
y, dejando fuera los casos limite
triviales, y aplicando la proposici´on anterior
P ∈ L
1
+L
2
⇒∃A ∈ L
1
, B ∈ L
2
, P ∈ A+B
entonces, si P = A, P ∈ L
1
⊂ L
1
+ (L
2
∩ L
3
) y si P ,= A:
B ∈ A+P ⇒B ∈ L
3
⇒B ∈ L
2
∩ L
3
⇒P ∈ L
1
+ (L
2
∩ L
3
)
Proposici´on 2.4.7.– El ret´ıculo L de variedades lineales de un espacio pro-
yectivo generalizado (E, R) es complementario.
Demostraci´on: Dada una variedad lineal L, podemos formar el conjunto C
L
=
¦T ∈ L [ L ∩ T = ∅¦ que es no vac´ıo porque al menos ∅ ∈ C
L
, veamos que
est´a ordenado inductivamente por inclusi´on, para ello basta probar que:
¦T
i
¦
i∈I
⊂ C
L
totalmente ordenado ⇒
_
i∈I
T
i
∈ C
L
Pero es claro que

i∈I
T
i
∈ L, ya que
P, Q ∈
_
i∈I
T
i
⇒∃j ∈ I, con P, Q ∈ T
j
⇒P +Q ∈ T
j

_
i∈I
T
i
2.4. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS 63
Por otra parte por la distributividad de la intersecci´on respecto de la uni´on
conjuntista
L ∩ (
_
i∈I
T
i
) =
_
i∈I
(L ∩ T
i
) = ∅ ⇒
_
i∈I
T
i
∈ C
L
entonces hay en C
L
alg´ un maximal T, este es un complementario de L pues
T ∈ C
L
⇒L ∩ T = ∅ y:
T +L ,= E ⇒∃P ∈ E, P / ∈ T +L ⇒(T +P) ∩ L = ∅
porque en caso contrario
∃Q ∈ (T +P) ∩ L ⇒∃R ∈ T, Q ∈ (R +P) ∩ L ⇒P inR +Q ⊂ T +L
Entonces T + P ∈ C
L
, T ⊂ T + P, T ,= T + P, en contradicci´on con la
maximalidad de T.
Hemos comprobado que dado un espacio proyectivo generalizado su ret´ıculo
de subespacios es modular complementario y at´omico, si adem´as es de longitud
finita, el espacio proyectivo generalizado se dice finito dimensional. Como el
ret´ıculo de subespacios de un espacio proyectivo generalizado finito dimensional
P es modular y de longitud finita se puede definir en ´el una funci´on de dimensi´on.
Llamaremos dimensi´on proyectiva de un subespacio de P a su dimensi´on
como elemento del ret´ıculo de subespacios disminuida en una unidad. Como
consecuencia de las propiedades de la dimensi´on ya probadas en ret´ıculos, la
dimensi´on proyectiva dim
P
verifica las propiedades siguientes:
1. dim
P
(∅) = −1, dim
P
(L) = 0 ⇔ L = ¦P¦, P ∈ E
2. dim
P
(L) = r ⇔ ∃∅ ⊂ L
0
⊂ ..... ⊂ L
r
= L cadena maximal
3. L
1
⊂ L
2
⇒ dim
P
(L
1
) ≤ dim
P
(L
2
) y se verifica la igualdad si y solo si
L
1
= L
2
4. dim
P
(L
1
) +dim
P
(L
2
) = dim
P
(L
1
+L
2
) +dim
P
(L
1
∩ L
2
)
De estas propiedades se pueden deducir las siguientes:
Propiedades 2.4.8.– 2.4.8.1. .- Si L
1
y L
2
son subespacios de un espacio
proyectivo generalizado P de dimensi´on n y dim
P
(L
1
) +dim
P
(L
2
) ≥ n, entonces
dim
P
(L
1
∩ L
2
) = dim
P
(L
1
) +dim
P
(L
2
) −dim
P
(L
1
+L
2
) ≥ 0
y en consecuencia L
1
∩ L
2
,= ∅.
2.4.8.2. .- Si r y r

son dos rectas de un plano, o bien r = r

, o bien r y r

se
cortan en un ´ unico punto.
En efecto, si r y r

son distintas, r ⊂
=
r +r

⊂ P ⇒1 = dim
P
(r) < dim
P
(r +
r

) ≤ 2 ⇒dim
P
(r+r

) = 2 ⇒dim
P
(r∩r

) = dim
P
(r)+dim
P
(r

)−dim
P
(r+r

) =
1 + 1 −2 = 0 ⇒r ∩ r

es un punto.
64CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
2.4.8.3. .- Se llama hiperplano de un espacio de dimensi´on n a todo subespacio
de dimensi´on n −1, claramente un subespacio H ⊂ P es un hiperplano si y solo
si H ≺ P, es decir el ´ unico subespacio que contiene estrictamente a H es todo el
espacio. Entonces si H es un hiperplano y S un subespacio de dimensi´on r no
contenido en H, S+H = P, porque contiene estrictamente a H, y por la f´ormula
de las dimensiones dim
P
(H ∩S) = r −1. En particular, dados un hiperplano H
y una recta r, o bien r ⊂ H o bien r corta a H en un ´ unico punto.
2.4.8.4. .- Si S y T son subespacios complementarios en P y dim
P
(P) = n,
entonces dim
P
(S) = n −1 −dim
P
(T).En efecto:
S +T = P
S ∩ T = ∅
_
⇒dim
P
(S) +dim
P
(T) = dim
P
(P) +dim
P
(∅) = n −1
Por ejemplo, si S es una recta en un espacio de dimensi´on tres, su espacio
complementario es otra recta, que se dice que se cruza con ella.
2.4.8.5. .- Si S
1
y S
2
son subespacios de P de la misma dimensi´on y S es un
complementario com´ un a S
1
y S
2
, para todo subespacio T de S
1
, dim
P
((T +
S) ∩ S
2
) = dim
P
(T).
En efecto, T ⊂ S
1
⇒ T ∩ S = ∅ y ¸ ⊂ T +S ⇒ (T +S) +S
2
= P, entonces
de la formula de las dimensiones:
dim
P
((T +S) ∩ S
2
) = dim
P
(T +S) +dim
P
(S
2
) −dim
P
((T +S) +S
2
) =
= dim
P
(T) +dim
P
(S) −dim
P
(T ∩ S) +dim
P
(S
2
) −n = dim
P
(T)
porque al ser S complementario de S
2
, dim
P
(S) + dim
P
(S
2
) = n − 1 = n +
dim
P
(S ∩ T).
Proposici´on 2.4.9.– Si S
1
y S
2
son subespacios de P de la misma dimensi´on
y S es un complementario com´ un a S
1
y S
2
1. Para todo punto P de S
1
, (P +S) ∩ S
2
) es un punto de S
2
.
2. La correspondencia
ψ
S
: S
1
−→S
2
, ψ
S
(P) = (P +S) ∩ S
2
es biyectiva
3. S
1
y S
2
tienen el mismo cardinal
Demostraci´on: El apartado uno es un caso particular de la propiedad 5 y
el tercero es consecuencia del segundo. Para probar el apartado segundo basta
probar que ψ
S
tiene inversa y veremos que es:
ϕ
S
: S
2
−→S
1
, ϕ
S
(Q) = (Q+S) ∩ S
1
Si P ∈ S
1
, se verifica que:
ϕ
S
ψ
S
(P) = (ψ
S
(P) +S) ∩ S
1
= ((P +S) ∩ S
2
) +S) ∩ S
1
)
2.4. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS 65
c´omo S ⊂ P+S, por la propiedad modular S+(S
2
∩(P∗S)) = (S+S
2
)∩(P+S) =
P ∩ (P + S) = P + S y de nuevo por la propiedad modular, al ser P ∈ S
1
es
(P + S) ∩ S
1
= P + (S ∩ S
1
) = P + ∅ = P. Por simetr´ıa se obtiene que ϕ
S
es
tambi´en la inversa por la derecha de ψ
S
.
Observemos que en el ejemplo 7 de 2.4.3 las rectas ¦A, B¦ y ¦B, C, D¦ no
tienen un complementario com´ un mientras que las ¦A, B¦ y ¦A, C¦ si lo tienen,
el punto D.
Definici´on 2.4.10.– Si S
1
y S
2
son subespacios de P de la misma dimensi´on
y S es un complementario com´ un a S
1
y S
2
, la biyecci´on:
ψ
S
: S
1
−→S
2
, ψ
S
(P) = (P +S) ∩ S
2
se llamara en lo sucesivo proyecci´on desde S en P de S
1
en S
2
La proyecci´on no depende del ambiente P como prueba el resultado siguiente:
Proposici´on 2.4.11.– Si S
1
y S
2
son subespacios de P de la misma dimensi´on
y T es un subespacio de P que contiene a S
1
y S
2
.
1. Si S es un complementario com´ un en P a S
1
y S
2
T ∩S es un complemen-
tario com´ un a S
1
y S
2
en ¯ y la proyecci´on desde S en P, ψ
S
, coincide
con la proyecci´ on desde S ∩ T en T, ψ
S∩T
2. Si U es un complementario com´ un a S
1
y S
2
en T, y R es un complemen-
tario de T en P, U + R es un complementario com´ un a S
1
y S
2
en P y
ψ
U
= ψU +R
Demostraci´on: Comprobemos que S = S ∩T es un complementario de S
1
en
¯, para ello basta usar la propiedad asociativa de la intersecci´on la ley modular
y que S es complementario de S
1
.
S ∩ S
1
= (¯ ∩ S) ∩ S
1
= ¯ ∩ (S ∩ S
1
) = ¯ ∩ ∅ = ∅
S +S
1
= (¯ ∩ S) +S
1
= ¯ ∩ (S +S
1
) = ¯ ∩ P = ¯
De la misma forma se prueba que S ∩T es complementaria de S
2
en ¯, y como:
∀ P ∈ S
1
, ((S ∩ ¯) +P) ∩ S
2
⊂ (S +P) ∩ S
2
y ambos subespacios son puntos, los dos son iguales. Luego las proyecciones de
S
1
sobre S
2
desde S y S ∩ ¯ coinciden.
Para probar la segunda parte de la proposici´on basta probar, teniendo en
cuenta la primera, que U + R es un complementario de S
1
y de S
2
en P y que
(U+R)∩¯ = U. La ´ ultima afirmaci´on es consecuencia de la propiedad modular,
y la primera resulta de que obviamente:
(R +U) +S
1
= R + (U +S
1
) = R +¯ = PP
y de que por la f´ormula de las dimensiones:
R ∩ U = ∅ ⇒dim(R +U) = dimR +dimU + 1
66CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
S
1
S
2
U+A
A
A'
U B' U+B

B
C
C'
U+C S+A
T
S+B
S S+C
Figura 2.5: P es el espacio tridimensional y T el plano, la proyecci´on de S
1
en S
2
desde U
en el plano coincide con la proyecci´on desde S en el espacio
y al ser U complementario de S
1
en ¯ y R complementario de ¯ en P,
dim¯ = dimU+dimS+1, dimP = dimR+dim¯+1 = dimR+dimU+dimS+2
entonces
d1m((R+U) capS
1
) = dim(R+U)+dimS
1
−dim(R+U+S
1
) = dimR+dimU+1+dimS
1
−dimP = −1
Y lo mismo sucede con S
2
Definici´on 2.4.12.– Un conjunto F ⊂ E de puntos de un espacio proyectivo
se llama conjunto de puntos dependientes si y solo si
∃ P ∈ F, P ∈ L(F −¦P¦)
F se dice parte libre o conjunto de puntos independientes si no es un conjunto
de puntos dependientes, esto es si y solo si
∀ P ∈ F, P / ∈ L(F −¦P¦)
Proposici´on 2.4.13.– Sea (E, R) un espacio proyectivo generalizado de di-
mensi´on finita:
1. Si S
1
y S
2
son subespacios de(E, R), tales que S
1
⊂ S
2
, se verifica que
dim(S
2
) = dim(S
1
) + 1 si y solo si existe un punto P / ∈ S
1
tal que S
2
=
S
1
+P.
2.4. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS 67
2. Si S es un subespacio de (E, R), dim(S) = r si y solo si
∃ ¦P
0
, ..., P
r
¦ ⊂ S, parte libre y tal que S = P
0
+... +P
r
3. Si F = ¦P
0
, ...P
r
¦ ⊂ E, F es parte libre si y solo si
dim
P
(L(F)) = dim
P
(P
0
+... +P
r
) = r
4. Si ¦P
0
, ...P
n
¦ ⊂ P y la dimensi´on de P es n, ¦P
0
, ...P
n
¦ son independientes
si y solo si P
0
+... +P
r
= P
5. Si ¦P
0
, ...P
r
¦ son independientes en un espacio de dimensi´on n existen
puntos ¦P
r+1
, ...P
n
¦ tales que ¦P
0
, ...P
n
¦ son linealmente independientes.
Demostraci´on: Observemos en primer lugar que P / ∈ L
1
⇒ ¦P¦ ∩ L
1
= ∅ y
por la formula de las dimensiones:
dim
P
(L
1
+P) = dim
P
(L
1
) +dim
P
(P) −dim
P
(¦P¦ ∩ L
1
) = dim
P
(L
1
) + 1
Rec´ıprocamente, si L
1
⊂ L
2
, dim
P
(L
1
) + 1 = dim
P
(L
2
) existe al menos un
punto P ∈ L
2
, P / ∈ L
1
, entonces:
L
1
⊂ (L
1
+P) ⊂ L
2
, dim
P
(L
1
+P) = dim
P
(L
1
)+1 = dim
P
(L
2
) ⇒L
2
= L
1
+P
La segunda afirmaci´on resulta trivialmente de la primera por inducci´on, y lo
mismo la tercera, la cuarta es un caso particular de la segunda y la quinta se
sigue de la primera.
Consecuencia 2.4.14.– Si S es un subespacio de P y P / ∈ S es un punto,
existe un hiperplano que contiene a S y no contiene a P, y en consecuencia
todo subespacio de dimensi´on r de un espacio de dimensi´on n es intersecci´on de
n −r hiperplanos.
Demostraci´on: Si S = ∅ o S es un hiperplano no hay nada que demostrar, en
caso contrario dim
P
(S) = r, 0 ≤ r ≤ n−2 y existen r +1 puntos independientes
¦P
0
, ..., P
r
¦ con S = P
0
+...+P
r
, c´omo P / ∈ S, ¦P
0
, ..., P
r
, P¦ son linealmente in-
dependientes y existen ¦P
r+2
, ..., P
n
¦tales que ¦P
0
, ..., P
r
, P, Pr + 2, ..., P
n
¦ son
independientes y su suma es todo el espacio. Entonces, P
0
+...+P
r
+P
r+2
+...+P
n
es el hiperplano buscado. La segunda afirmaci´on es trivial de la ya probada.
Proposici´on 2.4.15.– Si toda recta de un espacio proyectivo contiene al menos
tres puntos, todo par de subespacios de la misma dimensi´on tienen un comple-
mentario com´ un (y en consecuencia todos los subespacios de la misma dimensi´on
tienen el mismo cardinal).
Demostraci´on: Sean S
1
y S
2
dos subespacios de la misma dimensi´on r de
P, si S
1
= S
2
no hay nada que demostrar, si S
1
,= S
2
como tienen la misma
dimensi´on ninguno de ellos contiene al otro, luego ∃P ∈ S
1
, P / ∈ S
2
, ∃Q ∈
68CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
S
2
, Q / ∈ S
1
, entonces la recta P + Q contiene al menos un tercer punto R
1
, y
R
1
/ ∈ S
1
porque P + R
1
= P + Q / ∈ S
1
y por la misma raz´on R
1
/ ∈ S
2
, pero
por definici´on de suma R
1
∈ S
1
+ S
2
. Tomamos ahora S
1
+ R
1
, S
2
+ R
2
que
tienen la misma dimensi´on r + 1 y si son distintas repetimos el proceso, c´omo
estamos limitados por la dimensi´on de P, llegamosaunmomentoenque :S
1
+
R
1
+ ... + R
t
= S
2
+ R
1
+ ... + R
t
. Sea ahora T un complementario de este
subespacio, dim
P
(T) = n −(r + t) y dim
P
(T + R
1
+ ... + R
s
) = n −r, y como
S
1
+ R
1
+ ... + R
t
+ T = S
2
+ R
1
+ ... + R
t
+ T = P, por la formula de las
dimensiones T +R
1
+... +R
t
es un complementario de S
1
y S
2
.
Hemos visto las propiedades de los ret´ıculos de subespacios de un espacio
proyectivo generalizado, vamos a ver que estas propiedades bastan para carac-
terizar dichos ret´ıculos de subespacios. m´as precisamente, dado un ret´ıculo ¹
modular, complementario, at´omico y de longitud finita, podemos considerar el
conjunto de sus ´atomos /(¹) y este conjunto es suficiente para determinar el
ret´ıculo como establece la siguiente proposici´on:
Proposici´on 2.4.16.– Si ¹ es un ret´ıculo modular, complementario y at´omico,
se verifica que:
1. Si a, b ∈ ¹, a ≤ b, ∃ c, tal que : a . c = b, a ¯ c = 0
2. Si ∀ x ∈ ¹, [x] = ¦a ∈ /(¹), a ≤ x¦, se verifica que x ≤ y ⇔ [x] ⊂ [y] y
en consecuencia, x = y ⇔[x] = [y]
Demostraci´on: La primera afirmaci´on resulta de la existencia del complemen-
tario a de a. Si llamamos c = b ¯ a, es:
a ¯ c = a ¯ (a ¯ b) = (a ¯ a) ¯ b = 0 ¯ b = 0
y por la propiedad modular, como a ≤ b es:
a . c = a . (a ¯ b) = (a . a) ¯ b = 1 ¯ b = b.
Para probar la segunda basta observar que claramente x ≤ y ⇒ [x] ⊂ [y]. La
otra implicaci´on resulta de que decir que x ¸ y equivale a x ¯ y < y entonces
por el apartado primero de la proposici´on hay un complementario z ,= 0 de x¯y
en y, como el ret´ıculo es at´omico hay al menos un ´atomo a ≤ z, entonces a ≤ y
y a no es menor o igual que x, luego [x] no es subconjunto de [y].
Con las notaciones anteriores podemos llamar puntos a los ´atomos de ¹
y rectas a los conjuntos [r] correspondientes a los elementos r del ret´ıculo de
dimensi´on 2, y podemos designar con R al conjunto de rectas de ¹
Teorema 2.4.17.– [Frink] Si ¹ es un ret´ıculo modular, complementario, at´omi-
co, y de longitud finita, entonces (/(¹), R) es un espacio proyectivo generali-
zado.
Demostraci´on: Hay que comprobar que se verifican los axiomas.
2.4. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS 69
1. Toda recta contiene al menos dos puntos, ya que si [r] es una recta,
dim(r) = 2 y hay una cadena maximal 0 < P < r con lo que P es nece-
sariamente un ´atomo. Como P tiene un complementario en r, [r] contiene
al menos otro ´atomo.
2. Para cada par de puntos distintos P, Q el elemento P . Q, verifica que:
dim(P . Q) = dim(P) +dim(Q) −dim(P ¯ Q) = 2
porque P y Q tienen dimensi´on uno y como son ´atomos distintos P¯Q = 0.
Por tanto por P y Q pasa la recta [P .Q], y es la ´ unica con esta propiedad,
pues:
¦P, Q¦ ⊂ [r] ⇒P ≤ r, Q ≤ r ⇒P . Q ≤ r
y como ambos tienen la misma dimensi´on, coinciden.
3. Dados cinco puntos distintos dos a dos, A, B, C, B

, C

tales que A, B, C y
A, B

, C

est´an contenidos respectivamente en dos rectas [r], [s], podemos
suponer que ambas son distintas, porque si son iguales el resultado es
trivial, Entonces, r ¯ s = A y por la f´ormula de las dimensiones:
dim(r . s) = dim(r) +dim(s) −dim(r ¯ s) = 2 + 2 −1 = 3
Como B, C, B

, C

son menores o iguales que r . s, tambi´en B . C

y
C . B

son menores o iguales que r . s y en consecuencia tambi´en lo es
(B . C

) . (C . B

), y por tanto:
dim((B . C

) ¯ (C . B

)) = dim(B . C

) +dim(C . B

)−
−dim(B . C

) . (C . B

) ≥ 2 + 2 −3 = 1
Luego existe al menos A

tal que B, A

, C

y C, A

, B

est´an alineados.
Es un ejercicio trivial aunque tedioso, comprobar que las dos corresponden-
cias que hemos establecido son inversas una de la otra, es decir que si partimos
de un ret´ıculo modular, complementario, at´omico y de dimensi´on finita y cons-
truimos el espacio proyectivo generalizado compuesto por sus ´atomos, el ret´ıculo
de subespacios de ´este es isomorfo al de partida y, rec´ıprocamente, si partimos
de un espacio proyectivo generalizado y construimos el espacio de ´atomos de su
ret´ıculo de subespacios, obtenemos, con la identificaci´on evidente, el ret´ıculo de
partida.
Ejercicios de la secci´on 2.4
Ejercicio 2.4.16 En el ret´ıculo de subespacios L(P) de un espacio proyectivo
generalizado de dimensi´on proyectiva n, P:
1. Calcular la dimensi´on proyectiva de un complementario S de S.
70CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
2. Escribir la afirmaci´on dual de dim
P
(S) = r
3. decir cuales son los objetos duales de punto y recta en el plano y de punto,
recta y plano en el espacio de dimensi´on tres.
Ejercicio 2.4.17 Probar que dos subespacios de un espacio proyectivo n-
dimensional de dimensiones d y r con d +r ≥ n tienen necesariamente intersec-
ci´on no vac´ıa
Ejercicio 2.4.18 Escribir, en el plano y en el espacio tridimensional las afirma-
ciones duales de los axiomas de la definici´on de espacio proyectivo generalizado
Ejercicio 2.4.19 Estudiar las posiciones relativas de dos rectas del espacio de
dimensi´on tres, en t´erminos de su suma y de su intersecci´on.
Ejercicio 2.4.20 Se dice que dos rectas del espacio de dimensi´on tres se cruzan
si no se cortan. Dada la proposici´on:
Si r y s son dos rectas que se cruzan en un espacio de dimensi´on tres y P es
un punto no situado sobre ninguna de las dos, existe una ´ unica recta que pasa
por P y se apoya en r y s .
Enunciar la proposici´on dual y demostrar ambas
Ejercicio 2.4.21 Sean r y s rectas distintas del plano proyectivo tales que
r ∪ s ,= P. Probar que ambas tienen el mismo cardinal.
Ejercicio 2.4.22 Escribir los espacios proyectivos m´ınimos tales que:
1. Contengan tres puntos no alineados
2. Contengan cuatro puntos no alineados
3. Contengan cuatro puntos tales que tres cualesquiera de ellos no est´en
alineados
Ejercicio 2.4.23 Se llama tri´angulo a un conjunto de tres puntos no alineados
de un espacio proyectivo. Dados dos tri´angulos A
1
, A
2
, A
3
, B
1
, B
2
, B
3
, se dice
que est´an en posici´on homol´ogica si A
i
,= B
i
∀i y las rectas A
1
+ B
1
, A
2
+ B
2
,
A
3
+B
3
. Probar que dos tri´angulos en posici´on homol´ogica son coplanarios (es
decir est´an contenidos en un mismo plano, o est´an contenidos en un espacio de
dimensi´on tres.
Ejercicio 2.4.24 [Teorema de Desargues espacial] Dados dos tri´angulos A
1
, A
2
, A
3
,
B
1
, B
2
, B
3
, en posici´on homol´ogica y no coplanarios, probar que los tres pares
de rectas A
i
+A
j
y B
i
+B
j
, 1 ≤ i < j ≤ 3 son concurrentes.
Probar que si P es el punto de corte de A
1
+A
2
con B
1
+B
2
, Q el de corte
de A
2
+ A
3
con B
2
+ B
3
y R el de corte de A
1
+ A
3
con B
1
+ B
3
, P, Q y R
est´an alineados.
2.4. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS 71
Ejercicio 2.4.25 [Teorema de Desargues plano ] Probar el mismo resultado
del problema anterior si los dos tri´angulos est´an en un plano contenido en un
espacio de dimensi´on mayor o igual que tres. Enunciado dual
Ejercicio 2.4.26 [Cuaterniones] Sea Qun espacio vectorial de dimensi´on cuatro
sobre el cuerpo real con base ¦1, i, j, k¦.
1. Probar que existe una ´ unica operaci´on en Q compatible con las de espacio
vectorial y tal que
i
2
= j
2
= k
2
= −1
ij = −ji = k, jk = −kj = i, ki = −ik = j
2. Probar que con esa operaci´on y la adici´on de la estructura de espacio
vectorial Q es un anillo con divisi´on.
Ejercicio 2.4.27 Sea K un anillo con divisi´on, probar que las rectas del plano
proyectivo sobre K son exactamente los subconjuntos:
r
(
a, b, c) = ¦[x, y, z] [ xa +yb +zc = 0¦, (a, b, c) ,= (0, 0, 0)
Ejercicio 2.4.28 Dados en el plano proyectivo sobre un anillo con divisi´on
K, las dos ternas de puntos A = [0, 1, O], C = [1, 1, 0], E = [x, 1, 0] y B =
[0, 0, 1], D = [1, 0, 1], F = [1, 0, y]. Probar que ambas ternas de puntos est´an
alineadas. Probar adem´as que los puntos:
(A+B) ∩ (D +E), (B +C) ∩ (E +F), (C +D) ∩ (F +A)
est´an alineados si y solo si xy = yx.
Ejercicio 2.4.29 [Pappus]1.5.3 Probar que los enunciados siguientes son equi-
valentes:
1. Dadas en un plano proyectivo sobre un anillo con divisi´on K dos rectas
r y s, tres puntos A, C, E sobre r y otros tres B, D, F sobre s, tales que
ninguno de ellos es r ∩ s, los puntos:
(A+B) ∩ (D +E), (B +C) ∩ (E +F), (C +D) ∩ (F +A)
est´an alineados.
2. K es conmutativo.
Ejercicio 2.4.30 Escribir todos los puntos y rectas del plano P
2
K
cuando K =
Z/2Z
Ejercicio 2.4.31 Se llama t- dise˜ no de tipo (v, k, λ) a un par | = (C, B) donde
C es un conjunto de v elementos, llamados puntos del dise˜ no, B es una familia
de subconjuntos de C, llamados bloques, de modo que, cada bloque contiene
exactamente k puntos y cada conjunto de t puntos est´a contenido exactamente
en λ bloques.
72CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
1. Comprobar que un plano proyectivo que no es uni´on de dos rectas es un
dise˜ no y averiguar su tipo.
2. Comprobar que en todo 2-dise˜ no con λ = 1 el n´ umero de bloques que
contienen a cada punto es constante, y si llamamos a este n´ umero r se
verifica que:r(k −1) = v −1
3. Comprobar que en todo 2-dise˜ no con λ = 1 el n´ umero de bloques b verifica
que: b.k = v.r
Ejercicio 2.4.32 Comprobar que una configuraci´on (p
α
, r
β
) es un dise˜ no, ave-
riguar su tipo, y determinar si las f´ormulas del problema anterior permiten esta-
blecer la imposibilidad de existencia de configuraciones para valores arbitrarios
de p, r, α, β
Ejercicio 2.4.33 Dado un dise˜ no | = (C, B) con C = ¦P
1
, ....P
v
¦, B =
¦e
1
, ...., e
b
¦, se llama matriz de incidencia de | a una matriz M
D
de v filas y
b columnas cuyo elemento de lugar (i, j) es un 1 si P
i
∈ e
j
y un cero en caso
contrario.
1. Si J
n,m
es la matriz n m compuesta por unos. Probar que:
M
D
J
b,h
= kJ
v,h
, J
h,v
M
D
= rJ
h,b
2. Probar que :
M
t
D
M
D
= (r −λ)I
b
+λJ
b,b
2.5. Colineaciones y proyectividades. Homolog´ıas
Esta secci´on est´a dedicada a trabajar de modo sint´etico con las transforma-
ciones propias entre espacios proyectivos generalizados, en una primera aproxi-
maci´on trabajaremos sin hip´otesis suplementarias y probaremos que esas trans-
formaciones son esencialmente isomorfismos de ret´ıculos. Posteriormente a˜ nadi-
remos hip´otesis suplementarias para hacerlas m´as manejables.
Definici´on 2.5.1.– Sean P = (E, R), ¯ = (F, S) espacios proyectivos gene-
ralizados. Se llama colineaci´on de P en ¯ a toda aplicaci´on π : E −→ F tal
que:
π es biun´ıvoca
∀U ⊂ E, R, π(U) ∈ S ⇔ U ∈ R
Notas y ejemplos 2.5.2.–
2.5.2.1. .- Sean P = (E, R), ¯ = (F, S) espacios proyectivos generalizados, y sea
π : E −→ F una colineaci´on. Entonces ∀U ⊂ E, π(U) es un subespacio de ¯ si
y solo si U es un subespacio de P.
2.5. COLINEACIONES Y PROYECTIVIDADES. HOMOLOG
´
IAS 73
En efecto: En los casos en que U = ∅ o contiene un solo punto, el resultado
es trivial. En el caso general, si U es subespacio y A

, B

son puntos distintos de
π(U), por ser π biyectiva ∃A, B ∈ U, con A

= π(A), B

= π(B), la recta A+B
est´a contenida en U y π(A + B) es una recta que contiene a A

y a B

, luego
coincide con A

+B

y en consecuencia A

+B

⊂ π(U). El mismo razonamiento
aplicado a π
−1
prueba que si π(U) es subespacio, U lo es.
2.5.2.2. .- Es un ejercicio simple comprobar que la composici´on de colineaciones
es una colineaci´on, y la inversa de una colineaci´on tambi´en lo es. En consecuencia
las colineaciones de un espacio en s´ı mismo forman un grupo.
2.5.2.3. .- Si S
1
y S
2
son subespacios de un espacio proyectivo generalizado que
admiten un complementario com´ un S, la aplicaci´on ψ
S
: S
1
−→ S
2
descrita en
2.4.9 es una colineaci´on, ya que por 5 tanto ella como su inversa transforman
rectas en rectas. Esta colineaci´on se llama perspectividad de v´ertice S. C´omo ve-
remos posteriormente, no toda colineaci´on es composici´on de perspectividades.
Al subgrupo generado por las perspectividades en el grupo de colineaciones se
le llama grupo proyectivo y a sus elementos proyectividades, es decir una pro-
yectividad es el resultado de componer un numero finito de perspectividades.
2.5.2.4. .- Si M es una matriz (n + 1) (n + 1) con elementos en un anillo
con divisi´on K, hay obviamente problemas en hablar de determinante, pero no
los hay en decir que M sea inversible, entonces si M es inversible define una
aplicaci´on biun´ıvoca:
f
M
: K
n+1
−→K
n+1
, f
M
(x
0
, ..., x
n
) = (x
0
, ..., x
n
)M
Es claro que f
M
(λx) = λf
M
(x) y en consecuencia f
M
induce una aplicaci´on
biun´ıvoca:
F
M
: P
n
K
−→P
n
K
, F
M
([x]) = [f
M
([x])
que seg´ un se comprueba f´acilmente es tambi´en una colineaci´on. Si K es un
cuerpo, es decir si la multiplicaci´on es conmutativa, F
M
est´a un´ıvocamente
determinada por las im´agenes de los puntos:
[1, 0, ...., 0], ..., [0, 0, ..., 1], [1, 1, ...., 1]
pero si no lo es este resultado no es cierto.(ver problema 41)
Proposici´on 2.5.3.– Sean P = (E, R), ¯ = (F, S) espacios proyectivos ge-
neralizados y sea π : E −→ F una aplicaci´on. Las condiciones siguientes son
equivalentes:
1. π es una colineaci´ on.
2. π transforma subespacios en subespacios (v. 2.5.2) e induce un isomorfis-
mo de ret´ıculos de L(E, R) en L(F, S)
3. π es sobre y, ∀¦P
0
, P
1
, ..., P
r
¦ ⊂ E los puntos ¦P
0
, P
1
, ..., P
r
¦ son lineal-
mente dependientes, si y solo si lo son los ¦π(P
0
), π(P
1
), ..., π(P
r
)¦.
74CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
Demostraci´on: (1) ⇒(2).- Obvio porque π transforma subespacios en subes-
pacios y al ser biun´ıvoca ella y su inversa conservan el contenido.
(2) ⇒(3).- Los puntos ¦P
0
, P
1
, ..., P
r
¦ ⊂ E son linealmente dependientes, si
y solo si dim
P
(P
0
+P
1
+... +P
r
) < r y como pi es isomorfismo de ret´ıculos esto
es equivalente a que dim
P
(π(P
0
) + π(P
1
) + ... + π(P
r
) < r y en consecuencia a
que ¦π(P
0
), π(P
1
), ..., π(P
r
)¦ son dependientes.
(3) ⇒(1).- Si se verifica la condici´on (3), π es biun´ıvoca pues es sobre por
hip´otesis y es inyectiva porque:
π(P) = π(P

) ⇔¦π(P), π(P

)¦ lin.dep. ⇔¦P, P

)¦ lin.dep. ⇔P = P

. Por tanto existe π
−1
y transforma puntos dependientes en dependientes e
independientes e independientes por la equivalencia del enunciado, as´ı que basta
probar que la imagen por π de una recta es una recta y autom´aticamente π
−1
tendr´a esta misma propiedad´y quedar´a probado que π es colineaci´on.
Pero r ⊂ (E) es una recta en P si y solo si existen P
1
, P
2
linealmente inde-
pendientes en r tales que
∀P ∈ P : ¦P, P
1
, P
2
¦ lin. dep. ⇔P ∈ r
, ya que al ser independientes P
1
, P
2
, la condici´on ¦P, P
1
, P
2
¦ dependientes,
equivale a P depende linealmente de ¦P
1
, P
2
¦. Con esta hip´otesis, π(P
1
), π(P
2
) ∈
π(r) son linealmente independientes y ∀P

∈ ¯, como π es sobre, ∃P ∈ P, con
π(P) = P

y ¦P

= π(P), π(P
1
), π(P
2
)¦ son linealmente dependientes si y solo
si ¦P, P
1
, P
2
¦ lo son y en consecuencia P ∈ r ⇔ P

= π(P) ∈ π(r). Luego π(r)
es una recta de ¯
Una consecuencia inmediata de esta proposici´on es que un isomorfismo de
ret´ıculos modulares, complementarios, at´omicos y de dimensi´on finita induce
una colineaci´on entre sus ret´ıculos de ´atomos, y por tanto si identificamos espa-
cios proyectivos generalizados y ret´ıculos con las propiedades antes citadas, las
colineaciones se identifican con los isomorfismos de ret´ıculos.
En lo sucesivo y para evitar ejemplos como el 7en el que aparecen subespa-
cios con distinto cardinal, y para garantizar la existencia de complementarios
comunes a subespacios de la misma dimensi´on substituiremos de ahora en ade-
lante el primer axioma de la definici´on de espacio proyectivo generalizado por
otro m´as restrictivo,el P−1∗. Adem´as para poder exigir propiedades razonables
a las homolog´ıas a˜ nadiremos un cuarto axioma :
Axioma P −1

Toda recta contiene al menos tres puntos
Axioma P −4 (Desargues) Dados seis puntos distintos dos a dos y tales que
tres cualesquiera de ellos no est´an alineados A
1
, A
2
, A
3
, B
1
, B
2
, B
3
, las
rectas A
1
+B
1
, A
2
+B
2
, A
3
+B
3
son concurrentes si y solo si (A
1
+A
2
) ∩
(B
1
+B
2
) = P, (A
2
+A
3
) ∩ (B
2
+B
3
) = Q, (A
1
+A
3
) ∩ (B
1
+B
3
) = R,
y, P, Q y R est´an alineados.
Como hemos visto en ?? si la dimensi´on del espacio es mayor que dos no es
necesario imponer este ´ ultimo axioma ya que es consecuencia de los anteriores,
2.5. COLINEACIONES Y PROYECTIVIDADES. HOMOLOG
´
IAS 75
si la dimensi´on de P es dos existen planos proyectivos generalizados en los que
no se verifica este axioma (ver el problema ??)
Definici´on 2.5.4.– Llamaremos espacio proyectivo arguesiano a todo espacio
proyectivo generalizado que verifique los axiomas P −1

y P −4
Llamaremos homolog´ıa a toda colineaci´on de un espacio proyectivo P en s´ı mis-
mo con un hiperplano de puntos invariantes.
Proposici´on 2.5.5.– Si σ : P −→P es una homolog´ıa distinta de la identidad
existe un haz de rectas invariantes por σ y uno solo, es decir existe un ´ unico
punto O ∈ P tal que para toda recta r con O ∈ r, σ(r) = r
Demostraci´on: Sea H el hiperplano de puntos invariantes de σ (ver figura
2.6), como σ ,= 1 existe un punto A tal que A ,= σ(A) = A

. La recta A+A

no
est´a contenida en H, porque A no es invariante, luego corta a H en un punto T,
T ,= A

porque en caso contrario A

∈ H ⇒σ(A

) = A

= σ(A) en contradicci´on
con la inyectividad de σ. Entonces:
A+A

= A+T = A

+T ⇒σ(A+A

) = σ(A+T) = σ(A)+σ(T) = A

+T = A+A

y A+A

es invariante.
Como en H hay alg´ un punto distinto de T, podemos tomar uno de ellos U,
y en A+U hay alg´ un otro punto B, entonces:
B ∈ A+U ⇒B

= σ(B) ∈ σ(A) +σ(U) = A

+U
Como (A+U)∩(B+U) = U, B ,= B

luego existe la recta B+B

y es invariante
por la misma raz´on que lo era la A+A

. Adem´as A+A

y B+B

son coplanarias
porque los cuatro puntos que las definen est´an en el plano A+A

+U, por tanto
se cortan en un ´ unico punto O, que al ser intersecci´on de dos rectas invariantes
es invariante.
Si O / ∈ H, todas las rectas por O cortan a H y al tener dos puntos invariantes,
son invariantes. O es el ´ unico punto con esa propiedad, porque si hubiese otro
O

:
∀ X / ∈ O +O

, X = (O +X) ∩ (O

+X) ⇒σ(X) = σ((O +X) ∩ (O

+X)) =
= σ(O +X) ∩ σ(O

+X) = X
y si Y ∈ O + O

y Y ,= σ(Y ) = Y

, deber´ıa ser Y

∈ O + O

ya que esta
recta es invariante, y por el razonamiento que hemos hecho con A existir´ıa B
no invariante fuera de O+O

. Si O ∈ H todas las rectas X+σ(X) pasan por O
porque si alguna no lo hiciera cortar´ıa a A +A

en un punto O

/ ∈ H, entonces
O

ser´ıa invariante y todas las rectas por O

tambi´en, en consecuencia B = B

y se llegar´ıa a contradicci´on. Como O es invariante, todas las rectas X +σ(X)
son invariantes, y siempre σ(X) ∈ O + X, porque en caso contrario aparecer´ıa
otro punto invariante. En consecuencia las rectas por O son invariantes y O es
el ´ unico punto con esa propiedad.
76CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
O
A
B
A'
B'
U
T
H
O
Y
B O'
X
Y'
B' R
P Q
S
T
Figura 2.6: Construcciones de la existencia y unicidad del v´ertice del haz de rectas invariantes
Definici´on 2.5.6.– El hiperplano de puntos invariantes se llama eje de la
homolog´ıa y el v´ertice del haz de rectas invariantes se llama centro de la homo-
log´ıa. Una homolog´ıa se llama degenerada si su centro es un punto de su eje, y
no degenerada en caso contrario.
Proposici´on 2.5.7.– Sea π una homolog´ıa de un espacio proyectivo P de
dimensi´on mayor o igual que dos, con centro O y eje h.
1. Si existe un punto P ,= O, P / ∈ h tal que π(P) = P entonces π es la
identidad
2. Si π ,= 1
P
y P ,= O, P / ∈ h, P +π(P) pasa por O
3. Si P ,= O, P / ∈ h, Q ,= O, Q / ∈ h, P ,= Q, O / ∈ P + Q entonces P + Q y
π(P) +π(Q) se cortan en h
4. Una homolog´ıa queda un´ıvocamente determinada por su centro, O, su eje
h y la imagen de un punto P ,= O, P / ∈ h
Demostraci´on: C´omo P / ∈ h, toda recta por P corta a h en un punto, que
tambi´en ser´a invariante, por tanto todas las rectas por P son invariantes, en-
tonces, X / ∈ P + O ⇒ X = (O + X) ∩ (P + X, luego X es intersecci´on de
dos rectas invariantes y por tanto invariante. Si X ∈ P + O, como hay alg´ un
punto R fuera de (P + O) ∪ h, y R es invariante por la construcci´on anterior,
X / ∈ O +R y X es tambi´en invariante.
Por el resultado anterior P ,= π(P) luego existe la recta P + π(P), c´omo la
recta O + P es invariante, π(P) ∈ O + P ⇒ O ∈ O + P = P + π(P) y
se verifica la segunda afirmaci´on. La tercera es consecuencia de que la recta
P +Q no est´a contenida en h y en consecuencia la corta en un punto R que es
invariante, entonces R ∈ P +Q ⇒R = π(R) ∈ π(P) +π(Q)
2.5. COLINEACIONES Y PROYECTIVIDADES. HOMOLOG
´
IAS 77
P R R O P
h h
C'
C C'
B'
C
A'
A'

A
B
B
O A
(I) (II)
B'
Figura 2.7: Construcciones de las imagen de un punto en una homolog´ıa, en los dos casos,
degenerado y no degenerado
Si π y φ son dos homolog´ıas con centro O eje h y tales que π(P) = φ(P) = Q,
entonces ∀X / ∈ O + P, X = (O + X) ∩ (P + X) (ver la figura 2.7), pero por
los apartados anteriores, si R = (P + X) ∩ h, P + X = P + R → π(P + X) =
π(P + R) = Q + R = φ(P + R) = φ(P + X), y c´omo O + X es invariante
por ambas homolog´ıas, π(X) = φ(X). Si X est´a en la recta O +P, se toma un
punto fuera de ellas y se repite el razonamiento.
Nota 2.5.8.– Dados un punto O un hiperplano h y un par de puntos A, A

diferentes de O, no contenidos en h y tales que O ∈ A + A

, la proposici´on
anterior no garantiza la existencia de una homolog´ıa con centro O, eje h y que
transforme A en A

. Una tal homolog´ıa, si existe, debe transformar cada punto
X / ∈ O + P en el punto X

= (O + X) ∩ (R + A),con R = (P + X) ∩ h.
Entonces no hay problema para construirla fuera de la recta O + A, pero para
construirla sobre la recta dependemos de la elecci´on de un punto fuera de ella,
entonces dados B y C no situados en O +P y sus im´agenes B

, C

y un punto
D ∈ O+P tenemos que probar que la imagen de este punto construida usando
B, B

es la misma que la construida usando C, C´(figura 2.8)
Para probar este resultado necesitamos el axioma de Desargues, que aplicado
a A, B, C, A

, B

, C

establece que B + C y B

+ C

se cortan en P + S (figura
2.8 ), de nuevo la misma condici´on aplicada a B, C, D, B

, C

, D

, con D

=
(C

+Q) ∩ (B

+R), establece que D

∈ D +O y por tanto el resultado.
Obs´ervese que hasta este punto no hemos precisado el axioma de Desargues,
cuya finalidad es garantizar la existencia de suficientes homolog´ıas en el sen-
tido de esta nota y para espacios arguesianos hemos demostrado la siguiente
proposici´on:
Proposici´on 2.5.9.– Dados un hiperplano H, un punto O / ∈ H y dos puntos
A, B no contenidos en H, distintos de O, y tales que O ∈ A + B existe una
´ unica homolog´ıa con eje H, centro O y que transforma A en B
Dados un hiperplano H, y dos puntos A, B no contenidos en H, existe una
´ unica homolog´ıa degenerada con eje H, que transforma A en B. (El centro de
78CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
P Q R S h
D'

C'
B'

A'

D
B

C
A
O
Figura 2.8:
esta homolog´ıa seria precisamente O = H ∩ (A+B))
Ejercicios de la secci´on 2.5
Ejercicio 2.5.34 Dados dos tri´angulos ¦A
1
, A
2
, A
3
¦, ¦B
1
, B
2
, B
3
¦ de un plano
proyectivo arguesiano tales que ning´ un v´ertice de uno de ellos esta sobre un lado
del otro, probar que son equivalentes las afirmaciones siguientes:
Las rectas A
i
+B
i
, i = 1, 2, 3, son concurrentes
Existe una homolog´ıa no degenerada que transforma A
i
en B
i
, i = 1, 2, 3
Calcular el centro y el eje de esa homolog´ıa y comprobar que es ´ unica.
Ejercicio 2.5.35 Dados en un plano proyectivo arguesiano un tri´angulo [A
1
A
2
A
3
]
y una recta r que no pasa por ninguno de sus v´ertices, llamamos ∀¦i, j, k¦ =
¦1, 2, 3¦, B
i
= r ∩(A
j
+A
k
), B
i,j
= (A
i
+B
i
) ∩(A
j
+B
j
). Probar que las rectas
A
k
+B
i,j
, ∀¦i, j, k¦ = ¦1, 2, 3¦ son concurrentes. Enunciado dual.
Ejercicio 2.5.36 Sean ¦A
1
, A
2
, A
3
, A
4
¦ cuatro puntos de un plano proyecti-
vo arguesiano tales que tres cualesquiera de ellos no est´an alineados, y sean
P
1
∈ (A
1
+ A
2
) − ¦A
1
, A
2
¦, P
2
∈ (A
2
+ A
3
) − ¦A
2
, A
3
¦, P
3
∈ (A
3
+ A
4
) −
¦A
3
, A
4
¦, P
4
∈ (A
1
+ A
4
) − ¦A
1
, A
4
¦. Si (P
1
+ P
2
) ∩ (P
3
+ P
4
) ∈ (A
1
+ A
3
),
probar que (P
1
+P
4
) ∩ (P
3
+P
2
) ∈ (A
2
+A
4
). Enunciado dual.
Ejercicio 2.5.37 Dados cuatro puntos alineados y distintos dos a dos ¦P, Q, R, S¦
se dice que forman una cuaterna arm´onica, o que S es el cuarto arm´onico de
2.5. COLINEACIONES Y PROYECTIVIDADES. HOMOLOG
´
IAS 79
R respecto de P, Q, si existen otros cuatro puntos ¦A, B, C, D¦ tales que tres
cualesquiera de ellos no est´an alineados y:
P = (A+B) ∩ (C +D), Q = (B +C) ∩ (A+D)
R = (P +Q) ∩ (A+C), S = (P +Q) ∩ (B +D)
Probar que en un plano arguesiano el cuarto arm´onico esta un´ıvocamente
determinado, es decir que dados ¦A

, B

, C

, D

¦ tales que tres cualesquiera de
ellos no est´en alineados y :
P = (A

+B

) ∩(C

+D

), Q = (B

+C

) ∩(A

+D

), R = (P +Q) ∩(A

+C

)
entonces S = (P +Q) ∩ (B

+D

)
Ejercicio 2.5.38 Se considera el conjunto 1
2
como conjunto de puntos y se
llaman rectas a los conjuntos r
a
, r
m,a
definidos para cada par de numeros reales
(m, a) por:
r
a
= ¦(x, y) ∈ 1
2
[ x = a¦
Si m ≤ 0,
r
m,a
= ¦(x, y) ∈ 1
2
[ y = mx +a¦
Si m > O y H
+
, H

son las dos regiones en que el eje x divide al plano,
la primera compuesta por los puntos de ordenada positiva y la segunda
por puntos de ordenada negativa.
r
m,a
∩ H

= ¦(x, y) ∈ 1
2
[ y = mx +a¦
r
m,a
∩ H
+
= ¦(x, y) ∈ 1
2
[ y = 2mx + 2a¦
Probar que con estas rectas 1
2
es un plano af´ın generalizado, es decir verifica
que:
A-1 Por dos puntos distintos pasa una ´ unica recta
A-2 Dadas una recta r y un punto P / ∈ r, existe una ´ unica recta s tal que
P ∈ s y r ∩ s = ∅
Y si embargo no verifica el axioma de Desargues (que se plantea para el plano
af´ın en cualquiera de sus formas reducidas (ver 1.5)). ¿Se puede completar el
plano anterior a un plano proyectivo no arguesiano?
Ejercicio 2.5.39 Describir todas las homolog´ıas del plano proyectivo de siete
puntos
Ejercicio 2.5.40 Un espacio proyectivo se dice que tiene caracter´ıstica 2 si
contiene una figura como la 4.10. Comprobar que el plano de siete puntos es de
caracter´ıstica 2
y probar que en un espacio que no es de caracter´ıstica dos una homolog´ıa
involutiva (es decir de cuadrado igual a la identidad) y distinta de la identidad
es necesariamente no degenerada.
80CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
A
B
C
Figura 2.9:
Ejercicio 2.5.41 Se consideran en el espacio proyectivo P
2
Q
, donde Q es el anillo
con divisi´on de los cuaterniones, las proyectividades definidas por las matrices
(ver 2.5) diag(1, 1, 1) y diag(i, i, i). Probar que ambas son distintas pero que
dejan invariantes todos los puntos
[x
0
, x
1
, x
2
], x
i
∈ 1∀ i
2.6. Cuerpo asociado a un espacio proyectivo
Esta secci´on esta dedicada a probar que todo espacio proyectivo arguesiano
es de la forma P
n
K
. Para ello necesitamos construir un cuerpo asociado al es-
pacio proyectivo. Las construcciones usuales se hacen dotando de estructura de
cuerpo cada recta del espacio, despu´es de suprimir en ellas un punto, que como
veremos representa el infinito de la recta. Hay construcciones de dos tipos, unas
puramente proyectivas cono la de [26]y otras de naturaleza af´ın como las de [39]
o [20], pero en ella no esta claro que la construcci´on no depende de la recta
elegida, es decir se dota a cada recta de estructura de cuerpo, pero aunque las
estructuras correspondientes a dos rectas sean cuerpos isomorfos, no se pruebe
que no difieren en un automorfismo no trivial. Hay otro m´etodo que usa t´ecnicas
puramente algebraicas, construyendo de partida unas operaciones ternarias ex-
cesivamente complejas y poco geom´etricas, el lector interesado puede encontrar
buenas exposiciones en esta l´ınea en [6] ´o [28]. En este texto adaptaremos a
nuestro lenguaje una construcci´on muy geom´etrica de tipo af´ın propuesta por
E. Artin [5], basada en el uso de las homolog´ıas degeneradas, que en el lenguaje
af´ın corresponden a las traslaciones.
Proposici´on 2.6.1.– Las homolog´ıas de eje H de un espacio proyectivo ar-
guesiano, con la composici´ on como operaci´on, forman un grupo. Las homolog´ıas
degeneradas de eje H forman un subgrupo invariante de dicho grupo
Demostraci´on: La primera afirmaci´on es trivial porque la composici´on de dos
colineaciones que dejan invariantes todos los puntos de H es una colineaci´on y
2.6. CUERPO ASOCIADO A UN ESPACIO PROYECTIVO 81
deja invariante los puntos de H, y lo mismo sucede con la colineaci´on inversa
de una colineaci´on que deja invariantes los puntos de H.
Para probar la segunda afirmaci´on, consideremos primero una homolog´ıa
degenerada σ de eje H, σ queda un´ıvocamente determinada por H y por un
par de puntos hom´ologos distintos A, σ(A) 2.5.9, y su centro es el punto O =
(A+σ(A)) ∩H. Entonces existe una ´ unica homolog´ıa no degenerada τ de eje H
que transforma σ(A) en A, y su centro vuelve a ser el puntoO. En consecuencia
τσ es una homolog´ıa degenerada de centro O, puesto que todas las rectas por
O son invariantes por ambas homolog´ıas. Adem´as τσ(A) = A, luego τσ = 1 y
τ es el inverso de σ. Luego la inversa de una homolog´ıa degenerada es otra con
el mismo eje.
Veamos que sucede con la composici´on. Por la primera afirmaci´on si τ, σ
son homolog´ıas degeneradas de eje H, τσ es una homolog´ıa de eje H y solo hay
que ver que es degenerada, si no lo es, tiene un centro P fuera de H y:
τσ(P) = P ⇒σ(P) = τ
−1
(P)
pero como ambas son homolog´ıas degeneradas τ
−1
= σ y τσ = 1
Solo nos queda ver que el subgrupo de las homolog´ıas degeneradas de eje H
es invariante:
Para comprobarlo tomamos una homolog´ıa degenerada τ de centro O ∈ H y
una homolog´ıa arbitraria σ. Para toda recta r que pasa por O, σ
−1
(r) pasa por
σ
−1
(O) = O y σ
−1
es una biyecci´on del haz de rectas de v´ertice O en si mismo,
en consecuencia si s pasa por O, existe otra recta por O, r, tal que s = σ
−1
(r)
y :
σ
−1
τσ(s) = σ
−1
τσ(σ
−1
(r)) = σ
−1
τ(r) = σ
−1
(r) = s
Por tanto σ
−1
τσ es una homolog´ıa degenerada de centro O como τ, y se
verifica la proposici´on.
Proposici´on 2.6.2.– El grupo de las homolog´ıas degeneradas de eje H de un
espacio proyectivo arguesiano, al que llamaremos T
H
, es abeliano.
Demostraci´on: Consideremos primero el caso en que τ y σ tienen distintos
centros, τστ
−1
es una homolog´ıa degenerada cuyo centro, como hemos visto
en la proposici´on anterior es el centro T de σ. Como el centro de σ
−1
coincide
con el de σ es tambi´en T y en consecuencia lo es de (τστ
−1

−1
si es que esta
homolog´ıa no es la identidad. Ahora (τστ
−1

−1
= τ(στ
−1
σ
−1
) y por el mismo
razonamiento que acabamos e hacer si no es la identidad su centro es el de τ,
en consecuencia:
τστ
−1
σ
−1
= 1 ⇒τσ = στ
Si ambas homolog´ıas tienen el mismo centro, como en H hay m´as de un punto
hay otra homolog´ıa degenerada ρ con un centro distinto, entonces ρ conmuta
con ambas. Adem´as τρ tiene centro distinto del de σ, por que si tuvieran el
mismo, que es tambi´en el de τ, τ
−1
(τρ) = ρ tendr´ıa el mismo centro que τ,
as´ı σ y τρ conmutan y:
σ(τρ) = (τρ)σ = τ(ρσ) = τ(σρ)
82CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
y multiplicando por ρ
−1
se sigue el resultado
Proposici´on 2.6.3.– Si P es un espacio proyectivo arguesiano y H es un
hiperplano de P el grupo T
H
act´ ua de forma simple y transitiva sobre P H
Demostraci´on: La acci´on de grupo de T
H
sobre P H es obvia, solo hay
que probar que es simple y transitiva, es decir que dados dos puntos distintos
A, B / ∈ H, existe una ´ unica homolog´ıa degenerada de eje H que transforma A
en B, pero esto es lo que dice la proposici´on 2.5.9.
En lo que sigue llamaremos τ
AB
a la ´ unica homolog´ıa degenerada de eje H
que transforma A en B (ambos puntos en P H y completamos esta notaci´on
llamando, para cualquier punto A, τ
AA
= Id, entonces se verifica que para toda
terna de puntos A, B, C de P H, τ
BC
τ
AB
= τ
A
C.
Consideremos ahora el conjunto k de los endomorfismos f de T
H
tales que:
∀ σ ∈ T
H
, σtiene el mismo centro quef(σ)
al que a˜ nadimos el endomorfismo 0 dado por 0(τ) = Id, donde Id es la aplicaci´on
identidad del espacio proyectivo que es el elemento neutro del grupo T
H
Proposici´on 2.6.4.– Si f, g ∈ k, existen elementos f +g, f.g ∈ k tales que:
∀ τ ∈ T
H
,
_
(f +g)(τ) = f(τ)g(τ)
(f.g)(τ) = f(g(τ))
Adem´as, con las operaciones +, ., k es un anillo.
Demostraci´on: Como . es la composici´on de aplicaciones, es claro que (k, .) es
un semigrupo con elemento unidad. Para la suma la cuesti´on es menos simple,
es claro que f + g es aplicaci´on y que τ y (f + g)(τ) tienen siempre el mismo
centro, pero hemos de probar que f +g es homomorfismo de grupos:
(f +g)(τσ) = f(τσ)g(τσ) = f(τ)g(σ)g(τ)g(σ) =
= f(τ)g(τ)f(σ)g(σ) = (f +g)(τ)(f +g)(σ)
Las igualdades primera y ´ ultima se deben a la definici´on de f + g, la segunda
a que f y g son homomorfismos y la tercera a la conmutatividad del grupo, y
por ellas f +g ∈ k.
Las propiedades asociativa y conmutativa de la suma se deducen de las de
T
H
, el cero dde la suma es la aplicaci´on 0 que hemos definido m´as arriba, y para
cada f ∈ k, −f es la aplicaci´on:
(−f) : T
H
−→T
H
, (−f)(τ) = τ
−1
que obviamente est´a en k.
Solo queda la propiedad distributiva, a izquierda y derecha que es conse-
cuencia de las definiciones como se aprecia a continuaci´on:
((f +g)h)(τ) = (f +g)(h(τ)) = (fh)(τ)(gh)(τ) = (fh +gh)(τ)
2.6. CUERPO ASOCIADO A UN ESPACIO PROYECTIVO 83
(h(f +g))(τ) = h(f(τ)g(τ)) = (hf)(τ)(hg)(τ) = (hf +hg)(τ)
Para probar que todo elemento de k tiene inverso multiplicativo, como la
multiplicaci´on es la composici´on de aplicaciones, hay que probar que dos los
elementos de k son automorfismos de T
H
, y para eso lo m´as c´omodo es buscar
una forma de construir expl´ıcitamente los elementos de k
Proposici´on 2.6.5.– Si f ∈ k, f ,= 0 y si P / ∈ H, existe una homolog´ıa ´ unica
de eje H y centro P, σ tal que
f(τ) = στσ
−1
, ∀τ ∈ T
H
Demostraci´on: Probemos primero la unicidad de σ a la vez que obtenemos
su expresi´on. Para ello observemos que si el σ de la proposici´on existe, deja
invariante P y:
f(τ
PQ
) = στ
PQ
σ
−1
⇒f(τ
PQ
)(P) = στ
PQ
σ
−1
(P) = στ
PQ
(P) = σ(Q)
Luego σ si existe debe verificar que σ(Q) = f(τ
PQ
)(P) y por tanto es ´ uni-
co, y solo queda probar que esta f´ormula define una homolog´ıa que cumple la
proposici´on. Esto es consecuencia de la definici´on de f. Si Q / ∈ H es un pun-
to arbitrario distinto de P y (P + Q) ∩ H = T, T es el centro de τ
PQ
y en
consecuencia de f(τ
PQ
) luego la recta P +σ(Q) = P +f(τ
PQ
)(P) pasa por T,
luego cualquiera que sea Q, Q+σ(Q) pasa por T. Elegimos un punto A / ∈ H y
tomamos σ(A), ahora cualquiera que sea Q no situado en A+P:
τ
PA
= τ
QA
τ
PQ
⇒f(τ
PA
) = f(τ
QA
)f(τ
PQ
) ⇒σ(A) =
= f(τ
PA
)(P) = f(τ
QA
)f(τ
PQ
)(P) = f(τ
QA
)(σ(Q))
Y como τ
QA
y f(τ
QA
) tienen el mismo centro R, (A + Q) ∩ H = (σ(A) +
σ(Q)) ∩ H = R, luego σ(Q) = (P + Q) ∩ (R + σ(A)) que es exactamente la
construcci´on de la ´ unica homolog´ıa de eje centro P y eje H que transforma A
en σ(A).
Una vez que hemos visto que σ es una homolog´ıa, es inmediato que:

−1
f(τ
PA
)σ)(P) = σ
−1
f(τ
PA
)(P) = σ
−1
σ(Q) = Q
Ahora bien,τ
PA
es degenerada, luego su centro est´a en H, f(τ
PA
) tiene el
mismo centro luego es tambi´en degenerada y por la invariancia del subgru-
po de homolog´ıas degeneradas, es tambi´en degenerada y con el mismo centro
σ
−1
f(τ
PA
)σ. Como una homolog´ıa degenerada queda un´ıvocamente determina-
da por la imagen de un punto,
σ
−1
f(τ
PA
)σ = τ
PA
⇒f(τ
PA
) = στ
PA
σ
−1
84CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
Consecuencia 2.6.6.– k es un anillo con divisi´on.
Demostraci´on: Es inmediato de la proposici´on, al ser cada f ∈ k un auto-
morfismo interior del grupo T
H
tiene inverso multiplicativo
Definici´on 2.6.7.– Llamaremos espacio proyectivo a todo espacio proyectivo
arguesiano que verifique la siguiente condici´on:
Axioma P −5 (Pappus) Para cada par de rectas r y s secantes y distintas,
dados tres puntos distintos dos a dos A, A

, A

sobre r y otros tres tambi´en
distintos dos a dos B, B

, B

sobre s, tales que ninguno de ellos es r ∩ s,
los puntos:
(A+B) ∩ (A

+B

), (B +A

) ∩ (B

+A

), (A+B

) ∩ (A

+B

)
est´an alineados (figura 2.10).
Proposici´on 2.6.8.– Si P es un espacio proyectivo de dimensi´on mayor o
igual que dos, el anillo con divisi´on k asociado a P es un cuerpo. Adem´as en
este caso, para cualquier hiperplano H, T
H
es un k- espacio vectorial, y P H
admite una acci´on de T
H
con la cual es un espacio af´ın.
Demostraci´on: La propiedad conmutativa de la multiplicaci´on es consecuencia
directa del axioma P−5, ya que dadas f, g ∈ k, en virtud de la proposici´on 2.6.5,
existen homolog´ıas no degeneradas con el mismo centro P, σ, τ, tales que:
∀γ ∈ T
H
, f(γ) = σ
−1
γσ, g(γ) = τ
−1
γτ
Entonces:
fg(γ) = σ
−1

−1
γτ)σ = (τσ)
−1
γτσ
y, del mismo modo:
gf(γ) = τ
−1

−1
γσ)τ = (στ)
−1
γστ
Luego:
fg = gf ⇔τσ = στ
Por tanto solo hay que comprobar que la composici´on de homolog´ıas no dege-
neradas con centro y eje dados es conmutativa.
Si τ y σ son homolog´ıas de centro P y eje H (ver la figura 2.10), y quedan
determinadas por τ(A) = A

, σ(B) = B

, construyendo τσ(B) = B

, στ(A) =
A

, el axioma de Pappus garantiza la conmutatividad.
Las restantes afirmaciones de la proposici´on son consecuencia de la definici´on
de k y de la proposici´on 2.6.5.
Notas 2.6.9.– 2.6.9.1. - Con la proposici´on anterior hemos comprobado que
dado un espacio proyectivo P y un hiperplano H en el, existe un cuerpo k tal
que P H tiene estructura de espacio af´ın sobre k. En el cap´ıtulo siguiente
2.6. CUERPO ASOCIADO A UN ESPACIO PROYECTIVO 85
P
A
A’
A’’
B
B’
B’’
H
Figura 2.10:
veremos que esa estructura de espacio af´ın se puede extender para dotar a P de
estructura de espacio proyectivo sobre k con las mismas rectas del espacio inicial.
De este modo se completa nuestro objetivo de este cap´ıtulo. Hemos comprobado
que las estructuras de ret´ıculo modular, complementario y at´omico, y espacio
proyectivo generalizado son equivalentes. Y que la de espacio proyectivo sobre
un cuerpo equivale a las dos primeras cuando se a˜ naden los axiomas de Pappus
y Desargues.
2.6.9.2. - Hemos comprobado tambi´en que el significado geom´etrico del axioma
de Desargues es la transitividad de la acci´on del grupo de las homolog´ıas de-
generadas y que el de Pappus significa la conmutatividad del cuerpo, desde el
punto de vista algebraico, pero desde el punto de vista geom´etrico equivale a la
conmutatividad de la composici´on de homolog´ıas non degeneradas con los mis-
mos centros y ejes. Tambi´en significa como hemos visto en los problemas 41 42,
la unicidad de la proyectividad de una recta del plano en otra que transforma
tres puntos dados en otros tres.
Solo queda comparar las nociones de proyectividad y colineaci´on y ese es
precisamente el objetivo del teorema de Staudt que tendremos ocasi´on de de-
mostrar m´as adelante.
Ejercicios de la secci´on 2.6
Ejercicio 2.6.42 Sean r, s dos rectas distintas de un plano proyectivo, con
r ∩s = ¦P¦, sean ¦A, B, C¦ ⊂ r, ¦A

, B

, C

¦ ⊂ s dos ternas de puntos distintos
dos a dos y distintos de P.
1. Probar que (A+B

) ∩(B +A

), (A+C

) ∩(C +A

), (B +C

) ∩(C +B

),
86CAP
´
ITULO2. RET
´
ICULOS. ESPACIOS PROYECTIVOS GENERALIZADOS
est´an alineados.
2. Probar que existe una ´ unica proyectividad de r en s que transforma A, B, C
en A

, B

, C

Ejercicio 2.6.43 Probar que la proyectividad del problema anterior es una
perspectividad si y solo si transforma P en P
Ejercicio 2.6.44 Construir siguiendo el proceso descrito en esta secci´on, el
cuerpo asociado al plano proyectivo de siete puntos y siete rectas.
Cap´ıtulo 3
Espacio proyectivo
En este cap´ıtulo introduciremos de forma anal´ıtica los espacios proyectivos
como espacios de rectas vectoriales de espacios vectoriales de dimensi´on finita,
as´ı tenemos un tipo particular de espacios proyectivos generalizados a los que
se pueden aplicar simult´aneamente, tanto las t´ecnicas del ´algebra lineal como
las t´ecnicas geom´etricas desarrolladas en los cap´ıtulos anteriores.
3.1. Dependencia lineal. Subespacios
En todo lo que sigue, designaremos con V a un espacio vectorial de dimensi´on
n+1 sobre un cuerpo arbitrario K. La relaci´on definida en el conjunto V −¦0¦
por
v ∼ w ⇒∃a ∈ K [ av = w
es claramente una relaci´on de igualdad.
Definici´on 3.1.1.– Llamaremos espacio proyectivo asociado al espacio vec-
torial V al conjunto
P(V ) = V −¦0¦/ ∼
Los elementos de P(V ), a los que llamaremos puntos, son los conjuntos de
vectores:
P = [v] = ¦av [ a ∈ K, a ,= 0¦, ∀v ∈ V −¦0¦
Si P = [v], diremos que el vector v representa al punto P.
Si al conjunto de vectores [v] que forman un punto proyectivo le a˜ nadimos
el vector cero, tenemos la recta vectorial de V generada por v, por esta raz´on a
los puntos los llamaremos a veces rectas vectoriales.
Para desvincular la noci´on de punto de la de vector, se puede dar una defi-
nici´on m´as general de espacio proyectivo que es la siguiente:
Definici´on 3.1.2.– Llamaremos Espacio proyectivo a una terna (P, ψ, V ),
donde: P es un conjunto, a cuyos elementos llamaremos puntos, V es un espacio
87
88 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
vectorial de dimensi´on n+1, (n se llama entonces dimensi´on de P) y ψ es una
biyecci´ on de P sobre P(V ).
En lo sucesivo y cuando no haya confusi´on en ello, representaremos al espa-
cio proyectivo (P, ψ, V ), simplemente por P, diremos que est´a asociado a V e
identificaremos cada punto con la recta vectorial que le corresponde por ψ, es
decir diremos que el vector v es un representante del punto P y escribiremos
P = [v] para representar ψ(P) = [v]
[v
4
] [v
5
]
v
4
v
5
[v
1
] [v
3
]
v
2


v
1

[v
2
] v
3
Figura 3.1: Los puntos {[v
1
][v
2
][v
3
]} son linealmente dependientes, y los {[v
1
][v
2
][v
4
]} son
independientes, el punto [v
5
] depende linealmente de {[v
1
][v
2
][v
4
]}
Notas 3.1.3.– El espacio proyectivo es algo m´as que el conjunto P(V ), ya que,
aunque las operaciones de V no se pueden llevar a P(V ), la estructura de V se
traslada parcialmente a este espacio. Podemos transmitir la estructura de V a
P(V ) de tres formas distintas recogidas en las tres notas siguientes:
3.1.3.1. La propiedad m´as caracter´ıstica de V es la dependencia lineal, que se
lleva al espacio proyectivo diciendo que los puntos P
1
, . . . , P
r
de P(V ) son li-
nealmente dependientes (o independientes) si P
i
= [v
i
], 1 ≤ i ≤ r, y los vectores
v
1
, . . . , v
r
son linealmente dependientes (o independientes).
Tambi´en se dice que el punto P depende linealmente del subconjunto E =
¦P
i
¦
i∈I
= ¦[v
i

i∈I
de P(V ) si y solo si el vector v depende linealmente de los
vectores ¦v
i
¦
i∈I
, es decir si y solo si existen P
1
, . . . , P
r
contenidos en E tales
que v depende linealmente de v
1
, . . . , v
r
.
Obviamente las definiciones anteriores no dependen de los vectores elegi-
dos como representantes de los puntos. Tambi´en es claro que la dependencia e
independencia lineales de puntos verifican las mismas propiedades que las de
vectores, y en consecuencia, podemos definir en el ret´ıculo de subconjuntos de
3.1. DEPENDENCIA LINEAL. SUBESPACIOS 89
un espacio proyectivo P asociado a un espacio vectorial V un operador L
P
por:
L
P
(E) = ¦P ∈ P [ P depende linealmente de E¦.
Las propiedades de la dependencia lineal de vectores prueban que L
P
es un
operador de linealizaci´on (ver 2.1.8).
3.1.3.2. Si P = P(V ) y L ,= ¦0¦ es un subespacio del espacio vectorial V , L es
tambi´en espacio vectorial y se puede construir su espacio proyectivo asociado
P(L). Como cada recta vectorial en L es tambi´en una recta vectorial en V , P(L)
es un subconjunto de P(V ). Podemos definir tambi´en P(¦0¦) = ∅, construyendo
as´ı una aplicaci´on, claramente inyectiva, P : L(V ) −→T(P(V )).
Esta aplicaci´on conserva los extremos inferiores, es decir las intersecciones,
de familias arbitrarias. En efecto, dada la familia de subespacios, ¦L
i
¦
i∈I
:
P(

i∈I
L
i
) = ¦[v] [ v ∈

i∈I
L
i
¦ =

i∈I
¦[v] [ v ∈ L
i
¦ =

i∈I
P(L
i
).
En consecuencia la imagen de la aplicaci´on P es un subconjunto del ret´ıculo
de subconjuntos de P(V ) cerrado para extremos inferiores de conjuntos arbitra-
rios, luego tiene estructura de ret´ıculo completo con las operaciones intersecci´on
conjuntista y suma, donde esta ´ ultima est´a definida por:
P(L
1
) +P(L
2
) = inf¦P(L) [ P(L
1
) ⊂ P(L), P(L
2
) ⊂ P(L)¦ =
P(inf¦L [ L
1
⊂ L, L
2
⊂ L¦) = P(L
1
+L
2
)
= P(L) se llama subespacio proyectivo asociado a L y el ret´ıculo Im(P) con las
operaciones anteriores se llama ret´ıculo de subespaciosdel espacio proyectivo y
se representa por L(P(V )), claramente la aplicaci´on P es un isomorfismo entre
este ret´ıculo y el de subespacios de V .
3.1.3.3. Podemos construir una estructura de espacio proyectivo generalizado en
el conjunto P(V ) llamando rectas a los conjuntos r
u,v
, definidos para cada par
de vectores linealmente independientes u, v de V por:
r
u,v
= ¦[αu +βv] [ (α, β) ∈ K
2
, (α, β) ,= (0, 0)¦.
No comprobaremos aqu´ı que se verifican las propiedades caracter´ısticas de la
estructura, ya que lo hemos visto par el caso m´as general en que K es un anillo
con divisi´on (ver 2.4.3) y adem´as est´a incluido en la proposici´on que sigue:
Proposici´on 3.1.4.– Sea P = P(V ) un espacio proyectivo, con las notaciones
anteriores se verifica que:
1. El ret´ıculo L(P(V )) es el ret´ıculo asociado al operador de linealizaci´ on L
P
2. El ret´ıculo L(P(V )) es modular complementario y at´omico y su espacio
proyectivo generalizado asociado es el descrito en la nota anterior.
90 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
Demostraci´on: Para probar la primera afirmaci´on, basta probar que L
P
(P(L)) =
P(L), lo cual es trivial, ya que por la definici´on de dependencia lineal, se verifica
que: [v] ∈ L
P
(P(L)) ⇒ [v] depende linealmente de ¦[v
1
], ..., [v
r
]¦ ⊂ P(L) ⇒ v
depende linealmente de ¦v
1
, ..., v
r
¦ ⊂ L ⇒ v ∈ L ⇒ [v] ∈ P(L) y el otro
contenido es consecuencia de las propiedades del operador de linealizaci´on.
La segunda afirmaci´on es consecuencia de que los ret´ıculos de subespacios
de P y V son isomorfos. La tercera se sigue de que los elementos de P(V )
son las rectas vectoriales, es decir son los ´atomos de L(V ) y las rectas r
u,v
son exactamente, r
u,v
= P(L(u, v)) es decir los elementos de dimensi´on dos del
ret´ıculo de subespacios. Por tanto P(V ) tiene la estructura de espacio proyectivo
generalizado asociada al ret´ıculo L(P) · L(V )
Nota 3.1.5.– Como consecuencia de la proposici´on anterior:
1. Las operaciones en el ret´ıculo de subespacios L(P) son:
S
i
= P(L
i
), i = 1, 2 ⇒S
1
∩ S
2
= P(L
1
∩ L
2
), S
1
+S
2
= P(L
1
+L
2
)
2. El ret´ıculo L(P) tiene las mismas propiedades que el L(V ), es decir ; es
un ret´ıculo con cero (∅) y uno (P), at´omico, complementario y modular.
3. Se puede definir en P como espacio proyectivo generalizado la dimensi´on
proyectiva dim
P
(P(L)) = dim(L) −1, donde dim(L) es la dimensi´on de L
como subespacio vectorial de V que es la misma que su dimensi´on como
elemento del ret´ıculo L(V ) y se verifica que :
a) dim
P
(∅) = −1
b) S
1
⊂ S
2
⇒dim
P
(S
1
) ≤ dim
P
(S
2
)
c) S
1
⊂ S
2
, dim
P
(S
1
) = dim
P
(S
2
) ⇒S
1
= S
2
d) dim
P
(S
1
) +dim
P
(S
2
) = dim
P
(S
1
+S
2
) +dim
P
(S
1
∩ S
2
)
e) Si S es el complementario de S, dim
P
(S = dim
P
(P) −dim
P
(S) −1
Ejemplos 3.1.6.–
3.1.6.4. - Si V = K
n+1
, los puntos de P(V ) son clases de matrices:
[a
0
, ..., a
n
] = ¦(aa
0
, ..., aa
n
) [ a ∈ K, a ,= 0, (a
0
, ..., a
n
) ,= (0, ..., 0)¦
Al espacio proyectivo P(K
n+1
) lo representaremos por P
n
K
.
Si K es un cuerpo finito y #(K) = r, el n´ umero de elementos de K
n+1
− ¦0¦
es r
n+1
−1 . Como cada clase en la relaci´on ∼ tiene r −1 elementos, resultado
de multiplicar un representante de la clase por los r −1 elementos no nulos de
K, el n´ umero de puntos de P
n
K
es entonces
#(P
n
K
) =
r
n+1
−1
r −1
=
n

i=0
r
i
3.1. DEPENDENCIA LINEAL. SUBESPACIOS 91
As´ı, P
2
Z/(2)
tiene 1 + 2 + 2
2
= 7 puntos y P
2
Z/(3)
1 + 3 + 3
2
= 13 puntos.
Teniendo en cuenta el isomorfismo L(P
n
(K) · L(K
n+1
) para averiguar cuantos
subespacios de dimensi´on d hay en P
n
(K) basta averiguar cuantos subespacios
de dimensi´on d + 1 hay en K
n+1
, y para hacer esto ultimo observemos que en
este espacio:
1. El n´ umero de vectores distintos de 0 es r
n+1
−1
2. Para cada vector v
1
,= 0, los vectores dependientes de ´el forman un espacio
de dimensi´on uno es decir son exactamente r , luego el n´ umero de vectores
linealmente independientes de el es r
n+1
− r. En consecuencia el numero
de pares de vectores linealmente independientes es (r
n+1
− 1)(r
n+1
− r).
Ahora, como el n´ umero de bases en un espacio de dimensi´on dos es el
numero de pares de vectores independientes en un espacio de dimensi´on
dos o sea (r
2
− 1).(r
2
− r), el numero de subespacios de dimensi´on dos,
que es el de rectas proyectivas, se obtiene sin m´as que dividir el n´ umero
total de bases por el n´ umero de las que hay en cada plano, es decir es
(r
n+1
−1)(r
n+1
−r)
(r
2
−1)(r
2
−r)
. As´ı el n´ umero de rectas en el plano es
(r
3
−1)(r
3
−r)
(r
2
−1)(r
2
−r)
=
r
2
+ r + 1 y el de rectas en un espacio de dimensi´on 3,
(r
4
−1)(r
4
−r)
(r
2
−1)(r
2
−r)
=
(r
2
+ 1)(r
2
+r + 1)
3. Inductivamente se prueba que el n´ umero de (d+1)-uplas de vectores inde-
pendientes es (r
n+1
−1)(r
n+1
−r)...(r
n+1
−r
d
), y como el n´ umero de bases
de un espacio de dimensi´on d+1 es tambi´en el numero de (d+1)-uplas de
vectores independientes en ese espacio, o sea (r
d+1
−1)(r
d+1
−r)...(r
d+1

r
d
), el n´ umero de subespacios vectoriales de dimensi´on d +1, que es el de
subespacios proyectivos de dimensi´on d es:
(r
n+1
−1)(r
n+1
−r)...(r
n+1
−r
d
)
(r
d+1
−1)(r
d+1
−r)...(r
d+1
−r
d
)
3.1.6.5. .- Si 1
2
/O es el conjunto de rectas afines que pasan por el origen de 1
2
, podemos dotarlo de estructura de espacio proyectivo con la correspondencia:
φ : 1
2
/O −→P
1
R
, φ(s) = [v] ⇔v tiene la direcci´on de s
Para hacernos una idea mejor de la estructura de este espacio, podemos cortar
1
2
/O por una recta r que no pase por O; tenemos as´ı una aplicaci´on
r −→1
2
/O
que asigna a cada punto B la recta OB, componiendo con φ, tenemos una
aplicaci´on:
r −→P
1
R
que asigna a cada punto B de r el punto de P
1
R
representado por [
−−→
OB].
92 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO

P

O = ∞

r


A
5
A
1

A
4
A
2

B
5
B
4
A
3
=B
3
B
2
B
1

P
5
P
4
P
3
P
2
P
1
Figura 3.2: Se puede establecer una correspondencia biun´ıvoca entre la recta proyectiva
real,la recta r mas el punto r

, y la circunferencia, el punto del infinito se corresponde con
el O
Esta aplicaci´on (ver figura 3.2) es inyectiva, pero no es sobre, ya que el punto
P

de P
1
R
correspondiente a la recta r

, paralela a r por O no pertenece a la
imagen de la aplicaci´on, as´ı y ”de modo ingenuo”podemos decir que
() P
1
R
= r ∪ P

Ahora bien, observemos que:
1. Si partimos del punto P
1
∈ P
1
R
y, fijado un sentido de recorrido , iniciamos
un camino a lo largo de este espacio, mirando al mismo tiempo la marcha
del punto correspondiente en r, se aprecia que este ´ ultimo se va yendo
hacia el ”infinito”, pero una vez pasado ´este, sin que el hecho se aprecie
en P
1
R
, se vuelve desde el infinito para llegar de nuevo al punto de partida.
2. La f´ormula () no es privativa de 1. Si K es un cuerpo finito
#(P
1
K
) = 1 + #(K)
Es decir, P
1
K
a˜ nade siempre un ”punto del infinito.
a
la recta af´ın.
3. Si consideramos una circunferencia S que pasa por O y sea tangente a r
podemos definir una correspondencia biun´ıvoca :
ψ : S −→P
1
R
ψ(A) = [
−→
OA], ∀A ,= O, ψ(O) = r

(paralela a r por O)
que dota a S de estructura de espacio proyectivo. Desde un punto de vista
topol´ogico esta es una buena representaci´on de P
1
R
ya que mantiene mejor
3.1. DEPENDENCIA LINEAL. SUBESPACIOS 93
la proximidad de los puntos que la anterior. En la ´ ultima secci´on de este
cap´ıtulo hablaremos de la topolog´ıa de los espacios proyectivos reales y
complejos y precisaremos esta afirmaci´on.
3.1.6.6. .- Si K[x
0
, .., x
n
] es el anillo de polinomios en las indeterminadas x
0
, .., x
n
,
los polinomios homog´eneos de grado d
P(x
0
, .., x
n
) =

i
0
+..+i
n
=d
P
i
0
,...,i
n
x
i
0
0
. . . . .x
i
n
n
forman un K-espacio vectorial de dimensi´on
_
n +d
d
_
al que se suele repre-
sentar por o
n,d
. El espacio proyectivo P(o
n,d
), llamado espacio de d-formas en
n + 1 variables , tiene considerable inter´es en geometr´ıa. Por ejemplo, si d = 1
las 1- formas:
[a
0
x
0
+.. +a
n
x
n
] =
= ¦aa
0
x
0
+.. +aa
n
x
n
= 0 [ a ∈ K, a ,= 0 (a
0
, .., a
n
) ,= (0, .., 0)¦
se pueden identificar con los hiperplanos de K
n+1
, ya que cada hiperplano vec-
torial de K
n+1
tiene una ecuaci´on en la referencia can´onica
a
0
x
0
+ +a
n
x
n
= 0
y dos hiperplanos coinciden si y solo si sus ecuaciones son proporcionales, es de-
cir, representan la misma 1-forma. Entonces, P(o
n,1
) es el espacio de hiperplanos
de K
n+1
En el caso d = 2, se obtienen todas las 2-formas, que se pueden identificar a las
clases de formas cuadr´aticas sobre K
n+1
, m´odulo la relaci´on
Q
1
∼ Q
2
⇔Q
1
= λQ
2
m´as adelante veremos que cada clase de formas cuadr´aticas se puede identificar
a una cu´adrica y P(o
n,2
) es un espacio cuyos puntos se corresponden con las
cu´ adricas del espacio proyectivo.
3.1.6.7. .- Como es bien sabido, fijada en 1
2
una referencia cartesiana, la ecua-
ci´on de una circunferencia es
x
2
+y
2
+ax +by +c = 0, a
2
+b
2
−4c > 0.
La misma circunferencia est´a definida tambi´en por el resultado de multiplicar
su ecuaci´on por un n´ umero real no nulo. Podemos, por tanto, llamar “circunfe-
rencia´´ e incluso suprimir las comillas, a toda familia de ecuaciones:
γ(a
0
x
2
+a
0
y
2
+a
1
x +a
2
y +a
3
) = 0
El conjunto Γ de “circunferencias´´,es un conjunto de clases de ecuaciones.
Ahora bien, identificando cada clase de ecuaciones con el conjunto de sus solu-
ciones, Γ contiene a todas las circunferencias usuales, pero tambi´en contiene a
las circunferencias imaginarias como
x
2
+y
2
+ 1 = 0
94 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
a todas las rectas:
ax +by +α = 0
e incluso ecuaciones como la 1 = 0, que se puede interpretar como la ecuaci´on del
conjunto vac´ıo. Γ se puede dotar de estructura de espacio proyectivo (Γ, ψ, V )
tomando V = 1
4
y definiendo
ψ(γ(a
0
x
2
+a
0
y
2
+a
1
x +a
2
y +a
3
)) = [a
0
, a
1
, a
2
, a
3
].
Observemos por ejemplo, que si C
1
, C
2
son circunferencias que se cortan en dos
puntos A y B, una circunferencia C depende linealmente de C
1
y C
2
si y solo si
contiene a los puntos A y B y que la recta A+B tambi´en depende linealmente
de C
1
y C
2
.
Ejercicios de la secci´on 3.1
Ejercicio 3.1.45 Sea K un cuerpo con q elementos y sea V un espacio vectorial
de dimensi´on n+1 sobre K. Calcular cuantas bases distintas (como subconjun-
tos) tiene V , cuantas referencias distintas hay en P(V ) y cuantos subespacios
de dimensi´on d hay en P(V )
Ejercicio 3.1.46 Probar que si una familia de rectas ¦r
1
¦
1≤i≤n
de un espacio
de dimensi´on tres se cortan dos a dos, todas ellas est´an contenidas en un plano.
Resultado dual
Ejercicio 3.1.47 Se consideran dos circunferencias reales C
1
y C
2
en el espacio
proyectivo de circunferencias. Probar que en la recta de dicho espacio que pasa
por C
1
y C
2
hay una ´ unica recta r
1. Probar que si C
1
∩ C
2
= ¦A, B¦ r es la recta que pasa por A y B
2. ¿Que recta es la recta r si C
1
y C
2
son tangentes?
3. Probar que r es el eje radical de C
1
y C
2
, es decir el lugar geom´etrico
de los puntos del plano que tienen la misma potencia respecto a las dos
circunferencias
Ejercicio 3.1.48 Averiguar la posici´on relativa de todas las rectas del plano
eucl´ıdeo que pertenecen a un plano del espacio de circunferencias definido por
tres circunferencias reales.
Ejercicio 3.1.49 Comprobar que si r ≥ 1, s ≥ 1la correspondencia:
V
rs
: P
r
K
P
s
K
−→P
rs+r+s
V
rs
([x
0
, ..., x
r
], [y
0
, ..., y
s
]) = [x
0
y
0
, ..., x
0
y
s
, x
1
y
0
, ..., x
r
y
s
]
Es una aplicaci´on inyectiva, pero no sobre.
Para r = s = 1 dar la ecuaci´on de la imagen de la aplicaci´on.
3.2. REFERENCIAS PROYECTIVAS. COORDENADAS 95
3.2. Referencias proyectivas. Coordenadas
Si V es un espacio vectorial de dimensi´on n+1 sobre un cuerpo K, la elecci´on
de una base de V supone definir una biyecci´on entre V y K
n+1
asignando a cada
vector sus coordenadas en dicha base. Si partimos ahora de un espacio proyectivo
P(V ) y si B = ¦v
0
, . . . , v
n
¦ es una base de V , podemos asociar a cada punto
[v] de P(V ) las coordenadas [a
0,...
, a
n
] ∈ P(K
n+1
), si v =

n
i=0
a
i
v
i
, estas
coordenadas no son ´ unicas, al no serlo el representante del punto, pero est´an
determinadas salvo un factor de proporcionalidad.
Ahora bien, el concepto base de V no es proyectivo, ya que en P(V ) solo hay
puntos, y no hay a priori ninguna manera de elegir vectores que los representen.
Mas precisamente, si tomamos n+1 puntos independientes ¦P
0
, . . . , P
n
¦, como la
dimensi´on de V es n+1, estos puntos ser´an tambi´en generadores, en el sentido de
que todo punto de P(V ) depender´a de ellos. Estos puntos corresponden a rectas
vectoriales: ¦[v
0
], . . . , [v
n
]¦, tales que cualquier conjunto de representantes de
estas rectas es una base de V , el problema es que se obtienen bases ¦w
0
, . . . , w
n
¦,
con w
i
= a
i
v
i
, 1 ≤ i ≤ n donde ¦a
0
, ..., a
n
¦ var´ıan arbitrariamente. De este
modo no se puede asociar a cada punto unas coordenadas, ya que estas variar´ıan
arbitrariamente en funci´on de la base elegida.
As´ı que no bastan n +1 puntos independientes para tener coordenadas y es
necesario hacer la construcci´on que se indica a continuaci´on:
P
0
v
0
T
w
0
t
u
w
1
v
0 + v
1 U
v
1
P
1
Figura 3.3: La base {v
0
, v
1
} es la base normalizada asociada a la referencia {P
0
, P
1
; U}. En
cambio la base normalizada asociada a {P
0
, P
1
; T} es {w
0
, w
1
}
Definici´on 3.2.1.– Llamaremos referencia proyectiva en un espacio proyectivo
de dimensi´on n a un conjunto ordenado de n + 2 puntos
¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
; U¦
96 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
tales que n + 1 cualesquiera de ellos son linealmente independientes.
Llamaremos base normalizada asociada a la referencia (ver figura 3.3), a una
base B = ¦v
0
, . . . , v
n
¦ tal que
[v
i
] = P
i
, 0 ≤ i ≤ n, [v
0
+ +v
n
] = U
Proposici´on 3.2.2.– Sea ¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
; U¦ una referencia proyectiva de
un espacio P de dimensi´on n sobre un cuerpo K.
1. Existe una base normalizada asociada a ¹
2. Si B
1
= ¦v
0
, . . . , v
n
¦, B
2
= ¦u
0
, . . . , u
n
¦ son dos bases normalizadas
asociadas a ¹, existe λ ∈ K tal que: v
j
= λu
j
, ∀j, 0 ≤ j ≤ n
Demostraci´on: Sea P
i
= [w
i
], 0 ≤ i ≤ n y sea U = [w], como P
0
, . . . , P
n
son
linealmente independientes, los vectores ¦w
0
, . . . , w
n
¦ lo son tambi´en y puesto
que P = P(V ) y dim(V ) = dim(P) + 1 = n + 1, estos vectores son base de V .
Entonces
w = λ
0
w
0
+ +λ
n
w
n
y λ
i
,= 0, ∀i, ya que en caso contrario, ∃j con λ
j
= 0 y los puntos P
0
, ,
´
P
j
, , U,
donde
´
P
j
significa que se suprime P
j
, ser´ıan dependientes, en contradicci´on con
la definici´on de referencia. Por tanto si llamamos v
i
= λ
i
w
i
, ∀i, 0 ≤ i ≤ n, se ve-
rifica que: P
i
= [v
i
], [

n
0
v
i
] = [w] = U y ¦v
0
, . . . , v
n
¦ es una base normalizada
asociada a la referencia ¹.
Si ¦v
0
, . . . , v
n
¦ y ¦u
0
, . . . , u
n
¦ son bases normalizadas asociadas a la refe-
rencia ¹, U = [v
0
+ +v
n
] = [u
0
+ +u
n
] ⇒λ(v
0
+ +v
n
) = u
0
+ +u
n
.
Por otra parte, P
i
= [u
i
] = [v
i
], ∀i, 0 ≤ i ≤ n, luego u
i
= λ
i
v
i
, de donde
λ(v
0
+ +v
n
) = u
0
+ +u
n
= λ
0
v
0
+ +λ
n
v
n
y por ser ¦v
0
, . . . , v
n
¦ una base, se deduce que
λ
0
= . . . = λ
n
= λ
como quer´ıamos demostrar.
En consecuencia, si P ∈ P(V ), ¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
: U¦ es una referencia
de P y B = ¦v
0
, . . . , v
n
¦ es una base normalizada asociada a ¹, tomando un
representante v de P, las coordenadas (x
0
, . . . , x
n
) de v en B dependen, salvo
un factor de proporcionalidad, de P y B ya que el representante v de P y la
base B est´an un´ıvocamente definidas salvo un factor de proporcionalidad. Estos
numeros, (x
0
, . . . , x
n
) se llaman coordenadas de P en la referencia ¹, y puesto
que dos juegos de coordenadas del punto P son proporcionales, en lo sucesivo,
llamaremos coordenadas de P a la familia de matrices
[x
0
, . . . , x
n
] = ¦(ρx
0
, . . . , ρx
n
) [ ρ ∈ K, ρ ,= 0¦
En resumen, dado un punto P y una referencia ¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
: U¦, las
afirmaciones siguientes son equivalentes:
3.2. REFERENCIAS PROYECTIVAS. COORDENADAS 97
1. P tiene coordenadas [x
0
, . . . , x
n
] en ¹
2. Si P
i
= [v
i
], 0 ≤ i ≤ n, U = [

n
0
v
i
] y es:
P = [v] y ∃λ ∈ K con v = λx
0
v
0
+ +λx
n
v
n
.
3. Existen representantes w
i
de los puntos P
i
, 0 ≤ i ≤ n tales que:
[w
0
+... +w
n
] = U, [x
0
w
0
+... +x
r
w
r
] = P
En t´erminos m´as formales, cada referencia ¹ induce una biyecci´on
π
R
: P(V ) −→ P
n
K
P → [x
0
, . . . , x
n
]
que transforma puntos dependientes en dependientes y puntos independientes
en independientes.
Como las coordenadas de puntos son en esencia coordenadas de vectores, las
formulas de cambio de referencia en el espacio proyectivo son las mismas que
las de cambio de base en el espacio vectorial. m´as precisamente, pretendemos
resolver el problema siguiente:
Dadas dos referencias en el espacio proyectivo P(V ):
¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
: U¦, ¹

= ¦Q
0
, . . . , Q
n
: W¦
y supuesto que conocemos las coordenadas [a
i0
, . . . , a
in
] de Q
i
, 0 ≤ i ≤ n y las
coordenadas [a
0
, . . . , a
n
] de W en ¹, relacionar, para un punto gen´erico P de
P(V ), las coordenadas [x
0
, . . . , x
n
] de P en ¹, y las coordenadas [y
0
, . . . , y
n
] de
P en ¹

.
Para resolverlo, lo planteamos en t´erminos vectoriales y para ello tomamos
dos bases normalizadas asociadas a las referencias ¹ y ¹

respectivamente:
¦p
0
, . . . , p
n
¦, ¦q
0
, . . . , q
n
¦
entonces
[q
i
] = [a
i0
p
0
+ +a
in
p
n
]
[w] = [a
0
p
0
+ +a
n
p
n
]
por ser [a
i0
, . . . , a
in
] las coordenadas de Q
i
y [a
0
, . . . , a
n
] las de W en la referencia
¹. De este modo, q
i
= λ
i
(a
i0
p
0
+ +a
in
p
n
), w = λ(a
0
p
0
+ +a
n
p
n
) y como
[

q
i
] = [w] es β.

q
i
= w; llevando a esta formula las igualdades anteriores,
se tiene
β
n

i=0
λ
i
n

j=0
a
ij
p
j
= w ⇒β.
n

j=0
(
n

i=0
λ
i
a
ij
)p
j
= λ.
n

j=0
a
j
p
j
de donde
∀j β.
n

i=0
λ
i
a
ij
= λa
j
98 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
y llamando ρ = λ/β, seria, en t´erminos matriciales:
_
_
_
_
_
a
00
a
10
. . . a
n0
a
01
a
11
. . . a
n1
.
.
.
.
.
.
.
.
.
a
0n
a
1n
. . . a
nn
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
λ
0
λ
1
.
.
.
λ
n
_
_
_
_
_
= ρ
_
_
_
_
_
a
0
a
1
.
.
.
a
n
_
_
_
_
_
Si llamamos M a la matriz (a
ij
), Λ = (λ
0
, . . . , λ
n
), a = (a
0
, . . . , a
n
), estas
formulas se escriben
Λ
t
= ρ.M
−1
a
t
De este modo y salvo el factor com´ un ρ, las coordenadas (λ
i
a
i0
, . . . , λ
i
a
in
) de
q
i
en la base ¦p
0
, . . . , p
n
¦ quedan completamente determinadas. Entonces, si el
punto P tiene coordenadas [x
0
, . . . , x
n
] en ¹, es P = [v], v = δ

n
i=0
x
i
p
i
, y si
P tiene coordenadas [y
0
, . . . , y
n
] en ¹

, es v = µ.

n
j=0
y
j
q
j
y se comprueba sin
m´as que sustituir, que:
v = µ.
n

j=0
y
j
q
j
= µ.
n

j=0
y
j
(
n

k=0
λ
j
a
jk
p
k
) = µ.
n

k=0
(
n

j=0
y
j
λ
j
a
jk
)p
k
Entonces ∀k,
µ.
n

j=0
y
j
λ
j
a
jk
= δx
k
o en t´erminos matriciales, y llamando ν = µ/δ, es
ν.M.
_
_
_
y
o
λ
o
.
.
.
y
n
λ
n
_
_
_ =
_
_
_
x
0
.
.
.
x
n
_
_
_
Y las formulas completas del cambio de referencia ser´ıan:
x
t
= ν.M.
_
_
_
y
0
λ
0
.
.
.
y
n
λ
n
_
_
_
_
_
_
λ
0
.
.
.
λ
n
_
_
_ = M
−1
_
_
_
a
0
.
.
.
a
n
_
_
_
donde el factor ρ de proporcionalidad que aparec´ıa en la segunda de estas ecua-
ciones, se puede suprimir ya que al sustituir los valores de λ en la primera,
quedar´ıan incluidos en el factor ν.
Si se quiere escribir una ´ unica formula, basta con observar que
_
_
_
y
0
λ
0
.
.
.
y
n
λ
n
_
_
_ =
_
_
_
_
_
y
0
0 . . . 0
0 y
1
. . . 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 . . . y
n
_
_
_
_
_
_
_
_
λ
0
.
.
.
λ
n
_
_
_
3.2. REFERENCIAS PROYECTIVAS. COORDENADAS 99
y entonces sustituyendo se obtiene
x
t
= ν.M
_
_
_
_
_
y
0
0 . . . 0
0 y
1
. . . 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 . . . y
n
_
_
_
_
_
M
−1
_
_
_
a
0
.
.
.
a
n
_
_
_
donde:
M =
_
_
_
_
_
a
00
. . . a
n0
a
01
. . . a
n1
.
.
.
.
.
.
a
0n
. . . a
nn
_
_
_
_
_
En el caso particular en que solo se cambie el punto unidad, M = I y la formula
se reduce a
x
i
= ν.a
i
.y
i
con [a
0
, . . . , a
n
] coordenadas del nuevo punto unidad.
Ejercicios de la secci´on 3.2
Ejercicio 3.2.50 Se consideran en el espacio P(1
4
) los puntos: A
0
= [2, 1, −1, 0], A
1
=
[2, −1, 3, 1], A
2
= [−1, 0, 1, 2], A
3
= [1, 0, 1, 1] y se llama L al subespacio que ge-
neran.
1. Probar que L tiene dimensi´on 2
2. Probar que R = ¦A
0
, A
1
, A
2
; A
3
¦ es una referencia de L
3. Calcular una base normalizada asociada a esa referencia y las coordenadas
en ella del punto [1, 2, −5, −3]
4. Averiguar si existe un punto B ∈ L tal que el punto [1, 2, −5, −3] tenga
en la referencia ¦A
0
, A
1
, A
2
; B¦ las coordenadas [1, 2, 1]
Ejercicio 3.2.51 Sean A
0
= [1, −1, 2], A
1
= [2, 1, 3], A
2
= [2, 2, 6], U = [1, 0, 2]
puntos de P(1
3
). Comprobar que forman una referencia, escribir una base nor-
malizada asociada a la referencia y escribir las coordenadas en la referencia del
punto [1, 1, 1] y las ecuaciones de la recta x
0
−x
1
+ 2x
2
= 0
Ejercicio 3.2.52 Sean π
1
, π
2
, π
3
, tres planos distintos de un espacio proyectivo
P
3
de dimensi´on tres, tales que π
1
∩π
2
∩π
3
es una recta r y sea s una recta que
se cruza con r. Probar que existe una referencia de P
3
tal que en ella se verifican
simult´ aneamente las siguientes condiciones:
1. π
1
, π
2
tienen respectivamente las ecuaciones:x
1
= 0, x
2
= 0
100 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
2. r ∩ π
1
, r ∩ π
2
, r ∩ π
3
tienen las coordenadas [0, 0, 1, 0], [0, 1, 0, 0], [0, 1, 1, 0]
respectivamente
Ejercicio 3.2.53 Se˜ nalar los signos de las coordenadas proyectivas en cada
una de las siete regiones en que dividen al plano las tres rectas x
i
= 0 de una
referencia del plano proyectivo real.
3.3. Subespacios
Las ecuaciones de subespacios proyectivos, son completamente an´alogas a
las de subespacios vectoriales.
Si S es un subespacio de P(V ), podemos pensar en ´el de dos formas distintas:
o bien S = L
P
(Q
0
, . . . , Q
n
) = Q
0
+ . . . + Q
n
(subespacio que pasa por los
puntos Q
0
, . . . , Q
n
), o bien S = P(L) (espacio proyectivo asociado al subespacio
vectorial L).
Si en una referencia fija ¹ los puntos Q
i
tienen coordenadas [q
i0
, . . . , q
in
],
respectivamente, un punto P de coordenadas [x
0
, . . . , x
n
] respecto de ¹, est´a en
el subespacio S si y solo si depende proyectivamente de los Q
i
, o lo que es lo
mismo, si (x
0
, . . . , x
n
) depende linealmente de los (q
i0
, . . . , q
in
), 0 ≤ i ≤ r, es
decir ∃λ
0
, . . . , λ
r
∈ K con:
(1)
_
¸
_
¸
_
x
0
= λ
0
q
00
+ + λ
r
q
r0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
x
n
= λ
0
q
0n
+. . . + λ
r
q
rn
Estas ecuaciones se llaman ecuaciones param´etricas del subespacio S . Clara-
mente, dim(S) = rg(q
ij
) −1.
De la misma manera, si S = P(L) y, en la base asociada a la referencia ¹,
el subespacio vectorial L tiene como ecuaciones impl´ıcitas:
(2)
_
¸
_
¸
_
b
00
x
0
+ + b
0n
x
n
= 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
b
t0
x
0
+ + b
tn
x
n
= 0
Un punto P, de coordenadas [x
0
, . . . , x
n
] en ¹, est´a en S si y solo si sus coorde-
nadas verifican este sistema de ecuaciones. En este caso, dim(S) = n −rg(b
ij
).
Como sucede con las ecuaciones de subespacios vectoriales, eliminando los
par´ametros en las ecuaciones (1), se obtienen las ecuaciones (2) y resolviendo
las ecuaciones (2) se obtienen las ecuaciones param´etricas.
En particular, si en el sistema (2), t = n − 1 y las ecuaciones son indepen-
dientes, el sistema define un punto cuyas coordenadas son [c
0
, c
1
, . . . , c
n
] con
c
i
=
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
b
00
. . . b
0i−1
b
0i+1
. . . b
n−10
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
b
n−10
. . . b
n−1i−1
b
n−1i+1
. . . b
n−1n
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
3.3. SUBESPACIOS 101
Dados dos subespacios S
1
y S
2
, se pueden obtener las ecuaciones de S
1
∩S
2
y S
1
+S
2
en t´erminos de las de S
1
y S
2
.
1. Si S
1
= L
P
(P
1
, . . . , P
r
) y S
2
= L
P
(Q
1
, . . . .Q
t
) entonces:
S
1
+S
2
= L
P
(P
1
, . . . , P
r
, Q
1
, . . . , Q
t
).
En consecuencia, si las ecuaciones param´etricas de S
1
y S
2
son respecti-
vamente:
S
1
=
_
¸
_
¸
_
x
0
= λ
1
a
10
+ + λ
r
a
r0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
x
n
= λ
1
a
1n
+ + λ
r
a
rn
S
2
=
_
¸
_
¸
_
x
0
= µ
1
b
10
+ + µ
t
b
t0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
x
n
= µ
1
b
1n
+ + µ
t
b
tn
Las ecuaciones param´etricas de S
1
+S
2
son
_
¸
_
¸
_
x
0
= λ
1
a
10
+ + λ
r
a
r0
+ µ
1
b
10
+ + µ
t
b
t0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
x
n
= λ
1
a
1n
+ + λ
r
a
rn
+ µ
1
b
1n
+ + µ
t
b
tn
2. Si S
1
= P(L
1
), S
2
= P(L
2
), es S
1
∩ S
2
= P(L
1
∩ L
2
). En consecuencia, si
las ecuaciones impl´ıcitas de S
1
y S
2
son respectivamente:
S
1
:
_
¸
_
¸
_
c
10
x
0
+ + c
1n
x
n
= 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
c
l0
x
0
+ + c
ln
x
n
= 0
S
2
:
_
¸
_
¸
_
d
10
x
0
+ +d
1n
x
n
= 0
.
.
.
.
.
.
d
h0
x
0
+ +d
hn
x
n
= 0
las de S
1
∩ S
2
son
S
1
∩ S
2
:
_
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
_
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
_
c
10
x
0
+ + c
1n
x
n
= 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
c
l0
x
0
+ + c
ln
x
n
= 0
d
10
x
0
+ + d
1n
x
n
= 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
d
h0
x
0
+ + d
hn
x
n
= 0
Bien entendido que en el primer caso se pueden reducir los par´ametros a un
conjunto maximal de ellos cuyos vectores de coeficientes sean linealmente in-
dependientes y en el segundo, se pueden reducir las ecuaciones a un conjunto
maximal de ellas que sean linealmente independientes.
102 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
Ejercicios de la secci´on 3.3
Ejercicio 3.3.54 Hallar una referencia del subespacio S de P(1
4
) de ecuaciones:
x
0
−x
1
+x
2
−6x
3
= 0
x
1
+x
2
−2x
3
= 0
En la cual el punto [2, 1, −1, 0] tenga las coordenadas [−1, 0, 1]
Ejercicio 3.3.55 Sean A, B, C, D los v´ertices de un cuadril´atero en un plano
proyectivo sobre un cuerpo K,y sean P = (A + B) ∩ (C + D), Q = (A + C) ∩
(B + D), R = (A + D) ∩ (C + B). Probar que P, Q, R est´an alineados si y solo
si la caracter´ıstica de K es 2.
Ejercicio 3.3.56 Sea ¹ = ¦A
0
, A
1
, A
2
; U¦ una referencia en el plano proyectivo
sobre un cuerpo K, se consideran tres puntos C
k
∈ (A
i
+A
j
)−¦A
i
, A
j
¦, ¦i, j, k¦ =
¦0, 1, 2¦ y sean [0, 1, β
0
], [β
1
, 0, 1], [1, β
2
, 0] respectivamente las coordenadas de
C
0
, C
1
, C
2
en la referencia ¹
1. Obtener en t´erminos de los β
i
la condici´on necesaria y suficiente para que
los puntos C
i
est´en alineados.
2. Obtener en t´erminos de los β
i
la condici´on necesaria y suficiente para que
las rectas A
i
+C
i
sean concurrentes.
3. Deducir los teoremas de Ceva y Menelao.
Nota Los teoremas de Ceva y Menelao son los siguientes:
Dado un tri´angulo en el plano real y puntos sobre sus lados como en el
enunciado anterior:
TeoremadeCeva,- Los puntos C
i
est´an alineados si y solo si:
A
0
C
2
A
1
C
2
.
A
1
C
0
A
2
C
0
.
A
2
C
1
A
0
C
1
= −1
TeoremadeMenelao.- Las rectas A
i
+C
i
son concurrentes si y solo si:
A
0
C
2
A
1
C
2
.
A
1
C
0
A
2
C
0
.
A
2
C
1
A
0
C
1
= 1
Donde si X, Y, Z son puntos alineados decimos que
XY
ZY
= a si y solo si
−−→
XY = a
−−→
ZY
Ejercicio 3.3.57 Un cuadril´atero del espacio de dimensi´on tres se dice alabeado
si no esta contenido en un plano. Dados un cuadril´atero alabeado [ABCD] y
un plano π que no contiene a ninguno de sus v´ertices se toman los planos
π
1
= (A + B) + (C + D) ∩ π y π
2
= (B + C) + (A + D) ∩ π y las rectas r
1
=
π ∩π
1
, r
2
= π ∩π
2
y dos planos β
1
, β
2
que contengan a r
1
y r
2
respectivamente.
3.3. SUBESPACIOS 103
Probar que los puntos β
1
∩ (B + C), β
1
∩ (A + D), β
2
∩ (A + B), β
2
∩ (C + D)
son coplanarios.
Ejercicio 3.3.58 Dados dos cuadriv´ertices inscritos uno en otro y con los
puntos diagonales situados sobre la misma recta, probar que los puntos de corte
de sus diagonales coinciden
Ejercicio 3.3.59 Sean A
1
, A
2
, A
3
, tres puntos no alineados del plano proyectivo
sobre un cuerpo K , tomamos subconjuntos no vac´ıos
Γ
k
⊂ (A
i
+A
j
) −¦A
i
, A
j
¦, ¦i, j, k¦ = ¦1, 2, 3¦
tales que ∀¦i, j, k¦ = ¦1, 2, 3¦ y para cada par de elementos X
i
∈ Γ
i
, X
j
∈ Γ
j
exista X
k
∈ Γ
k
de modo que X
i
, X
j
, X
k
est´en alineados, y una terna de puntos
U
1
, U
2
, U
3
, que verifiquen estas condiciones.
1. Comprobar que se puede definir el punto unidad U para que en la refe-
rencia ¹ = ¦A
1
, A
2
, A
3
; U¦ los puntos U
1
, U
2
, U
3
tengan respectivamente
coordenadas [0, 1, −1], [−1, 0, 1], [1, −1, 0]
2. Sean [0, 1, −α
X
1
], [−α
X
2
, 0, 1], [1, −α
X
3
, 0], respectivamente, las coordena-
das en ¹ de una terna de puntos gen´erica X
1
, X
2
, X
3
verificando las con-
diciones del enunciado, y sea G
i
= ¦α
X
i
, X
i
∈ Γ
i
¦ . Probar que los G
i
son
subgrupos del grupo multiplicativo de K y son iguales.
3. Si (G
i
) = n ≥ 3 probar que G
i
es c´ıclico de orden n
Ejercicio 3.3.60 Se llama configuraci´on de Sylvester a un par T, Q donde, con
las notaciones del ejercicio anterior T = Γ
1
∪Γ
2
∪Γ
3
, Q = ¦r, recta con (r∩T) ≥

1. Probar que (T) = 3n, (Q) = n
2
+ 3
2. Probar que todas las rectas de Qexcepto 3 contienen exactamente 3 puntos
de T.
Ejercicio 3.3.61 Sean A, B, C tres puntos no alineados de un plano proyectivo
sobre un cuerpo K de caracter´ıstica distinta de 2 y sea P ∈ (B + C) −¦B, C¦
un punto fijo. Se toma una recta variable r por P y se llama:
Q
r
= r ∩ (A+C), R
r
= r ∩ (A+B), M
r
= (A+P) ∩ (B +Q
r
)
Probar que todas las rectas R
r
+M
r
son concurrentes. Comprobar si el resultado
sigue siendo cierto cuando K tiene caracter´ıstica 2.
Ejercicio 3.3.62 Dadas en el plano proyectivo dos rectas distintas r, s, un
punto O / ∈ r ∪ s y dos puntos A, B alineados con O y no contenidos en r ∪ s,
se considera una recta variable m por O que corta a r y s en puntos P
m
y Q
m
104 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
respectivamente. Estudiar el lugar geom´etrico descrito por el punto (A+P
m
) ∩
(B +Q
m
)
Ejercicio 3.3.63 En el plano proyectivo real se toman dos rectas d
1
, d
2
con
d
1
∩ d
2
= O , otras dos r
1
, r
2
con r
1
∩ r
2
= L / ∈ d
1
∪ d
2
y un punto I / ∈
r
1
∪ r
2
∪ d
1
∪ d
2
. Sea s una recta variable por O y sean:
s ∩ r
i
= R
i
s
, (I +R
i
s
) ∩ d
j
= A
i,j
s
, i = 1, 2; j = 1, 2
Probar que todas las rectas A
1,1
s
+A
2,2
s
pasan por un punto fijo J, que todas las
rectas A
1,2
s
+A
2,1
s
pasan por otro C y que los puntos I, L, J, C est´an alineados
3.4. Dualidad
Como hemos se˜ nalado en el capitulo inicial, los ge´ometras del siglo XIX
admit´ıan en la geometr´ıa proyectiva plana, un principio llamado principio de
dualidad, que establece que:
Si una proposici´on relativa a puntos, rectas, incidencia, sumas e intersec-
ciones es cierta, tambi´en es cierta la proposici´on que resulta de intercambiar las
palabras punto y recta, contenido y contiene, suma e intersecci´on
Vamos a probar, en un contexto completamente general, este principio, que
ya hab´ıamos tenido en cuenta en el cap´ıtulo anterior al hablar de ret´ıculos (ver
3). Recordemos que el espacio dual de un espacio vectorial V de dimensi´on
finita sobre un cuerpo K, es el espacio V

= Hom(V, K), y que si V es un
espacio vectorial de dimensi´on finita se verifica que
1.- Si ¦v
0
, . . . , v
n
¦ es una base de V y definimos v

i
: V −→K por v

i
(v
j
) =
δ
ij
, entonces ¦v

0
, . . . , v

n
¦ es base de V

y en particular : dim(V ) = dim(V

)
2.- La aplicaci´on:
ϕ : V −→(V

)

, ϕ(v)(v

) = v

(v)
es un isomorfismo que permite identificar (V

)

con V .
3.- Si L(V ) y L(V

) son los ret´ıculos de subespacios de V y V

, definimos
∀L ∈ L(V ) ω(L) = ¦v

∈ V

[ v

(v) = 0, ∀v ∈ L¦
∀T ∈ L(V

) ω(T) = ¦v ∈ V [ v

(v) = 0, ∀v

∈ T¦
As´ı definida, ω es una biyecci´on y como el dual del dual de V es el propio
V , tiene sentido considerar tambi´en ω como aplicaci´on de L(V

) en L(V ) y
ω
2
= Id. Adem´as, ω verifica en ambos sentidos las siguientes propiedades:
i. L
1
⊂ L
2
⇔ ω(L
2
) ⊂ ω(L
1
) en consecuencia ω es un antiisomorfismo de
ret´ıculos (??) y verifica tambi´en:
ii.
_
ω(L
1
+L
2
) = ω(L
1
) ∩ ω(L
2
)
ω(L
1
∩ L
2
) = ω(L
1
) +ω(L
2
)
iii.dim (ω(L) = dim(V ) −dim(L))
3.4. DUALIDAD 105
iv. El subespacio L est´a generado por los vectores u
1
, . . . , u
r
de coordenadas
¦(a
i0
, . . . , a
in

1≤i≤r
en la baseB = ¦v
0
, . . . , v
n
¦ si y solo si las ecuaciones
impl´ıcitas de ω(L) en la base B

= ¦v

1
, . . . , v

n
¦ son:
()
_
¸
_
¸
_
a
10
x
0
+ + a
1n
x
n
= 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
a
r0
x
0
+ + a
rn
x
n
= 0
Y rec´ıprocamente: L esta definido, respecto de la base B, por las ecuaciones ()
si y solo si ω(L) esta generado por los vectores que en la base B

tienen por
coordenadas (a
i0
, . . . , a
in
), 1 ≤ i ≤ r.
Teorema 3.4.1.– [Teorema de dualidad] Si P(V ) es el espacio proyectivo aso-
ciado a un espacio vectorial V de dimensi´on finita, existe una biyecci´ on can´ onica
L(P(V ))

−→L(P(V

))
que asigna a cada subespacio S de P(V ), su dual S

en P(V

),y que verifica las
propiedades siguientes:
1. dim(S

) = dim(P(V )) −dim(S) −1
2. S ⊂ S

⇔S

⊃ S

3. (S
1
∩ S
2
)

= S

1
+S

2
4. (S
1
+S
2
)

= S

1
∩ S

2
Demostraci´on: Basta definir la aplicaci´on por:
∀S ∈ L(P(V )), S = P(L), S

= P(ω(L)) ∈ L(P(V

)).
Como la correspondencia que lleva los subespacios vectoriales a sus subespa-
cios proyectivos asociados es isomorfismo de ret´ıculos y ω es antiisomorfismo,
la correspondencia S → S

es antiisomorfismo y las propiedades enunciadas
resultan de las correspondientes de ω. Comprobaremos ´ unicamente la (1):
Si S = P(L), dim(S) = dim(L) − 1 y S

= P(ω(L)) ⇒ dim(S

) =
dim(ω(L)) −1 = dim(V ) −dim(L) −1 = dim(V ) −dim(S) = dim(P(V )) −1 −
dim(S).
Notas y ejemplos 3.4.2.–
3.4.2.1. - Si demostramos una proposici´on relativa al espacio proyectivo de di-
mensi´on n sobre un cuerpo K, dicha proposici´on es v´alida en P(V ), cualquiera
que sea el espacio vectorial V de dimensi´on n + 1 sobre K. En particular, y
fijado un tal espacio V , la proposici´on es cierta en P(V

); entonces, si volvemos
a P(V ) v´ıa la biyecci´ on anterior, dicha proposici´on contin´ ua siendo valida, pero
ahora aparecen intercambiados, subespacios de dimensi´on r y subespacios de
dimensi´on n−r +1, contenido y contiene, suma e intersecci´on. Se obtiene as´ı el
106 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
principio cl´asico de dualidad (que es por otra parte el motivo de que a V

se le
llame espacio dual de V ).
3.4.2.2. - Es claro que si A y B son puntos de un plano proyectivo P, existe una
´ unica recta r que pasa por ellos. La afirmaci´on dual, que es autom´aticamente
cierta, dice que si a y b son rectas del plano, a ∩ b es siempre un ´ unico punto.
Resultado este, que ya hab´ıamos obtenido usando la formula de las dimensiones.
3.4.2.3. .- Si r y s son rectas que se cruzan en un espacio de dimensi´on tres,
como r ∩ s = ∅, si P ∈ r entonces P / ∈ s y por tanto hay un ´ unico plano π que
contiene a s y pasa por P, es decir:
Si r y s son rectas de un espacio de dimensi´on tres que se cruzan, por cada
punto P de r, existe un ´ unico plano π que pasa por s y contiene a P.
La afirmaci´on dual dice que:
Si r y s son rectas que se cruzan en un espacio de dimensi´on tres, para cada
plano π que contenga a r, existe un ´ unico punto P en s que est´a contenido en
π. Es decir, todo plano que pasa por r, corta a s en un ´ unico punto.
En resumen, hemos demostrado que hay una correspondencia biun´ıvoca entre
el conjunto de planos que contiene a una de las rectas y el conjunto de puntos de
la otra, y el principio de dualidad nos ha permitido hacer la prueba demostrando
s´olo la ”mitad ”de la afirmaci´on.
3.4.2.4. - Hemos visto que el plano proyectivo sobre un cuerpo de r elementos
tiene r
2
+ r + 1 puntos y en consecuencia tiene tambi´en r
2
+ r + 1 rectas,
como adem´as cada recta contiene r + 1 puntos, por cada punto deben pasar
exactamente r + 1 rectas, es decir el plano proyectivo sobre un cuerpo de r
elementos es la configuraci´on ((r
2
+r + 1)
(r+1)
, (r
2
) +r + 1)
(r+1)
.
Estas configuraciones no existen en general en el plano real, ya que su exis-
tencia est´a ligada a la caracter´ıstica del cuerpo base. Por ejemplo P((Z/(2))
3
)
es la configuraci´on (7
3
, 7
3
) llamada configuraci´on de Fano (v. Ver figura. 3.4).
A
1

A
2
A
5


A
4

A
3

A
6
A
7
Figura 3.4: La existencia de la configuraci´on de Fano obliga a que los puntos A, est´en
alineados. En este dibujo aunque cada recta esta formada por solo tres puntos, al representarla
en el plano real la dibujamos con un trazo continuo.
La construcci´on que hemos efectuado sirve tambi´en para construir un nuevo
3.4. DUALIDAD 107
espacio proyectivo. Sea P un espacio proyectivo y sea H el conjunto de hiperpla-
nos de P. En particular, si P = P(V ), los elementos de H son los subconjuntos
P(L) con L hiperplano de V . Vamos a dotar a H de estructura de espacio pro-
yectivo.Para ello hay dos procedimientos:
1. Fijamos una referencia ¹; cada hiperplano H ∈ H tiene una ecuaci´on
en ¹, y dos ecuaciones representan el mismo hiperplano si y solo si son
proporcionales. As´ı tenemos una biyecci´on de H en P(S
n,1
) (v. 5 de 3.1.6)
y por tanto una estructura de espacio proyectivo en H. El problema de
esta construcci´on es que depende de la referencia ¹.
2. Si la estructura de P est´a dada por una biyecci´on sobre P(V ), cada H ∈ H
es de la forma H = P(L), con L hiperplano vectorial en V . Entonces en
el espacio dual V

, ω(L) es una recta vectorial y si es v

∈ ω(L), v

,= 0,
dicho vector define un punto [v

] ∈ P(V

). Esto permite construir una
correspondencia
H
ψ
−→P(V

)
que claramente es una biyecci´on, ya que dado [v

] ∈ P(V

), Ker(v

) es un
hiperplano de V y P(Ker(v

)) es un elemento de H, obteni´endose as´ı la
correspondencia inversa de ψ.
Al contrario que la de (1), esta construcci´on es intr´ınseca. H con esta
estructura se llama Espacio de hiperplanos de P .
Veamos como es, en t´erminos de coordenadas esta segunda construcci´on. To-
memos una referencia ¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
: U¦ en P y sea B = ¦v
0
, . . . , v
n
¦ una
base normalizada asociada. Podemos definir la base dual B

= ¦v

0
, . . . , v

n
¦ y la
referencia de P(V

), ¹

= ¦P

0
, . . . , P

n
: U

¦, donde P

i
= [v

i
], i ∈ ¦0, . . . , n¦,
U

= [u

] = [v

0
+ +v

n
], esta referencia no depende de la base normalizada
asociada a ¹ que elijamos y se llama referencia dual de ¹, o se dice que ¹ y
¹

son referencia duales . A los puntos de ¹

les corresponden los hiperplanos
de P :
[v

i
] ≡ P(Ker(v

i
)) = H
i
, [u

] ≡ P(Ker(u

)) = H
U
Pero si v tiene coordenadas (x
0
, . . . , x
n
) en B, entonces v

i
(v) = x
i
luego
Ker(v

i
) viene dado por la ecuaci´on x
i
= 0 y u

(v) = x
0
+ + x
n
, por
tanto H
U
viene dado por la ecuaci´on x
0
+ + x
n
= 0. Adem´as si H ∈ H es
un hiperplano de ecuaci´on a
0
x
0
+ + a
n
x
n
= 0, el punto de P(V

) que le
corresponde es el representado por el vector (a
0
, . . . , a
n
), luego las coordenadas
de H en la referencia ¦H
0
, . . . , H
n
: H
U
¦ son exactamente los coeficientes de la
ecuaci´on, [a
0
, . . . , a
n
].
En el espacio H, un subespacio S
H
de dimensi´on r, ser´a S
H
= P(L

) con L

subespacio de V

de dimensi´on r+1, luego S
H
esta formado por los hiperplanos:
H ∈ S
H
⇔ψ(H) ∈ P(L

) ⇔ψ(H) = [v

], v∗ ∈ L

Pero:
v∗ ∈ L

⇔ω(L

) ⊂ ω(v

) = Ker(v

108 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
y P(Ker()v

) = H. Entonces S
H
es exactamente el conjunto de todos los hi-
perplanos que contienen al subespacio P(ω(L

)) cuya dimensi´on es:
dim(P(ω(L

)) = dim(ω(L

)) −1
= dim(V ) −dim(L

) −1 = dim(V ) −(dim(S
H
) + 1) −1
= dim(P) −dim(S
H
) −1
As´ı, en el plano proyectivo (n = 2), todas las rectas forman otro espacio de

S

R ∩ S

R
R R ∩ π
π
Figura 3.5: Las rectas del plano de rectas son los haces planos de rectas R
1
, R
2
, la intersecci´ on
de los dos haces es una recta (punto en el plano de rectas). En el espacio de planos de un
espacio de dimensi´on tres, R es una recta π un plano y el plano que contiene a la arista de R
y al v´ertice de π es su punto de intersecci´on
dimensi´on dos. En ´el, los puntos son rectas, y las rectas son los haces de rectas
con v´ertice en un punto. En el espacio de dimensi´on 3, los puntos del espacio de
hiperplanos H
3
, son los planos, las rectas son los haces de planos con arista en
una recta, y los planos, son las radiaciones de planos con v´ertice un punto (Ver
figura 3.5).
Podemos combinar las dos construcciones anteriores, dualidad y espacio de
hiperplanos, para construir m´as espacios de la forma siguiente:
Si S es un subespacio de P(V ) de dimensi´on r, los hiperplanos de S con-
siderado como espacio proyectivo, forman otro espacio proyectivo de la misma
dimensi´on , H
S
, cuyos elementos son subespacios S

de P(V ) contenidos en S y
con dimensi´on r −1. Pasando por dualidad a la figura correspondiente , el dual
de:
H
S
= ¦S

[ S

subespacio, S

⊂ S, dim(S

) = r −1¦
es:
H

S
= ¦T [ T subespacio, S

⊂ T, dim(T) = n −r¦
3.4. DUALIDAD 109
Como dim(S

) = n −r −1, si llamamos d = n −r −1, encontramos que H

S
es
el conjunto de subespacios de dimensi´on d + 1 que contienen a un subespacio
de dimensi´on d, H

S
es entonces un espacio proyectivo que se llama radiaci´on de
arista S

.
Este espacio se puede construir tambi´en directamente sin hacer intervenir la
dualidad como sigue:
Si P = P(V ) y S = P(L), construimos el espacio vectorial V/L y el espacio
proyectivo asociado P(V/L), dotando de estructura de espacio proyectivo a la
radiaci´on de arista S, a la que llamaremos P/S, del modo siguiente:
Si S

∈ P/S, S

⊃ S y dim(S

) = dim(S) + 1, escribimos S

= P(L

) , con
L ⊂ L

y dim(L

) = dim(L) + 1; entonces, si tomamos v ∈ L

, v / ∈ L, podemos
construir el punto [v +L] de P(V/L). Rec´ıprocamente, si v +L ,= 0, v / ∈ L y el
subespacio L(v) +L = L

verifica que dim(L

) = dim(L) +1 y L ⊂ L

por tanto
P(L

) ∈ P/S. Ambas correspondencias son inversas una de la otra y permiten
dotar de nuevo al conjunto de subespacios de dimensi´on d + 1 que contienen
a un subespacio fijo S de dimensi´on d, de estructura de espacio proyectivo de
dimensi´on r = n −d −1.
Por ejemplo, todas las rectas del espacio de dimensi´on 3 que pasan por un
punto, forman un espacio de dimensi´on 3 −0 −1 = 2.
Ejercicios de la secci´on 3.4
Ejercicio 3.4.64 Dados en un plano proyectivo un tri´angulo [A
1
A
2
A
3
] y
una recta r que no pasa por ninguno de sus v´ertices, llamamos ∀¦i, j, k¦ =
¦1, 2, 3¦, B
i
= r ∩(A
j
+A
k
), B
i,j
= (A
i
+B
i
) ∩(A
j
+B
j
). Probar que las rectas
A
k
+B
i,j
, ∀¦i, j, k¦ = ¦1, 2, 3¦ son concurrentes. Enunciado dual.
Ejercicio 3.4.65 Sean ¦A
1
, A
2
, A
3
, A
4
¦ cuatro puntos de un plano proyectivo
tales que tres cualesquiera de ellos no est´an alineados, y sean P
1
∈ (A
1
+A
2
) −
¦A
1
, A
2
¦, P
2
∈ (A
2
+ A
3
) − ¦A
2
, A
3
¦, P
3
∈ (A
3
+ A
4
) − ¦A
3
, A
4
¦, P
4

(A
1
+A
4
) −¦A
1
, A
4
¦. Si (P
1
+P
2
) ∩ (P
3
+P
4
) ∈ (A
1
+A
3
), probar que (P
1
+
P
4
) ∩ (P
3
+P
2
) ∈ (A
2
+A
4
). Enunciado dual.
Ejercicio 3.4.66 Sean A, B, C, D los v´ertices de un cuadril´atero en un plano
proyectivo sobre un cuerpo de caracter´ıstica distinta de dos, y sean P, Q, R, S
puntos situados respectivamente sobre los lados AB, BC, CD, DAdel cuadril´ate-
ro no coincidentes con ninguno de los v´ertices. Probar que si P + Q ∩ R + S
est´a sobre la diagonal A + C, entonces P + S ∩ R + Q est´a sobre la diagonal
B +D. Enunciado dual
Ejercicio 3.4.67 Se considera en P(1
4
) el plano π que en la referencia can´onica
tiene la ecuaci´on x
0
−x
1
+2x
2
−x
3
= 0 y en dicho plano se consideran los puntos:
A
0
= [1, −1, 2, 4], A
1
= [2, 1, 3, 8], A
2
= [2, 2, 6, 12], U = [1, 0, 2, 5].
1. Probar que forman una referencia de π
110 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
2. Escribir una base normalizada asociada a la referencia
3. Escribir las coordenadas en la referencia del punto [1, 1, 1, 2] y las ecua-
ciones de la recta intersecada en π por el plano x
0
−x
1
+ 2x
2
= 0
Ejercicio 3.4.68 Se consideran en P(1
4
) las rectas cuyas ecuaciones en la
referencia can´onica son:¦r
0
: x
0
−x
1
= x
1
+x
2
= 0¦, ¦r
1
: x
3
= x
0
+x
2
= 0¦, ¦r
2
:
2x
0
−x
1
+x
2
+x
3
= x
1
+x
2
−2x
3
= 0¦, ¦r
3
: x
0
+x
1
+2x
2
−x
3
= x
1
+x
2
+x
3
= 0¦
1. Comprobar que todas pasan por un punto P y definen una referencia en
P(1
4
)/P
2. Escribir las coordenadas de la recta : ¦s : x
0
+ 2x
1
+ 3x
2
− 4x
3
= x
0
+
x
2
−x
3
= 0¦ en esa referencia.
3. Escribir las ecuaciones de la recta cuyas coordenadas en la referencia an-
terior son : [1, −1, 2]
Ejercicio 3.4.69 Se consideran en P(1
4
) el plano x
0
−x
1
+2x
2
−x
3
= 0 (ver
problema 67) y la radiaci´on del problema 68, y se considera la correspondencia:
φ : π −→P(1
4
)/P , φ(X) = X +P
Escribir las coordenadas en la referencia del problema 68, de la imagen de un
punto de π conocidas sus coordenadas en la referencia del problema 67, y rec´ıpro-
camente, dadas las coordenadas de una recta en la referencia de la radiaci´on,
escribir sus coordenadas en la referencia del plano.
3.5. Inmersi´on del espacio af´ın en el proyectivo
Nuestro objetivo es completar el espacio af´ın a˜ nadiendo puntos de modo que
tenga sentido la siguiente expresi´on:
Dos subespacios son paralelos si y solo si se cortan en el infinito
Para ello, lo m´as razonable es comenzar haciendo que se corten las rectas
paralelas, por el procedimiento de a˜ nadir al espacio tantos puntos como familias
de rectas paralelas se puedan formar. Comprobaremos que esto es suficiente.
Sea A un espacio af´ın de dimensi´on n sobre un cuerpo K, de espacio vectorial
asociado V . Consideramos el conjunto ' de rectas de A, y definimos en ´el la
relaci´on
∀r, r

∈ ', r | r

⇔r es paralela a r

Claramente, | es una relaci´on de igualdad en ' y podemos construir el conjunto
cociente '/ |, a cuyos elemento se les llaman direcciones en A. Cada clase r | se
denomina direcci´on de la recta r, y es el conjunto de todas las rectas paralelas
a r.
La aplicaci´on:
'/ | −→ P(V )
r| → [v]
3.5. INMERSI
´
ON DEL ESPACIO AF
´
IN EN EL PROYECTIVO 111
donde v es un vector distinto de cero contenido en r, es claramente una biyecci´on
y permite identificar '/ | con P(V ), dot´andolo por tanto de estructura de
espacio proyectivo de dimensi´on n−1. Este espacio se llama espacio o hiperplano
del infinito de A y se representa por A

K
A
P=[1,v]

v
r
1
r
2

r
3
[0, w]
w
v
π

Figura 3.6: Fijo el punto O, A se puede identificar de modo natural con el subconjunto de
K × V compuesto por los elementos con primera componente 1, V se identifica con {0} × V
y la acci´on de V sobre A con la suma en K × V . Entonces el punto af´ın P se identifica con
[1,

OP], y cada haz de rectas paralelas r
1
, r
2
, r
3
, . . . con el punto del infinito [0, w]
El conjunto A = A

A

, donde por

representamos la uni´on disjunta,
se llama completado del espacio af´ın y se puede dotar, de modo natural, de
estructura de espacio proyectivo mediante la siguiente construcci´on (Ver figura.
3.6):
Fijamos un punto O ∈ A, construimos el espacio vectorial K V de dimen-
si´ on n + 1 y el espacio proyectivo P(K V ) y definimos la correspondencia
ψ
O
: A −→P(K V )
por: ∀P ∈ A, ψ
O
(P) = [1,
−−→
OP]; ∀r |∈ A

, ψ
O
(r |) = [0, v] con v vector director
de r. Como A = A

A

, ψ
O
est´a bien definida y es aplicaci´on. Adem´as es
biyectiva, como vamos a comprobar a continuaci´on.
Veamos primero que ψ
O
es inyectiva. En efecto, si P ∈ A, r |∈ A

, ψ
O
(P) ,=
ψ
O
(r |), ya que el primero tiene primera componente igual a uno y el segundo
la tiene igual a cero. Si los puntos P y Q est´an en A:
ψ
O
(P) = ψ
O
(Q) ⇒[1,
−−→
OP] = [1,
−−→
OQ] ⇒∃λ ∈ K, (1,
−−→
OP)
= λ(1,
−−→
OQ) ⇒1 = λ,
−−→
OP = λ
−−→
OQ ⇒
−−→
OP =
−−→
OQ ⇒P = Q
Si r | y s | est´an en A

es
ψ
O
(r |) = ψ
O
(s |) ⇒ [0, v] = [0, w] ⇒∃λ ∈ K, λ(0, v) = (0, w)
112 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
⇒ λv = w ⇒r |= s |
ya que r y s ser´ıan paralelas por tener vectores directores proporcionales.
ψ
O
es sobre porque si [α, v] ∈ P(K V ), existen dos posibilidades:
i) α = 0 con lo cual [0, v] = ψ
O
(r |) donde r es una recta cualquiera paralela
a v
ii) α ,= 0 con lo cual [α, v] = [1, (1/α)v] = ψ
O
(Q) donde Q = O + (1/α)v
De este modo, A es un espacio proyectivo de dimensi´on n que contiene tanto
al espacio af´ın A como a las direcciones de A.
Veamos ahora qu´e sucede con la geometr´ıa af´ın en el paso de A a A. Comen-
cemos por la dependencia af´ın de puntos.
Los puntos A
1
, . . . , A
r
∈ A son af´ınmente dependientes si y solo si ∃λ
1
, . . . , λ
r

K, no todos cero verificando
r

i=1
λ
i
−−→
OA
i
= 0,
r

i=1
λ
i
= 0
condici´on equivalente a que ∃λ
1
, . . . , λ
r
∈ K no todos cero con
r

i=1
λ
i
(1,
−−→
OA
i
) = 0 ⇔ ¦[1,
−−→
OA
1
], . . . , [1,
−−→
OA
r

= ¦ψ
O
(A
1
), . . . , ψ
O
(A
r
)¦ linealmente dependientes
Es decir, los puntos A
1
, . . . , A
r
son dependientes (resp. independientes) en
A si y solo si, considerados como puntos de A, son dependientes (resp. indepen-
dientes).
Obviamente lo mismo sucede con el hecho de depender un punto de otros: el
punto A depende af´ınmente de los puntos A
1
, . . . , A
r
si y solo si ∃λ
1
, . . . , λ
r
∈ K
verificando:
−→
OA =

i=1

i
−−→
OA
i
, 1 =
r

i=1
λ
i
⇔(1,
−→
OA) =
r

i=1
λ
i
(1,
−−→
OA
i
)
condici´on equivalente a que [1,
−→
OA] = ψ
O
(A) dependa linealmente de:
¦[1,
−−→
OA
1
] = ψ
O
(A
1
), . . . , [
−−→
OA
r
] = ψ
O
(A
r
)¦.
Sea S un subespacio af´ın de A, S no es en general un subespacio proyectivo de
A pero se puede construir el m´ınimo subespacio proyectivo de A que lo contiene,
S = L
P

O
(S)). Obviamente, si S es no vac´ıo, S _ A

.
Rec´ıprocamente, si T es un subespacio proyectivo de A y T _ A

, T ∩ A
es un subespacio af´ın de A ya que por ?? es cerrado respecto a la dependencia
af´ın.
De este modo, si L(A) es el conjunto de subespacios proyectivos de A no
contenidos en A

y el conjunto vac´ıo y L(A es el conjunto de subespacios afines
de A, se pueden definir dos correspondencias
L(A) −→ L(A) L(A) −→ L(A)
S → S = L
P

O
(S)) T → T ∩ A
3.5. INMERSI
´
ON DEL ESPACIO AF
´
IN EN EL PROYECTIVO 113
que seg´ un vamos a ver, son inversas una de la otra.
Para comprobar esta afirmaci´on, tenemos que estudiar con m´as detalle c´omo
es S. Por una parte,S ⊂ A, luego:
S = S ∩ A = S ∩ (A ∪ A

) = (S ∩ A) ∪ (S ∩ A

).
Por otra parte, P ⊂ S si y solo si P depende linealmente de un conjunto finito
de puntos ¦P
1
, . . . , P
r
¦ ⊂ S entonces:
1. P ∈ S ∩ A. En este caso, P depende linealmente de ¦P
1
, . . . , P
r
¦ si y solo
siP depende af´ınmente de ¦P
1
, . . . , P
r
¦, luego P ∈ S, es decir S ∩ A = S
2. P ∈ S ∩ A

. En este caso P = [0, v] y si P
i
= [1, v
i
], como P depende
linealmente de ¦P
1
, . . . , P
r
¦ es:
[0, v] =
r

i=1
λ
i
[1,
−−→
OP
i
] ⇒
_
r
i=1
λ
i
= 0 ⇒λ
1
= −λ
2
= = −λ
r
v =

r
i=1
λ
i
−−→
OP
i
de donde se deduce que:
v = λ
1
−−→
OP
1
+ +λ
r
−−→
OP
r
= (−λ
2
− −λ
r
)
−−→
OP
1
+ +λ
r
−−→
OP
r
= λ
2
(
−−→
OP
2

−−→
OP
1
) + +λ
r
(
−−→
OP
r

−−→
OP
1
)
= λ
1
−−−→
P
1
P
2
+ +λ
r
−−−→
P
1
P
r
∈ d(S)
donde hemos representado por d(S) al subespacio direcci´on del subespacio
af´ın S.
El rec´ıproco es inmediato, luego S ∩ A

= P(d(S)). A P(d(S) , espacio
proyectivo asociado al subespacio direcci´on de S, se le representa por S

;
se verifica entonces que
S = S ∪ S

S ∩ A = S
S

= P(d(S)) S ∩ A

= S

En consecuencia, como S ∩ A = S es ψϕ = 1
L(A)
.
Veamos ahora que ψϕ = 1
L(A)
, es decir que para cada subespacio T ,= ∅ no
contenido en A

, es L
P
(T ∩ A) = T.
Como T ∩ A) ⊂ T es L
P
(T ∩ A) ⊂ T. Rec´ıprocamente, si un punto P ∈ T y
P / ∈ T ∩A, es P ∈ T ∩A

, luego P = [0, v]. Como T ∩A ,= ∅, ∃Q ≡ [1,
−−→
OQ] ∈ T,
luego [1,
−−→
OQ + v] = Q

∈ T; ahora bien, Q

∈ A, Q

∈ T ∩ A y P depende
linealmente de Q y Q

, luego P ∈ T ∩ A y T ⊂ T ∩ A, con lo que se tiene la
igualdad.
En estas condiciones, S se llama cierre proyectivo de S o compleci´on de S,
y claramente se verifica que si S
1
y S
2
son subespacios del espacio y S
1
∩S
2
= ∅,
es S
1
∩ S
2
= S
1∞
∩ S
2∞
= P(d(S
1
)) ∩ P(d(S
2
)) = P(d(S
1
) ∩ d(S
2
)), luego S
1
es
paralelo a S
2
si y solo si:
S
1
∩ S
2
= ∅
d(S
1
) ∩ d(S
2
) ,= ¦0¦
_
⇒S
1
∩ S
2
,= ∅yS
1
∩ S
2
⊂ A

114 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
que es lo que busc´abamos.
Si ¹ = ¦O; u
1
, . . . , u
n
¦ es una referencia af´ın en el espacio A, llamaremos
referencia proyectiva asociada a dicha referencia, a la referencia construida en
el espacio A (donde A se obtiene usando el punto O para la inmersi´on):
¹ = ¦[1, 0], [0, u
1
], . . . , [0, u
n
]; [1,
n

i=1
u
i

compuesta por el origen de coordenadas, las direcciones de los ejes coordenados
y el punto af´ın de coordenadas (1, . . . , 1) en ¹ como punto unidad.
A P1
P = [x0, x1, x2]
y1
x2/x0
1
x1/x0 x1

U
[0, v1]
v1 [0, v2] P2
vo
v2 y2 x0
x2
P0
Figura 3.7: Referencias asociadas y coordenadas proyectivas
En esta referencia, las coordenadas proyectivas se calculan muy f´acilmente
en t´erminos de las afines. En efecto, si el punto P ∈ A tiene de coordenadas
(x
1
, . . . , x
n
) en la referencia ¹, es
−−→
OP =

n
i=1
x
i
u
i
. Como la base normalizada
asociada a ¹ es ¦(1, 0), (0, u
1
), . . . , (0, u
n
)¦, el punto P, que como punto del
espacio proyectivo es [1,
−−→
OP], se escribe:
[1,
−−→
OP] = [(1, 0) +
n

i=1
x
i
(0, u
i
)]
tiene, en ¹, coordenadas [1, x
1
, . . . , x
n
].
Rec´ıprocamente, si P ∈ A tiene de coordenadas [y
0
, . . . , y
n
] en ¹, entonces si
P = [α, w], (α, w) = λ(y
0
(1, 0) +

n
1
y
i
(0, u
i
)), luego α = λy
0
, w = λ(

y
i
u
i
)
y se pueden dar dos caso (Ver figura 3.7):
1. y
0
= 0 ⇔ α = 0 ⇔ P ∈ A

. Es decir, A

es el hiperplano de ecuaci´on
y
0
= 0 en ¹
3.5. INMERSI
´
ON DEL ESPACIO AF
´
IN EN EL PROYECTIVO 115
2. y
0
,= 0. Entonces:
[y
0
, . . . , y
n
] = [1,
y
1
y
0
, . . . ,
y
n
y
0
]
y P es el ´ unico punto af´ın de coordenadas en ¹
(
y
1
y
0
, . . . ,
y
n
y
0
)
Es decir, el paso de la situaci´on af´ın a la proyectiva en coordenadas, se obtiene
escribiendo (x
1
, . . . , x
n
) en t´erminos de (y
0
, . . . , y
n
) por las f´ormulas
y
i
y
0
= x
i
, ∀i, 1 ≤ i ≤ n
Por ejemplo, si H es un hiperplano af´ın de ecuaci´on, en la referencia ¹:
a
0
+a
1
x
1
+ a
n
x
n
= 0
la sustituci´on nos da:
a
0
+a
1
y
1
y
0
+ +a
n
y
n
y
0
= 0
y quitando denominadores,
a
0
y
0
+a
1
y
1
+ +a
n
y
n
= 0
Veamos que ´esta es la ecuaci´on de H en ¹. En efecto, H = H ∪ H

y H

=
P(d(H)) (v. ??), entonces un punto Q : [y
0
, . . . , y
n
] est´a en H si verifica
1. Q ∈ H = H ∩ A, es decir y
0
,= 0 y las coordenadas
(
y
1
y
0
, . . . ,
y
n
y
0
)
verifican la ecuaci´on de H, o sea
a
0
+a
1
y
1
y
0
+ +a
n
y
n
y
0
= 0 ⇔a
0
y
0
+ a
n
y
n
= 0
2. Q ∈ H

, entonces y
0
= 0 y dado que (y
1
, . . . , y
n
) son las coordenadas
de un vector de direcci´on de H, y por tanto verifican la ecuaci´on de la
direcci´on de H, a
1
x
1
+ a
n
x
n
= 0, entonces a
1
y
1
+ a
n
y
n
= 0, de
donde a
0
y
0
+ a
1
y
1
+ a
n
y
n
= 0 y , por ser y
0
= 0, [y
0
, . . . , y
n
] verifica
tambi´en la ecuaci´on a
0
y
0
+ a
n
y
n
= 0
Dado que todo subespacio es intersecci´on de hiperplanos, se puede escribir que
el subespacio af´ın S tiene en la referencia ¹ las ecuaciones:
_
¸
_
¸
_
a
00
+a
01
x
1
+ + a
0n
x
n
= 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
a
r0
+a
r1
x
1
+ + a
rn
x
n
= 0
116 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
si y solo si las ecuaciones de S en ¹ son:
_
¸
_
¸
_
a
00
y
0
+a
01
y
1
+ + a
0n
y
n
= 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
a
r0
y
0
+a
r1
y
1
+ + a
rn
y
n
= 0
Y el proceso de paso de A a A es simplemente cambiar x
i
por
y
i
y
0
y ”quitar
denominadores ”.
P =[v
1
] =[v
2
] =[v
3
]
[v
3
+ v]
v
P = [

p ]
[

u ]
v
3
[v
2
+v] P +

v
v
[v
1
+ v]
w v
v
2

v
u

v H


w

v

H

Figura 3.8: La acci´on de V sobre P − H no queda definida a menos que fijemos de modo
un´ıvoco un representante para cada punto P
Vamos a invertir el proceso de 3.7, es decir dado un espacio proyectivo P y
un hiperplano H, vamos a comprobar que A = P −H se puede dotar de modo
natural de estructura de espacio af´ın, de manera que A = P, y A

= H. De
este modo, se puede elegir como ”infinito.
a
cualquier hiperplano.
Sea P = P(V ) y H = P(L), con L hiperplano de V . Para construir en
A = P − H una estructura de espacio af´ın, vamos a definir una acci´on de L
sobre A, es decir vamos a dar sentido a la expresi´on P + v, si P ∈ A y v ∈ L.
Como P = [p] es una recta vectorial, podr´ıamos escribir P +v = [p +v], pero
esta construcci´on depende claramente del representante elegido(Ver figura. 3.8).
Entonces necesitamos un m´etodo de fijar un representante de cada punto P ∈ A.
Para ello, hacemos lo siguiente:
Sea u ∈ V, u / ∈ L. El vector u existe porque L ,= V y adem´as u / ∈ L ⇒
L +L(u) es suma directa, luego
dim(L +L(u)) = dim(L) + 1 = dim(V ) ⇒L +L(u) = V
Y como la suma es directa, ∀v ∈ V , ∃w ∈ L y λ ∈ K, ´ unicos, de modo que
v = w +λu
Entonces, si P ∈ P − H, existe un ´ unico representante de P, p, tal que
p = l + u, con l ∈ L. En efecto, si v es un representante de P, v = w + λu de
donde (1/λ)v = (1/λ)w+u es un representante de P con la propiedad pedida,
3.5. INMERSI
´
ON DEL ESPACIO AF
´
IN EN EL PROYECTIVO 117
se puede dividir por λ porque si λ = 0, seria v = w ∈ L y P = [v] ∈ H en
contra de ser P ∈ P −H.
Este representante es ´ unico con la propiedad citada, ya que si P = [p
1
] = [p
2
]
y p
1
= l + u, p
2
= l

+ u (con l, l

∈ L) y p
1
,= p
2
, entonces [p
1
− p
2
] = P y
p
1
−p
2
= l +u −(l

+u) ∈ L de donde se deduce que P ∈ H, contradicci´on.
Definimos entonces una acci´on de L sobre A = P−H como sigue (Ver figura.
3.8):
∀P ∈ A, ∀t ∈ L, P +t = Q ⇔
_
P = [p] p = l +u
Q = [p +t]
Veamos que con esta acci´on, que esta bien definida, A es espacio af´ın. En efecto:
i) ∀P ∈ A, P +0 = P, evidente.
ii) ∀P ∈ A, ∀t
1
, t
2
∈ L, (P +t
1
) +t
2
= P + (t
1
+t
2
).
Esto es claro pues P = [p] con p = l + u, l ∈ L, Q = P + t
1
= [p + t
1
].
Ahora bien, como q = p +t
1
= l +t
1
+u y l +t
1
∈ L
Q+t
2
= [q +t
2
] = [(p +t
1
) +t
2
] = [p + (t
1
+t
2
)] = P + (t
1
+t
2
)
.
iii) ∀P, Q ∈ A, ∃t ∈ L ´ unico con P + t = Q. En efecto, si P = [p], Q = [q]
es
p = l +u, l ∈ L
q = l

+u, l

∈ L
_
⇒q −p = l

−l ∈ L
Entonces
P + (q −p) = [p +q −p] = [q] = Q
Por tanto, A = P −H es espacio af´ın con espacio vectorial asociado L.
Veamos ahora que A se identifica a P, de modo que la inmersi´on de A en A
corresponde a la inmersi´on de A en P como subconjunto. Como L + L(u) = V
y la suma es directa, K L · V v´ıa el isomorfismo que asigna a cada λu +l el
elemento (λ, l) de K L ; luego P ≡ P(K
¯
A) y A se identifica , en P(K L),
al conjunto de puntos construidos como sigue:
Si O = [u] ∈ P − H = A, para cada P ∈ A, el vector
−−→
OP se obtiene, en la
estructura af´ın que hemos establecido en A, escribiendo:
_
P = [p] p = l +u, l ∈ L
O = [u] u = 0 +u, 0 ∈ L
y
−−→
OP = p −u = l ∈ L.
Si construimos ahora A, el punto P como punto af´ın se identifica a [1,
−−→
OP]
representada por el vector (1,

OP) de K L que se identifica al vector de V
u +
−−→
OP = p, luego el punto [1,
−−→
OP] vuelve a ser el punto P proyectivo de
partida; esto prueba que la inmersi´on
A →A ≡ P
no es sino la que ya ten´ıamos de A en P
118 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
Sea H un hiperplano del espacio P, elegimos una referencia en dicho espacio,
¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
; U¦ tal que ¦P
0
, . . . , P
i−1
, P
i+1
, . . . P
n
¦ ⊂ H, entonces la ecua-
ci´on de H en ¹ es x
i
= 0. Podemos elegir una base normalizada asociada a la
referencia, ¦v
0
, . . . , v
n
¦ y si H = P(L), los vectores ¦v
0
, . . . , v
i−1
, v
i+1
, . . . , v
n
¦
son una base de L y se puede elegir el vector v
i
como vector u en la construc-
ci´on de 3.9. De esta manera, para la estructura af´ın de A = P −H, ¹
i
= ¦P
i
:
v
0
, . . . , ˆ v
i
, . . . , v
n
¦ es una referencia y dado un punto cualquiera X = [w] de A,
el vector

P
i
X se obtiene escribiendo:
w = x
0
v
0
+ +x
n
v
n
= x
i
v
i
+x
0
v
0
+ + ¯ x
i
v
i
+ +x
n
v
n
conx
i
,= 0. Por tanto
1
x
i
w = v
i
+
x
0
x
i
v
0
+ +
´x
i
x
i
v
i
+ +
x
n
x
i
v
n
y 1/x
i
w es el representante del punto X que se selecciona, luego

P
i
X = v
i
+

j=i
x
j
x
i
v
j
−v
i
=

j=i
x
j
x
i
v
j
.
Luego el punto X de coordenadas proyectivas [x
0
, . . . , x
n
] respecto de la
referencia ¹, tiene en la referencia af´ın ¹
i
, las coordenadas
(x
0
/x
i
, . . . ,

x
i
/x
i
, . . . , x
n
/x
i
)
(t´engase en cuenta que por ser X / ∈ H es x
i
,= 0).
Rec´ıprocamente, si X ∈ A tiene en la referencia af´ın ¹
i
las coordenadas
(y
1
, . . . , y
n
), se verifica que:

P
i
X = y
1
v
0
+ +y
i
v
i−1
+y
i+1
v
i+1
+ +y
n
v
n
Luego el punto X esta representado por el vector x dado por
x = v
i
+

P
i
X
= y
1
v
0
+ +y
i
v
i−1
+v
i
+y
i+1
v
i+1
+ +y
n
v
n
Por tanto, las coordenadas del punto X en la referencia ¹ son
[y
1
, . . . , y
i−1
, 1, y
i+1
, . . . , y
n
]
Observemos que si ¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
; U¦, podemos llamar H
i
al hiperplano
H
i
= L
P
(P
0
, . . . ,
ˆ
P
i
, . . . , P
n
), es decir, al hiperplano de ecuaci´on x
i
= 0, entonces
n

i=0
H
i
= ∅ ⇒
n
_
i=1
(P −H
i
) = P
Llamando A
i
= P − H
i
, tenemos as´ı un total de n + 1 espacios afines n -
dimensionales que recubren el espacio P. En cada uno de estos espacios A
j
,
3.5. INMERSI
´
ON DEL ESPACIO AF
´
IN EN EL PROYECTIVO 119
tenemos una referencia construida tomando una base normalizada asociada a
¹, ¦v
0
, . . . , v
n
¦ y formando ¹
j
= ¦P
j
: v
0
, . . . , ˆ v
j
, . . . , v
n
¦.
Se verifica que si P ∈ P, P ∈ A
j
⇔ P / ∈ H
j
, es decir si P tiene en ¹
las coordenadas [x
0
, . . . , x
n
], se verifica que P ∈ A
j
⇔ x
j
,= 0 y entonces las
coordenadas del punto P en la referencia ¹
j
son (x
0
/x
j
, . . . ,
¯
x
i
/x
j
, . . . , x
n
/x
j
).
P
0
P=[x
0
, x
1
]
x
1

U
A
1

O
1 v
1
x
1
/x
0
1
x
0
v
0
1
v
0

x
0
/x
1


O
0
v
1
P
1
A
0
Figura 3.9: Cartas afines del espacio proyectivo real de dimensi´on 1
Ejemplos 3.5.1.–
3.5.1.5. - Dado un punto P de P(1
2
) de coordenadas [x
0
, x
1
] en la referencia ¹ =
¦P
1
, P
2
; U¦, con x
0
,= 0, x
1
,= 0, P ∈ A
0
∩ A
1
porque no est´a en ninguno de los
hiperplanos x
i
= 0 i ∈ ¦0, 1¦. En A
0
la referencia es ¦O
0
; v
0
¦ y la coordenada
de P en ella es (x
0
/x
1
). En A
1
, en la referencia ¦O
1
; v
1
¦, la coordenada de P
es (x
1
/x
0
) (Ver figura. 3.9)
3.5.1.6. - Dadas las rectas r y s de P(1
3
) de ecuaciones:
a
0
x
0
+a
1
x
1
+a
2
x
2
= 0 a
j
,= 0 ∀j
b
0
x
0
+b
1
x
1
+b
2
x
2
= 0 b
j
,= 0 ∀j
r y s determinan rectas afines sobre las tres cartas:
r ∩A
0
tiene de ecuaci´on a
0
+a
1
y
1
+a
2
y
2
= 0 con y
1
= x
1
/x
0
, y
2
= x
2
/x
0
.
r ∩A
1
tiene de ecuaci´on a
0
y
1
+a
1
+a
2
y
2
= 0 con y
1
= x
0
/x
1
, y
2
= x
2
/x
1
.
r ∩A
2
tiene de ecuaci´on a
0
y
1
+a
1
y
2
+a
2
= 0 con y
1
= x
0
/x
2
, y
2
= x
1
/x
2
.
Y se determinan rectas similares para s
120 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
A
2

r
2


s
2
r s

r
0

s
0

s
1

r
1

A
0

A
1
r ∩ s
P
1
P
2

P
0
Figura 3.10: Cartas afines del espacio proyectivo real de dimensi´on 2
En la figura 3.10, hemos elegido r y s para que se vean como secantes en las
cartas A
1
y A
2
y como paralelas en la carta A
0
.
3.5.1.7. Como el polinomio, F(x
0
, x
1
, x
2
) = x
2
1
+x
2
2
+2x
0
x
2
es homog´eneo, tiene
sentido considerar el conjunto:
C
F
= ¦[a
0
, a
1
, a
2
] ∈ P(1
3
) [ F(a
0
, a
1
, a
2
) = 0¦
ya que F( el hecho de que F se anule en un punto no depende del repre-
sentante de este que se elija porque F(a
0
, a
1
, a
2
) = 0 ⇒ F(ta
0
, ta
1
, ta
2
) =
t
2
F(a
0
, a
1
, a
2
) = 0.) Desde el punto de vista af´ın y en cada una de las tres
cartas antes consideradas, el conjunto C
F
est´a descrito como sigue:
1. C
F
∩ A
0
tiene de ecuaci´on y
2
1
+ y
2
2
+ 2y
2
= 0 ⇒ y
2
1
+ (y
2
+ 1)
2
= 1 con
y
1
= x
1
/x
0
, y
2
= x
2
/x
0
, es decir la figura se ve como una circunferencia
en la carta A
0
2. C
F
∩ A
1
tiene de ecuaci´on 1 + y
2
2
+ 2y
1
y
2
= 0 ⇒ y
2
(y
2
+ 2y
1
) = −1 con
y
1
= x
0
/x
1
, y
2
= x
2
/x
1
, es decir en esta carta se ve como una hip´erbola
3. C
F
∩ A
2
tiene de ecuaci´on y
2
2
+ 1 + 2y
1
= 0 con y
1
= x
0
/x
2
, y
2
= x
1
/x
2
,
es decir ahora la figura se ve como una par´abola.
Vemos as´ı que los conceptos elipse, hip´erbola, par´abola, no son conceptos pro-
yectivos sino diferentes visiones afines de una sola realidad proyectiva.
Ejercicios de la secci´on 3.5
Ejercicio 3.5.70 Se llaman casos reducidos de un enunciado proyectivo a
3.5. INMERSI
´
ON DEL ESPACIO AF
´
IN EN EL PROYECTIVO 121
los enunciados afines que se obtiene cuando alguno de los puntos o rectas del
enunciado se lleva al infinito. Escribir casos reducidos del teoremas de Desargues.
Ejercicio 3.5.71 Utilizar el teorema de Desargues para dibujar lo siguiente:
1. La recta que pasa por un punto del papel y por el punto de corte de dos
rectas que se cortan fuera de ´el
2. La recta que pasa por el punto de corte de dos rectas que se cortan fuera
del papel y es paralela a una recta dada
Ejercicio 3.5.72 Dado en el plano real un paralelogramo, dise˜ nar un m´etodo
para construir con solo una regla una recta que pase por un punto dado y sea
paralela a una recta dada
Ejercicio 3.5.73 Se consideran el plano af´ın real, tres puntos no alineados
A, B, C, y dos rectas concurrentes r, s no paralelas a los lados del tri´angulo ABC.
Se construyen los paralelogramos con diagonales AB, AC, BC y lados paralelos
a las rectas r, s. Probar que las segundas diagonales de los tres paralelogramos
concurren en un punto.
Considerando el plano af´ın sumergido en el proyectivo y tomando como recta
del infinito una recta arbitraria, dibujar la figura correspondiente al problema.
Ejercicio 3.5.74 Dado un tri´angulo T = [A
1
, A
2
, A
3
] del plano af´ın y una recta
r que no pase por ninguno de sus v´ertices, probar que las rectas que unen cada
v´ertice con el punto medio del segmento determinado por los lados adyacentes
a dicho v´ertice, cortan a los lados opuestos al v´ertice en puntos alineados.
Ejercicio 3.5.75 Sean a, b, c, tres rectas en el plano af´ın A
2
y tomemos
paralelas a cada una de ellas, a

, b

, c

. Demostrar que a∩b+a

∩b

, a∩c+a

∩c

y c ∩ b +c

∩ b

, son tres rectas concurrentes.
Ejercicio 3.5.76 Se consideran el plano af´ın real 1
2
y su compleci´on proyectiva
sumergidos en el plano af´ın complejo C
2
y su compleci´on proyectiva. Probar que
una c´onica af´ın real no degenerada es una circunferencia si y solo si pasa por
los puntos c´ıclicos del plano [0, 1, ±i]
Ejercicio 3.5.77
1. Se consideran las curvas del plano af´ın dadas en una referencia af´ın por
las ecuaciones :
C
1
: x
2
+y
2
= 1, C
2
: xy = 1, C
3
: x
2
−y = 0
Se sumerge el plano af´ın en el proyectivo y se pide encontrar cambios
proyectivos de coordenadas que transformen la ecuaci´on de C
i
en la de C
j
para 1 ≤ i ≤ j ≤ 3
2. Escribir las ecuaciones de las as´ıntotas de la curva real planas, de ecuaci´on:
x
4
−4x
2
y
2
+ 2x
3
−3y
2
= 0,
122 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
Ejercicio 3.5.78 En el espacio af´ın real de dimensi´on tres, 1
3
, sean π, π

, dos
planos distintos. Consideramos 1
3
⊂ P
3
R
, Q complementario de ¯ π y de
¯
π

y ϕ,
la proyecci´on de π en π

desde Q.
1. Sea P ⊂ π un paralelogramo.
`
A Qu´e condiciones deben satisfacer π, π

y
Q para que la imagen de P por ϕ sea tambi´en un paralelogramo?.
2. Si π y π

tienen ecuaciones respectivamente: x−y = 0, x+z = 0 y Q tiene
coordenadas (1, 2, 0) en una referencia af´ın de 1
3
, buscar las ecuaciones
de las recta de π que se transforma por ϕ en la recta del infinito de π

y
de la recta transformada de la recta del infinito de ¯ π
3. Buscar las coordenadas de un punto T tal que la proyecci´on del parale-
logramo de π de v´ertices : (1, 1, 0)(0, 0, 2)(3, 3, 0)(5, 5, 4) sobre π

desde T
sea un paralelogramo
Ejercicio 3.5.79 Sean a, b, c, tres rectas en el plano af´ın A
2
y tomemos
paralelas a cada una de ellas, a

, b

, c

. Demostrar que a∩b+a

∩b

, a∩c+a

∩c

y c ∩ b +c

∩ b

, son tres rectas concurrentes.
Ejercicio 3.5.80 Dado un cuadril´atero en un plano π del espacio eucl´ıdeo real:
1. Buscar todos los pares (Q, α) tales que la proyecci´on del cuadril´atero desde
Q sobre α sea un paralelogramo
2. Id. sea un rect´angulo
3. Id. sea un cuadrado
3.6. Ap´endice: Topolog´ıa de los espacios proyec-
tivos
Si K es el cuerpo real o el complejo, el espacio K
n
admite una topolog´ıa
natural en la cual la base de entornos de un punto α = (α
1
, ..., α
n
) es el conjunto
de bolas abiertas centradas en el punto:
B
R

(α) = ¦x ∈ 1
n
[

i=n
i=1
(x
i
−α
i
)
2
<
2
¦ para ∈ 1
+
en el caso K = 1
B
C

(α) = ¦x ∈ C
n
[

i=n
i=1
[x
i
−α
i
[
2
<
2
¦ para ∈ 1
+
en el caso K = C
Para cuerpos arbitrarios el espacio af´ın K
n
se puede dotar siempre de la topolog´ıa
de Zariski que es la topolog´ıa con base de abiertos:
¦D(f)¦
f∈K[x
1
,...,x
n
]
, D(f) = ¦(a
1
, ..., a
n
) ∈ K
n
[ f(a
1
, .., a
n
) ,= 0¦.
El sistema de cartas descrito en la secci´on anterior permite trasladar esas
topolog´ıas al espacio proyectivo de dimensi´on n sobre el cuerpo K. Para ello,
fijamos una referencia ¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
; U¦ en P
n
K
= P(K
n+1
), llamamos H
i
3.6. AP
´
ENDICE: TOPOLOG
´
IA DE LOS ESPACIOS PROYECTIVOS 123
al hiperplano de ecuaci´on x
i
= 0, y A
i
= P − H
i
, tenemos as´ı un total de
n + 1 espacios afines n - dimensionales que recubren el espacio P. En cada uno
de estos espacios A
j
tenemos una referencia af´ın, como ya hemos visto, sin m´as
que tomar una base normalizada asociada a ¹, ¦v
0
, . . . , v
n
¦ y formar ¹
j
= ¦P
j
:
v
0
, . . . , ´ v
j
, . . . , v
n
¦. Si P ∈ P y P ∈ A
j
, y P tiene en ¹ coordenadas [x
0
, . . . , x
n
],
con x
j
,= 0, entonces las coordenadas del punto P en la referencia ¹
j
son
(x
0
/x
j
, . . . ,
¯
x
i
/x
j
, . . . , x
n
/x
j
). Por tanto la referencia ¹ induce biyecciones:
ϕ
j
: A
j
→K
n
, ϕ
j
([x
0
, . . . , x
n
]) = (x
0
/x
j
, . . . ,
¯
x
i
/x
j
, . . . , x
n
/x
j
)
estas biyecciones permiten llevar la topolog´ıa de K
n
a todas las cartas locales
A
j
.
Proposici´on 3.6.1.– La familia de subconjuntos:
T = ¦U ⊂ P
n
K
[ ϕ
j
(U ∩ A
j
) abierto en A
j
¦
es una topolog´ıa en P
n
K
, y es independiente de la referencia elegida para cons-
truirla. Adem´as una aplicaci´on f : P
n
K
−→X, donde X es un espacio topol´ogico,
es continua si y solo si son continuas las aplicaciones fϕ
j
: K
n
−→X para to-
dos los ´ındices j.
Demostraci´on: Es obvio que ∅ ∈ T , P
n
K
∈ T . La propiedad distributiva de la
uni´ on respecto de la intersecci´on, (

i∈I
U
i
) ∩A
j
=

i∈I
(U
i
∩A
j
) prueba que T
es cerrado para uniones arbitrarias.
Como adem´as (

r
i=1
U
i
) ∩ A
j
=

n
i=1
(U
i
∩ A
j
), T es tambi´en cerrado para
intersecciones finitas y por tanto es una topolog´ıa.
En la topolog´ıa construida los hiperplanos son cerrados, ya que dado un
hiperplano H, si tomamos una carta af´ın, o H es el hiperplano complementario
o la corta en un hiperplano af´ın que es cerrado. En consecuencia los conjuntos
complementarios de hiperplanos son abiertos.
Entonces dadas dos referencias ¹
1
, ¹
2
si T
1
, T
2
son las topolog´ıas asociadas,
las cartas de cada una son abiertas en la otra, ya que son complementarias de
hiperplanos, entonces U es abierto en T
1
, como cada carta A
j
de T
1
es tambi´en
abierta en T
2
, U ∩A
j
es abierto en T
2
para todos los ´ındices j luego U es uni´on
de abiertos en T
2
y por tanto es abierto. El mismo razonamiento prueba que los
abiertos en T
2
lo son en T
1
.
La ´ ultima afirmaci´on es trivial de la construcci´on de los abiertos.
Corolario 3.6.2.– Una base de abiertos de la topolog´ıa de Zariski de P
n
K
es la
familia de conjuntos:
D(F) = ¦[a
0
, ..., a
n
] ∈ P
n
K
[ F(a
0
, ..., a
n
) ,= 0¦
cuando F recorre los polinomios homog´eneos en n+1 variables con coeficientes
en K
124 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
Demostraci´on: Manteniendo las notaciones anteriores, es claro que, si para
cada polinomio f ∈ K[x
1
, ..., x
n
] de grado r y cada ´ındice j, llamamos:
F
j
(y
0
, ..., y
n
) = y
d+1
j
f(
y
0
y
j
, ..,
´y
j
y
j
, ..,
y
n
y
j
)
entonces D(F) = ϕ
−1
j
(D(f)). Como los A
j
forman un recubrimiento abierto
del proyectivo, la uni´on de bases de abiertos de estos espacios es una base de
abiertos y se sigue el resultado
Obs´ervese que la topolog´ıa del espacio proyectivo queda descrita por la fami-
lia de cartas afines que constituyen lo que podemos llamar un atlas del espacio,
la forma en que las distintas cartas afines se pegan unas con otras en el espacio
proyectivo viene determinada por los homeomorfismos:
ϕ
j

−1
i
: ϕ
i
(A
i
∩ A
j
) −→ϕ
j
(A
i
∩ A
j
)
3.6.1. Esferas y espacios proyectivos
En los espacios proyectivos reales y complejos la topolog´ıa se puede describir
tambi´en como topolog´ıa cociente de la de la de las esferas.
Como es habitual podemos llamar n - esferas real y compleja a:
S
n
R
= ¦x ∈ 1
n+1
[

i=n
i=0
x
2
i
= 1¦
S
n
C
= ¦x ∈ C
n+1
[

i=n
i=0
[x
i
[
2
= 1¦
Ambas esferas son compactas con la topolog´ıa inducida por la de su espacio
ambiente y la aplicaci´on:
ψ : S
n
K
−→P
n
K
, ψ(x = [x])
es sobre, porque cada punto proyectivo proviene de dos diametralmente opuestos
en la esfera, y es continua ya que los conjuntos:
ψ
−1

−1
j
(B
K

)(α) = ¦(x) ∈ S
n
K
[ [(x
0
/x
j
) −α
1
[
2
+. . . +[(x
j−1
/x
j
) −α
j
[
2
+
+[(x
j+1
/x
j
) −α
j+1
[
2
+. . . +[x
n
/x
j
−α
n
[
2
< ¦
son abiertos, y la continuidad es una propiedad local.
Como consecuencia de ser ψ continua y sobre y ser las esferas compactas,
los espacios proyectivos reales y complejos son compactos, m´as a´ un ψ es abierta
y el espacio proyectivo n-dimensional real o complejo es de hecho el cociente de
la esfera por la relaci´on que identifica puntos diametralmente opuestos.
La relaci´on entre espacios proyectivos y esferas es m´as fuerte solo en los
casos de las rectas proyectivas real y compleja. En ambos casos la proyecci´on
estereogr´afica proporciona el resultado. Recordemos que se llama proyecci´on
estereogr´afica a la transformaci´on que se obtiene fijando un punto P ∈ S
n
= S
n
R
,
llamado polo de la proyecci´on, identificando 1
n
con el hiperplano α paralelo por
el centro de la esfera al hiperplano tangente a esta por el polo y definiendo
3.6. AP
´
ENDICE: TOPOLOG
´
IA DE LOS ESPACIOS PROYECTIVOS 125
D E A A'
C x B' ≡ Β
F F' ≡ F x
B x C' ≡ C
E' ≡ Ε x x D' ≡ D
A≡Α'
A A'

Β'
F'
C'
E' D'
P
B
ε
(P) B
ε
(P)
B
ε
(∞) B
ε
(0) B
ε
(∞)
B
ε
(Q) B
ε
(Q)
Q
Figura 3.11: La recta proyectiva real es homeomorfa a la circunferencia
la imagen p(X) de un punto X ∈ S
n
− ¦P¦ por: p(X) = (P + X) ∩ α. Un
calculo elemental de geometr´ıa anal´ıtica permite establecer las ecuaciones de la
proyecci´on estereogr´afica de polo (0, ..., 1):
p(x
1
, .., x
n+1
) = (y
1
, .., y
n
), y
i
=
x
i
1 −x
n+1
, 1 ≤ i ≤ n
y de su inversa:
p

1
(y
1
, .., y
n
) = (x
1
, .., x
n+1
)
x
i
=
2y
1
y
2
1
+... +y
2
n
+ 1
, 1 ≤ i ≤ n, x
n+1
=
y
2
1
+... +y
2
n
−1
y
2
1
+... +y
2
n
+ 1
Vistas las ecuaciones es claro que la proyecci´on estereogr´afica es un homeomor-
fismo p : S
n
−¦P¦ −→1
n
Proposici´on 3.6.3.– La recta proyectiva real es homeomorfa a la circunferen-
cia y la recta proyectiva compleja es homeomorfa a la 2-esfera.
Demostraci´on: Para la primera afirmaci´on podemos dar dos pruebas, la pri-
mera consiste en utilizar que la recta proyectiva real se obtiene identificando en
la circunferencia puntos diametralmente opuestos (v. figura 3.11, cortando la
circunferencia por un di´ametro AA

e identificando ant´ıpodas se obtiene una se-
micircunferencia en la que hay que identificar los extremos, con lo que se vuelve
a tener una circunferencia.
126 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
X
Y
a
γ
a

Y

b

X

X
Y
a γ a
γ
b a
Y

X
b

A X
γ
B
X
a
Y a Y
γ γ γ γ
a a
Y b Y b
X
B

γ X

A
Figura 3.12: Estructura topol´ogica del plano proyectivo real. El ciclo γ es la recta del infinito.
Se aprecia como se comportan dos bolas sobre la esfera a y b, la primera de las cuales corta
a la recta del infinito, cuando se recorren los distintos pasos que llevan al modelo plano del
plano proyectivo real
La segunda consiste en identificar en 1
2
el eje x con la recta af´ın real y
extender la inversa de la proyecci´on estereogr´afica a la compleci´on proyectiva,
as´ı definimos π : P
1
R
−→S
1
por:
π[1, y
1
] = p
−1
(y
1
) = (
2y
1
y
2
1
+ 1
,
y
2
1
−1
y
2
1
+ 1
), π[0, 1] = (0, 1)
es decir:
π[x
0
, x
1
] = (
2x
0
x
1
x
2
0
+x
2
1
,
x
2
1
−x
2
0
x
2
1
+x
2
0
).
Es un ejercicio inmediato comprobar que π es un homeomorfismo.
Una construcci´on similar establece el segundo homeomorfismo, ya que iden-
tificando C ≡ 1
2
, z = x +iy ≡ (x, y), podemos construir γ : P
1
C
−→S
2
por:
γ[1, z] = p
−1
(x, y) = (
2x
x
2
+y
2
+ 1
,
2y
x
2
+y
2
+ 1
,
x
2
+y
2
−1
x
2
+y
2
+ 1
)
γ[0, 1] = (0, 0, 1)
La aplicaci´on as´ı construida es biun´ıvoca y sobre las cartas es trivial que es con-
tinua y abierta y por tanto homeomorfismo. Este homeomorfismo es de enorme
inter´es en el an´alisis de variable compleja y proporciona el ejemplo m´as simple
de la estructura llamada superficie de Riemann.
3.6. AP
´
ENDICE: TOPOLOG
´
IA DE LOS ESPACIOS PROYECTIVOS 127
3.6.2. Topolog´ıa del plano proyectivo real
La estructura topol´ogica del plano proyectivo real es mucho m´as compleja
que la de las rectas proyectivas real y compleja. Al igual que todos los espacios
proyectivos reales es homeomorfa al cociente de la esfera S
2
por la relaci´on que
identifica puntos diametralmente opuestos.
A
P
B
C C
D D
D
C C
E
E
B A
P
A
P
B
C
D
A
B C
D
A B
Figura 3.13: Una segunda construcci´on topol´ogica del plano proyectivo
Hay muchas formas de construir el espacio resultante de esta identificaci´on,
y la mejor descripci´on de la mayor´ıa de ellas se encuentra en el texto de Apery
[4]. La m´as pr´oxima a nuestra forma de trabajar consiste en cortar la esfera por
un plano diametral. Los puntos contenidos en dicho plano ser´ıan los de una recta
proyectiva, que se puede considerar, y as´ı lo haremos en lo que sigue, la recta del
infinito para una carta af´ın del plano proyectivo. De las dos semiesferas en que
el plano divide a la esfera podemos quedarnos con una de ellas, cuyo borde ser´ıa
precisamente la recta del infinito. Esta semiesfera contendr´a a un representante
de cada punto del proyectivo, cada uno de los puntos no contenidos en la recta del
infinito tiene un representante ´ unico en la semiesfera, pero los puntos del infinito
tienen dos representantes diametralmente opuestos en la circunferencia que es
su borde, por tanto para obtener la representaci´on del plano proyectivo hay que
identificar los puntos diametralmente opuestos del borde de la semiesfera(ver la
figura 3.12).
Para hacer esta identificaci´on transformamos primeramente, por proyecci´on,
la semiesfera en un circulo, en cuyo borde, que es la recta del infinito, se identifi-
128 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
can puntos diametralmente opuestos. El circulo se puede deformar a un cuadra-
do en cuyo borde se identifican tambi´en puntos diametralmente opuestos, una
primera identificaci´on de dos lados opuestos proporciona una banda de M¨obius,
cuyo borde habr´ıa que cerrar de nuevo con una torsi´on, imposible de realizar
en el espacio real tridimensional. La figura que se obtiene no tiene por tanto
cabida en el espacio eucl´ıdeo tridimensional, aunque puede ser sumergida en
este de modo singular. Los libros ya citados de Hilbert y Cohn-Vossen [25] y
Apery [4] contienen una buena descripci´on de las superficies resultantes de esta
inmersi´on, la m´as conocida es la superficie de Boy.
A
B
C D
A
B
C
D
D
A
X Y
Y
X
D
A B
C
B
C
A
D
C
B
A
B
C D
B
C
A
B
C D
A
B
C
B
C D
D
A
Y Y
X
X
A
D
Figura 3.14: La orientaci´on cambia al pasar por la l´ınea del infinito, porque a lo largo de ella
el plano proyectivo se comporta como una banda de M¨obius, seg´ un se aprecia a la derecha.
En el toro no sucede lo mismo, como se ve a la izquierda
Hay una forma de obtener otro modelo topol´ogico del plano proyectivo real,
que aparece en la figura 3.13. Como hemos indicado, el plano proyectivo se obtie-
ne identificando en la esfera de 1
3
puntos diametralmente opuestos. Cortamos
ahora la esfera por dos planos paralelos a un plano diametral, que podemos pen-
sar que contiene al ecuador de la esfera, equidistantes de el y suficientemente
pr´oximos como para cortar a la esfera seg´ un dos paralelos. La esfera queda di-
vidida en tres fragmentos, dos casquetes sim´etricos respecto al plano diametral
y un anillo esf´erico. El paso al cociente identifica los dos casquetes, Y cortando
el anillo por un meridiano se obtienen dos mitades que se identifican y solo hay
que pegar el borde de un lado de una de las mitades con el otro lado, pero hay
que hacerlo identificando puntos diametralmente opuestos. Resultan por tanto
una banda de M¨obius y un circulo y solo hay que tapar la banda con el c´ırculo
ajust´andolos borde con borde, naturalmente es imposible hacerlo dentro de 1
3
sin producir autointersecciones.
Podemos obtener m´as detalles sobre la topolog´ıa de P
2
R
consider´andolo como
completado del plano eucl´ıdeo 1
2
. En este ´ ultimo cada recta determina dos
3.6. AP
´
ENDICE: TOPOLOG
´
IA DE LOS ESPACIOS PROYECTIVOS 129
semiplanos que tienen la propiedad de que es imposible pasar de uno al otro
sin cortar la recta. Esto no sucede en el plano proyectivo, si tomamos una recta
cualquiera, su complementario es el plano af´ın y es por tanto convexo. Como la
recta proyectiva es homeomorfa a la circunferencia, resulta que hay una curva
cerrada que no divide al plano proyectivo en dos trozos.
Otra propiedad interesante es la relativa a la orientaci´on, si desplazamos un
cuadril´atero, con los v´ertices marcados en un cierto orden por el plano af´ın de
modo que tengamos un sentido de recorrido de su borde, el sentido de recorrido
no se altera con los movimientos, pero si lo hacemos en el plano proyectivo, al
pasar a trav´es de la recta del infinito la orientaci´on cambia (ver la figura 3.14)
El plano proyectivo, lo mismo que la banda de M¨obius es una superficie no
orientable, es decir no se puede cubrir por una red, con propiedades razonables,
de tri´angulos orientados de modo coherente. Adem´as de en los textos citados,
la topolog´ıa de las superficies y muchas propiedades topol´ogicas interesantes de
los espacios proyectivos pueden encontrarse en el texto de Ram´ırez Galarza y
Seade [37].
130 CAP
´
ITULO 3. ESPACIO PROYECTIVO
Cap´ıtulo 4
Raz´on doble. Cuaternas
arm´onicas
La raz´on doble, tiene especial inter´es por ser invariante, de hecho el ´ unico, por
la clase mas interesante de transformaciones proyectivas, que son precisamente
las que dan el nombre a la geometr´ıa que nos ocupa, las proyecciones y secciones.
Por razones estrat´egicas preferimos colocarlas en un cap´ıtulo aparte y previo al
dedicado al estudio de estas transformaciones. La justificaci´on mas l´ogica de la
introducci´on del concepto de raz´on doble est´a precisamente en la no invariancia
por proyecci´on de la raz´on simple.
4.1. Raz´on simple y coordenadas afines
P
2
P

U
2
U

u
2

O u
1
U
1
P
1
Figura 4.1: Raz´on simple y coordenadas afines
Dados tres puntos A, B, C en una recta af´ın (con B ,= A), se llama raz´ on
131
132 CAP
´
ITULO 4. RAZ
´
ON DOBLE. CUATERNAS ARM
´
ONICAS
simple de A, B y C al numero [ABC] = λ tal que λ.
−−→
AB =
−→
AC, o, en t´erminos
cl´asicos, usando como cuerpo base 1, al numero
AC
AB
cociente de las longitudes de los segmentos orientados AC y AB. La raz´on simple
da, por tanto, la coordenada af´ın del punto C en la referencia ¦A;
−−→
AB¦.
La raz´on simple es una magnitud af´ın, en el sentido de que es invariante por
transformaciones afines. Es decir si φ : A → A es una afinidad de isomorfismo
asociado f y por tanto:
∀P, Q ∈ A,
−−−−−−→
φ(P)φ(Q) = f(
−−→
PQ)
y si A, B, C ∈ A est´an alineados, φ(A), φ(B), φ(C) ∈ A tambi´en lo est´an y:
[A, B, C] = λ ⇔λ
−−→
AB =
−→
AC ⇔f(
−→
AC) = f(λ
−−→
AB) = λf(
−−→
AB) ⇔
⇔(
−−−−−−→
φ(A)φ(C) = λ
−−−−−−→
φ(A)φ(B) ⇔[φ(A), φ(B), φ(C)] = λ
Si trabajamos en 1
2
y tenemos una referencia ¦O; u
1
, u
2
¦, las coordenadas de
un punto P son (a, b) si y solo si
−−→
OP = au
1
+bu
2
(ver la figura 4.1). Ahora bien,
si llamamos U al punto (1, 1) y U
1
, U
2
a los puntos (1, 0), (0, 1), proyecciones
respectivamente de U sobre los ejes OU
1
y OU
2
en las direcciones de u
2
y u
1
, y
llamamos P
1
, P
2
respectivamente a las proyecciones de P en estas direcciones,
es
−−→
OU
1
= u
1

OU
2
= u
2
OP =
−−→
OP
1
+
−−→
OP
2
−−→
OP
1
= au
1
= a
−−→
OU
1
−−→
OP
2
= bu
2
= b
−−→
OU
2
luego
[O, U
1
, P
1
] = a; [O, U
2
, P
2
] = b
La misma construcci´on es valida para cualquier dimensi´on y de este modo, las
coordenadas afines se pueden interpretar geom´etricamente como medidas por
medio de la raz´on simple, aunque en rigor no se pueda medir en el espacio af´ın
en que trabajamos.
Si consideramos tres puntos distintos dos a dos en la recta proyectiva, se
puede tomar siempre una carta af´ın que los contenga y calcular en dicha carta
la raz´on simple de estos tres puntos. Ahora bien la raz´on simple as´ı calculada
depende de la carta af´ın que se considere. En la figura 4.2 se observa como los
puntos ¦Q = [2, 1], U = [1, 1], P = [1, 2]¦, corresponden en la primera carta A
0
a los puntos afines ¦2, 1, 1/2¦ y su raz´on simple en esta carta es
1/2−2
1−2
= 3/4
mientras que en la segunda carta A
1
corresponden a los puntos afines ¦1/2, 1, 2¦
y su raz´on simple en esta carta es
2−1/2
1−1/2
= 3/2. Por tanto la raz´on simple de tres
puntos proyectivos no se puede definir como la raz´on simple de dichos puntos
en una carta af´ın que los contenga.
4.2. RAZ
´
ON DOBLE DE CUATRO PUNTOS 133
P
0
P = [2, 1]
2

U = [1, 1]
Q= [1, 2]
A
1
0
1 2
0

P
1
A
0
Figura 4.2: la raz´on simple no es un concepto proyectivo
La raz´on simple tampoco es invariante por una proyecci´on general, ya que,
aunque si proyectamos una recta en el plano af´ın sobre otra paralela a ella, esta
proyecci´on es una afinidad y la raz´on simple no cambia, pero si proyectamos
una recta sobre otra no paralela a ella no sucede lo mismo. Por ejemplo: en la
figura 4.3 es claro que [A
1
, B
1
, C
1
] ,= [A
2
, B
2
, C
2
].
A continuaci´on vamos a introducir un concepto proyectivo que es indepen-
diente de la elecci´on de referencia e invariante por proyecciones y que juega en
la geometr´ıa proyectiva el papel que juega la raz´on simple en la geometr´ıa af´ın,
este concepto es el de raz´on doble de cuatro puntos.
4.2. Raz´on doble de cuatro puntos
Dados cuatro puntos alineados y distintos dos a dos A, B, C, D, en un espacio
proyectivo P, los tres primeros definen una referencia ¦A, B; C¦ en la recta que
los contiene; entonces, las coordenadas [α
0
, α
1
] de D en esta referencia, est´an
un´ıvocamente determinadas y como D ,= A, α
1
,= 0 y el numero α
0

1
existe
siempre. Entonces llamaremos raz´on doble de A, B, C, D y la representaremos
por [A, B : C, D] al numero
[A, B : C, D] =
α
0
α
1
siendo, como hemos indicado, [α
0
, α
1
] las coordenadas de D en la referencia
¦A, B; C¦.
La raz´on doble as´ı definida es intr´ınseca, es decir, no depende de la referencia
elegida en el espacio P, puesto que en la definici´on no aparece ninguna menci´on
a la misma, ni tampoco varia si consideramos nuestros puntos, no como puntos
134 CAP
´
ITULO 4. RAZ
´
ON DOBLE. CUATERNAS ARM
´
ONICAS
A
A
2 B
C

A
1
A
1
C
1
B
1
= B
2

C
2

A
2
Figura 4.3: La raz´on simple no es invariante por proyecci´on
de P sino como puntos de cualquier subespacio de P que los contenga; si S es
un subespacio de P que contiene a la recta A +B, [A, B : C, D] no depende de
que S o P sea el espacio ambiente considerado.
Supongamos dada una referencia ¹ = ¦P
0
, , P
n
; U¦ en P
n
y que cono-
cemos las coordenadas de los puntos A : [a
0
, . . . , a
n
], B : [b
0
, . . . , b
n
], C :
[c
0
, . . . , c
n
] y D : [d
0
, . . . , d
n
]. El hecho de que los cuatro puntos est´en alineados
se traduce en que el rango:
r
_
_
_
_
a
0
. . . a
n
b
0
. . . b
n
c
0
. . . c
n
d
0
. . . d
n
_
_
_
_
= 2
Para calcular la raz´on doble [A, B : C, D] necesitamos calcular las coordenadas
de D en la referencia ¦A, B; C¦, y para eso necesitamos conocer una base nor-
malizada asociada a dicha referencia, es decir vectores a, b, tales que [a] = A,
[b] = B y [a +b] = C. Si buscamos numeros α
1
, α
2
tales que
() α
1
(a
0
, . . . , a
n
) +α
2
(b
0
, . . . , b
n
) = (c
0
, . . . , c
n
)
se verifica que los vectores de coordenadas ¦α
1
(a
0
, . . . , a
n
), α
2
(b
0
, . . . , b
n
)¦ en la
base normalizada asociada a ¹ forman la base buscada.
Como A ,= B y A, B y C est´an alineados, es
r
_
a
0
. . . a
n
b
0
. . . b
n
_
= r
_
_
a
0
. . . a
n
b
0
. . . b
n
c
0
. . . c
n
_
_
= 2
luego el sistema () tiene soluci´on ´ unica que se calcula tomando dos ´ındices i,
4.2. RAZ
´
ON DOBLE DE CUATRO PUNTOS 135
j, tales que
¸
¸
¸
¸
a
i
a
j
b
i
b
j
¸
¸
¸
¸
,= 0
y resolviendo el sistema
_
α
1
a
i

2
b
i
= c
i
α
1
a
j

2
b
j
= c
j
cuyas soluciones son
α
1
=
¸
¸
¸
¸
c
i
b
i
c
j
b
j
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
a
i
b
i
a
j
b
j
¸
¸
¸
¸
α
2
=
¸
¸
¸
¸
a
i
c
i
a
j
c
j
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
a
i
b
i
a
j
b
j
¸
¸
¸
¸
Entonces, las coordenadas del punto D en la referencia ¦A, B; C¦ son [β
0
, β
1
]
con (d
0
, . . . , d
n
) = β
0
α
1
(a
0
, . . . , a
n
) +β
1
α
2
(b
0
, . . . , b
n
). Ahora bien, como
¸
¸
¸
¸
α
1
a
i
α
2
b
i
α
1
a
j
α
2
b
j
¸
¸
¸
¸
= α
1
α
2
¸
¸
¸
¸
a
i
b
i
a
j
b
j
¸
¸
¸
¸
,= 0
β
0
, β
1
son las soluciones del sistema
d
i
= β
0
α
1
a
i

1
α
2
b
j
d
j
= β
0
α
1
a
j

1
α
2
b
j
de donde
β
0
=
¸
¸
¸
¸
d
i
α
2
b
i
d
j
α
2
b
j
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
α
1
a
i
α
2
b
i
α
1
a
j
α
2
b
j
¸
¸
¸
¸
=
¸
¸
¸
¸
d
i
b
i
d
j
b
j
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
a
i
b
i
a
j
b
j
¸
¸
¸
¸
α
1
β
1
=
¸
¸
¸
¸
α
1
a
i
d
i
α
1
a
j
d
j
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
α
1
a
i
α
2
b
i
α
1
a
j
α
2
b
j
¸
¸
¸
¸
=
¸
¸
¸
¸
a
i
d
i
a
j
d
j
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
a
i
b
i
a
j
b
j
¸
¸
¸
¸
α
2
Teniendo en cuenta estos valores, queda
[A, B : C, D] =
β
0
β
1
=
¸
¸
¸
¸
d
i
b
i
d
j
b
j
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
a
i
c
i
a
j
c
j
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
c
i
b
i
c
j
b
j
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
a
i
d
i
a
j
d
j
¸
¸
¸
¸
Por razones nemot´ecnicas, se suele cambiar el orden en las columnas y es-
cribir
() [A, B : C, D] =
¸
¸
¸
¸
a
i
c
i
a
j
c
j
¸
¸
¸
¸
b
i
d
i
b
j
d
j
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
a
i
d
i
a
j
d
j
¸
¸
¸
¸
.
¸
¸
¸
¸
b
i
c
i
b
j
c
j
¸
¸
¸
¸
136 CAP
´
ITULO 4. RAZ
´
ON DOBLE. CUATERNAS ARM
´
ONICAS
donde debemos recordar que los ´ındices i, j se eligieron de modo que:
¸
¸
¸
¸
a
i
b
i
a
j
b
j
¸
¸
¸
¸
,= 0
Observemos que las columnas de los determinantes del numerador de () corres-
ponden a las coordenadas de los puntos primero y tercero,y segundo y cuarto
(puntos medios), y las del denominador a las de los puntos primero y cuarto,
segundo y tercero (puntos extremos).
En caso de que consideremos n = 1, es decir trabajemos con un sistema de
coordenadas de P
1
, cada punto solo tiene dos coordenadas y:
A ,= B ⇒
¸
¸
¸
¸
a
0
b
0
a
1
b
1
¸
¸
¸
¸
,= 0
y la raz´on doble de los puntos A = [a
0
, a
1
], B = [b
0
, b
1
], C = [c
0
, c
1
] y D =
[d
0
, d
1
] es
[A, B : C, D] =
¸
¸
¸
¸
a
0
c
0
a
1
c
1
¸
¸
¸
¸
.
¸
¸
¸
¸
b
0
d
0
b
1
d
1
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
a
0
d
0
a
1
d
1
¸
¸
¸
¸
.
¸
¸
¸
¸
b
0
c
0
b
1
c
1
¸
¸
¸
¸
Si trabajamos en la recta af´ın A
1
⊂ P
1
con referencias asociadas, los puntos
A, B, C, D, de coordenadas afines, respectivamente, (a), (b), (c), (d), tienen
como coordenadas proyectivas : [1, a], [1, b], [1, c], [1, d] y su raz´on doble es
[A, B : C, D] =
¸
¸
¸
¸
1 1
a c
¸
¸
¸
¸
.
¸
¸
¸
¸
1 1
b d
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
1 1
a d
¸
¸
¸
¸
.
¸
¸
¸
¸
1 1
b c
¸
¸
¸
¸
=
(c −a)(d −b)
(d −a)(c −b)
=
AC.BD
AD.BC
Con esta formula, podemos calcular el valor limite de la raz´on doble cuando A
tiende a infinito o sea podemos tomar A = P
1
con coordenadas [0, 1], en este
caso es
[P
1
, B : C, D] =
¸
¸
¸
¸
0 1
1 c
¸
¸
¸
¸
.
¸
¸
¸
¸
1 1
b d
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
0 1
1 d
¸
¸
¸
¸
.
¸
¸
¸
¸
1 1
b c
¸
¸
¸
¸
=
d −b
c −b
= [B, C, D]
Y en este sentido, como indic´abamos en 4.1, la raz´on doble generaliza la raz´on
simple.
Obviamente la raz´on doble de cuatro puntos puede cambiar cuando se varia
el orden de ´estos, pero de la f´ormula de la raz´on doble es claro que ´esta no
cambia en los casos siguientes:
1. Si permutamos simult´aneamente A y C y B y D, es decir [A, B : C, D] =
[C, D : A, B]
4.2. RAZ
´
ON DOBLE DE CUATRO PUNTOS 137
2. Si permutamos simult´aneamente A y B y C y D, es decir [A, B : C, D] =
[B, A : D, C]
3. Si aplicamos simult´aneamente las dos permutaciones anteriores, es decir,
si invertimos el orden de los puntos, [A, B : C, D] = [D, C : B, A]
Este resultado justifica el que separemos los cuatro puntos en dos parejas.
Por otra parte, como la raz´on doble no depende de la referencia, si [A, B :
C, D] = β y elegimos ¦A, B; C¦ como referencia, D tiene coordenadas [β, 1] y
como A = [1, 0], B = [0, 1], C = [1, 1], se comprueba inmediatamente que:
[A, B : C, D] = [D, C : B, A] = [C, D : A, B] = [B, A : D, C] = β
[A, B : D, C] = [C, D : B, A] = [D, C : A, B] = [B, A : C, D] = 1/β
[A, C : B, D] = [D, B : C, A] = [B, D : A, C] = [C, A : D, B] = β/(β −1)
[A, C : D, B] = [B, D : C, A] = [D, B : A, C] = [C, A : B, D] = (β −1)/β
[A, D : B, C] = [C, B : D, A] = [B, C : A, D] = [D, A : C, B] = 1/(1 −β)
[A, D : C, B] = [B, C : D, A] = [C, B : A, D] = [D, A : B, C] = 1 −β
Obs´ervese que las seis funciones f
0
(β) = β, f
1
(β) = 1/β, f
2
(β) = β/(β − 1),
f
3
(β) = (β −1)/β, f
4
(β) = 1−β, f
5
(β) = 1/(1−β) forman, con la composici´on
de aplicaciones como operaci´on, un grupo.
La raz´on doble se puede ampliar a cuaternas de puntos con dos puntos
iguales; ya que teniendo en cuenta la definici´on, se puede convenir que [A, B :
C, A] = 0/1 = 0, [A, B : C, C] = 1/1 = 1, [A, B : C, B] = 1/0 = ∞, de esta
forma y teniendo en cuenta las igualdades anteriores, se verifica por ejemplo
que:
[A, B : C, A] = [A, C : B, A] = [C, A : A, B] = [B, A : A, C] = 1
= [A, B : A, C] = [A, C : A, B] = [C, A : B, A] = [B, A : C, A]
y se pueden escribir igualdades similares para los valores 0 e ∞.
Dada una referencia proyectiva ¦A
0
, A
1
; U¦ de una recta r de un espacio P
sobre un cuerpo K se puede a˜ nadir al cuerpo el s´ımbolo ∞, y establecer una
correspondencia biun´ıvoca:
θ : r −→K ∪ ¦∞¦, θ(X) = [A
0
, A
1
: U, X]
Esta correspondencia se llama par´ametro proyectivo asociado a la referencia.
Como los hiperplanos de un espacio proyectivo forman a su vez un espa-
cio proyectivo, se puede calcular tambi´en la raz´on doble de cuatro hiperplanos
alineados H
1
, H
2
, H
3
, H
4
, donde decir hiperplanos alineados en un espacio de
dimensi´on n, significa que dim(H
1
∩H
2
∩H
3
∩H
4
) = n−2. Por ejemplo, cuatro
rectas alineadas del plano son cuatro rectas de un haz (es decir con un punto
com´ un) y cuatro planos del espacio tridimensional est´an alineados si son cuatro
planos de un haz de planos ( es decir son planos con una recta com´ un).
Si en una referencia de P el hiperplano H
i
tiene ecuaci´on a
i0
x
0
+ +a
in
x
n
,
H
i
es un punto de P

que en la referencia dual tiene coordenadas [a
i0
, . . . , a
in
],
138 CAP
´
ITULO 4. RAZ
´
ON DOBLE. CUATERNAS ARM
´
ONICAS
O = P
0
x U
r

P
1
P
2
A B
r
1
r
2
r
3
r
4
Figura 4.4:
por tanto la raz´on doble [H
1
, H
2
: H
3
, H
4
] se calcula por la f´ormula
(∗) [H
1
, H
2
: H
3
, H
4
] =
¸
¸
¸
¸
a
1i
a
3i
a
1j
a
3j
¸
¸
¸
¸
a
2i
a
4i
a
2j
a
4j
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
a
1i
a
4i
a
1j
a
4j
¸
¸
¸
¸
.
¸
¸
¸
¸
a
2i
a
3i
a
2j
a
3j
¸
¸
¸
¸
siempre que
¸
¸
¸
¸
a
1i
a
2i
a
1j
a
2j
¸
¸
¸
¸
,= 0
y esta expresi´on no depende de la referencia elegida.
Supongamos en particular que trabajamos con cuatro rectas concurrentes en
un punto O, en un plano proyectivo P, r
1
, r
2
, r
3
, r
4
, y que r es una recta de P
que no pasa por O. Podemos elegir una referencia de P ¦P
0
, P
1
, P
2
; U¦, en la
que O = P
0
, r ∩ r
1
= P
1
, r ∩ r
2
= P
2
y U sea un punto de r
3
, diferente de O y
de r ∩ r
3
(figura 4.4). En esta referencia, las ecuaciones de las rectas son:
r
1
: x
2
= 0 r
2
: x
1
= 0
r
3
: x
1
−x
2
= 0 r
4
: ax
1
+bx
2
= 0
y la f´ormula (∗) dice que:
[r
1
, r
2
: r
3
, r
4
] =
¸
¸
¸
¸
0 1
1 −1
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
1 0
a b
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
0 1
a b
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
1 0
1 −1
¸
¸
¸
¸
= −
b
a
4.2. RAZ
´
ON DOBLE DE CUATRO PUNTOS 139
Por otra parte,
r
1
∩ r = [0, 1, 0] r
2
∩ r = [0, 0, 1]
r
3
∩ r = [0, 1, 1] r
4
∩ r = [0, b, −a]
luego
[r
1
∩ r, r
2
∩ r : r
3
∩ r, r
4
∩ r] = −
b
a
= [r
1
, r
2
: r
3
, r
4
]
En consecuencia, dadas cuatro rectas concurrentes y coplanarias, la raz´on doble
de los cuatro puntos que intersecan sobre una recta cualquiera coplanaria con
ellas y que no pase por su punto com´ un, es igual a la raz´on doble de las cua-
tro rectas y por consiguiente es constante e independiente de la recta elegida.
En consecuencia la raz´on doble de cuatro puntos alineados es invariante por
proyecci´on y secci´on.
A B C D
D'

C'

B'
O
h
Q
h
ß
P R
A'
Figura 4.5: La raz´on doble se puede calcular en t´erminos trigonom´etricos
Este resultado se puede generalizar a radiaciones cualesquiera, y lo haremos
usando ´algebra lineal en el pr´oximo cap´ıtulo.
Vamos a ver a continuaci´on, y a t´ıtulo de ejemplo, que para rectas del plano
eucl´ıdeo se puede dar otra prueba utilizando trigonometr´ıa. Usaremos que, dado
un tri´angulo cualquiera PQR de altura correspondiente al lado PR igual a h
(figura 4.5), el ´area del tri´angulo es:
S =
1
2
[PR[.h =
1
2
[PQ[.[PR[. sinβ
(donde β =
¯
QPR se toma como ´angulo no orientado). Entonces se tiene:
[[A, B : C, D][ =
[AD[.[BC[
[AC[.[BD[
=
[AD[.h.[BC[.h
[AC[.h.[BD[.h
=
140 CAP
´
ITULO 4. RAZ
´
ON DOBLE. CUATERNAS ARM
´
ONICAS
=
[OA[.[OD[ sin
¯
AOD.[OB[.[OC[ sin
¯
BOC
[OA[.[OC[. sin

AOC.[OB[.[OD[. sin
¯
AOD
=
sin
¯
AOD. sin
¯
BOC
sin

AOC. sin
¯
BOD
Si usamos ´angulos orientados de modo que el ´angulo orientado positivamente
se corresponda con un sentido elegido en la recta, entonces es inmediato que:
[A, B : C, D] =
sin
¯
AOD. sin
¯
BOC
sin

AOC. sin
¯
BOD
O
2
O
1
D
A
B C
Figura 4.6: Tiene sentido hablar de raz´on doble de cuatro puntos de una circunferencia,
defini´endola como la raz´on doble de sus proyecciones desde un quinto punto
Este resultado prueba que la raz´on doble es invariante por proyecci´on y
secci´on ya que ( ver la figura 4.5)
[A, B : C, D] =
sin
¯
AOD. sin
¯
BOC
sin

AOC. sin
¯
BOD
=
sin
¯
A

OD

. sin
¯
B

OC

sin
¯
A

OC

. sin
¯
B

OD

= [A

B

: C

D

]
Este resultado prueba tambi´en que dados cuatro puntos distintos en una
circunferencia (figura 4.6) A, B, C, D, tomando un quinto punto O, la raz´on
doble [OA, OB : OC, OD] es independiente del punto O, ya que al ser los ´angulos

AOC,
¯
AOD, etc, inscritos, su medida en radianes es la mitad del cociente por el
radio de la circunferencia, de los arcos

AC,

AD, etc. y por tanto es independiente
de O.
Ejercicios de la secci´on 4.2
Ejercicio 4.2.81 Se considera un rect´angulo del plano eucl´ıdeo ABCD y sea
Γ la circunferencia circunscrita al rect´angulo. Calcular en, en funci´on de las
4.3. RAZ
´
ON DOBLE Y COORDENADAS PROYECTIVAS 141
longitudes de los lados del rect´angulo la raz´on doble [A, B : C, D] (Recu´erdese
que la raz´on doble de cuatro puntos [A, B : C, D] de una circunferencia es la
raz´ on doble de las rectas [P+A, P+B : P+C, P+D] donde P ∈ Γ−¦A, B, C, D¦
es un punto arbitrario)
Ejercicio 4.2.82 Comprobar que la raz´on doble de cuatro puntos distintos dos
a dos de una circunferencia, A, B, C, D, coincide con la de las rectas t
A
, A+B :
A+C, A+D, donde t
A
es la tangente a la circunferencia por A.
Ejercicio 4.2.83 Dado un tri´angulo T = [A
1
, A
2
, A
3
] del plano proyectivo, un
punto P se dice polo de una recta r respecto de T, y r se llama polar de P
respecto de T, si [A
i
, A
j
: (A
k
+P) ∩(A
i
+A
j
), r ∩(A
i
+A
j
)] = −1, ∀¦i, j, k¦ =
¦1, 2, 3¦
1. Probar que todo punto no contenido en un lado de T tiene polar y que
toda recta que no pase por un v´ertice de T tiene polo.
2. Si se toma una referencia ¹ = ¦A
1
, A
2
, A
3
; U¦ escribir en coordenadas la
correspondencia polo polar
3. Estudiar como varia la correspondencia anterior si cambiamos el punto U
4. Comprobar si es cierto que las polares de todos los puntos de una recta r
pasan por el polo de r.
Ejercicio 4.2.84 Calcular la raz´on doble [a, b : c, d] cuando a, b son las ra´ıces
de x
2
+ px + q = 0 y c, d las de x
2
+ rx + s = 0. Averiguar la condici´on sobre
los coeficientes para que esa raz´on valga −1.
Ejercicio 4.2.85 Probar que si dos tri´angulos T
1
, T
2
de lados a
1
, a
2
, a
3
y
b
1
, b
2
, b
3
respectivamente, verifican que los puntos a
i
∩b
i
, i = 1, 2, 3, est´an con-
tenidos en una recta r todas las polares de los puntos de r respecto de ambos
tri´ angulos son concurrentes
4.3. Raz´on doble y coordenadas proyectivas
Veamos como se pueden interpretar las coordenadas proyectivas de un pun-
to del espacio en t´erminos de la raz´on doble. Comencemos por los casos de
dimensiones bajas.
Notas 4.3.1.–
4.3.1.1. -( Caso de n = 1). Por definici´on de raz´on doble, el punto X tiene
coordenadas [α
0
, α
1
] en la referencia ¦P
0
, P
1
; U¦ si y solo si [P
0
, P
1
: U, X] =
α
0
α
1
´o lo que es lo mismo, [P
0
, P
1
: U, X] = λ si y solo si las coordenadas de X en la
referencia ¦P
0
, P
1
; U¦ son [λ, 1].
4.3.1.2. - (Caso de n = 2). Sea ¹ = ¦P
0
, P
1
, P
2
; U¦ una referencia de P
2
y sea X
un punto de coordenadas [α
0
, α
1
, α
2
] en ella. Proyectemos U y X desde P
0
sobre
142 CAP
´
ITULO 4. RAZ
´
ON DOBLE. CUATERNAS ARM
´
ONICAS
X
01
P
0
U
01
U
02

U
X
X
02
P
1


U
12
P
2
X
12
Figura 4.7: Raz´on doble y coordenadas proyectivas
la recta P
1
+ P
2
( figura 4.7), obtenemos as´ı dos puntos U
12
y X
12
alineados
con P
1
y P
2
. Calculemos [P
0
, P
1
: U
12
, X
12
]; para ello observemos que en la
referencia ¹:
P
1
y P
2
tienen coordenadas [0, 1, 0] y [0, 0, 1], respectivamente.
P
1
+ P
2
es la recta de ecuaci´on x
0
= 0, y P
0
+ U es la recta de ecuaci´on
x
1
−x
2
= 0, luego U
12
viene dado por el sistema
_
x
0
= 0
x
1
−x
2
= 0
con soluci´on [0, 1, 1]
P
0
+X tiene por ecuaci´on α
2
x
1
−α
1
x
2
= 0, luego X
12
viene dado por el
sistema
_
x
0
= 0
α
2
x
1
−α
1
x
2
= 0
cuya soluci´on es [0, α
1
, α
2
] luego [P
1
, P
2
: U
12
, X
12
] = α
1

2
.
Por simetr´ıa, llamando U
02
y X
02
a las proyecciones de U
0
y X desde P
1
sobre
P
0
+P
2
y U
01
, X
01
a las realizadas desde P
2
sobre P
0
+P
1
, se tiene:
[P
0
, P
1
: U
01
, X
01
] =
α
0
α
1
[P
0
, P
2
: U
02
, X
02
] =
α
0
α
2
luego se pueden interpretar todos los cocientes de dos coordenadas de X con la
f´ormula:
4.3. RAZ
´
ON DOBLE Y COORDENADAS PROYECTIVAS 143
X tiene coordenadas [α
0
, α
1
, α
2
] en ¦P
0
, P
1
, P
2
; U¦ si y solo si:
∀i, j, [P
i
, P
j
: U
ij
, X
ij
] = α
i

j
Observemos que necesariamente alguna de las coordenadas de X es distinta
de cero, por ejemplo sea α
2
,= 0, entonces es X = [α, β, 1] con α = α
0

2
,
β = α
1

2
, y como consecuencia
α = [P
0
, P
2
: U
02
, X
02
] ; β = [P
1
, P
2
: U
12
, X
12
]
Los casos α = 0, β = 0 corresponden a casos limite en los que X est´a situado en
las rectas P
0
+P
2
, P
1
+P
2
´o P
2
+U pero se adaptan a la f´ormula si extendemos
la raz´on doble como se indica al final de 4.2.
4.3.1.3. - ( Caso general). En el caso general la situaci´on es id´entica al caso
n = 2. Fijada una referencia ¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
; U¦, llamaremos para cada par de
´ındices i, j
L
ij
= P
0
+ +
´
P
i
+ +
´
P
j
+ +P
n
U
ij
= (L
ij
+U) ∩ (P
i
+P
j
)
X
ij
= (L
ij
+X) ∩ (P
i
+P
j
)
Observemos que en el caso n = 2, L
12
= ¦P
0
¦, L
01
= ¦P
2
¦, L
02
= ¦P
1
¦, y que
en el caso general U
ij
y X
ij
est´an bien definidos, como veremos a continuaci´on
calculando sus coordenadas.
1.- Coordenadas de X
ij
. Claramente dim(L
ij
) = n −2, y como X es un
punto dim(X) = 0. Entonces si X / ∈ L
ij
dim(L
ij
+X) = dim(L
ij
) +dim(X) −dim(L
ij
∩ X) = dim(L
ij
) + 1 = n −1
luego L
ij
+ X tiene una ´ unica ecuaci´on impl´ıcita. Si X tiene de coordenadas

0
, . . . , α
n
], como X / ∈ L
ij
, α
i
,= 0 ´o α
j
,= 0,en consecuencia la ecuaci´on
α
j
x
i
− α
i
x
j
= 0 no es el polinomio cero igualado a cero, y es satisfecha por
los puntos P
k
: [0, . . . ,
(k)
1 , . . . , 0], k ,= i, k ,= j, y por el punto X, luego es la
ecuaci´on de L
ij
+X.
Por otra parte P
i
+ P
j
tiene dimensi´on 1 y por tanto n − 1 ecuaciones
independientes y como P
i
y P
j
verifican las n − 1 ecuaciones x
k
= 0, k ,= i,
k ,= j, estas son las ecuaciones de esa recta. Entonces: (L
ij
+X) ∩ (P
i
+P
j
) es
el conjunto de soluciones del sistema
_
α
j
x
i
−α
i
x
j
= 0
x
k
= 0, k ,= i, k ,= j
.
Este sistema tiene soluci´on ´ unica que es [0, . . . ,
(i)
α
i
, . . . ,
(i)
α
j
, . . . , 0] y α
i
,= 0,
α
j
,= 0, si X no esta ni en el hiperplano x
i
= 0 ni en el x
j
= 0
2.- Coordenadas de U
ij
. Como U : [1, . . . , 1], aplicando el razonamiento
anterior, U
ij
tiene coordenadas [0, . . . ,
(i)
1 , . . . ,
(j)
1 , . . . , 0].
144 CAP
´
ITULO 4. RAZ
´
ON DOBLE. CUATERNAS ARM
´
ONICAS
Proposici´on 4.3.2.– Dada una referencia ¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
; U¦, en un espacio
proyectivo P, si llamamos para cada par de ´ındices i, j
L
ij
= P
0
+ +
´
P
i
+ +
´
P
j
+ +P
n
U
ij
= (L
ij
+U) ∩ (P
i
+P
j
)
y ∀X ∈ P, X / ∈ L
ij
, X
ij
= (L
ij
+X) ∩ (P
i
+P
j
)
1. ¹
ij
= ¦P
i
, P
j
; U
ij
¦ es una referencia en la recta P
i
+P
j
2. Las coordenadas de un punto X ∈ P, X / ∈

i,j
L
ij
respecto de ¹ son
[x
0
, . . . , x
n
] si y solo si las coordenadas de X
ij
respecto de ¹
ij
son [x
i
, x
j
]
3. Si X ∈

i,j
L
ij
entonces existe un subconjunto propio m´ınimo ¦t
1
, . . . , t
r
¦ ⊂
¦0, 1, . . . , n¦ tal que X ∈ P
t
0
+. . . +P
t
r
y en este caso, las coordenadas X
respecto de ¹ son [x
0
, . . . , x
n
] si y solo si x
s
= 0, ∀s / ∈ ¦t
1
, . . . , t
r
¦ y para
todo par de ´ındices i, j ∈ ¦t
1
, . . . , t
r
¦ las coordenadas de X
ij
respecto de
¹
ij
son [x
i
, x
j
]
Demostraci´on: La nota anterior 3 contiene la demostraci´on de las dos primeras
afirmaciones, la primera parte de la tercera es trivial, las coordenadas no nulas
de X corresponden a los ´ındices de los puntos de la referencia de los que X
depende efectivamente (es decir con coeficiente distinto de cero) y si P
i
, P
j
son
dos de estos puntos X no puede depender de los restantes luego X / ∈ L
ij
con lo
cual X
ij
esta bien definido y sus coordenadas son [x
i
, x
j
]
Consecuencia 4.3.3.– Con las notaciones anteriores X tiene coordenadas
[x
0
, . . . , x
n
], si y solo si:
∀ i, j, 0 ≤ i, j ≤ n, con x
j
,= 0, [P
i
, P
j
: U
ij
, X
ij
] =
x
i
x
j
Nota 4.3.4.– Si tomamos un hiperplano H de ecuaci´on en la referencia ¹ =
¦P
0
, . . . , P
n
; U¦
a
0
x
0
+ +a
n
x
n
= 0
y llamamos H
ij
al punto de corte H
ij
= H∩(P
i
+P
j
); supuesto que P
i
+P
j
,⊂ H,
es decir que a
i
,= 0 ´o a
j
,= 0. Entonces H
ij
es el punto dado por la soluci´on del
sistema:
_
a
0
x
0
+ +a
n
x
n
= 0
x
k
= 0 ∀k, k ,= i, k ,= j

_
a
i
x
i
+a
j
x
j
= 0
x
k
= 0 ∀k k ,= i, k ,= j
Luego H
ij
tiene coordenadas [0, . . . , −
(i)
a
j
, . . . ,
(j)
a
i
, . . . , 0] y
[P
i
, P
j
: U
ij
, H
ij
] = −
a
j
a
i
obteni´endose as´ı una interpretaci´on de los coeficientes de la ecuaci´on de H.
4.4. CUATERNAS ARM
´
ONICAS 145
En el caso particular del hiperplano
x
0
+ +x
n
= 0
todas las razones dobles[P
i
, P
j
: U
ij
, H
ij
] valen −1 y esta condici´on caracteriza
completamente a este hiperplano que es el punto unidad de la referencia de
hiperplanos asociada a la referencia ¹ de partida.
4.4. Cuaternas arm´onicas
Se llama cuaterna arm´onica a un conjunto de cuatro puntos alineados tales
que su raz´on doble es −1.
Observemos que decir que los puntos A, B, C, D forman una cuaterna
arm´onica significa que D tiene coordenadas [1, −1] en la referencia ¦A, B; C¦,
esto es, que existen representantes a, b de A y B, respectivamente, tales que a+b
representa a C y a − b representa a D. Las formulas obtenidas anteriormente
que dan la variaci´on de la raz´on doble de cuatro puntos al permutar estos, tienen
como consecuencia que si A, B, C, D forman una cuaterna arm´onica, tambi´en
forman una cuaterna arm´onica:
(A, B, D, C), (B, A, C, D), (B, A, D, C), (C, D, A, B)
(C, D, B, A), (D, C, A, B), (D, C, B, A)
Es decir los pares de puntos ¦A, B¦, ¦C, D¦ aparecen permutados y permutados
entre si de todas las formas posibles esto justifica que si [A, B : C, D] = −1 se
diga que los puntos A, B est´an arm´onicamente separados por C, D.
La propiedad esencial de las cuaternas arm´onicas situadas en una recta con-
tenida en un plano, es que se caracterizan geom´etricamente en t´erminos de las
operaciones del ret´ıculo de subespacios, por medio de los llamados cuadriv´erti-
ces completos. Llamaremos cuadriv´ertice ,a un conjunto compuesto por cuatro
puntos P, Q, R, S, situados en un plano y tales que tres cualesquiera de ellos
no est´en alineados, a estos puntos les llamaremos v´ertices.
1. Las rectas P +Q, Q+R,R +S y S +P se llaman lados
2. Los puntos E = (P + Q) ∩ (R + S), F = (P + S) ∩ (Q + R) se llaman
puntos diagonales.
3. Las rectas P +R y Q+S se llaman diagonales (figura 4.8)
Obviamente un cuadriv´ertice depende del orden de sus v´ertices, pero considera-
remos como iguales dos cuadriv´ertices cuyos v´ertices difieren en una permutaci´on
circular.
Los lados de un cuadriv´ertice son cuatro rectas tales que tres cualesquiera
de ellas no son concurrentes y describen la figura dual de un cuadriv´ertice que
se llama un cuadril´atero. El conjunto de siete puntos y sietes rectas formado por
los v´ertices, los puntos diagonales, los lados, las diagonales, el punto de corte de
146 CAP
´
ITULO 4. RAZ
´
ON DOBLE. CUATERNAS ARM
´
ONICAS
F
E

P
P S
e
R
E
F S Q f f R
Q
e
Figura 4.8: En un cuadriv´ertice completo (PQRS), P, Q, R, S se llaman v´ertices, P +Q, Q+
R, R + S, S + P se llaman lados, E = (P + Q) ∩ (R + S), F = (P + S) ∩ (Q+ R), se llaman
puntos diagonales y e = P +R, f = Q+S, se llaman diagonales.
las diagonales y la recta que une los puntos diagonales, se llama un cuadriv´ertice
completo. Su figura dual se llama cuadril´atero completo y coincide con el cua-
driv´ertice completo, por lo cual podemos llamarlo indistintamente con ambos
nombres; el cuadriv´ertice completo de v´ertices P, Q, R, S se representar´a en lo
sucesivo por (P, Q, R, S).
Proposici´on 4.4.1.– Cuatro puntos alineados y distintos dos a dos A, B,
C, D , en un espacio proyectivo P de dimensi´on mayor que uno definido sobre
un cuerpo de caracter´ıstica distinta de dos, forman una cuaterna arm´onica, si y
solo si existe un cuadriv´ertice completo (P, Q, R, S) tal que A y B son los puntos
diagonales del cuadriv´ertice y C y D los puntos de corte de la recta A+B con
las dos diagonales del mismo.
Demostraci´on:
Podemos hacer una demostraci´on anal´ıtica de la forma siguiente: Sea (P, Q, R, S)
un cuadriv´ertice; tomamos el plano que lo contiene y elegimos en ´el como refe-
rencia ¦P, Q, R; S¦. Entonces, si A y B son los puntos diagonales
A = (P +Q) ∩ (R +S) :
_
x
2
= 0
x
0
−x
1
= 0
⇒A = [1, 1, 0]
B = (P +S) ∩ (Q+R) :
_
x
1
−x
2
= 0
x
0
= 0
⇒B = [0, 1, 1]
A+B : ¦x
1
−x
0
−x
2
= 0¦
Las diagonales son
P +R = ¦x
1
= 0¦ y Q+S = ¦x −0 −x
2
= 0
4.4. CUATERNAS ARM
´
ONICAS 147
R
S
Q
P
r
1
r
2
s s
1
s
2
t
A C B D
Figura 4.9: Cuaterna arm´onica y cuadriv´ertice completo
Por tanto
C = (A+B) ∩ (P +R) = [−1, 0, 1]
D = (A+B) ∩ (Q+S) = [1, 2, 1]
Entonces [A, B : C, D] = −1, ya que el menor compuesto por las dos primeras
coordenadas de A y B es:
¸
¸
¸
¸
1 1
0 1
¸
¸
¸
¸
,= 0
y en consecuencia:
[A, B : C, D] =
¸
¸
¸
¸
1 1
1 2
¸
¸
¸
¸
.
¸
¸
¸
¸
0 1
−1 0
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
1 1
1 2
¸
¸
¸
¸
.
¸
¸
¸
¸
0 1
−1 0
¸
¸
¸
¸
=
1.(−1)
1,1
= −1
(Obs´ervese que el orden de elecci´on de A y B como puntos diagonales, y C y D
como corte de A+B con las diagonales, no influye en el resultado).
Podemos llegar al mismo resultado sint´eticamente, par ello basta recordar
que la raz´on doble es invariante por proyecci´on y secci´on y en consecuencia,
llamando E al punto de corte de las diagonales, por proyecci´on desde S y secci´on
por R +P, es:
[A, B : C, D] = [R, P : C, E]
y por proyecci´on desde Q y secci´on por A+B
[R, P : C, E] = [B, A : C, D]
148 CAP
´
ITULO 4. RAZ
´
ON DOBLE. CUATERNAS ARM
´
ONICAS
Entonces teniendo en cuenta las formulas que dan la variaci´on de la raz´on doble
al variar los puntos:
[A, B : C, D] = [B, A : C, D] =
1
[A, B : C, D]
⇒[A, B : C, D]
2
= 1
y como al ser puntos distintos, [A, B : C, D] ,= 1, debe ser [A, B : C, D] = −1
Rec´ıprocamente, si [A, B : C, D] = −1, podemos tomar, en un plano cual-
quiera que contenga a la recta soporte de los cuatro puntos, rectas r
1
y r
2
por A
(figura 4.9) y una recta s por C. Si llamamos R = r
1
∩s, P = r
2
∩s y construimos
rectas s
1
= R+B, s
2
= P +B, tenemos los puntos Q = s
1
∩r
2
, S = s
2
∩r
1
, que
con P y R definen un cuadriv´ertice (PQRS) que tiene como puntos diagonales
a A y B y verifica que la diagonal P + R corta a A + B en C, luego si X es
el punto de corte de A + B con la diagonal Q + S, es [A, B : C, D] = −1 por
hip´otesis y [A, B : C, X] = −1 por la primera parte de la demostraci´on, luego D
tiene coordenadas [−1, 1] en ¦A, B; C¦ y por la misma raz´on, X tiene tambi´en
coordenadas [−1, 1] en la misma referencia, luego D = X.
[1,1,0]
[0,1,0]
[1,0,0]
[1,1,1]
[0,1,1]
[0,0,1]
[1,0,1]
Figura 4.10: Si el cuerpo base es de caracter´ıstica dos la recta x
0
+ x
1
+ x
2
= 0 pasa por
los puntos diagonales [1, 1, 0], [1, 0, 1] y por el punto de corte de las diagonales[1, 1, 0]
La condici´on de caracter´ıstica distinta de dos en el cuerpo base es impres-
cindible, ya se ve en la demostraci´on la necesidad de que 2 ,= 0, pero es que
adem´as el cuerpo base es de caracter´ıstica dos si y solo si en todo cuadriv´erti-
ce completo, los puntos diagonales y el punto de corte de las diagonales est´an
alineados como se aprecia en la figura 4.10 llamada configuraci´on de Fano
Nota 4.4.2.– Recordemos que en el plano, el conjunto de rectas que pasan por
un punto forman tambi´en una recta proyectiva, y que esta figura es dual de la
recta del plano, as´ı se puede hablar de raz´on doble de cuatro rectas concurrentes,
a, b, c, d, contenidas en un plano, y decir que [a, b : c, d] = λ si existe una
4.4. CUATERNAS ARM
´
ONICAS 149
referencia en la cual a es la recta x
0
= 0, b es la x
1
= 0, c es la x
0
+x
1
= 0 y d
la recta a
0
x
0
+a
1
x
1
= 0 con a
0
/a
1
= λ.
O
R
1

s
S
2

S
T
d
p r
S
1
q b
R
2
c
a
Figura 4.11: Construcci´on dual del cuarto arm´onico
Entonces dadas tres rectas a, b, c concurrentes en O, la construcci´on de la
recta d tal que [a, b : c, d] = −1 se puede hacer como la dual de la anterior,
es decir (figura 4.11): Tomamos puntos R
1
y R
2
en la recta a, un punto S
en la recta c y construimos las rectas r = R
1
+ S, p = R
2
+ S, y los puntos
S
1
= r ∩ b, S
2
= p ∩ b. Llamamos q = S
1
+ R
2
y s = R
1
+ S
2
. Se verifica
que (p, q, r, s) es un cuadril´atero de v´ertices R
2
, S
1
, R
1
, S
2
, cuyas diagonales
son a = R
1
+ R
2
y b = S
1
+ S
2
y cuyos puntos diagonales son S y T = s ∩ q.
As´ı, O + S = a y O + T = d y se verifica que [a, b : c, d] = −1, ya que en
la referencia ¦R
1
, R
2
, S
1
; S
2
¦, a = R
1
+ R
2
es la recta x
2
= 0, b = S
1
+ S
2
es la recta x
0
− x
1
= 0, O es el punto [1, 1, 0] y S y T son, respectivamente,
[1, 0, 1] y [0, 1, 1], luego c y d son las rectas x
0
−x
1
−x
2
= 0, x
1
−x
0
−x
2
= 0.
Como consecuencia, en la referencia de rectas del plano asociada a la referencia
elegida, las coordenadas de a, b, c y d son, respectivamente, [0, 0, 1], [1, −1, 0],
[1, −1, −1] y [−1, 1, −1], luego [a, b : c, d] = −1.
Vemos que al igual que con los puntos, cuatro rectas a, b, c, d, concurrentes
en un punto O forman una cuaterna arm´onica, si y solo si existe un cuadriv´erti-
ce completo que tiene a a y b por diagonales, a O por punto de corte de las
diagonales, y c y d proyectan desde O los puntos diagonales del cuadriv´erti-
ce. (como la raz´on doble es invariante por proyecci´on este ultimo resultado se
deduce directamente del primero).
Nota 4.4.3.– Considerando ahora la recta af´ın sumergida en la proyectiva y
referencias asociadas, el hecho de ser [[1, 0], [1, α], [0, 1], [1, α/2]] = −1 permite
construir el punto af´ın α/2, conocido el α y en general, por ser
[[1, α], [1, β] : [0, 1], [1, (α +β)/2]] = −1
150 CAP
´
ITULO 4. RAZ
´
ON DOBLE. CUATERNAS ARM
´
ONICAS
podemos construir el punto medio del segmento AB en la recta af´ın de la manera
siguiente:
A=[1,0] D=[1,α/2] B=[1,α] C=[0,1] D=[1,2α] A=[1,α] C=`[0,1] B=[0,1]
Figura 4.12: Dos casos l´ımite en la construcci´on de la cuaterna arm´onica
1. Se toman rectas r
1
y r
2
por [1, 0] (ver la figura 4.12), una recta s por
[0, 1], es decir paralela a la recta de partida, y las rectas s
1
, s
2
por [1, α] y
r
1
∩s, r
2
∩s, respectivamente . Tenemos as´ı el cuadriv´ertice cuya segunda
diagonal corta a la recta en [1, α/2]
2. Como otro caso limite, tomando [[0, 1], [1, α] : [1, 0], [1, 2α]] = −1, podemos
construir 2α a partir de α. Las rectas r
1
y r
2
deben ser ahora paralelas a
la recta de partida (ver la figura 4.12) y el resto de la construcci´on se hace
exactamente igual.
Nota 4.4.4.– Con las notaciones de la nota 4.3.4 si llamamos H a la recta
unidad de una referencia del plano ¦A
0
, A
1
, A
2
; U¦, los puntos H
ij
en que corta
H a la recta A
i
+ A
j
son los conjugados arm´onicos respecto de A
i
y A
j
de las
proyecciones U
ij
de U desde el tercer punto de la referencia. Entonces H (figura
4.13)es la recta que pasa por los puntos:
P = (A
0
+A
1
)∩(U
02
+U
12
), Q = (A
0
+A
2
)∩(U
01
+U
12
), R = (A
1
+A
2
)∩(U
01
+U
02
)
Ejercicios de la secci´on
Ejercicio 4.4.86 Dados cuatro puntos A, B, C, D situados en una recta pro-
yectiva, si [A, B : C, D] = α calcular las razones dobles de todas las cuaternas
de puntos resultantes de permutar estos cuatro. En particular si forman una
cuaterna arm´onica, escritos en el orden dado, averiguar que permutaciones de
ellos siguen siendo cuaternas arm´onicas.
4.4. CUATERNAS ARM
´
ONICAS 151
A
0
U
01
U U
02
A
1
U
12
A
2
R
P
Q
Figura 4.13: Construcci´on de la recta unidad. Obs´ervese que los puntos P, Q, R est´an ali-
neados por Desargues aplicado a los tri´angulos A
0
A
1
A
2
y U
12
, U
02
, U
01
Ejercicio 4.4.87 Dados en el plano proyectivo real un punto A y tres rectas no
concurrentes a, b, c tales que ninguna de ellas pase por A, trazar una recta que
pase por A y corte a las rectas dadas en puntos que formen con A una cuaterna
arm´onica
Ejercicio 4.4.88 Dadas en el plano eucl´ıdeo dos rectas a, b y un punto C no
contenido en ellas trazar por C una recta que corte a las rectas a, b en puntos
A, B de modo que de entre los tres puntos A, B, C uno sea el punto medio del
segmento definido por los otros dos.
Ejercicio 4.4.89 Dadas en el plano real dos rectas paralelas dividir en n partes
iguales un segmento situado sobre una de ella usando solamente una regla no
graduada.
Ejercicio 4.4.90 Dado un tri´angulo T = [A
1
, A
2
, A
3
] del plano af´ın y una recta
r que no pase por ninguno de sus v´ertices, probar que las rectas que unen cada
v´ertice con el punto medio del segmento determinado por los lados adyacentes
a dicho v´ertice, cortan a los lados opuestos al v´ertice en puntos alineados.
Ejercicio 4.4.91 Se consideran tres puntos alineados, A, B, C ,del plano eucl´ıdeo
real, sumergido en su completado proyectivo. Comprobar si las siguientes cons-
trucciones dan como resultado el cuarto arm´onico X de estos puntos:
1. Se toman por A y B dos rectas paralelas (diferentes de A + B) y por C
una recta arbitraria que las corta en puntos M y N respectivamente. Se
construyen los sim´etricos M

y N

de M y N respecto de A y B las rectas
M +N

y M

+N se cortan en X
152 CAP
´
ITULO 4. RAZ
´
ON DOBLE. CUATERNAS ARM
´
ONICAS
2. Se traza por A una recta r (distinta de AB) y en ella se toman dos seg-
mentos consecutivos iguales AL, LM, por la intersecci´on de B+L y C+M
se traza una paralela a r que corta a A+B en X
3. Se toma una circunferencia que pasa por A y B y el punto medio M de
uno de los arcos en que la cuerda AB divide a la circunferencia, si C
est´a entre A y B, se toma la recta MC que cortar´a a la circunferencia en
un segundo punto N, la perpendicular por N a MN corta a AB en X.
Si C no est´a entre A y B se toma la circunferencia de di´ametro MC que
cortar´a a la circunferencia inicial en otro punto N y la recta MN cortar´a a
la AB en X
4.5. Redes de racionalidad
Como hemos visto en 4.3.2, para construir un punto de coordenadas [α
0
, . . . , α
n
]
basta construir en la recta puntos de coordenadas [α
i
, α
j
]. Vamos a ver c´omo se
puede construir en la recta proyectiva real un punto, conocidas sus coordenadas
en una referencia dada.
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14
P
[0,1] ∞
[2, 27]
[1, 6]
[1, 1]
[1, 0]
Figura 4.14: Con una regla se puede dibujar un punto dadas sus coordenadas proyectivas
Dada una referencia ¦[1, 0], [0, 1]; [1, 1], ¦ de una recta proyectiva en P
2
R
, po-
demos tomar una recta s (que har´a el papel de regla) que pase por [1, 0] y tomar
en s una referencia con el punto [1, 0] en r∩s y el [0, 1] en el infinito, as´ı s es una
recta af´ın, [1, 0] es el origen y el uno ser´a otro punto U situado en s. Tomando
la recta que une el uno, U, con el [1, 1] de r, el corte de esa recta con la paralela
a s por el [0, 1] de r, da un punto P. La proyecci´on desde P deja invariante el
punto [1, 0], lleva el [1, 1] al U y el [0, 1] al infinito de s. Como veremos en la
siguiente secci´on, las proyecciones y secciones no cambian coordenadas, as´ı el
punto a de s se proyecta en el [1, a] de r (figura 4.14).
Hay un m´etodo geom´etrico directo de construcci´on de puntos de coordenadas
racionales con la ayuda de las cuaternas arm´onicas. Si α
0
, α
1
∈ ¸ y si α
0
=
4.5. REDES DE RACIONALIDAD 153
a
0
/b
0
, α
1
= a
1
/b
1
, con a
0
, a
1
, b
0
, b
1
∈ Z , es [α
0
, α
1
] = [a
0
b
1
, a
1
b
0
] y a
0
b
1
∈ Z,
a
1
b
0
∈ Z. Como adem´as [a, b] = [−a, −b], para construir todos los puntos de
coordenadas racionales, basta construir los puntos [α, β] con α ∈ Z, β ∈ N; para
hacer esta construcci´on, es suficiente observar las siguientes series de cuaternas
arm´onicas
1. La siguiente serie permite construir [−n, 1], ∀n ∈ N (figura 4.15 (I))
[[1, 0][0, 1][1, 1][−1, 1]] = −1
[[1, 0][−1, 1][0, 1][−2, 1]] = −1
[[1, 0][−2, 1][−1, 1][−3, 1]] = −1
.
.
.
.
.
.
[[1, 0][−n, 1][−n + 1, 1][−n −1, 1]] = −1
2. La siguiente serie permite construir [n, 1], ∀n ∈ N (figura 4.15 (II))
[[1, 0][0, 1][−1, 1][1, 1]] = −1
[[1, 0][1, 1][0, 1][2, 1]] = −1
[[1, 0][2, 1][1, 1][3, 1]] = −1
.
.
.
.
.
.
[[1, 0][n, 1][n −1, 1][n + 1, 1]] = −1
3. La siguiente serie, que permite construir [a, n] dado [a, 1]; se obtiene com-
binando las anteriores, (figura 4.15 (III))
[[0, 1][a, 1][1, 0][a, 2]] = −1
[[0, 1][a, 2][a, 1][a, 3]] = −1
[[1, 0][−2, 1][−1, 1][−3, 1]] = −1
.
.
.
.
.
.
[[0, 1][a, n][a, n −1][a, n + 1]] = −1
A titulo de ejemplo, explicaremos la construcci´on 1 ( figura 4.15 (I)).
Para construir [−n, 1] ,como [[1, 0][0, 1][1, 1][−1, 1]] = −1, se trazan las rectas
r y s por el punto [1, 0], se cortan por una recta t arbitraria que pase por el
punto [1, 1], y se obtienen los puntos s ∩ t = P
1
, r ∩ t = Q
2
. Se unen P
1
y Q
2
con [0, 1] obteni´endose la rectas u
1
y v
1
que cortan, a r en Q
1
, y a s en P
2
,
verific´andose [−1, 1] = (Q
1
+P
2
) ∩ l; llamamos u
2
= Q
1
+P
2
. Para construir el
punto [−2, 1], como [[1, 0][−1, 1][0, 1][−2, 1]] = −1, se siguen usando r y s por
[1, 0], se cortan por v
1
y se tiene P
2
= v
1
∩s y Q
2
= v
1
∩r. Se unen con el punto
[−1, 1], con lo cual se repite u
2
y se construye la recta v
2
= Q
2
+ [−1, 1], que
corta a s en el punto P
3
. Entonces, (Q
1
+P
3
)∩l = [−2, 1]. Se llama u
3
= Q
1
+P
3
y se continua el proceso, que se reduce a unir [−2, 1] con Q
2
y se tiene v
3
, se
corta v
3
con s y se tiene P
4
, se proyecta desde P
1
sobre l y se tiene [−3, 1], y
as´ı sucesivamente.
154 CAP
´
ITULO 4. RAZ
´
ON DOBLE. CUATERNAS ARM
´
ONICAS
Q
2
Q
1

P
5

P
4

P
3
P
2

P
1
r s
t
u
1
u
2

u
3

u
4

u
5

v
1

v
2

v
3

v
4

[1,0] [1,1] [0,1] [1,-1] [1,-2] [1,-3] [1,-4]
[1,0] [4,1] [3,1] [2,1] [1,1] [0,1] [-1,1]
[1,0] = [-1,0] [-2,1] [-2,2] = [-1,1] [-2,3] [-2,4] [0,1]
Figura 4.15: Redes de racionalidad
Cap´ıtulo 5
Proyectividades
El objetivo de este cap´ıtulo es describir las aplicaciones propias de la geo-
metr´ıa proyectiva es decir las proyectividades. En general cuando se habla de
proyectividades, se consideran siempre proyectividades de un espacio P en si
mismo, pero por comodidad y mayor generalidad, consideraremos proyectivida-
des de un espacio P en otro P

que puede ser igual o diferente de P pero siempre
con la misma dimensi´on y el mismo cuerpo base.
Podemos llegar al concepto de proyectividad por tres caminos distintos, como
hemos visto en los cap´ıtulos 1 y 2.
Como isomorfismos de los ret´ıculos de subespacios, o lo que es lo mis-
mo biyecciones entre espacios proyectivos generalizados que conservan las
rectas
Como transformaciones definidas a partir de isomorfismos de espacios vec-
toriales
Cuando los espacios inicial y final de la proyectividad se consideran como
subespacios de un espacio proyectivo ambiente, podemos considerar como
proyectividades a las composiciones de proyecciones y secciones. Vamos
as´ı al origen de la geometr´ıa proyectiva, que no es otra cosa que el estudio
del conjunto de propiedades del espacio estables por proyecci´on y secci´on.
La relaci´on entre estos conceptos de proyectividad, el primero de los cuales
se debe a Staudt y el tercero a Poncelet, se aprecia claramente cuando se llevan
al marco del ´algebra lineal, es decir a la segunda de las formas de considerar las
proyectividades descrita en el p´arrafo anterior. Por esta raz´on comenzaremos con
la noci´on mas amplia de proyectividad en el marco del ´algebra lineal, que es la
definida a no a partir de isomorfismos sino por medio de unas transformaciones
mas generales que las lineales.
155
156 CAP
´
ITULO 5. PROYECTIVIDADES
O
π''
P
Q
π

S
R

Q'
R'
P'
S'
Figura 5.1: La proyecci´on de un cuadril´atero puede ser un rect´angulo, es decir ni ´angulos ni
razones de distancias son invariantes por proyecci´on
5.1. Rectas de isomorfismos semilineales
La propiedad b´asica de la geometr´ıa proyectiva es la dependencia lineal de
puntos, que se traduce en la dependencia lineal de vectores que los representan.
Ahora bien, el hecho importante es la existencia de la relaci´on de dependencia,
no los coeficientes de dicha relaci´on. Por ello vamos a introducir las aplicaciones
mas generales que conserven la dependencia lineal, que no son necesariamente
aplicaciones lineales de espacios vectoriales. Veamos un ejemplo:
Ejemplo 5.1.1.– Consideramos el cuerpo complejo C y para cada complejo
z = a+ib, representaremos por z = a−ib a su complejo conjugado. Recordemos
que la conjugaci´on es un automorfismo de C, es decir que:
∀z
1
, z
2
∈ C, z
1
+z
2
= z
1
+z
2
, z
1
.z
2
= z
1
.z
2
Podemos construir la aplicaci´on
φ : C
n
−→C
n
, φ(z
1
, . . . , z
n
) = (z
1
, . . . , z
n
)
Esta aplicaci´on no es lineal, pero verifica que:
∀v, w ∈ C
n
, ∀a ∈ C, φ(v +w) = φ(v) +φ(w), φ(av) = aφ(v)
Sin embargo es claro que los vectores ¦v
1
, . . . , v
n
¦ son linealmente depen-
dientes si y solo si lo son los vectores ¦φ(v
1
), . . . , φ(v
n
)¦. Por tanto existen
aplicaciones no lineales que conservan la dependencia lineal.
Definici´on 5.1.2.– Sea K un cuerpo y τ un automorfismo de K. Dados dos
espacios vectoriales V y W sobre K, se llama aplicaci´on τ - semilineal de V en
W a toda aplicaci´on f : V −→W tal que
5.1. RECTAS DE ISOMORFISMOS SEMILINEALES 157
1. ∀v, w ∈ V , f(v +w) = f(v) +f(w)
2. ∀λ ∈ K, ∀v ∈ V , f(λv) = τ(λ)f(v)
Llamaremos aplicaci´on semilineal de V en W a toda aplicaci´on de V en W que
es τ - semilineal para alg´ un automorfismo τ.
Si τ = 1
K
las aplicaciones 1
K
-semilineales son exactamente las aplicaciones
lineales. Las aplicaciones semilineales tienen propiedades pr´acticamente id´enti-
cas a la de las aplicaciones lineales, a continuaci´on resumimos las que vamos a
utilizar en este cap´ıtulo:
Propiedades 5.1.3.–
5.1.3.1. - Si f y g son aplicaciones τ - semilineal y σ - semilineal, respectivamente,
con τ, σ ∈ Aut(K), la composici´on gf es στ -semilineal.
En efecto, gf(u +v) = gf(u) +gf(v), y :
gf(λv) = g(τ(λ)v) = στ(λ)gf(v)
5.1.3.2. - Si f : V −→ W es una aplicaci´on τ - semilineal y biyectiva, entonces
f
−1
: W −→V es τ
−1
- semilineal.
En efecto, dados w
1
, w
2
del espacio W, por ser f biyectiva, ∃ v
1
, v
2
∈ V
con f(v
1
) = w
1
, f(v
2
) = w
2
. Entonces
f
−1
(w
1
+w
2
) = f
−1
(f(v
1
) +f(v
2
)) = f
−1
f(v
1
+v
2
)
= v
1
+v
2
= f
−1
(w
1
) +f
−1
(w
2
)
f
−1
(λw
1
) = f
−1
(λf(v
1
)) = f
−1
(f(τ
−1
(λ)v
1
))
= τ
−1
(λ)f
−1
(w
1
)
5.1.3.3. - Como consecuencia de las propiedades anteriores, los endomorfismos
semilineales de un K-espacio vectorial V forman, con la composici´on de apli-
caciones un semigrupo, los elementos inversibles de este semigrupo, es decir los
automorfismos semilineales, son exactamente los endomorfismos biyectivos, que
forman un grupo al que llamaremos SAut(V ) . Si Γ es un subgrupo de Aut(K) los
automorfismos τ - semilineales de V para τ ∈ Γ forman un subgrupo de SAut(V )
al que representaremos por SAut
Γ
(V ). En particular Aut(V ) = SAut
{1
K
}
(V )
es un subgrupo invariante de SAut(V ) y:
SAut(V )/Aut(V ) · Aut(K)
En efecto : la aplicaci´on
δ : SAut(V ) −→Aut(K)
7.16 que lleva a cada aplicaci´on τ - semilineal sobre el automorfismo τ al que esta
asociada, por 1 , es un homomorfismo de grupos cuyo n´ ucleo es el conjunto de
158 CAP
´
ITULO 5. PROYECTIVIDADES
automorfismos 1
K
- semilineales, que es precisamente Aut(V ). Como obviamente
δ es sobre, se tiene el resultado.
5.1.3.4. - Si f es semilineal, Im(f) es un subespacio de W y Ker(f) un subes-
pacio de V . Se verifica adem´as que
f es inyectiva ⇔Ker(f) = ¦0¦
En efecto, ∀w ∈ Im(f) ∃ v ∈ V con f(v) = w, entonces ∀λ ∈ K, f(τ
−1
(λ).v) =
λw luego λw ∈ Im(f) y como f es homomorfismo de grupos, Im(f) es cerrado
para la suma.
Lo mismo sucede con Ker(f) que es subgrupo aditivo de V y adem´as ∀v ∈
Ker(f), ∀λ ∈ K, f(λv) = τ(λ)f(v) = 0 ⇒ λv ∈ Ker(f). Como adem´as f es
homomorfismo de grupos, f es inyectivo si y solo si Ker(f) = ¦0¦.
5.1.3.5. - Si B = ¦v
0
, . . . , v
n
¦ es una base de un K-espacio vectorial V , τ es
un automorfismo de K y ¦w
0
, . . . , w
n
¦ son vectores de otro K-espacio vectorial
W, existe una ´ unica aplicaci´on τ - semilineal f : V −→ W con f(v
i
) = w
i
,
∀i 0 ≤ i ≤ n.
En efecto; si v ∈ V , se escribe en forma ´ unica como v =

n
i=0
a
i
v
i
y se
define la aplicaci´on f por
f(v) =
n

i=0
τ(a
i
)w
i
f es claramente τ - semilineal y es ´ unica pues si g es τ - semilineal y g(v
i
) = w
i
∀i, es ∀v ∈ V ,
v =

a
i
v
i
⇒ f(v) =

τ(a
i
)w
i
=

τ(a
i
)g(v
i
)
=

g(a
i
v
i
) = g(

a
i
v
i
) = g(v)
En consecuencia, si B

= ¦u
0
, . . . , u
n
¦ es una base de W y w
i
tiene coordenadas
(a
i0
, . . . , a
in
) en B

, ∀i 0 ≤ i ≤ n, la ecuaci´on matricial de f es
_
_
_
y
0
.
.
.
y
m
_
_
_ =
_
_
_
a
00
. . . a
n0
.
.
.
.
.
.
a
0m
. . . a
nm
_
_
_
_
_
_
τ(x
0
)
.
.
.
τ(x
n
)
_
_
_
Y la matriz
M =
_
_
_
a
00
. . . a
n0
.
.
.
.
.
.
a
om
. . . a
nm
_
_
_
se llama matriz de f en las bases B y B

.
5.1.3.6. - Si M es la matriz de la aplicaci´on τ - semilineal f entre los espacios
vectoriales V y W de dimensiones respectivas n y m respecto de las bases B y
B

, se verifica que
5.1. RECTAS DE ISOMORFISMOS SEMILINEALES 159
1. f es inyectiva ⇔r(M) = n
2. f es sobre ⇔r(M) = m
3. f es biun´ıvoca ⇔m = n y [M[ ,= 0
5.1.3.7. - Si f : V −→W es una aplicaci´on τ - semilineal, se verifica que
1. Si ¦v
1
, . . . , v
r
¦ son linealmente dependientes ¦f(v
1
), . . . , f(v
r
)¦ son li-
nealmente dependientes.
2. Si f es inyectiva, ¦v
1
, . . . , v
r
¦ son linealmente dependientes si y solo si
¦f(v
1
), . . . , f(v
r
)¦ son linealmente dependientes.
3. Si f es inyectiva, v depende linealmente de ¦v
1
, . . . , v
r
¦ ⇔ f(v) depende
linealmente de ¦f(v
1
), . . . , f(v
r
)¦.
En efecto :
1. λ
1
v
1
+ +λ
r
v
r
= 0 ⇒ 0 = f(λ
1
v
1
+ +λ
r
v
r
) = τ(λ
1
)f(v
1
) + +
τ(λ
r
)f(v
r
) y ∃λ
i
,= 0 ⇒τ(λ
i
) ,= 0 por ser τ isomorfismo de K en K.
2. µ
1
f(v
1
) + + µ
r
f(v
r
) = 0 ⇒ f(τ
−1

1
)v
1
+ + τ
−1

r
)v
r
) = 0 ⇒
τ
−1

1
)v
1
+ + τ
−1

r
)v
r
= 0 y ∃i con µ
i
,= 0 ⇒ τ
−1

i
) ,= 0 por ser
τ
−1
isomorfismo de cuerpos.
3. Es consecuencia de (1) y de (2).
5.1.3.8. - Si f : V −→W es un isomorfismo semilineal, se verifica que
1. dim(V ) = dim(W)
2. ∀ L subespacio de V , f(L) es subespacio de W, y dim(L) = dim(f(L))
3. ∀ L
1
, L
2
subespacios de V
_
f(L
1
∩ L
2
) = f(L
1
) ∩ f(L
2
)
f(L
1
+L
2
) = f(L
1
) +f(L
2
)
En efecto, (1) es consecuencia de la propiedad 7, (2) es inmediato de la propiedad
4 y de (1) , (3) se sigue de que por ser f biyectiva conserva la intersecci´on y
por la propiedad 7 conmuta con el operador de linealizaci´on, luego f conserva
la suma.
Sean P = P(V ), P

= P(W) dos espacios proyectivos de la misma dimensi´on,
y sea ϕ : V −→W un isomorfismo semilineal, ϕ induce una aplicaci´on biun´ıvoca
ϕ : P −→P

dada por ϕ([v]) = [ϕ(v)].
160 CAP
´
ITULO 5. PROYECTIVIDADES
Proposici´on 5.1.4.– Si ϕ y ψ son isomorfismos semilineales de V en W,
donde V y W son espacios vectoriales sobre K de dimensi´on mayor que uno,
ϕ = ψ si y solo si ∃λ ∈ K

tal que ϕ = λψ.
Demostraci´on: Una implicaci´on (la parte si) es trivial, veamos la otra. Si ϕ
es τ - semilineal, ψ es σ - semilineal y ϕ(P) = ψ(P), ∀P ∈ P(V ), se verifica que
∀v ∈ V ∃λ
v
verificando ϕ(v) = λ
v
ψ(v); entonces λ
v
no depende del vector v,
es decir ∀v, u, λ
v
= λ
u
. En efecto, pueden presentarse dos casos:
1. Que u y v sean linealmente independientes, entonces
ϕ(u +v) = λ
u+v
ψ(u +v) = λ
u+v
ψ(u) +λ
v+u
ψ(v)
ϕ(u +v) = ϕ(u) +ϕ(v) = λ
u
ψ(u) +λ
v
ψ(v)
de donde, por ser ψ(u), ψ(v) linealmente independientes, se deduce que
λ
u
= λ
v
= λ
v+u
2. Que u, v sean linealmente dependientes, entonces como dim(V ) ≥ 2,
∃t con v, t linealmente independientes, u, t linealmente independientes,
luego: λ
t
= λ
v
, λ
t
= λ
u
, de donde es λ
v
= λ
u
Definici´on 5.1.5.– Llamamos recta de isomorfismos semilineales entre los
espacios P y P

asociada al isomorfismo semilineal ϕ , bien a la aplicaci´on
ϕ, bien a la clase de isomorfismos semilineales [ϕ] = ¦λϕ[λ ∈ K λ ,= 0¦.
A las rectas de isomorfismos semilineales, asociadas a un isomorfismo lineal,
les llamaremos rectas de isomorfismos. Si V = W hablaremos de rectas de
automorfismos semilineales
Las rectas de automorfismos semilineales de P forman un grupo, SPGL(P),
del cual, las rectas de automorfismos, forman un subgrupo invariante, PGL(P),
y el grupo cociente
SPGL(P)
PGL(P)
es isomorfo a Aut(K) (este resultado es exactamente (3) de 5.1.3 )
Notas 5.1.6.–
5.1.6.1. - Si π : P −→P

es una recta de isomorfismos semilineales:
los puntos P
1
, . . . , P
r
∈ P son linealmente dependientes en P si y solo si
los puntos, π(P
1
), . . . , π(P
r
) son linealmente dependientes en P

π transforma referencias en referencias
S ⊂ P es un subespacio de P si y solo si π(S) ⊂ P

es un subespacio de P

y dim(S) = dim(π(S)).
5.1. RECTAS DE ISOMORFISMOS SEMILINEALES 161
Si S
1
, S
2
son subespacios del espacio proyectivo P, se verifica que
π(S
1
∩ S
2
) = π(S
1
) ∩ π(S
2
)
π(S
1
+S
2
) = π(S
1
) +π(S
2
)
5.1.6.2. - (Ecuaciones de una recta de isomorfismos semilineales). Las ecuacio-
nes de un isomorfismo τ - semilineal inducen las de una recta de isomorfismos
semilineales. Dadas dos referencias ¹ de P, ¹

de P

, las ecuaciones de una recta
de isomorfismos semilineales π de automorfismo asociado τ son de la forma
ρ
_
_
_
y
0
.
.
.
y
n
_
_
_ =
_
_
_
a
00
. . . a
0n
.
.
.
.
.
.
a
n0
. . . a
nn
_
_
_
_
_
_
τ(x
0
)
.
.
.
τ(x
n
)
_
_
_
donde
M =
_
_
_
a
00
. . . a
0n
.
.
.
.
.
.
a
n0
. . . a
nn
_
_
_
se llama matriz de la proyectividad π. Si ¦v
0
. . . v
n
¦, ¦w
0
. . . w
n
¦ son bases
normalizadas asociadas a ¹ y ¹

respectivamente, las columnas de M son las
coordenadas de los vectores imagen, por un representante de π, de los v
i
, 0 ≤
i ≤ n, en la base ¦w
0
. . . w
n
¦
En particular, si π transforma la referencia ¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
; U¦ en la ¹

=
¦Q
0
, . . . , Q
n
; U

¦, con π(P
i
) = Q
i
, ∀i 0 ≤ i ≤ n, π(U) = U

, las ecuaciones de π
en las referencias ¹, ¹

son:
ρ
_
_
_
y
0
.
.
.
y
n
_
_
_ = I
n+1
_
_
_
τ(x
0
)
.
.
.
τ(x
n
)
_
_
_ =
_
_
_
τ(x
0
)
.
.
.
τ(x
n
)
_
_
_
ya que debe ser
ρ
i
_
_
_
_
_
_
_
_
0
.
.
.
1 (i)
.
.
.
0
_
_
_
_
_
_
_
_
= M
_
_
_
_
_
_
_
_
τ(x
0
)
.
.
.
τ(1)
.
.
.
τ(0)
_
_
_
_
_
_
_
_
= M
_
_
_
_
_
_
_
_
0
.
.
.
1 (i)
.
.
.
0
_
_
_
_
_
_
_
_
de donde se deduce que es (a
i0
, . . . , a
in
) = (0, . . . , ρ
i
, . . . , 0), luego
M =
_
_
_
ρ
0
. . . 0
.
.
.
.
.
.
0 . . . ρ
n
_
_
_
162 CAP
´
ITULO 5. PROYECTIVIDADES
y puesto que π(U) = U

, es
ρ
_
_
_
1
.
.
.
1
_
_
_ = M
_
_
_
τ(1)
.
.
.
τ(1)
_
_
_ = M
_
_
_
1
.
.
.
1
_
_
_
de donde se deduce que ρ
1
= . . . = ρ
n
= ρ luego M = ρI
n+1
y este ρ se puede
incorporar al del primer miembro.
Es decir, el punto de coordenadas [α
0
, . . . , α
n
] en ¹ se transforma por π en
el punto de coordenadas [τ(α
0
), . . . , τ(α
n
)] en ¹

.
5.1.6.3. - De la ultima parte de la nota anterior se deduce que dadas dos re-
ferencias ¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
; U¦ en P y ¹

= ¦Q
0
, . . . , Q
n
; U

¦ en P

y fijo un
τ ∈ K, existe una ´ unica recta de isomorfismos semilineales π de automorfismo
asociado τ con π(P
i
) = Q
i
, ∀i 0 ≤ i ≤ n, π(U) = U

, ya que basta construir π
en coordenadas respecto a las referencias fijadas por:
π[α
0
, . . . , α
n
] = [τ(α
0
), . . . , τ(α
n
)]
5.1.6.4. - Como la raz´on doble se reduce a un cociente de coordenadas, se com-
porta bien por la acci´on de rectas de isomorfismos semilineales. Mas precisamen-
te, si π es una recta de isomorfismos semilineales de automorfismo asociado τ, y
si A, B, C, D est´an alineados y [A, B : C, D] = λ, entonces D tiene coordenadas
[λ, 1] en la referencia ¦A, B; C¦, luego π(D) tiene coordenadas [τ(λ), 1] en la
referencia ¦π(A), π(B); π(C)¦ y por tanto [π(A), π(B) : π(C), π(D)] = τ(λ)
En consecuencia las rectas de isomorfismos semilineales no conservan la raz´on
doble. Sin embargo, si τ ∈ Aut(K), τ(1) = 1 ⇒ τ(−1) = −τ(1) = −1, luego
si ¦A, B, C, D¦ es una cuaterna arm´onica, ¦π(A), π(B), π(C), π(D)¦ es tambi´en
una cuaterna arm´onica, as´ı que aunque la raz´on doble no sea un invariante del
grupo de rectas de automorfismos semilineales, si lo son las cuaternas arm´onicas.
Tambi´en si:
τ = 1
K
, [π(A), π(B) : π(C), π(D)] = [A, B : C, D]
Luego la raz´on doble es un invariante del grupo de rectas de automorfismos.
Ejercicios de la secci´on 5.1
5.2. Proyectividades de Poncelet
Como hemos indicado al principio del capitulo, vamos a llamar gen´erica-
mente proyectividades geom´etricas a las construidas por medios geom´etricos es
decir bien sea como aplicaciones composici´on de proyecciones y secciones, bien
sea como isomorfismos de ret´ıculos de los ret´ıculos de subespacios. Entre estos
tipos de proyectividades hay dos diferencias esenciales, las primeras son siempre
5.2. PROYECTIVIDADES DE PONCELET 163
proyectividades entre dos subespacios de un espacio dado, y las segundas pue-
den ser proyectividades entre espacios distintos, esta diferencia como veremos
en su momento es puramente formal. La segunda es que, como hemos visto en el
cap´ıtulo dos, las composiciones de protecciones y secciones inducen isomorfismos
de ret´ıculos, pero el rec´ıproco no es cierto.
Dedicaremos esta secci´on al estudio de las composiciones de proyecciones y
secciones a las que daremos el nombre de proyectividades de Poncelet por el
primero que las us´o de modo sistem´atico.
Recordemos la construcci´on efectuada en ?? del espacio P/S, donde S es un
subespacio de P = ¦P, V, φ¦ de dimensi´on r, P se identifica a P(V ) y S a P(L)
con L subespacio de V , y el conjunto de subespacios de dimensi´on r + 1 de P
que contienen a S se dota de estructura de espacio proyectivo identific´andolo
con el espacio P(V/L). As´ı :
1. Los puntos de P(V/L) = P/S son clases [v + L] que parametrizan los
subespacios de dimensi´on r + 1 que contienen a S , v´ıa la identificaci´on
[v +L] ≡ [v] +S.
2. La correspondencia
π
S
: P −→ P/S
P → P +S
no es aplicaci´on, porque si P ∈ S, P +S / ∈ P/S, pero est´a inducida por el
homomorfismo de espacios vectoriales
n : V −→ V/L
v → v +L
en el sentido de que: π
S
[v] = [n(v)] Esta correspondencia se llama proyec-
ci´on desde S.
3. Si S

es un subespacio complementario de S, S

= P(L

) con L

subespacio
complementario de L; entonces la aplicaci´on inducida por n
ϕ
S
: L

−→ V/L
w → w +L
es un isomorfismo, ya que es inyectiva ( pues ϕ(v) = ϕ(w) ⇒v −w ∈ L,
y si los vectores v y w est´an en L

, como L ∩ L

= ¦0¦, es v = w) y
dim(L

) = dim(V/L). Por tanto, la proyecci´on desde S de S

π
S
: S

−→ P/S
P −→ P +S
es una recta de isomorfismos ya que π
S
[v] = [ϕ
S
(v)] y ϕ
S
es un isomor-
fismo.
164 CAP
´
ITULO 5. PROYECTIVIDADES
4. a la inversa de π
S
, σ
S
se le llama secci´on por S

. σ
S
se construye geom´etri-
camente teniendo en cuenta que ∀T ∈ P/S, T ∩S

se reduce a un punto, y
si llamamos a este punto P, π
S
(P) = P +S = T, as´ı la aplicaci´on secci´on
por S

esta definida geom´etricamente por
∀T ∈ P/S, σ
S
(T) = π
−1
S
(T) = T ∩ S

Tambi´en la secci´on por S

, σ
S
es una recta de isomorfismos, la definida
por ϕ
−1
S
5. Si S
1
= P(L
1
) y S
2
= P(L
2
) son subespacios complementarios del subes-
pacio S = P(L), a la composici´on de la proyecci´on de S
1
desde S con la
secci´on por S
2
S
1
π
S
1
−→ P/S
σ
S
2
−→ S
2
P → P +S → (P +S) ∩ S
2
se le llama perspectividad de v´ertice S de S
1
en S
2
y se representa por p
S
.
p
S
es la recta de isomorfismos representada por ϕ
−1
S
2
ϕ
S
1
S
1
r
1
r
2
A
2
C
1
S
2

B
2
B
1

C
2
A
1

S
3
r
A B C R Q P
Figura 5.2: Una proyectividad de Poncelet es composici´on de proyecciones y secciones
Definici´on 5.2.1.– Llamaremos proyectividad de Poncelet entre dos subes-
pacios S y S

de un espacio proyectivo P a la composici´on de una cadena de
perspectividades que empieza en S y termina en S

.
Es decir (figura 5.2) una proyectividad de Poncelet de S en S

es una corres-
pondencia:
π : S −→S

tal que existen subespacios S
1
, S
2
, . . . , S
n
, T
1
, T
2
, . . . , T
n−1
de modo que:
5.2. PROYECTIVIDADES DE PONCELET 165
1. S = S
1
; S

= S
n
2. T
i
es complementario simult´aneamente de S
i
y de S
i+1
, ∀i 1 ≤ i ≤ n −1.
3. π = p
T
n
. . . p
T
1
= σ
S
n
π
S
n−1
σ
S
3
π
S
2
σ
S
2
π
S
1
Normalmente para indicar una perspectividad que transforma los puntos
P
1
, . . . , P
n
en los Q
1
, . . . , Q
n
se usa el s´ımbolo
P
1
, . . . , P
n
Λ Q
1
, . . . , Q
n
o el s´ımbolo:
P
1
, . . . , P
n
Λ
T
Q
1
, . . . , Q
n
si T es el centro de la perspectividad. Para indicar una proyectividad de Poncelet
que produzca este mismo efecto se escribe:
P
1
, . . . , P
n
Λ Q
1
, . . . , Q
n
Las proyectividades de Poncelet son rectas de isomorfismos ya que son com-
posici´on de perspectividades. En consecuencia si πS −→ S

es una proyectivi-
dad de Poncelet, dada una referencia ¹ = ¦P
0
, . . . , P
r
; U¦ en S, se verifica que
¹

= ¦π(P
0
), . . . , π(P
r
); π(U)¦ es una referencia en S

y si un punto P ∈ S
tiene en ¹ las coordenadas [α
0
, . . . , α
r
], π(P) tiene tambi´en las coordenadas

0
, . . . , α
n
] en ¹

Vamos a probar ahora que toda recta de isomorfismos es una proyectividad
de Poncelet. Para ello probaremos simplemente que toda recta de isomorfismos
es producto de homolog´ıas y que toda homolog´ıa es producto de dos perspecti-
vidades.
Lema 5.2.2.– Toda recta de automorfismos de un espacio proyectivo es pro-
ducto de homolog´ıas
Demostraci´on: Como es bien conocido, toda matriz inversible es producto
matrices elementales, las matrices elementales son matrices de uno de los tres
tipos siguientes:
F
ij
(λ) =
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
1 0 0 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 1 λ 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 1 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 0 1
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
, C
i
(λ) =
_
_
_
_
_
_
_
_
1 0 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 λ 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 1
_
_
_
_
_
_
_
_
166 CAP
´
ITULO 5. PROYECTIVIDADES
C
ij
=
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
1 0 0 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 1 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 1 0 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 0 1
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
Entonces basta probar que estas matrices representan homolog´ıas, lo cual es
obvio porque, seg´ un se comprueba por c´alculo directo, para la C
i
(λ) todos los
puntos del hiperplano x
i
= 0 son invariantes, para la F
ij
(λ) los del x
j
= 0, y
para la C
ij
los del x
i
= x
j
.
Lema 5.2.3.– Si S es un subespacio propio de un espacio proyectivo P, toda
homolog´ıa de S es producto de dos perspectividades
Demostraci´on: Seg´ un la proposici´on 2.5.9 una homolog´ıa queda un´ıvocamente
determinada por su eje H, su centro P y la imagen B de un punto A, entonces,
dada por estos datos una homolog´ıa π, si construimos un producto de pers-
pectividades φ que deje invariantes todos los puntos de H, con lo cual es una
homolog´ıa, tenga centro en P y transforme A en B, necesariamente π = φ. En
virtud de la proposici´on 2.4.11, podemos limitarnos a utilizar como ambiente
cualquier subespacio que contenga estrictamente a S, en consecuencia podemos
suponer dimP = dimS + 1
S' S'
C
C
P'
Q R

R
Q
P A
A P
B
H B H
S S
Figura 5.3: Toda homolog´ıa degenerada (a la derecha) ´o no degenerada (a la izquierda) es
producto de dos perspectividades
Dadas S, H, P, A, B con H hiperplano de S, A, B, P alineados y distintos dos
a dos y A / ∈ H, B / ∈ H, elegimos un punto T / ∈ S y llamamos S

= H +T, con
5.2. PROYECTIVIDADES DE PONCELET 167
lo cual S ∩S

= H. Existe un punto R / ∈ S ∪S

y como A / ∈ H, R+A corta a S

en un punto C. Como A, B, P est´an alineados, R +P y B +C son coplanarias
y como son distintas se cortan en un punto Q (ver la figura 5.3. Si componemos
las perspectividades φ
R
: S −→S

, φ
Q
: S

−→S, de centros R y Q, se obtiene
una colineaci´on φ = φ
Q
φ
R
que obviamente deja invariantes todos los puntos de
H y el punto P, y adem´as transforma A en B. Entonces si π es no degenerada
P / ∈ H y es necesariamente el centro de φ. Y si π es degenerada P ∈ H y en este
caso es inmediato por la construcci´on que φ no tiene puntos invariantes fuera
de H luego es tambi´en degenerada, y como (A+φ(A)) ∩ H = P, P es tambi´en
el centro de φ.
Teorema 5.2.4.– Si S
1
y S
2
son subespacios de un espacio proyectivo P, toda
recta de isomorfismos de S
1
en S
2
es producto de perspectividades:
Demostraci´on: Sea π : S
1
−→ S
2
unja recta de isomorfismos. Siempre pode-
mos tomar un complementario com´ un T a S
1
y S
2
y construir la perspectividad
φ
T
: S
2
−→ S
1
, que es tambi´en una recta de isomorfismos, entonces φ
T
π es
una recta de automorfismos de S
1
y por los lemas anteriores es composici´on de
perspectividades, y en consecuencia π tambi´en lo es.
Nota 5.2.5.– Vamos a comprobar que si S
1
y S
2
son disjuntos, toda recta de
isomorfismos de S
1
en S
2
es una perspectividad.
Dado que una recta de isomorfismos queda un´ıvocamente determinada por
la imagen de una referencia y toda perspectividad es una recta de isomorfismos,
el resultado que tenemos que probar es el siguiente:
Si S
1
y S
2
son subespacios disjuntos de un espacio proyectivo P y ¹
1
=
¦P
0
, . . . , P
r
; U¦, ¹
2
= ¦Q
0
, . . . , Q
r
; V ¦ son referencias en S
!
y S
2
respecti-
vamente, existe una perspectividad que lleva ¹
1
a ¹
2
. A la hora de cons-
truir esta perspectividad podemos suponer S
1
+ S
2
= P, y en consecuencia
n = dim(P) = dim(S
1
) +dim(S
2
) +1 = 2r +1 como hemos se˜ nalado mas arriba
(ver 2.4.11)
Construimos:
T
2
= [u
0
+v
0
] + [u
r
+v
r
]
donde ¦u
0
, . . . , u
r
¦ y ¦v
0
, . . . , v
r
¦ son respectivamente bases normalizadas aso-
ciadas a ¹
1
y ¹
2
. Obviamente dim(T) = r = n−r−1 por ser ¦u
0
+v
0
, , u
r
+
v
r
¦ linealmente independientes.
Adem´as T ∩ S
1
= ∅ pues en caso contrario como S
1
= [u
0
] + , [u
r
],
∃λ
0
, . . . , λ
r
, µ
0
, . . . , µ
r
, no todos cero, con:
λ
0
u
0
+ +λ
r
u
r
= µ
0
(u
0
+v
0
) + +µ
r
(u
r
+v
r
) ⇒
⇒(λ
0
−µ
0
)u
0
+ + (λ
r
−µ
r
)u
r
= µ
0
v
0
+ +µ
r
v
r
en contradicci´on con S
1
∩ S
2
= ∅; del mismo modo T ∩ S
2
= ∅.
Ahora la perspectividad de v´ertice T, p
T
: S
1
−→S
2
verifica que:
p
T
([u
i
]) = ([u
i
] +T) ∩ S
2
÷ [v
i
]
168 CAP
´
ITULO 5. PROYECTIVIDADES
S
R
0
= [u
0
]
T
2
+ [u
0
]
R
1
= [u
1
]
T
2
+ [u
1
]
W

= [u
0
+ u
1
]
T
2
+ [u
0
+ u
1
]
T
2

[u
0
+ u
1
+ v
1
+ v
2
] [u
1
+ v
1
] [ u
2
+ v
2
]

V

= [v
0
+ v
1
]
Q
1
= [v
1
]
Q
0
= [v
0
]
Figura 5.4: Toda recta de isomorfismos entre dos subespacios disjuntos es una perspectividad
ya que [v
i
] ∈ S
2
y v
i
= u
i
+v
i
−u
i
⇒[v
i
] ∈ [u
i
] +T y como p
T
([u
i
]) es un solo
punto, p
T
([u
i
]) = [v
i
]. El mismo razonamiento prueba que p
T
([u
0
+ +u
n
]) =
[v
0
+ +v
n
].
Podemos definir ahora mas generalmente una proyectividad de Poncelet de
la forma siguiente:
Si P
1
y P
2
son espacios proyectivos sobre el mismo cuerpo K con dim(P
1
) <
dim(P
2
) y P
1
= P(V
1
) y P
2
= P(V
2
), llamamos inmersi´on de P
1
en P
2
a toda
correspondencia
i : P
1
−→ P
2
[v] → [ϕ(v)]
donde ϕ : V
1
−→ V
2
es un homomorfismo inyectivo. Es claro que dar una
inmersi´on equivale a fijar una referencia ¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
; U¦ en P
1
y puntos
¹

= ¦Q
0
, . . . , Q
n
; V ¦ de P
2
que sean una referencia de un subespacio S de
dimensi´on n de P
2
e identificar el punto P de coordenadas [α
0
, . . . , α
n
] en ¹
con el punto de P
2
con las mismas coordenadas en S respecto de ¹

. Obviamente
una inmersi´on est´a definida salvo rectas de isomorfismos, es decir si i
1
, i
2
son
inmersiones de P
1
en P
2
, existe una recta de isomorfismos de i
1
(P
1
) en i
2
(P
2
),
α, tal que αi
1
= i
2
.
Entonces dados los espacios proyectivos P
1
y P
2
de la misma dimensi´on, se
llama proyectividad de Poncelet de P
1
en P
2
a toda correspondencia π : P
1
−→
P
2
tal que existen inmersiones i
1
: P
1
−→ P, i
2
: P
2
−→ P y una proyectividad
de Poncelet α entre los espacios i
1
(P
1
) e i
2
(P
2
) de P tales que π = i
−1
2
αi
1
.
Obviamente por el caso (1) de la demostraci´on del teorema anterior, si
[ϕ] : P
1
−→ P
2
es una recta de isomorfismos, tomando un espacio P con
dim(P) = 2dim(P
1
)+1, [ϕ] es una proyectividad de Poncelet y como el rec´ıproco
es trivial, proyectividades de Poncelet, con esta definici´on mas general, y rectas
de isomorfismos coinciden.
5.3. COLINEACIONES 169
5.3. Colineaciones
Como hemos se˜ nalado en os dos primeros cap´ıtulos, la geometr´ıa lineal pro-
yectiva consiste en el estudio de las propiedades de los subespacios relacionadas
con las operaciones b´asicas: contenido, intersecci´on y suma, es decir con las pro-
piedades caracter´ısticas de la estructura de ret´ıculo del conjunto de subespacios.
Una aplicaci´on entre espacios proyectivos π : P →P

, lleva subconjuntos de P a
subconjuntos de P

es decir induce una aplicaci´on a la que para evitar confusi´on
llamaremos Π : T −→T

por:
Π(C) = π(C) = ¦π(X) [ X ∈ C¦
que conserva el contenido, es decir: C
1
⊂ C
2
⇒ Π(C
1
) ⊂ Π(C
2
). Si adem´as π
es biun´ıvoca Π lo es tambi´en y es isomorfismo de ret´ıculos, esto es: C
1
⊂ C
2

Π(C
1
) ⊂ Π(C
2
). Pero una aplicaci´on no lleva en general subespacios a subespa-
cios y esta es realmente la propiedad caracter´ıstica de las proyectividades. Las
proposiciones siguientes recogen resultados que se presentaron ya en el cap´ıtu-
lo tres, pero ahora en el contexto de espacios proyectivos asociados a espacios
vectoriales.
Proposici´on 5.3.1.– Si P y P

son espacios proyectivos, π : P −→ P

es
una aplicaci´ on, y Π : T −→ T

es la aplicaci´on inducida entre los ret´ıculos de
subconjuntos de P y P

, las condiciones siguientes son equivalentes:
1. La aplicaci´on π es sobre y tal que ∀P
1
, . . . , P
r
∈ P: ¦P
1
, . . . , P
r
¦ lineal-
mente dependientes ⇔¦π(P
1
), . . . , π(P
r
)¦ linealmente dependientes.
2. La aplicaci´on π : P −→P

es biun´ıvoca y tal que: S subespacio de P ⇔π(S)
subespacio de P

.
3. La aplicaci´on Π lleva subespacios a subespacios e induce por tanto una
aplicaci´on: Π : L(P) −→ L(P

). Esta aplicaci´on es biun´ıvoca y tal que
S
1
⊂ S
2
⇔Π(S
1
) ⊂ Π(S
2
) (es decir es isomorfismo de ret´ıculos).
4. La aplicaci´on Π lleva subespacios a subespacios e induce por tanto una
aplicaci´on: Π : L(P) −→ L(P

). Esta aplicaci´on es biun´ıvoca y verifica
que:
Π(S
1
∩ S
2
) = Π(S
1
) ∩ Π(S
2
)
Π(S
1
+S
2
) = Π(S
1
) + Π(S
2
)
Demostraci´on:
(1) ⇒(2) Si se verifica la condici´on (1), π es biun´ıvoca pues es sobre por hip´ote-
sis y es inyectiva porque:
π(P) = π(P

) ⇔¦π(P), π(P

)¦ lin.dep. ⇔¦P, P

)¦ lin.dep. ⇔P = P

. Por tanto existe π
−1
y transforma puntos dependientes en dependientes
e independientes e independientes por la equivalencia que aparece en el
170 CAP
´
ITULO 5. PROYECTIVIDADES
enunciado, as´ı que basta probar que la imagen por π de un subespacio es
subespacio, y autom´aticamente π
−1
tendr´a esta misma propiedad.
Observemos que S ⊂ P es subespacio de P si y solo si existen P
1
, . . . , P
r
linealmente independientes en S tales que
∀P ∈ P : ¦P, P
1
, . . . , P
r
¦ lin. dep. ⇒P ∈ S
, ya que al ser independientes P
1
, . . . , P
r
, la condici´on ¦P, P
1
, . . . , P
r
¦ de-
pendientes, equivale a P depende linealmente de ¦P
1
, . . . , P
r
¦ Con esta
hip´otesis, π(P
1
), . . . , π(P
r
) ∈ π(S) son linealmente independientes y ∀P


P

, como π es sobre, ∃P ∈ P, con π(P) = P

y ¦P

, π(P
1
), . . . , π(P
r
)¦ l.
dependientes ⇒ ¦π(P), π(P
1
), . . . , π(P
r
)¦ l. dependientes ⇒ P ∈ S ⇒
P

= π(P) ∈ π(S). Luego π(S) es subespacio de P

(2) ⇒(3) Obvio porque al ser π biun´ıvoca ella y su inversa conservan el conte-
nido
(3) ⇔(4) Por definici´on de isomorfismo de ret´ıculos
(4) ⇒(1) Veamos en primer lugar que π es sobre. Como Π es biun´ıvoca:
∀Q ∈ P

, ∃S ∈ L(P) [ Π(S) = ¦Q¦
Hay que probar que S se reduce a un punto y esto se hace como sigue:
P ∈ S ⇒P +S = S ⇒π(P) +π(S) = π(S) ⇒
⇒π(P) +Q = Q ⇒π(P) ⊂ Q ⇒π(P) = Q = π(S) ⇒¦P¦ = S
Ahora solo queda reducir la condici´on de dependencia lineal a operaciones
de ret´ıculos, pero es claro que:
¦P
1
, . . . , P
r
¦ lin.dep. ⇔∃ i P
i
dep. lin.¦P
1
, . . . ,
ˆ
P
i
, . . . , P
r
¦
⇔∃ i π(P
i
) dep. lin.¦π(P
1
), . . . , π(
ˆ
P
i
, . . . , π(P
r
)¦ ⇔
¦π(P
1
), . . . , π(P
r
)¦ lin.dep.
Notas 5.3.2.– 5.3.2.1. - Si α : L(P) −→L(P

) es un isomorfismo de ret´ıculos,
es decir α es biun´ıvoca y S
1
⊂ S
2
⇔α(S
1
) ⊂ α(S
2
), se verifica que:
1. α aplica puntos en puntos.
En efecto, como ∅ ∈ L(P) es el ´ unico subespacio contenido en todos los
subespacios, α(∅) = ∅ y si P es un punto ¦P¦ es un ´atomo, es decir
S ⊂ ¦P¦, S ,= P ⇔S = ∅, y α(P) es tambi´en un punto
5.3. COLINEACIONES 171
2. Si π : P −→ P

es la aplicaci´on definida por ¦π(P)¦ = α(¦P¦), π es
biun´ıvoca.
En efecto π es inyectiva por serlo α y el mismo argumento de (4) ⇒ (1)
de la proposici´on anterior indica que es sobre.
3. ∀S ∈ L(P), α(S) = π(S)
En efecto ∀Q ∈ P

∃P ∈ P ´ unico con α(¦P¦) = ¦π(P)¦ = ¦Q¦, entonces
Q ∈ α(S) ⇔ α(¦P¦) ⊂ α(S)
⇔ P ∈ S ⇔Q = π(P) ∈ π(S)
luego α(S) = π(S)
5.3.2.2. - (i) Si π : P −→ P

verifica una de las propiedades equivalentes de la
proposici´on anterior, π transforma referencias proyectivas en referencias proyec-
tivas.
(ii) Si dim(P) = 1, las condiciones de la proposici´on anterior equivalen sim-
plemente a que π es biun´ıvoca
(iii) Si dim(P) > 1 y π : P → P

verifica las condiciones de la proposici´on
anterior, si ¦A, B, C, D¦ es una cuaterna arm´onica ¦π(A), π(B), π(C), π(D)¦
tambi´en lo es.
En efecto, ¦A, B, C, D¦ es cuaterna arm´onica si y solo si existe un cua-
driv´ertice ¦P, Q, R, S¦ que tiene a A y B por puntos diagonales y cuyas diago-
nales cortan a AB en C, D. Entonces, el cuadriv´ertice
¦π(P), π(Q), π(R), π(S)¦
tiene por puntos diagonales a π(A) y π(B), y sus diagonales cortan a la recta
π(A)π(B) en π(C) y π(D), luego ¦π(A), π(B), π(C), π(D)¦ es una cuaterna
arm´onica .
Definici´on 5.3.3.– Si dim(P) > 1, llamaremos colineaci´on ´o proyectividad de
Staudt a toda aplicaci´on que cumpla una de las condiciones equivalentes de la
proposici´on 5.3, Si dim(P) = 1 diremos que π : P −→ P

es una proyectividad
de Staudt si es una biyecci´ on y conserva las cuaternas arm´onicas
Obs´ervese que toda recta de isomorfismos semilineales es una proyectividad
de Staudt, y ahora probaremos la afirmaci´on rec´ıproca, aunque debido a la
falta de homogeneidad de la definici´on de estas proyectividades, para comprobar
esta afirmaci´on, es preciso distinguir entre la dimensi´on 1 y el resto de las
dimensiones.
Teorema 5.3.4.– Teorema de Staudt en dimensi´on 1 (charactK ,= 2) Si
π : P −→ P

es una proyectividad de Staudt y dim(P) = 1,es decir si π es
biun´ıvoca y transforma cuaternas arm´onicas en cuaternas arm´onicas existe un
automorfismo τ de cuerpos y un isomorfismo τ - semilineal ϕ entre los espacios
vectoriales asociados, tal que π = [ϕ]
172 CAP
´
ITULO 5. PROYECTIVIDADES
Demostraci´on: Teniendo en cuenta 2, si el teorema es cierto y tomamos una
referencia de P ¹ = ¦A
0
, A
1
; U¦ y su imagen por π ¹

= ¦A

0
, A

1
; U

¦, estos
puntos forman una referencia de P

y si un punto X tiene en ¹ las coordenadas
[x
0
, x
1
], π(X) tiene en ¹

las coordenadas [τ(x
0
), τ(x
1
)].
Entonces la forma de construir el automorfismo solo puede ser la siguiente:
Fijas ¹ = ¦A
0
, A
1
; U¦ como antes y su imagen ¹

= ¦A

0
, A

1
; U

¦, utilizando
coordenadas en estas referencias definimos una correspondencia τ : K −→ K
por :
∀λ ∈ K, π([1, λ]) = [1, τ(λ)]
La correspondencia τ es una aplicaci´on biun´ıvoca que transforma cero en
cero y uno en uno y usando que π conserva las cuaternas arm´onicas podemos
probar que es homomorfismo de cuerpos. Para ello necesitamos las dos igualda-
des siguientes:
1. ∀α, β ∈ K, β ,= 0, α ,= β, [[1, α], [1, β], [0, 1], [1, (α +β)/2] = −1
2. ∀α, β ∈ K, ¦α, β¦ ∩ ¦0, 1¦ = ∅, α +β ,= 0
[[1, α], [1, β], [1, 0], [1, 2αβ/(α +β)] = −1
Las dos igualdades se prueban por calculo directo, pero son esencialmente la
misma, la primera establece simplemente en la carta af´ın x
0
,= 0 que el cuarto
arm´onico de dos puntos de la recta respecto del infinito es su punto medio
(baricentro), la segunda es la primera pero en la otra carta af´ın, en ella el
infinito es [0, 1] y :
[[a, 1], [b, 1], [1, 0], [(a +b)/2, 1] = −1
Entonces, si : α = 1/a, β] = 1/b
[[1, α], [1, β], [1, 0], [1, 2αβ/(α +β)] = −1
Ahora solo hay que repetir el mismo proceso tres veces, suponiendo siempre
¦α, β¦ ∩ ¦0, 1¦ = ∅, estos casos son triviales:
τ(
α
2
) =
τ(α)
2
En efecto,
[[1, 0], [1, α], [0, 1], [1, α/2]] = −1
luego
[π[1, 0], π[1, α], π[0, 1], π([1, α/2]] = −1
ahora bien, π[0, 1] = π(A
1
) = A

1
= [0, 1], π[1, α] = [1, τ(α)], π[1, α/2] =
[1, τ(α/2)], luego
[[1, 0], [1, τ(α)], [0, 1], 1, τ(α/2)]] = −1
5.3. COLINEACIONES 173
y como
[[1, 0], [1, τ(α)], [0, 1], [1, τ(α)/2]] = −1
debe ser
τ(
α
2
) =
τ(α)
2
Veamos ahora que τ(α +β) = τ(α) +τ(β)
Si α ,= β, por el razonamiento anterior:
[[1, α], [1, β], [0, 1], [1, (α +β)/2] = −1
Entonces aplicando π es:
[1, τ(α)], [1, τ(β)], [0, 1], [1, τ((α +β)/2)] = −1
luego al ser:
[1, τ(α)], [1, τ(β)], [0, 1], [1, (τ(α) +τ(β))/2] = −1
es:
τ(
α +β
2
) =
τ(α) +τ(β)
2
Pero,
τ(
α +β
2
) =
τ(α +β)
2
luego τ(α +β) = τ(α) +τ(β)
Si α = β, es
τ(2α)
2
= τ(

2
) = τ(α) ⇒τ(2α) = 2τ(α) = τ(α) +τ(α)
Para probar que τ transforma producto en producto, necesitamos un resul-
tado adicional: τ(α
2
) = (τ(α))
2
. Usando la segunda igualdad y el razonamiento
usado ya dos veces:
En efecto, ∀α, β ∈ K, α +β ,= 0, se cumple que
()
2τ(α)τ(β)
τ(α) +τ(β)
= τ(
2αβ
α +β
)
Tomando α + β = 1 (con lo que α + β ,= 0) y para α ,= 1/2, es τ(α + β) =
τ(α) +τ(β) = τ(1) = 1, y de () se tiene
2τ(α)(1 −τ(α)) = 2(τ(α) −(τ(α))
2
) = τ(
2α(1 −α)
1
) = 2(τ(α) −τ(α
2
))
de donde se deduce que (τ(α))
2
= τ(α
2
) como quer´ıamos demostrar.
Si α = 1/2, se tiene
τ((1/2)
2
) = τ(1/4) = τ(
1/2
2
) =
τ(1/2)
2
=
1/2
2
= 1/4 = (τ(1/2))
2
174 CAP
´
ITULO 5. PROYECTIVIDADES
Entonces (τ(α +β))
2
= τ((α +β)
2
) y:
(τ(α) +τ(β))
2
= (τ(α))
2
+ (τ(β))
2
+ 2τ(α)τ(β) = τ(α
2

2
+ 2αβ)
= τ(α
2
) +τ(β
2
) +τ(2αβ)
de donde se deduce
2τ(α)τ(β) = τ(2αβ) ⇒τ(α)τ(β) =
τ(2αβ)
2
= τ(αβ)
Por tanto τ es automorfismo de cuerpos y en consecuencia si el punto X tiene
coordenadas [α
1
, α
2
] en la referencia ¦A
0
, A
1
; U¦, si α
1
= 0, X = A
0
= [1, 0]
y π(X) es A

0
y tiene tambi´en coordenadas [1, 0], y si α
1
,= 0, X = [α
0

1
, 1],
entonces π(X) es [τ(α
0

1
), 1] = [τ(α
0
)/τ(α
1
), 1] = [(τ(α
0
), τ(α
1
)], luego la
aplicaci´on τ - semilineal ϕ que tiene matriz
_
1 0
0 1
_
respecto de las bases normalizadas asociadas a las referencias ¦A
0
, A
1
; U¦, y
¦A

0
, A

1
; U

¦ verifica que [ϕ] = π. Y queda probado el teorema.
Observemos que el automorfismo depende en principio de la referencia ele-
gida, la prueba de que no lo hace es la siguiente:
Proposici´on 5.3.5.– El automorfismo τ del teorema anterior no depende de
la elecci´on de ¦A
0
, A
1
; U¦ en P,
Demostraci´on: Elijamos dos referencias en P, ¦A
0
, A
1
; U¦, ¦B
0
, B
1
; V ¦ y lla-
memos π(A
i
) = A

i
, π(B
i
) = B

i
, π(U) = U

, π(V ) = V

y si P ∈ P tiene coor-
denadas [x
0
, x
1
], [t
0
, t
1
] en las referencias ¦A
0
, A
1
; U¦ y ¦B
0
, B
1
; V ¦ respectiva-
mente y π(P) tiene coordenadas [y
0
, y
1
]y[z
0
, z
1
] en las referencias ¦A

0
, A

1
; U

¦y
¦B

0
, B

1
; V

¦ respectivamente, se verifica que, si los automorfismos asociados a
π en las dos parejas de referencias son τ y σ,
[y
0
, y
1
] = π[x
0
, x
1
] = [τ(x
0
), τ(x
1
)]
[z
0
, z
1
] = π[t
0
, t
1
] = [σ(t
0
), σ(t
1
)]
por otra parte, por las f´ormulas de cambio de referencia en P es
ρ
_
t
0
t
1
_
= M
_
x
0
x
1
_
y aplicando las f´ormulas de cambio de referencia en P

en sentido contrario a
π(P), se tiene
µ
_
y
0
y
1
_
= N
_
z
0
z
1
_
y aplicando σ a la primera de las ecuaciones, y sustituyendo las y y z en la
segunda se obtiene:
5.3. COLINEACIONES 175
σ(ρ)
_
σ(t
0
)
σ(t
1
)
_
= σ(M)
_
σ(x
0
)
σ(x
1
)
_
, µ
_
τ(x
0
)
τ(x
1
)
_
= N
_
σ(t
0
)
σ(t
1
)
_
Substituyendo y agrupando los factores de proporcionalidad:
λ
_
τ(x
0
)
τ(x
1
)
_
= P
_
σ(x
0
)
σ(x
1
)
_
(con λ variable seg´ un el punto y P = Nσ(M) ). Como τ y σ son automorfismos,
es τ(1) = σ(1) = 1 , τ(0) = σ(0) = 0 , luego si
P =
_
a b
c d
_
es
λ
1
_
1
0
_
= P
_
1
0
_
=
_
a
c
_
⇒c = 0, a = λ
1
λ
2
_
0
1
_
= P
_
0
1
_
=
_
b
d
_
⇒b = 0, d = λ
2
λ
3
_
1
1
_
= P
_
1
1
_
⇒λ
1
= λ
2
= λ
3
luego P se puede tomar como
_
1 0
0 1
_
y
λ
_
τ(y
0
)
τ(y
1
)
_
=
_
σ(y
0
)
σ(y
1
)
_
de donde
τ(y
0
)
τ(y
1
)
=
σ(y
0
)
σ(y
1
)
⇒τ(
y
0
y
1
) = σ(
y
0
y
1
), ∀y
0
, y
1
⇒τ = σ
Para probar el teorema general demostraremos tres resultados previos, el
primero establece que toda colineaci´on induce colineaciones entre las rectas y
sus im´agenes, y los dos ´ ultimos prueban que los automorfismos asociados a
estas colineaciones entre rectas coinciden. Utilizando la proposici´on anterior
podr´ıamos suprimir uno de los lemas, pero no merece la pena porque al no
hacerlo tenemos as´ı otra prueba geom´etrica de dicha proposici´on cuando la
recta en que trabajamos se sumerge en un espacio de dimensi´on mayor que uno.
Lema 5.3.6.– Si π : P −→ P

es una colineaci´on y dim(P) > 1,y si r es una
recta de P la aplicaci´ on restringida: π[
r
: r −→ π(r) es una proyectividad de
Staudt.
176 CAP
´
ITULO 5. PROYECTIVIDADES
Demostraci´on: π[
r
es biyecci´on y conserva las cuaternas arm´onicas como
hemos visto en 2 de 5.3.2
Lema 5.3.7.– Sea π : P −→ P

una proyectividad de Staudt, sean r y s dos
rectas de P con un punto com´ un, y sean ¹ = ¦A, B; C¦, ¹

= ¦A

, B

; C

¦
dos referencias de r y s, ninguna de las cuales contiene a r ∩ s, y tales que
A+A

, B +B

, C +C

concurren en un punto O, entonces las proyectividades
π[
r
: r −→ π(r), π[
s
: s −→ π(s) tienen el mismo automorfismo asociado
respecto a las referencias ¹ y ¹

respectivamente.
Demostraci´on:
Sea E = r + s, E es un plano de P y tomando la perspectividad de r en s
de v´ertice 0 en E, φ
O
, un punto X de coordenadas [x
0
, x
1
] en ¹ se transforma
en φ
O
(X) = (O +X) ∩ s de coordenadas [x
0
, x
1
] en ¹

.
Por otra parte si τ es el automorfismo asociado a π[
r
, π(X) tiene coordenadas
[τ(x
0
), τ(x
1
)] en π(¹), y si σ es el automorfismo asociado a π[
s
, π(φ
O
(X)) tiene
coordenadas [σ(x
0
), σ(x
1
)] en π(¹

).
Pero
∀ Y ∈ r, π(φ
O
(Y )) = π((O +Y ) ∩ s) = (π(O) +π(Y )) ∩ π(s) = φ
π(O)
(π(Y ))
Donde φ
π(O)
es la perspectividad en π(E) de v´ertice π(O), por tanto esta pers-
pectividad transforma la referencia π(¹) en la π(¹

), y el punto π(X) de coorde-
nadas [τ(x
0
), τ(x
1
)] en π(¹) en el φ
π(O)
(π(x)) = π(φ
O
(X)) cuyas coordenadas
en π(¹

) deben ser al tiempo, [τ(x
0
), τ(x
1
)] y [σ(x
0
), σ(x
1
)], entonces:
∀x
0
, x
1
∈ K, [τ(x
0
), τ(x
1
)] = [σ(x
0
), σ(x
1
)] ⇒
⇒∃ρ ∈ K, τ(x
0
) = ρσ(x
0
), τ(x
1
) = ρσ(x
1
)
Tomando x
0
= 1, x
1
= x, se sigue ahora que τ = σ
Lema 5.3.8.– Sea π : P −→ P

una proyectividad de Staudt, sean r y s dos
rectas de P y sean ¹ = ¦A, B; C¦, ¹

= ¦A

, B

; C

¦ dos referencias de r y s,
entonces las proyectividades π[
r
: r −→ π(r), π[
s
: s −→ π(s) tienen el mismo
automorfismo asociado respecto a las referencias ¹ y ¹

respectivamente.
Demostraci´on: Si r y s son rectas distintas, tomamos un punto P ∈ r y
otro Q ∈ s no incluidos en las referencias seleccionadas y distintos de r ∩ s
(dejamos al lector las sutilezas del cuerpo base Z/(3)) y llamamos t = P +Q, por
proyecci´on desde un punto del plano t +r no contenido ni en t ni en r, podemos
construir una referencia en t ¹

= ¦A

, B

; C

¦, entonces los automorfismos
correspondientes a r, ¹ y t, ¹

coinciden por el lema anterior, as´ı solo falta
demostrar que coinciden tambi´en con el asociado a s, ¹

, aqu´ı la situaci´on es la
siguiente:
Dos rectas s y t con un punto com´ un Q y una referencia en cada recta,
¹

= ¦A

, B

; C

¦, ¹

= ¦A

, B

; C

¦ ninguna de las cuales contiene a Q, pero
ahora no hay una perspectividad que lleve una a la otra. Ahora bien si llamamos
u = (A

+B

) ∩ (A

+B

) + (A

+C

) ∩ (A

+C

)
5.3. COLINEACIONES 177
C’
A’
B’
s
A’’
B’’
C’’
t
Q
u
Figura 5.5: Dadas dos rectas s y t con un punto com´ un Q referencias en ellas, R

=
{A

, B

; C

}, R

= {A

, B

; C

} ninguna de las cuales contiene a Q, existe una composi-
ci´on de dos perspectividades que lleva R

sobre R

el producto de las perspectividades de s en u de v´ertice A

y de u en t de v´ertice
A

si las lleva (ver la figura 5.5), luego los automorfismos asociados coinciden.
Teorema 5.3.9.– Teorema de Staudt en dimensi´on > 1 (charactK ,= 2) Si
π : P −→P

es una proyectividad de Staudt y dim(P) > 1,es decir si π induce un
isomorfismo entre los ret´ıculos de subespacios de P y P

existe un automorfismo
τ de cuerpos y un isomorfismo τ - semilineal ϕ entre los espacios vectoriales
asociados, tal que π = [ϕ]
Demostraci´on:
En efecto, tomamos una referencia ¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
; U¦ en P y su imagen
por π, ¹

= ¦P

0
, . . . , P

n
; U

¦, que es una referencia en P

. Veremos que existe
un automorfismo τ de K tal que si el punto P tiene coordenadas [α
0
, . . . , α
n
]
en ¹, π(P) tiene coordenadas [τ(α
0
), . . . , τ(α
n
)] en ¹

.
Para ello, observemos que π induce una proyectividad de Staudt entre P
i
+P
j
y P

i
+P

j
, luego existe τ
ij
∈ Aut(K) tal que si Q ∈ P
i
+P
j
tiene en la referencia
¦P
i
, P
j
; U
ij
¦ las coordenadas [α
0
, α
1
], π(Q) tiene, en la referencia ¦P

i
, P

j
; U

ij
¦,
las coordenadas [τ
ij

0
), τ
ij

1
)]. Pero τ
ij
es independiente de i, j, es decir τ
ij
=
τ ∀i, j, entonces se verifica que:
P tiene coordenadas [α
0
, . . . , α
n
] en ¹ si y solo si ∀i, j P
ij
tiene coordenadas

i
, α
j
] en ¦P
i
, P
j
; U
ij
¦ (ver 4.3) ; entonces si P

= π(P), P

ij
tiene coordenadas
[τ(α
i
), τ(α
j
)] en ¦P

i
, P

j
; U

ij
¦ , condici´on equivalente a que P

= π(P) tenga por
coordenadas [τ(α
0
), . . . , τ(α
n
)] en ¹

.
De lo visto en esta secci´on es claro que el teorema anterior se puede enunciar
178 CAP
´
ITULO 5. PROYECTIVIDADES
tambi´en diciendo que:
Dado un espacio proyectivo P sobre un cuerpo K y una referencia ¹ de P,
hay tantas colineaciones de P que dejan invariante ¹ como automorfismos de
K
Vistos los resultados de esta secci´on omitiremos en lo sucesivo mencionar las
rectas de isomorfismos semilineales y hablaremos de proyectividades de Ponce-
let para designar indistintamente las composiciones de perspectividades y las
rectas de isomorfismos y de colineaciones ´´o proyectividades de Staudt para
se˜ nalar las rectas de isomorfismos semilineales y los isomorfismos de ret´ıculos
de subespacios.
5.4. Afinidades y Proyectividades
Hemos comprobado (v. 3.5) que un espacio af´ın A se puede sumergir en un
espacio proyectivo, que se obtiene a˜ nadiendo a A su subespacio de direcciones,
al que designamos por A

y que no es otra cosa que el espacio proyectivo
asociado al espacio vectorial asociado a A. Comprobaremos en esta secci´on, que
las afinidades se extienden , de modo natural, a proyectividades que conservan
el hiperplano del infinito.
Para ello, si (f, ϕ) es una afinidad del espacio A, espacio af´ın de espacio
vectorial asociado V , recordemos que f : A −→A es una biyecci´on, ϕ : V −→V
es un isomorfismo y se verifica que
∀A, B ∈ A
−→
f(A)f(B)= ϕ(
−→
AB)
Tomemos en los espacios A y P = A referencias asociadas, esto es ¹
P
=
¦P
0
, . . . , P
n
; U¦, referencia en P de base normalizada asociada ¦v
0
, . . . , v
n
¦ y
¹
A
= ¦P
0
; v
1
, . . . , v
n
¦, referencia asociada en A. De este modo, el punto de
A de coordenadas (x
1
, . . . , x
n
) tiene en P las coordenadas [1, x
1
, . . . , x
n
] y el
hiperplano del infinito es el x
0
= 0.
Entonces, si f(P
0
) tiene coordenadas (α
0
, . . . , α
n
) en la referencia ¹
A
y
M = (a
ij
) es la matriz de ϕ en la base ¦v
1
, . . . , v
n
¦ de V , (fϕ) tiene como
ecuaciones:
_
_
_
_
_
1
x

1
.
.
.
x

n
_
_
_
_
_
=
_
_
_
_
_
1 0 . . . . . . . . . 0
α
1
.
.
.
α
n
α
11
. . . α
1n
.
.
.
.
.
.
α
n1
. . . α
nn
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
1
x
1
.
.
.
x
n
_
_
_
_
_
Si consideramos el endomorfismo del espacio W = K V de matriz
M =
_
_
_
_
_
1 0 . . . . . . . . . 0
α
1
.
.
.
α
n
α
11
. . . α
1n
.
.
.
.
.
.
α
n1
. . . α
nn
_
_
_
_
_
5.4. AFINIDADES Y PROYECTIVIDADES 179
este endomorfismo, al que llamaremos ϕ, es un automorfismo e induce por tanto
una proyectividad [ϕ] que verifica las propiedades siguientes:
1.
∀P ∈ A ⊂ P = A, [ϕ](P) = f(P)
En efecto, si P tiene coordenadas (a
1
, . . . , a
n
) en A, sus coordenadas en P
son [1, a
1
, . . . , a
n
] y las de [ϕ](P) son [1, a

1
, . . . , a

n
] con
ρ
_
_
_
_
_
1
a

1
.
.
.
a

n
_
_
_
_
_
= M
_
_
_
_
_
1
a
1
.
.
.
a
n
_
_
_
_
_
que son exactamente las de f(P) en virtud de las ecuaciones de la afinidad.
2. ∀v ∈ V, [ϕ][v] = [ϕ(v)]
En efecto, v ∈ V se identifica a (0, v) ∈ K V = W y [ϕ(v)] tiene de
coordenadas
M
_
_
_
_
_
0
b
1
.
.
.
b
n
_
_
_
_
_
si v tiene coordenadas (b
1
, . . . , b
n
). Luego [ϕ(v)] = [(0, ϕ(v))] (que se
identifica a [ϕ(v)]).
3. En consecuencia, [ϕ] extiende a ϕ a una proyectividad con [ϕ](A

) ⊂
A

y lo hace de modo intr´ınseco ya que , aunque hemos construido [ϕ]
usando una referencia, en (1) y (2) se prueba que [ϕ] no depende de su
construcci´on.
Rec´ıprocamente, si π : A −→ A es una proyectividad y π(A

) ⊂ A

y en
consecuencia π(A) ⊂ A , π induce una afinidad . Podemos hacer una prueba
intr´ınseca, pero tambi´en se puede proceder (y es mas f´acil) como sigue:
Tomando las referencias se˜ naladas al principio, π tiene una ecuaci´on:
ρ
_
_
_
y

0
.
.
.
y

n
_
_
_ =
_
_
_
a
00
. . . a
0n
.
.
.
.
.
.
a
n0
. . . a
nn
_
_
_
_
_
_
y
0
.
.
.
y
n
_
_
_
Como π(y
0
= 0) = (y

0
= 0) y es y

0
= a
01
y
1
+ + a
0n
y
n
, al ser π(0, . . . ,
i
1
, . . . , 0) ∈ (y
0
= 0) ⇒ a
0i
= 0 ∀i 1 ≤ i ≤ n. Dado que la matriz de π es regular,
es a
00
,= 0 y como esta definida salvo un factor de proporcionalidad, se puede
180 CAP
´
ITULO 5. PROYECTIVIDADES
dividir por a
00
con lo cual la ecuaci´on de π es tambi´en
ρ
_
_
_
_
_
1 0 . . . 0
a
10
a
11
. . . a
1n
.
.
.
.
.
.
a
n0
a
n1
. . . a
nn
_
_
_
_
_
_
_
_
y
0
.
.
.
y
n
_
_
_
Entonces, si P ∈ A y tiene coordenadas afines (x
1
, . . . , x
n
), P tiene coordena-
das proyectivas [1, x
1
, . . . , x
n
] y π(P) tiene coordenadas proyectivas [y

0
, . . . , y

n
]
dadas por
ρ
_
_
_
y

0
.
.
.
y

n
_
_
_ =
_
_
_
a
00
. . . a
0n
.
.
.
.
.
.
a
n0
. . . a
nn
_
_
_
_
_
_
_
_
1
x
1
.
.
.
x
n
_
_
_
_
_
de donde se deduce ρy

0
= 1 y si llamamos x

i
= ρy

i
se tiene
_
_
_
_
_
1
x

1
.
.
.
x

n
_
_
_
_
_
=
_
_
_
a
00
. . . a
0n
.
.
.
.
.
.
a
n0
. . . a
nn
_
_
_
_
_
_
_
_
1
x
1
.
.
.
x
n
_
_
_
_
_
que son las ecuaciones de una afinidad, luego π : A −→ A es una afinidad
con lo cual hemos probado que si A ⊂ A, las afinidades de A son exactamente
las proyectividades de A que dejan invariante el hiperplano del infinito.
Se pueden definir de modo obvio las transformaciones semiafines, como pa-
res (f, ϕ) donde f : V −→ V es un automorfismo τ - semilineal y
−→
f(A)f(B)=
ϕ(

AB). Entonces, teniendo en cuenta la relaci´on entre dependencia lineal y
dependencia af´ın, se puede probar que f es semifinal si y solo si conserva la de-
pendencia e independencia afines (Teorema fundamental de la Geometr´ıa af´ın).
Cap´ıtulo 6
Clasificaci´on de
proyectividades
6.1. Equivalencia lineal de endomorfismos
Sea K un cuerpo llamaremos, como es usual, GL
n
(K) al grupo de matrices
con elementos en K y determinante distinto de cero; tambi´en llamaremos gl
n
(K)
a la K-´algebra de matrices n n con elementos en K (inversibles o no).
Si V es un espacio vectorial de dimensi´on n, la elecci´on de una base en V ,
B, induce un isomorfismo de K-´algebras:
End(V )
ϕ
B
· gl
n
(K)
que asocia a cada endomorfismo su matriz en la base B, y que se restringe a un
isomorfismo de grupos:
Aut(V )
ϕ
B
· GL
n
(K)
Si B y B

son dos bases de V y M es la matriz cuyas columnas son las
coordenadas de los vectores de B

en la base B, tenemos un diagrama conmuta-
tivo: (ver figura 6.1 (I)) donde ψ
M
(P) = M
−1
PM. As´ı: matrices conjugadas en
gl
n
(K) (o en GL
n
(K)) son matrices del mismo endomorfismo (o automorfismo)
de V , pero calculadas en distintas bases.
Rec´ıprocamente, podemos considerar tambi´en el diagrama conmutativo de
la figura 6.1(II), donde δ
BB
(f

) = δf

δ
−1
, siendo δ el automorfismo de V que
transforma la base B en la B

. Entonces: endomorfismos (o automorfismos) con-
jugados de V tienen la misma matriz respecto a bases adecuadamente elegidas.
Diremos que dos endomorfismos f, g de V son linealmente equivalentes cuan-
do verifican una de las siguientes condiciones equivalentes:
1. Son conjugados, es decir existe un automorfismo de V , h, tal que : g =
h
−1
fh
181
182 CAP
´
ITULO 6. CLASIFICACI
´
ON DE PROYECTIVIDADES
gl
n
(K) End(V)

ϕ
Β
ϕ
Β
−1
End(V) ψ
Μ
gln(K) δ
BB’

ϕ
Β’
ϕ
Β’
−1
gl
n
(K)

End(V)
(I) (II)
Figura 6.1: Cambios de base y matrices de endomorfismos
2. Si P y Q son las matrices de f y g respecto a una base B, existe una
matriz inversible M tal que: Q = M
−1
PM
3. Existen bases B
1
, B
2
tales que la matriz de f en B
1
coincide con la matriz
de g en B
2
Vamos a recordar aqu´ı la caracterizaci´on num´erica de la equivalencia lineal de
endomorfismos y a describir las clases de equivalencia lineal en Aut(V ) cuando
el cuerpo base es arbitrario.
Para ello dado un automorfismo ϕ de V ; vamos a buscar una base en la
cual ϕ tenga una matriz que sea lo mas simple posible, y que sea calculable en
t´erminos de propiedades algebraicas de ϕ.
Consideramos la aplicaci´on
δ : K[x] −→End(V )
dada por δ(x) = ϕ, y en general para cada polinomio p(x) = a
0
+a
1
x+ +a
s
x
s
por: δ(p(x)) = p(ϕ) = a
0
1
V
+ a
1
ϕ + + a
s
ϕ
s
. Respecto de ella, se˜ nalaremos
lo que sigue:
Notas 6.1.1.–
6.1.1.1. - End(V ) es una K-´algebra no conmutativa, pero pese a ello un homo-
morfismo de K-´algebras, K[x] −→ End(V ) queda un´ıvocamente determinado
por la imagen de x. Como K[x] es conmutativo, Im(δ) es una sub´algebra con-
mutativa de End(V ), cuyos elementos tienen la expresi´on general:
a
0
1
V
+a
1
ϕ + +a
r
ϕ
r
En lo sucesivo, omitiremos 1
V
y escribiremos a
0
+ a
1
ϕ + + a
r
ϕ
r
o mas
generalmente p(ϕ) si p(x) es el polinomio a
0
+a
1
x + +a
r
x
r
.
6.1.1.2. - Dado que End(V ) es de dimensi´on finita como K - espacio vectorial
y K[x] tiene dimensi´on infinita, Ker(δ) ,= (0), Ker(δ) es un ideal principal
de K[x] (pues K[x] es dominio de ideales principales) luego Ker(δ) = (m(x)),
donde m(x) es el polinomio m´onico de m´ınimo grado tal que m(ϕ) = 0, este
polinomio recibe el nombre de polinomio m´ınimo de ϕ. As´ı
K[x]/(m(x)) · Im(δ)
6.1. EQUIVALENCIA LINEAL DE ENDOMORFISMOS 183
En lo sucesivo, se representar´a a Im(δ) por K[ϕ]. K[ϕ] es un cuerpo si y solo si
m(x) es un polinomio irreducible en K[x] y en este caso, V es tambi´en espacio
vectorial sobre K[ϕ] con la operaci´on
p(ϕ).v = p(ϕ)(v), en particular, ϕ.v = ϕ(v)
6.1.1.3. - Observemos que si L es un subespacio de V como K- espacio vectorial,
en general L no es subespacio de V considerado como K[ϕ] - espacio vectorial;
para que esto suceda es necesario y suficiente que
∀p(x) ∈ K[x], ∀v ∈ L p(ϕ).v ∈ L
En particular, como x ∈ K[x] debe ser ϕ(v) ∈ L, ∀v ∈ L ⇒ ϕ(L) ⊂ L.
Rec´ıprocamente si ϕ(L) ⊂ L es ∀v ∈ L, ∀n, ϕ
n
(v) ∈ L y, por tanto, p(ϕ).v ∈
L, ∀v ∈ L, ∀p(x) ∈ K[x].
En consecuencia L es K[ϕ] - subespacio de V si y solo si L es invariante por
ϕ.
6.1.1.4. - Si el polinomio m´ınimo m(x) de ϕ factoriza en factores irreducibles
m(x) = q
1
(x)
r
1
. .q
t
(x)
r
t
es:
1. V = Ker(q
1
(ϕ)
r
1
) + +Ker(q
t
(ϕ)
r
t
) y la suma es directa.
2. Los subespacios Ker(q
i
(ϕ)
r
i
), son invariantes por ϕ.
3. Si B
i
es una base de Ker(q
i
(ϕ)
r
i
, 1 ≤ i ≤ t, los conjuntos ¦B
i
¦
1≤i≤t
son
disjuntos, y B = B
1
∪ ∪ B
t
, es una base de V
4. La matriz de ϕ en la base B es de la forma
M = diag(M
1
. . . M
t
)
donde M
i
es la matriz de ϕ restringido a Ker(q
i
(ϕ)
r
i
)
Teniendo en cuenta este resultado, nos podemos limitar al caso en que V =
Ker(q
i
(ϕ)
r
i
), es decir, al caso en que el polinomio m´ınimo de ϕ sea q
i
(x)
r
i
o
sea, suprimiendo el sub´ındice, m(x) = q(x)
r
, con q(x) irreducible.
Distinguiremos el caso en que r = 1 y por tanto m(x) = q(x) es irreducible,
K[ϕ] es un cuerpo y V es un K[ϕ] - espacio vectorial, y el caso en que r > 1. En el
primero en el que el polinomio m´ınimo de ϕ, q(x) = a
0
+a
1
x+ +a
r−1
x
r−1
+x
r
es irreducible, se verifica que:
1. Si ¦v
1
, . . . , v
m
¦ es una base de V como K[ϕ] - espacio vectorial
B = ¦v
1
, ϕ(v
1
), . . . , ϕ
r−1
(v
1
), . . . , v
m
, ϕ(v
m
), . . . , ϕ
r−1
(v
m

es una base de V como K - espacio vectorial.
184 CAP
´
ITULO 6. CLASIFICACI
´
ON DE PROYECTIVIDADES
2. La matriz de ϕ en B es:
M = diag(N
1
, . . . , N
m
)
con
N
i
=
_
_
_
_
_
_
_
0 0 . . . 0 −a
0
1 0 . . . 0 −a
1
0 1 . . . 0 −a
2
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 . . . 1 −a
r−1
_
_
_
_
_
_
_
6.1.1.5. - Si el polinomio m´ınimo de ϕ es q(x)
t
, con q(x) = a
0
+ a
1
x + +
a
r−1
x
r−1
+ x
r
irreducible y t > 1 ,entonces existe una base de V en la cual la
matriz de ϕ es de la forma:
M = diag(P
1
. . . P
s
)
donde cada matriz P
i
es de la forma:
_
_
_
_
_
_
_
A 0 . . . 0 0
E A . . . 0 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 . . . A 0
0 0 . . . E A
_
_
_
_
_
_
_
Con:
A =
_
_
_
_
_
0 0 . . . 0 −a
0
1 0 . . . 0 −a
1
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 . . . 1 −a
r−1
_
_
_
_
_
, E =
_
_
_
_
_
0 0 . . . 0 1
0 0 . . . 0 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 . . . 0 0
_
_
_
_
_
Definici´on 6.1.2.– La base U
1
∪ . . . ∪ U
t
1
+...+t
t
se llama base de Jord´an de ϕ
y la matriz de ϕ en esta base se llama matriz de Jord´an de ϕ
Si llamamos orden de P al n´ umero de cajas r r, el orden de P es h si P
corresponde a un vector de Ker(q(ϕ)
h
).
Entonces como:
dim
Σ
(V/Ker(q(ϕ)
t−1
) = dim
Σ
(V ) −dim
Σ
(Ker(q(ϕ)
t−1
))
y por la relaci´on entre Σ - bases y K - bases que es dim
K
(L) = r.dim
Σ
(L),
podemos afirmar que el n´ umero de matrices P de orden t es
dim
K
(V ) −dim
K
(Ker(q(ϕ)
t−1
))
r
6.1. EQUIVALENCIA LINEAL DE ENDOMORFISMOS 185
el de matrices de orden t −1 es
dim
Σ
(V/Ker(q(ϕ)
t−1
) −dim
Σ
(Ker(q(ϕ)
t−1
)/Ker(q(ϕ)
t−2
) =
dim
K
(V/Ker(q(ϕ)
t−1
)) −dim
K
(Ker(q(ϕ)
t−1
/Ker(q(ϕ)
t−2
))
r
y as´ı sucesivamente; por tanto si llamamos
p
i
= dim
K
(Ker(ϕ)
i
)
q
i
= dim
K
(Ker(ϕ)
i
)/Ker(ϕ)
i−1
= p
i
−p
i−1
t
i
=
q
i
−q
i−1
r
La matriz de Jord´an de ϕ, queda un´ıvocamente determinada por el polinomio
q(x) y los n´ umeros ¦r, t
1
, t
2
, . . . , t
t
¦.
Volviendo al caso general, separando cada uno de los factores q
i
(x)
r
i
, la ma-
triz de Jord´an de ϕ queda un´ıvocamente determinada por la sucesi´on de poli-
nomios q
1
(x), q
2
(x), . . . , q
s
(x) y los n´ umeros ¦(t
11
, . . . , t
1r
1
), . . . , (t
s1
, . . . , t
sr
s
)¦.
Dos endomorfismo son entonces equivalentes cuando tienen la misma matriz
de Jord´an, es decir cuando coinciden para ellos los factores irreducibles de sus
polinomios m´ınimos y los n´ umeros t
ij
.
El problema es la imposibilidad, en general, de calcular los factores irredu-
cibles del polinomio m´ınimo, por ello explicaremos c´omo construir otro sistema
completo de invariantes que sean calculables.
Se prueba que si ϕ es un endomorfismo de un K-espacio vectorial V , existe
una base de V en la cual ϕ tiene una matriz de la forma: diag(R
1
, . . . , R
m
donde
cada R
j
es de la forma:
R
j
=
_
_
_
_
_
_
_
0 0 . . . 0 −c
j0
1 0 . . . 0 −c
j1
0 1 . . . 0 −c
j2
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 . . . 1 −c
jt
j
−1
_
_
_
_
_
_
_
verificando adem´as que si: Φ
j
(x) = c
j0
+c
j1
x+ +c
jt
j
−1
x+x
t
j
, ∀j 1 ≤ j ≤ s.
1. Φ
1
(x) es el polinomio m´ınimo de ϕ
2. Φ
j
(x) [ Φ
j−1
(x), ∀j 2 ≤ j ≤ s
3. Φ
1
(x).Φ
2
(x) . . . Φ
s
(x) es el polinomio caracter´ıstico de ϕ
Definici´on 6.1.3.– Los polinomios Φ
j
(x) se llaman factores invariantes de
ϕ. Y la matriz diag(R
1
, . . . , R
s
) se llama segunda matriz de Jordan de ϕ
Los Φ
i
(x) se pueden calcular a partir de la matriz de ϕ, del modo siguiente:
Si M es la matriz de ϕ en una base dada, y sean:

i
(x) = ∆
i
(M −xI
n
), ∀i, 0 ≤ i ≤ n + 1
186 CAP
´
ITULO 6. CLASIFICACI
´
ON DE PROYECTIVIDADES
los m´aximos comunes divisores de los menores de orden i de la matriz (M−xI
n
).
Entonces los factores invariantes Φ
j
(x) de ϕ son:
Φ
j
(x) =

n+1−j
(x)

n−j
(x)
, ∀j 1 ≤ j ≤ n
En resumen:
1. Dado un endomorfismo ϕ del espacio vectorial V de dimensi´on n + 1 de
matriz M, si formamos la matriz M−xI, calculamos para cada i el m.c.d.

i
de los menores de orden i de M −xI, construimos todos los cocientes

i
/∆
i−1
y llamamos Φ
1
(x) = det(M − xI)/∆
n
, Φ
2
(x) = ∆
n
/∆
n−1
, etc,
y cada Φ
i
(x) = c
i0
+c
i1
x+ +c
in
i
−1
x
n
i
−1
+x
n
i
, entonces hay una base
de V respecto de la cual la matriz de ϕ es diag(R
1
, . . . , R
s
) con
R
i
=
_
_
_
_
_
_
_
0 0 . . . 0 −c
i0
1 0 . . . 0 −c
i1
0 1 . . . 0 −c
i2
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 . . . 1 −c
in
i
−1
_
_
_
_
_
_
_
2. En consecuencia los endomorfismos ϕ
1
y ϕ
2
son conjugados en End(V ) (
las matrices M
1
y M
2
son conjugadas en gl
n(K)
) si y solo si tienen los
mismos factores invariantes Φ
i
(x)
3. A la familia de factores invariantes le corresponde una descomposici´on
V = L
1
+ + L
h
donde la suma es directa, cada L
i
es invariante y
ϕ[
L
i
tiene polinomio m´ınimo a Φ
i
(x). (Obs´ervese que no es cierto que
L
i
= Ker(Φ
i
(ϕ)), puesto que Φ
1
(x) = m(x), es V = Ker(Φ
1
(ϕ))).
4. El hecho de que L
i
,= Ker(Φ
i(x)
) hace que desgraciadamente no sea f´acil
encontrar la base en la cual la matriz de ϕ es la matriz N. No conocemos
otro m´etodo que seguir el camino indicado por el m´etodo te´orico. Noso-
tros usaremos el teorema solo a efectos de clasificaci´on y por ello no nos
preocupamos aqu´ı de este tipo de problemas.
5. El teorema de Jordan sobre un cuerpo algebraicamente cerrado propor-
ciona, para cada matriz M, una descomposici´on
M = D +N
donde D es diagonalizable, N es nilpotente y DN = ND; este resultado
hace que se pueda utilizar para calcular la exponencial de M. Las formas
can´onicas descritas aqu´ı no tienen la propiedad anterior, no obstante si
K = 1 ´o K = Z/(p), se pueden usar para efectuar c´alculos similares a los
efectuados con cuerpos algebraicamente cerrados
6.2. GRUPO LINEAL DE UN CUERPO FINITO 187
6.2. Grupo lineal de un cuerpo finito
Si F
q
es el cuerpo finito de q elementos y V un espacio vectorial de dimensi´on
n sobre F
q
, V · F
n
q
, y por tanto tiene #(V ) = q
n
vectores. Fijada una base de
V , B = ¦v
1
, . . . , v
n
¦, un automorfismo de V queda un´ıvocamente determinado
por las im´agenes de los vectores de B, que necesariamente deben formar otra
base, por tanto el n´ umero de automorfismos de V coincide con el n´ umero de sus
bases. Veamos cuantas bases B

se pueden construir en V :
El primer vector de B

, w
1
, solo tiene que ser distinto de cero; se puede
pues elegir de q
n
−1 formas. Elegido el primero, hay q vectores proporcionales
a el, luego el segundo w
2
se puede elegir de q
n
−q formas distintas, As´ı elegidos
w
1
, . . . , w
r
el vector w
r+1
hay que elegirlo fuera de L(w
1
, . . . , w
r
); como este
espacio tiene q
r
vectores, hay q
n
−q
r
posibilidades de elegir w
r+1
), luego
#(GL
n
(F
q
) = (q
n
−1).(q
n
−q). .(q
n
−q
n−1
))
= (q
n
−1).(q
n−1
−1). .(q −1).q.q
2
. .q
n−1
= q
n(n−1)
2
n

i=1
(q
i
−1)
As´ı por ejemplo #(GL
2
(F
3
) = 3.(3 −1).(9 −1) = 48; #(GL
3
(F
3
) = 11,232.
Se llama Grupo lineal especial n-dimensional y se representa por SL
n
(K),
al compuesto por las matrices n n de determinante uno . Como la aplicaci´on:
det : GL
n
(K) −→K

tiene por n´ ucleo Ker(det) = SL
n
(K), el grupo especial es un subgrupo inva-
riante del lineal, y como esta aplicaci´on es sobre :
GL
n
(K)/SL
n
(K) = K

y en consecuencia
#(GL
n
(K) = #(K

).#(SL
n(K)
) ⇒#(SL
n(K)
= q
n(n−1)
2
n

i=2
(q
i
−1)
Calculemos ahora los centros de estos grupos
1. El centro de GL
n
(K), ∀K ,= F
2
, es Z(GL
n
(K)) = ¦a.I
n
[a ∈ K

¦.
En efecto, para demostrarlo veamos el siguiente resultado:
Si dim(V) ≥ 2, v y w son vectores l.i. de V y ϕ, ψ son dos endomorfismos
de V tales que ϕ(v) = λv, ϕ(w) = µw (λ ,= µ), ψ(v) = w, ψ(w) = v,
entonces ϕ y ψ no conmutan.
En efecto:
ϕψ(v) = ϕ(w) = µw ; ψϕ(v) = ψ(λv) = λw
188 CAP
´
ITULO 6. CLASIFICACI
´
ON DE PROYECTIVIDADES
Entonces si ψ ∈ Aut(V ) y existe v ∈ V con ψ(v) y v linealmente inde-
pendientes, ψ / ∈ Z(Aut(V )), puesto que si llamamos w = ψ(v), podemos
construir otro automorfismo ϕ tal que ϕ(v) = λv, ϕ(w) = µw (λ ,= µ
salvo si K = F
2
) y ϕ no conmuta con ψ.
Por tanto, si ψ ∈ Z(Aut(V )) se verifica que, ∀v, ψ(v) depende linealmente
de v, luego ψ(v) = λ
v
.v: pero si λ
v
,= λ
w
, ψ / ∈ Z(Aut(V )) por lo visto
antes, luego ψ ∈ Z(Aut(V )) ⇒∃λ con ψ(v) = λv ∀v ⇒ψ = λ1
V
.
2. Tambi´en si K ,= F
2
, Z(SL
n
(K)) = ¦aI
n
[a
n
= 1¦ ya que se pude repetir
la demostraci´on anterior para este grupo, y comprobar que los elementos
de Z(SL
n
(K)) son de la forma aI
n
, y como su determinante ha de ser 1,
aI
n
est´a en SL
n
(K) si 1 = det(aI
n
) = a
n
.
Se verifica por tanto que si q ,= 2, Z(GL
n
(F
q
)) · F

q
y Z(SL
n
(F
q
)) es el grupo
de ra´ıces n - ´esimas de 1 en F
q
.
Ahora bien : #(F
q
) = q −1, luego ∀t ∈ F

q
, t
q−1
= 1. Entonces, si llamamos
d = m.c.d.(n, q −1), se verifica que : x
n
= 1 ⇒x
d
= 1 y adem´as todas las ra´ıces
de x
d
= 1 son distintas. En efecto:
Por definici´on de m´aximo com´ un divisor d = nα+(q −1)β y para cada ra´ız
n-sima de la unidad,
a
n
= 1 ⇒a
d
= (a
n
)
α
.(a
q−1
)
β
= 1.
Rec´ıprocamente:
a
d
= 1 ⇒a
n
= (a
d
)
n
d
= 1.
Observemos ahora que x
q−1
= 1 tiene como soluciones a todos los elementos
de F
q
, luego tiene q −1 soluciones distintas, y como d[q −1 x
d
−1 es un factor
de x
q−1
−1, luego x
d
−1 tiene d soluciones distintas en F

q
.
Por tanto:
#(SL
n
(F
q
)/ZSL
n
(F
q
) = d = m.c.d.(q −1, n)
⇒ #(ZSL
n
(F
q
))) =
1
d
q
(
n
2
)
n

i=2
(q
i
−1)
El n´ umero de clases de conjugaci´on en GL
n
(F
q
) o en gl
n
(F
q
) se puede compu-
tar calculando los polinomios de cada grado que aparecen en F
q
[x] ya que el
conjunto de clases de conjugaci´on est´a en correspondencia biun´ıvoca con las
familias de polinomios (Φ
1
(x), . . . , Φ
r
(x)) tales que
Φ
r
(x) [ Φ
r−1
(x) [ . . . [ Φ
1
(x)
grado(Φ
1
(x)) + + grado(Φ
r
(x)) = n
Por ejemplo, si n = 2 hay solo dos posibilidades
1.
grado(Φ
1
(x)) = grado(Φ
2
(x)) = 1
Φ
2
(x) [ Φ
1
(x)
_

_
Φ
1
(x) = Φ
2
(x) = x +a
a ∈ F
q
6.2. GRUPO LINEAL DE UN CUERPO FINITO 189
de este tipo hay q clases de matrices
_
a 0
0 a
_
2. grado(Φ
1
(x)) = 2 ⇒ (Φ
1
(x)) = x
2
+ ax + b De este tipo hay q
2
clases de
matrices
_
0 −b
1 −a
_
En el caso de n = 3 hay tres posibilidades
1.
grado(Φ
1
(x)) = grado(Φ
2
(x)) = grado(Φ
3
(x)) = 1
Φ
3
(x) [ Φ
2
(x) [ Φ
1
(x)
_
⇒Φ
1
(x) = Φ
2
(x) = Φ
3
(x)
y hay q clases de matrices
_
_
a 0 0
0 a 0
0 0 a
_
_
2.
grado(Φ
1
(x)) = 1
grado(Φ
2
(x)) = 2
Φ
2
(x) [ Φ
1
(x)
_
_
_

_
Φ
2
(x) = x −a
Φ
1
(x) = (x −a)(x −b) = x
2
−(a +b)x +ab
de este tipo hay q
2
clases de matrices
_
_
a 0 0
0 0 ab
0 1 a +b
_
_
3.
grado(Φ
1
(x)) = 3 ⇒Φ
1
(x) = x
3
+ax
2
+bx +c
hay q
3
clases de matrices
_
_
0 0 −c
1 0 −b
0 1 −a
_
_
Se puede ver f´acilmente que, en general, el n´ umero de clases no es q+q
2
+ +q
r
.
Ya que en el caso n = 4, el n´ umero de clases es q + 2q
2
+q
3
+q
4
.
190 CAP
´
ITULO 6. CLASIFICACI
´
ON DE PROYECTIVIDADES
6.3. El grupo general proyectivo
Dado un cuerpo K representaremos por PGL
n
(K) al grupo de las proyec-
tividades de Poncelet de K
n+1
y en general si P(V ) es un espacio proyectivo,
designaremos con P(P(V )) al grupo de las proyectividades de Poncelet de P(V ).
Igual que en el caso vectorial, es claro que:
1. Cada referencia ¹ de P(V ), dim(V ) = n + 1, induce un isomorfismo
P(V )
δ
R
· PGL
n
(K)
2. Si tenemos dos referencias distintas ¹ y ¹

, existe una proyectividad π
tal que
[P(P(V ))‘P(P(V ))‘PGL
n
(K)

; δ
R
∼ ‘δ
RR
‘ ∼ δ
R
]
donde δ
R
δ
RR
= δ
R
y δ
RR
(τ) = πτπ
−1
. Es decir la conjugaci´on en
P(P(V )) significa geom´etricamente coincidencia de matrices respecto a
dos referencias adecuadamente elegidas.
Adem´as, de la construcci´on de las proyectividades como rectas de automorfis-
mos, se deduce que si consideramos la aplicaci´on
GL
n+1
(K)

−→ PGL
n
(K)
ϕ → [ϕ]
∆ es homomorfismo de grupos y Ker(∆) = ¦λ,1
K
n+1[λ ∈ K

¦ y seg´ un hemos
visto en ??, Z(GL
n+1
(K)) = ¦λ,1
K
n+1[λ ∈ K

¦, luego
PGL
n
(K) · GL
m+1
(K)/Z(GL
n+1
(K))
Entonces si π
1
= [ϕ
1
] y π
2
= [ϕ
2
], π
1
y π
2
son conjugados si y solo si ∃π = [ϕ]
con

2
] = π
2
= ππ
1
π
−1
= [ϕ][ϕ
1
][ϕ]
−1
= [ϕϕ
1
ϕ
−1
]
⇔ ∃λ ∈ K

con λϕ
2
= ϕϕ
1
ϕ
−1
como las matrices de π
1
y π
2
en la referencia ¹ son las de ϕ
1
y ϕ
2
en la base
normalizada asociada, llamando M
1
y M
2
a estas matrices, se verifica que:
π
1
y π
2
son conjugados si y solo si existe un λ ∈ K

, tal que las matrices
M
1
y λM
2
tienen los mismos factores invariantes.
Por tanto, para clasificar proyectividades, solo tenemos que calcular los fac-
tores invariantes de λM en funci´on de los de M y para ello, comenzaremos
dando la siguiente definici´on:
Definici´on 6.3.1.– Si p(x) y q(x) son polinomios de grado r en K[x], se dice
que son semejantes si y solo si ∃λ ∈ K

con
λ
−r
q(λx) = p(x) ⇔q(x) = λ
r
p(
x
λ
)
6.3. EL GRUPO GENERAL PROYECTIVO 191
Es decir, si p(x) = p
0
+p
1
x + +p
r
x
r
, q(x) = q
0
+q
1
x + +q
r
x
r
λ
−r
q(λx) = λ
−r
(q
0
+q
1
λx + +q
r
λ
r
x
r
) =
q
0
λ
r
+
q
1
λ
r−1
x + +q
r
x
r
= p
0
+p
1
x + +p
r
x
r
⇔ q
i
= λ
r−i
p
i
∀i
Claramente esta relaci´on es de igualdad en K[x] y se verifica que:
Proposici´on 6.3.2.– Si los factores invariantes de la matriz M son Φ
i
(x),
con grado(Φ
i
(x)) = g
i
, los de la matriz λM son λ
g
i
Φ
i
(x/λ) y por tanto los
factores invariantes de M y λM son semejantes. Rec´ıprocamente si los factores
invariantes de M y N son semejantes, con un factor de semejanza com´ un, existe
un β ∈ K

tal que M y βN son equivalentes.
Demostraci´on: En efecto
λM −xI = λ(M −
x
λ
I) = λ(M −yI) con y =
x
λ
Entonces si ϕ
r
(x) es un menor de orden r de M − xI, ϕ
r
(y) es un menor de
orden r de M −yI y λ
r
ϕ
r
(y) es un menor de orden r de λ(M −yI), luego los
menores de orden r de M −xI y λM −xI son semejantes (con el mismo factor
de semejanza λ) y en consecuencia lo son sus m´aximos divisores comunes que
son los factores invariantes.
Rec´ıprocamente, si los factores invariantes de M y N son semejantes, con
un factor de semejanza com´ un λ, los factores invariantes de M y
1
λ
N coinciden
y por tanto ambas matrices son equivalentes.
En estas condiciones, si dado π ∈ P(P(V )) llamamos factores invariantes
de π a los de una cualquiera de sus automorfismos representantes, los factores
invariantes est´an determinados salvo un factor de semejanza com´ un y se verifica
que: π
1
y π
2
son conjugados si y solo si tienen factores invariantes semejantes
con un factor de semejanza com´ un.
Obs´ervese que si el cuerpo es algebraicamente cerrado y Φ(x) y Ψ(x) son
polinomios semejantes, como Ψ(x) = λ
−r
Φ(λx), es Ψ(x) = 0 ⇔ Φ(λx) = 0
luego λα es ra´ız de Φ(x) si y solo si α lo es de Ψ(x) y adem´as ambas tienen
la misma multiplicidad. Por tanto sobre cuerpos algebraicamente cerrados, lla-
mando valores propios y partici´on de multiplicidades de la proyectividad a los
de uno cualquiera de sus representantes, podemos afirmar que:
Si π
1
y π
2
son proyectividades con valores propios (α
1
, . . . , α
h
) y (β
1
, . . . , β
l
),
π
1
y π
2
conjugadas ⇔ es h = l y existen un λ ∈ K

y una biyecci´on:
σ : ¦1, . . . , h¦ −→¦1, . . . , l¦
tal que α
σ(i)
y β
i
tienen la misma partici´on de multiplicidades ∀i y α
σ(i)
= λβ
i
.
6.3.1. Proyectividades de P
1
K
y P
2
K
Hay que distinguir los casos de K algebraicamente cerrado y no algebraica-
mente cerrado, en el primer caso podemos usar valores propios y en el segundo
hay que recurrir a los factores invariantes.
192 CAP
´
ITULO 6. CLASIFICACI
´
ON DE PROYECTIVIDADES
Proyectividades de P
1
K
, con K algebraicamente cerrado
1. Dos valores propios distintos α y β. Aparece el tipo:
_
α 0
0 β
_

_
1 0
0 λ
_
λ =
β
α
De este tipo hay tantas proyectividades distintas como valores de λ ∈ K,
λ ,= 0, λ ,= 1,
2. Un valor propio doble con una sola caja de tama˜ no dos
_
α 0
1 α
_

_
1 0
1 1
_
Hay pues un solo tipo.
3. Un valor propios doble y dos cajas
_
α 0
0 α
_

_
1 0
0 1
_
que es la identidad.
En este caso todas las proyectividades tienen puntos invariantes, por ser
el cuerpo base algebraicamente cerrado, una proyectividad es de tipo 1 si y
solo si tiene dos puntos invariantes distintos, si estos puntos son A y B y la
proyectividad se representa por π, el numero λ aparece como:
[A, B, X, π(X)] = λ, ∀X ∈ P
1
K
−¦A, B¦
Todas las proyectividades involutivas (de cuadrado igual a la identidad) son de
este tipo y son conjugadas de la correspondiente a λ = −1.
Una proyectividad es del tipo 2 si y solo si tiene un ´ unico punto doble.
Proyectividades de P
1
K
con K no algebraicamente cerrado
Recurrimos a los factores invariantes
1. Φ
1
(x) = Φ
2
(x) = x −a. La matriz es
_
a 0
0 a
_

_
1 0
0 1
_
que es la identidad.
2. Φ
1
(x) = x
2
−ax −b. La matriz es
_
0 b
1 a
_
Podemos distinguir dos casos
6.3. EL GRUPO GENERAL PROYECTIVO 193
a) a ,= 0. Entonces Φ
1
(x) es semejante a (a
−2

1
(ax) = x
2
− x − b/a
2
y la matriz es
_
0 b/a
2
1 1
_
y hay tantos tipos como valores de b/a
2
, es decir como elementos no
nulos de K pues si b = 0 la matriz
_
0 0
1 a
_
no corresponde a una proyectividad.
b) a = 0. Entonces Φ
1
(x) = x
2
− b es semejante a λ
−2
Φ
1
(λx) = x
2

b/λ
2
= x
2

2
b con = 1/λ. La matriz es
_
0 b
1 0
_
y hay tantos tipos como clases de b m´odulo cuadrados, es decir como
elementos del grupo K

/K

2
.
En el caso K = 1 es #(K

/K

2
) = 2 luego solo hay dos clases de
proyectividades de este tipo.
Proyectividades de P
2
K
con K algebraicamente cerrado
1. Tres valores propios distintos, las matrices son
_
_
α
β
γ
_
_

_
_
1
β/α
γ/α
_
_
2. Dos valores iguales y uno distinto, con dos cajas en el valor propio doble.
La matriz es
_
_
α
α
β
_
_

_
_
1
1
β/α
_
_
3. Dos valores iguales con una caja, y un valor distinto. La matriz es
_
_
α
1 α
β
_
_

_
_
1
1 1
β/α
_
_
4. Un valor triple y una caja. La matriz es
_
_
λ
1 λ
1 λ
_
_

_
_
1
1 1
1 1
_
_
194 CAP
´
ITULO 6. CLASIFICACI
´
ON DE PROYECTIVIDADES
5. Un valor triple y dos cajas. La matriz es
_
_
λ
1 λ
λ
_
_

_
_
1
1 1
1
_
_
6. Un valor triple y una caja. La matriz es
_
_
λ
λ
λ
_
_

_
_
1
1
1
_
_
Proyectividades de P
2
K
con K no algebraicamente cerrado
1. Φ
1
(x) = Φ
2
(x) = Φ
3
(x) = x −a.
La matriz es
_
_
a
a
a
_
_

_
_
1
1
1
_
_
2. Φ
1
(x) = (x −a)(x −b), Φ
2
(x) = x −a.
La matriz es
_
_
a 0 0
0 0 −ab
0 1 a +b
_
_
Como a ,= 0, Φ
1
(x) ∼ (x−1)(x−a/b) = x
2
−(a+b/a)x+b/a Φ
2
(x) ∼ x−1
y llamando λ = b/a queda
_
_
1 0 0
0 0 −λ
0 1 1 +λ
_
_
3. Φ
1
(x) = x
3
−ax
2
−bx −c.
Si a ,= 0, Φ
1
(x) ∼ a
−3
Φ
1
(x/a) = x
3
− x
2
− (b/a
2
)x − c/a
3
y llamando
α = b/a
2
, β = c/a
3
queda
_
_
0 0 β
1 0 α
0 1 1
_
_
Si a = 0, b = 0, Φ
1
(x) ∼ λΦ
1
(λx) = x
3
−c/λ
3
si c ∈ K
3
queda
_
_
0 0 1
1 0 0
0 1 0
_
_
En los casos en que b / ∈ K
3
o c / ∈ K
3
solo se puede quitar los factores “
de grado dos y tres” de b y c. En el caso de K = 1, ∀c ∈ K, c ∈ 1
3
y
∀b ∈ K, b ∈ 1
2
´o −b ∈ 1
2
.
6.3. EL GRUPO GENERAL PROYECTIVO 195
6.3.2. Elementos invariantes de una proyectividad
Si π : P −→ P es una proyectividad de matriz M en una referencia ¹ y
correspondiente a una recta de automorfismos [ϕ], un punto P = [v] de coorde-
nadas [x
0
, . . . , x
n
] en ¹ es invariante por π si y solo si:
π(P) = P ⇔ [ϕ][v] = [v] ⇔[ϕ(v)] = [v] ⇔∃λ, ϕ(v) = λv
⇔ ∃λ, (ϕ −λ)(v) = 0 ⇔∃λ
_
ϕ −λ no automorfismo
v ∈ Ker(ϕ −λ)
⇔ ∃λ
_
det(ϕ −λ) = 0
v ∈ Ker(ϕ −λ)
Por tanto para la determinaci´on de los puntos invariantes por π se procede
como sigue:
1. Hay que calcular los valores propios de π, es decir las soluciones en K de
la ecuaci´on , det(M −λI) = 0, λ
1
, . . . , λ
r
.
2. Para cada valor λ
i
se resuelve el sistema (M−λ
i
I)(x
0
, . . . , x
n
)
t
= (0, . . . , 0)
t
y los puntos cuyas coordenadas pertenecen al espacio soluci´on son inva-
riantes por π.
Observemos que puesto que π conserva la suma, si los puntos P
1
, . . . , P
r
son in-
variantes por π, el subespacio P
1
+ +P
r
es invariante por π. Ahora bien, puede
ser que un subespacio S sea invariante por π sin contener puntos invariantes.
Para el estudio de hiperplanos invariantes, podemos proceder por dos v´ıas:
Trabajando en forma intr´ınseca, si P = P(V ) y π = [ϕ], el automorfismo ϕ
induce un automorfismo
ϕ

: V

−→V

, ϕ

(f) = f.ϕ
que genera una proyectividad
π

: P(V

) −→P(V

)
Recordemos que P(V

) representa al espacio de hiperplanos de P(V ) via la
siguiente identificaci´on:
Si H es un hiperplano de P(V ), H = P(T) con T hiperplano de V , entonces
H se representa en P(V

) por el punto [α

] donde α

es un generador de:
ω(T) = ¦v

∈ V

[ v

(v) = 0 ∀v ∈ T¦
es decir:
α

(v) = 0 ⇔[v] ∈ H.
Entonces:
π

([α

]) = [ϕ



)] = [α

.ϕ]
y el hiperplano correspondiente a π

([α

]) en V es
ω(α

.ϕ) = ¦v [ α

ϕ(v) = 0¦ = ¦v [ ϕ(v) ∈ T¦ = ϕ
−1
(T)
196 CAP
´
ITULO 6. CLASIFICACI
´
ON DE PROYECTIVIDADES
luego π

(H) = π
−1
(H) por tanto
π(H) = H ⇒π
−1
(H) = H ⇒π

(H) = H
es decir, los hiperplanos invariantes por π son los puntos invariantes por π

.
Podemos tambi´en trabajar en coordenadas, eligiendo una referencia en P(V ),
π tiene una matriz M y unas ecuaciones ρy
t
= Mx
t
. Si H es un hiperplano,
tiene una ecuaci´on α
0
x
0
+ +α
n
x
n
= 0 que en t´erminos matriciales es αx
t
= 0,
entonces
[y] ∈ π(H) ⇔ ∃[x] ∈ H con π([x]) = [y]
⇔ ∃x ∈ H
_
ρy
t
= Mx
t
αx
t
= 0
Eliminando x es x
t
= ρM
−1
y
t
y
ραM
−1
y
t
= 0 ⇔αM
−1
y
t
= 0
Es decir π(H) tiene por ecuaci´on en ¹ βx
t
= 0 con β = αM
−1
o equivalen-
temente β
t
= M
t
−1
α
t
, lo cual repite el resultado π

(H) = π
−1
(H) ya que la
matriz de π

en ¹

es exactamente M
t
y π

−1
(H) = π(H).
Entonces el hiperplano H es invariante si y solo si esta definido indistinta-
mente por las ecuaciones αx
t
= 0 y αM
−1
x
t
= 0 y estas ecuaciones definen el
mismo hiperplano si y solo si existe λ ∈ K tal que
α = λαM
−1
⇔ ∃λ ∈ K [ αM = λα
⇔ ∃λ ∈ K

[ α(M −λI) = 0 ⇔
_
det(M −λI) = 0
α(M −λI) = 0
Es decir, para calcular los hiperplanos invariantes por π es necesario hacer lo
siguiente:
1. Se calculan los valores propios de π, λ
1
, . . . , λ
r
como soluciones e K de
det(M −λI) = 0
2. Se calculan las soluciones de los sistemas α(M −λ
i
I) = 0
3. Para cada soluci´on (α
0
, . . . , α
n
), el hiperplano de ecuaci´on (α
0
x
0
+ +
α
n
x
n
= 0 es invariante.
Observemos que puesto que π conserva la intersecci´on, se verifica que si H
1
, . . . , H
r
son hiperplanos invariantes, su intersecci´on H
1
∩ ∩ H
r
es tambi´en un hiper-
plano invariante. Sin embargo no todo subespacio invariante est´a necesariamente
contenido en un un hiperplano invariante.
Observemos tambi´en que puesto que existe una ´ unica proyectividad que
transforma una referencia en otra dada, si un subespacio L de dimensi´on r
contiene r + 2 puntos invariantes tales que r + 1 cualesquiera de ellos son in-
dependientes, (resp. est´a contenido en r + 2 hiperplanos invariantes tales que
6.4. HOMOLOG
´
IAS 197
r +1 cualesquiera de ellos son independientes), π es la identidad sobre ese sub-
espacio y el subespacio est´a compuesto de puntos invariantes. (resp. todos los
hiperplanos que contienen al subespacio son invariantes):
Para el c´alculo de subespacios invariantes en general, se observa que si existe
r con π
r
(A) = A, el subespacio generado por A, π(A), . . . , π
r−1
(A)) es invariante
pues
π(A+π(A) + +π
r−1
(A)) = π(A+ +π
r
(A) = A
Este m´etodo da una condici´on suficiente, que claramente no es necesaria,
para que un subespacio sea invariante. Se puede dar un m´etodo de construcci´on
general de todos los subespacios invariantes por π, pero para ello necesitaremos
utilizar el ´algebra exterior y las coordenadas de subespacios.
6.4. Homolog´ıas
Recordemos que una Homolog´ıa de P es una proyectividad de Poncelet
con un hiperplano e de puntos invariantes al que se llama su eje. Vamos a hacer
aqu´ı un estudio de las homolog´ıas con los m´etodos del ´algebra lineal que duplica
algunos de los resultados obtenidos en el cap´ıtulo 2 por medios geom´etricos. Las
homolog´ıas tienen un inter´es especial porque generan el grupo proyectivo.
Proposici´on 6.4.1.– Si π es una proyectividad de Poncelet de un espacio pro-
yectivo P de dimensi´on n ≥ 2 distinta de la identidad, las condiciones siguientes
son equivalentes:
1. π es una homolog´ıa
2. Existe un punto C ∈ P tal que todos los hiperplanos que pasan por O son
invariantes por π
3. Existe un punto C ∈ P tal que todas las rectas que pasan por O son
invariantes por π
4. O bien π es diagonalizable y tiene dos valores propios distintos, uno de
los cuales tiene multiplicidad n, ´o bien π tiene un ´ unico valor propio y su
forma de Jord´an tiene una caja de tama˜ no 2 y el reto de tama˜ no 1
Demostraci´on: Como toda recta por C es intersecci´on de hiperplanos que con-
tienen a C, y todo hiperplano que contiene a C es suma de rectas que contienen
a C, las condiciones 2 y 3 del enunciado son equivalentes.
Sea π ,= todohiperpl1
P
una homolog´ıa de eje e y sea M una matriz de π en
una referencia ¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
; U¦ construida tomando los puntos P
0
, . . . , P
n−1

198 CAP
´
ITULO 6. CLASIFICACI
´
ON DE PROYECTIVIDADES
e, como π(P
i
) = P
i
, ∀i, 0 ≤ i ≤ n −1 la matriz M debe ser de la forma:
M =
_
_
_
_
_
_
_
ρ
0
. . . 0 α
0
0 . . . 0 α
1
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 . . . ρ
n−1
α
n−1
0 . . . 0 α
n
_
_
_
_
_
_
_
como adem´as [1, . . . , 1, 0] ∈ e y en consecuencia es invariante:
ρ(1, . . . , 1, 0)
t
= M(1, . . . , 1, 0)
t
⇒ρ
0
= = ρ
n−1
= ρ
luego dividiendo por ρ
M =
_
_
_
_
_
_
_
1 . . . 0 a
0
0 . . . 0 a
1
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 1 a
n−1
0 0 a
n
_
_
_
_
_
_
_
Entonces buscando los hiperplanos invariantes correspondientes al valor pro-
pio 1
α(M −I) = (α
0
, . . . , α
n
)
_
_
_
_
_
0 . . . 0 a
0
0 . . . 0 a
1
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 a
n
−1
_
_
_
_
_
= 0
⇒ a
0
α
0
+ + (a
n
−1)α
n
= 0
Si π ,= 1, (a
0
, . . . , a
n
) ,= (0, . . . , 1). Luego, el hiperplano de ecuaci´on α
0
x
0
+ +
α
n
x
n
= 0 es invariante si y solo si α
0
a
0
+ +α
n−1
a
n−1

n
(a
n
−1) = 0, es
decir si y solo si pasa por el punto C de coordenadas [a
0
, . . . , a
n−1
, a
n
−1]. En
consecuencia 1 ⇒2
El razonamiento dual prueba que 2 ⇒ 1. Y si observamos la matriz M,
vemos que se pueden dar dos casos:
1. a
n
,= 1, entonces la matriz M es diagonalizable con los valores propios
1, a
n
,= 1 y el segundo de ellos tiene multiplicidad 1.
2. a
n
= 1, entonces M tiene el valor propio 1 con multiplicidad n + 1 y
su forma de Jord´an es la indicada en la proposici´on. Luego 1 ⇒ 3 y la
implicaci´on rec´ıproca es trivial.
Definici´on 6.4.2.– El hiperplano e de puntos invariantes se llama eje de
la homolog´ıa . El punto C v´ertice del haz de hiperplanos invariantes se llama
6.4. HOMOLOG
´
IAS 199
centro de la homolog´ıa . Si C / ∈ e la homolog´ıa se llama no degenerada , y si
C ∈ e se llama degenerada .
Como hemos visto en la proposici´on anterior las homolog´ıas se pueden ca-
racterizar en t´erminos de sus valores propios y en la demostraci´on hemos visto
tambi´en la caracterizaci´on de las homolog´ıas degeneradas y no degeneradas:
Proposici´on 6.4.3.– La proyectividad π es una homolog´ıa no degenerada si
y solo si tiene un valor propio con multiplicidad n y otro con multiplicidad 1 y
π es diagonalizable, y es una homolog´ıa degenerada si y solo si tiene un valor
propio con multiplicidad n + 1, una caja de tama˜ no 2 y el resto de tama˜ no 1
Demostraci´on: Por lo que hemos visto en la prueba de la proposici´on anterior,
si π es una homolog´ıa se pueden dar dos casos:
1. a
n
,= 1, entonces tiene un valor propio con multiplicidad n y otro con
multiplicidad 1 y O no esta en e, que en la referencia elegida es x
n
= 0.
2. a
n
= 1, entonces tiene un valor propio con multiplicidad n + 1, una caja
de tama˜ no 2 y el resto de tama˜ no 1 y O ∈ e
Consecuencia 6.4.4.– Fija una referencia del espacio proyectivo, las proyec-
tividades representadas en ella por matrices elementales son homolog´ıas y en
consecuencia toda proyectividad es producto de homolog´ıas.
Demostraci´on: Aunque ya hemos probado esta afirmaci´on en ??, usando el
criterio anterior es trivial el resultado
Consecuencia 6.4.5.– Dado un hiperplano H de un espacio proyectivo P una
proyectividad de Poncelet π de H en si mismo es una homolog´ıa si y solo si
existe otro hiperplano H

,= H y dos puntos A, B fuera de H y H

y π es
composici´on de las perspectividades de H en H

de v´ertice A y de H

en H de
v´ertice B
Demostraci´on: Claramente la composici´on de las dos perspectividades deja
invariantes todos los puntos de H ∩ H

luego es una homolog´ıa. El rec´ıproco lo
hemos probado en la secci´on anterior
Proposici´on 6.4.6.– Todas las homolog´ıas degeneradas son conjugadas, y hay
tantas clases de conjugaci´on de homolog´ıas no degeneradas como elementos de
K

¦1¦. Mas aun si λ y µ son los valores propios con multiplicidades respectivas
n y 1 de una homolog´ıa degenerada de eje e y centro C ,
∀ P ,= C, P / ∈ e, [C, (C +P) ∩ e; P, π(P)] = µ/λ
Y en consecuencia r = µ/λ es un invariante ( raz´on de la homolog´ıa ) que
determina la clase de conjugaci´on de la homolog´ıa.
Demostraci´on:
200 CAP
´
ITULO 6. CLASIFICACI
´
ON DE PROYECTIVIDADES
Si π es una homolog´ıa degenerada, hemos visto que admite una matriz
_
_
_
_
_
α 1 . . . 0
0 α . . . 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 . . . α
_
_
_
_
_
pero esto significa que admite tambi´en la matriz
_
_
_
_
_
1 1 . . . 0
0 1 . . . 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 . . . 1
_
_
_
_
_
cuyos valores propios son proporcionales a los de la primera y tienen la misma
partici´on de multiplicidad. Luego todas las homolog´ıas degeneradas admiten la
misma matriz y son conjugadas.
Si π es una homolog´ıa no degenerada, podemos elegir siempre una refe-
rencia en la que π tenga la matriz diag(λ, . . . , λ, µ) o lo que es lo mismo,
diag(1, . . . , 1, r) donde r = λ/µ, en esta referencia:
_
_
_
C es [0, . . . , 1], si P es [a
0
, . . . , a
n
],
T = (C +P) ∩ e = [a
0
, . . . , a
n−1
, 0]
e es x
n
= 0
y π(P) es [a
0
, . . . , a
n−1
, ra
n
] luego
[C, T; P, π(P)] =
¸
¸
¸
¸
0 a
0
1 a
n
¸
¸
¸
¸
.
¸
¸
¸
¸
a
0
a
0
0 ra
n
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
¸
0 a
0
1 ra
n
¸
¸
¸
¸
.
¸
¸
¸
¸
a
0
a
0
0 a
n
¸
¸
¸
¸
=
(−a
0
)a
0
ra
n
(−a
0
)a
0
a
n
= r
En consecuencia r est´a un´ıvocamente determinado por la clase de conju-
gaci´on de π ya que las proyectividades de Poncelet conservan la raz´on doble.
Rec´ıprocamente, es obvio que dos homolog´ıas no degeneradas con la misma
raz´on son conjugadas pues tienen la misma forma de Jord´an. Como r toma va-
lores en K¦0, 1¦, hay tantas clases distintas de conjugaci´on de homolog´ıas no
degeneradas como elementos en este conjunto.
Proposici´on 6.4.7.– Si π es una homolog´ıa de centro C y eje e
1. ∀S subespacio de P si S pasa por C, S es invariante (y por supuesto
tambi´en si S ⊂ e).
2. ∀P / ∈ e, P ,= C, la recta P +π(P) pasa por C.
6.4. HOMOLOG
´
IAS 201
3. No hay mas subespacios invariantes que los que contienen a C y los que
est´an contenidos en e y ∀S subespacio de P tal que C / ∈ S y S no contenido
en e, es S ∩ π(S) ⊂ e.
Demostraci´on: La primera afirmaci´on esta probada en 6.4.1. La segunda se
sigue de que la recta C +P pasa por C luego es invariante y π(P) ∈ C +P y de
P ,= C,P / ∈ e se deduce que P ,= π(P) luego P +π(P) ⊂ C +P y como ambas
son rectas, coinciden y C ∈ P +π(P).
Por ´ ultimo, como e es un hiperplano, S ∩e es un hiperplano de S y como e
es de puntos invariantes
S ∩ e = π(S ∩ e) = π(S) ∩ π(e) = π(S) ∩ e
luego S ∩ e ⊂ π(S) y si existiese alg´ un punto Q ∈ S ∩ π(S) invariante tal que
Q / ∈ e tendr´ıa que ser Q = C que es el ´ unico posible punto invariante de π
fuera de e y C ∈ S que no es posible por hip´otesis, luego S ∩ π(S) = S ∩ e =
π(S) ∩ e ⊂ e, y en consecuencia, con estas condiciones S no es invariante.
Vamos a estudiar ahora algunas relaciones entre las homolog´ıas como genera-
dores del grupo proyectivo, en particular vamos a comprobar cuando conmutan
y vamos tambi´en a buscar subgrupos del grupo proyectivo.
Proposici´on 6.4.8.–
1. Si π, π
1
, π
2
son proyectividades y π
2
= ππ
1
π
−1
, un subespacio S es inva-
riante por π si y solo si π(S) es invariante por π
1
.
2. Si π
1
y π
2
son homolog´ıas no degeneradas de v´ertices C
1
y C
2
, ejes e
1
y
e
2
y con la misma raz´on r, una proyectividad π verifica que π
2
= ππ
1
π
−1
si y solo si π(C
1
) = C
2
y π(e
1
) = e
2
.
3. Si π
1
es una homolog´ıa no degenerada de centro C
1
y eje e
1
y π es una
proyectividad, ππ
1
= π
1
π ⇔π(C
1
) = C
1
π(e
1
) = e
1
4. Si π
1
y π
2
son homolog´ıas no degeneradas π
1
π
2
= π
2
π
1
si y solo si o bien
ambas tienen el mismo centro y el mismo eje, o bien el centro de cada una
de ellas est´a sobre el eje de la otra.
Demostraci´on: La primera afirmaci´on es trivial pues
π
2
(π(S)) = π(S) ⇔ ππ
1
π
−1
(π(S)) = π(S)
⇔ ππ
1
(S) = π(S)
⇔ π
1
(S) = S
Para probar la segunda observemos que si π
2
= ππ
1
π
−1
, como C
1
es inva-
riante por π
1
, π(C
1
) es invariante por π
2
y como todos los puntos de e
1
son
invariantes por π
1
, todos los puntos π(e
1
) son invariantes por π
2
; pero π(e
1
) es
202 CAP
´
ITULO 6. CLASIFICACI
´
ON DE PROYECTIVIDADES
un hiperplano y por ser π
2
una homolog´ıa tiene un hiperplano ´ unico de pun-
tos invariantes, ee
2
, ya que si tuviera mas de uno ser´ıa la identidad; entonces
π(e
1
) = e
2
y como π(C
1
) es invariante por π
2
y no esta en su eje, π(C
1
) = C
2
.
Rec´ıprocamente, ππ
1
π
−1
tendr´ıa el hiperplano e
2
de puntos invariantes, lue-
go seria una homolog´ıa, π(C
1
) = C
2
/ ∈ e
2
ser´ıa un punto invariante y como
consecuencia ππ
1
π
−1
tendr´ıa como centro a C
2
y como la raz´on es invariante,
´esta seria tambi´en r, por tanto π
2
= ππ
1
π
−1
.
El punto tercero se sigue del segundo porque ππ
1
= π
1
π ⇒π
1
= ππ
1
π
−1
.
Para probar el cuarto se aplica el tercero y
π
2
π
1
= π
1
π
2

_
π
2
(C
1
) = C
1
π
2
(e
1
) = e
1
entonces se pueden dar dos casos:
C
1
es el centro de π
2
, es decir C
1
= C
2
entonces como e
1
no pasa por C
1
y
es invariante por π
2
, tiene que ser el hiperplano de puntos invariantes de π
2
y
como consecuencia es e
1
= e
2
.
C
1
no es el centro de π
2
, entonces como C
1
es invariante por π
2
y no es su
centro C
1
∈ e
2
; como π
2
(e
2
) = e
1
y e
1
no puede coincidir con e
2
ya que en ese
caso C
1
∈ e
2
= e
1
y π
1
seria degenerada, e
1
debe ser un hiperplano que pasa
por el centro C
2
de π
2
, luego C
2
∈ e
2
.
Proposici´on 6.4.9.–
1. Si π
1
y π
2
son homolog´ıas, π
1
es no degenerada de centro C
1
y eje e
1
y
π
2
es degenerada de de centro C
2
y eje e
2
π
1
π
2
= π
2
π
1

_
C
1
∈ e
2
C
2
∈ e
1
2. Si π
1
y π
2
son homolog´ıas degeneradas de centros respectivos C
1
y C
2
y
ejes e
1
y e
2
, π
1
y π
2
conmutan si y solo si C
1
y C
2
est´an en e
1
∩ e
2
.
Demostraci´on: El primer punto se prueba como (4) de la proposici´on 6.4.8,
pero de los dos casos que aparecen all´ı, no puede presentarse el de C
1
= C
2
y
e
1
= e
2
porque C
1
/ ∈ e
1
y C
2
∈ e
2
.
Para la segunda afirmaci´on, si π
1
y π
2
conmutan, como en (4) de la proposi-
ci´on 6.4.8, debe ser C
1
= C
2
y e
1
= e
2
´o C
1
∈ e
2
y C
2
= e
1
; dado que C
1
∈ e
1
y C
2
∈ e
2
ambas cosas en conjunto equivalen a ¦C
1
, C
2
¦ ⊂ e
1
∩ e
2
.
Rec´ıprocamente si ¦C
1
, C
2
¦ ⊂ e
1
∩ e
2
podemos tomar un hiperplano H con
e
1
∩ e
2
⊂ H, entonces π
1
y π
2
dejan invariantes todos los puntos de e
1
∩ e
2
luego π
1
[
H
y π
2
[
H
son homolog´ıas y como todo hiperplano de H que pase por
C
1
es secci´on de H por un hiperplano que contiene a C
1
y que es entonces, al
igual que H, invariante por π
1
, dicho hiperplano es invariante por π
1
[
H
, como
consecuencia π
1
[
H
es una homolog´ıa degenerada de eje e
1
∩ e
2
y centro C
1
y
del mismo modo π
2
[
H
es una homolog´ıa degenerada de eje e
1
∩ e
2
y centro C
2
.
Dado que una homolog´ıa degenerada est´a determinada por su eje y la imagen
6.4. HOMOLOG
´
IAS 203
de un punto, si π
1
[
H
π
2
[
H
π
1
[
−1
H
= π
2
[
H
, es π
1
π
2
π
−1
1
= π
2
ya que claramente
π
1
π
2
π
−1
1
es una homolog´ıa degenerada. Ahora bien, como π
1
[
H
y π
2
[
H
tienen el
mismo eje, si consideramos el espacio af´ın sumergido en el proyectivo de modo
que el eje sea el hiperplano del infinito, π
1
[
H
y π
2
[
H
son traslaciones y por tanto
conmutan.
Proposici´on 6.4.10.–
1. Todas las homolog´ıas de eje e forman un grupo G
e
, subgrupo del grupo
proyectivo, dos de estos subgrupos son conjugados.
2. Todas las homolog´ıas degeneradas de eje e forman un subgrupo invariante
S
e
de G
e
y G
e
/S
e
· K

.
3. Todas las proyectividades que dejan e invariante forman un grupo P
e
y
G
e
es un subgrupo invariante de P
e
.
4. Dos homolog´ıas de eje e y razones r y s respectivamente, tienen como
producto una homolog´ıa no degenerada de raz´on r.s si r.s ,= 1, y, si r.s = 1
el producto es una homolog´ıa degenerada.
Demostraci´on:
1. El que G
e
sea un grupo es obvio, pues si π
1
y π
2
son homolog´ıas de eje
e, todos los puntos de e son invariantes por π
1
y π
2
por tanto lo son por
π
1
π
2
y π
1
π
2
es una homolog´ıa de eje e.
2. La aplicaci´on
G
e
δ
−→K

definida por δ(π) = razon de π si π es no degenerada y δ(π) = 1 si π es
degenerada, es homomorfismo de grupos y Ker(δ) = S
e
.
3. Es trivial.
4. Si llevamos e al plano del infinito, eligiendo una inmersi´on del espacio af´ın
en el proyectivo, las homolog´ıas no degeneradas dan lugar a homotecias y
las degeneradas a traslaciones, entonces este resultado es consecuencia de
las propiedades de traslaciones y homotecias.
Observemos por ultimo que las homolog´ıas degeneradas no pueden ser idem-
potentes pues si la homolog´ıa π es degenerada admite una matriz
M =
_
_
_
_
_
1 1 0 . . . 0
0 1 0 . . . 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 0 . . . 1
_
_
_
_
_
204 CAP
´
ITULO 6. CLASIFICACI
´
ON DE PROYECTIVIDADES
y en esa referencia la matriz de π
2
es
M
2
=
_
_
_
_
_
1 2 0 . . . 0
0 1 0 . . . 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 0 . . . 1
_
_
_
_
_
que como la caracter´ıstica del cuerpo K es distinta de dos, no es la identidad. Las
proyectividades no degeneradas son idempotentes si su raz´on r verifica r
2
= 1;
en particular, esto sucede si r = −1. Este tipo de proyectividades se llaman
homolog´ıas arm´onicas y corresponden, cuando el centro est´a en el infinito, a las
simetr´ıas respecto de hiperplanos.
No es cierto que, en general, las homolog´ıas arm´onicas generen el grupo
proyectivo pero esto sucede en los espacios de dimensi´on uno.
Cap´ıtulo 7
Cu´adricas proyectivas
7.1. Geometr´ıa de las cu´adricas proyectivas
Dedicaremos esta secci´on a introducir el lenguaje de cu´adricas proyectivas
como lenguaje geom´etrico del ´algebra bilineal, introduciremos los conceptos pro-
yectivos recordando al mismo tiempo los algebraicos, aunque estos se suponen
conocidos por el lector. Haremos una excepci´on probando con detalle los teo-
remas de Witt que no se encuentran en los textos de ´algebra lineal elemental.
Supondremos tambi´en que la caracter´ıstica del cuerpo base es distinta de dos
7.1.1. Cu´adricas y formas cuadr´aticas
Recordemos que una forma bilineal sim´etrica en un espacio vectorial V sobre
un cuerpo K es una aplicaci´on
F : V V −→K
que verifica las dos propiedades siguientes:
1. F(v, w) = F(w, v) ∀v, w ∈ V
2. ∀a, b ∈ K, ∀v
1
, v
2
, w ∈ V , F(av
1
+bv
2
, w) = aF(v
1
, w) +bF(v
2
, w)
La propiedad (b) se expresa diciendo que F es lineal en la primera componente y
por la propiedad (a), F debe ser tambi´en lineal en la segunda componente.En lo
sucesivo omitiremos la palabra sim´etrica y hablaremos simplemente de formas
bilineales.
Llamaremos forma cuadr´atica sobre un espacio vectorial V a toda aplicaci´on
Q : V −→K que verifique las dos propiedades siguientes:
i) ∀v ∈ V ∀λ ∈ K, Q(λv) = λ
2
Q(v)
ii) La aplicaci´on F
Q
: V V −→K definida por
F
Q
(v, w) = 1/2(Q(v +w) −Q(v) −Q(w))
205
206 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
es una forma bilineal.
Claramente la forma bilineal F
Q
, que se llama forma bilineal asociadaa Q,
permite recuperar Q, pues:
F
Q
(v, v) = 1/2(Q(v +v) −Q(v) −Q(v)) = Q(v)
La correspondencia que asocia a cada forma cuadr´atica su forma bilineal aso-
ciada establece una correspondencia biun´ıvoca entre los conjuntos de formas de
ambos tipos.
Es inmediato comprobar que:
Q(V ) = ¦Q : V −→K [ Q forma cuadratica¦
es un espacio vectorial (subespacio del espacio de aplicaciones de V en K)
Definici´on 7.1.1.– Sea P = P(V ) un espacio proyectivo, llamaremos Cu´adrica
en P a todo conjunto de formas cuadr´aticas sobre V
[Q] = ¦λQ [Q : V −→K forma cuadratica, λ ∈ K∗¦
es decir a todo punto del espacio proyectivo
P(Q(V ))
Una cu´adrica no es por tanto una aplicaci´on, pero dados una cu´adrica [Q]
y un punto [v] en P(V ), el hecho de que Q(v) = 0 es independiente de los
representantes elegidos.
Definici´on 7.1.2.– Diremos que un punto P pertenece a una cu´adrica [Q]
si y solo si P = [v] y Q(v) = 0. Al conjunto de puntos de una cu´adrica [Q]
se le llama cu´adrica de puntos . En general, usaremos la misma notaci´on para
se˜ nalar la cu´adrica y su cu´adrica de puntos, pero cuando pueda haber confusi´on,
usaremos para la segunda la notaci´on [[Q]].
Notas 7.1.3.–
7.1.3.1. - Es claro que la cu´adrica de puntos est´a determinada por la cu´adrica,
pero en general no determina a esta. Como ejemplo, consid´erense en P
2
R
las
cu´adricas [x
2
0
+x
2
1
] y [x
2
0
+2x
2
1
], que son distintas pero tienen la misma cu´adrica
de puntos, ¦[0, 0, 1]¦. la cu´adrica de puntos de una cu´adrica puede ser vac´ıa, como
lo es la de la cu´adrica, tambi´en de P
2
R
, [x
2
0
+x
2
1
+x
2
2
]. Se puede demostrar que si el
cuerpo base es algebraicamente cerrado dos cu´adricas con la misma cu´adrica de
puntos son iguales, y en particular la cu´adrica de puntos de cualquier cu´adrica
es no vac´ıa.
7.1.3.2. - Fijada una base B = ¦v
0
, . . . , v
n
¦ de V , una forma bilineal F definida
sobre V determina y queda un´ıvocamente determinada por la matriz M =
(F(v
i
, v
j
)) ∈ /
(n+1)×(n+1)
(K), llamada matriz de F en B, que es obviamente
sim´etrica. Dada una forma cuadr´atica en V , Q, se llama matriz de Q en B a la
de F
Q
.
7.1. GEOMETR
´
IA DE LAS CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS 207
La formula que relaciona F y M es:
F(v, w) = (x)M(y)
t
donde (x) e (y) representan las coordenadas de los vectores v y w, en la base
B. En consecuencia si M es la matriz de Q y (x) es el vector de coordenadas
de un vector v :
Q(v) = F
Q
(v, v) = (x)M(x)
t
Si M = (a
ij
) es:
Q(v) = (x
0
, . . . , x
n
)
_
_
_
a
00
. . . a
0n
.
.
.
.
.
.
a
0n
. . . a
nn
_
_
_
_
_
_
x
0
.
.
.
x
n
_
_
_
=

n
i=0
a
ii
x
2
i
+ 2

0≤i<j≤n
a
ij
x
i
x
j
Por tanto Q(v) es un polinomio homog´eneo de segundo grado en n + 1
variables, correspondientes a las coordenadas de v. Rec´ıprocamente, fija una
base en V , todo polinomio homog´eneo de segundo grado en n + 1 variables
f(x
0
, . . . , x
n
) =

0≤i≤j≤n
b
ij
x
i
x
j
representa, en forma matricial, una forma cuadr´atica, sin mas que hacer a
ii
=
b
ii
, a
ij
=
1
2
b
ij
= a
ji
, ∀i, j, y tomar la forma cuadr´atica que tiene matriz (a
ij
) en
la base fijada. En consecuencia, cada base induce una correspondencia biun´ıvoca
entre formas cuadr´aticas y polinomios homog´eneos de segundo grado.
Si [Q] es una cu´adrica en P(V ), ¹ es una referencia de P(V ) y B es una base
normalizada asociada, un representante Q de la cu´adrica tiene una matriz en B
que se llama matriz de la cu´adrica . La matriz M de [Q] est´a por tanto determi-
nada salvo un factor de proporcionalidad. La ecuaci´on: Q(x) = (x)M(x)
t
= 0
esta un´ıvocamente determinada por la cu´adrica (el factor de proporcionalidad
no interviene en la ecuaci´on) y se llama ecuaci´on de la cu´adrica. Claramente
un punto P pertenece a la cu´adrica de puntos si sus coordenadas verifican la
ecuaci´on de la cu´adrica.
7.1.3.3. - Una forma bilineal, F induce aplicaciones lineales
F
i
: V −→V

F
d
: V −→V

donde V

= Hom(V, K), dadas por
F
i
(v) : V −→ V

F
d
(v) : V −→ V

w → F(v, w) w → F(w, v)
El hecho de que F sea sim´etrica lleva consigo que F
i
= F
d
. Si fijamos una base
B en V y tomamos su base dual B

en V

, la matriz de F en B es la misma
que la matriz de F
i
respecto a las bases B y B

.
KerF
i
es un subespacio vectorial de V , de dimensi´on igual a dimV −r(M)
al que se llama N´ ucleo o Radical de F y se representa por rad(F). As´ı si M es
una matriz de F:
208 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
1. rad(F) queda descrito por el sistema M(x)
t
= (0)
t
2. El rango de la matriz M verifica que:
r(M) = dim(V ) −dim(rad(F))
luego es intr´ınseco, es decir es independiente de la base elegida para cal-
cular la matriz de F.
r(M) se llama rango de F represent´andolo por r(F). En particular:
r(F) = dim(V ) ⇔rad(F) = ¦0¦
y en este caso se dice que F es no degenerada.
Dada una forma cuadr´atica Q, al radical de F
Q
le llamaremos radical de Q
y lo representaremos por rad(Q), al rango de F
Q
le llamaremos rango de Q y lo
representaremos por r(Q) . Como antes :
rad(Q) = ¦0¦ ⇔r(Q) = dimV
y en este caso se dice que Q es no degenerada.
Dada una cu´adrica [Q] el rango de uno de sus representantes es un invariante
de [Q], se le llama rango de la cu´adrica y se representa por r[Q]. Se llama v´ertice
de [Q] al subespacio proyectivo asociado al radical de Q y se le representa por
V
[Q]
. De la definici´on, se sigue que si M es una matriz de [Q] en una referencia
¹, se verifica que
1. Las ecuaciones de V
[Q]
en la referencia ¹ son
(x
0
, . . . , x
n
)M = (0, . . . , 0)
2. dim(V
[Q]
) = dimP −r(M) = dimP −r[Q]
La cu´adrica [Q] se llama no degenerada si Q lo es, es decir, si V
[Q]
= ∅ o lo que
es lo mismo si r[Q] = dimP + 1
Proposici´on 7.1.4.– Si [Q] es una cu´adrica en un espacio proyectivo P se
verifica que
1. V
[Q]
⊂ [[Q]]
2. Si P ∈ [[Q]] es V
[Q]
+P ⊂ [[Q]]
Demostraci´on: El apartado (a) es trivial, veamos el (b).
R ∈ V
[Q]
+P ⇔R = [w] y w = t +v, con [t] ∈ V
[Q]
, [v] = P. Entonces
Q(w) = Q(t) +Q(v) + 2F
Q
(t, v)
y como t ∈ rad(Q), Q(t) = F
Q
(t, v) = 0, y dado que [v] ∈ [[Q]], es Q(v) = 0,
luego Q(w) = 0, y R ∈ [[Q]]
7.1. GEOMETR
´
IA DE LAS CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS 209
Definici´on 7.1.5.– Dado un subespacio S de P(V ) llamamos [Q] ∩ S a la
cu´adrica [
¯
Q] definida en S = P(L) por la forma cuadr´atica sobre L:
¯
Q = Q [
L
: L −→K
Se verifica lo siguiente:
Proposici´on 7.1.6.– Sea [Q] una cu´adrica en P, sea S = P(L) un subespacio
de P y sea [Q] ∩ S[
¯
Q]
1. [[
¯
Q]] = [[Q]] ∩ S
2. Si S es un complementario de V
[Q]
, entonces [Q] ∩ S es no degenerada y
[[Q]] = (
_
R∈[[Q]]∩S
(V
[Q]
+R)) ∪ V
[Q]
3. Si V
[Q]
= P(L
0
) y representamos por [Q]/V
[Q]
a la cu´adrica inducida en
P/V
[Q]
por la forma cuadr´atica
Q

: V/L
0
−→K, Q

(v +L) = Q(v)
entonces [Q]/V
[Q]
es no degenerada.
Demostraci´on: El primer apartado es trivial. En el segundo, [Q] ∩ S es no
degenerada pues [v] ∈ V
[Q]∩S
⇒ F
Q
(v, w) = 0, ∀w ∈ L, y como F
Q
(v, t) =
0, ∀t ∈ rad(Q) y L + rad(Q) = V se deduce que v ∈ V
[Q]
y como v ∈ L, es
S ∩ V
[Q]
,= ∅, en contradicci´on con ser S y V
[Q]
complementarios.
Teniendo en cuenta el apartado (2) de la proposici´on 7.1.4, es
_
R∈[[Q]]∩S
(V
[Q]
+R) ⊂ [[Q]]
Rec´ıprocamente, si A ∈ [[Q]] y formamos V
[Q]
+A, se pueden dar dos casos:
i) Que A ∈ V
[Q]
, entonces A esta en el segundo miembro de la igualdad en el
que figura V
[Q]
. Obs´ervese que es necesario poner este termino pues la cu´adrica
[[Q]] puede reducirse a V
[Q]
, como sucede por ejemplo con la cu´adrica de P
2
R
,
[x
2
0
+x
2
1
].
ii) Que A / ∈ V
[Q]
, entonces V
[Q]
⊂ A+V
[Q]
, estrictamente, luego (A+V
[Q]
) ∩
S ,= ∅ y si R ∈ (A+V
[Q]
)∩S, A+V
[Q]
, con lo que A esta en el segundo miembro
de la igualdad.
Para probar el tercer punto observemos en primer lugar que Q

esta bien
definida, pues si v −w ∈ L
0
, es Q(v) = Q(w), luego Q

(v +L
0
) = Q

(w+L
0
).
Adem´as [Q]/V
[Q

]
es no degenerada pues
[v +L
0
] ∈ V
[Q]
⇒ v +L
0

Q
w +L
0
∀w ∈ V ⇒
F
Q
(v, w) = 0 ∀w ∈ V ⇒ [v] ∈ V
[Q]
⇒ v ∈ L
0
210 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
S
V
[Q]
[Q]
[Q] ∩S
Figura 7.1:
luego [v+L
0
] = [0] no define un punto. La diferencia entre las cu´adricas descritas
en (b) y en (c) es que la cu´adrica no degenerada [Q] ∩ S es una cu´adrica en el
subespacio S y los puntos de los subespacios resultantes de sumar sus puntos con
V
[Q]
son los puntos de [[Q]] (ver figura 7.1), mientras que la cu´adrica : [Q]/V
[Q]
est´a en el espacio P(V )/V
[Q]
es decir, sus puntos son precisamente subespacios
de dimensi´on igual a dim(V
[Q]
) + 1 que contienen a V
[Q]
. En la figura 7.2, los
puntos de la cu´adrica ser´ıan las rectas que pasan por V
[Q]
y est´an contenidas en
[Q]. Claramente la proyecci´on desde V
[Q]
de [Q] ∩S es [Q]/V
[Q]
o la secci´on por
S de [Q]/V
[Q]
es [Q] ∩ S.
7.1.2. Ortogonalidad y polaridad
Recordemos que dos vectores v y w se llaman ortogonales respecto de una
forma bilineal F y se escribe v ⊥
F
w o simplemente v ⊥ w, si F(v, w) = 0.
Claramente v ⊥ w ⇒w ⊥ v. Si Q es una forma cuadr´atica, a la ortogonalidad
respecto de F
Q
le llamaremos ortogonalidad respecto de Q, un vector v se llama
is´otropo respecto de Q si es ortogonal a si mismo es decir si Q(v) = 0
Si v tiene coordenadas (a
0
, . . . , a
n
) en la base B, el conjunto de vectores
ortogonales a v, que se representa por v

esta compuesto por los vectores cuyas
coordenadas verifican la ecuaci´on:
(a)M(x)
t
= 0
Por tanto, v

puede ser un hiperplano de V , o todo V , seg´ un que sea (a)M ,= (0)
o (a)M = (0) ⇔v ∈ rad(F).
La relaci´on de ortogonalidad se extiende a subconjuntos de V por
∀E ⊂ V E

=

v∈E
v

= ¦w ∈ V [ F(v, w) = 0, ∀ v ∈ E¦
7.1. GEOMETR
´
IA DE LAS CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS 211
V
[Q]

[Q]/V
[Q]
Figura 7.2:
Obviamente, si w ⊥ v
i
, 1 ≤ i ≤ r, es w ⊥

r
1
λ
i
v
i
, ∀λ
i
∈ K, por tanto se
verifica que E

es un subespacio de V y que si L(E) es el subespacio generado
por E, es (L(E))

= E

. En particular, si ¦v
1
, . . . , v
r
¦ generan un subespacio
L, se verifica que L

=

r
1
v

i
.
Si [Q] es una cu´adrica en el espacio proyectivo P = P(V ), [Q] determina,
salvo una constante, una forma cuadr´atica Q. La ortogonalidad no varia con esa
constante. Entonces se puede establecer una correspondencia entre subespacios
de P por:
Definici´on 7.1.7.– Sea [Q] una cu´adrica en un espacio proyectivo P, para todo
S = P(L) subespacio de P, llamamos polar de S respecto de [Q] a:
S

= P(L

) = ¦[v] ∈ P [ F
Q
(v, w) = 0 ∀ [w] ∈ S¦
.
Si Q es degenerada, la polaridad no es biun´ıvoca, pues si S ⊂ V
[Q]
, S

= P,
pero si [Q] es no degenerada, la polaridad verifica obviamente que:
1. Es una correspondencia biun´ıvoca.
2. dim(S

) = dim(P) −dim(S) −1
3. (S
1
+S
2
)

= S

1
∩ S

2
; (S
1
∩ S
2
)

= S

1
+S

2
4. (S

)

= S
Estas propiedades se comprueban inmediatamente eligiendo una referencia y
calculando las ecuaciones de S

.
212 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
Si S = P(L) y ¦v
0
, . . . v
r
¦ es una base de L, entonces, si en una referencia
¹, [Q] tiene la matriz M y v
i
las coordenadas a
i
= (a
i0
, . . . , a
in
), las ecuaciones
de S

son:
(a
i
)Mx
t
= 0, 0 ≤ i ≤ r
Si [Q] es no degenerada, det(M) ,= 0 y los vectores (a
i
)M son linealmente
independientes, luego dim(S

) = n + 1 − (r + 1) − 1 = dimP − dimS − 1
(La dimensi´on vectorial es igual al numero de inc´ognitas menos el numero de
ecuaciones y la dimensi´on proyectiva, una unidad menor ). Como obviamente
S ⊂ S
⊥⊥
y
dim(S
⊥⊥
) = n −dim(S

) −1 = n −(n −dimS −1) −1 = dim(S)
es S = S
⊥⊥
y en consecuencia, al ser la polaridad autoinversa es una biyecci´on.
La propiedad (3) es trivial.
Sabemos adem´as que si P ∈ P, P

es un hiperplano o el espacio completo,
verificando esto ultimo si y solo si P ∈ V
[Q]
. Adem´as es obvio que S ⊂ T ⇒
T

⊂ S

y que S ⊂ S
⊥⊥
, sea o no degenerada la cu´adrica [Q], luego se verifica
siempre que:
S ⊂ T

⇒T ⊂ T
⊥⊥
⊂ S

.
Proposici´on 7.1.8.– Dadas una recta r y una cu´adrica [Q] con r ,⊂ [Q], si
denotamos tambi´en por [Q] a la cu´adrica de puntos, se verifica que r ∩ [Q] es o
bien el vac´ıo, o bien un punto ´ unico, o bien dos puntos.
Demostraci´on: Sean P = [v] y R = [w] dos puntos arbitrarios de r, y supon-
gamos r ∩ [Q] ,= ∅, entonces se puede suponer P ∈ [Q] es decir Q(v) = 0.
La recta r = P +R tiene como punto gen´erico a [αv +βw]; si buscamos los
puntos de corte de r y la cu´adrica [Q], debemos resolver la ecuaci´on:
() Q(αv +βw) = 0 ⇒α
2
Q(v) + 2αβF
Q
(v, w) +β
2
Q(w) = 0
Que, como Q(v) = 0, es la ecuaci´on :
2αβF
Q
(v, w) +β
2
Q(w) = 0
que tiene la soluci´on β = 0, que corresponde al punto P, y 2αF
Q
(v, w) +
βQ(w) = 0, ecuaci´on en la que pueden suceder dos cosas:
1) Que F
Q
(v, w) ,= 0. Entonces α = tQ(w), β = 2tF
Q
(v, w) ,= 0 definen un
punto de corte diferente de P y la recta corta en dos puntos a la cu´adrica.
2) Que F
Q
(v, w) = 0. Entonces, si Q(w) ,= 0 se repite la soluci´on β = 0 y r
corta a [Q] en un ´ unico punto, y si Q(w) = 0 , la ecuaci´on se verifica para todos
α, β y r ⊂ [Q].
Definici´on 7.1.9.– Dadas una recta r y una cu´adrica [Q], se dice que r es
secante a [Q], si la corta en dos puntos, exterior si no la corta y tangente si
corta a [Q] en un solo punto o esta contenida en [Q].
7.1. GEOMETR
´
IA DE LAS CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS 213
Notas 7.1.10.–
7.1.10.1. - Si P ∈ [Q], P

es el lugar geom´etrico de todas las rectas tangentes a
la cu´adrica o contenidas en ella y que pasan por P.
En efecto: una recta r por P o esta contenida en la cu´adrica, o la corta en
otro punto o es tangente a ella en P. Como P ∈ [Q] estamos en el caso descrito
en la demostraci´on anterior y R ∈ P

⇒F
Q
(v, w) = 0 y por (2), la recta P +R
es necesariamente tangente a la cu´adrica o contenida en ella, y rec´ıprocamente
si P + R es tangente a la cu´adrica o contenida en ella, como (1) se da solo en
caso de recta secante, estamos en el caso (2), F
Q
(v, w) = 0 y R ∈ P

.
7.1.10.2. - si P / ∈ [Q] ⇒ Q(v) ,= 0 y queremos encontrar el lugar geom´etrico
de las rectas que pasan por P y son tangentes a [Q]. Considerando como antes
la recta P + R = r donde R es un punto arbitrario del espacio, la intersecci´on
de r y [Q] viene dada como antes por la ecuaci´on (), pero ahora Q(v) ,= 0 y
podemos considerar la ecuaci´on () como ecuaci´on en α, su discriminante es:
∆ = β
2
(F
Q
(v, w)
2
−Q(v)Q(w))
y r es tangente si y solo si la ecuaci´on tiene soluci´on ´ unica es decir: ∆ = 0. Por
tanto la ecuaci´on del lugar buscado es:
F
Q
(v, w)
2
−Q(v)Q(w) = 0
Si en una referencia [Q] tiene matriz M y P tiene coordenadas [a], la ecuaci´on
del lugar en ella es:
((a)Mx
t
)
2
−aMa
t
.xMx
t
= 0
Definici´on 7.1.11.– Si [Q] es una cu´adrica y P ∈ [Q], P / ∈ V
[Q]
, se llama
hiperplano tangente a [Q] por P al hiperplano P

que es el lugar geom´etrico de
las rectas tangentes a P ∈ [Q] o contenidas en [Q]) y que pasan por P.
Si P / ∈ [Q] el lugar geom´etrico C
P
([Q]) de las rectas tangentes a [Q] por P se
llama cono circunscrito a [Q] con v´ertice P o cono tangente a [Q] desde P.
Vamos a estudiar algunas propiedades del hiperplano tangente y el cono
circunscrito, para ello necesitaremos algunos resultados previos.
Si Q es una cu´adrica en un espacio proyectivo P y S = P(L) es un subespacio
de P, entonces [Q] ∩ S = [Q[
L
] es una cu´adrica en S. De esta manera, si T ⊂ S
es un subespacio proyectivo de S y por tanto de P, se pueden construir los
subespacios polares de T en P respecto de [Q] y de T en S respecto de [Q] ∩ S.
La relaci´on entre estos dos espacios, se deduce del hecho siguiente:
Lema 7.1.12.– Si Q es una forma cuadr´atica en un espacio vectorial V , L es
un subespacio de V , Q[
L
: L −→ K es la restricci´on de Q a L y R ⊂ L es un
subespacio:
Los subespacios ortogonales a R respecto de Q, R

, y respecto de la restricci´on
de Q a L, R

L
verifican que:
R

L
= R

∩ L
214 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
P
P
Figura 7.3:
Demostraci´on:
v ∈ R

L
⇔F(v, w) = 0 ∀w ∈ R ⇒v ∈ R

luego R

L
⊂ R

y como R

L
⊂ L de aqu´ı se deduce que R

L
⊂ R

∩ L.
Veamos el contenido contrario:
Sea v ∈ R

∩ L, de donde es v ∈ L y F(v, w) = 0, ∀w ∈ R, luego v ∈ R

L
y tenemos la otra inclusi´on.
Proposici´on 7.1.13.– Sea [Q] una cu´adrica en el espacio proyectivo P
1. Si [Q] es no degenerada, la correspondencia P →P

es una proyectividad
entre los espacios P y P

(espacio dual de P)
2. Si [Q] es no degenerada, el conjunto de hiperplanos tangentes a [Q] es
la cu´adrica de puntos de una cu´adrica en P

( que se llama cu´adrica de
hiperplanos asociada a [Q]).
3. Si [Q] es no degenerada y H es un hiperplano, H es tangente a [Q] si y
solo si H ∩ [Q] es una cu´adrica degenerada (figura 7.3).
Demostraci´on:
1. Como hemos visto en la nota 3 una forma cuadr´atica Q representante de
la cu´adrica induce una aplicaci´on lineal:
F
i
: V −→V

; F
i
(v)(w) = F(v, w)
7.1. GEOMETR
´
IA DE LAS CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS 215
cuyo n´ ucleo es rad(Q), y por tanto, como Q es no degenerada, es un
isomorfismo, luego define una proyectividad de Poncelet de P en P

.
Teniendo en cuenta la relaci´on entre P

y el espacio de hiperplanos, la
imagen del punto P = [v] es el hiperplano:
P(ω(F
i
(v)) = ¦z [ F
i
(v)(z) = 0¦ = P

Podemos repetir el resultado en t´erminos de coordenadas: Si fijamos una
referencia ¹ en P y tomamos la referencia dual ¹

en P

, el punto P de
coordenadas [a] tiene como polar el hiperplano P

de ecuaciones (a)Mx
t
=
0, es decir las coordenadas de este hiperplano en ¹

son [b] con b
t
= Ma
t
(M = M
t
). Es decir, la proyectividad de la proposici´on, tiene como matriz
la de la cu´adrica, que es la de F
i
.
2. El hiperplano H de ecuaci´on b
0
x
0
+ +b
n
x
n
= 0 o en t´erminos matriciales
(b)(x)
t
= 0, es tangente a [Q] si existe un punto P de coordenadas [a] tal
que
_
[a] ∈ [Q] ⇔aMa
t
= 0
P

= H ⇔aMx
t
= λbx
t
⇔aM = λb
Eliminando a entre las ecuaciones anteriores, a = λbM
−1
, a
t
= λM
−1
b
t
,
se tiene
0 = aMa
t
= λ
2
bM
−1
MM
−1
b
t
= λ
2
bM
−1
b
t
⇔bM
−1
b
t
= 0
Es decir, son tangentes a la cu´adrica los hiperplanos que, como puntos de
P

, pertenecen a la cu´adrica de matriz M
−1
(o multiplicando por det(M)
la de matriz Ad(M)).
3. El hiperplano H es tangente a [Q] si y solo si ∃P ∈ [Q] con P

= H
luego P es ortogonal respecto de [Q] a todos los puntos de H, luego P es
ortogonal a todos los puntos de H respecto de [Q]∩H y como consecuencia,
P ∈ V
([Q]∩H)
y [Q] ∩ H es degenerada
Veamos ahora la implicaci´on contraria. Supongamos [Q] ∩ H degenerada,
es decir ∃P ∈ V ([Q] ∩ H) condici´on equivalente a que P es ortogonal a
todos los puntos de H respecto de la cu´adrica [Q] ∩ H, luego
P

[Q]∩H
= H = P

∩ H
donde la segunda igualdad se verifica por el lema 7.1.12.
Ahora bien, si P es un punto , o bien P

es todo el espacio, cosa imposible
por ser [Q] no degenerada, o bien es un hiperplano, luego P

= H y H es
tangente a [Q] como quer´ıamos demostrar.
Proposici´on 7.1.14.– Sea [Q] una cu´adrica en un espacio proyectivo P y
P ∈ [Q], P / ∈ V
[Q]
(ver la figura7.5), se verifica que:
216 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
P
R P =R
Figura 7.4:
1. Si S es un subespacio del espacio P tal que P ∈ S ⊂ [Q], es S ⊂ P

2. Si el punto R esta en P

∩ [Q], es P +R ⊂ [Q]
3. Si R es otro punto, R ,= P, R ∈ [Q], se verifica que
P

= R

⇔(R +P) ∩ V
[Q]
,= ∅
En particular, si dos puntos distintos de [Q] tienen el mismo plano tan-
gente, [Q] es degenerada
4. P +V
[Q]
⊂ P

y ∀R ∈ P +V
[Q]
, R

= P

Demostraci´on:
1. Si S ⊂ [Q] y es S = P(L), es Q[
L
= 0, y en consecuencia ∀v, w ∈
L F
Q
(v, w) = 0. Entonces si P = [v] y R ∈ S, R = [w], es F
Q
(v, w) =
0 ⇒R ∈ P

2. Si P = [v], R = [w], por estar ambos puntos en la cu´adrica y ser R ∈ P

,
es Q(v) = Q(w) = F
Q
(v, w) = 0 luego Q(αv+βw) = α
2
Q(v)+β
2
Q(w)+
2αβF
Q
(v, w) = 0 de donde se deduce que P +R ⊂ [Q]
7.1. GEOMETR
´
IA DE LAS CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS 217
P
R
T
P
R
T
Figura 7.5:
3. Elegimos una referencia en la cual [Q] tenga la matriz M; si en ella, los
puntos P y R tienen coordenadas [a] y [b] respectivamente, P

y R

tendr´an por ecuaciones
aMx
t
= 0 bMx
t
= 0
estas ecuaciones definen el mismo hiperplano si y solo si ∃λ con aM =
λbM ⇔(a −λb)M = 0 ⇔[a −λb] ∈ V
[Q]
4. Como V
[
Q] ⊂ P

y P

es un subespacio de P que contiene a P, es
P +V
[Q]
⊂ P

. Adem´as R ∈ P +V
[Q]
⇔(P +R) ∩ V
[Q]
,= ∅ ⇔P

= R

Proposici´on 7.1.15.– El hiperplano polar del punto P respecto a una cu´adrica
no degenerada [Q] corta a la cu´adrica en los mismos puntos que el cono tangente
Demostraci´on: Dado un punto R = [w], se verifica que:
R ∈ C
P
([Q]) ∩ [Q] ⇔
_
F
Q
(v, w)
2
−Q(v).Q(w) = 0
Q(w) = 0


_
F
Q
(v, w) = 0
Q(w) = 0
⇔R ∈ P

∩ [Q]
Nota 7.1.16.– La proposici´on anterior nos permite dibujar la recta polar de
un punto respecto de una c´onica real.
218 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
P t

R

s

P
P
1
P
1
P

R

R
t s
P
2
P
2
(I) (II) (III)
Figura 7.6:
Si el punto P es .
ex
terior.
a
la c´onica, el cono tangente C
P
([Q]) es real y corta
a [Q] en dos puntos, P
1
y P
2
; entonces P

= P
1
+P
2
(ver la figura 7.6(I)).
Si R es un punto ”interior.
a
la cu´adrica (ver la figura 7.6(II)), el cono C
R
[Q]
es imaginario, pero si tomamos dos rectas s y t tales que s ∩ t = R, se pueden
dibujar s

y t

y:
R = s ∩ t ⇒R

= s

+t

Proposici´on 7.1.17.– Si [Q] es una cu´adrica no degenerada y P / ∈ [Q], en-
tonces P

es el hiperplano que contiene al conjunto de puntos R tales que (ver
la figura 7.6(III))
(P +R) ∩ [Q] = ¦P
1
, P
2
¦ y [P
1
, P
2
, P, R] = −1
Demostraci´on: Si P
1
= [v
1
], P
2
= [v
2
], es P = [α
1
v
1
+ α
2
v
2
], R = [β
1
v
1
+
β
2
v
2
] (siempre se pueden elegir v
1
y v
2
de modo que P = [v
1
+v
2
]. Entonces
R ∈ P

⇔F
Q
(v
1
+v
2
, β
1
v
1

2
v
2
) = 0 ↔
β
1
Q(v
1
) +β
2
Q(v
2
) + (β
1

2
)F(v
1
, v
2
) = 0 ↔
β
1

2
= 0 ⇔β
1
= −β
2
⇔[P
1
, P
2
, P, R] = −1
ya que Q(v
1
) = Q(v
2
) = 0 y F
Q
(v
1
, v
2
) ,= 0.
Notas 7.1.18.–
7.1.18.1. - Como ya hemos indicado, si [Q] es una cu´adrica en el espacio pro-
yectivo P y ¹ es una referencia en dicho espacio, de base normalizada asociada
¦v
0
, . . . , v
n
¦, y M es la matriz de [Q] en esta referencia representaremos por
Q(x) al polinomio de segundo grado (x
0
, . . . , x
n
)M(x
0
, . . . , x
n
)
t
= xMx
t
7.1. GEOMETR
´
IA DE LAS CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS 219
El hiperplano polar del punto P de coordenadas [a
0
, . . . , a
n
] = [a] viene dado
por aMx
t
= 0. Obs´ervese que puesto que:
∂x
∂x
i
= (0, . . . , 1, . . . , 0) = e
i
Se verifica que :
∂Q(x)
∂x
i
=
∂x
∂x
i
Mx +xM(
∂x
x
i
)
t
= e
i
Mx
t
+xMe
i
t
= 2e
i
Mx
t
pues M es sim´etrica. Entonces:
n

i=0
(
∂Q(x)
∂x
i
)
P
x
i
=
n

i=0
2e
i
Ma
t
x
i
= 2xMa
t
= 2aMx
t
luego la ecuaci´on del hiperplano polar de P se puede escribir como
n

i=0
(
∂Q(x)
∂x
i
)
P
x
i
= 0
Y esta ecuaci´on sirve para cualquier cuerpo K ya que la derivada de un
polinomio es puramente formal. En el caso en que P sea un punto de la cu´adrica,
esta es la ecuaci´on de P

que es el plano tangente a la cu´adrica por el punto P.
7.1.18.2. - Un punto esta en el v´ertice de [Q] si su polar es todo el espacio, es
decir las ecuaciones del v´ertice son
xM = 0
o lo que es lo mismo
∂Q(x)
∂x
i
= 0, 0 ≤ i ≤ n
7.1.18.3. - Un hiperplano H de ecuaci´on b
0
x
0
+ +b
n
x
n
= 0 es tangente a [Q]
si existe un punto P tal que P

= H es decir si y solo si el sistema
λ(b
0
, . . . , b
n
) = (x
0
, . . . , x
n
)M
tiene soluci´on con xMx
t
= 0.
La ecuaci´on de todos los planos tangentes a una cu´adrica no degenerada es
entonces:
(y
0
, . . . , y
n
)M
−1
(y
0
, . . . , y
n
)
t
= 0 ⇔(y
0
, . . . , y
n
)Adj.(M)(y
0
, . . . , y
n
)
t
= 0
Esta ´ ultima ecuaci´on se llama ecuaci´on tangencial de la cu´adrica
7.1.18.4. - Dado un punto P de coordenadas [a] = [a
0
, . . . , a
n
]), la recta que
pasa por P y por un punto gen´erico [(α
0
, . . . , α
n
)], es tangente a la cu´adrica si
y solo si el discriminante ∆ = F
Q
(aα)
2
−Q(a)Q(x) = 0 (V. 7.1.8)
Por tanto el cono tangente desde el punto P a la cu´adrica, tiene la ecuaci´on:
(1/2

(
∂Q(x)
∂x
i
)
P
x
i
)
2
−Q(x)Q(a) = 0
220 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
7.2. Correlaciones y polaridad
Hemos visto anteriormente como una forma bilineal F : V V −→K induce
homomorfismos F
i
, F
d
: V −→ V

(ver 3), y que F es no degenerada si y solo
si F
i
y F
d
son isomorfismos Rec´ıprocamente un homomorfismo f : V −→ V

induce formas bilineales:
f
i
: V V −→K, f
i
(v, w) = f(v)(w)
f
d
: V V −→K, f
d
(v, w) = f(w)(v)
y f es isomorfismo si y solo si f
i
y f
d
son no degeneradas, lo cual es claro porque
es un ejercicio simple comprobar que (f
i
)
i
= (f
d
)
d
= f.
La forma F es sim´etrica si y solo si F
i
= F
d
, y podemos preguntarnos cual
es la propiedad a requerir a f para que f
i
y f
d
sean iguales y en consecuencia
sim´etricas. La forma m´as simple de responder a esta pregunta de modo alge-
braico, es fijar una base B de V y su base dual B

en V

, en estas condiciones
sabemos que si la matriz en B de F es M, las matrices en B y B

de F
i
y
F
d
son respectivamente M y M
t
, y que si la matriz de f en B y B

es P, las
matrices de las formas bilineales f
i
y f
d
en la base B son respectivamente P
y P
t
. Entonces f
i
= f
d
si y solo si P = P
t
, es decir si solo si la matriz P es
sim´etrica.
Recordemos que:
1. Toda aplicaci´on lineal g : V −→W induce una aplicaci´on dual g

: W

−→
V

por la f´ormula:
∀α ∈ W

, g

(α) = αg
2. Si B
1
y B
2
son bases de V y W respectivamente y B

1
y B

2
son sus bases
duales, la matriz de g en B
1
y B
2
es M si y solo si la matriz de g

en B

1
y B

2
es M
t
3. (V

)

es can´onicamente isomorfo a V , luego ambos espacios se pueden
identificar, y si B

es la base dual de B, B es la base dual de B

Entonces la condici´on buscada para que f
i
= f
d
es que f = f

. Pero esta
condici´on algebraica tiene una interpretaci´on geom´etrica en t´erminos proyectivos
en el caso no degenerado que dio lugar a la definici´on geom´etrica de cu´adrica
dada por Staudt en la forma que veremos en lo que sigue.
Definici´on 7.2.1.– Llamaremos correlaci´on sobre un espacio proyectivo P a
toda proyectividad de automorfismo identidad π : P −→P

De la definici´on se desprende que si P = P(V ) una correlaci´on en P es
simplemente una recta de isomorfismos [f] generada por un isomorfismo f :
V −→V

. En lo sucesivo llamaremos matriz de la correlaci´on a una cualquiera
de sus matrices en dos referencias duales de P y P

. Si M es una matriz de
la correlaci´on en las referencias ¹ y ¹

y cambiamos la referencia en P a una
referencia T , con matriz de cambio P, la matriz de cambio de referencia de
7.2. CORRELACIONES Y POLARIDAD 221
¹

a T

es (P
t
)
−1
y en consecuencia la matriz de la correlaci´on en las nuevas
referencias es: ρ.P
t
MP.
Consecuencia de este resultado es que la clasificaci´on de correlaciones es una
nueva clasificaci´on de matrices, hasta ahora hemos clasificado las matrices por
los criterios:
1. M ∼ N ⇔ ∃P, Q inversibles N = PMQ Clasificaci´on de aplicaciones
lineales
2. M ∼ N ⇔∃P inversible N = P
−1
MP. Clasificaci´on de endomorfismos
3. Si M y N son matrices inversibles M ∼ N ⇔ ∃P, inversible , ∃ρ ∈
K, N = ρP
−1
MP.Clasificaci´on de proyectividades
4. Si M y N son matrices sim´etricas M ∼ N ⇔ ∃P, P
t
MP.Clasificaci´on de
formas cuadr´aticas.
5. Si M y N son matrices sim´etricas M ∼ N ⇔ ∃P, inversible , ∃ρ ∈
K, N = ρP
t
MP. Clasificaci´on de cu´adricas.
Ahora la clasificaci´on de correlaciones proporciona otra clasificaci´on de matrices
inversibles.
M ∼ N ⇔∃P, inversible , ∃ρ ∈ K, N = ρP
t
MP
Encontrar los invariantes y las formas can´onicas para esta clasificaci´on no es
f´acil, el lector interesado puede encontrar estos resultados en el texto de Hodge
- Pedoe [26]
Otra consecuencia es que si una matriz M de una correlaci´on es sim´etrica,
todas lo son, porque:
(ρ.P
t
MP)
t
= ρ.P
t
M
t
(P
t
)
t
= ρ.P
t
MP
luego el hecho de que la matriz de una correlaci´on sea sim´etrica es intr´ınseco.
Un ejemplo de correlaciones con matriz sim´etrica es el siguiente:
Si [Q] es una cu´adrica no degenerada en P, la polaridad asociada a [Q]
induce una correlaci´on en P (ver 7.1.13)que hace corresponder a cada punto su
hiperplano polar respecto de la cu´adrica. Si tomamos en el espacio y su dual
referencias duales, la matriz de la polaridad en esas referencias es, como hemos
visto en 7.1.18, la matriz de la cu´adrica. As´ı se comprende que la f´ormula de
cambio de referencia, para la matriz de una correlaci´on sea la misma que para la
matriz de una cu´adrica, y tambi´en que una correlaci´on es la polaridad asociada
a una cu´adrica si y solo si su matriz es sim´etrica.
Pero la simetr´ıa no es la ´ unica propiedad que es intr´ınseca de la matriz de
una correlaci´on. Lo mismo sucede con el hecho de que la matriz de la correlaci´on
sea hemisim´etrica, es decir M
t
= −M, ya que entonces:
(ρ.P
t
MP)
t
= ρ.P
t
M
t
(P
t
)
t
= −ρ.P
t
MP
Este resultado nos permite dar una nueva definici´on:
222 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
Definici´on 7.2.2.– Llamaremos sistema nulo sobre un espacio proyectivo P a
toda correlaci´on π : P −→P

cuya matriz sea hemisim´etrica
Incidentalmente observemos que solo puede haber sistemas nulos en espacios
de dimensi´on impar, porque una matriz hemisim´etrica de orden impar tiene
determinante cero.
El problema geom´etrico contrapartida del algebraico planteado al principio
de la secci´on es el de caracterizar las polaridades entre las correlaciones y eso es
lo que hacemos en la siguiente proposici´on.
Proposici´on 7.2.3.– Una correlaci´on π definida sobre un espacio proyectivo
P induce un antiisomorfismo de ret´ıculos π : L(P) −→ L(P) y las condiciones
siguientes son equivalentes:
1. π es una polaridad o un sistema nulo.
2. ∀P ∈ Pπ
2
(P) = P
3. π
2
= Id. es decir π es involutiva.
Demostraci´on: Hemos visto (ver 3.4.1) que existe un antiisomorfismo can´onico
ϕ : L(P) −→L(P

), ϕ(P(L)) = P(w(L))
Si π es una correlaci´on, π induce un isomorfismo π : L(P) −→L(P

) la compo-
sici´on:
π = ϕ
−1
π : L(P) −→L(P)
es entonces un antiisomorfismo de reticulos.
Si elegimos en P y P

referencias asociadas y si en ellas una matriz de π es
M, la imagen de un punto P de coordenadas [a] = [a
0
, ..., a
n
], es el hiperplano
de ecuaci´on:
(x
0
, ..., x
n
)M(a
0
, ...a
n
)
t
= 0
y en general si:
S ⊂ P, S = P
1
+... +P
r
, P
i
: [a
i0
, ..., a
in
]
el subespacio π(S) est´a dado por el sistema de ecuaciones:
(x
0
, ..., x
n
)M(a
i0
, ..., a
in
)
t
= 0, 1 ≤ i ≤ r
En particular si H es el hiperplano π(P) siendo P un punto de coordenadas
[a
0
, ..., a
n
], H est´a generado por n puntos independientes: ¦P
i
¦
1≤i≤n
, repre-
sentados por vectores de coordenadas b
i
= (b
i0
, ..., b
in
), 1 ≤ i ≤ n, que son
soluciones del sistema: (x
0
, ..., x
n
)M(a
0
, ...a
n
)
t
= 0, es decir:
(b
i0
, ..., b
in
)M(a
0
, ...a
n
)
t
= 0, 1 ≤ i ≤ n
Trasponiendo es:
(a
0
, ...a
n
)M
t
(b
i0
, ..., b
in
)
t
= 0, 1 ≤ i ≤ n
7.2. CORRELACIONES Y POLARIDAD 223
Luego si M es sim´etrica o hemisim´etrica M = ±M
t
y
(a
0
, ...a
n
)M
t
(b
i0
, ..., b
in
)
t
= 0 ⇒(a
0
, ...a
n
)M(b
i0
, ..., b
in
)
t
= 0
Luego π(H) = P, y,π
2
(P) = P
Si ahora suponemos que:
π
2
(P) = P, ∀P ∈ P
y tenemos en cuenta que al ser π un antisomorfismo, π
2
es un isomorfismo de
ret´ıculos, se verifica que:
S ⊂ P, S = P
1
+... +P
r
⇒π
2
(S) = π
2
(P
1
) +... +π
2
(P
r
) = P
1
+... +P
r
= S
Por ´ ultimo si π es una correlaci´on de matriz M respecto a referencias duales,
partiendo de un punto P de coordenadas [a
0
, ..., a
n
], π(P) es el hiperplano H
de ecuaci´on: (x
0
, ..., x
n
)M(a
0
, ...a
n
)
t
= 0, y si el punto π(H) tiene coordenadas
[c
0
, ..., c
n
], para todo punto de H [x
0
, ..., x
n
] debe ser:
(c
0
, ..., c
n
)M(x
0
, ..., x
n
)
t
= 0 ⇔(x
0
, ..., x
n
)M
t
(c
0
, ..., c
n
)
t
= 0
En consecuencia y para un cierto factor de proporcionalidad ρ, debe ser:
M(a
0
, ...a
n
)
t
= ρM
t
(c
0
, ..., c
n
)
t
y si π
2
es la identidad, los vectores (a
0
, ...a
n
) y (c
0
, ..., c
n
) son proporcionales,
luego para un cierto factor de proporcionalidad, que en principio depende del
punto, pero que, seg´ un hemos visto al hablar de referencias, se prueba f´acilmente
que es constante, es:
∀[a
0
, ..., a
n
], M(a
0
, ...a
n
)
t
= ρM
t
(a
0
, ..., a
n
)
t
⇒M = ρM
t
Entonces:
M = ρM
t
⇒M
t
= ρM ⇒M = ρ
2
M ⇒ρ
2
= 1 ⇒ρ = ±1
y π es una polaridad o un sistema nulo.
En dimensi´on dos no hay sistemas nulos, por tanto las correlaciones involu-
tivas son exactamente las polaridades asociadas a c´onicas. En dimensi´on impar
las polaridades y los sistemas nulos se diferencian por una propiedad geom´etrica
que describimos a continuaci´on.
Definici´on 7.2.4.– Si π es una correlaci´on, un punto P se dice autoconjugado
para π si y solo si P ∈ π(P)
Proposici´on 7.2.5.– Una correlaci´on es un sistema nulo si y solo si todos los
puntos del espacio son autoconjugados respecto e ella.
224 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
Demostraci´on: Si la matriz de la correlaci´on en referencias duales es M = (a
ij
)
decir que el punto P de coordenadas (c
0
, ..., c
n
) es autoconjugado equivale a que:
(c
0
, ..., c
n
)M(c
0
, ..., c
n
)
t
= 0 ⇔

i<j
(a
ij
+a
ji
)c
i
c
j
+

i
a
ii
c
2
i
= 0
Entonces todos los puntos son autoconjugados si y solo si:
∀(c
0
, ..., c
n
),

i<j
(a
ij
+a
ji
)c
i
c
j
+

i
a
ii
c
2
i
= 0 ⇔a
ij
+a
ji
= a
ii
= 0 ∀i, j
es decir si M es hemisim´etrica
Entonces una cu´adrica (no degenerada) se puede definir de la manera si-
guiente:
Definici´on 7.2.6.– [Staudt] Un subconjunto propio [Q] de un espacio proyectivo
se dice que es una cu´adrica si y solo si es el conjunto de puntos autoconjugados
para una correlaci´on involutiva.
7.3. Clasificaci´on de las cu´adricas proyectivas
Nos podemos plantear, como hemos hecho con otros objetos geom´etricos el
problema de clasificaci´on de cu´adricas, haremos la clasificaci´on modulo la ac-
ci´on del grupo proyectivo, y usaremos dos medios distintos, el ´algebra lineal para
describir unos invariantes obtenidos por la reducci´on del problema al de clasi-
ficaci´on de formas cuadr´aticas, y la geometr´ıa para interpretar los invariantes
algebraicos de la clasificaci´on.
Si Q es una forma cuadr´atica sobre W y φ : V −→ W es un isomorfismo,
la composici´on Q.φ : V −→ K es una forma cuadr´atica, en particular podemos
tomar V = W y as´ı el grupo Gl(V ) de automorfismos de V act´ ua sobre el
espacio Q, y el problema es describir las orbitas de esta acci´on.
Definici´on 7.3.1.– Dos formas cuadr´aticas Q
1
y Q
2
definidas en el mismo
espacio vectorial V se dicen linealmente equivalentesemphLinealmente equiva-
lentes y se escribe Q
1
∼ Q
2
, si difieren en un automorfismo, es decir si existe
un automorfismo de V , φ, tal que Q
2
= Q
1

Dadas en un espacio proyectivo P una cu´adrica [Q] y una proyectividad de Pon-
celet π = [φ] : P −→P

, llamaremos π([Q]) a la cu´adrica de P

:
π([Q]) = [Q.φ
−1
]
Dos cu´adricas [Q
1
] y [Q
2
] definidas en el mismo espacio proyectivo P se di-
cen proyectivamente equivalentesemphProyectivamente equivalentes y se escribe
[Q
1
] ∼ [Q
2
] si difieren en una proyectividad de Poncelet, es decir si existe una
proyectividad π de P, tal que π([Q
1
]) = [Q
2
]
Notas 7.3.2.–
7.3. CLASIFICACI
´
ON DE LAS CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS 225
7.3.2.1. - Si fijamos una base B en V y las matrices en dicha base de Q
1
y φ
−1
son respectivamente M
1
y P, la matriz de Q
1

−1
es P
t
.M
1
.P, en consecuencia
si M
2
es la matriz de Q
2
en B:
Q
1
∼ Q
2
⇔M
2
= P
t
.M
1
.P
Esta formula coincide con la de cambio de base para la matriz de una forma
cuadr´atica. Si B
1
y B
2
son bases de V y P es la matriz del cambio de base, la
formula anterior establece tambi´en la relaci´on entre las matrices M
1
y M
2
de
una forma cuadr´atica en ambas bases, en consecuencia:
Dos formas cuadr´aticas Q
1
y Q
2
definidas en el mismo espacio vectorial V
son linealmente equivalentes si y solo si difieren en un cambio de base, es decir
si existen bases, B
1
y B
2
en V , tales que la matriz de Q
1
en B
1
coincide con la
matriz de Q
2
en B
2
.
As´ı para caracterizar la equivalencia lineal de formas cuadr´aticas construire-
mos para cada forma cuadr´atica una base (base can´onica) en la cual su matriz
sea lo mas simple posible (matriz can´onica). Entonces dos formas cuadr´aticas
ser´an linealmente equivalentes si tienen la misma matriz can´onica
7.3.2.2. - La raz´on de la construcci´on de π([Q] con la inversa de la proyectividad
se entiende cuando buscamos los puntos de esta cu´adrica:
P = [v] ∈ [[Q]] ⇔Q(v) = 0 ⇔Q.φ
−1
.(φ(v)) = 0 ⇔π(P) = [φ(v] ∈ π([[Q]]
Luego la cu´adrica de puntos de π([Q]) es la imagen por π de la cu´adrica de puntos
de [Q]. Del mismo modo, si S es un subespacio de P es inmediato tambi´en que:
π([Q] ∩ S) = π([[Q]]) ∩ π(S)
7.3.2.3. - Si F es una forma bilineal asociada a la cu´adrica [Q] una forma bilineal
asociada a π([Q]) es F.φ
−1
donde:
F.φ
−1
(v, w) = F(φ
−1
(v), φ
−1
(w))
Entonces: π(V
[Q]
) = V
π([Q])
. En efecto:
P = [v] ∈ V
[Q]
⇔F(v, x) = 0, ∀x ∈ V ⇔F.φ
−1
.(φ(v, φ(x)) = 0, ∀x ∈ V
⇔π(P) = [φ(v] ∈ V
π([Q
]
Donde la ultima equivalencia se debe a que φ es sobre.
7.3.2.4. - Dos cu´adricas [Q
1
] y [Q
2
] definidas en el mismo espacio proyectivo P
son proyectivamente equivalentes si, con las notaciones de la definici´on:
[Q
2
] = π([Q
1
]) = [Q
1

−1
] ⇔ ∃ρ ∈ K

[ ρQ
1

−1
= Q
2
⇔ρQ
1
∼ Q
2
Si fijamos una referencia y tomamos matrices en ella de Q
1
y Q
2
, M
1
y M
2
respectivamente, el resultado anterior significa que:
[Q
1
] ∼ [Q
2
] ⇔∃P ∈ Gl
n+1
(K), ρM
1
= P
t
.M
2
.P
Hay dos casos en que este resultado se puede mejorar
226 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
1. Si K es cuadr´aticamente cerrado, es decir si ∀α ∈ K, ∃ β ∈ K, β
2
= α
normalmente se llama β =

α. En este caso:
ρM
1
= P
t
.M
2
.P ⇔M
1
= R
t
.M
2
.R, R =
1

ρ
y se verifica que:
[Q
1
] ∼ [Q
2
] ⇔Q
1
∼ Q
2
es decir: dos cu´adricas son proyectivamente equivalentes si y solo si dos
cualesquiera de sus representantes son formas cuadr´aticas linealmente
equivalentes.
2. Si K verifica que ∀α ∈ K, ∃

α ´o ∃

−α En este caso la misma cons-
trucci´on anterior establece que:
[Q
1
] ∼ [Q
2
] ⇔Q
1
∼ Q
2
´o Q
1
∼ −Q
2
Proposici´on 7.3.3.– Dos cu´adricas [Q
1
] y [Q
2
] de un espacio proyectivo P son
proyectivamente equivalentes, si y solo si sus v´ertices tienen la misma dimensi´on
y existen subespacios complementarios de V
[Q
1
]
y V
[Q
2
]
, S
1
y S
2
respectivamente
y una proyectividad de Poncelet δ : S
1
−→S
2
tales que :
δ(S
1
∩ [Q
1
])) = S
2
∩ [Q
2
]
Demostraci´on: Si [Q
1
] y [Q
2
] son proyectivamente equivalentes, existe una
proyectividad π = [φ] de P tal que π([Q
1
]) = [Q
2
⇒ π(V
[Q
1
]
) = V
[Q
2
]
y ambos
tienen la misma dimensi´on. Tomando un complementario cualquiera S de V
[Q
1
]
,π(S) es un complementario de V
[Q
2
]
y δ = π [
S
verifica la proposici´on.
Rec´ıprocamente si P = P(V ), S
1
= P(L
1
), S
2
= P(L
2
), δ = [ψ] con ψ :
L
1
−→ L
2
isomorfismo y Q
2
[
L
2

−1
= Q
1
[
L
1
, como V = rad(Q
1
) + S
1
=
rad(Q
2
) + S
2
, las sumas son directas, y rad(Q
1
) y rad(Q
2
) tienen la misma
dimensi´on, podemos construir un isomorfismo σ : rad(Q
1
) −→rad(Q
2
) y definir
φ : V −→V por:
∀ v ∈ V, v = v
1
+v
2
, v
1
∈ rad(Q
1
), v
2
∈ L
1
, φ(v) = σ(v
1
) +ψ(v
2
)
φ es un isomorfismo y Q
1

−1
= Q
2
. En efecto, veamos que Q
2
.φ = Q
1
que es
claramente una afirmaci´on equivalente:
(Q
2
φ)(v) = Q
2
(φ(v
1
+v
2
)) = Q
2
(σ(v
1
) +ψ(v
2
)) =
= Q
2
(σ(v
1
))+Q
2
.ψ(v
2
)+2F(σ(v
1
), ψ(v
2
) = Q
2
(ψ(v
2
)) = (Q
2
ψ)(v
2
) = Q
1
(v
2
)
Donde hemos usado que σ(v
1
) ∈ rad(Q
2
) y la ultima igualdad se debe a que
se puede cambiar Q
1
por Q
2
en toda la cadena de igualdades anteriores (supri-
miendo σ y ψ).
7.3. CLASIFICACI
´
ON DE LAS CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS 227
Como consecuencia de este resultado siempre podremos suponer sin perdida
de generalidad, y a efectos de clasificaci´on que trabajamos con cu´adricas no
degeneradas.
Establecemos ahora un resultado bien conocido de ´algebra lineal que lleva a
la clasificaci´on de cu´adricas en muchos casos.
Definici´on 7.3.4.– Llamaremos espacio vectorial cuadr´aticoemphEspacio vec-
torial cuadr´atico a un par (V, Q) donde V es un espacio vectorial y Q una forma
cuadr´atica en V .
Un subconjunto E del espacio vectorial cuadr´atico V , se llama ortogonal emph-
Conjunto ortogonal si ∀v, w ∈ E, v ,= w es v ⊥ w
Proposici´on 7.3.5.– Todo espacio vectorial cuadr´atico de dimensi´on finita,
admite una base ortogonal
Demostraci´on: La demostraci´on es inmediata y se obtiene mediante el algo-
ritmo siguiente:
1. Partimos de (V, F), con dim(V ) = n + 1 ; se pueden presentar dos casos:
i) Que ∀v ∈ V , F(v, v) = 0, entonces ∀v, w ∈ V es
F(v, w) = 1/2(F(v +w, v +w) −F(v, v) −F(w, w)) = 0
de este modo, toda base de V es ortogonal y hemos terminado.
ii) Que exista v
0
∈ V con F(v
0
, v
0
) ,= 0. En este caso, v
0
/ ∈ v

0
de donde
se deduce que L
0
= v

0
,= V luego L
0
es un hiperplano de V y podemos
tomar el par (L
0
, F[
L
0
) con dim(L
0
) = n
2. Repetimos el proceso con (L
0
, F[
L
0
) observando que v
0
/ ∈ L
0
, y en con-
secuencia podemos obtener una base ortogonal de V como uni´on de v
0
y
una base ortogonal de L
0
.
En t´erminos matriciales, el resultado se puede enunciar diciendo que existe
una base de V en la cual Q tiene matriz diagonal, y se puede leer en t´erminos
proyectivos como sigue:
Si [Q] es una cu´adrica en el espacio P existe una referencia ¹ en la cual [Q]
tiene matriz diagonal. Esta referencia ¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
; U¦, al verificar que su
base normalizada asociada ¦v
0
, . . . , v
n
¦ es ortogonal, verifica que ∀i, j, i ,= j, es
P
i
∈ P

j
y se llama tambi´en Referencia autopolar asociada a la cu´adrica (ver la
figura 7.7).
Entonces la matriz diagonal se puede refinar seg´ un el tipo de cuerpo base.
Veremos ahora que se puede hacer con los cuerpos algebraicamente cerrados y
en la siguiente secci´on con el cuerpo real.
Notas 7.3.6.– K algebraicamente cerrado
228 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
P
1

P
2


P
0


P
0



P
1

P
2
Figura 7.7:
7.3.6.1. - Dada la cu´adrica [Q], podemos construir una referencia autopolar res-
pecto de ella, es decir una referencia ¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
; U¦ de base norma-
lizada asociada ¦v
0
, . . . , v
n
¦¦, en la cual la cu´adrica [Q] tiene matriz M =
diag.(
0
, . . . ,
n
). Si el rango de la cu´adrica es r([Q]) = r+1, podemos cambiar el
orden de los puntos de la referencia y obtener la matriz diag.(
0
, . . . ,
r
, 0, . . . , 0)
con
i
,= 0 ∀i. Entonces, cambiando el punto unidad a:
U

=
1

0
v
0
+ +
1

r
v
r
+v
r+1
+ +v
n
se puede conseguir una nueva base normalizada:
¦w
0
, . . . , w
n
¦, w
i
=
1

i
v
i
, 0 ≤ i ≤ r, w
j
= v
j
, r + 1 ≤ j ≤ n
y en esta referencia [Q] tiene la matriz diag.(1, . . . , 1, 0, . . . , 0)), donde el numero
de unos es el rango de [Q]. Por tanto:
Dos cu´adricas [Q] y [Q

] son proyectivamente equivalentes si y solo si tienen
el mismo rango.
Como consecuencia, existen en P
K
n
, n + 2 tipos de cu´adricas o mas preci-
samente (ya que dos cu´adricas del mismo tipo solo difieren en un cambio de
referencia), existen n + 2 cu´adricas, de rangos, respectivamente, 0, 1, . . . , n + 1.
Aunque como la cu´adrica de rango cero, correspondiente a la ecuaci´on de se-
gundo grado 0 = 0, no es propiamente una cu´adrica (de hecho esta excluida con
nuestra definici´on de cu´adrica), hay realmente n + 1 cu´adricas distintas.
La cu´adrica no degenerada, es decir la de rango n + 1, tiene por ecuaci´on
x
2
0
+ +x
2
n
= 0
7.3. CLASIFICACI
´
ON DE LAS CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS 229
y en el otro extremo la de rango 1 es el hiperplano doble x
2
0
= 0, y la de rango
2 el par de hiperplanos x
2
0
+x
2
1
= (x
0
+

−1x
1
)(x
0


−1x
1
) = 0.
7.3.6.2. - Las cu´adricas en P
1
C
son entonces las siguientes:
1. Rango 2 : matriz can´onica M = diag.(1, 1), ecuaci´on reducida
x
2
0
+x
2
1
= (x
0
+

−1x
1
)(x
0


−1x
1
) = 0
La cu´adrica es no degenerada y consiste en dos puntos distintos.
2. Rango 1: matriz can´onica M = diag.(1, 0), ecuaci´on reducida
x
2
0
= 0
La cu´adrica consiste en un ´ unico punto (doble), es degenerada y coincide
con su v´ertice.
7.3.6.3. - Las cu´adricas en P
2
C
, que se llaman c´onicas proyectivas complejas, son
las siguientes:
1. Rango 3: matriz can´onica M = diag.(1, 1, 1), ecuaci´on reducida
x
2
0
+x
2
1
+x
2
2
= 0
La cu´adrica es no degenerada y se llama c´onica no degenerada.
2. Rango 2 : matriz can´onica M = diag.(1, 1, 0), ecuaci´on reducida
x
2
0
+x
2
1
= (x
0
+

−1x
1
)(x
0


−1x
1
) = 0
La cu´adrica consiste en un par de rectas que se cortan en el punto [0, 0, 1],
que es el v´ertice de la cu´adrica. Observemos que su secci´on por un com-
plementario del v´ertice, la recta x
2
= 0, es exactamente la cu´adrica no
degenerada sobre esa recta. Teniendo en cuenta las proposiciones 7.1.4,
7.1.6, este resultado es general, y las cu´adricas degeneradas son proyec-
ci´on desde su v´ertice de una secci´on no degenerada.
3. Rango 1 : matriz can´onica M = diag.(1, 0, 0), ecuaci´on reducida
x
2
0
= 0
La cu´adrica consiste en una ´ unica recta (doble), es degenerada y coincide
con su v´ertice.
7.3.6.4. - Las cu´adricas en P
3
C
, son las siguientes:
1. Rango 4: matriz can´onica M = diag.(1, 1, 1, 1), ecuaci´on reducida
x
2
0
+x
2
1
+x
2
2
+x
2
3
= 0
230 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
La cu´adrica es no degenerada y se llama cu´adrica no degenerada. Obser-
vemos que la ecuaci´on se escribe como:
(x
0
+

−1x
1
)(x
0


−1x
1
) = −(x
2
+

−1x
3
)(x
2


−1x
3
)
Por tanto la familia de rectas de ecuaciones:
_
x
0
+

−1x
1
= λ(x
2
+

−1x
3
)
λ(x
0


−1x
1
) = −(x
2


−1x
3
)
est´a contenida en la cu´adrica, de hecho la cu´adrica es exactamente la uni´on
de las rectas de esta familia.
2. Rango 3: matriz can´onica M = diag.(1, 1, 1, 0), ecuaci´on reducida
x
2
0
+x
2
1
+x
2
2
= 0
La cu´adrica es degenerada con v´ertice [0, 0, 0, 1], y esta compuesta por
rectas que unen el v´ertice con los puntos de la c´onica secci´on por x
3
= 0,
que es la c´onica no degenerada cuya ecuaci´on en la referencia inducida en
dicho plano coincide con la de la cu´adrica. Su nombre es cono complejo.
3. Rango 2: matriz can´onica M = diag.(1, 1, 0, 0), ecuaci´on reducida
x
2
0
+x
2
1
= (x
0
+

−1x
1
)(x
0


−1x
1
) = 0
La cu´adrica consiste en un par de planos que se cortan en la recta x
0
=
x
1
= 0, que es el v´ertice de la cu´adrica.
4. Rango 1: matriz can´onica M = diag.(1, 0, 0, 0), ecuaci´on reducida
x
2
0
= 0
La cu´adrica consiste en un ´ unico plano (doble), es degenerada y coincide
con su v´ertice.
7.3.1. Cu´adricas reales
En el caso real, y mas generalmente cuando el cuerpo base es real-cerrado,
se verifica que:
∀ a ∈ K,

a ∈ K, o

−a ∈ K
entonces la elecci´on de la referencia autopolar que hemos hecho en la secci´on
anterior se puede refinar en forma obvia: Si tomamos una referencia autopolar
¹ = ¦P
0
, . . . , P
n
; U¦ de base normalizada asociada ¦v
0
, . . . , v
n
¦, y en ella la ma-
triz de la cu´adrica es: M = diag.(
0
, . . . ,
n
), entonces si el rango de la cu´adrica
es r([Q]) = r + 1, podemos cambiar el orden de los puntos de la referencia y
obtener la matriz diag.(
0
, . . . ,
s
,
s+1
, . . . ,
r
, 0, . . . , 0) de modo que:

i
,= 0, 0 ≤ i ≤ s, ∃
_

j
,= 0, s + 1 ≤ j ≤ r
7.3. CLASIFICACI
´
ON DE LAS CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS 231
. Entonces, cambiando el punto unidad al:
U

=
1

0
v
0
+ +
1

s
v
s

1


s+1
v
s+1
− −
1


r
v
r
+v
r+1
+ +v
n
se puede conseguir una nueva base normalizada ¦w
0
, . . . , w
n
¦:
w
i
=
1
(

i
)
v
i
, 0 ≤ i ≤ s, w
j
=
1
(


j
)
v
j
, s+1 ≤ j ≤ r, w
t
= v
t
, r+1 ≤ t ≤ n
y en esta referencia [Q] tiene la matriz diag.(1, . . . , 1, −1, . . . , −1, 0, . . . , 0), donde
el numero total de unos y menos unos es el rango de [Q]. El proceso seguido no
garantiza que el numero de unos y el de menos unos sean constantes, pero eso
se puede demostrar:
Proposici´on 7.3.7.– Teorema de inercia de Sylvester
El numero de unos y el numero de menos unos de una matriz diagonal compuesta
por unos y menos unos, de una forma cuadr´atica real no degenerada, no depende
de la base ortogonal usada para construirla.
Demostraci´on: Supongamos que tenemos dos bases ortogonales ¦v
0
, . . . , v
n
¦
y ¦w
0
, . . . , w
n
¦ y que en ellas la forma cuadr´atica tiene matrices de unos y
menos unos, la primera con a
1
unos y b
1
menos unos y la segunda con a
2
unos
y b
2
menos unos y que a
1
> a
2
. Entonces, como a
1
+b
1
= a
2
+b
2
= n+1, debe
se necesariamente b
2
> b
1
.
Llamamos L
1
= L(v
0
, . . . , v
a
1
−1
), L
2
= L(w
b
2
, . . . , w
n
). As´ı dim(L
1
) +
dim(L
2
) = a
1
+ b
2
> n + 1 = dim(V ) luego L
1
∩ L
2
,= ¦0¦ y existe un vector
0 ,= v ∈ L
1
∩ L
2
. Pero como v ∈ L
1
, es Q(v) > 0 y como v ∈ L
2
, es Q(v) < 0.
Lo cual lleva a contradicci´on.
Definici´on 7.3.8.– La diferencia entre el numero de mas unos y el de me-
nos unos de una matriz diagonal compuesta por unos, menos unos y ceros de
una forma cuadr´atica se llama signatura lineal. El valor absoluto de esta dife-
rencia se llama signatura proyectiva de la cu´adrica representada por la forma
cuadr´atica.
El teorema de inercia garantiza la coherencia de la definici´on de signatura
lineal. Como dos formas cuadr´aticas que difieren en el producto por un escalar
no nulo representan la misma cu´adrica, al multiplicar por menos uno la forma
cuadr´atica, sin variar la cu´adrica, cambia el sino de la signatura, luego esta no
es un invariante proyectivo, y si lo es la signatura proyectiva.
De la definici´on es inmediato que dos formas cuadr´aticas reales son equi-
valentes si y solo si tienen el mismo rango y la misma signatura lineal y dos
cu´ adricas proyectivas reales son equivalentes si y solo si tienen el mismo rango
y la misma signatura proyectiva.
Dada una matriz diagonal de una cu´adrica compuesta por unos menos unos
y ceros, como se puede multiplicar por −1, podemos suponer que el numero de
+1 es mayor o igual que el de −1 y s
p
([Q]) = (+1) −(−1) y esta matriz esta
un´ıvocamente determinada por rango y signatura. Si r([Q]) = r, los valores de
232 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
la signatura pueden ser, r si no hay ning´ un −1, r − 2, si hay r − 1 unos y 1
menos uno etc. bajando de dos en dos hasta cero si r es par o hasta uno si es
impar.
Veamos a continuaci´on los tipos de cu´adricas proyectivas reales en dimen-
siones bajas:
Notas 7.3.9.–
7.3.9.1. -Cu´adricas proyectivas reales en P
1
R
Rango 2 y signatura proyectiva 0 Su matriz es diag.(1, −1), y su ecuaci´on
x
2
0
−x
2
1
= (x
0
−x
1
)(x
0
+x
1
) = 0
Esta formada por dos puntos distintos ([1, 1] y [1, −1])
Rango 2 y signatura proyectiva 2 Su matriz es diag.(1, 1), y su ecuaci´on
x
2
0
+x
2
1
= 0
Es una cu´adrica no degenerada y su cu´adrica de puntos es vac´ıa, pero
puesto que x
2
0
+x
2
1
= (x
0
−ix
1
)(x
0
+ix
1
) podemos decir que la cu´adrica
consta de los puntos imaginarios conjugados [i, 1], [i, −1].
Rango 1 y signatura proyectiva 1 Su matriz es diag.(1, 0) y su ecuaci´on
x
2
0
= 0
Esta compuesta por el punto doble [0, 1]
7.3.9.2. -Cu´adricas proyectivas reales en P
2
R
Rango 3 y signatura proyectiva 1 Su matriz es diag.(1, 1, −1), y su ecua-
ci´on
x
2
0
+x
2
1
−x
2
2
= 0
Su nombre, c´onica proyectiva real no degenerada. Esta formada por pun-
tos.
Rango 3 y signatura proyectiva 3 Su matriz es diag.(1, 1, 1) y su ecuaci´on
x
2
0
+x
2
1
+x
2
2
= 0
Su nombre es c´onica imaginaria no degenerada. No tiene puntos.
Rango 2 y signatura proyectiva 0 Su matriz es diag.(1, −1, 0) y su ecuaci´on
x
2
0
−x
2
1
= 0
Se descompone en x
0
− x
1
= 0 y x
0
+ x
1
= 0 y es por tanto un par de
rectas reales, es una cu´adrica degenerada cuyo v´ertice es un punto y las
rectas resultan de proyectar desde el v´ertice la secci´on de la c´onica por la
recta x
2
= 0, que es un par de puntos reales.
7.3. CLASIFICACI
´
ON DE LAS CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS 233

P
0


P
1
P
0
P
1


P
2


P
0
Cónica real no degenerada Cónica imaginaria no degenerada


P
2

P
2
P
1

P
2
x
2
= 0
P
1
x
2
= 0 x
2
= 0
P
1
P
0
P
0
P
0
Par de rectas reales Recta doble Par de rectas imaginarias
Figura 7.8:
Rango 2 y signatura proyectiva 2 Su matriz es diag.(1, −1, 0) y su ecuaci´on
x
2
0
+x
2
1
= 0
Contiene solo el punto [0, 0, 1] pero por analog´ıa con la anterior, se llamapar
de rectas imaginarias conjugadas.
Rango 1 y signatura proyectiva 1 Su matriz es diag.(1, 0, 0) y su ecuaci´on
x
2
0
= 0
y es unarecta doble (la de ecuaci´on x
0
= 0) coincidiendo con su v´ertice.
7.3.9.3. - Cu´adricas proyectivas reales en P
3
R
Rango 4 y signatura proyectiva 0 Su matriz es diag(1, 1, −1, −1). Su ecua-
ci´on:
x
2
0
+x
2
1
−x
2
2
−x
2
3
= 0
Como esta ecuaci´on se escribe:
x
2
0
−x
2
2
= −x
2
1
+x
2
3
⇒(x
0
−x
2
)(x
0
+x
2
) = (−x
1
+x
3
)(x
1
+x
3
)
la familia de rectas de ecuaciones:
_
x
0
+x
2
= λ(x
1
+x
3
)
λ(x
0
−x
2
) = −x
1
+x
3
234 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
Cuadrica elíptica Cuadrica hiperbolica Cuadrica imaginaria
P
3
P
3

x
3
= 0

x
3
= 0
Cono real Cono imaginario


x
3
= 0

x
3
= 0

x
3
= 0
Planos reales Plano doble Planos imaginarios
Figura 7.9:
esta contenida en la cu´adrica, mas aun la cu´adrica es la uni´on de las
rectas de la familia. Las cu´adricas compuestas por rectas se llaman de tipo
hiperb´olico. Esta cu´adrica se llama cu´adrica hiperb´olica
Rango 4 y signatura proyectiva 2 Su matriz es diag(1, 1, 1, −1). Su ecua-
ci´on:
x
2
0
+x
2
1
+x
2
2
−x
2
3
= 0
Esta cu´adrica no contiene rectas y est´a compuesta por puntos. Las cu´adri-
cas compuestas por puntos se llaman de tipo el´ıptico, y esta se llama
cu´adrica el´ıptica
Rango 4 y signatura proyectiva 4 Su matriz es diag(1, 1, 1, 1). Su ecuaci´on:
x
2
0
+x
2
1
+x
2
2
+x
2
3
= 0
y obviamente su cu´adrica de puntos es vac´ıa, se llama cu´adrica imaginaria
Rango 3 y signatura proyectiva 1 Su matriz es diag(1, 1, −1, 0). Su ecua-
ci´on
x
2
0
+x
2
1
−x
2
2
= 0
El v´ertice es de dimensi´on cero, es decir un punto (el [0, 0, 0, 1]). Su secci´on
por el plano x
3
= 0, es la c´onica real no degenerada, luego esta compues-
ta por rectas que pasan por el v´ertice y cortan en una c´onica real no
7.3. CLASIFICACI
´
ON DE LAS CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS 235
degenerada a cualquier plano que no contenga al v´ertice. Se llama cono
real
Rango 3 y signatura proyectiva 3 Su matriz es diag(1, 1, 1, 0). Su ecuaci´on:
x
2
0
+x
2
1
+x
2
2
= 0
Esta cu´adrica se reduce al punto [0, 0, 0, 1] pero por analog´ıa con la ante-
rior, se llama cono imaginario
Rango 2 y signatura proyectiva 0 Su matriz es diag(1, −1, 0, 0). Su ecua-
ci´on:
x
2
0
−x
2
1
= 0
Se descompone en el par de planos reales x
0
−x
1
= 0, x
0
+x
1
= 0, que se
cortan en el v´ertice
x
0
−x
1
= 0
x
0
+x
1
= 0
_
⇔x
0
= x
1
= 0
Rango 2 y signatura proyectiva 2 Su matriz es diag(1, 1, 0, 0). Su ecuaci´on:
x
2
0
+x
2
1
= 0
Solo contiene a su v´ertice que es la recta x
0
= x
1
= 0, pero por analog´ıa
con el tipo anterior, se le llama par de planos imaginarios
Rango 1 y signatura proyectiva 1 Su matriz es diag(1, 0, 0, 0). Su ecuaci´on:
x
2
0
= 0
Es el plano doble x
0
= 0
7.3.2. Homogeneidad de las cu´adricas. Teorema de Witt
Vamos a probar en esta secci´on un teorema que establece la indistinguibilidad
de los puntos de una cu´adrica proyectiva no degenerada, y a obtener como
aplicaci´on la estructura dde las cu´adricas y un teorema de Witt que permite la
clasificaci´on de las cu´adricas proyectivas sobre un cuerpo arbitrario
Teorema 7.3.10.– Si [Q] es una cu´adrica en un espacio proyectivo P y P y R
son dos puntos de [Q] no situados en su v´ertice, existe una proyectividad π de
P que deja [Q] invariante y tal que π(P) = R.
Demostraci´on: Sea P = [u], R = [v]. Comenzaremos probando el teorema
cuando P / ∈ R

y en consecuencia R / ∈ P

. En este caso al ser P

y R

hiperplanos distintos es dim(P

∩ R

) = n − 2, y (P + R) ∩ (P

∩ R

) = ∅,
porque si T = [t] ∈ (P + R) ∩ (P

∩ R

) entonces t = au + bv y F(t, u) =
236 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
P
R
R
P
Figura 7.10:
0 ⇒ F(v, u) = 0 ⇒ P ∈ R

. Por tanto podemos construir una referencia del
espacio:
¹ = ¦P, R, P
2
, ..., P
n
; U¦, conP

∩ R

= P
2
+.... +P
n
En esta referencia la matriz de [Q] es
M =
_
_
_
_
_
_
_
0 1 0 . . . 0
1 0 0 . . . 0
0 0 a
22
. . . a
2n
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 a
n2
. . . a
nn
_
_
_
_
_
_
_
Entonces la proyectividad π, dada por:
π(P) = R, π(R) = P, π(P
i
) = P
i
, forall i, 2 ≤ i ≤ n, π(U) = U
es claramente la proyectividad buscada.
En el caso en que R ∈ P

y en consecuencia P ∈ R

(v. figura 7.11), los
dos hiperplanos no son necesariamente iguales (cuando esto sucede la cu´adrica
es degenerada) pero si se verifica que:
R ∈ P

∩ R

, P ∈ P

∩ R

y no podemos usar el razonamiento anterior, pero si demostramos que:
() ∃T ∈ [Q], T / ∈ P

∪ R

7.3. CLASIFICACI
´
ON DE LAS CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS 237
P
R
R
P
Figura 7.11:
aplicando el caso anterior a P y T primero y a T y R despu´es, se sigue el
resultado.
Probemos ahora la afirmaci´on (). Como el el espacio no es uni´on de dos
hiperplanos, existe una recta r que pasa por P y no est´a contenida en P

∪R

,
entonces la recta no es exterior (pasa por P) ni tangente (no esta contenida en
P

, luego corta a la cu´adrica en un segundo punto T / ∈ P

∪ R

, porque si T
estuviese contenido en uno de los dos hiperplanos, como P esta contenido en
ambos, la recta estar´ıa contenida en el hiperplano que contiene a T.
Consecuencia 7.3.11.– Si una cu´adrica proyectiva [Q] contiene un subespacio
S de dimensi´on d, la cu´adrica es uni´on de espacios de dimensi´on d
Demostraci´on: Si S est´a contenido en el v´ertice de la cu´adrica, la dimensi´on
de este es mayor o igual que d y como la cu´adrica es uni´on de subespacios de la
forma V
[Q]
+P se sigue el resultado.
Si S _ V
[Q]
hay un punto de la cu´adrica que no est´a en el v´ertice por el que
pasa un subespacio contenido en la cu´adrica y el resultado se sigue del teorema
de homogeneidad.
Teorema 7.3.12.– (Teorema de estructura de las cu´adricas proyectivas). Si
S
1
y S
2
son subespacios contenidos en una cu´adrica proyectiva [Q], con r =
dim(S
1
) < dim(S
2
) = d, existe un subespacio S de dimensi´on d contenido
en [Q] y que contiene a S
1
. En consecuencia todos los subespacios maximales
contenidos en [Q] tienen la misma dimensi´on y [[Q]] es uni´on de subespacios
maximales.
238 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
Demostraci´on: Como siempre hay que distinguir dos casos. Si S
1
⊂ V
[Q]
,
S
1
+S
2
⊂ [[Q]] y
∃S, S
1
⊂ S ⊂ (S
1
+S
2
⊂ [[Q]], dim(S) = d
y lo mismo sucede si S
2
⊂ V
[Q]
.
Si ninguno de los dos subespacios esta contenido en el v´ertice, existen puntos
P ∈ S
1
, P / ∈ V
[Q]
, R ∈ S
2
, R / ∈ V
[Q]
y aplicando el teorema de homogeneidad hay una proyectividad π que deja la
cu´adrica invariante y lleva R a P, entonces hay un subespacio T = π(S
2
) de
dimensi´on d que pasa por P, pero este subespacio no contiene necesariamente
a S
1
. Tomamos ahora el hiperplano H = P

, en H tenemos la cu´adrica [Q
1
] =
[Q] ∩ H, y S
1
⊂ H, T ⊂ H y como hemos bajado la dimensi´on en una unidad
el resultado se sigue por inducci´on.
La segunda afirmaci´on es trivial de la primera y de la consecuencia anterior.
Teorema 7.3.13.– (Teorema de descomposici´on de Witt) Si [Q] es una cu´adrica
proyectiva en un espacio proyectivo de dimensi´on n sobre un cuerpo K, existen,
una referencia en la cual tiene la matriz:
M =
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
0 1 . . . 0 0 0 . . . 0 0 . . . 0
1 0 . . . 0 0 0 . . . 0 0 . . . 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
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.
.
.
.
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.
.
.
0 0 . . . 0 1 0 . . . 0 0 . . . 0
0 0 . . . 1 0 0 . . . 0 0 . . . 0
0 0 . . . 0 0 α
2t
. . . 0 0 . . . 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 . . . 0 0 0 . . . α
r
0 . . . 0
0 0 . . . 0 0 0 . . . 0 0 . . . 0
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
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.
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.
.
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.
.
.
0 0 . . . 0 0 0 . . . 0 0 . . . 0
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
Donde r es el rango de la cu´adrica, t es un entero con 0 ≤ t ≤ r/2 y ¦α
2t
, ..., α
r
¦
son elementos del cuerpo base tales que:
n

2r
α
i
x
2
i
= 0 ↔x
i
= 0, ∀i
Demostraci´on: Obviamente si [[Q]] = ∅ es r = n + 1, t = 0 y la matriz es la
matriz diagonal de Q en una base ortogonal.
Si [[Q]] ,= ∅, pero [[Q]] = V
[Q]
, tomando un complementario S de V
[Q]
,
[Q] ∩ S = ∅ y en una referencia:
¹ = ¦P
0
, ..., P
n
; U¦, S = P
0
+... +P
r−1
, V
[Q]
= P
r
+... +P
n
7.3. CLASIFICACI
´
ON DE LAS CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS 239
tenemos la matriz buscada con t = 0
Si [[Q]] ,= ∅, [[Q]] ,= V
[Q]
tomamos P
0
∈ [[Q]] V
[Q]
, entonces P

0
es un
hiperplano y ∃P
1
∈ [[Q]]P

0
. Como en la prueba del teorema de homogeneidad
(P
0
+P
1
) ∩ (P

0
∩ P

1
) = ∅ y existe una referencia:
¹
1
= ¦P
0
, P
1
, R
2
, ..., R
n
; U¦, conP

0
∩ P

1
= R
2
+.... +R
n
en la cual la matriz de [Q]es
M =
_
_
_
_
_
_
_
0 1 0 . . . 0
1 0 0 . . . 0
0 0 a
22
. . . a
2n
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
0 0 a
n2
. . . a
nn
_
_
_
_
_
_
_
Pasando ahora a [Q] ∩(P

0
∩P

1
) como la dimensi´on del ambiente ha decre-
cido en dos unidades y la situaci´on se repite, por recurrencia queda probado el
teorema.
Definici´on 7.3.14.– El n´ umero de cajas M =
_
0 1
1 0
_
que aparecen en la
matriz de [Q] descrita en el teorema anterior se llama ´ındice de la cu´adrica [Q].
La cu´adrica con matriz diag(α
2t
...αr) se llama resto definido de [Q]
Proposici´on 7.3.15.– El ´ındice de una cu´adrica menos una unidad es la di-
mensi´on de los subespacios maximales contenidos en la secci´on de la cu´adrica
por un subespacio arbitrario complementario del v´ertice, y es por tanto un in-
variante proyectivo.
Demostraci´on: Si tomamos dos complementarios S
1
y S
2
del v´ertice V
[Q]
de
una cu´adrica, la perspectividad de v´ertice V
[Q]
transforma S
1
∩[Q] en S
2
∩[Q],
luego los subespacios maximales contenidos en una secci´on de la cu´adrica por
un complementario de su v´ertice no dependen de la secci´on elegida, entonces
podemos tomar la secci´on dada por la referencia elegida en el teorema anterior.
Trabajando en esta secci´on y con la referencia del teorema, la ecuaci´on de la
cu´adrica es:
2x
0
x
1
+ 2x
2
x
3
+... + 2x
2t−2
x
2t−1

2t
x
2
2t

r
x
2
r
= 0
entonces el subespacio S de ecuaciones:
x
0
= x
2
= .... = x2t −2 = x
2t
= .... = x
r
= 0
est´a contenido en la cu´adrica y tiene dimensi´on t − 1, y si hay un espacio de
dimensi´on d > t − 1 contenido en la cu´adrica, por el teorema de estructura de
las cu´adricas hay un tambi´en un subespacio T de dimensi´on d contenido en la
cu´adrica y que contiene a S, En consecuencia T contiene a los puntos:
[0, 1, 0, 0, .., 0, 0, .., 0], [0, 0, 0, 1, .., 0, 0, .., 0], ..., [0, 0, 0, 1, .., 0, 1, .., 0]
240 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
como adem´as S _ T existe un punto P ∈ T S. Supongamos que este punto
tiene coordenadas [a
0
, ..., a
r
], entonces el punto
[a
0
, 0, a
1
, 0, ..., a
2t−2
, 0, a
2t
, ..., a
r
]
est´a tambi´en en la cu´adrica, substituyendo en la ecuaci´on debe ser: α
2t
a
2
2t
+....+
α
r
a
2
r
= 0, y por la forma en que hemos seleccionado la matriz, es necesariamente
a
2t
= ... = a
r
= 0, luego el punto
[a
0
, 0, a
1
, 0, ..., a
2t−2
, 0, 0, ..., 0]
est´a en T, y alguna de sus coordenadas es distinta de cero, porque hemos su-
puesto que P / ∈ S, si por ejemplo es a
0
,= 0 (y lo mismo se har´ıa en otro caso
cualquiera), como [0, 1, 0, 0, .., 0, 0, .., 0] esta en T tambi´en estar´ıa en T y por
tanto en la cu´adrica
[a
0
, 1, a
1
, 0, ..., a
2t−2
, 0, 0, ..., 0]
, que no verifica la ecuaci´on de esta. Luego se llega a contradicci´on y S es
maximal.
Notas 7.3.16.– 7.3.16.1.
Sea V un espacio vectorial de dimensi´on 2, Q : V −→K una forma cuadr´ati-
ca. Las siguientes condiciones son equivalentes:
1. Existe una base de V ¦v
1
, v
2
¦ tal que la matriz de Q en esta base es
_
0 1
1 0
_
2. Existe una base ¦u
1
, u
2
¦ ortogonal respecto de Q y tal que la matriz de
Q en esta base es
_
1 0
0 −1
_
Para probar que esta afirmaci´on es cierta basta tomar
u
1
= 1/2(v
1
+ 2v
2
), u
2
= 1/2(v
1
−2v
2
)
´o en sentido contrario,
v
1
= u
1
+u
2
, v
2
= 1/2(u
1
−u
2
)
7.3.16.2. - Si K es algebraicamente cerrado hay una referencia en la cual la
matriz de la cu´adrica es: diag(1, ..., 1, 0, ..., 0), donde el n´ umero de unos es el
rango. Ahora como K es algebraicamente cerrado, un cambio del punto unidad
permite construir una referencia en la que la matriz es de una dde las dos formas:
diag(1, −1, 1, −1, ..., 1, −1, 0, ..., 0), diag(1, −1, 1, −1, ..., 1, −1, 1, 0, ..., 0)
7.4. CU
´
ADRICAS AFINES. CLASIFICACI
´
ON 241
seg´ un sea el rango par o impar. Usando el resultado de la nota anterior se pueden
cambiar los pares de puntos de la referencia para que aparezcan, r/2 ´o (r −1)/2
(seg´ un sea r par o impar) cajas del tipo
_
0 1
1 0
_
luego el ´ındice de la cu´adrica
es la parte entera de r/2
7.3.16.3. - Si K = 1, podemos elegir una referencia en la cual una matriz de la
cu´ adrica es
diag(1, −1, 1, −1, ..., 1, −1, 1, ..,1, 0, ..., 0)
donde si el n´ umero de unos es a y el de menos unos b, es r[Q] = a+b, s
p
([Q]) =
a − b, entonces por el mismo razonamiento de la nota anterior, el ´ındice de la
cu´adrica es:
i([Q]) =
r[Q] −s
p
([Q])
2
7.3.16.4. - El problema de clasificaci´on de cu´adricas sobre un cuerpo arbitrario se
reduce, por un segundo teorema de Witt que no probaremos aqu´ı, al de clasificar
cu´ adricas sin puntos, problema que no esta aun completamente resuelto en toda
su generalidad.
7.4. Cu´adricas afines. Clasificaci´on
En lo que sigue, consideraremos una inmersi´on del espacio af´ın A en el es-
pacio proyectivo P con plano del infinito H

. Supondremos que P = P(V con
dim(V ) = n + 1 y que H

= P(L

) con L

hiperplano vectorial de V .
Definici´on 7.4.1.– Llamaremos cu´adrica af´ın relativa a la inmersi´on A → P
a un par ([Q], [Q

]), donde [Q] es una cu´adrica en P y [Q

]) = [Q
]
∩ H

.
Recordemos que dada la inmersi´on A → P, para cada punto P ∈ A se fija
un representante ´ unico v; as´ı, elegida una forma cuadr´atica representante de
[Q], tenemos una aplicaci´on Q : A −→ K y, dos aplicaciones definen la misma
forma cuadr´atica si son proporcionales. La expresi´on anal´ıtica de Q en t´erminos
de una referencia, se obtiene f´acilmente, ya que si tomamos referencias af´ın y
proyectivas asociadas
¹
A
= ¦P
0
; v
1
, . . . , v
n
¦ ; ¹
P
= ¦P
0
, P
1
, . . . , P
n
; U¦
donde P
i
= [0, v
i
], U = [(1, 0) + (0, v
1
) + + (0, v
n
)], la expresi´on de Q:
Q(x
0
, . . . , x
n
) = (x
0
, . . . , x
n
)M(x
0
, . . . , x
n
)
t
se puede escribir en coordenadas afines por
Q(1, y
1
, . . . , y
n
) = (1, y
1
, . . . , y
n
)M(1, y
1
, . . . , y
n
)
t
= a
00
+

n
i=1
2a
0i
y
i
+

n
i=1
a
ii
y
2
i
+ 2

1≤i<j≤n
a
ij
y
i
y
j
242 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
Entonces la aplicaci´on Q determina la matriz M y por tanto determina ,
tanto [Q] como [Q

] ya que podemos escribir M en cajas como:
M =
_
a
00
a
a
t
M
00
_
donde a = (a
01
, . . . , a
0n
) y M
00
es la matriz de Q

en la base ¦v
1
, . . . , v
n
¦.
Resumiendo, esencialmente las cu´adricas afines son las ecuaciones completas
de segundo grado en y
1
, . . . , y
n
con coeficientes en K.
Definici´on 7.4.2.– Dos cu´adricas afines ([Q], [Q

]) y ([Q

], [Q


]) se dicen
afinmente equivalentes si existe una afinidad que transforma una en la otra.
Recordemos que una afinidad F : A −→ A es una proyectividad de P tal
que F(H

) ⊂ H

entonces F es una recta de automorfismos F = [f] con
f(L

) ⊂ L

, (H

= P(L

) y el hecho de que [Q]F = [Q

] significa que
Qf
−1
= Q

e implica por restricci´on a L

que Q

f
−1
= Q


, o lo que es lo
mismo, que [Q

]F = [Q


]. En t´erminos matriciales, si
M =
_
a
00
a
a
t
M
00
_
y M

=
_
a

00
a

a

t
M

00
_
son, respectivamente, las matrices de Q y Q

en una cierta referencia, la equi-
valencia af´ın significa que existe una matriz inversible:
N =
_
1 0
b
t
N
00
_
tal que:
N
t
MN = M

N
t
00
M
00
N
00
= M

00
La equivalencia af´ın lleva consigo que [Q] · [Q

] y [Q

] · [Q


] como cu´adricas
proyectivas y veremos mas adelante que el rec´ıproco es cierto. Esta observaci´on
no es trivial, pues el rec´ıproco del resultado establecer´ıa que si existen matrices
A y B regulares verificando:
A
t
MA = M

B
t
M
00
B = M

00
existe una matriz N de la forma
N =
_
1 0
b
t
N
00
_
verificando que N
t
MN = M

. Este resultado lo iremos probando en los distin-
tos casos que estudiaremos a continuaci´on, en lugar de dar una demostraci´on
general.
7.4. CU
´
ADRICAS AFINES. CLASIFICACI
´
ON 243
7.4.1. Cu´adricas con centro y sin centro
Definici´on 7.4.3.– Dada la cu´adrica af´ın Q
A
= ([Q], [Q

]), diremos que tiene
centro si y solo si:
H


∩ A ,= ∅
y en este caso, llamaremos centro de la cu´adrica a todo punto de H


∩ A.
Dado que H


es un subespacio del espacio proyectivo P, H


∩ A es un
subespacio af´ın de A (que puede reducirse a un punto).
Si fijamos una referencia af´ın en A y:
M =
_
a
00
a
a
t
M
00
_
es la matriz de Q
A
, como H

esta generado por los puntos [0, 1, . . . , 0], . . . , [0, 0, . . . , 1],
H


tiene como ecuaciones:
(0, 1, . . . , 0)Mx
t
= 0
.
.
.
(0, 0, . . . , 1)Mx
t
= 0
ecuaciones que se pueden escribir en forma matricial:
_
_
_
0 1 0 . . . 0
.
.
.
.
.
.
0 0 0 . . . 1
_
_
_
_
a
00
a
a
t
M
00
_
x
t
= 0 ⇔(a
t
[M
00
)x
t
= 0
Entonces, la cu´adrica tiene centro si este sistema tiene soluci´on con x
0
,= 0, es
decir en A. Ahora bien, el sistema:
(S)
_
¸
_
¸
_
a
10
x
0
+ a
11
x
1
+ + a
1n
x
n
= 0
.
.
.
.
.
.
a
n0
x
0
+ a
n1
x
1
+ + a
nn
x
n
= 0
tiene soluci´on con x
0
,= 0 si el sistema
(S

)
_
¸
_
¸
_
a
10
+ a
11
x
1
x
0
+ + a
1n
x
n
x
0
= 0
.
.
.
.
.
.
a
n0
+ a
n1
x
1
x
0
+ + a
nn
x
n
x
0
= 0
tiene soluci´on, es decir si:
r(a
t
[M
00
) = r(M
00
)
Esta es la condici´on necesaria y suficiente para que la cu´adrica tenga centro y
los centros de Q
A
son exactamente las soluciones del sistema (S

). En particular,
Q
A
tiene centro ´ unico si y solo si det(M
00
) ,= 0.
Si Q
A
es una cu´adrica con centro, se puede elegir una referencia ¦P
0
; v
0
, . . . , v
n
¦
de modo que
244 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
1. P
0
sea un centro de Q
A
2. ¦v
0
, . . . , v
n
¦ sea una base ortogonal de L

Entonces, como P

0
∈ H

, v
0
es ortogonal a todos los vectores ¦v
1
, . . . , v
n
¦ y
la matriz de Q
A
en esta referencia es
M = diag.(α
0
, α
1
, . . . , α
n
)
con α
i
= Q(v
i
), P
0
= [v
0
].
En consecuencia, si Q
A
= ([Q], [Q

]) es una cu´adrica con centro, se pueden
dar dos casos:
1. α
0
= 0 ⇔r(Q) = r(Q

)
2. α
0
,= 0 ⇔r(Q) = r(Q

) + 1
Si Q
A
no tiene centro, H

∩A = ∅ ⇒H


⊂ H

y como los puntos del v´ertice
son ortogonales a todos los del espacio, V
[Q]
⊂ H


⊂ H

.
Veamos que el primer contenido es estricto, para ello basta pasar a t´ermi-
nos vectoriales donde tenemos rad(Q) ⊂ L

, tomar una base de rad(Q),
¦v
1
, . . . , v
r
¦ y ampliar a una base
¦v
1
, . . . , v
r
, v
r+1
, . . . , v
n
¦
de L

, entonces:
L


= v

1
∩ . . . ∩ v

r
∩ v

r+1
∩ . . . ∩ v

n
= v

r+1
∩ . . . ∩ v

n
pues v
i
∈ rad(Q) ⇒ v

i
= V, 1 ≤ i ≤ r. En consecuencia y como v

r+1
es un
hiperplano, es:
dim(L


) ≥ (n + 1) −(n −r) = r + 1 > r = dim(rad(Q))
y como consecuencia, existe un vector v ∈ L


, v / ∈ rad(Q) de donde se deduce
que ∃[v] ∈ H


, [v] / ∈ V
[Q]
. Adem´as como H


⊂ H

, [v] ∈ H

y por tanto
v ⊥ v y [v] ∈ [Q].
Llamemos P
1
= [v
1
] al punto que acabamos de construir, que verifica P
1

[Q] ∩ H

, P
1
/ ∈ V
[Q]
y puesto que v
1
∈ L


, L

⊂ v

1
⇒ v

1
= L

y el
hiperplano tangente a [Q] por P
1
es P

1
= H

.
Dado que todas las rectas tangentes a [Q] por P
1
est´an en P

1
= H

, si r
es una recta af´ın que pasa por P
1
, r no es tangente a [Q] y por tanto corta a
[Q] en un segundo punto P
0
, adem´as r = P(H) con H plano hiperb´olico (ya
que es secante a [Q]). Por otra parte P
1
∈ H ⇒ H

⊂ P

1
= H

. Entonces
V = H ¬ H

y tomando una base ortogonal en H

, ¦v
2
, . . . , v
n
¦, la matriz de
Q
A
es
M =
_
_
_
_
_
_
_
0 a
a 0
0 . . . 0
0 . . . 0
0 0
.
.
.
.
.
.
0 0
α
2
. . . 0
.
.
.
.
.
.
0 . . . α
n
_
_
_
_
_
_
_
7.4. CU
´
ADRICAS AFINES. CLASIFICACI
´
ON 245
P
1
= [ v
1
] x
0
= 0 P
2
= [ v
2
]
P
2
= [ v
2
] P
1
= [ v
1
] x
0
= 0
P
0
= O
P
1
= [ v
1
] A P
2
= [ v
2
] B x
0
= 0
P
0
= O
P
1
P
0
= O
P
1
P
1

A B

P
0
= O P
2
P
2
O
O P
2
Figura 7.12:
con a = F
Q
(v
0
, v
1
) ,= 0, α
i
= Q(v
i
) 2 ,= i ,= n.
Como se puede tomar cualquier matriz proporcional a M, se puede siempre
suponer a = 1. En este caso,es trivial que
r([Q

]) = r(diag.(0, α
2
, . . . , α
n
))
que a su vez es igual a
r
_
_
_
_
_
_
_
0 1
1 0
0 . . . 0
0 . . . 0
0 0
.
.
.
.
.
.
0 0
α
2
. . . 0
.
.
.
.
.
.
0 . . . α
n
_
_
_
_
_
_
_
−2 = r([Q]) −2
En resumen, si [Q], [Q

] es una cu´adrica af´ın,se verifica que r([Q]) = r([Q

])
o r([Q]) = r([Q

]) +1 o r([Q]) = r([Q

]) +2, d´andose uno de los dos primeros
casos si y solo si la cu´adrica Q
A
tiene centro y el tercero si y solo si Q
A
es una
cu´adrica sin centro.
7.4.2. Clasificaci´on de las cu´adricas afines (K algebraica-
mente cerrado)
Si el cuerpo K es algebraicamente cerrado, se pueden elegir los vectores de
la base de modo que Q(v
i
) = 1 o Q(v
i
) = 0 y entonces podemos concluir que:
1. Si Q
A
es una cu´adrica con centro y r(Q) = r(Q

) = r, Q
A
tiene por
matriz
246 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
0
1
.
.
.
1
0
.
.
.
0
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
donde r es el numero de unos.
2. Si Q
A
es una cu´adrica con centro, y r(Q) = r(Q

) + 1 = r + 1 Q
A
tiene
por matriz
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
1
1
.
.
.
1
0
.
.
.
0
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
donde el numero de unos es r + 1.
3. Si Q
A
no tiene centro, es r(Q) = r(Q

) +2 = r +2 y Q
A
tiene por matriz
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
0 1
1 0
1
.
.
.
1
0
.
.
.
0
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
con r unos e la diagonal principal
7.4.3. Clasificaci´on de las cu´adricas afines (K = 1)
Si el cuerpo K es 1, en las tres formas b´asicas:
1. Cu´adricas con centro
7.4. CU
´
ADRICAS AFINES. CLASIFICACI
´
ON 247
a)
_
_
_
_
_

0

1
.
.
.

n
_
_
_
_
_
b)
_
_
_
_
_
0

1
.
.
.

n
_
_
_
_
_
2. Cu´adricas sin centro
_
_
_
_
_
_
_
0 1
1 0

1
.
.
.

n
_
_
_
_
_
_
_
Podemos elegir la parte vectorial de la referencia y la matriz de modo que
1. Si
0
,= 0 sea
0
= ±1
2. En el tipo (1), (
1
, . . . ,
n
) = (1, . . . , 1, −1, . . . , −1, 0, . . . , 0) donde el nu-
mero de ”+1.
es
mayor o igual que el numero de ”−1”
3. En el tipo (2), (
2
, . . . ,
n
) = (1, . . . , 1, −1, . . . , −1, 0, . . . , 0) donde el nu-
mero de ”+1.
es
mayor o igual que el numero de ”−1”
Entonces, si miramos rango y signatura de los tres tipos, encontraremos lo
siguiente:
(a) r(Q) = r(Q

) +1 y seg´ un que sea = +1 o = −1 es s
p
(Q) = s
p
(Q

) +1
o s
p
(Q) = s
p
(Q

)−1 (si el numero de +1 y de −1 es el mismo,
0
siempre
puede tomarse como +1).
(b) r(Q) = r(Q

) y como el numero de elementos distintos de cero en la matriz
diagonal no se altera, s
p
(Q) = s
p
(Q

)
(2) r(Q) = r(Q

) +2 y como se puede elegir una referencia en el ambiente en
la que la matriz sea diag.(1, −1,
1
, . . . ,
n
), es s
p
(Q) = s
p
(Q

)
Por tanto, la matriz queda un´ıvocamente determinada por los invariantes r(Q),
s
p
(Q), r(Q

), s
p
(Q

), present´andose los siguientes tipos distintos:
248 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
1. r(Q) = r(Q

)+1, s
p
(Q) = s
p
(Q

)+1 y matriz diag.(1[1, . . . , 1, −1, . . . , −1, 0, . . . , 0).
Si llamamos a al numero de +1 y b al de −1, es
a =
r(Q) +s
p
(Q)
2
b =
r(Q) −s
P
(Q)
2
2. r(Q) = r(Q

)+1, s
p
(Q) = s
p
(Q

)−1 y matriz diag.(−1[1, . . . , 1, −1, . . . , −1, 0, . . . , 0).
3. r(Q) = r(Q

), s
p
(Q) = s
p
(Q

), diag.(0[1, . . . , 1, −1, . . . , −1, 0, . . . , 0)
Con los mismos valores de a y b que en el tipo (1).
4. r(Q) = r(Q

) + 2, s
p
(Q) = s
p
(Q

) y matriz
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
0 1
1 0
1
.
.
.
1
−1
.
.
.
−1
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
_
donde el numero de +1 en la diagonal es a y el de −1 es b, con a ≥ b y
a =
r(Q) +s
p
(Q)
2
b =
r(Q) −s
p
(Q)
2
Entonces en este caso, tambi´en es cierto que
Q
A
= ([Q], [Q

]) · Q

A
= ([Q

], [Q


]) ⇔[Q] · [Q

], [Q

] · [Q


]
Las figuras que siguen son los tipos principales de c´onicas y cu´adricas afines
reales en dimensi´on tres ya conocidas por el alumno,
7.4. CU
´
ADRICAS AFINES. CLASIFICACI
´
ON 249
P
0
x
0
= 0
x
0
= 0
x
o
= 0
Elipse Parabola Hiperbola
Elipse imaginaria
Figura 7.13: Conicas afines no degeneradas
250 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS
x
0
= 0 x
0
= 0
x
0
= 0
Rectas reales secantes Rectas reales paralelas Recta única
P
0
x
0
= 0
x
0
= 0 x
0
= 0
O
Rectas imaginarias secantes Rectas imaginarias paralelas Recta doble
Figura 7.14: Conicas afines degeneradas
7.4. CU
´
ADRICAS AFINES. CLASIFICACI
´
ON 251

x
0
=0
x
0
=0


x
0
=0
Elipsoide
Paraboloide eliptico
Hiperboloide eliptico


x
0
=0


x
0
=0
Paraboloide hiperbolico
Hiperboloide hiperbolico
Elipsoide imaginario
Figura 7.15: Cuadricas afines no degeneradas
252 CAP
´
ITULO 7. CU
´
ADRICAS PROYECTIVAS

x
0
=0
x
0
=0

x
0
=0
Cono real Cilindro eliptico
Cilindro parabolico


x
0
=0

x
0
=0
x
0
=0
P
3
Cilindro hiperbolico Cono imaginario Cilindro imaginario
Figura 7.16: Conos y cilindros
Bibliograf´ıa
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