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Zabdiel David Rodríguez

THE1013 Pneumatología Página 1

El Espíritu Santo como agente y elemento de bautismo
por

Zabdiel David Rodríguez

Proyecto presentado a Global University-ICI en cumplimiento parcial para los requisitos de THE1013
Pneumatología

Global University-ICI
Julio, 2013

Zabdiel David Rodríguez

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EL ESPÍRITU SANTO COMO AGENTE Y ELEMENTO DE BAUTISMO

1. ¿Bautizados “en el Espíritu” o “por el Espíritu”? He ahí la cuestión. La primera carta de Pablo a los creyentes corintios se refiere, entre otros temas, a los dones espirituales presentes en el Cuerpo de Cristo. El capítulo 12 de la carta presenta una lista de éstos que, según el autor, son concedidos a discreción del Espíritu de Dios. Además enfatiza la unidad que debe haber en el cuerpo, y como ésta está dada también por el Espíritu: “Todos fuimos bautizados por un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo” (2 Corintios 12:13 NVI). El texto citado ha sido objeto de debates en torno a cuál bautismo se refiere, y por parte de quien es efectuado. Algunos que, bíblicamente apoyados, dicen que Jesús es quien bautiza con el Espíritu Santo (Lucas 3:16); sugieren que el texto debería ser traducido “todo fuimos bautizados en un solo Espíritu”, haciendo del Espíritu el elemento, y pudiendo quedar Cristo como agente… sobreentendido. Además, los eruditos que apoyan esta variante en la traducción sostienen que la palabra griega “en”, cuando está unida a la acción de bautizar, significa “en” en vez de “por”. Otros, como los editores de la Biblia Textual, aunque mantienen la traducción “por el Espíritu” sugieren a pie de página que debería entender “con el Espíritu”. Pero no todo está dicho.

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2. Otros eruditos cuestionan. Existen textos en el Nuevo Testamento en el que la palabra griega “en” es traducida como “por”; esto debido al contexto. Algunos ejemplos presentados por los estudiosos: Lucas 4:1 que presenta a Jesús siendo llevado por el Espíritu al desierto. El pasaje paralelo de Marcos 1:12 sostiene que fue por obra del Espíritu que Jesús fue al desierto. Lucas 2:27 habla del justo Simeón quien fue “movido por el Espíritu” a ir al Templo. Por ultimo, Efesios 3:5 en el que Pablo escribe sobre el misterio que fue “revelado por el Espíritu”. Esta corriente sostiene que el contexto del capitulo 12 de Corintios favorece la traducción “por un solo Espíritu” (RV60, NVI), ya que Pablo viene hablando de la unidad del Cuerpo de Cristo y los dones con que el Espíritu (agente) ha dotado a sus miembros.

3. ¿Elemento o agente? (Según cada postura) Tal vez la discusión de como debe traducirse la preposición griega “en” no sea determinante para el resto de la doctrina bíblica. No obstante, si uno busca tener claridad sobre los roles que desempeñan las personas de la divinidad, la traducción será trascendente. Traducir 1 Corintios 12:13 así: “Porque por un solo Espíritu fuimos bautizados en un cuerpo”, implica una obra directa del Espíritu de Dios sobre los creyentes que serán unidos en un cuerpo. Es el agente, no el elemento.

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Surge ahora la pregunta ¿quien “nos dio a beber de un mismo Espíritu”? (v.13). El Espíritu parece ser el elemento en esta afirmación. Si a eso le sumamos que Jesús es el bautista por excelencia (con Espíritu Santo y fuego), quienes optan por la traducción “Porque en un solo Espíritu fuimos bautizados…” asumen que Cristo es el agente y el Espíritu el elemento (como lo es cuando se refiere a dar de beber). No descalificamos ninguna de las posiciones, aunque consideramos que las traducciones de la Biblia aquí citadas cuentan con el respaldo de expertos en la materia. Lo más recomendable es estudiar el texto en el contexto de la carta entera, así uno llega al sentido de lo que el autor humano estaba planteando. Por supuesto, cualquier interpretación y/o conclusión debe estar en armonía con el resto de la Escritura.

4. Distinciones en el texto bíblico. Mateo 3:11a registra que Juan bautizaba en el rio Jordán “con” agua, para arrepentimiento. En este caso el hijo de Zacarías es el que bautiza, y el elemento en el cual se es bautizado es el agua. Inmediatamente después (Mateo 3:11b) el evangelio se refiere a “el que viene después de mi (después de Juan)”, o sea, Jesús como el que bautiza con dos elementos: Espíritu Santo y fuego. Mateo 28:19, donde se enuncia la gran comisión, Jesús ordena a sus discípulos que bauticen, y aunque allí no se refiere al elemento, vemos posteriormente que lo hicieron con agua. En 1 Corintios 12:13 Pablo escribe que los creyentes “fuimos bautizados por”

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el Espíritu Santo (nótese la voz pasiva, es decir, es el Espíritu quien realiza la acción). Es curioso que se no se indica con cual elemento nos bautiza, pero este versículo sugiere que el mismo que bautiza es el elemento “a todos de nos dio a beber de un mismo Espíritu” (si es que la interpretación es correcta. Si no, simplemente el Espíritu es el agente, y no se menciona el elemento). Es importante identificar quien bautiza y con qué, para entender con claridad lo que el hombre realiza por mandato de Dios, y lo que Dios mismo hace por su poder sobrenatural.

5. A la luz de Hechos 8:14-17 y 19:1-7 ¿Es lo mismo convertirse que ser lleno del Espíritu? Lucas nos presenta dos episodios en la vida de la naciente iglesia de Cristo entre los no judíos. El primero ocurrió en Samaria cuando un grupo de nuevos creyentes (samaritanos) bautizados como ordenó el Señor Jesús, recibió a Pedro y Juan, quienes imponiéndoles oraron para que el Espíritu Santo “descendiera” sobre ellos. El segundo tiene mucha similitud, aunque esta vez pasó en la ciudad de Éfeso, y era Pablo el que predicaba. Doce hombres que habían creído en Jesús, aparentemente por el testimonio de Juan el Bautista, fueron bautizados en agua para arrepentimiento, pero ni siquiera conocían del don del Espíritu Santo. Pablo les impuso las manos y el Espíritu “vino sobre ellos”, haciéndolos profetizar y hablar en otras lenguas.

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En ambos casos nos encontramos con creyentes auténticos, que pusieron su fe en Jesús como Mesías. Entendemos que el Espíritu Santo es quien da convicción de pecado, y el que cree “nace del Espíritu”. No obstante, el relato de Lucas señala una obra diferente cuando impusieron las manos sobre estos discípulos. El Espíritu de Dios ahora “reposaba” en ellos, o más bien, fueron “llenos” con Él. Parece lo más razonable entender que la conversión y la llenura del Espíritu Santo son eventos diferentes, aunque obre el mismo Espíritu (estando nosotros apercibidos, o no, de su acción)

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BIBLIOGRAFÍA HORTON, Stanley M., Pneumatología. Segunda Edición. ICI University, 2004 HORTON, Stanley M., El Espíritu Santo revelado en la Biblia. Editorial Vida, 1992 La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional® NVI®. Biblica, 1999