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El acento está en el contenido

Optimizar embalaje, básico para una eficiencia en costos
¿Existe el embalaje óptimo? Diversos especialista explican que hay que acercarse, lo máximo posible, a esta definición, buscando el equilibro entre lo que la empresa gasta en el diseño del mismo y las mermas que puedan darse en la cadena de distribución. u Redacción Énfasis Packaging.
De acuerdo con Juan Alcaraz, responsable de Proyectos del Departamento de Soluciones Integrales del Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (Itene), el embalaje óptimo sería aquel apropiado a un producto que se destina a un trayecto de distribución concreto. Es decir, que no genere ineficiencia logística. El especialista indicó que si bien no es una tarea sencilla, hay que acercarse, lo máximo posible, a lo que se podría definir como el embalaje óptimo. “Los dos inputs principales son, por un lado, conocer el producto; y por el otro, los riesgos del entorno de distribución en el que se moverá. A partir de ahí, podemos diseñar un embalaje óptimo que evaluaremos”, indicó. Agregó que durante el almacenamiento y manipulación de las cargas, se producen los riesgos más habituales, también conocidos como mecánicos. “Se trata que el envase aguante la carga en el almacén. Principalmente, que no se desmorone y esto es muy fácil de descubrir y medir. Es lo que conocemos como tensión estática de apilamiento o la presión ejercida por un producto sobre los que tiene debajo. Además, hay que tener en cuenta factores como el tiempo que va a estar el producto en el almacén, temperatura, humedad, etcétera”, destacó. Dijo que los riesgos dinámicos se dan no solo en la manipulación sino también durante el transporte y varían en función del medio empleado. “Por ejemplo, lo principal en el transporte por carretera son las vibraciones, además de shocks y aceleraciones. Éstas últimas se pueden producir al tomar curvas, ya que hablamos de entre cero y cinco veces G, o lo que es lo mismo, el embalaje soporta unas cinco veces su propio peso”.

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Añadió que en el transporte ferroviario, los riesgos son muy similares a los que se dan en la carretera, sobre todo vibraciones y aceleraciones. En el caso del transporte marítimo, refirió el especialista, las aceleraciones Pitch&Roll pueden ser muy importantes, sobre todo en barcos de 100 metros. Aunque la clave es la estabilidad, mientras que inputs como la temperatura y la humedad son difíciles de controlar, a excepción de los buques refrigerados. En cuanto al transporte aéreo Alcaraz detalló que hay que tomar en cuenta las vibraciones y aceleraciones, a causa de los cambios externos de presión. “Se llegan a producir hasta deceleraciones verticales de tres G. Y el despegue y aterrizaje del avión alcanza los cinco G”. En el caso de todos estos riesgos, indicó que no solo se pueden medir, mediante sensores que se instalan en los vehículos, sino que además se pueden reproducir en laboratorio.

Exportación
Luis Alfonso Chala, Asesor especializado en Comercio Internacional de la Cámara de Comercio de Bogotá indicó que un producto no cubre el costo de su fabricación, ni genera un beneficio hasta que éste llega al cliente o consumidor final en buenas condiciones, es decir, ni estropeado, ni dañado y en un estado adecuado para cumplir el fin para el que ha sido destinado. “Antes de intentar acceder a un mercado objetivo, es necesario analizar de manera exhaustiva y realista, las oportunidades del producto en él. Al elegir un mercado han de tenerse en cuenta, entre otros factores, las políticas y prácticas comerciales, las tradiciones, el idioma, los medios de transporte disponibles, la distancia y, por supuesto, los envases y embalajes, que han de constituir un aspecto fundamental dentro del proceso de inserción”, detalló Chala. Agregó que al planificar y diseñar envases y embalajes, deben tenerse en cuenta los aspectos medioambientales. “Todo lo que hacemos tiene alguna repercusión sobre el medio ambiente, ya sea aceptable o perjudicial, en mayor o menor grado; las declaraciones y aseveraciones de índole ecológica se utilizan cada día más para atraer la atención de los consumidores respecto a los productos. Cada país puede tener sus propios regímenes y sistemas, aunque existen normas internacionales encaminadas a controlar mejor este aspecto”, explicó. Chala dijo que además de los requisitos medioambientales, es necesario cumplir con la legislación aplicable en el mercado objetivo en lo que refiere a: materiales de empaque, las normas de pureza, los tamaños de los envases y el etiquetado, las cuales difieren de un país a otro. En este sentido, Janeth Velásquez del Área de Exportación de la empresa Janel, indicó que al proyectar la fabricación de un producto, el embalaje forma parte de las herramientas necesarias para su producción. “Es decir, debe planearse con anticipación, por ejemplo, el costo de los inventarios. Cada empaque tiene su escala de producción que mientras menos costosa sea permite mantener reducidos los costos de inventarios”, señaló. Añadió que debe de incluirse también el costo del envasado, mano de obra para armar, llenar y cerrar el empaque. El empaque protege al producto cuando se almacena en bodegas. El costo de almacén varía de acuerdo a la utilización máxima del espacio la cual está directamente conectada a la distribución del producto dentro del empaque. “En la distribución, el volumen y el peso juegan un papel importante en cuanto al costo. Distribuir un producto muchas veces tiene costos imperceptibles ya que generalmente hay que recorrer grandes distancias. El costo de un sistema de empaque de mercancías, no es una simple cifra (la mano de obra para armar y cerrar el empaque, almacenamiento tanto del empaque vacío como lleno, resaltar más la apariencia para la venta, el servicio que presta la empresa proveedora de empaques…) es toda una estrategia comercial que debe administrarse y controlarse de la misma manera como se dirige la planificación de la producción de los productos”, puntualizó.

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Indicó además, que en la globalización de mercados el transporte juega un papel importante y cualquier compañía que quiera desarrollar nuevos mercados, depende de un abastecimiento confiable y canales de distribución adecuados. “Es útil conocer la gama de servicios que proporcionan las empresas transportadoras para lograr estibar y asegurar la carga adecuadamente y evitar cualquier daño. El embalaje tiene que proteger la carga, permitir que se pueda apilar, permitir que se pueda levantar, mover y asegurar, proporcionar información sobre la carga y su maniobrabilidad”, explicó. Velásquez detalló algunos tips para un embalaje sencillo, donde la principal regla a seguir es que el embalaje debe ser apropiado para la naturaleza del producto:
n Definir el tipo de contenedor a usar. Es fundamental establecer el sellado de éste, en especial en empaques de cartón donde

el espesor y flautado se determinan en base al peso que va a soportar, haciendo pruebas de caída libre y estibaje.
n Embalar cada artículo por separado. Los frágiles lo más separados posible entre sí, de las esquinas y lados de la caja, para

reducir la probabilidad de daños.
n Usar suficiente material de amortiguación y asegurar que el contenido no se mueva. Hay gran variedad de materiales

que se usan para inmovilizar, amortiguar y proteger: película plástica encogible, plástico burbuja, espuma amoldada, divisiones de cartón corrugado, etcétera. n Cerrar. Para la caja de cartón use cinta adhesiva fuerte la cual cumplirá 2 funciones esenciales: cerrar perfectamente la caja y prevenir que sea violado el contenido. Es fundamental que tenga adhesión perfecta y que cumpla con el desgarre óptimo. Se necesita colocar el ancho de cinta adecuado que se determina por el tamaño de la caja.

Sustentabilidad y ecología
De acuerdo con un estudio del Subdepartamento de Información Comercial de ProChile, además del objetivo funcional y económico, existe la responsabilidad social. “Como podemos apreciar no debe estar peleada la economía con la ecología, sino en sano equilibrio de sustentabilidad, así se agrega una “R” más a la clásica regla del embalaje: Reducir al mínimo sus materiales y componentes; Reciclar los materiales que lo integran y son desechados; Reutilizar la mayor cantidad de veces posible un embalaje; Reintegrar a la naturaleza la mayor cantidad posible de los materiales y energía que lo integran”, detalla el documento. El informe precisa que más que buscar una norma que cumplir, las iniciativas del diseño de embalajes deben combinar la economía de adquisición con la ecología de su disposición y sobre todo es mejor invertir en elementos de empaque duraderos y establecer círculos de uso de embalajes, cuando las distancias y costos de retorno de embalajes lo hagan posible. El estudio ejemplifica que si la norma es obligatoria y establece sólo materiales reutilizables, con un mínimo de embalaje desechable se deben integrar los ciclos de producción con los ciclos de transporte combinando diferentes tipos de embalajes para cada tramo, utilizar aquel que optimice el costo de transporte lejano, combinado con almacenes buffer cercanos al cliente y circuitos de suministro a planta de ensamble con elementos reutilizables. “Por último, pero antes que todo, debemos integrar un sistema de identificación de componentes desde su producción, durante su traslado y hasta su destino de uso final, integrados por códigos abiertos estándar que permitan su fácil captura, intercambio e interpretación. Asociar estos códigos a bases de datos compartidas y respaldar en su caso con documentos electrónicos y en papel de acuerdo a la normatividad, personal interesado en la información y momento en que debe ser informado”, finaliza el documento. z
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