El pan de

la Edad

de Piedra
De L' Arte Blanca.

l
Los modernos cultivadores de la historia antigua -ha escrito el "Osterreichische Backer Zeitung"- hoy ya no se conforman con ,sólo excavar o recoger restos prehistóricos y clasificarlos en diversas categorías con diferentes sistemas, para presentarlos en las exposiciones y en los museos detrás de una lámina de cristal. Nadie sabe mejor que el apasionado de la historia antigua y de la arqueología, que su ciencia se ha desarrollado enormemente, que el horizonte de búsqueda e investigación se ha hecho más variado, porque cada descubrimiento sirve de respuesta a un problema que inmediatamente presenta otro interrogante, una nueva pregunta que, de no dársele una respuesta puede hacer vacilar la entera edificación que pacientemente se ha construido. Los nuevos métodos de búsqueda e investigación, su aplicación y valorización en gran escala en diferentes lugares ha dado el provechoso resultado de lanzar un rayo de luz sobre noticias que hasta ahora se presentaban bastante oscuras y fragmentarias. . Una rama de esta moderna ciencia, investigación química y microscópica sobre restos de géneros alimenticios hallados durante las excavaciones de la etapa prehistórica, abre un verdadero horizonte de esperanzas para los arqueólogos y los historiadores y les permite introducir su mirada donde hasta ahora nadie habla podido llegar. En "Ramos" opúsculo n. 6, pág. 85 del 1934, el doctor Paret, de Stoccarda, escribe: "La investigación química y biológica sobre residuos de diferentes especies alimenticias ha" creado nuevas posibilidades de desarrollo a la actividad de la arqueología y de la historia antigua. En una tumba descubierta cerca de Stoccarda, en la que yacía una mujer de unos 20 años, con las piernas dobladas hacia dentro y ambas manos sobre la cara, fueron encontrados tras la cabeza y los hombros dos vasos de terracota de media medida profusamente decorados y cincelados. Por los estratos encontrados en la tumba se ha podido afirmar que estos trabajos son debidos a aldeanos de los primeros años de la Edad de Piedra. Los restos de las especies alimenticias hallados en los dos vasos de terracota fueron enviados por el descubridor a un instituto de higiene de Berlín con el ruego de que los sometieran a investigación química y microscópica para constatar su contenido. A pesar de que la mayor parte de estas especies alimenticias hablan sido consumidas por organismos vegetales y animales en el transcurso de los siglos y la que permanecía habla sido reducida al estado de polvo, el doctor profesor Grus, después de pacientes y largas investigaciones, llegó a establecer que los víveres que hablan sido colocados en los vasos de terracota estaban compuestos de habichuelas de campo con semillas de lino y nueces; a éstas les hablan sido añadidos pedazos de pan.. Restos carbonizados de diferentes tipos de pan de los primeros años de la Edad de Piedra fueron también descubiertos en las ciudades lacustres de Austria septentrional y de Suiza: pan análogo al de maíz, pan de cebada con adición de semillas de lino y de maíz, una especie de pan este último en forma de hogaza plana y larga. En estos productos se observó que les hablan sido mezcladas semillas de amapolas a la pasta. Los productos, tratados en molinos rudimentarios, llegaban al panadero bajo forma de pedacitos finamente desmenuzados. Esta harina si así la podemos llamar, contenía la totalidad del salvado del grano. Se confeccionaba una especie de fango con la adición de agua pero sin ninguna sustancia que la hiciera fermentar se formaba un panecillo del diámetro de 10, 14 centímetros, plano y no excesivamente grueso, y se hacia cocer sobre piedras calentadas o sobre discos de arcilla caliente. Estos discos de arcilla variaban de los 20 a los 25 centímetros de diámetro. Por los restos de pan encontrados en las tumbas de Stoccarda, cuyas piezas más grandes tenian una superficie de algunos milímetros cuadrados, el profesor Grus llegó a demostrar que el pan del que provenían habla sido confeccionado hacia más de 5.000 años, y que la pasta del pan habla sido dejada agriarse al aire libre y cocida después directamente sobre el fuego. Esto es de gran importancia y demuestra que el pan de la Edad de Piedra se confeccionaba ya con pasta ácida; el resultado más importante al cual han llegado las investigaciones del profesor Grus sobre los restos encontrados en las excavaciones de Stoccarda. Además, por los restos de arcilla encontrados durante las excavaciones, el profesor Grus llegó a establecer que en la marmita, a la que pertenecían estos restos de hace 5.000 años, se le habla echado una papilla de maíz y después habla sido hecha cocer; también llegó a demostrar por los restos de otra tumba de hace 3.000 años que una papilla de maíz habla sido mezclada con leche y que el conjunto había sido hecho cocer par/l hacer el pan. Esto demuestra que hace 3.000 años para hacer el pan ya se utilizaba la leche para empastar. Las habichuelas de campo que a menudo se encuentran en las tumbas de esta época, demostrando con ello que eran las legumbres más populares de aquel tiempo, nos dicen que la agricultura o por lo menos la horticultura estaba bastante desarrollada en la Edad de Piedra. También las semillas de lino se han encontrado a me. nudo durante las excavaciones; el lino provenla probablemente de los países de la ribera del Mediterráneo, y en los primeros años de la Edad de Piedra atravesó los Alpes y se convirtió en una planta perenne y natural también en la Europa central.

Sin embargo, la planta de lino de entonces era muy diferente de la actual. Recientes excavaciones demuestran que la planta de lino se esparció un poco por todas partes. El aceite de las semillas del lino se usaba entonces no s610 para menesteres de uso alimenticio, sino también para confeccionar los diferentes productos panaderos, como lo demuestran los restos hallados en las ciudades lacustres. Cerca de Karhof-Hohle, en la región de Honnetal, se encontraron restos que se remontan al año 800 y 400 a. de J.C., es decir, al finalizar la Edad de Piedra, de pan confeccionado con maíz y adición de cebada y semillas de lino. En Raben-Haufen se hallaron restos de una hogaza, en las que se puso de manifiesto la presencia de semillas de lino. En los tiempos antiguos, cuando evidentemente se desconocía la mantequilla y la leche, las nueces ocupaban un puesto notable en el campo de las grasas. En Roben-Haufen se han descubierto estratos de unos diez centímetros de altura formados exclusivamente de cáscaras de nuez. El tipo de pan que más se aproxima a nuestra forma actual fue descubierto solamente en 1906 en la región de Hawara. Se ha podido poner en claro que este tipo de pan, el más moderno, era muy difundido en la Edad de Piedra, especialmente en Suiza, en Baden, en Bohemia, en Austria, en Egipto y en Babilonia. Por el profesor Grus fueron encontrados en dos antiquísimos recipientes de Alemania septentrional, restos que se remontan al siglo I después de Cristo, en los que pudo afirmar había habido miel mezclada c0t\ pétalos de rosa silvestre y todo ello mezclado con aceite de lino. En la tumba de un niño romano del siglo II d. de

Cristo, descubierta a orillas del Danubio, así como en una antigua ánfora romana que ahora se encuentra en el Museo de Viena, fueron hallados restos por los cuales se ha podido constatar que los recipientes habían sido llenados con aceite mezclado con vino, y no sólo esto, sino que el vino tenía un alto grado de alcohol y pertenecía a los vinos meridionales. Una ánfora, aún intacta, encontrada en la región del Rhin, y perteneciente con certeza al año 353 d. de Cristo, descubierta en una residencia romana y llena aún en dos tercios con una sustancia dura y ahora ennegrecida que ha podido establecerse se trata de cebada germinada, hace pensar que esta ánfora haya sido llenada con cerveza. Los prometedores resultados que se han producido en estos últimos años en las investigaciones realizadas sobre la vida de nuestros antepasados obligan a todos los cultivadores de la prehistoria' y de la arqueología. Las investigaciones se desarrollan sobre todo en las tumbas, ya que, por el culto de los hombres de entonces, se sabe que junto a los muertos se ponían viandas y especies ,alimenticias que deberían servir para nutrir al difunto en su segunda vida. Es muy importante destacar que ahora las investigaciones no se desarrollan solamente sobre las escrituras, sobre los esqueletos, o bien sobre restos de residencias antiquísimas, sino también, y sobre todo, sobre especies alimenticias con las que se nutrían nuestros remotos antepasados. Esperamos de estas investigaciones termina diciendo el colega austriaco - notables y prometedores resultados. Ellos nos harán conocer que muchos de los productos que actualmente se consumen eran ya conocidos, al menos en su forma primitiva y rudimentaria, por los primeros habitantes de la tierra y entre ellos y muy generalizado, el pan.