TEORÍA DEL DIÁLOGO NACIONAL EN VENEZUELA En el principio, era la palabra. Como medio, siempre, la palabra.

Y a fin de cuentas y de cuentos, sólo nos queda la palabra. Diálogo Nacional son las razones (del cerebro y del corazón) que el cuerpo social de Venezuela tiene que decirse a sí mismo para llegar a un acuerdo consigo mismo, para superar su actual esquizofrenia social y política, y para definir serenamente su nueva identidad mundial. El Diálogo Nacional es la segunda piedra del nuevo contrato social (la primera es nuestra Constitución Bolivariana) Segunda piedra sobre la cual vamos a reconstruir la Nación y la (quinta) República. Piedra que ya no será usada nunca más para apedrear a nadie. Piedra para refundar y no para rematar. La otra Piedra Ku’ek’a que nos falta. Algunos proverbios del poeta Antonio Machado pueden ayudarnos a dialogar: Para dialogar, preguntad primero; después... escuchad. Busca a tu complementario que marcha siempre contigo y suele ser tu contrario. ¿Dijiste media verdad? Dirán que mientes dos veces si dices la otra mitad. ¿Tu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela. En el Diálogo Nacional, haremos oir todas las voces y haremos que cuenten y se cuenten todos los votos de los y las compatriotas del pasado, del presente y del porvenir. Y entre esas voces y votos del Diálogo resonará la Voz y el Voto que nos provoca y nos ordena desde lo Alto (… y desde el Empíreo, el Supremo Autor…), con la voz y el mandato de Rubén Darío: ¡Únanse, brillen, secúndense, tantos vigores dispersos! En el Diálogo Nacional, Venezuela tendrá siempre la primera y la última palabra. Jorge Alvarado Pisani Managua, Nicaragua. Agosto 2013