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Isla Negra 355 + Navegaciones 34

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Isla Negra 9/355

casa de poesía y literaturas
suscripción gratuita. agosto – 2013Lanusei,Italia Dirección: Gabriel Impaglione.
Publicación inscripta en el Directorio Mundial de Revistas Literarias UNESCO Miembro fundador del Movimiento Poético Mundial

revistaislanegra@yahoo.es - http://revistaislanegra.fullblog.com.ar - http://revistaislanegra.wordpress.com/
Dónde puede vivir un ciego A quien persiguen las abejas? Pablo Neruda

Sankichi Toogue Osaka, Japón – 1917 - 1953 6 de agosto
¡Cómo podremos olvidar aquella centella! En un instante los 30,000 en las calles desaparecieron. En el fondo de las tinieblas, aplastados los gritos de los 50,000 cesaron. Cuando el humo huracanado y amarillo se desvaneció los edificios estaban rajados, los puentes derretidos los trenes llenos de gente quedaron chamuscados vasto páramo de escombros Hiroshima. Con pieles colgando como tiras viejas con las manos en su pecho pisando líquido encefálico vistiendo pedazos de tela quemada en sus caderas lloraban hombres y mujeres desnudos caminando en procesión. Cadáveres como budas de piedra, dispersos en el jardín de una escuela. La muchedumbre se agolpó en la orilla del río, luego trepó a las balsas, y se convirtió en una pila de cadáveres bajo el sol abrasador. En medio de las llamas que se levantaban en el cielo crepuscular los barrios donde vivían mi madre y mis hermanos, aplastados vivos, fueron cubiertos por el fuego en un lugar lleno de excrementos muchachas escolares estaban tiradas; los vientres hinchados, los ojos arrancados, las cabezas sin pelo, los cuerpos descuartizados. El sol matutino alumbró a una masa anónima apiñada. Nadie se movía. En el estancamiento del hedor se oía sólo el zumbido de las moscas. ¡Cómo podremos olvidar aquel silencio que caía en la ciudad de 300,000 habitantes! ¡Cómo podremos olvidar aquella plegaria nunca pronunciada por las cuencas blancas y vacías de nuestras mujeres y nuestros hijos!

Lía Miersch Argentina Haiku negro En las orillas de la tierra arrasada Ya nada tiembla

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Pablo Neruda Chile – 1904 - 1973 Oda al átomo
Pequeñísima estrella, parecías para siempre enterrada en el metal: oculto, tu diabólico fuego. Un día golpearon en la puerta minúscula: era el hombre. Con una descarga te desencadenaron, viste el mundo, saliste por el día, recorriste ciudades, tu gran fulgor llegaba a iluminar las vidas, eras una fruta terrible, de eléctrica hermosura, venías a apresurar las llamas del estío, y entonces llegó armado con anteojos de tigre y armadura, con camisa cuadrada, sulfúricos bigotes, cola de puerco espín, llegó el guerrero y te sedujo: duerme, te dijo, enróllate, átomo, te pareces a un dios griego, a una primaveral modista de París, acuéstate en mi uña, entra en esta cajita, y entonces el guerrero te guardó en su chaleco como si fueras sólo píldora norteamericana, y viajó por el mundo dejándote caer

en Hiroshima. Despertamos. La aurora se había consumido. Todos los pájaros cayeron calcinados. Un olor de ataúd, gas de las tumbas, tronó por los espacios. Subió horrenda la forma del castigo sobrehumano, hongo sangriento, cúpula, humareda, espada del infierno. Subió quemante el aire y se esparció la muerte en ondas paralelas, alcanzando a la madre dormida con su niño, al pescador del río y a los peces, a la panadería y a los panes, al ingeniero y a sus edificios, todo fue polvo que mordía, aire asesino. La ciudad desmoronó sus últimos alvéolos, cayó, cayó de pronto, derribada, podrida, los hombres fueron súbitos leprosos, tomaban la mano de sus hijos y la pequeña mano se quedaba en sus manos. Así, de tu refugio del secreto manto de piedra en que el fuego dormía te sacaron, chispa enceguecedora, luz rabiosa, a destruir vidas, a perseguir lejanas existencias, bajo el mar, en el aire, en las arenas, en el último recodo de los puertos, a borrar

las semillas, a asesinar los gérmenes, a impedir la corola, te destinaron, átomo, a dejar arrasadas las naciones, a convertir el amor en negra póstula, a quemar amontonados corazones y aniquilar la sangre. Oh chispa loca, vuelve a tu mortaja, entiérrate en tus manos minerales, vuelve a ser piedra ciega, desoye a los bandidos, colabora tú, con la vida, con la agricultura, suplanta los motores, eleva la energía, fecunda los planetas. Ya no tienes secreto, camina entre los hombres sin máscara terrible, apresurando el paso y extendiendo los pasos de los frutos, separando montañas, enderezando ríos, fecundando, átomo, desbordada copa cósmica, vuelve a la paz del racimo, a la velocidad de la alegría, vuelve al recinto de la naturaleza, ponte a nuestro servicio, y en vez de las cenizas mortales de tu máscara, en vez de los infiernos desatados de tu cólera, en vez de la amenaza de tu terrible claridad, entréganos tu sobrecogedora rebeldía para los cereales, tu magnetismo desencadenado para fundar la paz entre los hombres, y así no será infierno tu luz deslumbradora, sino felicidad, matutina esperanza, contribución terrestre.

“tras la imagen hay sombras que ríen en lo oscuro”- Juan Cameron Vinícius de Moraes

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Brasil – 1913 - 1980 Rosa de Hiroshima Pensem nas crianças Mudas telepáticas Pensem nas meninas Cegas inexatas Pensem nas mulheres Rotas alteradas Pensem nas feridas Como rosas cálidas Mas oh não se esqueçam Da rosa da rosa Da rosa de Hiroshima A rosa hereditária A rosa radioativa Estúpida e inválida A rosa com cirrose A anti-rosa atômica Sem coe Sem perfume Sem nada

Livro de Letras – Vinícius de Morais. São Paulo: Companhia das Letras, 1991

Mario Benedetti Uruguay – 1920 - 2009 Poema frustrado Mi amigo que es un poeta convocó a los poetas. Hay que escribir un poema sobre la bomba atómica es un horror, nos dijo, un horror horroroso, es el fin es la nada, es la muerte. Nos dijo, no es que te mueras sólo en tu cama, rodeado del llanto y la familia, del techo y las paredes. No es que llegue una bala perdida o encontrada a cortarte el aliento, a meterse en tu sueño. No es que el cáncer te marque te perfore, te borre. No es tu muerte, la tuya, la nada que ganaste, es el aire viciado, es la ruina de todo lo que existe, de todo. Nadie llorará a nadie, nadie tendrá sus lágrimas. Y eso es lo más horrible, la muerte sin testigos, sin últimas palabras y sin sobrevivientes. La muerte toda muerte, toda muerte. ¿Me entienden? Hay que escribir un poema sobre la bomba atómica. Quedamos en silencio con las bocas abiertas, tragamos el terror como saliva helada, luego nos fuimos todos a cumplir la consigna. Juro que lo he intentado que lo estoy intentando, pero pienso en la bomba y el lápiz se me cae de la mano. No puedo. A mi amigo el poeta, le dire que no puedo.

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Oscar Hahn Iquique, Chile - 1938 Visión de Hiroshima
...arrojó sobre la triple ciudad un proyectil único, cargado con la potencia del universo Mamsala Purva, Texto sánscrito milenario

Ojo con el ojo numeroso de la bomba, que se desata bajo el hongo vivo. Con el fulgor del Hombre no vidente, ojo y ojo. Los ancianos huían, decapitados por el fuego, encallaban los ángeles en cuernos sulfúricos, decapitados por el fuego, se varaban las vírgenes de aureola radiactiva, decapitadas por el fuego. Todos los niños emigraban, decapitados por el cielo. No el ojo manco, no la piel tullida, no sangre sobre la calle derretida vimos: los amantes sorprendidos en la cópula, petrificados por el magnesium del infierno, los amantes inmóviles en la vía pública, y la mujer de Lot convertida en columna de uranio. El hospital caliente se va por los desagües, se va por las letrinas tu corazón helado, se van a gatas por debajo de las camas, se van a gatas verdes e incendiadas que maúllan cenizas. La vibración de las aguas hace blanquear al cuervo y ya no puedes olvidar esa piel adherida a los muros, porque derrumbamiento beberás, leche en escombros. Vimos las cúpulas fosforecer, los ríos anaranjados pastar, los puentes preñados parir en medio del silencio. El color estridente desgarraba el corazón de sus propios objetos: el rojo sangre, el rosado leucemia, el lacre llaga, enloquecidos por la fisión. El aceite nos arrancaba los dedos de los pies, las sillas golpeaban las ventanas flotando en marejadas de ojos, los edificios licuados se veían chorrear por troncos de árboles sin cabeza, y entre las vías lácteas y las cáscaras, soles o cerdos luminosos chapotear en las charcas celestes. Por los peldaños radiactivos suben los pasos, suben los peces quebrados por el aire fúnebre. ¿Y qué haremos con tanta ceniza?
De Agua final, 1967

Aleksandr Blok Rusia – 1880 -1921 Todo es desastre y pérdida. ¿Qué guarda oculto el futuro? Alza tu áspera vieja vela marca con el signo de la Cruz tu coraza de acero.

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David Escobar Galindo Santa Ana, El Salvador – 1943 Devocionario I La paz no necesita de los héroes. el heroísmo de la paz es otro. Es un sereno paso sin angustia por aquel campo en que acechaban minas. Y es sobre todo ese convivio afable de la diversidad de los anónimos. II La paz cierra la cripta de los mártires y los deja dormir, para que olviden que la tierra es el sitio pavoroso donde todos los miedos son posibles. Bien se merecen su corona de oro, bajo la condición de que se duerman. III La paz no la hace nadie. Se hace sola. Lo importante es sembrar una semilla. La gente piensa que la guerra es fuerte: !Qué va! La guerra es sólo un aneurisma. Alguien la pincha, y se desangra toda. La paz en cambio es la verdad de un árbol. IV No me pregunten por qué soy pacífico. Es algo natural, quizás congénito. Esto es lo que tal vez muchos no entienden que no todo poeta es un revólver. Por mí, que los revólveres se esfumen. Eso sí: No me toquen a la rosa.
"Doy fe de la esperanza" 1985 - 1992

Antonio Pérez Carmona Escuque, Venezuela – 1933 - 2006 V Hubo la cita en el invierno y me presentaron a los héroes. Vi a Alejandro, hermoso príncipe de veintiún años, conquistando toda Persia. Vi las más bellas mujeres rasgándose las vestimentas de tul en una danza de la maravilla y la poesía. Pero el hijo de Filipo díjome que era infeliz. Y hablé con César y éste me confesó su soledad. Napoleón, ebrio de amargura en Santa Elena, negose a narrarme sus victorias y su gloria. Y al fin, cortando las espesas nubes, divisé a Bolívar. Y a gritos que estallaban en el cielo, le exigí el relato de lo eterno. Y Bolívar, mi padre, con tono melancólico, expresó: Mirad mis ojos tristes porque los hombres jamás aprenden la lección de la vida. Y desapareció, fragmentándose en espejo de colores.
(Aquellos días lejanos, fragmento. De la nostalgia, 1983)- Envío Lenin Pérez Rangel

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Aimé Césaire Basse-Pointe, Martinica -1913 — 2008 Elegía El hibisco no más que un ojo reventado de donde pende el hilo de una larga mirada, las trompetas de esparavanes el gran sable negro de los flamboyanes, el crepúsculo llavero siempre tintineante las arecas indolentes soles que jamás se pusieron por traspasadas por un alfiler que las tierras que se saltan la tapa de los sesos no dudan nunca en incrustarse hasta el corazón, los fantasmas horrorosos, Orion la extática mariposa que los pólenes mágicos crucificaron sobre la puerta de las noches cimbreantes los bellos tirabuzones negros de las cañafístulas mulatas altaneras cuyo cuello tiembla levemente bajo la guillotina y no te sorprendas si en la noche gimo más hondamente o si mis manos estrangulan más sordamente es el tropel de viejas penas que hacia mi olor negro y rojo en escolopendra alarga la cabeza y con una insistencia en el hocico aún blanda y desmañada busca más dentro mi corazón de nada me sirve entonces apretarle contra el tuyo y perderme en la espesura de tus brazos que acaba por encontrarlo y muy gravemente de manera siempre nueva lo lame amorosamente hasta que brota salvaje la primera sangre bajo las bruscas garras desplegadas del DESASTRE

Abel Robino Pergamino, Argentina - 1952 Vincent, el jardinero Apeló a técnicas de injerto, cortó y raspó sin pensarlo, ciñó y apretó con una venda de arpillera húmeda... Y así se retrató con su cabeza groseramente envuelta en una sábana para que la hemorragia no se lo llevase.

Omar Lara Nueva Imperial, Chile - 1941 Manos Como dos ramas o dos pájaros como dos bailarinas o dos flores flotando en el mismo aire dos manos en pos de sí mismas enlazadas en la fugacidad las manos que fueron a la tierra las que fueron martirizadas las que acarician tenazmente las que venero para siempre.

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Jacques Viau Puerto Príncipe, Haití - 1942. Asesinado en 1965 Nada permanece tanto como el llanto I ¿En qué preciso momento se separo la vida de nosotros?, ..... ¿en qué lugar, en qué recodo del camino? ¿En cuál de nuestras travesías se detuvo el amor ..... para decimos adiós? Nada ha sido tan duro como permanecer de .....rodillas. Nada ha dolido tanto a nuestro corazón como colgar de nuestros labios la palabra .....de amargura. ¿Por qué anduvimos este trecho desprovistos ..... de abrigo? ¿En cuál de nuestras manos se detuvo el viento .....para romper nuestras venas y saborear nuestra sangre? Caminar, ¿hacia dónde?, ¿con qué motivo? Andar con el corazón atado, llagadas las espaldas donde la noche se acumula, ¿para qué?, ¿hacia dónde? ¿Qué ha sido de nosotros? Hemos recorrido largos caminos. Hemos sembrado nuestra angustia en el lugar más profundo de nuestro corazón. ¡Nos duele la misericordia de algunos hombres! Conquistar nuevos continentes, ¿quién lo pretende? Amar nuevos rostros, ¿quién lo desea? Todo ha sido arrastrado por las rigolas. No supimos dialogar con el viento y partir, sentarnos sobre los árboles intuyendo próxima ..... la partida. Nos depositamos sobre nuestra sangre sin acordamos de que en otros corazones el mismo ..... líquido ardía o se derramaba combatido y combatiendo. ¿Qué silencios nos quedan por recorrer? ¿Qué senderos aguardan nuestro paso? Cualquier camino nos inspira la misma angustia, el mismo temor por la vida. Nos mutilamos al recogernos en nosotros, nos hicimos menos humanidad. Y ahora, solos, combatidos, comprendemos que el hombre que somos es porque otros han sido. II Ya no es necesario atar al hombre para matarlo. Basta con apretar un botón y se disuelve como montaña de sal bajo la lluvia. Ni es necesario argüir que desprecia al amo. Basta con proclamar --ceñuda la frente-que comprometía la existencia de veinte siglos. Veinte siglos, dos mil años de combatida pureza, dos mil años de sonrisas clandestinas, dos mil años de hartura para los príncipes.

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Ya no es necesario atar al hombre para matarlo. La noche, los rincones, no, nada de eso sirve ya. Plazoletas y anchas calles se prestan bulliciosas. No cuenta el asesino con los pacientes, no cuenta el príncipe con los sumisos. Todos han olvidado que el hombre es aún capaz ..... de cólera. Las llamas se extinguen sin haber consumido el ..... odio. El día irredento ha postergado la resurrección del ..... hombre. Y los otros, aquellos que presencian la matanza sentenciando: "¡Locos, habéis tocado a la puerta de la muerte y ella se quedó en vosotros!" Esos sólo saben predecir la muerte. No han aprendido a combatirla. No han aprendido a cobijar la tierra en el corazón. Y el sumiso, ¿qué hace? ¿Dónde deposita su silencio? ¿En qué lugar del corazón teje la venganza? Nadie lo sabe. Todos le han olvidado. Se ha dictaminado que su morada sea la sombra, que el pan deshabitado sea su alimento, que el pico le prepare el lecho y la pala le cubra el corazón. ¿Qué es el hombre combatido? Nadie lo recuerda. Lo visten los trapos. Lo arrojaron en la parte trasera de la casa y allí con los residuos un guiñapo se amontona. Las llamas se extinguen. Se arrinconan los hombres en una sola sombra, en un solo silencio, en un solo vocablo, en un llanto solo y cuando todo sea uno, uno el llanto y el vocablo uno no habrá paz sobre la tierra. ¡No habrá paz! Y aquellos que dictaminaron el destino del ..... hombre, los que jamás contaron con los sumisos, amasarán con sangre su propia podredumbre. ¡No habrá paz! ¡Llanto para quebrar el llanto, muerte para matar la muerte!

“la poesía es el género por excelencia, porque es la esencia del ser humano. La poesía viene de la prehistoria. La narrativa, por ejemplo, surgió mucho después, nació para entretener a la burguesía. Pero la poesía es la célula, es el ADN de todo arte. Hay poesía en la pintura, en la música, en toda expresión artística” Osvaldo Ballina

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Roberto Apprato Montevideo, Uruguay En el sillón en el borde del sillón en el silencio profundo de la noche en la relación entre las circunstancias en espera en la quietud de la espera concentrada en lo que acaba de pasar en el rastro que dejó lo que acaba de pasar en la mezcla de sensaciones en el placer que va por debajo en lo que se ve desde el sillón para pensar en lo que está más allá en los objetos que quedaron en el olor suave alrededor en el pensamiento de lo que puede ser en la inmovilidad que sostiene apenas el éxtasis en su lugar como si fuera posible entender de imagen en imagen o de palabra en palabra que se pronuncia sin hablar en lo que se sabe de antes y no alcanza en lo más mínimo para llegar a esto en el silencio profundo de la noche en el mismo lugar en el concepto de punto en el centro en suspensión visible desde acá en movimiento continuo pero fijos en el acto de respirar solo durante varias horas en el intento de captar un tono en el cuerpo en la cara que dejó en el aire un toque sutil pero evidente al irse en la evaporación lenta del encanto en dirección a sí mismo en la fuerza épica de lo femenino que reposa en su contemplación en el presente continuo en el borde para siempre

Virgilio Piñera Cárdenas, Cuba –1912 - 1979 El hechizado
A Lezama, en su muerte

Por un plazo que no pude señalar me llevas la ventaja de tu muerte: lo mismo que en la vida, fue tu suerte llegar primero. Yo, en segundo lugar. Estaba escrito. ¿Dónde? En esa mar encrespada y terrible que es la vida. A ti primero te cerró la herida: mortal combate del ser y del estar. Es tu inmortalidad haber matado a ese que te hacía respirar para que el otro respire eternamente. Lo hiciste con el arma Paradiso. —Golpe maestro, jaque mate al hado—. Ahora respira en paz. Viva tu hechizo.

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Alberto Hidalgo Perú – 1897 -1967 Declaración de principios Desde el perfume en que te quiero tanto hasta esa gran ternura que como túnica te viste hay un camino a mi alma que es un camino a mi dicha Ese color tan lento ese color besado que te empieza y tus senos acostumbrados a que mis ojos los estrujen y tu boca de donde sale felicidad a torrentes y la piel que te cubre con lujuria de raso obstáculo exquisito entre mis dientes y tu carne lodo eso desemboca en este amor que me íntegra Tu sonrisa es la época de ser feliz pues se conoce la ciencia de tus labios que muerden desde lejos manos para el milagro de hacer brotar la fuerza de una mecánica muy dulce que habría sido inercia para siempre sin tu gloriosa asistencia En tus piernas se inicia el paraíso paraíso perdido y al fin reencontrado donde vivir en nuestro tiempo la edad de la manzana Nadie ha logrado tu retrato porque tú comienzas en una zona de ti misma difícil al pincel el lente o la palabra Comienzas en el tono la mirada el andar nada del cuerpo te principia, pero tu cuerpo es donde acaba todo hasta la vida en él concluye mas se inicia de nuevo océano al que fluyen atropellados ríos puerto de los deseos y los besos ay adorado cuerpo de mi muerte Y yo era solo, y yo era triste, y yo era un menos y no era yo sin ti No es nada el ángulo que no tiene un lado yo era como él pues me faltabas tú Recién estoy completo como un redondo como un mundo entero

Carlos Patiño Buenos Aires, Argentina – 1934 - 2013 Piedra sobre piedra y piedra
Eso que las gentes llaman cumbres son gritos petrificados, Atahualpa Yupanqui

Piedra sobre piedra y piedra gritos antiguos gritos de olvido y de miseria de pena y de esperanza. Los trenes a las seis de la tarde también son bufidos petrificados de olvido y de miseria. Tu risa en el recuerdo también es grito petrificado. Mi dolencia retorciéndome el cuerpo ¿acaso no es grito petrificado? Los hermanos desaparecidos son 30.000 gritos petrificados. El mundo está lleno de estos gritos y de los que vendrán hasta aturdimos.
en"Caderas, Lejanías y Diagonales -El Monje Editor, colección "La Luna con Gatillo", mayo 2013

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Juan Manuel Roca Medellín, Colombia - 1946 Memoria del muro Bajo la piel de la pintura, Bajo su leve cascarón, la tosca grafía del acosado Reclama la muerte del tirano. Hunde el punzón en el muro. Despelleja su color, Y ese muro te hablará de días propicios para el crimen. Si te asomas a su más antigua piel Verás que otras letras se fueron en el barco de los años. Quítale capas al muro, almanaque de otros días, Y acaso encuentres el búho de negro tizón Dibujado por quien hoy es sólo sombra. Oye transpirar en su centro, como si deshojaras la alcachofa, Esa tapia cubierta de pieles como una antigua dama. Sólo empañeta su piel, viejo albañil, cubre el deseo, Pinta el debajo del debajo, el color que se oculta en el color, Y una boca de sombra engullirá todas sus voces.

Ingrid Chicote Caracas, Venezuela - 1965 Sombrero Debajo de las cortinas el sombrero se ve nuevamente de punta Tiene sus propias variaciones entre el cierre de los ojos y algunas notas trémulas para conservar la cabeza
En Animal de galería, Venezuela, 2011

Antonio Arroyo Silva Islas Canarias De: Poética de Esther Hughes EL AMIGO MARCHITA girasoles del hambre o despliega las hojas que miran el alféizar. La ventana no esplende. He apagado el recuerdo por no verlo temblando por la luz desolada. Mas la luna me atrae. Es una chispa tenue, no más que la dulzura de la avispa al caer de los labios. Silencio, ¿no me oyes sangrar las esquinas azules? ¿Echarme por la hortensia a rodar las naranjas al rictus del ausente? Oh, la luna de fondo detrás de bambalinas. Todo es hueco sin ella, es un sol asustado como yo de este frío.

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Miguel Hernández Orihuela, España -1910 –1942 Me llamo barro aunque Miguel me llame... Me llamo barro aunque Miguel me llame. Barro es mi profesión y mi destino Que mancha con su lengua cuanto lame. Soy un triste instrumento del camino. Soy una lengua dulcemente infame a los pies que idolatro desplegada. Como un nocturno buey de agua y barbecho que quiere ser criatura idolatrada, embisto a tus zapatos ya sus alrededores, y hecho de alfombras y de besos hecho tu talón que me injuria beso y siembro de flores. Coloco relicarios de mi especie a tu talón mordiente, a tu pisada, y siempre a tu pisada me adelanto para que tu impasible pie desprecie todo el amor que hacia tu pie levanto. Más mojado que el rostro de mi llanto, cuando el vidrio lanar del hielo bala, cuando el invierno tu ventana cierra bajo a tus pies un gavilán de ala, de ala manchada y corazón de tierra. Bajo a tus pies un ramo derretido de humilde miel pataleada y sola, un despreciado corazón caído en forma de alga y en figura de ola. Barro en vano me invisto de amapola, barro en vano vertiendo voy mis brazos, barro en vano te muerdo los talones, dándote a malheridos aletazos sapos como convulsos corazones. Apenas si me pisas, si me pones la imagen de tu huella sobre encima, se despedaza y rompe la armadura de arrope bipartido que me ciñe la boca en carne viva y pura, pidiéndote a pedazos que la oprima siempre tu pie de liebre libre y loca. Su taciturna nata se arracima, los sollozos agitan su arboleda de lana cerebral bajo tu paso. y pasas, y se queda incendiando su cera de invierno ante el ocaso, mártir, alhaja y pasto de la rueda. Harto de someterse a los puñales circulantes del carro y la pezuña, teme del barro un parto de animales de corrosiva piel y vengativa uña. Teme que el barro crezca en un momento, teme que crezca y suba y cubra tierna, tierna y celosamente tu tobillo de junco, mi tormento, teme que inunde el nardo de tu pierna y crezca más y ascienda hasta tu frente. Teme que se levante huracanado del blando territorio del invierno y estalle y truene y caiga diluviado sobre tu sangre duramente tierno. Teme un asalto de ofendida espuma y teme un amoroso cataclismo. Antes que la sequía lo consuma el barro ha de volverte de lo mismo.

Elsa Fenoglio Haedo, Argentina Ama el desorden salvaje de la vida. Maluso de su ojo despierto. Empecinada indigencia al natural. Hace de cada lucha una ceremonia. Azuza la víbora caliente de su sexo. Precoz conocimiento de alogicidad. Niega el paraiso. Referencias de la recienvenida.
En La deshabitada, Edit. Itzamná, Argentina, 2001

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Juan Larrea Bilbao, España - 1895 – 1980 Nadie desciende de una lámpara No mientas más enfermedad sólo ha quedado un olvido llévatelo lejos de aquí las acuarelas de la sangre tamborilean la tarde de sus brazos la he tomado llévate todo sostenida por sus dos tinieblas sombra y sol te lo juro allí donde el perdón se derrumba en traje de novia la ignorancia trapea donde el sol recibe las confidencias para hacer qué imposible recuerdo me llama dulzor escúchame sin niños de agua adormilada tú me amas corazón de arena noche y día tú me amas cumbres delicia ya no soy aquél que el cielo oscurecía fuera

Griselda García Buenos Aires, Argentina - 1979 El dique En las últimas vacaciones Papá construyó un dique en el río. Le llevó toda la mañana. Cuando terminó, el sol había bronceado su espalda. El agua nos llegaba a los tobillos, nos metíamos en zapatillas para que los pies no dolieran. En ese mismo río esparcimos sus cenizas pocos años después. Mamá llevó flores y una botella de vino. No había nadie ese día, sólo un hombre acostado en la arena que al ver la botella gritó de satisfacción. A Papá le hubiera gustado, pensé, y entrando al agua rompí el dique.
Envió Rolando Revagliatti

Beatriz Vallejos Santa Fe, Argentina – 1922 - 2007 Los ríos La humanísima vez que cae una lágrima

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Jorge Boccanera Bahía Blanca, Argentina - 1952 Yo digo adentro mío adentro hay una boca recibiendo la lluvia y una mano queriendo penetrar en los trenes adentro está mi infancia con su mañana blanca mi pueblo allí colgando de la lengua del día adentro está tu frente pero nunca los lunes porque adentro me sobran el reloj y los diarios adentro está lo bueno lo malo lo que queda mi corazón adentro un pájaro sin rostro adentro tengo al viento derramado en tus hombros es decir este aroma de ausencias y de gritos adentro estoy yo mismo golpeando para afuera y hay una almohada tibia donde apoyo tu nombre adentro está el otoño el café el intestino las rótulas tus ojos el parque que olvidaste adentro están doliendo tu septiembre y mis pasos y hay una piel llorando ahora adentro mío se oxida una ternura yo digo adentro mío en esta tarde de otros.

Carlos Juárez Aldazábal Salta, Argentina - 1974
En: Nadie enduela su voz como plegaria.

Las calles Rafael Obligado recita en los umbrales el llano que las casas disimulan. Piensa en América, pero no puede divisar a Santos Vega ni al pampero. Lola Kiepja lo encuentra en una esquina y le canta al oído sus voces de canario. Ángela Loiji saluda desde lejos, ocultando su cara de hermosa adolescente. En la calle “Los onas” el poeta se para. Piensa en América, y frente al cartel indicador, desconsolado, repite el pésame, implorando la enmienda del Continente Oscuro.

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Carmen Campos Venezuela Letanías de Raúl Ojeda Tiempo
Fatídica noche / octubre sangriento/ las horas empujan / tiempo de humo negro mi sueño clausura / un dardo que espía / la clepsidra marca/ hora desquiciada el tiempo no existe el tiempo no pasa / es una metáfora Rio incontenible / de sangre vaciada / escurre cual lava Roto imaginario / hundido en minutos / tañen las campanas/ llaman a rebato Con el pie descalzo / entierro secretos / eterno fracaso/ me bebió los días tiempo de poesía / prolonga la aurora / calma este calvario la pasión tormento / consume el orgasmo. Rebeldía Escritor de charco / bagazo infernal pluma cagatinta / soberbia y ramplona / destruye albedrio tocada en tiniebla / ungida en vinagre / persigues mi sombra Ensarta extravíos / silencias sonidos / enhebras traiciones / verbo farragoso alarido ardiente /cercenas pasiones / huye de mí espectro Húndete en el cieno / mano mercenaria / agrietas mis venas/ cobras la factura medusiana mente/ encharcas palabras / ahoga en tintero / tu maldita pluma Cuchillo de plata / punzando la sien / cruel inanidad / recuerdo filoso / el dolor tortura Muerte La muerte tenebra / cabalga sin freno / la vuelta de espina la vida se apaga / loco torbellino / sexo desbocado / trituró mi sino la fibra lastima / ceniza de sangre / madero de cruz / me falta un te quiero tal vez un amén / espacio infinito / perdido en el cielo Calle despoblada / badajo silente / ayeres oscuros / casa en agonía patio sin naranjos / labios cenicientos / rompen el silencio Amantes nocturnos / abortan el canto / me cierran la puerta/ no escuchan el grito principio del fin / manto adormecido / la muerte me cerca Montaña que escupe / la muerte naranja / odio enceguecido / ondea la sangre la sombra descalza / se asoma al postigo / golpea la ventana me llama la sigo / por ruta quebrada / perros acezantes / muerden mis talones urdimbre de cuerpos/ promesa de amantes / un dolor de hondura. Diabólico juego / de muerte y guadaña / ya llega se aleja / ya vienen los pasos su aliento me asquea /la llama retuerce / pasión encendida él tú y yo fundidos / en la misma hoguera flor deshilachada / pared derruida / mirada sin rostro/ un lucero negro la ciudad perdida Voz encantatoria / delirio demente / torrente sangrado / hojarasca gris pupila serena / llamarada roja / entraña sangrienta Relámpago azul / canto derribado / tempestad de verde / sobre el medanal un odio implacable / con vértigo llega / trágico final La neblina pasa / remueve quebrantos /escapa el sosiego / sortilegio y llanto símbolo ceniza / muerte de laguna / detrás del quejido / de los tres amantes Resplandor rojizo / la muleta dardo / mugido sombrío / el toro se espanta en última suerte / vuelo al infinito / toco el holograma / alucino y muero. Resurrección Cautiverio roto / oblitera el tiempo / huyen los temores / por el hilo rojo revivo memorias / sepultando olvidos / ya persigo el hito / trampeo al destino mordiendo palabras / escupo el veneno / detengo la noche / sobre mis pupilas con verso desnudo / y ramas de ortigas Con trazas de alumbre / ato las tres vidas / cordón escarlata / enhebra la piel destruye el hechizo / /revivo en el vino / y olor del clavel Huye ya la sombra / suspiro silente / se cuelga en aromas baraja marcada / extingo la muerte / el rayo la funde/ llega el plenilunio Encripto mi signo / renazco en tu seno / en triángulo ardiente / percibo latidos la tormenta ruge / tejo letanías / el sudor amado / refresca la piel Verbo latigueante / verbo peregrino / la palabra de agua / desata el te quiero En línea espiral / mi fatum revuelco / humedad permea / esencia trasciende caballo sin freno / asciendo al Olimpo / voz incandescente / renace en el verbo mitifico el verso / en labios de Orfeo revivo en pasiones / libre irreverente / visceral conjuro / destruye la muerte Estribillo La muerte llega / viene y se va / se acurruca a mi lado / la soledad madero de cruz / te salvará/ destruye la muerte / la ambigüedad El rayo de luna / alumbra mi piel / al filo del alba / camino con él Poeta urbano. Penal de Peñas Negras. 2000 y tantos…

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María Negroni Rosario, Argentina (reside en Estados Unidos) teoría del buen morir En el clima azulado de una ciudad de piedra, me están enterrando. Veo la escena y digo: –Déjenla. ¿No ven que está viva? ¿No ven el movimiento de su cara? –Es verdad — dice alguien –. Todavía no ha llegado su tiempo de morir. No ha practicado bastante. El duro amor no ha sido escrito en su alma, algunos tabiques entre ella y la vida siguen en pie. Falta que algo se encamine a su centro, como una interrogación. Que abrace la osadía de la petición y la entrega. Que clave un signo sobre la arena de su imagen, a ver lo que la boca hace del silencio. Debe vivir. Me dejan entonces vivir. El desconocido habla todavía, pero no logro entender. Dice algo sobre la Buena Muerte: un secreto, un error imperioso, amar de cerca, algo así. Después se evapora en un reducto de sombra y yo, entre afligida y contenta, me subo a un tren y abandono la última ciudad del mundo.
De El viaje de la noche -1994

Wenceslao Maldonado Buenos Aires, Argentina 17 de agosto imaginación se necesita para seguir inventando cada hazaña de la liberación un ejército que sube las altas cumbres del riesgo en lentas cabalgaduras y seguir y seguir hasta las nubes con la tutela del cóndor de alas amplias bajo el cielo iluminado en la aventura con ese cuerpo débil y enfermizo pero firme en los ideales de la causa decidido en la estrategia sabiendo que la lucha es incompleta que se gana o se pierde pero la dependencia es siempre indigna hay valentía de soldados hay constancia de mulas y caballos para crecer hasta la cima de la audacia y hay convicción de que al descenso después de cruzar la cordillera se dará la batalla decisiva construcción inteligente de independencia y compromiso por una lucha sin fin para ser libres
De Himnos para una patria soñada- BsAs, 2011

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Susana Thénon Buenos Aires, Argentina – 1935 - 1991 Minuto En todo instante se renueva la fugaz memoria de los espejos, el perfil hosco de los cuerpos oxidados, el andamiaje de palabras no habitadas por manos o por bocas oscuras. El tiempo arruga los caminos, borra las miradas lejanas, va encendiendo la muerte en los rincones. Y cómo no saber esto: llegará un minuto vacío que añore nuestros rostros.

Enrique Molina Buenos Aires, Argentina –1910 - 1996 Vuelve del sueño la lluvia pegajosa que sostiene su peso sobre las almas -agua lenta, insaciable, inmensa, vacilante, aún niña- con las antiguas flores cuya pared se ha rajado para dejarla ir lejos, donde quiera. Risas de la extranjera de las barcas, la plata de sus rodillas con sal, la tan pequeña bombacha de encaje negro, la partida del tren azorado en el humo de los brebajes y los fuertes adioses hasta el horizonte perdido de su boca, hasta apagarse en la distancia la música desequilibrada por las olas y el viento de la memoria. En la torre del mercado la gorda vendedora de sandías, con un pañuelo rojo en la cabeza; y las hojas empezaron a volar otra vez para siempre entre los dientes amarillos del tiempo, desde tales lugares y su gloria que sostuvieron sus pechos, donde la lluvia tendió de nuevo el anillo insondable para la ceremonia. Y todo lo perdido es adorable y espléndido, el resplandor de Dios en la cascara del camarón y la piedra, los soles pasionales, la ciega belleza sin consuelo del mundo.

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Alejandro Schmidt Córdoba, Argentina -1955 Fortuna A veces cuando me siento con ella en el aire arrojo relámpagos a su ambigua dulzura para poder nacer y andar los mundos bebiendo y traficando. La vida es mala hijo parece decirme después de mi borrasca la vida es mala, feliz, furiosa y en esta placidez soy inmortal contigo deja de anhelar el mañana cenemos mientras se escucha la radio el futuro es como los camellos que las nubes apañan una escultura fabulosa e inútil nada hay más tierno, cree, que estar aquí contigo nuestra fortuna es la melancolía.
en “mamá”, Edit. Recovecos, Córdoba, 2007

Rubén Vedovaldi Santa Fe, Argentina - 1951 Aprendíz Un aprendiz de demiurgo escribe en el cielo la palabra cielo Luego escribe en la tierra la palabra Tierra Luego escribe en su cuerpo la palabra hombre Luego cierra los ojos para sentir adentro suyo el cielo, la tierra y el hombre De pronto llueve y la lluvia borra las palabras El hombre insiste en escribir la palabra hombre en la lluvia y la palabra luz en la noche y la palabra puente en el mar pero se equivoca y escribe en su propio cuerpo la palabra lluvia y se escurre por las alcantarillas y se diluye en el mar antes de ponerle la palabra FIN a su obra.

Elizabeth Guerrero Sánchez Costa Rica - México Con lo que tiene de raíz lo nuestro he construido un mundo, he abrazado tu sombra. Solo tu sombra, que derrama silencio.

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Galel Cárdenas Honduras - 1945 El viento y su huracán humano Nos alzamos contra los abominables Que nos asedian incesantes y furiosos, Nos levantamos contra los cobardes Que amenazan -bestiales- a las “ovejas en peligro”. Rechazamos las castas poderosas Que destruyen la república con sus bárbaras pezuñas Anudadas a los vuelos de las águilas verticales Que otean el cielo y sus galaxias. Resistimos la ola del océano que atormenta Refutamos el infierno que florece en la crueldad Rebatimos el abismo y su tiniebla de vértigo. Somos el muro donde la fuerza y su esquirla De sol permanente y gigantesco Se erige sobre el horizonte sin límite. Nada podrá detener este alud de la esperanza Nada podrá interrumpir esta avalancha infatigable Nada podrá atajar el viento y su huracán humano. Nada.
De Pájaro libertario

Efraín Bartolomé México - 1950 Yo te beso Yo te beso Frente a la destrucción y el aire sucio te beso En el estruendo de los automóviles -la migraña del díate beso En el festín de los ladrones En el pozo de los iracundos Ante el cuchillo de los asesinos Ante la baba fóbica de los intolerantes Frente a la sangre agusanada de los corruptos Frente a la mansedumbre Frente a la podredumbre Frente a la muchedumbre Yo te beso de frente Y el día empieza a caminar con la frente muy alta.

Ishida Tosei Japón Grullas en los campos durante la cosecha. Otoño en el pueblo

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Wang Dei China – 701 – 761 Versos dispersos Tú vienes desde mi patria – te ruego, hazme saber los sucesos de mi patria; si, por ejemplo, en el día de tu llegada, a las ventanas ya llegaba la flor del ciruelo invernal.
en Poesía China de la Época T’ang, Fabrri editori, 1998 -Italia. Versión del italiano Gabriel Impaglione

Esteban Ríos Cruz Asunción Ixtaltepec, Oaxaca
Guendaridxela (lengua zapoteca) Rieendaya ra ruaa yoo ga’dxi’ ni nácalu’, ruxhele’ ne riooa guirá si neza, ra layú yoo ni candá’ naxhi guixi bigá gasi. Ruuya’ yaga xquendaruuyalu’ ne raqué rugaanda’ guendaruxidxi ni nea. Raca ique runi stale guendabiaani’ ruxhague’ xquendarieche’, ruxhaya lindaa xti’ guendarioodxisilu’ nachucu ne ridxela lii neza, guidxiró’ diaa ubidxa , dopa laa ca za ni ruluí’ca caadxi yoo. Runa’ zitupe’ ridxi du’ xti’ guendarioodxisi ni cabidxi naa ne ridxi dxaba’ xti ya’qui’, ruxooñe rudxagaloa’ laa, riguza cue’ ti’xhi’ ra noo xa’na’ guibá’, deche si ca dani huiini’ nápalu’ noo ti nisadó’ bani ne nayasa xnisa, ni cunuyubi lugu’ supi ti ndaa huiini’ yu ni naca’ di.

Descubrimiento Llego a esa puerta oculta que eres, abro y entro a tus rincones, al patio oliendo a pasto recién cortado. Miro el árbol de tu mirada y allí cuelgo la sonrisa que llevo puesto. Loco de tanta cordura desato mi júbilo, derribo la barda de tu breve mutismo y te encuentro calle, ciudad pintada de sol, rodeada de nubes que parecen casas. Escucho a la distancia el rumor del silencio que me llama con su graznido de cuervo, corro a su encuentro, doblo la cintura Del horizonte, detrás de tus colinas Hay un mar de olas erizadas, ansiosas De lamer este pedazo de tierra que soy.

“(...) El de la bomba atómica/ mató al de la bomba de mil kilos// El de la bomba H/ mató al de la bomba atómica// El de la bomba de neutrones/ mató al // El que tenía la piedra.” L uis R. Nogueras.

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Thelma Nava México El innombrable

La sombra fue siempre la sombra el halo que tu imagen me dejaba. Desterrado de mi paraíso libre por fin de ti de tus congéneres emerge finalmente tu verdadero rostro. ¡Cuánto afecto, mi Dios, desperdiciado!

Poemas para “Cuadernos de Caridemo” Para volver al mar

Antonieta Villamil Colombia. Reside en Estados Unidos Acantilados del sueño Cuando la negra estepa se derrama con su luna y su flagrante indicio de luciérnagas lejanas sueña contorsionados pájaros bajo sus párpados le blanquean el ojo y tiemblan las membranas del sueño bajo fugaces pestañas sacan de su quicio de huesos a un alma que exhausta se fuga entre los astros del cuerpo Toda la masa del día regenera su paso amanece y se abre el ojo con su luz que ha trasegado los acantilados del sueño Pasa la fugaz película de parajes enroblecidos con un buril que destella rostros voces en los siniestros resplandores de lo soñado cuando la negra estepa se derrama con su lunática mantarraya y su escamoso indicio de peces ahogados en los extraños manantiales de aire en que se mece el sueño cuando la negra estepa se derrama.

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Nathalie Handall Palestina - 1969 El guerrero Era miércoles, lo recuerdo. Tal vez era jueves. Yo había llegado temprano, suficientemente temprano para beber un buen vino sola con un hombre que pensaba todos debíamos temer y por un segundo lo olvidé. Luego ellos llegaron. Nada en mí había cambiado, incluso después del vino, incluso después de que vi una cabra y un cadáver abiertos de un tajo, uno al lado del otro. Algunos dicen que este lugar está maldito, cada gota de agua hunde la tierra. Cuán extrañas las cosas que pensamos en momentos como éste— ¿Era yo una extraña para el amante que vio mis curvas y cicatrices, los besó y luego durmió como un desertor? Cuán extraño lo que se nos ocurre en las sombras oníricas de Dios —los niños que un día viste en Nablus o Ramallah, que te dijeron la hora en que los dátiles crecerán en Palestina. Luego ellos llegaron. Anunciaron —ella murió ayer, pero había oído que murió hace un año, luego esa noche supe que morirá mañana. Y luego lo escuché decir, Cállate, sólo hay una manera de librar una guerra. Conviértete en el otro. Cruzo mis piernas y deshago su rostro intentando hallar una forma de recordar este momento de manera diferente.
Traducción de Beverly Pérez Rego Fuente: Antologia Festival Internacional de Poesía de Medellín

Omar Castillo Medellín, Colombia -1958 Parábola Hilo cuya punta Se amarra para luego Encontrar regreso; O, Hilo cuya punta Origina un tejido Del que se olvida el principio; Maraña Cuando se extravía la palabra Al iniciar el hilado, El lugar a la algarabía Que funda la contienda, El tronchar que presume Resolver la pregunta.
En: Los años iniciales en el vacío 2001-2008- Fondo Editorial Ateneo Porfirio Barba Jacob

Leonardo Alezones Lau Venezuela - 1983 Anónimo
ningún hombre ha sido capaz de forjar su sol todos han caído bajo el látigo de la aurora en espera del favor de los dioses unos querrán meterlo en los costados del ángel para irrumpir con ese calor en la ciudad durmiente de las pieles que se apartan durante las vetas de mármol

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Abdul Hadi Sadoun Bagdad, Irak - 1968 La ciudad Y la ciudad ahora una línea torcida en mis manos un callejero de desilusiones Desde esta puerta salgo a recibir al día y desde la misma despido los atardeceres que se empapan en su fiesta de ámbar Ante esta piedra almaceno mi aliento para otra novillada Es un día confuso y desacorde planifica mis destinos en la cesta de la nada Aquí mis pasos estampan sus eternos laberintos El atardecer gris espera la fruta que cosecha mi mañana. Aquí mis nubes se merman Sombra de tentativas crudas Nos une el miedo no el amor querida por eso nos abrazamos todo el rato.

Rosa Alcayaga Toro Chile En ese pueblo maldito
(oratorio por las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez)

Ardo en estrellas de fuego y embrutezco de ira ante desdichado calvario que sangran las mil Marías en Ciudad Juárez palpitan las vísceras golpeando caras mudas repican campanas en el silencio repetido de la muerte oscura el muertero vende suerte en medallitas… acecha nadie responde nadie escucha ni una sola caléndula nace ni un solo cactus sólo madres llorando escombros los escombros alborotan el horizonte que viste de púrpura los puñales de la tarde María levanta los brazos y sus dedos caen por el precipicio Magdalena araña la puerta del santuario que ignora, úteros vacíos en ese pueblo maldito cubierto de cruces abandonadas brotan vírgenes muertas desde cada rincón a la espera de una mano pero no hay quien dibuje senderos sólo un silencio crudo almidona sábanas rojas un cuchillo brilla en lo alto mi carne acusa a gritos reparto bocas para rezar abrazadas por la tierra huérfana.

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Alfredo Lavergne Valparaíso, Chile -1951 Un olor agrio aplasta este poema Los contrastes pierden sus proporciones originales. Paró de renovarse el aire y cada respiración niega el pulso a lo nuestro. 1952.- Clark-river Canadá 1957.- Winlscale Pile Inglaterra 1966.- Oural U.R.S.S. 1969.- Saint-Laurent Francia 1971.- Minnessota U.S.A 1975.- Pennsylvania U.S.A. 1985.- Ohio U.S.A. 1986.- Chernobil U.R.S.S. 2011.- Fukushima. Japón La muerte, toca instrumento de viento. Bombas de arena y polvo en la garganta. 10 microrads 10 millones de mrds. por hora. Washington: Radiactividad a 30.000 pies. Alaska: Nubes radioactivas a 18.000 pies. Chernóbil: Rodeado de kms. contaminados. El Yodo escasea El Boro metaloide absorbe neutrones Los Geiges controlan las plantaciones. España: Nivel normal de tóxicos Holanda: Castiga sus vacas Alemania: 7.000 toneladas de leche insostenible. Peligro a feto/Km.

Gerardo Guinea Diez Guatemala - 1955 Casa de nosotros V Puede que ella sea lo que no se tiene, la grandeza a la hora del miedo, el escalofrío azul de la madrugada, el muro donde espera la iguana, o esa manía de cambiar de sitio las cosas, el disco de jazz de Oscar Peterson, por ejemplo, para sustituirlo por el de Compay Segundo, entre otras cosas, ya se sabe. Entonces él se llena de paciencia no quiere estar en otra parte, más que en esa casa con sus sillones sus camas sus mesas tocando con la mano todo lo que sí tiene, el gato y las ventanas con ese olor, el jazmín en ciertas tardes, el gallo a la hora de siempre,

a ella sin culpa y un zapato en la mano con su sombra conmovida. Así, puede que ella le traiga a cuento el viejo sueño de infancia sobre una gran carpa con los payasos limpiando a tientas el acre sabor de un ir y venir de la vida; puede ahora que es viernes parada entre el marco de la puerta y su manía de cambiar de sitio las cosas, un minuto antes que él recuerde la mala suerte del país y ella recurra a las fábulas de los clásicos o cierto gusto por un son cubano, por supuesto, con tacones altos y su escalofrío azul.

De: Casa de Nosotros.- Editorial Letra Negra

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Nguyen Quang Thieu Ha Tay, Vietnam del Norte - 1957 Octubre Humo de cascarilla de arroz quemada por muchachos Que pastorean búfalos de agua después de la cosecha Trae el sabor de octubre entre mi corazón. Una vez, el viento se elevó a través de la cascarilla E hizo una mágica canción. Pensé que alguien se escondía tras de él, Invitándome a venir, y yo vine, yo vine. Yo fui más allá de octubre, Más allá del llamado de mi madre al anochecer, Donde las nubes se alzaban como grandes colinas de paja. Mis huellas en el campo cubrieron unas de becerro Y las de becerro cubrieron las mías. Vine hasta que la oscuridad se planto frente a mí, cuestionándome. Me apresuré a retornar; estallé en llanto. Sólo veía las huellas del becerro Y creí que un mago me había convertido en un becerro. Aquel octubre se marchó, aquel humo se marchó. Yo aguardo Aguardo un mago Volando de vuelta desde noviembre A transformarme en aquel becerro de nuevo. Mis perros Después de muchos años vuelvo A mi aldea nativa en una noche canicular Con un cielo a punto de tormenta. Me siento a solas frente a la lámpara de aceite Y escucho a los perros ladrar A los relámpagos sobre el horizonte. Por muchos años viví aquí; Crecí en medio de estos senderos. Por muchos años cuando la noche venía Los perros volteaban sus hocicos hacia el cielo Y ladraban ásperamente, ferozmente. ¿Oh mis perros, por qué ladráis? ¿Ladráis a la luna? ¿A las lámparas de aceite? ¿A vuestras sombras, porque teméis la noche? ¿A vosotros mismos, porque os teméis unos a otros? ¡Oh mis perros, hambrientos, sucios, enfermos Cazando todo el día el alimento, Lamiendo incluso la afilada navaja. Vuestras lenguas cortadas sangran Y los perros que prosiguen Lamen vuestra sangre en la navaja. ¡Perros míos, paren de ladrar por favor! El viento de la noche se vuelve un viento enloquecido. Arroja a la luna de su sendero, y la luna Entre las nubes vuela frenética. Esta noche en mi aldea nativa Escucho a mis perros ladrar. Soplo apagando la lámpara de aceite Y mis perros me ladran.

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Henrique Augusto Chaudon Niterói, Brasil - 1955 Momento na praia As marés vivas e suas oferendas bizarras... Na praia de outono enquanto a lua sobe e o sol se esconde pousam gaivotas e urubus. A fímbria violeta é toalha estendida. Bichos do mar e da terra intumescidos bonecas plásticas desmembradas um pé de chinelo garrafão de vinho barato, seringas, camisinhas um carretel de linha 10... Trastes patéticos: lembram os restos de algum indigente naufrágio. Nas margens da Guanabara em marés de sizígia e beleza aflora uma arte aleatória e grotesca. Mecanizados, prestos, eficientes os homens da Limpeza Urbana recolhem a fina flor de uma civilização.
poesia.net, www.algumapoesia.com.br, Carlos Machado, 2012

Marina Tsvietáieva Rusia – 1892 - 1941 ¡Amargor! ¡Amargor! Sempiterno resabio - ¡Oh pasión! – de tus labios. ¡Amargor! ¡Amargor! Mordedura perenne – Más dura que los dientes. Yo por amargor – beso A todos, a los jóvenes y también a los buenos. Tú por amargor – a otra Conduces por la noche tomada de la mano. Con hogaza de pan como, con agua trago El amargor-desdicha, el amargor-tristeza. Como ésta hay una hierba, ¡Oh Rus!, en tus praderas.
(10 de junio de 1917) traducción de Selma Ancira y Francisco Segovia

Gustavo Pereira Venezuela Somari Yo tuve un navío blanco y fue bruma O era un sueño.

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Luis Benítez Buenos Aires, Argentina - 1956 Todo lo que diré de ti Boca de pájaro en tus ojos de hierro hoy se oxida el dolor. En la mañana que tiembla y en el sol que la entibia en el final de la noche con garras de muerto en todos los lugares comunes a saber: luna lluvia estrellas está tu origen y el origen de tu nombre. Eres el cuchillo que corta el pan de los pobres y la mano que enciende el cigarro del triste. Bienvenida gritan mis cosas mi pasado juguetes lápices caricias bienvenida mis años verdes y mis años grises la alegría de los hombres que ahora puedo ver. Mi amada con boca de diosa pagana borracha en su manto que sonríe mi amada con promesas de espanto mi amada una y mil veces viva y definitiva.

Yvan Silen Puerto Rico -1944 El asesino
A FEDerico Nietzsche

Yo soy el bien y el mal, la aurora y el ocaso (la medianoche y el mediodía) y por eso puedo decir: no al bien y al mal, no al santo y no al canalla. La muerte es breve como la vida; la vida es breve como el suicidio. No sé a dónde ir debajo de la tierra, no se cómo me ilumino debajo de la luna. Andrómeda avanza. Seremos arrojados al Erebo. El hombre ha inventado el terror. El hombre ha inventado la vergüenza. (¡Tú, lector, eres el más horrible de los hombres! ¡Tú, lector, eres…el asesino de Dios!)

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Odalys Leyva Rosabal Cuba Audaz sin estrecheces El amor y el dinero suelen equivocarse (injusta desolación de muros, bestia que busca santuarios de pieles, no partí la tiniebla por mi causa; se fue de la mano el simulacro con angustia, entre el dólar o el peso). ¿Qué otro negocio podía estallar sobre la mesa? mi paladar náufrago de llagas, fruición de mis cenizas al escape no en New York, ni en Venecia mi capital es Guáimaro, fiebre de cristales tras los huesos, la corona infantil no es de guitarra sino una fiesta de semillas por las aves de la tierra. Soy audaz sin estrecheces, un campanazo no puede profanar al aprendiz de trotamundos Tarot vence utopías, exceso de alcoholes y sábanas. Mi pacto sigue siendo entrega de la luna, conjuro sin dobleces, mi cabello se derrumba con violencia. Guarda tus monedas, ofrécelas al pintor que hará mis lienzos o al poeta que hizo un retrato en mi sonrisa.
Meditación del cuerpo, Editorial Ácana, Camagüey, Cuba, (2005);

Lilian Maial Rio de Janeiro, RJ, Brasil mulher com "h" sou bem homem na mente e na mentira conto o que sinto e sem um pinto sou pistoleira no fundo, pioneira medindo forças na queda de braço perdi o cabaço
Tomado de revista Escritoras Suicidas.

Jorge Quintanar México V ¿Qué nos enseña el cacto? y el infierno protozoario un átomo de vida cercenada continúa en la cascada del existir cuando apenas intuimos la entrada del laberinto siglos nos hayan desamparados y no recordamos una sino mil lunas.
en Los rostros fragmentados, Unam, México, 2011

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Eugenio de Nora León, España - 1923 Otra voz Durante tiempo y tiempo, mirando a las estrellas, entre dulces muchachas, flores azules, pájaros de colores, y otras circunstancias así de tiernas y conmovedoras, el poeta fue como un erguido girasol celeste, deslumbrado en el vivo resplandor de la lejana e impasible belleza. Durante días y noches tendió siempre a lo alto, clamó hacia lo imposible, y se arrancó jirones de aquel manto divino, cuidó bien esconderlos, como en un cofre repujado y hermético, inviolables a fuerzas de espadas, en artísticas rimas, en símbolos e imágenes inaccesibles a la profanación bestial de las sedientas multitudes. Mientras crujía espeso el huracán, o caía, caía con suavidad la hermosa nieve, tras los tibios cristales el poeta buscó algo que adecuar a su alma; o en los atardeceres calurosos, de invencible pereza, entonces, cuando los segadores encallecen las manos frente al trigo, soñó quizás en los ojos oscuros de mujeres que existen en islas del Océano. Sí. Ciego, cruel, extático, su infantil mano puede que alguna piedra avara y mágica, arrancara de la profunda mina, algún tesoro inviolado. ¡Ciego! Sin oír, sin ver la Tierra, poblada, sudorosa de hombres que ríen o sufren, de tremendas criaturas amorosas o hambrientas, injustas, criminales, o fracasadas, solas. …Durante mucho tiempo. Hasta que un día, la desnuda presencia de la muerte, de pronto, abrió sus ojos. ¡Oh muerte bienhechora, certidumbre única, luz bella y verdadera entre sueños que huyen! ¿Qué sería la vida si tu vino precioso no infundiera valor, no le diera rigidez de ya eterno a cada fugitivo instante? ¡No, ya nunca, nunca más, aterido por el claro lunar, por el gentil atardecer o el majestuoso firmamento, olvidará el poeta, rechazará a sus vivos y a sus muertos! Abrió los ojos y vio al mundo terrible de los hombres de carne, sólo eso: dolor frente a la muerta. Puesto que vano, vano, fútil y sin destino es todo lo que fuera del hombre sucede, aunque la sombra arrincone en lo anónimo tantas vidas oscuras: ¡Oh poeta, esclarece el Destino! Húndete, arraiga hondo, con los ojos abiertos, con el alma fundida en la sangre, el anhelo, y la voz de los hombres. Con la voz de los muertos, y de todos aquellos que en silencio agonizan, y de cuantos por siglos morirán sin hablar

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Osip Mandelstam Rusia – 1891 -1937 Si nuestros antagonistas me llevan Y la gente deja de hablar conmigo; Si confiscan el mundo enteroEl derecho de respirar y abrir puertas Y afirman que la existencia existirá Y que la gente, como un juez, juzgará; Si se atreven a conservarme como a un animal Y arrojan mi comida sobre el pisoNo caeré en el silencio ni mitigaré la agonía, Sino que escribiré lo que soy libre de escribir, Y unciendo diez bueyes a mi voz Moveré mi mano en la oscuridad como un arado Y caeré con todo el peso de la cosecha...
(1937)

Salvatore Quasimodo Modica, Italia – 1901 - 1968 Dar y recibir Nada me das, no das nada tú que me escuchas. La sangre de las guerras se ha secado, el desprecio es un deseo puro y no provoca un gesto de pensamiento humano, más allá de la hora de la piedad. Dar y recibir. En mi voz hay al menos una señal de geometría viva, en la tuya, un caracol muerto con lamentos fúnebres.
En Dar y recibir (1959- 1965)

Versión del italiano Gabriel Impaglione

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Isla Negra /Navegaciones34
De puerto a puerto, del castellano al italiano, 10 Textos 10 en la bodega de la nave de línea de Isla Negra.

Rosina Valcarcel
Lima, Perú – 1947 A los tres años de edad –1951-, su familia fue obligada a embarcar rumbo a México en destierro forzoso por la dictadura de Manuel Odría. En este país pasa su infancia hasta 1956 en que regresa nuevamente a su tierra. Estudia Letras y Antropología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde obtiene su doctorado. Sus primeros poemas y textos aparecen en las revistas Piélago y Gaceta Sanmarquina. Fundadora, directora y codirectora de la revista Kachkaniraqmi y Co-directora de WarmiNayra. Ha colaborado con artículos, entrevistas, reseñas, etc. en diversos medios de comunicación. Publicó, entre otros títulos: Sendas del bosque”, 1966 La Rama Florida; “Navíos”, 1975 Ediciones Universitarias; “Una mujer canta en medio del caos”, 1991 EGL Colección Amarilis; “Loca como las aves”, 1995 Arteidea editores, Colección El otro universo; “Loca como los pájaros”. 1998 L ima; Palabras del oráculo, Universidad cristiana del Perú "María Inmaculada"; “Paseo de sonámbula”. 2001 Colmillo Blanco Editores.

Encadenada Monarca, Jueces, Niños y Poetas: ¡Venid, venid! Debajo de la tierra, donde jamás llegó la luz: Miradme encadenada, arrojada en el profundo abismo de los muertos. ¡Venid, venid! ¡Salvad mi cuerpo! Lejos de toda huella humana: Miradme encadenada, ¡Maldita mil veces por los vientos! ¡Venid, venid! Aquí nace el olvido.

Incatenata Monarca, Giudici, Bambini e Poeti: Venite, venite! Sotto la terra, dove mai è arrivata la luce: guardatemi incatenata, buttata nel profondo abisso dei morti. Venite, venite! Salvate il mio corpo! Lontano da ogni impronta umana: guardatemi incatenata, maledetta mille volte dai venti! Venite, venite! Qui nasce l’oblio.

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El monte Venus El monte Venus es un poco apacible por ello los humanos lo acarician El monte Venus alivia nuestros insomnios nuestros fantasmas y aviva nuestro fuego Pobres aquellos que ignoran su fuerza mientras nuestro ser talla su madera, su energia y su ilusión.

Il monte Venere Il monte Venere è poco tranquillo per questo gli umani lo accarezzano Il monte Venere solleva la nostra insonnia i nostri fantasmi e ravviva il fuoco Poveri quelli che ignorano così grande forza mentre in noi l’ essere intaglia il suo legno, la sua energia e speranza.

El oráculo
a S.Ch.

Han pasado los años sus clandestinas manos se unieron entre ámbares, cuarzos y esmeraldas Una mujer altiva quedó atrapada Su corazón se desvanece esta noche después de vanos sacrificios El poeta reflexiona el bello nombre de Giralda Eran buenos cómplices bajo la garúa de Lima Pero el oráculo no lo deja detener su nave.

L’oracolo Sono passati gli anni le loro clandestine mani si unirono tra l’ambra, quarzi e smeraldi Una donna orgogliosa rimase intrappolata Il suo cuore svanisce questa notte dopo inutili sacrifici Il poeta riflette sul bel nome di Giralda Erano buoni complici sotto la pioggerella di Lima Ma l’oracolo non lascia fermare la sua nave.

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La puerta
al modo de Cavafis

Entre este caos de papeles, donde transcurre mi vida, leo, rezo y escribo en pos de puertas. Acaso cuando abra la tuya será una dicha. Pero tu casa está lejos Poeta o no deseas abrirla. Y tal vez sea prudente no besarnos. Tal vez el amor sea una nueva cadena Quién sabe qué otro dolor nos depare Qué nuevos suspiros.

La porta
Al modo di Kavafis

Tra questo caos di carte, dove trascorre la mia vita, leggo, prego e scrivo procurando porte. Forse quando apro la tua sarà la gioia. Ma la tua casa è lontana poeta o non desideri aprirla. Appaia prudente non baciarci chissà. L’amore sia un’altra catena Chi sa che altro dolore ci aspetta Quali nuovi sospiri

Divina melodía
(a Sandro Chiri)

Recuerdas amigo mío la ebria torre de marfil y las ahumadas paredes de San Marcos qué resplandor qué palidez miserable. La tarde abre su puerta mientras tocas saxofón sin calcular una palabra Hoy no es temprano se nos va la vida como aquel marinero Qué nos queda en el puerto sólo amarte mientras se mueve el mar

Divina melodia Ricordi amico mio l’ebbra torre d’avorio e le affumicate pareti di San Marcos Che splendore che pallore miserabile. La sera apre la sua porta mentre suona il saxofono senza calcolare parola Oggi non è presto Ci va via la vita come a quel marinaio Cosa rimane nel porto solo amarti mentre si muove il mare

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Carta de navegación
a Alfarero

Tenía el hábito de flaquear su corazón Al surcar esmeraldas y peces ebrios Tembloroso, altivo, enamorado Pero esta mañana su voz crece Es una carta de navegación Frente al viejo mar y la melancolía Sigue a los versos con los ojos Como a una alondra inquieta Sobre la fuente y la estación de las caracolas Su sangre corre hacia el firmamento Y baja al bullicio de la multitud encendida.

Mappa di navigazione Aveva l’abitudine d’ indebolirsi il cuore Al solcare smeraldi e pesci ebbri Tremante, orgoglioso, innamorato Ma questo mattino la sua voce cresce È una mappa di navigazione Di fronte al vecchio mare e la malinconia Segue i versi con gli occhi Come un’ allodola inquieta Sulla fontana e la stagione delle conchiglie Il suo sangue scorre verso il firmamento E scende sul chiasso della moltitudine accesa.

a Chris

Me levanto y dejo atrás la garúa de Lima El yaraví y la nevada del Misti El mundo no cesa de caer Mas la canción duerme sobre tus hombros Bajo el suspiro de tus labios, amiga mía En el azafrán recuerdo Nuestro cielo La aurora redimida Paz y claveles en las calles Habrá Sol, danzas y victoria

Mi alzo e lascio dietro la pioggerella di Lima Il yaraví* e la nevicata del Misti** Il mondo non finisce di cadere Ma la canzone dorme sopra le tue spalle Sotto il sospiro delle tue labbra, amica mia, nello zafferano ricordo il Nostro cielo l’aurora e’ stata riscattata dalla Pace e gelsomini nelle strade Sarà il sole, danze e vittoria.
*“Yaraví” è un genere musicale peruviano- fusione dell'antico canto rituale incaico con la musica romantica. **Misti, vulcano d’Arequipa, Perú

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Nube
al poeta Gilberto Owen

Mi arpa –escúchala viajar--se cansó hace tiempo. Quién sabe adónde partió sin albor Entre las manos oscuras de un barco lejano Te he contado antes, Eliseo, de los cometas y la nube Contempla el ocaso y mi espectro celeste La revolución inconclusa El cántico de otra vida que no llega Y el manantial de ese riachuelo A punto de secarse Como la fuente del Parque de la Reserva O este poema pálido en tus manos, Eliseo.

Nuvola La mia arpa – ascoltala viaggiare- si stancò tempo fa. Chi sa dove partì senza albore Tra le mani scure di una lontana nave Ti ho raccontato prima, Eliseo, sulle comete e la nuvola Contempla il tramonto e il mio spettro celeste La rivoluzione incompiuta Il cantico di un’altra vita che non arriva E la fonte del fiumicello Al punto d’asciugarsi Come la Fontana del Parco della Riserva Oh questi versi spenti sulle tue mani, Eliseo.

Fantasías
a Carolina Ocampo

Dónde nace tu ánimo de roble, ¿Eres la hija de Zeus, Atenea, la de los ojos claros? Cambian las piedras cuando juegas Las tornas sortijas, aretes, pulseras En tus manos lo inerte cobra vida Halo que nos das cuando te acercas ¿Tú eres hija de Afrodita? No vivamos ilusionadas del fuego ajeno Tu huella húmeda es esta carta Donde se incendian malditas fantasías y leves retamas.

Fantasie Dove nasce la tua forza di quercia, sei la figlia di Zeus, Atena, quella degli occhi chiari? Mutano le pietre quando giochi Diventano anelli, orecchini, bracciali Nelle tue mani l’inerte prende vita Alone che ci circonda quando vieni Tu sei figlia d’Afrodite? Non viviamo illuse dell’ alieno fuoco La tua impronta umida è questa lettera Dove prendono fuoco maledette fantasie E lievi ginestre

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Quién se trave Quién se atreve a derretir la Luna Colgar de la horca al Quijote Dar puntapiés mirando el firmamento Y reírse tras bambalinas Mientras nuestro corazón cante Y lo diga todo ¿Cree que ha de perdurar? Oh, animal villano vano No somos las últimas en la senda Habrán otras primaveras Y silbarán sobre las flores Y el fuego y el juego ¿Verdad, Marcela?

Chi ha il coraggio? Chi ha il coraggio di sciogliere la luna Appendere alla forca il Chisciotte Dar pedate guardando il firmamento E ridere tra i sipari Mentre il nostro cuore canta E tutto dice Crede di perdurare? Oh! Animale infame vano Non siamo le ultime in cammino Saranno altre primavere E sibileranno sulle fiori E il fuoco e il gioco Vero Marcela?

Versiones al italiano, Gabriel Impaglione

Revista co-fundadora del Festival Internacional de Poesía Palabra en el mundo - 2 – blogs – 2 - Isla Negra:

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Isla Negra
no se vende ni se compra ni se alquila, es publicación de poesía y literaturas. Isla Negra es territorio de amantes, porque el amor es poesía. Isla Negra es arma cargada de futuro, herramienta de auroras repartidas. Breviario periódico de la cultura universal. Estante virtual de biblioteca en Casa de Poesía.
“Poesía/ Perdóname / por haberte ayudado a comprender / que no estás hecha solo de palabras” - Roque Dalton

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