LOS PROFETAS DEL CAOS

ENERGÍA EÓLICA Y SOLAR COMO EXCUSAS DE OTRA CRISIS ENERGÉTICA A PROPÓSITO DE UNA PROPUESTA VERDE INCOHERENTE INTRODUCCIÓN
La presentación de un informe que pretende erigirse en referente de la Política Energética Argentina, realizado con muy amplio soporte mediático, por algunas ONGs claramente vinculadas con dos transnacionales del ecologismo de corte fundamentalista, -como demostradamente son y operan Greenpeace y World Wildlife Foundation-, motivó la realización de un análisis exhaustivo del trabajo en sí mismo presentado, de otros informes producidos por los restantes entes que fueron convocados por las entidades promotoras del conjunto de escritos, así como del contexto en el cual fue realizado, difundido y –muy a la usanza del ecologismo ultramontano- pretendidamente presentado como “definitivo”, y erigiéndose en juez absoluto del Sector Energético sin demostrar ni remotamente los quilates técnicos ni científicos para ello. Resulto notable el despliegue mediático que en la ciudad de Posadas precedió a la presentación del informe de una ONG participante del grupo ejecutor, y no puede sorprender el tono catastrófico y de “denuncias” del mismo, pues ese estilo de terrorismo ecolátrico es metodología usual en las comunicaciones provenientes del ecologismo fundamentalista, enfatizando lo fuertemente emotivo, en claro desmedro de lo racional, lo coherente y lo científico. Tampoco puede sorprender que se haya puesto particular énfasis en difundir dicho “informe” en Misiones, pues es en esta pequeña y económicamente marginal provincia, donde se atesora el mayor potencial hidroeléctrico de Argentina. En particular el informe de la ONG expositora en Posadas, tiene un fuerte sesgo anti hidroeléctrico y anti nuclear, postura que solo se sustenta en frases hechas y repetidas hasta el hartazgo, abundantemente matizado todo con expresiones de todo catastrófico y rimbombante, de supuestas “amenazas” que solo revisten el muy dudoso grado de potenciales peligros, pero con muy discutibles o inexistentes basamentos científicos sólidos e irrebatibles. El lugar elegido para la presentación –la Facultad de Humanidades de la UNaM-, tampoco es casual, muy cerca de lo supuestamente “social” y muy lejos de lo específicamente científico, como habría sido –de actuarse coherentemente- en alguna Facultad de Ingeniería o de ciencias duras. Se analiza en citado informe en su contexto total, y separadamente en cada uno de sus componentes. Al avanzarse en las investigaciones, buscando en internet, se encontraron los escritos producidos por los otros participantes, otros trabajos diagramados como esquemas de disertación en formato Power Point (o similar), y también se investigó acerca de los antecedentes de todas las entidades que fueron partes de esta muy promocionada iniciativa de prospectiva de “escenarios energéticos”. Las entidades son diez, cuatro convocantes o auspiciantes, y seis redactoras o Escenaristas. También se evalúa el contexto de acción y las metodologías de estas muy particulares ONGs y de quienes les prestan apoyos, y de las vinculaciones políticas (en el sentido amplio y virtuoso del concepto) y geopolíticas del tema objeto de tantas distorsiones y falsedades, en la orientación general de los escritos analizados. Se evalúa asimismo la línea conductual advertible entre anteriores trabajos faltos de rigor científico, que se impusieron en base a repeticiones y dudosos “avales” (que no suplieron sus 1

carencias y faltas de fundamentaciones), y a muy poco tiempo de presentado se pudo constatar ya el uso dado a ese conjunto de “informes”, por parte de activistas locales, aupados a maniobras de oportunismo político por parte de “dirigentes” escasos de votos pero muy deseosos de notoriedad, casi al como sea. También se analizó el informe similar, hecho en Chile, el cual si bien tiene algunas lógicas diferencias, metodológicamente responde al mismo contexto en el que priman las ONGs de perfiles marcadamente fundamentalistas –algunas de ellas transnacionales-, grupos empresarios claramente adscriptos al liberalismo económico extremo, y varias Universidades, la mayoría de ellas privadas, y todas de marcadas tendencias ultra liberales en lo económico, tal como son excluyentes actores en el país trasandino. Tanto allá como acá, se confirman las fuertes asociaciones entre actores del establishment ultra liberal en lo económico, ultra conservadores en lo político; con las ONGs y Fundaciones de orientaciones ecologistas fundamentalistas; y como aliados naturales y partícipes necesarios, los poderosos intereses vinculados con la generación termoeléctrica. Finalmente, se exponen las conclusiones a las que se arriba. Como complemento necesario del trabajo de análisis de los antecedentes obtenidos, se transcriben diversos artículos de quien suscribe, que fueron difundidos a los numerosos contactos y habituales receptores de los mismos (muchos de los cuales además aportan habitualmente valiosos antecedentes y criteriosas opiniones, además de inestimables expresiones de aliento y apoyo. Se puede constatar que se vinculan directamente con el tema troncal analizado. Esos artículos son generalmente difundidos públicamente en varios medios periodísticos, la mayoría de tipo electrónico. Se aclara que dado el limitado concepto que la Ley 26.190 confiere a la definición que en la misma se da a las allí llamadas “energías renovables”, amputándose en forma arbitraria y contra toda lógica a las hidroeléctricas de más de 30 MW de potencia, en el presente informe a ese criterio restrictivo de las “energías renovables”, se denomina “renovables amputadas”. A la vez, los escritos que conforman el paquete que terminó siendo el muy discutible informe de Escenarios Energéticos, tienen dos categorías de entes involucrados. Por una parte, están los gestores del hecho, llamados Organizadores o Convocantes; y por otra los entes actuantes (llamarlos “investigadores” sería muy ampuloso, para el tenor general de los escritos, tal como se constata en las evaluaciones desarrolladas); estos entes son llamados Escenaristas, por ser los hacedores (o inventores) de los “escenarios” propuestos, varios de ellos dignos de un libreto de ciencia ficción, pero muy lejos de todo enfoque científico o técnico. 1 – ANTECEDENTES DEL CASO El accionar de las mencionadas transnacionales de la ecología (Greeenpeace y World Wildlife Foundation) muestra una constante utilización de las fuertes “denuncias” mediáticas, y d e otras maniobras de muy fuerte impacto en la opinión pública, caracterizándose por lo que se dio en llamar “el terrorismo mediático”, o más específicamente “el terrorismo ecolátrico con amplio despliegue mediático”. Queda en claro que ecolatría es la idolatrización de la ecología, con la instauración de fuertes dogmas de pretendida absoluta vigencia e indiscutibilidad, que en la realidad de los casos no soportan un buen análisis científico o técnico, y en muchos casos ni siquiera soportan someterlos al sentido común. ¡Claro está que para analizarlos se requiere elemental amplitud de criterio, y un mínimo esfuerzo de análisis, y esas dos elementalidades no siempre se dan, y menos aún juntas! Suele ser más “cómodo” dejar que otros piensen por uno mismo, si bi en eso lleva indefectiblemente, a defender posturas reñidas con la verdad y el sentido común. Ante los múltiples “errores” o directamente gruesas falencias, en las afirmaciones rimbombantes y “denuncias” mediáticas de esas transnacionales del ecologismo ultra, las aclaraciones o desmentidas son usualmente difundidas en letras muy chicas, en páginas pares 2

interiores de los diarios, con titulaciones muy discretas que las hacen pasar desapercibidas; además de lo cual, esas desmentidas son generalmente publicadas mucho después de ser difundidas las “denuncias”. Eso es lógico, pues los procesos de demostración de las falsedades que instalan con tanta reiteración y liviandad de criterio, demandan trabajo y tiempo, así sean elementales las “denuncias” mediáticas. ¡Y de ese modo, las mentiras quedan instaladas en el subconsciente colectivo! No es casualidad que la ubicación, la titulación y el centimetraje dados a las “denuncias” sean usualmente privilegiados y muy amplios: mientras que las desmentidas se publican en letras chicas, en páginas interiores y perdidas entre otras vaguedades, con lo que no se logra contrarrestar los efectos subliminales de las falaces “denuncias”. ¡Pero claro, los escándalos “venden”, mientras que lo serio y científico es “aburrido”…además de lo cual, las amplias billeteras de las ONGs transnacionales, generosamente vertidas en publicidades en los medios, deben pesar bastante! Ambas transnacionales del ecologismo ultra, han sido creadas en Gran Bretaña, siendo las principales ONGs “ecologistas” transnacionales que operan en Argentina. Sus metodologías son bastante similares, siendo notorio que instalan “agendas” de acción –claramente prefijadas desde el exterior-, omitiendo otros temas que en realidad son relevantes, pero a los que no dedican ningún esfuerzo, e incluso parecen no importarles en absoluto. Por ejemplo, ni esas ONGs británicas ni sus agentes y operadores locales, han demostrado interés alguno por revertir los catastróficos efectos que causan los poderosos venenos utilizados en las plantaciones de tabaco de la provincia de Misiones (seguramente también usados en Salta y Jujuy, las otras dos provincias tabacaleras de Argentina). Tampoco se preocupan ni un ápice, por considerar los gravísimos problemas de contaminación –o sea ambientales- y los catastróficos efectos sociales, que produce la miseria crónica. En cambio, sin admitir opinión alguna en contrario, ni aceptar ninguna fundamentada refutación de sus dogmas, se han cerrado en operar sistemáticamente en contra de la generación hidroeléctrica y la generación nuclear, siendo evidente que han apelado a argumentaciones siempre de fuerte impacto mediático pero con sucesivas afirmaciones falaces o en muchos casos sacadas por completo de contexto. Ya se volverá sobre este tópico, pues es uno de los ítems relevantes para comprender los retorcidos caminos de estos opinantes “al voleo”, auto pretendidamente erigidos en jueces inapelables de los temas que eligen como objetivos…o más bien como blancos de sus campañas. La contracara de la oposición a ultranza a las generaciones hidroeléctrica y nuclear, es la pretensión de forzar, aún pese a sus conocidas (y escondidas) limitaciones técnicas, y a sus muy altos costos, a las generaciones eólica y solar. Y en medio de la armada “disputa” entre las generaciones convencionales que rechazan (hidro y nuclear), y las “renovables amputadas” que pretenden imponer al como sea, los grandes beneficiarios resultan ser los poderosos intereses vinculados con la generación termoeléctrica, la cual consume grandes cantidades de hidrocarburos, recursos no renovables…y contaminantes. ¡Paradojas del ecologismo fundamentalista, que promueve actividades altamente contaminantes, y que no se preocupa por el desarrollo socio económico! Por otra parte, esas ONGs transnacionales y sus acólitos locales, jamás emitieron ni una sola opinión crítica respecto a la implementación de la denominada “globalización salvaje”, impuesta por los grandes centros financieros del poder transnacional; silencio que es más que notable, habida cuenta de los desastrosos efectos ambientales que –probadamente- causa la miseria, sobre todo en sus estadios extremos, y considerando que está probado que esas políticas neoliberales han sido las causantes de creciente pobreza y desamparo en cuanta nación impusieron sus duras aplicaciones, con catastróficos efectos para sus sufridos pueblos. Debe señalarse que esas ONGs fundamentalistas, son muy pródigas en “denuncias”, pero no plantean reales alternativas, pretendiendo en cambio el inmovilismo total, de lo cual es claro reflejo la postura de “denuncias preventivas”, las que ante supuestos daños –por lo general nunca demostrados- buscan detener, paralizar, impedir, frenar; metodología cargada de negatividad que 3

ocasiona múltiples trastornos de índole social, económica e incluso ambiental; al obrar como barreras artificiales “en contra de”, induciendo a la parálisis indefinida en las obras o emprendimientos del tipo que sean. También cabe citar que son conocidas las acciones de “guerras blandas” (ant es llamadas guerras psicológicas, pero hoy refinadas y ampliadas configurando el nuevo concepto, con técnicas y tácticas de difusión de tremendos efectos en el subconsciente colectivo de los pueblos). Y en ese marco, no es un tema menor que la Rusia de Putin emergió del caos que la llevaba a la disolución, tomando la drástica decisión de expulsar sin miramientos y en forma perentoria, a más de un centenar de ONGs extranjeras que operaban bajo falaces coberturas “ambientalistas”, “derecho humanistas” y otras; pero que en realidad fueron acusadas de tareas de espionaje y acciones de disolución social. Lo mismo hizo recientemente el Ecuador de Rafael Correa, que expulso a más de una veintena de ONGs transnacionales, bajo similares cargos. Respecto a los “avales” pseudo científicos, citados en el informe analizado, se constata la metodología recurrentemente utilizada por el conglomerado de ONGs transnacionales y sus asociados locales: primero imponen leyes, documentos pseudo-científicos, declaraciones públicas, etc.; con la fuerza de las presiones mediáticas y de provocaciones masivas (asambleas manejadas por activistas bien entrenados, de las que frecuentemente extraen “conclusiones” o “documentos” fuertemente sesgados; manifestaciones públicas muchas veces engrosadas por militantes que viajan al efecto; reuniones preensambladas, en las que solo se admite el pensamiento “ecológicamente correcto” y se denosta e insulta a quienes quieran expresarse en disidencia; etc.). Una vez que el objetivo inicial está logrado, citan recurrentemente a la ley, el documento o la declaración que previamente hicieron imponer a la fuerza, aunque esté reñido con los más elementales principios científicos e incluso con el sentido común. Así lo hicieron con el muy cuestionable documento – emitido totalmente huérfano de sustento técnico o científico- con el pomposo y muy “vendible” nombre de la Comisión Mundial de Represas…financiado por aquellos para quienes es negocio que se dilaten o impidan las construcciones de nuevas hidroeléctricas, y que es un mero rejuntado de opiniones sin ningún aval científico. Lo mismo respecto a la muy cuestionable ley 26.190, aprobada a presión con la al menos muy culposa colaboración de funcionarios complacientes de la Secretaría de Energía de La Nación, y con el desconocimiento evidente de legisladores respecto a la temática energética. Con la misma mecánica de las fuertes presiones patoteriles, fue sancionada en Entre Ríos una absurda ley antirrepresas, con la connivencia de la administración Busti, la misma que orquestó el absurdo enfrentamiento con Uruguay, fogoneado por Greenpeace y fanatizados grupos de activistas ecolátricos locales de esa provincia. Esa misma ley, pretendió imponerse en base a burdas presiones de activistas que al efecto se trasladaron de otras provincias hacia Misiones, en un operativo grosero, acorde a la metodología patoteril, que afortunadamente no tuvo éxito en La Tierra Colorada.

2 - DOCUMENTACIONES ANALIZADAS. Contexto general. Si bien algunas repercusiones llegaron antes, en el contexto de la Provincia de Misiones, el conocimiento masivo de la existencia del conjunto de escritos acá analizados, irrumpió abruptamente a partir de la explosivamente mediática presentación que FEP – Los Verdes, hizo en la sede de la Facultad de Humanidades de la UNaM (Universidad Nacional de Misiones), en agosto de 2012, para lo cual contó con el soporte de activistas y agitadores de grupos ecologistas, marcadamente fundamentalistas, que actúan en esta provincia. Esos grupos de activistas, autodenominados ecologistas, en rigor de verdad más bien militan en la oposición a ultranza a las usinas hidroeléctricas, mientras que muchos otros gravitantes temas, con claras repercusiones ambientales, son soslayados casi sistemáticamente, por lo que cabe al 4

menos dudar de sus declamadas posturas “ecologistas”, constituyendo más bien grupos de presión antirrepresas a ultranza. En función de esa realidad, los análisis de las documentaciones, tuvieron su comienzo por el panfletario “informe” distribuido por “Los Verdes”, más el documento de síntesis, que también fue publicitado en la mencionada presentación. A partir de sus lecturas y análisis, se fue desentrañando la enmarañada madeja de trabajos de otros Escenaristas, de las posturas de los Organizadores, y de las vinculaciones del conjunto de trabajos realizados en Argentina, con otro casi calcado en su metodología y objetivos, precedentemente hecho en Chile; siendo patente en ambos casos que varias ONGs y Fundaciones transnacionales, manejadas y orquestadas como grupos de presión desde el G 7, han sido las que “dieron letra” y establecieron las cerradas y muy condicionadas pautas que enmarcaron –y constriñeron- el margen de acción de los propios Organizadores, y de los Escenaristas. Citando el título general del trabajo, y los nombres de los Organizadores y Escenaristas, se pudo bajar de Internet (usando un buscador), el conjunto de escritos que ha sido evaluado, estudiado y analizado cuidadosamente, con cuyas evaluaciones y conclusiones, se fue dando forma al presente libro. Al solo efecto de otorgar mayor precisión conceptual a los análisis desarrollados en este libro, se hace constar que en los casos de CADER, CME-WEC, GEA-UBA, y FVSA; no fue posible encontrar en Internet los respectivos trabajos desarrollados, bajándose si los resúmenes en formato Power Point; y haciéndose constar que de todos modos sus posturas y las sintéticas bases de los mismos, constan en el trabajo de síntesis, que pudo ser analizado, tal como se hizo en las partes respectivas de este trabajo de investigación, que terminó teniendo el formato de libro digital. Escenario Energético Argentina 2030, FEP – Los Verdes Si bien alguna repercusión previa hubo, este conjunto de informes y materiales accesorios, resultaron conocidos en Misiones, a partir de la presentación pública realizada –con gran despliegue periodístico y mucha publicidad mediática por parte de las ONGs “anti represas” locales - en la sede de la Facultad de Humanidades, el 8 de agosto de 2012. La presentación fue realizada en tal ocasión, por la ONG eco-política “Los Verdes”, y contó con el aval explícito de militantes del ecologismo de corte fundamentalista de Misiones, usualmente muy activo y muy ruidosamente mediático, con el consabido perfil apocalíptico que “denuncian” si no se siguieran a rajatabla sus planteos. Es conocido que las exposiciones y “denuncias” tienen muy fuertes cargas emotivas, pero dudosas o nulas fundamentaciones científicas comprobables. Consecuentemente, los análisis que dieron origen a este libro, comenzaron por el informe Escenario Energético Argentina 2030, realizado por FEP – Los Verdes. Ese informe consta de 39 páginas, incluyendo la carátula. Su redacción es relativamente densa, abundante en gráficos, y de una primera lectura puede inferirse que resume el espíritu y las conclusiones troncales de todos los Escenaristas, lo cual finalmente no resulta cierto. De las citas de organizaciones insertas en ese informe, pudo ir obteniéndose, vía Internet, los otros trabajos que conforman el conjunto de trabajos vinculados. Plataforma Escenarios Energéticos Argentina 2030. Consta de 45 hojas, incluyendo la carátula. Los cuatro entes auspiciantes (AVINA – ITBA – FARN-CEARE) montaron esta presentación, en formato con letras grandes y muy grandes, con profusión de gráficos y cuadros, en un encuadre general muy sintético, más bien elaborado en tipología apta para exposiciones estilo Power Point. Se analiza con mayor detalle en el capítulo 7. Informe de Síntesis. Es una resumida presentación del conjunto de informes. Tiene 40 páginas, incluida la carátula. Su diseño posee amplios espacios cubiertos por diversas fotografías, ambientadas en 5

“escenarios ecológicos”, pródigos en molinos eólicos, gente bonita con sonrisas amplias, generosas presentaciones de los diez entes intervinientes -4 organizadores o promotores y 6 ejecutantes o Escenaristas. Explica los condicionamientos previos que enmarcaron todo el proceso, y cita sintéticamente las conclusiones expuestas por cada Escenarista. Un detalle muy sugestivo, es que en medio de la generosa disposición de espacios para fotos, ilustraciones diversas (con abundante propaganda institucional para los diez entes intervinientes, y títulos en tamaños gigantes, el texto está impreso en formato minúsculo, prácticamente ilegible a simple vista, de forma tal que para concretar su lectura es necesario – literalmente- contar con una lupa, además de amplias dosis de paciencia. ¿Eso puede ser acaso un criterio favorable a la amplia difusión y a los necesarios análisis medulosos? ¡Indudablemente no, y eso evidencia esconder la metodología de amplias fraseologías impactantes, ilustraciones “ecológicamente amigables”, pero dificultades extremas para evaluar con seriedad la debida fundamentación científica que debería primar, y que suele resultar tan esquiva o inexistente en los trabajos de orientación ecológica fundamentalista. Escenarios Energéticos Chile 2030. Es el trabajo que se tomó como ejemplo a seguir, para su similar realizado en Argentina. Consta de 23 hojas, de las cuales 7 (sumando las medias páginas) corresponden exclusivamente a fotografías e ilustraciones sin ningún soporte técnico, además de lo cual generosas partes de 14 hojas contienen fotos e ilustraciones, que no suman elementos de análisis. Los Organizadores son cinco instituciones, y los Escenaristas son otros cinco entes convocados. Es notorio el perfil fuertemente afín al ecologismo ultra, predominando entre los Organizadores y los Escenaristas, si a las ONGs enroladas en el ecologismo “duro”, se le suman otros entes –básicamente Universidades predominantemente privadas-, e incluso una empresa transnacional dedicada a la promoción y comercialización de las productoras de energías “renovables”. Se analiza por separado en el capítulo 8. Propuesta de AGEERA – Asociación de Generadores de Energía Eléctrica de la República Argentina. Consta de 41 páginas. Se analiza en el capítulo 12. Síntesis de AGEERA. Son siete páginas en formato Power Point, cuyo análisis se hace en el capítulo 12. Síntesis de CACME. Es una escuetísima exposición tipo Power Point, que además de la hoja de presentación, consta de solo dos hojas con gráficos, de inexistentes fundamentaciones. Se analiza en el capítulo 12. Síntesis de FVSA. Muy sintética presentación en formato Power Point. Se analiza en el capítulo 12. Síntesis del GEA – UBA. Una breve exposición en Power Point, analizado con mayor amplitud en el capítulo 12. Síntesis de FEP – Los Verdes. El responsable citado es Martín Orecchia. Se desconoce si posee formación profesional, siendo en cambio muy claro que es un activista del ecologismo de corte fundamentalista. Formato Power Point. Se analiza en el capítulo 12. Síntesis de CADER – Cámara Argentina de Energías Renovables. 6

Figuran como responsables del Power Point, Mauro Soares y Marcelo Álvarez, identificados como presidentes del comité eólico y del comité solar, respectivamente. Se analiza en el capítulo 12. 3 – CONDICIONAMIENTOS PREDETERMINADOS. De una lectura general, rápidamente resaltan algunos precondicionamientos, los cuales son dudosa o nulamente justificables desde lo técnico, y resulta claro que solo se fundamentan en una serie de dogmas, persistentemente instalados por las ONGs del ecologismo fundamentalista. Un breve listado de los mismos, permite constatar el marco fuertemente sesgado, que condicionó apriorísticamente los trabajos que realizaron los Escenaristas. En este punto solo se los señala, siendo luego analizados exhaustivamente, a lo largo del presente trabajo. Los precondicionamientos principales son los siguientes. Suposiciones de muy bajos crecimientos de la demanda eléctrica. Se dividen en dos “escenarios” denominados BAU (crecimiento “corriente” o “normal”), y URE (crecimiento “reducido” o “ecológico”). Ambos son técnicamente insostenibles. Exclusión tajante de las hidroeléctricas (excepto las de baja potencia). Exclusión tajante de las nucleares. Exacerbada prioridad a las “renovables amputadas”. Secundarias consideraciones de los costos económicos. Dudosa o errónea determinación de los costos ambientales de las “renovables amputadas”. Ocultamiento de la extrema gravedad de los fuertes condicionamientos técnicos que adolecen las generaciones eólica y solar. Muy discutibles afirmaciones respecto a la estimada reducción en el consumo de gas natural. Errónea asignación de los costos de las redes de Distribución, las cuales serían necesarias para sustentar los elevadísimos porcentajes de inserción de las “renovables amputadas” que plantean como objetivo casi excluyente. Pretendida sustentación de los objetivos ultra ecologistas, basándose en un informe claramente mendaz y fogoneado por los intereses vinculados con las “renovables amputadas”; y en la Ley 26.190, que además de no tener basamentos científicos, claramente fue impulsada por los mismos intereses marcadamente sesgados hacia lo “renovable”. Cerrada y dogmática oposición a explotar los hidrocarburos no convencionales o de esquistos, que constituyen –justamente- las principales reservas conocidas de Argentina. Afirmaciones tajantes de supuestas “reducciones de costos” y de “estímulos a la producción” (conceptual), que no se sustentan en los conocidos efectos negativos ya experimentados por los países que apostaron en forma muy acentuada por las “renovables amputadas”.

4 - EL CONTEXTO ENERGÉTICO Y SUS MÚLTIPLES VINCULACIONES. Es imprescindible entender cual es el contexto de la temática energética, y las más importantes de sus múltiples vinculaciones con los diversos sectores y actividades humanas; lo cual en principio se entiende en lo referente a su significación y magnitud, a partir de considerar, con toda lógica, que prácticamente no existe actividad humana que esté desvinculada del Sector Energético.

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Es un sector estratégico de altísima y excluyente prioridad, y es muy claro que sus eventuales limitaciones obran como un cerrojo que condicionan todas y cada una de las actividades socio-económicas. La orientación que se da al Sector Energético nunca es neutra, y en forma positiva o negativa, influye tanto en la evolución del PBI, como en su distribución y en todo el contexto nacional. No es el objetivo de este trabajo realizar un pormenorizado análisis histórico, por lo que no se detallarán los amplios antecedentes existentes en la materia (que los analicé en mi Tesis de Maestría en Gestión de la Energía), pero a modo de síntesis al respecto, se puede constatar –y fundamentar sólidamente-, los hechos señalados seguidamente. Los gobiernos liberales han sido recurrentemente “privatistas” y muy proclives a otorgar preeminencia excluyente al capital extranjero, tanto en el Sector Eléctrico como en el de los hidrocarburos. El liberalismo económico ha sido sinónimo de antiestatismo, en muchos casos de inusitada ferocidad, y estuvo desde siempre unido por similitud de objetivos con el ultra conservadurismo político. Su matriz social ha sido marcadamente elitista y excluyente de las grandes mayorías nacionales. Ha negado de hecho toda importancia estratégica al Sector Energético, el autoabastecimiento no ha sido una de sus prioridades, ni tampoco puso mayor énfasis en la cobertura de todo el amplio territorio continental por parte de las diversas infraestructuras energéticas (electroductos, usinas dispersadas geográficamente, gasoductos, oleoductos, refinerías, etc.). La matriz eléctrica formada (o más bien deformada) por “los mercados”, ha sido acentuadamente termoeléctrica, llevando los consumos de petróleo y gas a niveles absolutamente irracionales, con porcentajes de dependencia de esos hidrocarburos que solo serían admisibles en países petroleros y gasíferos, pero que aún esos países se cuidan de no incurrir en semejante dependencia, buscando la diversificación y evitando quemar innecesariamente esos recursos naturales no renovables. Queda en claro que decir “los mercados” es un simple eufemismo, para denominar los intereses corporativos de poderosos monopolios u oligopolios, cuyas prioridades son las maximizaciones de sus utilidades, sin importar nada las prioridades ni las miserias de nuestro país. Se entiende que el antiestatismo del liberalismo económico ha sido muy afín a los intereses extranjeros, los cuales usualmente tienen objetivos y prioridades no solo diferentes, sino incluso opuestos a los objetivos y prioridades nacionales. Por el contrario, los gobiernos que han respondido a una concepción nacional y popular, siempre han considerado el Sector Energético como una alta prioridad estratégica, tal como verdaderamente es en el mundo; dieron preminencia al desarrollo de la infraestructura, a la integración territorial (para lo cual la energía en todas sus formas es esencial); y si bien se acepta la inversión extranjera –con mayores o menores controles o limitaciones-, tienen en consideración la importancia del capital nacional, incluyendo la directa participación estatal. La diversificación de la matriz energética, ha sido otro de los objetivos permanentes de los gobiernos de orientación nacional, y en particular en el caso argentino, la incentivación de las energías de base diferentes al consumo excluyente de los hidrocarburos, dando por tanto fuertes impulsos a la generación hidroeléctrica y la nuclear; lo cual además tuvo como partes fundamentales los desarrollos tecnológicos e industriales que sustenten y permitan un manejo autonómico e independiente de esas tecnologías y sus aplicaciones prácticas, a la medida de nuestras necesidades. En las últimas décadas, en una maniobra maestra de las “guerras blandas” (antes llamadas guerras psicológicas, si bien el nuevo concepto es más abarcativo), desde 1972 está actuando públicamente el Club de Roma, del cual derivó todo el movimiento ecologista, buena parte del cual fue orientado hacia el fundamentalismo, cargado de fanatismo 8

totalmente irracional, y muy alejado de principios y pautas científicas. El Club de Roma fue organizado por núcleos de poder del G 7, cuando ese selecto grupo de países de la entonces llamada Sociedad Post Industrial concentraba el poder político, económico y militar de “occidente” (otro eufemismo, para llamar al área mundial no comunista). Para mayor precisión, los países del hoy alicaído G 7 son: EEUU, Canadá, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia. Las ONGs “ecologistas” transnacionales, derivadas del Club de Roma, prontamente adoptaron un rol extremista, cada vez más alejado del rigor científico, y más consustanciado con prédicas apocalípticas, expresadas e impuestas con excluyentes tonos dogmáticos. Esas “predicciones” catastróficas cooptaron muchas mentes febriles, muchos disconformes crónicos con “el sistema”, y también unos cuantos “funcionarios a tiempo completo” de esas ONGs que pasaron a militar con notable agresividad, y siempre respondiendo en nuestro país, a ideas – fuerza importadas desde las usinas centrales de esas ONGs transnacionales. Por caso, en Argentina las dos ONGs más activas, ya con varias “sucursales” locales, son Greenpeace y World Wildlife Foundation, son curiosamente, originadas en Gran Bretaña. Ese ecologismo ultra, sustituyó conceptos básicos, como el amor a la Patria, y el sano impulso favorable al desarrollo socio económico, por un difuso “amor al medio ambiente” (que incluye prédicas tan absurdas como excluir al ser humano de toda consideración de valor, al punto de calificarlo como “azote del mundo”); e instalar la muy genocida idea del “crecimiento cero”, irracionalidad que implicaría de ser aceptada, autocondenarnos por siempre al subdesarrollo crónico y a la miseria más abyecta. Resultó muy claro que el ecologismo fundamentalista operó y opera como aliado de los sectores político económicos más retrógrados y ultra conservadores, lo cual fue patente en Argentina al ponerse de manifiesto las afinidades del neoliberalismo del noventismo con la proliferación de ONGs ecologistas ultras, generosamente financiadas por la acción oficial comandada por “Marijú” Alsogaray, de muy tristes recuerdos para Argentina. No por casualidad, las dos ONGs transnacionales mencionadas, han montado sistemáticas y persistentes campañas para desacreditar al Sector Nuclear Argentino, buscando su desaparición, atacando con ello el desarrollo tecnológico e industrial argentino, amén de intentar hacer desaparecer una tecnología que reemplaza ventajosamente a la generación termoeléctrica (la que quema hidrocarburos). También atacan con arteras argumentaciones falaces y/o verdades a medias, a la generación hidroeléctrica, desnudando con ello un accionar proclive a imponer al como sea (mediante jugosos subsidios y otras prebendas) a tecnologías inmaduras y no aptas para funcionar como centrales de base, como lo son la solar, la eólica y otras similares; con lo cual además, al pretender eliminar las opciones hidroeléctrica y nuclear, están buscando atar a nuestro país a la dependencia de los combustibles fósiles. La “perita” final, es buscar impedir que se exploten los enormes yacimientos de gas de esquistos, con lo cual quedaríamos condenados a importar casi todo el gas que en tal supuesto necesitaríamos. 5 – ENTIDADES AUSPICIANTES (PROMOTORES). Tal como consta en el informe Plataforma Escenarios Energéticos Argentina 2030 – Informe de Síntesis en la página 3, y en la página 13 de informe Escenario Energético Argentina 2030, los autores y/o avalistas del mismo son los siguientes. Promotores u organizadores. Centro de Estudios de la Actividad Regulatoria Energética (CEARE). 9

Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN). Fundación AVINA. Analicemos quienes son y a que intereses representan. - El Centro de Estudios de la Actividad Regulatoria Energética (CEARE) se creó en 2007, formado por las Facultades de Derecho y de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) y el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), incorporándose posteriormente la Facultad de Ingeniería de la UBA. Su objeto principal es la capacitación de los recursos humanos en el área regulatoria energética de la República Argentina y Latinoamérica, y también propiciar la integración entre los Entes, las empresas reguladas y las Instituciones Académicas, en lo que se refiere a transferencia de conocimientos, investigación y asistencia técnica a Organismos del Gobierno y Entes Reguladores. Cabe consignar que los citados Entes Reguladores, paradójicamente, surgieron a consecuencia de las políticas de desregulación de todo el Sector Energético, implementadas bajo las fuertes presiones de “los mercados” y los entes financieros transnacionales, en los años ‟90, en un proceso de imposición de las pautas neoliberales, implementada a escala planetaria y mundial, con muy fuerte incidencia en Latinoamérica en la citada década. Fue el accionar que provocó la masiva desnacionalización de casi todo el estratégico Sector Energético, cuyas consecuencias seguimos pagando los argentinos, y cuyos mecanismos legales y fácticos solo parcialmente se han desmontado o transformado. Es decir que este Centro de Estudios…, es claramente afín a las posturas neoliberales, y ya se ha demostrado acabadamente la profunda “afinidad” entre los neoliberales y las políticas energéticas con exagerada incidencia de la termoelectricidad. Dicho más claramente, al existir solo tres tecnologías capaces de generar Energía de Base de cualquier sistema eléctrico, y al pretender descalificar sin pruebas concretas a dos de esas tecnologías (la hidro y la nuclear), el “informe” le deja el camino expedito para la futura masiva instalación de más usinas alimentadas a petróleo y gas (termoeléctricas), lo cual es probadamente negativo, y no obstante, es la reiterada postura asumida por los economistas y políticos neoliberales, y sus vinculaciones entre los expertos y opinantes del Sector Energético. - El Instituto Tecnológico de Buenos Aires ITBA es una universidad privada, focalizada en carreras de ingeniería e informática, con sede en la ciudad de Buenos Aires. No consta su participación en los estudios y redacción del informe energético de fuerte orientación ambientalista, ni el aval a sus conclusiones. En el Informe de Síntesis no consta su adhesión a las posiciones groseramente fundamentalistas que asume el informe subsecuente, que sería el “Escenario…”, como son básicamente los rechazos totales a la hidroelectricidad (excluyendo del rechazo a la irrelevante admisión de las pequeñas hidros), la nuclear, y la “prohibición” de explotar las enormes reservas de petróleo y gas natural de esquistos, de los que Argentina atesora grandes yacimientos demostradamente descubiertos. Lamentablemente, se desconoce que haya hecho pública alguna objeción a los planteos cargados de fundamentalismo y de terrorismo ecolátrico, formulados por las ONGs de corte ultraambientalista, que participaron en la dirección y en la redacción del muy objetable “informe”. - La Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) muestra en su página web la preponderancia de jóvenes abogados, dentro de su equipo ejecutivo; dentro de los cuales el perfil volcado a “lo sustentable” tiene preponderancia casi excluyente, y en varios casos exhiben vinculaciones con ONGs transnacionales del ecologismo, como Greenpeace y otras similares. Dentro de sus directivos, son conocidos el abogado Sabsay –muy mediático y recurrente promotor del ambientalismo- y del conductor televisivo de un programa de corte acentuadamente ecologista 10

Sergio Elguezábal. Por el perfil de sus integrantes, evidencia ser un grupo de presión mediática y legal, más que un foro de análisis científico. No evidencia tener ningún entendido ni experto en la temática energética. - La Fundación AVINA fue formada y es dirigida desde Europa, más concretamente desde los integrantes europeos del G 7. Muestra fuertes vinculaciones y dependencia financiera de varias poderosas Fundaciones de fuerte perfil neoliberal y promotoras de la globalización, tal como ese accionar político a escala planetaria fue concebido en los años ‟70 (o antes) y puesto en ejecución en los años ‟80 y ‟90. Su acento está puesto en “lo sustentable”, no evidenciándose ninguna aplicación por el desarrollo socio económico, que es la real gran prioridad de los países subdesarrollados y sus poblaciones. Varias Fundaciones que la sostienen, como la Fundación Ford, han mostrado un accionar muy cercano a entes como el CFR (Council of Foreing Relations), el Consenso de Washington, la Fundación CATO y otros entes similares que impulsan el modelo económico pergeñado por la llamada Escuela Económica Austriaca, la cual propugna la desaparición de los Estados Nacionales y la preeminencia absoluta y excluyente de “los mercados”, eufemismo que en realidad significa el poder de los Grandes Centros del Poder Financiero y Corporativo Transnacional. Se detalla la nómina de los principales entes que financiaron sus actividades en 2011. Se advierte en forma irrebatible, que la Fundación AVINA es otro de los entes que actúa como instrumento de los megas factores de poder mundial, que buscan la denominada “globalización salvaje”, al estilo de la que pretendió imponerse en las pasadas décadas del ‟80 y del ‟90; tal como lo estipulara el Consenso de Washington, acorde a su vez a grupos de poder, como la Comisión Trilateral, el Grupo Bilderberg y otros similares. FUNDACIÓN AVINA Recursos 2011 Datos obtenidos de la página web en castellano, de la citada Fundación- Montos expresados en dólares estadounidenses. 21 x 10 6 = Visa Trust (21.000.000) 1.166.667 = Bill y Melinda Gates 1.121.000 = Coca Cola Foundation 1.175.000 = Skoll Foundation 947.775 = BID – FOMIN 1.600.000 = The Ford Foundation 660.200 = Fonds Danone pour l‟ Ecosystéme 71.411 = Acqua Fund BID 600.000 = Open Society Foundation 1.239.704 = Otras fuentes 29.581.757 dólares – TOTAL DEL AÑO 2011 6 – AUTORES DEL INFORME VERDE. Son llamados Escenaristas. (Debe entenderse que son los autores materiales del informe) Asociación de Generadores de Energía Eléctrica de la República Argentina (AGEERA). Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER). Comité Argentino del Consejo Mundial de la Energía (CACME). Grupo Ambiente y Energía de la Facultad de Ingeniería de la UBA (GEA-UBA). Foro de Ecología Política (Los Verdes-FEP). Fundación Vida Silvestre (FVS). 11

- AGEERA es un ente que agrupa a múltiples empresas de generación eléctrica de Argentina, y si bien en sus declarados objetivos está también la componente técnica, queda en claro que su accionar es básicamente político, y entre sus asociados existe numéricamente clara preponderancia de empresas de capitales extranjero. Es de suponer que las acciones de lobbies –de gestiones específicas, en el buen sentido de la palabra- por temas tarifarios, de subsidios, de unificación de criterios técnicos, etc., deben figurar entre sus prioridades. En AGEERA tienen marcada preponderancia los generadores termoeléctricos (gasiferos y petrolíferos), y es un ente consustanciado con las políticas noventistas (privatistas) que aún no se han desmontado. No extraña que respalden la continuidad de la alta dependencia de Argentina respecto a la generación termoeléctrica, e incluso a la eólica, que necesitará respaldos de centrales convencionales. De su página web se deduce que es básicamente inclusiva de todo lo vinculado, siendo seguramente contrario a su perfil contemporizador emitir opiniones críticas tajantes, como las que sin duda se puede emitir respecto al informe aquí analizado, pues deja amplios flancos muy expuestos. Es decir que el mero hecho de figurar en el informe, por parte de una entidad “políticamente neutra” y dedicada al lobbismo empresario, es de muy relativa cuando no dudosa firmeza doctrinal, y menos aún científica.

- Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER), tal como su nombre lo indica, es una entidad que aglutina a las empresas e instituciones que promocionan las denominadas “energías renovables” (denominación falazmente tergiversada por la propia ley 26.190, que amañadamente “define” a las renovables con un criterio ecolátrico, dejando de lado principios técnicos y el rigor científico). Como es de elemental lógica, esta institución, al estar conformada por quienes propician la utilización de estas tecnologías, está interesada en promoverlas e imponerlas –incluso mediante presiones y acciones de lobbies-, pues es de su claro interés pecuniario que esas tecnologías, y los equipos respectivos, se venden en la mayor medida posible. Es decir que es el lógico apoyo de quienes producen, importan, venden, asesoran y de un modo u otro están vinculados al negocio de las llamadas “energías renovables”. CADER aglutina a los vinculados con el negocio de promover –incluso con desmesurado énfasis, aún a pesar de sus limitaciones, que por cierto no destacan con la real importancia condicionantetodo lo vinculado con la energía eólica. De la propia página web de la CADER se puede constatar que para la presentación del informe, la Cámara Argentina de Energías Renovable, estuvo representada por el Ing. Mauro Soarez, Director del Comité Eólico. Sería como constituir un foro para promocionar las “ventajas” del consumo del tabaco, poniéndose al frente del mismo y como “ente técnico” a las propias tabacaleras, que eventualmente redactarían y difundirían un informe “técnico” en el cual se explayen sobre las “ventajas” del consumo del tabaco… Dicho en castizo común, es como poner al zorro a cuidar el gallinero.

- El Comité Argentino del Consejo Mundial de la Energía (CACME), con sede en Londres, Gran Bretaña, está presidido en Argentina por el ingeniero Carlos Pierro. El Consejo Mundial de la Energía ha prestado soporte a los procesos de privatizaciones del Sector Eléctrico realizados en Argentina, organizando disertaciones, que bajo un perfil tecnocrático, fueron funcionales a las políticas ultra privatistas. En la misma línea de pensamiento marcadamente neoliberal, en la web circula una nota, difundida por el canal de noticias TN, en la cual descalifica duramente la reestatización parcial de YPF, siendo muy funcional a los intereses de la petrolera transnacional 12

Repsol, con lo cual pasó a sumarse a las acciones de lobbies de los ultra privatistas que con todo tipo de excusas –muchas rebuscadas o incluso banales-, antes apoyaron el muy negativo criterio de extranjerizar –incluso por monedas, en función de la enorme cuantía del patrimonio tangible e intangible que tenía la petrolera estatal-, y han entorpecido y luego atacado permanentemente la reestatización parcial de la petrolera. Una vez más se prueba el nivel de entendimientos tácitos y de apoyos mutuos, entre los sectores del neoliberalismo duro y del ecologismo de corte extremo. Cabe citar, y no es un dato menor, que el citado ingeniero Carlos Pierro, ejerció brevemente la Presidencia de YPF, en pleno proceso de “privatización” (léase extranjerización forzosa) de la petrolera estatal, más precisamente en forma inmediata precedente a la gestión de José Estenssoro.

- El Foro de Ecología Política (Los Verdes-FEP), fue creado y está dirigido por Juan Carlos Villalonga, quien fuera por muchos años la cara visible de Greenpeace Argentina. Como tal, fue el gestor y ejecutor principal de las políticas de ecologismo con tinte ultramontano, que ha caracterizado el accionar de la citada transnacional ecologista; embarcándose en varias acciones de fogoneo directo de agitación social, como el conflicto creado y magnificado con Uruguay por el remanido tema de la instalación de pasteras en territorio del país hermano (recuérdense los grandes carteles de la transnacional a la cabeza de las manifestaciones que avanzaron sobre el puente internacional, así como las acciones de fuerte contenido mediático, de la falsa “periodista”, que exhibió su generosa anatomía con brevísimos atuendos de pasista de comparsa, en una reunión multinacional realizada en el extranjero, y otras similares manteniendo este conflicto en puntos muy conflictivos y calientes). Claramente esta fundación Los Verdes opera como un apéndice informal de Greenpeace, tanto por ser seguidora a pies juntillas de las ideas y acciones “bajadas” por la transnacional, como por los muy cordiales términos con los que desde la página web de la transnacional se informó acerca de la “desvinculación” formal del actual conductor de esta nueva ONG de claro perfil ultra ecológico.

- Fundación Vida Silvestre (FVS). En la propia página web de esta ONG, consta que es la filial argentina de World Wildlife Foundation, entidad que es otra de las transnacionales del ecologismo ultra, también creada en Gran Bretaña, al igual que Greenpeace. Esas dos son las transnacionales del ecologismo “duro” con mayor presencia mediática en Argentina, y son frecuentes las campañas realizadas por las mismas, que gozan de gran difusión en distintos medios, siendo que en cambio los sucesivos yerros o equivocaciones –en muchos casos groseras- de varias campañas de difusión, apenas son tratadas en brevísimos artículos de letras pequeñas y títulos modestos, en páginas interiores de los medios escritos, o directamente omitidas por los medios electrónicos, las radios y los canales de TV. Con esa metodología, las mentiras o tergiversaciones quedan instaladas en el subconsciente colectivo, y la credibilidad de estas transnacionales del ecologismo duro, no sufre mella a pesar de sus errores o defectos; los que como se expresó, llegan a ser muy groseros y difícilmente explicables o admisibles. 7 – PLATAFORMA ESCENARIOS ENERGÉTICOS 2030 – ARGENTINA. Es un resumen, tipo Power Point, de muchas hojas pero de pocos conceptos por lo general muy escuetos, que los cuatro entes organizadores tienen subido a Internet. Dicen querer impulsar un “proceso de diálogo”, pero es bien sabido que las ONGs de orientación fundamentalista, por regla general practican una exacerbada intolerancia, con actitudes de provocación y de implementación de escenarios de exposiciones en los que en base a 13

intervenciones intempestivas y patoteriles de activistas dispuestos al efecto, buscan impedir toda expresión que sea opuesta o que trasunte la mínima crítica –por más fundamentada que sea- a los dogmáticos postulados de esos entes, cuyas “letras” por regla general son dictadas desde sus casas matrices, ubicadas en países del G 7, y en el caso particular de las dos más activas que operan en Argentina, han sido creadas y operan comandadas en los hechos desde Gran Bretaña. Y el concepto de “visión energética sustentable” es una expresión idiomática en lenguaje impuesto por el ecologismo ultra, para quienes solo importa lo “ambiental”, sin importar sus costos reales ni la calidad de los servicios eléctricos que sus propuestas significan. Se advierte claramente la fuerte intencionalidad política, al presentar el monólogo de corte ultra ambientalista, en el cual han excluido cuidadosamente todas las opiniones que pudieron resultar diferentes, mostrándolo como un “debate”, buscando imponerlo como tal a la Secretaría de Energía de La Nación. Desde ya, el criterio e “sustentable” es un engaño pergeñado por el movimiento ecologista fundamentalista transnacional, que se arroga a si mismo el rol excluyente de definir que es “sustentable” o no, priorizando en forma desmedida y excluyente a sus pautas y dogmas, que tienden a favorecer en forma desmedida (aun ocultando costos indirectos) de las fuentes de generación que promocionan, como las eólicas y solares, ocultándose a la vez que esas fuentes, de ser instaladas en la forma excluyente como lo pretenden, favorecerán de hecho las instalaciones de más centrales termoeléctricas convencionales, que son las más contaminantes, además de hipotecar el futuro del país, por acentuar la dependencia del gas natural y el petróleo. Expresan como restricciones: No conflictividad social, pero eso es una gruesa falsedad, pues las conflictividades las montan, mediante sus activistas y sus campañas mediáticas de terrorismo ecológico, las propias ONGs que luego pregonan buscar la paz social. O sea, montan escenarios de grandes puestas en escena, con manifestantes pre organizados, con puñados de activistas (varios de ellos a los que no se les conocen otras actividades), o virulentas campañas mediáticas sostenidas con los generosos presupuestos de las transnacionales de la ecología o sus asociadas, con lo cual buscan “demonizar” a aquellas tecnologías que se pusieron como objetivos de ataque, según los dictados de los entes transnacionales que les “dictan letra”. Afirmar que buscan la “no afectación fiscal” es otra grosera mentira muy burda , pues en todo el informe claman por obtener la viabilidad de las falaces “soluciones” solares, eólicas y otras similares, mediante generosos subsidios que neutralicen los fuertes sobre costos de esas fuentes de generación, y por la implementación de líneas de créditos y otras facilidades fiscales; todo lo cual implica fuertes afectaciones fiscales, grandes costos presupuestarios, que terminan perjudicando las posibilidades de desarrollo nacional. Cuesta entender que quiere decir cuando expresa “competitividad internacional asegurada (ejemplo EEUU y China hoy)”, pues es muy claro que las hoy dos principales potencias económicas basan sus sistemas eléctricos en tecnologías de generación convencionales, como la nuclear, la hidroeléctrica, y los masivos usos de carbón, gas y petróleo. ¿Entonces, que buscan los Organizadores? ¡Ridículo el enunciado! En cuanto a los principios rectores que orientaron el conjunto de trabajos de los Escenarios Energéticos Argentina 2030, básicamente son contradictorios respecto a las consecuencias reales de las medidas propuestas. Dicen “salir de la coyuntura incentivando respuestas a largo plazo”, lo real es que con las medidas propuestas el largo plazo será un caos. Dice “trabajar desde una alianza multisectorial con enfoque técnico”, y la verdad es que los Organizadores y los Escenaristas muestran un grado de uniformidad con los planteos del ecologismo ultra, y un grado de exclusión de todo pensamiento contrario, que lo posicionan al conjunto de escritos como fuertemente sesgado y nada objetivo; mientras que su tecnicismo es harto discutible, tal como se demuestra en este análisis. Dicen “garantizar la diversidad de actores”, siendo que la uniformidad de pensamiento es notable y excluyente de 14

toda opinión diversa o claramente opuesta. Dicen “diálogo en igualdad de condiciones para todos los participantes”, pero los precondicionamientos marcan un alineamiento con el pensamiento ultra ecologista. Dicen “información técnica que oriente el debate político”, pero tal como se plantea, es un aporte a la confusión y a erradas conclusiones dudosamente técnicas. Dicen que “el aporte metodológico de escenarios (plantea) selección de alternativas con creatividad de los actores, (con el) desafío de incorporar aportes manteniendo rigor técnico”, siendo que en realidad más que creatividad, predominan los cerrados dogmatismos carentes de todo rigor técnico y de los más elementales principios de defensa de los valores estratégicos esenciales para la nacionalidad. Pretenden mostrar un “equilibrio” de los Escenaristas, al agruparlos en dos “OSC” (no explica el significado de la sigla, la cual por deducción es “organizaciones de sociedad civil”), dos “representantes empresarios” y dos “representantes académicos”. El planteo expuesto encierra groseras tergiversaciones. Las dos “OSC” son dos ONGs de idéntico perfil ultra ecologista fundamentalista, o sea, cerradamente uniformadas y excluyentes en el enfoque; de los dos representantes empresarios, uno es un ente abocado a la promoción de las “renovables amputadas”, lo cual garantiza la total falta de ecuanim idad y de objetividad (es como pedir a las tabacaleras que opinen sobre las consecuencias del tabaco), y el otro ente agrupa a las empresas generadoras, las cuales son predominantemente termoeléctricas, las que con los planteos irracionales propuestos en las conclusiones, se aseguran un creciente mercado en el futuro, a costa de los Intereses Estratégicos del país y también gravando con seguridad los costos crecientes que pueden preverse en el futuro para la generación termoeléctrica, cuyos poderosos intereses creados serían beneficiarios indirectos de los planteos expuestos en los trabajos analizados. De los dos entes citados como académicos, uno es una entidad transnacional, manejada desde Londres, Gran Bretaña, que en forma tal vez supletoria organiza algunos cursos y presentaciones públicas, pero que más bien actúa como organismo tecnocrático de difusión del pensamiento “energéticamente correcto”, como ente de presión político-energética y como parte del establishment ultra liberal en lo económico y ultra globalizador en lo político…¿puede ser considerado un ente “académico”? Eso es al menos muy discutible. El otro ente académico citado tiene bien ganado prestigio, pues es la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA). ¡Pero el “detallecito” es que la adhesión y participación es de un grupo que opera en la UBA, y no de la UBA como institución académica ! Lo cual es muy distinto. Es una típica maniobra de transferencias de prestigios. Dicen buscar un “costo social de desabastecimiento acotado”, lo cual “suena lindo”, pero a la luz de los análisis que demuestran gruesas falencias, más bien queda como palabrería hueca carente de sustento. Expresan que se hizo “sin restricciones previas de viabilidad económica de los escenarios”, lo cual en rigor de verdad significó un claro desprecio por los costos económicos reales, al pretender imponerse por la fuerza de las presiones, y en forma arbitraria, una matriz energética patológicamente orientada hacia las inestables, complicadas y muy costosas “renovables amputadas”. Manifiestan “interés en búsqueda de debate abierto”, siendo que en realidad armaron un cerrado esquema de defensa corporativa de los muy vinculados y socios por conveniencias recíprocas, intereses de las “renovables amputadas” y la generación termoeléctrica convencional basada en la quema de gas natural. La supuesta “búsqueda de consensos”, que parece una metodología muy amigable y pacífica, es en realidad una tiránica imposición pretendida por las ONGs de corte fundamentalista, para dilatar indefinidamente las decisiones de inversiones, y a la vez para que las minorías, por minúsculas que sean, tengan un desmesurado y tiránico poder de veto en todas las decisiones. Con todo ello, por cansancio y por simple machacar, buscan excluir 15

toda idea que no sea “ecolátricamente correcta”. Y de esa forma, son muy funcionales a los intereses creados del G 7 y de los grupos corporativos transnacionales, que por medio de esas ONGs y sus asociados, quieren manejarnos políticamente a su antojo y de acuerdo a las necesidades estratégicas de esos grupos de poder transnacionales. Expresan que las tendencias son “Autoabastecimiento. Menores costos. Independencia energética”, siendo que en realidad, con los incoherentes y perniciosos planteos que busc an imponer tiránicamente, los resultados que se obtendrían serían los opuestos. Un párrafo críptico expresa “Reservas son difíciles de estimar si se desea Esperanza Matemática de mínimo costo total de la energía”. La realidad, es que con los planteos expuestos, lo que se ocasionaría es una permanente dependencia de los hidrocarburos importados, más aun considerando que en forma dogmática se oponer a explotar nuestras enormes reservas de hidrocarburos no convencionales. En lo que se refiere a “sistema Tx” (supuestamente sistema impositivo…¿por qué esa anglofilia exagerada?, el párrafo “explicativo” es críptico. Para los “próximos 5 a 7 años: no más que lo ya en marcha + gas + eólica” . Otra muestra de tiránica imposición que pretenden instrumentar como “pensamiento ecológicamente correcto”, transferido al Sector Energético. Con ello buscan impedir básicamente nuevas hidroeléctricas y nucleares, mientras priorizan a los “socios permanentes” que son las centrales térmicas a gas y las eólicas. Las hipótesis de crecimiento de la demanda, son marcadamente irreales, excesivamente reducidas, solo compatibles con un país en crisis permanente, estancado, sin crecimiento significativo del PBI. Los datos básicos predeterminados (inputs) que definen, fueron establecidos como parte de los precondicionamientos. Se sabe que los resultados se pueden “orientar” con las pautas fijadas de antemano. No prueba nada a favor del informe analizado. Las estimaciones de las proyecciones fuertemente decrecientes de los costos de Potencia Instalada de las eólicas, solares y otras “renovables amputadas”, parecen pecar de excesivamente optimistas. ¡Pero omiten los datos básicos, que son los costos por KW/h, con los cuales se prueba la nula competitividad de las “renovables amputadas”. Las “otras hipótesis” que definen, son al menos muy discutibles, tal como se señala seguidamente. Respecto a los costos TnCO2 en US$, faltaría ver las bases de cálculos. No aclara el concepto. La financiación en dólares, a 15 años y al 13 %, con proyecciones del 6/8 %, es futurología pura. Muchas veces su utilizó la manipulación artificiosa de plazos y tasas, para descalificar apriorísticamente a inversiones de costos de generación muy bajos, como las hidroeléctricas. Afirmar que el combustible de biomasa de hasta 2.000 MW es “gratuito”, es una distorsión brutal. Solo los procesos de recolección, transporte y almacenaje previo al uso, son no solo complejos (por lo difícilmente automatizables), sino en realidad costosos. En muchos casos, se debe prever el secado, así como el acondicionamiento previo al uso efectivo (cortado, limpieza de elementos extraños y potencialmente perjudiciales, etc.). Los PAH (pequeños aprovechamientos hidroeléctricos) que incluyen, suman 482 MW, pero queda en claro que esa Potencia Instalada, y sobre todo la Energía Media Anual, es de muy poca significación, si se comparan esos datos con los obtenibles de construirse los Grandes Proyectos Hidroeléctricos, como Corpus, Garabí, Panambí, Paraná Medio, y el complejo del Bermejo; que no por casualidad los sectores ultra ambientalistas –fogoneadores del informedesechan dogmática y apriorísticamente.

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Tienen como hipótesis “menores costos de inversión por contratos de abastecimiento a largo plazo”. Ese es un concepto general, que por cierto aporta muy poco para evaluar los “escenarios” o alternativas propuestas. Las alternativas de la matriz de generación eléctrica 2030, con los cerrados precondicionamientos previos impuestos por los organizadores, muestran escenarios irreales que pasan a ser absurdos técnicos, en los casos de los dos entes ultra ecologistas (FEP – FVSA), así como en el ente creado al efecto de promover las “renovables amputadas” (CADER), que coincide en los fantasiosos planteos del ultra ecologismo; mientras que CACME – WEC, dentro de cierto marcado tecnicismo de marco, se ubica en su conocido rol ultra liberal y básicamente pro térmico; siendo los análisis de AGEERA y de GEA – UBA los más racionales, si bien no es un mérito haberse sumado a un equipo conformado de acuerdo a los planteos del ecologismo cavernario, y habiendo elaborado sus análisis aceptando las pautas tan distorsivas impuestas por los organizadores. Quedan serias dudas respecto a la confiabilidad de los costos medios consignados, habida cuenta de la pretensión de imponer muy fuertes subsidios a las “renovables amputadas”, y de considerar como “externalidades no computables” diversos costos significativos, que deberían incurrirse para solucionar las limitaciones técnicas tan acentuadas de las eólicas y solares, en particular las cuantiosas inversiones en Transmisión, que con tanta liviandad pretenden no computar como costos de esos ineficientes sistemas de generación. Existe una serie de gráficos, cuya evaluación no es posible sin un análisis muy exhaustivo, de informaciones que no están disponibles o no son fácilmente accesibles. 8 – ESCENARIOS ENERGÉTICOS CHILE 2030. Constan cinco entes promotores u organizadores del trabajo. Los mismos son: Empresas Eléctricas A.G. (Asociación Gremial). Tal como consta en su página web, esa asociación nuclea a la mayoría de las empresas de Transmisión y Distribución (adviértase que no incluye a las de Generación). En la muy ultra liberal (en lo económico, o sea “libreempresista” o proclive al “privatismo”) Chile la mayoría de empresas eléctricas son privadas. Eso define sus orientaciones…cuyas consecuencias ya las padecimos en Argentina en el cuarto de siglo neoliberal, sobre todo en el trágico noventismo. De la página web de la asociación, se advierte su fuerte vinculación con sectores del ecologismo transnacional, del tipo que fogonea el fundamentalismo ecológico. Cabe señalar que como los elevados costos de las “renovables” que terminan postulando, los paga el Estado, y finalmente los contribuyentes, eso no afecta los presupuestos de las empresas de esta asociación; e incluso pueden ser fuertemente beneficiadas, si llegaran a operar eólicas y/o solares, con rentabilidades garantizadas. El “libre comercio” que postulan los ultra libe rales, no coincide en nada con esos planteos, pero esos son “detalles” que las rentabilidades garantizadas compensan ampliamente. Lo mismo se pudo constatar en Argentina, con “liberales” que privatizaron ganancias y estatizaron pérdidas… AVINA es una ONG enrolada en el ecologismo a ultranza, que curiosamente posee (en Argentina, y supuestamente en Chile debe ser igual) una nutrida dotación de abogados, y una casi inexistente dotación de científicos o profesionales de ciencias duras. Es claramente un organismo transnacional de presión política, para promover e imponer por la fuerza de las presiones, los dogmas y los postulados del ecologismo “duro” transnacional. Esta ONG también actúa en Argentina y además es uno de los entes promotores del similar trabajo realizado en nuestro país. La Fundación Futuro Latinoamericano, opera como otra de las tantas ONGs que promueven prioritaria y excluyentemente el ecologismo. 17

La Universidad Alberto Hurtado, se promociona en su página web como “una de las tres mejores de Chile” (¡autoelogios si los hay!). Por ende es ultra liberal, privatista; y son de recordar los fuertes vínculos que existen entre los ultra liberales, los ecologistas fundamentalistas, y los intereses que promocionan las “renovables amputadas” e indirectamente las termoeléctricas convencionales. Un dato no menor, es que esta Universidad, solo posee seis Facultades, a saber: Economía y Negocios – Educación – Filosofía y Humanidades – Psicología – Ciencias Sociales – Derecho. Obsérvese que no posee ninguna Facultad ni carrera vinculada con Ingeniería ni ninguna de las llamadas Ciencias Duras. ¿Puede en tal situación opinar o ser evaluador, de una temática que prioritariamente compete a esas ramas del saber, inexistentes en su currícula? La Fundación Chile, es otra de las que bajo la forma legal adoptada, opera como las ONGs que promueven el ecologismo a ultranza, aún por sobre los valores nacionales, los objetivos de desarrollo, e incluso sobre el bienestar real de su pueblo, al cual sin duda le interesa la calidad del servicio eléctrico, que estaría seriamente amenazada de imponer sus postulados de instalación de "renovables amputadas” aún por sobre los límites de sus limitadas características de generación complementaria, nunca como usinas de base, por sus limitaciones técnicas. De los cinco entes Organizadores, tres son ONGs afines al fundamentalismo ecológico, tal como trasuntan en sus páginas web, de la que al menos una es transnacional; una es una Universidad privada, de orientación liberal ortodoxa (tal como es la única corriente de pensamiento político - económico vigente en Chile), y una es una entidad gremial empresaria del rubro eléctrico, que básicamente aglutina a Transmisión y Distribución. Cabe señalar que en los grupos del Comité Ejecutivo, Comité Técnico y de Profesionales de Apoyo, constan además de economistas, algunos profesionales de la ingeniería, básicamente de la Pontificia Universidad de Chile, la Universidad de Chile, y de las empresas eléctricas. En letras muy reducidas, que dificultan en grado sumo la lectura, en los pocos espacios no dedicados a fotos, ilustraciones varias, generosos espacios en blanco, y títulos con enormes grafías, se publican las –para el caso técnico de gran complejidad- muy escuetas explicaciones. Los Escenaristas, en el caso chileno, han sido: Chile Sustentable (ente enrolado en el ultra ecologismo, tal como lo evidencia en su página web. Funciona tal como otras ONGs de perfiles ultraecologistas. – Ecosistemas es otra ONG del mismo tipo fundamentalista como la precedentemente indicada. – Universidad Adolfo Ibáñez es una institución educativa privada, claramente basada en ideas del liberalismo ortodoxo, imperante en Chile casi sin solución de continuidad; cuenta además de dos sedes en Chile, con una “sucursal” en Miami, EEUU. Dentro de sus Facultades, en Ingeniería tiene la carrera de Ingeniería Civil; es de propiedad de la Fundación del mismo nombre, que recuerda a un empresario y hombre público chileno. – Universidad Técnica Federico Santa María es también una institución no pública, dedicada a carreras de ingeniería y ciencias duras; es de prever que como todo el sistema educativo superior en Chile, sus orientaciones con cerradamente adscriptas al liberalismo económico extremo. – Mainstream Renewable Power es una empresa privada, fundada en Dublín, Irlanda, con filiales en diversos países, entre esas filiales una en Santiago de Chile; quedando muy en claro que difícilmente se le puede pedir objetividad a una empresa dedicada específicamente a promover y/o comercializar equipos de energías “renovables”. Recapitulando: de cinco Escenaristas, dos son ONGs de neto perfil ecológico fundamentalista; dos son Universidades privadas, claramente enroladas en promover el liberalismo 18

económico a ultranza; una es una empresa dedicada específicamente a promover las energías “renovables”. Por ello, más allá de la declamada y supuesta “amplitud” de la convocatoria, queda en claro indubitablemente, que el perfil de los cinco Escenaristas, es fuertemente afín a los postulados del ecologismo ultramontano, el cual es aliado de hecho del liberalismo a ultranza, tal como lo demuestran sus actitudes en todos los lugares donde actúan (siempre al unísono), siendo a la vez verificable que la creación del movimiento ultra ecologista mundial, ha sido una “invención” de los factores de poder de la denominada “globalización salvaje”, intentada implementar a la fuerza en la época de Reagan – Tatcher y en los años ‟90; hoy algo en retroceso, pero claramente dispuesta a avanzar en su mega proyecto de control mundial. Del total de 10 entidades intervinientes, la mitad son ONGs, uniformadas en la corriente “ecológicamente correcta” del fundamentalismo, mientras que la amplia mayoría (sino todos) los otros cinco entes, muestran claras afinidades a esa misma corriente ideológica. Por ello, al menos cabe dudar –con sólidos fundamentos- de la objetividad y del cientificismo de ese conjunto de trabajos hecho en Chile, justamente el “modelo” aplicado después en Argentina. En un gráfico (de difícil análisis, por el reducido tamaño de las ilustraciones), que muestra el nivel de prioridades que cada Escenarista asigna a las diversas tecnologías de generación, se advierte que existen algunas diferencias significativas respecto a similares conclusiones expuestas por los Escenaristas argentinos. La opción nuclear no existe, lo cual es comprensible, pues Chile no tiene el desarrollo tecnológico nuclear que alcanzó Argentina; pero claro está, que podría encargar centrales llave en mano. Algunos Escenaristas se opusieron a la opción nuclear (se sabe que es un dogma de los ultra ecologistas). La opción hidroeléctrica no es excluida tan drásticamente como en Argentina, e incluso uno de los entes la coloca como la principal alternativa. A la eólica se le asigna menor relevancia, que los roles casi excluyentemente predominantes que pretenden obligar en Argentina. El carbón tampoco es “demonizado”, siendo una alternativa de cierta significación en Chile. La solar en el país trasandino, tampoco es investida de la pretendidamente muy importante función que en similar trabajo se consigna para nuestro país. Aparecen otras alternativas, como la generación térmica con combustibles líquidos, y la geotermia, ambas casi excluidas en el informe gemelo para nuestro país. La generación en base a biomasa, tampoco adquiere en Chile la importancia “ex ante” que se le pretende imbuir en Argentina. No con la relevancia que debería tener, consigna que la hidroelectricidad baja los costos medios, por generar precisamente a costos muy reducidos, sucediendo lo contrario si se apela a las “renovables amputadas”, como la eólica, solar y otras. En un párrafo no ubicado en forma destacada, expresa un tema que es crucial, y que es usualmente ocultado por los sectores del ecologismo fundamentalista y los promotores a ultranza de las “renovables amputadas”. Reconoce en él que las alternativas “limpias” terminan siendo de hecho mucho más contaminantes, por tener que recurrir a centrales muy contaminantes para equilibrar los despachos de carga, ante las limitaciones de esas fuentes que NO sirven como centrales de base (lo expresa de otro modo, pero conceptualmente coincide). Reconoce que los escenarios fuertemente volcados a lo ambiental, resultan produciendo costos económicos muy elevados, lo cual deberá ser evaluado al tomarse las decisiones de inversiones, lo cual es estrictamente cierto…pero no dejan de promover las “soluciones” falaces del ultra ecologismo; y como sea, la frase se pierde en el texto en letra microscópica. El supuesto “tecnicismo” de citar conceptos en inglés, que tienen claros equivalentes en castellano, es usado innecesariamente en el informe chileno (igual que en el Argentino), significando simplemente aportes adicionales…a la no comprensión. Por caso, el uso y abuso de la 19

expresión “trade off”, que significa literalmente “renuncia”, y que en el sentido usado es “alternativa” u “opción”. Reiteradamente cita las opciones entre “ecologismo” a ultranza y los costos económicos, e incluso entre alternativas de generación con impactos locales pero con escasos o nulos impactos generales, o viceversa. La alta valoración que da a una “encuesta” con solo 64 participantes, de los cuales seguramente casi el 100 % han sido militantes ecologistas (por la muy probable escasa difusión previa de la propia encuesta), revela el sesgo hacia lo “ecológicamente correcto” de los encuestadores, como parte del equipo supuestamente “técnico” de estos trabajos. La validez de otra encuesta, realizada por la Universidad Diego Portales, es de dudosa validez, pues es bien sabido que se entrevista a personas no formadas en el tema energético, y que además, los resultados pueden estar precondicionados por las orientaciones dadas a los cuestionarios. El informe menciona la carencia de un mercado regulado en Chile, y el concepto requiere ser tomado con pinzas, pues el mismo es de recurrente uso por parte de sectores ultra liberales en lo económico, como parte del montaje ideológico – comunicacional, para avalar procesos de privatizaciones extremas, que suelen ir de la mano de reglamentaciones rigurosas…en estatizar pérdidas, privatizar ganancias, y montar concesiones e inversiones a riesgo cero, tal como se hizo masivamente en Argentina, en la dolorosa década del ‟90 del siglo XX. Usan el concepto de “energías renovables no convencionales”, que es mucho más lógico que el de “renovables” a secas, muy mal usado en Argentina a partir de la deplorable ley 26.190. Los objeticos de penetración de esas energías, según cada Escenarista, varían sustancialmente, no considerando –evidentemente- los serios condicionamientos por sus inestabilidades crónicas, por parte de quienes plantean porcentajes elevadísimos, y por ello impracticables. No obstante el claro fracaso de las reuniones mundiales por la mitigación del cambio climático (que han demostrado ser básicamente pulseadas políticas en las que se juega el desarrollo, más que reuniones científicas en pro del ecologismo “neutro” y el “cuidado del ambiente”), y pese a la absoluta irrelevancia del nada industrial Chile –es una economía básicamente primaria-; el informe analizado pone el acento en la “importancia” (supuesta, pues es uno de los “caballitos de batalla de los ultra ecologistas) de lograr la reducción de las emisiones de CO2 de Chile, pese a que en el mismo informe se estima que el país trasandino es solo responsable del 0,2 al 0,3 % del total mundial. Dicho en castizo simple, Chile no mueve la aguja, y con una economía subdesarrollada, no industrializada, y un país débilmente articulado, su prioridad clara debería ser el desarrollo socio económico, y no un abstracto “cuidado del medio ambiente”, como pregonan los entes ultra ecologistas. Resulta notable que en un “rapto de sincericidio” el informe chileno sea muy claro, casi al final del mismo (del resumen obtenible en Internet), respecto a las notables limitaciones de las generaciones eólica, mini hidráulica y eventualmente otras “energías renovables no convencionales”, al definir con bastante claridad los problemas derivados de la variabilidad de la generación, de su imprevisibilidad, de su extrema dificultad para establecer contratos de suministro de energía firme, y su extrema limitación para operar como centrales de punta, justamente por su imprevisibilidad; a lo cual deben adicionarse los problemas de las continuas oscilaciones de tensión, voltaje y de fluctuaciones armónicas, que las hacen dependientes de otra usina convencional como respaldo permanente. Ese “sinceridicio”, que por supuesto es muy positivo, no es compatible con la tendencia marcadamente pro renovables no convencionales que evidencia con claridad la orientación y motivación básica del informe de Argentina, y la postura predominante entre sus Organizadores y los Escenaristas. Queda en claro que más allá de muchas vueltas de redacción, una de las supuestas “soluciones” es la asignación de los sobre costos de las “renovables no convencionales” al Estado, junto con la “exigencia” de implementar líneas de crédito especiales (léase subsidiadas, o con otras facilidades diferenciales, que implican costos adicionales, que alguien deberá pagar). Todo ello 20

implica una elíptica afirmación que estas energías son inviables si no se hacen pagar sus elevados sobre costos al Estado a al consumidor, pues son intrínsecamente ineficientes, y por ello no competitivas. 9 – PAUTAS DEL INFORME DE SÍNTESIS. Las ideas básicas expuestas como principios generales (o sea no atribuibles a ninguno de los auspiciantes en particular), son las siguientes. - Solo menciona como dato y no como prioridad lo referente al crecimiento económico, en particular de los países emergentes. Sin embargo, omite priorizar el desarrollo socio – económico. Dicho más claramente, adopta una postura elusiva y “neutra” en relación al desarrollo socio – económico, por lo que de hecho está en línea con el habitual desinterés de las organizaciones ecológica fundamentalistas, que incluso en reiteradas ocasiones han expuesto genocidas ideas de imposición por la fuerza de las presiones, de detener completamente el crecimiento económico, y con ello el desarrollo socio – económico. (Página 5 – Informe de Síntesis). - Por el contrario, asume con prioridad excluyente lo referente al cambio climático y el tema vinculado del efecto invernadero. Es de recordar que la imposición forzosa en la agenda mundial de la temática del cambio climático, ha operado como factor excluyente, que en la práctica logró poner en un segundo plano o incluso suprimir totalmente el horroroso problema de la miseria extrema que aqueja a un tercio de la población mundial. El tema del cambio climático carece de bases científicas demostrables, pues es tan complejo que abundan las dudas y escasean en grado sumo las certezas. Informes como los muy ampliamente difundidos por el ex candidato presidencial norteamericano Al Gore, con su multitudinario equipo de “colaboradores” (más bien adherentes transnacionales, con dudosos o inexistentes pergaminos científicos), efectuaron una serie de “predicciones” de “catástrofes globales” que han sido simples alegatos tremendistas, desmentidos luego por la simple realidad, como la supuesta “irreversible catástrofe ambiental” que debería haber eclosionado en el año 2000…la cual por supuesto no ocurrió. Son de recordar, por una parte el claro desprestigio de los antes inmaculados Premios Nobel, al haberse concedido varios “Premios de la Paz” a conocidos belicistas, como Henry Kissinger y el mismo Barack Obama, instigadores y/o continuadores de sangrientas intervenciones armadas de claros caracteres invasivos; por ello, el Nobel otorgado a Al Gore y su equipo del IPCC es al menos muy discutible, en su valor moral. Claro que tanto el pago en efectivo de sus conferencias, como los contactos que el otorgamiento del Nobel dio a Al Gore para facilitar múltiples conferencias pagas y otras facilidades diversas, son hechos irreversibles. Por otra parte, las “conclusiones” del IPCC han sido rebatidas por varios estudiosos, y se han impuesto en la consideración general, por la vieja técnica de la repetición y de los apoyos cruzados que lo han legitimado ante la opinión pública, a la vez fuertemente influenciada por el periodismo superficial, tan adepto a asumir posiciones “políticamente correctas”. Las críticas a Al Gore tienen que ver con su vida de lujos y derroches energéticos, en nada acordes a sus prédicas; con su enriquecimiento patrimonial desmesurado desde su accionar en el IPCC, y el exorbitante nivel de sus honorarios por pronuncias conferencias vinculadas con el tema, cuyos emolumentos serían básicamente para su beneficio personal. (Página 5 y siguientes – Informe de Síntesis). - Dicen propender a un debate abierto, serio y transparente (¿¡!?); siendo que en realidad han promovido acciones sectarias y cerradas, faltas de seriedad y nivel científico, montadas sobre procedimientos amañados que son típicos del accionar de los sectores del fundamentalismo ecológico, carentes por ende de transparencia y de ecuanimidad. 21

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Simples análisis permiten constatar que estos trabajos fueron montados sobre la preeminencia casi excluyente de dos poderosas centrales transnacionales del ecologismo ultra, como son Greenpeace y WWF, actuando sobre la base de “entidades asociadas” (verdaderas extensiones de aquellas), y con otras de similares orientaciones y perfiles. Los procederes habituales de esas entidades que fogonean el pseudo ecologismo de corte absolutista, violentamente excluyente de todo tipo de disidencia, que imponen sus dogmas en base a acciones montadas sobre presiones de todo tipo, incluyendo montajes de manifestaciones cargadas de violencia sobre quienes puedan (¡terrible “pecado” inconcebible para sus absolutismos dogmáticos) expresar algunas dudas o peor aún poner en evidencia sus tremendas falencias científicas y sus flagrantes contradicciones. (Página 5 – Informe de Síntesis). Desnudan la intencionalidad “privatística”, o sea proclive al liberalismo económico –que tanto daño nos ha hecho, sobre todo en los aún recientes y muy nefastos años ‟90 (1989 2002)-, al convocar explícita y excluyentemente a “actores privados”, omitiendo a instituciones públicas de sólido prestigio científico, como la Comisión Nacional de Energía Atómica, al INVAP, al INTI, al CONICET, y otros. Y muestran sus sesgos fuertemente antinucleares (evidenciados por sus preconceptos asumidos como supuestos dogmas por varios “Escenaristas”), lo mismo que los prejuicios anti hidroeléctricos, montados sobre una muy amañada ley que parece haber sido sancionada sin conocimientos cabales por parte de los legisladores de la Comisión de Energía intervinientes, demostrando adicionalmente su accionar sesgado y excluyente, al no otorgar participación a un ente específico como el Comité Argentino de Presas, de larga trayectoria y dotado de calificados profesionales de muy alta calificación técnica y científica. (Página 6 – Informe de Síntesis). Caben al menos muy serias dudas acerca del marco metodológico, habida cuenta de lo muy sesgado de las posturas asumidas como básicas (las “exclusiones” de las tecnologías nuclear y eólica, la ausencia de expresas posturas afines al desarrollo; la superficialidad en los análisis de la debilidad estratégica que es resultante del acentuado perfil termoeléctrico de la matriz energética argentina; la falta total de análisis acerca del mapa argentino de potencialidades eólicas, del cual quedan excluidas amplias franjas de nuestro territorio continental, incluyendo a todo el Norte Grande. (Página 6 – Informe de Síntesis). Menciona que el citado marco metodológico fue elaborado por un grupo de especialistas que –según dicen ellos mismos- garantizaron rigurosidad académica. Claro está que no cita quienes son esos “especialistas” ni cuales son sus experiencias en el tema energético ni sus comprobables saberes científicos; por caso, el activista ex de Greenpeace y hoy de Los Verdes, no exhibe título ni capacitación universitaria, por lo que es de suponer fundamentadamente, que no lo posee. Esa cita de autoelogios de quienes condujeron el proceso que desembocó en tan fallido informe, sometido a un elemental análisis, más mueve a profundas dudas que a contundentes certezas; respondiendo esas dudas tanto a la falta de precisión respecto a los conocimientos de esos “especialistas”, como a la metodología usual en sectores afines al ecologismo fundamentalista, de dar cabida a reales o supuestos especialistas en la temática ambiental, que pretenden ponerse en pie de igualdad con reales especialistas en otras áreas muy diferentes y específicas, como lo es por caso el Sector Energético. Queda muy en claro que un “especialista ambiental” no está calificado para opinar y menos para dictaminar contundentemente, sobre temas energéticos. Adviértase que el par de trabajos analizado, pretende erigirse en juez inapelable calificando o descalificando tecnologías y alternativas energéticas, casi “a piacere” (a voluntad), como si se ubicara en el Olimpo impoluto de los dioses absolutos de todos los temas, incurriendo no solo en opiniones falaces y erróneas, sino también pasando a ser de hecho jueces y partes del mismo proceso de instauración de ideas con pretendidas bases doctrinales inapelables, habida cuenta del sesgado rol totalmente a favor de las llamadas “tecnologías renovables”, 22

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concepto en sí mismo falaz, a partir de una ley que esos mismos sectores fogonearon (pues excluye a las hidroeléctricas excepto a las de reducidas potencias), y con total liviandad conceptual eluden las insalvables limitaciones técnicas de las tecnologías que promueven como “grandes soluciones”. Lo mismo cabe decir respecto a la descalificación absoluta que pretenden instaurar respecto a los hidrocarburos de esquistos, “casualmente” atacando lo que es comprobadamente abundante en Argentina. (Página 6 – Informe de Síntesis). Menciona que se acordaron a priori los criterios para evaluar las distintas opciones, en base a “información confiable y fidedigna” (comillas de quien suscribe). De acuerdo a la exposición de los informes y a los muy sesgados resultados, queda muy en claro que los “criterios” han sido sumamente sesgados y absolutamente tendenciosos, y las fuentes sobre las que se basaron, evidentemente no son ni “confiables” ni “fidedignas”, pudiendo citarse para demostrar esa bajísima confiabilidad y muy pobre calidad de fidedignidad, el hecho de haber tomado como una de sus bases de referencias, a un simple libelo carente de todo rigor técnico, como ha sido el muy promocionado “informe” de la rimbombantemente llamada Comisión Mundial de Represas, curiosamente financiada por entidades y empresas orientadas hacia la generación termoeléctrica… (Página 6 – Informe de Síntesis). Expresan haber realizado un informe “sólido y participativo” (comillas de quien suscribe), siendo que en realidad es un par de muy frágiles opiniones emitidas en el aire, nada fundamentadas en lo científico, y cerradamente volcadas al fundamentalismo ecolátrico, incluso pasando por alto las opiniones de los “Escenaristas” (participantes) que no forman parte de las ONGs invitadas, cuyos planteos no incurren en la notable cerrazón conceptual en lo referente a varios tópicos troncales, como el uso de la energía nuclear, del gas de esquistos, y otros; si bien pasan a compartir la absurda y nada neutra exclusión de la generación hidroeléctrica en gran escala. (Página 6 – Informe de Síntesis). Dice tener “cierta consideración sobre el consumo de gas natural” (comillas de quien suscribe), pero en realidad, al descartar de plano a la hidroelectricidad, a la núcleo electricidad, y al propio gas de esquistos, además de las muy reducidas proyecciones de crecimiento de la demanda; de ser aplicado semejante informe, con toda previsibilidad resultarán como consecuencias nuevas crisis energéticas y un severo agravamiento de la actual nociva y muy alta dependencia argentina del gas dentro de la matriz energética, con el agravante que también provocaría aumentos desmesurados en las magnitudes de divisas que nos costaría importar desmesuradamente crecientes volúmenes de gas natural. (Página 6 – Informe de Síntesis). Los cuatro entes auspiciantes (CEARE, ITBA, FARN, Fundación Avina) expresan “el compromiso y la responsabilidad técnica” (comillas de quien suscribe) de los “Escenaristas” o ejecutores del “Escenario…”. Por supuesto que semejantes loas son de exclusiva responsabilidad de quienes las expresaron, pero son totalmente discordantes con el panorama de muy dudoso compromiso con la veracidad técnica y el rigor científico, mientras que la responsabilidad técnica más bien parece brillar por su ausencia , a la luz de la sumatoria de desaciertos, errores, tergiversaciones, opiniones sin el debido sustento, y proyecciones de más que dudosas fundamentaciones. (Página 6 – Informe de Síntesis). Tal vez podemos coincidir que “incentivaron el debate”, pero ese incentivo tiene que ver más con poner los acentos sobre la dudosa o deplorable sustentabilidad técnica y/o científica, que con un supuesto debate de elevado nivel académico, que la propia chatura de los trabajos dificulta en grado sumo. Y la supuesta acción “convocando a distintos sectores de la sociedad”, es absolutamente falaz, pues tanto en la conformación del grupo de Escenaristas (ejecutores), como en la metodología de presentación del trabajo en Posadas, quedó muy en claro que se buscó darle un perfil acentuadamente favorable a los postulados del fundamentalismo ecológico, y sumamente hostil a opiniones contrarias, sobre todo si 23

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estas mediante sustentos científicos pueden amenazar poner de manifiesto la carencia de basamentos científicos y técnicos de ambos trabajos aquí analizados. (Página 6 – Informe de Síntesis). Dicen haber constituido un comité técnico constituido por especialistas designados por cada una de las cuatro instituciones. En estos informes difundidos por vía electrónica, no se detalla en todos los casos quienes son dichos especialistas, que pergaminos y experiencias poseen, y a juzgar por los resultados producidos a consecuencia de sus instrucciones y directivas, las evaluaciones obtenidas con francamente deficitarias. De las cuatro instituciones convocantes, una es una Universidad privada dedicada al área tecnológica, por lo que es de suponer que habrán designado a algún profesional con conocimientos de la temática energética –pero no lo especifican-. Algo similar ocurre con el ente llamado CEARE, formado por empresas del sector eléctrico y Facultades de la UBA. En cambio, los dos entes u ONGs ecologistas, muestran en sus integrantes a militantes del ecologismo, a abogados y profesionales de otras ramas, pero no se advierte que posean profesionales de las ciencias duras, y entre ellas tampoco los vinculados al Sector Energético. Por otra parte, entre los profesionales vinculados al Sector Energético, es conocido que algunos han sido cooptados por los mensajes subliminales del ecologismo ultra montado, de corte cavernario y fundamentalista. No puede afirmarse que ese sea el caso en lo concerniente a los especialistas convocados para fijar las pautas de estos trabajos. Pero los resultados están a la vista: muy pobres, de escasos niveles de rigurosidad científica, sesgados y cargados de preconceptos sin fundamentos, y con errores técnicos groseros. (Página 7 – Informe de Síntesis). Dicen los responsables que convocaron a organizaciones que pudieran “asumir el desafío planteado” (comillas de quien suscribe), dentro de las “reglas del juego” (comillas textuales). Dado el marco impuesto, con una sumatoria de condicionamientos , limitaciones e ideas dogmáticas, que condujeron al “Informe…” tan poco científico y tan carente de sustentación técnica, más bien parecería que convocaron a quienes se avinieron a opinar dentro de tan estrechos y tortuosos márgenes tan prefabricadamente se impusieron. (Página 7 – Informe de Síntesis). Mencionan los convocantes o responsables de la iniciativa, que el objetivo fue seleccionar actores con mirada e intereses diversos…¿si es así, por que tanta preponderancia de organizaciones de marcado corte ultra ecologista, y por que el “Informe…” es aún más sesgado, pues omite las evaluaciones u opiniones de los restantes convocados, los que por cierto marcaron ciertas importantes diferencias, que no se reflejaron en dicho “Informe…”? (Página 7 – Informe de Síntesis). Menciona la obtención de “soluciones múltiples”, lo cual es una declaración muy “vendedora”, del tipo como para atraer voluntades de incautos o no entendidos en la temática energética; pues la verdad es que se focalizan básicamente en: a) seguir dependiendo en forma muy acentuada del suministro de gas natural, para colmo importado, al desechar el gas nacional que se presenta como gas de esquistos; b) pretenden imponer casi a costa de presiones directas e indirectas de todo tipo (incluyendo las muy idílicas pero irreales –como soluciones de fondo que no son tales- fotos paisajísticas de molinos eólicos, omitiendo deliberadamente el muy delicado tema de la total falta de condiciones técnicas de la generación eólica para servir como CENTRALES DE BASE, por su constantes oscilaciones, que volcadas directamente a la red dañarían gravemente todos los equipos que electromecánicos y electrodomésticos, focos y demás, que recibieran un servicio de tan baja calidad; c) omiten los muy altos costos de la generación eólica, que la hacen dependiente de elevados subsidios, muy gravosos para cualquier erario público, ni tampoco evalúan que las otras energías falazmente denominadas “alternativas” (son solo complementarias), como la solar, la geotérmica, etc., son por regla general aún más costosas y 24

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condicionadas. Por todo ello, es harto discutible que el análisis haya sido “enriquecido” (comillas de quien suscribe), pues más bien ha sido absurdamente empobrecido desde su retorcida génesis. (Página 7 – Informe de Síntesis). Como concepto final de la descripción del proceso, los entes gestores de estos informes definen la supuesta amplitud y pluralidad al optar por los seis entes convocados a “investigar” (denominados Escenaristas), calificados como “fuertemente vinculados a la temática energética” (comillas de quien suscribe). Dudosamente puedan ser calificados de “especialistas energéticos” a los entes de corte ultra ecologista, para quienes la energía –demostradamente- es un tema menor subordinado a sus dogmas de fundamentalismo ecológico, entes u ONGs que no acreditan contar con reales especialistas energéticos, e incluso al menos una de esas ONGs está conformada básicamente por abogados y algún egresado de carreras ambientales. Por otra parte, cabe sino refutar al menos poner en evidencia que, de esos seis entes, uno de ellos agrupa a empresarios y profesionales vinculados directamente a la promoción comercial de la energía eólica (¿objetividad?, es como poner a las tabacaleras a opinar “científicamente” acerca de los beneficios del tabaquismo), otro ente aglutina primordialmente a las empresas generadoras basadas en el consumo de gas natural (otro de los “recomendados” del “Informe…”), un ente transnacional de la energía, cuya cara visible es uno de los responsables del proceso de enajenación del patrimonio de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, quien además se manifestó en duros términos de muy dudosa justificación, para atacar la renacionalización parcial de YPF, debiéndose consignar además que la institución a la que representa tiene sede en Londres, y por ende es al menos muy afín a las “bajadas de línea” doctrinales emanadas del vetusto imperio, y del G 7. El otro participante es un ente, dependiente de la UBA, que ya desde su denominación, evidencia su orientación fuertemente ambientalista. ¿Objetividad, basamentos científicos en los seis Escenaristas, y amplitud de criterios? Son afirmaciones al menos muy cuestionables, o tal vez directamente no creíbles. - (Página 8 – Informe de Síntesis). En la descripción de los pasos dados para realizar el informe, entre otros conceptos dicen tener un equilibrio para la convocatoria de los “Escenaristas” (autores del “informe”), lo cual es alevosamente falaz, pues queda en claro el perfil ecolátrico predominante, lo cual no por casualidad sino por causalidad comprobable como metodología usual de ese tipo de activistas, promocionan sin reparos a la energía eólica y otras falazmente llamadas “alternativas”, y a la vez promueven de distintas formas –por acción u omisión- los crecientes consumos de gas natural. (Página 8 – Informe de Síntesis). Resulta altamente sugestivo que como base referencial se haya consultado a un “comité técnico” similar, constituido en Chile. Analícese que Chile es frecuentemente citado como “país modelo” por distintos propagandistas y/o voceros mediáticos y otros factores de poder del establishment ultra liberal, por haber sido en el país trasandino donde con más persistencia se aplicaron las ideas – fuerza del neoliberalismo, resultando de ello una sociedad fuertemente estratificada, con escasa movilidad social, volcada a un modelo económico básicamente primario, y con notable segregación económica en el campo de la educación pública, que allá es predominantemente privada, o alternativamente arancelada fuertemente en los niveles superiores, aún en los institutos estatales. Por otra parte, en Chile, los sectores ultra ecologistas, han logrado desechar por completo la opción de la generación nuclear, y han dilatado absurdamente las muy viables usinas hidroeléctricas que son no solo factibles sino necesarias, en la Patagonia Chilena, y que de construirse permitirían una muy sana diversificación de las fuentes de generación de energía eléctrica. - (Página 8 – Informe de Síntesis). Dicen que las presentaciones a las autoridades nacionales comenzaron en mayo de 2012, así como la divulgación general. En lo que hace a la presentación en Misiones (epicentro 25

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natural de la generación hidroeléctrica, por ser la provincia con mayor potencial de ese tipo de generación), la presentación se realizó en una sede marcadamente inapropiada (en la Facultad de Humanidades;¿saben acaso los sociólogos y los filósofos acerca de las particularidades técnicas del Sector Energético?), y según claras referencias de especialistas energéticos que asistieron, se restringieron acentuadamente sus participaciones, dentro del esquema de presiones “energéticamente correctas” que usualmente se implementan en las convocatorias asamblearias manipuladas por los sectores del ecologismo fundamentalista; muy poco propicio para las reflexiones científicas o las análisis profundos y bien fundamentados, que usualmente suelen ser acallados por activistas muy bien entrenados en técnicas de manipulación de ese tipo de reuniones. - (Página 8 – Informe de Síntesis). Menciona que el trabajo de Chile tomado como modelo “fue motorizado por un grupo de instituciones que concibieron la necesidad de potenciar el debate energético…”, pero por cierto no dice que el tipo de instituciones es prácticamente un calco de las que hicieron similar iniciativa en Argentina. Una de las ONGs de acentuado perfil ecologista actúa en ambos casos (AVINA); otro de los entes promotores, al igual que acá, es la asociación de empresas generadoras, predominantemente asociadas al negocio termoeléctrico, y seguramente fuertemente transnacionalizadas (por algo la economía chilena es considerada “un modelo viable” por todas las usinas del pensamiento neoliberal que operan en Argentina); están como promotores un par de Universidades, que o bien son privadas (por ende en Chile son monocordemente neoliberales) o si son estatales tienen el mismo perfil ideológico; dos fundaciones cuyas páginas web denotan el perfil acentuadamente liberal de la mismas, las que previsiblemente en forma similar a las tantas constituidas en nuestro país operan como cajas del resonancia del “pensamiento políticamente correcto”. Dicho más claramente, se advierte el perfil transnacional de la operación con caracteres fuertemente mediáticos, tendiente a instalar la ”necesidad” y “conveniencia” de impulsar en forma desproporcionadamente acentuada a las “nuevas fuentes de energía” (lo cual conlleva la instauración de muy fuertes subsidios, única forma de poder instalar esos poco eficientes sistemas energéticos en las respectivas matrices de generación), y a la vez a eliminar las reales competencias directas a la termogeneración, pues eliminan dogmáticamente y a priori, a las usinas nucleares y a las hidroeléctricas de potencias significativas. Aunque suene repetitivo, eso deja el campo libre a la operación de las usinas termoeléctricas, asociadas directas al negocio del gas natural, del petróleo, y eventualmente del carbón, así como a la importación de usinas y sus repuestos, todas ellas áreas energético-económicas en las que operan los lobbies de grandes transnacionales, vinculadas a su vez con la imposición a ultranza del pensamiento excluyentemente neoliberal, tal como fue dictado por el Consenso de Washington y otros entes reales pero poco conocidos, que operan a favor de la denominada “globalización salvaje”, que en las pasadas décadas del ‟80 y ‟90 pareció ser la ideología única y dominante, responsable directa de los desmadres socio – económicos y políticos que padeció América Latina, África y Asia, y que hoy paradójicamente afecta a la Unión Europea, y en menor escala a EEUU y Japón. - (Página 8 – Informe de Síntesis). El “agradecimiento” a las instituciones chilenas operantes, parece una humorada de mal gusto, pues de hecho al develarse los profundos lazos entre los auspiciantes chilenos y argentinos, eso pasa a ser un “autoagradecimiento”; y muy posiblemente el instituto ambiental de Estocolmo forma parte del mismo operativo transnacional, de imposición forzosa del ultra ambientalismo, instrumentado a partir de la creación del Club de Roma en 1968, génesis del movimiento ultra ecologista de corte fundamentalista, diseminado a escala global, como herramienta de otros poderes transnacionalizantes. - (Página 8 – Informe de Síntesis). En el informe “hecho por especialistas energéticos” (parece más que dudoso), menciona al “Sistema Interconectado Nacional – (SIN)”, siendo que hace al menos década y media, esa 26

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denominación fue suplantada por la de Sistema Argentino de Interconexión (SADI), el cual a su vez fue considerablemente ampliado y unificado territorialmente, lo cual dudosamente pueda ser conocido y evaluado en toda su significación por los redactores del Informe, o al menos por los representantes de varias de las organizaciones convocadas al efecto. - (Página 9 – Informe de Síntesis). Menciona que “la selección de las centrales fue condicionada en términos tecnológicos y económicos”, lo cual no se ajusta a la verdad, pues queda demostrado que los condicionamientos previos a las usinas nucleares y las hidroeléctricas de mediano y gran porte, fueron usados excluyentemente en base a dogmas previamente instalados por el movimiento ecologista de corte fundamentalista, operando por ello en el doble rol de jueces y partes. Por ello es harto discutible que los resultados puedan ser catalogados de “homologables”- (Página 9 – Informe de Síntesis). Denomina muy generosamente como “complementariedad” a la relación que se formó y profundizó en Argentina entre el Sector Eléctrico (puesto en minúsculas en el informe) y el gas natural. El calificativo correcto es una relación de asfixiante DEPENDENCIA que Argentina padece respecto al gas natural. ”- (Página 9 – Informe de Síntesis). En un párrafo no muy claro, casi al fin de la misma página, se explicita que se supone que la demanda de gas evolucionará (¿sinónimo de “crecerá” o aumentará”?) “exceptuando la (demanda) originada en el sector eléctrico”. Esa errónea suposición, parte de la muy equivocada base de considerar como centrales de base a las energías falsamente consideradas “alternativas”, como las eólicas y solares, fuera del limitado rol de simples complementos que es el único que pueden cumplir, por sus limitaciones técnicas implícitas y evidentemente insuperables. Es decir que si pretenden impedir las nucleares y las hidroeléctricas importantes, irremediablemente se va a consumir más gas natural, más petróleo y más carbón. Sobre todo gas natural. Y esa realidad, que es uno de los objetivos claros pero no confesos de ese informe, es omitida y tergiversada, con esa frase tan tergiversada, o si se quiere, engañosa. - (Página 9 – Informe de Síntesis). La aclaración, según la cual “no se incluyó un examen de viabilidad económica ni de optimización de cada una de las inversiones”, opera como una explícita confesión de parte, demostrativa cabalmente de la carencia de las debidas fundamentaciones del informe, el cual es en realidad una expresión de deseos, o más bien de imposición de posiciones dogmáticas, por parte de los entes de corte ultra ecologista, postura implícita o explícitamente respaldada por sus acompañantes en los avales al panfletario escrito. En buen castellano, si parcialmente se implementaran las ideas sostenidas en el informe de marras, eso solo sería posible en base a muy onerosos subsidios. En su totalidad queda en claro que no puede implementarse, por las insalvables limitaciones técnicas de las tecnologías de generación que fogonean con tanta presión. - (Página 10 – Informe de Síntesis). La deliberada omisión de calcular las incidencias de las líneas de transmisión (alta tensión), presentada como un hecho “casual” y casi sin importancia, demuestra la intencionalidad de favorecer a la energía eólica, cuyos costos de generación son en sí mismos muy altos, nada competitivos, pero que con toda lógica deben adicionarse los costos de las redes de interconexión, que necesariamente deben construirse para que las eventuales obras puedan operar interconectadas al SADI, que sería su real función. Al omitirse ese importante factor de costos –y que a la vez significa otro poderoso condicionamiento técnico, se está operando en forma muy sesgada, demostrándose la fuerte tendenciosidad y la nula objetividad técnica del informe, además de adolecer por completo de bases económicas de sustentación. No puede omitirse –si se actúa con seriedad, objetividad y coherentes bases de sustentación técnica- que el mayor potencial eólico argentino se encuentra en las vastedades patagónicas, principalmente a lo ancho de la provincia del Chubut. Y previsiblemente, por la muy baja densidad poblacional, muy 27

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difícilmente se construyan líneas de alta tensión, por no existir población ni demanda de grandes magnitudes, sumado a las enormes distancias de las vastedades patagónicas. ¡Otra muestra de la perversa tendenciosidad del panfleto, ampulosamente llamado “Informe de Síntesis”! - (Página 10 – Informe de Síntesis). Las tasas de crecimiento de la demanda, resultan muy reducidas, lo cual es por regla general una vieja metodología de los factores de poder corporativo, los cuales son ultra conservadores en lo político y ultra liberales en lo económico, siendo además muy afines a la generación termoeléctrica y el conjunto de intereses vinculados con esa tecnología de producción de energía. En las últimas décadas, el accionar de las ONGs transnacionales del ecologismo extremista, así como sus ramificaciones internas, han demostrado una fuerte y persistente vinculación de objetivos con el mencionado poder corporativo, coincidiendo no casualmente en defender de hecho la preponderancia extrema de la termoelectricidad. Las tasas de crecimiento consideradas en el Informe son de 3,4 % a.a. en la proyección corriente (denominada BAU o Business as usual, utilizando un anglicanismo), y de un reducidísimo 1,9 % en la hipótesis de máximo ahorro teórico de energía (llamada URE), porcentaje obtenido del cálculo de un hipotético y difícilmente practicable ahorro energético muy superior al 20 %, porcentaje en sí mismo ya considerado límite por entendidos en la materia, tal como es enseñado en la Maestría en Gestión de la Energía (UNLa – CNEA) por el Ing. Fushimi, reconocido experto en la materia. Forzando los números, los “Escenaristas” proyectan un ahorro teórico del 25 %, con lo cual contraen muy artificiosamente la demanda proyectada. Una tasa tan reducida demuestra por una parte, las muy bajas proyecciones de crecimiento económico que son consideradas por estos “Escenaristas” (autores del informe), no demostrando ningún interés en enfatizar el desarrollo socio económico, para el cual la disponibilidad energética es uno de sus condicionantes ineludibles. Y por otra parte, al utilizar esas bajísimas proyecciones, están de algún modo intentando dar validez a sus muy pobres proyecciones de incremento de la Potencia Instalada y de la Generación Media Anual, cubriendo con ello –muy malamente- la marcada insuficiencia de las proyecciones de las inversiones en usinas. La deliberada omisión de calcular las incidencias de las líneas de transmisión (alta tensión), presentada como un hecho “casual” y casi sin importancia, demuestra la intencionalidad de favorecer a la energía eólica, cuyos costos de generación son en sí mismos muy altos, nada competitivos, pero que con toda lógica deben adicionarse los costos de las redes de interconexión, que necesariamente deben construirse para que las eventuales obras puedan operar interconectadas al SADI, que sería su real función. Al omitirse ese importante factor de costos –y que a la vez significa otro poderoso condicionamiento técnico-, se está operando en forma muy sesgada, demostrándose la fuerte tendenciosidad y la nula objetividad técnica del informe, además de adolecer por completo de bases económicas de sustentación. No puede omitirse –si se actúa con seriedad, objetividad y coherentes bases de sustentación técnica- que el mayor potencial eólico argentino se encuentra en las vastedades patagónicas, principalmente a lo ancho de la provincia del Chubut. Y previsiblemente, por la muy baja densidad poblacional, muy difícilmente se construyan líneas de alta tensión, por no existir población ni demanda de grandes magnitudes, sumado a las enormes distancias de las vastedades patagónicas. ¡Otra muestra de la perversa tendenciosidad del panfleto, ampulosamente llamado “Informe de Síntesis”! - (Página 11 – Informe de Síntesis). También la tasa de crecimiento de la demanda de gas natural, estimada en un muy pobre 3,6 % anual acumulativo, además de marcadamente irreal y muy constreñida, tiene el hipotético y contradictorio supuesto que la demanda de gas para generación eléctrica no incidirá en la demanda, lo cual es una flagrante irrealidad, a partir de la exclusión de las variables hidroeléctrica y nuclear de las alternativas de generación. - (Página 11 – Informe de Síntesis). 28

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El modelo LEAP utilizado, ha sido diagramado por un ente ambientalista, por lo que al menos cabe poner en duda su certeza desde el punto de vista técnico – energético, a lo cual cabe agregar las fuertes tendenciosidades puestas en evidencia por varios de los Escenaristas. - (Página 12 – Informe de Síntesis). Incorpora un costo por Generación del Efecto Invernadero (GEI), el cual en buena medida será consecuencia del elevado gasto de gas natural (recurso natural no renovable) que “curiosamente” esos muy sesgados “ecologistas” promueven mediante el panfletario informe. Se los ve muy presurosos para cargar a Argentina costos fijados por el ecologismo transnacional, mientras que se los advierte muy remisos a promover el desarrollo socio económico. Todo muy afín con las opiniones “políticamente correctas” emanadas de las usinas del poder globalizante transnacional. - (Página 12 – Informe de Síntesis). Demuestra su alineamiento con el Panel Intergubernamental del Cambio Climático, el cual ha sido muy cuestionado por el rol fuertemente político favorable a los intereses de la globalización forzosa, a la vez que son harto discutibles las fundamentaciones científicas del mismo. El propio accionar del promotor y cara visible del IPCC, en norteamericano Al Gore, ha sido duramente cuestionado, incluso por la carencia de coherencia de sus dichos con el nivel de vida dispendioso (incluso en lo energético) que lleva el hoy multimillonario fallido candidato a la presidencia de EEUU, quien percibe muy elevados honorarios por sus conferencias, pese al discutible grado de fundamentación científica de las mismas. En la Maestría en Gestión de la Energía, uno de los docentes era un “nobelizado” del equipo de Al Gore, y sus apocalípticas predicciones, así como sus críticas a la generación hidroeléctrica y nuclear, no pudieron ser sustentadas por ninguna base científica, pasando a ser una deplorable retahila de argumentaciones tremendistas. Basarse en ese informe, demuestra la carencia de cientificismo del panfletario informe aquí analizado, y el cariz fuertemente politizado del mismo. - (Página 12 – Informe de Síntesis). En el cuadro de tecnologías incluidas, se excluye sin fundamento científico alguno, a la energía nuclear, como otra clara muestra de tendenciosidad, dudosamente inocente. (Página 12 – Informe de Síntesis). La afirmación de pretender darle solidez al sistema eléctrico, es una verdadera afrenta a la verdad, dado que se están basando las propuestas en tecnologías inservibles para ser utilizadas como base de cualquier sistema interconectado, e incluso para sistemas aislados. (Página 13 – Informe de Síntesis). Es muy notable que con excusas inadmisibles en un pretendido informe referente al escenario energético 2030, se dejen de lado temas básicos como “la creación de empleo, el desarrollo local, la innovación tecnológica, el impacto en la balanza de pagos y en la competitividad”, referente a las medidas que más que propuestas pretenden instalarse como verdades absolutas a imponer en base a las conocidas presiones de tipo patoteril, según la ya muy conocida metodología de las transnacionales del fundamentalismo ecológico. Están tirando propuestas rebuscadas, como en un ejercicio de mera fantasía, en forma totalmente descolgada de la realidad, y sin ningún análisis serio que pueda cuantificar los efectos de esas “propuestas”, que más bien son enunciaciones disparatadas, que no por ello son inocentes, sino que están fuertemente sesgadas a favorecer a ultranza a determinados intereses económicos y geopolíticos, que pretenden imponerse aún a costa de perjudicar social, económica y energéticamente a nuestro país. ¡No muestran los efectos de las medidas que pretenden inducir a presión, pues tal como ocurrió en otros países donde impusieron “soluciones” similares, los resultados han sido desastrosos. - (Página 14 – Informe de Síntesis). Acerca de la metodología aplicada, después de desechar análisis esenciales como los señalados en el ítem anterior, pasan a expresar preocupación acerca del marco tecnológico, parámetros de desempeño y costos. Para ello utilizan como herramienta al LEAP, creado por 29

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otro ente ecologista… Pero ya antes se pudo constatar que incurren en groseras distorsiones de costos, al omitir –tal como correspondería si se trabajara con seriedad metodológicaincluir los costos de las líneas de alta y media tensión que serían necesarias para implementar tácticamente las masivas instalaciones de centrales eólicas, solares y otras “alternativas” que con tanta fuerza quieren imponer. Por otra parte, al excluir dogmáticamente a las usinas de menores costos y de reales menores impactos ambientales comprobables, como son las hidroeléctricas y las nucleares, están distorsionando desde las bases de análisis los resultados de las evaluaciones. Con semejantes falencias, existen al menos serias dudas acerca de la certeza metodológica en las evaluaciones de los costos de las distintas alternativas de generación propuestas. - (Página 15 – Informe de Síntesis). La afirmación tajante según la cual “ninguna tecnología es per se superior a las otras respecto a las variables consideradas…”, es la declaración formal –repetitiva por otra partede la orientación acentuadamente sesgada del informe. Poner en un plano de igualdad a tecnologías muy diferentes, con disímiles rendimientos y con resultados marcadamente diferentes, es el reconocimiento del abandono intencional de toda evaluación científica y técnicamente bien fundamentada, reemplazándola por enunciaciones dogmáticas que se pretenden imponer por la sola fuerza de las repeticiones y de las aceptaciones forzosas. Esto recuerda la mitología goebbeliana: “miente, miente, que algo queda”. - (Página 16 – Informe de Síntesis). En idéntico sentido, y en el mismo párrafo que el analizado en el ítem precedente, cuando en el informe se expresa “cobra mayor relevancia la valoración tecnólogica (¡¿?!) que realizan los Escenaristas y su priorización a la hora de decidir que impactos se pretenden maximizar o minimizar”; queda muy en claro que la “valoración tecnológica” es cuanto , menos harto discutible (signos de admiración y de interrogación puestos y destacados por quien suscribe), pues evidentemente la evaluación tecnológica queda relegada –en la visión fundamentalista de los Escenaristas- priorizando los pensamientos dogmáticos de neto corte fundamentalista. Es el habitual enfoque chamánico que reemplaza y descalifica a la ciencia, partiendo de opiniones “políticamente correctas” impuestas de antemano por los militantes y agitadores, que pasan a ser revulsivos agentes al servicio del fundamentalismo ecolátrico, asociados implícitamente a los intereses vinculados con la generación termoeléctrica. En la frase textualmente citada entre comillas, los Escenaristas reconocen que ellos mismos definen a priori, que cosas consideran relevantes y cuales no, con lo cual están predeterminado los resultados, expresando además que definen a voluntad y prescindiendo de toda fundamentación científica, que consideran prioritario y que estiman secundario o irrelevante, según criterios previos, los cuales evidentemente no están científicamente demostrados. En otros términos, lo “ecológico” se considera de relevancia máxima, omitiendo los costos sociales, económicos, geopolíticos, e incluso distorsionando los mismos valores ambientales, al no considerar los importantes costos ocultos de las supuestas “grandes soluciones” que propugnan, como las eólicas y solares, que por cierto no son neutras. - (Página 16 – Informe de Síntesis). Al describir las visiones de las matrices energéticas, expresan que las mismas no necesariamente muestran la visión precisa de cada Escenarista, pues dicen considerar los planes de obras actualmente en marcha. Sin embargo, esa afirmación de respetar los planes de obras es falsa, pues sus premisas de eliminar las usinas nucleares y de impedir nuevas construcciones hidroeléctricas de mediano y gran porte, son claramente antagónicas con los planes nuclear e hidroeléctrico, ya definidos por el Estado Argentino. - (Página 17 – Informe de Síntesis). En la planilla resumen en la cual se señalan esquemáticamente los tipos de usinas propuestas por cada Escenarista, resulta muy evidente que –tal como en esa parte del informe reconocepredominaron las divergencias, o sea que difícilmente pueda afirmarse que se llegó a un 30

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consenso o a grandes acuerdos programáticos. Incluso, dos Escenaristas incluyen entre las prioridades a la opción nuclear (lo cual no consta en el trabajo resumen), tres Escenaristas consideran la opción de los biocombustibles (también omitido en el resumen), mientras que la opción hidroeléctrica (si bien sesgadamente reducida a pequeñas potencias) está incluida dentro de las propuestas de cuatro Escenaristas. También detallan que un Escenarista colocó a la biomasa –de residuos forestales y alimenticios- como la “fuente energética más importante” para el futuro, lo cual al no considerarse los costos económicos y ambientales indirectos (como la recolección, transporte y disposición de los insumos, y las dificultades de generar con pequeñas usinas, más costosas e ineficientes que las grandes generadoras) dan la fuerte impresión de haber hecho una simple expresión de deseos, sin bases de sustentación fiables. - (Página 18 – Informe de Síntesis). El propio concepto de “renovables” es mendaz e incoherente técnicamente, a partir de la errónea y caprichosa ley que fue fogoneada por sectores fundamentalistas, y posiblemente sancionada sin cabal evaluación de las nefastas consecuencias de la misma, por parte de los legisladores, difícilmente acreditados como expertos energéticos. Al ser presentada esa ley en Posadas, la legisladora que presidía la Comisión de energía, al ser preguntada al respecto, no tuvo respuestas (evidentemente no acredita mayores conocimientos de energía), y me derivó a una asesora legal (abogada) que tampoco evidenció mayores conocimientos técnicos de energía. - (Página 19 – Informe de Síntesis). El gas no convencional, o gas de esquistos, es evaluado como alternativa por tres Escenaristas, sin embargo es “demonizado” por los restantes Escenaristas, no casualmente estos últimos, actores muy activos del fundamentalismo ecológico. En las conclusiones del informe resultante (Escenarios…) se hace predominar la opinión tajante en contra del gas de esquistos, sin considerar en nada el perjuicio económico y geopolítico que tal postura implicaría para Argentina, además de ser esa “conclusión” discordante con las opiniones del 50 % de los Escenaristas. - (Página 20 – Informe de Síntesis). La página 21 tiene muy escaso texto, ocupada por una “seductora” imagen pro eólica, un título con letras enormes, y un gráfico. No sorprende, dados los precondicionantes establecidos con carácter definitivo, prácticamente dogmático, que las “renovables” (concepto en sí mismo falso) sean las consideradas predominantes para la visión de los Escenaristas, condicionados ex ante a favor de esa postura. - (Página 21 – Informe de Síntesis). El perfil frontalmente antinuclear, que hasta llega a pretender cerrar antes del vencimiento de su vida útil a las centrales existentes, se opone a la Política de Estado que Argentina tiene en la materia, contradiciendo con ello el supuesto respeto a las planificaciones vigentes. Esa destrucción de tecnología de punta que buscan esos sectores fundamentalistas, es muy funcional a los dictados británicos, que buscan una Argentina débil, de economía postrada y primarizada, para que sea fácilmente manejable e infuenciable, dejando de ser un problema geopolítico para las ambiciones expansionistas en el Atlántico Sur y en La Antártida; y es muy claro que para eso utiliza a las transnacionales de la ecología que responden a sus intereses, como Greenpeace y World Wildlife Foundation, y a sus apéndices locales, como lo son dos de los “Escenaristas” intervinientes. No por casualidad, esos dos Escenaristas, más otra ONG transnacional de perfil ultra, muestran los perfiles más agresivos contra la energía nuclear e hidroeléctrica, así como contrarios al autoabastecimiento gasífero de nuestro país. Todo ello es muy acorde a las acciones de “guerras blandas” que han tomado preponderancia en este siglo. - (Página 22 – Informe de Síntesis). Acorde a las posturas del terrorismo ecológico, que es una metodología usual de las ONGs transnacionales del fundamentalismo ambiental, repiten sin pruebas en concreto, los supuestas grandes impactos ambientales de las obras hidroeléctricas de gran envergadura, haciéndose con ello eco del muy mendaz “informe” (en rigor simple rejuntado de opiniones) 31

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con el cual la Comisión Mundial de Represas instaló la desacreditación apriorística de las usinas hidroeléctricas. Cabe enfatizar que la CMR ha sido financiada básicamente por empresas y entes vinculadas a fuentes de generación que no pueden competir con los bajos costos hidroeléctricos; o sea el equivalente de pedir a los distribuidores de drogas que opinen sobre las consecuencias del consumo de las mismas… En el mismo tenor, sin pruebas en concreto –o sea instalando la idea por simple repetición- hablan del potencial impacto ambiental de la hidroeléctrica de Corpus. O sea que quieren demonizar a una obra que es fundamental para producir energía y favorecer la integración del Mercosur, basándose en simples presunciones. Es como pedir a las comadres del barrio, que opinen acerca de la moral de la vecina linda y joven…todo en base al “dice que”. ¡Muy lejos de la ciencia y de la técnica, como debería ser un informe serio. Acorde a la falta de seriedad y de fundamentación científica de panfletario informe, pretenden desconocer las excepcionales condiciones favorables del emplazamiento seleccionado para el Proyecto Hidroeléctrico Corpus, emplazado en el extremo del Cañón del Guayrá, una singularidad geográfica que permitirá su construcción y operación, afectando una mínima cantidad de tierras, la mayoría de las cuales son pedregales improductivos, siendo las márgenes muy empinadas del río en ese tramo. - (Página 22 – Informe de Síntesis). Se menciona “la mayor eficiencia del equipamiento incorporado”, como una idea asumida y supuestamente irrefutable; pero soslaya el Informe la muy conocida escasa eficiencia de las centrales solares y eólicas, que conforman junto con el uso intensivo y creciente del gas natural, los ejes troncales sobre los que se desarrolla el Informe Final (preliminar a agosto de 2012). - (Página 22 – Informe de Síntesis). En las conclusiones se menciona que se hicieron “acercamientos diversos a la problemática…”, lo cual es harto discutible, habida cuenta de la cantidad de errores conceptuales gruesos, de distorsiones, de la sumatoria de preconceptos y de dogmas distorsionantes, que caracterizan al Informe de Síntesis (básico) y el Escenario Energético 2030 (conclusiones preliminares). Los requerimientos que se dan por supuestos para las pequeñas hidroeléctricas y las eólicas, de necesario sobre dimensionamiento de las líneas y sistemas de transmisión, y de contar con usinas de respaldo locales (llamadas eufemísticamente “reservas locales”, son simplemente sobre costos resultantes de las ineficiencias intrínsecas de las eólicas –muy poco fiables, nada programables, y de bajísimos rendimientos efectivos-, y de las pequeñas hidroeléctricas, poco aptas por sus pequeños portes para operar eficientemente en sistemas interconectados. Es falso que las hidroeléctricas que han sido apriorísticamente desechadas –las medianas y grandes- sean “fuentes volátiles”. ¡Por el contrario, son usinas de gran confiabilidad, pudiendo pautarse anticipadamente el funcionamiento, con mucha previsibilidad! - (Página 27 – Informe de Síntesis). Los escenarios planteados, con niveles de fundamentación bastante dudosos, y basados en caprichosas exclusiones ex ante, llegan a teóricos muy altos porcentajes de utilización de las “energías renovables” (concepto distorsionadamente falaz, como se explicó); y no es operativo, por estar basado en la teórica sobreutilización de fuentes de generación probadamente inútiles para operar como energías de base. - (Página 28 – Informe de Síntesis). El objetivo, impuesto a presión y carente de lógica y de la necesaria planificación, de la “obligatoriedad” de alcanzar el 8 % de la matriz eléctrica en base a “renovables” (concepto falaz, impuesto por una ley distorsionada conceptualmente), el mismo informe cita su muy difícil alcanzabilidad. Es una idea en el aire, tal como lo es el Informe de Síntesis, aquí analizado. - (Página 28 – Informe de Síntesis). El diálogo que dicen propugnar y buscar, es una expresión totalmente opuesta a las conductas agresivas, de presiones de todo tipo, exacerbando las pasiones e impidiendo los 32

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razonamientos calmos y bien fundamentados, es la característica del accionar de las ONGs transnacionales y de sus organizaciones vinculadas internas. Consecuentemente, la enunciación dialoguista es otra de las falacias del doble discurso, metodología usual en los sectores fundamentalistas. - (Página 29 – Informe de Síntesis). Al mencionar las distintas opciones de generación de energía eléctrica, citando diversas fuentes o tecnologías de generación, rápidamente pone acento en “las consecuencias y posibles impactos” (viéndoles solo el costado negativo, usualmente muy enfatizado), omitiendo los aspectos positivos de las diversas tecnologías (excepcionalmente en este informe que solo las omite o denigra, cita como alternativas a la nuclear, la hidroeléctrica y el gas no convencional), pero soslaya un tema de excluyente importancia: que las únicas tecnologías aptas para operar como bases de cualquier sistema eléctrico –sea interconectado o aislado- son solamente la hidroelectricidad, la núcleo electricidad y la termoelectricidad (sea en base a combustibles fósiles o biocombustibles). Tampoco consideran las notables diferencias de costos por KWh, omitiendo que ese dato crucial favorece a las hidroeléctricas y las nucleares, y deja fuera de competencia a las eólicas y solares, que solo pueden formar parte del despacho de cargas, en base a fuertes subsidios. - (Página 30 – Informe de Síntesis). Un punto específico se titula “El rol de las energías renovables”, por lo que aún pecando de repetitivo, cabe reiterar que el concepto es falaz e induce a confusiones, introducidas desde el ecologismo fundamentalista, del cual lamentablemente se hicieron eco nuestros legisladores, con un dudoso asesoramiento de la Secretaría de Energía de la Nación, organismo que desde los años ‟90 o antes incluso, fue cooptado por tecnócratas de orientación liberal, los que como tales son muy afines al ecologismo de corte fundamentalista. Enfatiza el “rol de la complementariedad” de las allí llamadas energías renovables, lo cual es muy relativo, pero en cambio omiten lo referente a los costos, la seguridad de operación y el tema referente a las condiciones técnicas que les impiden operar como centrales de base. Lo referente a los supuestos “beneficios” de las llamadas erróneamente energías renovables, es una sumatoria de prejuicios, instalados por los sectores ultra ecologistas, en connivencia o asociación implícita con los sectores directamente involucrados en la promoción de esas tecnologías, que como la solar y la eólica, adolecen de serias limitaciones técnicas hoy insuperables. - (Página 31 – Informe de Síntesis). Es sobradamente evidente que, más que un sano debate, y menos aún un meduloso estudio científico con sólidas bases técnicas energéticas, los sectores del ecologismo fundamentalista –representados claramente en la tendenciosidad y gruesas falencias del Informe de Síntesis aquí analizado- lo que pretenden es imponer con validez dogmática el conjunto de prejuicios fuertemente orientados a facilitar al como sea las costosas y técnicamente muy limitadas tecnologías que tergiversadamente son llamadas “energías renovables”, beneficiando a la vez a los fuertes negocios vinculados a la generación termoeléctrica basada en el consumo del gas natural importado. Convenientemente “edulcorado” con frases bien armadas, y con ilustraciones amigables, con “caras felices” y con el fondo de molinos eólicos, el anhelo real es el descripto antes, que si logran imponer lo será a costa del desarrollo nacional, desarrollo que es prerrequisito ineludible para lograr el bienestar del pueblo argentino y la grandeza de nuestro país. - (Página 32 – Informe de Síntesis). En sus conclusiones el CACME (Comité Argentino del Consejo Mundial de la Energía) señala muy bonitos enunciados a lograrse, como “seguridad de abastecimiento, equidad social y mitigación del impacto ambiental”, objetivos teóricos que evidentemente no se lograrán por el camino señalado como senda “ideal” del Informe, que enfatiza energías técnicamente limitadas, muy caras, con costos ambientales encubiertos, y con el 33

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acentuamiento de la fuerte dependencia del gas importado que adolece Argentina. Defiende la visión dependiente de los capitales y el poder de decisión extranjeros, en el área energética, lo cual es una forma de plantear la dependencia argentina respecto a factores de poder transnacionales. Por otra parte, al propugnar “el alineamiento de los precios internos con los internacionales”, está desnudando su rol de operador transnacional, al defender uno de los constantes objetivos de las petroleras anglosajonas, utilizados en beneficio de aquellas y en claro detrimento y perjuicio de Argentina y por ende de los consumidores argentinos; además de operar –si prospera- como un factor atentatorio de la competitividad internacional de la industria argentina. - (Página 35 – Informe de Síntesis). Resulta evidente el perfil acentuadamente neoliberal de la propuesta de CACME, privatista a ultranza y alineado con las ideas socio económicas impuestas a Argentina en el largo cuarto de siglo neoliberal -1976-2001- que desembocó en la descomunal crisis de 20012002, todo ello de tan nefastas consecuencias para nuestro país. Su postura resulta muy favorable a seguir incrementando la dependencia de los combustibles fósiles, y en ello está en línea con el sector ultraecologista, el cual denosta dogmáticamente a las dos tecnologías que pueden revertir la acentuada dependencia argentina respecto a los hidrocarburos. Es de recordar que quien preside CACME se opuso a la reestatización de YPF, utilizando para ello argumentos de crudo perfil ultra neoliberal. Ya se expuso anteriormente la alianza tácita pero muy concreta existente entre los neoliberales y el sector del ultra ecologismo, y de ambos favoreciendo claramente a la generación termoeléctrica. - (Página 35 – Informe de Síntesis). Al abogar por una intervención gubernamental “lo más neutral posible”, está instando a reestablecer un Estado prescindente e incluso inexistente, tal como lo estuvo haciendo con desastrosos resultados el establishment, en el cuarto de siglo en el que gobernaron, primero con la fuerza de las bayonetas (puestas en contra de la Patria), y luego bajo las presiones de los grupos de poder con vinculaciones transnacionales y fuertemente especulativas – financieras. Adviértase que confunde “gobierno” con “Estado”, lo cual evidentemente no es lo mismo, partiendo del hecho que cada gobierno es temporario y acotado, mientras que el Estado es permanente, siendo un valor supremo para la nacionalidad. No obstante, CACME admite cierta “moderada” participación de las hidroeléctricas, las nucleares, e incluso de los hidrocarburos no convencionales, discrepando en ello con los tres Escenaristas que son ONGs ecologistas. Es interesante la opinión respecto a la no aplicabilidad de los biocombustibles para la generación eléctrica, dada la no compatibilidad de los equipos existentes con ese tipo de combustibles, según lo expresan. Pero un tema de crucial importancia, es que CACME se subordinó a las pautas de demanda y costos, elaboradas por el Comité Técnico (¿¡!?) de los Escenaristas, adoptando una postura acrítica, justamente en dos temas de crucial importancia y que tal como se expone en este análisis, muestran marcadas distorsiones. Al fin de la página, este ente, de perfil ultra privatista, cae en la usual “contradicción” de las corporaciones, pues su ultra privatismo no les inhibe de promover y aceptar subvenciones y sugerir líneas crediticias especiales, como aclara que serán necesarias para las llamadas energías renovables. Es ese curioso “privatismo” que se implementó en los noventa, con riesgo cero para las corporaciones, pues se encargaron de lograr que las ganancias sean privadas, y las pérdidas estatizadas. - (Página 36 – Informe de Síntesis). El Grupo Energía y Ambiente de la Facultad de Ingeniería de la UBA, se pronuncia claramente a favor de las energías hidroeléctrica y nuclear, pero resulta muy evidente que su postura en tal sentido ha sido “ninguneada” (descartada como inexistente) por los Escenaristas ultraecologistas, y ha sido excluida del informe general preliminar a agosto de 2012. No obstante ese rasgo de análisis propio que se atreve a salirse del molde preestablecido por el ecologismo fundamentalista, muy rápidamente adopta posiciones 34

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marcadamente afines con el “pensamiento ecológicamente correcto”, al descalificar a las hidroeléctricas de Paraná Medio y Corpus, en base a meras presunciones, lo cual por cierto no es nada científico y se encuentra totalmente reñido con el respeto a la ciencia, que debería imperar en el ambiente universitario. ¿Si descalifican apriorísticamente a dos de los principales proyectos hidroeléctricos de Argentina, porque ni siquiera parecen considerar los elevados costos ambientales -debidamente probados- que causan la generación termoeléctrica al quemar combustibles fósiles, y los que también causan las energías “renovables” como la solar y la eólica? También parte de la presuposición que no se construirá Garabí (nada dice de Panambí, obra asociada pero diferente a Garabí), con lo cual este Grupo se está oponiendo a la planificación elaborada por el Estado Argentino, pese a que en los lineamientos generales se parte –supuestamente, y es otra evidente falacia- del respeto a las obras ya decididas en las planificaciones nacionales. Prevé incorporar centrales nucleares cada 6/7 años (dato clave omitido en las conclusiones preliminares (Escenario…), entre otras previsiones. Si bien no lo expresan clara y categóricamente, es evidente que las limitaciones insalvables de la eólica para operar como centrales de base, son compensadas en el informe del Grupo A y E de la FI de la UBA, por masivas incorporaciones de hidroeléctricas y nucleares, y eventualmente por centrales de biomasa. Esa falta de exposición conceptual tan importante, puede ser una simple omisión, pero es muy funcional a las operaciones de instalar confusiones en la opinión pública y los factores de poder no entendidos en la materia, al no dejarlo claramente asentado. Coincide con los tres Escenaristas ONGs del ambientalismo, al descartar la opción del gas no convencional. (Página 36 – Informe de Síntesis). Hace constar los altos costos de la generación eólica, si bien en forma indirecta, al optar por la generación de biomasa como alternativa a la eólica en base, en función a sus (estimados y no explícitos) menores costos. Faltaría señalar que los costos de las centrales de biomasa son muy difíciles de unificar o estimar con precisión, por la variación en cada caso de los costos indirectos, como la disposición de las materias primas a quemarse, no siempre existentes en el entorno cercano de la usina, y en muchos casos de costosa manipulación, difícilmente simplificable, como en los casos de los residuos de aserraderos y similares (nada de esto se precisó ni se indicó al menos como dato a considerar). Una opinión importante, omitida en el informe final – versión preliminar, es la necesaria participación estatal en los proyectos hidroeléctricos y nucleares. También resulta muy importante la opinión claramente expuesta al fin del resumen, respecto a la necesidad de promover a las energías “renovables” pero no a cualquier costo, o sea preseleccionando las económicamente viables. Esto también ha sido omitido por los Escenaristas del ultra ecologismo, para redactar el informe final – versión preliminar. - (Página 37 – Informe de Síntesis). AGEERA parte de la idea –en principio positiva- de lograr una matriz energética diversificada. Pero entonces no se entiende por que no se opuso en forma categórica a las caprichosas exclusiones de las grandes hidroeléctricas y las nucleares (¿?). Curiosamente apela reiteradamente a un término muy poco usado en castellano, como es “elencamiento”, sinónimo de “listado”, concepto más comprensible que hubiese facilitado el análisis… Cabe destacar que con mucha lógica, sostiene que el techo o límite superior que podrían alcanzar las “renovables amputadas” en 2030 es el 15 %, otro dato muy importante omitido en el informe final – versión preliminar ¿Por no ser “ecológicamente correcto”?. Considera la instalación de la cuarta central nuclear, de más aportes hidroeléctricos, y con un criterio que se entiende correcto, estima que las centrales existentes no deben desactivarse sino mantenerse como reservas del sistema. - (Página 37 – Informe de Síntesis). Algunas previsiones expuestas por AGEERA al final de su informe son de significativa importancia, y han sido soslayadas por el informe de Escenarios Energéticos, versión preliminar. Pone particular cuidado en los costos de transporte, que pueden ser 35

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significativos, para los casos en los que las fuentes energéticas están ubicadas lejos del epicentro de consumo, ubicado en General Rodríguez, provincia de Buenos Aires. Menciona al efecto los casos de la energía eólica, cuyo mayor potencial está en La Patagonia, y la hidroeléctrica, con potenciales significativos en la misma Patagonia, en El Comahue y en el NEA y Litoral (lo llama “norte del litoral”). También expresa preocupación acerca del necesario incremento de potencia de reserva (omite decir que debe ser de centrales de base), para el supuesto que la eólica alcance magnitudes porcentuales muy superiores a las actuales; utilizando la críptica abreviatura de RPF, la cual para el MEM (Mercado Eléctrico Mayorista de Argentina), significa Regulación Primaria de Frecuencia. O sea que en forma extremadamente cauta y con muy bajo perfil, AGEERA está señalando su preocupación por la incapacidad de la energía eólica para operar como base del sistema, y que para compensar sus desequilibrios de tensión, de voltaje y de armónicas, necesita una central convencional operando en paralelo, como reserva caliente (en funcionamiento) para actuar de estabilizador del suministro de electricidad. Respecto a la eventual carencia de líneas de transmisión, AGEERA omite señalar que el problema concreto se dará en el supuesto que se instalen masivamente eólicas en La Patagonia, las cuales en tal supuesto estarían en áreas de gran dispersión geográfica, aumentando con ello las cuantiosas inversiones en líneas de transmisión. En cambio, para nuevas obras en El Comahue, en El Litoral (incluyendo en ello al proyecto de Paraná Medio) y el NEA, ya existen redes de alta tensión, las que eventualmente solo necesitarían ser reforzadas por otra terna, y en el caso de las dos grandes hidroeléctricas patagónicas, el SADI ya está alcanzando sus emplazamientos. Todas estas importantes consideraciones son omitidas por las ONGs ambientalistas intervinientes. ¿Por qué esa falta de transparencia, pretendiendo presentar enfoques falsos, en los que se eliminan los fuertes condicionantes que hacen no competitivas principalmente a las eólicas, y mucho más antieconómicas a las solares? - (Página 38 – Informe de Síntesis). La Cámara Argentina de Energías Renovables, de muy dudosa ecuanimidad y objetividad en el tema, por ser parte directamente interesada, menciona como supuestos objetivos, “aumentar la seguridad del suministro” (lo cual no es posible con las “renovables amputadas” que ellos promocionan, como la solar y la eólica, que son aleatorias y fuertemente condicionadas), “el menor precio posible” (enunciado en si engañoso, pues el mejor precio posible de las “renovables amputadas” mencionadas, carece de capacidad de competir con las fuentes tradicionales, por lo que solo son viables con fuertes subsidios, tal como lo reflejan los casos de Europa -muy promocionados como “soluciones totales”- y los de todo el mundo), y “aumentado la competitividad de la industria local” (¿Qué competitividad puede aumentarse con costos mayores de la energía?). Se advierte que paralelamente contempla incrementar el consumo de gas (lo cual es un reconocimiento implícito de la pobre solución que representan las “renovables amputadas”). Cabe advertir sin embargo, que se pronuncia a favor del gas no convencional, postura que se omitió en el informe final preliminar (Escenario Energético…). Además contempla una participación del 25 % de las eólicas para 2030 (son las centrales que los asociados del ente venden…), porcentaje elevadísimo que es inviable, tal como lo demuestra el caso español, y mucho más el hipotético caso argentino, donde la red factible en La Patagonia, sería necesariamente lineal, pues proyectar un mallado sería una irrealidad, por las enormes distancias y la baja densidad poblacional. Contempla como premisas la inexistencia de nuevas centrales nucleares y carboníferas, escaso desarrollo de hidroeléctricas de gran potencia, y sustitución de importaciones de combustibles por biodiesel, contradiciendo en esto a otro de los Escenaristas, el cual advirtió que es imposible por la configuración de las centrales termoeléctricas, que no admitirían biocombustibles - (Página 38 – Informe de Síntesis). Reconoce que las “renovables” (eólicas y solares) requerirán necesariamente subsidios (evita precisar sus montos, y menos aún dice la enorme magnitud de los mismos, según 36

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muestra la experiencia internacional, y lo poco ya conocido en Argentina), y supone –sin ningún asidero técnico ni soporte científico- que las citadas “renovables amputadas” alcanzarán un grado tal de eficiencia que no necesitarán subsidios a partir de 2030. Esa suposición es otra tanta de las “frases hermosas” que utilizan tanto las ONGs de corte fundamentalista, como los interesados directos en comerciar esos equipos. Nada dice acerca de la dependencia de estas “renovables amputadas” (eólicas y solares), que necesitan centrales convencionales para operar como soportes técnicos imprescindibles, lo cual eleva los costos de por si muy altos, y provoca gastos ambientales que no computa. - (Página 39 – Informe de Síntesis). Fundación Vida Silvestre, filial local de World Wildlife Foundation (ONG británica, cuyo primer presidente fue el príncipe Felipe de Edimburgo; claramente considerada una de las herramientas de las “guerras blandas” desarrolladas por el vetusto imperio en distintos lugares del mundo, y en particular en Argentina), en su primer párrafo expresa: “Desde una perspectiva ambiental existen una serie de premisas fundamentales que deben ser respetadas”. Traduciendo esa imperativa y agresiva frase (expresada con cuidada “inocencia” y muy sutil uso de palabras aparentemente suaves), significa: “desde las posturas del ecologismo fundamentalista, se deben imponer como verdades supremas e indiscutibles, con fuerza de dogmas semi sagrados, una serie de ideas que se deben imponer como sea”. Inmediatamente alega, al más puro esquema del terrorismo ecolátrico, la “prioridad de la defensa del clima” (habida cuenta que el colapso ambiental es la piedra angular sobre la que montan todo el aparataje doctrinario del supuesto “inminente” caos ambiental mundial, con “catástrofes totales” varias veces preanunciadas en tono apocalíptico, y otras tantas “postergadas” o transformadas en nuevos mitos; todo ello utilizado como poderosas herramientas de dominio geopolítico a escala planetaria, asociado ello a la imposición de esquemas neoliberales a ultranza, vinculados con la desaparición de los Estados Nacionales y la imposición de un poderoso gobierno corporativo mundial. Por algo, las ONGs transnacionales de perfiles pseudo ecologistas, han logrado suplantar toda idea de desarrollo socio económico y del elemental amor a la Patria; por un difuso y muy maleable “amor a la naturaleza”, bajo lo cual esconden durísimas medidas de adoctrinamiento masivo, con ideas – fuerza tremendamente nocivas, tendientes a perpetuar la dependencia y el subdesarrollo, en las naciones históricamente dependientes y subdesarrolladas, como lo son las latinoamericanas. ¡Una nación desarrollada, fuerte y con objetivos nacionales definidos, deja de ser dócilmente manejable, y expoliable productora muy barata de todo tipo de insumos, que las corporaciones transnacionales y las potencias del hoy alicaído G 7 necesitan! - (Página 39 – Informe de Síntesis). En la línea de imposiciones brutales, disfrazadas de “principios de conservacionismo” o de “ideas ambientalmente necesarias”, las transnacionales del ecologismo ultra y de corte cavernario (en Argentina las más activas son WWF y Greenpeace), están repitiendo monocordemente la “necesidad” de oponerse frontal y totalmente a la generación hidroeléctricas y las nucleares, con lo cual favorecen directamente a los poderosos intereses vinculados a la generación termoeléctrica (petroleras, gasíferas, carboníferas, productores e importadores de usinas termoeléctricas y sus insumos, transportistas de combustibles, intermediarios y asesores, etc.), todo ello ocultado con los estentóreos apoyos a las “energías renovables” (concepto previamente distorsionado, con fuerza de ley previamente impuesta bajo presiones, con la ignorancia de algunos y la complicidad de otros). Ya se explicó previamente que las “renovables amputadas” que fogonean, son básicamente la eólica y la solar, tecnologías incapaces de operar como base de ningún sistema eléctrico, que además son marcadamente ineficientes, y por ello adolecen de muy altos costos, por lo cual las imposiciones forzosas de esas “soluciones”, solo son factibles en base a fuertes subsidios, que terminan gravando al presupuesto estatal, y con ello afectando negativamente al país y 37

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con ello al pueblo, al cual falazmente dicen querer “proteger”. En esa misma línea de falacias, conducentes a imponer su dogma anti hidroeléctrico (y encubiertamente pro termoeléctrico y pro eólico), reiteran las infinitamente reproducidas ideas de rechazar las presas en zonas de llanura y climas subtropicales, con las cuales pretenden anular por completo precisamente los proyectos hidroeléctricos de mayor potencial de Argentina, que se encuentran en la Cuenca Del Plata…¡nada inocente por cierto! Adviértase que con esa dogmática postura, lo que están promoviendo es un mayor consumo de un recurso natural no renovable, hoy escaso en Argentina, como el gas natural, profundizando con ella la debilidad estratégica de nuestro país. - (Página 39 – Informe de Síntesis). Con falacias de similar tenor, pretende congelar el desarrollo nuclear argentino, lo cual es totalmente compatible con la necesidad británica de mantener a Argentina sumida en el subdesarrollo, para que no amenace su expansionismo en el Atlántico Sur, en Malvinas, e incluso para permitir la creación de nuevos Estados prefabricados, de pueblos mentirosamente “originarios” como los invasores mapuches, en un proceso de disolución social y política fuertemente financiados desde Gran Bretaña, tal como por ejemplo sucede con la ONG Mapuche Nation, con sede en Bristol, y miembros componentes británicos y residentes en Gran Bretaña. ¡Todo un movimiento de pinzas, de las guerras blandas británicas contra nuestro país! - (Página 39 – Informe de Síntesis). Dice querer evitar la profundización de la dependencia de combustibles fósiles, pero sus acciones se contraponen con ese enunciado, pues tal como extensamente se fundamentó, solo existen tres tecnologías para generar energía eléctrica de base, y al oponerse a dos de ellas (nuclear e hidro), está favoreciendo la tercera (la termoelectricidad), precisamente las más contaminante, la más costosa, la menos eficiente, y la única de las tres que agota recursos naturales no renovables. - (Página 39 – Informe de Síntesis). Es falso de falsedad total, el muy rebuscado párrafo en el que dice proponerse consolidar el desarrollo, el empleo, etc., mediante la imposición a ultranza de las “energías renovables” (básicamente eólica y solar, brillante negocio para unos pocos operadores, y pésima alternativa para el país que sucumba ante los rebuscados planteamientos que presentan a esas tecnologías como “grandes soluciones”), que desembozadamente pretende aplicar bajo la brutal tiranía de las presiones de todo tipo ejercidas por el fundamentalismo ecologista; imponiendo dogmas, prejuicios falaces, ideas emotivas que reemplacen al razonamiento científico; y detrás de todo ello el gigantesco conjunto de intereses vinculados con la generación termoeléctrica, a su vez todo ese entramado manejado por inconfesables acciones geopolíticas de sometimiento de Argentina, de América Latina; buscando mantener el statu quo de subdesarrollo, miseria y dependencia, tal como desde nuestros orígenes lo han manejado los factores de poder transnacional, vinculados el liberalismo económico; doctrina curiosamente asociada en muchas acciones con el marxismo y otros viol entos “anti sistema”, que curiosamente les hacen el juego a los sistémicos como lo son las ONGs pseudo ecologistas transnacionales. - (Página 39 – Informe de Síntesis). Un párrafo que debe destacarse, es la “aceptación” de las grandes hidroeléctricas proyectadas sobre el Río Santa Cruz, originalmente llamadas Cóndor Cliff y La Barrancosa, redenominadas Presidente Néstor Kirchner y Gobernador Jorge Cepernic. En forma muy cuidadosa y disimulada, expone que estas obras son toleradas (¿¡!?) para compensar las intermitencias del enorme parque eólico que pretende imponer en La Patagonia, literalmente “al como sea”, incluso sin importar la cuantiosa magnitud de los subsidios que serán imprescindibles para que la costosa energía eólica pueda ser viable en el SADI. ¡ESTÁ ALLÍ RECONOCIENDO QUE LA ENERGÍA EÓLICA TIENE INTERMITENCIAS, LAS CUALES LA INHABILITAN PARA OPERAR COMO CENTRALES DE BASE! ¡Y ESA ES LA “GRAN SOLUCIÓN” PROPUGNADA POR TODO ESTE PANFLETARIO CONJUNTO DE INFORMES, QUE PRETENDE IMPONERSE 38

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COMO VERDAD REVELADA! Lo que no se dice es el bajo rendimiento de las centrales eólicas, que para obtener una teórica producción equivalente a una usina convencional, necesita cuadruplicar la Potencia Instalada, disparando hasta límites totalmente antieconómicos, a estas usinas presentadas idílicamente como “renovables”. - (Página 39 – Informe de Síntesis). Promueve como muy beneficiosa a la generación distribuida, ocultando que por las bajas magnitudes de esas usinas, sus costos por KWh son por regla general mucho más altos que los de las grandes centrales. Estas últimas tienen las lógicas economías de escala. Pero fogonea y exalta a la generación distribuida, pues es el único sistema compatible con las muy bajas potencias unitarias de las falsas “grandes soluciones” tan promocionadas –las eólicas, las solares, e incluso las de biomasa-. Cabe hacer la salvedad, que ante el panorama de severa crisis heredado del cuarto de siglo neoliberal, dentro de las medidas de emergencia instrumentadas para buscar rápidas soluciones, mientras que a la vez se implementan medidas estructurales, el Estado Argentino está utilizando la generación distribuida como uno de los paliativos, para mantener adecuadamente operativo el sistema eléctrico nacional. Pero sin duda, esa no puede ser la orientación estructural, de largo plazo, ni es económicamente sustentable. - (Página 39 – Informe de Síntesis). En la misma línea de debilitamiento geopolítico argentino, embozada pero claramente buscado por las transnacionales del ecologismo fundamentalista y pro británico, FVS se opone a la explotación del gas no convencional, bajo las conocidas y rebuscadas objeciones ambientalistas. Con ello en los hechos, busca mantener y acentuar la dependencia argentina respecto al gas importado. - (Página 39 – Informe de Síntesis). FVS deja de lado las serias observaciones técnicas expuestas por otro Escenarista, respecto a la inviabilidad de los biocombustibles como biodiesel, para reemplazar a los hidrocarburos, por la incompatibilidad de las usinas existentes (siempre de acuerdo a otro Escenarista, que por su condición de estar formado por académicos presenta mayor credibilidad que una ONG que usualmente no cuenta con verdaderos expertos energéticos ni profesionales en la materia. Pero incluso va más allá, en su “cruzada” supuestamente ambiental. No sol o pretende suplantar los combustibles fósiles por biodiesel, sino también el carbón mineral por leña, carbón vegetal, pellets y otros, obviando los inocultables problemas de suministro, de logística y de rendimientos; temas todos ellos que solo ubican como posibles generaciones complementarias y únicamente marginales, a las que puedan implementarse con esas fuentes de combustión. - (Página 39 – Informe de Síntesis). Entre otras propuestas de dudosa eficacia e incluso de muy dudosa aplicación, FVS propone “almacenar energía”, lo cual expresado fuera de todo contexto científico y sin ninguna evaluación de costos, pasa a ser otra de las ideas descolgadas de la realidad. ¿Puede acaso desconocer esa ONG, si es verdaderamente “experta ambiental”, los muy elevados costos ambientales del almacenamiento de energía eléctrica, habida cuenta de los componentes nocivos, contaminantes, fuertemente ácidos y venenosos, que forman parte de los acumuladores o baterías eléctricas? ¿Y puede acaso soslayar “alegremente” los altís imos costos que implicaría almacenar electricidad? ¿Acaso cabe considerar “neutros” o “sin importancia” a costos que de ser asumidos, se cargarán sobre los usuarios, de uno u otro modo, restando a la vez competitividad a la industria argentina? ¡Muy poco serio, sin duda! - (Página 40 – Informe de Síntesis). La ONG los verdes, que opera como extensión de Greenpeace, comienza manifestando que el escenario que comparte su visión del tema es el denominado URE, el cual precisamente se caracteriza por su extrema visión del problema, dando por supuesto y asumido un máximo ahorro energético, incluso llegando a valores porcentuales teóricos de muy difícil obtención. Por supuesto no es que se esté en contra de la práctica coherente de ahorro de la energía, pero si para una planificación, que en los enunciados pretende ser seria (queda demostrado 39

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que no lo es, por la sumatoria de preconceptos, errores, distorsiones conceptuales y falsedades técnicas del panfletario informe), si en esa planificación se asumen como válidos esquemas meramente teóricos, los resultados de esa planificación serán sumamente sesgados. El mérito de un buen analista es asumir cambios realizables, no meras teorizaciones o simples expresiones de “buenos deseos”. Y en este caso, asumir sin más el escenario de los mayores ahorros energéticos, muchos de ellos de muy dificultosa concreción, y si con ello se pretenden sustentar estimaciones de las tasas de crecimiento de la demanda, que son excesivamente reducidas, lo que se está haciendo en realidad es apostar a crear las condiciones para que se produzca otra descomunal crisis energética, la cual podría tener condiciones de caos dantesco que genere un brutal parate económico, con todas las nefastas consecuencias sociales y políticas que previsiblemente resultaría. - (Página 40 – Informe de Síntesis). La afirmación que Los Verdes realiza en el segundo párrafo, es directamente irracional, al expresar que según “la visión” de esa ONG, en 2030 la penetración de las “renovables” (en el distorsionado concepto de la ley 26.190), en la matriz eléctrica, debe aproximarse al 100 %. Con ello en forma totalmente abstracta, carente de toda base científica y técnica, pretenden inducirnos a los argentinos, a depender casi totalmente, de energías técnicamente inútiles para operar como centrales de base (por las fluctuaciones que les son propias a las eólicas y solares), y limitadísimas en sus rendimientos tanto las eólicas como más limitadas aún las solares. Es simplemente vergonzoso que semejante nivel de improvisación, de carencia de bases científicas, y de dogmatismo rayano en lo absurdo, pretenda erigirse en el documento rector que guíe y condicione el accionar energético argentino en las próximas dos décadas. - (Página 40 – Informe de Síntesis). La imperativa propuesta de eliminar para el año 2020 la generación nuclear, está en línea con los intereses de las potencias del G 7, y en particular Gran Bretaña, que quieren volver a primarizar la economía argentina, y a destruir el muy respetable grado de desarrollo tecnológico que hemos conseguido; destrozando a la vez la competencia argentina en el mercado mundial de equipamientos y tecnología nuclear, en lo cual precisamente a los británicos y franceses les ganamos la licitación de una central en Australia. En el mismo párrafo expresa que se propone para el año 2020 llevar las “renovables” (que en ese cerrado concepto excluye a las hidroeléctricas importantes) a una penetración del 20 % al 25 %, lo cual pondría al SADI en una delicadísima situación, por las fluctuaciones de las eólicas, que sin duda son la parte principal de las “renovables amputadas” que quieren hacer instalar, prácticamente al como sea. También, como es usual en las ONGs de corte fundamentalista, ataca con mucha saña y carencia de bases científicas, a las hidroeléctricas. Con todo ello, favorece de hecho a la generación termoeléctrica, aunque exprese lo contrario. - (Página 40 – Informe de Síntesis). Al igual que la otra ONG, impulsa la generación descentralizada, cuyas desventajas y los motivos reales que evidentemente llevan a esa postura, han sido expuestos al analizar la propuesta precedente (la de FVS). Notablemente, los supuestos “expertos energéticos” de Los Verdes, mencionan al SIN (Sistema Interconectado Nacional), siendo que desde hace mucho tiempo, pasó a llamarse SADI. - (Página 40 – Informe de Síntesis). Sin importarle nada las prioridades geopolíticas nacionales, la ONG “grinpiciana” Los Verdes se opone frontalmente a explotar los yacimientos de gas no convencional. En base a una implícita proyección de estancamiento económico y un bajísimo porcentual de crecimiento de la demanda eléctrica, supone que disminuirá el consumo de gas natural. Ningún estudio serio parece avalar ese conjunto de “proyecciones”, que en verdad son meras suposiciones, edulcoradas con pensamientos “ecológicamente correctos”. Esas ideas, que sin ser sometidas a un análisis mínimamente riguroso, despiertan calurosos entusiasmos en los militantes ambientalistas adoctrinados, esconden objetivos de notable perversión: 40

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estancamiento económico, caída de las inversiones en infraestructura energética, desinterés marcado y desestímulos a la industrialización, miseria creciente y desocupación masiva, pérdida de todo rol geopolítico nacional, exclusión completa de todo concepto de patriotismo (diluido en un difuso “amor ambiental”). - (Página 40 – Informe de Síntesis). Supone un uso mayor de biogas (lo cual como objetivo aislado seria correcto), pero a continuación pone como ejemplo a seguir en el uso de “renovables amputadas” a Alemania, recurrente caso citado por los ecologistas fundamentalistas, en función del prestigio de ese país, ícono del desarrollo tecnológico. Pero como es habitual, los fundamentalistas de la ecología no cuentan toda la verdad, solo resaltan la parte que les resulta conveniente. Después de fuertes presiones de los grupos políticos “verdes” coaligados en el gobierno germano, hubo fuertes inversiones en molinos eólicos y paneles solares, siendo sus operatorias facilitadas con acentuados subsidios que disimularon sus elevados costos operativos. Pero lo concreto es que las supuestas “grandes soluciones” verdes resultaron ser –tal como previsiblemente dijeron analistas serios y moderados- un gran fiasco. Los rendimientos de esas tecnologías han sido paupérrimos, y tal como se sabía pero se ocultó a la opinión pública, sus funcionamientos han sido complejos y de muy baja calidad, por sus limitaciones técnicas insalvables y las fluctuaciones de sus producciones eléctricas, además de los sobrecostos resultantes de la generación distribuida que caracteriza a las generaciones eólica y solar. En consecuencia, Alemania debió solucionar sus enormes y fuertemente necesidades eléctricas, en base a una mezcla de medidas, compuesta por: 1) mayores importaciones de electricidad, generada por sus socios de la Unión Europea (curiosamente, en buena parte energía hidroeléctrica y nuclear, tan injusta y absurdamente denostadas ambas por los activistas del ecologismo cavernario; 2) enormes importaciones de gas natural ruso, incluso construyendo un nuevo mega gasoducto con un costosa y nada “ecológica” traza en el Mar Báltico; 3) crecientes importaciones de petróleo de diversos orígenes, tanto noruego como de países islámicos de la OPEP; 4) creciente uso del carbón, propio como eventualmente provisto por sus socios de la Unión Europea. Ninguna de esas cuatro alternativas descolla por sus “economías ecológicas”, y todas ellas menos la última, aumentaron la dependencia respecto a las importaciones de combustibles, lo cual es un verdadero talón de Aquiles para Alemania, la primera potencia económica europea. ¿Por qué todo esto es omitido puntual y cuidadosamente por el informe de “Los Verdes”, en su real rol de operador asociado (o subordinado) a la transnacional británica Greenpeace? - (Página 40 – Informe de Síntesis). Menciona que “los altos costos del biogas permitirá cubrir en exceso todos los requisitos sociales, ambientales y de soberanía alimentaria”. Es un típica frase rim bombante, que puede ser efectista en oídos y mentes “preacondicionados” a aprobar tales mensajes crípticos que nada dicen en concreto, o como en este caso, que muestra una tergiversada visión de las cosas, según se analiza seguidamente: 1) ¿alaba los altos costos?, ¿quién los va a pagar?, ¿qué impacto negativo tendrán en la economía argentina y/o las economías regionales?; 2) ¿de que “requisitos” habla, de las pretendidas ideas absolutistas que nos quieren imponer las ONGs fundamentalistas?; ¿cómo puede mencionar el concepto de “soberanía” (en particular “soberanía alimentaria”), si constantemente manifiesta un claro desprecio por la soberanía nacional, la cual pretenden que sea pisoteada impune y sistemáticamente por los “mandatos” transmitidos por las mismas ONGs cavernarias y fundamentalistas, manejadas como marionetas u operadores avanzados de los designios transnacionales? - (Página 40 – Informe de Síntesis). Plantean un uso a ultranza de las supuestas “soluciones” de biocombustibles, de las cuales la operatoria descentralizada de usinas es una alternativa de muy dudosa eficiencia, por falta de economías de escala, y por las complejidades del abastecimiento, sobre todo en los casos que quemen residuos maderables, de costosa y compleja manipulación. La categórica 41

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afirmación de sustituir el carbón por biomasa, es otra teorización descolgada de la realidad, cuando no maliciosamente expuesta con intenciones de desacreditar proyectos viables y en marcha, como la usina carbonífera de Río Turbio…¿Dónde obtendrá en cantidad y calidad suficiente, la biomasa respectiva, en el sur oeste profundo patagónico? La misma consideración de ilógico planteo, es aplicable para esa pretendida imposición, respecto a otras centrales que usan carbón. - (Página 40 – Informe de Síntesis). Expresa sin aportar pruebas ni elementos sólidos de análisis, que “el uso de redes inteligentes hará más económica la difusión de solar FV (fotovoltaica) en el medio urbano”,sin aclarar dos temas esenciales: 1) cuanto sería el costo de las redes inteligentes; 2) quien se hará cargo de dichos costos, y a que sistema de generación deberán cargarse los mismos; 3) no expresa que aún con esos hipotéticos ahorros de costos, la solar seguiría siendo sumamente cara y no competitiva, tema en el cual también incide mucho la insuperable limitación del fluctuante rendimiento en función de la hora, de la heliofanía, y de la carencia de suministro de noche y en días muy nublados o tormentosos. Claramente el enfoque expuesto por esa ONG no es honesto, pues muestra solo los presuntos elementos positivos, y elude u oculta los muy gruesos factores negativos que condicionan fuertemente a la generación solar - (Página 40 – Informe de Síntesis). Afirmar con taxativa soberbia, que el despacho “debe” priorizar a las “renovables”, tanto en el propio despacho, como en las incorporaciones planificadas, es un acto de irresponsabilidad total, y/o es una maniobra de descarado lobby para imponer al como sea a esas ineficientes, técnicamente muy limitadas, muy costosas y nada neutras ambientalmente, pretendidas “soluciones” energéticas. - (Página 40 – Informe de Síntesis). Tal como lo hizo la otra ONG de perfil ultra ecologista, intenta promover el uso de baterías o acumuladores (no dice que es la única forma de utilizar energía solar de noche o en días sin sol), pero tampoco dice que además de ser una “solución” muy costosa económicamente, es de muy alto impacto ambiental, por los componentes químicos de las baterías, y por las dificultades para deshacerse en forma neutra de esos componentes, e incluso de las propias estructuras de las baterías. ¿Si de verdad son “ecologistas”, por que no les preocupan esos temas? ¡Tampoco computan los costos ambientales que son siempre consecuencia del subdesarrollo y de la miseria, y soslayan que enfatizar el uso de la energía solar, equivale a crear las condiciones que induzcan el subdesarrollo, por las deficiencias que tendrá el servicio eléctrico, y por los altísimos costos que se cargarán en la economía nacional. (Página 40 – Informe de Síntesis). Insiste en dar prioridad excluyente a las “renovables” (concepto en sí falaz, pues excluye a las hidroeléctricas medianas y grandes); con lo cual reiteran la metodología prepotente y “dueña de la verdad” con la que actúan las ONGs ultra ecologistas, buscando imponer sus ideas son admitir opiniones ni fundamentaciones en contrario, por más sensatas y bien basadas que sean. - (Página 40 – Informe de Síntesis). Apela al esquema feed in tariffs (textualmente “alimentado por las tarifas” o “soportado en las tarifas”), que es un mecanismo creado a la medida de las “renovables amputadas” de reconocida baja eficiencia, como las solares y eólicas. Con este mecanismo se realiza una compensación a largo plazo, entre los costos actuales –elevados y no competitivos- y los ingresos futuros definidos, y a largo plazo. Es otra maniobra claramente impuesta para presentar como económicamente competitivas, a energías que no lo son; y que pese a esas fuertes compensaciones económicas, no solucionan sus profundas limitaciones técnicas. Claramente es otra muestra del empeño de las ONGs ultraecologistas, en imponer como sea a las generadoras solares y eólicas. Para acentuar el enfoque excluyentemente favorable a las “renovables amputadas”, deja de lado considerar los costos económicos, pretendiendo reemplazarlos por el elusivo concepto del “retorno social”, lo cual más que una quimera, es un gran engaño conceptual, pues mal puede aducirse “retorno social” (o sea, vuelco de 42

beneficios en la sociedad), si se pretende imponer arbitrariamente a tecnologías desventajosas en lo económico y muy limitadas en lo tecnológico, por sus fuertes condicionantes operativos, ya expuestos en este trabajo - (Página 40 – Informe de Síntesis). 10 – POSICIONES BÁSICAS ASUMIDAS POR LOS AUSPICIANTES. Se analizan las posturas básicas asumidas por las instituciones auspiciantes, en los temas considerados troncales, del Informe de Síntesis, aclarándose que un análisis pormenorizado de todo el documento se realizó en el capítulo anterior. Partieron del parque de generación existente en 2010, conectado al “SIN” (SIC), utilizando una sigla en desuso, pues el “SIN” hace muchos años fue sustituido por el SADI (Sistema Argentino de Interconexión). ¿Es simple error casual, o es una causalidad demostrativa de la poca fundamentación y de lo sesgado de estos informes, desde su concepción? Enuncian haber realizado una proyección de costos de los hidrocarburos que se consumen, pero no detallan en base a que pautas, ni como, ni sus resultados cuantitativos. Las proyecciones de demanda asumidas como válidas, son excesivamente reducidas, sin detallar como llegaron a semejantes valores; 3,4 % en la variable “normal” (BAU), y 1,9 % en la demanda “de máximo ahorro” (URE). Suponen un ahorro de energía del 25 % en 2030, lo cual es un porcentaje utópico, que más que un “objetivo deseable” pasa a ser una excusa para justificar planteos de inversiones muy escasas, además de estar notablemente sesgadas a energías muy caras y muy limitadas técnicamente, como la solar y la eólica. Plantean la condición que cada Escenarista (ejecutor de los trabajos de “investigación” {concepto muy dudoso, pues en general parecen opiniones emitidas sin mayor sustento}) debe presentar dos alternativas o planes. No se detalla como se logra la necesaria fundamentación científica de los mismos. Planifican un muy bajo porcentaje de crecimiento de la demanda de gas natural, del 3,6 %, ”excluida la derivada de la generación eléctrica”. Como abastecer el consumo de gas natural, fue una variable –crucial sin duda- dejada al arbitrio de cada Escenarista. Admitir que las planificaciones se realicen bajo el sistema LEAP, que tiende a favorecer desmesuradamente –más bien imponer forzosamente- las energías “alternativas”, es otra muestra cabal del enfoque muy afín a la ecolatría, adoptado por las entidades convocantes, y explican el sesgo muy parcializado con el que se conformó al equipo de Escenaristas. Enfatizar temas como los gases de efecto invernadero, en un país que en ese concepto “no mueve la aguja” como Argentina, mientras se margina –claramente adrede- toda intención concreta de promover el desarrollo socio económico, muestra otras de las facetas del ecologismo ultra, recalcitrante y cavernario, con el que evidencia ser muy afín este conjunto de trabajos, de dudoso perfil científico. La cita fuertemente referencial al IPCC, pese a las fundamentadas críticas que ese movimiento político con ropaje ecológico recibió en el mundo (al igual que las posturas opuestas entre el discurso y las acciones de su promotor, el norteamericano Al Gore –gran acumulador de riqueza usando el “prestigio nobelizado”, y de un tren de vida de derroches energéticos-), muestra la línea de sustento político que ha orientado o tal vez motivado estos informes. Descartar apriorísticamente las dos tecnologías de generación eléctrica que son – probadamente- muy confiables y las más económicas según costos reales del producto final (KWh); y fundamentar dicho rechazo en riesgos potenciales (muy exacerbados en ambos trabajos analizados), como en el caso de la energía nuclear; o basada esa muy sui generis 43

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“exclusión forzosa”, en un informe tendencioso y mendaz como es el redactado por la Comisión Mundial de Represas, sumado ese prejuicio a descalificaciones de corte terrorista ecolátrico de nulas o muy dudosas fundamentaciones, en el caso de la hidroelectricidad; es una postura que carece de entidad científica. La tendenciosidad anti hidroeléctrica y anti nuclear, pasa a ser una clara acción de eliminación de la competencia, cuando se advierte el fuerte sesgo pro gasífero del conjunto de trabajos analizados, sesgo que se complementa con la muy fuerte promoción a las energías eólica y solar (en ese orden), fuentes estas últimas que por sus intermitencias no son aptas para funcionar como energías de base, y consecuentemente necesitan imprescindiblemente el respaldo de una central convencional…para lo cual es evidente la acción “en defensa de intereses comunes” entre quienes quieren imponer como sea las “renovables amputadas” (básicamente eólicas y solares), y quienes están en el negocio de la termogeneración a gas natural. ¿Es eso ético? ¡Indudablemente científico o bien respaldado técnicamente no es!

11 - EJES TRONCALES DEL INFORME VERDE - (ESCENARIO ENERGÉTICO ARGENTINA 2030). El informe tiene unos pocos ejes troncales muy definidos, los cuales son de muy dudosa o de imposible sustentación técnica y/o científica, según el caso. Esa endeble o inexistente sustentación surge de las evaluaciones realizadas en este ítem, así como en el resto de este análisis. Esos ejes troncales del informe verde, son los siguientes. Presenta como supuestas “grandes soluciones” a las llamadas “energías alternativas”, soslayando totalmente las muy poco difundidas pero bien conocidas –entre los expertos energéticos- limitaciones técnicas insalvables que adolecen estas tecnologías para erigirse como “grandes soluciones”, y también omite –sin ser un tema menor- a los muy altos costos de generación eléctrica que caracterizan a esas tecnologías de generación. Y muy curiosamente pasa por alto evaluar los costos ambientales, en algunos casos considerables, que tienen ocultos –pero que son reales- de estas fuentes de generación tan exaltadas por los sectores del ecologismo fundamentalista. De hecho, en realidad no son “energías alternativas”, siendo simplemente complementarias. Enfatiza sobremanera el rol que puede cumplir la energía eólica, la cual sin duda es presentada como “la estrella” de las falazmente llamadas “energías alternativas”. Descalifica, sin sustento científico valedero, a las energías hidroeléctrica y nuclear; haciendo clara causa común con los lineamientos “bajados” como “pensamiento energéticamente correcto”, según los dictados de las transnacionales de la ecología. Se opone frontalmente a la explotación de los hidrocarburos no convencionales, los cuales en este momento (año 2012), son los que constituyen las únicas reservas considerables, probadamente demostradas, que tiene Argentina. Presupone bajísimos porcentajes de crecimiento de la demanda eléctrica, los cuales en parte justifica presentando altos indicadores de eficiencia energética a futuro. Esos indicadores de eficiencia energética se aproximan o casi se solapan, con los máximos teóricos analizados por expertos profesionales energéticos. Una regla de elemental prudencia indica no realizar prospectivas en base a los óptimos teóricos alcanzables, pues hacerlo es una de las vías más directas y seguras para obtener conclusiones erróneas. Menciona otras energías “alternativas” (concepto en sí erróneo, pues son simplemente complementarias), pero no define como esas energías podrán aportar efectivamente las enormes cantidades de Potencia Instalada firme, y Generación previsible, para satisfacer las 44

cuantiosas y crecientes cantidades que la demanda previsiblemente exigirá, para no caer en la recesión a consecuencia de un nada deseable ahogo energético. Menciona como sustento técnico y legal, tanto a la muy endeble Ley de Energías Renovables (26.190), como al muy cuestionable “informe” (simple rejuntado de opiniones) de la muy publicitada Comisión Mundial de Represas, y a la impresentable “ley antirrepresas” de la administración Busti de Entre Ríos (la misma que creó el absurdo conflicto por las pasteras con Uruguay). El FEP (Foro de Ecología Política) se autodenomina “Los Verdes”. Su propuesta básica es: “matriz eléctrica al año 2050 que se acerca al 100 % de energías „renovables? “. (Entiéndase que por “renovables” consideran las que en este trabajo se llaman las “renovables amputadas”). Página 19 del Informe de Síntesis. 12 – COMPARACIONES DE LAS POSTURAS BÁSICAS DE LOS ESCENARISTAS. AGEERA. Asociación de Generadores de Energía Eléctrica de la República Argentina. “Plantea un escenario con fuerte probabilidad de ocurrencia. Procura lograr una matriz lo más diversificada posible”; son las expresiones del Informe de Síntesis, página 19. Busca una matriz energética muy diversificada, y enfatiza que trabaja sobre escenarios “esperables y no necesariamente deseables”. Apela a las tecnologías “renovables”, más hidráulica y nuclear, en ese orden. En esto difiere mucho respecto a las “exclusiones previas dogmáticas” defendidas como “verdades reveladas” por las ONGs ultra ambientalistas intervinientes, pues no comparte los rígidos criterios apriorísticos excluyentes. En la tecnología hidroeléctrica, admite solo las obras consideradas próximas a licitar, específicamente el Complejo Hidroeléctrico del Río Santa Cruz (Néstor Kirchner y Jorge Cepernic), Chihuido I, Garabi – Panambí y algunos de reducidas potencias como La Elena. No da motivos válidos de exclusión de otros proyectos hidroeléctricos de grandes potencias y muy rentables desde lo económico y lo ambiental (en este último sentido, considerando las masivas economías de combustibles y de los consecuentes gases a emitirse, de los ahorros por promover el transporte fluvial, etc.). Por ello, al excluir obras importantes como Corpus, Paraná Medio, la Canalización del Bermejo, y otras importantes de la zona cordillerana, AGEERA pasa a hacer causa común con los sectores ultras pro “renovables”, con lo cual se favorecen de hecho más incorporaciones de centrales termoeléctricas a gas. En la tecnología nuclear, considera una incorporación por década de una central de entre 1.000 a 1.500 MW. No plantea posiciones drásticas como los cierres totales de plantas nucleares, posición de violencia fáctica esgrimida por las ONGs de corte fundamentalista. Apuesta a un 15 % de la demanda a cubrirse con las “renovables amputadas” para el 2030 en el escenario BAE y el 20 % en el escenario URE (porcentajes más coherente que los altísimos escenarios de “renovables” propuestos por las ONGs ultra ecologistas). Pero esa apuesta por las “renovables”, en el desarrollo de la Propuesta específicamente desarrollada por esta institución, no soluciona sin altos costos (económicos y ambientales) los problemas de las intermitencias de las “renovables amputadas”, especialmente las eólicas y solares. Supone uso del fuel oil en el área del GBA (Gran Buenos Aires) de 200 MW. Respecto a las centrales existentes, que teóricamente podrían ser reemplazadas, sugiere mantenerlas como reserva del sistema. No lo expresa en términos tan claros, pero deja translucir que esa reserva, que sería simple reserva fría (o sea en parada pero disponible), pasaría a ser reserva caliente (encendida, consumiendo hidrocarburos y contaminando, y disponible para entrar inmediatamente en la red), si se ampliaran las cantidades de “renovables amputadas” más allá de límites técnicos lógicos, los cuales son mucho menores que los irracionales propuestos por las ONGs ultra ecologistas. 45

En forma algo elíptica, pero clara para especialistas, expresa su preocupación ante la necesidad de mayores reservas (que denomina RPF, sin aclarar que eso significa –salvo error- Reserva de Potencia Fría), dejando expresado que de acentuarse los porcentajes de eólicas y otras “renovables amputadas”, la directa consecuencia será la necesidad de contar con más usinas de reserva del sistema, lo cual posiblemente no fue considerado en los costos, ni en sus efectos ambientales. Si bien el informe expuesto por AGEERA demuestra un basamento técnico tanto en su presentación como en el desarrollo del propio trabajo (a diferencia del estilo panfletario del trabajo de Los Verdes, y del dudoso grado de cientificidad de los resúmenes de FVS y de CADER), cabe preguntar por qué aceptó condiciones iniciales fuertemente sesgadas y muy cargadas de prejuicios de tinte ecolátrico, como excluir las hidroeléctricas importantes (defecto en el que incurre respecto a proyectos de suma importancia aún no puestos como prioridades por la Secretaría de Energía); por que excluye el muy interesante proyecto CAREM de la Comisión Nacional de Energía Atómica; por que avaló los muy exiguos porcentajes de crecimiento de la demanda que se consideraron válidos; y por que no objetó con toda claridad y en forma muy precisa las pretensiones de los grupos ecolátricos y de los interesados directos en el tema (CADER) de imponer a ultranza y excluyentemente, a las llamadas “renovables” (en rigor “renovables amputadas”). Claro está que no puede dejar de consignarse que AGEERA aglutina a las empresas generadoras, y que la mayoría de ellas participa como generadores termoeléctricos, y que con las irracionales y sesgadas pautas “obligatoriamente” impuestas como condiciones de los trabajos, es más que evidente que el negocio de la termogeneración seguirá viento en popa, pues las instalaciones de las “renovables amputadas” van atadas a las centrales termoeléctricas a gas. El informe sintético tipo Power Point de AGEERA expone: Busca “desarrollar escenarios esperables, aplicando normas técnicas”. Eso marca una muy importante diferencia respecto al voluntarismo incoherente y carente de sustento técnico, que exponen los entes ultra ecologistas y el ente promotor de las “renovables amputadas”. Es mucho más realista, cuando expresa “reflejar expectativas reales de evolución de las variables vinculadas a la oferta de energía eléctrica, aún en escenarios poco amigables ambientalmente, y con permanencias de algunas ineficiencias globales eléctricas”. Es un planteo que se diferencia notablemente del fundamentalismo dogmático y fanatizado de los activistas del ecologismo cavernario. Esto evidencia mayor seriedad en la postura de AGEERA, si bien es harto discutible que haya aceptado los cerrados precondicionamientos previos, como las supuestas bajísimas tasas de crecimiento de la demanda eléctrica, y las exclusiones de las únicas alternativas reales a la termoelectricidad, que son la hidro y la nuclear. Utiliza el concepto de “costos energizados”, para denominar a los costos totales de generación, incluyendo en ellos a los costos de capital más los costos operativos. Resulta notable, y sería interesante poder analizar, como ubican por listado en función de costos (así parece interpretarse del texto) primero a las “renovables amputadas”, luego a las hidráulicas, las nucleares y luego las térmicas convencionales; pues son conocidos los muy altos costos reales de las “renovables amputadas”, habida cuenta que solo son operativas en base a cuantiosos subsidios. Estima que para el largo plazo, las ·renovables amputadas” podrán alcanzar de máxima el 15 % en el escenario BAU (el corriente), y el 20 % en el escenario URE (el de supuestas economías llevadas al extremo). Como sea, esos porcentajes de máxima son coherentes con los límites técnicos reales de las energías complementarias (verdadero rol de las “renovables amputadas”), contradiciendo en ello, seguramente en base a la experiencia del despacho diario y a basamentos técnicos, las disparatadas propuestas de escenarios supuestamente dominados en forma casi total por las “renovables amputadas”, lo cual es demostración

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palpable de la incoherencia de los entes ultra ecologistas y de su asociado, el ente promotor de las “renovables amputadas”. En lo hidráulico, AGEERA no excluyó a ninguno de los proyectos que se están impulsando actualmente, lo cual es una postura muy diferente a la de los fundamentalistas que fogonearon el informe general. Con esto, si bien en forma muy diplomática, AGEERA se aparta de las posturas de la ecolatría fundamentalista. Otro ítem en el que claramente AGEERA toma distancia de las posiciones fundamentalistas y capciosamente confusas del fundamentalismo ecológico y sus aliados directos, es en lo referente a las correctas asignaciones de costos de transporte eléctrico (Transmisión y Distribución), y de transporte de combustible, rubros en los cuales los entes ultra ecologistas y algún asociado estratégico de esos intereses, han planteado la incoherente y muy amañada “iniciativa” (en rigor es otra de las tantas fraudulentas audacias), con las cual es pretenden desesperadamente disimular buena parte de los altísimos costos, que tornan no competitivas a las “renovables amputadas”. Por caso, la pretensión de forzar las construcciones de líneas de alta tensión, para servir de sustento y de reguladores, de las problemáticas eólicas; siendo que de hecho, construir líneas de alta tensión, en los desiertos, y al solo efecto de posibilitar estabilizar la energía eólica, es un derroche de dinero, y ese descomunal costo debe ser imputado a las eólicas. Algo similar es cuando AGEERA plantea “tener en cuenta el financiamiento a la expansión”. Las inversiones eléctricas son cuantiosas y muy caras, y si se les suma la aleatoriedad de tecnologías inmaduras, ineficientes y/o no probadas, los derroches de siempre escasos recursos, pueden ser muy nocivos para la economía general de Argentina, y con ello para todo el tejido social de nuestro país. Es interesante la acotación referente a biocombustibles, que para TG y CC (Turbogás y Ciclo Combinado), admite hasta 8 % de capacidad de mezcla, mientras que el porcentaje se eleva al 25 % en TV (Turbo Vapor). Supone una caída en la participación porcentual del Gas Convencional (gas de pozo de procedencia argentina, de reservorios convencionales), que supone reemplazar por Gas Licuado, No Convencional, importado de Bolivia y Bio Gas. Si bien es muy discutible que disminuya el consumo de gas, puede asumirse que por agotamiento de las reservas convencionales, la producción y el subsecuente consumo de este disminuirá. Pero la postura de AGEERA es muy diferente a la de las ONGs transnacionales y algún otro Escenarista, que optaron por voluntaristas y nada fundamentadas exclusiones del gas de esquistos y del gas licuado, por simples enunciados de ultra ecologismo, pero descolgados de las necesidades reales del país, sus posibilidades concretas de autoabastecimiento, y las urgencias de la demanda de los usuarios. Las principales hipótesis del escenario, están dentro de la coherencia técnica de entes operadores de servicio, incluyendo el mantenimiento de unidades como reservas. Solamente de las ocho hipótesis consignadas, no se entiende que no haya supuesto el ingreso de energía térmica como respaldo de las “renovables amputadas”, básicamente de las eólicas. Esa hipótesis no parece realista, y más bien parecería una “concesión conceptual” hecha al ultra ecologismo predominante en las pautas básicas presupuestas, y el consecuente informe final, teñido de favoritismo desmesurado hacia las “renovables amputadas”. Las ocho hipótesis son: considera los ingresos programados por CAMMESA o las solicitudes de acceso a la capacidad de transporte (eléctrico); considera despachos medios históricos para las hidroeléctricas; calcula despacho en función de la calidad del servicio; incluye motores a fuel oil en el GBA; no contempla retiros de unidades; comprende a las reservas operativas con sus impactos en costos; prevé importación de energía brasileña, compitiendo ¿en precios? con el gas oil; no supone energía térmica adicional como back up (respaldo) para las eólicas. 47

CACME. El Comité Argentino del Consejo Mundial de la Energía, es la filial local del WEC, World Energy Council. “Combinación de lo „deseado‟ y lo „posible‟. Deseado: precios realistas, reglas de juego y marco institucional estables. Posible: potencia energético realista”, tal el resumen de la postura de esta institución, detallado en página 19. Acorde a su visión y a su rol fuertemente enraizado en el liberalismo económico más crudo, dictado desde su casa matriz en Gran Bretaña, esta filial argentina pone énfasis en la que considera imprescindible presencia de la creciente inversión extranjera. En cambio, y acorde a esa postura, nada expresa acerca del poderoso rol de autofinanciación de las grandes inversiones, que se pueden realizar en base a la estatización y/o nacionalización de las rentas petrolera y gasífera. La apología de “la alineación de los precios internos con los internacionales”, es el viejo reclamo de las transnacionales petroleras, gasíferas, y hoy las que se han quedado con las concesiones del servicio eléctrico y la generación termoeléctrica en base a leoninas concesiones. Eso implica ni más ni menos que desconocer la matriz de los costos internos de producción (usualmente más reducidos que los cartelizados precios internacionales), y que por otra parte si se aplicaran, sobre todo con la extrema crudeza que plantean los ultra liberales como la CACME, implicaría dejar fuera del consumo (o sea excluidos de los bienes y servicios energéticos) a las grandes mayorías de la población argentina, y sería un golpe brutal a la competitividad de la industria argentina. ¡Pero claro está, a los liberales –que siempre “miran para afuera” y no les interesan los Intereses Nacionales ni el propio pueblo argentino-, nunca les importó defender la capacidad económica ni las condiciones de vida del argentino medio, y de hecho han sido activos desalentadores y opositores al desarrollo industrial nacional. Con disimulado beneplácito –acorde a su conocido rol pro termoeléctrico, común a los entes que propugnan liberalismo económico-, CACME reconoce explícitamente que con el esquema propuesto, seguirá la alta incidencia del gas natural en la matriz energética argentina. Ello será consecuencia –si logra aceptación la descabellada propuesta acá analizada-, por la exclusión dogmática de las energías nuclear e hidroeléctrica, probadamente las únicas que pueden remplazar eficaz y eficientemente a la energía termoeléctrica (la que consume petróleo, gas o carbón). CACME aceptó sin objeciones las estimaciones de incremento de la demanda, siendo copartícipe (cómplice pasivo) de sostener tan exiguas e irracionales proyecciones, las cuales llevan lamentablemente a conclusiones muy sesgadas. Reconoce la necesidad de subsidios y otras fuertes (y muy costosas) medidas de promoción de tipo forzada, para imponer el esquema de las “renovables amputadas” que pretenden quienes fogonearon el sesgado y nada científico informe. Lamentablemente, no pone en números ni evidencia, la enorme magnitud de dichos subsidios, ni tampoco alerta acerca de los insalvables problemas que serán consecuencia de las oscilaciones de las “renovables amputadas”, principalmente la eólica (la “energía estrella” de las “renovables amputadas”). El trabajo técnico al cual se pudo acceder por internet, es una larguísima serie de cálculos, del tipo de las que se puede obtener haciendo correr un programa cargándolo con determinadas variables. Modelo que en sí mismo, difícilmente pruebe nada, pues no es solo cuestión de “tirar números”, sino de justificarlos debidamente… No puede soslayarse que el presidente de CACME, se opuso a la reestatización parcial de YPF, con argumentaciones de neto corte neoliberal. ¡Y son conocidas las afinidades de los neoliberales con los grupos ultraecologistas! Todo cierra. La síntesis en formato Power Point de CACME expresa lo siguiente. Supuestamente el “gran objetivo” de la Sostenibilidad Energética (concepto muy afín a las posturas ultra ecolátricas), se sostendría en tres premisas: Seguridad Energética – Mitigación del Impacto 48

Ambiental – Equidad Social. Es un enunciado muy “hermoseado” expuesto en una de las hojas mediante un gráfico con cuatro esferas, que se da de bruces con la realidad, a la luz de las experiencias conocidas del uso abusivo de las “renovables amputadas”, que precisamente ocasionan resultados diametralmente opuestos a los indicados. La matriz al final (año 2030) es uno de los conocidos juegos de futurología preorientada de acuerdo a los objetivos políticos y comerciales de la entidad, claramente deseosa de promover las “renovables amputadas”, pasando por sobre los datos de la realidad, y excluyendo con clara intencionalidad, las limitaciones y los perjuicios operativos y económicos que tal postura carente de basamentos científicos sólidos, ocasionaría a la República Argentina. No abunda en ningún elemento probatorio ni argumental. Evidentemente no los tiene. CADER. Cámara Argentina de Energías Renovables. “Diversificación de la matriz energética a partir de una alta penetración de las energías renovables”, es la definición expuesta en la página 19 del Informe de Síntesis. La primera muy clara conclusión, ya expresada antes en este análisis, es que CADER – previsiblemente- se pone a “defender su quintita”, pues por lógica los integrantes de esta cám ara empresaria, tienen interés económico directo en incrementar lo más posible la venta de los equipos y sistemas que sus asociados fabrican, importan, prestan asesoramiento, proveen repuestos, y venden. Tal como se graficó, el informe y las conclusiones de CADER son al respecto tan “neutras” y “objetivas” como pueden serlo las opiniones y “evaluaciones científicas” realizadas por las tabacaleras, para expresarse acerca de los “efectos benéficos” de fumar. Cabe recordar que el consumo masivo del tabaco se impuso entre los sectores acomodados y las infaltables claques de imitadores y adulones, primeramente como una moda, y rápidamente incluso fue recomendado para “fines medicinales” por algunos médicos de la época. ¡Del cáncer, enfisema pulmonar y otros muy dañinos efectos, se tomaría conciencia mucho después, cuando el daño ya estaba hecho y era difícil corregirlo! ¡Notorio paralelismo con la “moda actual” de impulsar al como sea las costosas “renovables amputadas! Y esa “moda por lo „renovable‟ “ produce el cáncer energético de altísimos costos, de las limitaciones técnicas insalvables por si mismas de estas intrínsecamente marginales y tecnológicamente muy limitadas y complementarias fuentes de generación, y de sus asociadas crecientes necesidades de más usinas termoeléctricas convencionales, o sea la grandes devoradoras de petróleo, gas o carbón, y con ello acentuadamente contaminantes generaciones, imprescindibles como respaldos de las eólicas, solares y otras energías complementarias. En páginas 38 y 39 CADER expone la síntesis de su participación en el controvertido “informe verde” de abastecimiento eléctrico argentino al 2030. Se basa en la ley 26.190, la misma que fue aprobada tan funcional a los dictados del ecologismo ultra y de sus “compañeros de ruta”, los vinculados con la generación termoeléctrica –asociada necesaria de aquellos-, y todos los relacionados con las provisiones de los diversos tipos de “renovables amputadas”. Desde ya que la afirmación de “…menor precio posible…y aumentando la competitividad de la industria local”, como supuestos resultados que derivarían de una teórica intensiva aplicación de las “renovables amputadas”, parecería una humorada de mal gusto, si no fuese por la profunda falacia que encierra, dado que es conocido que las “soluciones” que propugnan, amén de ser pingües negocios para los involucrados directos (consultores, importadores, fabricantes, etc.) de equipos de “renovables amputadas”, demostradamente constituyen una pesada carga para el erario nacional, que debe mantenerlos en base a muy fuertes subsidios, y para el contribuyente y consumidor, que de uno u otro modo termina bancando los costos de la ineficiencia operativa general de estas energías, si se las pretende sacar de su rol real de energías complementarias, para hacerlas asumir el papel de energías de base del sistema eléctrico, para lo cual carecen de aptitudes técnicas. 49

Otra frase marcadamente errónea, es la que señala los supuestos beneficios ambientales y ahorros de emisiones contaminantes, puesto que ocultan tanto los costos ambientales de fabricación, instalación y ulterior desinstalación; como los vinculados con las centrales termoeléctricas – devoradoras masivas de petróleo, gas o carbón-, que por las limitaciones técnicas (baja confiabilidad y constantes oscilaciones del fluido eléctrico de las “renovables amputadas”) deben operar como reservas calientes. Resulta notable, y una nota positiva, que CADER se pronuncie en forma favorable a la explotación de gas no convencional, lo cual es una clara e imperiosa necesidad para asegurar el auto abastecimiento energético de Argentina. Y resulta llamativo que en este ítem troncal CADER no haga causa común con sus “compañeros de ruta”, los entes ultra ecologistas. Propugna una alta participación de las energías “renovables amputadas”, lo cual ya se explicó que es una incoherencia técnica, pero es muy funcional a los intereses económicos nucleados en CADER. Propone sustituir parcialmente los combustibles fósiles por biocombustibles, lo cual parece viable y conveniente. La idea de no retirar parque de generación es coherente, habida cuenta de la necesidad de incrementar la reserva del sistema, más aún en el nocivo marco propuesto de exacerbación de la penetración de las “renovables amputadas” en la matriz eléctrica nacional. Pretende no agregar nuevas centrales nucleares y carboníferas, con lo cual pasa a hacer causa común con los planteos ecolátricos, que pretenden desmantelar el Plan Nuclear Argentino, atentando con ello contra el desarrollo tecnológico nacional, y propugnando de hecho con una mayor dependencia respecto al gas natural; siendo similares las críticas que pueden hacerse respecto al planteo de no aumentar el parque de generación carbonífero. También es muy afín con los planteos ultra ecologistas, la idea apuntada de un bajo desarrollo hidroeléctrico de gran potencia, idea que termina siendo afín también con los poderosos lobbies termoeléctrico – gasíferos. No es creíble ni sustentable la afirmación de que con los planteos propuestos, existirá un bajo nivel de importaciones, pues con la sumatoria de propuestas, sin duda aumentarán la dependencia del gas importado, y de las importaciones de energía eléctrica. CADER supone que para el 2030 se alcanzará un 25 % de penetración eólica en la matriz eléctrica, pero para ello presupone –sin aportar los elementos que lo corroboren, y posiblemente sin incluirlo dentro de los costos vinculados con la propuesta acentuadamente pro eólica- que se invertirá acentuadamente en la red de transmisión, y a la vez que se proveerán las soluciones tecnológicas necesarias. ¡En buen romance, eso significa que “alguien” (El Estado Nacional, y con ello todos los argentinos) deberá pagar los altísimos costos de un impracticable mallado eléctrico denso, en la poco poblada Patagonia –una incoherencia económica, ambiental y tecnológica-, y que además se deberá proveer una red de centrales convencionales, que estabilicen y den seguridad al sistema eléctrico, corrigiendo con ello las falencias graves, propias de la generación eólica! Adviértase que todo ello implica esconder abultados costos adicionales, que deberían ser computados como costos provocados por la pretendida excesiva incidencia eólica en la proyectada matriz eléctrica. Busca acentuar el uso de la generación solar térmica y fotovoltaica. Y considera que solo es viable hasta 2025 en base a nichos diferenciados, fuertes subsidios y otras acentuadas medidas de promoción. Si bien considerar el año 2025 como el del inicio de la competitividad de la energía solar, es un vaticinio muy cargado de nada fundamentado optimismo, cabe decir que implícitamente reconoce la absoluta falta de competitividad de la energía solar –sobre todo la fotovoltaica (o de paneles)-, lo cual la torna en realidad un pesado lastre para cualquier economía nacional que insista en promocionarla, tal como sucedió por ejemplo en Alemania y en España. Es energía muy costosa, sumamente condicionada (partiendo que no genera de noche ni en días nublados, además de producir bajo distintos parámetros en horario central que en horarios de poca insolación), de muy baja potencia, y necesita ocupar grandes espacios, absolutamente desproporcionados a sus bajísimos rendimientos. ¡Lástima que CADER no haya sido suficientemente explícita, para que algunas mentes calenturientas y llenas de fanatismo ecolátrico, puedan entender en su real magnitud las hoy insalvables limitaciones de la energía solar, que solo la relegan como un actor secundario muy 50

marginal, muy lejos de toda posibilidad de operar como energía de base de cualquier sistema interconectado! En cuanto al informe de síntesis difundido por CADER en la web, cabe señalar varios aspectos de muy dudoso o nulo fundamento, así como la fuerte tendenciosidad del ente, que claramente opera como lobista de sus propios intereses comerciales, para lo cual es aliado estratégico no solo del ecologismo cavernario y retrógrado, sino también de los muy fuertes intereses económicos vinculados con la generación termoeléctrica, principalmente la que utiliza gas natural. En la Visión de escenarios de CADER, las cinco pautas básicas del ítem Diversificación, son una muestra clara, palmaria e irrefutable, tanto de la acentuada tendenciosidad a favor de las “renovables amputadas” definidas por la sesgada y absurda ley 26.190 (fuertemente instigada por el ecologismo fundamentalista); como también son demostrativos de la inadmisible tergiversación conceptual que evidentemente caracteriza los planteos sobre los que se basa el trabajo de esta Cámara empresaria – lobista; por cierto muy alejada de todo bien fundamentado y coherente trabajo científico técnicamente bien fundamentado. En los ítems de Diversificación, expresa la necesidad de: “Honrar compromisos internacionales vigentes.” No precisa cuales son esos compromisos internacionales, pero queda en claro que prioriza compromisos o componendas transnacionales, muchas veces rubricados bajo presiones de los mismos entes del fundamentalismo ecolátrico, dejando a un lado las urgentes necesidades y reales prioridades de Argentina, en función de los Intereses Nacionales. Es muy claro que las presiones de la Banca Transnacional, se orientan a mantenernos sumidos en el subdesarrollo crónico, y que el movimiento ultraecologista es una de las más poderosas herramientas de esa “guerra blanda” que se libra día a día, con herramientas tan sutiles que mucha población no lo advierte, y en su confusión o desconocimiento, se presta gustosa a ser usada para inconfesables fines claramente opuestos a los Intereses Argentinos. “Ahorrar combustibles de alto costo y altas emisiones (locales y GEI)”. Esta es una grosera falacia, contradicha claramente por los hechos, pero ocultada bajo una maraña densa de palabrería prearmada, cohesionada con dosis masivas de dogmatismo de la más irracional calaña. ¡Si hasta en los informes de algunos Escenaristas se reconoce que las “renovables amputadas” necesitan contar con el respaldo de centrales de base para corregir los vicios de funcionamiento que adolecen claramente las eólicas, solares y otras de las muy promocionadas y muy conflictivas “renovables amputadas”! Si las usinas que esos informes promocionan, necesitan imperiosamente el respaldo de centrales convencionales (para corregir oscilaciones en el funcionamiento, y para cubrir “huecos” y “baches” en la generación, ante la aleatoriedad de las eólicas, las solares y otras similares; si los tipos de tecnologías aptos para funcionar como centrales de base son tres –termoeléctricas, nucleares e hidroeléctricas-; si los entes Promotores y los Ejecutores (Escenaristas) de estos informes básicamente coincidieron con los irracionales planteos de suprimir las nuevas obras hidroeléctricas y nucleares (si bien hubo algunas opiniones no concordantes con esas absurdas precondiciones), queda en claro que de hecho están promocionando la expansión del parque de generación termoeléctrico. ¡POR ESO ES FALSO QUE AL QUERER IMPONER A ULTRANZA LAS “RENOVABLES AMPUTADAS” SE AHORRARÁ COMBUSTIBLE! ¡MUY POR EL CONTRARIO, EN REALIDAD PROVOCARÁN MAYORES CONSUMOS DE GAS NATURAL, Y COMPLEMENTARIAMENTE DE PETRÓLEO! TODO UN ABSURDO DESDE LO ECONÓMICO, LO ESTRATÉGICO Y LO AMBIENTAL. “Aumentar la seguridad de suministro y recuperar márgenes de reserva.” Si los Promotores y los Ejecutores de estos tergiversados y sesgados informes lograran imponer sus ideas, los efectos sobre la matriz eléctrica argentina serían precisamente los contrarios. Queda en claro y es irrefutable técnicamente, que las “renovables amputadas” restan seguridad 51

operativa, por sus limitaciones técnicas tan acentuadas; y a la vez, dado que no pueden operar como usinas de base, tampoco suman como reservas operativas confiables, atentando doblemente contra la calidad y fiabilidad del servicio eléctrico. ¡DEPLORABLE EJERCICIO DE ENGAÑO A LA OPINIÓN PÚBLICA, ESTAS AFIRMACIONES DE CADER! “Reducir los costos variables y totales de generación”. ¡Otra grosera falacia, expresada con notable liviandad por CADER! Si es un hecho conocido que la ineficiencia insalvable, que caracteriza a las “renovables amputadas”, es una característica muy acentuada en las todas ellas, y sobre todo en las más promocionadas, como son la energía eólica y la solar, no tiene ninguna lógica y está huérfana de toda coherencia la afirmación que con los irracionales planteos propuestos se reducirán los costos de generación. ¡PRUEBA IRREFUTABLE DE ELLO ES LA NECESIDAD IMPERIOSA DE ESAS INEFICIENTES TECNOLOGÍAS DE GENERACIÓN DE ELECTRICIDAD, DE DISPONER DE CUANTIOSOS SUBSIDIOS, PARA DE ESA FORMA PODER VENDER SUS COSTOSAS PRODUCCIONES ELÉCTRICAS EN LOS MERCADOS INTERCONECTADOS1 “Mejorar y asegurar la competitividad de la industria y el empleo argentino! Con costos de generación exorbitantes, con tremendas limitaciones que destrozan los parámetros mínimos admisibles de calidad del servicio eléctrico, y con los masivos respaldos de instalaciones supletorias de centrales convencionales, y de mallados de alta tensión que deberían ser construidos solo para brindar soporte a esas ineficientes fuentes de generación, queda muy en claro que los efectos reales serán restar competitividad a la industria argentina, al generar a costos descomunalmente altos, y con ello se destrozarían los puestos de trabajo en Argentina. Dentro del concepto de “Visualización…” de escenarios futuros, expresa: “Cumplimiento del mandato de la Ley 26.190, 8 % „renovable‟ en 2016”. No puede sorprender que esa ley, fogoneada por los sectores del ultra ecologismo y sus socios vendedores de solares, eólicas y demás; de disparatados conceptos excluyentes “per se” de hidroeléctricas de potencias significativas, sea interpuesta por los vendedores de esos mismos equipos, como una de las piedras basales de sus argumentaciones. Es como si se aprobara legalmente vender heroína y crack, por una ley a contrapelo de toda coherencia, y luego esa ley sea puesta como excusa por los cárteles que transan drogas perniciosas. “Ejecución del programa GENREN”. Es el programa oficial argentino de promoción de energías “renovables”. No puede sorprender que lo apoyen a rajatabla, dado que establece amplios subsidios y otras facilidades. Cabe citar que es claro que pretenden ir mucho más allá, al posicionarse claramente en contra de otras alternativas de generación, excepto la termoeléctrica, queriendo claramente excluir de la matriz eléctrica a otras fuentes de generación aptas para funcionar como bases del sistema, concretamente las usinas hidroeléctricas importantes (más de 30 MW) y las nucleares. Es claramente un regresivo plan de retroceso tecnológico (al posicionarse contra el desarrollo nuclear argentino), y al propugnar la profundización de la dependencia argentina respecto a los hidrocarburos (si bien no lo expresan claramente, pero es el trasfondo oculto de sus propuestas). “Nuevos Programas e Incentivos que movilicen masivamente la inversión”. En castellano corriente, presionan por conseguir más subsidios, más financiaciones especiales, más prerrogativas abusivas, para con todo ello zanjar las abismales diferencias de costos, que separan a las ineficientes “renovables amputadas” de las fuentes corrientes de generación. En el ítem de “Descentralización de la oferta del MEM”, no lo dicen expresamente, pero queda en claro que las bajas –muy bajas- potencias unitarias de las generadoras eólicas y solares, además de otras “renovables amputadas” que puedan promocionar forzosamente; solo pueden tener cabida – 52

pese a sus gravísimas limitaciones técnicas y numerosas contrariedades implícitas a esas fuentes de generación- si se impone dogmáticamente la idea marcadamente favorable a la descentralización a ultranza. Cabe enfatizar que las economías de escala, se obtienen precisamente de los grandes tamaños de obras: megas usinas, grandes líneas de transmisión, y operaciones en escalas gigantescas. ¡Precisamente lo opuesto a los que esas “renovables amputadas” proponen! Dicen buscar la recuperación del autoabastecimiento del gas natural. Incluyen en la “propuesta” cinco variables. Es bien conocido que solo con desarrollar los yacimientos de esquistos, Argentina alcanzará el autoabastecimiento, e incluso tendrá capacidad exportable, o sea que la propuesta es casi redundante. Pero lo que no expresan en el resumen, es que las ONGs ultra ecologistas se oponen a la explotación del gas de esquistos, y que con las propuestas de imponer “renovables amputadas” a ultranza, en realidad están promocionando aumentar la dependencia –y el consumode gas natural. ¡Lo opuesto a las “buenas ideas” que dicen defender! En el ítem “Fortalezas de Nuestro Escenario”, según CADER, expone: “Gradualidad, Equilibrio y Factibilidad técnico - económica en el crecimiento de la oferta”. Dada la intempestividad con la que los Convocantes y los Escenaristas plantean los cambios, cuesta entender de que “gradualidad” habla la CADER. ¡Si poco menos nos quieren obligar a base de presiones de todo tipo, a aceptar cualquier planteo, por más incoherente y negativo que pueda resultar. “Equilibrio” es lo que menos tiene este conjunto de informes, si desde el vamos sus bases son cerradamente excluyentes respecto a las únicas alternativas reales respecto a la generación termoeléctrica convencional. “Equilibrio” cuesta encontrar en las cerradas posturas de los vendedores de equipos de “renovables amputadas”, de sus socios de ruta los ultra ecologistas y otros liberales a ultranza (que son sempiternos funcionales a los intereses vinculados con la generación termoeléctrica convencional). ¿De que “equilibrio” habla CADER, si pretende desequilibrar la matriz eléctrica, elevando la participación de las “renovables amputadas” hasta irracionales valores que harían peligrar el suministro seguro, confiable y económico de todo el sistema eléctrico, al propugnar una participación de eólicas, solares y otras “renovables amputadas” a porcentuales claramente peligrosos para la estabilidad y calidad del sistema eléctrico? ¿Qué “factibilidad” si con las falaces “soluciones” propuestas, sería necesario multiplicar en forma alevosamente alta las inversiones, para suplantar malamente a las usinas convencionales, incrementar exponencialmente las redes de alta tensión, para estabilizar la inestable generación eólica y la fluctuante generación solar; y con todo ello los costos serían astronómicos, todo para mediocres resultados que serian un cepo que impediría el desarrollo socio económico nacional? Cabe enfatizar que el rendimiento de las eólicas en Alemania solo alcanzo un raquítico 16,3 % del total teórico en función de la Potencia Instalada, mientras que el rendimiento de las solares resulto francamente despreciable y no ha sido ningún aporte significativo (entiéndase que la solares NO producen de noche ni en días nublados o lluviosos y, que sus rendimientos varían en función de la hora del día, todo lo cual implica muchas horas mensuales con todo el equipamiento totalmente improductivo) ¿Factibilidad económica con equipos que solo pueden sustentarse en base a fuertes y muy onerosos subsidios? ¡Absurdo, ridículo e indignante que se lo plantee con tanta “frescura”! La “Alta Penetración de Fuentes Renovables” es una notoria debilidad, que CADER invierte presentándola como una fortaleza. ¿Cómo catalogar a esa brutal tergiversación conceptual? La “Fuerte presencia eólica y solar”, presentada como fortaleza, solo puede ser calificada como tal, en base a ocultamiento de datos esenciales, a tergiversaciones conceptuales, configurando todo ello claras maniobras lobistas de los propios interesados en la comercialización de esos equipos, que en este informe se erigen en jueces y partes, con una metodología que es usual respecto a sus “primos” y compañeros de ruto. los ultra 53

ecologistas. Menciona que la capacidad eólica y solar “es” (debería decir son) “excelente recurso disponible en el país. Cabe precisar que el sol y el viento son gratis, pero la utilización comercial de los mismos para producir energía no solo NO es gratis, sino que en verdad son alternativas muy costosas. ¡Por algo claman por tantos subsidios, sin los cuales no serían competitivas dichas energías! Afirma que produce “bajísimo impacto ambiental”, lo cual es una recurrente falacia de los vendedores de esos ineficientes equipos de generación eléctrica, y de sus compañeros de ruta, los ultra ecologistas. Para instalar esa mentira, casi institucionalizada, no considera los abultados costos ambientales de fabricación, de instalación, de mantenimiento, y de desguace final. Es decir que solo computa el funcionamiento en sí mismo, y omite adrede todos los múltiples aspectos que implican altos costos económicos y ambientales. Los paneles solares, ubicados en zonas templadas, en todas sus vidas útiles, apenas alcanzan a generar la energía equivalente a la que es necesario consumir para su fabricación, instalación, conservación y desguace. Por su parte, las eólicas tienen muchos opositores, tanto por los accidentes que ocasionan, por las limitaciones que provocan en el entorno (con grandes áreas circulares de protección, ante potenciales desprendimientos de partes, de trozos de hielo que pueden ser lanzados como verdaderos proyectiles, y por la desvalorización acentuada que ocasionan a los terrenos en los que se emplazan, ello además de los ruidos molestos, y de la indudable contaminación visual, amén de operar como “degolladores de aves”. ¿Bajísimo impacto ambiental? ¡Otra patraña de vendedores y fanáticos ultra ecologistas! “Altísimo potencial de reducción de costos y mejora tecnológica en el corto y mediano plazo”, es el texto expuesto por CADER. La realidad es exactamente lo opuesto, y prueba de ello es que las muy ineficientes solares y eólicas, no pueden sustentarse si carecen de abultados subsidios. ¡Otra mentira más, de las tantas proferidas con tanta soltura! ¿O será que se quiso decir que hoy los costos son tan caros, tan elevados, que es previsible que en algo disminuyan, pero sin por ello dejar de ser exageradamente caros y no competitivos? Un tema en el que se puede coincidir, es en la conveniencia –prima facie- de utilizar biocombustibles en mayores escalas, sustituyendo al gas oil. El resumen de CADER en formato Power Point tiene 4 páginas de contenido, de las cuales dos son de texto de tamaño mediano – grande, una tiene texto sintético y un gráfico de shale gas, y una es un gráfico de la presunta evolución de la demanda eléctrica. La visión que expone, es excluyentemente favorable a las “renovables amputadas”, y solo en forma marginal –y muy tergiversada, cuando no falazmente errónea-, se refiere a los intereses de Argentina y de los usuarios – consumidores. Exige “honrar compromisos internacionales vigentes”. No dice cuales, pero queda en claro que se refiere a los “compromisos” de aceptar las pautas ultraecologistas, aún a costa de nuestro propio desarrollo. Expresa “ahorrar combustibles de alto costo y altas emisiones locales y GEI”, siendo que en la realidad, la sobre instalación de las “renovables amputadas” que pretende imponer (en consonancia con sus “socios” del ecologismo cavernario), precisaría una enorme ampliación de la capacidad instalada de usinas termoeléctricas, para funcionar como reservas calientes del sistema, ante las fluctuaciones que caracterizan a las solares y las eólicas, que son las “energías estrellas” que de hecho pretende imponer al como sea. A la vez, es vieja maniobra de los traficantes de “renovables amputadas”, ocultar los costos ambientales indirectos, que son atribuibles a esas controversiales fuentes de generación. Tampoco es un ahorro la cuantiosa sobre inversión que sería necesaria, de imponer tan incoherente propuesta de exacerbación de las “renovables amputadas”, pues las bajas eficiencias de las mismas llevan a multiplicar la Potencia Instalada en solares y eólicas, para “igualar” a usinas 54

convencionales –entendiéndose convencionales a las termoeléctricas, las hidros y las nucleares-, pero produciendo energía de mucha menor calidad, en los casos de las eólicas y solares. Dice “aumentar la seguridad del suministro y recuperar márgenes de reserva”, lo cu al es una atroz falacia, pues las “renovables amputadas” que promociona, no brindan ninguna seguridad al sistema eléctrico, y mal pueden “recuperar márgenes de reserva” cuando son inútiles para operar como reservas de ningún sistema eléctrico, por su aleatoriedad e imprevisibilidad, además de sus oscilaciones que le restan elementales cualidades al servicio. Expresa “reducir los costos variables y totales de generación”, siendo que el efecto –muy conocido pero ocultado o disfrazado por los traficantes de solares, eólicas y afines- es precisamente el contrario- .Por algo las solares, eólicas y similares, son inviables, sin costosos subsidios. Muestras claras de sus problemáticas faltas de competitividad. Manifiesta “mejorar y asegurar la competitividad de la industria y el empleo argentino”. Existen valiosos antecedentes, que demuestran que los desproporcionados costos de los subsidios, y los problemas que ocasionan en los sistemas eléctricos, ocasionan el efecto contrario, al restar competitividad a la economía nacional. Se justifica en la tremendamente errónea (en lo rigurosamente técnico) y sesgada (acentuadamente en lo ambiental) ley 26.190, la cual para su sanción fue claramente presionada ante sus gestores, por los lobistas del ultra ecologismo y los traficantes de solares y eólicas. Lo propio sucede respecto al Programa GENREN, que estimula las “renovables amputadas” a altos costos en subsidios y otras facilidades, que recaen en el Tesoro Nacional y por ende en toda la economía argentina. Como siempre sucede con los traficantes de “renovables amputadas” y los sectores ultra ecologistas, son insaciables a la hora de exigir más programas, incentivos y todo tipo de desmesurados privilegios, para presentar como supuestamente competitivas, a las ineficientes “renovables amputadas”. La acentuación de la generación descentralizada, que exigen bajo falaces pretextos los traficantes de eólicas y solares, es otra de las acciones que quieren imponer para justificar a esos equipamientos, que por sus bajas potencias unitarias, solo pueden calificarse como generación muy descentralizada; características que solo resta competitividad y eficiencia, a sistemas que de por si son muy ineficientes. En sus proyecciones de abastecimiento de gas del mercado argentino, excluye al gas de esquistos o gas no convencional, siendo que las principales reservas de nuestro país están en ese tipo de hidrocarburos. Queda en claro que el futuro de la República Argentina no les importa. La enunciación de las fortalezas del escenario propuesto por CADER, son en realidad crónicas e insalvables debilidades, que tendrían altísimos costos sociales, económicos y estratégicos, si estos intereses creados, marcadamente sectoriales y con apoyos del ecologismo apátrida y cavernícola, se impusieran. Eso se analiza en los siguientes puntos. Expresa “gradualidad, equilibrio y factibilidad técnico – económica en el crecimiento de la oferta”. Además de aceptar (o promover) unas estimaciones muy enanizadas del crecimiento de la demanda; el solo enunciado de esta pretendida fortaleza es una falsedad. No es gradual, es abruptamente favorable a las “renovables amputadas”, pretendiendo un quiebre que de hacerse trastocaría y complicaría todo el funcionamiento del sistema interconectado; no tiene equilibrio, pues es sesgado abrupta e irracionalmente con tal de promover al costo que sea los equipos de CADER promueve o trafica; carece de factibilidad técnico – económica, pues las “renovables amputadas” tienen notables limitaciones técnicas, que las hacen inútiles para operar como usinas de base, y sus costos son muy altos…motivo por el 55

cual separadamente exigen cuantiosos subsidios y líneas de créditos preferenciales, lo cual es otra forma de subsidiar. Dogmáticamente excluye a las grandes hidroeléctricas, con lo cual pretende quitar de un plumazo a las más económicas fuentes de generación eléctrica, además de oponerse a la integración de la UNASUR, dentro de la cual esas grandes obras de infraestructura son piezas claves de unidad de nuestros países y pueblos. Pretender que el 55 % de las nuevas instalaciones, el 28 % de la demanda abastecida y el 25 % de la capacidad instalada, sea monopolizada por las “renovables amputadas”, es clara expresión de dogmatismo con el cual pretende favorecer desmesuradamente sus acciones de promotor a ultranza y/i traficante de solares, eólicas y otras similares; intentando obviar o ignorar los cúmulos de limitaciones técnicas, económicas e incluso ambientales, que adolecen esas promovidas fuentes de generación. Las mentirosas fortalezas expuestas respecto a las energías eólica y solar, contienen afirmaciones de un grado de grosera falsedad, que resulta escandaloso, tal como se señala en este ítem. Menciona al potencial solar y eólico como “excelente recurso disponible en el país”, pasando por alto que el viento es solo de buenas condiciones en partes porcentualmente reducidas de nuestro territorio, tal como sucede con el sol, con alta heliofanía en partes del NOA y algunas regiones cordilleranas, pero no en todo el territorio continental; pero básicamente pasa por alto que esos falaces “excelentes recursos” no son tales, por sus bajísimos rendimientos, por las limitaciones técnicas, e incluso por sus problemas ambientales. Dice que tienen “bajísimo impacto ambiental”, lo cual es tremendamente falaz y amañado, pues esconden arteramente sus costos más significativos, así como los rotundos fracasos de las eólicas y solares en los países que irracionalmente apostaron en forma desmedida por esas alternativas de generación, como España y Alemania. Lo del “altísimo potencial de reducción de costos y mejora tecnológica” es otro de los tantos cantos de sirena, con los cuales pretende tapar las escandalosas ineficiencias que muestran, las cuales obligan a implementar cuantiosos y absurdos subsidios, que son un derroche irracional de recursos, solo para complacer a afiebradas mentes de ecologistas cavernarios…y para llenar los bolsillos de quienes trafican con esos muy limitados recursos energéticos…además de sus asociados, los intereses creados en torno a la generación termoeléctrica. Afirma como concepto supuestamente general, que el “desarrollo industrial local permite generar valor y empleo sustentable”. Lo real, prolijamente ocultado, es que el caos económico y social que causaría tan irracional ‟des‟ política energética, destruiría cientos, sino miles de puestos de trabajo, por cada uno que se pueda crear para producir acá los componentes y los equipos de las “renovables amputadas”. Hay ejemplos mu y interesantes de ello, en los hoy traumatizados Portugal y España. Uno de los pocos puntos –sino el único- en que se puede coincidir con los planteos del ente promotor y traficante de equipos de “energías renovables amputadas”, es en el uso y el potencial enorme y muy positivo de los biocombustibles. El Foro de Ecología Política (FEP), es más conocido por el pseudónimo que ese ente se autoasignó: “Los Verdes”. De hecho, se advierte que opera como una extensión “argentina” de Greenpeace, con el hasta hace poco activista principal de la ONG transnacional como su mentor. Debe recordarse que bajo el comando de Juan Carlos Villalonga –el mismo que ahora creó y conduce la ONG “Los Verdes”-, Greenpeace realizó múltiples acciones de tipo terrorismo ecológico, luego probadas como falaces o en algunos casos cargadas de tendenciosidad y de proclividad a generar o magnificar expresiones masivas de descontento, del tipo de las que son azuzadas por expertos activistas, seguramente dedicados a esas acciones a tiempo completo. 56

Dentro de las acusaciones probadamente mentirosas, pero presentadas en tono catastrófico, cabe consignar la “denuncia” de las “aguas radioactivas de Ezeiza”; así como la tremenda y persistente campaña para evitar que se concrete la exportación de un reactor nuclear a Australia; en este caso claramente operando como agente británico, pues era claramente interés del Reino Unido hacer abortar esa operación, tanto para frenar el desarrollo nuclear argentino, como para tratar de suplantarnos como proveedores del reactor nuclear de investigación y sus insumos, amén del asesoramiento tecnológico, y el consabido prestigio internacional que derivó de esa exitosa operación tecnológica – comercial, realizada por el Sector Nuclear Argentino. Campañas cargadas de tendenciosidad negativa y llenas de falsedades, fueron entre otras, las muchas realizadas –con grandes despliegues mediáticos-, para desacreditar al Sector Nuclear, lo mismo respecto a las grandes presas hidroeléctricas, para entorpecer la construcción de un gasoducto en las “Yungas” del Noroeste Argentino (montando incluso un falso operativo del “collar del tigre”, luego expue sto como otro operativo mendaz); y una muestra de acciones para generar caos social y grandes operativos de manifestaciones masivas, fue todo el “teatro” montado para provocar absurdas fricciones con Uruguay, incluyendo el corte de un puente internacional por largo tiempo, en una “pueblada” fogoneada por activistas, en las que incluso hubo acciones de violencia contra los pobladores que se quisieron oponer a ese desmesurado conjunto de brutales acciones, que se agotaban en el “no a todo”, y que terminaron diluyéndose luego de causar mucho daño y grandes confusiones. En un punto separado se analizan las conclusiones que exponen en la página 40 del Informe de Síntesis. Brevemente cabe decir aquí: Que su enfoque es marcadamente fundamentalista, queda en evidencia al expresar que el escenario URE (uso racional de la energía), es al que asimilan. Téngase presente que ese escenario postula economías de consumo sumamente elevadas, de prácticamente imposible cumplimiento, lo cual evidentemente es un excusa para intentar imponer a ultranza a las fuentes de generación supuestamente no contaminantes –eólica, solar y en menores escalas otras- (lo cual es una de las falacias troncales de los entes del ecologismo cavernario, pues ocasionan contaminaciones encubiertas considerables). En línea con lo precedente, propugnan que las “renovables amputadas” deberían ¿¡cómo!? estar cerca del 100 % de la matriz eléctrica para 2050. Recordemos que además de sus costos mucho más elevados que las fuentes convencionales (incluyendo en estas a las hidroeléctricas de mediana, gran y mega potencia), las “renovables amputadas” tienen la severa problemática de no ser confiables –por no poder manejarse las fuentes de generación, como en los casos de las solares y eólicas-, y por ocasionar serias fluctuaciones de tensión, de voltaje y de distorsiones armónicas; por lo que ese tipo de generación no es apta para funcionar como base de ningún sistema eléctrico, requiriendo además el respaldo de una central convencional como reserva caliente. Dado que estos ecologistas ultras rechazan las nucleares y las hidroeléctricas, en los hechos están promocionando las instalaciones de más usinas termoeléctricas, las que básicamente queman combustibles fósiles, por lo que además de costosas son muy contaminantes. Nada dicen de estas contaminaciones asociadas a las eólicas y solares, lo cual es otra de las maniobras clásicas del ecologismo cavernario para distorsionar los cálculos de costos ambientales de las fuentes “renovables amputadas” que tanto promocionan, siguiendo claramente los lineamientos de las transnacionales del ecologismo fundamentalista. Al ponerse en la postura fundamentalista de “exigir” que cese la generación nuclear, son funcionales a los centros del poder mundial ultra globalizador, pues sin duda buscan la primarización de la economía argentina, al atacar uno de los grandes puntales tecnológicos nacionales, como lo es el Sector Nuclear. Además demuestran con esa irracional postura, jugar a favor de los poderosos intereses vinculados con la generación termoeléctrica , a 57

la cual de hecho buscan hacer quedar como la única fuente apta para funcionar como Generación de Base, al pretender eliminar a las dos únicas tecnologías competidoras de la termogeneración, que son la nuclear y la hidroeléctrica. Para justificar su postura, demoniza acerca de supuestos “grandes males” y “gigantescas emisiones de gases” de las nucleares e hidroeléctricas. Recordemos al efecto, que todas las potencias emergentes apuestan fuertemente a las generaciones nuclear e hidroeléctrica. El énfasis que ponen en justificar la generación descentralizada, es otra maniobra tendiente a justificar fuentes generadoras de bajas potencias –por regla general menos eficientes, más costosas y no operables como usinas de base-, y esa “predilección” por usinas pequeñas no es casual, pues las solares y las eólicas son compuestas por equipos individuales de muy bajas potencias, con lo que están promocionando a esas “renovables amputadas”, pasando por alto sus serias limitaciones y graves problemas operativos. Reconoce que varias tecnologías de “renovables amputadas” no están aun suficientemente desarrolladas (más bien debió decir que son embrionarias, y reconocer explícitamente las limitaciones de las “más desarrolladas” solar y eólica). Pero es absurdo que quiera imponer por la fuerza de las presiones de corte extremista (metodología usual de los ultra ecologistas), la instalación en masa de esas inmaduras tecnologías, así sea que lo propugnen para dentro de dos décadas. ¡De la eficiencia y de reducciones de costos, ni menciona! Solo pretende atarnos el compromiso de asumir interminables y descomunales subsidios, sin ninguna garantía de mínima eficiencia, para promocionar a ultranza a las “renovables amputadas”, de las que menciona dos adicionales: geotérmica y marina. En cuanto al posible escenario de uso de gas, pretende imponer severas restricciones a varias alternativas, siempre con la excusa “ambiental” (el ambientalismo como excusa para el subdesarrollo crónico), y de esa forma se manifiesta en contra del GNC, del GNL y de la explotación del gas de esquistos. Con todo ello, evidentemente, pretende mantenernos atados a la dependencia del gas importado. Cita como ejemplo de crecimiento de las “renovables amputadas” a “otras naciones, como Alemania”. ¡Un ya viejo y muy gastado truco mentiroso, el de montarse sobre el prestigio tecnológico e industrial alemán, omitiendo que pese a las enormes inversiones de ese país en solares y eólicas, los resultados fueron tan insignificantes, que prácticamente de apuro Alemania debió aumentar en forma descomunalmente exponencial sus importaciones de gas ruso, de petróleo, de electricidad de la UE, e incrementar dramáticamente el consumo de carbón para generar electricidad, pues las “renovables amputadas” han sido un fiasco Un párrafo presuntamente “de alta elaboración intelectual, es en realidad una indescifrable frase, cargada de pseudo ciencia pero hueca de contenido y contradictoria en si misma. Textualmente expresa “El alto costo del biogás en este ejercicio permite cubrir en exceso todos los requisitos sociales, ambientales y de soberanía alimentaria”. ¿De que ejercicio habla? ¿Es acaso un „mérito‟ favorecer el consumo de un insumo energético de reconocido (por esa ONG) alto costo? ¿Quiénes imponen los “requisitos” que menciona? ¿El uso del biogás favorece la soberanía alimentaria? ¡¡¡ABSOLUTAMENTE DISPARATADO Y RIDÍCULO!!! Afirmar que “en los primeros años puede ser necesario incorporar nuevas centrales de CC (ciclo combinado) en el escenario BAU (el que suponen de mayor consumo, igualmente exiguo e irreal), es un eufemismo que oculta la contundente realidad, que con los absurdos y excluyentes esquemas propuestos, será totalmente necesario incorporar nuevas usinas termoeléctricas, principalmente TG (turbo gas) y CC. Mediante ese ocultamiento conceptual, esta ONG ultra ecologista busca esconder uno de los componentes esenciales de su descabellada y antinacional propuesta: incrementar en forma exponencial la dependencia argentina respecto al gas natural, cuya participación porcentual es ya patológicamente elevada. Plantear sustituir esas descomunales necesidades adicionales de generación, en base 58

a pequeñas usinas –que no pueden operar como centrales de base, precisamente por sus insignificantes tamaños-, y pretender enfatizar las instalaciones de esas mini usinas en base al consumo de biomasa, es descabellado y solo constituye un aporte a la confusión y una muestra de la incitación al subdesarrollo crónico que propone embozadamente. No toma en cuenta que las centrales de biomasa solo son económicamente viables cuando es fácil, simple y barato acceder a las materias primas incinerables, ni considera las bajas –muy bajas potencias- de esas centrales, que por ese motivo no es coherente que puedan remplazar a grandes generadoras. Otro párrafo enredado, contradictorio, y como tal inductor de serias confusiones para lectores no expertos en la temática energética, es el que afirma “el despacho debe priorizar el uso y la incorporación de renovables (adviértase el sentido imperativo, dictatorial, de presiones al como sea de la frase)…Por otra parte, en la misma frase alude, pero muy superficialmente, a uno de los grandes e insolubles problemas técnicos del que adolecen las “renovables amputadas”, y en particular las más promocionadas, la eólica y la solar. El problema serio y muy costoso de remediar, es la intermitencia y variabilidad de esas fuentes de energía. Apenas menciona esa enorme y descalificatoria limitación, sin analizar –en esto particularmente es dudoso que pueda entenderse como transparente y honesto intelectualmente, que justamente por esas insalvables limitaciones técnicas, las eólicas y solares no pueden servir como usinas de base, por lo que es una irracionalidad total propugnar que el parque de generación de Argentina tienda a un uso intensivo e incluso excluyente, favoreciendo desmedidamente la ampliación del parque de generación de las “renovables amputadas”…lo cual si se hiciera, nos llevaría directamente al caos del sistema eléctrico. En forma dictatorialmente arbitraria, con nula ecuanimidad técnica y ninguna sustentación científica, pretende imponer el dogma de priorizar las fuentes de generación de –supuesta- mínima emisión de GEI (gases de efecto invernadero), y recién después considerar los costos económicos. Es de recordar, una vez más, que las eólicas, solares y otras “renovables amputadas” que tanto promocionan, son desproporcionadamente más caras, y que además ocultan los efectos contaminantes que poseen, que por cierto no son pocos, en general concentrados en las fases de producción, instalación y desmontaje final, pero también durante sus operatorias. Partes o ideas de la “propuesta” (más bien un enunciado de sus dogmas y deseos dictatoriales) de “Los Verdes”, demuestran el escaso o nulo apego a la seriedad y al debido basamento científico. Por ejemplo, expone que “que el manejo de la demanda (SIC¿?) incorpore alternativas de almacenamiento eléctrico, como baterías en el parque automotor”. El enredo conceptual no aclara si pretende más autos eléctricos (eso no hace a la matriz eléctrica, y muy tangencialmente a la energética, debiéndose considerar que es hoy una tecnología muy promocionada pero embrionaria y llena de limitaciones); o si por el contrario, pretende afirmar que “espera” (concepto en sí mismo nada técnico y meramente especulativo, sin bases de sustentación) que se utilicen para la provisión de energía medios de almacenamiento similares a la baterías de autos. Si este último fuese el sentido del enredado y críptico párrafo, parecería que estos pseudo – ecologistas, omiten que almacenar energía en baterías como las de los automóviles es no solo desmesuradamente caro, fuera de toda escala económica lógica (excepto para consumos aislados, donde los costos cuentan poco), sino también de altísimo nivel de contaminación, por los componentes de las baterías…¿ecologistas?...¿expertos en energía, que solo se basan en vulgares expresiones de deseos?. ¡TODO MUY POCO SERIO! En el mismo párrafo insiste en la generación descentralizada (léase en minúsculas usinas, no aptas para funcionar como bases del sistema interconectado), promoviendo las pequeñas usinas en bio refinerías. Si bien tender al autoabastecimiento de esos establecimientos (refinerías de bio combustibles, es una idea en si apoyable, es ilógico pretender presentarla 59

como parte de un hipotético esquema de grandes soluciones, por una elemental cuestión de escala, y de previsibles altos costos unitarios. Es necesario recordar que por lo general los costos unitarios de generación son inversos al tamaño de la planta generadora. Suponer o teorizar en el aire, respecto a “redes inteligentes”, sin considerar sus cost os, y pretender que sea una de las bases para sustituir fuentes convencionales de generación, es simplemente falto de toda seriedad, ¡Es un simple enunciado de deseos, de mentes afiebradas, o de engorrosas tergiversaciones, tendientes a confundir incautos. Lo propio respecto a la pretendida autogeneración domiciliaria en base a paneles de energía solar, que en el gastado “ejemplo mundial” de Alemania, significó un rotundo fracaso, y una absurda dilapidación de dineros públicos! Pretender que las plantas piloto (de por si experimentales y de dudosos resultados) sean “reaseguros en el largo plazo” (o sea que sustenten parcialmente la demanda con eficiencia) es un burdo contrasentido, pues por definición, las plantas pilotos NO SON CONFIABLES, POR SER EXPERIMENTALES. Al exigir la aplicación a rajatabla del esquema feed in tarifs (literalmente “alimentados en tarifas), es la “forma difícil” (anglicanismo forzado) con la cual se pretende dar un aire de infatuado “tecnicismo” a la metodología según la cual se pretende imponer las “renovables amputadas” haciendo que puedan “alimentarse” con tarifas fuertemente diferenciadas, cuyos costos adicionales los termina pagando toda la sociedad, con la excusa de la supuesta “emisión cero” de gases de efecto invernadero, lo cual es otra falsedad, pues ocultan las fases contaminantes o los efectos colaterales contaminantes, que sin duda poseen las “renovables amputadas”, y en particular las dos “tecnologías estrellas” tan promocionadas por los entes ultra ecologistas, por sus fabricantes y otros enganchados en el negocio de imponerlas al como sea, y también asociados colateralmente con los muy poderosos intereses corporativos transnacionales vinculados con la generación termoeléctrica. Claramente el amplio párrafo final de resumen de Los Verdes, la página 40 del Informe de Sintesis, es una apelación imperativa, tiránica y pretendidamente ineludible, que pretende justificar la irracionalidad de dar prioridad a las “renovables amputadas”, muy a pesar de sus ineficacias e ineficiencias operativas muy conocidas pero cuidadosamente ocultadas o minimizadas, y de sus muy altos y desproporcionados costos por KWh. En el resumen, del tipo de imágenes de Power Point de exposición, FEP – Los Verdes, expresa: Espera que en 2050 las “renovables amputadas” estén cerca del 100 % de la matriz eléctrica argentina, el 25 % en 2020, y el 8 % en 2016. Queda muy en claro, que apelando a las clásicas maniobras de imposición forzosa, mediante tácticas de sucesivas y crecientes presiones, pretende instalar la tiranía del virtual “gobierno verde”, sin importarle absolutamente nada las desastrosas consecuencias que resultarán si es que llegan a imponer sus dogmáticos, nada inocentes e irracionales ideas. Por supuesto, nada le importan los severísimos problemas que derivarían de la eventual implementación de la sesgada e incoherente propuesta que evidentemente los sectores ultra ecologistas, y sus aliados implícitos y explícitos, nos quieren imponer por la fuerza. Los tremendos problemas ocasionados por las oscilaciones malsanamente constantes de las energías producidas por las “renovables amputadas”; la necesidad de adosarles centrales convencionales, que va asociada a mayores consumos de gas natural y petróleo, que de hecho esos ecologistas de pacotilla promueven; la sobreinversión absolutamente ociosa en función de sus bajísimos rendimientos, en líneas de transmisión adicionales, para hacer posibles las muy diseminadas eólicas y solares (cuyos costos en tal caso son imputables a las eólicas y solares, por más que los activistas del ecologismo cavernario insistan en considerarlos separadamente); y los altísimos costos por KWh, solo equiparables mediante muy onerosos subsidios; son las principales de las muchas insalvables limitaciones de las “renovables amputadas”, que solo 60

mediante maniobras de arteros ocultamientos, de instauración de falsedades mezcladas con amañadas verdades a medias, y otras maniobras de terrorismo ecológico, pueden intentar ocultarse. Su tiránica pretendida imposición de destrozar al Sector Nuclear Argentino, en base a amañados preconceptos, es otra prueba palmaria de la funcionalidad del ecologismo fundamentalista, con los mandatos de las potencias del G 7, de la Banca transnacional plutocrática, y de los poderes que pugnan por imponer la globalización salvaje. ¡Buscan destrozar el desarrollo tecnológico argentino, y eliminar la competencia de la generación termoeléctrica, y eso que „dicen‟ ser ecologistas, pese a que promocionan el uso intensivo y creciente de petróleo y gas natural, sin importarles ni sus contaminaciones, ni los problemas económicos y geopolíticos que esa absurda idea dogmática ocasionaría, si llegaran a imponer sus tiránicos objetivos! La pretendida imposición de reducir el uso del carbón, bajo la pantalla de supuestas “preocupaciones ambientales”, en realidad busca eliminar otra de las generaciones factibles, que pueden limitar –así sea en partes marginales- la enorme y muy patológica dependencia argentina respecto al petróleo y el gas natural. Parece una humorada de muy mal gusto, que mientras que por una parte favorece en forma muy acentuada la acentuación de los consumos de petróleo y gas natural –procesos contaminantes, caros, y con serios condicionamientos geopolíticos desfavorables a nuestro país-, por otra parte apela a clásicas maniobras de terrorismo ecológico, demonizando y distorsionando acentuadamente, las falaces “grandes problemáticas ambientales”, de las usinas nucleares y grandes hidroeléctricas. Con esa demonización, además de buscar debilitar económica y geopolíticamente a nuestro país, claramente busca favorecer a los “esponsoreadores” del ecologismo fundamentalista, y otros ya viejos compañeros de ruta, como son los lobis vinculados con la generación termoeléctrica convencional (la que quema petróleo y gas natural). ¡Groseramente evidente, pero convenientemente edulcorado, para que personas de buena fe pero no entendidas en la temática energética, crean las falsedades que ocultan bajo premisas de ultra ecologismo, instaladas a base de constantes repeticiones! El “Plan de Obras” propuesto, no es solo un desatino concentrado, sino la clara manifestación de la despótica pretensión de imponer un modelo energético que nos condicione de manera brutal, tirándose ingentes recursos en “soluciones” que no son tales, a la vez que en realidad pretende profundizar la patológica dependencia de Argentina respecto a los combustibles fósiles, en particular el gas natural y el petróleo. Ya se explicó la insanable incoherencia de pretender llevar las “renovables amputadas” mucho más allá de sus acotados límites técnicos, pues son tecnologías inútiles para funcionar como bases del sistema eléctrico; aumentándose esa brutal incoherencia con la dictatorial pretensión de destruir “por decreto” el eficiente parque de generación nuclear (en rigor mucho menos contaminante que otras falaces alternativas que proponen, además de ser sensiblemente más económico por KWh, al punto que puede competir eficientemente sin depender de onerosos subsidios, e incluso mucho menos contaminante que las alternativas en base a gas natural, que tan enfáticamente propugna, si bien en forma parcialmente encubierta). Lo mismo puede decirse respecto a la absurda “prohibición” de construir grandes centrales hidroeléctricas, sobre las cuales primeramente construyeron la gran demonización en base a mentiras, tergiversaciones y ocultamiento de informaciones. En cuanto al suministro de gas, la propuesta descabellada es una clara muestra no solo de las abstrusidades del pensamiento dogmático del ecologismo cavernario (un escenario irreal, con limitaciones teóricas a diversas alternativas de producción, de importación, y un énfasis desmedido y dudosamente fundamentado de las posibilidades del bio gas; sino que también supone irracionalmente (más bien diríase en forma adrede tergiversada) que el consumo de gas natural se reducirá, siendo que si se cumplieran las sumatorias de irracionalidades 61

propuesta por este grupo ultra ecologista, el consumo de gas natural se disparará en forma exponencial, pudiendo llegar a niveles tan patológicos que tornen totalmente no competitiva a toda la economía argentina, excepto las tradicionales actividades de producción primaria. Es decir, de hecho, están impulsando una brutal regresión a las perimidas estructuras del “país estancia”, dócil, colonizado económica, mental y políticamente, comprobándose una vez más la extrema connivencia entre sectores ultra conservadores partidarios del liberalismo económico en su máxima y más perversa versión, con estos cultores del fundamentalismo ecológico; estos últimos claros agentes al servicio de la globalización salvaje, la misma que por la fuerza de las presiones, quiso imponerse a toda América Latina en las muy dolorosas décadas de los ‟80 y los ‟90. Resulta notable el énfasis que este grupo ultra ecologista pone, para intentar abortar la explotación de los hidrocarburos de esquistos, en particular el gas no convencional, valioso hidrocarburo del cual Argentina atesora enormes yacimientos, calculados los terceros del mundo por su importancia y volumen. La hipocresía parece ser la clave de la genocida propuesta de este grupo ultra ecologista –un apéndice de la transnacional de origen británico Greenpeace-, siendo una de sus palmarias pruebas la supuesta contundente afirmación de querer “transparentar costos de todas la fuentes”, siendo que, tal como se demostró en este libro, lo que hacen los ecologistas cavernarios, es ocultar los enormes costos y las insalvables limitaciones técnicas de las “renovables amputadas”. Como dato adicional, cabe enfatizar que en la presentación hecha en Posadas, en la Facultad de Humanidades (no en la de Ciencias Exactas, que hubiese sido un marco más lógico para un tema que debería ser eminentemente científico y técnico), el grupo FEP presentó de hecho como propuestas de todos los Escenaristas, al conjunto de ideas emitidas por el propio grupo FEP, siendo que en forma muy elegante pero clara, algunos Escenaristas plantearon ideas no coincidentes en varios aspectos claves del tema, como la generación nuclear, la hidroeléctrica y otros. GEA – UBA, es el Grupo Energía y Ambiente de la Facultad de Ingeniería de la UBA. Adviértase que es un grupo de dicha prestigiosa Facultad, pero NO ES LA PROPUESTA INSTITUCIONAL DE LA FACULTAD CITADA. La aclaración es de suma importancia, pues de acuerdo a la metodología de “verdades a medias” y de enredos conceptuales constantes, que utilizan los entes del ultra ecologismo apátrida y cavernario, en varias publicaciones electrónicas vinculadas al Informe y documentaciones complementarias acá analizados, se expresa –falsamente- que participa la UBA, con lo cual se pretende cooptar el prestigio de la conocida institución universitaria, siendo que participó solo un grupo específico, insertado dentro de las estructuras de dicha Universidad Nacional; Y NO CONSTAN LOS AVALES EXPLÍCITOS DE LA UBA. En la página 19 del Informe de Síntesis, se expresa: “Procura lograr un costo de la energía que resulte lo más bajo posible, y a la vez disminuir las emisiones de GEI” (Gases de Efecto Invernadero). Adviértase que el enunciado posee una marcada diferencia respecto a los enunciados de casi todos los otros Escenaristas, en particular los entes ultra ecologistas y el otro Escenarista que responde a los intereses vinculados a las ventas de las “renovables amputadas”, en particular eólicas y solares; pues en primer lugar contempla reducir costos, lo cual es soslayado por los Escenaristas citados. En páginas 36 y 37 del Informe de Síntesis, se resume su postura. Se diferencia clara y tajantemente de los postulados de los Escenaristas ultra ecologistas y sus “compañeros de ruta”, pues incorpora a las usinas nucleares e hidroeléctricas, fundamentando brevemente los motivos de esa definición. Respecto a las “renovables amputadas”, se manifiesta a favor de la genera ción con residuos de biomasa, y de las eólicas con mayor factor de capacidad. Estos dos ítems marcan fuertes 62

diferencias respecto a las posturas de los entes ultra ecologistas y de otros Escenaristas afines a ellos, pues en primer lugar menciona a la biomasa (mencionada por los otros entes bastante más atrás en sus órdenes de prioridades, pues aquellos enfatizan la eólica y la solar), y respecto a la eólica, adviértase que el apoyo no es total e irrestricto, reduciéndose a los proyectos mayores, que usualmente son los de menores costos por KWh. Respecto a las grandes hidroeléctricas, lamentablemente parte de la exclusión de los proyectos más importantes, de mayores efectos positivos adicionales, y de menores costos operativos, como Paraná Medio, Corpus e incluso Garabí (cabe suponer que en esta última incluye a Panambí). Para la arbitraria exclusión de las dos primeras obras (en rigor Paraná Medio es un proyecto compuesto por dos centrales, por lo que en rigor excluye a tres obras muy importantes), aduciendo que “podrían ocasionar daños ambientales”. Ese tono potencial no es el adecuado para excluir de la matriz eléctrica a ese conjunto de obras tan importantes, que de construirse favorecerán la navegación, ahorrarán miles de millones de litros de combustible fósil por año, y contribuirán a reducir los costos por KWh, entre otros múltiples efectos positivos. Lamentablemente no ha investigado sobre el tema, pues en particular Corpus se caracteriza por inundar poco territorio, por estar planificada en un cañón natural que es una singularidad geográfica; mientras que Paraná Medio permitirá salvar y utilizar los valiosos terrenos de los Bajos Submeridionales de Santa Fe, además de poder canalizarse agua a Córdoba y otros destinos alejados, en los que escasea el valioso elemento líquido. Esto marca una seria contradicción con el enunciado inicial de GEA – UBA de favorecer – supuestamente- a las hidroeléctricas. Ni tiene en cuenta que de construirse Paraná Medio, podrán ser operativos como puertos de ultramar los existentes o a crearse, hasta la altura de Barranqueras –Chaco-, y Corrientes, además de favorecer la navegación de cabotaje, con los enormes ahorros económicos y ambientales que sin duda derivarán de esos poderosos impulsos a la utilización del río como autopista natural de cargas pesadas. A la vez, Paraná Medio evitará o minimizará en grado sumo, las costosas tareas de dragado, hoy imprescindibles para posibilitar y asegurar la navegación comercial, todo lo cual también redundará en beneficios económicos y ambientales…pero todo eso, tan importante, es usualmente ignorado por el ecologismo de pacotilla. Por supuesto, la enorme importancia geopolítica de esas cruciales obras de integración, que son las megas hidroeléctricas, en la sensible región de la Cuenca Del Plata, y como factores de unidad del Mercosur y la Unasur, son factores directamente soslayados en el cuestionable informe de GEA-UBA. Los motivos por los cuales arbitraria e inexplicablemente, soslaya las obras de Garabí – Panambí, pese a estar en el Plan de Obras de La Nación, no tienen justificativo, y son otra de las muestras del grado de improvisación y cortedad de miras que demuestra GEA – UBA, en esto tal como los otros Escenaristas. Un hecho destacable a favor de GEA – UBA, es que prevé la incorporación de una central nuclear cada 6 a 7 años, saliéndose del molde dogmáticamente antinuclear, que se pretendió imprimir monocordemente a los Escenaristas. Apuesta a la eólica y la biomasa, pero omite considerar las limitaciones técnicas y los altos costos de las “renovables amputadas”. Acepta ambos escenarios tan escuetos en sus proyecciones de crecimiento, y solo para la alternativa BAU (la que no considera las economías de consumo marcadamente exageradas e impracticables), reconoce la necesidad de consumir más gas natural. En la realidad, y más bajo las restrictivas pautas que las bases del trabajo establecen como premisas, cuesta entender que se suponga una reducción en el consumo de gas natural. Plantea varios retiros de equipos existentes, no quedando en claro como suplirán las necesarias reservas de potencia fría y caliente, que siempre son necesarias y mucho más en el muy discutible planteo de instalar a ultranza las “renovables amputadas”.

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Afirmar que en 2020 se pondrán fuera de servicio todas las usinas a carbón, no solo amentará la dependencia argentina respecto al gas natural, sino que contra toda lógica, implicaría desactivar una usina que está en los procesos finales de instalación, a comienzos del 2013, en Río Turbio; la cual está diseñada para inyectar electricidad al SADI en el extremos sur – oeste, mejorando con ello las condiciones de tensión y voltaje de la red en ese extremo. Tampoco evidencian contemplar la enorme importancia social, geopolítica, económica y –por supuesto- técnica, de esa novísima central de generación carbonífera. Todo este planteo es muy sesgado y cargado de dogmática irracionalidad. Supone incrementar los consumos de bio diesel y bio gas, planteo que en si no es malo. Pero no considera –al menos no consta- evaluar la factibilidad económica, los ahorros ambientales netos (pues producir biocombustibles también consume hidrocarburos y otros contaminantes), ni considera la correlación entre la expansión o retracción de los bio combustibles en función de los precios de los hidrocarburos, pues solo son económicamente viables con precios relativamente altos del petróleo y del gas. La suposición de no incremento significativo en el consumo de gas natural, solo puede sostenerse en base a dos muy dudosas premisas: la baja tasa de crecimiento de la demanda (tema largamente explicitado en este libro como una seria distorsión con muy probables serias consecuencias, si se la acepta sin un análisis crítico bien fundamentado); y la supuesta alta incidencia de la energía eólica, que necesitaría el respaldo de centrales convencionales, que por la magnitud seguramente deberían ser en gran medida termoeléctricas a gas. No obstante, es de señalar positivamente, que en la matriz considera a las nucleares y las hidroeléctricas (si bien previamente excluyó a las principales), y a la vez no considera las muy poco eficientes solares. Respecto al gas natural, si bien se coincide que –parcialmente- es un problema de precios, lamentablemente omite la fuerte incidencia negativa en lo económico y lo geopolítico, de depender del suministro importado. Lamentablemente, en lo concerniente al gas de esquistos, GEA – UBA hace causa común con los planteos de los grupos del fundamentalismo ecolátrico, desacreditando su muy factible e incluso necesaria explotación, tan vital para alcanzar el autoabastecimiento. El planteo esgrimido, de la falta de agua, es conocido que puede suplirse con perforaciones, entre otras eventuales alternativas. Geopolíticamente es un desatino total, pretender impedir la explotación de tan importantes riquezas, que están entre las mayores del mundo. Un parrafito que debe resaltarse, es el que manifiesta prioridad respecto a la generación de biomasa en vez de eólica, por los altos costos de esta última. Ese es un tema clave, que pocos lo dicen, y prácticamente todos los otros Escenaristas ni lo mencionan. Lo propio respecto a la mayor simplicidad tecnológica, la mayor ocupación de mano de obra local, y de fabricación nacional de los equipos, favoreciendo la opción de generación en base a biomasa en vez de la muy controversial y problemática eólica. También es coherente la observación que los proyectos hidroeléctricos y nucleares deben ser desarrollados por el Estado, no siendo aconsejable (ni factible en realidad) que sean transferidos a la esfera privada. También es muy destacable, marcando una fuerte línea divisoria respecto a otros Escenaristas, la contundente y muy elemental apreciación que se transcribe: “Consideramos que deben promocionarse aquellos proyectos renovables (léase “renovables amputados”) que requieran la mínima ayuda para hacerlos viables y no a cualquier tipo de proyecto renovable,…”. Esto marca una clara línea divisoria respecto a la postura pro “renovables amputadas” a ultranza, exhibida con tiránica vocación de imposición forzosa al como sea, que manifiestan tanto los dos entes ultra ecologista, el ente promotor de ventas de esas centrales; diferenciándose también de la poca precisión o complicidad tácita de otros Escenaristas, que no se manifestaron con esa contundencia, en un tema tan crucial. 64

El informe sintético de GEA – UBA, en formato tipo Power Point, expresa: “Minimizar el costo de la energía eléctrica; lo cual queda sujeto a las siguientes restricciones: limitar las emisiones, diversificar la matriz energética, evitar proyectos ambientalmente controvertidos, mantener o mejorar la reserva de potencia, introducir nuevas tecnologías”. Al respecto cabe acotar: los cálculos de emisiones de las “renovables amputadas” son usualmente falaces, pues omiten adrede las etapas desfavorables y de alta emisión de contaminantes; la diversificación de ningún modo debe hacerse a costa de perder eficiencia y aceptar tecnologías técnicamente muy condicionadas, e incluso desproporcionadamente costosas; lo controvertido de algunos proyectos, en general respondió a montajes y operativos mediáticos y de manifestaciones prearmadas por los propios grupos ultra ecologistas interesados en la desacreditación, de función de los dogmas y obscuros objetivos antinacionales de buscan; La reserva de potencia no puede hacerse en base a tecnologías que no son aptas para funcionar como usinas de base, tal como es el caso de las “renovables amputadas”; la introducción de nuevas tecnologías no debe hacerse a costa de poner en riesgo el suministro del servicio eléctrico, ni de convertirnos en conejitos de Indias de tecnologías inmaduras y problemáticas, como sucede con la solar, y en menor medida con la eólica. Las fortalezas que supuestamente tiene el escenario propuesto por GEA – UBA (señalado en la página respectiva como propuesta de TODA la Universidad y/o con validez institucional, lo cual todo indica que NO ES CIERTO), expresa: “que logra minimizar el costo a 50 US$ el MWh, y reducir las emisiones a la cuarta parte” (lo cual vistas las debilidades ya apuntadas previamente, al menos parece bastante dudoso); “que incorpora tecnologías en forma prudente y en su justa medida” (le cabe el mérito de desechar la muy cara e ineficiente energía solar, y no desechar la hidro y la nuclear, si bien prima facie excluye dogmáticamente a las hidroeléctricas más importantes y eficientes); afirma “aprovechar los rendimientos de cada tecnología de manera equilibrada” (sin embargo, omite la generación más económica y menos contaminante, que es la hidroeléctrica en gran escala). La Fundación Vida Silvestre Argentina –FVSA- opera de hecho como la extensión “argentina” (solo de nombre o como referencia geográfica, pero no por objetivos nacionales) de World Wildlife Foundation –WWF-, una de las más activas y más virulentas ONGs transnacionales, en este caso creada en y manejada desde Gran Bretaña, con su primer presidente el príncipe consorte Felipe…por si quedan dudas de su orientación y tendenciosidad, como herramienta funcional al vetusto pero aún peligroso imperio. Cabe recordar que esta ONG protagonizó campañas de claro tinte de terrorismo ecológico, avalando “denuncias” sin pruebas concretas, que incluso después se demostraron falaces. Por ejemplo, la muy promocionada “denuncia” de los “derrames de agua de Yacyretá al Iberá”, volcada a los medios en el habitual tono tremendista, admonitorio y duramente acusatorio, tal como son usuales esas expresiones y acciones, por parte de las organizaciones enroladas en el ecologismo fundamentalista. En el Informe de Síntesis, página 19, expresa: “Foco en el escenario URE. Protección de los ecosistemas y de la biodiversidad”. Se puede constatar que siendo un trabajo referente al abastecimiento eléctrico, nada dice específicamente de energía, excepto que acentúa su preferencia prácticamente exacerbada por el escenario teórico de –supuesta- máxima economía de energía. En otras palabras, parecería que por defender supuestas pautas ambientales a ultranza, los riesgos y costos adicionales –así sean muy acentuados y que puedan significar un severo condicionamiento o incluso un grave riesgo para el desarrollo argentino…¡eso nada importa, según la visión de FVSA! Muy acorde a los antecedentes del accionar de esta ONG de origen británico.

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Por su parte, en las páginas 39 y 40, del mismo Informe de Síntesis, FVSA expresa: Reafirma que todo lo ve excluyentemente desde una perspectiva “ambiental”, dejando evidentemente a un lado toda consideración rigurosamente energética; y por supuesto, las connotaciones básicas que sin duda el tema tiene, desde lo estratégico, social y geopolítico, no entran ni remotamente en las evaluaciones realizadas por esta ONG. Por supuesto que lo “ambiental” para las ONGs de corte ultra ambientalista, que para más son simples apéndices de las transnacionales del ecologismo fundamentalista, adolece de las distorsiones, falsedades conceptuales y flojedad o directa carencia de sólidos fundamentos científicos y técnicos. El párrafo abstruso en el que azuza el “fantasma” de los Gases de Efecto Invernadero (GEI), es simplemente patético, pues es una clara demostración de la aplicación del terrorismo ecolátrico dogmático, en una frase hueca sin sentido. Se la transcribe para mayor claridad conceptual: “La protección del clima, factor fundamental en el desenvolvimiento de los ecosistemas y de la actividad humana en general, afectado fundamentalmente por la emisión de gases de efecto invernadero” (¿¡!?) ¡Por supuesto, nada dice cuanto afecta al medio ambiente, el subdesarrollo crónico y la miseria subsecuente; ni mucho menos se ocupa ni un ápice del ser más indefenso de la creación, el “homo sapiens humilde”, el carente de recursos. En base a dogmas, sin reales fundamentos científicos, desecha prima facie “las grandes hidroeléctricas en ríos de llanura y climas subtropicales…congelándose la actividad nucleoeléctrica”. Por supuesto, no dice que esos dogmas, rebuscadamente prefabricados, y reiteradamente machacados para su simple imposición por la repetición sistemática, en los hechos no son nada inocentes, pues pretender dejar el campo libre a la generación termoeléctrica, y a las muy ineficientes y problemáticas “renovables amputadas”. Es de recordar que varios analistas serios del tema ambiental, señalaron las vinculaciones de las ONGs ecologistas transnacionales de corte fundamentalista con las grandes petroleras anglosajonas. La exaltación que realiza respecto a los supuestos múltiples beneficios de las “renovables amputadas”, no pasa de ser una falaz enunciación dogmática, pues la realidad demuestra que sucede al revés que lo expresado por FVSA. Habla de “fuerte impulso a las economías regionales” (léase provinciales), siendo que en realidad los altísimos costos de generación de las “renovables amputadas”, si se aplicaran en la escala desmesurada e incoherente que propugna, dejaría fuera de toda competencia a toda la economía argentina (la cual por supuesto incluye a las economías provinciales. En España y Alemania, ha sido muy claro y sumamente costoso el rotundo fracaso de las “renovables amputadas”, en particular de la solar y la eólica, que con sus altísimos costos de generación y las múltiples e insalvables limitaciones técnicas, son un pesado lastre en vez de significar alguna solución. Sin duda deben haber ganado mucho dinero algunos sectores directamente involucrados (fabricantes, promotores, asesores, intermediarios, etc.), pero en la suma algebraica de beneficios y costos, las respectivas economías nacionales han resultado seriamente perjudicadas. “Mejora en los niveles de empleo calificado” es otra falsedad. Los minúsculos grupos vinculados con las producciones, comercializaciones e instalaciones de solares, eólicas y similares, deben haberse beneficiado, e incorporado algunos trabajadores adicionales…; pero mientras tanto, al restar competitividad a las economías nacionales, han restado empleos en un número significativamente mayor que las minúsculas cantidades de empleos nuevos que pudieron crearse, solo vinculados al negocio de las promociones a ultranza de las “renovables amputadas”. Menos conocido es el caso de Ghana, pequeño y muy pobre país africano, tan acosado o más que Argentina por las transnacionales del ecologismo ultra, en el cual sistemáticamente los grupos de presión enquistados en el poder de ese pequeño Estado, impiden instalar usinas de base confiables, seguras y de bajos costos operativos, como las 66

hidroeléctricas (las nucleares seguramente están fuera de las posibilidades de es Estado), mientras que las “soluciones” que se instalan (solares y eólicas), con sus altísimos costos y sumatoria de problemas, condicionan no solo el desarrollo económico, sino también las actividades humanas básicas, ante la precariedad y altos costos de las pobres cantidades de energía generadas por esas problemáticas fuentes de generación. La “oportunidad de la industria nacional de abastecer el proceso de crecimiento”, es otra parte de la misma grosera falsedad conceptual, pues el uso a escalas mayúsculas de las “renovables amputadas”, claramente opera como un freno a la economía nacional, siendo un factor que induce al estancamiento y al subdesarrollo crónico. ¿Por qué las economías más exitosas, como las de las Potencias Emergentes, basan sus procesos de desarrollo en fuentes de energía convencionales? ¿Por qué en la realidad, EEUU, Canadá, Europa Occidental y Japón, sustentan sus enormes sistemas eléctricos en centrales convencionales, de bajos costos operativos, y con capacidad para operar como usinas de base de sus respectivos sistemas interconectados? La falsedad de criterios de FVSA, se evidencia cuando muda su criterio de oposición a las hidroeléctricas, al aceptar e incluso promover en forma encubierta, las construcciones de las megas hidroeléctricas de Cóndor Cliff y La Barrancosa (hoy rebautizadas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic), y en el mismo párrafo –en forma muy sutil- reconoce las intermitencias que caracterizan a las “renovables amputadas”, que de última pasan a ser dependientes, en el extremo sur de la Patagonia Argentina, de las tan denostadas usinas hidroeléctricas. Repitamos pues es importante resaltarlo, las “intermitencias” que señala, son las gravísimas oscilaciones de tensión, de voltaje, y las oscilaciones armónicas, que si no son reguladas y estabilizadas por una usina convencional funcionando en paralelo, hacen a las generaciones de tipo eólico y solar, no aptas para abastecer ningún servicio público de electricidad, precisamente porque esas “intermitencias” producirían un abastecimiento de pésima calidad, que haría quemar todos los electrodomésticos, motores industriales, e incluso los focos de alumbrado. ¿Por qué no lo expresan con la debida claridad, estos nuevos vendedores de espejitos de colores, que son los promotores a ultranza de las “renovables amputadas”?. Otro parrafito aparentemente “inocente”, esconde arteramente otro de los nocivos efectos que acarrearía –de prosperar- la nociva masividad y primacía que pretende hacer basar el parque de generación argentino, en energías “renovables amputadas”. Como al pasar, textualmente FVSA dice: “La integración energética regional mejorará el funcionamiento de las fuentes intermitentes”. Adviértase que es un párrafo muy edulcorado, que aparentemente busca el loable fin de lograr la “integración energética regional”. ¿Quién puede oponerse a la integración energética regional, como concepto general? ¡Nadie bien intencionado y técnicamente bien basado! Pero lo que en realidad proponen –y eso lo expresan “muy al pasar” la mayoría de los Escenaristas, para que sea desapercibido, es que deban construirse costosas redes de interconexión al solo y único efecto de servir de soporte a las “renovables amputadas”, a fin de compensar las muy dañinas fuertes oscilaciones de la corriente eléctrica producida por las ineficientes solares, eólicas y otras “renovables amputadas”. Por supuesto que como concepto general no es malo construir nuevas líneas eléctricas…¡pero construirlas al solo efecto de justificar lo injustificable, distrayendo recursos escasos que serían mejor empleados para otros fines productivos, es un brutal incoherencia, que demuestra claramente que los fundamentalistas de la ecología, pretender imponer al como sea, sus disparatados proyectos, sin importarles un ápice el bienestar general y las prioridades estratégicas y las necesidades técnicas de nuestro país. De última, pretenden el objetivo final del ecologismo cavernario: hacernos retroceder al subdesarrollo crónico. El otro dogma complementario que las organizaciones ultra ecologistas pretenden instalar como “verdad revelada”, es favorecer a ultranza la generación descentralizada. En castellano simple, eso significa dar prioridad al como sea –sin importar costos adicionales ni 67

las ineficiencias crónicas ni los problemas técnicas insolubles-, a las “pequeñas usinas”. Y el concepto aparentemente “inocente” de las pequeñas usinas, en realidad esconde de forma muy burda a las “renovables amputadas”, básicamente a las muy promocionadas eólica y solar, cuyas fuentes unitarias son de muy bajos módulos de potencia. ¡FVSA insiste en promocionar contra toda lógica a la ineficiencia, mientras tenga el rotulito de “renovable”! Descarta de plano el “gas no convencional”, también llamado gas de esquistos; y también se opone al gas natural licuado, supuestamente “por razones ecológicas”. No se advierte ninguna preocupación por las prioridades estratégicas y económicas de Argentina, soslayando el hecho que Argentina necesita volver al autoabastecimiento, y que precisamente los hidrocarburos de esquistos son los yacimientos conocidos más abundantes. ¡Pero claro, a Gran Bretaña le es más funcional una Argentina débil, desarticulada y sin presencia fuerte en el entorno, y claramente, las ONGs manejadas desde “La Rubia Albión” obedecen las instrucciones de la guerra blanda declarada desde hace mucho. Y evidentemente, los ecologistas de pacotilla, que viven a sus anchas en las grandes urbes, algunos dedicados a tiempo completo a sus corrosivas actividades, no piensan en la Argentina profunda, esa Argentina muchas veces olvidada y abandonada por los liberales a ultranza, que solo saben mirar con sumisión hacia Europa o Norteamérica, siempre acompañados por las claques de intelectuales “progres” y/o de los odiadores crónicos del neomarxismo o del anarquismo más recalcitrante, estos últimos que con tal de “atacar al sistema” terminan de aliados de los más oscuros intereses de la globalización salvaje, a la que tanto dicen aborrecer. Son los mismos que con tal de “cumplir pautas ecológicas” enrevesadas, no tienen empacho en pretender fervorosamente retrotraer a las épocas de la leña, a todos los argentinos no abastecidos por redes de gasoductos, y que por eso mismo nos vemos forzados a usar el gas natural licuado, el mismo que sin mayores miramientos sociales, estratégicos o económicos, pretenden suprimir de un plumazo, sin importar que no existan alternativas mejores y más confortables. ¡Es tan fácil “predicar” ideas de ecologismo fundamentalista, desde una casa bien iluminada, confortablemente climatizada, con agua caliente a discreción, con uso y abuso de celulares, internet y otras comodidades, con buen servicio médico disponible, y con otro sinnúmero de beneficios tecnológicos; mientras que a los “kelpers” de la Argentina Continental –los pobres y los ubicados en zonas aisladas o marginales- se los pretende condenar a condiciones de vida propias de los siglos XVIII o XIX! Con la supuesta simpleza con la cual usualmente los sectores del ecologismo cavernario plantean sus “soluciones” teóricas, usualmente solo sostenidas por dogmáticos pensamientos pero divorciadas de la realidad, FVSA expresa con la hueca contundencia propia de los fanatizados fundamentalistas, que los combustibles fósiles “pueden” suplantarse (plantea la drástica sustitución total, sin importarles las limitaciones del equipamiento existente, los problemas de costos, etc,); como también soslaya la contaminación asociada a la producción de los biocombustibles. Entiéndase, desde este libro se tiene una postura favorable a la producción, exportación y utilización en el mercado interno, de los biocombustibles, sobre todo el bio diesel, el etanol, y –de ser técnicamente factible en gran escala-, del bio gas. ¡Pero de allí a asumir posiciones a ultranza, sin ningún miramiento por los costos o efectos colaterales (tal como lo plantean las ONGs ultras y sus asociados), hay una gran diferencia. Otro verdadero disparate técnico sin asidero alguno, es pretender remplazar equipos de gran porte, aptos para funcionar como bases del sistema interconectado, por la llamada “generación descentralizada”, que en buen romance significa un conjunto variopinto y por lo general muy ineficiente, de pequeñas usinas, las que además de sus mucho más elevados costos por KWh, son inútiles para funcionar como bases del sistema interconectado. La eliminación total y drástica del uso del carbón, es otra de las ideas dogmáticas de “demonización” de algunas fuentes de generación, buscando eliminar las competencias de 68

los hidrocarburos, a cuyos fuertes procesos de presiones son tan funcionales los ecologistas a ultranza. Termina reconociendo las limitaciones de las energías eólica y solar, mencionando al final sus intermitencias y variabilidades, para lo cual se ponen en la postura de “exigir” (¿con que basamentos éticos y técnicos?) que “todo el sistema debe optimizarse para gar antizar la reserva necesaria” (¿¡!?). En buen criollo, lo que ocultan decir es que la ineficiencia crónica de las usinitas eólicas y solares, necesita el respaldo constante de enormes usinas de grandes portes, para operar como reservas calientes (o sea en marcha continua), de forma de neutralizar no solo las constantes oscilaciones de tensión, voltaje y de distorsiones armónicas, sino también para cubrir los constantes “baches” de generación, pues es imposible garantizar la provisión de energía eólica y solar, por no estar sujetas a ninguna variable controlable por el ser humano. Pretende “modelizar el almacenamiento de energía”, lo cual implica querer imponer sistemas de baterías u otros elementos de almacenamiento de energía, sin considerar costos económicos ni ambientales, ni las limitaciones técnicas que derivan de esa irracional idea. Cabe señalar que para consumos aislados, muy alejados de las redes de distribución, y en los casos de pequeños consumos, se usan las baterías, pues en esos casos la prioridad es asegurar algún servicio elemental de provisión de energía eléctrica. ¡Pero de allí a pretender aplicar esa idea en gran escala, es solo propio de planteos delirantes, dogmáticos y descolgados de la realidad, tal como suelen ser expuestos por los mercenarios del fundamentalismo ecolátrico, y aplaudido entusiastamente por quienes sin conocimientos del tema, suelen ser usados como dóciles perejiles, funcionales a oscuros intereses que se amparan en “ideas bonitas” sin sustento alguno! El resumen de FVSA, levantado en Internet en formato tipo Power Point, señala: Prioridad excluyente, la supuesta reducción de GEI (gases de efecto invernadero). No menciona el desarrollo socio económico, ni parece importarle nada. Se expresa aquí supuesta reducción de GEI, pues se demostró que los sectores interesados en imponer dictatorialmente las “renovables amputadas”, ocultan deliberadamente muchos de los factores de altos costos ambientales, que forman parte directa o indirecta, de los procesos de explotación de esas generadoras eléctricas, particularmente de las más promocionadas y extendidas, que son las eólicas y solares. La pretendida drástica exclusión de las que llaman “grandes represas hidroeléctricas en ríos de llanura de clima subtropical”, sería una obra maestra del engaño pernicioso y muy malintencionado, si no fuera porque se les ha descubierto el juego, y se sabe a que apuntan, aunque mucha gente de buena fe pero muy mal informada tienda en principio a creerles a los ultra ecologistas y a sus asociados, en los negociados de promoción a ultranza de las “renovables amputadas”, y de los asociados encubiertos de los mismos, que son los fuertes intereses vinculados con la termoelectricidad (fabricantes e importadores de usinas movidas a hidrocarburos, petroleras, gasíferas, transportistas de combustibles, asesores varios, etc.). En síntesis, las motivaciones de este engaño son las siguientes: - Es muy claro que los entes ultra ecologistas, operan en clara connivencia con los poderosísimos intereses vinculados con la generación termoeléctrica (petroleras, gasíferas, fabricantes de usinas térmicas, importadores, comisionistas, transportistas de combustibles, asesores varios, etc.); - Solo existen tres tipos de centrales tecnológicamente aptas para operar como centrales de base: termoeléctricas, hidroeléctricas, nucleares, y dado que los ultra ecologistas montaron campañas de “demonización” de las hidros y núcleo eléctricas, de hecho están favoreciendo la forzosa instalación de más usinas movidas a gas natural o petróleo Indudablemente, la “asociación” de los entes del fundamentalismo ecológico con los intereses de las usinas termoeléctricas, es más profunda y funcional, pues las “renovables 69

amputadas” que tanto son presionadas para ser instaladas masivamente (sin importar costos ni limitaciones técnicas) necesitan imperiosamente el respaldo de alguna central convencional de base; o sea que los promotores a ultranza de las solares, eólicas y otras “renovables amputadas” son aliados estratégicos de los intereses que promocionan y lucran con la ampliación sin límites ni competencia, del parque de generación termoeléctrico – El mayor potencial hidroeléctrico de Argentina está sin duda alguna, en la Cuenca Del Plata; al “demonizar” las usinas de llanura, atacan a Paraná Medi o y al complejo de obras de la muy necesaria Canalización del Bermejo; el ataque mediático se complementa con la “demonización” de las obras a ser ejecutadas en zonas subtropicales, con lo cual apriorísticamente atacan en forma dogmática a los proyectos de Corpus, Garabí y Panambí, muy factibles técnicamente, limpios (no consumen combustibles ni refrigerantes ni lubricantes), de muy bajos costos operativos, y muy necesarios para favorecer las integraciones de nuestras naciones de la UNASUR – En cambio, “permiten” e incluso favorecen las construcciones de las dos megas hidroeléctricas en el Río Santa Cruz, por ser muy necesarias para dar factibilidad a las promocionadas pero muy costosas e ineficientes centrales eólicas de la Patagonia Sur que las ONGs ultra ambientalistas presionan para instalar masivamente y al como sea. La tiránica oposición al desarrollo nuclear argentino, se vincula con los intereses geopolíticos británicos, desde siempre interesados en mantenernos como dóciles proveedores de materias primas, subdesarrollados crónicos sin tecnología ni industria propias, y operando de hecho como apéndices económicos del hoy vetusto imperio. Plantear razones económicas para justificar las “renovables amputadas” es simplemente una mentira flagrante y atroz. ¡Precisamente, las solares y las eólicas son tan caras, que necesitan imperiosamente basarse en “generosos” subsidios para poder ser medianamente aptas para vender al Sistema Interconectado. E incluso así, ocultan muchos de los costos vinculados, tanto ambientales como económicos, que están directamente asociados a las masivas instalaciones que en forma tiránica y dañinamente perjudicial, estas ONGs pretenden imponer a ultranza, sin considerar los serios perjuicios que serían consecuencia de ello. Otra mentira descomunal, es la pretensión de justificar las “renovables amputadas” bajo el pretexto de la “seguridad energética”. ¡Precisamente las eólicas, las solares y otras “renovables amputadas” se caracterizan por la insalvable aleatoriedad de sus funcionamientos, de sus constantes fluctuaciones, y de los consecuentes serios problemas que ocasionan en los sistemas en los que sus grados de penetración en las respectivas matrices eléctricas superan sus roles de simples fuentes complementarias y marginales de generación! De ningún modo resulta creíble la afirmación de FVSA, que los costos de la energía producida por las “renovables amputadas” serían comparables con las generaciones convencionales. Claramente soslayan adrede y con notorio espíritu de ocultamiento, los generosos subsidios que pretenden exigir, los costos elevadísimos e innecesarios, de líneas de transmisión adicionales, sin las cuales la energía de las eólicas y solares no sería operativa (por no poder estabilizarse con la energía convencional de redes eléctricas), ni tampoco computan los costos de mantener usinas tipo CC o TG funcionando en paralelo como reservas calientes, ni los elevados costos de desmontaje al cabo de sus reducidas vidas útiles, ni los costos económicos de neutralizar los efectos ambientales negativos de esas operaciones de desguace final, ni por supuesto otros costos iniciales (económicos y ambientales), que tanto los que comercializan las “renovables amputadas” como las ONGs ultra ambientalistas se esfuerzan en ocultar. La supuesta diversificación de la matriz eléctrica, es otra burda mentira, pues en realidad FVSA y sus compañeros de ruta, buscan atar tiránicamente la matriz eléctrica argentina, esclavizándola a los sesgados intereses sectoriales vinculados con las “renovables 70

amputadas”, y ese hecho, si prosperara, precisamente haría muy vulnerable a todo el sistema eléctrico nacional. La supuesta reducción del 61 % de los gases de efecto invernadero (GEI) en el escenario URE (el de exacerbación de los “ahorros ambientales”), es otra afirmación categórica que cuando se la somete al tamiz de un análisis serio, resulta harto discutible. Usualmente los fundamentalistas de la ecología, no computan los elevados costos ambientales resultantes de los procesos de fabricación, montaje, desmontaje final; ni tampoco los costos asociados a esas ineficientes usinas, como las ampliaciones de redes, las inversiones de usinas a gas o petróleo, que necesitan como respaldo imprescindible, operando como reservas calientes del sistema. Tal como ha sido el desarrollo de todo el “informe” de FVSA, las conclusiones son también deplorablemente falaces, cargadas de tergiversaciones, y motivadas por los tiránicos postulados de imposición bajo la fuerza de todo tipo de presiones, de sus dogmáticos postulados ultra ambientalistas y cerradamente enfocados en la promoción a ultranza de las muy ineficientes y sumamente complicadas –en lo operativo desde un enfoque macrousinas solares, eólicas y otras similares. El cambio de paradigma que propugnan y quieren imponer dictatorialmente, es en realidad la instauración de burdos dogmas, en reemplazo de los imprescindibles análisis técnicos y las evaluaciones científicas rigurosas. Entre las múltiples tergiversaciones y enredos conceptuales que realizan para acomodar los análisis a sus retorcidos y nada inocentes postulados, caben señalar dos de ellos, malamente ocultos en frases edulcoradas como para atraer incautos y confundir a los no expertos en el tema energético: a) la “promoción de la diversidad de fuentes alternativas renovables”, encierra varias groseras falsedades. Por una parte, las “fuentes alternativas” no son tales, pues no pueden sustituir a las usinas de base, son simplemente complementarias, y lo prueba su dependencia respecto a las usinas que necesitan operando como reservas calientes del sistema. Por otra parte, la “diversidad” es en realidad una perniciosa concentración (lo opuesto a diversidad) de solares, eólicas y otras similares y tanto o más complejas y condicionadas, excluyendo dogmáticamente a las reales alternativas, que son las hidros y las nucleares. Y el “alto potencial” de las renovables amputadas, es otra de las groseras falacias, nada inocente por cierto, pues busca imponernos alternativas muy caras, complejas, técnicamente problemáticas, y claramente asociadas a los poderosísimos intereses vinculados a la generación termoeléctrica. La “creación de instituciones necesarias” para imponer sus dogmas y negocios del ecologismo fundamentalista, es precisamente dar un manto de “legalidad” a aberra ciones técnicas que justifiquen y hagan viables a los incoherentes planteos de imposición ultranza de las “renovables amputadas”. Dentro de esas “instituciones necesarias” (necesarias para los intereses creados vinculados a esos negocios, muy turbios si se consideran los Intereses Nacionales), están: los altísimos subsidios; las incorrectas evaluaciones de los costos económicos y ambientales indirectos, usualmente soslayados, que pretenden avalar mediante falaces informes técnicos, a los que buscan darle el manto de credibilidad que no tienen, como sucede con el “informe” (vulgar listado de opiniones sin fundamento) de la WCD (Comisión Mundial de Represas); la imposición de líneas de créditos fuertemente subvencionadas; la “obligatoriedad” de alcanzar porcentajes de la matriz eléctrica incoherentes, arbitrarios, e incluso perjudiciales; y sin duda buscan legislar otras aberraciones técnicas como la ley de energías renovables Nº 26.190.

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13 - ANÁLISIS PORMENORIZADO DEL “ESCENARIO ENERGÉTICO ARGENTINA 2030”. Con la metodología de redacción y de presentación que suele ser muy escueta en precisiones, e incluso tender a provocar confusiones o errores de interpretación, que muchas veces caracteriza a las redacciones de los comunicados e informes elaborados por ONGs ecologistas de corte fundamentalista, no parece quedar del todo claro si el trabajo –presentado en Posadas, a fines del 2012, en la Facultad de Humanidades ¿¡expertos energéticos!?-, es el trabajo del conjunto de los Escenaristas, o es únicamente atribuible al grupo Los Verdes, que opera de hecho como un apéndice de Greenpeace. Se analiza el informe página a página, y en otras partes del libro, tras analizar otras documentaciones disponibles en Internet, de otros Escenaristas y del trabajo de síntesis general, se llega a la conclusión que las duras afirmaciones que “Los Verdes” expone como elaboradas y avaladas por todos los Escenaristas, son en realidad expresiones de la propia ONG, que en varios casos no han sido avaladas por otros Escenaristas, e incluso fueron desechadas por varios de ellos. O sea que la presentación hecha en Posadas, falseó la validación de las pautas extremas de ultra ecologismo, que no fueron coincidentes con los trabajos de otros Escenaristas. Se asume –por indicios pero sin indicaciones taxativas en el texto de FEP- que el “Escenario…” ha sido redactado por Los Verdes, si bien en el marco de su rol de escenarista convocado por CEARE. ITBA, FARN y AVINA. - Pone énfasis en sus posturas “ecologistas” y “ambientalistas”, pero en cambio omite toda consideración a su rol de argentinos y latinoamericanos. Evidentemente, el internacionalismo del ecologismo de corte fundamentalista no solo es apátrida (sin patria), sino que es un agente que opera para intereses antinacionales. – Página 3. - Cita como verdadero “caballito de batalla” al “cambio climático”, el cual con ribetes pretendidamente apocalípticos, es la base de todo el accionar fundamentalista del ecologismo transnacional. Es bueno recordar que las bases científicas de las reiteradamente anunciadas “inminentes catástrofes ambientales” son de muy dudosa sustentación, habiendo incluso motivado informes en contrario, así como renuncias de fundadores de algunas ONGs, precisamente por haberse perfilado esos entes como proclives a posturas dogmáticas fundamentalistas, puramente emotivas y nada científicas. – Página 3. - En un párrafo bastante elíptico, deja entrever que están en contra de “una mayor dependencia de suministros externos”, pero curiosamente, promueve de hecho mayores consumos de gas natural, más instalaciones de usinas termoeléctricas, e incluso las importaciones masivas (por prioridades “ecológicas” de instalaciones de energía solar y eólica. ¡Otra de las tantas contradicciones de los grupos ultras del ecologismo! – Página 3. - Las pautas energéticas diferentes, instaladas en la opinión pública “en la segunda mitad del siglo pasado”, son precisamente las enredadas pseudo “verdades”, llenas de dogmas y tergiversaciones, que precisamente instaló a fuerza de repeticiones y de gigantescas y costosas operaciones mediáticas de terrorismo ecologista, precisamente el movimiento ultra ecologista transnacional. – Página 3. - El párrafo del “futuro energético” es cuidadosamente sesgado, siempre orientado a favorecer –en este caso sutilmente- a las incorrectamente llamadas energías “renovables”. – Página 3. - Cita luego como hitos a las cumbres del ecologismo Río + 20 y a Estocolmo (1972), esta última fue punto de partida del movimiento transnacional del ecologismo de tinte cavernario. – Página 4. - Luego teoriza acerca de la necesidad de instalar –forzosamente- una “economía verde en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza”, hermoseado enunciado que prolijamente omite señalar el profundo contrasentido del mismo, pues precisamente el movimiento del ecologismo cavernario se opone al desarrollo, y con eso promueve al subdesarrollo crónico, marco ideal de la miseria que dice querer combatir. Estos mismos 72

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ecologistas propugnaron la muy genocida idea del crecimiento cero, y difundieron otras “máximas” incoherentes y deshumanizantes, como afirmar que “el hombre es el azote de Gaia (La Tierra)”. Entonces, implícitamente como “solución” están proponiendo la eliminación del ser humano. La misma “solución” de tender a un máximo de 1.000 millones de seres humanos, que es un objetivo de las grandes corporaciones con intenciones de imponer la globalización a ultranza. – Página 4. Resulta notable que prefiera y propugne el uso de “otros recursos fósiles” (todos lo cuales son no renovables y altamente contaminantes), mientras que como pauta básica de todos estos trabajos, excluyen a tecnologías probadas, eficientes, menos contaminantes y de menores costos por KWh, como lo son la hidroeléctrica y la nuclear. Adviértase que propone explotar masivamente otros recursos fósiles, como gas y petróleo no convencional, carbón y recursos off shore (petróleo y gas en el mar)…¿ecologistas? – Página 4. Señala como decayeron las reservas de petróleo y gas en Argentina, pero omite prolijamente que eso es consecuencia del silencio cómplice de algunos (entre ellos de los mismos ecologistas cavernarios, que jamás se interesaron seriamente por el futuro nacional), y de sus aliados de hecho, que son los sectores político – económicos del liberalismo extremo. – Página 5. Quiere instalar una mayor participación ciudadana en la etapa de planificación. En buen romance, eso significa instalar las “asambleas de base” y otros actos y entes de corte asambleario, fácilmente manejables por activistas entrenados, como lo son los militantes y mercenarios del ecologismo fundamentalista. Simplemente quiere imponer al como sea, sus impracticables dogmas, detrás de los cuales se esconden los enormes intereses que lucran con los enormes subsidios de las ineficientes energías solar y eólica, y las vinculadas operaciones de instalaciones silenciosas y masivas, de incontables nuevas usinas movidas a gas natural; y como colofón de todo eso, los daños al desarrollo y la competitividad de Argentina. – Página 5. Recurre al remanido recurso del terrorismo ecolátrico, al demonizar a los residuos nucleares, omitiendo sin duda adrede, que para eso hay soluciones muy seguras, y que incluso Argentina desarrollo tecnología propia apta para esa finalidad. De la misma manera, usando afirmaciones potenciales, desacredita al shale gas y thigth gas, que al día de hoy son las únicas reservas abundantes conocidas con las que cuenta Argentina. O sea que indirectamente, promueve mantener la dependencia de los combustibles importados. – Página 6. Menciona como objetivos la seguridad y la continuidad en el suministro energético, las cuales precisamente no son cualidades en las que brillan las excluyentemente llamadas “energías renovables”, sobre todo las dos tecnologías consideradas las más relevantes y promocionadas: la solar y la eólica. En efecto, no son fuentes seguras, pues se caracterizan por la aleatoriedad, y no son continuas, pues la intermitencia es su característica distintiva en este aspecto. – Página 7. Usa la muletilla del “libre acceso” al sol y al viento, omitiendo los insalvables condicionantes técnicos de esas energías, que las hacen no aptas para operar como centrales de base, y también omiten tan siquiera considerar los bajísimos rendimientos de las solares y eólicas, que solo llegan a producir fracciones reducidísimas en función de sus potencias nominales. Por ejemplo, las solares no producen nada durante la mitad del día, y sus rendimientos solo se acercan al máximo teórico –que es muy pobre- entre 3 a 4 horas por día, mientras que las eólicas fluctúan según los caprichos de los vientos, con rendimientos reales del orden del 25 % al 33 % de las nucleares o termoeléctricas. Más claramente, para producir teóricamente la misma cantidad de energía, la potencia de las eólicas debe ser entre 3 a 4 veces mayor que las nucleares o termoeléctricas. ¡La viabilidad

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de las eólicas y solares es otra falacia, muy repetitiva, de los difusores y promotores del fundamentalismo ecolátrico! – Página 7. Dice que alentar las “renovables amputadas” es tender a debilitar el poder de países y corporaciones que dominan lo que llama “la economía fósil y nuclear”, lo cual es una brutal distorsión y una enorme falsedad. En este mismo informe, y en el Informe de Síntesis, reconoce explícita o implícitamente –según el caso- que el consumo de hidrocarburos, con cualquiera de los modelos propuestos por los Escenaristas, seguirá creciendo. Y las causas de esa profundización de la dependencia argentina respecto a los combustibles fósiles, no es claramente explicada, pues de hacerlo se desmoronaría como un mazo de cartas, el núcleo de la falaz argumentación de todo ese operativo tendiente a presionar irracionalmente para que Argentina se vuelque en forma desmesurada a las inversiones en energía eólica y solar. En efecto, se soslaya que por no poder funcionar como energías de base, si se acentuaran desmesuradamente las instalaciones eólicas y solares; y será necesario disponer de otras usinas para actuar como estabilizadoras del sistema eléctrico. Esas “otras usinas” que promueven, son única y exclusivamente las termoeléctricas (devoradoras de petróleo y gas natural), pues previamente demonizan a las hidroeléctricas importantes (solo admiten las muy chicas, que “no mueven la aguja”), y las nucleares. Perversa forma de hacer lobby (presiones) para favorecer intereses sectoriales y endosar al país costos altísimos, a la vez que perpetuar nuestra dependencia de los hidrocarburos. A la vez, no se menciona que entre los países líderes en tecnología nuclear, precisamente está Argentina, ¡y esos apátridas promueven el abandono de esa tecnología –trabajosamente obtenida- por parte de nuestro país! – Página 7. Explica las diferencias entre “proyección energética” y “escenario energético”, definiendo que lo primero es un pronóstico futuro de acuerdo a las tendencias en curso, mientras que lo segundo lo denomina “descripción plausible” (más bien debería decir torcer las variables hacia una orientación predeterminada). Es muy claro que quieren forzar las decisiones para imponer las “renovables” y sus asociadas necesarias, las termoeléctricas a gas natural; y por cierto el desarrollo nacional no les interesa ni lo mencionan. – Páginas 7 y 8. Menciona las “polémicas públicas y las protestas sociales…cuando la comunidad local reacciona… contra una planta de carbón o una hidroeléctrica”, omitiendo aclarar que son ellos mismos, los entes dedicados al terrorismo ecolátrico, con sus activistas –incluso desplazados desde largas distancias al efecto, quienes provocan esas acciones, que muchas veces degeneran en desmanes o actos de amedrentamiento a quienes se oponen a esas acciones, muchas veces de claros perfiles patoteriles. Por otra parte, omiten cuidadosamente citar que en varios lugares de Europa (como en Gales y el pequeño pueblo de Horspath, este último en Oxfordshire), los pacíficos pobladores se movilizaron en contra de proyectos de la instalación de molinos eólicos. Y lo hicieron sin intervenciones de activistas ni mercenarios de las ONGs ultra ambientalistas. – Página 8. El mismo caso anterior, es el señalado en el siguiente párrafo del informe analizado, para desacreditar a las nucleares y a las hidroeléctricas. ¡”Fuertes reacciones” que ellos mismos – los ultra ambientalistas- gestaron, organizaron y consumaron! – Página 8. Atacan a la central carbonífera de Río Turbio (en el extremo suroeste patagónico argentino), bajo premisas ultra ambientalistas (emisión de CO2), mientras que con total hipocresía defienden de hecho mayores consumos de petróleo y gas, al buscar imponer tecnologías que no pueden remplazar a las termoeléctricas. Por otra parte, omiten que esa central: 1) es plenamente aceptada por la comunidad local, que la ve como otra fuente segura de trabajo bien pago; 2) consume carbón argentino, disminuyendo con ello la nociva dependencia de nuestra matriz eléctrica respecto a los hidrocarburos importados; 3) refuerza el funcionamiento del SADI (no el SIN como errónea y repetidamente citan los trabajos aquí analizados), permitiendo a la vez que las líneas de alta tensión lleguen a ese remoto rincón 74

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de nuestra geografía continental; 4) consolida la presencia argentina en la Patagonia, lo cual es una necesidad geopolítica, ante las claras amenazas de Gran Bretaña, que no solo usurpa los archipiélagos australes, sino también amenaza nuestro mar austral y el sur de nuestro territorio continental, usando para ello a sus agentes de las ONGs “ambientalistas” e “indigenistas”, manejadas desde La Rubia Albión. – Página 9. Menciona la pugna entre algunos lobbies en el tema energético, pero curiosamente se auto ubica “más allá del bien y del mal”, siendo que todo el sector ecolátrico realiza un fuerte, persistente y descarado lobby (conjunto de acciones de presiones para obtener determinado resultado o decisión) para imponer al como sea a las “renovables” más promocionadas, como la solar y la eólica; e indirectamente, a sus socios y aliados: los fuertes intereses vinculados con la generación termoeléctrica. – Página 9. Cuando pretexta definir “para que sirven los escenarios”, distorsiona tal como es la metodología habitual de estos grupos de presión, disfrazados de “agentes ambientales” o conceptos similares. Dice que con eso “democratizan el proceso de decisiones”, con las intervenciones de “dirigentes sociales”. Eso está asociado a la típica maniobra de montar asambleas, piquetes y marchas, en los cuales siempre se infiltran bien entrenados activistas, que mediante hábiles maniobras discursivas no exentas de violencia verbal e incluso física, terminan conduciendo esas concentraciones humanas, orientándolas a sus corrosivos fines. En esos ámbitos priman las consideraciones fuertemente emotivas, con lo cual desplazan e incluso desprecian a todo razonamiento científico o técnico, poniendo en la decisión de grupos humanos previamente motivados al escuchar una sola campana, temas de gran complejidad técnica, que por lógica no son conocidos ni entendidos por el común de la gente. Viejas tácticas que los agitadores sociales saben usar muy bien. Por algo, los neomarxistas se han sumado fervorosamente al movimiento ecolátrico, sin importarles estar de última trabajando al servicio de corporaciones e imperios, de ese “capitalismo” que tanto dicen odiar. – Página 9. Menciona elípticamente que con el “escenario” (¿será que el término está subliminalmente indicando la teatralización y consecuente manipulación, que es el constante accionar mediático de las ONGs del terrorismo ecolátrico?) busca “comprometerse con un determinado nivel de impactos y consecuencias climáticas y ambientales locales”. Pero en realidad, oculta impactos ambientales directos e indirectos de las “renovables”, pues además de no ser neutras ambientalmente y de los daños ambientales que causan sus bajos rendimientos y cortas vidas útiles, también deben computarse los daños de las centrales termoeléctricas, que de hecho promueve esta curiosa tipología de “ecologistas del derroche”. – Página 10. Menciona como un hito “ambiental” la vergonzosa ley 26.190, que dio fuerza de ley a una aberración técnica como es delimitar arbitraria e irracionalmente una “línea de separación” entre hidroeléctricas consideradas “renovables” y las que –supuestamente con esa rebuscada e incoherente norma legal- pasan a ser consideradas no renovables. Por la misma norma legal, se estableció la obligatoriedad de alcanzar el 8 % de la matriz eléctrica abastecida por “renovables amputadas” en 2016, forzando con ello las costosas e ineficientes instalaciones solares y eólicas, solo sostenibles en base a costosos y desproporcionados subsidios. Esa ley fue aprobada bajo las presiones de las ONGs de tipo ultra ambientalista, con la clara connivencia al menos pasiva de quienes la avalaron técnicamente, y evidentemente con el desconocimiento de la temática energética de más de un legislador, sobre todo de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados de ese momento. – Página 11. El contexto y clara orientación favorable a posturas del fundamentalismo ecológico, que han delineado las redacciones de los trabajos aquí analizados, se advierte al evaluar los perfiles de los entes impulsores de los mismos (4), y de los Escenaristas o redactores de los trabajos (6). Los 4 primeros son: dos ONGs de perfiles muy afines al ecologismo “duro”, de las 75

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cuales al menos una es transnacional, la cual a su vez es una de las impulsoras del similar informe chileno –FARN y AVINA-, una es un instituto universitario privado –ITBA-, y la restante es un instituto sui generis, el CEARE, formado por tres Facultades de la UBA (Derecho, Ciencias Económicas, sumándose luego Ingeniería), y dos entes reguladores energéticos nacidos a partir de las privatizaciones forzosas implementadas a principios de los ‟90. La oferta académica del CEARE es acorde al perfil regulatorio, y por ende afín al privatismo, imperante en el sector energético argentino. Es de recordar que desde esas reformas de principios de los ‟90, la matriz energética argentina acentuó desmedidamente su perfil hidrocarburifero – dependiente; señalándose antes, en este trabajo, las profundas imbricaciones entre los intereses de la termogeneración y las ONGs del ecologismo fundamentalista. Diríase “compañeros de ruta” y aliados estratégicos. En consecuencia, de los cuatro entes organizadores, dos son ONGs de perfiles ultra ambientalistas, partidarias dogmáticas de las “renovables amputadas”, uno es un ente fuertemente consustanciado con las estructuras creadas a partir de la “desregulación” (privatizaciones masivas) del noventismo, y el cuarto en un instituto universitario privado, cuyo perfil referente a lo energético - ambiental seria interesante conocer, pero los entes universitarios privados de Argentina son casi sin excepciones muy proclives al liberalismo económico extremo, de cerrado corte “noventista”. Como sea, al menos un 75 % de los convocantes tienen marcado sesgo muy afín a las posturas del ecologismo de corte fundamentalista, el mismo que quiere imponer al como sea sus posturas, disfrazadas de “grandes soluciones”. – Página 13. De los 6 escenaristas (ejecutores) de los trabajos, 2 son prolongaciones de las dos ONGs transnacionales, de orígenes británicos, y que a la vez son las impulsoras de las campañas mediáticas con mayores presencias (y mayores presupuestos publicitarios), claramente enroladas como conductores de las acciones y posturas más revulsivas y muchas veces violentas, habiendo a la vez realizado “denuncias” con grandes despliegues mediáticos, que después se diluyeron en la nada, ante sus inconsistencias y/o errores garrafales. 1 es el ente formado por los comercializadores, gestores y fabricantes de equipos solares y eólicos (¿puede tener la necesaria objetividad?). 1 es la filial argentina de un ente transnacional de la energía, con sede central en Londres, y su presidente se opuso en duros términos a la reestatización parcial de YPF, con argumentaciones de claros perfiles ultra liberales. 1 es un grupo que opera en la Facultad de Ingeniería de la UBA (¡no es “la” Facultad!), y el nombre del mismo define su orientación (Ambiente y Energía). 1 es la Asociación de Generadores de Energía Eléctrica de la República Argentina, siendo de destacar que la amplia mayoría de las usinas de Argentina son termoeléctricas (consumidoras de petróleo y gas). Queda en claro que los 6 escenaristas, son entidades que forman parte del sector ultra ecologista, o que tienen posturas muy afines con esa ideología político – energética, que opera fuertemente en nuestro país, procurando imponer sus dogmas sin atender razones o motivos opuestos, por bien fundamentados que estos sean; o al menos son suficientemente “diplomáticos” como para no puntualizar las gruesas falencias expuestas en el presente análisis. ¡Son directa o indirectamente operadores de la tiranía del ecologismo absolutista, cavernario y con fuertes influencias transnacionales, sobre todo de Gran Bretaña y de otras potencias del G 7, o en su caso, tibios aceptantes de dogmáticas precondiciones de los informes! – Página 13. Considera dos tasas de crecimiento de la demanda eléctrica: la “normal” de solo el 3,4 % anual acumulativo, y la de eficiencia energética, con una ultra reducida tasa del 1,9 %. Para llegar a ese escuetísimo pronóstico, apela a lograr un teórico ahorro energético del 25 %. Todo cae en el campo de teorizaciones, de muy dudosas fundamentaciones, y más bien pasan a ser operatorias que crearían las condiciones –de ser tomadas en cuenta- para que se produzca otra descomunal crisis eléctrica, por falta de capacidad de generación (Potencia Instalada), lo cual se agrava, pues los trabajos analizados presionan por imponer tecnologías que no representan Potencia Firme o usinas de total confiabilidad, por su serias limitaciones 76

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técnicas. ¡Una apuesta al caos general, disfrazada de “buenas intenciones” pseudos ecologistas. – Página 15. El planteo expuesto por Los Verdes, de lograr casi un 100 % de la matriz eléctrica alimentada por fuentes renovables, es simplemente delirante, pero además perversamente dañino, pues siendo conocidas las enormes limitaciones técnicas de las que llaman “energías renovables”, sobre todo las dos tecnologías más promocionadas –solar y eólica-, de buscarse tan disparatado objetivo, se estarían creando las condiciones para promover una situación inmanejable e inviable, habida cuenta precisamente de esas limitaciones. Considérese que en el “país estrella” frecuentemente citado como modelo –Alemania- la extrema prioridad dada a las energías eólica y solar, devino en un ingente derroche de fondos, con paupérrimos resultados, que hicieron necesario volcar sus esfuerzos en la generación térmica a gas, a carbón, y en aumentar las importaciones de electricidad producida en la Unión Europea. Las carencias acentuadas fueron motivadas por haberse cancelado el Plan Nuclear, no contando además Alemania con la alternativa de construir nuevas hidroeléctricas, pues ya construyeron todas las posibles. - Página 18. Para fundamentar el desatino expuesto en el párrafo anterior, el informe de Los Verdes reitera la demonización a las energías nuclear e hidroeléctrica, por supuestos “grandes perjuicios”, con lo cual pretenden no dejar ninguna alternativa a la generación termoeléctrica, la cual –es bien sabido- se basa en la quema de combustibles fósiles, destruyendo recursos no renovables y contaminando en gran escala…¿ecologistas…? – Página 18. Evidencia que la ley 26.190, verdadera aberración jurídica que legisla sobre temas técnicos alterando arbitrariamente los conceptos de “renovables” y forzando la utilización de las energías que define como tales; es un objetivo que fue fogoneado y será utilizado por los sectores del terrorismo ecolátrico, para intentar imponer sus tiránicos designios, sin importarles los daños que con eso causarán –si logran sus objetivos- a la República Argentina. Claro está, como el movimiento ultra ecologista es apátrida por definición, nada le importa el futuro de nuestra nación. Para ello no solo quieren imponer porcentajes altísimos de “renovables amputadas” sin sustento técnico, sino que redoblan la apuesta pretendiendo exigir el cierre de las nucleares en 2020 y la limitación en el uso del carbón. O sea, indirectamente (aunque por supuesto no lo digan) buscan hacer aumentar la dependencia argentina respecto al gas natural importado – Página 18. Menciona que las tecnologías geotérmica y marítima carecen de base empírica (no mencionan sus limitaciones de costos económicos, geográficas, de impactos ambientales, etc.) y omite señalar las considerables limitaciones de las energías “renovables amputadas” que en realidad promocionan, que son la solar y la eólica. – Página 19. Vuelve a usar como elemento de presión al informe –nada científico por cierto- de la pomposamente llamada “Comisión Mundial de Represas”, que en realidad fue un rejuntado de opiniones sin ningún sustento técnico ni científico, orquestado por intereses que se benefician con la eliminación de la hidroelectricidad como concreta alternativa de solución energética. Muy poco serio, pero nada inusual por parte del ecologismo fundamentalista. – Página 19. Sin ninguna objetividad, usa el caso de Yacyretá, para crear la imagen de demonización masiva de la hidroelectricidad. Omite –con evidente parcialidad y/o mala fe, considerar los notables cambios implementados desde 2003, las soluciones implementadas; los múltiples elementos positivos incorporados tanto a la matriz eléctrica argentina y paraguaya; los beneficios resultantes de facilitar la navegación comercial en el tramo Apipé – Iguazú; los enormes beneficios que están recibiendo las localidades de Posadas, Encarnación, y otras muchas de menores dimensiones, en ambas márgenes del río; y omite cuidadosamente evaluar el notable impacto ambiental y económico positivo, resultante del enorme ahorro 77

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anual de combustibles fósiles, que es directa consecuencia del cuantioso volumen de generación de esta mega central hidroeléctrica. Esos falseados argumentos, bajo retorcidas interpretaciones (por cierto nada inocentes, pues buscan beneficiar en forma amañada, a la generación termoeléctrica e imponer las costosas y muy limitadas tecnologías solar y eólica). – Página 20. De la misma forma, falseando argumentos bajo ocultamiento de datos concretos, plantea el dogma de supuesto “peligroso y caro” como calificativos de las nucleares. Con ello busca eliminar la otra posible competencia, para dejar libre el camino para profundizar la dependencia argentina respecto a la generación dependiente del gas natural, que además presiona para que sea básicamente importado, al atacar las posibles producciones de yacimientos no convencionales (esto expuesto en otros tramos del informe). Directamente perverso en su rol antinacional y brutalmente pro ecolátrico. – Página 20. Falsea la realidad, que como ex activista principal de Greenpeace, en sus revulsivas, malamente tendenciosas campañas de denuncias falaces de esa transnacional del ecologismo; y actual conductor de esta nueva ONG que actúa como apéndice operativo de aquella transnacional del ecologismo fundamentalista, no puede desconocer. Fue Greenpeace, con la claque de otros ultra ecologistas, la que hizo abortar un interesante y científicamente muy bien analizado proyecto de depósito definitivo de residuos nucleares, planificado para ser instalado en las afueras de Gastre, Chubut, precisamente en una zona de muy baja sismicidad y con una formación geológica sólida y con condiciones muy favorables. A la vez, con sus constantes acosos, ya del grado de una insidiosa campaña sistemática, del propio sector del ecologismo cavernario, que actúa de acuerdo a muy direccionadas pautas que les fijan atacar pura y exclusivamente determinados objetivos estratégicos, es ese sector es principal responsable del mantenimiento de los depósitos –de muy buenos estándares de seguridad- situados en las inmediaciones de Atucha I y II, y Embalse. Es decir, los ultraecologistas crean el problema, al impedir el depositorio de Gastre, que hubiese sido la solución definitiva de los residuos nucleares argentinos, y luego denuncian que se mantienen los depósitos de residuos nucleares en los predio de las centrales. atribuyendo al Sector Nuclear Argentino que no cambie de lugar esos desechos. Notable acción propagandística, con las más ruines características de guerra sucia comunicacional, es esa acusación, reflejada en este informe de Los Verdes. – Página 21. Miente en forma descarada y con manifiesta mala fe, al afirmar en forma aviesa e irresponsable, que “se está reviviendo el plan nuclear de la dictadura militar”, pues las contundentes pruebas históricas demuestran que al Plan Nuclear Argentino, como guía del accionar del Sector Nuclear Argentino, fue una de las tantas creaciones de avanzada, implementadas por el gobierno del Presidentes Perón, en una iniciativa de enorme importancia económica y geopolítica, ya materializada en su primer gobierno (1950), continuada en su segundo y trunco mandato, y vuelta a impulsar en su tercera y también trunca presidencia. Por otra parte, que Los Verdes, como extensión de la multinacional británica Greenpeace, se oponga a la sana y totalmente necesaria política de inversiones argentinas para ampliar y modernizar nuestra capacidad de defensa, demuestra claramente que esas apátridas ONGs realizan trabajos de zapa, para debilitar geopolíticamente a Argentina, con lo cual desarrollan actividades a la medida de los agresivos intereses coloniales británicos. Ningún país con dignidad puede resignar su Defensa Nacional, y mal puede catalogarse a las imprescindibles inversiones en esos rubros, como simples “subsidios”. Querer desmantelar al Sector Nuclear es una clara acción de traición a la Patria, ejecutada por quienes pese a tener ciudadanía argentina, actúan en sus desembozados roles de agentes extranjeros que buscan la debilidad y la disolución nacional. – Página 21. El nivel de mentira institucionalizada, que es la constante del informe de Los Verdes, llega al descaro total en el quinto párrafo de la hoja 21, cuando falsea todo, desde el comienzo de 78

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dicho párrafo hasta el final. Analizando el mismo se constata: (entre comillas lo expresado por Los Verdes y en cursiva desnudadas sus falacias y tergiversaciones): “cada peso gastado en energía nuclear es un peso gastado en incrementar el riesgo nuclear…”, lo real es que el Sector Nuclear Argentino es un ejemplo de seguridad a nivel mundial, y con cada peso invertido se incrementa nuestro desarrollo tecnológico y con él la seguridad; “…es un peso menos destinado al desarrollo de fuentes energéticas limpias, renovables y económicamente más eficientes”, o sea que descaradamente pretenden imponer que todo el importante presupuesto nuclear argentino –con cuyo desarrollo alcanzamos un rol de notable relevancia a escala mundial- su vuelque a promocionar las mal llamadas „renovables‟, básicamente las muy promocionadas (por los ultras) energías solar y eólica, las cuales no son „limpias‟ (también provocan contaminación, y bastante, pero es ocultada por quienes las fogonean),son parte de las renovables, pero mucho menos eficientes que las hidroeléctricas, que son demonizadas por los ecólatras, y de „eficiencia económica‟ no tienen nada, pues sus costos por KWh son totalmente no competitivos, al punto de no poder funcionar sin costosos y desproporcionados subsidios; “la opción nuclear…es una opción ideológica que no tiene nada que ver con la cuestión energética”, notable es que achaquen a la energía nuclear, la esencia de los brutales y tergiversados argumentos retorcidos, en base a los cuales los activistas del ecologismo cavernario, aliados del negocio de fabricantes, importadores, asesores y demás pléyade de intereses vinculados con la imposición al como sea de las muy ineficientes energías solar y eólica, y de sus aliados externos: los fuertes intereses vinculados con la generación termoeléctrica, que se benefician con la demonización y pretendida exclusión de las más eficientes y menos contaminantes energías hidro y nuclear. Lo real es que por su parte, el KWh nuclear, es mucho más eficiente y mucho menos costoso que la energía producida por las eólicas y solares; y por otra parte, continuar con el Plan Nuclear, es una opción estratégica de enorme importancia geopolítica, que estos agentes de la extranjería quieren destruir; “no tiene ningún sentido correr los riesgos que implica ni pagar el costo económico que representa”, lo real es que los „riesgos‟ son meramente potenciales, y muy exagerados –de acuerdo a la metodología del terrorismo ecolátrico-, pues el Sector Nuclear Argentino, en sus 62 años de existencia, ha dado sobradas muestras de su nivel de excelencia y de sus elevadísimos niveles de seguridad, y el „costo económico‟ del cual dicen preocuparse, es en función de la unidad de producción, muchísimo más reducido que los astronómicos costos por KWh de las ineficientes producciones de las eólicas y solares, además de lo cual cabe considerar los variados beneficios que la tecnología nuclear brinda a Argentina, en medicina, en agricultura, en industria, en desarrollo tecnológico puro, en crear fuentes genuinas de trabajo, y en instalar a Argentina como una de las reales potencias tecnológicas nucleares a escala mundial. – Página 21. Afirma que las “renovables” brindan suministro energético seguro –lo cual es falso, pues son intermitentes e inútiles como usinas de base-; expresa que la matriz si se basa en las “renovables” será un suministro soberano –también falso, pues si se siguen los postulados de estos informes, se acentuará la dependencia del gas natural, el cual de hecho propugnan que siga siendo importado, y los equipos de generación también lo son-; afirma que será en tal supuesto un suministro con seguridad –ya esa afirmación incurre en la mendacidad alevosa, pretendiendo ignorar las serias limitaciones técnicas de esos equipos, además de sus altísimos costos económicos y los costos ambientales encubiertos-; exalta la supuesta disponibilidad de “recursos abundantes, de libre acceso” (sin duda aludiendo al viento y al sol), omitiendo como es habitual, que si el acceso es libre, el uso está cargado de insalvables trabas y limitaciones técnicas, que los vuelven verdaderos salvavidas de plomo, en cualquier sistema interconectado que dependa de esas costosas y poco eficientes fuentes de generación. – Página 22. 79

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Reafirma la fuerte preminencia, que bajo argumentaciones ambientales muy parcializadas, asigna al consumo del gas natural. Cierto que es el combustible fósil que menos contamina, pero es un recurso escaso en Argentina, y al oponerse al gas no convencional –bajo excusas ambientalistas- se opone al autoabastecimiento argentino. A la vez, al oponerse a las hidros y nucleares con falaces argumentos de corte ecolátrico – terrorista, deja a Argentina sin alternativas válidas para disminuir nuestra patológica dependencia del gas natural. – Página 22. Se opone frontalmente a toda alternativa de extracción de gas no convencional, con un abanico de potenciales “desastres ambientales”, con lo cual debilita la posición geopolítica argentina, al pretender perpetuar nuestra dependencia del gas natural importado, siendo con eso muy funcional tanto a los intereses de los comercializadores y transportistas de gas natural, los proveedores de usinas térmicas, y otros intereses asociados; sino que también actúa en clara connivencia o extrema funcionalidad con los intereses geopolíticos de Gran Bretaña, potencia agresora a la cual le conviene una Argentina débil. – Página 23. Desarrolla una batería de argumentaciones en contra de los hidrocarburos no convencionales (los más abundantes en Argentina), utilizando reiteradamente supuestas graves amenazas ambientales, pero todas ellas expresadas en tono potencial (puede / pueden), lo cual es una muy utilizada táctica del terrorismo del ultra ecologismo. – Página 24. Insiste con el “problema potencial” (muy raramente presentan amenazas ambientales concretas o datos irrefutables), respecto a la contaminación atmosférica del gas no convencional. Seguidamente se opone a “todos los subsidios a la exploración del gas natural”, lo cual es una notable hipocresía, pues las energías que promueven (solar y eólica) solo son factibles con fuertes subsidios. ¿Por qué esa doble moral? – Página 25. Da por seguros presuntos ahorros energéticos, si se electrificaran otros sectores, como transporte y climatización residencial (calefacción). Si bien la electrificación del transporte es un objetivo deseable, por la mayor eficiencia de los propulsores eléctricos, respecto a los de combustión interna, es dudoso que eso implique automáticamente ahorro de hidrocarburos, al menos con la matriz que de hecho propugna, al intentar impedir nuevas usinas hidros y nucleares, con lo cual está forzando la instalación de más usinas abastecidas con petróleo, gas o carbón; debiendo recordarse que en forma elíptica pero clara, fomenta una mayor dependencia del gas natural, que ya hoy es muy alta. – Página 25. Lo de la generación descentralizada (también llamada distribuida), hoy (2012) se está haciendo como una medida excepcional para cubrir baches de la oferta eléctrica, pero es bien conocido que sus costos son mayores (por una elemental cuestión de escalas), y si tanto la defienden (a la generación descentralizada) con tanto denuedo los sectores ultra ecologistas, es porque es la característica insalvable (otro aporte a la ineficiencia crónica) de las “renovables” paradigmáticas, como son las solares y las eólicas. – Página 25. Comete una falsedad técnica de muy gruesa magnitud, al afirmar que la distribución geográfica de las “renovables” que propugna, que son de bajas potencias unitarias (solares y eólicas, y eventualmente otras de similares bajas eficiencias), supuestamente darían confiabilidad al sistema “reduciendo la necesidad de respaldo firme”. No aclara que “respaldo firme” es en ese contexto, sinónimo de USINAS DE BASE DEL SISTEMA ELÉCTRICO, y es bien sabido que dicha calidad o especificación de usinas, no puede ser sustituida por otras usinas que no cuentan con las especificaciones que hacen a su confiabilidad operativa. Usinas de base son, por definición técnicamente conocida y precisada en el Sector Eléctrico, aquellas que brinda confiabilidad, previsibilidad y funcionamiento estable (sin variaciones de tensión, de voltaje ni problemáticas oscilaciones armónicas). Y las únicas clases de usinas que cubren esos requisitos con las hidroeléctricas, nucleares y termoeléctricas convencionales. ¡Multiplicar inversiones en usinas técnicamente limitadas como son las solares y eólicas, no soluciona sus intrínsecas limitaciones técnicas! 80

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A título de ejemplo instalar diez veces más paneles solares que la potencia teóricamente remplazable de centrales de base, no soluciona la falta total de generación de noche, ni los bajos rendimientos en horarios alejados del cenit solar; y lo propio respecto a la extrema variabilidad y carácter imprevisible de las eólicas, ¡pues los vientos no se controlan ni regulan! – Páginas 25 y 26. Miente y tergiversa, cuando afirma que las incorporación del amputado concepto de “renovables” (excluye a las hidroeléctricas de importancia), implicará menores costos y una serie de enunciados “beneficios”, que en la realidad demostrada en países en los que a presión se impuso la irracionalidad que nos quieren instalar a toda costa; se dio exactamente lo contrario. Justamente promueve el subdesarrollo (al no prever un racional crecimiento de la demanda), acentúa la dependencia de la matriz energética respecto a los hidrocarburos (pese a que dice lo contrario), destruye empleos de calidad (tal como pretende hacerlo con las eficientes actividades e industrias nuclear e hidroeléctrica) además de destruir empleos en la actividad general, por inducir al subdesarrollo crónico. – Página 26. Es una verdadera hipocresía pretender que solo se consideren los costos de operación, en los casos de las “renovables amputadas”, particularmente en las que los sectores ultra ecologistas insisten (las solares y eólicas), pues en esos costos –muy altos en función de sus bajísimos rendimientos- reside uno de sus varios “talones de Aquiles”. En particular, en el caso de las solares, es bien sabido (pero cuidadosamente ocultado por los sectores ecolátricos) que las solares que se ubican desde la mitad del territorio continental argentino hacia el sur, no alcanzan a generar en toda sus vidas útiles una cantidad de energía que equivalga al monto de la inversión necesaria para fabricar e instalar esas pequeñas usinas. No es muy diferente la cosa si se analizan las eólicas, pues sus capacidades de producción son muy bajas, por lo que los costos reales por KWh son absolutamente no competitivos, motivo por el cual para poder funcionar, deben montarse desproporcionados y muy onerosos subsidios, que los termina pagando toda la sociedad. – Página 26. Otro “pronóstico” que no es más que una disparatada opinión, sin sustento técnico alguno, y que más bien representa una expresión de deseos, es la rotunda afirmación que “hacia el 2030 la energía solar desplazará progresivamente a la eólica, en virtud de sus mayor flexibilidad y mayores costes,…” Precisamente, la solar es una energía mucho más cara que la eólica, y esta es a su vez muy cara respecto a cualquiera de las generaciones convencionales (térmica, nuclear, hidro). Y si se pretendiera que la solar sea la “base del sistema” (otro disparate técnico sin ningún asidero), deberían preverse gigantescos sistemas de acumulación, pues es de total elementalidad que la energía solar no produce de noche, ni en días nublados, y sus rendimientos solo alcanzan sus débiles máximos, en los reducidos horarios del cenit de heliofanía diario. – Página 26. Cuando menciona los “bajos impactos ambientales…de la energía oceánica y geotérmica”, realmente cuesta entender con que rigurosidad técnica los computan, pues si se incluyen TODOS los costos ambientales, incluidos los de construcción y ulterior desmantelamiento, y si se suman por ejemplo los daños resultantes de las transformaciones en los emplazamientos y entornos de esas centrales (por ejemplo los drásticos cambios en la costa que causa una central mareomotriz; o la evacuación o disposición de aguas sulfurosas o similares, en las geotérmicas), sin duda se comprueba que el informe vuelve a afirmar falsedades. – Página 26. Considerar que el 82,07 % de las nuevas usinas deben ser eólicas y solares, omitiendo que no sirven como usinas de base, es el summum de la incoherencia técnica; y eso precisamente es lo que afirman en el cuadro expuesto, en el que sobre un total de 30.255 MW, 24.831 es la suma de las eólicas y solares, omitiendo a la vez el hecho conocido –pero prolijamente ocultado por estos promotores del caos energético, que sus bajos rendimientos hacen que en realidad para un rendimiento teórico similar (pero no apto como energía de base) las 81

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inversiones en eólicas deben ser al menos tres veces superiores en cuanto a Potencia Instalada, y las solares (según en que paralelo se ubiquen, y que nivel de heliofanía exista) de cuatro a seis veces mayor. – Página 28. No especifica los saberes ni títulos habilitantes de los que indican como autores de la parte técnica de este trabajo, quienes son Roque Pedace y Martín Orecchia, según indica al pie de página. – Página 28. Afirma que “opta por orden de mérito, por mínima emisión de GEI, luego por mínimo costo”, lo cual pasa a ser un enunciación hueca, ya desde los parámetros dentro de los que tendenciosamente se constriño al trabajo, pues arbitraria y tendenciosamente, eliminaron prima facie a las dos tecnologías menos contaminantes y de menores costos por KWh, como son las hidroeléctricas y las nucleares.. Por otra parte, del desarrollo de este informe y del otro concatenado, queda muy en evidencia, que los costos no son ninguna preocupación para los Escenaristas del ultra ambientalismo, diluyéndose en vaguedades e imprecisiones al momento de fundamentar técnica y científicamente las “soluciones” promovidas. – Página 29. Otra afirmación, que no condice con los rígidos enunciados que pretende imponer por la fuerza de las presiones, es suponer que “el (consumo del) gas natural debe disminuir en el escenario URE” (el de máximo ahorro, a una escala teórica muy dudosamente compatible con la realidad). En realidad, el nivel de ahorros energéticos es una utopía, con la cual pretende fundamentarse una irracionalmente baja tasa de crecimiento de la demanda, lo que en la realidad estaría creando –de aceptarse los irracionales planteos ultra ecologistas- las condiciones para provocar otra crisis eléctrica por falta de inversiones, sobre todo en generación. Muy a la ligera, pretende sustituir gas natural por electricidad, pero omite consignar que el pretendido ahorro de gas será una falsedad, si bajo el esquema propuesto, en verdad se está fomentando la acentuación de la dependencia argentina del gas natural, al rechazar de plano las otras dos tecnologías aptas para funcionar de base, como son la hidro y la nuclear. Por su parte, el concepto de “bioenergéticos” es muy amplio, siendo que solamente demostraron cierto nivel de eficiencia y competitividad el biodiesel y el bio etanol; pero de los cuales –así como otros biocombustibles muy promocionados- usualmente sus promotores a ultranza omiten los costos ambientales encubiertos, como los vinculados con la siembra, almacenamiento de materia prima, procesamiento de la misma, y el transporte de estos combustibles hacia sus lugares de consumo. Pretende eliminar los biocombustibles de primera generación (casi todos obtenidos de plantas comestibles, no considerándose que en varios casos se producen a partir de residuos no comestibles), sustitución que –como es la metodología patoteril de presiones constantes sin admitir nada en contrario- no toma en cuenta los costos ni las factibilidades técnicas. Afirma que "siempre" la superficie de suelo utilizada será menor que la utilizada por la soja destinada a ese fin…pero no explica ni menos fundamenta esas osada afirmación, que no es otra cosa que una frase volcada “al voleo”…¡todo improvisado, sin sus debidas fundamentaciones técnicas y/o científicas! Afirman con hueca contundencia todos los enunciados “que” pero omiten todos los “como”. – Páginas 29 y 30. Recurre al remanido pretexto de citar como “gran ejemplo” a Alemania, en el uso de las “renovables amputadas”, pero omite la contundente verdad que al no proseguir su plan nuclear, debió en verdad apelar a crecimientos exponenciales –astronómicos- de los volúmenes consumidos de gas natural y de carbón, además de importar cantidades mayores de electricidad de sus socios y vecinos. ¿Ahorros ambientales? ¡Ridículo! Y a altos costos económicos y geopolíticos. – Página 30. Al pretender prohibir la extracción de gas no convencional, en realidad pretende acentuar la dependencia argentina respecto al gas natural importado. – Página 30.

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Los requerimientos de Potencia Instalada que cita para el año 2030, son exiguos en ambas alternativas, la “normal” (BAU) y la “económica” (URE), de solamente 70.000 MW y 53.000 MW para el año 2030; tal como se explicó extensamente antes. – Página 31. Afirman poder alcanzar una participación del 58 % en el escenario BAU, y del 67 % en el URE, lo cual, considerando las oscilaciones inmanejables por si misma, de la eólica (piedra angular de las “renovables amputadas”), es una incoherencia técnica total. Si a esa insalvable limitación técnica (solo superable con una usina convencional en paralelo, o un sistema eléctrico tipo mallado denso, impensable e impracticable en La Patagonia por sus costos descomunales, fuera de todo contexto lógico, justamente allí donde es mayor el potencial eólico); la “propuesta” es simplemente una descabellada exposición que más que de ciencia ficción, es la expresión cabal del terrorismo ecológico, con cuyas prédicas –de lograr convencer e influir- serán los ejecutores del caos generalizado que tal desmadre eléctrico causaría. Recuérdese además que los rendimientos reales de las “renovables estrella”, son ínfimos, por lo que las necesidades de inversión para alcanzar una capacidad de generación nominalmente similar a la que se obtendría con centrales de base, deberían multiplicarse por entre cinco a quince veces, dados los bajísimos rendimientos de las eólicas, las solares, y de otras alternativas de las “renovables amputadas”. – Página 32. No se poseen las bases de cálculos para los costos medios a los que dicen arribar, por lo que considerando la escasa fundamentación real del resto del trabajo, cabe al menos dudar de su solidez documental; y la mención “casi casual” de los costos de inversión como principal rubro de las “renovables amputadas”, esconde la realidad, pues esos costos son desproporcionados, e incluso no se recuperan nunca, en los casos de paneles solares instalados en regiones templadas o frías, por sus bajísimos factores de carga. – Página 33. Los de los “altos impactos ambientales” atribuidos a las hidroeléctricas, es otro de los dogmas montados por el ultra ecologismo, sea ello motivado por mero fanatismo, por liviandad conceptual, o por inconfesables fines ocultos. – Página 33. Dicen lograr una reducción de emisiones de gases del 80 % en el escenario URE, pero el mismo es marcadamente irreal e impracticable. Por otra parte, suele ser usual entre los grupos del ultra ecologismo, omitir las emisiones indirectas de gases, que son consecuencia de las instalaciones de las “renovables amputadas”, en especial la eólica y la solar, pues cabe al menos dudar del correcto cómputo de los costos ambientales de producción e instalación, y menos aún dichos costos en los procesos de desmontaje de esas instalaciones, y las disposiciones finales de los elementos contaminantes de esas modestas productoras de electricidad; por ejemplo algunos componentes tóxicos de los tableros o paneles solares, los lubricantes de los sistemas móviles de las eólicas, y eventualmente el manejo de algunas sustancias tóxicas que podrían formar parte de las aleaciones de los elementos componentes de los molinos. – Página 33. Propugna utilizar usinas de biomasa descentralizadas (eufemismo que significa de pequeñas potencias), ¡pero nada dice de sus costos por KWh!, ni tampoco de sus eficiencias reales para cubrir la demanda y estabilizar los sistemas interconectados. Lo propio cabe decir respecto a la propuesta de uso masivo de bio gas y bio oil. Básicamente queda claro que parte de considerar enormes rendimientos presupuestos (por los reemplazos que estima concretar), pero no queda en claro su real viabilidad técnica ni los costos reales, factores que son sistemáticamente minimizados, siendo que en realidad deben ser bases de cualquier análisis serio y bien fundamentado. Pero ya en el párrafo siguiente, se advierte “la madre del borrego”, pues dice que “puede ser necesario incluir centrales de ciclo combinado”, otro eufemismo para no reconocer abiertamente que ese es el efecto real de las medidas que propone. O sea, ¡profundizar la dependencia argentina del gas natural importado! – Página 34.

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Los auto halagos en los que con total desfachatez incurre, en forma reiterada y sin otras bases que la autocomplacencia, son simplemente “la frutilla del postre” que corrobora no solo lo dogmático de sus posturas, sus auto ratificaciones como principal instrumento de afirmación, sumado a las emotividades exacerbadas con las que evidentemente remplaza a toda práctica científico y/o técnica bien fundamentada. Párrafos como “…todos los que hemos sido parte del mismo, (del informe) reconocemos el valor de este primer paso dado…de enorme valor…”; “No dudamos que esta (SIC) ha sido un gran aporte para el debate energético argentino…”; muestran que la dureza facial es el “mérito” principal de los pseudos científicos que perpetraron semejantes aberraciones fuera de toda lógica, sin basamentos científicos reales, y redactado con aberrantes prejuicios con los que montaron este deplorable trabajo, que es uno más de la larga cadena de nefastos hitos que esta plantando el fundamentalismo ecolátrico, con sus acciones de terrorismo mediático y de tergiversaciones sistemáticas; en contra de los Intereses Nacionales de Argentina y la UNASUR, con tremendos e inconfesables fines. – Página 37. Plantea la eliminación a los subsidios al uso intensivo de la electricidad (con lo cual atacan a las industrias electro intensivas, las que en cualquier economía son baluartes del desarrollo industrial y tecnológico. Pero en cambio guardan obvios silencios cómplices, respecto a los muy abultados subsidios que en todo el mundo donde se instalaron, sostienen las poco eficientes y muy costosas energías eólica y solar. – Página 37. Elípticamente reconoce el grave defecto que significa la intermitencia de las “renovables amputadas”, que es una característica muy negativa de las fuentes de energía que intenta hacer instalar masivamente, en contra de toda coherencia técnica; tema esencial cuidadosamente eludido en casi todo el informe de Los Verdes, así como en el informe “Escenarios Energéticos…”. Pero la experiencia del paupérrimo rendimiento no solo económico, sino principalmente técnico, de las energías eólica, solar y otras similares, acaecido en España y Alemania (dos casos presentados por los ultra ecologistas como emblemáticos), demuestra que ampliar –incluso desmesuradamente- las instalaciones solares y eólicas, no soluciona los problemas de intermitencia, concepto que en forma nada honesta intelectualmente, los sectores ultra ecolátricos no explicitan en su ramificada toxicidad para cualquier sistema eléctrico interconectado. Una serie de pequeñas unidades intermitentes, como pueden llegar a ser molinos eólicos aislados, incluso grandes parques eólicos (compuestos por unidades separadas, de baja potencia cada una), paneles solares aislados, o eventualmente alguna “gran” central solar de unos pocos MW conformada por múltiples paneles; no dejan de producir energía eléctrica de característica intrínsecamente intermitente, característica muy perjudicial para cualquier sistema eléctrico, que no cambia apelando simplemente a la multiplicidad de fuentes individuales todas ellas aquejadas del mismo grave defecto: son todas intermitentes. La intermitencia “se corta” (se soluciona) solo incorporando energía constante, desprovista por completo de violentas variaciones de tensión, de voltaje y de alteraciones armónicas. Y ese tipo de energía eléctrica de calidad, el único tipo apto para funcionar como energía de base de cualquier sistema eléctrico, solo puede ser provisto por tres tipos de centrales eléctricas: termoeléctricas (las que queman combustibles fósiles, y tal vez en partes marginales biocombustibles), hidroeléctricas y nucleares. Como los terroristas de la pseudo ecología energética, aborrecen de las hidros y las nucleares, están obligando a asumir como necesarias, a patológicamente crecientes cantidades de nuevas usinas termoeléctricas, de las que promueven únicamente las movidas a gas natural, desechando incluso el gas de esquistos. ¡Perversa manera de promover la extrema dependencia argentina respecto al gas natural importado, pretendiendo a la vez establecer una matriz eléctrica más distorsionada hacia lo termoeléctrico que la actual, bajo el pretexto de las muy problemáticas “renovables amputadas”. – Página 37.

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El colofón del deplorable panfleto que es el informe de Los Verdes, es un proyecto de ley, que pretende sin duda imponer por la fuerza de las presiones y de la tergiversada emotividad carente de sustento técnico o científico, tal como es una de las bases de la metodología de imposición forzosa de la tiranía de las ONGs del terrorismo ecológico transnacional y sus tentáculos locales. – Página 39.

14 - CONCLUSIONES Siendo reiterativo, cabe enfatizar la carencia de bases científicas mínimas exhibidas por los dos Informes analizados, lo cual es reemplazado (¿¡!?) por amplias y repetidas dosis de dogmatismo, por aceptaciones de bases de realización sumamente sesgadas hacia los preceptos doctrinales del ecologismo de corte ultra montano, tanto en las pautas iniciales de acción, como en las ampulosamente llamadas “investigaciones”; lo cual se corrobora por el tenor ideologizado fuertemente afín al ecologismo fundamentalista transnacional. Claramente, los trabajos presentados como científicos (así debería haber sido, al involucrarse, así sea tangencialmente, algunas Universidades), , con escasas excepciones parciales, tienen toda la impronta de ser meras recopilaciones de preceptos del citado ecologismo retórico fundamentalista; e incluso amplias porciones del Informe de Síntesis, como el Informe de Los Verdes, tienen simple carácter panfletario, verdaderamente deplorable. Sin duda el carácter acientífico y meramente propagandístico que sobrevuela la contextualización general de lo analizado, permite poner en serias dudas la capacidad de análisis objetivo de alguna parte de nuestra población, que no solo les presta oídos, les cree, les apoya y les concede los respaldos de amplias entrevistas, audiencias, etc. Por otra parte, se advierte que estos trabajos son un peldaño más en el persistente accionar del ecologismo fundamentalista transnacional, por “imponer la agenda” de las discusiones energéticas, para lo cual sesgan las bases de análisis, y van construyendo una red de “informes” previos (como el rejuntado de opiniones de la ampulosamente llamada Comisión Mundial de Represas –financiada por quienes se benefician con las postergaciones o anulaciones de los proyectos hidroeléctricos, y refrendados “científicamente” por opiniones de gente sin ningún basamento científico ni técnico-). Esa imposición pasa por las presiones para sancionar leyes, sin importar que tengan sustento técnico o vinculación con la realidad –como la ley 26.190 de “definición” de energías renovables-; de instalar con presuntas bases científicas irrefutables, a informes tendenciosos y burdamente elaborados –como el citado de la Comisión Mundial de Represas-; de efectuar “denuncias” mediáticas, siempre en tonos condicionales (podría, sería, habría, etc.), luego probadamente falsas y malintencionadas, pero que esas aclaraciones son apenas mencionadas por la mayoría de los medios de comunicación, lo cual en parte seguramente es porque “venden” más las denuncias de tipo pirotécnico y apocalíptico que las desmentidas mucho más serias y científicas, y seguramente en muchos casos influenciada esa escasa difusión de las desmentidas, por los poderosos presupuestos publicitarios de las transnacionales del ecologismo fundamentalista. En síntesis, es una iniciativa claramente orquestada por los grupos de poder transnacional, que mueven los hilos de las ONGs del ecologismo fundamentalista, con todo lo cual pretenden imponer agendas de prioridades que resultan francamente perniciosas, acordes al objetivo de subdesarrollo permanente, que quieren imponer quienes digitan las acciones de esas ONGs, en forma claramente opuesta a los Intereses Nacionales, y como parte de las acciones de guerras blandas, desarrolladas por megas intereses transnacionales, los que por el momento actúan como socios de las hoy decadentes potencias del G 7.

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– ANEXOS

ANÁLISIS CRÍTICO DEL INFORME DE LA COMISIÓN MUNDIAL DE REPRESAS (*) Resumen: Se analiza el informe de la C.M.R. presentado en Buenos Aires en noviembre de /2000. Desde el marco de presentación, hasta la elaboración de las conclusiones, se advierte una falta de objetividad en el tratamiento del tema, con una clara tendenciosidad “antirrepresas” con claras coincidencias con las posturas fundamentalistas de varias O.N.Gs. al estar basado en simples “opiniones” en lugar de “investigaciones sobre sólidas bases documentales”, el trabajo carece de sustento técnico y/o científico. Muchas de sus aseveraciones son falaces, y las “fuentes alternativas de generación” no son analizadas ni comparadas con la hidrogeneración. Los entes que financiaron el informe no necesariamente avalan sus conclusiones. La metodología de elaboración de las conclusiones deja grandes dudas en cuanto a la real participación que pudieron tener los integrantes. Sus “recomendaciones generales” carecen de valor técnico y ético. Índice: El marco de presentación Bases documentales y pautas de elaboración del informe Encuadre general de la temática Metodología de redacción del informe Orientación y tendenciosidad del informe Análisis de los entes auspiciantes y de los avalistas del trabajo Otras implicancias directamente relacionadas al tema El marco ambiental global Conclusiones El marco de la presentación. Tanto el lugar seleccionado para la presentación, como la organización oficial del evento, guardaron las formalidades habituales para este tipo de actividades. Sin embargo, una nota claramente discordante, que preanunció la clara tendenciosidad subyacente, fue una silenciosa pero muy agresiva manifestación de un puñado de militantes de alguna ONG de corte fundamentalista, portando pancartas de amplias dimensiones, las que fueron paseadas por el salón de exposición, inmediatamente antes del comienzo formal de las disertaciones, con el evidente beneplácito de los organizadores. Ya durante el refrigerio servido antes del comienzo de las exposiciones, en el salón de recepción de la planta baja, junto al profuso material impreso suministrado por la World Commission on Dams –WCD- (CMR), estaban disponibles abundantes panfletos de corte netamente “antirrepresas”, impresos para la ocasión por entidades ecologistas. Sin dudas deben ser calificados como panfletos, dado su estilo de redacción, y la ausencia total de objetividad en el tema. Dentro del medio centenar de asistentes, la amplia mayoría estaba compuesto por profesionales vinculados al tema hidroenergético, funcionarios de las áreas de energía y ambiente, y algunos (menos de cinco) dirigentes y/o militantes de entidades ecologistas. En un par de casos de estos últimos, se advirtieron posturas “duras”, de tipo dogmático, que no dejaban lugar a ningún diálogo técnico serio. Es evidente que si se discute desde preconceptos rígidos, carentes de sustento técnico, difícilmente puedan lograrse coincidencias. 86

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Se proyectó una película en inglés –sin traducción-, y la exposición en sí misma fue realizada en un duro pero comprensible castellano, por el PHD Phil Aylward, respaldado por numerosas transparencias, realizadas en un castellano bastante deficiente. Ya la propia película de presentación, relatada por el Dr. Kadel Asmal, miembro directivo de la WCD, mostró varios elementos subliminales, como algunos generadores eólicos en un segundo plano, como supuesto contraste con una presa hidroeléctrica (pero nada decía acerca de las limitaciones de esta y otras “nuevas fuentes de energía”). Bases documentales y pautas de elaboración del informe: De acuerdo a las explicaciones suministradas, el voluminoso informe fue elaborado en un tiempo bastante breve para este tipo de trabajos (alrededor de dos años), pero resulta muy curioso constatar que un trabajo que pretende erigirse en referente mundial para todas las obras hidroeléctricas a estudiarse, construirse, modificarse o desactivarse en el futuro, haya sido realizado en base a simples opiniones personales; en lugar de fundamentarse en bases documentales sólidas, informes técnicos y documentaciones de similar grado de verosimilitud, objetividad y solvencia técnica. Es inconcebible que un extenso trabajo que condensa más de dos años de labor en distintas partes del mundo, se presente basado en subjetividades, las que muchas veces están cargadas de parcialidad, cuando no de cerrado fanatismo; tal como puede constatarse en múltiples “opiniones”, “comunicados”, y similares, difundidos por diversas organizaciones ecologistas locales, nacionales y transnacionales. Acerca de este punto se profundiza más adelante. Es decir que desde su concepción, el informe de la CMR carece del debido sustento técnico y documental, lo cual se advierte claramente al incurrir en serios errores conceptuales, tal como se explica seguidamente, con algunos gruesos ejemplos. Afirma que la vida útil de las presas hídricas no supera los 40 años, soslayando el hecho irrefutable que existen numerosos ejemplos de presas hidroeléctricas con más de un siglo de eficiente funcionamiento, y en lozano estado de mantenimiento. Eso además de varias presas romanas de provisión de agua...¡que superaron holgadamente los dos milenios, soportando inclusive terremotos! Presenta en tono poco menos que catastrófico lo concerniente a la colmatación (llenado del vaso de la presa con materiales de arrastre), cuando la verdad es que es un problema absolutamente puntual, que puede ser grave en áreas con procesos crónicos aluvionales o avulsionales, pero de ningún modo es general ni limita la vida útil (por cierto habitualmente muy prolongada) de la inmensa mayoría de las centrales hidroeléctricas. A título de ejemplo, en Argentina existe un caso en el NOA sobre más de un centenar construidas y funcionando satisfactoriamente en todo el país. Al descalificar globalmente a la hidroelectricidad, no evalúa ni tan siquiera superficialmente las características, limitaciones técnicas y económicas e inclusive los impactos ambientales de las alternativas que pueden sustituir a las usinas hidroeléctricas. Con ello, no compara ni provee ninguna base técnica de decisión ni orientativa. Por ende, en este aspecto el informe de la CMR es un aporte a la confusión y a la tergiversación conceptual. Encuadre general de la temática. Si bien entre los componentes directivos y colaboradores de la CMR existen personas oriundas y que viven en el tercer mundo, diversos aspectos del encuadre del trabajo parecen orientados en base a metodologías y orientaciones conceptuales propias de las naciones del primer mundo, donde las necesidades básicas están –como media general- plenamente satisfechas-, y en las cuales la implementación de vigorosos procesos de desarrollo socio económico no están entre las prioridades elementales; pues precisamente ya alcanzaron un grado de desarrollo autosustentable y autoinducido, en un medio socio económico donde priva el consumismo como forma de vida. En las naciones subdesarrolladas, la realidad es otra. Las NBI (necesidades básicas insatisfechas), son la constante; y la imperiosa necesidad de alcanzar el desarrollo socio económico 87

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autosustentable, un objetivo básico y prácticamente excluyente. No puede soslayarse que la miseria extrema lleva a los peores y más execrables niveles de contaminación ambiental y de degradación humana. Incrementar sustancialmente la producción de energía es un aspecto básico para lograr ese objetivo. Sin desconocer que existen puntualmente focos de derroche, o de pérdidas técnicas que pueden y deben reducirse, en nuestras naciones la prioridad es incrementar la producción de energía, a diferencia de las naciones opulentas, en las que la conservación de energía puede estar entre las prioridades. Todo esto es omitido en el resumen del informe de la CMR. Por otra parte, si bien analizaron puntualmente algunas presas hidroeléctricas, omitieron evaluar o tan siquiera mencionar muchísimos casos en los que una región recibió muchos más efectos positivos que negativos, de las obras hidroeléctricas. Adicionalmente, como muy bien sintetiza el Ing. Oscar Navarro (miembro del C.A.P.), al descalificar casi de plano la tecnología hidroeléctrica, se está desperdiciando una vasta experiencia y una sumatoria de conocimientos técnicos adquiridos por nuestros profesionales. En su reemplazo se pretende facilitar la introducción de otras tecnologías, muchas de ellas foráneas (por las que hay que abonar royaltyes –regalías- y similares), y que en todos los casos producen nocivos efectos ambientales, además de ser en muchos casos de mayores costos por KWh. Metodología de redacción final del informe. Dada la notoria extensión del trabajo, su compaginación en un texto único debió sin duda centralizarse en un solo lugar. Partiendo de la base que los casos analizados –sobre los que se recabaron opinionesmuestran una gran dispersión geográfica, y que los miembros del Comité Directivo de la CMR son oriundos y/o viven en distintos países, cabe suponer que la redacción del documento final recayó en un número reducido de personas. Dados determinados enfoques (como algunos señalados en este trabajo), puede inferirse que la redacción final fue notoriamente influida por conceptualizaciones características de las naciones desarrolladas. Considerando que la mayor cantidad de obras hidroeléctricas construidas están localizadas en las naciones desarrolladas, es un hecho conocido que el mayor potencial desaprovechado hasta hoy está ubicado en el mundo subdesarrollado y en las llamadas “potencias emergentes”. Consecuentemente, es previsible que el mayor énfasis constructivo siga dándose en el tercer mundo. Por ello, el enfoque básico del informe de la CMR no es compatible con la realidad del Tercer Mundo (donde el problema básico es la miseria). Por otra parte, queda muy en claro que los entes auspiciantes no tuvieron ingerencia en la redacción del documento, y que no avalan al mismo ni a sus conclusiones. La presentación del informe, si no es sometida a una lectura rigurosa, parecería en cambio estar avalada por poderosas y muy representativas instituciones (como el Banco Mundial, varios entes dependientes de las Naciones Unidas, entes nacionales de energía de varias naciones, el ICOLD-CIGB {ente mundial del cual el CAP es socio}, y otros), lo cual es falso de falsedad absoluta. A pesar de todas estas fundadas objeciones, debe quedar muy en claro que es coherente plantear la factibilidad ambiental de toda nueva obra de generación de energía, y exigir un estricto cuidado del medio ambiente, partiendo desde la planificación de cada obra. Orientación y tendenciosidad del informe: Tal como se expresó en los ítems precedentes, el informe está cargado de tendenciosidad, dando lugar a afirmaciones carentes de bases documentales (supuestos grandes perjuicios resultantes de toda gran obra hidroeléctrica, mayores que los beneficios, y casi como constante; corta vida útil; supuestas existencias de otras alternativas más convenientes, pero no demostradas o 88

ni siquiera enumeradas; énfasis en los procesos de conservación de energía, en lugar de incrementar sustancialmente la producción, como necesitamos en las naciones subdesarrolladas; etc), pero que inducen a lectores desprevenidos o dogmáticos, a interpretaciones claramente anti hidroeléctricas. El informe omite toda evaluación referente a las características y limitaciones técnicas, económicas y ambientales de las otras alternativas de generación. Más aún, en algunos folletos de la CMR se exhiben centrales térmicas como alternativas respecto a la construcción de las usinas hidroeléctricas. Y en la exposición realizada en Buenos Aires, al ser preguntado el Sr. Aylward acerca de cuales alternativas recomienda la CMR, este expositor dijo textualmente “sabemos que América Latina optó por la generación térmica en base a gas”. Esa no es precisamente una solución ambiental. Allí se advierte más claramente la orientación favorable a las usinas térmicas, que subyace en el informe. Así podrían entenderse otros avales implícitos, como diversos grupos vinculados con la generación termoeléctrica. Análisis de los entes auspiciantes y de los avalistas del trabajo: Resulta muy significativo conocer la lista de auspiciantes de la CMR. Dentro de la algo extensa y diversificada nómina de instituciones están el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo; empresas, agencias gubernamentales nacionales, e instituciones universitarias de naciones desarrolladas; transnacionales de la ecología y alguna ONG del primer mundo, organismos de las naciones unidas (FAO- PNUD- PNUMA), fundaciones del primer mundo (como una ligada a Rockefeller, uno de los apoyos y mentores de Martínez De Hoz, quien a su vez es el “padre” de la deuda externa argentina, entre otros dudosos “méritos”); y conocidas empresas de primera línea... fabricantes de usinas termoeléctricas (esto último sería como poner al zorro a cuidar el gallinero). Lo notable del caso, es que ninguno de los entes e instituciones auspiciantes o aportadores de fondos se presenta como avalista del informe; pues de acuerdo a los antecedentes difundidos, ninguna de esas entidades que patrocinaron financieramente el informe, lo sustentan o avalan, ni mucho menos a sus conclusiones. Los responsables del informe son los 12 miembros titulares de la CMR. Dentro de esa docena de personas, de algunos de ellos no se explicitan sus “pergaminos” técnicos. Resulta a la vez muy dificultoso que doce miembros de distintos países y continentes hayan podido redactar en conjunto y sin apoyo financiero (¿de quienes?) tan extenso informe y sus conclusiones. También dentro de los doce titulares de la CMR está un miembro del ICOLD-CIGB, y sugestivamente, el presidente de ABB – Asea Brown Boveri, uno de los grandes colosos industriales fabricantes de usinas termoeléctricas. Pero, debe enfatizarse, los 12 miembros titulares rubrican el informe a título estrictamente personal, no involucrando a ninguna institución. Dicho en castellano simple, además de las notorias fallas técnicas, de la falta de elementales sustentos técnicos, el informe no posee el aval de ninguna institución relevante. Otras implicancias directamente relacionadas al tema: Lo referente a la temática ambiental no puede tratarse separadamente a la problemática del subdesarrollo, pues precisamente la miseria y el subdesarrollo se ciernen sobre más de las tres cuartas partes de la población. Y es bien sabido que los mayores índices de degradación del medio ambiente se dan precisamente en un entorno de miseria estructural, pues el ser humano que no puede satisfacer sus necesidades básicas, en su desesperada búsqueda de los bienes elementales, destruye su medio ambiente y se degrada en lo personal. Para casi 5.000 millones de personas, el desarrollo socio económico es un imperativo de vida; así como es un objetivo básico para las naciones tercermundistas marginadas del banquete de la opulencia, del limitado grupo de las naciones que conforman hoy la economía postindustrial. Estas 89

naciones privilegiadas están interesadas en mantener su hegemonía aún a costa de la miseria, la falta de desarrollo y la carencia de energía para las naciones subdesarrolladas. Ningún proceso de desarrollo socio económico puede implementarse sin construir la necesaria infraestructura, pues esta es una condición necesaria, pero sin duda no suficiente. Es decir, la infraestructura por si sola no garantiza el desarrollo, pero a la vez el desarrollo no es posible sin dotar a la nación con la imprescindible infraestructura energética. Dentro del amplio conjunto de obras necesarias, que conforman la infraestructura de una nación, la infraestructura energética juega sin duda un papel preponderante. En las regiones pobres y en las naciones en desarrollo, la existencia de nuevos “bloques” de energía disponibles, prácticamente crea su propia demanda, pues son tan grandes las carencias de servicios de amplios sectores de la población, que cualquier estímulo socio económico genera automática y acentuadamente un incremento del consumo energético. Los conceptos precedentes no son meras teorizaciones, pues Misiones puede estudiarse como un caso emblemático. Por una parte, los mayores índices de contaminación, de destrucción del medio ambiente y de degradación humana se verifican en las extensas áreas rurales y bolsones urbanos en los que impera la miseria. Por otra parte, en Misiones se han verificado explosivas tasas de crecimiento del consumo de energía, que en algunos años rozaron el 20% anual. Y aún en los últimos tiempos, las tasas de crecimiento del consumo eléctrico en Misiones (y en otras provincias marginales), son muy superiores a la media nacional; y evolucionan más en función de la ampliación de la infraestructura, que de las otras variables económicas. Queda en claro entonces, que nuestra prioridad es contar cuanto antes con mayor potencia instalada, para generar mayores cantidades de electricidad, y por supuesto disponer de adecuada infraestructura de transmisión y distribución de energía a todos los puntos del territorio provincial y nacional. A partir de esa premisa básica –fundada en la incontrastable realidad- es importante definir cuales son la mejores alternativas- social, económica y ambientalmente- para generar los enormes volúmenes de energía que necesitamos. Como en prácticamente todo el mundo –y más aún en el mundo subdesarrollado- se necesitará usar todas las fuentes de producción de energía disponibles (salvo que contra toda ética y espíritu humanitario y solidario, se acepte implícitamente condenar indefinidamente al infraconsumo a los sectores hoy geográfica y socialmente marginados). Pero en cualquier esquema coherente, primero se utilizan los recursos renovables, los menos contaminantes, y los de menores costos por KWh. Es bien sabido que diversos grupos ambientalistas argentinos, haciéndose eco de las manifestaciones de las trasnacionales de la ecología, se manifiestan a favor de las llamadas “nuevas fuentes de energía”, y dentro de este amplio y heterogéneo grupo, de las energías solar y eólica. Pero es interesante advertir que en los hechos, estas tecnologías poseen aún muchas limitaciones técnicas, que no las hacen aptas para satisfacer grandes demandas, además de requerir especiales condiciones naturales para sus instalaciones, y adicionalmente sus costos de instalación y de generación no son competitivos. Más allá de las manifestaciones de determinados militantes ecologistas (que presentan a las energías solar y eólica como la panacea que resolverá las necesidades futuras a partir de ahora), la realidad y los datos técnicamente fundamentados demuestran que existen tres tecnologías básicas para generar electricidad en gran escala: la termoelectricidad (basada en el consumo de hidrocarburos), la nuclear y la hidroeléctrica. En base a esos fundamentos, así como a las recientes experiencias europeas (en donde los “verdes” lograron cerrar usinas atómicas existentes, o impedir la terminación o construcción de nuevas), se verifica que todo impedimento, dilación o cierre de usinas nucleares e hidroeléctricas, 90

implica utilizar más centrales termoeléctricas convencionales; o sea quemar más petróleo, gas o carbón. Dado que el 40% de la polución atmosférica mundial se origina en las emanaciones de las usinas que queman hidrocarburos, queda muy en claro que al atacar a las usinas hidroeléctricas y atómicas, los ecologistas están de hecho sosteniendo una postura claramente perjudicial al medio ambiente. Todas estas consideraciones, de crucial importancia social, económica, política y ambiental, no fueron tenidas en cuenta para la elaboración del informe de la CMR. El marco ambiental global. Los problemas ambientales a escala planetaria son de características muy complejas, y sus imbricaciones tiene que ver con las diversas interacciones del ser humano con el entorno cercano y el global. A pesar de los grandes avances científicos en la temática ambiental, queda muy en claro que muchos de los fenómenos no han podido ser estudiados en su totalidad. De la misma forma, los efectos indirectos de muchas acciones humanas no pudieron ser evaluados en su total dimensión. Dadas las limitaciones actuales, resulta conveniente tomar con extrema prudencia las conclusiones de diversos opinantes, sobre todo aquellas de tono apocalíptico o tremendista. Dentro de esa prudencia general, puede estimarse que los problemas ambientales globales tienen dos grandes áreas bastante bien diferenciadas, marcándose sus límites en forma prácticamente coincidente con el mapa de división socio político y económico actual. Por una parte están los problemas ambientales ocasionados por y en las naciones desarrolladas, y por otra los de las naciones subdesarrolladas. Por ello, es en extremo arriesgado tomar como verdades dogmáticas las afirmaciones de las transnacionales de la ecología, pues además de su clara “afinidad” con las empresas petroleras y gasíferas, sus evaluaciones son pensadas y realizadas “desde” y en muchos casos “para” las naciones desarrolladas. Las naciones desarrolladas son las causantes de más de las ¾ partes de la polución total (si es que no superan los 4/5 del total de polución generado en el mundo). EEUU y otras naciones industrializadas son en general muy reticentes a reducir drásticamente sus tasas de emisiones de tóxicos y contaminantes atmosféricos. A la vez, el derroche de las sociedades de consumo lleva a dilapidar recursos, y a producir más desechos, mientras faltan bienes elementales en el Tercer Mundo. Una “solución” encontrada parece ser la venta de bonos de carbono, por medio de la cual las naciones opulentas “compensarían” sus emisiones de contaminantes, pagando determinadas sumas (¿tal vez algunas moneditas?) a las naciones subdesarrolladas que mantengan sus áreas boscosas y selváticas. Sin embargo muy poco se menciona en los informes ambientales elaborados en las naciones desarrolladas (o por las transnacionales de la ecología), acerca de la muy dañina y insidiosa contaminación producida por la miseria extrema. La irracional tala de árboles en Haití, donde la población no tiene acceso a otros combustibles básicos; los “rozados” de la selva misionera para realizar cultivos de subsistencia; la desertización del Sahel Norafricano; o la peligrosa polución del Arroyo Zaimán, rodeado de villas miseria, en el casco urbano de Posadas; son algunos de los muchos ejemplos válidos. Ese “olvido” no parece ser casual, pues pensar en él equivale a comenzar a replantearse las causas de la miseria estructural, la cual está muy enraizada con el accionar de los grandes intereses financieros, políticos y económicos de los grandes centros de poder, vinculados a su vez con sus asociados locales en las naciones dependientes. La clave pasa por evitar que las políticas “conservacionistas” in extremis, pasen a ser los soportes culturales de la miseria estructural. En ese esquema, los ecologistas dogmáticos de

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Argentina y otros países subdesarrollados, pasan a ser los “batallones de choque” de los más conspicuos factores de poder del establishment. Conclusiones. El informe de la CMR, cuyo resumen fue presentado en Buenos Aires en noviembre de /2000, adolece de serias falencias metodológicas, gruesos errores conceptuales, falta absoluta de respaldo institucional y notoria tendenciosidad. Las falencias metodológicas se refieren entre otras, a elaborar un informe en base a opiniones personales (que pueden ser incluso incoherentes o vertidas con animosidad o mala fe), en vez de respaldarlo en datos sólidos, en basamentos técnicos y sustentos objetivos similares. Los gruesos errores conceptuales (como generalizar los problemas de colmatación, o afirmar que la vida útil de una presa no excede de 40 años), restan seriedad al trabajo. La falta de respaldo institucional se evidencia al no estar ratificado el informe por ninguna de las entidades auspiciantes (y financiadoras) del informe. Las opiniones de los doce firmantes del trabajo fueron vertidas a simple título personal. La tendenciosidad se advierte en el esquema de redacción, en la participación conferida a militantes de orientación cercana al fundamentalismo, y a la falta de evaluación de las características e inconvenientes de las otras alternativas de generación. A pesar de ello, si la lectura del informe es despojada de toda tendenciosidad, es importante advertir que son rescatables los conceptos que propugnan el cuidado ambiental y el respeto a los intereses de los afectados por cada nueva obra. Claro está que siempre el interés global es prioritario respecto al interés personal. Es decir que la afectación a determinados intereses personales no debe ser la excusa para impedir indefinidamente la concreción de obras necesarias para la comunidad. (*) Publicado como resumen en la Revista Nº 9 del Comité Argentino de Presas, de enero de 2001 – Págs 15 y 16. Incluido en el libro Energía y Medio Ambiente (Op. Cit) – Págs- 36 a 50. Incluido como resumen en el libro Energía Eléctrica y Desarrollo Socioeconómico (Op. Cit.) 90 a 95. Difundido en diarios convencionales y electrónicos de Misiones – diciembre de 2000.

¿Y SI DEROGAN LA LEY DE LA GRAVEDAD? - A PROPÓSITO DE LA LEY 26.190 En el recientemente realizado Congreso HYFUSEN 2007 del Hidrógeno y Fuentes Sustentables de Energía, los asistentes tomamos conocimientos de la Ley 26.190, titulada RÉGIMEN DE FOMENTO NACIONAL PARA EL USO DE FUENTES RENOVABLES DE ENERGÍA DESTINADA A LA PRODUCCIÓN DE ENERGÍA ELÉCTRICA, sancionada el 27 de diciembre de 2006. Evidentemente esta ley formó parte del paquete de leyes habitualmente sancionadas a fin de cada año, como colofón del (¿¡arduo!?) trabajo legislativo anual. Si bien es sabido que no puede alegarse desconocimiento de las leyes vigentes, de hecho el conocimiento de todas las normas es tarea imposible para quienes no somos especialistas dedicados al tema; por lo cual es lógico que prácticamente todos los asistentes nos enteramos de la existencia de esta ley al ser mencionada y comentada en el citado Congreso.

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En principio, toda ley de fomento de actividades tecnológicas con aplicación directa en el campo socio económico, es bienvenida y constituye la materialización de iniciativas prima facie calificadas como positivas. Pero a poco de ser explicadas sus principios de aplicación resultó evidente que parte de una base conceptual gravemente distorsionada y errónea, al excluir de la definición de “fuentes de energía renovables” a los proyectos de centrales hidroeléctricas de más de 30 MW. Sus artículos 1º, 2º y 4º explícitamente se explayan y definen en forma taxativa la gruesa falla conceptual, que no solo torna incoherente los fundamentos técnicos y filosóficos de la ley, sino que también “enanizan” a proporciones casi irrelevantes los efectos que pueden esperarse de esta ley para mitigar la indudable crisis energética. El propio artículo 2º pone en evidencia la burda tendenciosidad anti hidroeléctrica de la ley, pues pone como objetivo “lograr …de las fuentes de energía renovables … alcanzar el 8% del consumo de energía eléctrica nacional, en el plazo de 10 años”. Evidentemente los legisladores parecerían no tener la mínima idea de los conceptos legislados, y sus asesores técnicos han evidenciado una fuerte tendenciosidad de corte ultra ecologista, al pretender desconocer que ahora mismo, en 2007, la generación eléctrica proveniente de fuentes hidroeléctricas (renovables por definición del concepto) supera el 37 % del total (Síntesis del MEM – Informe de mayo /07 – CNEA). Pero la ley discrimina y confunde a incautos y desinformados. Esa discriminación es totalmente caprichosa y evidentemente no se sustenta en ningún criterio técnico coherente; pues ningún profesional especialista en la temática energética puede –en su sano juicio y sobre bases científicas y profesionales sólidas- establecer una “línea de corte” que caprichosa (¿y capciosamente?) defina como “renovables” a las obras de pequeña envergadura (hasta 30 MW), y descalifique como “no renovables” a las usinas hidroeléctricas más grandes, precisamente las más rentables, las de menores costos por kWh, y por ende, las que más competencia implican para otros tipos de centrales, sobre todo las termoeléctricas. Nada parecería ser casual, pues la responsable asistente al Congreso de la Secretaría de Energía, Ing. Alicia Baragatti, ante mi fuerte cuestionamiento a la absurda discriminación en contra de las hidroeléctricas más importantes, respondió que “eso responde a criterios internacionales”. Cuando le refuté ese pobre argumento, expresando que el único “informe internacional que conozco es el de la autodenominada Comisión Mundial de Represas (WCD en inglés), el cual NO fue hecho por expertos, y en cambio fue claramente „esponsoreado‟ por las petroleras, los fabricantes de equipos térmicos y otros que lucran con la generación en base a hidrocarburos, para atacar a la generación hidroeléctrica”…solo me respondió un muy denso silencio. Esa falta de respuestas, idéntica a la del Senador Gioja cuando le refuté su optimista declaración de inexistencia de crisis energética, o la del Rector de la UNaM, cuando puse en claro recientes maniobras de discriminación doctrinal en esa Universidad en mi perjuicio; dejaron muy en claro ante la calificada audiencia presente que carecían de bases concretas y coherentes para refutar mis expresiones. Tampoco tuvieron respuestas cuando con datos y fundamentos expresé que no se advierten las medidas concretas para abastecer los previsibles incrementos de la demanda eléctrica ¡Los que callan otorgan! En un reciente artículo señalé que en las propias estadísticas publicadas por la Secretaría de Energía de La Nación vía Internet, se incurre en el “error” –¿torpeza técnica o intencionalidad?- de no calificar como renovable a la generación hidroeléctrica, con lo cual se están avalando los más retorcidos lineamientos de las transnacionales de la ecología, las cuales es bien sabido que operan como agentes de las petroleras y al servicio de intereses foráneos; atacando consecuentemente a las usinas hidroeléctricas y nucleares. Dado que parecería que para nuestro Congreso por ley se puede redefinir cualquier cosa, aún los conceptos técnicos y las leyes de la física, es de esperar que en cualquier momento deroguen la ley de la gravedad. “Todo es igual, nada es mejor” dice el tango Cambalache; “se „gual”, decía el genial Juan Carlos Altavista con su personaje cómico Minguito. 93

Por carácter transitivo, la implícita calificación de no renovables que como sayo descalificador asignó nuestro “Honorable Congreso de La Nación”, puede a su vez ser calificada como una “minguiteada” (al estilo de Minguito, todo “se „gual”); neologismo válido par a estos gruesos furcios legislativos. Publicado en: Actualidad Misiones – Correo de Lectores – 19/06/2007 El Libertador en Línea – 14/08/2007. Estrucplan On Line – 03/09/2007

SOLICITADA DEL CPAIM RESPECTO A LA TEMÁTICA ENERGÉTICA EN MISIONES RESPONSABILIDAD EN EL MANEJO DE LA INFORMACION TECNICA El Consejo Profesional de Arquitectura e Ingeniería de Misiones, desde hace bastante tiempo desarrolla un intenso trabajo con el fin de informar sobre distintos aspectos técnicos, a través de variados artículos y ponencias generadas por sus propios matriculados; afianzando de esa manera su posición como referente clave y reconocido en la sociedad Misionera, en todo lo relacionado a temas de su competencia profesional. Así se fomentan prácticas de transparencia en los ámbitos en que actúan los matriculados en opiniones de índole técnica, profesional, y en los espacios de participación institucional; temas tales como la generación de energía, abastecimientos energéticos, tipos de centrales eléctricas, campos electromagnéticos, temas referidos al medio ambiente, construcciones bioclimáticas, ejercicio profesional, higiene y seguridad, Neumática, Instalaciones de Gas y Eléctricas, Uso Racional y Eficiente de Energía y todo aquel tema referido a las distintas especialidades plasmadas en este Consejo; donde el interés, la opinión y la comunicación profesional es de vital importancia ya que la reflexión mayoritaria fortalece el pluralismo de ideas y puntos de vista. Por ello: 1) Es prioritario que la comunidad Misionera merece estar informada sobre temas de índole Técnico – Profesional, y además debe tener la posibilidad concreta de verificar los Fundamentos Científicos en que tales opiniones se emiten. Jerarquizando el futuro de la provincia en su proyección socio – económico y geopolítica. 2) Que el comentario individual sobre temas eminentemente técnicos por parte de quienes carecen de conocimientos científicos ya sea como consecuencia de falta de debida información o profesionalismo, implica un menosprecio al público al que está dirigido el comentario, dado que es un derecho incuestionable el que la sociedad cuente con una información veraz avalada por datos racionales que solamente la ciencia y la técnica brindan. Por ello, cuando la opinión es dada por quien carece de formación técnico-científica, la sociedad debe estar alertada sobre esta circunstancia, ya que aquélla corre por cuenta de quien la emite. 3) Que, cuando la opinión sobre estos temas es efectuada por Profesionales con Incumbencia otorgada por Universidades o Escuelas Técnicas, a través de un Profesional debidamente matriculado y habilitado, su posición particular – cualquiera sea ésta – se enmarca dentro de las prescripciones de la Ética Profesional sujeto a sus normas vigentes. 4) Que, por lo expuesto, el C.P.A.I.M. donde su misión es promover y velar por el ejercicio profesional responsable con un marco ético, recomienda al público en general, que para opinar sobre cuestiones de naturaleza eminentemente Técnica – Científica, nada mas confiable que

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comprobar los antecedentes personales, técnicos – científico y profesional de quien emite la opinión, fomentando la practica transparente y consolidando la actuación del C.P.A.I.M. De esta manera, es de particular interés para este Consejo Profesional cuidar el manejo de la Información Técnica, y posibilitar que la Sociedad en general cuente con las herramientas necesarias para adaptar y asumir una correcta posición frente a los desafíos, sin acepciones, que nos plantea la realidad cotidiana. CONSEJO PROFESIONAL DE ARQUITECTURA E INGENIERIA DE MISIONES Publicado en los diarios El Territorio y Primera Edición, de Posadas, Misiones, el día 21/08/2012, y en las revistas Cuadra de …. Y El Constructor Urbano

DERRAPES ENERGÉTICOS DEL DIPUTADO En la jerga automovilística “derrapar” es salirse de la buena línea de manejo, provocando una brusca maniobra que puede ser causa de un trompo, vuelco, de un choque, o de una caída a un precipicio. Verdaderamente con algunas destempladas y nada fundamentadas opiniones, que incurren en el agravio y las agresiones a calificados profesionales, así como al Consejo Profesional que los aglutina, el diputado provincial Claudio Wipplinger puso su impronta de nula fundamentación técnica cargada de epítetos y afirmaciones sueltas, sin exhibir ninguna consistencia científica ni profesional que las avale…lo que se dice, un verdadero derrape de opiniones e improperios energéticos. Tuvo tal actitud utilizando el diario Primera Edición de fecha 23/11/2011, en página 5. Además de solidarizarme con los calificados profesionales –a los que tengo el gusto de conocer- a los que gratuitamente atacó junto a un intendente que tuvo la valentía de expresar las carencias energéticas de su municipio-; el citado político a la sazón hoy legislador, también agravia al proferir semejantes conceptos, a otros expertos energéticos –entre los que me cuento- que hemos alertado acerca de los riesgos ciertos de no prever el adecuado abastecimiento de la demanda eléctrica, ante los previsibles fuertes incrementos de la misma. La incoherente y nada fundamentada postura con la que arremete el diputado opinante, está en la misma dirección que la línea editorial del diario del mismo grupo empresario familiar, al que pertenece el legislador; el que ha hecho uno de sus ejes editoriales la continua prédica anti hidroeléctrica, usualmente con artículos de dudosa o nula fundamentación científica o técnica; convirtiéndose por ello en vocero de minoritarios pero muy activos grupos afines al fundamentalismo ecológico. Solo para definir el contexto del caso, el mismo grupo empresario familiar al que pertenece el –en este tema- nada fundamentado legislador, es propietario de una de las mayores empresas de autotransporte de cargas de esta provincia, la misma empresa que por largos años ganó sucesivas licitaciones para transportar el combustible que en grandes cantidades devoraban los equipos generadores –Ciclo Combinado y Turbinas de Gas- que abastecían de electricidad a Misiones; esquema de generación que caducó al entrar en servicio la Central Hidroeléctrica Urugua-Í, y al concretarse la interconexión de Misiones con Yacyretá. Mera coincidencia sin duda, pero es muy claro que el negocio de los fletes de los combustibles, transportados en masivas cantidades para generar electricidad, terminó gracias a la hidroelectricidad, la misma que con tanta insistencia es agresivamente denostada por el diario y el legislador familiarmente vinculados con aquella poderosa empresa de autotransporte de cargas.

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Las extensas y enredadas opiniones del legislador –que no acredita ser experto ni entendido en energía, ni evidencia tener asesores bien fundamentados en la materia-, tienen dos ejes de “acusaciones” principales. Por una parte intenta “demostrar” la “no necesidad” de los grandes proyectos binacionales de Garabí y Panambí, partiendo de abstrusas mezclas de datos sueltos –verdaderos aportes a la confusión-, en los que prima el cortoplacismo. Complementariamente, enfatizando ello en un suelto al pie de página, presenta como “gran solución” la falacia montada en torno a las supuestas” “grandes soluciones” de la generación eólica. Respecto a la “no necesidad” de los dos proyectos binacionales hidroeléctricos, muestra el típico enfoque de cortísimo plazo, que caracteriza las elucubraciones de los “libreempresistas” del neoliberalismo, la misma vertiente político – económica que nos llevó a la hecatombe del año 2001, que a punto estuvo de hacernos estallar en media docena de paisitos bananeros, muy al gusto de los políticos ultra conservadores en lo político y ultra liberales en lo económico. La miopía energético – económica evidenciada, carece de visión de estadista para proyectarse al mediano y largo plazo; además de evidenciar supina ignorancia respecto a la evolución de variables básicas para ese tipo de análisis, como son las proyecciones de las curvas de Potencia Instalada y Generación Anual, tanto provinciales como nacionales. Evidentemente, desconoce por completo las evoluciones históricas de dichas curvas energéticas, motivo por el cual ignora que es previsible que tan solo en dos décadas la totalidad del componente nacional de la energía generada por Garabí y Panambí, será equivalente al incremento de la demanda eléctrica de Misiones. Por otra parte, las comparaciones en base a las cuales intenta “demostrar” que esas obras son “innecesarias”, llegan a lo burdo, pues presentar como “alternativa” a la generación de biomasa, textualmente referida según el osado opinante, con un potencial de entre 60 y 70 MW, frente a los 2.200 MW que tendrán estas dos obras, es simplemente una grosería sin sustento técnico ni lógico. Y la expresión según la cual “la energía que generan las represas „tienen” (SIC) que ir hasta Buenos Aires…y no queda la energía directamente en la provincia”, es grotesca y demostrativa de ignorancia total. ¿No sabe acaso que con transformadores al pie de presa, la energía se volcará directamente al Sistema Interconectado Provincial? ¿Cree acaso que los electrones violan leyes físicas, para subordinarse al centralismo político porteño? Con relación a la energía eólica, prendiéndose al carro del fundamentalismo ecológico, pero divorciado irremisiblemente de todo sustento científico y técnico, muy falazmente –de seguro por desconocimiento en el tema- presenta a este tipo de generación como la gran solución; omitiendo sus insalvables limitaciones técnicas y sus altos costos por KWh. Omite entre otros aspectos, los siguientes. La energía eólica no sirve como base de un sistema eléctrico, por su imprevisibilidad y fuertes variaciones en tensión y voltaje. Para generar –potencialmente- la misma cantidad de energía que una hidroeléctrica, se necesita un volumen mucho mayor de Potencia Instalada, pues el factor de carga de las eólicas es mucho más bajo. Dicho en criollo, para reemplazar 2.200 MW hidroeléctricos, se necesita el doble o más de Potencia Instalada eólica, por sus bajos rendimientos. Ello aumenta las inversiones pero no soluciona las limitaciones técnicas de las eólicas. Para su inyección directa a la red, una eólica requiere una usina convencional (hidro, nuclear o termoeléctrica) trabajando en paralelo; o alternativamente un mallado de transmisión, impracticable en La Patagonia, por una elemental cuestión de costos y distancias. Las eólicas ocupan grandes superficies, desvalorizando los terrenos en los que se asientan. En varios lugares de Europa, las eólicas son muy resistidas por los pobladores, por sus accidentes, molestias y problemas que ocasionan. Solo son viables en base a muy fuertes subsidios. 96

Ese tipo de energía solo es complementaria. El potencial de generación eólica en Misiones y el NEA es muy bajo, casi nulo, a escalas comerciales. Por otra parte, en una abstrusa frase insertada en el título expresó “Misiones ya hizo su aporte al déficit de energía con Yacyretá y pagará costos por más de 50 años”; expresión grandilocuente fuera de contexto que solo aporta a la confusión, pues: ¿”aportes al déficit de energía”…? O sea que para el enredado opinante sumamos déficit de energía…¡absurdo!; ¿”Pagará costos”…? ¿Qué costos…habernos liberado de la esclavitud de la muy cara generación termoeléctrica y la crónica falta de Potencia Instalada…o “el costo” de tener una magnífica costanera que le cambió completamente la cara a la ciudad capital y al Gran Posadas…o “los costos” de tener puentes de cuatro manos sobre la Ruta 12…o “los costos” de nuevos accesos modernos a Posadas, además de la extensión de redes cloacales, la planta de tratamiento de aguas servidas, y un largo etcétera? El joven y verborrágico político debería recordar que la población toda expresó hace solo 10 años, la enorme bronca en contra de los practicantes de la politiquería superficial, de cortas miras y de mezquinos objetivos, haciendo resonar los cacerolazos y el contundente “QUE SE VAYAN TODOS” que retumbó a lo largo y a lo ancho de nuestra Patria Argentina. Parecería que algunos no aprenden…

ALEMANIA - REHÉN DE LOS VERDES Desde el gobierno de Schröeder en 1998, el Partido Verde forma parte de la coalición gobernante en Alemania, tiene importancia muy superior a su escasa incidencia en el electorado, como aliado con los Socialdemócratas. Si bien siempre marginalmente minoritario, el sistema germano les posibilitó influir desde entonces muy fuertemente en las decisiones gubernativas, con particular énfasis en temas habitualmente encarados por los militantes ecologistas. Esa situación persiste en el actual gobierno encabezado por Angela Merkel. No fue casualidad que las posturas de los “verdes” germanos, tuvieran y tengan fuertes condimentos de tipo fundamentalista, tal como suele ser la orientación de muchas agrupaciones ecologistas, que asumen posiciones defendidas como dogmas cuasi religiosos –sobre los que no admiten discusiones-, en lugar de analizarlas desde la óptica técnica y científica. Desde esa postura, los “verdes” presionaron para congelar el Plan Nuclear, logrando impedir las programadas construcciones de nuevas centrales; las cuales supuestamente serían reemplazadas por energía eólica y solar. Tal como es conocido, las energías eólica y solar adolecen de insalvables limitaciones técnicas, las que no pudieron superarse pese a los muy fuertes subsidios implementados por el gobierno alemán para promocionar a esas energías alternativas. Como era de prever, el consumo de energía eléctrica del mercado interno germano, siguió creciendo fuertemente, y al no contarse con los aportes de las nuevas usinas nucleares –dejadas de lado por las presiones “verdes”-, los faltantes de la oferta energética debieron reemplazarse por nuevas usinas a carbón ¡lo más antiecológico!, nuevas usinas a gas –también contaminan-, y por mayores importaciones de electricidad de los vecinos de la Unión Europea. Como otro de los curiosos contrasentidos, que los fervorosos y agresivos militantes ultra ecologistas nunca parecen plantearse, y sobre los que jamás admiten ninguna discusión; sucede que dentro del paquete eléctrico que compran a la UE, está la energía nuclear francesa (¿no era que la aborrecían?), la hidroeléctrica suiza (también detestada por el fundamentalismo ecológico), y la

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termoeléctrica a carbón de Dinamarca (que es lo más contaminante). En conclusión: ¿que clase de “ecologistas” son? Pero más aún, como las presiones ecologistas hicieron abortar el Plan Nuclear Alemán, los germanos se vieron obligados a importar crecientes y descomunales cantidades de gas natural ruso, para lo cual no alcanzaron los gasoductos existentes, y debieron construir otro –de enorme capacidad-, el cual para evitar depender del paso por territorio polaco, se construyó –a un altísimo costo económico y ambiental- en el helado Mar Báltico. Ruinosa desde todo punto de vista, la importación de gas ruso plantea una muy preocupante dependencia estratégica de Alemania, respecto a la provisión de Rusia. Un eventual corte del vital suministro de gas ruso –sea por eventuales problemas técnicos, por accidente, por sabotaje, o por presión política; provocaría un cuadro de escasez que pondría de rodillas a la pujante economía alemana. Por supuesto, el drenaje de divisas, los altos costos de compra de gas, y los costos operativos del gasoducto submarino, inciden negativamente en la economía germana, la cual hoy puede solventarlos…pero, ¿que pasará si sucumbe al contagio de la crisis económica que hoy castiga no solo a Grecia, Portugal, España e Irlanda, sino que también ataca a Italia, Gran Bretaña y otros socios mayores de la UE? No debe dejar de considerarse que quemar gas es utilizar un recurso no renovable (lo que es antiecológico), de por si es contaminante (son enormes volúmenes de gas quemándose hora a hora); y el mantenimiento del gasoducto submarino implica también altos costos ambientales, jamás reconocidos por esos dogmáticos “verdes” fanatizados. Ahora, tras los problemas en la central nuclear de Fukushima (Japón) -muy magnificados por los medios periodísticos-, los “verdes” alemanes redoblaron sus ataque a la energía nuclear, y lograron acordar el cierre de todas las centrales nucleares alemanas. Y las “intenciones” son reemplazarlas por “energías verdes”. Pero se sabe que el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones, y que las “energías verdes” (eólica, solar y otras) son un fiasco escandaloso, caras e ineficientes, solo mantenidas con muy fuertes subsidios, sin por ello superar sus serias limitaciones, como la incapacidad de la eólica de funcionar como energía de base por la imposibilidad de “acumular” los vientos, y la precariedad de la solar (no funciona sin sol), entre otros problemas mayores. Es decir que en realidad, el cierre de las plantas nucleares, le significará a Alemania la necesidad de importar más petróleo y gas, quemar más carbón propio, y comprar más electricidad…además de pagar cuantiosos subsidios a los lobbies de las falsamente limpias energías solar y eólica. El macaneo del “ejemplo” alemán, es otra cara de la misma moneda. Los ultra ecologistas se montan sobre el prestigio de Alemania, para poner como “gran ejemplo” a seguir por el mundo…para que los desinformados “muerdan el anzuelo” apostando a las falsas “soluciones verdes”…así los lobbies petroleros, gasíferos, eólicos y solares seguirán haciendo muy buenos negocios. Por su parte, las potencias que no se dejan engañar por esos falsos discursos, siguen apostando a la energía nuclear, tal como explícita o implícitamente ya lo expresaron China, India, EEUU, Francia, Gran Bretaña, y muchos más. ¡Y por supuesto, los países que aún disponen de potenciales capacidades hidroeléctricas sin utilizar, siguen construyendo represas hidroeléctricas, pues es la fuente más limpia y económica para producir electricidad!

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25 AÑOS CONTRA EL PAÍS Tomo prestado el título, de un histórico análisis sociológico investigativo, dirigido por mi apreciado amigo Rubén Ferroni, en oportunidad del centenario de los diarios La Prensa y La Nación, pues aquel memorable trabajo –hoy casi olvidado, como suele suceder con lo que no es afín al “pensamiento políticamente correcto” del establishment-, se tituló “100 Años Contra el País. En aquel trabajo, mediante un prolijo y muy documentado análisis, se demostró que la constante en el accionar de los “grandes diarios centenarios” fue siempre oficiar de voceros y elementos de presión, a favor de intereses extranjeros, en su momento básicamente británicos y europeos, y luego predominantemente norteamericanos, sin por ello dejar de lado su costado pro europeo; en esencia, fuertemente antinacionales. Los tiempos cambian, y los métodos se perfeccionan. La guerra psicológica –una constante en la cual el periodismo siempre jugo un rol preponderante-, se ha transformado en “guerra blanda”, en la cual se apela a cada vez más sutiles técnicas de cooptación mental, de inducir a la confusión, de imponer “ideas correctas” por la fuerza de la repetición, de instalar falaces “verdades incontestables”, de destacar “lo correcto” y de sepultar en el “ninguneo” lo que resulta molesto al establishment, etc. En su momento, en nuestro país, aquel accionar disolvente se complementó con el accionar de las “Academias”, como la Academia Nacional de la Historia, como promotora y divulgadora de la “historia oficial” con la cual el mitrismo distorsionó la Historia Argentina, acomodándola a los dictados y conveniencias del unitarismo dominante, ya transformado por entonces –fines del siglo XIX- en la partidocracia oligárquica, que operaba como aliada menor de los intereses de las corporaciones británicas y del hoy decadente pero aún peligroso imperio. Pero además, esa constante guerra psicológica tiene otros actores, y desde fines de los años ‟60, irrumpieron con fuerza las ONGs transnacionales y diversas “fundaciones”, movilizadas con jugosos presupuestos y con respaldos sutiles pero muy poderosos; en muchos casos con análisis facilistas, de pegajosa aceptación si no se someten a elementales evaluaciones que no siempre el común de la gente está dispuesta ni prevenida a hacer. El poco conocido Club de Roma fue el gestor del accionar del ecologismo de corte fundamentalista, creado como herramienta dócil de las por entonces grandes potencias económicas mundiales (el G 7), con las cuales desde entonces (1968) cooptan mentes para que acepten gustosos el subdesarrollo crónico, en nombre y por supuesta virtud de un difuso conservacionismo extremo. Rápido de reflejos, el vetusto pero aún muy peligroso Imperio Británico, creó, financió y dirigió desde entonces a varias ONGs, escudadas bajo las fachadas de “ecologistas”, “indigenistas”, “derecho humanistas” y otras. Dentro de las ONGs pseudo ecologistas, creadas por y operadas por Gran Bretaña, en nuestros pagos se destacan Greenpeace y World Wildlife Foundation. WWF opera por medio de su filial “argentina” Fundación Vida Silvestre. Greenpeace tiene un reciente desprendimiento (o filial encubierta), dirigida por uno de sus “operadores estrella”, llamada Los Verdes. La constante de estas ONGs ha sido operar en contra del desarrollo socio - económico nacional, además de fogonear acciones de caos social, montando operativos mediáticos con muy cuidadas operaciones públicas con activistas, en todos los casos centrándose en objetivos de interés estratégico argentino, entorpeciendo sus avances, mientras omitieron otros hechos o situaciones “políticamente inconvenientes”, de las que ni opinaron. Mientras que jamás se molestaron por el derrame de crudo en Magdalena (Buenos Aires) provocado por un buque de la holando-británica Shell, ni tampoco se preocuparon por la contaminaciones de la industria petrolera y gasífera, ni se les ocurrió nunca protestar ante la enorme proliferación de las muy contaminantes usinas termoeléctricas (grandes devoradoras de petróleo y gas natural), que en los años de apogeo neoliberal se propagaron como “hongos luego de la lluvia”; ni tampoco jamás reclamaron ante los usos y abusos de agroquímicos tóxicos y cancerígenos en 99

cultivos como los del tabaco en Misiones, Jujuy y Salta –entre otros temas varios “que no forman parte de su agenda”; en cambio montaron feroces y mentirosas campañas en contra de la actividad nuclear (justamente un sector en el que Argentina destaca, y “casualmente” esa campaña se intensificó brutalmente cuando la estatal argentina INVAP le ganó una importante licitación internacional a otras empresas de primer nivel, entre ellas a la estatal nuclear británica). Atacan con eslóganes prefabricados a la minería, justo cuando la actividad está desarrollándose en Argentina, pero como se dijo, una actividad minera ultra contaminante como la petrolera jamás les molestó. Atacan a la soja, “casualmente” el principal rubro de nuestras exportaciones. Atacan a las usinas hidroeléctricas, y no ofrecen alternativas válidas -¡pues no las hay!- y montan tergiversadas campañas a favor de las mal llamadas “energías alternativas”, que no lo son, pues técnicamente no pueden operar como energías de base, por lo que apenas son energías complementarias. Sobre todo exageran las reales potencialidades de la energía eólica, forzando instalaciones de “molinos” en base a costosos subsidios, omitiendo tan siquiera considerar las resistencias de la población en contra de estos “molinos” eólicos en Gran Bretaña, los problemas que causaron en España en el servicio, amén de las corruptelas de facturaciones fantasmas y otras “lindezas”, que hoy en medio de la descomunal crisis económica no pueden disimular en la decaída Iberia comunitaria. Nada dicen de los altísimos costos de las energías eólica y solar, ni de las cortas vidas útiles de esos equipos. Como las eólicas requieren el respaldo de una central de base, y las centrales de base son de tres tipos básicos de tecnología –térmoeléctrica, hidro y nuclear- y dado que atacan a estas dos últimas, de hecho están promoviendo que se siga quemando más petróleo y carbón…¿ecologistas? Jamás consideraron los desastrosos efectos que “las energías alternativas” (concepto en sí falaz) causaron al provocar la descomunal crisis energética en California, hace pocos años, en un escándalo con la participación de la quebrada empresa Enron. Fogonearon descaradamente el absurdo conflicto con Uruguay, montando aparatosas manifestaciones, aportando activistas y sembrando verdades a medias y falsedades groseras. Es conflicto era sin duda muy funcional a Gran Bretaña, a la que el Mercosur unido le es un problema molesto. Montaron un operativo mediático “en defensa” del tigre de Las Yungas, en el NOA, existiendo luego acusaciones respecto a la falsedad del collar de monitoreo, supuestamente instalado en un felino, pero que en realidad habría sido puesto en un vacuno, al que “se lo hizo pasear”, hecho no desmentido con su profusión mediática habitual. Aliados eternos de los gobiernos antinacionales, de los noventistas neoliberales, apoyaron con sus silencios cómplices las políticas energéticas que condujeron a montar una irracional matriz eléctrica en Argentina, en extremo dependiente del gas natural y del petróleo. Intentaron impedir la usina carbonífera de Río Turbio, con falaces argumentos de terrorismo mediático, con amañadas acusaciones de “daños a glaciares”, lo cual es una imposibilidad fáctica por su lejanía, y por los vientos constantes en contra de la supuesta “contaminación”. Operativo montado en contra de la opinión del propio pueblo involucrado. Ahora, por medio de operadores como Los Verdes, intentan impedir las grandes hidroeléctricas binacionales en el NEA, las que además de su importantísimo rol de diversificación de la matriz energética argentina, aportarán a la integración física del Mercosur. Al efecto no sustentan sus atrevidas aseveraciones más que en supuestos de fuerte efecto mediático, pero de dudosos o nulos fundamentos científicos y técnicos. Verdaderamente, 25 años en contra del país. Publicado en la página web “Sus Noticias Verdaderas” Nº3203 en 2012, y ampliamente difundido en un extenso listado de contactos de correos electrónicos. 100

ENERGÍAS RENOVABLES, NUEVAS FUENTES Y ALTERNATIVAS – MITOS, MENTIRAS Y DISTORSIONES Los imprecisos usos de conceptos son bases de posteriores gruesos errores de interpretación, cuando no de descomunales falsedades, que con el masivo peso de la repetición constante, llegan a ser aceptados como verdades consagradas, lo cual impide o dificulta en extremo los análisis serios y las divulgaciones de fundamentadas opiniones que puedan esclarecer o al menos aportar otra óptica, que cuestione al “pensamiento energéticamente correcto”. Eso sucede con los conceptos de energías renovables, nuevas fuentes de energía y energías alternativas; rótulos muy atractivos detrás de los cuales se esconden arbitrarias exclusiones, verdades a medias, mentiras flagrantes, y sobre todo, la sistemática y muy exagerada sobrevaloración de las posibilidades de varias tecnologías de generación de energía eléctrica. No es casualidad que por regla general, al referirse a las “energías renovables”, se excluya caprichosamente a la hidroelectricidad de mediana y gran escala. Si se partiera de criterios rigurosamente científicos, todo tipo y magnitud de usinas hidroeléctricas, debe ser considerado dentro de las energías renovables. Sin embargo, en forma absurda y caprichosa, solo suele incluirse dentro de las “energías renovables” a las pequeñas hidroeléctricas. Incluso la mentira conceptual tiene estatus de ley en Argentina, pues la ley 26.190, en el inciso b) del artículo 4º, limita el concepto para proyectos de hasta 30 MW. Incluso en las estadísticas de la Secretaría de Energía, se excluye de las energías renovables, a la generación de todas las hidroeléctricas importantes, lo cual es una seria distorsión conceptual y técnica. Esas “imprecisiones conceptuales” dudosamente son casualidades, pues resultan muy claras las vinculaciones entre las ONGs pseudo ecologistas de perfiles fundamentalistas, con los intereses de quienes quieren forzar las instalaciones masivas de eólicas –a costa de jugosos subsidios-, negocio a su vez vinculado con la generación termoeléctrica, pues las eólicas necesitan el respaldo de centrales convencionales, apelando entonces a la falsa “limpieza” de la quema de gas natural, derrochándose un recurso natural no renovable. ¡Todo cierra! Mientras los fundamentalistas se cierran en atacar a hidroeléctricas y nucleares, agitan el parche con las falsas soluciones de las “alternativas” (sobre todo las eólicas), mientras “miran para otro lado” al instalarse usinas d e devoradoras de gas o petróleo, justamente grandes contaminantes. El concepto de “nuevas fuentes de energía”, es en sí mismo engañoso, pues varias de esas fuentes de energía tienen usos milenarios por parte de la humanidad. ¿Acaso no se pierde en la noche de los tiempos la utilización de los vientos para impulsar embarcaciones, y no tan antigua pero de muchos siglos atrás, el uso de los molinos a viento, para la molienda de cereales? ¿Y que más viejo que la biomasa, que fue la primigenia fuente de calor para el ser humano? ¿Y la fuerza del agua, en pequeños emprendimientos, para mover ruedas de molinos, que data de los albores de la revolución industrial? Lo de las “energías alternativas” –tal como lo expliqué en un artículo anterior- es groseramente falso. Una “alternativa” es conceptualmente algo que puede reemplazar a otra cosa, lo cual NO sucede con las energías presentadas falazmente como “alternativas”. Dentro del largo listado presentado como “energías alternativas” se incluyen a la eólica, la solar, la mareomotriz, la undimotriz, la geotermia, la energía de biomasa, el hidrógeno, las micro centrales hidroeléctricas, etc. Pero la verdad es que por sus limitaciones técnicas no pueden reemplazar a las tecnologías básicas. Estas últimas -las energías de base- son la termogeneración (que consume combustibles fósiles), la hidroelectricidad y la energía nuclear. El conjunto de diversas tecnologías de generación de electricidad, presentadas como “alternativas”, tienen limitaciones técnicas que hoy son insalvables, que solo les permiten operar como energías complementarias en cualquier sistema interconectado, siendo inútiles para funcionar como energías de base. 101

Esas limitaciones son sus totales dependencias de factores naturales no manejables por el ser humano (vientos y sol), sus intermitencias que crean “huecos” de generación y diferencias entre los ciclos (mareomotriz y undimotriz, más solares y eólicas), sus limitaciones geográficas muy acentuadas (eólicas, solares, geotérmicas), sus problemas de logística asociados a inseguridad y costos ambientales muy elevados (biomasa, hidrógeno), su extrema pequeñez y las fluctuaciones de caudales pequeños (microcentrales hidroeléctricas); y en todos los casos costos finales de generación altos o muy altos según cada caso, solo “solucionables” en base a muy onerosos subsidios, que terminan pagándolos todos los usuarios y/o contribuyentes en forma indirecta. Una mentira adicional, es presentar a esas energías como “ambientalmente amigables”, pues se esconden capciosamente sus costos ambientales, entre ellos la desproporción entre sus rendimientos reales y los costos ambientales de instalación, mantenimiento y desguace final. Por caso, la “estrella” de las energías falsamente “alternativas”, la eólica, es fuertemente resistida en diversos países, por sus nocivos efectos en el entorno cercano a sus emplazamientos, amén de sus costos económicos encubiertos, disimulados por los generosos subsidios que las mantienen, al no ser competitivas. De hecho, las ONGs ecologistas de corte fundamentalista, omiten los serios problemas de oscilaciones de tensión, de frecuencia y de producción de armónicas, que impiden utilizar a la eólica como generación única y de base. En los casos de consumos aislados, algunas de las “renovables alternativas”, pueden ser soluciones puntuales, pues en esos casos los costos económicos no son relevantes, al no ser posible técnica ni económicamente hacer una larguísima línea de interconexión, para consumos ínfimos. Como sea, son visibles las acciones de “lobbystas” que quieren imponer al como sea, masivas inversiones en eólicas (sin importar sus altísimos costos, sus cortas vidas útiles y sus limitaciones técnicas), junto a más centrales convencionales, devoradoras de petróleo o gas. Todo ello con los múltiples negocios asociados, como los proveedores de esas usinas, los repuestos, los fleteros de combustibles, los “especialistas” que respalden todo eso, etc. ¡Y los ultra ecologistas, cerrados en sus dogmas, muchos desde sus nostalgiosos sentimientos marxistoides o “antisistémicos” pero –brutal contradicción- haciéndoles el juego a las transnacionales de la ecología, manejadas por los británicos. En todo ese cuadro, el desarrollo argentino encerrado entre las pinzas de los intereses creados, sus voceros del periodismo al mejor postor o directamente subordinado a los lobbies petroleros – eólicos - ecologistas, y golpeado por las “fuerzas de choque” de los fundamentalistas de la ecología. Es la ecología fundamentalista, utilizada como excusa falaz para imponer el subdesarrollo crónico, asociado a la dependencia de tecnologías energéticas limitadas, costosas e incluso contaminantes, como los consumos de hidrocarburos, con las eólicas, solares y otras como “espejitos de colores”. Asociados a ellos, los lobbystas del liberalismo económico, siempre vinculados a los intereses de las petroleras anglosajonas y otros negocios paralelos, desde siempre apostando al país – granja, subdesarrollado y subordinado a las potencias de turno.

EÓLICAS - LO QUE LOS FUNDAMBIENTALISTAS OCULTAN Es corriente leer o escuchar las prédicas de los sectores fundamentalistas (fundamentalistas ambientales) de la ecología, alabando desmesuradamente las supuestas enormes bondades de la energía eólica, la cual sin duda es el “caballito de batalla” de los mensajes de las ONGs transnacionales, y de sus seguidores y acólitos locales. Es muy claro que el énfasis puesto en la energía eólica, por parte de los fundambientalistas, es por ser la menos incoherente de la muy indefendible realidad de todas las mal llamadas “energías 102

alternativas”; solo aptas como complementos para abastecer los grandes consumos que nuestras realidades necesitan, sobre todo si se las presenta –muy erróneamente- como las “grandes soluciones”. Uno de esas groseras “grandes soluciones”, que se caen con solo usar una pizca de sentido común, es la energía solar; alternativa tremendamente cara, y llena de limitaciones, partiendo de la elementalidad que no genera de noche –cuando más falta hace- ni en días nublados, entre otras negatividades que algunos superficiales opinantes omiten, por ignorancia o manifiesta mala fe. Por ello, la eólica es prácticamente la única carta, supuestamente creíble, de los sectores fundambientalistas. Analicemos varias de las numerosas omisiones y tergiversaciones, de los muy edulcorados mensajes de falsa “solución perfecta” de los “ventiladores” eólicos. Omiten y tapan con una denso manto de silencio, que la eólica no sirve como energía de base de ningún sistema eléctrico, por no poder garantizar un fluido constante, sin bruscas variaciones de tensión, de voltaje y otros requisitos técnicos insoslayables. Esas limitaciones técnicas elementales, hicieron que Alemania se vuelque a quemar enormes cantidades de gas natural ruso, y que Japón deba importar cuantiosos volúmenes del mismo hidrocarburo; en ambos casos para reemplazar con menos eficiencia y mayores costos ambientales, a usinas atómicas ferozmente atacadas por sectores del fundamentalismo ecologista. O sea que no utilizaron energía eólica para reemplazar a las nucleares, por carecer las eólicas de las cualidades mínimas para ello (no son usinas de base). En todo el mundo donde se han instalado, las eólicas solo funcionan –intermitentementecomo usinas complementarias, nunca como bases de los sistemas eléctricos. ¿Por qué en Argentina quieren presentarlas como “las grandes soluciones” que no son? Solo pueden funcionar en base a muy fuertes subsidios , hecho que es cuidadosamente omitido por los fundambientalistas. Un cuidadoso estudio científico español, determinó que en promedio, las eólicas suministran energía equivalente a funcionar tan solo tres meses por cada año ; tan bajo es su rendimiento. En cambio, las nucleares operan a plena potencia un promedio de once meses al año, mientras que una hidroeléctrica en un río con pocas fluctuaciones de caudal, como el Paraná, opera en promedio el equivalente a diez meses al año a plena potencia. Lo precedente implica que para “reemplazar” muy malamente a una hidroeléctrica, por lo menos hay que triplicar las inversiones de Potencia Instalada en eólicas, mientras que hay que cuadruplicar las inversiones en eólicas para generar el mismo volumen que una nuclear. Traducido a términos automotrices, como ejemplo simplificado, equivale a decir que un “camión hidroeléctrico” necesitaría tres “camiones eólicos” para producir lo mismo en volumen, pero de menor calidad, relación que se elevaría a cuatro a uno, respecto a un “camión nuclear”. Nada dicen los fundambientalistas que la población de Horspath, en las afueras de Oxford, realizó pacíficas pero muy contundentes manifestaciones, para oponerse a la instalación de eólicas en ese idílico pueblo, rechazándolas por sus daños ambientales, por la pérdida de valiosos terrenos que no podrían ser usados (en un radio de 2 Km. alrededor de cada molino), y por la pérdida enorme de valor de las propiedades en las que se hubiesen instalado. En Gales también los pobladores se opusieron a la instalación de más eólicas, por los perjuicios que traen. En todos los lugares en los que se montan eólicas, silenciosamente y a la par, se instalan nuevas turbinas a gas o ciclos combinados, grandes usinas devoradores de petróleo o gas; por ende altamente contaminantes. ¿Por qué se calla esta realidad, o no lo saben los 103

fundambientalistas? ¿Acaso no saben que el petróleo y el gas son recursos no renovables, y entonces, por que alientan de hecho seguir aumentando sus consumos? Es notable constatar que en Aristóbulo del Valle (Misiones) y en Goya (Corrientes), los pocos pero muy virulentos activistas del fundambientalismo, no pidieron que se instalen eólicas, en lugar de las muy contaminantes usinas Diesel (termoeléctricas) que se montaron en dichas localidades. ¿Habrán tenido miedo al ridículo?, pues habría quedado en evidencia la total incoherencia de sus cerradas y nada científicas manifestaciones a favor de las mal llamadas “energías alternativas”, de las cuales la eólica es el mascarón de proa. Lo que queda muy en claro, es que “la letra” que siguen a pies juntillas los militantes fanáticos del fundambientalismo, está dictada desde las ONGs transnacionales, como Greenpeace y World Wildlife Foundation, las cuales claramente siguen directivas emanadas de su Centro de Poder, en Gran Bretaña. Y el objetivo –enmascarado por edulcorada propaganda “medioambiental”, es mantenernos sumidos en el subdesarrollo crónico, pues eso es funcional a los intereses geopolíticos del vetusto pero muy agresivo imperio británico, con sus socios del G 7.

EÓLICAS Y SOLARES EN LOS “PAÍSES – MODELOS” Son poco conocidas por no especialistas en el tema, las muy fuertes operaciones de lobbies realizadas por diversos opinantes, a favor de las supuestamente extraordinarias “nuevas fuentes”, “fuentes alternativas”, “renovables” y otros clichés varios y distorsionados; sobre todo a favor de las “estrellas” de esas tecnologías, las energías solar y eólica. Pero si se analiza el tema con detenimiento, esas presiones surgen nítidas. Tal como se explicó en artículos anteriores, existen varios intereses en juego, pues al exagerar las reales posibilidades de esas tecnologías, sus implantaciones y sus consecuentes limitaciones, hacen necesarias las instalaciones de nuevas usinas de generación del tipo termoeléctrica –las movidas en base a combustibles fósiles- que pasan a ser necesarias para funcionar como indispensable respaldo de las eólicas y solares. Eso significa que al promocionar a ultranza las eólicas y solares, están a la vez promoviendo en forma encubierta las instalaciones de más usinas termoeléctricas, grandes consumidoras de combustibles fósiles, y por ello grandes contaminadoras. Curiosamente, los militantes del ecologismo fundamentalista y las empresas vinculadas a las tecnologías solar y eólica, guardan densos silencios acerca de las nuevas “devoradoras de petróleo y gas” que se instalan silenciosamente, al amparo de las limitaciones técnicas insalvables, de las usinas solares y eólicas. Como muletillas repiten los “grandes ejemplos” de los que son presentados como “países modelos” de las “grandes ventajas” de las generaciones solares y eólicas. Analicemos esos casos. Alemania, por el notable prestigio de su industria y su tecnología, y por ser “la locomotora de Europa” (hoy con el “tren” descarrilándose), es mencionada como “el modelo ambiental a seguir”. Se enfatiza su desarrollo eólico –es uno de los líderes mundiales en la materia-, y su decisión de paralizar su plan nuclear, que incluye la posibilidad de cerrar anticipadamente sus centrales nucleares en operación. Pero lo que “ciertos sectores” (del ecologismo cavernario) se cuidan muy bien de señalar son varios hechos contundentes, que cambian rotundamente la realidad, falsamente presentada como “el sueño verde” (o el paraíso ultra ecologista…mostrado en muchos casos por añorantes del “paraíso” soviético, como son varios de los más revulsivos militantes del patoterismo pseudo ecologista). Esos hechos son: - La generación eólica es absolutamente marginal en Alemania.

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La directa consecuencia de paralizar el plan nuclear, fue consumir más carbón (¡¿ecológico¿!), más gas natural (ídem anterior), e importar más energía eléctrica de sus socios de la UE. - El notorio desbalance en la matriz eléctrica germana, obligó a multiplicar las importaciones de gas natural ruso, para lo cual por motivos geopolíticos (evitando pasar por Polonia), debió financiar un muy costoso (y ambientalmente ruinoso) gasoducto submarino en el Mar Báltico. Claro está que eso acentuó la extrema dependencia a un abrupto “cierre de grifos”, quedando a merced de la voluntad del “Oso Ruso”. Además es muy caro, y se está quemando un recurso natural no renovable, el gas. ¿No lo ven los “ecologistas”? Japón, la tercera economía mundial, con el talón de Aquiles de su pobreza en recursos naturales, está en una muy incómoda dependencia de cuantiosas importaciones de petróleo y gas natural. Los problemas mayúsculos derivados del maremoto (tsunami), provocaron destrozos y muertos a granel, afectando a la Central Nuclear de Fukushima, la cual –debe enfatizarse- no provocó mortandades masivas ni tampoco serios cuadros de contaminación radioactiva. Pero los efectos del miedo socialmente instalado, provocaron el cierre preventivo de todo el importante parque de generación nuclear de Japón. Una medida como esa nunca es neutra ni gratuita. Japón estuvo al borde del colapso eléctrico, debiendo incrementar en forma superlativa sus ya antes muy importantes volúmenes de importaciones de gas natural. De hecho, si el cierre de las nucleares fuese hipotéticamente definitivo, ello obligaría a instalar masivamente grandes usinas termoeléctricas. Ya el cambio temporario de la matriz eléctrica japonesa (sustituyendo energía nuclear por termoeléctrica a gas), causó la pérdida de la balanza comercial favorable; las importaciones superaron las importaciones, lo cual es una amenaza más, ante el prolongado estancamiento de la economía japonesa. Adviértase que ni la eólica ni la solar son consideradas como alternativas serias para reemplazar a la nuclear. Dinamarca es otra de las “estrellas” de la eólica, promocionándose ampliamente sus molinos instalados en los tempestuosos mares Báltico y Del Norte. ¡Pero omiten expresar que la base de su sistema de generación es la termoelectricidad…consumiendo carbón (lo más contaminante)! Tampoco se dice que comparado con las vastedades de Argentina, Dinamarca es un pañuelo, y que además cuenta con el respaldo del denso mallado eléctrico de la UE, que estabiliza a las inestables e impredecibles eólicas. ¡Y ocultan también los altísimos costos y cortas vidas útiles de las nada “ecológicas” eólicas marítimas danesas! España, recurrentemente citada como paradigma de las “nuevas energías”, principalmente la eólica y la solar, está pasando por serios cuestionamientos a los elevados subsidios sin los cuales serian imposibles esas tecnologías de generación eléctrica. En épocas de bonanza, los subsidios pasaban desapercibidos, pero en la actual aguda recesión, los bajos rendimientos, las bajas confiabilidades (por no poderse prever sus despachos, que dependen de factores aleatorios) y sus muy altos costos por kWh, han bajado el prefabricado prestigio montado por sus fabricantes y organizaciones de corte ultra ecologista. Además se vinculan a operaciones de sobre facturación, como solares que “producen” de noche, y se asocian a nuevas usinas movidas a gas, petróleo o carbón, como imprescindible respaldo, lo cual tira por tierra sus dotes pseudo ecologistas. Hoy España se debate entre importar más gas natural, o montar nuevas nucleares. Posiblemente deba hacer ambas cosas, pues no tiene recursos hidroeléctricos sin utilizar (hizo todas las hidros posibles) y no posee hidrocarburos. Europa Occidental es muy pobre en hidrocarburos, no puede instalar más hidroeléctricas pues las construyó a todas las posibles, y más allá de los complementos de las eólicas, solares y otras, en los hechos se abocó al saqueo directo de reservas extranjeras de hidrocarburos, mediante agresiones militares de la OTAN, disfrazadas de “motivos humanitarios” o “democráticos”. EEUU apela sin duda a todas las fuentes (lo cual es tecnológicamente correcto), pero las bases de sustentación para abastecer sus cuantiosas y crecientes necesidades de energía son el 105

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carbón, el petróleo, el gas y las usinas nucleares. Incluso buscan petróleo y gas en parques nacionales, como en Alaska, ante la pasividad de las transnacionales de la ecología fundamentalista. Aún está fresco el recuerdo de la tremenda crisis eléctrica de California, que promocionaba las “nuevas fuentes”, ante cuyo fracaso hubo serios problemas en el servicio, y estafas como la cometida por la transnacional ENRON, vinculada en Argentina con las privatizaciones de Cavallo. Es el país con mayor cantidad de hidroeléctricas en funcionamiento, con muy poco más por construir. La eólica es un mero complemento, y la solar es irrelevante. China diversifica su matriz eléctrica, apelando al carbón, del cual tiene reservas importantes, compra crecientes cantidades de petróleo y gas, construye aceleradamente centrales hidroeléctricas y nucleares, y marginalmente apela a las eólicas y otras, pero solo como complementos. Los ejemplos siguen. No se citan más en mérito a la brevedad. En Argentina, después de focalizarse desmesuradamente la matriz eléctrica en el gas natural, en los siniestros años ‟90, bajo el falaz supuesto de “país gasífero” (éramos solo un país con gas, que es otra cosa diferente), se están haciendo esfuerzos por diversificar las fuentes de generación eléctrica, con fuertes inversiones en hidroeléctricas, nucleares, marginalmente eólicas, y pequeñísimas solares e incluso una geotérmica; todas interconectadas al SADI (el sistema interconectado). El riesgo es sobreestimar las capacidades de las eólicas, solares y otras, pretendiendo que asuman el rol de “alternativas” (para lo cual adolecen de insalvables limitaciones técnicas), en vez de simples energías complementarias, que difícilmente cubran más del 10 % de la generación total, y a altísimos costos, encubiertos en costosas subvenciones, tal como esas “nuevas fuentes” operan en todo el mundo.

JAPÓN - REHÉN DEL GAS IMPORTADO Una reciente noticia periodística –cuya veracidad es al menos opinable- indica que Japón tomó la decisión de cerrar todas sus plantas nucleares de electricidad. Por cierto nada es casual, pero es muy interesante analizar causas y consecuencias de tamaña decisión, que por cierto tendrá enormes repercusiones estratégicas, principalmente para el propio país afectado, así como para el tablero energético, económico y geopolítico mundial. Por cierto no sería una decisión “neutra”, ni mucho menos “ecológica”, y sus causas – múltiples sin duda- revelan poderosos y no siempre transparentes intereses en juego, algunos de ellos posiblemente tan oscuros que bien podrían eventualmente tener ramificaciones hacia y/o desde la propia Yakuza (la poderosa y cruel mafia japonesa). Analicemos. Es bien sabido que las centrales de base de cualquier sistema eléctrico, por las características y limitaciones técnicas propias del servicio, solo pueden encuadrarse en tres tipos básicos de tecnologías: termoeléctrica, hidroeléctrica, nuclear. Para mayor precisión, cabe definir como termoeléctricas, a las usinas que funcionan quemando petróleo, gas o carbón. Es decir que las usinas termoeléctricas consumen valiosos recursos no renovables, y el propio proceso de combustión, y los procesos conexos, son altamente contaminantes. Si fuese cierto que Japón prescindirá en el mediano plazo, de la generación nuclear –tal como lo decidió Alemania hace poco tiempo-, eso implicará un fuerte posicionamiento de la termoelectricidad en su matriz eléctrica, como sucedió exactamente con Alemania, que pasó a ser rehén geopolítico del gas natural ruso; del cual depende sin alternativas reales de reemplazo. El cierre temporario de algunas centrales nucleares en Japón, ocasionó un abrupto crecimiento de las ya antes abultadas importaciones de gas natural, lo cual a su vez provocó por primera vez en décadas, que Japón tenga saldo negativo en su balanza comercial, tal como muy escuetamente se mencionó en algunos trascendidos. 106

Adviértase que más allá de las usuales rimbombantes y altisonantes declaraciones de “soluciones verdes” para los mercados eléctricos de Alemania y Japón, las energías eólica, solar, y otras “vendidas” en los medios como “energías alternativas” y “grandes soluciones”, simplemente demostraron sus insalvables limitaciones: son solamente tecnologías complementarias, de muy limitadas aplicaciones, e incapaces de operar como energías de base de cualquier sistema eléctrico. Dicho en castizo más simple y directo: la energía eólica y otras similares, no pueden reemplazar a las centrales de base convencionales. Anular de un plumazo a la generación nuclear, implica automáticamente aumentar la dependencia de la generación termoeléctrica (consumiendo más petróleo, gas o carbón), o eventualmente incrementando el parque de generación hidroeléctrica. Pero como Alemania y Japón (como EEUU y casi toda Europa) hace tiempo ya construyeron prácticamente todas las hidroeléctricas que podían (y que siguen operando eficientemente), el cierre de las usinas nucleares –en ambos casos- implica multiplicar en escalas gigantescas, las ya cuantiosas importaciones de hidrocarburos. Así de simple de enunciar, y de complicado para aplicar. Mientras tanto, los sectores del fundamentalismo ecológico, ya a esta altura dudosamente “inocentes”, baten el parche falsamente, presentando como “solución” a la energía eólica (y otras similares), mientras “miran para otro lado” cuando a consecuencia de sus irracionales planteos, proliferan como hongos las instalaciones de usinas quemadoras de petróleo, gas o carbón, y se elevan las cuentas ya astronómicas de las importaciones de esos combustibles fósiles. En el caso del Japón, la situación es estratégicamente mucho más complicada que Alemania, pues para sus importaciones de gas natural, depende totalmente de los buques metaneros –mucho más costosos y vulnerables que los gasoductos-, además de lo cual, en buena medida está subordinado a la importación de gas proveniente de la muy conflictiva región del Medio Oriente y del Golfo Pérsico. De esas incontrastables realidades geopolíticas, pueden extraerse valiosas lecciones, aplicables al caso de Argentina. En nuestro país, las transnacionales del ecologismo cavernario, no casualmente creadas por y manejadas desde Gran Bretaña –Greenpeace y World Wildlife Foundation-, con sus múltiples “sellos de goma” y activistas locales asociados, se dieron a la infame tarea de difamar y atacar frontal y sistemáticamente al Plan Nuclear y al Plan Hidroeléctrico argentinos. Complementariamente –y no en forma casual- apuntan los cañones de sus masivas campañas mediáticas, en contra de la muy modesta usina carbonífera de Río Turbio, y muy especialmente a impedir las necesarias explotaciones de nuestras enormes reservas de hidrocarburos –petróleo y gas- no convencionales, con los cuales en el mediano plazo podremos recuperar nuestro autoabastecimiento de esos vitales insumos energéticos. Con esas insidiosas y agresivas campañas mediáticas, esos apéndices del vetusto imperio, buscan varios objetivos. Abortar el desarrollo de la Tecnología Nuclear Argentina, la cual obra como poderoso catalizador del desarrollo tecnológico nacional. Acentuar la patológica dependencia de la matriz energética argentina, respecto a los combustibles fósiles, en particular gas y petróleo; cuadro de situación que fue impuesto bajo presiones fortísimas en el muy nefasto cuarto de siglo neoliberal (1976-2001). Incrementar la dependencia argentina respecto a las importaciones de gas natural y petróleo, buena parte de las cuales proceden de países de la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth), o son tercerizadas por empresas de capitales británicos. Frenar el poderoso proceso de crecimiento del PBI (para lo cual cuentan con los apoyos de todo el arco ultra conservador de Argentina), volver a desindustrializarnos, destruir los desarrollo tecnológicos, y desarmar el andamiaje de alianzas geopolíticas del MERCOSUR, la UNASUR y la CELAC. 107

Como complemente de ello, buscar la anarquía interna, fogoneando odios y divisionismos, tal como callada y sistemáticamente lo hacen las organizaciones del ultra indigenismo, también fogoneadas y financiadas desde Gran Bretaña, tal como ocurre con Mapuche Nation (con sede en Bristol, Gran Bretaña), y con “inocentes” participaciones británicas “apoyando” a comunidades como los Wichis y otras. El accionar cómplice –por superficialidad crónica en sus análisis, o por operar como mercenarios al mejor postor- de muchos comunicadores sociales, y los entusiastas apoyos de los “odiadores crónicos” del marxismo añorante, del nihilismo, del trotskismo, del anarquismo y del ultra conservadurismo; sirve de marco de acción y de sostén ideológico para estos nuevos profetas del odio, enfocados a volvernos al estadio del subdesarrollo crónico.

LAS MENTIRAS DE LAS ENERGÍAS ALTERNATIVAS Ya la propia denominación de “energías alternativas” es una falacia, pues algo “alternativo” es lo que puede funcionar como reemplazo, y las mal llamadas energías alternativas, en realidad fungen como meros complementos marginales, condicionadas a ello por sus insalvables limitaciones técnicas. Es decir que lo “alternativo” tiene que ser capaz de funcionar como opción, y tal como lo explicaré resumidamente, las usualmente presentadas como “energías alternativas” no pueden reemplazar a las energías convencionales en su rol principal, es decir son incapaces de funcionar como energías de base de cualquier sistema eléctrico. Las únicas tecnologías aptas para funcionar como Energías de Base son la termoelectricidad (quemando combustibles fósiles), la hidroelectricidad y la núcleo electricidad o energía nuclear. Estas tecnologías son las únicas que aseguran previsibilidad; funcionamiento constante no limitado por factores climáticos, horarios, etc.; y el suministro del vital fluido eléctrico con voltaje y frecuencia constante, es decir libres de picos o “serruchos” incontrolables; además de todo ello, siguen siendo las tecnologías más económicas en función del producto final, o sea el KWh. Por no poder asegurar un abastecimiento de electricidad previsible, constante, libre de oscilaciones de voltaje, frecuencia y otros indicadores técnicos, las mal llamadas “energías alternativas” solo cumplen el rol de complementos marginales en las respectivas matrices de los Estados Nacionales u otros Sistemas Interconectados mayores. Las mal llamadas “alternativas” dependen de factores naturales impredecibles y marcadamente inconstantes. Por caso, el sol alumbra unas pocas horas por día, y con acentuadas diferencias entre el mediodía respecto al amanecer y al ocaso; y en regiones como el NEA, los días lluviosos o nublados, también son factores que afectan a la nada eficiente energía solar. Y en el muy promocionado caso de la energía eólica, aún en las regiones ventosas –como La Patagonia- la velocidad de los vientos varía segundo a segundo. Por ello, si se inyectara directamente en la red la energía eólica, haría quemar todos los equipos (electrodomésticos, motores industriales, etc.), siendo necesario para estabilizar la electricidad que funcionen en paralelo con usinas convencionales. ¡Y en el NEA no hay vientos constantes, por lo que pensar en eólica en gran escala en nuestra región, es un disparate sin fundamento! De allí que por ejemplo los proyectos hidroeléctricos Cóndor Cliff y La Barrancosa, son imprescindibles para dar viabilidad operativa a los parques eólicos en proceso de instalación en el sur continental argentino, para estabilizar la energía eólica a ser producida. En países o regiones densamente poblados, los sistemas de mallado eléctrico operan como respaldos estabilizadores de las eólicas. Eso lógicamente no es viable por las enormes distancias y la muy escasa población que caracterizan a la Patagonia Argentina.

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Por otra parte, los rendimientos efectivos de las energías solar y eólica son muy bajos, factor real muy negativo, al que se agrega la muy corta vida útil de los artefactos respectivos, y las dificultades y costos de desmontaje de las estructuras al término de sus vidas útiles. Téngase en cuenta, que para producir hipotéticamente la misma cantidad de energía que genera anualmente una central nuclear o hidroeléctrica (en este caso una ubicada en un río de gran caudal y notable regularidad, como el Paraná), se debe cuadruplicar la Potencia Instalada eólica, y decuplicar la Potencia Instalada solar, siempre en los casos de las falsamente “alternativas” produciendo electricidad de menor calidad (fluctuante, imprevisible, inconstante). Dicho en criollo, se deben instalar 4.000 MW eólicos para generar el equivalente a 1.000 MW hidroeléctricos; y 10.000 MW solares para generar la misma cantidad que producen 1.000 MW hidroeléctricos…pero en ambos casos de las falsamente “alternativas”, produciendo energía de menor calidad y cargada de condicionamientos desfavorables. Son tan caras las energías solar y eólica, que solo pueden ser insertadas en las matrices eléctricas (comercializadas) en base a muy fuertes y costosos subsidios. De otro modo no son competitivas. Pero como sea, los costos de esos subsidios, los pagamos todos los ciudadanos. Energía cara, no apta para funcionar de base de los sistemas eléctricos, de menor calidad, falazmente presentadas como “alternativas”, y además nada limpias, pues también producen contaminación, si bien es encubierta, pues las ONGs ecologistas y los grupos empresarios que las promocionan, se cuidan muy bien de mostrar esas contaminaciones de la solar y la eólica. Queda en claro que las otras tecnologías de energías falsamente “alternativas”, como el hidrógeno, la geotermia, la energía de las olas, la mareomotriz u otras; o son aún totalmente inmaduras y solo experimentales, o tienen costos siderales por KWh. Y mencionar como “energía alternativa” la minucia que malamente puede ser producida por micro centrales hidroeléctricas, es simplemente un desatino total. Es como querer reemplazar una gigantesca pala mecánica de 100 toneladas de carga útil, con pequeñas palitas plásticas de juguetes, de esas que los niños usan en las playas…¡una incoherencia absurda! Básicamente son energías complementarias, y solo como tales deben ser tomadas. Como simples complementos, funcionan en todo el mundo…pero solo donde existen condiciones naturales favorables para sus instalaciones. Pensar en eólicas, solares o micro centrales hidroeléctricas en el NEA, para pretender reemplazar a las grandes hidroeléctricas, es un simple delirio sin ningún sustento técnico. Y eso termina abonando el terreno para que se terminen instalando más centrales termoeléctricas, que queman valiosos y escasos hidrocarburos, además de ser muy contaminantes. ¿Acaso desconocen esas elementalidades los ecologistas fanáticos que siguen atacando a las hidroeléctricas y a las nucleares, y los políticos muy desinformados o muy deshonestos, que prestan oídos y son funcionales a esos dislates, y toman como referencias a esos agentes al servicio del subdesarrollo crónico, que son los personeros de las transnacionales del ecologismo ultra, y sus “perejiles” locales?

NOTABLES AVANCES DEL PLAN NUCLEAR Después de un muy largo paréntesis, la actividad tecnológica nuclear resurgió con mucha fuerza en Argentina. Ese es un hecho concreto, del que debemos estar muy orgullosos todos los argentinos de bien, que amamos sin tapujos ni vueltas a nuestra Patria Argentina, por encima de banderías y mezquindades. Durante el muy nefasto “proceso”, fue la clara visión y la patriótica firmeza del Contraalmirante Carlos Castro Madero, la que impidió los planes de desmantelamiento que tenía en 109

sus planes Martínez de Hoz (tema muy complejo, con aristas dolorosas, pues hubo varios desaparecidos del personal profesional de la CNEA). Es de recordar –muy enfáticamente- que uno de los objetivos prioritarios del “proceso” era retrotraernos a la economía pastoril, ya caduca en la crisis de 1929, y acorde a eso el gobierno cívico - militar implementó la sistemática política de destrucción económica, desindustrialización forzosa y desguace de todo el sector tecnológico argentino. En ese marco de perversiones socio económicas, tomó mucho mayor relieve el desarrollo nuclear que apuntaló la gestión de Castro Madero, acentuando la importancia del Sector Nuclear, fundado por Perón en 1950, como todo un hito del desarrollo tecnológico argentino. Completado el ciclo nuclear con tecnología propia- otro hito tecnológico trascendente- en su función de presidente de la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica), comunicó la muy buena nueva al por entonces nuevo Presidente de la República, Raúl Alfonsín. Lejos de potenciar aún más el desarrollo nuclear, el medroso alfonsinato cometió uno de los varios gruesos errores estratégicos (si no fue error, fue manifiesta mala fe), paralizando el Plan Nuclear, congelando las vacantes en la CNEA, y reduciendo de hecho el presupuesto asignado a este estratégico sector tecnológico argentino. En la nefasta década del ‟90, con los tecnócratas neoliberales encaramados al poder ejercido con inusitado despotismo, el desguace acelerado y “al como sea” del Estado era la con signa del “pensamiento único”, repetido machaconamente por los mercenarios de la comunicación. Sin duda intentaron hacer desaparecer completamente al Sector Nuclear, lo cual fue expresado muy claramente por el nefasto dúo Cavallo – Bastos, quienes concretaron privatizaciones parciales, pero afortunadamente no lograron transformar Atucha II en una vulgar central a gas, ni desarticular completamente a la CNEA y al todo el Sector. Una gran bocanada de aire fresco, fue ganar la licitación para vender un reactor nuclear a Australia, venciendo en el proceso a las megas potencias, incluyendo a Gran Bretaña. De allí proviene el encarnizamiento de los perros de presa “vestidos de verde” del vetusto imperio, atacando permanentemente al Sector Nuclear Argentino, con Greenpeace y WWF como arietes principales operados por y para Gran Bretaña. Esta operación se concretó en plena crisis terminal de Argentina, lo cual dio más importancia al logro de por si sobresaliente. Cabe destacar que desde 2006, se relanzó con mucha fuerza el Plan Nuclear, terminándose Atucha II, comenzándose efectivamente el CArEM (congelado desde los '80), se trabaja en la Cuarta Central, se volvió a producir agua pesada, se incorporaron profesionales jóvenes (cuyos ingresos estuvieron congelados desde mediados de los '80, por decisión de Alfonsín - Lapeña, y sucesores), y otros ítems recientes que muestran el fuerte impulso a esta actividad tecnológica. Como dato, el presupuesto de la CNEA se multiplicó por ocho, siendo ello parte indudable de las medidas de heterodoxia económica. Adicionalmente se iniciaron los trabajos de repotenciación de la Central Embalse, que prolongarán la vida útil e incrementarán levemente su potencia. En forma paralela, se trabaja en incrementar los servicios a la comunidad, tanto en medicina nuclear, como en otros diversos usos pacíficos de la tecnología nuclear. En todo ese excelente contexto de concreciones muy positivas, y de avances tecnológicos en un área de tecnología de punta en la cual Argentina es por méritos propios uno de los países líderes mundiales, algunas acciones de mediocridad política, como las inconsistentes oposiciones del senador formoseño Luis Petcoff Naidenoff, plegándose al falaz alarmismo de sectores del fundamentalismo ecolátrico, pasan al negativo anecdotario de la politiquería de muy bajo vuelo. Del mismo paupérrimo nivel de irracionalidad es la postura de algunos legisladores misioneros que en el colmo de la incoherencia, manifiestan querer suplantar las grandes hidroeléctricas binacionales, con las minúsculas micros turbinas hídricas; que es como querer construir una autopista, utilizando palitas de juguete de los enanos de adornos de jardín. Pero esta ya es otra historia. 110

PARADOJAS Y FALSEDADES DEL ECOLOGISMO CAVERNARIO Son tantas y muchas de ellas tan burdas, que las falsedades, tergiversaciones y contrasentidos proferidos por las ONGs y los militantes fanatizados del ecologismo fundamentalista, darían sustancia más que suficiente para escribir una corpulenta enciclopedia. Analicemos algunos de esos tantos casos. Recientemente tuvo discreta difusión una tajante expresión del ex hombre fuerte de Greenpeace, Juan Carlos Villalonga; actual militante de su propia ONG “Los Verdes”, desde la cual se quejó dura y agriamente por la decisión del gobierno nacional, de importar combustible pesado venezolano, para cubrir parte de la demanda de las usinas eléctricas. Más allá que es real que sería positivo prescindir de ese carburante muy pesado, del cual emanan muchos residuos tóxicos, lo concreto es que Argentina está debiendo apelar a todas las fuentes de generación posibles de ser usadas en el corto plazo, ante el persistente y fuerte crecimiento de la demanda. Al respecto, lo concreto es que el accionar del terrorismo mediático (una de las “especialidades” de las transnacionales del ultra ecologismo), al dilatar o impedir las usinas hidroeléctricas y nucleares, es causa directa de la elevada incidencia gasífera y petrolífera en nuestra matriz eléctrica; por ende, esas importaciones de combustible pesado venezolano no hubiesen sido necesarias de haber contado Argentina con algunas de las usinas que, por enrevesados “principios” ultra ecologistas, esos militantes del ecoterrorismo impidieron u obstaculizaron. El engaño se completa al presentar como “grandes soluciones” a tecnologías –como la eólica, la solar y la biomasa- que solo pueden operar como meros complementos, pero NO como sustitutos de las centrales de base del Sector Eléctrico. Las centrales que operan como bases de generación de cualquier sistema eléctrico interconectado, solo pueden configurarse en base a tres tipos de tecnologías: termoeléctrica (funcionan quemando combustibles fósiles), hidroeléctrica y nuclear. Por eso, toda demora o entorpecimiento en contra de nuevas hidros y nucleares, opera de hecho a favor de la instalación de más usinas termoeléctricas, las mismas que son grandes devoradoras de petróleo, gas o carbón…y consecuentemente son las más contaminantes. ¡Paradojas de esos “ultras”, que en nombre de una difusa “ecología” promueven los consumos masivos de contaminantes, costosos y no renovables combustibles fósiles! Precisamente, es directa responsabilidad de Greenpeace y otras ONGs transnacionales de corte fuertemente fundamentalista, que nuestro país haya soportado muchísimas trabas, manifestaciones prearmadas, interminables “condicionamientos” ambientales montados como parte de la “maquinaria de impedir”, y otras acciones de similar baja estofa; causantes principales de los retrasos en los planes de obras nucleares e hidroeléctricas, e incluso del “cajoneo” de algunos muy importantes proyectos, como el Complejo de Paraná Medio. Feroces y mendaces campañas de desprestigio contra la actividad nuclear, que incluyeron mentirosas denuncias de “aguas radioactivas” en Ezeiza y otras falsedades, “exigencias” de abandonar el Plan Nuclear (curiosamente muy a la medida de los intereses británicos, que se oponen a nuestro desarrollo tecnológico, por claras cuestiones geopolíticas); interminables listados de condicionamientos que impidieron hasta hoy comenzar la importante hidroeléctrica Chihuido I (en Neuquén); larguísimo listado de falaces acusaciones de “derrames de aguas” y otros disparates técnicos, que buscaron impedir el funcionamiento a plena capacidad de Yacyretá (esto realizado por otras ONGs con “letra” de corte “grimpiciano”); mendaces campañas de terrorismo mediático, conducentes a impedir las grandes hidroeléctricas Cóndor Cliff y La Barrancosa, en el Río Santa Cruz; una disparatada campaña –incluso opuesta a la voluntad expresa de los habitantes de la zona-, 111

en contra de la Central Eléctrica de Río Turbio, mintiendo alevosamente acerca de falsos daños a los glaciares; acciones de terrorismo mediático, con claros tintes y “letra” afines a las transnacionales del ecologismo cavernario, con las cuales pretenden impedir las hidroeléctricas de Corpus, Garabí y Panambí, tan necesarias para el desarrollo y la integración regional; amén de otras campañas teñidas de mentiras, como “el collar del tigre de las yungas”, denunciado como maniobra montada con un vacuno, movido por un lugareño al que contrataron al efecto (al que no le habrían pagado el dinero pactado); y un largo etcétera, marcan algunas de las más burdas falsedades del ecologismo cavernario. Otra paradoja que llega a lo grotesco, es advertir el fervoroso entusiasmo con el que algunos fanatizados militantes del ecologismo cavernario, con argumentaciones propias de añorantes del marxismo, hacen causa común con los más reaccionarios políticos y operadores del neoliberalismo recalcitrante y con patronos ultra conservadores que se estancaron en retrógrados planteos feudales que adolecen de dos a tres siglos de anacronismo. En Argentina en general, y en Misiones en particular, se los ve codo a codo con conspicuos representantes del caduco y antinacional noventismo, los mismos que fueron causantes de destrozar el tejido social, político y económico de Argentina y nos pusieron al borde de la disolución nacional. ¿Ecologistas, o simples fanáticos irracionales? Por supuesto, están esos filo marxistas o supuestos revulsivos “anti-sistémicos”, que lanzan encendidas peroratas “en contra de las „imperialistas‟ empresas mineras y sojeras”, y preocupados por el “indigenismo” segregacionista, mientras que todas sus accionares patoteriles y disolventes siguen al pie de la letra los “mandatos” de las transnacionales del ecologismo fundamentalista…”casualmente” creadas por y manejadas desde el vetusto pero aún agresivo imperio británico (como Greenpeace y World Wildlife Foundation, Mapuche Nation y otras); o similares creadas por EEUU, al modelo del “ecologista” Al Gore y similares. Hay más paradojas, como las que “en nombre de la ecología” quieren volver a quemar descomunales cantidades de hidrocarburos, al postular irracionales posturas de desactivaciones de centrales hidroeléctricas y nucleares, pretendiendo desconocer que “las tecnologías „alternativas‟ (eólicas, solares, etc.) son inútiles como reemplazos de las usinas de base, sirviendo tan solo como meros complementos de la matriz eléctrica. De hecho, pretextando “democracia” practican el patoterismo más violento, negándose a todo diálogo racional, usando la prepotencia para acallar a quienes no nos subordinamos a sus irracionalidades y sus genocidas posturas de subdesarrollo crónico…”en nombre de la ecología”. El sano cuidado del medio ambiente es positivo y muy encomiable, pero la ecología cavernaria como excusa para imponer el subdesarrollo, es un simple instrumento del neocolonialismo que pretenden imponer los factores de poder financiero mundial, los mismos que en los ‟80 y 90‟ nos impusieron el genocida esquema del pensamiento único ultra privatista, socialmente excluyente y perversamente destructivo en lo político-económico.

Posadas, enero de 2013

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INDICE – LOS PROFETAS DEL CAOS INTRODUCCIÓN 1 – ANTECEDENTES DEL CASO 2 – DOCUMENTACIONES ANALIZADAS. 3 – CONDICIONAMIENTOS PREDETERMINADOS 4 – EL CONTEXTO ENERGÉTICO Y SUS MÚLTIPLES VINCULACIONES 5 – ENTIDADES AUSPICIANTES (PROMOTORES) 6 – AUTORES DEL INFORME VERDE 7 – PLATAFORMA ESCENARIOS ENERGÉTICOS 2030 – ARGENTINA. 8 – ESCENARIOS ENERGÉTICOS CHILE 2030. 9 – PAUTAS DEL INFORME DE SÍNTESIS 10 – POSICIONES BÁSICAS ASUMIDAS POR LOS AUSPICIANTES 11 - EJES TRONCALES DEL INFORME VERDE 12 – COMPARACIONES DE LAS POSTURAS BÁSICAS DE LOS ESCENARISTAS 1 2 4 7 7 9 11 13 17 21 43 44 45

13 - ANÁLISIS PORMENORIZADO DEL “ESCENARIO ENERGÉTICO ARGENTINA 2030” 71 14 – CONCLUSIONES – ANEXOS Análisis crítico del informe de la Comisión Mundial de Represas. Evaluación de la ley 26.190 de energías “alternativas” Solicitada del CPAIM respecto a la temática energética en Misiones. Derrapes energéticos del diputado. Alemania – Rehén de los verdes. 25 años contra el país. Energías renovables, nuevas fuentes y alternativas – Mitos, mentiras y distorsiones. Eólicas - lo que los fundambientalistas ocultan. Eólicas y solares en los “países – modelos”. Japón - Rehén del gas importado. Las mentiras de las energías alternativas. Notables avances del plan nuclear. Paradojas y falsedades del ecologismo cavernario. 85 86 86 92 94 95 97 99 101 102 104 106 108 110 111

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Ortiz, Carlos Andrés Los profetas del caos : energía eólica y solar como excusas de otra crisis energética : a propósito de una propuesta verde incoherente . - 1a ed. - Posadas : Ediciones CAO, 2014. CD-Audio. ISBN 978-987-29089-0-4 1. Recursos Naturales. 2. Energía. 3. Economía. I. Título CDD 333.7

Fecha de catalogación: 06/02/2013

Fotografía de contratapa: gentileza de Emiliana María Palisa Fuentes de datos analizados: obtenibles en internet bajo el tema general “Escenarios Energéticos Argentina 2030”, y en las páginas institucionales de los Convocantes y los Escenaristas.

Contacto: cao.energia@gmail.com

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