PERIPECIAS QUE GARABOMBO Y BUSTILLOS Y/O REMIGIO SUFRIERON CUANDO A LA PERLA DEL PACÍFICO EN POS DE JUSTICIA VIAJARON Remigio fue

de la idea para construir un bote para el transporte y movilización de los comuneros ya que de esta forma no pasarían por los puestos de control de vigilancia y sería mucho más fácil el viaje. Garabombo y Remigio decidieron irse a Lima, pero antes el capillero Florentino Espinoza les entrego una carta para que se la dieran a su sobrino en Lima. Al llegar encuentran a Clemente Espinoza quien les brinda hospedaje. Una vez asentados van en busca de un abogado para que los asesore en su fin de recuperar sus tierras antes expropiadas. Encuentran al Dr. Basurto quien dice ser defensor y especialista en asuntos comunales. Le cuentan el problema, acepta ayudarlos, acuerdan el precio y finalmente les entrega un recurso en donde explaya toda la retórica leguleya. - ¡Obtendrían justicia!- dicen. A llegar a Chinche se encuentran con que las casas están vacías. Días antes los guardias civiles llegaron donde el capillero acusándolo de robo y mientras lo sacaban a empujones y violencia, los chincheros resisten y se levantan por primera vez contra la autoridad. Se los llevan y mientras los torturan les ofrecen el retrato del patrón para jurar lealtad, resisten 12 y por la negativa los conducen a Lima acusados de atentar contra el hacendado. Garabombo y Remigio van en búsqueda del abogado en Lima y se dan con la sorpresa de que éste se ha reunido con los yernos del patrón. El abogado niega su ayuda ya que señala que son temas políticos y él no defiende esos aspectos, pero al ofrecerle dinero acepta mas no realiza ninguna acción. Ambos personajes después de buscar en todas las comisarias llegan a la Prefectura en donde se hacen pasar por hijos de Evaristo Canchari. Indagan y descubren que los soltarían a sus hermanos si es que se entregan. Garabombo y Remigio dudan, piensan, consultan la coca, flaquean pero al final deciden entregarse. Llegan a la prefectura y se descubren: Fermín Espinoza y Remigio Bustillos, los buscados por la policía.