,

¡
i ,
1 ,
~ . ..
" ,/ .,
DESARROLLO
Y LIBERTAD
AMARTYA SEN
Traducción de
ESlher Rabasco y Luis Toharia
~ P l a n e t a
fund:unenwlcs panl comprender mejor el papel il15trulllcncal de la li -
bertad.
OnSEl\v ....cIONES ¡':ll'IALES
Las libertades no sólo son el fín principal del desarrollo. sino que se
\. eJlCucmr:ul , enue sus medios. Además
nocer la IInporlanCla rundamental de b hberrad en hI realizaclon de
evaluaciones, también tenemos que comprender la notable re1adón
empi ric:\ que exisle emre los di feren tes tipos de liberradcs. Las li-
bert ades políti cas (en forma de liberrad de expres ión y elecciones li -
bre:s) contribuycll ¡\ fomc nLar la seguri d<ld econÓmic¡l. oport uni -
J,ldes sociak:s (en [o r'ma de servicios cd\lc.lt ivos y sanital"\()s) f:lciliran
la participación (!cOnómiCll. Los servicios económicos (en (orma de
oportullidarks pan1 pnrticipnr en el COlllCl'ctO y la pfoclll Ccióll ) pue-
den contribuir ¡l gencrllr riquez:l personal general, llsí como recursos
públicos para financinr servicios soci nles. Los diferelltes tipos Je li -
berruJes pueden reforzarse mutuamente.
Esras conexiones cmpíricas rcfuc •• mn las priorid ades valorati -
vas. lllls{tndonns en 1:1 d isti nción med ieval entre «el I·JllÓeme» y «el
llgente», csla interprcl:Ición dc la cconomía y del proceso dcsn-
rroll o bus¡lda el1 b li ben ad es una y;:oría que en gr¡lIl lllc_di -
cLconcepto de agetUQ. e.OH suficicllH..""S oportunidades
los individuos pueden configur¡lI' en realidad su propio destino y
ayudarse mntll<uncnte. No por qué cOllce!.Ji rse C0l110 receptn-
res pasivos de las prestaciones de ingeniosos programas de cl C$:H"I"O-
110. ExislCll, de hecho, poderosas razones pnm reconocer el papel
positivo que desempeña la :¡gencia lihre y viable, (' induso In impa-
d encia constructivll.
28
"
,
CAPíTULO I
La"perspectiva de' la li bertad
No es raro que las p'Hejas se planteen la posibilidad de gnnar más,
pero existe una conversación este tema que data del VIl!
H. J.e. aproximadamentc y que t iene especial interés. Tal como se
cuenta esa convers ación en el lextO Sllnscrito Bri!Jadomnyak{/ Upa-
Ilisbad, una mujer llamada Mait rcyce y su esposo, Yajnavalkya, pasan
sin dilación a discUli r un:1 cues ti ón miis importnnte que la de In for -
ma de ser más ricos y los nH!<,.l ios para conseguirl o: ¿CUtÍ11l0 ler ayll-
daria la I"iqtleza a wl1:iegllil" lo qUt' quiefe/!? J Mait reyee se preg1ll1tH si
podría lograr la inmortalidad si [uera suya tierra, llena de rj-
(.!Ueza;.¡o. «No - responde Yujnovolkytl , Itl vidil 1:Cl"á (.·omo h de los
ricos. Pero en modo alguno esperes conseguir la inmortalidad por
medio dc la riqueza.» Mailreyee dice entonces: «¿ Para qué me sirve
una cosa con la que no voy a volverme
La pregunta retÓrica de Mail rcyee se hll citado una y otra vez en
111 filosofía rel igiosa india parfl il ustrar wnto In I1llturalezll de las (lifí-
cuhades del hombre como las del mundo So-
mos muy escepticos respecro'al uso de la mundana rrustración de
Maitreycc para :-; usó lar cucst iones espirirualcs, pero hay otro aspec·
ro de esta conversación que liene un interés bastante inmcclinl"o para
la c<.'ollomÍn y para la comprensión de la nawrale.:a del deSArrollo. Se
refiere a la relación ent rc la ren ru y los logros, ent re los hienes y las
capacidades, entre nuestra riquez,l econ6micn y ll11estm capllcidad
para vivir como querríamos. Aunquc l'xiste una rdAción entrl' 1"
opulencia y los logros, éSf¡) puede o no ser muy cst reclw y puede muy
bien depender ext raordinariamente de otras circunstancins. La cues-
tión no es la cap<lcidad para vivir cternamente a la qLle se refl'rlll'Mai-
trcyee - bendi ta sea- , sino la capacidud para vivir en reali dad mu-
cho (sin morir en la flor de ]a vida) y lJílra vivir bien mientras se esté
29
( ,
j . I
"
¡
, I
vivo (y 110 para vivir una vida de miseria y de privación de libertad),
cosas a las que casi todos nosotros concederíamos mucho valor y de-
searíamos tener fervientemenle. La diferencia entre las dos perspec-
tivas (es decir, entre la concentración de la atención exclusivamente
en la riqueza económica y la concentración más general en la vida
que podemos llevar) es una importante cuestión en la conceptualiza-
ción dd Como señaló Aristóteles al comienzo de Ética a
Nicómaco (que recuerda mucho a la que mantuvieron
Maitreyee y Yajnavalkya a cinco mil kilómetros de dislancia), «la ri :
queza no es, desde luego, el bien que buscamos, pues no es más que
un instrumento para conseguir algún otro fin».2
Si tenemos razones para querer más riqueza, hemos de pregun-
tarnos: ¿cuáles son esas razones, cómo actúan, de qué dependen y
qué cosas poJemos «hacer»· con lmís riqueza? En realidad, general-
mente tenemos excelentes razones para querer poseer más renta o
más riqueza, y no es porque la renta y la ri queza sean deseables en sí
mismas, sino porque, por norma, son admirables medios de uso ge-
neral para tener más libertad con la que poder Uevar el tipo de vida
que tenemos razones plua valorar.
La utilidad de la riqueza reside en las cosas que nos permite ha-
cer, es decir, en las libertades fundamentales que nos ayuda a conse-
guir. Pero esta relación no es ni exclusiva (ya que existen otros fac-
tores, además de la riqueza, que influyen de forma significativa en
nuestra vida) ni lllliEorme (ya que la influencia de la riqueza en nues-
tra vida varía con otras influencias), Tan importante es reconocer el
papel fundamental que desempeña la riqueza en la determinación de
las condiciones de vida y de la calidad de vida como comprender el
dracter limitado y eventual de esta relación, Una concepción satis-
factoria del desarrollo debe ir mucho más aUá dc la acumulación de
riqueza y del crecimiento del producto nacional bruto y de otras va-
riables relacionadas con la renta, Sin olvidar la importancia del cre-
cimiento económico, debemos ir mucho más allá,
Es necesario examinar e investigar los fincs y los medios del de-
sarrollo para comprender mejor el proceso de desarrollo; scnciUa-
IIlr.:nte, no es suficiente fijarse como objetivo básico la maximización
de la renta o de la riqueza, que, como señaló Aristóteles, (<no es más
que un instrumento para conseguir otro fin», Por esa misma razón,
30
\.
"
no es sensato concebir el crecimiento económico como un fin en sí
mismolEJ desarrollo tiene que ocuparse más de mejorar b vida· que
llevarnos y las libertades de que disfrutamos) La expansión de las li-
bertades que tenemos razones para valorar no 'sólo cnriquece nues-
tra vida y la libera de restricciones, sino que también nos permite ser
personas sociales más plenas, que ejercen su propia voluntad e inte-
ractúan con - c influycn en- el mundo en el que viven, En el capí-
tulo 3 proponemos y analizamos más este enfoque general y lo eva-
luamos en comparación con otros enfoques que reclaman tlucstt:a
atención,;
TIPOS DE I'RlVt\OÓN DE LIBERTAD
En todo el mundo hay muchas personas que sufren muchos lipos de
pr ivación de libertad. En algunas regiones continúa habiendo ham-
brunas que niegan a millones de personas la libertad básica de so-
brevivir. Incluso en los países que ya no son devastados esporádica-
mente por hambrunas, la desnut rición puede afcelar a un gran
número de vulnerables seres humanos, Además, un elevado número
de personas apenas tiene ac'ceso a la asistencia sanitaria, a un sistema
de saneamiento o a agua limpia y se pasa la vida luchando contra la
innecesaria morbilidad, sucumbiendo a menudo a una muertc pre-
matura. En países más ricos, hay con ?crnasiada frecuencia per-
sonas profundamente desfavorecidas, que carecen de la oportunidad
básica de recibir asistencia sanitaria o una educación funcional o de
conseguÍ! un empleo remunerado o seguridad económica y sociaL
Incluso dentro de los países muy ricos, a veces la longevidad de al-
gWlOS grandes grupos no es mayor que la de muchas economías más
pobres del llamado Tercer Mundo, Además, la desigualdad entre las
mujeres y los hombres aflige a millones de - y a veces ter-
mina de manera prematura con su vida- y limita gravemente de di-
ferentes formas las libertades fundamentales de que disfrutan.
Pasando a otros tipos de privación de libe rtad, en algunos países
'hay un gran número de personas a las que se les niegan por sistema
la libertad polít ica y los derechos humanos básicos. A veces se dice
que la denegaóón de estos derechos ayuda a estimular el crecimien-
'¡ .... ;""r:,.ui.!IVC·fiC,'DM' "P,CION-"I Oc

i ;'-;I'::'_;!; ,J2 d\, D;)P);;!ll\
J ',,'c .,;)-',' "LIE'1l _'<:I1'I!:OA
r
t: I
iI
I
iI
I1
"
1
1

I
I
,
1
i
I
I
¡
lO económico y es «lmcn.m pa!<l ¡LI:der,lr el desarrollo económico.
Algunos han ¡lbogado incluso por un endureci miento de los sistemas
políricos --con !a denegación de derechos humanos y políticos hási-
cos- porque ell o tiene supuestament e la venwja de fomenta r el
desarrollo económico. Eslll tesis (IIamad:l frecuemcmcntt;: «1:1 tesis
de Lec», atribll ida de ,ll guna [onnn u Lec Kuan Y C\\!, nllliguo primer
ministro de Si ngupur) a veces se respalda con datos empíricos b,IS-
1 ante rudimentarios. En renlidad, al gunas comparaciones itll c rntlCio-
nules genc:ndes !lO han confj¡'l)1ado es ta resis, y Hpe llas exis len
pruebls de que IIIU política ¡lutori(¡lri a contribuya en re,lli dad 01 cre-
cimiento económico. De hecho, hl evidenci'l cmpíric:. parece indicar
claramcnte el crecimiento hlVorecc mfís con ¡In cli-
ma ccol¡ómico mis pos it ivo que con un político m¡ís d uro.
Esta cues!ión se examinad en el capírulo 6,
El desarroll o económi co lient! . ndem:is, Olras dimensiones, in-
c1 uiJIl la segurid:ld económica. Muchas veces ti inseguridad econó-
mica pnedc estar relacionada con la r.lha de libertades· y J crechos de-
mocráticos. De hecho, la existenci a de democraci ¡j y de derechos
politicos puede l'ont ribui r incl uso a prevenir las ]];jmbn llus y otros
d b;[l stres económicos. Los gobernames autoritarios. a los que ntras
veces los arecrnn b s hambr unas (u OW1S ca]"midacles econÓll1i c!ls de
ese tipo), tienden a carect'r de los incemivos necesarios p:u·a tomar a
riempo medidas prevemivlI s. Los gobiernos democrát icos, por el
cont rario, han de ganar las elecciones y hucer frente a las críti cas de
la opinión púhl ica. y tienell poderosos incenrivos para tomar medi-
das q ue impidan I:ls bl1.mbnlllils y Ol ras c¡J táscl'Ofes de ese (ipo. No es
sorpn:ndente que en b hi sloria del mundo ntlllCfllwytt habido IHlm-
brurws en las democ racias, yj sellll económicamente ri cas (como las
de la Europa occidental u b NonclImérica contemp0l"(Ínc:as) o relati -
va mente pobres (como las de la Indin tl"as ll1 independencia, I3nrsw¡¡-
na o Zimbll bwe). POf norma, ha habido hambrunas en los te rritorios
coloni:lles r('RiJos por gobernantes de O(ros lugan:s (como en la I n-
di a hril:inica o en In fr bndll admil1i strada por los distantes gober-
nantes brilánicos), en los estndos en los que s610 un partido
(como en U': nmia durante la década de 1930, en China d un'llHe el
período 1958-1% 1 0 en C unboya durante los años serenta) o en las
dictaduras mil ita res (como en Etiopb , Som:l] ia o algunos de los paí-
J2
ses elel Snhcl recientemenre). De ht:c1tu, tU el momento de enrmr cn
mfÍ quin:1 este libro, los dos países que parecen encabezar la «l iga del
hambre» en el 111undo son Corea del None y Sudfín , desrneíldos
ejemplos mnbns de regímenes di cTa roriales. Aunque 1,1 prevención
dc las hambrunas il USWl con SUllln claridad y contundencia las ven-
lajas de los incentivos, las ven1<lj as del plurruimlO dClllocn'iti co tic: -
nen, en realidad, un alcance mucho mayor. .
I>ero -lo que es nl<Ís fundnment al- IR libertad política y las li-
berlades civiles son impo rwnrcs direcl:uncnt <! pOI" sí mi Srlli.l S y 110 tie-
nen que just ificarse indirectil mcntc por su influencia en In economía.
fnduso cuando las personas q uc c¡¡reccn de liberwdes poHtie¡¡s o dt:
derechos no gO%fl11 de sul'iciente scgmidild t:conómicn (y d"l
la c¡lsualidad de que disfrutan de un;l s ci rcunswncias económicas fa-
V<l f,lbles), se vcn priva{hs <1(; imporL.ulles ti bcnades para vivir y se les
ni ega la oport unidad clt: pHnicipar en decis iones cr uc1nl es sobre
lIsuntoS públicos. Estas p rivaóones restringen In vida soci,tl y polí Li-
ca y c1eb(; n considerarse represivns, aun cua ndo no causen otras ¡¡flic-
dones (como desas tres económicos). Dado que las libertades pnlíl"i -
. e'·v, ·""· '-on dementO!l consfitur ivos de IJl lihertaJ del bombre, su
casy .. ,.,
Jeneg:n:i ón es un[l desventaja en sí misrml. CUfllldo sc examim\ el pa-
pe! que desempeñall 10$ derechos humélnos en el h.n
y
que
prestar atención i\ In importanci a cO\1sLitutivn, ¡lS1 como a Ja lInpor-
tfl nó " inst !' umenl:l l, de los derechos humflllOS y de las li bertades po-
líticas. Est;\s cuestiones se cxnminal l en el C:lpítulo G.
El an¡ílisis anterior Jeue!"Ía habe r dejado claro que la concepci ón de
la libertad que ¡¡'luí cntraila l,tIlLO los procesos que hacen
posible la li uen:ld de ncción y de decisión como las oportllltidades
reales que tienen los individuos, dudas SllS ci rcunstancias personales
y Soci'lles. La [al t¡\ de li benad plleJe deberse:l procesos
(como In violación de los derechos de votO o de otros derechos pou-
o }¡U111atlOs) n a las insuficientes oport unidades {llIC tienen il l-
gunas personas pam lo que mínimamente les gus ttlría con-
segui r Onduit b la fall a de oportunidades t¡lIl elementales como la
J3
capacidad para escapar de una muerLe prematura, de la morbilidad
evitable o de la inanición involuntaria) .
La disLinción entre el aspecto de Im-proce_rm y el aspecto de las
oportllftidadel· de la Iibenad entraña un considerable contms[c. Pue-
de hacersc en dlfcrentes planos. Ya hemos analizado en Ol ra parte los
respectivos papeles y requjsitos de! aspecto dc Jos procesos y e! as-
pecto de: las oport unidades de la libertad (así como las conexiones
mutuas entre ellos).l Aunque ésta no sea la ocasión (l: cotral' en j:1S
complejas y sutiles cuestiones relacionadas con esta d isti nción, es muy
il11portamc concebi r la libertad de una manera suficientemente mn-
plia. Es preciso 110 LrniLarse a analizar sólo los procedimientos ade-
cuados (como hacen a Véces los llamados Lbertarios, sin p reocuparse
en absoJllto de algunas personas desfavorecidas son privadas o no
sistcmáticamenlc de importantes oportunidades ) o las oport unidndes
adec uadas (como hncen a los partidari os de un enfoque basado
en Ins consecucl1ci.ts, sin preocuparse por In llatu ra leza de los proce-
sos que generan las oportunidades o la li bertad de elección que tienen
los Tanto los procesos mmo opOl"Llll1idadcs tienen
impOl"tul,cia por derecho propio, y cada uno de los aspcctol'i csd rel a-
cionado LVIJ la concepción dd desarrollo como IiberllId.
Los DOS " .... PTiu::s on L/o,. LlDEltT .... O
En el análisis del desarroll o presentado en este li b ro, las libertades de
los individuos const ituyen la piedra angular. Por 10 tmllO, preSlamos
cspecilll Atención a la expansión de las «capacidades» de las personas
para Hev,l!" el LÍpo de vida q ue valvran y que tienen razones para va-
lornr. Estm; Cll¡'Hu.: icfades pueden aumentarse por Il,edio de
públicas, pero, por otra parte, el uso efi caz de las capacidades de
participación de los ind ividuos puede inAuir en el rumbo de estas
medidas. La rela(;ió,¡ bilateral es fundamental para el análisis que
preselltarnos aquí.
'Exis lcn dos r,,%elles disli nt. ns p arlas que tiene una imporrnncin
fUlldamcntnll il Jibertlld individua l en el conceplo dt: ebarroJl o rela-
. d '
Clona as, respectivamente, con la evaluación y con b eficacia.' En
primer lugar, en el enfoque normativo que adoptamos aquí, conside-
J4

ramOS que las li bert ades individuales fundamentales son esenciales.
El éxito de una sociedad ha de evaluarse, desde este pUllto de vista,
principalmente cn función de las Jibertadcs fundamentales de que
disfrutan sus miembros. Esta postura Sl: diferenci ... del énfasis en la
información de los enfoques normaLivos más t rad icionales, que cen-
tr an la ¡ltcnóón en Olras variables, como la utilidad, los procedj-
micntos para alcanzar la Hberrad o la renr a real.
TellCl· más li bertad para hacer las cosas que tenemos razones
para valora r, 1) es import anre por derecho propio panl. la libertad to·
(,11 de la persona y 2) es import¡UHe para aumenta r las oportunida-
. ,
Jes de la persona para oblener resultados valiosos. Ambas cosas son
importantes para eval uar la libert.ad de los miembros de la sociedad
y, por lo tanto, para evaluar el desarrollo de la sod e-
J¡¡ d. T ,aS razones para adoptar este enfoque normativo (y, en parti-
cubr, para ver la justi cia desde c:1 pu nto de vistn de lus li bertades in-
dividuales y de las vari ables sociales correlacionadas con ella) se
examinan más en el capítulo 3.
La segunda ra<:ón p¡¡ ra cOJ1::;identr t¡l¡l esenciales las libert ades
(uudamentales se ha_Ua en que la libertad no sólo cs la base de la eva-
hHlóón dd éxito y del fracaso sino también un importanLe dete rmi-
mmte de la iniciativa individual y de la eficaci¡¡ social. El aumento de
la liben ad mejora la capacidad de los individuos para ayudarse a sí
mismos, así como para influir en el mundo, y estos temas son funda-
mcntalc.<; v ara el proceso de desarrollo. La cuest ión que nos in teresa
aquí está relacionada con lo q ue podríamos llamar (a riesgo de sim-
plificar excesivamente) el «lISVecLO de ¡Igencia» del individuo.
El uso del término «agenci a» exige algun;\s aclaraciones . La ex-
presión «agen te» a veces se emplea en la li rerMura sobre economía y
sohrc la t.eoría de los juegos para reIeru-se a una pt:rsona que aCLúa en
represent ación de alguna otra (Jirigida ql.li 7.5 por U11 «principal») y
cuyos logros deben evaluarse" la lu:.: de los objetivos de alguna otra
(el principaDo Aquí no ut ilizamos el térmi no «¡¡gente)) en es te senti -
do, sino en el más ant iguo - y ,<eJcvaclo>>-- de la persona que actlw
y jlrovoca cambios y cuyos IOBros p;ledell jm:garse en fUll ción dE" sus
propios valores y objeliwls, independientemente de que los ev.alue-
mos o no también en fu nción de algunos criterios externos. Este es-
tudio se refiere especialmente al papel de agenda del individuo
35
rf
l
, ,
, ,
,
I
i,
l
¡
,
I
!
I
I
l
I
como n1icrnhm de! p(Jbli co y como part icipante en acti vidades eco-
nómicas, sod .. les y políricilS (que van desde panicipar en el mercado
hasl:"! imc rvenir dj recta o indirectamente en actividades individuak:s
o conjuntas c:n d rerreno político y de o rfOS t IPOS).
ESlo guarda relación con un gran número de cuest iones rdacio-
nadas con la P OÜ¡iC:'1 social y económica, que van desde cuestiones
e)( rar.égictl s como Jl1 lentll(.-ión general de los dirigente; de seleccio-
nar pcrfecrameme a Jos destinatarios de las ayudas (con el fin de con-
seguir un «repllrlu ideal» entn: Il/l¡l población SUp utstarnentt.: in en e)
h,lSta rernn$ fundamentales como los intentos de disociar la gestión
de Jos gobiernos del proceso de escrutinio y rechazo democníticos (y
el ejercicio participarivo de los derechos políticos y hutnallos),'
Desde el pUntO ci e viSf¡\ de la evaluación, el enfoql
le
aquí IlfiJi:wdo
cenrra la atención en un,l Información que 10 diferencia de la éti ca
prácticll más frudiciotlal y del amíJisis de la política {· ....Anómica, como
la concenftlld ón «cc<mómÍl.:a» de b atención en la primacía de In r elJ-
ta'Y In riqtla.a (y no en las cíl rauerísticas de hl vi da 11I IInana y de las li.
bertades fl ll1d.l lll (·l1 tales), el énflsis «llrili t.arista» en la Itllú!acción
mentol (y no l:n el descontento creat ivo y hl insatisf.l cción const ructi.
va), la pl'eocupnción «liberL:lrú,» por los procedimientos panl "Icallzar
la lihcl'I ud (despreocupándose Jdib{'l':ldamente J c las consecuencias
que se de ri v¡11l dc esos procedimientos), etc, En el capirulo J exmni -
los llJ'gl1l11enrOS pa ra adoPIOlr Hna infon naci ón dis-
tinta, que cenl ra la lllención en las Lheu¡¡cles fundamentales que los
individuos tienen razones par<j disfrut<1r.
Eso no quiere decir (¡llC 111 privación de capacidades inclividu:dcs
no guarde una estrecha relac ión con 1.1 (a!t,l de renta, relación que es
de doble sen rido: 1) LlIl<l rema !")flja puede ulla import'allle cm Isa
del analfaut:ti smo y el e b faltn de salud, así como del halnbre y la des-
nutrición, y 2), a la inversa, unH mejora de la eduC<lti ón y de la salud
col1tribuye ,1 ganar una relll"il mfis alta. Estas conexiones t1t:neu que
compren nerse perfectamente, Pero rambién hay otros (actores que
influyen en las cflpacid:ldes básicas y en las li LertaJcs efectivas de
36
,
que disfrutan los individuos, y n.7.ones para estudiar
la naturaleza y el alcance de esu s 1J1lerCOnexlones, De es pre-
cisamente porque la falta de rema y la folla ¡:le capaclllades suel en
guarda r considerables rebciones por lo que Il?
s del·emos fascinar ni pensemos que pn.:stando :HenClOn a la pn·
no , r ., I I
ni obtendremos aUfOmát ictlmenu..: sufi dC: lllc: 111 ormllCJon so xe a
me 1 d ' .
segunda. Las conexiones no SOll t:H1 estrechas y as . esvl:lCJ ones
len ser mucho más importantes desde el pumo de vist a de la Pl.)huca
económica y social que 1;1 concurrencin limitada de bs dos s.enes de
vari;lbles. Si en lugar de cent rar la aTención sólo en la pobre:'. il de ren-
h\ la centr¡Jmos en la ¡del\ más globlll de Jn de
!Jodemos comprender meior la. pobrez" de, hUman¡lS ,Y las. ll-
bertades a par' tir de ti lla baSé de informac)()n dd·c rcntc.; (quc lInpbca
UII t ipo de CSllHlíst ic¡IS que b perspectivl\ de fu rCll ta tiende a dej¡:r de
1, do como punlo de refe rencia pam :lI1nli Z1lr la políti C,1 económi ca y
• •
soci,t!l. 1-',] p¡lPcl de la ren ta y de la rique¿::1 - pOI' importante quc,c.st.e
sea, junto con otras in nucncins- ric:..:ne que integmrse en un anahsls
<lmplio y completo del éxito y de las privaciones,
POllllnZA \' OESICIIALDAD
Las impl icaciones de esta b:lse de información para el an¡íIisis la
pobrcza y de J:¡ desigu:llebcl se cxumimm ('11 el EXisten
huenas razones para concebi r la pobre:ta como la pnVaCIOI1 de Glpa-
cidades b¡lsicas y no sólo 1,:01110 una relll a baj a, La privación de ca-
pacidades ekmcntllles puede tnlclllCi l'se en un,1 mortalidad ¡nema-
rura, un grado signifienivo de dcslltltl'Ítión en el
caso de los niños), una persislente morbilidad, un dev.ado rnvd de
analfabetismo y Ot ros fracasos. Por ejemplo, el terrible knómen? de
Ins «mujeres dcs<lp¡lreóclas» (que se debe (1 las tIlsas de morwhdad
excepcionalmente mús aIr as de las muj eres de edades
en algunas sociedades, en especi nl en c:l Hl r y oes te de Asw,
de África y China) ha de Hl1al i7.arse con inform¡lción dernografrca,
médica Y social y no con in formacióll sobre el bajo nivel de
que a veces nos dice hastante poco sobre el fenómeno de la desl -
,
gWIlcbd ent re los sexos.
,
, ,
"
: ¡
¡
'1
JI
t'
I
!
I
I
,
¡
"
l
El cambio de pcrspectivll es importante porque nos da una vi-
sión diferenre -y más de la pobrc7. o no sólo de Jos paí-
ses en vías de desorrolfo sino también de las socicdaJc.:s más opulen-
tOJ. La presencia de un enorme paro en Europa (entre el 10 Y el 12 %
en muchos de los princi pales países europeos) entraña pri vaciones
que no se refl ejan p erfectamente en las estadísLÍ cas sobrc la distribu-
ción de la renta. Estas privaciones suden minll svuJot'<lrs e alegando
c..¡ Ut.: el sistema europeo de seguridaJ social (inclllido el seguro de de-
sempleo) tiende 11 compensar la pérdida de renta de los parados.
Pero el paro no es sólo una falta de renta que puede compensarse
con t,ransferencias del Estado (con un elevado coste fiscal que puede
ser en sí mismo una carga); también p uede tel1(: r trascen -
dentales y negaüv¡¡ s consecuencias p;¡ ra la Ii bátarl i.ndivid ual, la ini -
ciativa y las sus múlti p les efecros, el paro con-
trib uye a la «exclusión sociAl» de al gunos gru pos y provoca la
pérdida de independenci a. eJ e confi anza en uno mismo y de sal ud
lTl ent al y físi ca. De hecho, es difícil no tener b sensación de q ue exis-
le una manifjcsta incongruencia en los intentos actuales de Europa
de crear un clima social de mlÍs «autonomía» individual sil) concebir
medidas adc:cuaJ as para reduci r el enorme e intolerable nivel de
paro que hace que esa autonomía resulte extraordi nariamente difícil.)
RENTA \ '
I ncluso en lo que se refiere II la rela ción entre la monalidad y h¡ re n-
ta (cucstión en la que Mai treyee era bastame ambiciosa), es notable
q ue el grado de p rivación que padecen algunos grupos en los pll íses
muy ricos sea compilmble ¡JI q ue p adecen en e1 U,lml1do Tercer Mun-
do. Por ejemplo, en Estados Unidos, los af roamericanos, como gru-
po, no tienen más probabil idades -de hecho, ¡ienen menos_ de
llegar a una edad ¡Ivanzada qLle las personas en b s econo-
mías inmensamente m:ís pobres de China o dd estado iodi o de Ke.
rnla (o de Sri Lanka, .filln'lic:a o Costa
Est a diferencia se muest ra en los gníficos 1. 1 y 1.2. Aunque la
renta ¡Jer cápila de los afroaOleria.mos que ,'¡ven en Estados Unidos sell
considera blemente inferior a la de la población bb nc:l, los afroame-
38
'1

t
,
70
G RÁFICO 1. 1. Dlferellcias entre /as tasas de supervivencia
de los !Jomhres por regiones

.... EE. UU.
Ihl ,1nc()!;)
... Cl1 ina
... Kelala .
lnd¡<i
65L-_,.-
O 5 15 25 35 45 55 66
_ CL UU.
(negros)
'5
Edad (años)
. . U S De: uf J :Uld Human Service-s.
r U(!II1C$: IJnlJos. Md. ,
1I,',¡{lb (JII/úd Sln/n 1995, I l' . '. 5,"1(111 ' ( (' I"II) i l \' (111 , 1 Mor l ll lilJ'
- . t I Jl1nlH .,,"'Ip (' ,el,., I"h l.", . . .
o . ' G " N" f)"II,i 19';1 I :Chll1'I. 1992: 0 1"I'a
/ . (;¡ 1 OW of lhe I\cglStfnf " ." ., . ,
/11< /«.I: 'HI 19 / ',' S I \\IQdd I1cal tb S¡" I MIe., Al/ l/lldl l ')9'1. O rguni z'ición Mun-
IUzaClon MunoJa <.l e: " 1"'.
Ji,d de l.. 199,1. '
-' .J de el punto de vi Sl il de la renta que rk anos mucho mas neos l les _
I h b ' l · J e el,,'n, o de Kerala Ond uso de:>pllcs UC lcner en os a \tan es
¡
d 'f' .. de coste de vi da) . En eSle contexto, es espe-
CUCnta as 1 el enelas b " , d
b bTd d de so )"(::VIV11 e
ci¡dmcnte comparar pr? a 11 a . . Ker,da
afroamericanos con Ins dl: los habllantes de Chma o de . , . . '
. ' ' t.:1l')f) mejor en
Los afroanwricanos L! c1Jdcll ¡¡ enCOlHrarse ell llna Sltua l '. ' . (,
. .' 1 - ' 1"UIJOS de ecfllf u<lJOS so-
lo que se refiere <1 1<1 Sl1¡JervlvenCla en o:; g. 'lJ 1
bre todo desde el punto de vist:1 de la mortalidad que os
chinos o Jos indios, pero el panorama cambia con los anos .
, 39
r

J
r
J
,
¡
GnÁFICO J.2.
70
Dzjf'N:nciaJ' cll t /"e /o, dr J/lperviuenclil
d(,' 1m !IllljCFI..' ,f por regwnes
.. [ E. UU.
(blancos)
... ¡(erala,
Inrli l:!
+ EF.. UU,
(negras)

2 5 :-IS d 5 55
Edad (arios)
FNi!l1I1!.r: Ul1idos, '<)<)': J !J. S. ne,,"rJmcn¡ or He .• !!h "" d
. (or I Sl.,,;srks, Hy-.Ufs\'i llt;', M.!., 199ó;
1991. GOV<: fnll)o.:m (I( In. lla, S"II/p/e N,CS!,lllrofiml SYf/<'III, Perfili,y 111/" M(jrtflhl)'
/"dm¡(or< 1'91, Offkcof rhl." ReWSlr'[fG,," c-rul, Nuev:1 Ddhi 19'" el '. ,''',. O.
. . - .. l ' I . . l!rJ,I, 77 lj'3'
m l1n( IU nc]u S:tlud, If/"rld I-ft'lllrb A""".1/99 ' o . . -. M "
, . l' " . - ", fJ:: Ul';>"' t:lon, un
{lU! {l e :1 Snlml, Gmchm, 190M.
Oc hecho, I' csLl lIa que en ChU",l y en Kcr;¡ !n los hombres viven
cbr:l!llc!lle m:ís que los afrollmel 1cnnos en el sentido de que sobrevi-
ven h:¡sla e.dl1 des más avam:adlls. Illcluso las mujeres afrO¡ lmeri cnnas
a.ca?all tel1l cndo plluta de supervivencia en las edades ,tlt:IS
sll11l 1.a1' II 1<1 de los chinos nlllcho pobres y lmas t¡¡sas de supervi -
venClfl inferi ores '-1 bs de inrlios, aún más p obres, de
KC.l:ala. 1 or no se trala sólo de que los :lrnerkanos negros
una pn VllClOn re/tIlma desde el punto de vi sl:.! de b rema pel'
capUn (reme ti los '1l1l ericanos blancos, de que, además, sufn:n
40
!
más privaciones el! términos que los Lu dios de b>l. j:\ renta de
Kenl la (tanto mujeres como hombreli) y los chinos (en el de los
hombres) en lo que se refiere a vivir hasta edndes avanzndas. Entre
los factores causales que inlluyen en estos COn\. raSlCS (es decir, erure
los niveles de vida v¡dorados en [unción de b renta pcr cápit a y los
ll iveles de vú.l.i va lorados f"n fllnci6n dé la c¡lpaódad pura sobrevi vir
h¡lS{;l edades avanz¡¡das) se encuell fl'¡\Il las ins[i[uC'iones sodales y las
relAciones en el seno de la comunidad, romo la cobenunl médica, la
sanj(b d púhlica, la educación escolar, el orden público, el grado de
. l ' ,"
VIO enCI.l , et c.
T;nnbién merece la pcn;.1 que dentro del grupo de los afroa-
111cricanos que viven en Estados Unidos existe un¡, gran diversidad,
De llecho, si observamos la pobb ción masculina negra de al gun¡¡s
ciudades Unidos (como NlICVll York, S:1I1 Fr:ll1cisc{), San
Luis o \X/,lshi ngton, D.C. l, veremos que en lo que ,1 su-
pt:rvive.ncia s<' refi ere por la de CIlion o Kendu a edndes Il1UcllO ll1:ís
templ'llllas.
ll
T:\mbién es superada por la población de rnuchos otros
pú ses del Tercer Mundo; por ejempl o, en J3angb Desh los hombres
t iene n más dc vivi r má" de CLuu'en m años q lle InR A ro-
¡HlKricanos del d istrifO de ITarlem SiltlHdo CI] la próspera CiU&ld de
NuC'va York. 12 Y todo esto a p <.:S¡lr de que los a[ro¡trncricil oos que vi-
ven en Estados Unidos son mucho más ricos que: b s pen;onas el e los
grupos del Tercer Mundo con b s que csrmn os compa rándolos.
LIBElITAD, CAPACIDAD Y CALIDAD DE Vi ll A
En el .11l¡ílisis ;ulterior, hemos ccnt rndo la atención en UI1:I libertad
muy d ementnl: la capacidad para y no sucumbir u una
muerte pn:rn,ll ura, Se trata, cvitlelllemenrc, de una importante liber-
rad, pero hayotras muchas que t¡lmbién lo son. De hecho, In g¡]mn de
libertades import antes puede rlllly amplia. A veces considcu
que la cobertura exhaustiva de b s libcrtíl ck s es un probkm¡l p,tra
t onscguir UIl enfoque I<operativ(») del desa rrollo que gire en torno ,\
la Creemos qll e c::stt: pesimismo es infundado, pero pospo--
nemos el análisis de esta cuestión hasta el capítulo J, en el que e xa-
minaremos los métodos fllnJamenr::tl es de valonl ci6n.

m.' C0LOMPjA

, f :1 ¡:",ÜCh' .::-.:l
I
I
I

!.
100
j
95
"
• 90


.S'
E .5



" .!S! 8 0
o
o

i 75
,

70
65
O
GH.ÁI'1 CO 1.2. D/lerell das entre las l asas de xupcroi¡;encia
de 1(I.r mujere!; por regioll es
,
--¡--i--
L
I
t
-,
1-
¡.
.. EE. UU.
I
(blancos)
I
r-'
'.-
I
... I(cf il la.
I
Indltl
i
"1----
.. EE. UU,
(/legras)
,_o
,
!-
_ China
, .
1-- •
!
,
: I i
___ ' o __ ._ ' _ .
5 15 25 35 45 55 65 75
Eu;;.d (año:!)
Flflmles: ESl3dos Unidos. 1991·199.3: U. S. of J-1 c"hh al1<[ ServicC5.
" Milh Unir(!d Sta,,·! 199), NaJi unnl Co:cnter for I Teallh S¡austks, 1 Md., 19%;
1991: of India, StIIlJpk R"giJ/TOlion SyJltmr P..,,¡llIy o"d MQ,./¡rlIlY
":(lu:aION /991: OffJCC of Ihe General, Nll""a Delhl, 1991: (:hina. 1992. Orgn-
nl7.nCJÓn MunnlAl Jo:: la Salud, WQrld Hr:allh Slati5tiCf Amwa11994, Organi1.uci6n Mun-
cliol ele [" Sal ud. Gi nebra, 1994.
hecho, resulLa qUt: en Chilla y en Kt:rala Jos hombres viven
claramente más que los afroamericanos en el sentido de que sobrevi-
ven hasta edades más avanzadas. Incluso las mujeres
tl caban leni endo Ulla pauta de supervivencia en las edades altas
similar a la de los chinos mucho más pobres y unas tasas de supel"vi -
vencia cl aramente inferiores a las de los indio:>, aún más pobres, tle
Kerala. Por lo tallto, no l:i e t rata sólo tic que los americanos negros
una privación desde el punto de vista de la renta pe¡-
cnp¡ta frente a los ame n canos blancos, sino de que, además, sufren
40
más privaciones en términos absolutos que los indios dc baja de
Kerala (tanto mujeres como homhres) y los chillos (en el caso de los.
homb res) en lo que se rcl'iere a vivir hasta eJ :ldc:s avanzadas. Ent re
los factores causales que ¡nHuyen en eSl os confmSlcs (es decir, enlre
los niveles de vida valorados en (unción de la renta per d pit:! y los
niveles de vida valorados en función e1c la clIpacidad par¡l sobrevivir
hasta edades avanzadas) se encuentran las instituciones sociales y las
re-],ó ollcs en el seno de la cOll1unidl.l d, como la cobcJ:"ttlta médica, la
sanidad IJúbJica, la educación esco!.u , el orden públi co, el grado de
. l ' '" '/10 e n CIa , etc.
También merece la pella señalar que dcntro del grupo de los afroa-
J:Ilerkanos que viven en Estados Unidos cú;te una gran rl iversidad.
Oc hecho, si observamos la población masculina negra de algunas
ci udades de Estados Unidos (como Nueva York, San Francisco, San
Luis o \'{f<1sh illgton, D. C. ), veremos que es superad,l en 10 que a su-
pervivcoci,¡ se refiere por la de Chin!'! () Ke ra la a edades mucho más
tempranas.
ll
También es superada por la población de muchos otros
países del Terce.r Mundo; [Jor ejemplo, en Bal1g1a I)csh Jos hombres
ti enen más probabi li dades de vi vir mlÍs de cuarenta años que los afro-
ameri canos del distri to de HarJem SilUflclo en la próspera ci udad de
Nueva York.
12
Y lodo esto a pesar de que los arroamericanos que vi-
ven en Estados Unidos son mucho más ricos que las personas de los
gnl pos ci d Tercer Mundo con bs que eSlamQ.S c.:umpa rándolos_
L IIl ERTAD, CAPAC!O¡\O y C¡\UO¡\O DE VIDA
En el análiljilj anterior, hemos centrado la atcm.:ión en lllla liLertad
muy elemental: la capacidad para sobrevivir y no :i llcumbir a una
muerte prematura. Se trata, evidentemente, de uná importante liber-
ta d, pero hay otras 1ll11ch<l s que tamhién 10 son. De hecho, In gama de
liberl ades importantes puede ser muy amplia. A veces se considera
que la cobertura exhaW:iliva de las libertades es un problema par<1
conseguir Ull enfoque «openu!vo» tld desarroll o que gire en tomo a
la libertad. Creemos que este pesimismo es infundado, pero pospo-
nemos el análisis de est a cues tión hasta el capítulo 3, en el que exa-
mi naremos los métodos fundamentales de valomción.
I ,
If
!,
. ,
, I
I
r,
,
f
" ,
No ohstante, deb\:mos seil,]l ar aquí que la perspeclivil b¡ISllda
en la /iUert¡ld gUllrJa Ulla simi liltld genérica con la preocupación
IlíIbitlwl pOr !:J «calidad de que [,Jmbién centra la ¡lrendóu
en 1;1 fOI'Oln en que transcurre la vi da humana (lj Ui7.á incluso en' /lis
opciones que renemas) y no sólo en los recursos o en b renta que
posee una persona. Il T:11 vez parezca que ccnrrnr la atcnóón en I:J
c:aliJnd ele vi da y en las lihcrwdes fUlldfllll cmaks y no solo en la
renta o en b riqueza es alejarse ¡lJgO de bs (fIl dióoncs :u'f'liJ?,<l <hl S en
cCOnOlltí;1, y en cier t o st: ntido 10 es (sobre rodo ú St: compa-
raciones con al gunos J c los análisis mtls austeros q Ut:: Plleden en-
('ontrarse en In economía moderna y que se b:¡san el1 b Pero
en rcdid¡¡d .:sros m.ís amplios cs¡(¡n en simoní:l con :dg\! .
nos tipos ek 1l 1l:í li sis que han formado pa rt e de la economía pro(e.
siolH,1 dcs dl: el p rilH:ipio. l.llS ('orwxi o ll es son suficien .
temente oDvi:\s (como ha seí-"j ;lb d0 NLlI'r!l, l Nussb¡1l.111 1, b
' insisren('in de Aristóteles en la "pl"t)sperkbd» y ell 111 «c:\pac:idud»
es¡(¡ rel¡¡ CiQI1:ldil dilramc:nt<: con b clLi J;¡d de vi da y con las libcl"t:l .
des flln d:H11CmaJ es). 11 Existen estrechas relaciones [;llllbit!.11 con el
nnti li sis de J\t!¡lnl Smilh Je b s y de las condiciones
de vid:l.!>
Oc hecho, el origen de la etonomü se encuentra en gnlll medi-
da en la lH:cesidad de eSl"lIdiar la v:.lo ración de las opof(u nidad('s
q ue t ienen los individuos par;l vivi r bien y de los f:1("fOn:s (";I usales
que inAuyo.:n en Aparre dd U.'iO cl risi co que biza i\ ri srÓlde.'i de
eSI:l ¡de;!, larnhiéll .'iC emplearon freCllclltCmCnrc concq.>los pareci.
dos e n los prilll cros escri tos sobre la ("oll!nbil iebd nacion,JI y la pros.
peridild I.:conólll ic l, primero de \XliJli:11l1 Petty en el siglo XVI I y, m:ís
hl rde, dL.: Grq.!ory KiIl M, l :rnnly"ois Qucsnay, l\ ntoi nc.LlUro.::llI Lavoi .
sicr, J oseph. LO! IÍs L,gr:lIlge y otros. A llnqll e esros del :1Il;Í.
fis is ecoll r'llllil"o Sent,lnll) las bases del conceplo model"llo de rellta
con est,ls nociones de cOIH¡lbili dad naciona l, j¡1 11 1:ís se limitaron ;1
p rCst tlr lUel1(.: i6n sólo n (:s!e COJKep to. Tambi én COlll p l'clldierol1 ti ll e
la imporrnnci n dt.: Jn rCl1Ia er" instrlllllcntal y dependía de bs cir.
. '" Cl.Inst"Hn ClilS.
Por eielllplo, ti Unqll e Willialll Perry fil e el primero que lllil i7.ó
mnto «elll1érodo de b renta» como «el mélodo del gasto» para est i.
mar la rema nacion(11 Oos modernos t k estimación se dt:rl -
v:t n dircculllclHC de CSlOS prillleros imclltos), ele mall era
explíci ta por <da seguridad común» y por la «felicldud de
cada hombre». r·:1 objeLivo declarado de Petey para. su
dio es taba rcbciolhldo direct.lnlcnLC c.:on la
dones de vid!! de los individuos. Consi:o\ uió uwesllgnclOn
denúfica con uua significativ'a dosis de polfm:a cid Siglo XVII
l1lO.'itrUI"» que «los súbditos del rey 110 se encuenmlll en tnn mala .Sl·
. . "-""'0 q"o, ,+, n hacernos cret.: r Jos descontcntos»). L a 111 ·
Tll¡lCJOll u, . ..
[luellÓfl del consumo de bienes en las diversas hmclo.Des vJlales
t!lmbién fue objeto de la atención de 01 1"0S AutOI:CS. Por
Loui s Lagr:mge, el gf¡IJl lnilt(,nlMico, rue eSlJeci:lI mcnre lnIlOVU-
dar ,,1 converti r los bienes en rclacion:1das con .sus
funciones: l:ts Cltnlj cL\des de t ri go y de otros cel"e¡llcs en su egul wl-
kll tc nutritivo, b s nlntidt! des de en 1"11 e en su COlljullLo en
equiv¡l lcnlcs de carne (k V; lcuno kr: luu ción de sus
li v:1S) y las ClllLich cles de hebidas en S\.1 (:0I1jl111l0 e-n Ll1l1dildes. de \l mo
(renlérJese gll e Lagnmge el":1 fr.lllcés'. 17 1\ I cen tr;¡ r hl :l/enCJon en las
l"u ll cioll("'$ resull<lntcs y no sólo t:n los bienes, redaOlnmos parte de lfl
vicia hercncia d(: la cconOlnía pro(e:iiOIHlI.
MEUCA[>OS y T.I BEnTAnr;s
EI IJ;l pe1 dd Illt:C;lIllSnlO dd merc.lelo l:S otro Ie-ma C11.d que redmn :1--
mos parte de 1.1 vi..:ja he rt: llci¡l. La relación del
do eDil la libert :ld y, por lo UlIHO, con el rlt.:S<l1 roll o econonllco plm.l -
lea, II I menos, ('l lcSLiones de dos tipus Ulll y dlst inlos, qUe". es ncccsano
dist ingui r dar:llllenle. En pri mer lugM, b dencgflóón de la
Ilidad de re,ll i:>:;II" t rans¡l ccioncs, pI )r lucdio de eontr()l es arbl tmnOs ,
pucde ser en sí miSil'" ulla f"lI enre de flllra de liGert'ld . ese caso, se
priva los in J ividuos de hacer que:: pl. ll!de que
-en :luscncia de razones de.; peso en conrl":-1-lil:ll tn derecho a hl'lccr.
EStil cues tión no depende de la efi eiend¡¡ elel l11 ecnnismo dd merca·
do ni de un il1l álisis gCll ual de las consc<.: ucncias de rcnt'r o no un
tenu de mcrcu]o; depende simplclll cllle de la importancia de la 11 ·
.. b' .. ' es sin impedi lllemos
bertad para renhzar IIltercam lOS y tlfllls.ICClon
ni
l'
f
,

r
,
Este a favor del mercado ha de distinguirse de af ro,
que se uu!tza muy ti menudo en la actualidad: que lo!' mercados 1l0f-
cont ribuyen a aumentar la renta y la fiqu e;:>! y las oponu-
n1dades económicas que tienen los individuos. Las restricciones
arbitrarias dd mecanismo dd mercado pueden provocar una reduc-
ción de las li bertades debido a las consecuencias de la ausencia de
mercados. Puede haber privaciones cuando se niegA a los individuos
las Oportunidades económicas y las consecuencias favorables que los
mercados ofrecen y fomentan.
Estos dos argumentos a f¡lVOr dcl mccanismo del mercado im-
ponantes ambos desde la perspectiva de las li bertades
les, deben dis!iuguirsc. En la lit eratura económica moderna, el
segundo - basado en el fun cionamiento del
del m.crcado y en sus favorables resulr,¡dos_ el que e.s
objeto CllSI exclusIVO tle atención. ,& Se trata, desde luego, de un ar-
gumelllO de en general, y existen abundantes pruc: bas empir i-
que el Sistema de mercado puede ser un motor de nipido cre-
económico y de mejora del nivel de vida. Las medidas que
h.IS Oport llnidades' de mercado pueden limitar la expan-
slon .de IUl> lIbertAdes fundamentales que se conseguirían por medio
dd de mercado, principaJmcOlc por medio de la prosperidad
cconomlCa general. Eso no quiere decir que los mercados no sean a
veces cont raproducentes (cnmo señaló d propio "dam Smith al de-
fender, en particular, la necesidad de Controlar el mercado financie-
) J? E . .
ro . XlSten serios argumentos a favor de la reguladón en algunos
Pero.en la actualidad se reconocen, en gener:1J, los cfectos 1'0-
SIt JVOs del sistema de mercado mucho más que hace unas cuantas dé-
cadas.
Sin embargo, este argumento a favor Je la utilización de lo.s mer-
cados es muy distinto cid argumelllo de que los individuos ti enen de-
recho a realizar transacciones e imercambios. Incluso aunque no st
ncepte que esos del'cchos Son inviolables --e independientes de sus
lie puede sostcncr que b negati va H conceder a
el dCJ'ec:bo 11 realizar transacóones eCQTl<,ruicns entraña al -
guna pt!t' di d¡¡ soci al. Si resulta que los efCClos de esas transacciones
son tan negativos para Otros que puede restringirse r¡¡¡.\onablemenre
est:l presuposición prima facie en favor de que los individuos puedan
44

I
realizar las lransacciones que quieran, :lUn así se pierde algo directa-
mente imponienJo esta restricci6n (aull cuando se:l compensada por
la pérdida ahernativa de los efectos que producen de forma indirec-
ta estas transacciones en otrus).
La disciplina de la economía h:1 tendido :1 dejar de cent rar la
ll tención en el vaJor de las libertades y 11 fi jarse en d de las utilidades,
la renla y la riqueza_ t.:st¡l limitación dd objelo de atención impide
apreciar lo suficit:ntc todo el papel del mecanismu del meH."aJo, aun
cuando la economía como profesión difícilmente pueda ser acusada
de no alabar lo suficiente los mercados. Sin embargo, la cuestión no
es la cantidad de alabanzas si no las razones para hacerlas.
C0l110 ejemplo d conocido argumento en economía de
que un mecanismo Jl.: lI1l.:rcadQ t:ompetitivo pUl..:dl.! conseguir \m tipu
de eficiencia que probablemente un sistema centrali z¡Ldo no pueda
lograr gracias tanto al ahorro de infonnación (cada una de las perso-
nas que actúan en el mercado no tiene que saber mucho) como a la
compatibilidad de los incentivos (los astutos actos de cada perSOIl<l
encajan a la perfección con los de las demás). Consideremos ahora,
en contra de lo que se supone generalmente, un caso en el que se
consigue el mismo resultado económico con un sistema cent ralizado
en el que las decisiones de IOdo el mundo relacionadas con la pro-
ducción y con la as.ignaciólI son tomadas por un dictador. ¿Sería ese
resultado tan bueno como el otro?
No es difícil argumentar que faltaría algo en ese escenario; a lia-
ber, la libertad dc los individuos para actuar a su guslo a la hora de
decidir dónde rrabajar, qué produci r, qué consluni r, ct c. Aun cuan-
do en ambos escenarios (que implic:m, respcctiVl1l11enre, la libre
elección y la ohcdicncia al orden di crarorian una persona produj era
Jos mismos bienes dl: la misma forma y aC3ba(!\ reniendo la milima
renta y comprando los mismos bienes, aún podría tener buenas ra-
zones para preferir el escenario de la libre elecci6n al de la sumisión
al orden. Existe ll na distinción entre los «result ados finales» (es de-
cir. ¡:; in eD cuenta el proceso por el que se consigllen, incluido
el ejer..:icio cl l: la libertad) y 105 gIOU:1Je-S» (teniendo
cuenta. los procesos a través Je los cuale.s se han conseguido los re-
sultados [¡ mIles), distinción cuya importancia hemos tr:Lrado de ana-
Jizar m:ís extensamente en otra parle_
20
L:I virtud del sistema de mer-

1
I-e ':cItl •.• l j),}:::-- ....c,J
,'.
,
I
1',

l'
,
¡
1:
i
1
F
"
"
-
l
c;ldo no es St)lo su capaódad par:! Benc:rnr resll !t ;ldos fin:llcs Illás efi-
cient es.
La tendencia det an:iljsis económico favor.lhle al I1lcl'ü1.clo n de;:lf
de celll rilt' In ntención en la lioerr tld Y ;I fijm'sc l nfis eH la llIi1idad 11:1.
tenido un pl'ceio: lu despreocupación por el vllJor hmdamenrnl de b
propií¡ li berlll cl. Jolm Hicks, uno J e (os pri ndp:lk s economislas de
este siglo, muchu más p roclive a ccnfmf la arenc.:i(1Il en la milidad
que en la li bcl'llId. expuso la cuest ión con admirable c/:u'idad en un
pa.<¡aje sohre este lenu:
Los principios liher:dcs (1 c0l1trarios;1 b dt' los eco-
ch"lsicos n r il"<1n-f ianos) no era n, p:tra C!11pc.
l:ll' , pri ndpios cconflmicos; crrt n una npli cad6n :1 III t"Co l1limfa de
llls principios cuyo C' HlllpO de aplicación se <jllC 0." 1':1 mil
eh
o
miís amp(in. L I ro!Sis de qUe la libcrtud cconólll ic;1 cOnf ribll ía
:1 la e(¡ócndu ecull ómica no cr¡¡ m¡is qll e un al"glltllt:nlu secunda.
do". Lo qlle t'u(,sliono l'S si ¡¡lglll l:1 jIJSl iJl cllt·j{lll pan! ul ,
vld. I!', la 111o ('01110 hemos hedlo la mayorÍ;¡ de 1I 0sutros, 1.1 (ltl":!
CII!' :! J(.¡
ESla cuestión '1uiz:í pill"CZCa :llgo esotérica en el COIH':-XIO ud de.
S¡lrrolJo t:collúnlÍco. d¡¡cb la pdonU:.lrI qll(' tiendo..::t cunceucr 1<1 li lt' .
ratura sobrc el dCS:lrrollo :t la de dcv,l(las renl¡ls, de una
cestll mayor de bienes de conSlIlIlO y de otros resulradus fU I' JI('S, Pero
disra de ser ,..smh ka. UIlO d,.. los m;lyores GUllbios dd proceso c/c
desarrollo d t: Ill UCh:1S ¡;Conomías es la sustitución del rruhll jo en con.
diciollCS de sel vi( IUlllhre y (Iel l rnoujo [orlado, c;¡ raclt:l'ísl icos t'n p:ll"'
te de mut:has agl'i l"llh uras tradicion:1Jcs, por lI n sistt.:JIIn de libertad
de contra to y de desplazamicnto físico. Una perspcc¡i vn dd desarro.
lIo bll sa(b ('n la IIIJI.:rt:ld recoge este p umo mmedi:Hllll l('n!e de Cln;1
fOfma que no put:de un sis!L' lIlll dc eval u:lción que s6/0 se fij e en los
resultados Jln¡l les.
Est:t cuestión pUL:de ilLlstnlrse wn los deb.ues sobre b nal llralc.
za del rrn b;¡jo escl avo existenre en (' 1 Sltl" de Unidos alll es de
su 'lboJici6n. El diÍsim de HoGcn r:oge.l y Slanley cngerman
sobre este l Cnll1 (Time on Ibt, erOSf: Tht· 13collomics 01 AmenclllI Ne.
gro SllJllery) comicne [(na notable o LJ servación sobre bs « rl'nr¡l S pe.
46
, 'I 'S» l'cl'¡riv'lnlcme ¡lirAS (le los escl avos (Ius COlll i'o\'crsias sobre
cunl.U , ., .
¡dgullns cuest iones que se en este no minaron de ma-
" SI' ol' SCI""'ICié\l ll L'IS ceStHS de de consumo de los ner;1 sen .. c. •• •• , . . I
' d d I ' 1'1 "·OI'C'- que as n . .:n- esclavos enlll mejores -- es e no cr. 1""- •
t:1S de los trabajadores agrícolas libres. Y b esperanz;l. de Vida de I?s
c;c];jVOS lUmpoco er:!, en t¿l"nli nos rchllivos, espec1:1.1mC!ntc b:lJil:
idéll ti(.':1 a la esperanza de vida de :.\lgunos países tao avanzados
como Franci ;j y Países fiaios)) y «mucho tn:'lyor r que] de
"icb l dellos oLJ reros indusl .i:l les urh:1I 10S tamo de l ',sl.ldos Unidos
como de Europ:I}) .!2 Y si n emb:lr¡..;o, los esclavos se y ha.
hí:l ex ..:eknr.es razones p :l l"fl que ('1 sisu:lltu de cschtvmld
bie1\ ¡I s us intcreses. De hl.!cbQ, ni siquiera los 10'
lenlOS, tfaS la abolición de ht esd: lvitud, de consegllll' el rc:orno de
(:sd !lvos pa ra obligarlos fI lrabajar como csd avos (cspeclillnu:rll c
t:1l «CLHldril l:l s»). pero;.l ci\mbio de elev;tdos sala ri os.
Cl\l! ll dú los CSclflVOS fll t::ron libcnu!os, muchos ele los dueños de
pb l1l:tciullcs illt <:n(¡l fOn reconst rui r sus cuaJ rillas 11 c(lInbio de 5a·
hu·jos. [l(' r() esos i nfo,; l lhlS en ).\(;ncrnl , 1I
1
:esar de qlle 1:1;
sab ri os ofrecidos :1 los hombres Ilbo..:r:ldos t:l':Ill II\ :IS de un lO?
a b s rent¡l" que rccibí:m cuando emll NI SI'
quit'ra esta plim¡l permit ió 11105 ducií os rl e las plmll:lCIOnCS
fluir "llIC se m.mlllvicm el SiStema de cUlIdrill as ulla vez que se Vle,
. .
ron priv.ldus del dt:redlo a ll llhz;tr b fucrza.
La importancia dI.! la Ii bertlld de empico y de
jo es rll ndlllllental para c01l1 pn':lldC::1 b s valoraCiones reali zadas.
De hecho, las favomhlcs observaciones d e Karl Milrx sobre el ca·
piralisl110 frente a la (¡tIt:1 ele li ben:,.! de las insti tuciones
pre:c:tpit:,li slas estaban rdncionnd:ls exaCtamenle esta y
lo llcvaron t;l mbién a decil" quc In gucrr:1 de :Il !; encana .fue
«el gmn acontccimiento d t" b hiswt"ÍlI De
es ra cuest ión de la libt: rt nd de I1lcrudo es bas tant e Impo nallte pat ,1
el ilmí li sis cid trabajo en condici o lll:S de servidumbre
lIluchos países <": 11 Ví:1S de dt.:s:l lTollo- y la !r:lI1sió(¡n hllcia las lUStJ·
tllciones lnbomlcs basad¡ls en IlIli berwd de c?llI nuo. Éste es: en rea·
lidaJ, li no rl c los casos en que el análi...,is Illarxista ha Tendido a te-
. 7
"
"
1',
J'
"
¡,I,
l;.\
ner una c.i ert¡l afmidad con
oposición a la utilidad.
Por ejempl o, en su gr'"
condiciones.-ll" "c.: lvhl," -
progresa esa Su ....
el énfas is l'
La del trabajo en condi ciones I
endcudanuento cla n lugar a un tipo de falta d lib ' d /,1
. e cna espel.1 ... . _
te persistente en muchas agricul turas preea",'" I'.". " L
. , ti Id r L' " . a concep_
e como lihertad permite adoptar un cnfoque
. que depende de que se demuestre que los
de t¡abaJo tamblen aumentan la p rod uctividad ti . ¡ ,
cultu . •. e a agrl-
ra, Importan te en sí misma, pero muy diferen te del
tema de b li bertad de contrato y de empleo.
f. el e sobre el terrible problema del trabajo in-
'¡'Ullil, es tan reluClonados con esta cuestión de la lihertad el
c eCClO11 La pcor . 1 . , d ¡ e
. VIO aClon e as normas contra el trabajo infantil
es la esclavitud C:lsi total de Jos hijo:> de las familias des-
y el hecho de que sean obligudos a rt aláar labores en
de 2;x
p
!otación .(:11 lugar de ser li bres y posiblemente de
11 ,1 a cSL: uda). Esta (" ues Uon directa de la lib","ad '
, ¡ d '- COfl sflruyc una
parle Ultegra e este contravenido rema.
48
,
,
,
r

1 ns VALORES y e L P.ROCESO OH VALORACIÓN
oIV¡UllOS ahora a la evaluación. Dado que nuestras Ji bcrl<1des SOI1 di-
'crsas, es posible realizar ull a vnloración explícita para determinar la
ítnportancia rel ativa de los diferentes tipos de li bertades en la eva-
luación de las ventajas individ uales y del progreso social. Todos esos
eJ.lroques (i ncluidos el utilitarismo, el pensamiento libertario y otros,
que se anal izarán en el capít ul o}) eJ.ltranan, por supuesto, valonlcio-
nes, aunque a menudo se hagan de fo rma implíc ita. Los que prefi e-
ren un índice mecánico y no rener que indica!" explícitament e los va-
que utili:.:an y las ra7.0nes por las que los utili za n t ienen
Icndcnó a a quejarse de que el e.nfoque basado ellla li bertad obliga a
hacer valoraciones explícitas. Son muchas las ocasiones en las que se
ha ese tipo de quejas. Pero creemos que esa ob li g:lción
const ituye un importante activo en un ejercicio de evaluación, sobre
todo pil t a que pueda ser sometido a la crítica y el escrutinio públicos.
De hecho, uno de los argumentos más convincentes a favor de la Ii -
bel"Clld POlítiCll es precisamente la oportunidad que brinda a los ciu-
dadanos de di scutir y debatir -y de parlicipar en la selección cie-
los valores ut ilizados para elegir las prioridades (esta cuestión se ana-
liza en Jos capítulos 6 a 11) .
1,tI Ii benad individual eS esencialmente un producto social, y
existe una relaci ón ue doble s¡:lJtido entre 1) .l os m¡:canismos socia·
les prtra expanJir las libertades individuales y 2) el uso d e las liber-
tades individuales no sólo para mejorar las vidas respectivas sino
también para conseguir que los mecanismos socia.l es sean mejores y
más eficacn. concepciones indi viduales de la justi cia y de .la pro-
piedad, que influyen en el uso específico que huc(;n los individuos de
sus libertades, dependen, ademas, de conexiones sociales, especial-
mente de la formación in teractiva de la opinión pública y de la com-
prensión compa rt ida de los p roblemas y de las soluciones. El anwsis
y la evaluación de la política económi ca y socifl l ha de ser se.llsible a
est as diversas cOllc.xiones.
49
I
1
11
\,
I
",'1,
T llI\DlCiÓN. CULTUIlA y DEt.tocn¡4,C¡I\
La cuestión de In parridpHción rambién es crudal en de los
p robl emas (undilmc::nrnles que h¡lll SOGI\',ldo ] ¡l fuerza y el alcil t1 ce de
b l e (Hí;¡ del des;l rroll o. Por' ejemplo, IH\J111fi rmado que d de-
s¡)n"ol lo e col1(')llli co, tn l C0l110 10 conocemos, fJodl'ÍlI se r perjudicilll ,
en rcalid¡¡d, IXl r,} lln p¡lís, y,l que podría provocar la deS;l]);l ricióll de
SIIS trndicioncs y de su hel Cll clll cultunll?' Este ripo de objccioll(:s
suele desecharse, yn que se :llega que es mejor ser rico y rdiz que po-
bre y tradicional. Esw alegación quizá sea un convincente eslog'ln,
pero difícilmente es tlI W n$p UCS[;J s¡uisfactoria :J b crítica en c ues-
¡iólI , Tampoco rdlej:\ un serio comproll1iso con la cueslión valorati-
V<l [ull rbmenral clue p!al1lc: al1 tjuienes manli (;nt:n \lIla posmn\ cs cétJ -
(i c l el desarrollo.
.La cueslión Ill¡ís sed,l e·s, n\:1s hien, la fuent e de :lllrorid¡¡d y de lc.;-
¡:;: itirnidad. Exisre Iln illCvü;Lhle prohJenlJ de v:ltomción a 1.1 hora de
decidirqué elegir cuundo resul ln que no es posible mantener algunos
aSIX:({OS de la t radición porquc son incomp:Hihl(·s con los cambios
económicos o soci alcs lllle j)llcde ser necesario inrrodllcir por ot ras r;l.
".oI1C5. Es una decisi6n que tienen q ue ¡¡ [mnt;lr y valorar las perSOIMS
flfecraeb s. r .:1 decclún no es unfl (como plH·en.:n suge-
ri r ¡Ipologisws del desnrrolln) ni una decisiól1 q ue.: deba tomar
1;1 éli te de «gu,lr·di;I II I:S» (le 1.1 rl"¡¡(lleión (nllll o p:1re("(;'11 mu.
c]¡o$ de los que Jn¡lI1li enen Iln¡l pOSlll r;\ escéptic;1 sohre el desarrollo) .
Si hny que soleri ficlI· lI n modo tradicional de vidn para eSClp¡¡¡· dc la po-
lHri s ;lhsoll ll:l o c/c b Illilllíscula longevid¡¡d ((·01l10 b que h:m tc-
uldo muchas socieJ,ldes 1I";IJiCÍl)[lales dllrnmc: mil es th.: años), son ];¡S
persull as direcl il menk a[ecllld,ll; b s debcn tene r la op()flll nidad
de parti cipar en ],¡ dccisiún, Donde está el verdadero confl iclo es (:mrc
J) el y¡¡l or b(¡sien de 'lUL: dehe permitirse 11 individuos deci -
di r hbremcl1lc las ll'¡l dicioll<.'S que dest:¡1I1 o no l11 ¡lnlt:ncr; y
2) la insistencia en que deben 1l1.1ntenCrse I,\s tra diciones ¡uTa i-
gdda.\ (cualesquiera (lll e St!,l1l ésras) o en qne los illdividll0S deben
obedecer las decisiones de I,IS aut oridades religiosas o laicas que im-
ponen las tradiciones (re¡lJes o imaginadas).
50
r ,:.1 tuerza dd prime r prC""ccpto reside en la impo n ancia hiisica de
b libertad del ho mbre. y ul1 a vc:z que se acepra, tiene poderosas im·
pli cl'I ciones sobre lo q ue puede o no hllccrsc en nombre (k la lradi·
clón. El enFoque del «desarrollo como li GeruJ" pnne éLlfasis en es le
precepro.
De hech(), en la perspectiva basmb en la li b.::rtlld, mios «g\1i1.1" -
di;1l1cs» nacionales o 1ot:ai"cs - ni los tJyalolla!Js (u orrns autori d;¡des
rd icios¡ls) ni los dirigentes polí ticos (o Jos gobiernos Jichlforiales) ni
{(ex perros» clI hll nlks (nacionales o cxtranjcros)- pueden impe-
dir II nadie part idp:lr (;11 la eb.:ción ele IlIs tnldiciones que deben
Itl:mlencrsc. I. a indic¡lt.Íón de q ue existe un conflic[Q real entre la
'l rescrvación de b If¡Klió(JI1 Y las ventajas de la modernidad exige
,
una resoluci ón e n la q ll (; p:lrlicipc todo el mundo, no el l"cduzo uni·
Ltl i; f¡\ ] de la lliOtlerll it!¡¡t! CII favor de b tradicic') n por los di -
rigentes poliricos, de ;\\ Ho ridades o de los achniradorcs
1.\I1rropolúgicos del leg:\Jo dd pasado . I.¡, cuesri 6n no sólo DO está ce-
rrad:1 si no quc debc cst:ll" ¡lbiena cle ¡..¡ ar en IJar pal":! <'¡ UC PLleda ser
rl"iUc]¡;l por los miembros de la socied:ld y decidida por ell os. El in-
TeillO ,le impedir b li Lert:ld de p;lu icip'lción n:clI l"ri¡:ndo ,1 valores
tl".¡dicionalcs (como el fnnd:lll1cIH:1lismo religioso. las cosrumbres
pe)!ilicas o los llamados valores asiáricos) no tieut: en cuenta 1:1 cues-
li6n de la 1cgil irn;dad y I:J IH.:cesi d¡¡ d de que las personm; 'lienadas
deci dan qi.té qui c¡"t: !1 -y 'll lé I; enen p,Il"¡I- nccptar,
li ste reconocimi elll. o ti ene \In nlltilhk i\\conce y poderosas
i1l\plicaciones. Lol prese rvación de la tradic ión no es un,l raz(¡n pura
supri mir en general la li bt!rlild de los medios de comuni cación o los
derechos de COlIlLllJiCaciÓl1 cnlre los cim.bd:ulUs, Aun cuando se con-
side re que es históricamente corrcct.l b visión dislorsiol1¡l(/¡¡ de lo au-
torirari o que em en realidnd Con[ucio (en el capítulo I O
es:l inlerpretación), eso no es 111la razón sufici ente pam pt"llcricar el
flUl0ritarismo por med io de la censura o ele restricciones políticas , ya
CJu e SOI\ los que viven en lu act ualidad quiell cs h<111 de decidir si es 11:: -
gítimo adllerirsc 11 0y ,\ IlIs ideas exprc:saJ¡\s en el siglo VIII. J .C.
Por otra parte , dado que 1.\ par licip¡Lción txigc conocimientos y
ullnÍ'\" i.'1 e:ducu ivo b,lsico, llegllt· a un grupo cu"ltluierl1 - por qcm-
1'10, ,1 hls nifias- b oportunidad de reci bi r educación es inmediat a-
meme cont rario :1 las c:onnicioncs básicas de la li bert ad de p;l r ricipa-
"
, .
\
,
\
..¡
,
"

ción, Aunque estos derechos se han cuesrionado C011 frecuencia (una
de las embestidas más graves es el reciente ataque de los líderes de
los t alibancs en Afganistán), ese requisito elemental no put:de pasar
desapercibido en una perspecl iva basada en la l ibertad. La concep-
ción del desarroUo como ¡iberrad tiene trascendentales implicacio-
nes no sólo para los objetivos últimos e1el desarrol!o sino también
para los procesos y los procedimiemos que han de respetarse.
ünSERVACIONES FINALES
La concepción del desarroll o basada en las libertades fundamentales
de los individuos tiene trascendentales imp!i,cacioncs para la com-
ci d prOl.:eSQ de desarrollo, así como para la forma y los me-
dios de fomentarlo. Desde el punto de vista de la eval uación , impli-
ca la necesidad de evalua r los requisitos del desarrolJo desde la
perspectiva de la eliminación de la fa lta de libertades que sufren los
miembros de la soóedacl Desde l'stc punto de vista, el proceso de
desarrollo no es muy diferente de la hi:-; torl<l de la superación de cst:!
[¡, Ita de l ibertades_ AlUlque esta historia no de estar relacionada
con el proceso de crecimiento económico y de acumulación de capi-
tal físico y humano, su alcance y su cobertura van mucho más all á de
estas variables.
El h<.:cho de que evaluemos el desarrollo ce11t1'¡jnd(l la atención
en las libertades, no quiere decir que exista un «criterio» de desarru-
llo único}' preciso con el cual siempre es posible compaf:.lr yordenar
los diferentes casos de desarrollo. Dada la heterogeneidad de los dis-
tintos de la libertad, así como la necesidad de prestar
atención a las tic los diferentes individuos, mu-
chas veces habrá argumentos contrapueSLQs. El motivo por el que
concebimos el «desarrollo como libertad» !la es tanto ordenar lodos
los Est ados - o todos los escenarios posi bles- y e!abornf una (<or-
denación completa» como IJamar la atención sobre importantes as-
pectos del proceso de C¡I Oa l lJ10 de los n H!lcs merece que
nos fij emos {:n él. l ncluso después dc prestarles atención, seguirá ha-
biendo sin duda diferencias en tre las posibles ordenaóones globales,
pero su presencia no constituye un obstáculo pam nuestros fines.
52
,
"
,
,
. C'
,
..
Lo m¡¡lo sería pasar por alto -como se observa
1 litcrltur¡¡ sobre el tle:; arrollo- - aspectos fnn dan'lenhdcs
en a f. ¡; a de interés por las li bertades de lal'i personas afecta as.
a una ',t , os ofrecer una visión sufici entemente amplia dd desarro-
Preten(em , . , d - ue
U
nos [lem'¡ta cent rar la atención en 1.1 eva uaclo
n
e cosas q
O que 'd e son funda-
. orlanteS y en panicular, no descul ar temas qu _
SOIl IOl,P ¡\unQlH; bien pensar que e1 de las variables
¡nentll es. J 1 IS
,
' tOS ""vará lluLomÚtlCamente a todo el mun () a ext raer as 11: -
_ .,
" siont's sobre la forma de ordenar os ( lstmtoS escemu ,
mas cone u . I , I d b ' obre
I
r
no
requiere tal De l ec 10, os e ates s .
e en oque d" lí u
, foco de posi bles e importantes ISCUSlones po -
estas cucstlon<.:s, . _, ' ' .
J f
'porle del proceso de part icipaclon ( emocratlc. l
. s pllC en ormar , . J
ca , . , d . 1\ Más adelante en este hbro ten retIl OS
,¡Ile CluacteflZa a esauo o . , ," 'O' lt
.. r J. t 1 de a \') urllC11" ICl
.. Je exami nar la e llcsltOtl un ,unen a .

c0111 0 parte del proceso el e desflrr oll o.
53
"
r
,
I
I
1,
["
¡
I
I
i I
I
1
!,
i'
"
"
c.APiTULO 2
Los tlnes y los medios del desarrollo
Pennítil senos comenZlll" con LlIlH distinción entre dos ,Ict irucles gene-
fillcs hacia el proceso ele J cs.urollo que pode1llos c:ncont'rH ¡,tnlo en
lus illlÚllSI S económI cos profcsionllks (0111.0 en lns chscusi o ll cs y los
dd)¡llCS públ icos. ' Según h primenl, el desarroll o es un proceso «fe-
roz», con mucha «sang n::, sudor y liígriulw;», un 1l11111do C'n el que la
prudcncin exige durez¡l , En pani cu lnr, exige la desatención calculnd¡¡
ele algl lll os aspectos ljlle se consir!cr:lIl «bob:ldns» (aun cw,ndo los
críticos sucLIIl ser demasiado edllcHlos par;] edifi carlos así). Depen-
d iendo de cll::í l sea el veneno (¡¡vOI' ito del ilutor, entre LI S tentaciones
"' las hny ( IlW !'('Hs!,r,I'(.' S(> cn ClI crHr,\lJ las SlgllicJllcS. tener redes de
plOtecClón socw[ que protejan u lil s pcrson¡IS muy pobres , proporcio-
!l,lr servicios a la población en gencr·al, ,d(:jarse d(: b s riguro-
sas din:cr rices insritucionilles ¡lla hO)",l de dar reS pllcst,l .l d ifi cu[l;ldes
identifi cadas y ajJoY¡ II · - «llcmasindo prOllto»- los derechos políti -
cos y bUIJ1.UlOS y el «lujo» de In dt:mocr;tci.1. Según sever·" :lClitll,l,
estas cosas pueden defenderse más la rde, cu,mdo el proceso de desa-
rroll o hay;] lbdo sllficicnt·es fnaos: lo tl ll e se Il c("csita ;Iquí y ;lhor:1 es
«durezil y disciplin¡1». Las difercllles leurúlS que comparten esta vi -
sión general sc di fel·cnci¡ll1 en los dis tllHos tipos de «bobadas» q ue
deben cvir,lrsc es!wóallllcnre y que van desde 1.1 hlandllra
b r elnj,lÓÓll política, desde la re; di z,1 ción de abundantes gastos
sociuI es complacientes ayudns para luchar cont ra [¡¡ pob reza.
USt,l dllrn <lcLÍllld conrrastn C01l otro pllll t o de seglín el cllal
el desarro[l o es eSeIlÓ;¡ [llll.: nre un proceso «agrad'lbJ e». Dependien-
do de cuál sea In de est u ,lcti tud, se ponen como ejemplos de
10 :lgra cb ble que es eSLC proceso algll1l,ls cosas como los intcrCl1Hl-
bios mutuamente beneficiosos (de los que Adam Smidl hnbló de ma-
lwra elocuente), el funcionamiento de lus redes de protección soci,ll,
54
de las libt""rt:1Cles polític3s o cid desarrollo social, o una \1 otra combi ·
Il<H.:ión de estas actividades sustent adoras.
PAPEL CONSTI TUTIVO E INSTIlUM !'i',' TAL DE LA LlBEHTAD
E:I enfoqul.: de este libro es mucho más compatible con la segunda ac-
ti liJd q ue con la primer.l." Se traLa principalmente de un intento ele
concebir el deslll"rollo C01110 Ull proceso de eXpi1IlS1Óll de l¡ls lihcrta-
des rcales de que disCrut al110s individuos. En este enfoque , se cOl1si-
Llt'ra l¡UC la exp;lnsión de b l iberf<lel es 1) el /tÚ primordial y 2) el
media ¡m"¡¡C/jhl ! del desalTol!o. Podel"1los lIal1l<lrlos, respect ivamente,
«l'¡l peJ consritutivo» y «papel instl"llJ1WDtJb de la libc nnd en el de-
sa rro llo. El papd cOllstinnivo de la libertad cst(¡ rebciollado con la
importancia de las [iberl¡\ck:s [ulld:unen t¡¡[es pam el enriquecimiento
de J<l vi da hUIll¡ \ll;\ . F':ntre lns liberta des se cnCllcnlrilll
illg11l1,1S Clp,lótbdcs d Clll clllales COIHO, por ejemplo, po der eviUr
pr·ivilcioncs como lil ill ,mición , In la morbil¡d;Jd cvit¡\-
y la ])1ort :l li, bd pl"{:m¡l t\.ll·,I, () gUZill· , k LIs lihcl"fwk s rcLtciOllu(bs
· V )\1 1:1 calucidad de lee r, escribir y c dcular, [,1 pa rticipaci ón polh iC¡1
y b lilxl"ud de expresión, eLe. Dt""sdé es ta perspectiva consLituliva, el
desarrollo i mpliciI 1.1 exp,msión de esr,lS y otr;lS libertades b{ísicas.
Desde C"ste punt o de vista, el desl1rrollo es el proceso de expansión
,le hum.\luls, y SLI eV,¡IU,lción ha de inspirarse en esta
consider;l oóll.
PermÍlascl1 üs referi rnos 11CJlIí a UD ejemplo que ¡ll1ali z,111l0S breve-
mente en la intl"Oc1\1cción (y que impli ul l111 H cuestión que suele pLm
leill"Se en b Iiteralura el desa rroll o) pura ll1 0stra r cómo puede el
ITcolJtcimi cnto del pilpd «consrirutivo» de la libCl"t,ld alrerm el allá"
li SIS dd des'l1Tollo. Ln J..¡s visiollCS mús es trieL;ls dd des arrull o (que se
basan, por cjemp[ o, en el crecimi ento del PNB o en la indusrrializa-
ci(Jn) , suele pregunlarse si la [ibert ad de y disensión po-
líricas «contribuye o no al des,urollo». Según la concepción funda-
mental dd desarrollo como li ben;ld, p,lrece que est,l pl·cgullta
m,11 formulada , ya que pnsa por n[lo algo [undanlent"l, a saber, que b
partici pnci ón y In d isen·sión politieas son una parte COllstiflitiva del
1JT()pio desarrollo. Ona peJ"soml que no pucda expreS;Hse lilJre111t'nte
55
\
f
I
'¡.
!
.
"
,
. j ,"
\; .. :
o panicipar en las decisiones y los debates públicos, aunque sea muy
rica, carece de algo que: tiene razones para valorar. El proceso de de-
sarroll o, cll ando se juzga en función del ¡\Ume!ll'o de la libertad hu-
mana, ha de ind uir la eliminación de las privaciones de esta
Aun cuando no tuvie ra ningún interés inmediato en ejercer la li ber-
tad de o d(;! participar, se le pri va ría de sus liberwdes si no
se le pcmüticra decidir ,')obre estas cuestiones. El desarrollo concebi-
do como el ¡lUmento de la libert ad no puede sino ocuparse de esas
privaciones. La denegación de libertades POlítiCllS o de derechos hu-
manos b:isicos no es importante para comprender el desnrroUo por-
que éstos contribuyan indirectamente a otroJ aspectos del desarrollo
(como el cl·ecimiento del PNB o el [omento de !a intlusLriali7.ación).
Estas libert acle" forman parte dd c.:nri qllecimicnto dd proc<>,So de de-
sarrollo.
Este punto fundament;d es distinto del argumento «instrumen·
tol» de que CS laS libertlldes y derechos ttlmbién pueden contribuir de
manera eficaz al progre;o económico. &n conexión instrumental
también es importante (y se analizará esp ecialmente en los capítulos
5 y 6) , pero la importancia dd papel instrumel1lal (k: la libertad polí .
tica como medio para :1lcanzar el dcsanullo no merma en modo al·
guno In importancia valnrat iva de la li bertad como fill del desarrollo.
La importand<l intrfnSl!ca de la li bertad humalla como objetivo
sublime del desarrollo ha de dist inguirse de la eficacia iltstrume1flt¡[
de diferentcs tipos de Ilbertad para fomentar la li bertad del hom-
bre. Dado que en el capítulo anterior ll OS ocupamos prin ci palmente
de la imporwncia intrínseca de la li bertad, en éste nos fijaremos más
en la eficacia de Ir. libertad como medio y no sólo como fin . El papel
instrumental de la lib{:rtad se refiere ft In forma en que contribuyen
los diferentes tipos de derechos y oportunidades a expandir la li ber-
tad dd hombre e n general y, por lo tanto, ti fomentar el desarrollo.
Esw cuestión está relacionada no sólo con la conexión evidente de
que la c:x pansión de cada tipo de li bertad debe contribuir al
rrollo, ya que el propio desarrollo puede concebir::;c como un proce-
so de expansión de la li bertad del homh re en gem:r<ll. l-by mucho
más en In conexión instrumental que esta relación conslitutiva. La
eficacia de la libertad como instrumento reside cn el hecho de que
los diferentes tipos de libertad están imerrclacionados, y un t ipo de
56
¡
..
f
UbCrl ad puede contribuir a alimentar otros.
Los papdes pues, ligados por (;()llcxioll cs C'mpíricas, que
relacionan un tipo de li bertad con otros.
Cuando presenlcmos Jos esrudi os empíricos en este t.tabajo, tendre·
0105 ocasióll de :mali7.al· algunas libertades instrumentales que con·
tribuyen , directa o indirectamente, " la libertad general que t ienen
los individuos para vivir como les gusta ría. La diversidad de instru·
mentoS es bastante gnmde. Sin embargo, qui ó útil iden tifi car
cinco tipos distintos de li bertad en los que puede merecer la pena
poner especial éllfasis en esta perspect iva inst rumentaL No se t rat"
en modo nlgull o de una liSIH exh:lustiva, pero puede nyudHr a centra r
la atención en algunas cuestiones relacionadas con la política econó-
miol y soci al que dema ndan atención en este moment o.
Exami J)firemo::;, en particul ar, los siguientes tipos de.: libertades
instrumentales: 1)' las libertades polítICOS, 2) los servicios económicos,
3) las oportunidades sociales, 4) las gal'antfas de trallsparencia y 5) la
seguridad protectora. Estas li bertades inst rumentales t ienden a con-
tri buir a la capacidad general de las personas para vivi r más lib re·
mente, pero tamhién contri buyen a complemel1wrllc. Aunque t:l l1 \lá·
del desarrollo debe ocuparse, por una parte, de los objetivos y
las aspiraciones que hacen que sean importan tes li bertades ins·
trumentales, también debe prest ar atención a los nexos empíri cos
que ligan los distintos tipos de li benad, reforzando su importancia
conjunta. De hecho, estas son fun damentales para como
prender m\.:jo.r el papel instrumental de I .. li bcrtad. La tesis de que la
libert¡¡J no sólo es el objetivo primordial del des8nollo sino también
su medio pri ncipal está relacionada con estas conexiones.
PermÍl aseno::; hacer algunas observaciones sobre cada una de es-
tas li bertades instrumentales. Las libertades politicas, t01'lcebida::; en
un semido amplio (illduiJos los lla mados derechos humanos), so;: re·
fien:n a las opurtunidades que üenen individuos para deódir
quién los debe gobern¡lr y con qué principios, y comprenden t l1l1l-
bién la posibilidad de investigar y criLicilt a las autoridades, la Iiber·
I
,
l.
f
,·r
., "',
,
"
,

,
..
lart tic: cxpre'sióu pol íri<':l1 y de prensa sin censura, la Jihcrrad para d e-
gil' elHre diferentes partidos políricos, etc. Comprenden los derechos
polít icos que acomp¡u''i.;m ::l las democracias en el senti do más nll1 plio
ddH plllaLra (qll{! englooall la posibilid;uI lit: diatogar, d isemir y cri-
lical' en el terreno polít ico, así como d derecho de VOIO y de parti ci-
pación el l la selección dd poder legislat ivo y dd poder cjeC"t Hi vo).
Los .ren.'ldoJ n;olló",icos St' n:fiercn a b Oportllnidl1d de los indio
viduos de ulilizn!" los recursos económicos p ¡lr¡l consumir, produci r
o J'cll lií;;tu' in lcl' can lbios. Los derechos económi cos que ¡it'oe I/ Ila per-
sonn delH: nden de los renll'SOS que pose:\ Da los q ue tenga llcc.:eso, .¡sí
como de LIS condiciones dt: illL\' l"camlJio, como Jos precios rdal ivos
yel funciol1fl l1li" llro de IlwrC<ldos. li n b medid" en que d p roce-
so do.: desarroll o económico eleva la rcm:l y h riqli C:¿¡\ de un p:!ís, 6-
ras se rrudllCC1\ en el corres pondienle :l umento de los derechos cco-
nómi CClS de J:¡ pobb ciól1 . DebeJ"Í:1 ser evidente que en 1,1 relnei6n
el1rl"C Ill l"entll J1:1 ctollul y 111 riquezil, por un a parle, y los der(' chus eco-
de los i:1divi dllos (o de LI S fnmili as), por Olr,l, son ill1por-
t:1!1ks 110 sólo 1:1S c:ollsidtL"i lciúnes agn::gadas sino t. ambién lali distri-
G!l!ivas. La forma t:n ljll(' Se disrril Hl}' all Lis rem<1S ¡tdieioll¡IJes es
ehlram("nre rdcV¡UHC.
La c:-.:isreneia de recursos financieros y el a<.:o::,so a t::S(Oli recursos
pLU.:dell infl uir ti ..: Ull a crucial en los derechos económicos
que pueda n conseguir ('n III pnÍclica los agenrcs económicos, que
ilbarnul lodo el espeerro y van dcsde las g nuulc_" empresas (en las
q ue I·H1Cd(·n ¡r:l h:l lar Cie])\os de miles de personas) hasra los peqne-
ños L""St abk:t.:i micnlos que runcion:m a h¡Jse de crédi lOS. Por cjt:mplo,
..:. mlr:lcci(m dd crécli lO p Ul·de .. fccla r Mr;¡ vemelllc a los derechos
económicos qUl: se b¡ISlll1 'cn ese crédi to.
¡ ,as opo/"fIIllI"dl/dl'.I" mci(//eJ se refieren , 1 los sistt: mas de Cd ll cuóón
sal1i dnd, erc., q1le ¡i(' llC: b socie .. l¡¡d y q l lC Ü¡flLly¡·n en b li bert fl d
ebrncl11il1 dc.! ir,dividlJO P, I I";1 vivir mejor. Est os son imp a r-
t;HlteS nCl sólo p:lI'n l :1 vida priv¡lJa (c0\l10 Ilevnl' una vida S;\I\il yevitól r
L1 n loruilid:1d cvir: lh le y J:¡ IllllcltC prem,ll ura) , si no tilll1bi én p¡lnl p:ll"-
licipar miÍs efiCH7. lll Cn lc en In s act ividades económicas y políti.ci.\s. Por
ejemplo, el puede ser un !lll port :1I1 te ObStiÍ Cldo p:11":1
parti ci par en LIS actividades económicas en bs que la Pl"od ucción hn
de a¡l lslarse a unas delcl"n1 ¡n.l & lS l'specificaciones o 1I1le exigerl un es-
58
¡riC[o control rte.la t.:alidad (eOfllO ocur n: c:ld,l vez l11 (¡S con la gioba-
liZ<1ción del comercio). Asimismo, la imposibilicb d de la p rens;1
o de comunicarse por escri to con Ofl"OS agentes que parL!Clpan en ac-
.. , " I<>oc nolítiC3s nuedc impedir la ¡Janicip,lción política.
nVll,': ...." ¡- ¡- • •.
pt\s,lmos abara a la ClIan a categoríll. En las lIlle rrdaClones SOCia·
l
. Jos individuos se inh::rrelacJofl¡U1 bAS¡í ndosc: en Jo que suponen
es, .
'e les ofrece y en 10 que pueden cspcr;lr o btener. En este senrI-
que" . . .' .
Jo J3 socied¡td fun cioml pn:suponiendo la (;XIStenCJ:l de un mllumo
de confianza. L IS gllrtlUlí(lS de refieren la ne-
cesidad de franqueza que pueden esperar los mchvlduos: 1,3
plll·'{ intern:bcion,usc COIl b el e ck inlormanon
y de ch1l'idad. Cu:mdo se vi ol a sc n :\lneme t!sa eOnllal1:L.a, la fah,r de
fr anqueza Pll eck: aft' nar de m¡l1l era negil ¡¡v:¡ a la vida de per-
Tanto 1I las dirc("llllnelllC CCl mo ¡l t<': I"CCi"<l S panes . .Las
<l:lr¡1l1l1:¡S de transparencia (i ncl uido d derecho de divul gación de i\l -
(ul"m:ICiún) pueden ser, pll CS, IlI1a illlportHlHC clase libert ad ins-
rnml<: nral. Estas ga rantías desempeñan \ln cla ro p:'lpel iJ1St rlltl1 Cntal
en la prevención de b corrnpción , <.h: b irrespons abilidad fi nanóera
y de: los rralOS P 0(;O
Por úiLi mo, con independencia de 10 bien que funcione un siste-
nla econó mico, algun:ls pcrson:l$ pueden ser ll1uy vulnerahJes y ver·
se sumi das, de hecho, en gml1des privaciollcs como consecuenci a de
cambios m:Heri¡¡ les que ¡lreCTan negativamente a su vi da. La seguri-
dad prutectora ('s neces:u·ia pllr;1 proporcionar 1I1l¡¡ red de protección
. social que impida q ue b población nfectada c:aign en la mayor de hls
rn iseri¡IS y, en algunos casos; incl uso en la inanición y la muerre. El
as¡wcto de J.¡ seguridacl prOtectora eOl1lpn::ll ue mee;¡nismos illsti tu-
cional es /tjU.f como las presl;lcioncs por desempleo y lns ,lyudas eco-
nómi cas fijadas por b ley p.Il·" los ind igentes, :Isí como mecanismos
".d hoc como ayudm; pam ali viar las hHmbrL1ll:tS ü empleo lJ úblico de
cl11 ergenci,1 para prO]lOI"clon:11" 1I110S ingresos a los
l N·n'HcoNFxl o ."Es y CO.\lPLF,\1I1N"I"ARJEDAD
ESI:ls libc\"t¡ldes instrument ales mejomn dirccwmeme las cap¡lCida-
des de los individllos, pct·o lamuién complementan y pueden re-
59
T:-l
1
,
"
:,
,- ,
forzarse mutuamente. Es importante comprender estas interrel acio-
nes cuando se analiza la política ele desarrollo.
Por norma, acepta el hecho de que el derccho a realizar tran-
sacciones económicas tiende .1 ser un gran motor elel crecimiento
económico. Pero aún hay otras muchas conexiones que no se reco-
nocen lo suficiente y que deben tenerse más en cuenra en el análisis
de la polít ica económica y sociallEI crecimiento económico puede
conrribuir no sólo a devar Ja renta privada sino también a permitir
que el Estado fmancie la seguridad social y la i.ntervención públi ca
activa:(Por lo tanto. la contribución del crecimiento económico ha
de juzgarse no sólo en función del aumento de la renta privada sino
también en función de la expansión de los servicios sociales (incl ui-
das, en muchos casos, Jas redes de protección social) que el creci-
miento económico puede hacer posible.) .
Asimis mo, la creación de OPOl"tllllidades sociales, por medio de
servicios corno lo educación y la sanidad públi cas y el desarroll o de
una prensa libre y muy activa, puede contribuir tanto a fomentar el
des arroll o económico como a reducir significativament c las tasas de
mortalidad. La reducción de las tasas de mortalidad puede contri-
buir, 11 su ve:.:, a reduci r las tasas de natalidad, reforzando la influen-
cia la educación básica -en especial de la capacidad de lectura y
escritura y de la escolarización de las mujcres- en la conducta rela-
cionada con la fecundidad.
.l apón es, desde luego. el ejemplo pionero de aUIll<: nto del creci-
mienro económico por medio de la creación de oport unidades socia-
les, especialmente, en el terreno de la educación básica. A veces se
olvida que en .1 apón el de personas que saben leer y escri-
bi r era más alto que en Europa incl uso en Ja época de 1<1 restauración
Meiji de mediados del XIX, es decir, en ll n momento en el q\l e
la industrialización aún 110 ha bía llegado allí y, sin embargo, había
comenzado bacía muchas décadas en Europa. El desarroll o de los re-
cursos de Japón relacionado con la creación de Oport lllJj-
dades sociales c:ontribuyó a desarrollo económico. Elllarnado
lagro del Esre asiií ti<:n quc afectó a otro!> paÍ;;es de esa :tona se debi ó
en gran llledi dH a parecidas conexiones causal es.4
Este enfoque es contrari o a -y socava en gran medida_ la creen-
cia Can eXlendida en muchos circulas políticos de que el «desarm-
60
I

lIo humano» (como suele dcnominarse el proceso de expansión de la
educaóón, la asistenci a sanitaria y otros aspectos de la vida humana)
es un l ujo que sólo pueden permi ti rse los países má!; ri<.:os. La <."Onse-
cucncia más importante del éxilo que han tenido las economías del
Esle asiálico, comenzando por 1:1 de Japón, quizá haya sido haber so-
cavado ese prej uicio implícito. Estas economías comenzaron relati-
va mente pronto a expandir en gran escala la educación Y. más tarde,
la asistencia sanitaria y, en muchos casos. tomaron esta medida antes
de romper las atadutas de la pobrc7. fI general. Y han recogido los !ru-
ros de lo que sembraron. De hecho, como ha señalado Hiromi tsu
Ishi, la prioridad del desarrollo de los recurso!; humanos se observa
especialmente en los primeros riempos del Jes¡lrro1! o económi co ja-
P ODl:S, que comen7.Ó con la era Md ji (1868-1911), Y énfasis !lO
b;J intensificado con la prosperidad económi ca cuando ha aumenta-
do la riqueza y la opulencia
D IFEHJiNTES ASPEc rO$ OHI. CüI"TRASTn nN' r nr: C HINA y LA INDIA
Dado el papel fundamental que desempei'ian las liberrades indivi-
duales en el proceso de des:l1"tol1o, resulta muy importante examinar
sus determinantes. Hay que prestar una considerable atención a los
sociales, incluidas las intervenciones dd Estado, que contri-
buyen a determinar la nat uraleza y el alcance de las li LertaJ es indi vi-
duales. Las instituciones sociales pueden contribui r de manera deci-
siva a garantizar y a las libertades del individuo. En las
li bertades individuales inAuyell, por una parte, la salvaguardia social
de las li bertades, la rolerancia y la posi bilidad de realizar intercam-
bios y transacciones. También influyen, por otra parte, la provisión
púbüca de servicios (como la asistencia san itaria b.lsica o la educa-
ción elementa]) , que son cruciales para la formación y la utilización
de las capacidades humanas. Es necesario prestar atención a los dos
tipos de de las libertades individuales.
El contraste enlre la IuJia y China tiene una óerta impor tancia
il ustrativa en este contexto. Tanto los gobiernos de Chi na como los
de la India lJ evan un tiempo (China desde 1979 y la India desde
1991) esforzándose por abri r más su economía, por aumentar su par-
i
••
,
,
·1
l.
I
ticipaciün en d Ill undo y hasarla mas en II n sistema de mc rCiHlo.
Aunque los es[uerws de la Indi a se han visl'O recompensados lent a-
mente, 110 han conseguido los gr¡mdes resultados que ha lognldo
Ch¡na. Un fncror importa nte en esre contraste es el hc<.: ho de que,
desde el p Unt o de visrn de la preparación social, Chi na es ('tI paz de
uril in u"In economia el e mercado mucho más 'lile J.¡ Jnciia.
6
Aunql1e la
Chi ll a ¡l lll"c .. ior a la reforma ren ía lIna ilCt i lud muy escépt ica h;lci ,l los
mcn:aclos, no OCl1rrí:1 así en ' o que se refiere a la educación h:ís ica y
/.1 ¡lCceso gell c rll l :1 la asis((-r](:;<l slmita ria. Cuando ink ió la transición
:l Ulla cconomíll dc mere' ldo en 1979, ya contaba con ti na población,
sohre fodo b juvenil. llUt: sabí¡¡ leer y esnibir, y linos h uellOS st: rvi-
ríos cclllc¡\li vos en h mayor p<lne del país. En eHe st.: ntidu, la Sil ll H-
ciun Cd Ut"íll iva de China no em muy disrint ,l de I.t de Con':11 del
Sur (l dI: T rl iw:\J"I, en que b (;c! ucación d e In poblnciól1 l:lm-
bien contriblly6 de ( 0 1"111<1 ex u·'lordin,¡r in a aprovedlUJ" iHs oportllni -
dades económi cas ql1e ofrecía Ull sistCll1.1 de mercndo SllSf.Cll tador.
GIl cambio, b mirad de In población adu lra de la Indi,¡ cm :111111 fab('-
ta cu:tndo esu.:: P¡lÍs inidó la transición ;1 Ullil economía de mercndo
t.:n 1')91, Y la Silll:lc iÓl l no ha mucho hoy.
Las l..:ondiciol lCS s,lI1ilurills también er¡ln rn ud lo mejores el l China
que b India debido ,1 1 t:"ompromiso social del ré::: imcn 1111 1eri or a b
refortl1:l de mejorar la asisteoCl¡1 sa ni taria y J.¡ educación. Curiosa-
mente, ese comprolll iso, ,111nque no g,uarda relal: ión :llgunll co n Sil
ú[i l pnpd (.' 11 e1LTccimieIHo económico b,IS11do en e1l m:roldn, creó
oporLll nidndl:s :.oci:l les que pudieron ponerse en fu ncionamiento
cuand o el p:lís inició la t ransición a una economía de Jl1Crnluo. El
¡:¡ ()"¡lSO SOCi¡ll de 1;1 I11diJ, I..:on s u el iriS[,1 conceIl trnciÓIl en b c.:dllcaciún
supcnor, la desprcoCUp¡lcil1n m{is absoluta por la CnSeTl¡lll:>: a h:¡sica y
su consideraLl1:! ah,H1dol1 0 ,1..; la ilSistellóa prim:l (" ia, impidió
que el pnís t:SI!1ViCl' l bi en I_ll"epanldo para que rodos pudicran benefi -
ciarse dc 10\ exp, lll sÍl'i n económi cl . El COntl"i:.\st e entre la Ind i¡¡ y Chinn
ti ene, Ill CgO, otros n1uchos ¡ISPCctOS (incluidas las difercncias
enTl"e sus políricos y las desigunldadcs mucho
mayores que existen dentro de h! propia Indiu en lo que se refi en: n las
nportllllidllde.s soci,.Ies, como la educflción bási ca y la asisle.ncin sani -
mria). Aunquc CSliIS cuest iones se abordarán m¡ís adelante, merece la
pena ulduso en eSfa fase preli minar del anál isis la importan-
62
, ,
cia de los niveles mdi calrnellle diferentes de prepar,lciól1 socia! de
Chin,l y de la India para el desanollo general basado en el mercado.
Talnbién debe sin embilrco, que China dene verdnde-
r¡IS Jesventajas e n ("ol1lpm·aci ón con la Indi:l porque c:t rece de liber·
tades democráticas, lo que se dej<l senri r sobre todo en lo que se re-
fi ere a la tlexi bil idad de la político ccon6micn y a In sl· nsibili dad de
los poderes pllblicos ¡llas cri sis sociales y ¡¡ los desastres im.previstos.
El contraste más dcstllcado quizá seíl el hecho de que Chl113 ha pa-
deódo In que es con c¡lsi todll segl1richld la mayor hamb runa de la
hislOria (como consecuenci,l de la cual murieron de hmnbre rrei nt¡l
milJPlws de personas en ·1958 1961 Tr 'IS el [mcaso del Gr¡Ul S¡11to
¡\dt:LlllTt:), mientras que I;¡ rlldia no ],'1 p"decido ninguna desde que
se illclepcndizó en 1947. Cllando b s COS:IS V:ln bIen, es que se
edw !1WlIOS en falla el poder pn..ltcc:tor dt: la dt:111 ocnlóa, pt"ro puede
h:lbcl" peligros a 1:1 vlIdli! de In esquinn (cOlllO lo demucs -
Ir¡ln, de becho, los CHSOS reCi1: l1h:S de nlgul1as eC0l10mÍlls del Esre y el
llsi¡Ílicüs) . Tn1l1b iéll qllC E::\tendernos sobre es u
clIL':'tión adelante en l ibro.
Ex iSlen lTlUcl l ísimas eone,<.iones t'nl re 1.ls dist intas J iberwdes i1ls -
lrumenlll les. Su respect ivo Pilpd y su inOllcnci a muto,1 específica
const iruycn importantes aspeclOs dd prol..:CSO de des¡1rroll o. En los
ca pítulos sl¡!,lllcnles, tendremos oponunidad ele ,-Il1aliz¡:¡r algunas de
estas interconexiones y su gnlll alcance. Sin cmb:l rgo, para mostrar
cómo fUllcionan, perlll íwsenos profundizar e n los distintos fac-
tores que innuyen en la longevidad y en 1;, cspen1l1Z,1 de vid,1 al Tl ¡\cer,
t"apacidades que los indi viduos valomn en casi todo el mundo.
lr-<STITL'OON ri S SOCIALES I, N I. ... S QI) (; Mlil)l" m. C:!U::CJ.\IIENTO
Ln infl uencia de bs U1Slilll ciones sociales cI11a li bertad para sobrevivi r
puede ser lllUy profunda y en el la P\1CdCII influir conexiones instru-
mentales muy di stint ¡ls. A veces se dice que no I.:S una consideración
indepcndiente del crecimiento económi co (concelJido como 1l11llcjo-
ra del lllvcl de renta pet" rápita), y¡l que UIlll eS[ l"t"t"bl relación
entre la renta per c:ípita y la longevidad. De hecho, se hr\ afir m¡1Clo que
es un error prCm.: up ll rse por la discordancia entre el nivel de rema 10-
63
. : .
grado y las probabil idades de sobrevivir. ya que -----en general- se ob-
serva que una esu el.: ha relación estadística ent re ambos. E.<¡ta
!7".--
'f",

observaóón subre las estadísticas internacionales , eonsí-
derad.a por separ:ldo, es cO¡lTed""d' P dero esta rdación cstadística debe
exanunarse con mayor pro un . i a para poder considerar que es un f.
convincente argumento para descanar la iml)Ort allcia de las institll- &
l'
ciones sociales (que van más allá dt! la opulencia basada en la renta).
Es interesame, en este contexto, referirse a algunos análi sis esta- f
d fsul.:os que han presentado recientemente Sudhir Anand y Maltin ¡t
Ravallion.·¡ Bas{¡ndose en compamciones internacionales, han observa-
do que existe una corrdación positiva y significativa CIlIIe la esperan- "
ZH de vida y el PNB per cápita, pero que esa correlación act Cla de ma-
nera principal 11 través de la inf1 m:ncia del PNJ3 1) en las rentas dc los t-
pobres concretamente y 2) en el gasto pltblico que se realiza, sobre f
lOdo, asistcnciR De .s,ólo se incluyen l.
dos va nables en el eJerCICIO cstadlS tl Co, la mcl uslon dd PNB per capl- r.
{a como una infl uencia causal más no explica mucho más. Si se inclu- '" :. \ r.
la }' el gasto público dest inado a sanidad como va- t
nablcs explicauvas, parece que se desvanece la conexión en tre d pN.Wf· ' . t
pe! dpila y la esperanza de vida (en el análisis de Annnd y Ravalüon). '" . I
Es importamc hacer hincapié en que este resultado, si fuen! con-
fi rmado también por otros est ud ios empíricos, no demostraría que el ., '
crecimiento del PNB pcr c.úrica no mejora la csperan7.a de vida, sino .
que indicafÍ<J que la conexión ti ende a fum.: ionar sobre todo d t ravéJ
del gasto público en asisrencia sanitaria y (1 través del éxito de la erra-
d icación de la pobreza. Lo esencial es que la iniluencia del creci-
miento económico depende mucho de cómo se utili c(! n los frulos de
ese credmiento económico, E'io t ambién contribuye a explk:Lr por ['
qué algunas economías, como Corea del Sur y Taiwan, han sido ca-
paces de mejorar tan de prisa la esperanza de vida por medio del cre-
CImiento económico.:
Los logros de las economías del Este: asiát ico han sido objeto de
estudios críticos - y de algunos atagues- en los úlrimos años, debi -
do en ¡Jarte a j¡1 natllralcza y La gravedad de 10 que se denomina «la
crisis económÍl.:a asiáliC::l». Esa crisis e.<; grave y pone de mani fi esto al-
gunos fall os de las economías que antes se consideraba - errónea-
mente- que habían consegui do éxit os en todos los frentes. Tendre-
64
i
mas oportunidad de anaÜZM los prohlemas especiales y los fallos es-
pccífi co:-o que ent mña la crisis económica (especialmente en
los capítulOS 6 y 7). Pero sería un error no ver los grandes logros que
hall conseguido las economías del ESfe y del Sureste ¡Isj¡í ticos duran-
te varias décadas y que han transformado la vida y la longevidad de
sus babil antes. Los problemas que tienen hoy dia estos países (y que
con toda probabilidad h:m al berg:ldo durante mucho tiempo) y que
redaman nuestra atención (incl uida la necesidad general de liberta-
des políticas y de participación abierta, .1sí como de segurid ad pro-
tector;¡) no dcbcrfan llevarnos a p3SM por alto lo quc han lognKlo en
los campos en los que han notables resultados,
P OI' diversas razones incluido el énfasis en la educa-
ción b:.í sica y en la asisten cia saJll tal'Ía p rimad:l, e incluso la tempra-
na rClI li7.ación tic una verdadera reforma agruria, fue más fál.: il conse-
guir la participnci6n económica gencral en muchas del
Este y del Sureste asiáticos que, por ejemplo, en Brasil, la l ndia oPa-
kistáll, donde la creación ele oportunidades soc.iales ha sido mucho
1)1.1S lenta, y (:sa lentitud ha constituido un obstáculo ¡Jara el desar ro-
llo económieo.
8
La expansión de las oportunid¡ldes sodales h ¡1 con-
tri buido a facilit.u· el desarrollo económico con un elevado empleo y
ha creado también las ci rcunstancias favorables necesarias para re-
ducir las tasas de mort alidad y aument ar la esperanza de vida. "Existe
un claro cont raste con algunos otros países d(' elev:ldo crecimiento
Brasil- en los Cjll C el crecimiento del PNB per dí pim ha
sido casi parecido, pero ta mbién t ienCll una histori a de grandes de.si-
gualdlldes sOc1¡tles, paro y despreocupación por la asistencia sani ta-
ria p ública. La IOl1 gevid:ld ha aumentado a un ritmo más lento en cs-
tas ot ras economías de elevado crecimiento.
Hay aqu í dos COlllntSll.:S inll..: resantes e interrehlcionaJos:
1) en el caso de las ecollomías de elevndo crecimiento económico,
el contraste entre:
1.1) las que han tenido mucho éxito w el aumento de 111 lon-
gevidad y en h. mejora dc la calidad de vida (corno Corca dd Sur
y Taiwan), y
1.2) las que no hall tenido un éxi to si01 il al· en estos otros as-
pectos (como Brasil);
,
,
!
I
[:
li
1:
,
l'
¡
I

n' ,
,
¡
2) en el C¡lSO de las ecu/1(¡JIl/flj que han tenido mucho (:xlfO en el
QtlmenlQ de la IOllgevidad y en la mejora de la Ct/I¡dad de vida, el con-
traste ('Ilfrc:
2_ [) las que ball fenido mucho éxito en el aument() del c rcó-
mi enro econó mico (como del Sur y Tniw:lO), y
2.2) lAs que 110 hall tcnido mucho éxito en d nllmc.1Il0 cid
crecimiento económico (como Sri La nka, la Chin:l anterior a hl
nJorrna y d eSl:ldo indio de KCr¡IIa)_
Ya hemos comentado el primer contnlsre (po r ejemplo, entre
Corell del Sur y R1'lI sil), pero el segundo hlmbiéJ) meren' I l1l
desde el punlo de vista de la polí tica económica y süónl. En nuestro
li bro I I lIlIw'r (¡JlCI P1Ib/ic Actiotl, JC:1I1 D rezc y yo dis tinguimos dos li -
pos de éxit o en la reJllcciÓIl rápida de la lll orralidml, qLle JL\m:1l1l0S,
res ptct ivflmcm¡,;, proceso «mediado por el crecillli enro» y proceso
({illlpuls¡¡do pOf ln política soci lll »,Y El pl'i mero St' baya en Uil nípido
creci mi Clllo económico, y su éxito der)cnde de que el proceso de creo
cilll ienlO se asiell!c sobre una iUTl pli,1 base y sea econ6micamente ge-
Ileral (el é- nf!lsis en el empico [iene mucho que ver (:011 esto), así
como de b lLl ili zación del HUI1ICIHO de b prosperid:l J económica
pli nl expil ndi r los socialei> relevilnrL'S, entre [os cuales Se.! cll-
cuenrr;Ln 1:1 :lSiStl.:llci¡l sanil: lria, b educación y la sodal. El
proceso impuls:,do por la polícica soci,ll, a diferCllci :1 del mecanismo
medi:ldo por el c-recimi emo, 110 se basa en un f:í picl o crecimit'mo
económico si no en I1n prograll1:1 de h:í bil apoyo social ¡¡ In asislt::nci:¡
s¡lili t,lria, la eJucaciflll y otras instiruciones social es Un
bllen ejemplo c!t:: eSle es eJ caso de algunas economílls como
Sri Lanka, b China anleriur :1 la reform,l , Costa Riel o Kemla, que
h¡¡ ll reducido ele fOl!1lfl Ls tasns Je morf¡¡lidad y [, ,\11 mejo
rajo las condiciones dc vid:l, si n mucho crecimienlo económico,
PHOV¡SlÓN p ún Ll CA, ¡(EN·rAS nAJ AS \' COSTES ltELAT1VOS
El proceso impulsad(l por la política social no espera a que aunwn-
len de manen. especwcubr los niveles de rentfl rcal per ciípita, si no
que actLla dandu I-l ri o ri(bd a 1>1 provisión de servicio::; $ociales (espe-
66
r
,
f
t
I
I
f
asistencia sanit,lria y t>dnetKi(m básica) que rt'ducen la
lllorwli dad Y mejo ran 1:1 c:.!idau de vid a, En el gnífico 2. 1, que pre-
sen[;l el P NB per cápifa y la espcnlll za de vid1l al nacer de seis países
(China, Sri L lIlka, Namibi:l, Brasil, Sudafricn y G:.hón) y un esrado
de considemble extensión ( Kernln) dentro de un país (l a I ndia) en el
qul.: habirnn treinra millonL'S de habita nres, muest ra algunos ejem-
plos de esta rehtción.
10
Los habi¡anrcs ele Ktrala, China o Sri Lanka,
¡¡ pCSlJI' de tener b:1jísimos niveles de ¡"em:" disfrulnll de un nivel de
de vicia muy superior ;11 de muchas pohbciones más riCflS
de: Brasil, Sudfífricn y Namibia, por no mencíonnr Gab6n. Incl uso la
desigu>l ldad va en Jef1tit!r> conU·lHio cuando comp,\ramos Kerala,
China y Sri Lallb, por un lado, con I3nl sil, Sud¡írrica, Namibin y G¡l-
bÓl1, por otro. D.ldo que !as di fc rencius entre las espel·anzas de vida
GR,\¡;¡CO 2.1. P¡,\'B per cdpi/tI tllller/caflos) y f!spcran¡tI
de vidillli lIaccr, 1994

0 6000

5000
I
g4000


3000
o "
Kerald
"
o',
,
,.
,

72
0
70
iR
68"
"'
66 ,g
"
.- 64 (¡¡
" 62 -=
ro

60
>
Film/e: de la India. ¡ 994, B-moo Mundi.d, Wlorld D,'v,'{oplI/clI l R"pol'l 1996:
<1" c:>¡.>crana de- vida , l 'JS')· t'::l '::lJ, Rc¡.:istrmion óm<"lo Gow:m·
nl<::nI of (1'197). of r"lunnioll, \\" Ofll"/I m I"di(/ ' A SllIfIJ':ic,d j'mjil<·;
[lrodnoo interior per dpifa, t992· 19'JJ, GovCC111l1em of lndi,1 {J9S17J. Minisuy of rí·
nance, ECOl/omic Survq· I!)'}{,-J991.
67
r
I
1,",'
t
\ ". ,
están rdacionadas con toda una variedad de oport unidades sociales
que son funcbmcntaJes para el desarrollo (incl uid:1 la p olítica epide-
miológica, la asistencia sanitaria, los servicios educativos, cte.), es
muy necesario complementar las visiones basadas en la renta para
comprender mejor el proceso de desarroll o." Estos contraSles tienen
una considerable relevancia para la politi ca económica y social y po-
nen de relieve la importancia del proceso impulsado por b polítíca
social.
u
Podría muy bien sorprenc.h.:r que los países pobres puedan finan-
ci ar los procesos impul sados por la política social, dado que para ex·
pandir los servicios pLlblicos, incluida la asistencia saniraria y la edu-
cación, se necesitan, desde lu<.:go, recursos. De hecho, la necesidad
de contar con recursos es un ¡lrglUm::nto que suele c.'igri mirsc para
posponer inversiones socialmente importantes hasta que un p:lls Y¡l es
rico. ¿Dól1de (como dice 11:\ famosa pregllma retórica) van 11 en·
cont rar los países pobres los medios necesarios para <JinanCiaD) es-
tos servidos? Es en realidad una buena pregullla, pero también tie-
ne una buena rCspll eS13, que se h<tlb fundamentalmen te en eJ análisis
econ6mico de los relativos. La viabilidad de este procesu im-
pulsmio por la política soci al depende del hecho de que los servicios
sociales releVAntes (como la asistencia sanitaria y la educación básica)
son muy intensivos en lrabajo y, por lo tllnlO, relativament e baratos
en las economías pobres y de bajos salarios. Una economÍ<l pollrc
puede tener menos dinero para gastar en sanidad y en educación,
pero ta mbién IIccesil¡1 menos dinero para prestar esoS mismos servi-
cios, que costarían mucho más en los países más ricos. precios y
los costes rel at ivos son parámetros que determinan lo
que puede permitirse un país. Dado el oportuno compromiso social,
b m:cesidad c.le tener en cuellla la vari;l uiJidad de los costes relati vos
es muy impon ante en el caso de los de la sanidad y
la educación.
u
Es evidenre que el proceso mediado por el crecimiento tiene una
ventaja frente ni proceso impulsado por la política social; puede aca-
bar ofreciendo más , ya q\Je hay más prJvlldol1cs -aparte de 1.1
talidad prematura, la elevada morbilidad o el analfabetismo-- que
guardan una relaci ón muy directa con un bajo nivel de renta (como
no tener sufi ciente ropa decente y una vivienda digna). Es mejor te·
68
(
i

ner una elevada renta y una elevad" iongevidad (y ot ros indicadores
habituales de [a cal idad de vida) que sólQ la segunda. Merece la pena
hacer hincapié en es Le punto, ya que d riesgo de que es-
tadísticas de J;I esperanza de vida y ot ros indicadores básicos de la ca-
lidad de vida nos «((onvem:an con excesiva rapidez».
Por ejemplo, el hecho de ljue el es tado indio de KeraJa haya con-
seguido una esperanza de vida <11[;1 , una b¡lj¡l fe-
cundidad, un elevado pon.:entaje de personas que saben leer y escri-
bir, ctc., II pesar de su baío nivel de renta per cápittl es un logro que
merece la pena celebrar y del que conviene aprender. Y sin embargo,
sigue estando vigente la pregunta de por qué Kerala no ha sido capaz
dc b:l SArse en los éxitos que ha conseguido en el terreno del desano-
JJo humano para elevar también su nivel J e r{' ,nta y lograr así que su
éxito (uera más completo; difícilmente puede servir de «modelo}),
como hall (ratado de sostener algunos. Desde el punto de vista de la
política económica y social, hay que re¡l li 7.ar un estuc!ío crítico el e las
medidas económicas de Kerala rdacionadas con los incentivos y las
inversiones (con los «servicios econ6micos» en general) a pesa!' Jd
excepcional aumento de la de vida y de b cuJi dud de
vida. '" En este semido, el éxito del proceso impulsado por la polític:J
social es menor que el éxito del proceso mediado por el crecimiento,
pues en éste el aumento de la opulencia económica y la mejora de la
calidad de vida tienden a evoludouar al unísono.
Por Cltra parte, el éxito dd proceso impulsado por la politica
dal como vía indica que un país 110 riene que aguardar a ser mucho
l1l ¡ís rico (en 10 que puede ser un largo período de crecimiento eco-
nómi co) para embarcarse en una l'lí.pida exp¡¡nsión de la educación y
de 1a asistencia bÁsicas. Es po:;ible aumenrar enormemente
la calidad de vida, aunql\e las rentas sean bajas, por medio J(.' un
buen programa de servicios sociales. El hecho de que la educación y
la asistencia sani taria lalUbi¿n cont ribuyan a acelerar el crecimiemo
económico se suma a las l'azones para poner un gran énfasis en estos
sociales en las economías pobres, sin tener que a
«hacerse rico» prirlJero. u El pwceso impulsado por la política social
es una receta para conseguir mejorar rápi Jam(;nte la calidad de
yeso ti ene una enorme importanci a desde el pumo de vista de la po-
lítica económica, pero sigue habiendo una excelente razón para, a
"
, i
'1
I
"
partir de IIhí, conseguir logros más genctll les, clHre los Clwles se en-
cuentra el crecimiento económico, así como Ir! mejora de los aspcc-
. tos hahi ruiiles convencional es de 1:1 calid ... d de vida.
lUml lCC¡ÓN DE I.A " IORTM,I\)AD EN L,' G RAN nIU2TAÑ/\
DEL SIGLO XX
En este CO ntexto, t:nnbién es insrrll ctivo cx;uninar de nuevo hl pil U-
t,l tell1pom! de reducción de la mortali dad y de aumento de la espc"
ran:tll de vida en las economías induslriales ¡wnnzat!;¡s. El ¡)llpel qUt
ha descll1pcñ,lc1o 1\1 provisión pública de asistencia snniraria y IllHri ·
ción, y en genc¡ill de servicios sociales , en la reducción de la mort:¡ li -
dad en ELlT'opa y en Unidos en los últimos siglos ha sido an.l -
¡izado por Robe!"! f ogel, Samud Prcsron y otros :1lIl ores.
16
La paLl ln
lClTljJo r ,¡J d"l ,IUl11é: ul O de 13 t:spef'l111Za de vid,! e n siglo lÍene eIl
sí misrml especial imerés si se riCJlc en cuenr:l que :l fi nales dd siglo
incluso eran Bl'ct,\ñn - que entonces era la principal econo-
mía capitnlisra de mercado- aún leníH una espern m:a de vld:l na-
cer inferi or a b ('sper:l nzH mcdia de vi eb actu: d de los países que tie-
nen Hna hllj;\ n': Ilf:l . Si n cmb,u·go, en GrJm Bretll ñ<l la
alimentó nípicb mente d UI'¡IIHe el siglo, gl':u.:i¡\s en parte ¡\ las esrr,lte-
de los p rogmm¡ls sociales, y tiene un ciert o interés el :lIl álisis de
Ji¡ evoluci ón de este aumento.
La de los p rogr ,UTIlI S b ri dnicos cié ayuda pilra alimcn-
tnción, asisrcnci,1 sanito ria, ele. , no siempre h" sido I'iipidll dlln\lllC
todilS las cléca(b s. En este siglo h:l hab ido dos períodos de expan-
sión muy nípida de la políti ca bil s¡lda en la :'yuda: las dos gucrnlS
mll llll ill lt:s, Ambas gue rras llevaron comp'ln ir mucho más los me-
dios de supe rvivenci:J . incluida la :lsistenci" snnit(\ l' ;¡l y Ins escas as
exiSlcnci;1S de alimenros (por medi o del rncioll¡lI11 iCJHo y de las sub -
venciones pnra Durant e b p rimcm guerra mundi al <:1\ 111 -
bi3ron de ma ncnI notable las actinlcles soci ales sobre «el compa rt ir»
'i sobre las mt',liclas destinarlas ¡l con 10 h fl señl1lndo per1
fecuunente J ay \'<I inrer.
17
Dllranrc la segunda guerra mundial se de-
sarrollaron en la asediada Gnm13n!taña instituciones socÜllt:s exCt.:p -
cionalmcnre solida ri¡ls, relm.:lonauas con la sicologí" del <:() Illpartir,
70
l-

f
,
I
¡
"
r
I

I
f
¡
I
I
i
CIl.Á¡· ¡CO 2 .2. MI'jo),Cls di' la i!.rpel'lln7..li de vida
y Ga/es, 1901· /960 "
R - - -- -,
7


,
5



,
F
o
'--- -
1mH-1 1 :1911 2 1 1921 .31 ¡ Q.! 1-40
19'10 51 1 951 60
/:¡"'III<,s: S. Pn:sroll, N. Keyfhz y R SChUCIl , c,/IIJf'J olDc(l/h, 14 __ '/úblef IUf NOIIOI/,/! Po_
¡}{l/li tIO!!. S':lllina,. !'I'CSS, N"CV'l York. 1
Ljll e hiót:fo n que es lOS sistemas pl:'1blicos par:lla dis tribu-
ción de nlirrl(: Il LOS y de asisrencia s:mitaria fuerall aceptables y cfí C::I -
ces.
18
Tncl uso el Servicio Nacional de Salud nació duramc esos ai'i os
ele gue rra.
¿I nfluyó eso en reali diHI en 1:. salud y en la supervivencia? ¿ Dis-
mi nuyó lambién m:ís de prisa '1.1 mon alidad en estos períodos de me-
didas sociales en C mll BreraÍ'ia ? Algunos minuciosos estudios de nu-
t rición confirm, tn, de hecho, que d umnre la segunda guerra mundial,
a pesar ele que las cxistt:Il ci:ls de :dimentos per n ípiw disminuyeron
de manern signifi caliva en G ran BrcraÍ'i". los t asos de desnutrición
L:llnbién J·e redujeron enormemente, y la dcsll llu-idón extrema desa-
pareció casi pOI" comp!cto.
19
L IS [¡1sas el e mort:1Jidad tamhién des-
cendieron de fOfllla brusca (salvo, por supuesto, I:t mortnlidnd e.lLI-
saci a por la gucr ra). Lo mismo había ocurri do durante In primera
guel"r:t IlIlmd i:ll.2() .
De hecho, notable que las comparaciones de distintas déc;l -
das, bas:loas en ceO$()S decenales, mucstren que el aumento más rá-
71
I
piJo de la cspernnza de vida ocurr ió por un amplísimo margen pre-
cisamente durante esas dos «décalbs de guernm (como mues tm d
grAHeo 2.2, que presenta el aumentu qw: experimentó la es peranza
de vida durante cada una dc las seis primeras décad:Js de este siglo). 7.1
Mient ras que en las ot ras décad:Js la esperanza de vida ¡lUmentó a un
ritmo bashune moderado (ent re li no y cuatro años), en cada lI na de
las dos décacl.ls de guerra aumentó en casi siete años.
También debemos preguntarnos si el hecho de que t I eSlJernm:a
de vida aumentara mucho más d urante las décadas de guerra puede
atribuirse a que el crecimiento económico fue más rápido en esas dé-
cadas. Parece que la respuesta es negativa. DI! hecho, como mucstra
el gráfico 2.3, las décadas de rápido aumento de la esp<=rnnza de vida
fueron periodos de lenlo crecimiento dd pt·oducto interior bruto per
cápit,1. Es posible suponer, desde l uego, que el cn:drnÍt:l1to del PII3
,
influyó el") la esperan<-;n de vida con un retardo de unn década y, Hun-
que el gráfico 2.3 no refuta este supuesto, no resiste mucho ot ros ex á-
incluido el análisis de los posibles procesos c!lllsales. cam-
b ios del grado en que se cOl llparticron los rccursos blsicos d uranle
déc'Ldas de gtlerra y el enorme aumento concumitante de la fi nan-
ciación públ ica de servicios sociales (incl uida la ayuda para alimentos
y la asistencia sanitaria) consliluye:n una explicación mucho m::ís ve-
rosímiJ del rá pido incremento de la esperall za de vida u ritli n1ca. Los
esrudios sobre la sal ud y otl"'dS condiciones de vida de 1.1 población d u-
rallte lu:s períodos de guerra y su rel ación con las aclitudes sociales y
las instiluciones públicas aportan mucha sobre estos contrastes.
u
D EMOCRAc:tA E INCF. NT IVOS POLÍTICOS
H ay muchas otras conexiones que ¡lustran relaciones. Comen·
ternos brevemente una ITI¡lS: la conexión entre la libennd política y
los derechos humanos, por una parte, y la libertad para evitar los \le-
saSlreS por otra. La confirmación .más elemental de esta
conexión es el becho, al que 110S hemos n:[t:riJo antes (e n el CHpít u-
lo 1 e indirectamente -al anali:.::ar el contraste entre China y la 111-
d Íil- !.!n el presente capítulo), de que en las democraci¡1.s 110 hay
De hecho, nunca ha habido una hambruna notable en
72
I
t
un país democrático, por muy pobre que fucra.
2
} E<;o se debe a que
es muy fácil prevenir las hambmnas si el gobierno lo intema, y en
una democracia con d ecciones y libertaJ de prensa,
un gobierno tiene poderosos incentivos políticos para prevenir las
hambrunas. Eso indicarí:l que la libertad politica en forma de siste-
ma democrnt ico cOll tribuye a salvaguarda r la libertad económica
(sobre roda la lihcl1ad para evitar IR inanición extrema) y la li bertad
Pi.m sobrevivir (y 110 mori r de h¡¡mbre).
GRÁf ICO 2.3. Crecimiel1to del PIIJ (Gralll3retmla) y aumentos dece/la/es
de fa eSfJcra!/Zd de m(}.fI111 micer OI/[!./aterrlJ JI C'ales), 190(-1960
--, --- -
OA
7
0,3
6
-+- - 0.2
5
4
3 -
2
T
-,
¡-
--1
I -
i
1951·60
0,1
o
-{J.1
• Mejora dC"Cer"lal de 1<:1 esper¡mza de vida al nacer, Inglaterra y Gales [escala de la
izquierda)
.... Crecimiento dm;enal porcentual (Iel Pie por t:apita de Gr;¡ n Oretañ;), 1901..1960
(escala d" la demdl3)
Fuet/les; A. Madison , Pb"JCS al0Jpit(diJl /JelldO{!III/'"Jif, OxfQrJ Univcrs ilY Press, N"c"<l
York, 1982; S. Preston el al.. Cauus 01 Dl!iUb, Semi nnr I' re», York, 1'f72.
í
I
!
Es posible que lH scgnri(Ltd que da una demacrad:l no se eche::
mucho de menos <.'lHlndo un pa[s es lo sufi CIentemente
como para no p:ldeccr grandes calamid:ldcs, cua ndo LOdo fu nciona
de IllllnCrA /luida. Pero el ri esgo de sufrir inseguridad, II causa de ItI s
ci rcullsr¡mcias e<.:onómicas o de otro [ipo o a errores de políricíI que
no se corrigen, puede estar :1 1 acecho en un Estado que par(,ce g OZ:H"
de buen:1 salud. Cu¡mdn analicemos con más dcren i l llicllTo t:SI ¡l co-
nexión (en los cil pÍLlI los 6 y 7), sen! necesario abordnf los aspectos
políricos de b «crisis c..: l"OnÓlll icn reci enle.
OHSI.:nVi\ClONj ,:S nN¡\ l.!ós
E n el ¡llllÍlisis pl"escnrndo en esrf" capítul o desarroltmnos 1:1 idea hlísi-
ca de qllt: cl {t umc 1110 de J.¡ libenud del h Olnbre es I';lI1to el pl'ill cipfll
objetivo del como su medio pr imordial El objetivo del
J es;lT' l'oll o cst:í n: lilcio!l;ldo con ht valoraClóll de LIS reales
de que gozan los individ uos. Las cllPHciclades individllilles dependen
fundanu..: nfflllllCnte, otras cosas , ¡le los sistemas econóJ lli cos,
.sociales y p<l líticos. P¡l ra cn..':ar buenos nl ccanislllOS insticucionales,
hay que considerar el p:lpel insrnm·lclll:.I de los distinros Lipos dI.! li.
beltíld e ir más :llJ¡í ele b imponancia fuudamental que tiene la IiIJer.
md gencml de los individuos.
Los papeles instruJl](:llf ales de la li herrad cOI ll p rendcn vu rios
componcntes distint os pero int errel acionados, como los servicios
económicos, las ]iben :ldes políUCIS, t lS opor tunidades sociales, Ia:i
. garantí;)s de tra nsp:m:nl:i:l y la segl1 rl<.bcl protecrora. derechos
insrrumentalcs, estns oport unidadcs y estos derechos económicos
tienen poderosas interrdnclones , que pueden ir el! diferentes direc-
ÓOJlt"S, Lns illt(:rconcx ioncs i l dlll yen (je un;J tll.lnera fundatnenr al en
el proceso de Estas múltiples libertades interconectadas
deben ;' 1' ;\C0l11p: 1l1adas de j¡l l'n:aci6n y el apoyo de mldtitud de ills -
ritucioll(: s, enl l'C las cual es s(-: cnCllCIHran los sistemas democn'tricos,
los mecanismos jurídi cos, l:ls eSl ructlll"as de mercado, los sistemas
de educaci ón y de los med ios de comunicación y Olros ser.
vidos de comunicllción, e l C. Las instituciones pueden bas aJ=Se en
illiciativas pri vadas, :lsí como en sistemas púlJ li cos y nu, s
74
r

,
mixtas , como organi7.aÓ0I1Cs uo gubernamentales y dc
cooperación.
Los fi nes y los medios del desarro ll o (lb li gan a coloca r b pers·
pectiva de la liberl"d en el centro dd En
indivi duos han de verse como seres que parti CIpan activamente -SI
se les da la oportunidad---- en 1:1 configllr:.lción de su propio destino,
no como meros receprores pllsivos de Jos rrutos de ingeniosos pro·
"nm1.as de desarrollo. El Estado y la sociedad tienen un gl"iln papel
dc."SempeJ'iar en el y en la de las ca-
pacidades humanas. Su pape l es ayud'lI·, no proporcIOnar algo ya
acabado. El enfoque de los fines y los medi os del desarrollo basado
en la libertMI reclama nut"!strn arenciÓn.
75
"
1,
I
,!
!
J
i'
\
CAPíTULO}
La libertad y los fundamentos de la justicia
PermftllSe.J10S comenZl1J' con una parábola. Ann:tpurn,l quiere que le
limpien el jardín, que ha estado descuidado, y tres trabajadoras pa-
radas -Dinu, Bishanno y Rogini- desean fervientemente hacer el
trabnjo. Annapurna puede comra(Ut a cualquiera de ellas, pero el
trabajo es indivisible y no pued e repanirlo entre las tres. A Atma-
puma cualquicr::t de ellas le baría más o menos el mi smo u'abajo a
cambi o de una retribución más o menos parecida, pero como es una
persona reflex iva, se pregunta a q uién debería darle el trabajo.
S<.: emcra de que, aunque b s ¡res son pobn:s, Di nu e,<; la m:h; po-
bre de las t res; todo el mundo cst,í de acuerdo. Es Lo lleva a Anna-
purna a mostrarse bastante incli nada a contratarla (<<¿ Qué puede ha-
ber más imponame -se pregunla- que ayudar a la más pobre?)}).
Sin embargo, también se entera de que Bishanno se ha empobre-
cido recientemcore y está muy deprimida por su situación. Dinu y
lbgjni, en cambio, tienen experiencia Cl1 sr.;r pobres y ya est án acos -
tumbraJas. Todo el mundo está de acuerdo en que Hishanno es
quien está más t ri ste de las tres y en que, desde luego, se pondría más
contenta que las Olras dos. Este planleamiel1lo lleva a Annll purna a
mostrarse bas tante favorable ¡t la idea de dar el reabajo a Bishan no
((No cabe duda -se dice- de que la pril oerll prioridad debe ser
que deje de estar rri HC,» ).
Pero 11 Aonapurna tamb ién le dicen que Rogini padece u ll a en-
fermedad crónica --que lleva estoicamemc- y podría util izar el di-
nero que ganara para lihrarse de ($e terrible mal. No se niega que
Rogini es m e n o ~ pobre (]lIe las otras (aunque, desde luego, es pobre)
y que no es la nl¡ís desgraciada, yll que lleva SllS privaciones coh b as-
tante ánimo, acostumbrada, C0ll10 está, a sufrir p ri vaciones toda su
vi d a (p rocede de una familia pobre y ha aprendido a asumi r la
76
creenci a general de que, como mujer joven que es, no debe ni que-
jarse n i rener muchas aspiraciones) . Annapurna se pregunta si, no
obshl nte, 10 correcto no sería tlar el trabajo a Rvgi ni (<<Influiría mu-
chísimo - razona- en la calidad de vida yen In Iibert:.d de padecer
la enfermedad») .
Antl apurna se pregullta qué debe hacer. Heconoce que si sólo su-
pienl que Dinu es la más pobre (y no supiera nada más), opUl da por
darle el trabajo a d la. También pieosa que si sólo supiera que Bis-
han no es la que está más trislC y la que se pondría más contenta si t u-
viera la oport unidad de trabajar (y no supiera nada más), tendría ex-
celentes razones para contratar a Bishanno. Y tambi én observa que
si sólo sup iera que la enfermedad degenerariva tic Hogini p udiera cu-
ra rse con el di nero que ganara (y nv supiera n ~ d a más), tent.lría una
sencilla y clara razón para darle el trabajo a ella. Pero conoce los tres
hechos relevantes y tiene que elegir entre los tres argumentos, cHda
uno de los cuales tiene una cierl a pertinencia.
Este senci ll o ejemplo plantea algunas cuest iones inte resan res de
Indole práctica, pero 10 que queremos sub rayar aquí es que las dife-
n.:ncias entre los principios quc implica están relacionadas con la in-
formación que se cons idere que es decis iva. Si se conocen los tres be-
chos, la decisión se basa en la información a la que se dé más peso.
Como mejor se ven, pues, los principios es en función de sus respec-
tivas «hasl.'S de información». El argumento igunlitarist3 fnvorahl e a
Dinu centra la mención en la Fal t a de renla; d argumento titilitarista
clásico de Bishanno centra la atención en la mediLi ón del placer y la
felicidad; el argUl nento de la calidad de vida de Rogini centra la aten-
ción en los ti pos de yjda que puede ll evar cada una de las Ires perso-
nas. Los dos primeros argumentos se encuentral, entre los más ana-
lizados y utili zados en la lilcraHIl·a económica y ética. Nosotros
presentaremos algunos argumentos a favor del tercero. Pero de mo-
mento nuestras intenciones son muy modeslas: most rar la importan-
ci a fund amental de las bases de información de los dist intos princi-
pi os posibles.
En el análisis siguiente, comentamos lantv 1) la cuesuón ge.neral
de la imporrancia de ]a base de información para la realización de
jui cios de valor como 2) las cuestiom:s concreras de si es suficielllc
la información en la q ue se basan algunas teorías convencional es de
,
,
la Y la justi ci a s()cü,l es, en particula.r el uri!it, r,· 1
ni , , I·b · . 1 ' ., ¡¡!}JO, e penSa-
r en o ¡ el rarro y a teo ría r lwls,·, di· ..
, , na e a JUSUCI'1 Au 1
eho que nprender de l. r. . ' , nque lay mu-
, 1 arma en que se '¡borch la " - ! I .
[ormadón en c.:SIoS impOI"tmltcs cnfo
q t
:
cs
de' h (e ,H. 111-
también Sostenernos que cada una de las b í . so{,a
emplean --cxplícil:l o implícit¡¡menre_ ases. c. e ¡".l{orm:lclon que
miento /ibel1a rio l ' '. . el Ilnl lT¡
II
ISIl10, el pensa-
. . ' y ¡l JllStl C' a n l\Vl Slall H l icll e sed¡l::; deO " " .
co nsIde ra que Ins ¡ibcnades indo . I I f I elene/,Is, SI se
[mll('s. Este d i¡IOnosti co 's _, 1 J: IC ti a es :uncnrnks son ¡mpor-
e_, t: ¡;¡ motIvo p-Ira "lnnh' ..
focal' la evnlll!lción Cjt lC c ent r "1 h 'ue ' . , ' '," O[rn UWIH.: nI dc.! en-
tad,ICbnccbich como hs CHp,'CI·d' .,'d lrCCt ame nle en la li ber-
, • '- < es me Iyulu'¡/ es p' _ I
que Il! W pefson:l tiene nl:!Oll"'S p.".", I ' . ,ll <l )UCt.:r' Cosas
'- . " aor;l!".
Es es t;) ú lrillla part'e COllstructiv' l 1·1 ·1· · 1
' l t ana H que se ¡T- 1
In,l11em e Xl t: t1S¡1 en el n' SlO del)'1 _ S· ¡ 1 ' . ' U J I;!"fl e e
h
1010 .. 1.1 celar no le I
e o Ins nític' ls ,l. " ,. . ¡' mu-
o ... ¡ OS <.: ll 0ljU('S (y J . _. .
tades dd lIli li r'lrismo . " as .tes pec(¡\I¡Js vel1t¡¡j:ls y djfi cul-
" , e. Ilben'lI 'io o 1. ' . '. ' .
11a) , Dl11iri r , ] . . _ . . ,1 r¡¡WlSlll -
_ . S ,ln,1 ISIS r.:rIll("OS ' _" . j' . ,
UJI 'lllla p arre Jd C:lpítulo, y P.JS,1l ( lll.::c taJl1ellte n b
l NPollMACl ó N INCI.UID", y I! X<"LU/f)A
Cada ll1:inenJ de e nfocl r !JI ev'll .'-
< llaUon puede C' l r'lel e .
medida por la informlldón ' I .] <.' TIZ¡lrSe én grll ll
e. n a q ue se )'IST h mfo ' . ,
n¡'cesnrin p¡U'¡1 remit',:¡ r jni<.: ios de v. 1 . il'-' " J' !maClo n quc es
a 01 ur Izan ' o ese ell fo 1
q Ue no es menos ;rnpon:lIl te_ h . c . -, _ llllC y - o
r ' 111 01 manon q ue se «ex 1
ese enroll l W y n( > dl.:se"'pe- ' . _ ' e uyc» en
JI ,I n UlO-u n papel /", I
L,I eXc!lIúrJ/J de IJ lfor lll'c" ,.,. < ( lJen o en ¡r e.valunclón.
1
¡j 10 1) cOnsrll ll ye un imp ·, I
un mélodo dI.:! l.:v'dU' tci - L ' r . _ 01 .ml e e emenlo de
.l' ' , on, a JnlOrlllHClon exd . 1, ' 1 . r .
fI1nXlmnelHe ell los J\ ' .' . 1 1 lJ le .I Il O ¡mee t.: 111 hm
l e va or y '¡unq l
cJui r de una m ' lIKr ¡ i 1 1" l ' ' .' LlC se .Icosrurn )1": 1 n ex-
• ¡ ¡ I p ¡CHa, :1 JnsCIlSlbilithd h . I . f
excluida puede' inFluir po .' , :le/:"! ¡] In ormllción
Pnr t"j l' lllpJü r" en el ca r¡ÍLter del enfoque,
, . IlnUjJl OS ll td¡tansras se !J ' ] .
tanóa, sólo cn IflS llli Jid, 1> , " , ¡ISa n, en u I'1ma ins-
,l( es, y dLmque por el C" IIllill O 1 d,
muy ('n Cll e nt a Jos incentivos e- J, . f _ .: m e ,In tenerse
que se cons idera I1 la I¡ll'ga /'1' _ S, .1 O¡I11,JC10!J sohn: la utilidad lfl
. Ulll ca ,Ise correct 1 P I 1 1
t"uadón O pH1"f1 ev¡¡Juar acLO' .. ¡ ¡ fa eva Llar f1 si-
. . , s O Hormas. En la versión cI:ísica clclllfil i-
78
r
1;
,
,
i
,
I
1
1
¡
i
, .
,
1
i
i
1,
I
carisma, tal como la formul¡¡Jcrcmy la utilidad es el placer ,
1:1 felicidad o la satisfacción y, por t¡mto, lodo gira en torno a estos 10-
oros ll1ental es.
2
cllesl iones pmen<.:ÍlIl lllcnre trascendentales
in libertad inJividu<.l l, el rccono<.:Ími(:nto o ]¡, violación de de-
rechos reconocidos, q ue son aspectos de la calidlld de vida que no se
n:flej,m manera en LIs estl-ld í-;tie¡IS del pllreer, no pueden
]l'l oJ¡ ficar d irecti\lneme uml evaluació n norm:Hiva en esta est ructura
Sólo p!lclden desempeihr un papel ill dirccLO nlraves de
,,11 inl1 ucllClll en t lS cifms de utilidad (es decir, unic,lmente en la me-
d ida en que pued.lIl inllui r en la sl1tis t'¡¡cción, el placer o la feli cid,ld
IIH:nI¡lks). Po r otnl part e, ngrl!gado cid utilitarismo no le
\llfen:S,l -lli eS sensible ,I- ln dúlribllción real de las lltili(bdes, ya
que sólo se fi ja ('n I¡I utilidad /oled de !'Odas b s perS0l111S comíderad"s
en su con junto. Esto hace q ue b ha-; e de info rmución sea muy redu-
cida, y esta insensibi lidad gener¡J! I:.'S una ill'l pon ame limiwción de b
é,icn utüi ta,-i st:1.
J
En 1:1 5 versioncs IlIOdcrn¡IS del urilimrismo, el contenido ck tI
«utili dnd;.;. sude ser di ferente: no eS el pbc(:/", b satisfacción o la feli -
cidad si no la s:ltisfacció n del dcs(:o o :lIgón rip<) de rcpl'{'selll,lción de
b conuuclH de elección de una En seguida 11l1:\liza rc mos
estas dist inciones, pero no es difíci l ver qw:: esc¡"\ r'{'definición de la
utili,hld no c1 imi ll<l por s í so la la indir(' renc1ll haci ll las libertades}' los
derechos q ue Clt ractcr i z¡¡ :ll ut ilil :lrislllo en gener'l !.
Pas¡rndo ¡.\hora al pensAmienfo !ibt.: n ari o, n difcn::llcia de lfl
utiliwrisra, no le ime res:! d irecwmcnte ni la felicidad ni b satisfac-
ción de los ck."Seos, y su b:lsc de in[orrnlu:ión está formada po r d iver -
sos ti pos de Ii bertMlcs y derechos, Aun SI!) entrar a CX:lmi nar J.1S fór-
mulas exactas que lI t ili z¡l n elutilit¡lr ismo o el pensarnielllo li bertario
par.! ca ract.erizar b justicia, bast a comparar sus bases de inf()r!naci ón
parn ver c1ar:unel1tc que ti enen UD\! visión muy di ferente -y casi
s iempre incoll1pat ible- de 1¡1 justicia.
De hecho, el alcance de \llla leorla de b justicia puede
sobre todo por su base de info rmil ció n: qué inform¡lóón
se considera - -o no- direcWU1entC rdevant e,' Por ejemplo, el utili -
tarismo d isico tuua de utili zar la infun n:l ción la felicidad o los
placeres de las diferentes personas (en un modelo comparalÍYo),
mientras que el li herl¡¡ ri o exige el cumplimiento de
l'
ciertas reglas de libertad y propiedad y cvallJa la situación basúndo-
se en información sob re eMe cumplimiento. Las dos teorías van en
sentido contnlfío, llevadas en gral1 medida por la in[ormacióll qlle
consideran fundamental para juzgar la juslicia o la aceptabilidad de
los distintos escenarios socjales. La información en la que se basan
las teorías normativas, en general, y las teorías de la justicia, en pu[ti-
cular, tiene Un¡1 importancia decisiva y puede ser la cuestión funna-
ment al en muchos debates sobre medidas prácticas (como veremos
en argumentos que abordaremos más adel ante).
En Ins págillus sigui entes, exami naremos las bases de informa-
ción de algunos destacados enfoques de la justici a, comenzando por
el utili tarismo. Las virtudes y .limi taci ones de cada uno de ellos
pueden enrenderse en gwn medida examinando el alcance y los lí-
mites de su bi1se de infOl' Il1<tcióu. Partiendo de los problemas que tie-
nen los diferentes enfoques quc se emplean p:ml evaluar y eJuborn r In
políti ca economica y social, esbozaremos brevement e otro enfoque
de la just icia, cuya base de información son la:; li berrfldes individua-
les (no l!ls utilidades), pero que incorpora la sensibilidad a las COll.5e.
cuencias, algo que, a nuestro juicio, const iLUye un importante activo
de la perspectiva utilitarista. En el prescnte capítulo y en el siguiente
examinaremos nhís extensamente este «enfoque de la justicia basado
en las capacidades».
LA lJTILllMD COMO I;lASI3 DE !NFORM.J\C1ÓN
La base de información de la versión convencional dd utiliraris mo es
la Sll ma total de las utilidades que se alcanza en las distintas sit uíl ciu-
nes. En la versión clásica de' Bemhmn, la «utilidad» de una pen;ona
representa una rnedida de so pl acer o feli ci dad. La idea t'S prestar
atención ni bienestar de cnda persona y, en particular, concebi rl o
como una característica mental, a saber, cl placer o la felici dad gene-
rados. No es posibl e, por supuesto, hacer comparaciones interperso.
nales de la fel ir:id¡¡d muy predsas, no :ll mCDos con los métodos cien-
tíficos convencjonales.
6
No obstante, a casi ninguno de nosotros !lOS
res ultaría absurdo (o «SÍ11 sentido») afirmar que unas personas son
menos relices o más desgraciadas que otras. .
80
1,
I
r
El ut il itarismo ha sido la teol'Ía étiDl dominante - y, entre otras
cosas, la reoria de la justicia que m,ís ha influido- durante más de'
den afias. Este enfoque, iniciado el' su moderna por Jeremy
Bentbam y seguido por algunos economistas como J ohn Stuart Mill,
\X:'i lliam Stanley J evons, Henry Sidgwick, Francis Edgeworth , Alfred
Marshall y A C. Pigou, predominó J urante mucho tiempo en la eco-
nomía tradicional dd bienestar y de la política púbJica.
7
Los requisitos de la evaluación milit,ll'isra pueden dividirse en trcs
(:omponentes. El primero es el c!,foquc bas,do en las consecuencias,
.5CgÚll el cual todas las elecciones (de los actos, de las normas, de las
insti tuciones, Ctc,) deben iuzgarse en función de sus consecuencias, es
decü', de Jos res ultad\ls que Este énfasis en las consecuencias
rechaza la tendencia de :llgllnas teorías normati vas a consi<.h:rar que
algunos principios son correctos independiellfemente ele sus resulta·
dos. De hecho, no sólo requiere que sc,mlOS sensibl es a las canse·
cuencias, p uesto que excl uye la posibilidad uc que ninguna O {f¡\ cosa,
salvo las conset:uencias, pueda ser importaute en última instancia.
¿Cuántas restricciones impone el e,t1foque basado e11 las COllseCllen·
l;aSf Aunque ést,l es una cuesti ón que ha de analizarse más exteosa-
mente, merece la pena mencionar aquí que depende, en parte, de lo
que se incl uya o no en la lista de consecuencias (por ejemplo, si es po-
sible o 0 0 considerar que un acto realizado es una ele b s «consecuen·
cias» de ese :lcto, que - eH un sentido obvio- claramente lo es).
El segundo comp(J11Cll t e del ulilita rislllo es d enfoque basado
en el bienesta r, que rest ri nge la eval uación de situaciones a las uti·
lidades de las respectivas si tuaciones (y no presta atención a ldgunas
cosas CuinO el reconocimiento o b violación de derechos, ol>ligacio·
nes, ete.). Cnando el enfoque bas:ldo en el bkncst:1f se cmnbjn¡l con
ell.:nfoque ba$ado en las consecuellcias, obtenemos el requisito de
que todas las eJecciones deben en función de las utilidades
que gcncmn. Por ejemplo, todos los actos se juzgan en funci6n J e la
situación que producen como consecuenci a (debido al enfoque bOl ·
sado Cl' bs consecuencias), y la sitlJación que produce como eonse·
cuenda se juzga cn función de lAS utilidades de esa sinlíl ción (debido
al enfoque basado en el bicncstnr).
El tercer componente es la basad:'! en Ir! suma», que
requiere que las ut ilidades de las diferemes personas se sumen sifll-
81
1,
f
I
.'
l
1
plememe pam kdlar su mérito llg n::gado, sin prestar lI tención a la
dist ribución de ese rot al ent re los individuos (es deór, la suma de
rieLe maximizan;f" indepcndientemenre ele! gnldo de desi·
gualdad que haY<l en In dislribuoón de b s Llti!i JllJes), Con esos tres
componen(:s se ohtiene la fó rmu!ll util itarista chísicl¡ que consiste en
jll:tg¡l f cada eJección en función <1(; In suma TOlnl de b s utilidades ge-
I I
. .. R
neme as por esa (cCJSIOll .
En esta [coría utilil <1rjs r:l, la i/l/tu/lela consi ste Cilla pérdida :¡gre-
gacj¡, de utilidad comparada con b ql1e podría haherse conseguido.
Según CSHI teol'Ín. u lln soc.:icd<ld injusta es aquella cuyos miembros,
cOllsider,\c!ns e11 SIl cOlljl1!1m, son slgnificlti v:'ll11 t: ntc me nos felices
lo que podfÍ:1Il ser. LH coneentn¡óón en la,rdiciJud o en el pbccr Sé
ha suprimido en al gunas versiones !lllltlcrnas (ld lllil ilarisJll( ). En tina
de e! LI S, la uli lidad es 1.1 s:UiS[¡1Cción de los deseos . SegCLll est.1 ver-
sión, lo que es relevante es 1'1 fu c¡-/' ¡l dd deseo q ue S:l1 isf:lCc y no la
.inrcn:;idad de.: I:J fdici(b d qlle se gc:ncr:L
D:¡tlo que ni b fd icicbd ni el d eseo son muy f:íciles el e medir, la
utilidad sllcl e c!<: filli rse el l el análi sis económico 111odt:rno por medi o
de u ll a rep reSelH¡lÓÓn numérica de b s e1ecClOl7t>J o uservllGles ele UU: I
perSOI]¡I. ESIa represenración plante:¡ algun:1s cuestiones técnicas en
hls es necesario detenerse mucho aquí. La fórmula b.ísica es
ésra; si lIna persona e.: li ge 1:1 opción .'( e.n lug: u' de la y, entonces y sólo
entonces esa p\!rsona ob tiene más ut ili dad de x que de y. El valor nu.
mérico ;lslgnado :l la l.II ili &ld ha el e eSla regla, ent re OT ras, y en
eSle modelo d eór q ue lIll:! persona obtiene miís uri li d"d d I.: x que d e.:
y 110 c:s Ill uy d ifc:n.:nle.: el e.: deci r q ue elegiría x, si se le dier;¡ la posib¡l i-
d:ld de elegir elll re las dos opciones.')
VI I\ TUIJES OH! . r,N¡;OQlIl' lI T1 1 ¡TAll iSTA
1::1 pror.:edilll.i eIl IO d d c¡i!c111o basado en las el ecciolles t iene aJgunrts
virtudes genernles}' algunos dc(eclOs. En el <:ontcxto del d lculo mi.
litarisla, su gmn defecto es 41l{' no permire realizar comp:lraciones
interpcrsonalc.:s inmed ia tas, ya q ue se nja \:n In elección d e.: cada pe.:r-
son:1 considerada por Eso es d anlTl1 Cml" insufi cien te pa ra
el mil ita rismo, yH que flO <.[¡¡ pie a tjue se Plhx b n realizar ord c.:naóo-
82
"
,
I
b.
r


i
i
'. ,
f
!
I
r
i
f
r
I

¡
I
!
t
!
,
nCS en la suma, que:: sí rellui ercn la re,¡ ll7. ftó ón ele COIllpa ra-
ciones inrcrpersonales. De hecho, b visión de la urilidad basada en
bs elecciones se ha utilizado (J rinci palmemc en versiones que sólo
iJl vocan el enfuq ue basado en el bienestar y el enfoque basado en las
const!ctl encias. Es un ti po de versión basada en la Lltilidad sin ser ud-
lil:J.risITIo propimncnte dicho.
Aunque las virt udes d el enfoque urilit¡¡¡-isTa Plleden ser algo dis-
cllribles, hace perspi c(\(;cs observaciones, en parri culilr:
1) la importancia de tencr en cuenw los rest/!t"dos de 1;1S institu-
cion{'s soci ales a Jtl ha nl d e jLl z.gn .-!as (d orgLlmento él favor de In sen-
sibilidad haci a las puc(k: ser muy nlzonahle jncluso
mlllqll c parezca demas iad o extremo fija rsl..' sólo en las consccllencias);
2) la necesidad de p rcst.ar Mención al blÓN.'stnl' de las personas
afectadas cuando se juzg¡\1l las inst it uciones sociales y sus resultados
(el interés por el hienestar ch- Ios individuos tiene II n claro tll r:lCtlvo,
aun clI tlndo discrepemos de 1:1 forlll.1 de juzgarl o por medio de \l Il a
medida ment,l l has:lcla en la lI tilicl:td) .
Panl mostrar b importand .1 d e los resultados, conside remos el
hecho de que mu, hns insti tuciones sociales se defienden por el alnlC-
(¡VD de SIlS rasgos constitutivos , sir¡ presrar ningL1lla ntcndón 11 sus
consecuencias. Pensemos en los derechos de propiedad. Algunos
11f:m ObstTVllJO q ue: (orma n parte dI.: b indepClIdencia individlwl y
han lI egaJo ,1 pedir que no se imponga ningun,l rcsrricción sobre la
propiedad, sobre Stl llSO y sobre las herencias y hun rechnado incl u-
so la ielca de propiedad () la rent ll. Otros, si[uados en el ex-
tremo opuesto del espectro político, rec hazan 1:1 id ea de b d esigual -
dad d(! la propiedad ··--d hecho de que lInos lenga n lanto y otrOs tan
poco- y han lIeg:IJ o ¡t pedir la abo lición de la propiedad privada.
Un:1 persoll:1 p ued e lener, desde luego, opiniones d ist inl:1s sob re
el alr<l er ivo inlrínst:CO () las Glracterht ic: ls repulsiv::ls de la propied'ld
pri vad:\. El enfo que basado 1.: 11 bs comecucncias sugiere que no he-
mos de dejarnos infl uir úniCll menre por <.'Stas características, y debe-
mos examinar las consecuencias d e tener - '0 no tener- dcrec:hos de
propiednd. De hecho, la$ d efensas mús influyen tes de la propiedad
p riv,lda tienden n provenir de los q ul.: fOeñabn sus cOI1SeCUendHs posi-
t
1:
¡
"
I
.
l.


I
I
r ,
rivas. Se dice que la propiedad privada ha demostrado ser, en 10 que
a result ados refiere, un poderoso motor oe eXj.>ansión cconómica y
de prosperidad general. En el enfoque basado en l"s
ese hecho dehe ocupar un lugar fundamental en la evaluación de las
virtudes de la propiedad privada. Por otra parte, una vez más desde el
punto de vista de: los también existen mucb.ls pnlebas que
inducen a pensar que el uso il imitado de la propiedad privada -sin
restri cciones e impucsto::;----- puede contribuir a con::;oliJar J.¡ pobrc7:a
}' a dificultar la existencia de ayuda socia! para los que se quedan re-
l<lgados por razones que escapan (1 su cont rol (entre has cuales se en-
cuentran la incapacidad, la edad, la enfermedad y las desgmcias eco-
nómicas y sociales). También puede no garant izar la consetvrlción del
m,edio ambiente y dificultar d desrl rro!lo de infraestructura
Por 10 tanto, ninguno Je los dos enfoques puristas sale indemne
de tos anális is basados en los resultados, lo cual induce a pensar 'loe
las ins ti tuciones relacionadas con la propiedad tal vez deban juzgar-
se, al menos en parte, en función de sus probables consecuencias.
Esta condusión es ¡¡corelt.: con d espíritu ut il i[¡l ri sta, aun cwmdo el
enfoque totalmente utilitarist,a insistiría en una manera muy c::;pecíJ! -
til de juzgar las consecuenci as y su relevancia. El argumento general
para induir los resultados en la evaluación de las políticas y las insti-
tuciones es un requisito trascendental y ra7.onable, al que le ha bene-
fi ciado mucho el hecho de que lo defendiera la ética Iltilital'ista.
También pueden esgrimirse parecidos argumentos para induir
el bienestar humano en la evaluación de los resultados en lugar de li -
mitarse a observar aJgunas características abst ractas y distantes de l¡ls
situaciones. EJ énfasis en las consecuencias y en el bicnestar tiene,
pues, algunos puntos a su f¡lVOr, y esta defensa ---que sólo es par-
cial- del cnfoque ut ilitarista de la justicia eslá relacionada di recta-
mente con su base de información,
L1MITAClONr¡s DE 1.1'1. PI:RSPI:CTIVA {¡nUTAKISTA
Las desventajas del enfoque militarista tnmbién pueden atrihuirsc a
su base de información, De hecho, no es difícil encont rar defectos en
la concepción utilitarista de !a justicia.
ll
Por mencionar sólo unos
84
¡
cuantoS, parece que 6 tos son algunos de los que tienen 1111 enfoque
totalmente ut ilitarista:
1) I"diferencia hllCÚI la distribuciólI. El cálculo utili tarista t iende
a no tener en cuenta las desigualdades de la distri bución de la felici-
dad (sólo cuenta la suma total, con independe.ncia de lo desigual-
Illenle o no que eslé distribuida). Podemos tener in terés en la fdici-
d.ld general y, sin emba rgo, querer prestar ate.nción 110 ¡:;ólo a las
magnitudes «agregadas» sino tambi én al gnldo de desigualdad de la
distribución de la felicidad.
2) Desinterés ror los las libertades}' otras cuestiones que
110 relJOrltln utilidad. El enfoque urilit¡lrista no concede n inguna im-
portancia intrfnseca a los derechos y li bertades (éSlOS s610 se valoran
indirectamente y en la medida en quc infl uyen en las utili dades). Es
bastante mzonable tene r en cuent,¡ [,1 felicidad, pero no lenemos por
qué querer ser esclavos felices O vasallos locos de alegría.
3) J1dapülciól1 y condicionamiento mental. Ni siquir.:rn es muy só-
Iída la concepción que tit.:nc d enfoque util italista del bienestar indi-
vidual, ya que I?uede Jejarse infl uir fácilmente por e! conJ iciona-
miento memal y las actitudes de ada ptación.
Las dos primeras níticas son bastante m:Í:; inmediatas que la ter-
cera, por lo que, qui:.dl sólo deberíamos corm:ntar algo ht te:rcera, a sa-
ber, la cuestión del condicionamiento mental y su inOuencia en el
cálcul o utilitarista. Cemnll' \a atención en las características men-
tales (como el placer, la felicidad o los deseos) puede scr especial-
Illcntc rt.:stri clivo cuando se rcal izan com¡.¡¡lraci(mcs illlerper.wna!eJ
de! bienestar y de las privaciones. Nuestros descos y capacidades
para experilll cntal' placer se adaptan a las sobre todo
p¡lra hacer que la vida resulte soportable en las silUaciones adversas.
El cálculo de In utilidad puede ser muy injusto para las p c r SOllllS per-
sistenlemcntc desfavorecidas: por ejemplo, los hahi tuales desvalidos
en las las minorías siempre oprimidas en
las comunidlldcs intolerantes, los aparceros n:adicional mente preca·
rios que viven en un mUI1do de incerlidumbrc, los trabajadores cx-
plotados día tras día en sistemas econóll¡icos exploti,dores y las am¡,s
de casa subyugadas de manera desesperada en culturas gravemente
85
sexiSI'l<;. L:1S pel"SOn;lS desva li das tienden a aceptar sus p dvaciollcs
dcbido a su mera necesidad de sobrevivir, por lo que pucden care-
cer elel coraj e necesari o para exigir un cambio radic11 e incluso, <:::1-
rcmes de 11 mbiciones, pueden adaptar sus dcscos y sus cxpect:uivas
a lo que considemn filcli blc.
12
La medida mellla! del placer o del de-
. seo es deml1si:ldo para ser una g ut¡¡ sólida d e las p rivilC:iones
y las desventajas.
Es impornmle, pues, no sólo rener en cuel1 ta el lwcho de que en
la est:ll ln de l.I tilübdes las p ri vaciones de las personas persistente-
menre dcsvnl id:ls pueden parecer ahogadas y s il enci adas, sino mm-
bién Ll vorecer lA creación h s condicioll(.'s )Xlr:l ql l!: los
individuos tengan ve rdaderns oporruniJaJ es de juzg:lr el ripo de
vida <jUL' les gl.l st:lríH vivir. Los (¡1etores sociales y econónJl cos, C0 l110
In cduc¡\ ción b¡ísic,l , la as isrencia S<.\1l i raria dcr\lcn tal y la Sq;u ri el :1<.1 Lit :
import:lI1res no sólo por derecho propio, sino rambién
por el pílpd que 1.)!Jeden b hora de briJlebr a los indi-
viduos In opo r·wnidad de abordar d mundn con cOJ"¡l je y lihc rmd.
ESL¡IS considcl"ilcioll es requi eren una base de mfonlladón ll1¡ís am-
p lia, qll e cCnl re espct:ia¡nwnte h atención en la capl.lÓdlld de los in-
dividuos para elt:gir la vid:1 que tienen r;\zones par;1 valora r.
J OHN l{IIWI.S y 1.11 I' IIIOIUOII O DE LJ\ LIBE!!Tt\D
PflS¡1Il 10S a an,llizur In leoJ"Ín contemporánea de la jwa ióa lll ¡ls influ-
yent e -yen muchos aspectos la más importante- , a saber, b dc
J ohn Rftwklj Su teoría tiene muchos comjJOl Hemcs, pero cornenZ;I-
mos con una condi ción que John Rawls llama «1.1 prioridad de 111 li-
bcrt'lc!». La [ol"l nu ¡ación que hace el propio Rawls rk esta p riol·¡dlld
es relatiV¡ll11 ente llloc! el·:l da, pero esa prioridAd cobra es pecial ilnpo r-
tnnci fl en 1:1 reol·í¡1 libel"t: ar ia moderna, en nlguIus fo nl1ulaci ont:s
(por ejempl o, el1 In cOll srn.1C"c ión dcg;ll1 l"C: mlénte inrJ exiblc presctlt tl-
da por Hobert Nozick) wl1siderll que muchas clases de de rechos
-que VilO desde los libertades personales hasta ¡os der(xhos de
tienen Ul1 :! prioridad política casi absoluta frente a la
consecución de objcli vos sociales (i ncl uida la elimi nación de las pri-
vaciones y de la miseria). ESfOS derechos adopLan la for ma de «res-
86
r[icó ones que sencill amenre no debell vioLt rse . T.O$
rrocedilll ienws que se idean parJI gara mi"lar los derechos, que han
de aceptarse cualesquiera que sean sus COllsccucnó as, no se encuen-
tran (según esta temía) en el mistno plmlo que bis COS¡lS que podemos
considerar deseables (las utilidades, el b ieneswl", la igua ldad de los
rcsll lnld os o las oportunidades, cte.). En esta formulaciflll, pues, la
cuestión no es In impor/aflcia compllrativd ele los derechos, sino su
flJ"iond{/d absolu/tl.
En las formll bdones menos eSrriCI:1S ele I¡l de la Ji -
herrad» presentadas en )¡IS teorías ¡ibel"llles (sobre todo en ¡os escri -
ros de .1oh n Ra\VIs), ¡os '1m: $\ ' cnnsider.ll1 priorirari os son
muchos IIlcnos, y cunsistvn cscll ci:l lment e en algtlnlls libe l"!adcs per-
sonul es, i ncluidos :1 !gunos polít icos y hum:'\11os. ' ) Pero la
prulIidnd qur.: sr.: c01Kr.:de n estos derechos rnás lim.l.t,ltlos pre tenoe
Sl!r bflst¡¡nte ·'1Lsollltll, y lIunque 1:\ cobertura de estos de r(! chos es
lllucho rn:ís lilll it ada qll e eu 1.1 l"eorín libennrin, tnmpoco pueden su-
bordi mlrse en modo alguno;1 1:ls ncccsidaclcs c<:unórt1i cas.
Ln razón jJ,lfa conced er una prioritJ:¡d ( :In ,lbsoluUl a la libert ad
puc(k discuLÍ I"Se dell lOS(r ..mdo In Fuerza de Ol. f¡IS Ctlllsidcraciones, in-
d l1itl.! la de las nccesiclH.Jes t'conómiclls. ¿Por qué van a ser menos im-
porWll tes las necesidades c..:on{¡m¡cls vit:ll es, que pueden ser cu<:stio-
!les de vida o mUl:ne, que [¡IS Ii Gerrades personll!t:<;? cuestión fue
p[;uHeada convincentemente hace mucho tiempo por H erben Han
de una fOm]¡1 genernl kn un famoso llrtículo puhlicado en 1973).
John Rawls ha reconocido 1:1 fuerza de' este ;Irgumenro en su li bro
posterior PoliJ;ud lJhemliJm,y ha sugerido la forma de incorpornrlo;1
¡
I
- I l· .. 16
a est mctura (e su teona ( e a JUSti Cia .
Para que se,l I"a"l onablc la «prioritlad de b ¡¡berrad» incluso en
los que SOll Illuy pobrt:s, crc·ell1()S ljue Iwbrb que matizar de
m, mera conSIderabl e el cont léllido de eS¡l priorichd. Es<.) no quiere
decil·, si n emb,ugo, que la no debo rener prio ri cbd, s ino, más
bien, que la fOnl1fl de esa d cmand,l no ¡\ pr[";ar p or nito
fáci lmente las neces idades económi cas. De hecho, es posibh.' dist in -
guir ent re 1) la propuesta estricta d e R!lwls de que: [¡¡ debe
tener absoluta prioridad en cnso de confli cto y 2) su procedimiento
general de distinguir nuestra liberwd personal de otros tipos de ven-
taj ll s que dehen recibi r un tratl1J1JÚ.:nto (!l/,edal. La segunda lcsi.<i más


, '
, ¡
general se refiere a la necesidad de valorar y evaluar las libert ades de
forma distinta a otros ripos de ventajas individuales.
Creemos que la cuesti{ll1 fundamental no es la priori dad absolu-
ta Si110 si la li bertad de una persona debe tener exactamente la mis-
ma importancia (IlO más) que otros tipos de vemajltS perSOn¡l!es, por
ejemplo, las rentas, las utilidades , etc. En panicular, la cuestión es si
la importancia de la li bertad par a la sociedad se rd leJa suficiente-
mente en el que tenderfa a darle la prop;" el1 su valo-
ración de su vemaja. lotal, La tesis de la prioridad de la Ji bertad
Oncluidns las li bert,ldes políticas y los derechos humanos básicos)
cuestiona que sea correcto juzgar h. libert ad sólo como una ventaja
-corno una unidad adicional de re nta- que recibe la p1'Opia perso-
na dc esa libertad.
Para evitar malentendidos, Jebemos explicar que 10 relevante
110 es el valor que conceden - y tienen razoncs para conceder- los
ciudadanos a la !ibertnd y a los derec.hos en sus valoraciones poLíti-
cos, Muy :11 contrario: la salvagua rdia de ht lib(!rtaJ ha de estar rela-
cionada, en ú1tinu instancia, con la act:ptabi!idad polítiC<l general
su importancia. Lo relcwnte cs, más bien, el grrtdo eu que el he-
cho de tener ll1Lís libertad o molS dt:l t:l:hos aumenta la propia vcnta-
j¡l personal del individuo, q ue no es más que una /Jarte de lo que esta
en juegp. tes is es que la importancia polít ica de los dere-
chos puede ser muy superior al grado en que d hecho de rener
dcredlOs aumenta la ven laja personal de los que los tiej)(:n, !.t.()S in-
tere5es de otros SOll importantes (ya que las libertades de
las dife rcntes personas esrán interrelacionadas), y la violación de la
lihertad induso es una transgresión de proced imiento a la que po-
demos tener razón en oponemos por ser algo maj o en sí
Exisr.e, pues , una asimetría con Ol ras fllenl<!S de ventaja individual,
por ejemplo, las rentll s, que se valorarían en gran medida en fu nción
de lo que contribuyen a las respecrivas ventajas person"les. La 5al-
v¡lguardia de la libertad y de los derechos políticos básicos tendría
la pri oridad de proced imiento que se deriva d e esta importancia asi-
méUtca.
Esta cuestión es especial mente important e en el contexto de la
túlltribución cons tituti va de la Ubertad y de los derechos políticos y
humanos a hacer posible el debate público y ,el seguimiento cOl11uni -
88
'
'' ...
.' .
1
,
..
cativo de normas y valores sociales acordados. En los capítulos 6 y 10
"minaremos con más detenimiento esta difícil cuestión_
ex.
HOBElt 'f NOZ1CK y eL PENSAM1JjNTO Ll Ll ERTAR10
VOlvllmo
s
ahora a la cucstión ele la prioridad ahs{)luta de dere-
cho:'., incluidos los derechos de propieJ'1J, en la:'. versiones más es-
trlct as de la teoría liLenaria. Por ejemplo, en la teoría de Nozick
(preso;: nto1d¡1 en A II{//'chy, Sta/e (/1/(1 U/opta), «derechos erQnómi -
que tienen los individuos a través e'creídQ éle estos derec
ho
1i
no pLle en quedar

IDpnlles pero eXS-!lf,ió.n 1.10
..SDfoqZJe ni s_e
(es b<ls tante ..ad.nQ,cLbª prioridad absolut:l..Ee los
berLlII'!os puede plantear e.§peciales p;;t;re¡nas, ya que entre las con -
secuencias de es(os derechos puede habL'l'
n:sllh ados hasbfntc f-e6151cs. '¡::n pñrti culllr, ex.iste b posibilidád de
violar de- fos-individuos -IJaTa -órri seg"iHr h¡s
cosas l.ilñscTue para gr:ll1 il;l portancia, ent re
las cullles scenC'i1NiFrnn eVitlil' eSlar bien nut ridos
y sanos, leer, No se puede paS,1r por alto
la importancia de estas libcn:ldes en liras de la «prioridad de la ¡j-
berrad»>.
Por ejemplo, como most ramos en nueSlrO libro Poverty al1d Fa-
mines, puede haber incluso grandes hambrunas sin que se violen los
derechos li bertarios (induidos los derechos de propiedad) de Il<l-
die.
u
Las COITl O parados o los pobres,
pueden mori rse de hambre prccisamente porque sus «derechos eco-
nómicos» - por legítimos que éstos sean- no les suficientes ali -
menlOs. ESle problem:l pod da parecer un caso especial de «horrol-
moral cntnstrófico», pero puede demostrarse que los horrores de
ct.Ullqmel' grado de gravcdad -desde las grandes hambrunas hast a la
dcsnutrición habitual y el hambre endémica pero no extreml1- son
compatibles con un sistema en el que no se violen los derechos li bcr-
tari os de nadie. Asimismo, hfl y otros tipos de privaciones (por ejem-
89
\
I
1;
1;
1:
l'

¡:
¡,
,

I
1:
t

r
I
!
I
plo, 1¡1 fil lta (le alc:nci61l I-'am la!> enfermedades curables) que
pueden mexislir con el p1eno reconocimiento de !Odos los derechos
liberta rios (i ncl uidos los derechos Je propieJarl J.
I.a 1t.'Of'Íll propucsfa de b prioricl.ll{ pol ítica indepc: ndiemc de IllS
conseclIcnci HS ¡¡ da lece de una considerable indirerencia hací n b s li-
herraJes [unc..lam':nlak:<> quo:: acaban lenit'ndo no _ los indivi-
duos. Es d ifíól que podamos esrar de ¡¡cuerdo en ¡lceptar b s simples
reglas de procedimienTo jfUlepemlil'lllcmcnle de SIl S comsccuencill s.
indcpendientélllt:nre de lo horrorosas e inacepl<l bles que sean cst:1S
consecuenci us p;l ra la viJn de las personas afe((!ltbls. En cambio, el
h¡lSado (-n bs n .msecuencias puede cOIH:eder li no gnm
¡d res pt.: l' o o L¡ viol¡¡ción de las liberfades individuales (e
incl uso pi Jed e chIr les un I rato (avonl ble) sin dejar de lado Ol r ns con -
siJeI"lI Cioll C'S , ind\1idn b ill[1 ut:llciu dt" los respectivos procedí -
mi emos en llls fl¡ndament: tl es q ue ti enen los
Dej,1 1' de lado las en general , incluidas libe rtAdes
que C0!1siguell -o !lO- ejercer los i.ndividuos , dilícilmellle puede
ser unil bll se s:Hi sraeturia de un sistema de evaluación acepr'lbJ e.
Desde el pl UHCl di.' vis!.: l de la h:lse de i n lon l1fH.- j {'Ill, el pen smni ,.n-
to Ií Lenario COl llO enfoque es demasiado limi tado. No sólo dejil de
lAdo las va riallles ¡1 !as la teoría militarisr:1 y el basado en
el b ieneSTa r cOllceden g r An impon:mci.t, SinO l<Jmbifn [¡¡S lihcrwdes
'Ill:ís h:ísicas dc las que tenemos razones parn vnloJ"¡11" y exigir. Aunque
se conc(·dn un Csr¡uu:,; especia l a In Jii.Jenncl, es muy pOCO ra7.onllble
sostener q ue rendl'Ín ulla prioridad lnn ¡l i.Jsol ula e inexor;¡ i.J le como
insisten las tcorías libcl'l;\rias que debe (ener. Neces il:lInos tina l>:ISl!
rle información d e J:¡ justióa m:is llI npha.
f, UTll. lIlAD, HHNTA !tEAl . y L'-.i T.E RI' ERSONALES
Segt'11l1a d('fini ción de la ética uti litaris la tradicional, la «uti Ji c!¡.¡o» es
simplement e b fel idd,\J o el placer y a veces la sati sfacción de los
deseos. l1"1:lI1 cra de ver la lIt iliLbd por medio de med idas menta-
les (de la felicic.bd o dd ha sido emp!c.ld,\ no sólo por ,dgu-
nos fil ósofos pioneros como J eremy Bentham si no ta mbién por el:O-
llomiS(<!I; uri li til l"i srns como forancis EdMewonh, Alfred MarshalJ ,
90
f
' ;.
1
f
,
¡
I
l
f
r
I
,
,
I
I
¡
A. C. Pigou y Dennis u.ooenson . COII\O hemos antes en el
resente capículo, estn medidA mental puede ser d lstorslonadn por In
sicológica a las privaciones Se t mtu, de he·
cho, de Unll imporlilote li miwción del li SO de med Idas sub-
jetivas. como el pl acer o el deseo. ¿Puede superar el uriJ \ransmo esta
limitaci ón?
1'::11 como se emp lea la «uril ieb d» en \¡\ teoría moderna de la clec-
.. -e ¡'o ,¡e,' adu en gran medid a d e ident iricHr[.¡ con cl placer o con
cton,:-' " , . . ,
¡
""·¡·:l cción de los deseos y se concihe como lA repre$entaClon nu-
11 S.l
m':ril"'1l de la elección de una perSOnil. Del>emos explicar que
cambio no ha ocunido en rC>.llid'ld en res puc:stll al prohlemll del aJus-
te mental, sino principalment e como reacción a las críticas verti d as
[lO!' Li onel n.obbins y otros scgllr: .las ella-
les las cornp8raciones inte1" pCrSOllrllcs li (: las meDres dl: düerentcs
personas «carecí:m de sl,; l1t ido» el plmtO de viSl:1 científico.
Rohbins sos ti ene q1..1C (m() existe ningllll medio panl poder 1'e::ll17.ar
(:sas comparaciones». Cita illc1 11S0 las dudns expresadas por prirnera
vez ).l or el propio \XI . S . .l evons, el gun."1 ut iliwrista (COI1 hls que está
de al.: uerdo): «Tm}¡¡s y cada III It1 de las meme:; SOll inescrmables P ¡;I'U
roJ1IS y c::lcl a un;l de (as dcm¡ís, y es imposiblt! tener u n común cl eno-
znil1il<lor J e.los CWlndo los e":O!1(\nllS[f\S se conven-
cieron ,k que In UTilización de comp:lnlciones de las
utilidades era, de hecho, un error mctOdológico, ]¡¡ versión más com-
pleta de la t radición utili tarisl:l pronto dio paso n diversas
Je compromiso. La que se emplea gencralmellle hoy conSlSle en ver
en b uri lidad sólo la rq l1"eset'l rHc1ón de lAS preferencias de un¡\ per-
Como hemos seií,llado ¡¡n tes, en esra versión (k la teor ía de
util i<. b d, decir que una persoml tiene m:ís urili d¡ld en el c5t,lClo x que
en el)' no es esencialmente de dedr que preferirÍl' eSlar en el
estado x a es tar eJl el y.
e ste enfoque t iene la vel1t aja de q ue no nos obliga a realiza r el
d ifícil ejerci cio de cOl11p nrar el cSTnc.! o melltal (como d p lncer o los
deseos) de las diferentes personas, pero al 111 1smo tiempo cierra tu-
(almente la puert a a In posibili.dad de reali za r comp:.ll'aciotles imer-
personales d e !;¡ s lltili dades (l :l ut ilidad es la
numéri ca de las preferencias d e cada individuo realizadü de torma
iw.lepcnJiente para cada uno de ellos). Dado qtH.: una persuna l! O
.. .• _--
I
.n-'J;\\· .• ..llfnVEHBIDf . .D t J:.;.i''-·;·j ".1 i.' ::: ..

_ H .' ... . .
! .• '.1.. t :':.0: .. .
'r
ir
¡
I
1
1
1:
¡f
1
,
,
r,
'j
\
"
,
"
,
:!e:1C en la de convertirse en otra, no es posible «rea-
I,zar» comparaCJOnes Ill tcrpersonales de ut iliJad fl partir de las elec-
ciones reales.
lO
. Si cada persona tiene sus propias preferencias (reflejadas, por
ejemplo, sus funcion es de demanda) , no hay manent de realizar
imcrpersonales a partir de estas diversas prcfercn-
CJaS. Pero. ¿y SI todAS compartiera!! las mismas preferencias y rcaliza-
rrm b s elecciones en circunstancias l '
., • ,' o l ay que re-
conocer que seria un Caso muy especial (de hecho como . - j '
H . . , sena o
«eXIsten tamas preferencias como personas»), pero aun así
Interesa me si es posible realizar comparaciones
Inlerpersonales partiendo <..le este supue.<¡to rnuy espl:cial. De hecho
el supuesto de las preferencias y las elecciOllcs comunes se
a en la economía dd bienestar y se utiliza con [recuen-
Cla d supues to de que todo ell1lundo tiene la misma
de .. Se trata de una comparación lnterpersonal es-
la uulldad. ¿Es esa presuposición legítima p ara imer-
pretar la lwlJJad como una representación numérica de 1 f
rencias? as pre e-
Por desgracia, la respuesta es negativa. Es cierto, desde l uego,
con el supuesto de que todo el mundo tiene la misma función de
la.s yn::ferenc¡3s y las elecciones serían las mismas, pero
Igual muchos Otros supuestos. Por ejemplo, si una per-
rCCJbe la Iflliad (o un tercio o una cl:ntésim¡l parte o 1m3 millo-
neSlma pHl"te) de la Utilidad de todas las de b,' ,
b . < enes que rCCI-
e o:·: a, ambas realizarán las mismas elecciones y tcndr¡ín la misma
de pero es evidente -por hipótcsis_ que no ob-
el nIVel ele utilidad de ninguna C(:sta <..le hienes. En
la representación numérica. de las elec-
ciones es cada dección puede representarse por medio de
un conjunto de funciones de utilidad posibles.
lr
El hecho de
(. jue comcldan las eleccione - . ·f' ,
. . s no slgm lca necesanil mentc que coinci-
dan las llul.dades
u
No se de llna difkultad de teoria
pura; tam,blen pucde ser muy importante en la práctica. Por cjemplo
aUl1que de b casualidad de q d " '
ue una persona epn mrda O incapacita-
da o enferma tenga In misma fun ción de demanda de cestas de bie-
92
nes que otra que no padezca ningún problema de este ripo, sería bas-
tante absurdo insisti r en que t iene la misma utilidad (o IJi eneslal' o
csliclad de vida) con una determinada cesta de bienes que la otra.
por ejcmplo, una persona pobre que tenga una enfermedad parasita-
ri a de estómago quizá prefiera dos kilos de arroz a uno, igual que
orra persona -también pobre pero sin ninguna enfermedad-, pero
sería difícil sostener que las dos disfrutan del mismo bienestar, por
ejemplo, con un kil o de arroz. Por 10 tanto, el supuesto de que las
elecciones y las funciones de demanda de las personas son idénticas
(supuesto que, desde luego, no es especialmente realista) no sería
ninguna razón pant espera r que la función de util idad tamb ién fuera
¡démica. Hacer comparaciones interpe .. es algo muy distinto
de explicar las ckcciones, y las dos CO!-ias !-iúlo pueden identificarse
confundiendo los COl"ll:l:pros.
Es tas dificultil des suden pas,use por t1lto en Jo que se considera
que son comparaciones de utilidad basadas en b s elecciones, pero que
equivalen, en el mejor de los casos, a cOmp<ltaclOnes de las «rentas
reales» sólo o dl: la base de bienes en la que se fund<l memu la utjJjdad.
Ni siquiera es fácil compa rar las rentas reales cuando cada persona
tiene su propia función de demanda, yeso limita el sentido Je esas
comparaciones (incl uso de la base de bienes de la utilidad, y no di-
gamos de las propias utilidades) . La utilización de las comparaciones
de rentas reales como comparaciones suplantadas de la utili dad
tiene serias limitaciones debido a la abs o1ut¡1 arhit rarkdad (incluso
cuando coinciden [as funciones de demanda de las d ifcn.:ntes perso-
nas) del supuesto de que la misma cesta de bienes debe reportar el
mismo nivel de utilidad a las d iferemes personas, así como a las difi-
cultades de asignar valores a la propia base de bienes de la utilidad
(cuando las funcione.'1 de ueman<..la son Jifercntes).Z)
En el plano pnkri co, la mayor d ificultad del enfoque del bienes-
tar basado en las rentas reales quizá sea la diversidad de seres huma-
nos . Las diferencias de edad, sexo, dotes cspeciales, incapacidad,
propensIón a enfermar, etc., p ueden hacer que dos personas distin-
ta!'; t.engan muy diferentes de disfrutar de Ulla cali dad
de vida incluJo aunque compartan exactamente la misma cesla de
bienes. La diversidad human" se encuent ra ent re las difi cultades que
limi ta n el interés de las comparaciones de las rent¡IS rellles para juz-
9'
gar las respectivas venrnl'3s ti 1 ,.,
e as l)erSOIl' IS F r, el,' ' -
'e "P'" J .1- ' ., S'gulen-
a o anaJl z¡¡mOS COIl brevedad las d· '·fi '
. • ¡verSas (1 (el! tades p .
:lIltes exammamos otm manCf;1 de enfoca _1 , '. . ' e lo
sOllal de las ventllj:l s. I .1 compai":lClon Interper_
.EL III ENESTAlC I JI VrHS' ·
, • DA!) Y HETril(OGJi ).¡ li ll lJ\[)
Ut il izamos las rent as y los hienes com J. . .
ncsta r. Pero el uso u ' I . o ).!se maten llJ de nuestro hie-
b' , q e po( emos da r a una derenni n-, d<l cesta d
lenes o, en termi nos lll-ís gen I 1 ' , e
\¡I depende a ll,n ni vd de
. , 1 g UIl ,I S CH ClIl1S[: ln Cla s'O . >
perso/lules (.'omo Es f ' "' . 1, .", c ntl ngen -
Cinco ¡' lentes dc J'f . . ", . ael Ilt: nuI.Jcar;1I menos
, _ ' . l .erenCl.IS l11 1esrru n..: n!' " .1 "
\ ellt.1Jils-el uwncst:I I'Y ,. l'! '. 1 .11( ,1 Y [\ S
.¡ 1 le¡ r,l l - que eXrl"ll el110S de e lJ a.
1) 1 !c!erogrl"lddad pt!fXOfllll. LIS . . . .
te rísticas físÍc[\s re lacion'! ,. . I nenl:lI cll srmras carae-
eebd o d s,'xo lo qu I . . <-: IS con ;1 lllC¡lpa<:Ícl:td, la enfermedad, /'1
cjt'mlllo, ¡¡n'a SUJ s se:l n d iferentes , P or
. t: ,¡me e lICCeSI J' lr n {i· /
COllfm su en[erllle,hd r"1r ' ' ' J • s relll:\ j}¡l r¡¡ UCh¡l/"
• , .... 1 ,1 qUe no neceslt' l 1
Pllde:t:ca' e ine! s' ' - < • l llU persona q ue no la
, u o co n ll ll TralamJento médico 1 _
pued e no dlsfrularde h mi ' !1l- ,1 . 1 1 / - ' , ;1 enlenlJa
, ' S .l C<l 1<- al (e Vld '¡ ( l lI C r . ,' 1
lenlllIllldo nivel de 1't:: I1l ' \' 1 U < ep Olr ,l1'I ¡J un ee-
, , ,1 Ilo[r;1. n'l perSOl ln ¡nc . _ 1
alf-" llna p r(,res is '" ' I ' fI )XICHil( a puede
, ' - . , 1 ¡1 persolla ( e ed 'I '" , , ! 1
Ccsll'a r más ayuch IJI) 'I . _, . b . l .IV.ln:'::Il C a jJuec e ne-
m.ís ere L '" Ill UJt.: 1 em araz¡j(la puede necesitar comer
" . ¡¡ «compensll cióm> nc' ,.',
velllajas varÍ<l y lldclI 'ís ' "b,CCS.ll l:l jl,U ¡¡ contr;\rrestnr 1,1S dcs-
, l. , , e<; po:;! e que algun s ti . .
&10 «corregirse» IOlalmeIl ¡e con In' " (" • . I¡ . esvCll t:!]as no pue-
? ) f) ' . _, . l a tl ,IJ1SIt: l cnCllI de rem¡l.
- wenltwd r",lo(:Wllod(/ con ('1 medlO (U b' .' ,
de medi o Hmbiell te COm(1 ' / , . (1 11 lente. L:I::; J lferencJ<-l S
, t: C InM as temper' l · "
xinus, bs p rec ipitucinnc' I . ./ . ,1 U!ns 1111111111a5 y má-
'
s, liS )I1Ul1 uaCIOll es et c), 1 . 11 .
() qne obt iene IlI1lJ 1'''1.0 I 1 :"" ¡ UCl dl l1l lI l r e n
" .... na (e un e ere ' l · 1 1
neces idades de calef:lcció 1 l. r 1l: llhl ( o nlve:: e e renta. Las
• 1 y(e¡Opaquc ll enel 1 b .
en Lonas ue cl ima lI1:'"¡·r.,.o ,. 1 OS po res que vIven
, " p .IIUellO probJ · _.
los pobres que hahir:l n en zon' '_' . que p ued en no tener
med¡ldes infecciosas en un ' .I.S, CldllIdas, La presencia de enfer-
a reglon e::; e la malari¡1 y el cÓler¡1 hasra
9.
f'
,
r
,
1:
,
f'
;
r
1,
I
I
,
f
,
I

, \
I
I
l
,
l
t
I
el Sidu) al tera hl caliu'ld de vida de que puedcn disfrutar los h .. hi-
¡antes de esa región. Lo mismo ocurre con la colll¡-Jminación y con
o/roS problemas de medio amhienre.
3) Diferencias de clima ;iodal, En la conversión de hls rentas y eJe
los recursos personnles en cal idnd ele vjc!" también inOuyel1 las con-
social es , induidos los 8jSlelT1:Js de públi ca y tl
o ¡Iusencin de ddillClI enci¡1 y de violenci., en un decerm¡.
n: loo lugar. Las cuestiones rel acionadas con In epidemiología y lJ
cont¡) Olinación SOl l cuestiol1 e:'> en las I.jue Infl uye (.lo ro el medio ¡lm-
bicnt.: como el c1iJll a social. Ap,lL"te dc los servicios públicos, lam-
bién Pllc:de ser mll y imporwllte el ti po de rebcioncs que existen en
d sellO de 1.1 comunidad , COlllO h :1 renuido a ::; ubrn>'¡\I'!a li reranml rc-
cif'11I C sobre el «cnpilal soci¡¡ h)?'
4) D¡ft'ré' l mdx enl!'!' 11/,\' persp('("tl1J{I_I' rt'lil clOfli/l es, Los b ien es que
ex igen las p,lut as de COnci lie!,! puedcn VrLriar el e unas ca·
lllllnirlades , 1 otras, dcpendi endo de las ;,,:ollvt:nciones y de b s cos -
tlHnbl'es. Por cjl:TlI plo, el hecho de ser rellllw/IIlJl'lIte pobre en u n:1
comull idad rica puede impt:dir ti ull a persona logrlll' nlgun¡lS «fun·
clunts» (como p¡lrt ici p:l r en la v¡dn uc la cOl11l1Ilicbc\ ) in-
cllIso :\lluque su r(: nta , en términos absolutos, sea mucho mayor que
la COIl la que pueden fu ncioJ1:1f COJ1 sum:l b cili d:ld y éxito los
mi emhros de las cOlllunidades 1l1:ís pobres, l)or ejemplo, para poder
«: \p,\n:cer en público sin SOl1l'ojarsc» puede ser neces:lrio ves tir me-
jor y cOll sumi r otros bienes visibles Cll las sociecbclcs más ¡-icns que
en las más pobres (como seib\ó A,bm SmiLh hace IIÚ1S de doscientos
nilos).Y> Lo mismo ocurre con'los recursos pcrsonnlcs necesarios pam
qll e las personas se a sí mismas. Se tnlhl priucipa!mcnte de
un" diferenci a e nt re sociedlldes m:ís que de una diferenci a cnfre per-
sonas dentro de una sociedad, pero las dos cuestiones sudeu estar
interre!,lcionadas,
5) DútribuciólI dentro de la familia. L:lS rCl1t;'t S q ue gana uno o
\luís miembros de una fmni li :1 son comp ar ti das por rorlos , t;¡ nto por
los que no perciben ningún ingreso como por los que perciben algu-
no. Por lo tall to, hl f;lmili<1 es la unidad básica pum ex:untl1<ll" re n-
tllS desde el pli nto de " ista de su uso. El bienesr:ll" ola liberwJ de los
mil:mb ros de unn famil ill depende de cómo se utilice la remo familiar
para sati$Íacer los ilHereses y los objetivos de cada uno de el los, Así,

1
F, ;',1 :',:'" 11,' ; ,.:. •
la distribución de la s dentro de las familias una variable
fundamental en la relación e-ntre logros y las indi-
viduales y el nivel total de renta familiar, De las reglas de distribu-
ción que se ut il icen dcntro de la familia (relacionadas, por ejemplo,
co,n el sexo, la edad o las necesidades que se Crea que ti ene cada
miembro) pueden depender los logros y las dificultades económicas
de sus miembros,27
Estas causas de las diferencias existentes en la relación
entre la renta y el bienestar hacen que la opul encia - en el sentido de
una real sea una limitada guía del bienestar y de la cali-
dad de vIC1,a. Mas addmlte (especialmente en el capítulo 4) volvcn:-
11105 a analizar estas diferencias y su influencia, pero debemos inten-
tar antes abordar la sigll iente cuestión: ¿cuál es la nlte rnativa ? .t:ste es
el tem<'1 del que nos Ocuparemos a continuación,
LAS LOS H.ECURSOS y LAS L1BEH.TAJ)ES
La idea de que la pobreza no es más que la de renta está bas-
tante arrai gada en la literatura sobre el temo No e' 'd b
... Uha 1 ea a sur-
da, ya que 13 renta -de!Jidamente definida_ influye en 10
Cl.\le podemos o no podemos hacer. La falta de rellla suele la prin-
de las privaciones que relacionamos con la pobreza in-
chllda la Inanición y las hambrunas. Cuando se es tud¡" ]" pobo' ,
, . '" .eza,
ex.!ste comenzar con la información qUe po-
SedIl10S la dlstnbUC10n de las rentas, en especial de las rentas
reales ba¡ds.
28
También existe, sin ernbargo, una buena ra7:ón para no terminar
con un análisis 1<'1 renta excl usivamente. El análisis chísico dcJohn
Rawls de los «bienes primarios» hace una descripción más amplia de
los recursos que necesita! 1 ' ], ' d ],
, ' . 1 os me lV1 1l0S cua esqUlera que sean sus
COll1pl."enden ren.ta, pero también otros «medios» de uso ge-
nelal. Los b1enes pnmanos son medios Jt.: uso general que ayudan a
el mundo a promover sus fines , y comprcnden <dos derechos
l¡¡s hbertades y las Oportunidades , 13 renta y la riqueza y las bases
9(,

i
cÍaJes dd respeto a UIlO El hecho de que el modelo rawl -
siano ccntre la atención en los bienes primarios está relacionado con
su visión de las ventajas individuales en función de las oportunidades
quc tienen los individuos para perseguir objetivos, Rawls conci-
be estoS objetivos como la búsqueda de «concepcione.s del bien» in -
dividuales , que varían de una persona a otra .. Si una persona, a pesar
de tencr la misma cesta de bienes primarios que otra (o incluso l1l1a
mayor) , termina siendo menos feliz la otra (por ejemplo, porque
tiene gustos caros), esta desigualdad no tiene por qué ser injusta en
el esp<'1cÍO de utilidades. Rawls sostiene que una persona ha de
:1slImir la responsabilidad de sus propias preferencias. JO
Sin embargo, la inclusión en la base de información no sólo de
las rentas sino tamhién dc los bienes primarios 110 es suficiente para
abordar toJas las diferencias impOrl <1lltes que existen en la rdación
entre ln renta y rec.: ursos, por una parte, y el bienest ar y In liber-
tad, por otra. De hecho, los propios bi enes primarios son principal-
mente distintos tipos de recursos generales, y el uso de estos recursos
para poder hacer cosas valiosas está sujeto casi a la misma Jjsta de di-
{ercucias que analizamos en el apartado anterior cuando examina-
mos la relación enlre la renta y el bienestar: la heterogeneidad perso-
nal, la diversidad relacionada con el medio ambiente, las diferencias
ele clima social, las diferencias entre las perspectivas relacionales y la
distribución dentro de la familia.
Jl
Por ejemplo, la salud personal y
la capacidad para estar sano pueden depender de una gran
de factores.
J2
Una alternativa al énfasis e n los medios para vivir bien es cen-
tral" la atención en la vida real que consiguen los individuos (o yen -
do más allá, en la libertad para conseguir la vida real que podemos
tener razones para valorar) , Existen, Je hecho, numerosos intentos
en el análisis económico moderno de ocuparse directamente de Jos
«niveles de vida» y de sus componenles , así como de la satisfacción
de las necesidades b ásicas, al menos desde los tiempos de A. C. .Pi"
gou.}} A partir de 1990, bajo el liderazgo pionero de Mahbuh u1
Haq (el gran economi sta palcistaní, que Inurió repentinamenle el"]
1998), el .Programa dc las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PN UD) ba publicado informes anuales sobre el «desarrollo huma-
110» que han arrojado de manera sis temáti ca alguna luz sobre la
i
,
vida real de los indi viduos. en especial de .los rclarivamelltc desfa.
vorecidos.
H
El interés por la vida real de los individuos no es ;[11-:0 n uevo CI1
(como señal..tmos en el calJítul o 1). De hecho. la descrip-
ción :lriscoréli c¡1 del bien hUI1l¡lIlo (como señala Marf il" Nussbaum)
esrabll relnci o nada expl ícir:1mcmc con la lIccesidad de «averiguar
primero 111 /"u nción del hombre» y después explorar «la vida CIl el
sentido de actividad» como elemento básico del análisis: normal ivo.))
El illlerés por las eondíóones de vida l:unbién se n:flejll clara mente
(como hemos sl:ñl1lado aml:s) en los estudios sobre la cOll tll bi lidad
n.tcional y 111 prosperidnd económica de algunos económi-
cos lJilJlleros, eOll1o Williant P e rty, Gn:gory King, Q11CSlhly,
Allloinc· LHl lrent Llvois ier y .1 oscph-Louis Lagnlnge.
T!l!llbi Cn es 1111 ellfoque que ,ltr'ljo mucho'l Adall1 Smilh. Como
hemos seíbbdo an tes, Smillt se ocu pó de eSiI capucidad ptln1 fun ch>-
nar concebida C0l110 «In c, lpacid,ld p;lrn ¡lp:1I"CCe r el1 público s in son-
rojnrsc» (y no sólo de la rema re:\! o la de bienes qne pose{¡11l los
individllos) .)A L" que se considern 1111¡J <<J1eces icI.H!» en una sociednd
depende, el an,í! isis srniLlli,lIlo, de qué se necesi re para consegllir
algull:ls libercldes mtni mi1ll1eul.c como «la C:lpaód:ld par;1
apa rcct: r en pú bl ico s in sonrojitrsc» o pnra p:lrt icipar en In vida de la
comuniebd. Adll lll Smidl pllll t('¡l la cuestión Je tI sil; uicnte HUUl era:
98
Por m:cesidJ1 des l'nl iendo uo sólo los bienes quc son indispcllS¡)
bies p:u·n vivir, si l10 wrnbién cU:llesquiem otros que, seglll) las coso
1I1lllbn,:s del pnfs, sería indeco roso q ue no [llvier:m b s personas
respf'lnbles, inclllidas b s de clase inferior. Por ejt"mpl o, 1111a l":lnt i-
sn de lino no es, eSlrictamcnte h¡lblando, necesaria pum vivir. Los
gr! e): ns y los rnmml0S vi"ian, l'óll1odmllelHc y no CC'lIínn
lino. I\; rn hoy dí;l , en Lt nl<lyOr parte de Europa, 1111 jOl"l1alero res-
11I.: t:lbl e se sOI1 I·oj¡¡ rín si tuvi era que apa recer el1 público lI I1a (;[1-
luisn de lino, c ll ya L"ill"enci,1 e1!tCndel·ü COlllO ese vcrgüm:osü
do dI.: polll"ez:1 en t" J qll e se supone ql le nadie pllede ener si no es <1
('¡llIS:1 de unil conducta di sip<1d a. La costumbre tamhién ha hecho
de los 7.:1J HIl OS de CUI: 1"\) a! ¡.:Cl necesari o para VIVir ell Gran 13J"t'" lai'ia.
A la persona respetabl e nl ¡IS pübre de cualqui eT sexo le daría ver-
glienzll :Iparecer en público sin 17
..
"
De la misllla [arma, fl !lna famil ia Jc la Arlll:rit:a () la EurolJa uc-
"d .. 1 modern¡1s podrí<l resl1ltnrle difíci l part icipnr en la vida de la
. "
"d"d sin tener al Ol l1H)S hienes (como 11 11 Lele[ono , un televisor
conllllll " . t> • • .
"lomóvü) '¡(le no son neces<lrios panl part icipar en la vlda de
Olln a
u
•••
la cO!1l uuich1d en Ia.s sociedades m:'Ís pobres. En este el cen-
" ¡ "lención han de ser b s libcrt;ldcs qw.: generan los bienes, no
[ro (e ..
bienes en sí mismos.
I.IB.EHTAD Y CAPACI DAD
Ll ev:llllos un tiempo t rnrnndo de defender la ¡de •• de que Cll lllucklS
e\',l lwlciones el .;.;espacim) correcto no es ni el de las utilidades (como
sos tiel1cn los j)ilnid,1rios elel cnfoCjll C' del hi C: l1 cs rllr) ni el de los bienes
prill1,lrios (como exige SII10 el de 11I :> libcl"ladcs fundamenta-
les - las célpacichldes- P'I1":.l ckgir la vida ql.l <.! [ (; 11(.;111 0;; r:1 7.0n(;5 p:II":J
Si el fj¡1 es cclltl"ar ht atención en lns opo rtunidades reales
del individuo para alcm1Zar sus obj etivos (como recomienda explí-
ót ,1\llcnte Ibwls), habría que \"cuer en cuell(¡J no sólo los bienes
primarios que poseen lus perSOll¡lS, si no t:Jmbi én Ins
personales rclevanl<.!s q ue delerminan b COf1/Jcn·¡Ól1 de los bienes
prima rios en la c<l¡xlCid¡ld de la persona para a!canZ¡l r sus fines. Por
ejemplo, un;, person<1 inc<l p¡lcilada puede poseer unu cest<l mayor de
hienes primarios y, si n emb¡u·go, rener menos. posi bi li dades de ll evar
llll <1 vida nonn¡ll (o de akan7.ar sus objctivos) que Ull a persona san¡l
que tenga una cesla más: pequeña de bienes primarios. Asimismo,
UI1:I persona el e edad :lV¡lnzarla o m:'Ís propclls.t a cll fcn mlf puede le"
11('1" más desvemajas en el sentido ge neral d d té rmino aun teni endo
1
1.. ...I?
una cesta mavor <. e Ulenes pnmanos.
El de «fun<.: ioncs», que ti ene unas raíces claramente
aristotéli cas, reileja las dive rsas 'lIIC 1I11H persona puede valomr
hacer o ser.·
1O
l.as fll ll cioncs \!alor<.lJas pllCJ Cll ir desde las elemcnta-
les, como comer bien y no padecer enfermeclndes hastn
uctividades o estados pe rsonales Illuy complejos, como ser CHp.1Z de
jJélrlidpar en la "ida de la comun Ílhd y respetarse n uno mismo: .
La «capacidad» de una persona se refiere a las diversas combl -
naL:iunes de fum.:iones que puede conseguir. Por lo tmlfO. la capaci-
99
,
i
,
,
dud es un tipo de libertad: la libertad fundamental para consegui r
distintas combinaciones de fu nciones (0 , en términos menos [onna-
les, la libertad para lograr diferentes estilos de vida). Por ejemplo,
una persona rica que ayune puede: conseguir los mismos resultados .
funcion ales en lo que se refi ere a comer o a nutri rse que una persona ":
desfavorecida que se vea obligada a p,lsar hambrc, pero la primera, i.
tiene un «conjunto de capacidades» diferente ¡11 oc la segunda (la
primera puede decidir comer bien y estar bi en nutriJa, mientras que
In segunda no) . !
Existe un considerable debate sobre las funciones que deben in-
cl uirse en la lista de logros imporrantes y las capacidades correspon-
dientes:'2 Esta cuesti ón es incvüable en este tipo de ejercicio de eva-
luación, y una de las principales virt udes del t: tJ foque es la necesidad
de abordar eSLas cuestioll es de una forma explícita lllgar de o(: ul-
ta rJas en un modelo impl ícito.
No es éste e/ lugar para entrar mucho en los tecnicismos de la re-
presentación 'f el análisis de las funciones y las capacidades. La can-
t idad o el grado de que disfrute una persona de caeb funci ón puede
represema.rsc por medio de una cifra real, y cuando se hace eso, cllo-
gro real de una persona puede concebi rse como un vector de funcio-
nes. El «conjunto de capl.lcidades» estaría formado por los distintos , ;
veClores de fun ciones entre los que puede Mientras que la
combinación de funciones de una persona refl eja sus logros reales, d
conjunto de capat.: idfldes representa la libertad para logrados: las dis-
ti ntas combinaciones de funciones entre las que puede elegir esta
pcrsona.
44
El centro de atención valomtivo de eSle «enfoque de las capaci -
pueden ser Jas funciones realizadas (lo que unj persona es ca-
pa? de hacer reaLllcnte) o el conjunto de capacidades de Jas opciones
que tiene (sus oportunidades reales). Los dos sumin istran di feren tes
t ipos de información: las primeras sobre las cosas que hace una per-
sona y el segundo sobre las cosas que tiene li bertad fu ndamental
para hacer. Amhas versiones del enfolllle de las capad dades se han
y a veces se hall combinado en la literatura.
4
'
Según una arraigllda t raJidón en economía, el valor real de un
conjunto de opciones reside en el mejor uso que puede hacerse de
ellas y -dadas una cond ucta m:lximizadora y la ausencia de incerri-
100
..
dumbrc- en el uso que se hace realmente. El de uso de la
oportunidad reside, pues, ell d v¡J or de uno de sus d emeJllos (a sa-
ber, la mejor opción o la opción En este caso, la
concentración de la atención en un vector de funciones elegido coin·
cicle con la concel1 tr<l dón de la atención en el conjunto de capacida-
des , ya que este último se .juzga, en última instanci a, en [unción del
prime:ro. .
La libertad renejada en el l.:onjunto de eapacidad\!s también pue-
de utili zarse de otras fo rmas, ya que e! v:llor de un conjunlo no tiene
por qué identificarsc invariablemente con el valor Jcl mcjor elemen-
tO que 10 compone o del elegido. Es posible conceder importancia al
hecho de rener oportunidades que no se aprovecha n. Éste es el rum-
bo lógico que hay que segui r si d procem p\)r el que se. generan los re-
sultados Üene imponancia en sí mismo.'17 De hecho, la pl'Opia «elec-
ción» puede ser una Vnli Ol;;! (unción, y tener una x cunndo no hay
ninguna alternativa puede d istinguirse razonablemente de elegir x
cuando exist en importantes Ayunar no es lo mismo
que obligaJo a hambre. El hecho de lener lH opción J e
comcr hace que el ayuno sea 10 que e:>, a saLJer, decidir no comer
cuando uno podría haber comido.
PONl.H·:HACfONE.<; , VALORAC':IONES y ELECCi ÓN socrAL
Las f unciones individuales pueden prestarse con más faci lidad a una
comparación imcrpcrsonal que las comparaciones de las ut ilidades
(o de la felicidad, de! placer o de los deseos) . AdcOl tls, muchas de las
funci ones relevantes -normalmente las canlcle1'Íscicas que no son
pueden observarse con gran claridad a parti r de Slll::Va-
¡uac¡ón memal (no subsumida en el «ajuste mental»). La v:ll'iabil idad
de la conversión de los medios en fi nes (o en la ¡iberrad para alcan-
zar esos fines) ya se: reflej a en la magnitud d e esos logros y libertades
que pueden figurar eJl la lis la de fines . Éstas son las vcntajas de utili-
¿al' la de las capaci dades para realizar evaluaciones y va-
loraciones.
Sin embargo, las comparaciones inte rpersonalcs de las ventajas
to/aleJ también requieren la «agregación» de componentes hClel'Ogé-
, :
,
1; "
F'
Ir
i
j
I
" ,
l'
11
"
neos . La perspectiva de las capacidades es illevitab1cmenLe pluralis-
La. En prImeT lugar, ¡wy clifcremes fi.lll ciones, Lln <lS Ill¡ís import¡mres
que otras. En segundo lugnr, hay q ue ver qué pes o se concede a la li -
hertad (l.lndamelllal (el conjunto de ntpacidadcs) frente ,11 logro re,lJ
(el vector de fu nciones el egido ). Por Cdtimo, dado q ue no se preten -
de que la perspectiva de ];¡s capacidades agot e: todos los aspectos n:-
leva nt es pm¡¡ los fines va lor,ltivos (por ejemplo, podríaJnos concede:r
import,mcia no sólo a ]a.s libertades y 11 10s resul ta dos, sino tHmbi én a
las regbs y ,1 los procedimit'l)[os), existe lllla cucsLit:il1 suGyacente, a
saber, cu{ínl o peso debe darse a las capaci d,l des en comparación con
cual qllier otra consi(l er,lción
¿Es esra plmalidad un ohst ándo p.ar:) defender Lt perspectiva el \.!
In C¡lPil cicLt d pa 1' ,1 re¡lliz,lr evnl uaciones? j"l uy al contra !"i o. lnsist i 1- en
que sólo debe haher Illla m:lgniwd que valoramos es re-
dUCir de manera l"a dJe;l ] el (";ll11pO de Il uest ro razonamiento vnlo r;lti -
vo. Por ejemplo, no d ice mucho en [¡lVOl" del utilitarismo cJ,í sico el
hedlo de que sólo val o re el placer y que no le il1teresel1 dircClill1lcn_
te In li bertad, Jos derechos, la cre.nividad o las condi ciones re, des de
vid" Il1sistil· en 1.1 (:olIlodidad mecánica de no tener naJa In;;s que
UI1:1 «bllen;l cos¡\}) hOl1l ogéne,1 serLI ncg.u- nues lrn humnl1i cLtJ C0l11 0
crbturas que rnzon:lIl como lrara r de f, lcilitOlrle la l/ida al {-hej c.n-
cOIllr.lIldo algo - -y 1"6!1J algo- que a rodos nos guste (cOITIO el s:¡]
mó n nh ul1l<ld o o qui:d incluso las p,ll atas (rit,ls) o nlgull i¡ cunLidnd
que lodos debamos lramr de lllaximiL.¡J" (como el sahor s,lbdo de los
alimentos) .
Ln hcte rogcneiebd de los facto res que influyen en ln venwjn in -
dividu,11 es 1l11a Gl raclcríslica gener al de la ev,¡]uaCl ón renl. Aunque
decidamos terrdr los oj os ;1 esw CUesti ón suponiclldo si mplemente
que bay lIll ¡J l'mita cosn hOlllogt n ea (como la «l"(' nl.\>:. o In «mi li dad»)
cn fJlncióll de],l cJlnl podcmos jnzgd l" la ventaj;1 total de loJo el mun"
00 y ¡-enli zar interperSOJhll es (y que podemos dejar el e
lado b s diJcrenci.ts entre las necesidades , las circlIllsfaJJCias persona-
les, ele. ), eso no n:sllelve el problema, sólo lo el uele. La satisfacció n
de b s prefe rencins puede tener ,dgCII1 at rncr.ivo obvio ¡¡ la horn de hn-
cel- fr ente a las lwcesidndes inJivirlunles de lHW persona, p ero (como
hemos sen<lbdo antes ) ,lpel1¡lS permite por sí sola realizar compara-
ciones inrerpersol1:-l1es , fundamentales en cualquier evallwóón so-
102
,.
I
,
, ¡i
,.
r
r
I
I
,
r
I
. ] ] c1uso cu·mclo se considera que la s prefcrel10as de cada perso"
da . D. _. ..
·¡itll"en el ·í rbitro últi mo de su bi enestar , Incluso cuando se
con., " ' . .
l
· " l· , 1,) lodo lo clue no sen el bicllcsrHr (corno 1:1 hhertaJ) e 1Il-
(Cp1 (le d . .., .
cl uSü cuando -por hab ltlr de un cas o lllUy todo el inun-
do tj ene lu misma función de delll il nda () el mismo mapa d e prefe-
. - 1" [OITI¡"·lraóón de las valouleiolles de. lllercado de las ces las
,... . .
de bienes (o su colocación relat iva en un mapa compnrt ldo de
de CUfVil S de indlferencia en el espacio de los bienes) nos sumI -
nistra poca información sobre Ll s comparaciones
En las evaluaciones Lr adicion :des en las q ue la espeohcaclOll es
más completa, se adlllill.: explíciLll1 n etHe un gnKlo cOllsider,lble de
heterogeneidad. P o r ejemp lo, en el r<l w]s¡ano se
que' los bienes primarios son constituti vamente diversos (lnci l.l1 dos
«Jos derechos, las JdJcrt" des y las oportullidades , la rel1l a y la r1CjUC-
.,.,,, ]., b"se soci al del respeto n li no mismo») , y Rawl s los an;:¡!i za por
J • • w
med io de un «índice» glob,¡J ele tenencias d c hicnes primarios."
Aunque tanto el .: nFoque 1·f\w] si'lll O COlIl ü d uso de funCIones
ih un ejercicio simil ar de juzg,ll" en UIl cs pacio con heterogeneIdad,
el primero es mií s pobre des d c el pllllto de vist a de la iufornwclón,
por raZOll es ya annlizadns, debido :1 las diJ"crcnci,ls paramétricas de
los recursos y los bienes p rimarios frente a la opo l"t unidad de cons e-
glli !" tina ,¡lt;l calidnd de vida.
El pro blcmH de la w !ornción no es , sin embargo, un problema de
«o todo () tl il(h1». Al gl1llas valoruciones. que lienen un ,,!canee in-
l"OlllpletO, se desprender; inmedi.\lamenre de la especificaci ón de
es p" cio sociill. Cwmdo sc.!C'CCi OllaIl ciCr[¡lS que se. C0115j-
der:ll1 si gnificativas, se especifica ese espacio focnl, y b proplH rela-
ció n de do minac ió n ll eva a una «ordena ción p<llTi;lh> de las d is ti ll¡ <lS
si1.l1Olcioll es. Si la persona i tiene una canticlad mayor de 11ml Función
si gnifjc;uiv¡l que L1 j y, al menos , Ull ,l Glllti dild igual lod ns
(ull c iones, e n tonces ¡ tiene cb ramente un vector de fUJlCl OnéS mejor
v,llorado LJue el de j. ESt·'l ordcnación j1Hrcial puede
pecificando con mayor detnll c las posi bles pondernciones. Senl Sl/JI -
cienf e, por sUpllestO. un úni co conjunto de pondCnlCioJJcs ge-
nerar un orden completo, pero normall1lCIlle no es Jl ccesano.
una de ponderaciones sobre l<l s q ue hay (es de CIr,
cuando se qnc las ponderaciones deben elegIrse de Ul1,l
I
l'
gama espec,ificada, incluso sin que exisla un;¡nimidad '
exacto elegIdo de esa gama) h b ,,' -.l' sobte el punto
, ' , a l a una oroenaClóll l . ,,' 1 b d
la mtersecóón de las el ' ' ).lteJa asa - a en
d
- or en,teLones. Esta ordenación P' . " ,1 '
ten era de forma sistemática a medi j, 'd .ltera :;e ex-
1 ( a que sc re tuca cad -
a gama, Llegará un momento e" el P d a vez mas
H roceso cred ." I 1
- posiblemente mucho antes de I ucclOn (e a gama
. 1 que as P011deraciones st:an tíni-
C85-; en e gue la ordenación parcial :;erá completa "
!-Jaturalmente, fundamental . '. .
de evaluación de este rip I ¡' . preguntar en cualqUier c¡ercicio
o a OUlla en que se sd" . 1
raciones, Este ejercicio só1 d ' , eeelonan as ponJe-
I
' o pue e resolverse por d' I '
u¡¡ci ón razonada. En el ca d' me 10 (e una eva-
, so e una persona qu 'l ' d
p ropIOS juicios de valor la ,1 , "d ' ,e esta 1aC1e11 o sus
. , ' se CCCI0n e las pond .' . ,
reflexlOn en lugar 1, d . - erauones requerr['a
(e Ull aCller o 11l terp('r' l (
embitrgo, para conseguir - - SOlla o un consenso). Sin
un<'l gama «acordad' . l '
evaluación social (roe e¡'e" I ,1 . <1» p,Ha fea !Zar una
»1p O, en os CStuell' . I el
za), tiene que haber algún ti el os SOCl ¡¡ es (' la pobre"
ponderaciones o al me,'o'" I po e «consenso» razonado sobre las
, 1, el .
1:a de un ejercicio de «de " -. . 1 na (e pon eraClones. Se tra-
ca y una comprensión ,soCla requiere un debate públi-
1.1 dceplaClon dem ,. N'
problema especwl qllf' sólo I OCl'atlcas.- o es un
las funciones, - ve p antee cuando se utiliza el espacio de
Existe en este cas '
. o una Inte resante e!ecci - 1
Cl<1» y la «democracia» en 1, . I , " 1 on entre <l «tecnocta_
_ .1 se eCClon ( e las pI . . .
7a lIlere%':ca In pena analizar algo.- Un r ,-¡- eraClones qUJ-
se base en la búsqueda den , ., . d
P
OCClllTIlentü de ekcClon gue
10ctat¡c¡¡ e un acuerdo el
puede ser o e lIn consenso
1
' ,ente engorroso y , h
es disgusta I f ' , a lllll C os tecnócratas
o SUICJente su complejidad "
guna fórmula maravillos" , para SUsplrar por al -
," que nos proporc¡ . 1
p(ll1deraciones ya preparad- - one S1l11p emente un¡¡s
dS que sean «perfecta' S' b
existe, por SUpllesto e' f/ I , . . - ,s». eUl argo, no
onnu a magrca ya 1 . ,
ponderación es una . ' - d ' lJue a cUestlOn de la
• • e CUestlOn e evaluación y 1 1 . "
cues!Jon de recnoloo-¡<> ,' " I - \ a OUIClon, no una
>:>... .1 person a .
Nada nos impide propon' ..
mula - en lugar de ot ra_ se utIlIce una determinada [úr-
. .. pala teA Izar Ulla 'tgre'" ."
qerC1Clo Inevitablemente d _, 1 " ." , ",OlU01l, pero en este
d
e e eCClon SOCl,¡j su est t d b d
' e que sea aceptab! _' , ' , a us e e epcnder
t: para otl OS. No obstant . , '
fórmula «c!anuncnte correcta I e, se ansIa contar con ulla
,» a a que no pueda poner objeciones
104
nadie que rnonable. Un buen ejemplo es la contundente critica
de 1'. N, Srinivasan al en foque de las capacidades (y su uliló.al'Íón
¡¡.tró al en los Human Deue¿O¡J11tel1t ReportJ del PNUD1, donde
muestra su preocupación por la «distinta importanci r. de las diferen-
tes capaódades» y propone que se rechace este enfoque en favor de
la ventaja del «modelo de la renta real» que una medida
prácrica para ponderar los bienes, a saber, la medida clel valor de
cambio».' ) ¿Hasta qué punto es convinccnte esta crítica? Existe,
desde luego, una medida en la valoración de mercado, pero ¿qué nos
dice?
Como ya hemos señalado, la .;<medidfl práctica» del valor de
cHlnbio no nos proporciona compantciones interpersona!cs de los
niveles de utilidad, ya que esas comparacÍones no pueden
de las elecciones reali7:adas. l':xi ste una cierta confusión sobre e$le
tem.l debido fl que se malinterpreta la teorífl del consull1O t¡-¡¡d icional
_ tflzonabl e dentro de es te contexto- , que considera que la utili-
dad no es más que la representación numérica de las elecciones de
una persona dada, Se tmta de UIla manera de definir la utilidad que
sirve para <'lna1izar la conducta de consumo de (ada persona consi-
derada pOI' separado, pero no ofrece por sí sola ningún procedi-
miento para realizar comp,lraciones interpersonales sustantivas, La
observación demental de Pflul Samuelson de que no era «necesari o
realizar comparaciones interperson¡¡les de utilidad para describir los
es la otra cara de la misma moneda: obsnvando (da
medida dd v¡Jl or de cambio» no se obtiene ninguna información so-
bre la companlción de la utilidad.
Como hemos scñabdo antes, esta dificultad presente inclu-
so cuando toJo el1l1undo tiene la ll1isflJ<'l fUllción de demanda. Se
agrava cuando las de demanda inJividuflles son
en cuyo caso incluso phU1tean problemas las comparaciones de b
base de merC<ln<:Ías de la utili dad, No existe nada en la metodología
clel análisis de la demanda, incluida la teoría de la preferencia revela-
da, que permita deducir las comparacione,<; interpersonales de utili-
dad o bieneSlar de las elecciones observadas de las tenencias de bie-
nes y, por lo tanto, de las compal'adones de la renta real.
De hecho, dadas las diferencJfls que existen enlre las l-> erson<'lS re-
lacionadas con algunos fa ctores como la edad, el sexo, el talent o il1-

'1
,
, ,
nato, la inCllpacidild)' la las lcnenc.Ü s de hielles pueden
sumi nistrarnos en rell lidad bastan te po ca inform.lción sobre ti tl<IIU-
raleza de In vidn que pueden llevar los respecrivos individuos. LIS
rene;lS reales son, p ues, lI ll OS Ind ica, lores b¡ISfaIllC ins:ais(aclol'ios de;
importalltcS compollenres del bienesrar y de la calidad de vicb que
los indivi duos ticllen nl:!ont"-s para va lorar. En ténlli nos uds gencnI-
les, es incvir:l l.Jl e n:¡¡lizllr juicios de v(llor cl1,mdo se compar:l el bic-
neSWr o In Clll itb d de vida de los indivi duos. Por OTra p:lJ"TC, cual-
quienl que vnlOI e d escrurill io Pl"l blieo dehe tener ('n cien;1 Incdid:t
b oblignóón de dC;iI!" claro que .fe hace un juicio de valor cwmdo se
utili znn las rentas reales COH ese (j n y que L1S pondt:r:lCiones emplCtl
lb s impJkitHmenr.e dd H!1l ser objeto de un es crutil1io v,dor¡¡tivn. En
eS!t COnt'CX[O, el hecho d e q ll e Lt eval\ \,\ción de 1;1 Lt lili(bd:t pan ir Je
las ccstfl $ de biC: I1\:S e1J los p rccins de mcn:ado dC: [n engaiíosa
impres ión - ,11 menOS'l algunos- de q\l e, par!l re(¡/iz(lf eVII!//(/dollf.' .I'
.1' (' /.1(/ xc!!.'a:iollCldo !)/'WÚ/IJ/('llh' ull a «ntedida pnícr ic.m Y¡l exislcnlc
es !l il a lill1itl1o.: i 6n mfÍs q ue \In au ivo. Si p ara reali:t¡¡ 1' cLl ulqui cl'
es rlll1dnment nl (como creemos que lo es) un escl'lltinio pú-
hhco dncuflH.:nt 'l do, I!;IY (.1 11(' il ldic'-II" luás explíólameure I
tI
:-. va!nl'CS
implícifOS e n juga r de proregcr!os del escrutinio con I:i espuri a cxeu -
Sil de que forman pane de una mediJll «ya eXiS1CnI(;» q \l e la sociedad
puedc' lI tili7.l1 l" Je lU:mcra inmediata si n Il\;ís p re¡ímlmlos.
DaJo que muchos economistas prefi eren c!¡¡f:tmeme b evalua -
d ón hns:l drl en los precios de mercado, ta mbién es imporwntc' seiill -
. 1.11" roc.bs las v;lI .... b les, salvo las tenencias de Lienes (¡¡[gunns
cueSllonl"S llllpOrt:lIl1eS como la Illoft<ll idad, 1<1 morbilidad, la edll C¡I -
ciÓII , l<1s Iibel'lfl des y los nt-n.:chos reconocidos), rt'ciLell _ irnplícitll-
melllC- Ulla punt!cr¡lción d irecta nula en bs ev:duaci ones btl S,ldas
sólo en f" J c'n[oqLlC de b ren(ll re,d. Nillb pueden recihir ¡l lgUll;¡
POIl(!t: I.·:Jdón h:"¡rectll,si :<;(") 10 ;IUlJIent¡1ll las l'l!J1[ ;\S reales y las
lencnCJas de bl(;ncs. l!.1 confundir la tompftl',¡ción del hi (;l1cs wr con
la compl\ración de J¡¡ s l'entns reales tie ne I In alt o p.rccio.
. un poderoso argumento metodológico para hacer
h Jn CilPIC en b I1 ccC:!si J ud de ¡Isignar cxplícir,1ll1cnce ponder;¡ciones
V¡110mliVlIs !l los di ferentes componcmes de la cali dad de vida (o dd
bienesmr) y de someter a tontinuación1as ponderaciones degidns a
un debate públi co y ¡Iun escrut inio crítico. En cual'l uier selección ue
106
, .
¡

¡,
!
lós criterios d!: eval uación, deberían urili 7.lIrsc l lO sólo juidos de va-
lor si llo mmbién, con bastante frccucnci¡l, algunos juicios sobre los
que no existi ría unanimi dad. Es R]gO iO(!vitablc eu un ejercicio de
elección social de esre t ipo.)) La cuestión fundamenwl es sabcr si
pa r¡] re,,!iza!' al gunas evaluaciones podemos 1I 1il izar o no algunos
criterios que sean m;Ís rcs¡xlldlldos por la opinión pliblica que los
meros indicadores que suelen recomend:lI'sc por motivos 5upuest¡l-
[ecnológicos, COIllO los indicadores de la remn n:al. Eso es
{Iln&)menwl para ev,ll uil l' la polít ica económica y social.
IN FORMACIÓN Sül\HE LJ\ $ c .... I'I'oCmMH,s: 1) [ FtiRI.iNTJ:::S usos
pe.l'speCliV<l de las ca paci daJes puede utilizarse de milll cras bus-
r:1I1 1C d ist int as. Ll cuestión de la estrtllt'gitl pnk rica que debe :ldop-
pnra evalua r la polít ica ccol1(¡mic:a y socialllil de dist inguirse el<.:
1:1 cuestión ji{/ulrl1t:enfal Jc cuál es b mejor manera eh..: juzgar las ven"
tajas individuales y el modo m;ís ra<t.onnhlc de r(',¡[izar compamciones
En d pl>lHO d<: IOt1 [Uudlull<e'ntOf" In perspectiva de la
cap¡Kidad liene algunas venrnj;¡s evidentcs (po r I'a<t.oll es ya analiu-
dns) en comparación con b cflllcenrmción dc In :H:cnóón en vm; ablcs
instrumen tales como la renta. f.so no qll i...:re deci r, embargo, que
el cenno de alención práctiCtl más [ruclÍfero setm inv,lriablemenre las
medi(.bs ele las cap:,cil.bdes .
Algunas Cilpacidadcs son lTl:ís d ifíci les de medir que otras, y los
¡mentos de inrrod ucirl¡lS en l lll «indic:l dor» pueden ocultar rl veces
m:ís de lo quc rcvel an. Los niveles de l eUlIl -introduciendo posi-
I.J lemente algull '¡S correcciones panl tener en cuenta hls difercnci¡1s
dt: precios, ,¡sí como las diferencias entre las circunstancios d<..: los ¡\l-
dividuos o de los grupos- pueden ser, con b nstulltc frecuencia, un
útil pli nto de pa rtida en biS eVah,¡¡lcioncs pnkt rcil s. Es muy necesario
se r praglllMi co CW\ lld() se I\ lil i¡w Ja mOrlv8,ciún que: süby¡KC en la
pcrsj)(,!cl iva oe bs cap¡l cit!ades p:1 r;\ empicar los elatos exiSlentes con
d fin de rcalmtr cvalu: lciones ¡.mícricas y de 1" políti cu eco-
116rnica y social.
Cabe considerar tres e nfoques pr:ícticos parn dllr unu form<l
. . 1 "fd 1"
pracllca a a cueSllon un amenta:
107
,
1
,
,
¡
,
,
,
i
1) El enfoque directo. Este enfoque general consiMe en examinar
direcrameme 10 que puec..l e decirse sob.re las respectivas ventajas ana"
!izando y compm'ando vectores de funciones o de capacidades. 'Ésta
es, en muchos asp(x: tos, la forma más inmediata y genuina de incor"
parar a la evaluación las consideraciones relativas 3bs c3pacidades.
Sin embargo, puede utilizarse de distintas formas. Entre las variantes
Se encllentranlas sigui ente::;:
1.1) la «comparación tota.b>, que con::;i ste en la ordenación
de todos esos factores en función de la pobreza o de la eJesigual -
dad (o cualquiera que sea la cuestión que es temos II naJizando);
1.2) la «ordenación parcial», que consiste en b ordenación
de algunos vectores, pero sin exigir que la ordenación sea total;
1.3) la «(.:omp:tmción de capacidades específicas», que con-
siste en la wrnparación de una capacidad elegida como centro de
atención, sin U"alar de que la cobertura sea totn!.
Evidentemente, la «comparación total» es la m6s ambiciosa de
las tres, a menudo dernashldo ambiciosa. avam;ar en esa di-
rección - y posiblemente ll egar bastante lejos-- no insistiendo cola
ordenación completa de lodas las alternat ivas. La conccnt nu.: ión de
la atención en una determinada variable de la capacidad, como el
empleo, la longevidad, la capacidad de lectura y escrilura o la nutri-
ción, es un ejemplo de «comparación de capacidades específicas».
Es posible, desde luego, pasar de un conjunto de compar:1ciones
cap:1cichdcs a UI1a ordenación ::,gregada de IQS con-
J: lIltOS de capacidades. Es ahí donde las ponderaciones dese.ll1pei'ia-
un papel fundamental, tendiendo un puente entre las «compa-
de capacidades específicas» y las (ordenaciones parciales»
o.lIldu.s,o las «comparaciones tOlafes».H Pero es importante hacer
h.lI1 cap,e en que, a pesar de la cobertura incompleta de las compara-
cIOnes de capacidades específicas, esas comiJaraciones pueden ser
bastante esclarecedoras, incluso por sí solas, en los ejercicios de eva-
luación. En el siguientc capítulo tendremos oport unidad de ilustrar
es La cucstión.
2) r';l cllJoqUf' compl f'lllClltario. El segundo enfoque es rdativa"
mente poco radical y consiste en el continuo uso de procedimientos
tradicionales de las comparaciones interpersonales en los espacios de
la renta, pero complementándolo con consideraciones reJacionadas
10R
" ...... ,
con las Ol pacidades (a menudo de ll na mane.ro poco formal). Desde
el punto de visto práctico, esla vía permite ampl iar algo la base de in-
formación. Ésta puede complementarse con comparaciones directas
de las propias fun ciones o con vuriaLles inst rumentales distintas de
la renta que se supone que influyen en la determinación de las capa-
cidades. Algunos factores como la existencia de asistencia sanitaria y
su cobertura, la evidencia de discriminación sexual en la disn ibución
de los recursos dentro de la familia y la presencia de p.HO y su mag-
nitud pueden complementar la infor mación pardal que transmiten
las medidas tradicionales en el espacio de la renta. Esas extensiones
pueden contribuir a comprender mejor los problemas de la desi-
gualdad y la pobreza, complcml'1llt1}tdo lo que se sabe pOI' medio de
las medidas de la desigualdad de la renta y la pobreza de renta. Eso
implica esencialmente utilizar la «comparación de copacidades espe-
d fi cas» como recurSQ cOl11 plel11 cntario. 's
J) El enfoque indireClO. El tercer enfoque es m¡'js ambicioso que
el complementario, pero sigue centrando la atención en el conocido
espacio de las rentas, nebidamente ajmlado. Pam calcular las <<.rentas
uj ustuoas» puede ut ilizarse. información !>ubrc OHOS determinantes
de las capacidades distintos de la renta .. Por ejemplo, se pueden aj lls-
lar a la baja los nive.\es de rent¡l de las famili as si SOI1 analfabetas y al
alza si tienen un elevado nivel de estudios, etc., para que sean equi-
valentes desde el ptlnto de vista dd logro de capaci nades. Este pro-
cedimiento est6 rebcionado con la literatura general sobre las «esca-
las de equivalencia», f1s! como con las investigaciones sobre las paL1tas
de gas to de las famili as para' evaluar indirectamente las influencias
causales que no pueden observarse directamente (como la presencia
O la ausenó a de ó ertos tipos de discrimi nación scx ual cn el seno de
b fami lia).'?
La ventaja de eSlc enfoque reside en el hecho de que la renta es
un conocido conceptO que a menudo permite realizar una medición
más estricta (por ejemplo, que los «índices» globales de las capaci-
dades). Puede facilitar la fo rmulación y la interpretación. El
motivo parn elegir la «medirla» de la renta en este cnso es :-.imiJar a la
razón por la que A. H. Atkinson elige el espacio de la renta para me-
dir los efectos de la des igualdad de la renta (en su c¡'jlculo de la «ren-
ta equivalente dislribuida por igual») en lugar del espacio de las mi-

.
1
- i-¡lClIll r,d do ONud'n)
ll .... •
"
,
f
[¡dac/es, propues LO inici al mente: por H ll gh Dal rolJ,w En el enfoque
de DaltolJ la desigualdad puede concebirse en (unción de la pérdida
de utilidad (: Husfle!:1 por la d isparidad, y el clIInhio que int rodujo At-
ki n:;on ill lpl ica l>a cvaluilr la pérclida p rovoc;I{la por la desigualdad en
función de In «re nw equivalente».
. I ,:1 de LJ «med id:l» tH) es ins ignificante, y el enfoque in-
,l!recw nene vClHajlls. Es necesa rio reconocer, si n embilrgo,
que no es «mas senCIll o» q ue b evaluación d ireera. En p rimer luga r,
cnan,do Jos valores de h l renta equivalente, tell e m os q t lC
cons lcl er:lI" como Infl uye la renta en las Ci1 pacidades ya
que las lasas de cunversión tienen que depender b lllot iv:lción
sllbynccnrc en J.¡ ev;t! u¡¡L"ión de las cap¡l cidades. Por olr;1 pune,
las cuesl iones de d isyuntivas ent re LI S caput idudcs (y
la,s (1. : !¡¡s I'el ali v¡\s ) han de afronwrs¡,; en d e1l foq ll e in-
chreclO (;X¡lCl nnh; n te igll ;l ! q ue en el enfo q ll e d irecto, yll q ue lo (lI1 ico
q ue se c:ambi ,1 escnci,dnll:n¡e es b unidad de En este sen-
l idll, el cnfOtjllC indirccto no es muy d istinlo del ell foqw! din.!cro en
CUU11lQ 11 los juicios de valor qll t! hay q ue h.lcer para conseguir rno.:di -
das nccpmblcs eH (,1 esp:lciu de bs rentas equiv;ll elltcs ,
En lugn!', es illlponame d isringuir entre b rcnla como
en la <[.ue se midl' In desigu;ll dad y la rellla como 1J{'/ní:lllo paf¡¡
b deslgll 'll dnd. Aunque la de {¡¡ s capaci dades se
11lI( ];, perft;clamenlC por medio de las rentas equivalentcs, eso no
quiere deci r lJlIe b tnmsfcrenci¡1 tl e renra sea la mejor m,lIler:1 de 111-
c!l,;l r COntr:l la o!Jservada. L l cues¡-ión de la compenSól-
clon o del resarClllllel1to plamcfl ot ros remas {l a eficflci¡1 a la hora de
aherar b s difcl'ellcins de «;Ip,lcidad cs, la fuer;>:,1 H.'spL'cr iva de los efce-
d,e, los etc .. ), y no debe considerarse que la f5cil «per-
cepClon» las dlferL' llcl:IS de rcm:) \lO es una s ugerencia de que las
transfe rencias de renta resolvería n más eficazmen-
te d ispnrid"dcs, No es por supueSlO, caer en esra e rró-
:1ea I
l1
l,l..'r
p
n!1l1cil'1I1 de );¡s r Cl1l iJS equivalelllcs , pero b claridad y Ifl
d,:l es pat: io de Ll s rCl1tas puede ll eva r ¡¡ cnel' en es.1
ren tflción , a la que hay que resistirse de fonn a explícita,
, En rerce. r ILlgar, ttu n"llH.: el espaci o d e las remas facil ite la medi-
cJó n y b formulación, las magnitudes reales pueden ser muy engaño-
"as desde el lJunto de vista de los valores "lIJe intervienen, COllside-
llO
t
¡
¡
renlOS, por ejem pl o, la posibilidad de que H ll1t;dida qut: disminuye el
nivel de renta y una persona comiem':¡l n pasl\l' hambre, llegue un mo-
menro en que bruscalneme sus probabi lidades de super-
vivencia. Aunq ue la «d isranda» en el espacio de rentas entre dos
sea bastanLe pequeña (medida enteramente en función de b
rcnrrt), si la consecuencia de variación es 1111 Clllllbio espectacular
dI! las probll bil iJades de supervivencia, el efecro de esa pequena va-
riación de la renta puede ser muy g rande en el espncio de lo q ue en
realidad cucnhl (en este cnpllcidad de sobrevivir). Puede ser,
pues, engnñoso creer que la d iferem: ia es «pequeña» po rque tI dife-
n: ncia de renta lo es. Dt: hecho, como la rema sólo es importHnte
como no podemos sHber lo impo l<[ ;llIlCS q ue son 1:1s di -
fcrendns de rent a si n cons idenll' b s cOIJ,\'ecllt'lIátls de esas diferencias
ell el q ue cs, e11 (.I li 111 :1 inst<l ll cia, import ante, Si se pierde
un,1 batalla po r falt n de un clnvo (:llnlVés de I.lnJ c,ldenn de tonexio-
Il es cllls¡tl cs que esb oza el viejo Vl:rSO), el cb vo cS¡lIndamcnlal, por
muy l1iVl al que sc.\ t U el espacio de hls rentas o de Jos
eli da uno de CS{{lS enfoques tiene la ventaj a cOJ1lingcll te de qlle.:
puede variar dependiendo dd tipo de ejercicio, de In exis tencia de
informllción y de IH urgencia de l:ts decisiones que hil yn que toma r.
Dado que la pcrspecriva ele la c llJacidad II vcces se interpl-era en
unos términos lerriblemente rigurosos (la" companlciones tot:11es en
el enfoq ue di recLO), es illl po rwme hacer hincapit: el1 l:1 universalidad
de ese enfoq ue. I .a afi nllilción fll ntl:tlllenr:ll de 1:1 imporranci a de las
cLl pacidades es compatihle con vnrins l.'st nl reg,las de ev:¡]uación real
q Ll e impl iclll sol \l cioncs de comprOl niso 1)l'll<:ttcm" El pr:lg-
m:.ítico de la razón pr;.ÍcticI lo t:xige.
OosnnvACIONES FlNAI.ES
Se cuenta que Eucl ides le dijo a Prolomeo: «No exisle ni ngún "ca-
mino real" parn ll egar a la gcomelt'Ín,») Tampoco es ní cla ro qLlE: exis -
ta un camino real p.,r,1 (!valuar la polít ica ecoJl ómicfl o In soci.u, ln-
terviene roda una multitud de consideraciones qlle rechm:m n uest ra
atención, y las evaluaciones han ele teniendo en (' uenta es -
I ¡ I
"
v
i
t1
li
'1
I
"
,
,1
Ji
I
las consideraciones. Una gran parte del dcb<He sobre los disrinms
métodos de eval uación está relacionada con las prjoridacies que ten-
gamos a la hora de decidir cuál debe ser el nút:!<... 'O de análi:-1is
normativo.
Hemos afirmado aquí que las prioridades que se aceptan, a me-
nudo implicitrunenre, en los diferentes enfoqll es de la ética, la eco-
nomía del bienest,ar y la filosofía polític:1 pueden cxponeDlC y :'lnali-
zarsc identificando la información Cllla '-lue se basan las
en los respectivos enfoqll(;.'S\,En este capítulo nos hemos ocupado
especial de mostrar cómo fUllcionan eS!;IS «bases de i.nformación» y
la forma en que los difcremes sistemas éticos y de. evaluación utili7. an
bases de información bas tante .
Partiendo de cs,," cLtcst ión general, pasado a 3flalizar nlgu-
nos métodos de eval uación, en el utili tarismo, el pensn-
miento liberrario y la justicia r¡¡ wlsian:!. \De acuerdo con la idea dc
no existe ningún camino real para rCIllizar evaJ uaciones, hemos
visto que cada una de estas estrategias perfectamente consolidadas
ricue sus vemajas, pero que también adolece de importan res limita-
CIOnes.
Enla pane constructiva de este capítul o hemos pasado a ve r cuü·
les son las consecuencias de centrar d irectamente la mención en las Ii-
ben :ldes fundamemales de los individuos, y hemos identificado un
enfoque general que centra la atención en las capacidades de las per-
SOnas para hacer cosas -yen la libert¡.d par¡l llevar su vida- que tie-
nen razones para va lofrlr. También hemos anali zado este enfoque en
otros estudios /,I al igual que han hecho otros autores, y sus ventajas y
limitaciones tambi én es tán razonablemente cbras. Parece que
enfoque no sólo es capAt de tener en cuenta directamente la impar.
tanda de la liberrad, sino que también puede prestar cousidenlble
atención a los moti vos subyacentes que contribuyen a la relevanci a de
los demás enfoques. En panicJ!illL 1:_ )erspectiva basada en la li ber.
cad puede tel.l.er.en cosas, t! utili taris-
mo por el bienestar del hombre, la preocupación del pensamiento li -
bertario por los procesos de y por la lihertad y el
énfasis de la lcoría rawhiana en la li bcrmd indivi dual y <:.11 los recur-
sos necesarios para disfrutar de liberltldes fundament ales. En es te
selllido, la amplitud y la sensibilidad del enfoque de las capacidades
112
lo llevan a tener un enorme alcance y le permiten prestar una ate.n·
ci6n v¡1lorativa a leda una variedad de aspectos importantes, a(gwlos
de los t: uales se dejan de lado de una u otnt.forma en 101; demás enfo-
ques. Este enorme alcance es posible porque las libertades de las P<;:I'-
sanas pueden juzg,lrse haciendo referencia explícita a los resultado.:;
y los procesos que tienen razones para valorar y buscar.
61
También hemos anj.lh:;líJo d iferentes formas de utilizar esta pers·
pect iva basada en la li henad y nos hemos opuesto, en particul ar, a b
idea de que su uso ha de tener una forma del tipo «o lodo o nada».
En 111l1chos problemas priícticos, las posibilidades de utilizar un en-
foque basado sólo en la libertad pueden ser relativ::uneme limitadas.
Sin embargo, incluso en ese caso es posibl e ur.i li zflr h s ideas y los in-
tereses informativos del cllfnqll e bas¡\C[o en In libcnad, sin c- n
dejar de lado ot ros procedimientos cuando pueden emplearse do..:
for ma r:lzonable en dete rmi nados contextos. El t1 mílisis siguiente se
bas.\ en estas ideas, en un ¡mento de ¡trtoj:lr Juz sobre el
110 (entendido en un sent.ido amplio como la falra de Hberrad) y el de-
slI1'l'ollo (elllcndido C0l110 un proceso consistente en d imin.u la falla
de libertades y en extender kl S di ferentes tipos de li hertades funda-
ment.ales que los individuos tienen razones para vHior'lr). Un enfo-
que general puede emplearse de muy diferentes numer<lS, depen-
diendo del contexto y de la información de que se d.i sponga_ Es esta
COl ll hinaóón de un análísis fundament al y de un u.:>o pragll1¡ítico In
que permi te que el c n[(J(I UC de las capacidades lell ga WI alcance t:1I1
amplio.
1IJ
r
f
I

i!
l'

l'

¡:
1.
Ir
CAPíTULO 4
La pobreza como privación de capacidades
En el C:l pílUlo OI1l CriOf h\:!mos señalado q Ut;, cuando se analiza lu jus-
ricia :;\ocia[, existen podemsns razones Pit!':! ¡tOllar hl venlaja ¡lldivi·
dual en fUl1ción de Itls capnódncl cs que:: liCll e una persoua, es decir,
d e: hl s !ibcrt:lues fl llH.l:Jmcll tf'l les de que \11S(1'I 11:1 para llevar t I tipo dt.:
vicin ti e ne rl\i'.Ol1CS l)l1rn valor;lr. Des,-It: eSl a pe rspecti va , 111 pO
b rcz" debe com:t: hirsc como la privación dI.: capltcit!¡lc!cs blisic:IS y no
meramcnlt: como L. f.l lra de <¡tW l'S d criu:rjn habi lllal C:OI!
el ql le se idemifka la pohn:z:l.' La pers pectiva ,-le b pobre'/.:l b:l!;:lda en
Ins c ¡p;lci dades 11 0 cn rmi'í:l el rech:lZo de la ¡',lzonahle ide:l de que b
bl w ele n.:lIl:1 es. lIt ',1 de p ri nc ip'lk:s o C la po b rc:¿:'t, y,t 1.I U I.!
la falla de rCllIa puede ser una impun HllI é I';l zón por b qtl e uno per-
sona l!Sl tí pri vada de cilP:lCidades,
Oe hecho, 1;1 (aha li t, I'enl a p rtJis¡xmc dlmUllcnte ¡I llevar una
vid:lllObrc. Si M! at:cpl:1 tSI :1 IHemislI, ¿a <llIé viene IOdo esle jalcn de
oosel'v:lr 1:1 PObrc7H perspecliviI de bs capacidtu.les
de obscrv:lrb Jcsde la perspectiva h' lbiru;l l de la rcm:])? Creemos
que los puntoS:l favor dell.!n(olluc de b pobre:'::;1 bolsad a en las cap;\'
ÓJ lH.l es SOIl 10:-' siJ..\ llÍelUes;
1) La pobrc:w identi ficarsc de for mn nlzollnhlt, ('(m 1:1 pri.
vac;ión de c¡lpadcbdes; el cn(oqm' ccnlm la :Ilendón en las p .. iv¡Icio-
nes que son '¡nrímecametllc impon :ltl tcs (11 d iferenci ll de b renta
h:l;n, que sól(\ es lII,r/I'/IJIIl'lIlalml'fllt' import;tntc).
2) T lay otros fat tores que innuyen en la IJrivación de t apacidll-
des -y, ptH' lo tan to, en la pobrc:.::a real- ademtÍs de la falt a de ren-
1,1 (1 :1 rema no <.:s el t"1II Í<.:O inst rumento que gencl'II Glp;u: ida¡]<::;),
J) L'l l'cb ción instrumcnt"[ entre In fal lil de rcm:J}' la fnllll de ca -
pl.lcidades varfn de: unas cOl1llUl idtulcs a a i ras e incl uso de \l nas fami-
11 4
,
'. ,..
Ii:Is a otms y de unos inrliviJuos a otros (la infl uencia de la {enl" Cll
las c:lpacid.l des t."'S contingel1!c y condicional).2
Ln tercera cucsric"1Il es muy imporrlllHC cuando se cXl.Imi nan y
t\,- n!úal1 las med idas públi cas que aspiran a reducir la desiguald.ld Q
111 J.>OhrC7.l.I , En la litcrlllUI1I (yen c1 l'apílUlo J de eSle libro) se bml
:Ul:tliz:lóo vari as caUSflS de las variaciones condicionales. y es út il ha-
cer hincapié en algullns de ellas específicamente' en el contexto de la
dllbor, rción de la pol íti ca pr:ícti ca,
.l En primer lugnr, 1;\ relación cmre la renta y la (,' Ipncidad depen-
de de manera ext raordinari n rl l' h\ ednd de la per'iona (por ejemplo,
de [;IS nen:sidadcs espcdfit::rs de !tI S personas de edad av.lnz<l dl1 y de
las quc son muy jélVcnes), del sexo y de los ]1l1 peles soci ales (por
ejeJ1lplo, de las resp0rl sllbi lid¡¡C\{!s t:specilllcs de hr m:llcl1l idad y de
Ins obli gaciones fmnili tl res dctcrminad,\s PI)I' In costumbre), del lug:lr
(p01' cjl:mplo, de la propensión de lIna l'cSi t"lIl a lns iTllllldaciones O ;1
las sequías, de la y 1:1 violencin de ulgunas ci mbeles), de:
b siW:lción epidcl1liol¡'\J..\ ica (po r t.:jcmplo, ele:: hlS enfermedades cndé·
nlicas de lI ll ;1 n.:g¡ón) y de O l ¡-; ' S [;let OI'es 'l"': II m l persona puede con·
11'01:11' poco nada,} ClIllnc\o se contl'lI S[:111 gl'UpOS de población cla-
sifi cados segLi n la edad, el sexo, el lugar, c IC., son cspecialmente
iml)l ll'tantes las I..hfc['('ocias entre cst t)S p:l rámetro ...
1 En segundo IUg:\f, 1) ht (;Ilt a de rCIll:1 y 2) 1:ts dificultades para
convenir la rClll a en fundones Pllec\cn ir emplIl'ejaJlls.
1
Las dt$ven-
t:1j:IS, como I:t eebd, In inc;lpncidad O la cnlc nneclad, reducen b ca-
p;ldJ;ld dt: Hn;] IJCI'SOIHI pal' :1 percihi r uml reL)l It,' Pero también ha -
cen '1m:: sea mÍls difídl COlwl'rlÍ .. la remo \'n l.:ulJaciebd ,}'<I q ue una
persona de edad avanzada, más incllpacitad:¡ O más enferm;l puede
necesirar más renTa (para ayuda, (Jll l'a prÓlesis, (Jara lrat run¡enw )
pum lugrar las mislll:ls funóones (incl uso aullque sen posi ble logr::u'-
I:IS)," Eso signifi cn (111(: 1:1 «pohrcz¡r rcal» (enH."ndida como l:J privn-
ci6n d I.! puede se r, en un impoctanlf' s(, I1 ti do, mayor d I'
lo que pl1rece en el espacio [as re nt<l s, Esrn cuestión puede se r (un ·
c]¡Imclnal cllnnd(l se eVHIÍlrl1l b s medi das públi cas para aYlldar a las
person: ls de edad ¡IVallz:ldn y a otros grupos que (Íene{1 difinl1tl1de;
de «convcrsió¡1», adem,ís de lm:1 baj:l rema,
En tero:r lugar, la c1isll'ibuótÍn Cll el seno de la familia plmne:.l
- ------- --'-¡
1
1 .:,l,;t,." \ NACiONAL m::
1, '1.0,<:, ,1'
r ,t,;;J,,,:¡,', FII(,,¡¡ .. ,i I

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful