Teórico n° 23 METAFÍSICA Prof. M.

Cragnolini Miércoles 20 de junio del 2007

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Hoy vamos a ver los textos de Marion y la clase próxima los de Nancy. El Ídolo y la distancia (Marion) es un clásico texto de fenomenología lo que puede resultarles un poco complicado. Para entenderlo mejor les recomiendo el libro de Carpio Principios de filosofía, el capítulo dedicado a Husserl. De lo que se va a ocupar Marión en el Ídolo y la distancia es del planteamiento de la pregunta acerca de si el don puede ser pensado bajo el estatuto de lo fenoménico, es decir si el don es un fenómeno. Acá hace falta recordar los conceptos de Husserl para entender a qué nos referimos. Husserl es el padre de la fenomenología, fue el maestro de Heidegger, por eso el método heideggeriano es un método fenomenológico. El método fenomenológico supone que aquello de lo que debe ocuparse la filosofía es básicamente del fenómeno, y el fenómeno es lo que se muestra, tal como se muestra, y en los límites de lo que se muestra. Fenómeno viene del griego fainomenon (luz), el fenómeno sería lo que permite vislumbrar algo. Husserl planteó que el objeto de la filosofía era el estudio del

fenómeno, en ese sentido decía que era necesario volver a la idea de la filosofía como ciencia estricta . Un término husserleano que aparece constantemente es el término reducción, cuya traducción del griego epojé quiere decir colocar entre paréntesis , de aquí se desprende el término época ¿qué significa colocar entre paréntesis?

Alumna: Aislar aquello de lo que no se habla.

Profa. Cragnolini: Para estudiar el fenómeno hay que colocar entre paréntesis determinadas cuestiones. Husserl habla básicamente de dos tipos de reducciones, por lo que Marion va a hablar de la tercera y de la cuarta reducción.

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Las dos primeras reducciones en Husserl son : 1°) la reducción eidética y , 2°) la reducción fenomenológica o trascendental. Marion va a agregar una 3°) reducción al don y 4°) la reducción erótica. Husserl sostiene que cuando se estudia el fenómeno hay que hacer epojé (poner entre paréntesis) las actitudes teóricas y los conocimientos que se tienen, de lo contrario se impediría que el fenómeno se muestre tal como se muestra y en los límites de lo que se muestra- que en términos cartesianos llamaríamos los prejuicios- así como la actitud natural, que es la actitud del hombre que está en medio de los entes y del mundo- ser en el mundo heideggeriano- . Dijimos que en el método fenomenológico hay dos reducciones básicas, por ejemplo ¿qué es la reducción eidética? Es la que trata de buscar en el fenómeno lo que en términos griegos llamaríamos el eitos (idea) del fenómeno. ¿Cómo se encuentra en el fenómeno la idea? Básicamente Husserl va a hablar del método de las variaciones, o sea, ante algo que se me muestra, para captar cuál es la idea – nosotros diríamos la esencia- aplico un método de variaciones donde voy señalando ciertas cualidades que voy variando ( por ejemplo en el caso de un abrigo: color, textura, detalles, etc. ) las que si no se mantienen invariantes quiere decir que no son esenciales para señalar que de lo que se trata es de un abrigo (invariante), es decir la esencia de algo que en este caso es un abrigo, cuya esencia sería detener el frío, o producir calor. Para descubrir esta invariante o esencia debemos descubrirla a través de una reducción que es eidética, colocamos entre paréntesis todas las variaciones para llegar a un invariante que es la idea. Es la reducción que me va a permitir dejar de lado los hechos (variantes) y llegar a la esencia (idea). La 2°) reducción: fenomenológica o trascendental apunta a descubrir en el fenómeno lo que es constituyente del fenómeno – una cosa es el fenómeno que se da, pero otra es quién lo constituye- lo que va a descubrir Husserl es la subjetividad trascendental como constituyente de todo fenómeno. La crítica que le va a hacer Marion a Husserl es el haber señalada a la subjetividad trascendental como el campo de determinación de todo lo fenoménico , porque está señalado la importancia que tiene la subjetividad en la composición del fenómeno. Mientras que para Marion lo más primigenio va a ser el don , por eso va a proponer como tercera reducción la cuestión del don , y una cuarta reducción que es la reducción del todo al amor (erótica).

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En Derrida hemos visto que también la problemática del don lleva a la problemática del amor , están interrelacionados. En el caso de Marion la cuestión del amor va a ser importante porque va a plantear la idea del amor sin necesidad del sujeto que necesita ser reconocido por el otro en le amor que da- que sería la lógica del intercambio- Marion va a hacer una ruptura con esto y va a decir que así como un don no percibido por nadie no pierde nada en su perfección de don , un amor no

correspondido por nadie es un amor perfecto, porque no es necesario para el amor el ser correspondido, cuando esto ocurre nos coloca en el plano de la subjetividad que quiere ser reconocida como tal. Por eso tanto para Derrida, como para Marion, y Nancy, la cuestión del don y del amor va más allá. Esta problemática que está señalando Marion sobre el amor es una vieja problemática que ya fue planteada por Platón – el gran tema platónico, que retoma luego Aristóteles y reaparece en la Edad media, es la cuestión de qué es más importante en el amor, si amar o ser amado – y en estos autores contemporáneos es retomada a partir de la cuestión del don, por lo que tanto Derrida como Marion van a decir que lo importante del amor no es el ser amado, sino el amar, esto es así porque el ser amado estaría señalando una necesidad de reconocimiento del otro que es el objeto de nuestro amor. Mientras ellos están tratando de pensar en la cuestión del don y del amor en algo previo a la constitución de la subjetividad. Vamos a ver esta tercera reducción que es la de Marion a la cuestión del don. Para entenderla hay que tener en cuenta lo siguiente: este autor va a decir el fenómeno pertenece ya a aquello que está relacionado con una subjetividad en cuanto decimos que el fenómeno es lo que se muestra, tal como se muestra y en los límites de lo que se muestra siempre remite a un sujeto que puede decir esto es un fenómeno. En ese sentido lo que va a señalar Marion es que tiene que haber un plano previo a lo que se muestra, es decir, previo al fenómeno, y ese es el plano del don, es decir lo que se muestra se puede mostrar porque se da. Lo que quiere decir que todo fenómeno parte de un darse, pero que no todo darse se hace visible como fenómenoesta sería una primera distinción que tenemos que tener muy en cuenta- cuando leamos párrafos de este texto Acerca de la donación- que es un curso que dio Marion hace algunos años en la Universidad de San Martín- donde está tratando de explicar lo que había abordado en algunas de sus obras sobre la cuestión del don, las que lamentablemente no están traducidas al español, son de fines de los 80 y principios de los 90, la cual una de ellas se tiene un título parecido a lo que podríamos traducir en 3

español “siendo dado”, donde trabaja la cuestión del la fenomenología del don. Otra de sus obras se basa en investigaciones acerca de la problemática del don en Lévinas, Husserl, y Heidegger, cuyas críticas vamos a leer en el Ídolo y la distancia, es decir las críticas que hace a estos tres autores, a la que agrega una crítica a Derrida . Marion no es un autor muy trabajado en el ámbito académico argentino, tal vez lo sea más en las universidades católicas, porque en él aparece con frecuencia la cuestión religiosa dado que es un autor cristiano y hace fenomenología cristiana poniendo énfasis en la santísima trinidad. En el texto habrán visto que aparece la problemática del padre, el hijo y el espíritu santo. Hace todo un camino a través de la fenomenología para llegar a esa cuestión. En términos de lo que llamaríamos la filosofía cristiana el tema del don es el tema de la gracia de lo divino. Pero más allá de su pertenencia al cristianismo, que también vamos a encontrar en Nancy, desarrolla la problemática del don en forma filosóficamente impecable -. En cuanto a J.L. Nancy apareció el año pasado su libro El intruso, que les recomiendo porque es interesante como hace una fenomenología de su propia enfermedad – en los años 90 tuvo un trasplante de corazón, y más tarde se le declaró un cáncer a raíz de los medicamentos que le recetaron para no rechazar el órgano trasplantado- él en este libro cuenta la historia de ambas enfermedades. Marion y Nancy son los dos autores que aun cuentan con vida, de todos los que vemos en el programa de esta materia. Hay una serie de postulados que Marion señala en Acerca de la donación , y tanto para entender ese texto como el del Ídolo y la distancia vamos a hacer un cuadro donde vamos a ver la clasificación que hace de los fenómenos, lo que nos va a hacer posible entender la problemática del don.
Clasificación de los fenómenos, según Marion
D

Pobres Fenómenos Comunes Cantidad-----imponderable----evento Saturados Cualidad-----insoportable------ídolo Relación—--absoluto----------cuerpo Modalidad---invisible----------ícono
REVELACION

I S T A N C I A

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Para hablar de fenómenos podemos hablar de los fenómenos pobres que serían los que capta la metafísica o la matemática, son pobres en la medida en que no tienen una intuición que los cumpla – podemos dibujar un triángulo en el pizarrón pero no tiene nada que ver con el ente ideal que estudia la matemática – nosotros diríamos habitualmente que se trata de entes abstractos. Los fenómenos comunes son los que tienen una intuición que los cumple- como el ejemplo del abrigo que citábamos recién-. Los fenómenos saturados son los que tienen que ver con la cuestión del doncuando trabajemos con el texto vamos a ver por qué se llaman saturados-. Marion retoma las categorías kantianas de la tabla de los juicios para reorganizar su pensamiento, si bien no desde el punto de vista del contenido, pero si desde la forma de organización del pensamiento. Recurre a la tabla de los juicios para caracterizar cuatro tipos de fenómenos saturados que tienen que ver con el don, y un quinto tipo de fenómenos saturados que escaparía a esta clasificaciones: la revelación. Esta es la clasificación de los modos de pensar el don que aparece en el texto. Marion va a señalar que estos modos de aparición de los fenómenos saturados que tienen que ver con el don permiten clasificar cuatro tipos de modos de aparición que de acuerdo a la tabla de los juicios permiten señalar una característica propia de cada uno. Entonces va a decir: si pensamos desde el punto de vista de la cantidad el fenómeno que estaría haciendo patente la cuestión del don es el evento histórico – lo vamos a ver en el texto, él da el ejemplo del evento histórico porque es único e irrepetible, lo que sería la característica de algo que se presenta como don (único e irrepetible)- si fuera reproducible ya no sería un don sino un fenómeno común. Eso es lo que le da el carácter de saturado a este tipo de fenómenos que él llama imponderables en tanto no se puede anticipar- en el texto señala la ridiculez de las llamadas “organizaciones de eventos” porque el evento es justamente lo que no se puede organizar por único e irrepetible- . Desde el punto de vista de la cualidad hay un fenómeno saturado que se nos presenta como lo insoportable: el ídolo- insoportable en el sentido de aquello que no puede ser visto, insoportable para la vista, aquello que se manifiesta de modo tal que impide toda posibilidad de visión- el ídolo para él tiene que ver con lo divino-. Desde el punto de vista de la relación va a señalar como fenómenos saturados lo absoluto, y fíjense que habla del cuerpo- lo cual parece un poco extraño- por qué va a 5

señalar la cuestión del cuerpo como lo absoluto?, ¿en qué medida se presenta como lo absoluto? En principio lo absoluto es aquello que no puede estar relacionado con ninguna otra cosa, en este sentido el cuerpo es algo a lo cual yo asisto pasivamente, no soy dueño de mi cuerpo en tanto que el fenómeno de la corporalidad me adviene, lo que acontece a mi cuerpo no me acontece a mí, sino que acontece sobre mí- va a decir Marion- es decir, se está refiriendo al fenómeno de la subjetividad que dice “a mí”. Entonces lo que está señalando es que el fenómeno de la corporalidad sería previo a la constitución de la subjetividad. Y según la modalidad va a señalar que el fenómeno se da en el modo de lo invisible: el ícono- si bien en la tradición de la historia del arte el ícono es la imagen visible de algo, por eso la lucha de los iconoclastas acerca de si lo divino tenía o no que ser representado- Marion va a usar el término ícono con un carácter muy especial. Todos estos modos de pensar los fenómenos saturados en el modo del don van a remitir a una noción que es la noción de distancia, término que va a utilizar para señalar algo diferente de la diferencia ontoteológica y de la noción de ser heideggerianos ; algo diferente de la noción de Otro de Lévinas; y algo diferente de la noción de differance de Derrida. Por lo que la noción de distancia en Marion es el modo de criticar estas tres nociones. Cuando Marion habla de distancia- a diferencia de nosotros, que lo asociamos con cuestiones de locación – lo va a utilizar para hablar de un modo de relación sin relación , y esto es lo que le va a permitir criticar la noción de ser en Heidegger; la noción de difference en Derrida; y la noción del Otro en Lévinas- porque con este término Marion intenta plantear algo que sería previo a toda constitución metafísica. Recién decíamos que la problemática del don y de la cuestión del amor, serían previos a la constitución de la subjetividad. En la problemática de la distancia está tratando de plantear algo que es previo a la constitución metafísica, es decir está planteando un horizonte previo a la metafísica que es este horizonte del don en su conjugación con la problemática del amor, es decir que está intentando ir más allá de Heidegger, de Lévinas, de Derrida, en su señalamiento de que hay algo previo a todo esto que es la cuestión del don, que se expresa como evento, como cuerpo, como ícono, como ídolo, y en último lugar como revelación. La máxima saturación estaría en la revelación, en tanto para Marion es la máxima donación, porque no hay origen- aunque podría pensarse que tiene que ver con Dios- pero lo que hace es una fenomenología cristiana en la que está descartando, de la 6

idea de padre, la idea de origen, eso es lo que lo hace muy especial-, y tampoco hay subjetividad. Está sustrayendo la idea del padre a la idea de origen. Fíjense que para la teología cristiana Dios es el creador , y por lo tanto origen del mundo. Marion va a decir que si hay la idea de Dios, esa idea tiene que ser previa a todo origen. Cuando pensamos en términos de origen ya estamos pensando en términos de ente.

Alumno: Entonces ¿Dios no sería un ente para Marion?

Profa. Cragnolini: Lo que Marion señala cuando plantea la idea de Dios es lo siguiente “el error de toda ontoteología fue confundir a Dios con un ente supremo, al confundirlo con un ente, siempre hacemos metafísica de Dios, pero hablar de Dios es hablar del ámbito del don”. Si repasamos el cuadro vemos que si Dios es un ente entonces es un fenómeno común , en cambio si lo pienso en términos de algo que va más allá de la posibilidad de conversión en un ente se trata de un fenómeno saturado, que estaría en el ámbito de la revelación. Lo que hace Marion es una interpretación muy interesante de la frase de Nietzsche “Dios ha muerto”, mostrando que cuando Nietzsche habla de la muerte de Dios se está refiriendo a la muerte del ente, pero no está hablando de la muerte de lo divino, es decir lo que Nietzsche estaría denunciando es la constitución ontoteológica de la metafísica. Cuando se piensa a Dios como origen también se lo entifica, porque cuando la teología cristiana dice que Dios es la causa del universo tiene que pensar a Dios como ente supremo.

Alumno: ¿Ha recibido críticas de la ortodoxia cristiana?

Profa. Cragnolini: La teología cristiana contemporánea, a partir de Nietzsche, se transformó muchísimo, buena parte de los teólogos cristianos están dentro de esta línea y ya no les resulta tan sencillo mantenerse dentro de los presupuestos del magisterio de la iglesia, porque un teólogo contemporáneo no puede dejar de hacer acuse de recibo de la deconstrucción, del pensamiento nietzscheano, etc. etc.

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Nancy, por ejemplo, es un cristiano deconstruccionista. El asumirse como cristiano no implica- como en la edad media- que el objetivo de la filosofía cristiana reside en dar una justificación racional de lo que dice el magisterio de la iglesia, sino que en muchos aspectos consiste en hacer una crítica y romper con el mismo magisterio de la iglesia. Cuando leen a Marion- que como dijimos también es cristiano- se dan cuenta que es muy distinto a leer un filósofo cristiano de la época medieval, porque evidentemente está haciendo acuse de recibo de un montón de problemáticas, y no piensa en la filosofía como izquierda de la teología, en ese sentido hace una fuerte crítica además de una ruptura, con lo que es la ortodoxia.

Vamos a trabajar con el texto Acerca de la donación. Habrán visto que comienza explicando ciertas cuestiones básica de la fenomenología del don , en primer lugar: la distinción que señalamos entre aquello que se muestra y lo que se da, señalando que todo lo que se muestra tiene que remitir a lo que se da, pero no todo lo que se da al mismo tiempo se muestra. Por ejemplo, algo que se da y no se muestra es el ícono, permanece en el ámbito de la invisibilidad.

Alumno: Pero el ícono ¿no estaría remitiendo a lo pictórico?

Profa. Cragnolini: Marion está utilizando el término ícono para referirse a ese fenómeno saturado que se da en el orden de la invisibilidad. Por eso es necesario tener en cuenta la noción de distancia para entenderlo. En el texto que vamos a leer Marion utiliza el ejemplo del mismo lugar en el que se encuentra para plantear la idea de don. Es decir, la sala de conferencias. Y entoncesparafraseándolo- dice: no sólo lo que va a acontecer en esta sala es un evento sino que la sala misma es incapturable como un fenómeno- digamos- de tipo común, porque a pesar de que la vemos siempre tiene una historia que nos excede, no sólo en cuanto al pasado, sino también en cuanto al futuro, hay una excedencia de sentido de la sala que va más allá del hecho único e irrepetible que se da en el día de hoy en esta conferencia. La sala no es el lugar, como recipiente, en el que nos encontramos, sino que es el evento mismo, es decir, lo que va a acontecer. Fíjense que el término evento – que nosotros relacionamos con acontecimientotiene que ver con algo único e irrepetible. 8

Alumno: Incluso Popper cuando habla de evento se refiere a algo que no se puede repetir.

Alumno: (inentendible).

Profa. Cragnolini: Se refiere a que el pasado es todo aquello que yo no sé y que forma parte de la historia , y es totalmente incapturable por mí. Y en cuanto a aquello que va a acontecer en el futuro, es algo que no puedo dominar. Como tampoco puedo dominar el evento mismo en el presente. En las tres instancias temporales intenta mostrar de qué manera la subjetividad, que siempre se ha pensado como constitutiva del tiempo, en realidad no puede dominar el tiempo, simplemente se puede colocar en una puntualidad del tiempo que no domina. Lo que quiere señalar es que hay excedencia de sentido tanto en el pasado, como en el futuro y el presente. Estábamos reconstruyendo la cuestión de lo que acontece en la sala de conferencias, y lo que dice es que el evento es imponderable no sólo porque es único e irrepetible, sino porque es incalculable. También para Derrida la problemática del don es lo que rompe con la lógica de lo calculable, por eso Derrida piensa al otro en el modo del don, porque básicamente el otro es incalculable- lo que Marion llama imponderable-.

Vamos a la lectura, pp. 79, al final del primer párrafo (Acerca de la donación): “Porque el evento de la “sala” de la sala de actos hace surgir plenamente un fenómeno que no sólo no proviene de nuestra iniciativa, ni responde a nuestra expectativa, ni podrá nunca reproducirse, sino que, sobre todo, se da a nosotros a partir de sí mismo, al punto que nos afecta, nos modifica, casi nos produce. Nunca somos nosotros los que ponemos en escena el evento (nada más ridículamente contradictorio que la pretendida <Organización de eventos>), sino que él, por iniciativa de su sí mismo, nos pone en escena al darse a nosotros. Nos pone en escena en la escena que abre su donación.”

Profa. Cragnolini: Está hablando de que hay una mismidad del acontecimiento que no tiene que ver con el sí mismo de la subjetividad- está usando la expresión sí mismo cercana al modo en que Hegel trabaja la problemática del sí mismo, que no es el 9

sí mismo de la autoconciencia, sino el sí mismo de la mostración – Está diciendo que el evento es algo que excede nuestra iniciativa porque muestra que la iniciativa de dar la clase o la conferencia es posterior al evento mismo ¿qué sería el evento mismo?.

Alumna: Se refiere a ¿algo que ya estaría dado previamente?

Profa. Cragnolini: Previo ontológicamente pero no está en lo que se va a dar. Lo que quiere decir- suponiendo que habláramos de esta clase que hoy les estoy dando- que yo puedo organizar la clase de cierta manera, pensando que voy a decirles determinadas cuestiones y de pronto esta mañana al levantarme me doy cuenta que me duele muchísimo el brazo, entonces tengo que pedirle a uno de uds. que escriba en el pizarrón en mi lugar. También podría cortarse la luz ahora- como en parte de la facultad- y nos tenemos que ir a otro lado. Todos estos son ejemplos acerca de que lo que acontece, por más que tenga un cálculo previsor , es totalmente imprevisible. Si bien las clases, para uds. pueden resultar repetitivas, para un profesor no es así de ninguna manera, porque lo que preguntan los alumnos, el modo en que a partir de las preguntas el profesor va hilando los pensamientos, etc. termina siendo algo distinto de lo que pensó . En ese sentido por más previsión que haya, siempre lo que acontece es imprevisible, imprevisible en términos de cálculo, se entiende.

Vamos a leer en la pp. 79, a partir de la mitad del último párrafo: “No seguir preguntando: ¿hasta dónde se puede legítimamente pensar el

fenómeno como un evento?, sino ¿por qué se puede perder su fenomenalidad rebajándola a la objetividad? Ahora bien, uno puede a su vez responder a esta pregunta inspirándose en Kant. La primera de las cuatro rúbricas que organizan las categorías del entendimiento y que, por ende, imponen a los fenómenos el cuádruple sello de la objetividad, concierne a la cantidad. Todo fenómeno, indica Kant, para convertirse en objeto, debe poseer una cantidad, una magnitud extensiva. Según esta magnitud, la totalidad del fenómeno equivale a y resulta de la suma de sus partes.. De donde se sigue otro carácter, decisivo: el objeto puede y debe preverse según la suma de las partes que lo componen; de suerte que está siempre”...intuido por adelantado (schon angeschaut) como un agregado (la suma de las partes dadas por adelantado: vorher gegeben). Lo cual significa ciertamente que la magnitud de un fenómeno puede modelarse en una cantidad finita de derecho, por ende, inscribirse en un espacio real o transcribirse (por 10

modelo, parámetros, y operaciones de codificación) en un espacio imaginario. Lo cual significa sobre todo que el fenómeno se inscribe en un espacio que podemos siempre conocer por anticipado ejecutando la suma de sus partes. Esta sala tiene una cantidad, que resulta de la suma de sus partes – sus muros definen su volumen, así como otros parámetros no extensos (su costo de fabricación, su mantenimiento, su porcentaje de ocupación, etc.) definen su carga presupuestaria y su utilidad pedagógica . En principio no queda en ella más lugar para la menor sorpresa: lo que aparece se inscribirá siempre en la suma de lo que sus parámetros ya permiten prever. La sal está prevista incluso antes de ser vista- contenida en su cantidad, asignada a sus partes,, detenida, por así decirlo, en sus medidas que preceden y aguardan su efectividad empírica (la construcción). Esta reducción de la sala a su cantidad previsible hacen de ella un objeto, delante del cual y en el cual andamos como si ahí no hubiera nada más para ver – al menos nada que no se pueda prever a partir del plano trazado de su concepción. Lo mismo vale para todos los objetos técnicos: no los vemos, no tenemos necesidad de verlos, porque los prevemos con mucha antelación. E incluso logramos utilizarlos tanto mejor cuanto los prevemos sin preocuparnos por verlos. Nuestra necesidad de verlos comienza cuando no podemos preverlos más o todavía no, es decir, cuando no podemos utilizarlos más (desperfecto) o todavía no (aprendizaje).”

Profa. Cragnolini: Como vimos en el cuadro, desde el punto de vista de la cantidad, y en términos de las categorías kantianas podemos decir “esta clase es un objeto, por lo tanto es totalmente previsible”. La consideración que hace Marion de la sala como evento justamente lo que va a señalar es que no puede ser reducido a una cantidad como sumatoria de las partes, porque en las categorías kantianas aparece que lo que es unitario es el resultado de una sumatoria de partes. Si el aula, la sala de conferencia, etc. es pensada como una sumatoria de partes, se la convierte en un mero objeto. Pero Marion está tratando de pensarla no como un objeto sino como un fenómeno ¿qué diferencia habría entre ambos?

Alumno: ¿Sería un fenómeno común?

Profa. Cragnolini: Sería un fenómeno común pero además sería un objeto en la medida que dependería de una subjetividad que lo constituye. Para pensar la sala como una sumatoria de partes tiene que haber una subjetividad constituyéndola como tal. 11

Marion está queriendo pensar en un plano previo en donde si no lo piensa como una sumatoria de partes, entonces ya no es previsible, y por lo tanto es un fenómeno único. Por eso frente a las categorías de cantidad, Marion habla de lo imponderable, es decir lo imprevisible.

Alumno: ¿No se necesita un sujeto para darse cuenta que el evento es único?

Profa. Cragnolini: No. Marion va a señalar que el evento único le acontece a un sujeto previamente a que se constituya como tal. Es decir, yo puedo narrar lo que pasó en esta clase, pero eso viene después de que aconteció. Lo que Marion trata de señalar en todo momento son ámbitos previos a la constitución de la subjetividad. El fenómeno remite siempre a un sujeto que lo constituye, por eso va a hablar de fenómenos saturados, que serían los fenómenos que no remitirían a un sujeto constituyente. Saturado porque se da de modo tal que no necesita nada más para concretarse, no necesita de un sujeto que lo constituya.

Alumna: Es como decir que tiene existencia propia.

Profa. Cragnolini: Es la noción de Ereignis, de Heidegger, en el sentido de que se da independientemente del sujeto constituyente. La gran paradoja es la siguiente: ¿cómo se va a dar algo si no hay alguien que percibe lo que se da? Esta paradoja es la que Marion va a señalar como la contradicción per-formativa de la cuestión del don, es decir, para reconocer que hay don tiene que haber un sujeto que perciba que hay don, sin embargo en tanto percibe que hay don, deja de ser don. Recuerden que Derrida decía si hay sujeto que percibe que hay don deja de ser don para entrar en el circuito del intercambio, se convierte en objeto, podríamos decir , en fenómeno común, etc. etc.-. El término preformativo tiene que ver con Austin, autor de un libro que se llama: Cómo hacer cosas con palabras, los per-formativos son aquellas expresiones, juicios, preposiciones que no informan acerca de algo, sino que al expresarse hacen algo, por ejemplo: “yo te bautizo en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo”, no está informando nada, sino que está incluyendo a alguien dentro de la comunidad de los miembros de la iglesia católica. Una promesa tampoco informa, sino que es un acto de constitución de algo , por eso es tan importante cumplirla. 12

Entonces lo preformativo serían aquellas expresiones que no informan sino que hacen algo. Por eso Austin dice “hacer cosas con palabras”. Una contradicción performativa sería una expresión en la cual digo algo, pero con las palabras hago lo contrario. Tal vez les aclare si ejemplificamos a Nietzsche y la cuestión del eterno retorno. El eterno retorno tendría que ver con la suposición de el retorno de este instante, por el cual se trataría de vivir de la mejor manera este instante para que cuando vuelva, también vuelva de la mejor manera; pero sin embargo si alguien me dijera como quiero vivir este instante para que retorne de la misma manera, la realidad es que si volviera ya no sería este mismo instante sino que sería otro. Ese sería un modo de pensar la contradicción performativa, es decir, afirmo la mismidad y en realidad lo que estoy afirmando es la diferencia. En el ejemplo reciente no se está afirmando el retorno de lo mismo- aunque así se piense al expresarlo- sino el retorno de lo diferente, porque el instante no sería el mismo sino otro, ¿se entiende?

Alumno: ¿Sería como expresar “olvidá lo que estoy diciendo”?

Profa. Cragnolini: exactamente. O la expresión que se le atribuye a Aristóteles: “Oh¡¡¡ amigos¡¡¡. No hay amigos”. Si bien es una expresión que falsamente se le atribuye a Aristóteles, y que después retoma Montaigne, pero sirve para ejemplificar de lo que se está hablando. Se está invocando a los amigos para decirles que no hay amigos. Para retomar lo dicho por el compañero, Zaratustra, en uno de sus pasajes dice: “Olvídate de lo que enseño”. En la contradicción performativa se da cuenta de algo, y se dice lo contrario de ese algo. Volviendo al texto de Marion, habrán visto que da como ejemplo de evento la amistad de Montaigne con La Boétie. ¿ Por qué este será un ejemplo de evento, qué les parece?

Alumno: Porque es irrepetible.

Profa. Cragnolini: Porque es irrepetible y porque “adviene la amistad de golpe, sin anuncio” .

Leamos la pp. 82:

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“...el evento de esa amistad adviene de golpe, sin anuncio, sin previsión, según una llegada fuera de espera y de ritmo...”. Pero fíjense que Montaigne dice “era como si nos esperáramos...”. Y sin embargo lo que acontece es que el acontecimiento de esta amistad es totalmente inesperado. Sigue diciendo: “... el fenómeno que se da , no da ninguna otra cosa sino él mismo; su sentido queda inaccesible, porque se reduce a su hecho consumado, a su incidencia. Este accidente no remite más a ninguna sustancia; si debe significar más que él mismo, ese exceso sigue siendo tan incognoscible como esa <...disposición del cielo>, que sería la única que podría inspirarlo.”

Profa. Cragnolini: Acá vemos por qué Marion habla de saturación. Básicamente estos modos de ser del don son fenómenos saturados porque tienen una excedencia de sentido para el sujeto (el mí) que los quiere constituir. Es algo que siempre se está escapando y excede a toda posibilidad de constitución del sentido.

Vamos a la pp. 83, el párrafo 3. “El tiempo del sí mismo”, para ver por qué razón estos modos de ser del don no pueden ser pensados como objeto, y ¿por qué no pueden ser pensados cómo objeto? Para no caer en lo que Derrida señalaba como la lógica del intercambio.:

“Consideremos este resultado: el sí mismo de lo que se muestra, a saber el fenómeno, testimonia, por su carácter universal e intrínseco de evento, que cumple una donación originaria. ¿No es necesario concluir de ahí banalmente que todo fenómeno, incluso el objeto pobre en intuición o de derecho común, se temporaliza?. En ese caso, ¡no recaeríamos en una posición muy clásicamente kantiana? Sin ninguna duda, si admitiéramos dos corolarios inadmisibles de su crítica. (a) primero éste: la temporalidad se consagra enteramente a permitir la síntesis de los fenómenos como objetos, y por ende, se esfuerza a asegurar permanencia en la presencia.”

Profa. Cragnolini: Esto es fundamental. Marion está diciendo que podríamos pensar el don en términos de la síntesis categorial kantiana – la triple síntesis- que lo que permite es la permanencia en la presencia.

(Continuación de la lectura): 14

“Ahora bien, nuestro análisis establece exactamente lo contrario, la originalidad opera originariamente la llegada de lo incidente, según el hecho consumado, sin razón ni causa e imponiendo la anamorfosis; en suma: la temporalidad permite comprender la fenomenalidad por el modo del evento, contra toda objetividad, la cual, en el mejor de los casos, se convierte en un caso residual de ella, provisoriamente permanente, ilusoriamente subsistente.”

Profa. Cragnolini: Lo que está diciendo es que todo objeto supone una permanencia en el tiempo. Está tratando de comparar el evento con la noción de objetualidad, señalando que el evento es previo a la constitución de objetualidad, justamente porque no tiene permanencia en el tiempo, “ sin razón ni pausa e imponiendo la anamorfosis”- sigue diciendo-. La anamorfosis tiene que ver con las imágenes deformadas - en lo pictórico surgió para representar a aquello que no se podía representar directamente porque escandalizaba, pero que quería ser representado- en la pintura tiene que ver con una corriente que se denominó “recuerdos de la muerte”, que para no representarse directamente en el cuadro- piensen que estamos hablando del siglo XVI- se representaban con figuras anamórficas, es decir, figuras deformadas que, según la perspectiva del observador, eran visualizadas o no. Marion, al referirse a la anamorfosis, está diciendo que aquello que se presenta como don si bien se ve de una manera, tiene que ser visto de otra- la ilusión del sujeto hace ver las cosas de una forma distinta a como el don se da - esto tendría que ver con unos versos de Gohete, creo que citados en Hermann y Dorotea, que dicen: “los deseos velan hasta lo deseado, mas, los dones descienden en su propia forma”. Es decir, el sujeto ve un objeto donde lo que hay, es un don.

Vamos a la pp. 84, 2° párrafo: “Como primer caso de un fenómeno tal se impone la muerte, fenómeno que solo puede fenomenalizarse, si se pasa, porque fuera de ese paso propiamente no puede ser; por ende, no es, no aparece sino en cuanto se pasa; si no se pasara, pasaría inmediatamente y no sería nunca.”

Profa. Cragnolini: Recuerden que lo veíamos en Derrida. La muerte es un encuentro imposible porque, si la paso, ya no soy yo. En cierto modo acá está 15

retomando las aporías típicas de la muerte, que ha trabajado toda la historia de la filosofía. La muerte es un buen ejemplo de un fenómeno saturado en el sentido de que yo no tengo que ser yo para pasarla, pero si la paso, ya no hay posibilidad de que aparezca como tal fenómeno, que ya pasó.

(Continuación de la lectura): “La muerte, por ende, sólo se muestra dándose a título de evento. No se haría ver nunca si no adviniera. Sin embargo pasándose así ¿qué muestra ella de ella misma? ¿No sucumbe a la aporía clásica según la cual mientras yo soy, la muerte no es y, desde el momento que llega, yo no estoy ya ahí para verla? ¿No proporciona entonces la ilusión de un evento y, por ende, la ilusión de que un fenómeno se da? Para responder es necesario volver a una descripción un poco más precisa de la muerte y distinguir entre la muerte del otro y la mía. (a) La muerte del otro se manifiesta claramente en el hecho de que se pasa , porque ella consiste en un puro y simple paso - el paso, en sí mismo no real- del estado de ente vivo al estado de cadáver; ese paso no se ve directamente, al contrario de los dos estados por los que pasa; la muerte del otro como fenómeno, sólo dura el instante de un paso (aun cuando los aprestos de la ceremonia funeraria intentan hacerla durar , y deben intentarlo justamente porque el paso dura un instante).”

Profa. Cragnolini: Marion dice que la muerte del otro se da en un instante que sin embargo no nos permite decir “pasó” porque ese instante no lo vemos. Lo que quiere decir es que la muerte del otro se da en el retirarse, en el retraerse, el otro se retira de mi presencia en tanto vivo.

(Continuación de la lectura): “ La muerte del otro se muestra como un relámpago y sólo se da retirándoseretirándose al prójimo vivo. Evento puro, sin duda, pero demasiado puro para mostrarse y, por ende, para darse como un evento perfecto. Tanto más cuanto que ese relámpago no implica directamente a mi ego, puesto que al encerrarme en mi vida residual, la muerte del otro me impide todo acceso a él y a ella. (b) Como es evidente, mi propia muerte me implica, totalmente y también ella aparece sólo al pasarse, por ende, como un evento tal que testimonia una donación fenomenal. Sin embargo una aporía tan evidente compromete la pertinencia de tal afirmación: si la muerte pasa por mí 16

(suponiendo que un fenómeno aparezca en ese paso), cuando yo paso al otro lado (fr. trépasse) con él, nunca puedo ver su evento. por cierto esta aporía sólo amenaza el punto de vista de quien no ha experimentado todavía ese paso, a quien no sabe todavía si me aniquilará o me <cambiará> (I Corintios, 15,52); por ende, esta aporía sobre mi muerte no vale sino para quien, como nosotros todos aquí no ha recibido todavía el morir. Lo que da la muerte- ¿un evento o una nada de fenomenalidad- lo ignoramos. En efecto, la condición humana no se caracteriza en primer lugar por la condición mortal (los animales y las civilizaciones también mueren), ni siquiera por la conciencia de tener que terminar por morir, sino por la ignorancia del saber, por más debido y requerido que sea, de lo que se pasa (o se muestra) para mí en el instante en que la muerte pasa por mí. Mi muerte por ende, no me pone delante de ninguna efectividad, ningún paso, sino una simple posibilidad- la posibilidad de la imposibilidad. Y esta posibilidad de la imposibilidad que se va a dar necesariamente guarda hasta el final la posibilidad de no mostrarse , de no mostrar nada. Así el evento de mi muerte, el más próximo, el menos lejano,, del cual sólo me separa un latido del corazón me sigue siendo inaccesible por el incremento en él, al menos provisoriamente inevitable, de su donación pura en la fenomenalidad. Ahí también se trata sin duda de un puro incremento, pero demasiado puro para mostrarse y, por ende, para darse como un evento perfecto. Este fenómeno que merece perfectamente el título de evento y me implica radicalmente en él porque se da, sin embargo, se sustrae como fenómeno que se muestra.”

Profa. Cragnolini: Con respecto a la muerte propia está recurriendo a la aporía clásica del encuentro imposible con la muerte, reformulándola en términos heideggerianos “la posibilidad de la imposibilidad”, y señalando que en la muerte propia -que nunca se va a mostrar- lo que se da es un don, es un evento en el modo del don. Por eso es incapturable, imposible de ser aferrado por una subjetividad.

Bueno vamos a dejar acá. Sigan leyendo y presten atención a la cuestión del tiempo, y también del nacimiento, como modos de eventos. Lean el texto de el Idolo y la distancia y traten de ver qué diferencia hay entre la noción de distancia, con el Otro levinasiano, la difference derridiana la diferencia ontológica; y a partir de allí les va a quedar más claro el pensamiento de Marion.

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Respondiendo a una pregunta que me hacen acá, les cuento que para el examen final entran todos los textos que vimos en clase. También tienen que leer los textos de lectura obligatoria que están en el programa y que no llegamos a ver acá.

Para la preparación del EXAMEN FINAL tengan muy en cuenta los textos obligatorios.

Versión desgrabada por: M. Cristina Bardanca (sin corrección de la profesora)

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