FUTURO Y LIBERTAD La educación de calidad es sinónimo de futuro y libertad.

Sin una enseñanza libre de los obsoletos métodos de aprendizaje impartidos en las aulas, de los arcaicos valores de autoritaritarismo y/o doctrinas religiosas, de los sistemas de evaluación memorísticos de temarios impuestos por el estado o de profesores no cualificados para impartir esta noble tarea, las libertades y el futuro de los niños y niñas están vendidos al interés de las grandes corporaciones, la especulación y la corrupción política y financiera. Es obvio que hay un interés para que esto sea así, orquestado por organismos del Estado y una inercia que parece no tener fin, donde el alumnado crece desvinculado a la labor del estudio por el beneficio propio y de la comunidad, del interés por el conocimiento y de la motivación por la superación de los problemas durante el aprendizaje. A todo esto, sumar cada caso de cada alumno/a que llega a la escolarización con sus propios problemas en la mochila, inquietudes e intereses, que nada se tienen en cuenta más allá que para el control de su actitud y rendimiento académico. El problema es de raíz, global y de nefastas consecuencias.